Baldomero Espartero

ÔĽŅ
Baldomero Espartero
¬ęEspartero¬Ľ redirige aqu√≠. Para otras acepciones, v√©ase Espartero (desambiguaci√≥n).
Baldomero Espartero
Virrey de Navarra, Regente del Reino y Presidente del Consejo de Ministros de Espa√Īa
Espartero-Exmilianos.jpg
Baldomero Espartero

17 de octubre de 1840 - 23 de julio de 1843
Predecesor María Cristina de Borbón-Dos Sicilias
Sucesor Declaración de mayoría de edad y reinado personal de Isabel II
Nombre real Joaqu√≠n Baldomero Fern√°ndez-Espartero √Ālvarez de Toro
Otros títulos Virrey de Navarra
Príncipe de Vergara
Duque de la Victoria
Duque de Morella
Conde de Luchana
Vizconde de Banderas
Nacimiento 27 de febrero de 1793
Gran√°tula de Calatrava, Ciudad Real, Bandera de Espa√Īa Espa√Īa
Fallecimiento 8 de enero de 1879, (85 a√Īos)
Logro√Īo, Bandera de Espa√Īa Espa√Īa
Cónyuge/s María Jacinta Martínez de Sicilia y Santa Cruz
Padre Manuel Antonio Fern√°ndez Espartero y Ca√Īadas
Madre Josefa Vicenta √Ālvarez de Toro y Molina

Joaqu√≠n Baldomero Fern√°ndez-Espartero √Ālvarez de Toro (Gran√°tula de Calatrava (Ciudad Real), 27 de febrero de 1793 - Logro√Īo, 8 de enero de 1879) fue virrey de Navarra, pr√≠ncipe de Vergara, duque de la Victoria, duque de Morella, conde de Luchana y vizconde de Banderas, t√≠tulos concedidos por su carrera como general y regente de Espa√Īa.

Su padre hab√≠a encauzado su formaci√≥n para un destino eclesi√°stico pero la Guerra de la Independencia lo arrastr√≥ desde muy joven al frente de batalla, que no abandon√≥ hasta veinticinco a√Īos despu√©s. Combatiente en tres de los cuatro conflictos m√°s importantes de Espa√Īa en el siglo XIX, fue soldado en la guerra contra la invasi√≥n francesa, oficial durante la guerra colonial en el Per√ļ y General en Jefe en la guerra civil. Vivi√≥ en C√°diz el nacimiento del liberalismo espa√Īol, senda que no abandonar√≠a jam√°s. Hombre extremadamente duro en el trato, valoraba la lealtad de sus compa√Īeros de armas ‚ÄĒt√©rmino que no gustaban de o√≠r los dem√°s generales‚ÄĒ tanto como la eficacia. Combati√≥ en primera l√≠nea, fue herido en ocho ocasiones y su car√°cter altivo y exigente lo llev√≥ a cometer excesos, en ocasiones muy sangrientos, en la disciplina militar. Convencido de que su destino era gobernar a los espa√Īoles, fue por dos veces Presidente del Consejo de Ministros y lleg√≥ a la Jefatura del Estado como Regente durante la minor√≠a de edad de Isabel II. Ha sido el √ļnico militar espa√Īol con tratamiento de Alteza Real y, a pesar de todas sus contradicciones, supo pasar desapercibido los √ļltimos veintiocho a√Īos. Rechaz√≥ la Corona de Espa√Īa y fue tratado como una leyenda desde bien joven.

La Patria cuenta con vuestros esfuerzos,
con vuestras virtudes, con vuestra sabiduría,
para que hag√°is leyes que afiancen sus derechos y
destruyan los abusos que se han introducido en el gobierno
del Estado. Hacedlas; que la Reina tendr√° una
gran satisfacción en aceptarlas, y la Nación en obedecerlas.

En cuanto a m√≠, se√Īores, yo las obedecer√© siempre,
porque siempre he querido que se cumpla la voluntad
nacional, y porque estoy convencido de que
sin la obediencia a las leyes, la libertad es imposible.
Baldomero Espartero en la sesión de las Cortes Constituyente
del 28 de noviembre de 1854

Contenido

Inicios

Menor de ocho hermanos,[1] era hijo de un carpintero-carretero, familia trabajadora de la clase media preponderante en un pueblo de casi 3000 habitantes. Tres de sus hermanos fueron religiosos y una hermana, monja clarisa. En Gran√°tula hab√≠a recibido clases de lat√≠n y humanidades con su vecino Antonio Meoro, preceptor de Gram√°tica, con gran fama en la zona, dado que preparaba a los chicos para acceder a estudios superiores. De hecho nombrar√≠a posteriormente al hijo de √©ste, Anacleto Meoro, obispo de Almer√≠a. Curs√≥ sus primeros estudios oficiales en la Universidad Nuestra Se√Īora del Rosario de Almagro, donde resid√≠a un hermano suyo dominico, y obtuvo el t√≠tulo de Bachiller en Artes y Filosof√≠a. Almagro contaba con su propia Universidad desde 1553 por Real C√©dula de Carlos I y era una ciudad muy activa y pr√≥spera. Su padre deseaba para Espartero una formaci√≥n eclesi√°stica, pero el destino trunc√≥ esa posibilidad. En 1808 se alist√≥ en el ej√©rcito para formar parte de las fuerzas que combatieron tras el levantamiento del 2 de mayo en Madrid contra la ocupaci√≥n napole√≥nica. Las universidades hab√≠an sido cerradas el a√Īo anterior por Carlos IV y la propia Almagro hab√≠a sido ocupada por los franceses.

Fue reclutado junto a un numeroso grupo de j√≥venes por la Junta Suprema Central que se hab√≠a constituido en Aranjuez bajo la autoridad del entonces ya anciano Conde de Floridablanca, con el fin de detener en La Mancha al invasor antes de que las tropas enemigas llegasen a Andaluc√≠a. Fue alistado en el Regimiento de Infanter√≠a Ciudad Rodrigo[2] en calidad de Soldado Distinguido, grado que adquiri√≥ por haber cursado estudios universitarios. Durante el tiempo que estuvo en las l√≠neas del frente en la zona centro-sur de Espa√Īa, particip√≥ en la Batalla de Oca√Īa, donde las fuerzas espa√Īolas fueron derrotadas.[3] De nuevo su condici√≥n de universitario le permiti√≥ formar parte del Batall√≥n de Voluntarios Universitarios que se agrup√≥ en torno a la Universidad de Toledo en agosto de 1808,[4] pero el avance franc√©s lo llev√≥ hasta C√°diz donde cumpl√≠a su unidad funciones de defensa de la Junta Suprema Central. Las necesidades perentorias de un ej√©rcito casi destruido por el enemigo obligaron a la formaci√≥n r√°pida de oficiales que se instruyeran en t√©cnica militar. La formaci√≥n universitaria previa de Espartero permiti√≥ que el coronel de artiller√≠a, Mariano Gil de Bernab√©, lo seleccionara junto a otro grupo de j√≥venes entusiastas en la reci√©n creada Academia Militar de Sevilla. El nuevo destino no evit√≥ que actuase desde el primer momento en escaramuzas con el enemigo durante su formaci√≥n como cadete, y as√≠ consta en su hoja de servicios.[5] Se lo integr√≥, junto a otros cuarenta y ocho cadetes, en la Academia de Ingenieros el 11 de septiembre de 1811 y ascendi√≥ a subteniente el 1 de enero del siguiente a√Īo. Suspendi√≥ el segundo curso, pero se le ofreci√≥ como alternativa incorporarse al arma de infanter√≠a, al igual que a otros subtenientes. Tom√≥ parte en destacadas operaciones militares en Chiclana, lo que le vali√≥ su primera condecoraci√≥n: Cruz de Chiclana.

Sitiado por los ej√©rcitos franceses desde 1810, fue espectador de primera l√≠nea de los debates de las Cortes de C√°diz en la redacci√≥n de la primera constituci√≥n espa√Īola, lo que marc√≥ su decidida defensa del liberalismo y el patriotismo.

Mientras la guerra tocaba a su fin, estuvo destinado en el Regimiento de Infanter√≠a de Soria, y con dicha unidad se desplaz√≥ a Catalu√Īa combatiendo en Tortosa, Cherta y Amposta, hasta regresar con el Regimiento a Madrid.

Camino de América

Terminada la guerra, y deseoso de proseguir su carrera militar, se alistó Espartero en septiembre de 1814 -al tiempo que era ascendido a teniente- en el Regimiento Extremadura, embarcando en la fragata Carlota hacia América el 1 de febrero de 1815 para reprimir la rebelión independentista de las colonias.

La corte fernandina hab√≠a conseguido desplazar a ultramar a seis regimientos de infanter√≠a y dos de caballer√≠a. A las √≥rdenes del general Miguel Tac√≥n y Rosique, Espartero qued√≥ integrado en una de las divisiones formadas con el Regimiento Extremadura que se dirigi√≥ hacia el Per√ļ desde Panam√°. Llegaron al puerto de El Callao el 14 de septiembre y se presentaron en Lima, con la orden de sustituir al Marqu√©s de la Concordia como virrey del Per√ļ por el general Joaqu√≠n de la Pezuela, victorioso en la zona.

Los mayores problemas se concentraban en la penetraci√≥n de fuerzas hostiles desde Chile y las Provincias Unidas de Sud Am√©rica al mando del general Jos√© de San Mart√≠n. Para obstaculizar los movimientos, se decidi√≥ fortificar Arequipa, Potos√≠ y Charcas, trabajo para el cual la √ļnica persona con conocimientos t√©cnicos de todo el Ej√©rcito del Alto Per√ļ era Espartero, por tener dos a√Īos de formaci√≥n en la escuela de ingenieros. El √©xito de la empresa le vali√≥ el ascenso a capit√°n el 19 de septiembre de 1816 y, a√ļn antes de cumplir un a√Īo, el de segundo comandante.

T√°ctica militar

V√©ase tambi√©n: Independencia del Per√ļ

Tras el pronunciamiento de Riego y la jura de la Constituci√≥n gaditana por el rey, las tropas peninsulares en Am√©rica se dividieron definitivamente entre realistas y constitucionalistas. San Mart√≠n aprovech√≥ estas circunstancias de divisi√≥n interna para continuar su acoso al enemigo y avanzar, ante lo cual un numeroso grupo de oficiales destituy√≥ a Pezuela como virrey el 29 de enero de 1821, nombrando en su lugar al general Jos√© de la Serna e Hinojosa. Se desconoce con exactitud el papel que en este movimiento jug√≥ Espartero, aunque su unidad en conjunto fue leal al nuevo virrey. Sea como fuere, el que ser√≠a m√°s tarde Duque de la Victoria se emple√≥ a fondo en el sur del Per√ļ y este de Bolivia en un modo de combate singular caracterizado por escasas tropas y acciones r√°pidas donde el conocimiento del terreno y la capacidad de aprovechar al m√°ximo los recursos a mano eran determinantes. Este modo de operar ser√° el que m√°s tarde desarrolle tambi√©n en la guerra en Espa√Īa.

El abrupto "Ca√Ī√≥n de la Colca" fue uno de los emplazamientos usados por Espartero en Arequipa para consolidar las posiciones de las tropas realistas.

Los ascensos de Espartero por acciones de guerra fueron constantes. En 1823 era ya coronel de Infanter√≠a a cargo del Batall√≥n del Centro del ej√©rcito del Alto Per√ļ. Cuando el general insurrecto Alvarado trat√≥ de penetrar con fuerzas muy superiores por las fortificaciones de Arequipa y Potos√≠, de las que se sent√≠a especialmente orgulloso Espartero, el general Jer√≥nimo Vald√©s no dud√≥ en encargar a √©ste la defensa de la posici√≥n de Torata, con apenas cuatrocientos hombres, con el fin de hostigar desde ella al enemigo, al tiempo que Vald√©s organizaba una encerrona. Al llegar los sublevados, Espartero mantuvo durante dos horas la posici√≥n causando importantes bajas y repleg√°ndose a √≥rdenes de Vald√©s de manera ordenada, mientras √©ste sal√≠a al encuentro del enemigo sin permitirle avanzar y, en un error del general Alvarado al desplegar una l√≠nea de frente excesiva, Vald√©s lanz√≥ un ataque desde el que desbarat√≥ las pretensiones de penetraci√≥n. Tras la llegada de Jos√© de Canterac, el enemigo fue puesto en fuga, siendo el Batall√≥n de Espartero uno de los que persigui√≥ a las fuerzas que hu√≠an por Moquehua y destac√≥ por destruir por completo la llamada Legi√≥n Peruana. El general Vald√©s consign√≥ en sus calificaciones sobre Espartero:

¬ęTiene mucho valor, talento, aplicaci√≥n y conocida adhesi√≥n al Rey nuestro se√Īor: es muy a prop√≥sito para el mando de un Cuerpo y m√°s a√ļn para servir en clase de oficial de Estado Mayor por sus conocimientos. √Čste ser√° alg√ļn d√≠a un buen general...¬Ľ

A su valent√≠a se un√≠a una gran sangre fr√≠a y capacidad de enga√Īo al enemigo, infiltr√°ndose entre los sublevados para m√°s tarde arrestarlos y, en juicio sumar√≠simo, condenarlos a muerte y ejecutarlos. Este modo de proceder ser√≠a una constante en su carrera militar.

Fin de la etapa americana y regreso a Espa√Īa

El 9 de octubre de 1823, el victorioso comandante fue ascendido a brigadier otorg√°ndosele el mando del Estado Mayor del Ej√©rcito del Alto Per√ļ. Tras finalizar labores de control de los restos de insurgentes, La Serna lo envi√≥ a la conferencia de Salta como representante plenipotenciario del virrey para la firma de un armisticio que permitiese la extensi√≥n de los acuerdos con los insurrectos de Buenos Aires al Per√ļ. En Salta se reuni√≥ Espartero con el general Jos√© Santos de la Hera, que actuaba en nombre de los comisarios regios. Acreditado, Espartero comunic√≥ a Las Heras que el acuerdo no era posible, pues las fuerzas enemigas carec√≠an de toda capacidad operativa y no se sent√≠a el Virrey obligado a otorgar m√°s que la generosidad con la que hab√≠an sido tratados. La actitud hostil de La Serna y el propio Espartero hacia los delegados en nombre del rey Fernando se ha interpretado como una afrenta a la Corona para algunos, o como una medida de contenci√≥n de las aspiraciones independentistas para otros.[6]

La figura de Espartero a esta edad fue trazada por el conde de Romanones como la de:

¬ę... un hombre de estatura mediana, por el conjunto y proporciones de su cuerpo no daba la impresi√≥n de peque√Īez.... de ojos claros, mirada fr√≠a... sus m√ļsculos faciales no se contra√≠an en momento alguno...¬Ľ
Aunque Espartero no participó en la Batalla de Ayacucho, tanto él como muchos de los militares protagonistas del reinado de Isabel II serían llamados los ayacuchos por su pasado en tierras americanas.

El fin del Trienio Liberal y el retorno al absolutismo volvieron a dividir al ejército expedicionario. La Serna envió a Espartero a Madrid con el encargo de recibir instrucciones precisas de la Corona, partiendo para la capital desde el puerto de Quilca el 5 de junio de 1824 en un barco inglés. Llegó a Cádiz el 28 de septiembre y se presentó en Madrid el 12 de octubre. Aunque obtuvo para el Virrey la confianza de la Corona, no le fue posible garantizar los refuerzos pedidos.

Embarc√≥ en Burdeos camino de Am√©rica el 9 de diciembre, coincidiendo con la p√©rdida del Virreinato del Per√ļ. Arrib√≥ a Quilca el 5 de mayo de 1825 sin noticias del desastre de Ayacucho, y fue hecho prisionero por orden de Sim√≥n Bol√≠var. Liberado, regres√≥ a Espa√Īa con un numeroso grupo de compa√Īeros de armas.

A su llegada fue destinado a Pamplona y posteriormente fij√≥ su residencia en Logro√Īo, muy a su pesar. All√≠ contrajo matrimonio el 13 de septiembre de 1827 con Mar√≠a Jacinta Mart√≠nez de Sicilia, rica heredera de la ciudad y gracias a la cual se convirti√≥ en un hacendado.

La impronta de la experiencia americana

Aunque no particip√≥ en la decisiva batalla -lo que provocaba sus iras al serle mencionado-, s√≠ que lo hizo en muchos otros enfrentamientos y, de hecho, √©l y muchos de los oficiales que lo acompa√Īaban ser√≠an conocidos en Espa√Īa como los ayacuchos, en recuerdo de su pasado americano y de la influencia que sobre sus ideas pol√≠ticas tuvieron otros militares liberales que participaron en aquella guerra. Su actividad en la campa√Īa americana fue febril y destacada por sus conocimientos en topograf√≠a y construcci√≥n de instalaciones militares, su capacidad de actuar r√°pido y con pocos efectivos, la virtud de movilizar con prontitud tropas y la autoridad que le reconoc√≠an sus soldados. Los m√©ritos de guerra fueron numerosos, aunque hizo poca menci√≥n de ellos en los a√Īos posteriores.

En lucha contra los carlistas

Véase también: Primera Guerra Carlista
Estatua ecuestre del general Espartero. Est√° situada frente a la puerta de Hernani del jard√≠n del Retiro de Madrid (Espa√Īa). Al pie de la estatua reza la leyenda: ¬ę A Espartero, el pacificador 1839, la naci√≥n agradecida.¬Ľ.

A pesar de los favorables informes de sus superiores, de regreso en la pen√≠nsula hubo de desempe√Īar funciones burocr√°ticas y destinos menores, lo que lo irritaba. Aprovech√≥ para ordenar su nueva hacienda constituida por la fortuna heredada de su esposa, Mar√≠a Jacinta, y que consist√≠a en un mayorazgo y diversos bienes vinculados donde se encontraban importantes fincas r√ļsticas y urbanas y cerca de un mill√≥n y medio de reales procedentes tambi√©n de los beneficios en las inversiones que los tutores de su esposa hab√≠an realizado durante la minor√≠a de edad de √©sta.

En 1828 fue nombrado Comandante de armas y presidente de la Junta de Agravios de Logro√Īo y despu√©s se lo destin√≥ al Regimiento Soria destacado en Barcelona primero, y Palma de Mallorca m√°s tarde. Pero la historia quiso que se le ofreciera una oportunidad en forma de conflicto civil.

A la muerte de Fernando VII, Espartero apoy√≥ la causa de Isabel II y de la regente Mar√≠a Cristina de Borb√≥n frente al hermano del difunto rey Fernando, Carlos Mar√≠a Isidro. Entre los cambios en la direcci√≥n del Ej√©rcito que la regente Mar√≠a Cristina adopt√≥ en los primeros d√≠as de gobierno para eliminar a los elementos carlistas, Espartero fue nombrado Comandante General de Vizcaya en 1834, bajo las √≥rdenes de un antiguo jefe suyo, Jer√≥nimo Vald√©s, que lo hab√≠a reclamado para el servicio en campa√Īa. Particip√≥ as√≠ en el frente norte durante la Primera Guerra Carlista, desempe√Īando un destacado papel, no sin antes haber puesto en fuga distintas partidas carlistas en Onteniente.

Sus primeras medidas recuerdan mucho la etapa americana. Al frente de una peque√Īa divisi√≥n, orden√≥ la fortificaci√≥n de Bilbao, Durango y Guernica para defenderlas de las incursiones carlistas, y persigui√≥ las peque√Īas partidas que se iban formando en distintos puntos. La primera operaci√≥n de envergadura enfrent√°ndose al grueso de las tropas enemigas tuvo como escenario Guernica en febrero de 1834. Sitiados los cristinos por una columna de seis mil hombres, Espartero liber√≥ la ciudad el d√≠a 24 con cinco veces menos fuerzas que los atacantes, lo que le vali√≥ el ascenso a Mariscal de Campo.

La primera derrota

En mayo se le otorg√≥ la Comandancia General de todas las Provincias Vascongadas. La segunda gran acci√≥n que recibi√≥ como encargo fue a mediados de 1835. El general carlista Zumalac√°rregui hab√≠a conseguido agrupar las partidas de voluntarios en un ej√©rcito bien organizado. Los cristinos, sin embargo, pasaban por una grave crisis al haber sido cambiados los mandos en varias ocasiones por la propia situaci√≥n de conflictividad que viv√≠a Madrid. En estas circunstancias, Zumalac√°rregui emprendi√≥ una ofensiva que lo llev√≥ a fijar posiciones avanzadas en Villafranca de Ordicia, dominando as√≠ una amplia zona de movimientos. Espartero recibi√≥ el encargo de Vald√©s de enfrentarse a Zumalac√°rregui, para lo que contaba con dos divisiones y un batall√≥n, m√°s otras dos divisiones que se aproximaban desde el valle del Bazt√°n. El 2 de junio consigui√≥ sin esfuerzo situarse en un alto a la vista de Villafranca, en el camino de Vergara. Asegur√≥ las posiciones a la espera de los refuerzos, pero cambi√≥ de parecer y se dirigi√≥ a Vergara. Al estar a la vista del general carlista Francisco Benito Eraso, √©ste aprovech√≥ la vulnerabilidad del batall√≥n de retaguardia para atacarlo en su repliegue con poco m√°s de tres compa√Ī√≠as de infanter√≠a. La impresi√≥n de los atacados fue que el grueso carlista era numeroso y, poco a poco, se extendi√≥ el p√°nico entre la tropa que lleg√≥ a huir de manera desordenada hacia Bilbao. √Čste fue el primer fracaso militar de Espartero, y la primera vez en la que se le encomendaba un ej√©rcito numeroso que deb√≠a combatir a la manera tradicional. Las consecuencias de la derrota fueron muy graves, ya que los carlistas, con poco m√°s de ochocientos hombres, hab√≠an ocupado, no s√≥lo Villafranca, sino tambi√©n Durango y Tolosa.[7]

El desarrollo de la guerra

Los √©xitos carlistas colocaron a Espartero en una situaci√≥n propicia a su modo de combatir: fortificaciones aisladas, pocos hombres, ciudades asediadas, terrenos abruptos. Todo aquello que lo hac√≠a recordar sus a√Īos americanos.

Su valent√≠a y arrojo fueron incuestionables, pero tambi√©n su crueldad y el sacrificio de vidas humanas en el campo de batalla en momentos cr√≠ticos, como en el Primer Sitio de Bilbao, que consigui√≥ levantar, y en la batalla de Mendigorr√≠a, donde los cristinos obtuvieron su primera gran victoria en la guerra. Espartero debi√≥ enfrentarse desde ese momento a su superior, Luis Fern√°ndez de C√≥rdoba, en una pugna entre ambos por recibir los m√©ritos de las acciones de campa√Īa.

Desarrollo del ataque al puente de Luchana por las tropas de Espartero con el apoyo de la armada brit√°nica y espa√Īola. Grabado, reproducido como xilograf√≠a en Panorama Espa√Īol, 1849.

En Bilbao de nuevo, cuando catorce batallones carlistas asediaban la ciudad el 24 de agosto de 1835, Espartero participó activamente en el levantamiento del cerco sin apenas esfuerzo. De camino a Vitoria tras salir de Bilbao el 11 de septiembre, batallones carlistas se opusieron a sus unidades, por lo que ordenó arremeter contra ellos persiguiéndolos hasta Arrigorriaga, donde se encontró con importantes fuerzas carlistas que lo obligaron a retroceder hasta la capital vizcaína. En este repliegue encontró tomada la entrada a la ciudad, con lo que recibió ataques por vanguardia y retaguardia. Acorralado, Espartero decidió enfrentarse a las tropas que en el puente sobre el río Nervión le cortaban el paso, pudiendo cruzar al fin camino de la ciudad en una brillante acción que le valió la Cruz Laureada de San Fernando y la Gran Cruz de Carlos III, además de una herida en el brazo. No obstante su desafiante capacidad, sus mandos no lo consideraban capaz de dirigir el grueso de los ejércitos cristinos dado su ímpetu alocado y sus reiterados actos de desobediencia a los superiores.

En 1836 el Ej√©rcito del Norte qued√≥ en manos del general Lacy Evans, con Luis Fern√°ndez de C√≥rdoba como General en Jefe. Recibidas √≥rdenes de atacar al enemigo en cualquier situaci√≥n de ventaja, Espartero ocup√≥ en marzo el puerto de Ordu√Īa con fuerzas menguadas, ganando as√≠ una ventajosa posici√≥n para el ej√©rcito, lo que le vali√≥ una nueva Laureada de San Fernando y la posibilidad de efectuar una nueva acci√≥n d√≠as despu√©s sobre Amurrio. Tras las acciones con la III Divisi√≥n al abrir franco el paso a Vizcaya, Fern√°ndez de C√≥rdoba lo propuso, muy a su pesar, para el ascenso a Teniente General el 20 de junio. A√ļn le permiti√≥ la guerra obtener el acta de Diputado por Logro√Īo a las Cortes Generales en las elecciones celebradas el 3 de octubre de 1836 junto a quien ser√≠a otro gran adalid del liberalismo, Salustiano de Ol√≥zaga. Todav√≠a ser√≠a elegido en otras tres ocasiones a lo largo de su vida, aunque no ocup√≥ jam√°s su esca√Īo y renunci√≥ en favor de otras provincias.

En el verano Espartero cay√≥ enfermo y se desplaz√≥ a Logro√Īo para recuperarse. Los movimientos liberales en toda Espa√Īa se sucedieron mientras descansaba. Los √©xitos militares logrados lo catapultaron finalmente a ser nombrado General en Jefe del Ej√©rcito del Norte y Virrey de Navarra en sustituci√≥n de Fern√°ndez de C√≥rdoba. El mot√≠n de la Granja de San Ildefonso, que hab√≠a colocado a la Regente en la necesidad de abandonar el Estatuto Real y dar m√°s protagonismo a los liberales con el restablecimiento de la norma constitucional gaditana, favoreci√≥ tambi√©n el nombramiento.

El General en Jefe

Alcanzar el grado de General en Jefe hizo que el futuro Duque de la Victoria moderase su crueldad, limitase sus acciones impetuosas y dedicase un tiempo a reorganizar el ejército isabelino que contaba con dos problemas graves: uno, la necesidad de moverse por un territorio, el carlista, bien asentado, donde las fuerzas leales a María Cristina sólo contaban con algunas grandes ciudades y fortificaciones, pero no libertad de movimientos; en segundo lugar, la falta de recursos para equipar las tropas y la ausencia de disciplina interna.

Bilbao de nuevo

Casi sin actividad b√©lica, los carlistas aprovecharon para reorganizarse y volvieron a sitiar Bilbao en 1836 con m√°s fuerzas y mejor organizados que en la primera ocasi√≥n. Desde el Ebro y sin usar el camino de Vitoria, Espartero dirigi√≥ catorce batallones camino de la capital vizca√≠na en un viaje lento y tormentoso, concentr√°ndose en el valle de Mena en noviembre, dado que no dispon√≠a todav√≠a de informaci√≥n suficiente sobre los posibles movimientos del enemigo. Finalmente, mientras la flota hispano-brit√°nica lo esperaba en Castro Urdiales, consigui√≥ llegar el d√≠a 20 de noviembre y embarcar a su ej√©rcito, con trescientos jinetes m√°s, camino de Portugalete, donde arrib√≥ el 27. Tom√≥ los altos de Baracaldo pero lo rechazaron los carlistas en el primer intento de entrar en Bilbao. Aunque el 30 la mayor√≠a de los generales aconsejaron a Espartero que abandonase el intento de levantar el sitio, decidi√≥ no hacer caso: orden√≥ construir un puente de barcas sobre el Nervi√≥n y el 1 de diciembre el ej√©rcito isabelino se encontraba al otro lado, debiendo mantener las posiciones contra el incesante fuego enemigo. El segundo intento de levantar el cerco volvi√≥ a fracasar y la moral de la tropa decay√≥. Falto de dinero, que no lleg√≥ hasta mediados de mes, Espartero traz√≥ un plan que le permiti√≥ atacar a un tiempo por las dos orillas del Nervi√≥n. El 19 de diciembre, los ca√Īones de la Armada Espa√Īola e inglesa apoyaron la operaci√≥n de avance y la ciudad fue liberada en una acci√≥n meritoria, con Espartero enfermo y a la cabeza, entrando por el puente de Luchana el d√≠a de Navidad. Fruto de esta acci√≥n la reina regente le otorg√≥ el t√≠tulo de Conde de Luchana.

Especialmente satisfecho, un oficial emiti√≥ seg√ļn sus instrucciones el siguiente Oficio al Gobierno del que se extrae lo sustancial:

¬ę... Las privaciones y sufrimientos de las tropas de mi mando han quedado recompensadas en este d√≠a. Ayer a las cuatro de la tarde dispuse la atrevida operaci√≥n de embarcar compa√Ī√≠as de cazadores que se apoderasen de la bater√≠a enemiga de Luchana. Al poco tiempo, aunque en medio de una terrible nevada, se ejecut√≥ la operaci√≥n con el √©xito m√°s feliz para la bravura y entusiasmo de aquellas, y eficaz cooperaci√≥n de la Marina inglesa y Espa√Īola. El puente qued√≥ en nuestro poder; los enemigos lo ten√≠an cortado; pero a la hora y media ya estaba restablecido. Los enemigos, reuniendo considerables fuerzas, acudieron sobre aquel punto: el combate se empe√Ī√≥ ya de noche: el temporal de agua, nieve y granizo, fue espantoso: la p√©rdida que experiment√≥ este ej√©rcito en las muchas horas de combate fue tambi√©n de consideraci√≥n. Los momentos fueron cr√≠ticos; pero las cargas decididas √° la bayoneta nos hicieron due√Īos de todas sus posiciones, haciendo levantar el sitio de esta villa, en la que he verificado hoy la entrada. Todas sus bater√≠as, municiones √© inmenso parque qued√≥ en nuestro poder... Cuartel general de Bilbao, 25 de diciembre de 1836. Excmo. Sr. Baldomero Espartero. Excmo. Sr. Secretario de estado y del despacho de la guerra.¬Ľ
Pasqu√≠n con el texto √≠ntegro del Convenio de O√Īate que se imprimi√≥ en 1839 para ser repartido por todos los frentes de batalla.

Hacia el final de la guerra

V√©ase tambi√©n: Convenio de O√Īate

Despu√©s de Luchana, la guerra tocaba a su fin. Las fuerzas leales a Isabel II eran superiores en n√ļmero y capacidad operativa. Desde Bilbao, Espartero se traslad√≥ por el norte del Pa√≠s Vasco hasta Navarra, concentr√≥ y organiz√≥ a las tropas, se dirigi√≥ al Maestrazgo y se vio obligado a enfrentarse con la denominada Expedici√≥n Real encabezada por el pretendiente carlista, √ļltimo intento de √©ste de conquistar Madrid y obtener la victoria en la guerra. Espartero les alcanz√≥ a las puertas de la capital, donde se libr√≥ la batalla de Aranzueque con victoria del general cristino. El √©xito lo coloc√≥ en una posici√≥n dominante entre los liberales, pero tambi√©n entre todos los ciudadanos agradecidos por haberles salvado de la incursi√≥n y haber provocado el desmoronamiento del ej√©rcito enemigo. Los homenajes y agradecimientos p√ļblicos y privados convencieron a Espartero de que la popularidad obtenida era un equipaje muy valioso para alcanzar el poder pol√≠tico.

Entre 1837 y 1839, al tiempo que form√≥ un gobierno fugaz por falta de sost√©n parlamentario suficiente, derrot√≥ a las tropas carlistas en Pe√Īacerrada, en Ramales ‚ÄĒque se llam√≥ Ramales de la Victoria desde entonces‚ÄĒ y en Guardamino.

Foment√≥ la divisi√≥n entre los carlistas y firm√≥ la paz, promovida muy activamente por el representante militar de Gran Breta√Īa en Bilbao, lord John Hay, con el general carlista Rafael Maroto mediante el Convenio de O√Īate el 29 de agosto de 1839, confirmado con el abrazo que se dieron estos dos generales dos d√≠as m√°s tarde ante las tropas de ambos ej√©rcitos reunidas en los campos de Vergara, acto que se conoce como el Abrazo de Vergara. El final victorioso de la guerra le vali√≥ el t√≠tulo de Grande de Espa√Īa y Duque de la Victoria, am√©n del de Vizconde de Banderas. Muchos a√Īos m√°s tarde, el rey Amadeo I le concedi√≥ tambi√©n el de Pr√≠ncipe de Vergara.

La firma del acuerdo de paz con Maroto hab√≠a sido contestada por muchos sectores carlistas, entre los que se encontraba el general Ram√≥n Cabrera que, refugiado en el Maestrazgo, plant√≥ cara a Espartero hasta que fue derrotado con la conquista de Morella el 30 de mayo de 1840, acci√≥n por la cual la Reina Isabel le concedi√≥ el t√≠tulo de Duque de Morella y el Tois√≥n de Oro. Cabrera huy√≥ hac√≠a Catalu√Īa con la mayor parte de los restos del Ej√©rcito del Norte, siendo perseguido por el general Leopoldo O'Donnell.

El político radical

Terminada la guerra, Espartero hab√≠a alcanzado gloria y fama entre todo el pueblo y, lo que es m√°s importante, en el seno del ej√©rcito. En agosto de 1837 se hab√≠a unido al Partido Progresista por rechazo a la inestabilidad que propugnaban los moderados. Sus enfrentamientos con Ram√≥n Mar√≠a Narv√°ez ven√≠an desde a√Īos atr√°s, cuando no se le suministraban las mismas tropas, material y fondos que al Espad√≥n de Loja.

Las incursiones de Espartero en pol√≠tica desde 1839 eran duramente contestadas por la prensa moderada. Consciente de su poder y opuesto al conservadurismo de Mar√≠a Cristina, tras las revueltas de 1840 consigui√≥ ser nombrado Presidente del Consejo de Ministros,[8] pero el insuficiente apoyo lo oblig√≥ a dimitir. Espartero lideraba sin oposici√≥n el Partido Progresista y necesitaba una mayor√≠a suficiente en las Cortes. El mot√≠n de la Granja de San Ildefonso hab√≠a llamado la atenci√≥n a los moderados sobre la fortaleza de los liberales y, por tanto, del propio Espartero. As√≠, el enfrentamiento con la Regente acerca del papel de la Milicia Nacional y de la autonom√≠a de los Ayuntamientos,[9] concluy√≥ en una sublevaci√≥n generalizada contra Mar√≠a Cristina en las ciudades m√°s importantes ‚ÄĒBarcelona, Zaragoza y Madrid, las m√°s destacadas‚ÄĒ y en la renuncia y entrega de √©sta de la Regencia y custodia de sus hijas, incluida la Reina Isabel, en manos del general.

Espartero regente de Espa√Īa

Espartero alcanz√≥ la Regencia mientras Mar√≠a Cristina marchaba al exilio en Francia. No obstante, el Partido Progresista se encontraba dividido respecto a c√≥mo ocupar el espacio dejado por la madre de Isabel II. Por un lado, los llamados trinitarios abogaban por el nombramiento de una Regencia compartida por tres miembros. Por otro, los unitarios capitaneados por el propio Espartero manten√≠an la necesidad de una Regencia unipersonal s√≥lida.[10] Finalmente, Espartero fue elegido el 8 de marzo de 1841 Regente √ļnico del Reino por 169 votos de las Cortes Generales contra 103 votos que obtuvo Agust√≠n Arg√ľelles. La fortaleza del general le permiti√≥ alcanzar la Regencia no sin antes haberse enemistado con una parte significativa del Partido Progresista que ve√≠a en el general un autoritarismo latente, teniendo que haber utilizado incluso parte de los votos moderados para alcanzar la regencia √ļnica.

Su modo de gobernar dictatorial, personalista y militarista provoc√≥ la enemistad con muchos de sus partidarios. Esta situaci√≥n de tensi√≥n interna entre los progresistas fue aprovechada por los moderados con el levantamiento de O'Donnell en 1841, que se sald√≥ con el fusilamiento de algunos destacados y apreciados miembros del ej√©rcito, como Diego de Le√≥n. Con posterioridad, el alzamiento de Barcelona en noviembre de 1842, provocado por la crisis del sector algodonero, fue reprimido con dureza por el Regente al bombardear la ciudad el 3 de diciembre con cuantiosas v√≠ctimas. Suya es la frase "a Barcelona hay que bombardearla al menos una vez cada 50 a√Īos", siendo el preludio del fin de su Regencia. El general Prim se sublev√≥ en Barcelona, y lo siguieron, entre otras ciudades, Granada y la propia Madrid.

Revuelta en Barcelona contra la política fiscal de Espartero.

En 1843 se vio obligado a disolver las Cortes, ante la hostilidad de las mismas. Narváez y Serrano encabezaron un pronunciamiento conjunto de militares moderados y progresistas, en el que las fuerzas propias del Regente se pasaron al enemigo en Torrejón de Ardoz.

Exiliado en Inglaterra

Tras huir por El Puerto de Santa María, marchó al exilio en Inglaterra el 30 de julio. Las nuevas autoridades ordenaron que, de ser hallado en la península, fuera "pasado por las armas" sin esperar otras instrucciones. Pero las maniobras de Luis González Bravo y del propio Narváez contra los progresistas, en especial contra Salustiano Olózaga, hicieron que éstos no tardaran en reclamar de Espartero, exiliado, el liderazgo de los liberales.[11] En Inglaterra Espartero vivió una vida austera, aunque era agasajado constantemente por la Corte británica y toda la nobleza. No perdió de vista la política nacional y, sin duda, buena parte de las acciones civiles y militares de los progresistas en este periodo contaron con su beneplácito.

La Constituci√≥n moderada de 1845 no asegur√≥ la estabilidad pol√≠tica. Antes al contrario, la distancia entre liberales y moderados se agrand√≥. Isabel II, aconsejada por su madre, trat√≥ de acercar a Espartero de nuevo hacia la Corona, sabedora de que, m√°s temprano que tarde, habr√≠a de contar con un hombre admirado por su pueblo y de tan importante influencia. As√≠, el 3 de septiembre de 1847, el entonces Presidente del Gobierno, Joaqu√≠n Francisco Pacheco, le expidi√≥ el Decreto por el cual la Reina lo nombraba Senador y, poco m√°s tarde, embajador plenipotenciario en Gran Breta√Īa. Era el tiempo de la reconciliaci√≥n.[12]

Reconciliado con la Reina: bienio progresista

La vivienda de Espartero en Logro√Īo. La Ilustraci√≥n Espa√Īola y Americana. Madrid, 1879.

En 1849 fue restituido en sus honores y regres√≥ a Espa√Īa, refugi√°ndose en Logro√Īo y abandonando la vida p√ļblica. Reapareci√≥ de forma espor√°dica junto a Leopoldo O'Donnell despu√©s de la revoluci√≥n de 1854, con quien comparti√≥ el liderazgo pol√≠tico en el llamado Bienio Progresista (1854-1856), a√Īos en los que fue nuevamente Presidente del Consejo de Ministros de Espa√Īa.[13]

Despu√©s del retiro, el Duque de la Victoria se sinti√≥ con fuerzas para esta nueva llamada a la responsabilidad p√ļblica, haciendo a sus conciudadanos una breve proclama:

¬ęRiojanos: Me separo de Logro√Īo, mi pueblo adoptivo, porque la patria y su libertad reclaman mi presencia en la invicta Zaragoza. Me llevo el grato recuerdo de siete a√Īos en que he sido vuestro conciudadano. Un solo encargo os dejo: Obedeced a la patri√≥tica junta que ha sido instalada en este d√≠a, respectad sus disposiciones y conservad el orden, garant√≠a segura del triunfo¬Ľ.

Pero el propio O'Donnell termin√≥ por desplazarlo del poder con su proyecto de Uni√≥n Liberal, tramando desde su puesto como Ministro de la Guerra cuanto conven√≠a a sus intereses. Espartero ya no era el hombre capaz de agotarse hasta el extremo y comprendi√≥ que la reina Isabel hab√≠a colocado, al decir de Romanones, ¬ędos gallos en el mismo gallinero¬Ľ para mantener a dos de los m√°s prestigiosos generales de su lado.[14]

Una Corona para el militar

Cuando fue destronada la reina Isabel II por la revoluci√≥n de 1868, Juan Prim y Pascual Madoz le ofrecieron la Corona de Espa√Īa, cargo que no acept√≥. Los a√Īos hab√≠an hecho mella en su persona y no se consideraba con fuerzas para tan alta empresa. La ciudadan√≠a y buena parte de la prensa liberal reclamaba al viejo general octogenario para ser proclamado Rey. Panfletos, art√≠culos -sobre todo en los diarios La Independencia y El Progreso- e incluso canciones con mejor o peor fortuna y gusto ped√≠an en las grandes ciudades que se ofreciera al general la Corona. En la primavera de 1870, una comisi√≥n de Diputados viaj√≥ camino del retiro del general en Logro√Īo para pedirle que aceptara la empresa. Portaban una carta del entonces Presidente del Consejo, Juan Prim, en la que se le√≠a:

¬ęMadrid, 13 de mayo de 1870. Seren√≠simo Se√Īor: El Gobierno del Regente considera llegado el momento de dar una soluci√≥n definitiva al momento que atravesamos. Los dignos ministros que componen el Gobierno que tengo el honor de presidir anhelamos el bien de la patria y la consolidaci√≥n de sus libertades. Sabido es que al resolver la cuesti√≥n de Monarca amigos y apasionados de V.A. se acordaron de los servicios prestados a la causa constitucional por el pacificador de Espa√Īa. Para este caso, y, seg√ļn lo he hecho autorizado por el Gobierno, como lo estoy en esta ocasi√≥n presente, en todas la candidaturas anteriormente iniciadas, con los respetos debidos, desear√≠a saber si podr√≠a contarse con la aceptaci√≥n de V.A. para Rey de Espa√Īa en el caso de que las Cortes Constituyentes y soberanas se dignaran elegirle. El Gobierno no patrocina ninguna candidatura, dejando a la Asamblea la m√°s completa libertad. Tiene, sin embargo, el deber de evitar que las pasiones se agiten in√ļtilmente si no hubiese de aceptar el candidato que las Cortes elijan. V.A. conocer√° cu√°n elevado y patri√≥tico es el pensamiento que, en nombre del Gobierno, me obliga a dirigir a V.A. esta carta, de la que es portador mi antiguo amigo y diputado a Cortes el Excmo. Sr. D. Pascual Madoz, quien ciertamente es una de las personas m√°s adictas a V.A. Queda de V. A. con las m√°s distinguida consideraci√≥n, su afectuoso y muy respetuoso servidor, Firmado: El Conde de Reus. A.S.A. seren√≠sima y capit√°n general del Ej√©rcito don Baldomero Espartero, Duque de la Victoria¬Ľ.
Juan Prim y Prats.

La carta, pues, invitaba a ser candidato, más que a ser Rey, con la prevención de que no se sublevase si no era elegido. Tal era el temor que el viejo Capitán General todavía producía en las filas de algunos mandos del ejército. Envió una breve respuesta negativa y cortés a Prim, y a Nicolás Salmerón que encabezaba la delegación parlamentaria le expresó, entre otras cosas

¬ę...al trasmitir ustedes la expresi√≥n de mi gratitud al general Prim y dem√°s amigos que en m√≠ pusieron las miras con tan alto pensamiento, d√≠ganles de mi parte que la abandonen por completo y que alarguen el paso en el camino de la constituci√≥n mon√°rquica del pa√≠s. Que desistan de traer al solio espa√Īol a ning√ļn pr√≠ncipe extranjero porque eso ser√≠a prolongar la peligrosa interinidad en que vivimos...¬Ľ

Les advert√≠a as√≠ sobre el alcance funesto que pod√≠a tener para Espa√Īa una monarqu√≠a extranjera y la frustraci√≥n que entre el pueblo eso iba a generar.

Cumplimentado por los Jefes de Estado que se sucedieron

Retrato del Príncipe de Vergara, por José Casado de Alisal, que se conserva en la galería de pintura del Congreso de los Diputados.

Elegido Amadeo de Saboya como Rey de Espa√Īa, en septiembre de 1871 anunci√≥ p√ļblicamente su voluntad de acudir a visitar al general Espartero en su residencia de Logro√Īo. Se desconoce si fue aconsejado para hacerlo, pero en el convulso periodo del Sexenio Democr√°tico y con un Rey at√≠pico elegido en Cortes, pareci√≥ conveniente al monarca ganarse la confianza de quien era una leyenda del liberalismo.

El propio Duque de la Victoria fue a recibirlo a la estaci√≥n de ferrocarril vestido con traje de gala como Capit√°n General, acompa√Īado de autoridades civiles y militares de la ciudad y recorrieron juntos el trayecto hasta la casa del Duque en medio del j√ļbilo de la poblaci√≥n que aclam√≥ a ambos. Pas√≥ dos d√≠as alojado el monarca en la residencia de Espartero y apenas tuvo m√°s contacto con la poblaci√≥n que asistir a dos actos protocolarios. Se desconoce el contenido de las conversaciones durante el tiempo que estuvieron juntos, pero Espartero, cuando lo acompa√Ī√≥ de regreso a la estaci√≥n de tren, dio muestras de alegr√≠a, respeto y lo trat√≥ como Rey leg√≠timo de los espa√Īoles, reconocimiento que muy bien podr√≠a ser el que buscaba Amadeo. A su regreso a Madrid, el Rey le concedi√≥ el t√≠tulo de Pr√≠ncipe de Vergara (2 de enero de 1872), con tratamiento de Alteza Real.

A√ļn recibir√≠a en su hogar al propio Estanislao Figueras tras la proclamaci√≥n de la Primera Rep√ļblica Espa√Īola y a otro Rey que vendr√≠a a cumplimentarlo por tres veces: Alfonso XII.

El rey Alfonso acudi√≥ por vez primera el mismo a√Īo de su elecci√≥n, el 9 de febrero de 1875, acompa√Īado del Ministro de Marina y tambi√©n pas√≥, como Amadeo, la noche en casa del Duque. La delicada salud del viejo general le impidi√≥ acudir a recibir al monarca, que encontr√≥ a un hombre envejecido pero que guardaba parte de sus antiguas fuerzas. El Rey le comunic√≥ la concesi√≥n de la Gran Cruz de San Fernando, a lo que el propio Espartero hizo buscar entre sus condecoraciones alguna de las ganadas con anterioridad y quiso impon√©rsela a Alfonso XII para, en sus propias palabras.

¬ę... recuerde que el Rey Constitucional, a m√°s de valeroso debe ser justo y fiel custodio de las libertades p√ļblicas, con lo que asegurar√° la felicidad del pueblo y lograr√° captar su amor... ¬Ľ

Regresó el monarca el 6 de septiembre de 1876 para comunicar al victorioso general de la Primera Guerra Carlista que, nuevamente, el carlismo había sido vencido, y tiempo después, el 1 de octubre de 1878, celebrándose una ceremonia religiosa por las almas de las esposas de ambos, fallecidas hacía poco tiempo.

Pas√≥ los √ļltimos a√Īos de su vida en su hogar, rodeado del afecto de sus paisanos, siendo referente de muchos de los pol√≠ticos de la √©poca. Su conocida altaner√≠a dio paso a un hombre de estado, consejero para todos y que manifest√≥ en cuantas ocasiones pudo su deseo de que las desavenencias entre las distintas facciones pol√≠ticas no se solventasen m√°s por la v√≠a de las armas. La muerte de su esposa Jacinta lo sumi√≥ en un profundo pesar y ya no atendi√≥ m√°s que a su propio final.

Su testamento hab√≠a sido otorgado el 15 de junio de 1878, apenas seis meses antes de fallecer y poco despu√©s de la muerte de su esposa. Al no tener hijos, Espartero nombr√≥ heredera universal a su sobrina Eladia Espartero Fern√°ndez y Blanco, por quien sent√≠a gran predilecci√≥n. La herencia, constituida por una gran fortuna, iba acompa√Īada de todos los t√≠tulos y honores. Al resto de sobrinos y al personal de su casa les dio mandas y legados, y a su antiguo ayudante, el Marqu√©s de Murrieta, le otorg√≥ la espada con la que Bilbao lo obsequi√≥ y la estatua ecuestre que le regal√≥ la ciudad de Madrid, adem√°s de otras pertenencias militares menores.

Hoja de Servicios

A√Īo D√≠a y mes Empleo
1809 1 de noviembre Soldado Distinguido
1812 1 de enero Subteniente
1814 2 de septiembre Teniente
1816 9 de septiembre Capit√°n
1817 1 de agosto Segundo Comandante
1821 26 de febrero Comandante
1822 23 de marzo Coronel Graduado de Infantería
1823 1 de febrero Coronel Efectivo de Infantería
1823 9 de octubre Brigadier
1834 17 de febrero Mariscal de Campo
1836 21 de junio Teniente General
1838 1 de mayo Capit√°n General

Homenajes

En memoria de Espartero se construyeron monumentos, como las conocidas esculturas ecuestres de Madrid , Gran√°tula de Calatrava (Ciudad Real) su ciudad natal y de Logro√Īo. Tambi√©n se le dedicaron calles, como la Pr√≠ncipe de Vergara de Madrid y la Duque de la Victoria de Gran√°tula de Calatrava, su ciudad natal, y tambi√©n en Valladolid. As√≠ mismo, se le dedic√≥ tambi√©n la estaci√≥n de metro Pr√≠ncipe de Vergara de Madrid.

Véase también


Predecesor:
José María Calatrava
Presidente del Consejo de Ministros de Espa√Īa
Escudo del rey de Espa√Īa abreviado antes de 1868.svg

1837
Sucesor:
Eusebio Bardají Azara
Predecesor:
Vicente Sancho
Presidente del Consejo de Ministros de Espa√Īa
Escudo del rey de Espa√Īa abreviado antes de 1868.svg

1840 - 1841
Sucesor:
Joaquín María Ferrer y Echevarría
Predecesor:
√Āngel Saavedra y Ram√≠rez de Baquedano
Presidente del Consejo de Ministros de Espa√Īa
Escudo del rey de Espa√Īa abreviado antes de 1868.svg

1854 - 1856
Sucesor:
Leopoldo O'Donnel Jorris
Predecesor:
María Cristina de Borbón-Dos Sicilias
Regente del Reino
Escudo de armas de Carlos III Toison.svg

1841 - 1843
Sucesor:
Declaración de la mayoría de edad de
Isabel II

Bibliografía y fuentes

  • Bermejo, Francisco. Espartero, hacendado riojano. Colecci√≥n Logro√Īo, n√ļm. 24. Instituto de Estudios Riojanos. Logro√Īo, 2000. ISBN 84-89362-77-7
  • Burdiel, Isabel. Isabel II. No se puede reinar inocentemente. Edit. Espasa-Calpe. Madrid, 2004. ISBN 84-670-1397-4.
  • Conde de Romanones. Espartero. El general del pueblo. Espasa-Calpe. Madrid 1932.
  • Fernandez Bastarreche, Fernando. El Ej√©rcito Espa√Īol en el siglo XIX. Editorial Siglo XXI. Madrid, 1978.
  • G√≥mez, Francisco Javier. Logro√Īo hist√≥rico. Descripci√≥n detallada de lo que un d√≠a fue y de cuanto notable ha acontecido en la ciudad desde remotos tiempos hasta nuestros d√≠as. Logro√Īo, 1893. Reeditado en edici√≥n facs√≠mil por el Ayuntamiento de Logro√Īo en 1998. Primera Reimpresi√≥n 2000 ISBN 84-89362-42-4
  • P√©rez Gald√≥s, Benito. Espa√Īa sin rey. Madrid, 1908.
  • G√≥mez, Francisco Javier. Logro√Īo hist√≥rico. Descripci√≥n detallada de lo que un d√≠a fue y de cuanto notable ha acontecido en la ciudad desde remotos tiempos hasta nuestros d√≠as. Logro√Īo, 1893. Reeditado en edici√≥n facs√≠mil por el Ayuntamiento de Logro√Īo en 1998. Primera Reimpresi√≥n 2000 ISBN 84-89362-42-4
  • Ru√≠z Cort√©s, F., y S√°nchez Cobos, F., Diccionario Biogr√°fico de Personajes Hist√≥ricos del Siglo XIX Espa√Īol. Madrid, 1998.
  • Segundo Fl√≥rez, Jos√©. Espartero. Imprenta Sociedad Literaria. Madrid 1843.
  • Journ√©e de Torrejon D'Ardoz (Le 22 juillet 1843) par un espagnol. Paris 1843.
  • Vida militar y pol√≠tica de Espartero. Imprenta de la Sociedad de Operarios del mismo Arte. Madrid 1844.
  • Galer√≠a Militar Contempor√°nea. Sociedad Tipogr√°fica de Hortelano y Compa√Ī√≠a. Madrid 1846.
  • La Espa√Īa salvada o Espartero en el poder Edici√≥n digitalizada del original. Imprenta de Domingo Ru√≠z. Logro√Īo (sin fecha). h. 1840.
  • Cr√≥nica de la provincia de Logro√Īo de Gimenez Romera, Waldo. Madrid, 1867.
Documentos
Otras fuentes
Bibliografía adicional
  • Manuel Espadas Burgos Baldomero Espartero, un candidato al trono de Espa√Īa. Ciudad Real : Diputaci√≥n Provincial, 1984. ISBN 84-505-0556-9
  • Jos√© Manuel San Baldomero Ucar La imagen de Espartero en los art√≠culos de Carlos Marx en el New York Daily Tribune. Investigaci√≥n human√≠stica y cient√≠fica en La Rioja : homenaje a Julio Luis Fern√°ndez Sevilla y Mayela Balmaseda Ar√≥spide, 2000, ISBN 84-89362-92-0, pags. 257-278[15]
Notas
  1. ‚ÜĎ Algunos bi√≥grafos hablan de nueve hermanos.
  2. ‚ÜĎ El destino primero de Espartero es discutido. En unos casos se habla de Ciudad Real y en otros directamente de Sevilla, desde donde acudi√≥ hacia el centro de la pen√≠nsula en las primeras operaciones en las que particip√≥.
  3. ‚ÜĎ El fracaso en Oca√Īa lo llev√≥ a afirmar a Espartero: Aqu√©l d√≠a principi√© a ser hombre.
  4. ‚ÜĎ La formaci√≥n de unidades y batallones por parte de las universidades fue algo habitual. Las denominaciones usadas fueron varias. En cualquier caso se trataba de nutrir a un ej√©rcito en retirada de hombres capaces con cierta formaci√≥n para ascender despu√©s. Estos grupos se disolvieron en las academias creadas m√°s tarde por la Junta Central.
  5. ‚ÜĎ En la hoja de servicios de Espartero figura su participaci√≥n en algunas acciones de no excesiva importancia. Las calificaciones acad√©micas que obtuvo fueron corrientes, excepto en t√°ctica, donde destac√≥ con "sobresaliente".
  6. ‚ÜĎ La Conferencia de Salta sigue provocando diferencias en el an√°lisis de los historiadores. Los comisionados regios, Antonio Luis Pereira y Luis de la Robla, hab√≠an alcanzado un acuerdo en Buenos Aires que inclu√≠a una importante autonom√≠a en materia econ√≥mica y comercial. Trasladar el acuerdo al Per√ļ era su misi√≥n, pero La Serna, tras sus victorias, no estaba dispuesto a realizar concesiones. De hecho no quiso acudir a Salta personalmente, enviando a Espartero con la expresa directriz de no ceder. El argumento en favor de La Serna es que dio por supuesto que el Rey desconoc√≠a la situaci√≥n que se daba en aquellos momentos en el Per√ļ -no se hab√≠an recibido instrucciones de Madrid desde 1821-, y que obraba conforme a los intereses de la Corona. La posici√≥n cr√≠tica destaca que la actitud de La Serna fue un enfrentamiento directo con la Corona y ayud√≥ indirectamente a fortalecer las aspiraciones independentistas. En cualquier caso, Espartero no fue censurado por su labor en este caso, sino al contrario, alabado tiempo despu√©s.
  7. ‚ÜĎ Las razones que llevaron a Espartero a levantar a la tropa tras fortificar en los altos de Descarga, son discutidas. Para unos historiadores, Espartero conoc√≠a que O√Īate estaba tomado por un fuerte contingente carlista y, tras analizar la situaci√≥n, prefiri√≥ el repliegue a Vergara, pero el batall√≥n Navarra, que cerraba la operaci√≥n, se desmoron√≥ ante el ataque carlista, contagiando el pavor al resto de las unidades. Para otros, Espartero no recibi√≥ noticias -as√≠ fue efectivamente- de los generales Vald√©s y Or√°a y evalu√≥ como muy posible que hubieran sido derrotados en su marcha por Zumalac√°rregui, por lo que decidi√≥ retirarse. En cualquier caso, ni las tropas en O√Īate eran muy numerosas, ni Vald√©s y Or√°a se hab√≠an enfrentado todav√≠a con los carlistas.
  8. ‚ÜĎ La Reina Isabel quiso atraerse a Espartero y nombr√≥ a su esposa, dama de compa√Ī√≠a.
  9. ‚ÜĎ El control de los Ayuntamientos era fundamental en la pol√≠tica nacional. Con un sistema electoral censitario y caciquil, el control de los municipios permit√≠a el control del voto ciudadano y de la Milicia Nacional.
  10. ‚ÜĎ La presi√≥n para una Regencia de tres personas la inici√≥ Mar√≠a Cristina con una solemne declaraci√≥n. A esa propuesta se unieron algunos miembros del Partido Progresista y todo el Partido Moderado. La idea era que fuera compartida por el propio Espartero, Agust√≠n Arg√ľelles y Mendiz√°bal. La oposici√≥n de Espartero a la propuesta era frontal. Quer√≠a todo el poder o, amenaz√≥, abandonar√≠a la actividad pol√≠tica. Espartero con toda su influencia en el Ej√©rcito y aclamado por la poblaci√≥n, era un peligro mayor conspirando que gobernando.
  11. ‚ÜĎ La ca√≠da de Espartero estuvo acompa√Īada de una movilizaci√≥n general del Partido Moderado para desprestigiar su persona, incluso sus √©xitos militares fueron cuestionados. La reacci√≥n progresista no tard√≥ en producirse al darse cuenta de la popularidad del general, a√ļn exiliado. Cuantas m√°s cr√≠ticas con poco fundamento se lanzaban contra √©l, m√°s adeptos ten√≠a. Adem√°s, el apoyo expl√≠cito de Inglaterra a Espartero condicionaba la propia pol√≠tica nacional muy dependiente de las potencias francesa y brit√°nica.
  12. ‚ÜĎ En ese momento Espartero gozaba del beneficio de la leyenda. La multitud lo acompa√Īaba a cuantos sitios acud√≠a y lo vitoreaba. Para el Partido Progresista era su mejor valor, y la Corona conoc√≠a los riesgos de enfrentarse abiertamente con el Duque de la Victoria. Ayud√≥ en la reconciliaci√≥n la propia salud de Espartero, m√°s pendiente de gozar de las lisonjas ajenas que de ejercer de nuevo un papel pol√≠tico en Espa√Īa.
  13. ‚ÜĎ Diario de sesiones del Congreso con la elecci√≥n y votaci√≥n de los candidatos. Fue elegido Presidente por 238 votos, de un total de 255 miembros presentes. Obtuvo 4 el Marqu√©s de Albaida, 3 San Miguel, 2 el Conde de Reus y Salustiano Ol√≥zaga y 1 Galvez Ca√Īero, Infante y Corrado. Las otras 3 papeletas fueron votos en blanco.
  14. ‚ÜĎ Tras abandonar definitivamente el gobierno del Bienio Progresista, Espartero jam√°s tuvo intenci√≥n de volver. Cualquiera que se aproximase a tener noticias, recibir consejo, informarse para una obra hist√≥rica, era bien recibido. El mismo era consciente de que su tiempo hab√≠a pasado, pero disfrutaba de la compa√Ī√≠a de antiguos compa√Īeros de armas, diputados liberales, nobles ingleses que pasaban por Espa√Īa visit√°ndole para recordar los tiempos del exilio en Inglaterra.
  15. ‚ÜĎ Para su descarga directa

Enlaces externos


Wikimedia foundation. 2010.

Mira otros diccionarios:

  • Baldomero Espartero ‚ÄĒ Joaqu√≠n Baldomero Fern√°ndez Espartero √Ālvarez de Toro (* 27. Februar 1792 in Gran√°tula de Calatrava, Provinz Ciudad Real; ‚Ć 8. Januar 1879 in Logro√Īo) war ein spanischer General und Politiker. Er war mehrfach spanischer Regieru ‚Ķ   Deutsch Wikipedia

  • Baldomero Espartero ‚ÄĒ Demande de traduction Baldomero Espartero, Prince of Vergara ‚Üí ‚Ä¶   Wikip√©dia en Fran√ßais

  • Baldomero Espartero ‚ÄĒ Baldomero Fern√°ndez Espartero (n. Gran√°tula de Calatrava (Ciudad Real), 27 de febrero de 1793 Logro√Īo, 8 de enero de 1879). Militar y pol√≠tico espa√Īol. Cursa sus primeros estudios en el Seminario de Almagro. En 1808 se alista en el ej√©rcito y… ‚Ķ   Enciclopedia Universal

  • Baldomero Espartero, Prince of Vergara ‚ÄĒ Baldomero Espartero Prince of Vergara Regent of Spain Regent October 17, 1840 (1840 10 17) ‚Äď July 23, 1843 (1843 07 23) ‚Ķ   Wikipedia

  • Espartero ‚ÄĒ Baldomero Espartero Portrait de Baldomero Espartero Joaqu√≠n Baldomero Fern√°ndez Espartero √Ālvarez de Toro, prince de Vergara, duc de la Victoria et de Morella, comte de Luchana et vicomte de Banderas, plus connu sous le nom de Baldomero Espartero ‚Ķ   Wikip√©dia en Fran√ßais

  • Espartero ‚ÄĒ Baldomero Espartero Joaqu√≠n Baldomero Fern√°ndez Espartero √Ālvarez de Toro (* 27. Februar 1792 in Gran√°tula de Calatrava, Provinz Ciudad Real; ‚Ć 8. Januar 1879 in Logro√Īo) war ein spanischer General und Politiker. Er war mehrfach spanischer… ‚Ķ   Deutsch Wikipedia

  • Baldomero (nombre) ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda Baldomero Baldomero Espartero Origen Germano G√©nero Masculino Santoral 27 de febrero Significado famoso por su audacia ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Baldomero Fern√°ndez ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda Baldomero Fern√°ndez puede referirse a: Baldomero Fern√°ndez Casielles (1871 1934), artista y m√ļsico espa√Īol; Baldomero Fern√°ndez Espartero (1793 1879), pol√≠tico espa√Īol regente de Espa√Īa; Baldomero Fern√°ndez Ladreda… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Espartńďro ‚ÄĒ Espartńďro, Joaquin Baldomero Fernandez, Herzog de la Vitoria, geb. 27. Febr. 1793 zu Granatula in der Mancha, gest. 8. M√§rz 1879 in Logro√Īo, ward wegen seines schw√§chlichen K√∂rpers f√ľr den geistlichen Stand bestimmt, trat aber bei dem Einfall der ‚Ķ   Meyers Gro√ües Konversations-Lexikon

  • Espartero ‚ÄĒ Espartńďro, Don Baldomero, Herzog von Vittoria, span. General und Staatsmann, geb. 27. Febr. 1792 zu Granatula in der Mancha, k√§mpfte 1808 14 gegen die Franzosen, 1815 24 in S√ľdamerika; trieb 1837 Don Carlos √ľber den Ebro, schlo√ü 1839 den Vertrag… ‚Ķ   Kleines Konversations-Lexikon


Compartir el artículo y extractos

Link directo
… Do a right-click on the link above
and select ‚ÄúCopy Link‚ÄĚ

We are using cookies for the best presentation of our site. Continuing to use this site, you agree with this.