Otto von Bismarck

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Otto von Bismarck
Otto Eduard Leopold von Bismarck
Otto von Bismarck
Retrato de Otto von Bismarck 1875.

21 de marzo de 1871 ‚Äď 20 de marzo de 1890
Predecesor Ninguno
Sucesor Leo von Caprivi

Wappen Deutsches Reich - Königreich Preussen (Grosses).png
Ministro-Presidente de Prusia
23 de septiembre de 1862 ‚Äď 1 de enero de 1873
Predecesor Adolf zu Hohenlohe-Ingelfingen
Sucesor Albrecht von Roon

9 de noviembre de 1873 ‚Äď 20 de marzo de 1890
Predecesor Albrecht von Roon
Sucesor Leo von Caprivi

Datos personales
Nacimiento 1 de abril de 1815
Flag of Prussia Schönhausen, Prusia
Fallecimiento 30 de julio de 1898 (83 a√Īos)
Flag of the German Empire Friedrichsruh, Alemania
Cónyuge Johanna von Puttkamer
Firma Firma de Otto von Bismarck

Otto Eduard Leopold von Bismarck-Sch√∂nhausen (Sch√∂nhausen, 1 de abril de 1815[1] ‚Äď Friedrichsruh, 30 de julio de 1898[1] ), conocido como Otto von Bismarck, fue un estadista, bur√≥crata, militar, pol√≠tico, (Ministro y Presidente en el Consejo de Ministros) y prosista alem√°n, considerado el fundador del Estado alem√°n moderno. Durante sus √ļltimos a√Īos de vida se le apod√≥ el "Canciller de Hierro" por su mano dura al tratar temas encaminados con su pa√≠s y determinaci√≥n,[A]La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias. que inclu√≠a la creaci√≥n de un sistema de alianzas internacionales que aseguraran la supremac√≠a de Alemania, conocido como el Reich.[1]

Curs√≥ estudios de leyes y, a partir de 1835, trabaj√≥ en los tribunales de Berl√≠n y Aquisgr√°n, actividad que abandon√≥ tres a√Īos m√°s tarde para dedicarse al cuidado de sus posesiones territoriales.[2] En 1847 entr√≥ a formar parte del Landtag prusiano,[2] donde muy pronto se convirti√≥ en l√≠der del ala conservadora.[2] Se enfrent√≥ duramente a la revoluci√≥n de 1848, y por esa √©poca comenz√≥ a perfilar lo que ser√≠a su principal objetivo pol√≠tico: la unificaci√≥n de Alemania y la creaci√≥n del Reich desde presupuestos autoritarios y antiparlamentarios.[3]

En 1862, tras ser nombrado primer ministro de Prusia, emprendi√≥ una importante reforma militar que le permiti√≥ disponer de un poderoso ej√©rcito para llevar a cabo sus planes de unificaci√≥n. De esta forma, en 1864 consigui√≥ arrebatar a Dinamarca los ducados de Laurenburg,[4] Schleswig[4] y Holstein[4] y, dos a√Īos m√°s tarde, despu√©s de la lucha contra Austria, consigui√≥ la anexi√≥n de Hesse,[4] Fr√°ncfort,[4] Hannover[4] y Nassau,[4] lo que dio lugar a la creaci√≥n de la Confederaci√≥n de Alemania del Norte,[5] con Bismarck como canciller.[5] Por √ļltimo, la guerra contra Francia supuso la adhesi√≥n de Baviera y otros estados, y en 1871 se proclam√≥ el II Reich.[6] Bismarck se convirti√≥ en primer ministro de Prusia y canciller.[6] Durante los diecinueve a√Īos que se mantuvo en el poder llev√≥ a cabo una pol√≠tica conservadora, enfrent√°ndose inicialmente a los cat√≥licos y combatiendo a la socialdemocracia.[1] Fue tambi√©n el organizador de la Triple Alianza, con Italia y Austria-Hungr√≠a, creada en 1882 para aislar a Francia.

La política interior de Bismarck se apoyó en un régimen de poder autoritario, a pesar de la apariencia constitucional y del sufragio universal destinado a neutralizar a las clases medias (Constitución federal de 1871). Inicialmente gobernó en coalición con los liberales, centrándose en contrarrestar la influencia de la Iglesia católica (Kulturkampf) y en favorecer los intereses de los grandes terratenientes mediante una política económica librecambista;[1] en 1879 rompió con los liberales y se alió al partido católico (Zentrum), adoptando posturas proteccionistas que favorecieran el crecimiento industrial.[1] En esa segunda época centró sus esfuerzos en frenar el movimiento obrero alemán, al que ilegalizó aprobando las Leyes Antisocialistas, al tiempo que intentaba atraerse a los trabajadores con la legislación social más avanzada del momento.[1] [7]

En pol√≠tica exterior, se mostr√≥ prudente para consolidar la unidad alemana reci√©n conquistada: por un lado, forj√≥ un entramado de alianzas diplom√°ticas (con Austria, Rusia e Italia) destinado a aislar a Francia en previsi√≥n de su posible revancha;[8] por otro, mantuvo a Alemania apartada de la vor√°gine imperialista que por entonces arrastraba al resto de las potencias europeas. Fue precisamente esta precauci√≥n frente a la carrera colonial la que le enfrent√≥ con el nuevo emperador, Guillermo II (1888), partidario de prolongar la ascensi√≥n de Alemania con la adquisici√≥n de un imperio ultramarino, asunto que provoc√≥ la ca√≠da de Bismarck en 1890. Al faltarle el apoyo del emperador Guillermo II, quien hab√≠a subido al trono en 1888, Bismarck present√≥ su dimisi√≥n en 1890 y se retir√≥ a vivir al campo. Falleci√≥ en Friedrichsruh el 30 de julio de 1898 a los ochenta y tres a√Īos de edad.[1] [2]

Contenido

Genealogía

Ascendencia

La familia Bismarck procedía de la antigua nobleza de la Marca (antes de Otto von Bismarck no había salido de su seno ninguna personalidad relevante). El padre, Ferdinand, era un hidalgo de provincias poco influyente, que había renunciado prematuramente a su cargo de oficial del ejército prusiano.[9] En 1806 se había casado con Luise Wilhelmine Mencken, una burguesa hija de un consejero privado vinculado ideológicamente al barón del Imperio Von Stein. Comparada con el tosco hidalgo campesino, su esposa era un personalidad eminente y muy cultivada cuya mayor ambición se cifraba en su hijo. A menudo se ha discutido la influencia que ejerció en el joven Bismarck la disparidad de caracteres y de origen de sus progenitores. La cuestión, sin embargo, es uno de esos arcanos de la naturaleza que la razón humana jamás llegará a descifrar.[10] [11] En Bismarck parece también confirmarse el hecho de que las personas geniales surgen precisamente de la diversidad. En el futuro, el propio Bismarck se sintiría cada vez más atraído por su padre, a pesar de ser consciente de su primitivismo.[10] Su madre quiso guiarle e influirle en demasía. El hijo afirmaría más tarde: "Mi madre era una mujer hermosa, amante del lujo, de inteligencia despejada y viva, pero carente casi por completo de eso que llamamos carácter berlinés".[12]

Descendencia

Otto von Bismarck √ļnicamente tuvo una esposa; Johanna, con quien tuvo dos hijos y una hija: Marie, Herbert y Wilhelm; los tres viajaron con √©l a los muchos lugares que √©l visit√≥ como Fr√°ncfort, San Petersburgo y Par√≠s. En una carta enviada a su esposa escribe: "Ellos tres son lo m√°s hermoso que he tenido y s√≥lo por eso sigo aqu√≠".[13]

De sus tres hijos, el m√°s sobresaliente, para los historiadores y expertos de la vida de Bismarck, fue Wilhelm,[14] pues √©ste logr√≥ redactar una peque√Īa biograf√≠a de la vida de su padre durante su objetivo en la unificaci√≥n de Alemania y en su cargo en el Parlamento de Fr√°ncfort,[14] no obstante, Herbert y Marie tambi√©n destacaron en la vida aristocr√°tica alemana, sin embargo, de menor manera.

Biografía

Los primeros a√Īos (1815 - 1847)

Infancia

Retrato de Otto von Bismarck a la edad de 11 a√Īos en 1826. Dibujo a carboncillo de Franz Kr√ľger.[15]

Bismarck naci√≥ el 1 de abril de 1815,[1] a√Īo de la derrota definitiva de Napole√≥n (en la batalla de Waterloo).[16] Fue el cuarto hijo de una familia numerosa. Durante su infancia, no ocurri√≥ ni un suceso destacado. Bismarck se sab√≠a miembro de la nobleza; su formaci√≥n, no obstante, respondi√≥ en las l√≠neas esenciales a los deseos de su madre y fue muy diferente de la que se acostumbraba entonces en los c√≠rculos de la nobleza prusiana. Estudi√≥ en Berl√≠n, primero en la Plamannsche Lehranstalt, luego en el Instituto Friedrich-Wilhelm y por √ļltimo en el Graue Kloster ("Convento Gris").[1] Bismarck no destac√≥ demasiado entre sus maestros y compa√Īeros. M√°s tarde se dir√≠a que abandon√≥ la escuela convertido en un pante√≠sta y convencido de que la rep√ļblica era la forma de gobierno m√°s racional. Tales palabras supon√≠an una cr√≠tica retrospectiva a las instituciones docentes de la √©poca, m√°s influidas por el esp√≠ritu burgu√©s y el humanismo que por la tradici√≥n mon√°rquico-conservadora. No obstante, afirmar su perfecta compenetraci√≥n con la rep√ļblica es, a todas luces, exagerado.

Estudios universitarios

Bismarck durante los a√Īos en que era estudiante de Gotinga. Autor an√≥nimo, hacia 1836.[17]

En 1832, a los diecisiete a√Īos, ingres√≥ en la Universidad de G√∂ttingen para estudiar leyes. De todos sus profesores, Bismarck s√≥lo se interes√≥ por Heeren, historiador y profesor de Derecho p√ļblico cuyas ideas sobre el mapa pol√≠tico europeo le dominar√≠an en gran medida en el futuro.[18] Bismarck se hizo miembro del Corps Hanovera, pero apenas aprovech√≥ las posibilidades intelectuales que le ofrec√≠a aquella ciudad universitaria, tan famosa en su tiempo, sino que se entreg√≥ cuerpo y alma a las alegr√≠as de la vida estudiantil. Muchas de sus aventuras, de mayor o menor gusto, en ocasiones le crearon conflictos con las autoridades acad√©micas. El mismo habl√≥ con franqueza e iron√≠a de su "vida silenciosa", a trav√©s de la cual se desfogaba una personalidad a√ļn sin moldear. Entre sus amigos, adem√°s de los miembros de la nobleza Corps Hanovera, se contaban dos importantes personalidades extranjeras. En aquella √©poca Bismarck, sin verdad alguna por su parte, reconoc√≠a su fuerza interior; en una carta dirigida a un amigo de juventud escrib√≠a: "Ser√© el √ļltimo pelagatos o el hombre m√°s grande de Prusia".[19]

En esa época no existe el más leve indicio de opiniones políticas que dejen vislumbrar la futura obra del creador del Reich. Bismarck finalizó sus estudios en Berlín sin haber aprovechado las posibilidades científicas que la universidad le ofrecía. También en este aspecto se desfogó su vigorosa naturaleza. Por lo que a los estudios se refiere, Bismarck se limitó a aprender lo necesario para aprobar, práctica entonces no tan habitual como hoy. En 1835 realizó su examen de licenciatura en Derecho, que no nos ilustra demasiado su ideario, pues respondía más a las preguntas del examinador que a los intereses del examinado.[20] Bismarck, cargado de deudas muy a pesar de su padre, debió de reírse en su interior de que se le preguntase a él sobre la necesidad del ahorro.

Labor en los tribunales

Los a√Īos siguientes los pas√≥ en los tribunales de Berl√≠n y Aquisgr√°n. Su meta final era la diplomacia, pues descartaba dedicarse a la otra carrera posible para un joven noble, la de las armas.[5] Su labor en los tribunales acrecent√≥ su aversi√≥n hacia la burocracia y hacia el formalismo de un servicio r√≠gidamente reglamentado, aversi√≥n que conservar√≠a durante toda su vida. Tener jefes fue siempre algo superior a las fuerzas. En Aquisgr√°n tambi√©n se consagr√≥ por entero a los placeres de la vida, y durante meses y sin permiso, viaj√≥ siguiendo los pasos de una joven inglesa. Posteriormente continuar√≠a su labor en Potsdam. En Aquisgr√°n, sus superiores reconoc√≠an su capacidad, pero opinaban que deb√≠a ser m√°s disciplinado en el servicio. A este respecto, Bismarck comentaba con aquella sinceridad tan caracter√≠stica en √©l: "Creo que el gobierno de Aquisgr√°n me ha dado notas m√°s altas de las que realmente merezco".[21]

Retiro de la actividad burocr√°tica

Retrato de Otto von Bismarck hacia 1847. Retrato anónimo.[22]

En 1838, Bismarck renunci√≥ a la actividad burocr√°tica y al r√≠gido servicio p√ļblico.[5] [21] Esta decisi√≥n madur√≥ con lentitud y no cont√≥ con la aprobaci√≥n de sus padres.[21] Para Bismarck, ser funcionario y ministro no era precisamente suerte. La misi√≥n del funcionario -pensaba- se reduc√≠a a impulsar de oficio, sin aportar iniciativas propias, la maquinaria administrativa. "Pero yo deseo hacer la m√ļsica, la m√ļsica que a m√≠ me gusta, o permanecer√© en silencio".[23] Este rechazo de la burocracia, por los dem√°s muy extendido entre la nobleza, simboliza en Bismarck una profunda ansia de una actividad independiente. Las declaraciones de estos a√Īos dejan de traslucir cierta inclinaci√≥n por las tareas de estadista. Para √©l, lo esencial entonces era su deseo de tener en la pr√°ctica un margen de actuaci√≥n. El presidente o ministro, dec√≠a, "no tratan con personas, sino con papel y tinta √ļnicamente".[24]

M√°s tarde, durante muchos a√Īos, Bismarck se dedic√≥ a administrar posesiones agr√≠colas, mientras en el plano te√≥rico se preparaba con estudios que nos asombran por su amplitud. El servicio militar, cumplido a disgusto y de manera muy irregular, interrumpi√≥ esas actividades. Durante este per√≠odo continuaron los incesantes viajes y la vida agitada; sus vecinos llamaban a Bismarck el "desenfrenado".[23] [24] [25] Su dedicaci√≥n a la agricultura se complement√≥ con una abundante lectura de obras hist√≥ricas, filos√≥ficas y literarias.[23] Se interes√≥ especialmente por Shakespeare y Byron, dejando a un lado a Goethe: el verso que afirma que el hombre podr√≠a, sin odio, automarginarse del mundo, le horriz√≥.[24] Ley√≥ tambi√©n, sin comprenderlos a veces, a los fil√≥sofos radicales de su tiempo: Strauss, Ludwig Andreas Feuerbach y Bruno Bauer.[23] El mismo hablaba de su "desnudo te√≠smo".

A la larga, Bismarck comprendi√≥ que la vida campesina, a pesar de los viajes y la lectura, tampoco colmaba sus aspiraciones m√°s √≠ntimas. Lleg√≥ a decir que la experiencia le hab√≠a hecho ver el car√°cter ilusorio de la felicidad arc√°dica de un agricultor fervoroso de la contabilidad de partida doble.[24] Sus opiniones de los a√Īos cuarenta contienen una severa autocr√≠tica; en un pasaje dice que se "dejaba llevar a la deriva por el r√≠o de la vida".[23] Sus relaciones con amigos pietistas y el conocimiento de Johanna von Puttkamer provocaron cambios en su intimidad.[26] Marie von Thadden, novia de uno de sus amigos, y amiga √≠ntima a su vez de Johanna, intent√≥ convertir a Bismarck que todav√≠a manten√≠a opiniones muy heterodoxas en el tema religioso. Pero ser√≠a la enfermedad mortal de Marie la que condujo a lo que se ha dado en llamar la conversi√≥n de Bismarck,[24] el cual comenz√≥ a frecuentar los c√≠rculos protestantes y cristianos, aunque sin contraer un compromiso religioso estrecho. La ideolog√≠a esencialmente protestante-cristiana de Bismarck, √≠ntimamente ligada a su compromiso matrimonial y a su boda, no puede abstraerse de su modo de pensar global como pol√≠tico y estadista; no obstante, el calificativo de "pol√≠tico cristiano" tampoco parece muy ajustado.

Bismarck hab√≠a entrado en contacto con Johanna von Puttkamer gracias a su amiga Marie von Thadden. En diciembre de 1846, poco despu√©s de la muerte de esta √ļltima, Bismarck pidi√≥ a Von Puttkamer la mano de su hija en una carta sobradamente conocida. En ella Bismarck hablaba con toda franqueza de su evoluci√≥n religiosa, limit√°ndose as√≠ a cuestiones ya sabidas por su futuro suegro, el cual, por lo dem√°s, deb√≠a de albergar ciertos reparos sobre la vida anterior de Bismarck.[22] Este, como era habitual en √©l, supo hallar un tono conveniente y preciso para agradar al destinatario de la carta, mezclando en ella la sinceridad y la habilidad diplom√°tica.[27] La misiva muestra, sin g√©nero de dudas, en sus rasgos esenciales los verdaderos sentimientos de su autor.

El matrimonio con Johanna se celebró en julio de 1847.[27] Bismarck, en una carta dirigida a su hermanos, la definió como "una mujer de inteligencia y nobleza de sentimientos muy singulares".[28] Bismarck halló en ella sostén y ayuda a lo largo de toda su existencia, precisamente porque evitó con exquisito cuidado influenciarla políticamente en el más estricto sentido de la palabra.[28]

El Landtag unificado (1847 - 1851)

Bismarck, diputado por el estamento de la nobleza de Jerichow en el primer Parlamento territorial unificado, 1847. Grabado en madera.

Elección y desarrollo como miembro del Landtag

Bismarck comenz√≥ su actividad p√ļblica algunas semanas antes de su boda; en mayo de 1847 la nobleza le hab√≠a elegido miembro del Landtag unificado prusiano.[29] El Landtag unificado de 1847 fue el primer parlamento verdadero de la historia alemana. En √©l, los liberales moderados dispon√≠an de mayor√≠a absoluta. El grupo de las derechas, que defend√≠a la autoridad de la corona y los intereses de la nobleza latifundista, contaba con una representaci√≥n muchos m√°s reducida. Uno de sus miembros era Bismarck, que sufri√≥, en principio, la decepci√≥n de ser nombrado diputado suplente.[30]

Bismarck ya tenía cierta experiencia en estas lides, pues anteriormente había ejercido como Deichhauptmann de las Dietas.[29] El futuro detractor del parlamentarismo se inició, por tanto, en la vida política dentro de una actividad constitucional y parlamentaria.[30] Bismarck se alineaba entonces con las fuerzas conservadoras. En su primer artículo periodístico, Bismarck defendía el derechos de los nobles terratenientes a practicar monterías en las fincas de sus campesinos, y además la preservación del derecho patrimonial, oponiéndose con ello tanto a las exigencias de los liberales como al credo de los absolutistas.[31] Bismarck estrechó los lazos con Leopold von Gerlach,[29] amigo íntimo de Federico Guillermo IV. Gerlach representaba a la corriente cristiana-constitucionalista-conservadora y rechazaba el autoritarismo del Estado.

En su actuación dentro del Landtag unificado, Bismarck se reveló como un ultraderechista a ultranza y un riguroso hombre de partido.[32] Ya en 1847 escribía a su prometida: "El hombre se aferra a los principios mientras éstos no son puestos a prueba, porque cuando eso sucede, uno los desecha igual que el campesino sus viejas abarcas, y corre con todo el vigor que le permiten sus piernas, que para eso las tiene".[30]

Defensa por la clase alta

En principio, Bismarck defendi√≥ los derechos de la corona y de la nobleza,[30] cosa natural en √©l si tenemos en cuenta que era miembro de la √ļltima.[33] Bismarck salto a la fama con un burdo discurso en el que atacaba decididamente la tesis -no expresada, como es l√≥gico, con estas palabras- de que en 1813 la lucha del pueblo prusiano contra la dominaci√≥n extranjera hab√≠a tenido un √ļnico m√≥vil: lograr una constituci√≥n. Semejante discurso provoc√≥, por supuesto, una sesi√≥n tormentosa del Landtag, y evidenci√≥, por un lado, su temperamento combativo y violento y, por otro, su calma impertubable frente a cualquier ataque.[34] Cuando, por ejemplo, se le prohibi√≥ intervenir durante alg√ļn tiempo, Bismark, sac√≥ un peri√≥dico de su bolsillo y se puso a leerlo.[35] Pero hasta una parte de sus amigos conservadores pensaban que sus ideas supon√≠an una simplificaci√≥n err√≥nea de los problemas objeto de discusi√≥n. Con todo, el incidente convirti√≥ a Bismarck en el luchador por antomasia contra el liberalismo y la constituci√≥n.[35] Los discursos de Bismarck de esta √©poca evidencian un ardor combativo y beligerante falto de argumentaciones objetivas y pronto a dar rienda suelta a su c√≥lera contra las circunstancias entonces imperantes y contra los liberales.[34]

Semejante actitud se hizo evidente sobre todo en 1848. Los discursos de los a√Īos 1848-49 llevan emparejados su marcado belicismo y su desprecio por el enemigo. En estas √©pocas tempranas se ech√≥ de menos ese autodominio que Bismarck demostrar√≠a en el futuro sin abdicar de su dureza. En un debate sobre la emancipaci√≥n de los jud√≠os, Bismarck reconoci√≥ con orgullo que √©l hab√≠a recibido aquellos prejuicios con la lecha materna.[35] Se declaraba partidario del Estado cristiano y consideraba la lucha contra los jud√≠os -era el sentir general de la √©poca- b√°sicamente como una lucha confesional. Para Bismarck un jud√≠o dejaba de serlo en cuanto se convert√≠a a uno de los credos cristianos. En el Parlamento de Erfurt le disgust√≥ verse obligado a actuar de secretario al lado de un presidente jud√≠o (Simson),[35] que durante el mandato de Bismarck se convertir√≠a en el primer presidente del Tribunal Supremo de Justicia del Imperio Alem√°n.[34]

Seguidor del Prusianismo

Durante el a√Īo revolucionario de 1848, Bismarck fue un luchador decidido en pro del prusianismo y de la monarqu√≠a.[35] Horrorizado por las muestras de debilidad del monarca, pretendi√≥ llevar una columna de campesinos armados a Berl√≠n,[34] y cuando la reina excus√≥ a su esposo, alegando que dorm√≠a muy poco, Bismarck contest√≥ en tono grosero: "¬°Un rey tiene que poder dormir!"[36] Bismarck, en el fondo, no era consciente de que el movimiento de 1848 estaba apoyado por sectores muy amplios ni comprend√≠a su base nacional. Plenamente identificado con la ideolog√≠a prusiano-conservadora, hablaba de la "codicia de los proletarios". M√°s tarde edit√≥ un poema que los oficiales prusianos cantar√≠an en Potsdam con motivo de los sucesos del 21 de marzo.[35] Los versos m√°s importantes, que sin duda reflejaban los sentimientos del propio Bismarck, dec√≠an as√≠:

Y entonces un grito partió el corazón:

No seréis ya prusianos, seréis alemanes [...]
Termina aquí, Zollern, tu historia gloriosa,

Aquí cayó un rey, pero no en la contienda.
Fragmento de un poema de Otto von Bismarck.[37]

El rey juzg√≥ la actitud de Bismarck en aquello d√≠as con las siguientes palabras: "Debe usarse √ļnicamente cuando la bayoneta campe por sus respetos".[38] Despu√©s de la revoluci√≥n, Bismarck ingres√≥ en la "camarilla" creada por los hermanos Gerlach.[38] Le decepcion√≥ no resultar elegido para la Asamblea Nacional Prusiana. A comienzos de 1849 se convirti√≥ en miembro de la segunda C√°mara del Landtag prusiano, reelegido en varias ocasiones, y posteriormente tambi√©n del Parlamento Erfurt.[39] En esta √©poca, Bismarck pronunci√≥ su famoso discurso sobre el Tratado de Olm√ľtz, que constituit√≠a el punto culminante de su actividad parlamentaria.[39] Por entonces intentaba por todos los medios a su alcance defender el poder de la corona y los privilegios de la nobleza. Particip√≥ en la fundaci√≥n del Kreuzzeitung ("Diario de la cruz") y en la asamblea constituyente de la "Asociaci√≥n para la defensa de la propiedad y para el fomento del bienestar de las clases populares",[39] considerada por el pueblo, no sin motivo, como el parlamento de los Junkers.[40] Los problemas de la pol√≠tica interior acaparaban por entones todo el inter√©s de Bismarck. La cuesti√≥n alemana s√≥lo cobr√≥ importancia para √©l cuando la elecci√≥n del emperador en Fr√°ncfort la convirti√≥ en un asunto m√°s de la pol√≠tica prusiana.

Bismarck dirigi√≥ con decisi√≥n y firmeza sus ataques contra cualquier tentativa liberal o democr√°tica. Pensaba que la opini√≥n del pueblo, base del movimiento de 1848, hab√≠a sido m√°s o menos dirigida. Cada uno hab√≠a entendido por pueblo lo que le "conven√≠a", por regla general una agrupaci√≥n de individuos adictos a la propia opini√≥n. Su desprecio hacia el pueblo no le impidi√≥ un intento de manipular o dirigir la opini√≥n p√ļblica. Bismarck escribi√≥ a su hermanos pidi√©ndole le enviase a Berl√≠n adhesiones, "muchas adhesiones de particulares, aunque cada una de ellas sea firmada por unas pocas personas, y a ser posible de cada ciudad; no importa que est√©n firmadas por una sola persona, porque en este caso no se dar√°n a conocer. Sopla, herrero, y ganar√°s dinero".[40] Defensor a ultranza de los derechos de la nobleza terrateniente, Bismarck enjuiciaba la pol√≠tica fiscal como una especie de confiscaci√≥n; llamaba a las elecciones de una loter√≠a y criticaba con extrema dureza cualquier asomo de parlamentarismo; defendi√≥ contra viento y marea la ejecuci√≥n de Blum.[39] Por otro lado, reiteradas declaraciones de esta √©poca revelan que Bismarck no ten√≠a en muy alta estima el talento pol√≠tico de sus iguales de la nobleza. Prusia carec√≠a de la clase social que hac√≠a pol√≠tica en Inglaterra. Al igual que otros muchos nobles, Bismarck dirigi√≥ sus ataques contra el absolutismo y contra la opini√≥n manifestada por Federico Guillermo I: "Concibo el poder comme un rocher de bronze".[39]

Cre√≠a que la revoluci√≥n saldr√≠a del funcionariado y de la clase media pretendidamente culta de las grandes ciudades. Atacaba con energ√≠a incansable la codicia de las capas sociales m√°s bajas y pensaba que el constitucionalismo era la f√≥rmula m√°s cara. Combat√≠a el matrimonio civil. Todas estas ideas evidenciaban una indudable influencia de Stahl,[41] cuyas teor√≠as sobre el Derecho p√ļblico hab√≠an causado una impresi√≥n muy honda en Federico Guillermo IV.

Primera sesión de la Asamblea Nacional Alemana en la Paulskirche. Su presidente era el barón Heinrich von Gagern, Litografía, 1848.

Su actitud en política interior determinó también en gran medida la posición de Bismarck con respecto a los planes alemanes de la Asamblea Nacional de Fráncfort. No la combatió, como con frecuencua se ha afirmado, porque rechazase sus concepciones sobre política interior. Bismarck, hombre de ideología prusiana y conservadora, no deseaba en absoluto que por entonces se solucionase la cuestión alemana. En los tiempos más bajos del poder prusiano hay ciertas manifestaciones de Bismarck en las que resuenan ecos de una política nacional. Pero dichas apreciaciones desaparecerán cuando la posterior evolución le permita a Bismarck cifrar de nuevo sus esperanzas en Prusia. Bismarck pretendía exclusivamente situar a Prusia a la altura de las grandes potencias, mientras que en política interior dedicaba todas sus energías a combatir la revolución. En su opinión, los planes de la Paulskirche apuntaba contra Prusia, intentando minar su posición y su base política.

El verdadero inter√©s por la cuesti√≥n alemana se despertar√° cuando la elecci√≥n de emperador en Fr√°ncfort provoque diferencias en Berl√≠n. Por entonces, Bismarck, como oposici√≥n a la "patra√Īa alemana", sol√≠a referirse una y otra vez a su acendrado prusianismo."¬°Prusianos somos, y pusianos queremos seguir siendo!",[42] exclam√≥ en cierta ocasi√≥n. Bismarck tampoco enjuiciaba desde una perspectiva nacionalista la suerte de Schleswig y Holstein, que tan profundas preocupaciones suscitaba en los ambientes pol√≠tico. para √©l, la lucha de los habitantes de Scheswig y Holstein significaba una sublevaci√≥n contra su leg√≠timo se√Īor, el rey de Dinamarca.[43]

Bismarck se oponía tajantemente a que el rey de Prusia aceptase su elección como emperador decidida por la Asamblea Nacional de Fráncfort. Además desconfiaba de las instituciones oficiales, que se habían dejado impresionar por la tramoya de la Paulskirche. En abril de 1849 opinaba que Prusia debía seguir siendo Prusia, ya que así estaría en condiciones de dar leyes a Alemania, dando a sus palabras un tono y un acento nuevos: "Si le preguntáis a cualquiera que hable alemán por la unidad alemana, os responderá que la desea; pero a mí, con esta constitución, no me parece en absoluto deseable".[43] En realidad, Bismarck sólo pretendía que reinara la armonía y la concordia entre los distintos Estados alemanes y rechazaba de plano cualquier política unificadora que limitara el poder y la autonomía de Prusia.[43]

As√≠ lo demuestra con especial claridad la oposici√≥n de Bismarck a la pol√≠tica de unificaci√≥n que llev√≥ a cabo el fallido intento de conseguir, gracias al gobierno prusiano, los objetivos en los que hab√≠a fracasado la Asamblea Nacional de Fr√°ncfort.[43] Bismarck combati√≥ al cabecilla de dicha tendencia unificadora (Joseph von Radowitz) con todos los medisoa a su alcance y lo convirti√≥ en blanco de sus burlas. Bismarck, que defend√≠a el nacionalismo prusiano como un factor espec√≠fico, tem√≠a que la monarqu√≠a prusiana desapareciera en la "hedionda agitaci√≥n revolucionaria que estaba sumiendo en el caos al sur de Alemania".[43] Bismarck a√ļn no hab√≠a o√≠do cantar a ning√ļn soldado alem√°n ¬ŅWas ist des Deutschen Vaterland? ("¬ŅQu√© es de la patria alemana?").[43] Y cuando un diputado liberal lo calific√≥ de hijo pr√≥digo de Alemania, Bismarck respondi√≥: "Mi casa paterna es Prusia, y yo ni la he abandonado ni la abandonar√© jam√°s".[44] Poco tiempo antes hab√≠a afirmado que hab√≠a que hablar al sentido com√ļn del hombre prusiano, no a los corazones alemanes, enfocando as√≠ la cuesti√≥n desde la perspectiva de la individualidad de Prusia y de belicismo en pol√≠tica interior, suponen la m√°s dura cr√≠tica a las aspiraciones alemanas de su tiempo.[44] Por entonces Bismarck no ten√≠a a√ļn conciencia de que la pol√≠tica prusiana era tan poco realista como la de los liberales. √Čl quer√≠a establecer una uni√≥n √≠ntima con Rusia, animado -como los Gerlach- en su fuero interno por la convicci√≥n de la solidaridad conservadora de las grandes monarqu√≠as.[43]

A decir verdad, ya en 1849 hay una serie de indicios que dejan de traslucir la superación por parte de Bismarck de sus rígidas ataduras a la política interior. En una carta dirigida a su esposa afirmaba que la cuestión alemana se resolvería por medio de la diplomacia o de las armas;[45] en uno de sus discursos opinó que Federico II el Grande no había fomentado la unificación política, sino "el rasgo más destacado del nacionalismo prusiano: el militarismo".[45]

√Čl sab√≠a que hoy, al igual que en los d√≠as de nuestros padrers, el sonido de la trompeta, invitando a los prusianos a alistarse en los ej√©rcitos de su soberano, conserva todos sus atractivos para los o√≠dos de las gentes de Prusia, ya que se trata de defender las propias fronteras o de buscar gloria y la grandeza de Prusia.

Federico, tras haber roto con Fr√°ncfort, pudo haber elegido unirse a su antiguo aliado, Austria, y asumir as√≠ el brillante papel que desempe√Ī√≥ el emperador de Rusia, es decir, aniquilar, aliado con Austria, al enemigo com√ļn, la revoluci√≥n. Tambi√©n habr√≠a podido, con el mismo derecho que ocup√≥ Silesia, imponer a los alemanes, despu√©s de rechazar la corona imperial que se le ofreci√≥ en Fr√°ncfort, una determinada constituci√≥n, aun a riesgo de desequilibrar con su espada el fiel de la balanza. Esto habr√≠a sido una pol√≠tica nacional prusiana, que habr√≠a dado a Prusia (en el primer caso en colaboraci√≥n con Austria, y en el segundo por s√≠ misma) el rango necesario para conseguir para Alemania la autoridad que merece en Europa. Estas palabras preludiaban sin sombra de duda el planteamiento pol√≠tico de problemas que predominar√≠an luego en los a√Īos cincuenta. En el mismo discurso lleg√≥ a afirmar que el "√°guila prusiana" deb√≠a extender sus "alas protectoras y dominar el espacio desde el Niemen inferior hasta las Donnersberge". Estas palabras constituyen el primer indicio de que Bismarck aspiraba a la hegemon√≠a de Prusia en el norte de Alemania.[46] Pero en conjunto, la posici√≥n de Bismarck no se diferenciaba con nitidez de la que manten√≠an sus amigos m√°s √≠ntimos (Leopold von Gerlach sobre todo): √©stos no quer√≠an restingirse exclusivamente al gran rey prusiano y se esforzaban por evitar una lucha con Austria en inter√©s de los objetivos comunes de pol√≠tica interior de ambas potencias.

A este respecto, Bismarck defendi√≥, el 3 de diciembre de 1850, el tratado preliminar de Olm√ľtz (firmado el mes anterior),[46] por el cual Prusia renunciaba a su pol√≠tica de unificaci√≥n y llegaba a un acuerdo con Austria, cediendo a las presiones de Rusia. El hecho supuso una seria derrota para la pol√≠tica prusiana. A pesar de todo, Bismarck defendi√≥ con habilidad y brillantez el acuerdo en el famoso discurso pronunciado ante la segunda C√°mara, de lo que quiz√° se puede deducir no era plenamente consciente de que, desde una perspectiva imperialista, tal suceso significaba una derrota para el Estado prusiano. M√°s tarde se justificar√≠a aduciendo que en aquella √©poca el ej√©rcito prusiano no estaba en condiciones de afrontar una guerra. Sin embargo, la verdadera raz√≥n de la actitud de Bismarck fue muy otra: por entonces estaba absorbido e influenciado por plasmar la solidaridad en pol√≠tica interior contra "la democracia negra, roja y oro", y dedic√≥ todos sus esfuerzos a mantener la paz.[46] La destituci√≥n de Radowitz le lleno de j√ļbilo. En las cartas que escrib√≠a a su esposa comparaba la patra√Īa alemana y la c√≥lera hacia Austria. Cre√≠a que la paz tambi√©n le interesaba a "nuestro partido". Los ej√©rcitos conservadores no deb√≠an aniquilarse entre s√≠; seg√ļn √©l, no era honorable "condenar con la palabra el camino de la revoluci√≥n y, sin embargo, seguirlo en la pr√°ctica".[46] Prusia y Austria, en pie de igualdad, deb√≠an reconciliarse entre s√≠ a expensas de los estados m√°s peque√Īos.

A pesar de las poderosas ataduras que la política interior le imponía a su concepción de la política exterior, el discurso contiene formulaciones divergentes con las teorías sobre política exterior de sus amigos conservadores:

La √ļnica base sana de un gran Estado -que marca dem√°s diferencias esenciales con los estados menores- es el ego√≠smo estatal y no el romanticismo; no es, por tanto, digno de un Estado poderoso luchar por una causa distinta a sus propios intereses.[47]

Para un estadista es muy fácil llamar a la guerra, pronunciar discursos enardecidos y "confiar al mosquetero, que se desangra sobre la nieve, la obtención o no de la victoria y la gloria para su sistema. Sí, nada más fácil para el estadista, pero ¡ay de aquel que en estos tiempos no halle motivos plausibles para emprender una guerra".[48] Bismarck se oponía a la calificación de Austria como país extranjero,[48] y de hecho llamaba a su monarca heredero de una larga serie de emperadores alemanes.

Extra√Īa modestia la que nos obliga a no considerar a Austria una potencia alemana. La √ļnica raz√≥n que se me ocurre es que Austria tiene suerte de dominar zonas extranjeras que en la antig√ľedad fueron sometidas por las armas alemanas.[49]

Esta declaración de Bismarck se ha interpretado, erróneamente, en sentido pangermanista;[50] sin embargo, su concepción estaba en clara oposición a la situación entonces imperante: Austria era un Estado cuyo rasgo fundamental no era el estar habitada por población alemana, sino su carácter de gran potencia que había blandido a menudo y con éxito la espada alemana.[48]

Esta serie de ideas, sin embargo, permanec√≠an a√ļn englobadas dentro de la espinosa cuesti√≥n de la pol√≠tica interior. El honor prusiano pasaba por rehusar cualquier tipo de uni√≥n contra natura con la democracia. Austria y Prusia eran las dos potencias protectoras, con iguales derechos, de Alemania. Bismarck todav√≠a cre√≠a por entonces en la aut√©ntica igualdad de ambas potencias y estaba dispuesto a conseguirla de facto a costa de los estados alemanes m√°s peque√Īos.[48] Cuando poco despu√©s fue nombrado embajador del Parlamento de Fr√°ncfort, acudi√≥ all√≠ consider√°ndose amigo de Austria. Ya en 1849 hab√≠a arrendado su patrimonio familiar y ya se hab√≠a trasladado a Berl√≠n. As√≠ pues, al llegar la tormentosa √©poca revolucionaria, Bismarck hab√≠a renunciado a su profesi√≥n de hidalgo campesino.[48]

Embajador en Fr√°ncfort, San Petersburgo y Par√≠s (1851 ‚Äď 1862)

Bundestag en Fr√°ncfort

El Palacio de Thurn und Taxis en Fráncfort del Meno, sede del Bundestag donde Bismarck participó durante su vista a Fráncfort, lugar donde también tuvo muchas "críticas problemáticas" que harían más tarde que se retirara del lugar y viajara a San Petersburgo.[51]

En 1851 Bismarck se convirti√≥ en embajador ante la Dieta de Fr√°ncfort;[51] en ese momento era el cargo m√°s relevante de la diplomacia prusiana, y as√≠ lo reconoci√≥ el mismo Bismarck. El nombramiento de una persona carente de preparaci√≥n en el terreno diplom√°tico para ocupar semejante puesto constitu√≠a un hecho extraordinario.[B]La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias. La propuesta hab√≠a partido de Leopold von Gerlach, que ve√≠a en Bismarck el eterno luchador contrarrevolucionario aliado con Austria. Bismarck march√≥ a Fr√°ncfort, seg√ļn sus propias palabras, en estado de "virginidad pol√≠tica".[51]

Durante los primeros momentos, sus ideas sobre pol√≠tica interior permanecieron invariables con respecto a las que hab√≠a mantenido en la √©poca de 1848.[51] Hasta 1852 sigui√≥ perteneciendo a la segunda C√°mara prusiana, y en ella desarroll√≥ una lucha radical y muy personal. Ese mismo a√Īo una discusi√≥n pol√≠tica con el destacado liberal Von Vincke desemboc√≥ incluso en un duelo sin consecuencias. Como en el pasado, Bismarck se declaraba partidario de los Junkers[C]La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias. y criticaba el sistema constitucional; es m√°s: en una ocasi√≥n lleg√≥ a decir que el pueblo prusiano har√≠a volver al redil de la obediencia a las grandes ciudades, "aunque para ello tuviera que borrarlas del mapa".[51] Estas palabras le valieron el calificativo de "aniquilador de ciudades".[52] Por otro lado, condenaba sin cesar el absolutismo, equipar√°ndolo a la burocracia liberal. Al recibir su nombramiento de embajador en Fr√°ncfort, Bismarck lleg√≥ a burlarse de s√≠ mismo afirmando: "Mi conversi√≥n en consejero privado es una iron√≠a con la que Dios me castiga por haber hablado mal de los consejeros privados".[51]

El príncipe Klemens von Metternich, que se vio obligado a dimitir como canciller austríaco en 1848. Poco después fue visitado por Bismarck en Fráncfort como parte de su "nombramiento en el Bundestag" llegando a tomar distintos acuerdos políticos y diplomáticos como lo haría más tarde con Napoleón III. Sin embargo, algunas veces también lo hizo por motivo de aburrimiento.[53]

A su llegada a Fráncfort, Bismarck creía en la igualdad de derechos entre Austria y Prusia. Desde la época de los Hohenstaufen nunca había gozado Alemania de tanto prestigio. Pero este juicio no tardaría en modificarse, a consecuencia de la asistencia a las sesiones del Bundestag: en él las discusiones versaban sobre temas intrascendentes, y Bismarck hablaba de la charlanatería y presunción de sus inteligentísimos miembros, que todo lo reducían a agua de borrajas; criticaba la vida social de Fráncfort, la afición desmedida de los diplomáticos por el baile y los rasgos burgueses de la sociedad de aquella ciudad. Bismarck se veía obligado a bailar el rigodón con las esposas de sus proveedores, pero al menos "la gentileza de tales damas me hacía olvidar la amargura por las desorbitadas facturas y malos géneros que me proporcionaban sus maridos".[53] Era el típico orgullo del Junker frente a la sociedad burguesa de una antigua ciudad imperial carente de nobleza cortesana. A pesar de todo, al principio Bismarck se sentía muy a gusto, hasta el punto de confesar a Gerlach en una carta que "en Fráncfort vivía como Dios".[54]

El problema fundamental para el nuevo embajador lo constituyó la actitud a adoptar frente a Austria, fruto en buena parte del representante de Prusia ante el Bundestag.[54] Antes de 1848, Austria había evitado vencer por la fuerza de los votos a la segunda gran potencia alemana, a pesar de que durante la época de Metternich la superioridad de Austria era, en este terreno, indiscutible. Al iniciarse su estancia en Fráncfort del Meno, Bismarck había visitado al ex canciller Metternich en su palacio de Johannisberg;[54] al parecer, ambos estadistas se entendieron a las mil maravillas. Metternich censuraba también la actitud de su sucesor, Schwarzenberg, que recalcaba la supremacía austríaca. A partir de 1848, tras la elección del emperador, los políticos austríacos veían en Prusia a un rival y deseaban relegarla a un segundo plano. Bismarck pronto alzó su voz contra el desconsiderado gobierno de la mayoría, que acabaría por arruinar la Confederación. Se daba cuenta de que, contrariamente a sus propias ideas, Austria no tenía intención de reconocer la igualdad de derechos de Prusia, de modo que el primer objetivo de Bismarck en Fráncfort se centró en batallar por la igualdad, utilizando todos los medios a su alcance.[55] A raíz de este comportamiento el embajador ruso comparó la actuación de Bismarck con la de los estudiantes. Para sus colegas, la rudeza de métodos del joven embajador prusiano evidenciaba una falta de auténtica educación diplomática. Bismarck abogó por la igualdad ante el ministro plenipotenciario de Austria conde Thun, en ocasiones empleando medios visiblemente drásticos.

En el fondo, el motor de la actividad de Bismarck en el Bundestag fue la lucha por la igualdad y no la preparación del terreno para dirimir la hegemonía en Alemania. A finales de noviembre, las diferencias entre Thun y Bismarck se habían ahondado, y el segundo informaba a Berlín:

Thun hablaba y hablaba dejando traslucir su fanatismo pangermanista; yo aducía que la existencia de Prusia, y más después de la reforma, era un factum ciertamente fastidioso, pero también inmodificable; argumenté que teníamos que partir de hechos y no de ideales, y le rogué que meditara si los resultados que Prusia iba a alcanzar por caminos tortuoso podrían compensar las ventajas de la alianza prusiana; porque una Prusia que -con su propias palabras- "renunciaba a la herencia de Federico el Grande", para entregarse de lleno a su verdadero destino providencial de chambelán del imperio, no perjudicaría en Europa, y antes de aconsejar yo a mi país una política semejante, la cuestión tendría que dirimirse por la fuerzas de las armas.[55]

Thun compar√≥ a Prusia con un hombre al que le hubiera tocado el primer premio de la loter√≠a y pretendiese que el acontecimiento se repitiese cada a√Īo. Bismarck respondi√≥ que si as√≠ pensaba Viena, Prusia tendr√≠a que volver a jugar a la loter√≠a.[55] Fue √©sta la primera vez que Bismarck baraj√≥ la posibilidad de una confrontaci√≥n con Austria, pese a ser consciente de que reinando Federico Guillermo IV esa pol√≠tica era descabellada. Quiz√° lo que m√°s le molest√≥ de las palabras de Thun fue advertir que escond√≠an, en el fondo, una gran verdad. En a√Īos posteriores aplicar√≠a a veces a Prusia la cita de Goethe: "Hemos venido a menos sin apenas darnos cuenta".[56]

En aquella √©poca, Bismarck ni quiso ni contribuy√≥ a la ruptura con Austria. La postura de dicha naci√≥n se deb√≠a, seg√ļn √©l, a su propia situaci√≥n interna. Sin embargo, no tard√≥ en darse cuenta de que la federaci√≥n era un simple freno para la pol√≠tica prusiana y en consecuencia comenz√≥ a recomendar una pol√≠tica de independencia. En una carta a su hermana escrib√≠a que el famoso lied de Heine:

O Bund, du Hund, du bist nicht gesund![56] ¡Ay! Confederación, perra, estás enferma!

Pronto se convertiría por decisión unánime de los alemanes en himno nacional. Bismarck pensaba que las exigencias prusianas debían ser satisfechas mediante pactos individuales "dentro del ámbito geográfico que la naturaleza nos ha destinado".[56] A Gerlach le informó de las diferencias con Austria, "gracias a las cuales tarde o temprano se irá a pique el carro de la Confederación, en el cual el caballo prusiano tira hacia adelante mientras el austríaco lo hace hacia atrás".[56] En este sentido, Bismarck obró con absoluta coherencia: al negociar los derechos de la prensa, consiguió que no se persiguieran los ataque a la estabilidad de la Federación. Con marcada ironía llegó a afirmar que esas circunstancias a la prensa libre le entusiasmaban. Bismarck criticaba con dureza el egoísmo político de los Estados alemanes que perseguían una política alemana, buscando en realidad su propio interés.[57] Más tarde, siendo canciller del imperio, se comportaría de modo similar y hablaría del abuso de la palabra de Europa por parte de las grandes potencias.[56] Bismarck fue siempre un abierto partidario de defender los intereses del propio Estado, pero también es verdad que presupuso en los demás la misma actitud.

Durante su estancia en Fráncfort, Bismarck desplegó una frenética actividad informativa, que abarca desde escritos oficiales hasta citas privadas. Con toda seguridad no debió de ser un oponente fácil para los austríacos, y por los informes de éstos se sabe que sus manifestaciones no siempre coincidían en el tono con las informaciones que, como embajador, enviaba a sus superiores. La postura de Bismarck era muy sincera y veraz,[58] pero ya entonces desconcertaba a sus interlocutores precisamente por su expresiva franqueza. El estadista inglés Disraeli avisó en cierta ocasión: "cuidado con ese hombre, porque quiere poner en cierta práctica lo que dice".[56] El propio Bismarck se quejó una vez de lo dificultoso que resultaba convercer a los austríacos de la falsedad de la teoría (basada en tradiciones ya obsoletas) de la mentira como factor consustancial a la diplomacia.

Grabado de la Guerra de Crimea, entre el Imperio ruso dirigido por los Romanov y la alianza del Reino Unido, Francia, el Imperio otomano (al que apoyaban para evitar su hundimiento y el excesivo crecimiento de Rusia) y el Reino de Piamonte y Cerde√Īa, que se desarroll√≥ entre 1853 a 1856. √Čste conflicto para Bismarck despert√≥ una gran preocupaci√≥n ya que no quer√≠a que Alemania, y sobre todo, Prusia, cargaran ninguna acci√≥n que se lamentar√≠a el pa√≠s contra el Imperio Ruso.[59]

Durante su etapa de Fr√°ncfort, Bismarck sab√≠a que su marcado "prusianismo" no hallar√≠a eco alguno en Federico Gullermo IV, as√≠ como que tampoco ser√≠a ministro durante su reinado. Posteriormente dir√≠a que dicho monarca le hab√≠a exigido una obediencia ciega: "Ve√≠a en m√≠ un huevo que √©l mismo hab√≠a puesto y que empollaba, de modo que a la hora de las diferencias, pensaba siempre que el huevo quer√≠a ser m√°s listo que la gallina".[60] En otro pasaje escribe: "¬°Ay!¬°Ojal√° pudiera uno obrar seg√ļn su libre albedr√≠o! Sin embargo, heme aqu√≠ malgastando mis fuerzas a las √≥rdenes de un se√Īor al que s√≥lo cabe obedecer acudiendo a la religi√≥n".[59] Este estado de √°nimo explica tambi√©n por las preocupaciones que suscitaba en Bismarck la pol√≠tica prusiana durante la guerra de Crimea.[59] Bismarck abog√≥ con firmeza para que su pa√≠s no emprendiera acci√≥n alguna contra Rusia:

Me produciría una profunda inquietud que, ante la posible tormenta, buscásemos protección acoplando nuestra hermosa y marinera fragata al viejo y carcomido esquifre de Austria. Nosotros somos mejores nadadores que ellos y además un aliado muy deseable para cualquiera.[59]

Las grandes crisis generaban la borrasca que impulsaba el auge de Prusia.

Durante la guerra de Crimea, los representantes de los Estados centrales en el Bundestag coincidían con la política emprendida por Bismarck de no dejarse arrastrar por Austria a un conflicto. De cualquier forma, en Bismarck esta perspectiva confluía con su deseo de desvincularse de Rusia y Austria, que antes de la guerra de Crimea socavaban la posición de Prusia. Bismarck esperaba una agudización de la oposición entre Austria y Rusia, hecho que constituía un requisito previo para que Bismarck lograra los éxitos políticos en la fase de creación del imperio. Ya que durante la guerra de Crimea trabajó con todas sus fuerzas para que Prusia no se enfrentara con Rusia.[59]

Dentro de ese contexto, Bismarck no se cansaba de atacar el blando romanticismo pol√≠tico de Federico Guillermo IV, al mismo tiempo que acentuaba su oposici√≥n a los gobernantes austr√≠acos de su tiempo.[59] Cuando al finalizar el conflicto de Crimea, Prusia no fue invitada a la Conferencia de Par√≠s, Bismarck mont√≥ en c√≥lera y compar√≥ su estado de √°nimo con el de la primavera de 1848.[59] Poco despu√©s avis√≥ en un amplio informe de que Austria era el √ļnico estado ante el que Prusia podr√≠a sufrir una derrota o una victoria duraderas.[D]La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias.

Carlos Luis Napole√≥n Bonaparte (Par√≠s, 20 de abril de 1808 ‚Äď Inglaterra, 9 de enero de 1873), tambi√©n conocido como Napole√≥n III, mantuvo contacto con el estadista Bismarck durante la estancia de √©ste en Fr√°ncfort viajando a Par√≠s. Bismarck se entrevist√≥ m√°s de dos veces con el monarca franc√©s manteniendo contacto pol√≠tico y diplom√°tico en Francia. Esto provoc√≥ el enojo de Gerlach lo que condujo a una disputa sobre las directrices pol√≠ticas que determinar√≠an la situaci√≥n interna. A√ļn as√≠, Bismarck mantuvo su punto de vista neutral sobre Napole√≥n III argumentando que era m√°s anodino y banal de lo que el mundo pensaba, contrario a lo que Gerlach supon√≠a.[61] [62]

En realidad Bismarck no deseaba por entonces provocar guerra alguna, sobre todo porque sab√≠a que eso era imposible reinando Federico Guillermo IV. No obstante, era plenamente consciente de que alguna vez habr√≠a que afrontar ese combate generado por los problemas del dualismo alem√°n, y por eso las palabras de Bismarck[63] no hablan de la desaparici√≥n de la regulaci√≥n del dualismo alem√°n, al contrario que otras interpretaciones err√≥neas. En una carta dirigida a su amigo Gerlach, Bismarck exige una delimitaci√≥n de las esferas de influencia en Alemania con una l√≠nea de demarcaci√≥n geogr√°fica o pol√≠tica.[61] As√≠ al menos una guerra como la de los siete a√Īos aclarar√≠a las relaciones entre Prusia y Austria.

La Austria amiga había devenido en el incondicional enemigo Habsburgo, por lo que se estaba perdiendo la esperanza de que la situación cambiara con una política interior austríaca distinta. Prusia seguiría siendo siempre lo "suficientemente poderosa como para dejarle a Austria la libertad de movimientos que ambiciona. Nuestra política no tiene otro campo de maniobras que Alemania[...] Nosotros nos quitamos el uno al otro de la boca el aire que respiramos, uno tiene que retroceder, ya sea voluntariamente u obligado por otro".[61] De todos modos, estas palabras no quieren decir que Bismarck se aventurara por el camino que iniciaría más tarde, en 1866. La expresión del dualismo milenario, vaga e imprecisa y retrotraída demasiado atrás en el tiempo, emana del contraste entre la Alemania del norte y la del sur, entre la protestante y la católica. Bismarck no pretendía eliminar el dualismo, sino poner en hora el reloj del progreso.[62] A este respecto, Bismarck era consciente de que la Alemania del norte era una zona de influencia de Prusia. Esta nación no estaba todavía fijada, y así lo demostraba una simple ojeada al mapa. En esta situación, Bismarck pensó incluso en establecer contactos políticos con la Francia de Napoleón III. Otras potencias creían que Prusia y Francia no podrían converger jamás, y esto debilitaba la posición de Prusia. Bismarck visitó dos veces París desde Fráncfort para entrevistarse con Napoleón, y tuvo la impresión -justa por lo demás- de que el sobrino del gran Napoleón era más anodino y banal de lo que el mundo suponía.[61] [62]

Los contactos de Bismarck con Napole√≥n provocaron una famosa disputa con Gerlach sobre unas directrices pol√≠ticas determinadas por la situaci√≥n interna. Para Gerlach, Napole√≥n representaba el fermento revolucionario y en consecuencia cualquier tipo de negociaci√≥n con √©l supon√≠a una acci√≥n diab√≥lica. Al rev√©s que su amigo Bismarck, Gerlach pensaba que las convicciones sobre pol√≠tica interior carec√≠an de relevancia en el campo de la pol√≠tica exterior. De Francia √ļnicamente le interesaba su reacci√≥n frente a Prusia.

Por lo que a personas y potencias extranjeras concierne, yo no puedo justificar las simpat√≠as o antipat√≠as, ni admito las de los dem√°s, porque no me lo permite el sentido del deber en el servicio exterior de mi pa√≠s. De ah√≠ arranca el embri√≥n de la infidelidad hacia el se√Īor o el pa√≠s al que se sirve.
Gerlach[64]

Gerlach se defend√≠a as√≠ de la acusaci√≥n bonapartista. √Čl era prusiano y en pol√≠tica exterior su ideal se basaba en una absoluta carencia de prejuicios, en la independencia a la hora de enjuiciar la aversi√≥n o predilecci√≥n por Estados extranjeros. Napole√≥n no era el representante exclusivo de la revoluci√≥n, pues por doquier surg√≠an individuos que hund√≠an firmemente sus ra√≠ces en el sustrato revolucionario.

Muchas de las concepciones que usted menciona en su carta están ya periclitadas, y sin embargo nos hemos acostumbrado a ellas; el hecho no debe maravillarnos, al igual que tampoco nos maravilla esa serie de prodigios durante las veinticuatro horas del día; debemos impedir, en consecuencia, la aplicación del concepto de "prodigio" a fenómenos que en sí no son más asombrosos que el nacimiento y la vida cotidiana del hombre.
Bismarck[65]

Con esta argumentación Bismarck rompe con la ideología en el fondo determinista de su amigo Gerlach y, por ende, con la del monarca prusiano: "Debemos gobernar ateniéndonos a la realidad y no a la ficción".[65] [E]La plantilla {{Note label}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias. En su transcurso, Bismarck no abjuró de su concepción del mundo monárquico-conservadora y protestante, aunque se negó en redondo a cimentar en ella una política exterior muy limitada en el plano teórico.[62] [65] Sus ideas sobre la política exterior sufrieron una evolución -no siempre tenida en cuenta- que por entonces se imponía ya por toda Europa. Hasta Rusia abandonó la política de principios que había desembocado en su alianza con Austria.

Anton von Prokesch-Osten (10 de diciembre de 1795 en Graz, † 26 de octubre de 1876 en Viena) fue uno de los grandes rivales de Bismarck, Prokesch reafirmó lo dicho por Rechberg de que Bismarck nunca estaba dispuesto a someterse en los dictados más altos del gobierno conservador: "A un ángel que bajase del cielo le impediría el paso si no portara una escarapela prusiana; sin embargo, y muy a su pesar, le tendería la mano al mismo diablo si éste fuese capaz de procurar un pueblo alemán al Estado prusiano".[65]

Bismarck no abrig√≥, en ning√ļn momento de la disputa, la intenci√≥n de romper con Gerlach,[65] y de hecho en una de sus cartas le confesaba que estaba dispuesto a transigir y reparar la injusticia, si le demostraba que su posici√≥n era equivocada.[62] [F]La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias. Gerlach opinaba, sin embargo, que el talante abierto de su oponente era pura ret√≥rica; el comportamiento de Bismarck en Fr√°ncfort y sus consejos a Berl√≠n adquir√≠an paulatinamente tintes m√°s en√©rgicos;[65] lleg√≥ a rechazar de manera tajante una convergencia t√°cita con Austria. Un representante de esta √ļltima potencia calific√≥ una de sus conversaciones con Bismarck con los adjetivos "miserable y apenas cre√≠ble".[65] El conde Rechberg, interlocutor austr√≠aco de Bismarck, afirmaba en 1862:

Si el se√Īor Bismarck fuera ducho en las lides diplom√°ticas, ser√≠a uno de los grandes estadistas de Alemania, si no el primero; es valiente, firme, ambicioso, fogoso, pero incapaz de sacrificar sus ideas preconcebidas, sus prejuicios o sus ideas partidarias a cualquier principio de orden superior; carece por completo de mentalidad pol√≠tica pr√°ctica. √Čl es un hombre de partido en el m√°s estricto sentido de la palabra.[62]

Rechberg ya no se recataba en afirmar que Bismarck no parec√≠a dispuesto a someterse a los dictados superiores de una pol√≠tica gubernamental conservadora: Prokesch, otro de los oponentes de Bismarck lo reafirmar√≠a m√°s adelante, en Fr√°ncfort, con mayor contundencia. Prokesch, por tanto, percib√≠a con claridad meridiana la esencia prusiana, el prusianismo subyacente a la actitud de Bismarck, cosa que este √ļltimo nunca neg√≥; critic√≥ adem√°s con dureza el enga√Īo mutuo de la gente merced a la "mentira sistematiza" que facultaba a cualquiera para hablar de sacrificarse en pro de Alemania en vez de reconocer la persecuci√≥n del propio inter√©s.

Al concluir la guerra de Crimea, Austria qued√≥ bastante aislada en el exterior. La Santa Alianza -y as√≠ lo constat√≥ Bismarck con aire satisfecho- hab√≠a muerto.[66] De todos modos, dos hechos coartaban la libertad de acci√≥n de Prusia: la enfermedad del rey Federico Guillermo IV y el no establecimiento de la regencia hasta 1858, que proporcionar√≠a al futuro rey Guillermo la libertad de acci√≥n pol√≠tica. La nueva orientaci√≥n, que en principio abrigaba el pr√≠ncipe regente, rest√≥ a Bismarck apoyos en Berl√≠n.[66] El regente habl√≥ del futuro canciller con escasa simpat√≠a, y su esposa Augusta lo odiaba desde 1848. El programa de las conquistas morales de Prusia en Alemania estaba en franca oposici√≥n al tono utilizado por Bismrck en Fr√°ncfort. A pesar de todo, este √ļltimo intent√≥ ejercer una constante influencia en Berl√≠n para conseguir sus objetivos pol√≠ticos,[62] [66] y entre otros asuntos insiti√≥ en que Prusia, si mostraba una actitud liberal, podr√≠a fijarse metas tan amplias que Austria ser√≠a incapaz de aceptar; no obstante, se guardar√≠a muy mucho de provocar a Prusia con m√©todos propagand√≠sticos liberalizadores para ganarse as√≠ las simpat√≠as nacionales de Alemania.[62] A Prusia no le costar√≠a grandes esfuerzos neutralizar a Austria en este terreno.

La Santa Alianza fue una uni√≥n realizada entre el emperador Francisco I de Austria, el rey Federico Guillermo III de Prusia, y el zar Alejandro I de Rusia el 26 de septiembre de 1815. Aunque se trataba de un acto de naturaleza pol√≠tica, con el caudillismo, el contenido del pacto era fundamentalmente religioso. Los tres monarcas declararon su firme resoluci√≥n de utilizar como √ļnica regla de su gobierno, tanto en asuntos internos como externos, los principios de la religi√≥n cristiana: justicia, amor y paz. Como consecuencia, los gobernantes declararon su mutua fraternidad, por medio de la cual, no solamente se apoyar√≠an entre s√≠, sino que se abstendr√≠an de guerrear, y guiar√≠an sus asuntos y sus ej√©rcitos en la misma forma. Sin embargo, tras la guerra de Crimea, seg√ļn palabras de Bismarck, la alianza desapareci√≥.[66]

A finales de marzo de 1858, Bismarck present√≥ al pr√≠ncipe Guillermo un extenso memor√°ndum conocido como el "Librito del se√Īor Bismarck",[66] que no debi√≥ de impresionar demasiado al regente, en el improbable caso de que llegara a leer sus prolijos argumentos. El memor√°ndum revelaba con especial claridad la concisi√≥n expresiva de Bismarck, su aptitud para las met√°foras y comparaciones certeras y su estilo depurado.[62] Para Bismarck, la identificaci√≥n entre el Bundestag y Alemania era una pura ficci√≥n:

Los intereses de Prusia coinciden por entero con los de la mayoría de los países pertenecientes a la Confederación, excepto Austria, y no con los de los gobiernos de dichos países, y nada más alemán que el desarrollo de los intereses particulares de Prusia bien entendidos.[66]

Exigía la independencia de la política prusiana y aventuró la idea de utilizar las instituciones liberales en favor de Prusia y contra Austria y la Confederación.[62] En marzo de 1859 afirmó, en el curso de una conversación, que el pueblo alemán era el mejor aliado de Prusia;[66] Bismarck quería negociar con los estados alemanes al margen de la Confederación, igual que ocurrió otrora con la Unión Aduanera Alemana.[67] Más tarde exigió al primer ministro de Prusia que expusiera a la luz del sol, para que la gente conociera, las plantas del invernadero de la política de la Confederación; manifestó incluso que hasta en la cuestión de Schleswig-Holstein cabría adoptar una actitud más acorde con la idiosincrasia nacional.[67]

Dado que el regente pretend√≠a una pol√≠tica de buenas relaciones con Austria, tales sugerencias cayeron en saco roto en Berl√≠n. Desde la formaci√≥n del gabinete de la nueva era la posici√≥n de Bismarck en Berl√≠n se hab√≠a debilitado. Su comportamiento en Fr√°ncfort le hab√≠a granjeado el odio de los pol√≠ticos austr√≠acos y de los Estados centrales. Su t√°ctica chocaba frontalmente con el intento regente de efectuar conquistas morales en Alemania. Por entonces, Bismarck no gozaba pr√°cticamente de ninguna simpat√≠a entre los representantes de los dem√°s Estados alemanes. Al fin, la influencia de la diplomacia austr√≠aca logr√≥ el traslado del inc√≥modo embajador ante el Bundestag, hecho que Bismarck juzg√≥ una derrota de su propia pol√≠tica.[62] [68] A pesar de que se le nombraba embajador en San Petersburgo, considerado el cargo m√°s relevante de la diplomacia prusiana, Bismarck no habl√≥ de que quer√≠an silenciarlo junto al Neva.[62] El ausnto fue, para √©l, una pu√Īalada trapera;[62] de hecho el embajador austr√≠aco en Berl√≠n se enter√≥ del traslado antes que el propio interesado.[68] Bismarck consider√≥ este hecho, muy acertadamente, como una victoria de la pol√≠tica de Austria, pues lo arrancaba de su verdadera tarea. En la sesi√≥n de despedida de la Dieta de Fr√°ncfort, Bismarck renunci√≥ a las habituales observaciones fraseol√≥gicas caracter√≠sticas de tales ocasiones,[62] con lo que el embajador presidencial austr√≠aco no pudo pronunciar su proyectado discurso de despedida a Bismarck.[68]

Este, durante sus √ļltimos d√≠as de estancia en Fr√°ncfort , se reuni√≥ a menudo con el embajador italiano,[68] hecho que provoc√≥ una enorme inquietud ante la guerra que se avecinaba entre Austria por un lado y Francia e Italia por el otro. En mayo de 1859, Bismarck escrib√≠a al edec√°n del regente:

Dada la situación actual, tenemos de nuevo seguro el primer premio, si dejamos que Austria y Francia se desgasten en la guerra y luego nos encaminamos al sur con todas nuestras tropas, arrancamos los postes fronterizos y los clavamos de nuevo en el lago de Constanza o bien en la zona donde cesa el predominio del protestantismo.[68]

Seg√ļn √©l, los habitantes de tales territorios se pondr√≠an de buen grado al lado de Prusia antes que a favor de sus gobiernos anteriores, m√°xime si el regente cambiaba la denominaci√≥n de reino de Prusia por el de reino de Alemania. En este aspecto Bismarck subvaloraba las fuerzas antag√≥nicas de los territorios protestantes y limitaba su plan de trasladar las fronteras respetando el sur cat√≥lico.[62] [68] Si Baviera resultaba un pez demasiado gordo para ese anzuelo, pod√≠a dej√°rsela salir. En resumen: en aquella √©poca, Bismarck, al igual que Ferdinand Lassalle, deseaba aprovechar la guerra entre Francia y Austria como arma arrojadiza contra la potencia de los Habsburgo.[62] Anteriormente, Bismarck ya hab√≠a dejado dicho que las grandes crisis generaban el clima propicio para que Prusia emprendiera una pol√≠tica expansionista.[68] A pesar de todo, Bismarck, de haber dirigido los rumbos exteriores de su pa√≠s, dif√≠cilmente hubiera seguido la pol√≠tica expuesta en esa carta privada. Por otro lado, la misiva revela sin ambages su meta final, panprusiana y protestante.[62] [69] Bismarck no aspiraba en absoluto a fijar las fronteras de un Estado alem√°n reducido. Incluso en 1866 la limitaci√≥n del expansionismo prusiano al norte de Alemania y a la zona de predominio protestante habr√≠an de desempe√Īar un papel de primera magnitud. A pesar de todo, la carta refleja fielmente la evoluci√≥n de Bismarck, que de aliado de Austria pasa a ser su m√°s enconado opositor y muestra al mismo tiempo la superaci√≥n de cualquier pol√≠tica expancionista r√≠gida y cerrada en s√≠ misma.[69] La advertencia de no colocarse frente a Rusia, ya no merec√≠a cr√©dito en el interior. No obstante, en el plano pol√≠tico, la evoluci√≥n personal de Bismarck se enriquecer√≠a con nuevas experiencias fuera del reducido escenario de Fr√°ncfort del Meno , y ser√≠a consecuencia directa de su nombramiento como embajador de Prusia ante la corte de San Petersburgo.[62] [G]La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias.

Embajador en San Petersburgo

San Petersburgo durante la estancia de Otto von Bismarck
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San Petersburgo (en ruso: –°–į–Ĺ–ļ—ā-–ü–Ķ—ā–Ķ—Ä–Ī—É—Ä–≥, AFI: [sankt p ≤…™t ≤…™rňąburk], Sankt Peterburg) fue la segunda ciudad visitada por Otto von Bismarck durante su trabajo como embajador de Prusia[69] (que en ese tiempo era un cargo, para el pueblo prusiano, de alta talla).[70] [71] Durante su visita a San Petersburgo, a Bismarck, le impresion√≥ la ciudad debido a su gran mano de obra, su sociedad, su econom√≠a, su cultura y sobre todo su milicia (durante el siglo XIX, el poder ruso era uno de los m√°s ejemplares junto con el Reino Unido).[69] Sin embargo, durante su estancia como embajador en San Petersburgo, Bismarck estuvo en cap√≠tulos de enfermedades muy graves las cuales afectaron su salud significativamente. En marzo de 1862, por orden del rey Guillermo, Bismarck abandon√≥ San Petersburgo y se le orden√≥ trasladarse en abril a Par√≠s donde deber√≠a continuar su trabajo como embajador del pueblo prusiano, no obstante, m√°s que trabajo, los meses siguientes en Par√≠s fueron como vacaciones para el estadista alem√°n que procuraba ser Ministro de Alemania.[72]

Bismarck lleg√≥ a San Petersburgo a fines de marzo del a√Īo 1859. La ciudad en un principio le caus√≥ una impresi√≥n muy grata: "Lo √ļnico que me saca de quicio es no poder fumar por la calle".[69] [70] [H]La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias. En San Petersburgo, Bismarck fue recibido por la familia real con los brazos abiertos.[69] Una larga enfermedad interrumpi√≥ sus actividades.[70] Adem√°s permaneci√≥ fuera de dicha ciudad, concretamente en Berl√≠n, durante casi un a√Īo esperando su nombramiento como ministro.

En los primeros meses de estancia en San Petersburgo, Bismarck, al igual que había durante la guerra de Crimea, centró todos sus esfuerzos en impedir una intervención de Prusia en favor de Austria,[69] [70] consiente de que Rusia no lo toleraría. Prusia, pensaba, no era lo bastante rica como para agotar sus recursos en guerras "que en nada nos benefician".[62] [70] Hablaba también de la posibilidad de aprovechar la situación creada para desgajarse de la Confederación:

A mi entender, las relaciones de Prusia con la Confederación constituyen una lacra para nuestro país, que tarde o temprano tendremos que curar ferro et igni, si no aprovechamos la estación propicia para emprender el tratamiento oportuno.[69]

Bismarck predicaba el apartamiento del Bundestag, dominado por Austria y los Estados centrales, pero por otro lado aceptaba con resignación la política exterior de su país[70] :

Seguiremos siendo una tabla a la deriva surcando nuestras propias aguas, empujada de un lado a otro por vientos extranjeros, y ¡Qué vientos!: mezquinos y hediondos.[73]

En aquella √©poca, Bismarck se defend√≠a de los continuos ataques que le dirig√≠a la prensa,[73] recrimin√°ndole su mezquina concepci√≥n de la pol√≠tica exterior. A √©l, sin embargo, le parec√≠a honroso ser temido por los enemigos de Prusia,[62] y rechazaba el reproche que le hac√≠an de querer entregar a los franceses la orilla izquierda del Rin.[70] En una √ļltima pol√©mica con Leopold von Gerlach, Bismarck justific√≥ su juicio sobre Napole√≥n III, aduciendo que no se le deb√≠a conceder demasiada importancia. para √©l, la pol√≠tica prusiana deb√≠a atender a criterios de pragmatismo pol√≠tico.[62] Cierto que no deseaba una alianza con Francia, pero tampoco hab√≠a que desechar esa posibilidad, "pues no se puede jugar al ajedrez cuando a uno le han prohibido de antemano 16 de las 64 casillas".[73] Cre√≠a √ļtil para la pol√≠tica prusiana la creaci√≥n de un Estado italiano, sustentando as√≠ una opini√≥n antag√≥nica a la de sus amigos conservadores. En diciembre de 1860 escrib√≠a al ministro:

Por lo que respecta a la pol√≠tica interior de mi pa√≠s, soy, por convicci√≥n y por pragmatismo, am√©n de por costumbre, tan conservador como me permite mi monarca y due√Īo y se√Īor, y ser√≠a capaz de ir hasta la Vend√©e incluso por un rey con cuya pol√≠tica estuviese en desacuerdo; pero s√≥lo por mi rey. Sin embargo, en lo concerniente a las relaciones con los dem√°s pa√≠ses, yo no reconozco compromiso alguno basado en los principios; yo contemplo su pol√≠tica √ļnicamente a la luz de la utilidad que tiene para mi pa√≠s.[74]

En septiembre de 1861, Bismarck critic√≥ la visi√≥n negativista que ofrec√≠a el programa pol√≠tico del partido conservador,[75] pues se limitaba a decir qu√© no era lo que no quer√≠a. En su opini√≥n,[62] la idea de solidaridad entre los intereses conservadores constitu√≠a una peligrosa ficci√≥n; atac√≥ la "patra√Īa de la soberan√≠a" de los pr√≠ncipoes alemanes y defendi√≥ ciertas instituciones comunes.[75] "Adem√°s, no entiendo por qu√© retrocedemos como comadrejas ante la idea de que exista una representaci√≥n popular, ya sea en el seno de la Confederaci√≥n, o en un Parlamento de la Uni√≥n Aduanera".[75] Con esta idea de la representaci√≥n popular, Bismarck pretend√≠a atemorizar a los gobiernos de los restantes Estados alemanes y al mismo tiempo confluir con esa poderosa corriente de la √©poca que fomentaba los sentimientos nacionalistas.[75] Fue √©l el primero en expresar la idea de unificar Alemania,[75] excluyendo a Austria, y esboz√≥ un intento de soluci√≥n del problema con la ayuda de una Asamblea Nacional.[75] [I]La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias. Bismarck, por tanto, pensaba en que Prusia podr√≠a negociar con los restantes Estados al margen y aun en contra de los deseos de la Dieta de Fr√°ncfort.

Mientras en la época de la revolución Bismarck recalcaba su acentuado prusianismo, ahora, en sus formulaciones, se identifican el interés de Alemania y el de Prusia. Ya en el verano de 1860 afirmaba:

El caso es que a la larga sólo tenemos un punto de apoyo seguro [...] el vigor nacionalista del pueblo alemán, y así será mientras éste considere al ejército prusiano su paladín y su esperanza de futuro y no vea que entramos en guerra para favorecer a otras dinastías que las de los Hohenzollern.[75]

En marzo de 1861 manifestó que la monarquía de los Habsburgo debía trasladar su centro de gravedad a Hungría.[70]

Todos estos proyectos e insinuaciones políticas surgieron en un momento histórico en que Prusia tenía dificultades crecientes en el interior. El conflicto constitucional prendió con la cuestión de la reforma del ejército, de la que el regente había hecho un asunto personal. Von Roon, ministro de guerra y contrario a los liberales en la nueva era, defendió el nombramiento de Bismarck como ministro.[75] El regente, no obstante, se resistía a dar ese paso, pues recelaba de Bismarck: "Me consideraba más fanático de lo que era en realidad".[75] Además, por entonces, Bismarck, pese a su ideología conservadora, se había propuesto, en aras de la política alemana, no agudizar la oposición a los liberales y tenía sus dudas sobre la oportunidad del deseo del rey de recibir en Königsberg el juramento de fidelidad,[76] idea que horrorizaba a los liberales. Bismarck pensaba que la corona sólo podría evitar los conflictos internos propiciando una evolución de la política exterior.

La falta de experiencia pol√≠tica ha contribuido poderosamente a la tendencia actual de examinar con lupa los asuntos m√°s nimios: desde hace catorce a√Īos hemos inculcado a la naci√≥n el gusto por la pol√≠tica, pero no hemos satisfecho su apetito y ahora busca alimentos en las alcantarillas. Somos casi tan fr√≠volos como los franceses; estamos convencidos de nuestro prestigio en el exterior, y sin embargo toleramos much√≠simas cosas en el interior.[76]

Bismarck recomendaba con ahínco una política exterior más independiente cada día de simpatías dinásticas.[76] La oposición de la Cámara baja a la reforma militar desaparecía de un plumazo si el monarca dejaba entrever qué utilizaría el ejército para apoyar la política de unificación nacional. Este análisis captaba muy acertadamente la actitud de la Dieta; por otro lado, Bismarck deseaba actuar con contundencia contra los diputados de la oposición.[76] En una carta a Roon vaticinaba que su nombramiento no tardaría en demostrar que el rey estaba muy lejos de darse por vencido.

Quizás entonces al pasar revista el minsitro a un batallón preparado para la lucha produzca una impresión que es impensable en la actualidad; es más: si antes se da la matraca con ruido de sables y rumores de golpes de estado, mi vieja reputación brutal e irreflexivo me ayudará y to el mundo pensará "Caramba, ya ha empezado el jaleo". Entonces no cabe duda de que el resto de los Estados se avendrán a negociar.[76] [J]La plantilla {{Note label}} está obsoleta, véase el nuevo sistema de referencias.

En marzo de 1862 Bismarck recibi√≥ la orden de abandonar San petersburgo. No obstante, el rey Guillermo no estaba a√ļn decidido del todo a nombrarle ministro.[76]

Embajador en París

En abril de 1862 se traslad√≥ a Par√≠s como embajador de Prusia y all√≠ permaneci√≥ hasta septiembre de ese mismo a√Īo.[76] Estos meses fueron m√°s bien unas vacaciones, pues Bismarck no tuvo demasiado trabajo.[76] Aprovechando su visita a la Exposici√≥n Internacional de Londres, entr√≥ en contacto con destacadas personalidades de la vida inglesa.[76] Al marchar a la capital francesa, Bismarck se fue solo, pues deduc√≠a de una observaci√≥n de su rey que su nombramiento ministerial estaba al caer. Acuciado por la impaciencia, escribi√≠a una carta tras otra a su patria, sobre todo a Roon, urgi√©ndole para que se tomara la decisi√≥n que esperaba. A su mujer, sin embargo, que no deseaba en absoluto que se le nombrase ministro, le confiaba que de llegar al cargo, durar√≠a en √©l muy pocos meses.[77] En aquellos a√Īos, Bismarck no ambicionaba el cargo de ministro, y de hecho insisti√≥ en varias ocasiones en que prefer√≠a la embajada, puesto que le parec√≠a un para√≠so en comparaci√≥n con el enloquecedor trabajo ministerial: "No obstante, si me apuntan con una pistola pidi√©ndome que responda s√≠ o no, tendr√≠a la sensaci√≥n de cometer cobard√≠a si en la situaci√≥n actual, tan intrincada y dif√≠cil, respondiera con un "no".[77] En Par√≠s, la provisionalidad de la situaci√≥n le desazonaba. Deseaba asumir sus responsabilidades, pero tambi√©n era consciente de las dificultades que entra√Īaba su cometido y hab√≠a decidido que s√≥lo aceptar√≠a el cargo de primer ministro contando con el apoyo incondicional del rey.[77]

Desde su estancia en San Petersburgo, su estado de salud le causaba serias preocupaciones.[77] En la √©poca de Fr√°ncfort se quejaba de que su existencia transcurr√≠a entre el despacho y las recepciones. "A menudo me invade una sensaci√≥n de profunda nostalgia cuando despu√©s de finalizar el trabajo oficial, cabalgo, solitario, por el bosque y recuerdo la tranquilidad buc√≥lica de mi vida pasada".[77] A pesar de todo, en Fr√°ncfort, no se resinti√≥ su salud. Su labor en el Bundestag le dejaba tiempo suficiente para montar a caballo y para nadar.[77] En 1859, sin embargo, contrajo una grave enfermedad; durante largo tiempo padeci√≥ sus secuelas, lament√°ndose por no restablecerse completamente. A principios de 1862 -a√Īo en que fue nombrado primer ministro[77] - dec√≠a: "Tres a√Īos atr√°s hubiera sido un ministro aceptable, pero hoy me veo como un artista de la equitaci√≥n enfermo y obligado a seguir con sus saltos".[77] [K]La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias.

Bismarck explic√≥ entonces que ten√≠a un temor reverencial a inmiscuirse en las negociaciones sobre su futuro.[77] Era al muy t√≠pico en √©l: estaba dividido en su interior y jugaba siempre con varias posibilidades en orden a su destino tanto personal como pol√≠tico. Bismarck mantuvo siempre la opini√≥n de que ni siquiera un gran estadista pod√≠a configurar la historia.[77] Enjuiciaba con resginaci√≥n sus propios actos y la situaci√≥n de su pa√≠s.[78] En noviembre de 1858 acariciaba la idea de retirarse a los "ca√Īones de Sch√∂nhausen", es decir, renunciar a la actividad pol√≠tica.[77] En los tiempos de la nueva era la situaci√≥n de su patria le desesperaba:

Pero Dios, que puede preservar y aniquilar a Prusia y al mundo, sabe por qu√© las cosas tienen que ser as√≠, de manera que no deseamos exasperarnos con el pa√≠s que nos ha visto nacer ni con su gobierno, por cuya iluminaci√≥n rezamos[...] ¬°SEA LO QUE DIOS QUIERA!, pues todo es cuesti√≥n de tiempo, los pueblos y los hombres, la necedad y la sabidur√≠a, la paz y la guerra, que van y vienen como las olas mientras el mar permanece. A los ojos de Dios, ¬ŅQu√© son las naciones y su poder y su gloria sino hormigueros y colmenas que aplasta la pezu√Īa de un buey o alcanza la habilidad disfrazada de apicultor?[79] [L]La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias.

A pesar de sus ansias por servir a su pa√≠s, Bismarck , a quien de entre las m√ļltiples condecoraciones s√≥lo impresionaba la medalla de salvamento, carec√≠a de cualquier ambici√≥n o vanidad externa. Siempre fue de la opini√≥n de que el individuo no pod√≠a forjar el destino: "S√≥lo nos queda esperar hasta o√≠r los ecos del paso de Dios a trav√©s de los acontecimientos, y luego echar a correr hacia delante para asir la punta de su t√ļnica".[79]

Dentro del an√°lisis global de Bismarck se debe considerar tambi√©n su estrecha vinculaci√≥n con la naturaleza, su amor hacia las plantas y su alegr√≠a ante cualquier paisaje hermosos. La infinidad de descripciones paisaj√≠sitcas que pueblan su correspondencia demuestran su extraordinaria fuerza expresiva.[79] Los informes de Bismarck revelan a su autor como uno de los mejores prosistas en lengua alemana del siglo XIX.[79] Fue tambi√©n un buen padre de familia, amoroso y comprensivo con sus hijos; a su mujer intent√≥ siempre consolarla por las obligaciones oficiales inherentes a su cargo, que para ella, con toda seguridad, no deb√≠a de ser nada agradable. Johanna esper√≥ de muy mala gana la posibilidad de que su esposos se convirtiera en ministro.[79] De hecho, Bismarck comunic√≥ a su esposa su nombramiento cuando √©sta ya deb√≠a de saberlo: "Te habr√°s enterado de nuestra desgracia en los peri√≥dicos".[79] Por otra parte, semanas atr√°s Bismarck hab√≠a convenido con Roon una clave para que el primero regresara a Berl√≠n al llegar la hora decisiva.[79] Sin embargo, un viaje de vacaciones a Biarritz le hizo olvidar por completo la pol√≠tica.[79] En dicha localidad pas√≥ unos d√≠as inolvidables en compa√Ī√≠a del diplom√°tico ruso pr√≠ncipe Orlov y su joven esposa.[80] En carta a su hermana, Bismarck reconoc√≠a haberse enamorado un poco de la "bonita princesa":[80] "T√ļ sabes que esto me pasa en ocasiones, sin que haga da√Īo a Johanna".[80] A su esposa le escribi√≥ dici√©ndole que las vaciones hab√≠an acabado por restablecerle del todo.[79] Al igual que en el pasado hab√≠a hecho en Aquisgr√°n, Bismarck prolong√≥ motu proprio su permiso y se olvid√≥ del correo y de la prensa.[79] A su regreso a Par√≠s encontr√≥ un telegrama de Roon con la clave convenida:

Periculum in mora, dépêchez-vous.[79] El retraso es peligroso, date prisa.

Causas al nombramiento como ministro

A la vista del rumbo que hab√≠a tomado el conflicto consitucional, el rey se vio metido en un aprieto. De haber exisitido otra soluci√≥n, Guillermo I no hab√≠a nombrado a Bismarck primer ministro. Las reflexiones hist√≥ricas posteriores nos han hecho olvidar a menudo que en el momento del nombramiento todo parec√≠a indicar que el poder√≠o de la corona prusia, lejos de ascender, declinaba. Desde la muerte de Federico el Grande, ning√ļn gran rey hab√≠a ocupado el trono de Prusia. La simpat√≠a que desprende la sencilla personalidad de Guillermo I no debi√≥ encubrir el hecho de que como regente y como monarca hab√≠a llevado a Prusia a un callej√≥n sin salida.[81] Quiso abdicar, pues la ideolog√≠a de sus ministros no le permit√≠a continuar la pol√≠tica que parec√≠a preescribirle su conciencia. Si Federico Guillermo, pr√≠ncipe heredero que accedi√≥ al trono imperial herido de muerte, hubiera aprovechado entonces la oportunidad, Bismarck no habr√≠a sido nombrado ministro y la historia prusiana y alemana hubiera sido muy distinta.[81] La negativa del pr√≠ncipe heredero a aceptar en septiembre de 1862 la proyectada abdicaci√≥n de su padre, se debi√≥ en primer lugar a consideraciones humanitarias, aunque quiz√° le influyera tambi√©n la sensaci√≥n de tener que afrontar una tarea irresoluble.

El plan de abdicaci√≥n del monarca gener√≥, para Bismarck, una situaci√≥n nueva. La abdicaci√≥n, al menos en un principio, habr√≠a significado una victoria de los liberales, cosa que Bismarck y su amigo Roon estaban dispuestos a evitar a todo trance.[82] Al llegar a Berl√≠n, su nombramiento no estaba ni much√≠simo menos decidido. En una entrevista efectuada en el castillo de Babelsberg entre Guillermo y Bismarck, el rey discuti√≥ minuciosamente con su interlocutor la situaci√≥n desesperada, y al final acab√≥ convencido y de acuerdo con Bismarck en que hab√≠a que adoptar medidas en√©rgicas contra la C√°mara de Diputados.[82] Le nombr√≥ primer ministro porque no quedaba otra opci√≥n. Bismarck se comprometi√≥ a poner en pr√°ctica la reforma militar a√ļn con la oposici√≥n de la mayor√≠a de la C√°mara de Diputados. En el curso de la entrevista, Bismarck prometi√≥ solemnemente al monarca fidelidad absoluta e incondicional,[83] rindi√©ndole casi vasallaje igual que en √©pocas pret√©ritas, pero al mismo tiempo le sugiri√≥ la destrucci√≥n del borrador de programa que hab√≠a formulado por escrito.[83]

Nombramiento como Ministro

El 23 de septiembre de 1862, Bismarck fue nombrado ministro y presidente en funciones del Consejo de Ministros;[83] el 8 de octubre tuvo lugar el nombramiento definito y firme.[83] El rey se deshizo en disculpas con su esposa por haber nombrado para el cargo a su mortal enemigo: "Después de orar y analizar cuidadosamente el asunto, he tomado al fin esa decisión",[83] escribió a la reina Augusta.

En esos d√≠as, nadie era capaz de imaginar ni por lo m√°s remoto que semejante nombramiento iniciaba una colaboraci√≥n de casi tres d√©cadas entre el monarca y su nuevo primer ministro. Tampoco cab√≠a suponer que ese hombre, al que el pueblo tachaba de Junker por su comportamiento durante el a√Īo 1848, conseguir√≠a en un plazo relativamente corto la unificaci√≥n de Alemania.[84] Al principio, la impresi√≥n generalizada era que el gabinete Bismarck no durar√≠a demasiado, y √©l mismo lo cre√≠a as√≠ a tenor de la carta antes aludida que escribi√≥ a su esposa.[84] Todo el mundo tem√≠a un gobierno al margen de las instituciones estatales, un predomino de los sables, guerras en el exterior y un decadentismo ruinoso siguiendo las huellas del anciano Federico Heinrich von Treitschke escribi√≥ en esa √©poca que "se gobernaba dando muestras de una consumada frivolidad".[84] A esto se le debe a√Īadir la oposici√≥n a la pol√≠tica exterior de sus amigos conservadores y hasta del rey. El √©xito de la espinosa cuesti√≥n de Schleswig y Holstein en 1864 pareci√≥ convencer a la mayor√≠a de que el gabinete Bismarck estaba lejos de ser un mero episodio. De cualquier modo, los diplom√°ticos extranjeros no tardaron en darse cuenta de que el entonces embajador de Prusia en Fr√°ncfort del Meno era un hombre con grandes dotes pol√≠ticas.

El conflicto constitucional (1862 ‚Äď 1864)

Posesión del "timón prusiano"

Otto von Bismarck en 1889.

Bismarck tom√≥ el tim√≥n de Prusia en una √©poca muy comprometida, tanto en el interior como en el exterior. Nada m√°s lejos de su √°nimo que agudizar las disputas en torno al conflicto constitucional, y as√≠ lo recalc√≥ una y otra vez en las primeras semanas del mandato; con los diputados utiliz√≥ palabras amables, y como s√≠mbolo de reconciliaci√≥n present√≥ la rama de olivo que Katharina Orlov le hab√≠a entregado al despedirse en Avi√Ī√≥n.[85] Su gesto no hall√≥ ning√ļn eco, pues todos cre√≠an que era partidario de una pol√≠tica basada en la violencia.[85] Sus palabras, que ofrec√≠an la posibilidad de llegar a un acuerdo, apenas lograron impresionar a los diputados, pues los dos partidos part√≠an de planteamientos ideol√≥gicos radicalmente distintos. Nadie cre√≠a que estuviera a favor de la existencia de un Parlamento en Alemania; se le reprochaba su deseo de salvar las dificultades interiores traslad√°ndose al exterior.

La primera comparecencia de Bismarck ante los diputados de la Comisión de Presupuestos no contribuyó precisamente a causar una buena impresión. Hablo de reconciliación, pero también afirmó que el problema jurídico planteado podría convertirse en una cuestión de poder; Alemania no tenía puestos los ojos en el liberalismo prusiano, sino en su poderío:

Las fronteras de Prusia fijadas por el Tratado de Viena no favorecen un desarrollo sano del Estado; los grandes problemas de la √©poca no se resolver√°n con discursos y decisiones tomadas por mayor√≠a ‚ÄĒ√©ste fue el tremendo error de 1848 y 1849‚ÄĒ, sino con el hierro y la sangre.[85]

Véase también

Fuentes

Notas

A.- ‚ÜĎ La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias. Bismarck tuvo una gran cantidad de seud√≥nimos entre los que destacan el "Canciller de Hierro" y el "Aniquilador de Ciudades".

B.- ‚ÜĎ La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias. Tomando como base un comentario;[¬Ņpor qui√©n?] se puede llegar al objetivo de la vida de Bismarck: "Si hoy le pregunta usted a un ingl√©s de a pie: ¬ŅQu√© piensa usted de Bismarck?, y si √©l sabe algo le responder√°: Ah, ya, Bismarck, el hombre de la sangre y el hierro. Y continuar√≠a: S√≠, Bismarck fue un pol√≠tico realista; inci√≥ ese desgraciado camino que conduce de Bismarck a Hitler. Hizo tres grandes guerras en Europa. S√≥lo cre√≠a en el ej√©rcito prusiano; luch√≥, adem√°s, a favor de su clase, los junkers prusianos. Fue un aut√©ntico conservador. Se opuso a todas las fuerzas progresistas europeas. Nosotros, los historiadores, tenemos ahora una visi√≥n de Bismarck radicalmente distinta. Ya no creemos en esa categorizaci√≥n simplista de idealista y pol√≠tico realista. Todos los pol√≠ticos tiene que ser realistas si quieren tener √©xito. Nosotros consideramos que Bismarck dese√≥ la paz para s√≠ mismo, para su pa√≠s y tambi√©n para Europa. Su ideal supremo era la paz. S√≥lo tras la guerra franco-prusiana consigui√≥ lo que pretend√≠a, y , en mi opini√≥n, dio a Europa una gran √©poca de paz. Cuarenta a√Īos de paz; esa fue, en realidad, su magn√≠fica obra".[cita requerida]

C.- ‚ÜĎ La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias. Los Junkers, en Alemania, eran famosos nobles terratenientes, poseedores de un vasto territorio y de mucho dinero.

D.- ‚ÜĎ La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias. Con respecto a esto, se puede apreciar en una nota hecha por Bismarck:
El dualismo alem√°n, desde hace un milenio en ciertas ocasiones, pero desde Carlos V cada siglo, ha regulado met√≥dicamente las relaciones entre las partes por medio de guerras interiores radicales; en nuestro tiempo, tambi√©n es √©ste el √ļnico m√©todo para poner en su hora justa el reloj del progreso.

E.- ‚ÜĎ La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias. Esta pol√©mica se ha calificado como la victoria de la pol√≠tica realista de Bismarck, expresi√≥n que a menudo ha propiciado interpretaciones err√≥neas.

F.- ‚ÜĎ La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias. Como en sus tiempos, Bismarck sol√≠a escribir gran cantidad de cartas en las que, la mayor√≠a, trataban de disculpas o invitaciones o incluso de sus pensamientos.

G.- ‚ÜĎ La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias. No debemos olvidar que, a pesar de su actitud belicosa contra Austria, Bismarck no pretend√≠a en modo alguno una guerra con aquel pa√≠s, ni siquiera al finalizar su etapa de Fr√°ncfort. Su objetivo permaneci√≥ siempre inalterable: situar en su hora correcta el reloj del dualismo alem√°n, no eliminarlo. No obstante, en ocasiones conceptuaba a Austria como un pa√≠s extranjero, mientras por otro lado abrigaba la esperanza de que las experiencias de la guerra con Francia obligaran a Austria a practicar una pol√≠tica m√°s sincera con respecto a Prusia.

H.- ‚ÜĎ La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias. Por entonces, fumar en la calle se consideraba, incluso fuera de Rusia, un signo de abrigar sentimientos revolucionarios.

I.- ‚ÜĎ La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias. Bismarck ten√≠a una √ļnica forma de pensar con respecto a esta idea y la citaba as√≠:
M√°s esperanzador es el empe√Īo de conseguir, con los m√©todos que propiciaron el nacimiento de la Uni√≥n Aduanera, la concretizaci√≥n de otras instituciones nacionales.

J.- ‚ÜĎ La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias. A decir, verdad, las cosas no eran para tanto, y desde luego Bismarck tampoco pensaba actuar con la dureza que expresaban las l√≠neas arriba citadas.

K.- ‚ÜĎ La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias. Estas palabras nos demuestran que la afirmaci√≥n de Schl√∂zer -"so√Īaba d√≠a y noche con la cartera ministerial"- no refleja m√°s que un aspecto del problema.

L.- ‚ÜĎ La plantilla {{Note label}} est√° obsoleta, v√©ase el nuevo sistema de referencias. L√≥gicamente, estos sentimientos an√≠micos son fruto del momento, pero tambi√©n son t√≠picos de Bismarck, ya que formaban parte de su ser lo mismo que su compatividad y su intolerancia.

Referencias

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  2. ‚ÜĎ a b c d Richter, Werner, ‚ÄúPr√≥logo de un luchador‚ÄĚ..., p√°g. 9.
  3. ‚ÜĎ Lerman, Katharine Anne, ‚ÄúResumen de su vida‚ÄĚ..., p√°g. 7.
  4. ‚ÜĎ a b c d e f g Pflanze, Otto, ‚ÄúLa unificaci√≥n de Alemania‚ÄĚ, p√°g. 233.
  5. ‚ÜĎ a b c d Pflanze, Otto, ‚ÄúEl nuevo estado‚ÄĚ, p√°g. 245
  6. ‚ÜĎ a b Pflanze, Otto, ‚ÄúLa gran Alemania‚ÄĚ, p√°g. 262.
  7. ‚ÜĎ Extra√≠do de Biografias y Vidas De acuerdo a la secci√≥n ¬ŅDesea copiar material?.
  8. ‚ÜĎ Pflanze, Otto, ‚ÄúEl balance del poder‚ÄĚ, p√°g. 337
  9. ‚ÜĎ Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúLa juventud de Bismarck‚ÄĚ..., p√°g. 17.
  10. ‚ÜĎ a b Richter, Werner, ‚ÄúInfancia‚ÄĚ..., p√°g. 12.
  11. ‚ÜĎ Feuchtwanger, E. J. ‚ÄúNota del autor, Bismarck; misterios‚ÄĚ..., p√°g. 10.
  12. ‚ÜĎ Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúLa juventud de Bismarck‚ÄĚ..., p√°g. 18.
  13. ‚ÜĎ Bismarck, Leben und Werk 1941-44
  14. ‚ÜĎ a b Politische Geschichte des neuen deutschen Kaiserreiches, p√°g. 59, 1925-30
  15. ‚ÜĎ Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúLa juventud de Bismarck‚ÄĚ..., p√°g. 20.
  16. ‚ÜĎ Ruiz, Ra√ļl, ‚ÄúNapole√≥n‚ÄĚ..., p√°g. 15
  17. ‚ÜĎ Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúLa juventud de Bismarck‚ÄĚ..., p√°g. 22.
  18. ‚ÜĎ Feuchtwanger, E. J. ‚ÄúJuventud, estudios y pensamientos‚ÄĚ..., p√°g. 18.
  19. ‚ÜĎ Fragmento de una carta contenida en el libro de Hans Rothfels, Vierteljahrshefte f√ľr Zeitgeschichte.
  20. ‚ÜĎ Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúLa juventud de Bismarck‚ÄĚ..., p√°g. 21.
  21. ‚ÜĎ a b c Richter, Werner, ‚ÄúInfancia‚ÄĚ..., p√°g. 25.
  22. ‚ÜĎ a b Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúLa juventud de Bismarck‚ÄĚ..., p√°g. 25.
  23. ‚ÜĎ a b c d e Richter, Werner, ‚ÄúInfancia‚ÄĚ..., p√°g. 26.
  24. ‚ÜĎ a b c d e Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúLa juventud de Bismarck‚ÄĚ..., p√°g. 24.
  25. ‚ÜĎ Pflanze, Otto, ‚ÄúComienzos‚ÄĚ..., p√°g. 35
  26. ‚ÜĎ Feuchtwanger, E. J. ‚ÄúJuventud, estudios y pensamientos‚ÄĚ..., p√°g. 28.
  27. ‚ÜĎ a b Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúLa juventud de Bismarck‚ÄĚ..., p√°g. 26.
  28. ‚ÜĎ a b Richter, Werner, ‚ÄúInfancia‚ÄĚ..., p√°g. 27.
  29. ‚ÜĎ a b c Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEl Landtag unificado‚ÄĚ..., p√°g. 27.
  30. ‚ÜĎ a b c d Richter, Werner, ‚ÄúOficio‚ÄĚ..., p√°g. 29.
  31. ‚ÜĎ Feuchtwanger, E. J. ‚ÄúEl oficio del luchador‚ÄĚ..., p√°g. 48.
  32. ‚ÜĎ Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúPensamientos‚ÄĚ..., p√°g. 187.
  33. ‚ÜĎ Feuchtwanger, E. J. ‚ÄúEl oficio del luchador‚ÄĚ..., p√°g. 50.
  34. ‚ÜĎ a b c d Richter, Werner, ‚ÄúOficio‚ÄĚ..., p√°g. 30.
  35. ‚ÜĎ a b c d e f Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEl Landtag unificado‚ÄĚ..., p√°g. 28.
  36. ‚ÜĎ Pflanze, Otto, ‚ÄúDesempe√Īo en el Parlamento de Fr√°ncfort‚ÄĚ, p√°g. 159.
  37. ‚ÜĎ Pflanze, Otto, ‚ÄúDesempe√Īo en el Parlamento de Fr√°ncfort‚ÄĚ, p√°g. 160.
  38. ‚ÜĎ a b Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEl Landtag unificado‚ÄĚ..., p√°g. 30.
  39. ‚ÜĎ a b c d e Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEl Landtag unificado‚ÄĚ..., p√°g. 31.
  40. ‚ÜĎ a b Richter, Werner, ‚ÄúOficio‚ÄĚ..., p√°g. 45.
  41. ‚ÜĎ Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEl Landtag unificado‚ÄĚ..., p√°g. 32.
  42. ‚ÜĎ Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEl Landtag unificado‚ÄĚ..., p√°g. 33.
  43. ‚ÜĎ a b c d e f g Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEl Landtag unificado‚ÄĚ..., p√°g. 34.
  44. ‚ÜĎ a b Richter, Werner, ‚ÄúOficio‚ÄĚ..., p√°g. 49-50.
  45. ‚ÜĎ a b Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEl Landtag unificado‚ÄĚ..., p√°g. 35.
  46. ‚ÜĎ a b c d Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEl Landtag unificado‚ÄĚ..., p√°g. 36.
  47. ‚ÜĎ Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEl Landtag unificado‚ÄĚ..., p√°g. 37.
  48. ‚ÜĎ a b c d e Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEl Landtag unificado‚ÄĚ..., p√°g. 38.
  49. ‚ÜĎ Lerman, Katharine Anne, ‚ÄúEl Landtag‚ÄĚ..., p√°g. 59
  50. ‚ÜĎ Lerman, Katharine Anne, ‚ÄúEl Landtag‚ÄĚ..., p√°g. 60
  51. ‚ÜĎ a b c d e f Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Fr√°ncfort, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 39
  52. ‚ÜĎ Bismarck, Der Mensch und der Staatsmann, 1944
  53. ‚ÜĎ a b Comentario de Otto von Bismarck en Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Fr√°ncfort, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 40
  54. ‚ÜĎ a b c Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 40
  55. ‚ÜĎ a b c Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 41
  56. ‚ÜĎ a b c d e f Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 42
  57. ‚ÜĎ Krockow, Christian von, ‚ÄúDie Pers√∂nlichkeit der K√§mpfer‚ÄĚ..., p√°g. 126
  58. ‚ÜĎ Krockow, Christian von, ‚ÄúDie Pers√∂nlichkeit der K√§mpfer‚ÄĚ..., p√°g. 127
  59. ‚ÜĎ a b c d e f g Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 44
  60. ‚ÜĎ Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 43
  61. ‚ÜĎ a b c d Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 45
  62. ‚ÜĎ a b c d e f g h i j k l m n √Ī o p q r s t u Winkler, Heinrich August, ‚ÄúPers√∂nlichkeit und Gedanken‚ÄĚ... p√°gs, 339-368.
  63. ‚ÜĎ V√©ase la nota n√ļmero 4
  64. ‚ÜĎ Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 46
  65. ‚ÜĎ a b c d e f g Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 47
  66. ‚ÜĎ a b c d e f g Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 48
  67. ‚ÜĎ a b Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 49
  68. ‚ÜĎ a b c d e f g Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 50
  69. ‚ÜĎ a b c d e f g h Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 51
  70. ‚ÜĎ a b c d e f g h Feuchtwanger, E. J, ‚ÄúMinistro en espera‚ÄĚ..., p√°gs. 67-83
  71. ‚ÜĎ V√©ase Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°gs. 39-41
  72. ‚ÜĎ V√©ase Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 55
  73. ‚ÜĎ a b c Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 52
  74. ‚ÜĎ Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 53
  75. ‚ÜĎ a b c d e f g h i Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 54
  76. ‚ÜĎ a b c d e f g h i Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 55
  77. ‚ÜĎ a b c d e f g h i j k Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 57
  78. ‚ÜĎ Goetz, Walter, ‚ÄúAlemania durante el siglo XIX‚ÄĚ..., p√°g. 345
  79. ‚ÜĎ a b c d e f g h i j k Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 58
  80. ‚ÜĎ a b c Gedanken und Erinnerungen, ‚ÄúUrlaub in Paris‚ÄĚ...
  81. ‚ÜĎ a b Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 59
  82. ‚ÜĎ a b Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 60
  83. ‚ÜĎ a b c d e Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 61
  84. ‚ÜĎ a b c Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 62
  85. ‚ÜĎ a b c Mommsen, Wilhelm, ‚ÄúEmbajador en Frankfurt, San Petersburgo y Par√≠s‚ÄĚ..., p√°g. 63

Bibliografía consultada

  • Feuchtwanger, E. J. Bismarck. 287 p√°ginas, impreso en Fr√°ncfort del Meno, Alemania.
  • Krockow, Christian von, Bismarck - Eine Biographie, DVA, Stuttgart, ISBN 3-423-30784-6
  • Mommsen, Wilhelm. Otto von Bismarck. 195 p√°ginas, edici√≥n n√ļmero 2, impreso en Barcelona, Espa√Īa. ISBN 84-345-8145-0
  • Lerman, Katharine Anne. La historia de un luchador: Otto von Bismarck. 298 p√°ginas, impreso en la Universidad Metropolitana de Londres, Inglaterra.
  • Pflanze, Otto. La vida de Otto von Bismarck. 526 p√°ginas.
  • Richter, Werner. Otto von Bismarck. 660 p√°ginas, edici√≥n n√ļmero 6.
  • Ruiz, Ra√ļl. Forjadores del mundo contempor√°neo... Secc. El canciller de Hierro. Edici√≥n de 1979.

Bibliografía complementaria

Principal

  • Gedanken und Erinnerungen. Herbig, M√ľnchen 2007 (1898‚Äď1919), ISBN 978-3-7766-5012-9.
  • Die politischen Reden des F√ľrsten Bismarck. Historisch-kritische Gesamtausgabe besorgt von Horst Kohl. 14 B√§nde. Cotta, Stuttgart 1892‚Äď1905.
  • Bismarckbriefe 1836‚Äď1872. 6., stark verm. Auflage. Hrsg. von Horst Kohl. Velhagen & Klasing, Bielefeld und Leipzig 1897.
  • Gesammelte Werke. Briefe, Reden und Aktenst√ľcke. Ges. und hrsg. von Bruno Walden. 4 Bd. Fried, Berlin 1890f.
  • Die politischen Berichte des F√ľrsten Bismarck aus Petersburg und Paris (1859‚Äď1862). Hrsg. von Ludwig Raschdau. Bd. 1: 1859‚Äď1860. Bd. 2: 1861‚Äď1862. Hobbing, Berlin 1920.
  • Bismarcks Briefwechsel mit dem Minister Freiherrn von Schleinitz. 1858‚Äď1861. Cotta, Stuttgart und Berlin 1905.
  • Bismarck und der Staat. Ausgew√§hlte Dokumente. 2. Aufl. Eingeleitet von Hans Rothfels. Wiss. Buchgesellschaft, Darmstadt 1953 (1925).
  • Die Ansprachen des F√ľrsten Bismarck 1848‚Äď1894. Hrsg. von Heinrich von Poschinger. Dt. Verlags-Anstalt, Stuttgart u.a. 1895.
  • F√ľrst Bismarcks Briefe an seine Braut und Gattin. Hrsg. vom F√ľrsten Herbert von Bismarck. Cotta, Stuttgart 1900.
  • Bismarcks Briefe an seine Gattin aus dem Kriege !870/71. Cotta, Stuttgart und Berlin 1903.
  • Briefe Ottos von Bismarck an Schwester und Schwager Malwine von Arnim geb. v. Bismarck u. Oskar von Arnim-Kr√∂chlendorff 1843‚Äď1897. Hrsg. von Horst Kohl. Dieterich, Leipzig 1915.
  • Bismarck. Briefe, Berichte, Denkschriften, Erlasse, Gespr√§che, Reden, Vertr√§ge. Hrsg. von Karl Mielcke. Limbach, Braunschweig 1954.
  • Bismarcks spanische ‚ÄöDiversion‚Äė 1870 und der preu√üisch-deutsche Reichsgr√ľndungskrieg. Quellen zur Vor- und Nachgeschichte der Hohenzollern-Kandidatur f√ľr den Thron in Madrid 1866‚Äď1932. 3 Bd. Hrsg. von Josef Becker unter Mitarbeit von Michael Schmid. Sch√∂ningh, Paderborn u.a. 2003‚Äď2007.

Mitos y leyendas sobre Otto von Bismarck

  • Rudolf Augstein: Otto von Bismarck. Hain, Fr√°ncfort del Meno 1990, ISBN 3-445-06012-6.
  • Ernst Engelberg: Bismarck. Bd. 1: Urpreu√üe und Reichsgr√ľnder. 3., durchges. Aufl. Akademie-Verlag, Berlin 1987, ISBN 3-05-000070-8. Bd. 2: Das Reich in der Mitte Europas. Siedler, Berlin 1990, ISBN 3-88680-385-6.
  • Erich Eyck: Bismarck. Leben und Werk. 3 Bde. Rentsch, Erlenbach-Z√ľrich, 1941‚Äď1944.
  • Lothar Gall: Bismarck. Der wei√üe Revolution√§r. 2. Aufl. Ullstein, Berlin 2002, ISBN 3-548-26515-4.
  • Robert Gerwarth: The Bismarck Myth. Weimar Germany and the Legacy of the Iron Chancellor. Clarendon Press, Oxford 2005, ISBN 0-19-928184-X. Dt. Ausgabe: Der Bismarck-Mythos. Die Deutschen und der Eiserne Kanzler. Aus dem Engl. von Klaus-Dieter Schmidt. Siedler, M√ľnchen 2007, ISBN 978-3-88680-871-7.
  • Sebastian Haffner: Otto von Bismarck. In: Ders., Wolfgang Venohr: Preu√üische Profile. 2. Aufl. der Neuausgabe. Econ-Ullstein-List, Berlin 2001, ISBN 3-548-26586-3, S. 141‚Äď161.
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  • Rolf Parr: ‚ÄěZwei Seelen wohnen, ach! in meiner Brust‚Äú. Strukturen und Funktionen der Mythisierung Bismarcks (1860‚Äď1918). Fink, M√ľnchen 1992, ISBN 3-7705-2727-5.
  • Rainer F. Schmidt: Bismarck. Realpolitik und Revolution. Hugendubel, M√ľnchen und Kreuzlingen 2006, ISBN 3-7205-2865-0 (=Focus-Edition).
  • Fritz Stern: Gold und Eisen. Bismarck und sein Bankier Bleichr√∂der. Aus dem Engl. von Otto Weith. Rowohlt, Reinbek bei Hamburg 1988, ISBN 3-499-12379-7.
  • Volker Ullrich: Otto von Bismarck. Rowohlt, Reinbek bei Hamburg 1998, ISBN 3-499-50602-5.
  • Johannes Willms: Bismarck ‚Äď D√§mon der Deutschen. Anmerkungen zu einer Legende. Kindler, M√ľnchen 1997, ISBN 3-463-40296-3.

Literatura de la época de Bismarck

  • Christopher Clark: Preu√üen. Aufstieg und Niedergang 1600‚Äď1947. BpB, Bonn 2007, ISBN 978-3-89331-786-8 (=Schriftenreihe der Bundeszentrale f√ľr politische Bildung. Bd.  632).
  • Sebastian Haffner: Von Bismarck zu Hitler: Ein R√ľckblick. Kindler Verlag, M√ľnchen 1987, ISBN 3-463-40003-0.
  • Klaus Hildebrand: Das vergangene Reich. Deutsche Au√üenpolitik von Bismarck bis Hitler 1871‚Äď1945. DVA, Stuttgart 1995, ISBN 3-421-06691-4.
  • Wilfried Loth: Das Kaiserreich. Obrigkeitsstaat und politische Mobilisierung. Dt. Taschenbuch-Verl., M√ľnchen 1996, ISBN 3-423-04505-1.
  • Thomas Nipperdey: Deutsche Geschichte 1800‚Äď1866. B√ľrgerwelt und starker Staat. 6., durchges. Aufl. Beck, M√ľnchen 1993, ISBN 3-406-09354-X.
  • Thomas Nipperdey: Deutsche Geschichte 1866‚Äď1918. Bd. 1: Arbeitswelt und B√ľrgerstaat. 3., durchges. Aufl. Beck, M√ľnchen 1993, ISBN 3-406-34453-4. Bd. 2: Machtstaat vor der Demokratie. 3., durchges. Aufl. Beck, M√ľnchen 1995, ISBN 3-406-34801-7.
  • Hans-Ulrich Wehler: Deutsche Gesellschaftsgeschichte. Bd. 3: Von der 'Deutschen Doppelrevolution' bis zum Beginn des Ersten Weltkrieges. 1849‚Äď1914. Beck, M√ľnchen 1995, ISBN 3-406-32263-8.
  • Heinrich August Winkler: Der lange Weg nach Westen. Deutsche Geschichte 1806‚Äď1933. BpB, Bonn 2002, ISBN 3-89331-463-6 (=Schriftenreihe der Bundeszentrale f√ľr politische Bildung. Bd. 385).

Enlaces externos

Precedido por:
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1871‚Äď1890
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1862‚Äď1873
1873‚Äď1890
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Precedido por (segundo periodo):
Albrecht von Roon
Sucedido por (segundo periodo):
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Mira otros diccionarios:

  • Otto von Bismarck ‚ÄĒ Otto von Bismarck, 1890 Otto Eduard Leopold von Bismarck Sch√∂nhausen (seit 1865 Graf, seit 1871 F√ľrst von Bismarck, seit 1890 Herzog zu Lauenburg[1]; * 1. April 1815 in Sch√∂nhausen; ‚Ć 30. Juli ‚Ķ   Deutsch Wikipedia

  • Otto von bismarck ‚ÄĒ Pour les articles homonymes, voir Bismarck. Otto von Bismarck ‚Ķ   Wikip√©dia en Fran√ßais

  • Otto von Bismarck ‚ÄĒ (Schoenhausen, Magdeburgo; 1 de abril de 1815 Friedrichsruh; 30 de julio de 1898) llamado el canciller de Hierro, fue un pol√≠tico prusiano, art√≠fice de la unidad alemana ‚Ķ   Enciclopedia Universal

  • Otto von Bismarck ‚ÄĒ Not to be confused with Otto Christian Archibald von Bismarck. Otto von Bismarck Otto von Bismarck in August 1890 1st Chancellor of the German Empire ‚Ķ   Wikipedia

  • Otto von Bismarck ‚ÄĒ Pour les articles homonymes, voir Bismarck. Otto von Bismarck ‚Ķ   Wikip√©dia en Fran√ßais

  • Otto von Bismarck ‚ÄĒ noun German statesman under whose leadership Germany was united (1815 1898) ‚ÄĘ Syn: ‚ÜĎBismarck, ‚ÜĎvon Bismarck, ‚ÜĎPrince Otto von Bismarck, ‚ÜĎPrince Otto Eduard Leopold von Bismarck, ‚ÜĎIron Chancellor ‚ÄĘ Derivationally related forms: ‚ÜĎBismarckian ‚Ķ   Useful english dictionary

  • Otto von Bismarck ‚ÄĒ Otto Eduard Leopold F√ľrst von Bismarck (1. april 1815 i Sch√∂nhausen 30. juli 1898 i Friedrichsruh) var f√łrst greve, og fra 1871 Fyrste, von Bismarck Sch√∂nhausen, Hertug af Lauenburg. Som kejser Wilhelm 1. var han medlem af frimurerordenen. 1862… ‚Ķ   Danske encyklop√¶di

  • Otto Von Bismarck ‚ÄĒ Duda Es un gran mal el de no saber decir con resoluci√≥n s√≠ o no. Libertad La libertad es el lujo que no todos pueden permitirse. Mentira Nunca se miente m√°s que despu√©s de una cacer√≠a, durante una guerra y antes de las elecciones. Pol√≠tica El… ‚Ķ   Diccionario de citas

  • Otto von Bismarck ‚ÄĒ n. (1815 1898) German statesman, creator of the German empire and its first chancellor, known as the Iron Chancellor ‚Ķ   English contemporary dictionary

  • Otto von Bismarck als Student ‚ÄĒ Bismarck als Student (1832/33), Skizze seines Corpsbruders Gustav Scharlach Die Studentenjahre Otto von Bismarcks in G√∂ttingen und Berlin stellen einen pr√§genden und zeitweilig recht wilden Lebensabschnitt[1] des sp√§teren deutschen Reichskanzlers ‚Ķ   Deutsch Wikipedia


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