Viaje de Anson alrededor del mundo

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Viaje de Anson alrededor del mundo
Ruta del HMS Centurion bajo el mando de George Anson.

El viaje de Anson alrededor del mundo es el viaje que dirigi√≥ el comodoro George Anson al frente de una escuadra de ocho barcos de la Royal Navy que ten√≠a por misi√≥n desorganizar o capturar las posesiones de Espa√Īa en el Pac√≠fico, mientras Gran Breta√Īa estaba en guerra con Espa√Īa en 1740. De regreso en Inglaterra en 1744, v√≠a China y tras haber completado una circunnavegaci√≥n, el viaje se caracteriz√≥ por la captura del gale√≥n de Acapulco y tambi√©n por las terribles p√©rdidas por enfermedad sufridas, con s√≥lo 188 supervivientes de los 1.854 tripulantes que hab√≠an partido.

Contenido

Antecedentes

En 1739, las riquezas que Espa√Īa derivaba del Nuevo Mundo eran bien conocidas en toda Europa. Enormes cantidades de plata eran enviadas desde el Per√ļ, atravesaban el istmo de Panam√° y se cargaban en otro barco en el puerto de Portobelo con destino a Espa√Īa. Otros barcos transportaban mercanc√≠as lujosas desde Manila a Acapulco desde donde eran llevadas a Veracruz y cargadas junto con la plata mexicana. Las posesiones en el Caribe proporcionaban a Espa√Īa az√ļcar, tabaco, colorantes y especias.

Gran Breta√Īa hab√≠a negociado un tratado que permit√≠a a la Compa√Ī√≠a del Mar del Sur (The South Sea Company) enviar un barco comercial al a√Īo a territorio espa√Īol, adem√°s de esclavos suplementarios, pero algunos barcos privados brit√°nicos, muchos operando desde Jamaica, llevaban cargamentos ilegales que los espa√Īoles trataban de interceptar. Despu√©s de numerosos incidentes y de la vieja rivalidad, el aumento de las tensiones condujo a la Guerra de la oreja de Jenkins (1739-48).

Se propusieron varios planes para atacar las posesiones espa√Īolas: Edward Vernon captur√≥ Portobelo en noviembre de 1739, con s√≥lo seis naves; un segundo escuadr√≥n, liderado por George Anson, fue enviado a navegar por el cabo de Hornos con seis barcos de guerra y 500 soldados con unas instrucciones que podr√≠an ser descritas como ambiciosas. Se trataba de capturar Callao, en el Per√ļ, (el puerto que sirve a la cercana capital, Lima) y si fuese posible tomar la misma Lima tambi√©n), capturar Panam√° con su tesoro, apoderarse del gale√≥n de Acapulco y dirigir una revuelta de los peruanos frente al poder colonial espa√Īol. Una primera propuesta de capturar tambi√©n Manila fue desechada.[1]

Parece que un conflicto de intereses estuvo, al menos en parte, detr√°s de las √≥rdenes razonables dadas a Anson por el duque de Newcastle el 28 de junio de 1740. Los ataques fueron sugeridos por Hubert Tassell y Henry Hutchinson, previamente factores (agentes) de la Compa√Ī√≠a del Mar del Sur, que ten√≠an informaci√≥n reciente e importante sobre la regi√≥n que el gobierno no ten√≠a, pero que tambi√©n se beneficiar√≠an si esa zona se abriese al comercio brit√°nico. En apoyo de esta opini√≥n lograron que la escuadra llevase ¬£ 15.000 en bienes comerciales. Teniendo en cuenta la duraci√≥n del viaje, se esperaba que ser√≠a necesario comprar provisiones en el viaje: en los puertos amistosos, se utilizar√≠an letras de cambio; en los puertos enemigos, donde no ser√≠a posible comprar nada, si capturaban la ciudad podr√≠an confiscar los bienes. La relaci√≥n de Tassell y Hutchison con la escuadra se vio complicada a√ļn m√°s al ser ellos los que proporcionaron el suministro de v√≠veres (alimentos) y que ir√≠an en uno de los barcos para supervisar el comercio de mercanc√≠as.

La escuadra, con sede en Portsmouth, estaba compuesta por seis barcos de guerra:[2]

  • el HMS Centurion, el barco insignia, un barco de cuarta clase fletado en 1732, de 1.005 toneladas y 43, 9 m de eslora, con 60 ca√Īones y 400 hombres[3] );
  • el HMS Gloucester [nombrado por Gloucester, la ciudad inglesa cercana a Gales], de 1737, con 853 toneladas, 50 ca√Īones y 300 hombres;
  • el HMS Severn [nombrado por el r√≠o Severn, el r√≠o m√°s largo de Gran Breta√Īa], de 853 toneladas, 50 ca√Īones y 300 hombres;
  • el HMS Pearl [Perla], de 1726, con 600 toneladas, 40 ca√Īones y 250 hombres;
  • el HMS Wager [Apuesta], un sexta clase fletado en 1734, con 37 m de eslora y 599 toneladas, 24 ca√Īones y 120 hombres;
  • el HMS Tryal [Intento], de 200 toneladas, 8 ca√Īones y 70 hombres.

Adem√°s, dos barcos mercantes, el Anna y el Industry, llevar√≠an suministros. (El primero es a menudo mencionado como el "Anna pink" ("Ana rosa"), donde "pink" (en espa√Īol, pinque) era un ¬ępeque√Īo velero con la popa muy reducida y un espejo de popa en voladizo¬Ľ (¬ęsmall sailing vessel with sharply narrowed stern and an overhanging transom¬Ľ.[4] )

La provisión de 500 soldados fue una farsa. Ninguna tropa regular fue puesta a su disposición, sino 500 enfermos que debían ser recogidos en el Hospital de Chelsea. En este caso, el término inválido (invalid) se refería a los soldados que estaban demasiado enfermos, heridos o mayores para el servicio activo pero que podrían ser capaces de realizar labores menos pesadas. En cualquier caso, al saber los detalles del viaje para el que habían sido propuestos muchos pudieron escapar y sólo 259 llegaron a bordo, muchos de ellos en camillas. Para hacer frente a los 241 bajas, se llevaron a bordo infantes de marina, pero se trataba de reclutas tan inexpertos que algunos de ellos todavía no habían sido entrenados en el uso de armas de fuego.

La escuadra estaba dispuesta para partir a mediados de agosto, pero los fuertes vientos mantuvieron los barcos en puerto. Antes de dirigirse a Am√©rica del Sur, Anson fue requerido para escoltar a una enorme flota de barcos de transporte y mercantes en el canal de la Mancha y el intento inicial de llegar al mar, fue abandonado mientras los barcos se golpeaban unos con otros. Por √ļltimo, la flota parti√≥ de Spithead el 18 de septiembre de 1740 protegiendo un convoy de 152 barcos.

Desafortunadamente, con las largas demoras, los agentes franceses hab√≠an logrado recoger informaci√≥n sobre la expedici√≥n, informaci√≥n que pasaron a Espa√Īa. En respuesta, los espa√Īoles enviaron cinco barcos de guerra al mando del almirante Pizarro al acecho, cerca de la isla portuguesa de Madeira, que era territorio neutral y el primer puerto en el que atracar√≠a Anson.

En el mar

La escuadra lleg√≥ a Madeira el 25 de octubre de 1740, tomando el viaje cuatro semanas m√°s de lo normal. Los oficiales portugueses informaron de que barcos de guerra, probablemente espa√Īoles, se hab√≠an visto en el extremo occidental de la isla, as√≠ que Anson envi√≥ un barco de reconocimiento, pero regres√≥ sin verlos. Se reaprovisionaron con urgencia extra de alimentos frescos y agua y los barcos partieron sin incidentes el 3 de noviembre.[5] Si hubiesen contactado con la escuadra de Pizarro, la expedici√≥n podr√≠a haber terminado ya que los barcos de Anson habr√≠an tenido que tirar por la borda la gran cantidad de provisiones que abarrotaban la cubierta y que evitar√≠an el funcionamiento efectivo de los ca√Īones.

Despu√©s de tres d√≠as en el mar en el que se transfirieron los suministros, el Industry regres√≥ el 20 de noviembre. En ese momento, los alimentos hab√≠an comenzado a pudrirse y los barcos estaban infestados de moscas. Hab√≠a una necesidad desesperada de proporcionar ventilaci√≥n adicional a las cubiertas inferiores. Normalmente, las portillos de los ca√Īones se abrir√≠an, pero dado que los barcos iban tan cargados y sumergidos en el agua con el peso de las provisiones, esto era imposible y hasta seis agujeros de ventilaci√≥n tuvieron que ser cortados en cada barco.

Sin embargo, esto fue s√≥lo parte de un problema m√°s grande que iba a tener consecuencias desastrosas. Con la tripulaci√≥n normal de los barcos, las cubiertas de la tripulaci√≥n estaban atestadas de hamacas separadas unas 14" (35,5 cm), aunque el sistema de rotaci√≥n significaba que s√≥lo la mitad estar√≠a abajo en cualquier momento, as√≠ que efectivamente cada uno tendr√≠a unas 28" (71 cm). Sin embargo, los enfermos e infantes de marina hab√≠an incrementado el n√ļmero de hombres a bordo en un 25% y fueron obligados a permanecer abajo la mayor√≠a del tiempo, como si estuvieran de esta forma en cubierta. El tifus o fiebre del barco, se transmite por los piojos del cuerpo, que prosperan en condiciones calientes, h√ļmedos e insalubres. Despu√©s de dos meses en el mar, la enfermedad y la disenter√≠a se cebaban en las tripulaciones.

Ilustraci√≥n de A Voyage round the world in the years MDCCXL, I, II, II, IV. By George Anson. Compiled... by Richard Walter] / J. Mason, grav. ; Richard Walter, aut. du texte √Čditeur : J. and P. Knapton (Londres) 1748.

La escuadra lleg√≥ a la isla de Santa Catarina, una gran isla frente a la costa portuguesa del sur de Brasil el 21 de diciembre y los enfermos fueron enviados a tierra, ochenta solamente en el HMS Centurion. A continuaci√≥n comenz√≥ una limpieza a fondo de los barcos, lavando primero las cubiertas de la tripulaci√≥n, y luego encendiendo fuegos en el interior y cerrando las escotillas de manera que el humo matar√° a las ratas y otras alima√Īas, para luego regar todo con vinagre.

Anson ten√≠a la esperanza de permanecer √ļnicamente el tiempo necesario para recoger le√Īa, agua dulce y provisiones, pero el m√°stil principal del HMS Tryal necesit√≥ reparaciones que les llevaron casi un mes. Mientras tanto, los hombres en la costa, en tiendas de campa√Īa, quedaron expuestos a los mosquitos y la malaria no tard√≥ en aparecer. Aunque 28 tripulantes del HMS Centurion fallecieron mientras estaban en puerto, el n√ļmero de enfermos llevados de vuelta a bordo cuando se fueron el 18 de enero de 1741 hab√≠a aumentado de 80 a 96.[6] Estaban disponibles gran variedad de frutas y verduras pero no est√° claro cuando llegaron a bordo realmente. La versi√≥n oficial se√Īal√≥ una ¬ęgran abundancia¬Ľ (great plenty), pero uno de los diarios que se conservan dice que solo fueron suficientes para alimentar a toda la tripulaci√≥n durante un solo d√≠a.[7]

Aunque Portugal no estaba en guerra con Inglaterra y, en teor√≠a, era un aliado en el marco de la Alianza Luso-Brit√°nica, el gobernador fue m√°s tarde relevado porque hab√≠a notificado la presencia de los brit√°nicos a los espa√Īoles, en Buenos Aires, donde hab√≠a llegado la escuadra de Pizarro. Aunque a la espera de provisiones, Pizarro parti√≥ inmediatamente al sur para conseguir llegar al cabo de Hornos, antes que los brit√°nicos.

La flota en el cabo Virgen María en la entrada norte del estrecho de Magallanes.

Anson naveg√≥ el 18 de enero de 1741 con la intenci√≥n de parar en Puerto San Juli√°n (cerca de la entrada oriental del estrecho de Magallanes), donde no hab√≠a presencia europea, pero si supuestamente generosos suministros de sal. Cuatro d√≠as m√°s tarde, en una tormenta, el m√°stil reparado del HMS Tryal se rompi√≥, obligando al HMS Gloucester a remolcarlo. Durante la misma tormenta, el HMS Pearl fue separado de la escuadra y su capit√°n muri√≥, tomando el mando Sampson Salt, primer teniente. Sampson entonces avist√≥ cinco naves con el barco insignia con los colores ingleses, pero qued√≥ consternado al comprobar en el √ļltimo momento que los barcos eran espa√Īoles. La tripulaci√≥n arroj√≥ fren√©ticamente por la borda todo lo que no necesitaban de inmediato e izaron velas extra. Los barcos espa√Īoles se abstuvieron de perseguir al HMS Pearl al creer que se dirig√≠a a un banco, pero lo que estaba perturbando el agua era el desove de los peces, no de piedras, y el Pearl pudo escapar al caer la noche.

La flota en el Puerto de San Juli√°n.

A pesar de que se sab√≠a que los barcos espa√Īoles estaban en alg√ļn lugar de la zona, la escuadra brit√°nica no tuvo m√°s remedio que hacer escala en San Juli√°n, que se sab√≠a no ten√≠a √°rboles ni agua dulce y casi sin sal. El m√°stil roto del HMS Tryal's fue simplemente removido y colocado un m√°stil de repuesto para sustituir el palo roto, reduciendo su aparejo pero probablemente siendo la clave que le permiti√≥ capear los feroces temporales por venir.

Las naves llegaron al estrecho de Le Maire, la entrada de la ruta del cabo de Hornos, el 7 de marzo de 1741, con un clima inusualmente bueno, pero que poco despu√©s se volvi√≥ un violento vendaval del sur. Despu√©s de evitar ser arrastrados hasta la isla de los Estados, Anson orden√≥ al HMS Tryal navegar en cabeza, observando el hielo. Sin embargo, aunque llevaba suficiente vela para mantenerse por delante de los otros barcos, el barco era peligrosamente inestable, con los hombres sobre la cubierta con frecuencia expuestos a las aguas congeladas. Dado que la cubierta de los ca√Īones estaba siendo continuamente rociada, hubiera sido imposible hacer disparos de advertencia, incluso si hubieran visto el hielo, por lo que el HMS Tryal fue retirado de ese deber y el HMS Pearl ocup√≥ su lugar, lo que llev√≥ a su capit√°n Saumarez a escribir ¬ęque realmente la vida no vale la pena a expensas de tales dificultades¬Ľ.[8]

Mientras luchaban contra fuertes vientos y mares enormes con las tripulaciones debilitadas por el tifus y la disenter√≠a, estall√≥ el escorbuto. La poca informaci√≥n √ļtil disponible en su prevenci√≥n fue ignorada, aunque es poco probable que la Marina pudiera haber adquirido la suficiente vitamina C para 1.000 hombres, a√ļn si hubiera reconocido la necesidad. Cientos de hombres murieron por enfermedad en las semanas durante e inmediatamente despu√©s de luchar en la traves√≠a del cabo de Hornos. En un caso incre√≠ble, un hombre que hab√≠a sido herido en 1690 en la batalla del Boyne, pero que hab√≠a tenido una completa recuperaci√≥n, se encontr√≥, 50 a√Īos despu√©s, con que se le volvieron a abrir sus heridas y con la fractura de un hueso roto de nuevo.[9]

A principios de abril, los barcos se dirigieron hacia el norte creyendo estar a unas 300 millas al oeste de tierra. Sin embargo, debido a la falta de alternativas en ese momento, los barcos ten√≠an que determinar su posici√≥n este-oeste por estimaci√≥n ‚ÄĒcalculando la distancia recorrida sabiendo la velocidad del barco y el rumbo‚ÄĒ lo que no ten√≠a en cuenta las corrientes oce√°nicas desconocidas y as√≠, en la noche del 13-14, la tripulaci√≥n del Anna se alarm√≥ al ver los acantilados de cabo Negro a s√≥lo 2 millas de distancia. Dispararon el ca√Ī√≥n y encendieron las l√°mparas para advertir a los dem√°s y apenas fueron capaces de salir a mar abierto, aunque no hab√≠a gran preocupaci√≥n ya que el HMS Severn y el HMS Pearl ya se hab√≠an perdido y no hab√≠an sido vistos desde el d√≠a 10.

Otra tormenta golpe√≥ al HMS Wager que se perdi√≥ de vista y el 24 de abril, tanto el HMS Centurion como el HMS Gloucester informaron de que todas las velas estaban rotas o sueltas, y que la tripulaci√≥n era insuficiente y estaba demasiado d√©bil para intentar la reparaci√≥n hasta el d√≠a siguiente, as√≠ que los barcos se dispersaron. El HMS Wager naufrag√≥ frente a las costas del archipi√©lago de las islas Guayaneco y despu√©s de varios intentos de seguir hacia el norte, unos pocos sobrevivientes lograron alcanzar la isla de Chilo√©, entre ellos el capit√°n Cheap y el guardiamarina John Byron. All√≠ fueron apresados por las autoridades espa√Īolas y unos meses despu√©s fueron conducidos a Santiago y Valpara√≠so, para, finalmente, ser canjeados por prisioneros espa√Īoles.

Las instrucciones de navegaci√≥n de la escuadra inclu√≠an tres puntos de reuni√≥n si los barcos quedaban dispersos y el HMS Centurion alcanz√≥ el primero, Socorro (isla Guamblin, 45¬įS en la costa de Chile) el 8 de mayo. Despu√©s de esperar dos semanas y no ver a los otros barcos, Anson decidi√≥ dirigirse al archipi√©lago de Juan Fern√°ndez, el tercer punto de encuentro, ya que el segundo, Valdivia, estaba en la costa y ser√≠a muy peligroso en caso de encontrar una playa a sotavento.

Vista desde el este del archipiélago de Juan Fernández.

Sin embargo, las cartas que llevaba la escuadra situaban el archipi√©lago de Juan Fern√°ndez en los 33¬į30'S y unas 135 millas al oeste de Valpara√≠so (realmente est√° en los 34¬į47'S y a unas 360 millas al oeste). Anson, inseguro de sus cartas y de sus habilidades de navegante, se dirigi√≥ hacia el este, y pronto vio la actual costa chilena. Volviendo hacia el oeste, le tom√≥ nueve d√≠as llegar a la zona que hab√≠a abandonado durante los que unos 70-80 hombres murieron. El archipi√©lago de Juan Fern√°ndez fue avistado en la madrugada del 9 de junio. Sin embargo, en ese momento s√≥lo quedaban ocho hombres y los oficiales restantes y sus sirvientes, capaces de trabajar en la nave. Despu√©s de anclar por la noche, estaban demasiado d√©biles para izar el ancla a la ma√Īana siguiente, pero tuvieron la suerte de ser liberados por el soplo de una borrasca. Mientras maniobraban en la bah√≠a quedaron consternados al no encontrar a los otros barcos esper√°ndoles all√≠, pero luego vieron que el peque√Īo HMS Tryal se acercaba. De los 86 tripulantes y marinos, 46 hab√≠an muerto y s√≥lo el capit√°n, Charles Saunders, su teniente y tres marineros eran capaces de estar en cubierta. Los que a√ļn pod√≠an trabajar llevaron desesperadamente a los enfermos a tierra.

Teniendo en cuenta la mortandad en el HMS Centurion y el HMS Tryal, parecía probable que las tripulaciones de los otros barcos estarían todas muertas si no fueran capaces de llegar al archipiélago de Juan Fernández en los siguientes días. El 21 de junio se avistó un barco con una sola vela, aparentemente en problemas, pero pasaron otros seis días antes de que el barco estuviese lo suficientemente cerca para ser identificado como el HMS Gloucester. Un gran bote fue enviado al encuentro del barco, pero fueron incapaces de llevar el barco al fondeadero de la bahía Cumberland. El barco fue arrastrado hacia el mar y hasta el 23 de julio el HMS Gloucester no fue capaz finalmente de echar el ancla. Desde que había salido del puerto de San Julián, 254 tripulantes habían muerto, quedando 92 hombres, en su mayoría debilitados por el escorbuto. Las hojas frescas y el pescado permitieron a algunos recuperarse rápidamente, pero otros estaban demasiado débiles y murieron en tierra.

El comodoro Tent en las islas de Juan Fern√°ndez.

Sorprendentemente, el Anna fue avistado el 16 de agosto y sin dificultad aparente encontr√≥ su camino hacia la bah√≠a Cumberland. Despu√©s de perder de vista el 24 de abril a los otros barcos, hab√≠a tratado de hacer la cita en Socorro y hab√≠a ido a tierra. Cuando hab√≠an perdido toda esperanza, vieron la entrada a un puerto (ahora llamado bah√≠a Anna Pink, en Chile, en los 45.83S 74.83W), y pudieron refugiarse. Durante dos meses se quedaron para realizar las reparaciones necesarias en el barco y permitir a la tripulaci√≥n recuperar su salud antes de partir para Juan Fern√°ndez. El puerto ten√≠a buen suministro de agua dulce, plantas silvestres y caza. Dada la abundancia de provisiones y dado la m√≠nima tripulaci√≥n del barco mercante, gozaban de una salud mucho mejor incluso que la de los barcos de guerra en el momento en que hicieron tierra. Sin embargo, un examen realizado en el casco del barco despu√©s de la llegada a Juan Fern√°ndez determin√≥ que estaba tan da√Īado que era imposible repararlo, as√≠ que Anson hundi√≥ el barco y su tripulaci√≥n fue transferida al HMS Gloucester.

Anson se preparó para navegar en septiembre de 1741, pero antes de salir hizo un censo que encontró que de los 961 tripulantes originales que habían salido de Inglaterra en los barcos HMS Centurion, HMS Gloucester y HMS Tryal, 626, aproximadamente dos tercios, ya habían muerto.[10] El destino de los de los otros tres barcos era en ese momento desconocido.

Los barcos perdidos

El HMS Severn y el HMS Pearl

El HMS Severn y el HMS Pearl se perdieron de vista de los otros barcos en la noche del 10 de abril de 1741, aunque no est√° claro si tambi√©n se perdieron de vista entre s√≠ hasta la ma√Īana. Hubo acusaciones m√°s tarde sobre si el capit√°n Edward Legge, en el HMS Severn, hab√≠a hecho alg√ļn arreglo con el capit√°n George Murray, en el HMS Pearl para apartarse del grupo. Antes de la tormenta, los capitanes de ambos informaron de graves problemas con hombres enfermos muriendo cada d√≠a y de da√Īos en las naves, pero Anson los apart√≥ respondiendo que su situaci√≥n no era diferente de la de los dem√°s.

Ambos barcos se dirigieron al norte, intentando reincorporarse a la escuadra, pero el d√≠a 13 tambi√©n avistaron tierra cuando cre√≠an estaba cientos de millas tras ellos. Afortunadamente, tocaron tierra con la luz del d√≠a por lo que estaban m√°s advertidos. Cuando descendi√≥ la niebla y sin saber qu√© hab√≠a sido de los otros barcos, el HMS Severn y el HMS Pearl pusieron rumbo hacia el oeste para poner mar en medio y los oficiales coincidieron en que al menos los vientos eran favorables, y podr√≠an retornar alrededor del cabo de Hornos con seguridad. Luego, el d√≠a 17, violentos vientos del noroeste les hicieron retroceder hacia tierra y los vig√≠as creyeron ver tierra, as√≠ que para salvar los barcos y las tripulaciones, se dio la orden de virar al sur y al este y retroceder alrededor del cabo de Hornos. De hecho, la mortandad en el HMS Pearl no era tan grave como la del HMS Severn; en el momento en que la nave lleg√≥ a R√≠o de Janeiro el 6 de junio, 158 de los tripulantes hab√≠an muerto y el resto, 114, estaban demasiado enfermos para ser √ļtiles, quedando s√≥lo 30 hombres e infantes de marina para trabajar en el barco. Y esto sin tener en cuenta a los inv√°lidos e infantes de marina, ya que casi todos ellos murieron.

Despu√©s de un mes en R√≠o de Janeiro, Murray quer√≠a hacer otro intento de llegar al Pac√≠fico, pero Legge, el m√°s alto oficial lo desestim√≥ dici√©ndole que los dos barcos carec√≠an de hombres aptos y aunque Anson hubiese sobrevivido a las tormentas, en ese momento podr√≠a estar ya camino a casa. Los dos barcos salieron de R√≠o en diciembre de 1741 y se dirigieron a Inglaterra a trav√©s de las Indias Occidentales. Aunque en Londres hubo algunos rumores sobre deserci√≥n, el informe oficial de la traves√≠a en 1748 no reflej√≥ esa sugerencia, sino que habl√≥ de la ¬ęgran alegr√≠a¬Ľ (great joy) que se produjo a bordo del HMS Centurion despu√©s de que hubiesen llegado a Cant√≥n y se enterasen de que esos dos barcos hab√≠an sobrevivido.

El HMS Wager

El HMS Wager era m√°s un barco de carga que un barco de guerra y aunque s√≥lo el HMS Tryal era m√°s peque√Īo, llevaba el mayor n√ļmero de enfermos e infantes de marina (142, superando en n√ļmero a la tripulaci√≥n de 106), adem√°s de importantes v√≠veres para los otros barcos, ca√Īones y municiones para que los soldados peleasen en la costa.

David Cheap era su tercer capit√°n desde que salieron de Inglaterra, pero hab√≠a estado enfermo durante la mayor parte del viaje y estaba bajo cubierta, enfermo en su camarote, cuando el barco da√Īado perdi√≥ de vista a los otros despu√©s de la fuga cerca del estrecho de cabo Negro. Despu√©s de saber que hab√≠a suficiente distancia con la costa, dio √≥rdenes para dirigirse al primer punto de encuentro, a la isla costera de Socorro. Su teniente, Robert Baynes, y el artillero, John Bulkeley, hab√≠an argumentado que era demasiado peligroso acercarse a un destino en la costa a sotavento, con un barco en mal estado y con s√≥lo 12 hombres aptos para el servicio, por lo que deb√≠an de dirigirse hacia el segundo encuentro, las islas de Juan Fern√°ndez, en oc√©ano abierto. Cheap hizo caso omiso.

El 13 de mayo de 1741 el carpintero John Cummins pensó que había visto tierra hacia el oeste. Esto parecía poco probable ya que el continente estaba al este y como no tenían cartas adecuadas, el informe fue ignorado. Como pronto iban a comprobar, habían navegado en una gran bahía con una península que bloqueaba su avance hacia el norte. Después de una lucha para rodearlo con tan pocos hombres, el barco fue alcanzado por una gran ola que hizo caer a Cheap de una escalera y se le dislocó el hombro. El cirujano le dio opio para el dolor y quedó dormido abajo. En lugar de tomar el mando, Baynes tomó la botella y también desapareció a continuación. Azotada por la tormenta, la nave se estrelló en las rocas a las 4:0 a.m.. En las siguientes horas fue dando bandazos de una roca a otra y luego, justo antes de hundirse, quedó completamente varada.

La disciplina a bordo desapareció mientras la tripulación se ayudaba a sí misma con alcohol y armas. Los botes salvavidas estaban dispuestos y 140 llegaron a una playa expuesta, incluso Cheap, que fue llevado a tierra. Trató de mantener el control pero, naturalmente, la mayoría lo culpó por la pérdida del barco y su terrible situación en ese momento por su insistencia en dirigirse a Socorro. Las disposiciones del Almirantazgo establecían que los salarios no se obtendrían después de un accidente, así que la mayoría no consideraban a Cheap como autoridad. En ese momento Cheap llevaba pistolas en todo momento.

Su decisi√≥n apresurada de disparar a un miembro de la tripulaci√≥n borracho el 10 de junio, seguida por su negativa a permitir que el m√©dico le tratase signific√≥ que la v√≠ctima tard√≥ dos semanas en morir y eso le enemist√≥ con la mayor√≠a de sus restantes partidarios. Despu√©s de su muerte, 100 tripulantes segu√≠an vivos en la playa, con los alimentos limitados a los rescatados del naufragio y escaso refugio contra los feroces vientos y las lluvias invernales. La √ļnica esperanza probable de salvaci√≥n era una lancha de 38 pies (11,58 m), un cutter de 30 pies (9,14 m), y dos peque√Īos botes. El carpintero alarg√≥ la lancha hasta los 50 pies (15,24 m) y a√Īadi√≥ una cubierta, de modo que la mayor√≠a, aunque no todos, podr√≠an ir a bordo.

Mientras acondicionaban las embarcaciones, argumentaban acerca de d√≥nde ir y un lento movimiento de insurrecci√≥n estaba en marcha. Cheap insisti√≥ en navegar al norte a la deshabitada Socorro en la esperanza de encontrar a Anson esper√°ndoles all√≠. Valdivia estaba a 600 millas (965 km) al norte, pero como ciudad espa√Īola, no encontrar√≠an auxilio en ella. Bulkeley ley√≥ el relato de Narborough de su paso por el ciertamente traicionero estrecho de Magallanes, de 400 millas (643,7 km) al sur y concluyeron que esa era su √ļnica opci√≥n viable, ya que entonces podr√≠an navegar al norte hacia Brasil. Firm√≥, junto a otros 45 tripulantes, un documento de acuerdo con ese plan.

Cheap, actuando ahora a trav√©s de su contador Thomas Harvey, trat√≥ de obtener el apoyo para dirigirse al norte con los no comprometidos, soborn√°ndolos con licor, que a√ļn ten√≠a bajo su control. Bulkeley le ofreci√≥ un mando limitado si estaba de acuerdo en navegar hacia el sur y Cheap pareci√≥ que por lo menos no lo rechazaba. El 9 de octubre de 1741, cuando la chalupa modificada estaba lista, Cheap todav√≠a no se hab√≠a comprometido as√≠ que Bulkeley lo arrest√≥ bajo la acusaci√≥n de asesinato y fue atado.

Cuatro d√≠as despu√©s, el nuevamente bautizado Speedwell, ahora configurado como una goleta, naveg√≥ hacia el sur con 59 hombres a bordo bajo el mando nominal del teniente Baynes, seguido por el cutter, con 12 hombres, una ¬ęchalana¬Ľ[11] con 10 tripulantes y otro peque√Īo bote, con Cheap, el teniente Hamilton y el cirujano. Parece que Bulkeley y los otros ten√≠an la intenci√≥n de que Cheap fuese abandonado a su suerte en el bote m√°s peque√Īo y probablemente m√°s lento. Alrededor de una docena de hombres hab√≠an huido del campamento (para evitar el castigo severo con que a menudo Cheap condenaba) y se quedaron en la isla.

Sin embargo, después de haber avanzado solamente unos pocos kilómetros en dos días, una vela del cutter se rompió y los hombres de la barcaza fueron enviados para obtener lona del campamento. Al regresar optaron por seguir al capitán Cheap. Las chalupas más grandes, una vez más rumbo al sur, sólo perdieron al cutter unos pocos días después en un vendaval. No había sitio en el Speedwell y 10 hombres, supuestamente voluntarios, fueron desembarcados en tierra.

Sin ning√ļn tipo de embarcaci√≥n peque√Īa, la √ļnica manera de llegar a tierra en busca de comida era nadar en el agua helada, y pronto los que estaban demasiado d√©biles o los que no sab√≠a nadar, comenzaron a morir. Con disputas relativas a la navegaci√≥n, las corrientes salvajes, la lluvia y la niebla, les tom√≥ un mes llegar al Atl√°ntico y a√ļn estaban lejos de estar a salvo.

El Speedwell lleg√≥ cerca de la costa el 14 de enero de 1742, en los 38¬į40'S[12] en la bah√≠a Freshwater, en lo que hoy es la ciudad balnearia de Mar del Plata.[13] [14] Aquellos que nadaron hasta la costa encontraron agua dulce y focas. Ocho de ellos quedaron consternados al ver al barco partir sin ellos y m√°s tarde acusaron a Bulkeley de abandonarles para ahorrar suministros. Bulkeley, Baynes y otros 31 hombres, navegaron hacia el norte, alcanzando las aguas portuguesas de R√≠o Grande el 28 de enero. Tres hombres murieron durante el viaje y el resto estuvieron cerca de perecer. Finalmente, algunos de esos hombres regresaron a Inglaterra, cada uno siguiendo la ruta que pudo.

Los ocho hombres abandonados permanecieron un mes comiendo carne de foca hasta que decidieron ir a Buenos Aires, a unas 300 millas (482,8 km) m√°s al norte. Se quedaron sin comida y agua y se vieron obligados a regresar. Un d√≠a, Isaac Morris y otros tres retornaron al campamento para encontrar a dos hombres muertos por apu√Īalamiento y otros dos desaparecidos. Se hab√≠an acabado los pedernales para las armas de fuego y el fuego se apag√≥. Con pocas provisiones, despu√©s de un tercer intento fallido a Buenos Aires, fueron capturados por los indios que los tomaron como esclavos y fueron vendidos de un grupo ind√≠gena a otro. A finales de 1743, un comerciante ingl√©s que viv√≠a en Buenos Aires pag√≥ por la liberaci√≥n de tres de ellos; el cuarto, de raza mixta, fue conservado por los indios. Sin embargo, los espa√Īoles les encarcelaron y a principios en 1745 fueron llevados a bordo del antiguo barco insignia de Pizarro, el Asia, como prisioneros de guerra.

Mientras tanto, el capitán Cheap había regresado a la isla Wager con un grupo de 19 hombres, después de que los desertores se reincorporasen al campamento, entre ellos el cirujano Elliot y el teniente Hamilton, que habían quedado a la deriva con él, y los guardiamarinas John Byron y Campbell, que habían estado en la barcaza. Remaron hasta la costa, pero fueron castigados por las continuas lluvias, vientos y olas que amenazaban los botes. A veces eran capaces de llegar a tierra, pero a menudo tenían que dormir en los botes. Una noche, mientras estaban en la costa, uno de los botes anclados volcó y fue arrastrado por el mar con sus dos guardias: uno de ellos fue capaz de llegar a tierra, pero el otro se ahogó. Desde ese momento era imposible que todos cupiesen en el bote que les quedaba, y cuatro infantes de marina fueron dejados en tierra con fusiles para valerse por sí mismos. Sin embargo, el viento les impidió franquear el cabo de modo que volvieron a recoger a los infantes sólo para encontrar que habían regresado a la isla Wager a principios de febrero de 1742. Con una muerte en el viaje, solamente quedaban ahora 13 en el grupo.

Un ind√≠gena local acord√≥ guiar a los hombres hasta la costa de la isla de Chilo√©, con la promesa de mantener el barco hasta su llegada cuando partir√≠an de nuevo. Dos hombres murieron y despu√©s de enterrar sus cuerpos, los seis marineros remaron en el bote para no ser vistos de nuevo, mientras Cheap, Hamilton, Byron, Campbell y el moribundo Elliot, estaban en tierra en busca de comida. El indio acord√≥ entonces llevar a los otros cuatro en canoa a cambio de lo √ļnico que a√ļn ten√≠an, un mosquete. Finalmente fueron tomados prisioneros por los espa√Īoles. Afortunadamente, los espa√Īoles los trataron bien y fueron finalmente llevados a Santiago, la capital del interior, donde fueron puestos en libertad condicional. Los espa√Īoles sab√≠an que Anson hab√≠a sido generoso con los prisioneros que hab√≠a tomado y as√≠ les fue devuelto esa bondad.

Los cuatro hombres permanecieron en Santiago hasta finales de 1744 y se les ofreci√≥ un pasaje en un barco franc√©s con destino a Espa√Īa. Campbell decidi√≥ no aceptar el ofrecimiento, y tom√≥ un mulo por los Andes y se uni√≥ al almirante Pizarro en Montevideo, en el Asia, s√≥lo para encontrar a Isaac Morris y los dos marineros que hab√≠an sido abandonados en la bah√≠a Freshwater. Despu√©s de alg√ļn tiempo m√°s en prisi√≥n en Espa√Īa, Campbell lleg√≥ a Inglaterra en mayo de 1746, seguido por los otros tres, dos meses despu√©s.

Cuando los principales protagonistas estaban todos de vuelta en Inglaterra, las acusaciones de la corte oficial marcial s√≥lo examinaron la p√©rdida del HMS Wager en que Baynes, nominalmente al mando en el momento, fue absuelto de culpa, pero reprendido por omisi√≥n del deber. Las disputas sobre lo que pas√≥ despu√©s del naufragio salieron a la luz ya que Bulkeley y Cummins, Campbell, Morris, Young, y m√°s tarde Byron, publicaron sus propios relatos, el √ļltimo de los cuales fue el √ļnico que de alguna manera defendi√≥ el comportamiento del fallecido capit√°n Cheap.

Veinte y nueve miembros de la tripulación, además de siete infantes de marina, regresaron de nuevo a Inglaterra.

Ataques en la Am√©rica espa√Īola

En septiembre de 1741, de regreso a Juan Fern√°ndez, la mayor√≠a de los hombres de Anson estaban recuper√°ndose y recobrando la salud. Se pusieron a trabajar en las muy necesarias reparaciones de los barcos, lo mejor que pudieron con los pocos materiales disponibles y sin instalaciones portuarias. La gran pregunta de Anson era qu√© hacer a continuaci√≥n. Habida cuenta de que su fuerza se hab√≠a reducido tan dr√°sticamente y que en los nueve meses transcurridos desde que hab√≠a estado en Santa Catarina, no hab√≠a recibido ninguna noticia, la situaci√≥n estrat√©gica podr√≠a haber cambiado de tal modo que tal vez Inglaterra y Espa√Īa ya no estuvieran en guerra. Tampoco hab√≠a forma de saber qu√© hab√≠a sido de la escuadra de Pizarro que le hab√≠a tratado de interceptar, y a pesar de que supon√≠a que, probablemente, hubiera tenido problemas al alrededor del cabo de Hornos, probablemente habr√≠a sido ya reparada y reabastecida y ahora estar√≠a en su b√ļsqueda

Mientras contemplaban un ataque a Panam√°, un √ļnico barco fue avistado el 8 de septiembre, pero pas√≥ frente a la isla. Suponiendo que fuese espa√Īol, Anson hab√≠a preparado el HMS Centurion para hacerse al mar y desaparecer en la noche. Continuaron la b√ļsqueda dos d√≠as m√°s, pero cuando estaban a punto de renunciar, otra embarcaci√≥n fue detectada viniendo directamente hacia ellos, lo que caus√≥ cierta alarma, ya que tem√≠an que pudiera ser uno de los barcos de de Pizarro, pero result√≥ ser un barco mercante ligeramente armado. Despu√©s de que el HMS Centurion le disparase cuatro ca√Īonazos en el aparejo, se rindi√≥. La carga del Nuestra Se√Īora del Monte Carmelo (en adelante, el Carmelo) era de poco inter√©s para Anson, pero los pasajeros transportaban ¬£ 18.000 de oro.

De mucho m√°s valor fue la informaci√≥n obtenida de los documentos encontrados a bordo. Espa√Īa segu√≠a en guerra con Inglaterra y un ataque brit√°nico en el Caribe hab√≠a sido rechazada, as√≠ que ya no hab√≠a esperanza de unirse con fuerzas amigas para un ataque combinado en Panam√°, ni de que pudieran reabastecerle. Sin embargo, no hab√≠a peligro inmediato de Pizarro y de su escuadra que hab√≠an sufrido a√ļn m√°s terribles condiciones en su intento de doblar el cabo de Hornos por delante de Anson. Esperando un viaje relativamente r√°pido y con acceso a los puertos espa√Īoles establecidos en la actual costa de Chile, los barcos de Pizarro hab√≠a salido con provisiones para s√≥lo cuatro meses, pero se vieron sorprendidos por tormentas feroces despu√©s de redondear el cabo de Hornos y fueron empujados hacia atr√°s. Las rutas de los barcos brit√°nicos y espa√Īoles se cruzaron, pero mientras se concentraban en la supervivencia y con visibilidad m√≠nima, no se vieron.

En alg√ļn momento, la Hermiona (54 ca√Īones) se hundi√≥ sin dejar rastro, mientras que en los otros barcos, la tripulaci√≥n comenz√≥ a morir de hambre. El barco insignia de Pizarro, el Asia (66 ca√Īones) y la San Esteban (40 ca√Īones) regresaron de nuevo a R√≠o de la Plata, con s√≥lo la mitad de la tripulaci√≥n viva. En el Esperanza (50 ca√Īones), s√≥lo 58 de los 450 que partieron volvieron. El casco de la Guipuscoa (74 ca√Īones) comenz√≥ a hacer agua y, finalmente perdi√≥ los tres m√°stiles, momento en el que 250 de los 700 tripulantes hab√≠an muerto. Afortunadamente, el viento llev√≥ al barco hacia el norte, pasando por R√≠o de la Plata en lugar de arrojarlo al Atl√°ntico. El barco, en gran medida indefenso, encall√≥ cerca de Santa Catarina.

A su llegada a Buenos Aires, Pizarro envi√≥ un mensaje v√≠a terrestre a Per√ļ alertando de la llegada probable de Anson en el Pac√≠fico y en respuesta, fueron enviados cuatro barcos armados desde el Callao, supuestamente con √≥rdenes de matar en lugar de capturar. Tres de ellos fueron estacionados cerca de la costa de Concepci√≥n, mientras que el cuarto fue enviado al archipi√©lago de Juan Fern√°ndez. Renunciaron a la espera a principios de junio, con la conclusi√≥n de que los barcos de Anson, o bien se hab√≠an perdido en el mar o se hab√≠an ido a otra parte. Como sucedi√≥ entonces, la carta que emplazaba de forma incorrecta Juan Fern√°ndez, salv√≥ a la escuadra de Anson: los nueve d√≠as que Anson perdi√≥ tratando de encontrar las islas retrasaron su llegada hasta despu√©s de que el barco espa√Īol se hubiese ido.

Adem√°s, los barcos desde Callao tambi√©n hab√≠a sido gravemente da√Īados por las tormentas y permanecer√≠an en puerto durante dos meses por lo que ahora ning√ļn barco espa√Īol iba en su busca, aunque las sospechas renacieron de nuevo cuando el Carmelo no lleg√≥ en un plazo razonable. Mientras tanto, la flota de Anson podr√≠a capturar los confiados barcos mercantes que navegasen a lo largo de la costa.

El HMS Gloucester fue enviado al norte a cazar fuera de Paita, pero se mantuvo lo suficientemente lejos en el mar para no ser visto desde tierra. Veintinueve prisioneros espa√Īoles iban embarcados para ayudar a los hombres, aunque solo siete fueron de alguna utilidad, aunque todos ten√≠an que ser custodiados.

El HMS Centurion, el Carmelo y el peque√Īo HMS Tryal esperaban aguas afuera de Valpara√≠so. El HMS Tryal tom√≥ la Arranzazu, un barco mercante desarmado de tres veces su tama√Īo que transportaba cargas de poco uso, excepto por ¬£ 5.000 en plata. El HMS Tryal hab√≠a sido gravemente da√Īado por las tormentas, por lo que sus armas fueron trasladadas a la embarcaci√≥n capturada y lo hundieron. El HMS Centurion captur√≥ al Santa Teresa de Jes√ļs, cuya carga apenas ten√≠a valor, pero entre los pasajeros hab√≠a tres mujeres. Anson demostr√≥ que era un oficial de un ej√©rcito disciplinado y no un bucanero implacable, y as√≠ trat√≥ bien a los prisioneros, incluyendo la asignaci√≥n de un guardia para las mujeres, a las que permiti√≥ mantener sus camarotes. El Nuestra Se√Īora del Carmen fue capturado y un marinero irland√©s a bordo revel√≥ que el HMS Gloucester hab√≠a sido avistado por un barco que llegaba a Paita, y que las autoridades hab√≠an sido alertadas.

El ataque a la ciudad de Paita.

Habiendo sido visto, Anson decidi√≥ atacar de inmediato Paita, con la esperanza de interceptar un tesoro que iba a ser enviado a M√©xico al d√≠a siguiente. Dado su peque√Īo tama√Īo, la ciudad estaba poco defendida. Sin embargo, con sus fuerzas limitadas, Anson no ten√≠a ninguna esperanza de conquistar una de las poblaciones m√°s importantes de los espa√Īoles. Sesenta hombres desembarcaron en la noche en los botes y tomaron la ciudad con apenas un disparo de los espa√Īoles. Un marinero muri√≥, pero se cree que fue por "fuego amigo". La mayor√≠a de los residentes simplemente huyeron a una colina que domina la ciudad. Los hombres de Anson permaneci√≥ en la ciudad durante tres d√≠as, transportando el contenido de la casa de aduana a los barcos, junto con ganado para alimentar a la tripulaci√≥n. A la salida, Anson orden√≥ que los presos fuesen enviados a tierra y se quem√≥ la ciudad, con excepci√≥n de sus dos iglesias. Un barco espa√Īol en el puerto fue arrastrado y el resto fueron hundidos. El recuento de dinero del bot√≠n lleg√≥ a ¬£ 30.000 que, seg√ļn las reglas, iba a ser distribuido por su rango, independientemente de quien realmente hubiera ido a tierra. Esta fue una de muchas disputas sobre el reparto de los botines.

Mientras tanto, el HMS Gloucester hab√≠a capturado a dos peque√Īas embarcaciones que les reportaron otros 19.000 ¬£.

La escuadra del HMS Centurion y el HMS Gloucester y los seis barcos capturados partieron a continuación hacia Acapulco, con la esperanza de interceptar el galeón de Manila. Quedaban dos meses antes de que llegase, lo que normalmente era un margen amplio, pero tanto el Centurion y el HMS Gloucester arrastraban los barcos capturados y los vientos estaban en contra de ellos. Con poca agua, se detuvieron en la isla de Quibo (isla de Coiba), donde también capturaron tortugas gigantes para alimentarse, algunas de ellas mantenidas vivas hasta que las necesitasen. Con una buena nutrición desde la salida de Juan Fernández, siete meses antes, sólo dos miembros de las tripulaciones habían muerto.

Al llegar el 26 de enero de 1742 a lo que pensaban era la latitud de Acapulco, la flota se volvi√≥ al este y al ver una luz en la distancia a trav√©s de la oscuridad, el Centurion y HMS Gloucester se juntaron creyendo que era el gale√≥n. Dawn revel√≥ que no era m√°s que un incendio en una monta√Īa. Anson necesitaba saber si el gale√≥n ya estaba en el puerto de Acapulco, pero no ve√≠a como, manteniendo los barcos mar adentro para evitar ser detectados, y enviando uno de los botes a buscar el puerto y ver si el barco hab√≠a llegado. Despu√©s de cinco d√≠as volvieron incapaces siquiera de localizar el puerto. Despu√©s de navegar m√°s a lo largo de la costa el bote fue enviado de nuevo y esta vez encontr√≥ Acapulco, pero tambi√©n captur√≥ a tres pescadores, que confirmaron que el gale√≥n hab√≠a llegado tres semanas antes, pero que el gale√≥n de salida, cargado de plata, se har√≠a al mar el 3 de marzo, en dos semanas, y que ten√≠a una tripulaci√≥n de 400 hombres y 58 ca√Īones.

El plan era que el HMS Centurion y el HMS Gloucester tomar√≠an parte en cualquier acci√≥n as√≠ que los hombres de Anson se concentraron en estos barcos, complementados por los esclavos tomados de los espa√Īoles que estaban capacitados para usar armas y a los que prometieron la libertad. Se quedaban lo suficientemente lejos en alta mar durante el d√≠a para evitar ser avistados, pero se allegaban cerca en la noche para evitar que el gale√≥n tratase de escapar al amparo de la oscuridad. Los tres barcos capturados ten√≠an una tripulaci√≥n m√≠nima, pero segu√≠an siendo √ļtiles para mantener un puesto de observaci√≥n m√°s lejos. No pas√≥ nada. Los espa√Īoles hab√≠an visto el bote, ya que hab√≠a navegado a lo largo de la costa, y hab√≠an decidido no enviar el gale√≥n, sospechando con raz√≥n que les esperaba una trampa. No hab√≠a esperanza de realizar un ataque exitoso en la bien defendida ciudad por lo que Anson renunci√≥ a su frustrante espera y al inicio del mes de abril, cuando el agua de nuevo escaseaba peligrosamente, se dirigi√≥ al noreste a Zihuatanejo, donde William Dampier hab√≠a informado que hab√≠a una fuente de agua buena. Dej√≥ a siete hombres en un cutter de patrulla en las afueras de Acapulco para informar m√°s tarde en caso de que el gale√≥n se hiciese a la mar.

Conseguir el agua demostró ser mucho más difícil de lo esperado ya que el río había remodelado el paisaje desde la visita de Dampier en 1685 y los hombres tuvieron que caminar un kilómetro tierra adentro para llegar a un agua de una calidad apenas aceptable.

Dado que los espa√Īoles estaban en alerta por la escuadra, era evidente que el camino de regreso, m√°s que volver por el cabo de Hornos, ser√≠a bien a trav√©s de China o bien a la colonia portuguesa de Macao o m√°s arriba a Cant√≥n, una base de la Compa√Ī√≠a Brit√°nica de las Indias Orientales. Antes de abandonar todav√≠a quedaba la cuesti√≥n de qu√© hacer con los barcos apresados. Anson ya hab√≠a decidido destruir el Carmelo y el Carmin, y dada la escasez de hombres en el HMS Centurion y el HMS Gloucester, concluy√≥ que no hab√≠a m√°s remedio que sacrificar tambi√©n el Aranzazu, ya rebautizado como el Premio del Tryal (Tryal's Prize) y transladar a sus hombres, a pesar de que sus impresionantes 600 toneladas estaban ¬ęen buen estado y aptas para el mar¬Ľ (¬ęin good repair and fit for sea¬Ľ). Este fue el argumento que escrimieron en contra algunos oficiales del HMS Tryal dieron, ya que su traslado significar√≠a la p√©rdida de antig√ľedad y, por lo tanto, de la remuneraci√≥n y la participaci√≥n en el reparto del botin.

El cutter no volvi√≥ de manera que Anson zarp√≥ hacia Acapulco, con la esperanza de encontrar a sus hombres. Concluyendo que hab√≠an sido capturados, envi√≥ a seis prisioneros espa√Īoles a tierra en un bote peque√Īo con una nota diciendo que liberar√≠a al resto si sus hombres quedaban en libertad. Al tercer d√≠a, esperando una respuesta, el cutter apareci√≥, pero no desde el puerto. La tripulaci√≥n estaba muy mal de salud despu√©s de haber sido incapaz de tomar tierra para encontrar agua y sufr√≠an graves quemaduras despu√©s de seis semanas en un bote abierto. A su llegada, Anson envi√≥ a 57 de sus prisioneros a tierra, incluidos todos los espa√Īoles, pero mantuvo 43 de otras razas. El 6 de mayo de 1742 pusieron rumbo al oeste, adentr√°ndose en el oc√©ano Pac√≠fico.

La travesía del Pacífico

Bas√°ndose en los relatos de los primeros viajes, Anson esperaba que la traves√≠a del Pac√≠fico ser√≠a f√°cil y le llevar√≠a unos dos meses. Otros viajeros hab√≠an descendido al sur de Acapulco, hasta los 15¬į51'N, para recoger los vientos alisios que soplaban constantemente hacia el oeste, entre los 10¬į y los 14¬į N. Sin embargo, ninguno de ellos hab√≠a partido en mayo, cuando la banda de vientos favorables se hab√≠a trasladado m√°s al norte al acercarse el verano. El HMS Centurion y el HMS Gloucester perdieron siete semanas con el calor y los vientos variables o la ausencia de ellos, llegando hasta el sur a los 6¬į40'N antes de abandonar y encaminarse de nuevo al norte.

En circunstancias normales, ese retraso ser√≠a una molestia pero con los barcos y las tripulaciones en malas condiciones, los desastres llegaron pronto. El trinquete del HMS Centurion se parti√≥ s√≥lo unos d√≠as despu√©s de partir de Acapulco y el HMS Gloucester perdi√≥ su palo mayor a mediados de junio; y aunque se hicieron unas improvisadas reparaciones, la nave era mucho m√°s lenta. El escorbuto estall√≥ entre los primeros prisioneros capturados en los barcos espa√Īoles y luego, a finales de junio, entre los miembros de la tripulaci√≥n regular.

Durante julio, el HMS Gloucester perdi√≥ la mayor parte del aparejo restante y el 13 de agosto apareci√≥ una gran v√≠a de agua, llegando en el interio el agua a los siete pies de profundidad a pesar del continuo bombeo. El capit√°n Mitchell envi√≥ una se√Īal de socorro a Anson, pero la primera respuesta fue que las fugas en el HMS Centurion eran en ese momento tan graves que tambi√©n estaba en peligro de hundirse. Sin embargo, cuando Anson sup√≥ todos los detalles vio que no hab√≠a otra alternativa que salvar lo posible del HMS Gloucester (no mucho, excepto el oro capturado), transfiriendo la tripulaci√≥n y luego incendiando el barco para asegurarse de que el casco no derivase hacia la isla espa√Īola de Guam.

Todos los d√≠as fallec√≠an de ocho a diez hombres y la fuga lleg√≥ a ser tan grave que incluso Anson tuvo que hacer su turno en la bomba. Era una carrera para encontrar tierra, hasta Guam, antes de que el barco se hundiera. Tinian, situada al norte y un poco al este de Guam, fue avistada el 23 de agosto, pero tardaron cuatro d√≠as en encontrar un fondeadero seguro. Anson hab√≠a izado una bandera espa√Īola con la esperanza de obtener una mejor recepci√≥n y una proa (un tipo de barco malayo multicasco, v√©ase en ingl√©s en:proa) con cuatro nativos y un espa√Īol sali√≥ a su encuentro. Afortunadamente, eran los √ļnicos en la isla, de modo que el HMS Centurion lleg√≥ a la costa y ech√≥ anclas. Los enfermos, 128 en total, fueron desembarcados, una tarea en la que Anson y la propia tripulaci√≥n de la proa ayudaron, pero 21 murieron durante el desembarco o inmediatamente despu√©s.

La isla era un para√≠so tropical con abundancia de frutas y otros vegetales comestibles cerca de la playa, y con agua dulce y ganado que hab√≠an sido llevados all√≠ para proveer de carne a la guarnici√≥n espa√Īola en Guam. En pocos d√≠as, los hombres mostraron signos claros de mejor√≠a. De particular importancia fue el √°rbol del pan. El fruto es rico en almid√≥n y cocido y horneado tiene un sabor entre la patata y el pan. Los grandes elogios que hab√≠a cosechado de la anterior expedici√≥n del franc√©s Dampier y los de la misma tripulaci√≥n del HMS Centurion, llevaron m√°s tarde a Joseph Banks a enviar al HMS Bounty a recoger ejemplares de la planta para intentar cultivarla en el Caribe y que sirviese para alimentar a los esclavos de las plantaciones.

Habiendo evitado ahogarse, la siguiente prioridad era reparar el HMS Centurion. La tripulaci√≥n movi√≥ los ca√Ī√≥nes y m√°s tarde, los barriles de p√≥lvora, a popa para levantar la proa fuera del agua y los carpinteros reemplazararon parte del casco. Lo rejuntearon de nuevo con masilla pero cuando el ca√Ī√≥n y los barriles se volvieron a colocar en su lugar, el agua comenz√≥ a entrar de nuevo. La fuga, al parecer, no hab√≠a sido encontrada y corregida sin las instalaciones portuarias adecuadas.

El principal defecto de Tinian era la falta de un √°rea protegida de manera que cuando en la noche del 18 de septiembre estall√≥ una violenta tempestad, el barco fue arrastrado hacia el mar. Para la disminuida tripulaci√≥n de 109 hombres e infantes de marina a bordo del barco, y los 107 hombres en la isla, este evento fue profundamente inquietante. Aunque el teniente Saumarez, en el HMS Centurion, hab√≠a encendido bengalas y disparado el ca√Ī√≥n de se√Īales, la furia de la tormenta signific√≥ que nadie en tierra fue consciente siquiera de lo ocurrido hasta la ma√Īana siguiente.

Dado el estado del barco y que los vientos del este continuaban, los de tierra asumieron que el HMS Centurion había sido arrojado tan al oeste que, si la tripulación tenía suerte, podrían ser capaces de llegar a Macao, donde se tendría que reparar, o lo más probable, pensaban que quizás se hubiera hundido. En cualquier caso, en ese momento dependían de si mismos.

Hab√≠a un bote peque√Īo en la isla, una embarcaci√≥n construida para transportar carne de vacuno a Guam, que quiz√°s podr√≠a albergar 30 hombres y as√≠, en su estado actual era claramente insuficiente. No deseando ir a Guam, donde se pudrir√≠an en la c√°rcel, o peor a√ļn, decidieron alargar y montar de nuevo el barco e intentar el viaje de 2200 millas (3.540 km) hasta Macao. A medida que los trabajos avanzaban, surg√≠an crecientes preocupaciones sobre la capacidad para adaptarse todos a bordo, sobre la falta de provisiones para emprender un largo viaje y la carencia de instrumentos de navegaci√≥n. Muchos expresaron en privado su preferencia por permanecer en la isla, optando por un lugar seguro, aunque aislado, ante la posibilidad de perecer en el mar.

Para sorpresa de todos, el HMS Centurion reapareci√≥ despu√©s de 19 d√≠as causando que Anson mostrase una gran emoci√≥n. La tripulaci√≥n hab√≠a luchado heroicamente para mantenerlo a flote en pugna con los ca√Īones sin amarrar rodando, las troneras abiertas que permit√≠an entrar al mar, y el ancla colgando por debajo y s√≥lo con el m√°stil de mesana aparejado, al mismo tiempo que hac√≠an frente a la filtraci√≥n original en el casco. Poco a poco, hab√≠an ecuperado el control y la nave fue capaz de navegar contra el viento para reaparecer en Tinian.

Unos días más tarde fueron desviados de nuevo, esta vez con la mayoría de los hombres a bordo y fueron capaces de volver cinco días después. Aunque todavía no estaba en condiciones óptimas para navegar, el 20 de octubre, después de tomar agua y frutas frescas, el HMS Centurion partió rumbo a Macao, donde llegaron después de algunas dificultades para encontrarlo y entraron en el puerto el 11 de noviembre.

Los portugueses hab√≠an establecido el asentamiento en 1557, pero en a√Īos posteriores, gran parte de la actividad comercial europea se hab√≠a trasladado r√≠o Perla arriba hasta Cant√≥n. En ambas √°reas, los chinos manten√≠an sin embargo un firme control como Anson pronto aprendi√≥ con frustraci√≥n. Su causa se vio entorpecida por su negativa a pagar los gastos portuarios en consonancia con la pr√°ctica est√°ndar europeo en el momento, en que solo los barcos mercantes eran inspeccionados y gravados, ya que los barcos de guerra de visita estaban exentos. Los chinos no hac√≠an esa distinci√≥n y, como tal, consideraban la negativa como un ataque a su soberan√≠a.

El gobernador portugués de Macao le dijo que no podía hacer nada para ayudarle sin recibir instrucciones del chuntuck provincial, o virrey chino, en Cantón, pero cuando Anson contrató un barco para llevarlo allí, los chinos inicialmente le impidieron el embarque. A su llegada, se le dijo que los comerciantes locales, actuarian como intermediarios, pero después de un mes de espera no había avances.

Entre los comerciantes chinos, el HMS Centurion era considerado como una especie de barco pirata, al haber destruido otros barcos e interrumpido el comercio del Pac√≠fico, lo que manten√≠a el gale√≥n de Acapulco en el puerto, una opini√≥n aparentemente promovida por los rivales europeos. Las actividades de la Compa√Ī√≠a Brit√°nica de las Indias Orientales estaban a merced de las autoridades chinas y su inter√©s era mantener a Anson a cierta distancia, al menos hasta que cuatro barcos hubiesen salido del puerto esa temporada.

Anson fue capaz de conseguir provisiones adicionales, de contrabando de los barcos de las Indias Orientales, que fueron dejadas en el HMS Centurion al pasar por Macao, pero no consegu√≠a la necesidad urgente de contar con el propio barco reparado. Nuevamente de regreso a Macao, Anson se dirigi√≥ directamente al Virrey se√Īalando que sus intentos de comunicarse con √©l por los canales normales hab√≠an fracasado y elevando una "demanda" de ayuda de todo tipo. Dos d√≠as m√°s tarde, lleg√≥ un alto mandar√≠n con otros funcionarios y carpinteros para hacer una inspecci√≥n. Al recorrer el barco, el mandar√≠n estaba impresionado por los ca√Īones de 24 libras (24-pounders) y la amenaza impl√≠cita del da√Īo que podr√≠an infligirles. El permiso para trabajar en el barco se le concedi√≥ probablemente porque los chinos se dieron cuenta de que era m√°s interesante reacondicionar el barco para deshacerse de ellos. Pronto, el barco estuvo completamente descargado y un centenar de hombres se pusieron a trabajar, mientras el barco era carenado.

Captura del galeón de Acapulco

Aunque Anson había dado a conocer que el barco iría a Yakarta y desde allí a Inglaterra, había decidido que, habiendo fracasado tan estrepitosamente en el cumplimiento de las ambiciosas órdenes dadas, salvaría algo la expedición si aprovechase para capturar el galeón justo antes de que llegara a las Filipinas. Fue un gran riesgo ya que era probable que esa temporada hubiera dos galeones, ya que desde su llegada a Acapulco el galeón anterior permaneció en el puerto.

Poco después de salir de Macao el 19 de abril de 1743, Anson informó a la tripulación que quedó encantada con la noticia. Todos habían sufrido mucho y perdido amigos, por lo que la captura por lo menos les reportaría una gran recompensa económica.

Al llegar el 20 de mayo al cabo Esp√≠ritu Santo, el lugar normal en que el gal√©on llegaba a tierra, las velas altas fueron retiradas para evitar que el barco fuese visto desde tierra y comenzaron una rutina de virar hacia atr√°s y hacia adelante para permanecer estacionados y practicando con los ca√Īones. Hab√≠a 227 hombres a bordo, en lugar de los 400 normales, por lo que la falta de efctivos deb√≠a de compensarse con la velocidad y precisi√≥n.

Justo cuando estaban perdiendo la esperanza, el gale√≥n fue descubierto en la ma√Īana del 20 de junio: s√≥lo hab√≠a un gale√≥n.

El HMS Centurion capturando al Covadonga

Al mediod√≠a, el HMS Centurion maniobr√≥ para cortar el escape del gale√≥n a tierra y a la una en punto se cruz√≥ frente al barco espa√Īol, a una distancia muy cercana que permit√≠a a todos sus ca√Īones disparar al objetivo, mientras que preven√≠a que los espa√Īoles pudieran devolver el fuego. Mientras tanto, los tiradores apostados en los m√°stiles sorprendieron fuera de los m√°stiles a sus hom√≥logos, con los oficiales del gale√≥n en la cubierta y los que manejaban los ca√Īones. Los barcos s esepararon, pero el HMS Centurion todav√≠a fue capaz de hacer fuego de metralla en la cubierta del gale√≥n y estrellar balas de ca√Ī√≥n contra su casco.

Despu√©s de noventa minutos, los espa√Īoles se rindieron y acab√≥ todo. Anson envi√≥ a Philip Saumarez y 10 hombres m√°s y encontraron una escena horrible, con las cubiertas del ¬ęNuestra Se√Īora de Covadonga, cubiertas de cad√°veres, v√≠sceras y las extremidades desmembradas¬Ľ (¬ęNeustra Se√Īora de Covadonga covered with carcasses, entrails and dismembered limbs¬Ľ). En el HMS Centurion un √ļnico hombre hab√≠a muerto, dos m√°s fallecieron despu√©s por las heridas y 17 resultaron heridos. El barco hab√≠a sido alcanzado quiz√°s por 30 disparos. En el Covadonga, las cifras fueron 67 muertos, 84 heridos y 150 disparos. El barco llevaba 1.313.843 reales de a ocho y 35.682 onzas de plata.[15]

lucha entre el HMS Centurion y el Covadonga

Los espa√Īoles se hab√≠an enterado de la presencia de Anson en el Pac√≠fico cuando hab√≠an llamado a Guam y, aunque el capit√°n portugu√©s hab√≠a propuesto una ruta alternativa m√°s larga camino de Manila, hab√≠a sido revocada por los oficiales espa√Īoles. Un comerciante de Cant√≥n hab√≠a enviado dos cartas al gobernador de Filipinas, la primera dando cuenta del terrible estado del HMS Centurion a su llegada, pero la segunda, se√Īalando que el barco hab√≠a sido reparado y expresando sospechas de que Anson podr√≠atener el objetivo de interceptar el gale√≥n. A pesar de ello, s√≥lo se hizo un esfuerzo a medias, enviando un barco de vigilancia que encall√≥, dejando el gale√≥n sin protecci√≥n.

El gale√≥n de 700 toneladas era m√°s peque√Īo que el HMS Centurion, pero no estaba preparado para un ataque por sorpresa. Hab√≠a 44 ca√Īones a bordo, pero 12 de ellos estaban lejos. El resto eran s√≥lo de 6 a 12 libras y fueron montados en las cubiertas expuestas. Hab√≠a tambi√©n 28 ca√Īones giratorios pero como los hombres del HMS Centurion no hicieron ning√ļn intento de abordarles, fueron de poco inter√©s y, en cualquier caso, los guardias habr√≠an sido abatidos por los tiradores o la metralla.

Anson necesitaba alejarse lo m√°s pronto posible en caso de que los barcos espa√Īoles apareciesen y hab√≠a decidido regresar a Macao. Envi√≥ a otros 40 hombres al gale√≥n y por la noche, las reparaciones m√°s urgentes se hab√≠an completado. Tres centenares de prisioneros fueron transferidos al HMS Centurion y metidos en la bodega con dos escotillas abiertas para proporcionar un poco de aire, pero con cuatro ca√Īones giratorios apuntaban cada una para evitar fugas. Se les proporcionaba solamente una pinta de agua cada d√≠a y, aunque ninguno muri√≥ en el viaje a Macao, las condiciones abajo fueron terribles.

Llegaron a Macao el 11 de julio.

Vuelta a Cantón

La reaparición de Anson en China fue recibida con incredulidad y alarma, tanto por las autoridades chinas como por los comerciantes europeos. En su visita anterior, el HMS Centurion estaba claramente en peligro, pero ahora con el maltratado Covadonga a remolque, se confirmaron los temores de China de que estaba usando su puerto como base para la piratería o la guerra, mientras que los europeos temían que sus privilegios comerciales pudieran ser revocados y que la pérdida de la carga del galeón arruinaría el comercio con Manila.

Al llegar a Macao, Anson envi√≥ a 60 o 70 presos a tierra antes de que los chinos detuvieran la descarga del resto y luego sigui√≥ a Cant√≥n, con la intenci√≥n esta vez de no dejarse enga√Īar por los chinos. El mandar√≠n a cargo de la fortaleza de Bocca Tigris subi√≥ a bordo, pero quedo intimidado por los barcos de artiller√≠a pesada y en su lugar trat√≥ de persuadir a los pilotos contratados para que confundieran la nave a trav√©s de los bancos. Al enterarse de esto, Anson amenaz√≥ con colgar a uno de ellos si el barco naufragaba.

Una vez pasados los fuertes, el barco esperaba el permiso para continuar aguas arriba. Anson orden√≥ que uno de los ca√Īones pesados se disparase dos veces al d√≠a para recordar a todos que hab√≠a un nuevo poder con el que tratar. Despu√©s de dos semanas y algunos pol√≠ticos, el permiso lleg√≥ lo que le permiti√≥ llegar a Whampoa, a corta distancia de Cant√≥n; la mayor√≠a de los presos fueron puestos en botes que partieron para Macao. Fue capaz de garantizar provisiones frescas, pero los comerciantes no le ofertaron "provisiones del mar". Anson estaba ansioso de exponer su caso directamente ante el virrey y hab√≠a emitido una petici√≥n a la llegada, pero se le dijo que esperara hasta despu√©s del verano. Anson envi√≥ un mensaje diciendo que llegar√≠a el 1 de octubre, pero cuando estaban a punto de llegar un mensajero le dijo que el virrey quer√≠a posponer la reuni√≥n y luego vino otro mensajero m√°s diciendo que el virrey le hab√≠a esperado todo el d√≠a y se sent√≠a ofendido ya que Anson no se hab√≠a presentado .

Anson se invitó a sí mismo a quedarse en la factoría inglesa, en Cantón, que como las de otras naciones, estaba justo fuera de la muralla de la ciudad, en la orilla del río. A los extranjeros se les prohibía entrar en la ciudad llevando armas de fuego y oficialmente sólo se les permitía ponerse en contacto con los comerciantes de Hong. Al final de cada temporada comercial, tenían que dejar Macao o salir de China por completo. A pesar de que fue capaz de conseguir las provisiones que necesitaba, no pudo obtener el permiso para que las llevaran a la nave. El destino intervino y su tripulación se ganó el elogio por la lucha contra un gran incendio que se declaró en la ciudad. Una invitación para ver al virrey el 30 de noviembre llegó poco después.

Fue una ocasi√≥n marcada por una gran ceremonia, Anson se√Īal√≥, a trav√©s de un int√©rprete, los muchos intentos que hab√≠a hecho para conseguir una audiencia a trav√©s de intermediarios, pero ya que hab√≠a sido sincero, que hab√≠a sido obligado a enviar a su agente a la puerta de la ciudad con una carta para ser entregada directamente al virrey. El virrey le asegur√≥ que esa carta era de hecho la primera vez que hab√≠a sido informado de la llegada de Anson. Anson le explic√≥ entonces que la buena temporada para regresar a Europa hab√≠a llegado, que las disposiciones estaban listas y que s√≥lo necesitaba la aprobaci√≥n del virrey. √Čsta fue inmediatamente dada. No se hizo ninguna menci√≥n de las tasas portuarias no remuneradas y Anson cre√≥ un precedente, pero cuando el siguiente barco de guerra brit√°nico entr√≥ en Cant√≥n en 1764, se pagaron los derechos normales.

Regreso a Inglaterra

El 7 de diciembre de 1743 partieron de Cant√≥n, haciendo escala en Macao, vendiendo el gale√≥n, con grandes descuentos, en ¬£ 6.000, lo que permiti√≥ al HMS Centurion partir el d√≠a 15. Anson estaba ansioso por llegar a Inglaterra antes de que las noticias del tesoro que llevaba llegasen a Francia o Espa√Īa, para que no intentasen detenerlo.

El barco se detuvo el 8 de enero en la isla de Prince, en el estrecho de Sunda, entre las islas indonesias de Sumatra y Java para provisionarse de agua potable y otros suministros y llegó a Ciudad del Cabo, cerca del cabo de Buena Esperanza, el 11 de marzo. Salieron el 3 de abril, después de contratar tripulación adicional y llegaron a casa, en Spithead, el 15 de junio de 1744, deslizándose entre la niebla y evitando a una escuadra francesa que cruzaba el canal de la Mancha.

De todos los embarcados en el HMS Centurion, el HMS Gloucester, el HMS Tryal y el Anna, solamente 188 lograron regresar. Junto con los supervivientes del HMS Severn, el HMS Pearl y el HMS Wager, unos 500 hab√≠an sobrevivido de los 1900 originales que hab√≠an salido en septiembre de 1740, todos, salvo un pu√Īado, fallecidos por enfermedad o hambre.

Anson se convirtió en una celebridad a su regreso y fue invitado a un encuentro con el rey. Cuando el tesoro fue paseado por las calles de Londres, fue recibido por grandes multitudes.

Las disputas por el dinero del bot√≠n terminaron en los tribunales y enfrentaron a los oficiales entre s√≠. La cuesti√≥n principal era el estatus de los oficiales del HMS Gloucester y del HMS Tryal una vez que llegaron a bordo del HMS Centurion, ya que Anson no les hab√≠a promovido formalmente a oficiales del barco insignia. Seg√ļn el reglamento del Almirantazgo, hab√≠an perdido su rango y de manera efectiva eran marinos normales, pero parece evidente que sin la transferencia de esos oficiales experimentados, el HMS Centurion no hubiera sobrevivido en el Pac√≠fico ni hubiese sido capaz de capturar al gale√≥n espa√Īol. La diferencia para un oficial era recibir ¬£ 500 o ¬£ 6000,[16] y aunque los tribunales decidieron inicialmente en favor de los oficiales del HMS Gloucester y el HMS Tryal, perdieron en la apelaci√≥n, una decisi√≥n que podr√≠a haberse visto influida por la victoria del ya entonces almirante Anson sobre la flota francesa en la batalla del Cabo Finisterre.[17]

A Anson le correspondieron tres octavos del bot√≠n a distribuir del Covadonga[18] que seg√ļn una estimaci√≥n llegaron a ¬£ 91.000 en comparaci√≥n con los ¬£719 que hubiera ganado como capit√°n durante un viaje de 3 a√Īos y 9 meses. En contraste, un marinero habr√≠a recibido unas ¬£300, que corresponder√≠an al salario de unos 20 a√Īos enrolados.[19]

Consecuencias

Anson fue comparado con Francis Drake y fue promovido en consonancia, llegando a ser Primer Lord del Almirantazgo, en 1751, y ayudó en las carreras de muchos de los oficiales que navegaron con él. Inmediatamente después de su regreso, sin embargo, Anson recomendó la promoción de Philip Saumarez y Peircy Brett, pero después de que el Almirantazgo se negase a confirmar a Brett, Anson declinó su propia promoción.

Como resultado directo de la situación jurídica ambigua después del naufragio del HMS Wager, el régimen fue modificado para dar a los capitanes autoridad continua sobre su tripulación y se determinó que las tripulaciones continuarían siendo pagadas. Del mismo modo, dado que Anson había sentido la necesidad de impresionar a los mandarines que subieron a bordo de su barco y para distinguir a sus tripulaciones de las de los barcos mercantes, se introdujeron los uniformes navales. Anteriormente, los oficiales y marineros vestían sus propios ropas.

El regreso de la expedici√≥n de Anson aument√≥ el inter√©s en el Pac√≠fico como objeto del comercio brit√°nico y del poder imperial, pero dadas las condiciones traicioneras del cabo de Hornos y el dominio espa√Īol en Am√©rica del Sur, hab√≠a esperanza de encontrar una ruta alternativa al Pac√≠fico a trav√©s de un paso del Noroeste en la parte septentrional de Am√©rica del Norte. Una expedici√≥n, al mando de Christopher Middleton, se hab√≠a montado mientras Anson estaba ausente, pero hab√≠a sido bloqueada por el hielo. El gobierno ofreci√≥ 20.000 libras esterlinas para cualquier persona que pudiera encontrar una ruta navegable, pero una expedici√≥n privada de Moor y Smith, en 1746-47, asimismo volvi√≥ con las manos vac√≠as.

Anson presion√≥ para seguir con las expediciones de descubrimiento despu√©s de haber alcanzado la paz con Espa√Īa, pero las relaciones entre ambos pa√≠ses eran delicadas y los viajes fueron cancelados por temor a provocar una disputa mayor.

Aunque varios diarios privados del viaje se hab√≠an publicado ya, la versi√≥n oficial de los hechos, A Voyage Around the World by George Anson [Un viaje alrededor del mundo por George Anson] fue esperada con ansia (versi√≥n abreviada ). As√≠ como el detalle de las aventuras de la expedici√≥n, conten√≠a gran cantidad de informaci√≥n √ļtil para futuros navegantes y con 42 cartas detalladas y grabados, la mayor√≠a basados en dibujos de Piercy Brett, sent√≥ las bases para posteriores expediciones de investigaci√≥n cient√≠fica, como las del capit√°n Cook y otros. Las cartas espa√Īolas incautadas en el Covadonga a√Īadieron muchas islas a las que los brit√°nicos conoc√≠an en el Pac√≠fico, y agunas de esas islas en el Pac√≠fico Norte occidental se conocen ahora como archipi√©lago Anson.[20]

Dadas las p√©rdidas terribles por el escorbuto, es sorprendente que no se abriera una investigaci√≥n oficial sobre sus causas y posibles curas. Que podr√≠a ser curado era evidente por las mejoras r√°pidas mostradas por los hombres de Anson despu√©s de alcanzar tanto las islas de Juan Fern√°ndez como Tinian. Extraoficialmente, James Lind realiz√≥ su propia investigaci√≥n en el Salisbury en 1747. Trabajando con doce v√≠ctimas, las separ√≥ en seis pares e intent√≥ algo diferente con cada par: la pareja que recibi√≥ naranjas y limones mostr√≥ un cambio positivo dram√°tico, pero pasar√≠an otros 50 a√Īos antes de que se aceptaron las recomendaciones de Lind.

La expedición También capacitó a algunos de los mejores comandantes navales de la generación, incluyendo a Augustus Keppel y John Campbell.

El √ļltimo sobreviviente conocido de los que hab√≠an acompa√Īado a Lord Anson fue Joseph Allen, que hab√≠a sido cirujano en el viaje, y m√°s tarde se convirti√≥ en maestro en el Dulwich College. Muri√≥ el 10 de enero de 1796 a los ochenta y tres a√Īos.[21]

Las palabras finales del relato autorizado:

As√≠ se termin√≥ esta expedici√≥n, que hab√≠a durado tres a√Īos y nueve meses, despu√©s de haber, en su caso, fuertemente manifestado esta verdad importante: que aunque la prudencia, audacia y perseverancia unidas no est√°n exentas frente a los golpes de fortuna adversos, sin embargo, en una larga serie de transaciones suelen manifestar su poder, y al final rara vez dejan de tener √©xito. Thus was this expedition finished, when it had lasted three years and nine months, after having, by its event, strongly evinced this important truth: That though prudence, intrepidity, and perseverance united are not exempted from the blows of adverse fortune, yet in a long series of transactions they usually rise superior to its power, and in the end rarely fail of proving successful.[22]

Véase también

Notas

  1. ‚ÜĎ Williams, Glyn. 1999. The Prize of All the Oceans. Viking, New York. ISBN 0-670-89197-5, pag. 10-14.
  2. ‚ÜĎ Op. cita Williams, Glyn. 1999, pag. 15 y cap√≠tulo 1 de la abridged version of the official account (versi√≥n abreviada del relato oficial).
  3. ‚ÜĎ V√©ase maqueta en: [1]
  4. ‚ÜĎ V√©ase en: [2].
  5. ‚ÜĎ Op. cita Williams, Glyn. 1999, pag. 29 da la fecha del 5 de noviembre mintras que versi√≥n abreviada del relato oficial da la fecha del 3 de noviembre.
  6. ‚ÜĎ Op. cita Williams, Glyn. 1999, pag. 33 y cap√≠tulo 3 de la versi√≥n abreviada del relato oficial.
  7. ‚ÜĎ Op. cita Williams, Glyn. 1999, pag. 34.
  8. ‚ÜĎ Op. cita Williams, Glyn. 1999, pag. 40. (¬ęthat really life is not worth pursuing at the expense of such hardships¬Ľ).
  9. ‚ÜĎ Op. cita Williams, Glyn. 1999, pag. 44 y cap√≠tulo 7 de la versi√≥n abreviada de la versi√≥n oficial (en ingl√©s).
  10. ‚ÜĎ Op. cita Williams, Glyn. 1999, pag. 65 y cap√≠tulo 14 de versi√≥n abreviada del relato oficial (en ingl√©s)].
  11. ‚ÜĎ A barge in this context was "the second boat of a man-of-war"; a long narrow boat, generally with not less than ten oars, for the use of the chief officers" [3].
  12. ‚ÜĎ Historical Materials from Southern Patagonia.
  13. ‚ÜĎ Vignati, Milc√≠ades Alejo: Viajeros, obras y documentos para el estudio del hombre americano: Obras y documentos para el estudio del hombre americano. Editorial Coni, Buenos Aires, 1956, pag. 86.
  14. ‚ÜĎ Bulkeley, John, Cummins, John, Byron, John, Gurney, Alan: The Loss of the Wager: The Narratives of John Bulkeley and the Hon. John Byron. Publicado por Boydell Press, 2004. ISBN 1-84383-096-5, pag. 237.
  15. ‚ÜĎ Op. cita Williams, Glyn. 1999, pag. 167 y cap√≠tulo 35 de la versi√≥n abreviada del relato oficial
  16. ‚ÜĎ Op. cita Williams, Glyn. 1999, pag. 211.
  17. ‚ÜĎ Op. cita Williams, Glyn. 1999, pag. 215.
  18. ‚ÜĎ Op. cit. Williams, Glyn. 1999, pag. 211.
  19. ‚ÜĎ Op. cita Williams, Glyn. 1999, p. 218.
  20. ‚ÜĎ Stommel, Henry (1984). Lost Islands: The Story of Islands That Have Vanished from Nautical Charts. Vancouver: University of British Columbia Press. pp. p xvii. ISBN 0774802103. 
  21. ‚ÜĎ William Munk, (1861), The Roll of the Royal College of Physicians of London, page 228 (Royal College of Physicians of London)
  22. ‚ÜĎ Cap√≠tulo 40 de la versi√≥n abreviada del relato oficial

Referencias


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