Casos de pederastia por miembros de la Iglesia católica

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Casos de pederastia por miembros de la Iglesia católica

Casos de pederastia por miembros de la Iglesia católica

A finales de la d√©cada de 1990 comenzaron a salir a la luz denuncias contra sacerdotes y religiosos cat√≥licos, principalmente en Estados Unidos y Australia, acusados de abusos sexuales a menores, cometidos durante la segunda mitad del siglo pasado. Un informe de la BBC, de 2004, se√Īalaba que el 4% del clero cat√≥lico de Estados Unidos ha estado implicado en pr√°cticas sexuales con menores (unos 4.000 sacerdotes en 50 a√Īos). M√°s de un centenar de miembros de la Iglesia Cat√≥lica australiana han sido condenados por abusar sexualmente de un millar de v√≠ctimas, seg√ļn la organizaci√≥n Broken Rites.[1]

El Papa Benedicto XVI ha condenado reiteradamente estas pr√°cticas, subrayando que "sacerdocio y pederastia son incompatibles".[2]

Casos de pederastia en la Iglesia Cat√≥lica o pederastia clerical cat√≥lica se refiere, por tanto, a una serie de esc√°ndalos relacionados con abuso sexual a menores de edad (pederastia o pedofilia) que tienen que ver directamente con sacerdotes y religiosos de la Iglesia Cat√≥lica, especialmente durante la segunda mitad del siglo XX. A pesar de que tales cargos ya hab√≠an sido formulados en a√Īos anteriores, el tema gan√≥ notoriedad durante el √ļltimo lustro de la d√©cada de 1990 con denuncias formuladas por antiguas v√≠ctimas ante tribunales y medios de comunicaci√≥n de Europa, Estados Unidos y Am√©rica Latina especialmente y all√≠ en donde la Iglesia ha tenido una fuerte influencia.

De acuerdo a estudios de Philip Jenkins, profesor de Historia y Estudios Religiosos en la Universidad de Pensilvania,[3] el 99,8% de los sacerdotes cat√≥licos nunca se han visto implicados en este tipo de comportamientos delictivos[4] y no existe evidencia de que la pedofilia sea m√°s com√ļn entre el clero cat√≥lico, que entre los ministros protestantes, los l√≠deres jud√≠os, los m√©dicos o miembros de cualquier otra instituci√≥n en la que los adultos ocupen posiciones de autoridad sobre los ni√Īos.[4]

Sin embargo, un informe de la BBC de 2004, declara que en los Estados Unidos el 4% del clero cat√≥lico de ese pa√≠s ha estado implicado en pr√°cticas sexuales con menores, en n√ļmero aproximado de 4000 sacerdotes durante los √ļltimos 50 a√Īos[5] aunque s√≥lo entre el 5 y el 10% de las v√≠ctimas denuncia el caso, seg√ļn Barbara Blaine, presidenta de la Red de sobrevivientes de abusados por sacerdotes (SNAP) de los EE.UU.[6]

Otras investigaciones, como la realizada en 1995 por la Universidad de Salamanca y publicada por el Ministerio de Asuntos Sociales de Espa√Īa, determinaro que del total de espa√Īoles que han sufrido abusos sexuales siendo menores, el 10% asegura que fue abusado por un sacerdote cat√≥lico.[7]

La mayor√≠a de los casos se presentaron en seminarios sacerdotales, escuelas y orfanatos en donde ni√Īos y adolescentes estaban bajo el cuidado del clero. La publicaci√≥n de numerosos esc√°ndalos cre√≥ una fuerte cr√≠tica hacia la jerarqu√≠a de la Iglesia, especialmente por la actitud que algunos obispos y superiores religiosos asumieron frente a las evidencias del hecho limit√°ndose a llamados de atenci√≥n privados y el traslado del infractor a otros sitios, mientras se guard√≥ una indiferencia sistem√°tica frente a las v√≠ctimas, lo que llev√≥ a la conclusi√≥n de que los superiores de los infractores estaban encubriendo el crimen. Por otra parte, muchos casos probaron ser calumniosos, aprovechados por ciertos sectores opositores de la Iglesia.[8]

Contenido

Antecedentes

Los casos de abuso sexual a menores de edad se presentaron siempre all√≠ en donde ni√Īos y adolescentes estaban en contacto con religiosos, de la misma manera que sucede en otro tipo de organizaciones que tienen la responsabilidad de su cuidado o que est√°n en contacto frecuente con los mismos. La confianza que los ministros de la Iglesia generan entre los laicos facilit√≥ en la mayor√≠a de las ocasiones el obrar del abusador en parroquias, seminarios, orfanatos, hospitales y organizaciones de trabajo social. En muchos casos la v√≠ctima no recibi√≥ atenci√≥n inmediata incluso por parte de su familia debido al respeto que esta le ten√≠a al implicado o por temor e ignorancia.

El C√≥digo de Derecho Can√≥nico, la base del derecho eclesi√°stico, contempla penas para los delitos que tienen que ver con el abuso sexual, como se expresa en varios can√≥nes del mismo. Seg√ļn el numeral 1395, el cl√©rigo que cometa un delito sexual con un menor de edad, sea este por medio de violencia o amenazas, debe ser castigado con penas justas que pueden incluir la expulsi√≥n del estado clerical.[9] Las evidencias de este crimen por parte de religiosos puede ser trazada con anterioridad al siglo XX debido a la existencia de documentos eclesi√°sticos que buscan prevenirlo, como la constituci√≥n apost√≥lica Sacramentum Poenitentiae de 1741. Sin embargo, el desarrollo de los medios de comunicaci√≥n, especialmente despu√©s de la II Guerra Mundial, pondr√≠an en evidencia el caso no s√≥lo dentro de la Iglesia Cat√≥lica, sino de todas aquellas instituciones y organizaciones en donde adultos tienen contacto directo con menores. Con el advenimiento de la secularizaci√≥n, especialmente de aquellas naciones de fuerte tradici√≥n cat√≥lica, los casos adquirieron una gran relevancia para ciertos sectores anticat√≥licos.

Primeros casos denunciados

Los primeros casos denunciados de manera p√ļblica se presentaron por primera vez en Estados Unidos e Irlanda. El informe John Jay encontr√≥ acusaciones contra 4.392 sacerdotes estadounidenses en el lapso de 50 a√Īos, lo que representaba el 4% del clero de ese pa√≠s.[10] Las evidencias llamaron pronto la atenci√≥n de la opini√≥n p√ļblica internacional porque se trataba de v√≠ctimas muy menores, ni√Īos imp√ļberes y en su mayor√≠a varones.[11] Los primeros casos se dieron durante la los 90, pero su amplio informe en los medios pronto motiv√≥ a antiguas v√≠ctimas a denunciar a sus victimarios y cuyo abuso se hab√≠a presentado desde a√Īos tan tempranos como 1940,[12]

Salida a la luz con ayuda de la prensa

Las denuncias aumentaron de manera inmediata no s√≥lo en pa√≠ses de tradici√≥n cat√≥lica como Irlanda y Espa√Īa, sino en otras naciones como el Reino Unido, Canad√° y, sobre todo, en Estados Unidos en donde recibieron una √°mplia difusi√≥n en los medios de comunicaci√≥n social, los cuales recogieron declaraciones de las v√≠ctimas. Los informes se centraron especialmente en las maneras en que los menores fueron abusados y posteriormente silenciados por medio de constricciones morales, psicol√≥gicas e incluso violentas y en el silencio que guardaron por a√Īos algunos jerarcas de la Iglesia, hecho que fue visto como encubrimiento del delito. Muchas de las v√≠ctimas conformaron asociasiones para fortalecer sus reclamos judiciales y de compensaci√≥n frente a los victimarios y a las instituciones eclesiales y en numerosos casos recibieron el apoyo de partidos pol√≠ticos y otros sectores sociales. Muchos casos resultaron ser calumniosos evidenciando una manipulaci√≥n del mismo en favor de ciertos intereses antieclesiales o de deseo de sensacionalismo period√≠stico.

Las denuncias no se centraron sólo dentro de la esfera del abuso sexual, sino que incluyeron también la violencia física y moral, como fue el caso en Irlanda de las Hermanas de la Misericordia con los asilos de las Magdalenas, caso que fue llevado al cine con el título "The Magdalene sisters" (2002) de Peter Mullan. La película, elaborada con testimonios de las víctimas, muchas de ellas ya de edad avanzada, recuenta el drama de muchachas que eran internadas por sus familias a causa de embarazos no deseados y en donde eran sometidas a castigos físicos y violencia física y moral.

El problema en Espa√Īa

Adem√°s de los datos aportados por el estudio de la Universidad de Salamanca, hay otro elaborado por un investigador espa√Īol, y que es el primero que se hizo con una base de muestreo amplia de sacerdotes en activo.

En su estudio publicado en 1995, el investigador Jos√© Rodriguez en el trabajo sobre el comportamiento sexual del clero, trabajando con una base de datos amplia (ver la metodolog√≠a de la investigaci√≥n en la secci√≥n tem√°tica ‚ÄúSexualidad del clero‚ÄĚ de su sitio) y las estad√≠sticas, en la constan pruebas del historial sexual de casi 400 sacerdotes actualmente en activo, se document√≥ la siguiente estad√≠stica: Entre los sacerdotes en activo, un 7% comete abusos sexuales graves con menores.

El problema en Estados Unidos

Uno de los pa√≠ses en donde ha habido un mayor cubrimiento internacional del caso ha sido en Estados Unidos en donde algunas di√≥cesis han tenido que pagar cuantiosas sumas en indemnizaci√≥n de las v√≠ctimas. Seg√ļn un estudio de la "Junta Nacional de Revisi√≥n" ("National Review Board"), un total de 4.392 sacerdotes fueron acusados del abuso sexual de 10.667 menores entre 1950 y 2002. De ese total, aproximadamente 6.700 casos presentaron suficientes pruebas, otros 3.300 no fueron investigados porque los sacerdotes ya hab√≠an fallecido y otros 1.000 no presentaron pruebas fiables para justificar una investigaci√≥n, seg√ļn un comunicado divulgado por la di√≥cesis de Yakima, en el estado de Washington.[13]

Uno de los informes indicó que los costes relacionados con estos problemas superaron los 570 millones de dólares en concepto de gastos legales, indemnizaciones, terapia para las víctimas y tratamiento para los infractores. Esa cifra no incluye los 85 millones de dólares que pagó la arquidiócesis de Boston para resolver algunas de las demandas presentadas por las víctimas. La archidiócesis de Boston (Massachusetts), la cuarta diócesis católica más grande de EE.UU y en donde comenzó la avalancha de escándalos, anunció a finales de mayo de 2005 el cierre de 65 de las 357 parroquias de su jurisdicción.

Ante la avalancha de condenas, muchas de las cuales individ√ļan a la Iglesia Cat√≥lica, la Liga Cat√≥lica de los Estados Unidos [2] argumenta que las estad√≠sticas de abuso sexual en la misma son similares a las que existen en otras instituciones: por ejemplo, en las escuelas p√ļblicas de ese pa√≠s, se calcula que un 5% de todos los profesores son responsables de abusar sexualmente un 15% del n√ļmero total de estudiantes.[14] En una encuesta oficial realizada en el 2003 se revel√≥ que un 6.7% de los estudiantes de Estados Unidos hab√≠an padecido una mala conducta sexual por parte de su profesor, que incluso llegaba al punto del contacto f√≠sico.[15] Otro informe del Departamento de Educaci√≥n de los Estados Unidos publicado en el 2004 encontr√≥ que entre el 3.5% y 5.03% de los estudiantes son objeto de conducta sexual inapropiada por parte de sus educadores en alg√ļn momento durante su carrera estudiantil. Se descubri√≥ que los profesores, entrenadores y profesores substitutos eran los que m√°s incurr√≠an en el delito.[16]

Principales acusaciones

Los esc√°ndalos en los cuales se vieron implicados miembros de la Iglesia Cat√≥lica, trajeron como consecuencia la acusaci√≥n contra las estructuras jer√°rquicas de la misma, las cuales fueron vistas en la mayor√≠a de las veces como protectoras del incriminado a trav√©s de un complejo y sistem√°tico proceso. En consecuencia, muchos obispos y superiores religiosos fueron denunciados por las v√≠ctimas y presentados por los medios de comunicaci√≥n social como encubridores del crimen. Los casos pusieron en evidencia una disparidad entre la justicia civil y la eclesi√°stica y el desconocimiento que la opini√≥n p√ļblica en general tiene de la misma, por ejemplo de aspectos de competencia jur√≠dica como los distintos concordatos. Sin embargo, los esc√°ndalos tuvieron notables repercusiones dentro del Derecho Can√≥nico.

Falta de medidas contra los sacerdotes pederastas

Transferencia del sacerdote Al Ramos fechada 3 de abril de 1980 bajo √≥rdenes de monse√Īor William R. Johnson. Ramos hab√≠a sido sometido a tratamientos por actos cometidos en a√Īos anteriores. En 2003 √©l mismo confes√≥ ante las autoridades haber abusado de al menos 25 muchachos despu√©s de esta transferencia.

En numerosos casos, los sacerdotes y religiosos acusados de actos de abuso sexual contra menores de edad, cuando estos llegaron a conocimiento de sus superiores inmediatos, recibieron como sanci√≥n llamados de atenci√≥n privados y fueron desplazados a otros sitios alejados del lugar. Algunos di√≥cesis sometieron a los acusados a tratamientos y evaluaciones psicoterap√©uticas, tras las cuales estaban habilitados para reanudar sus actividades pastorales si los psic√≥logos o psiquiatras que los trataban le advert√≠an al obispo que no hab√≠a riesgo de reincidencia. En muchos otros casos, sea incriminados como sus superiores, ofrecieron e incluso pagaron sumas de dinero extrajudiciales con el fin de evitar que el esc√°ndalo saliera a la luz p√ļblica.

Pepe Rodr√≠guez, escritor y periodista espa√Īol que ha escrito varios obras sobre el tema,[17] obtuvo documentos originales en varios casos concretos que describen la situaci√≥n. Uno de ellos es el del arzobispo de Barcelona, monse√Īor Ricardo Mar√≠a Carles Gord√≥, a quien se acusa del encubrimiento de sacerdotes y di√°conos que corrompieron sexualmente a no menos de 60 menores y adolescentes.

Quienes defienden el accionar de los obispos sugieren que, al reasignar a los sacerdotes a sus labores tras el tratamiento, estaban actuando de acuerdo con el mejor consejo médico cuando éste estaba disponible. Por su parte, los críticos han cuestionado si los obispos pueden necesariamente llegar a juicios acertados en circunstancias serias sobre la mejora psicológica de un sacerdote, basándose en el consejo de profesionales ampliamente considerados como de opiniones cambiantes. Asimismo, los obispos fueron criticados por actuar como meros "empresarios", quienes veían los casos de abuso como un asunto médico y disciplinario del sacerdote, y que estaban preocupados por mantener el tema en secreto con el objeto de lograr un manejo financiero y administrativo óptimo en vez de preocuparse por los intereses de las víctimas:

La antigua tradici√≥n cat√≥lica codificada en el Derecho can√≥nico de la Iglesia, desde hace mucho tiempo, ha sostenido que ciertos pecados graves, por su naturaleza, descalifican a un hombre para continuar en el ejercicio p√ļblico del sacerdocio. El punto no es la retribuci√≥n; el punto es la iconograf√≠a. Un sacerdote que abusa sexualmente de ni√Īos ha claramente desfigurado su imagen como una representaci√≥n viva de Cristo, quien ped√≠a que los ni√Īos peque√Īos se le acerquen [Lucas 18:16]. Un sacerdote que abusa sexualmente de menores imp√ļberes de modo habitual es pr√°cticamente culpable del pecado de seducci√≥n as√≠ como tambi√©n del pecado espec√≠fico de sodom√≠a y fornicaci√≥n. ¬ŅAcaso los pecados habituales de esta especie no dejan a un hombre incapaz de manifestar esa paternidad espiritual que es la esencia del sacerdocio cat√≥lico? Estas son fundamentalmente cuestiones teol√≥gicas, y no sencillamente preguntas sobre la "disciplina en la Iglesia."... Cuando un obispo ha sido negligente en su responsabilidad paterna para con sus sacerdotes, cuando se ha acostumbrado a tratar el abuso sexual de los cl√©rigos como un mero asunto disciplinario, y cuando las presiones de la cultura terap√©utica empiezan a oprimirlo, una noble virtud, la compasi√≥n, puede transformarse en un vicio - la irresponsabilidad episcopal. El obispo deja de entender que algunos actos hacen que un hombre sea indigno de cualquier ministerio sacerdotal. Y as√≠ el obispo recicla dentro de su parroquia (o hacia otras di√≥cesis) hombres quienes son tanto amenazas para sus potenciales v√≠ctimas como iconos irreparablemente desfigurados[18]

Un ejemplo de la pol√≠tica de desplazar a los incriminados de lugar a lugar es el caso del sacerdote Eleuterio Al Ramos de la di√≥cesis de Orange, quien, como en otros casos, fue reasignado a otra parroquia tras su tratamiento, como lo evidencia un documento fechado 3 de abril de 1980 en donde el acusado fue transferido a otro lugar de acci√≥n pastoral despu√©s de haber sido sometido a tratamientos psicol√≥gicos por actos cometidos a finales de la d√©cada de los 70.[19] En 1993 y 1994 dos expedientes hab√≠an sido abiertos para Ramos y para la Di√≥cesis de Orange por el caso de dos muchachos a los cuales, seg√ļn el informe, Ramos embriag√≥, les mostr√≥ pel√≠culas pornogr√°ficas y procedi√≥ al abuso. Posteriormente Ramos admiti√≥ en la corte que hab√≠a abusado de un n√ļmero mayor de muchachos y que les hab√≠a tomado fotograf√≠as desnudos. El sacerdote fue trasferido a una centro de rehabilitaci√≥n en Massachusetts y en 1985 fue transferido nuevamente a Tijuana. Otro expediente fue abierto para Ramos en 2003 en el cual Ramos es acusado de violar un muchacho en un hotel de San Diego con otros sujetos y del abuso repetido de muchachos del condado de Orange despu√©s de que el sacerdote dej√≥ la di√≥cesis. En el juicio de 2003 Ramos confes√≥ que hab√≠a abusado de al menos 25 muchachos y muri√≥ un a√Īo despu√©s a la edad de 64 a√Īos.[20]

No denunciar los casos a la policía

El sacerdote irlandés Brendan Smyth, acusado de cometer delitos de abuso a menores de edad en su país.

A los ojos de la opini√≥n p√ļblica, los superiores de religiosos incriminados ejercieron el acto de encubrimiento de los mismos al no denunciar a las autoridades locales los casos y tomar medidas como las descritas arriba, es decir, ordenar tratamientos terap√©uticos, transferencias y silencio ante la opini√≥n p√ļblica. Sin embargo, se desconoce que la Iglesia Cat√≥lica como organismo internacional representado por el Estado Vaticano tiene una serie de tratados oficiales con diferentes naciones del mundo los cuales son considerados dentro del ordenamiento jur√≠dico internacional. Muchos de esos tratados son los concordatos los cuales vienen regulados en cada pa√≠s en convenios entre el Estado y el Estado Vaticano. Desde esa perspectiva y en numerosos casos por pa√≠ses, sacerdotes o religiosos que incurren en cierto tipo de delitos vienen procesados por los estamentos judiciales de la Iglesia Cat√≥lica, que contempla penas espec√≠ficas para casos como el abuso sexual a menores de edad. Desde este punto de vista, muchos superiores no siguieron los procesos del Derecho Eclesi√°stico que contemplan incluso el retiro definitivo del infractor. Cuando las v√≠ctimas denunciaron los delitos a la opini√≥n p√ļblica, se present√≥ un contraste evidente entre los dos derechos, el civil y el eclesi√°stico y la sensaci√≥n ante aquellos que desconocen la l√≥gica jur√≠dica de la Iglesia de que esta no denunci√≥ los casos a la polic√≠a del pa√≠s en donde ocurri√≥ el delito, como dentro de la sociedad civil se hace de manera ordinaria. Un paralelo a este caso se presenta entre el derecho penal civil y el derecho militar en el cual si un militar comete un delito, corresponde a un tribunal militar su enjuiciamiento y depende de dicho tribunal militar si el caso amerita ser transferido a un tribunal civil. Si el uniformado, en virtud de su delito, pierde la calidad militar, este puede ser juzgado por un tribunal civil como civil. Este ejemplo es paralelo para aquellas personas que est√°n investidas con la condici√≥n de cl√©rigos o religiosos pertenecientes a la Iglesia Cat√≥lica en todo el mundo.

El problema se agrava porque en numerosos casos no se sigui√≥ el debido proceso de acuerdo al Derecho Can√≥nico. Por ejemplo, en el caso de los norbertinos, se ha demostrado que estos no s√≥lo sab√≠an de las tendencias pedof√≠licas del sacerdote Brendan Smyth, sino tambi√©n de alegatos en su contra por abuso sexual que databan incluso de 1945 y, sin embargo, ante la falta de acci√≥n, a finales de la d√©cada de los 80 e inicios de los 90 las autoridades p√ļblicas de Irlanda se decidieron a iniciar su persecuci√≥n.

Un ejemplo del choque entre el derecho civil y eclesi√°stico se present√≥ en mayo de 2001 cuando el entonces cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregaci√≥n para la Doctrina de la Fe, envi√≥ una carta a todos los obispos cat√≥licos declarando que las investigaciones internas de la Iglesia sobre los casos de abuso sexual infantil estaban sujetas a secreto pontificio y que no deb√≠an ser denunciadas a las fuerzas p√ļblicas hasta que las investigaciones fueran completadas bajo pena de excomuni√≥n. En dicho acto, el cardenal obraba leg√≠timamente dentro de los procesos eclesi√°sticos y el secreto era v√°lido s√≥lo para la investigaci√≥n interna, as√≠ como lo es para un proceso penal militar. Por otra parte, no tuvo la intenci√≥n de desalentar a las v√≠ctimas a reportar los casos de abuso sexual a la polic√≠a.

Una de las consecuencias de este choque de ámbitos judiciales se presentó en la legislación estadounidense que obliga a la denuncia de los casos de abuso sexual a la policía, por ejemplo en una ley del Estado de Massachusetts que dice:

En donde sea, la operaci√≥n definitiva de esta acta es la consecuci√≥n de su prop√≥sito, el cual es ordenar el reporte de abuso por ciertos oficiales religiosos y la protecci√≥n de v√≠ctimas del abuso infantil, por lo tanto, es declarado aqu√≠ el caso como una ley de emergencia, necesaria para la inmediata preservaci√≥n de la seguridad p√ļblica y la conveniencia.[21]

Otro caso se present√≥ en Colombia en el caso del sacerdote Efra√≠n Rozo, acusado de haber violado a ni√Īos y j√≥venes en Estados Unidos, delitos que confes√≥ p√ļblicamente en un video[22] y por lo cual se le lleva un proceso en el Estado de California. El Tribunal Eclesi√°stico de Bogot√° le adelant√≥ un proceso por el abuso de dos seminaristas, entre ellos su propio sobrino, hace m√°s de 40 a√Īos, pero al final fue declarado inocente porque seg√ļn la sentencia los delitos prescribieron por haber sucedido hace m√°s de 40 a√Īos. En un comunicado emitido por el vicario judicial eclesi√°stico de la capital colombiana, se declara:

Fueron practicadas todas las pruebas y diligencias que establece el derecho canónico, y oído el padre Rozo, desmintió categóricamente lo que había afirmado en la televisión, argumentando que fue presionado y manipulado en contra de su voluntad al sostener y afirmar hechos que no son ciertos.[22]

Otro caso que describe los procesos judiciales de la Iglesia y su contraste con el derecho civil lo presenta el cardenal Bernard Law, Arzobispo de Boston, al cual numerosas peticiones de laicos y los medios de comunicación pidieron su renuncia por la evidencia de numerosos casos de abuso sin debido proceso. Ante la negativa del anciano prelado, el papa Juan Pablo II aceptó su renuncia de acuerdo al artículo 401, párrafo 2 del Código de Derecho Canónico que dice que un obispo renuncia a su cargo por razones graves, lo cual lo hace no apto para ejercer más el cargo.

Política de encubrimiento

En este punto el principal modelo de comportamiento es el caso "Brendan Smyth" en Irlanda del Norte cuya detenci√≥n en 1997 caus√≥ una crisis pol√≠tica en Irlanda y un duro cuestionamiento a su comunidad religiosa, los norbertinos, quienes conocieron el comportamiento delictivo de Smyth por espacio de 40 a√Īos y no adelantaron ning√ļn tipo de proceso disciplinario ni ante las autoridades eclesi√°sticas ni mucho menos ante las autoridades civiles. Analistas tanto cat√≥licos como no cat√≥licos discrepan si existi√≥ una confabulaci√≥n deliberada para ocultar la naturaleza de su comportamiento, o si tuvo que ver en lo que pas√≥ la completa incompetencia de sus superiores de la Abad√≠a Kilnacrott, o si tal vez hubo una mezcla de la incompetencia de sus superiores con su presunci√≥n de que lo que ocurr√≠a con los miembros de su orden no era de su incumbencia. Al respecto, William McMurry, abogado de Louisville, Kentucky, entabl√≥ una demanda en contra del Vaticano en junio de 2004 representando a tres hombres que alegaban abuso sexual y que acusaron a los l√≠deres de la Iglesia de organizar un encubrimiento de los casos de abuso sexual de ni√Īos.[23] Los expertos legales predijeron el fracaso de la demanda por la soberan√≠a de la Santa Sede y la falta de evidencia de la complicidad del Vaticano.

Chantajes a las víctimas

El pago extrajudicial a las víctimas de abuso infantil por parte de los clérigos infractores e incluso por parte de sus superiores con el fin de comprar su silencio ha sido otro aspecto que agrava la situación. Si los mismos fueron hechos por los mismos superiores, quedan automáticamente incriminados como encubrimiento de un delito, tanto dentro del derecho civil como eclesiástico. Uno de los casos más célebres en este sentido es el del cardenal Connel de Dublín al cual se le acusó de prestar dinero a un sacerdote incriminado para comprar el silencio del acólito Andrew Madden. Posteriormente, el arzobispo Connel se defendió asegurando que sencillamente prestó el dinero al sacerdote, sin conocer para qué lo iba a utilizar. La historia quedó registrada en un libro que Madden publicó posteriormente como "Acólito: una vida después de abuso"[24] en donde relata su drama.

Sin embargo, los chantajes no se limitaron al ofrecimiento de sumas de dinero para comprar el silencio de las víctimas, sino que también incluyeron chantajes de tipo moral y psicológico bajo amenazas e incluso violencia verbal y física.

El derecho canónico frente al caso

Artículo principal: Derecho Canónico

El derecho can√≥nico es el √°rea judicial de la Iglesia Cat√≥lica[25] la cual tiene como principal fundamento el C√≥digo de Derecho Can√≥nico (CDC) que es el principal documento legislativo de la misma para asegurar el orden debido sea en la vida individual o social, sea en la actividad misma de la Iglesia.[26] Si bien el conocimiento del CDC es de grave conocimiento para los sacerdotes y obispos,[27] el mismo es en general desconocido para los feligreses cat√≥licos y para la opini√≥n p√ļblica.

Lo que dice el Código de Derecho Canónico

Dentro del CDC existe el procedimiento pertinente a la gravedad de un delito como el de la pederastia y no existen atenuantes que permitan que el incriminado sea exhonerado de sus responsabilidades. El canon 1311 se√Īala adem√°s que la Iglesia tiene el derecho de juzgar a los fieles que han cometido un delito, entendido este como atentado contra las leyes eclesiales o contra la fe cat√≥lica. Por otro lado, el Derecho Can√≥nico no previene a las v√≠ctimas o a los testigos del acto delictivo de denunciarlo ante las autoridades civiles. En la secci√≥n "Delitos contra la vida y la libertad humana", del canon 1397 dentro de la regulaci√≥n para cl√©rigos y religiosos[28] se establece [que el sacerdote o religioso] que cometa homicidio, violaci√≥n carnal o retiene a otro con el uso de violencia, o mutila y hiere gravemente a una persona, debe asumir las sentencias descritas en el canon 1397. Este √ļltimo se√Īala penas como las siguientes que se establecen despu√©s de un proceso penal eclesi√°stico y de acuerdo a la gravedad del delito:

  • Prohibici√≥n de permanecer en un determinado lugar o territorio.
  • Puede ser privado de cosas como la potestad, el cargo, el oficio, derechos, privilegios, facultades, gracias, t√≠tulos e insignias (incluso honor√≠ficas).
  • Prohibici√≥n de ejercer, lo cual puede darse dentro de un territorio determinado o a modo universal.
  • El incriminado puede ser trasferido a otro tribunal eclesi√°stico superior.
  • Puede ser suspendido del estado clerical.

Al perder el estado clerical, el incriminado puede ser juzgado por un tribunal civil, pero esta norma depende del tipo de convenios establecidos entre la Santa Sede y el país del caso.

Delito o pecado

Algunas v√≠ctimas acuden al sacramento de la confesi√≥n ante otro ministro en b√ļsqueda de ayuda efectiva a su situaci√≥n, sin embargo lo √ļnico que hacen es neutralizar a quien podr√≠a ayudarles porque involucra otro aspecto jur√≠dico eclesial: el sigilo sacramental que, de acuerdo al canon 983 del CDC establece que este es inviolable y adelanta que los confesores no pueden de manera absoluta traicionar ni una sola parte de aquellos que el penitente les dice con palabras o por cualquier otro medio. De este modo, si la v√≠ctima narra los hechos a otro sacerdote de ese modo, dicho sacerdote queda absolutamente impedido para revelar lo que sabe en ning√ļn tribunal eclesi√°stico o civil, elemento jur√≠dico reconocido por la mayor√≠a de los estados del mundo. Por otro lado, si un ni√Īo es v√≠ctima de un caso de abuso sexual, debe comprender que no ha cometido pecado, sino que el pecado es del abusador.

Respecto al problema pecado o delito dice Pepe Rodríguez que el abuso sexual debe ser tratado como delito y no como pecado:

(...) ya que en todos los ordenamientos jur√≠dicos democr√°ticos del mundo se tipifican como un delito penal las conductas sexuales con menores a las que nos vamos a referir. Y comete tambi√©n un delito todo aquel que, de forma consciente y activa, encubre u ordena encubrir esos comportamientos deplorables. Usar como objeto sexual a un menor, ya sea mediante la violencia, el enga√Īo, la astucia o la seducci√≥n, supone, ante todo y por encima de cualquier otra opini√≥n, un delito. Y si bien es cierto que, adem√°s, el hecho puede verse como un "pecado" -seg√ļn el t√©rmino cat√≥lico-, jam√°s puede ser l√≠cito, ni honesto, ni admisible abordarlo s√≥lo como un "pecado" al tiempo que se ignora conscientemente su naturaleza b√°sica de delito, tal como hace la Iglesia cat√≥lica, tanto desde el ordenamiento jur√≠dico interno que le es propio, como desde la praxis cotidiana de sus prelados.[29]

Sin embargo, el CDC distingue claramente entre pecado y delito y establece penas para los delitos que describe extensamente en su corpus iuris, por ejemplo en el Libro VI sobre las sanciones en la Iglesia para delitos y penas en general. Por ejemplo, un incriminado en delitos graves como el abuso infantil no necesariamente queda exonerado de sus responsabilidades civiles por la absoluci√≥n en confesi√≥n, la cual es materia espiritual y cae dentro del t√©rmino del arrepentimiento. La distinci√≥n cat√≥lica entre delito y pecado queda descrita tambi√©n en la existencia de los tribunales eclesi√°sticos dise√Īados para penalizar los delitos y la existencia del sacramento de la confesi√≥n y las penitencias cuya funci√≥n es la de purificar el pecado seg√ļn la cosmogon√≠a cat√≥lica. Por ejemplo, un confesor no puede exigir al penitente la confesi√≥n del delito, incluso si el confesor tiene conocimiento de su culpabilidad y tampoco puede imponerle el juramento,[30] situaci√≥n esta que un tribunal eclesi√°stico puede hacer porque no adelanta un sacramento, sino un proceso judicial.

Consecuencias

Escudo de armas del Cardenal Bernard Law.

El aumento de denuncias y la publicación en los medios tuvo bien pronto sus consecuencias en la Iglesia, especialmente durante el Pontificado de Juan Pablo II. Una de las consecuencias fue la de revisar los procesos de formación sacerdotal en los seminarios y el 25 de marzo de 1992 completó la exhortación apostólica Pastores Darbo Vobis ("Les he de dar Pastores"), uno de los documentos papales más largos de la historia.[31] Este documento estudiaba la crisis de la identidad sacerdotal, la renovación de la vida sacerdotal y la reforma de los seminarios en detalle. Asimismo, en el 2002 hubo una reunión en el Vaticano impulsada por el Papa Juan Pablo II con los principales Obispos de Estados Unidos para tratar de el problema del abuso sexual por miembros del clero. La Conferencia Episcopal de Estados Unidos aprobó dos normativas importantes:

  • Normas esenciales sobre las acusaciones de abusos sexuales y sobre el procedimiento a seguir en las acusaciones que se presentaran.[32]
  • Estatutos para la protecci√≥n de ni√Īos y j√≥venes.[33]

Algunos han atribu√≠do la reducci√≥n del n√ļmero de acusaciones de abuso a partir de la d√©cada de los 90 a los esfuerzos de reforma de este Papa.

Por √ļltimo, tambi√©n desde este Pontificado, la Iglesia comenz√≥ a tratar el tema de la homosexualidad dentro del clero, ya que la mayor√≠a de los casos de abuso sexual involucran varones p√ļberes.[34] La Congregaci√≥n para la educaci√≥n cat√≥lica public√≥ un documento en 2005[35] en donde controversialmente establece un paralelo entre la homosexualidad y la pedofilia y declara que la Iglesia "no puede admitir en los seminarios o para las sagradas √≥rdenes a aquellos quienes practiquen la homosexualidad, presenten bien marcadas tendencias homosexuales o apoyen a la llamada 'cultura gay'".[36]

Pagos compensatorios y bancarrota de algunas diócesis

En diciembre de 2006 la Archidi√≥cesis de Los √Āngeles, liderada por el Cardenal Roger Mahony, acord√≥ pagar 60 millones de d√≥lares para resolver 45 de los m√°s de 500 casos pendientes relacionados al abuso sexual cometido por sacerdotes.[37] Por otro lado, varias archidi√≥cesis estadounidenses se declararon en quiebra, con la intenci√≥n de que, si √©sta era otorgada, los juicios pendientes y futuros se resolvieran en cortes federales de bancarrota.

La di√≥cesis de Tucson se declar√≥ en quiebra en septiembre de 2004, y as√≠ tambi√©n la di√≥cesis de Spokane en diciembre del mismo a√Īo. La di√≥cesis de Tucson lleg√≥ a un acuerdo con sus v√≠ctimas, que el juez de bancarrota aprob√≥ el 11 de junio de 2005; la di√≥cesis de Spokane como parte de su bancarrota acord√≥ pagar al menos 48 millones de d√≥lares como compensaci√≥n a la gente abusada por sacerdotes. Todos los pagos ten√≠an que ser acordados con las v√≠ctimas y otro juez antes de ser realizados.[38] Tambi√©n la di√≥cesis de San Diego se declar√≥ en quiebra.[39]

Posibles causas del esc√°ndalo

Las razones por las cuales tantos sacerdotes se vieron implicados en casos de abuso a menores de edad es materia de estudio por parte de muchos observadores dentro y fuera de la Iglesia Cat√≥lica. Si bien muchos se centran en adelantar un proceso ejemplar que condene no s√≥lo a los abusadores, sino a aquellos que por una u otra raz√≥n no adelantaron procesos efectivos que llevaran a la protecci√≥n de los ni√Īos.

Celibato obligatorio

Artículo principal: Celibato

Una de las discusiones a las que ha conducido el problema del abuso infantil es a cuestionar el celibato sacerdotal cat√≥lico. Para muchos, no todos los sacerdotes est√°n habilitados para cumplir este precepto y sus urgencias sexuales los llevan a buscar compensaciones afectivas las cuales pueden dirigir a ni√Īos en lugar de adultos ante los cuales ocultan dichas tendencias al no estar casados. Otras observaciones dicen que las personas con predisposici√≥n al abuso sexual infantil pueden ser atra√≠das por un estilo de vida c√©libe debido a la confusi√≥n que sienten sobre su identidad u orientaci√≥n sexual. Tambi√©n se ha dicho que aquellos que ya abusan sexualmente de ni√Īos deliberadamente, ingresan en el clero cat√≥lico para obtener un encubrimiento en una instituci√≥n que se centra en el celibato y porque el clero puede tener un frecuente acceso a los ni√Īos. De otro lado, observadores calculan que en el mundo existen alrededor de 130 mil sacerdotes cat√≥licos casados que no pueden ejercer por dicha raz√≥n.[40] P. Fischler de la Universidad de Harvard en un estudio que realiz√≥ en entre el clero cat√≥lico de los Estados Unidos, encontr√≥ que el 92% de los mismos piensa que el sacerdote deber√≠a optar libremente si casarse o no, mientras que P. Sipe revel√≥ que s√≥lo un 2% de ese mismo clero estadounidense cumple el celibato.[41] Jos√© Rodr√≠guez adelant√≥ sus propios estudios con una muestra de 400 sacerdotes y revela entre cosas que el 60% de ellos mantiene relaciones sexuales.[42] No obstante la profusi√≥n de conclusiones, este estudio podr√≠a adolecer de falta de rigurosidad, toda vez que en el mismo no se establecen los criterios de muestreo ni existe an√°lisis de la variancia, lo cual podr√≠a devenir en un sesgo substancial y apriorismo de las conclusiones.

En respuesta, se ha argumentado que no existen estad√≠sticas de un mayor nivel de actividad sexual orientada hacia los ni√Īos en el clero c√©libe cat√≥lico en comparaci√≥n con el clero casado de otras denominaciones,[43] o en su defecto de los profesores de los colegios.[44] De ser esto cierto, se pueden dar dos situaciones: (I) aquellos con predisposici√≥n a abusar sexualmente de ni√Īos no necesariamente van a ingresar al clero cat√≥lico, y (II) quienes ya abusan sexualmente de ni√Īos, como grupo, tampoco espec√≠ficamente deciden ingresar al clero cat√≥lico, aunque parece probable que algunos abusadores de ni√Īos s√≠ lograron acceder al sacerdocio cat√≥lico como lo han hecho en el de otras denominaciones. Tambi√©n se ha se√Īalado que la manera m√°s f√°cil de tener acceso a los ni√Īos es formar una familia, y que el abuso sexual infantil es estad√≠sticamente m√°s notable dentro de las familias. Consecuentemente, el eligir una profesi√≥n que requiere de celibato puede considerarse como una desventaja para el posible abusador de ni√Īos.

Conviene adem√°s a√Īadir que en la formaci√≥n de los candidatos al sacerdocio la correcta integraci√≥n de la afectividad y m√°s en concreto el ejercicio de la sexualidad es un tema fundamental para poder acceder al sacerdocio, de forma que cualquier problema relacionado con el ejercicio de la sexualidad ha de ser resuelto necesariamente varios a√Īos antes de la Ordenaci√≥n Sacerdotal.

Carencia de sacerdotes

Es un hecho que el n√ļmero de cl√©rigos cat√≥licos es bastante reducido en Am√©rica del Norte, Europa, Australia y Nueva Zelanda, y por lo tanto, es l√≠cito afirmar que en aquellos lugares es extremadamente importante conseguir nuevos sacerdotes o por lo menos mantener los ya existentes. Por eso se ha alegado que la jerarqu√≠a cat√≥lica actu√≥ con el fin de preservar el n√ļmero del clero y asegurar que estuvieran disponibles para desempe√Īar sus funciones, en vista de las acusaciones de que los sacerdotes que cometieron los abusos no eran dignos de ejercer el sacerdocio.

Otros, sin embargo, discrepan y creen que el mal manejo de los casos de abuso sexual por parte de la Iglesia simplemente reflejaba la actitud prevaleciente hacia ese tipo de actividades en la época, la cual consistía en suprimir la información, porque podía causar escándalo y una pérdida de confianza hacia la institución. Esa actitud, por ejemplo, era la misma que adoptaban los medios de comunicación y las organizaciones seculares cuando ocultaban o ignoraban la información que podía afectarles, desde la sexualidad promiscua de los políticos hasta la violencia doméstica. Ven a la Iglesia como una institución que cometió errores horrendos pero genuinos, pues sus líderes no estaban al tanto con la creciente demanda de responsabilidad y rendición de cuentas de la sociedad.

Relajación de costumbres

Los católicos tradicionalistas sostienen que el Concilio Vaticano II (1962-1965) creó un ambiente que animó a los sacerdotes a cometer abusos sexuales. El concilio esencialmente buscaba adaptar la disciplina eclesiástica a las necesidades y métodos de nuestro tiempo, como un método apropiado para salir adelante y anunciar el Evangelio. Pero los tradicionalistas creen que esto dio lugar a una conversión de los católicos al secularismo y no lo contrario. Por ejemplo, en la edición del 27 de enero de 2003 de la revista Time el actor y católico tradicionalista Mel Gibson dijo que el Concilio Vaticano II corrompió a la Iglesia y sólo trajo consigo pedofilia y menos fieles. Sin embargo, es importante recalcar que los casos de abuso sexual de menores por parte de sacerdotes han ocurrido desde mucho tiempo antes del Concilio Vaticano II y que en muchos de esos casos, estrictamente hablando, no hubo pedofilia de por medio.

Rol de la prensa

Philip Jenkins, profesor de Historia y Estudios Religiosos en la Universidad de Pensilvania cree que la Iglesia Cat√≥lica fue injustamente destacada por los medios de comunicaci√≥n seculares, quienes no publicitaron tanto esc√°ndalos similares en otros grupos religiosos, como la Comuni√≥n Anglicana, varias iglesias protestantes, y las comunidades jud√≠as y musulmanas. Particularmente, sostiene que la Iglesia Cat√≥lica podr√≠a tener una menor incidencia de sacerdotes ped√≥filos que las iglesias que permiten al clero contraer matrimonio porque estad√≠sticamente, el abuso sexual de menores suele ocurrir dentro de las familias, pero los sacerdotes cat√≥licos, por su celibato, no tienen familias. Del mismo modo, el t√©rmino "sacerdotes ped√≥filos", ampliamente usado por los medios, da a entender un n√ļmero grande de abusadores sexuales dentro del sacerdocio cat√≥lico, cuando en realidad la incidencia es menor que en otros segmentos de la sociedad.[45]

Véase también

Referencias

  1. ‚ÜĎ Broken Rites Australia ‚ÄĒ supporting church sexual abuse victims since 1992
  2. ‚ÜĎ El Papa arremete contra los casos de pederastia en la Iglesia, 20minutos, 28 de octubre de 2006.
  3. ‚ÜĎ Deal Hudson, "Diez mitos sobre la pedofilia".
  4. ‚ÜĎ a b Philip Jenkins, en "Pedophiles and Priests: Anatomy of a Contemporary Crisis" (tr.es. "Pedofilia y sacerdotes: anatom√≠a de una crisis contempor√°nea") (Oxford University Press, 2001). ISBN 0-19-514597-6
  5. ‚ÜĎ "Church 'shamed' over sex abuse", 27 de febrero de 2004.
  6. ‚ÜĎ Idem, BBC. Confrontar tambi√©n el portal oficial de SNAP, "The Survivor Network of Those Abused by Priests".
  7. ‚ÜĎ Universidad de Salamanca: MOCEOP.
  8. ‚ÜĎ Por ejemplo en el estudio de Hudson, "Diez mitos sobre la pedofilia de los sacerdotes": "En los esc√°ndalos recientes de Boston, solamente 4 de entre m√°s de los 80 sacerdotes etiquetados por los medios de comunicaci√≥n como "ped√≥filos" son en realidad culpables de abusar de ni√Īos peque√Īos".
  9. ‚ÜĎ C√≥digo de Derecho Can√≥nico, Canon 1395 ¬ß 2, referenciado por Pedro Mar√≠a Reyes Vizca√≠no en "Ius Canonicum", Derecho Penal.
  10. ‚ÜĎ Seg√ļn el informe de John Jay del 27 de febrero de 2007.
  11. ‚ÜĎ George Weigel, The Courage To Be Catholic (Basic Books, 2002), ISBN 0-465-09261-6 pp. 47-48
  12. ‚ÜĎ George Weigel, Idem, p. 61
  13. ‚ÜĎ De acuerdo a Diario "El Mundo" de Espa√Īa: "De m√°s de 5.000 sacerdotes que sirvieron en la archidi√≥cesis de Los √Āngeles entre 1930 y 2003, 113 fueron acusados de abuso, seg√ļn el Informe Oficial del Pueblo de Dios de la archidi√≥cesis de Los √Āngeles, publicado en febrero de 2004. Del total de sacerdotes acusados 43 ya murieron, 54 ya no son sacerdotes y 16 permanec√≠an en el ministerio. Del √ļltimo grupo, en 12 casos no se encontraron pruebas suficientes para declarar abuso y s√≥lo cuatro han sido suspendidos y enfrentan juicios" .
  14. ‚ÜĎ Seg√ļn datos de la Liga Cat√≥lica por Derechos Religiosos y Civiles de los Estados Unidos, "Abuso en contexto social" (en ingl√©s).
  15. ‚ÜĎ Seg√ļn informe oficial del gobierno de los EEUU: "Reporte disciplinario (ingl√©s).
  16. ‚ÜĎ Charol Shakeshaft, "Educator Sexual Misconduct: A Synthesis of Existing Literature," U.S. Department of Education, 2004-JUN [1]
  17. ‚ÜĎ Por ejemplo en "Demasiados casos, excesiva frecuencia y desmedida impunidad".
  18. ‚ÜĎ George Weigel, The Courage To Be Catholic, pp. 105-106
  19. ‚ÜĎ Informes sobre la omisi√≥n de obispos en Estados Unidos, Di√≥cesis de Orange (en ingl√©s)
  20. ‚ÜĎ Idem, informes de la di√≥cesis de Orange, Caso "Eleuterio Ali Ramos".
  21. ‚ÜĎ Cap√≠tulo 107 de la Ley de 2002: acta de obligaci√≥n para ciertos oficiales religiosos de reportar abusos infantiles.
  22. ‚ÜĎ a b ¬ęIglesia colombiana sentencia que el padre Rozo es inocente del delito de abuso sexual¬Ľ, Semana, Bogot√°, 23 de agosto de 2007. Consultado el 22 de marzo de 2008.
  23. ‚ÜĎ Court Room Court, Vatican.
  24. ‚ÜĎ "Altar Boy: A Story of Life After Abuse" (tr.es "Ac√≥lito: una vida despu√©s del abuso") (Penguin Ireland, 2003, ISBN 1-84488-002-8)
  25. ‚ÜĎ Incluso es materia de estudio profesional, por ejemplo en la Pontificia Universidad Gregoriana, Facultad de Derecho Eclesi√°stico, en donde se preparan los peritos en leyes eclesi√°sticas que alimentan los tribunales de la Iglesia.
  26. ‚ÜĎ Cf. Constituci√≥n Apost√≥lica Sacrae disciplinae leges (tr.es. "Leyes de la sagrada disciplina"), Juan Pablo II en la presentaci√≥n del C√≥digo de Derecho Can√≥nico del 25 de enero de 1983, p.27 de la segunda edici√≥n de "Unione Editori Cattolici Italiani", 1984.
  27. ‚ÜĎ El can√≥n 25, Mansi, X, col.627 dice: "Los sacerdotes conozcan las Sagradas Escrituras y los c√°nones; porque la ignorancia es la madre de todos los errores, es de evitarse especialmente entre los sacerdotes de Dios", citado en el prefacio del CDC de 1983, Idem, p.35.
  28. ‚ÜĎ CDC, II parte, "Penas para delitos individuales", canon 1397.
  29. ‚ÜĎ Pepe Rodr√≠guez: "Demasiados casos, excesiva frecuencia y desmedida impunidad".
  30. ‚ÜĎ El canon 1728, ¬ß 2 del CDC dice que el acusado no puede ser obligado por el confesor a autoincriminarse ni el confesor le puede imponer el juramento, como en un tribunal.
  31. ‚ÜĎ Seg√ļn George Weigel, "The Courage To Be Catholic".
  32. ‚ÜĎ Publicadas en Vida sacerdotal.
  33. ‚ÜĎ Idem, Estatuto para la protecci√≥n de ni√Īos y j√≥venes.
  34. ‚ÜĎ George Weigel, The Courage To Be Catholic, p.36
  35. ‚ÜĎ Congregaci√≥n para la educaci√≥n cat√≥lica.
  36. ‚ÜĎ El documento, en ingl√©s
  37. ‚ÜĎ BBC: Americas.
  38. ‚ÜĎ BBC: Americas.
  39. ‚ÜĎ La noticia en el sitio SignOnSanDiego.com
  40. ‚ÜĎ Flavio Mameli: Ser o no ser c√©libe, en Artesmisa Noticias, 11 de marzo de 2008.
  41. ‚ÜĎ E. Miret Magdalena: La azarosa historia del celibato clerical, en El Pa√≠s, 26 de marzo de 2002.
  42. ‚ÜĎ Pepe Rodr√≠guez: estad√≠sticas Estad√≠sticas "Sexualidad y clero".
  43. ‚ÜĎ Ciertamente un estimado de un 2% a 3% en el clero protestante fue realizado por Lloyd Rediger. Ministry and Sexuality (Minneapolis: Fortress Press, 1990). p55
  44. ‚ÜĎ Philip Jenkins, Pedophiles and Priests: Anatomy of a Contemporary Crisis (Oxford University Press, 2001). p50
  45. ‚ÜĎ Philip Jenkins, Pedophiles and Priests: Anatomy of a Contemporary Crisis (Oxford University Press, 2001). ISBN 0-19-514597-6

Enlaces externos

Obtenido de "Casos de pederastia por miembros de la Iglesia cat%C3%B3lica"

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