Villares de Yeltes

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Villares de Yeltes
Villares de Yeltes
Bandera de Villares de Yeltes
Bandera
Escudo de Villares de Yeltes
Escudo
Villares de Yeltes
Villares de Yeltes
Término municipal de Villares de Yeltes.svg
Pa√≠s Flag of Spain.svg Espa√Īa
‚ÄĘ Com. aut√≥noma Bandera de Castilla y Le√≥n.svg Castilla y Le√≥n
‚ÄĘ Provincia Bandera de la provincia de Salamanca.svg Salamanca
‚ÄĘ Comarca Tierra de Vitigudino
‚ÄĘ Partido judicial Vitigudino
‚ÄĘ Mancomunidad Las Dehesas y Yeltes
Ubicaci√≥n 40¬į52‚Ä≤51‚Ä≥N 6¬į25‚Ä≤13‚Ä≥OÔĽŅ / ÔĽŅ40.88083, -6.42028Coordenadas: 40¬į52‚Ä≤51‚Ä≥N 6¬į25‚Ä≤13‚Ä≥OÔĽŅ / ÔĽŅ40.88083, -6.42028
‚ÄĘ Altitud 728 msnm
‚ÄĘ Distancia 70 km a Salamanca
Superficie 40,53 km²
N√ļcleos de
población
La Estación
Pedro √Ālvaro
Villares de Yeltes (capital)
Población 136 hab. (2010)
‚ÄĘ Densidad 3,36 hab./km¬≤
Gentilicio pizarre√Īo, -a
Código postal 37267
Alcalde (2011) Manuel José Hernández (PP)
Sitio web No Oficial

Villares de Yeltes es un municipio de la comarca de la Tierra de Vitigudino, en la provincia de Salamanca, Castilla y Le√≥n, Espa√Īa.

Contenido

Demografía

Evolución demográfica de Villares de Yeltes, durante el siglo XX.


Geografía

El nombre de Villares de Yeltes alude a la existencia de asentamientos antiguos en los alrededores de dicho n√ļcleo de poblaci√≥n. Algunos de ellos son de √©poca romana; otros, en cambio, se remontan a la √©poca alto-medieval. Se conocen adem√°s, varios yacimientos de la √©poca prehist√≥rica, aunque estos √ļltimos no son los que han dado origen al nombre de la citada localidad. Villares de Yeltes se asienta a 728m. de altitud, sobre un altozano, a la margen derecha del r√≠o con cuyo nombre ha formado el gentilicio. El primitivo n√ļcleo de poblaci√≥n debi√≥ de ocupar el terreno delimitado por el espol√≥n rocoso, enfrentado a varias eminencias que se extienden al otro lado del r√≠o, y sobre algunas de las cuales, fueron construidas, en √©poca prerromana, otras tantas fortalezas. Una de ellas se denomina, elocuentemente, Las Cercas, ya dentro del t√©rmino de Villavieja de Yeltes. Geol√≥gicamente, gran parte de los terrenos pertenecientes a Villares de Yeltes, son de naturaleza pizarrosa, present√°ndose, no obstante, algunos afloramientos y berrocales gran√≠ticos en el sector noroeste, sobre los cauces de los r√≠os Yeltes y Huebra. En ciertas √°reas, hay suelos salitrosos, como ya lo se√Īala un top√≥nimo: El Salmurial o Samurial. Puede decirse que, pr√°cticamente, los citados cursos de agua van delimitando el t√©rmino de Villares de Yeltes. Con dicha localidad, confinan, por el norte y el este, Pozos de Hinojo; por el este, El Cubo de Don Sancho; por el sur, Retortillo y Boada, y por el oeste, Villavieja de Yeltes. El t√©rmino de Villares de Yeltes viene a quedar configurado por el espacio delimitado por dos r√≠os; uno de ellos, es el Yeltes, ya mencionado; el otro, es el Huebra. A este respecto, conviene observar que, desde la Edad Media hasta √©pocas recientes, ha sido el Yeltes el que ha seguido conservando su nombre, despu√©s de recibir las aguas del Huebra. Todav√≠a en el √ļltimo cuarto del siglo XIX, se consideraba que era el Yeltes el que desembocaba en el Duero: "El Yeltes entra por Villares de Yeltes, y, pasando por Cerralbo y Belmellar, se precipita... en el Duero". Tambi√©n Larruga lo consideraba as√≠, al aludir a Pedro √Ālvaro, lugar de se√Īor√≠o en el siglo XVIII: "el Yeltes desagua en el Duero, pasa cerca de Fuenterroble de Abajo y va al Hebra (Huebra) cerca de Pebro √Ālvaro". Los modernos criterios geogr√°ficos sostienen, en cambio, que es el hidr√≥nimo Huebra, a lo largo de todo su recorrido, el que permanece inalterable y que dicho r√≠o es el que recibe las aguas del Yeltes. Los r√≠os Yeltes y Huebra aparecen, por cierto, en un documento del a√Īo 1174, con los nombres de Heltes y Opera, respectivamente.

Extensión y límites

A mediados del siglo XVIII, la extensi√≥n del t√©rmino de Villares de Yeltes era de 36 yugadas; medido en leguas y seg√ļn el Catastro de Ensenada; "tres cuartos de legua de este a oeste y una legua y media de norte a sur, por dos leguas de circunferencia". En dicho Catastro se indicaba que Villares de Yeltes limitaba al norte con Ituero, al oeste con Villavieja de Yeltes, al norte con Pedro √Ālvaro y al sur con Retortillo. El t√©rmino municipal de Villares de Yeltes tiene una extensi√≥n de 40,53 kil√≥metros cuadrados. Siete son los pueblos con los que hoy limita Villares de Yeltes, a saber: Boada, Retortillo, Villavieja de Yeltes, Yecla de Yeltes, Moronta, Pozos de Hinojo y El Cubo de Don Sancho. De todos ellos, es el municipio de Villavieja de Yeltes el que comparte, con el de Villares de Yeltes, los l√≠mites m√°s extensos; siendo, por el contrario, los compartidos entre Villares de Yeltes y Escuernavacas, sobre el curso del r√≠o Huebra, los de menor extensi√≥n, apenas medio kil√≥metro. √Čsta es la raz√≥n por la que, en las descripciones geogr√°ficas al uso, no suele figurar la localidad de Escuernavacas, como lim√≠trofe de la de Villares de Yeltes.

La razón comarcal

Geogr√°ficamente, Villares de Yeltes integra la comarca de Vitigudino, que, a su vez, forma parte de La Charrer√≠a, cuyo n√ļcleo m√°s representativo se configura, seg√ļn algunos autores, en torno al curso medio del Yeltes; seg√ļn otros, como Garc√≠a Boiza, habr√≠a que extenderla a toda la Tierra de Vitigudino, incluyendo, adem√°s, las comarcas de Ciudad Rodrigo, Alba de Tormes, Ledesma, y, tambi√©n, un sector de la Tierra de Salamanca. En relaci√≥n con los l√≠mites de la Tierra de Vitigudino, cabe se√Īalar que es, precisamente, Villares de Yeltes, junto al Cubo de Don Sancho, el punto m√°s meridional de dicha comarca. En la Baja Edad Media, Villares de Yeltes perteneci√≥ al alfoz de Ledesma. Fernando II repobl√≥, en el a√Īo 1161, esta √ļltima localidad, estableciendo, adem√°s, los l√≠mites de dicho alfoz, entre los cuales se mencionan los nombres del arroyo del Asno y del r√≠o Yeltes. El referido arroyo todav√≠a existe en la toponimia local y atraviesa parte del t√©rmino de Villares de Yeltes, hasta desembocar en el antedicho r√≠o. Villares de Yeltes form√≥ parte de la roda de Cip√©rez. Hoy, aqu√©l forma parte de la Tierra de Vitigudino, que, hasta el siglo XIX, perteneci√≥ al Ducado de Alburquerque. El propio Llorente Maldonado, tras hacer las oportunas consideraciones, en relaci√≥n al caso, se refiere a la delimitaci√≥n de la Tierra de Vitigudino, y lo hace en estos t√©rminos: "por el oeste, La Ribera; por el suroeste, el Yeltes; por el sur, el l√≠mite meridional de los t√©rminos de Villares de Yeltes y El Cubo de Don Sancho, y por el este y nordeste, los confines de la Tierra de Ledesma...".

La roca y el agua

Refiri√©ndose a las formaciones rocosas del occidente salmantino que se hallan constituidas por materiales ordov√≠cico-sil√ļricos, el profesor Garc√≠a Figueroa anota la presencia de: "pizarras, grauvacas, microconglomerados y conglomerados en cantos de cuarzo bien trabajados...", al sur y al este de Villares de Yeltes. El mismo autor menciona la existencia de calizas en la ribera derecha del r√≠o Yeltes, destacando, por el contrario, la ausencia de tal clase de rocas en la zona del arroyo de Valdelagoda, y creyendo hallar alguna similitud, en este aspecto, entre las caracter√≠sticas petrol√≥gicas de dicha zona y la de Tamames. Son abundantes los manantiales, lagunas y fuentes en el t√©rmino de Villares de Yeltes. Citaremos, entre otros, los siguientes: Manantial de Najarros y de Valgallego, La Fontanica, la Fuente del Moro, la del Nogal, la de Regidores, la del Espino, la de las Pern√≠culas, la de las Merinas, la de los Picones, Fuente Gorda, Fuente Pozal, Fuente de la Roda, del Sapo, Charca de la Pellejera, Charca Nueva, Charca de las Lagunillas y Laguna Lengua.

Pedro √Ālvaro, un anexo de Villares de Yeltes

Sobre la margen derecha del r√≠o Yeltes, se encuentra el despoblado Pedro √Ālvaro, anexo de Villares de Yeltes y perteneciente, siglos atr√°s, al Condado de Ledesma. Dista de √©ste 2,7 km. La iglesia, actualmente habilitada para almac√©n agr√≠cola, data del siglo XVI, habiendo sido sometida, posteriormente, a diversas reformas. A mediados del siglo XVIII, dicha localidad se hallaba constituida en coto redondo y pertenec√≠a a la jurisdicci√≥n del condado de Ledesma, del que era se√Īor el Duque de Alburquerque, quien percib√≠a las alcabalas de aqu√©lla, cuya cantidad anual ascend√≠a a 15000 maraved√≠es. No era √ļnicamente el citado duque de Alburquerque el √ļnico que percib√≠a rentas y obten√≠a beneficios econ√≥micos de sus posesiones en Pedro √Ālvaro. De las 12 yugadas que √©ste ten√≠a de extensi√≥n, 6 pertenec√≠an al convento de Santa Clara, de Salamanca, y otras 5 correspond√≠an al convento de San Esteban; adem√°s varias cortinas eran propiedad del Colegio del Seminario de Masueco; todo ello, sin contar con que hab√≠a diversos propietarios que no eran vecinos de Pedro √Ālvaro, que tambi√©n pose√≠an bienes de dicho lugar. As√≠, vecino de Villavieja era Francisco Gallego, y, Francisco Sotelo, lo era de la ciudad de Zamora. Este √ļltimo gozaba de mayorazgo en Pedro √Ālvaro. Por su parte, do√Īa Victorina de Paz, vecina de Salamanca y emparentada con los Paz, linaje que, como ya veremos, hab√≠a se√Īoreado Villares de Yeltes, pose√≠a algunas tierras y otros bienes inmuebles en Pedro √Ālvaro; as√≠ como tambi√©n do√Īa Teresa de Chaves Obti√Īo, de Portugal. De Pedro √Ālvaro obten√≠an las Madres Dominicas de Santader un pr√©stamo anual, en especie: garbanzos, algarrobas, centeno, cebada, etc., mientras que el monasterio de San Jer√≥nimo, de Salamanca, cobraba 5 fanegas en total. En el a√Īo 1753 y seg√ļn el Catastro de Ensenada, la extensi√≥n del t√©rmino de Pedro √Ālvaro era de una legua y media, de este a oeste; y de un cuarto de legua de norte a sur. La circunferencia med√≠a una legua y media. La poblaci√≥n de la mencionada localidad era de 16 vecinos. El caser√≠o lo compon√≠an 12 casas y 5 pajares. A 17 ascend√≠a el n√ļmero de labradores. Tambi√©n hab√≠a un herrero. Entre las producciones de Pedro √Ālvaro figuraban el trigo, el centeno, la cebada, el herr√©n, las algarrobas y los garbanzos. La caba√Īa ganadera se hallaba constituida por el siguiente n√ļmero de cabezas:

  • Ganado ovino: 754
  • Ganado cabr√≠o: 347
  • Ganado caballar: 39
  • Ganado porcino: 266
  • Ganado vacuno: 235

En cuanto a la producci√≥n ap√≠cola, se reduc√≠a a 25 colmenas, conforme con lo registrado en el referido Catastro de Ensenada. A comienzos del siglo XIX, el caser√≠o lo formaban 22 edificios. La ladera donde se asienta Pedro √Ālvaro, se hallaba, por aquel entonces, plantada de pinos y rodeada de encinas y pastos. Tambi√©n se cultivaban cereales. Dicho n√ļcleo de poblaci√≥n contaba con una parroquia y una ermita. A mediados de ese mismo siglo, viv√≠an en Pedro √Ālvaro 36 vecinos, que sumaban un total de 122 habitantes. Dicha localidad ten√≠a 20 casas, una iglesia parroquial y un cementerio.

Demografía

  • Villares de Yeltes

A finales de siglo XVI, la poblaci√≥n de Villares de Yeltes era de 58 vecinos, de los cuales, 54 eran plebeyos; hab√≠a, adem√°s, un hidalgo y un cl√©rigo. A comienzos del siglo XVII, el n√ļmero de vecinos se hab√≠a reducido a 30. La recuperaci√≥n demogr√°fica no se producir√° hasta mediados del siglo siguiente: una poblaci√≥n de 55 vecinos, con un total de 230 habitantes, en el a√Īo 1747, que llegar√≠a a ser de 270 habitantes hacia el a√Īo 1830. El mayor incremento demogr√°fico se producir√° en las d√©cadas siguientes, pasando de los 176 habitantes, en que se qued√≥ reducido el censo de poblaci√≥n en torno al a√Īo 1850, a los 494 que alcanz√≥ en el a√Īo 1885. En el a√Īo 1950, la poblaci√≥n era de 507 habitantes, m√°s otros 83 que viv√≠an en Pedro √Ālvaro; en cambio, en el a√Īo 1960, la poblaci√≥n que hab√≠a en todo el t√©rmino municipal, era de 580 habitantes, de los cuales, en Pedro √Ālvaro viv√≠an 71, en 29 viviendas; otros 12 viv√≠an en La Estaci√≥n, en una sola vivienda. El resto de los habitantes, esto es, 477, correspond√≠an a Villares de Yeltes, como cabeza de municipio. En el a√Īo 1970, la poblaci√≥n de Villares de Yeltes era de 273 habitantes, y en 1981, se hab√≠a reducido a 206, habiendo llegado al a√Īo 2000, con tan s√≥lo 173. En el a√Īo 1960, Villares de Yeltes cultivaba 680 hect√°reas de cereales. La caba√Īa ganadera ven√≠a expresada en el siguiente n√ļmero de cabezas:

  • Mular: 10
  • Caballar: 15
  • Vacuno: 500
  • Asnal: 115
  • Porcino: 700
  • Ovino: 3500
  • Aviar (gallinas): 1200

Por aquellos a√Īos, se explotaba una mina de uranio en el t√©rmino de dicha localidad. Hab√≠a, adem√°s, 2 talleres de fabricaci√≥n de carros, un molino de piensos, 2 sastrer√≠as, una tahona, una tienda de comestibles, un bar, 2 tabernas y un mes√≥n. La instrucci√≥n escolar se impart√≠a en 2 escuelas, una de ni√Īos y otra de ni√Īas. El parque automovil√≠stico se reduc√≠a a 4 veh√≠culos. Los vecinos del pueblo dispon√≠an de 70 bicicletas y 90 carros.

  • Pedro √Ālvaro

Acerca de Pedro √Ālvaro, anexo, como ya he dicho, de Villares de Yeltes, ofrezco los siguientes datos demogr√°ficos:

  • A√Īo 1591: 8 vecinos.
  • A√Īo 1747: 21 vecinos, que sumaban 102 habitantes.
  • A√Īo 1828: 12 vecinos, con un total de 58 habitantes.
  • A√Īo 1850: 36 vecinos (un n√ļmero superior, incluso, al que ten√≠a Villares de Yeltes a comienzos del siglo XVII), con un total de 122 habitantes.
  • A√Īo 1885: 60 habitantes.
  • A√Īo 1960: 71 habitantes, como ya anteriormente he anotado.

Oficios Tradicionales

La poblaci√≥n de Villares de Yeltes ha venido ocup√°ndose, tradicionalmente, del cultivo de la tierra y el cuidado de la ganader√≠a. En cuanto a los diversos oficios, a mediados del siglo XVIII, hab√≠a, en dicha localidad, 2 sastres, un sangrador, un pastor, 38 labradores, 4 jornaleros y 2 cl√©rigos. Por aquella misma √©poca, se mencionaba, adem√°s, la existencia de un molinero, el cual ten√≠a una ace√Īa en el r√≠o Yeltes. Tambi√©n hab√≠a un bat√°n, donde se enfurt√≠an pa√Īos. Hab√≠a, en Villares de Yeltes, un total de cuarenta y ocho vecinos. El caser√≠o constaba de 32 casas, 2 pajares y una taberna, la cual serv√≠a un forastero. En el siglo XVIII, se citaban, en el Catastro de Ensenada, cultivos de centeno, trigo, cebada, garbanzos, herr√©n y √°rboles frutales. La caba√Īa ganadera la compon√≠an cabritos, corderos, cerdos, burros, terneros y mulos. En cuanto al estado del monte, seg√ļn el referido catastro, "est√° nacido y sin orden, conforme lo que produjo la tierra". Hasta el a√Īo 1958, Villares de Yeltes perteneci√≥ a la di√≥cesis de Salamanca. A partir de entonces, dicha localidad se incorpor√≥ a la di√≥cesis de Ciudad Rodrigo.

Otro Villares de Yeltes

Cuando menos, ya desde el siglo XVI, figura el nombre de un Villares de Yeltes, referido a un paraje localizado al norte de Ciudad Rodrigo. Seg√ļn el censo de poblaci√≥n llevado a cabo a finales de dicho siglo, el citado paraje se hallaba ubicado en el t√©rmino de Villoria, en el que tambi√©n se hallaba incluido el despoblado de Gazapos. El paraje de Villares de Yeltes en Villoria contaba, en el a√Īo 1591, con un solo vecino. El top√≥nimo de Villares de Yeltes ha perdurado hasta hoy. En dicho √°mbito geogr√°fico hay vestigios de asentamiento tardorromano. Como es sabido, el nombre de villar o villares, alude a la existencia de restos de poblaci√≥n antigua.

La Calzada Romana

Por el término de Villares de Yeltes pasaba una calzada romana, llamada, popularmente, Calzada de los Mártires. Partía desde Salamanca hacia el oeste, y, tras cruzar por Rollán, alcanzaba El Cubo de Don Sancho y se adentraba, después, en terrenos del citado Villares de Yeltes, prosiguiendo hacia Villavieja de Yeltes y otras zonas del occidente provincial. El tramo de dicha calzada que discurría por el término de la localidad que aquí nos ocupa, recibía el nombre de "Camino del Hierro".

El Paleolítico Inferior

El hombre prehist√≥rico pobl√≥ las riberas del Yeltes y el Huebra. Los hallazgos arqueol√≥gicos se remontan al Paleol√≠tico Superior y, hasta ahora, se han localizado en las inmediaciones de Villares de Yeltes, concretamente, en el pago de La Ribera y en los alrededores del cementerio municipal, donde don Eduardo Mart√≠n ha recogido varios bifaces y otros artefactos l√≠ticos, algunos de los cuales se conservan en el reci√©n creado museo arqueol√≥gico de Lumbrales. Se trata de piezas de cuarcita talladas. Cronol√≥gicamente, se hallan encuadradas en el per√≠odo llamado Achelense, con unos 100.000 a√Īos de antig√ľedad. Se han efectuado varios descubrimientos de naturaleza similar, en los alrededores de Pedro √Ālvaro. All√≠, se han recogido diversos restos, consistentes en chopper, n√ļcleos y lascas de cuarcita, todos ellos, en las m√°rgenes del r√≠o Yeltes. Aparecieron en abrigos rocosos, formados por grandes berruecos gran√≠ticos. En conjunto, los yacimientos paleol√≠ticos de Villares de Yeltes, se hallan considerados como algunos de entre los m√°s importantes que han sido clasificados, hasta la fecha, en la provincia de Salamanca. Se sit√ļan, cronol√≥gicamente, en el per√≠odo comprendido entre el Pleistoceno Medio y el Pleistoceno Superior, y corresponden, tipol√≥gicamente, a industrias l√≠ticas del Achelense y el Paleol√≠tico Medio. El r√≠o Yeltes atraviesa en nivel paleozoico, que se halla oculto, a trav√©s de la fosa tect√≥nica de Ciudad Rodrigo, pero dicho nivel vuelve a resurgir en la zona de San Giraldo y Villares de Yeltes, presentando, las riberas del citado r√≠o, interesantes sedimentos de tipo aluvial, con acusada presencia de cuarcitas, material, √©ste, que fue utilizado por el hombre prehist√≥rico para fabricar, en el per√≠odo Achelense, artefactos diversos. Villares de Yeltes, junto con Castraz de Yeltes, son las √ļnicas, de entre las localidades cuyos terrenos surcan el referido curso fluvial, en donde se han producido diferentes hallazgos de piezas prehist√≥ricas, correspondientes a los per√≠odos antedichos.

Neolítico y Edad de las Metales (3.500-300, a. C.)

A la Edad de los Metales pertenece un menhir, que, tiempo atr√°s, estuvo erigido junto a la ermita de Huebra, sobre la orilla izquierda del r√≠o del mismo nombre. Desde all√≠, dicho monolito fue trasladado hasta Villares de Yeltes y emplazado dentro de una propiedad particular, donde hoy se conserva. El referido menhir, de tipo f√°lico, constituye uno de los escasos ejemplares de su clase que existen en la provincia de Salamanca. Tan s√≥lo se conoce otro, similar al anterior y que ha sido localizado en las inmediaciones de la ermita de Nuestra Se√Īora de los Remedios, sita en el t√©rmino de Buenamadre. El monolito de Villares de Yeltes presenta fragmentado el extremo superior, intencionadamente: la cristianizaci√≥n de antiguos ritos y s√≠mbolos, impon√≠a la eliminaci√≥n o transformaci√≥n de los elementos paganos. Lo m√°s probable es que el susodicho menhir de Villares de Yeltes fuese mutilado en la √©poca en que se construy√≥ la ermita. Primeramente, aqu√©l fue un monumento erigido en honor de las divinidades de la fertilidad, en un lugar donde, existe una sugerencia natural de aguas termales que, sin duda, recibir√≠a culto en los tiempos prehist√≥ricos, siguiendo la tradici√≥n, mantenida, igualmente, en otros diversos lugares. Hasta la fecha, no son muchos los ejemplares, de esa clase, localizados en el occidente de Espa√Īa. Aparte la provincia de Salamanca, es en la de Zamora, en donde tambi√©n han sido descubiertos algunos de ellos. De otra parte, la divinizaci√≥n de las aguas de los r√≠os Yeltes y Huebra, se concretar√≠a en la construcci√≥n de santuarios, de los que no han llegado, hasta nosotros, m√°s que vagas referencias. A este respecto, hay que decir que, a√Īos atr√°s, existi√≥ una estela votiva, que fue colocada entre los pasiles que cruzaban el r√≠o, a la altura del ya citado lugar de Pedro √Ālvaro. No se puede asegurar se la antedicha estela se hallaba dedicada a las ninfas del medio acu√°tico, el Yeltes, en este caso concreto. Hay que recordar que, en el balneario de Retortillo, fue hallada, d√©cadas atr√°s, una estela con inscripci√≥n, dedicada a las "aguas del Yeltes" (aquas eletesibus). Este r√≠o era sagrado en √©poca romana. Es probable, por otra parte, que el castro del Espol√≥n, sobre el que se asienta el actual n√ļcleo de poblaci√≥n de Villares de Yeltes, continuara habitado hasta bien entrada la Alta Edad Media. A la altura del t√©rmino de Villares de Yeltes, y a ambos lados del r√≠o del mismo nombre, existen dos castros. Uno de ellos se localiza en el propio espol√≥n donde se asienta el castillo de dicha localidad; el otro se encuentra en Las Cercas, ya en terrenos de Villavieja. Por otra parte, en medio del r√≠o Huebra, se conservan restos de un tercer castro, sobre un promontorio. Semejante ubicaci√≥n permitir√≠a pensar que, esta √ļltima fortaleza, podr√≠a pertenecer, o bien al t√©rmino de Villares de Yeltes, o bien al de Pozos de Hinojo, ya que el citado curso fluvial forma l√≠mite entre ambos. No obstante, conviene observar que es desde la margen izquierda del Huebra, perteneciente a Villares de Yeltes, desde donde se tiene mejor acceso al castro en cuesti√≥n; por lo que, en principio, cabr√≠a incluir a √©ste dentro del t√©rmino de dicha localidad.

Mundo Romano y Tardorromano (Siglos II-IV, d. C.)

Se rastrea la pasada presencia romana en el t√©rmino de Villares de Yeltes, a trav√©s de la existencia de una calzada y de diversos vestigios arqueol√≥gicos descubiertos en diversos puntos, como los de Villarejos, Valdevi√Īas (margen derecha del Huebra) y alrededores del casco del pueblo. La mayor parte de los diferentes materiales arqueol√≥gicos, corresponde al per√≠odo tardorromano, e incluye abundancia de t√©gulas, fragmentos de cer√°mica dom√©stica y diversos elementos de construcci√≥n. Por otra parte, se observan restos de varias estelas funerarias romanas, embutidos en los muros de la ermita del Carpio. Es posible que procedan de la antigua necr√≥polis que hab√≠a en las inmediaciones del referido santuario.

Epigrafía Romana

La estela funeraria de la ermita del Carpio es de caracter√≠sticas similares a algunas de las que han sido halladas en la necr√≥polis de Yecla de Yeltes, entre las que cabe citar la que diera a conocer el profesor Mart√≠n Valls, dentro de un conjunto de doce monumentos funerarios de esa clase, y en la que figuran los nombres de Valeria, Aemilium y Arquius. Algunos de aqu√©llos no se encontraron in situ, en el momento de ser recogidas, pero √©sta suele ser la t√≥nica imperante en hallazgos de ese tipo. Ocurre el mismo caso con la estela de la ermita del Carpio, cuya procedencia no tiene por qu√© relarcionarse, necesariamente, con la necr√≥polis inmediata, aunque parece lo m√°s probable. La dataci√≥n de la estela germinada de Villares de Yeltes y los fragmentos de las otras que tambi√©n aparecen embutidas en los muros del susodicho santuario, pudiera remontarse al per√≠odo comprendido entre los siglos II-IV. En relaci√≥n con lo anteriormente se√Īalado y teniendo presente el hecho de que, muy pr√≥ximo a la ermita del Carpio, existi√≥ el referido asentamiento romano de Los Villarejos, resulta indudable que nos hallamos ante un caso de poblaci√≥n m√°s o menos continuada, en ambas m√°rgenes del Yeltes, hasta la Alta Edad Media. Es √©ste un fen√≥meno que tambi√©n implicaba, claro est√°, a la zona de Yecla de Yeltes, y, como ya ha se√Īalado el citado Mart√≠n Valls, el mismo castro, antes mencionado, debi√≥ de continuar poblado hasta la Alta Edad Media.

La Repoblación Medieval (Siglos IX-XIII)

Seg√ļn Julio Gonz√°lez, la zona hoy comprendida dentro de la comarca de Vitigudino, fue repoblada con gentes de Benavente y Zamora. A juicio de Llorente Maldonado, ello explica la existencia de un cierto grado de afinidad √©tnica entre los habitantes de la Tierra de Vitigudino, ya mencionada, y Ledesma, cuya repoblaci√≥n acaeci√≥, igualmente, en el siglo XII. La l√≠nea divisoria entre los distintos concejos de Ciudad Rodrigo y Ledesma discurr√≠a en el siglo XII; justamente, a la parte occidental de Villares de Yeltes. Reminiscencias de aquellos pobladores medievales, perduran, a trav√©s de la toponimia local, en el t√©rmino de Villares de Yeltes: Fuente Sextil, Valdelacanal, Valancho, Valdevilla, Fuente del Valgallego, Fuente de los Najarros, Valdelacruz, Valdelacalzada, Valdelostrigos, Arroyo del Salmurial, Valdeasnal, Arroyo de Valdecornejo. A todos estos top√≥nimos, habr√≠a que agregar los que se localizan en √°reas lim√≠trofes del t√©rmino de Villares de Yeltes, y, entre los cuales, cito los siguientes: Valdefraguas, Valdemart√≠nez, Valdelamina, Valdemanzano, Valdegrande, Valhondo, Valdondiego, Valzamorano. Seg√ļn ciertos autores, los top√≥nimos formados en val, se√Īalan la presencia de moz√°rabes durante la Alta Edad Media, entre los siglos IX-XI. As√≠ como Pedro √Ālvaro pudo haberse constituido como n√ļcleo de poblaci√≥n, a ra√≠z de la llegada de colonos en la Baja Edad Media (siglos XII-XIII), Villares de Yeltes, en cambio, habr√≠a tenido, seguramente, un origen anterior. Ya en el siglo X, como oportunamente se√Īala Barrios Garc√≠a, exist√≠a un poblamiento intenso en determinadas zonas del Arcedianato de Ledesma. Las diversas entidades de poblaci√≥n quedar√≠an consolidadas a partir de las tareas repobladoras -reorganizadoras- de Fernando II, cuya labor interes√≥, particularmente, dentro del solar salmantino, las tierras del occidente provincial, hacia el a√Īo 1161. As√≠, junto a Villares de Yeltes, ser√≠a tambi√©n potenciada la demograf√≠a en Pozos de Fenoio, nombre como se denominaba al actual Pozos de Hinojo. Primitivamente, √©ste se llamaba Pozo de Almizahet y su origen, dicho sea de paso, se remontaba a los siglos IX-X, √©poca en la que dicha zona fue poblada por moz√°rabes. Tanto en el caso de Villares de Yeltes como en el de Pedro √Ālvaro, los respectivos nombres de dichas localidades le fueron impuestos por aquellos repobladores medievales que hasta aquella zona arribaron. Seg√ļn S√°nchez Albornoz, Pedro √Ālvaro corresponder√≠a a una patron√≠mico familiar y ser√≠a uno de las varias decenas de top√≥nimos que, con el mismo origen, se encuentran en las provincias de Salamanca, √Āvila y Segovia.

Villares de Yeltes, dentro de la Diócesis Salmantina

Continuas disputas sobre la delimitaci√≥n de tierras, entre los obispados de Salamanca y Ciudad Rodrigo, se sucedieron durante el siglo XII, lo que motiv√≥ la intervenci√≥n del rey Fernando II, repoblador de buena parte de las Tierras de Ledesma y Ciudad Rodrigo. Dicho monarca confirm√≥ la concordia a la que se lleg√≥, entre los obispos de Salamanca y Ciudad Rodrigo, y que, en el a√Īo 1173, termin√≥ con las disensiones provocadas por la cuesti√≥n m√°s arriba expuesta. Seg√ļn dicha concordia, el l√≠mite interdiocesano vendr√≠a establecido por el curso de los r√≠os Yeltes y Huebra. El espacio entre √©stos, ser√≠a compartido por ambas di√≥cesis. Los t√©rminos de la referida concordia ser√≠an sancionados, un a√Īo despu√©s, por el arzobispo de Santiago de Compostela. De otra parte, hasta unos a√Īos antes, concretamente, hasta el a√Īo 1161, las demarcaciones de Ciudad Rodrigo y de Ledesma, con sus respectivos lugares y aldeas, se hab√≠an mantenido bajo dominio de la ciudad de Salamanca; pero, a ra√≠z de la creaci√≥n de los alfoces de Ciudad Rodrigo y Ledesma, el concejo salmantino perdi√≥ dichos territorios. Y, entonces, se alz√≥ contra Fernando II. La posterior derrota que el referido concejo sufrir√≠a a manos de las tropas reales, tuvo, entre otras consecuencias, la de fijar, definitivamente, los l√≠mites entre la Tierra de Ledesma y la de Ciudad Rodrigo. Villares de Yeltes quedaba, as√≠, incluido dentro del concejo de Ledesma, y, como tal, ha llegado casi hasta nuestro d√≠as, formando parte, adem√°s, de la Tierra de Vitigudino, hoy constituida en comarca, y una de las m√°s extensas, por cierto, de la provincia de Salamanca. En el a√Īo 1265, Villares de Yeltes figuraba en la relaci√≥n de lugares del Cabildo catedralicio de Salamanca. A lo largo de los siglos siguientes, la Catedral de Salamanca sigui√≥ percibiendo diversas rentas por las propiedades que ten√≠a en Villares de Yeltes y Pedro √Ālvaro, as√≠ como tambi√©n en otros lugares comarcanos, entre los que se hallaban Pozos de Hinojo, Ituero, El Cubo de Don Sancho, Buenamadre y Villoria de Buenamadre. En la Edad Media aparec√≠a escrito, a veces, Villares de Yeltes y, en otros casos, Villares Deltes o Villares de Jeltes. Bajo este √ļltimo nombre figurar√≠a, m√°s tarde, en el Libro de los lugares y aldeas del obispados de Salamanca (1604-1629) en el que se dice que dicha localidad era un anexo del Cubo de Don Sancho y que ten√≠a 30 vecinos. Adelantar√©, aqu√≠, dicho sea de paso, algunos otros datos: se ponderaba la buena f√°brica de la iglesia de Villares de Yeltes, diciendo que ten√≠a una bien enmaderada capilla. La torre deb√≠a de estar a medio hacer, pues, en dicho documento, se dice textualmente "una torre medio hecha de canter√≠a". Refiri√©ndose a la familia Anaya, se indicaba que los herederos de Don Diego, quienes ten√≠an all√≠ posesiones, deb√≠an un censo a la Iglesia, por lo que aqu√©llos, y, principalmente, do√Īa Antonia Enr√≠quez, manten√≠an un pleito con √©sta, desde hac√≠a muchos a√Īos.

Disputa entre Ledesma y la Orden de Santiago por la posesión de Villares de Yeltes

A comienzos del siglo XIII, Alfonso IX de Le√≥n tuvo que intervenir en un litigio mantenido entre el concejo de Ledesma y la Orden militar de Santiago. Esta √ļltima reclamaba, a dicho concejo, los derechos de posesi√≥n de los lugares de Villares de Yeltes, Barruecopardo, San Crist√≥bal de Ledesma y Saucelle. El dictamen del citado monarca resolvi√≥ el caso a favor del concejo de Ledesma, quedando, pues, dentro de la jurisdicci√≥n de √©ste, los antedichos lugares en litigio. En el a√Īo 1262, Mart√≠n Alfonso, hijo del rey Alfonso IX de Le√≥n, y su mujer, Mar√≠a M√©ndez, reciben de Alfonso X, el Sabio, el lugar de Villares de Yeltes, bajo la condici√≥n de que, si los citados Mart√≠n y Mar√≠a no tuviesen descendencia, estar√≠an obligados a restituir a la Corona la referida posesi√≥n de Villares de Yeltes. Tambi√©n el Cabildo catedralicio salmantino ten√≠a propiedades en Villares de Yeltes, concretamente, una dehesa, de una yugada de extensi√≥n, seg√ļn los datos correspondientes al a√Īo 1265.

Villares de Yeltes y el Monasterio de Sancti Spiritus

Desde el a√Īo 1268, hasta finales del XV, algunas tierras del t√©rmino de Villares de Yeltes pertenecieron al monasterio femenino de Sancti Sp√≠ritus, de Salamanca, cuya fundaci√≥n, en el referido a√Īo, se debi√≥ a Pelayo P√©rez Correa, maestre de la Orden de Santiago, y a Mar√≠a M√©ndez y su esposo, Mart√≠n Alonso, hijo de Alfonso IX. En un documentado estudio, Mar√≠a Ech√°niz indica que dicho monasterio fue habitado por una comunidad de mujeres y que lleg√≥ a concentrar un importante patrimonio, a trav√©s de donaciones recibidas y de diferentes bienes, en concepto de herencias. Muy diversos eran los lugares de procedencia de tales bienes patrimoniales. Aparte la provincia de Salamanca, el citado monasterio ten√≠a posesiones en la provincia de Zamora y norte de C√°ceres. Villares de Yeltes era la √ļnica localidad situada en las riberas del Yeltes que contitu√≠a posesi√≥n del referido monasterio de Sancti Spiritus. Es de se√Īalar, que la mayor parte de las monjas de dicha comunidad eran miembros de linajes salmantinos. Uno de √©stos fue el de los Paz, renombrada familia nobiliaria en el siglo XV. Una parte de las propiedades que el monasterio de Sancti Spiritus pose√≠a en Villares de Yeltes, fue arrendada, en el a√Īo 1396, a un tal Matheos Peres, hijo de Miguel Benito de la Fuente, morador en dicha localidad. Seg√ļn el documento correspondiente, el mencionado arriendo comprend√≠a las tierras de pan llevar, prados, eras, montes, huertas, dehesas y todos los dem√°s bienes que dicho monasterio pose√≠a en el t√©rmino de Villares de Yeltes. El tiempo de duraci√≥n del contrato se estableci√≥ en 6 a√Īos, a contar desde el d√≠a de San Mart√≠n del referido a√Īo. El citado Matheos Peres hab√≠a de pagar, a las monjas de Sancti Spiritus, anualmente, 15 fanegas de "buen trigo, nuevo e limpio e seco, tal que sea de dar e de tomar, medido por la media fanega derecha del dicho lugar de Villares de Yeltes". El pago deb√≠a efectuarse en el d√≠a de Santa Mar√≠a de septiembre, imponi√©ndosele, por otra parte, al mencionado arrendatario, la obligaci√≥n de pagar la cantidad de 4 maraved√≠es por cada d√≠a que se pasara sin haber hecho efectivo el pago de las 15 fanegas de trigo. A mayores de todo ello, al t√©rmino del contrato, Matheos Peres ten√≠a que dejar construidas para las monjas del consabido monasterio, 2 casas pajizas, en terrenos de propiedad de √©ste, las cuales se destinar√≠an para dependencias de dicha comunidad mon√°stica. √Čsta, a trav√©s de su comendadora, Leonor Peres, se compromet√≠a con Matheos Peres a no arrendar a ninguna otra persona, aunque le ofreciesen mejores condiciones, los terrenos que figuraban en el contrato en cuesti√≥n, en el cual, con respecto a las referidas casas pajizas, se hac√≠a la salvedad de que, en el caso de que √©stas fueran destruidas por alg√ļn rey o se√Īor poderoso, no se har√≠a responsable de ello el arrendatario. En ese mismo a√Īo de 1396, las frecuentes incursiones de los portugueses por tierras del Condado de Ledesma, y las nefastas consecuencias que ello tuvo para la econom√≠a de los distintos lugares, indujo a Juan I a eximir, en el a√Īo 1396, a la misma villa de Ledesma y a sus aldeas, de contribuciones monetarias, por un espacio de 4 a√Īos. La animadversi√≥n hacia los habitantes del otro lado de la raya, se advert√≠a en la expresi√≥n "traydores portogaleses", que aparece recogida en la Documentaci√≥n medieval del Archivo Municipal de Ledesma.

Siglos XV y XVI

El Castillo

A la parte occidental del pueblo, se yergue una torre medieval, hoy aislada de otras estructuras de fortificaci√≥n; pero, a las que, en tiempos atr√°s, debi√≥ de estar unida: se aprecian los arranques de un arco que salvar√≠a la distancia entre el lienzo paralelo del muro norte de la torre y √©sta misma. La mencionada torre es de planta rectangular. Se halla construida en mamposter√≠a de pizarra y esquinada en granito, y su √ļnico vano de entrada, adintelado, se abre a nivel del suelo. El espacio interior se hallaba dividido en 4 pisos de madera. La parte superior de los muros, todav√≠a conserva el almenado. El lienzo que discurre paralelo al muro nordeste de la torre, tiene un espesor de 1,80 m. En √©l se abrieron varias troneras para el uso de la artiller√≠a. Tales elementos defensivos aparecen en otras muchas fortalezas construidas en el siglo XV, como lo es esta misma de Villares de Yeltes. La configuraci√≥n de ciertos restos, que rodean la torre, sugiere la existencia de un antemuro que la cerrar√≠a por 3 de sus lados. La fachada principal del torre√≥n mide, de lado, 9,60 m., y 7,10 m. los muros adyacentes. El espesor del muro donde se abre el vano de la entrada, es de 1,20 m., y la anchura de √©ste es de 0,80 m. A lo largo de r√≠o Yeltes, se alzaban diversas fortalezas, algunas de las cuales remontan su origen a la √©poca prerromana. De sur a norte localizadas en el tramo comprendido entre Aldehuela de Yeltes y Villavieja de Yeltes:

  • Laguna del Cristo (Aldehuela de Yeltes): restos de una fortaleza construida de cal y canto, de la que √ļnicamente se conserva parte de los muros.
  • Mesa Grande (Castraz de Yeltes): vestigios de una fortaleza levantada sobre la margen derecha del r√≠o Yeltes, en la confluencia de √©ste con el r√≠o Morasverdes.
  • Pedraza de Yeltes: casa fuerte, construida por Garci-L√≥pez de Chaves en el siglo XV.
  • Castillejo (Mart√≠n de Yeltes): restos de un castro reutilizado en √©poca romana y en la Alta Edad Media.
  • Los Castillos (Retortillo): castro reutilizado en la Alta Edad Media.
  • El Espol√≥n (Villares de Yeltes): sobre el primitivo castro romano, se alza el castillo medieval.

Las fortalezas m√°s arriba mencionadas se encuentran emplazadas sobre la margen derecha del consabido curso de agua. De todas ellas, sin embargo, la √ļnica que conserva una cierta prestancia es la de Villares de Yeltes. Una segunda l√≠nea de fortificaciones segu√≠a el curso del Huebra, que, limita, por el norte, el t√©rmino de Villares de Yeltes. Aqu√≠ me limitar√© a enunciar las fortalezas enclavadas entre Pelarrodr√≠guez, al noroeste de la localidad que nos ocupa, a lo largo de unos 25 km., en l√≠nea recta. Los diversos puntos fortificados eran los siguientes (de este a oeste):

  • El Riscal (Pelarrodr√≠guez).
  • El Cubo de Don Sancho.
  • Los Castillos: restos de una fortificaci√≥n prerromana, reutilizada posteriormente. Hay all√≠, adem√°s, vestigios arqueol√≥gicos de la Alta Edad Media.
  • Yecla la Vieja (Yecla de Yeltes).

Villares de Yeltes, del condado de Ledesma

Los primeros Condes de Ledesma fueron don Beltr√°n de la Cueva y do√Īa Menc√≠a de Mendoza, su mujer. En el a√Īo 1462, Enrique IV de Castilla concedi√≥ a aqu√©l la posesi√≥n de Ledesma y el t√≠tulo de Conde; pero, adem√°s, don Beltr√°n figurar√≠a, a partir de entonces, como Duque de Alburquerque. Ambos t√≠tulos nobiliarios pasar√≠an a sus descendientes, quienes, llegado el siglo XVIII, todav√≠a seguir√≠an conservando el dominio de casi toda la Tierra de Ledesma. En Villares de Yeltes, el Conde de Ledesma percib√≠a, por aquella √©poca, una serie de rentas; sin embargo, el t√≠tulo del se√Īor√≠o del mencionado lugar, lo ostentaba el Marqu√©s de Canillas.

Los Paz, se√Īores de Villares de Yeltes

Ant√≥n de Paz, casado con do√Īa Mar√≠a Guti√©rrez de Fontiveros, fue corregidor de Ciudad Rodrigo, all√° por el a√Īo 1475. Siendo se√Īor de Villares de Yeltes, lo era tambi√©n del lugar de Santidad, en el t√©rmino de Villavieja de Yeltes. Su hijo, Francisco de Paz, figura como primer se√Īor de los Heredamientos de Villares de Yeltes y Villar de la Vieja, en el a√Īo 1486, seg√ļn un documento cuya copia se conserva en el Archivo de la Catedral de Salamanca. En dicho documento se indica que Ant√≥n Paz fund√≥ un mayorazgo que gozar√≠a el susodicho Francisco de Paz y sus descendientes. El hecho de que todav√≠a en el siglo XVI, Villares de Yeltes siguiera denomin√°ndose Villare de Ant√≥n de Paz, se√Īala la raigambre que dicho linaje ten√≠a en el lugar mencionado. El nombre de Ant√≥n de Paz, arcediano de Camames, aparece consignado, con relativa frecuencia, en los libros de Claustros de la Universidad de Salamanca, durante el siglo XV. Por el cargo que ostentaba, intervino en diferentes ocasiones en diversos asuntos, algunos de ellos relacionados con la provisi√≥n de c√°tedras. Las citas se refieren a los a√Īos 1453, 1468, 1479 y otros. El linaje de los Paz se vio implicado en la lucha de bandos, en Salamanca, durante el siglo XV, en el que se enfrentaron diversos integrantes de familias nobiliarias, de las cuales, unas se hallaban adscritas a la parroquia de San Benito y otras a la de Santo Tom√©. No s√≥lo en el √°mbito urbano, tambi√©n en el medio rural, tuvieron problemas los Paz, entre los a√Īos 1480 y 1488. A pesar de que participasen, en dos ocasiones en el establecimiento de los correspondientes actos de Concordia entre los referidos bandos nobiliarios. A comienzos del siglo XVI, Lorenzo de Paz fue regidor de Salamanca. Su hermano, Francisco de Paz, vecino de Villares de Yeltes, extendi√≥ a aqu√©l una escritura de poder, para que pudiera cobrar una herencia de do√Īa Catalina Guti√©rrez, t√≠a de Francisco y Lorenzo. A√Īos despu√©s, en agosto del a√Īo 1526, el mismo don Francisco de Paz otorgar√≠a una escritura de dote para el matrimonio de do√Īa Mar√≠a de Paz Maldonado, con Pedro Enr√≠quez de Sevilla y Monroy. La citada Mar√≠a de Paz era hija del referido Francisco de Paz y de la segunda mujer de √©ste, do√Īa Berenguela Maldonado.

Her√°ldica de los Paz

En Villares de Yeltes se han conservado algunas piedras armeras con escudos de los Paz, un linaje que, en el pasado, se√Īore√≥ dicho lugar y otros varios en la provincia de Salamanca, de entre los cuales, el profesor √Ālvarez Villar enumera los siguientes: Almenara, Tragunt√≠a, San Mu√Īoz y Montellano. Las armas de los Paz consistieron, primeramente, en 10 besantes de oro en tres palos, en azul oscuro; m√°s tarde, se a√Īadir√≠an 2 cabezas de serpientes de oro, salpicadas de verde, (existe otra variante del escudo en el que aparecen 2 cabezas de le√≥n en el lugar de las serpientes), una de ellas, en el cant√≥n diestro del eje, y la otra, en el siniestro de la punta. Al parecer, Sancho P√©rez, uno de los miembros de dicho linaje, fue quien adopt√≥ el apellido Paz, en rememoraci√≥n de la defensa que hiciera de la ciudad de Badajoz, la antigua Pax Julia romana, siendo √©l Capit√°n General de dicha plaza. M√°s tarde, los Paz se aliar√≠an con los Cornejo, formando el apellido Cornejo de Paz, del que existi√≥ un escudo colocado sobre el dintel de la calle de Jardines, en Salamanca.

El escudo de Villares de Yeltes

El escudo de Villares de Yeltes fue aprobado el d√≠a 14 de junio del a√Īo 1991. Faustino Men√©ndez Pidal expon√≠a del siguiente modo las consideraciones para establecer, definitivamente, la clase de armas de Villares de Yeltes: "...composici√≥n jacobea por pasar por Villares un ramal del camino de Santiago, y una alusi√≥n a los r√≠os Huebra y Yeltes. A estos elementos se pretend√≠a a√Īadir una complicad√≠sima bordura, compuesta de 4 diferentes emblemas, con las armas de los Enr√≠quez de Sevilla o de Salamanca y los Monroy, que no tuvieron m√°s vinculaci√≥n con esta villa que poseer heredades en el t√©rmino". El citado heraldista se√Īalaba que, una vez suprimida la bordadura por injustificada y complicada, y colocadas las ondas (alusivas a las aguas de los r√≠os) en la punta del escudo, las armas de Villares de Yeltes quedaban as√≠: "de verde, 2 bordones de peregrino de oro, pasados en aspa, acantonados de 4 veneras de plata, sobre ondas de plata y azul. Va timbrado el escudo con la corona real espa√Īola".

El Palacio

Con el nombre de Palacio se conoce una mansi√≥n se√Īorial, de fines del siglo XV o comienzos del XVI. Es una construcci√≥n de 2 plantas, de mamposter√≠a de pizarra, con los √°ngulos reforzados por sillares de granito, y en cuya fachada se abre una amplia entrada, sobre cuyo dintel, gran√≠tico, han sido labrados 3 arquillos, destacando, en el central, un peque√Īo escudo. La parte superior de los muros se halla decorada con pomas y coronada por pin√°culos, en armon√≠a con las dimensiones del edificio, cuyos muros muestran una serie de ventanas cuadradas, enmarcadas en granito. Teniendo en cuenta la √©poca a la que se remonta el palacio mencionado, cabr√≠a conjeturar que √©ste fuera obra de los Paz. En el siglo XVI, don Ant√≥n de Paz era se√Īor de Villares de Yeltes, y resulta muy probable que el palacio fuera ya su mansi√≥n residencial; con posterioridad, quiz√° tambi√©n lo ocupase el Conde de Canillas, pero el obvio que √©ste nada pudo tener que ver con su edificaci√≥n, ya que la vinculaci√≥n de este linaje, como tal, con Villares de Yeltes no alcanza, por lo que se sabe, m√°s all√° del siglo XVII. En el transcurso de unas obras de restauraci√≥n llevadas a cabo, recientemente, en la casona, ha aparecido un escudo que, a pesar de no mostrar m√°s que 8 roeles, es, presumiblemente, de los Paz. A partir del siglo XV, dicha localidad pasar√≠a a constituir dominio se√Īorial del Conde de Ledesma. Sin embargo, el hecho de que, en el siglo XVI, aqu√©lla figurase como posesi√≥n del caballero salmantino don Ant√≥n de Paz, permite pensar en que, probablemente, Villares de Yeltes pasara a poder de los Paz, en el per√≠odo comprendido entre la segunda mitad del siglo XV y la primera del siglo XVI. Ya desde el siglo XVI la familia Anaya, emparentada con los Enr√≠quez, ten√≠a diversas posesiones en localidad citada, y uno de los miembros de la familia, concretamente, don Francisco Pereira y Anaya, se√Īor de Herreros de Pe√Īa Cabra quien falleci√≥ en el a√Īo 1576, fue antecesor de los Marqueses de la Conquista, cuyo nombre se ha perpetuado, arquitect√≥nicamente, en el palacio del mismo nombre, existente en Salamanca. En el t√©rmino de Villares de Yeltes, no lejos del casco del pueblo, se encuentra situado, en una dehesa, un edificio, conocido como Casa de la Conquista; quiz√° el nombre de dicha casa pudiera aludir al mencionado marquesado, por su identificaci√≥n, desde finales del XVI, con el linaje de los Anaya. El primer Conde de Canillas fue don Pedro Enr√≠quez de Sevilla y Monroy, quien fue nombrado Capit√°n General de El Per√ļ y caballero de la Orden de Calatrava, en el a√Īo 1692. Se√Īore√≥ el lugar de Canillas de Tornero (Matilla de los Ca√Īos del R√≠o). Sobre la fachada de la casona que all√≠ se conserva, campean varios escudos, 2 de ellos, con las armas de los Enr√≠quez y los Monroy. Corresponden al siglo XVII, excepto y tercero, que aparece en alto, sobre el dintel de la entrada, en la fachada principal; lo m√°s probable es que este √ļltimo escudo proceda de alg√ļn otro edificio anterior, hoy desaparecido. La referida casona data del siglo XVII.

Emigrantes al Nuevo Mundo

A finales del siglo XV, Francisco de Paz era se√Īor de Villares de Yeltes. As√≠ consta en un documento fechado en el a√Īo 1486 y del cual se conserva una copia en el Arquivo Catedralicio de Salamanca. Al referido Francisco de Paz, sucedi√≥ Juan de Paz, quien figura como se√Īor de Villares de Yeltes a comienzos del siglo XVI. Apenas rebasado el primer tercio de dicho siglo, hallamos a un Alonso de Paz, hijo de Diego de Paz y de Mar√≠a Garc√≠a, entre los emigrantes al Nuevo Mundo, concretamente, con destino a Nueva Espa√Īa. En su tarjeta de embarque figura la fecha de 1536. En ese mismo a√Īo, embarcar√≠a tambi√©n para Nueva Espa√Īa un tal Diego de Paz, hijo de Alonso de Paz y Catalina √Ālvarez. M√°s tarde, a√ļn embarcar√≠a para Guatemala Alonso de Paz, hijo de Diego de Paz e Isabel Jim√©nez. Los Paz seguir√≠an manteniendo su condici√≥n de emigrantes, en a√Īos posteriores. √Ālvaro de Paz, quien se casar√≠a con Cebriana de Caxitate, pas√≥ tambi√©n alg√ļn tiempo en Las Indias, y, en el a√Īo 1602, lo encontramos firmando testamento ante Pedro de Valencia.

Siglo XVII

Villares de Yeltes, en las guerras con Portugal

En el a√Īo 1640, bajo el reinado de Felipe IV, se produjo la rebeli√≥n de Portugal y Catalu√Īa, que proclamaron su independencia, lo que motiv√≥ el estallido de una guerra que se prolongar√≠a hasta el a√Īo 1668. Durante la contienda, las zonas fronterizas de la provincia de Salamanca con Portugal fueron objeto de varios ataques y saqueos por parte de destacamentos enemigos. Pr√°cticamente, todas las poblaciones de la comarca de Arga√Īan, Camaces y Yeltes, as√≠ como tambi√©n diversas √°reas aleda√Īas, sufrieron los efectos de las incursiones portuguesas hasta el punto de que √©stas se constituyeron en la causa de la despoblaci√≥n de extensas √°reas, que llegaron a perder su identidad como pueblos o aldeas, quedando reducidos a simples alquer√≠as, cuando no deshabitadas por completo. Aunque la guerra con Portugal no fue la √ļnica causa de la referida despoblaci√≥n en el occidente de la provincia de Salamanca, s√≠ se revel√≥ como la principal. El origen de tales enfrentamientos se hallaba en la proclamaci√≥n del Duque de Bragan√ßa como rey de Portugal, con el nombre de Juan IV, hecho que tuvo lugar en el a√Īo 1640, y que marc√≥ la proclamaci√≥n de la independencia del pa√≠s. Ello provoc√≥ una intervenci√≥n militar, por parte de Espa√Īa, y fue el comienzo de una larga guerra, que se prolong√≥ por espacio de casi 30 a√Īos. Entre otras localidades fronterizas involucradas en aquella contienda, cabe citar a San Felices de los Gallegos, que cobr√≥ una gran importancia bajo su condici√≥n de n√ļcleo fortificado. Fue all√≠ donde se libraron frecuentes batallas y escaramuzas, entre las fuerzas espa√Īolas y las portuguesas. Pues bien: en los inicios de la guerra, concretamente en el a√Īo 1642, particip√≥ un soldado, natural de Villares de Yeltes, quien muri√≥ en la citada localidad de San Felices de los Gallegos, en acto de servicio. Su cad√°ver, fue trasladado, despu√©s a su pueblo natal, en cuyo cementerio fue sepultado. El infortunado soldado se llamaba Domingo Rodr√≠guez. Para el entierro y las misas que se dijeron por su alma, en la iglesia parroquial de Villares de Yeltes y en la ermita de Nuestra Se√Īora del Carpio, mand√≥ el padre del joven la cantidad de 10 ducados. Incluso el propio castillo de Villares de Yeltes ser√≠a ocupado, temporalmente, por grupos de portugueses armados, durante las frecuentes incursiones que √©stos realizaron por los lugares y villas de la franja occidental salmantina. La presencia de tales grupos, en dicha localidad, ocasionar√≠a notables desperfectos en la referida fortaleza, provocando su desmantelamiento. Medio siglo despu√©s del final de la guerra con Portugal, el castillo de Villares de Yeltes se hallaba en un estado deplorable, habiendo perdido los suelos de madera que divid√≠an las diversas estancias. Tambi√©n la escalera interior se hab√≠a desplomado, de manera que, cuando, a comienzos del siglo XVIII, se declar√≥ la Guerra de Sucesi√≥n Espa√Īola, dicha fortaleza se encontraba inhabilitable, precisando, adem√°s, de algunas reparaciones para poder ser acondicionada como reducto militar.

Siglo XVIII

La Guerra de Sucesión

A la muerte de Carlos II de Espa√Īa, y para impedir la continuidad de la dinast√≠a de los Borbones, se alzaron Inglaterra, Portugal, Pa√≠ses Bajos y Saboya, contra Espa√Īa y Francia. Estos dos √ļltimos pa√≠ses, proclamaron, como rey sucesor, a Felipe de Anjou, contra las pretensiones del Archiduque Carlos de Austria, a quien apoyaban las otras potencias. Aunque no faltaron facciones partidarias del Archiduque, la mayor√≠a de la provincia de Salamanca se declar√≥, sin embargo, a favor de Felipe de Anjou, quien, m√°s tarde, reinar√≠a con el nombre de Felipe V. Ya desde el a√Īo 1703, se producir√≠an los primeros reclutamientos de soldados, entre los pobladores del territorio provincial salmantino, afectando a los varones solteros, con edades comprendidas entre los 18 y los 30 a√Īos. Se hallaban excluidos, de dichas levas, los hijos √ļnicos de viudas, as√≠ como, tambi√©n, los enfermos y los nobles. A unos 6 kil√≥metros al este de Villares de Yeltes, estuvieron acampadas tropas de Felipe de Anjou (Felipe V), mientras que a 8 kil√≥metros al sur de dicha poblaci√≥n, se instalaron tropas aliadas, mandadas por el Duque de Berwick. La propia localidad de Villares de Yeltes, se ver√≠a implicada en el conflicto. All√≠ hicieron el debido reconocimiento del castillo, los destacamentos que defend√≠an la causa del citado Felipe de Anjou.

La utilización del castillo

El castillo se hallaba en muy mal estado de conservaci√≥n a comienzos del siglo XVIII. As√≠ lo refleja el contenido de uno de los partes militares, remitidos al Marqu√©s de Canales por las tropas del referido Felipe de Anjou (Felipe V) que ocuparon Villares de Yeltes durante la Guerra de Sucesi√≥n. Dicho escrito est√° fechado en el a√Īo 1704, y en √©l se da cuenta de la necesidad de hacer ciertos reparos en la fortaleza. Con todo, no parece que las anunciadas obras de restauraci√≥n del castillo, alterasen, sensiblemente, la fisonom√≠a de √©ste; al menos, en lo que a la torre se refiere. En cambio, los lienzos exteriores que delimitaban el recinto norte, s√≠ que pudieran haber sido reconstruidos en algunos puntos: la disposici√≥n de la parte superior del muro, de mamposter√≠a de pizarra, en el que se abren las troneras, acaso obedezcan a la realizaci√≥n de las mencionadas obras; pero, a√ļn as√≠, √©stas no habr√≠an llegado a modificar el aspecto general de la fortificaci√≥n. Desde luego, la torre del castillo, no presenta trazas visibles de remodelaci√≥n o reconstrucci√≥n, en los √ļltimos siglos, y, por lo dem√°s, tampoco han quedado restos de la supuesta escalera que se mandara rehacer durante la citada Guerra de Sucesi√≥n. Por su relativa proximidad a la frontera con Potugal, tanto la fortaleza de Villares de Yeltes, como otras existentes en la zona, fueron rehabilitadas, o , simplemente, ocupadas por las tropas participantes en la contienda, cuando no utilizadas como refugio por los propios habitantes de lugar. En el referido a√Īo 1704, los portugueses penetraron frontera adentro, invadiendo territorio salmantino y llevando a cabo diversas acciones b√©licas. La villa de Fuenteguinaldo fue una de las localidades que aqu√©llos atacaron y saquearon, a pesar de la resistencia que ofrecieron sus habitantes. Ello era una muestra de la virulencia que alcanzaban las incursiones enemigas, en las comarcas del sector occidental salmantino, y motiv√≥ el que las autoridades de Madrid recomendasen, a los habitantes de dichas comarcas, que buscaser refugio en los enclaves fortificados. S√≥lo la eficaz intervenci√≥n del Duque de Berwick, cuyas tropas frenaron el avance del ej√©rcito aliado a la altura del r√≠o √Āgueda, logr√≥ que, moment√°neamente, el occidente salmantino se viese libre de operaciones militares de mayor envergadura. En cuanto a las repercusiones de tipo econ√≥mico, cabe apuntar que la roda de Cip√©rez, a la que pertenec√≠a Villares de Yeltes, fue eximida de tributos, debido a las fuertes cargas que la guerra hab√≠a originado a sus vecinos.

Las guerras y la despoblación

La despoblaci√≥n de amplias zonas del occidente salmantino, se hab√≠an consumado en el siglo XVIII. A finales de √©ste, el gobierno de Carlos III de Espa√Īa, a trav√©s de las llamadas Juntas de Repoblaci√≥n, proyect√≥ el incremento de la demograf√≠a en diversas comarcas de la provincia de Salamanca, a fin de tratar de restituir, a determinadas aldeas y lugares, parte del caudal humano que anta√Īo tuvieran. Fueron 48 los primeros expedientes admitidos a tr√°mite, en el a√Īo 1769, por las Juntas de Repoblaci√≥n; expedientes que fueron enviados al Consejo de Castilla. La repoblaci√≥n de la mayor√≠a de los lugares, no llegar√≠a, sin embargo, a properar, en la medida en que se esperaba; tan s√≥lo en Fuenteliante, lugar relativamente pr√≥ximo a Villares de Yeltes, se lograron eficaces resultados, al instalarse all√≠ un grupo de 20 vecinos. La despoblaci√≥n de no pocos lugares situados en las tierras del occidente salmantino, ten√≠a su origen, principalmente, en los avatares sufridos por sus habitantes durante las guerras con Portugal, entre los a√Īos 1640 y 1668. Los portugueses invadieron, por aquellas fechas, las comarcas de Ledesma, Ciudad Rodrigo y Vitigudino, asolando muchos lugares y villas. Pr√°cticamente, todos los n√ļcleos de poblaci√≥n de la zona del Yeltes sufrieron, en mayor o menor medida, los efectos de las incursiones de los portugueses, los cuales saquearon, varias veces, las localidades de San Felices de los Gallegos, Villavieja de Yeltes, Villares de Yeltes, Retortillo y otras. Tambi√©n la Guerra de Sucesi√≥n contribuy√≥ a despoblar amplias zonas en el oeste de la provincia de Salamanca. Los diversos planes de colonizaci√≥n, contemplaban repoblar extensas comarcas, escasamente habitadas, que ofrec√≠an refugio, muchas de ellas, a partidas de bandoleros. En distintos puntos de la provincia de Salamanca, actuaban grupos de facinerosos, sobre todo, en las √°reas despobladas de los obispados de Salamanca y Ciudad Rodrigo, en una √©poca en la que el fen√≥meno del bandidaje era com√ļn en la mayor parte de Espa√Īa. Precisamente, algunas de las grandes roturaciones efectuadas en los montes, ten√≠an como fin el de eliminar la vegetaci√≥n, o, cuando menos, aclarar las espesuras que serv√≠an de amparo y refugio a los delincuentes en el medio rural. Las malas cosechas, con sus secuelas de hambres y penuria generalizadas, y la disgragaci√≥n social producida por la Guerra de la Independencia, unidas, ambas cosas, a la existencia de desarraigos, que, por decirlo as√≠, manten√≠an una tradici√≥n de bandolerismo en casi todas las regiones de Espa√Īa, se encuentran entre los factores que potenciaron dicha lacra social, en los a√Īos inmediatamente posteriores de la guerra. La provincia de Salamanca tampoco se ver√≠a libre de ello.

Véase también

  • Lista de municipios de Salamanca
  • L√≠nea ferroviaria internacional comprendida entre Pocinho y La Fuente de San Esteban

Enlaces externos


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