Barroco siciliano

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Barroco siciliano

Barroco siciliano

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Ilustraci√≥n 1: Barroco siciliano. "Collegiata" en Catania, dise√Īada por Stefano Ittar, alrededor de 1768

El Barroco siciliano es la forma distintiva de la arquitectura barroca que se desarroll√≥ en la isla de Sicilia, al sur de las costas de Italia durante los siglos XVII y XVIII. El estilo se reconoce no s√≥lo por sus t√≠picas curvas y florituras barrocas, sino tambi√©n por sus m√°scaras sonrientes y "puttis" con la particular extravagancia que le ha dado a Sicilia una identidad arquitect√≥nica √ļnica.

El estilo barroco siciliano tom√≥ vuelo durante la gran reconstrucci√≥n edilicia que sigui√≥ al terremoto de 1693. Previamente el barroco hab√≠a sido usado en la isla en una forma ingenua y de alcance local, que hab√≠a evolucionado a partir de la arquitectura h√≠brida nativa m√°s que de los grandes arquitectos barrocos de Roma. Despu√©s del terremoto los arquitectos locales, muchos de ellos formados en Roma, tuvieron m√ļltiples oportunidades de recrear la arquitectura barroca m√°s sofisticada, que hab√≠a ganado popularidad en la Italia continental. El trabajo de estos arquitectos locales - y el nuevo g√©nero de grabado arquitect√≥nico que ellos iniciaron - inspir√≥ a otros dise√Īadores locales para seguir el ejemplo. Alrededor de 1730, los arquitectos sicilianos hab√≠an desarrollado confianza en el uso del estilo barroco. Su particular interpretaci√≥n los llev√≥ paulatinamente a generar una forma de arte altamente localista y personalizada. De 1780 en adelante, el estilo fue gradualmente reemplazado por la nueva moda del neoclasicismo

El estilo decorativo del barroco siciliano dur√≥ apenas cincuenta a√Īos, y reflej√≥ perfectamente el orden social de la isla en una √©poca en que -dominada nominalmente por Espa√Īa - fue gobernada de hecho por una aristocracia hedonista y extravagante. La arquitectura barroca ha dado a la isla un car√°cter arquitect√≥nico que permanece en el siglo XXI.

Contenido

Características del barroco siciliano

Ilustraci√≥n 2: Monasterio benedictino de San Nicol√≤ l'Arena, ejemplifica el t√≠pico barroco siciliano, con putti sosteniendo los balcones, balaustradas de hierro forjado y decoraci√≥n r√ļstica en dos tonos de piedra volc√°nica

El monasterio benedictino de San Nicol√≤ l'Arena, hoy en d√≠a sede de la Facultad de Filolog√≠a de la Universidad de Catania, ejemplifica el t√≠pico barroco siciliano, con putti sosteniendo los balcones, hierro forjado, balaustradas, decoraci√≥n r√ļstica y mamposter√≠a en dos tonos.La arquitectura barroca es un fen√≥meno originado en el Siglo XVII en Italia: es teatral y extravagante, y ricamente ornamentada por esculturas y un efecto conocido como claroscuro; el uso estrat√©gico de luz y sombras sobre un edificio.

El estilo barroco en Sicilia estuvo muy enfocado en edificios construidos para iglesias y palazzi[1] construidos como residencia privada para la aristocracia siciliana. Los primeros ejemplos de este estilo mostraban individualidad, y eran t√≠picamente pastiches[2] de edificios observados por visitantes sicilianos en Roma, Florencia y N√°poles. Sin embargo, a√ļn en esta etapa temprana, los arquitectos locales comenzaban a incorporar ciertas caracter√≠sticas vern√°culas de la vieja arquitectura siciliana. A mediados del Siglo XVIII, cuando la arquitectura barroca de Sicilia era notoriamente diferente de la continental, inclu√≠a al menos dos o tres de las siguientes caracter√≠sticas, reunidas en un dise√Īo libre que resulta dif√≠cil sintetizar en palabras:

Ilustración 3:El campanario de la iglesia de San Giuseppe en Ragusa
Ilustración 4: La catedral de San Juan Bautista, Ragusa, (1694-1735), ejemplo del barroco temprano en Sicilia.
  1. M√°scaras grotescas y putti, a menudo sustentando balcones, o decorando varias bandas del entablamento de un edificio. Estas m√°scaras serias o sonrientes son una reliquia de la arquitectura siciliana anterior al Siglo XVII (ilustraciones 2 a 9).
  2. Balcones, complementados casi siempre por balaustradas de hierro forjado, después de 1633 (Ilustración 2) y por balaustradas planas antes de esa fecha (ilustración 6).
  3. Escalinata externa. La mayor√≠a de las villas y palazzi fueron dise√Īados para permitir la entrada ceremonial de carruajes a trav√©s de una arcada en la fachada principal, que daba acceso al patio interior. Una intrincada escalera doble llevaba desde el patio al piano nobile, constituyendo la entrada principal a las habitaciones de recepci√≥n en el primer piso. El vuelo sim√©trico de los escalones giraba hacia dentro y hacia afuera hasta cuatro veces. Debido a la topograf√≠a escarpada de algunos sitios, era necesario acercarse a las iglesias mediante varios desniveles, que generalmente se transformaban en largas escaleras rectas de m√°rmol, objetos decorativos en s√≠ mismos (ilustraci√≥n 9) a la manera de las escaleras de la Piazza Spagna, en Roma.
  4. Fachadas curvas, cóncavas o convexas (ilustraciones 1 a 6). Ocasionalmente en una villa o palazzo, la escalera externa se ubicaba dentro del espacio creado por la curva.
  5. El campanario siciliano, que no se emplazaba sobre la iglesia en una torre como era com√ļn en Italia, sino en la misma fachada, a menudo montado sobre el front√≥n, mostrando claramente una o m√°s campanas dentro de sus propias arcadas, como en la Collegiata de Catania (ilustraci√≥n 1). En una gran iglesia con muchas campanas, esto resultaba usualmente en una arcada profusamente esculpida y decorada en el punto m√°ximo de la fachada principal (ilustraci√≥n 9). Estos campanarios son una de las caracter√≠sticas m√°s marcadas de la arquitectura barroca siciliana.
  6. Interiores de iglesias con una profusión de incrustaciones de mármol de color en pisos y muros. Esta forma particular de revestimiento de desarrolló en Sicilia desde el Siglo XVII.
  7. Columnas que a menudo son ubicadas exentas,[3] soportando arcos planos y -consecuentemente- mostrando la influencia de la antigua y mucho más bi-dimensional arquitectura normanda (ilustración 3). Las columnas se encuentran muy raramente en grupos cerrados formando recorridos.
  8. Decoraci√≥n r√ļstica: Sebastiano Serlio decor√≥ los bloques r√ļsticos de cantera y a fines del Siglo XVI los arquitectos sicilianos ornamentaban estos bloques grab√°ndoles hojas, peces e incluso querubines y conchas marinas. Estas √ļltimas se convertir√≠an m√°s adelante en el motivo principal de decoraci√≥n del dise√Īo barroco. Algunas veces la decoraci√≥n se us√≥ en pilastras en vez de en los muros, en oposici√≥n a lo que cab√≠a esperar, y casi como una broma arquitect√≥nica (ilustraci√≥n 2).
  9. La piedra volcánica local ( lava ) fue usada en la construcción a causa de su disponibilidad. Recortes en gris y negro se usaron para lograr efectos decorativos contrastantes, acentuando la afición barroca por las luces y las sombras.
  10. La influencia arquitect√≥nica del dominio espa√Īol (ilustraci√≥n 13), aunque fue menor a la de los normandos. El estilo espa√Īol, versi√≥n m√°s restrictiva de la arquitectura renacentista francesa, es particularmente evidente en Sicilia oriental, donde -debido a las reiteradas insurrecciones- Espa√Īa manten√≠a una fuerte presencia militar. La monumental Porta Grazia en Messina, construida en 1680, como entrada a la ciudadela espa√Īola, no quedar√≠a fuera de lugar en cualquiera de las ciudades coloniales fundadas por los espa√Īoles. El estilo de esta puerta, con sus ornamentos moldeados fue ampliamente copiada en Catania, inmediatamente despu√©s del terremoto.

Debe recordarse que todas estas características nunca se dieron juntas en el mismo edificio. Otras, tal como los frontones recortados sobre las ventanas, el abundante uso de la escultura, y ventanas y puertas curvadas son emblemáticas de la arquitectura barroca, y pueden ser encontradas en toda Europa.

Barroco siciliano temprano

Ilustraci√≥n 5: Piazza Pretoria, Palermo. La fuente de 1554, dise√Īada por Francesco Camiliani, es el √ļnico ejemplo de arte del alto renacimiento en la capital de la isla. Dominando esta obra se encuentra la Iglesia de Santa Catalina (1556), con su espectacular c√ļpula del barroco tard√≠o.

La volc√°nica Sicilia, en el Mediterr√°neo central, costas afuera de la pen√≠nsula italiana, fue colonizada por los antiguos griegos, oprimida por la antigua Roma, gobernada por Bizancio, conquistada por el Islam -que fund√≥ all√≠ un emirato-, luego ducado de la dinast√≠a normanda, un reino de los Hohenstaufen, un dominio de la casa de Anjou, entregada a Espa√Īa y luego a los Borbones de N√°poles, para ser finalmente absorbida dentro del Reino de Italia en 1860. De esta forma, los sicilianos estuvieron expuestos a una rica secuencia de culturas dispares, lo que se refleja en la extraordinaria diversidad arquitect√≥nica de la isla.

Alrededor de 1530 comenz√≥ a desarrollarse una forma de arquitectura cl√°sica decorada propia de Sicilia. Inspirada en las ruinas de la arquitectura griega, y en las catedrales normandas de la isla, incorpor√≥ frecuentemente motivos arquitect√≥nicos como la clave griega en dise√Īos normandos tard√≠os con elementos g√≥ticos como el arco ojival y la apertura de amplias ventanas.

La arquitectura normanda en Sicilia había incorporado algunos elementos bizantinos raramente utilizados en otros lugares, y como el resto de la arquitectura románica, tendió a incorporar progresivamente características góticas.

Esta temprana arquitectura decorada difiere de la construida en Europa continental por no estar relacionada con la arquitectura renacentista; fue desarrollada, en cambio, a partir del estilo normando. La arquitectura renacentista se dio muy poco en Sicilia; en Palermo, la capital, el √ļnico testimonio del alto renacimiento es una fuente, tra√≠da de Florencia cuando ya ten√≠a veinte a√Īos de construida (ilustraci√≥n 5).

Cualquiera fuera la raz√≥n de la indiferencia siciliana por el estilo renacentista, ciertamente no se debi√≥ a ignorancia. Antonello Gagini estaba a medio camino de construir la iglesia de Santa Maria di Porto Salvo (1536) en estilo renacentista cuando falleci√≥; fue sucedido por el arquitecto Antonio Scaglione, que complet√≥ el edificio en estilo normando. La influencia normanda en la arquitectura parece haber existido a lo sumo hasta el terremoto de 1693. Incluso el manierismo dej√≥ a la isla de lado. S√≥lo en la arquitectura de Messina[4] podr√≠a encontrarse una influencia renacentista, en parte por razones geogr√°ficas, ya que como puerta insular desde Italia, recib√≠a en forma inmediata los estilos de moda en el continente. Los se√Īores aristocr√°ticos de la ciudad llamaban frecuentemente a arquitectos de Florencia o de Roma, como el florentino Giovanni Angelo Montorsoli, que introdujo los estilos de Toscana en arquitectura y escultura a mediados del Siglo XVI. Sin embargo estas influencias permanecieron confinadas a Messina y la regi√≥n circundante.

Esto no significa que Sicilia haya estado totalmente aislada de las tendencias del resto de Europa. La arquitectura en las principales ciudades estuvo fuertemente influenciada por la familia del escultor Domenico Gagini, quien lleg√≥ desde Florencia en 1463. Esta familia de escultores y pintores decor√≥ iglesias y edificios con ornamentaci√≥n y escultura figurativa. Menos de un siglo despu√©s que su familia empezara a decorar las iglesias sicilianas, Antonio Gagini complet√≥ el proscenio de la "Capella della Madonna" en el Santuario de la Anunciaci√≥n en Trapani. Este arco de acceso al santuario tiene pilastras no ranuradas, pero fuertemente decoradas con relieves representando a los santos, y -m√°s importante en t√©rminos arquitect√≥nicos- el front√≥n est√° decorado con santos reclinados que sostienen motivos festivos articulados con el escudo central que corona la composici√≥n. Este front√≥n ornamentado, aunque todav√≠a no recortado, fue uno de los primeros signos de que Sicilia estaba generando su propio estilo de arquitectura decorativa. De estilo similar es la Chiesa del Ges√ļ (Ilustraci√≥n 14), construida entre 1564 y 1633, que adelanta tambi√©n caracteres del barroco siciliano.

Ilustración 6: Barroco siciliano temprano: Quattro Canti, Palermo, (alrededor de 1610).

De esta manera, en Sicilia evolucionó un modo particular de arquitectura barroca, mucho antes del terremoto de 1693. Mientras que la mayoría de los edificios que pueden ser claramente clasificados como barrocos datan de alrededor de 1650, la escasez de estos ejemplos aislados en la arquitectura siciliana del Siglo XVII hace difícil evaluar claramente la arquitectura inmediatamente anterior a tal desastre natural. El terremoto destruyó no sólo la mayoría de los edificios, sino también la mayoría de la documentación que existía sobre ellos. Todavía más información se perdería durante los siguientes terremotos y en los severos bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial.


El primer ejemplo conocido de arquitectura barroca en la isla es una "piazza" octogonal, Quattro Canti, dise√Īada por Giulio Lasso alrededor de 1610 en el cruce de las dos principales calles de Palermo. Rodeando la intersecci√≥n, cuatro edificios con mamposter√≠a de cantera id√©ntica, resaltan su estilo barroco mediante fachadas curvas, realzados adem√°s por cuatro fuentes a la manera de las "Quattro Fontane" del Papa Sixto V en Roma. Superando el modelo, los temas barrocos contin√ļan en Palermo con estatuas descriptivas de las cuatro estaciones, que adornan las fachadas de los cuatro edificios dentro de sus nichos, m√°s los cuatro espa√Īoles (Reyes de Sicilia), y las cuatro patronas de Palermo: Santa Cristina, Santa Ninfa, Santa Olivia y Santa Agata.


Mientras que cada fachada de Quattro Canti es placentera a la vista, en conjunto est√°n fuera de proporci√≥n en relaci√≥n al peque√Īo tama√Īo de la plaza, y -como muchos otros ejemplos del barroco temprano en Sicilia- la obra no est√° exenta de un car√°cter provinciano y naif,[5] comparada con desarrollos posteriores.[6] A pesar de esto, es evidente y meritorio el hecho de que ya durante el Siglo XVII el estilo barroco en manos de los arquitectos y escultores locales se hab√≠a desviado de la moda preponderante en la Italia continental. Estas variaciones locales de la corriente principal del Barroco no fueron privativas de Sicilia, sino que ocurrieron en sitios tan alejados como Baviera y Rusia, donde el barroco Naryshkin fue tan exc√©ntrico como su primo siciliano.

Barroco siciliano desde 1693

Terremoto y nobleza

Ilustración 7: Catania y el Palazzo Biscari, comenzado en 1702. Catania reemplazó a Messina como segunda ciudad siciliana después de la revuelta de 1686.

El gran terremoto siciliano de 1693 da√Ī√≥ severamente a 54 ciudades y 300 pueblos. El epicentro del sismo se ubic√≥ en el valle de Noto, donde la ciudad hom√≥nima fue totalmente destruida, y otras ciudades de Catania resultaron muy da√Īadas. Se estima que en total murieron 100.000 personas. Otras ciudades que sufrieron graves da√Īos fueron Ragusa, Modica, Scicli e Ispica. La reconstrucci√≥n comenz√≥ en forma casi inmediata.

La suntuosa arquitectura que surgi√≥ de este desastre se relaciona con la pol√≠tica de Sicilia en aquella √©poca: la isla se encontraba oficialmente bajo dominaci√≥n espa√Īola, pero en la pr√°ctica el dominio lo ejerc√≠a la aristocracia nativa. Estaba liderada por Giuseppe Lanza, Duque de Camastra, al que los espa√Īoles hab√≠an designado virrey para congraciarse con la aristocracia, que era numerosa. Se estima que exist√≠an m√°s arist√≥cratas por metro cuadrado que en cualquier otro pa√≠s: en el Siglo XVIII, un comentarista de la √©poca[7] sostuvo que hab√≠a 228 familias nobles, proveyendo a Sicilia de una clase dirigente constituida por 58 pr√≠ncipes, 27 duques, 37 marqueses, 26 condes, un vizconde y 79 barones.El Libro de oro de la nobleza siciliana (publicado por √ļltima vez en 1926) lista a muchos m√°s. Adem√°s estaban los herederos de estas familias, con sus t√≠tulos nobiliarios de cortes√≠a, o baronazgos.

No fue la arquitectura el √ļnico legado de los normandos. Las leyes sobre el campesinado (no exist√≠a una clase media establecida) se econtraban regidas por un sistema feudal, inamovible desde su introducci√≥n con la conquista normanda en 1071. De esta forma, la aristocracia siciliana pose√≠a no s√≥lo riqueza sino tambi√©n poder ilimitado, situaci√≥n que ya hab√≠a menguado para entonces en otros sitios de Europa.

La aristocracia compart√≠a su poder √ļnicamente con la Iglesia cat√≥lica romana. La Iglesia dominaba por miedo a la condena eterna en la otra vida y a la Inquisici√≥n en la presente, y en consecuencia tanto las clases altas como bajas eran tan generosas como pod√≠an en todas las grandes festividades religiosas. Muchos priores y obispos eran miembros de la aristocracia. La riqueza de la Iglesia en Sicilia se increment√≥ por la tradici√≥n de presionar a los hijos menores de las familias aristocr√°ticas a ingresar en conventos, en funci√≥n de preservar las tierras familiares de sucesivas divisiones. Para facilitar el ingreso, era usual pagar una abultada dote, en forma de propiedades, joyas o dinero. As√≠ la riqueza de ciertas √≥rdenes religiosas creci√≥ desproporcionadamente en relaci√≥n a la de cualquier otro sector social de la √©poca. √Čsta fue una de las razones por las que tantas iglesias y monasterios del barroco siciliano, como San Martino delle Scale, fueron reconstruidas despu√©s de 1693 en forma suntuosa.

Una vez que comenz√≥ la reconstrucci√≥n, los pobres rehicieron sus hogares de la misma primitiva manera que antes. En contraste, los residentes ricos, tanto seglares como religiosos, cayeron en una man√≠a org√≠astica de edificaci√≥n. La mayor√≠a de los miembros de la nobleza ten√≠an varias residencias en Sicilia.[8] Por alg√ļn motivo el virrey espa√Īol pasaba seis meses del a√Īo en Palermo, y el resto en Catania, manteniendo una corte en cada lugar, y obligando a los miembros de la aristocracia a tener un palazzo en cada ciudad. Una vez que los palazzi en la desvastada Catania fueron reconstruidos a la nueva moda, los de Palermo parec√≠an anticuados en comparaci√≥n, as√≠ que debieron tambi√©n ser reconstruidos. Siguiendo este criterio, a mediados del Siglo XVIII, se construyeron villas para el retiro oto√Īal en el lugar de moda que era Bagheria, como un s√≠mbolo de estatus. Este patr√≥n de conducta de repiti√≥, en menor escala, a trav√©s de las restantes ciudades de Sicilia, que ofrec√≠an entretenimiento social y una magn√©tica atracci√≥n para los arist√≥cratas del interior, aislados en sus propiedades rurales. El medio rural tampoco escap√≥ a la man√≠a constructivista. Alas barrocas y nuevas fachadas se adosaron a viejos castillos o villas de campo, incluso reconstruyendo totalmente algunas. As√≠, la histeria colectiva materializada en la creciente fantas√≠a arquitect√≥nica barroca demandada por tantos patrones hedonistas, alcanz√≥ su cenit a mediados del Siglo XVIII.

Nuevas ciudades

Ilustración 8: Piazza del Duomo, Siracusa. Catedral proyectada por Andrea Palma, flanqueada por palazzi barrocos.

Inmediatamente después del sismo se puso en acción un plan de reconstrucción, no sin tomar previamente algunas decisiones que diferenciarían en forma permanente a muchas ciudades sicilianas de otros desarrollos urbanos europeos. El virrey (Duque de Camastra), consciente de las nuevas tendencias en planeamiento urbano, decretó que la reconstrucción debería prever plazas y anchas avenidas, sobre una trama urbana racionalizada, en lugar de continuar utilizando el sistema medieval de retorcidas y estrechas callejuelas. Toda la distribución urbana tomó formas cuadradas o exagonales, típicas del planeamiento urbano barroco.

Este concepto todav√≠a era novedoso en la d√©cada de 1690, y no abundaban los casos de reconstrucciones urbanas en Europa. El prototipo puede bien haber sido la nueva ciudad de Terra del Sole, construida en 1564. Otra de las primeras ciudades en ser dise√Īada usando orden y simetr√≠a en lugar de una evoluci√≥n espont√°nea de peque√Īas calles y callejones fue Alejandr√≠a, al sur del Piemonte. Poco despu√©s, en 1711, esta forma barroca de planificar tuvo su impulso en las colonias de Latinoam√©rica, especialmente a trav√©s de los portugueses en Brasil.

En otras partes de Europa, los intereses y opiniones locales tendieron tambi√©n a permitir un urbanizaci√≥n radical despu√©s de alg√ļn desastre natural. En 1666, la ciudad de Londres fue casi completamente destruida por un incendio. La ciudad vieja fue reconstruida sobre su dise√Īo original, pero los ensanches hacia el oeste tuvieron parcialmente como base una grilla en damero. La opini√≥n p√ļblica en Sicilia no contaba, por lo que estos conceptos revolucionarios de planificaci√≥n urbana pudieron ser ejecutados libremente.

La adopci√≥n de estos criterios no se tom√≥ en la isla s√≥lo por moda o apariencia, sino porque el sistema pod√≠a minimizar los da√Īos a las propiedades y vidas ante la eventualidad de nuevos terremotos. En 1693, la construcci√≥n hacinada y las calles angostas causaron que muchos edificios colapsaran juntos, como un domin√≥. Justamente en las √°reas de edificaci√≥n m√°s densa viv√≠an los pobres. Desde el punto de vista est√©tico y arquitect√≥nico, la gran ventaja del nuevo orden urbano fue que a diferencia de muchas ciudades italianas, donde a menudo se encuentra una monumental iglesia renacentista rodeada de un vecindario incongruente, el dise√Īo barroco permite apreciar la arquitectura en un contexto m√°s ordenado, y adecuado a sus proporciones y perspectivas.

Esta ventaja es muy notable en la gran reconstrucción de ciudades como Caltagirone, Militello Val di Catania, Modica, Noto, Palazzolo, Ragusa o Scicli.

Uno de los más bellos ejemplos de esta planificación puede verse en Noto (Ilustración 9), ciudad reconstruida aproximadamente a 10 kilómetros de su emplazamiento original sobre el Monte Alveria. Las viejas ruinas, conocidas actualmente como "Noto Antica", pueden verse todavía en el estado en que quedaron luego del sismo. El nuevo sitio fue elegido por su topografía menos accidentada, a fin de facilitar el trazado de la trama urbana. Las principales calles corren de este a oeste, beneficiándose con mejor luz y radiación solar. Este ejemplo de planificación urbana se atribuye a un culto aristócrata local, Giovanni Battista Landolina, ayudado por tres arquitectos del lugar.

Ilustración 9: Vía Nicolasi, Noto.

En estas nuevas ciudades, la aristocracia ocup√≥ los sitios m√°s altos, donde el aire era m√°s fresco y las visuales mejores. La Iglesia se ubicaba en el centro de la ciudad (Ilustraci√≥n 8), para conveniencia de todos y para reflejar la posici√≥n social central de la religi√≥n. Alrededor de la catedral y el palacio episcopal se construyeron los conventos.Los mercaderes y comerciantes eligieron sus terrenos sobre las anchas calles que conduc√≠an a las plazas. Finalmente, se permiti√≥ a los pobres edificar sus sencillas casas de mamposter√≠a de ladrillo en las zonas que nadie m√°s quer√≠a. Abogados, m√©dicos, y miembros de las escasas profesiones incluyendo a los artesanos -es decir, todos aquellos que pod√≠an clasificarse en un punto medio entre la clase alta y la plebe- capaces de hacerse de su propio terreno, se instalaron por lo general en la periferia de las √°reas comerciales o residenciales de la clase alta, pero tambi√©n era com√ļn que vivieran en casas algo mejores en las √°reas pobres. Sin embargo, muchos de los h√°biles artistas que trabajaban en la reconstrucci√≥n viv√≠an en sectores espec√≠ficos de las amplias residencias de sus patrones. En este aspecto, la planificaci√≥n urbana barroca reflej√≥ el esquema vigente de autoridad pol√≠tica, y luego su estilo y filosof√≠a se difundieron hasta lugares tan lejanos como Annapolis, en el estado de Maryland, y Savannah en Georgia, en la Am√©rica colonial inglesa, o quiz√° m√°s notablemente en el redise√Īo de Paris emprendido por Haussmann en el Siglo XIX. El escenario estaba listo para la explosiva difusi√≥n de la arquitectura barroca, que predomin√≥ en Sicilia hasta principios del Siglo XIX.

Luego muchas otras ciudades sicilianas que sufrieron da√Īos menores o no resultaron afectadas por el sismo, como Palermo, fueron igualmente transformadas por el estilo barroco, superando la moda y la b√ļsqueda de opulencia a la mera necesidad de reconstrucci√≥n.

Nuevas iglesias y palazzi

Ilustración 10: La catedral de San Jorge, Modica

Sobre las formas propias del barroco siciliano posteriores a 1693 se ha dicho:

"Los edificios concebidos en el inicio de este desastre expresaban una libertad emotiva en la decoración, cuya incongruente alegría pretendía quizás, mitigar el horror"[9]

Aunque ésta es una acertada descripción de un estilo que parece representar en piedra la "alegría de vivir", es poco probable que sea la razón de la elección estética. Como en todos los estilos arquitectónicos, existe una conexión directa con las modas del momento. El Palacio de Versalles había sido terminado en estilo barroco en 1688, y el nuevo palacio de Luis XIV fue inmediatamente plagiado a lo largo de Europa por cualquier soberano o arístocrata con ansias de riqueza, buen gusto, o poder. Entonces ésta fue la obvia elección de los "ricos sin hogar" de Sicilia, de los que había cientos. Los excesos del estilo barroco aplicado en los palazzi y villas rurales sicilianas, sin embargo, dejarían muy pronto a Versalles como un modelo de simplicidad.

Cuando amanec√≠a el Siglo XVIII, los arquitectos sicilianos fueron empleados para crear los nuevos palazzi e iglesias. Tales arquitectos, a menudo locales, fueron capaces de dise√Īar en un estilo m√°s sofisticado que los del Siglo XVII. Muchos se formaron en la Italia continental, y volvieron con una mejor comprensi√≥n del idioma barroco. Su obra inspir√≥ a otros dise√Īadores que no se hab√≠an movido de la isla. Adem√°s fueron ayudados por los libros de grabados de Domenico de Rossi, quien por primera vez reemplaz√≥ descripciones literarias por dibujos, dando las medidas y proporciones precisas de las principales fachadas renacentistas y barrocas de Roma. De esta forma, el Renacimiento termin√≥ por entrar en Sicilia indirectamente.

En esta etapa de desarrollo, el barroco siciliano no mostraba la libertad estil√≠stica que finalmente alcanz√≥. Giovanni Battista Vaccarini fue el principal arquitecto en este per√≠odo. Hab√≠a llegado a la isla en 1730 trayendo una fusi√≥n de las ideas de Bernini y Borromini, e introdujo un movimiento unificado y un juego de curvas, que hubieran sido inaceptables en la propia Roma. Sin embargo, sus trabajos son considerados de menor calidad que los que luego vendr√≠an.[10] Obras notables de esta √©poca son las alas del Palazzo Biscari y la Iglesia de Sant'Agata, ambas en Catania. En estos edificios Vaccarini copi√≥ muy claramente los capiteles que mostr√≥ Guarino Guarini en su Architettura Civile. Esta frecuente copia de dise√Īos establecidos lo que produjo que la arquitectura del per√≠odo, aunque opulenta, fuera disciplinada y controlada. El estilo de Vaccarini dominar√≠a Catania durante las siguientes d√©cadas.

Otro obst√°culo para que los arquitectos sicilianos pudieran lograr todo su potencial fue el hecho de que en la mayor√≠a de los casos deb√≠an s√≥lo reconstruir edificios da√Īados, con lo que sus ideas ten√≠an que coincidir con la edificaci√≥n existente. La catedral de San Jorge en Modica (Ilustraci√≥n 10) es un ejemplo. Result√≥ muy da√Īada en el terremoto de 1613, reconstruida en estilo barroco en 1643 aunque manteniendo las formas medievales, y luego da√Īada nuevamente en 1693. La reconstrucci√≥n comenz√≥ otra vez en 1702, por parte de un arquitecto desconocido. Finalmente Rosario Gagliardi supervis√≥ el completamiento de la fachada en 1760,[11] pero el compromiso que debi√≥ hacer respetando la estructura existente resulta obvio. Aunque Gagliardi us√≥ las mismas f√≥rmulas que aplic√≥ exitosamente en la Iglesia de San Jorge en Ragusa, aqu√≠ en Modica, el edificio parece m√°s pesado, y pierde el toque de brillo y libertad de dise√Īo.

Hubo adem√°s en esta √©poca otras influencias a considerar. Entre 1718 y 1734 Sicilia fue gobernada personalmente desde Viena por Carlos V, emperador del Sacro Imperio romano-germ√°nico, y como resultado se tejieron fuertes lazos con la arquitectura austr√≠aca. Varios edificios en la isla son imitaciones descaradas de las obras de Fischer von Erlach.[12] Un monje y arquitecto siciliano, Tomasso Napoli, visit√≥ Viena dos veces en los primeros a√Īos del siglo, volviendo con una colecci√≥n de dibujos y grabados. Fue luego el dise√Īador de dos villas de campo del per√≠odo barroco temprano, notables por sus muros c√≥ncavos y convexos y el dise√Īo complejo de sus escaleras externas. Una de ellas, la Villa Patagonia, comenzada en 1705, es la m√°s compleja e ingeniosa de todas las construidas en Sicilia durante el Barroco: su doble escalera de alas rectas, con frecuentes cambios de direcci√≥n, ser√≠a el prototipo de una caracter√≠stica distintiva del barroco siciliano.

M√°s tarde, una nueva ola de arquitectos, que dominaban el sentimiento barroco, adoptaron el estilo Rococ√≥ para los interiores, tendencia que en todos lados comenz√≥ a ganar preponderancia sobre el barroco, y acrecent√≥ la extravagancia y din√°mica de los dise√Īos. Estos caracteres son los que simbolizan el concepto de barroco siciliano en la actualidad.

Alto barroco siciliano

Ilustration 11: Duomo di Siracusa, fachada de la catedral iniciada en 1728 por Andrea Palma. Basada en la fórmula del arco de triunfo romano, las masas recortadas dentro de la columnata que forma la fachada crean un efecto teatral.

Alrededor de 1730, el estilo barroco comenzó gradualmente a alejarse del definido estilo usado en Roma, y obtuvo un individualismo más fuerte, por dos razones:

  • el auge de la reconstrucci√≥n fue menguando hacia un rimo m√°s tranquilo.
  • el protagonismo fue asumido por una nueva generaci√≥n de arquitectos nativos.

Los nuevos arquitectos hab√≠an observado la reconstrucci√≥n barroca, y estudiado los cada vez m√°s difundidos grabados y libros y tratados de arquitectura importados del continente.Sin embargo, no eran como sus predecesores, estudiosos del estilo de Roma, y en consecuencia, fueron capaces de formular estilos propios fuertemente individualistas. Entre los representantes de esta corriente, puede mencionarse a Andrea Palma, Rosario Gagliardi y Tomasso Napoli. Mientras tomaban en cuenta en barroco de N√°poles y Roma, adaptaban sus dise√Īos a las necesidades y tradiciones locales. El uso que hicieron de los recursos, y el aprovechamiento de la implantaci√≥n fue a menudo muy creativo. Napoli, y luego Vaccarini promovieron el uso de la escalera exterior, llev√°ndola a una nueva dimensi√≥n: las iglesias en la cima de una colina fueron realzadas por fant√°sticos tramos de escaleras, evocando al mentor de Vaccarini, Francesco De Sanctis en su dise√Īo de la escalinata de Piazza Spagna en Roma.

Las fachadas de las iglesias parec√≠an muchas veces "tartes de boda" en vez de lugares de culto, a medida que los dise√Īadores crec√≠an en confianza, capacidad y estatura.Los interiores, que hasta esa fecha hab√≠an sido algo prosaicos, comenzaron a ser decorados, especialmente en Palermo, mediante una profusi√≥n de m√°rmoles incrustados, de una amplia variedad de colores.El profesor Antonhy Blunt describe esta decoraci√≥n como

"entre fascinante y repulsiva, pero obliga al espectador individual a reaccionar ante ella. Este estilo es una manifestación característica de la exuberancia siciliana, y debe ser clasificada entre las creaciones más importantes y originales del arte barroco en la isla"

√Čsta es la clave del barroco siciliano: combinaba idealmente con su idiosincrasia, y por esta raz√≥n evolucion√≥ tan dram√°ticamente en la isla. En ning√ļn lugar es m√°s evidente el desarrollo del nuevo estilo barroco que en Ragusa y en Catania.

Ragusa

Ragusa fue da√Īada muy seriamente Len 1693. La ciudad presenta dos sectores, dividos por un profundo barranco llamado "Valle deL PonI": la ciudad vieja de Ragusa Ibla, y la m√°s elevada Ragusa Superiore.

Ragusa Ibla, la ciudad baja, ostenta un impresionante conjunto de arquitectura barroca, que incluye la Iglesia de San Jorge, por Rosario Gagliardi, dise√Īada en 1738 (ilustraci√≥n 12). En el dise√Īo de esta iglesia, Gagliardi aprovech√≥ el dif√≠cil terreno accidentado. La iglesia se alza en forma impresionante sobre una gran escalinata de m√°rmol de aproximadamente 250 escalones. Las torres parecen explotar desde la fachada, sensaci√≥n acentuada por las columnas y pilastras de cantera contra los muros curvos.

Encima de los portales y vanos de las ventanas, los frontones se desplazan y se curvan con una sensaci√≥n de movimiento y libertad que hubiera sido impensable para aquellos primeros arquitectos inspirados por Bernini y Borromini. La c√ļpula neocl√°sica no fue agregada hasta 1820.

Ilustración 12: Iglesia de San Jorge, Ragusa, por Rosario Gagliardi.

En un callej√≥n que conecta Ragusa Ibla con Ragusa Superiore se encuentra la iglesia de Santa Maria delle Scale. Esta iglesia es interesante, porque habiendo resultado muy da√Īada en el terremoto, s√≥lo la mitad fue reconstruida en estilo barroco, y la otra parte se mantuvo en el estilo normando original, con caarcter√≠sticas g√≥ticas, demostrando en un s√≥lo ejemplo la evoluci√≥n del barroco siciliano.

El Palazzo Zacco es uno de los edificios barrocos m√°s notables de la ciudad, cuyas columnas corintias soportan balcones con impresionantes forjados, esculturas grotescas que divierten a los paetones. El palazzo fue construido en la segunda mitad del Siglo XVIII por el Baron Melfi di San Antonio. Luego fue adquirido por la familia Zacco. El edificio tiene dos fachadas a la calle, cada una con seis balcones decorados con el escudo de armas de la familia Melfi, un ramo de hojas de acanto, sobre las que descansa un puttino. Los balcones, caracter√≠sticos del palazzo, son notables por las diferentes m√©nsulas que los soportan, las que var√≠an entre putti, m√ļsicos y figuras grotescas. El punto focal de la fachada principal son los tres balcones centrales, divididos con columnas de capiteles corintios. Aqu√≠ los balcones son soportados por im√°genes de m√ļsicos con caras grotescas.

La catedral de San Juan Bautista en Ragusa Superiore fue construida entre 1718 y 1778. Su principal fachada, del m√°s puro estilo barroco, contiene bellas esculturas. Tiene un alto campanario siciliano en el mismo estilo. El interior se divide mediante columnatas en tres naves (ilustraci√≥n 3). Ragusa Superiore, la parte m√°s da√Īada de la ciudad, fue refaccionada despu√©s de 1683 alrededor de la catedral, y muestra un fen√≥meno inusual en el barroco siciliano: los palazzison de s√≥lo dos niveles y muy largos, con la entrada principal enfatizada solamente por un balc√≥n y una arcada que conduce al jard√≠n interior. Esta caracter√≠stica, de origen portugu√©s, se utiliz√≥ probablemente para minimizar los da√Īos por eventuales sismos futuros, y difiere notablemente de los edificios similares en Ragusa Ibla, dise√Īados en el verdadero estilo siciliano.

El Barroco persisti√≥ aqu√≠ inusualmente hasta ya iniciado el Siglo XIX. El √ļltimo palazzo construido lo fue en estilo barroco pero con columnas romanas d√≥ricas y balcones neocl√°sicos.

Catania

Ilustraci√≥n 13: Catedral de Catania. La principal fachada de 1736 por Giovanni Battista Vaccarini muestra influencias arquitect√≥nicas espa√Īolas.

La segunda ciudad de Sicilia, Catania, fue la m√°s da√Īada de todas en 1693, ya que √ļnicamente resistieron el terremoto el Castillo Ursino y tres √°bsides de la catedral. Por este motivo el redise√Īo y la reconstrucci√≥n fueron completas. El nuevo trazado dividi√≥ a la ciudad en cuatro distritos separados por dos avenidas que se cruzaban en la Piazza dell Duomo. La reconstrucci√≥n fue supervisada por el Obispo de Catania y el √ļnico arquitecto superviviente de la ciudad, Alonzo di Benedetto, quien dirigi√≥ un equipo de j√≥venes arquitectos llamados desde Messina, los que r√°pidamente comenzaron la tarea, cocnentr√°ndose al principio en la Plaza de la catedral. En este sector se encuentran tres palazzi: el Palazzo del Obispo, el Seminario, y otro m√°s. Los arquitectos trabajaron en completa armon√≠a, y es imposible distinguir entre la obra de Benedetto y la de sus j√≥venes colegas. El trabajo fue adecuado pero no extraordinario, con mampuestos decorados en el estilo siciliano del Siglo XVII, aunque a menudo la decoraci√≥n del primer piso es superficial. Esto es t√≠pico del barroco de la √©poca, inmediatamente despu√©s del sismo.

En 1730, Vaccarini lleg√≥ a Catania como arquitecto empleado de la ciudad, e inmediatamente imprimi√≥ a la arquietectura con el estilo barroco romano. Las pilastras perdieron su decoraci√≥n r√ļstica, y soportaron cornisas y entablamentos del tipo romano, o frontones curvos, y columnas exentas sosteniendo balcones. Vaccarini aprovech√≥ as√≠ mismo la lava negra local, m√°s como un elemento decorativo que como material de construcci√≥n en general, utiliz√°ndolo en forma alternada con otros materiales, y espectacularmente en un obelisco sobre el elefante her√°ldico de Catania en una fuente al estilo Bernini en frente de la nueva municipalidad.

La principal fachada de la catedral, dedicada a Sant'Agata y tambi√©n dise√Īada por Vaccarini, muestar fuertes influencias de Espa√Īa incluso en esta etapa avanzada del barroco siciliano. Tambi√©n se encuentra en la ciudad la Iglesia de la Collegiata, construida alrededor de 1768 por Stefano Ittar. que muestra al barroco siciliano en su expresi√≥n estil√≠stica m√°s simplificada.

Interiores

Ilustraci√≥n 14: "La chiesa del Ges√Ļ", Palermo (1564-1633), con abudante uso de m√°rmol policromado sobre piso y paredes.

Los exteriores de las iglesias sicilianas fueron decorados en estilos elabroados desde el primer cuarto del Siglo XVII, con profusi√≥n de esculturas, estucos, frescos y m√°rmoles (ilustraci√≥n 14). Cuando a fines de la d√©cada de 1720 se fue completando la reconstrucci√≥n de las iglesias, los interiores comenzaron tambi√©n a reflejar la decoraci√≥n exterior, volvi√©ndose menos intensos y m√°s luminosos (compare la ilustraci√≥n 14 con el interior mostrado en la ilustraci√≥n 15, de √©poca posterior), con ornamentaci√≥n esculpida en pilares, cornisas y frontones, a menudo en la forma de puttis, flora o fauna. Una de las caracter√≠sticas del estilo fueron los m√°rmoles coloreados e incrustados en muros y pisos, formando dise√Īos complejos.

Estos dise√Īos con sus apliques de p√≥rfido derivan frecuentemente de ejemplos que pueden encontrarse en las catedrales rom√°nicas de Europa, demostrando nuevamente los or√≠genes normandos de la arquitectura siciliana.

El altar mayor es usualmente el elemento principal. Generalmente es un bloque simple de mármol coloreado, con detalles dorados e incrustacioens de otras piedras como lapislázuli y ágata. Los escalones que llevan al altar se curvan en forma cóncava o convexa y en muchos casos están adornados con incrustaciones de mármol. Uno de los más bellos ejemplos es la Iglesia de Santa Zita en Palermo.

La construcción de las iglesias sicilianas fue financiada no por órdenes religiosas sino por las familias aristocráticas. Contrariamente a la creencia popular, la mayoría de los nobles sicilianos no elegían guardar sus restos mortales en las Catacumbas de los Capuchinos de Palermo, sino que preferían una tumba más convencional en criptas bajo las iglesias familiares.

Se decía, no sin sarcasmo, que

"El funeral de un aristócrata siciliano es uno de los principales momentos de su vida".[13]

Los funerales llegaron a ser tremendas exhibiciones de riqueza. Una consecuencia de esta ostentación es que las lápidas constituyen actualmente un ajustado barómetro del desarrollo del barroco y de las técnicas de inclusión del mármol para un período determinado.

Por ejemplo, aquellos de la primera mitad del Siglo XVII son de simple m√°rmol blanco decorado con una bajorrelieve con el escudo de armas, nombre, fecha, etc.. A partir de 1650 comienzan a paracer peque√Īas incrustaciones de m√°rmol coloreado, formando dise√Īos que pueden ser estudiados en su desarrollo hasta que, a finales de siglo, el escudo de armas y la caligraf√≠a completa est√°n realizados con tales incrustaciones, que incluyen bordes decorativos. Mucho despu√©s que el estilo hab√≠a pasado de moda, se continu√≥ usando la decoraci√≥n barroca para el ritual cat√≥lico, en lugar que el neocl√°sico pagano.


Ilustración 15: Iglesia de San Benedetto, Catania, con frescos de Giovanni Tuccari.
Ilustración 16: El coro de las monjas en la Iglesia de San Benedetto, Catania.

La iglesia de San Benedetto en Catania (ilustraciones 15 y 16) es un bello ejemplo interior del barroco siciliano, decorado entre 1726 y 1762, la √©poca en que el estilo lleg√≥ a la cumbre de difusi√≥n e individualidad. Los cielorrasos son frescos de Giovanni Tuccari. El ejemplo m√°s notorio de la decoraci√≥n se encuentra en el Coro de las Monjas (Ilustraci√≥n 16), dise√Īado alrededor de 1750, de forma que las voces pudieran ser escuchadas durante los servicios, pero manteniendo a las monjas separadas e invisibles para el mundo exterior.

Con s√≥lo unas pocas notables excepciones, los interiores de los palazzi fueron desde un comienzo menos elaborados que las iglesias. Muchos fueron terminados sin ornamentaci√≥n barroca interior, simplemente porque tardaron mucho en ser construidos: para el momento en que estaban a punto para ser decorados, el estilo barroco hab√≠a pasado de moda, y las principales habitaciones fueron decoradas en el nuevo estilo neocl√°sico conocido como "Pompeyano". Frecuentemente se pude hallar una mezcla de ambos estilos, como en el sal√≥n de baile del Palazzo Aiutamicristo en Palermo, construido por Andrea Giganti en 1763, con frescos en el cielorraso pintados por Giuseppe Cristadoro con escenas aleg√≥ricas de motivos barrocos en yeso dorado a la hoja. Este cielorraso[14] ya estaba fuera de moda al ser terminado, y el resto del sal√≥n fue decorado en forma mucho m√°s simple. En los √ļltimos 250 a√Īos los cambios funcionales de los palazzi completaron esta tendencia a simplificar: las plantas bajas son ahora negocios, bancos o retaurantes, y los pisos altos, compartimentados en viviendas, han perdido sus interiores decorados.

La tercera raz√≥n para la ausencia de decoraci√≥n barroca -y la m√°s com√ļn- es que la mayor√≠a de las habitaciones no fueron previstas para tal decoraci√≥n. Muchos palazzi eran vastos, aptos para albergar una gran cantidad de gente. La familia de un arist√≥crata siciliano, comenzando por √©l mismo, su esposa y muchos hijos, inclu√≠a tambi√©n una colecci√≥n de parientes pobres y otros miembros lejanos de la familia, todos los cuales ten√≠an apartamentos menores en la casa. Tambi√©n estaban los empleados, incluyendo a menudo un capell√°n privado o confesor, un mayordomo, gobernantas, secretarias, archivistas, contadores, bibliotecarios, e innumerables sirvientes, m√°s un portero que sonaba una campana un n√ļmero predeterminado de veces de acuedo al rango del visitante que se aproximara. Frecuentemente las familias de los sirvientes, especialmente los ancianos, viv√≠an en los palazzi. As√≠ se necesitaban muchas habitaciones para albergar a tal familia.

Todos los lugares de estar diurno, incluso para los due√Īos de casa, estaban decorados y amueblados con simplicidad. Se requer√≠an habitaciones adicionales para -seg√ļn la tradici√≥n siciliana- albergar a cualquier visitante. Cualquier persona for√°nea, especialmente inglesa, se consideraba un trofeo especial al ser albergado, por el prestigio social que generaba. Por lo tanto el hogar de los arist√≥cratas sicilianos era raramente un sitio vac√≠o o tranquilo.


Ilustración 17: El salón de baile del Palazzo Gangi, Palermo

Las habitaciones m√°s bellas y decoradas eran las del piano nobile, reservado para invitados y para el entretenimiento. Accedidas mediante la doble escalinata exterior barroca, estas habitaciones consist√≠an en una serie de grandes y peque√Īos salones, con un s√≥lo gran sal√≥n como sala principal de la casa, a menudo utilizado como sal√≥n de baile. Algunas veces se situaban all√≠ los dormitorios para invitados, pero para fines del Siglo XVIII, se ubicaban a menudo en un segundo piso superior.

Estas habitaciones eran por lo general profudamente ornamentadas. Las paredes con espejos, empotrados dentro de marcos dorados, a veces alternando con cuadros igualmente enmarcados, m√°s ninfas y pastoras en relieve en los espacios intermedios.

En los cielorrasos destacaban los frescos, y los enormes candelabros de cristal de Murano, mientras que flanqueando los espejos, apliques dorados aumentaban la iluminación. Una de las habitaciones más notables en este estilo es la Galería de los Espejos en el Palazzo Gangi, en Palermo (ilustración 17). Esta sala[15] con frescos en los cielorrasos pintados por Gaspare Fumagalli, es una de las pocas salas barrocas que quedan en este palazzo barroco, que fue ampliado y refaccionado en 1750 por su propietaria, Marianna Valguarnera, adoptando el estilo neoclásico.

El mobiliario durante la √©poca fue coherente con el estilo: ornamentado, dorado a la hoja, y con tapas de m√°rmol. Los muebles se trasladaban entre habitaciones seg√ļn se necesitaban, manteniendo algunas salas sin ellos. A veces alg√ļn amoblamiento era encargado para una sala determinada, por ejemplo para combinar con un panel de seda enmarcado en dorado. Los muebles siempe se acomodaban contra las paredes, nunca en el estilo conversacional posterior que usa el centro de las habitaciones. En el barroco estos "centros" se dejaban siempre vac√≠os, para mostrar mejor los pisos de m√°rmol o cer√°mica decorada.

El elemento com√ļn d ela decoraci√≥n interior en palazzi e iglesias fue la obra de estuco. √Čste es un componente importante del dise√Īo y la filosof√≠a barroca, porque combina sensiblemente arquitectura, escultura y pintura en una composici√≥n tridimensional. El conjunto de cielorrasos plenos de trampantojo y muros con pintura barroca ilusionista, confunde arte y realidad. Mientras que en las iglesias el estuco representaba √°ngeles y querubines rodeados de adornos de flores, en una casa privada sol√≠an mostrar los alimentos o instrumentos musicales favoritos del propietario.

Período final

Ilustraci√≥n 18: Palazzo Beneventano del Bosco, Siracusa, dise√Īado por Luciano Al√¨ entre 1779 y 1788 es un sobrio barroco siciliano tard√≠o. Los balcones de hierro forjado y suaves curvas, dejan entrever un acercamiento al neoclasicismo.

Como en todos los estilos arquitectónicos, la gente terminó por cansarse del barroco. En algunas partes de Europa se transformó en rococó, pero no en Sicilia. Ya fuera del dominio de Austria, la isla fue gobernada desde 1735 por el Rey de Nápoles, Fernando IV, bajo el nombre oficial de Reino de las dos Sicilias.

Por lo tanto Palermo estuvo en relaci√≥n constante con la capital principal, N√°poles, donde se produc√≠a una creciente vuelta a la arquitectura de estilo cl√°sico. Junto con esto, entre muchos de los nobles sicilianos m√°s cultos se puso de moda una obsesi√≥n por todo lo franc√©s, desde la filosof√≠a hasta las artes, pasando por la moda y la arquitectura. Varios visitaron Par√≠s a causa de este inter√©s, y retornaron a Sicilia con los √ļltimos grabados y tratados te√≥ricos de la arquitectura francesa.

El arquitecto franc√©s L√©on Dufourny estuvo en la isla entre 1787 y 1794, estudiando y analizando los templos de la antigua Grecia. Los sicilianos redescubrieron su antiguo pasado, cuyo lenguaje cl√°sico se convert√≠a ahora en la √ļltima moda. El cambio en el gusto no se produjo de la noche a la ma√Īana. El Barroco permaneci√≥ popular, pero ahora los balcones barrocos, todav√≠a extravagantes, se constru√≠an junto a severas columnas cl√°sicas. Dufourny comenz√≥ a dise√Īar en Palermo, y su Templete de ingreso a los jardines bot√°nicos fue el primer edificio en Sicilia basado en el orden d√≥rico griego. Era pura arquitectura neocl√°sica, como se inici√≥ en Inglaterra a partir de 1760, como signo de lo que se avecinaba.

El gran amigo de Dufourny y colega arquitecto Giuseppe Marvuglia fue el que lider√≥ el declive gradual del barroco siciliano. En 1784 dise√Ī√≥ el Palazzo Riso-Belmonte,[16] bello ejemplo de este per√≠odo de transici√≥n arquitect√≥nica, combina motivos barrocos y de la arquitectura palladiana en una construcci√≥n con arcadas que rodean un patio, pleno de juegos de luz y sombra[17] seg√ļn la concepci√≥n barroca. La fachada principal, articulada por pilastras gigantes, tambi√©n tiene detalles barrocos, pero sin un horizonte recortado. Las pilastras se dise√Īaron sin decoraci√≥n, simples, de orden j√≥nico, sustentando un entablamento tambi√©n sin decorar. Sobre las ventanas se colocaron frontones cl√°sicos, no recortados. El barroco siciliano se esfumaba.

Otra raz√≥n para el declive del barroco en Sicilia, y de la construcci√≥n en general, fue la realidad econ√≥mica; ya no se dispon√≠a de tanta riqueza. Durante el Siglo XVII la aristocracia hab√≠a vivido principalmente en sus tierras, cuid√°ndolas y mejor√°ndolas, con lo que tambi√©n eran buenos los ingresos. Ya en el Siglo XVIII, la nobleza emigr√≥ gradualmente a las ciudades, especialmente a Palermo y a Catania, para disfrutar de las delicias sociales de la corte del virrey. Sus palazzi urbanos crecieron en tama√Īo y esplendor, en detrimento de sus tierras abandonadas, de donde se supon√≠a que proven√≠an los ingresos. Los encargados de los establecimientos rurales fueron perdiendo eficiencia o aumentando su nivel de corrupci√≥n, o ambas cosas a la vez.

La aristocracia tomó préstamos usando los campos como fianza, hasta que el valor de las descuidadas propiedades cayó por debajo del monto de las deudas contraídas. Además, Sicilia perdía estabilidad política en la medida en que su nobleza se endeudaba. Gobernada desde Nápoles por el débil Fernando IV y su dominante esposa, Sicilia declinó hasta un punto sin retorno después e 1798, y nuevamente en 1806 cuando el rey fue forzado por los invasores franceses a huir desde Nápoles a Sicilia. Los franceses fueron alejados de Sicilia por una fuerza expedicionaria de 17.000 soldados británicos, y la isla pasó entonces a ser dominada de hecho, aunque no oficialmente, por Inglaterra. El rey Fernando decretó en 1811 el primer impuesto, ganándose la antipatía de la aristocracia.

El impuesto fue anulado por los ingleses en 1812, y seguidamente impusieron una constitución británica a la isla. Una innovación legal que tuvo particulares consecuencias para la aristocracia, fue que los acreedores, que hasta la fecha habían tenido facultades para forzar pagos dobles de intereses sobre una deuda o hipoteca, podían ahora embargar propiedades. Estas comenzaron a cambiar de manos rápidamente, y en consecuencia, los propietarios burgueses inmediatamente comenzaron a prosperar.

Las revueltas contra los Borbones de 1821 y 1848 dividieron a la nobleza, cuando el liberalismo ya estaba en el ambiente. Estos factores, en conjunto con la agitación política y social del Risorgimento en el Siglo XIX, significaron para la aristocracia siciliana convertirse en una clase arruinada. Adicionalmente, a causa de su negligencia sobre el principio de "nobleza obliga", esencial en el sistema feudal, el campo fue dominado por bandidos, y las una vez grandes villas rurales fueron decayendo. La manía constructiva de las clases altas sicilianas había terminado.

Ilustración 19: Palazzo Ducezio, Noto, por Vincenzo Sinatra, de estilo barroco en la planta baja y neoclásico en el primer piso.

Sin embargo, la influencia inglesa en Sicilia proveer√≠a al barroco de su √ļltima etapa de prosperidad. Marvuglia, reconociendo la nueva moda por todo lo brit√°nico, desarroll√≥ un estilo que utiliz√≥ por primera vez en el Palazzo Riso-Belmonte en 1784, combinado algunos de los elementos m√°s serios del Barroco con motivos palladianos. El barroco siciliano tard√≠o fue similar en estilo al barroco popular en Inglaterra a comienzos del Siglo XVIII, popularizado por Sir John Vanbrugh, con edificios como el Palacio de Blenheim. Un ejemplo es la Iglesia de San Francisco de Sales[18] dise√Īada por Marvuglia, que es sumamente inglesa en su interpretaci√≥n del barroco. De cualquier forma, √©ste fue un √©xito temporario, y el estilo neocl√°sico triunf√≥ r√°pidamente. Unos pocos arist√≥cratas estaban en condiciones de edificar, as√≠ que el nuevo estilo fue usado principalmente en edificios p√ļblicos, como aquellos Jardines Bot√°nicos en Palermo. Los arquitectos sicilianos -incluso Andrea Giganti, quien dise√Īaba anteriormente edificios barrocos- comenzaron a construir en el estilo neocl√°sico, aunque en este caso se trat√≥ del neocl√°sico de moda en Francia. La Villa Galletti en Bagheria, por Giganti, est√° claramente inspirada en el trabajo de Ange-Jacques Gabriel.

Como en los primeros d√≠as del barroco siciliano, los nuevos edificios neocl√°sicos eran a menudo copias o h√≠bridos de ambas corrientes. El Palazzo Ducezio (ilustraci√≥n 19), comenzado en 1746, se dise√Ī√≥ con una planta baja llena de arcadas que crean un juego de luz y sombras al m√°s puro estilo barroco. Sin embargo, cuando unos a√Īos m√°s tarde se agreg√≥ el primer piso, a pesar del uso de frontones recortados barrocos sobre las ventanas, la influencia neocl√°sica es muy pronunciada, resaltada por el acceso principal curvado. El barroco siciliano fue gradual y lentamente sustituido por el neoclasicismo franc√©s.

Legado

Ilustración 20: La iglesia de las ánimas benditas del Purgatorio, Ragusa, construida en la segunda mitad del Siglo XVIII.

En gran medida, el barroco siciliano es actualmente reconocido como un estilo gracias al trabajo de Anthony Blunt.

La mayoría de los palazzi barrocos se mantuvieron bajo propiedad privada durante el siglo XIX, mientras la vieja aristocracia se casaba con miembros de la clase media rica o caían en bancarrota. Hubo unas pocas excepciones de algunas familias que lograron retener los palazzi ancestrales. Gracias a la continua religiosidad y devoción del pueblo siciliano, la mayoría de las iglesias del barroco siciliano mantienen la función para la que fueron construidas.

Sin embargo, la culpa de la decadencia y ruinoso estado de preservación de muchos palazzi no recae sobre propietarios sin voluntad de aceptar el cambio de situación, sino más bien sobre la agenda política de los sucesivos gobiernos socialistas. Algunas de estas hermosas villas y palazzi, incluyendo el Palazzo del Principe de Lampedusa, en Palermo, están todavía en ruínas luego de las incursiones del bombardeo norteamericano en 1943.[19]

En muchos casos no se ha hecho intento alguno de restaurar o al menos asegurar las ruinas. Otros edificios que sobrevivieron a los bombardeos han sido adaptados a oficinas o departamentos, sus interiores barrocos desmantelados, fraccionados y vendidos.

Los miembros de la aristocracia siciliana que todavían habitan sus ancestrales palazzi, se abstienen de llenar sus jardines con animales salvajes, como cebo para que las masas visiten sus hogares. (a diferencia de los ingleses, que consideran al barroco un exceso vulgar). Los príncipes, marqueses, y condes de Sicilia que permanecen en la isla, han preferido vivir en espléndido aislamiento, rodeados a menudo por belleza y decadencia. Recién ahora propietarios y gobierno están comenzando a tomar conciencia sobre la necesidad de realizar acciones inmediatas antes que sea muy tarde para salvar este legado particular de la herencia siciliana.

Como actualmente Sicilia se est√° convirtiendo en una sociedad pol√≠ticamente estable y menos corrupta, los palazzi barrocos est√°n muy lentamente comenzando a abrir sus puertas al p√ļblico ansioso, m√°s norteamericanos e ingleses que italianos. Pocos a√Īos atr√°s, el sal√≥n de baile del Palazzo Gangi era el √ļnico caso aprovechado como estudio de filmaci√≥n, pero en la actualidad los salones de baile y otras grandes salas hospedan eventos p√ļblicos o corporativos. Algunos palazzi est√°n ofreciendo un servici√≥ de estad√≠a y desayuno a visitantes que paguen por ello, as√≠ que nuevamente proveen hospitalidad a los visitantes en Sicilia, uno de los fines para los que fueron dise√Īados.

Patrimonio de la Humanidad

En el a√Īo 2002, la Unesco incluy√≥ una selecci√≥n de monumentos barrocos del Valle de Noto dentro de su lista como Patrimonio de la Humanidad, por "proporcionar un testimonio sobresaliente del arte y la arquitectura del barroco tard√≠o", y "representar la culminaci√≥n y florecimiento final de arte barroco en Europa".[20]

Arquitectos notables del barroco siciliano

Notas

  1. ‚ÜĎ "Palazzo" (pl. palazzi): cualquier edificio grande en una ciudad, estatal o privado, (a menudo m√°s peque√Īo que lo que implica "Palacio" en idioma espa√Īol) Mientras que palazzo es la designaci√≥n t√©cnicamente correcta, usada adem√°s en las direcciones postales, ning√ļn arist√≥crata siciliano usar√≠a esta palabra, refiri√©ndose en cambio a su residencia como "casa". Palazzo seguido del nombre familiar fue el t√©rmino usado por bur√≥cratas, comerciantes y correos.
  2. ‚ÜĎ pastiche: imitaci√≥n o plagio - ver definici√≥n DRAE
  3. ‚ÜĎ es decir, libres, separadas de cualquier pilastra o muro
  4. ‚ÜĎ Messina, en su momento la segunda ciudad de Sicilia, cay√≥ en la pobreza y atraso despu√©s de algunas invasiones punitivas espa√Īolas causadas por levantamientos ocurridos en 1626. Muy relacionada por razones geogr√°ficas con la Italia continental, Messina supo contener algunos de los m√°s bellos edificios sicilianos. El efecto combinado de los terremotos de 1693, 1783 y 1908, y los bombardeos en 1943, provocaron la destrucci√≥n de casi todos los tesoros urbanos
  5. ‚ÜĎ naif; ingenuo, ver definici√≥n en DRAE
  6. ‚ÜĎ Blunt: Sicilian Baroque pages 9 a 31
  7. ‚ÜĎ Friederich Munter, escritor y viajero del Siglo XVIII
  8. ‚ÜĎ Giuseppe Tomasi, Pr√≠ncipe de Lampedusa, autor de "El gatopardo" escribi√≥ en su libro "Lugares de mi ni√Īez" acerca de las se√≠s mansiones de su familia; una casa en Palermo, una villa en Bagheria, un palazzo en Toretta, una casa de campo en Reitano, un gran castillo en Santa Margarita de Belice, y "dos que nunca visitamos"; un castillo y una casa en Palma de Montechiario
  9. ‚ÜĎ Mary Miers, Revista Country Life.1 Nov. 2004
  10. ‚ÜĎ Blunt, Sicilian Baroque
  11. ‚ÜĎ Blunt, Sicilian Baroque p√°gina 150.
  12. ‚ÜĎ Johann Bernhard Fischer von Erlach comenz√≥ a reconstruir el palacio de Sch√∂nbrunn en 1686, en una forma simplificada de barroco. Este estilo fue luego reproducido en Sicilia a fines del per√≠odo. El palacio ten√≠a tambi√©n una escalera externa (demolida en 1746), similar a las que se construyeron en Sicilia
  13. ‚ÜĎ G√©rard Gefen, Tierra del Pr√≠ncipe Leopardo
  14. ‚ÜĎ Fotograf√≠as del sal√≥n de baile del Palazzo Aiutamicristo en Palermo
  15. ‚ÜĎ Esta sala fue utilizada para filmar la escena de baile de la pel√≠cula "El leopardo", dirigida por Visconti
  16. ‚ÜĎ El Palazzo Riso-Belmonte es actualmente una c√°scara, seriamente da√Īado por los bombardeos en la Segunda Guerra Mundial
  17. ‚ÜĎ Juego de luz y sombra; chiaroscuro (claroscuro), utilizado tambi√©n en pintura
  18. ‚ÜĎ Iglesia de San Francesco de Sales, barroco siciliano tard√≠o, finalizada en 1818
  19. ‚ÜĎ Durante la Segunda guerra mundial
  20. ‚ÜĎ UNESCO

Referencias

  • Barocco ibleo, (en italiano)
  • Blunt, Anthony, Sicilian Baroque, 1968, Ed. Weidenfeld & Nicolson
  • Drago, Francesco Palazzolo, Famiglie nobili siciliane,1927,Ed. Arnaldo Forni, Palermo
  • Du Pays, A J.,Guide d'Italie et Sicile,,1877,Ed. Hachette
  • Gefen, G√©rard, Sicily, Land of the Leopard Princes,2001, Ed. Tauris Parke. ISBN 1-85043-376-3
  • Hamel, Pasquale, Breve storia della societa siciliana (1790-1980),1994, Ed.Sellerio di Giorgianni, Palermo

Enlaces externos




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