Terrorismo de Estado en Argentina en las décadas de 1970 y 1980

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Terrorismo de Estado en Argentina en las décadas de 1970 y 1980
Afiche con fotos de algunas víctimas del terrorismo de Estado.

Durante la dictadura autodenominada Proceso de Reorganizaci√≥n Nacional que gobern√≥ la Argentina entre comienzos de los a√Īos 1970 y la restauraci√≥n de la democracia en 1983 tuvo lugar un r√©gimen de represi√≥n ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada, desaparici√≥n forzada de personas, manipulaci√≥n de la informaci√≥n y dem√°s formas de terrorismo de Estado. Se estima que durante ese per√≠odo las fuerzas represoras del gobierno de facto hicieron desaparecer 30.000 personas (aunque la lista oficial cuenta con 13.000 desaparecidos registrados).[1]

La denominaci√≥n tambi√©n utilizada de ¬ęguerra sucia¬Ľ alude al car√°cter informal e irreglamentado del enfrentamiento entre el poder militar ‚ÄĒdesligado de la autoridad civil‚ÄĒ, contra la misma poblaci√≥n civil y las organizaciones guerrilleras, que no obtuvo en ning√ļn momento la consideraci√≥n expl√≠cita de guerra civil. El uso sistem√°tico de la violencia y su extensi√≥n contra objetivos civiles en el marco de la toma del poder pol√≠tico y burocr√°tico por las Fuerzas Armadas, determin√≥ la inmediata suspensi√≥n de los derechos y garant√≠as constitucionales y propici√≥ la aplicaci√≥n de t√°cticas y procedimientos b√©licos irregulares a toda la poblaci√≥n. No obstante, la denominaci√≥n ¬ęguerra¬Ľ es objetada por organizaciones pol√≠ticas y de derechos humanos, sosteniendo que se trata de un argumento esgrimido originariamente por la dictadura militar para justificar la represi√≥n indiscriminada. Una de las consideraciones tenidas en cuenta es la disparidad de v√≠ctimas de ambos lados (si hubiese sido una guerra, la comparativa ser√≠a entre 30.000 desaparecidos y 500-540 muertos de las FF. AA.[2] ), que hace inadecuada la definici√≥n de ¬ęguerra¬Ľ; en su lugar, la jurisprudencia argentina la ha definido como ¬ęgenocidio¬Ľ.

Contenido

Evolución

Antecedentes

De 1955 a 1966

Bombardeo de Plaza de Mayo, 16 de junio de 1955

Pocos meses antes del derrocamiento de Juan Domingo Perón, en junio de 1955, aviadores militares de la Marina de Guerra bombardearon Plaza de Mayo causando más de 300 muertos. En 1956, ya producido el golpe militar, una sublevación peronista fue reprimida con el fusilamiento del General Juan José Valle y otros participantes, incluyendo un episodio de fusilamientos clandestinos en la localidad de José León Suárez (Buenos Aires).

En 1959 se produjo la Revoluci√≥n Cubana, que tendr√≠a una fuerte influencia, sobre todo entre los j√≥venes y a trav√©s de la figura del Che Guevara, en la promoci√≥n de la guerrilla urbana en Am√©rica Latina, tambi√©n llamada por entonces "la v√≠a armada".[3] A mediados de ese mismo a√Īo apareci√≥ la primera fuerza guerrillera, con el nombre de Uturuncos en la provincia de Tucum√°n.[4]

El 14 de marzo de 1960 el presidente Arturo Frondizi ordena ejecutar el Plan CONINTES (Decreto 9880/58), militarizando las huelgas y la protesta social, deteniendo a cientos de opositores bajo jurisdicción militar y con sus derechos constitucionales restringidos.

En 1963 fue secuestrado y hecho desaparecer, el activista sindical Felipe Vallese, perteneciente a la Uni√≥n Obrera Metal√ļrgica (UOM-CGT) a quien se considera generalmente el primer desaparecido de la historia argentina contempor√°nea, aunque algunos autores han se√Īalado la existencia de otros activistas desaparecidos con anterioridad.[5] [6]

En 1964 se produjo en Brasil[7] el primero de una serie de golpes de estado de nuevo tipo que tenían como fin establecer dictaduras militares permanentes, categorizadas por el politólogo Guillermo O'Donnell como Estado burocrático-autoritario.[8] El modelo se extendería por el Cono Sur, promovido desde la Escuela de las Américas de los Estados Unidos en Panamá, bajo la llamada Doctrina de la Seguridad Nacional en el marco de la Guerra Fría.

La dictadura de Onganía-Levingston-Lanusse

Cordobazo, 29 de mayo de 1969

En 1966 se instal√≥ la primera dictadura militar de tipo permanente en Argentina: la Revoluci√≥n Argentina (1966-1973). Durante su curso la violencia pol√≠tica se disparar√≠a. En las manifestaciones callejeras comenzaron a ser asesinados manifestantes, cuyos nombres (Santiago Pampill√≥n, Juan Jos√© Cabral, M√°ximo Mena, Adolfo Ram√≥n Bello, Luis Norberto Blanco, Hilda Guerrero de Molina, etc.) fueron enarbolados bajo lemas como "la sangre derramada no ser√° negociada".[9] Estallaron hechos insurreccionales urbanos masivos que adoptaron nombres como Cordobazo, Rosariazo, Mendozazo, Correntinazo, Tucumanazo, Choconazo, Rocazo, Vivorazo. Se formaron las organizaciones guerrilleras Ej√©rcito de Liberaci√≥n Nacional (ELN), FAR, FAP, Montoneros, ERP, que realizaron operaciones, copamientos, atentados y asesinatos de alto impacto.[10] Comenzaron a sucederse una serie de asesinatos de l√≠deres sindicales, militares, pol√≠ticos y empresariales de primer nivel, de alto impacto en la opini√≥n p√ļblica (Vandor, Aramburu, Jos√© Alonso, Sallustro, Juan Carlos S√°nchez, Roberto Mario Uzal, Emilio Berisso) realizados por grupos guerrilleros que, entre 1971 y 1972 asesinaron a 95 polic√≠as y algunos militares.[10] [11]

Establecimiento del terrorismo como método estatal sistemático

Casos como el del secuestro y desaparici√≥n de Mirta Misetich en 1971 fue el primero en la que desde el primer momento hubo pruebas de la participaci√≥n de fuerzas de seguridad y en la que el terrorismo de Estado puso a punto la metodolog√≠a ‚ÄĒincluyendo zona liberada‚ÄĒ que habr√≠a de utilizar sistem√°ticamente a partir del golpe de estado del 1976.[12]

El 22 de agosto de 1972 un grupo de guerrilleros detenidos fueron fusilados clandestinamente en una base militar de Trelew. Este hecho en particular también fue luego considerado como la primera acción concreta del terrorismo de Estado en la Argentina.

1973

En esas condiciones el gobierno militar convocó a elecciones en las cuales el 11 de marzo de 1973 fue elegido presidente con casi el 50% de los votos Héctor Cámpora, el candidato elegido por Perón dada su proscripción. Mediante un decreto de indulto de Cámpora y una amplia amnistía del Congreso quedan libres unos 600 presos políticos,[13] en nombre de la reconciliación nacional. Dos meses después Cámpora renuncia para permitir nuevas elecciones pero sin proscripción, en la que triunfó la fórmula Juan Domingo Perón - María Estela Martínez de Perón, con el 62% de los votos.

Luego de las elecciones la organización guerrillera ERP permaneció militarmente activa,[14] mientras que Montoneros declaró que suspendía sus operaciones militares.

El 20 de junio de 1973, en ocasión del regreso definitivo de Perón al país, y ante una movilización de millones de personas jamás vista en la historia argentina, se produjo una emboscada de un grupo armado, organizada por la derecha del peronismo, contra las columnas de la izquierda (FAR y Montoneros), en la cual entre 13 y 25 personas murieron y 365 resultaron heridas: el hecho es conocido como la Masacre de Ezeiza.

El 21 de noviembre de 1973 realizó su primer atentado firmado la Triple A, una organización parapolicial derechista, dirigida desde el gobierno por el Ministro de Bienestar Social y secretario privado del presidente Perón, José López Rega.

José López Rega, jefe de la organización parapolicial Triple A.

Por la misma √©poca se produjeron golpes de estado en Uruguay y Chile, dos pa√≠ses reconocidos por el respeto de la institucionalidad democr√°tica, sobre todo el primero. El 27 de junio, se instal√≥ una dictadura c√≠vico-militar en Uruguay que permanecer√≠a en el poder hasta 1985 y el 11 de septiembre de 1973 se produjo un sangriento golpe militar en Chile en el cual el general Augusto Pinochet tomar√≠a el poder hasta 1990. De esta forma Argentina quedaba como el √ļnico pa√≠s del Cono Sur donde persist√≠an las instituciones democr√°ticas.

Existieron conexiones estrechas entre las dictaduras militares establecidas en aquellos a√Īos en el Cono Sur, que se expresaron en el llamado Plan C√≥ndor y que en 1974 se manifestaron con el asesinato en Buenos Aires del ex Vicepresidente de Chile y ex Comandante en Jefe del Ej√©rcito chileno, General Carlos Prats, por haber sido colaborador del derrocado Presidente Salvador Allende.

1974

Asesinato de Carlos Prats y su esposa en Argentina.

Organizaciones parapoliciales de derecha asesinaron al dirigente sindical y ex-gobernador justicialista de C√≥rdoba, Atilio L√≥pez; el abogado Silvio Frondizi; el sacerdote Carlos Mugica; el abogado Rodolfo Ortega Pe√Īa y decenas de militantes pol√≠ticos de izquierda.

El 9 de agosto 1974 un grupo de j√≥venes guerrilleros de la Compa√Ī√≠a del Monte "Ram√≥n Rosa Jim√©nez", comandados por Hugo Irurz√ļn, iniciaron una operaci√≥n para asaltar la guarnici√≥n militar del Ej√©rcito Argentino en Catamarca, al mismo tiempo que otro grupo se preparaba para el Copamiento de la F√°brica militar de Villa Mar√≠a. Gran parte del primer grupo de guerrilleros fueron fusilados despu√©s de ser capturados antes de copar la unidad militar. Despu√©s de la llamada Masacre de Capilla del Rosario en la cual 16 guerrilleros murieron, el ERP anunci√≥ que abatir√≠a a 16 oficiales del ej√©rcito como represalia; la Represalia por la masacre de Capilla del Rosario se inici√≥ en septiembre. Hasta el 10 de diciembre hab√≠an sido asesinados 10 oficiales pero entonces la campa√Īa se suspendi√≥ a causa de la muerte accidental de una ni√Īa de tres a√Īos atrapada en el tiroteo, durante el asesinato de su padre, el capit√°n Humberto Viola. El 6 de setiembre Montoneros pas√≥ a la clandestinidad, y el 19 de setiembre realiz√≥ el secuestro de los hermanos Juan y Jorge Born, due√Īos del poderoso grupo empresarial Bunge & Born.

El 30 de septiembre de 1974, en Buenos Aires, el retirado general del ejército chileno Carlos Prats fue asesinado junto con su esposa Sofía Cuthbert, fuera de su propio departamento, por una bomba activada a control remoto, tirando los desechos hasta el balcón planta novena del edificio de enfrente.[15] El autor material del atentado fue el ciudadano estadounidense Michael Townley, agente de la DINA.[16] Este asesinato se considera como parte de la Operación Cóndor debido a la coordinación entre la DINA chilena y las autoridades argentinas.

1975

Si bien ese a√Īo disminuy√≥ el n√ļmero de asesinatos de impacto p√ļblico (John Patrick Egan, c√≥nsul de los Estados Unidos en C√≥rdoba; el general Jorge C√°ceres Moni√© y su esposa), se aument√≥ en cambio su n√ļmero hasta alcanzar el punto m√°s alto de las √ļltimas dos d√©cadas: 490 asesinatos, contra 187 que se hab√≠an registrado el a√Īo anterior. En 1984 la CONADEP document√≥ la intervenci√≥n de la Triple A en 359 homicidios durante 1975.

El hecho m√°s importante vinculado a este tema fue el Operativo Independencia, autorizado por la presidenta Mar√≠a Estela Mart√≠nez de Per√≥n en acuerdo general de ministros mediante el Decreto 261/75 del 5 de febrero, en el que se orden√≥ al ej√©rcito intervenir y ¬ęaniquilar el accionar de elementos subversivos que act√ļan en la provincia de Tucum√°n¬Ľ (art. 1), y m√°s adelante en todo el pa√≠s, cuando ocupaba provisionalmente la presidencia nacional, el presidente de la C√°mara del Senado, √ćtalo L√ļder, por licencia por enfermedad de Isabel Mart√≠nez, mediante los Decretos 2770, 2771, y 2772 de octubre de 1975. El 28 de octubre mediante la Directiva del Comandante General del Ej√©rcito 404/75 (Lucha contra la subversi√≥n), se dispuso la zonificaci√≥n militar del pa√≠s en 5 zonas, divididas a su vez en subzonas y √°reas, con sus correspondientes responsables militares. A√Īos despu√©s hubo fuertes discusiones sobre el significado y alcance del t√©rmino ¬ęaniquilar¬Ľ en vinculaci√≥n directa al concepto de terrorismo de Estado, ya que el resultado concreto de la orden fue el aniquilamiento personal de los insurgentes y no de sus estructuras ni su accionar. La intervenci√≥n militar en Tucum√°n estuvo motivada en el control alcanzado por el ERP en esa provincia,[17] hecho que llev√≥ a Mario Santucho -l√≠der de la organizaci√≥n- a declarar una ¬ęzona liberada¬Ľ, para pedir apoyo y reconocimiento de los pa√≠ses socialistas como ¬ęej√©rcito beligerante¬Ľ. Los enfrentamientos y acciones represivas en esa provincia causaron la muerte de militares y de guerrilleros, as√≠ como de civiles no combatientes.[18]

El 25 de noviembre de 1975 fue establecido oficialmente el Plan C√≥ndor, en una reuni√≥n realizada en Santiago de Chile entre Manuel Contreras, el jefe de la DINA (polic√≠a secreta chilena), y los l√≠deres de los servicios de inteligencia militar de Argentina (gobernada por Isabel Mart√≠nez de Per√≥n), Bolivia, Paraguay y Uruguay (estos √ļltimos con gobiernos militares).[19]

1976: antes del 24 de marzo

En los primeros meses de 1976 continuó el alto nivel de violencia política, combinada con un vacío de poder y descontrol institucional casi totales.[20] En Tucumán el Ejército venció el 13 de febrero a la Fuerza de Monte del Ejército Montonero.[21] El 22 de marzo fue asesinado el dirigente sindical Atilio Santillán (FOTIA-CGT).

El 23 de marzo el diario La Opini√≥n de Buenos Aires titul√≥: ¬ęArgentina inerme ante la matanza¬Ľ. El 24 de marzo se produjo el golpe de Estado, dando as√≠ inicio a la dictadura que se autodenomin√≥ Proceso de Reorganizaci√≥n Nacional.

Política represiva de la dictadura

Junta de Comandantes: Massera, Videla, Agosti.

Estructura institucional

El 24 de marzo de 1976 asumió el poder, como "órgano supremo de la Nación", una Junta de Comandantes de las tres fuerzas armadas integrada por el general Jorge Rafael Videla, el almirante Emilio Eduardo Massera y el brigadier general Orlando Ramón Agosti. El primero a su vez, fue designado con el título de presidente con la mayor parte de las funciones de los poderes ejecutivo y legislativo. "En ejercicio del poder constituyente" la junta estableció un Estatuto al que deberían someterse todas las otras leyes incluida la Constitución.

El primer d√≠a la Junta Militar dict√≥ 31 comunicados. El comunicado N¬ļ 1 dice:

Se comunica a la población que, a partir de la fecha, el país se encuentra bajo el control operacional de la Junta de Comandantes Generales de las FF.AA. Se recomienda a todos los habitantes el estricto acatamiento a las disposiciones y directivas que emanen de autoridad militar, de seguridad o policial, así como extremar el cuidado en evitar acciones y actitudes individuales o de grupo que puedan exigir la intervención drástica del personal en operaciones.

El comunicado N.¬ļ 19 estableci√≥:

Se comunica a la poblaci√≥n que la Junta de Comandantes Generales ha resuelto que sea reprimido con la pena de reclusi√≥n por tiempo indeterminado el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare comunicados o im√°genes provenientes o atribuidas a asociaciones il√≠citas o personas o grupos notoriamente dedicados a actividades subversivas o al terrorismo. Ser√° reprimido con reclusi√≥n de hasta diez a√Īos, el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare noticias, comunicados o im√°genes, con el prop√≥sito de perturbar, perjudicar o desprestigiar las actividades de las Fuerzas Armadas, de Seguridad o Policiales.

Ese mismo primer día se impuso la pena de muerte y los Consejos de Guerra (Ley 21.264):

Art.1 El que p√ļblicamente por cualquier medio, incitare a la violencia colectiva y / o alterare el orden p√ļblico, ser√° reprimido por sola incitaci√≥n, con reclusi√≥n hasta diez a√Īos. Art. 2. El que alterare en cualquier forma contra los medios de transporte, de comunicaci√≥n, usinas, instalaciones de gas o agua corriente u otros servicios p√ļblicos, ser√° reprimido con reclusi√≥n por tiempo determinado o muerte... Art.5 ....el personal militar de las fuerzas de seguridad y de las fuerzas policiales har√° uso de las armas en caso de que la persona incurra en alguno de los delitos previstos de dos a cuatro precedentes.... Art. 7 Cr√©anse en todo el territorio del pa√≠s los Consejos de Guerra Especiales Estables...que juntamente con los Consejos de Guerra Permanente para el Personal Subalterno de las Tres Fuerzas Armadas, conocer√°n en el juzgamiento de los delitos que prev√© la presente ley. Art 10. La presente ley ser√° aplicable a toda persona mayor de diecis√©is a√Īos.

El estado de sitio, con la suspensión de las garantías constitucionales, ya había sido declarado durante el Gobierno de María Estela Martínez de Perón, por Decreto 1368/1974. Pocos días después el gobierno militar sancionó la Ley 21.275 suspendiendo el derecho constitucional de opción a salir del país (Constitución Nacional, art 23).

La Junta Militar dictó leyes y órdenes discrecionales, entre ellas disponiendo detenciones o cesantías masivas, en las que no se consideraba la razón de los actos (Leyes 21.258, 21.260, 21.262, 21.274, etc). La ley 21.260 dictada el mismo 24 de marzo de 1976, por ejemplo, establecía:

Art. 1 "Autor√≠zase hasta el 31 de diciembre de 1976 a dar de baja por razones de seguridad, al personal de planta permanente, transitorio o contratado, que preste servicios en la Administraci√≥n P√ļblica Nacional, en el Congreso Nacional, organismos descentralizados de cualquier car√°cter, aut√°rquicos, empresas del Estado y de propiedad del Estado, servicios de cuentas especiales, obras sociales y cualquier otra dependencia del Poder Ejecutivo, que de cualquier forma se encuentre vinculado a actividades de car√°cter subversivo o disociadoras. ...Estar√°n comprendidos en la presente disposici√≥n , aquellos que en forma abierta, encubierta o solapada preconicen o fomenten dichas actividades.

Estructura clandestina

Graciela Alberti, fotografiada mientras se encontraba desaparecida desde el 17 de marzo de 1980, en la ESMA. La foto fue rescatada por el prisionero Víctor Basterra

Ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA el gobierno militar explicó que era necesario vincular "el tema de los derechos humanos con la necesidad de reprimir el terrorismo y la subversión como medio para preservar la seguridad nacional".[22]

Seg√ļn el General Mart√≠n Balza, quien fuera jefe del Ej√©rcito entre 1991 y 1999:

La dictadura de 1976 concibi√≥ una actitud descentralizada para la ejecuci√≥n. Actuaron como se√Īores de la guerra. Como verdaderos se√Īores feudales, instrumentando un plan sistem√°tico para cometer cr√≠menes de lesa humanidad.[23]

El 6 de mayo de 1977, el General Alfredo Oscar Saint-Jean, gobernador militar de la Provincia de Buenos Aires, declaró al periódico inglés The Guardian:

Primero eliminaremos a los subversivos; despu√©s a sus c√≥mplices; luego a sus simpatizantes; por √ļltimo, a los indiferentes y a los tibios.[24] [25]

En las órdenes secretas del 17 de diciembre de 1976 dictadas por el Jefe Estado Mayor del Ejército, General Roberto Viola, ya no se habla de aniquilar "el accionar" de los subversivos, sino de aniquilar a los individuos:

Aplicar el poder de combate con la m√°xima violencia para aniquilar a los delincuentes subversivos donde se encuentren. La acci√≥n militar es siempre violenta y sangrienta. El delincuente subversivo que empu√Īe armas debe ser aniquilado sin aceptar rendici√≥n. El ataque se ejecutar√° mediante la ubicaci√≥n y aniquilamiento de los activistas subversivos. Las √≥rdenes deben aclarar si se detiene a todos o a algunos, si en caso de resistencia pasiva se los aniquila o se los detiene, si se destruyen bienes o se procura preservarlos. Los tiradores especiales podr√°n ser empleados para batir cabecillas de turbas o muchedumbres.[26]

En el telegrama interno AT 183 de la embajada de Estados Unidos en Argentina del 14 de mayo de 1980 se relata:

Discutiendo el continuo apego a t√°cticas extrajudiciales contra Montoneros que son miembros de TEA y TEI (Nota: se refiere a Tropas Especiales de Agitaci√≥n y Tropas Especiales de Infanter√≠a) Emboff pregunt√≥ por qu√© los militares no sent√≠an que fuera posible llevar a esta gente ante cortes formales, inclusive cortes militares. Nuestro informante dio dos razones. Primero, las fuerzas de seguridad ni conf√≠an ni saben c√≥mo utilizar las soluciones legales. Los m√©todos actuales son m√°s f√°ciles y familiares. Segundo, no hay ning√ļn militar importante que `tenga el coraje` para asumir la responsabilidad formal por la condena y ejecuci√≥n de un montonero. Bajo las reglas actuales `nadie` es responsable en los registros por las ejecuciones. Castro.[27]

En otro documento oficial de los Estados Unidos, un "memor√°ndum de conversaci√≥n" titulado "Tuercas y tornillos de la represi√≥n gubernamental al terrorismo-subversi√≥n" se detalla una charla realizada el 7 de agosto de 1979 entre el consejero pol√≠tico de la embajada de Estados Unidos, Willam Hallman; el Oficial de Seguridad Regional, James Blystone y un alto jefe militar cuyo alias era Jorge Contreras, en la que este √ļltimo detalla largamente la pol√≠tica de represi√≥n "por izquierda", t√©rmino que utiliza para referirse a la acci√≥n ilegal:

Contreras habl√≥ de dos categor√≠as de casos. La primera eran aquellos que fueron introducidos al sistema y que despu√©s de un `cuidadoso interrogatorio` se encontraba que no ten√≠an ninguna conexi√≥n con la subversi√≥n. A muchos de √©stos, afirm√≥ Contreras, simplemente se los dejaba ir. Dijo que √©l cree que en el pasado otros eran asesinados, cuando su liberaci√≥n pod√≠a constituir un riesgo para `el sistema` ‚Äďpersonal involucrado, ubicaciones, etc‚Äď. (Contreras enfatiz√≥ que √©l cre√≠a que estas ejecuciones fueron comunes dos y tres a√Īos atr√°s pero que se volvieron raras el a√Īo pasado). Una vez m√°s dijo, mucho depend√≠a del personal del centro de detenci√≥n: algunos comandantes estaban dispuestos a arriesgar sus operaciones y facilidades, haci√©ndose conocidos, con el fin de reparar a alguien cuya inocencia hab√≠a sido establecida. Otros comandantes creen que el proceso era m√°s importante que cualquier individuo y que inclusive los inocentes deben ser sacrificados a fin de evitar que el sistema en s√≠ peligre.[28]
Memorándum de la embajada de Estados Unidos sobre la represión clandestina (documento original)

Más adelante, el mismo documento, en un sub-título denominado "Organización y Estructura", dice:

Jorge Contreras es el Director del Grupo de Tareas 7 de la "Reunión Central" sección de la Unidad de Inteligencia del Ejército 601. Su grupo de tareas fue creado durante mayo, junto con el Grupo de Tareas 6, que sigue a los sindicatos y economía. El trabajo del Grupo de Tareas 7 es estudiar las actividades de los estudiantes, grupos políticos y organismos religiosos. Hasta hace unos meses el sistema de grupos de tareas creado en 1971-1972 contaba solo con cinco de esos grupos: Grupo de Tareas 1 encargado del ERP; Grupo de Tareas 2 estaba encargado de Montoneros; en esta ocasión Contreras no entró en los deberes de los Grupos de Tareas 3, 4, y 5.[28]

La directiva de operaciones represivas 504/77 establecía que la detención de los obreros sospechosos "se efectuará con el método que más convenga fuera de las fábricas y de manera velada".

En el diario La Nación del 3 de noviembre de 1977 se publicó el siguiente comunicado demostrativo de la situación en el país:

El Comando de la Zona 1 informa a la población que el 2 de noviembre, en horas de la noche, en las proximidades de Plaza Constitución, una patrulla de las fuerzas leales sorprendió a un activista que incitaba al cese de actividades y trataba de impedir la concurrencia al trabajo de algunos operarios, siendo abatido por el fuego. Se procura su identificación. Las fuerzas legales cumplieron con la misión impuesta tendiente a asegurar la libertad de trabajo.

Procedimientos

Los procedimientos represivos que caracterizaron el Terrorismo de Estado en Argentina escandalizaron a la opini√≥n p√ļblica mundial y causaron un gran desprestigio internacional de los militares argentinos.

En realidad se estableció un sistema descentralizado de represión, a cargo de las zonas y áreas militares, en el que cada jefe militar tenía carta blanca para ejecutar el plan represivo (Balza,2005[29] ).

Centros clandestinos de detención (CCD)

Artículo principal: Centros clandestinos de detención
Excavación de ex Centro clandestino de detención Club Atlético, Paseo Colón 1200, Ciudad de Buenos Aires

Para implementar la táctica de desaparición forzada de personas el gobierno militar creó cientos de centros clandestinos de detención (CCD).

Las Fuerzas Armadas clasificaban los CCD en dos tipos:

  • Lugar de Reuni√≥n de Detenidos (LRD): ten√≠an una organizaci√≥n m√°s estable y estaban preparados para alojar, torturar y asesinar a grandes cantidades de detenidos.
  • Lugar Transitorio (LT): ten√≠an una infraestructura precaria y estaban destinados a funcionar como un primer lugar de alojamiento de los detenidos-desaparecidos.

Los primeros CCD fueron instalados en 1975, antes del golpe militar del 24 de marzo de 1976. En ese a√Īo ya estaban en funcionamiento la Escuelita en Faimall√° (Tucum√°n) y el Campito (Provincia de Buenos Aires). Tambi√©n en 1975 funcion√≥ un CCD en la planta de la empresa Acindar en Villa Constituci√≥n, presidida por Mart√≠nez de Hoz, como parte de la estructura represiva organizada para reprimir la huelga declarada por el sindicato (UOM) en mayo de ese a√Īo.[30]

En el a√Īo 1976 llegaron a existir 610 CCD, pero muchos de ellos fueron temporarios y circunstanciales. Luego de los primeros meses posteriores al golpe de estado, la cifra se estabiliz√≥ en 364 CCD. En 1977 la cantidad se redujo a 60. En 1978 hab√≠a 45 y en 1979 7 CCD. En 1980 quedaban dos: la ESMA y el Campito (Campo de Mayo). En 1982 y 1983 la ESMA era el √ļnico campo de concentraci√≥n que segu√≠a siendo utilizado.[31]

En Buenos Aires hubo 60 centros, en la provincia de Córdoba 59 y en Santa Fe 22.

Cinco grandes centros fueron el eje de todo el sistema: la ESMA y Club Atlético en la Ciudad de Buenos Aires; el Campito (Campo de Mayo) y el Vesubio en el Gran Buenos Aires (Provincia de Buenos Aires); y la Perla en Córdoba.

A pesar de sus diferencias los CCD fueron organizados con una estructura y un r√©gimen de funcionamiento similar. Todos los CCD contaban con una o m√°s salas de torturas, amplios espacios para mantener a los desaparecidos siempre en condiciones de gran precariedad, y un centro de viviendas para los torturadores y guardias. Casi todos ten√≠an alg√ļn tipo de servicio m√©dico. En algunos casos hubo servicios religiosos permanentes para el personal militar.

Los Grupos de Tarea (GT) estaban encargados de realizar los secuestros, generalmente de noche. Inmediatamente los detenidos-desparecidos eran llevados al CCD correspondiente, donde permanecían constantemente encapuchados y esposados. Allí eran severamente torturados e interrogados por los mismos integrantes de los GT. El tiempo de este período inicial de tortura variaba considerablemente, pero en términos generales puede decirse que oscilaba entre uno y dos meses. Con posterioridad a ese período inicial de tortura-interrogatorio, se disponía:

  • El asesinato del detenido-desaparecido: en todos los CCD se utiliz√≥ el mismo eufemismo para referirse al asesinato: traslado. Los m√©todos utilizados para el asesinato y desaparici√≥n de los cad√°veres variaron desde los llamados vuelos de la muerte, los fusilamientos en masa, fosas comunes, tumbas NN, incineraci√≥n de cad√°veres, etc.
  • El blanqueo: se legalizaba al detenido-desaparecido y se lo pon√≠a a disposici√≥n del Poder Ejecutivo. A partir de 1980, de esta situaci√≥n, pod√≠a derivar la deportaci√≥n y el exilio, haciendo uso de la opci√≥n a salir del pa√≠s que establece la Constituci√≥n (art. 23), o el enjuiciamiento por tribunales militares y la condena a prisi√≥n.
  • La liberaci√≥n.
  • La continuidad como detenido-desaparecido, por razones variadas (utilizaci√≥n como esclavos, colaboradores, rehenes, etc.).

Durante su permanencia en el CCD se proced√≠a sistem√°ticamente a la deshumanizaci√≥n de los detenidos-desaparecidos mediante diversos procedimientos: sustituci√≥n del nombre por un n√ļmero, violaciones, animalizaci√≥n, humillaci√≥n, hacinamiento, condiciones intolerables de alojamiento, desnudez forzada, racismo, antisemitismo, homofobia, etc.

Tambi√©n existi√≥ una pol√≠tica y un procedimiento com√ļn para las detenidas-desaparecidas que se encontraban embarazadas. En ese caso se postergaba el asesinato y se produc√≠a un parto clandestino con supresi√≥n de la identidad del beb√© quien era entregado para su crianza a personas √≠ntimamente vinculadas al sistema represivo, y en algunos casos part√≠cipes del asesinato de los padres y/o madres biol√≥gicos.

Tortura sistem√°tica

"¬ęSi al salir del cautiverio me hubieran preguntado: ¬Ņte torturaron mucho?, les habr√≠a contestado: S√≠, los tres meses sin parar. Si esa pregunta me la formulan hoy les puedo decir que pronto cumplo siete a√Īos de tortura¬Ľ (Miguel D'Agostino - Legajo N¬į 3901)". (Informe Nunca M√°s 1984,26).
Las monjas francesas Léonie Duquet y Alice Domon fotografiadas en la ESMA. Ambas estaban siendo torturadas entonces y serían pocos días después arrojadas vivas al mar.

La tortura fue un componente central del plan represivo del gobierno militar. Los centros clandestinos de detenci√≥n (CCD) fueron creados y dise√Īados para poder practicarla ilimitadamente. Al redactar el famoso informe "Nunca M√°s" en 1984, los miembros de la Comisi√≥n Nacional sobre Desaparici√≥n de Personas (CONADEP) no pudieron evitar sobrecogerse ante el "inmenso muestrario de las m√°s graves e incalificables perversiones" que ten√≠an ante sus ojos, y debatieron el modo de evitar que ese cap√≠tulo del informe se convirtiera en una enciclopedia del horror.[32]

El Capítulo V (Derecho a la seguridad e integridad personal), punto D (Apremios ilegales y torturas), del Informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) del 14 de diciembre de 1979, está dedicado precisamente a registrar los casos de tortura que le fueron denunciados. El mismo puede leerse aquí.

Por su parte, el título C, del primer capítulo del Informe Nunca Más de la CONADEP está dedicado las torturas que se practicaban en los CCD, en tanto que se incluye un título especial para referirse a las torturas en el domicilio de las víctimas.

No es posible separar las torturas de todo el resto de an√°lisis del terrorismo de Estado en Argentina. La tortura es un elemento omnipresente del Terrorismo de Estado en Argentina. La tortura y sus im√°genes se establecieron como el eje del terror, para las v√≠ctimas directas, y m√°s all√° para los familiares, conocidos y la poblaci√≥n en general. A√ļn a√Īos despu√©s, d√©cadas despu√©s, esas im√°genes conmueven hasta lo insoportable a los adultos, y angustian a los ni√Īos de las nuevas generaciones.

Ida Adad fotografiada en la ESMA mientras se encontraba desaparecida. La foto fue rescatada por Víctor Basterra

La picana el√©ctrica es el instrumento de tortura alrededor del cual se dise√Īaron y construyeron las salas de tormentos, a las que en todos los CCD llamaban "quir√≥fanos". La picana era denominada "m√°quina"; en La Perla le llaman "Margarita". En La Perla, la sala de torturas ten√≠a un cartel que dec√≠a: "Sala de terapia intensiva - No se admiten enfermos",[33] mientras que en la de El Vesubio estaba colocado un cartel que dec√≠a ¬ęsi lo sabe cante, si no aguante¬Ľ.[34]

La tortura del Dr. Norberto Liwsky, sobreseído luego por el tribunal militar que lo enjuició, y que el informe Nunca Más transcribe en extenso es un ejemplo de los padecimientos de los detenidos-desaparecidos. En una parte de su testimonio el Dr. Liwsky dice:

Al principio el dolor era intenso. Despu√©s se hac√≠a insoportable. Por fin se perd√≠a la sensaci√≥n corporal y se insensibilizaba totalmente la zona apaleada. El dolor, incontenible, reaparec√≠a al rato de cesar con el castigo. Y se acrecentaba al arrancarme la camisa que se hab√≠a pegado a las llagas, para llevarme a una nueva ¬ęsesi√≥n¬Ľ." Desde entonces empec√© a sentir que conviv√≠a con la muerte. Cuando no estaba en sesi√≥n de tortura alucinaba con ella. A veces despierto y otras en sue√Īos. Cuando me ven√≠an a buscar para una nueva ¬ęsesi√≥n¬Ľ lo hac√≠an gritando y entraban a la celda pateando la puerta y golpeando lo que encontraran. Violentamente. Por eso, antes de que se acercaran a m√≠, ya sab√≠a que me tocaba. Por eso, tambi√©n, viv√≠a pendiente del momento en que se iban a acercar para buscarme. De todo ese tiempo, el recuerdo m√°s vivido, m√°s aterrorizante, era ese de estar conviviendo con la muerte. Sent√≠a que no pod√≠a pensar. Buscaba, desesperadamente, un pensamiento para poder darme cuenta de que estaba vivo. De que no estaba loco. Y, al mismo tiempo, deseaba con todas mis fuerzas que me mataran cuanto antes. La lucha en mi cerebro era constante. Por un lado: ¬ęrecobrar la lucidez y que no me desestructuraran las ideas¬Ľ, y por el otro: ¬ęQu√© acabaran conmigo de una vez¬Ľ.[35]

Era habitual combinar violaci√≥n y tortura.[36] M√°s all√° de la tortura el√©ctrica y la violaci√≥n, los instrumentos, m√©todos y grado de crueldad de los tormentos, excede la comprensi√≥n de una persona promedio: simulacros de fusilamiento, el submarino, estiletes, pinzas, drogas, el cubo (inmersi√≥n prolongada de los pies en agua fr√≠a/caliente), quemaduras, suspensi√≥n de barras o del techo, fracturas de huesos, cadenazos, latigazos, sal sobre las heridas, supresi√≥n de comida y agua, ataque con perros, rotura de √≥rganos internos, empalamiento, castramientos, sufrir tortura ante o presenciar la tortura de familiares y a veces ni√Īos, mantener las heridas abiertas, permitir las infecciones masivas, cosido de la boca...

El sadismo de los torturadores es un dato com√ļn. Todos los detenidos-desaparecidos eran torturados: hombres, mujeres, ancianos, ancianas, adolescentes, discapacitados, mujeres embarazadas y ni√Īos (hay varios casos de ni√Īos menores de 12 a√Īos torturados frente a sus padres).

El conocido periodista y director del diario La Opini√≥n, Jacobo Timerman, que estuvo detenido-desparecido y fue liberado por la presi√≥n internacional, escribi√≥ en 1982 uno de los primeros libros de denuncia abierta, titulado Prisionero sin nombre, celda sin n√ļmero. Timerman dice all√≠ que:

De todas las situaciones dram√°ticas que he visto en las c√°rceles clandestinas, nada puede compararse a esos grupos familiares torturados muchas veces juntos, otras por separado, a la vista de todos, o en diferentes celdas sabiendo unos que torturaban a los otros.[37]

El informe de la CONADEP define lo que debieron padecer los desaparecidos como un "descenso al infierno".[38]

Vuelos de la muerte

Artículo principal: Vuelos de la muerte
Fokker F 28 de la marina de guerra argentina en el aeropuerto militar de Aeroparque
El aeropuerto militar que se encuentra en el extremo este (izq) del Aeroparque era utilizado para los vuelos de la muerte

Los "vuelos de la muerte" fueron un sello atroz del Terrorismo de Estado en Argentina. Mediante los "vuelos de la muerte" miles de detenidos-desaparecidos fueron tirados al mar vivos y drogados, desde aviones militares.

Ya en 1977, durante el r√©gimen militar, aparecieron varios cuerpos en las costas de los balnearios atl√°nticos de Santa Teresita y Mar del Tuy√ļ, unos 200 km al sur de la Ciudad de Buenos Aires. Los cad√°veres fueron enterrados raudamente como NN en el cementerio de General Lavalle, pero previamente los m√©dicos policiales que intervinieron informaron que la causa de muerte se debi√≥ al ‚Äúchoque contra objetos duros desde gran altura‚ÄĚ[39]

En 1995, un marino de la ESMA, Adolfo Scilingo, se quebr√≥ emocionalmente y le relat√≥ extensamente al periodista Horacio Verbitsky, el modo como se aplicaba una metodolog√≠a de exterminio denominada por sus propios autores como vuelos. Su relato fue publicado como libro, con el t√≠tulo de ‚ÄúEl vuelo‚ÄĚ.[40] Debido a estas confesiones Scilingo result√≥ condenado a 640 a√Īos de prisi√≥n, en Espa√Īa, donde se encuentra cumpliendo su pena.

Scilingo, en sus testimonios, detalla el procedimiento, la autorización de la Iglesia Católica, la utilización de inyecciones, el tipo de aviones (Electra, Skyvan[41] ), la amplia participación de los oficiales, la utilización del aeropuerto militar que se encuentra en Aeroparque (ciudad de Buenos Aires), entre otros detalles.

La desaparición de los cadáveres de los detenidos-desaparecidos arrojándolos al mar desde aviones, parece haber sido un método generalizado, además de las tumbas clandestinas. La Fuerza Aérea uruguaya reconoció en 2005 que se realizaban vuelos de la muerte en combinación con las Fuerzas Armadas argentinas (Operación Cóndor).[42]

El Equipo Argentino de Antropolog√≠a Forense (EAAF) identific√≥ los restos de las madres de Plaza de Mayo, Esther Ballestrino, Mar√≠a Eugenia Ponce, Azucena Villaflor,[43] la militante √Āngela Auad [4], y la monja francesa L√©onie Duquet[44] determinando que las mismas hab√≠an sido secuestradas en Buenos Aires, detenidas y torturadas en la ESMA y arrojadas vivas al mar desde un avi√≥n frente a las playas de Mar del Tuy√ļ.

Operación Cóndor

Artículo principal: Operación Cóndor
Memorial de Orlando Letelier en el lugar que fue asesinado: Sheridan Circle, Washington DC
Henry Kissinger citado judicialmente en Francia por la Operación Cóndor

El Terrorismo de Estado en Argentina' fue parte de una operaci√≥n continental. La Operaci√≥n C√≥ndor fue el nombre con el que se design√≥ el plan de inteligencia y coordinaci√≥n entre los servicios de seguridad de los reg√≠menes militares del Cono Sur (Argentina, Chile, Uruguay) y Brasil, Paraguay,Bolivia), con conexiones con las fuerzas militares de Per√ļ, Ecuador, Colombia y Venezuela, y cooperaci√≥n y apoyo operativo de los Estados Unidos. La Operaci√≥n C√≥ndor constituy√≥ una organizaci√≥n clandestina internacional para la pr√°ctica del terrorismo de Estado a escala continental.

La Operación Cóndor ha podido ser descubierta básicamente a partir de los documentos secretos del gobierno estadounidense desclasificados en época del presidente Bill Clinton.

Fue concebida y dise√Īada por el entonces Coronel chileno Manuel Contreras quien en 1975, redact√≥ un extenso documento con las proposiciones para su funcionamiento. El primer paso hacia la organizaci√≥n se produjo a mediados de 1975 cuando el Coronel chileno Mario Jahn, viaj√≥ a Paraguay y entreg√≥ al Coronel paraguayo Benito Guanes, el documento de organizaci√≥n del mecanismo y lo invit√≥ a participar en la Primera Reuni√≥n de Trabajo de Inteligencia Nacional, realizada en Santiago de Chile entre el 25 de noviembre y el 1 de diciembre de 1975. En esa reuni√≥n se decidi√≥ organizar la Operaci√≥n C√≥ndor entre los seis pa√≠ses del Cono Sur (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay). Luego se sumar√≠an, con distintos grados de compromiso, Per√ļ, Ecuador, Colombia y Venezuela. Tuvo su centro de operaciones en Santiago de Chile y su principal coordinador fue Manuel Contreras, quien era conocido como "C√≥ndor Uno".

Entre decenas de secuestros y atentados contra opositores, la Operaci√≥n C√≥ndor concret√≥ acciones de gran resonancia p√ļblica como:

El 26 de abril de 2000 el ex gobernador de Río de Janeiro Leonel Brizola sostuvo que los ex presidentes del Brasil, João Goulart y Juscelino Kubitschek, fueron asesinados en el marco del Plan Cóndor, simulándose un ataque cardíaco y un accidente, respectivamente y que ello debía ser investigado.[45] [46]

La Fuerza Aérea uruguaya ha reconocido oficialmente la realización de vuelos de la muerte conjuntos con el régimen militar argentino.[47] Alrededor de 110 uruguayos fueron detenidos-desaparecidos en la Argentina entre 1976 y 1983.[48]

El gobierno de Estados Unidos participó activamente de la Operación Cóndor. El 22 de agosto de 1978 el servicio de inteligencia estadounidense envió a sus principales embajadas en Sudamérica la siguiente advertencia:

La Operaci√≥n C√≥ndor es un esfuerzo cooperativo de inteligencia y seguridad entre muchos pa√≠ses del Cono Sur para combatir el terrorismo y la subversi√≥n. Los miembros originales inclu√≠an a los servicios de inteligencia de Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil y Bolivia, mientras que Per√ļ y Ecuador se integraron recientemente.

Orgánicamente, la Operación Cóndor comenzó a ser desmontada cuando cayó la dictadura argentina en 1983. Sin embargo, los contactos y los asesinatos coordinados continuaron. En abril de 1991, se puso en marcha la Operación Silencio para impedir el enjuiciamiento de los responsables.

El 31 de mayo de 2001, mientras Henry Kissinger se encontraba en París, fue notificado por el juez Roger Le Loire que debía presentarse a declarar sobre su participación en la Operación Cóndor, lo que provocó la inmediata salida del ex secretario norteamericano, de Francia. Pocos meses después, Kissinger debió cancelar una visita a Brasil, porque el gobierno no podía garantizarle inmunidad judicial.[49]

El 22 de diciembre de 1992, se descubri√≥ en una estaci√≥n de polic√≠a de Lambar√©, Asunci√≥n (Paraguay), los llamados archivos del terror, expedientes en los que existen constancias documentales sobre el terrorismo de estado en el Cono Sur. Seg√ļn los archivos descubiertos en Lambar√© (Asunci√≥n) en 1992, el plan C√≥ndor caus√≥ 50.000 muertos, 30.000 desaparecidos y 400.000 presos..[50]

En febrero de 2004, el periodista estadounidense John Dinges, publicó Operación Cóndor: una década de terrorismo internacional en el Cono Sur,[51] donde entre otras cosas revela que los militares uruguayos intentaron asesinar al diputado estadounidense Edward Koch en 1976.

Operación Charly: la exportación del método argentino a Centroamérica

Artículo principal: Operación Charly
Edificios utilizados por la Escuela de las Américas en Panamá

A partir de 1979 el régimen militar argentino se comprometió activamente en desarrollar el terrorismo de estado en Centroamérica, capacitando a fuerzas militares y paramilitares de contrainsurgencia en Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala, y exportando la experiencia argentina.

Los militares argentinos comenzaron a realizar operaciones encubiertas que la CIA ya no podía realizar bajo la administración demócrata del presidente James E. Carter y en sintonía con los grupos más conservadores norteamericanos, comenzaron a proclamar que Estados Unidos había dejado inerme al hemisferio frente al comunismo y que ellos debían cumplir ese papel.[52]

El Operativo Centroamérica fue ejecutado a partir del grupo de militares que ya actuaban en la Operación Cóndor.[53]

Graffiti en Nicaragua, 1980.

En 1979, se produjo el triunfo del Frente Sandinista en Nicaragua y ese mismo a√Īo el presidente de la Junta Militar argentina, el general Viola, expuso ante la XIII Conferencia de Ej√©rcitos Americanos realizada en Bogot√°, un plan de latinoamericanizaci√≥n del modelo terrorista estatal.

Pero ser√° fundamentalmente el general Galtieri quien, en consonancia con el triunfo de Ronald Reagan en Estados Unidos, llevar√≠a a la Argentina a comprometerse plenamente en el Guerra Sucia Centroamericana, bajo los lineamientos estrat√©gicos norteamericanos. Galtieri presentaba como un valor su capacidad para llevar el Terrorismo de Estado hasta las √ļltimas consecuencias tanto militar, como pol√≠tica y culturalmente.

Pocos días antes de asumir como presidente de la Junta Militar, Galtieri expuso en un corto discurso pronunciado en Miami, la decisión del gobierno militar argentino de constituirse en un aliado incondicional de Estados Unidos en la lucha mundial contra el comunismo:

La Argentina y los EE.UU. marcharán juntas en la guerra ideológica que está comenzando en el mundo"[54]

A principios de 1982 Estados Unidos y la dictadura argentina planearon la creaci√≥n de un gran ej√©rcito latinoamericano, que ser√≠a liderado por un militar argentino, con el objetivo de invadir Nicaragua y aniquilar a los sandinistas. Parad√≥jicamente, la invasi√≥n de las Malvinas decidida por el propio Galtieri puso fin a la intervenci√≥n argentina en Centroam√©rica, pero el Terrorismo de Estado en la regi√≥n continu√≥ hasta bien entrados los a√Īos '90 con un saldo de cientos de miles de desaparecidos.

Las víctimas

Sin título, escultura de Roberto Aizenberg representando seres fragmentados. Parque de la Memoria de Buenos Aires.

Las personas que fueron asesinadas, desaparecidas o torturadas, as√≠ como las que debieron exiliarse proven√≠an de todos los sectores y estratos de la poblaci√≥n; una parte importante aunque no bien determinada estaba integrada por combatientes, pertenecientes mayoritariamente a las organizaciones guerrilleras y tambi√©n, aunque en menor n√ļmero, a las fuerzas militares y policiales.[55]

El gobierno militar proclamó que el blanco de la represión era el terrorismo, pero dándole un alcance por el cual virtualmente podía comprender a cualquier persona. El general Videla declaraba en 1978 al Times de Londres que "un terrorista no es solamente alguien con un arma de fuego o una bomba, sino también alguien que difunde ideas contrarias a la civilización occidental y cristiana".[56]

El informe Nunca M√°s contiene una descripci√≥n de los desaparecidos por su grupo de referencia; m√°s de la mitad eran trabajadores; en especial fueron asesinados los sindicalistas pertenecientes a comisiones internas de f√°bricas, como en los casos emblem√°ticos de Ford[57] y Mercedes Benz.[58] Entre los desaparecidos y asesinados existe una importante cantidad de adolescentes; en este caso es emblem√°tico el secuestro y desaparici√≥n del grupo de adolescentes conocido como la Noche de los L√°pices y tambi√©n del militante comunista Floreal Edgardo Avellaneda. Tambi√©n fueron detenidos-desaparecidos y asesinados personas discapacitadas, ancianas, sacerdotes y monjas (como la Masacre de San Patricio de los padres palotinos,[59] o de las Monjas Francesas L√©onie Duquet y Alice Domon[60] ), sindicalistas (como Oscar Smith o Jorge Di Pascuale), periodistas (como Juli√°n Delgado o Rafael Perrota), artistas (como H√©ctor Oesterheld o Haroldo Conti), deportistas, abogados (como el laboralista Norberto Centeno[61] o de derechos humanos, como Sergio Karakachoff[62] ), etc. En algunos casos se trataban de familiares o simplemente personas nombradas por otros detenidos sometidos a tortura; en algunos casos se trat√≥ de funcionarios que simpatizaban con el r√©gimen militar como Elena Holmberg[63] o H√©ctor Hidalgo Sol√°;[64] en otros casos se trat√≥ de simples casos de robo y extorsi√≥n como con el empresario Fernando Branca,[65] o de intentos de ocultar errores como en el caso de la adolescente sueca Dagmar Hagelin y del pianista brasile√Īo Francisco Ten√≥rio J√ļnior.[66] Entre las v√≠ctimas notables tambi√©n se encuentran las madres fundadoras de la Asociaci√≥n Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor, Esther Ballestrino y Mar√≠a Ponce.

Los ni√Īos desaparecidos-secuestrados

Artículo principal: Robo de bebés en la dictadura argentina

Un caso especial de v√≠ctimas son los ni√Īos desaparecidos-secuestrados, entregados a familias que, con o sin conocimiento de esa circunstancia, sirvieron para convalidar la sustracci√≥n de identidad, y que en algunos casos fueron c√≥mplices del asesinato de sus padres. Existe la certeza de que la mayor√≠a de esos ni√Īos siguen con vida y para encontrarlos un grupo de abuelas y abuelos de detenidos-desaparecidos crearon la organizaci√≥n Abuelas de Plaza de Mayo, dirigida por Estela de Carlotto. Desde que se estableci√≥ la democracia en 1983 y hasta diciembre de 2010, las Abuelas hab√≠an encontrado a 102 de esos ni√Īos desaparecidos.[67] Las Abuelas de Plaza de Mayo estiman que fueron secuestrados y privados de su identidad alrededor de 500 ni√Īos que hoy ya son j√≥venes y enfrentan dificultades psicol√≥gicas sumamente complejas debido a que las personas a quienes consideraban sus padres, en quienes naturalmente confiaban, les hab√≠an negado su identidad y origen, y en algunos casos fueron c√≥mplices o conocieron a los asesinos de sus padres biol√≥gicos.

Los conscriptos desaparecidos durante la dictadura

Durante la dictadura militar, más de cien jóvenes fueron secuestrados y desaparecidos, mientras cumplían con el servicio militar obligatorio, los mandos militares los declararon desertores en ese entonces.

El 29 de marzo del 2010, se realiz√≥ una ceremonia en honor de los soldados desaparecidos en la dictadura. Fue presidido por la Ministra de Defensa Nilda Garre y se coloc√≥ una placa con los nombres de dichos soldados, en la plaza de armas del Edificio Libertador. Ante los familiares de los conscriptos, la ministra se√Īal√≥ ‚ÄúLo importante era corregir los legajos y explicar que esas personas est√°n desaparecidas, pero dejando el falso testimonio de que eran ‚Äėdesertores‚Äô como prueba de la ignominia‚ÄĚ.[68] En su discurso, Sara Steimberg agradeci√≥ a la Ministra "por este acto que nunca imagin√© ni en mis mejores sue√Īos".[69] Sara era madre del soldado conscripto Luis Steimberg quien desaparecio junto con Luis Daniel Garc√≠a mientras cumpl√≠an el servicio militar en 1976. Ambos eran militantes de la Federaci√≥n Juvenil Comunista y luego de ser torturados fueron arrojados al mar.[70]

La discusión sobre la cantidad de personas desaparecidas

El agente secreto chileno Arancibia Clavel informa que se habían computado 22.000 muertos y desaparecidos hasta 1978 (ver documento completo)

Existe un debate distorsionado por fuertes argumentos ideológicos sobre la cantidad de desaparecidos entre 1976 y 1983.

En la cultura popular se ha establecido el n√ļmero de 30.000 desaparecidos, suma que es sostenida por las organizaciones de derechos humanos, las fuerzas pol√≠ticas de izquierda y centro-izquierda, las organizaciones estudiantiles y los sindicatos, a las que pertenec√≠an la mayor parte de las v√≠ctimas.

La Secretaría de Derechos Humanos de Argentina, sobre la base de las personas que percibieron indemnizaciones del Estado hasta 2003, tiene registrados 13.000 desaparecidos.[71] La CONADEP en 1984 registró 9.089 casos de desapariciones forzadas.

Existieron también unos 8.600 detenidos-desaparecidos que luego de estar mantenídos en centros clandestinos "a disposición del P.E.N." (Poder Ejecutivo Nacional, era una categoría que permitía mantener a la gente incomunicada en cárceles, sin acusación formal ni juicio, y por tiempo indeterminado), fueron legalizados y posteriormente liberados por la presión internacional.[72]

Existen abundantes evidencias de que el gobierno militar llevaba detallados registros de los detenidos-desaparecidos y la suerte que corrieron, que no han podido ser hallados. El documento más importante encontrado hasta 2006 sobre los registros clandestinos y la cantidad de desaparecidos y asesinados durante el régimen militar es un informe del agente secreto chileno Enrique Arancibia Clavel (fue jefe de la policía secreta chilena en Buenos Aires), cuyo nombre clave era Luis Felipe Alemparte Díaz,[73] que fue hallado por John Dinges en 2002 entre más de 1500 hojas que le habían sido confiscadas por los jueces federales argentinos en 1978 y que permanecieron guardadas entre los archivos del tribunal desde entonces. Al final de su informe, realizado en julio de 1978, el informa que el ejército argentino tenía computados hasta ese momento 22.000 muertos y desaparecidos. El documento dice textualmente:

Adjunto lista de todos los muertos durante el a√Īo 1975. La lista va clasificada solamente por mes. Es decir, en estas listas van tanto los muertos "oficialistas" como los "no oficialistas". Este trabajo se logr√≥ conseguir en el Batall√≥n 601 de Inteligencia del Ej√©rcito, sito en Callao y Viamonte de esta Capital, que depende de la Jefatura II Inteligencia Ej√©rcito del Comando General del Ej√©rcito y del Estado Mayor del Ej√©rcito. Estas listas corresponden al Anexo 74888,75/A1.E.A. y el Anexo 74889,75/id Los que aparecen NN son aquellos cuerpos imposibles de identificar, casi en un 100% corresponden a elementos extremistas eliminados "por izquierda" por las fuerzas de seguridad. Se tienen computados 22.000 entre muertos y desaparecidos, desde 1975 a la fecha. En pr√≥ximos env√≠os seguir√© ampliando las listas.[74]

Autores, facilitadores e involucrados

Foto forense del asesinato de los padres palotinos en la Masacre de San Patricio

Autores de crímenes de lesa humanidad y genocidio

La violación de derechos humanos en Argentina entre 1976 y 1983 fue parte de un plan de represión sistemática decidido en los más altos niveles del gobierno militar.

La estructura para la ejecución directa de la represión ilegal se organizó fundamentalmente a través de "grupos de tareas", "centros clandestinos de detención", equipos de interrogación y tortura, y equipos de exterminio y desaparición de cadáveres. Estos equipos a menudo estaban vinculados y actuaban en el ámbito de las zonas y subzonas militares y bajo órdenes de sus respectivos jefes.

Los equipos de represi√≥n ilegal estaban integrados por personal de las tres fuerzas armadas, polic√≠a, prefectura, m√©dicos, sacerdotes y en algunos casos personal paramilitar. Adicionalmente altos directivos de empresas privadas y dependencias p√ļblicas, as√≠ como directores y profesores de colegios y universidades, colaboraron activamente con los mecanismos ilegales de represi√≥n.

En algunas zonas y subzonas militares, paradigmáticamente en Córdoba y Tucumán, los jefes militares dieron la orden de que todo el personal militar se viera comprometido directamente en la violación de derechos humanos.

En Argentina, como en otros casos de violaciones masivas de derechos humanos, se produjo un debate sobre el alcance y gravedad de la responsabilidad penal para los autores directos, en relación al lugar que cada uno ocupaba en la cadena de mando. En total se calcula que 1180 policías, militares y civiles fueron autores directos de crímenes de lesa humanidad.[75]

Por circunstancias diversas la identidad de algunos represores ha tomado un mayor estado p√ļblico:

Las Juntas Militares y presidentes

El Proceso de Reorganizaci√≥n Nacional era conducido por una Junta de Comandantes de la que depend√≠a un presidente. En los siete a√Īos que dur√≥ se sucedieron cuatro juntas; solo en la √ļltima el presidente no perteneci√≥ nunca a la Junta.

Una vez establecida la democracia el presidente Ra√ļl Alfons√≠n orden√≥ el Juicio a las tres primeras Juntas, que se realiz√≥ en 1985, en el que resultaron condenados Videla, Massera, Agosti, Viola y Lambruschini. Luego fueron indultados por el presidente Carlos Menem en 1990.

Con posterioridad han sido nuevamente enjuiciados por otros delitos como los relacionados con los robos de beb√©s, delito no alcanzado por los indultos. Algunos de ellos tambi√©n han sido procesados en Espa√Īa por delitos de terrorismo y genocidio; en 2006 su extradici√≥n a√ļn estaba pendiente.[76]

Los miembros de la √ļltima junta y el √ļltimo presidente han sido procesados por la redacci√≥n del llamado Documento Final sobre la Lucha contra la Subversi√≥n y el Terrorismo[77] y la sanci√≥n de una ley de autoamnist√≠a,[78] debido a que ello ha encubierto el secuestro de ni√Īos.[79]

Los Jefes de Zona, Subzona y √Ārea

Zonificación militar de Argentina 1975-1983

El país se había dividido en 5 zonas militares, correspondientes a los cinco cuerpos en que se dividía el ejército. Al comandante de cada cuerpo del Ejército le correspondía hacerse cargo de la zona. Cada zona estaba dividida a su vez en subzonas y áreas. Cada uno de los jefes de zona, subzona y área tenía mando directo para la represión ilegal en su jurisdicción. Por ejemplo, la Ciudad de Buenos Aires era una subzona, ubicada dentro de la Zona 1; a su vez la subzona Ciudad de Buenos Aires, estaba dividida en 6 áreas.

Los jefes de zona y subzona actuaban con total autonom√≠a. Su capacidad para tomar decisiones que implicaran violaciones de derechos humanos era absoluta. El General Mart√≠n Balza los defini√≥ como "se√Īores de la guerra... verdaderos se√Īores feudales..."[23]

Fueron, en alg√ļn momento, jefes de zona los siguientes generales:

El General Balza ha declarado que estos militares ‚Äúson de los pocos que pueden saberlo todo‚ÄĚ.[80]

Represores conocidos

Alfredo Astiz

Alfredo Astiz es el caso más emblemático de la represión ilegal. Era capitán de la Marina de Guerra y perteneció al Grupo de Tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada. Se infiltró entre las Madres de Plaza de Mayo simulando ser familiar de desaparecidos. Actuó como secuestrador de las Madres de Plaza de Mayo, de las monjas francesas Léonie Duquet y Alice Domon, de la adolescente argentino-sueca Dagmar Hagelin, entre otros casos de trascendencia mundial. Se vio beneficiado por las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Luego de anuladas, en 2003, fue procesado y detenido en 2006. En Francia fue condenado en ausencia a prisión perpetua.

Miguel Etchecolatz

Miguel Etchecolatz es un ex polic√≠a que fue la mano derecha del ex general Ram√≥n Camps, jefe de polic√≠a de la provincia de Buenos Aires. Fue el responsable directo del operativo de la Noche de los L√°pices. Inicialmente fue condenado a 23 a√Īos de prisi√≥n como responsable de haber ejecutado 91 tormentos pero la Corte Suprema anul√≥ la sentencia por aplicaci√≥n de la Ley de Obediencia Debida. Fue condenado y cumpli√≥ una condena de siete a√Īos por la supresi√≥n de identidad de un hijo de desaparecidos. En 2006 fue enjuiciado nuevamente y condenado a reclusi√≥n perpetua.

Jorge Eduardo Acosta

Jorge Eduardo Acosta, conocido como "el Tigre", era un capit√°n de corbeta jefe del Grupo de Tareas 3.3.2 basado en la ESMA y de ese centro clandestino de detenci√≥n. Era quien tomaba las decisiones sobre tortura y muerte en la ESMA. En particular fue quien tom√≥ la decisi√≥n de arrojar al r√≠o al grupo de monjas francesas Duquet y Domon y las madres de Plaza de Mayo Villaflor, Ballestrino y Ponce, as√≠ como la muerte de Dagmar Hagelin. Est√° procesado por delitos contra la humanidad en Italia y Espa√Īa. Con la anulaci√≥n de la Ley de Obediencia Debida se reabrieron las causas en las que est√° involucrado.

Julio Simón

Julio Sim√≥n, conocido como "el Turco Juli√°n", fue un integrante de la Polic√≠a Federal Argentina que actuaba como torturador en el CCD el Olimpo. Llevaba una cruz sv√°stica como llavero.[81] Est√° condenado por el secuestro de ni√Īos y torturas.[82] [83]

Ramón Camps

El General Ram√≥n Camps estuvo a cargo de la Polic√≠a de la provincia de Buenos Aires. Tuvo bajo su direcci√≥n varios de los centros clandestinos de detenci√≥n (CCD) ubicados en la provincia. Entre los casos en los que intervino se encuentran el Caso Timerman y la Noche de los l√°pices. Se caracteriz√≥ por su antisemitismo ac√©rrimo. Fue condenado a la pena de 25 a√Īos de prisi√≥n hasta que fue indultado en 1990. Muri√≥ en 1994.

Ra√ļl Guglielminetti

Ra√ļl Guglielminetti, alias "Mayor Guastavino", fue un agente de inteligencia perteneciente al batall√≥n 601 que ha sido relacionado con m√ļltiples actividades criminales clandestinas.[84] A partir de 1978 condujo el Grupo de Tareas Exterior (GTE) que organiz√≥ la colaboraci√≥n del r√©gimen militar argentino con la guerra sucia en Centroam√©rica, conocida como Operaci√≥n Charlie.[85] Fue integrante de la denominada "Banda de An√≠bal Gordon", fue relacionado con el secuestro del empresario Osvaldo Sivak en 1985,[86] y ha sido vinculado al tr√°fico de armas y de drogas.[87]

Ricardo Miguel Cavallo

Este represor argentino, pr√≥fugo de la justicia, lleg√≥ a M√©xico, ocupando el cargo de director general de Registro Nacional de Veh√≠culos. En el a√Īo 2000, fue detenido en el aeropuerto internacional de la ciudad de Canc√ļn, Quintana Roo, y permaneci√≥ en prisi√≥n hasta que fue autorizado su traslado a Espa√Īa. Actualmente, se encuentra extraditado, de regreso a Buenos Aires, Argentina, donde sigue su proceso judicial.

Empresarios y empresas

El Falcon verde, usado habitualmente en los secuestros, se convirtió en un símbolo de la represión ilegal[88]

Numerosas empresas y empresarios fueron autores directos de crímenes de lesa humanidad. Existen pruebas directas de la participación de altos directivos de las siguientes empresas en crímenes de lesa humanidad: Ford, Mercedes Benz, Acindar, Dálmine Siderca, Ingenio Ledesma, y Astarsa.

La investigadora Victoria Basualdo, perteneciente a la Universidad de Columbia dice:

La informaci√≥n recogida para los seis casos analizados demuestra de manera contundente que existi√≥ un patr√≥n com√ļn de funcionamiento que se repiti√≥ con caracter√≠sticas muy similares en todos estos grandes establecimientos fabriles: la colaboraci√≥n de las distintas empresas con las fuerzas represivas mediante la provisi√≥n de veh√≠culos, infraestructura, dinero y/o personal, el otorgamiento de libre acceso a las plantas y la remoci√≥n de cualquier obst√°culo al accionar de las fuerzas armadas, adem√°s de la aceptaci√≥n de la contrataci√≥n de personal encubierto, con el objetivo de vigilar a los trabajadores y recibir informes de inteligencia sobre sus acciones.[89]

En todas esas empresas fueron secuestrados y torturados decenas de representantes sindicales, muchas veces se√Īalados por los propios empresarios, detenidos dentro de las empresas y trasladados a centros clandestinos de detenci√≥n (CCD) en veh√≠culos provistos por las empresas. En el caso de D√°lmine Siderca, se hab√≠a instalado un CCD al lado de la f√°brica, a la que se comunicaba por una puerta.[89] En el caso de Acindar en 1975 se instal√≥ dentro mismo de la empresa el primer centro clandestino de detenci√≥n.[30]

José A. Martínez de Hoz
Artículo principal: José Alfredo Martínez de Hoz

Jos√© Alfredo Mart√≠nez de Hoz, presidente de la empresa metal√ļrgica Acindar, quien fuera Ministro de Econom√≠a entre 1976 y 1980, fue enjuiciado penalmente en un caso en el que existe evidencia de haber participado activamente en el secuestro de los empresarios Federico y Miguel Gutheim, propietarios de la algodonera SADECO. Mart√≠nez de Hoz hab√≠a viajado a a Filipinas donde un grupo chino le habr√≠a solicitado intervenir para que los empresarios argentinos cumplieran un contrato comercial de dos millones y medio de d√≥lares. Los Gutheim (padre e hijo) fueron secuestrados poco despu√©s de que Mart√≠nez de Hoz volviera de Filipinas, y durante su secuestro fueron llevados en dos oportunidades a negociar con los acreedores chinos y en una oportunidad a reunirse con el ministro. En 1990 Mart√≠nez de Hoz fue indultado por el presidente Carlos Menem. El 4 de septiembre de 2006 un juez declar√≥ la nulidad del indulto y reabri√≥ el caso.[90]

Religiosos de la Iglesia Católica

Se encuentra probada la participación directa de religiosos católicos en la comisión de crímenes de lesa humanidad. La periodista Miriam Lewin testimonió que mientras era trasladada encadenada y encapuchada en la ESMA, donde se encontraba detenida-desaparecida, pudo ver fugazmente a una persona con ropa de obispo o arzobispo.[91]

Uno de los campos de concentración de la Marina era una Casa de Ejercicio Espirituales de la Iglesia Católica en el Delta del Paraná. La Iglesia ha sostenido que no conocía lo que allí sucedía porque le habían vendido el inmueble a la Marina.[91]

En el libro El Vuelo, se incluye el siguiente di√°logo en el represor Adolfo Scilingo relata como fue aconsejado por el capell√°n de la ESMA para proceder a eliminar a los detenidos-desaparecidos mediante los vuelos de la muerte:

Al día siguiente no me sentía muy bien y estuve hablando con el capellán de la Escuela, que le encontró una explicación cristiana al tema. No sé si me reconfortó, pero por lo menos me hizo sentir mejor.

‚ÄĒ¬ŅCu√°l fue la explicaci√≥n cristiana?

‚ÄĒNo me acuerdo bien, pero me hablaba de que era una muerte cristiana, porque no sufr√≠an, porque no era traum√°tica, que hab√≠a que eliminarlos, que la guerra era la guerra, que incluso en la Biblia est√° prevista la eliminaci√≥n del yuyo del trigal. Me dio cierto apoyo.[92]

Christian Von Wernich es un caso paradigm√°tico. Es un sacerdote cat√≥lico, que se desempe√Ī√≥ como capell√°n de la Polic√≠a de la provincia de Buenos Aires y sol√≠a visitar los centros clandestinos de detenci√≥n, y fue condenado a cadena perpetua en 2007 por secuestros, torturas y homicidios que se consideraron delitos de lesa humanidad.

Funcionarios estadounidenses

Documentos secretos desclasificados del gobierno de los Estados Unidos han revelado que Henry Kissinger sabía de los crímenes de lesa humanidad que se cometían en Argentina, que amparó deliberadamente a la dictadura militar para evitar que la presión internacional pudiera evitar las violaciones de derechos humanos, y que le recomendó al gobierno argentino asesinar a los opositores antes de que asumiera el presidente James Carter.[93]

Colaboracionistas

A partir de la Segunda Guerra Mundial se ha definido como colaboracionistas a aquellas personas que colaboran con las fuerzas de ocupación que cometen crímenes de lesa humanidad, los justifican y comparten su ideología.[94]

En esta situaci√≥n se encuentran varias personas y organizaciones que colaboraron activamente con el gobierno militar a√ļn sin cometer ellos mismos cr√≠menes de lesa humanidad.

Empresas y empresarios

Videla y Martínez de Hoz, máximo referente de los empresarios durante el gobierno militar.

La participaci√≥n del sector empresario en el Proceso de Reorganizaci√≥n Nacional fue amplia y protag√≥nica al punto de co-organizar el golpe de estado y el gobierno. En algunos casos participaron directamente en la violaci√≥n de derechos humanos (ver Autores: Empresarios y empresas). En otros casos muchos empresarios simplemente aprovecharon la ausencia de estado de derecho para desconocer los derechos laborales. Muchos empresarios y empresas colaboraron m√°s activamente con la dictadura, justificando y dando apoyo t√©cnico al gobierno, y haciendo caso omiso de las violaciones de derechos humanos, a√ļn conociendo su existencia.

En primer lugar, la colaboraci√≥n empresaria con el golpe de estado se organiz√≥ a trav√©s de la Asamblea Permanente de Entidades Gremiales Empresarias (APEGE). La APEGE fue fundada en agosto de 1975, pocos meses antes del golpe, por las principales asociaciones empresariales, con un fin claramente desestabilizador del gobierno democr√°tico y de creaci√≥n de una instancia √ļnica de di√°logo con las Fuerzas Armadas. El 16 de febrero de 1976 organiz√≥ una huelga empresaria que es considerada como el inicio de la cuenta regresiva del golpe.[95]

La APEGE estaba integrada por el Consejo Empresario Argentino(CEA), la Sociedad Rural Argentina, la Cámara Argentina de Comercio, la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA), y la mayoría de las cámaras patronales sectoriales.[96]

Las organizaciones empresariales apoyaron abierta y explícitamente al gobierno militar. José Alfredo Martínez de Hoz, presidente del Consejo Empresario Argentino (CEA), fue ministro de Economía. El gobierno militar le entregó la Secretaría de Ganadería a la Sociedad Rural Argentina, representada por Jorge Zorreguieta (el padre de Máxima Zorreguieta) activo lobista de la SRA y activista de la APEGE.[95]

El presidente de la Sociedad Rural Argentina, Celedonio Pereda, dijo el 31 de julio de 1977:

El proceso de moralización iniciado en marzo de 1976 se nota en todos los niveles del cuerpo social. Es indudable que cuando las autoridades dan el ejemplo con su actitud de austeridad, ecuanimidad y sobrio uso del poder promueven la emulación y el respeto de todos.[97]

El gobierno militar le entregó el Banco Central a la Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino (ADEBA).[98] El presidente de ADEBA, Narciso Ocampo, dijo ante la Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo de 1976:

La intervención de las Fuerzas Armadas el 24 de marzo de 1976 pone fin a un período histórico argentino. Se abre así una etapa de promisorias perspectivas ya que, cualquiera sea su evolución y resultados finales, el solo hecho de que se apunte al ordenamiento social y económico y se restituya el principio de autoridad, constituye un vuelco indiscutiblemente positivo.[96]

El amplio apoyo que el sector empresario brindó al golpe de estado se vio claramente en la reacción del mercado financiero. La Bolsa reabrió sus actividades el 5 de abril de 1976 con un aumento de las acciones de 250% en una sola jornada.[98]

M√°s recientemente, el 21 de agosto de 2005, el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Luciano Miguens, en un acto p√ļblico expres√≥ su solidaridad con Juan Carlos Demarchi, un dirigente ruralista que fue Jefe de Inteligencia del √Ārea Militar 2.3.1, que fue procesado y detenido por delitos de lesa humanidad durante la dictadura. Los socios de la entidad empresaria le brindaron su apoyo con un aplauso cerrado[99]

Bibliografía específica sobre participación empresaria en el gobierno militar: ver.

Funcionarios civiles

Entre los colaboradores civiles se encuentran los funcionarios civiles del gobierno militar que no cometieron ellos mismos crímenes de lesa humanidad. Algunos de esos funcionarios han sido muy conocidos como Domingo Cavallo, Roberto Alemann, Oscar Camilión, Alberto Natale, Américo Ghioldi, etc.

Un caso paradigm√°tico de "condena social" es el de Jorge Zorreguieta, padre de la princesa M√°xima de Holanda lobista empresario de la Sociedad Rural Argentina quien lleg√≥ a ser Secretario de Agricultura durante la dictadura, a quien el gobierno holand√©s le impuso restricciones para estar presente en actos p√ļblicos debido a su condici√≥n de ex funcionario del r√©gimen militar.[100]

Se ha discutido hasta que punto funcionarios de menor jerarqu√≠a pueden ser considerados colaboracionistas. Entre las personas cuestionadas se encuentran la dirigente del ARI Elisa Carri√≥,[101] que se desempe√Ī√≥ como asesora de la fiscal√≠a de Estado y secretaria de la Procuraci√≥n del Superior Tribunal en la provincia del Chaco, Eugenio Zaffaroni[102] quien continu√≥ desempe√Ī√°ndose como juez durante el gobierno militar, y el dirigente del PJ Juan Jos√© √Ālvarez[103] quien se desempe√Ī√≥ en la Secretar√≠a de Inteligencia del Estado (SIDE) entre 1981 y 1984.

Periodismo y televisión

Videla cuando difund√≠a la campa√Īa "somos derechos y humanos" en 1979 contra la CIDH

En t√©rminos generales puede decirse que, en mayor o menor medida, los medios gr√°ficos padecieron la censura y tambi√©n la autocensura y colaboraron con el r√©gimen militar, encubriendo los cr√≠menes y justificando su proceder, como los casos de los grandes peri√≥dicos Clar√≠n y La Naci√≥n, o la Revista Gente. Entre las pocas excepciones se destacan la valiente posici√≥n de dos diarios conservadores, La Prensa y el Buenos Aires Herald, que denunciaron desde sus p√°ginas la situaci√≥n de violaci√≥n masiva de los derechos humanos (el √ļltimo por medio de su editor, el periodista brit√°nico Robert Cox.[104] ). Otros, como el diario La Tarde, creado por Jacobo Timerman y dirigido por su hijo H√©ctor Marcos Timerman,[105] fueron fundados s√≥lo con el objetivo de preparar el camino al golpe primero y ensalzar al r√©gimen con alabanzas despu√©s. Tambi√©n colaboraron conductores y periodistas televisivos o radiales como Mirtha Legrand,[106] Jos√© Mar√≠a Mu√Īoz,[107] Bernardo Neustadt,[108] Mariano Grondona,[109] o Samuel "Chiche" Gelblung.[110]

Partidos políticos

En los partidos pol√≠ticos existieron dirigentes que colaboraron abiertamente con el gobierno militar y en muchos casos fueron funcionarios. En la Uni√≥n C√≠vica Radical Ricardo Balb√≠n realiz√≥ declaraciones apoyando al dictador Videla[111] y manifestando el 13 de abril de 1980: "creo que no hay desaparecidos, creo que est√°n muertos, aunque no he visto el certificado de defunci√≥n de ninguno".[112] En el Partido Socialista Democr√°tico su secretario general Am√©rico Ghioldi fue embajador en Portugal. El Partido Comunista Argentino tuvo una posici√≥n de apoyo a los gobiernos de Videla y Viola a quienes propusieron un gobierno de convergencia c√≠vico-militar.[113] [114] El actual dirigente macrista Santiago de Estrada fue Subsecretario de Seguridad Social. Alberto Natale, diputado nacional del Partido Dem√≥crata Progresista, fue intendente de Rosario entre 1981-1983, mientras que Rafael Mart√≠nez Raymonda, presidente del PDP se desempe√Ī√≥ como embajador en Italia.[115] Por su parte, la Fuerza Federalista Popular (FUFEPO) intent√≥ presentarse como partido del Proceso de Reorganizaci√≥n Nacional, hecho que result√≥ en la designaci√≥n de Horacio Guzm√°n como gobernador de Jujuy.

El 1 de diciembre de 1978, un grupo de ex-legisladores realiz√≥ una cena de homenaje al general Videla. Mientras que el peronismo con la firma de su presidente Deolindo F. Bittel rechaz√≥ el evento, la direcci√≥n del radicalismo asisti√≥ en pleno: Ricardo Balb√≠n, Juan Carlos Pugliese, Rodolfo Garc√≠a Leyenda, Rub√©n Rabanal, Antonio Tr√≥ccoli, Francisco Rabanal, Carlos Ra√ļl Cont√≠n, Juan Trilla, C√°ndido Tello Rojas y Aldo Tessio. A la reuni√≥n tambi√©n asisti√≥ oficialmente el Partido Comunista representado por Fernando Nadra, miembro del Comit√© Central, y Juan Carlos Com√≠nguez, ex-diputado nacional, y algunos peronistas como Luis Rubeo en contra de la resoluci√≥n de su partido. En cambio no concurrieron Luis Le√≥n, Fernando de la R√ļa, Carlos Perette y Ra√ļl Alfons√≠n.[116]

Muchos dirigentes de partidos políticos aceptaron ser intendentes del gobierno militar. Abajo se transcribe la cantidad de intendentes militares que pertenecían a partidos políticos:[117]

La Iglesia Católica

La Iglesia Católica Argentina brindó un importante apoyo al gobierno militar y a la preparación del golpe de estado, y en algunos casos religiosos participaron directamente en los crímenes de lesa humanidad.[118] En 2002 la Iglesia Católica pidió perdón por los pecados cometidos durante la dictadura militar de 1976-1983.[119] Sin embargo hasta 2006 la Iglesia Católica Argentina se ha negado a abrir sus archivos, entre los que se encuentran los informes de los capellanes militares que podrían brindar información sobre las personas desaparecidas.[119]

Las organizaciones guerrilleras

L licenciada Liliana de Riz afirma que a mediados de 1975 el enfrentamiento de Isabel Per√≥n con los militares "aceler√≥ los rumores de golpe militar",[120] y agrega m√°s adelante "el clima reinante a fines de 1975 hac√≠a inminente el desplazamiento de Isabel Per√≥n...los rumores de golpe militar estaban a la orden del d√≠a"[121] y a√Īos despu√©s dir√≠a el Dr. √ćtalo Luder: "a esa altura de los acontecimientos yo estaba convencido de que la decisi√≥n de las Fueras Armadas de tomar el gobierno era irreversible"."[122]

Por su parte dice la profesora Pilar Calveiro -una ex detenida-desaparecida por la dictadura- que en octubre de 1975 "la conducci√≥n de Montoneros supo, como lo sab√≠a todo el pa√≠s, que se aproximaba el golpe de estado de 1976"[123] e incluso ten√≠a gracias a sus informantes detalles y precisiones del mismo, y continu√≥ "con su pol√≠tica operativa que tend√≠a a unificar cada vez m√°s a las Fuerzas Armadas en torno a un proyecto represivo sin precedentes".[123] El profesor Hugo Vezzetti afirma que "en v√≠speras del golpe, cuando las acciones de la guerrilla urbana se dirigieron abiertamente contra las Fuerzas Armadas y de seguridad era claro que no era el da√Īo militar lo que buscaban sino una reacci√≥n que, ilusoriamente, deber√≠a profundizar la escalada hacia una futura confrontaci√≥n mayor, La l√≠nea seguida supon√≠a, brevemente, que el colapso del sistema institucional llevar√≠a a una dictadura m√°s brutal que la anterior, que ser√≠a incapaz de contener una oposici√≥n creciente y frente a la cual las organizaciones guerrilleras surgir√≠an en una posici√≥n de liderazgo...como ya se dijo,la t√°ctica del terrorismo indiscriminado termin√≥ cumpliendo un papel no menor en la modalidad y extensi√≥n de los procedimientos represivos de la dictadura".[124]

Firmenich dijo sobre el golpe: "no hicimos nada por impedirlo porque, en suma, también el golpe formaba parte de la lucha interna en el movimiento Peronista".[123] Refiriéndose a las consecuencias de lo que denomina "suposición del triunfo inexorable" de las organizaciones guerrileras, dice Pilar Calveiro

"Bajo esta idea, la organización Montoneros, igual que el ERP, consideró que el golpe de 1976 era benéfico para sus objetivos puesto que agudizaría las contadicciones y se aclararía un enfrentamiento que resultaba difuso, dadas las prácticas de represión ilegal provenientes de un gobierno elegido democráticamente; se esperaba que todo ello permitiera acelerar el momento del triunfo"[125]

La comunidad internacional

La comunidad internacional como tal fue incapaz de detener o condenar la violación masiva de derechos humanos en la Argentina, Chile, Uruguay y Bolivia. Esa incapacidad se debió en gran medida al bloqueo sistemático de todo intento de sancionar a la Argentina que realizaron tanto Estados Unidos como la Unión Soviética.

En el caso de Estados Unidos, su participación en el golpe de estado y el encubrimiento de los crímenes de lesa humanidad fue una política consciente propuesta por Henry Kissinger. Los documentos secretos del gobierno norteamericano desclasificados no dejan lugar a dudas sobre la complicidad directa de Estados Unidos y Kissinger personalmente en la violación masiva de derechos humanos.[126]

En el Memorándum de Conversación del Departamento de Estado de los Estados Unidos del 7 de octubre de 1976 se registra una conversación entre Henry Kissenger y el canciller argentino contralmirante Cesar Augusto Guzzetti en donde Kissinger pronuncia la siguiente frase:

Mire, nuestra actitud básica es que queremos que tengan éxito. Yo tengo una visión pasada de moda de que los amigos deben ser apoyados. Lo que no se entiende en los Estados Unidos es que ustedes tienen una guerra civil. Leemos sobre problemas de derechos humanos pero no vemos el contexto. Cuánto antes triunfen mejor. El problema de derechos humanos está creciendo. Vuestro embajador puede informarle. Queremos una situación estable. No queremos causar dificultades innecesarias. Si pueden terminar antes de que el Congreso vuelva, mejor. Cualquier libertad que ustedes pudieran restaurar ayudaría.[127]

La actitud de los Estados Unidos cambi√≥ completamente cuando James Carter fue elegido presidente especialmente a trav√©s de la acci√≥n de Patricia Derian, Subsecretaria de Derechos Humanos, condecorada en 2006 por el gobierno argentino en reconocimiento a su desempe√Īo durante la dictadura.[128] Durante su gesti√≥n (1977-1981) se desarroll√≥ una intensa pol√≠tica de derechos humanos que se concret√≥ en la visita de la Comisi√≥n Interamericana de Derechos Humanos de la OEA a la Argentina en 1979, de gran importancia para limitar las violaciones de derechos humanos. Con la elecci√≥n de Ronald Reagan EEUU estableci√≥ una pol√≠tica de renovado apoyo a la dictadura militar organizando en forma conjunta la guerra sucia en Centroam√©rica (Operaci√≥n Charlie), hasta que decidiera invadir Gran Breta√Īa en las Islas Malvinas.

La Unión Soviética por su parte estableció una estrecha relación comercial con la dictadura militar durante los gobiernos de Videla y Viola.[129] A raíz de ello, el Partido Comunista Argentino defendió el carácter progresista de estos militares y la URSS bloqueó las sanciones que se solicitaban contra la Argentina en los foros internacionales.

Isidoro Gilbert en su libro El Oro de Mosc√ļ: historia secreta de la diplomacia, el comercio y la inteligencia sovi√©tica en la Argentina escribe:

La diplomacia soviética pasó de la pasividad a la política activa para evitar que la Argentina fuera condenada en Ginebra.[130]

Cuba también mantuvo una posición tolerante frente a la violación de derechos humanos en Argentina actuando como interlocutor del gobierno militar tanto ante los países del bloque soviético como el Movimiento de Países No Alineados.[131]

El bloque soviético y especialmente Cuba y el Movimiento de Países No Alineados jugaron un rol clave para frenar toda resolución de condena a la dictadura Argentina en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y en especial en la sesión de febrero de 1979. Un informe del gobierno militar argentino realiza la siguiente conclusión sobre el Movimiento de Países No Alineados:

La evoluci√≥n de la participaci√≥n argentina en el Movimiento demuestra que ha sido como consecuencia de una actividad diplom√°tica positiva y f√©rtil que la Rep√ļblica pudo lograr los apoyos necesarios para un tratamiento decoroso del caso argentino en la Comisi√≥n de Derechos Humanos, como consecuencia de la decidida actuaci√≥n en su favor de los miembros No Alineados de la Comisi√≥n. Ello se puso de manifiesto en el 35¬į Per√≠odo de Sesiones (febrero de 1979) poco tiempo despu√©s de la concurrencia del Ministro de Relaciones Exteriores, Vicealmirante Oscar Antonio Montes, a la Conferencia de Cancilleres realizada en Belgrado en julio de 1978.
Ministerio, 1982, p. 3[131]

En varios países de Europa, principalmente Francia,[132] se apoyaron actividades de denuncia de las violaciones de derechos humanos en la Argentina. En 1978, el famoso futbolista holandés Johan Cruyff tomó la decisión de no participar en la Copa del Mundo realizada en la Argentina como una forma de protesta.[133]

En 1980, la Academia Sueca le concedió el Premio Nobel de la Paz a Adolfo Pérez Esquivel, un luchador por los derechos humanos, que constituyó una importante medida para poner en evidencia la situación.

En 1981 el grupo musical Queen realizó cuatro recitales en Buenos Aires, Mar del Plata y Rosario, en el que criticaron abiertamente a la dictadura militar y pronosticaron su caída, que tuvo gran impacto en la juventud.

Varios pa√≠ses tuvieron una actitud de recepci√≥n y protecci√≥n de los exiliados argentinos. Entre ellas se destacaron M√©xico, Costa Rica, Venezuela, Espa√Īa, Francia, y Suecia.

Resistencia y oposición

Esther Ballestrino, María Ponce y Azucena Villaflor. Las tres fundadoras de Madres de Plaza de Mayo secuestradas y asesinadas juntas.

A pesar de las condiciones extremas de represión varios grupos políticos, sindicales, de derechos humanos, mantuvieron una actividad de resistencia y oposición a la dictadura militar dentro del país.

En primer lugar se destacaron los organismos de derechos humanos como las Madres de Plaza de Mayo, las Abuelas de Plaza de Mayo, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), el Servicio de Paz y Justicia, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), entre otros.

Varios sindicatos de la Confederaci√≥n General del Trabajo (CGT) mantuvieron tambi√©n una activa posici√≥n opositora, declarando decenas de huelgas. En 1979 la Comisi√≥n de los 25 declar√≥ la primera huelga general y en septiembre de 1981 la CGT convoc√≥ a la primera manifestaci√≥n abierta contra la dictadura militar. A√ļn antes, con las huelgas prohibidas, se buscaron distintas formas de lucha como el "trabajo a tristeza" que desarrollaron militantes gremiales en Luz y Fuerza, ferroviarios y automotrices, que motivaron una ola de secuestros, entre ellos V√≠ctor V√°zquez del segundo, y Mario Marrero, joven comunista obrero de General Motors.

Entre los partidos políticos, mantuvieron una activa oposición varios grupos del Partido Justicialista, Franja Morada y el Movimiento de Renovación y Cambio pertenecientes a la Unión Cívica Radical, el Partido Socialista Popular, el Movimiento al Socialismo, el Partido Intransigente, el Partido Comunista Revolucionario, entre otros. En 1980 las juventudes de estos partidos reorganizaron las Juventudes Políticas como instancia de acción conjunta, participando de las mismas las juventudes radical, peronista, socialista, comunista e intransigente. En 1981 cinco partidos (Justicialista, Radical, Intransigente, MID y demócrata-cristiano) con el apoyo del Partido Socialista Popular, organizaron la Multipartidaria para presionar al gobierno militar a retirarse y establecer un régimen democrático.

El movimiento estudiantil tambi√©n mantuvo una precaria organizaci√≥n clandestina fundamentalmente a trav√©s de la Federaci√≥n Universitaria Argentina. Una investigaci√≥n m√°s seria del per√≠odo permite ubicar en los primeros a√Īos del golpe esfuerzos importantes por parte de los secundarios, principalmente las prohibidas y perseguidas revistas estudiantiles, que llegaron a m√°s de un centenar en todo el pa√≠s, y fueron base de la reorganizaci√≥n de los prohibidos centros estudiantiles. En el caso universitario el motivo movilizador fue la lucha contra el arancelamiento que impuls√≥ el ministro Moyano Llerena, lleg√°ndose en 1980 a juntar 20 000 firmas en petitorios. En ambos casos, secundarios y universitarios, la coordinaci√≥n entre las juventudes pol√≠ticas fue decisiva, y a√ļn m√°s cuando se tom√≥ la decisi√≥n de volver a ganar las calles, con movilizaciones de las agrupaciones en Rosario y Capital que fueron violentamente reprimidas.

En la Iglesia cat√≥lica argentina, a pesar de la pasividad general de sus autoridades, existieron varios grupos y personas que adoptaron una activa posici√≥n de defensa de los derechos humanos. Entre ellos pueden destarcarse las monjas francesas L√©onie Duquet y Alice Domon,[134] los padres palotinos de Belgrano,[135] el obispo de La Rioja Monse√Īor Enrique Angelelli,[136] entre muchos otros.

En el exterior se organizaron grupos de exiliados entre los que se destacaron la Casa Argentina en México y Madrid, así como los grupos organizados en París.

Las organizaciones guerrilleras Montoneros y ERP fueron perdiendo presencia hasta quedar sumamente debilitadas.

El 30 de marzo de 1982 las fuerzas opositoras, con el liderazgo de la CGT y la Multipartidaria, organizaron una gran manifestación popular contra la dictadura que produjo la primera gran fisura del régimen.

Acciones guerrilleras posteriores al 24 de marzo de 1976

Si bien se discute la capacidad operativa de las organizaciones guerrilleras con posterioridad a 1975, las mismas realizaron algunas acciones hasta 1979.

Después del golpe, Montoneros realizó una serie de ataques con bombas, en una de las cuales resultó muerto el general Cesáreo Cardozo, al mando de la Policía Federal. El 2 de junio de 1976, una bomba explotó en el comedor de la Policía Federal; hubo entre veinticinco y treinta muertos y casi sesenta heridos. El 12 de septiembre explotó, por control remoto, un automóvil cuando pasaba un colectivo de policía; murieron nueve policías y dos civiles. El 9 de noviembre, una bomba puesta por montoneros explotó en el Cuartel General de la Policía de la provincia de Buenos Aires, el saldo fue un muerto y once policías heridos.

El 18 de febrero de 1977, el ERP ejecut√≥ un atentado fallido contra el avi√≥n presidencial de la cabeza de la Junta Militar, Jorge Rafael Videla, que recibi√≥ el nombre de Operaci√≥n Gaviota.[137] El 5 de abril, un grupo guerrillero hizo estallar una bomba en la sede del comando de la Fuerza A√©rea, da√Īando estructuralmente el Edificio C√≥ndor de Buenos Aires, dende estaba ubicado.[138] El 7 de mayo Montoneros realiz√≥ un atentado contra el Vicealmirante C√©sar Augusto Guzzetti, Ministro de Relaciones Exteriores, en el cual recibi√≥ graves heridas que le causaron la muerte pocos a√Īos despu√©s. Ese a√Īo murieron 36 polic√≠as en Buenos Aires en atentados o enfrentamientos con grupos guerrilleros.[139]

El 1 de agosto de 1978 Montoneros ejecutó un atentado con bomba contra el entonces vicealmirante Armando Lambruschini en el Barrio Norte de Buenos Aires, que causó tres muertos y 10 heridos.[140]

A principios de 1979 la conducci√≥n de Montoneros en el exilio, liderada por Roberto Perd√≠a, decidi√≥ lanzar una ¬ęcontraofensiva popular para retornar al pa√≠s¬Ľ.[141] La decisi√≥n ha sido objeto de fuertes controversias.[141] Cristina Zucker, cuyo hermano Roberto El Pato Zucker fue detenido-desaparecido al tratar de ingresar al pa√≠s durante la contraofensiva, escribi√≥ el libro El tren de la victoria dedicado a ese hecho hist√≥rico.[142] La ¬ęcontraofensiva¬Ľ se desarroll√≥ en dos etapas, realizadas en 1979 y 1980, respectivamente.[141] En el marco de esa decisi√≥n, Montoneros realiz√≥ algunos atentados contra funcionarios civiles del gobierno militar pertenecientes al equipo econ√≥mico o empresarios vinculados:

  • el 27 de septiembre Walter Klein, secretario de Coordinaci√≥n Econ√≥mica de la dictadura, sufri√≥ de un atentado sin heridos al ser dinamitado su domicilio;[143] [144]
  • el 13 de noviembre fue atacado el empresario Francisco Soldati, quien muri√≥ en el atentado al igual que el chofer que llevaba como custodio, el cabo primero Ricardo Dur√°n;[145]
  • el 7 de noviembre, el Secretario de Hacienda Juan Alemann, fue ametrallado saliendo ileso.[146] [147]

En el mes de octubre de 1979, el Batall√≥n de Inteligencia 601 informaba que Montoneros se encontraba en una situaci√≥n de crisis interna debido a la ¬ęmaniobra de la contraofensiva¬Ľ realizada en el pa√≠s el mismo a√Īo.[148]

Consecuencias del terrorismo de Estado

"Dijimos Nunca M√°s": graffitti en Buenos Aires, 2006

Luego de la derrota en la Guerra de las Malvinas el gobierno militar se vio debilitado hasta el punto de tener que llamar a elecciones democr√°ticas sin condicionamiento alguno para el 30 de octubre de 1983. Pocos meses antes el gobierno militar dict√≥ la Ley 22.924 conocida como Ley de Autoamnist√≠a.[149] Esta ley fue un acto desesperado del gobierno militar en retirada y fue reiteradamente declarada inconstitucional incluso durante los meses finales del Proceso de Reorganizaci√≥n Nacional. El 15 de diciembre de 1983, cinco d√≠as despu√©s de asumir, el presidente Alfons√≠n envi√≥ al Congreso un proyecto de ley declarando nula la ley de auto-amnist√≠a y una semana despu√©s el proyecto fue sancionado como Ley N¬ļ 23.040, la primera ley de la nueva etapa democr√°tica.[150]

La CONADEP y el Informe Nunca M√°s

Artículo principal: Nunca Más

Tambi√©n el 15 de diciembre de 1983 el presidente Alfons√≠n cre√≥ la Comisi√≥n Nacional sobre la Desaparici√≥n de Personas (CONADEP), integrada por personalidades independientes como Ernesto Sabato, Magdalena Ruiz Gui√Īaz√ļ, Graciela Fern√°ndez Meijide,y Marshall Meyer entre otros, con la misi√≥n de relevar, documentar y registrar casos y pruebas de violaciones de derechos humanos, para fundar el juicio a las juntas militares.

En 20 de septiembre de 1984 la CONADEP produjo su famoso informe titulado ‚ÄúNunca M√°s‚ÄĚ y sus miembros concurrieron a entregarlo al presidente Alfons√≠n acompa√Īados de una multitud de 70.000 personas.[151]

Juicio a las Juntas Militares

22 de abril de 1985: se inicia el Juicio a las Juntas Militares
Artículo principal: Juicio a las juntas

Finalmente el mismo 15 de diciembre de 1983 Alfons√≠n sancion√≥ los decretos 157/83 y 158/83. Por el primero se ordenaba enjuiciar a los dirigentes de las organizaciones guerrilleras ERP y Montoneros; por el segundo se ordenaba procesar a las tres primeras juntas militares que dirigieron el pa√≠s desde el golpe militar del 24 de marzo de 1976 hasta la Guerra de las Malvinas de 1982, excluyendo as√≠ a la √ļltima junta que decidi√≥ entregar el poder a un gobierno elegido democr√°ticamente sin condicionamientos.

El 4 de octubre de 1984 la Cámara Federal de la Capital Federal (tribunal civil) tomó la decisión de desplazar al tribunal militar que estaba enjuiciando a las juntas para hacerse cargo directamente del juicio.

El fiscal fue Julio César Strassera y el fiscal adjunto Luis Gabriel Moreno Ocampo. El juicio se realizó entre el 22 de abril y el 14 de agosto de 1985. Se trataron 281 casos.

Los integrantes de la Cámara Federal de Apelaciones en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal que juzgó a las Juntas Militares fueron Jorge Torlasco, Ricardo Gil Lavedra, León Carlos Arslanián, Jorge Valerga Araoz, Guillermo Ledesma y Andrés J. D’Alessio.

El 9 de diciembre de 1985 se dict√≥ la sentencia condenando a Jorge Rafael Videla y Emilio Eduardo Massera a reclusi√≥n perpetua, a Roberto Eduardo Viola a 17 a√Īos de prisi√≥n, a Armando Lambruschini a 8 a√Īos de prisi√≥n y a Orlando Ram√≥n Agosti a 4 a√Īos de prisi√≥n. En cambio fueron absueltos Omar Domingo Rubens Graffigna, Leopoldo Fortunato Galtieri, Basilio Lam√≠ Dozo y Jorge Isaac Anaya.

Por las caracter√≠sticas que tuvo, la condena a las juntas militares realizada por un gobierno democr√°tico constituy√≥ un hecho sin precedentes en el mundo, que contrast√≥ fuertemente con las transiciones negociadas que tuvieron lugar en aquellos a√Īos en Uruguay, Chile, Brasil, Espa√Īa, Portugal y Sud√°frica.

Sublevaciones militares y leyes de Punto Final y Obediencia Debida

Las sublevaciones "carapintadas" presionaron por las leyes de impunidad
Artículos principales: Carapintadas, Ley de Punto Final y Ley de Obediencia Debida.

Durante esos a√Īos la democracia estuvo permanentemente amenazada por sectores de las Fuerzas Armadas que se negaban a aceptar el enjuiciamiento por violaciones a los derechos humanos durante el r√©gimen militar anterior. Para intentar mantener bajo control el descontento en las Fuerzas Armadas, en 1986 el Congreso sancion√≥ la Ley de Punto Final imponiendo un plazo de 60 d√≠as para procesar a acusados de delitos de lesa humanidad cometidos durante el gobierno militar.

La Ley de Punto Final no fue suficiente y en la Semana Santa de 1987 se produjo una gran rebeli√≥n militar encabezada por j√≥venes oficiales del ej√©rcito argentino que se denominaron ‚Äúcarapintadas‚ÄĚ. Al mismo tiempo que los jefes militares demostraban que no estaban dispuestos a obedecer las √≥rdenes del presidente Alfons√≠n y reprimir la insurrecci√≥n, millones de personas salieron a las calles para oponerse al alzamiento militar y la Confederaci√≥n General del Trabajo de la Rep√ļblica Argentina declar√≥ la huelga general en defensa del gobierno constitucional. Durante varios d√≠as el pa√≠s estuvo a borde de la guerra civil. La rebeli√≥n fue sofocada por una rama del ej√©rcito leal al presidente Alfons√≠n.

La crisis se consider√≥ superada el s√°bado 19 de abril, cuando Alfons√≠n as√≠ lo comunic√≥ en un discurso a la poblaci√≥n congregada en Plaza de Mayo, inmediatamente despu√©s de dialogar con los cabecillas de la insurrecci√≥n. Fue entonces cuando defini√≥ a los rebeldes como ¬ęH√©roes de Malvinas¬Ľ, y al terminar el discurso con un saludo de ¬ę¬°Felices Pascuas, la casa est√° en orden y no hay sangre en la Argentina!¬Ľ.[152] muchos lo consideraron como un acto de claudicaci√≥n y otros, en cambio, lo elogiaron por haber sabido evitar un enfrentamiento en el que hubiesen podido producirse muertes.[153] Alfons√≠n, sin poder militar para detener el golpe de estado, hab√≠a negociado con los l√≠deres militares "carapintadas" la garant√≠a de que no habr√≠a nuevos juicios contra militares por violaci√≥n de derechos humanos. Esas medidas se concretaron con la ley de Obediencia Debida y el reemplazo del teniente general H√©ctor R√≠os Ere√Ī√ļ por el teniente general Jos√© Dante Caridi, al mando del Ej√©rcito. Este √ļltimo, desde su cargo, defendi√≥ p√ļblicamente la dictadura y el Terrorismo de Estado.[154] Desde entonces hubo otras dos insurrecciones militares durante 1988 (18 de enero y 1 de diciembre) y un permanente estado de insubordinaci√≥n de las Fuerzas Armadas.

Las leyes de Punto Final y Obediencia Debida fueron objetos de fuertes cuestionamientos por parte de las organizaciones de derechos humanos, el movimiento estudiantil, y las fuerzas políticas progresistas.

Indultos

En 1989 y 1990 el presidente Carlos Menem indultó a los autores de delitos de lesa humanidad
Artículo principal: Indultos de Menem

El presidente Carlos Menem dictó varios decretos el 7 de octubre de 1989 y el 30 de diciembre de 1990, indultando entre otros a todos los autores de crímenes de lesa humanidad no beneficiados por las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida, incluidos los miembros de las juntas condenados y el ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz.[155]

Las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y los indultos a los jefes militares y guerrilleros ya condenados, concedidos por el presidente Carlos Menem en 1989, fueron conocidas como las leyes de impunidad.

A partir de 2004 gran cantidad de jueces comenzaron a declarar la inconstitucionalidad de los indultos de delitos de lesa humanidad, reabriéndose así las causas contra los indultados por esos crímenes. El 6 de septiembre de 2006, la Corte de Casación, máximo tribunal argentino en materia penal declaró por primera vez la inconstitucionalidad de un indulto .[156]

Nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y reapertura de juicios

El 21 de agosto de 2003 el Congreso sancionó la ley 25.779 declarando insanablemente nulas las leyes de Punto Final y Obediencia Debida.[157]

Poco después se reabrieron las causas por delitos de lesa humanidad cerradas en la década del '80. El 3 de agosto de 2006 se habían reabierto 959 causas penales en las que 211 acusados se encontraban con prisión preventiva.[158]

Entre las causas reabiertas se destacan algunas que involucran gran cantidad de represores denominadas "mega-causas". Entre ellas se destacan: las megacausas ESMA, I Cuerpo de Ejército, Regimiento de Infantería 9, Santiago del Estero, San Martín, Chaco, Mar del Plata, Misiones, Rosario, Santa Fe y Tucumán. (Ver el estado actual de estas causas)

Los juicios reabiertos est√°n generando nuevos elementos, pruebas de cr√≠menes que eran desconocidos y ni√Īos secuestrados que no estaban registrados. Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo declar√≥ que:

Conforme han pasado los a√Īos, la gente se ha sacudido el temor que sent√≠a, incluso en los a√Īos ochenta, despu√©s de que se restableci√≥ la democracia... Como resultado, los testimonios que estamos escuchando son m√°s completos y detallados que nunca. [159]

En el marco de la reapertura de los juicios el 19 de septiembre de 2006 se produjo una hist√≥rica sentencia condenando a Etchecolatz a reclusi√≥n perpetua, en la que el tribunal acept√≥ por primera vez la figura del "genocidio", como marco en el que se produjeron las violaciones de derechos humanos. Etchecolatz ya hab√≠a sido condenado a 23 a√Īos de prisi√≥n en 1986 por violaciones de los derechos humanos, pero fue liberado gracias a las normas de impunidad.[160] Al d√≠a siguiente Jorge L√≥pez, testigo clave en el caso desapareci√≥ sin dejar rastros.[161]

Previamente se hab√≠a dictado la primera sentencia contra el expolic√≠a Julio Sim√≥n, conocido como "El Turco Juli√°n", conden√°ndolo a 25 a√Īos de prisi√≥n por violaciones de los derechos humanos.[162]

Otros juicios

Juicio a la √ļltima Junta Militar

Los miembros de la √ļltima junta y el √ļltimo presidente fueron procesados por la redacci√≥n del llamado Documento Final sobre la Lucha contra la Subversi√≥n y el Terrorismo y la sanci√≥n de una ley de autoamnist√≠a. La raz√≥n jur√≠dica utilizada para abrir este juicio fue que con ese acto se encubri√≥ el secuestro de ni√Īos.[79]

Juicios por la verdad

Imagen frente a la ESMA, 2006

Como consecuencia de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, y los indultos decretados por el presidente Menem pr√°cticamente cesaron todas las investigaciones sobre delito cometidos durante el gobierno militar. Ello no solo dej√≥ impunes esos delitos, sino que tambi√©n cerr√≥ la posibilidad de conocer lo que hab√≠a sucedido con las v√≠ctimas, y en muchos casos incluso con los ni√Īos que a√ļn contin√ļan en poder de sus captores desconociendo su identidad.

Por esa razón algunos familiares iniciaron una serie muy peculiar de juicios que fueron conocidos como "juicios por la verdad". Los juicios por la verdad reclamaron a la justicia que reconozca:

"la inalienabilidad del derecho a la verdad y la obligaci√≥n del respecto al cuerpo y del derecho al duelo dentro del ordenamiento jur√≠dico argentino, as√≠ como tambi√©n el derecho a conocer la identidad de los ni√Īos nacidos en cautiverio y la obligaci√≥n del Estado argentino de investigar y castigar a los responsables" y que "arbitre las medidas necesarias para determinar el modo, tiempo y lugar del secuestro y la posterior detenci√≥n y muerte y el lugar del secuestro y la posterior detenci√≥n y muerte y el lugar de la inhumaci√≥n de los cuerpos de las personas desaparecidas".[163]

Varios tribunales aceptaron la procedencia de estos juicios que se caracterizaron por no buscar culpables sino por averiguar la verdad.

La significación de los juicios por la verdad ha sido precisada por el jurista marplatense Mario Portela como un mecanismo para reconstruir la memoria de Argentina:

"La reconstrucci√≥n de la memoria tiene mucho que ver con la dignidad humana", y que lo que se pretende con estos procesos judiciales - que son de car√°cter declarativo, no normativo - es "rescatar la dimensi√≥n humana, sacar al √°mbito p√ļblico lo que es privado, en una especie de catarsis", porque "nada mejor que el miedo, el esconderse, para el poder totalitario".[164]

De gran trascendencia fue la decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Lapacó (1999), impulsado por las organizaciones de derechos humanos argentinas, que reabrió un caso cerrado por la Corte Suprema y obligó al Estado argentino a seguir investigando.[165]

En los Juicios por la Verdad se descubrió, entre otras cosas, la existencia de redes de apropiación y tráfico de bebés a cuyas madres se ejecutaba.

Causas y megacausas en Argentina

Luego de que en 2003 la Corte Suprema de Justicia declarara la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad (Fallos:327:2312) y la inconstitucionalidad de las leyes de punto final y obediencia debida (Fallos: 328:2056), y de que contempor√°nemente el Congreso Nacional declarara nulas esas leyes mediante la Ley 25.779, se abrieron o reabrieron varias causas judiciales por violaciones de los derechos humanos cometidos durante el Proceso de Reorganizaci√≥n Nacional. En 2007 la Corte Suprema cre√≥ una Unidad de Asistencia y Seguimiento de dichas causas, estableciendo que exist√≠an 289 causas, que re√ļnen aproximadamente unos 1.000 procesos iniciados, con 556 personas procesadas (con sospecha de culpabilidad acreditada por semiplena prueba).

En algunos casos, las causas están reunidas en mega-causas debido a su interrelación por tratarse de delitos cometidos dentro de un mismo marco. En principio, las mega-causas no se elevan a juicio como un todo, sino por tramos, una vez que se van terminando las investigaciones. Para los delitos federales, la Argentina tiene un procedimiento penal en dos etapas: una primera etapa de investigación o instrucción de los crímenes realizada por un juez, y una segunda etapa encargada del juicio propiamente dicho, a cargo de un tribunal oral integrado por tres jueces.

Entre las causas m√°s importantes se encuentran:

  • Mega-causa ESMA[166]
    • V√≠ctimas: 719
    • Juzgado de Instrucci√≥n: N¬ļ 12
    • Expediente: 14217/03
    • Procesados: 49
    • Contenido: Enjuicia los delitos cometidos en la ESMA y est√° dividida en 10 tramos. Dentro de esta causa se enjuician los casos de las monjas francesas Alice Domon y L√©onie Duquet, las Madres de Plaza de Mayo secuestradas en la iglesia de Santa Cruz, la adolescente Dagmar Hagelin, el periodista Rodolfo Walsh, los secuestros de los beb√©s Victoria Donda y Juan Cabandi√©, entre muchas otras. Entre los imputados se encuentran Alfredo Astiz, Ricardo Miguel Cavallo, Jorge el tigre Acosta, Antonio Pern√≠as, Miguel Donda, Juan Carlos Rol√≥n, Alberto Radice.
    • Juicio oral: El 18 de octubre de 2007 se inici√≥ el primer juicio oral dentro de la mega-causa ESMA contra H√©ctor Febres. Sin embargo, durante su transcurso, el 10 de diciembre del mismo a√Īo, el acusado apareci√≥ muerto envenenado en su celda.[167]
  • Mega-causa Primer Cuerpo de Ej√©rcito[166]
    • V√≠ctimas: 582
    • Juzgado de Instrucci√≥n: N¬ļ 6
    • Expediente: 14216/03
    • Procesados:
    • Contenido: Incluye los delitos cometidos en los centros clandestinos de detenci√≥n (CCD) Vesubio, Atl√©tico, Banco, Olimpo, Automotores Orletti, as√≠ como en el Hospital Posadas, la Provincia de La Pampa. Entre los imputados se encuentran Julio el turco Sim√≥n, Ra√ļl Guglielminetti, Samuel Miara, Eufemio Uballes.

El sitio web del Poder Judicial de la Nación contiene un detalle individualizado de las causas, provincia por provincia, con indicación de los imputados y su estado procesal.[168]

Causa Operación Cóndor

Los delitos de lesa humanidad cometidos en el marco de la Operación Cóndor no resultaron alcanzados por las leyes de Punto Final y Obediencia Debida ni por los indultos del presidente Menem.

Por esa raz√≥n, en 1999 se abri√≥ una causa para investigar esos cr√≠menes, en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Per√ļ y Uruguay. Est√°n procesados 16 jefes militares por el secuestro y desaparici√≥n de 110 personas. En la causa se hab√≠a pedido la extradici√≥n del ex dictador chileno Augusto Pinochet, fallecido en 2006.[169]

Juicios en otros países

Italia

La idea de enjuiciar represores argentinos fuera del país se originó en Italia. En 1983 familiares de 100 italianos desaparecidos durante la dictadura argentina presentaron la primera denuncia en Roma.

En 1985 se inici√≥ un primer juicio que concluy√≥ el 6 de diciembre del 2000 con la condena a cadena perpetua de los generales Guillermo Su√°rez Mason y Santiago Omar Riveros, y a 24 a√Īos de c√°rcel a Juan Carlos Gerardi, Jos√© Luis Porchetto, Alejandro Puertas, H√©ctor Oscar Maldonado y Roberto Julio Rossin.[170]

En 2006 junio de este a√Īo, la justicia italiana inici√≥ otro juicio conocido como causa ESMA donde est√°n acusados Jorge Eduardo Acosta, Alfredo Astiz, Antonio Ba√Īen, y Emilio Massera.[170]

Francia

En Francia en 1990 el capitán Alfredo Astiz fue condenado a cadena perpetua por la Corte de Apelaciones de París por la muerte de las monjas francesas Léonie Duquet y Alice Domon.[171]

Espa√Īa
El juez espa√Īol Garz√≥n visita la ESMA.

En 1996 el Juzgado n¬ļ 5 de la Audiencia Nacional espa√Īola inici√≥ una investigaci√≥n por los delitos de terrorismo y genocidio contra espa√Īoles durante la dictadura militar en Argentina. En estas causas se encuentran imputados decenas de represores argentinos para los que se ha solicitado extradici√≥n.[172] En ese marco en 2005 fue condenado el represor Adolfo Scilingo a 640 a√Īos de prisi√≥n.[173]

En 1997 el juez espa√Īol Baltasar Garz√≥n solicit√≥ la detenci√≥n y extradici√≥n de 45 militares argentinos y un civil a quienes proces√≥ por genocidio, terrorismo de Estado y someter a torturas a presos pol√≠ticos durante el r√©gimen de facto que gobern√≥ en Argentina entre 1976 y 1983. Entre ellos se encuentra Jorge Anaya.[174] El pedido fue rechazado varias veces por el gobierno argentino alegando el principio de territorialidad.

El 27 de julio de 2003 el presidente N√©stor Kirchner mediante el Decreto 420/03 modific√≥ el criterio de rechazo de las extradiciones sustentado hasta ese momento ordenando "obligatoriedad del tr√°mite judicial" solicitado por la Justicia espa√Īola, y abriendo as√≠ el camino a la extradici√≥n efectiva de los militares requeridos.[175]

En agosto de 2003 el entonces presidente de Espa√Īa Jos√© Mar√≠a Aznar orden√≥ no continuar con el proceso de extradici√≥n de los solicitados por cr√≠menes durante el gobierno de facto en Argentina. Esta decisi√≥n fue anulada por la Corte Suprema de Espa√Īa en 2005,[76] ordenando continuar adelante con las extradiciones solicitadas por Garz√≥n.

En Espa√Īa tambi√©n se encuentra detenido el ex militar (marino) Ricardo Miguel Cavallo quien se desempe√Ī√≥ en la ESMA. Durante varios a√Īos se desarroll√≥ una fuerte lucha judicial para evitar que pueda ser juzgado en Espa√Īa, sosteniendo la defensa que deb√≠a ser enjuiciado en Argentina. En diciembre de 2005 la justicia espa√Īola decidi√≥ que Cavallo ser√° enjuiciado en ese pa√≠s, pero el tribunal supremo revoc√≥ su regreso en julio de 2007. En enero de 2006 la Fiscal√≠a pidi√≥ una pena m√≠nima de 13.332 a√Īos de c√°rcel para Cavallo por genocidio.[176]

Alemania

En 1983 un grupo de familiares de los desaparecidos alemanes o descendientes de alemanes en Argentina presentó en Argentina un habeas corpus conjunto por la desaparición de 48 alemanes y de origen alemán que nunca tuvo respuesta por parte de las autoridades judiciales del país.

El 31 de enero de 1983, algunos de los familiares de los desaparecidos alemanes, como Idalina R. de Tatter y Mar√≠a Christina Bogado Tatter, denunciaron al Ministro alem√°n de Relaciones Exteriores, Hans Dietrich Genscher, por denegaci√≥n de auxilio solicitado en caso de necesidad urgente. Ellas fundamentaron la denuncia presentando como ejemplo los secuestros y desaparici√≥n forzada de Jorge Federico Tatter, secuestrado de su domicilio el 15 de octubre de 1976 y de Claudio Manfredo Zieschank, secuestrado de su centro de pr√°cticas pre-profesionales en Buenos Aires el 26 de marzo de 1976. Los familiares de los desaparecidos explicaron el desinter√©s del gobierno federal alem√°n de Relaciones Exteriores en prestar ayuda a los secuestrados por la dictadura militar Argentina. Esta denuncia fue archivada muy pronto por la Fiscal√≠a de Bonn. En mayo de 1998, los familiares de los desaparecidos alemanes volvieron a realizar en Alemania una denuncia penal por los secuestros o desaparici√≥n forzada de Betina Ehrenhaus, Marcelo Weisz, Jorge Federico Tatter y Gerardo Coltzau, durante los a√Īos de la √ļltima dictadura militar Argentina. M√°s tarde denunciaron los secuestros y homicidios de Elisabeth Kaesemann y Claus Zieschank, contando para esto con el apoyo de la Coalici√≥n contra la Impunidad.

En el 2006 algunas de las causas denunciadas se encontraban en investigaci√≥n, sin condenados. La Fiscal√≠a y el Tribunal de N√ļremberg solicitaron la captura y extradici√≥n de seis altos oficiales argentinos, entre ellos el ex presidente de facto Jorge Rafael Videla, as√≠ como el ex almirante Emilio Eduardo Massera, los generales Juan Bautista Sasiain y Franco Luque, y el coronel Pedro Alberto Duran S√°enz.[177] [178]

Las marchas por los derechos humanos

Marcha por los derechos humanos en el 30¬ļ aniversario del golpe.

El 30 de abril de 1977 las Madres de Plaza de Mayo realizaron la primera ronda alrededor de la Pirámide de Mayo en Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno. La costumbre de realizar una ronda se originó en la orden de las fuerzas policiales de que debían "circular". A partir de ese día las rondas se realizan cada jueves.

Desde los √ļltimos a√Īos del gobierno militar las marchas convocadas por las organizaciones de derechos humanos comenzaron a convocar a grandes cantidades de personas, entre las que se destacan los j√≥venes. Estas marchas multitudinarias han desempe√Īado un papel muy importante en el desarrollo de una conciencia favorable hacia los derechos humanos y la memoria.

Entre las grandes marchas pueden destacarse la 1¬™ Marcha de la Resistencia el 10 y 11 de diciembre de 1981,[179] la Marcha por la Vida el 5 de octubre de 1982,[180] la 2¬™ Marcha de la Resistencia, el 9 y 10 de diciembre de 1982,[181] la del 20 de septiembre de 1984 acompa√Īando a la CONADEP para entregar el Informe ‚ÄúNunca M√°s‚ÄĚ al presidente Alfons√≠n,[151] la del 26 de abril de 1985 cuando se inici√≥ el Juicio a las Juntas, la del 20¬ļ Aniversario del golpe militar el 23 y 24 de marzo de 1996, la del 24 de marzo de 2006 (30¬ļ Aniversario del golpe).[182]

Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF)

Inmediatamente después de recuperada la democracia y que entrara en funcionamiento la CONADEP comenzaron a realizarse exhumaciones porque se sospechaba que muchas de las tumbas NN podrían estar ocultando desaparecidos asesinados sin identificar. Pronto fue evidente que se necesitaban métodos científicos para reconstruir la memoria. La CONADEP y las Abuelas de Plaza de Mayo tomaron la iniciativa y viajaron a Estados Unidos donde recibieron el decisivo apoyo de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia. Se creó una base de datos genéticos en el Hospital Durand de Buenos Aires, y un equipo de antropólogos forenses organizados por Clyde Snow con gran audacia.[183] Sobre esta base en 1986 se creó el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), como una organización no gubernamental y sin fines de lucro.[184] [185]

El EAAF desarrolló un método de investigación organizado en tres etapas:

  1. Una etapa preliminar de recopilación de fuentes escritas y orales del desaparecido o desaparecida;
  2. Una etapa de análisis de la documentación y registros que tiene como fin establecer donde pueden encontrarse los restos;
  3. Una etapa arqueológica, similar a la arqueología clásica en un contexto médico legal. En esta etapa se utilizan también las técnicas de investigación genética a través del ADN.

Hasta el 2000 el EAAF había logrado identificar los restos de 60 personas, mientras que había otros 300 casos que se continuaban investigando.[184] [185]

Museos y Espacios de la Memoria

La ESMA convertida en ¬ęespacio para la memoria¬Ľ

Desde 1984 existieron varios proyectos para crear instituciones, casas o museos en los que se pudiera organizar la memoria del Terrorismo de Estado en Argentina, pero por más de una década los mismos fracasaron o no se consolidaron.

En Rosario la Municipalidad cre√≥ el Museo de la Memoria, dependiente de la Secretar√≠a de Cultura, por ordenanza el 26 de febrero de 1998. Inici√≥ sus actividades el 30 de marzo del a√Īo 2001. El museo dedica una atenci√≥n especial al accionar del II Cuerpo de Ej√©rcito, que tuvo su sede en la ciudad de Rosario desde donde se dise√Ī√≥ el plan represivo sobre seis provincias. Es el primero de Argentina.[186]

En el a√Īo 2000 se sancion√≥ la Ley 392/2000 de la Ciudad de Buenos Aires que estableci√≥ que el edificio de la ESMA fueran destinados a la sede de un futuro museo. El 24 de marzo de 2004 se firm√≥ un convenio entre el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y el Estado Nacional para trabajar conjuntamente en la construcci√≥n de un ‚ÄúEspacio para la Memoria y para la Promoci√≥n y Defensa de los Derechos Humanos‚ÄĚ, que funcionar√≠a en el predio de la ESMA. finalmente este proyecto se concret√≥ el 20 de noviembre del 2007, cuando el Gobierno nacional inaugur√≥ oficialmente el predio.[187] Asimismo, el 22 de agosto del 2007 se inaugur√≥ en la ciudad de Trelew, provincia de Chubut, el "Centro Cultural por la Memoria" en el predio conocido como "Aeropuerto Viejo de Trelew", donde el 15 de agosto de 1972 depusieron las armas 19 militantes de distintas organizaciones armadas (FAR, ERP y Montoneros), luego de la fuga del penal de Rawson, y que fueron fusilados por la Armada Argentina en la Base Almirante Zar el 22 del mismo mes, en la denominada "Masacre de Trelew".

24 de marzo de 2007: recuperaci√≥n del CCD ¬ęLa Perla¬Ľ para crear un espacio para la memoria.

Otros centros clandestinos de detención también han sido expropiados o propuestos para constituirse en espacios de memoria, como el sitio donde estaba el Club Atlético, el Olimpo, el CCD ubicado en la calle Virrey Cevallos 630 de Buenos Aires, la ex Jefatura de Policía en Rosario, la Mansión Seré en Morón (Gran Buenos Aires), etc.

Tambi√©n en la Ciudad de Buenos Aires se decidi√≥ construir el Parque de la Memoria frente al Aeroparque. En 2006 estaba parcialmente construida. En C√≥rdoba, el 24 de marzo de 2007 el gobierno nacional entreg√≥ el CCD ¬ęLa Perla¬Ľ para crear un espacio para la memoria.

Autocrítica de las Fuerzas Armadas y el papel del general Balza

A partir de la recuperación de la democracia el 10 de diciembre de 1983, comenzó a hablarse de la necesidad que las Fuerzas Armadas rechazaran los métodos criminales de acción. El hecho tenía importancia para que las Fuerzas Armadas pudieran integrarse como parte del Estado de derecho.

El primer acto en ese sentido fue realizado en diciembre de 1985 por el entonces Jefe del Estado Mayor Conjunto, brigadier general Teodoro Waldner (Fuerza A√©rea), en el Colegio Militar en ocasi√≥n del egreso de los nuevos oficiales, con la presencia del presidente Ra√ļl Alfons√≠n.[188]

La autocrítica del brigadier general Waldner fue elogiada por diversos sectores de la vida nacional, pero al mismo tiempo otros altos mandos de las Fuerzas Armadas reivindicaban la legitimidad del accionar durante el Terrorismo de Estado.

La sucesión de presiones, planteos y levantamientos militares desde 1985, que lograron frenar el enjuiciamiento de los responsables de crímenes de lesa humanidad y luego indultar a los condenados, abrió nuevamente sospechas sobre el verdadero pensamiento de las Fuerzas Armadas respecto a los derechos humanos.

En ese marco histórico, en abril de 1995, durante la presidencia de Carlos Menem, el general Martín Balza, en ese momento Jefe del Ejército, se presentó en un importante programa televisivo para leer una declaración. Esa declaración de Balza está considerada como la primera autocrítica profunda de las Fuerzas Armadas. El general Balza dijo entonces entre otras:

Sin buscar palabras innovadoras, sino apelando a los viejos reglamentos militares, aprovecho esta oportunidad para ordenar una vez m√°s al Ej√©rcito, en presencia de toda la sociedad: nadie est√° obligado a cumplir una orden inmoral o que se aparte de las leyes o reglamentos militares. Quien lo hiciera incurre en una conducta viciosa, digna de la sanci√≥n que su gravedad requiera. Sin eufemismos, digo claramente: delinque quien vulnera la Constituci√≥n Nacional. Delinque quien imparte √≥rdenes inmorales. Delinque quien para cumplir un fin que cree justo emplea medios injustos e inmorales. La comprensi√≥n de estos aspectos esenciales hace a la vida republicana de un Estado...Comprender esto, abandonar definitivamente la visi√≥n apocal√≠ptica, la soberbia, aceptar el disenso y respetar la voluntad soberana, es el primer paso que estamos transitando desde hace a√Īos, para dejar atr√°s el pasado, para ayudar a construir la Argentina del futuro, una Argentina madurada en el dolor, que pueda llegar alg√ļn d√≠a al abrazo fraterno. Si no logramos elaborar el duelo y cerrar las heridas no tendremos futuro. No debemos negar m√°s el horror vivido, y as√≠ poder pensar en nuestra vida como sociedad hacia delante, superando la pena y el sufrimiento. (versi√≥n completa en Wikisource)

Con posterioridad el propio General Balza realizó varias ampliaciones de la autocrítica del Ejército en 1998[189] y 1999.[190] Como consecuencia de ello fue expulsado del Círculo Militar, la asociación civil más importante con las que cuentan los militares en Argentina.[191]

El 3 de marzo de 2004, con motivo de la decisi√≥n del presidente N√©stor Kirchner de establecer un museo de la memoria en la ESMA, el Jefe de la Armada Argentina, almirante Jorge Godoy, realiz√≥ una importante autocr√≠tica sobre el papel desempe√Īado por la fuerza bajo su mando durante el Terrorismo de Estado, declarando entre otras cosas:

El actual personal que ha sufrido y sufre un inmerecido escarnio por causas imputables a quienes mal dirigieron y controlaron, desde la conducción política y operativa, el empleo de la fuerza del Estado;... Quiera Dios que efectivamente la cesión de este inmueble ayude al mejor entendimiento social, al pleno imperio de la justicia y los derechos humanos, al progreso del país y al bienestar de todos sus habitantes. Que por su fruto se obtenga la ansiada reconciliación que debe emerger necesariamente entre el Estado, sus instituciones y su pueblo. (Versión completa en Wikisource)

La autocrítica militar abrió paso también para las autocríticas de otros sectores de la sociedad argentina respecto de su conducta durante el Terrorismo de Estado como las organizaciones guerrilleras ERP y Montoneros.[192]

Por su parte la Iglesia católica publicó una carta el 27 de abril de 1996 firmada por los obispos donde piden perdón por la participación de hijos de la Iglesia en la guerrilla y en la represión de la dictadura militar:

Imploramos perd√≥n a Dios nuestro Se√Īor por los cr√≠menes cometidos entonces, especialmente por los que tuvieron como protagonistas a hijos de la Iglesia, sean los enrolados en la guerrilla revolucionaria, sean los que detentaban el poder del Estado o integraban las fuerzas de seguridad. Tambi√©n por todos los que, deformando la ense√Īanza de Cristo, instigaron a la violencia guerrillera o a la represi√≥n inmoral.[193]

Conmemoración del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

La Ley 25.653 del 22 de agosto de 2002 estableci√≥ que el 24 de marzo ser√≠a considerado el D√≠a Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, para conmemoraci√≥n de las v√≠ctimas de la √ļltima dictadura militar.

En 2006 la Ley 26.085 declaró el día 24 de marzo feriado nacional. La intención de la ley es crear un día de memoria y reconocerlo como día tradicional de movilización por los derechos humanos. La medida generó apoyos y críticas entre los partidos políticos y las organizaciones de derechos humanos.[194]

Interpretaciones históricas

Las interpretaciones sobre la represi√≥n terrorista desatada por el Estado argentino han generado y contin√ļan generando acalorados debates. En general puede decirse que hay cuatro grandes grupos de interpretaciones:

  • represi√≥n por medio de terrorismo de Estado;
  • teor√≠a de los dos demonios;
  • guerra de contrainsurgencia;
  • guerra civil revolucionaria.

Represión por medio de terrorismo de Estado

Las organizaciones de derechos humanos y los partidos progresistas, de izquierda y de centro-izquierda, sostienen que se trat√≥ lisa y llanamente de un proceso represivo de opositores ejecutado mediante un plan sistem√°tico y predise√Īado de terrorismo de Estado. Dentro de este enfoque algunos sostienen que el golpe militar de 1976 tienen una continuidad de creciente violencia represiva con los golpes de 1930, 1955, 1962 y 1966 contra los gobiernos democr√°ticos.

Teoría de los dos demonios

Otros sectores sostienen que las Fuerzas Armadas, por un lado, y las organizaciones guerrilleras, por el otro, ejercieron actos de violencia terrorista, que no solo afectaron al bando al que dec√≠an combatir, sino a decenas de miles de ciudadanos que no hac√≠an uso de la violencia. Esta interpretaci√≥n, sugerida originalmente por el ex-presidente argentino Ra√ļl Alfons√≠n, ha sido denominada por sus cr√≠ticos como ¬ęla teor√≠a de los dos demonios¬Ľ.

El pr√≥logo original del libro Nunca m√°s. Informe de la Comisi√≥n Nacional sobre la Desaparici√≥n de Personas, presidida por el escritor argentino Ernesto S√°bato, empieza diciendo: ¬ęDurante la d√©cada del 70 la Argentina fue convulsionada por un terror que proven√≠a tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda, fen√≥meno que ha ocurrido en muchos otros pa√≠ses. As√≠ aconteci√≥ en Italia, que durante largos a√Īos debi√≥ sufrir la despiadada acci√≥n de las formaciones fascistas, de las Brigadas Rojas y de grupos similares. Pero esa naci√≥n no abandon√≥ en ning√ļn momento los principios del derecho para combatirlo, y lo hizo con absoluta eficacia, mediante los tribunales ordinarios, ofreciendo a los acusados todas las garant√≠as de la defensa en juicio; y en ocasi√≥n del secuestro de Aldo Moro, cuando un miembro de los servicios de seguridad le propuso al General Della Chiesa torturar a un detenido que parec√≠a saber mucho, le respondi√≥ con palabras memorables: "Italia puede permitirse perder a Aldo Moro. No, en cambio, implantar la tortura".¬Ľ[195] La investigadora Elizabeth Jelin afirma respecto de dicho pr√≥logo que ¬ęall√≠ se habla de las dos violencias, pero no en t√©rminos de equivalencias (interpretaci√≥n habitual -a mi modo de ver equivocada- que dio lugar a la "teor√≠a de los dos demonios") sino en t√©rminos de "escalada de violencias": hubo una violencia guerrillera que despert√≥ una represi√≥n mucho m√°s brutal. Y se trataba de un momento en que el clima pol√≠tico-cultural era de condena a la violencia¬Ľ.[196]

Guerra de contrainsurgencia

Los sectores que defienden el accionar de las Fuerzas Armadas durante entre 1976 y 1983, sostienen que se trataba de una guerra, que no obedecía a las reglas de la guerra tradicional.[197] Dentro de esta concepción las violaciones de derechos humanos son consideradas como excesos habituales en toda guerra, pasibles de ser amnistiados. Dentro de esta interpretación algunos sectores sostienen que las Fuerzas Armadas combatían una agresión marxista-leninista en el contexto de la Guerra Fría, mientras que otros sectores sostienen que simplemente se combatía al terrorismo.

El 22 de diciembre de 2010, Jorge Rafael Videla, m√°ximo responsable del terrorismo de Estado, fue condenado a prisi√≥n perpetua en una c√°rcel com√ļn. Un d√≠a antes de la sentencia, Videla volvi√≥ a insistir que en la Argentina hubo una ¬ęguerra interna¬Ľ.[198] Sin embargo, uno de los testigos claves en el juicio, Carlos Raimundo Moore, dijo que para 1975 las organizaciones guerrilleras ya no exist√≠an en la Argentina.[199]

Guerra civil revolucionaria

Los sectores vinculados con las organizaciones guerrilleras suelen sostener también que se trató de una guerra civil revolucionaria.[200] En mucho casos cuestionan la comisión de crímenes de guerra por parte de las Fuerzas Armadas y de delitos de lesa humanidad contra combatientes y no combatientes.

Impacto cultural

El impacto de la época del terrorismo de Estado en Argentina sobre la cultura ha sido considerable, tanto dentro como fuera del país.

Por una parte la poblaci√≥n en l√≠neas generales y la juventud en particular, se sinti√≥ fuertemente afectada por los horrores revelados por las investigaciones realizadas una vez ca√≠do el gobierno militar. Los derechos humanos, la paz y la democracia, como ideales sociales, adquirieron una valoraci√≥n m√°xima en la sociedad argentina. Los programas educativos, en escuelas, colegios y universidades incluyeron la ense√Īanza de las violaciones de derechos humanos durante la dictadura militar, denominada expl√≠citamente con ese t√©rmino.

En el campo artístico puede decirse que el terrorismo de Estado ha impactado todas las áreas. Algunos artistas en los cuales ha impactado especialmente son Mercedes Sosa, León Gieco , Víctor Heredia, Charly García, Litto Nebbia , Juan Carlos Distéfano, Juan Gelman, León Ferrari, María Elena Walsh, etc.

Cine

La historia oficial (1984) trata el tema de los ni√Īos desaparecidos.

Entre las películas realizadas sobre la temática del Terrorismo de Estado en la Argentina pueden mencionarse:

M√ļsica

Madres de los desaparecidos
Medianoche, nuestros hijos e hijas
fueron cortados y arrancados de nosotros
Escuchen sus latidos
Escuchamos sus latidos
En el viento escuchamos su risa
En la lluvia
vemos sus l√°grimas
Escuchen sus latidos
Escuchamos sus latidos
La noche cuelga como un prisionero
Extendiéndose negra y azul
Escuchen sus latidos
Escuchamos sus latidos
En los √°rboles
nuestros hijos est√°n desnudos
A través de las paredes
Nuestras hijas lloran
vean sus l√°grimas en la lluvia que cae
U2: "Mothers of The Dissapeared" (Madres de los desaparecidos)
√Ālbum The Joshua Tree (1987)

Durante la dictadura militar muchos artistas estuvieron prohibidos e incluidos en listas negras. Luego de la derrota en la Guerra de las Malvinas y la apertura del proceso electoral, los artistas censurados comenzaron a retornar a los escenarios. Muchos de esos recitales se convirtieron en acontecimientos culturales como los de Mercedes Sosa en el Teatro Opera en 1982,[201] Joan Manuel Serrat en el Luna Park en 1983,[202] y los de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés en Obras en 1984.[203]

Existen algunas obras musicales que han sido paradigm√°ticas del Terrorismo de Estado, como las canciones:

Televisión

Entre los programas de televisión que han abordado el tema del Terrorismo de Estado en Argentina se destacan:

Escultura y monumentos

Homenaje a los desaparecidos, escultura ubicada donde estuvo el CCD Club Atlético, Paseo Colón 1200, Buenos Aires

Se han levantado esculturas en todas partes del país con el fin de expresar los sentimientos despertados por el Terrorismo de Estado. Algunas de ellas son:

  • Plaza Francia Trenque Lauquen (Provincia de Buenos Aires): cuatro esculturas en memoria de los desaparecidos: "Fragmentos y esfera" de Ferruccio Polacco, "Esencial" de Carlos Cornejo, "Retrato de un tiempo" de Juan Alfredo Percivalle e "Im√°genes" de Luis Jim√©nez.[228]
  • Parque de la Memoria de Buenos Aires (Ciudad de Buenos Aires):
    • Monumento a las V√≠ctimas del Terrorismo de Estado (en construcci√≥n en octubre de 2006). Dise√Īado como un sendero-rampa con la forma de una herida gigantesca en el c√©sped en direcci√≥n al R√≠o de la Plata en donde estar√°n los nombres de cada uno de los desaparecidos y asesinados.
    • 18 esculturas conmemorativas: doce de ellas elegidas por concurso y otras seis pertenecientes a artistas con un compromiso especial con la lucha por los derechos humanos. Las esculturas pertenecen a Claudia Fontes (Retrato de Pablo M√≠guez), Marie Orensanz (Pensar es un hecho revolucionario), Clorindo Testa (Sin t√≠tulo), Marjetica Potrc (La casa de la historia), Nicol√°s Guagnini (30.000), Germ√°n Botero (Huaca), Norberto G√≥mez (Torres de la memoria), Grupo de arte callejero (Carteles de la memoria), Nuno Ramos (Olimpo), Juan Carlos Dist√©fano (Por gracia recibida), Per Kirkeby (Memoria espacial), Jenny Holzer (Sin t√≠tulo), Rini Hurkmans ( Piet√† de Argentina), Leo Vinci (Presencia), Roberto Aizenberg (Sin t√≠tulo) Magdalena Abakanowicz (Figuras caminando), Dennis Oppenheim (Monumento al escape) y William Tucker (Victoria). En octubre de 2006 se hab√≠an colocado las esculturas de Aizenberg, Oppenheim y Tucker.
  • Puerto Madero (Ciudad de Buenos Aires): Escultura en memoria de los trabajadores portuarios desaparecidos: Eduardo De Pedro, Jos√© Manuel Moreno, Francisco Pana, Rub√©n Correa y Osvaldo Camarotti. Realizada por Omar Gasparini. Ubicada en el Boulevard Azucena Villaflor.
  • Iglesia de San Patricio, Belgrano (ciudad de Buenos Aires): Camino de los Palotinos, monumento obra de Roberto Frangella, en recuerdo de los religiosos asesinados en la Masacre de San Patricio.

También existen emotivas esculturas populares, anónimas o colectivas, que en general han sido colocadas en los centros clandestinos de detención. Entre ellas se destacan la columna rodeada de cuerpos que emerge de las profundidades del CCD Club Atlético, o las esculturas colocadas en las rejas de la ESMA.

Pintura

Entre las obras artísticas relacionadas con el Terrorismo de Estado se destaca Identidad, un complejo de fotos y espejos realizado por trece artistas argentinos a pedido de las Abuelas de Plaza de Mayo. Entre los artistas se encuentran Carlos Alonso, Nora Aslan, Mireya Baglietto, Remo Bianchedi, Diana Dowek, León Ferrari, Rosana Fuertes, Carlos Gorriarena, Adolfo Nigro, Luis Felipe Noé, Daniel Ontiveros, Juan Carlos Romero y Marcia Schvartz.

Literatura

Poema Carta Abierta de Juan Gelman (fragmento)

deshij√°ndote mucho
deshij√°ndome
busc√°ndote por tu suavera
paso mi padre solo de vos
pasa
la voz secreta que tejés
paciente
como desalmadura de mi estar
¬Ņni√Īito que pas√°s volando por
los trabajos grandísimos?
¬Ņatando?
¬Ņdesatando?
¬Ņatando para
que no me quepa en vos?
¬Ņme fuese afuera
de este dolor?
¬Ņa d√≥nde?
¬Ņqu√© pa√≠s
sangr√°s
para que sangre carnemente?
¬Ņpor d√≥nde and√°s
tristísimo de tibio?

incluido en el libro Citas y Comentarios (1982), originado en el asesinato de su hijo

Entre las obras literarias relacionadas con el terrorismo de Estado se pueden mencionar:

Teatro

Artículo principal: Teatro Abierto

En 1981 se produjo el Movimiento del Teatro Abierto, una reacci√≥n cultural contra la dictadura militar que tuvo una amplia influencia en la poblaci√≥n. Teatro Abierto fue organizado por un grupo de gente del teatro integrado por Osvaldo Drag√ļn, Roberto Cossa, Jorge Rivera L√≥pez, Luis Brandoni y Pepe Soriano, apoyados por Adolfo P√©rez Esquivel, reci√©n elegido Premio Nobel de la Paz y Ernesto Sabato.[230] El movimiento se inici√≥ en el Teatro Picadero ubicado en la cortada Rauch de la ciudad de Buenos Aires, que por esa raz√≥n fue mandado a quemar obviamente por el gobierno militar. Teatro Abierto se movi√≥ entonces al Teatro Tabaris.[231]

El ciclo se repiti√≥ en 1982, en 1983 (con el lema de ¬ęganar la calle¬Ľ), y en 1984 (el ¬ęteatrazo¬Ľ). Entre las obras de aquellos ciclos pueden mencionarse Gris de Ausencia (1981) de Roberto Cossa, Tercero Incluido (1981) de Eduardo Pavlovsky, Oficial Primero (1982) de Carlos Somigliana.

Teatro Abierto influy√≥ en el resto de las actividades art√≠sticas organiz√°ndose actividades similares en otrosn campos como Danza Abierta, M√ļsica Siempre, Libro Abierto, Poes√≠a Abierta, Tango Abierto o Folclore Abierto, tanto en la capital como en algunas provincias.[230]

Referencias

  1. ‚ÜĎ Una duda hist√≥rica: no se sabe cu√°ntos son los desaparecidos. 16 de octubre de 2003
  2. ‚ÜĎ Proyectos Desaparecidos. Por la Memoria, la Verdad y la Justicia. Militares Muertos Durante la Guerra Sucia.
  3. ‚ÜĎ Estrategia mirista de 1967: la v√≠a armada, por Carlos Sandoval Ambiado, Chile Vive
  4. ‚ÜĎ Seg√ļn el periodista Carlos Manuel Acu√Īa, los integrantes de Uturuncos proven√≠an de la Juventud Peronista y, bregaban por el retorno de Per√≥n al pa√≠s. "Uturuncos", La Naci√≥n.
  5. ‚ÜĎ Ortega Pe√Īa, Rodofo y Duhalde, Eduardo Luis, Felipe Vallese proceso al sistema. A 40 a√Īos la lectura del crimen, p√°g. 11, Buenos Aires, 2002, Editorial Punto Cr√≠tico.
  6. ‚ÜĎ En 1930 desapareci√≥ el anarquista Joaqu√≠n Penina, a quien algunos se√Īalan que el primer desaparecido. Penina habr√≠a sido fusilado clandestinamente durante la dictadura de Jos√© F√©lix Uriburu y su cuerpo nunca fue encontrado. En 1955 desapareci√≥ el comunista Juan Ingallinela, tambi√©n a veces considerado como el primer desaparecido. El cuerpo de Ingallinela nunca fue encontrado, aunque posteriormente el oficial Tixie reconoci√≥ su tortura y posterior asesinato. La sentencia de la C√°mara del Crimen en el expediente "Loz√≥n, Francisco E. y otros" est√° publicada en Revista Jur√≠dica Argentina La Ley tomo 119 p√°g. 66. Fueron juzgados y condenados por ese hecho los comisarios F√©lix Monz√≥n y Francisco Loz√≥n y sus ayudantes Luis Tixie, Fortunato Desimone, Arturo Lleonart y Santos Barrera. Bardini, Roberto en Requiem por Juan Ingallinella. Osvaldo Bayer en Los anarquistas expropiadores, Sim√≥n Radowitzky y otros ensayos (p√°g. 76, Buenos Aires, 1975, Editorial Galerna), hace referencia a un caso de desaparici√≥n forzada en perjuicio de los militantes anarquistas Miguel Arc√°ngel Roscigna, Andres V√°zquez Paredes y Fernando Malvicini que habr√≠a ocurrido en 1937, pero omite totalmente la menci√≥n de fuentes que referencien la informaci√≥n.
  7. ‚ÜĎ w:pt:Golpe Militar de 1964
  8. ‚ÜĎ O'Donnell, Guillermo (1982). El Estado burocr√°tico autoritario, triunfos, derrotas y crisis. Buenos Aires:Editorial de Belgrano
  9. ‚ÜĎ La consigna, por Eva Giberti, P√°gina 12, 25 de marzo de 2002
  10. ‚ÜĎ a b [1] Guerrillas and Generals:The Dirty War in Argentina.
  11. ‚ÜĎ Seg√ļn una revista noticiera estadounidense, en una investigaci√≥n de ese a√Īo bajo el titulo "El T√≠o in Trouble", hab√≠an en Argentina 30.000 miembros del ERP afiliados al terrorismo marxista. Time Magazine, 11 de junio, 1973.El historiador Nicol√°s M√°rquez por otra parte, en su libro sobre el ERP titulado ‚ÄúEl Vietnam argentino‚ÄĚ, llega a la conclusi√≥n de que el ERP contaba con 7.200 miembros.
  12. ‚ÜĎ Lipcovich, Pedro (2006). ¬ęMirta Misetich: El valor y la piedad¬Ľ. P√°gina/12 (Suplemento Aniversario). http://www.pagina12.com.ar/especiales/19aniversario/18.htm. Consultado el 7 de julio de 2010. 
  13. ‚ÜĎ ¬ęCasi 600 presos pol√≠ticos, muchos condenados de terrorismo de guerrillas, fueron liberados de la c√°rcel el s√°bado y el nuevo gobierno peronista de Argentina anunci√≥ que los trabajadores podr√≠an recibir un incremento salarial de emergencia¬Ľ, informaron los diarios extranjeros: s√°bado, 26 de mayo de 1973 Sarasota Herald Tribune. 26/05/1973
  14. ‚ÜĎ Time Magazine, 11 de junio, 1973 El 25 de marzo de 1973 el ERP cop√≥ la central nuclear Atucha.
  15. ‚ÜĎ C√≥mo fue el asesinato del general Prats en la Argentina Diario Clar√≠n 12 de mayo de 2000
  16. ‚ÜĎ En el juicio en Estados Unidos por el asesinato de Orlando Letelier, Michael Townley confes√≥ su participaci√≥n en el atentado que cost√≥ la vida a los Prats. Seg√ļn Townley fue el mayor Pedro Espinoza, segundo en la DINA, y el coronel Ra√ļl Iturriaga Neumann, jefe del aparato exterior, quienes en una conversaci√≥n amistosa le solicitaron acabar con Prats, bajo el argumento de que este pod√≠a apoyar un levantamiento contra el r√©gimen militar en el sur de Chile. Familia Prats valora declaraci√≥n de Townley ante juez chileno La Naci√≥n (Chile) 2 de agosto de 2005
  17. ‚ÜĎ Por las sendas argentinas: el PRT-ERP, la guerrilla marxista, Pablo A. Pozzi, p√°gina 280, Imago Mundi, 2004.
  18. ‚ÜĎ Historia del peronismo III(1956-1983) la violencia. Por Hugo Gambini. pp. 343-344.
  19. ‚ÜĎ .Condor legacy haunts South America, BBC, June 8, 2005
  20. ‚ÜĎ ARGENTINA: Edging Closer to Open Chaos. Revista TIME. 29 de marzo de 1976.
  21. ‚ÜĎ Guerrillas and Generals: The Dirty War in Argentina. Por Paul H. Lewis. P√°gina 125. Greenwood Publishing Group, 2002.
  22. ‚ÜĎ Informe CIDH, 1979
  23. ‚ÜĎ a b Balza, Mart√≠n Antonio (2005). Memorias de un general retirado, II Congreso Internacional sobre V√≠ctimas del Terrorismo, Colombia, 2005
  24. ‚ÜĎ UNICEF Innocenti Research Centre
  25. ‚ÜĎ http://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-132249-2009-09-23.html Medios, terror e indiferencia, Por Daniel Mundo. Diario P√°gina 12, 23/09/09
  26. ‚ÜĎ 24demarzo.gov.ar
  27. ‚ÜĎ ver original telegrama AT 183 en ingl√©s
  28. ‚ÜĎ a b bajar el documento original en ingl√©s
  29. ‚ÜĎ Balza, Mart√≠n Antonio: "Memorias de un general retirado", en II Congreso Internacional sobre V√≠ctimas del Terrorismo, Intervenciones, 2005
  30. ‚ÜĎ a b Los due√Īos de la espada, por Miguel Bonasso, P√°gina 12, 2000
  31. ‚ÜĎ Seoane 2001, 227/228
  32. ‚ÜĎ Informe Nunca M√°s, CONADEP, pag. 26)
  33. ‚ÜĎ Nunca M√°s, CONADEP, 1984, Cap. D: Centros Clandestinos de Detenci√≥n (CCD), Centros Clandestinos de Detenci√≥n de la Provincia de C√≥rdoba, La Perla
  34. ‚ÜĎ CONADEP, Nunca M√°s, EUDEBA, 1985
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  36. ‚ÜĎ Nunca M√°s, CONADEP, 1984
  37. ‚ÜĎ Prisionero sin nombre, celda sin n√ļmero, Jacobo Timerman, Vintage Books:Nueva York, 1982, pag. 144)
  38. ‚ÜĎ Nunca M√°s
  39. ‚ÜĎ Scilingo: "los vuelos de la muerte eran aprobados por la jerarqu√≠a de la Iglesia" La Opini√≥n de Rafaela, 27 de enero de 2005
  40. ‚ÜĎ Verbitsky, Horacio (1995). El Vuelo, Buenos Aires:Planeta
  41. ‚ÜĎ Electra, Skyvan en Verbitsky,1995:pag. 30
  42. ‚ÜĎ Uruguay: la Fuerza A√©rea admite que hubo vuelos de la muerte, Clar√≠n, 10 de agosto de 2005
  43. ‚ÜĎ Por primera vez hallan cuerpos de vuelos de la muerte, R√≠o Negro, 9 de julio de 2005
  44. ‚ÜĎ Identificaron el cuerpo de una de las monjas francesas, Terra, 29 de agosto de 2005
  45. ‚ÜĎ Brasil examina su pasado represivo en la Operaci√≥n C√≥ndor, El Mostrador, 11 de mayo de 2000
  46. ‚ÜĎ Operaci√≥n C√≥ndor: presi√≥n de Brizola sobre la Argentina, Clar√≠n, 6 de mayo de 2000
  47. ‚ÜĎ Clar√≠n, 11 de agosto de 2005
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  49. ‚ÜĎ Un juez franc√©s quiere que atestig√ľe el ex Secretario de Estado: El hilo que une a Videla y Pinochet, P√°gina 12, 29 de mayo de 2001
  50. ‚ÜĎ Amnist√≠a Internacional | Working to Protect Human Rights
  51. ‚ÜĎ John Dinges, Operaci√≥n C√≥ndor: una d√©cada de terrorismo internacional en el Cono Sur
  52. ‚ÜĎ Mar√≠a Seoane, Los secretos de la guerra sucia continental de la dictadura, 2006
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  54. ‚ÜĎ Miami Herald, diciembre 2, 198l
  55. ‚ÜĎ Entre 1969 y 1975 murieron 687 miembros de las fuerzas de seguridad, de los cuales 105 eran miembros del Ej√©rcito. Guerrillas and Generals:The Dirty War in Argentina, Paul H. Lewis, Greenwood Publishing Group, 2002. Nicol√°s M√°rquez estima que 1.500 fueron las personas muertas a causa de las acciones de las organizaciones guerrilleras en las d√©cadas de 1960 y 1970. LaNueva.com Presentacion de un libro "el vietnam argentino". Por su parte, Mario Eduardo Firmenich, lider de Montoneros, estim√≥ en 5.000 los muertos de esa organizaci√≥n. "El ex l√≠der de los Montoneros entona un ¬ęmea culpa¬Ľ parcial de su pasado", El Mundo, 4 de mayo de 1995.
  56. ‚ÜĎ Diario The Times, Londres, edici√≥n 4 de enero de 1978
  57. ‚ÜĎ El caso Ford Motors Argentina, CTA En los dos meses posteriores al 24 de marzo de 1976, 25 delegados sindicales de la empresa FORD fueron secuestrados, torturados y desaparecidos; la mitad de ellos fueron secuestrados en la planta que la empresa tiene en Pacheco (Gran Buenos Aires). La empresa FORD colabor√≥ con las fuerzas militares clandestinas dando las listas, facilitando veh√≠culos para que trasladen a los secuestrados y participando en las torturas a trav√©s de su Jefe de Seguridad.
  58. ‚ÜĎ El caso Mercedez Benz, CTA Entre 1976 y 1977 fueron secuestrados 17 delegados sindicales en la empresa Mercedez Benz de los cuales solo 3 aparecieron con vida, luego de haber sido torturados y permanecer en cautiverio clandestino durante a√Īos. La empresa, que en los a√Īos '60 le dio empleo a al criminal nazi Adolf Eichmann, colabor√≥ con las fuerzas militares clandestinas entreg√°ndoles las direcciones de los sindicalistas, permitiendo los secuestros en la propia f√°brica, y contratando como Jefe de Seguridad de la empresa a uno de los jefes de la represi√≥n clandestina en la zona.
  59. ‚ÜĎ Sacerdotes asesinados por dictadura argentina podr√≠an llegar a los altares, Agencia Cat√≥lica de Informaciones (ACI), 16 de agosto de 2005 El 4 de julio de 1976 fueron ametrallados cinco religiosos en la Parroquia de San Patricio, en el barrio de Belgrano de la ciudad de Buenos Aires. Se trataba de los sacerdotes irlandeses Alfredo Leaden, Pedro Duffau y Alfredo Kelly y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti. El hecho es conocido como la Masacre de San Patricio.
  60. ‚ÜĎ Como fue la desaparici√≥n de las monjas francesas, Clar√≠n, 29 de agosto de 2005 L√©onie Duquet y Alice Domon eran dos monjas francesas que colaboraban con las Madres de Plaza de Mayo en la Iglesia de Santa Cruz, en el barrio de San Crist√≥bal de la ciudad de Buenos Aires. Fueron secuestradas, torturadas en la ESMA y arrojadas vivas de un avi√≥n.
  61. ‚ÜĎ Norberto Oscar Centeno y el 6 de julio: D√≠a Nacional del Abogado v√≠ctima del terrorismo de Estado, Colegio P√ļblico de Abogados de la Capital Federal Norberto Centeno fue un abogado laboralista marplatense, ligado a los sindicatos y miembro del partido Peronista, que fue autor de la importante Ley de Contrato de Trabajo sancionada en 1974. Fue secuestrado la noche del 7 de julio de 1977 junto a otras 11 personas de las cuales 6 eran abogados. Los represores se refer√≠an a ese d√≠a como "la Noche de las Corbatas". El cuerpo sin vida de Centeno fue encontrado el 11 de julio de 1977 con signos de haber sido ferozmente torturado.
  62. ‚ÜĎ Fundaci√≥n Sergio Karakachoff Sergio Karakachoff fue un dirigentes estudiantil radical y abogado de derechos humanos platense. Fue secuestrado y asesinado el 10 de septiembre de 1976.
  63. ‚ÜĎ B√©car Varela, Cosme, El crimen impune contra Elena Holmberg, 26 de febrero de 2001 Elena Holmberg Lanusse era una diplom√°tica al servicio de la Canciller√≠a argentina como Agregada Cultural en Francia durante el Proceso de Reorganizaci√≥n Nacional. Perteneciente a una familia de clase alta y prima hermana del ex dictador militar Alejandro Agust√≠n Lanusse, Elena Holmberg apoyaba con convicci√≥n al gobierno militar y su empe√Īo en combatir la "subversi√≥n", seg√ļn la terminolog√≠a ampliamente utilizada entonces. En 1978, Elena Holmberg fue testigo de conductas ilegales del Almirante Emilio Massera en el Centro Piloto de Par√≠s, nunca completamente aclaradas. Pocos meses despu√©s, el 20 de diciembre de 1978 fue secuestrada por la Marina; su cad√°ver apareci√≥ el 13 de enero de 1979 y fue velada en la Canciller√≠a.
  64. ‚ÜĎ [http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/elpais/1-14972-2003-01-05.html Los secretos que Massera si no despierta se llevar√° a la tumba'', Miguel Bonasso, P√°gina 12, 5 de enero de 2003 Hidalgo Sol√° fue un pol√≠tico radical que adhiri√≥ a la dictadura militar y fue designado embajador argentino en Venezuela donde aparentemente conoci√≥ conductas ilegales del Almirante Emilio Massera, nunca completamente aclaradas. En julio de 1977 el gobierno lo llam√≥ a Buenos Aires, donde fue secuestrado por la Marina.
  65. ‚ÜĎ Viau, Susana, Massera en tinieblas, P√°gina 12, 4 de junio de 2003 Fernando Branca fue un empresario que actu√≥ como testaferro del Almirante Emilio Massera en actos de corrupci√≥n y que por su orden fue secuestrado y desaparecido en una serie de complejas traiciones de negocios y amorosas nunca bien aclaradas.
  66. ‚ÜĎ Dagmar Hagelin: Detenida-Desaparecida el 27 de Enero de 1977, Desaparecidos Dagmar Hagel√≠n fue una joven sueca de 17 a√Īos secuestrada, torturada y asesinada en la ESMA por Alfredo Astiz, aparentemente luego de ser confundida con otra persona. Francisco Ten√≥rio Cerqueira J√ļnior fue un pianista brasile√Īo en excursi√≥n internacional detenido-desaparecido en 27 de Marzo de 1976. Seg√ļn el testemonio del cabo Claudio Vallejos dado en 1986, Ten√≥rio J√ļnior fue confundido con un militante montonero debido a su barba y ejecutado en la ESMA.
  67. ‚ÜĎ Otro hijo de la ‚Äúguerra sucia‚ÄĚ. EL MUNDO. 28/09/10.
  68. ‚ÜĎ Los hab√≠an calificado de desertores. P√°gina 12. Martes, 30 de marzo de 2010.
  69. ‚ÜĎ Acto de desagravio y homenaje a soldados desaparecidos en el Ministerio de Defensa. abcsaladillo.com. Martes, 30 Marzo 2010.
  70. ‚ÜĎ Sin el cuadro y en capilla. P√°gina 12. S√°bado, 7 de octubre de 2006.
  71. ‚ÜĎ Clar√≠n, 6 de octubre de 2003
  72. ‚ÜĎ Iain Guest: Behind The Disappearences. Argentina's Dirty War Against Human Rights and the United Nations
  73. ‚ÜĎ fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago del 5 de julio de 2004 que ordena el desafuero del Gral Pinochet
  74. ‚ÜĎ La negrita est√° colocada por el editor. El documento se encuentra fotocopiado en la Universidad George Washington y puede ser consultado on line aqu√≠: [2]
  75. ‚ÜĎ Vuelven a investigar a ex represores, La Naci√≥n, 7 de marzo de 2001
  76. ‚ÜĎ a b Corte Suprema espa√Īola orden√≥ pedir extradici√≥n de militares argentinos, 22 de julio de 2005
  77. ‚ÜĎ Documento Final sobre la Lucha contra la Subversi√≥n y el Terrorismo (Parte Resolutiva), 28 de Abril de 1983
  78. ‚ÜĎ Ley de Autoanmist√≠a (Extracto), Ley 22.924 de 1983
  79. ‚ÜĎ a b Una investigaci√≥n que lleva tres jueces, R√≠o Negro on line, 7 de febrero de 2006
  80. ‚ÜĎ El pasado impune en Entre R√≠os y Santa Fe, por Carlos Frede, Postales del Sur
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  107. ‚ÜĎ Jos√© Mar√≠a Mu√Īoz fue el relator de f√ļtbol m√°s influyente y popular de la Argentina en los a√Īos '70. Desempe√Ī√≥ un papel clave en cuestionar a la Comisi√≥n de Derechos Humanos de la OEA cuando visit√≥ la Argentina en 1979. F√ļtbol y dictadura, El Ortiba
  108. ‚ÜĎ Bernardo Neustadt condujo el principal programa pol√≠tico de televisi√≥n durante el gobierno militar, Hora Clave, y la Revista Extra, ambos abiertamente justificadores de la dictadura.
  109. ‚ÜĎ Mariano Grondona es un abogado y periodista que particip√≥ activamente en la organizaci√≥n de los golpes militares que se produjeron en Argentina, incluso como funcionario. Durante el gobierno militar 1976-1983 acompa√Ī√≥ a Bernardo Neustadt como comentarista en su programa pol√≠tico de televisi√≥n Hora Clave, abiertamente justificador de la dictadura.
  110. ‚ÜĎ Samuel "Chiche" Gelblung fue director de la Revista Gente durante 1976. La Revista Gente, caracterizada por un estilo orientado a difundir temas variados de escasa profundidad, actu√≥ intencionalmente para legitimar en sus publicaciones a los funcionarios de la dictadura. Entre las notas que gente realiz√≥ en colaboraci√≥n con la dictadura, se encuentra la publicaci√≥n en tapa de la muerte de la lider guerrillera Norma Arrostito, cuando a√ļn se encontraba viva y detenida-desaparecida en la ESMA.
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  118. ‚ÜĎ Adolfo Scilingo, en El Vuelo, relata que los vuelos de la muerte fueron aceptados expresamente por altos miembros de la Iglesia Cat√≥lica como un m√©todo cristiano de asesinato. La periodista Miriam Lewin quien estuvo secuestrada en la ESMA relata en el libro Nuestra Santa Madre de Olga Wornat, que mientras estaba detenida pudo ver por debaje de la venda la presencia de un obispo o arzobispo de la Iglesia Cat√≥lica.
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  154. ‚ÜĎ Caridi legitim√≥ la actuaci√≥n del Ej√©rcito. ¬ęSe enfrent√≥ con las armas legales y bajo las √≥rdenes del poder constitucional a un enemigo subversivo e insidioso cuyos fines ostensibles eran usurpar el poder para cambiar nuestro estilo de vida y el orden institucional establecido. [...] La guerra contra la subversi√≥n nos ha dejado heridas, cicatrices muy profundas, pero estas deben cerrarse de una vez y para siempre merced a un reencuentro franco y sincero entre todos los argentinos movidos por un esp√≠ritu de grandeza¬Ľ.¬ęCaridi reivindica la ‚Äúguerra‚ÄĚ contra la subversi√≥n¬Ľ, art√≠culo en el diario El Pa√≠s, 26/12/1988).
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  191. ‚ÜĎ En 2009, el ex general Mario Benjamin Men√©ndez, ex gobernador de Malvinas cuestion√≥ la cifra de 30.000 desaparecidos y acus√≥ de mentiroso al general Mart√≠n Antonio Balza por las duras cr√≠ticas que le hizo en el libro "Malvinas: Gesta e Incompetencia" y lo acus√≥ tambi√©n de haber inventado ‚Äúla historia de que no particip√≥ de la guerra contra el terrorismo‚ÄĚ.‚ÄúGaltieri no se daba cuenta de que nos estaban derrotando‚ÄĚ Por Hern√°n Dobry. Perfil.com 2007
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  197. ‚ÜĎ El ex Teniente Coronel Emilio Guillermo Nani admiti√≥ que pudo haber habido ¬ęalgunos excesos en la parte militar, aunque eventos desafortunados suceden en todas las guerras¬Ľ e insisti√≥ que ¬ęhubo igual cantidad de abusos perpetrados por los grupos de izquierda enemigos del gobierno soberano¬Ľ. ¬ęMuchos de los que figuran como desparecidos eran terroristas que simplemente se mudaron a otros pa√≠ses y cambiaron sus nombres¬Ľ, se√Īal√≥. Argentine 'Dirty War' Trials Revive Old Fears, Hostilities. 20/10/2006. (Washington Post: la Argentina revive ‚Äúmiedos y hostilidades por los juicios de la guerra sucia‚ÄĚ)
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  206. ‚ÜĎ Canci√≥n de Alicia en el pa√≠s, Charly Garc√≠a-Ser√ļ Gir√°n
  207. ‚ÜĎ Todav√≠a cantamos, Victor Heredia
  208. ‚ÜĎ Sobreviviendo, Victor Heredia
  209. ‚ÜĎ Informe de la situaci√≥n, Victor Heredia
  210. ‚ÜĎ Una canci√≥n posible, Victor Heredia
  211. ‚ÜĎ Victoria Clara, Bersuit Vergarabat La canci√≥n Victoria Clara puede ser libremente bajada de este sitio: Victoria Clara.mp3
  212. ‚ÜĎ Rogelio Botanz#La noche de los l√°pices
  213. ‚ÜĎ Matador, Los Fabulosos Cadillacs
  214. ‚ÜĎ Hombres de hierro, Le√≥n Gieco
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  216. ‚ÜĎ La memoria, Le√≥n Gieco
  217. ‚ÜĎ Indultados, Kapanga
  218. ‚ÜĎ Yo soy Juan, Le√≥n Gieco
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  • Robin, Marie-Monique (s.a.). ¬ęLa escuela francesa, Entrevista realizada por Ra√ļl Favella y Silvia Rodulfo¬Ľ. Argenpress. consultado 2 de abril de 2006. 
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  • Seoane, Mar√≠a (2001). El dictador. Buenos Aires: Sudamericana. ISBN 950-07-1955. 
  • Timerman, Jacobo (1982). Prisionero sin nombre, celda sin n√ļmero. Nueva York: Vintage Books. 
  • Uriarte, Claudio (1991). Almirante Cero. Buenos Aires: Planeta. ISBN 950-742-134-3. 
  • Verbitsky, Horacio (1995). El vuelo. Buenos Aires: Planeta - Espejo de la Argentina. ISBN 950-742-608-6 (Texto completo). 

Bibliografía específica sobre la participación empresarial en el gobierno militar

Más bibliografía específica sobre cada tema

  • En los art√≠culos principales de cada secci√≥n se encuentra bibliograf√≠a complementaria.

Véase también

Enlaces externos


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