Economía clásica

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Economía clásica
Portada del libro de Adam Smith, La riqueza de las naciones.


La econom√≠a cl√°sica, tambi√©n conocida como Econom√≠a pol√≠tica, es una escuela de pensamiento econ√≥mico cuyos principales exponentes son Adam Smith, Jean-Baptiste Say y David Ricardo. Es considerada por muchos como la primera escuela moderna de econom√≠a. Incluye tambi√©n autores tales como Karl Marx, Thomas Malthus, William Petty y Fr√©d√©ric Bastiat, algunos incluyen, entre otros, a Johann Heinrich von Th√ľnen. Generalmente se considera que el √ļltimo cl√°sico fue John Stuart Mill.

El t√©rmino "econom√≠a cl√°sica" fue acu√Īado por Marx para referirse a la Econom√≠a ricardiana ‚Äď la econom√≠a de Ricardo y James Mill y sus antecesores ‚Äď pero su uso se generalizo para describir tambi√©n tanto a los seguidores de Ricardo y Mills como a todos los influidos por las percepciones generales de esos autores,[1] incluido Marx mismo.[2]

Contenido

Orígenes

La publicación del libro de Adam Smith titulado Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones (generalmente conocido como La riqueza de las naciones) en 1776 se considera normalmente como el comienzo de la economía clásica. La escuela estuvo activa hasta mediados del siglo XIX. A pesar de su rechazo al mercado libre, la escuela de economía más grande que todavía se adhiere a las formas clásicas es la escuela marxista. Sin embargo, la Nueva economía clásica esta fuertemente influida por las percepciones generales de la escuela.

En adici√≥n a la obra de Smith, generalmente se considera que los textos fundamentales de la econom√≠a cl√°sica son los Principios de econom√≠a pol√≠tica y tributaci√≥n de Ricardo (1814)[3] y los Principios de econom√≠a pol√≠tica, con algunas de sus aplicaciones a la filosof√≠a social, de John Stuart Mill (1848)[4] ambas obras siendo de uso general en las c√°tedras de ‚Äúeconom√≠a pol√≠tica‚ÄĚ hasta la introducci√≥n de los ‚ÄúPrincipios de econom√≠a‚ÄĚ de Alfred Marshall (1890). Otro texto cuya importancia no puede ser ignorada es El Capital, de Marx (1867).

Los economistas cl√°sicos intentaron y en parte lograron explicar el crecimiento y el desarrollo econ√≥mico. Crearon sus teor√≠as acerca del ‚Äúestado progresivo‚ÄĚ de las naciones en una √©poca en la que el capitalismo se encontraba en pleno auge tras salir de una sociedad feudal y en la que la revoluci√≥n industrial provocaba enormes cambios sociales.

Los economistas clásicos reorientaron la economía, alejándose del análisis previo que se centraba en los intereses personales del gobernante y/o las clases gobernantes. El fisiócrata François Quesnay y Adam Smith, por ejemplo, identificaron la riqueza de la nación con el producto nacional bruto, en lugar de con la tesorería del rey o del estado. Smith veía este producto nacional como derivado del trabajo aplicado a la tierra y al capital. Ese producto nacional se divide "naturalmente" entre trabajadores, terratenientes y capitalistas, en la forma de salario, renta e interés.

Fue desplazada en gran parte por escuelas marginalistas de pensamiento, que derivaba su concepto de valor de la utilidad marginal que los consumidores encontraron en un bien en lugar del costo de los gastos envueltos en producirlo. Sin embargo, algunas de las percepciones clásicas fueron incorporadas en la escuela neoclásica, que comenzó en el Reino Unido a partir del trabajo de Alfred Marshall.

Características de la escuela clásica

Metodología de los clásicos

La metodología de los clásicos estaba fuertemente influida por los desarrollos científicos tempranos, derivados de Newton y la tradición critica o analítica trazable a Kant.[5]

Los clásicos buscaban fundar sus posiciones en el estudio empírico o de la realidad a fin de formular, generalmente, modelos conceptuales que les permitieran enunciar leyes naturales relevantes al área de estudio, consecuentemente utilizaban extensiva, pero no exclusivamente, el razonamiento inductivo.

Lo anterior parece sugerir, en general, una concepción "estática" de las relaciones económicas, en el sentido que esas se basan o deben a leyes las que, al igual que las leyes físicas, se supone son eternas y universales. Pero eso no se debe interpretar como significando que se carezca de cualquier "flexibilidad" o "libertad" en relación a los procesos o el sistema que implementan esas leyes sino más bien como una sugerencia que, si las leyes son conocidas y explotadas, dan origen, en las palabras de Smith, a "... planes muy diversos en la manera general de emplearlo, pero no todos estos planes conducen igualmente a incrementar el producto. La política de unas naciones ha fomentado extraordinariamente las actividades económicas rurales, y la de otras, las urbanas. Difícilmente se encontrara una nación que haya tratado con la misma igualdad e imparcialidad esas distintas actividades. Desde la caída del Imperio Romano la política de Europa ha favorecido más las artes, las manufacturas y el comercio, actividades económicas propias de las ciudades, que la agricultura, actividad económica rural. En el Libro tercero se explican las circunstancias que dieron origen a esa política, y aconsejaron aplicarla.". Dado un plan exitoso se obtiene: "La gran multiplicación de producciones en todas las artes, originadas en la división del trabajo, da lugar, en una sociedad bien gobernada, a esa opulencia universal que se derrama hasta las clases inferiores del pueblo. Todo obrero dispone de una cantidad mayor de su propia obra, en exceso de sus necesidades, y como cualquier otro artesano, se halla en la misma situación, se encuentra en condiciones de cambiar una gran cantidad de sus propios bienes por una gran cantidad de los creados por otros; o lo que es lo mismo, por el precio de una gran cantidad de los suyos. El uno provee al otro de lo que necesita, y recíprocamente, con lo cual se difunde una general abundancia en todos los rangos de la sociedad."[6]

Objetivos o áreas de interés

Como es generalmente aceptado[7] la economía o escuela clásica tiene las siguientes áreas de interés.

  • El foco de atenci√≥n son los grupos o clases de individuos. La econom√≠a cl√°sica (llamada econom√≠a pol√≠tica) estudia lo que determina los salarios recibidos por los trabajadores en general m√°s que lo que cada trabajador individual recibe; o qu√© ocasiona que la tasa de ganancia suba o baje, m√°s que los factores que ocasionan la ganancia de una empresa particular, etc.
  • Inter√©s en la generaci√≥n e incremento de la riqueza general o de las naciones.[8] [9] [10] ‚ÄĒ lo que ahora se conoce como Crecimiento econ√≥mico ‚ÄĒ El aumento en la riqueza era conceptualizado debido a la generaci√≥n de lo que desde los tiempos de los fisi√≥cratas se llamaba plusval√≠a. Por ejemplo, el resultado de la producci√≥n agr√≠cola es -generalmente- superior a la semilla usada. Esa cantidad "extra" es plusval√≠a e implica que la riqueza ha aumentado. Esa generaci√≥n de plusval√≠a es percibida como dependiente, no solo de los factores de producci√≥n sino de una multitud de elementos y fen√≥menos tales como la formas de organizaci√≥n e intercambio de los mismos, tanto a nivel empresarial como social. El famoso ejemplo de la fabricaci√≥n de alfileres de Adam Smith muestra como una nueva forma de organizaci√≥n de la producci√≥n lleva a una producci√≥n superior o extra a la obtenida anteriormente, sin uso de recursos -trabajo, bienes de capital, etc- adicionales (ver Divisi√≥n del trabajo). Adicionalmente a partir de los cl√°sicos el como el gobierno se aproxime a las actividades productivas, por ejemplo, permitiendo o restringiendo la libertad de comercio, no puede ser ignorado en el an√°lisis econ√≥mico.

Doctrinas de los cl√°sicos

Es necesario notar que no todos los clásicos compartían la totalidad de ya sea estas asunciones generales y leyes económicas o la interpretación de ellas. Sin embargo, los clásicos como escuela si pueden ser caracterizados por ellas.[11]

Asunciones generales

  • Doctrina de la racionalidad de los individuos. La caracter√≠stica principal de los seres humanos es que son animales racionales. Las personas act√ļan ‚ÄĒo consiguen sus objetivos‚ÄĒ m√°s efectivamente cuando lo hacen de acuerdo a la raz√≥n (ver Racionalismo y Empirismo).
  • Doctrina del inter√©s propio o Ego√≠smo psicol√≥gico. Los cl√°sicos asumen que la motivaci√≥n b√°sica y natural de los individuos es el inter√©s propio. Los productores producen no porque deseen hacer el bien, sino porque les conviene. Los consumidores compran no porque les interese el bienestar de los productores, sino porque consideran que lo que compran les es √ļtil, etc. (ver, por ejemplo: √Čtica en David Hume )
  • Doctrinas de la competencia y la cooperaci√≥n. Los individuos persiguen racionalmente sus intereses a veces compitiendo y a veces cooperando. Smith enfatizo las ventajas de la competencia individual, sugiriendo que esos intereses competitivos individuales convergen, como dirigidos por una "mano invisible", en el inter√©s com√ļn (Doctrina de la armon√≠a de los intereses). Ricardo[12] y esos influidos por el (especialmente Marx[13] ), se centraron en la competencia de grupos o clases (ver lucha de clases). Stuart Mill estudio los efectos de la cooperaci√≥n.[14]
  • Doctrina del trabajo como fuente de toda riqueza y valor. Por ejemplo, Adam Smith comienza su "La riqueza de las naciones" estableciendo que "El trabajo anual de un pa√≠s es el fondo que originalmente le proporciona todas las cosas necesarias y convenientes para la vida y que anualmente consume; y esas cosas son siempre ya sea el producto inmediato de ese trabajo, o lo que es comprado en otros pa√≠ses con ese producto.".[15]
  • Doctrina de m√≠nima intervenci√≥n estatal, Mercado libre o del laissez faire: a lo menos gobierno, lo mejor, los procesos econ√≥micos eran considerados como capaces de auto regulaci√≥n, en otras palabras, las fuerzas econ√≥micas por si mismas dirigir√°n la producci√≥n, intercambio y consumo a su nivel m√°s eficiente. La acci√≥n del estado debe confinarse a enforzar los derechos individuales (especialmente el de propiedad), proveer la defensa nacional y algunos servicios p√ļblicos de inter√©s general (justicia, algunos tipos de educaci√≥n, etc).
  • Doctrina del desarrollo o progreso. A partir de Turgot los procesos econ√≥micos son percibidos como teniendo lugar en tiempos hist√≥ricos, lo que lleva a los cl√°sicos a una concepci√≥n de progreso evolutivo. (ver "La madurez de la idea del progreso: el aporte franc√©s" en progreso). Todos los cl√°sicos avanzan teor√≠as de etapas de desarrollo econ√≥mico social, las que generalmente, pero no siempre (ver Malthusianismo) culminan en una etapa de abundancia y bienestar general. Esas etapas a su vez pueden ser sub divididas en momentos o estadios, el todo basado en la aplicaci√≥n (intencional o no) de leyes econ√≥micas. As√≠, por ejemplo, en el esquema de Smith la progresiva divisi√≥n del trabajo est√° estrechamente relacionada con otros dos fen√≥menos: la acumulaci√≥n de capital y la extensi√≥n gradual del mercado. La acumulaci√≥n de capital permite alcanzar grados de especializaci√≥n cada vez mayores y esto da lugar a un aumento continuo de la productividad del conjunto de factores productivos.[16] [17]

Principales "leyes" económicas

  • Ley de los mercados: La riqueza depende de la producci√≥n. Cuantos m√°s bienes se produzcan, m√°s bienes existir√°n, que constituir√°n una demanda para otros bienes, lo que tiende a una situaci√≥n (que los cl√°sicos denominaban ‚ÄúEstado progresivo‚ÄĚ) en la cual todos los recursos se emplean al m√°ximo, a beneficio general. (Esta "ley" es a veces denominada, por sus cr√≠ticos ‚ÄĒpor ejemplo, Veblen, Schumacher ‚ÄĒ como "teor√≠a del m√°s es mejor").
  • Ley de la oferta. Dado que ciertos bienes se pueden vender (en otras palabras: dada la existencia de deseo por ciertos bienes) el ‚Äúvalor de cambio‚ÄĚ o precio de los mismos depende de la oferta. Si hay un solo productor, o los productores act√ļan en conjunto, los precios ser√°n los de monopolio (es decir, los m√°s altos posibles). Si hay varios productores y hay competencia, los precios decaer√°n al l√≠mite posible: el costo de producci√≥n o precio natural[18] (Teor√≠a del valor como costo de producci√≥n) (n√≥tese que ese precio natural incluye los "salarios" tanto del trabajo como del capital y los recursos naturales, incluyendo la renta). No es que los cl√°sicos ignoraran la demanda, es que no la consideraban importante en el largo plazo: "Por abundante que sea la demanda, nunca puede elevar permanentemente el precio de una mercanc√≠a sobre los gastos de su producci√≥n, incluyendo en ese gasto la ganancia de los productores. Parece natural por lo tanto buscar la causa de la variaci√≥n del precio permanente en los gastos de producci√≥n. Disminuyase esos y (el precio de) la mercader√≠a debe finalmente decaer, aumentense y seguramente subir√°n. Que tiene todo eso que ver con la demanda?".[19] En otras palabras: asumiendo competencia, los productores est√°n forzados a reducir el precio al m√°ximo posible, alternativamente arriesgan no vender mientras sus competidores venden todo.
  • Ley de los rendimientos decrecientes: se refiere a la disminuci√≥n paulatina del rendimientos econ√≥micos -especialmente la tasa de ganancia- en la medida que, manteniendo el resto de factores constantes, se a√Īadan cantidades adicionales de un recurso espec√≠fico. La asunci√≥n general es que tanto la expansi√≥n de la poblaci√≥n como la disminuci√≥n de precios mencionada lleva al uso de recursos cada vez m√°s dif√≠ciles de explotar, o menos productivos. Dado que los precios por lo menos no aumentan, sigue que la ganancia debe decaer.
  • Ley de hierro de los sueldos: los salarios reales tienden "de forma natural" hacia un nivel m√≠nimo, que corresponde a las necesidades m√≠nimas de subsistencia de los trabajadores. Cualquier incremento en los salarios por encima de este nivel provoca que las familias tengan un mayor n√ļmero de hijos y por tanto un incremento de la poblaci√≥n, y el consiguiente aumento de la competencia por obtener un empleo har√° que los salarios se reduzcan de nuevo a ese m√≠nimo.

Problem√°tica y legado

Econom√≠a como la ciencia l√ļgubre

La visi√≥n del futuro a largo plazo de muchos de los cl√°sicos era m√°s bien pesimista. Eso llev√≥ a muchos a calificar la disciplina de ser la ciencia l√ļgubre.[20] Esto no se debe, como muchos asumen,[21] solo a la visi√≥n de Malthus sino m√°s bien a una generalizada en la escuela.[22]

El problema no era √ļnicamente el hecho que el aumento de la poblaci√≥n lleva ‚ÄĒ debido a la competencia entre aquellos que buscan trabajo ‚ÄĒ a la aparici√≥n y mantenci√≥n de la ley de hierro de los salarios (situaci√≥n exacerbada por los avances tecnol√≥gicos que requieren cada vez menos trabajadores) sino tambi√©n a la disminuci√≥n progresiva de recursos naturales. Adicionalmente la ley de rendimientos decrecientes implica que en general el avance tecnol√≥gico conduce a una situaci√≥n en la cual la producci√≥n de bienes ser√° cada vez m√°s f√°cil en t√©rminos de esfuerzo de los trabajadores, pero m√°s dif√≠cil en t√©rminos sociales: se estar√°n usando recursos cada vez menos productivos, utilizando maquinas incrementalmente m√°s complejas, que necesitan menos trabajo directo pero cantidades crecientes de energ√≠a,[23] etc.

Por ejemplo, tanto el aumento de la poblaci√≥n como los avances tecnol√≥gicos hacen necesario y posible la explotaci√≥n con fines agr√≠colas de terrenos que son incrementalmente m√°s dif√≠ciles de trabajar y menos productivos. Pero, y obviamente, la tierra no es un recurso infinito. En alg√ļn punto, si la poblaci√≥n contin√ļa aumentando, no importa cuales sean los avances tecnol√≥gicos y la productividad agr√≠cola, no habr√° lo suficiente para alimentar a la poblaci√≥n. Lo mismo se puede decir de no solo otros recursos naturales sino tambi√©n del trabajo: el avance t√©cnico reduce la cantidad de trabajo necesaria para producir los bienes de consumo. A√ļn si la poblaci√≥n se mantiene, esto no puede sino conducir a una situaci√≥n en la cual no habr√° necesidad de la cantidad de trabajo necesario para que las personas puedan ganar lo suficiente como para obtener sus necesidades.

A menos, agrega Stuart Mill, que la poblaci√≥n l√≠mite su crecimiento, pero a√ļn as√≠, por lo menos algunos bienes naturales eventualmente se extinguir√°n.

Los ejemplos que Stuart Mill da son más bien simplistas, pero innegables. Por ejemplo, el sugiere que las pieles de algunos animales árticos no estarán, en el futuro, disponibles para el consumo general. Esos productos comandaran, por lo menos, un precio especial, de escasez. Esto implica que el progreso, en lugar de llevar a una situación de prosperidad general, llevara a una situación de escasez incremental. Por lo menos en relación a ciertos productos en la actualidad considerados de lujo (pieles, marfil, seda, etc) ese futuro es nuestro presente. (Véase también: Economía del estado estacionario).

Pero, como se ha sugerido, el argumento se aplica no solo a art√≠culo de consumo. En 1865, Jevons se pregunta por cu√°nto tiempo podr√≠a Gran Breta√Īa continuar siendo una naci√≥n industrializada, teniendo en cuenta que la creciente demanda de carb√≥n mineral implica que este dejar√≠a de estar disponible para fines industriales en las cantidades necesarias en un plazo menor a un siglo. "Somos sabios," se preguntaba ret√≥ricamente, "en permitir que el comercio de este pa√≠s se incremente m√°s all√° del punto en que podamos mantenerlo?" (ver The Coal Question).

Esa es una visi√≥n que, a largos rasgos, a√ļn se mantiene. Esa es la verdadera tragedia de los comunes. En las palabras de David Attenborough: "Ma√Īana habr√° un cuarto de mill√≥n de personas m√°s sent√°ndose a la mesa, esperando alimento, agua, energ√≠a; y pasado ma√Īana otro cuarto de mill√≥n y el d√≠a despu√©s otro cuarto de mill√≥n m√°s.... el crecimiento de la poblaci√≥n debe detenerse para poder ofrecer 'una vida decente' a todos.".[24]

A pesar de lo anterior, los cl√°sicos en general (incluyendo Malthus) ten√≠an una visi√≥n m√°s bien optimista, creyendo que la racionalidad llevar√≠a a el control del crecimiento de la poblaci√≥n necesario para evitar el descenso a la miseria general. (la mejor exposici√≥n al respecto se encuentra en Stuart Mill, Principios, libro IV, Influence of Progress). Adicionalmente, por lo menos algunos cre√≠an que el desarrollo t√©cnico llevar√≠a (como de hecho ha sucedido) al reemplazo de los recursos naturales que se agoten ya sea con otros recursos naturales o incluso con recursos manufacturados. Por ejemplo, Friedrich Engels sugiere: "Y sin embargo, todav√≠a hay un tercer factor, que no cuenta para nada con los economistas, es verdad ‚ÄĒ a saber, la ciencia, y el avance de la ciencia es tan ilimitado y por lo menos tan r√°pido como el de la poblaci√≥n. ¬ŅQu√© parte del progreso de la agricultura en este siglo se debe solo a la qu√≠mica, y de hecho, a solo dos hombres ‚ÄĒ Sir Humphry Davy y Justus Liebig?. Pero la ciencia se multiplica por lo menos tanto como la poblaci√≥n: la poblaci√≥n aumenta en relaci√≥n con el n√ļmero de la √ļltima generaci√≥n, la ciencia avanza en relaci√≥n a la cantidad total de conocimiento legado por la √ļltima generaci√≥n, y por lo tanto, en las condiciones m√°s comunes tambi√©n en progresi√≥n geom√©trica ‚ÄĒ que es imposible para la ciencia?.[25]

Sin embargo la advertencia cl√°sica permanece: ¬ŅY c√≥mo podemos ignorar las escalofriantes estad√≠sticas sobre las tierras de cultivo? En 1960 hab√≠a una media hect√°rea de buena tierra cultivable por persona en el mundo ‚ÄĒ lo suficiente para mantener una dieta europea razonable. En la actualidad, s√≥lo hay 0,2 de hect√°rea para cada uno. En China, es s√≥lo el 0,1 de hect√°rea, debido a sus dram√°ticos problemas de la degradaci√≥n del suelo.[26]

Dicotomía clásica

Los clásicos creían que las variables "nominales" o monetarias y las "reales" o físicas pueden ser analizadas independientemente.[27] Por ejemplo, se proponía que cosas tales como el producto y ganancia real pueden ser analizadas sin considerar a sus contrapartidas nominales: el valor monetario de esa producción y la tasa de ganancia.

Uno de los efectos más importantes de esa asunción, especialmente a niveles introductorios en la disciplina, es que permite simplificar el estudio de los fenómenos económicos.[28]

La dicotom√≠a puede ser definida como la tentativa de explicar los fen√≥menos econ√≥micos exclusivamente en funci√≥n de variables econ√≥micas, excluyendo, entre otras, las variables monetarias, lo que lleva, obviamente, a la b√ļsqueda de factores que permitan explicar lo econ√≥mico sin referencia a tales aspectos "externos", incluyendo los monetarios.[29]

Esto se ve claramente en la famosa Ley de Say, que parece sugerir que la √ļnica funci√≥n del dinero es servir como medio de cambio, pero no influencia directamente ni la producci√≥n ni la demanda. Partiendo de la base que la producci√≥n y venta de bienes solo adquieren su sentido cuando terminan en otra compra, completando as√≠ una transacci√≥n econ√≥mica, Say sugiere: "El dinero cumple solo una funci√≥n momentaria en ese doble cambio, y cuando la transacci√≥n es finalmente concluida, siempre se encontrara que un tipo de mercader√≠a ha sido cambiada por otra". (J.B. Say, 1803[30] ).

Sigue que cualquiera fluctuación en el mercado "real" no se debe a efectos monetarios sino a distorsiones o fallos en el mismo.[31] Pero esas distorsiones son meramente locales y transitorias, en el largo plazo, las fuerzas económicas por si mismas restorán un balance que implica, de acuerdo a la ley de Say, que los factores económicos están siendo usados plenamente. Percibir que el producto es de equilibrio en el largo plazo impide que el dinero tenga efectos reales en la economía.

Esto esta muy cerca de decir que el dinero es "neutral", en el sentido que afecta solo aspectos nominales (por ejemplo, los precios) pero no las variables reales (la producción). Es necesario notar sin embargo que, estrictamente, la sugerencia de Say no propone neutralidad monetaria, solo que no es racional mantener dineros ociosos.

Asumiendo neutralidad, la dicotomía sugiere que, a corto plazo, las variables reales no reaccionan ante un cambio en la política monetaria, y sólo son afectadas por cambios en otras variables reales. Eso implica que la oferta agregada debe ser perfectamente inelástica a cualquier perturbación originada en la demanda agregada. Por ejemplo, en una expansión monetaria, los precios absorben totalmente el choque y la producción o crecimiento de la producción se mantiene en su tasa natural. A largo plazo eso se repite o, más apropiadamente, se mantiene, ya que el producto siempre está en su nivel natural o de equilibrio, es decir, que está en el nivel de pleno empleo de los recursos productivos. Cualquier choque monetario es absorbido totalmente por los precios, generando solamente inflación o, quizás, deflación.[32]

Sin embargo, los cl√°sicos, especialmente los tard√≠os, se dieron cuenta que el dinero no es neutral en ese sentido. Cambios en la cantidad de circulante afectan la tasa de inter√©s, lo que a su vez afecta la tasa de ganancia y, consecuentemente, decisiones acerca de inversi√≥n y ahorro, lo que tiene efecto en la econom√≠a real. A√ļn as√≠ se esforzaron en mantener la dicotom√≠a, buscando explicar el efecto del dinero a trav√©s de otras variables, lo que produce una situaci√≥n m√°s bien confusa. En las palabras de Stuart Mill:

"Es perfectamente cierto que... una adici√≥n a la moneda casi siempre parece tener el efecto de bajar la tasa de inter√©s;... porque est√° casi siempre acompa√Īada de algo que realmente tiene esa tendencia".... "aunque como moneda estas adiciones monetarias no tienen un efecto sobre los intereses, como pr√©stamos si lo tienen.".[33]

Todo lo anterior se expresa en dos áreas problemáticas evidentes a través de toda la obra clásica: el problema del dinero y el problema del valor.

La mayoría de las escuelas macroeconómicas actuales (incluyendo la Nueva Economía Keynesiana y los Monetaristas) rechazan la dicotomía,[34] dado que, profundizando la sugerencia de Stuart Mill, consideran que la cantidad de circulante afecta los cálculos económicos básicos, especialmente los relacionados con la tasa de interés. Sin embargo, algunas versiones de la Nueva economía clásica y algunas escuelas heterodoxas la aceptan.

La cuestión de la cantidad del circulante

Los clásicos, especialmente los tempranos, estaban fuertemente influidos por la Teoría cuantitativa del dinero que heredaron de las posiciones de Locke[35] ' Hume.[36] y Richard Cantillon.

Sin embargo, esa teoría no especifica claramente el como se establece la relación entre el dinero y los bienes, es decir, el como se establecen los precios. Generalmente se sugería que el dinero (oro, plata, etc) es valuable "porque tiene valor"[37] (ver Ilusión monetaria y Fetichismo de la mercancía). Esto dio origen a un debate prolongado pero no cruento, acerca de la concepción del dinero.[38]

A partir de Ricardo, los clásicos empezaron a avanzar lo que se puede denominar teoría del dinero como mercadería, de acuerdo a la cual, el dinero (oro, plata) tiene un valor el cual, al igual que cualquier otra mercadería, depende de la cantidad de trabajo requerido para su obtención. En las palabras de Ricardo:

"Oro y plata, como todas las dem√°s mercanc√≠as, son valiosos s√≥lo en proporci√≥n a la cantidad de mano de obra necesaria para producirlos y llevarlos al mercado... La cantidad de dinero que puede ser empleado en un pa√≠s debe depender de su valor... Aunque el [papel moneda] no tiene ning√ļn valor intr√≠nseco, sin embargo, al limitar su cantidad, su valor de cambio es tan grande como una denominaci√≥n igual de monedas met√°licas, o lingotes de ese metal. ".[39]

Nótese que la teoría del dinero como mercadería (también llamada "metalismo") invierte, o por lo menos altera, la relación entre dinero y valor sugerida por la teoría cuantitativa. De acuerdo a esa, el dinero genera los precios. Su exceso produce inflación, su falta, deflación. De acuerdo a los metalistas, es la variación de los precios que lleva, al igual que con cualquier otra mercadería, a las variaciones en la cantidad de oro circulante: un aumento en lo que se puede comprar con una cierta cantidad de oro (deflación de otras mercaderías) da lugar a un aumento en el circulante, que eventualmente puede llevar a restablecer la paridad original o establecer una nueva (si la relación oro con otros bienes no es la que había).

Puesto de otra manera. La producción de metales preciosos, al igual que cualquier otra mercadería, esta determinada por la ganancia que se obtiene de su producción. Si esa ganancia aumenta -se puede comprar más bienes con el esfuerzo necesario para producir una cierta cantidad de oro- habrá interés en dedicarse a producir oro. Eso llevara a un aumento en la cantidad disponible de ese metal. Al igual que cualquier otro productor, los de metales preciosos (o los propietarios de dinero) llevaran su producto donde pueden conseguir mayores ganancias.

Lo anterior implica que el dinero (considerado en su cantidad, o dinero realmente circulando) depende del mercado. Si su "valor" (lo que se puede conseguir por una cierta cantidad en relación al trabajo necesario para producirlo) aumenta, la cantidad de circulante aumentara "naturalmente". Y viceversa.

Sin embargo, los clásicos estaban conscientes que en ciertos momentos históricos había habido inflación. Si la cantidad de circulante depende naturalmente del mercado, como podemos explicar eso? La situación se hizo urgente dado que Inglaterra sufrió, durante las Guerras Napoleónicas, a partir de la década de 1790, un periodo inflacionario.,[40] lo que llevó a un debate que en esencia fue acerca del valor e incremento en la cantidad de dinero que es suficiente para facilitar el comercio pero no tanto como para causar inflación.

Dos posiciones o escuelas se hicieron evidentes: los lingotistas (bullionist en inglés) y los bancarios.

La posición original (bancaria) se basa en lo que podría ser llamada la doctrina de "documentos de Garantía real" o respaldo hipotecario en castellano (Real bills doctrine en inglés, Doctrine des effets réels en francés). Los bancarios aducían que el respaldo del dinero en oro no es necesaria, siempre y cuando el circulante emitido por los bancos, especialmente como crédito, sea equivalente a depósitos financieros (título de crédito, etc) respaldados por un derecho real sobre bienes físicos tangibles y redimibles a corto plazo (60 días era sugerido inicialmente). Dado esa condición, los bancos podrían emitir tanto dinero como fuera requerido por la economía sin producir inflación. Esta teoría fue mantenida por, entre otros, Adam Smith y James Mill.

La asunci√≥n general de esta posici√≥n es que, si el dinero es solo un medio de cambio entre mercader√≠as, cualquier cosa, incluyendo el papel moneda, puede servir como est√°ndar de valor, con el proviso que establezca una relaci√≥n estable y aceptada por los que lo utilizan con el trabajo necesario para producir bienes.[41] Si un banco esta dispuesto a aceptar, por ejemplo, el t√≠tulo de propiedad de una casa como garant√≠a o pago, y el propietario de la casa y otros est√°n dispuesto a aceptar una "nota promisoria" ( billete de banco) de ese banco como pago por sus bienes o propiedades, esos documentos han funcionado como dinero y, en la medida que no cambian ninguna ‚Äúvariable real‚ÄĚ esencial, no puede causar inflaci√≥n por el mero hecho que el respaldo, en lugar de ser una cierta cantidad de oro en el banco sea el valor de alg√ļn bien tangible. Despu√©s de todo, ambas ‚Äúmercader√≠as‚ÄĚ representan o contienen la misma cantidad de valor o trabajo, aquel necesario para producirlas. (Para Smith el proceso depende crucialmente de la confianza que los banqueros generen o adquieran[42] ).

Una propuesta similar fue adoptada eventualmente en Alemania durante el per√≠odo de la Rep√ļblica de Weimar con el Rentenmark y, durante el nazismo, con los llamados "Bonos Mefo" (ver Econom√≠a de la Alemania nazi), en ambos casos con gran √©xito .

La posición alternativa, lingotista,[43] era que la cantidad de circulante (monedas y papel) debe ser equivalente, en una proporción fija y estable, a la cantidad de metal precioso en los bancos. Si los bancos no están obligados a convertir las notas en oro en una proporción cierta, van a tener la tentación de emitir billetes en exceso a sus reservas de oro o plata en sus bóvedas. Esto conducirá a un exceso de oferta de dinero, lo que llevara a varias distorsiones, incluyendo la inflación. Para evitar todo eso, sostuvieron, es necesario mantener una equivalencia estricta entre la cantidad de circulante emitida por cualquier y todos los bancos y la cantidad de oro y plata mantenido como respaldo. Esta posición, representada, entre otros, por Ricardo, predomino hasta después de la Primera Guerra Mundial. (ver patrón oro).

De acuerdo a esa posici√≥n, cualquier incremento en la cantidad de oro o plata en un pa√≠s dado llevar√≠a a un incremento en los precios en ese pa√≠s, lo que significar√≠a que la moneda (metales preciosos) ir√≠an a alg√ļn otro lugar, en el cual podr√≠a ser cambiada por bienes a una tasa m√°sm√°s favorable. Conversamente, una deficiencia en la cantidad de oro causar√≠a un ca√≠da local en los precios, que llevar√≠a a la exportaci√≥n de bienes e importaci√≥n de oro o plata. Esto tendr√≠a el efecto que, a largo plazo, habr√≠a una tendencia a mantener una relaci√≥n estable del valor (entendido como poder de compra) de esos metales.

John Stuart Mill sugirió una posición intermedia, de acuerdo a la cual los bancos necesitan mantener solo una cierta proporción de lo emitido como depósitos en oro y/o plata, el resto pudiendo ser respaldado de acuerdo a la doctrina bancaria. Esto podría quizás dar origen a una cierta inflación, pero cualquier tendencia en esa dirección llevaría a los poseedores de billetes a cambiarlos por metálico, lo que forzaría a los bancos a redimir sus préstamos a fin de obtener el oro necesario para redimir sus notas. Ambos procesos a su vez reducirían el circulante, eliminado la inflación. Esta posición dio eventualmente origen al sistema de banca de reserva fraccional que existió desde esa fecha[44] y que existe en el presente en todos los países industrializados. (Los depósitos en oro siendo reemplazados por depósitos en dólares que, hasta 1971, mantenía una relación fija, de 35 dólares por onza, con el oro. A partir de esa fecha, los respaldos están constituidos por las llamadas Moneda de reserva.- Ver Bancor).

Conviene notar que este debate dio origen a otras diferencias, m√°s complejas, de opini√≥n, diferencias que de las cuales se ha alegado que ‚Äú a√ļn hoy, hay lesiones importantes a ser aprendidas‚ÄĚ[45]

El asunto del valor

El otro aspecto problemático es el asunto del valor. Si asumimos que los procesos productivos pueden ser explicados sin relación directa a consideraciones monetarias tenemos que sugerir un método que permita evaluarlos sin referencia a tales aspectos. La solución obvia se encuentra en la plusvalía; es decir, al hecho que la finalidad de todo proceso productivo -en la medida que son de interés a la ciencia económica- es producir más bienes o "valor" que el empleado o gastado en el proceso mismo. Un proceso económico será productivo en la medida que el resultado, medido en bienes para uso y consumo, sea superior a los empleados para producirlos, cualquiera sea la medida o el resultado "monetario" para los individuos que participen en ese proceso.

Esto requiere, por supuesto, una medida del valor que no este basado en cálculos monetarios. Adam Smith consideraba que la medida exacta para cuantificar el valor era el trabajo.[46] Para él, el valor era la cantidad de mercancías que uno podía producir con, o recibir a cambio de, su trabajo ( y vice versa, el valor de una mercancías es la cantidad de ya sea otras mercancías o trabajo que se pueda recibir en cambio[47] ). Las mercancías concretas pueden cambiar, pero lo que siempre permanece invariable es el trabajo, o sea el desgaste de energía para producirlas, siendo entonces el trabajo el patrón definitivo e invariable del valor: lo que consume una hora de trabajo para ser producido tiene, desde este punto de vista, exactamente el mismo valor que cualquiera otra cosa que cueste otra hora de trabajo para ser producido. Esto llegó a ser conocido como Teoría del valor-trabajo.

Pero esas relaciones de cambio no permanecen necesariamente constantes. Esto llev√≥ a Smith y otros a introducir dos conceptos asociados: valor de uso y valor de cambio. En las palabras de Stuart Mill: "Adam Smith, en un pasaje citado a menudo, ha descendido sobre la ambig√ľedad obvia de la palabra valor, la cual, en uno de sus sentidos, significa utilidad, en otro, poder de compra, en su propio lenguaje, valor en uso y valor en intercambio"... y "la mayor√≠a de los escritores modernos, a fin de evitar el gasto de dos buenas palabras en una sola idea, han empleado "precio" para referirse al valor de una cosa en relaci√≥n al dinero, la cantidad de dinero por la cual ser√° cambiado. Por el precio de una cosa, entonces, entenderemos su valor en dinero; por valor o valor de cambio, su poder general de compra, el comando que su posesi√≥n otorga en general sobre mercader√≠as comprables".[48]

Sin embargo, y como es obvio, el "desgaste de energía para producir" o cantidad de trabajo envuelto en la producción de una cosa también varía, en general disminuyendo con el avance tecnológico. Adicionalmente hay un problema con la determinación practica (con el fin del calculo del valor de un bien) con el como se pueden medir, por lo menos potencialmente, diferentes "modalidades" de ese desgaste o trabajo: por ejemplo: es el valor producido por una hora de trabajo de un cirujano o médico el mismo que el producido por una hora de trabajo de un obrero sin calificar? Y como relacionamos esos casos extremos con el trabajo de un panadero o carpintero o obrero calificado?.

Stuart Mill resume en su obra[49] la posici√≥n de Smith y otros. Simplificando, se puede decir que es el caso que diferentes tipos de trabajo comandan diferentes precios en relaci√≥n a cosas tales como la competencia entre trabajadores, tiempo y dificultad de aprendizaje, seguridad o no de recompensa, dificultad y desagrado en efectuarlo, etc. Stuart Mill nota que los trabajos m√°s desagradables y duros son generalmente los menos pagados dado que generalmente los que los llevan a cabo carecen de otra opci√≥n. Siendo ese el caso, se mantiene la relaci√≥n del valor de un bien como dependiendo de la cantidad de trabajo necesario para producirlo, con el proviso que el "salario real" o valor (es decir, las mercader√≠as que se pueden adquirir por "precio por unidad de trabajo") de cada tipo de trabajo en particular son diferentes entre si, pero nunca pudiendo ser en total superior al determinado por el nivel de competencia entre trabajadores: "Liberalidad, generosidad, y el cr√©dito de la empresa, son motivos que, en cualquier grado que operan, se oponen a tomar la ventaja m√°xima de la competencia, y esos motivos podr√≠an y a√ļn ahora lo hacen, actuar sobre los empleadores de mano de obra en todos los departamentos de la gran industria, y lo m√°s deseable es que as√≠ sea. Pero nunca pueden aumentar los salarios medios de la mano de obra m√°s all√° de la relaci√≥n entre la poblaci√≥n y el capital. Al dar m√°s a cada trabajador empleado, limitan el poder de dar empleo numeroso, y por excelente que sea el efecto moral, hacen poca diferencia econ√≥micamente, a menos que el pauperismo de los que est√°n excluidos conduzca indirectamente a un reajuste por medio de una mayor limitaci√≥n en la poblaci√≥n." (Stuart Mill, op. cit, conclusi√≥n)

Pero esos diferentes tipos de trabajos están distribuidos diferentemente a través de las industrias. Por ejemplo, muchos de los trabajadores empleados en una empresa de Inteligencia artificial tienen niveles de educación y calificación diferentes a los empleados en una panadería. Sigue que el precio de los respectivos productos no se puede determinar solo en relación a un salario promedio general. Esto da origen a la Teoría del valor como costo de producción clásica: "Para recapitular: la oferta y demanda determinan el valor de todas las cosas que no se puede aumentar indefinidamente, a excepción de que incluso para ellas, cuando se producen en la industria, hay un valor mínimo, determinado por el coste de producción. Pero en todas las cosas que admiten la multiplicación indefinida, la demanda y la oferta sólo determinan las perturbaciones de valor, durante un período que no podrá exceder el tiempo necesario para modificar la oferta. Determinando así la oscilaciones de valor, ellas mismas obedecen a una fuerza superior, que hace gravitar el valor al Costo de Producción, que lo depositaria y mantendría allí, si nuevas influencias perturbadoras no estuvieran continuamente surgiendo para hacer que de nuevo se desvíen. Para continuar la linea de la metáfora, la demanda y la oferta siempre se apresuran a un equilibrio, pero la condición de equilibrio estable es cuando el intercambio de cosas entre si sucede de acuerdo a sus costos de producción, o, en la expresión que hemos utilizado, cuando las cosas están en su Valor Natural".[50]

En la actualidad se considera,[51] siguiendo el an√°lisis de Piero Sraffa,[52] que mucho del an√°lisis anterior es improductivo, dado que no hay un algoritmo o formula generalmente valida que transforme "unidades de valor" en "unidades monetarias", en otras palabras, que resuelva el llamado problema de la transformaci√≥n.[53] [54] Si bien es correcto que, desde el punto de vista de las sociedades, el inter√©s de los procesos productivos reside en la capacidad o habilidad de generar valor (satisfacer necesidades materiales), es importante proceder con cuidado y mantener presente cuando se efect√ļan o consideran los c√°lculos que los esquemas conceptuales y/o las medidas y resultados relacionadas al valor (o medidas reales) y las en precios (o nominales) no son simplemente "mezclables". (ver Valor agregado).

Citas y referencias

  1. ‚ÜĎ Teor√≠a general de la ocupaci√≥n, el inter√©s y el dinero, John Maynard Keynes, Cap√≠tulo 1, Nota 1
  2. ‚ÜĎ Gerardo Fujii: Desarrollo Econ√≥mico UNIDAD III. TEOR√ćAS DEL CRECIMIENTO ECON√ďMICO, punto 1. La econom√≠a cl√°sica (A. Smith, R.Malthus, D. Ricardo y K. Marx)
  3. ‚ÜĎ David Ricardo (1817): Principios de econom√≠a pol√≠tica y tributaci√≥n
  4. ‚ÜĎ John Stuart Mill (1848): Principios de econom√≠a pol√≠tica, con algunas de sus aplicaciones a la filosof√≠a social
  5. ‚ÜĎ Para una introducci√≥n a este tema, ver Metodolog√≠a de la ciencia econ√≥mica, secci√≥n "La metodolog√≠a cl√°sica"
  6. ‚ÜĎ Adam Smith: Investigaci√≥n sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones. Libro primero - Cap√≠tulo I: De la divisi√≥n del trabajo.
  7. ‚ÜĎ Por ejemplo, Steven Pressman: "Fifty major economists" Routledge, 2006 (2nd edition)
  8. ‚ÜĎ El t√≠tulo mismo de la obra que inicio la escuela lo indica: "Una investigaci√≥n sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones" Adam Smith
  9. ‚ÜĎ David Ricardo: "los individuos no estiman su ganancia a trav√©s de la producci√≥n material, pero las naciones invariablemente lo hacen. Si tuvi√©ramos exactamente la misma cantidad de mercanc√≠as en el a√Īo 1815 que tenemos ahora en 1814, como naci√≥n no seriamos m√°s ricos, pero si el dinero hubiese declinado en valor, esas (mercanc√≠as) serian representadas por una cantidad mayor de dinero, y los individuos serian propensos a "creerse" m√°s ricos" - Carta (Nro 55) a Malthus, 11 de Agosto de 1814 en The Works and Correspondence of David Ricardo: Volume 6, Letters 1810-15 pp 121 Piero Sraffa (editor)
  10. ‚ÜĎ Fernando Jeannot R (2006): La riqueza o pobreza de las naciones son p√ļblicas y privadas al mismo tiempo y fruto de una regulaci√≥n que desde los cl√°sicos de la econom√≠a vincula necesariamente al sector p√ļblico con el privado. Por ello no es casual que todo el volumen quinto de Smith (2000: 614 y ss) se refiera a las finanzas p√ļblicas. Cercenar el modelo de equilibrio general del Estado-gobierno fue una reducci√≥n propiamente neocl√°sica, pero no cl√°sica. Lo anterior no colisiona con la constataci√≥n de que la idea del equilibrio general no est√° formulada claramente en Smith, porque el autor carec√≠a de una teor√≠a de las decisiones y del comportamiento econ√≥mico que luego configurar√°n a la racionalidad neocl√°sica. En cambio, Smith fund√≥ la teor√≠a de la autorregulaci√≥n del mercado cuando sostuvo que el n√ļmero de personas empleadas se proporciona al capital de la naci√≥n; es decir, a la macroeconom√≠a pero no a ning√ļn agente en particular. Cada agente, eso s√≠, persigue beneficios individuales desarrollando actividades productivas, pero no rent√≠sticas, porque ... (...)... Por lo tanto no es cualquier b√ļsqueda de beneficios, sino aquella que redunde en la expansi√≥n del empleo, el ingreso y el desarrollo tecnol√≥gico porque de esta forma se enriquecen las naciones. Desde los cl√°sicos se asienta el principio de que la riqueza de las naciones tiene lugar cuando hay un juego de todos ganan, pero no otro de suma cero. Y tambi√©n desde los 1700, el liberalismo econ√≥mico se refiere a un Estado de mano invisible o proveniente del estado de naturaleza, pero considerando a la sociedad civil como suficientemente din√°mica y productiva para solamente admitir un m√≠nimo de agencias gubernamentales (Nozick 1990: 121). ‚Äú en Los intercambios procesados por el tanteo walrasiano
  11. ‚ÜĎ Para una introducci√≥n a esta √°rea, ver Roberto G√≥mez L√≥pez EVOLUCI√ďN CIENT√ćFICA Y METODOL√ďGICA DE LA ECONOM√ćA
  12. ‚ÜĎ Ricardo percib√≠a un conflicto entre los intereses de las "clases terratenientes" ‚ÄĒque, en su opini√≥n, reciben "renta" sin contribuir al proceso productivo ‚ÄĒ y los de la sociedad en general y de las clases empresariales y trabajadoras en particular.- Ver David Ricardo (3rd Edition: 1821): On the Principles of Political Economy and Taxation
  13. ‚ÜĎ Por ejemplo: K. Marx: (1864‚Äď1877) El Capital.
  14. ‚ÜĎ Por ejemplo: "De acuerdo con lo anterior, no hay nada m√°s cierto en el cambio progresivo que est√°n teniendo lugar en la sociedad que la continuada expansi√≥n del principio y practica de la cooperaci√≥n".- J. S Mill: Principles of Political Economy, Libro IV (Influence of Progress), cap I, punto 2
  15. ‚ÜĎ Adam Smith, op. cit.- primer p√°rrafo de "Introducci√≥n a la obra"
  16. ‚ÜĎ Para profundizar esta tem√°tica, ver Juan Carlos Rodr√≠guez C (2003) La econom√≠a laboral en el per√≠odo cl√°sico de la historia del pensamiento econ√≥mico (ISBN: 84-688-7252-0) esp cap X: Divisi√≥n del trabajo y crecimiento econ√≥mico
  17. ‚ÜĎ Mat√≠as D. Scaglione (2001): ROLES DE LA ACUMULACI√ďN DE CAPITAL Y DEL PROGRESO T√ČCNICO EN LA TEOR√ćA DEL CRECIMIENTO ECON√ďMICO DE ADAM SMITH
  18. ‚ÜĎ Adam Smith:"El precio de un monopolio es en cada ocasi√≥n el m√°s alto que se puede conseguir. El precio natural, o el precio de la libre competencia, por el contrario, es el m√°s bajo que se puede tomar, no de hecho en cada ocasi√≥n pero sobre un tiempo considerable. El uno es en cada ocasi√≥n el m√°s alto que se puede exprimir de los compradores, o el que, se supone, van a consentir dar; el otro es el m√°s bajo que los vendedores generalmente pueden permitirse aceptar, y al mismo tiempo continuar sus negocios.". en An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations: Book 1, Chapter 7 (Of the Natural and Market Price of Commodities) parrafo 27 (en ingl√©s en el original)
  19. ‚ÜĎ David Ricardo: Works and Correspondence, 7: 250-251
  20. ‚ÜĎ por ejemplo: Antonio Cabrales: Los precios de los pisos y la ciencia l√ļgubre
  21. ‚ÜĎ Por ejemplo: JULIO FAESLER La econom√≠a, la ciencia l√ļgubre
  22. ‚ÜĎ Es necesario notar que el t√©rmino "ciencia l√ļgubre" fue introducido por Thomas Carlyle en 1849 no para referirse a esas prognosis de largo plazo sino a varias proposiciones de los economistas pol√≠ticos que Carlyle consideraba eran no aceptables desde un punto de vista conservador extremo: "la Ciencia Social... que encuentra el secreto de este Universo en la oferta y la demanda y reduce el deber de los gobernantes humanos a la de dejar solos a los hombres... no es una ciencia alegre... es una... bastante rastrera y una angustiante; [es]... la ciencia l√ļgubre ". Carlyle se vuelve a referir, en varias ocasiones, en esta (y otras obras) a la ¬ęciencia l√ļgubre¬Ľ en una forma despectiva, agrupandola con otras caracter√≠sticas de la escena pol√≠tica no deseables (para Carlyle), tales como las 'urnas' y el 'sufragio universal '. Ver Robert Dixon The dismal science? Thomas Carlyle v John Stuart Mill. Sin embargo, el t√©rmino se generalizo con el sentido de ser la ciencia cuyas predicciones son pesimistas.
  23. ‚ÜĎ La principal fuente de energia industrial de la √©poca era el carb√≥n de piedra (coal en ingl√©s) que, se preveia, se agotaria en un futuro m√°s o menos cercano, llevando a ruina general. ver: The New Yok Times (20 de Febrero 1873): A COAL FAMINE. y New Scientist Oct 30, 1980 A National Calamity
  24. ‚ÜĎ El crecimiento de la poblaci√≥n debe detenerse: Sir David Attenborough
  25. ‚ÜĎ Engels, ensayo de 1843 (en correspondencia de Marx y Engels, p 33) citado por J. D. Bernal: Engels and Science, p I
  26. ‚ÜĎ David Attenborough (2011): PLANET AND POPULATION (discurso a la Royal Society for the encouragement of Arts, Manufactures and Commerce (RSA)
  27. ‚ÜĎ La percepci√≥n que los cl√°sicos cre√≠an en dicotom√≠a fue originalmente sugerida por Knut Wicksell.- Para una introducci√≥n al concepto y consecuencias, ver: Beenstock, Michael; Ilek, Alex: Wicksell's Classical Dichotomy: Is the natural rate of interest independent of the money rate of interest?
  28. ‚ÜĎ Gregory Mankiw: Macroeconom√≠a p 236 y siguientes
  29. ‚ÜĎ Juan Diego Castrill√≥n: "Los economistas llaman a la separaci√≥n entre variables reales (productos, empleo) y nominales (dinero) como la dicotom√≠a cl√°sica." en APROXIMACI√ďN AL MODELO DE OFERTA Y DEMANDA; 2.2.1. La inflaci√≥n y el an√°lisis econ√≥mico en el largo plazo: la dicotom√≠a cl√°sica
  30. ‚ÜĎ "Trait√© d'√©conomie politique, ou simple exposition de la mani√®re dont se forment, se distribuent, et se composent les richesses" (1803) traducido al ingl√©s como: "A Treatise on Political Economy, or the production, distribution and consumption of wealth" (1803), p 57. Ver enlaces en: http://cepa.newschool.edu/het/profiles/say.htm
  31. ‚ÜĎ Los cl√°sicos no conoc√≠an el t√©rmino "fallo de mercado" tal como se usa en el presente, sin embargo el concepto exist√≠a. (ver Steven G. Medema: (2007). "The Hesitant Hand: Mill, Sidgwick, and the Evolution of the Theory of Market Failure," History of Political Economy, 39(3), pp. 331-358. 2004 Online Working Paper.) Las principales distorsiones que los cl√°sicos conoc√≠an eran: Las introducidas por gobiernos, las introducidas por grupos de inter√©s (asociaciones de productores, comerciantes, guildas, etc), los monopolios y las externalidades.
  32. ‚ÜĎ Para todo esto, ver Andr√©s Felipe Giraldo P (2006): LA NEUTRALIDAD DEL DINERO Y LA DICOTOM√ćA CL√ĀSICA EN LA MACROECONOM√ćA
  33. ‚ÜĎ J.S. Mill: Principles of Political Economy, 1848: p.431
  34. ‚ÜĎ Mankiw and Romer 1990, Vol. 1, p. 2. citado por David Colander: Beyond New Keynesian Economics: Towards a Post Walrasian Macroeconomics
  35. ‚ÜĎ Locke escribi√≥, entre 1692 y 1696, una variedad de ensayos acerca del dinero, inter√©s y comercio (por ejemplo: "For encouraging the coining silver money in England,") que se pueden encontrar en castellano en: "Escritos monetarios / John Locke; estudio preliminar, Victoriano Mart√≠n; traducci√≥n, Mar√≠a Olaechea. ‚Äď Madrid: Ediciones Pir√°mide, ¬©1999. ‚Äď 262 p. ‚Äď (Colecci√≥n Cl√°sicos de la econom√≠a) ISBN 84-368-1295-6..- Ver tambi√©n: Arthur H. Leigh (1974): "John Locke and the Quantity Theory of Money" en History of Political Economy. 6: 200-219
  36. ‚ÜĎ ver, por ejemplo los ensayos que Hume publico en Edinburgo en 1752: "Of Interest."; "Of Money."; " Of the Balance of Trade." y "Of Commerce."
  37. ‚ÜĎ Para la mente medieval, fuertemente influida por la alquimia el oro era especial porque es el m√°s noble de los metales. Y, a su vez, esa nobleza deriva de que no cambia: ‚ÄúLa ¬ęnobleza¬Ľ del oro es ser el fruto llegado a la maduraci√≥n, los otros metales son ¬ęvulgares¬Ľ pues ellos no son maduros. En otros t√©rminos, el final √ļltimo de la Naturaleza es la consumaci√≥n del reino mineral, su ¬ęmaduraci√≥n¬Ľ completa. La transmutaci√≥n natural de los metales en oro est√° inscrita en su destino, pues la Naturaleza tiende a la perfecci√≥n.‚ÄĚ (ver [ http://millenio.wordpress.com/2007/05/26/alquimia-el-oro-y-la-inmortalidad/ Alquimia: El oro y la inmortalidad] ). Esa ‚Äúnobleza natural‚ÄĚ naturalmente lo asociaba con la nobleza pol√≠tica, as√≠, por ejemplo, el Libro de las siete partidas establece: ‚ÄúVestiduras hacen conocer mucho a los hombres por nobles o por viles, y por ello los sabios antiguos establecieron que los reyes vistiesen pa√Īos de seda con oro y con piedras preciosas, porque los hombres pudiesen conocer luego que los viesen a menos de preguntar por ellos. Y otro s√Ć que trajesen los frenos de las sillas en que cabalgan de oro y de plata y con piedras preciosas y a√ļn en las grandes fiestas cuando hac√≠an sus cortes trajesen coronas de oro con piedras muy nobles y ricamente obradas. ‚Äú (Las Siete Partidas PARTIDA SEGUNDA TITULO 5 Ley 5). Posteriormente algunos sugirieron que el oro posee un ‚Äúvalor intr√≠nseco‚ÄĚ: ¬ŅQu√© hay acerca del oro que le da ese atractivo tan perdurable? Algunos han sugerido que tiene un valor intr√≠nseco ‚Äď que a diferencia de otras mercanc√≠as es valioso en y por s√≠ mismo. Para que una mercanc√≠a tenga valor intr√≠nseco significa que hay valor aparte de aquel impartido a la mercanc√≠a por parte de un individuo. En otras palabras, existe un valor permanente, estable y objetivo, aparte de cualquier deseo o necesidad humana..... Sin embargo, el concepto del valor intr√≠nseco es problem√°tico. El valor de un bien var√≠a claramente de persona a persona y de tiempo en tiempo, contrario a lo que la idea del valor intr√≠nseco sugerir√≠a..... Separada de la doctrina de la Creaci√≥n, la misma idea del ‚Äúvalor intr√≠nseco‚ÄĚ es m√≠stica. Si se niega a Dios, y el valor no es atribuido a decisiones humanas, ¬Ņentonces d√≥nde se origina el valor? En realidad, la plata y el oro son valiosos porque Dios las valora (G√©n. 2:11-12). Su valor puede ser considerado ‚Äúintr√≠nseco‚ÄĚ en el sentido de que no depende de la voluntad de los hombres puesto que todo valor es determinado en √ļltima instancia por las valoraciones del Creador. Los hombres son hechos a la imagen de Dios. Por lo tanto, es b√°sico para nuestro ser el valorar lo que Dios valora. La pureza de esto es arruinada en el pecado, pero la naturaleza b√°sica y la funci√≥n de la imago Dei permanecen. Dios valora los ‚Äúmetales preciosos.‚ÄĚ Esa es la raz√≥n por la cual son ‚Äúmetales preciosos,‚ÄĚ y esa es la raz√≥n por la cual los hombres hechos a su Imagen los valoran. Esa es la √ļnica explicaci√≥n que es satisfactoria; es la √ļnica explicaci√≥n que es posible; y es la √ļnica explicaci√≥n que se necesita (El Valor Intr√≠nseco y la Seducci√≥n del Oro )
  38. ‚ÜĎ Schwartz Center for Economic Policy Analysis: The Classical Theory of Money
  39. ‚ÜĎ D.Ricardo, Principles of Political Economy and Taxation, 1817: p.238
  40. ‚ÜĎ The Bullionist Controversy
  41. ‚ÜĎ Adam Smith: El dinero o sea otra clase de bienes nos dispensan de esa fatiga. Contienen el valor de una cierta cantidad de trabajo, que nosotros cambiamos por las cosas que suponemos encierran, en un momento determinado, la misma cantidad de trabajo. El trabajo fue, pues, el precio primitivo, la moneda originaria que sirvi√≥ para pagar y comprar todas las cosas. No fue con el oro ni con la plata, sino con el trabajo como se compro originariamente en el mundo toda clase de riquezas; su valor para los que las poseen y desean cambiarlas por otras producciones es precisamente igual a la cantidad de trabajo que con ella pueden adquirir y disponer." en Investigaci√≥n sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones Cap√≠tulo V Del precio real y nominal de las mercanc√≠as, o de su precio en trabajo y de su precio en moneda
  42. ‚ÜĎ A. Smith: "Existen diferentes clases de papel moneda, pero los billetes en circulaci√≥n de los bancos y banqueros son los m√°s conocidos y, por otra parte, los que mejor se acomodan a nuestro prop√≥sito. Tan pronto como los habitantes de un pa√≠s llegan a depositar la conÔ¨Āanza necesaria en el patrimonio, la probidad y la conducta de un banquero particular, hasta el punto de creer que siempre estar√° dispuesto a pagar a la vista cualquier pagar√© suyo que le sea presentado, no importa en qu√© momento, esos efectos circular√°n lo mismo que si fueran monedas de oro y plata, en virtud de la conÔ¨Āanza que inspiran (ver A. Smith: Investigaci√≥n sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones (M√©xico DF: Fondo de Cultura Econ√≥mica.- p 256). Esto llev√≥ a Joseph Alois Schumpeter a denominarlo "dinero creado de la nada": "Este m√©todo de obtener dinero es la creaci√≥n de poder de compra por los bancos [‚Ķ] Se trata siempre no de transformar el poder de compra que exista ya en posesi√≥n de alguno, sino de la creaci√≥n, de la nada, de nuevo poder de compra ‚Äďde la nada, aun si el contrato de cr√©dito por el cual se crea el nuevo poder adquisitivo, est√° sostenido por valores que no son a su vez medios circulantes‚Äď que se a√Īade a la circulaci√≥n existente". (ver: Joseph A Schumpeter:. Teor√≠a del desenvolvimiento econ√≥mico (M√©xico DF: Fondo de Cultura Econ√≥mica.- 1967).
  43. ‚ÜĎ Los "lingotistas" no propon√≠an que la moneda fuera realmente hecha de oro o plata, sino que fuera posible cambiar una cierta cantidad minina de oro a cambio de una cierta cantidad fija de unidad monetaria. Esto, a fin de ahorrar en gastos de producci√≥n de moneda, etc. La cantidad propuesta originalmente eran lingotes de 20 onzas. La implementaci√≥n real fueron lingotes de 60 onzas (5 libras troy o aproximadamente 2 kilogramos
  44. ‚ÜĎ P. H. Wicksteed (un economista marginalista) , escribiendo en 1910, describe as√≠ la situaci√≥n: "El conjunto de reserva met√°lica mantenida por todos los bancos constituye una fracci√≥n muy peque√Īa de la responsabilidad colectiva total de los bancos para pagar oro en demanda, .. cada depositante).. entonces, tendr√° derecho a retirar el monto total de su saldo en oro, y cualquiera puede hacerlo realidad, siempre y cuando la maquinaria est√° funcionando sin problemas, pero ser√≠a imposible que cada uno lo hiciera (al mismo tiempo), porque la inmensa mayor parte de la propiedad no existe en la forma de [monedas de oro] en absoluto, consiste en toda clase de bienes y obligaciones, de un valor equivalente, en los t√©rminos de intercambio marginal, a la suma total que el p√ļblico tiene el te√≥rico derecho a extraer en oro. Todo existe, sin embargo... el importe total de los dep√≥sitos en los bancos en conjunto, representa propiedad real, y toda esa propiedad est√° en la posesi√≥n de los bancos en cada momento, a su importe total. .... La propiedad de los clientes, representados por sus saldos en el banco, es propiedad real y est√° haciendo un trabajo real, .... (Percibir que) el sistema bancario de Inglaterra consiste en un dispositivo de astucia para hacer que Soberanos de Oro que s√≥lo existen como anotaciones en un libro hagan el trabajo de los soberanos reales, es un error fundamental.‚ÄĚ en Common Sense of Political Economy (1910) ( II.7.15)
  45. ‚ÜĎ DAVID LAIDLER: TRES VARIACIONES DEL MODELO DE DOBLE TASA DE INTERES
  46. ‚ÜĎ Ver, por ejemplo: La Teor√≠a del Valor de Smith
  47. ‚ÜĎ Adam Smith: `"Todo hombre es rico o pobre seg√ļn el grado en que pueda gozar de las cosas necesarias, convenientes y gratas de la vida. Pero una vez establecida la divisi√≥n del trabajo, es solo una parte muy peque√Īa de las mismas la que se puede procurar con el esfuerzo personal. La mayor parte de ellas se conseguir√°n mediante el trabajo de otras personas, y ser√° rico o pobre, de acuerdo con la cantidad de trabajo ajeno de que pueda disponer o se halle en condiciones de adquirir. En consecuencia, el valor de cualquier bien, para la persona que lo posee y que no piense usarlo o consumirlo, sino cambiarlo por otros, es igual a la cantidad de trabajo que pueda adquirir o de que pueda disponer por mediaci√≥n suya. El trabajo, por consiguiente, es la medida real del valor en cambio de toda clase de bienes. en Investigaci√≥n sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones Cap√≠tulo V:Del precio real y nominal de las mercanc√≠as, o de su precio en trabajo y de su precio en moneda
  48. ‚ÜĎ Stuart Mill: Principles of Political Economy, Libro III, cap√≠tulo XXV, punto I, Of Value
  49. ‚ÜĎ S Mill, op cit: Book II, Chapter XIV:Of the Differences of Wages in different Employments
  50. ‚ÜĎ (Stuart Milll: Book III, Chapter III Of Cost of Production, in its Relation to Value)
  51. ‚ÜĎ Por ejemplo: Ian Steedman (1977): ‚ÄúMarx after Saffra‚ÄĚ Unwin, London.- ISBN 902308 49 1
  52. ‚ÜĎ Piero Sraffa: (1960) Producci√≥n de mercanc√≠as por medio de mercanc√≠as
  53. ‚ÜĎ Marx mismo introdujo el problema en el cap√≠tulo 9 del tercer volumen de El Capital donde lo trato de resolver. El problema central desde el punto de vista de Marx es este: dado que la ganancia o plusval√≠a se deriva del trabajo, y dado que la relaci√≥n trabajo/capital varia entre diferentes productos o mercader√≠as, como se puede reconciliar esas variaci√≥n con una a una hipot√©tica "tasa de ganancia promedio" para todo el capital invertido? como derivar de lo anterior la tendencia -postulada no solo por Marx pero por los cl√°sicos en general- a la reducci√≥n de la tasa de ganancia?
  54. ‚ÜĎ Paul Samuelson (1971) "Understanding the Marxian Notion of Exploitation: A Summary of the So-Called Transformation Problem Between Marxian Values and Competitive Prices" Journal of Economic Literature 9 2 399‚Äď431.-

Véase también

Bibliografía

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  • Roll, Eric, (1942): Historia De Las Doctrinas Econ√≥micas, Editorial: Fondo de la cultura econ√≥mica, M√©xico D.F
  • Rosseti, Jos√© P (1989): Introducci√≥n a la Econom√≠a.- Editorial: Harla, M√©xico.
  • Paschoal, Jos√©, (1994): Introducci√≥n a la econom√≠a, Editorial: Harla, M√©xico D.F
  • Fischer, Andre, (1990) Econom√≠a, Editorial: Mac Graw Hill, Bogot√°.
  • Landreth, H y Colander D. (2006): Historia del Pensamiento Econ√≥mico. Editorial: Mc Graw Hill, Espa√Īa.
  • Stanley L Brue y Randy R Grant; (2008): Historia del pensamiento econ√≥mico (Spanish Edition). Editorial: Cengage Learning, M√©xico


Enlaces externos

Ver las páginas de Wikipedia en inglés: Classical economics Labor theory of value


Wikimedia foundation. 2010.

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  • econom√≠a cl√°sica ‚ÄĒ Econom√≠a. Escuela de pensamiento econ√≥mico originada en Inglaterra con Adam Smith, y que perdur√≥ hasta finales del siglo XIX por toda Europa. La escuela cl√°sica cre√≠a en el libre mercado como el sistema m√°s eficiente de asignaci√≥n de recursos… ‚Ķ   Diccionario de Econom√≠a Alkona

  • Econom√≠a cl√°sica ‚ÄĒ La econom√≠a cl√°sica es una escuela de pensamiento econ√≥mico cuyos principales exponentes son Johann Heinrich von Th√ľnen, William Petty, Adam Smith, David Ricardo, Thomas Malthus Y John Stuart Mill. Es considerada por muchos como la primera… ‚Ķ   Enciclopedia Universal

  • econom√≠a cl√°sica ‚ÄĒ Econom√≠a. Escuela de pensamiento econ√≥mico originada en Inglaterra con Adam Smith, y que perdur√≥ hasta finales del siglo XIX por toda Europa. La escuela cl√°sica cre√≠a en el libre mercado como el sistema m√°s eficiente de asignaci√≥n de recursos… ‚Ķ   Diccionario de Econom√≠a

  • Nueva econom√≠a cl√°sica ‚ÄĒ La Nueva econom√≠a cl√°sica o Nueva macroeconom√≠a cl√°sica es una escuela del pensamiento macroecon√≥mico que se basa principalmente en el an√°lisis de la vertiente monetarista de la Econom√≠a neocl√°sica, especialmente tal como ese monetarismo fue… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Econom√≠a ecol√≥gica ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda La tierra en el espacio ilustra la fragilidad de nuestro hogar y la nueva conciencia de la finitud de la econom√≠a. La econom√≠a ecol√≥gica (en adelante EE) definida como la ciencia y gesti√≥n de la sostenibilidad ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Econom√≠a neocl√°sica ‚ÄĒ Este art√≠culo o secci√≥n necesita una revisi√≥n de ortograf√≠a y gram√°tica. Puedes colaborar edit√°ndolo (lee aqu√≠ sugerencias para mejorar tu ortograf√≠a). Cuando se haya corregido, borra este aviso por favor ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Econom√≠a de mercado ‚ÄĒ Por econom√≠a de mercado se entiende la organizaci√≥n y asignaci√≥n de la producci√≥n y el consumo de bienes y servicios que surge del juego entre la oferta y la demanda en una situaci√≥n de competencia imperfecta, lo que demanda una determinada… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Econom√≠a anarquista ‚ÄĒ En econom√≠a el sistema impulsado por el anarquismo, como en tantas otras cuestiones, no defiende ning√ļn modelo en particular, siempre y cuando gire en torno a los conceptos anarquistas. Es decir, aspira a que los individuos, sus comunas y sus… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Econom√≠a ‚ÄĒ (Del lat. oeconomia < gr. oikonomia, direcci√≥n o administraci√≥n de una casa < oikos, casa + nemo, distribuir.) ‚Ėļ sustantivo femenino 1 ECONOM√ćA Ciencia que estudia las leyes que regulan la producci√≥n, distribuci√≥n y consumo de las riquezas ‚Ķ   Enciclopedia Universal

  • econom√≠a institucional ‚ÄĒ Escuela econ√≥mica que floreci√≥ en EE.UU. durante las d√©cadas de 1920 y 1930. Consideraba a la evoluci√≥n de las instituciones econ√≥micas como parte del proceso m√°s amplio del desarrollo cultural. Thorstein Veblen sent√≥ las bases del… ‚Ķ   Enciclopedia Universal


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