Reino de las Dos Sicilias

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Reino de las Dos Sicilias

Reino de las Dos Sicilias

Artículo bueno
Regno delle Due Sicilie
Reino de las Dos Sicilias

Estado

‚ÜźFlag of the Kingdom of Sicily.svg ‚ÜźFlag of the Kingdom of Naples.svg 1816‚Äď1861

Flag of Italy (1861-1946).svg ‚Üí

Bandera Escudo
Bandera del Reino de las dos Sicilias Escudo
Ubicación de Dos Sicilias
Mapa del Reino
Capital N√°poles
Idioma principal Napolitano y siciliano
Religión Católica
Gobierno Monarquía
Rey del Reino de las Dos Sicilias
(simplificado como Rey de las Dos Sicilias)
 ‚ÄĘ 1816 - 1825 Fernando I
 ‚ÄĘ 1825 - 1830 Francisco I
 ‚ÄĘ 1830 - 1859 Fernando II
 ‚ÄĘ 1859 - 1861 Francisco II
Período histórico Restauración
 ‚ÄĘ Congreso de Viena 12 de diciembre de 1816
 ‚ÄĘ Unificaci√≥n de Italia 6 de septiembre de 1861

El Reino de las Dos Sicilias (en italiano Regno delle Due Sicilie) es un antiguo estado de Italia meridional, creado en 1816 y anexionado por el Reino de Italia en 1861. Comprend√≠a los territorios de N√°poles y Sicilia, con una extensi√≥n aproximada de unos 95.000 km2. Fue gobernada una rama de la Casa de Borb√≥n espa√Īola, descendiente de Carlos III de Espa√Īa, √©l mismo rey de N√°poles y de Sicilia como Carlos VII.

Dos Sicilias estaba formada por los antiguos reinos de Sicilia y N√°poles, ligados a la Corona de Arag√≥n desde los ss. XIII y XV, respectivamente. Con el desmembramiento de la Monarqu√≠a Hisp√°nica en el Tratado de Utrecht (1713), N√°poles y Sicilia pasaron a dominio austriaco, pero casi inmediatamente los espa√Īoles trataron de recuperarlos (Guerra de la Cu√°druple Alianza). Aprovechando la Guerra de Sucesi√≥n Polaca, en 1734, Carlos de Borb√≥n, por entonces Duque de Toscana, derrot√≥ a los austriacos con las tropas de su padre Felipe V de Espa√Īa, y recuper√≥ estos reinos para su dinast√≠a, aunque se unir√≠an a los dominios del Rey de Espa√Īa. Carlos fue reconocido de inmediato por Francia en virtud del Primer Pacto de Familia. En 1737 lo har√≠an los Estados Pontificios y, a continuaci√≥n, el resto de los Estados italianos.

A la muerte de su hermano Fernando VI de Espa√Īa, Carlos cedi√≥ el trono de N√°poles-Sicilia a su hijo Fernando (IV de N√°poles y III de Sicilia) en 1759 para poder ce√Īirse la corona espa√Īola. Fernando IV de N√°poles, tras el periplo generado con la Revoluci√≥n Francesa y las Guerras Napole√≥nicas, regres√≥ al trono napolitano y cambi√≥ la denominaci√≥n N√°poles-Sicilia por Reino de las Dos Sicilias en 1816. Desde entonces fue conocido como Fernando I del Reino de las Dos Sicilias. Su nieto, Francisco II, en 1860 perdi√≥ el Reino, conquistado por Garibaldi tras la denominada expedici√≥n de los mil. Con esta conquista, el Reino de las Dos Sicilias deja de existir como estado independiente.

Contenido

Origen del nombre

El origen del nombre Dos Sicilias se remonta a la llegada a Italia de Carlos I de Anjou, quien recibi√≥ del Papa el t√≠tulo de ¬ęUtriusque Siciliae Rex¬Ľ (Rey de las Dos Sicilias).[1] Despu√©s de la revuelta de las V√≠speras sicilianas, ocurrida en el a√Īo 1282, el reino fue dividido en dos partes: la isla siciliana qued√≥ dominada por los aragoneses y la parte continental por los Anjou. Ambos reyes se arrogaron el t√≠tulo de Rey de Sicilia. De aqu√≠ nacieron las denominaciones ¬ęRegno di Sicilia al di qua del faro¬Ľ (Reino de Sicilia de este lado del faro) y ¬ęRegno di Sicilia al di l√† del faro¬Ľ (Reino de Sicilia del otro lado del faro), en referencia al Faro de Messina. En el Congreso de Viena de 1816, se oficializ√≥ la uni√≥n del Reino de Sicilia y del Reino de N√°poles. Fernando I utiliz√≥ el nombre de Dos Sicilias para denominar el nuevo reino.

División administrativa

Mapa del siglo XIX del Reino de las Dos Sicilias.

Las dos principales subdivisiones eran la parte continental del reino, Reali Dominii al di qua del Faro (Reales dominios de este lado del faro) y la Sicilia Reali Dominii al di là del Faro (Reales dominios del otro lado del faro). Refiriéndose al Faro de Messina.[2]

La parte continental del Reino, los Reales dominios de este lado del faro, estaba dividido en 13 provincias: Terra di Lavoro, Principado de Citra, Principado Ultra (Actual Campania); Calabria Citerior, Calabria Ulterior (Actual Calabria); Capitanata, Terra di Bari, Terra d'Otranto (Actual Apulia); Abruzzo Citerior, Abruzzo Ulterior (Actual Abruzzos); el condado de Molise (Actual región del Molise) y la Provincia de Basilicata en Basilicata. La Sicilia era considerada una sola provincia pero a su vez estaba dividida en tres: el Val Demone, el Val di Noto y el Val di Mazara.

 
Peninsular Capital
1 Abruzzo Ultra.png Abruzzo Ultra L'Aquila
2 Abruzzo Citra.png Abruzzo Citra Chieti
3 Terra di Lavoro.png Terra di Lavoro N√°poles
4 Contado di Molise.png Contado di Molise Campobasso
5 Principato Ultra.png Principato Ultra Benevento
6 Principato Citra.png Principato Citra Salerno
7 Province of Capitanata.png Capitanata Foggia
8 Province of Basilicata.png Basilicata Potenza
9 Terra di Bari.png Terra di Bari Bari
10 Terra di Otranto.png Terra di Otranto Lecce
11 Calabria Citra.png Calabria Citra Cosenza
12 Calabria Ultra.png Calabria Ultra Catanzaro
 


Provincias del Reino

Insular Capital
13 Sicilia Palermo

Historia

Los Borbones en N√°poles

Art√≠culo principal: Carlos III de Espa√Īa
Estatua de Carlos III en la fachada del Palacio Real de N√°poles.

El 10 de mayo de 1734, durante la Guerra de Sucesi√≥n Polaca, Carlos III de Espa√Īa, perteneciente a la Casa de Borb√≥n, entr√≥ en N√°poles y se coron√≥ rey de Sicilia al a√Īo siguiente. De esta forma, conquist√≥ todo el sur de Italia que estaba en manos de Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germ√°nico. En el a√Īo 1737, la paz de Viena puso fin a la contienda y el reino de N√°poles consigui√≥ la autonom√≠a de Espa√Īa. A pesar del tratado, continuaron las hostilidades. En agosto de 1744, el ej√©rcito de Carlos III venci√≥ en la Batalla de Velletri a los austr√≠acos, que quer√≠an reconquistar el reino.

En 1759, Carlos III abdic√≥ en favor de su hijo, el futuro Fernando IV de N√°poles, y regres√≥ a Espa√Īa para coronarse rey de Espa√Īa, pues su hermanastro, Fernando VI, hab√≠a muerto sin descendencia y √©l era el siguiente en la l√≠nea de sucesi√≥n.

En el ámbito civil, la situación económica social de Nápoles a comienzos del siglo XVIII era desastrosa, por lo que Carlos III realizó un proceso de reformas de carácter ilustrado. Las primeras reformas de su reinado se basaban en la lucha contra los privilegios eclesiásticos: en el 1741 con un concordato fueron reducidos el derecho de asilo y otras inmunidades, y los bienes de la iglesia fueron subordinados a la fiscalidad.

Carlos III gobernó Nápoles durante más de medio siglo, notándose en el reino una gran alza en la producción agropecuaria y en el comercio. En 1755 fue instituida junto la Universidad de Nápoles la primera cátedra de Economía y de Astronomía del mundo.[3]

Además, el rey trasladó la residencia real a Caserta donde construyó el Palacio Real de Caserta, actualmente Patrimonio de la Humanidad. También construyó el palacio de Portici, el museo de Capodimonte, la Capilla San Severo y el Teatro San Carlo, el más antiguo teatro de ópera activo del mundo (también Patrimonio de la Humanidad). Hizo construir un albergue para los pobres y comenzó las excavaciones en Pompeya y Herculano.

Fernando IV y el período napoleónico

Fachada norte del Palacio Real de Caserta y passeggio monumental del parque, ambos fruto del genial dise√Īo de Vanvitelli. La figura dominante del palacio queda engrandecida gracias a la perspectiva esc√©nica que le otorgan los escalonados jardines.
Mar√≠a Carolina y Fernando I, Rey de las Dos Sicilias, con sus hijos cuando eran ni√Īos, pintura de Ang√©lica Kauffmann.

En 1759, despu√©s de la partida del rey Carlos, convertido en Rey de Espa√Īa, subi√≥ al trono Fernando IV de N√°poles con s√≥lo 8 a√Īos de edad. Los principales regentes del ni√Īo fueron Domenico Cattaneo, pr√≠ncipe de San Nicandro, y el marqu√©s Bernardo Tanucci.

En 1768 Fernando IV se cas√≥ con Mar√≠a Carolina de Austria, hija de la emperatriz Mar√≠a Teresa I de Austria y hermana de Mar√≠a Antonieta, reina de Francia. Mientras Fernando IV s√≥lo se preocup√≥ de las relaciones con la Iglesia y de la construcci√≥n de obras p√ļblicas, como la Academia de Arquitectura de N√°poles o la Casa Vanvitelliana, la nueva reina particip√≥ activamente en el gobierno del reino.

En los primeros a√Īos de gobierno, Mar√≠a Carolina se mostr√≥ tolerante con los movimientos republicanos. Sin embargo, tras la ca√≠da de Luis XVI durante la Revoluci√≥n Francesa, se uni√≥ a la Primera Coalici√≥n que formaron varios estados europeos en contra de Francia, instituyendo severas persecuciones contra todos los sospechosos de simpatizar con la causa revolucionaria francesa.

En 1796, Napole√≥n Bonaparte invadi√≥ Italia y venci√≥ con facilidad a las tropas austriacas y a los d√©biles gobiernos locales. En 1798, los franceses ocuparon Roma y los jacobinos crearon la Rep√ļblica Romana. Fernando IV de N√°poles envi√≥ un ej√©rcito para frenar a los franceses. En un primer momento, el general napole√≥nico Championnet se retir√≥ de Roma, permitiendo que el Rey Fernando IV entrase triunfalmente. Pero luego Championnet contraatac√≥ y el ej√©rcito napolitano no fue capaz de resistir y se retir√≥ hacia N√°poles, entregando a los franceses todas las fortalezas de los territorios septentrionales del Reino, incluyendo Gaeta.

El 8 de diciembre de 1798, Fernando IV realizó desde L'Aquila una proclama por la que llamaba a los ciudadanos a defender el reino. En su marcha hacia Nápoles, Championnet se encontró con una fuerte resistencia de campesinos en Abruzzo y Lazio destacando la que organizó Michele Pezza, apodado Fra Diavolo.

Finalmente, los franceses llegaron hasta las puertas de N√°poles. El 22 de diciembre de 1798, el Rey abandon√≥ la capital meridional para trasladarse a Sicilia. La ciudad qued√≥ pr√°cticamente indefensa, a excepci√≥n de los L√°zaros. La resistencia fue eficaz, seg√ļn reconoci√≥ el propio general Championnet, pero in√ļtil. Los defensores fueron bombardeados por los mismos napolitanos jacobinos que finalmente lograron tomar el Castel Sant'Elmo. Esta contienda, pr√≥xima a una guerra civil, cost√≥ la vida de 8.000 napolitanos y 1.000 franceses.

Cardenal Fabrizio Dionigi Ruffo (San Lucido, 16 de septiembre de 1744 - N√°poles, 13 de diciembre de 1827).

El 22 de enero de 1799, un grupo de napolitanos jacobinos entre los cuales estaban Mario Pagano, Domenico Cirillo, Nicola Fasulo, Carlo Lauberg y Giuseppe Logoteta proclamaron en el Castel Sant'Elmo la Rep√ļblica Partenopea. Este nuevo estado se caracteriz√≥ por estar controlado por los franceses y no tener apoyo popular. La rep√ļblica no tuvo √©xito en las provincias, porque la gente quer√≠a a Fernando y reclamaba la monarqu√≠a.[4] A fines de enero, el cardenal Fabrizio Ruffo viaj√≥ a Palermo para presentar al rey Fernando un proyecto de reconquista del Reino de N√°poles. Aceptado el plan, el cardenal volvi√≥ a N√°poles donde cont√≥ con el apoyo de los napolitanos. Miles de hombres se prepararon para luchar contra los jacobinos en defensa de los Borbones. Ruffo cre√≥ el Ej√©rcito Cat√≥lico Real, y el 13 de junio de 1799, Fernando IV restaur√≥ la monarqu√≠a borb√≥nica.

Despu√©s de la victoria en Austerlitz el 2 de diciembre de 1805, Napole√≥n entr√≥ en Italia y domin√≥ definitivamente N√°poles, declarando el fin de la dinast√≠a Borb√≥n y nombrando rey a su hermano Jos√© Bonaparte. Fernando volvi√≥ a escapar a Sicilia y realiz√≥ un protectorado con Gran Breta√Īa. En 1808, Napole√≥n consigui√≥ la abdicaci√≥n de los √ļltimos borbones reinantes en Europa: Carlos IV y Fernando VII de Espa√Īa. Jos√© Bonaparte se march√≥ a Espa√Īa para reinar y le sucedi√≥ en N√°poles Joaqu√≠n Murat, que gobern√≥ hasta mayo de 1815.

El congreso de Viena y el Reino

El Congreso de Viena, por Jean-Baptiste Isabey, 1819.

Despu√©s de 20 a√Īos de guerras entre la Francia napole√≥nica y el resto de las naciones europeas, el congreso de Viena, iniciado en el 1814 y terminado en el 1815, bas√≥ la reorganizaci√≥n del viejo continente en el principio de legitimidad por el que se devolv√≠an las tierras a sus antiguos monarcas. En Italia esta pol√≠tica se aplic√≥ con mucha elasticidad: la Rep√ļblica de G√©nova fue agregada, en contra de su voluntad, al Reino de Piamonte-Cerde√Īa para formar un estado m√°s fuerte que frenara a los franceses. La Rep√ļblica de Venecia no fue restaurada. A pesar de haber contribuido a la derrota de Napole√≥n, el reino meridional no s√≥lo no obtuvo los pretendidos se√Īor√≠os papales de Benevento y Pontecorvo sino que perdi√≥ el estrat√©gico enclave mediterr√°neo de la Isla de Malta en favor de Inglaterra.

El rey Fernando pagó un caro precio por recuperar su reino: debió renunciar a Malta lo cual también imponía una reducción del 10% sobre los derechos aduaneros de importación de sus productos.

El punto de mis derechos de soberanía sobre Malta debe ceder al interés mayor, el cual hoy es recuperar mi Reino de Nápoles

También el Rey napolitano debió firmar el 12 de junio de 1815 un tratado secreto con Austria por el cual se comprometía en no cambiar las instituciones políticas del Reino y otorgarle 25.000 hombres (reducidos a trece mil el 4 de febrero de 1819) en caso de guerra.

En acuerdo con lo que decidió el congreso de Viena, Fernando emitió un decreto por el cual unificaba los reinos de Nápoles y Sicilia en el Reino de las Dos Sicilias. Entre el 8 y 11 de diciembre del 1816, la constitución siciliana de 1812 fue reemplazada por los nuevos institutos parlamentarios independientes. El Reino de Sicilia dejó de existir y fue incorporado al recién nacido Reino de las Dos Sicilias: el rey asumió así el título de Fernando I Rey del Reino de las Dos Sicilias.

Fernando I rey de las Dos Sicilias

Fernando I de las Dos Sicilias.

Los efectos políticos de la restauración post napoleónica tuvieron graves consecuencias en los reconstruidos estados pre unitarios italianos, especialmente en Piamonte. Sin embargo en las Dos Sicilias no fue así, Fernando I y sus ministros tuvieron el mérito de dejar intactas gran parte de las innovaciones de los franceses, así se puso a la cabeza de una modernizada monarquía administrativa. Lo que sí cambiaron fueron las relaciones con la iglesia, que volvieron a ser buenas.

Persino Tito Manzi, quien fue un exponente del gobierno de Murat, declar√≥ que a pesar de la presencia de tropas austriacas en el reino hasta 1817, N√°poles se distingui√≥ en el cuadro de la Restauraci√≥n, como la √ļnica capital italiana donde se logr√≥ con √©xito acrecentar la fuerza del Gobierno. Adem√°s se pudo concentrar firmemente el poder en las manos del soberano y organizar a la vez administraciones eficientes y funcionales, dar fuerza al estado y reducir los privilegios del clero y la nobleza.[5]

El 1 de julio de 1820, con la noticia de que en Espa√Īa se hab√≠a restaurado la Constituci√≥n de 1812, en Nola se rebelaron pidiendo la Constituci√≥n un grupo de militares entre los cuales estaban Michele Morelli y Giuseppe Silvati. La revuelta fue apoyada por otros generales, como Guglielmo Pepe. Fernando se vio obligado a conceder la constituci√≥n tomando el ejemplo de Espa√Īa y nombr√≥ su vicario a su hijo Francisco. El 1 de octubre comenzaron los trabajos del parlamento elegido a finales de agosto, en el cual prevalecieron los ideales burgueses introducidos por los franceses. Entre los actos del Parlamento se encuentran la reorganizaci√≥n de la administraci√≥n de las provincias y comunas y medidas sobre la libertad de prensa y de culto.

Las novedades introducidas en las Dos Sicilias no fueron de agrado para las potencias europeas dado que rompían lo acordado en el Congreso de Viena. Es por eso que Francisco fue convocado a Liubliana por las potencias de la Santa Alianza. Luego del Congreso de Liubliana el reino fue invadido por las tropas austriacas, que en marzo de 1821 derrotaron al ejército constitucional napolitano comandado por Guglielmo Pepe. Fernando decidió no pelear más para restablecer el orden en el reino y no comenzar una guerra con Austria. El 23 de marzo, Nápoles fue ocupada, la constitución fue revocada y comenzaron las represiones.

Obras p√ļblicas y reformas

Fernando I organizó la construcción de la Iglesia de San Francisco de Paula en la Piazza Plebiscito que en ese entonces era llamada Piazza Largo di Palazzo.

Fernando I, como rey de las Dos Sicilias se encargó de construir edificios tanto para la familia real como para el pueblo. Se construyeron dos cementerios para todas las clases sociales en Palermo y en Nápoles y se ampliaron varias calles napolitanas. Restauró el Palacio Real de Nápoles y terminó los palacios de Caserta y de Portici empezados por su padre Carlos.

Tambi√©n construy√≥ observatorios en N√°poles y Palermo, fund√≥ la Academia de las Bellas Artes y de las Ciencias en N√°poles en 1778 y cre√≥ una biblioteca en Palermo. En 1779 construy√≥ la f√°brica de Granili y el a√Īo siguiente la Villa Real. Durante su reinado tambi√©n se hicieron los teatros de Fiorentini, del Fondo y de San Fernando.

Durante su reinado, las Dos Sicilias se convirtió en uno de los centros culturales más importantes de Italia y de Europa. Se crearon escuelas gratuitas en cada comuna y en el 1779 se transformó la Casa de los Jesuitas de Nápoles en un orfanato. Se crearon las universidades de Catania en 1778 y la de Palermo en 1779. Fernando también organizó la construcción del huerto botánico de Palermo, el puerto de Nápoles, el Palacio Real de Cardito y la famosa iglesia de San Francisco de Paula en Nápoles. Además construyó puentes, canalizó ríos y en 1790 saneó el Golfo de Nápoles.

En este período el reino vivió la prosperidad económica: se redujeron los impuestos, se creó la Bolsa de cambio y se emprendieron muchos nuevos comercios, entre los cuales estaba la pesca de corales.[6]

El problema siciliano

Klemens Wenzel Lothar von Metternich (Coblenza, 15 de mayo de 1773 - Viena, 11 de junio de 1859) Conde y príncipe de Metternich-Winneburg. Político y diplomático austriaco.

La creación del Reino de las Dos Sicilias, o sea, la pérdida de independencia de Sicilia, cayó muy mal a los sicilianos. Desde los tiempos de la dominación aragonesa se habían negado al sometimiento frente a gobiernos napolitanos; además Sicilia perdió su constitución del 1812, inspirada en el modelo inglés.

Este hecho exacerbó los ánimos contra los napolitanos, porque en realidad, el organismo parlamentario se remontaba al tiempo de los normandos, del cual los sicilianos estaban orgullosos y al que también todos los reyes que gobernaban la isla juraban fidelidad. Aunque en realidad, este parlamento no tenía nada de democrático, representaba la voluntad de los nobles y generalmente era manipulado por los soberanos.

Las relaciones entre los reyes borbónicos y los barones sicilianos fueron cordiales hasta el 1780, cuando dado al empuje del absolutismo reformador con los ideales del ilusionismo, el rey de Nápoles, Fernando IV envió a la isla al marqués Domenico Caracciolo para reducir el poder de Sicilia.[7] A partir de entonces aumentaron las desconfianzas recíprocas entre los napolitanos y sicilianos: en 1778 fueron limitados los derechos de trasmisión hereditaria de los feudos, el 4 de mayo de 1789 se abolió el vasallaje personal y en 1790 fue aprobado un proyecto de un nuevo catastro, que debía ser la base de un sistema fiscal que reducía los privilegios de los barones.

Durante la ocupaci√≥n francesa del Reino de N√°poles, el soberano se refugi√≥ en Sicilia con la protecci√≥n del Reino Unido. En 1812 se aboli√≥ el feudalismo y fue promulgada una nueva constituci√≥n al modelo ingl√©s. Gran Breta√Īa, promotora de la transformaci√≥n de monarqu√≠a absoluta a monarqu√≠a constitucional deseaba apoderarse de la isla: El enviado ingl√©s Lord Bentinck negoci√≥ con un enviado de Murat en la isla de Ponza, que el soberano franc√©s se mantendr√≠a en el poder aunque cayera Napole√≥n, a cambio de que Sicilia fuera cedida a Gran Breta√Īa.[8]

Despu√©s del congreso de Viena, el austriaco Klemens von Metternich defendi√≥ la restituci√≥n de Fernando I para favorecer a los intereses de Austria en el territorio meridional. A cambio de su empe√Īo personal para que la Sicilia quedara en poder de Fernando, Metternich pidi√≥ a la casa de Borb√≥n 2 millones de francos. El rey napolitano quiso pagar s√≥lo 1.200.000, pero el diplom√°tico austr√≠aco no acept√≥ porque su patrimonio familiar hab√≠a sido dilapidado por su padre.[9] Gran Breta√Īa se conform√≥ con poseer solamente Malta, por el hecho de que la pen√≠nsula it√°lica estaba influenciada por Austria. Lo importante para Gran Breta√Īa era evitar la influencia francesa sobre la regi√≥n.[10]

Los sicilianos no estuvieron de acuerdo con la nueva ley de Fernando I, que reservaba para él mismo casi todas las responsabilidades administrativas de la isla. También el clero estaba en contra de la monarquía napolitana y poseía una representación política de 65 miembros en el parlamento establecido por la constitución de 1812.

En 1819 la legislación administrativa, centralizada y antifeudal fue incorporada también en Sicilia pero encontró muchísima resistencia por parte de la nobleza. Sólo en 1838 se pudo abolir el carácter patrimonial de las tierras de los barones dando fin al feudalismo.

Fernando II rey de las Dos Sicilias

Fernando II, Rey de las Dos Sicilias.

En los a√Īos siguientes al per√≠odo napole√≥nico el Reino de las Dos Sicilias, guiado por Fernando I y sucesivamente de su hijo Francisco I, continu√≥ afectado por la influencia de Austria y Gran Breta√Īa. Bajo el reinado de Fernando II el reino se convirti√≥ en Estado realmente independiente, aunque Francia, Austria y Gran Breta√Īa buscaron mantenerlo en sus esferas de influencias, dado a la posici√≥n estrat√©gica de la pen√≠nsula en el centro del Mar Mediterr√°neo.

Sucediendo en 1830 a su padre Francisco I, que hab√≠a gobernado desde 1825 (En 1830 Muere Fernando I y le sucede su hijo Fernando II). Fernando II, con s√≥lo 20 a√Īos, mostraba ya su fuerte personalidad que marcar√≠a sus 30 a√Īos de reinado.

A los pocos meses decidi√≥ continuar el programa de resaneamiento financiero comenzado por el anterior Primer Ministro Medici: aboli√≥ los montos de m√°s contribuciones, disminuy√≥ dr√°sticamente sus privilegios y baj√≥ los impuestos. Hecho esto, dio un fuerte impulso a la econom√≠a: construy√≥ calles, puentes y v√≠as f√©rreas, realiz√≥ un gran n√ļmero de acuerdos comerciales, los m√°s importantes con Gran Breta√Īa, Francia, Rusia, el Reino de Cerde√Īa, Estados Unidos, Dinamarca y Prusia. Mand√≥ p√°rrocos a las comunas donde no hab√≠an escuelas alimentadas para difundir una educaci√≥n b√°sica al pueblo; prohibi√≥ la mendicidad mandando a la mayor parte de los mendigos a institutos donde se les ense√Īaba un oficio.[11]

Asimismo, potenci√≥ al ej√©rcito y a la marina con el intento de afirmar definitivamente la independencia del sur, de las potencias extranjeras. Comenz√≥ a afirmar su presencia militar con dos demostraciones de la flota en las costas africanas, que convencieron, en 1833 a T√ļnez y en 1834 a Marruecos, a no obstaculizar m√°s, el comercio de la flota mercantil meridional, como lo hab√≠an hecho durante siglos.

El intento constitucional

Bandera del Reino constitucional de las Dos Sicilias (1848).

El 29 de enero de 1848, Fernando II fue el primer soberano italiano en conceder la constitución (promulgada el 10 de febrero) dada la grave revuelta siciliana por la independencia iniciada a finales de 1847 y por la insistencia de los liberales napolitanos.

No fue extra√Īo que las Dos Sicilias haya sido el primer estado italiano constitucional, el sur estaba a la vanguardia de los pensamientos liberales italianos, quedando demostrado en las constituciones del 1812 y de 1820, las primeras de Italia. Toda la prensa liberal italiana aplaudi√≥ a Fernando II y en Tur√≠n dos mil personas con banderas marcharon delante de la residencia del c√≥nsul de las Dos Sicilias para felicitarlo. El que pensaba distinto era su rey, Carlos Alberto que declar√≥:

No soy como aquel Borbón, que ha aceptado las demandas de los insurgentes, haciendo la cosa más destructiva que se puede imaginar
Carlos Alberto[12]

Con esta Constitución, se formó un Parlamento con dos cámaras: una de 164 miembros elegidos por el pueblo y otra de 50 pares elegidos por el rey.[13] El 18 de marzo se agregó el adjetivo constitucional al nombre del Reino en el Diario Oficial.

El 3 de abril la bandera de las Dos Sicilias (blanca con el escudo Borbón en el centro) incorporó un borde verde y rojo. La pesada y casi infantil festividad de los napolitanos provocó grandes destrozos. Las calles de Nápoles se vieron plagadas de desfiles casi cotidianos cada vez más inflamados. Se publicaron una gran cantidad de diarios, la mayoría escritos por inexpertos, que discutían como mejorar la nueva Constitución.[14]

Las elecciones se celebraron el 18 de abril pero la afluencia a las urnas fue escasa. El lunes 15 de mayo, en coincidencia con la apertura del primer Parlamento, en el Palacio Comunal de Monteoliveto di Napoli, un grupo de diputados revolucionarios liderados por Giovanni La Cecilia y Pietro Mileti declararon insatisfactoria la Constituci√≥n apenas proclamada. Propusieron modificaciones como la abolici√≥n de la C√°mara de los Pares y se negaron a prestar juramento al rey. En realidad quer√≠an remover la monarqu√≠a y proclamar la rep√ļblica.

Fernando II hizo muchos intentos de conciliación con los rebeldes; pero ahora un rey educado con los ideales del absolutismo sus acciones fueron autocontroladas, pero él no cedió a las provocaciones.

Las tentativas de acuerdo con los revolucionarios fueron frenadas por los rumores en el Parlamento de que tropas del rey estaban marchando hacia la asamblea, lo cual era completamente falso. El rey mand√≥ emisarios para verificar la incompetencia de los acusadores pero no sirvi√≥ de nada: Fueron colocadas alrededor de 90 barricadas en las calles de N√°poles y muchos militares que estaban en servicio fuera del Palacio fueron atacados, hubo muertos y heridos. S√≥lo despu√©s de estos actos, la ma√Īana del 16 de mayo, el rey orden√≥ reprimir. Un comandante promet√≠a eliminar a los canallas del pa√≠s, el rey le respondi√≥:

Est√© calmo se√Īor, y no llames canalla al pueblo. Son napolitanos, son mis campesinos, mis s√ļbditos. Un elemento nocivo los ha exasperado, ¬°pero se trata siempre de mi pueblo! Si se deja llevar por la pasi√≥n ser√° una masacre, y eso es lo que quiero evitar a todo costo. Tome prisioneros pero no fusile, en las calles hay mucha gente que ma√Īana estar√° arrepentida de su error.

Sin embargo, hubo muchas v√≠ctimas y devastaci√≥n, aunque los diputados antimon√°rquicos no sufrieron da√Īo alguno.

El 15 de junio se celebraron nuevas elecciones que también tuvieron escasa participación ciudadana. El 25 de mayo se limitó la libertad de prensa porque infundía rumores falsos entre la población y muchos periódicos eran antimonárquicos.[16]

Una serie de acontecimientos producidos el 15 de mayo provocaron una fuerte oposición al gobierno del rey. Desde entonces, se produjo un conflicto gobierno-rey que continuó hasta el 12 de marzo de 1849, prometiendo nuevas elecciones que nunca se concretaron.[17]

Al final de marzo, Fernando II ofreció a Sicilia un Parlamento, un virrey propio y amnistía a los revolucionarios. Esto no fue suficiente para los sicilianos, pues el grito de guerra se escuchaba ya entre los miembros de la Cámara siciliana. El rey mandó un ejército, y en septiembre de 1848 había mandado parte de su flota, la tercera más grande del mundo. El ejército ocupó la isla y hubo 1.500 soldados napolitanos muertos, no se sabe cuántos sicilianos.

Desde los acontecimientos del 15 de mayo de 1848, el rey, previamente alabado por los liberales comenzó a recibir apodos como Monstruo coronado, Tigre Borbón, Calígula de Nápoles y sobre todo Rey bomba. Cabe aclarar que las insurrecciones eran muy comunes en los estados europeos de la época.

El 19 de mayo de 1849 se volvió a usar la tradicional bandera blanca con el escudo Borbón y la constitución fue suspendida pero no derogada. Así falló el primer intento constitucional de Italia.

Las Dos Sicilias en el contexto italiano

Estados separados de la península italiana.

Se necesita retroceder a los tiempos del emperador romano de oriente Justiniano I para encontrar una Italia unida. Desde la invasi√≥n de los lombardos en el 568 se rompe la unidad pol√≠tica y durante 1.300 a√Īos se generaron diversas naciones. Mientras el norte se divid√≠a en peque√Īos y cambiantes estados o era conquistado por diversas potencias, el sur continental desde el a√Īo 1000 con la invasi√≥n normanda, se vio unido. En el sur se vio un fuerte nacionalismo en la naci√≥n napolitana, con su cultura, identidad, bandera e himno propio.

Por este motivo no existía la idea de un estado italiano a nivel popular, por ejemplo en las Dos Sicilias se llamaban extranjeros a los otros italianos de la península.[18]

A mediados del siglo XIX hab√≠an en la pen√≠nsula 7 estados, los cuales 3 eran completamente libres: El reino de las Dos Sicilias, que era el m√°s grande y m√°s pr√≥spero, el Reino de Cerde√Īa y los Estados Pontificios. Los otros cuatro eran dominados directa o indirectamente por Austria: El Reino Lombardo Veneto, los ducados de Parma y M√≥dena y el Gran Ducado de Toscana.

La lengua oficial en todos los reinos preunitarios era el italiano salvo en el Piamonte Cerde√Īa donde era el franc√©s, pero en realidad en la pen√≠nsula no exist√≠a una lengua com√ļn, los italohablantes en 1861 eran s√≥lo el 2,5%[19] de la poblaci√≥n seg√ļn T. De Mauro o el 9,5% seg√ļn A. Castellani,[20] de estos, los toscanos eran la mayor parte, dado que el italiano naci√≥ all√≠. En el Piamonte se hablaba, se escrib√≠a y se pensaba en franc√©s, los franceses los consideraban como verdaderos compatriotas.[21]

En Italia no hab√≠a un comercio integrado, s√≥lo el 20% lo era entre los estados peninsulares, se puede decir que la religi√≥n era lo √ļnico en com√ļn entre los italianos.

A Fernando II de Borb√≥n, le fue solicitado en varias ocasiones la presidencia de una hipot√©tica Liga de Estados italianos, ya en 1831, liberales italianos reunidos en el congreso de Bolonia decidieron ofrecer al rey de N√°poles la corona de Italia, porque lo consideraron el m√°s abierto a sus ideales.[22] En 1832 Fernando II intent√≥ en dos ocasiones, llegar a un acuerdo con el Reino de Cerde√Īa para abolir la influencia extranjera en la pen√≠nsula. El gobierno piamont√©s se neg√≥ porque hab√≠a hecho un acuerdo con Austria un tratado defensivo que le bastaba para sentirse seguro de eventuales ataques. Esta propuesta del rey meridional cay√≥ muy mal a Viena y fue interpretada como una ofensa antiaustr√≠aca. Muchos de los que deseaban la unificaci√≥n de Italia apoyaban al rey napolitano, por ejemplo el mazziniano Attilio Bandiera le comunic√≥ a Fernando II sus ideolog√≠as republicanas pero su disponibilidad a seguirlo si se convertir√≠a en el soberano constitucional de toda Italia.[23]

Las Dos Sicilias en la primera guerra de independencia

Austria ejercía una hegemonía sobre gran parte de Italia: el 24 de abril del 1847 advirtió, con una nota diplomática, al Gran Ducado de Toscana a no conceder reformas en su forma de política. El 17 de julio ocupó Ferrara, acción formalmente legal por el Tratado de Viena. A este juego de supremacía política se sumó el Reino Unido, al enviar a Lord Minto para intimidar a Austria. La respuesta de los Habsburgo fue la ocupación militar de los ducados de Parma y Módena, estando así más cerca de Toscana y de los Estados de la Iglesia.

Pero ya en agosto, el papa Pío IX tomó la iniciativa de formar una Liga Aduanera entre los estados de Italia, tomando como ejemplo aquélla de los estados alemanes de 1833 (el Zollverein). En noviembre se firmó un proyecto de entendimiento entre Roma, Florencia y Turín y hubo contactos con Nápoles y Módena para lograr tal proyecto.

Ilustración de un enfrentamiento durante las cinco jornadas de Milán.

El momento crucial para poner a prueba los proyectos de uni√≥n federal italiana fue el a√Īo 1848: el 13 de marzo, en Viena, se produjo una insurrecci√≥n pidiendo la constituci√≥n, y lo mismo sucedi√≥, entre el 18 y el 22, en Mil√°n, en ese entonces bajo el dominio austr√≠aco; este √ļltimo episodio es conocido como las cinco jornadas de Mil√°n. El comandante austriaco en Mil√°n, Radetzky, tuvo que abandonar la ciudad y los revolucionarios pidieron ayuda al rey piamont√©s Carlos Alberto de Saboya para librarse completamente de los austr√≠acos. El 24 de marzo de 1848 el Piamonte declar√≥ la guerra a Austria dando comienzo a la primera guerra de independencia italiana.

El 26 de marzo el ministro de exterior de las Dos Sicilias solicitó la convocatoria de un congreso en Roma, apoyando el proyecto de una Liga Política italiana. En dicho congreso, el representante piamontés solicitó ayuda militar. El 7 de abril Fernando II declaró la guerra a Austria y envió al norte un ejército de 16.000 hombres, comandados por el general Guglielmo Pepe. El 20 de abril la ruptura entre las Dos Sicilias y Austria era completa. Cuando las naves duosicilianas partieron de Sicilia, los sicilianos, desde los fuertes les disparaban, siendo esta la demostración de que consideraban que su verdadero enemigo hereditario era Nápoles y no Viena.[24]

El gran duque de Toscana, Leopoldo II envi√≥ 3.000 soldados y de los Estados Pontificios partieron 7.000 soldados y 10.000 voluntarios. Los duques de M√≥dena, Parma y Piacenza decidieron unirse al Piamonte, y Venecia proclam√≥ la rep√ļblica, separ√°ndose de Austria.

Beato P√≠o IX (Senigallia, 13 de mayo de 1792 - Roma, 7 de febrero de 1878), Papa desde 1846 a 1878 y √ļltimo soberano temporal de los Estados de la Iglesia.

En este momento se veía la posibilidad de unir a Italia mediante una Liga de Estados unidos, sobre este tema, el sumo pontífice, Pío IX declaró:

Yo no s√≥lo apruebo la liga, la reconozco necesaria; por eso invit√© a los soberanos de N√°poles, Toscana, y de Cerde√Īa para concluirla; desgraciadamente el gobierno de Tur√≠n se muestra obstaculizador
Pío IX[25]

Los delegados piamonteses nunca fueron a Roma, el proyecto de la liga deb√≠a ser frenado porque su rey ten√≠a otros planes: quer√≠a convertirse √©l, o uno de sus sucesores, en el √ļnico Rey de Italia.[26]

Despu√©s de d√≠as de in√ļtil espera, el 4 de mayo tras la suspensi√≥n de las tentativas de una liga pol√≠tica, la delegaci√≥n meridional de retir√≥ y el mismo d√≠a el general Pepe se embarc√≥ hacia el norte. Era uno de los pocos entusiastas, dado que ni los otros generales, ni los soldados lo eran: en el sur no eran populares ni la guerra, ni el nacionalismo, ni la misma independencia italiana; el pueblo ya se sent√≠a libre desde hace mucho tiempo.[27]

Despu√©s de la insurrecci√≥n antimon√°rquica del 15 de mayo de 1848, Fernando II orden√≥, el 22, al ej√©rcito meridional terrestre y mar√≠timo regresar al pa√≠s, muy preocupado por las revoluciones independentistas en Sicilia. Por eso fue muy criticado por los liberales de la √©poca, pero hab√≠a que considerar dos factores: no hab√≠a ning√ļn pacto entre el Reino de Cerde√Īa y las Dos Sicilias, por lo que en caso de derrota piamontesa, Austria habr√≠a podido invadir el sur; mientras que en caso de victoria, el reino meridional no obtendr√≠a ning√ļn beneficio, pero perder√≠a hombres y gastar√≠a dinero. Sumado a esto, en medio de una revoluci√≥n, si manten√≠a las tropas all√≠ se arriesgaba a perder la Sicilia.

Sin embargo, las operaciones en el norte estaban en una situaci√≥n favorable y los soldados meridionales contribuyeron en forma decisiva a las victorias de Cuartone y Montara del 29 de mayo, y la de Gioto del 30, a pesar de la inferioridad num√©rica, por lo que el belicoso Guigliermo Pepe desobedeci√≥ la orden del rey y permaneci√≥ en la zona de conflicto con una muy peque√Īa porci√≥n del ej√©rcito que lo sigui√≥.

Mientras tanto, el 29 de mayo se realizó una votación para la unión de Lombardía al Piamonte (561.000 votos a favor y 681 en contra[28] ) que debía ser confirmada por una asamblea constituyente en un futuro próximo. También, el 11 de junio las tropas pontificias, comandadas por Giacomo Durando fueron derrotadas en Vicenza.

El contingente naval meridional estaba al mando del almirante Raffaele de Cosa, quien se negó a cumplir en una primera instancia la orden de retirase. Ante una nueva orden de regresar a la patria, recibida el 11 de junio mientras se producía el bloqueo de Trieste (el puerto austriaco más importante) y dado que la mayoría de los marineros eran fieles al rey, decidió finalmente aceptar la orden y partió la noche del 12.

Pero la guerra continuaba: los austriacos tomaron la ofensiva en las operaciones y se produjo la derrota piamontesa de Custoza el 23 de julio. Carlos Alberto de Saboya se retiró a Milán donde fue asediado por los propios milaneses en el palacio donde se hospedaba y en medio de la noche regresó a Turín.

Finalmente se alcanz√≥ un armisticio por el que Austria recuper√≥ muchas de sus tierras, pero que sin embargo no otorgaba ning√ļn beneficio al Gran Ducado de Toscana, que hab√≠a combatido hasta el final, lo que pon√≠a de manifiesto que Carlos Alberto consideraba este primer enfrentamiento contra Austria como una guerra din√°stica, utilizando a los italianos para su propio beneficio. Piamonte perdi√≥ gran parte de la Lombard√≠a y Radetzky volvi√≥ a Mil√°n vitoreado por la poblaci√≥n. Al a√Īo siguiente se reanudaron las hostilidades, pero los piamonteses fueron vencidos definitivamente en Novara el 3 de marzo de 1849. Despu√©s de este √ļltimo fracaso, Carlos Alberto se vio obligado a abdicar en favor de su hijo V√≠ctor Manuel II. Las causas principales de la derrota se pueden encontrar en el retiro de las tropas romanas y meridionales por un lado, y por otro, a que Carlos Alberto promov√≠a el expansionismo piamont√©s en vez de una confederaci√≥n italiana.

La primera guerra de independencia fue la √ļnica que logr√≥ la participaci√≥n de todos los estados italianos. Tras la derrota, se perdi√≥ para siempre la posibilidad de lograr una unificaci√≥n italiana que garantizara al mismo tiempo la autonom√≠a de los estados. Esta fue la principal causa de la mala unificaci√≥n de los piamonteses, realizada con la fuerza.

La calumnia como arma política

William Gladstone (Liverpool, 29 de diciembre de 1809 - Hawarden, 19 de mayo de 1898) Primer Ministro del Reino Unido en cuatro ocasiones: de 1868 a 1874, de 1880 a 1885, en 1886, y de 1892 a 1894.

La pol√≠tica desestabilizante del Reino Unido en contra las Dos Sicilias despu√©s de La cuesti√≥n del azufre, continu√≥ con William Gladstone, que fue enviado por su gobierno para seguir el proceso que deber√≠a haber sucedido en las Dos Sicilias con los miembros adheridos a la sociedad secreta Unidad de Italia. Sus actividades eran la difusi√≥n de ideas antimon√°rquicas, que invitaban a la desobediencia civil.[29] Por ejemplo, en septiembre de 1849 explosion√≥ una bomba delante del Palacio Real de N√°poles cuando se celebraba una fiesta por la llegada del Papa P√≠o IX, que tuvo que huir de Roma a causa de la instauraci√≥n de la Rep√ļblica Romana. De estos hechos hubo 42 imputados, de los cuales los primeros 3 fueron condenados a cadena perpetua, otros 2 mandados a prisi√≥n por 30 a√Īos y el resto de menor importancia en el hecho, fueron condenados al exilio.

Gladstone regres√≥ a Londres en 1851 y se reuni√≥ con el primer ministro Lord Palmerston y le mostr√≥ cartas suyas enviadas al ministro de exteriores Lord Aberdeen en las que se etiquetaba al reino del sur como la negaci√≥n de Dios y hablaba sobre las malas condiciones en las c√°rceles napolitanas. Estas cartas exageraban el absolutismo borb√≥nico, y cuando fueron publicadas provocaron a√ļn m√°s revoluciones. Despu√©s de la unificaci√≥n italiana, Gladestone confes√≥ que √©l las hab√≠a escrito por encargo de Lord Palmerston y que √©l no hab√≠a visto ninguna c√°rcel y que hab√≠a hecho caso a lo que comentaban los revolucionarios.[30]

En realidad muchos británicos se maravillaban viendo las buenas condiciones de los exiliados meridionales que llegaban al Reino Unido. El sistema judicial meridional fue reconocido por los estudiosos como el más avanzado de Italia preunitaria. Ejemplos son la Escuela meridional de Eerecho, el Código Penal de 1819, y que los magistrados eran elegidos por concurso y no por voluntad del rey.

En el Reino de Cerde√Īa la realidad era muy distinta: si se asume la pena de muerte como √≠ndice de violencia de un r√©gimen, el reino sardo es el m√°s brutal, y cuando los liberales llegaron al poder, las ejecuciones aumentaron en gran medida. Era un reino violento, endeudado y con una alt√≠sima tasa de criminalidad.[31]

El camino hacia la unidad

El expansionismo piamontés

Artículo principal: Unificación de Italia
Retrato de Camillo Benso, conde de Cavour (Turín, 10 de agosto de 1810 - 6 de junio de 1861), obra de Francesco Hayez.

Despu√©s de la derrota de la primera guerra del Piamonte contra Austria en 1848 y en 1849, esta √ļltima continu√≥ ejerciendo su poder sobre la pen√≠nsula. Pero Napole√≥n III, emperador de Francia, realiz√≥ una pol√≠tica de intentar expulsar a los Habsburgo de Italia, favoreciendo los deseos expansionistas del Piamonte. Gran Breta√Īa, que junto con Francia dominaban el norte de √Āfrica, no quer√≠a que Napole√≥n III extendiera su influencia en la pen√≠nsula para tener mayor control del Mediterr√°neo.

Camillo Benso, conde de Cavour obtuvo el cargo de Primer Ministro en 1852 y comenz√≥ su objetivo expansionista buscando apoyo en las potencias (Francia y Gran Breta√Īa). Estas dos, junto con el Imperio Otomano, entraron en guerra con Rusia en 1854 en la Guerra de Crimea. Los ingleses pidieron al Piamonte el env√≠o de tropas y Cavour acept√≥ mandar 18.000 soldados. En el Sur, Fernando II declar√≥ su neutralidad en el conflicto y neg√≥ a Inglaterra y Francia el uso de los puertos meridionales como base de operaciones de guerra; esto provoc√≥ la ira de las dos potencias.

El expansionismo piamontés, bien enmascarado con el ideal unitario, se desarrolló después del Congreso de París en 1856 celebrado al finalizar la Guerra de Crimea. Entre el Reino Unido y Piamonte se decidió que se debía ocupar Nápoles y se dio la posibilidad que Inglaterra pudiera comprar Sicilia después de la conquista.[32]

Entre Napoleón III y el rey piamontés Víctor Manuel II se comenzaron los preparativos para la guerra contra Austria, y se acordó que Piamonte se anexionaría Lombardía, Véneto, Módena y Parma, y como compensación Francia recibiría Saboya y Niza. El 23 de abril, Austria dio un ultimátum de 3 días a Piamonte pidiendo el desarme. Francia y Piamonte no quisieron atacar primero a Austria, para que los Habsburgo quedasen ante Europa como los agresores. El 29 de abril de 1859, el ejército austríaco, al mando del general Ferencz Gyulai, atravesó el río Ticino e invadió el territorio piamontés dando comienzo a la denominada Segunda guerra de Independencia. Tras esta guerra se expulsaron a los duques de Toscana, Parma y Módena, cuyos territorios fueron anexados al Piamonte.

Francisco II rey de las Dos Sicilias

El 22 de mayo del 1859, despu√©s de 30 a√Īos de reinado, muri√≥ Fernando II. Hered√≥ el trono su hijo de 23 a√Īos Francisco II el cual no ten√≠a suficiente experiencia, con car√°cter muy d√©bil y muy t√≠mido.[33] Francia e Inglaterra reanudaron la diplomacia y mandaron a N√°poles representantes para atraer al joven rey a su esfera de influencia pol√≠tica: le ped√≠an la reactivaci√≥n de la monarqu√≠a constitucional e intervenir en sus guerras. Pero Francisco ten√≠a muy en claro la frase del padre Constituci√≥n igual a revoluci√≥n y tampoco quer√≠a aliarse con el Piamonte.

El 7 de junio, turbado de las manifestaciones de los liberales napolitanos que quer√≠an entrar en guerra al lado del Piamonte, Francisco II nombr√≥ como presidente del Consejo y ministro de guerra a Carlo Filangieri una figura militar y pol√≠tica de primer nivel conocido y respetado mundialmente. La negativa del rey a conceder la Constituci√≥n y aliarse con el Piamonte fue determinante para la cercana ca√≠da del reino, fue la √ļltima esperanza para que el pueblo meridional se salvara de una unificaci√≥n a la fuerza.

Por su parte, Gran Breta√Īa aconsejaba la neutralidad al rey napolitano, porque tras una victoria de Napole√≥n III, Francia extender√≠a su influencia tambi√©n al sur. Esto dio lugar a una pol√≠tica de aislamiento del Reino de las Dos Sicilias en un contexto europeo plagado de alianzas estrat√©gicas.

Pero después de la victoria franco-piamontesa en la segunda guerra de independencia, el Reino Unido se vio obligado a cambiar su política: la Confederación Italiana tenía el riesgo de ser dominada por Francia, la cual había salido vencedora. En cambio, se debía lograr un estado italiano unido para frenar la influencia francesa en la península.[34] Es por eso que Inglaterra envió representantes para lograr la unificación a toda costa.

Sin la ayuda de Palmerston, Nápoles sería ahora borbónica y sin el almirante Mundy no hubiese podido jamás cruzar el estrecho de Mesina
Giuseppe Garibaldi en su viaje a Inglaterra en 1864.[35]

La invasión y caída del reino

Las rebeliones en Sicilia

Bandera de las Revoluciones sicilianas de 1848.

Ya en el 1820 y después en 1848 se dieron en Sicilia las primeras revoluciones, pues en la isla casi no existían los ideales unitarios (sólo los intelectuales eran mazzinianos) y se quería por encima de todo la liberación del dominio napolitano.[36] Se llegó a proclamar, el 13 de abril de 1848 la deposición de Fernando II y se ofreció la corona a la Casa de Saboya, que se negó porque Fernando envío una carta al Piamonte amenazando con un conflicto armado.

Sin embargo, bajo el gobierno Borb√≥n, Sicilia gozaba de excepcionales privilegios: los impuestos eran bajos, no exist√≠a el servicio militar obligatorio y la vida y la propiedad eran seguras. Las calles de Sicilia eran tan seguras como las del norte de Europa.[37] En la d√©cada del 1850 se construyeron m√°s avenidas, se ampliaron los puertos y se crearon escuelas y hospitales; a pesar de todo esto, los sicilianos estaban descontentos y quer√≠an la autonom√≠a de la parte continental del reino. La fuerte presencia comercial y financiera inglesa hab√≠a generado una difusa anglofilia y se baraj√≥ la posibilidad de independizarse bajo un protectorado ingl√©s. Esta propuesta fue bien recibida en Londres pero Napole√≥n III de Francia declar√≥ que si Gran Breta√Īa entraba en Sicilia, comenzar√≠a una guerra.[38]

Por su parte, Mazzini incitaba las rebeliones de los sicilianos y se reun√≠an en el norte con enviados de los rebeldes para pedir ayuda. Para el Reino de Cerde√Īa, este clima era perfecto para comenzar la conquista del sur.

La invasión de Garibaldi

Giuseppe Garibaldi (Niza, 4 de julio de 1807 - Caprera, 2 de junio de 1882), militar y político italiano.

Giuseppe Garibaldi, con la llamada "Expedici√≥n de los Mil", que fue quien conquist√≥ el Reino de las Dos Sicilias, fue mandado a Sicilia por los acuerdos entre Gran Breta√Īa y Piamonte. El 6 de mayo de 1860 zarp√≥ del puerto de Quarto (Provincia de G√©nova) con 1.033 hombres, en su mayor√≠a veteranos de las guerras de independencia[39] en dos barcos de vapor hacia la isla.

Los Preparativos
Partida de Quarto, pintura expuesta en el Museo Nacional del Resorgimento, Turín.

El 18 de abril de 1860 Cavour envi√≥ dos naves de Guerra a Sicilia, oficialmente para proteger a los s√ļbditos piamonteses presentes en la isla, pero en realidad para conocer la cantidad de tropas borb√≥nicas y de revolucionarios que se encontraban en la isla.[40]

Al final de abril, el mismo Cavour fue a Génova, donde permaneció dos días, para controlar los preparativos de la expedición que el Piamonte pensaba hacer, mandando a Giuseppe Garibaldi a Sicilia. El 28 de abril llegó un telegrama para Garibaldi, que vivía en Quarto, comunicando que había fracasado la revolución en Sicilia. La desesperación de los voluntarios más cercanos a Garibaldi fue tal que decidió no partir. Pero al día siguiente el estadista Francesco Crispi le envió otro telegrama inventando que la insurrección se ganó en Palermo.[41] Entonces los Mil partieron de Quarto el 6 de mayo en los buques Lombardo y Piamonte, los cuales no fueron robados como dice la historia oficial.

La investigaci√≥n hist√≥rica desmiente la versi√≥n rom√°ntica de esta empresa: Los Mil no eran un grupo de improvisados aventureros revolucionarios. En gran parte eran veteranos de las dos guerras de independencia y entre sus filas hab√≠an mercenarios ingleses, h√ļngaros, polacos, turcos y alemanes. Adem√°s, fue indispensable el apoyo del Piamonte, de los oficiales borb√≥nicos convertidos a la causa y de los latifundistas sicilianos e ingleses. Dos millones de francos-oro fueron dados por Cavour para la expedici√≥n de los Mil y otros 3 millones de las logias mas√≥nicas inglesas; suma equivalente a 25 millones de euross.[42]

La llegada de los Mil era ya sabida por el gobierno meridional, gracias al embajador de las Dos Sicilias en Turín, que tenía conocimiento de cuándo partió Garibaldi hacia Sicilia y en qué parte de la isla desembarcaría. Por ello se enviaron naves que tratasen de interceptar las garibaldinas.

Las primeras acciones

El 12 de mayo a las cuatro de la ma√Īana, los Mil iniciaron la marcha hacia el interior de la isla y, al d√≠a siguiente, Garibaldi fue informado de que los soldados borb√≥nicos iban en su direcci√≥n desde Palermo. El 14, Garibaldi desde la ciudad de Salemi declar√≥ el fin de la dinast√≠a borb√≥nica y se proclam√≥ dictador de Sicilia en nombre del rey V√≠ctor Manuel de Saboya. Pero ya los Mil no eran mil, puesto que se les hab√≠an sumado 1.200 picciotti mafiosos reclutados por los barones.[43]

Los garibaldinos dejaron Salemi para marchar hacia Palermo y el ej√©rcito borb√≥nico, comandado por el general Francesco Landi dej√≥ Palermo para enfrentarse a Garibaldi, deteni√©ndose el 13 de mayo en el pueblo de Calatafemi. All√≠ se produjo la primera batalla de la ocupaci√≥n garibaldina: Landi pose√≠a 3.000 soldados divididos en tres batallones y mand√≥ a un grupo de 1.500, dividido en tres columnas, a reconocer el terreno. Una de √©stas, de 600 hombres comandados por Sforza, divis√≥ al enemigo en la ma√Īana del 15 y decidi√≥ atacarlo por s√≠ solo. Landi, que ten√≠a otros 1.500 hombres, no quiso ayudar al peque√Īo grupo y se retir√≥ del campo, dejando solo a Sforza, quien tambi√©n tuvo que retirarse. Un soldado garibaldino escribi√≥ en su diario:

No pod√≠amos creer a nuestros ojos y orejas cuando advertimos que las se√Īales de abandonar la contienda no eran lanzadas de nuestros comandantes, sino de los borb√≥nicos
Francesco Grandi.[44]

Esta batalla dejó un saldo de 32 muertos y 182 heridos garibaldinos y 36 muertos y 150 heridos entre los borbónicos. Los aproximadamente 2800 soldados meridionales que quedaron ilesos comenzaron a dudar fuertemente de la habilidad y fidelidad de sus comandantes.

El general Landi a las ocho de la tarde abandon√≥ Calatafemi y volvi√≥ a Palermo. En marzo del a√Īo siguiente, el 1861, √©l retir√≥ del Banco de N√°poles una suma de 14.000 ducados (equivalentes a 224.000 euros) a su favor, seg√ļn √©l regaladas personalmente de Garibaldi. √Čl y sus cinco hijos encontraron altos rangos en el ej√©rcito italiano despu√©s de la unificaci√≥n.[45]

Además de esta corrupción, Cavour repartió dinero para comprar a los jefes militares de las Dos Sicilias, como modo de neutralizar las reacciones. Esta misión fue llevada a cabo por el contralmirante Carlo Pellion di Persano, que disponía la enorme suma de un millón de ducados (16 millones de euros actuales) destinados a la corrupción de los oficiales borbónicos.[46]

La toma de Palermo

El 15 de mayo se nombr√≥ como nuevo general de Sicilia a Ferdinando Lanza, quien fue a Palermo para defenderla de la invasi√≥n garibaldina. Lanza contaba con 571 oficiales, 20.000 soldados, 681 caballos, 175 mulas y 36 ca√Īones; pero tambi√©n una poblaci√≥n propensa a rebelarse.

Garibaldi fue informado de las tropas que había en la ciudad y declaró que era imposible tomar Palermo. Pero Francesco Crispi lo convenció de que atacase, prometiendo que en caso de derrota los garibaldinos se podrían refugiar en las naves piamontesas e inglesas. Entonces, decidió marchar a la ciudad.

El comandante Lanza se enter√≥ la tarde del d√≠a 26 de que los garibaldinos se aproximaban a la ciudad y decidi√≥ retirar las tropas para salir al encuentro de Garibaldi para tratar de impedir su ataque, pero dej√≥ s√≥lo 260 hombres protegiendo las puertas San Antonio y Termini. Precisamente por estas puertas entraron los 4.000 garibaldinos, a las cuatro de la ma√Īana del d√≠a 27, mientras que en la ciudad s√≥lo hab√≠a 6.000 soldados durmiendo en los cuarteles. Las pocas tropas meridionales de guardia opusieron resistencia, pero despu√©s escaparon hacia el Palacio Real, donde estaba Lanza.

Garibaldi se acuartel√≥ en el palacio Pretorio, desde donde incit√≥ al pueblo a la revoluci√≥n. Se montaron barricadas en las calles y desde las casas se disparaba a los soldados borb√≥nicos. Lanza orden√≥ bombardear la ciudad desde los buques anclados en puerto y hubo 600 v√≠ctimas civiles. En la ma√Īana del 28 llegaron tropas enviadas desde N√°poles, pero no pudieron desembarcar hasta el d√≠a siguiente. Las batallas del 28 y 29 de mayo fueron favorables a los camisas rojas, pero tras la llegada de m√°s tropas napolitanas la situaci√≥n comenz√≥ a cambiar. Garibaldi orden√≥ que, en caso de ataque enemigo, se retirasen al palacio Presidencial.

La situación era muy complicada para Garibaldi, que se estaba quedando sin municiones, pero el 30 de mayo se firmó un Armisticio de un día para retirar los cadáveres y curar a los heridos. El 31 se pretendía dar el gran golpe a Garibaldi pero la prórroga se prolongó tres días más, causando un gran descontento entre las filas borbónicas. Después de días de combates, el 8 de junio el Rey Francisco II debió firmar la capitulación de Palermo y ordenó que las tropas se retirasen a Messina, pensando que esta ciudad no caería y para organizar la reconquista de Palermo. Así, unos 24.000 soldados abandonaron la capital siciliana para viajar hacia Messina. Ante estos sucesos, está claro que Garibaldi no hubiese podido conquistar Sicilia si no hubiera sido por el bloqueo que sufría la armada meridional, la más potente del mediterráneo y que poseía más de 100 unidades.

Garibaldi sacó del banco de Palermo una suma de 5 millones de ducados (equivalentes a 80 millones de euros) que eran propiedad de los ciudadanos palermitanos, para dividirlo entre los garibaldinos y los oficiales borbónicos transformados a la causa.

Los errores de Francisco II

La diplomacia europea hac√≠a sentir sus quejas por esta pol√≠tica despreocupada del Piamonte que violaba el c√≥digo √©tico del derecho internacional. Sin embargo, ning√ļn pa√≠s acudi√≥ en socorro del Reino de las Dos Sicilias.

En esta política internacional, las Dos Sicilias tenía a un rey inmóvil, política y diplomáticamente aislado. Mientras en Sicilia avanzaban las tropas piamontesas, Francisco II, en vez de ir personalmente a dirigir sus tropas como algunos le aconsejaban (entre ellos su esposa María Sofía de Baviera), buscó mediante la diplomacia la alianza con una potencia, Francia. Esto fue lo contrario de lo que había realizado su antecesor Fernando II, el cual quería conservar la autonomía del reino y estaba provisto de autónomos cuerpos de guerra capaces de resistir cualquier invasión.

Era dif√≠cil pensar que Napole√≥n III habr√≠a enfrentado a los aliados piamonteses con los que pocos a√Īos antes hab√≠a ganado una sangrienta guerra contra Austria. Pero el rey meridional no tom√≥ en cuenta estas consideraciones y mand√≥ el 12 de junio a Par√≠s una carta pidiendo ayuda. El Emperador franc√©s respondi√≥ que era necesario ceder a las exigencias del momento, es decir el ideal nacional.[47]

De este modo, el rey duosiciliano se vio obligado a hacer cosas que nunca hubiese querido: el 25 de junio de 1860 restableció la Constitución de 1848 y se fijaron fechas de los comicios para la elección del Parlamento. Además, se cambió la bandera, que pasó a ser el tricolor italiano con el escudo Borbón en el centro. También realizó un proyecto de autonomía para la Sicilia, delegando a un virrey de la familia Borbón y concedió una amnistía general para todos los presos políticos.

Con la Constitución, el soberano realizó un error fatal: en vez de dar una rápida solución a la invasión, al haber un Congreso las decisiones eran más lentas, y además, el Parlamento estaba formado por muchos liberales, que apoyaban la invasión. En estos momentos de crisis, el rey tuvo menor poder de decisión y fue más inmóvil políticamente.

El avance en el continente

En esta política de diplomacia, Francisco II envió dos diplomáticos a Turín para llegar a un acuerdo con el Piamonte. Las conversaciones estaban avanzando y hasta se vio la posibilidad de formar una liga italiana; pero el Piamonte pidió que las decisiones fueran aprobadas por el Parlamento meridional, que recién sería elegido en septiembre, con el objetivo de retardar las negociaciones.

Mientras tanto, Garibaldi seguía avanzado por Sicilia, y el general Bosco atacó con sólo 3.000 hombres al enemigo, a pesar de no tener permiso. El encuentro se produjo en Milazzo el 20 de julio, a donde llegó Garibaldi con 8.000 hombres. A diferencia de otros generales, Bosco perdió en primera fila defendiendo la fortaleza de Milazzo, pero los refuerzos que había pedido no llegaron y se vio forzado a retirarse. Este ataque causó 120 muertos entre las filas borbónicas, mientras los garibaldinos contaron 780 hombres entre muertos y heridos.

El mariscal Clary, comandante de Messina que se había negado a mandar refuerzos a Milazzo, dejando inoperantes a 22.000 hombres, el 26 de julio acordó con el general garibaldino Medici retirar sus tropas dejando sólo 4.000 hombres en Sicilia, con la obligación de no atacar mientras no fueran atacados primero. Gracias a las acciones de los corrompidos generales Landi, Lanza y Clary en dos meses y medio el Reino perdió la isla de Sicilia.

El gobierno piamontés comenzó a temer la creciente fuerza de Garibaldi en el sur, que empezaba a poner en peligro la autoridad del rey Víctor Manuel.[48] . Entonces, se planteó que el gobierno napolitano cayera antes de la llegada de Garibaldi, y se mandaron emisarios piamonteses a la capital meridional. Los emisarios propusieron a los generales meridionales derrocar a Francisco II, pero éstos se negaron porque provocaría un gran malestar en la población.

En agosto comenzaron las preparaciones de Garibaldi para cruzar el estrecho de Messina, cosa que se realizó el día 18. La flota meridional, que había sido mandada para frenar el avance garibaldino, no hizo nada para frenar el desembarco enemigo, y el mismo Garibaldi agradeció a la marina meridional su tácita colaboración, y confesó que no hubiera podido cruzar el estrecho con una marina hostil.[49] Los 20.000 hombres garibaldinos entraron en Calabria, donde tampoco encontraron resistencia, y en sólo 17 días llegaron a las puertas de Nápoles.

La caída de Nápoles

En este punto, Francisco II, aconsejado por los expertos militares del Estado mayor, quienes pensaban que la √ļnica forma de vencer a los garibaldinos era reorganizando el ej√©rcito, decidi√≥ el 4 de septiembre, retrasar la l√≠nea de defensa al r√≠o Volturno, al norte de N√°poles. El rey estaba convencido de que podr√≠a reorganizar la contraofensiva desde los Estados Pontificios, pensando que ser√≠an inviolables dada la presencia del Papa. As√≠ Francisco II, el 5 de septiembre abandon√≥ la capital para evitar que su poblaci√≥n sufriera bombardeos con v√≠ctimas y p√©rdidas materiales.

Seg√ļn muchos, ser√≠a un error dejar la capital al enemigo. El hermano del soberano, Alfonso, pensaba que con un simple monarca de buena voluntad en aquella √©poca, si hubiera combatido hubiera vencido f√°cilmente a Garibaldi.[50] Otros pensaban que ser√≠a mejor avanzar hasta Salerno y en caso de derrota entonces retirarse al norte.

El 7 de septiembre Garibaldi entró en Nápoles con unos pocos hombres sin encontrar oposición, y dos días más tarde entró el resto del ejército. La población acogió con entusiasmo a Garibaldi, pero esto no debe hacer pensar que lo apoyaba: en las manifestaciones habían infiltrados piamonteses y mafiosos, quienes repartieron dinero y comida para que el pueblo festejara; los que se negaron, debieron quedarse en sus casas temiendo de ser asesinados si se manifestaban en contra de los garibaldinos.[51]

Garibaldi se proclam√≥ dictador de las Dos Sicilias, el Palacio Real de N√°poles fue totalmente saqueado, los objetos m√°s preciosos fueron enviados a Tur√≠n, otros vendidos al mejor postor. El 11 de septiembre el oro de la Tesorer√≠a del Estado, patrimonio de la Naci√≥n, (equivalente a 1.670 millones de euros), y los bienes personales del rey (equivalentes a 150 millones de euros) todos depositados en el Banco de N√°poles, fueron sacados y proclamados bienes nacionales.[52] Tambi√©n todos los nombres borb√≥nicos de calles y edificios p√ļblicos fueron cambiados por nombres de reyes piamonteses.

La situación en Nápoles era muy confusa, y después de los primeros festejos, en completa anarquía, se produjeron varias rebeliones que fueron reprimidas por la nueva policía, formada principalmente por los miembros de la Camorra.[53]

La batalla del Volturno

Artículo principal: Batalla del Volturno
Litografía de la batalla del Volturno, combate en Santa Maria Maggiore.

El Rey Francisco II, reorganizó su ejército de 40.000 hombres detrás del río Volturno, en Capua. Las tropas garibaldinas siguieron avanzando, pero fueron derrotadas en la Batalla de Caiazzo el 21 de septiembre. Para los soldados borbónicos, el efecto psicológico de esta victoria fue enorme, pero el comandante en Jefe, Ritucci, hombre recto y prudente, no aprovechó el momento y se retrasó en los preparativos de la batalla.

El rey mont√≥ finalmente a caballo y se bati√≥ junto a sus hombres en la Batalla del Volturno el 1 de octubre. Las tropas meridionales se dividieron en diversas columnas para dificultar la retirada del enemigo pero esto provocaba la incomunicaci√≥n de los diferentes sectores, debido a la escasa tecnolog√≠a de la √©poca. Ambos ej√©rcitos ten√≠an 24.000 soldados cada uno, pero mientras Garibaldi reclutaba hombres a toda costa, Francisco II dej√≥ a 17.000 hombres sin combatir. A las 2 de la ma√Īana, las tropas meridionales abandonaron la fortaleza de Capua avanzando hacia los garibaldinos con el grito de guerra ‚Äė‚Äôviva ‚Äėo ‚Äėr√©‚Äô‚Äô.

El ej√©rcito meridional se dividi√≥ en 4 columnas pensando juntarlas a la entrada de Caserta. Garibaldi, que conoc√≠a las operaciones borb√≥nicas, prefiri√≥ mantener su posici√≥n y tratar de resistir la avanzada meridional. Una gran ventaja que pose√≠a el ej√©rcito garibaldino era la posibilidad de realizar r√°pidos desplazamientos desde Caserta al campo de batalla, utilizando las l√≠neas ferroviarias construidas por los Borbones. La raz√≥n de la derrota meridional en esta batalla fue la mala coordinaci√≥n entre las columnas: las tropas comandadas por Von Mechel llegaron a Caserta donde combatieron valerosamente, pero las comandadas por el general Ru√≠z, a causa de su incre√≠ble lentitud, no llegaron; los soldados combatientes empezaron a sufrir grandes bajas y debieron retirarse. Cuando Ru√≠z lleg√≥ se enter√≥ de la noticia de la retirada de su compa√Īero tambi√©n orden√≥ retirarse; pero unos 2000 soldados no lo obedecieron y se lanzaron contra los garibaldinos, la mayor√≠a fueron tomados prisioneros.

La batalla dejó unos 506 muertos, 1528 heridos y 1389 prisioneros por parte de los garibaldinos, y entre los meridionales 308 muertos, 820 heridos y 2507 prisioneros. Por estos resultados Garibaldi solicitó ayuda militar al gobierno piamontés y Francisco II quiso aprovechar el estancamiento de los garibaldinos para volver a atacar; pero los generales le aconsejaron reorganizar las fuerzas y entonces se retiró de Capua a Gaeta.

Los plebiscitos

El 8 de octubre, el gobierno piamontés emitió un decreto que indicaba un plebiscito a sufragio universal masculino en toda Italia para ratificar la anexión al Piamonte. La fórmula era El pueblo quiere una Italia unida e indivisible con Víctor Manuel II como rey constitucional y sus sucesores. El sur continental, votó el día 21 de octubre.

El voto no fue secreto, de hecho se votaba en las plazas, en los edificios p√ļblicos y en las iglesias. Hab√≠an tres urnas en cada recinto de voto, dos que conten√≠an las boletas del S√≠ y No y la otra donde se colocaba el voto.

En Nápoles y en todo el sur, se declaraba enemigo de la patria a quien votase por el No, en los cuartos había gente armada que obligaba a votar por el Sí. En el sur había mucha gente que les hacían creer que el SI significaba el regreso de su rey Francisco II y además los soldados garibaldinos votaban varias veces.[54] Los resultados en Nápoles fueron 1.032.064 votos por el Sí y 10.302 por el No, lo que da un 99,19% de votos favorables. En Sicilia, donde se había votado el 12 de octubre, se dieron 432.053 Sí y 709 NO, un resultado de 99,84%.[55] El almirante Mundy, amigo de Garibaldi, afirmo:

Para mí, un plebiscito a sufragio universal regulado con tales modalidades no puede tomarse como verdadera manifestación de los reales sentimientos de un país.
George Mundy

Estos plebiscitos fueron usados como propaganda por el reino piamontés, queriendo probar que el pueblo quería unirse al Piamonte, ser gobernados por el rey de la casa de Saboya y abandonar la época de independencia y a las cuatro generaciones de la dinastía borbónica napolitana.

El Asedio de Gaeta

Panorama del Castillo de Gaeta.

El 12 de noviembre se produjeron otros combates en los alrededores de Gaeta donde despu√©s, el rey Francisco II con sus √ļltimos 20.000 soldados fue asediado hasta el 13 de febrero de 1861, por el general piamont√©s Enrico Cialdini con 18.000 soldados.

El 26 de noviembre el rey emanó una proclama pidiendo a los soldados que estaban en los Estados Pontificios unirse a las bandas anti unitarias que ya se desarrollaban en todo el sur contra los unitarios garibaldinos.

El 8 de diciembre, fiesta nacional de las Dos Sicilias por ser el día de la Inmaculada Concepción, protectora del ejército del reino; el rey publicó una proclama en la cual afirmaba:

De esta plaza, donde defiende m√°s que la corona, la independencia de la patria com√ļn, vuestro soberano alza la voz para consolaros de vuestras miserias y para prometeros tiempos m√°s felices.[...] Cuando veo a mis amad√≠simos s√ļbditos en rezo por todos los males de la dominaci√≥n extranjera,[...] mi coraz√≥n napolitano late de indignaci√≥n en mi pecho.[...] Yo soy napolitano, nacido entre vosotros, no he respirado otro aire, no he visto otros pa√≠ses, no conozco otro suelo que el suelo natal. Todos mis afectos est√°n en el reino; vuestras costumbres son mis costumbres, vuestra lengua es mi lengua, vuestras ambiciones son mis ambiciones.[...] He preferido abandonar N√°poles, mi querida capital, para no exponerla a los horrores de un bombardeo como aquellos que tuvieron m√°s tarde Capua y Ancona. He cre√≠do con buena fe que el rey del Piamonte, que se dec√≠a mi hermano y mi amigo, que aparentaba desaprobar la invasi√≥n de Garibaldi, que negociaba con mi gobierno una alianza √≠ntima por los verdaderos intereses de Italia; no hubiese roto todos los tratados y violado todas las leyes para invadir todos mis estados en plena paz, sin motivos ni declaraciones de guerra.[...] Veis la situaci√≥n actual del pa√≠s, la administraci√≥n es un caos, la seguridad individual no existe, las prisiones est√°n llenas de inocentes. En lugar de la libertad, el estado de asedio reina en las provincias y un general extranjero publica la ley marcial decretando el fusilamiento instant√°neo para todos mis s√ļbditos que no se inclinan ante la bandera de Cerde√Īa.[...] En lugar de las libres instituciones que os hab√≠a dado y que deseaba desarrollar, ten√©is la dictadura m√°s desenfrenada y la ley marcial sustituye la constituci√≥n[...] Las Dos Sicilias fueron proclamadas provincias de un reino lejano. N√°poles y Palermo ser√°n gobernadas por emisarios venidos de Tur√≠n. Hay un remedio para estos males, para las calamidades m√°s grandes que preveo. El acuerdo, la resoluci√≥n, la fe en el porvenir.[...] Que el pasado no sea nunca pretexto de venganza, pero para el futuro una lecci√≥n.[...] Esperando la hora inevitable de la justicia, har√© mis m√°s fervientes rezos para la prosperidad de mi patria, para la felicidad de este pueblo que forma la m√°s grande y m√°s querida parte de mi familia.
Francisco II de las Dos Sicilias[56]

La historia de este asedio impresion√≥ vivamente a la opini√≥n p√ļblica europea, sobre todo por el comportamiento heroico de la reina Mar√≠a Sof√≠a de s√≥lo 19 a√Īos, la cual a pesar de las bombas, arriesg√≥ su vida para socorrer d√≠a y noche a los soldados heridos o moribundos.[57]

Despu√©s de meses de asedio, Francisco II se dio cuenta de la imposibilidad de la victoria y empez√≥ a barajar la opci√≥n de la retirada. El 13 de febrero, mientras se estaban concluyendo las tratativas de capitulaci√≥n, Cialdini se neg√≥ a suspender las hostilidades e intensific√≥ el fuego. A las 7 de la ma√Īana del 14 de febrero del 1861, el rey y la reina abandonaron Gaeta y se embarcaron en una nave francesa que los trasport√≥ a Terracina, en los territorios papales. Despu√©s de la retirada, el rey nunca abdic√≥, dejando para √©l y sus herederos el t√≠tulo de Rey del Reino de las Dos Sicilias. Este largo asedio dej√≥ un saldo de 895 muertos meridionales y 50 piamonteses.

Al caer Gaeta, s√≥lo quedaban dos fortalezas de las Dos Sicilias: Messina y Civitella del Tronto. Messina, que estaba protegida por 4.300 hombres, cay√≥ el 13 de marzo de 1861 por la acci√≥n de las tropas de Cialdini, costando 47 v√≠ctimas. Civitella del Tronto, en la provincia de Teramo, fue la √ļltima fortaleza de las Dos Sicilias y cay√≥ el 20 de marzo, 3 d√≠as despu√©s de la proclamaci√≥n del Reino de Italia. Estaba defendida por 382 soldados meridionales con 17 ca√Īones y fue asediada por 3.379 piamonteses con 20 ca√Īones. La defensa de este √ļltimo basti√≥n cost√≥ un centenar de muertos, el resto fue tomado prisionero.

Las consecuencias de la unificación

El 17 de marzo de 1861, Víctor Manuel II asume el título de Rey de Italia por la gracia de Dios y voluntad de la Nación. Fue reconocido por las potencias europeas a pesar de que violaba el tratado de Zurich y el de Villafranca que le prohibían ser rey de toda Italia. Desde entonces, dadas a las nuevas políticas piamontesas, el sur comenzó a sufrir grandes cambios:

El empobrecimiento del sur

En el momento de la unidad de Italia, los bancos m√°s importantes eran el Banco de las Dos Sicilias con 200 millones de liras de la √©poca y el Banco de Mil√°n con 120 millones.[58] Durante los primeros cinco a√Īos, se produjo una lucha entre el Banco napolitano y la Banca Nacional (piamontesa). Pero mientras que este √ļltimo abr√≠a sucursales en todo Italia, al Banco de N√°poles le era muy dif√≠cil abrir filiales en el norte porque necesitaba obtener la autorizaci√≥n estatal.

Antes de la unificaci√≥n, el Reino de Cerde√Īa ten√≠a una enorme deuda p√ļblica, pero tras la anexi√≥n del sur el nuevo estado Italiano declar√≥ bienes nacionales al oro estatal depositado en las Dos Sicilias, 2/3 de la total reserva √°urea de Italia. A esto se le suma la nueva pol√≠tica fiscal unitaria, que favorec√≠a los intereses del norte ante los del sur: Tras la unificaci√≥n surgieron nuevos impuestos, sobre la agricultura, la industria, la edificaci√≥n, el consumo que eran mayores en el sur que en el norte.[59]

El estado distribuía desigualmente los subsidios a las provincias, por ejemplo en las obras hidráulicas para la agricultura, la actividad más importante de la Italia de la época, se encuentran los siguientes datos:

Subsidios para las obras hidr√°ulicas en la agricultura, cifras en liras (1862-1868)[60]

Región Subsidio
Lombardía 92.165.574
Véneto 174.066.407
Emilia-Roma√Īa 103.980.520
Sicilia 1.333.296
Campania 465.553

Tambi√©n la industria sufri√≥ un grave rev√©s: muchas f√°bricas meridionales fueron cerradas, en el 1861, en el sur estaba el 51% de las industrias italianas, mientras que 1951, el porcentaje se redujo a 12,8%.[61] Esto provoc√≥ desempleo en el sur lo que empobreci√≥ a√ļn m√°s esta poblaci√≥n. Despu√©s de la unificaci√≥n surgieron las causas de la actual pobreza del sur de Italia.

Los movimientos separatistas

Carmine Crocco, (Rionero in Vulture, 1 de junio de 1830 - Portoferraio, 18 de junio de 1905) uno de los artífices de la revolución de los briganti.

Desde el edicto de Garibaldi del 2 de julio de 1860, que declaraba bienes nacionales muchas tierras de los campesinos y durante varios a√Īos siguientes, se produjeron grandes revueltas por la independencia del sur que pusieron en dificultades al reci√©n nacido reino de Italia durante los primeros a√Īos unitarios. Los revolucionarios, muchos campesinos y pastores, otros ex soldados del reino fieles a su rey; fueron llamados ¬ębriganti¬Ľ (bandidos) porque practicaban guerras de guerrillas y realizaban saqueos. √Čstos eran apoyados con armas y provisiones por el clero, que ve√≠a sus iglesias profanadas por el gobierno. Por esta pol√≠tica de expropiaci√≥n piamontesa fue excomulgado V√≠ctor Manuel por P√≠o IX.

Esta violenta y espontánea contrarrevolución popular se debe a la fidelidad de la población del sur a la dinastía Borbón y sobre todo al aumento de los impuestos y a la confiscación de tierras por parte del nuevo gobierno piamontés.

La revuelta estalló en todo el sur a finales del 1861 y el Piamonte envió a Nápoles a Enrico Cialdini dándole poderes extraordinarios con un total de 120.000 hombres. El general piamontés se enfrentó a unos 80.000 revolucionarios pero divididos en casi 500 bandas lo que facilitó su exterminio.[62] Así se comenzó una de las más cruentas represiones de la historia italiana. El sur fue plagado de matanzas, devastaciones, fusilamientos, detenciones domiciliarias forzosas, saqueos de granjas, expropiación de tierras y cierre de industrias lo que provocó una total ruina de la población meridional.

En 1870 se instaur√≥ la ley marcial en el ex Reino de las Dos Sicilias y las rebeliones se pudieron sofocar hacia el a√Īo 1878. En todos estos a√Īos murieron un total de 70.000 meridionales en batalla o fusilados, esta cifra es muy superior a la de todos los ca√≠dos para lograr la unificaci√≥n.[63]

Los movimientos separatistas se mantienen hoy en día reflejados en el Movimiento neoborbónico el cual pretende la autonomía del Sur de Italia restaurando el histórico Reino de las Dos Sicilias.

La emigración meridional

La emigración meridional después de la unificación, fue una de las más grandes olas migratorias de todos los tiempos. La población del sur, derrotada y colonizada, no tenía otra opción que partir de su patria hacia América. Los puertos de Nápoles y Palermo fueron los centros de la emigración meridional.

Los destinos principalmente eran Estados Unidos y Argentina, la mayoría de los inmigrantes eran agricultores, pero tuvieron que quedarse en las ciudades trabajando en los puertos, o en la minería.

En un comienzo, el 85% de la emigración provenía del norte de Italia, pero después de la unificación, el porcentaje de meridionales empezó a aumentar progresivamente llegando al 56%.

En 1900, se lleg√≥ a la enorme cifra de 8 millones de emigrantes italianos, de los cuales 5 millones proven√≠an del ex reino de las Dos Sicilias, Italia era el pa√≠s de Europa con m√°s emigraci√≥n. La emigraci√≥n continu√≥ tambi√©n en el transcurso del siglo XX; en la d√©cada de 1950 emigraron unos 6 millones de meridionales y en la actualidad la di√°spora contin√ļa, cada a√Īo unos 90.000 sure√Īos deben abandonar sus tierras.

Economía

Desde los tiempos del rey Carlos, el Reino meridional vivi√≥ una fuerte reactivaci√≥n econ√≥mica, debido a la total restauraci√≥n de la estructura del reino, tanto pol√≠tica como econ√≥micamente. Sin embargo, a partir de las revoluciones del a√Īo 1848 comenzaron a notarse diferencias entre los valores previstos por el Estado y los reales, es decir, los ingresos eran menores a los esperados, y los gastos mayores. Algunos a√Īos, entre 1848 y 1860 se produjo d√©ficit fiscal en la econom√≠a.

A pesar de este √ļltimo retroceso, el Reino de las Dos Sicilias pose√≠a en su momento la mejor finanza p√ļblica de toda la pen√≠nsula italiana, y concentraba de hecho m√°s de las dos terceras partes del total del oro de la pen√≠nsula.

Finanza p√ļblica de los estados italianos en 1860 (en millones de liras-oro)[64]

País cantidad de liras-oro
Reino de las Dos Sicilias 443, 2
Estados Pontificios 90,6
Gran Ducado de Toscana 84,2
Reino de Cerde√Īa 27
Lombardía y Véneto* 20,8
Ducado de Parma 1,2
Ducado de Módena 0,4

(*)Bajo dominio austríaco

El Fernando I, primer buque a vapor italiano en cruzar el Mediterráneo, zarpó de Nápoles el 27 de septiembre de 1818 y en su primer viaje llegó a Livorno, Génova y Marsella.

La moneda oficial del Reino de las Dos Sicilias era el ducato, que era moneda m√°s fuerte de la Italia preunitaria. Un ducato val√≠a 10 carlini, un carlino era equivalente a 10 grana, el grana era equivalente a 2 tornesi, y este √ļltimo a 6 cavalli.[65]

Con respecto al comercio, Las Dos Sicilias manten√≠a un activo comercio con pa√≠ses de todas partes del mundo. Fue el √ļnico estado italiano pre-unitario en enviar buques mercantes a Am√©rica y a Australia.[66] Esto se debe a la importancia de la flota mercantil meridional, la m√°s numerosa de Italia y la cuarta del mundo, que constaba de unos 9.800 buques, el 80% del total de la pen√≠nsula.[67] A esto se le suma que el primer barco a vapor italiano en navegar en el Mar mediterr√°neo (1818), y el primero en llegar a Am√©rica (1854), eran meridionales.[68]

Industria

La industria era un sector muy importante en el Reino de las Dos Sicilias. En la exposici√≥n internacional de Par√≠s de 1856, el reino recibi√≥ el premio al tercer pa√≠s con mayor desarrollo industrial del mundo, despu√©s de Gran Breta√Īa y Francia. [69]

La industria m√°s importante era la metal√ļrgica. En el reino exist√≠an 100 industrias de este tipo, de las cuales se destaca el centro industrial de Pietrarsa, el m√°s importante de Italia, donde trabajaban m√°s de 1.000 obreros.[70] Entre los logros m√°s importantes de la industria metal√ļrgica meridional se destacan la fabricaci√≥n de la primera locomotora italiana, inaugurada en 1836, y el primer puente de hierro de Europa continental, sobre el r√≠o Garigliano en el 1833.

Otra industria muy importante del reino era la producci√≥n textil, la cual proporcionaba la segunda fuente de ingresos por exportaci√≥n despu√©s de los productos agropecuarios. Los productos eran de algod√≥n, lana, seda y cuero. La producci√≥n textil estaba diseminada por todo el reino, pero era Salerno la ciudad m√°s importante. All√≠ trabajaban m√°s de 10.000 obreros, por esa raz√≥n era denominada La Manchester de Italia.[71] Los productos de cuero m√°s fabricados eran carteras y guantes; estos √ļltimos eran, despu√©s de los ingleses, los m√°s abundantes en el mercado europeo. En 1860 la producci√≥n lleg√≥ a ser de 850.000 unidades anuales.

Agricultura

La agricultura era el sector más fuerte de la economía meridional. Con sólo el 36% de la población de Italia y sin tener grandes llanuras como la del Po, en el sur se producía el 50.4% de trigo, el 80.2% de cebada y avena, el 53% de patatas y el 41.5% de legumbres de toda la península.[72] Esto se debe sobre todo a las políticas de los reyes meridionales: ya el rey Carlos disminuyó considerablemente los impuestos y retenciones del sector agropecuario para incentivar la producción.

A su vez, eran sumamente importantes las agroindustrias, de las cuales las principales eran la producci√≥n de pasta, de productos relacionados con el tomate y el aceite de oliva. Este √ļltimo era exportado a todo el mundo y constitu√≠a la mitad de las exportaciones meridionales.[73]

Minería

Mina de azufre en Sicilia

El producto m√°s explotado en el Reino era el azufre, cuyos yacimientos se localizaban en Sicilia. La explotaci√≥n de este compuesto cubr√≠a el 90% del consumo mundial de este producto, indispensable para la industria de la √©poca, en especial la de los explosivos. La miner√≠a de azufre ten√≠a un valor estrat√©gico en el comercio mundial, y a esta raz√≥n se atribuye el constante inter√©s del Reino Unido en la explotaci√≥n del azufre siciliano. El rey Fernando II comenz√≥ a incomodar a Gran Breta√Īa con la denominada cuesti√≥n del azufre: Desde 1816 exist√≠a entre Londres y N√°poles un tratado de comercio y r√°pidamente los mercaderes ingleses se aprovecharon para obtener casi toda la producci√≥n de azufre de la isla. Compraban barato y lo vend√≠an a precios alt√≠simos. Entonces Fernando II, tratando de aprovechar al m√°ximo los beneficios debidos a sus materias primas, le concedi√≥ el comercio del azufre a una sociedad francesa que pagaba el doble que los ingleses.[74]

Como consecuencia de dicha concesión las relaciones de los británicos con las Dos Sicilias fueron cada vez más peores, llegando al uso de la fuerza. Palmerston mandó la flota inglesa al Golfo de Nápoles amenazando con bombardeos y desembarcos. Fernando II ordenó el estado de alarma en fuertes costeros y desplazó las tropas a los posibles lugares de desembarco. Parecía que la guerra era inminente pero como Austria había negado su apoyo al reino meridional, se realizó un tratado: se canceló el contrato con la sociedad francesa y el Reino de las Dos Sicilias debió pagar por las pérdidas de los ingleses, cuando el contrato era con los franceses. El que perdió fue el reino napolitano, pero Inglaterra tomó este acontecimiento como una suprema indignación[75]

Otra actividad importante era la explotaci√≥n de las salinas para la producci√≥n de sal, tanto de uso alimenticio como industrial. Las salinas m√°s grandes se encontraban en Sicilia, en las cuales se produc√≠an unas 110.000 toneladas de sal por a√Īo.[76] Tambi√©n eran notables las salinas pugliesas, las preferidas del rey Fernando II, que fund√≥ varias villas agr√≠colas en la zona, distribuyendo gratuitamente terrenos y capitales a los trabajadores.[77]

Arte y Cultura

Giambattista Vico (1668-1744), abogado, filósofo de la historia y protosociólogo napolitano. Notable por su concepto de verdad como resultado del hacer (verum ipsum factum). Su principal obra es la Scienza nuova.

El el Siglo XVIII, bajo el impulso de los reyes borbónicos, se produjo un renacimiento cultural en Nápoles después de varios siglos de dominación extranjera. Nápoles era uno de los centros culturales más importantes de Europa y difusora de las ideas de la Ilustración, tan sólo superada por París. Nápoles fue la cuna de grandes personalidades de la cultura como Giambattista Vico, uno de los pensadores más importantes de la época; y Gaetano Filangieri, importante jurista cuya obra La Ciencia de la Legislación fue inspiradora del Código Napoleónico y la Constitución estadounidense.[78]

Educación

El reino de las Dos Sicilias ten√≠a cuatro universidades: la de N√°poles, fundada por el emperador Federico II en 1224, las de Messina y Catania, y la de Palermo, la m√°s reciente y fundada por el rey Fernando I de las Dos Sicilias. Comparando con otros estados italianos preunitarios, las Dos Sicilias estaban a la vanguardia de la educaci√≥n superior. Por ejemplo, la primera universidad en Mil√°n se cre√≥ en el 1863, ya en el Reino de Italia. En el 1860, el n√ļmero de egresados meridionales era mayor que el de todo el resto de Italia (16.000 meridionales por 9.000 del resto de Italia). En las casas editoras napolitanas se imprim√≠an el 55% de los libros de Italia.[79]

En N√°poles se instaur√≥ la primera c√°tedra universitaria de econom√≠a pol√≠tica del mundo en 1754. La facultad de jurisprudencia fue la que desarroll√≥ el primer c√≥digo mar√≠timo y c√≥digo militar de Italia. Con respecto a la geolog√≠a, en N√°poles se fund√≥ el observatorio sismol√≥gico Vesuviano, el primero del mundo. Con respecto a la astronom√≠a, en Palermo, en 1801, Giuseppe Piazzi descubri√≥ el primer planeta enano, el m√°s peque√Īo de todos, que se encuentra entre Marte y J√ļpiter. Lo denomin√≥ Ceres Ferdinandea, y hasta 2006 se consider√≥ un asteroide.

Pero la educaci√≥n universitaria era s√≥lo para las clases privilegiadas. Con respecto a la educaci√≥n p√ļblica, la educaci√≥n primaria era pobre. Si bien el Rey Fernando I cre√≥ numerosas escuelas gratuitas, el pueblo del interior del reino priorizaba el trabajo agropecuario de los campesinos sobre la instrucci√≥n en las escuelas. Cabe aclarar que en las Dos Sicilias s√≥lo el 10% de los campesinos estaba alfabetizado.

Arte

Interior del Teatro San Carlo. Inaugurado el 4 de noviembre de 1737, es el más antiguo teatro de ópera activo del mundo, ha sido el modelo de los siguientes teatros de Europa.

La N√°poles borb√≥nica era una de las capitales del arte mundial, principalmente de la m√ļsica. En N√°poles, en la segunda mitad del siglo XVIII se hab√≠a dado origen a un nuevo estilo de √≥pera, la Opera buffa, que tuvo impacto en Italia y en toda Europa. N√°poles contaba con el teatro l√≠rico m√°s antiguo del mundo, el Teatro San Carlo, inaugurado en 1737.[80] Este teatro era uno de los m√°s importantes de Italia y fue cuna de grandes compositores meridionales como Alessandro Scarlatti, Giovanni Battista Pergolesi, Saverio Mercadante, Domenico Cimarosa, y Giovanni Paisiello entre otros. Entre los grandes compositores italianos que compusieron para el teatro se encuentran Rossini, Bellini y Donizetti.

También en Nápoles florecieron otras disciplinas como la pintura, plasmada en la escuela pictórica de Posillippo, y la arquitectura, con formidables testimonios arquitectónicos como los Palacios reales de Nápoles, Caserta y Portici. Importante era también la arqueología: en el reinado de Carlos III se realizaron excavaciones en Pompeya y Herculano cuyas piezas fueron expuestas en el Museo Arqueológico.

Salud

El Reino de las Dos Sicilias gozaba de un servicio sanitario mejor que el de los otros estados de Italia. Las Dos Sicilias tenía el porcentaje más alto de médicos por habitantes en Italia. Para 9 millones de habitantes del reino había 9.390 médicos, mientras que en todo el norte, para 13 millones de habitantes había sólo 7.087 médicos.[81]

Este reino ten√≠a la mortalidad infantil m√°s baja, mientras que las cifras m√°s altas se registraban en Lombard√≠a, Piamonte y en Emilia Romagna. En el a√Īo 1821, una ley oblig√≥ a los progenitores a vacunar a sus hijos contra la viruela. Hasta el a√Īo 1859 no se incorpor√≥ esta ley en el Reino de Piamonte-Cerde√Īa.

En el 1782 se realiz√≥ la primera intervenci√≥n en Italia de profilaxis contra la tuberculosis. En el a√Īo 1847, hab√≠a 22 hospitales en las Dos Sicilias. El de San Leucio fue el primero gratuito en 1789. Tambi√©n tuvo la primera cl√≠nica ortop√©dica de Italia y el hospital Real Morotrofio de Aversa fue el primero de psiquiatr√≠a, y el primero en Europa en eliminar la utilizaci√≥n de cepos para los enfermos.[82]

Estudio Her√°ldico del Escudo

Estudio her√°ldico del escudo del reino.

El escudo de Armas del Reino de las Dos Sicilias se compone por un escudo central oval formado por 19 partes que representan otras zonas de Europa. Por encima se encuentra la corona real borbónica y está rodeado por seis collares que representan las órdenes caballerescas: la Orden de San Gennaro, la de San Jorge, la del Toisón de Oro, la Orden del Espíritu Santo y la Orden de Carlos III.

Himno

El himno nacional de las Dos Sicilias se llamaba Inno al Re (Himno al Rey) y fue compuesto por el c√©lebre m√ļsico tarentino Giovanni Paisiello. El nombre Fernando variaba seg√ļn el rey del momento y la frase Dios lo salve a su doble trono de sus padres hace referencia a los dos antiguos reinos de N√°poles y Sicilia

Las palabras del himno son las siguientes:

Partitura del Himno de las Dos Sicilias.
Letra
Iddio conservi il Re
per lunga e lunga età
come nel cor ci sta
viva Fernando il Re!
Iddio lo serbi al duplice
trono dei Padri suoi
Iddio lo serbi a noi!
viva Fernando il Re!
Traducción
Dios conserve al rey
por mucho mucho tiempo
como est√° en nuestros corazones
Viva Fernando el Rey!
Dios lo salve a su doble
trono de sus padres
Dios lo salve para nosotros
Viva Fernando el Rey!

Véase también

Referencias

  1. ‚ÜĎ il portale del sud
  2. ‚ÜĎ reggiadicaserta.org
  3. ‚ÜĎ I primati del regno delle Due Sicilie - Realcasadiborbone.it
  4. ‚ÜĎ [http://www.realcasadiborbone.it/ita/archiviostorico/cs_05a.htm Il Cardinale Ruffo e le insorgenze filoborboniche - Realcasadiborbone.it]
  5. ‚ÜĎ Marco Meriggi, ‚Äú Gli stati italiani prima dell‚Äôunit√† ‚Äú, Il Mulino, 2002
  6. ‚ÜĎ Real casa de Borb√≥n de las Dos Sicilias
  7. ‚ÜĎ Sicilia Online
  8. ‚ÜĎ Silverio Corvisieri, ‚ÄúAll‚Äôisola di Ponza‚ÄĚ, Il Mare,1985
  9. ‚ÜĎ Walter Maturi, ‚Äú La politica estera napoletana dal 1815 al 1820‚ÄĚ, in Rivista storica italiana, serie V, 30 de junio de 1939, vol.IV, pag.247 riportato da Silverio Corvisieri, op. cit.
  10. ‚ÜĎ Raleigh Trevelyan, ‚ÄúPrincipi sotto il vulcano‚ÄĚ, BUR, 2001
  11. ‚ÜĎ Monograf√≠a de Giuseppe Ressa
  12. ‚ÜĎ citado por Lorenzo Del Boca, ‚ÄúIndietro Savoia‚ÄĚ, Piemme, 2003
  13. ‚ÜĎ Constituci√≥n de las Dos Sicilias del 1848
  14. ‚ÜĎ Mario Costa Cardol, ‚ÄúVenga a Napoli, signor conte‚ÄĚ, Mursia, 1996, pag. 124
  15. ‚ÜĎ Harold Acton, Gli ultimi Borboni di Napoli, Giunti, 1997, pagg. 274-275
  16. ‚ÜĎ Alfredo Zazo, Il giornalismo a Napoli, Procaccino, 1985, pag.176
  17. ‚ÜĎ Giuseppe Coniglio, ‚Äú I Borboni di Napoli‚ÄĚ, Corbaccio, 1999
  18. ‚ÜĎ Giuseppe Ressa, L'unit√† d'Italia e l'empressa dei mille: dal mito alla realt√†, p√°g 3
  19. ‚ÜĎ ‚ÄúStoria linguistica dell‚ÄôItalia unita‚ÄĚ, Laterza, 1976
  20. ‚ÜĎ ‚ÄúQuanti erano gl‚Äôitalofoni nel 1861?‚ÄĚ, in ‚ÄúStudi Linguistici Italiani‚ÄĚ, 1982
  21. ‚ÜĎ Giacomo Leopardi, La vita e le lettere, Garzanti, 1983
  22. ‚ÜĎ Michele Topa, Cos√¨ finirono i Borbone di Napoli, Fratelli Fiorentino, 1990
  23. ‚ÜĎ Federico Curato, Il Regno delle Due Sicilie nella politica estera europea, Societ√† siciliana per la storia patria, 1995, pag.17
  24. ‚ÜĎ Mario Costa Cardol, Venga a Napoli, signor conte, Mursia, 1996, pag. 133
  25. ‚ÜĎ Cesare Bertoletti, Il Risorgimento visto dall‚Äôaltra sponda, Berisio, 1967, pag. 139
  26. ‚ÜĎ Raffaele De Cesare, La fine di un regno, Newton Compton, 1975, vol. I, pag. 422
  27. ‚ÜĎ Acton, Gli ultimi borboni di Napoli, Giunti, pag.263
  28. ‚ÜĎ Lega Nord
  29. ‚ÜĎ Giuseppe Ressa, Il sud e l'unit√†, 2003, p√°g 42
  30. ‚ÜĎ Carlo Alianello, La conquista del sud, Rusconi editore
  31. ‚ÜĎ Angela Pellicciari ‚Äú L‚Äôaltro Risorgimento ‚Äú, Piemme, 2000, pag.188
  32. ‚ÜĎ Cartas de Cavor a Rattazzi del 9 de abril de 1856, Paris, 1862, p.247; citada por √í Clery ‚Äú La Rivoluzione italiana ‚Äú, Ares, 2000
  33. ‚ÜĎ carta del embajador piamont√©s en las Dos Sicilias a Cavour el 30 de enero de 1860 (original en franc√©s) en ‚ÄúCarteggi di C.Cavour‚ÄĚ, vol.1, pag 12; citado por Umberto Pontone en ‚ÄúDue Sicilie‚ÄĚ, julio de 2003
  34. ‚ÜĎ Giuseppe Ressa, L'unit√† d'Italia e l'empressa dei mille: dal mito alla realt√†, p√°g 15
  35. ‚ÜĎ Citado por Angela Pellicciari, ‚ÄúL‚Äôaltro Risorgimento ‚Äú, Piemme 2000
  36. ‚ÜĎ Rosario Romeo, Il Risorgimento in Sicilia, Laterza, 2001
  37. ‚ÜĎ Gu√≠a tur√≠stica de Murray, pseud√≥nimo del c√≥nsul ingl√©s George Dennis
  38. ‚ÜĎ Alfredo Zazo, La Politica del Regno delle Due Sicilie nel 1859=60‚ÄĚ, Miccoli, Napoli, 1940, pag.265
  39. ‚ÜĎ presentaci√≥n de Giuseppe Ressa, parte 1, pag 19
  40. ‚ÜĎ Recomendaci√≥n de Cavour al marqu√©s D‚ÄôAste, jefe de la misi√≥n en ‚Äú La liberazione del Mezzogiorno‚ÄĚ Appendice, citado por Martucci en ‚Äú L‚Äôinvenzione dell‚ÄôItalia unita ‚Äú, Sansoni, 1999, pag.151
  41. ‚ÜĎ Cesare Bertoletti, Il Risorgimento visto dall‚Äôaltra sponda, Berisio, 1967, pag.200
  42. ‚ÜĎ datos oficializados por la redacci√≥n de Giulio Di Vita de la Universidad de Edimburgo titulada ‚ÄúFinanziamenti della spedizione dei Mille‚ÄĚ y por el congreso de Tur√≠n de 1988 en ‚ÄúLiberazione dell‚ÄôItalia a opera della massoneria‚ÄĚ por A.Molaz
  43. ‚ÜĎ Refundaci√≥n Borb√≥nica
  44. ‚ÜĎ citado por Lorenzo Del Boca, Indietro Savoia, Piemme, 2003
  45. ‚ÜĎ Giacinto d√® Sivo, op. cit. pag.525
  46. ‚ÜĎ Roberto Martucci, ‚ÄúL‚Äôinvenzione dell‚ÄôItalia unita‚ÄĚ, Sansoni, 1999, pag. 191
  47. ‚ÜĎ Alfredo Zazo, La politica estera del Regno delle Due Sicilie, Miccoli, 1940, pag 337
  48. ‚ÜĎ Carta de Cavour a Costantino Nigra, 1 de agosto de 1860
  49. ‚ÜĎ Giuseppe Ressa, L'unit√† d'Italia e l'empressa dei mille: dal mito alla realt√†, Parte III, p√°g 1
  50. ‚ÜĎ Carta de Alfonso Borb√≥n reportada por Gigi Fiore, op. cit., pag. 274
  51. ‚ÜĎ George Mundy, La fine delle Due Sicilie e la Marina britannica, Berisio, Napoli, 1966, pag.199
  52. ‚ÜĎ Francesco Saverio Nitti, Scienze delle Finanze, Pierro, 1903, p.292.
  53. ‚ÜĎ Camera-Fabietti, ‚Äú L‚Äôet√† contemporanea‚ÄĚ, Zanichelli, 1972
  54. ‚ÜĎ El portal del sur, los plebiscitos
  55. ‚ÜĎ Giuseppe Ressa, L'unit√† d'Italia e l'empressa dei mille: dal mito alla realt√†, Parte III, p√°g 14
  56. ‚ÜĎ Proclama Real al pueblo de las Dos Sicilias, 8 de diciembre de 1860, Francisco II
  57. ‚ÜĎ El portal del sur, el asedio de Gaeta
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  59. ‚ÜĎ G. Savarese, " Le finanze napoletane e le finanze piemontesi dal 1848 al 1860", Cardamone, 1862, p.28.
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  62. ‚ÜĎ Lorenzo Del Boca, Indietro Savoia., Piemme, 2003
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  64. ‚ÜĎ Real Casa de Borb√≥n de las Dos Sicilias
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  66. ‚ÜĎ Un debito storico - Fora
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  68. ‚ÜĎ El portal del sur
  69. ‚ÜĎ Real Casa de Borb√≥n de las Dos Sicilias
  70. ‚ÜĎ Voce di Megaride - Industrie pesanti
  71. ‚ÜĎ U. Schioppa, le industrie nel Regno delle Due Sicilie, Napoli, 2000
  72. ‚ÜĎ Giuseppe Ressa, Il sud e l'unit√†, 2003, p√°g 151
  73. ‚ÜĎ Giuseppe Ressa, Il sud e l'unit√†, 2003, p√°g 152
  74. ‚ÜĎ Carlo Alianello, La conquista del sud, Rusconi, 1982
  75. ‚ÜĎ Carlo Alianello, op. cit., p.15-16.
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  78. ‚ÜĎ Cesare Bertoletti, Il Risorgimento visto dall‚Äô altra sponda, Berisio, 1967, pag. 16
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  82. ‚ÜĎ Domenico Capecelatro Gaudioso, Retroscena e responsabilit√† nell‚Äôattentato a Ferdinando II di Borbone, Del Delfino,1975

Bibliografía

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  • Alianello Carlo, La conquista del sud, Rusconi, 1982, ISBN 88-18-01157-X
  • Bertoletti Cesare, Il Risorgimento visto dall‚Äôaltra sponda, Berisio, 1967
  • Coniglio Giuseppe, I Borboni di Napoli, Corbaccio, 1999, ISBN 88-7972-371-5
  • Costa Cardol, Mario, Venga a Napoli, signor conte, Mursia, 1996, ISBN 88-425-2093-4
  • Curato Federico, Il Regno delle Due Sicilie nella politica estera europea, Societ√† siciliana per la storia patria, 1995, ISBN 88-7401-047-8
  • De Cesare Raffaele , La fine di un regno, Newton Compton, 1975, ISBN 88-88338-69-1
  • Del Boca Lorenzo, Indietro Savoia, Piemme, 2003, ISBN 88-384-8269-1
  • Meriggi Marco, Gli stati italiani prima dell‚Äôunit√†, Il Mulino, 2002, ISBN 88-15-08466-5
  • Pellicciari Angela, L‚Äôaltro Risorgimento, Piemme, 2000 ISBN 88-384-4970-8
  • Ressa Giuseppe, Il sud e l'unit√°, 2003
  • Topa Michele, Cos√¨ finirono i Borbone di Napoli, Fratelli Fiorentino, 1990

Enlaces externos


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