Historia de Barcelona

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Historia de Barcelona

La historia de Barcelona se extiende a lo largo de 4.000 a√Īos, desde finales del neol√≠tico, con los primeros restos hallados en el territorio de la ciudad, hasta la actualidad. El sustrato de sus habitantes a√ļna a los pueblos √≠beros (layetanos), cartagineses, romanos, jud√≠os, visigodos, musulmanes y cristianos. Pese a los vestigios de asentamientos √≠beros y cartagineses, el verdadero nacimiento de la ciudad se produjo en √©poca romana, de cuyo primer momento de esplendor ir√° evolucionando hasta convertirse en uno de los principales puertos del Mediterr√°neo occidental, alcanzando en la Edad Media la primac√≠a sobre el resto de condados catalanes y convirti√©ndose en una de las ciudades m√°s importantes de la Corona de Arag√≥n. Tras la uni√≥n de Castilla y Arag√≥n Barcelona siempre ha gozado de una posici√≥n de gran relevancia en el desarrollo pol√≠tico, social y econ√≥mico del estado espa√Īol. En la actualidad, acontecimientos como los Juegos Ol√≠mpicos de 1992 y el F√≥rum Universal de las Culturas han situado a Barcelona como una ciudad mundialmente reconocida y alabada, importante foco tur√≠stico y cultural, as√≠ como centro financiero y congres√≠stico de reconocido prestigio.

Contenido

Orígenes

Territorio de los layetanos.

Los or√≠genes de la ciudad de Barcelona son confusos. Antes de la conquista romana de la pen√≠nsula Ib√©rica, el √°rea del llano de Barcelona y zonas colindantes conserva restos de finales del neol√≠tico y principios del calcol√≠tico. Posteriormente se desarroll√≥ la cultura de los layetanos, un pueblo √≠bero. Se tiene constancia de dos poblaciones vecinas, Barkeno, situada sobre el monte T√°ber (Ciutat Vella) y Laie (o Laiesken), cuya localizaci√≥n se cree en las faldas de la monta√Īa de Montju√Įc (siglos III y II a. C.), con cierta actividad comercial.[1] Al parecer tambi√©n hubo un peque√Īo establecimiento griego, de nombre őöőĪőĽőĽőĮŌÄőŅőĽőĻŌā (Kall√≠polis, ‚Äúciudad bella‚ÄĚ) aunque no est√° clara su localizaci√≥n. Se han encontrado dos cecas de ese per√≠odo. Entre los siglos III y II a. C. circularon dracmas de imitaci√≥n emporitana, con la leyenda √≠bera Barkeno. Laiesken acu√Ī√≥ tambi√©n monedas que prevalecieron durante el primer per√≠odo romano.[2]

Barcino fue fundada por Am√≠lcar Barca, padre de An√≠bal que tamb√≠en fund√≥ otras ciudades como Alicante[3] Durante la Segunda Guerra P√ļnica (218-202 a. C.), Cartago, liderado por An√≠bal Barca, ocup√≥ la poblaci√≥n en el transcurso de su marcha hacia los Pirineos, habiendo traspasado el Ebro, que era hasta entonces el l√≠mite del dominio cartagin√©s. En muchos casos, esta ocupaci√≥n (218 a. C.) es se√Īalada como fecha de fundaci√≥n de la ciudad.

Leyendas sobre la fundación

Dos leyendas principales dan cuenta del origen de la ciudad:

La de origen romano atribuye la fundaci√≥n a H√©rcules (Heracles en su versi√≥n griega), 400 a√Īos antes de la fundaci√≥n de Roma. En esa versi√≥n, H√©rcules, tras el cuarto trabajo, se une a los argonautas liderados por Jas√≥n a la b√ļsqueda del vellocino de oro, cruzando el Mediterr√°neo mediante nueve nav√≠os. Una tormenta dispersa la flota cerca de la costa catalana, aunque consiguen reagruparse todas excepto una nave. Jas√≥n encarga entonces a H√©rcules la b√ļsqueda del noveno nav√≠o. Encontr√≥ el naufragio de la Barca Nona (novena) junto a una suave colina (Montju√Įc). A los tripulantes les agrad√≥ tanto el lugar que con la ayuda de H√©rcules y Hermes fundaron una ciudad con el nombre de la Barca Nona, Barcanona. Esta historia representa una variaci√≥n del mito original en el que el vellocino se encontraba en la C√≥lquida, un territorio situado en el C√°ucaso y actualmente parte de Georgia. Acorde a la adaptaci√≥n mitol√≥gica romana de Heracles a H√©rcules, se relocalizan los hechos a la vertiente occidental del Mediterr√°neo.

La leyenda del origen cartagin√©s otorga a Am√≠lcar Barca, padre de An√≠bal, la fundaci√≥n de la ciudad, hacia el 230 a. C. con el nombre de Barkenon, Barcelino o Barci Nova en relaci√≥n a su linaje. Esta etimolog√≠a tambi√©n es referida a menudo respecto a An√≠bal Barca. Otra versi√≥n relaciona ambas leyendas mediante una fundaci√≥n de H√©rcules y una reconstrucci√≥n posterior por parte de Am√≠lcar.

En cualquier caso, estos or√≠genes se han basado en conjeturas sin base arqueol√≥gica ni hist√≥rica, propuestos por cr√©dulos historiadores medievales del siglo XV como Pere Tomic o Jeroni Pau. El origen etimol√≥gico est√° bien fundamentado en el top√≥nimo layetano e ib√©rico, y es defendido por ling√ľistas y etim√≥logos de renombre como Joan Coromines.

Barcelona romana

¬ęBarcino¬Ľ redirige aqu√≠. Para otras acepciones, v√©ase Barcino (desambiguaci√≥n).
Busto del emperador Augusto.

Desde el a√Īo 218 a. C. hasta el siglo I a. C. la informaci√≥n es escasa. La entrada de la Antigua Roma ‚Äďpor entonces una Rep√ļblica‚Äď en la pen√≠nsula Ib√©rica para contrarrestar el poder de los cartagineses acab√≥ por devenir en el inicio de la conquista del territorio, que durar√≠a hasta el 19 a. C., a√Īo en que Augusto dar√≠a por concluido el control de la pen√≠nsula. La prolongaci√≥n de esta conquista se debi√≥ a la fuerte resistencia que expusieron los pueblos del interior y del norte (Guerras C√°ntabras). Las ciudades ya dominadas del noroeste peninsular sirvieron de base para llevar a cabo la empresa. Barcino se benefici√≥ de estos hechos ‚Äďaunque con discreci√≥n‚Äď bajo la superioridad de otras ciudades como Tarraco o Caesaraugusta.

Durante el control de Roma por Augusto (27 a. C. - 14 d. C.), que convirti√≥ sus dominios en imperio, se formaliz√≥ el nombre de Barcino (entre el 15 y 10 a. C.), forma reducida de la oficial Colonia Faventia Iulia Augusta Pia Barcino, o la m√°s com√ļnmente extendida Colonia Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino (Inscr. ap. Gruter, p. 426, nos. 5, 6).[4] Es con el nombre de Barcino que aparece en el c√©lebre mapamundi de Claudio Ptolomeo. La menci√≥n de Colonia hace referencia a una ciudad fundada para distribuir tierras entre los soldados romanos retirados del ej√©rcito, en este caso tras las Guerras C√°ntabras. Era tambi√©n conocida en forma reducida como Colonia Faventia (Plinio el Viejo, iii. 3. s. 4). El ge√≥grafo romano Pomponius Mela (ii. 6) hace referencia a la poblaci√≥n ‚Äďentre otros peque√Īos poblados de la zona‚Äď bajo la sombra de Tarraco. El papel estrat√©gico de Barcino, punto de llegada de los grandes ejes norte√Īo (ramal de la V√≠a Augusta) y mediterr√°neo, otorg√≥ a la ciudad desde muy pronto un activo desarrollo comercial y econ√≥mico (Rufo Festo Avieno, Or. Mar. 520: Et Barcilonum amoena sedes ditium). Desde muy pronto tambi√©n disfrut√≥ de exenci√≥n de impuestos.

Barcino

Plano de Barcino superpuesto al plano actual del Barrio Gótico.

En la refundación de Augusto, Barcino tomó la forma urbana de castrum inicialmente, y oppidum después, con los habituales ejes organizadores Cardus Maximus y Decumanus Maximus y un espacio central o foro, asentado sobre el montículo Mons Taber (25 msnm), ya ocupado por la presencia layetana. El conjunto estaba amurallado, con un perímetro de 1,5 km y protegiendo un recinto de 12 ha.

El m√°ximo esplendor de la √©poca romana se dio durante el siglo II, con una poblaci√≥n que deb√≠a oscilar entre los 3.500 y 5.000 habitantes. Un personaje destacable de √©sta √©poca fue Lucio Minicio Natal, quien ‚Äďjunto con su padre‚Äď mand√≥ construir las termas de la ciudad. La poblaci√≥n ascendi√≥ a entre 4.000 y 8.000 habitantes durante el siglo III. La principal actividad econ√≥mica era el cultivo de tierras circundantes (especialmente la vid), que ten√≠a buena fama y se exportaba a otras √°reas del imperio como la Galia, Italia, el norte de √Āfrica e incluso en la frontera germ√°nica. Por el valor de los restos arqueol√≥gicos (tama√Īo del templo, abundancia de esculturas, mosaicos, √°nforas) se ha determinado que los habitantes gozaron de un buen nivel de vida. Sin embargo, la ciudad no dispuso de teatro, anfiteatro ni circo.

Sistema de gobierno

El gobierno de la ciudad segu√≠a las formas que el imperio y la provincia otorgaba a las colonias de la misma √©poca, un poder bastante aut√≥nomo. El municipio ten√≠a jurisdicci√≥n sobre la ciudad en s√≠ (urbs), y el √°rea rural que la rodeaba (territorium). Las clases sociales, tan arraigadas en la Antigua Roma, se pod√≠an dividir entre ciudadanos (cives), aquellos nacidos en la ciudad o que hab√≠an obtenido la ciudadan√≠a; domiciliados sin ciudadan√≠a (incolae), residentes transitorios (hospites) y esclavos sin derechos. Ciudadanos y domiciliados pagaban impuestos municipales, aunque s√≥lo los plenos ciudadanos pod√≠an ejercer puestos de gobierno. S√≥lo a partir del a√Īo 212, tras la aprobaci√≥n de la Constitutio antoniniana de Caracalla, los domiciliados y resto de hombres libres de las provincias pod√≠an ejercer derechos de ciudadan√≠a.

La curia municipal (ordo decuriorum), formada por un centenar de miembros (curiales), era una asamblea que trataba todos los aspectos de poder de la ciudad (pol√≠ticos, administrativos, judiciales). La curia se renovaba cada 5 a√Īos, aunque para poder ejercerla se requer√≠a ser un hombre libre y poseer patrimonio. Dos representantes presid√≠an la curia por un a√Īo, y dispon√≠an de poder civil, criminal y hasta militar. Los ediles (√¶diles) vigilaban las calles e instituciones p√ļblicas. Otros funcionarios, elegibles cada 5 a√Īos, se encargaban del censo, patrimonios, finanzas y cultos ordinarios (sacerdotes o pont√≠fices) o imperiales (sevires augustales), entre otras actividades.

Murallas
Busto de Claudio II.

Como ciudad de origen castrense, la fortificaci√≥n de la plaza se proteg√≠a mediante una muralla. La primera muralla de Barcino, de f√°brica sencilla, se comenz√≥ a construir con la denominaci√≥n de Colonia en el siglo I a. C.. Ten√≠a pocas torres, s√≥lo en los √°ngulos y en las puertas del per√≠metro amurallado. Las primeras incursiones de francos y alamanes a partir de los a√Īos 250 suscitaron la necesidad de reforzar las murallas. Bajo el mandato en el imperio, ya decadente, de Claudio II, Barcino inicia la construcci√≥n de mejores fortificaciones entre los a√Īos 270 y 300. La nueva muralla se construy√≥ sobre las bases de la primera, y estaba formada por un muro doble de dos metros (hasta 8 metros en algunos tramos), con espacio en medio relleno de piedra y mortero (modernas muestras arqueol√≥gicas demuestran que tambi√©n se utiliz√≥ de relleno esculturas, inscripciones y otros elementos arquitect√≥nicos). El muro constaba de 81 torres de unos 18 metros de altura, la mayor√≠a de base rectangular (diez con base semicircular, situadas en las portaladas). Las obras de mejora fueron de las m√°s importantes hechas durante el Bajo Imperio en la Tarraconense, y constituyen una de las causas por las que Barcino tom√≥ relevancia al empezar a compararse con Tarraco.

Foro

El forum era la plaza central dedicada a la vida p√ļblica y a los negocios. Se situaba en la confluencia entre el cardus maximus y el decumanus maximus, aproximadamente en el centro del recinto amurallado. En el foro se concentraban las construcciones dedicadas a los negocios, la justicia, las termas o ba√Īos p√ļblicos, etc, y era el lugar donde las autoridades se reun√≠an en la Curia y la Basilica. El recinto del foro no ha estado claramente delimitado, pero parece coincidir aproximadamente con la actual plaza de San Jaime.

Templo
Restos de las columnas del Templo de Augusto en la actualidad.

El templo de Barcino estaba dedicado a Augusto, primer emperador y fundador de la Barcino romana. Fue construido pocos a√Īos despu√©s de la fundaci√≥n de la ciudad, probablemente a principios del siglo I d. C. Era un edificio de planta rectangular, sobre podium, hex√°stilo y per√≠ptero, de unos 35 metros de largo por 17,5 de ancho, unas dimensiones considerables para la ciudad. Entre la columnata de orden corintio se situaba la cella, un habit√°culo que conten√≠a la imagen o escultura del emperador Augusto, accesible desde el foro. Las ceremonias no se hac√≠an en el interior del templo sino en el exterior, en el mismo forum, hacia la fachada principal del templo. Parece que, adem√°s del Templo de Augusto, el conjunto estaba presidido por uno o dos templos menores m√°s.

Acueductos
Necrópolis romana, Plaza Villa de Madrid (Barcelona).

Dos acueductos conduc√≠an las aguas hacia Barcino. Uno de ellos tra√≠a el agua que ca√≠a desde Collserola, al noroeste, y otro desde el norte, tomando agua del r√≠o Bes√≥s. Ambos acueductos se un√≠an enfrente de la puerta decumana de la ciudad (orientada hacia el noroeste, y actual Plaza Nueva). El agua era utilizada tanto para usos dom√©sticos como para los ba√Īos p√ļblicos, que exig√≠a gran cantidad de este recurso. Transcurrido su uso, una red de ca√Īer√≠as y alcantarillado expulsaba el agua hacia el mar.

Necrópolis

Se han hallado varios conjuntos de tumbas o necrópolis en el exterior del área amurallada, tal como era costumbre en la época. La necrópolis más importante descubierta cuenta con más de 70 tumbas de los siglos II y III, en la vía que se dirigía al Vallés. En la Plaza de la Villa de Madrid hay expuestos los restos de aras, estelas y cupas dispuestas a ambos lados de una vía sepulcral romana, descubiertas casualmente en 1954.

Termas

Las termas fueron edificadas por Lucio Minicio Natal y su padre, quienes las pagaron con su propio capital en el siglo II. Por desgracia, Lucio es un personaje poco conocido, a pesar de ser el √ļnico barcelon√©s conocido que particip√≥ y gan√≥ los antiguos Juegos Ol√≠mpicos, adem√°s de ser una de las personas m√°s pr√≥speras pol√≠ticamente hablando de la historia antigua de la ciudad.

Barcelona paleocristiana

Martirio de San Cucufate, de Aine Bru.

Las primeras comunidades cristianas comenzaron a establecerse pronto en la región: en 259 se creó la diócesis de Tarraco. En Barcino, hay constancia de una primitiva comunidad y obispo propio entre 260 (primeras incursiones francoalamanas alrededor del 270) y principios del siglo IV.

A principios del siglo IV surgen las veneraciones a cristianos martirizados durante la persecuci√≥n de Diocleciano. Es el caso de san Cucufate (Sant Cugat en catal√°n), personaje de origen africano que hab√≠a estado evangelizando en varias √°reas de la actual Catalu√Īa (Barcino, Egara, Illuro, Emporion), y que fue asesinado alrededor del Castrum Octavium (actual San Cugat del Vall√©s). Otras veneraciones, como las de santa Eulalia o san Severo, son de referencias m√°s confusas; la santa Eulalia de Barcino parece ser un desdoblamiento de la santa Eulalia de Emerita Augusta. No es hasta el Edicto de Mil√°n, en 313, que se dej√≥ de perseguir y sancionar creencias ajenas al Imperio, especialmente el cristianismo.

Cabe suponer que alguna comunidad judía estaba establecida en la ciudad durante el siglo IV. Caracalla permitió a partir de 212 la libertad para construir edificios de culto de judíos en el Imperio al considerarles ciudadanos. Algunos hallazgos en la Sinagoga Mayor de Barcelona hacen creer en un templo primitivo judío en el mismo emplazamiento, y posiblemente afirmar que se trataría de la primera sinagoga de la península Ibérica, segregada de actividades propiamente cristianas.

El primer obispo conocido de Barcino fue Pretextato, que en el a√Īo 347 asisti√≥ al s√≠nodo antiarriano de S√°rdica (o Serdica, actual Sof√≠a, Bulgaria), con Osio (Hosius) de Corduba. Le sigui√≥ el obispo Lampi (393-400). En esta √©poca se inici√≥ la construcci√≥n de un templo paleocristiano, la bas√≠lica de la Santa Cruz, origen de la actual catedral.

Parece ser que el siglo IV fue una √©poca tranquila y pac√≠fica. Por las necr√≥polis se ha establecido que la ciudad amurallada estaba bastante poblada. Se deduce un buen nivel econ√≥mico por los escritos del obispo Paciano. Posteriormente conocido como san Paciano, dirigi√≥ la di√≥cesis entre el 360 y 390, y es conocido por sus escritos contra los errores de los noviciados y sobre el bautismo y la penitencia. El obispo tambi√©n advirti√≥ de los peligros morales de una vida demasiado lujosa y c√≥moda, y de practicar ritos paganos en fin de a√Īo. A finales de siglo, los municipios bajo el poder de Roma comenzaron a perder poder, en demanda por el Imperio de m√°s recursos econ√≥micos, lo que finalmente deriv√≥ en la ruralizaci√≥n de parte de la poblaci√≥n y un moderado autogobierno de la ciudad.

Finalmente, tras la muerte de Teodosio I (379-395), se produce la separación definitiva del Imperio romano en dos, el Imperio romano de Oriente y el Imperio romano de Occidente. Teodosio I convirtió el cristianismo en la religión oficial del estado.

Véase también: Anexo:Obispos de Barcelona

Barcelona visigoda

Ata√ļlfo, rey visigodo que situ√≥ la capital de su reino en Barcelona.

El inicio del siglo V representó el principio de la ya difícil existencia del Imperio de Occidente. Los visigodos, una rama de los pueblos godos, irrumpieron en el Imperio por los Balcanes y se afincaron hacia el oeste. Otros pueblos bárbaros, como los vándalos, los suevos y los alanos, entraron en la península Ibérica por el Pirineo Oriental en 409, tomando varias provincias del oeste y sur de la Hispania. Posteriormente, al mando de Alarico I, los visigodos saquearon Roma en agosto de 410.

El sucesor de Alarico, su hermanastro Ata√ļlfo ‚Äďarriano‚Äď, se cas√≥ con Gala Placidia en 414 tras haberla secuestrado en Roma, y dirigi√≥ a los visigodos entre 410 y 415. Tras el saqueo de Roma, los visigodos se asentaron al sur de la Galia, pero con la constante presi√≥n de los ej√©rcitos romanos (410-414, derrota en Narbona) tuvieron que cruzar los Pirineos, entrando en la Tarraconense y estableciendo en Barcino una modesta corte. La capitalidad apenas dur√≥ unos meses, pues Ata√ļlfo muri√≥ asesinado en su palacio de la ciudad por el esclavo Dubius de Sigerico (o Barnolfo), enemigos de Ata√ļlfo.[5] Le sigui√≥ Sigerico (por 7 d√≠as) y despu√©s Walia. Hacia 416 se les permiti√≥ entrar en Hispania para controlar a los otros pueblos b√°rbaros establecidos, en calidad de fŇďderati de Roma. Walia reconquist√≥ gran parte de la Hispania, por lo que el emperador Flavio Honorio permiti√≥ a los visigodos ‚Äďbastante romanizados ya (o ‚Äúcivilizados‚ÄĚ)‚Äď, acceder a la Aquitania y la Gallia Narbonensis a partir de 417 para establecer su territorio. Walia estableci√≥ corte estable en 417 en Toulouse.

Algunos usurpadores de Roma, como M√°ximo de Hispania (409-411 y/o c. 418-422) y Sebasti√°n (444), escogieron como capital Barcelona. M√°ximo lleg√≥ a acu√Īar moneda de car√°cter imperial (y no provincial).[6] Durante el reinado de Eurico (466-484) se declar√≥ el reino de los visigodos independiente de Roma. Finalmente, tom√≥ la Tarraconense (470-475, y forz√≥ con Odoacro deponer al √ļltimo emperador romano de Occidente, R√≥mulo Aug√ļstulo en 476.

A la muerte de Alarico II luchando contra los francos en 507, su hijo ileg√≠timo y sucesor Gesaleico repleg√≥ su reino y lo concentr√≥ en Hispania. Su reino dur√≥ hasta 511 e hizo capital del territorio a Barcelona. Le sucedi√≥ Amalarico y la regencia de Teodorico el Grande, que establecieron corte en Narbona. Su sucesor, Teudis, volvi√≥ a establecer la corte en Barcelona, hasta el a√Īo de su muerte en 548. Finalmente, tras sedes poco estables, Leovigildo fij√≥ capital estable en Toledo en 573. Una rebeli√≥n iniciada por el duque Paulo por hacerse con el poder a t√≠tulo de rey en Narbona en 673 incluy√≥ aproximadamente los territorios de Septimania y Catalu√Īa y, por tanto, Barcelona, aunque fue apaciguada por el rey visigodo Wamba. Su reinado dur√≥ hasta 680 y le sigui√≥ Ervigio, que reform√≥ el Liber Iudiciorum y promulg√≥ reformas contra los jud√≠os. El estado visigodo se derrumb√≥ con el desembarco musulm√°n de Gibraltar en 711.

La ciudad durante el periodo visigodo

Ya desde el final del Imperio la ciudad hab√≠a destacado en la Tarraconense, y parece que tuvo bastante importancia entre los visigodos por establecer corte y capital en varios periodos (Ata√ļlfo, M√°ximo, Gesaleico, Teudis). Las causas parecen ser la fortaleza de su muralla, los ejes de comunicaciones y un posicionamiento fronterizo de la Hispania cercano de la Galia, y de los ostrogodos en los territorios que iban restando del Imperio en la actual Italia.

En general, el periodo visigodo en Barchinona es bastante desconocido. Parece que la ocupaci√≥n del territorio por los visigodos fue pac√≠fica y que los ciudadanos no abandonaron la forma de vida romana y paleocristiana de forma agresiva, en parte porque los visigodos tambi√©n estaban bastante romanizados. En la ciudad, los visigodos no constituyeron una poblaci√≥n importante, y s√≥lo ocuparon puestos de poder como la guarnici√≥n militar y las autoridades. Estas autoridades fueron el conde (comes civitatis) y su vicarius, que ejerci√≥ el poder civil y militar tanto en la ciudad como en el territorium (considerado un √°rea mayor que el territorium romano), as√≠ como el obispo, responsable del √°mbito religioso. Se considera un periodo de prosperidad econ√≥mica (especialmente a finales del siglo VI), debido a la influencia que mantuvo y a las monedas acu√Īadas en la ciudad. Fue ceca de Leovigildo, de monedas de oro de imitaci√≥n bizantina, y de otros sucesores hasta Witiza, que derivaron en monedas propiamente visigodas.

Los primeros visigodos que ocuparon la ciudad eran arrianos, mientras que la ciudad, por tradición hispanorromana, era católica. A los indígenas se les toleró la religión, aunque les obligaron a trasladarse de su templo mayor, la Basílica, para oficiar en la iglesia de San Justo. Los visigodos transformaron la basílica en catedral arriana. Incluso durante el obispado de Nebridio se celebró un concilio católico de la provincia eclesiástica de la Tarraconense (540). Leovigildo persiguió a los católicos para convertirlos a su fe arriana, aunque posteriormente su hijo Recaredo hizo de la religión católica la oficial del territorio visigodo (589). Un Segundo Concilio católico se celebró en Barchinona en 599, en la Iglesia de la Santa Cruz, bajo el obispado de Ugern.

Hay pocos restos del periodo visigodo, en que la ciudad se mantuvo intramuros. Se conocen restos de un palacio edificado en el siglo V sobre el antiguo foro romano, posteriormente palacio episcopal. Otro palacio, tal vez donde fuera asesinado Ata√ļlfo, se descubri√≥ bajo el actual Sal√≥n del Tinell, en la actual Plaza del Rey (Ciutat Vella), donde tambi√©n se descubri√≥ una necr√≥polis de la √©poca (siglos VI-VII). Tambi√©n es posible ver la planta de la bas√≠lica paleocristiana del siglo IV, junto a la catedral actual.

Durante el periodo se hablaba un lat√≠n vulgar, posiblemente con peque√Īas variantes aut√≥ctonas, y hebreo por parte de los jud√≠os. Varias leyes y ordenanzas atentaron contra la poblaci√≥n jud√≠a durante la √©poca visigoda; en algunos momentos, seg√ļn el rey, se prohibieron matrimonios con cristianos, se oblig√≥ a que fueran bautizados, fueron objeto de escarnio p√ļblico o desprovistos de sus propiedades. Incluso durante el reinado de Wamba (672-680) la poblaci√≥n jud√≠a debi√≥ ser considerable como para demandar al rey un edicto de expulsi√≥n de los sefard√≠es.

Durante el período visigodo el nombre de la ciudad tomó diversas formas posibles, surgidas de la voz latina Barcino: siguiendo las declinaciones latinas, se encuentran textos con las grafías Barcinone, Barcinonem, Barcinonam, Barcinona. En ocasiones aparece con una hache intercalada, como en italiano actual, para representar el sonido /k/, siguiendo la antigua pronunciación latina original. Así, aparece como Barchinona, Barchinonam, Barchinone. Con el tiempo, las declinaciones fueron desapareciendo, pero se mantuvieron esas formas, en detrimento de la original romana Barcino como nombre de la ciudad. Actualmente, para referirse a aquel periodo de la ciudad, suele referirse también por el genérico Barchinona.

Barcelona musulmana

Los musulmanes entraron en la pen√≠nsula en 711. Durante ese a√Īo, en la parte norte de la Tarraconense estaba en el poder Agila II, un l√≠der enemigo del tambi√©n visigodo Rodrigo, por lo que se sirvi√≥ de los musulmanes para combatirle, hecho que evit√≥ la conquista de la ciudad en el primer momento de la entrada musulmana a la pen√≠nsula. Le sigui√≥ Ard√≥n, que fij√≥ residencia en Narbona y, tras oponer resistencia a los musulmanes, √©stos, bajo el mando de Al-Hurr, conquistaron definitivamente el territorio entre 717 y 718. Mientras que Tarragona (Tarraco, ō∑ōĪōģŔąŔÜ -Tarrakuna-) fue devastada, la entrada en Barchinona fue pactada y sin resistencia.

El valí de Barcelona Sulayman ben al-Arabí, junto a otros valíes contrarios a Abderramán I, buscaron la ayuda de Carlomagno para contrarrestar el poder del Emirato de Córdoba en 777. El acuerdo no prosperó, y Sulayman fue capturado en Saraqusta. Durante la Batalla de Roncesvalles fue liberado y, de vuelta en Saraqusta, envió a su hijo Matruh ben Sulayman al-Arabí a controlar Barcelona y Gerona. A la muerte de su padre en 780 por el valí Husayn de Zaragoza dispuso la ciudad a favor del emirato de Córdoba, al que ayudó sitiando Zaragoza en 781. En 789 se rebeló de nuevo y tomó el control de Zaragoza y Huesca (Wasqa). A la muerte de Matruh en 792 tomó el poder en Barcelona Sadun al-Ruayni.

Sadun viaj√≥ a Aquisgr√°n en 797 para solicitar ayuda contra el Emirato de C√≥rdoba ‚Äďentonces bajo el control de Al-Hakam I‚Äď a Carlomagno, al que ofreci√≥ la ciudad. √Čste envi√≥ a su hijo Ludovico P√≠o que, junto a otros nobles pretend√≠a tomar la ciudad pac√≠ficamente, ya en oto√Īo de 801. Sadun no cumpli√≥ su palabra y se neg√≥ a entregar la ciudad, por lo que los francos atacaron Barcelona. El asedio fue largo, y Sadun escap√≥ en busca de ayuda de C√≥rdoba. Fue capturado, y tom√≥ el poder Harun, √ļltimo val√≠ de Barcelona. Partidario de seguir defendi√©ndose del ataque franco, fue destituido por sus allegados y entregado a los francos probablemente el 3 de abril de 801.

El poder musulm√°n en la ciudad dur√≥ algo m√°s de 83 a√Īos. Durante la ocupaci√≥n musulmana, la ciudad fue conocida como ō®ōĪōīŔĄŔąŔÜō©, BarshilŇęnatu (entre otras transliteraciones como Medina o Madńęnatu [ŔÖōĮŔäŔÜō©] Barshaluna, Bargiluna, Barxiluna). La presencia musulmana no intent√≥ convertir a la poblaci√≥n local, permitiendo la libertad de culto, y generalmente los ciudadanos recibieron un trato bastante favorable. Los val√≠es musulmanes habilitaron una guarnici√≥n militar en la ciudad y cobraron impuestos especiales a los no musulmanes, pero probablemente fueron menores que durante la √©poca visigoda. El principal templo cristiano, la catedral, fue convertida en mezquita. El gobierno civil fue respetado y la ciudad conserv√≥ las autoridades tradicionales (conde y obispo cristiano, y jefe de la comunidad jud√≠a).

Barcelona carolingia

El per√≠odo hist√≥rico de la ciudad bajo dependencia de la dinast√≠a carolingia abarca desde la entrada a la ciudad de Ludovico P√≠o en 801 hasta la ofensiva dirigida por Almanzor en 985. El final de este per√≠odo coincide con un declive importante del Imperio carolingio que, entre guerras internas, fue incapaz de controlar los territorios perif√©ricos ‚Äďo marcas‚Äď. La primera mitad de los pr√°cticamente dos siglos que dur√≥ este periodo de dependencia del imperio franco, la ciudad restituy√≥ las sedes de la mayor√≠a cristiana y vivi√≥ con el constante temor de los ataques promovidos desde el Emirato de C√≥rdoba. Ya a principios del siglo X el peligro descendi√≥, y la ciudad se recluy√≥ en s√≠ misma. Este per√≠odo m√°s pac√≠fico promovi√≥ una posterior apertura comercial y econ√≥mica. A finales de siglo, la ciudad y el condado tendieron a un desligamiento hacia los francos mientras las relaciones con C√≥rdoba y Roma fueron en aumento.

Entrada y poder de los francos

Tras la entrada solemne y pac√≠fica en la ciudad el 28 de diciembre, Ludovico design√≥ a un godo local, Bera, como conde (comes) de Barcelona. Recibi√≥ tambi√©n el t√≠tulo de marqu√©s al hacerse cargo del territorio fronterizo o marca (Marca Hisp√°nica). El obispado pas√≥ a depender de la sede metropolitana de Narbona. A pesar de estos cambios, la ciudad pudo mantener un r√©gimen en el que se mantuvo el derecho propio visigodo. En 815, un ej√©rcito comandado por Ubayd Allah, t√≠o de Al-Hakam I, se dispuso a conquistar la ciudad, pero antes de atacarla un ej√©rcito godo reclutado por Bera frustr√≥ el intento y oblig√≥ a los atacantes a retirarse. A la muerte de Odil√≥n, conde de Gerona (que inclu√≠a los pagus de Besal√ļ y Ampurias), Bera recibi√≥ el poder sobre esos territorios. Hacia 820 Bera y sus seguidores godos se sublevaron contra el poder carolingio, siendo finalmente depuesto y pasando sus territorios a manos del conde Ramp√≥n.

En 827 tropas musulmanas volvieron a asaltar la ciudad sin √©xito. Sin embargo, varios a√Īos despu√©s, en 852, los musulmanes, probablemente bajo el mandato de Abd al-Karim ben Mugith tomaron la ciudad como represalia por la muerte a cargo de ciudadanos barceloneses de su aliado Guillermo de Septimania, enemigo de Aler√°n, conde durante la toma de la ciudad. Devastaron la ciudad durante la batalla, en la que Aler√°n debi√≥ morir en combate. De nuevo en 861, bajo el conde Hunifredo, tropas musulmanas atacaron Barcelona tras un tiempo de tregua. Conquistaron territorios pr√≥ximos y asediaron la ciudad, aunque Hunifredo debi√≥ negociar y consigui√≥ renovar la tregua ‚Äďaunque bajo el consentimiento de Carlos el Calvo, rey de Francia‚Äď, que fue aceptada por Mohamed I, emir de C√≥rdoba.

La uni√≥n del condado al Imperio carolingio ya estaba debilitada a finales de siglo. Tras ser depuesto el conde Bernardo II, el t√≠tulo lo recibi√≥ Wifredo I, llamado el Velloso (Guifr√© el Pil√≥s), hijo de Sunifredo I, que tambi√©n hubo pose√≠do el t√≠tulo. Este cambio orient√≥ el condado de nuevo a un linaje hispanogodo en lugar de franco. Al conde Wifredo a menudo se le ped√≠a, fuera el obispo o la creciente comunidad ciudadana, un compromiso para su seguridad. Wifredo se mostr√≥ m√°s interesado en los asuntos de poder que en la defensa ciudadana, y sus enemistades con los dirigentes de L√©rida conllev√≥ un ataque en 897 por parte del val√≠ de esa ciudad Lop ibn Muhammad ibn Lop. Barcelona fue evacuada por la poblaci√≥n civil debido al ataque, y el conde muri√≥ poco despu√©s contra el mismo val√≠ en las inmediaciones de Nav√®s. Tras Wifredo, el condado fue heredado por sus hijos Wifredo II Borrell y Su√Īer I, ya sin designaci√≥n real franca. En 988, el hijo de Su√Īer, Borrell II hizo efectiva la independencia respecto a los reyes francos, y rehus√≥ rendir vasallaje a Hugo Capeto, tras la nula ayuda que el anterior rey, Lotario, otorg√≥ al condado para combatir el ataque de Almanzor.

El ataque de Almanzor

Tras varias incursiones por otros reinos y condados cristianos del norte de la Pen√≠nsula Ib√©rica, Almanzor arrib√≥ a las inmediaciones de Barcelona a finales de junio de 985.[7] El primer d√≠a de julio, los musulmanes alcanzaron las murallas, que resistieron el feroz asedio hasta acceder a la ciudad el 6 de julio, tras 8 d√≠as de ataques intensos y acompa√Īado por el bloqueo del puerto llevado a cabo por una importante flota dirigida por el almirante Abd al-Rahman ibn Rumahis.[8] El objetivo de las campa√Īas de Almanzor era doble: por un lado, sustraer dinero y posesiones valiosas y, por otro, someter a la poblaci√≥n local, incluso convirtiendo algunos como esclavos, que fueron llevados a C√≥rdoba, por los que tal vez poder exigir tributos a los cristianos. La ciudad fue saqueada y prendida en fuego, junto con los monasterios, iglesias y la catedral (aunque se pudieron conservar algunos documentos). Muchos de los habitantes de la ciudad o del condado que se protegieron entre las murallas fueron hechos prisioneros, esclavos o asesinados. La ocupaci√≥n dur√≥ unos seis meses. Entre los prisioneros hubo ciudadanos ricos e importantes, como el vizconde Udalardo, el arcediano Arnulfo, el juez Or√ļs y el mercader Marc√ļs. Su rescate fue largo y dif√≠cil.

La ciudad durante la época de los primeros condes

El condado era dirigido y gobernado directamente por el conde, que se ayudaba por un vizconde, mientras que las cuestiones de gobierno local de la ciudad las administraba un vicario o veguer, que tambi√©n reg√≠a sobre el √°mbito militar y la direcci√≥n de la polic√≠a. El obispo, que a menudo asum√≠a la representaci√≥n de la ciudad, se encargaba de los desvalidos y velaba por el cumplimiento de las capitulares condales. Hacia el 874 se hall√≥ en Santa Mar√≠a del Mar un cuerpo atribuido a santa Eulalia, y se traslad√≥ el cuerpo a la catedral. La catedral paleocristiana del siglo IV fue restaurada tras la llegada de los francos, y en las obras intervino el obispo Frodo√≠ (hacia el 877).[9] Durante los aproximadamente dos siglos que dur√≥ la influencia carolingia en Barcelona, la ciudad contaba adem√°s de la catedral con las iglesias urbanas de Sant Just, Sant Miquel y Sant Jaume, adem√°s de las localizadas extramuros de Santa Maria del Pi, Santa Maria del Mar, Sant Juli√† de Montju√Įc, el monasterio benedictino de Sant Pau del Camp y de monjas benedictinas de Sant Pere de les Puel¬∑les).

Los jud√≠os formaban una comunidad importante que se asentaba en el Call, y dispon√≠an de un cementerio en Montju√Įc. Ellos constitu√≠an un n√ļcleo activo que se dedicaba a la medicina, el comercio, la peque√Īa industria, y potenciaron las relaciones con al-√Āndalus. El √°mbito mar√≠timo estaba a manos de los cristianos, y se desarroll√≥ comerciando entre varios puertos mediterr√°neos musulmanes.

El desarrollo de la agricultura en el llano de Barcelona se fragu√≥ en la construcci√≥n, a mediados del siglo X ‚Äďy seguramente por el conde Mir√≥‚Äď, de dos canales de agua que dirig√≠an las aguas del r√≠o Llobregat y del Bes√≥s a las inmediaciones de la ciudad: la del Bes√≥s era conocida como Rec Comtal o Regomir, y era paralela a la strata francisca, una v√≠a que supon√≠a una variante de la antigua Via Augusta romana, y que fue construida por los francos para aproximar mejor la ciudad al centro del imperio carolingio.

Véase también: Anexo:Condes de Barcelona

Edad Media

Creación del escudo de Barcelona, de Claudi Lorenzale.

Con el paso del tiempo, el condado fue adquiriendo una independencia pr√°ctica respecto del reino carolingio, que se oficializar√≠a en el a√Īo 988, con el conde Borrell II.[10] El establecimiento del estado feudal en Catalu√Īa a lo largo del siglo XI no impidi√≥ que el Condado de Barcelona adquiriese preeminencia sobre el resto de condados de la Marca. As√≠, Barcelona se convertir√≠a en uno de los centros pol√≠ticos, econ√≥micos, sociales, culturales y comerciales de un territorio que comprend√≠a no s√≥lo la actual Catalu√Īa, sino el conjunto de estados que conformaron la antigua Corona de Arag√≥n (Catalu√Īa, Arag√≥n, Valencia, Baleares, Rosell√≥n, Cerde√Īa, N√°poles, Atenas y Neopatria). Barcelona llegar√≠a a ser una de las principales potencias mediterr√°neas en los siglos XIII, XIV y XV, en competencia con G√©nova y Venecia. Durante el transcurso de estos siglos de esplendor la Bandera de Barcelona naci√≥ como un s√≠mbolo de la ciudad.

Barcelona medieval

En el contexto del feudalismo medieval, Barcelona goz√≥ de unos notables privilegios, concedidos primero por los reyes francos y, posteriormente, por los condes catalanes. Los barceloneses eran hombres libres, pudi√©ndose dedicar sin trabas a sus actividades artesanales y comerciales. Este hecho, junto al factor protector de su muralla y una envidiable situaci√≥n geogr√°fica, convirtieron a la ciudad en motor del Principado de Catalu√Īa y en una de las ciudades m√°s pujantes de la Corona de Arag√≥n.

A lo largo del siglo XI el Condado de Barcelona efectu√≥ una r√°pida expansi√≥n territorial con los territorios ganados a los musulmanes, lo que otorg√≥ una gran prosperidad a la ciudad con los tributos de estos terrenos feudatarios. El c√≠rculo defensivo de la ciudad se ampli√≥ a las poblaciones colindantes, siendo ejemplo de ello la construcci√≥n del castillo de Erampruny√†, en la localidad de Gav√†. El conde de Barcelona adquiri√≥ la primac√≠a sobre el resto de condes (principatus, de donde viene la denominaci√≥n Principado de Catalu√Īa). Los matrimonios de Ram√≥n Berenguer III con Dulce de Provenza (1112) y de Ram√≥n Berenguer IV con Petronila de Arag√≥n (1137) sentaron las bases de un amplio territorio, la Corona de Arag√≥n. Sus sucesores ampliaron el reino con las conquistas de Valencia y Baleares, as√≠ como diversos territorios por el mar Mediterr√°neo (Cerde√Īa, N√°poles, Atenas, etc) que forjar√≠an un aut√©ntico imperio, hegem√≥nico en el mediterr√°neo occidental durante la Edad Media.[11]

La prosperidad ganada con la expansi√≥n territorial propici√≥ los primeros asentamientos extramuros de la ciudad, una vez alejado el peligro de las incursiones musulmanas. Se crearon diversos n√ļcleos de poblaci√≥n (vila nova), generalmente en torno a iglesias y monasterios: as√≠ ocurri√≥ alrededor de la iglesia de Santa Maria del Mar, donde se cre√≥ un barrio de car√°cter portuario; igualmente en la iglesia de Sant Cugat, en la zona del Bes√≥s, de car√°cter agrario; el barrio de Sant Pere en torno a Sant Pere de les Puel¬∑les; el barrio del Pi surgi√≥ alrededor del iglesia de Santa Maria del Pi; y el Mercadal, en torno al mercado del Portal Mayor. La creaci√≥n de estos nuevos barrios oblig√≥ a ampliar el per√≠metro amurallado, construy√©ndose en 1260 una nueva muralla desde Sant Pere de les Puel¬∑les hasta las Drassanes (Atarazanas), cara al mar. El nuevo tramo era de 5.100 metros, englobando un √°rea de 1,5 km2. El recinto contaba con ocho nuevas puertas, entre las que se encontraban varios enclaves de relevancia en la actualidad, como el Portal del √Āngel, la Portaferrissa o la Boquer√≠a. El per√≠metro contaba con ochenta torres.

La ciudad fue durante la Edad Media un importante enclave comercial, tanto por su situaci√≥n entre el reino carolingio y los dominios musulmanes (que fue disminuyendo conforme avanzaba la Reconquista), como en su proyecci√≥n hacia el mar. En el √°rea portuaria era corriente la ubicaci√≥n de mercaderes de variada procedencia, sobre todo genoveses, pisanos, griegos y egipcios. Asimismo, mercaderes barceloneses establecieron delegaciones comerciales con G√©nova, N√°poles, Cerde√Īa, Argel, T√ļnez, Alejandr√≠a y Constantinopla.

Nuevas instituciones

El crecimiento económico y social de la ciudad propició desde el siglo XII el establecimiento de diversos órganos de autogobierno y de fuentes propias de legislación urbana. Así, en 1228, se promulgaron los Usatges de Barcelona, código legislativo que sería la base jurídica para el gobierno de la ciudad, regido hasta entonces por los viejos códigos romano y visigodo. Los Usatges pasaron posteriormente de la ciudad al resto del territorio, sentando las bases del derecho catalán. Se conserva un manuscrito en latín, del siglo XII, apareciendo en versión catalana en el siglo XIII.

El gobierno de la ciudad estaba en manos del veguer, ayudado por el baile (alguacil), y asesorado por un consejo de notables, as√≠ como ‚Äďen ocasiones‚Äď, una asamblea de vecinos, el consell de ple. Pero al ir creciendo la ciudad, aument√≥ la representaci√≥n ciudadana, hasta que en 1258 Jaime I cre√≥ una nueva estructura de gobierno municipal, compuesta por cuatro veguers, que estaban asistidos por ocho consejeros y una asamblea de jurados (ciudadanos que representaban los diversos estamentos y gremios de la ciudad). Inicialmente, esta asamblea contaba con doscientos jurados, pero en 1265 fue reducida a cien, dando nombre al gobierno municipal desde entonces: Consell de Cent (Consejo de Ciento), que perdur√≥ hasta 1714.[12]

Portada de las Usatges de Barcelona.

A nivel comercial, en 1258 se creó el Consolat del Mar (Consulado del Mar), agrupación de armadores y comerciantes que regulaba el comercio marítimo y la reglamentación portuaria. Esta asociación creó su propia legislación mercantil, recogida en el siglo XIV en el Llibre del Consolat de Mar, el primer código marítimo conocido a nivel mundial, que sentó las bases del comercio marítimo en todo el Mediterráneo.[13]

En 1364 estableci√≥ su sede en Barcelona la Generalidad ‚Äďcuyos antecedentes est√°n en 1289 en la Diputaci√≥ del General de Catalunya‚Äď,[14] [15] organismo encargado de recaudar tributos y supervisar el cumplimiento de los acuerdos tomados en Cortes ‚Äďlo que en la pr√°ctica equival√≠a al gobierno ejecutivo del reino‚Äď. Aunque su √°mbito era todo el territorio catal√°n, su ubicaci√≥n en Barcelona comport√≥ un cierto control sobre los asuntos urbanos. Entre otras funciones de la Generalidad figuraban cometidos militares vinculados a la defensa, orden p√ļblico y mediaci√≥n en disputas judiciales (algo parecido a un Tribunal Supremo).

Por √ļltimo, en 1401 se cre√≥ la Taula de Canvi de Barcelona (Mesa de Cambio), el primer banco p√ļblico creado en Europa. La Taula ten√≠a por objetivo favorecer el cambio de moneda para las transacciones comerciales, al tiempo que serv√≠a de dep√≥sito de todos los caudales p√ļblicos y judiciales. Estaba regida por dos administradores elegidos por dos a√Īos, que deb√≠an depositar una fianza de 6.000 florines de oro para garantizar su buena gesti√≥n. La Taula mantuvo sus funciones con √©xito hasta ser disuelta por Felipe V en 1714.

Véase también: Anexo:Alcaldes de Barcelona

Esplendor medieval

Misal de Santa Eulalia, de Ramon Destorrents (1401-05, Catedral de Barcelona).

Desde el siglo XIII Barcelona, en paralelo a la Corona de Arag√≥n, goz√≥ de un periodo de gran esplendor, motivado por la expansi√≥n territorial (conquista de Valencia, Baleares, Sicilia, Cerde√Īa, N√°poles y los ducados de Atenas y Neopatria), as√≠ como la expansi√≥n comercial por el Mediterr√°neo: T√ļnez y Argel, donde se comerciaba en oro y esclavos; Sicilia y Cerde√Īa, que aportaban trigo y sal; Constantinopla, donde se obten√≠a algod√≥n y especias; Chipre, Damasco y Alejandr√≠a, otra fuente de especias.

El continuo crecimiento urbanístico propició una nueva prolongación del recinto amurallado, con la construcción de la muralla del Raval, en la zona occidental de la ciudad, que englobó una superficie de 218 ha, con un perímetro de 6 km. Las obras duraron alrededor de un siglo, desde mediados del siglo XIV hasta mediados del XV. El nuevo recinto urbano partía de las Drassanes, siguiendo las actuales rondas (Sant Pau, Sant Antoni, Universitat y Sant Pere), bajando por el actual Paseo Lluís Companys hasta el monasterio de Santa Clara (en el actual Parque de la Ciudadela), hasta el mar (por la Avenida Marqués de Argentera). Actualmente sólo se conserva el Portal de Santa Madrona, en las Drassanes.[16]

En el √°mbito art√≠stico, es la √©poca de esplendor del g√≥tico: se construy√≥ la Catedral de Barcelona, las iglesias de Santa Maria del Mar, Santa Maria del Pi, Santos Justo y Pastor, el monasterio de Santa Maria de Pedralbes, etc. Tambi√©n se desarroll√≥ notablemente la arquitectura civil, sobre todo en palacios y edificios p√ļblicos, como el Palau Reial Major, el Palacio de la Generalidad, el Hospital de la Santa Cruz, las Atarazanas Reales, la Lonja y la Casa de la Ciudad.[17]

La decadencia

Con la extinción de la Casa de Aragón-Barcelona y el advenimiento de los Trastámara, Barcelona entró en un periodo de decadencia, acentuada por los diversos brotes de peste y las hambrunas. Desde mediados del siglo XIV Barcelona vivió una crisis demográfica motivada por la escasez de alimentos y una prolongada sucesión de pestes que diezmaron la población. El comercio decayó debido a la piratería y la apertura de la ruta a Oriente por el Atlántico, hecho que, junto al endeudamiento de la monarquía y las revueltas campesinas, generalizaron un ambiente de crisis económica. El rey Alfonso el Magnánimo fijó la corte en Nápoles alejándose de los intereses peninsulares e iniciando una política imperialista situada muy por encima de sus posibilidades, que agravó la crisis.

Desde 1333, primer a√Īo de hambre debido a unas malas cosechas, se sucedieron los desastres: en 1348 la peste negra asol√≥ la ciudad, reapareciendo c√≠clicamente hasta finales del siglo XV: 1363, 1371, 1396, 1410, 1429, 1439, 1448, 1466, 1476, 1483, 1494 y 1497. En siglo y medio, la poblaci√≥n se redujo en unos 10.000 habitantes. Adem√°s, el 2 de febrero de 1428 la ciudad padeci√≥ un terremoto, que dej√≥ un saldo de veintid√≥s fallecidos. Durante este tiempo se sucedieron las revueltas populares, propiciando la creaci√≥n de dos facciones enfrentadas: la Biga, grupo ligado a la oligarqu√≠a noble y eclesi√°stica; y la Busca, estamento de las clases populares, mercaderes y artesanos. En 1453 la Busca accedi√≥ al gobierno municipal, propulsando una serie de reformas como la democratizaci√≥n del gobierno municipal, la devaluaci√≥n de la moneda y el proteccionismo comercial. Tras siete a√Īos de gobierno, la Biga, apoyada por la Generalitat, retom√≥ el poder municipal, iniciando una pol√≠tica revanchista que conllev√≥ la ejecuci√≥n de diversos dirigentes de la Busca. Sin embargo, la reina, Juana Enr√≠quez, que hab√≠a estado vinculada a la Busca, tuvo que huir a Gerona, donde fue sitiada por las tropas de la Generalitat. Al ser socorrida por el rey Juan II ‚Äďque al entrar militarmente en Catalu√Īa transgredi√≥ un acta constitucional‚Äď, se inici√≥ una guerra civil entre el rey y la Generalitat (1462-1472), que acab√≥ con la toma de Barcelona por el ej√©rcito real en 1472. La Paz de Pedralbes preserv√≥ los privilegios del gobierno municipal, pero diez a√Īos de guerra supusieron el hundimiento econ√≥mico de la ciudad.[18]

Edad Moderna

Barcelona en 1563.

La decadencia de la √©poca bajomedieval se prolongar√≠a a lo largo de los siglos siguientes: las tensiones derivadas de la uni√≥n din√°stica con Castilla, iniciada con el matrimonio entre Fernando II de Arag√≥n e Isabel I de Castilla, alcanz√≥ su momento √°lgido con la Guerra dels Segadors, entre 1640 y 1651 y, m√°s tarde, con la Guerra de Sucesi√≥n (1701-1714), que signific√≥ la desaparici√≥n de las instituciones propias de Catalu√Īa.

La Barcelona gremial

Durante los siglos XVI y XVII adquirieron cada vez mayor relevancia en la actividad econ√≥mica de la ciudad ‚Äďy, consiguientemente, en el gobierno municipal‚Äď los gremios y cofrad√≠as, instituciones de origen medieval pero que cobraron protagonismo en este periodo de la historia en el que, si bien Espa√Īa florec√≠a con el descubrimiento y posterior conquista de Am√©rica, Catalu√Īa ‚Äďy, por ende, Barcelona‚Äď sufrieron un periodo de cierto letargo. Los gremios, surgidos a partir del siglo XIII, eran asociaciones profesionales que regulaban la pr√°ctica de los diversos oficios artesanales de la √©poca, tanto a nivel profesional como econ√≥mico y social, instaurando un estricto reglamento para controlar la producci√≥n y los precios, as√≠ como para evitar la competencia y el monopolio. Tambi√©n controlaban la formaci√≥n y la graduaci√≥n de sus miembros (por orden jer√°rquico: aprendices, oficiales y maestros). Con el tiempo fueron adquiriendo peso en el gobierno municipal, logrando en 1641 una representaci√≥n de dos consellers en el consistorio.

Es de remarcar que durante la Edad Moderna, al contrario que en el resto de Europa, donde predominaban las clases aristocráticas, en Barcelona destacaba la clase media, que gozaba de prestigio y prosperidad, y donde un simple artesano podía llegar a regir el gobierno de la ciudad. El humanista italiano Lucio Marineo Sículo, de visita en Barcelona a finales del siglo XV, escribió lo siguiente:

Las personas de cualquier edad se daban a las artes, ya fuesen liberales o mec√°nicas, que registraban un gran florecimiento. No hab√≠a paseantes, es decir, gentes ociosas y sin oficio, pues todas ten√≠an su ocupaci√≥n y por eso no hab√≠a hombres de mala vida ni pobres, y los ciudadanos viv√≠an correctamente y les sobraba caudal‚ÄĚ.[19]

Durante los siglos XV y XVI se construy√≥ un puerto artificial que cubriese por fin las necesidades del importante centro mercantil que era Barcelona: parad√≥jicamente, durante la √©poca de esplendor del comercio catal√°n por el Mediterr√°neo, Barcelona no contaba con un puerto preparado para el volumen portuario que era habitual en la ciudad. El antiguo puerto al pie de Montju√Įc hab√≠a sido abandonado, contando la ciudad √ļnicamente con la playa para recibir pasajeros y mercanc√≠as; los barcos de gran calado deb√≠an descargar mediante barcas y mozos de cuerda. Por fin, en 1438 se obtuvo el permiso real para construir un puerto: en primer lugar, se hundi√≥ un barco cargado de piedras para servir de base al muro que uni√≥ la playa con la isla de Maians; reforzado el muro en 1477, se alarg√≥ en forma de espig√≥n en 1484. A mediados del siglo XVI se ampli√≥ el puerto ante la campa√Īa iniciada por Carlos I contra T√ļnez; a finales de siglo, el muelle contaba con una longitud de 180 metros por 12 de ancho. Nuevas obras de mejora en el siglo XVII dieron por un fin un puerto en condiciones para la ciudad.

El Corpus de sangre

Desde la uni√≥n de Castilla y Arag√≥n con los Reyes Cat√≥licos, Catalu√Īa fue marginada por la nueva casa reinante, los Austria, sobre todo desde el reinado de Felipe II, que impidi√≥ la total recuperaci√≥n del principado tras los desastres econ√≥micos y demogr√°ficos del siglo XV. Este clima de enfrentamiento entre la monarqu√≠a espa√Īola y las clases dirigentes catalanas tuvo su apogeo durante el reinado de Felipe IV: hastiados de los abusos cometidos por las tropas mercenarias del rey establecidas en Catalu√Īa, y sofocados por los impuestos abusivos dictados por el conde-duque de Olivares, el 7 de junio de 1640 se produjo en Barcelona una rebeli√≥n popular ‚Äďconocida como el Corpus de sangre‚Äď, origen de la llamada Guerra dels Segadors (Guerra de los Segadores, 1640-1651) ‚Äďllamada as√≠ por contar mayoritariamente entre sus miembros con el campesinado catal√°n‚Äď. Dirigida por el presidente de la Generalidad, Pau Claris, y bajo el lema visca la terra i muira lo mal govern (viva la tierra y muera el mal gobierno), los rebeldes catalanes, ayudados por Francia, combatieron contra las tropas de Felipe IV. Sin embargo, el descontento con la ayuda prestada por Francia, y el avance de las tropas castellanas, provocaron la capitulaci√≥n de Barcelona en 1652. El rey promulg√≥ una amnist√≠a general y acat√≥ la constituci√≥n catalana, aunque la guerra con Francia continu√≥ hasta la Paz de los Pirineos (1659), por la que la Monarqu√≠a Hisp√°nica perdi√≥ el Rosell√≥n y el norte de la Cerda√Īa.[20]

La Guerra de Sucesión

Asalto final de las tropas borbónicas sobre Barcelona el 11 de septiembre de 1714.

La paz moment√°nea con la Monarqu√≠a Hisp√°nica dur√≥ poco tiempo: la muerte sin descendencia del rey Carlos II provoc√≥ un conflicto sucesorio que dio origen a la Guerra de Sucesi√≥n (1701-1714), donde intervinieron las principales potencias europeas (Francia en defensa del pretendiente Felipe de Borb√≥n ‚Äďfuturo Felipe V‚Äď, y Alemania, Gran Breta√Īa, Pa√≠ses Bajos y Portugal a favor de Carlos de Austria ‚Äďfuturo emperador Carlos VI‚Äď). En Espa√Īa, Castilla se puso a favor de Felipe, mientras que Catalu√Īa opt√≥ por Carlos, que en 1706 fue proclamado rey Carlos III por las Cortes Catalanas. Sin embargo, el √©xito de la ofensiva francesa, y la retirada del pretendiente austriaco tras su entronizaci√≥n como emperador en 1711, dejaron sola a Catalu√Īa, que, tras un sitio prolongado, fue derrotada tras la conquista de la ciudad condal el 11 de septiembre de 1714, tras una heroica resistencia (fecha que ha quedado desde entonces como diada nacional). Cabe destacar el papel efectuado en la defensa de la ciudad por la Coronela, milicia gremial que contaba con unos 3.000 efectivos, que lucharon de forma disciplinada y con sorprendente valent√≠a.[21]

La Barcelona borbónica

Plano francés de 1698 de la ciudad de Barcelona, con indicaciones para un plan de asedio.

La derrota supuso para Barcelona la p√©rdida de sus fueros y sus √≥rganos de autogobierno: con los Decretos de Nueva Planta (1716) se aboli√≥ la Generalidad, as√≠ como el Consell de Cent, pasando el gobierno de la ciudad a una junta de 24 regidores de designaci√≥n real y por tiempo indefinido; la Taula de Canvi se convirti√≥ en un banco privado; el Consolat de Mar continu√≥ como entidad, pero perdiendo casi todos sus recursos financieros. El cambio de moneda comport√≥ un grave perjuicio a la econom√≠a ciudadana, provocando la ca√≠da de precios y salarios. Con el fin de controlar militarmente la ciudad y sofocar posibles disturbios, se reconstruy√≥ el castillo de Montju√Įc y se levant√≥ una nueva fortaleza, la Ciudadela, para la que se derruyeron 1.200 casas del barrio de Ribera (quedando 4.500 personas sin casa y sin indemnizaci√≥n), as√≠ como los conventos de Sant Agust√≠ y Santa Clara, y se desvi√≥ el Rec Comtal. Para su construcci√≥n se emple√≥ a los prisioneros que hab√≠an participado en la defensa de la ciudad.[22]

Pese a ello, el tradicional car√°cter laborioso del pueblo barcelon√©s propici√≥ una r√°pida reactivaci√≥n econ√≥mica, basada en el crecimiento demogr√°fico ( de 30.000 habitantes en 1717 a 130.000 a finales de siglo) y en los nuevos procedimientos industriales que comport√≥ la Revoluci√≥n Industrial, de la que Catalu√Īa fue pionera en el estado espa√Īol. Se abri√≥ el comercio con Am√©rica, que result√≥ muy fructuoso para la ciudad (en 1745, la fragata Nostra Senyora de Montserrat fue la primera nave catalana en recalar en Am√©rica). En 1756 se fund√≥ la Real Compa√Ī√≠a de Comercio de Barcelona, que obtuvo el monopolio comercial con Puerto Rico, Santo Domingo y la isla de Margarita. En 1765 Carlos III firm√≥ un real decreto que autorizaba al puerto de Barcelona a comerciar directamente con el Caribe y, en 1778, con toda Am√©rica, dando origen a una intensa relaci√≥n comercial sobre todo con la isla de Cuba, donde muchos comerciantes catalanes (conocidos como indianos) se hicieron ricos, riqueza que trajeron de vuelta a la ciudad. Barcelona exportaba sobre todo vino, aguardiente, frutos secos y manufacturas textiles, e importaba az√ļcar, caf√©, cacao, algod√≥n y tabaco.

A nivel urbano, hay que remarcar la construcci√≥n en 1753 del barrio de la Barceloneta, promovida por el Marqu√©s de la Mina, el cual tambi√©n repar√≥ y ampli√≥ el puerto y foment√≥ la instalaci√≥n del primer alumbrado p√ļblico. Entre 1776 y 1778 se realiz√≥ la urbanizaci√≥n de la Rambla, y se crearon los paseos de Gracia y de San Juan. Como edificios, cabe destacar la construcci√≥n de la nueva sede de la Llotja (Lonja), as√≠ como la nueva Aduana y, a nivel religioso, la construcci√≥n de la Bas√≠lica de la Merc√® (patrona de la Di√≥cesis de Barcelona). Por √ļltimo, a nivel cultural, conviene recordar la fecha del 1 de octubre de 1792 como la de la aparici√≥n del primer peri√≥dico editado en la ciudad, el Diario de Barcelona.

Siglo XIX

Vista del puerto de Barcelona con la monta√Īa de Montju√Įc al fondo (1850).

El siglo XIX fue de un gran crecimiento para la ciudad, tanto a nivel demogr√°fico como econ√≥mico y urban√≠stico. El plan de ensanche y la anexi√≥n de varios municipios colindantes supusieron una gran ampliaci√≥n del per√≠metro urbano. El proceso de industrializaci√≥n y modernizaci√≥n de las infraestructuras y los servicios urbanos comportaron un cambio radical en el nivel de vida (electrificaci√≥n, alumbrado p√ļblico, canalizaciones, transportes), que gan√≥ en confort y calidad de vida. Sin embargo, a nivel social, se vivi√≥ una √©poca de gran conflictividad social, provocada por la lucha de clases originada por la gran diferencia de nivel de vida entre la clase obrera y la burgues√≠a. La cultura experiment√≥ una gran revitalizaci√≥n, resurgiendo el idioma catal√°n a nivel literario, mientras que el modernismo fue la expresi√≥n art√≠stica por excelencia de la nueva sociedad barcelonesa.

Guerra del Francés y fin del Antiguo Régimen

Plano de Barcelona (1806).

Los sucesos de la Revolución Francesa tuvieron amplia difusión en la capital catalana, cercana a la frontera con el país galo. La guerra contrarrevolucionaria iniciada por Carlos IV afectó la buena marcha de la economía barcelonesa. Tras la ocupación de la península por las tropas de Napoleón en 1808, que dio origen a la Guerra de la Independencia (aquí llamada Guerra del Francés), Barcelona fue declarada capital del Departamento de Montserrat. Es de destacar el episodio sucedido el 9 de marzo de 1809, cuando la ciudad estaba a punto de ser liberada por Joan Clarós, cuando un temporal lo impidió. Tras la derrota de las tropas napoleónicas, el reinado de Fernando VII supuso la reinstauración del absolutismo.[23]

Sin embargo, las ideas liberales aportadas por los franceses calaron en la poblaci√≥n, siendo desde entonces Barcelona un importante centro difusor del liberalismo. En 1820, una revuelta popular en la Plaza del Palau oblig√≥ al general Casta√Īos a proclamar la Constituci√≥n. Sin embargo, en 1823, con ayuda francesa, el rey retorn√≥ de nuevo al absolutismo, aunque esta nueva singladura ‚Äďque se prolong√≥ por diez a√Īos‚Äď evidenci√≥ lo caduco de un sistema superado por nuevos factores sociales como el auge de la burgues√≠a y el inicio de la era industrial, que suced√≠a al sistema preferentemente agrario en que se basaba el Antiguo R√©gimen. Finalmente, el advenimiento de Isabel II, apoyada por los sectores liberales frente a los m√°s conservadores de la facci√≥n carlista que se opuso a su entronizaci√≥n, favoreci√≥ el avance social y la democratizaci√≥n del sistema pol√≠tico.[24]

Bombardeo desde el castillo de Montju√Įc (3 de diciembre de 1842).

Pese a ello, las disputas entre los sectores moderados y progresistas dentro del partido liberal provocaron diversos enfrentamientos. En Barcelona, este clima de tensi√≥n produjo numerosos disturbios, que se sol√≠an traducir en una abierta hostilidad hacia la nobleza y el clero: en 1835, a ra√≠z de una protesta popular por la mala calidad de los toros de una corrida, los sublevados quemaron los conventos de Santa Caterina, Sant Josep, Sant Francesc, Sant Agust√≠, los Trinitarios y el Carme, as√≠ como el asesinato del general Bassa. En 1842, debido a la disputa por el poder entre la reina Isabel y el general Espartero, se produjo una revuelta que fue sofocada por este √ļltimo con un bombardeo desde el castillo de Montju√Įc (3 de diciembre de 1842), que dur√≥ doce horas y destruy√≥ 400 casas. Igualmente, en 1843, hubo varios bombardeos desde el 7 de septiembre hasta el 19 de noviembre, a cargo del general Prim, que no ces√≥ hasta que se rindi√≥ la Junta que hab√≠a tomado el poder en la ciudad.[25]

Industrialización

Tranvía de la línea Barcelona-Gracia (1872).

La Revoluci√≥n Industrial tuvo una r√°pida implantaci√≥n en Catalu√Īa, siendo pionera en el territorio nacional en la implantaci√≥n de los procedimientos fabriles iniciados en Gran Breta√Īa en el siglo XVIII. En 1737 se cre√≥ en Barcelona la primera f√°brica de manufacturas textiles, la de Esteve Canals. A esta sucedieron diversas f√°bricas instaladas en el Raval y extramuros, como la de Erasme de G√≤nima, que lleg√≥ a tener mil trabajadores. A finales de siglo se introdujeron nuevas m√°quinas movidas por energ√≠a hidr√°ulica. En 1800 hab√≠a en Barcelona 150 f√°bricas del ramo textil, destacando El Vapor, fundada por Josep Bonaplata. En 1849 se abri√≥ en Sants el complejo La Espa√Īa Industrial, propiedad de los hermanos Muntadas. La industria textil tuvo un continuo crecimiento hasta la crisis de 1861, motivada por la escasez de algod√≥n debida a la Guerra de Secesi√≥n norteamericana.

Tambi√©n fue cobrando importancia la industria metal√ļrgica, potenciada por la creaci√≥n del ferrocarril y la navegaci√≥n a vapor. En 1836 abri√≥ la fundici√≥n Nueva Vulcano, en la Barceloneta; y en 1841 arranc√≥ La Barcelonesa, antecedente de La Maquinista Terrestre y Mar√≠tima (1855), una de las m√°s importantes f√°bricas de la historia de Barcelona. Cabe destacar que de Barcelona parti√≥ la primera l√≠nea de ferrocarril del estado espa√Īol, que comunicaba la ciudad condal con la villa de Matar√≥. El viaje inaugural fue el 28 de octubre de 1848. Posteriormente se crearon las l√≠neas a Granollers (1854), Sabadell-Tarrasa (1855) y Martorell (1859).[26]

Los nuevos procesos industriales supusieron un aumento de la conflictividad laboral, ya que los trabajadores temían ser sustituidos por las nuevas máquinas. Así, por ejemplo, el 14 de julio de 1854, al abrigo de una nueva revuelta liberal, varios obreros saquearon fábricas y quemaron maquinaria industrial. Poco a poco fue ganando terreno un nuevo sentimiento de clase que propició el asociacionismo obrero: en 1840 se fundó la Asociación Mutua de la Industria Algodonera, primera entidad que tenía por objetivo mejorar las condiciones de vida y laborales de los trabajadores. En 1854 se creó la Unión de Clases, primera asociación que promovió el uso de la huelga como medida de presión. En 1855, con motivo de la ejecución del dirigente obrero Josep Barceló, se declaró la primera huelga general, al tiempo que una revuelta ciudadana fue violentamente sofocada por el gobernador militar.

Un periodo destacado en la vida econ√≥mica de la ciudad fue la llamada febre d'or (fiebre de oro), que se dio tras la restauraci√≥n de Alfonso XII en el trono espa√Īol, una vez fracasada la I Rep√ļblica. Se inici√≥ un clima de especulaci√≥n financiera a trav√©s de las sociedades de cr√©dito, al tiempo que continu√≥ la expansi√≥n de la industria textil y metal√ļrgica, surgieron nuevas empresas energ√©ticas (gas y electricidad) y grandes navieras como la Transatl√°ntica (1881). En 1886 se fund√≥ la Cambra de Comer√ß, Ind√ļstria i Navegaci√≥ de Barcelona, que fomentaba los intereses de los empresarios e industriales catalanes. Al tiempo, se fueron introduciendo las nuevas ideolog√≠as obreras, el comunismo y el anarquismo: en 1873 se celebr√≥ en el Ateneo Obrero de Barcelona el Primer Congreso Obrero Espa√Īol, que supuso el triunfo de la doctrina anarquista y conllev√≥ la creaci√≥n del sindicato Federaci√≥n Regional Espa√Īola de la AIT.

Transformaciones urbanas

Plan de los alrededores de la ciudad de Barcelona y del proyecto para su mejora y ampliación, de Ildefons Cerdà (1859).

Paralelamente a los procesos industriales, Barcelona vivi√≥ a lo largo del siglo XIX una amplia serie de transformaciones urbanas: se reorden√≥ el centro con la remodelaci√≥n de la Plaza de Sant Jaume y las calles Ferran, Jaume I y Princesa, y se abrieron las plazas Real y Duque de Medinaceli. Se acondicion√≥ el puerto ‚Äďcada vez m√°s importante como llegada de materia prima, sobre todo algod√≥n y carb√≥n‚Äď, con la construcci√≥n de un nuevo muelle y el dragado del puerto. Un hito en la urbanizaci√≥n de la ciudad fue el derribo de las murallas en 1854, tras muchos recelos por parte del gobierno central, pero que era indispensable por el crecimiento de la poblaci√≥n y para salvaguardar la salud p√ļblica. Tambi√©n cabe destacar la generalizaci√≥n del alumbrado a gas desde 1842, y la instauraci√≥n de un sistema de transporte p√ļblico con la aparici√≥n de los primeros tranv√≠as desde 1872.

Pero sin duda el gran acontecimiento urbano de la Barcelona del siglo XIX fue el proyecto de ensanche (Eixample) de Ildefons Cerd√†: en 1859 el Ayuntamiento nombr√≥ una comisi√≥n para fomentar un concurso de proyectos de ensanche de la ciudad. El concurso fue ganado por Antoni Rovira, pero el Ministerio de Fomento intervino e impuso el proyecto de Cerd√†, autor de un plano topogr√°fico del llano de Barcelona y un estudio demogr√°fico y urban√≠stico de la ciudad. El Plan Cerd√† institu√≠a un trazado ortogonal entre Montju√Įc y el Bes√≥s, con un sistema de calles rectil√≠neas de orientaci√≥n noroeste-sureste, de 20 metros de anchura, cortadas por otras de orientaci√≥n suroeste-noreste paralelas a la costa y a la sierra de Collserola. Quedaban as√≠ delimitadas una serie de manzanas de planta octogonal, de 113,3 metros de lado. El plano preve√≠a la construcci√≥n de varias avenidas principales: la Diagonal, la Meridiana, el Paralelo, la Gran V√≠a y el Paseo de San Juan; as√≠ como varias grandes plazas en sus intersecciones: Tetu√°n, Glorias, Espa√Īa, Jacint Verdaguer, Letamendi y Universidad.[27]

Vista general de la Exposición Universal de 1888.

Otro gran acontecimiento urbanístico y social fue la celebración de la Exposición Universal de 1888, gracias a la cuál se urbanizó una gran extensión de terreno que comprendía desde el Parque de la Ciudadela (tras el derribo de la fortaleza militar y la cesión de los terrenos a la ciudad en 1869) hasta la Barceloneta, y mejoró infraestructuras en toda la ciudad. La exposición se pudo ver desde el 8 de abril hasta el 9 de diciembre, y contó con la asistencia de 400.000 visitantes. Estaba formada por varios edificios oficiales y numerosos stands, con una amplia representación internacional y de las principales empresas de la ciudad condal. Tras su cierre, quedaron en pie varios edificios, como el Castell dels Tres Dragons (actual Museo de Zoología), el Invernáculo y el Umbráculo, así como el Arco de Triunfo que servía de entrada a la exposición y el Monumento a Colón. También se construyeron otros edificios como el Palacio de Justicia, el Mercado del Born, el Moll de la Fusta (Muelle de la Madera) y la sede de Correos. Con esta celebración, Barcelona aprendió que la organización de grandes eventos internacionales no sólo le facilitaba la urbanización de la ciudad, sino que le reportaba multitud de visitantes y proyección internacional.

Resurgimiento cultural

Cartel de la III Exposición de Bellas Artes, de Alexandre de Riquer (1896).

La prosperidad económica y la pujanza social de la capital catalana favorecieron un resurgimiento de la cultura catalana, la llamada Renaixença (Renacimiento). La literatura fue incentivada con la creación de los Jocs Florals (Juegos Florales), concurso de poesía promovido por el Ayuntamiento de Barcelona, que se empezaron a celebrar en 1859. Debido a la influencia del romanticismo, se revalorizó la lengua catalana como vehículo de expresión propio, lo que conllevó un nuevo sentimiento de conciencia nacional y de especificidad de la cultura catalana. Autores como Aribau, Rubió i Ors, Víctor Balaguer, Milà i Fontanals y Antoni de Bofarull sentaron las bases del resurgimiento literario catalán. Otro acontecimiento cultural de gran relevancia fue la construcción del Teatro del Liceo, terminado en 1847, promovido por la sociedad Liceo Filarmónico-Dramático Cultural Barcelonés.

Esta nueva inquietud cultural necesitaba un veh√≠culo de expresi√≥n: el modernismo. En sus inicios, el modernismo encontr√≥ la inspiraci√≥n en la arquitectura historicista, ya que para los artistas modernistas la vuelta al pasado supon√≠a una reacci√≥n contra las formas industriales impuestas por los nuevos adelantos tecnol√≥gicos producidos con la Revoluci√≥n Industrial. La utilizaci√≥n de los estilos del pasado supone una regeneraci√≥n moral que permite a la nueva clase dirigente, la burgues√≠a, identificarse con unos valores que identifican como sus ra√≠ces culturales. Asimismo, el resurgir de la cultura catalana con la Renaixen√ßa llev√≥ a adoptar las formas g√≥ticas como estilo ‚Äúnacional‚ÄĚ de Catalu√Īa, con la pretensi√≥n de conjugar nacionalismo y cosmopolitismo, de integrarse en la corriente modernizadora europea.[28] La obra de Antoni Gaud√≠ (Parque G√ľell, Casa Batll√≥, Casa Mil√†, cripta de la Colonia G√ľell, Templo Expiatorio de la Sagrada Familia), Llu√≠s Dom√®nech i Montaner (Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, Palacio de la M√ļsica Catalana) o Josep Puig i Cadafalch (Casa Amatller, Casa Terrades) supondr√° un gran impulso para la imagen de la ciudad.

Fin de siglo: inestabilidad política y expansión territorial

Bomba en la procesión de Corpus (7 de junio de 1896).

A nivel social, a finales del siglo XIX los barceloneses vivieron en primera persona la proliferaci√≥n de nuevas formas de vida, ocio y relaci√≥n social que ten√≠an en el deporte y la pr√°ctica de actividad f√≠sica su m√°xima expresi√≥n. En los √ļltimos a√Īos del siglo la ciudad vio nacer una gran cantidad de clubs de nataci√≥n, tenis o f√ļtbol, que tendr√°n una gran importancia en el siglo XX en la vida social de los barceloneses y en la proyecci√≥n exterior de la ciudad. Clubs como el F√ļtbol Club Barcelona (fundado en 1899), el RCD Espa√Īol (fundado en 1900), el Real Club de Tenis Barcelona o el Club Nataci√≥ Barcelona cobraron enseguida una gran popularidad en la ciudad, y convirtieron a Barcelona en la gran capital del deporte espa√Īol de principios del siglo XX.

Sin embargo, a nivel pol√≠tico, el fin de siglo fue una √©poca turbulenta y de gran agitaci√≥n social: se consolid√≥ el catalanismo, con la publicaci√≥n del Diari Catal√† por Valent√≠ Almirall (1879), la celebraci√≥n en 1880 del Primer Congr√©s Catalanista, la entrega en 1885 al rey Alfonso XII del Memorial de greuges (Memorial de agravios), la fundaci√≥n en 1887 de la Lliga de Catalunya, en 1891 de la Uni√≥ Catalanista y, finalmente, en 1901, de la Lliga Regionalista de Enric Prat de la Riba. Esta tendencia pol√≠tica fue mal vista por los sectores conservadores espa√Īoles y, sobre todo, el ej√©rcito: en 1905 un grupo de oficiales asalt√≥ la sede del diario La Veu de Catalunya y del semanario sat√≠rico Cu-Cut! y, en vez de ser reprendidos por su acci√≥n fuera del orden social, el gobierno central suspendi√≥ las garant√≠as constitucionales en Catalu√Īa.[29]

Entre finales del siglo XIX y principios del XX se sucedieron las revueltas y proliferó la realización de atentados con bomba: el 24 de septiembre de 1893 un anarquista atentó contra el general Martínez Campos, que resultó herido, a la vez que moría un guardia civil. El autor del atentado, Paulí Pallàs, fue fusilado, hecho que comportó la represalia de otro anarquista, Santiago Salvador Franch, que el 7 de noviembre de 1893 lanzó una bomba en el interior del Teatro del Liceo, causando 20 muertos. Igualmente, el 7 de junio de 1896, el anarquista Tomás Ascheri hizo explotar una bomba en la procesión de Corpus, con un resultado de seis muertos.

Plano actual de los distritos de Barcelona, tras la anexión de los municipios colindantes.

Otro factor de consideraci√≥n a finales de siglo fue el crecimiento demogr√°fico: se pas√≥ de 272.481 habitantes en 1887 a 533.000 en 1900, hecho propiciado por el aumento de la inmigraci√≥n a causa de la demanda de mano de obra para la Exposici√≥n Universal. En 1897, por una Real orden de 27 de abril, Barcelona se anexion√≥ seis poblaciones lim√≠trofes, hasta entonces independientes: Sants, Les Corts, Sant Gervasi de Cassoles, Gr√†cia, Sant Andreu del Palomar y Sant Mart√≠ de Proven√ßals. Igualmente, en 1904 fue anexionado un nuevo municipio independiente: Sant Joan d'Horta. Por √ļltimo, en 1921 se uni√≥ Sarri√†. Tambi√©n cabe destacar la urbanizaci√≥n de la monta√Īa del Tibidabo a partir de 1901. En total, el t√©rmino municipal pas√≥ de 15,5 a 77,8 km2, con una poblaci√≥n en el cambio de siglo cercana a 750.000 habitantes.[30]

La anexi√≥n de los nuevos municipios plante√≥ la necesidad de un plan de enlaces de la ciudad, que sali√≥ a concurso p√ļblico en 1903, siendo ganado por el urbanista franc√©s L√©on Jaussely. El plan de Jaussely ‚Äďrealizado parcialmente‚Äď preve√≠a unos cinturones de ronda y la apertura de espacios verdes, directrices que marcaron la expansi√≥n urban√≠stica barcelonesa durante el siglo XX.

Siglo XX

Vista de la Plaza de Catalu√Īa (1900).

El siglo XX comenz√≥ con las mismas agitaciones pol√≠ticas con que acab√≥ el siglo anterior, que cristalizar√≠an en la Guerra Civil. La dictadura franquista signific√≥ un periodo de cierta decadencia en la evoluci√≥n de la ciudad, aunque la posterior llegada de la democracia y la reinstauraci√≥n de los derechos propios de los catalanes relanzaron la tradicional vitalidad barcelonesa. El continuo progreso tanto econ√≥mico como social han llevado a la ciudad a ser una urbe de gran relevancia tanto en el contexto espa√Īol como europeo, mientras que diversos acontecimientos sociales como los Juegos Ol√≠mpicos de 1992 y el F√≥rum Universal de las Culturas han situado a Barcelona como una metr√≥poli de reconocido prestigio internacional.

La Semana Tr√°gica

Barcelona durante la Semana Tr√°gica.

El siglo se inici√≥ en el mismo ambiente de confrontaci√≥n social que hab√≠a caracterizado la sociedad barcelonesa los a√Īos anteriores. En 1909 se produjo un suceso de especial relevancia: la Semana Tr√°gica. Las sucesivas derrotas del ej√©rcito espa√Īol en Marruecos obligaron al gobierno a reclutar nuevas levas para enviar al frente, que se nutrieron sobre todo de gente humilde, pues las clases favorecidas pod√≠an comprar la dispensa por una m√≥dica cantidad de dinero. Este hecho provoc√≥ un levantamiento popular en la ciudad condal, que canaliz√≥ la ira y frustraci√≥n de la clase obrera por su situaci√≥n marginal. Entre el 26 de julio y el 2 de agosto de 1909 los sublevados levantaron barricadas y se dedicaron a la quema de iglesias y conventos. Finalmente, la revuelta fue sofocada por el ej√©rcito, con un saldo de 2.500 detenidos, de los que 1.725 fueron juzgados militarmente. Se dictaron 59 sentencias de cadena perpetua y 17 de muerte, de las que se efectuaron cinco, entre ellos el pedagogo Francesc Ferrer i Gu√†rdia, que sirvi√≥ de cabeza de turco.[31]

Los a√Īos que siguieron fueron nuevamente de agitaci√≥n social: el 1 de noviembre de 1910 se celebr√≥ en Barcelona un congreso obrero que supuso la unificaci√≥n de anarquistas y sindicalistas, naciendo la Confederaci√≥n Nacional del Trabajo (CNT). La fuerza de la CNT pudo constatarse en la huelga de La Canadiense (como era conocida la empresa el√©ctrica Barcelona Traction Light & Power), motivada por el despido de varios obreros √ļnicamente por estar sindicados. El 5 de febrero de 1919 se declar√≥ la huelga del ramo de gas y electricidad, quedando Barcelona a oscuras y paralizando la actividad industrial. El ej√©rcito intervino reanudando el suministro, con lo que la huelga se generaliz√≥. Se declar√≥ el estado de guerra, siendo detenidos 3.000 huelguistas. El conflicto continu√≥, hasta que el 14 de abril se lleg√≥ a un acuerdo en el que, entre otras cosas, el gobierno acept√≥ la jornada laboral de ocho horas. Sin embargo, la patronal, descontenta, realiz√≥ un cierre de doce d√≠as, que afect√≥ a cien mil obreros que quedaron en paro. Desde entonces se exasper√≥ el enfrentamiento entre obreros y empresarios, iniciando una serie de atentados y asesinatos que llevaron el terror a las calles. En poco tiempo hubieron 230 muertes violentas en Barcelona, entre ellos el abogado sindicalista Francesc Layret y el dirigente anarquista Salvador Segu√≠.[32]

La dictadura de Primo de Rivera

Este ambiente de conflictividad ‚Äďespecialmente el asesinato del jefe de gobierno, Eduardo Dato, asesinado en Madrid por anarquistas catalanes‚Äď propici√≥ un golpe de estado el 13 de septiembre de 1923, realizado por el capit√°n general de Catalu√Īa, Miguel Primo de Rivera, que cont√≥ con el apoyo del rey Alfonso XIII. La nueva dictadura elimin√≥ las instituciones democr√°ticas, e inici√≥ una feroz represi√≥n de las organizaciones sindicales. Suprimi√≥ la Mancomunitat (instituci√≥n fundada en 1914 a instancias de la Lliga Regionalista, que ten√≠a competencias sobre ciertos √°mbitos administrativos y de fomento cultural), y prohibi√≥ el uso del idioma catal√°n y de la bandera catalana. Se clausuraron instituciones como el Orfe√≥ Catal√†, e incluso el F.C. Barcelona fue suspendido por seis meses.

El principal evento de esta √©poca fue la Exposici√≥n Internacional de 1929, celebrada en Montju√Įc. Para este acontecimiento se urbaniz√≥ toda la zona de la Plaza de Espa√Īa, y se construyeron los pabellones que acogen actualmente la Feria de Barcelona. La Exposici√≥n tuvo lugar del 20 de mayo de 1929 al 15 de enero de 1930, sobre una superficie de 118 hect√°reas, y tuvo un coste de 130 millones de pesetas.[33] Adem√°s del recinto ferial, la muestra dej√≥ numerosos edificios e instalaciones, algunos de los cuales se han convertido en emblemas de la ciudad, como el Palacio Nacional, la Fuente M√°gica, el Teatre Grec, el Pueblo Espa√Īol y el Estadio Ol√≠mpico. Tambi√©n se construy√≥ el Metro de Barcelona, inaugurado inicialmente en 1924 y ampliado en 1926 con el servicio del Metro Transversal entre Bordeta y Catalunya (actual L1), que un√≠a el centro de la ciudad con el recinto de la exposici√≥n. Igualmente, se construy√≥ un funicular para acceder hasta lo alto de la monta√Īa, as√≠ como un Transbordador a√©reo para acceder a la misma desde el Puerto de Barcelona (aunque fue inaugurado posteriormente, en 1931).

Las Cuatro Columnas, obra del arquitecto Josep Puig i Cadafalch, representando la bandera catalana. Ubicadas donde posteriormente se situó la Fuente Mágica, fueron mandadas derribar por Primo de Ribera.[34]

Como ocurri√≥ en 1888, la Exposici√≥n de 1929 supuso un gran impacto para la ciudad de Barcelona a nivel urban√≠stico, no s√≥lo en la zona de Montju√Įc, por toda la ciudad se realizaron obras de mejora y acondicionamiento: se ajardinaron las plazas de Tetu√°n, Urquinaona y Letamendi; se construy√≥ el puente de Marina; se urbaniz√≥ la Plaza de Catalu√Īa; y se prolongaron la Diagonal hacia el oeste y la Gran V√≠a de las Cortes Catalanas hacia el suroeste. Tambi√©n se realizaron diversas obras p√ļblicas: se mejor√≥ el asfaltado de calles y el alcantarillado, se instalaron lavabos p√ļblicos y se sustituy√≥ la iluminaci√≥n de gas por la el√©ctrica. Asimismo, se remodelaron diversos edificios, como el Ayuntamiento o la Generalidad ‚Äďdonde se construy√≥ el puente flam√≠gero que cruza la calle Bisbe‚Äď. Se terminaron el edificio de Correos y la Estaci√≥n de Francia, que llevaban varios a√Īos en obras. Asimismo, se construy√≥ el Palacio Real de Pedralbes como residencia de la familia real. Durante esa √©poca se construy√≥ asimismo el primer rascacielos de Barcelona, el edificio de Telef√≥nica en la esquina Fontanella/Portal del √Āngel, obra de Francesc Nebot.

Por √ļltimo, se mejoraron las comunicaciones de la ciudad, con la construcci√≥n en los a√Īos 1920 del Aeropuerto del Prat, la supresi√≥n de los pasos a nivel dentro de la ciudad, la mejora de los enlaces con los barrios perif√©ricos de la ciudad, el soterramiento del tren de Sarri√† (Ferrocarriles de la Generalidad de Catalu√Īa) y la electrificaci√≥n de los tranv√≠as p√ļblicos. Todas estas obras p√ļblicas comportaron una fuerte demanda de empleo, provocando un gran aumento de la inmigraci√≥n hacia la ciudad condal, proveniente de todas partes de Espa√Īa. Asimismo, el aumento de poblaci√≥n conllev√≥ la construcci√≥n de diversos barrios obreros de "casas baratas", como el Grupo Aun√≥s en Montju√Įc y los Grupos Milans del Bosch y Bar√≥ de Viver en Bes√≥s.[35]

La Rep√ļblica y la Guerra Civil

Portada del Estatuto de N√ļria.

En el contexto de la crisis econ√≥mica internacional (crack de 1929), la dictadura de Primo de Rivera se tambale√≥, presentando su dimisi√≥n al rey el 28 de enero de 1930. El 12 de abril de 1931 se celebraron elecciones, que supusieron el fin de la monarqu√≠a. En Barcelona, gan√≥ mayoritariamente el partido nacionalista Esquerra Republicana de Catalunya, con un total de 25 regidores. El 14 de abril, el presidente de la reinstaurada Generalidad, Francesc Maci√†, proclam√≥ la Rep√ļblica Catalana como parte integrante de la Federaci√≥n Ib√©rica. Asimismo, el 9 de septiembre de 1932 se aprob√≥ el Estatuto de Autonom√≠a de Catalu√Īa. Los primeros a√Īos de la II Rep√ļblica significaron una profunda transformaci√≥n social, aprob√°ndose numerosas leyes de signo progresista que mejoraron las condiciones de las clases m√°s desfavorecidas. Sin embargo, el triunfo de la derecha en las elecciones de 1933 supuso un nuevo retroceso en el desarrollo social. Tras diversas disputas con el gobierno central, el presidente Llu√≠s Companys proclam√≥ el 6 de octubre de 1934 el Estat Catal√†, pronunciamiento que fue r√°pidamente sofocado por el ej√©rcito. Se suspendi√≥ el Estatuto, y el gobierno auton√≥mico pas√≥ directamente a manos de la administraci√≥n central. No obstante, el cambio de gobierno con el triunfo del Frente Popular en las elecciones del 16 de febrero de 1936 comport√≥ la restauraci√≥n de la Generalidad y del presidente Companys.[36]

En el verano de 1936 Barcelona se dispon√≠a a organizar otro gran evento internacional: las Olimp√≠adas Populares. Para ello, se reform√≥ el Estadio Ol√≠mpico y se acondicion√≥ la monta√Īa de Montju√Įc. Sin embargo, pese a que todo estaba preparado, los Juegos no se pudieron celebrar, ya que en el mes de julio el ej√©rcito inici√≥ su golpe militar contra la II Rep√ļblica, dando origen a la Guerra Civil. El 19 de julio diversas columnas militares se dirigieron al centro de la ciudad con la intenci√≥n de tomar los puntos m√°s estrat√©gicos para conseguir el control de la poblaci√≥n. Sin embargo, la firme resistencia organizada por las tropas de la Generalidad, la guardia civil ‚Äďque se mantuvo fiel a la Rep√ļblica‚Äď y las milicias urbanas, provocaron el fracaso del levantamiento en la ciudad condal. El general Goded, que hab√≠a volado desde Mallorca para hacerse cargo del gobierno rebelde en Catalu√Īa, fue detenido y posteriormente fusilado.[37]

En Barcelona se vivi√≥ un proceso revolucionario mediante el cual gran parte de las empresas y servicios fueron colectivizados por sindicatos como la CNT y la UGT. La autoridad del Gobierno de la Rep√ļblica y la Generalidad era te√≥rica, controlando de forma efectiva las calles los anarquistas. Sin embargo, a partir de los Sucesos de Mayo de 1937, que enfrentaron a los comunistas prosovi√©ticos del PSUC ‚Äďpartidarios de ganar primero la guerra‚Äď con los anarquistas y los comunistas de tendencia trotskista del POUM ‚Äďdefensores de realizar primero la revoluci√≥n social‚Äď, la influencia de los anarquistas decreci√≥. Esta peque√Īa guerra civil dentro de la m√°s grande a nivel estatal dej√≥ un saldo de 200 muertos, entre ellos el l√≠der del POUM, Andreu Nin.

George Orwell, coment√≥ sobre la Barcelona de aquellos d√≠as en Homenaje a Catalu√Īa:

Por primera vez en mi vida, me encontraba en una ciudad donde la clase trabajadora llevaba las riendas. Casi todos los edificios, cualquiera que fuera su tama√Īo, estaban en manos de los trabajadores y cubiertos con banderas rojas o con la bandera roja y negra de los anarquistas; las paredes ostentaban la hoz y el martillo y las iniciales de los partidos revolucionarios; casi todos los templos hab√≠an sido destruidos y sus im√°genes, quemadas. Por todas partes, cuadrillas de obreros se dedicaban sistem√°ticamente a demoler iglesias. En toda tienda y en todo caf√© se ve√≠an letreros que proclamaban su nueva condici√≥n de servicios socializados; hasta los limpiabotas hab√≠an sido colectivizados y sus cajas estaban pintadas de rojo y negro. Camareros y dependientes miraban al cliente cara a cara y lo trataban como a un igual. Las formas serviles e incluso ceremoniosas del lenguaje hab√≠an desaparecido. Nadie dec√≠a se√Īor, o don y tampoco usted; todos se trataban de ¬ęcamarada¬Ľ y ¬ęt√ļ¬Ľ, y dec√≠an ¬°salud! en lugar de buenos d√≠as.
George Orwell, Homenaje a Catalu√Īa

Durante la guerra, Barcelona fue bombardeada en diversas ocasiones por el ejército golpista, siendo la primera gran capital bombardeada por la aviación moderna. El primer bombardeo fue del crucero italiano Eugenio di Savoia el 13 de febrero de 1937, que dejó 18 muertos. El primer bombardeo aéreo tuvo lugar el 29 de mayo (60 muertos), al que se sucedieron numerosas réplicas a todo lo largo de la contienda (con especial virulencia del 1 al 30 de enero de 1938). Los bombardeos aéreos más intensos y que más bajas causaron fueron los desarrollado entre el 16 y el 18 de marzo de 1938. El balance final fue de unas 2.500 víctimas, la mayoría civiles.

La ciudad fue ocupada por el ej√©rcito faccioso el 26 de enero de 1939, que aboli√≥ la autonom√≠a catalana y sus instituciones pol√≠ticas, como la Generalidad, y prohibi√≥ el uso de la lengua catalana y sus manifestaciones culturales. Barcelona se vio sumida, durante los casi cuarenta a√Īos de la dictadura franquista, en una gran decadencia social y cultural.

La dictadura franquista

Soldados nacionales en la Diagonal de Barcelona el 26 de enero de 1939, ante el Convento de Pompeya.

El apoyo de la ciudad a las fuerzas de la Rep√ļblica le cost√≥ caro a Barcelona, no s√≥lo durante los tres a√Īos de guerra, sino durante los treinta y seis a√Īos de dictadura (1939-1975). El nuevo r√©gimen realiz√≥ una purga pol√≠tica que releg√≥ a cualquier persona vinculada a la Rep√ļblica, al comunismo o al catalanismo. Muchas personas debieron exiliarse, mientras que otras fueron encarceladas y algunas ejecutadas ‚Äďcomo el presidente Companys, fusilado en Montju√Įc en 1940‚Äď. La posguerra fue un periodo de gran penuria econ√≥mica, por el colapso sufrido durante la guerra y el posterior aislamiento del r√©gimen franquista a nivel internacional. Hasta los a√Īos 1950, con la alianza con Estados Unidos y la llegada del Plan Marshall, no se reactiv√≥ la econom√≠a. Entonces comenz√≥ un progresivo desarrollo, plasmado en la implantaci√≥n en la Zona Franca barcelonesa de la empresa SEAT, primera gran factor√≠a de autom√≥viles construida en Espa√Īa.[38]

De esta √©poca cabe rese√Īar que, en 1952, Barcelona acogi√≥ el XXXV Congreso Eucar√≠stico Internacional, que permiti√≥ la urbanizaci√≥n de un nuevo barrio conocido como Congr√©s. Por otra parte, los a√Īos de la dictadura se caracterizaron por el desarrollismo urbano, que consisti√≥ en la construcci√≥n desenfrenada de viviendas baratas para absorber la inmigraci√≥n procedente, sobre todo, de comunidades espa√Īolas como Andaluc√≠a, Murcia o Galicia. La construcci√≥n de viviendas se llev√≥ a cabo, en muchos casos, sin una planificaci√≥n urban√≠stica previa, y utilizando materiales baratos que, con los a√Īos, provocar√≠an problemas varios como la aluminosis. La fiebre constructora provoc√≥ un notable incremento demogr√°fico y la creaci√≥n de nuevos barrios, tanto en el interior de la ciudad, como El Carmel, Nou Barris, Guinard√≥, Vall d'Hebron, La Sagrera, Clot, Verneda, Poblenou, etc; como en poblaciones adyacentes a Barcelona como Hospitalet de Llobregat, Santa Coloma de Gramanet, San Adri√°n de Bes√≥s o Badalona, que multiplicaron la demograf√≠a del √°rea metropolitana de Barcelona, tambi√©n llamada "cintur√≥n".[39]

El incremento de poblaci√≥n y la irrupci√≥n del coche en los a√Īos 1960 obligaron a desarrollar la red de metro, por una parte, y al asfaltado masivo de calles, la instalaci√≥n de sem√°foros y la construcci√≥n de las primeras rondas de circunvalaci√≥n de la ciudad. En estos a√Īos tambi√©n se mejor√≥ los sistema de distribuci√≥n de agua corriente, el alcantarillado, la provisi√≥n de electricidad y el alumbrado de la ciudad.

Desde el punto de vista sociocultural, la llegada masiva de inmigraci√≥n multiplic√≥ el n√ļmero de castellanohablantes en una ciudad en la que, hasta los a√Īos 1930, el idioma catal√°n era la lengua claramente preponderante. A ello tambi√©n contribuy√≥ el poder de los nuevos medios de comunicaci√≥n de masas, la radio y la televisi√≥n, que se emit√≠an √ļnicamente en castellano, y el hecho que el castellano fuese la √ļnica lengua oficial reconocida por el r√©gimen, y por tanto la √ļnica utilizada en la vida p√ļblica.

Durante los √ļltimos a√Īos del r√©gimen se inici√≥ un amplio movimiento social que, al tiempo que ped√≠a la democracia y la amnist√≠a pol√≠tica, reivindicaba de nuevo el uso del catal√°n y la normalizaci√≥n de la cultura catalana. La actividad de movimientos como Els Setze Jutges (compuesto por cantantes como Raimon, Llu√≠s Llach, Joan Manuel Serrat, etc), crearon un frente de batalla de reivindicaci√≥n catalanista y democr√°tica. Al tiempo, se sucedieron diversos actos reivindicativos, como el encierro en el convento de los Capuchinos de Sarri√† para constituir un Sindicato Democr√°tico de Estudiantes (1966), el encierro en Montserrat en protesta contra el proceso de Burgos (1970) o la primera Assemblea de Catalunya, celebrada el 7 de noviembre de 1971 en la parroquia de Sant Agust√≠. De esta Assemblea surgi√≥ la consigna llibertat, amnistia, Estatut d'autonomia (libertad, amnist√≠a, Estatuto de autonom√≠a).[40]

La Democracia

La Playa de la Barceloneta y las torres gemelas (Torre Mapfre y Hotel Arts), símbolo de la Villa Olímpica.

Con la restauraci√≥n democr√°tica retornaron las instituciones catalanas, como la Generalidad, reinstaurada en 1977 con el regreso del presidente en el exilio, Josep Tarradellas, quien fue recibido por el entonces alcalde de Barcelona, Josep Maria Soc√≠as, primer alcalde de la ciudad tras la muerte de Franco. El 11 de septiembre de 1977 se produjo una multitudinaria manifestaci√≥n en Barcelona a favor del Estatut. La aprobaci√≥n de la Constituci√≥n de 1978 favoreci√≥ el estado de las autonom√≠as, siendo aprobado el Estatut el 18 de diciembre de 1979. As√≠, Barcelona volv√≠a a ser capital de la Catalu√Īa auton√≥mica y sede del nuevo parlamento y del gobierno aut√≥nomo. Las primeras elecciones municipales fueron el 3 de abril de 1979, dando a la ciudad su primer consistorio democr√°tico: fue elegido alcalde el socialista Narc√≠s Serra, al que sucedi√≥ en 1982 Pasqual Maragall, promotor de los Juegos Ol√≠mpicos. Desde 1979 hasta 2011 el PSC estuvo siempre encabezando el gobierno de la ciudad: a Maragall sucedi√≥ en 1997 Joan Clos, y a √©ste Jordi Hereu en 2006.[41] En 2011 se produjo el relevo pol√≠tico al ganar CiU las elecciones municipales de Espa√Īa de 2011, siendo elegido alcalde Xavier Trias.

Barcelona inici√≥ un nuevo desarrollo cultural y urban√≠stico que la ha convertido en la ciudad atractiva que es en la actualidad. En ello tuvo mucho que ver la designaci√≥n de Barcelona, el 17 de octubre de 1986, como ciudad organizadora de los XXV Juegos Ol√≠mpicos de 1992 (y IX Juegos Paral√≠mpicos). Los siete a√Īos que transcurrieron entre 1986 y 1992 constituyeron a√Īos de gran transformaci√≥n para la ciudad: no s√≥lo se construyeron los complejos deportivos necesarios (remodelaci√≥n del Estadio Ol√≠mpico, construcci√≥n del Palau Sant Jordi, etc), sino que se llevaron a cabo obras tan importantes como la construcci√≥n de las Rondas de circunvalaci√≥n de la ciudad, la recuperaci√≥n de las playas y todo el frente mar√≠timo (zona del Marem√†gnum), la construcci√≥n de nuevos barrios como la Villa Ol√≠mpica, la mejora del sistema de transporte y modernizaci√≥n del metro, la instalaci√≥n de la nueva torre de telecomunicaciones de Collserola, la renovaci√≥n y ampliaci√≥n del Aeropuerto de Barcelona, la renovaci√≥n de la flota de taxis, la limpieza de fachadas de los edificios de la ciudad (campa√Īa Barcelona posa't guapa), modernizaci√≥n de hospitales, construcci√≥n de polideportivos municipales, la multiplicaci√≥n de plazas hoteleras, etc. Los Juegos, adem√°s, internacionalizaron definitivamente la imagen de una moderna Barcelona ante todo el mundo, y recuperaron la ilusi√≥n de los barceloneses, orgullosos de su ciudad.[42]

La Barcelona actual

Vista aérea del Fórum Universal de la Culturas.

La Barcelona del siglo XXI es una ciudad pr√≥spera y confiada de su futuro, con proyecci√≥n internacional, que apuesta por la cultura, la calidad de vida, la innovaci√≥n, la solidaridad y la sostenibilidad. La celebraci√≥n de un nuevo evento en el a√Īo 2004, el F√≥rum Universal de la Culturas, permiti√≥ unos cambios urban√≠sticos todav√≠a mayores: se recuper√≥ toda la zona del Bes√≥s, hasta entonces poblada de antiguas f√°bricas en desuso, regenerando todo el barrio del Poblenou y construyendo el nuevo barrio de Diagonal Mar. Tambi√©n se pudo construir el puerto deportivo de San Adri√°n de Bes√≥s, y permiti√≥ hacer llegar la Avenida Diagonal hasta el mar. Adem√°s, el F√≥rum leg√≥ a la ciudad nuevos parques y amplios espacios para el ocio de los ciudadanos, nuevas plazas hoteleras de alta categor√≠a, y dos nuevos edificios para exposiciones y congresos que dieron nuevas posibilidades al perfil econ√≥mico de la ciudad. Despu√©s del evento del F√≥rum, el Ayuntamiento ha buscado utilizar el recinto para conciertos, exhibiciones y eventos a fin de atraer m√°s gente al lugar y evitar que la zona quede en abandono. Aun as√≠, al igual que durante su vigencia, durante el a√Īo siguiente el lugar no ha sido tan visitado como estaba previsto.

Los profundos cambios experimentados gracias a la celebración de eventos como los Juegos Olímpicos de 1992 y el Fórum del 2004 dejaron una ciudad nueva, cosmopolita y de gran atractivo cultural tanto para los ciudadanos adinerados como para el turismo internacional. El precio que pagaron los barceloneses fue el desorbitado incremento del precio del suelo, que provocó una espectacular alza en el precio de los pisos, situando a Barcelona como una de las ciudades más caras de Europa, con pisos al mismo nivel de precios que ciudades como Madrid o París.

En estos a√Īos tambi√©n se han ganado nuevos equipamientos culturales, como el MACBA, el Centre de Cultura Contempor√†nia, el Teatre Nacional y el Auditori, o las nuevas instalaciones del Archivo de la Corona de Arag√≥n; tambi√©n se ha reconstruido el Liceo tras el incendio sufrido en 1994. El perfil de la ciudad ha cambiado nuevamente tras la construcci√≥n de un gran rascacielos de forma cil√≠ndrica, la Torre Agbar.[43]

Las comunicaciones han mejorado con la llegada de la alta velocidad, que une la ciudad catalana con la capital del pa√≠s. Sin embargo a√ļn no se ha completado la red, que tiene que enlazar tambi√©n Barcelona con Par√≠s, a la vez que queda pendiente el eje del Mediterr√°neo con Valencia. Se han ampliado el puerto y el Aeropuerto del Prat, con el objetivo de convertir a Barcelona en el centro log√≠stico del sur de Europa. Tambi√©n se est√° ampliando la red de metro, construy√©ndose actualmente la l√≠nea 9, que enlazar√° las poblaciones de Badalona y Santa Coloma con la Zona Franca y el aeropuerto; cuando est√© finalizada ser√° la l√≠nea de metro m√°s larga de Europa. Tambi√©n est√° prevista la construcci√≥n de un nuevo cintur√≥n de ronda para mejorar las comunicaciones del √°rea metropolitana.

Entre las √ļltimas actuaciones del consistorio cabe destacar la candidatura de Barcelona ‚Äďjunto a las estaciones catalanas de esqu√≠ de los Pirineos‚Äď para los Juegos Ol√≠mpicos de Invierno de 2022.[44] En el aspecto urban√≠stico, se celebr√≥ entre el 10 y el 16 de mayo de 2010 una consulta popular para decidir sobre la futura remodelaci√≥n de la Diagonal, con tres opciones: bulevard, rambla o no efectuar ninguna intervenci√≥n. Gan√≥ la tercera opci√≥n por un 79,84 % de los votos, lo que supuso un duro rev√©s para el gobierno de Jordi Hereu, partidario de la reforma.[45]

Evolución demográfica

1900-2005
1900 1910 1920 1930 1940 1950 1960 1970 1981 1991 2001 2005
533.000 587.411 710.335 1.005.565 1.081.175 1.280.179 1.557.863 1.745.142 1.754.900 1.681.132 1.505.325 1.593.075
Evoluci√≥n demogr√°fica de la ciudad de Barcelona, 1900-2005, seg√ļn datos del INE.

El gr√°fico y la tabla reflejan el sostenido incremento inicial, por efecto del crecimiento de la industria y de la absorci√≥n de n√ļcleos cercanos, la fuerte tendencia al alza hasta el m√°ximo de los a√Īos 1970 y 1980 y un posterior decremento de la poblaci√≥n, que ha sido absorbida sobre todo por la zona metropolitana (en el sentido amplio de la expresi√≥n, que abarcar√≠a hasta las poblaciones del "segundo cintur√≥n"). La tendencia m√°s actual parece ser hacia un repunte moderado (+5,8% entre 2001 y 2005).

Véase también

Referencias

  1. ‚ÜĎ Roig (1995), p. 2-3.
  2. ‚ÜĎ ¬ęCecas ib√©ricas en la zona catalana¬Ľ. Consultado el 13-06-2010.
  3. ‚ÜĎ Fundaci√≥n de BCN por parte de Am√≠lcar Barca Consultado el 19 de agosto de 2011
  4. ‚ÜĎ Hern√†ndez (2001), p. 40.
  5. ‚ÜĎ Hern√†ndez (2001), p. 49.
  6. ‚ÜĎ ¬ęCecas provinciales de Hispania: Tarraconensis I¬Ľ. Consultado el 13-06-2010.
  7. ‚ÜĎ Hern√†ndez (2001), p. 57.
  8. ‚ÜĎ ¬ęLa marina de al-Andalus¬Ľ. Consultado el 13-06-2010.
  9. ‚ÜĎ Antonio D√≠az Arnau. ¬ęHistoria de la Catedral de Barcelona¬Ľ. Consultado el 13-06-2010.
  10. ‚ÜĎ Hern√†ndez (2001), p. 58.
  11. ‚ÜĎ Roig (1995), p. 15.
  12. ‚ÜĎ Roig (1995), p. 19.
  13. ‚ÜĎ Hern√†ndez (2001), p. 82.
  14. ‚ÜĎ Roig (1995), p. 55.
  15. ‚ÜĎ La Diputaci√≥ del General de 1289 fue una comisi√≥n no permanente designada para la tarea de recaudar los impuestos que los estamentos conced√≠an al rey a petici√≥n suya, uno de los mecanismos habituales en las Cortes. Dicha comisi√≥n cumpl√≠a esa labor recaudatoria para el rey en periodos entre Cortes, y acabada la tributaci√≥n acordada, la comisi√≥n desaparec√≠a. Estas comisiones no ten√≠an atribuciones fiscales ejecutivas ni un organismo permanente con diputados y auditores bajo la autoridad de un presidente, como ser√° la instituci√≥n nacida a causa de la necesidad de crear el nuevo impuesto de Generalidades para sufragar la guerra de los dos Pedros en la segunda mitad del siglo XIV. Cuando en las Cortes de 1365 la deuda emitida por las Cortes fue administrada con competencias ejecutivas en materia fiscal por una Diputaci√≥n del General permanente y se fija una sede permanente en Barcelona (calle Sant Honorat), una vez creado el nuevo impuesto en las Cortes de Monz√≥n celebradas en 1362 y 1363, se puede hablar ya de la instituci√≥n medieval consolidada de la Generalidad. Cfr. Gu√≠a de la Generalitat. Antecedentes hist√≥ricos. La Diputaci√≥n del General (siglos XIV-XVII). G√©nesis (siglo XIV), en P√°gina web de la Generalidad de Catalu√Īa (en castellano); y ¬ęLas Cortes Catalanas y la primera Generalitat medieval (s. XIII-XIV)¬Ľ, Societat Catalana de Genealogia, Her√†ldica, Sigil¬∑lografia, Vexil¬∑lologia i Nobili√†ria. Consulta: 9 de octubre de 2010:
    El primer paso se dio en las Cortes celebradas en Monzón (Aragón) en 1289, al designarse una Diputació del General, comisión temporal para recaudar el servicio o tributo que los estamentos concedían al rey a petición suya.
    El segundo paso tuvo lugar en las Cortes de 1358-1359, celebradas en Barcelona-Villafranca-Cervera. En efecto, bajo el reinado de Pedro III el Ceremonioso (1336-1387) Castilla invadi√≥ Arag√≥n y Valencia, lo cual dio lugar a enfrentamientos b√©licos que ocasionaron enormes gastos a la Corona catalano-aragonesa. Tal circunstancia dio pie a que las Cortes Catalanas designaran doce diputados con atribuciones ya ejecutivas en materia fiscal y unos o√Įdors de comptes (auditores de cuentas) que controlar√≠an la administraci√≥n bajo la autoridad del que ha sido considerado primer Presidente de la Generalidad, Berenguer de Cru√Įlles, obispo de Gerona (1359).
    Esta nueva Diputación del General ha sido considerada por los historiadores como el primer embrión de la futura Generalidad.
    El tercer estadio se produce en las Cortes de Monzón de 1362-1363: se crea el impuesto llamado generalitats (generalidades), tributo permanente que garantizaba unos ingresos propios y una continuidad a la Diputación del General integrada desde entonces por tres diputados.
    En las Cortes de Barcelona-Lleida-Tortosa de 1364 y 1365 se complet√≥ la consolidaci√≥n de lo que ya puede considerarse una instituci√≥n ejecutiva: las Cortes emitieron deuda p√ļblica que deb√≠a ser administrada por la Diputaci√≥n del General o Generalidad con car√°cter permanente. En estas mismas Cortes se asign√≥ la residencia de este organismo en la propia capital de Catalu√Īa, Barcelona. Fue habilitada al efecto una casa de la calle Sant Honorat que en la actualidad todav√≠a constituye la fachada oriental del Palacio de la Generalidad, uno de los pocos palacios g√≥ticos, quiz√°s el √ļnico de Europa, que sigue siendo sede de una instituci√≥n de gobierno desde los siglos XIV y XV.
    Societat Catalana de Genealogia, Heràldica, Sigil·lografia, Vexil·lologia i Nobiliària, loc. cit.
  16. ‚ÜĎ Roig (1995), p. 44-45.
  17. ‚ÜĎ Xavier Ripoll. ¬ęEdat Mitjana¬Ľ. Consultado el 14-12-2008.
  18. ‚ÜĎ Roig (1995), p. 54-57.
  19. ‚ÜĎ Roig (1995), p. 71.
  20. ‚ÜĎ Hern√†ndez (2001), p. 116.
  21. ‚ÜĎ Hern√†ndez (2001), p. 120.
  22. ‚ÜĎ Roig (1995), p. 86-87.
  23. ‚ÜĎ Hern√†ndez (2001), p. 136-138.
  24. ‚ÜĎ Roig (1995), p. 90.
  25. ‚ÜĎ Hern√†ndez (2001), p. 165.
  26. ‚ÜĎ Roig (1995), p. 104.
  27. ‚ÜĎ Roig (1995), p. 120.
  28. ‚ÜĎ Francesc Fontbona. ¬ęEl vanguardismo de un tradicionalista¬Ľ. Consultado el 03-08-2008.
  29. ‚ÜĎ Roig (1995), p. 146-147.
  30. ‚ÜĎ Hern√†ndez (2001), p. 181.
  31. ‚ÜĎ Roig (1995), p. 162.
  32. ‚ÜĎ Hern√†ndez (2001), p. 193-194.
  33. ‚ÜĎ ¬ęExposici√≥n Internacional de Barcelona de 1929¬Ľ. BIE Web Site. Consultado el 18 de octubre de 2008.
  34. ‚ÜĎ ¬ęQuatre columnes¬Ľ. Consultado el 25 de octubre de 2008.
  35. ‚ÜĎ Hern√†ndez (2001), p. 202.
  36. ‚ÜĎ Roig (1995), p. 206-207.
  37. ‚ÜĎ Hern√†ndez (2001), p. 209.
  38. ‚ÜĎ Roig (1995), p. 222-223.
  39. ‚ÜĎ Hern√†ndez (2001), p. 233-234.
  40. ‚ÜĎ Hern√†ndez (2001), p. 237.
  41. ‚ÜĎ Hern√†ndez (2001), p. 243.
  42. ‚ÜĎ Roig (1995), p. 270-271.
  43. ‚ÜĎ Hern√†ndez (2001), p. 263.
  44. ‚ÜĎ ¬ęBarcelona intentar√° organizar los Juegos Ol√≠mpicos de Invierno de 2022¬Ľ. Consultado el 13-06-2010.
  45. ‚ÜĎ Revista Barcelona Informaci√≥, n√ļm. 139 (junio de 2010).

Bibliografía

  • Hern√†ndez i Cardona, Francesc Xavier (2001). Barcelona, Hist√≤ria d'una ciutat. ISBN 84-95317-22-2. 
  • Roig, Josep L. (1995). Historia de Barcelona. ISBN 84-8130-039-X. 

Enlaces externos


Wikimedia foundation. 2010.

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