Franquismo

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Franquismo
Véase también: Dictadura de Francisco Franco

Franquismo es el t√©rmino empleado para referirse a la ideolog√≠a pol√≠tica y movimiento social que sirvi√≥ de apoyo y sustento al r√©gimen dictatorial surgido en Espa√Īa durante la Guerra Civil entre 1936 y 1939, y que liderado por el general Francisco Franco, prevaleci√≥ hasta su muerte en 1975.

Tambi√©n, y a partir del periodo conocido como posfranquismo o tardofranquismo (coincidente con la Transici√≥n Espa√Īola), se califica de ¬ęfranquista¬Ľ al planteamiento o posicionamiento pol√≠tico que se identifica con un conjunto de caracter√≠sticas asociadas a la ideolog√≠a del franquismo hist√≥rico: nacionalismo espa√Īol, conservadurismo, antiliberalismo, catolicismo, anticomunismo, etc.

Contenido

Características y fundamentos ideológicos

Las bases del r√©gimen fueron entre otras el nacionalismo espa√Īol, el catolicismo y el anticomunismo, que sirvieron de apoyo de un r√©gimen de dictadura militar autoritaria que se autoproclam√≥ como ¬ędemocracia org√°nica¬Ľ en oposici√≥n a la democracia parlamentaria.

A partir de las derrotas de las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial, el r√©gimen se va deshaciendo de su car√°cter pro-fascista, aunque sigue utilizando su simbolog√≠a. El franquismo tuvo que buscar nuevas alianzas internacionales, y fue disminuyendo el papel de la Falange en favor de otros grupos pol√≠ticos. En la d√©cada de los a√Īos 60 apareci√≥ una generaci√≥n de pol√≠ticos tecn√≥cratas formados en el Opus Dei y se rompi√≥ el aislamiento internacional.

Durante los a√Īos del franquismo se mantuvieron una serie de fundamentos pol√≠ticos e ideol√≥gicos, caracter√≠sticos algunos de los reg√≠menes fascistas, y otros propios del franquismo; entre ellos:

  • Antiliberalismo: el franquismo es un sistema completamente opuesto a toda clase libertad pol√≠tica o social; por lo tanto se opone a la democracia, a la separaci√≥n de poderes, a que la soberan√≠a nacional resida en el pueblo, al laisser faire, etc.
  • Totalitarismo: el r√©gimen de Franco intent√≥ introducirse y dominar todos los aspectos de la vida nacional y social, mediante una serie de organizaciones de encuadramiento social, dirigidas principalmente por la FET de las JONS.
  • Antiparlamentarismo: debido a la creencia de Franco de que la democracia liberal y los partidos pol√≠ticos hab√≠an causado la decadencia en Espa√Īa. Se sustituye la democracia parlamentaria por la "democracia org√°nica", un sistema pseudodemocr√°tico, sujeta en realidad a la voluntad de Franco y mantenida hasta su muerte.
  • Anticomunismo: tambi√©n se opon√≠a por completo al comunismo, y de hecho, a toda ideolog√≠a de izquierdas, ya sea la izquierda radical revolucionaria o la burgues√≠a democr√°tica. Algunos lemas del franquismo reflejan esta idea, como ¬ęEl centinela de Occidente¬Ľ, vigilando que el comunismo no llegara a Espa√Īa y el resto de Occidente.
  • Simbolog√≠a fascista:
    Véase también: Simbología del Franquismo
    desde principios del régimen, se comenzaron a adoptar una serie de símbolos, uniformes, etc., de inspiración fascista o nazi, similares a los que se usaron en Italia o Alemania.
  • Nacionalcatolicismo;: el r√©gimen estaba estrechamente relacionado con la Iglesia Cat√≥lica y muy especialmente con el ultramontanismo, expresado en la participaci√≥n del Opus Dei en la represi√≥n pol√≠tica y social y los privilegios de los que goz√≥. El clericalismo cat√≥lico controlaba en gran medida la sociedad mediante la censura, la prensa, el c√≥digo penal, etc. El Nacionalcatolicismo fue el principio ideol√≥gico que actu√≥ de soporte para fundamentar la depuraci√≥n que se llev√≥ a cabo para purgar el Estado Republicano de desafectos hacia los principios del Movimiento, fue especialmente intensa la Depuraci√≥n del Magisterio espa√Īol tras la Guerra Civil Espa√Īola
  • Centralismo: opuesto a cualquier tipo de nacionalismos ajeno al espa√Īol o autonom√≠as. Durante la dictadura se prohibi√≥ el uso oficial de otras lenguas (catal√°n, gallego, euskera...) adem√°s de banderas y dem√°s s√≠mbolos nacionalistas. Parad√≥jicamente, Navarra conserv√≥ un trato diferenciado, quiz√°s por la ayuda prestada por los carlistas.
  • Tradicionalismo: durante la dictadura se exaltaban las tradiciones y los viejos s√≠mbolos, rememorando continuamente la edad de oro de Espa√Īa, los Reyes Cat√≥licos, los fueros (contrapuestos a constituciones modernas)...
  • Militarismo: el ej√©rcito fue considerado garante y defensor de las esencias patrias. [cita requerida]
  • Partido √ļnico: s√≥lo se permiti√≥ la existencia de la Falange Espa√Īola Tradicionalista de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET de las JONS), m√°s tarde rebautizado como "Movimiento Nacional" (1958), a partir de la uni√≥n de la Falange Espa√Īola (fundada por Jos√© Antonio Primo de Rivera) y la Comuni√≥n Tradicionalista de los carlistas. El resto de partidos fueron puestos fuera de la ley.
  • Corporativismo sindical: con el Fuero del Trabajo se proh√≠ben, al igual que los partidos, los sindicatos de trabajadores o patronos, y se crea en cambio un sindicato vertical, regulado desde el gobierno.
  • Control de los medios de comunicaci√≥n: bien a trav√©s de la censura, bien a trav√©s del control de otros medios de comunicaci√≥n como Radio Nacional de Espa√Īa, Radiotelevisi√≥n Espa√Īola y otros peri√≥dicos como El Alc√°zar, el Diario Arriba (oficial del r√©gimen) y otros.
  • Influencia en las familias: a trav√©s de diversas organizaciones de la FET, con el objeto de difundir, en la mayor√≠a de los casos, determinados principios ideol√≥gicos conservadores. Algunos ejemplos de instituciones que operaron en este sentido fueron la Secci√≥n Femenina, el Frente de Juventud, la FEN, la OJE, etc.
  • Culto al Caudillo: Se impuso una exaltaci√≥n de su persona, usando apodos como "Caudillo"; "Salvador de Espa√Īa"; "la espada m√°s limpia de Europa"; "la Luz de El Pardo"...

Bases políticas del régimen

El sistema pol√≠tico se bas√≥ en la dictadura del partido √ļnico, el Movimiento Nacional, heredero de la FET y de las JONS (1937).

Dentro de una completa subordinaci√≥n al Caudillo, hubo diferentes familias o grupos -nunca partidos- con diversa sensibilidad pol√≠tica. Cada una trat√≥ de influir en las decisiones de Franco, y la habilidad de √©ste consisti√≥ en confiarles parcelas de poder convenientemente medidas, apoyarse sucesivamente en una familia u otra seg√ļn conviniera en cada momento, desplazando del primer plano (sin dejar de contar con ellas) a las que se hac√≠an inc√≥modas por alguna raz√≥n interna o externa y garantizarse de esa manera su presencia indiscutida en el poder. Cuando estall√≥ alg√ļn esc√°ndalo que pod√≠a atribuirse de alg√ļn modo a los recelos entre las familias (como el caso MATESA), Franco optaba por soluciones expeditivas y salom√≥nicas ("castigar" a ambas partes, de forma paternalista). Eran habituales las expresiones de Franco en que despreciaba la actividad pol√≠tica (propia de "politicastros"), e incluso ninguneaba a sus propios ministros, haci√©ndose c√©lebre su consejo: ¬ęhaga como yo, no se meta en pol√≠tica¬Ľ.[1]

Falange

Yugo y flechas para camisa. A√Īos 1940.
Art√≠culo principal: Falange Espa√Īola

Sus miembros eran conocidos como "nacionalsindicalistas", "azules" o sencillamente "falangistas". Los llamados "camisas viejas" de la Falange original de Jos√© Antonio Primo de Rivera muy pronto empezaron a recelar de los "camisas nuevas" incorporados tras las elecciones de febrero de 1936 y sobre todo en la Guerra Civil, cuando el decreto de unificaci√≥n suprimi√≥ todos los partidos reuniendo a todos los que apoyaron el Alzamiento Nacional en el partido √ļnico FET y de las JONS (Falange Espa√Īola Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista), que constitu√≠a la c√ļspide del Movimiento Nacional al servicio del liderazgo absoluto de Franco.[2] El partido √ļnico aspiraba a controlar la vida social y econ√≥mica a trav√©s del resto de las instituciones del Movimiento: Frente de Juventudes, Secci√≥n Femenina, Sindicato Vertical, Auxilio Social, etc.

La presencia de los personajes m√°s identificados con la Falange (como es el caso de su presidente, Ram√≥n Serrano S√ļ√Īer, cu√Īado de Franco y llamado popularmente el Cu√Īad√≠simo) fue importante hasta que la derrota de las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial los llev√≥ a un papel m√°s secundario. Dentro del gobierno, desempe√Īaron las carteras sociales, como el Ministerio de Trabajo, el de Vivienda y el de Agricultura, adem√°s del Ministro-Secretario General del Movimiento (miembro nato del gobierno, aunque sujeto tambi√©n a la designaci√≥n por parte del Caudillo). En el primer franquismo alcanzaron un 37,9% de los ministerios y un 30,3% de los altos cargos de la administraci√≥n. Un ejemplo notable fue Jos√© Antonio Gir√≥n de Velasco, el ministro m√°s joven (30 a√Īos) y uno de los que dur√≥ m√°s en el gobierno (1941-1957). Otro nombre destacable fue Jos√© Luis Arrese.[3] Tambi√©n hubo "aperturistas" procedentes de la familia azul, como el que finalmente llev√≥ a cabo la transici√≥n democr√°tica, Adolfo Su√°rez. Esa pluralidad se pod√≠a observar en las publicaciones afines: el diario El Alc√°zar (que tras distintas orientaciones, desde 1968 expres√≥ las opiniones de lo que se denomin√≥ el "b√ļnker", la derecha m√°s extrema), el oficialista Diario Arriba y el m√°s aperturista Diario Pueblo (cercano a los sindicatos verticales y dirigido por Emilio Romero).

Ejército

Los militares, completamente subordinados a Franco, tuvieron prestigio y poder pol√≠tico. Franco se rode√≥ siempre de colaboradores militares, algunos de ellos desde su √©poca de la Guerra de √Āfrica (llamados "africanistas"). El m√°s representativo hist√≥ricamente fue el almirante Carrero Blanco, cercano a los "cat√≥licos", que lleg√≥ a sustituir al propio Franco al frente del Gobierno con el cargo de Presidente en 1973. Otro fue el general Agust√≠n Mu√Īoz Grandes, que dirigi√≥ la Divisi√≥n Azul y era muy cercano a los "azules". Otros militares ten√≠an simpat√≠as mon√°rquicas. En la primera √©poca acaparaban buena parte del aparato del Estado: 42,8% de los ministerios, 37,3% de las subsecretar√≠as y 27,8% de las direcciones generales. Aparte de los tres ministerios militares para cada ej√©rcito (Tierra, Mar y Aire), les sol√≠a corresponder el de Gobernaci√≥n.[4]

Nacionalcatolicismo

Artículo principal: Nacionalcatolicismo
Valle de los Caídos, monumento franquista de carácter religioso en el cual yacen Franco y Primo de Rivera.

Desde el comienzo del franquismo, la Asociaci√≥n Cat√≥lica Nacional de Propagandistas demostr√≥ mucha actividad, dirigida por los obispos y especialmente por la figura de √Āngel Herrera Oria, que controlaba tambi√©n la prensa cat√≥lica (Diario Ya). Esta "familia" ten√≠a una especial relaci√≥n con el exterior, por su vinculaci√≥n con el Vaticano y las democracias cristianas europeas. Controlaban el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministerio de Educaci√≥n. Un buen ejemplo fue Joaqu√≠n Ruiz-Gim√©nez.

A partir de 1957 accedieron al gobierno los ministros económicos (denominados tecnócratas) procedentes del Opus Dei (congregación religiosa fundada por José María Escrivá de Balaguer), y protegidos por Luis Carrero Blanco: Mariano Navarro Rubio y Alberto Ullastres, responsables del Plan de Estabilización de 1959 y el desarrollismo posterior.

La renovaci√≥n de la Iglesia Cat√≥lica en el Concilio Vaticano II propici√≥ un distanciamiento con el r√©gimen espa√Īol de una parte de la jerarqu√≠a eclesi√°stica, dirigida por el cardenal Vicente Enrique y Taranc√≥n. Lleg√≥ a ser muy evidente en el conflicto con Antonio A√Īoveros Ata√ļn, obispo de Bilbao.

Carlismo

Los carlistas y tradicionalistas perdieron su relevancia política en cuanto acabó la guerra. El área que se les confiaba era el Ministerio de Justicia y la presidencia de las Cortes.

Juanismo y juancarlismo

Los mon√°rquicos, identificables con "derechas", y procedentes de la CEDA, el partido de Jos√© Mar√≠a Gil-Robles, que hab√≠a contemporizado con la Segunda Rep√ļblica. Su √≥rgano de expresi√≥n era el peri√≥dico ABC, de la familia Luca de Tena. Sus relaciones con el r√©gimen pasaron sucesivamente por acercamientos y distanciamientos (en contadas ocasiones, llegando a alg√ļn tipo de represi√≥n, como alguna censura period√≠stica -llegando a ser secuestrada la edici√≥n en 1966- o el destierro de los que acudieron al llamado Contubernio de M√ļnich -1962-), al igual que la relaci√≥n ambigua que mantuvieron el general Franco y el pretendiente a la corona, Juan de Borb√≥n, que se mantuvo exiliado en Estoril, desde donde manten√≠a un consejo privado en el que se inclu√≠an personajes destacados de la dictadura, como Jos√© Mar√≠a Pem√°n o Pedro Sainz Rodr√≠guez.[5]

Espa√Īa se defini√≥ en las Leyes Fundamentales como un reino pero Franco se neg√≥ a ceder la jefatura del Estado o designar sucesor como preve√≠a la Ley de Sucesi√≥n en la Jefatura del Estado (votada en refer√©ndum en 1947, en un acto de legitimaci√≥n de masas del franquismo), y mucho menos a un personaje en quien no confiaba, el conde de Barcelona (t√≠tulo medieval de soberan√≠a, vinculado a la corona de Espa√Īa que usaba Juan de Borb√≥n), a pesar de ser el heredero del rey anterior (Alfonso XIII).

Mientras tanto, su hijo (el rey actual, Juan Carlos I) estaba siendo educado en Espa√Īa separado de su padre. Finalmente quien obtuvo la designaci√≥n fue Juan Carlos, en 1969 y tras una prolongada espera, no sin signos inquietantes de que pod√≠a optarse por cualquier otro ¬ępr√≠ncipe de sangre real¬Ľ (como Alfonso de Borb√≥n Dampierre, que acab√≥ cas√°ndose con la nieta de Franco y reclamando sus derechos al trono de Francia). En la enfermedad final de Franco, Juan Carlos, titulado "Pr√≠ncipe de Espa√Īa", lleg√≥ a ocupar interinamente la jefatura del Estado 1974, que le fue retirada como consecuencia de una transitoria mejor√≠a del Caudillo. Fue coronado rey de Espa√Īa en 1975, tras la muerte de √©ste.

Pervivencia del franquismo

En la Espa√Īa democr√°tica se ha hecho cada vez m√°s reducida la proporci√≥n de personas que se declaran abiertamente franquistas. La mayor√≠a de la poblaci√≥n espa√Īola y los partidos pol√≠ticos m√°s importantes est√°n a favor de la democracia y apoyan el r√©gimen actual, la monarqu√≠a parlamentaria.

En la actualidad, el franquismo se manifiesta en interpretaciones de la Historia de Espa√Īa desde la Segunda Rep√ļblica hasta la fecha. Adem√°s, escritores como Fernando Vizca√≠no Casas han reivindicado determinados aspectos del r√©gimen franquista en sus obras.

El franquismo ha sido condenado en las Cortes Espa√Īolas y en el Parlamento Europeo. En el a√Īo 2006, el Parlamento Europeo conden√≥ el franquismo concluyendo que existen evidencias suficientes para probar la violaci√≥n de los derechos humanos durante el franquismo. Adem√°s, recomend√≥ que el reconocimiento de la condena de la dictadura no debe limitarse a un mero reconocimiento hist√≥rico, sino a la eliminaci√≥n de los s√≠mbolos de la dictadura.[6]

No obstante, la simbolog√≠a franquista ha pervivido en la sociedad espa√Īola tras la muerte de Franco, especialmente durante la Transici√≥n, hasta la fecha.[7]

Hasta el a√Īo 2006, los m√°s nost√°lgicos del r√©gimen franquista se concentraban el 20 de noviembre (D√≠a de la muerte de Franco) en el Valle de los Ca√≠dos. Ahora, la ley de Memoria Hist√≥rica lo proh√≠be expresamente.[8]

Véase también: 20-N
Véase también: Franquismo sociológico

La mujer en el franquismo

Durante la dictadura franquista, la mujer espa√Īola se le arrebataron los derechos que la Constituci√≥n de 1931 le hab√≠a otorgado, como la igualdad con respecto al var√≥n y el derecho a voto. Con el R√©gimen, la mujer pas√≥ a asumir el papel de madre y esposa. Muchas de ellas murieron por ser republicanas, unas por ejercer la militancia o la pr√°ctica pol√≠tica y otras por ser parientes de varones de izquierdas. Y muchas fueron condenadas simplemente, al ser delatadas por conocidos o incluso parientes temerosos de las represalias por conocerlas. Las mujeres republicanas fueron llamadas las nuevas Eva, que parir√≠an hijos enemigos de Espa√Īa, y por ello les rapaban la cabeza y les daban aceite de ricino, para pasearlas despu√©s por las calles con el fin de humillarlas.

Adem√°s de todo esto, las mujeres casadas se les neg√≥ el acceso al mercado laboral. Con el Fuero del Trabajo promulgado en 1938, el Estado regul√≥ el trabajo a domicilio, y s√≥lo pod√≠an trabajar las mujeres solteras o viudas subordinadas a los varones. Adem√°s, si se casaban, deb√≠an firmar su despido voluntario un mes antes del enlace, seg√ļn lo dictaba la Ley de Reglamentaciones Laborales de 1942, y para acceder a √©l, dos a√Īos despu√©s, la Ley de Contratos de Trabajo dec√≠a que deb√≠an contar con la autorizaci√≥n del marido. Adem√°s los sueldos eran m√°s bajos con respecto a los varones. Por todo esto, era dif√≠cil para una mujer cabeza de familia sacar adelante su hogar y, aunque exist√≠a la cartilla de racionamiento, para los productos de consumo b√°sico, el hambre segu√≠a apretando, no era suficiente la cantidad que recib√≠an para alimentar a toda la familia y muchas recurrieron al estraperlo, cambiando productos, manufacturados por ellas mismas, por alimentos. El estraperlo estaba considerado un delito y acarreaba penas de c√°rcel y multas.

La familia era una jerarqu√≠a en la que la mujer estaba supeditada al var√≥n y los hijos a los padres. La mujer era la que se llevaba la peor parte, pues su labor era la de satisfacer a su marido; deb√≠a estar guapa para √©l, complacerle en todo[cita requerida]. La revista de la Secci√≥n Femenina, liderada por Pilar Primo de Rivera, ense√Īaba a las mujeres a comportarse, siempre supeditadas a la voluntad del var√≥n y dispuestas a complacerlo en todo, sin derechos, sin opiniones, solo sumisi√≥n. Por supuesto que el adulterio de la mujer estaba castigado por el C√≥digo Penal, pero no el del var√≥n.

En 1937 se cre√≥ el Servicio Social de la Mujer, liderado por Mercedes Sanz Bachiller y Javier Mart√≠nez de Bedoya,ambos fundadores en 1936 de Auxilio Social, para conseguir y explotar mano de obra femenina gratuita, y era obligatoria para mujeres de edades comprendidas entre los 17 y los 35 a√Īos de edad, eso s√≠, que estuvieran solteras, y trabajar√≠an en hospitales, comedores p√ļblicos‚Ķ En 1941 se cre√≥ el Patronato de Protecci√≥n de la Mujer, en el que hab√≠a muchos eclesi√°sticos para atraer a la mujer hacia la Iglesia y apartarla de cualquier opci√≥n de vida aut√≥noma y propia. Las mujeres de clase media y alta trabajaban en la Acci√≥n Cat√≥lica, asistiendo a los desfavorecidos de la clase obrera, y visitando a los vencidos en la guerra.

La situación laboral de la mujer mejoró en 1959 con el Plan de Estabilización, en 1961 con la Ley sobre Derechos Políticos, profesionales y Laborales de la Mujer, que acababa con la discriminación salarial y de acceso al trabajo, aunque continuaba en vigor la necesidad de la autorización del marido para trabajar. Esta obligación se mantuvo hasta 1976, cuando entró en vigor la Ley de Relaciones Laborales. También fue importante en 1963 el Plan de Desarrollo, ya que se necesitaba más mano de obra abundante y barata y el régimen recurrió a la mujer para ello.

Costumbres

Durante los a√Īos de la dictadura, Espa√Īa sufri√≥ muchos cambios:

El Plan de Estabilización de 1959 supuso el fin de la autarquía y sentó las bases para el desarrollo industrial. Además la emigración de los trabajadores a distintas ciudades de Europa supuso un cambio en los modos y maneras.

Aunque el recato segu√≠a a la orden del d√≠a. Las parejas no pod√≠an darse muestras de cari√Īo en p√ļblico porque eran multadas y la noticia saldr√≠a en los peri√≥dicos.

Tambi√©n era dif√≠cil el acceso a la vivienda, algo que tambi√©n cambi√≥ en los a√Īos 60, cuando el precio del inmueble se abarat√≥ y lleg√≥ a los hogares el gas butano, y con √©l la calefacci√≥n y el agua caliente; con la llegada del televisor surgi√≥ una nueva habitaci√≥n en la casa, el cuarto de estar. Esto cambi√≥ por completo la vida de los espa√Īoles y la sociedad de consumo, aunque no todos pod√≠an acceder a comprarse uno, y por ello los vecinos se reun√≠an en torno al aparato instalado en el teleclub.

También se hizo más asequible el automóvil, que nos trajo el legendario Seiscientos en 1957, en la Feria Internacional de Muestras de Barcelona y se convirtió en un éxito de ventas. Pero no sólo los automóviles se abrían paso en las carreteras, también lo hacían los velomotores, las motos, las scooterr, el motocarro y el Biscuter.

Y las formas de divertirse cambiaron: Surgieron los tocadiscos port√°tiles y la m√ļsica ligera triunf√≥ entre los j√≥venes con grupos como El D√ļo Din√°mico, F√≥rmula V, Los Bravos ‚Ķ que trajeron los bailes sueltos. En otra l√≠nea estaba la m√ļsica del Festival de Benidorm, en el que triunf√≥ Julio Iglesias, tan diferente al Festival de Eurovisi√≥n en el que Massiel luc√≠a minifalda entonando su ganador La, la, la.

A la vieja costumbre de liar cigarrillos se uni√≥ la de fumar tabaco Celtas, que pronto fue sustituido por el rubio americano, que no estaba al alcance de todos los espa√Īoles y se vend√≠a de contrabando.

Tambi√©n la Iglesia empez√≥ a cambiar, y despu√©s del Concilio Vaticano II, inaugurado por Juan XXIII en 1962, se aprob√≥ el uso de las lenguas vern√°culas en la celebraci√≥n de la misa, en 1963, dejando atr√°s el uso del lat√≠n. Fue en estos a√Īos cuando surgieron los curas obreros y las monjas posconciliares, que no dudaron en salir de los conventos para mezclarse con las manifestaciones callejeras protagonizadas por estudiantes, comunistas y socialistas. A pesar de todo esto, el R√©gimen no estaba dispuesto a aflojar las riendas y el fusilamiento del pol√≠tico comunista Juli√°n Grimau, el 20 de abril de 1963, fue una clara muestra de ello. Lo que segu√≠a respet√°ndose al m√°ximo en materia religiosa era la Semana Santa, tiempo en el que se cerraban las salas de baile y los billares y en el cine solo echaban pel√≠culas b√≠blicas, como La t√ļnica Sagrada, Ben-Hur o Los Diez Mandamientos.

Entre tanta modernidad, en los a√Īos 60 se abr√≠a paso un nuevo concepto: el ocio. Su planificaci√≥n se llevaba a cabo en unos folletos que se editaban los fines de semana, llamados Gu√≠as del ocio. Con ellas empez√≥ a ponerse de moda irse de vacaciones a la playa, eso s√≠, para los que pudieran permit√≠rselo. En las playas se impusieron las nuevas modas, muy contrarias a la tradicional moralidad. Las costas de Espa√Īa se bautizaron nombres atractivos para llamar la atenci√≥n de los turistas, como Costa Brava, Costa del Sol, Costa Dorada, Costa Blanca, Costa del Azahar, Costa Verde o Costa de la Luz. Para acoger al creciente turismo se empezaron a construir hoteles y apartamentos. Pero si el biquini es algo que hoy en d√≠a relacionamos con las playas, no ocurr√≠a as√≠ en la posguerra espa√Īola. Hubo que esperar hasta 1962, cuando se estren√≥ James Bond contra el doctor No para que las espa√Īolas se fijaran en esta prenda veraniega que luc√≠a Ursula Andress en la pel√≠cula. Por supuesto que en las playas espa√Īolas estaba prohibido el biquini, sin embargo, se miraba para otro lado, y esta prenda comenz√≥ a usarse cada vez m√°s. No ocurri√≥ as√≠ en las piscinas del interior de pa√≠s, donde empez√≥ a usarse a partir de la d√©cada de los 70, gracias a unas mujeres de Zaragoza que organizaron un mot√≠n que la prensa nacional bautiz√≥ con el nombre de Guerra de los biquinis.

Por otro lado, los espa√Īoles se hab√≠an divertido siempre en las corridas de toros, celebrando la Fiesta Nacional, que en la d√©cada de los 60 pas√≥ a un segundo plano gracias a un deporte en auge: el f√ļtbol. Tanto en el estadio como frente al televisor, los espa√Īoles disfrutaron de este deporte e incluso encontraron una alternativa a √©l: el futbol√≠n, que caus√≥ furor incluso entre los propios futbolistas, aunque su inventor, Alejandro Finisterre, no lo hab√≠a creado con este fin, sino para rehabilitar a ni√Īos mutilados en un sanatorio.

Los medios de comunicación

Los medios de comunicaci√≥n sufrieron durante la dictadura franquista la censura y el control y no existi√≥ la libertad de prensa hasta 1977. Para que un texto o publicidad viera la luz ten√≠a que pasar previamente por la censura. Estaba prohibido escribir algo que da√Īase el prestigio de la naci√≥n, del Ej√©rcito o del Gobierno. El Estado era el propietario de los medios de comunicaci√≥n en Espa√Īa hasta el 1975. En total pose√≠a 49 emisoras de radio, las agencias EFE y Pyresa, la Editorial Nacional y la Televisi√≥n Espa√Īola.

El Estado y los medios de comunicación

En 1937 se cre√≥ la Delegaci√≥n del Estado para Prensa y Propaganda. En 1938, el Ministerio de Gobernaci√≥n, dirigido por Ram√≥n Serrano S√ļ√Īer, decret√≥ la Ley de Prensa, una ley de guerra que permaneci√≥ vigente hasta 1966. De este modo, los medios de comunicaci√≥n transmit√≠an las √≥rdenes del Estado, ya fuesen p√ļblicos o privados. En 1939 se cre√≥ el Registro Oficial de Periodistas y Franco ten√≠a el carn√© n√ļmero uno. Ese mismo a√Īo se cre√≥ la Agencia de noticias EFE, que era monopolio del Estado en la distribuci√≥n de la informaci√≥n. En 1941 se cre√≥ la Escuela Oficial de Periodismo, que exig√≠a a los alumnos a ser militantes de FET y de las JONS y en 1942 naci√≥ el Servicio Espa√Īol de Auscultaci√≥n de la Opini√≥n P√ļblica.

En 1942 se cre√≥ el Noticiario Documental (NODO). Cada documental duraba 10 minutos y era obligatorio proyectarlo antes de las pel√≠culas en todos los cines de Espa√Īa hasta 1975. A trav√©s del NODO se transmit√≠an los valores del r√©gimen y se exaltaba la figura del Caudillo. En 1942 no se pod√≠a hablar de la violencia en el f√ļtbol, de la m√ļsica negra o de otro tipo de m√ļsica extranjera. Adem√°s, en todos los medios hab√≠a que publicar los discursos del Caudillo.

En 1951 se reorganizó la política informativa del régimen en torno al Ministerio de Información y Turismo. En 1956, con la llegada del transistor, la radio superó en audiencia a la prensa diaria. De entre los programas de radio destacaron en la época El Consultorio de Elena Francis, Ama Rosa, La sangre es roja o Lo que no muere.

En la década de 1960 fue la televisión la gran triunfadora. Los programas líderes de audiencia televisiva fueron Estudio 1, Bonanza, Historias para no dormir, los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente o Los Chiripitifláuticos. En 1966 se creó la Ley de Prensa aperturista, imbricada en la economía en expansión de la década de 1960 a iniciativa del entonces ministro Manuel Fraga, se suspendió la censura previa y se terminó con el sistema de consignas. si bien los secuestros de publicaciones continuaron.

Los medios de comunicación privados

Los grupos privados autorizados m√°s importantes eran la Editorial Cat√≥lica, que publicaba el Diario Ya; Prensa espa√Īola, con ABC; el Grupo God√≥, con La Vanguardia Espa√Īola; y Bilbao Editoria', con El Correo espa√Īol-El Pueblo Vasco. En radio las empresas privadas fueron las m√°s numerosas, y las m√°s destacadas fueron la Sociedad Espa√Īola de Radiodifusi√≥n (SER) y la Cadena de Ondas Populares (COPE).

De entre las publicaciones que, no sin problemas y censuras, consiguieron mantener cierta independencia se encontraba La Codorniz, fundada en 1941 por Miguel Mihura, una revista de humor de tirada semanal. Cont√≥ con colaboradores como Mingote, Chumy Ch√ļmez, Seraf√≠n, Tono, Jardiel Poncela, Ram√≥n G√≥mez de la Serna, Gila, Jos√© Luis Coll, Carlos Luis √Ālvarez, C√°ndido y M√°ximo entre otros muchos. En 1944 la dirigi√≥ √Ālvaro de Laiglesia y desapareci√≥ en 1978. Hubo otras revistas sat√≠ricas como Hermano Lobo, El Papus y Por Favor.

Por su parte, los tebeos, que constitu√≠an un aut√©ntico medio de masas en los a√Īos 40 y 50, no empezaron a sufrir la censura hasta la creaci√≥n en 1952 de la Junta Asesora de la Prensa Infantil en 1952 y la aplicaci√≥n a partir de 1955 del Decreto sobre ordenaci√≥n de la prensa infantil y juvenil,[9] que afectar√° sobre todo a series sat√≠ricas como Don P√≠o de Pe√Īarroya y Do√Īa Tula, suegra de Escobar, obligadas a moderar su cr√≠tica a la instituci√≥n familiar o a desaparecer. En 1962 nace la Comisi√≥n de Informaci√≥n y Publicaciones Infantiles y Juveniles, cuyo secretario general, el Padre Jes√ļs M. V√°zquez carga contra la violencia de los cuadernos de aventuras, contribuyendo a su desaparici√≥n.[10] Tambi√©n se promulg√≥ el 19 de enero de 1967 el Estatuto de Publicaciones Infantiles y Juveniles, por el que los tebeos empezaron a clasificarse seg√ļn la edad de sus destinatarios ("j√≥venes", "adultos", "todos los p√ļblicos"), muchos a√Īos antes del denominado boom del c√≥mic adulto en Espa√Īa.

Véase también

Referencias

  1. ‚ÜĎ ¬ęHaga como yo, no se meta en pol√≠tica¬Ľ. Art√≠culo de Ant√≥n Losada en El Peri√≥dico. Barcelona, 24 de febrero de 2004.
  2. ‚ÜĎ Se hizo famosa la siguiente comparaci√≥n:
    Los almacenes SEPU estaban -y est√°n- en los bajos de Radio Madrid, de la SER. Tienen dos entradas. Una por Gran V√≠a (entonces Avenida de Jos√© Antonio) y otra por [la calle] Desenga√Īo. Por eso a SEPU la llamaban ‚ÄúLa Falange‚ÄĚ, porque se entra por Jos√© Antonio y se sale por Desenga√Īo.
  3. ‚ÜĎ PAYNE, Stanley (1999), El primer franquismo, 1939-1959, Madrid, Temas de Hoy. ISBN 84-7679-325-1, pg. 10, y Joaqu√≠n Prieto Los siete pilares legales del franquismo en Protagonistas del siglo XX Dep√≥sito legal B-9.683-1999
  4. ‚ÜĎ Payne, op. cit. BIESCAS, Jose Antonio y TU√Ď√ďN DE LARA, Manuel (1987), Espa√Īa bajo la Dictadura Franquista, Barcelona: Labor. ISBN 84-335-9430-3, pg. 171
  5. ‚ÜĎ Luis Mar√≠a Anson (1994) Don Juan, Barcelona: Plaza y Jan√©s, 1994 ISBN 84-01-37528-2
  6. ‚ÜĎ [2]
  7. ‚ÜĎ [3]
  8. ‚ÜĎ [4]
  9. ‚ÜĎ V√°zquez de Parga, Salvador en "El comic realista espa√Īol desde 1950 hasta los √ļltimos a√Īos 60" para Historia de los Comics, 1983, p. 497, de Toutain Editor.
  10. ‚ÜĎ Porcel (2002), 75-82.

Bibliografía

Enlaces externos

Noticia[1]Wikinoticias[2]

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  • franquismo ‚ÄĒ s. m. 1.¬†Doutrina e a√ß√£o pol√≠tica de Francisco Franco (1892 1975), pol√≠tico e militar espanhol. 2.¬†Per√≠odo correspondente ao governo de Francisco Franco (1939 1973). ¬†¬†‚Ä£¬†Etimologia: [Francisco] Franco, antrop√īnimo + ismo ‚Ķ   Dicion√°rio da L√≠ngua Portuguesa

  • franquismo ‚ÄĒ sustantivo masculino 1. (no contable) √Ārea: historia Ideolog√≠a y r√©gimen pol√≠tico autoritarios que estableci√≥ en Espa√Īa el general Franco desde 1939 hasta 1975 ‚Ķ   Diccionario Salamanca de la Lengua Espa√Īola

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