Sistema Monetario Internacional

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Sistema Monetario Internacional

Se denomina Sistema Monetario Internacional (SMI) al conjunto de instituciones y normas y acuerdos que regulan la actividad comercial y financiera de carácter internacional entre los países.[1]

El SMI regula los pagos y cobros derivados de las transacciones econ√≥micas internacionales. Su objetivo principal es generar la liquidez monetaria (mediante reserva de oro, materias primas, activos financieros de alg√ļn pa√≠s, activos financieros supranacionales, etc,) para que los negocios internacionales, y por tanto las contrapartidas de pagos y cobros en distintas monedas nacionales o divisas, se desarrollen en forma fluida.

Contenido

Estructuras del Sistema Monetario

Las cuatro principales funciones del sistema monetario internacional son:

  • Ajuste (corregir los desequilibrios reales medidos por las balanzas de pagos que afectan a las relaciones entre las divisas)
  • Liquidez (decidir los productos de reserva, formas de crearlos y posibilidad de cubrir con ellos los desequilibrios en una balanza de pagos)
  • Gesti√≥n (repartir y atender competencias, m√°s o menos centralizadas en organizaciones como el actual Fondo Monetario Internacional y los bancos centrales de cada pa√≠s)
  • Generar con las tres anteriores confianza en la estabilidad del sistema.

Las funciones derivadas o secundarias de todo sistema son:

  • Asignar el se√Īoriaje de las divisas (las ganancias por la emisi√≥n de dinero o diferencias entre el coste de emisi√≥n y el valor del dinero
  • Acordar los reg√≠menes de tipo de cambio.

Esta √ļltima funci√≥n (los mecanismos por medio de los cuales se fijan los tipos de cambio) es el factor m√°s discutido y variable; concretamente, en las √ļltimas d√©cadas se ha discutido en torno a tres modelos: un sistema de tipos de cambio flexibles, en el que los precios de cada divisa son determinados por las fuerzas del mercado, un sistema de tipos de cambio fijos, y otro sistema mixto de tipos de cambio 'dirigidos', en el que el valor de algunas monedas fluct√ļa libremente, el valor de otras es el resultado de la intervenci√≥n del Estado y del mercado y el de otras es fijo con respecto a una moneda o a un grupo de monedas.

Los principios del Sistema Monetario Internacional

Un Sistema Monetario Internacional empieza a existir cuando se pasa de relaciones econ√≥micas bilaterales a una estructura que, adem√°s de reunir el car√°cter de internacional, es susceptible de acuerdos o imposiciones m√°s o menos multilaterales. De ah√≠ que todos los imperios hayan tenido un SMI incipiente, e incluso que algunos emperadores antiguos concibieran como resultado la idea de una moneda √ļnica e incluso mundial. Carlomagno, cuando introdujo el sistema monetario (libra, sueldo y dinero) en su Imperio (hacia el a√Īo 800 D.C) albergaba la posibilidad de ir extendi√©ndolo a otros pa√≠ses, lo mismo le hab√≠a sucedido al Emperador Diocleciano, en el siglo III, cuyo modelo inspir√≥ el carolingio. Pero las √ļnicas divisas que se han aproximado a ese objetivo antes del actual d√≥lar norteamericano han sido el real de a ocho de plata espa√Īol y la libra esterlina durante el tiempo del patr√≥n oro, desde mediados del siglo XIX hasta 1931, a√Īo en que Londres abandon√≥ definitivamente el sistema moneda mundial.

Por tanto, y al margen de algunos antecedentes m√°s te√≥ricos que pr√°cticos como los comentados durante el imperio romano, el carolingio o el espa√Īol (baste recordar que en su momento de m√°ximo apogeo la econom√≠a y las exportaciones espa√Īolas no llegaron a representar durante su imperio ni siquiera el 2% al que se aproximan actualmente), la necesidad de un SMI s√≥lo se hizo realmente evidente cuando se empezaron a dar dos condiciones: un elevado grado de internacionalizaci√≥n de la econom√≠a y la aparici√≥n del papel moneda como medio de pago. Ambas se manifiestan ya con claridad hacia 1870, momento en que se empieza a desechar como medio de pago el uso de los bienes y a generalizar la utilizaci√≥n del papel moneda. Es entonces cuando se extiende la idea de que resulta indispensable contar con unas reglas de valoraci√≥n de las distintas monedas, e incluso cuando empiezan a independizarse las decisiones gubernamentales que en siglos pasados configuraban los sistemas monetarios nacionales y el funcionamiento de un sistema monetario realmente internacional.

Necesidad de un SMI

La necesidad de un SMI se deriva de que las transacciones internacionales (comercio, transferencias, inversiones, etc) se realizan con diferentes monedas nacionales, ligadas por tanto a la realidad económica de cada país y a la confianza que ello genera en los demás, cuyas medidas son los precios relativos o tipos de cambio de cada moneda. Las operaciones entre las monedas que se utilizan como contrapartida de dichas transacciones reales o financieras se realizan en el mercado de cambios. Los diferentes tipos dependen de la oferta y de la demanda de cada moneda, reguladas a su vez por las intervenciones de los diversos bancos centrales que controlan las fluctuaciones de cada divisa. La demanda de cada moneda depende de los extranjeros que desean usarla para comprar o invertir en la economía donde se utilice, mientras que la oferta procede de los agentes nacionales que quieren operar en el exterior. Un descenso del precio de mercado de una moneda es una depreciación; un aumento una apreciación, aunque en una economía o subsistema donde existen tipos de cambio oficiales (es el caso en un regimen de cambios fijos), una bajada se denomina devaluación, mientras la subida se llama reevaluación.

Historia del Sistema Monetario para Cardo

Desde 1870 hasta la actualidad, se han utilizado diversos esquemas organizativos del SMI a partir de las seis funciones definidas en el segundo p√°rrafo de este art√≠culo. Los tipos de SMI resultante han sido b√°sicamente tres, habi√©ndose reimplantado elementos de los tres para un segundo periodo : el patr√≥n oro entre 1880 y 1914 y entre 1925 y 1931; el r√©gimen de flotaci√≥n dirigida entre 1918 y 1925, y nuevamente desde 1973 hasta la actualidad; y el sistema de Bretton Woods, articulado institucionalmente en torno al FMI y operativo desde 1946 hasta 1973, aunque sus principales instituciones y algunas de sus normas perviven en la actualidad. Los principales rasgos diferenciadores de cada modelo radican en la mayor o menor flexibilidad de los tipos de cambio resultantes, as√≠ como en el mecanismo de ajuste asociado a cada uno y en el funcionamiento de las instituciones de decisi√≥n y supervisi√≥n.

El patrón oro

En los a√Īos del patr√≥n oro (1870-1914 y 1925-1931), la clave del SMI radica en el uso de las monedas de oro como medio de cambio, unidad de cuenta y dep√≥sito de valor. Los bancos centrales nacionales emit√≠an moneda en funci√≥n de sus reservas de oro, a un tipo de cambio fijo, pues expresaban su moneda en una cantidad fija de oro, aunque a su vez pudieran establecer cambios con la plata o alg√ļn otro metal. Esto estimulaba el desequilibrio inicial entre pa√≠ses que ten√≠an oro y los que no lo ten√≠an; aunque con el tiempo el sistema tendi√≥ a ajustarse. La cantidad de dinero en circulaci√≥n estaba limitada por la cantidad de oro existente. En un principio, el sistema funcionaba: la masa monetaria era suficiente para pagar las transacciones internacionales, pero a medida que el comercio y las econom√≠as nacionales se fueron desarrollando, se volvi√≥ insuficiente para hacer frente a los cobros y pagos. Si las exportaciones de un pa√≠s eran superiores a sus importaciones, recib√≠a oro (o divisas convertibles en oro) como pago, y sus reservas aumentaban provocando a la vez la expansi√≥n de la base monetaria. El aumento de la cantidad de dinero en circulaci√≥n correg√≠a autom√°ticamente el desequilibrio haciendo crecer la demanda de productos importados y provocando inflaci√≥n, lo que encarec√≠a los productos nacionales reduciendo sus exportaciones. Si el comercio exterior del pa√≠s era deficitario, la disminuci√≥n de las reservas de oro provocaba contracci√≥n de la masa monetaria, reduciendo la demanda interior de bienes importados y abaratando los productos nacionales en el exterior. Pero el sistema ten√≠a tambi√©n serios inconvenientes. El pa√≠s cuyo d√©ficit exterior provocaba contracci√≥n de la masa monetaria sufr√≠a una fuerte reducci√≥n de su actividad econ√≥mica, generaliz√°ndose el desempleo. Los pa√≠ses con super√°vit pod√≠an prolongar su privilegiada situaci√≥n "esterilizando el oro", impidiendo que el aumento en sus reservas provocase crecimiento en la circulaci√≥n monetaria e inflaci√≥n. De ah√≠ que los principales pa√≠ses abandonaron el patr√≥n oro durante la primera Guerra Mundial, para financiar parte de sus gastos militares imprimiendo dinero. A consecuencia de la guerra, la fuerza de trabajo y la capacidad productiva se redujeron considerablemente, lo que hizo subir los precios. El recurso generalizado al gasto p√ļblico para financiar la reconstrucci√≥n provoc√≥ procesos inflacionistas, agravados por aumentos de la oferta monetaria. La vuelta al patr√≥n oro tras la guerra agrav√≥ la situaci√≥n de recesi√≥n mundial, aunque en el periodo de entreguerras, por la aparici√≥n relativa de la potencia estadounidense, tras 1922 se otorg√≥ junto al oro un papel importante tanto a la libra como al d√≥lar, consagradas como instrumentos de reserva internacional, si bien las devaluaciones de ambas y el retorno al proteccionismo impidieron que el patr√≥n resistiera. Los resultados se hab√≠an manifestaron en inestabilidad financiera, desempleo y desintegraci√≥n econ√≥mica internacional. Ya en 1931, como moneda convertible en oro a efectos de transacciones entre los Bancos centrales, s√≥lo qued√≥ el d√≥lar.

El sistema de Bretton Woods

Harry Dexter White y John Maynard Keynes, en la sesión inaugural de la Junta de gobernadores del Fondo Monetario Internacional en Savannah, Georgia, U.S., marzo de 1946.

En 1944, al crearse en Bretton Woods el Fondo Monetario Internacional, se estableci√≥ un patr√≥n de cambios d√≥lar oro, que funcion√≥ hasta 1972 como casi verdadera moneda universal. As√≠ lo previ√≥ de hecho Mr. White, el delegado norteamericano en Bretton Woods, cuando John Maynard Keynes, como delegado brit√°nico, preconiz√≥ la idea de un Banco Mundial de emisi√≥n (que habr√≠a sido el propio Fondo Monetario Internacional), y una moneda igualmente universal, a la que incluso puso como nombre: Bancor. La respuesta de Mr. White fue dr√°stica: ‚Äú¬ŅPara qu√© crear una nueva moneda mundial si ya tenemos el d√≥lar; y para qu√© un Banco Mundial si ah√≠ est√° el Sistema de la Reserva Federal?". Pero all√≠ se crearon el FMI y el Banco Mundial, el primero para coordinar y controlar el SMI , y el segundo para facilitar financiaci√≥n para el desarrollo. Sus objetivos eran dise√Īar un SMI que pudiera promover el pleno empleo y la estabilidad de precios de los pa√≠ses (equilibrio interior y exterior) sin perjudicar el comercio exterior. Surgi√≥ as√≠ un sistema de tipos de cambio fijos pero ajustables, con el d√≥lar como eje central y con la referencia del oro, de modo que los pa√≠ses quedaban obligados a mantener el tipo de cambio, aunque la paridad se pod√≠a modificar hasta un 10% sin que el FMI pidiera explicaciones o pusiera objeciones. Los Estados Unidos, que fijaban el precio del oro en d√≥lares, se compromet√≠an a comprar y vender el oro que se le ofreciese o demandase a ese precio. Las dem√°s monedas fijaban sus tipos de cambio con respecto al d√≥lar. Los bancos centrales nacionales que se sumaron a los 44 iniciales se compromet√≠an a intervenir en los mercados de divisas para mantener el tipo de cambio de su moneda. Si las compras de mercanc√≠as de su pa√≠s era superiores a las ventas, esa econom√≠a demandaba m√°s divisas que la cantidad de moneda nacional demandada por los extranjeros. Eso presionaba hacia la depreciaci√≥n de la respectiva divisa, y el banco central deb√≠a intervenir para evitar la fluctuaci√≥n en los tipos de cambio, vendiendo divisas de sus reservas a cambio de su moneda. La soluci√≥n era s√≥lo v√°lida a corto plazo, porque las reservas de divisas eran limitadas. Si las causas del d√©ficit por cuenta corriente permanec√≠an a largo plazo, el pa√≠s deb√≠a devaluar. Cuando las dudas sobre la estabilidad de una moneda generaban expectativas de devaluaci√≥n (o reevaluaci√≥n), la oferta (o la demanda) de esa moneda en los mercados de divisas presionaba con tanta fuerza que obligaba al reajuste. Y al confirmarse las expectativas, los especuladores obten√≠an pringues beneficios, por lo que el sistema incentivaba la especulaci√≥n. Pero el problema m√°s grave fue que la expansi√≥n del comercio internacional requer√≠a una gran liquidez que no pod√≠a seguir dependiendo de los Estados Unidos.

El fin del régimen de cambios fijos

En efecto, como el d√≥lar era el mayor instrumento de la liquidez internacional, ya desde los a√Īos cincuenta y en el transcurso de la d√©cada de los sesenta aparecieron los problemas de liquidez que hicieron necesario crear como nuevo instrumento de reserva a partir de 1969: los Derechos Especiales de Giro emitidos por el FMI. Pero el problema paso a ser que no todos los pa√≠ses ten√≠an igualdad de derechos y obligaciones, lo que unido a los propios problemas norteamericanos (malas cosechas, efectos inflacionistas de la guerra de Vietnam, necesidad de devaluar el d√≥lar, etc.) llev√≥ a los EEUU a suspender en 1971 la convertibilidad del d√≥lar en oro, dando lugar a ajustes cambiarios que llevaron a la ruptura de uno de los principales pilares del SMI surgido en Bretton Woods, a consecuencia de la falta de liquidez y de confianza, as√≠ como de la necesidad de un ajuste cambiario. Durante un par de a√Īos m√°s el SMI sigui√≥ teniendo formalmente al d√≥lar como patr√≥n, hasta que en 1973 se decidi√≥ permitir la libre flotaci√≥n de las monedas en los mercados de divisas. La situaci√≥n no ha cambiado desde entonces. Lo ocurrido en las m√°s de tres d√©cadas posteriores confirma que era inevitable la p√©rdida de referencia del oro y del d√≥lar, pues los EEUU han incurrido en persistentes d√©ficit por cuenta corriente, hasta el punto de convertirse en mayor deudor mundial que la suma de todos los dem√°s pa√≠ses en v√≠as de desarrollo y con problemas de balanza de pagos que les han llevado a incrementar tambi√©n considerablemente la deuda, lo que ha causado desde principios de los a√Īos ochenta peri√≥dicos episodios de suspensiones de pagos y consiguientes renegociaciones e impagos de la deuda. Pero el sistema ha sobrevivido gracias a las sucesivas reformas del FMI y, sobre todo, a que EEUU ha encontrado siempre cr√©dito para mantener su hegemon√≠a econ√≥mica, tecnol√≥gica, cultural, militar e incluso pol√≠tica, primero con los super√°vit europeos (sobre todo alemanes), luego con los de Jap√≥n, y desde los a√Īos noventa en que ambas econom√≠as han atravesado tambi√©n problemas con otros pa√≠ses asi√°ticos, tarea financiadora a la que en los √ļltimos a√Īos se han sumado China (suyas reservas rondan los 800.000 millones de d√≥lares) e incluso recientemente la India (cuyas reservas llevan camino de los 200.000 millones de d√≥lares). Por eso el euro, el yen, el yuan (cuya revaluaci√≥n reclaman desde hace a√Īos sin √©xito los EEUU),y ahora la rupia india, han erosionado la hegemon√≠a del d√≥lar.

El régimen de flotación

Entre tanto, e instalado el mundo desde los a√Īos setenta en un patr√≥n fiduciario, las reformas instrumentadas en el SMI desde e FMI no acabar√≠an en la de los DEG de 1969 para mantener tipos fijos. En 1975 hubo acuerdos para el aumento de las cuotas del FMI un 32,5%, abolici√≥n del precio del oro y reajuste de las reservas de oro y en 1978 hubo que pasar de tipos de cambio fijos a flexibles o m√ļltiples, con el fin de desmonetizar el oro, que desaparece como activo de reserva, mientras que en 1992 el FMI se dota del poder de suspender los DEG a los pa√≠ses que no cumplen sus obligaciones. De ah√≠ que el FMI, surgido con los objetivos centrales de regular el funcionamiento del SMI y ayudar a los pa√≠ses pobres con problemas en balanza de pagos, haya tenido que reajustarse en funci√≥n de los problemas de cada etapa, para encajar los desaf√≠os del derrumbe del sistema de paridades de Bretton Woods, las crisis del petr√≥leo en los setenta, la crisis de la deuda de los a√Īos ochenta y las perturbaciones de los mercados asi√°ticos emergentes en la d√©cada de 1990, el colapso de las econom√≠as estatistas de Europa oriental y ahora los problemas de los pa√≠ses pobres muy endeudados (FMI, Libro 45 de Organizaci√≥n y operaciones financieras del FMI, Fondo Monetario Internacional, 2001). Hoy lo integran 184 pa√≠ses con cuotas por valor de 312.000 millones de d√≥lares (al 31 de agosto de 2005) y pr√©stamos pendientes de reembolso por 71.000 millones a favor de 82 pa√≠ses, de los cuales 59 reciben pr√©stamos por 10.000 millones en condiciones concesionarias. Mientras que algunas voces claman por su desaparici√≥n, siguen siendo necesarias funciones que se le atribuyeron al nacer como fomentar la cooperaci√≥n monetaria internacional, facilitar la expansi√≥n y el crecimiento equilibrado del comercio internacional, fomentar la estabilidad cambiaria, coadyuvar a establecer un sistema multilateral de pagos y poner a disposici√≥n de los pa√≠ses miembros con dificultades de balanza de pagos (con las garant√≠as adecuadas) los recursos de la instituci√≥n. El pen√ļltimo presidente, el espa√Īol Rodrigo Rato, ha propuesto algunas reformas para atender la necesidad de dar una nueva orientaci√≥n al asesoramiento que a sus miembros, nuevos rumbos en sus tareas de supervisi√≥n para corregir desequilibrios, la mejora de su funci√≥n en las econom√≠as emergentes (prevenci√≥n de las crisis y respuesta a las mismas), m√°s eficaz participaci√≥n en los pa√≠ses de bajo ingreso. y la actualizaci√≥n del propio Gobierno del FMI, sin olvidar el Fortalecimiento de las capacidades.

El SMI hoy y en el futuro

Las dudas sobre si esto ser√° suficiente permanecen, mientras el valor de los intercambios diarios de divisas, multiplicado por cien en quince a√Īos, ser√° al menos trescientas veces mayor que el del comercio mundial en el espacio de 30 a√Īos. Igualmente, los intercambios de activos financieros, que habr√°n pasado de cinco billones de d√≥lares en 1980 a 83 billones hacia el a√Īo 2000 (tres veces el PIB de la OCDE), aumentar√°n todav√≠a m√°s. Las transacciones en bonos del Estado habr√°n pasado en el mismo intervalo de 30.000 millones a ocho billones de d√≥lares, y los cr√©ditos bancarios internacionales de 24 billones de d√≥lares a 50 billones hacia el a√Īo 2005. En conclusi√≥n, sin una moneda universal o moneda internacional cuyo advenimiento aporte soluciones duraderas a la actual econom√≠a de casino, en cualquier momento puede aparecer una enorme crisis financiera que mine el crecimiento mundial mucho m√°s de lo que lo hizo en etapas pasadas. Ya en 1987, The Economist plante√≥ que, hac√≠a el a√Īo 2017, deber√≠a haber una moneda mundial, por ejemplo el F√©nix (ave mitol√≥gica que siempre renace de sus cenizas), pasando por un per√≠odo de zonas meta, con tipos de cambio en una banda estrecha para estabilizar los cambios entre las cinco divisas que en las pr√≥ximas d√©cadas tendr√°n econom√≠as con cuotas similares y podr√°n disputarse la hegemon√≠a del SMI: d√≥lar, euro, yen, yuan, y rupia.

Enlaces

Referencias

  1. ‚ÜĎ D√≠ez de Castro, Luis T.. Mercados financieros internacionales. Editorial Dykinson S.L.. ISBN 978 84 9849 000 8. 

2. Marcelo Cardo Lider de la revolucion Cubana

3. El Rey Sudes Lider de la Resistencia de Casi Angeles

4. Mauro Murcia paquero del loreto

Enlaces externos


Wikimedia foundation. 2010.

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