Tácticas romanas de infantería

ÔĽŅ
Tácticas romanas de infantería
Escultura de Johann Baptist Moroder-Lusenberg (1870 ‚Äď 1932) situada en la "Villa Venecia" en Ortisei, Italia.

Las t√°cticas romanas de infanter√≠a hacen referencia a la colocaci√≥n, formaciones y maniobras te√≥ricas e hist√≥ricas de la infanter√≠a romana desde los comienzos de la Rep√ļblica hasta la ca√≠da del Imperio romano de Occidente. El art√≠culo comienza con una visi√≥n general del entrenamiento romano. Tambi√©n se analiza el desempe√Īo de la infanter√≠a romana contra distintos enemigos, y culmina con un resumen de aquello que convirti√≥ a las t√°cticas y estrategia romanas en efectivas a lo largo de su historia, al igual que un debate en torno a c√≥mo y por qu√© esta efectividad finalmente desapareci√≥.

Este art√≠culo se centra principalmente en t√°cticas romanas: c√≥mo se preparaban para la batalla, y c√≥mo evolucionaron para enfrentarse a una variedad de enemigos a lo largo del tiempo. No intenta una cobertura detallada de temas como pueden ser la estructura o equipaci√≥n del ej√©rcito romano. En el art√≠culo se exponen diferentes batallas que ilustran los m√©todos utilizados por los romanos, con enlaces a sus art√≠culos principales. Para conocer el trasfondo de la infanter√≠a romana con mayor precisi√≥n, ver Historia de la estructura del ej√©rcito romano. Para un estudio cronol√≥gico de las campa√Īas militares de Roma, ver historia de las campa√Īas militares romanas. Para detalles sobre el equipamiento, vida diaria y legiones espec√≠ficas ver Legi√≥n romana y equipo personal en el ej√©rcito romano.

Contenido

Evolución de las tácticas y estrategia romanas

Las t√°cticas militares y estrategia de la infanter√≠a evolucionaron desde lo que se puede esperar de un peque√Īo poder tribal que buscaba la hegemon√≠a local, hasta operaciones masivas coordinadas a lo largo de un Imperio mundial. Este avance se vio afectado por cambios troncales en la vida pol√≠tica, social y econ√≥mica romana, y del mundo mediterr√°neo en general, pero tambi√©n se encontraba apuntalado por una "forma romana" caracter√≠stica de hacer la guerra. Esta aproximaci√≥n inclu√≠a una tendencia hacia la estandarizaci√≥n y sistematizaci√≥n del ej√©rcito, aprendizaje y copia de t√°cticas extranjeras, flexibilidad en t√°cticas y m√©todos, un f√©rreo sentido de la disciplina, una tenaz persistencia que buscaba la obtenci√≥n de la victoria en toda su extensi√≥n, y la cohesi√≥n que les confer√≠a el ideal sobre la ciudadan√≠a romana respaldando sus actividades, personificada en la legi√≥n.[1]

Estas características se desvanecieron con el tiempo, pero forman una base distintiva sobre la que se construyó el ascenso de Roma a potencia mundial.

Algunas fases clave de esta evolución en la historia militar romana incluyen:[2]

  • Fuerzas militares basadas principalmente en infanter√≠a pesada de ciudadanos con inicios tribales y uso temprano de elementos estilo falange (ver establecimiento militar del reino romano).
  • Sofisticaci√≥n creciente a medida que la hegemon√≠a romana se expande fuera de Italia hacia el Norte de √Āfrica, Grecia y Oriente Medio (ver establecimiento militar de la rep√ļblica romana).
  • Refinamiento, estandarizaci√≥n y mayor eficiencia continuados en el periodo asociado con Cayo Mario, incluyendo una base m√°s amplia de incorporaci√≥n de ciudadanos en el ej√©rcito, mayor profesionalidad y tiempo de permanencia en el servicio militar.
  • Expansi√≥n, flexibilidad y sofisticaci√≥n continua desde el final de la Rep√ļblica hasta los tiempos de los c√©sares (ver establecimiento militar del Imperio romano).
  • Creciente barbarizaci√≥n, trastornos y debilitamiento en las unidades de infanter√≠a pesada a favor de la caballer√≠a y tropas m√°s ligeras (ver foederati).
  • Ca√≠da del Imperio romano de Occidente y fragmentaci√≥n en peque√Īas y d√©biles fuerzas locales, inversi√≥n del estatus de la caballer√≠a e infanter√≠a en el Imperio romano de Oriente, con fuerzas de catafractos conformando la √©lite, y la infanter√≠a quedando relegada a tropas auxiliares.

Entrenamiento, armas y equipo - Visión general

Con el tiempo, variaron los roles y equipamiento asociados al sistema militar, pero a lo largo de la historia romana, siempre se mantuvo como una m√°quina de guerra disciplinada y profesional. Los soldados se entrenaban como en cualquier otro ej√©rcito desde el reclutamiento inicial, haciendo instrucci√≥n sobre armas y armaduras, marcha en formaci√≥n y ejercicios t√°cticos. El r√©gimen normal de entrenamiento consist√≠a en gimnasia y nataci√≥n, para mantener a los soldados en forma, lucha con armatura (armas de madera) para aprender y perfeccionar t√©cnicas de combate, y largas marchas con equipamiento completo para fortalecer el aguante, fondo y acostumbrar a los soldados a la dureza de una campa√Īa, que sol√≠an ser de 30 Km y repetirse al menos dos veces en el mes.[3]

Los ejercicios de entrenamiento de combate consist√≠an en atacar con un gladius de madera a un maniqu√≠, tambi√©n de madera, portando armadura completa. Tambi√©n combat√≠an entre ellos con esas mismas armas. Los legionarios eran entrenados especialmente para lanzar estocadas desde el resguardo de sus grandes escudos (scutums) ya que eran conscientes de que una simple herida de 3 o 4 cm de profundidad pod√≠a causar la muerte; por eso enfatizaban las t√©cnicas de apu√Īalamiento r√°pido en √°reas vitales o entre los huecos de la armadura. En la columna de Trajano en Roma, se pueden ver im√°genes de la √©poca de soldados romanos combatiendo y les muestran con el pie izquierdo y el escudo adelantados, mientras el pie derecho se manten√≠a apoyado atr√°s y girado en √°ngulo recto hacia fuera. Esto indica un estilo de lucha parecido al boxeo, donde el escudo es utilizado para empujar y bloquear al enemigo mientras la espada, en la mano derecha, es utilizada para descargar el golpe de gracia. Otros ejercicios de entrenamiento ense√Īaban al legionario a arrojar los pila, obedecer √≥rdenes y adoptar formaciones de combate.[4]

Un legionario portaba por regla general unos 27 kilos, entre armadura, armas y equipo de campa√Īa diverso. En el soldado de la Tardorrepublica y del Bajo Imperio, la carga consist√≠a en la armadura, si bien la lorica segmentata (armadura de placas) ten√≠a un peso mayor que la lorica hamata (cota de malla), la espada, un escudo, dos pila (uno m√°s ligero y otro m√°s pesado), el pugio o daga y raciones de campa√Īa para quince d√≠as. Tambi√©n llevaban herramientas para cavar y construir un castra, o campamento fortificado base de la legi√≥n.

Cuando finalizaba el entrenamiento, los legionarios deb√≠an realizar un juramento de lealtad al SPQR (Senatus Populus Que Romanus, el Senado y el pueblo romano) en √©poca de la rep√ļblica, o bien al emperador en tiempos del Imperio. Cada soldado recib√≠a un diploma y era enviado a combatir por su vida, la gloria y el honor de Roma.[4]

Operaciones y tácticas - teoría

Campamento fortificado romano:
1. Principia
2. Via Praetoria (Vía pretoriana o trasversal)
3. Via Principalis (Vía principal)
4. Porta Principalis Dextra (Puerta derecha)
5. Porta Praetoria (puerta principal)
6. Porta Principalis Sinistra (Puerta izquierda)
7. Porta Decumana (Puerta trasera)

Autoridad, control y estructura

Una vez el soldado había terminado su entrenamiento, era generalmente asignado a una legión, la unidad de combate masiva básica. La Legión se subdividía en diez unidades llamadas cohortes, a grandes rasgos comparables con un batallón de infantería moderno. Las cohortes, por su lado, se dividían en tres manípulos, que a su vez estaban formadas por dos centurias de entre 60-100 hombres cada una. La fuerza total de la legión al completo era de 60 centurias (6000 hombres). La primera cohorte de una legión era generalmente la unidad de élite, que portaba el mejor equipo y los soldados más veteranos y hábiles. Varias legiones unidas daban lugar a una fuerza de campo distintiva, un "ejército".[4]

El mando supremo de cada legi√≥n o ej√©rcito era ejercido por un c√≥nsul, proc√≥nsul o pretor. En casos de emergencia en la √©poca republicana, tambi√©n pod√≠a tomar el mando del mismo un dictador. Un pretor o propretor s√≥lo pod√≠a comandar una √ļnica legi√≥n, y nunca un ej√©rcito consular, que normalmente consist√≠a en dos legiones romanas y una cantidad pareja de tropas aliadas. En el periodo republicano temprano, era rutinario en un ej√©rcito la doble autoridad, con dos c√≥nsules que se alternaban diariamente en el mando. En siglos posteriores esto se vio modificado en beneficio de un √ļnico comandante en jefe del ej√©rcito. Los legados eran oficiales de rango senatorial que asist√≠an al comandante supremo. Los tribunos eran por regla general j√≥venes arist√≥cratas que supervisaban tareas administrativas como la construcci√≥n de campamentos. Los centuriones (equivalentes a grandes rasgos a un suboficial de la actualidad, pero que actuaban como capitanes modernos en operaciones de campo) dirig√≠an cohortes, man√≠pulos y centurias. En ocasiones eran utilizados cuerpos especiales de operaciones como ingenieros y armeros.[5]

Marcha de aproximación

Una vez la legi√≥n se hallaba en campa√Īa, comenzaba la marcha. En general, el orden de marcha depend√≠a mucho del tipo de resistencia que el comandante de la tropa pensara encontrar en el camino, variando desde el orden habitual que, por ejemplo, nos describe Josefo en sus "Guerras Jud√≠as" hasta la formaci√≥n de un "orbis", una formaci√≥n especial en el que la legi√≥n se divid√≠a en sus respectivas centurias que formaban un cuadro (ver diagrama adjunto;) En un caso de peligrosidad media, la aproximaci√≥n al campo de batalla se llevaba a cabo en formaci√≥n de varias columnas, que incrementaban la maniobrabilidad. Normalmente, un cuerpo de vanguardia bien armado preced√≠a al cuerpo principal. Este cuerpo inclu√≠a exploradores, caballer√≠a y tropas ligeras. Un tribuno u otro oficial acompa√Īaban frecuentemente a esta vanguardia para batir el terreno y buscar posibles lugares donde establecer un campamento. Tambi√©n se desplegaban unidades de flanqueo y reconocimiento que serv√≠an de cobertura. Tras la vanguardia ven√≠a el cuerpo principal de infanter√≠a pesada. Cada legi√≥n marchaba como una formaci√≥n compacta, acompa√Īada de su propio tren de suministros. La √ļltima legi√≥n normalmente actuaba de retaguardia, aunque las unidades m√°s recientes del ej√©rcito pod√≠an ocupar este escal√≥n final.

Construcción de campamentos fortificados.

Las legiones en campa√Īa normalmente constru√≠an campamentos fortificados completos, reforzados mediante empalizadas y un profundo dique, que prove√≠an una base para el almacenamiento de suministros, reorganizaci√≥n de tropas y defensa. Los romanos constru√≠an un nuevo campamento cada vez que recorr√≠an un d√≠a de marcha (alrededor de 30 km).[6] Los campamentos eran destruidos al d√≠a siguiente, antes de retomar la marcha. Adem√°s de una necesidad militar, representaban un simbolismo religioso. Exist√≠an cuatro puertas de acceso, conectadas por dos arterias principales, que se cruzaban en el centro del campamento, lugar donde se encontraban las tiendas de mando. Del mismo modo, se respetaba un espacio para la construcci√≥n de un altar donde poder llevar a cabo los oficios religiosos. Todo se hallaba estandarizado, desde la posici√≥n del equipaje, equipamiento y unidades del ej√©rcito espec√≠ficas, hasta los deberes de los oficiales que deb√≠an distribuir centinelas, piquetes y √≥rdenes para la marcha del pr√≥ximo d√≠a. La construcci√≥n del campamento llevaba entre 2 y 5 horas, durante las cuales parte del ej√©rcito trabajaba, mientras el resto montaba guardia, dependiendo de la situaci√≥n t√°ctica. Ning√ļn otro ej√©rcito manten√≠a durante tanto tiempo este m√©todo sistem√°tico de construcci√≥n de campamentos, incluso si el ej√©rcito descansaba por s√≥lo un d√≠a.[7]

Levantamiento del campamento y marcha

Tras un desayuno regimentado a la hora indicada, sonaban las trompetas. Las tiendas y caba√Īas del campamento eran desmanteladas y se hac√≠an las preparaciones para la partida. La trompeta sonaba entonces una vez m√°s con la se√Īal de alerta para la marcha. Se cargaban las mulas y vagonetas del tren de suministros y formaban las unidades. El campamento era entonces incendiado y destruido para evitar que fuera ocupado por el enemigo. Sonaban entonces las trompetas por √ļltima vez preguntado a las tropas por tres veces si estaban listas y dispuestas, a lo que se esperaba que respondieran al un√≠sono, antes de comenzar de nuevo la marcha.[8]

Inteligencia

Los buenos comandantes romanos no dudaban en utilizar un servicio de inteligencia, particularmente en situaciones de asedio o cuando se avecinaba un combate campal. Recababan informaci√≥n de esp√≠as, colaboradores, embajadores y enviados especiales, y aliados. Mensajes interceptados durante la Segunda Guerra P√ļnica, por ejemplo, permitieron a los romanos enviar a dos ej√©rcitos a interceptar al ej√©rcito cartagin√©s de Asdr√ļbal Barca pasados los Alpes, evitando que se reuniera con An√≠bal. Los comandantes tambi√©n se manten√≠an alerta a la situaci√≥n en Roma, dado que enemigos y rivales pol√≠ticos pod√≠an utilizar una campa√Īa poco exitosa para infligir un golpe a la carrera de un oficial. Durante esta fase inicial tambi√©n se llevaba a cabo el habitual reconocimiento de campo, por medio de patrullas o incursiones de prueba, que ten√≠an el objetivo de descubrir puntos d√©biles en el frente enemigo, capturar prisioneros e intimidar a los habitantes de la zona.[9]

Logística

La log√≠stica romana result√≥ la m√°s efectiva del mundo antiguo, a lo largo de los siglos: desde el despliegue de agentes comerciales para comprar provisiones de forma sistem√°tica durante una campa√Īa, hasta la construcci√≥n de carreteras y almacenes de suministros, pasando por el alquiler de transporte mar√≠timo si las tropas deb√≠an viajar sobre las aguas. Todo el equipamiento y material pesado (tiendas, artiller√≠a, armamento de reserva, piedras de afilar, etc) era empaquetado y transportado por animales y carros, mientras las tropas llevaban consigo petates individuales, que inclu√≠an palas y bastones para construir los campamentos fortificados. Como el resto de ej√©rcitos, aprovechaban las oportunidades puntuales, y los campos sembrados de aquellos granjeros lo bastante desafortunados como para encontrarse cerca del √°rea de conflicto sol√≠an ser esquilmados para satisfacer las necesidades del ej√©rcito. Como ocurre con la mayor√≠a de las fuerzas armadas, un tropel de comerciantes, buhoneros, prostitutas y otros proveedores de diversos servicios les segu√≠a a todas partes.[9]

Moral

Si el campo de batalla potencial se hallaba próximo, el movimiento se hacía más lento y cuidadoso. Podían mantenerse varios días en el mismo lugar estudiando el terreno y la oposición, mientras las tropas se preparaban mental y físicamente para la batalla. Arengas, sacrificios a los dioses y anuncios de buenos augurios podían llevarse a cabo. También podían sucederse demostraciones prácticas para evaluar la reacción del enemigo y elevar la moral de las tropas. Parte del ejército podía abandonar el campamento y desplegarse en línea de batalla ante el enemigo. Si el enemigo rehusaba mostrarse dispuesto a ofrecer batalla, el comandante podía lanzar una arenga moral a sus hombres, contrastando la cobardía del enemigo con la resolución de sus propias tropas.[9]

El historiador Adrian Goldsworthy se√Īala que tales maniobras previas a la batalla eran t√≠picas de ej√©rcitos antiguos, pues cada bando buscaba ganar la mayor ventaja posible antes de que estallara el combate.[10] Varios autores cl√°sicos relatan escenas de comandantes rivales negociando o debatiendo en general, como ocurre en la famosa conversaci√≥n entre An√≠bal y Escipi√≥n previa a la batalla de Zama. Pero sea cual sea la realidad de estos encuentros, o lo floridas y recargadas que fueran las palabras utilizadas en las arengas, el √ļnico encuentro que ten√≠a una importancia decisiva era la batalla.

Despliegue para la batalla - La "línea triple" o triplex acies

Las maniobras previas a la batalla permitían a los comandantes enfrentados apreciar cómo sería el combate que se avecinaba, pero el momento exacto en que estallara y el resultado final del mismo podían resultar impredecibles. Las escaramuzas podían descontrolarse, terminando con ambas fuerzas lanzándose una contra la otra. Consideraciones políticas, escasez de suministros, o incluso rivalidad entre comandantes en busca de gloria podía desatar también un ataque frontal, como ocurrió en la batalla del Trebia.[9]

Disposición de la línea triple

Una vez la maquinaria hab√≠a comenzado a rodar, la infanter√≠a romana era por regla general desplegada, como cuerpo principal, de frente al enemigo. Durante el despliegue en la era romana, los man√≠pulos se dispon√≠an com√ļnmente en triplex acies (triple orden de batalla): es decir, en tres niveles, con los hastati o asteros en primera fila (la m√°s cercana al enemigo), los pr√≠ncipes en segunda, y los veteranos triarii o triarios en la tercera y √ļltima, en posici√≥n de rodillas, para que no se lanzaran de improviso al la fragor de la batalla, o, en ocasiones, incluso m√°s atr√°s como reserva estrat√©gica. Cuando se sufr√≠a una derrota, la primera y segunda l√≠nea (pr√≠ncipes y "hastati") retroced√≠an hasta los triarios para recomponer las l√≠neas y efectuar un contraataque o retirada organizada. Dado que retroceder hasta los triarios era una medida desesperada, la frase "bajar a los triarios" (ad triarios rediisse) se convirti√≥ en una frase t√≠pica romana para referirse a una situaci√≥n desesperada.[11]

Con este sistema de triplex acies, escritores romanos contempor√°neos hablan de man√≠pulos que adoptaban la formaci√≥n de damero llamada quincunx cuando eran desplegados para la batalla pero antes de entrar en combate. En la primera l√≠nea, los asteros dejaban huecos equivalentes en tama√Īo al √°rea de intersecci√≥n entre dos man√≠pulos. La segunda l√≠nea consist√≠a en pr√≠ncipes dispuestos de manera similar, alineados tras los huecos dejados por la primera l√≠nea. Esto mismo hac√≠a la tercera l√≠nea, que se colocaba entre los huecos de la segunda l√≠nea. Los v√©lites se dispon√≠an a√ļn m√°s adelante, en una l√≠nea continua y poco compacta.

La maniobra romana era compleja, se mezclaba con el polvo de miles de soldados posicionándose, y el griterío de oficiales que se desplazaban entre líneas intentando mantener el orden. Varios miles de hombres debían reorganizarse de una formación en columna a otra de línea, con cada unidad ocupando su lugar designado, junto a tropas ligeras y caballería. Los campamentos fortificados se disponían y organizaban para facilitar el despliegue. La colocación inicial podía llevar algo de tiempo, pero una vez llevada a cabo representaba una fuerza de combate formidable, normalmente dispuesta en tres líneas con un frente tan extenso que llegaba a ocupar más de un kilómetro y medio.[12]

El despliegue en tres l√≠neas ser√≠a mantenido a los largo de los siglos, aunque las reformas marianas retiraron paulatinamente la mayor√≠a de las distinciones basadas en edad y clase, estandarizaron el armamento y reorganizaron las legiones en unidades mayores de maniobra como cohortes. El tama√Īo total del ej√©rcito y duraci√≥n del servicio militar se incrementaron sobre una base m√°s permanente.[13]

Maniobrabilidad de la línea triple

Roman manipular formation 1 es.svg

Mientras el ejército se aproximaba al enemigo, los vélites al frente lanzaban sus jabalinas contra las líneas rivales, y retrocedían por los huecos entre las líneas de asteros. Esto aportaba una importante innovación, dado que en otros ejércitos de la época los escaramuzadores debían retirarse entre las filas de su ejército, causando confusión; o bordeando sus propios flancos. Una vez los vélites se retiraban tras los asteros, la centuria "posterior" marcharía hacia la izquierda y adelante, presentando así una línea sólida de combate. El mismo procedimiento se empleaba a medida que se los vélites llegaban a la segunda y tercera línea, o bien éstos se retiraban a los lados para canalizar el hueco existente entre la primera y segunda líneas en ruta, para ayudar en la cobertura de los flancos de la legión.[14]

Roman manipular formation 2 es.svg

En este punto, la legión presentaba una línea sólida frente al enemigo, con lo que se encontraba en la formación idónea para el choque. Cuando el enemigo se aproximaba, los asteros cargaban. Si estuvieran perdiendo terreno, la centuria 'posterior' regresaría a su posición re-creando los huecos. Entonces, los manípulos retrocederían a través de ellos hacia los príncipes, que seguirían el mismo procedimiento de formar una línea de batalla y cargar. Si los príncipes no eran capaces de romper las líneas enemigas, se retirarían tras los triarios, y el ejército al completo dejaría el campo de batalla en orden y concierto.

El sistema manipular permitía enfrentarse a cualquier tipo de enemigo, incluso en terreno accidentado, pues otorgaba flexibilidad y consistencia a la legión de acuerdo al despliegue de sus líneas. La carencia de un cuerpo de caballería poderoso, sin embargo, representaba una gran desventaja para las fuerzas romanas.

En el ejército tardío imperial, el despliegue general era muy similar: las cohortes se desplegaban en un patrón quincunx. Como reflejo de la colocación inicial de los veteranos triarios en retaguardia, las cohortes menos experimentadas (normalmente la 2ª, 3ª, 4ª, 6ª y 8ª) se disponían en vanguardia; las cohortes más veteranas (1ª, 5ª, 7ª, 9ª y 10ª) se colocaban tras las primeras.[15]

Variaciones en la formación

El cap√≠tulo previo relataba los procedimientos est√°ndar, y era modificado a menudo. Por ejemplo, en Zama, Escipi√≥n despleg√≥ toda lu legi√≥n en una √ļnica l√≠nea para envolver a An√≠bal, tal y como √©ste √ļltimo hab√≠a hecho en la batalla de Cannas. En la imagen se aprecia un breve resumen de las distintas formaciones alternativas:

Formaciones alternativas y variaciones en el despliegue
.

Combate de campo y utilización de máquinas de guerra

Enfrentamiento cuerpo a cuerpo tras el lanzamiento de proyectiles

Una vez finalizado el despliegue y escaramuzas iniciales descritos anteriormente, el cuerpo principal de infantería pesada cerraba los huecos y atacaba al unísono. Las primeras filas normalmente lanzaban sus pila, y las siguientes alzaban las suyas sobre las cabezas de los primeros. Si el lanzamiento de una jabalina no causaba la muerte o hería a un oponente, se doblaba, haciéndola inutilizable por sus enemigos. Tras el lanzamiento, los soldados desenvainaban sus espadas y se lanzaban contra el enemigo. Se hacía especial énfasis en la utilización del escudo para suministrar la máxima cobertura del cuerpo, mientras se atacaba la parte expuesta del cuerpo del enemigo. En el combate consiguiente, la disciplina romana, el pesado escudo, armadura y entrenamiento les otorgaba especial ventaja.

El "shock" del combate

Algunos sabios de la infanter√≠a romana mantienen que el intenso trauma y estr√©s del combate cuerpo a cuerpo implicaba que los contendientes no se golpeaban uno al otro continuamente hasta que uno ca√≠a. En lugar de ello, exist√≠an cortos periodos de lucha fren√©tica. En momentos de indecisi√≥n, los contendientes pod√≠an separarse una corta distancia para tomar aliento, y acelerarse de nuevo hacia delante para retomar el duelo. Otros soldados detr√°s ocupar√≠an el hueco, enfrent√°ndose a nuevos enemigos o cubriendo a sus compa√Īeros. Un guerrero individual pod√≠a, por tanto, contar con un alivio moment√°neo, en lugar de una interminable lucha a muerte o hasta quedar incapacitados de una grave herida. Con el progreso de la batalla, el estr√©s f√≠sico y mental se intensificaba. El aguante y fuerza de voluntad requer√≠a una nueva carga, que llevaba consigo un ataque m√°s fren√©tico y desesperado.[10] Eventualmente un bando comenzar√≠a a romperse, momento en el cual comenzaba la aut√©ntica masacre.

Utilización de máquinas de guerra y fuego de cobertura

Muchas batallas romanas, especialmente durante el Imperio tard√≠o, contaban con fuego de preparaci√≥n procedente de onagros y balistas. Estas m√°quinas constitu√≠an un rudimentario cuerpo de artiller√≠a, disparaban grandes flechas y piedras sobre las formaciones enemigas (aunque muchos historiadores se cuestionan la efectividad real de dichas armas). Siguiendo esta barrera de proyectiles, avanzaba la infanter√≠a romana, en cuatro l√≠neas, hasta que se encontraban a treinta metros del enemigo. En ese momento, se deten√≠an, enarbolaban sus pila y cargaban. Si la primera l√≠nea era rechazada por el enemigo, una nueva l√≠nea ocupar√≠a su lugar r√°pidamente. A menudo, esta r√°pida secuencia de ataques mortales, comparable a olas rompiendo contra la costa, se convert√≠a en clave para conseguir la victoria. Otra t√°ctica com√ļn consist√≠a en provocar al enemigo con cambios prefijados y misiles r√°pidos de los auxiliares equites (caballer√≠a auxiliar), que forzaban al ej√©rcito rival a perseguirles. En este momento pod√≠an ser arrastrados a una emboscada, donde sufrir√≠an el contraataque de caballer√≠a e infanter√≠a pesada romanas.

Ventajas de la línea triple

Flexibilidad en las maniobras - intervalos en combate

Algunas fuentes antiguas como Polibio parecen dejar impl√≠cito que las legiones pod√≠an luchar con huecos entre sus l√≠neas. Sin embargo, la mayor√≠a de las fuentes parecen admitir que era m√°s com√ļn formar una l√≠nea compacta que ofreciera un frente s√≥lido. Se han tomado varias aproximaciones para reconciliar estas ideas con los escritos antiguos.[16] Las ventajas de los huecos son obvias cuando una formaci√≥n est√° en marcha: puede fluir m√°s c√≥modamente esquivando obst√°culos y mejora la maniobrabilidad y el control. Tal y como los romanos hac√≠an en tiempos de la Rep√ļblica, posicionar equipajes entre las l√≠neas, de modo que la carga no era f√°cilmente capturada y el ej√©rcito pod√≠a disponerse con rapidez para la batalla utilizando √©stos como cobertura. Cuando la marcha de aproximaci√≥n finalizaba, ser√≠a muy dif√≠cil desplegar un ej√©rcito ileso en cualquier terreno que no fuera totalmente llano, sin alg√ļn tipo de intervalo. Muchos ej√©rcitos antiguos utilizaban huecos de alg√ļn tipo, incluso los cartagineses, que replegaban a sus escaramuzadores a trav√©s de esos espacios antes de que comenzara el combate principal. Incluso otros ej√©rcitos m√°s desorganizados como los germanos cargaban en grupos diferenciados con peque√Īos huecos entre l√≠neas, en lugar de marchar en l√≠nea.[17]

Luchar con discontinuidades en la l√≠nea es posible, por tanto, tal y como aseguran escritores como Polibio. Lo que, de acuerdo a aquellos que defienden que la formaci√≥n de quinqux era la principal matriz de falange romana, hizo que la t√°ctica romana destacara, era que sus intervalos eran por regla general m√°s grandes y sistem√°ticamente organizados que los de otros ej√©rcitos de la Antig√ľedad. Cada hueco era cubierto por man√≠pulos o cohortes de l√≠neas posteriores. Cualquier penetraci√≥n de importancia no ocurrir√≠a sin m√°s: no s√≥lo ser√≠a golpeada lateralmente cuando cruzara el nivel de la primera l√≠nea, sino que ser√≠a recibida por unidades agresivas avanzando para cubrir el espacio.[18] Desde una visi√≥n m√°s general, a medida que la batalla ganaba o perd√≠a intensidad, nuevas unidades de refresco se desplegar√≠an a trav√©s de los intervalos para relevar a los soldados de primera l√≠nea, permitiendo una presi√≥n continua hacia adelante.

Un escenario posible para no utilizar huecos es un campo de batalla de espacio limitado, como una colina o garganta, donde es imposible expandirse sin l√≠mite. Otro podr√≠a ser una formaci√≥n de ataque determinada, como la flecha discutida m√°s arriba, o un movimiento envolvente como el de la batalla de Ilipa. Otro podr√≠a ser una maniobra de cierre, cuando se construye una l√≠nea s√≥lida para efectuar un √ļltimo empuj√≥n final, como ocurri√≥ en la batalla de Zama. En el clamor de la batalla tambi√©n era posible que, a medida que las unidades se fusionaban en l√≠nea, el espacio de tablero se comprimiera o incluso desapareciera, y un espectador ver√≠a una l√≠nea m√°s o menos s√≥lida combatiendo al enemigo. En los ej√©rcitos de Julio C√©sar, la utilizaci√≥n del quincunx y sus espacios parec√≠a haber declinado, y sus legiones generalmente se dispon√≠an en tres l√≠neas compactas como se muestra m√°s arriba, con cuatro cohortes al frente, y tres de manera escalonada. Esta formaci√≥n segu√≠a siendo flexible, sin embargo, y segu√≠a utilizando huecos y adoptando una o dos l√≠neas de acuerdo a las necesidades t√°cticas.[19]

Mayor aguante en el combate: reservas y formaciones en profundidad

Otra caracter√≠stica √ļnica de la infanter√≠a romana era la profundidad de su espaciado. La mayor√≠a de los ej√©rcitos antiguos se desplegaban de forma m√°s superficial, particularmente las tropas de falange. Las falanges pod√≠an incrementar su profundidad para a√Īadir aguante y poder de choque, pero su aproximaci√≥n general segu√≠a favoreciendo una l√≠nea maciza, en contraposici√≥n con la disposici√≥n de tres l√≠neas romana. La ventaja principal del sistema romano consist√≠a en la proyecci√≥n del poder de ataque hacia adelante continuamente, durante un periodo mayor de tiempo - renovando constantemente la presi√≥n en el frente - hasta que se romp√≠a la l√≠nea enemiga.

El momento en que enviar al combate a la segunda y tercera l√≠neas requer√≠a cuidadosa deliberaci√≥n por parte del comandante romano: si se lanzaban demasiado pronto, pod√≠an verse envueltas en la lucha frontal y terminar exhaustas. Si, por el contrario, se desplegaban demasiado tarde, podr√≠an ser barridas por la primera l√≠nea en retirada cuando comenzara a romperse. Hab√≠a de mantenerse un estricto control, de ah√≠ que la tercera l√≠nea (los triarios) fuera en ocasiones ordenada arrodillarse o acuclillarse, evitando as√≠ que acudieran al frente de forma prematura. El comandante romano se encontraba constantemente en movimiento, de un lugar a otro, y a menudo cabalgando a retaguardia en persona para guiar a los refuerzos, si no hab√≠a tiempo para mandar un mensajero. El gran n√ļmero de oficiales en el ej√©rcito t√≠pico romano, y la subdivisi√≥n flexible en unidades m√°s peque√Īas como cohortes o man√≠pulos, ayudaba en gran medida a la coordinaci√≥n de estos movimientos.[20]

Fuera cual fuese la formación adoptada, sin embargo, la presión continua del combate hacia el frente se efectuaba de modo constante:

Cuando la primera l√≠nea como un ente √ļnico hab√≠a hecho su labor, y se ve√≠a debilitada y exhausta por las bajas, permit√≠a el relevo de fuerzas de refresco procedentes de la segunda quienes, cruzando a trav√©s de la primera gradualmente, presionaban hacia el frente uno a uno, o en conjunto, abri√©ndose hueco hacia la lucha de este modo. Mientras tanto, los soldados cansados de la primera l√≠nea, cuando recuperaban fuerzas, se reorganizaban y volv√≠an al combate. Este proceso se repet√≠a hasta que todos los hombres de la primera y segunda l√≠neas hab√≠an entrado en combate, lo que no necesariamente implicaba una retirada de la primera l√≠nea, sino m√°s bien una fusi√≥n, mezcla o cohesi√≥n de ambas. De este modo, el enemigo no ten√≠a descanso y era enfrentado incesantemente por tropas frescas hasta que, agotado y desmoralizado, ced√≠a ante los repetidos ataques.

√ďrdenes t√°cticas tras el despliegue

Varios actores muestran una variante del testudo o formación de tortuga romana.

Cualquiera fuese el tipo de despliegue, el ejército romano tenía una marcada flexibilidad, disciplina y cohesión. Se asumían diferentes formaciones de acuerdo a diferentes situaciones tácticas.

  • Repellere equites ("repeler caballos") era la formaci√≥n utilizada para resistir las cargas de caballer√≠a. Los legionarios asum√≠an una formaci√≥n en cuadro, sosteniendo sus pila como lanzas en el hueco entre dos escudos, y se dispondr√≠an hombro con hombro.
  • A la orden eicere pila ("lanzar pila", los legionarios arrojaban sus pila al enemigo.
  • A la orden cuneum formate ("formad en flecha"), la infanter√≠a formaba una flecha para cargar y romper la l√≠nea enemiga. Esta formaci√≥n se utilizaba como t√°ctica de choque.
  • A la orden contendite vestra sponte ("Enfrentaos a vuestro rival"), los legionarios asum√≠an disposici√≥n agresiva y atacaban a cualquier rival que se les opusiera.
  • A la orden orbem formate ("formad en orbe"), los legionarios asum√≠an una formaci√≥n circular, con los arqueros situados en el centro y tras los legionarios, suministrando fuego de cobertura. Esta t√°ctica se utilizaba principalmente cuando un peque√Īo destacamento deb√≠a mantener una posici√≥n y se hallaba rodeado de enemigos.
  • A la orden ciringite frontem, los legionarios manten√≠an la posici√≥n.
  • A la orden frontem allargate ("ensanchad el frente"), los legionarios se dispersaban en una formaci√≥n m√°s suelta. Esta orden se utilizaba principalmente cuando recib√≠an fuego de misiles enemigo durante una carga.
  • A la orden testudinem formate ("formad en tortuga"), los legionarios adoptaban la formaci√≥n en testudo o tortuga. Se mov√≠a lentamente pero resultaba pr√°cticamente impenetrable al fuego enemigo, y por tanto muy efectiva durante asedios o cuando se enfrentaban a un copioso fuego enemigo. Sin embargo, resultaba una formaci√≥n d√©bil para el combate cuerpo a cuerpo, por lo cual s√≥lo se adoptaba cuando el enemigo se hallaba lo suficientemente lejos para que los legionarios tuvieran tiempo de recomponer la formaci√≥n antes de recibir la carga rival.
  • A la orden Agmen formate ("formad en cuadro"), los legionarios se dispon√≠an en cuadro, formaci√≥n m√°s com√ļn de una centuria durante la batalla.

Técnicas de asedio y fortificaciones de campo

Sitiando ciudades

De oppido expugnando ("sitiando ciudades") era una táctica utilizada cuando los romanos efectuaban un asedio. Se dividía en tres fases:
Reconstrucción moderna de Ballista.
  1. En la primera fase, los ingenieros (cohors fabrorum) construían un campamento fortificado cerca de la ciudad, con muros de contravallatum y torres de vigía (turres extruere) para evitar que penetraran refuerzos enemigos. En ocasiones, se construían muros de circunvalación alrededor del perímetro de la ciudad, como Julio César hizo en la batalla de Alesia. También podían recurrir a minas bajo los muros enemigos.
  2. La segunda fase comenzaba con fuego de onagros y balistas, que pretendía cubrir la aproximación de las torres de asedio, llenas de legionarios dispuestos a asaltar los muros de la ciudad. Entretanto, otras cohortes se aproximaban a las murallas en formación de tortuga, portando escalas y arietes, destinados a forzar las puertas y escalar los muros de la ciudad.
  3. La tercera fase incluía la apertura del portón principal de la ciudad por parte de las cohortes que habían conseguido penetrar en la ciudad o escalar las murallas, si el ariete no había conseguido derribar las puertas. Una vez se abría la puerta principal o se desplomaba una sección de muralla, la caballería y el resto de cohortes entraban en la ciudad para acabar con los defensores restantes.

Fortificaciones de campo

Mientras que poderosas ciudades y fuertes, junto a asedios elaborados para capturarlas, eran algo com√ļn en el mundo antiguo, los romanos eran √ļnicos entre los ej√©rcitos de la √©poca en utilizar de forma masiva fortificaciones de campo. Campa√Īa tras campa√Īa, se gastaba un tremendo esfuerzo para cavar - un trabajo realizado por el legionario raso. Su equipo de campo inclu√≠a una pala, una dolabra o pico, y una canasta para depositar la suciedad. Algunos soldados llevaban tambi√©n una especie de cortac√©sped. Con este equipo cavaban trincheras, constru√≠an muros y empalizadas y tend√≠an carreteras de asalto. Son bien conocidas las operaciones de Julio C√©sar en Alesia. El campamento de C√©sar rodeaba la ciudad gala, construido con murallas dobles macizas que manten√≠an en el interior de la ciudad a los defensores, y evitaban la llegada de refuerzos. Una red de campamentos y fuertes se ve√≠an incluidos en estos trabajos. La trinchera interior por s√≠ sola ten√≠a una profundidad de 20 pies (6,096 m), y C√©sar reencauz√≥ un r√≠o para llenarla de agua. El terreno fue cubierto con alambre de hierro en varios lugares para disuadir a los galos de intentar un asalto. Sorprendentemente para una batalla tan centrada en la infanter√≠a, C√©sar confiaba en un fuerte contingente de caballer√≠a para contrarrestar las salidas galas. Ir√≥nicamente, muchos de estos jinetes proced√≠an de tribus germ√°nicas con las que el triunviro se hab√≠a reconciliado poco tiempo antes.[22]

El poder de las fortificaciones romanas de campo ya ha sido mencionado pero, en otras ocasiones, los romanos utilizaban trincheras para asegurar sus flancos contra un movimiento envolvente, si eran superados ampliamente en n√ļmero, como hizo C√©sar durante sus operaciones en la Galia belga. En la regi√≥n de Breta√Īa, fueron construidos diques y rompeolas para asaltar los fuertes costeros galos. Tambi√©n se utilizaron zanjas, trincheras enfrentadas, y otros trabajos en las luchas internas entre C√©sar y Pompeyo, mientras los oponentes maniobraban uno contra otro en batalla campal.[22] En los √ļltimos tiempos del Imperio, la utilizaci√≥n extensiva de estas fortificaciones declin√≥, paralelamente a la utilizaci√≥n de la infanter√≠a pesada. De cualquier modo, representaron un punto de inflexi√≥n para la ascensi√≥n incansable de Roma como poder hegem√≥nico en el mundo antiguo.[23]

Tácticas de infantería - estudio de rendimiento

Infantería romana contra falange helénica

Falange macedonia en marcha.

Puntos fuertes de la falange. Previamente al ascenso de Roma, la falange hel√©nica representaba la principal fuerza de infanter√≠a del mundo occidental. Se hab√≠a convertido en due√Īa y se√Īora de los campos de batalla desde Esparta a Macedonia, enfrent√°ndose con √©xito a otros ej√©rcitos extraeuropeos como los de Persia o India. Unida en una masa acorazada, y equipada con grandes sarissas de 12 a 21 pies (6,4008 m) de longitud, la falange resultaba una fuerza formidable. Aunque en ocasiones adoptaba configuraci√≥n defensiva, la falange era m√°s efectiva cuando se hallaba en movimiento hacia el frente, bien en una combate frontal, o en orden oblicuo (escalonado) contra un flanco enemigo, como atestiguan las victorias de Alejandro Magno y el innovador tebano Epaminondas. Combinada con otras formaciones - infanter√≠a ligera y caballer√≠a - resultaba, en tiempos de Alejandro, imbatible.

Debilidades de la falange. No obstante, la falange pose√≠a debilidades clave. Dispon√≠a de cierta maniobrabilidad, pero una vez se produc√≠a el choque √©sta se ve√≠a reducida en gran manera, particularme en terreno accidentado. Su aproximaci√≥n en "masa densa" la convert√≠a asimismo en una formaci√≥n r√≠gida. Comprimidas en el clamor de la batalla, sus tropas pod√≠an √ļnicamente luchar de forma frontal. La diversidad de tropas daba a la falange una gran flexibilidad, pero esta misma flexibilidad se convert√≠a en un arma de doble filo: confiaba en una mezcla de unidades complicada de controlar y posicionar. Esto inclu√≠a no s√≥lo la infanter√≠a pesada t√≠pica, caballer√≠a e infanter√≠a ligera, sino tambi√©n unidades de √©lite, grupos medianamente armados y contingentes extranjeros con su propio estilo de lucha, as√≠ como unidades de choque de elefantes de guerra.[24] Tales fuerzas "variadas" presentaban problemas de organizaci√≥n y comando. Si eran manejadas por un l√≠der capaz que fuera capaz de organizarlas y combinarlas en combate, resultaban altamente eficientes. Las campa√Īas de Alejandro, Pirro y An√≠bal (una formaci√≥n al estilo hel√©nico con armas combinadas) as√≠ lo demuestran. Sin una cohesi√≥n permanente y l√≠deres mediocres, sin embargo, su eficacia resultaba desigual, como atestigua la fuerza provisional reunida por An√≠bal para luchar en Zama. Para cuando los romanos se enfrentaban a los ej√©rcitos helen√≠sticos los griegos hab√≠an dejado de utilizar tropas de protecci√≥n en los flancos y contingentes de caballer√≠a, y su sistema de combate hab√≠a degenerado en un mero choque de falanges. Una formaci√≥n de este estilo fue la que los romanos enfrentaron y derrotaron en la batalla de Cinosc√©falos.

Ventajas de la infanter√≠a romana. Los propios romanos utilizaban ciertos aspectos de la falange en sus legiones tempranas, de una manera notable la √ļltima l√≠nea de guerreros de la cl√°sica l√≠nea triple: los lanceros triarios. Las largas picas de los triarios eventualmente desaparecieron, y todos los legionarios fueron equipados de manera uniforme con gladius, scutum y pilum, y desplegados al distintivo modo romano, que prove√≠a una mayor estandarizaci√≥n y cohesi√≥n a largo plazo contra las formaciones de estilo hel√©nico.

Las falanges que se enfrentaban a la legi√≥n resultaban vulnerables al despliegue en tablero romano, m√°s flexible, que permit√≠a a cada luchador un cierto espacio vital donde enfrentarse cuerpo a cuerpo al enemigo en orden cerrado. El sistema manipular tambi√©n permit√≠a a unidades completas maniobrar de un modo m√°s amplio, libres de la necesidad de permanecer siempre empaquetados en una formaci√≥n r√≠gida. La profundidad del despliegue en triple l√≠nea ejerc√≠a una presi√≥n constante y hacia adelante. La mayor parte de las falanges utilizaban una l√≠nea enorme de varios rangos de profundidad. Esto pod√≠a resultar ventajoso en las primeras fases del combate, pero a medida que m√°s y m√°s hombres se ve√≠an envueltos en la batalla, la formaci√≥n modular romana permit√≠a relevos en la presi√≥n que se impon√≠an en una l√≠nea m√°s amplia. A la par que el combate se alargaba y se comprim√≠a el campo de batalla, la falange quedaba agotada o inmovilizada en posici√≥n, mientras los romanos pod√≠an no s√≥lo maniobrar sino realizar los √ļltimos y definitivos ataques.[12] La disposici√≥n del ej√©rcito de An√≠bal en Zama parece dar muestra de ello: los cartagineses utilizaron una disposici√≥n de triple l√≠nea, sacrificando sus dos primeras l√≠neas de dudosa calidad, y manteniendo en reserva a sus veteranos de Italia para el encuentro final. La colocaci√≥n de An√≠bal era muy recomendable dada su debilidad en caballer√≠a e infanter√≠a, pero no pens√≥ en un sistema de relevos entre l√≠neas como hicieron los romanos. Cada l√≠nea luchaba su particular batalla, y la √ļltima finalmente fue destrozada contra el yunque romano al recibir el ataque de jinetes n√ļmidas en retaguardia.

Las legiones convivían y se entrenaban juntas durante un tiempo más largo, eran más uniformes y eficientes (a diferencia de la fuerza final de Aníbal), permitiendo a comandantes mediocres maniobrar y posicionar sus fuerzas de un modo más o menos eficiente. Estas cualidades, entre otras, les convertían en más que un rival para la falange, cuando se enfrentaban en combate.[17]

Derrotas de la infantería: Roma contra Pirro

Artículo principal: Guerras Pírricas

El sistema falangista de Pirro result√≥ una prueba de fuego para los romanos. A pesar de varias derrotas, infligieron al rey del Epiro tales p√©rdidas que la expresi√≥n "victoria p√≠rrica" se convirti√≥ en sin√≥nimo de victoria in√ļtil. Como comandante h√°bil y experimentado que era, Pirro dispon√≠a un sistema de falange mixto t√≠pico, incluyendo tropas de choque de elefantes de guerra, formaciones de infanter√≠a ligera (peltastas), unidades de √©lite y caballer√≠a para apoyar a la infanter√≠a pesada. Utilizando este m√©todo fue capaz de derrotar a los romanos en dos ocasiones, con una tercera batalla de dudoso resultado o que result√≥ en una escasa victoria t√°ctica romana. Las batallas a continuaci√≥n ilustran las dificultades de combatir contra las fuerzas de falange. Si se hallaban correctamente liderados y dispuestos (es interesante por ello comparar a Pirro con la disposici√≥n de Perseo huyendo en Pidna), presentaban una alternativa cre√≠ble a la legi√≥n pesada. Los romanos, en cualquier caso, aprend√≠an de sus propios errores. En las batallas posteriores a las Guerras P√≠rricas, se mostraron como perfectos conocedores de la falange hel√©nica.

Triunfos de la infantería: Cinoscéfalos y Pidna

Disposición inicial de las tropas en la batalla de Pidna.
Artículo principal: Batalla de Cinoscéfalos

En esta batalla, la falange macedonia ocupaba un puesto de preferencia en terreno elevado. Sin embargo, no todas sus unidades habían conseguido posicionarse debido a las escaramuzas previas a la batalla. De cualquier modo, el avance de su ala derecha hizo perder terreno a los romanos, quienes contraatacaron en el flanco derecho y consiguieron progresar contra un ala izquierda macedonia algo desorganizada. El desenlace seguía en duda, hasta que un desconocido tribuno destacó 20 manípulos de la línea romana y efectuó un movimiento envolvente contra la retaguardia macedonia. Esto causó el colapso de la falange enemiga, asegurando la victoria para los romanos. La organización más flexible y efectiva de los legionarios se había aprovechado de las debilidades de la densa falange. Tales triunfos aseguraron la hegemonía romana en Grecia y territorios vecinos.

Artículo principal: Batalla de Pidna

En Pidna, los contendientes se desplegaron en una llanura relativamente plana, y los macedonios hab√≠an reforzado la infanter√≠a con un importante contingente de caballer√≠a. A la hora de la verdad, la falange avanz√≥ en una l√≠nea perfecta contra la l√≠nea romana, consiguiendo alg√ļn progreso inicial. Sin embargo, el suelo sobre el que deb√≠a avanzar era algo accidentado, y la poderosa formaci√≥n de falange perdi√≥ su f√©rrea cohesi√≥n. Los romanos absorbieron el choque inicial y contraatacaron; su formaci√≥n m√°s espaciada y presi√≥n incesante se mostraron decisivas en el combate cuerpo a cuerpo en terreno desigual. En combate cerrado, la espada y escudo neutralizaban la sarissa, y las armas suplementarias de los macedonios (armadura m√°s ligera y una espada m√°s corta, la cl√°sica xifos) les colocaban en inferioridad ante el h√°bil y agresivo asalto por parte de la infanter√≠a pesada romana. Perseo no consigui√≥ desplegar de forma eficiente tropas de apoyo para ayudar a la falange en momento de necesidad. En realidad, parece que huy√≥ en cuanto la situaci√≥n comenzaba a deteriorarse sin siquiera utilizar a la caballer√≠a. La contienda se decidi√≥ en menos de dos horas, con una completa derrota para el Reino de Macedonia.

Otras t√°cticas flexibles para enfrentarse a la falange

Las técnicas de ruptura de falanges enemigas ilustran con mayor detalle la flexibilidad del ejército romano. Cuando se enfrentaban a ejércitos falangistas, las legiones solían desplegar a los vélites frente al enemigo con la orden contendite vestra sponte, para causar confusión y pánico en los sólidos bloques de la falange. Mientras, los sagittarii o arqueros auxiliares se situaban en las alas, frente a la caballería, para cubrir la retirada de los vélites. Estos arqueros generalmente recibían la orden de eiaculare flammas - lanzar flechas incendiarias - como ocurrió en la batalla de Benevento. Las cohortes avanzaban entonces en formación de flecha, apoyados por el fuego de vélites y auxiliares, y cargaban sobre la falange en un punto concreto, rompiendo su formación. Después, la flanqueaban utilizando la caballería para asegurar la victoria.

¬ŅPor qu√© no fueron m√°s efectivos contra An√≠bal?

Superioridad t√°ctica de las fuerzas de An√≠bal. A pesar de no tratarse de una fuerza de falange cl√°sica, el ej√©rcito de An√≠bal se compon√≠a de contingentes "mixtos" y elementos comunes a las formaciones hel√©nicas. Se dice que, al final de su vida, An√≠bal nombr√≥ a Pirro como el comandante del pasado al que m√°s admiraba.[25] Curiosamente, Roma hab√≠a mellado las huestes de Pirro antes del nacimiento de An√≠bal, y dadas sus ventajas en organizaci√≥n, disciplina y movilizaci√≥n de recursos, surge la pregunta de por qu√© no se mostraron m√°s efectivos contra los cartagineses, quienes durante la mayor parte de su campa√Īa en Italia sufrieron de inferioridad num√©rica y escasez de suministros desde su tierra natal.

El genio individual de An√≠bal, la profesionalidad del grueso de sus tropas (forjadas tras varios a√Īos de luchas constantes en Hispania primero y en Italia despu√©s), y su superior caballer√≠a parecen haber sido los factores decisivos. Combate tras combate An√≠bal aprovechaba las tendencias de los romanos, particularmente su ansia por conseguir una victoria decisiva. Los legionarios cansados y semicongelados que emergieron del Trebia para formar en la orilla opuesta del r√≠o, son una clara muestra de c√≥mo An√≠bal manipulaba a los romanos para luchar bajo sus condiciones, y en el lugar de su elecci√≥n. Las posteriores debacles en el Lago Trasimeno y Cannas redujeron a los orgullosos romanos a evitar la batalla, acechando a los p√ļnicos desde los Apeninos, reacios a arriesgar un enfrentamiento directo en la llanura, donde la caballer√≠a enemiga ten√≠a una clara ventaja.

Sofisticaci√≥n t√°ctica romana y capacidad de adaptaci√≥n. Pero, aunque la haza√Īa de An√≠bal subrayaba que los romanos no eran ni mucho menos invencibles, tambi√©n mostraba sus virtudes a largo plazo. Aislaron y eventualmente embotellaron a los cartagineses, acelerando su retirada de Italia mediante constantes maniobras. M√°s importante a√ļn, fue el contraataque que iniciaron en Hispania y el Norte de √Āfrica. Se encontraban deseosos de devolver la humillaci√≥n sufrida en Italia y permanec√≠an a la defensiva, pero con una incesante tenacidad atacaban en otros lugares, para finalmente destruir a sus enemigos.[17] Tambi√©n aprendieron de esos enemigos. Las operaciones de Escipi√≥n el Africano consist√≠an en una evoluci√≥n de aquellas con las que se hab√≠a enfrentado An√≠bal previamente, mostrando un nivel superior de innovaci√≥n, preparaci√≥n y organizaci√≥n (comparado con Sempronio en la batalla del Trebia, por ejemplo). La contribuci√≥n de Escipi√≥n consisti√≥ en parte en implementar una maniobrabilidad m√°s flexible de las unidades t√°cticas, en lugar del ataque frontal en triple l√≠nea que defend√≠an sus contempor√°neos. Tambi√©n aprovech√≥ de manera m√°s eficiente la caballer√≠a, un arma que tradicionalmente menospreciaban los romanos. Sus operaciones incluyeron movimientos de tenaza, l√≠nea de batalla consolidada, y formaciones "inversas a Cannas" junto a movimientos de caballer√≠a. Sus victorias en Hispania y la campa√Īa africana demostraron una nueva sofisticaci√≥n en la forma de hacer la guerra romana, y reafirmaron la capacidad romana de adaptarse, persistir y sobreponerse a las dificultades.[26] Ver en detalle las batallas:

Infantería romana contra pueblos celtas, iberos y germánicos

¬ŅQui√©nes eran las 'hordas b√°rbaras'?

Las vistas sobre los enemigos galos de Roma han cambiado mucho. Varios historiadores antiguos los consideran salvajes retr√≥grados, destructores sin escr√ļpulos de la civilizaci√≥n y gloria de Roma. Algunas visiones m√°s modernas les ven como una luz proto-nacionalista, luchadores ancestrales por la libertad que resist√≠an el pie acorazado del imperio. A menudo se celebra su valent√≠a como dignos adversarios de Roma, como ocurre con la escultura del g√°lata moribundo. La oposici√≥n gala se compon√≠a de un gran n√ļmero de gentes y pueblos diversos, que iban geogr√°ficamente desde los valles de Francia a los bosques del Rin, pasando por las monta√Īas de Helvecia; de tal modo que es complicado categorizarles de forma homog√©nea. El t√©rmino "galo" ha sido utilizado indistintamente para nombrar a las tribus c√©lticas de Britania y Caledonia, a√Īadiendo m√°s diversidad a las gentes agrupadas bajo este apelativo. Desde un punto de vista militar, parec√≠an sin embargo compartir varias caracter√≠sticas generales: pol√≠ticas tribales con una estructura de estado relativamente escasa y poco elaborada, armamento ligero, t√°cticas poco sofisticadas, escasa organizaci√≥n, alto grado de movilidad, e incapacidad de mantener poder de combate en sus fuerzas de campo durante un largo per√≠odo.[27]

Aunque los anales populares muestran el poder de las legiones y a un grupo de comandantes carism√°ticos masacrando r√°pidamente a grandes hordas de "b√°rbaros salvajes"[28] (como la escena inicial de la pel√≠cula americana "Gladiator" del 2000) Roma sufri√≥ no pocas vergonzosas derrotas a manos de dichos ej√©rcitos tribales. En el per√≠odo republicano, (hacia 390-387 a. C.), los galos cisalpinos al mando de Breno , saquearon la ciudad de Roma. Incluso finalizadas las Guerras P√ļnicas, los romanos sufrieron fuertes derrotas contra los galos como el desastre de Noreia o la batalla de Arausio, ambas durante la primera Guerra Cimbria. En el per√≠odo temprano imperial, bandas de guerra germ√°nicas infligieron a Roma una de sus m√°s severas derrotas, en la batalla del Bosque de Teutoburgo, que termino en la aniquilaci√≥n de tres legiones imperiales, y marc√≥ el l√≠mite de la expansi√≥n romana en el centro de Europa. Fueron estas tribus germ√°nicas en parte (la mayor√≠a ten√≠an cierta familiaridad con Roma y su cultura, y se hab√≠an romanizado ellas mismas) quienes provocaron la ruina final del poder militar romano en el oeste. Ir√≥nicamente, en las postrimer√≠as del Imperio, la mayor parte de los combates se produc√≠an entre fuerzas compuestas mayoritariamente por b√°rbaros, en ambos bandos.[29]

Problemas t√°cticos al combatir contra fuerzas celtas y germ√°nicas

Ventajas de las t√°cticas celtas y germ√°nicas
Cualquiera que fuese su cultura en particular, las tribus celtas y germánicas probaron ser oponentes duros, que consiguieron varias victorias contra sus enemigos. Algunos historiadores muestran que a veces se producían combates masivos en formaciones compactas al estilo falangista, solapando los escudos, y utilizando cobertura de escudos durante asedios. En batalla campal, ocasionalmente utilizaban una formación de flecha al atacar. Su mayor esperanza de éxito radicaba en cuatro factores principales:
  1. Superioridad numérica.
  2. Factor sorpresa (v.g. una emboscada).
  3. Mediante un ataque rel√°mpago.
  4. Entrando en combate en terreno boscoso o irregular, donde las unidades de la horda podían buscar refugio mientras atacaban a distancia, hasta que llegaba el momento decisivo, o si era posible, retirándose y reagrupándose en cargas sucesivas.[30]
Las victorias celtas y germánicas más significativas muestran dos o más de estas características. La clásica batalla del Bosque de Teutoburgo contiene las cuatro: sorpresa, traición por parte de Arminio y su contingente, superioridad numérica, rápidas cargas de acercamiento, y terreno y condiciones medioambientales favorables (bosque espeso y chaparrones constantes) que limitaron el movimiento romano y dieron a los guerreros suficiente cobertura para ocultar sus movimientos y montar ataques sucesivos contra la línea romana.
Debilidades de las t√°cticas celtas y germ√°nicas
Contra los legionarios, sin embargo, los celtas se enfrentaban a una tarea desalentadora. Individualmente, en combate singular, el feroz guerrero celta pod√≠a probablemente hacer algo m√°s que defenderse contra un romano.[31] En combate masivo, por el contrario, la rudimentaria organizaci√≥n y t√°cticas c√©lticas resultaban un pobre adversario para la m√°quina militar romana. La fiereza de las cargas celtas es a menudo mencionada por los historiadores, y en ciertas circunstancias pod√≠a llegar a desbordar la l√≠nea romana. No obstante, la profunda formaci√≥n romana permit√≠a realizar ajustes, y la presi√≥n constante al frente convert√≠a un largo combate en algo muy arriesgado para los celtas. Gracias a su brillante disciplina, moral y entrenamiento, los romanos eran capaces de derrotar a ej√©rcitos celtas que les superaban ampliamente en n√ļmero.
Aunque atacaran por los flancos, la legión era lo suficientemente flexible para pivotar y

oponer frontalmente, si no todo, al menos una parte del ej√©rcito, bien mediante submaniobras o repliegue de l√≠neas. La pantalla de caballer√≠a en ambas alas a√Īad√≠a una capa extra de seguridad. Los celtas y germanos luchaban, asimismo, con poca o ninguna [[armadura (combate)|armadura]] (a veces incluso desnudos)[32] [33] y utilizaban escudos de madera o cuero, m√°s endebles que los romanos. Como menciona Polibio, hablando de la batalla de Telam√≥n:

En efecto, el scutum romano tiene una gran ventaja sobre el galo en defensa, y el gladius para maniobrar y apu√Īalar en ataque. Por el contrario, la espada gala s√≥lo sirve para cortar. La √ļnica diferencia [entre galos y romanos] individualmente o como colectivo, consist√≠a en sus armas y armaduras.
Polibio, "Historias" ii, x
En la misma l√≠nea, ni celtas ni germanos prestaban atenci√≥n a la log√≠stica a largo plazo.[30] En general, necesitaban conseguir una posici√≥n muy ventajosa de inicio contra los romanos y romper sus l√≠neas cuando la batalla se encontrara a√ļn en fase temprana. Un combate en similitud de condiciones entre los guerreros tribales ligeramente armados, y los bien organizados y armados legionarios, a menudo implicaba la fatalidad para aqu√©llos.[34]
Carros de guerra celtas
No obstante lo anterior, los celtas mostraron un alto grado de poder t√°ctico en algunas √°reas. Los carros de guerra celtas, por ejemplo, mostraron un alto grado de integraci√≥n y coordinaci√≥n con la infanter√≠a. Los anales de Polibio, que se remontan a la batalla de Telam√≥n, e historiadores m√°s tard√≠os como Diodoro de Sicilia, mencionan la utilizaci√≥n de carros de combate en los ej√©rcitos galos que invadieron Roma. Los celtas aparentemente utilizaban carros con un conductor y un guerrero de infanter√≠a ligera, armado con jabalinas. Durante el choque, el carro dejar√≠a al infante en tierra y se retirar√≠a a cierta distancia, en reserva. Desde esta posici√≥n pod√≠a recoger a las tropas de asalto si las cosas se pon√≠an feas, o recogerles y llevarlos a alg√ļn otro lugar. A pesar de ello, los carros resultaban un arma cara y fr√°gil y, para el siglo III a. C., se hab√≠an convertido en un arma escasamente utilizada en detrimento de la caballer√≠a.[35]
Guerrilla celtibérica
La zona de conflicto ibérica. Los pueblos celtíberos emprendieron una lucha obstinada contra la hegemonía romana. Lucharon continuamente en la Península Ibérica, con varios niveles de intensidad, durante más de dos siglos. Hispania había sido conquistada por los cartagineses, que lucharon contra distintas tribus para crear colonias y un imperio comercial, principalmente costero. Las derrotas cartaginesas a manos de Roma enfrentaron a los locales a un nuevo poder colonial. Tribus como los ilergetes, suesetanos, vacceos o lusitanos de Viriato opusieron una dura resistencia a la dominación romana. La Guerra Lusitana y la Guerra Numantina son sólo ejemplos del prolongado conflicto, que se extendió a lo largo de 20 décadas de la historia romana. El conflicto se prolongó con las Guerras Sertorianas. La subyugación total no fue conseguida hasta el Imperio, en época de Octavio Augusto. La eterna e implacable contienda convirtió a Hispania en un lugar ominoso para los soldados romanos. Sir Edward Creasy, en su obra "Las Quince Batallas Decisivas del Mundo" comentaba esto sobre los conflictos ibéricos:
"La guerra contra los iberos, quienes, de todas las naciones subyugadas por Roma, defendieron su libertad con la mayor obstinación... los romanos de ambas provincias [Citerior y Ulterior] eran derrotados en tantas ocasiones, que nada era más temido para un legionario en Roma que ser enviado allí
T√°cticas romanas. Roma utiliz√≥ sus m√©todos est√°ndar, con especial √©nfasis en tropas ligeras, combinadas con caballer√≠a e infanter√≠a pesada para enfrentarse a las t√°cticas de movilidad o guerrilla utilizadas por los iberos. Los castri fortificados resultaban un importante a√Īadido a la hora de proteger a las tropas, y actuar como centros de operaciones. Aunque el resultado de un combate a campo abierto era dudoso, los romanos desempe√Īaron su labor bastante bien cuando asediaban ciudades iberas, eliminando de manera sistem√°tica a los l√≠deres enemigos, bases de suministro y focos de resistencia.La destrucci√≥n de recursos ib√©ricos por medio de la quema de campos de grano o demolici√≥n de poblados ejerci√≥ una fuerte presi√≥n sobre la poblaci√≥n nativa. Las operaciones de Escipi√≥n durante la Guerra Numantina ilustran estos m√©todos, lo que inclu√≠a una vigilancia constante y una radicalizaci√≥n en la disciplina legionaria.[37] Otras t√°cticas romanas inclu√≠an la esfera pol√≠tica, como los tratos de "pacificaci√≥n" de Graco, traici√≥n y enga√Īos, como en las masacres de los l√≠deres tribales llevadas a cabo por L√ļculo y Galba bajo la patra√Īa de negociaci√≥n. Roma confiaba a menudo en dividir internamente las tribus. Utilizaba en este sentido una estrategia de "divide y vencer√°s", con tratos competitivos (y en ocasiones poco sinceros) negociando el aislamiento de ciertas facciones, y utilizando tribus aliadas para subyugar a otras.[38]
T√°cticas celt√≠beras. Mientras luchaban por su autonom√≠a y supervivencia, las tribus ib√©ricas utilizaban ciudades fortificadas o fuertes para defenderse contra sus enemigos, lo que combinaban con una guerra de movilidad que variaba desde grandes unidades comprendiendo miles de hombres a peque√Īas bandas de guerrilleros. Los jinetes celt√≠beros eran superiores en habilidad a los romanos, un hecho probado a√Īos antes con el papel clave que jug√≥ dicha caballer√≠a en las victorias de An√≠bal. La libertad de movimientos y conocimiento del terreno ayudaron a las tribus en gran medida. Una de las emboscadas m√°s fruct√≠feras fue realizada por un jefe local llamado Caro, que acab√≥ con 6000 romanos en un ataque combinado de caballer√≠a e infanter√≠a. Otra la llev√≥ a cabo Caesarus, que se aprovech√≥ de una desordenada persecuci√≥n de que era objeto por parte de los romanos, al mando de Mumio, para tenderle una trampa que result√≥ en 9000 bajas para los legionarios. Otra t√°ctica similar tuvo √©xito ante Galba. Estas batallas, incluyendo t√°cticas y caracter√≠sticas particulares de los jefes celt√≠beros, est√°n relatadas con todo lujo de detalles en la Historia de Roma de Apiano ¬ęGuerras Extranjeras: Las Guerras Hisp√°nicas¬Ľ.[37]
Armamento. Varios historiadores han elogiado la calidad de las armas ib√©ricas, como la conocida falcata[39] o la lanza de una sola pieza llamada por los romanos soliferreum, asimilable al pilum. Tambi√©n utilizaron otras m√°s ingeniosas como la fal√°rica, a medio camino entre lanza y arma incendiaria. Fil√≥n de Bizancio relata el proceso de construcci√≥n de las espadas iberas, compuestas de tres cuerpos: dos duros, que correspond√≠an con los laterales y el doble filo, y uno blando en el interior, lo que les otorgaba una encomiable flexibilidad.[40] El escudo utilizado por las tropas ligeras, conocido como caetra era de un tama√Īo m√°s peque√Īo y manejable, lo que les otorgaba una razonable defensa al mismo tiempo que una gran movilidad al utilizar t√°cticas de guerrilla.
Victoria por guerra de desgaste. A pesar de ello, como ocurri√≥ en sus batallas contra otros pueblos, la tenaz persistencia romana, mayores recursos y mejor organizaci√≥n someti√≥ a sus oponentes con el tiempo.[41] Este aspecto "agotador" de la aproximaci√≥n romana contrasta con la noci√≥n de mandos brillantes tan a menudo retratadas en relatos populares sobre la infanter√≠a romana. Al lado de l√≠deres capaces como los Escipiones o los Gracos, el rendimiento romano en general fue mediocre, comparado con el desarrollado contra los p√ļnicos y otros pueblos. En Hispania, se enviaron constantemente recursos para curar la herida abierta hasta que √©sta termin√≥ cerr√°ndose, 150 a√Īos m√°s tarde: una lenta, y √°cida contienda de marchas eternas, asedios y luchas constantes, tratos rotos, poblados ardiendo y esclavos capturados. Mientras el Senado Romano y sus sucesores siguieran dispuestos a reemplazar y gastar m√°s personal y materiales d√©cada tras d√©cada, la victoria pod√≠a ser conseguida mediante una estrategia de agotamiento.[42] Tal patr√≥n formaba una parte integral de la "forma romana" de hacer la guerra.

Anatomía de una victoria: Julio César contra los galos

Mapa táctico del ataque galo en el río Sambre. Los bosques cercanos al río ocultaron los movimientos galos por completo hasta el momento exacto de efectuar un ataque relámpago, que a punto estuvo de liquidar las posiciones romanas.

La movilidad del ej√©rcito galo y su gran n√ļmero a menudo pon√≠a en problemas a las armas romanas, bien desplegados en ej√©rcitos m√≥viles, bandas de guerrilleros o en una decisiva batalla campal. Lo confirma la dureza de la campa√Īa de las Galias, donde a C√©sar le falt√≥ muy poco para ser derrotado, aunque esto tambi√©n prueba la superioridad t√°ctica y disciplinar romana. En la batalla del Sabis, contingentes de los nervios, atr√©bates, viromanduos y adu√°ticos se reunieron en secreto en los bosques cercanos, mientras el grueso de la tropa romana se encontraba algo disperso. En cuanto comenz√≥ la construcci√≥n del campamento, las fuerzas b√°rbaras lanzaron un feroz ataque, cruzando en tromba por el vado y atacando con velocidad de rel√°mpago a los incautos romanos.

La situaci√≥n parec√≠a inmejorable para los galos:[27] se cumpl√≠an las cuatro condiciones mencionadas m√°s arriba: superioridad num√©rica, factor sorpresa, ataque r√°pido y terreno favorable que ocultaba sus movimientos hasta el √ļltimo minuto. Ciertamente, el comienzo fue espectacular, y la disposici√≥n inicial de los romanos fue empujada a retroceder. Parec√≠a muy posible que se produjera una ruptura en las filas de la legi√≥n. Julio C√©sar en persona hubo de animar a secciones enteras de su amenazado ej√©rcito, imprimiendo resoluci√≥n en sus tropas. Con su acostumbrada disciplina y cohesi√≥n, los romanos comenzaron a recuperar terreno, rechazando el ataque b√°rbaro. Una √ļltima carga de la tribu de los Nervi, que cruz√≥ un hueco dejado en las filas romanas, estuvo a punto de cambiar las tornas de nuevo, cuando los guerreros en carrera capturaron el campamento e intentaron rebasar los flancos de la legi√≥n, que se hallaban en combate con el resto de la horda tribal.

La fase inicial del choque pas√≥, no obstante, y sigui√≥ un trabado combate. La llegada de dos legiones de refuerzo que se hab√≠an mantenido en reserva, guardando los suministros, reforzaron las l√≠neas romanas. Comenz√≥ entonces un contraataque por parte de √©stas, lideradas por la Legi√≥n X Equestris, que desarbol√≥ las filas de los b√°rbaros, quienes partieron en retirada. Fue un combate muy parejo, que ilustraba tanto el poder combativo de las fuerzas tribales como la tranquila y disciplinada cohesi√≥n de los romanos. En √ļltima instancia, fue esto √ļltimo lo que result√≥ decisivo para la larga y costosa conquista de la Galia. Aunque exist√≠an grandes diferencias entre las distintas tribus, el historiador alem√°n Hans Delbr√ľck indica en su "Historia del Arte de la Guerra":

[...] la superioridad del arte romano de combatir se basaba en la organización del ejército como un todo, un sistema que permitía a grandes cantidades de hombres concentrarse en un punto determinado, moverse en formación ordenada, ser alimentados, residir, conjuntamente. Los galos eran incapaces de llevar a cabo ninguna de estas cosas.

Infantería romana contra caballería enemiga

Problemas tácticos al luchar contra la caballería

La caballer√≠a de sus enemigos represent√≥ uno de los m√°s duros retos a los que hubo de enfrentarse la infanter√≠a romana. La combinaci√≥n de ataque a distancia y fuerza de choque, con una gran movilidad, que representaba la caballer√≠a, se aprovechaba de las principales debilidades de la legi√≥n: su despliegue y movimientos relativamente lentos. La derrota a manos de potentes fuerzas de caballer√≠a es un elemento recursivo en la historia romana, como ilustran las campa√Īas de An√≠bal, donde jinetes n√ļmidas y celt√≠beros rebasaban repetidamente los flancos de la formaci√≥n romana, propinando devastadores golpes en las alas y retaguardia. La gran victoria de An√≠bal en Cannas (considerada una de las mayores cat√°strofes militares de la era romana) consisti√≥ principalmente en un combate de infanter√≠a, pero el papel principal lo jug√≥ la caballer√≠a, como en tantas otras victorias.

Una demostraci√≥n m√°s dram√°tica incluso de la vulnerabilidad romana se muestra en las numerosas guerras contra los partos y su caballer√≠a pesada. Los partos y sus sucesores utilizaban grandes n√ļmeros de jinetes arqueros, con armadura ligera y r√°pidos caballos, para acosar y escaramuzar con el enemigo, y daban el golpe de gracia con lanceros acorazados conocidos como "catafractos". Ambos tipos de tropas utilizaron poderosos arcos compuestos que lanzaban flechas con la potencia suficiente para perforar las armaduras romanas. Los catafractos serv√≠an entonces como tropas de choque, que cargaban con la fuerza de un ariete contra las filas romanas, una vez se hab√≠an "ablandado" tras los enjambres de flechas. Al mismo tiempo, utilizaron una estrategia de "tierra quemada" contra los romanos, rehusando las grandes batallas campales, mientras les atra√≠an m√°s y m√°s a terreno desfavorable, donde escaseaban sus suministros y no dispon√≠an de una l√≠nea de retirada segura. La devastadora derrota de la infanter√≠a romana en Carras hac√≠a que la caballer√≠a parta pareciera invencible.

Utilización de armas combinadas para enfrentarse a la caballería con éxito

Ya Alejandro Magno hab√≠a utilizado este m√©todo durante sus campa√Īas. Atacaba a los jinetes asi√°ticos con destacamentos de infanter√≠a ligera, escaramuzadores y arqueros, y los expulsaba del campo de batalla mediante cargas de su caballer√≠a pesada. La variante romana utilizaba esta misma aproximaci√≥n de "armas combinadas", dando mayor importancia al papel de la infanter√≠a. En √©pocas tard√≠as, sin embargo, creci√≥ la importancia y n√ļmero de la caballer√≠a: en particular, la mitad oriental del Imperio confiar√≠a casi por completo en sus fuerzas de caballer√≠a.

A√ļn en el mediod√≠a del soldado de a pie, se desplegaban grandes unidades de escaramuzadores ligeros con las legiones, para interceptar a los r√°pidos jinetes a una distancia razonable. La caballer√≠a romana desempe√Īaba un rol importante, consistente en "apantallar" a la fuerza principal, interceptando destacamentos enteros de jinetes merodeadores. Utilizando estos apoyos, las pesadas legiones eran capaces de entrar en contacto con la caballer√≠a enemiga.

Modificaciones de Ventidio. El general romano Publio Ventidio Baso tomó las riendas del reajuste de la legión para enfrentarse a los enemigos montados, en concreto los partos. Enviado por Marco Antonio a Siria para detener la invasión parta del 40 a. C., venció a los asiáticos hasta en tres ocasiones, donde dio muerte a otros tantos generales de Partia.[44] Las principales modificaciones tácticas aportadas por Ventidio fueron:[44]


  1. Mayor capacidad de disparo. Ventidio buscaba neutralizar la superioridad parta en fuego a distancia, a√Īadiendo m√°s unidades a distancia √©l mismo. A√Īadi√≥ contingentes de honderos a sus legiones, cuyo fuego a distancia fue b√°sico para mantener alejados a los jinetes partos en diferentes batallas. En combates posteriores, otros comandantes romanos incrementaron el n√ļmero de unidades de caballer√≠a y honderos, siendo estos √ļltimos aprovisionados con balas de plomo, que permit√≠an un mayor rango de disparo y poder destructivo.[44]
  2. Cuadrado Hueco Esta t√°ctica prove√≠a una defensa en todas direcciones, dejando un pivote para comenzar la ofensiva. En el cuadro, las tropas pod√≠an parapetarse contra los enjambres de flechas utilizando sus grandes escudos. Esto, por supuesto, ralentizaba su avance y les hac√≠a vulnerables a las cargas de los catafractos. Las legiones aguantaban estas cargas resolutivamente, utilizando sus pila a modo de picas, que ofrec√≠an una s√≥lida estacada de acero al enemigo. Dentro del cuadro se concentraban fuerzas de arqueros para contrarrestar el fuego, y unidades de caballer√≠a posicionadas para contraatacar. El cuadrado hueco era m√°s vulnerable cuando el terreno hac√≠a perder cohesi√≥n a la formaci√≥n (escalando una monta√Īa, cruzando una garganta o un puente, por ejemplo). En tal caso, subsecciones de la legi√≥n deb√≠an ser redesplegadas para suministrar cobertura hasta que el ej√©rcito hab√≠a superado el escollo. La organizaci√≥n flexible de la legi√≥n facilitaba estas maniobras, y permit√≠a asegurar la supervivencia hasta que los romanos llegaban al coraz√≥n de las tierras del enemigo e iniciaban asedios contra sus ciudades, saqueaban y quemaban sus campos.[45]
  3. Dispersi√≥n y avance r√°pido. La maniobra de dispersi√≥n no pod√≠a tratarse de una √ļnica carga a grupos de arqueros montados, ni una inocua persecuci√≥n mientras √©stos lanzaban "disparos partos" con sus arcos. Deb√≠a amenazarles de una forma cre√≠ble, utilizando un movimiento de tenaza o bloqueando una ruta de escape. La consecuci√≥n de puntos estrat√©gicos por parte de las unidades ligeras romanas ayudaban a este proceso, obstruyendo posibles v√≠as de ataque y suministrando puntos de anclaje que permit√≠an contraatacar a otros destacamentos en maniobras, o bien retirarse con seguridad si empeoraban las condiciones del combate. Las tropas de vanguardia deb√≠an ser lo suficientemente r√°pidos para detener o neutralizar la oposici√≥n. Al mismo tiempo, deb√≠an ser capaces de apoyarse mutuamente, o pod√≠an ser f√°cilmente aislados y destruidos. La clave resid√≠a en tomar la iniciativa contra los jinetes enemigos sin fragmentar peligrosamente a las tropas propias.

Resultado desigual contra enemigos a caballo.

Las primeras victorias romanas de entidad contra el temible enemigo parto se producen bajo el dominio de Trajano, que arrebató grandes territorios a los partos y recibió por ello el sobrenombre de Parthico (h. 114). Medio siglo más tarde, en 166, Lucio Vero, hermano y co-emperador junto a Marco Aurelio, vuelve a invadir Persia como respuesta a la conquista parta de Armenia. Reconquista Armenia, instalando un rey pro-romano en el trono, asegura el norte de Mesopotamia, y arrasa Ctesifonte, la capital del Imperio Parto.


La campa√Īa del emperador Juliano el Ap√≥stata contra el Imperio sas√°nida es bastante ilustrativa en este aspecto, a pesar de que las fuerzas julianas no estaban compuestas principalmente por infanter√≠a pesada como habr√≠a ocurrido tiempos atr√°s. Contra Juliano, los persas rehusaron ofrecer batalla, quemando los campos frente al ej√©rcito romano y arrastr√°ndoles a una guerra de desgaste. Pronto, ralentizaron el avance de Juliano hacia la capital enemiga. Rehusando regresar por el camino que hab√≠a venido, se vio forzado a abandonar el tren de suministros y la flota mercante que hab√≠a tra√≠do navegando √Čufrates abajo. Dividi√≥ entonces su ej√©rcito, dejando a 30.000 hombres detr√°s, antes de avanzar hacia la capital enemiga. El 29 de mayo de 363, se produjo finalmente un combate a gran escala, cerca de la capital persa, Ctesifonte. Enfrent√°ndose a una fuerza de caballer√≠a que amenazaba con diezmar sus tropas a base de fuego de flechas, y viendo el peligro de quedar rodeado, Juliano dispuso a sus tropas en forma de luna creciente, ordenando un avance simult√°neo de ambos flancos y evitando al mismo tiempo ambos peligros. El ardid tuvo √©xito. Tras una larga batalla, los persas se retiraron, concediendo una victoria t√°ctica (aunque a un alto precio para los romanos, seg√ļn algunos historiadores).[46] Los trabajos del historiador romano Amiano Marcelino ofrecen una descripci√≥n detallada de la campa√Īa persa, incluyendo la r√°pida carga de la infanter√≠a pesada romana bajo el mando de Juliano.
Para evitar que las ráfagas preliminares de los arqueros rompieran nuestras filas, él (Juliano) avanzó por ambos lados, arruinando el efecto de su fuego [...] La infantería romana, en orden cerrado, efectuó una poderosa carga que empujó a las tropas enemigas ante ella.
Los comentarios de Marcelino ponen de relieve el contraste en esp√≠ritu combativo de la infanter√≠a romana y persa, diciendo sobre estos √ļltimos que ten√≠an "aversi√≥n a luchar batallas campales de infanter√≠a". En un combate anterior frente a los muros de Ctesifonte, el historiador indica la importancia de un r√°pido avance de los soldados a pie:
Ambos bandos lucharon cuerpo a cuerpo con lanzas y espadas desenvainadas, pues cuanto antes contactaban nuestros hombres con la línea rival, menor era el peligro de exponerse a una flecha enemiga
Aunque Juliano finalmente no consiguiera su objetivo (terminar√≠a muriendo en esta campa√Īa), y a pesar de que la fuerza romana inclu√≠a grandes contingentes de caballer√≠a, sus m√©todos y los de Ventidio antes que √©l mostraban que la infanter√≠a, manejada efectivamente y trabajando en conjunto con otros contingentes, pod√≠a enfrentarse al reto que supon√≠a un ej√©rcito de caballer√≠a. Las fuerzas de Juliano conten√≠an diferentes tipos de infanter√≠a, desde las tropas √©lite de choque de la guardia imperial (Iovani y Herculiani) a otras levas de menor entidad.

Valoración de la infantería romana

Efectividad de la infantería romana

Varias de las campa√Īas militares de Roma muestran o bien una invencibilidad sostenida, o un genio deslumbrante. El rendimiento romano en muchas batallas resultaba o bien poco impresionante o desastroso. Cuando de emboscadas se trataba (como la debacle del bosque de Teutoburgo), las fuerzas romanas parec√≠an proclives a recibir cargas sucesivas, como ocurr√≠a siglos antes en el lago Trasimeno. A lo largo del Imperio, fueron derrotados por generales como Pirro, An√≠bal y otros muchos l√≠deres enemigos. Tambi√©n sufrieron importantes derrotas contra enemigos a caballo, como los partos o sas√°nidas. Y sin embargo, con el tiempo, los romanos no s√≥lo se repon√≠an de estas derrotas, sino que en su mayor parte acababan con o neutralizaban a sus enemigos. ¬ŅC√≥mo era posible que lo consiguieran ante tal variedad de enemigos, en diferentes √©pocas y lugares, m√°s numerosos, mejor liderados o m√°s preparados?

Factores principales para el éxito romano

Algunos elementos que hicieron de los romanos una fuerza militar efectiva, a nivel táctico y estratégico, fueron:

Eran capaces de copiar y adaptar las armas y m√©todos de sus enemigos de forma eficiente. Algunas armas, como el gladius hispanicus fueron adoptados por los legionarios si resultaban m√°s efectivos que su propio armamento. En otros casos, era posible que los romanos invitaran a enemigos especialmente duros o peligrosos a servir en el ej√©rcito romano, como auxiliares. En la esfera naval, los romanos siguieron varios de los m√©todos utilizados por la infanter√≠a, abandonando sus viejos dise√Īos, copiaron y evolucionaron la trirreme p√ļnica (mediante el corvus entre otros detalles estructurales), convirtiendo las batallas navales en combates de infanter√≠a sobre cubierta.[49]

La organizaci√≥n romana era m√°s flexible que la de la mayor√≠a de sus rivales. No s√≥lo era superior a la de los pueblos tribales, que a menudo atacaban en masa y descoordinados, que consist√≠an la mayor parte de sus enemigos; en contraste, la infanter√≠a pesada romana era capaz de adoptar diferentes formaciones y m√©todos de combate dependiendo de la situaci√≥n. Desde la formaci√≥n de tortuga en asedios, hasta el cuadro de infanter√≠a utilizado contra enemigos a caballo, pasando por unidades combinadas para enfrentarse a la guerrilla ib√©rica. Los patrones de tablero o l√≠nea triple adem√°s, permit√≠an cambiar de una formaci√≥n a otra en combate, y la organizaci√≥n jer√°rquica de las unidades permit√≠a que los oficiales hicieran su trabajo con una alta efectividad. Eran capaces de improvisar t√°cticas ingeniosas, como hizo Escipi√≥n en Zama, dejando amplios huecos entre l√≠neas para permitir el paso de los elefantes: colocando v√©lites a ambos lados para asaetearlos y empujarlos de vuelta hacia las l√≠neas cartaginesas, para luego cerrar los espacios en una √ļnica l√≠nea que se enfrent√≥ a los veteranos de Italia del ej√©rcito de An√≠bal.

La disciplina, organizaci√≥n y sistematizaci√≥n log√≠stica manten√≠an la efectividad combativa durante largos per√≠odos. Es de rese√Īar el sistema de campamentos fortificados o castra, que permit√≠an al ej√©rcito una defensa digna del mejor fuerte permanente, descansar y reaprovisionarse para la batalla. La log√≠stica romana era capaz de mantener el poder combativo durante largos periodos, desde el reavituallamiento y almacenamiento de suministros rutinario, a la construcci√≥n de carreteras militares, arsenales estatales y f√°bricas de armas. En la guerra naval se organizaban convoyes peri√≥dicos, pieza clave en la derrota de Cartago. La muerte de un l√≠der, por regla general, no desmoralizaba de manera apreciable a las tropas, pues un nuevo l√≠der emerg√≠a y segu√≠a el combate. En la derrota infligida por An√≠bal junto al r√≠o Trebia, 10.000 romanos escaparon del desastre hacia un lugar seguro, manteniendo el orden y la cohesi√≥n en retirada, cuando la l√≠nea a su alrededor hu√≠a en desbandada. Esto da testimonio de su organizaci√≥n t√°ctica y disciplina.[49]

Eran capaces de absorber y reemplazar las pérdidas a largo plazo y estaban mejor dispuestos a ello que sus oponentes. A diferencia de otras civilizaciones, los romanos proseguían la lucha sin descanso, hasta que sus enemigos habían sido totalmente destruidos o neutralizados. El ejército actuaba para instaurar la política romana, y no se le permitía detenerse hasta que recibía una orden directa del Emperador o un decreto del Senado.

Contra sus enemigos europeos, particularmente en Hispania, la tenacidad y superioridad material romana consigui√≥ finalmente acabar con toda oposici√≥n. Las tribus europeas no pose√≠an una infraestructura econ√≥mica o estatal capaz de aguantar largas campa√Īas, lo que les hac√≠a a menudo (aunque no siempre) susceptibles de aceptar la hegemon√≠a romana. La derrota del bosque de Teutoburgo podr√≠a ser vista como una excepci√≥n, pero aun as√≠, los romanos regresaron a la guerra cinco a√Īos m√°s tarde con un poderoso ej√©rcito contra los pueblos germ√°nicos. El hecho de que exista un l√≠mite en la tenaz persistencia no niega la regla general.

Cuando los romanos se enfrentaban a otra estructura imperial, como el Imperio Parto, las cosas se complicaban, y en ocasiones se ve√≠an obligados a llegar a un acuerdo. No obstante, no cambiaba la regla general de la persistencia romana. Roma sufri√≥ sus mayores derrotas contra la sofisticada Cartago, en especial en Cannas, y se vio obligada a evitar batalla durante un largo periodo. Con el tiempo, sin embargo, reconstruy√≥ sus fuerzas en tierra y mar, y persistieron en la lucha, asombrando a los p√ļnicos, que esperaban una rendici√≥n de la rep√ļblica romana. Contra los partos, los romanos no se detuvieron ante las terrible derrotas, pues invadieron el territorio persa en varias ocasiones tiempo despu√©s; y aunque la propia Partia nunca fue conquistada por completo, Roma impuso su hegemon√≠a en la zona.

El liderazgo romano era mixto, pero efectivo para asegurar el éxito militar. Desastres en el liderazgo ocurrieron a menudo en la historia militar romana: Varrón en Cannas o Craso en Carras son fieles ejemplos de ello. La estructura política romana, sin embargo, producía un ilimitado suministro de hombres capaces y dispuestos a dirigir a las tropas en combate. No era inusual para un general derrotado el ser ridiculizado por sus enemigos políticos en Roma, incluso en ocasiones viendo confiscadas parte de sus propiedades o escapando de la muerte a duras penas. La oligarquía senatorial, con todas sus maniobras e interferencias políticas, ejercía las funciones de supervisar y auditar las tareas militares. Algo que se tradujo en resultados a lo largo más de un milenio, tiempo durante el cual Roma vio nacer a líderes capaces como Escipión o Julio César.

Es importante indicar la gran cantidad de suboficiales que utilizaban los romanos, lo que aseguraba coordinación y orientación de las tropas. La iniciativa de estos hombres jugó un papel importante en el éxito de Roma, como evidencian las acciones del tribuno desconocido en la batalla de Cinoscéfalos. Este liderazgo se ve fuertemente ligado a los famosos centuriones romanos, verdadera espina dorsal de la organización legionaria. Aunque no puedan considerarse modelos de perfección, inspiraban un tradicional respeto.

La influencia de la cultura cívica y militar romana daba al sistema militar romano motivación y cohesión. Tal cultura incluía, aunque no estaba limitada a:

  1. El valor otorgado a la ciudadanía romana.
  2. El reclutamiento de hombres libres en unidades de infantería, a diferencia de la utilización masiva de contingentes extranjeros, como mercenarios o esclavos.
  3. Lealtad a las unidades combatientes (la legión), típicamente romanas en educación y disciplina.

La calidad de ciudadano conllevaba valiosos derechos dentro de la sociedad romana, y resultaba otro elemento más que permitía la estandarización e integración de la infantería.

Declive de la infantería: controversias

Toda historia de la infantería romana se enfrenta a los factores que llevaron a su declive. Tal declive, por supuesto, está asociado a la decadencia de la economía, sociedad romana y escenario político. A pesar de ello, es de notar que la desaparición final de Roma fue consecuencia de una derrota militar, por muy plausible que sea la pléyade de teorías aventuradas por eruditos e historiadores, que oscilan desde bases impositivas reducidas, lucha de clases, o decadencia de sus líderes.[50] Se discutirán aquí dos de los principales factores barajados por los eruditos militares: barbarización de la infantería y evolución a una estrategia de "defensa móvil". Existen una serie de controversias y opiniones contrapuestas en esta área.

Las nuevas legiones

Para combatir las incursiones y ataques de sus enemigos fronterizos, cada vez más frecuentes, las legiones cambiaron desde una fuerza lenta y pesada a una tropa cada vez más ligera, además de introducir elementos de caballería cada vez a mayor escala.

Esto implic√≥ que la nueva infanter√≠a perdiera el incre√≠ble poder de ataque que ten√≠an las tempranas legiones, lo que se tradujo en que, a pesar de que la probabilidad de entrar en batalla fuera mucho mayor, tuvieran menos posibilidades de ganarla. El inferior tama√Īo de esta nueva legi√≥n tambi√©n influ√≠a en este hecho.

Los jinetes romanos, aunque rápidos, eran muy débiles en comparación con los invasores hunos, godos, vándalos y sasánidas. Esta ineficacia se demostró en Cannas y posteriormente en Adrianópolis: en ambos casos, la caballería fue totalmente destruida por un enemigo montado muy superior y mejor entrenado para este tipo de combate.

¬ęBarbarizaci√≥n¬Ľ de la infanter√≠a pesada

La ¬ębarbarizaci√≥n¬Ľ es un tema recurrente en muchos trabajos sobre Roma (ver Gibbon, Mommsen, Delbr√ľck, y otros). En esencia, se discute que la barbarizaci√≥n creciente de las legiones pesadas debilit√≥ la calidad de las armas, entrenamiento, moral y efectividad militar a largo plazo. Los cambios armament√≠sticos descritos m√°s arriba son s√≥lo un ejemplo.[51]

Se puede arg√ľir que la utilizaci√≥n de personal b√°rbaro no resultaba un hecho novedoso. Aunque esto es cierto, dicha utilizaci√≥n se ve√≠a claramente definida al "estilo romano": era el personal b√°rbaro quien deb√≠a adaptarse a los est√°ndares y organizaci√≥n romana, y no a la inversa. En el ocaso del Imperio, sin embargo, esto no era as√≠. Pr√°cticas como permitir el establecimiento de grandes contingentes de poblaci√≥n b√°rbara dentro de las lindes del Imperio, la laxitud de la calidad de ciudadan√≠a romana, uso creciente de tropas extranjeras y relajaci√≥n o eliminaci√≥n de la severa disciplina tradicional, de su organizaci√≥n y control, contribuyeron al declive de la infanter√≠a pesada.

Los emplazamientos foederati, por ejemplo, consistían en grandes contingentes bárbaros acomodados en territorio romano, con su propia organización y bajo sus propios líderes. Tales agrupaciones mostraban una tendencia a obviar el "modo romano" de organización, entrenamiento, logística, etc., en beneficio de sus propias ideas, prácticas y métodos. Estos emplazamientos pudieron haber traído la paz política a corto plazo para las élites romanas, pero a largo plazo su efecto fue negativo, pues rompía las ventajas tradicionales de la infantería pesada en cuanto a entrenamiento de batalla, disciplina y despliegue sobre el campo. Del mismo modo, dado que los bárbaros recibían un trato igual o mejor con mucho menor esfuerzo, la "vieja guardia" fue decayendo y no recibía alicientes para perpetuar las viejas costumbres. En efecto, estos contingentes de "aliados" a menudo se volvían contra los romanos, devastando y saqueando amplias áreas e incluso atacando formaciones del ejército imperial.

¬ŅPerjudic√≥ la ¬ęreserva m√≥vil¬Ľ el poder combativo romano?

Algunos historiadores cuestionan que existiera una ¬ęreserva m√≥vil¬Ľ, tal y como se entiende en la actualidad, en tiempos del Imperio, argumentando en su contra que los cambios organizativos representan una serie de ej√©rcitos expedicionarios desplegados en distintas √°reas del Imperio cuando se les necesitaba, particularmente en Oriente. Otros apuntan a las graves dificultades fiscales e inestabilidad pol√≠tica del imperio tard√≠o, factores estos que complicaban la prosecuci√≥n de los m√©todos militares tradicionales.

Ventajas de la estrategia de reserva móvil

Esta estrategia, tradicionalmente identificada con Constantino, supuso un giro de 180 grados en la pol√≠tica fronteriza tradicional, que se caracterizaba por fortificaciones resistentes en los lindes del Imperio, respaldadas por legiones permanentes cercanas a las zonas en conflicto. Por el contrario, las mejores tropas se dispon√≠an en una "reserva m√≥vil" m√°s centralizada, que ser√≠a desplegada en √°reas conflictivas a lo largo del Imperio. Algunos, como Luttwak o Delbr√ľck, opinan que se trataba de un acierto, dadas las crecientes dificultades para gobernar el vasto Imperio, donde la inquietud pol√≠tica y dificultades financieras hac√≠an el viejo sistema imposible de mantener. Algunos escritores como Luttwak condenan el viejo estilo, compar√°ndolo a una gigantesca 'l√≠nea Maginot', que ofrec√≠a una falsa sensaci√≥n de seguridad en las postrimer√≠as del Imperio.[52]

Desventajas de la estrategia de reserva móvil

Escritores antiguos, como Z√≥simo (siglo V) condenaron la pol√≠tica de reservas m√≥viles aduci√©ndola a un debilitamiento progresivo de la fuerza militar. Otros historiadores modernos, como Ferrill, tambi√©n ven este sistema como una estrategia err√≥nea, arguyendo que las tropas de limitanei que permanec√≠an en las fronteras eran de baja calidad, los verdaderos encargados de frenar al enemigo hasta que la distante "reserva m√≥vil" llegaba. Aunque el descenso de calidad no ocurri√≥ de manera inmediata, con el tiempo, los limitanei evolucionaron hacia tropas ligeras, centinelas pobremente armados cuya efectividad para detener a los cada vez m√°s numerosos merodeadores b√°rbaros era, cuanto menos, dudosa. La centralizaci√≥n de la infanter√≠a de √©lite se basaba tambi√©n en motivos pol√≠ticos (respaldando el poder interno del emperador y algunas personalidades) m√°s que en la realidad militar. Del mismo modo, desde√Īa la aproximaci√≥n de "l√≠nea Maginot" sugerida por Luttwak, aduciendo que dichas legiones tradicionales y caballer√≠a de apoyo pod√≠an ser redesplegadas hacia un lugar problem√°tico en la misma frontera.[53]

Ocaso de la infantería de élite

Existen otras muchas facetas en la controversia sobre el fin de las viejas legiones, pero sea cual sea la escuela de pensamiento, todos se muestran de acuerdo en que los valores tradicionales y el armamento de la vieja legi√≥n pesada entr√≥ en decadencia. Vegecio, un escritor del siglo IV, en lo que es uno de los trabajos militares m√°s influyentes en el mundo occidental, subray√≥ esta decadencia como parte de un equipo integrado entre caballer√≠a e infanter√≠a ligera. En los √ļltimos a√Īos, esta f√≥rmula que hab√≠a reportado tantos √©xitos se fue esfumando. Atrapada entre el crecimiento de infantes m√°s ligeramente armados y desorganizados, y las cada vez m√°s numerosas formaciones de caballer√≠a dentro de las fuerzas m√≥viles, los "pesados" como fuerza dominante, se marchitaron. Esto no implic√≥ que desaparecieran completamente, pero su reclutamiento masivo, formaci√≥n, organizaci√≥n y despliegue como parte esencial del sistema militar romano se vio grandemente afectado. Ir√≥nicamente, en las √ļltimas batallas del Imperio Occidental, las derrotas sufridas fueron infligidas por fuerzas de infanter√≠a (muchos luchaban pie a tierra).

El historiador Arther Ferrill aprecia que incluso hacia el final, algunas de las viejas formaciones de infantería seguían utilizándose. Tales agrupaciones eran cada vez menos efectivas, sin la severidad en orden y disciplina, instrucción y organización de los viejos tiempos. En la batalla de Chalons (hacia 451), Atila el huno arengó a sus tropas mofándose de la una vez respetada infantería romana, alegando que no hacían más que acurrucarse tras una pantalla de escudos en formación cerrada. Ordenó a sus tropas ignorarles y atacar a los potentes alanos y visigodos en su lugar. Era un triste comentario hacia la fuerza que una vez había dominado Europa, el Mediterráneo y la mayoría del Medio Oriente. Aunque es cierto que en Chalons la infantería romana contribuyó a la victoria al capturar terreno elevado en medio del campo de batalla, sus días habían pasado ya, era el momento de las levas masivas de foederati bárbaros.[54]

Referencias

Notas

  1. ‚ÜĎ John Warry, Warfare in the Ancient World, (St. Martin's, 1980), pp. 70-193
  2. ‚ÜĎ Adrian Goldsworthy, In the Name of Rome: The Men Who Won the Roman Empire, Weidenfield and Nicholson, 2003 pp. 18-117
  3. ‚ÜĎ Adrian Goldsworthy, The Complete Roman Army, Thames & Hudson, 2003, pp. 72-186
  4. ‚ÜĎ a b c Goldsworthy, The Complete Roman Army, op. cit
  5. ‚ÜĎ Albert Harkness, The Military System Of The Romans, University Press of the Pacific, 2004, pp. 53-89
  6. ‚ÜĎ *Jos√© I. Lago. ¬ęLas legiones de Julio C√©sar, en historialago¬Ľ. ¬ęLos romanos articulaban toda su estrategia en base a los campamentos fortificados que albergaban sus legiones.¬Ľ.
  7. ‚ÜĎ John Warry, Warfare in the ancient World, (St. Martin's, 1980), pp. 70-183
  8. ‚ÜĎ Williamson, G. A., (tr), Josephus, The Jewish War, Penguin Books, 1959, p. 378-179
  9. ‚ÜĎ a b c d Adrian Goldsworthy, The Punic Wars, (Cassell 2001) p. 43-78
  10. ‚ÜĎ a b Adrian Goldsworthy, The Punic Wars, (Cassell 2001) p. 50-69
  11. ‚ÜĎ Warry, Warfare in the Ancient World, op. cit
  12. ‚ÜĎ a b Goldsworthy, The Punic Wars, op. cit
  13. ‚ÜĎ Wake, T., "The Roman Army After Marius' Reforms," 28 February 2006.
  14. ‚ÜĎ Harkness, The Roman Military System, op. cit
  15. ‚ÜĎ Warry, op. cit.
  16. ‚ÜĎ Adrian Goldsworthy, The Roman Army at War, 100 BC- AD200, (Oxford, 1996), pp. 179-80
  17. ‚ÜĎ a b c Goldsworthy, The Punic Wars, op. cit.
  18. ‚ÜĎ Goldsworthy, 1996, pp. 138-40
  19. ‚ÜĎ John Warry, Warfare in the Ancient World, p. 169-170
  20. ‚ÜĎ Goldsworthy, "The Punic Wars, pp.53-62
  21. ‚ÜĎ "Military Affairs of Rome," by Lt. Col. S.G. Brady, 1947"
  22. ‚ÜĎ a b Warry, pp. 159-172
  23. ‚ÜĎ Warry, pp. 115-169
  24. ‚ÜĎ John Warry, Warfare in the ancient World, (St. Martin's, 1980), pp. 70-86
  25. ‚ÜĎ Goldsworthy, "The Punic Wars"
  26. ‚ÜĎ Goldsworthy, The Complete Roman Army, op. cit.
  27. ‚ÜĎ a b Hans Delbr√ľck, Warfare in Antiquity
  28. ‚ÜĎ La escena de apertura de b√°rbaros siendo aniquilados fue mostrada a oficiales estadounidenses antes del ataque a Irak en la Primera Guerra del Golfo, como parte del programa de motivaci√≥n. - Este hecho ha sido conocido gracias a Michael R. Gordon y Bernard E. Trainor, "Cobra II: The Inside Story of the Invasion and Occupation of Iraq", (Pantheon Books, 2006) p√°g. 164
  29. ‚ÜĎ Arther Ferrill, La Ca√≠da del Imperio romano: Una Explicaci√≥n Militar
  30. ‚ÜĎ a b Hans Delbr√ľck, History of the Art of War, Vols. I & II. University of Nebraska Press (1990) [1920-21].
  31. ‚ÜĎ Adrian Goldsworthy "The Punic Wars", p. 54-112
  32. ‚ÜĎ Polibio, "Historias" ii, x:
    Infundía temor la visión y maniobras de aquellos [galos] que desnudos, se situaban al frente, pues destacaban por sus proporciones y corpulencia
  33. ‚ÜĎ Cayo Cornelio T√°cito, "De las Costumbres, Sitios y Pueblos de la Germania" versi√≥n digital
  34. ‚ÜĎ Delbr√ľck, op. cit.
  35. ‚ÜĎ Chariots: Warfare with Attitude
  36. ‚ÜĎ The Fifteen Decisive Battles Of The World:From Marathon To Waterloo by Sir Edward Creasy, M.A., 1851
  37. ‚ÜĎ a b History of Rome: The Spanish Wars, by Appian, circa 165 A.D.
  38. ‚ÜĎ Appian, op. cit.
  39. ‚ÜĎ Di√≥n Casio, Polibio, Diodoro de Sicilia y Tito Livio hacen referencia expl√≠cita a las "espadas hispanas", a las cuales atribuyen una calidad insuperable:
    Estas espadas cortan cualquier cosa, y la calidad de su hierro es tan extraordinaria que no existe escudo, yelmo o hueso que se les pueda resistir
    Diodoro 5.33, 4
  40. ‚ÜĎ Fil√≥n de Bizancio Mechanik√© syntaxis 1V-V
  41. ‚ÜĎ John Warry, Warfare in the classical world, University of Oklahoma Press
  42. ‚ÜĎ Robert Asprey, "War in the Shadows: The Guerrilla in History, Vol 1, Doubleday, 1975, p 21-30
  43. ‚ÜĎ Hans Delbr√ľck, History of the Art of War, Vols. I & II. University of Nebraska Press (1990) [1920-21]. Vol. I, p√°g. 510
  44. ‚ÜĎ a b c Denison, op. cit
  45. ‚ÜĎ Jenofonte (An√°basis, Loeb's Classical Library, 1998) menciona los problemas de la infanter√≠a pesada (en este caso, la falange helen√≠stica) cuando se ve√≠a obligada a combatir contra la caballer√≠a, incluyendo las desventajas de la formaci√≥n de cuadro hueco.
  46. ‚ÜĎ Arther Ferrill, The Fall of the Roman Empire: The Military Explanation, (Thames & Hudson, 1986) p. 114-157
  47. ‚ÜĎ Amiano Marcelino, "The Later Roman Empire," traducido al ingl√©s por Hamilton, W. (Penguin, 1987). Ver tambi√©n: Chris Cornuelle, An Overview of the Sassanian Persian Military, (n.d.)
  48. ‚ÜĎ Marcellinus, op. cit.
  49. ‚ÜĎ a b Goldsworthy, The Punic Wars, 98-162
  50. ‚ÜĎ Arther Ferrill, The Fall of the Roman Empire, pp. 43-190
  51. ‚ÜĎ Arther Ferrill, The Fall of the Roman Empire: The Military Explanation, op. cit.
  52. ‚ÜĎ Edward Luttwak, Grand Strategy of the Roman Empire, (The Johns Hopkins University Press 1979)
  53. ‚ÜĎ Ferrill, op. cit
  54. ‚ÜĎ Arther Ferrill, The Fall of the Roman Empire: The Military Explanation

Bibliografía

  1. Volumen I: Libros I-II-III. 2.¬™ ed. revisada. 2¬™ Reimpresi√≥n, 1996. ISBN 978-84-249-3547-4. 
  2. Volumen II: Libros IV-V-VI. 2¬™ edici√≥n, 1996. ISBN 978-84-249-1020-4. 
  3. Volumen III: Libro VII. 2¬™ edici√≥n, 1989. ISBN 978-84-249-1021-1. 
  • Flavio Vegecio Renato (2006). Compendio de t√©cnica militar. Madrid: Editorial C√°tedra. ISBN 978-84-376-2313-9. 
  • Notitia Dignitatum
  • Adrian Goldsworthy (2001). The Punic Wars. Cassell.  A detailed breakdown of Roman strategy, methods, tactics and those of their opponents. Analyzes strengths and weaknesses of the Roman military and how they were able to beat a sophisticated Carthage
  • Arther Ferrill (1986). The Fall of the Roman Empire: The Military Explanation. Thames & Hudson.  Focuses on military issues leading to the fall of Rome as opposed to a plethora of theories such as overpopulation, shrinking tax bases, "class struggle," etc. Reemphasizes the military factors in Rome's final demise. Compares the "mobile reserve" strategy of later decades to the earlier "forward" policy of keeping the heavy fighting legions near likely combat zones. Ferrill also tackles the weakening effect of "barbarization", particularly on the core heavy infantry legions.
    Many historians have argued […] that the fall of Rome was not primarily a military phenomenon. In fact, it was exactly that. After 410 the emperor in the West could no longer project military power to the frontiers.
    20px20px
  • Adrian Goldsworthy (2003). The Complete Roman Army. Thames & Hudson.  One volume history covering the Roman Army, which was the biggest most important part of its military. Goldsworthy covers the early Republican days down to the final Imperial era demise, tracing changes in tactics, equipment, strategy, organization etc. He notes the details of the military system such as training and battlefield tactics, as well as bigger picture strategy, and changes that impacted Roman arms. He assesses what made the Romans effective, and ineffective in each of the various eras.
  • Edward Luttwak (1979). Grand Strategy of the Roman Empire. Thames & Hudson.  Prominent advocate of the mobile or central reserve theory.
  • Hans Delbr√ľck (1990). History of the Art of War: Warfare in Antiquity. University of Nebraska.  Prominent advocate of the mobile or central reserve theory. ISBN 0-8032-9199-X
  • Xenophon (1988). Anabasis. Loeb Classical Library. 

See this classic work for a detailed discussion of anti-cavalry problems by another heavy infantry formation- the Hellenic phalanx, including the weaknesses of the hollow square formation.

Véase también

Enlaces externos


Wikimedia foundation. 2010.

Mira otros diccionarios:

  • Tropas auxiliares romanas ‚ÄĒ Infanter√≠a auxiliar romana cruzando un r√≠o, probablemente el Danubio, durante las Guerras Dacias ( ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Julio C√©sar ‚ÄĒ Para otros nobles romanos con el mismo nombre, v√©ase Cayo Julio C√©sar (desambiguaci√≥n). Para otros usos de este t√©rmino, v√©ase Julio C√©sar (desambiguaci√≥n). Cayo Julio C√©sar ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Ej√©rcito de la Roma Antigua ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda En la evoluci√≥n del ej√©rcito romano se pueden distinguir tres grandes periodos: Monarqu√≠a, Rep√ļblica e Imperio. Posteriormente evolucion√≥ en el ej√©rcito bizantino. Contenido 1 Monarqu√≠a 1.1 Servicio militar ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Legi√≥n romana ‚ÄĒ Unos actores de Pram (Austria) representando el avance de una legi√≥n romana en posici√≥n de ataque. La legi√≥n romana (del lat√≠n legio, derivado de legere, recoger, juntar, seleccionar) era la unidad militar de infanter√≠a b√°sica de la Antigua Roma ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • V√©lites ‚ÄĒ Un v√©lite, seg√ļn ilustraci√≥n de Theodore Ayrault Dodge en 1861.[1] Los v√©lites (del lat√≠n: velites, singular veles) constitu√≠an una unidad de infanter√≠a ligera que luchaba al frente de la ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Asteros ‚ÄĒ Los asteros (en lat√≠n, ¬ęhastati¬Ľ y en singular, ¬ęhastatus¬Ľ, que puede traducirse literalmente como ¬ęlancero¬Ľ o ¬ęluchador con lanza¬Ľ) eran una clase de infanter√≠a en los ej√©rcitos de la Rep√ļblica Romana. Eran los hombres m√°s j√≥venes y pobres de la ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Historia militar/Guerras P√ļnicas ‚ÄĒ Wikiproyecto:Historia militar/Guerras P√ļnicas Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda Atajo PR:PUNPR:PUN Historia militar/Guerras P√ļnicas ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Wikiproyecto:Historia militar/Guerras P√ļnicas ‚ÄĒ Atajo PR:PUNPR:PUN Historia militar/Guerras P√ļnicas ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Wikiproyecto:Rep√ļblica Romana ‚ÄĒ Estados en el 180 a. C.:      Rep√ļblica Romana       ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Batalla del bosque de Teutoburgo ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda Batalla del bosque de Teutoburgo ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol


Compartir el artículo y extractos

Link directo
… Do a right-click on the link above
and select ‚ÄúCopy Link‚ÄĚ

We are using cookies for the best presentation of our site. Continuing to use this site, you agree with this.