Contrarrevolución de Córdoba

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Contrarrevolución de Córdoba

La contrarrevolución de Córdoba tuvo su inicio cuando las autoridades de la Intendencia de Córdoba del Tucumán y el ex virrey del Río de la Plata, Santiago de Liniers, tomaron conocimiento de que había ocurrido la Revolución de Mayo en Buenos Aires, por lo que se dedicaron a organizar en Córdoba un ejército para rechazar la expedición militar enviada por la Primera Junta para hacer reconocer su autoridad en las provincias del interior del ex Virreinato del Río de la Plata. El fracaso de la contrarrevolución encabezada por Liniers culminó con su fusilamiento y el completo control del noroeste de la actual Argentina por la Junta de Buenos Aires.

Contenido

La contrarrevolución de Córdoba

El mismo d√≠a 25 de mayo de 1810, fecha de instalaci√≥n de la Primera Junta, el derrocado virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros despach√≥ al joven entrerriano de diecisiete a√Īos Jos√© Melchor Lav√≠n rumbo a C√≥rdoba, para advertir a Liniers y reclamarle acciones militares contra la Junta. Cisneros daba a Liniers todos los poderes necesarios para que llevara adelante la misi√≥n que le encomendaba, d√°ndole el cargo de general en jefe del Ej√©rcito Realista en el R√≠o de la Plata y a√ļn el mando pol√≠tico, debiendo actuar en combinaci√≥n con el virrey del Per√ļ. Al llegar r√°pidamente a C√≥rdoba, en la medianoche del 28 de mayo, Lav√≠n se dirigi√≥ a la casa de su conocido, el de√°n de la catedral de la ciudad, Gregorio Funes, quien esa noche lo condujo a la casa del obispo Rodrigo de Orellana, y los tres se dirigieron a la residencia del gobernador Juan Guti√©rrez de la Concha, en donde se hallaba Liniers. √Čste se encontraba en ese tiempo residiendo en una estancia jesuita en Alta Gracia, y la noticia de la revoluci√≥n lo sorprendi√≥ cuando estaba pronto a regresar a Espa√Īa y estaba de paso en la ciudad de C√≥rdoba. En esa madrugada del 29 de mayo se produjo all√≠ una reuni√≥n con la asistencia de Guti√©rrez de la Concha, Liniers, Funes, Orellana, los dos alcaldes del Cabildo de C√≥rdoba, el oidor jubilado de la Real Audiencia del Cusco, Miguel S√°nchez Moscoso, el asesor jubilado del Gobierno de Montevideo y oidor de la Audiencia de Buenos Aires Dr. Zamalloa, el coronel de milicias Santiago Allende, el asesor de gobierno Rodr√≠guez y el tesorero Joaqu√≠n Moreno. La reuni√≥n se reanud√≥ luego por la ma√Īana.[1]

Cabildo de Córdoba en la actualidad.

Dos días antes, el 27 de mayo, la Junta había enviado una circular a las provincias pidiendo el envío de diputados a Buenos Aires y manifestando que enviaría una...

(...) expedición de 500 hombres para lo interior con el fin de proporcionar auxilios militares para hacer observar el orden, si se teme que sin él no se harían libre y honradamente las elecciones de vocales diputados (...)

La circular de la Junta conducida por Mariano Irigoyen (cu√Īado del gobernador) lleg√≥ a C√≥rdoba el 7 de junio exigiendo al gobernador y al cabildo su reconocimiento, junto con ella llegaron tambi√©n cartas de amigos de Liniers que lo exhortaban a que se sumara a la revoluci√≥n o se mantuviera neutral, pero √©ste respondi√≥:

¬ŅC√≥mo, respond√≠ales, siendo yo un general, un oficial que en treinta y seis a√Īos he acreditado mi fidelidad y amor al Soberano, en el √ļltimo tercio de mi vida me he de cubrir de ignominia quedando indiferente en una causa que es la de mi Rey; y por esta infidencia he de dejar √° mis hijos un nombre, hasta el presente intachable, con la nota de traidor?.

El gobernador convocó a una nueva reunión para tratar sobre los pliegos recibidos. La opinión del deán Funes en favor de reconocer a la Junta provocó una airada reacción de Liniers que motivó el retiro de Funes de la reunión y que no fuera invitado a otras reuniones posteriores.

En esa reuni√≥n el gobernador aconsej√≥ desconocer a la Junta y jurar el Consejo de Regencia de Espa√Īa e Indias, ya que (...) contaba con el apoyo del vecindario y del ayuntamiento. Inform√≥ a Liniers de los hechos ocurridos en Buenos Aires, a lo cual este coment√≥:

(...) ser√° necesario considerar como rebeldes a los causantes de tanta inquietud. Como militar estoy pronto a cumplir con mi deber. Y me ofrezco desde ya a organizar las fuerzas necesarias.

y agregó:

Todo aquél que adhiera al partido de la Junta revolucionaria de Buenos Aires, y apruebe la deposición del Virrey, debe ser tenido por un traidor; pues que la conducta de los de Buenos Aires con la madre patria en la crítica situación en que hoy se halla, es igual á la de un hijo que, viendo á su padre enfermo, pero de un mal que probablemente ha de salvar, lo asesina en la cama por heredarlo.

Por mayoría los presentes decidieron:

Que se rechazase el nuevo sistema gubernativo de la capital y desde luego se hiziesen propios √° las ciudades de su Distrito, √° las Provincias interiores del Virreynato, √° Santa Fee y Montevideo √° fin de que se tomasen medidas conducentes √° su resistencia sin perdonar los hostiles.[2]

Desconoció Córdoba la autoridad de la Primera Junta el 20 de junio, cuando el Cabildo con la presencia del gobernador juró el Consejo de Regencia, aunque no lo hicieron constar en actas. Ese mismo día el deán Funes envió una comunicación a la Junta informando los detalles de las reuniones celebradas por los contrarrevolucionarios, indicando la opinión de cada uno de los concurrentes y el voto del Cabildo.[3] En su tarea de mantener en conocimiento a la Junta de los aprestos en Córdoba, Funes contaba con la colaboración de su hermano Ambrosio y de Tomás de Allende, sobrino del coronel Santiago de Allende, lo mismo que con la complicidad de clérigos. Diversas partidas organizadas por este grupo cortaban el paso en la travesía de Ambargasta en Santiago del Estero.

El mismo d√≠a 20 en Buenos Aires, Castelli y French tomaron prisioneros a Cisneros y a los oidores de la Real Audiencia, todos conspirando con los contrarrevolucionarios de C√≥rdoba, embarc√°ndolos dos d√≠as despu√©s en secreto con orden de no tocar ning√ļn puerto hasta las islas Canarias.[4] La Audiencia hab√≠a jurado al Consejo de Regencia y enviado una comunicaci√≥n a Liniers inst√°ndolo a que se pusiese al frente de la resistencia, lo mismo que hab√≠a hecho Cisneros pidi√©ndole que comunicara a las dem√°s autoridades que hab√≠a sido obligado por la fuerza a reconocer a la Junta.

El 27 de junio Moreno publicó en La Gazeta un ultimátum a los contrarrevolucionarios:

La Junta cuenta con recursos efectivos para hacer entrar en sus deberes a los díscolos que pretenden la división de estos pueblos, que es hoy día tan peligrosa: los perseguirá y hará castigo ejemplar que escarmiente y aterre a los malvados.[5]

Relaciones con el Per√ļ y otros focos realistas

El 4 de junio Guti√©rrez de la Concha envi√≥ una comunicaci√≥n al gobernador intendente de Potos√≠, Francisco de Paula Sanz, avis√°ndole de lo ocurrido en Buenos Aires y solicit√°ndole que diera aviso a las dem√°s autoridades, llegando a Lima el 9 de julio la noticia de la revoluci√≥n. Poco despu√©s Liniers envi√≥ cartas a Paula Sanz y al virrey del Per√ļ Jos√© Fernando de Abascal y Sousa solicit√°ndoles auxilios. El 17 de junio volvi√≥ a dirigirse a Abascal, asegur√°ndole que las tropas de Buenos Aires ser√≠an f√°cilmente vencidas. Su hijo, el alf√©rez de nav√≠o Luis Liniers, fue enviado a Montevideo para comunicar el plan de acci√≥n y pedir socorros ante el inminente desastre, pero alertados por el de√°n Funes, fue capturado en San Nicol√°s de los Arroyos por una partida de blandengues cuando se dirig√≠a en una balandra desde Santa Fe. Llegado el plan a Montevideo de todas formas, fue rechazado el env√≠o de armas solicitado por Liniers, en vistas de que no llegar√≠an a tiempo y eran necesarias para su defensa. Liniers intent√≥ tambi√©n ponerse en contacto con el gobernador del Paraguay Bernardo de Velasco.

El 13 de julio de 1810 el virrey Abascal proclam√≥ la reincorporaci√≥n de las intendencias de Charcas, Potos√≠, La Paz y C√≥rdoba del Tucum√°n al Virreinato del Per√ļ, hasta el final de la guerra:

DON JOS√Č FERNANDO DE ABASCAL Y SOUSA, &. &. virey, gobernador y capitan general del Per√ļ, superintendente subdelegado de real hacienda, presidente de la real audiencia de Lima, &, hace saber, que habiendo solicitado por los mas espresivos oficios, el presidente de Charcas, su real audiencia el arzobispo, el ayuntamiento, la imperial villa de Potosi, la ciudad de la Paz y C√≥rdoba del Tucuman, ausilios para rechazar cualquier hostil empresa de la junta de gobierno de Buenos Aires, declara agregadas √° ese vireinato las espresadas provincias dependientes de la gobernacion del Rio de la Plata, en todos los ramos de hacienda, guerra, politica y justicia. Datado en Lima √° 13 de julio de 1810.‚ÄĒFirmado‚ÄĒJph. Abascal.‚ÄĒ

Esto lo hac√≠a a pedido de sus gobernadores intendentes, incluyendo a Guti√©rrez de la Concha. En los √ļltimos d√≠as de julio, se supo en C√≥rdoba esta decisi√≥n del virrey del Per√ļ, tomando conocimiento tambi√©n que √©ste hab√≠a desconocido a la Junta de Buenos Aires. El Cabildo de C√≥rdoba reconoci√≥ al virrey Abascal y se puso bajo la jurisdicci√≥n de la Real Audiencia de Charcas.

Abascal nombr√≥ al presidente provisorio de la Audiencia del Cusco, Jos√© Manuel de Goyeneche, General en Jefe del Ej√©rcito Expedicionario del Alto Per√ļ, coordinando acciones militares con los opositores a la Junta de Buenos Aires. En el Alto Per√ļ el general realista Jos√© de C√≥rdoba y Rojas comenz√≥ a reunir tropas para trasladarse a Santiago de Cotagaita.

Milicias cordobesas

Liniers y Guti√©rrez de la Concha alistaron milicias urbanas y varios cientos de milicianos reclutados en la campa√Īa por el coronel de milicias Santiago Allende, armados con boleadoras y lanzas que hab√≠an recibido √≥rdenes de dirigirse a la ciudad de C√≥rdoba con cuantos armamentos encontraran. Los preparativos llegaron a verse muy avanzados, llegando a reunir mil quinientos hombres y catorce ca√Īones. Pese a la opini√≥n de Liniers, quien prefer√≠a retirar las tropas hacia el norte para reunirlas con las del Alto Per√ļ, prevaleci√≥ en un principio la opini√≥n del gobernador Guti√©rrez de la Concha de resistir en C√≥rdoba. Liniers argumentaba que la cercan√≠a de C√≥rdoba con Buenos Aires no le permitir√≠a reunir un ej√©rcito adecuado, pues no lo hab√≠a en C√≥rdoba, mientras que Buenos Aires dispon√≠a de fuerzas ya instruidas que pod√≠an llegar en poco tiempo. Aconsejaba el retiro hacia Salta, hacia donde pensaba dirigir las tropas existentes en el Alto Per√ļ y suficientemente alejados de Buenos Aires como para poder armar un ej√©rcito eficaz y con conexiones con el Paraguay mediante el Chaco. El gobernador hizo prevalecer su opini√≥n pues despreciaba la capacidad de las fuerzas porte√Īas para operar en el interior con un ej√©rcito que se anunciaba de quinientos hombres ante jefes experimentados y prestigiosos como lo eran ellos. Liniers finalmente se dej√≥ convencer y se dedic√≥ a organizar la resistencia en la misma C√≥rdoba.

De acuerdo al Reglamento de milicias de 1801, exist√≠a en C√≥rdoba el Regimiento de Voluntarios de Caballer√≠a de C√≥rdoba, con cuatro escuadrones de tres compa√Ī√≠as cada uno y un total de mil doscientas plazas. En La Carlota se hallaba la Compa√Ī√≠a de Partidarios de la Frontera de C√≥rdoba, con cien plazas, unidad de caracter√≠sticas similares al Cuerpo de Blandengues.[6]

El 8 de julio Liniers escribió a Paula Sanz que contaba con seiscientos hombres armados, la mitad con fusiles y el resto con lanzas, además de artillería.

Expedición auxiliar

Lo que sería luego el Ejército del Norte tuvo su origen en las tropas reunidas por el vocal morenista Juan José Castelli por orden dada por la Primera Junta el 14 de junio de 1810. La orden de la Junta respondía al cumplimiento del acta de formación de la misma el 25 de mayo, que la obligaba a enviar una expedición a las provincias. Una vez instruido el ejército, las tropas salieron del Retiro el 7 de julio para ser revistada en Monte de Castro el día 9 (a tres leguas de Buenos Aires). Ese mismo día mil ciento cincuenta hombres comenzaron la marcha por la ruta a Córdoba al mando del coronel Francisco Ortiz de Ocampo, secundado por el teniente coronel Antonio González Balcarce.

Captura de los contrarrevolucionarios

El 8 de junio la Junta ordenó a las autoridades de Salta, Tucumán, Jujuy y Santa Fe que capturaran a los contrarrevolucionarios de Córdoba si pasasen por sus jurisdicciones:

(...) manda la Junta que ponga V. S. en movimiento todo su celo y todos los arbitrios que penden de sus facultades para atajar el paso √° Don Santiago Liniers, al Gobernador Concha, Obispo de C√≥rdoba, Teniente Gobernador Rodr√≠guez, Oficial Real Moreno y Coronel Allende. Cualquiera de estas personas que pase por esa ciudad deber√° ser detenida; y remitida √° esta capital con segura custodia, quedando V. S. responsable √° los grav√≠simos males y perjuicios que causar√≠an estos individuos si lograsen internarse, en las Provincias de arriba, si por falta de vigilancia √ļ oposici√≥n lo verificasen, y para que as√≠ no suceda no omitir√° medio, acci√≥n √≥ arbitrio sea cual fuese con tal que conduzca √° la ocupaci√≥n de sus personas lo que √° todo trance debe realizarse.

El Coronel Don Diego Pueirredon es encargado particularmente por la Junta para este asunto; y √° √©l franquear√° V. S. todos los auxil√≠os que pidiese para su desempe√Īo.
Dios G-.de √° V S. Julio 8 de 1810.

Sr. Gobernador Intendente de Salta ‚ÄĒ IImo. Cabildo, Justicia, y Regmto. de Salta‚ÄĒ √≠dem de Tucuman ‚ÄĒ √≠dem de Jujuy ‚ÄĒ Sr. Comandante de Armas de la ciudad de Santa Fe.

El coronel Diego Pueyrred√≥n fue comisionado para su captura, traslad√°ndose posteriormente a Jujuy, desde donde adelant√≥ al teniente Mart√≠n Miguel de G√ľemes a la quebrada de Humahuaca con una partida de observaci√≥n:

La Junta Comisiona √° V. S. para la prisi√≥n de ellos, y su remisi√≥n con segura custodia √° la Capital y espera que su acendrado patriotismo se desplegar√° de mil modos para asegurar el √©xito de una comisi√≥n que es de la mayor importancia √° la causa p√ļblica. Se acompa√Īan las √≥rdenes √° ese Cabildo y √° el Gobernador de Salta para que V. S. haga de ellas el uso conveniente, y espera la Junta que la patria no se arrepentir√° de haber encomendado esta diligencia √° un hijo que siempre se ha distinguido en su servicio.

Dios Gde. √° V. Buenos Aires Julio 8 de 1810.

Sr. Don Diego Pueirredon.

El 13 de julio la Junta reiteró a la Junta en Comisión de la expedición la remisión de los contrarrevolucionarios si fueran capturados:

Ya ha comunicado √° V. E. La Junta, que irremisiblemente deben venir presos √° esta ciudad con segura custodia, el Obispo, Concha, Liniers, el Teniente Rodr√≠guez, el Coronel Allende, el oficial Real Moreno, el Alcalde Piedra y el S√≠ndico Procurador. Cualquiera de estas personas que llegue √° aprenderse para lo que no se omitir√° medio alguno, SERA REMITIDA AL MOMENTO sin darle la menor espera (...) Se sabe que el Obispo piensa salir √° encontrar nuestra Expedici√≥n, si tal hace, no se le admitir√° propuesta alguna, sino que agarr√°ndolo alli mismo, SE LE REMITIR√Ā BAJO SEGURA CUSTODIA √Ā ESTA CAPITAL, sin permitir que por caso alguno vuelva √° entrar en aquella ciudad.

Cuando el 21 de julio la expedición llegó a la jurisdicción de Córdoba en la Guardia de la Esquina, las milicias cordobesas desertaron en masa. El 27 de julio la Junta envió una circular a varios cabildos anticipando la huida:

Siendo de recelar que los autores de la escandalosa convulsi√≥n suscitada en C√≥rdoba tomen el partido de la huida luego que nuestra espedicion se acerque √° aquella ciudad y siendo sobremanera interesante √° la tranquilidad p√ļblica y bien del estado la aprehensi√≥n de estos delincuentes que tanto han comprometido nuestro sosiego, ha resuelto la junta prevenir √° V. S. tome las m√°s eficaces disposiciones para que si pasasen por esa jurisdicci√≥n sean aprehendidos

Dn. Santiago Liniers, Don Juan Gutiérrez de la Concha, Obispo de Córdoba, Oficial Real Moreno, Teniente Asesor Dn. Victorino Rodríguez, Coronel Rodríguez, Coronel Allende y todos cuantos vayan en fuga de Córdoba, los cuales remitirá V. S. inmediatamente á esta con la mas segura custodia, obrando con la cautela y vigilancia que son precisas para que no quede ilusoria esta providencia; cual realización fia la Junta al celo y patriotismo de V. S. y así como se reportaría un servicio importante al estado, también será responsable V. S. de la menor omisión que deje sin efecto esta resolución.
Dios G.de √° V. S. Julio 27 de 1810.

Il.tmos Cabildos de la ciudad de San Luis ‚ÄĒ Santa Fe ‚ÄĒ San Juan ‚ÄĒ Mendoza ‚ÄĒ Rioja ‚ÄĒ Jujuy.

Los l√≠deres contrarrevolucionarios decidieron el 27 de julio adoptar el plan originario de Liniers y partir hacia el norte con cuetrocientos hombres seguidores que les quedaban de las deserciones y 9 piezas de artiller√≠a junto con setenta mil pesos del erario p√ļblico, saliendo de C√≥rdoba el 31 de julio en direcci√≥n al Alto Per√ļ, lo cual fue comunicado por Ortiz de Ocampo a la Junta el 1 de agosto:

Exmo. Se√Īor- Acabamos de saber por Don Faustino Allende que ayer √° medio d√≠a han salido de C√≥rdoba camino del Per√ļ el Gobernador Concha, el Sr. Liniers, el Obispo, el coronel Santiago Allende, Don Victorino Rodr√≠guez y el oficial Real, Moreno llevando consigo nueve piezas de artilleria volante del calibre 4, 6 y 8, con algunos carruajes, y tres cientos √≥ cuatro cientos hombres con fusil y chuza (...)

Esa misma noche (del 31) desert√≥ una compa√Ī√≠a de cincuenta hombres, acentu√°ndose la deserci√≥n en los d√≠as siguientes hasta el punto de quedar s√≥lo una compa√Ī√≠a de Partidarios de la Frontera. Entre el Totoral y Villa Tulumba se dispers√≥ tambi√©n esa √ļltima compa√Ī√≠a de veteranos a la vista de los jefes. Durante la noche se dispers√≥ la caballada. En ese √ļltimo punto se incendi√≥ el carro de p√≥lvora y municiones y al negarse el maestro de la posta a suministrar caballos, fueron clavados los ca√Īones y quemadas las cure√Īas.

Cuando se hallaban entre San Pedro y Río Seco, un chasque los alcanzó para darle aviso de que la avanzada expedicionaria había entrado en Córdoba y salía un destacamento en su persecución.

Cuando la expedici√≥n recibi√≥ noticias seguras y repetidas de que Liniers hab√≠a partido con sus fuerzas rumbo al norte, Gonz√°lez Balcarce se adelant√≥ el 1 de agosto con trescientos hombres en su b√ļsqueda, realizando una marcha forzada que le permiti√≥ recuperar los seis d√≠as que les llevaban de ventaja.

El d√≠a 5 de agosto ingres√≥ en C√≥rdoba el destacamento de trescientos hombres en busca de Liniers y los dem√°s jefes, doscientos veinticinco soldados permanecieron en la ciudad y los otros setenta y cinco continuaron inmediatamente la persecuci√≥n. Los fugitivos al enterarse en una posta la partida del destacamento, hab√≠an decidido dividirse en grupos, abandonaron los coches y continuaron a caballo junto con algunas mulas de carga, dejando en libertad a regresar a la ciudad a los pocos hombres que a√ļn le eran fieles. Liniers con su ayudante Lav√≠n y su capell√°n el can√≥nigo Llanos, se dirigieron al oeste hacia las sierras de C√≥rdoba; Orellana disfrazado de cl√©rigo, el capell√°n Jim√©nez y otro religioso buscaron refugiarse en la propiedad de un cura p√°rroco, a quien dejaron mil pesos que conduc√≠an y se dirigieron hacia el este; Guti√©rrez de la Concha, Rodr√≠guez y los dem√°s, continuaron viaje por el camino de las postas. Liniers envi√≥ desde all√≠ al cl√©rigo Garc√≠a y a su oficial ayudante Miguel S√°nchez Moscoso, para comunicar al gobernador de Potos√≠ lo que estaba ocurriendo, pero a pesar de que lograron llegar a Salta burlando a las partidas, fueron capturados por las guardias de Diego Pueyrred√≥n, al mando de Mart√≠n Miguel de G√ľemes. Puestos a disposici√≥n del gobernador de Salta Isasmendi, fueron dejados continuar viaje por √©ste al no hall√°rseles papeles comprometedores.

Gonz√°lez Balcarce lleg√≥ al d√≠a siguiente al punto de dispersi√≥n, alertado por delatores de las direcciones seguidas por los pr√≥fugos, destac√≥ partidas en b√ļsqueda de ellos. Esa misma noche del d√≠a 5 de agosto Gonz√°lez Balcarce dio con dos hombres que guardaban unas mulas, los que interrogados confesaron que eran de Liniers, quien se hallaba en un rancho a tres cuartos de legua de all√≠. Destac√≥ Gonz√°lez Balcarce hacia all√≠ un piquete que comandaba el ayudante de campo Jos√© Mar√≠a Urien, el cual captur√≥ a Liniers en la estancia de Piedritas (cerca de Cha√Īar) ese d√≠a 6 de agosto. El d√≠a 7 fue capturado Orellana por el alf√©rez Rojas, a ocho leguas de donde se hall√≥ a Liniers, ambos fueron maltratados por los soldados. En la traves√≠a de Ambargasta el teniente Albari√Īo captur√≥ a Guti√©rrez de la Concha, Allende, al asesor Rodr√≠guez y al primer oficial mayor Moreno. √Čste √ļltimo transportaba treinta mil pesos fuertes retirados del erario p√ļblico de C√≥rdoba, que desaparecieron luego de confiscados.[7]

Acción sobre Córdoba

Gonz√°lez Balcarce regres√≥ inmediatamente con los prisioneros a C√≥rdoba al mismo tiempo que el 8 de agosto llegaba el resto del ej√©rcito. Ante la salida de Liniers, el Cabildo de C√≥rdoba hab√≠a cambiado de actitud, envi√≥ como diputado ante el jefe expedicionario a su alcalde y recibi√≥ a las tropas porte√Īas, reconociendo a la Junta y abandonado su reconocimiento al virrey Abascal, sin embargo, fue reemplazado por nuevos miembros. Juan Mart√≠n de Pueyrred√≥n fue nombrado gobernador intendente de C√≥rdoba del Tucum√°n el 3 de agosto por la Junta, asumiendo el 16 de agosto. Los miembros del cabildo fueron confinados por 4 a√Īos en Carmen de Patagones. El 17 de agosto Gregorio Funes fue elegido diputado por C√≥rdoba y se incorpor√≥ posteriormente a la Junta Grande. Ortiz de Ocampo comunic√≥ a la Junta esa elecci√≥n de la siguiente manera:

Exmo. Se√Īor ‚ÄĒ Congregado este numeroso vecindario el dia de ayer, para la elecci√≥n de Diputado que seg√ļn las √≥rdenes de V. E. deb√≠a caminar √° esa Capital, recay√≥ la elecci√≥n por el consentimiento general en el Dean de esta Santa Iglesia Dr. Don Gregorio Funes; habiendo sido recibida esta elecci√≥n con un j√ļbilo y regocijo inesplicables; y espero que antes de mi partida

emprenda su marcha para esa Capital, seg√ļn me lo tiene ordenado V. E.
Dios Gde √° V. E. m.¬į a.¬į Cuartel General de C√≥rdoba, 18 de agosto de 1810.
Exmo. Se√Īor.
Francisco Antonio Ortiz de Ocampo.

Exmo. Se√Īor Presidente y Vocales de la Junta.[8]

El conato de Mendoza

En Mendoza un viajero comunicó el 6 de junio los acontecimientos de Buenos Aires, recibiendo el cabildo el día 13 al comandante de milicias Manuel Corvalán con la comunicación de la Junta pidiendo su reconocimiento y el envío de un diputado. Al día siguiente llegó a la ciudad una comunicación de Gutiérrez de la Concha solicitando desconocer a la Junta y el envío de tropas a Córdoba.

Las opiniones se dividieron entre las dos alternativas, entre los que quisieron reconocer a la Junta estaban quienes deseaban la independencia jurisdiccional respecto de C√≥rdoba, mientras que las principales autoridades se decidieron por desconocer a la Junta. Estas √ļltimas eran: Faustino Ansay, Subdelegado de Real Hacienda y Guerra, Comandante de Armas y Fronteras y Comandante del 1¬ļ Regimiento de Caballer√≠a de Mendoza; Domingo de Torres y Arrieta, tesorero; y Joaqu√≠n G√≥mez de Lia√Īo, contador de la Real Hacienda.

Se resolvió convocar un cabildo abierto el día 19 de junio, pero no se realizó. El día 21 llegó a Mendoza un nuevo enviado de la Primera Junta, resolviéndose realizar el cabildo abierto el 23 de junio. La reunión de cuarenta y seis vecinos concluyó con el reconocimiento de la Junta y el nombramiento de Bernardo Ortiz como diputado (quien falleció poco después y fue reemplazado por Manuel Ignacio Molina).

El Cabildo de Mendoza decidió reemplazar a Ansay, nombrando comandante de armas a Isidro Sáenz de la Maza, solicitándole la entrega de armas y pertrechos. Ansay renunció ese cargo el 28 de junio, pero esa noche dirigió un levantamiento tomando el Cuartel de Armas con unos treinta vecinos adictos, reuniendo más de doscientos soldados. Finalmente depuso su actitud por la mediación del presbítero Domingo García. El 1 de julio se firmó un acuerdo con el cabildo aceptándose que no se enviaran tropas a Córdoba, reconoció a la Junta y juró fidelidad al rey Fernando VII. Pocos días después Gutiérrez de la Concha volvió a reclamar armas y tropas, pero se le contestó que no se podía en virtud del acuerdo firmado.[9] Cuando el 10 de julio llegó a Mendoza el coronel Juan Bautista Morón, con la misión de reclutar tropas para sofocar el levantamiento de Córdoba, Ansay y el Cabildo se pusieron bajo sus órdenes.

El 20 de julio Ansay, Torres y Arrieta y G√≥mez de Lia√Īo, fueron destituidos de sus cargos, embargados sus bienes y enviados prisioneros a Buenos Aires y reemplazados respectivamente por Isidro S√°enz de la Maza, Clemente Benegas y Alejo Nazarre. El coronel Jos√© Moldes fue nombrado el 26 de julio por la Junta como Teniente Gobernador de Mendoza.[10]

Ansay pensaba escaparse al llegar a San Luis para dirigirse a C√≥rdoba, pero en la posta de Achiras el destacamento que lo transportaba se encontr√≥ con Moldes, quien lo hizo engrillar para el resto del viaje, circunstancia que lo salv√≥ de correr la misma suerte que Liniers de haber logrado escapar. Al llegar a la Guardia de Salto se encontr√≥ con el obispo Orellana, quien le refiri√≥ los sucesos de Cabeza de Tigre. A mediados de noviembre de 1810 la Junta deport√≥ a Carmen de Patagones a Ansay y sus compa√Īeros por 10 a√Īos. Mariano Moreno hab√≠a pedido su ejecuci√≥n, pero gracias a la intervenci√≥n del rico comerciante Juan de Larramendi, vinculado con Manuel de Sarratea, fueron condenados al destierro. Viajaron por tierra cruzando territorio ind√≠gena, arribando a Patagones a fines de febrero de 1811. El 21 de abril de 1812 Ansay encabez√≥ la Sublevaci√≥n de Carmen de Patagones.

El resto de la intendencia

En las ciudades y villas de la Intendencia de Córdoba del Tucumán, las autoridades vacilaron sobre la posición a tomar, debido a que desde Córdoba les llegaron órdenes terminantes de reconocer al Consejo de Regencia y rechazar a la Junta, mientras que desde Buenos Aires les anunciaron la deposición del virrey.

San Luis

Luego de que el comandante Corvalán comunicara el 11 de junio al cabildo de San Luis la instalación de la Junta, el 13 de junio se decidió reconocerla.

Llegó también una comunicación de Gutiérrez de la Concha:

Se confirmaron las noticias privadas (...) de que se ha depuesto el Virrey y creado, abusivamente, una Junta para el superior gobierno del virreinato sin m√°s autoridad que la fuerza (...) tenga el mayor cuidado de sostener el orden y en obedecer la legitima autoridad (...)

Tras rechazar la comunicaci√≥n de C√≥rdoba, el 30 de junio fue elegido diputado el alcalde de 1¬į voto Marcelino Poblet. Ante el pedido de tropas hecho por la Junta, San Luis contribuy√≥ con cuatrocientos soldados que marcharon a Salta.[11]

San Juan

El 17 de junio llegó a San Juan el comandante Corvalán con la comunicación de la Primera Junta solicitando su reconocimiento, y también el mensaje desde Córdoba, en sentido contrario. El cabildo de San Juan no tomó una decisión inmediatamente pasando a un cuarto intermedio hasta el día 20. Ese día se resolvió enviar un comisionado a Mendoza para indagar su estado y ver si conformaba con su sentir. El comisionado partió el 22 de junio, regresando el día 26 con las noticias de las vacilaciones de Mendoza. Ese día llegó a San Juan un enviado de Córdoba, por lo que se resolvió esperar la llegada del correo ordinario del 30 de junio. El 4 de julio llegó una orden de Gutiérrez de la Concha exigiendo jurar obediencia al Consejo de Regencia, por lo que se convocó a un cabildo abierto para el 7 de julio. Ese día se decidió reconocer a la Junta, aunque manteniendo el reconocimiento de las autoridades de Córdoba y se fijó el 9 de julio como fecha de elección del diputado. Se eligió con un total de setenta y siete votos a José Ignacio Fernández de Maradona.[12]

El día 8 llegó un pedido de Córdoba para que se enviase tropas. El 28 de julio el cabildo de San Juan envió a dos delegados a comunicar lo acontecido a las villas de San José de Jáchal y San Agustín de Valle Fértil: Francisco Pensado y Juan Crisóstomo Quiroga, respectivamente, subsumiendo la designación a la decisión de esas villas, las cuales eligieron también a Fernández de Maradona el 6 y el 10 de agosto respectivamente.[13]

El 18 de septiembre fueron remitidos ciento once milicianos sanjuaninos para la expedición auxiliar, quienes marcharon al mando del segundo comandante de armas, teniente coronel Mateo Cano y del subteniente Pascual Bailón. Posteriormente la Junta solicitó cien soldados más, por lo que el cabildo dispuso una contribución forzosa:[14]

(...) sin consideración de personas ni fortunas (...) los pobres, funcionarios civiles y militares, miembros del clero, incluidos los religiosos profesos que en función de su vida de claustro y voto de pobreza no poseían recursos económicos.

El 6 de noviembre la Junta dispuso que esos 100 hombres se dirigieran a Buenos Aires.

La Rioja

El cabildo de La Rioja, temiendo una reacción desde Córdoba evitó pronunciarse a favor de la Junta hasta el 1 de septiembre cuando fue depuesto el subdelegado de Real Hacienda y Guerra, comandante de armas y de milicias Vicente de Bustos y se eligió diputado a Francisco Antonio Ortiz de Ocampo. El cabildo pidió órdenes a Buenos Aires manifestando que lo hacía por haber podido librarse:

de los justos recelos que antes de ahora motivaron su silencio (...) que estando por otra parte cierta del sabio sistema que Vuestra Excelencia ha jurado conservar ilesos los derechos de nuestro bien amado rey don Fernando Séptimo y sus legítimos sucesores (...)

Ortiz de Ocampo, jefe del Ejército del Norte, comunicó a Buenos Aires su nombramiento como diputado:

Exmo. Se√Īor: Habi√©ndose dignado nombrarme por su Diputado por esa capital la ciudad de la Rioja, acompa√Ī√°ndome al efecto sus poderes, y por segundo en defecto mio al Bachiller don Mauricio Albaro, he cre√≠do de mi primera obligaci√≥n deber ponerlo en la alta consideraci√≥n de V. E. para su conocimiento; debiendo al mismo tiempo asegurar √° V. E. que me es tan satisfactorio y lisongero semejante nombramiento que me hallo resignado √° que de modo alguno recaiga en el que ocupa segundo lugar; y sobre cuyo conocimiento espero se digne V. E. impartirme las √≥rdenes que estime conveniente.

Dios Gde. √° V. E. m/ a.s
Cuartel General de Córdoba, 5 de septiembre de 1810.
Exmo. Se√Īor.

Francisco Antonio Ortiz de Ocampo.

La Junta le respondió que siguiera en su puesto:

Ha recibido esta Junta el oficio de V. S. de 5 del cte. en que comunicando el nombramiento que ha hecho en su persona la ciudad de la Rioja por su Diputado en esta Capital, manifiesta V. S. su deseo de ejercer este empleo con preferencia á su elegido para segundo en su defecto, habiendo determinado la Junta que continué V. S. en la Expedición de que se halla encargado reservándose el uso del sobre dicho nombramiento para caso oportuno. Lo manifiesto á V. S. de acuerdo de la misma para su inteligencia y gobierno.
Dios guarde √° V. S. m. a. Buenos Aires, Septiembre 20 de 1810

Río Cuarto

El cabildo de la villa de Río Cuarto respondió el 12 de junio a Gutiérrez de la Concha:

(...) que siempre a demostrado esta Villa disponiendo: a cuya propuesta y orden a Vs. estamos prontos a dar todo rendimiento y solo observar y cumplir aquellas órdenes que V.S. nos imparta demostrando en esta ocasión (como tan urgente) la fidelidad de leales vasallos expresando se digne comunicarnos aquellas superiores órdenes que sean de la aceptación de V. S. (...)

Pero el 10 de agosto, después de sofocada la reacción de Liniers, reconoció a la Junta expresando:[15]

qe. Jamas podrían sin acerse reos dela más severa critica oponerse ala instalacion de esa Junta provisional.

Envío de milicianos

La Junta dispuso el envío de milicianos desde las ciudades de San Juan, Catamarca y San Luis:

Sin perder momento dispondr√° Vd. se alisten cien hombres de esas Milicias, y se dirijan √° la mayor brevedad √° alcanzar la Espedicion en el camino para Salta, echando mano para su competente habilitaci√≥n de los fondos de Real Hacienda, y si estos no alcanzan se tomar√°n por via de pr√©stamos de particulares las cantidades necesarias. La Junta encarga √° V.m muy estrechamente verifique el cumplimiento de esta disposici√≥n con el mayor celo y eficacia por lo mucho que interesa al servicio del Rey y √° la causa p√ļblica, y espera escitar√° el patriotismo de esos honrados vecinos para que contribuyan al logro de esta importante idea, que recomienda la Junta del modo mas espresivo.

Dios G.de √° V.m ‚ÄĒ Septiembre 1¬į de 1810.
Sr. Comandante de Armas de la ciudad de San Juan.
Sr. Comandante de Armas de Catamarca.

Sr. Comandante de Armas de San Luis.

Fusilamiento de Liniers y sus compa√Īeros

El 8 de julio Mariano Moreno ordenó que los que se opusieran a la revolución fueran remitidos a Buenos Aires a medida que fuesen capturados, pero el 28 de julio la Junta decidió el fusilamiento de los cabecillas; sólo Manuel Alberti, por ser sacerdote, se abstuvo de firmar la orden.

Los sagrados derechos del Rey y de la Patria, han armado el brazo de la justicia y esta Junta, ha fulminado sentencia contra los conspiradores de C√≥rdoba acusados por la notoriedad de sus delitos y condenados por el voto general de todos los buenos. La Junta manda que sean arcabuceados Dn. Santiago Liniers, Don Juan Guti√©rrez de la Concha, el Obispo de C√≥rdoba, Dn. Victorino Rodr√≠guez, el Coronel Allende y el Oficial Real Dn. Joaqu√≠n Moreno. En el moment√≥ que todos √≥ cada uno de ellos sean pillados, sean cuales fuesen las circunstancias, se ejecutar√° esta resoluci√≥n, sin dar lugar √° minutos que proporcionaren ruegos y relaciones capaces de comprometer el cumplimiento de esta orden y el honor de V. E. Este escarmiento debe ser la base de la estabilidad del nuevo sistema y una lecci√≥n para los gefes del Per√ļ, que se avanzan √° mil excesos por la esperanza de la impunidad y es al mismo tiempo la prueba de la utilidad y energ√≠a con que llena esa Espedicion los importantes objetos √° que se destina.

Dios guarde √° V. E. muchos a√Īos.
Buenos Aires, 28 de julio de 1810.
Cornelia Saavedra ‚ÄĒ Dr. Juan Jos√© Castelli ‚ÄĒ Manuel Belgrano ‚ÄĒ Manuel de Azcuenaga ‚ÄĒ Domingo

Matheu ‚ÄĒ Juan Larrea ‚ÄĒ Juan Jos√© Paso, secretario ‚ÄĒ Mariano Moreno, secretario.[16]

La orden llegó a Córdoba entre el 4 y el 5 de agosto. Ortiz de Ocampo mandó inmediatamente a ejecutarla; sin embargo, debido a que trascendiera la medida, una comisión formada por el deán Funes, el Cabildo, el clero, damas y otras personas, rogó a Ortiz de Ocampo para que suspendiera la medida hasta tanto Funes y su hermano escribieran a la Junta para lograr retrotraerla y cambiarla por una pena menos cruel. Funes habló en nombre de todos, advirtiendo que la revolución:

"(...) vendr√≠a √° tomar desde aquel momento el car√°cter de atroz y a√ļn sacr√≠lega, en el concepto de unos pueblos acostumbrados √° postrarse ante sus obispos."

Tres horas despu√©s de mandar ejecutar la sentencia, Ortiz de Ocampo accedi√≥ y despach√≥ un mensajero a Gonz√°lez Balcarce para suspender la ejecuci√≥n. Pesaba tambi√©n el hecho de haber sido ambos compa√Īero de armas de Liniers durante las Invasiones Inglesas.

Ortiz de Ocampo decidió enviar a los prisioneros a Buenos Aires, escribiendo a la Junta el 10 de agosto:

"Como uno de los m√°s firmes apoyos del actual Gobierno y de la Expedici√≥n auxiliadora, es la adhesi√≥n y amor de estos pueblos, es absolutamente indispensable no chocar descubiertamente la opini√≥n p√ļblica. Las preocupaciones que aun prevalecen en ellos en las materias de religi√≥n principalmente, han producido √° nuestra vista el m√°s declarado sentimiento con solo la presunci√≥n de que el Obispo ser√≠a una de las v√≠ctimas de nuestras fuerzas. Los m√°s de los delincuentes enlazados en esta ciudad con los v√≠nculos m√°s estrechos, ser√≠an llorados por aquellos mismos que acaban de hacer los mayores esfuerzos por auxiliarnos, y entran con nosotros √° la parte en la gloria de su aprehensi√≥n. La mayor parte de este pueblo se cubrir√≠a de luto, y de este modo previni√©ndonos en todas las ciudades la consternaci√≥n y el temor, no hallar√≠a entrada en los corazones de esos habitantes la alegr√≠a y el regocijo que deb√≠amos esperar. Los dominar√≠a la fuerza y no el amor, que es por tanto t√≠tulo la base m√°s segura para cimentar el nuevo sistema de gobierno y el inevitable escollo en que debe estrellarse la esperanza de la Exma. Junta. (...) Jam√°s se hubiera separado esta Junta un solo instante de las medidas y √≥rdenes de V. E. si por el convencimiento √≠ntimo de los males que tra√≠a aparejados su ejecuci√≥n, no se hubiera visto en la indispensable justa precisi√≥n de atemperar √° las circunstancias, que inevitablemente le han conducido, √° su pesar, √° suspender en esta parte el justo ejercicio de la justicia, que el brazo de V. E. hab√≠a casi descargado contra los m√°s criminosos conspiradores de la tranquilidad y sosiego de la Am√©rica. (...)"

Entre el 11 y el 12 de agosto, González Balcarce recibió en el Totoral la orden de Ortiz de Ocampo de remitir a los prisioneros con una escolta a Buenos Aires sin pasar por Córdoba. Esa escolta de cincuenta hombres quedó al mando del capitán José María Urien, pero el 19 de agosto lo reemplazó el capitán Manuel Garayo, debido al extremo rigor con que Urien trataba a los prisioneros.

Los miembros de la Junta se alarmaron, ya que el resultado del cambio de órdenes era enviar a Liniers a la ciudad que lo tenía por un héroe, y podía suponer un gran peligro para la revolución. Castelli escribió a Chiclana el 17 de agosto:

"Despu√©s de tantas ofertas de energ√≠a y firmeza pillaron nuestros hombres a los malvados, pero respetaron sus galones y cag√°ndose en las estrech√≠simas √≥rdenes de la Junta, nos los remiten presos a esta ciudad. No puede usted figurarse el compromiso en que nos han puesto y si la fortuna no nos ayuda, veo vacilante nuestra fortuna por este solo hecho. ¬ŅCon qu√© confianza encargaremos obras grandes a hombres que se asustan de su ejecuci√≥n? ¬ŅQu√© seguridad tendr√° la junta en unos hombres que llaman a examen sus √≥rdenes, y suspenden la que no les acomode? Preferir√≠a una derrota a la desobediencia de estos jefes (...)"[17]

El 18 de agosto la Junta apercibi√≥ a la Comisi√≥n de la expedici√≥n, reiterando la sentencia y expresando que la ejecuci√≥n inmediata de los reos era el √ļnico medio de desvanecer la desobediencia a la orden:

"Ha sido muy sensible á esta Junta la resolución que tomó V. E. en orden á los reos de Córdoba, y que comunica en oficio de 10 del corriente. Los compromisos que ha producido á este gobierno, habrian hecho balancear su firmeza, sino se hubiesen expedido felizmente providencias capaces de allanar el contraste en que se ha visto; pero no será igualmente fácil reparar el descrédito que ha resultado, al ver que los Jefes de esa expedición han atropellado las órdenes de esta Junta, dando entrada á consideraciones que se habian mandado anteriormente no fuesen escuchadas. La obediencia es la primera virtud de un General y la mejor lección que ha de dar á su ejército, de la que debe exijirle en el acto un combate. (...) La Junta espera que la amargura ocasionada por este procedimiento será satisfecha con una puntual ejecución de cuando ella ordene en lo sucesivo; y que las órdenes no sufrirán el examen y desaire, que en esta ocasión han padecido."

Castelli fue nombrado al frente del Ej√©rcito del Norte, llevando a Nicol√°s Rodr√≠guez Pe√Īa como su secretario y a Domingo French al mando del destacamento de cincuenta soldados con el que salieron reventando caballos al encuentro de los prisioneros, con orden terminante de fusilarlos. Moreno hizo escoger soldados extranjeros, algunos de ellos ingleses que hab√≠an quedado de las invasiones, ya que tem√≠a que los Patricios, Arribe√Īos y dem√°s se negaran a realizar la ejecuci√≥n. Moreno le orden√≥ a Castelli:

"Vaya usted y espero que no incursione en la misma debilidad que nuestro general; si todav√≠a no se cumple la determinaci√≥n tomada, ir√° el vocal Larrea, a quien pienso no faltar√° resoluci√≥n, y por √ļltimo ir√© yo mismo si fuese necesario (...)"

El 26 de agosto, French alcanz√≥ a Garayo y los prisioneros en la Esquina de Lobat√≥n, donde hab√≠an pasado la noche, y tom√≥ el mando de la escolta, continuando el viaje hasta dos leguas de la posta de Cabeza de Tigre, en el sudeste de C√≥rdoba (cerca de la actual Los Surgentes), en donde los esperaba el coronel Juan Ram√≥n Balcarce, quien hizo detener all√≠ a los criados con los equipajes y continu√≥ hacia el Monte de los Papagayos, situado en las cercan√≠as. All√≠ se hallaba Castelli con Rodr√≠guez Pe√Īa y una compa√Ī√≠a de h√ļsares. Castelli les ley√≥ la sentencia de muerte, que se har√≠a efectiva cuatro horas despu√©s: como resultado de la misma, fueron fusilados Liniers, Guti√©rrez de la Concha, el teniente gobernador Victorio Rodr√≠guez, Santiago Alejo de Allende y Joaqu√≠n Moreno, perdon√°ndose al obispo Orellana, quien fue enviado preso a Luj√°n. A French le toc√≥ dar el tiro de gracia al militar franc√©s.

Castelli orden√≥ enterrar los cad√°veres en una zanja al costado de la cercana iglesia de Cruz Alta. Sin embargo, cuando al d√≠a siguiente se retiraron los enviados de la Junta, el teniente cura de la capilla los exhum√≥ y enterr√≥ separadamente, individualiz√°ndolos con una cruz en la que se escribi√≥ L.R.C.M.A., iniciales de los sepultados seg√ļn el orden en que se hallaban.

Castelli regres√≥ de inmediato a Buenos Aires y se reuni√≥ con Moreno el 6 de septiembre, recibiendo las instrucciones secretas para comandar el proyecto revolucionario en el Alto Per√ļ.

El 9 de septiembre, Moreno emitió una proclama de la Junta al respecto de los fusilamientos:

"Todos ellos o por las leyes del nacimiento o por el antiguo goce de empleos distinguidos, o por una larga serie de grandes beneficios debían preferir la pérdida de su propia existencia a el horrendo proyecto de ser agentes de las calamidades y ruinas de estos pueblos. Ellos rompieron los vínculos más sagrados que se conocen entre los hombres, y se presentaron a vuestra vista unos enemigos tanto más dignos de vuestro odio, quanto habían participado de vuestra veneración y confianza. Un eterno oprobio cubrirá las cenizas de D. Santiago de Liniers y la posteridad más remota verterá execraciones contra ese hombre ingrato (...)"[18]

El 22 de septiembre Castelli partió desde Buenos Aires, llegando a Córdoba el 30 de ese mes y a Santiago del Estero el 9 de octubre.

Reemplazo de la jefatura política del Ejército del Norte

El 17 de agosto la Junta orden√≥ la marcha inmediata de la expedici√≥n desde C√≥rdoba. Por orden de la Junta, Gonz√°lez Balcarce reemplaz√≥ efectivamente a Ortiz de Ocampo al frente de las tropas, aunque √©ste continu√≥ como jefe nominal, con Juan Jos√© Viamonte como segundo jefe y en sustituci√≥n de Vieytes, Castelli ocup√≥ el cargo de delegado y Bernardo de Monteagudo el de auditor. French y Nicol√°s Rodr√≠guez Pe√Īa integraban tambi√©n el nuevo comit√© pol√≠tico. Luego el ej√©rcito continu√≥ la marcha en direcci√≥n a Santiago del Estero en donde Ortiz de Ocampo qued√≥ reuniendo tropas mientras Gonz√°lez Balcarce continu√≥ su avance hacia Salta.

Castelli fue nombrado representante de la Junta ante el ejército, los gobiernos y pueblos del interior, revestido de todas las facultades y distinciones que gozaba la propia Junta, se esperaba así evitar nuevas desobediencias.

El 1¬į de septiembre la Junta orden√≥ el regreso a Buenos Aires del comandante de la artiller√≠a, capit√°n Diego Solano, y su sustituci√≥n por el capit√°n Juan Ram√≥n de Urien. El ej√©rcito comenz√≥ a salir de C√≥rdoba rumbo a Santiago del Estero, continuando en los d√≠as siguientes en grupos de cien hombres, hasta que el d√≠a 11 sali√≥ el √ļltimo grupo con el comandante Ortiz de Ocampo

El 24 de octubre de 1810 fue creado el Batallón de Patricios de Córdoba, que quedó de guarnición en la ciudad al mando del coronel Mariano Usandivaras. Como sargento mayor fue nombrado Juan Gregorio de Las Heras.

Véase también

Referencias

  1. ‚ÜĎ Historia del General G√ľemes y de la provincia de Salta, o sea de la Independencia Argentina. Escrito por Bernardo Fr√≠as. Publicado por Est. Tip. de "El C√≠vico", 1907. P√°g. 22 y 23
  2. ‚ÜĎ CIFyH Fondo Documental, documento N¬į 6.246
  3. ‚ÜĎ Jos√© Mar√≠a Rosa, Historia Argentina, tomo II, Buenos Aires, J.C. Granda, 1965, pp. 237-239
  4. ‚ÜĎ El alma de la Revoluci√≥n, por Alberto J Lapolla, en "Atajo", periodismo para pensar
  5. ‚ÜĎ La Gazeta, 27 de junio de 1810. Autor: Mariano Moreno
  6. ‚ÜĎ Antecedentes de los Cuerpos milicianos en el Virreinato del R√≠o de la Plata, por el profesor C. Fabi√°n Bonvecchiato, de www.granaderos.com.ar
  7. ‚ÜĎ Santiago de Liniers, Conde de Buenos Aires, 1753-1810: Con un retrato al agua fuerte, y un plano de Buenos Aires en 1807. Autor: Paul Groussac. Publicado por Sopena, 1907. p√°g. 400
  8. ‚ÜĎ Archivo general de la Rep√ļblica Argentina. Autor: Archivo General de la Naci√≥n (Argentina). p√°g. 174
  9. ‚ÜĎ La ‚ÄúRevoluci√≥n de julio‚ÄĚ en Mendoza, por Carlos Campana, 23/05/2007, en Diario Los Andes
  10. ‚ÜĎ [Situaci√≥n pol√≠tica e institucional de Mendoza hacia 1810. Autor: Lic. Teresa Alicia Giamportone]
  11. ‚ÜĎ http://www.grupopayne.com.ar/archivo/06/0606/060614/2-lp.php ''Junio de 1810: otra muestra del sacrificio puntano por gestar una naci√≥n'', Gabriel Casari, 14/06/2006 en El Diario de la Rep√ļblica
  12. ‚ÜĎ La Revoluci√≥n de Mayo en San Juan, de San Juan al Mundo, www.fundacionbataller.org.ar, basado en Videla, Horacio: Historia de San Juan - Tomo III - (Epoca Patria) 1810-1836, Academia del Plata, Universidad Cat√≥lica de Cuyo, 1972 Pe√Īalosa de Varese, Carmen y Arias H√©ctor: Historia de San Juan, Editorial Spadoni, Mendoza, 1966 Instituto de Historia Regional y Argentina ‚ÄúH√©ctor D. Arias‚ÄĚ: Nueva Historia de San Juan, EFU, 1997
  13. ‚ÜĎ San Juan: Historia Pol√≠tica Institucioal (1810-1825), por Daniel Illanes, de DiarioLibre.info
  14. ‚ÜĎ Historia de San Juan ‚Äď Dr. Horacio Videla ‚Äď Tomo III ‚Äď Epoca Patria
  15. ‚ÜĎ ‚ÄúLa Revoluci√≥n de Mayo‚ÄĚ en una Villa Real de reciente conformaci√≥n. Di√°logo entre lo micro y lo macro, por Mar√≠a Rosa Carbonari (Centro de Investigaciones Hist√≥ricas-UNRC). R√≠o Cuarto, abril de 2010
  16. ‚ÜĎ Sentencia de muerte de los contrarrevolucionarios de C√≥rdoba. Archivo general de la Rep√ļblica Argentina
  17. ‚ÜĎ Carta de Moreno a Chiclana del 17 de agosto de 1810
  18. ‚ÜĎ Manifiesto de la Junta del 9 de septiembre de 1810, cit. por Gustavo Varela.

Versión audible


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