Conquista de México

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Conquista de México
Tenochtitlan, mural de Diego Rivera.

La Conquista de M√©xico se refiere principalmente al sometimiento del estado mexica o azteca, logrado por Hern√°n Cort√©s en el nombre del rey Carlos I de Espa√Īa y a favor del Imperio espa√Īol entre 1519 y 1521. El 13 de agosto de este √ļltimo a√Īo, la ciudad de M√©xico-Tenochtitlan cay√≥ en poder de los conquistadores espa√Īoles, despu√©s de dos a√Īos de enconados intentos b√©licos, pol√≠ticos y conspirativos, en los que participaron junto con los espa√Īoles invasores, los pueblos previamente avasallados por los mexicas, en un af√°n por rebelarse ‚ÄĒaprovechando la alianza circunstancial de los reci√©n llegados‚ÄĒ de las condiciones de sojuzgamiento en que viv√≠an.

Hubo otras expediciones y campa√Īas militares, tanto de Hern√°n Cort√©s como de sus capitanes, entre 1521 y 1525, en la zona central, norte y sur del territorio de la actual naci√≥n mexicana, las cuales fueron estableciendo paulatinamente los l√≠mites de la Nueva Espa√Īa. A partir de estos acontecimientos que modificaron dr√°sticamente la geopol√≠tica mundial en los albores del siglo XVI, habr√≠an de transcurrir aproximadamente tres siglos de dominaci√≥n y colonialismo para que gran parte de los territorios se transformaran por medio de una guerra de independencia, en lo que es hoy finalmente la Rep√ļblica mexicana.

Las conquistas y colonizaciones de la pen√≠nsula de Baja California, de la pen√≠nsula de Yucat√°n, de la zona occidental de lo que hoy es M√©xico ‚ÄĒconocida como Nueva Galicia‚ÄĒ, de la zona noreste conocida como Nuevo Reino de Le√≥n, y de la zona norte en donde se encontraba la Nueva Vizcaya fueron realizadas posteriormente por diversos conquistadores y Adelantados.

Las fuentes principales de informaci√≥n de las campa√Īas de Cort√©s y sus capitanes son las cr√≥nicas de Indias redactadas en el siglo XVI, de las que destacan la Historia verdadera de la conquista de la Nueva Espa√Īa de Bernal D√≠az del Castillo, quien particip√≥ en las campa√Īas b√©licas, las cartas de relaci√≥n de Hern√°n Cort√©s al rey Carlos I de Espa√Īa, y la obra de Francisco L√≥pez de G√≥mara, conocida como Historia general de las Indias, quien nunca pis√≥ el continente americano pero conoci√≥ a Cort√©s y se document√≥ con los relatos de los soldados que participaron en la conquista.

Contenido

Historia

Antecedentes de la conquista

Las expediciones que antecedieron a la conquista

En enero de 1516 muri√≥ Fernando el Cat√≥lico y para entonces hab√≠a transcurrido casi un cuarto de siglo desde los descubrimientos colombinos. Debido a la imposibilidad para gobernar de su hija Juana I, hab√≠a nombrado en su testamento a su nieto Carlos I como su sucesor,[1] pero antes de que √©ste asumiera el mando, el cardenal primado Francisco Jim√©nez de Cisneros ejerci√≥ brevemente el poder en Castilla.[2] En Espa√Īa ya se ten√≠an noticias de que en el territorio ignoto hab√≠a pueblos "muy ricos en oro y otros metales preciosos".[3] Como medio para hacerse de esas riquezas, se proclam√≥ una ley que autorizaba el rescate de oro[4] con la cual se promov√≠a que los espa√Īoles viajaran a Am√©rica para comerciar con los nativos, dando de sus ganancias el 20% o ¬ęquinto del rey¬Ľ[5] y a fin de lograr ese prop√≥sito y regular el comercio de las Indias Occidentales, se cre√≥ la Casa de Contrataci√≥n en 1503. √Čsta fue controlada por el obispo de Burgos, Juan Rodr√≠guez de Fonseca, quien a su vez design√≥ como tesorero a Sancho de Matienzo y como contador a Juan L√≥pez de Recalde. A la muerte del cardenal Jim√©nez en octubre de 1517, recayeron los asuntos transoce√°nicos del rampante Imperio espa√Īol en el obispo de Burgos.[1]

A√Īos antes, en 1514, el almirante y gobernador de las islas del mar Caribe Diego Col√≥n y Moniz Perestrello hab√≠a sido llamado a comparecer ante el rey Fernando el Cat√≥lico por su mala administraci√≥n. Por ello el cardenal Cisneros envi√≥ como sustitutos a los frailes jer√≥nimos Luis de Figueroa, Bernardino de Manzanedo, Alonso de Santo Domingo, y Juan de Salvatierra a la isla La Espa√Īola.[1] Diego Vel√°zquez de Cu√©llar era el teniente de gobernador de la isla Fernandina (Cuba), resid√≠a en Baracoa y estaba supeditado a las √≥rdenes, m√°s de nombre que en realidad, de Diego Col√≥n.[6]

Primera expedición

En Cuba, los espa√Īoles basaban su riqueza en las encomiendas y en la explotaci√≥n de los nativos a quienes les permit√≠a esclavizar, pero debido a que la poblaci√≥n nativa hab√≠a sido diezmada por las campa√Īas de conquista y las enfermedades, los colonos estaban ansiosos de conseguir nuevas oportunidades de medro. Fue as√≠ que tres amigos de Vel√°zquez: Francisco Hern√°ndez de C√≥rdoba, Lope Ochoa de Caicedo y Crist√≥bal de Morante se organizaron para comprar dos naos con la intenci√≥n de viajar hacia occidente.[7] El gobernador Vel√°zquez pag√≥ un bergant√≠n, consiguiendo tambi√©n los permisos necesarios ante los frailes jer√≥nimos para realizar la expedici√≥n, pues era requisito contar con su visto bueno.[7] El objetivo del viaje fue encontrar esclavos,[8] sobre todo en el caso del gobernador Vel√°zquez,[7] pero los que encabezaron las naves pretend√≠an descubrir nuevas tierras para poblar y gobernar.[9] Contrataron como piloto mayor a Ant√≥n de Alaminos, los pilotos auxiliares fueron Pedro Camacho de Triana y Juan √Ālvarez ¬ęel Manquillo¬Ľ de Huelva; como capell√°n viaj√≥ fray Alonso Gonz√°lez y como veedor Bernardo I√Ī√≠guez.[7]

El 8 de febrero de 1517 zarparon del puerto de Santiago tres embarcaciones con ciento diez hombres[10] y navegaron por la banda norte de la isla de Cuba realizando diversas escalas. Al llegar a la punta de San Ant√≥n pretendieron poner rumbo hacia las Islas de la Bah√≠a[7] pero fueron sorprendidos por una tormenta en el canal de Yucat√°n, habiendo llegado los primeros d√≠as de marzo a la deshabitada Isla Mujeres. En dicho lugar encontraron diversas figurillas de mujeres desnudas dedicadas a la diosa maya de la fertilidad Ixchel. Posteriormente cruzaron hacia la costa norte de la pen√≠nsula de Yucat√°n avistando Ekab, lugar que bautizaron como el ¬ęGran Cairo¬Ľ. Fondearon las naves y los pobladores del lugar, con cara alegre y muestras de paz, se acercaron en canoas invitando a los reci√©n llegados a tierra firme, diciendo ¬ęcones cotoch¬Ľ, ¬ęcones cotoch¬Ľ; que significa: ¬ęandad ac√° a mis casas¬Ľ, motivo por el cual lo llamaron punta Catoche.[11] Al d√≠a siguiente, 5 de marzo, los expedicionarios espa√Īoles aceptaron la invitaci√≥n y al desembarco el capit√°n Hern√°ndez de C√≥rdoba tom√≥ posesi√≥n formal en nombre del rey de lo que √©l cre√≠a una isla a la que bautiz√≥ con el ef√≠mero nombre de Santa Mar√≠a de los Remedios. Terminado el protocolo, los expedicionarios siguieron a los mayas tierra adentro donde fueron emboscados. En la escaramuza que sigui√≥, murieron dos espa√Īoles y quince nativos. Hern√°ndez dio la orden de regresar a las embarcaciones, no sin antes haber capturando a dos ind√≠genas, a quienes m√°s tarde apodaron Julianillo y Melchorejo. Estos nativos fueron a la postre los primeros traductores maya-espa√Īol.[7]

La expedici√≥n sigui√≥ navegando la costa norte de la pen√≠nsula. El 22 de marzo llegaron a Can Pech, bautizando el lugar como puerto de L√°zaro y desembarcaron para aprovisionarse de agua. Mientras se abastec√≠an, los expedicionarios fueron rodeados por un grupo de mayas quienes cuestionaron su presencia, asombr√°ndose cuando los nativos se√Īalaron al oriente diciendo: ¬ęcastil√°n¬Ľ, ¬ęcastil√°n¬Ľ. Los espa√Īoles fueron guiados a la poblaci√≥n cercana en donde fueron bien recibidos y ah√≠ pudieron constatar que en un templo se encontraban paredes manchadas de sangre de alg√ļn sacrificio recientemente efectuado.[12] Entonces el halach uinik advirti√≥ a los visitantes que deber√≠an marcharse o de lo contrario comenzar√≠an las hostilidades, ante lo cual Hern√°ndez de C√≥rdoba orden√≥ a sus hombres zarpar de inmediato.[12] En el mar fueron sorprendidos por un viento de norte que provoc√≥ el derrame del agua reci√©n abastecida, por lo que volvieron a desembarcar un poco m√°s al sur en Chak√°n Putum. En esta ocasi√≥n otro grupo de mayas, cuyo l√≠der era Moch Couoh, atac√≥ a los expedicionarios sin previo aviso provoc√°ndoles m√°s de veinte bajas e hiriendo al propio Hern√°ndez de C√≥rdoba. En ese punto hubieron de huir los expedicionarios, dejando atr√°s una de las embarcaciones pues ya no ten√≠an suficientes hombres para navegarla.[12] Los espa√Īoles sedientos se dirigieron a la Florida donde finalmente pudieron abastecerse de agua dulce, pero nuevamente fueron atacados por los nativos de esta regi√≥n.[7]

La accidentada expedici√≥n regres√≥ al puerto de Carenas en la isla de Cuba, donde se dio parte de lo acontecido a Diego Vel√°zquez. El gobernador dej√≥ en claro que enviar√≠a una nueva expedici√≥n pero bajo un nuevo mando. Al enterarse de esta decisi√≥n, Hern√°ndez de C√≥rdoba jur√≥ viajar a Espa√Īa para quejarse ante el rey[13] pero muri√≥ diez d√≠as m√°s tarde a consecuencia de las heridas recibidas en Chak√°n Putum.[7] A causa de los ind√≠genas que hab√≠an sido recogidos se crey√≥ que exist√≠a oro en la regi√≥n, se confirm√≥ la existencia de algunos supervivientes al naufragio ocurrido en 1511 en el Golfo del Dari√©n y por una mala interpretaci√≥n se pens√≥ que el lugar recientemente descubierto era llamado en idioma maya Yucat√°n, nombre con el que desde entonces, se llam√≥ al territorio. Viendo Vel√°zquez la importancia de estos hallazgos, solicit√≥ dos permisos para continuar las exploraciones: el primero fue dirigido a los frailes jer√≥nimos en Santo Domingo y el segundo directamente al rey Carlos I de Espa√Īa, solicitando el nombramiento de un adelantado.[14]

Segunda Expedicion

Al a√Īo siguiente el gobernador organiz√≥ una segunda expedici√≥n recuperando las naos del primer viaje, y a√Īadi√≥ una carabela y un bergant√≠n.[15] Nuevamente fueron como pilotos Alaminos, Camacho y √Ālvarez, a los que se sum√≥ Pedro Arn√©s de Sopuerta como cuarto navegante.[14] Vel√°zquez design√≥ a su sobrino Juan de Grijalva como capit√°n general y como capitanes de los otros nav√≠os a Francisco de Montejo, Pedro de Alvarado y Alonso de √Āvila, quienes se responsabilizaron de suministrar pertrechos y bastimentos a las embarcaciones.[16] En el viaje particip√≥ Juan D√≠az, quien adem√°s de desempe√Īarse como capell√°n, escribi√≥ el Itinerario de la armada. El veedor fue Pe√Īalosa y el alf√©rez general Bernardino V√°zquez de Tapia.[17] Hacia finales de enero de 1518 las embarcaciones zarparon de Santiago, navegaron por la banda norte haciendo escala en Matanzas, en donde completaron sus abastecimientos. El 8 de abril dejaron este puerto y llegaron a la isla de Cozumel el 3 de mayo. Por la fecha, Grijalva bautiz√≥ el lugar como Santa Cruz de la Puerta Latina.

Cuando desembarcaron en la isla los nativos huyeron al interior de la misma, solamente contactaron a dos ancianos y a una mujer que result√≥ ser jamaiquina. La mujer hab√≠a llegado dos a√Īos antes de forma accidental pues su canoa fue arrastrada por la corriente del canal de Yucat√°n y sus diez compa√Īeros hab√≠an sido sacrificados a los dioses mayas. Esta mujer actu√≥ como int√©rprete ya que algunos espa√Īoles conoc√≠an su idioma.[16] En un peque√Īo templo, V√°zquez de Tapia iz√≥ la bandera Tanto Monta y el notario Diego de Godoy de forma protocolaria ley√≥ el requerimiento.[14] Al poco rato se acercaron los mayas e ignorando inicialmente la presencia de los espa√Īoles, el halach uinik realiz√≥ una ceremonia a sus dioses quemando copal. Acto seguido, Grijalva orden√≥ a Juan D√≠az oficiar una misa. De esta forma se entabl√≥ una comunicaci√≥n amistosa por ambas partes. Los espa√Īoles no pudieron rescatar oro, pero recibieron pavos, miel y ma√≠z. Prolongaron su estancia en este lugar durante cuatro d√≠as.[14]

Despu√©s de abandonar Cozumel navegaron brevemente hacia el sur, exploraron Zam√° (Tul√ļm),[15] y la Bah√≠a de la Ascensi√≥n, la cual creyeron que era el l√≠mite de la ¬ęisla de Yucat√°n¬Ľ. Grijalva orden√≥ cambiar de rumbo hacia el norte para rodear la pen√≠nsula y dirigirse a las cercan√≠as de Chak√°n Putum. Tal como lo hiciera la primera expedici√≥n, se abastecieron de agua en el lugar. Aunque en esta ocasi√≥n pudieron obtener de los nativos un par de m√°scaras adornadas con oro, fueron nuevamente advertidos de abandonar el sitio.[17] Haciendo caso omiso, pasaron la noche escuchando los tambores de guerra[15] y al d√≠a siguiente se confront√≥ una fuerte batalla. Esta vez el resultado favoreci√≥ a los espa√Īoles, quienes infligieron severas bajas a los mayas que terminaron por retirarse. A pesar de que los expedicionarios tuvieron sesenta heridos ‚ÄĒentre ellos el capit√°n Grijalva que recibi√≥ tres flechazos y perdi√≥ dos dientes‚ÄĒ la acci√≥n fue considerada una victoria contundente. Durante la batalla s√≥lo murieron siete espa√Īoles, incluyendo a Juan de Guetaria. M√°s tarde la cifra aument√≥, pues durante el viaje murieron trece soldados a consecuencia de las heridas.[14]

Las embarcaciones se dirigieron hacia el oeste, llegaron a la Isla del Carmen en la Laguna de T√©rminos, punto al que bautizaron como Puerto Deseado.[15] El piloto Alaminos pens√≥ que ah√≠ era el otro l√≠mite de ¬ęla isla de Yucat√°n¬Ľ. Prosiguieron su viaje llegando a la regi√≥n de Tabasco, en donde habitaban los mayas chontales. Se apoderaron de cuatro nativos, a uno de ellos lo llamaron Francisco, quien les sirvi√≥ como int√©rprete del idioma chontal.[14] El 8 de junio descubrieron el afluente al que nombraron r√≠o Grijalva[18] y desembarcaron en Potonch√°n, donde Juan de Grijalva se entrevist√≥ con el cacique maya Tabscoob, quien le obsequia unas piezas de oro.[6] Animados por ello, pasaron el r√≠o Tonal√° y un poco m√°s al oeste Pedro de Alvarado tom√≥ la iniciativa de navegar el r√≠o Papaloapan.[19] Este incidente molest√≥ a Grijalva y a partir de entonces hubo un distanciamiento entre ellos.[14]

A lo largo de la costa fueron encontrando diversos asentamientos humanos. Llegaron a mediados de junio a una isla donde encontraron un templo y cuatro ind√≠genas muertos, los cuales aparentemente hab√≠an sido sacrificados al dios Tezcatlipoca, por lo que el lugar fue nombrado Isla de Sacrificios.[14] Desembarcaron en Chalchicueyecan. Ah√≠ Grijalva pregunt√≥ a por el motivo de aquellos sacrificios. El int√©rprete maya chontal Francisco respondi√≥ que hab√≠an sido ordenados por los colhuas, pero la respuesta fue malinterpretada y se crey√≥ que el lugar se llamaba Ul√ļa. Por la fecha que era 24 de junio, el lugar fue bautizado como San Juan de Ul√ļa. En el lugar rescataron oro con los totonacas. √Čste era uno de los pueblos sometidos por los mexicas.[20]

D√≠as m√°s tarde llegaron los calpixques P√≠notl, Yaotzin, y Teozinz√≥catl, quienes acompa√Īados de Cuitlap√≠toc y T√©ntlil, se presentaron como embajadores del huey tlatoani Moctezuma Xocoyotzin.[21] En forma pac√≠fica se realizaron intercambios de regalos. Grijalva pudo de esta forma percatarse que los aztecas ‚ÄĒo mexicas‚ÄĒ dominaban la regi√≥n y que eran temidos y odiados por los pueblos sometidos. Pedro de Alvarado fue enviado de regreso a la isla de Cuba para notificar y entregar los tesoros obtenidos a Diego Vel√°zquez.[14]

Las embarcaciones fueron atacadas por los nativos huastecos en el río Pánuco, grabado de Van Beecq.

Francisco de Montejo encabez√≥ un viaje de reconocimiento al norte. Descubri√≥ el r√≠o Cazones y el Nautla, lugar que fue bautizado con el nombre de Almer√≠a. M√°s adelante las embarcaciones navegaron el r√≠o P√°nuco pero en este lugar doce canoas con nativos huastecos atacaron la incursi√≥n espa√Īola,[15] por lo que los capitanes decidieron emprender el regreso.[22] Con una nave averiada el viaje fue lento, tomaron la decisi√≥n de no establecer ninguna guarnici√≥n.

Mientras tanto en Santiago, Diego Velázquez no tenía noticias de los expedicionarios y se encontraba preocupado por la tardanza. Por tal motivo, decidió enviar una carabela de rescate al mando de Cristóbal de Olid, quien logró llegar a Cozumel, pero al continuar su trayectoria, la nave se averió. Olid abortó la misión y regresó a Cuba.[23]

Cuando el gobernador recibi√≥ a Pedro de Alvarado en la isla, qued√≥ impresionado por el reporte del viaje. De inmediato mand√≥ a fray Benito Mart√≠n a Espa√Īa, para que √©ste notificara al obispo Juan Rodr√≠guez de Fonseca y al rey Carlos I las noticias de los territorios descubiertos. Como soporte fue enviado el Itinerario de la armada y algunos objetos de oro.[14] A pesar de los logros de la expedici√≥n,[24] Vel√°zquez estaba a disgusto con su sobrino ya que no hab√≠a desobedecido sus √≥rdenes.[14] De acuerdo a las √≥rdenes oficiales, Grijalva no deber√≠a haber establecido ninguna colonia durante el viaje, pero extraoficialmente el gobernador esperaba lo contrario.[25]

Tercera expedición
Salida del puerto de Santiago, grabado de Van Beecq.

Sin haber recibido respuesta del nombramiento de adelantado, Velázquez organizó una tercera expedición. El gobernador consideró que su sobrino había fracasado en su misión[26] y por tanto requería de un nuevo capitán. Después de ponderar sus opciones y a instancias de su secretario,[27] Andrés de Duero, y el contador Amador Lares, optó por Hernán Cortés,[28] quién entonces era alcalde de Santiago.[26]

Ambos firmaron unas capitulaciones e instrucciones el d√≠a 23 de octubre de 1519.[29] En los documentos que fueron redactados por Andr√©s de Duero, el pre√°mbulo se contrapone a las 24 instrucciones.[26] Tales contradicciones fueron, y han sido a trav√©s de los siglos, el motivo principal de la controversia que surgi√≥ como resultado de la insurrecci√≥n de Cort√©s. Vel√°zquez firm√≥ como adjunto del almirante y comandante en jefe Diego Col√≥n y Moniz Perestrello, pues todav√≠a no hab√≠a recibido nombramiento por parte del rey de Espa√Īa. El gobernador de Cuba tem√≠a que desde La Espa√Īola o Jamaica alguien m√°s se adelantara en una empresa similar.[26]

Se lograron reunir en total once embarcaciones. Tres aportadas por Vel√°zquez, tres por Cort√©s y el resto por los capitanes que participaron en la expedici√≥n. Pero a √ļltima hora el gobernador cambi√≥ de opini√≥n y decidi√≥ destituir a Cort√©s, enviando a Amador de Lares a la entrevista y por otra parte bloqueando el suministro de insumos. Cort√©s decidi√≥ marcharse de Santiago evadiendo las √≥rdenes y avisando al contador Lares, quien transmiti√≥ las noticias al gobernador Vel√°zquez. El d√≠a de los hechos √©ste se aperson√≥ en el muelle para inquirir sobre la situaci√≥n y Cort√©s, rodeado de sus hombres armados, lo interpel√≥ ¬ęPerdonadme, pero todas estas cosas se pensaron antes de ordenarlas. ¬ŅCu√°les son vuestras √≥rdenes ahora?¬Ľ.[30] Ante la evidente insubordinaci√≥n Vel√°zquez no respondi√≥ y los barcos zarparon de Santiago el 18 de noviembre de 1518 con direcci√≥n al occidente de la misma isla.[26] Pararon en la banda sur del puerto de la Trinidad, durante casi tres meses se reclutaron soldados,[31] asimismo se abastecieron de alimentos y de pertrechos.[32]

Los capitanes designados por Cort√©s fueron: Pedro de Alvarado, Alonso de √Āvila, Alonso Hern√°ndez Portocarrero, Diego de Ord√°s, Francisco de Montejo, Francisco de Morla, Francisco de Saucedo, Juan de Escalante, Juan Vel√°zquez de Le√≥n, Crist√≥bal de Olid y Gonzalo de Sandoval. Como piloto mayor nombr√≥ a Ant√≥n de Alaminos qui√©n conoc√≠a la zona por haber participado en las expediciones de Hern√°ndez de C√≥rdoba en 1517, de Juan de Grijalva en 1518 y de Juan Ponce de Le√≥n a la Florida en 1513.[33]

Cort√©s pudo reunir quinientos cincuenta espa√Īoles (de los cu√°les cincuenta eran marineros) y a diecis√©is caballos. Adem√°s, desobedeciendo las instrucciones de Vel√°zquez, llev√≥ doscientos auxiliares, algunos eran nativos de la isla y otros eran esclavos de raza negra. Mientras tanto en Espa√Īa, el rey Carlos I hab√≠a firmado el 13 de noviembre de 1518, el documento que autorizaba a Vel√°zquez a realizar la expedici√≥n.[34]

El gobernador de Cuba realiz√≥ un segundo intento por detenerlo. Hab√≠a enviado diversas cartas, una de ellas dirigida al propio Cort√©s, en la que se le ordenaba esperar.[30] Las otras estaban dirigidas a Juan Vel√°zquez de Le√≥n, Diego de Ord√°s, y al alcalde de la Trinidad Francisco Verdugo y en ellas ped√≠a entretener la salida de la expedici√≥n e incluso ordenaba la aprehensi√≥n del caudillo.[35] Como √ļltimo intento, el gobernador envi√≥ a Gaspar de Garnica para aprehender a Cort√©s en La Habana, no obstante lo cual los barcos de Cort√©s abandonaron las costas de Cuba el 18 de febrero de 1519.[36] Nueve barcos zarparon por la banda sur y dos barcos por la banda norte. La bandera de insignia era de fuegos blancos y azules con una cruz colorada en medio, y alrededor un letrero en lat√≠n que dec√≠a Amici sequamur crucem, & si nos habuerimus fidem in hoc signo vincemus, que significa: ¬ęHermanos y compa√Īeros: sigamos la se√Īal de la Santa Cruz con fe verdadera, que con ella venceremos¬Ľ.[37]

Antecedentes del Imperio mexica

Artículo principal: Imperio mexica
Dominio de los mexicas antes de la conquista.
Moctezuma Xocoyotzin viendo el cometa durante el d√≠a seg√ļn el C√≥dice Dur√°n.

Desde mediados del siglo XV el estado mexica se ven√≠a extendiendo por un gran territorio, sometiendo a diversos pueblos y volvi√©ndolos tributarios, de ah√≠ el calificativo de imperio. Hacia 1517 el huey tlatoani, o gobernante en turno, llamado Moctezuma Xocoyotzin continuaba las campa√Īas militares de expansi√≥n.[38] Los tlaxcaltecas, vecinos cercanos de los mexicas, eran una comunidad que hab√≠a resistido tenazmente al dominio y la expansi√≥n de estos, encontr√°ndose por ese entonces al l√≠mite de su resistencia, pues por todos los puntos cardinales a su alrededor las poblaciones que los rodeaban hab√≠an sido conquistadas, quedando ellos virtualmente sitiados.[39]

Por otro lado, tras la ca√≠da de Tula, corr√≠a la leyenda de que el dios Quetzalc√≥atl que hab√≠a partido del pante√≥n mexica y que volver√≠a alg√ļn d√≠a llegando por el mar del oriente, de donde nace el sol y en donde supuestamente viv√≠an los dioses. Esta leyenda de Quetzalc√≥atl era bien conocida por los mexicas.[21] Algunos profetas y fan√°ticos religiosos vaticinaban el retorno de Quetzalc√≥atl y lo planteaban como el fin del se√Īor√≠o vigente. El huey tlatoani Moctezuma Xocoyotzin cre√≠a firmemente en estas profec√≠as debido a ciertos presagios y acontecimientos,[40] como la aparici√≥n de un cometa, un ¬ęfuego espont√°neo¬Ľ en la casa del dios Huitzilopochtli,[41] un rayo en el templo de Xiuhtecuhtli y otros sucesos.[42]

Para los mexicas era el a√Īo 13-conejo,[43] cuando comenzaron a llegar noticias de las embarcaciones espa√Īolas que fueron descritas como ¬ęmonta√Īas que se mov√≠an sobre el agua y con hombres barbados de piel blanca sobre ellas¬Ľ, inmediatamente se relacion√≥ este hecho con el regreso del dios Quetzalc√≥atl.[43] Moctezuma orden√≥ al calpixque de Cuextlan, llamado P√≠notl, construir atalayas y montar guardias en la costa en los emplazamientos de Nautla, Toztlan y Mitlanquactla, para vigilar el posible regreso de las embarcaciones.[44]

Dado que los primeros encuentros con los espa√Īoles terminaban en intercambios comerciales por el ¬ęrescate de oro¬Ľ, en muchos pueblos corri√≥ la idea de que la manera de deshacerse de ellos, sin pelear, era sencillamente entregarles oro o mujeres y aceptar lo que trajeran para intercambiar.[45] De esta manera, los europeos retornar√≠an a sus naves y se marchar√≠an. Debido a esto, los intercambios se multiplicaron desde las primeras expediciones espa√Īolas pero el efecto fue el contrario al esperado por los abor√≠genes, pues se cre√≥ en los europeos la idea de que hab√≠a tesoros inagotables en la zona, despert√°ndose de esta manera su ambici√≥n.[46]

Ruta de Hernán Cortés en la conquista de México-Tenochtitlan.

Las primeras escalas de Cortés: de Cozumel a Centla

V√©anse tambi√©n: Batalla de Centla y Potonch√°n

Cortés se dirigió a la isla de Cozumel siguiendo el trayecto de sus antecesores. En el camino la embarcación capitaneada por Francisco de Morla sufrió una avería, lo cual retrasó a las demás naves que tuvieron que auxiliarla.[47] La embarcación de Pedro de Alvarado llegó a Cozumel dos días antes, lo cual molestó a Cortés quién mandó castigar al piloto.

De la expedición de Hernández de Córdoba llevaban al intérprete bautizado como Melchorejo y de la expedición de Grijalva a la esclava jamaiquina.[48] Cortés envió a estos intérpretes en busca de los jefes mayas de la isla, mandando decirles que la visita era pacífica. Al principio el jefe supremo o halach uinik y los jefes secundarios o batab de la isla se negaron a entrevistarse con los recién llegados.

Tres d√≠as despu√©s se present√≥ ante Cort√©s una persona que se dijo se√Īor de toda la isla. Tras una larga charla, Cort√©s le habl√≥ sobre el rey de Espa√Īa y la fe cat√≥lica, adem√°s de recalcar sus intenciones pac√≠ficas si toda la gente de la isla se subordinaba ante Espa√Īa. Aquel halach uinik acept√≥ las condiciones y mand√≥ llamar a otros batabob de la isla.[49] Unos d√≠as despu√©s todos los pueblos volv√≠an a su vida habitual, abandonando aparentemente el culto a sus dioses y adorando a la cruz cristiana y a una imagen de la Virgen que Cort√©s les instal√≥.[50]

En este lugar, Cort√©s confirm√≥ la presencia de otros dos espa√Īoles que hacia ocho a√Īos hab√≠an naufragado en el golfo de Dari√©n y tras sobrevivir en un bote hab√≠an sido arrastrados por la corriente hasta las costas de la pen√≠nsula donde fueron hechos prisioneros por los mayas. De estos n√°ufragos ya hab√≠a escuchado hablar Cort√©s en Cuba y quer√≠a contactarlos para rescatarlos. Por recomendaci√≥n del halach uinik, Cort√©s envi√≥ ¬ęcuentas verdes¬Ľ como pago de rescate a los captores y escribi√≥ una carta dirigida a los n√°ufragos, la cual confi√≥ a dos habitantes de la isla para que la entregaran en secreto y pagaran el rescate. Adem√°s mand√≥ dos barcos para que se acercaran lo m√°s posible a aquellas costas, y esperaran como apoyo, el escape de los n√°ufragos.[51]

Seis d√≠as les estuvieron esperando en esa costa sin tener noticia de los n√°ufragos ni de los mensajeros enviados. Al ver que esta situaci√≥n no cambiaba, ambas naves decidieron regresar a Cozumel a encontrarse con Cort√©s para notificarle la situaci√≥n. Dos d√≠as despu√©s Cort√©s decidi√≥ continuar su trayectoria hacia Veracruz, sin embargo, el mal tiempo les oblig√≥ a detenerse en la costa de la pen√≠nsula de Yucat√°n y regresar a la isla para reparar la embarcaci√≥n capitaneada por Juan de Escalante que se hab√≠a da√Īado. Al d√≠a siguiente, lleg√≥ a la isla una canoa con nativos y con el n√°ufrago Jer√≥nimo de Aguilar, a qui√©n por su aspecto confundieron con uno de los mayas. Tras entrevistarse con Andr√©s de Tapia fue llevado ante Cort√©s, se uni√≥ a la expedici√≥n y actu√≥ en adelante como int√©rprete maya-castellano.[52]

Aguilar declar√≥ haberse entrevistado con otro compa√Īero n√°ufrago sobreviviente llamado Gonzalo Guerrero, pero √©ste se hab√≠a adaptado a la vida de la cultura maya y prefiri√≥ quedarse en Yucat√°n, pues en la poblaci√≥n donde viv√≠a hab√≠a sido nombrado capit√°n de guerreros o nacom, era casado y ten√≠a tres hijos. Antes de partir y por consejo de Jer√≥nimo de Aguilar, el halach uinik de Cozumel pidi√≥ a Cort√©s una carta o salvoconducto que describiera que la poblaci√≥n no fuese agredida por futuras expediciones espa√Īolas a la isla, la cual fue otorgada.[53] El 4 de marzo de 1519 los conquistadores espa√Īoles zarparon de Cozumel despidi√©ndose amigablemente de los mayas de la isla.[54]

Do√Īa Marina o Malintzin, traduce para Hern√°n Cort√©s Lienzo de Tlaxcala.

La flota prosigui√≥ el viaje costeando hasta Tabasco. En Potonch√°n decidieron aprovisionarse de agua y comida. Los mayas chontales, habitantes del lugar, permitieron el aprovisionamiento y les pidieron irse, pues no ten√≠an suficiente comida para entregar a los expedicionarios. Cort√©s se neg√≥ y orden√≥ el desembarco.[55] Infructuosamente intent√≥ por medio de Melchorejo y de Jer√≥nimo de Aguilar m√°s suministros de comida y oro. El int√©rprete maya aprovech√≥ la oportunidad para escapar y aconsej√≥ a los mayas chontales realizar el ataque; ante la negativa y amenazas de los nativos que se preparaban para la guerra, Diego de Godoy ley√≥ el requerimiento siendo esta la primera actuaci√≥n notarial en M√©xico, posteriormente y ante la negativa de los nativos de someterse a los espa√Īoles, se inici√≥ la batalla de Centla el 14 de marzo de 1519.[56] que fue la primera gran batalla de los espa√Īoles en tierras de la Nueva Espa√Īa.

Fundación de Santa María de la Victoria

Artículo principal: Conquista de Tabasco
V√©anse tambi√©n: Santa Mar√≠a de la Victoria y Malintzin

Los espa√Īoles lograron la victoria gracias a la superioridad de armas y en especial al temor que los nativos ten√≠an a los caballos.[57] ya que era la primera ocasi√≥n que se usaba el caballo en una batalla en la Nueva Espa√Īa. En el lugar, el capell√°n Juan D√≠az ofici√≥ la que ser√≠a la primera misa cat√≥lica en tierra firme de la Nueva Espa√Īa y Hern√°n Cort√©s fund√≥ el 25 de marzo de 1519, el poblado al que bautizado con el nombre de Santa Mar√≠a de la Victoria.[56] que m√°s tarde ser√≠a la capital de la provincia de Tabasco

Entrada de Hernan Cortes a la ciudad de¨Potonchan o Tabasco y Batalla de Centla

Una vez vencidos, los mayas chontales entregaron como prenda de paz veinte mujeres, entre las que se encontraba una esclava de nombre Mallinalli Ten√©patl, llamada as√≠ ‚ÄĒTen√©patl‚ÄĒ por su facilidad de palabra,[58] la cual fue bautizada y conocida por los espa√Īoles como do√Īa Marina ‚ÄĒo Malintzin por los ind√≠genas‚ÄĒ, quien se convirti√≥ en int√©rprete a partir de entonces ya que conoc√≠a el idioma maya y el n√°huatl. De esta forma, Jer√≥nimo de Aguilar tradujo del espa√Īol al maya, y do√Īa Marina del maya al n√°huatl para comunicarse con los mexicas.[59]

Malintzin, quien m√°s tarde tuvo un hijo de Cort√©s que se llam√≥ Mart√≠n (apodado ¬ęel Mestizo¬Ľ) ‚ÄĒigual que Mart√≠n Cort√©s, el otro hijo que tuvo el propio Cort√©s con su esposa espa√Īola Juana de Z√ļ√Īiga‚ÄĒ, habr√≠a de convertirse en figura medular de la conquista, no s√≥lo por ser int√©rprete invaluable, sino porque con su presencia y actuaci√≥n fue personaje clave en el surgimiento de una nueva raza. De aqu√≠ que ella sea considerada como la madre y el s√≠mbolo del mestizaje que, casi medio milenio despu√©s, es representativo de la nacionalidad mexicana.[58]

Y con relaci√≥n a Cort√©s, sus propios colegas habr√≠an de referirse a √©l como Malintzine que significa amo de Malintzin.[60] As√≠ se expresa Bernal D√≠az del Castillo, refiri√©ndose a Cort√©s como Malinche. A√Īos m√°s tarde el apelativo fue confundido y usado para referir a do√Īa Marina, como <la Malinche>.[61]

Los espa√Īoles permanecieron en Santa Mar√≠a de la Victoria hasta el 12 de abril, fecha en que Cort√©s decidi√≥ continuar su camino hacia Ul√ļa dejando a un pu√Īado de espa√Īoles en la reci√©n fundada villa, para pacificar y poblar la regi√≥n.

Fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz

Los espa√Īoles continuaron hacia el norte y llegaron el 22 de abril de 1519 a Chalchicueyecan, lugar previamente bautizado por Grijalva como San Juan de Ul√ļa. Para los mexicas era el a√Īo 1-ca√Īa y el calpixque en turno del emplazamiento de Cuextlan era Teudile,[62] quien asistido por el sacerdote de Yohualichan, form√≥ una peque√Īa comitiva de bienvenida. Siguiendo las √≥rdenes previas de Moctezuma Xocoyotzin, se acercaron a los reci√©n llegados en una canoa para preguntar por el se√Īor al mando de las embarcaciones.[63] Moctezuma estaba convencido que se trataba de Quetzalc√≥atl, hab√≠a enviado previamente diversos regalos, objetos de oro y m√°scaras con turquesas. Cort√©s les entreg√≥ cuentas de vidrio verdes y amarillas, una silla y un casco, √©ste √ļltimo, a los ojos de los mexicas, evocaba al dios de la guerra Huitzilopochtli. Habiendo desembarcado, y con el objeto de hacer alarde de su poder√≠o militar e impresionar a los embajadores, Cort√©s organiz√≥ en la playa una carrera de caballos con disparos de artiller√≠a. Casi de inmediato salieron mensajeros hacia Tenochtitlan con los informes para el tlatoani.[64]

Tan pronto recibi√≥ las noticias de lo que suced√≠a en la costa, Moctezuma Xocoyotzin qued√≥ impresionado, ya no estaba convencido del regreso de Quetzalc√≥atl, pens√≥ que podr√≠a tratarse de Tezcatlipoca o incluso Huitzilopochtli.[64] Asustado, el huey tlatoani envi√≥ mensajes con evasivas, diciendo a los espa√Īoles que le resultar√≠a imposible recibirles en M√©xico-Tenochtitlan. Les sugiri√≥ marcharse lo antes posible y envi√≥ nuevamente ricos presentes. La respuesta del tlatoani s√≥lo excit√≥ la codicia de los soldados: Cort√©s y sus hombres se dieron cuenta que la riqueza del imperio era grande y que los pueblos sometidos resent√≠an la dominaci√≥n mexica, por lo que decidi√≥ avanzar hacia el interior.[65]

Conforme a la ley espa√Īola, si se fundaba una ciudad con cabildo, √©sta era aut√≥noma, as√≠ que entre el 5 y 10 de julio de 1519 se cre√≥ la Villa Rica de la Vera Cruz que eligi√≥ cabildo inmediatamente.[66] Era un plan elaborado meticulosamente por Cort√©s, quien hab√≠a analizado y comentado entre sus colegas la posibilidad de dar este paso mucho antes a la salida de Cuba; sab√≠a por supuesto, que los seguidores de Vel√°zquez se opondr√≠an, por tal motivo, envi√≥ a Francisco de Montejo y Juan Vel√°zquez de Le√≥n en una misi√≥n de reconocimiento que tuvo el objetivo oficial de buscar un mejor emplazamiento para el campamento.[67]

Durante la ausencia de dichos capitanes, Cort√©s fingi√≥ estar decidido a regresar a Cuba, pues de acuerdo a las instrucciones de Vel√°zquez, los objetivos ya se hab√≠an conseguido. Las ¬ęprotestas¬Ľ de sus amigos en favor de continuar la estancia en los territorios y poblar el lugar, cubrieron apariencias ante los ojos de los velazquistas. S√≥lo un enga√Īo para hacerles creer el fingimiento del caudillo.[68] Cort√©s convoc√≥ una asamblea, se hizo de rogar para dimitir al cargo de capit√°n general del gobernador de Cuba que le hab√≠a conferido Diego Vel√°zquez junto a sus instrucciones,[29] e hizo que las nuevas autoridades lo ¬ęeligieran¬Ľ capit√°n general de una nueva expedici√≥n que s√≥lo deber√≠a obediencia al rey de Espa√Īa y de esta manera se desvincul√≥ de la autoridad de las islas. Desde luego los regidores y funcionarios de la nueva villa fueron sus allegados.[69] Fueron nombrados alcaldes Alonso Hern√°ndez Portocarrero y Francisco de Montejo, quien m√°s tarde ser√≠a nombrado adelantado en la Conquista de Yucat√°n, para que de esta manera √©ste √ļltimo quedara implicado en la conspiraci√≥n. Como regidores fueron nombrados Alonso de √Āvila, Pedro de Alvarado, Alonso de Alvarado y Gonzalo de Sandoval, como alguacil mayor Juan de Escalante y como procurador general Francisco √Ālvarez Chico. Fue as√≠ como surgi√≥ el primer ayuntamiento en M√©xico.[68]

Se redact√≥ la Carta del Cabildo, fechada el 10 de julio, en la cual ¬ęel concejo¬Ľ comunic√≥ a Carlos I la fundaci√≥n de la villa, la designaci√≥n como capit√°n general y justicia mayor de Hern√°n Cort√©s y se suplic√≥ reiteradamente no otorgar el nombramiento de adelantado a Diego Vel√°zquez, pues se le acus√≥ de no haber administrado correctamente los asuntos de Cuba. Incluso se pidi√≥ un juicio de residencia para el gobernador; en el texto se describieron las tierras descubiertas y se anex√≥ el quinto del rey.[70] Para el env√≠o se design√≥ como procuradores y representantes ante el rey a los alcaldes Francisco de Montejo y Alonso Hern√°ndez Portocarrero, quienes deb√≠an viajar directamente a Espa√Īa con el piloto Ant√≥n de Alaminos, pero desobedecieron las √≥rdenes haciendo escala en Cuba, donde r√°pidamente las noticias y rumores llegaron hasta Santiago.[71] Vel√°zquez envi√≥ a Gonzalo de Guzm√°n y Manuel Rojas en persecuci√≥n de los emisarios de Cort√©s, junto con una carta dirigida al obispo Fonseca a quien solicitaba ayuda.[72]

El gobernador de Cuba denunci√≥ el acto de rebeld√≠a ante el licenciado Rodrigo de Figueroa, quien fung√≠a como el nuevo juez de residencia y alcalde mayor de la isla La Espa√Īola,[28] y comenz√≥ a organizar un ej√©rcito para capturar a Cort√©s. Por otra parte, en Espa√Īa, cuando el almirante Diego Col√≥n y Moniz Perestrello se enter√≥ de los acontecimientos, escribi√≥ una carta al rey solicitando que no fallase ni a favor de Vel√°zquez, ni a favor de Cort√©s, pues reclamaba para s√≠, los derechos de las capitulaciones de Santa Fe que inclu√≠an estos territorios.[73]

La conquista

Alianza con los totonacas e inicio de la guerra política

Cortés avanzando con ayuda de tamemes, Códice Azcatitlan.

Cort√©s se dirigi√≥ hacia Quiahuiztl√°n y Cempoala, pueblos totonacas que eran tributarios de los mexicas. Los gobernantes o teuctlis hab√≠an conocido a Juan de Grijalva, logrado una buena relaci√≥n con los espa√Īoles. El teuctli de Cempoala, Chicom√°catl,[74] fue descrito como un hombre gordo con poca movilidad para desplazarse pero que, al igual que el teuctli de Quiahuiztl√°n, recibi√≥ amistosamente al contingente espa√Īol. En la entrevista, Cort√©s prometi√≥ ayudar a liberarlos del tributo a los mexicas, a cambio de sellar una alianza militar de espa√Īoles y totonacas. Ah√≠ empez√≥ la insidia pol√≠tica genial de Cort√©s que habr√≠a de permitirle capitanear una rebeli√≥n de pueblos sometidos que ser√≠a determinante en la conquista de los territorios del Imperio mexica.[75]

Durante esos d√≠as llegaron, de forma regular, cinco recaudadores de Moctezuma para cobrar los tributos pero Cort√©s aconsej√≥ no pagarles y ponerles bajo arresto. Con temor, los totonacas siguieron el consejo. El caudillo espa√Īol jugaba un doble papel: se entrevist√≥ con los recaudadores y puso a dos de ellos en libertad fingiendo no conocer la actitud de los totonacas, adem√°s envi√≥ un falso mensaje de paz al tlatoani de Tenochtitlan, prometiendo ayudarlo para someter a los ¬ęalzados¬Ľ.[76] A la ma√Īana siguiente, Cort√©s reclam√≥ a los teuctlis totonacas el ¬ęescape¬Ľ de los dos recaudadores, y fingiendo enojo, hizo conducir a los tres restantes a las embarcaciones. La estratagema del caudillo era obtener el apoyo incondicional del pueblo totonaca y enga√Īar a Moctezuma.[77] D√≠as m√°s tarde, lleg√≥ una segunda embajada de Moctezuma, esta vez a cargo de Motelchiuh y dos sobrinos de Cacamatzin, que llegaron con regalos y agradeciendo el apoyo que ofrec√≠a Cort√©s para someter a los ¬ęalzados¬Ľ. √Čste habl√≥ de forma secreta con el teuctli de Quiahuiztl√°n, a quien dijo que ya pod√≠a considerarse libre de su yugo y le recomend√≥ ¬ęliberar¬Ľ a los otros tres recaudadores. Motelchiuh regres√≥ feliz a Tenochtitlan con los reci√©n liberados.[71]

En Tizapancingo un grupo de mexicas comenz√≥ a organizarse para someter a pueblos totonacas que dejaron de pagar tributo. Cort√©s asisti√≥ con la caballer√≠a y pudo vencerlos r√°pidamente, lo que convenci√≥ a los teuctlis de Quiahuiztl√°n y Cempoala de la efectividad de las fuerzas espa√Īolas y no dudaron en refrendar la alianza.[78] Treinta pueblos totonacas se reunieron en Cempoala para sellar la alianza y marchar juntos a la conquista de Tenochtitlan, ofreciendo un gran n√ļmero de tamemes para transportar la artiller√≠a de los europeos.

Los totonacas aportaron mil trescientos guerreros a la empresa de Cortés.[79] Sus comandantes principales fueron Mamexi, Teuch y Tamalli. El acuerdo se realizó sobre la base de que, una vez derrotados los mexicas, la nación totonaca sería libre.[80] Las ciudades de Cempoala y Quiahuiztlán fueron bautizadas respectivamente como Nueva Sevilla y Archidona, pero dichos nombres no subsistieron.[71]

Destrucción de naves y conato de deserción

Véase también: Juan de Escalante
Hern√°n Cort√©s mand√≥ hundir sus naves (¬ęCort√©s dio con los nav√≠os al trav√©s¬Ľ) grabado de Van Beecq.

Despu√©s de la partida de los emisarios, Alonso de Grado y Alonso de √Āvila fueron nombrados alcaldes sustitutos de la Villa Rica de la Vera Cruz. Poco despu√©s de dicho nombramiento, un grupo inconforme de amigos de Diego Vel√°zquez decidi√≥ regresar a Cuba, entre los que estaban fray Juan D√≠az, Juan Vel√°zquez de Le√≥n, Diego de Ord√°s, Alonso de Escobar, Juan Escudero, el piloto Diego Cerme√Īo, y los marineros Gonzalo de Umbr√≠a y Alfonso Pe√Īate.[81] Ante la situaci√≥n se celebr√≥ un consejo de guerra presidido por Cort√©s y organizado por el regimiento de la villa con el respaldo de los nuevos alcaldes. Como resultado Juan Escudero y Diego Cerme√Īo fueron sentenciados a morir en la horca, a Gonzalo de Umbr√≠a se le cort√≥ parte de un pie, y a los dem√°s se le puso bajo arresto. Cuando los amotinados fueron puestos en libertad, se convirtieron en incondicionales del caudillo.[71] Adicionalmente, como medida preventiva para futuras conspiraciones, Cort√©s mand√≥ barrenar y hundir la mayor parte de los barcos.[82] A manera de excusa se dijo que las embarcaciones eran ¬ęinnavegables¬Ľ y dicha declaraci√≥n fue respaldada por los seguidores de Cort√©s.[71] De acuerdo a la cr√≥nica de D√≠az del Castillo, quienes pretend√≠an desertar se vieron obligados a continuar en la empresa. Los que estaban a favor de la aventura, no necesitaban artificios para decidirse: Pues, ¬Ņde qu√© condici√≥n somos los espa√Īoles para no ir adelante, y estarnos en partes que no tengamos provecho de guerra?

El alguacil mayor de la Villa Rica, Juan de Escalante, qued√≥ al cuidado de la guarnici√≥n con un peque√Īo grupo de soldados, en su mayor√≠a viejos y heridos; las √≥rdenes de Escalante inclu√≠an brindar el apoyo necesario al pueblo totonaca, ante eventuales hostilidades que perpetrasen los mexicas y vigilar la costa.[83]

Mientras tanto, el gobernador de la isla de Jamaica, Francisco de Garay, envi√≥ una expedici√≥n de exploraci√≥n con tres nav√≠os y doscientos setenta hombres al mando de Alonso √Ālvarez de Pineda al Golfo de M√©xico. Despu√©s de haber navegado desde la Florida hasta el r√≠o P√°nuco fueron avistados por Escalante, quien de inmediato avis√≥ a su capit√°n. Cort√©s crey√≥ que eran embarcaciones enviadas por Vel√°zquez y decidi√≥ poner una trampa en la playa para capturar a los nuevos expedicionarios, pero la argucia s√≥lo funcion√≥ con siete hombres que desembarcaron en un bajel y el resto de la expedici√≥n pudo regresar a Jamaica.[84] El 16 de agosto de 1519 Cort√©s con el resto de los espa√Īoles y un gran contingente de aliados totonacas comenz√≥ la marcha hacia la ciudad de M√©xico-Tenochtitlan.[85]

Alianza con los tlaxcaltecas

Al inicio, la trayectoria de los conquistadores no fue f√°cil. Pasaron por Ixcalpan (Rinconada) y despu√©s Xalapa, donde fueron bien recibidos, as√≠ como Xicochimalco. Continuaron a Monte Grande, que tomo el nombre de Puerto de Dios, y siguieron a Teoizhuac√°n y Ayahualulco; cruzaron la Sierra de Puebla por el Cofre de Perote con abastecimiento muy limitado de agua; se dirigieron hacia el norte pasando por los poblados de Altotonga, Xalacingo y Teziutl√°n hasta llegar a Zautla, donde fueron recibidos por el gobernante local Olintetl. Cuando √©ste fue cuestionado para saber si era tributario de los mexicas, su respuesta fue: ¬ę¬ŅAcaso existe alguien que no sea vasallo de Moctezuma?¬Ľ.[86] Durante la entrevista Cort√©s intent√≥ convencerlo para dejar de tributar y aceptar la corona espa√Īola, pero Olintetl se rehus√≥ pues en el lugar se encontraba apostado un grupo de guerreros mexicas; no obstante, los espa√Īoles fueron bienvenidos y hospedados. El teuctli de Ixtacamaxtitl√°n, quien tambi√©n era vasallo de Moctezuma, envi√≥ una invitaci√≥n a los espa√Īoles y trat√≥ de convencerlos de seguir su ruta hacia Cholula para evitar el cruce por territorios tlaxcaltecas, pero Mamexi advirti√≥ a Cort√©s de una posible celada y le propuso enviar mensajeros de paz a los dirigentes tlaxcaltecas para conformar una alianza en contra de los mexicas. Cort√©s, convencido de la fidelidad de los totonacas, sigui√≥ el consejo y prosigui√≥ el itinerario preestablecido.[87]

Recorrido de la expedición de Hernán Cortés.

Tlaxcala era una confederaci√≥n de ciudades-estados unidas en una rep√ļblica gobernada por los integrantes de un senado.[88] Tenochtitlan, estaba organizada de forma similar a un imperio; desde 1455 el poder√≠o azteca estaba conformado sobre la base de una triple alianza cuyos integrantes eran los se√Īor√≠os de Texcoco, Tlacopan, y Tenochtitlan, sin embargo √©ste √ļltimo ejerc√≠a la hegemon√≠a del poder.[89] En esos a√Īos ambas confederaciones rivalizaron y comenzaron las guerras floridas en contra de Huejotzingo, Cholula y Tlaxcala. El objetivo principal del ejercicio b√©lico era la captura de prisioneros.

Bajo estas circunstancias de animadversi√≥n lleg√≥ Cort√©s al territorio de Tlaxcala al mando del ej√©rcito totonaca-espa√Īol, el cual era num√©ricamente muy inferior con respecto a la densa poblaci√≥n de Tlaxcala que se conformaba por los pinomes, los otom√≠es y los tlaxcaltecas, quienes viv√≠an asentados en cientos de peque√Īas localidades.[86] El senado de Tlaxcala ya estaba enterado de los espa√Īoles y cuando recibieron a los mensajeros se reunieron para deliberar la propuesta de Cort√©s. Los principales representantes eran Xicoht√©ncatl Huehue ¬ęel Viejo¬Ľ, Maxixcatzin, Citlalpopocatzin y Hueyolotzin.[87] Al igual que los mexicas, los tlaxcaltecas consideraban a los espa√Īoles como semidioses pues las noticias al respecto de sus caballos y sus armas los hab√≠an impresionado. Maxixcatzin se inclin√≥ por sellar la alianza y luchar contra sus ac√©rrimos rivales, pero Xicoht√©ncatl Axayacatzin argument√≥ la posibilidad de que los espa√Īoles no fueran semidioses, creyendo que la ambici√≥n que hab√≠an mostrado por el oro, los peque√Īos hurtos en los pueblos, la destrucci√≥n de templos y el desprecio de leyes ancestrales evidenciaba m√°s un comportamiento humano que divino. La resoluci√≥n fue atacar a los reci√©n llegados: de lograrse la victoria se dar√≠a cr√©dito a la naci√≥n tlaxcalteca, en caso de derrota se culpar√≠a a los otom√≠es de haber actuado en desobediencia a las √≥rdenes del senado y se firmar√≠a la alianza.[90]

Hernán Cortés y Xicohténcatl, Lienzo de Tlaxcala.

El 2 de septiembre de 1519 un grupo de quince ind√≠genas sirvi√≥ de anzuelo, se dej√≥ perseguir por los extranjeros hasta el desfiladero de Tec√≥ac, donde Xicoht√©ncatl Axayacatzin hab√≠a preparado una emboscada con un gran n√ļmero de guerreros otom√≠es. Ante la situaci√≥n el propio Cort√©s ley√≥ el requerimiento pero no fue atendido.[87] Al grito de ¬ę¬°Santiago y cierra Espa√Īa!¬Ľ se entabl√≥ la primera batalla,[91] cuyo resultado fue favorable para los espa√Īoles a pesar de encontrarse en desventaja num√©rica. Durante la noche que sigui√≥, Cort√©s y sus hombres consideraron por primera vez la posibilidad de que su reducido ej√©rcito fuese aniquilado, estableciendo su campamento en el cerro de Tzompachtepetl.[91]

Buscando siempre la alianza, Cort√©s envi√≥ mensajeros de paz recibiendo una respuesta de Xicoht√©ncatl ir√≥nica: ¬ę¬ŅPaces?, ciertamente, las celebraremos, venid a Tlaxcala en donde esta mi padre. All√≠ haremos los paces, hart√°ndonos de vuestras carnes y honrando a nuestros dioses con vuestros corazones¬Ľ.[87] A pesar del anuncio de exterminio los caballos, las armas y las t√°cticas militares espa√Īolas se impusieron a los tlaxcaltecas, quienes atacaban de forma inarticulada, sin cooperar entre s√≠, tratando siempre de capturar enemigos en lugar de liquidarlos.[87]

De cualquier forma, las subsecuentes batallas no fueron victorias f√°ciles para el ej√©rcito conformado por espa√Īoles y totonacas. Por su parte, Xicoht√©ncatl envi√≥ esp√≠as con comida y regalos a la guarnici√≥n espa√Īola, pero √©stos fueron descubiertos r√°pidamente. Cort√©s orden√≥ amputarles manos y pulgares a manera de escarmiento. El espionaje tlaxcalteca result√≥ un fracaso pues los esp√≠as delataron la posici√≥n y planes de su ej√©rcito.[91] Durante un nuevo enfrentamiento en los llanos, el cual volvi√≥ a ser desfavorable para Tlaxcala, Xicoht√©ncatl tach√≥ de incapaz a su lugarteniente Chichimecatecle dando como resultado la deserci√≥n de las tropas de Ocotelulco y Tepet√≠cpac.[87]

Tras evaluar la nueva situaci√≥n, y considerando las repetidas derrotas, el senado de Tlaxcala orden√≥ a Xicoht√©ncatl Axayacatzin detener la guerra para negociar un acuerdo de paz.[87] Xicoht√©ncatl Huehue, Maxixcatzin, Citlalpopocatzin, Hueyolotzin y algunos otros se√Īores importantes recibieron a los espa√Īoles el 18 de septiembre de 1519. En la reuni√≥n se estableci√≥ la crucial alianza para hacer frente a los mexicas. Como muestra de paz los tlaxcaltecas regalaron mujeres a los espa√Īoles, entre las que se encontraba una hija de Xicoht√©ncatl el viejo, qui√©n se cas√≥ con Pedro de Alvarado y fue bautizada como Mar√≠a Luisa Tecuelhuatzin. Los guerreros tlaxcaltecas que combatieron como aliados a partir de ese momento, fueron Piltecuhtli, Aexox√©catl, Tecpan√©catl Cahuecahua, Cocomitecuhtli, Quauhtotohua, Textl√≠pitl y Xicoht√©ncatl Axayacatzin. √Čste √ļltimo, sin embargo, nunca estuvo convencido de la alianza.[92]

Matanza de Cholula

Matanza de Cholula, Lienzo de Tlaxcala.
Artículo principal: Matanza de Cholula

Antes de dirigirse hacia Tenochtitlan, Cort√©s lleg√≥ a Cholula,[93] ciudad tributaria y aliada de los mexicas con una poblaci√≥n de treinta mil habitantes, que ten√≠a un arraigado culto a Quetzalc√≥atl.[94] Los tlaxcaltecas no eran amigos de los cholultecas y advirtieron a los espa√Īoles no confiar en ellos.[95] Una comitiva de cholultecas dirigida por los capitanes Tlaquiach y Ttalchiac, sali√≥ al encuentro del ej√©rcito de Cort√©s siendo recibidos y hospedados cuatrocientos espa√Īoles y cuatrocientos totonacas dentro de la ciudad, pero los dos mil tlaxcaltecas a quienes consideraban enemigos, debieron acampar en la periferia.[94] Durante dos d√≠as el trato para los reci√©n llegados fue hospitalario; poco despu√©s, las autoridades cholultecas comenzaron a evadir a Cort√©s y sus capitanes,[95] ya que hab√≠an recibido en forma secreta instrucciones de Moctezuma para realizar una emboscada y aniquilar a los espa√Īoles.[96] Una anciana que pretend√≠a convertirse en la suegra de Malintzin confi√≥ a √©sta lo que se tramaba y poco despu√©s la int√©rprete por su parte alert√≥ a Cort√©s.[94]

A la ma√Īana siguiente el conquistador, anticip√°ndose, captur√≥ a los l√≠deres cholultecas. Con una se√Īal prevista mand√≥ a su ej√©rcito a realizar un ataque preventivo,[97] provocando la llamada matanza de Cholula.[98] M√°s de cinco mil hombres murieron en menos de cinco horas bajo el acero de las espadas espa√Īolas y la furia incontrolable de sus aliados tlaxcaltecas y totonacas.[99] Tambi√©n se dio la orden de incendiar casas y templos.[97] A pesar de haber sido una acci√≥n preventiva, muchas de las v√≠ctimas fueron civiles cholultecas que se encontraban desarmados.[99] Pocos guerreros ofrecieron resistencia reaccionando hasta despu√©s de las dos primeras horas del sorpresivo ataque. Se sospechaba de veinte mil guerreros mexicas acampados en las inmediaciones de la ciudad para reforzar la emboscada; sin embargo, estos nunca aparecieron.[97] Tras la victoria, los espa√Īoles se apoderaron del oro y las joyas, mientras que los aliados ind√≠genas tomaron la sal y algod√≥n.[99] El contingente espa√Īol, tlaxcalteca y totonaca permaneci√≥ en Cholula durante catorce d√≠as.[97] Los cholultecas que hab√≠an sido tributarios de los mexicas, fueron sometidos y en la derrota, terminaron ali√°ndose a las fuerzas de Cort√©s.[99]

Los conquistadores continuaron su expedición hacia Huejotzingo; atravesaron entre los dos volcanes vigías del valle, el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl por un paraje boscoso que hoy lleva el nombre de Paso de Cortés. Del otro lado, avistaron por primera vez el lago de Texcoco y la isla de la ciudad de México-Tenochtitlan. Cruzaron por Amaquemecan y Chalco-Atenco, donde embajadores de Moctezuma intentaron convencerlos para detener su marcha. Tras una breve estancia en Ayotzingo continuaron la marcha hacia Mixquic, Cuitláhuac (Tláhuac), Culhuacán e Iztapalapa. Al llegar a la ciudad, la población veía con asombro a los europeos y sus caballos.[100]

Entrada y estancia en Tenochtitlan

Véase también: Cuauhpopoca
Vista de México-Tenochtitlan desde el mercado de Tlatelolco, mural de Diego Rivera.

Moctezuma realiz√≥ muchos intentos para disuadir a Cort√©s de avanzar hacia Tenochtitlan. El tlatoani envi√≥ regalos, embajadores e innumerables mensajes para convencer a los espa√Īoles de no visitar la ciudad pero todo fue in√ļtil.[101] Despu√©s de haber llegado al valle de M√©xico, el ej√©rcito compuesto por cuatrocientos espa√Īoles, cuatro mil tlaxcaltecas y diecis√©is caballos entr√≥ el 8 de noviembre de 1519 a la ciudad de M√©xico-Tenochtitlan, construida en una isla del lago de Texcoco y unida a tierra por tres calzadas principales.

Encuentro de Hernán Cortés y Moctezuma

Cort√©s y sus hombres fueron recibidos por el huey tlatoani Moctezuma Xocoyotzin y un amplio s√©quito, entre los cuales se encontraban el tlatoani de Tlacopan Totoquihuatzin, el tlatoani de Tetzcuco Cacamatzin, Cuitl√°huac, Tetlepanquetzaltzin, Itzcuauhtzin, Topantemoctzin, y algunos otros servidores.[102] Tras una breve presentaci√≥n, hubo un intercambio de regalos. Cort√©s entreg√≥ a Moctezuma un collar de cuentas de vidrio que se llamaban margaritas y el gobernante entreg√≥ al caudillo un collar con ocho camarones de oro. Posteriormente los espa√Īoles fueron alojados en el palacio de Axay√°catl, cercano al recinto sagrado de la ciudad. Moctezuma era un guerrero experimentado, pero como hombre supersticioso, continuaba con la idea de que posiblemente los extra√Īos visitantes eran semidioses.[102] Se entrevist√≥ de forma privada con Cort√©s y dio a entender, de acuerdo a diversas cr√≥nicas, la sumisi√≥n como vasallo del rey Carlos I de Espa√Īa.[103]

Mientras tanto en la costa, siguiendo los consejos de los conquistadores espa√Īoles, los totonacas dejaron de pagar el acostumbrado tributo a los mexicas. El calpixque Cuauhpopoca dirigi√≥ a los guerreros mexicas y comenz√≥ el ataque contra los totonacas, pero estos fueron defendidos por la guarnici√≥n espa√Īola de la Villa Rica de la Vera Cruz. Como resultado de la contienda, los espa√Īoles sufrieron siete bajas, entre ellas, Juan de Escalante quien logr√≥ incendiar la poblaci√≥n de Nautla antes de la retirada de sus hombres pero muri√≥ m√°s tarde a consecuencia de las heridas.[104] Las noticias pronto llegaron a Tenochtitlan; desde la costa los mexicas enviaron a Moctezuma, junto con el reporte de la batalla, la cabeza decapitada del soldado espa√Īol Juan de Arg√ľello como prueba fehaciente de que los europeos eran seres mortales y no dioses. El tlatoani, aterrado al ver la cabeza, prohibi√≥ las acciones militares y pidi√≥ mantener en secreto la noticia. De forma paralela mensajeros totonacas informaron los mismos sucesos a Cort√©s.[105]

El oro del quinto del rey fue fundido por los orfebres de Azcapotzalco para ser enviado a Espa√Īa, mural de Diego Rivera.

Durante la breve estancia, los espa√Īoles hab√≠an descubierto accidentalmente tesoros escondidos en una de las rec√°maras principales del suntuoso palacio de Axay√°catl; pero tambi√©n hab√≠an valorado el posible riesgo de una emboscada por parte de los mexicas y por tales motivos decidieron someter a Moctezuma.[106] El 14 de noviembre Cort√©s tom√≥ como pretexto los acontecimientos de Nautla para arrestar al tlatoani, exigiendo tambi√©n castigo para los responsables. Sorprendido, Moctezuma neg√≥ haber ordenado el ataque y mand√≥ llamar a Cuauhpopoca, los emisarios mexicas fueron acompa√Īados por Francisco de Aguilar, Andr√©s de Tapia y Guti√©rrez de Valdelomar. A partir de ese momento el tlatoani fue vigilado por una escolta espa√Īola. Cuando regresaron los emisarios, el tlatoani otorg√≥ el privilegio de juicio a Cort√©s; el proceso fue breve y se sentenciaron a morir en la hoguera a Cuauhpopoca, a su hijo y quince principales de Nautla. Para prevenir una sublevaci√≥n, Moctezuma fue entonces sometido con grilletes y se le oblig√≥ a presenciar la ejecuci√≥n. El pueblo mexica, en silencio y expectante, comenz√≥ a dudar de su m√°ximo dirigente por la sumisi√≥n mostrada.[107]

Permanentemente custodiado, Moctezuma continu√≥ sus actividades cotidianas. Convivi√≥ con Cort√©s y sus capitanes, les mostr√≥ la ciudad y los alrededores. Durante los siguientes d√≠as el conquistador pidi√≥ al tlatoani que abandonase a sus dioses y que prohibiese los sacrificios humanos. Tambi√©n averigu√≥ los lugares de donde proced√≠a el oro. Ante el asombro y disgusto de los sacerdotes mexicas, se derribaron las efigies de sus dioses, se impusieron im√°genes cristianas y se celebr√≥ una misa en la c√ļspide del Templo Mayor.[108]

Se organizaron excursiones para inspeccionar las minas. Gonzalo de Umbría se dirigió hacia Zacatula en la región mixteca; Diego de Ordás hacia Tuxtepec y Coatzacoalcos; Andrés de Tapia y Diego Pizarro se dirigieron a la zona de Pánuco.[109] Cortés también pidió a Moctezuma solicitar oro a todos los pueblos tributarios de los mexicas. Nuevamente el tlatoani accedió con la esperanza de que a cambio de entregar esos tesoros, los europeos se retiraran de Tenochtitlan. Para facilitar su transporte y reparto, todo el oro fue fundido en barras por los orfebres de Azcapotzalco, separándose el quinto del rey.[110]

Una peque√Īa comitiva de espa√Īoles fue enviada en b√ļsqueda de oro a Tetzcuco. Los gu√≠as eran Netzahualquentzin y Tetlahuehuezquititzin, ambos hermanos de Cacama. Debido a un malentendido, se sospech√≥ de una posible traici√≥n de Netzahualquentzin, motivo por el cual fue sentenciado a morir en la horca. Cacama, exacerbado, intent√≥ sublevarse con los se√Īores de Coyoac√°n, Tlacopan, Iztapalapa, Toluca y Matalcingo,[108] pero Ixtlilx√≥chitl, tambi√©n hermano y a la vez enemigo de Cacama, lo traicion√≥. Los rebeldes fueron arrestados y Cort√©s decidi√≥ nombrar a Coan√°coch como nuevo tlatoani de Tetzcuco.[109] D√≠as m√°s tarde, Pedro de Alvarado tortur√≥ a Cacama para que √©ste entregara una mayor cantidad de oro, acci√≥n que fue denunciada por Bernardino V√°zquez de Tapia durante el juicio de residencia de Alvarado.[111]

Moctezuma le insisti√≥ a Cort√©s que se retirase de la ciudad, pero la respuesta fue negativa. La estancia se prolong√≥ bajo la excusa de no contar con embarcaciones, pues √©stas hab√≠an sido destruidas. A pesar del malestar social de los mexicas por las acciones de los conquistadores espa√Īoles y el abyecto comportamiento del huey tlatoani, √©ste intent√≥ por todos los medios evitar un levantamiento. A petici√≥n de Cort√©s, dirigi√≥ un discurso solemne frente a su pueblo, en el cual, llorando, se reconoci√≥ como vasallo de Carlos I y pidi√≥ rendir obediencia a los espa√Īoles. Cre√≠a en las profec√≠as y supersticiones, pero tambi√©n tem√≠a que en caso de un enfrentamiento armado su pueblo fuese masacrado.[109]

Considerando tener un relativo control sobre Tenochtitlan, Cort√©s envi√≥ a la regi√≥n de Coatzacoalcos a Juan Vel√°zquez de Le√≥n con cien hombres con el objetivo de fundar una colonia, para de esta manera, extraer oro y vigilar la costa.[109] Rodrigo Rangel fue enviado a Chinantla, y para tranquilizar a Moctezuma, Cort√©s envi√≥ a la Villa Rica de la Vera Cruz, a Gonzalo de Sandoval, Mart√≠n L√≥pez, Andr√©s N√ļ√Īez, y Alfonso Ya√Īez con √≥rdenes oficiales de construir nuevas embarcaciones a la vista de los mexicas, pero con instrucciones secretas de realizar los trabajos de la manera m√°s lenta posible.[112]

Entrevista de los procuradores con el rey y el Consejo de Castilla

Mientras eso ocurría en Tenochtitlan, los procuradores de la Villa Rica de la Vera Cruz, Alonso Hernández Portocarrero y Francisco de Montejo, habían llegado a Sevilla. Era octubre de 1519 cuando el obispo Juan Rodríguez de Fonseca se enteró de los acontecimientos, girando órdenes al contador de la Casa de Contratación Juan López de Recalde para incautar el tesoro que transportaban los procuradores. Fray Benito Martín había conseguido ya en la corte el título de adelantado para Diego Velázquez de Cuéllar y solicitó que se otorgara plena autoridad al gobernador de Cuba para castigar la insubordinación de Cortés.[113]

Rodr√≠guez de Fonseca a√ļn ten√≠a el control del Consejo de Castilla, el cual atend√≠a los asuntos de las Indias, pero el obispo de Badajoz Pedro Ruiz de la Mota y el secretario del rey Francisco de los Cobos y Molina quedaron impresionados por el oro tra√≠do de M√©xico. El obispo de Badajoz abog√≥ por Cort√©s ante el rey Carlos I. Por otra parte los procuradores acudieron a Mart√≠n Cort√©s, padre del caudillo, para tratar de conseguir mediante cartas una entrevista con el rey, quien al escuchar esta solicitud se mostr√≥ interesado en recibirlos y en conocer a los totonacas que hab√≠an tra√≠do en el viaje. Los emisarios de Cort√©s llegaron tarde a Barcelona en donde encontrar√≠an al rey, pero √©ste, en constante movimiento, se hab√≠a trasladado a Burgos. No obstante, pudieron contactar al abogado Francisco N√ļ√Īez y al consejero del rey Lorenzo Gal√≠ndez de Carvajal, quien decidi√≥ apoyarlos.[72]

Carlos I había sido elegido emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, además de atender los asuntos de la Guerra de las comunidades de Castilla, debería hacer frente al conflicto de la reforma luterana y viajar hacia Aquisgrán donde sería coronado. Sin embargo, mostró gran interés en los asuntos de Indias.[114] Cuando los emisarios de Cortés llegaron a Burgos la corte se había desplazado a Valladolid. En Tordesillas el monarca sostuvo una reunión informal con los procuradores, pero fue hasta el 30 de abril de 1520, en Santiago de Compostela, donde el comité del Consejo de Castilla escuchó finalmente a los procuradores.[72]

El comité estaba conformado por el cardenal Adriano de Utrecht, el canciller imperial Mercurino Arborio Gattinara, el obispo de Badajoz Pedro Ruiz de la Mota, el arzobispo de Palermo Jean Carondelete, el arzobispo de Granada Antonio de Rojas Manrique, el comendador mayor de Castilla Hernando de la Vega, y el obispo de Burgos Juan Rodríguez de Fonseca. Además estuvieron presentes en la reunión el doctor Diego Beltrán, Luis Zapata, Francisco de Aguirre, Lorenzo Galíndez de Carvajal, Pedro Mártir de Anglería, Bartolomé de las Casas, Juan de Sámano, y Francisco de los Cobos y Molina.[72] Se realizó una larga sesión en la que fueron cuestionados los procuradores Francisco de Montejo, Alonso Hernández Portocarrero y el emisario del gobernador de Cuba, Gonzalo de Guzmán. A pesar de que el obispo de Burgos acusó a Cortés y sus hombres como desertores y traidores, el 17 de mayo de 1520 el comité decidió aplazar la resolución hasta escuchar nuevas pruebas tanto de Velázquez como de Cortés.[114]

Expedición de Narváez

Diego Vel√°zquez, desconociendo a√ļn los √ļltimos sucesos en Espa√Īa, confisc√≥ en la isla de Cuba los bienes de Cort√©s y de algunos de sus hombres. Organiz√≥ un ej√©rcito que constaba de diecinueve embarcaciones, mil cuatrocientos hombres, ochenta caballos, veinte piezas de artiller√≠a y mil auxiliares cubanos. Design√≥ a P√°nfilo de Narv√°ez como capit√°n con √≥rdenes secretas para arrestar o matar a Cort√©s. Cuando Rodrigo de Figueroa, juez de residencia de La Espa√Īola, se enter√≥ de los planes de Vel√°zquez, consider√≥ que la pugna no era beneficiosa para la corona y por tal motivo envi√≥ al oidor Lucas V√°zquez de Ayll√≥n junto con el alguacil de Santo Domingo Luis de Sotelo y el escribano Pedro de Ledesma para detener la expedici√≥n.[115] V√°zquez de Ayll√≥n encontr√≥ a Narv√°ez en Xaraguas y le orden√≥ abortar la expedici√≥n. Adicionalmente, el 18 de febrero de 1520 notific√≥ directamente a Vel√°zquez las √≥rdenes de Figueroa pero el gobernador de Cuba prosigui√≥ con sus planes, desatendiendo la petici√≥n oficial y desafiando la autoridad de Figueroa. En esa circunstancia, V√°zquez de Ayll√≥n decidi√≥ viajar simult√°neamente a la Villa Rica de la Vera Cruz para tratar de negociar un acuerdo. Las embarcaciones zarparon de Cuba el 5 de marzo de 1520.[116] Poco antes de salir de Cuba se hab√≠a extendido una epidemia de viruela en la isla, el virus fue transportado en la excursi√≥n.[116]

Participaron en la excursi√≥n de Narv√°ez Juan Bono de Quejo, Leonel de Cervantes, el veedor del gobernador de Cuba Ger√≥nimo Mart√≠nez de Salvatierra, un sobrino hom√≥nimo de Vel√°zquez conocido como ¬ęel Mozo¬Ľ, el alcalde de Trinidad Francisco Verdugo, Gaspar de Garnica, Baltasar Berm√ļdez y otros experimentados conquistadores. Tambi√©n viaj√≥ Andr√©s de Duero, secretario de Vel√°zquez pero amigo de Cort√©s, ya que Amador de Lares hab√≠a muerto a principios de 1520. Los barcos hicieron escala en Cozumel, en donde rescataron a los sobrevivientes del naufragio de Alonso de Parada y fundaron una peque√Īa guarnici√≥n. Se dirigieron hacia Tabasco llegando a Potonchan donde se encontraba la Villa de Santa Mar√≠a de la Victoria para reabastecerse de agua y en la etapa final del viaje fueron sorprendidos por una tormenta, perdiendo un barco y cincuenta hombres, entre ellos Crist√≥bal de Morante, quien hab√≠a sido socio y capit√°n en la primera excursi√≥n a la pen√≠nsula de Yucat√°n. Llegaron a San Juan de Ul√ļa el 19 de abril pero los barcos de V√°zquez de Ayll√≥n hab√≠an llegado un par de d√≠as antes, por lo que el oidor pudo contactar a los hombres de la Villa Rica de la Vera Cruz, enter√°ndose antes de los logros de Cort√©s.[116]

Al desembarcar, P√°nfilo de Narv√°ez decidi√≥ fundar la ciudad de San Salvador. Hicieron contacto con los totonacas, a quienes informaron que pretend√≠an arrestar a Cort√©s y liberar a Moctezuma. El tecutli gordo de Cempoala qued√≥ impresionado ante las noticias, pero prefiri√≥ dar la bienvenida a los reci√©n llegados, suministr√°ndoles v√≠veres durante tres semanas. Los totonacas enviaron los acostumbrados regalos pero P√°nfilo los guard√≥ para s√≠, provocando la antipat√≠a de sus seguidores.[116] Debido a que la zona se encontraba en paz, Ayll√≥n habl√≥ bien de Cort√©s y los hombres al desconocer los planes de la expedici√≥n comenzaron a inquietarse. Narv√°ez culp√≥ al oidor de la situaci√≥n y decidi√≥ arrestarlo. V√°zquez de Ayll√≥n, Pedro de Ledesma y algunos simpatizantes de Cort√©s fueron hechos prisioneros y enviados en un barco con direcci√≥n a Cuba. El oidor no pudo hacer nada frente a los hombres de Narv√°ez, pero cuando zarparon, amenaz√≥ al capit√°n del barco, en el sentido de que si √©ste obedec√≠a las √≥rdenes de ir a Cuba lo condenar√≠a a la horca; por tal motivo, la embarcaci√≥n se dirigi√≥ hacia La Espa√Īola. Ah√≠, V√°zquez de Ayll√≥n denunci√≥ los hechos y envi√≥ cartas a Espa√Īa detallando la afrenta y el proceder violento de Narv√°ez. Finalmente, lo sucedido fue contraproducente a los intereses de Diego Vel√°zquez.[116]

Una comitiva de Moctezuma, quien estaba sometido, se puso en contacto con Narv√°ez, y pronto fueron enviados mensajes al huey tlatoani. √Čste alberg√≥ nuevas esperanzas de ser liberado y mantuvo en secreto esta comunicaci√≥n, pero no pudo ocultar las noticias de la llegada de las embarcaciones. Cort√©s design√≥ a fray Bartolom√© de Olmedo y cinco emisarios para indagar las noticias de lo que ocurr√≠a.[117] En la costa, Narv√°ez comision√≥ a fray Antonio Ruiz de Guevara y al escribano Alfonso de Vergara para que notificasen a Gonzalo de Sandoval las nuevas provisiones de Diego Vel√°zquez: se consideraba a Cort√©s un traidor y Narv√°ez deb√≠a recibir el apoyo de todos los espa√Īoles. Sandoval, lejos de atender la petici√≥n, decidi√≥ apresar a los comisionados y enviarlos de inmediato a Tenochtitlan. Narv√°ez tambi√©n envi√≥ cartas a Juan Vel√°zquez de Le√≥n pensando, equivocadamente, que el pariente del gobernador de Cuba ser√≠a un aliado.[115]

Cortés recibió con halagos a Vergara y Guevara, les pidió disculpas por el trato de Sandoval. El caudillo organizó un banquete y les regaló oro, ante lo que los comisionados quedaron pasmados. [118] Muy pronto se hicieron amigos del anfitrión e informaron a éste todos los detalles de la expedición, olvidaron leer las provisiones de Velázquez e incluso sugirieron enviar regalos a los hombres de Narváez. Cortés los envió de regreso a la costa con una escolta y una carta de respuesta para Narváez.[117] En contraste, los emisarios de Cortés habían sido arrestados a excepción del clérigo Olmedo, quien se dedicó a describir las riquezas de la tierra. Cuando Vergara y Guevara llegaron a San Salvador, comenzaron a repartir oro de forma secreta a los hombres de Narváez. La misiva de Cortés contenía palabras de bienvenida e invitación a los miembros de la expedición, pero de sorpresa por la nueva designación de Narváez.[116]

Ante la expectativa, Cortés salió de Tenochtitlan marchando con parte de su ejército hacia la costa, dejando una guarnición de ochenta hombres al mando de Pedro de Alvarado, envió instrucciones a Velázquez de León y Rangel para que se reunieran con él en Cholula para ir de manera conjunta hacia Cempoala.[119] Fueron diversas idas y venidas de mensajeros, Narváez hacía proposiciones no aceptadas por Cortés pues trataba de desposeerlo en favor de Velázquez, y Cortés hacía contraposiciones inaceptables por parte de Narváez, pues justificaba su obediencia de forma directa al rey sin reconocer la autoridad del gobernador de Cuba. Las entrevistas con mensajeros sirvieron de espionaje, Andrés de Duero ayudó nuevamente a su amigo para sobornar a diferentes oficiales de Narváez.[120] Los hombres de Cortés avanzaron hacia Mictlancuauhtla y acamparon el 28 de mayo en la ribera del río Chachalacas. Pocas horas antes de realizar el ataque sus espías informaron los pormenores de las posiciones de los contrincantes. Narváez se encontraba en Cempoala, confiado en que no atacarían por las condiciones del tiempo.[117]

A pesar de que el ej√©rcito de Cort√©s era menos numeroso que el de Narv√°ez, el ataque sorpresa fue veloz y certero. Diego Pizarro con sesenta hombres ten√≠a √≥rdenes de apoderarse de la artiller√≠a; Gonzalo de Sandoval con ochenta hombres deb√≠a capturar o matar a Narv√°ez; Juan Vel√°zquez de Le√≥n enfrentar√≠a a las fuerzas de su primo Diego Vel√°zquez ¬ęel Mozo¬Ľ, sobrino del gobernador; Diego de Ord√°s tendr√≠a que capturar a las fuerzas comandadas por Salvatierra; finalmente, Andr√©s de Tapia y Cort√©s reforzar√≠an con ayuda a cualquiera de los otros capitanes.[120]

Cuando Narv√°ez se dio cuenta del ataque trat√≥ de reaccionar, pero era tarde. Los sobornos funcionaron, el jefe de artiller√≠a Bartolom√© de Usagre hab√≠a colocado cera en loa ca√Īones, la p√≥lvora se hab√≠a mojado, los hombres de Berm√ļdez no se encontraban en sus puestos y los esp√≠as de Cort√©s hab√≠an cortado las cinchas de las sillas de los caballos.[117] Tras una breve refriega en lo alto del teocalli, el piquero Pedro Guti√©rrez de Valdomar dej√≥ tuerto a Narv√°ez. Pedro S√°nchez Farf√°n llev√≥ al prisionero herido ante los capitanes Gonzalo de S√°ndoval, Alonso de √Āvila, y Diego de Ord√°s, quienes le quitaron las supuestas provisiones del rey, que resultaron ser tan s√≥lo las instrucciones de Vel√°zquez.[120] Cuando P√°nfilo fue llevado ante Cort√©s, le dijo ¬ęSe√Īor capit√°n, tened en mucho esta victoria y el haberme preso¬Ľ, a lo que √©ste contest√≥: ¬ęDoy gracias a Dios y a mis esforzados caballeros, mas una de las menores cosas que he hecho en esta tierra es desbarataros y prenderos¬Ľ.[117] Hubo pocas bajas, no m√°s de veinte, entre ellas el tecutli gordo de Cempoala Chicom√°catl, Diego Vel√°zquez ¬ęel Mozo¬Ľ y Alonso Carretero. La mayor parte de los hombres se rindieron convencidos de la riqueza de las tierras descubiertas y reconocieron a Cort√©s como nuevo jefe, incrementando as√≠ la fuerza militar del conquistador. Entre los auxiliares viajaba un esclavo de raza negra enfermo de viruela.[121] Al terminar la campa√Īa se desmantel√≥ San Salvador, Juan Vel√°zquez de Le√≥n parti√≥ hacia P√°nuco para poblar la zona con cien hombres y vigilar posibles incursiones de Francisco de Garay. Un mensajero proveniente de Tenochtitlan inform√≥ a Cort√©s sobre una rebeli√≥n en la ciudad, mediante la cual ten√≠an emboscados a todos los hombres que hab√≠an quedado al resguardo de la misma; as√≠ mismo, se enter√≥ la comunicaci√≥n secreta que hab√≠a sostenido Moctezuma con Narv√°ez.[117]

Matanza del Templo Mayor

Artículo principal: Matanza del Templo Mayor

Durante la ausencia de Cort√©s, en Tenochtitlan se deb√≠a celebrar la ceremonia en honor del dios Huitzilopochtli. Los mexicas pidieron permiso al capit√°n Pedro de Alvarado, quien otorg√≥ el permiso correspondiente para llevar a cabo la fiesta de T√≥xcatl, la cual era un extenso ritual en donde se hac√≠a una estatua de Huitzilopochtli; sacerdotes, capitanes, as√≠ como j√≥venes guerreros bailaban y cantaban desarmados. Alvarado mand√≥ cerrar las salidas, pasos y entradas al patio sagrado, la entrada de Cuauhquiyauac (√Āguila) en el palacio menor, la de √Ācatl iyacapan (Punta de ca√Īa), la de Tezcac√≥ac (Serpiente de espejos) y entonces comenz√≥ la masacre. ¬ęDieron un tajo al que estaba ta√Īendo el tambor, le cortaron ambos brazos y luego lo decapitaron, lejos fue a caer su cabeza cercenada, otros comenzaron a matar con lanzas y espadas; corr√≠a la sangre como el agua cuando llueve, y todo el patio estaba sembrado de cabezas, brazos, tripas y cuerpos de hombres muertos¬Ľ.[122]

Fue una gran p√©rdida porque los asesinados eran los dirigentes que se hab√≠an educado en el Calm√©cac, los veteranos de guerra, los calpixques, los int√©rpretes de c√≥dices. La presencia de los extranjeros ofend√≠a al pueblo de Tenochtitlan, pero era tanto el respeto que sent√≠an por la figura del huey tlatoani, que nadie se hab√≠a atrevido a contradecirlo.[123] La matanza del Templo Mayor provoc√≥ una enorme indignaci√≥n y los mexicas se lanzaron contra el palacio de Axay√°catl. Moctezuma pidi√≥ al tlacochc√°lcatl (jefe de armas) de Tlatelolco, Itzcuauhtzin, calmar a la poblaci√≥n enardecida con un discurso en el que ped√≠a a tenochcas y tlatelolcas no combatir contra los espa√Īoles. La rebeli√≥n ya no pudo ser detenida, la poblaci√≥n ofendida por la actitud del tlatoani, gritaba ¬ę¬°Ya no somos tus vasallos!¬Ľ. Adem√°s se encontraban irritados por el ataque alevoso a sus capitanes. Sitiaron el palacio durante m√°s de veinte d√≠as, donde los espa√Īoles se atrincheraron llevando con ellos a Moctezuma y a otros jefes.[124]

Expulsi√≥n de los espa√Īoles de Tenochtitlan

Muerte del tlatoani Moctezuma Xocoyotzin y el tlacochcálcatl (jefe de armas) de Tlatelolco Itzquauhtzin, Códice Florentino.
Artículo principal: Noche Triste

De regreso en la ciudad y tras un enfrentamiento en Iztapalapa, Cort√©s pudo reunirse con sus compa√Īeros en el palacio de Axay√°catl desde el que se defend√≠an de constantes ataques. De acuerdo a D√≠az del Castillo, Cort√©s hab√≠a llegado con m√°s de mil trescientos soldados, noventa y siete caballos, ochenta ballesteros, ochenta escopeteros, artiller√≠a y m√°s de dos mil tlaxcaltecas. Pedro de Alvarado hab√≠a mantenido cautivo a Moctezuma, junto con algunos de sus hijos y varios sacerdotes.[125]

En un intento por traer la paz, Cortés hizo que Moctezuma subiera a uno de los muros del palacio para que hablara con su gente y los tranquilizara; sin embargo, la multitud enardecida comenzó a arrojar piedras, una de las cuales hirió a Moctezuma de gravedad durante su discurso. Moctezuma fue llevado al interior pero falleció tres días después a causa de la herida. Su cuerpo y el de Itzquauhtzin fueron llevados fuera del palacio por dos sirvientes del tlatoani.[126] La convivencia entre Cortés y Moctezuma había creado un vínculo de amistad y el tlatoani antes de morir pidió a Cortés que favoreciese a su hijo de nombre Chimalpopoca.[127] Al morir, Cortés y los capitanes que habían arraigado a Moctezuma entristecieron.[128]

El palacio qued√≥ cercado, sin agua, ni alimentos, y el Tlahtocan (concejo) eligi√≥ como nuevo tlatoani a un primo de Moctezuma, Cuitl√°huac. En esas circunstancias, Cort√©s se vio forzado a abandonar la ciudad. Organiz√≥ el escape ordenando cargar la mayor cantidad de oro posible. Para impedir la huida de los espa√Īoles, los mexicas hab√≠an desmontado los puentes de los canales en la ciudad, Cort√©s utiliz√≥ las vigas del palacio de Axayc√°catl para improvisar puentes port√°tiles.

..¬ęTodo lo cogieron, de todo se adue√Īaron, todo lo arrebataron como suyo, todo se apropiaron como si fuera su suerte. Y despu√©s que le fueron quitando a todo el oro, cuando se lo hubieron quitado, todo lo dem√°s lo juntaron, lo acumularon en la median√≠a del patio, a medio patio; todo era pluma fina¬Ľ..
Historia general de las cosas de la Nueva Espa√Īa.[129]

El 30 de junio de 1520 durante la noche, Cort√©s sali√≥ de Tenochtitlan. Ochenta tamemes tlaxcaltecas fueron previstos para transportar el oro y las joyas. Adelante marcharon Gonzalo de Sandoval, Antonio de Qui√Īones, Francisco de Acevedo, Francisco Lugo, Diego de Ord√°s, Andr√©s de Tapia, doscientos peones, veinte jinetes y cuatrocientos tlaxcaltecas. En el centro transportando el tesoro, Hern√°n Cort√©s, Alonso de √Āvila, Crist√≥bal de Olid, Bernardino V√°zquez de Tapia, la artiller√≠a, Malintzin y otras mujeres ind√≠genas, Chimalpopoca con sus hermanas, los prisioneros mexicas y el grueso de las fuerzas espa√Īolas y aliadas. En la retaguardia Pedro de Alvarado, Juan Vel√°zquez de Le√≥n, la caballer√≠a y la mayor parte de los soldados de Narv√°ez.[123]

S√≥lo consiguieron salir los primeros ya que, descubiertos y dada la voz de alarma, fueron acosados desde canoas, muriendo unos ochocientos espa√Īoles y gran n√ļmero de aliados, adem√°s de perder cuarenta caballos, ca√Īones, arcabuces, espadas, arcos y saetas de hierro, as√≠ como la mayor parte del oro. Entre las bajas se encontraron el capit√°n Juan Vel√°zquez de Le√≥n, qui√©n hab√≠a sido fiel a Cort√©s a pesar de ser pariente de Diego Vel√°zquez de Cu√©llar, Francisco de Morla, Francisco de Saucedo,[130] Cacama, dos hijas de Moctezuma y Chimalpopoca. El propio Cort√©s fue herido en una mano. Los supervivientes escaparon por la ruta de Tlacopan, episodio en el que el cronista L√≥pez de G√≥mara describi√≥ el salto de Pedro de Alvarado en el puente de Toltacacalopan, mismo que fue desmentido por D√≠az del Castillo. Todos los cronistas coinciden con el llanto de Cort√©s en la Noche Triste:

{{cita|.. ¬ęCort√©s a esto se par√≥, y aun se sent√≥, y no a descansar, sino a hacer duelo sobre los muertos y que vivos quedaban, y pensar y decir el baque la fortuna le daba con perder tantos amigos, tanto tesoro, tanto mando, tan grande ciudad y reino; y no solamente lloraba la desventura presente, m√°s tem√≠a la venidera, por estar todos heridos, por no saber ad√≥nde ir, y por no tener cierta la guardia y amistad en Tlaxcala; y ¬Ņqui√©n no llorara viendo la muerte y estrago de aquellos que con tanto triunfo, pompa y regocijo entrado hab√≠an?|Historia general de las Indias, Francisco L√≥pez de G√≥mara.

Batalla de Otumba

Artículo principal: Batalla de Otumba

La ruta que tomaron hacia Tlaxcala fue a trav√©s de Tlalnepantla, Atizap√°n, Teocalhueycan, Cuautitl√°n, Tepotzotl√°n, X√≥loc, Zacamolco. El 7 de julio los conquistadores fueron ferozmente atacados en la batalla de Otumba, sin embargo triunfaron al matar al cihuacoatl o principal capit√°n de los mexicas, pues muerto √©ste, los perseguidores se dispersaron y huyeron. Los espa√Īoles pasaron la noche en Apan. Debido a que el mayor n√ļmero de bajas correspond√≠a a los indios aliados, Hern√°n Cort√©s pens√≥ que la alianza con los tlaxcaltecas hab√≠a terminado tras la derrota, pero de forma contraria a sus predicciones fue recibido con benevolencia por el senado de Tlaxcala, a pesar de la oposici√≥n de Xicoht√©ncatl. Las fuerzas espa√Īolas comenzaron a reorganizarse, aunque tardaron m√°s de un a√Īo para regresar a tomar la plaza de Tenochtitlan.[131]

Mientras tanto en la ciudad se desat√≥ una epidemia de viruela, enfermedad desconocida en Am√©rica y a consecuencia de la cual mucha gente muri√≥ en un lapso corto. Como da√Īo colateral se present√≥ una hambruna, en raz√≥n del desquiciamiento de los sistemas de abastecimiento. Cuitl√°huac mand√≥ reconstruir el templo mayor, reorganiz√≥ el ej√©rcito y lo envi√≥ al valle de Tepeaca. Intent√≥ realizar alianza con los pur√©pechas, pero el cazonci Zuanga despu√©s de considerar la oferta, se neg√≥ a aceptarla. Tambi√©n fueron enviados emisarios con intenciones de sellar la paz con los tlaxcaltecas, pero √©stos se negaron rotundamente. En noviembre de ese mismo a√Īo, Cuitl√°huac muri√≥ de viruela al igual que el tlatoani de Tlacopan Totoquihuatzin.[132] Considerando que Cacama hab√≠a muerto durante los hechos ocurridos el 30 de junio, la Triple Alianza tuvo nuevos sucesores, Coan√°coch en Tetzcuco, Tetlepanquetzaltzin en Tlacopan y Cuauht√©moc (√Āguila que desciende), sobrino de Moctezuma Xocoyotzin, en Tenochtitlan.[131]

Cuauht√©moc hab√≠a participado en el episodio de la noche triste como tlacochc√°lcatl (jefe de armas) y se hab√≠a pronunciado en contra de la actitud pasiva de Moctezuma. Debido a que su madre era Tiacapantzin, heredera al trono de Tlatelolco, pudo reunir el apoyo de toda la ciudad. Cuando fue elegido nuevo tlatoani continu√≥ con los trabajos de reconstrucci√≥n y fortificaci√≥n la ciudad, pues supon√≠a el regreso de los espa√Īoles, envi√≥ embajadores a todos los pueblos solicitando aliados por medio de la disminuci√≥n o eliminaci√≥n de tributos. Busc√≥ por segunda ocasi√≥n la alianza con el nuevo cazonci pur√©pecha Tang√°xoan Tz√≠ntzicha, cuyo padre Zuanga tambi√©n hab√≠a muerto por la viruela; la negativa del heredero fue m√°s violenta, los emisarios de Cuauht√©moc fueron asesinados en Tzintzuntzan.[133]

Reagrupamiento de los espa√Īoles y abastecimiento de Cort√©s

Los sobrevivientes espa√Īoles pasaron tres d√≠as en Hueyotlipan donde fueron auxiliados por los tlaxcaltecas. Poco despu√©s Cort√©s y Maxixcatzin se reunieron en Tlaxcala para refrendar su alianza. Durante veinte d√≠as los conquistadores descansaron, atendieron a los heridos y se reorganizaron.

Poco antes a la √ļltima incursi√≥n a Tenochtitlan hab√≠an sido atacadas dos comitivas espa√Īolas. El primer ataque caus√≥ poco m√°s de veinte bajas, algunos hombres de Narv√°ez hab√≠an sido arrestados por las fuerzas de Cort√©s y eran conducidos al valle de M√©xico. Los prisioneros nunca llegaron a su destino pues fueron sorprendidos por guerreros mexicas en Quecholac. El segundo ataque caus√≥ cuarenta y cinco bajas espa√Īolas y doscientas bajas tlaxcaltecas cuando una excursi√≥n al mando de Juan de Alc√°ntara fue aniquilada en Calpulalpan.[134]

Cort√©s decidi√≥ entonces emprender una campa√Īa militar para castigar a la regi√≥n, no s√≥lo para recuperar el honor y el √°nimo de sus hombres, sino tambi√©n para cortar la v√≠a de suministros que recib√≠a la ciudad de Tenochtitlan desde la costa oriental. En base al discurso de Moctezuma, el caudillo espa√Īol consider√≥ que todos los mexicas y tributarios eran oficialmente vasallos de Carlos I y que cualquier acci√≥n adversa, por tal motivo, deb√≠a ser considerada como acto de rebeld√≠a. La lectura del requerimiento fue un procedimiento habitual para justificar legalmente los actos punitivos de la nueva campa√Īa.[135]

Los tlaxcaltecas aportaron dos mil guerreros al mando de Tianquizlatoatzin, quien guio a Cort√©s a las zonas de Zacatepec, Acatzingo y Tepeaca. El teuctli local se rindi√≥ el 4 de septiembre de 1520. Los prisioneros fueron esclavizados y se les marc√≥ con hierro candente en la mejilla una ¬ęG¬Ľ de ¬ęguerra¬Ľ.[136] Muchos guerreros tepeacas fueron sacrificados por los tlaxcaltecas sin ninguna reclamaci√≥n por parte de Cort√©s, quien toler√≥ en repetidas ocasiones las acciones que sus aliados llevaban a cabo a pesar de que √©stas eran las mismas que tanto critic√≥ de sus enemigos.[135]

El caudillo espa√Īol fund√≥ la villa de Segura de la Frontera y desde el nuevo emplazamiento dirigi√≥ ataques a las localidades de Quecholac, Huaquechula, Itzocan, Tecamachalco, Zapotitl√°n, Iz√ļcar y Chiautla.[137] Varios pueblos de la zona, entre ellos Huejotzingo y Cuetlaxtlan, prefirieron no oponer resistencia y aceptaron la alianza con las fuerzas espa√Īolas, pero otros como Tecamachalco y Acaptelahuacan fueron casi exterminados. El 30 de octubre, en Segura de la Frontera, Cort√©s redact√≥ la segunda carta de relaci√≥n, en la cual describi√≥ los √ļltimos acontecimientos sin dar gran importancia al rev√©s de Tenochtitlan. Alonso de Mendoza y Diego de Ord√°s fueron los responsables de llevar la misiva, pero zarparon con destino a la pen√≠nsula ib√©rica hasta marzo de 1521:

¬ę...y por no dar cuenta de todas las particularidades que nos acaecieron en esta guerra, que ser√≠a prolijidad, no dir√© sino que, despu√©s de hechos los requerimientos para que viniesen a obedecer los mandamientos que de parte de vuestra majestad se les hac√≠an acerca de la paz, no los quisieron cumplir y les hicimos la guerra y pelearon muchas veces con nosotros y con la ayuda de Dios y de la real ventura de vuestra alteza siempre les desbaratamos y matamos muchos, sin que en toda la dicha guerra me matasen ni hiriesen ni un espa√Īol..en obra de veinte d√≠as hube pac√≠ficas muchas villas y poblaciones a ella sujetas y los se√Īores y principales de ellas han venido a ofrecerse y dar por vasallos de vuestra majestad...¬Ľ
Segunda carta de relación. Hernán Cortés.[138]

El jefe de carpinteros, Martín López, fue enviado por Cortés a Tlaxcala. Su misión era cortar y preparar madera para construir trece bergantines, los cuales serían utilizados en el asalto anfibio a Tenochtitlan. Cuando López llegó a Tlaxcala, se enteró que Maxixcatzin había muerto víctima de la viruela pero pudo obtener sin problema la ayuda de Xicohténcatl Huehue.[135]

Alonso de √Āvila y Francisco √Ālvarez Chico viajaron a Santo Domingo en busca de caballos, ballestas, p√≥lvora, arcabuces y ca√Īones. Por otra parte, Francisco de Sol√≠s viaj√≥ a Jamaica en una misi√≥n similar. Los gastos fueron financiados con el poco oro rescatado de Tenochtitlan y del almacenado previamente en Tlaxcala.[139]

En esos días llegaron diferentes embarcaciones: una de ellas procedente de Cuba comandada por Pedro Barba, quien llevaba una carta de Velázquez dirigida a Narváez. El capitán de la nave y la tripulación decidieron unirse a Cortés. Lo mismo sucedió con una embarcación capitaneada por Rodrigo Morejón. Desde Castilla, Juan de Burgos llegó al mando de una embarcación que hizo escala en las islas Canarias; paralelamente, desde Sevilla llegó Juan de Salamanca, quien hizo escala en Santo Domingo.[139]

En la zona del r√≠o P√°nuco una expedici√≥n dirigida por Diego de Camargo bajo √≥rdenes del gobernador de Jamaica, Francisco de Garay, hab√≠a sido derrotada por los nativos huastecos. Para colmo, durante el escape una de las embarcaciones naufrag√≥. Los sesenta sobrevivientes y Camargo se unieron a Cort√©s. El gobernador de Jamaica envi√≥ embarcaciones de apoyo, cincuenta hombres al mando de Miguel D√≠ez de Aux y cuarenta hombres al mando de Francisco Ram√≠rez ¬ęel Viejo¬Ľ. Estos capitanes, al evaluar la situaci√≥n, tambi√©n decidieron unirse a las fuerzas de Cort√©s.[135]

Con el objetivo de controlar la totalidad de la ruta hacia la costa oriental, Gonzalo de Sandoval fue designado para efectuar una nueva campa√Īa en Zautla y Xalacingo. Con tan s√≥lo ocho bajas espa√Īolas, los pueblos fueron sometidos y al igual que en Tepeaca, los prisioneros fueron esclavizados y herrados.[135]

Avance hacia Tenochtitlan por el oriente

Lago de Texcoco, al sur el lago de Xochimilco y sureste lago de Chalco con la ¬ęisla de Cuitl√°huac¬Ľ (Tl√°huac).

Debido a que los tesoros fueron utilizados para conseguir los aprovisionamientos y se respet√≥ adem√°s el quinto del rey, no hubo reparto de oro para los soldados. Algunos se inconformaron, entre ellos se encontraba Andr√©s de Duero, lo cual provoc√≥ el rompimiento de la larga amistad con Cort√©s. √Čste decidi√≥ dejar partir a los inconformes de regreso a Cuba para evitar posibles sublevaciones y redact√≥ ordenanzas militares y civiles para controlar a los que se quedaron.[140]

Las fuerzas espa√Īolas comenzaron el avance hacia Texmelucan acompa√Īadas por un gran contingente de tlaxcaltecas, quienes sumaron diez mil hombres bajo el mando de Chichimecatecle. El objetivo de Cort√©s fue realizar un bloqueo a la ciudad de Tenochtitlan. Los pueblos de Huexotla, Coatlinchan, Chalco, Amecameca, Tlalmanalco, Ozumba, y Mixquic, decidieron apoyar a los espa√Īoles provey√©ndoles tambi√©n de alimentos.

Por su lado, Cuauht√©moc hab√≠a ordenado cortar las l√≠neas de suministro espa√Īolas en Chalco y Huexotla, pues el ma√≠z de la zona era de vital importancia, pero las fuerzas mexicas fueron derrotadas por Gonzalo de Sandoval.[141]

Cuando las fuerzas espa√Īolas llegaron a Tetzcuco, el tlatoani Coan√°coch huy√≥ hacia Tenochtitlan para reunirse con Cuauht√©moc. Ixtlilx√≥chitl, enemigo y hermano del tlatoani, se convirti√≥ en aliado incondicional de los espa√Īoles. Los tlaxcaltecas por su parte incendiaron el palacio de Nezahualpilli, en el cual se encontraban los c√≥dices texcocanos.[142]

El 15 de febrero de 1521 Cort√©s consider√≥ que la construcci√≥n de los bergantines deb√≠a terminarse cerca del lago. Un gran n√ļmero de tamemes y aliados tlaxcaltecas transportaron las tablas desde Tlaxcala hasta las orillas del lago de Texcoco y se excavaron zanjas para poner las embarcaciones en el agua. En ese punto, Cort√©s orden√≥ un nuevo avance para someter a Iztapalapa. En el lugar hubo fuertes enfrentamientos con los mexicas, quienes defendieron el sitio por tierra y por agua cruzando el lago de Texcoco en peque√Īas embarcaciones. Ixtlilx√≥chitl apoy√≥ a los espa√Īoles con un n√ļmero indeterminado de texcocanos, forzando el retiro de los mexicas y favoreciendo la victoria de los conquistadores.[143]

Campa√Īas militares al norte y occidente de Tenochtitlan

Guerreros Aztecas, Códice Mendoza.

A continuaci√≥n Cort√©s busc√≥ cercar Tenochtitlan por el norte. Avanz√≥ hacia Xaltocan, Acolman, Tenayuca, Cuautitl√°n y Azcapotzalco sin encontrar mayor resistencia, pero en Tlacopan, ciudad principal de los tepanecas, se libr√≥ una fuerte batalla. Tetlepanquetzaltzin y sus hombres fueron obligados a replegarse a Tenochtitlan y los tlaxcaltecas bajo las √≥rdenes de Cort√©s incendiaron la poblaci√≥n. Despu√©s de permanecer seis d√≠as en el sitio, Cort√©s intent√≥ un avance por la calzada que hab√≠an usado para huir durante la Noche Triste, pero fue repelido. En este punto, el cuadillo espa√Īol amenaz√≥ con destruir la ciudad y solicit√≥ a los contrincantes su rendici√≥n. La negativa de los defensores de Tenochtitlan fue contundente y las escaramuzas continuaron. Ante eso Cort√©s decidi√≥ regresar a Tetzcuco.[143]

Sin embargo, las victorias conseguidas por los espa√Īoles y el fortalecimiento de la alianza con los tlaxcaltecas ya eran noticia en todo el Imperio mexica. Tributarios y enemigos fueron aumentando, lenta pero inexorablemente, las fuerzas de Cort√©s. Poblaciones enteras de las comarcas vecinas enviaron embajadores de paz para rendir tributo a la corona espa√Īola y aliarse en el ataque a Tenochtitlan. La inercia avasalladora de la irrupci√≥n se hab√≠a generado.[144]

Los nuevos aliados no s√≥lo incrementaron la fortaleza b√©lica del conquistador a lo largo de esa etapa, sino que adem√°s cumplieron la tarea estrat√©gica de espionaje e informaci√≥n al alto mando acerca de las concentraciones y movimientos de las fuerzas enemigas. Cuauht√©moc orden√≥ atacar las poblaciones de Chalco y Tlalmanalco, pero cuando los espa√Īoles se enteraron, contraatacaron y vencieron a las fuerzas mexicas.[143]

Campa√Īas militares al sur de Tenochtitlan

En respuesta a las gestiones de Francisco √Ālvarez Chico y Alonso de √Āvila, en febrero de 1521 una nueva embarcaci√≥n, procedente de Santo Domingo, ancl√≥ frente a la Villa Rica de la Vera Cruz. En ella se transportaba armamento, p√≥lvora, sesenta caballos y doscientos hombres. Entre estos se encontraban el tesorero Juli√°n de Alderete, fray Pedro Melgarejo de Urrea y el licenciado Alonso P√©rez, quienes habr√≠an de incorporarse a la campa√Īas militares.[143]

Estando en Tetzcuco, durante los √ļltimos d√≠as de marzo de ese a√Īo, Gonzalo de Sandoval reuni√≥ doscientos soldados espa√Īoles, veinte jinetes y un gran contingente de aliados chalcas y tlaxcaltecas. Parti√≥ en direcci√≥n a Cuauhn√°huac (Cuernavaca) para confrontar a un ej√©rcito mexica que se encontraba defendiendo esa posici√≥n. El lugar era importante para Tenochtitlan debido a que era la ruta de comunicaci√≥n hacia Xochicalco. Sandoval y sus hombres descansaron en Tlalmanalco y al continuar su avance tuvieron enfrentamientos en Huaxt√©pec (Oaxtepec) y Chimalhuac√°n. Un segundo ej√©rcito mexica hab√≠a reforzado la zona y se hab√≠a posicionado en Yecapixtla. Sandoval decidi√≥ regresar a Texcoco.[145]

Cort√©s aument√≥ el contingente con texcocanos y huejotzingas; Olid, Tapia y Pedro de Alvarado relevaron a Sandoval. El siguiente encuentro fue en el pe√Ī√≥n de Tlayacapan. Los capitanes Pedro de Ircio, Andr√©s de Monjaraz, Rodr√≠guez de Villafuerte y Francisco Verdugo encabezaron el asalto. Ah√≠ los mexicas repelieron el primer intento, pero d√≠as m√°s tarde fueron derrotados cuando las fuerzas espa√Īolas los rodearon y dejaron sin agua.[146]

Conquistadores espa√Īoles y sus aliados tlaxcaltecas en Metztitlan, Lienzo de Tlaxcala.

El avance de los conquistadores continuó hacia Yautepec. El segundo ejército mexica que se encontraba en la localidad huyó a Juchitepec, donde fue alcanzado y sometido. El 13 de abril desde Tetzcuco, Cortés partió con refuerzos, incursionó por Tepoztlán y Cuauhtlan (Cuautla). Una vez dominadas las localidades, se reunió con la primera expedición para realizar el ataque final y definitivo a Cuauhnáhuac.[147]

La siguiente etapa de la campa√Īa se desarroll√≥ en Xochimilco. El tlatoani local Yaomahuitzin ofreci√≥ resistencia, casi a punto de ser vencido enga√Ī√≥ a los espa√Īoles fingiendo tener intenciones de pactar pero s√≥lo con el objetivo de ganar tiempo y recibir ayuda desde Tenochtitlan. Cuauht√©moc envi√≥ un ataque combinado por tierra y por la laguna. Debido al factor sorpresa, mexicas y xochimilcas lograron una victoria temporal. Cort√©s casi fue hecho prisionero al caer de su caballo. Crist√≥bal de Olea pudo salvarlo a cambio de ser herido y de que un par de soldados espa√Īoles fueron capturados y m√°s tarde, sacrificados.[148] La batalla se prolong√≥ durante tres d√≠as m√°s y finalmente, los hombres de Cuauht√©moc se replegaron a Tenochtitlan.

Tras haber roto la barrera defensiva, los conquistadores avanzaron a Coyoacán donde el teuctli Coapopocatizin prefirió huir y la localidad fue tomada por las fuerzas de Cortés. Desde este lugar, las fuerzas de ataque se dividieron con los objetivos de tomar Churubusco, controlar la retaguardia en Tláhuac y Mixquic, y rodear el lago por occidente hasta Tlacopan. De esta forma, se cerró totalmente el cerco a Tenochtitlan.[143]

Algunas fuerzas mexicas atacaron en escaramuzas aisladas, logrando capturar a algunos soldados m√°s. Cort√©s subi√≥ a la c√ļspide de un teocalli para mostrar al tesorero Juli√°n de Alderete, la ciudad de Tenochtitlan que se encontraba a trece kil√≥metros de distancia. El licenciado Alonso P√©rez, not√≥ cierta melancol√≠a en la expresi√≥n del conquistador y le dijo:

¬ęMira Ner√≥n de Tarpeya
a Roma cómo se ardía,
gritos dan ni√Īos y viejos
y √©l de nada se dol√≠a¬Ľ

El caudillo espa√Īol respondi√≥:

¬ęque ya ve√≠a cu√°ntas veces hab√≠a enviado a M√©xico a rogarles paz, y la tristeza no la ten√≠a por una sola causa, sino en pensar en los grandes trabajos en que hab√≠amos de ver hasta tornarla a se√Īorear, y que con la ayuda de Dios presto lo pondr√≠amos por la obra¬Ľ.

En repetidas ocasiones Cortés había pedido a los mexicas la rendición y ellos siempre se negaron. Era la víspera del ataque final.[149]

Sitio de Tenochtitlan

Xicohténcatl Axayacatzin, guerrero tlaxcalteca.

Controlado el oriente, nororiente y sur, Cortés no dudo en reafirmar las posiciones en Tlacopan (Tacuba), Azcapotzalco, Tenayuca y Cuautitlán. El objetivo de aislar la ciudad se había logrado y ahora faltaba coordinar un ataque simultáneo a la ciudad desde todos los accesos, al igual que el asalto apoyado en los bergantines que había venido construyendo.

Poco antes de iniciar el sitio de la ciudad, Antonio de Villafa√Īa, a√ļn fiel a Diego Vel√°zquez de Cu√©llar, elabor√≥ un plan para asesinar a Cort√©s y a los capitanes Sandoval, Alvarado y Tapia. Pronto Villafa√Īa fue descubierto y sentenciado a la horca, por lo que el hecho no tuvo mayor repercusi√≥n.[150]

Tras el incidente, Cort√©s comenz√≥ a reagrupar fuerzas; los bergantines estaban listos en Texcoco; solicit√≥ hombres de Chalco, Tlalmanalco; envi√≥ mensajeros a Xicoht√©ncatl Huehue y pidi√≥ refuerzos de Tlaxcala, Cholula y Huejotzingo. Entre los capitanes tlaxcaltecas viajaba Xńęcoht√©ncatl ńÄxńĀyacatzin (el hijo), qui√©n nunca hab√≠a querido ser aliado de Cort√©s.

Pedro de Alvarado fue asignado al frente de Tlacopan. Cristóbal de Olid con el apoyo de Andrés de Tapia, Francisco Verdugo y Francisco Lugo por Coyoacán. Gonzalo de Sandoval, apoyado por Luis Marín y Pedro de Ircio, por Iztapalapa. Hernán Cortés quedó al mando de los bergantines desde Texcoco.[151]

Antes de iniciar el ataque se supo que Xicohténcatl no se encontraba en su posición, probablemente por estar coordinando sus fuerzas o realizando tareas de acopio. Cortés aprovechó la ocasión para acusarlo de traición y lo sentenció a morir en la horca el 12 de mayo de 1521.[152]

Cortés siempre desconfió del capitán tlaxcalteca, quién había opuesto fuerte resistencia en las guerras confrontadas antes de ser aliados y con esta acción preventiva quiso eliminar la posibilidad de que sus más fuertes aliados se volvieran en su contra.[153]

Fuerzas iniciales para sitiar a Tenochtitlan:
Tlacopan - Pedro de Alvarado
30 caballos, 18 ballesteros y escopeteros, 150 peones de espada y rodela, 25,000 tlaxcaltecas.
Coyoacán - Cristóbal de Olid
36 caballos, 18 ballesteros y escopeteros, 160 peones de espada y rodela, 20,000 tlaxcaltecas.
Iztapalapa - Gonzalo de Sandoval
24 caballos, 4 escopeteros, 13 ballesteros, 150 peones de espada y rodela, 30,000 aliados de Huejotzingo, Cholula y Chalco.
Asalto anfibio Lago de Texcoco - Hernán Cortés
13 bergantines, 325 hombres, cada bergantin con 25 espa√Īoles y una fusta, incluyendo capit√°n, veedor, 6 ballesteros y escopeteros.
Tercera carta de relación, Hernán Cortés.[154]

Se dio la orden de cortar los suministros de agua dulce que llegaban a México-Tenochtitlan desde Chapultepec, los mexicas trataron de impedirlo en un férreo combate que perdieron. Comenzaron las batallas, por las aguas del lago de Texcoco, por las calzadas y los puentes en una forma coordinada. Sandoval cubrió también el área de Tepeyac. Al principio las bajas por ambos bandos eran semejantes, tanto atacantes como defensores tenían organizadas sus acciones. La estrategia de los conquistadores era destruir los puentes y albarradas de comunicación a la isla de México-Tenochtitlan y con los bergantines provocar incendios en las poblaciones, de tal suerte que no hubiera forma de abastecer comida y agua a los sitiados. La estrategia de los mexicas fue reconstruir y defender el paso de los puentes y albarradas, de vez en cuando enviaron escuadrones para contraatacar a los cuarteles de los conquistadores. Contrario a las costumbres de los mexicas, quienes usualmente no combatían durante la noche, las confrontaciones se llevaron a cabo a toda hora.[153]

D√≠az del Castillo relat√≥ en su cr√≥nica que ¬ęcada d√≠a exist√≠an tantos combates (no siempre victorias) que si los hubiera relatado todos parecer√≠a un libro de Amad√≠s o de Caballer√≠as. Fueron noventa y tres d√≠as de sitio...¬Ľ La falta de agua y alimento surti√≥ efecto...¬ędigo que en tres d√≠as con sus noches, en todas tres calzadas, llenas de hombres y mujeres y criaturas, no dejaron de salir y tan flacos y amarillos y sucios y hediondos, que era l√°stima de verlos...¬Ľ.[155]

Por otra parte L√≥pez de G√≥mara relat√≥ en su cr√≥nica que al final del sitio ¬ęlos mexicas solo se alimentaban de ra√≠ces, beb√≠an agua salobre de la laguna, dorm√≠an entre los muertos y estaban en perpetua hedentina, jam√°s quisieron la paz¬Ľ.[156]

Caída de Tenochtitlan

Artículo principal: Caída de México-Tenochtitlan

La √ļltima ofensiva externa de las fuerzas leales a los mexicas proven√≠a de los malinalcas, matlatzincas y cohuixcas. Cort√©s envi√≥ fuerzas a cargo de Andr√©s de Tapia y Gonzalo de Sandoval para detener su avance.[157]

Los conquistadores espa√Īoles pensaron que los mexicas estaban totalmente debilitados y realizaron una incursi√≥n general a la ciudad. En una escaramuza Cort√©s fue capturado, pero fue valientemente rescatado por Crist√≥bal de Guzm√°n, quien por salvar la vida de Cort√©s cay√≥ prisionero en manos de los mexicas. En franca retirada, algunos otros espa√Īoles fueron hechos prisioneros.[158]

De acuerdo con las costumbres de guerra de los mexicas, los prisioneros fueron sacrificados a sus dioses en lo alto de sus templos. Impotentes, sus conmilitones pudieron observar los hechos a lo lejos, reconociéndolos por la blancura de su piel. Sin embargo el hecho dio ánimo a Pedro de Alvarado, quien, en su afán de venganza, se colocó a la vanguardia para el asalto final.

¬ęDigamos ahora lo que los mexicanos hac√≠an de noche en sus grandes y altos cu√©s, y es que ta√Ī√≠an el maldito tambor, que digo otra vez que era el maldito sonido y m√°s triste que se pod√≠a inventar, y sonaba en lejanas tierras, y ta√Ī√≠an otros peores instrumentos y cosas diab√≥licas, y ten√≠an grandes lumbres y daban grand√≠simos gritos y silbos; y en aquel instante estaban sacrificando a nuestros compa√Īeros de los que hab√≠an tomado a Cort√©s, que supimos que diez d√≠as arreo acabaron de sacrificar a todos nuestros soldados y al postrero dejaron a Crist√≥bal de Guzm√°n...¬Ľ.
Historia verdadera de la conquista de la Nueva Espa√Īa, D√≠az del Castillo.[159]
Los prisioneros espa√Īoles y tlaxcaltecas fueron sacrificados de acuerdo a los rituales religiosos, C√≥dice Florentino.

Al final del sitio, que dur√≥ tres meses, Pedro de Alvarado tom√≥ la plaza de Tlatelolco. Los tenochcas que a√ļn quedaban confrontaron las √ļltimas batallas y fue entonces cuando los conquistadores pudieron observar, horrorizados, que los mexicas no solo hab√≠an sacrificado a los prisioneros: adem√°s de extirparles el coraz√≥n, hab√≠an arrancado la piel de los espa√Īoles ca√≠dos para adornar sus templos u ofrendarla a su dios Xipe T√≥tec.

En la refriega murieron algunos de los √ļltimos se√Īores y jefes mexicas. Los capitanes m√°s destacados en la defensa del sitio por parte de los tlatelolcas fueron Coyohuehuetzin y Temilotzin, y por parte de los tenochcas Tlacutzin y Motelchiuhtzin. Cuauht√©moc se reuni√≥ en Tolmayecan con sus capitanes, intendentes y principales para deliberar la inminente rendici√≥n.[160]

El 13 de agosto de 1521 Cuauht√©moc sali√≥ de Tenochtitlan en una canoa, probablemente con la intenci√≥n de negociar la rendici√≥n, pero fue avistado y capturado por el capit√°n Garc√≠a Holgu√≠n, mientras la ciudad ca√≠a en manos de los espa√Īoles y de sus aliados.[161] Cuando Cuauht√©moc estuvo en presencia de Cort√©s, se√Īal√≥ el pu√Īal que el conquistador llevaba al cinto y le pidi√≥ que lo matara, pues no habiendo sido capaz de defender su ciudad y a sus vasallos, prefer√≠a morir a manos del invasor. Este hecho fue descrito por el propio Hern√°n Cort√©s en su tercera carta de relaci√≥n a Carlos I de Espa√Īa:

¬ęlleg√≥se a mi y d√≠jome en su lengua que ya √©l hab√≠a hecho todo lo que de su parte era obligado para defenderse a s√≠ y a los suyos hasta venir a aquel estado, que ahora hiciese de √©l lo que yo quisiese; y puso la mano en un pu√Īal que yo ten√≠a, dici√©ndome que le diese de pu√Īaladas y le matase...¬Ľ

De acuerdo a las estimaciones de Hern√°n Cort√©s, los conquistadores espa√Īoles, junto con sus aliados tlaxcaltecas, texcocanos, huejotzincas, chalcas, cholultecas y dem√°s coaligados mataron a m√°s de cuarenta mil mexicas durante las √ļltimas jornadas. L√≥pez de G√≥mara describi√≥ en su obra que ¬ęel cerco dur√≥ tres meses, tuvo en √©l doscientos mil hombres, novecientos espa√Īoles, ochenta caballos, diecisiete tiros de artiller√≠a, trece bergantines y seis mil barcas. Murieron cincuenta espa√Īoles y seis caballos y no muchos indios. Murieron de los enemigos cien mil, sin contar los que mat√≥ el hambre y la pestilencia¬Ľ.[163]

Para celebrar el acontecimiento, los castellanos se reunieron en el palacio del se√Īor de Coyoac√°n Coapopocatizin, pues en Tenochtitlan el hedor era insoportable. Organizaron un banquete con vino, carne de cerdo, carne de pavo y tortillas ma√≠z en abundancia. Al d√≠a siguiente celebraron misa y se cant√≥ un tedeum.[164]

Restauración de la ciudad y tormento de Cuauhtémoc

Tortura de Cuauhtémoc, pintura oscurantista del siglo XIX.

A Cort√©s no le interesaba en ese momento la muerte de Cuauht√©moc. Prefiri√≥ utilizar ante los mexicas su reconocimiento como tlatoani, aunque en realidad ya era s√ļbdito del emperador Carlos V y del propio Cort√©s. As√≠ lo hizo con √©xito, aprovechando la iniciativa y el poder de Cuauht√©moc a qui√©n le restituy√≥ el status de noble mexica, respetado y bien tratado pero cautivo, para usar su prestigio y autoridad a fin de gobernar a los vencidos, asegurando la colaboraci√≥n de los mexicas en los trabajos de limpieza y restauraci√≥n de la ciudad. Lo primero que orden√≥ fue restablecer el suministro de agua potable a la ciudad. La reconstrucci√≥n de Tenochtitlan se realiz√≥ al estilo renacentista europeo para convertirla m√°s tarde con el nombre de M√©xico, en la capital de la Nueva Espa√Īa, que fue el primer virreinato de las Indias.[165]

La codicia por el oro no se hizo esperar y no conforme con trescientos ochenta mil pesos oro ya fundido en barras de acuerdo a la cr√≥nica de D√≠az del Castillo, o ciento treinta mil castellanos seg√ļn la cr√≥nica de L√≥pez de G√≥mara; el tesorero Juli√°n de Alderete exigi√≥ el tormento de Cuauht√©moc, para que √©ste confesase donde se escond√≠a el resto del tesoro de Moctezuma Xocoyotzin. Fue entonces cuando a Tetlepanquetzaltzin y Cuauht√©moc les untaron los pies de aceite acerc√°ndoselos al fuego. Aqu√©l se quej√≥ con Cuauht√©moc del martirio y √©ste le respondi√≥: ¬ę¬ŅAcaso estoy yo en alg√ļn deleite o ba√Īo?¬Ľ. A√Īos m√°s tarde en Espa√Īa, recay√≥ en Hern√°n Cort√©s la culpabilidad de permitir el martirio.[166]

Se hizo entonces el recuento de los tesoros y se separ√≥ el quinto real, el cual inclu√≠a oro, perlas, plata, tarros, platos, √≠dolos de oro as√≠ como figuras de peces y p√°jaros, ropas lujosas de sacerdotes, plumas ex√≥ticas, animales vivos como aves, jaguares, y esclavos. Alonso de √Āvila y Antonio de Qui√Ī√≥nez fueron los que llevaron este cargamento en tres carabelas, pero fueron asaltados por corsarios franceses comandados por Jean Fleury cerca de las islas Azores.[167] Todo el quinto del rey fue robado y los espa√Īoles fueron hechos prisioneros. √Āvila fue puesto en libertad dos a√Īos m√°s tarde.[168]

Entre los conquistadores se realizó la repartición de oro. Descontando el pago a la corona, el porcentaje de Cortés, los gastos de expedición y los altos pagos de algunos capitanes, la suma a repartir entre la tropa sólo alcanzó los setenta pesos. La cantidad era ridícula, pues en ese tiempo una espada tenía un costo de cincuenta pesos.[169] Para conseguir nuevos tesoros y subir el ánimo de los hombres, Cortés organizó de inmediato nuevas expediciones. De esta forma evitó una rebelión.[170]

El caudillo espa√Īol solicit√≥ el env√≠o de frailes o sacerdotes evangelizadores. Mientras tanto se estableci√≥ en Coyoac√°n a donde lleg√≥ su mujer, Catalina Ju√°rez ¬ęla Marcaida¬Ľ, quien falleci√≥ al poco tiempo.[171] Cuando en 1522 se recibi√≥ en la Nueva Espa√Īa la autorizaci√≥n correspondiente por parte del rey, Hern√°n Cort√©s comenz√≥ la asignaci√≥n de tierras a los soldados y capitanes participantes de las campa√Īas, usando el r√©gimen de encomiendas.[172]

Rendición de Michoacán

Los purépechas eran enemigos de los mexicas, no obstante Cuitláhuac había enviado mensajeros pidiendo ayuda al cazonci Zuanga, quién indiferente ante la situación de Tenochtitlan, decidió no apoyarlos. Alguno de los mensajeros mexicas había llegado enfermo de viruela, lo cual provocó una epidemia en la zona. Zuanga murió a los pocos días a causa de la enfermedad.[173] El sucesor del gobernante purépecha fue su hijo mayor Tangáxoan Tzíntzicha, a quien también solicitó ayuda Cuauhtémoc, pero la negativa fue más violenta; el nuevo cazonci ordenó matar a los mensajeros.

Poco tiempo despu√©s la noticia de la ca√≠da de Tenochtitlan a manos de los espa√Īoles lleg√≥ a Tzintzuntzan, capital del pueblo pur√©pecha. Tang√°xoan Tz√≠ntzicha evalu√≥ la situaci√≥n y envi√≥ embajadores de paz a Coyoac√°n, quienes fueron bien recibidos por los conquistadores espa√Īoles. Cort√©s hizo alarde de sus fuerzas militares, caballos, artiller√≠a y bergantines, los embajadores quedaron impresionados y regresaron con las noticias a la meseta pur√©pecha.[174]

El nuevo cazonci y sus asesores, a pesar de las dudas que tuvieron, finalmente prefirieron recibir pac√≠ficamente el 25 de junio de 1522 a Crist√≥bal de Olid, quien lideraba una fuerza de cuarenta caballos, cien soldados de infanter√≠a e indios aliados. Tang√°xoan Tz√≠ntzicha entreg√≥ un gran tributo en oro y plata, jurando obediencia a la corona espa√Īola. Esta paz fue quebrantada m√°s tarde a finales de 1529 y principios de 1530 por Nu√Īo de Guzm√°n, cuando en un acto cruel y codicioso asesin√≥ a Tang√°xoan Tz√≠ntzicha, provocando el levantamiento del pueblo pur√©pecha.[175]

Campa√Īas en Tuxtepec y Coatzacoalcos

Tuxtpec (¬ęEn el cerro de los conejos¬Ľ).

En la zona de Tuxtepec (Oaxaca) se hab√≠a instalado una guarnici√≥n con soldados de la expedici√≥n de Narv√°ez y algunas mujeres. En el lugar habitaban chinantecas y mazatecos, quienes hab√≠an atacado la guarnici√≥n matando poco m√°s de sesenta soldados y a las mujeres. Cort√©s envi√≥ a Gonzalo de Sandoval a la zona y en una breve campa√Īa militar captur√≥ al l√≠der de los nativos, a qui√©n enjuici√≥ y sentenci√≥ a morir en la hoguera.[176]

Cort√©s convoc√≥ por medio del capit√°n Brionesa a los pueblos zapotecas a someterse sin lograrlo en esa primera instancia. Ser√≠a necesaria una campa√Īa m√°s reforzada para lograr el dominio de la zona mixteco-zapoteca.

Después, viajando a través del Istmo de Tehuantepec, Gonzalo de Sandoval avanzó hacia Coatzacoalcos (Veracruz) y fundó en junio de 1522 la villa de Espíritu Santo (Coatzacoalcos) y la de Medellín cerca del actual Huatusco, comenzando a colonizar el litoral sur de lo que es hoy el estado de Veracruz.[177]

Campa√Īa en Zacatula y Colima

Col√≠motl, √ļltimo se√Īor de Colima.

Fue Juan √Ālvarez Chico el encargado de tomar Zacatula (Guerrero), sin embargo despu√©s de establecer una villa, tuvo lugar una sublevaci√≥n y los espa√Īoles fueron vencidos.[178]

A su vez, Juan Rodríguez de Villafuerte intentó conquistar el Reino de Colliman, ubicado en la zona del actual estado mexicano de Colima y se dirigió a Caxitlán, la antigua capital ubicada en Tecomán pero fue repelido por Colímotl, jefe de los colimas.[179]

Cort√©s envi√≥ a Crist√≥bal de Olid para ayudar a Villafuerte, pero este segundo intento tambi√©n fue repelido. Cambi√≥ de estrategia y en 1523 envi√≥ a Gonzalo de Sandoval con un mayor n√ļmero combatientes para lograr someter a Col√≠motl. Finalmente las fuerzas espa√Īolas lograron la victoria.

El d√≠a 25 de julio de 1523, el conquistador espa√Īol Gonzalo de Sandoval funda en Caxitl√°n (Municipio de Tecom√°n) la primitiva Villa de Colima y el primer Ayuntamiento de occidente de la Nueva Espa√Īa.[180] [181]

Por otra parte, Olid y Villafuerte fueron enviados para apoyar la posici√≥n de Zacatula, logrando someter la regi√≥n, y fundar una villa en la actual regi√≥n de Acapulco. A√Īos m√°s tarde el lugar se convirti√≥ en el principal puerto de comunicaci√≥n hacia el continente asi√°tico y fue un punto estrat√©gico para el comercio.[182]

En 1524 Hern√°n Cort√©s nombr√≥ a Francisco Cort√©s de San Buenaventura como lugarteniente y alcalde de la villa de Colima.[183] Se realizaron campa√Īas hacia Cihuatl√°n(Jalisco),[184] Autl√°n y Etzatl√°n arrasando a los pueblos que no se somet√≠an y asignando encomiendas entre sus acompa√Īantes. La zona era habitada por caxcanes. Las incursiones llegaron hasta el r√≠o Santiago en abril de 1525 pero al descubrir que no era una zona explotable, Francisco Cort√©s emprendi√≥ el regreso sin dejar establecimientos espa√Īoles.[185]

Campa√Īa de Oaxaca, Tehuantepec y Tututepec

El 25 de noviembre de 1521 Francisco de Orozco y Tovar concentr√≥ sus fuerzas en Huaxy√°cac (Oaxaca) y estableci√≥ una villa donde el capell√°n Juan D√≠az ofici√≥ una misa. Al principio, estos opusieron resistencia y emboscaron a las fuerzas espa√Īolas; sin embargo, poco despu√©s los zapotecas se aliaron con los espa√Īoles rindiendo tributo a cambio de una alianza contra el pueblo mixteco, lo cual favoreci√≥ la conquista de Oaxaca.[186] Desde esa regi√≥n, los zapotecas hab√≠an enviado una embajada a Cort√©s ofreciendo su amistad a cambio de ser aliados contra los mixtecos, quienes habitaban la regi√≥n de Tututepec. Asimismo informaron de la existencia de oro en la zona. Para esas fechas Cort√©s ya sab√≠a del incidente del corsario franc√©s donde se hab√≠a perdido el quinto del rey, por lo que design√≥ a Pedro de Alvarado para ir a la zona con √≥rdenes de rescatar la mayor cantidad de oro posible. Alvarado se reuni√≥ con las fuerzas de Orozco y avanz√≥ hacia Tututepec para cumplir la misi√≥n, en donde confront√≥ a los mixtecos que fueron derrotados despu√©s de presentar fuerte resistencia. El 16 de marzo de 1522 Orozco fund√≥ la villa de Tututepec.[187]

Campa√Īa en r√≠o P√°nuco

Gonzalo de Sandoval control√≥ la sublevaci√≥n ind√≠gena y el amotinamiento espa√Īol en Santiesteban del Puerto (P√°nuco).

Francisco de Garay, gobernador de Jamaica, hab√≠a enviado a la regi√≥n del r√≠o P√°nuco dos expediciones al mando de Alonso √Ālvarez de Pineda y Diego de Camargo, las cuales hab√≠an fracasado en su intento de colonizar la zona pues fueron atacadas y repelidas por los huastecos. Los sobrevivientes se unieron a las fuerzas de Cort√©s, a qui√©n tambi√©n reportaron la derrota en la zona. Cort√©s realiz√≥ una campa√Īa en la zona de la huasteca entrando por Coxcatl√°n, Chila, Tamu√≠n, Tancuayalab, Tampamol√≥n, derrotando finalmente a los huastecos. Una vez sometido el pueblo de Oxitipa, fund√≥ la villa de Santiesteban del puerto (P√°nuco). Cort√©s nombr√≥ a Pedro Vallejo como teniente general de la guarnici√≥n.[188]

Mientras, Garay obtuvo el t√≠tulo de adelantado otorgado por la corona espa√Īola para colonizar la regi√≥n y parti√≥ nuevamente en una tercera expedici√≥n. Ante la sorpresa de no encontrar rastro de Camargo y encontrar a los soldados de Cort√©s, su expedici√≥n se estableci√≥ en Santiesteban del Puerto (P√°nuco) con Vallejo. Gonzalo de Sandoval y Pedro de Alvarado llevaron a Garay a la ciudad de M√©xico donde se entrevist√≥ con Cort√©s, estableciendo una buena relaci√≥n y el acuerdo de que el hijo de Garay se casar√≠a con una hija de Cort√©s. Sin embargo, poco despu√©s de la navidad de 1523 Garay muri√≥ s√ļbitamente de dolor de costado (neumon√≠a).[189]

Muerto Garay, los capitanes Juan de Grijalva, Gonzalo de Figueroa, Alonso de Mendoza, Lorenzo de Ulloa, Juan de Medina, Antonio de la Cerda, y Taborda no quisieron obedecer al hijo de Garay y los soldados se amotinaron robando mujeres, gallinas y comida a los nativos de la zona. Los nativos furiosos atacaron a la guarnici√≥n y provocaron muchas bajas a los conquistadores espa√Īoles. De acuerdo a la cr√≥nica de D√≠az del Castillo, al menos seiscientos espa√Īoles murieron, entre ellos Pedro Vallejo. Cort√©s, que ten√≠a un brazo herido, envi√≥ a Gonzalo de Sandoval con caballer√≠a, arcabuceros, aliados tlaxcaltecas y mexicas para controlar la sublevaci√≥n.[190] Las represalias contra los nativos fueron contundentes y a los espa√Īoles amotinados se les amonest√≥ envi√°ndoseles de regreso a Cuba.[191]

Campa√Īa de Guatemala

Cort√©s, siempre en busca de oro, envi√≥ en diciembre de 1523 a Pedro de Alvarado al mando de un destacamento de soldados espa√Īoles, aliados cholultecas, tlaxcaltecas y mexicas hacia la regi√≥n de Quauhtlemallan (Guatemala). Su expedici√≥n pas√≥ por Tehuantepec y la regi√≥n del Soconusco de forma pac√≠fica, pero tuvo enfrentamientos con los quich√©s en Zapotitl√°n, Quetzaltenango y Utatl√°n.[192] Pronto se dio cuenta que la zona estaba dividida en diferentes pueblos, los quich√©s, los cakchiqueles, mames, pocomames, y zutuhiles. En su af√°n de conquistar la zona se ali√≥ con los gobernantes cakchiqueles Cahi Imox y Beleheb Qat y pudo vencer finalmente a los quich√©s, que eran liderados por Tec√ļn Um√°n. Se estableci√≥ en Iximch√©, de donde sali√≥ para enfrentar a los zutuhiles en la lago de Atitl√°n, a quienes tambi√©n derrot√≥. De esta manera fund√≥ la villa de Santiago de Guatemala, en las cercan√≠as de Iximich√© el 25 de julio de 1524. Gonzalo de Alvarado confront√≥ a los mames en Malacat√°n, Huehuetenango y Zaculeu sin someterlos del todo pero logrando una cierta estabilidad en la regi√≥n.[193]

Campa√Īa de Crist√≥bal de Olid a las Hibueras

En 1523 el rey Carlos I de Espa√Īa orden√≥ a Cort√©s buscar la ruta, estrecho, pasaje o puerto para viajar hacia oriente a las islas Molucas en busca de las especias que le permitiera competir con el Reino de Portugal.[194] Por esta raz√≥n o por la afanosa b√ļsqueda de oro, Cort√©s design√≥ a Crist√≥bal de Olid y lo envi√≥ al puerto de la Villa Rica de la Vera Cruz con orden de zarpar con cinco nav√≠os y un bergant√≠n hacia el sur. Olid, influenciado por soldados inconformes con Cort√©s o bien cegado por la ambici√≥n, se entrevist√≥ con Diego Vel√°zquez de Cu√©llar en Cuba, llegando a un acuerdo para traicionar a su capit√°n.[195] En Hibueras, Olid fund√≥ el Puerto de Caballos y la Villa de Triunfo de la Cruz. Olid captur√≥ a Gil Gonz√°lez D√°vila y a Francisco de las Casas, sin embargo las condiciones se tornaron desfavorables cuando ambos prisioneros hirieron a Olid. Los soldados fieles a Cort√©s trastocaron la situaci√≥n y en 1524 Olid fue sentenciado a muerte. La traici√≥n fue conocida por Cort√©s ocho meses m√°s tarde.[196]

Campa√Īa en Chiapas

Tambi√©n en 1523 Cort√©s envi√≥ a los capitanes Luis Mar√≠n y Diego de Godoy hacia las regiones de Centla, Chamula, Coatzacoalcos y Chontalpa debido a que los tributarios de las encomiendas se encontraban en franca rebeld√≠a.[197] Fueron los zoques, y toztziles quienes ofrecieron la mayor resistencia a los espa√Īoles, pero poco a poco se fueron tomando las plazas de Chamula, realiz√°ndose un gran avance en la regi√≥n y reafirmando posiciones en Coatzacoalcos, Chontalpa, Acayucan, Huimanguillo, Cupilco y Xicalango. Cinco a√Īos m√°s tarde, en 1528, Diego de Mazariegos fund√≥ Ciudad Real de Chiapa en la cercan√≠a de Chiapa de Corzo.[198]

Campa√Īa contra los zapotecas

Cort√©s hab√≠a asignado a Rodrigo Rangel y a Pedro de Ircio como responsables en la guarnici√≥n de la Villa Rica de la Vera Cruz. Rangel pidi√≥ a Cort√©s la asignaci√≥n de alguna campa√Īa y poder ganar para s√≠ alg√ļn t√≠tulo personal. Fue entonces que le asign√≥ ir a Cimatl√°n y Talatup√°n.[199] Rangel no era considerado un buen capit√°n por Cort√©s, por lo que le apoy√≥ con los mejores soldados para realizar esta campa√Īa. Tras fracasar en el primer intento, el 5 de febrero de 1524 Rangel inici√≥ la segunda campa√Īa en la que el resultado le fue favorable.[200] Hern√°n Cort√©s report√≥ a Carlos I de Espa√Īa en su cuarta carta de relaci√≥n que los mixtecas y zapotecas ten√≠an lanzas de 25 a 30 palmos muy gruesas y bien hechas con las cuales hab√≠an muerto algunos espa√Īoles y que la labor de conquista no era f√°cil por ser tierras muy √°speras.[201]

Campa√Īa en Tabasco

Artículo principal: Conquista de Tabasco

El 25 de marzo de 1519, Hern√°n Cort√©s fund√≥ la villa de Santa Mar√≠a de la Victoria. Al continuar su expedici√≥n hacia Veracruz, dej√≥ pocos soldados con escasos bastimentos en defensa de la guarnici√≥n y pronto fueron derrotados por los mayas chontales quienes incendian la poblaci√≥n. En 1523, sale desde la villa del Esp√≠ritu Santo, Luis Mar√≠n quien entabl√≥ combates con los ind√≠genas tabasque√Īos en la regi√≥n de la Chontalpa y Cimatl√°n, pero no pudo pacificar la zona ni reconquistar la villa de Santa Mar√≠a de la Victoria.[198] En un segundo intento el capit√°n Rodrigo Rangel con cien soldados, veintis√©is ballesteros, escopeteros e indios aliados sostuvo diversos combates en Copilco, Zacualco y Cimatl√°n, sin lograr restablecerel control en la villa de Santa Mar√≠a. Durante esta campa√Īa militar, en la zona de Cimat√°n, el cronista Bernal D√≠az del Castillo fue herido de gravedad por una flecha en la garganta. Finalmente en 1525, el capit√°n Juan de Vallecillo cumpli√≥ la orden de Cort√©s, restaurando la guarnici√≥n de Santa Mar√≠a de la Victoria, pero Vallecillo enferm√≥ y muri√≥ sin lograr el control total de la zona. Cort√©s nombr√≥ entonces Baltazar de Osorio, quien lleg√≥ en 1527, pero fracas√≥ en su intento de pacificar la provincia.

En 1528 Francisco de Montejo lleg√≥ a Santa Mar√≠a de la Victoria con el t√≠tulo de Alcalde Mayor de Tabasco para establecer su real y ejercer su cargo, iniciando una intensa campa√Īa para someter a los ind√≠genas de la provincia de Tabasco, logrando pacificar la zona del Grijalva y abrir un camino seguro hacia las Chiapas. En 1530, Montejo envi√≥ a Alonso de √Āvila hacia la zona del Usumacinta, quien cruz√≥ la Selva y logr√≥ fundar la villa de Salamanca de Acal√°n, pero debido a que era una zona hostil y de dif√≠cil acceso, a los pocos meses abandon√≥ la guarnici√≥n para continuar su campa√Īa en la pen√≠nsula de Yucat√°n.[202] Fue hasta 1535 cuando Francisco de Montejo y Le√≥n ¬ęel Mozo¬Ľ pudo finalmente conseguir el control parcial de la zona de Santa Mar√≠a de la Victoria, siendo nombrado por su padre teniente de gobernador de Tabasco. En 1536 Franciso Gil, lugarteniente de Pedro de Alvarado incursion√≥ desde Guatemala hacia el oriente de Tabasco rumbo a Pochutla, siguiendo el cauce del r√≠o Usumacinta y fund√≥ la villa de San Pedro Tanoche. Cuando ¬ęel Mozo¬Ľ se enter√≥ de este evento avanz√≥ hacia la zona para defender los derechos de su padre.[203] Debido a que la poblaci√≥n se encontraba en medio de la selva, incomunicada, y muy apartada de los centros de abasteciminto, ¬ęel Mozo¬Ľ dio instrucciones a Lorenzo de Godoy para que la guarnici√≥n fuese trasladada a Salamanca de Champot√≥n y as√≠ proseguir con la Conquista de Yucat√°n. La pacificaci√≥n total del territorio de Tabasco, se lograr√≠a despu√©s de numerosas campa√Īas militares, hasta 1564 al derrotar a los ind√≠genas cimatecos, quienes fueron los √ļltimos tabasque√Īos en rendirse a los espa√Īoles.

Viaje de Cortés a las Hibueras y muerte de Cuauhtémoc

Monumento a Cuauhtémoc.

Enterado Cort√©s de la rebeli√≥n de Crist√≥bal de Olid, decidi√≥ viajar hacia las Hibueras a pesar de tener pocos espa√Īoles en Tenochtitlan. Decidi√≥ llevar con √©l en el viaje, como medida preventiva ante una posible sublevaci√≥n, a Cuauht√©moc y otros nobles mexicas.[204]

Al cruzar el r√≠o Candelaria (afluente del r√≠o Grijalva) las huestes de Cort√©s tuvieron que construir una serie de puentes para lograr atravesar la zona del actual municipio de Candelaria, en el actual estado de Campeche. De acuerdo a las cr√≥nicas de Indias la tarea no fue nada f√°cil. En el lugar fue recibido por el batab o halach uinik de Acal√°n, llamado Apoxpal√≥n, qui√©n comerciaba cacao, algod√≥n, sal y esclavos. La reuni√≥n fue pac√≠fica y el gobernante local ayud√≥ a la expedici√≥n a continuar su camino. Por su parte Cort√©s le entreg√≥ una carta o salvoconducto para mostrar a posibles futuras expediciones espa√Īolas, en la cual se hac√≠a constar el acuerdo de paz logrado.

Poco despu√©s Cort√©s sospech√≥ de una posible sublevaci√≥n simult√°nea por parte de los mexicas tanto en el viaje como en la ciudad. Por tal motivo, al sureste de Xicalango, a√ļn dentro de la jurisdicci√≥n de Acal√°n de los mayas chontales, en un punto llamado ‚ÄúItzamkanac‚ÄĚ[205] se realiz√≥ la sentencia y ejecuci√≥n por ahorcamiento del √ļltimo huey tlatoani Cuauht√©moc. Tambi√©n fueron ejecutados el se√Īor de Tlacopan Tetlepanquetzal y muy probablemente el se√Īor de Tetzcuco Coan√°coch.[206] Este hecho ocurri√≥ el d√≠a 28 de febrero de 1525.[207]

..estando para ahorcar al Quauhtemoc, dijo estas palabras: ¬ęO capitan Malinche, dias ha que yo tenia entendido, √© habia conocido tus falsas palabras: que esta muerte me habias de dar, pues yo no me la d√≠, cuando te entregaste en mi ciudad de M√©jico; porque me matas sin justicia?¬Ľ
Conquista de Yucatán, Diego López de Cogolludo.[208]

Esta acci√≥n preventiva fue utilizada en Espa√Īa como un argumento en contra de Hern√°n Cort√©s, por los seguidores de Diego Vel√°zquez de Cu√©llar y ha sido criticada a trav√©s de los siglos por los historiadores.

El viaje continu√≥ y la expedici√≥n tuvo contacto con los mayas itz√°es en las inmediaciones de Tayasal. Fueron bien recibidos y Cort√©s se entrevist√≥ con el Halach Uinik Ah Can Ek (Canek). Cort√©s explic√≥ lo acontecido con el poder√≠o mexica, y el halach uinik no ten√≠a a√ļn las noticias de Tenochtitlan pero le cont√≥ acerca de noticias de guerras acontecidas con los mayas chontales de Centla con los dzules (hombres blancos). Cort√©s explic√≥ que el era el capit√°n de esas guerras y trato de convencerlos para su conversi√≥n al cristianismo.[209] Ante el resguardo de la ciudad y el n√ļmero de habitantes mayas, Cort√©s prefiri√≥ no llevar a cabo ninguna acci√≥n militar y se despidi√≥ de los itz√°es, dejando un caballo lastimado y moribundo que Ah Can Ek prometi√≥ cuidar.[210] En 1618 los misioneros franciscanos encontraron a los descendientes mayas adorando a un caballo fabricado de madera.[211]

La expedici√≥n continu√≥ el camino durante m√°s de treinta d√≠as en un trayecto accidentado y sinuoso hasta Nito (Guatemala), donde no fueron bien recibidos por los nativos. Despu√©s de una peque√Īa escaramuza se establecieron en el sitio durante algunos d√≠as. Cort√©s envi√≥ un peque√Īo grupo para solicitar una embarcaci√≥n y poder continuar su trayectoria por mar hacia Naco (las Hibueras). Al llegar la embarcaci√≥n a Nito le informaron que Crist√≥bal de Olid ya hab√≠a sido ejecutado.

Llegando a Naco, Cort√©s se reuni√≥ con sus capitanes y evalu√≥ las noticias que llegaban de M√©xico-Tenochtitlan, donde se hab√≠an amotinado los espa√Īoles. Envi√≥ inmediatamente a Gonzalo de Sandoval de regreso.

En la zona, los pueblos vecinos de Papayca y Chiapaxina hab√≠an recibido amistosamente a los espa√Īoles, pero poco tiempo despu√©s las condiciones cambiaron y comenzaron los enfrentamientos. Cort√©s logr√≥ capturar a los se√Īores principales llamados Chicu√©ytl, P√≥chotl y Mendexeto para de esta manera negociar la paz a cambio de la vida y libertad de los prisioneros. Los de Chiapaxina se rindieron, pero los nativos de Papayca continuaron las hostilidades. Fue capturado y ahorcado el l√≠der llamado M√°tzal. Tambi√©n fue capturado otro l√≠der de nombre Pizacura, a qui√©n Cort√©s mantuvo en cautiverio, pero las hostilidades continuaron. En las cercan√≠as Cort√©s fund√≥ la villa de Trujillo el 18 de mayo de 1525 y nombr√≥ a Juan de Medina como alcalde.[212] No obstante, en las inmediaciones de la zona los lencas, aliados con los cares y dirigidos por el caudillo lenca Lempira, resistieron la conquista durante doce a√Īos. En 1537 durante las campa√Īas de conquista de Francisco de Montejo, el capit√°n Alonso de C√°ceres concert√≥ una reuni√≥n para negociar la paz, sin embargo la reuni√≥n fue una trampa y un arcabucero asesin√≥ al dirigente ind√≠gena.[213]

Llegaron a la villa de Trujillo fuerzas espa√Īolas dirigidas por Francisco Hern√°ndez de C√≥rdoba, fundador de Nicaragua, hom√≥nimo del descubridor de Yucat√°n, que estaba bajo las √≥rdenes de Pedro Arias D√°vila (Pedrarias). Al escuchar que la zona era rica en metales preciosos, Cort√©s se interes√≥ en las minas y acciones de conquista. Se encontraba preparando su expedici√≥n a Nicaragua cuando lleg√≥ fray Diego de Altamirano con noticias acerca de la situaci√≥n en la ciudad de M√©xico, por lo que prefiri√≥ cancelar su expedici√≥n y regresar por v√≠a mar√≠tima a San Juan de Ul√ļa. Envi√≥ a sus soldados a Guatemala para poblar la zona y dar apoyo a Pedro de Alvarado, y parti√≥ de la villa de Trujillo, el d√≠a 25 de abril de 1526.[214]

La Nueva Espa√Īa

Art√≠culo principal: Virreinato de la Nueva Espa√Īa
Territorio del Virreinato de la Nueva Espa√Īa en su m√°xima expansi√≥n.

La pugna entre Cortés y Velázquez para obtener el derecho de gobernar los territorios conquistados había sido estudiada en mayo de 1520, antes de la caída de Tenochtitlan, por el Consejo de Castilla. En esa ocasión se determinó aplazar el veredicto para que las partes involucradas presentaran más pruebas y argumentos.

Fray Benito Mart√≠n sigui√≥ transmitiendo quejas de Cort√©s al obispo Juan Rodr√≠guez de Fonseca para que √©ste apoyara a Vel√°zquez, pero la Guerra de las Comunidades de Castilla hab√≠a atra√≠do la atenci√≥n de todo el reino. Fue hasta abril de 1521 cuando Fonseca arrest√≥ al procurador Alonso Hern√°ndez Portocarrero bajo la excusa ama√Īada de haber seducido ocho a√Īos antes a una mujer llamada Mar√≠a Rodr√≠guez. Portocarrero nunca fue puesto en libertad y muri√≥ en prisi√≥n.[215] El siguiente paso del obispo de Burgos fue nombrar al veedor de Santo Domingo, Crist√≥bal de Tapia, como gobernador, sustituyendo la capitan√≠a de Cort√©s. A pesar de que el cardenal Adriano de Utrecht desconfiaba de Fonseca, autoriz√≥ el nombramiento, pues se encontraba preocupado ante los acontecimientos relativos al discurso de la Dieta de Worms que hab√≠a pronunciado Mart√≠n Lutero.[216]

En mayo de 1521 llegaron a Sevilla Diego de Ord√°s y Alonso de Mendoza con un cargamento de oro y portando la segunda carta de relaci√≥n de Cort√©s. El oro fue confiscado por la Casa de Contrataci√≥n, pero los emisarios lograron huir y se pusieron en contacto con Francisco de Montejo. Juntos lograron entrevistarse con el cardenal Utrecht y le mostraron la carta dirigida a Carlos I. En el documento, Cort√©s utilizaba por primera vez el nombre de Nueva Espa√Īa. Hab√≠a cre√≠do conveniente la denominaci√≥n para bautizar al territorio reci√©n conquistado, debido entre otros argumentos, a la similitud de climas con Espa√Īa.[217]

Además de notificar los avances de la conquista, los emisarios informaron al cardenal la confiscación del tesoro que se había efectuado en Sevilla y de las órdenes que Fonseca había girado para cerrar el paso a Ordás y Mendoza. La desconfianza de Utrecht aumentó, debido a que también había escuchado rumores de la pretensión del obispo de Burgos de casar a su sobrina con Velázquez. Tras las acusaciones, el cardenal investigó los hechos y ordenó a Fonseca abstenerse de intervenir en los asuntos de Cortés y Velázquez. Se revocaron las órdenes que había emitido el obispo, liberándose también los embargos de Sevilla.[218]

De cualquier forma, las instrucciones enviadas a Crist√≥bal de Tapia llegaron a Santo Domingo a finales del verano de 1521. Se ordenaba a Tapia tomar la gobernaci√≥n del territorio, sustituyendo del cargo a Cort√©s. A pesar de que la Audiencia de la Espa√Īola no estaba conforme con la determinaci√≥n, Tapia viaj√≥ a la Villa Rica de la Vera Cruz y fue recibido por el alcalde Rodrigo Rangel y por el regidor Bernardino V√°zquez de Tapia en diciembre de 1521. Se enviaron mensajeros con las nuevas noticias a Coyoac√°n, en donde ya resid√≠a Cort√©s.[219]

Con su acostumbrada diplomacia ante estas situaciones, Cort√©s envi√≥ una carta de bienvenida al veedor. La misiva fue llevada por fray Melgarejo y en ella se explicaba que los trabajos de conquista no hab√≠an sido concluidos, y por tanto, se excusaba de no poder asistir a la entrevista personalmente. Los procuradores de las villas de Vera Cruz y Segura de la Frontera, coludidos con el plan, hicieron eco a las aseveraciones de su capit√°n. De manera atenta reconocieron la autoridad de Tapia, as√≠ como las instrucciones reales pero le solicitaron retirarse por el bien de los trabajos de la conquista. Tapia no tuvo m√°s opci√≥n que acceder, y zarp√≥ de regreso a La Espa√Īola.[220] Casi de inmediato arrib√≥ procedente de Cuba Juan Bono de Quejo. Vel√°zquez lo hab√≠a enviado con cartas en las cuales el nombre del destinatario era un espacio en blanco para ser llenado. Los documentos estaban firmados por el obispo Fonseca y en ellos se ofrec√≠an beneficios a quienes aceptaran reconocer a Crist√≥bal de Tapia como nuevo gobernador. Para mala suerte de Vel√°zquez, el veedor se hab√≠a marchado a La Espa√Īola, en donde hab√≠a determinado no interferir m√°s, por el bien de la conquista.[219]

En enero de 1522, el cardenal Utrecht fue nombrado sucesor del papa León X. A partir de entonces los asuntos de Indias fueron atendidos por el tesorero de Castilla, Francisco Pérez de Vargas. El nuevo papa, Adriano VI, ratificó al emperador Carlos V, la bula Exponi nobis fecisti y la intención de enviar frailes de la orden mendicante y frailes menores de orden regular a los territorios recién conquistados por Hernán Cortés.[172]

En marzo de 1522 ya hab√≠an llegado noticias del sometimiento de la ciudad de M√©xico-Tenochtitlan. Carlos I organiz√≥ un nuevo comit√© que fue antecedente del Consejo de Indias. Confirm√≥ la decisi√≥n de Adriano VI, de excluir al obispo Fonseca de los asuntos de la Nueva Espa√Īa.[221] Entre los miembros que participaron en esta ocasi√≥n estuvo el doctor Diego Beltr√°n, el licenciado Francisco de Vargas, el canciller Mercurino Gattinara, el comendador de la orden de Santiago Hernando de la Vega, el consejero real Lorenzo Gal√≠ndez de Carvajal y los consejeros flamencos Charles de Poupet, se√Īor de la Chaulx, y De La Roche.[222]

A fin de llegar a conclusiones, el comité analizó las cartas de Diego Velázquez, las quejas de Vázquez de Ayllón, el informe de Cristóbal de Tapia, las cartas de Hernán Cortés y las cartas firmadas por los procuradores de la Villa Rica de la Vera Cruz. Así mismo, se entrevistaron a diversos testigos, entre los más importantes Andrés de Duero, Benito Martin, Diego de Ordás, Alonso de Mendoza y Francisco de Montejo.

Se determinó que no había razón para que Diego Velázquez tratara como suya la conquista, pues solamente había gastado parte de dinero para financiar la empresa y eso podría ser reembolsado por Cortés, siempre y cuando el gobernador demostrase que era su propio dinero y no de la corona. Además se concluyó que el documento con el que había nombrado a Cortés como capitán no tenía validez pues carecía de autoridad.[222]

El 11 de octubre de 1522 se nombr√≥ oficialmente a Hern√°n Cort√©s como ¬ęadelantado, repartidor de indios, capit√°n general y gobernador de la Nueva Espa√Īa¬Ľ. Cort√©s qued√≥ obligado a reembolsar los gastos erogados por Diego Vel√°zquez. A este √ļltimo se le indic√≥ que no volviera a inmiscuirse en los asuntos de Cort√©s y se le orden√≥ presentar una probanza por su conducta.[223] Cuatro d√≠as m√°s tarde, el 15 de octubre de 1522, se firm√≥ un decreto real en el cual fue nombrado Alonso de Estrada como tesorero real de la Nueva Espa√Īa, Gonzalo de Salazar como factor, Rodrigo de Albornoz como contador y Pedro Alm√≠ndez Chirino como veedor para ayudar a Hern√°n Cort√©s en su gobierno.[172]

Los primeros frailes que viajaron a Nueva Espa√Īa en 1523 fueron Juan de Aora, Juan de Tecto, y Pedro de Gante. En mayo de 1524 llegaron a San Juan de Ul√ļa los franciscanos Mart√≠n de Valencia, Toribio de Benavente ¬ęMotolin√≠a¬Ľ, Francisco de Soto, Mart√≠n de Jes√ļs, Juan Su√°rez, Antonio de Ciudad Rodrigo, Garc√≠a de Cisneros, Luis de Fuensalida, Juan de Ribas, Francisco Xim√©nez, Andr√©s de C√≥rdoba y Juan de Palos, conocidos como los doce ap√≥stoles. En 1528 Juan de Zum√°rraga fue nombrado primer obispo de la Nueva Espa√Īa.

Detalle de la costa americana en el mapa del cartógrafo portugués Diego Ribeiro de 1529.

Debido en parte a ausencias frecuentes de Cort√©s y tambi√©n a permanentes intrigas, Alfonso de Arag√≥n y de Estrada, Rodrigo de Albornoz y Alonso de Zuazo sustituyeron a Cort√©s en varias ocasiones entre 1526 y 1528. Debido a las mismas intrigas y con el objeto de restar poder a Hern√°n Cort√©s, el 13 de diciembre de 1527 se confi√≥ el gobierno a la primera Real Audiencia de M√©xico, presidida por Beltr√°n Nu√Īo de Guzm√°n y cuatro oidores, la cual entr√≥ en funciones los primeros d√≠as de 1528. Ese mismo a√Īo, Carlos I de Espa√Īa tambi√©n nombr√≥ a Nu√Īo de Guzm√°n como gobernador de la provincia de P√°nuco y como capit√°n general de la Nueva Espa√Īa en 1529. El nuevo gobernador se comport√≥ como un ac√©rrimo enemigo de Cort√©s, llegando al punto de arrestar a Pedro de Alvarado s√≥lo porque √©ste hablaba bien del conquistador.

En 1529 Carlos I orden√≥ a Cort√©s regresar a Espa√Īa recibi√©ndole en Toledo. El rey ya no le devolvi√≥ el cargo de gobernador de Nueva Espa√Īa, pero le nombr√≥ ¬ęmarqu√©s del Valle de Oaxaca¬Ľ, con veintid√≥s villas y veintitr√©s mil vasallos.[224] Despu√©s de esto Cort√©s volvi√≥ a casarse, esta vez con Juana de Z√ļ√Īiga, hija del conde de Aguilar y sobrina del duque de B√©jar y en 1530 regres√≥ a M√©xico con el encargo de organizar expediciones al Pac√≠fico sur.[225]

Nu√Īo de Guzm√°n comenz√≥ una campa√Īa cruenta, sitiando poblados, arrasando cultivos, torturando y ejecutando a los jefes de las poblaciones. Quebrant√≥ la paz con el cazonci pur√©pecha Tang√°xoan Tz√≠ntzicha a qui√©n asesin√≥. Su pueblo se sublev√≥ y fue sometido. Nu√Īo de Guzm√°n continu√≥ su campa√Īa por los actuales territorios de los estados de Nayarit, Jalisco, Colima, Aguascalientes y partes de Sinaloa, Zacatecas y San Luis Potos√≠, fundando el reino de Nueva Galicia. Fueron siete a√Īos hasta que las quejas hicieron que la Corona espa√Īola lo enjuiciara y mandara regresar preso y con grilletes a Espa√Īa.

El 17 de abril de 1535 se cre√≥ el Virreinato de Nueva Espa√Īa y Antonio de Mendoza fue nombrado virrey, gobernador, capit√°n general y presidente de la Real Audiencia de M√©xico. Durante su per√≠odo los viajes de exploraci√≥n fueron apoyados. Hern√°n Cort√©s realiz√≥ las expediciones a la pen√≠nsula de Baja California; en 1540, Francisco V√°zquez de Coronado encabez√≥ una expedici√≥n a los actuales territorios del noroeste de M√©xico y suroeste de Estados Unidos, en 1542 Juan Rodr√≠guez Cabrillo realiz√≥ una expedici√≥n a las costas de las actuales ciudades de Los √Āngeles y San Diego en California. Hab√≠a concluido la conquista. Empezaba la √©poca colonial propiamente dicha.

Los territorios que vendrían después

Las misiones jesuitas se establecieron a finales del siglo XVII, y los franciscanos y dominicos en el siglo XVIII.

Fue as√≠, con lo que ha denominado la Conquista de M√©xico, como se forj√≥ a partir de la expedici√≥n de Francisco Hern√°ndez de C√≥rdoba, descubridor de Yucat√°n en 1517, la expedici√≥n de Juan de Grijalva en 1518 y hasta las campa√Īas militares de Hern√°n Cort√©s y sus capitanes de 1519 a 1525 el territorio de lo que ser√≠a la Nueva Espa√Īa. Faltaban algunos territorios por agregarse al creciente dominio espa√Īol en Am√©rica del Norte y lo que se conoce hoy como M√©xico:

Baja California

V√©ase tambi√©n: Rebeli√≥n de los Peric√ļes

Entre 1532 y 1539 se iniciaron los viajes al Golfo de California en expediciones organizadas por Hern√°n Cort√©s sin lograr √©xito alguno en la colonizaci√≥n de la pen√≠nsula de Baja California.[226] Pasaron alrededor de 150 a√Īos hasta que hacia finales del siglo XVII, las Misiones jesu√≠ticas en la pen√≠nsula de Baja California comenzaron a establecerse y a realizar tareas de evangelizaci√≥n de los peric√ļes, guaycuras y cochim√≠es. Sin embargo, aun a principios del siglo XVIII, las misiones fueron el blanco de ataque de los nativos que hab√≠an sido hostigados por los soldados y colonizadores en el episodio conocido como ¬ęrebeli√≥n de los Peric√ļes¬Ľ.

Nueva Galicia

V√©anse tambi√©n: Nueva Galicia y Guerra del Mixt√≥n
Muerte de Pedro de Alvarado en la Guerra del Mixtón, Códice Telleriano-Remensis.

En el occidente Nu√Īo de Guzm√°n condujo cruentas campa√Īas contra los pur√©pechas, pames, guamares, zacatecos y guachichiles, logrando establecer el reino de Nueva Galicia en 1531. La posici√≥n fue de gran importancia estrat√©gica para continuar la conquista hacia el noroeste, pero los pueblos ind√≠genas se rebelaron en 1541 en el episodio conocido como ¬ęGuerra del Mixt√≥n¬Ľ. Los caxcanes, nayer√≠es (coras) se sublevaron y vencieron de manera contundente a Crist√≥bal de O√Īate. El virrey solicit√≥ ayuda al experimentado conquistador y capit√°n Pedro de Alvarado, qui√©n en esa √©poca era gobernador, capit√°n general y adelantado de Guatemala. Alvarado (que era apodado por los nativos ¬ęTonatiuh¬Ľ o Dios del sol debido a su cabello rubio) acudi√≥ a la zona para enfrentar a 15,000 caxcanes dirigidos por Tenamaxtle, pero muri√≥ el 12 de junio de 1541 siendo accidentalmente arrollado por un caballo de un jinete espa√Īol inexperto en Nochistl√°n. La rebeli√≥n fue sometida hasta 1542.[227]

Yucat√°n

Artículo principal: Conquista de Yucatán
Divisi√≥n de jurisdicciones mayas en el siglo XVI seg√ļn Ralph Roys.

La Conquista de Yucat√°n llevada a cabo por parte de Francisco de Montejo con ayuda de Alonso de √Āvila, ambos experimentados ex capitanes de Cort√©s, comenz√≥ en 1527. Fue √©sta tambi√©n una tarea harto dif√≠cil. La primera campa√Īa realizada por el oriente de la pen√≠nsula entre 1527 y 1529, as√≠ como la segunda campa√Īa, realizada por el occidente de la pen√≠nsula entre 1530 y 1535, fueron repelidas por las tribus mayas, quienes en forma organizada atacaron las posiciones espa√Īolas en la ciudad real de Chich√©n Itz√°.

Francisco de Montejo, qui√©n hab√≠a logrado el t√≠tulo de ¬ęadelantado¬Ľ para la pen√≠nsula de Yucat√°n, tambi√©n ten√≠a inter√©s en las gobernaciones de Guatemala, Chiapas y Tabasco, lo cual distrajo su atenci√≥n durante cinco a√Īos, por lo que suspendi√≥ las actividades de conquista entre 1535 y 1540.

Fueron Francisco de Montejo y Le√≥n ¬ęel Mozo¬Ľ y Francisco de Montejo, ¬ęel Sobrino¬Ľ quienes lograron someter poco a poco a cada una de las tribus mayas en cada jurisdicci√≥n (Kuchkabal) de los ah Canul, tutul xi√ļes, cocomes, cheles, cupules, y otras en una tercer campa√Īa que inici√≥ en 1540 y termin√≥ en 1546.

Francisco de Montejo se reuni√≥ con su hijo y sobrino en San Francisco de Campeche en 1546 para ejercer su gobernaci√≥n, pero una nueva rebeli√≥n de las tribus mayas estall√≥ coordinadamente en la regi√≥n, por lo que los Montejo tuvieron que realizar una labor de reconquista en toda la zona oriental de la pen√≠nsula durante un a√Īo m√°s, logrando su objetivo en 1547.

No fue sino hasta 1697, cuando Mart√≠n de Urs√ļa pudo someter a las tribus mayas de los itz√°es y los ko¬īwoj (couohes) en el lago Pet√©n Itz√° a donde se hab√≠an retra√≠do.[228]

Nueva Vizcaya y Nuevo México

Art√≠culo principal: Nueva Vizcaya (Nueva Espa√Īa)
La expedici√≥n de Francisco V√°zquez de Coronado, √ďleo de Frederic Remington.

Las excursiones de Hernando de Soto y de Francisco Vázquez de Coronado hacia el norte del río Bravo entre 1539 y 1542 fueron un gran avance en la exploración del actual territorio sur de los Estados Unidos, pero no obtuvieron el éxito deseado para colonizarlo.[229]

Fue hasta la realización de las expediciones de Francisco de Ibarra, entre 1562 y 1565, cuando se sometió a los cáhitas, acaxees, totorames, pacaxes y xiximes, que eran los habitantes del actual estado de Sinaloa. Con ello se logró fundar las villas de San Juan Bautista de Carapoa y San Sebastián (Concordia) para explotar las minas de plata de Copala, Pánuco, Maloya y San Marcial, estableciéndose los primeros límites territoriales de Nueva Vizcaya.[230]

En 1595 el rey Felipe II autoriz√≥ la colonizaci√≥n de los territorios ubicados al norte del r√≠o Bravo. En 1598, Juan de O√Īate cruz√≥ el paso del norte, donde hoy se encuentran las ciudades de El Paso y Ciudad Ju√°rez, para dirigirse a los territorios de los actuales estados de Nuevo M√©xico y Texas comenzando de esta manera la colonizaci√≥n y sometimiento de algunos pueblos originarios como los zu√Īi, hopi, wichita y los acoma.

Al no encontrar las riquezas buscadas avanz√≥ hasta los territorios actuales de Arizona, Kansas, Oklahoma y golfo de California, logrando encontrar algunas minas de plata. Fue acusado de castigar con fuerza excesiva a los acoma, por lo que en 1613 se le desterr√≥ a perpetuidad del territorio de Nuevo M√©xico. Las minas de plata descubiertas no fueron tan atractivas como se esperaba y los primeros colonos fueron abandonando el lugar paulatinamente, pero con la fundaci√≥n de Santa Fe se logr√≥ ampliar ¬ęel camino real de tierra adentro¬Ľ.[231]

Nuevo Reino de León

V√©anse tambi√©n: Nueva Extremadura y Nuevo Santander

Hacia la zona noreste de los territorios actuales de Tamaulipas, Coahuila y Nuevo Le√≥n, diferentes tribus n√≥madas de cazadores-recolectores habitaban la regi√≥n. Entre ellos los azalapas, guachichiles, coahuiltecas y borrados, pero los colonizadores los identificaron de acuerdo a diferentes caracter√≠sticas f√≠sicas, tatuajes y modo de comportamiento hasta en 250 tribus. Algunos de los nombres asignados fueron: los amapoalas, ayancuaras, bozalos o negritos, cuanaales, catujanes o catujanos, gualag√ľises, gualeguas y gualiches.

Alberto del Canto explor√≥ la regi√≥n y fund√≥ la Villa de Santiago de Saltillo en 1577. Poco despu√©s encontr√≥ un valle en donde estableci√≥ la villa de Santa Luc√≠a, la cual fue considerada como la primera fundaci√≥n de la actual ciudad de Monterrey. En 1579 el rey Felipe II autoriz√≥ a Luis de Carvajal y de la Cueva realizar la conquista, pacificaci√≥n y colonizaci√≥n de lo que se llamar√≠a el Nuevo Reino de Le√≥n. En 1582, en las inmediaciones de Santa Luc√≠a, fund√≥ la villa de San Luis Rey de Francia hecho que se consider√≥ como la segunda fundaci√≥n de Monterrey. Sus tenientes fueron Felipe N√ļ√Īez para la zona de P√°nuco, Gaspar Casta√Īo de Sosa para el noreste, y Diego de Montemayor en el centro.

Carvajal fund√≥ la villa de Le√≥n, la villa de San Luis y la villa de la Cueva, pero en 1588 las localidades fueron atacadas por los nativos. En 1588 Diego de Montemayor fue nombrado lugarteniente y gobernador de Coahuila y en 1596 fund√≥ la ciudad de Nuestra Se√Īora de Monterrey. A finales del siglo XVII un grupo de tlaxcaltecas fue llevado para pacificar a los nativos de la regi√≥n as√≠ como para ense√Īarles la agricultura; no obstante, los ataques a las ciudades eran constantes y causaron problemas a los colonizadores hasta principios del siglo XVIII, al grado que la producci√≥n minera y algunas de las ciudades fueron abandonadas.[232]

M√°s avanzado el per√≠odo colonial de la Nueva Espa√Īa, el Nuevo Reino de Le√≥n se dividi√≥ en tres regiones: la colonia de Nuevo Santander, que corresponde en gran medida al actual estado de Tamaulipas; el propio Nuevo Reino de Le√≥n, que corresponde pr√°cticamente al actual estado de Nuevo Le√≥n y Nueva Extremadura, que es el actual estado de Coahuila.[233]

Véase también

Referencias

Notas

  1. ‚ÜĎ a b c Thomas, op.cit. cap.6, p.99-114
  2. ‚ÜĎ Sol√≠s, op.cit. libro I, cap. III, p.28-30
  3. ‚ÜĎ Col√≥n, op.cit. ¬ęCarta de Col√≥n a Luis de Sant√°ngel¬Ľ p.245-253
  4. ‚ÜĎ Glantz, op.cit. ¬ęRescatar es el simple acto de comerciar, intercambiar baratijas por oro¬Ľ;
    DRAE, ¬ęRescatar es cambiar o trocar oro u otros objetos preciosos por mercanc√≠as ordinarias¬Ľ
  5. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap.LIV, p.195-199
  6. ‚ÜĎ a b Sol√≠s, op.cit. lib.1, cap.V, p.32-34
  7. ‚ÜĎ a b c d e f g h Thomas, op.cit. cap.7, p.115-128..¬ęLa expedici√≥n ten√≠a como principal objetivo, sobre todo en el caso del gobernador Vel√°zquez, encontrar esclavos. No obstante, los que encabezaban esa peque√Īa armada deseaban tambi√©n ‚Äúbuscar y descubrir tierras nuevas, para en ellas emplear nuestras personas‚ÄĚ, con este fin contrataron al ‚Äúastuto y experimentado‚ÄĚ Antonio de Alaminos, de Palos..¬Ľ
  8. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap. I, p.53 ¬ęque hab√≠amos de ir con aquellos tres nav√≠os a unas isletas que estaban entre la isla de Cuba y Honduras, que ahora se llaman las islas de los Guanaxes, y que hab√≠amos de ir de guerra y cargar los nav√≠os de indios de aquellas islas, para pagar con indios el barco, para servirse de ellos por esclavos. Y desde que vimos los soldados que aquello que nos ped√≠a el Diego Vel√°zquez no era justo, le respondimos que lo que dec√≠a no lo manda Dios ni el rey, que hici√©semos a los libres esclavos...¬Ľ
  9. ‚ÜĎ Cervantes, op.cit. libro II, cap.I ¬ęDesta manera sali√≥ Francisco Hern√°ndez del puerto de Santiago de Cuba, el cual, estando ya en alta mar, declarando su pensamiento, que era otro del que paresc√≠a, dixo al piloto: ¬ęNo voy yo a buscar lucayos (lucayos son indios de rescate), sino en demanda de alguna buena isla, para poblarla y ser Gobernador della; porque si la descubrimos, soy cierto que ans√≠ por mis servicios como por el favor que tengo en Corte con mis deudos, que el Rey me har√° merced de la gobernaci√≥n della; por eso, buscadla con cuidado, que yo os lo gratificar√© muy bien y os har√© en todo ventajas entre todos los dem√°s de nuestra compa√Ī√≠a...¬Ľ (Nota: A las islas Bahamas se les nombr√≥ islas Lucayas, y a los arahuacos se le llam√≥ lucayos)
  10. ‚ÜĎ Landa, op.cit. cap. II, p.48-49 ¬ęQue el a√Īo de 1517, por cuaresma, sali√≥ de Santiago de Cuba Francisco Hern√°ndez de C√≥rdoba con tres nav√≠os a rescatar esclavos para las minas, ya que en Cuba se iba apocando la gente. Otros dicen que sali√≥ a descubrir tierra y...¬Ľ
  11. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap. II, p.54-57
  12. ‚ÜĎ a b c D√≠az, op.cit. tomo I, cap.III a V, p.57-65
  13. ‚ÜĎ Pereyra, op.cit. cap.IV, p.39 ¬ęVel√°zquez pudo mentir a sus anchas, pues muerto Francisco Hern√°ndez de C√≥rdoba, no hubo quien le atajase en su carrera de explorador sedentario. El descubridor de Yucat√°n se propon√≠a ir a la corte, quejarse ante los reyes y demostrar que √©l con sus dineros y los de Crist√≥bal Morante y Lope Ochoa de Caicedo hab√≠a formado la armada, cuya direcci√≥n tom√≥ a su cargo con tanto peligro. Vel√°zquez no era sino un impostor que se alzaba tir√°nicamente con sus trabajos...¬Ľ
  14. ‚ÜĎ a b c d e f g h i j k Thomas, op.cit. cap.8, p.128-148
  15. ‚ÜĎ a b c d e V√°zquez Chamorro / D√≠az, op.cit. p.37-57
  16. ‚ÜĎ a b D√≠az, op.cit. tomo I, cap. VIII, p.72-76
  17. ‚ÜĎ a b Cervantes, op.cit. libro II, cap.VI
  18. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap. XI, p.79-81
  19. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap. XII, p.82-83
  20. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap. XIV, p.86-88
  21. ‚ÜĎ a b Sahag√ļn, op.cit. libro doceno, cap. II, p.702-703
  22. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap. XVI, p.90-93
  23. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap. XV, p.88-89
  24. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap. XVII, p.93-94
  25. ‚ÜĎ Sol√≠s, op.cit. libro I, cap. VIII, p.38-40 ¬ęcuando lleg√≥ Juan de Grijalva, y le hall√≥ tan irritado como pudiera esperarle agradecido. Reprendi√≥le con aspereza y publicidad, y √©l desayudaba con su modestia sus disculpas, aunque le puso delante de los ojos su misma instrucci√≥n, en que le ordenaba que no se detuviese a poblar: pero estaba ya tan fuera de los t√©rminos razonables con la novedad de sus pensamientos, que confesaba la orden, y trataba como delito la obediencia...¬Ľ
  26. ‚ÜĎ a b c d e Thomas, op.cit. cap.10, p.164-175
  27. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap.XIX, p.97-100
  28. ‚ÜĎ a b Garc√≠a / Vel√°zquez, op.cit.
  29. ‚ÜĎ a b Cervantes, op.cit. libro II, cap. XIV
  30. ‚ÜĎ a b Pereyra, op.cit. cap. VI, p.48-65 ¬ęDesde que Cort√©s los vido, hace aparejar un batel con artiller√≠a y escopetas o arcabuces, ballestas y las armas que le conven√≠an, y la gente de qui√©n m√°s confiaba, y con su vara de alcalde, ll√©gase a tiro de ballesta de tierra, y parado all√≠, d√≠cele Diego Vel√°zquez: "¬°C√≥mo, compadre!" ¬ŅAs√≠ os vais? ¬ŅEs buena manera √©sta de despediros de m√≠?" Respondi√≥ Cort√©s: "Se√Īor, perdone vuestra merced, porque estas cosas y semejantes, antes han de ser hechas que pensadas. Vea vuestra merced qu√© me manda". No tuvo Vel√°zquez qu√© responder, viendo su infidelidad y desverg√ľenza...¬Ľ
  31. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. VII p.14-16
  32. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap.XX, p.100-102
  33. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap.XXI, p.102-104
  34. ‚ÜĎ Nota: De acuerdo al historiador Hugh Thomas el documento era una ¬ęlicencia y facultad para que pod√°is descubrir y descubr√°is, a vuestra costa, qualesquier yslas e tierras e tierra firme que hasta aqu√≠ no est√°n descubiertas¬Ľ, lo cual lo manten√≠a como lugarteniente de Diego Col√≥n. El nombramiento de ¬ęadelantado¬Ľ fue firmado hasta mayo de 1519. La conquista de M√©xico (ISBN 970-690-163-9, cap.15); De acuerdo a Mario S√°nchez-Barba el documento recibido era tan s√≥lo una autorizaci√≥n como ¬ęlugarteniente de Col√≥n¬Ľ, pues el nombramiento de ¬ęadelantado¬Ľ no se conseguir√≠a sino hasta mayo de 1519, Cartas de relaci√≥n (ISBN 84-492-0352-X, pag.16-17); De acuerdo a Francisco Fuentenebro Zamarro, el documento era el propio nombramiento de ¬ęadelantado¬Ľ, Segovianos en el Descubrimiento de Am√©rica ISBN 84-604-0591-5, p√°g. 37)
  35. ‚ÜĎ Thomas, op.cit. cap.11, p.179-192
  36. ‚ÜĎ Prescott, op.cit. lib.II cap. III, p.125
  37. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap.XXII a XXIV, p.105-113
  38. ‚ÜĎ Mu√Īoz, op.cit. libro I, cap. XIV
  39. ‚ÜĎ Mu√Īoz, op.cit. libro I cap. XIII
  40. ‚ÜĎ Mu√Īoz, op.cit. libro II cap. I
  41. ‚ÜĎ Sahag√ļn, op.cit. libro doceno, cap. I
  42. ‚ÜĎ Le√≥n, op.cit. Cap.I
  43. ‚ÜĎ a b Le√≥n, op.cit. Cap.II
  44. ‚ÜĎ Sahag√ļn, op.cit. Libro Dozeno, cap. III, p.703
  45. ‚ÜĎ ¬ę"Los conquistados"¬Ľ. arteHistoria Junta de Castilla y Le√≥n. Consultado el 27 de noviembre de 2008.
  46. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap.CII, p.374-376
  47. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap. XXV, p.113-115
  48. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap. VIII, p.75
  49. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. X, p.19-21
  50. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap.XIII, p.24-25
  51. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap. XXVII, p.116-120
  52. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. XII, p.22-24
  53. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap. XXIX, p.121-124
  54. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, XXX, p.124
  55. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. XVIII, p.28-31
  56. ‚ÜĎ a b Thomas, op.cit. cap.12, p.193-210
  57. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap. XXXIV, p.135-138
  58. ‚ÜĎ a b Men√©ndez, op.cit.
  59. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap. XXXVII, p.145-148
  60. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap. LXXIV, p.258; Mu√Īoz, op.cit. libro II cap. II
  61. ‚ÜĎ Conner, Michael. ¬ęMalinche: ¬ŅCreadora o traidora?¬Ľ. Consultado el 27 de noviembre de 2008.
  62. ‚ÜĎ Thomas, op.cit. cap.13, p.211-223
  63. ‚ÜĎ Le√≥n, op.cit. Cap.III
  64. ‚ÜĎ a b Sahag√ļn, op.cit. Libro Dozeno, cap. IV, p.703-705
  65. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. XXVII, p.43-44
  66. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap. XLII, p.162-165
  67. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap.XLIII, p.165-167
  68. ‚ÜĎ a b Thomas, op.cit. cap.14, p.224-241
  69. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. XXX, p.47-48
  70. ‚ÜĎ Cort√©s / Hern√°ndez, op.cit. Primera carta p.43-81
  71. ‚ÜĎ a b c d e Thomas, op.cit. cap.15, p.242-263
  72. ‚ÜĎ a b c d Thomas, op.cit. cap.23, p.379-400
  73. ‚ÜĎ Col√≥n y Moniz / Falc√≥, op.cit.
  74. ‚ÜĎ Baez-Jorge, F√©lix (2009). ¬ęCempoala, Veracruz¬Ľ. Arqueolog√≠a mexicana XVII (99). p.36. http://www.arqeuomex.com. 
  75. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. XXXIV, p.54-55
  76. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. XXXIII, p.52-54
  77. ‚ÜĎ Pereyra, op.cit. cap. IX, p.86-106
  78. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap. LI, p.185-190
  79. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. XLIV, p.67-70
  80. ‚ÜĎ Sol√≠s, op.cit. libro II, cap. IX a X, p.91-96
  81. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. XLI, p.64-65
  82. ‚ÜĎ Pereyra, op.cit. cap.IX, p.104-106 Nota: El barrenado de las naves consta en todas las cr√≥nicas de Indias, en probanzas y declaraciones de los protagonistas; Antonio de Sol√≠s compar√≥ este hecho con Agatocles quemando su flota en Sicilia; L√≥pez de G√≥mara compar√≥ a Cort√©s con Omich Barbarroja quien quebr√≥ siete galeotas para tomar Buj√≠a; Prescott evoc√≥ a Juliano cuando puso fuego a la flota en el Tigris; pero la leyenda de la ¬ęquema de naves¬Ľ se debe al historiador novohispano del siglo XVI Juan Su√°rez Peralta, quien en su cr√≥nica desfigur√≥ los hechos con total desenvoltura.
  83. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap.LVIII, p.206-208
  84. ‚ÜĎ Sol√≠s, op.cit. libro 1, cap. XIV, p.104-106
  85. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap. LXI, p.212-213
  86. ‚ÜĎ a b Thomas, op.cit. cap.16, p.264-278
  87. ‚ÜĎ a b c d e f g Pereyra, op.cit. cap. X, p.109-126
  88. ‚ÜĎ Enciclopedia de los municipios de M√©xico. ¬ęTlaxcala-Historia¬Ľ. Consultado el 28 de noviembre de 2008.
  89. ‚ÜĎ L√≥pez Austin, op.cit.
  90. ‚ÜĎ Sol√≠s, op.cit. libro II, cap. XVI, p.109-112
  91. ‚ÜĎ a b c Thomas, op.cit. cap.17, p.279-288
  92. ‚ÜĎ Mu√Īoz, op.cit. libro II cap. IV y V
  93. ‚ÜĎ Sol√≠s op.cit. libro III, cap.VI, p.144-147
  94. ‚ÜĎ a b c Mu√Īoz, op.cit. libro II, cap. V
  95. ‚ÜĎ a b D√≠az, op.cit. tomo I, cap. LXXXII, p.278-281
  96. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. LIX, p.90-91
  97. ‚ÜĎ a b c d D√≠az, op.cit. tomo I, cap. LXXXIII, p.281-295
  98. ‚ÜĎ Thomas, op.cit. cap.18, p.289-303 .."Los aliados indios disfrutaron obviamente de la oportunidad y "mataron mucha e servieron muy bien como bueno e leales vasallos de su majestad", comentar√≠a en 1565 un conquistador sevillano, Mart√≠n L√≥pez.[74]. Dos d√≠as m√°s tarde Cort√©s puso fin al saqueo de la ciudad.[75] Muchas gentes fueron apresadas y llevadas al sacrificio en Tlaxcala; s√≥lo los escasos cholultecas que hab√≠an colaborado con los for√°neos se libraron... Tal vez Cort√©s pretendiera matar s√≥a a unos cuantos se√Īores de Cholula; pero, una vez iniciado el derramamiento de sangre, algo como una sed sanguinaria se apoder√≥ de sus hombres y √©stos mataron a cientos de indios. Ninguno de los conquistadores que participaron en el acontecimiento parece haber realmente deseado hablar posteriormente de √©l"..
  99. ‚ÜĎ a b c d L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. LX, p.91-92 .."Mand√≥ matar a algunos de aquellos capitanes, y los dem√°s los dej√≥ atados. Hizo disparar la escopeta, que era la se√Īal, y arremetieron con gran √≠mpetu y enojo todos los espa√Īoles y sus amigos a los del pueblo. Hicieron conforme al apuro en que estaban, y en dos horas mataron m√°s de seis mil. Mand√≥ Cort√©s que no matasen ni√Īos ni mujeres. Pelearon cinco horas, porque, como los del pueblo estaban armados y las calles con barreras, tuvieron defensa. Quemaron todas las casas y torres que hac√≠an resistencia. Echaron fuera toda la vecindad; quedaron te√Īidos en sangre. No pisaban m√°s que cuerpos muertos..Se saque√≥ la ciudad. Los nuestros tomaron el despojo de oro, plata y pluma, y los indios amigos mucha ropa y sal, que era lo que m√°s deseaban, y destruyeron cuanto les fue posible, hasta que Cort√©s mand√≥ que cesasen"..
  100. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap. LXXXVII, p.304-309
  101. ‚ÜĎ Pereyra, op.cit. cap. XII, p.131-137
  102. ‚ÜĎ a b Thomas, op.cit. cap.19, p.304-326
  103. ‚ÜĎ Sol√≠s, op.cit. libro III cap. XI, p.160-163
  104. ‚ÜĎ Thomas, op.cit. cap.21, p.345-358
  105. ‚ÜĎ Sol√≠s, op.cit. libro III, cap.XVIII, p.183-187
  106. ‚ÜĎ Cort√©s / Hern√°ndez, op.cit. "Segunda Carta" p.125 .."que conven√≠a al real servicio de vuestra majestad y a nuestra seguridad, que aquel se√Īor (Moctezuma) estuviese en mi poder y no en toda su libertad, porque no mudase el prop√≥sito y voluntad que mostraba en servir a vuestra majestad, mayormente que los espa√Īoles somos algo incomportables e importunos y porque enoj√°ndose nos podr√≠a hacer mucho da√Īo y tanto, que no hubiese memoria de nosotros seg√ļn su gran poder"..
  107. ‚ÜĎ Cort√©s / Hern√°ndez, op.cit. "Segunda Carta" p.127 .."Y asimismo les pregunt√© si lo que all√≠ se hab√≠a hecho hab√≠a sido por su mandado y dijeron que no, aunque despu√©s, al tiempo que en ellos se ejecut√≥ la sentencia que fuesen quemados, todos a su vez dijeron que era verdad que el dicho Mutezuma se lo hab√≠a enviado a mandar y que por su mandado lo hab√≠an hecho"..
  108. ‚ÜĎ a b Pereyra, op.cit. cap. XIV, p.143-156
  109. ‚ÜĎ a b c d Thomas, op.cit. cap.22, p.359-376
  110. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo I, cap.CII a CIV, p.374-384
  111. ‚ÜĎ Exploradores y viajeros por Espa√Īa y el Nuevo Mundo, Cervantes Virtual. ¬ęPedro de Alvarado¬Ľ. Consultado el 28 de noviembre de 2008. ¬ę.."Pero junto a sus cualidades militares, Alvarado tambi√©n se mostraba como un hombre cruel y ambicioso, manifestadas en su af√°n por saquear los tesoros de M√©xico y Tezcoco, para cuya obtenci√≥n, seg√ļn acusaci√≥n de V√°zquez de Tapia, no dud√≥ en torturar al rey Cacama"..¬Ľ.
  112. ‚ÜĎ Sol√≠s, op.cit. libro IV, cap.IV, p.206-209
  113. ‚ÜĎ Thomas, op.cit cap.23, p.379-400
  114. ‚ÜĎ a b Sol√≠s, op.cit. libro III, cap.I, p.129-132
  115. ‚ÜĎ a b Sol√≠s, op.cit libro IV, cap.V, p.209-213
  116. ‚ÜĎ a b c d e f Thomas, op.cit. cap.24, p.401-411
  117. ‚ÜĎ a b c d e f Pereyra, op.cit. cap. XV, p.156-167
  118. ‚ÜĎ Sol√≠s, op.cit libro IV, cap.VI, p.213-217
  119. ‚ÜĎ V√°zquez / Tapia, op.cit. p.109-115
  120. ‚ÜĎ a b c Thomas, op.cit. cap.25, p.412-426
  121. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. CII, p.145 ¬ęCost√≥ esta guerra muchos dineros a Diego Vel√°zquez, la honra y un ojo a P√°nfilo de Narv√°ez, y muchas vidas de indios que murieron, no a fierro, sino de dolencia; y fue que, como la gente de Narv√°ez sali√≥ a tierra, sali√≥ tambi√©n un negro con viruelas; el cual las peg√≥ en la casa que lo ten√≠an en Cempoallan, y luego un indio a otro; y como eran muchos, y dorm√≠an y com√≠an juntos, cundieron tanto en breve, que por toda aquella tierra anduvieron matando...¬Ľ
  122. ‚ÜĎ Sahag√ļn, op.cit. libro doceno cap. XX, p.715-716
  123. ‚ÜĎ a b Pereyra, op.cit. cap. XVI, p.167-176
  124. ‚ÜĎ Thomas, op.cit. cap.26, p.427-438
  125. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo II, cap.CXXV p.70-75
  126. ‚ÜĎ Sahag√ļn, op.cit. libro XII, cap. XXIII, p.762-763¬ęA los cuatro d√≠as de haber sido arrojados del templo, vinieron los espa√Īoles a echar los cuerpos de Moctecuhzmoa y de Itzquauhtzin, ya hab√≠an muerto, a la orrilla del agua en un sitio denominado Teo√°yoc, por estar all√≠ una imagen labrada en piedra de una tortuga...¬Ľ
  127. ‚ÜĎ V√°zquez / V√°zquez, p.138 op.cit. ¬ę...y el mor√≠a presto; que ped√≠a por merced al marqu√©s favoreciese y mirase por su hijo Chimalpopoca, que aqu√©l era su heredero y el que hab√≠a de ser se√Īor, y le suplicaba que los servicios y buenas obras que le hab√≠a hecho, se las pagase haciendo bien y favoreciendo a su hijo. El marqu√©s se lo prometi√≥...¬Ľ
  128. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo II, cap.CXXVI, p.79, .¬ę..Y Cort√©s llor√≥ por √©l, y todos nuestros capitanes y soldados, y hombres hubo entre nosotros, de los que le conoc√≠amos y trat√°bamos, de que fue tan llorado como si fuera nuestro padre, y no nos hemos de maravillar de ello viendo qu√© tan bueno era...¬Ľ
  129. ‚ÜĎ Sahag√ļn, op.cit. libro doce, cap. XVIII, p.755-756
    León, op.cit. cap.VIII
  130. ‚ÜĎ Orozco y Berra, op.cit. vol.IV pp.391
  131. ‚ÜĎ a b Pereyra, op.cit. cap.XVII, p.177-183
  132. ‚ÜĎ Sahag√ļn, op.cit. libro XII, cap.XXIX, p.770-771; Le√≥n, op.cit. cap. XI ..¬ęCuando se fueron los espa√Īoles de M√©xico y a√ļn no contra nosotros se preparaban los espa√Īoles, primero se difundi√≥ entre nosotros una gran peste, una enfermedad general...era muy destructora enfermedad, muchas gentes murieron de ella, ya nadie pod√≠a andar, no m√°s estaban acostados, tendidos en su cama...muchos murieron de ella, pero muchos solamente de hambre murieron; hubo muertos por el hambre: ya nadie ten√≠a cuidado de nadie, nade de otro se preocupaba¬Ľ
    L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. CII, p.145-145 ...¬ęEn las m√°s casas mor√≠an todos, y en muchos pueblos la mitad, que como era nueva enfermedad para ellos,...y por maravilla escapaba hombre que las tuviese,...cayeron pues malas (las mujeres) de las viruelas, y falt√≥ el pan, y perescieron muchos de hambre. Hed√≠an tanto los cuerpos muertos, que nadie los quer√≠a enterrar..llamaron los indios a este mal huizauatl¬Ľ
    V√°zquez / Aguilar, p.191 op.cit. ..¬ęJuntamente con esto fue nuestro Dios servido, estando los cristianos harto fatigados de la guerra, de enviarles viruelas, y entre los indios vino una grande pestilencia como era tanta la gente que dentro estaban, especialmente mujeres, porque ya no ten√≠an que comer. Y nos acontec√≠a a los soldados no poder andar por las calles de los indios heridos que hab√≠a de pestilencia, hambre y tambi√©n viruelas, todo lo cual fue causa de que aflojasen en la guerra y de que no peleasen tanto¬Ľ
    V√°zquez / V√°zquez, op.cit. p.141 ..¬ęEn esta saz√≥n vino una pestilencia de sarampi√≥n y v√≠roles (viruela) tan recia y tan cruel que creo muri√≥ m√°s de la cuarta parte de la gente de indios que hab√≠a en toda la tierra, la cual muy mucho nos ayud√≥ para hacer la guerra y fue causa que mucho m√°s presto se acabase, porque como he dicho, en esta pestilencia muri√≥ gran cantidad de hombres y gente de guerra y muchos se√Īores y capitanes y valientes hombres, con los cuales hab√≠amos de pelear y tenerlos por enemigos; y milagrosamente Nuestro Se√Īor los mat√≥ y nos los quit√≥ delante¬Ľ
  133. ‚ÜĎ Thomas, op.cit. cap.31, p.501-512
  134. ‚ÜĎ Thomas, op.cit. cap.29, p.463-481
  135. ‚ÜĎ a b c d e Thomas, op.cit. cap.30, p.482-500 ¬ę...esta campa√Īa fue a la vez la m√°s tediosa, la m√°s brutal, la m√°s importante y la m√°s olvidada de las que libr√≥ Cort√©s en la Nueva Espa√Īa. En el curso de ella domin√≥ a m√°s de la mitad del pa√≠s, destruy√≥ los nexos de los mexicas con la costa oriental, les cort√≥ la fuente de los vegetales y las frutas tropicales tan preciados y, por medio del temor que inspiraba, oblig√≥ a miles de indios a apoyarle y a aceptar ser vasallos del rey de Espa√Īa. Adem√°s estableci√≥ una base segura...¬Ľ
  136. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo II, cap.CXXX, p.104-108
  137. ‚ÜĎ V√°zquez / V√°zquez, op.cit. p.141-145
  138. ‚ÜĎ Cort√©s / Hern√°ndez, op.cit. ¬ęSegunda carta¬Ľ, p.177-178
  139. ‚ÜĎ a b D√≠az, op.cit. tomo II, cap.CXXXVI, p.126-133
  140. ‚ÜĎ Garc√≠a / Cort√©s (2) op.cit.
  141. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo II, cap.CXLII, p.166-174
  142. ‚ÜĎ Thomas op.cit. cap.31, p.501-512
  143. ‚ÜĎ a b c d e Thomas op.cit. cap.32, p.513-534
  144. ‚ÜĎ Cort√©s / Hern√°ndez, op.cit. Tercera Carta p.223 ..¬ęEl jueves (4 de abril de 1521) antes vinieron a Tesuico ciertos mensajeros de las provincias de Tazapan, Mascalcingo y Nauta, y de otras ciudades que est√°n en su comarca, y dij√©ronme que se ven√≠an a dar por vasallos de vuestra majestad, y a ser nuestros amigos, porque ellos nunca hab√≠an matado a ning√ļn espa√Īol¬Ľ.
  145. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. CXXVII, p.179-180
  146. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap.XXVIII, p.180-182
  147. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap.XXIX, p.182-184
  148. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo II, cap.CXLV, p.188-202
  149. ‚ÜĎ Thomas, op.cit. cap.32, p.533; Pereyra, op.cit. cap.18, p.190; D√≠az, op.cit. tomo II, cap.CXLV, p.200
  150. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo II, cap. CXLVI, p.202-204
  151. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo II, cap.CXLIX a cap.CL, p.209-222
  152. ‚ÜĎ Sol√≠s, op.cit. libro V, cap.XIX, p.329-332
  153. ‚ÜĎ a b Thomas, op.cit. cap.33, p.537-559
  154. ‚ÜĎ Cort√©s / Hern√°ndez, op.cit. ¬ęTercera carta¬Ľ p.236-237
  155. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo II, cap.CLVI, p.274-285
  156. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap.CXLIV, p.206-207
  157. ‚ÜĎ Orozco Linares, op.cit. cap.12, p.245-246
  158. ‚ÜĎ Cort√©s / Hern√°ndez, op.cit. ¬ęTercera carta¬Ľ p.260 ¬ęY como yo estaba muy metido en socorrer a los que se ahogaban, no miraba ni me acordaba del da√Īo que pod√≠a recibir, y ya me ven√≠an a asir cierto indios de los enemigos, y me llevaran si no fuera por un capit√°n de cincuenta hombres, que yo tra√≠a siempre conmigo, y por un mancebo de su compa√Ī√≠a, el cual, despu√©s de Dios, me dio la vida, y por d√°rmela como valiente hombre, perdi√≥ all√≠ la suya...¬Ľ
  159. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo II, cap.CLIII, p.257-258
  160. ‚ÜĎ Sahag√ļn, op.cit. libro XII, cap. XXXIX, p.785
  161. ‚ÜĎ Le√≥n, op.cit. cap.XIII
  162. ‚ÜĎ Cort√©s / Hern√°ndez, op.cit. ¬ęTercera carta¬Ľ p.284
  163. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. CXLIV, p.206-207
  164. ‚ÜĎ Thomas, Hugh op.cit. cap.35, p.584
  165. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo II, cap.CLVII, p.285-294
  166. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap.CXLVI, p.208-209
  167. ‚ÜĎ V√°zquez /V√°zquez, op.cit. p.141
  168. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. CXLVII, p.209
  169. ‚ÜĎ Thomas, Hugh op.cit. cap.36, p.587-603
  170. ‚ÜĎ Thomas, Hugh op.cit. cap.37, p.604-618
  171. ‚ÜĎ Garc√≠a / Cort√©s (1), op.cit.
  172. ‚ÜĎ a b c Thomas, op.cit. cap.39, p.626-643
  173. ‚ÜĎ An√≥nimo (Alcal√°) / Cabrero, op.cit. cap. XXII, p.258-261
  174. ‚ÜĎ M√©xico Desconocido; Pasajes de la Historia No. 8 Tari√°curi y el reino de los pur√©pechas / enero 2003. ¬ęLos espa√Īoles llegan a Tzintzuntzan (Michoac√°n)¬Ľ. Consultado el 28 de noviembre de 2008.
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  192. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. CLVIII a CLIX, p.221-225
  193. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo II, cap. CLXIV, p.348-356
  194. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap.CLXX, p.234
  195. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap.CLXXI, p.234-236
  196. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo II, cap.CLXV, p.357-361
  197. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap.CLX, p.225
  198. ‚ÜĎ a b D√≠az, op.cit. tomo II, cap. CLXVI, p.361-381
  199. ‚ÜĎ D√≠az, op.cit. tomo II, cap.CLXIX, p.400-411
  200. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. CLXII, p.226
  201. ‚ÜĎ Cort√©s / Hern√°ndez, op.cit. "Cuarta carta", p.330-338
  202. ‚ÜĎ Pons, op.cit p.XIII
  203. ‚ÜĎ Scholes, op.cit. p.117
  204. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap.CLXXII, p.236-237
  205. ‚ÜĎ Aunque hay versiones que difieren en el lugar exacto de la ejecuci√≥n.Instituto Nacional de Antropolog√≠a e Historia. ¬ęZona Arqueol√≥gica "El Tigre (itzamkanac)" (Campeche)¬Ľ. Consultado el 25 de octubre de 2009. ¬ęDe acuerdo al INAH las ruinas de la zona arqueol√≥gica de El Tigre en el estado mexicano de Campeche podr√≠an corresponder a la localidad de Itzamkanac descrita en las cr√≥nicas de Indias¬Ľ.
  206. ‚ÜĎ Sahag√ļn / De Alva, op.cit. pp.845-848 ¬ęDe acuerdo a Ixtlilx√≥chitl, el ahorcamiento fue en Acal√°n y no en Itzamkanac, por otra parte Coan√°coch fue salvado cuando estaba siendo ejecutado en la horca, sin embargo muri√≥ a consecuencia de la acci√≥n, pocos d√≠as despu√©s...¬Ľ
  207. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap.CLXXIX, p.248-249
  208. ‚ÜĎ L√≥pez de Cogolludo, op.cit. libro I cap.XV
  209. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. CLXXX, p.250-253
  210. ‚ÜĎ Cort√©s / Hern√°ndez, op.cit. ¬ęQuinta carta¬Ľ p.389 ¬ęEn este pueblo, digo en aquellas labranzas, qued√≥ un caballo que se hinc√≥ un palo por el pie y no pudo andar; me prometi√≥ el se√Īor curarlo, no s√© lo que har√°...¬Ľ
  211. ‚ÜĎ L√≥pez de Cogolludo, op.cit. libro IX cap.IX
  212. ‚ÜĎ Sahag√ļn / De Alva, op.cit. pp.852-854
  213. ‚ÜĎ Mart√≠nez, op.cit.
  214. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. CLXXXV, p.261-262
  215. ‚ÜĎ L√≥pez de Cogolludo, op.cit. libro I, cap.XII
  216. ‚ÜĎ Thomas, op.cit. cap.36, p.587-603
  217. ‚ÜĎ Cort√©s / Hern√°ndez, op.cit. ¬ęSegunda carta¬Ľ p.189-190 ¬ęPor lo que yo he visto y comprendido cerca de la similitud que toda esta tierra tiene a Espa√Īa, as√≠ en la fertilidad como en la grandeza y fr√≠os que en ella hace, y en otras muchas cosas que la equiparan a ella, me pareci√≥ que el m√°s conveniente nombre para esta dicha tierra era llamarse la Nueva Espa√Īa del mar Oce√°no; y as√≠, en nombre de vuestra majestad se le puso aqueste nombre. Humildemente suplico a vuestra alteza lo tenga por bien y mande que se nombre as√≠...¬Ľ
  218. ‚ÜĎ Sol√≠s, op.cit. libro V, cap.VII, p.291-294
  219. ‚ÜĎ a b Thomas, op.cit. cap.37, p.604-618
  220. ‚ÜĎ Pereyra, op.cit. cap.XIX, p.203-223
  221. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. CLXV
  222. ‚ÜĎ a b Sol√≠s, op.cit. libro V, cap.VIII, p.294-297
  223. ‚ÜĎ Thomas, op.cit. cap.39, p.628-629 (referenciado con AGI, Indif. Gen., leg. 420, lib. 8 ff.314-315/ AGI, Justicia, leg. 220, p.2,f.128/ CDI, XXVI, 59-65)
  224. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. CXCIII, p.272-273
  225. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap. CXCIV, p.273
  226. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara, op.cit. cap.CXCVII, cap. CXCVIII, cap.CXCIX
  227. ‚ÜĎ Garc√≠a / L√≥pez, op.cit.
  228. ‚ÜĎ Chamberlain, op.cit. cap.X a XV
  229. ‚ÜĎ Vega, op.cit.
  230. ‚ÜĎ Ortega, op.cit. cap.I a III
  231. ‚ÜĎ Gonz√°lez, Marian (6 de abril de 2007). ¬ęLa figura de Juan de O√Īate, eje de una encendida pol√©mica en Estados Unidos¬Ľ. El Diario Vasco. Consultado el 28 de noviembre de 2008.
  232. ‚ÜĎ Secretar√≠a de Turismo. ¬ęNuevo Le√≥n, Historia¬Ľ. Consultado el 28 de noviembre de 2008.
  233. ‚ÜĎ Enciclopedia de los municipios de M√©xico. ¬ęEstado de Nuevo Le√≥n, "Rese√Īa Hist√≥rica"¬Ľ. Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal. Consultado el 28 de noviembre de 2008.

Bibliografía

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