Compa√Ī√≠a de Jes√ļs

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Compa√Ī√≠a de Jes√ļs
Para el postre del mismo nombre, véase Jesuitas (postre).
Compa√Ī√≠a de Jes√ļs
Ihs-logo.svg
Nombre latino Societas Jesu o Societas Iesu
Siglas S.J. o S.I.
Nombre com√ļn Jesuitas
Fundador San Ignacio de Loyola
Fundación 1534
Lugar de fundación Roma, Italia
Aprobación 27 de septiembre de 1540 por el Papa Paulo III
Superior General Padre Adolfo Nicolás Pachón
Religiosos 18.516 (2009)
Desaparición 1773 (supresión)
Curia Borgo Santo Spirito 4, CP 6139 Roma
Actividades Educación, Misiones, Trabajo intelectual,
Personas destacadas San Ignacio de Loyola,San Francisco de Javier, B. Pedro Fabro, Deigo Laínez, Pedro Fabro, San Francisco de Borja, San Pedro Canisio, San Pedro Claver, San Alberto Hurtado, San Claudio de la Colombière,Matteo Ricci, Jerónimo Nadal, Juan de Mariana, Cristóbal Clavio, Baltasar Gracián, José María Rubio, San Pedro Canisio, Gaspar Astete, San Roberto Belarmino, Atanasius Kircher, Baltasar Gracián, Claudio Aquaviva, Lorenzo Ricci, Tadeusz Brzozowski, Wlodimir Ledochowski, Pedro Arrupe, Francisco de Toledo, Luis de Molina, Francisco Suárez, Juan de Mariana, Juan Martínez de Ripalda , Dionisio Petavio, Joseph Knabenbauer, Joseph Maréchal, Pierre Teilhard de Chardin, Henri de Lubac, Jean Daniélou, Hugo Rahner, Karl Rahner, Bernard Lonergan, Michel de Certeau
Sitio web www.sjweb.info
Una de las primeras versiones del sello de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs (Iglesia del Ges√Ļ, Roma). El trigrama "IHS", comprendido por las tres primeras letras griegas de "IHő£OYő£" (Jes√ļs), posteriormente interpretado como "Iesus Hominum Salvator", Jes√ļs, Salvador de la Humanidad.

La Compa√Ī√≠a de Jes√ļs (Societas Jesu o Societas Iesu, S.J. o S.I.) es una orden religiosa de la Iglesia cat√≥lica fundada en 1534 por San Ignacio de Loyola, junto con San Francisco de Javier, Beato Pedro Fabro, Diego Laynez, Alfonso Salmer√≥n, Nicol√°s de Bobadilla y Sim√≥n Rodrigues, en la ciudad de Par√≠s y aprobada en 1540 por el Papa Pablo III. Con cerca de 19.000 miembros, sacerdotes, estudiantes y hermanos, es la mayor orden religiosa masculina cat√≥lica hoy en d√≠a. Su actividad se extiende a los campos educativo, social, intelectual, misionero y de medios de comunicaci√≥n cat√≥licos.

Contenido

Descripción de la orden

La Compa√Ī√≠a de Jes√ļs (SJ) es una orden religiosa de car√°cter apost√≥lico y sacerdotal -aunque la conforman tambi√©n Hermanos, es decir, religiosos no sacerdotes-. Est√° ligada al Papa por un "v√≠nculo especial de amor y servicio"; su finalidad, seg√ļn la F√≥rmula del Instituto, documento fundacional de la Orden (1540) es "la salvaci√≥n y perfecci√≥n de los pr√≥jimos". En t√©rminos de Derecho Can√≥nico, la SJ es una asociaci√≥n de hombres aprobada por la autoridad de la Iglesia, en la que sus miembros, seg√ļn su propio derecho, emiten votos religiosos p√ļblicos y tienden en sus vidas hacia la "perfecci√≥n evang√©lica".

La formaci√≥n en la SJ empieza con un noviciado que dura dos a√Īos. Contin√ļa con un proceso de formaci√≥n intelectual que incluye estudios de Humanidades, Filosof√≠a y Teolog√≠a. Adem√°s, los jesuitas en formaci√≥n realizan dos o tres a√Īos de docencia o ¬ępr√°cticas apost√≥licas¬Ľ (per√≠odo de magisterio) en colegios o en otros √°mbitos (trabajo parroquial, social, medios de comunicaci√≥n, etc). El estudio a fondo de idiomas, disciplinas sagradas y profanas, antes o despu√©s de su ordenaci√≥n sacerdotal, ha hecho de los miembros de la SJ, durante casi cinco siglos, los l√≠deres intelectuales del catolicismo.

S. Ignacio de Loyola, el fundador, quiso que sus miembros estuviesen siempre preparados para ser enviados, con la mayor celeridad, all√≠ donde fueran requeridos por la misi√≥n de la Iglesia. Por eso los jesuitas profesan los tres votos normativos de la vida religiosa (obediencia, pobreza y castidad) y, adem√°s, un cuarto voto de obediencia al Papa, ¬ęcirca misiones¬Ľ[1] La F√≥rmula del Instituto (confirmada por Julio III en 1550) dice: ¬ęMilitar para Dios bajo la bandera de la cruz y servir s√≥lo al Se√Īor y a la Iglesia, su Esposa, bajo el Romano Pont√≠fice, Vicario de Cristo en la tierra¬Ľ.

La Congregaci√≥n General (CG) es el √≥rgano supremo de gobierno y no se convoca, como en el resto de √≥rdenes, peri√≥dicamente sino en caso de muerte del Prep√≥sito General o para tratar asuntos de especial importancia. Aunque el cargo de Superior General es vitalicio (ning√ļn General renunci√≥ en la Compa√Ī√≠a anterior a la supresi√≥n), las Normas Complementarias vigentes desde 1995 contemplan la posibilidad de renunciar, si el General lo considera conveniente, en conciencia. El primero General en renunciar -por motivos de salud graves- fue Pedro Arrupe, en 1983 y autorizado por la CG 33. P-H Kolvenbach, su sucesor, hizo lo mismo en 2008.

La Compa√Ī√≠a de Jes√ļs ha sido una organizaci√≥n que ha vivido entre la alabanza y la cr√≠tica, siempre en la pol√©mica. Su lealtad incondicional al Papa los ha colocado en m√°s de un conflicto: con la Inglaterra isabelina, frente al absolutismo del Rey Sol, el regalismo espa√Īol, con la Alemania de Bismarck, de donde fueron expulsados (durante el Kulturkampf) y con los gobiernos liberales de diversos pa√≠ses en Am√©rica y Europa. Asimismo, los reg√≠menes comunistas de Europa Oriental y de China limitaron ampliamente su actividad a partir de 1945.

La Compa√Ī√≠a de Jes√ļs desarroll√≥ una actividad importante durante la Reforma cat√≥lica, sobre todo en los a√Īos inmediatamente posteriores al Concilio de Trento. Su presencia en la educaci√≥n occidental y en las misiones en Asia, √Āfrica y Am√©rica ha sido muy activa. Ha contado entre sus filas a una larga serie de santos, te√≥logos, cient√≠ficos, fil√≥sofos, artistas y pedagogos: San Francisco de Javier, San Luis Gonzaga, Matteo Ricci, Francisco Su√°rez, Luis de Molina, Juan de Mariana, San Roberto Belarmino, San Pedro Canisio, Jos√© de Acosta, Atanasio Kircher, San Pedro Claver, Eusebio Kino, etc.

Cap√≠tulos notables de su historia han sido el origen y desarrollo de sus colegios y universidades en Europa, la actividad misionera en la India, China y Jap√≥n, las reducciones de Bolivia, Paraguay y Argentina, la exploraci√≥n y evangelizaci√≥n del Canad√°, del Mississipi y del Mara√Ī√≥n, los conflictos teol√≥gicos con los protestantes y los jansenistas, su confrontaci√≥n con la Ilustraci√≥n, su supresi√≥n (1773) y su restauraci√≥n (1814).

En 1965 llegaron a su m√°xima expansi√≥n num√©rica: 36.000 jesuitas en m√°s de un centenar de unidades administrativas (provincias y misiones). Hoy, los jesuitas y los laicos que comparten su espiritualidad trabajan en los campos m√°s diversos, tratando de colaborar con la Iglesia respondiendo a las nuevas necesidades de la sociedad y a los retos que √©stas plantean. As√≠ la Compa√Ī√≠a trabaja en la acci√≥n social, la educaci√≥n, el √°mbito intelectual, el servicio a parroquias y comunidades cristianas y en medios de comunicaci√≥n.

Entre 1965 y 2008 sus Superiores Generales fueron Pedro Arrupe (espa√Īol, 1965-1983) y Peter Hans Kolvenbach (holand√©s, 1983-2008, a√Īo en que present√≥ su renuncia por motivos de edad). El 7 de enero de 2008 comenz√≥ su Congregaci√≥n General 35, para elegir nuevo Prep√≥sito (superior mundial) y legislar sobre aspectos de la misi√≥n y carisma de la Orden. El 19 de enero fue electo (en el segundo escrutinio) como trig√©simo General el Padre Adolfo Nicol√°s, espa√Īol, perteneciente a la Asistencia de Asia Oriental y Ocean√≠a que, como Arrupe, hab√≠a sido Provincial de Jap√≥n.

Pablo VI describió a los jesuitas de la siguiente manera (1975): "Donde quiera que en la Iglesia, incluso en los campos más difíciles o de primera línea, ha habido o hay confrontaciones: en los cruces de ideologías y en las trincheras sociales, entre las exigencias del hombre y mensaje cristiano allí han estado y están los jesuitas".

Historia

Origen de la Compa√Ī√≠a

Iglesia Central de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs en Roma.

En septiembre de 1529, Ignacio de Loyola, un vasco que combati√≥ en la guerras contra Francia defendiendo la causa de Carlos I, hab√≠a optado por dedicarse a ¬ęservir a las almas¬Ľ. Decidido a estudiar para cumplir mejor su prop√≥sito, se incorpora al Colegio de Santa B√°rbara ‚ÄĒdependiente de la Universidad de Par√≠s‚ÄĒ y comparte cuarto con el saboyano Pedro Fabro y el navarro Francisco de Javier. Los tres se convirtieron en amigos. Ignacio realiz√≥ entre sus condisc√≠pulos una discreta actividad espiritual, sobre todo dando Ejercicios espirituales, un m√©todo asc√©tico desarrollado por √©l mismo.

Regimini militantis Ecclesiae.

En 1533 llegaron a Par√≠s Diego La√≠nez, Alfonso Salmer√≥n, Nicol√°s de Bobadilla y Sim√£o Rodrigues, que se unieron al grupo de Ignacio. El 15 de agosto de 1534, fiesta de la Asunci√≥n de la Virgen, los siete se dirigieron a la capilla de los M√°rtires, en la colina de Montmartre, donde pronunciaron tres votos: pobreza, castidad y peregrinar a Jerusal√©n. As√≠ naci√≥ la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs como un grupo de amigos con un ideal religioso com√ļn.

Despu√©s de los votos de Montmartre se incorporaron al n√ļcleo inicial tres j√≥venes franceses, ¬ęreclutados¬Ľ por Fabro: Claude Jay, Jean Codure y Paschase Bro√ęt. Los diez se encontraron en Venecia y misionaron el norte de Italia a la espera de embarcarse hacia Jerusal√©n. Al no poder viajar a Palestina debido a la guerra entre Venecia y el Imperio Otomano, el grupo se dirigi√≥ a Roma. El 27 de septiembre de 1540, el Papa Pablo III les reconoci√≥ como una nueva Orden religiosa y firm√≥ la bula de confirmaci√≥n, Regimini militantis ecclesiae.

A partir de la aprobaci√≥n papal comenz√≥ un proceso de expansi√≥n num√©rica, de organizaci√≥n interna y de responder a las misiones encomendadas: fundaci√≥n de Colegiosa a petici√≥n de ciudades interesadas, reforma de monasterios, participaci√≥n en el Concilio de Trento, di√°logo con los protestantes, misiones diplom√°ticas, etc. Los primeros compa√Īeros se dispersaron: Rodr√≠guez fue a Portugal, Javier a Oriente, Fabro recorri√≥ Europa predicando y dando los Ejercicios Espirituales... Entre 1540 y 1550 se unieron a la Orden notables personajes para su posterior desarrollo: Jer√≥nimo Nadal, Francisco de Borja (Duque de Gand√≠a y Virrey de Catalu√Īa), Pedro Canisio, notable te√≥logo (Doctor de la Iglesia), y Juan de Polanco, secretario de Ignacio.

En 1556, cuando muri√≥ el fundador, eran 1.000 compa√Īeros. El segundo General fue Diego La√≠nez.

Papel durante la Contrarreforma

Dos compa√Īeros de Ignacio, Salmer√≥n y La√≠nez, participaron como te√≥logos en el Concilio de Trento; les acompa√Ī√≥ el primer jesuita germ√°nico, Pedro Canisio, llamado el "segundo ap√≥stol de Alemania" por su papel decisivo durante la Reforma Cat√≥lica. En efecto, Canisio fue nombrado Provincial de Alemania y anim√≥ la fundaci√≥n de colegios y universidades que difundieron la doctrina tridentina, reconquistando para el catolicismo regiones protestantes como Baviera en el sur de Alemania y los actuales estados de Renania del Norte-Westfalia, Renania-Palatinado y Sarre; Polonia, Hungr√≠a, Austria, y el sur de Holanda.

Diego La√≠nez, como General, particip√≥ del coloquio teol√≥gico de Poissy, convocado por la Reina de Francia para debatir con los protestantes. La Facultad de Teolog√≠a de la Sorbona y el Parlamento de Par√≠s se opusieron en este per√≠odo al establecimiento legal de la Compa√Ī√≠a en Francia. El sucesor de La√≠nez fue San Francisco de Borja, electo por la CG II. Gobern√≥ desde 1565 hasta 1572, tiempo en que los colegios jesuitas prosperaron: pasaron de 50 en 1556 a 163 a 1574. Inicio la remodelaci√≥n de la Iglesia Madre de la Compa√Ī√≠a, el Ges√ļ. Borja sigui√≥ muy de cerca la evoluci√≥n de la Contrarreforma en Alemania. Muchas fundaciones jesuitas atendieron a reforzar la causa cat√≥lica.

Borja y sus sucesores Everardo Mercuriano (1573-1580), Claudio Acquaviva (1580-1615) y Muzio Vitelleschi (1615-1645) dieron gran impulso a las misiones. En concreto, durante el gobierno del "Santo Duque" la Compa√Ī√≠a ingres√≥ al Per√ļ y a M√©xico. A mediados del siglo XVII la Compa√Ī√≠a ya hab√≠a establecido un cord√≥n de estaciones de misi√≥n que iban principalmente desde Portugal hasta Goa, pasando por el litoral africano, y en el Nuevo Mundo a lo largo del Imperio Colonial Espa√Īol.

Matteo Ricci, jesuita italiano, consiguió ingresar a China en 1583. A inicios del siglo XVII lo tenemos instalado ya en Beijing, donde propiciará la difusión del cristianismo entre la casta intelectual del Celeste Imperio.

Los jesuitas en América

Los jesuitas llegaron a Brasil ya en el generalato de San Ignacio. En el gobierno de San Francisco de Borja ingresaron a Florida, M√©xico y Per√ļ y en el de Claudio Acquaviva a Canad√°, Nueva Granada, la Presidencia de Quito y otras zonas. De acuerdo a sus nacionalidades, los misioneros jesuitas se distribuyeron en las distintas posesiones de las potencias europeas.

Canad√°: fue evangelizado por jesuitas franceses. La inmensidad del territorio, el clima y la hostilidad de los hurones e iroqueses convirtieron a la canadiense en una de las misiones mas dif√≠ciles de la Compa√Ī√≠a. No faltaron los m√°rtires: los Padres y Hermanos Jean Brebeuf (martirizado en 1649), No√ęl Chabanel (1649), Antoine Daniel (1648), Charles Garnier (1649), Ren√© Goupil (1642), Isaac Jogues (1646), Jean de Lalande (1646) y Gabriel Lalemant (1649). Esta misi√≥n incluy√≥ territorios que hoy pertenecen al Estado de New York y consigui√≥ convertir a miles de hurones, no as√≠ a los iroqueses, que siempre fueron feroces y hostiles hacia los europeos.

Mississippi: fue explorado y evangelizado por jesuitas franceses. Entre ellos destac√≥ el Padre Jacques Marquette (1637-75) quien, con el explorador Louis Jolliet fue el primer europeo que recorri√≥ y cartografi√≥ el r√≠o Mississippi desde el territorio norte√Īo de Nueva Francia (1673). Fund√≥ algunos poblados en Nueva Francia (actual Estado de Michigan).

Iglesia de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs en C√≥rdoba (Argentina).

Complejos agr√≠colas jesu√≠ticos en Sudam√©rica.- Los jesuitas fueron innovadores en la explotaci√≥n de sus haciendas y propiedades en la Am√©rica Hisp√°nica. Durante los siglos XVII y XVIII supieron gestionar verdaderos emporios agro industriales con m√©todos de gerencia que se adelantaron a los utilizados en la actualidad. Adem√°s agregaron la participaci√≥n patrimonial de lo recaudado en las haciendas para luego ser redistribuido entre ind√≠genas, esclavos y empleados, llegamos a la conclusi√≥n que fueron los primeros en otorgar una suerte de ‚Äút√≠tulos de propiedad‚ÄĚ a sus subordinados.

La finalidad de estas propiedades era sostener sus colegios, pues éstos -debido a una rigurosa concepción del voto de pobreza- eran gratuitos. Sin embargo, la riqueza de estos complejos y haciendas atrajó la ambición de las Coronas y particulares y, a la larga, fue un factor para la supresión de la Orden.

Expulsiones y supresión

Sello de lacre utilizado por San Ignacio.

Los gobiernos ilustrados de la Europa del siglo XVIII se propusieron acabar con la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs por su defensa incondicional del Papado, su actividad intelectual, su poder financiero y su influjo pol√≠tico. Ciertamente se hab√≠an ganado poderosos enemigos: los partidarios del absolutismo, los jansenistas y los fil√≥sofos franceses (Voltaire, Montesquieu, Diderot). No faltaron tampoco las intrigas de ciertos grupos en la misma Roma. El contexto pol√≠tico europeo se caracteriz√≥ en estos a√Īos por el advenimiento del llamado Despotismo Ilustrado y por un declive notorio del prestigio pol√≠tico del Papado y la voluntad pol√≠tica de los Borbones y de la Corona Portuguesa de robustecerse en detrimento de la Iglesia.

El Padre General desde 1758 era el florentino Lorenzo Ricci. El primer pa√≠s en expulsar a la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs fue Portugal. El ministro Carvalho, marqu√©s de Pombal, fue su principal adversario; encerr√≥ en el calabozo a 180 jesuitas en Lisboa y expuls√≥ al resto en 1759. Con esta dura medida pretend√≠a robustecer la autoridad real y dar una clara se√Īal al Papa de que no tolerar√≠a intromisiones pontificias en los asuntos del Estado. M√°s de mil jesuitas de Portugal y sus colonias fueron deportados con destino a los Estados Pontificios. Clemente XIII protest√≥ por la medida.

En 1763, Luis XV de Francia los acusó de malversación de fondos debido a la quiebra del P. Antoine Lavalette en Martinica. El Parlamento de París, que ya desde la fundación de la Orden había impugnado la presencia legal de la Orden en Francia, condenó las Constituciones y el Rey decretó la disolución de la orden en sus dominios, y el embargo de sus bienes.

M√°s tarde, los jesuitas fueron expulsados de los territorios de la Corona espa√Īola a trav√©s de la Pragm√°tica Sanci√≥n de 1767 dictada por Carlos III el 2 de abril de 1767 y cuyo dictamen fue obra de Pedro Rodr√≠guez de Campomanes (futuro conde de Campomanes), regalista y por entonces Fiscal del Consejo de Castilla.[2] Al mismo tiempo, se decretaba la incautaci√≥n del patrimonio que la Compa√Ī√≠a ten√≠a en estos reinos (haciendas, edificios, bibliotecas), aunque no se encontr√≥ el supuesto ¬ętesoro¬Ľ en efectivo que se esperaba. Los hijos de San Ignacio tuvieron que dejar el trabajo que realizaban en sus obras educativas (lo que supuso un duro golpe para la formaci√≥n de la juventud en la Am√©rica Hispana) y sus misiones entre ind√≠genas, como las famosas Reducciones guaran√≠es y las menos c√©lebres, pero no menos esforzadas misiones en el noroeste de M√©xico (Baja California y Sierra Tarahumara) y a lo largo del Amazonas (Misiones del Mara√Ī√≥n).

La supresi√≥n de los jesuitas fue llevada a cabo en 1773, cuando el nuevo Papa Clemente XIV enfrent√≥ fuertes presiones de los reyes de Francia, Espa√Īa, Portugal y de las Dos Sicilias quienes, por razones pol√≠ticas, le exig√≠an la desaparici√≥n de la Compa√Ī√≠a. El Papa cedi√≥ y mediante el breve Dominus ac Redemptor suprimi√≥ la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs. Los sacerdotes jesuitas pod√≠an convertirse al clero secular; los escolares y hermanos coadjutores quedaron libres de sus votos. El P. General, Lorenzo Ricci, y su Consejo de Asistentes fueron apresados y encerrados en el Castillo Sant'Angelo (Roma) sin juicio alguno.

Sin embargo, en Rusia -concretamente en Bielorrusia- y Prusia el edicto de supresi√≥n no fue promulgado por los monarcas. Jesuitas de toda Europa aceptaron la oferta de refugio hecha por la zarina Catalina la Grande, quien esperaba continuar as√≠, con el apoyo intelectual de la Compa√Ī√≠a, la obra de modernizaci√≥n iniciada por Pedro el Grande.

En 1789 ‚ÄĒel mismo a√Īo en que la Constituci√≥n de Estados Unidos entr√≥ en vigor y en el que se inici√≥ la Revoluci√≥n francesa‚ÄĒ fue fundada por el Obispo John Carroll -ex jesuita- la universidad cat√≥lica m√°s antigua de Estados Unidos, la Universidad de Georgetown, en Washington D.C.; en el siglo XIX, esta universidad ser√≠a integrada a la Compa√Ī√≠a restaurada.

Restauración

Cuarenta a√Īos despu√©s, en medio de los efectos causados por la Revoluci√≥n francesa, las guerras napole√≥nicas y las guerras de independencia en la Am√©rica Hisp√°nica, P√≠o VII decidi√≥ restaurar a la Compa√Ī√≠a. De hecho, los jesuitas hab√≠an sobrevivido en Rusia ‚ÄĒunos cuantos centenares‚ÄĒ protegidos por Catalina II. La restauraci√≥n universal era vista como una respuesta al desaf√≠o que representaban quienes eran vistos en ese entonces como los enemigos de la Iglesia: la masoner√≠a y los liberales, principalmente.

De 1814 hasta el Concilio Vaticano II[3] de 1960, la SJ es asociada con corrientes conservadoras y elitistas. La Orden es identificada con un incondicional apoyo hacia la autoridad del Papa. Poco tiempo despu√©s de la restauraci√≥n, el Zar expulsa a los jesuitas de Rusia. Los Generales (Fortis, Roothaan y Beckx) vuelven a instalarse en Roma despu√©s de un par√©ntesis de 40 a√Īos. Durante el siglo XIX la SJ sufre las consecuencias de las revoluciones pol√≠ticas de corte liberal y tiene que afrontar numerosos ataques. Acaba siendo nuevamente expulsada de Portugal, Italia, Francia, Espa√Īa, Nicaragua, Colombia, Ecuador, Alemania, etc.

Antiguo noviciado jesuita, Lima.

El resurgimiento italiano, es decir, la unificaci√≥n de la pen√≠nsula bajo la √©gida de la Casa de Saboya, acarre√≥ complicaciones al Papado y a la Compa√Ī√≠a. El conde de Cavour, primer ministro del Rey V√≠ctor Manuel, era francamente liberal y, por ende, anticlerical. En 1870 surge la ¬ęcuesti√≥n romana¬Ľ cuando los ej√©rcitos piamonteses ocupan Roma y el Papa se declara prisionero en el Vaticano. La situaci√≥n pol√≠tica posterior en Italia, oblig√≥ al Padre General Luis Mart√≠n a abandonar Roma y a gobernar desde Fi√©sole.

A pesar de estas expulsiones y conflictos, el n√ļmero de jesuitas va ascendiendo lentamente. Cuando los jesuitas alemanes fueron expulsados por Otto von Bismarck, cientos de ellos se trasladaron a Norteam√©rica y colaboraron en la evangelizaci√≥n del interior de los Estados Unidos.

Siglo XX

A inicios del siglo XX el P. General es el alemán Franz Xaver Wernz y los jesuitas alrededor de 15.000. Durante la Primera Guerra Mundial asume el generalato el polaco Wladimir Ledóchowski que, considerado un excelente líder y administrador, desarrolla vigorosamente la Orden en sus tradicionales frentes: educación y misiones. No faltaron los jesuitas que se destacaron como capellanes y camilleros en las trincheras; entre ellos, Pierre Teilhard de Chardin y el beato Rupert Mayer.

Hacia el final de los a√Īos 30, los jesuitas de Estados Unidos sobrepasan a los espa√Īoles en n√ļmero, formando el grupo regional m√°s grande con m√°s de 8.000 jesuitas.

Art√≠culo principal: Expulsi√≥n de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs en Espa√Īa

En Espa√Īa, por decreto de 23 de enero de 1932, la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola disuelve la compa√Ī√≠a de Jes√ļs por obedecer a un poder extranjero (el Papa) y se incauta de todos sus bienes. Durante la Guerra Civil Espa√Īola, se decreta, el 3 de mayo de 1938, la derogaci√≥n del decreto de 23 de enero de 1932 sobre disoluci√≥n de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs e incautaci√≥n de sus bienes, y en su virtud, la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs vuelve a adquirir plena personalidad jur√≠dica y podr√° libremente realizar todos los fines propios de su Instituto, quedando, en cuanto a lo patrimonial, en la situaci√≥n en que se hallaba con anterioridad (B.O.E., 7 de mayo de 1938, p.7162s).

Después de la II Guerra Mundial

El general Ledóchowski muere durante la contienda y el vicario general Norbert de Boynes no puede convocar una Congregación General (XXIX) hasta septiembre de 1946. De esta congregación fue elegido el canonista belga Jean-Baptiste Janssens como vigésimo séptimo Prepósito General. Durante su gobierno se desarrolló en Francia una escuela de pensamiento liderada por teólogos jesuitas (Jean Daniélou, Henry de Lubac) y dominicos (Yves Congar), la llamada Nueva Teología, que a juicio de Pío XII y la Curia Romana, ponían en peligro la ortodoxia y unidad católicas. Ante las sospechas, el Papa publicó la encíclica Humani generis, 1950, condenando severamente las posturas de estos teólogos.

Los jesuitas m√°s destacados antes y durante el Concilio Vaticano II fueron:

  • el arque√≥logo franc√©s y m√≠stico Pierre Teilhard de Chardin (autor de El fen√≥meno humano y El medio divino, trato de reconciliar la fe con la teor√≠a de la Evoluci√≥n),
  • el canadiense Bernard Lonergan (fil√≥sofo, autor de notables trabajos en Epistemolog√≠a)
  • el te√≥logo John Courtney Murray, quien trabaja por el reconocimiento de la libertad religiosa,
  • Hans Urs von Balthasar (a√Īos despu√©s abandonar√≠a la Orden pasando al clero secular), y
  • Karl Rahner (alem√°n, uno de los te√≥logos m√°s prol√≠ficos e influyentes del siglo XX).

Hacia fines de los a√Īos 50, Teilhard y Murray son cuestionados por Roma. El evolucionismo de Teilhard es visto como peligroso; en tanto, la posici√≥n favorable de Murray hacia el ecumenismo y la libertad religiosa hace que el Vaticano tambi√©n lo censure. El P. General es obligado a callar a Teilhard, quien se retira en un exilio voluntario a Nueva York, donde muere en 1955.

Durante el gobierno del P. Janssens se desarrolla con fuerza un nuevo apostolado jesu√≠tico: el trabajo social. Se ha querido ver como pioneros de esta nueva manifestaci√≥n del carisma ignaciano a San Jos√© Mar√≠a Rubio (espa√Īol) y San Alberto Hurtado (chileno). Este generalato termin√≥ casi al mismo tiempo que el Concilio y que signific√≥ la apoteosis de la Compa√Ī√≠a, la Orden llega a su m√°xima expansi√≥n num√©rica (36.000 jesuitas) y se abre un nuevo cap√≠tulo en la relaci√≥n de la Compa√Ī√≠a con Roma. La promulgaci√≥n del decreto del concilio sobre libertad religiosa reivindica al Padre Murray. La figura del jesuita Karl Rahner cobra especial relevancia en el mundo teol√≥gico, gracias a sus trabajos sobre la gracia, teolog√≠a pastoral, los sacramentos, espiritualidad, su concepto de los "cristianos an√≥nimos", etc.

Durante el final del mandato del P. Janssens se evidencia una crisis interna, fen√≥meno compartido por gran parte de la Iglesia cat√≥lica de los a√Īos 60. En 1965 (Congregaci√≥n General 31), el viceprovincial de Jap√≥n, el vasco Pedro Arrupe, es electo General, d√°ndose durante su generalato un giro en la l√≠nea de gobierno de la Compa√Ī√≠a. Se pone gran √©nfasis en los temas de promoci√≥n de la justicia social e inculturaci√≥n del Evangelio. Pero los cambios en el mundo y en la Iglesia son acelerados y comienza la disminuci√≥n en el n√ļmero de ingresos a los noviciados europeos. Miles de sacerdotes cat√≥licos abandonan el ministerio en el periodo posconciliar; la Compa√Ī√≠a no escap√≥ a esta tendencia, pues alrededor de 8.000 jesuitas dejan la Orden. Arrupe es acusado por sectores tradicionales de ser muy permisivo; otros lo ven como un profeta de la nueva evangelizaci√≥n. La Congregaci√≥n General de 1975 (la N¬į 32) respalda al General y proclama la nueva forma de entender la misi√≥n de la SJ: Fe y Justicia.

A pesar del aprecio que Pablo VI siente por la Orden, le llegan frecuentes quejas de los obispos por desaf√≠os de ciertos jesuitas al Magisterio. El mismo Papa recibi√≥ cr√≠ticas de te√≥logos jesuitas por su enc√≠clica Humanae Vitae. Durante la CG 32, Pablo VI proh√≠be expl√≠citamente a los congregados a hacer cambios en lo referente al cuarto voto, "impasse" recogido por los medios de comunicaci√≥n. La innovaci√≥n al interior de la Orden puso en peligro la propia naturaleza de la Compa√Ī√≠a tal como la fund√≥ S. Ignacio, expresada en una de sus caracter√≠sticas fundamentales: el voto de obediencia al Papa. En 1981, cuando Pedro Arrupe qued√≥ paralizado por una embolia, Juan Pablo II act√ļo por encima del Instituto SJ y nombr√≥ un Delegado Pontificio y un Adjunto para el gobierno de la Orden, respectivamente los Padres Paolo Dezza y Giuseppe Pittau. Tal figura no est√° presente en la legislaci√≥n jesu√≠tica, por lo que fue una medida extraordinaria. La respuesta de la Compa√Ī√≠a a esta medida fue ejemplar, salvo algunas voces cr√≠ticas (carta de Rahner y otros te√≥logos al Papa). Pero todos los observadores serios reconocieron que la transici√≥n se hizo en un ambiente de paz. En 1983, cuando por fin se reuni√≥ la Congregaci√≥n General 33, el ling√ľista neerland√©s Peter Hans Kolvenbach fue electo como 29¬ļ General.

Durante el largo generalato de Kolvenbach (1983-2008) se normalizaron las relaciones de la SJ con el Vaticano. El General modific√≥ ciertas estructuras de gobierno, renov√≥ el apostolado educativo y apoy√≥ la creaci√≥n de nuevos centros sociales y obras dedicados al trabajo con refugiados y migrantes. Estas orientaciones fueron ratificadas por una nueva Congregaci√≥n General, la 34, reunida en 1995. El n√ļmero de jesuitas continu√≥ disminuyendo lentamente durante los a√Īos 80 y 90, hasta situarse en 20,000 a inicios del siglo XXI. El principal declive num√©rico se registra en Europa, en menor medida en Estados Unidos y Am√©rica Latina. En cambio, la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs crece en √Āfrica (1.427 jesuitas en 2009) y, sobre todo, en la India (4.004, seg√ļn el Servicio de Informaci√≥n SJ de abril 2009).

Situación actual

La Compa√Ī√≠a de Jes√ļs ha cambiado a lo largo de los siglos. Sus publicaciones dirigidas al exterior afirman que el cambio ha sido externo, en ciertas formas. Algunos detractores (el exjesuita Malachi Martin, el autor espa√Īol Ricardo de la Cierva) hablan de un relajamiento en su esp√≠ritu, incluso de haber adoptado criterios modernistas. A inicios del siglo XXI la Compa√Ī√≠a incluye en su seno diferentes identidades eclesiales, desde las conservadoras, hasta las m√°s progresistas. Un ejemplo de estas √ļltimas posiciones es la Teolog√≠a de la liberaci√≥n desarrollada por algunos jesuitas, entre otros sacerdotes y religiosos, en Am√©rica Latina durante los a√Īos 1960 y 70.

El hecho de tomar partido ha sido a veces peligroso para los jesuitas. En 1983, el sacerdote James F. Carney (el "Padre Guadalupe), fue asesinado en Honduras por las fuerzas militares debido a su ideolog√≠a revolucionaria. En 1989, el jesuita Ignacio Ellacur√≠a y otros cinco religiosos de la Compa√Ī√≠a, fueron asesinados por la Fuerza Armada de El Salvador, luego de a√Īos de intensa actividad en defensa de los derechos humanos en ese pa√≠s. Varios han muerto en guerras civiles en √Āfrica, India y el sudeste de Asia, realizando acciones de ayuda social.

La Compa√Ī√≠a de Jes√ļs tiene fuertes debates internos, signo visto como fortaleza o debilidad dependiendo de los criterios. En esta l√≠nea, el 6 de mayo de 2005 se hizo p√ļblico el retiro de Thomas Reese, S.J., como editor de Am√©rica, la prestigiosa revista jesuita de Estados Unidos. La Congregaci√≥n para la Doctrina de la Fe pidi√≥ a la Compa√Ī√≠a su remoci√≥n argumentando que su l√≠nea editorial pon√≠a en duda el magisterio de la Iglesia. Y, en marzo de 2007 la Congregaci√≥n para la Doctrina de la Fe conden√≥ la obra del te√≥logo salvadore√Īo, de origen espa√Īol, Jon Sobrino, uno de los padres de la Teolog√≠a de la Liberaci√≥n, porque ¬ęsus proposiciones no est√°n en conformidad con la doctrina de la Iglesia¬Ľ, ¬ęLa medida no puede ser interpretada como una sanci√≥n o condena¬Ľ del te√≥logo, explic√≥ el portavoz del Vaticano, el sacerdote Federico Lombardi, jesuita como Sobrino.

En un contexto de cambios r√°pidos y profundos en la sociedad (y por tanto en la Iglesia), y transcurridos 12 a√Īos desde la CG 34 (1995), los jesuitas consideraron necesario reunir su m√°ximo cuerpo legislativo para responder con ¬ęfidelidad creativa¬Ľ a los nuevos retos. Despu√©s de casi 25 a√Īos en el gobierno, el P. Kolvenbach anunci√≥ en 2005 su deseo de dimitir. El P. General convoc√≥ la Congregaci√≥n General 35, que comenz√≥ el 7 de enero de 2008.

El P. Kolvenbach, despu√©s de obtener el consentimiento de (Benedicto XVI) y escuchar a sus consejeros, decidi√≥ presentar su renuncia, aduciendo avanzada edad (casi 80 a√Īos) y la larga duraci√≥n de su gobierno (casi 25 a√Īos).[4] En enero de 2008, durante la CG 35, fue elegido como sucesor de Kolvenbach el espa√Īol P. Adolfo Nicol√°s (71 a√Īos), en la segunda votaci√≥n.

Algunas personas consideran que los precedentes de la actual situaci√≥n de la Compa√Ī√≠a datan desde mediados de los a√Īos 1950 cuando comenzaron a disminuir las vocaciones en Europa. La edad promedio de los jesuitas es 57 a√Īos. En el √ļltimo cuarto de siglo la disminuci√≥n del n√ļmero de miembros ha motivado la unificaci√≥n de algunas Provincias y el cierre de obras o el traspaso de la direcci√≥n de algunas a seglares. En 2009 entraron en la Orden 453 novicios (el 40% de ellos en Asia). El 1 de enero de 2009 los jesuitas eran 18.516. De ellos, los sacerdotes son 13.112, los escolares (jesuitas prepar√°ndose para el sacerdocio), 3.705 y los hermanos (jesuitas no sacerdotes), 1.699.

Obras encomendadas en la actualidad

Obras de la SJ o encomendadas a ella son: Radio Vaticana, Observatorio Astron√≥mico Vaticano, el Movimiento de Educaci√≥n Popular ¬ęFe y Alegr√≠a¬Ľ (obra intercongregacional fundado en Venezuela, que dirige la SJ y cuenta 2600 centros en Hispanoam√©rica), Hogar de Cristo (obra social presente en Chile, Per√ļ y Ecuador), Servicio Jesuita a Refugiados, fundado por su General hasta 1983, P. Arrupe, centenares de misiones, parroquias y centros sociales. Otro frente del trabajo ignaciano son los centros de espiritualidad y casas de Ejercicios Espirituales. Del apostolado educativo de la Orden, prioritaria ya desde el gobierno de San Ignacio, se habla m√°s abajo.

Adem√°s son asesores de una instituci√≥n laica de derecho pontificio: las Comunidades de Vida Cristiana ‚ÄĒ CVX, con los que comparten la misma espiritualidad.

Denominación y símbolos

El nombre de ¬ęjesuitas¬Ľ se empez√≥ a utilizar en Alemania, como le hizo notar S. Pedro Canisio a Pedro Fabro en una carta de 1545: "seguimos llevando adelante las obras de nuestro instituto, no obstante la envidia y las injurias de algunos que incluso nos llaman "jesuitas". La denominaci√≥n se extendi√≥ al resto de Europa. Ignacio de Loyola hab√≠a le√≠do durante su convalecencia en 1521 libros piadosos, entre ellos la Vida de Cristo del cartujo Ludolfo de Sajonia (fallecido en 1378), que hab√≠a sido traducido del lat√≠n al castellano por Fray Ambrosio Montesino (Alcal√°, 1502). Un cap√≠tulo de dicha obra dice:

¬°Jes√ļs, Jes√ļs, cu√°nto dice un nombre! Este nombre de Cristo es nombre de gracia; mas este nombre de Jes√ļs es nombre de gloria. Por la gracia del bautismo se toma el nombre de cristiano y de la misma manera en la gloria celestial ser√°n llamados los santos, jesuitas, que quiere decir salvados por la virtud del Salvador.

Sin embargo, el t√©rmino ¬ęjesuita¬Ľ, que en su variante peyorativa data de 1544-1552 nunca fue usado por Loyola. Las Constituciones SJ (1554) hablan de ¬ęlos de la Compa√Ī√≠a¬Ľ, y la Santa Sede, hasta los a√Īos 70, siempre habl√≥ de ¬ęlos religiosos de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs¬Ľ. En s√≠ntesis, el apelativo ¬ęjesuita¬Ľ les fue aplicado inicialmente a los miembros de la Compa√Ī√≠a de modo despectivo, pero con el paso del tiempo adquiri√≥ un tono neutral o positivo.

Seg√ļn un art√≠culo publicado por el diario espa√Īol "ABC":[5]

"La palabra "jesuita" no fue inventada, ni mucho menos utilizada, por San Ignacio de Loyola. Tampoco por la Compa√Ī√≠a, que no utiliz√≥ dicho t√©rmino en ninguna de sus Constituciones o documentos oficiales desde la aprobaci√≥n de la orden en 1540 hasta 1975. Seg√ļn indica el padre Araoz, durante los primeros a√Īos de la Compa√Ī√≠a a los "seguidores de San Ignacio" se les denominaba de muy distintos modos: "i√Īiguistas", "papistas", "sacerdotes reformados", "teatinos" o "ap√≥stoles". De hecho, el t√©rmino "jesuitas" surgi√≥ como un modo despectivo de nombrar a los miembros de la congregaci√≥n reci√©n aprobada por Paulo III, sobre todo en Austria y Alemania, pa√≠ses donde hab√≠a triunfado la Reforma (...). La evoluci√≥n sem√°ntica de este t√©rmino fue derivando hacia tres posibles significados: la atribuci√≥n a los religiosos de esta orden de fechor√≠as de todo g√©nero; como sin√≥nimo de "astuto" e "hip√≥crita"; o simplemente como un modo coloquial de designarles." (Diario "ABC", de 5 de Enero de 2008)

Este √ļltimo sentido acab√≥ por imponerse en el mundo cat√≥lico. En la Congregaci√≥n General 32 (1975) se utiliz√≥ por primera vez el t√©rmino "jesuita" en un documento oficial.

El lema de los jesuitas es ¬ęAd maiorem Dei gloriam¬Ľ, tambi√©n conocido por su abreviatura AMDG. En lat√≠n significa ¬ęA la mayor gloria de Dios¬Ľ.

Las siglas IHS, tradicional monograma de la palabra Jes√ļs fue adoptado en su sello por San Ignacio, con lo que devino en s√≠mbolo de la Compa√Ī√≠a.[6]

Carisma

Una de las ideas claves para explicar el ideario ignaciano es su espiritualidad, entendida como una forma concreta de plasmar su seguimiento de Cristo y que fue desarrollada por San Ignacio en el libro de los Ejercicios espirituales y se plasma tambi√©n a lo largo de las Constituciones de la Compa√Ī√≠a, de las cartas del Fundador y otros documentos de los primeros jesuitas (Jer√≥nimo Nadal, Luis Gonz√°lez de C√°mara, Pedro Fabro, Francisco Xavier...). Se caracteriza, por el deseo expresado por San Ignacio de ¬ębuscar y encontrar a Dios en todas las cosas¬Ľ. Esto significa que es una espiritualidad vinculada a la vida, que invita a los que la siguen a levantar la mirada hacia la globalidad, pero aterrizando en lo concreto y lo cercano.

Implica un gran dinamismo, ya que obliga a estar siempre atentos a los nuevos retos y tratar de responder a ellos. Esto ha conducido a los jesuitas a realizar su trabajo, en muchas ocasiones, en las llamadas ¬ęfronteras¬Ľ, sean geogr√°ficas o culturales. Esta espiritualidad ha impregnado no s√≥lo el estilo de los jesuitas, si no tambi√©n de otras Congregaciones Religiosas y numerosos grupos de laicos.

El fomento y difusión de esta espiritualidad tiene su eje central en lo que llamamos los Ejercicios espirituales, que son un proceso de experiencia de Dios para buscar, descubrir y seguir su voluntad.

Algunos conceptos centrales de su espiritualidad son:

  • La Encarnaci√≥n: Dios no es un ser lejano o pasivo, sino que est√° actuando en el coraz√≥n de la realidad, en el mundo, aqu√≠ y ahora; eso es lo que representa la Encarnaci√≥n de Dios en un ser humano, Jes√ļs de Nazaret. La espiritualidad de Ignacio es activa; es un discernimiento continuo, un conocimiento del Esp√≠ritu de Dios actuando en el mundo, en forma de amor y de servicio.
  • El ¬ętanto cuanto¬Ľ: El hombre puede utilizar todas las cosas que hay en el mundo tanto cuanto le ayuden para su fin, y de la misma manera apartarse de ellas en cuanto se lo impidan.
  • La ¬ęindiferencia¬Ľ: La necesidad de ser indiferentes a las cosas del mundo, en el sentido de no condicionar a circunstancias materiales la misi√≥n que el hombre tiene en su vida. Es una manera de enfocar los esfuerzos en aquello que es considerado importante y trascendental, distingui√©ndolo de aquello que no lo es.
  • El ¬ęmagis¬Ľ: Solamente desear y elegir lo que m√°s nos conduce al fin para el que hemos sido creados. Este 'm√°s' (magis en lat√≠n) se trata de realizar la misi√≥n de la mejor manera posible, exigiendo siempre m√°s, de manera apasionada.

La labor educativa

Véase también: Categoría:Universidades jesuitas
Véase también: Categoría:Colegios Jesuitas

La Educaci√≥n la asume la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs como una participaci√≥n en la misi√≥n evangelizadora de la Iglesia. Por eso sus Centros ofrecen a la sociedad, seg√ļn su propio criterio, una clara inspiraci√≥n cristiana y un modelo de educaci√≥n liberadora y humana. Los jesuitas tienen instituciones en todos los niveles educativos: universidades, colegios, centros de formaci√≥n profesional o redes educativas.

  • En 69 pa√≠ses la Compa√Ī√≠a tiene 231 instituciones de Educaci√≥n Superior (universidades), 462 de Secundaria, 187 de Primaria y 70 de Profesional o T√©cnica.
  • En ellas trabajan 130.571 seglares y 3.732 jesuitas como educadores o administradores.
  • Adem√°s, existen las Redes Educativas (principalmente de Fe y Alegr√≠a en Latinoam√©rica) con 2.947 centros.
  • El n√ļmero total de alumnos se calcula en unos 2.928.806.[7]

Los jesuitas han fundado centros educativos en todos los continentes; en el a√Īo 1640 contaban ya con 500 centros de estudios superiores repartidos por Europa y Am√©rica. La cifra fue aumentando a lo largo del siglo siguiente, hasta alcanzar la m√°s importante red educativa de la √©poca: m√°s de 800 colegios y universidades al momento de su supresi√≥n.

Son muy reconocidos a√ļn [cita requerida]los m√©todos que emplean los jesuitas en materia de educaci√≥n, que b√°sicamente se fundamentan desde 1599 en la Ratio Studiorum y en la IV Parte de las Constituciones de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs. Desde 1986 han actualizado sus m√©todos y paradigmas educativos por medio del documento "Caracter√≠sticas de la Educaci√≥n SJ", al que sigui√≥ en 1993 "Pedagog√≠a Ignacia: un planteamiento pr√°ctico".

Algunos antiguos alumnos de centros jesuitas que se pueden destacar son: Descartes, Voltaire, Cervantes, Quevedo, San Francisco de Sales, Jos√© Ortega y Gasset, Antoine de Saint-Exup√©ry, Charles de Gaulle, Vicente Huidobro, Alfred Hitchcock, Fidel Castro, el Subcomandante Marcos, James Joyce, Pablo Longueira y Sergio Livingstone, el "Sapito". Sin lugar a dudas se trata de una lista muy heterog√©nea... De entre los literatos espa√Īoles a√Īadir, adem√°s de los mencionados, entre otros a Calder√≥n de la Barca, Gabriel Mir√≥ y Miguel Hern√°ndez.

Estructura interna

La Compa√Ī√≠a de Jes√ļs est√° regida por el Padre General, que goza de grandes atribuciones de acuerdo a su Instituto (√©l nombra a los Provinciales y a los Superiores de algunas casas y obras muy importantes); su cargo es vitalicio. Sin embargo, puede renunciar a su cargo, si una causa grave lo inhabilita definitivamente para sus tareas de gobierno. En otros casos, como enfermedad o edad avanzada, el General puede nombrar un Vicario Coadjutor. Pero, por encima de √©l, la Congregaci√≥n General, es el √≥rgano supremo de gobierno de la Compa√Ī√≠a. Los jesuitas fueron llegando al atravesar la cordillera, instal√°ndose primero en Salta y luego en el R√≠o de la Plata, pero sobretodo en el Paraguay, donde se hallaba reunida la mayor concentraci√≥n de guaran√≠es y con quienes mantuvieron una larga y muy bella amistad, quiz√°s por alguna afinidad com√ļn. Establecieron misiones, construyeron escuelas e iglesias, primero para los hijos de los colonos y luego para los ind√≠genas, que asist√≠an con inusitado entusiasmo. Con el pasar de los a√Īos los jesuitas se convirtieron en sus defensores, reclamando p√ļblicamente el t√©rmino de la esclavitud sobre los indios y su libertad. Los jesuitas fueron entonces poco a poco rechazados por la sociedad hispana pero lograron tener la venia del rey Felipe III, quien acord√≥ la libertad de los indios pero bajo el sometimiento a la confederaci√≥n jesuita; es decir, seg√ļn el autor, por primera vez en la historia se contrat√≥ a una instituci√≥n privada (la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs) para que gobernara a un sector de la poblaci√≥n... pero confinada a vivir alejada de los centros urbanos.

Al Prep√≥sito General lo ayudan directamente en su tarea, cuatro asistentes Generales (Asistentes ad Providentiam, elegidos por la CG), que tienen por objetivo: atender a la salud y gobierno del General y vigilar su capacidad de gobierno. Adem√°s, en la estructura de gobierno de la Compa√Ī√≠a, existen los Asistentes regionales, los Provinciales, los Superiores de Regiones y los Superiores locales. Existen √≥rganos de gobierno que se re√ļnen peri√≥dicamente, como las Congregaciones Provinciales y la Congregaci√≥n de Procuradores.

El conjunto de las normas y principios que gu√≠an la vida de los jesuitas est√° recogido en las Constituciones, redactadas por Ignacio de Loyola. Para facilitar el gobierno, la Orden est√° dividida en sectores geogr√°ficos o ling√ľ√≠sticos llamados asistencias (actualmente son nueve) y, dentro de cada una de ellas, en Provincias que suman un total de 64.

Relación de Superiores Generales

Ver General de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs

Santos jesuitas

Ver Santos de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs

Véase también: Categoría:Beatos jesuitas

En el cine y la literatura

  • La misi√≥n. Direcci√≥n Roland Joff√©. Pa√≠s: Reino Unido. A√Īo 1986. Pel√≠cula ganadora del Festival de Cannes ambientada en el siglo XVIII en las reducciones del Paraguay. Recrea los eventos que condujeron a la destrucci√≥n de las reducciones jesu√≠ticas y a la supresi√≥n de la SJ. La famosa banda sonora del filme fue compuesta por Ennio Morricone.
  • Sotana negra (Black Robe). Pa√≠s: Canad√°. A√Īo 1991. Filme acerca de un jesuita franc√©s del siglo XVII que misiona entre los algonquinos del Canad√°.
  • El vizconde de Bragelonne. Novela de Alejandro Dumas, en la que Aramis, uno de los tres mosqueteros, se ha convertido en jesuita y juega un rol importante en la trama.
  • Retrato del artista adolescente. Novela de James Joyce (exalumno de la Compa√Ī√≠a) en la que el protagonista, Stephen Dedalus, es estudiante de dos centros jesuitas irlandeses: Clongowes Wood College y Belvedere College.
  • Un caso de conciencia. Novela de ciencia ficci√≥n escrita en 1958 que tiene a un jesuita como protagonista.
  • El gorri√≥n (The Sparrow). Novela de Mary Doria Russell. Publicada en espa√Īol como "Rakhat: la √ļltima misi√≥n de la Compa√Ī√≠a", es una novela de ciencia ficci√≥n de 1996 acerca de una misi√≥n jesuita enviada a una civilizaci√≥n extraterrestre. Su secuela, escrita dos a√Īos m√°s tarde se llama Los ni√Īos de Dios. La novela ha ganado varios premios literarios.
  • El exorcista. Novela y filme rodado en Georgetown University y Fordham University, dos universidades de la SJ en EE.UU. Dos sacerdotes jesuitas intervienen en un caso de posesi√≥n diab√≥lica en Washington. La novela y el guion fueron escritos por William Peter Blatty, graduado de Georgetown. Dirigida por W. Friedkin y protagonizada por Max von Sydow.
  • El hombre de la m√°scara de hierro. Pel√≠cula de 1998 en la que Jeremy Irons interpreta a Aramis, "General oculto" de los Jesuitas, seg√ļn la trama.
  • Padre Pro. Direcci√≥n Miguel Rico -Pa√≠s: M√©xico- A√Īo: 2007. Pel√≠cula sobre la vida de Miguel Agust√≠n Pro, m√°rtir jesuita mexicano (beatificado por Juan Pablo II), ejecutado durante los conflictos anticlericales de los a√Īos 20 (Guerra de los Cristeros).
  • El √ļltimo jesuita. Novela del escritor y jesuita Pedro Miguel Lamet. Novela hist√≥rica en torno a la supresi√≥n de la orden en el siglo XVIII, por el papa Clemente XIV tras las presiones y conjuras pol√≠ticas del rey Carlos III.

Véase también

Referencias

  1. ‚ÜĎ La √ļltima petici√≥n expl√≠cita de un Pont√≠fice a la Compa√Ī√≠a ha sido la de enfrentarse al ate√≠smo, encomendada por Pablo VI en 1965.
  2. ‚ÜĎ Fueron expulsados los miembros de la SJ de todos los dominios hisp√°nicos: contabilizando los de Ultramar eran cerca de 6.000.
  3. ‚ÜĎ La Santa Sede - Archivo - Documentos del Concilio Vaticano II
  4. ‚ÜĎ El primer General Jesuita en dimitir seg√ļn esta legislaci√≥n fue Pedro Arrupe.
  5. ‚ÜĎ Diario "ABC", de 5 de enero de 2008, p√°g. 28
  6. ‚ÜĎ El monograma IHS.
  7. ‚ÜĎ Datos estad√≠sticos

Bibliografía y fuentes

  • Varios Autores, Diccionario Hist√≥rico de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs(4 Tomos), Universidad Pontificia Comillas - Institutum Historicum SJ, 2001, ISBN 84-8468-036-3.
  • Joaqu√≠n Sangr√°n Medina SJ, La Compa√Ī√≠a de Jes√ļs desde dentro, Mensajero, 1977, ISBN 84-271-1102-9
  • John O'Malley SJ, Los primeros jesuitas, Mensajero - Sal Terrae, 1993, ISBN 84-271-1968-2.
  • Ricardo de la Cierva, Jesuitas, Iglesia y marxismo, 1965-1985: la teolog√≠a de la liberaci√≥n desenmascarada, Plaza & Jan√©s, 1986, ISBN 84-013-3311-1.
  • William Bangert SJ, Historia de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs, Sal Terrae, 1981.
  • Jean Lacouture, Jesuitas. Vol. I. Los Conquistadores. Vol. II. Los Continuadores, Paidos, 1993.

Chris Lowney, Heroic Leadership, Norma, 2004, ISBN 958-04-8364-7.

  • Seis n√ļmeros sobre la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs de la revista Artes de M√©xico: Colegios, Misiones, Espiritualidad I y II, Ciencia y Los jesuitas ante el despotismo ilustrado. M√©xico.

Enlaces externos


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