Atila

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Atila
Para la ópera del mismo nombre, véase Attila (ópera).
Atila
Rey
AttilaTheHun.jpg
Retrato de Atila por Frescard Malton (probablemente del siglo XIX). Aparece representado como un europeo, aunque sus rasgos debieron ser m√°s bien de tipo mongol o centroasi√°tico.
Reinado 434‚Äď453
Nacimiento 395
llanuras danubianas
Fallecimiento 453
Valle de Tisza, Hungría
Predecesor Bleda y Rua
Sucesor Elac
Padre Mundzuk
Firma 120px

Atila (395 llanuras danubianas - Valle de Tisza, 453) fue el √ļltimo y m√°s poderoso caudillo de los hunos, tribu procedente probablemente de Asia, aunque sus or√≠genes exactos son desconocidos. Atila gobern√≥ el mayor imperio europeo de su tiempo, desde el 434 hasta su muerte en 453. Conocido en Occidente como El azote de Dios. Sus posesiones se extend√≠an desde la Europa Central hasta el Mar Negro, y desde el r√≠o Danubio hasta el mar B√°ltico. Durante su reinado fue uno de los m√°s ac√©rrimos enemigos del Imperio Romano, que en esta etapa final del mismo estaba dividido en dos: El Imperio Oriental con capital en Constantinopla, hoy Estambul, y el Imperio Occidental, con capital en Roma y m√°s tarde en R√°vena. Invadi√≥ dos veces los Balcanes, estuvo a punto de tomar la ciudad de Roma y lleg√≥ a sitiar Constantinopla. March√≥ a trav√©s de Francia hasta llegar incluso a Orleans, hasta que el general romano Aecio le oblig√≥ a retroceder en la batalla de los Campos Catal√°unicos en el 451 (Ch√Ęlons-en-Champagne). Logr√≥ hacer huir al emperador de Occidente Valentiniano III de su capital, R√°vena, en el 452.

El imperio de los Hunos muri√≥ con Atila. Los hunos fueron un pueblo n√≥mada de cazadores y ganaderos. No sol√≠an usar la agricultura ni la industria en su organizaci√≥n social, y la escritura era rara vez usada para documentar su historia, por lo que desaparecieron sin dejar ninguna herencia destacada. Lo poco que se sabe de ellos se lo debemos en gran parte a sus mayores enemigos, los romanos. A pesar de todo, Atila se convirti√≥ en una figura legendaria de la historia de Europa, y en gran parte de la Europa Occidental se le recuerda como el paradigma de la crueldad, la destrucci√≥n y la rapi√Īa. Algunos historiadores, en cambio, lo han retratado como un rey grande y noble, y tres sagas escandinavas lo incluyen entre sus personajes principales.

Contenido

Orígenes

Artículo principal: Hunos

Los hunos europeos parecen haber sido una rama occidental de los hsiung-nu o xiongnu, grupo proto-mongol o proto-t√ļrquico de tribus n√≥madas del noreste de China y del Asia Central. Estos pueblos lograron superar militarmente a sus rivales (muchos de ellos de refinada cultura y civilizaci√≥n) por su predisposici√≥n para la guerra, su asombrosa movilidad, gracias a sus peque√Īos y veloces caballos y su extraordinaria habilidad con el arco, (ver arco huno).

Atila naci√≥ en torno al a√Īo 406. En cuanto a su infancia, la suposici√≥n de que a temprana edad era ya un jefe capaz y un avezado guerrero es razonable, pero no existe forma de constatarla. Tras la muerte de su padre, Atila se encuentra con su t√≠o y decide acompa√Īarlo para aprender el arte de la guerra.

El trono Compartido

El mundo del Mediterr√°neo sobre el 450 d. C.

Hacia el 432, los hunos se unificaron bajo el rey Rua o Rugila. En el 434 muri√≥ Rua, dejando a sus sobrinos Atila y Bleda, hijos de su hermano Mundzuk, al mando de todas las tribus hunas. En aquel momento los hunos se encontraban en plena negociaci√≥n con los embajadores de Teodosio II acerca de la entrega de varias tribus renegadas que se hab√≠an refugiado en el seno del imperio de Oriente. Al a√Īo siguiente, Atila y Bleda tuvieron un encuentro con la legaci√≥n imperial en Margus (actualmente Pozarevac) y, sentados todos en la grupa de los caballos a la manera huna, negociaron un tratado. Los romanos acordaron no s√≥lo devolver las tribus fugitivas (que hab√≠an sido un auxilio m√°s que bienvenido contra los v√°ndalos), sino tambi√©n duplicar el tributo anteriormente pagado por el imperio, de 350 libras romanas de oro (casi 115 kg), abrir los mercados a los comerciantes hunos y pagar un rescate de ocho s√≥lidos por cada romano prisionero de los hunos. √Čstos, satisfechos con el tratado, levantaron sus campamentos y partieron hacia el interior del continente, tal vez con el prop√≥sito de consolidar y fortalecer su imperio. Teodosio utiliz√≥ esta oportunidad para reforzar los muros de Constantinopla, construyendo las primeras murallas mar√≠timas de la ciudad, y para levantar l√≠neas defensivas en la frontera a lo largo del Danubio.

El imperio huno se extendía desde las estepas de Asia Central hasta la actual Alemania, y desde el Danubio hasta el Báltico.

Los hunos permanecieron fuera de la vista de los romanos durante los siguientes cinco a√Īos. Durante este tiempo llevaron a cabo una invasi√≥n de Persia. Sin embargo, una contraofensiva persa en Armenia concluy√≥ con la derrota de Atila y Bleda, quienes renunciaron a sus planes de conquista. En el 440 reaparecieron en las fronteras del imperio oriental, atacando a los mercaderes de la ribera norte del Danubio, a los que proteg√≠a el tratado vigente. Atila y Bleda amenazaron con la guerra abierta, sosteniendo que los romanos hab√≠an faltado a sus compromisos y que el obispo de Margus (cercana a la actual Belgrado) hab√≠a cruzado el Danubio para saquear y profanar las tumbas reales hunas de la orilla norte del Danubio. Cruzaron entonces este r√≠o y arrasaron las ciudades y fuertes ilirios a lo largo de la ribera, entre ellas ‚Äďseg√ļn Prisco‚Äď Viminacium, que era una ciudad de los moesios en Iliria. Su avance comenz√≥ en Margus, ya que cuando los romanos debatieron la posibilidad de entregar al obispo acusado de profanaci√≥n, √©ste huy√≥ en secreto a los b√°rbaros y les entreg√≥ la ciudad.

Teodosio hab√≠a desguarnecido las defensas ribere√Īas como consecuencia de la conquista de Cartago por el v√°ndalo Genserico en el 440 y la invasi√≥n de Armenia por el sas√°nida Yazdegerd II en el 441. Esto dej√≥ a Atila y Bleda el camino abierto a trav√©s de Iliria y los Balcanes, que se apresuraron a invadir en el mismo 441. El ej√©rcito huno, habiendo saqueado Margus y Viminacium, tom√≥ Sigindunum (la moderna Belgrado) y Sirmium antes de detener las operaciones. Sigui√≥ entonces una tregua a lo largo del 442, momento que aprovech√≥ Teodosio para traer sus tropas del Norte de √Āfrica y disponer una gran emisi√≥n de moneda para financiar la guerra contra los hunos. Hechos estos preparativos, consider√≥ que pod√≠a permitirse rechazar las exigencias de los reyes b√°rbaros.

La respuesta de Atila y Bleda fue reanudar la campa√Īa (443). Golpeando a lo largo del Danubio, tomaron los centros militares de Ratiara y sitiaron con √©xito Naissus (actual Nis) mediante el empleo de arietes y torres de asalto rodantes (sofisticaciones militares novedosas entre los hunos). M√°s tarde, presionando a lo largo del Nisava ocuparon S√©rdica (Sof√≠a), Fil√≠polis (Plovdiv) y Arcadi√≥polis. Enfrentaron y destruyeron tropas romanas en las afueras de Constantinopla y s√≥lo se detuvieron por la falta del adecuado material de asedio capaz de abrir brechas en las cicl√≥peas murallas de la ciudad. Teodosio admiti√≥ la derrota y envi√≥ al cortesano Anatolio para que negociara los t√©rminos de la paz, que fueron m√°s rigurosos que en el anterior tratado: el emperador acord√≥ entregar m√°s de 6.000 libras romanas (unos 1.963 kg) de oro como indemnizaci√≥n por haber faltado a los t√©rminos del pacto; el tributo anual se triplic√≥, alcanzando la cantidad de 2.100 libras romanas (unos 687 kg) de oro; y el rescate por cada romano prisionero pasaba a ser de 12 s√≥lidos.

Satisfechos durante un tiempo sus deseos, los reyes hunos se retiraron al interior de su imperio. De acuerdo con Jordanes (quien sigue a Prisco), en alg√ļn momento del periodo de calma que sigui√≥ a la retirada de los hunos desde Bizancio (probablemente en torno al 445), Bleda muri√≥ y Atila qued√≥ como √ļnico rey. Existe abundante especulaci√≥n hist√≥rica sobre si Atila asesin√≥ a su hermano o si Bleda muri√≥ por otras causas. En todo caso, Atila era ahora el se√Īor indiscutido de los hunos y nuevamente se volvi√≥ hacia el imperio oriental.

Rey √ļnico

Tras la partida de los hunos, Constantinopla sufri√≥ graves desastres, tanto naturales como causados por el hombre: sangrientos disturbios entre aficionados a las carreras de carros del Hip√≥dromo; epidemias en el 445 y 446, la segunda a continuaci√≥n de una hambruna; y toda una serie de terremotos que dur√≥ cuatro meses, destruy√≥ buena parte de las murallas y mat√≥ a miles de personas, ocasionando una nueva epidemia. Este √ļltimo golpe tuvo lugar en el 447, justo cuando Atila, habiendo consolidado su poder, parti√≥ de nuevo hacia el sur, entrando en el imperio a trav√©s de Moesia. El ej√©rcito romano, bajo el mando del magister militum godo Arnegisclo, le hizo frente en el r√≠o Vid y fue vencido aunque no sin antes ocasionar graves p√©rdidas al enemigo. Los hunos quedaron sin oposici√≥n y se dedicaron al pillaje a lo largo de los Balcanes, llegando incluso hasta las Term√≥pilas. Constantinopla misma se salv√≥ gracias a la intervenci√≥n del prefecto Flavio Constantino, quien organiz√≥ brigadas ciudadanas para reconstruir las murallas da√Īadas por los sismos (y, en algunos lugares, para construir una nueva l√≠nea de fortificaci√≥n delante de la antigua).

Ha llegado hasta nosotros un relato de la invasión:

La naci√≥n b√°rbara de los hunos, que habitaba en Tracia, lleg√≥ a ser tan grande que m√°s de cien ciudades fueron conquistadas y Constantinopla lleg√≥ casi a estar en peligro y la mayor√≠a de los hombres huyeron de ella (‚Ķ) Y hubo tantos asesinatos y derramamientos de sangre que no se pod√≠a contar a los muertos. ¬°Ay, que incluso ocuparon iglesias y monasterios y degollaron a monjes y doncellas en gran n√ļmero!
Callínico, Vida de San Hipatio

Atila reclam√≥ como condici√≥n para la paz que los romanos continuaran pagando un tributo en oro y que evacuaran una franja de tierra cuya anchura iba de las trescientas millas hacia el este desde Sigindunum hasta las cien millas al sur del Danubio. Las negociaciones continuaron entre romanos y hunos durante aproximadamente tres a√Īos. El historiador Prisco fue enviado como embajador al campamento de Atila en el 448. Los fragmentos de sus informes, conservados por Jordanes, nos ofrecen una gr√°fica descripci√≥n de Atila entre sus numerosas esposas, su buf√≥n escita y su enano moro, impasible y sin joyas en medio del esplendor de sus cortesanos:

‚ÄúLa Fiesta de Atila‚ÄĚ, cuadro del pintor h√ļngaro M√≥r Than. Se basa en el fragmento de Prisco, al que representa de blanco en la parte derecha, sosteniendo su libro de historia.
Se había preparado una lujosa comida, servida en vajilla de plata, para nosotros y nuestros bárbaros huéspedes, pero Atila no comió más que carne en un plato de madera. En todo lo demás se mostró también templado; su copa era de madera, mientras que al resto de nuestros huéspedes se les ofrecían cálices de oro y plata. Su vestido, igualmente, era muy simple, alardeando sólo de limpieza. La espada que llevaba al costado, los lazos de sus zapatos escitas y la brida de su caballo carecían de adornos, a diferencia de los otros escitas, que llevaban oro o gemas o cualquier otra cosa preciosa.

Durante estos tres a√Īos, de acuerdo con una leyenda recogida por Jordanes, Atila descubri√≥ la ‚ÄúEspada de Marte‚ÄĚ:

Dice el historiador Prisco que fue descubierta en las siguientes circunstancias: Cierto pastor descubri√≥ que un ternero de su reba√Īo cojeaba y no fue capaz de encontrar la causa de la herida. Sigui√≥ ansiosamente el rastro de la sangre y hall√≥ al cabo una espada con la que el animal se hab√≠a herido mientras pastaba en la hierba. La recogi√≥ y la llev√≥ directamente a Atila. √Čste se deleit√≥ con el regalo y, siendo ambicioso, pens√≥ que se le hab√≠a destinado a ser se√Īor de todo el mundo y que por medio de la Espada de Marte ten√≠a garantizada la supremac√≠a en todas las guerras.
Jordanes, Origen y gestas de los godos‚ÄĚ (XXXV)

M√°s tarde, el estudioso Juan Carlos Quito N. identificar√≠a esta leyenda como perteneciente a un patr√≥n de culto a la espada com√ļn entre los n√≥madas de las estepas de Asia Central.

Atila en Occidente

Ya en el 450 hab√≠a proclamado Atila su intenci√≥n de atacar al poderoso reino visigodo de Toulouse en alianza con el emperador Valentiniano III. Atila hab√≠a tenido anteriormente buenas relaciones con el imperio occidental y con su gobernante de facto, Flavio Aecio. Aecio hab√≠a pasado un breve exilio entre los hunos en el 433, y las tropas que Atila le hab√≠a proporcionado contra los godos y los burgundios hab√≠an contribuido a conseguirle el t√≠tulo ‚Äďm√°s que nada honor√≠fico‚Äď de ‚Äúmagister militum‚ÄĚ en Occidente. Los regalos y los esfuerzos diplom√°ticos de Genserico, que se opon√≠a y tem√≠a a los visigodos, pudieron influir tambi√©n en los planes de Atila.

El camino de las fuerzas hunas en la invasión de la Galia, hasta la Batalla de los Campos Cataláunicos.

En cualquier caso, en la primavera del 450, la hermana de Valentiniano, Honoria, a la que contra su voluntad habían prometido con un senador, envió al rey huno una demanda de ayuda juntamente con su anillo. Aunque es probable que Honoria no tuviera intención de proponerle matrimonio, Atila escogió interpretar así su mensaje. Aceptó, pidiéndole como dote la mitad del imperio occidental. Cuando Valentiniano descubrió lo sucedido, sólo la influencia de su madre, Gala Placidia, consiguió que enviara a Honoria al exilio en vez de matarla. Escribió a Atila negando categóricamente la legitimidad de la supuesta oferta de matrimonio. Atila, sin dejarse convencer, envió una embajada a Rávena para proclamar la inocencia de Honoria y la legitimidad de su propuesta de esponsales, así como que él mismo se encargaría de venir a reclamar lo que era suyo por derecho.

Mientras tanto, Teodosio muri√≥ a consecuencia de una ca√≠da de caballo y su sucesor, Marciano, interrumpi√≥ el pago del tributo a finales del 450. Las sucesivas invasiones de los hunos y de otras tribus hab√≠an dejado los Balcanes con poco que saquear. El rey de los salios hab√≠a muerto y la lucha sucesoria entre sus dos hijos condujo a un enfrentamiento entre Atila y Aecio. Atila apoyaba al hijo mayor, mientras que Aecio lo hac√≠a al peque√Īo. Bury piensa que la intenci√≥n de Atila al marchar hacia el oeste era la de extender su reino ‚Äďya para entonces el m√°s poderoso del continente‚Äď hasta la Galia y las costas del Atl√°ntico. Para cuando reuni√≥ a todos sus vasallos (g√©pidos, ostrogodos, rugianos, escirianos, h√©rulos, turingios, alanos, burgundios, etc.) e inici√≥ su marcha hacia el oeste, hab√≠a ya enviado ofertas de alianza tanto a los visigodos como a los romanos.

En el 451 su llegada a B√©lgica con un ej√©rcito que Jordanes cifra en 500.000 hombres puso pronto en claro cu√°les eran sus verdaderas intenciones. El 7 de abril tom√≥ Metz, obligando a Aecio a ponerse en movimiento para hacerle frente con tropas reclutadas entre los francos, burgundios y celtas. Una embajada de Avito y el constante avance de Atila hacia el oeste convencieron al rey visigodo, Teodorico I, de aliarse con los romanos. El ej√©rcito combinado de ambos lleg√≥ a Orleans por delante de Atila, cortando as√≠ su avance. Aecio persigui√≥ a los hunos y les dio caza cerca de Ch√Ęlons-en-Champagne, trabando la batalla de los Campos Catal√°unicos, que termin√≥ con la victoria de la alianza godo-romana, aunque Teodorico perdi√≥ la vida en el combate. Atila se repleg√≥ m√°s all√° de sus fronteras y sus aliados se desbandaron.

Invasión de Italia y muerte de Atila

Atila y sus hunos invadiendo Italia.

Atila apareci√≥ de nuevo en el 452 para exigir su matrimonio con Honoria, invadiendo y saqueando Italia a su paso. Su ej√©rcito someti√≥ a pillaje numerosas ciudades y arras√≥ Aquilea hasta sus cimientos. Valentiniano huy√≥ de R√°vena a Roma. Aecio permaneci√≥ en campa√Īa, pero sin potencia militar suficiente para presentar batalla.

Finalmente, Atila se detuvo en el Po, a donde acudió una embajada formada, entre otros, por el prefecto Trigecio, el cónsul Avieno y el papa León I. Tras el encuentro inició la retirada sin reclamar ya ni su matrimonio con Honoria ni los territorios que deseaba.

Se han ofrecido muchas explicaciones para este hecho. Puede que las epidemias y hambrunas que coincidieron con su invasión debilitaran su ejército, o que las tropas que Marciano envió al Danubio le forzaran a regresar, o quizá ambas cosas. Prisco cuenta que un temor supersticioso al destino de Alarico, que murió poco después del saqueo de Roma en el 410, hizo detenerse a los hunos. Próspero de Aquitania afirma que el papa León, ayudado por San Pedro y San Pablo, le convenció para que se retirara de la ciudad.

El encuentro de San León Magno y Atila, de Rafael, en el que se puede ver a San Pedro y San Pablo apoyando al papa desde lo alto en su encuentro con el rey huno.

Cualesquiera que fuesen sus razones, Atila dej√≥ Italia y regres√≥ a su palacio m√°s all√° del Danubio. Desde all√≠ plane√≥ atacar nuevamente Constantinopla y exigir el tributo que Marciano hab√≠a dejado de pagar. Pero la muerte le sorprendi√≥ a comienzos del 453. El relato de Prisco dice que cierta noche, tras los festejos de celebraci√≥n de su √ļltima boda (con una goda llamada Ildico), sufri√≥ una grave hemorragia nasal que le ocasion√≥ la muerte. Sus soldados, al descubrir su fallecimiento, le lloraron cort√°ndose el pelo e hiri√©ndose con las espadas, pues ‚Äďcomo se√Īala Jordanes‚Äď ‚Äúel m√°s grande de todos los guerreros no hab√≠a de ser llorado con lamentos de mujer ni con l√°grimas, sino con sangre de hombres‚ÄĚ. Lo enterraron en un triple sarc√≥fago ‚Äďde oro, plata y hierro‚Äď junto con el bot√≠n de sus conquistas, y los que participaron en el funeral fueron ejecutados para mantener secreto el lugar de enterramiento. Tras su muerte, sigui√≥ viviendo como figura legendaria: los personajes de Etzel en el Cantar de los Nibelungos y de Atli en la Saga de los Volsungos y la Edda po√©tica se inspiran vagamente en su figura.

Otra versi√≥n de su muerte es la que nos ofrece, ochenta a√Īos despu√©s del suceso, el cronista romano Conde Marcelino: ‚ÄúAtila, rey de los hunos y saqueador de las provincias de Europa, fue atravesado por la mano y la daga de su mujer‚ÄĚ. Tambi√©n la Saga de los Volsung y la Edda po√©tica sostienen que el rey Atli (Atila) muri√≥ a manos de su mujer Gudrun, pero la mayor√≠a de los estudiosos rechazan estos relatos como puras fantas√≠as rom√°nticas y prefieren la versi√≥n dada por Prisco, contempor√°neo de Atila.

√Čste fue el fin de los ocho a√Īos que duraron las invasiones de los hunos, los b√°rbaros que hicieron retroceder y extinguirse a Roma. El Imperio Romano de Occidente, del que pr√°cticamente no quedaba m√°s que la propia Roma, fue terminado y destruido por los v√°ndalos, otro pueblo b√°rbaro.

Los hijos de Atila, Elac (al que hab√≠a designado heredero), Dengizik y Ernakh lucharon por la sucesi√≥n y, divididos, fueron vencidos y desperdigados el a√Īo siguiente en la batalla de Nedao por una coalici√≥n de pueblos diversos (ostrogodos, h√©rulos, g√©pidos, etc.). Su imperio no sobrevivi√≥ a Atila.

Apariencia, car√°cter y nombre

La principal fuente de informaci√≥n sobre Atila es Prisco, un historiador que viaj√≥ con Maximino en una embajada de Teodosio II en el 448. Describe el poblado construido por los n√≥madas hunos, y en el que se hab√≠an establecido, como del tama√Īo de una ciudad grande, con s√≥lidos muros de madera. Al propio Atila lo retrata as√≠:

Ilustración de Atila de Edda poética.
Corto de estatura, de ancho pecho y cabeza grande; sus ojos eran peque√Īos, su barba fina y salpicada de canas; y ten√≠a la nariz chata y la tez morena, mostrando la evidencia de su origen‚ÄĚ.

La apariencia f√≠sica de Atila deb√≠a ser, muy probablemente, la de alguien del Extremo Oriente o del tipo mongol, o quiz√° una mezcla de este tipo y del de los pueblos t√ļrquicos de Asia Central. Seguramente mostraba rasgos del Oriente asi√°tico, que los europeos no estaban acostumbrados a ver, y por eso lo describieron con frecuencia en t√©rminos poco elogiosos.

Atila es conocido en la historia y la tradici√≥n occidentales como el inflexible ‚ÄúAzote de Dios‚ÄĚ, y su nombre ha pasado a ser sin√≥nimo de crueldad y barbarie. Algo de esto ha podido surgir de la fusi√≥n de sus rasgos, en la imaginaci√≥n popular, con los de los posteriores se√Īores esteparios de la guerra, como Gengis Kan y Tamerl√°n: todos ellos comparten la misma fama de crueles, inteligentes, sanguinarios y amantes de la batalla y el pillaje. La realidad sobre sus caracteres respectivos puede ser m√°s compleja. Los hunos del tiempo de Atila se hab√≠an relacionado durante alg√ļn tiempo con la civilizaci√≥n romana, particularmente a trav√©s de los aliados germanos (foederati) de la frontera, de modo que cuando Teodosio envi√≥ su embajada del 448, Prisco pudo identificar como lenguas comunes en la horda el huno, el g√≥tico y el lat√≠n. Cuenta tambi√©n Prisco su encuentro con un romano occidental cautivo, que hab√≠a asimilado tan completamente la forma de vida de los hunos que no ten√≠a ning√ļn deseo de volver a su pa√≠s de origen. Y la descripci√≥n del historiador bizantino de la humildad y sencillez de Atila no ofrece dudas sobre la admiraci√≥n que le causa. Asimismo, de los relatos del mismo Prisco se desprende con claridad que Atila no s√≥lo hablaba perfectamente el lat√≠n, sino que sab√≠a escribirlo; adem√°s hablaba griego y otros idiomas, por lo que muy probablemente se trat√≥ de un hombre de gran cultura para los c√°nones de la √©poca.

Una ilustraci√≥n de la reuni√≥n de la Cr√≥nica ilustrada H√ļngara, c. 1360.

El contexto hist√≥rico de la vida de Atila tuvo gran trascendencia a la hora de configurar su posterior imagen p√ļblica: En los a√Īos de la decadencia del Imperio occidental, tanto sus conflictos con Aecio (conocido a menudo como ‚Äúel √ļltimo romano‚ÄĚ) como lo ajeno de su cultura contribuyeron a cubrirlo con la m√°scara de b√°rbaro feroz y enemigo de la civilizaci√≥n con la que ha sido reflejado en un sinn√ļmero de pel√≠culas y otras manifestaciones art√≠sticas. Los poemas √©picos germanos en los que aparece nos ofrecen un retrato m√°s matizado: es tanto un aliado noble y generoso ‚Äďel Etzel del Cantar de los Nibelungos‚Äď como cruel y rapaz ‚ÄďAtli, en la Saga de los Volsung y en la Edda po√©tica‚Äď.

Algunas historias nacionales, sin embargo, le retratan siempre bajo una luz favorable. Durante la Edad Media, en los siglos XIII y XIV se dej√≥ sentada la leyenda de los dos hermanos Hunor y Magor, donde se explicaba el parentesco entre los hunos y h√ļngaros, as√≠ como la llegada de Atila a los territorios panonios. En Hungr√≠a y Turqu√≠a los nombres de Atila y su √ļltima mujer, Ildico, siguen siendo populares actualmente (siglo XXI). De forma parecida, el escritor h√ļngaro G√©za G√°rdonyi, en su novela A l√°thatatlan ember (publicada en espa√Īol con el t√≠tulo de El esclavo de Atila), ofrece una imagen positiva del rey huno, describi√©ndolo como un jefe sabio y querido.

Se ha calificado a Atila como un "bárbaro" sin darse cuenta de que los romanos llamaban así a cualquier pueblo que no fuera romano o romanizado, sin importar su grado de cultura ni su estado de civilización. Hay que tener en cuenta, a la hora de formarse una idea correcta del personaje, que los relatos que nos han llegado son todos de la pluma de sus enemigos, por lo que es imprescindible un adecuado expurgo de los mismos.

Aparte de esto, no es improbable que el jefe de una nación guerrera (un jefe inteligente) sopesara la ventaja propagandística de ser considerado por sus enemigos el "Azote de Dios", y que debido a ello fomentara esa imagen entre ellos.

El nombre de Atila podr√≠a significar ‚ÄúPadrecito‚ÄĚ, del g√≥tico ‚Äúatta‚ÄĚ (padre) con el sufijo diminutivo ‚Äú-la‚ÄĚ, ya que sabemos que muchos godos sirvieron en sus ej√©rcitos. Podr√≠a ser tambi√©n una forma pre-turca, de origen altaico (comp√°rese con Atat√ľrk y con Alma-Ata, la actual Almaty). Es muy posible que provenga de ‚Äúatta‚ÄĚ (padre) y de ‚Äúil‚ÄĚ (tierra, pa√≠s), con el sentido de ‚Äútierra paterna‚ÄĚ o ‚Äúmadre patria‚ÄĚ. Atil era asimismo el nombre altaico del actual Volga, r√≠o que tal vez dio su nombre a Atila.

La herencia de Atila y los h√ļngaros

Concepci√≥n sobre la apariencia de Atila elaborada en 1360 de la Cr√≥nica Ilustrada H√ļngara.

En la actualidad numerosas teor√≠as vinculan a la naci√≥n h√ļngara con los hunos. Una sub-etnia dentro de los h√ļngaros conocida como Sz√©kely posee trazos gen√©ticos en com√ļn con los antiguos hunos. Los Sz√©kely originalmente son de habla h√ļngara y llegaron a la cuenca pan√≥nica previamente a la "gran ocupaci√≥n del hogar", comandanda por el Gran Pr√≠ncipe h√ļngaro √Ārpad en el 896. Por consiguiente, se estima que los sz√©kely o llegaron un par de siglos antes que los magiares, o llegaron junto con los hunos de Atila. El hecho es que tanto los magiares como los sz√©kely as√≠ como muchas otras etnias eran parte del enorme mosaico conocido como los "hunos", los cuales no eran una sola etnia sino cientos de tribus fusionadas en un solo imperio. En el caso de los propios magiares, el grupo de casi 300.000 personas que llegaron con √Ārpad estaba compuesto por siete tribus unificadas.

A pesar de su gran fama, poco se sabe del fin de este pueblo que atraves√≥ 10.000 km hasta llegar desde Mongolia a Hungr√≠a. La hip√≥tesis m√°s razonable parece ser que la desintegraci√≥n del imperio de los hunos a la muerte de Atila y las enfermedades europeas (para un pueblo de la estepa asi√°tica con un sistema inmunitario no habituado a ellas) dividieron y diezmaron a la poblaci√≥n, que se fue mezclando por diferentes regiones, principalmente en Hungr√≠a y Ruman√≠a. No parece muy l√≥gico, que tras 100 a√Īos de asentamiento en Europa, ese pueblo desapareciera por completo, o volviera a rehacer el camino a la actual Mongolia. Entre una de las propuestas medievales, los Pr√≠ncipes y reyes h√ļngaros se consideraban descendientes directos de Atila, afirmando que hab√≠an abandonado Europa nuevamente hacia Asia y que tras cuatro siglos regresaron a reclamar su herencia como descendientes del "Azote de Dios". Si en efecto eran descendientes de Atila o no, √Ārpad y sus descendientes realmente lo cre√≠an, as√≠ como toda la poblaci√≥n circundante, lo cual les sirvi√≥ para legitimarse en el poder. Dicha creencia de que √Ārp√°d descend√≠a de Atila se mantuvo inalterada por lo menos por m√°s de medio milenio entre los acad√©micos medievales y renacentistas h√ļngaros y a nivel mundial.

El nombre Atila es extremadamente com√ļn entre los h√ļngaros inclusive en la actualidad, y es considerado tradicional.

Fuentes

  • Prisco: Historia Bizantina (texto griego en Ludwig Dindorf: Historici Graeci Minores, Leipzig, B.G. Teubner, 1870). Se puede consultar una traducci√≥n al ingl√©s de J.B. Bury en Priscus at the court of Attila
  • Jordanes: Origen y gestas de los godos. Hay una edici√≥n espa√Īola de Jos√© Mar√≠a S√°nchez Mart√≠n, Madrid, C√°tedra, 2001.

Bibliografía

En espa√Īol:

  • Bock, Susan: Los hunos, tradici√≥n e historia. Universidad de Murcia, Secretariado de Publicaciones, 1992. ISBN B0000EDNA1
  • Bussagli, Mario: Atila. Madrid: Alianza Editorial, 2005. ISBN 84-206-0341-4
  • Cebri√°n, Juan Antonio: Pasajes de la Historia. Madrid: Corona Borealis, 2001.
  • G√°rdonyi, G√©za: El esclavo de Atila
  • Grousset, Ren√©: El imperio de las estepas: Atila, Gengis Kan, Tamerl√°n. Madrid: Edaf, 1991. ISBN 84-7640-498-0
  • Raya Olivet, Hernan: Hunos, conquista y expansi√≥n, Colegio "Trilce", versi√≥n del cl√°sico Age of Empires II, The Conquerors, 2006.
  • Roberts, Wess: Atila, conquistador en el siglo V, l√≠der en el siglo XX,. Madrid: Maeva, 2001. ISBN 84-86478-23-5

En inglés:

  • Blockley, R.C.: The Fragmentary Classicising Historians of the Later Roman Empire, vol. II (colecci√≥n de fragmentos de Prisco, Olimpiodoro y otros, con el texto original y traducci√≥n al ingl√©s). ISBN 0-905205-15-4
  • Gordon, C.D.: The Age of Attila: Fifth-century Byzantium and the Barbarians. M√≠chigan: University of Michigan Press, 1960.
  • Maenchen-Helfen, Otto (ed. Max Knight): The World of the Huns: Studies in Their History and Culture. Berkeley: University of California Press, 1973.
  • Thompson, E.A.: A History of Attila and the Huns. Londres: Oxford University Press, 1999. ISBN 0-631-21443-7

En francés:

  • B√≥na, Istv√°n: Les huns: Le grand empire barbare d'Europe (IVe-Ve si√®cles). Par√≠s: Errance, 2002.

En h√ļngaro:

  • K√©zai, Simon /Keszi, Simon: "A hunok √©s a magyarok cselekedetei". En Gesta Hunnorum et Hungarorum. Editado y traducido por L√°szl√≥ Veszpr√©my & Frank Schaer. Central European University, 1999.

Enlaces externos

En inglés


Predecesor:
Rua (como corregente)
Bleda (como rey √ļnico)
Rey de los hunos
434-453
Sucesor:
Elac


Wikimedia foundation. 2010.

Mira otros diccionarios:

  • Atila ‚ÄĒ was a Spanish progressive rock group of the 1970s. The four member band released three albums. External links* [http://www.dlsi.ua.es/ inesta/Prog/SPE/atila.html The Spanish Progressive Rock Encyclopedia] ‚Ķ   Wikipedia

  • Atila ‚ÄĒ (nacido hacia el 406 y muerto en el 453) fue el √ļltimo y m√°s poderoso rey de los hunos europeos. Gobern√≥ el mayor imperio europeo de su tiempo desde el 434 hasta su muerte. Sus posesiones se extend√≠an desde Europa Central hasta el Mar Negro, y… ‚Ķ   Enciclopedia Universal

  • √†tila ‚ÄĒ Ňĺ 1. {{001f}}reg. etnol. muŇ°ka mańĎarska noŇ°nja, kaput s gajtanima 2. {{001f}}pov. konjanińćka dolama ‚úß {{001f}}mańĎ ‚Ķ   Veliki rjeńćnik hrvatskoga jezika

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  • ATILA ‚ÄĒ Automatisation des Tirs et des Liaisons de l Artillerie ‚Ķ   Sigles et Acronymes francais

  • √°tila ‚ÄĒ e Ňĺ (aŐĎ) nekdaj kratka suknja, okraŇ°ena z vrvicami, zlasti huzarska: odloŇĺil je atilo in sedel ‚Ķ   Slovar slovenskega knjiŇĺnega jezika

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  • Atila Biro ‚ÄĒ Atila Bir√≥ (oft auch Attila Biro) (* 20. M√§rz 1931 in Budapest; ‚Ć 22. M√§rz 1987 in Paris) war ein ungarisch franz√∂sischer Maler. Inhaltsverzeichnis 1 Leben 2 Werke (Auswahl) 3 Literatur ‚Ķ   Deutsch Wikipedia


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