Siete Partidas

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Siete Partidas
¬ęPartidas¬Ľ redirige aqu√≠. Para otras acepciones, v√©ase Partida (desambiguaci√≥n).
Portada de Las Siete Partidas. Ejemplar de 1555, glosado por Gregorio López.

Las Siete Partidas (o simplemente Partidas) es un cuerpo normativo redactado en Castilla, durante el reinado de Alfonso X (1252-1284), con el objetivo de conseguir una cierta uniformidad jurídica del Reino. Su nombre original era Libro de las Leyes, y hacia el siglo XIV recibió su actual denominación, por las secciones en que se encuentra dividida.

Esta obra se considera uno de los legados m√°s importantes de Castilla a la historia del derecho, al ser el cuerpo jur√≠dico de m√°s amplia y larga vigencia en Iberoam√©rica (hasta el siglo XIX). Incluso se le ha calificado de "enciclopedia humanista", pues trata temas filos√≥ficos, morales y teol√≥gicos (de vertiente greco-latina), aunque el propio texto confirma el car√°cter legislativo de la obra, al se√Īalar en el pr√≥logo que se dict√≥ en vista de la confusi√≥n y abundancia normativa y solamente para que por ellas se juzgara.

Contenido

Antecedentes

Redacción

Alfonso X el Sabio y las Partidas

De acuerdo a uno de los c√≥dices m√°s antiguos de las Partidas, √©stas se redactaron entre el 26 de junio de 1256 y el 28 de agosto de 1265 por una comisi√≥n compuesta por los principales juristas castellanos de la √©poca, bajo la direcci√≥n personal de Alfonso X. Tambi√©n se han se√Īalado como posibles periodos de redacci√≥n: 1254 a 1261; 1256 a 1263 y 1251 a 1265. En todo caso, la mayor√≠a de los autores estima que no se habr√≠a terminado sino hasta 1265.

Seg√ļn la teor√≠a tradicional, compartida por Francisco Mart√≠nez Marina y Antonio Solalinde, las Siete Partidas fueron redactadas por una comisi√≥n de juristas (o por la canciller√≠a real), y la intervenci√≥n del rey Alfonso X se habr√≠a limitado a indicar la finalidad del texto y las materias a tratar, adem√°s de encargarse de revisar y enmendar personalmente el trabajo de la comisi√≥n. Habr√≠an integrado esta comisi√≥n: el Maestro Jacobo, el de las leyes; Juan Alfonso, un notario leon√©s; el Maestro Rold√°n; y Fernando Mart√≠nez de Zamora (uno de los primeros juristas castellanos).

En el siglo XVIII, incluso se llegó a postular, por Andrés Marcos Burriel (Padre Burriel), que era una obra exclusiva del rey. Esta posición está hoy prácticamente descartada.

Sin embargo, debido a la existencia de otros textos atribuidos habitualmente a Alfonso X (el Setenario, el Fuero Real y el Espéculo), que habrían sido elaborados dentro del mismo periodo (1254 a 1256) y que presentan importantes coincidencias entre sí y con las Partidas, más la imprecisión de las denominaciones utilizadas para éstas en la época, ha surgido un importante debate científico en torno a las obras alfonsinas, sin resultados concluyentes por el momento, con el objetivo de determinar el alcance, relación y finalidad de cada una de ellas.

Este inter√©s se inici√≥, principalmente, con el cuestionamiento hacia la autor√≠a de las Siete Partidas en el art√≠culo ¬ęEl Libro de las Leyes de Alfonso el Sabio. Del Esp√©culo a las Partidas¬Ľ (1951-1952) de Alfonso Garc√≠a-Gallo, seguido por otros trabajos posteriores.

García-Gallo postuló que las Partidas no eran obra de Alfonso X o que no se terminaron durante su reinado, pues habrían sido redactadas en el siglo XIV, mucho después de la muerte del rey sabio en 1284, y que serían una reelaboración del Espéculo. Fundamentó su posición en que las primeras referencias fidedignas de las Partidas, o sea, otros textos que hacían mención a la existencia de ellas, procedían de comienzos del siglo XIV y en que el conocimiento, en la Península Ibérica, de los materiales o fuentes de las Partidas, habría sido de fecha posterior a la de redacción atribuida por el códice.

De todas maneras, se sigue considerando a Alfonso X como autor de las Siete Partidas, al menos de la versión original, cualquiera haya sido su participación en su elaboración, como se hace con las grandes obras de este género, que se atribuyen al monarca o gobernante que las dictó, aunque se sepa que no intervino en su redacción (como el caso, del Código de Hammurabi y Hammurabi y del Corpus Iuris Civilis y Justiniano).

Finalidad

Alfonso X y su corte.

En cuanto a su finalidad, se ha sostenido que las Partidas se otorgaron como texto legislativo y no como obra doctrinal, a pesar de su contenido, a veces, más filosófico que legal, lo que se confirmaría por lo expresado en su prólogo (que indica que se dictaron sólo para que por ellas se juzgara).

García-Gallo sostuvo que, resistida la aplicación de las Siete Partidas especialmente por la nobleza castellana, se relegó su aplicación, tras las Cortes de Zamora de 1274, a los pleitos del rey, es decir, a los casos reservados al exclusivo conocimiento de la corte real, mientras que los demás serían resueltos conforme al derecho foral (los pleitos foreros). Por ello, en la práctica habría quedado como una obra doctrinal hasta la "promulgación tardía" de 1348, realizada por Alfonso XI. Además, esta oposición a su texto explicaría las diferencias entre las distintas versiones de la primera partida.

De todas maneras, si fue redactada con la finalidad de ser un c√≥digo legal, se ha discutido cu√°l habr√≠a sido realmente su objetivo. Crucial importancia tiene el llamado fecho del imperio, es decir, el intento de Alfonso X de obtener la corona del Sacro Imperio Romano-Germ√°nico, pues el prop√≥sito de Alfonso X, en relaci√≥n a las Siete Partidas, habr√≠a sido redactar un texto aplicable a todo el imperio, es decir, un derecho de validez universal, un denominador jur√≠dico com√ļn de la empresa imperial.

En esa línea argumental, Aquilino Iglesias indicó en 1996 que las Partidas no poseen referencias a la organización territorial castellana. Otros, entre los cuales se encuentra García-Gallo, argumentaron que, en las Siete Partidas, si bien la figura del emperador aparece por sobre los reyes, también, la figura de los reyes en algunos puntos aparece por sobre el emperador, y que se redactaron en castellano, en vez de ser redactadas en latín.

Lo cierto es que las Partidas (incluido el prólogo) no hace referencia alguna al intento de lograr la corona imperial. Además, hay autores, como Juan Escudero (discípulo de García-Gallo), que han encontrado referencias en su texto a la organización territorial propia de Castilla, como las villas.

Por ello, se estima habitualmente que con la redacción de las Partidas Alfonso X buscaba unificar jurídicamente el reino, no por la vía local como su padre Fernando III (a través de la concesión de un mismo fuero a varias localidades) sino por medio de una norma general aplicable a todo el territorio.

Promulgación

Se ignora si las Siete Partidas fueron promulgadas por Alfonso X. Algunos autores así lo creen y afirman que el destronamiento del rey sabio por su hijo Sancho, habría suspendido su vigencia. En esa línea, Gaspar Melchor de Jovellanos sostuvo en 1797 que los descendientes de Sancho IV hicieron desparecer el documento de promulgación porque las disposiciones de las Partidas colocaban en entredicho sus derechos a la corona, ya que ellas establecen el derecho de representación en la sucesión al trono.

Sin perjuicio de lo anterior, indiscutiblemente las Partidas adquirieron fuerza legal con Alfonso XI, al ser incorporadas en el orden de prelación establecido por la ley 1ª del título 28 del Ordenamiento de Alcalá de 1348. Este hecho es considerado, por los autores que estiman que las Partidas no fueron promulgadas por Alfonso X, como una "promulgación tardía".

Fuentes

Las Siete Partidas se caracterizan por ser un texto de derecho com√ļn (basado en el derecho romano justinianeo, can√≥nico y feudal).

Diversas fueron sus fuentes, entre las principales, se encuentra el Corpus Iuris Civilis; las obras de glosadores y de comentaristas (romanistas), como Acursio y Azzo; textos de derecho can√≥nico como las Decretales de Gregorio IX y la obra de san Raimundo de Pe√Īafort; y algunos fueros y costumbres castellanos.

A las anteriores, se a√Īadieron obras filos√≥ficas de Arist√≥teles, S√©neca y Boecio; la Biblia y textos de la Patr√≠stica; obras de Isidoro de Sevilla y Tom√°s de Aquino; el Libri Feudorum (compilaci√≥n de derecho feudal lombardo); los Roles D¬īOlerons (colecci√≥n de derecho mercantil); la Doctrinal de los juicios y las Flores del Derecho del Maestro Jacobo, el de las Leyes; y la Margarita de los pleytos de Fernando Mart√≠nez de Zamora.

Estructura y contenido

C√≥digo de Las Siete Partidas, en "Los C√≥digos Espa√Īoles Concordados y Anotados" (1872).

Las Partidas abarcan todo el saber jurídico de la época dentro de una visión unitaria, por ello se le ha considerado una summa de derecho. Trata, entre otras materias, de derecho constitucional, civil, mercantil, penal y procesal, tanto civil como penal.

Est√°n redactadas en castellano, de un pulcro estilo literario, e inspiradas en una visi√≥n teologal del mundo. Posee un pr√≥logo, que se√Īala el objeto de la obra, y siete partes o libros llamados partidas, las cuales comienzan con una letra del nombre del rey sabio, componiendo un acr√≥stico (A-L-F-O-N-S-O). Cada partida se divide en t√≠tulos (182 en total), y √©stos en leyes (2.683 en total).

Sus disposiciones acostumbran ir acompa√Īadas de citas a autores y obras, alegor√≠as y ejemplos y, especialmente, de una exposici√≥n razonada de sus or√≠genes y fundamentos (etimol√≥gicos, religiosos, filos√≥ficos e hist√≥ricos), por lo que no son meramente prescriptivas.

Las contradicciones existentes entre algunas disposiciones serían producto del esquema de trabajo utilizado en su elaboración, donde cada partida habría sido redactada por una persona distinta.

Partida Primera

La primera partida comprende 24 títulos y 516 leyes. Comienza tratando de las fuentes del derecho (en el título I), una simbólica portada de la obra. Trata de la ley y la define apuntando a su contenido (1,1,4), lo que produce efectos respecto a su obediencia (leyes justas e injustas); se refiere a la forma de elaboración de buenas leyes, relacionando la potestad de gobierno con la autoridad del saber (1,1,9) y clasifica las leyes en canónicas y seculares (1,1,3).

Menciona las condiciones que debe reunir un buen legislador: tener a Dios presente, amar la justicia, tener conocimientos de derecho y estar dispuesto a enmendar o mudar las leyes cuando fuese necesario (1,1,11). Finalmente establece los requisitos validez y la fuerza que posee la costumbre, es decir, seg√ļn la ley, fuera de la ley y contra la ley (1,2,5)

Luego se dedica por completo al derecho canónico, o sea, a materias eclesiásticas. Se refiere a los dogmas y sacramentos, la organización de la Iglesia, prerrogativas y obligaciones de los clérigos y al derecho de asilo en las iglesias.

Existen importantes diferencias entre las versiones de esta partida. Ellas serían producto de una reelaboración, que se habría hecho con el objeto de limitar las facultades reales, ante el rechazo expresado por los nobles al texto original de la primera partida, que reafirmaba el poder del monarca frente a éstos. Esta situación también explicaría la llamada "promulgación tardía".

Partida Segunda

La segunda partida posee 31 t√≠tulos y 359 leyes. Se refiere al poder temporal, es decir, los emperadores, reyes y otros grandes se√Īores (derecho p√ļblico). Realiza una distinci√≥n entre poder espiritual y temporal, reconociendo una dualidad en la estructura del poder y una relaci√≥n de armon√≠a entre ambos mundos.

Establece importantes disposiciones de derecho pol√≠tico (2,1,5), refiri√©ndose al rey, al origen y fin del poder, y a la relaci√≥n de mando y obediencia, fundada en la fe y la raz√≥n. Trata de los derechos y deberes del rey para con Dios, el pueblo y la tierra y los derechos y deberes del pueblo para con Dios, el rey y la tierra. Adem√°s trata de la familia y sucesi√≥n real, se√Īalando las formas de adquirir el trono, es decir, regula la sucesi√≥n en la Corona de Castilla (2,15,2). Dicha normativa resulta de relevancia, pues fue la tradicional en Castilla hasta la promulgaci√≥n de la Ley S√°lica por disposici√≥n del rey Felipe V; en tiempos de Fernando VII volvi√≥ a entrar en vigor la sucesi√≥n establecida en las partidas y actualmente se encuentra recogida en la Constituci√≥n espa√Īola de 1978.

Finalmente, la partida segunda se cierra refiriéndose a la universidad (2,31,1), una de las instituciones bajomedievales más importantes.

Partida Tercera

La tercera partida posee 32 títulos y 543 leyes. Trata de la justicia y la administración de justicia. Se refiere al procedimiento civil y al imperio judicial, siendo su tema principal el proceso: las personas que intervienen en el juicio y el procedimiento conforme al cual se tramita.

Sucesivamente se refiere al demandante y demandado; los jueces (3,4,3) y abogados (3,4,6); los plazos y medios de prueba, entre los cuales se incluye a la escritura p√ļblica (3,18,1) y, por ello, se refiere a los escribanos (3,19,1); las sentencias; y los recursos o alzadas contra √©stas.

Termina tratando del dominio (3,28,1), reconociendo la existencia de ciertos bienes comunales; de la posesión (3,30,1); la prescripción; la usucapión; y de las servidumbres.

Partida Cuarta

La cuarta partida posee 27 títulos y 256 leyes. Está destinada al derecho de familia y, además, a otros vínculos permanentes entre las personas, distintos del matrimonio y del parentesco.

Trata de los esponsales (4,1,2); el matrimonio (4,2,1), sujeto al derecho can√≥nico (capacidad, forma y validez); el divorcio (no como disoluci√≥n del v√≠nculo matrimonial, sino como separaci√≥n de "lecho y techo"); la filiaci√≥n leg√≠tima y la filiaci√≥n ileg√≠tima (4,14,1); la patria potestad; la esclavitud (4,23,8), reconoci√©ndola como "la m√°s vil cosa de este mundo" despu√©s del pecado; el estado de las personas (libre y esclavo; hidalgo y persona com√ļn; cl√©rigo y laico; hijos leg√≠timos e ileg√≠timos; cristianos y moros o jud√≠os; var√≥n y mujer); el vasallaje y los feudos; y los v√≠nculos de amistad.

Partida Quinta

La quinta partida posee 15 títulos y 374 leyes. Se refiere a los actos y contratos que puede el ser humano realizar o celebrar en el curso de su vida (derecho privado).

Trata del contrato de mutuo, prohibiendo el cobro de intereses o "usura"; de comodato; de dep√≥sito; de donaci√≥n; de compraventa, con la distinci√≥n entre t√≠tulo y modo de adquirir (proveniente del derecho romano); de permuta; de locaci√≥n o arrendamiento; de compa√Ī√≠a o sociedad; de estipulaci√≥n o promesa; y de la fianza y los pe√Īos (hipotecas y prendas).

Se refiere, también, al pago y a la cesión de bienes. Asimismo, incluye importantes normas de derecho mercantil, referidas a los comerciantes y contratos mercantiles.

Partida Sexta

La sexta partida posee 19 títulos y 272 leyes. Se ocupa del derecho sucesorio (sucesión por causa de muerte) y de las guardas. Asimismo, contempla normas sobre el estatuto jurídico del huérfano.

Se refiere a la sucesión testada y al testamento (6,1,1); a la legítima y, brevemente, a la sucesión intestada (6,13,1). Regula las tutelas y curatelas (guardas) y la figura de la restitutio in integrum.

Partida Séptima

La s√©ptima y √ļltima partida posee 34 t√≠tulos y 363 leyes. Se dedica al derecho penal y procesal penal, es decir, a los delitos y al procedimiento penal (de car√°cter inquisitivo). Adem√°s incluye referencias al estatuto jur√≠dico de los musulmanes y jud√≠os.

Admite el tormento ante la insuficiencia de otras pruebas del delito, estableciendo los requisitos de procedencia o exclusión (7,1,26 y 7,30,1).

Gran parte est√° dedicada a tratar diversos delitos (que denomina yerros), entre ellos: la traici√≥n contra el rey (falta de fidelidad); la falsedad y los homicidios, distinguiendo tres situaciones: homicidio delito (doloso), accidental y en defensa propia; los delitos contra la honra; los robos, hurtos y da√Īos, distinguiendo claramente el robo del hurto; los enga√Īos y estafas; el adulterio, el incesto, la violaci√≥n, la sodom√≠a, la alcahueter√≠a y la hechicer√≠a; la herej√≠a, el suicidio y la blasfemia.

Distingue el hecho cometido por un inimputable (entre otros, el loco y el menor de diez a√Īos) del realizado por una persona que posee imputabilidad. Adem√°s, reconoce la figura de la tentativa y del delito consumado (7,31,2) y prev√© ciertas formas de instigaci√≥n y complicidad. Asimismo, contempla circunstancias eximentes, atenuantes y agravantes (7,31,8) y se ocupa de la prisi√≥n, estableciendo normas para el alcaide (7,29,8).

Establece que la finalidad de la pena (7,31,1) es la retribuci√≥n (castigo por lo hecho) y la prevenci√≥n general (medio de intimidaci√≥n general, para que el hecho no se repita). Contempla siete especies de penas (7,31,4), consagrado el car√°cter p√ļblico de la actividad represiva (las cuatro primeras para los yerros mayores y las otras para los yerros menores): pena de muerte o p√©rdida de un miembro; trabajo perpetuo; destierro perpetuo con confiscaci√≥n de bienes; prisi√≥n perpetua; destierro perpetuo sin confiscaci√≥n de bienes; infamia o p√©rdida de alg√ļn oficio; y azotes o heridas p√ļblicas, o exposici√≥n desnudo y untado en miel para sufrir las molestias de las moscas.

Las Partidas, imitando al Digesto y a las Decretales, termina con un título sobre reglas de derecho.

Ediciones

Sello del impresor de la edición realizada en Sevilla en 1491.

Además de los diversos manuscritos y copias producto de la aparición de la imprenta en el siglo XV, existieron tres ediciones principales de las Siete Partidas:

Influencia e importancia

Las Siete Partidas, centro de la actividad legislativa de Alfonso X, representa el apogeo de la recepci√≥n del derecho com√ļn (de base romano-can√≥nica) en Espa√Īa y, adem√°s, constituye una de las obras jur√≠dicas m√°s importantes de la Edad Media.

El arte de la exposición y la belleza del lenguaje utilizado le brindaron considerable prestigio dentro y fuera de Castilla, siendo conocidas en todo el Occidente cristiano. En las universidades de la época sirvió de texto de estudio y, además, fue traducida a numerosos idiomas, entre otros, al catalán, portugués, gallego e inglés.

Asimismo, fue uno de los textos legales m√°s importantes del ordenamiento de Castilla (por su utilizaci√≥n, debido a la extensi√≥n de las materias reguladas) y, posteriormente, del imperio espa√Īol. Se introdujeron en Am√©rica espa√Īola, con el derecho castellano, y en Brasil, junto con el derecho portugu√©s, desde los inicios de la expansi√≥n en el Nuevo Mundo.

Su contenido abarc√≥ casi todas las manifestaciones de la vida, desde el derecho pol√≠tico y civil hasta el penal, pasando por la familia, sucesiones, negocios jur√≠dicos y procedimientos judiciales. S√≥lo no incluy√≥ materias contempladas en legislaciones posteriores, como el derecho can√≥nico post-tridentino, el derecho sucesorio de las Leyes de Toro y los aspectos particulares de la Am√©rica espa√Īola, regulados por el derecho indiano.

Rigieron en Iberoam√©rica hasta la √©poca de las codificaciones (1822-1916) e incluso llegaron a regir en Estados Unidos, hasta principios del siglo XIX, en territorios que pertenecieron con anterioridad al imperio espa√Īol (como Luisiana). Adem√°s, sirvieron de fundamento legal a la formaci√≥n de las juntas gubernativas que, tanto en Espa√Īa como en Am√©rica, se constituyeron tras el cautiverio del rey Fernando VII, producto de la invasi√≥n francesa.

Finalmente, aunque las codificaciones pusieron fin a la aplicación de las Partidas, este hecho no supuso la desaparición del Derecho contenido en ellas, puesto que buena parte se traspasó a los códigos de los países hispanoamericanos (especialmente a los códigos civiles).

Bibliografía

Fuentes primarias

  • Las Siete Partidas.- Madrid: Lex Nova, 1989.- ISBN 84-7557-283-9 (edici√≥n facsimilar de la edici√≥n de 1491, con glosas de Alonso D√≠az de Montalvo).
  • Las Siete Partidas.- BOE, 1999 - ISBN 84-340-0223-X (edici√≥n facsimilar de la edici√≥n de 1555, con glosas de Gregorio L√≥pez).

Fuentes secundarias

  • Arias Bonet, Juan Antonio: "La primera Partida y el problema de sus diferentes versiones a la luz del manuscrito del British Museum", en Alfonso X el Sabio: Primera Partida seg√ļn el manuscrito Add. 20.787 del British Museum.- Valladolid: Universidad de Valladolid.- 1975. p. XLVII-CIII. ISBN 84-600-6717-3
  • Arias Bonet, Juan Antonio: "Sobre presuntas fuentes de las Partidas", en Revista de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense.- N√ļmero extraordinario: julio de 1985.- p. 11-23.
  • Bravo Lira, Bernardino: "Vigencia de las Siete Partidas en Chile", en Derecho com√ļn y derecho propio en el Nuevo Mundo.- Santiago de Chile: Jur√≠dica de Chile.- 1989. p. 89-142.
  • Craddock, Jerry: "La cronolog√≠a de las obras legislativas de Alfonso X el Sabio", en Anuario de Historia del Derecho Espa√Īol, N¬ļ 51: 1981.- p. 365-418.
  • Craddock, Jerry: "El Setenario: √ļltima e inconclusa refundici√≥n alfonsina de la primera Partida", en Anuario de Historia del Derecho Espa√Īol, N¬ļ 56: 1986.- p. 441-466.
  • Eyzaguirre, Jaime (1992). Historia del Derecho. Santiago de Chile: Universitaria, S.A.. ISBN 9561101061. 
  • Garc√≠a-Gallo, Alfonso: "El "Libro de las Leyes" de Alfonso el Sabio. Del esp√©culo a las Partidas", en Anuario de Historia del Derecho Espa√Īol, N¬ļ 21-22: 1951-1952.- p. 345-528.
  • Garc√≠a-Gallo, Alfonso: "Los enigmas de las Partidas", en VII Centenario de las Partidas del Rey Sabio, Instituto de Espa√Īa. 1963.- p. 27-37.
  • Garc√≠a-Gallo, Alfonso: "Nuevas observaciones sobre la obra legislativa de Alfonso X", en Anuario de Historia del Derecho Espa√Īol, N¬ļ 46: 1976. p. 509-570.
  • Garc√≠a-Gallo, Alfonso: "La obra legislativa de Alfonso X. Hechos e hip√≥tesis", en Anuario de Historia del Derecho Espa√Īol, N¬ļ 54: 1984.
  • Iglesia Ferreiros, Aquilino: "Alfonso X el Sabio y su obra legislativa", en Anuario de Historia del Derecho Espa√Īol, N¬ļ 50: 1980.- p. 531-561.
  • Iglesia Ferreiros, Aquilino: "Cuestiones Alfonsinas", en Anuario de Historia del Derecho Espa√Īol, N¬ļ 55: 1985.- p. 95-150.
  • Livac√≠c Gazzano, Ernesto (1982). Las Siete Partidas. Santiago de Chile: Andr√©s Bello. (Introducci√≥n, selecci√≥n, notas y glosario). 
  • Mart√≠nez Marina, Francisco (1834). Ensayo hist√≥rico-cr√≠tico sobre la legislaci√≥n y principales cuerpos legales de los reinos de Le√≥n y Castilla especialmente sobre el c√≥digo de las Siete Partidas de D. Alfonso el Sabio. Madrid: Imprenta de D. E. Aguado. Tomo I y II (edici√≥n facsimilar). 
  • Solalinde, Antonio: "Intervenci√≥n de Alfonso X en la redacci√≥n de sus obras", en Revista de Filolog√≠a Espa√Īola, N¬ļ 2: 1915.- p. 283-288.

Véase también

Enlaces externos


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Mira otros diccionarios:

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