Estoicismo

ÔĽŅ
Estoicismo

Estoicismo

Busto de Zenón de Citio, fundador del estoicismo, en Atenas, Grecia.

El estoicismo es uno de los movimientos filosóficos que, dentro del periodo helenístico, adquirió mayor importancia y difusión. Fundado por Zenón de Citio en el 301 a.C., adquirió gran difusión por todo el mundo greco-romano, gozando de especial popularidad entre las élites romanas. Su período de preeminencia va del siglo III a.C. hasta finales del siglo II d.C. Tras esto, dio signos de agotamiento que coincidieron con la descomposición social del Alto Imperio Romano y el auge del cristianismo.

Contenido

Perspectiva histórica

El estoicismo fue fundado por Zen√≥n de Citio (340-260 a.C) ‚Äďa veces llamado Zen√≥n el estoico para distinguirlo de Zen√≥n de Elea‚Äď, de origen chipriota y posiblemente de ascendencia mixta, griega y oriental.[1] Se traslad√≥ a Atenas en el 311 a. C. despu√©s de una vida agitada. Por aqu√©l entonces Atenas era el centro cultural del mundo griego, donde se congregaban las principales escuelas de filosof√≠a. Durante su estancia, tom√≥ contacto con la filosof√≠a socr√°tica, en especial la de la escuela c√≠nica, y la meg√°rica. Seg√ļn Laercio, inicialmente se inclin√≥ por el cinismo, siendo alguien especialmente cercano a Crates, pero pronto abandon√≥ esta escuela al rechazar las numerosas "exageraciones" en que estos incurr√≠an, porque no pod√≠an ofrecerle ning√ļn programa de vida v√°lido. Tras este abandono del cinismo, estudi√≥ con otros fil√≥sofos de las escuelas acad√©mica, aristot√©lica y meg√°rica pero, insatisfecho con ellas, acab√≥ creando su propia escuela, en la que combinaba m√ļltiples aspectos c√≠nicos con los de otros fil√≥sofos como Her√°clito.[2] Desde la antig√ľedad, se estudi√≥ la posible influencia sobre Zen√≥n de doctrinas sem√≠ticas tales como el juda√≠smo o las filosof√≠as del oriente medio; el considerable parecido entre el estoicismo y el cristianismo en algunas doctrinas, sobre todo en la √©tica y en la cosmolog√≠a, sugirieron a panegiristas cristianos como Quintiliano y Tertuliano que Zen√≥n estaba familiarizado, por su origen semita, con el juda√≠smo.[3]

Zenón de Citio

El t√©rmino estoicismo proviene del lugar en el que Zen√≥n comenz√≥ a dar sus lecciones en el a√Īo 301 a.C., a saber, la St√≥a poikil√© (en griego ő£ŌĄőŅőĪ, stoa, p√≥rtico), que era el ‚ÄúP√≥rtico pintado‚ÄĚ del √°gora de Atenas. Pronto atrajo a numerosos seguidores quienes, tras la muerte de Zen√≥n, continuar√≠an y expander√≠an su filosof√≠a. El estoicismo fue la √ļltima gran escuela de filosof√≠a del mundo griego en ser fundada, y continu√≥ existiendo hasta que en el a√Īo 529 d.C. el emperador Justiniano clausur√≥ la Escuela de Atenas.

El corpus doctrinal del estoicismo se bas√≥ en las escrituras de Zen√≥n, hoy en d√≠a perdidas; no obstante, se sabe que escribi√≥ numerosas obras entre cuyos t√≠tulos destacaban: De la vida conforme a la naturaleza; De los universales; Argumentos dial√©cticos y De las pasiones. Cuando Zen√≥n muere en el 261 a. C. se hacen cargo de la escuela Cleantes y Crisipo. A decir de Laercio, a este √ļltimo se le debe que el estoicismo perdurase: Sin Crisipo no habr√≠a habido la Estoa.. En efecto, Crisipo, que dirigir√° la St√≥a desde el 232 a. C. hasta su muerte, acaecida en el 208 a. C., fij√≥ el canon del estoicismo, perfeccion√≥ las investigaciones l√≥gicas y sistematiz√≥ las ense√Īanzas de Zen√≥n. Desgraciadamente de su obra s√≥lo han sobrevivido algunos escasos fragmentos y unas pocas referencias hechas por otros autores, resultando complicado discernir qu√© partes del ideario se deben a Zen√≥n, a Crisipo y a Cleantes. En general, apenas si se han conservado algunos fragmentos de los textos estoicos m√°s antiguos.

Crisipo de Soli

Con la muerte de Crisipo, se dio por concluida la primera fase del estocismo, llamada Estocismo antiguo. Esta primera etapa se caracteriz√≥ sobre todo por el establecimiento formal de la doctrina. Tras Crisipo, dirigieron la escuela Di√≥genes de Babilonia y Ant√≠pater de Tarso, comenzando la √©poca denominada estoicismo medio. Durante la misma se da la expansi√≥n del estoicismo por todo el mundo mediterr√°neo, aprovechando el impulso del mundo helen√≠stico y las redes comerciales surgidas con el auge de Roma. Sus principales figuras fueron Panecio de Rodas (185-109 a. C.) y, sobre todo, Posidonio de Apamea. Quiz√° el hecho m√°s destacado de este per√≠odo fue la introducci√≥n del estoicismo entre las √©lites romanas. La sociedad aristocr√°tica romana de los siglos II y I a.C. valoraba en mucho los tiempos de "nuestros padres", refiri√©ndose a los siglos anteriores en que la relevancia econ√≥mica y militar de Roma todav√≠a era escasa. Se idealizaba y exaltaba la sencillez y la sobriedad de la vida de aquellos tiempos y, como en todo el mundo griego, se miraba con desconfianza a los lujos y a las costumbres modernas, m√°s sofisticadas, que se hab√≠an ido introduciendo conforme la Rep√ļblica Romana ganaba preminencia. La doctrina estoica, muy favorable a esos puntos de vista, fue introducida con √©xito, y gan√≥ adeptos tan conocidos como Cat√≥n el Viejo, Escipi√≥n el Africano y Cat√≥n el Joven; la notable fama de estos favoreci√≥ a√ļn m√°s al estoicismo, que pronto fue la escuela filos√≥fica m√°s admirada por los romanos.

Los estoicos antiguos dividieron la filosofía en tres partes: la lógica (teoría del conocimiento y de la ciencia), la física (ciencia sobre el mundo y sobre las cosas) y la ética (ciencia de la conducta). Todas ellas se refieren a aspectos de una misma realidad: el universo en su conjunto y el conocimiento sobre él. Este puede ser explicado y comprendido globalmente porque es una estructura organizada racionalmente de la que el hombre mismo es parte integrante, siendo la faceta más importante la ética.

Busto de Séneca, parte de una doble herma (Antikensammlung Berlin).

De los escritos del per√≠odo medio apenas se conservan, de nuevo, m√°s que unos pocos textos fragmentados. Usualmente, se considera que tras la muerte de Cat√≥n el Joven y la resoluci√≥n de las guerras civiles que condujeron al establecimiento del Imperio Romano, surge la √ļltima etapa del estoicismo, el llamado Estoicismo nuevo o Estoicismo romano. Los fil√≥sofos de esta etapa han llegado a ser mucho m√°s famosos y conocidos que los estoicos antiguos (y sus obras son las conservadas en mayor n√ļmero), y materializaron la implantaci√≥n del estoicismo como la principal doctrina de las √©lites romanas. El estoicismo romano destaca por su vertiente eminentemente pr√°ctica, donde las consideraciones l√≥gicas, metaf√≠sicas o f√≠sicas del estoicismo antiguo pasan a un segundo plano para desarrollar, sobre todo, la vertiente √©tica de la escuela. Los principales exponentes de esta etapa, y posiblemente los estoicos m√°s famosos, fueron Lucio Anneo S√©neca (4 a. C.-65 d. C.), uno de los escritores romanos m√°s conocidos y quiz√° el estoico mejor conocido, Epicteto (50-130 d.C), nacido esclavo, y que no dej√≥ obra escrita, y el emperador Marco Aurelio (121-180 d.C). La obra de S√©neca, Marco y Epicteto permite acercarse, de manera sencilla y did√°ctica, a los principales aspectos del estoicismo, si bien no introdujeron ning√ļn elemento esencialmente original en la doctrina.

Tras la muerte de Marco Aurelio, se considera que el estoicismo entra en decadencia. Las sucesivas crisis pol√≠ticas, econ√≥micas y militares que asolan el Imperio Romano durante el siglo III tienen como consecuencia una revalorizaci√≥n de la espiritualidad que el estoicismo no puede afrontar, surgiendo el Neoplatonismo, que, a partir del 250 d.C., desplazar√° al estoicismo como principal doctrina de las √©lites. El giro cultural de esta √©poca provoca que el plan de vida estoico pase a ser negativamente considerado; ser√° esencialmente en esta √©poca en la que el estoicismo se ganar√° su fama de envarado y r√≠gido. Igualmente, el auge del cristianismo afecta negativamente a todas las escuelas filos√≥ficas helen√≠sticas, al ser rechazadas muchas de sus ense√Īanzas por contrarias a la doctrina cristiana. Para el a√Īo 300, la √ļnica de √©stas capaz de objetar algo al cristianismo es el neoplatonismo, y el triunfo de aqu√©l sentencia definitivamente al movimiento helenista en general, que formalmente concluye en el 529 d.C., cuando Justiniano cierra las escuelas filos√≥ficas de Atenas (el Liceo, la Academia, la Stoa).

No obstante, el estoicismo influir√° en numerosas corrientes filos√≥ficas posteriores, desde los primeros padres de la Iglesia hasta Descartes y Kant. Como se ha dicho, los primeros padres de la Iglesia admiraron del estoicismo su √©tica, que consideraba especialmente cercana a la suya propia; su calma, su serenidad, as√≠ como su posici√≥n frente a las adversidades hicieron que algunos cristianos como Tertuliano trataran a estoicos como S√©neca en los t√©rminos de "saepe noster" (" a menudo, uno de los nuestros"), mientras que San Jer√≥nimo lo incluy√≥ en su cat√°logo de santos. Incluso se difundi√≥ la leyenda de que S√©neca hab√≠a sido bautizado antes de morir por San Pablo, con quien adem√°s habr√≠a mantenido correspondencia, y que Marco Aurelio habr√≠a igualmente mantenido correspondencia con el Papa y algunos cristianos romanos. Durante el Renacimiento, el estoicismo gan√≥ difusi√≥n entre las corrientes humanistas y universitarias: la primera obra de Calvino fue una edici√≥n de De clementia de S√©neca, y las referencias al estoicismo nuevo son constantes en Erasmo, Juan Luis Vives y Michel de Montaigne. En esta √©poca se revaloriz√≥ la actitud vital estoica; en la actualidad, se utiliza cotidianamente el t√©rmino ‚Äúestoicismo‚ÄĚ para referirse a la actitud de tomarse las adversidades de la vida con fortaleza y aceptaci√≥n.

Fases

Posidonio
  • Estoicismo Medio (siglos II-I a. C.):
    • Panecio (180-110 a. C.)
    • Posidonio (155-51 a. C.)

Filosofía estoica

La filosofía no promete asegurar nada externo al hombre: en otro caso supondría admitir algo que se encuentra más allá de su verdadero objeto de estudio y materia. Pues del mismo modo en que el material del carpintero es la madera, y el del escultor, bronce, el objeto del arte de vivir es la propia vida de cada cual
Epicteto.[4]

Los estoicos proclamaron que se puede alcanzar la libertad y la tranquilidad tan sólo siendo ajeno a las comodidades materiales, la fortuna externa, y dedicándose a una vida guiada por los principios de la razón y la virtud (tal es la idea de la imperturbabilidad o ataraxia). Asumiendo una concepción materialista de la naturaleza, siguieron a Heráclito en la creencia de que la sustancia primera se halla en el fuego y en la veneración del logos, que identificaban con la energía, la ley, la razón y la providencia encontradas en la naturaleza. La razón de los hombres se consideraba también parte integrante del logos divino e inmortal. La doctrina estoica que consideraba esencial cada persona como miembro de una familia universal ayudó a romper barreras regionales, sociales y raciales, y preparar el camino para la propagación de una religión universal. La doctrina estoica de la ley natural, que convierte la naturaleza humana en norma para evaluar las leyes e instituciones sociales, tuvo mucha influencia en Roma y en las legislaciones posteriores de Occidente. Además tuvo importancia en corrientes y filósofos posteriores como Descartes y Kant. Hoy en día se utiliza el término estoico para referirse a la actitud de tomarse las adversidades de la vida con fortaleza y resignación.

En el campo de la lógica desarrollaron la lógica inductiva. Dividieron la lógica en Retórica (ciencia del recto decir) y Dialéctica.

En el campo de la f√≠sica retornaron a la filosof√≠a de Her√°clito: todo est√° sometido al cambio, al movimiento. La f√≠sica, seg√ļn el estoicismo, es el estudio de la naturaleza tanto del mundo f√≠sico en su totalidad como de cada uno de los seres que lo componen, incluidos los seres divinos humanos y animales. Fundamentalmente especulativa, y en clara deuda con el pensamiento de Parm√©nides (unidad del ser) y Her√°clito, la f√≠sica estoica concibe la naturaleza como un fuego art√≠stico en camino de crear.

El universo es un todo armonioso y causalmente relacionado (es decir, todo esta relacionado por una serie de causas), que se rige por un principio activo, el L√≥gos c√≥smico y universal del que el hombre tambi√©n participa. Este l√≥gos c√≥smico, que es siempre el mismo es llamado tambi√©n Pneuma (soplo, Fatum en lat√≠n), aliento √≠gneo, ley natural, naturaleza (physis), necesidad y moira (destino, Fatum en lat√≠n), nombres todos ellos que hacen referencia a un poder que crea, unifica y mantiene unidas todas las cosas y que no es simplemente un poder f√≠sico: el pneuma o l√≥gos universal es una entidad fundamentalmente racional: es Dios (pante√≠smo), un alma del mundo o mente (raz√≥n) que todo lo rige y de cuya ley nada ni nadie puede sustraerse. Inmanente al mundo, el l√≥gos es corp√≥reo, penetra y act√ļa sobre la materia (hyl√©): principio pasivo, inerte y eterno que, en virtud del pneuma o l√≥gos, produce todo ser y acontecer. Todo en la naturaleza es mezcla de estos dos principios corp√≥reos (materialismo).

Aunque la naturaleza (physis) es plenamente racional, no rige de la misma forma a todos los seres:

  • Los hombres nacen con un alma[5] como si fuera una "tabla rasa" pero cuando adquieren cierta madurez pueden, mediante el uso de una "fantas√≠a" aceptar o rechazar las impresiones que los "iconos" que desprenden las cosas fijan en el alma como conceptos. Cuando el hombre maduro ejerce una "fantas√≠a catal√©ptica" es capaz de comprender la verdad de los conceptos, a partir de dichas impresiones y elaborar a partir de los mismos juicios verdaderos y razonamientos verdaderos.
  • En los animales irracionales mediante un alma sensible que percibe pero no conoce
  • Mediante un alma vegetal en las plantas.
  • Mediante el movimiento local de los √°tomos regidos por el fatum o destino.[6]

La teología estoica es panteísta: no hay un Dios fuera de la naturaleza o del mundo; es el mismo mundo en su totalidad el que es divino, lo que justifica que la creencia en los dioses, pese a su heterogeneidad, sea universal.

La concepción de un cosmos dotado de un principio rector inteligente desemboca en una visión determinista del mundo donde nada azaroso puede acaecer: todo está gobernado por una ley racional que es inmanente (como su lógos) y necesaria; el destino no es más que la estricta cadena de los acontecimientos (causas) ligados entre sí: Los sucesos anteriores son causa de aquellos que les siguen, y en esta manera todas las cosas van ligadas unas a las otras, y así no sucede cosa alguna en el mundo que no sea enteramente consecuencia de aquélla y ligada a la misma como a su causa. (SVF, II, 945).

El azar no existe; es el simple desconocimiento causal de los acontecimientos. Si nuestra mente pudiera captar la total trabazón (conexión) de las causas podría entender el pasado, conocer el presente y predecir el futuro. Este mundo es el mejor de todos los posibles y nuestra existencia contribuye a este proyecto universal, por lo que, como veremos, no hay que temer al destino, sino aceptarlo.

El l√≥gos que todo lo anima est√° presente en todas las cosas como l√≥goi spermatikoi, razones seminales de todo lo que acontecer√°. Como el mundo es eterno y el l√≥gos es siempre el mismo inevitablemente habr√°n de repetirse todos los acontecimientos (eterno retorno) una y otra vez. El mundo se desenvuelve en grandes ciclos c√≥smicos (ai√≥n, a√Īo c√≥smico), de duraci√≥n determinada, al final de los cuales todo volver√° a comenzar de nuevo, incluso nosotros mismos. Cada ciclo acaba con una conflagraci√≥n universal o consumaci√≥n por el fuego de donde brotar√°n de nuevo los elementos (aire, agua y tierra) que componen todos los cuerpos, comenzando as√≠ un nuevo ciclo.

Teoría estoica del conocimiento

Los escépticos, muy influyentes a partir del siglo II a.C. trataban de independizar al hombre del mundo mediante la abstención de juicio. Dudaban de la posibilidad de conocimiento sensible, mediante el pensamiento discursivo y de los resultados de combinar ambos. El relativismo de Protágoras es la base de la duda escéptica respecto a los sentidos. No pueden ser una reproducción inmediata de las cosas si la percepción varía de individuo en individuo y entre distintas situaciones del mismo individuo o del objeto. Estas contingencias no se pueden evitar, así que no hay posibilidad de conocimiento sensible. Por otra parte, las opiniones vienen condicionadas por la costumbre. Ante la contradicción de opiniones no se puede distinguir la veraz. El método de deducción silogística de Aristóteles depende de las premisas. Estas premisas ni se pueden admitir sin demostración ni pueden ser simplemente hipotéticas. Por tanto, el camino del conocimiento de lo general a lo particular mediante el silogismo es imposible, pues el punto de partida es incierto. De modo que lo mejor desde el punto de vista escéptico es abstenerse de juzgar, pues no se puede decir nada más allá del parecer.

Frente a ellos, los estoicos, fil√≥sofos preocupados esencialmente por problemas √©ticos, sostienen que se llega a la virtud por el saber. Por tanto, deben buscar el conocimiento pese a todas las objeciones, y para ello deben encontrar un criterio de verdad certero. Consideran que la percepci√≥n deja la impresi√≥n de lo externo en el alma, que al nacer ser√≠a como una tabla de cera en la que lo exterior imprime sus signos. Las representaciones generales se deben al enlace entre impresiones o a su permanencia. No hay pues ni ideas plat√≥nicas ni una energ√≠a externa que produzca conceptos. A partir de esta base, el argumento principal de los estoicos para afirmar la existencia de un criterio de verdad es que las impresiones son iguales para todos los individuos. Consideran que el consenso de los hombres sobre las representaciones se puede tomar como punto de partida para la demostraci√≥n. Sin embargo, en el √ļltimo estoicismo hay cambios respecto a este punto. Para Cicer√≥n no se trata del consenso entre los individuos, sino de representaciones innatas, presentes desde el nacimiento en cada uno. Seg√ļn Cicer√≥n el nombre nace con unos principios morales, la creencia en Dios y otros.

Respecto a las percepciones, los estoicos consideran que el criterio del conocimiento verdadero es la evidencia de la percepción. Las percepciones son verdaderas, el error cuando hay contradicciones está en la opinión, no en las percepciones, que son veraces al mostrar algo en unas determinadas circunstancias.

La moral estoica

Al estar todos los acontecimientos del mundo rigurosamente determinados y formar parte el hombre del logos universal, la libertad no puede consistir más que en la aceptación de nuestro propio destino, el cual estriba fundamentalmente en vivir conforme a la naturaleza. Para ello el hombre debe conocer qué hechos son verdaderos y en qué se apoya su verdad.

El bien y la virtud consisten, por lo tanto, en vivir de acuerdo con la raz√≥n, evitando las pasiones (pathos). Que no son sino desviaciones de nuestra propia naturaleza racional. La pasi√≥n es lo contrario que la raz√≥n, es algo que sucede y que no se puede controlar, por lo tanto debe evitarse. Las reacciones, como el dolor, el placer o el temor, pueden y deben dominarse a trav√©s del autocontrol ejercitado por la raz√≥n, la impasibilidad (ap√°theia, de la cual deriva apat√≠a) y la imperturbabilidad (ataraxia). √Čstas surgir√°n de la comprensi√≥n de que no hay bien ni mal en s√≠, ya que todo lo que ocurre es parte de un proyecto c√≥smico. S√≥lo los ignorantes desconocen el l√≥gos universal y se dejan arrastrar por sus pasiones.

El sabio ideal es aquél que vive conforme a la razón, está libre de pasiones y se considera ciudadano del mundo. El cosmopolitismo, que defiende la igualdad y solidaridad de los hombres.

Algunas citas estoicas

De Lucio Anneo Séneca:

  • ‚ÄúEs feliz, por tanto, el que tiene un juicio recto; es feliz el que est√° contento con las circunstancias presentes, sean las que quieran, y es amigo de lo que tiene; es feliz aquel para quien la raz√≥n es quien da valor a todas las cosas de su vida.‚ÄĚ
  • ‚ÄúNiego que las riquezas sean un bien: pues si lo fuesen, har√≠an hombres buenos; ahora bien, como lo que se encuentra entre los malos no puede llamarse un bien, les niego ese nombre. Por lo dem√°s, concedo que han de tenerse, que son √ļtiles y proporcionan grandes comodidades a la vida.‚ÄĚ
  • ‚ÄúEsto dir√° aqu√©l a quien ha sido dada la sabidur√≠a, a quien su alma libre de vicios ordena reprender a los dem√°s, no porque los odie, sino para curarlos: ‚ÄúVuestra opini√≥n me afecta, no por m√≠ sino por vosotros: odiar y atacar la virtud es renunciar a la esperanza de enmienda‚ÄĚ No me hac√©is ninguna injuria, como no la hace a los dioses los que derriban sus altares.‚ÄĚ
  • ‚ÄúSeguir la vida mejor, no la m√°s agradable, de modo que el placer no sea el gu√≠a, sino el compa√Īero de la voluntad recta y buena. Pues es la naturaleza quien tiene que guiarnos; la raz√≥n la observa y la consulta. Si conservamos con cuidado y sin temor nuestras dotes corporales y nuestras aptitudes naturales, como bienes fugaces y dados para un d√≠a, si no sufrimos su servidumbre y no nos dominan las cosas externas; si los placeres fortuitos del cuerpo tienen para nosotros el mismo puesto que en campa√Īa los auxiliares y las tropas ligeras (sirven para servir, no mandar).‚ÄĚ

De Marco Aurelio:

  • ¬°Asia, Europa: rincones del mundo; todo el oc√©ano: una gota del universo! El Athos: un min√ļsculo terr√≥n en todo el universo; todo el presente, un instante en la eternidad.
  • Aunque vayas a vivir tres mil a√Īos o tres mil veces diez mil, recuerda que nadie deja atr√°s otra vida que esa que est√° viviendo y tampoco est√° viviendo otra que no sea la que deja atr√°s. Se iguala por tanto lo m√°s duradero con lo m√°s breve: el presente es igual para todos, como tambi√©n lo que muere, y lo que dejamos atr√°s se manifiesta ef√≠mero por igual.

Véase también

  • Historia de la Filosof√≠a

Referencias

  1. ‚ÜĎ Vid. Di√≥genes Laercio, Vidas de los fil√≥sofos, Zen√≥n, 2
  2. ‚ÜĎ St√∂rig, H.J., Historia de la filosof√≠a, ed. Tecnos, pp. 227-229
  3. ‚ÜĎ Zeller, Grundriss, pp 250-251
  4. ‚ÜĎ Cfr. Flavio Arriano en su compilaci√≥n de los Discursos de Epicteto, Discursos 1.15.2
  5. ‚ÜĎ Para los estoicos, como para todo el mundo griegos, y antiguo en general, el alma es ante todo principio de "automovimiento", lo que constituye el alma del mundo como movimiento, y en las plantas como vida vegetativa, en los animales como vida sensible y en el hombre con capacidad de vida racional
  6. ‚ÜĎ En los hombres la libertad entendida como posible aceptaci√≥n del fatum para llegar a la ataraxia es posible porque en ciertos casos el alma racional puede producir una "declinatio" o "inclinaci√≥n" en la trayectoria de los √°tomos produciendo cierta modulaci√≥n en el r√≠gido determinismo de la naturaleza

Bibliografía

  • Boeri, Marcelo D. (2004). Los Estoicos Antiguos. Santiago de Chile: Editorial Universitaria.
  • Intr., trad. y notas de √Ā. J. Cappelletti. Rev.: P. Ortiz Garc√≠a (1996). Los estoicos antiguos. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-1843-9.
  • Ferrater Mora, J. (1984). Diccionario de Filosof√≠a: (Estoicismo, Catal√©ptico). Barcelona: Alianza Editorial. ISBN 84-206-5202-4.
  • Hirschberger, J. (1968). Historia de la Filosof√≠a, Tomo I. Barcelona: Editorial Herder.
  • S√°nchez Meca, Diego (2001). Teor√≠a del conocimiento. Madrid: Dykinson. ISBN 84-8155-775-7.

Enlaces externos

Obtenido de "Estoicismo"

Wikimedia foundation. 2010.

Sinónimos:

Antónimos:

Mira otros diccionarios:

  • estoicismo ‚ÄĒ sustantivo masculino 1. (no contable) √Ārea: filosof√≠a Doctrina filos√≥fica de una escuela griega, seg√ļn la cual el hombre deb√≠a dominar los afectos, soportar sereno el sufrimiento y buscar la felicidad en la virtud: El fundador del estoicismo fue… ‚Ķ   Diccionario Salamanca de la Lengua Espa√Īola

  • estoicismo ‚ÄĒ s. m. 1.¬†Doutrina que aconselha a indiferen√ßa e o desprezo pelos males f√≠sicos e morais e a insensibilidade perante quanto pode apaixonar ou afetar. 2.¬† [Figurado] Firmeza; austeridade; const√Ęncia no infort√ļnio ‚Ķ   Dicion√°rio da L√≠ngua Portuguesa

  • estoicismo ‚ÄĒ 1. m. Fortaleza o dominio sobre la propia sensibilidad. 2. Escuela fundada por Zen√≥n y que se reun√≠a en un p√≥rtico de Atenas. 3. Doctrina de los estoicos ‚Ķ   Diccionario de la lengua espa√Īola

  • Estoicismo ‚ÄĒ ‚Ėļ sustantivo masculino 1 SICOLOG√ćA Entereza o conformidad ante la desgracia, el dolor o la adversidad. 2 FILOSOF√ćA Escuela y doctrina filos√≥ficas fundadas y propagadas por el pensador griego Zen√≥n. * * * estoicismo 1 m. Escuela filos√≥fica fundada ‚Ķ   Enciclopedia Universal

  • estoicismo ‚ÄĒ {{ÔľÉ}}{{LM E16567}}{{„Äď}} {{SynE17001}} {{ÔľĽ}}estoicismo{{ÔľĹ}} ‚ÄĻes¬∑toi¬∑cis¬∑mo‚Äļ {{„Ää}}‚Ėć s.m.{{„Äč}} {{Ôľú}}1{{Ôľě}} Fortaleza de car√°cter y dominio de los sentimientos ante las dificultades: ‚ÄĘ Soporta su enfermedad con estoicismo.{{‚óč}} {{Ôľú}}2{{Ôľě}} Doctrina… ‚Ķ   Diccionario de uso del espa√Īol actual con sin√≥nimos y ant√≥nimos

  • estoicismo ‚ÄĒ s m 1 (Fil) Escuela filos√≥fica fundada por Zen√≥n de Citio en el a√Īo 300 a C en Atenas, cuya doctrina sostiene, como principios fundamentales, que existe una raz√≥n divina que rige el mundo seg√ļn un orden necesario y perfecto; que el hombre debe… ‚Ķ   Espa√Īol en M√©xico

  • estoicismo ‚ÄĒ Sin√≥nimos: ‚Ė† entereza, firmeza, serenidad, imperturbabilidad, indiferencia, tolerancia, conformidad Ant√≥nimos: ‚Ė† inconformidad, desesperaci√≥n ‚Ķ   Diccionario de sin√≥nimos y ant√≥nimos

  • estoicismo ‚ÄĒ m. Doctrina filos√≥fica fundada por Zen√≥n en Atenas que propon√≠a la conformidad ante los sufrimientos, privaciones e injusticias. Fortaleza, dominio sobre las propias pasiones ‚Ķ   Diccionario Castellano

  • Filosof√≠a helen√≠stica ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda Plat√≥n. La filosof√≠a helen√≠stica es el periodo de la filosof√≠a occidental que se desarroll√≥ en el per√≠odo helen√≠stico. Comenz√≥ con Arist√≥teles y termin√≥ con la extinci√≥n del Neoplat ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • estoico ‚ÄĒ (Del lat. stoicus < gr. stoikos < stoa, p√≥rtico, por el paraje de Atenas donde se reun√≠an los fil√≥sofos.) ‚Ėļ adjetivo 1 FILOSOF√ćA Del estoicismo. 2 SICOLOG√ćA Que se muestra impasible ante la desgracia, la adversidad y el dolor. SIN√ďNIMO… ‚Ķ   Enciclopedia Universal


Compartir el artículo y extractos

Link directo
… Do a right-click on the link above
and select ‚ÄúCopy Link‚ÄĚ

We are using cookies for the best presentation of our site. Continuing to use this site, you agree with this.