Juana de Arco

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Juana de Arco
Para otros usos de este término, véase Jeanne d'Arc (desambiguación).
Santa Juana de Arco
Joan of arc miniature graded.jpg
Virgen y M√°rtir
Nombre Jeanne d'Arc
Apodo La doncella de Orleans
Nacimiento 6 de enero de 1412
Domrem√Ĺ, Francia
Fallecimiento 30 de mayo de 1431 (19 a√Īos)
Ruan, Francia
Venerado en Iglesia Católica e Iglesia anglicana.
Beatificación 18 de abril de 1909, Catedral de Notre Dame, por Su Santidad El Papa Pío X
Canonización 16 de mayo de 1920, Basílica de San Pedro, por Su Santidad El Papa Benedicto XV.
Festividad 30 de mayo
Atributos soldado, con la espada y el estandarte real de Francia, acompa√Īada por San Miguel
Patronazgo captivos; Francia; m√°rtires; oponentes de las autoridades de la Iglesia; gente ridiculizada por su piedad; prisioneros; soldados; mujeres voluntarias; telegrafistas; radiofonistas
Escudo de Armas, de Juana de Arco.

Juana de Arco (6 de enero de 1412 ‚Äď 30 de mayo de 1431)[1] , tambi√©n conocida como la Doncella de Orl√©ans (o, en franc√©s, la Pucelle), fue una hero√≠na, militar y santa francesa. Su festividad se celebra el d√≠a del aniversario de su muerte, como es tradici√≥n en la Iglesia Cat√≥lica, el 30 de mayo.

Nacida en Domr√©my, peque√Īo poblado situado en el departamento de los Vosgos en la regi√≥n de la Lorena, Francia, ya con 17 a√Īos encabez√≥ el ej√©rcito real franc√©s. Convenci√≥ al rey Carlos VII de que expulsar√≠a a los ingleses de Francia y √©ste le dio autoridad sobre su ej√©rcito en el Sitio de Orleans, la batalla de Patay y otros enfrentamientos en 1429 y 1430. Estas campa√Īas revitalizaron la facci√≥n de Carlos VII durante la Guerra de los Cien A√Īos y permitieron la coronaci√≥n del monarca. Como recompensa, el rey eximi√≥ al pueblo natal de Juana de Domr√©my del impuesto anual a la corona. Esta ley se mantuvo en vigor hasta hace aproximadamente cien a√Īos. Posteriormente fue capturada por los borgo√Īones y entregada a los ingleses. Los cl√©rigos la condenaron por herej√≠a y el duque Juan de Bedford la quem√≥ viva en Ruan. La mayor√≠a de los datos sobre su vida se basan en las actas de aquel proceso pero, en cierta forma, est√°n desprovistos de cr√©dito pues, seg√ļn diversos testigos presenciales del juicio, fueron sometidos a multitud de correcciones por orden del obispo Cauchon, as√≠ como a la introducci√≥n de datos falsos. Entre estos testigos estaba el escribano oficial, designado s√≥lo por Cauchon, quien afirma que en ocasiones hab√≠a secretarios escondidos detr√°s de las cortinas de la sala esperando instrucciones para borrar o agregar datos a las actas.

Veinticinco a√Īos despu√©s de su condena, el Rey Carlos VII instig√≥ a la Iglesia a que revisaran aquel juicio inquisitorial, dictaminando el Papa Nicol√°s V la inconveniencia de su reapertura en aquellos momentos, debido a los recientes √©xitos militares de Francia sobre Inglaterra y a la posibilidad de que los ingleses lo tomaran, en aquellos delicados momentos, como una afrenta por parte de Roma. No obstante la familia de Juana tambi√©n reuni√≥ las pruebas necesarias para la revisi√≥n del juicio y se las envi√≥ al Papa, pero √©ste se neg√≥ definitivamente a reabrir el proceso. A la muerte de Nicol√°s V, fue elegido papa el espa√Īol Calixto III (Alfonso de Borja) el 8 de abril de 1456 y es √©l quien dispuso que se reabriera el proceso. La inocencia de Juana Domr√©my fue reconocida ese mismo a√Īo en un proceso donde hubo numerosos testimonios y se declar√≥ herejes a los jueces que la hab√≠an condenado. Finalmente, ya en el siglo XX, en 1909 fue beatificada y posteriormente declarada santa en 1920 por el Papa Benedicto XV. Ese mismo a√Īo fue declarada como la santa patrona de Francia.[2]

Su fama se extendió inmediatamente después de su muerte: fue venerada por la Liga Católica en el siglo XVI y adoptada como símbolo cultural por los círculos patrióticos franceses desde el siglo XIX. Fue igualmente una inspiración para las fuerzas aliadas durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

Popularmente, Juana de Arco es contemplada por muchas personas como una mujer notable: valiente, vigorosa y con una gran fe. Hoy en d√≠a es objeto de especial inter√©s en la Rep√ļblica de Irlanda, Canad√°, Reino Unido y los Estados Unidos. En el movimiento del escultismo es la santa patrona de las gu√≠as.

Contenido

El origen de Juana y el contexto de su tiempo

Su nombre

Firma de Juana.

De acuerdo con los datos recabados en el proceso de Ruan, Juana se hizo llamar siempre ¬ęJuana la Doncella¬Ľ. No obstante, como ella misma coment√≥, ¬ędentro de mi pueblo se me llamaba Jehannette. En Francia, se me llamaba Jehanne desde mi llegada¬Ľ.[3]

Posteriormente, se le a√Īadir√≠a la palabra ¬ęDarc¬Ľ como apellido, para referirse a ella de forma oficial (la falta de ap√≥strofo en su versi√≥n francesa ‚ÄĒd'Arc‚ÄĒ se debe a la inexistencia de tal signo en la Edad Media). Arco (arc) proviene del apellido de su padre, Jacques Darc, cuyas ra√≠ces familiares estaban posiblemente en dos pueblos, Arc-en-Barrois o Art-sur-Meurthe, pueblos muy cercanos donde se cree que naci√≥ ¬ęla Pucelle¬Ľ. El nombre, no obstante, var√≠a (Arc, Ars, Ai‚Ķ) dadas las diferencias en la versi√≥n antigua de Art sur Meurthe (donde se reduce la erre).

La denominaci√≥n de ¬ęJehanne d'Arc¬Ľ se encuentra en la obra de un poeta de Orl√©ans hacia 1576; ¬ęJehanne¬Ľ se transcribe hoy en d√≠a como ¬ęJeanne¬Ľ.

Sus padres

En el proceso Juana dijo sobre sus padres lo siguiente: ¬ęMi padre se llama Jacques Darc y mi madre Isabelle¬Ľ. De esta manera se sabe que sus padres fueron Jacques Darc e Isabelle Rom√©e.[4] Isabelle Rom√©e no era el nombre original, sino que era el sobrenombre que se dio a Isabelle de Vouthon (que pertenec√≠a a la parroquia de Vouthon, hoy en el departamento de Charente), como se hizo a otros una vez que realizaban el peregrinaje ¬ęde Puy¬Ľ (de la monta√Īa) en vez del de Roma. De hecho Juana no dio el apellido. Su padre Jacques era agricultor. No era pobre pero vio a rega√Īadientes la venida de otro nuevo v√°stago m√°s a su familia, ya que Juana tuvo tres hermanos mayores.

El nacimiento

Casa natal de Juana de Arco, en Domrémy, actualmente convertida en museo.

El debate sobre la fecha de nacimiento de la Doncella de Orl√©ans, no lo consigui√≥ resolver ni la misma Juana durante el proceso, ya que, cuando le preguntaron qu√© edad ten√≠a, respondi√≥: ¬ęAlrededor de diecinueve a√Īos, creo¬Ľ.[1] Aunque no estaba segura, la historiograf√≠a ha interpretado esta declaraci√≥n al pie de la letra. De esta manera, rest√°ndole su posible edad a la fecha en la que se realiz√≥ la pregunta durante el proceso, 24 de febrero de 1431, aparece 1412 como la fecha m√°s probable de nacimiento.

El lugar donde naci√≥, te√≥ricamente es Domrem√Ĺ, tal y como dijo en el interrogatorio de identidad de su proceso, el 21 de febrero de 1431; ¬ęYo he nacido en la villa de Domr√©my¬Ľ.[4] Adem√°s a√Īadi√≥ que era una villa dependiente de Greux (inmediatamente al norte de Domr√©my),[4] y que hoy ha pasado a llamarse Domr√©my-la-Pucelle, gracias a ella. Ambas pertenecen actualmente al departamento de los Vosgos, en la regi√≥n de la Lorena. Domr√©my fue tambi√©n el lugar donde recibi√≥ el bautismo de manos del Padre Jean Minet.

El conflicto de la Guerra de los Cien A√Īos

Art√≠culo principal: Guerra de los Cien A√Īos
Felipe VI de Francia, en la Biblioteca Nacional de Francia.

Tras la muerte sin descendencia de Eduardo el Confesor y el breve reinado del rey Harold II, el trono de Inglaterra fue conquistado en 1.066 (batalla de Hastings) por el franc√©s Guillermo el Conquistador, duque de Normand√≠a. Estos hechos constituyeron el inicio de un secular enfrentamiento entre ambos reinos. Con el tiempo, los reyes de Inglaterra reunieron varios de los mayores ducados de Francia: Aquitania, Poitiu, Breta√Īa‚Ķ Eran supuestos vasallos del rey galo que viv√≠an en Londres, y comandaban un imperio rival. De hecho, los vasallos hab√≠an pasado a ser m√°s poderosos que su se√Īor.

Los intentos de Francia por recuperar los territorios perdidos precipitaron uno de los m√°s largos y sangrientos conflictos de la historia de la humanidad: la Guerra de los Cien A√Īos, que dur√≥ en realidad 116 y produjo millones de muertos y la destrucci√≥n de casi toda la Francia Septentrional.

Cerca del estallido de la Guerra de los Cien A√Īos, en 1337 los intereses de unificar las coronas se concretaron a la muerte del rey franc√©s Carlos IV en 1328. Felipe de Valois, franc√©s y sucesor gracias a la Ley S√°lica (Carlos IV no hab√≠a tenido descendencia masculina), se proclam√≥ rey de Francia el 27 de mayo de 1328 (rein√≥ como Felipe VI de Francia). Felipe ya se hab√≠a convertido en regente tras la muerte de Carlos IV mientras se esperaba el nacimiento del hijo p√≥stumo del rey difunto, que finalmente result√≥ ser una ni√Īa.

Felipe VI reclam√≥ en 1337 el feudo de la Gascu√Īa a Eduardo III (aferr√°ndose a la ley feudal) despu√©s de incursiones por el Canal de la Mancha en un intento de restaurar en el trono escoc√©s, al rey David II (aliado franc√©s exiliado a Francia desde junio de 1333), pretextando que no respetaba a su rey. Entonces, el 1 de noviembre Eduardo III responde plant√°ndose en las puertas de Par√≠s y por medio del obispo de Lincoln declarando que √©l era el candidato adecuado para ocupar el trono franc√©s.

Inglaterra ganaría importantes batallas como Crécy (1346) y Poitiers (1356), ya con el relevo de Juan II en lugar de Felipe VI, y obtendría la inesperada victoria de Agincourt en 1.415, bajo la competente dirección del rey Enrique V.

Una grave enfermedad del rey franc√©s propici√≥ la lucha por el poder entre su primo Juan I de Borgo√Īa o Juan sin Miedo y el hermano de Carlos VI, Luis de Orleans. El 23 de noviembre de 1407, en las calles de Par√≠s y por orden del borgo√Ī√≥n, se comete el asesinato del armagnac Luis de Orleans. Las dos ramas de la familia real francesa se dividen en dos facciones: los que daban soporte al duque de Borgo√Īa (borgo√Īones) y los que apoyaban al de Orleans y despu√©s a Carlos VII, Delf√≠n de Francia, (que fue desheredado o ilegitimado desde 1420) (armagnacs), ligados a la causa de Orleans a la muerte de Luis. Con el asesinato del armagnac, ambos bandos se enfrentaron en una guerra civil y buscaron el apoyo de los ingleses. Los partidarios del Duque de Orleans, en 1414, vieron rechazada una propuesta por los ingleses que finalmente pactaron con los borgo√Īones.

A la muerte de Carlos VI en 1422 es coronado rey de Francia el hijo de Enrique V y Catalina de Valois, el infante Enrique VI (por lo tanto, Enrique VI de Inglaterra y I de Francia); en tanto que los armagnacs no dieron su brazo a torcer y se mantuvieron fieles al hijo del rey francés, Carlos VII, quien fue coronado también en 1422 de forma nominal en Berry, a falta de imponerlo como rey de facto, pero destronando al inglés de jure.

El misticismo de Juana

Juana de Arco recibiendo el mensaje del arc√°ngel Miguel por Eugene Thirion (1876).

¬ęYo ten√≠a trece a√Īos cuando escuch√© una voz de Dios¬Ľ, declar√≥ Juana en Ruan el jueves 22 de febrero de 1431. Eso fue sobre el mediod√≠a en el jard√≠n de su padre. A√Īadi√≥ que la primera vez que la escuch√≥ not√≥ una gran sensaci√≥n de miedo. A la pregunta de sus jueces, a√Īadi√≥ que esta voz ven√≠a del lado de la iglesia y que normalmente era acompa√Īada de una gran claridad, que ven√≠a del mismo lado que la voz.

La Iglesia Católica y la inmensidad de fieles, reconoció como verdaderas estas apariciones.

Cuando le preguntaron c√≥mo cre√≠a que era aquella voz, ella respondi√≥ que le pareci√≥ una voz muy noble de tal manera que crey√≥ que era enviada de parte de Dios (¬ęy yo creo que esta voz me ha sido enviada de parte de Dios¬Ľ). As√≠ pues, cuando la escuch√≥ por tercera vez le pareci√≥ reconocer a un √°ngel. Y aunque a veces no la entend√≠a demasiado bien, primero le aconsej√≥ que frecuentara las iglesias y despu√©s que ten√≠a que ir a Francia y en este sentido la empez√≥ a presionar. Adem√°s esta voz la escuchaba unas dos o tres veces por semana. No mucho despu√©s, revel√≥ otro de los mensajes clave que le envi√≥, que ser√≠a el que ella levantar√≠a el asedio en que estaba sometida Orleans: ¬ęElla me dec√≠a que yo levantar√≠a el asedio de Orleans¬Ľ.

El 27 de febrero, Juana identificó estas voces: se trataba de la voz de Santa Catalina de Alejandría y de Santa Margarita de Antioquía, las santas más veneradas del momento, si nos atenemos a la iconografía anterior a Juana.[5] Catalina, es definida a veces como una figura apócrifa a caballo de los siglos III y IV que murió a una edad similar a la de Juana; también erudita (patrona de muchas especialidades intelectuales) y habiendo persuadido al emperador Maximiano de que dejase de perseguir cristianos. Después sería condenada a morir en la rueda (un sistema de tortura que fractura los huesos), aunque se dice de ella que, al tocar la rueda, la rompió y, finalmente, tuvo que ser decapitada. Por otro lado, la leyenda de Margarita refiere que fue una doncella despreciada por su fe cristiana, a la que ofrecieron matrimonio a cambio de la renuncia a esta fe. Ante su negativa fue condenada a tortura, si bien logró escapar milagrosamente en varias ocasiones (antes de su captura definitiva y martirio). Por ello, es venerada por la Iglesia católica como santa virgen y mártir.

Juana afirmó que las había reconocido gracias a que las propias santas se habían identificado, algo que ya había declarado en Poitiers, con motivo del interrogatorio por la corte del Delfín sobre las visiones. Se negó a dar más explicaciones, emplazando a los jueces a ir a Poitiers si querían conocer más detalles.

Sobre el a√Īo en que sucedi√≥, en un primer momento hab√≠a dicho que fue cuando ten√≠a trece a√Īos. Posteriormente detall√≥ que hac√≠a siete a√Īos que estas voces le aconsejaban y la proteg√≠an. Por lo tanto, restando siete a√Īos al d√≠a del interrogatorio, se encuentra que en 1424 se le habr√≠an aparecido por primera vez las visiones.

Juana explicar√≠a entonces (antes de mencionar el nombre de las santas) la misi√≥n que la voz le encomend√≥. Despu√©s de mencionar a √©stas, los jueces le preguntaron a qui√©n correspond√≠a entonces la primera de las voces que hab√≠a escuchado, aquella que le hab√≠a causado tanto miedo siete a√Īos atr√°s. Ella, que todo lo que iba respondiendo, lo hac√≠a con muchas reservas y ensimismamiento. Resisti√©ndose varias veces, respondi√≥ que fue San Miguel (San Miguel, protector del reino de Francia), al que vio con sus propios ojos, acompa√Īado de los √°ngeles del cielo. De este modo, cumpliendo la orden de Dios que le hab√≠a trasmitido el arc√°ngel, parti√≥ para liberar Francia.

El asedio de Orleans

Juana de Arco comandando el asedio de Orleans por Lenepveu.

En sus apariciones, las voces le indicaron qué era lo que tenía que hacer. El detonante fue el asedio de la ciudad de Orleans, en octubre de 1428. Se trataba de una de las ciudades más importantes del momento.

Ella trat√≥ de recurrir a Robert de Baudricourt, comandante de la guarnici√≥n armagnac, establecida en Vaucouleurs, un poco al norte de Domr√©my; lo cual hizo mediante su t√≠o, Durant Laxant. Quer√≠a obtener una peque√Īa escolta para ir a buscar al delf√≠n all√≠ donde se escond√≠a, en Chinon. Y es que para eso ten√≠a que atravesar territorio hostil, defendido por los angloborgo√Īones, en alianza. As√≠, la Pucelle dar√≠a un mensaje secreto al rey que le hab√≠a sido revelado por las voces.

Transcurri√≥ casi un a√Īo hasta que Baudricourt, en enero de 1429, acept√≥ -ante la insistencia de la joven doncella-, concederle la escolta deseada. Juana ya hab√≠a hecho un primer intento en la Ascensi√≥n de 1428 (el 13 de mayo, seg√ļn Poulengy), pero hab√≠a encontrado la resistencia del armagnac. Seguramente hubo otra entrevista a finales de a√Īo, hasta que Baudricourt cedi√≥ a sus deseos. Durante su posterior juicio, los jueces aprovecharon para discutir sobre las vestimentas de hombre que hab√≠a usado la joven durante este viaje. La interrogaron sobre el motivo y ella respondi√≥ que hab√≠a sido por orden de Dios, el Cual, de haberle ordenado vestir de otra manera, tambi√©n lo hubiera hecho. Los jueces le preguntaron si no fue realmente por orden de Baudricourt, afirmaci√≥n que ella neg√≥ rotundamente. As√≠ pues, ella misma valor√≥ positivamente el hecho de haber llevado vestiduras de hombre, ya que era el criterio y designio del Divino Hacedor. As√≠mismo, para persuadir a Robert de Baudricourt, le traslad√≥ aquello que ya corr√≠a por boca de todo el mundo: que la virgen de Lorena salvar√≠a el reino perdido por una mujer (seguramente refiri√©ndose a la hija p√≥stuma del difunto rey Carlos IV).

El 29 de abril de 1429 Juana lleg√≥ al asedio de Orleans. Sin embargo, Jean De Orleans, cabecilla de la familia ducal de Orleans, la excluy√≥ inicialmente de la direcci√≥n de las operaciones y de los consejos de guerra, rehusando informarla sobre los preparativos y decisiones b√©licas.[6] Esto no evit√≥ que ella estuviera presente en la mayor√≠a de consejos y batallas. El grado de liderazgo militar que lleg√≥ a ejercer sigue siendo objeto de debate entre historiadores. Los historiadores tradicionales como Edouard Perroy concluyen que ella principalmente llevaba el estandarte y ejerc√≠a un gran efecto sobre la moral de los soldados.[7] Esta clase de an√°lisis suelen basarse en el testimonio de Juana durante el juicio, en el cual afirm√≥ que prefer√≠a su estandarte a su espada. La investigaci√≥n acad√©mica actual, que se ha centrado en el juicio posterior anulatorio, asevera que sus compa√Īeros oficiales se√Īalaron que ella era una tacticista de mucho talento y una estratega de √©xito. Stephen W. Richey opinaba lo siguiente, por ejemplo: "Ella procedi√≥ a liderar un ej√©rcito en una serie de victorias impresionantes que cambiaron el curso de la guerra."[8] En cualquier caso, los historiadores est√°n de acuerdo en que el ej√©rcito tuvo un gran √©xito durante la corta carrera de Juana.[9]

El segundo paso: el viaje hacia Chinon

Robert de Baudricourt en raz√≥n del fervor religioso que ya comenzaba a levantar envi√≥ a Juana a ver al convaleciente Duque Carlos II de Lorena a la ciudad de Nancy, Ren√© de Anjou le suceder√≠a a su muerte en 1431, ya que estaba casado con su hija y heredera, Isabel de Lorena, quien era adem√°s cu√Īada del delf√≠n, ya que su hermana, Mar√≠a d‚ÄôAnjou estaba casada con √©ste (desde el 18 de diciembre de 1422). Juana, ten√≠a el deseo de que Ren√© le acompa√Īase a Chinon, pero en un primer momento s√≥lo consigui√≥ buenas palabras, dinero y un caballo, antes de partir Juana ira a rezar a la Basilica de Saint-Nicolas-de-Port dedicada al santo patr√≥n de la Lorena.

En el per√≠odo que Juana intentaba conseguir una escolta para ir a Chinon, fue albergada durante casi un mes por la familia Le Royer: Henri y Catherine Le Royer. Finalmente, ser√≠a Baudricourt el que le conceder√≠a una peque√Īa escolta de seis hombres que le har√≠an iniciar el viaje a Chinon el 13 de febrero de 1429 aproximadamente. Entre ellos, estaban los dos que tendr√≠an que cuidarla: Poulengy y Jean Nouillompont, es decir, Jean de Metz.

Jean de Metz (o M√®s) y se√Īor de Nouillonpont (o Novelenpont), fue uno de los hombres fuertes en el recorrido epop√©yico de Juana, ya que estuvo a su lado en todas las batallas a partir de este momento. Poulangy, Bertrand de Poulengy (Poulangy o Polongy), ¬ęPollichon¬Ľ, fue se√Īor de Grondecourt, su familia fue ennoblecida en 1425 y como Jean de Metz, fue el otro responsable de llevar sana y salva a Juana a Chinon, adem√°s de acompa√Īarla a lo largo de su trayectoria militar.

Jean de Metz hizo su declaraci√≥n en el proceso de nulidad el 31 de enero de 1456, ya con una edad que rondaba los 57 a√Īos, mientras que Poulangy, un poco mayor, lo hizo el 6 de febrero del mismo con una edad aproximada de 63 a√Īos. Ambos declararon muy a favor de Juana (Metz: ¬ęY cuando le pregunt√© qui√©n era su se√Īor, me respondi√≥ que era Dios. Entonces le conced√≠ mi fe hacia ella, toc√°ndole la mano, y prometi√©ndole que, con la gu√≠a de Dios, yo le conducir√≠a hacia el rey¬Ľ) de lo cual se extrae la gran admiraci√≥n y aprecio por la que consideraron su hero√≠na. En cuanto a Jacques Darc, el padre de Juana, fue el m√°s reticente al inicio de la misi√≥n de √©sta.

Hacía el 13 de febrero de 1429 Juana emprendió el viaje que le iba a hacer atravesar territorio enemigo. Este viaje la haría muy famosa y todo el mundo conocería su aventura, pero desde un primer momento la escolta asignada no tenía realmente una idea clara de qué era la misión ni de quién era Juana.

Es cuando Juana iba vestida de hombre, como ya dijo por orden de Dios (¬ęTodo lo que yo hago es por orden de Nuestro Se√Īor. Si √©l me ordenara tomar otro h√°bito yo lo tomar√≠a, porque ser√≠a por orden de Dios¬Ľ). Jean de Metz, dir√≠a al respecto en el proceso de nulidad: ¬ęCuando Jehannette estaba en Vaucouleurs, la vi vestida con un vestido rojo, pobre y gastado [‚Ķ] Le pregunt√© si quer√≠a hacer el viaje vestida como iba, y ella me respondi√≥ muy en√©rgicamente que quer√≠a ponerse ropa de hombre. Entonces le di el traje y el equipamiento de uno de mis hombres. Despu√©s, los habitantes de Vaucouleurs, ten√≠an un traje de hombre hecho para ella, con todos los requisitos necesarios¬Ľ.

El viaje hacia Francia del sur a trav√©s de territorio borgo√Ī√©s, le hizo cabalgar de noche en horas intempestivas para disimular y no despertar la atenci√≥n de ning√ļn destacamento. Algunas de las ciudades m√°s importantes por las que pas√≥ fueron: Auxerre, Gien y Sainte Catherine de Fierbois.

Del paso por Auxerre, se sabe que lleg√≥ a participar en una Santa Misa en su catedral, lo cual probaba que circulaba pasando muy desapercibida por una ciudad muy hostil. De Gien, no se sabe casi nada de su paso, pero parece que pas√≥ alrededor del mismo febrero por el √ļnico puente sobre el r√≠o Loira que quedaba en manos francesas, y fue el lugar donde comenz√≥ a circular el rumor de que una doncella aseguraba que liberar√≠a la ciudad de Orleans de su asedio y que coronar√≠a al delf√≠n en Reims. Habr√≠a vuelto a pasar hacia el 25 de junio del mismo a√Īo, 1429, para reencontrarse con delf√≠n y viajar hacia Reims. Y finalmente, el paso por Sainte Catherine de Fierbois, por donde habr√≠a pasado a finales de febrero, seguramente el d√≠a 22. Esta localidad era muy valiosa, ya que se trataba de un santuario milagroso de car√°cter caballeresco. Fue all√≠ donde escribi√≥ la carta a Carlos VII anunciando su llegada y donde qued√≥ a la espera de la respuesta de la corte, que finalmente la recibi√≥ en audiencia.

La desconfianza del delfín

A√ļn con la gran memoria que se otorga a la gente de la Edad media, dados los medios de √©sta, adem√°s de la inteligencia de ¬ęla Pucelle¬Ľ, es muy dif√≠cil saber si realmente sab√≠a leer y escribir. Pruebas gr√°ficas hay, de su firma como m√≠nimo. Pero la cuesti√≥n est√° en el aire aunque se acostumbra a decir que en el per√≠odo que estuvo en la corte del delf√≠n, el verano de 1429, podr√≠a haber aprendido, o bien haber recibido vagas nociones.

Asimismo, la carta lleg√≥ a la corte de Chinon acompa√Īada de la fama de ¬ęla Pucelle¬Ľ, lo cual origin√≥ un gran debate donde se discuti√≥ si era adecuado recibirla, es decir, si era cierto todo aquello que dec√≠a ser o era alguien que urd√≠a un enga√Īo. Hace falta decir que no falt√≥ curiosidad por ver a aquella que dec√≠a portar la salvaci√≥n de Orleans y la coronaci√≥n del propio rey. Pero el factor detonante, fue la declaraci√≥n de Baudricourt, que era un hombre de confianza del delf√≠n. De esta manera, decidieron recibirla.

Tapiz del castillo de Chinon (Francia) representando a Juana reconociendo a Carlos VII entre la muchedumbre.

Esta fue la primera prueba que le hicieron pasar. Si el reino de Francia dependía de cómo pudiera reaccionar la corte de Chinon, no se podían arriesgar a que una joven, puede que iluminada, puede que mística, se presentara delante del rey y lo pudiera matar. De esta manera, el delfín se ocultó entre la gente que ocupaba la sala.

Juana en el proceso dijo lo siguiente: ¬ęCuando entr√© dentro la habitaci√≥n del rey lo reconoc√≠ de entre los otros por consejo y revelaci√≥n de mi voz, y le dije que quer√≠a hacer la guerra a los ingleses¬Ľ.

Con habilidad, los jueces le presionaron y le preguntaron: ¬ęCuando vuestra voz os se√Īal√≥ a vuestro rey, ¬Ņhab√≠a alguna luz?¬Ľ, a lo que ella se neg√≥ a contestar, como a tantas otras preguntas, con un franc√©s seco y tajante ¬ępassez outre¬Ľ. Entonces a√Īadieron si vio alg√ļn √°ngel encima del rey, a lo cual respondi√≥ de la misma manera.

Finalmente, el rey la recibió sola y ella le habría expuesto una plegaria para persuadirlo a que le diera un ejército y la enviara a Orleans; una de las curiosidades más buscadas de este tramo de su vida. Pero gracias al testimonio de Juan II, Duque de Alençon en el proceso (un hombre de gran peso, con sangre real), habría sido el siguiente:

Fue el se√Īor y conde de la Vend√īme el que la llev√≥ al apartamento del rey. Cuando √©ste la mir√≥, le pregunt√≥ su nombre. ¬ęSe√Īor Delf√≠n ‚ÄĒcontest√≥ ella‚ÄĒ, me llamo Jehanne, la Pucelle; y el Rey del Cielo te env√≠a una palabra a trav√©s de m√≠, por la que t√ļ ser√°s consagrado y coronado en Reims, y que t√ļ ser√°s el lugarteniente del Rey del Cielo, que eso es ser rey de Francia¬Ľ. Despu√©s de que el rey le hubiera hecho unas cuantas preguntas, ella le dijo: ¬ęCon mis respetos, te digo que t√ļ eres el verdadero heredero de Francia e hijo del rey, y √©l me env√≠a para guiarte hacia Reims al final, donde puede que recibas tu coronaci√≥n y consagraci√≥n. Si t√ļ quieres¬Ľ. Al acabar la entrevista, el rey dijo que Juana le hab√≠a confiado secretos que no pod√≠an ser sabidos por nadie, excepto por Dios, el cual hab√≠a puesto mucha confianza en ella. Todo esto he o√≠do sobre Juana, pero no tengo testimonios sobre esto.

Parece ser entonces, que seg√ļn el Duque de Alen√ßon estas habr√≠an sido las palabras que convencieron al delf√≠n y tambi√©n a su joven esposa Yolanda de Arag√≥n; el delf√≠n entonces le asign√≥ dos oficiales, Ambleville y Guyenne, para protegerla. Jean d‚ÄôAulon se encarg√≥ de su intendencia. De todos modos, el delf√≠n no dio carta blanca a Juana, ya que las presiones en su corte estaban diversificadas. As√≠ pues decidieron hacerle una especie de proceso en Poitiers, para verificar si ella era quien dec√≠a que era. De este proceso, ella hizo muchas referencias a Ruan delante de sus jueces, pero lo cierto es que los documentos de Poitiers se han perdido, despu√©s de haber pasado por la Universidad de Par√≠s (reticente al delf√≠n) y por los propios jueces de Ruan.

Sobre Poitiers, lo que se sabe es a trav√©s de las declaraciones en el proceso de nulidad, y as√≠ se sabe para empezar que su duraci√≥n fue de tres semanas, y que Juana, consigui√≥ dejar una buena impresi√≥n a los te√≥logos que la examinaron. Ma√ģtre Fran√ßois Garivel, que era Consejero General del rey, dio los primeros detalles, diciendo que ciertamente el proceso dur√≥ tres semanas y b√°sicamente se trataba de plantearle muchas preguntas a Juana, para despu√©s poder examinar sus respuestas y su expresi√≥n; proceso que result√≥ satisfactorio, ya que ella siempre se mantuvo dentro de sus creencias y con gran firmeza, siempre defendiendo que era una mensajera de Dios y ven√≠a a llevar al delf√≠n a Reims para consagrarlo. Comenzando porque ten√≠a que escribir una carta a los ingleses pidi√©ndoles que se retirasen. Tambi√©n a√Īadi√≥ que le sorprendi√≥ que ella siempre llamase al rey, delf√≠n; y cuando le pregunt√≥ por qu√© no le llamaba nunca rey, obtuvo esta respuesta: ¬ęElla me respondi√≥ que no lo llamar√≠a Rey hasta que no fuese coronado y ungido en Reims, ciudad a la cual pretend√≠a conducirlo¬Ľ.

En Poitiers, uno de los puntos clave, fue la manera como Juana se gan√≥ esta confianza demostrando la solidez de sus creencias, adem√°s de conseguir el ej√©rcito para salvar a Orleans del asedio en que se encontraba. La pregunta de los jueces fue, naturalmente, que les diera alguna se√Īal para que ellos pudieran confirmar que ella realmente era la mensajera de Dios que dec√≠a ser. Ella respondi√≥ que no hab√≠a ninguna otra manera que darle el n√ļmero de soldados que el delf√≠n creyera conveniente, con los cuales ella misma levantar√≠a el asedio.

Gobert Thibaut, terrateniente del rey de Francia y amigo de Poulengey, enriqueció con sus declaraciones los detalles del proceso en Poitiers, explicando que durante las tres semanas, se alojó en casa de Jean Rabateau. Además de hacer unas declaraciones muy positivas respecto a ella, concretó que los doctores y jueces consideraron cierto, además de que viniera de Dios, el hecho de sus profecías.

Ma√ģtre Jean barbin, doctor en leyes y abogado del rey, sigui√≥ en la misma l√≠nea e hizo un recordatorio: una referencia a Mar√≠a de Avignon ¬ęla gasque d‚ÄôAvignon¬Ľ, una mujer que hizo ciertas predicciones a inicios de siglo, causando una gran conmoci√≥n. Esta se dirigi√≥ al rey de Francia anunci√°ndole que a su reino le ven√≠an encima grandes calamidades por sufrir, y habl√≥ de unas visiones en las que ve√≠a el reino desolado mientras en otras se le aparec√≠a un ej√©rcito que se pon√≠a en sus manos. Ella se acobard√≥ ante la idea de tener que hacerse cargo, pero dijo que alg√ļn d√≠a vendr√≠a una joven maga que tomar√≠a el ej√©rcito y salvar√≠a Francia. As√≠, concluy√≥ diciendo que naturalmente pensaron que Juana era esta doncella de la que hablaba Mar√≠a.

Finalmente testificar√≠a el hermano Seguin de Seguin, dominico, profesor de teolog√≠a y decano de la Facultad de Teolog√≠a de Poitiers. √Čste coment√≥ c√≥mo hab√≠a escuchado de mano de Ma√ģtre Jean Lombart la aventura de Juana hasta Poitiers, y despu√©s explic√≥ que quiso poner a prueba su fe, pregunt√°ndole en qu√© dialecto le hab√≠an hablado las voces. La respuesta fue: ¬ęUno mejor que el vuestro¬Ľ. Entonces √©l le pidi√≥ pruebas y ella, irritada, le replic√≥ pidiendo un ej√©rcito, de n√ļmero a decidir por el rey, con el que se har√≠a con Orleans. Entonces, √©l, como valoraci√≥n personal expres√≥ que realmente hab√≠a visto completados tales objetivos sin ning√ļn tipo de duda.

Campa√Īa del Loira

Art√≠culo principal: Campa√Īa del Loira

La Campa√Īa del Loira fue la primera operaci√≥n ofensiva francesa en m√°s de una generaci√≥n. Con el ej√©rcito franc√©s comandado por Juana, consisti√≥ en la liberaci√≥n del sitio de Orleans y en la recaptura de varios puentes sobre el r√≠o que estaban en poder del enemigo desde hac√≠a mucho tiempo, fracturando el territorio franc√©s en dos partes (norte y sur) e imposibilitando a los franceses para trasladar tropas, log√≠stica y suministros de una orilla a la otra. Por a√Īadidura, se sab√≠a que el plan ingl√©s preve√≠a utilizar al r√≠o Loira como cabeza de puente para lanzar una enorme operaci√≥n ofensiva que, seguramente, hubiese culminado en la conquista de toda la Francia meridional y la destrucci√≥n total y absoluta del estado franc√©s. La campa√Īa del Loira, en consecuencia, consisti√≥ en cinco acciones:

  1. La liberación del sitio de Orleans.
  2. La Batalla de Jargeau.
  3. La Batalla de Meung-sur-Loire.
  4. La Batalla de Beaugency.
  5. La decisiva Batalla de Patay.

A estos combates se suma el extra√Īo caso de la Batalla de los Arenques. Tras romper el cerco de Orleans, el ej√©rcito de Juana se desplaz√≥ a lo largo del r√≠o, liberando en menos de una semana los tres puentes de Jargeau, Meung y Beaugency. Luego de la victoria decisiva de Patay, qued√≥ por fin expedito el camino de las tropas galas para poder dirigirse al norte y atacar a los ingleses en sus bastiones, frustrando al mismo tiempo el plan anglosaj√≥n de invadir Francia completa.

La confirmación de la validez de la palabra de Juana: Reims

El viaje hacia Reims

Artículo principal: Coronación de Carlos VII

El viaje que ten√≠a que llevar a Carlos VII hacia su consagraci√≥n se presentaba muy dif√≠cil aun con la alta moral del ej√©rcito tras Poitiers, pues tanto la ciudad como el trayecto estaban en manos de los borgo√Īones. Sin embargo, Juana hab√≠a dicho que ella librar√≠a a Orleans de su asedio y llevar√≠a el rey a Reims.

Estatua de Juana de Arco.

La comitiva de la corte inició el camino hacia esa ciudad, pero se encontró con que la fama de la Pucelle se había extendido por buena parte del territorio y había hecho que el ejército armagnac del delfín fuese temido. Aquello fue una sorpresa que se fueron encontrando al paso por las diferentes villas de renombre que habían en la ruta que llevaba a Reims, bien al norte de Francia. Así pues, Juana pasó sin demasiados problemas por sucesivas ciudades como Gien, Saint Fargeau, Mézilles, Auxerre, Saint Florentin y Saint Paul (ruta que hizo desde la victoria de Patay el 18 de junio, hasta el 5 de julio en Troyes).

Desde Gien, se fueron enviando invitaciones a diversas autoridades para asistir a la consagraci√≥n del delf√≠n, quien quer√≠a hacer saber a todo el mundo que ser√≠a oficialmente el nuevo rey leg√≠timo de Francia. El 29 de junio, el Delf√≠n organiz√≥ a sus tropas. De Auxerre se lleg√≥ a prever una guerra dado que hab√≠a una peque√Īa guarnici√≥n enemiga, pero despu√©s de tres d√≠as de negociaciones se consigui√≥ obtener la colaboraci√≥n de estos con Carlos VII y las consecuentes provisiones con tal de proseguir la ruta (aproximadamente el 1 de julio).

Id√©ntica situaci√≥n present√≥ Troyes; una ciudad con guarniciones borgo√Īonas de m√°s de medio millar de hombres. Los nobles de sangre real y la mayor√≠a de los capitanes creyeron conveniente llevar la batalla a la zona de Normand√≠a como siguiente paso, antes de pasar por Reims y as√≠ aconsejaron al Delf√≠n, con la oposici√≥n de Juana, cuyas voces le hab√≠an indicado que el camino a seguir en aquel momento no era otro que la coronaci√≥n definitiva del delf√≠n en Reims, porque aquello ayudar√≠a a menguar la autoridad, el soporte y el poder de sus enemigos. Y con esta idea fue a convencerlo, acompa√Īada de Jean de Orleans, el Bastardo, en Troyes, despu√©s de haber convencido a la mayor√≠a de los capitanes, seg√ļn el propio Bastardo confesaba en el proceso de nulificaci√≥n. Mientras tanto, la ciudad de Troyes se divid√≠a entre los que estaba dispuestos a aguantar y los burgueses de la ciudad, temerosos de las duras consecuencias que pod√≠a tener verse involucrados en un asedio.

Juana consiguió convencer al rey gracias al argumento de sus voces. El Bastardo recordó en el proceso lo siguiente:

Noble Delf√≠n ‚ÄĒdijo ella‚ÄĒ, ordena a tu gente que vaya y ponga en asedio el pueblo de Troyes, y no perd√°is m√°s tiempo en tales largos consejos. En nombre de Dios, antes de que hayan pasado tres d√≠as, yo os llevar√© hacia el interior del pueblo, de buenas maneras o por la fuerza, y dejaremos at√≥nitos de gran manera a los falsos borgo√Īones.

De esta manera, el rey acept√≥. La villa cual no se atemoriz√≥ inicialmente mientras Juana desplegaba a las tropas. Una de los encuentros m√°s importantes fue entre Juana y el hermano Ricard, enviado por los troyenses. De este encuentro, Ricard result√≥ convertido en un hombre fiel a la causa armagnac, seg√ļn un burgu√©s de Par√≠s en el libro titulado Le Journal d'un Bourgeois de Paris. Es un libro an√≥nimo, pero se sobreentiende que lo escribir√≠a aquel que se puso en el t√≠tulo de este.

El ej√©rcito permaneci√≥ a las puertas de Troyes durante cinco d√≠as con las negociaciones, del 5 al 10 de julio, cuando pudieron entrar en la ciudad. La guarnici√≥n borgo√Īona permaneci√≥ pasiva, sin oponer resistencia. Tras esto, las siguientes villas no supusieron dificultad alguna. El 12 de julio se lleg√≥ a Arcy y un d√≠a despu√©s a Ch√Ęlons. Fue por estos pueblos, cercanos a su Domremy natal, en los que Juana se reencontr√≥ con gente de Domr√©my, como un primo suyo cistercense llamado Nicholas Rom√©e, o Jean Morel, padrino de ella, entre otros villanos.

Catedral de Reims.

El día 15 de julio, la cabalgada (la chevauchée, como se conoce en francés) llegó al castillo de Sept-Saulx no muy lejos ya de Reims, que ese mismo día se sometió formalmente al Delfín. Finalmente el 16 de julio entró la comitiva armagnac en la ciudad de Reims.

Sabemos que el día de la consagración definitiva del rey francés en Reims fue el 17 de julio. No fue la ceremonia más espléndida del momento, ya que las circunstancias de la guerra lo impedían, pero el ritual se llevó a cabo de todos modos. Juana asistió y parece que en una posición privilegiada y con su estandarte, lo que delató uno de los momentos claves en la historia de Juana, representado en algunos cuadros. Este momento es tomado tradicionalmente como el clímax de la epopeya de Juana, el punto más álgido.

La otra epopeya: el camino hacia Ruan

La campa√Īa en la √éle de France

Llegados a este punto, te√≥ricamente Juana ya no ten√≠a nada m√°s que hacer en el ej√©rcito. Hab√≠a cumplido su promesa perfectamente, o seg√ļn ella, simplemente hab√≠a cumplido correctamente las √≥rdenes que le hab√≠an asignado sus voces. Pero ella, como muchos otros, vio que mientras la ciudad de Par√≠s estuviese tomada por las tropas inglesas, dif√≠cilmente el nuevo rey podr√≠a hacerse claramente con el control del reino de Francia.

El mismo d√≠a de la coronaci√≥n, Juana envi√≥ una carta al Duque de Borgo√Īa, haciendo una referencia a otra enviada tres semanas antes en la que le ped√≠a que acudiera a la coronaci√≥n del delf√≠n. De aquella no obtuvo respuesta. El motivo de la carta era la demanda de una tregua a petici√≥n del nuevo rey de Francia. Ella fue respetuosa en el tono de la demanda, aunque le record√≥, una cosa muy usual en aquella √©poca, quiz√°s intentando dej√°ndole entrever una contradicci√≥n en sus alianzas contra el armagnac: ¬ę‚Ķcomo los cristianos fieles tendr√≠an que hacer; y si os complace hacer la guerra, entonces id contra los sarracenos¬Ľ. Esta carta es un testimonio m√°s que refleja la presencia de las luchas entre cristianos e isl√°micos en la Edad Media. As√≠, incluso para ella, el objetivo isl√°mico era normal y leg√≠timo, siguiendo el dogma cristiano del momento.

El mismo d√≠a de la coronaci√≥n a√ļn llegaban emisarios del Duque de Borgo√Īa y se iniciaron las negociaciones para llegar a la paz, o a una tregua, que fue finalmente lo que se pact√≥. No fue la paz que dese√≥ Juana, pero por lo menos se obtuvo durante quince d√≠as. Sin embargo la tregua no fue gratuita, ya que hubo intereses pol√≠ticos detr√°s de esta.

As√≠ pues, Carlos VII necesitaba tomar Par√≠s para ejercer la autoridad de rey con poder efectivo sobre el reino, adem√°s de que no ten√≠a inter√©s en crearse un mala imagen llevando a cabo una conquista violenta de tierras que entonces pasar√≠an a sus dominios y un d√≠a u otro le podr√≠an pasar factura; pero por otro lado, lo que movi√≥ al Duque de la Borgo√Īa a firmar la tregua, fue la necesidad de ganar el tiempo suficiente para rehacerse. Es decir, poder hacer un examen general de la situaci√≥n, resituarse sobre el terreno y rehacer las alianzas con el ingl√©s Bedford, regente por aquel entonces de Inglaterra (Enrique VI no alcanz√≥ la mayor√≠a de edad hasta 1437).

Una tregua con el Duque de la Borgo√Īa no quer√≠a decir cesar las luchas contra los ingleses. De este modo, el ya rey Carlos decidi√≥ con el objetivo claramente fijado en Par√≠s, aprovechar la tregua llevando al ej√©rcito real de campa√Īa por la actual regi√≥n francesa de √éle de France con la esperanza de irlas avasallando poco a poco, as√≠ sacrificaba la opci√≥n de atacar directamente la capital en favor de poderla atacar despu√©s con m√°s puntos a favor. As√≠ el ej√©rcito pas√≥ sucesivamente sin tropiezos por ciudades como Corbeny el 21 de julio, Soissons el 23 de julio, el Castillo de Thierry cuatro d√≠as despu√©s, Montmirail ya el 1 de agosto, Provins el 6, Coulommiers un d√≠a despu√©s, La Fert√©-Milon el 10 de agosto, y Cr√©py el once. El objetivo era ir colocando sus tropas de forma estrat√©gica para amenazar la capital del reino.

Los d√≠as siguientes, el doce y el trece de agosto, Carlos prob√≥ desde Cr√©py el ataque directo contra Par√≠s. De la villa restante al nordeste de la capital francesa, hicieron un peque√Īo desplazamiento, primero a Lagny le-Sec y despu√©s a Dammartin. Pero la guarnici√≥n anglo-borgo√Īona, alerta, hizo una buena anticipaci√≥n saliendo al encuentro de estos y los consiguieron parar, haci√©ndolos retroceder otra vez hasta Cr√©py. Aquella tentativa armagnac llam√≥ la atenci√≥n inglesa que mediante Bedford, les envi√≥ una contraofensiva, un reto de duelo el 14 de agosto en Mont√©pilloy, al cual accedieron a ir los franceses al d√≠a siguiente. All√≠ los ingleses ten√≠an una resistencia bien formada, capaz de hacer frente al ej√©rcito real franc√©s conducido en√©rgicamente por Juana.

Mont√©pilloy era una villa que quedaba en medio de Cr√©py y Par√≠s, y all√≠ los ingleses estructuraron su guarnici√≥n de la forma tradicional: con los arqueros delante esperando al adversario. La batalla fue en s√≠ lo suficientemente extra√Īa como para provocar, despu√©s de diversos ataques, la retirada a Par√≠s de las tropas inglesas mientras su comandante, Bedford, iba a Ruan a sofocar unas revueltas que hab√≠an estallado. De hecho, los franceses, que hasta aquel momento no hab√≠an encontrado una resistencia de cierta entidad en la √éle, hab√≠an preferido hacer de esta gira alrededor de Par√≠s una exhibici√≥n, evitando enfrentamientos directos con los borgo√Īones. Esta actitud no gustar√≠a apenas a Juana. La batalla de Mont√©pilloy dej√≥ entrever que el ej√©rcito ingl√©s no mostraba una actitud muy diferente del armagnac.

De esta manera, quien sal√≠a ganando en todo esto, aparte de los armagnacs haci√©ndose con Mont√©pilloy, era Felipe el bueno, el Duque de la Borgo√Īa, a quien Bedford confiaba la defensa de la capital francesa. El borgo√Ī√≥n se saldr√≠a con lo que buscaba, ya que ten√≠a a favor la propia ciudad, que era potencialmente pro-borgo√Īona.

París

Juana pisar√≠a Compi√®gne (una villa que toca al Oise, un afluente del Sena estando en territorio borgo√Ī√≥n) por primera vez a mediados del mes de agosto, aproximadamente el 18 junto con el ej√©rcito y el rey. Una vez all√≠ la ciudad abri√≥ las puertas a su llegada. La situaci√≥n lleg√≥ a ser un poco peculiar, porque el avance de las tropas francesas hacia Par√≠s contrastaba con la propia diplomacia armagnac, que se dedicaba a ofrecer pactos y entendimientos con los borgo√Īones, los verdaderos enemigos en aquella zona. El 21 de agosto incluso se lleg√≥ a una pintoresca tregua que ten√≠a como finalidad cesar los ataques durante cuatro meses adem√°s de ceder algunos pueblos al Duque de Borgo√Īa, asimismo se lleg√≥ a prometer una Conferencia de Paz de cara a la primavera del siguiente a√Īo. Naturalmente se trataba de una estrategia para confiar al enemigo borgo√Ī√≥n; ya que dos d√≠as despu√©s de la tregua, el 23, Juana y el Duque d‚ÄôAlen√ßon se fueron de Compi√®gne, dejando al rey, para atacar finalmente el objetivo final: Par√≠s.

En dos d√≠as se plantaron en Saint Denis (justo delante de la capital de Francia siguiendo el curso del Senna) con un batall√≥n. Desde all√≠ quer√≠an lanzar los ataques contra las puertas de la fortificaci√≥n parisina. Pero tuvieron que esperar a la llegada del rey para un ataque contundente y definitivo, que se hizo efectivo en Saint Denis el 7 de septiembre. As√≠ pues, al d√≠a siguiente se decidi√≥ atacar por la puerta de Saint-Honor√©, que quedaba al noroeste de la ciudad. La ofensiva result√≥ un fracaso dada la resistencia borgo√Īona combinada con la ya anticipada tendencia tambi√©n pro-borgo√Īona de sus habitantes. Adem√°s, Juana fue herida por una flecha en un muslo. Esto aceler√≥ la decisi√≥n de que el rey estaba destinado a tomar: la retirada (efectiva el 10 de septiembre). Esta decisi√≥n era totalmente la contraria de la que habr√≠a querido Juana, que como en las otras batallas hab√≠a demostrado coraje y valent√≠a.

Juana en el parlamento de París (1429), grabado de Clément de Fauquembergue.

Juana retorn√≥ a Saint Denis el d√≠a 9, donde dio gracias a Dios de que no fuera mortal. A partir de aquel momento, el delf√≠n, entonces rey, tom√≥ plenamente el control de la situaci√≥n en el seno de su ej√©rcito y su corte, pasando a ser la figura m√°s influyente en las decisiones del mismo; obviando las voces de Juana que hasta ahora hab√≠a tenido en cuenta. As√≠ pues, puso freno y detuvo la campa√Īa militar, lo que, a partir de aqu√≠, supuso un factor de tensi√≥n con la propia Juana. Con aquella parada el rey franc√©s no expresaba la intenci√≥n de abandonar definitivamente la lucha, sino que simplemente optaba por pensar y defender la opci√≥n de conquistarla mediante la paz, tratados y otras oportunidades en un futuro. Precisamente esta es la v√≠a que decidi√≥ priorizar como m√°ximo dirigente, la v√≠a del pactismo.

El 21 de septiembre disolver√≠a el ej√©rcito real en Gien; despu√©s de hacer un recorrido que lo llev√≥ camino del valle del Loira, saliendo del n√ļcleo parisino el 11 de septiembre, y atravesando ciudades destacadas como Provins o Montargis.

Seguir por la v√≠a del pactismo significaba reafirmarse en la idea de que Juana ya no le era necesaria. Ella hab√≠a prometido coronarlo en Reims y as√≠ hab√≠a sido. Una vez consagrado quer√≠a aplicar la pol√≠tica que √©l cre√≠a conveniente aplicar con legitimidad para ser el rey. Su objetivo final era el de rehacer la armon√≠a entre la nobleza de Francia, rehacer la estructura familiar y llegar a la paz definitiva con los borgo√Īones, con tal de afrontar con mucha m√°s fuerza la expulsi√≥n definitiva de la presencia inglesa en su reino. Para hacer esto, necesitar√≠a el tiempo que estaba dispuesto a pasar evitando incomodar a los borgo√Īones no humill√°ndolos con victorias militares. Seg√ļn su filosof√≠a s√≥lo as√≠ podr√≠a hacer frente a Enrique VI (en 1435, finalmente el rey de Francia obtendr√≠a la ciudad de Par√≠s de manos del Duque de la Borgo√Īa, Felipe el Bueno mediante el Tratado de Arr√°s). Esta estrategia nunca se la dio a saber a Juana, aunque probablemente no ten√≠a ninguna obligaci√≥n de hac√©rsela saber, como tampoco la ten√≠an sus consejeros, dado que, de hecho, ella nunca hab√≠a pertenecido al Consejo Real.

Las desavenencias de Juana con la Corte

Juana comenz√≥ a inquietarse profundamente ante la nueva estrategia del rey, pausada y sin la urgencia de los √ļltimos tiempos. Ella no pod√≠a acabar de comprender sin explicaci√≥n alguna c√≥mo el rey hab√≠a decidido dejar de lado la componente militar por los procesos de tregua. Adem√°s, decidi√≥ separar a los generales dividi√©ndolos y destin√°ndolos a diversas regiones. De este modo, cuando Juana quiso reemprender la campa√Īa militar, lo tuvo que hacer sin la presencia del Bastardo ni del Duque de Alen√ßon; este √ļltimo pidi√≥ sin √©xito a la Corte que Juana le acompa√Īase en la campa√Īa en Normand√≠a.

En este per√≠odo de treguas, Juana residi√≥ en Mehun-sur-Y√®vre con la corte. All√≠, Carlos VII establecer√≠a su residencia favorita y en 1461 morir√≠a. Mehun es un castillo que hab√≠a sido restaurado por el t√≠o de Carlos VII y que quedaba bastante lejos de Par√≠s, en la zona de influencia del Loira. As√≠ pues, sola, prepar√≥ all√≠ una serie de enfrentamientos con la intenci√≥n de reemprender la campa√Īa militar, empezando por Saint Pierre-le-Mo√Ľtier y La Charit√©-sur-Loire. Pero primero tuvo que pasar por Bourges, hoy importante ciudad atravesada por el r√≠o Cher, para encontrar los refuerzos necesarios. Jean D'Aul√≥n lo explicaba en el proceso de nulificaci√≥n: ¬ę‚Ķpara conseguir esto y reclutar hombres, la Pucelle fue al pueblo de Bourges, en el que reuni√≥ a sus fuerzas; y desde all√≠, con un cierto n√ļmero de hombres armados, de los cuales Lord Elbret era el cabecilla, fue a asediar el pueblo de Saint Pierre le Moustier¬Ľ.

Sobre Saint Pierre, ciudad tambi√©n del entorno del Loira como La Charit√©, Juana se dirigi√≥ a finales de octubre, y la tom√≥ el 4 de noviembre. No obstante, hab√≠a fallado en un primer momento, seg√ļn explic√≥ Juan Daulon escudero y por lo tanto testimonio de los hechos:

‚Ķy los que hab√≠an lo hicieron lo mejor posible por tomarlo [St. Pierre], pero a causa del gran n√ļmero de gente en el pueblo [‚Ķ] los franceses se vieron obligados y forzados a abandonar [‚Ķ] y en este momento, el ¬ęTestificante¬Ľ [Juana siempre habl√≥ autodenomin√°ndose ¬ęel Testificante¬Ľ, expresi√≥n comparable a ¬ęuna servidora¬Ľ y expres√°ndose adem√°s en tercera persona (muy utilizado en esa √©poca) como si estuviera hablando de otra persona] fue herido por un golpe en el tal√≥n, que no se rompi√≥ pero que lo dej√≥ sin aguantarse de pie ni poder caminar. Entonces se dio cuenta que la Pucelle se hab√≠a quedado acompa√Īada por un n√ļmero muy reducido de su gente y de otros; y el Testificante, viendo que el problema podr√≠a ir m√°s all√°, [recu√©rdese que una buena parte del ej√©rcito hab√≠a huido] mont√≥ un caballo y acudi√≥ inmediatamente su auxilio, exigi√©ndole qu√© estaba haciendo all√≠ sola y por qu√© no se hab√≠a ido como el resto. Ella, despu√©s de sacarse el casco de la cabeza, replic√≥ que para nada estaba sola, y que todav√≠a le quedaban en su compa√Ī√≠a cincuenta mil de sus hombres, y que no se ir√≠a hasta no tomar el pueblo. Y el Testificante dijo que en aquel momento ella pod√≠a decir lo que quisiera, que con ella no hab√≠a m√°s que cuatro o cinco personas [no en el sentido literal, sino utilizando una figura ret√≥rica, como ¬ęs√≥lo cuatro gatos¬Ľ], y esto √©l lo sabe perfectamente [‚Ķ] quien de manera parecido la ve√≠a.

Jean le volver√≠a a exigir que se retirara del campo de batalla, en respuesta de lo cual obtendr√≠a la orden de ir a buscar un pu√Īado de hoces y vallas para construir un puente que les permitiera atravesar la trinchera con el pueblo. Los pocos que quedaban, as√≠ lo hicieron de forma eficiente, de lo cual obtendr√≠an la entrada y la victoria sobre aquel pueblo y que su resistencia fuera m√°s reducida. A√Īadir√≠a que aquellas acciones crear√≠an en √©l una imagen mucho m√°s divina de ¬ęla Pucelle¬Ľ.

Antes de proseguir con La Charit√©, el 20 de noviembre de 1429 Juana dirigi√≥ una carta al Rey, implicando a Catherine de La Rochelle, defensora del punto de vista de las treguas, como el Rey. Esta mujer se asociaba con el hermano franciscano Ricard. En este caso, Juana respondi√≥ a las afirmaciones de Catalina en las que expres√≥ que hab√≠a tenido unas visiones en las que se le aparec√≠a una mujer vestida de blanco (en alusi√≥n a Juana) y con unos zapatos de oro diciendo que ir√≠a a por todas las ciudades reclamando el oro y la plata, al igual que lo reclamar√≠a al Rey (haciendo referencia a que finalmente todas estas riquezas ir√≠an a parar a las manos de Juana en ¬ęGratitud¬Ľ por los servicios prestados). Juana desminti√≥ con la carta todas las afirmaciones de Catalina y le recomend√≥ que volviera con su marido a las tareas dom√©sticas y a criar a la descendencia. Adem√°s a√Īadi√≥ que cuando viera al rey le informar√≠a del estado de ¬ęLocura completamente sin sentido¬Ľ de aquella mujer.

Y seguidamente prepar√≥ el asalto a La Charit√©, un asalto que se alargar√≠a profundamente. Este es uno de los puntos m√°s relevantes en la historia de la marginalizaci√≥n de Juana. El rey le proporcion√≥ un ej√©rcito que nunca estuvo a la altura de la resistencia de la ciudad. No demasiado bien equipado y de n√ļmero bajo. Juana pidi√≥ unos refuerzos a las ciudades de alrededor que nunca llegaron, excepto el material que envi√≥ Clermont-Ferrand. Y finalmente, el d√≠a de Navidad, despu√©s de un mes y un d√≠a, Juana decidi√≥ abandonar el asedio contra aquella ciudad dejando la artiller√≠a que quedaba. Adem√°s, las condiciones climatol√≥gicas se hicieron m√°s dif√≠ciles, ya que poco a poco se adentraba en las fases m√°s profundas del invierno, un per√≠odo tradicionalmente poco dado a las guerras.

¬ŅEl ennoblecimiento de su familia?

Sobre este tema se vuelve a encontrar diversidad de opiniones, por lo tanto la discusi√≥n est√° abierta entre los teorizadores ¬ęcl√°sicos¬Ľ y los ¬ęortodoxos¬Ľ. Para empezar, para la mayor√≠a de los primeros acostumbra a ser la prueba que clarifica que se tiene que llamar Jehanne con el apellido, es decir, ¬ęJehanne Darc¬Ľ (hoy ¬ęJeanne d‚ÄôArc¬Ľ) con el simple razonamiento de que se trata de un documento oficial. Esta afirmaci√≥n ultrapasa la palabra de Juana en el proceso (anteriormente nombrada), declaraci√≥n de esta que defienden los ¬ęortodoxos¬Ľ tendiendo a afirmar que este documento se trata de un fraude y, por lo tanto, es falso.

Teóricamente el rey tramitó una carta de ennoblecimiento a la familia de Juana (que englobaba también su descendencia masculina y femenina) el 29 de diciembre en Mehun. Este es el presunto hecho que es considerado por los defensores de su validez como una especie de recompensa por los servicios prestados.

La pol√©mica por la oficialidad del apellido ¬ęDarc¬Ľ se ampl√≠a adem√°s cuando el otro sector de historiadores analiza el texto. De este modo se incluye en la discusi√≥n la paternidad y maternidad real de Jacques e Isabelle, que aparecen en el texto como padres de ella, en un texto supuestamente oficial. Los puntos m√°s relevantes que se acostumbra argumentar para demostrar que el texto es falso y que, por consiguiente, no hubo ning√ļn ennoblecimiento, son los siguientes:

En primer lugar, haciendo referencia al nombre Jehanne Darc, ella nunca se llam√≥ de ninguna otra manera que de la que declar√≥ en el proceso, es decir: ¬ęDentro de mi pueblo se me llamaba Jehannette. En Francia desde mi llegada se me llamaba Jehanne¬Ľ. El mismo juez principal de Ruan no la llam√≥ de ning√ļn otro modo que ¬ęJehanne, com√ļnmente llamada la Pucelle¬Ľ durante todo el proceso. Juana, ¬ęla Pucelle¬Ľ, es la f√≥rmula que siempre utiliz√≥ en todas sus cartas ella misma, como tampoco le pusieron ning√ļn apellido los villanos declarantes en el proceso de nulificaci√≥n.

En segundo lugar se pone en entredicho la veracidad concreta de ciertos fragmentos, los m√°s discutidos son en los que se hace referencia a aquello que hizo Juana por la corona francesa: ¬ęEs por eso que nosotros hacemos saber que, teniendo en cuenta aquello de m√°s arriba [se refiere a los t√©rminos que se hab√≠an expresado en el p√°rrafo de m√°s arriba de la letra], considerando adem√°s agradables los muchos y aconsejables servicios que Jehanne la Pucelle ya prestaba, y prestar√° en el futuro, lo esperamos, por nosotros y por nuestro reino, y por otras ciertas causas que nos mueven, con esto ennoblecemos la susodicha Pucelle‚Ķ¬Ľ

Entonces la pregunta que se hacen los detractores es la siguiente: ¬Ņpor qu√© la letra no describe las campa√Īas, los m√©ritos en s√≠ que la han llevado a este reconocimiento? Afirman pues, que todos los documentos de este tipo del siglo XV contienen una detallada descripci√≥n de los hechos que, en efecto, provocan estas letras de ennoblecimiento. En este caso, Juana consigui√≥ conducir a Carlos a Reims despu√©s de las ya nombradas gestas, que el propio rey hab√≠a reconocido.

En tercer lugar, se habla del ennoblecimiento para toda la familia, tanto en l√≠nea masculina como femenina: ¬ę‚Ķy a pesar de su parentesco y linaje, y en favor y contemplaci√≥n d‚Äôicelle Jehanne, toda su descendencia masculina y femenina‚Ķ¬Ľ. En este caso, se puede remitir a debatir esta sentencia afirmando que en Francia ya hab√≠a una ley s√°lica y por lo tanto, las mujeres no pod√≠an beneficiarse de estos favores por l√≠nea hereditaria. Los ¬ęortodoxos¬Ľ afirman que Carlos V de Francia, primer Delf√≠n de Francia, hac√≠a una ordenanza en 1368 con la que reforzaba que la nobleza √ļnicamente se transmit√≠a por l√≠nea masculina. As√≠ de este modo quedar√≠a sin validez el tema de la descendencia v√≠a l√≠nea femenina.

El √ļltimo punto que se acostumbra a criticar es el del sello que se us√≥ para la letra. Los estudios realizados nos dicen que se trata del sello ordinario que el rey utilizaba, y del Gran Sello, guardado por Regnault de Chartres, quien parece ser que durante aquellos d√≠as no se separ√≥. El Gran Sello era obligatorio para las Cartas de ennoblecimiento.

Finalmente los defensores de las afirmaciones de que la letra es falsa, hacen un salto en el tiempo y viajan a los a√Īos 1550 con Robert de Fournier (bar√≥n de Tornebeu), y al 1600 con Charles du Lys, los cuales parece ser que eran descendientes de la familia ¬ęDarc¬Ľ y reclamaron los derechos nobiliarios que te√≥ricamente les pertenec√≠an. Pues bien, parece que tuvieron que litigar para conseguirlos; un hecho una poco extra√Īo, ya que les deber√≠an venir de herencia.

Otras tesis sobre este hecho no responden necesariamente a la ¬ęcl√°sica¬Ľ; se habla de una confirmaci√≥n de la carta de ennoblecimiento con Robert (bar√≥n de Tournebeu), que en octubre de 1550 hizo una petici√≥n junto con su sobrino Lucas de Chemin, se√Īor de F√©ron, los dos descendientes de una hija de Pierre du Lys. Por otro lado, se dice que de los tres hermanos de Juana, dos tuvieron descendencia: Jean y Pierre. Los descendientes del primero adoptaron el nombre ¬ęDu Lys¬Ľ, y del segundo salieron dos hijos del mismo nombre: Jean. El primero tuvo una hija y el segundo se convirti√≥ en Regidor de Arr√†s. Este √ļltimo volver√≠a a Francia y adoptar√≠a tambi√©n el nombre ¬ęDu Lys¬Ľ y tendr√≠a dos bisnietos, Charles du Lys y Luc du Lys, que reclamar√≠an los derechos.

Todav√≠a otra hip√≥tesis nos dice que Pierre du Lys, hermano de Juana, tuvo un hijo, Jean du Lys, que muri√≥ sin descendencia en 1501. As√≠, durante los siglos XVI y XVII, aprovechando que uno de los privilegios del ennoblecimiento de las familias era la exenci√≥n de pagar los impuestos, habr√≠an aparecido falsos familiares o descendientes de la familia de Juana que habr√≠an querido aprovecharse. As√≠ explican la demanda y los litigios de Charles du Lys y del bar√≥n de Tornebeu. Tambi√©n se afirma en este sentido, a la hora de explicar los litigios, que Carlos IX (1550-1574) suprimi√≥ los beneficios de transmisi√≥n para las mujeres y as√≠ estos tuvieron de apoyarse en la descendencia del hermano de Juana, Pierre du Lys, del √ļnico que se sab√≠a que hab√≠a tenido un hijo. Probaron invent√°ndose otra mujer para Pierre, que tuvo √ļnicamente un hijo, sin descendencia (Jean du Lys) y a partir de aqu√≠ una serie de hijos que no aparecen registrados en las encuestas de nobleza hechas de 1476 a 1551. As√≠ pues el ennoblecimiento de Juana y de su familia sigue siendo un misterio.

El declive definitivo: las √ļltimas campa√Īas

Juana pas√≥ el resto del invierno, despu√©s del abandono de la campa√Īa en La Charit√©, en el castillo de Sully, el cual pertenec√≠a a Georges de la Tr√©moille, despu√©s de algunas estadas en Bourges y en Orleans. Mientras segu√≠an los tr√°mites que llevaban el delf√≠n y el Duque de la Borgo√Īa con Compi√®gne. El rey de Francia hab√≠a aceptado que esta ciudad, que estaba en territorio borgo√Ī√≥n, pasara a este a cambio de la neutralidad del Duque. Pero el Borgo√Ī√≥n todav√≠a segu√≠a con las negociaciones paralelas con Inglaterra, lo cual no gust√≥ nada al rey, que le hab√≠a ofrecido su confianza y finalmente decidir√≠a volver a tomar la ciudad, que ya ten√≠a a su favor en cuanto a sus habitantes.

Retrato hagiogr√°fico de Juana de Arco.

Este fue uno de los motivos del retorno de Juana al panorama militar. Ella segu√≠a con la intenci√≥n de hacer lo posible para expulsar definitivamente a los ingleses, sin pasar por las treguas que intentaba pactar Carlos VII. Estas treguas finalizaron en marzo de 1430 y Juana, que pacientemente las hab√≠a respetado, volvi√≥ al campo de batalla, en direcci√≥n a Compi√®gne con un modesto batall√≥n y lo hizo sin esperar a que el rey se lo permitiera. Paralelamente a esto, Juana dict√≥ diversas cartas desde Sully: dos dedicadas a los ciudadanos de Reims (los d√≠as 16 y 28 de marzo) donde les aseguraba que los auxiliar√≠a en caso de asedio (estos se hab√≠an dirigido antes a ella temi√©ndose uno) y otra carta el 23, mucho m√°s atrevida y despu√©s pol√©mica, a los husitas. De hecho se trataba de un ultim√°tum en el que los trataba de herejes llam√°ndolos a que volvieran a la fe cat√≥lica y as√≠ a la luz verdadera si no quer√≠an que ella misma liderara una cruzada contra ellos. La utilizaci√≥n que se hizo despu√©s por parte de sus detractores es la que se quiso poner en el lugar del Papa, que acababa de anunciar una, en la que pretend√≠an tomar parte junto a los borgo√Īones y los ingleses.

Parece ser que esta carta amenazadora fue influida por el hermano Jean Pasquerel, su confesor. Junto con √©l y su hermano Pierre, Jean d'Aul√≥n y el peque√Īo batall√≥n, partieron de Sully. El primer reto de esta nueva etapa en los campos de batalla fue en Lagny-sur-Marne, al lado del r√≠o Marne, afluente del Sena muy cerca de Par√≠s. All√≠ hab√≠a guarniciones inglesas y destacamentos borgo√Īones. Juana los pudo derrotar el 29 de marzo gracias tambi√©n a la ayuda de las tropas mercenarias it√°licas de Berthelemy Baretta que reforzaron el regimiento de Juana con unas 200 unidades.

Ya en abril del mismo a√Īo, Juana protagonizar√≠a la √ļltima de sus victorias en el campo militar. Fue en un encuentro con las tropas borgo√Īonas dirigidas por Franquet d'Arras. Necesit√≥ cargar tres veces contra la defensa mercenaria borgo√Īona que hab√≠a salido de Par√≠s con m√°s de 300 unidades, frente a las cerca de 400 que dirig√≠a Juana sin refuerzos por parte del rey. La batalla acab√≥ pues con la rendici√≥n d'Arras, que le ofreci√≥ su espada como prueba. Este aspecto ser√≠a tratado en el proceso de Juana el 24 de marzo de 1431, ya que ella dijo que a partir de aquel momento utiliz√≥ la espada ganada mientras que no quiso dar detalles de la que llevaba habitualmente, la que hab√≠a recibido en Sainte Catherine de Fierbois. El destino d'Arras fue convertirse en prisionero, y de aqu√≠ a su ejecuci√≥n despu√©s de un proceso de unos quince d√≠as en Lagny mismo, a manos de un oficial de Senlis de la justicia de Lagny.

El 10 de marzo de 1431, Juana declaraba en su proceso, que en la semana de Pascua de 1430 (se cree que el 22 de abril), estando en Melun, sus voces, las de Santa Catalina y Santa Margarita, le hicieron saber que sería capturada antes del día de San Juan, es decir, el 24 de junio, pero no tenía por qué sufrir porque Dios le ayudaría a pasar el trance. Además ella probó de pedir a qué hora sería tomada presa, pero las voces no se lo dijeron.

El 24 de abril Juana llegar√≠a a Senlis, donde te√≥ricamente esper√≥ por unos refuerzos del delf√≠n. De aqu√≠ hasta el 14 de mayo no se sabe con certeza qu√© es lo que hizo. Se sabe que habr√≠a pasado por Cr√©py, Compi√®gne y por Soissons (que no permiti√≥ que Juana actuara excus√°ndose con que la gente no quer√≠a problemas. Guiscard Bournel, el capit√°n de esta ciudad, vender√≠a semanas despu√©s de forma secreta la ciudad a los borgo√Īones), volviendo el 14 a Compi√®gne. De todos modos, lo que est√° m√°s claro es que mientras tanto la alianza anglo-borgo√Īona se rehac√≠a y el Duque de Borgo√Īa comenzaba a ganar terreno con el af√°n de hacerse con la ciudad de Compi√®gne. El objetivo era asediarla, ya que los ciudadanos se mostraban pro-armagnacs y no ofrec√≠an su rendici√≥n. El 6 de mayo la corte armagnac reconoc√≠a el desastre que hab√≠an producido las √ļltimas treguas pactadas con los borgo√Īones, sobre todo la tregua de neutralidad con Compi√®gne (afirmaci√≥n reforzada por el arzobispo de Reims), que las hab√≠an aprovechado para rehacerse y rehacer las alianzas con Inglaterra e iniciar otra vez toda una serie de batallas.

Así el Duque consiguió avanzar bastante durante el mes de mayo con el objetivo de llegar pronto a Compiègne. Primero tomó el puente de Choisy-au-Bac, ciudad que cayó el 16 de mayo, siguió haciéndose con el monasterio de Verberie y finalmente consiguió llegar a Compiègne a finales de mes, el 22, día en que la puso en asedio. Por su lado, se sabe que Juana del 17 al 21 de mayo pasó nuevamente por Crépy, lugar del cual sacó más refuerzos para poder redirigirse a Compiègne contribuyendo así a mejorar la defensa de los villanos.

Justo el día que la ciudad cae en asedio, Juana llega con los refuerzos después de cabalgar con sus hombres por los bosques cercanos hasta llegar a la villa. El resto de la noche la pasaría en el interior de la ciudad conociendo que esta estaba siendo asediada y a pesar de las recomendaciones de peligro de sus propios soldados.

Compiègne: la captura

La ma√Īana del d√≠a 23 de mayo de 1430, Juana hizo unas plegarias en una de las iglesias de la ciudad. Compi√®gne estaba capitaneada por Guillaume de Flavy y fue con este con el que Juana traz√≥ sus √ļltimas estrategias para preparar la batalla que se librar√≠a aquella misma tarde, en un puente en el exterior de las murallas de la ciudad, el cual significaba un enclave de asedio muy peligroso. Los borgo√Īones ya sab√≠an que de esta manera lo quer√≠an tomar.

Las tropas francesas salieron de la ciudad, pero se encontraron con una coalici√≥n borgo√Īona muy fuerte, pero aun as√≠ los pudieron hacer retroceder diversas veces. Se encontraron con una especie de emboscada que las cr√≥nicas narran como la entrada de los ingleses en la lucha, lo que hizo retroceder a los armagnacs. Los ingleses se posicionaron entre el ej√©rcito de ¬ęla Pucelle¬Ľ y el puente al mismo tiempo que una parte de los borgo√Īones se colocaban detr√°s del ej√©rcito franc√©s; as√≠ quedaba rodeado y con muy pocas opciones de resistencia a pesar del apoyo desde las murallas de los arqueros de la ciudad de Guillaume.

Fue cuando la propia compa√Ī√≠a de Juana le reclam√≥ que ¬ę¬°Considerad hacer un esfuerzo para volver a la ciudad, o vos y nosotros estaremos perdidos!¬Ľ. Seg√ļn las cr√≥nicas, la Pucelle tuvo para esto una respuesta bastante furiosa: ¬ę¬°Quietos! Su derrota depende de nosotros. Pensad s√≥lo en atacarlos¬Ľ. Pero entonces los anglo-borgo√Īones vieron que Juana hac√≠a maniobras para volver a la ciudad; con un gran esfuerzo se apresuraron a tomar el puente, lo cual provoc√≥ una gran escaramuza al extremo de este.

Este fue el momento en el que Guillaume de Flavy, capit√°n de la ciudad, cometi√≥ el error m√°s grande de su vida, lo que le cost√≥ muchas cr√≠ticas y acusaciones. El hecho es que delante de una predecible derrota, se atemoriz√≥ y con el prop√≥sito de proteger la ciudad para no perderla, orden√≥ cerrar las puertas de la ciudad de Compi√®gne, con lo cual ya nadie podr√≠a penetrar, ni siquiera ¬ęla Pucelle¬Ľ. Naturalmente, las valoraciones posteriores sobre esta decisi√≥n son dif√≠ciles de hacer y dependen de la √≥ptica con la que se enfoquen. Pero Guillaume no qued√≥ exento de acusaciones de traici√≥n.

Seg√ļn las cr√≥nicas, en aquel momento, Juana asumi√≥ las riendas de la batalla y se puso al frente con la mayor bravura demostrable. El enemigo vio con astucia que los armagnacs estaban colgando de un hilo y quedaban a merced de ellos y dieron √≥rdenes de tratar capturar a toda costa a Juana. Ella, a su vez, mostr√≥ gran resistencia, pero fue sorprendida por cinco o seis hombres de los cuales uno le puso la mano encima mientras los otros sosten√≠an el caballo y le gritaban que se rindiera, aunque s√≥lo consiguieron negativas de Juana en medio del forcejeo.

Los compa√Īeros de Juana intentaron poner medios para recuperarla, pero un arquero borgo√Ī√≥n del Bastard de la Vandonne le consigui√≥ desenganchar del caballo definitivamente y Juana tuvo de rendirse finalmente al Bastardo, Lionel de la Vandonne, vasallo del Duque de Luxemburgo, Jean de Luxembourg dado que este, que estaba justo al lado en el momento de la ca√≠da de Juana, era un noble. En esta misma captura, el hermano de Juana, Pierre tambi√©n fue aprisionado, (y liberado a√Īos despu√©s) como Jean d‚ÄôAul√≥n a quien se le permitir√≠a seguir con la intendencia de Juana en cautividad.

El fin del viaje: el proceso en Ruan y la condena definitiva

El √ļltimo a√Īo restante de la vida de Juana, de mayo de 1430 a mayo de 1431, se divide en dos partes, dado que ella todav√≠a tuvo que pasar por un enfermizo periplo de una villa a otra siendo vendida hasta su llegada final a Ruan, donde el obispo de Beauvais, Pierre Cauchon, liderar√≠a un proceso eclesi√°stico irregular, que ocupar√≠a los √ļltimos meses de la vida de Juana, y que acabar√≠a con una sentencia de muerte en la hoguera despu√©s de haber pasado a justicia secular los d√≠as restantes de vida de ¬ęla Pucelle¬Ľ; obviando de momento las tesis que hablan de su supervivencia. As√≠ pues, este proceso ser√≠a uno de los m√°s famosos de la historia, la cual convertir√≠a a la joven Doncella en un mito para Francia, adem√°s de su patrona.

La primera etapa del cautiverio de Juana

La primera de las dos etapas se inici√≥ con su traslado a una localidad muy cercana a Compi√®gne, al noreste, concretamente a Claroix, donde hab√≠a una fortaleza. All√≠ pas√≥ unos pocos d√≠as, desde su captura el d√≠a 23 hasta el d√≠a 27, cuando fue trasladada a Beaulieu-l√®s-Fontaines. En mitad del camino, cerca de la villa de √Člancourt, le dieron permiso para ir a hacer unas plegarias a Santa Margarita, cuya voz dijo que hab√≠a escuchado. Juana se entrevist√≥ entre los d√≠as 27 y 28 con el propio Duque de la Borgo√Īa, Felipe el Bueno. En aquellos momentos Juana era propiedad del Duque de Luxemburgo. Desafortunadamente de la entrevista entre Juana y el Duque borgo√Ī√≥n no se sabe qu√© se dijeron.

Antes de proseguir su periplo en cautividad hacia el nuevo punto geográfico, Beaurevoir, Juana pasó por diversas experiencias en Beaulieu. El 6 de junio llegaron a la villa de Noyon Felipe el Bueno y su esposa Isabel de Portugal. Juana fue trasladada allí, concretamente al lujoso palacio episcopal que había que quedaba cerca de la catedral. Allí también pudo encontrar al Conde de Luxemburgo, Jean y su esposa Jehanne de Bethune. No se sabe tampoco qué sucedió, pero se apunta a que Juana le causó cierta simpatía a la duquesa Isabel, la cual fue artífice de su traslado a una prisión más digna en Beaurevoir, a finales de junio o a principios de julio.

Pero el mismo junio (no se sabe a ciencia cierta qu√© d√≠a), Juana intent√≥ escaparse por primera vez de la torre donde estaba como prisionera en Beauvais, pero fue detenida antes de salirse con la suya. Mientras, la Universidad de Par√≠s, representada por Pierre Cauch√≥n, proingl√©s, obispo de Beauvais y ahora en el exilio en Ruan, iba haciendo escritos al Duque de la Borgo√Īa; el m√°s conocido el del d√≠a 22, reclamando la deportaci√≥n de Juana. Adem√°s, advirtieron que los armagnacs, que en aquel momento podr√≠an estar negociando el retorno de la joven doncella, estaban haciendo todo lo posible para rescatarla. Se a√Īade la posibilidad tambi√©n de que el Bastardo de Orleans y La Hire, buenos amigos de ¬ęla Pucelle¬Ľ, protagonizaran diversas tentativas militares por su cuenta con tal de intentar rescatar a Juana, aunque solo se sabe que coincidieron en Lovaina en marzo de 1430.

Juana finalmente fue trasladada al Castillo de Beaurevoir, donde pasó el verano recibiendo la amabilidad y el buen trato de tres damas: Jehanne de Luxemburgo que era la tía de Jean de Luxemburgo, Jehanne de Bethune, la esposa de este, y Jehanne de Bar la hijastra del matrimonio. Juana que, por orden de sus voces vestía de hombre, intentó ser persuadida por estas mujeres para que retomara los hábitos femeninos. Juana pasaría esta época relativamente tranquila. De hecho esta fue la mejor época de la etapa como prisionera, sobre todo en comparación con la que tendría que vivir en el marco del proceso eclesiástico venidero.

A partir de julio su estancia con las tres damas (casualmente del mismo nombre que ella) es tranquila y no acabó trascendiendo nada durante los dos meses siguientes, agosto y septiembre. De todos modos la documentación vuelve a llegar en octubre de 1430, cuando se comenzarían a multiplicar las negociaciones para poder cobrar el cuantioso rescate por la liberación de Juana. De hecho, Jean de Luxemburgo aprovechó el arresto de una prisionera tan valiosa para obtener el máximo rendimiento político y económico. Pero se cree que su mujer, la duquesa Jehanne, al ver que su marido hacía tratos, le habría intentado persuadir de que no la vendiera a los ingleses. Por desgracia para Juana, la duquesa de Luxemburgo moriría el 18 de septiembre, lo cual dio vía libre a su marido para seguir negociando con los ingleses.

Ser√° aproximadamente alrededor de septiembre a octubre cuando Juana hiciera su segundo y √ļltimo intento de fuga, tratando de saltar desde una altura de unos sesenta pies, desde la torre donde estaba prisionera. A pesar del riesgo de muerte, sobrevivi√≥ milagrosamente sin romperse ni un hueso, salvo con algunas contusiones. Despu√©s confesar√≠a que lo hizo contravininiendo las voces que dec√≠a escuchar, que le rogaron que no lo hiciera: sabedora de la llegada de los ingleses hacia Compi√®gne, y de que ella pod√≠a acabar vendida a los mismos, se vio en la obligaci√≥n de prestar ayuda a los ciudadanos y amigos de Compi√®gne antes de que acabasen masacrados a causa del asedio que estaban sufriendo. Dio gracias a los √°ngeles por haberle salvado la vida y pidi√≥ perd√≥n a Dios por haber pecado, el cual le perdon√≥ (seg√ļn ella). A resultas del peligroso salto quedar√≠a tumbada sobre el suelo, a los pies de la torre, inconsciente. Se cree que durante tres d√≠as no comi√≥ ni bebi√≥, recuper√°ndose finalmente del mismo.

Otro hecho destacable al recuperarse del impacto de la caída es que Juana advirtió que sus voces le indicaron que, de todas maneras, el pueblo de Compiègne recibiría los refuerzos suficientes para levantar el asedio alrededor del día de San Martín, que es el 11 de noviembre. Ciertamente el asedio sobre Compiègne sería levantado, gracias principalmente a la llegada providencial de Ponton de Xantrailles, que junto con un regimiento de hombres armados el 25 de octubre, con la ayuda del pueblo, enloquecieron en un fuerte ataque contra la bastilla inglesa de Pierrefonds. Así pues los ingleses tuvieron que huir y su bastilla fue quemada.

El 2 de noviembre se iniciaría el traslado hacia a Arras en la deportación definitiva hacia Ruan, efectiva un mes después, a consecuencia de la consolidación de su venta definitiva a los ingleses a mediados de noviembre, después de unos meses de negociación. Jean de Luxemburgo sacaría unas 10.000 libras turnesas. Paralelamente, se discutido profundamente la actitud de Carlos VII hacia esta situación. Lejos de profundizar en juicios fáciles sobre una posible traición del rey sobre Juana, como se ha acusado a Guillaume de Flavy, las circunstancias reales del rey son difíciles de conocer.

As√≠ pues, a la pregunta de si el rey de Francia intent√≥ rescatar a Juana compr√°ndola a Jean de Luxemburgo, nos tenemos que atener a las dos opciones m√°s plausibles: la primera es si intent√≥ negociar por la compra de su libertad y por otro lado si Jean estaba dispuesto a devolverla a los armagnacs. La documentaci√≥n sobre este asunto falta, con lo cual no se puede demostrar que ni siquiera se hubieran iniciado las negociaciones para intentar recuperar a ¬ęla Pucelle¬Ľ, lo que puede hacer pensar que los armagnacs podr√≠an haber dado la causa por perdida, hubiera hecho alg√ļn intento que no consta o la hubieran abandonado a su suerte.

Por su lado, Jean de Luxemburgo prefirió hacerse de rogar un cierto tiempo de forma hábil para intentar encarecer la venta. Otras opiniones atribuyen el retraso de tantos meses a las presiones que estuvo recibiendo Jean por parte de damas como su esposa.

Finalmente, Juana pasar√≠a por pueblos como Arras, Saint Riquier, Drugy y Le Crotoy donde pudo contemplar por primera vez en su vida el oc√©ano, ya que esta villa est√° situada en el canal de la Mancha, al lado de Somme. En Le Crotoy pudo ir a parar al mismo sitio donde el Duque d‚ÄôAlen√ßon hab√≠a estado prisionero de los ingleses despu√©s de la batalla de Verneuil, durante cinco a√Īos, desde el 14 de agosto de 1424. Ella supo que no ten√≠a ya ninguna opci√≥n de salir con vida a diferencia de su amigo.

En Le Crotoy, pueblo que probablemente abandonó alrededor del 20 de diciembre de 1430, también recibió la visita de unas damas procedentes de Abbeville, que quedaron maravilladas con la recepción que la joven Doncella les ofreció. Además pudieron conocer a otro prisionero: Nicholas de Queuville, Canciller de la Catedral de Amiens, con quien le permitieron celebrar alguna misa.

El siguiente pueblo por donde Juana pasó, en un viaje que estaba siendo bastante discreto, fue el de Saint Valéry, para eso tuvieron que atravesar el río Somme en un trayecto que les estaba llevando en una ruta de noreste a noroeste, para bajar hacia el sur, bordeando la costa atlántica francesa hasta llegar a Ruan, destino final. A partir de allí se desconoce qué ruta siguió para llegar a Ruan, ciudad que vuelve a quedar tierra adentro; dos opciones se perfilan como las más probables: por un lado la ruta costera: Saint Valéry-Le Trepport-Dieppe-Ruan, o la que iría directamente tierra adentro: Saint Valéry-Eu-Arques-Bosc-le-Hard-Ruan. En cualquier caso, las tropas que protegieron el traslado de Juana hacia Ruan llegaron la noche de Navidad: el 24 de diciembre.

El proceso de Juana en Ruan

La Torre ¬ęJuana de Arco¬Ľ en Ruan, donde estuvo prisionera durante el juicio.

El primer cambio que la joven doncella, ahora ya esposada, pudo notar fue el lugar donde la aprisionaron y el trato que recibi√≥, que fue el de prisionera de verdad. Juana fue encerrada en una celda bastante oscura de forma hexagonal dentro de una torre. Esta celda ten√≠a una peque√Īa abertura que ejerc√≠a de ventana y adjunta otra celda menor que serv√≠a de letrina. Mientras una comunidad de eclesi√°sticos comenzaba a mover hilos para preparar los puntos b√°sicos de la acusaci√≥n de Juana, con √°nimo de venganza como despu√©s quedar√≠a impreso a√Īos despu√©s en las diversas declaraciones de algunos de los miembros. Buena parte de los miembros del proceso de Juana estar√≠an comprados, seg√ļn documentos que han sobrevivido. Estos estaban dirigidos por el obispo de Beauvais, Pierre Cauchon.

Mientras Juana era vigilada por cinco hombres: Jean Baroust, Nicholas Bertin, Julian Floquet, William Mouton y William Talbot; sabiendo que ya hab√≠a intentado escaparse dos veces, y que era una verdadera prisionera de guerra muy cara. El proceso comenzar√≠a el 9 de enero de 1431, despu√©s de ser pasada finalmente a jurisdicci√≥n de la Inquisici√≥n de la Iglesia, tal y como reclamaban la Universidad de Par√≠s y Cauchon desde hac√≠a meses con el apoyo de muchos te√≥logos seis d√≠as antes. Un proceso que pasar√≠a a la posteridad y que convertir√≠a a Juana en la hero√≠na nacional por el modo como se desarroll√≥ y el final de la joven y la leyenda de la que hoy en d√≠a todav√≠a se intenta distinguir la realidad de la fantas√≠a, como acostumbra a pasar en estos casos. Juana no estuvo presente en estas diez sesiones preliminares que hubo hasta su aparici√≥n frente sus acusadores el 21 de febrero del mismo a√Īo.

Pero antes de su entrada en escena, hay que destacar las condiciones en las que se vio sumergida la joven doncella. La vigilancia por parte de cinco hombres no fue pasiva. Ana de Borgo√Īa, duquesa de Bedford, tuvo que amonestar y suplantar dos de los hombres, por los intentos de violaci√≥n a que sometieron a Juana, que hasta aquel momento todav√≠a segu√≠a siendo una doncella, ya que la misma Ana la someti√≥ a un examen m√©dico el 13 de enero donde una de las testadoras, Ana Bavon corrobor√≥ su virginidad.

Juana iría vestida con ropa de hombre, la que enfadaba a sus jueces, pero se cree que esta vez lo hizo para protegerse de los intentos de violación. Teóricamente era más prudente llevar a la prisionera, como ella misma pidió, a ser recluida en un ambiente femenino para evitar las ambiciones de ciertos hombres. Esta petición no la quisieron entender los jueces que se encabezonarían en obviar las reglas excepcionales de Santo Tomás de Aquino (1225-1274) por ejemplo, en la que contemplaba ciertas excepciones en caso de necesidad a la hora de vestir. Así pues, nunca fue aceptada la petición de la joven.

Ya en materia judicial, se dice que el proceso empezó con diez sesiones preliminares el nueve de enero, que se sucedieron durante los siguientes días:

  • Enero: Los d√≠as 9, 13, 23
  • Febrero: 13, 14, 15, 16, 19 (ma√Īana) 19 (tarde), 20.

En estas sesiones se presentaron las pruebas de la acusaci√≥n. Para los jueces estaban a punto de interrogar a un personaje peligroso, de la que cre√≠an que se reg√≠a por fuerzas diab√≥licas u ocultas, en clara referencia a las visiones y las voces. Una especie de insumisa y hereje, lo que no deja de sorprender sabiendo de la religiosidad de ¬ęla Pucelle¬Ľ. Naturalmente estaban preparando meticulosamente un proceso de Inquisici√≥n. Para los te√≥logos se trataba de una causa en materia de disciplina y teolog√≠a muy importante. Y as√≠ en las sesiones preliminares comenzaron exponiendo las causas de que se le acusaba, principalmente herej√≠a y el asesinato, al que ella declarar√≠a que hab√≠a preferido llevar el estandarte para no tener que matar a nadie. Ante esto Juana pr√°cticamente no pod√≠a hacer nada, ni tan s√≥lo apelando a la autoridad del Papa de Roma ni al Concilio de Basilea.

El d√≠a 20 de febrero, Juana fue advertida que finalmente al d√≠a siguiente har√≠a ya su primera intervenci√≥n en el juicio. Ella pidi√≥ que hubiera paridad en cuanto al n√ļmero de representantes franceses como ingleses. Ya sabia, pues, que seguramente no tomar√≠a parte en el proceso m√°s imparcial y objetivo de todos. Tambi√©n pidi√≥ asistir a misa antes de comenzar el juicio, peticiones que fueron ignoradas.

El oficial Jean Massieu escolta el d√≠a 21 de febrero finalmente a Juana hacia la capilla real del Castillo. Al principio le hicieron jurar que dir√≠a la verdad a lo cual ella se resisti√≥ como tantas otras veces; la primera vez aludiendo que no sab√≠a de qu√© se le interrogaba: ¬ęIgnoro la materia del interrogatorio¬Ľ. Finalmente Cauchon le hizo prestar juramento haciendo referencia a las materias relacionadas con la fe. As√≠ se iniciar√≠a entonces el interrogatorio de identidad.

Los jueces vieron pronto que a pesar del origen humilde de la joven doncella y su educaci√≥n tradicional y t√≠pica del campo, no estaba falta de inteligencia. Ya lo demostr√≥ con la resistencia que ofreci√≥ s√≥lo comenzar. A lo largo del proceso (decidido en sesiones privadas y p√ļblicas), Juana poco a poco manejar√≠a con m√°s precisi√≥n la dial√©ctica y el modo de expresar sus voces. La te√≥rica desventaja de la que part√≠a en un inicio era que estaba poco habituada al manejo de la dial√©ctica y de los conceptos. En cuanto al trato, los jueces estuvieron lejos de tratarla con menosprecio, tanto por su origen o formas, ya que eran conscientes de a quien ten√≠an delante y de la importancia de aquel proceso; no se esperaban que llegara a ofrecer tanta resistencia como les pod√≠a haber parecido a priori.

Hay diferentes partes dentro del interrogatorio, es decir, diferentes tem√°ticas dentro de las preguntas que le hicieron. Ella demostr√≥ un arraigo muy profundo en sus tesis y convicciones adem√°s de misticismo al que intentaron contradecir mediante la introducci√≥n de algunas trampas en sus formulaciones, refiri√©ndose a las se√Īales, las voces, los cultos, la personalizaci√≥n de los tres santos que se le presentaban, el gusto por vestir como un hombre‚Ķ trampas en las que ella no cay√≥ precisamente por la firmeza de su voluntad permiti√©ndose incluso pedir a los jueces m√°s credibilidad en sus acusaciones. Juana resistir√≠a hasta el extremo sobre la certeza de que las palabras de las voces que escuchaba ocultaron una misi√≥n que llev√≥ hasta donde estaba ahora, en un juicio.

Juana también fue interrogada sobre la iglesia militante de la cual los jueces decían representarla el 15 de marzo. A esto, Juana respondió no saber qué era y los jueces, próximos a la desesperación, creyeron que estaba negando la jerarquía eclesiástica y que ella se presentaba como si fuese una mediadora entre Dios y la gente terrenal, lo cual venía a decir ella cuando afirmaba que había sido enviada por Dios. No obstante, se le explicaron las diferencias entre la Iglesia militante y la Iglesia triunfante.

Juana de Arco es interrogada por el cardenal de Winchester en su prisión (1824) de Paul Delaroche en el Museo de Bellas Artes de Ruan.

El 24 de marzo es cuestionada sobre el tema de la ropa femenina, al que ella respondió que aceptaría llevar un vestido si se la devolvía a su pueblo con su madre. Además pidió permiso para asistir a misa el día siguiente, que era el 25 de marzo, domingo de ramos. Esta petición le sería denegada, pero ella respondería que si era su mayor deseo estaría de todos modos, mas que seguía los designios de Dios a la hora de vestir como un hombre.

Entre los d√≠as 27 de marzo y 28 de marzo, Thomas de Courcelles hace la lectura de los 70 art√≠culos de la acusaci√≥n de Juana, a los que habr√≠a que responder y que despu√©s ser√≠an resumidos en doce el 5 de abril. Estos 70 art√≠culos supon√≠an la acusaci√≥n formal hacia ¬ęla Pucelle¬Ľ buscando ya la condena. Tras lo que se llevaba de juicio, notarios y asesores dudaron de la culpabilidad de Juana y de la forma de llevar adelante el proceso y fue el momento en que propusieron recurrir al Papa, a la que estuvo de acuerdo Juana. Ante el peligro que supon√≠a para los jueces que el Papa los desacreditara, rechazaron la propuesta.

El mismo 27 de marzo se le propone entrar en la Iglesia militante, y escuchar los consejos de los asesores del proceso. Al √ļltimo le dio las gracias pero se remit√≠a a los consejos de Dios, superiores. Sobre la Iglesia militante, la rechazo del siguiente modo: ¬ę‚Ķy tengo la firme creencia que no he faltado a nuestra fe cristiana. Por lo que no deseo pertenecer¬Ľ. Esta cuesti√≥n se le volver√≠a a presentar unos cuantos d√≠as despu√©s, el 31 de marzo y rechaz√≥ igualmente la propuesta. Una de las frases recurrentes de Juana, cuando sobrepon√≠a Dios como motivo principal para justificar una acci√≥n cualquiera, era la expresi√≥n: ¬ę¬°Dios primer servido!¬Ľ.

Como ya se ha comentado, los setenta art√≠culos se resumieron en doce. Este proceso ocup√≥ tres d√≠as, del dos al cuatro de abril de 1431, y el d√≠a 5 son transmitidos a consulta, pero no a la acusada. Los cambios que se quisieron reintroducir fueron omitidos. El escriba Guillaume Manchon declar√≥ en el proceso de nulificaci√≥n que efectivamente se hab√≠an propuesto una serie de cambios que no se aceptaron, la cual cosa pudo demostrar. El mismo d√≠a 5 Juana comienza a perder salud a causa de ingerir alimentos venenosos lo que le hace vomitar. Aquello alert√≥ Cauchon y a los ingleses, que trajeron un m√©dico. La quer√≠an mantener viva, sobre todo los ingleses porque la quer√≠an ejecutar p√ļblicamente. Durante la visita del m√©dico, Jean d‚ÄôEstivet acus√≥ a Juana de haber ingerido los alimentos envenenados siendo consciente para suicidarse.

Aguanta este proceso enfermizo aproximadamente hasta el 18 de abril, cuando finalmente ella se ve en peligro de muerte y pide la confesi√≥n y la Eucarist√≠a. As√≠ reclama que su cuerpo sea incinerado y dejado en un camposanto. Si eso no se produce encomienda su cuerpo a Dios. De todos modos, Juana tendr√≠a que seguir la larga agon√≠a unas semanas m√°s todav√≠a, y no de manera m√©dica, porque poco a poco se fue recuperando. Se trataba de la evoluci√≥n del proceso, que llegaba al √ļltimo mes. Tras la enfermedad, Juana volvi√≥ a participar en una sesi√≥n el 2 de mayo.

Aquel mismo d√≠a, el 2, hubo un enfrentamiento previo. El hecho es que ten√≠a que responder sobre los doce art√≠culos de la acusaci√≥n. Le hab√≠an pedido si quer√≠a corregir o mejorar alg√ļn aspecto sobre la deliberaci√≥n de los jueces, ella respondi√≥: ¬ęLeed vuestro libro¬Ľ y seguidamente: ¬ęYo me atengo a Dios, mi Creador, de todo; yo lo quiero de todo coraz√≥n¬Ľ. Despu√©s a√Īadi√≥: ¬ęYo me atengo a mi juez, √Čl: √Čl es el Rey del Cielo y de la Tierra¬Ľ. De este modo, en presencia del obispo y de 63 testigos, el arzobispo de √Čvreux, J. De Chatillon, procedi√≥ a la lectura de los art√≠culos a la espera de alg√ļn comentario de Juana. Pero despu√©s de hacer la lectura no obtuvieron ninguna respuesta m√°s y de este modo se la llevaron otra vez a la celda.

Despu√©s del proceso que hab√≠a habido y ya consciente de cu√°l podr√≠a ser su devenir, Juana entr√≥ en una fase bastante m√°s cerrada, de la que fue una prueba el d√≠a 2 de mayo. Probablemente a estas alturas Juana ya hab√≠a dicho todo lo que ten√≠a que decir y sab√≠a que la sentencia ser√≠a definitiva, por lo que no ten√≠a ninguna opci√≥n de escapatoria. El d√≠a 9 de mayo Juana es conducida a la c√°mara de torturas donde se le ense√Īan los instrumentos como prueba de fuerza, despu√©s ella hizo la siguiente afirmaci√≥n: ¬ęVerdaderamente, si vosotros me arrancaseis extremidad por extremidad y separaseis mi alma de mi cuerpo yo no os dir√≠a nada. Y si dijera alguna cosa, despu√©s declarar√≠a que me lo hicisteis decir a la fuerza¬Ľ.

Despu√©s encontraron poco provechoso someterla a tales m√°quinas de tortura. De todos modos, el s√°bado 12 de mayo se hizo una votaci√≥n entre los jueces en la que result√≥ ganadora, por 11 votos a 3, la opci√≥n de no torturarla. Los tres que votaron a favor de la tortura fueron Aubert Morel, Thomas de Courcelles y Nicolas Loisileur. El caso de este √ļltimo es curioso, ya que antes de comenzar el proceso a la joven doncella, junto con un otro compa√Īero (que era Jean d‚ÄôEstivet), la intentaron estafar del siguiente modo: se hicieron pasar por gente de su tierra ¬ęnatal¬Ľ y Loisileur se hizo pasar por un confesor para extraer toda la informaci√≥n posible a Juana. Esta no cay√≥ en la trampa y no pudieron aportar nada interesante en la maquinaria previa al proceso de Juana.

Llegados a este punto del juicio, los ingleses acabaron con la paciencia que les hab√≠a hecho pasar con discreci√≥n hasta aquel momento. El Conde de Warwick dijo en Cauchon que el proceso se estaba alargando demasiado. Incluso el primer propietario de Juana, Jean de Luxembourg se present√≥ en la celda de Juana. Fue un momento muy tenso que podr√≠a haber acabado mal, pero seguidamente apareci√≥ Warwick para calmar los √°nimos. Jean le hizo la propuesta de que pagar√≠a para liberarla si ella promet√≠a no atacar m√°s a los ingleses. Ella le respondi√≥ del siguiente modo: ¬ęEn nombre de Dios, vos os est√°is mofando de m√≠, pero s√© muy bien que no ten√©is ni el poder ni el valor para hacer eso¬Ľ. Despu√©s de unas cuantas discusiones m√°s, Juana le acab√≥ diciendo: ¬ęS√© que estos ingleses me quieren muerta, porque creen que despu√©s de mi muerte se har√°n con el reino de Francia. Pero antes hab√≠a 100.000 Godones [palabra en argot para denominar a los ingleses] m√°s de los que hay ahora presentes, los cuales no podr√°n conseguir ahora el Reino¬Ľ. El Conde de Stafford, enseguida puso su daga en el cuello de la Pucelle, pero fue cuando Warwick intervino.

La fase final: los √ļltimos d√≠as de Juana

Las cosas se acelerar√°n a partir del 23 de mayo. Juana recibi√≥ la en√©sima amonestaci√≥n de parte de Pierre Cauchon, acompa√Īado por el vice-inquisidor y diversos miembros m√°s, en una c√°mara del Castillo de Ruan donde pretend√≠an que Juana claudicara. Adem√°s sirvi√≥ como una advertencia de la muerte cercana que le esperaba. Le pidieron que aceptara el veredicto de la Universidad de Par√≠s y de los jueces por el bien de ella, pero esta se rehus√≥ alegando que no ten√≠a nada m√°s que decir. ¬ę‚Ķsi yo estuviera en el fuego, incluso seguir√≠a sin decir nada m√°s, y querr√≠a mantener todo lo que he dicho en el proceso hasta la muerte. No tengo nada m√°s que decir¬Ľ.

Estas ser√≠an las jornadas en las que puede que los jueces eclesi√°sticos se mostraran m√°s de acuerdo con su fe, es decir, un poco m√°s caritativos y le advirtieron con toda sinceridad que por una vez les hiciera caso sino quer√≠a acabar entre las brasas. Esta fue la amonestaci√≥n suavizada, despu√©s de leerle los escritos que hab√≠an redactado la gente de la Universidad de Par√≠s, con gran violencia. Finalmente, aquel d√≠a se hizo una convocatoria que tendr√≠a lugar el d√≠a siguiente al lado del cementerio de Saint Ouen; se trataba de una sesi√≥n p√ļblica.

Un d√≠a despu√©s, el 24 de mayo, Juana fue trasladada cerca de la abad√≠a de Saint Ouen, al cementerio que hab√≠a al lado. Loisileur, uno de los que hab√≠a apostado fuerte por su tortura, se mostr√≥ esta vez tambi√©n bastante caritativo y cuando llegaron le hizo el siguiente comentario ¬ęJuana, cr√©eme, si quieres tu vida se puede salvar. Toma este vestido de mujer y haz todo aquello que se te diga; de otro modo est√°s en peligro de muerte¬Ľ despu√©s de estas s√ļplicas, y mientras los ingleses se frotaban las manos habiendo conseguido reunir una masa de gente; todos escucharon el peque√Īo serm√≥n por parte Guillaume Erard, que ley√≥ unos pasajes de Juan, concretamente los 15:6. Seguidamente comenz√≥ a blasfemar contra el rey de Francia, Carlos VII, dirigi√©ndose directamente a Juana, que despu√©s de ver c√≥mo el hombre repet√≠a una y otra vez las cr√≠ticas con soberbia apunt√°ndola con el dedo, no se mordi√≥ la lengua y respondi√≥ interrumpi√©ndolo: ¬ęNo habl√©is de mi rey. Te reto a decir y jurar, en mi vida, que √©l es el m√°s noble de todos los cristianos, quien mejor estima la fe y la Iglesia, y no es como t√ļ dices¬Ľ

En aquel momento, Juana hab√≠a cortado el serm√≥n de Erard, que qued√≥ at√≥nito y se puso nervioso. Juana hizo otra referencia a Dios, que era por qu√© lo hac√≠a todo pasando por el Papa de Roma. Acto seguido, Pierre Cauchon se dispuso a leer la sentencia, en la que le declaraban hereje y la excomulgaban a la vez que la enviaban a la justicia secular. Un hecho que no ha de extra√Īar, ya que la iglesia dif√≠cilmente comet√≠a los delitos de sangre fruto de las Inquisiciones directamente. Antes enviaban a los presos a la justicia secular, como en este caso.

Pero Massieu se levant√≥, y delante de la presencia de los ingleses, se acerc√≥ a Juana y le suplic√≥ que firmara unos papeles, te√≥ricamente la sentencia de abjuraci√≥n. Ella no sabia qu√© era eso que le ped√≠an, pero la urgencia corr√≠a y firm√≥ con una cruz en un c√≠rculo, seg√ļn se cree. El documento no ha quedado para la posteridad y las informaciones son controvertidas. Al principio se crey√≥ que fue un documento de decenas de l√≠neas, pero m√°s tarde, Massieu dir√≠a que iba de seis a ocho l√≠neas. En cualquier caso, Juana hab√≠a salvado su vida por el momento aunque renunciando a todas sus creencias, seg√ļn hab√≠a firmado, y as√≠, adem√°s, aceptaba vestirse otra vez de mujer. Una de las teor√≠as que podr√≠an barajarse es que en la transcripci√≥n del juicio Cauchon hubiera cambiado la sentencia de abjuraci√≥n larga por la corta. De todos modos, Juana acabar√≠a siendo llevada hacia la celda otra vez. Pero antes Cauchon tendr√≠a un enfrentamiento con los ingleses a quienes no les gust√≥ nada aquel √ļltimo gesto de los cl√©rigos, y acusaron a Cauchon de favorecer a Juana mientras √©l lo negaba. Llegaron a decirle: ¬ęEl rey ha malgastado el dinero en ti¬Ľ. Warwick le dice a Cauchon que puede llegar a ser contraproducente para los ingleses este suceso, ya que ella ahora podr√≠a escaparse. Pero r√°pidamente alguien le comenta: ¬ęSe√Īor m√≠o, no os preocup√©is, la volveremos a capturar¬Ľ. Naturalmente nadie qued√≥ demasiado contento con lo que hab√≠a sucedido aquel d√≠a. Los ingleses no hab√≠an obtenido el golpe definitivo que buscaban y mientras la Iglesia sabia que hab√≠a abierto una puerta a la clemencia. Al saber lo que hab√≠a firmado, Juana tampoco quedar√≠a nada contenta, ya que no podr√≠a soportar el peso de haber negado todo aquello en que siempre hab√≠a cre√≠do y que le hab√≠a movido a viajar por toda Francia.

Pero el d√≠a 28 de mayo, Juana apareci√≥ otra vez vestida con ropa de hombre, la que llevaba antes de volverse a poner la de mujer. Este hecho se cree que es debido a que fue forzada a pon√©rsela a causa de los ingleses, que habr√≠an entrado en su celda; la habr√≠an desnudado antes de mediod√≠a seg√ļn Massieu y le habr√≠an dejado la ropa de hombre al lado, con lo cual no pudo hacer m√°s que pon√©rsela. R√°pidamente alguien llam√≥ a los jueces, y estos pudieron comprobar visualmente el hecho. Remiti√©ndonos a lo que ella dijo, aleg√≥ que hab√≠a reprendido el h√°bito de hombre, porque lo prefer√≠a y que lo hab√≠a hecho por propia voluntad. Dijo que prefer√≠a morir antes que continuar as√≠, mas reafirm√≥ que lo hab√≠an dicho sus voces y su misi√≥n; Santa Catalina y Santa Margarita. Ella realmente ser√≠a condenada si negaba estas revelaciones.

Condenada por reincidencia, no hubo m√°s que hacer; se dice que despu√©s de que Cauchon comprobara de primera mano que Juana se hab√≠a sentenciado cambi√°ndose nuevamente de ropa, al bajar de la torre, dej√≥ caer una frase a un Warwick triunfante: ¬ęFarewell [adi√≥s], alegraos, ya est√° hecho¬Ľ. Implicando as√≠ a Warwick en la trama que hab√≠an urdido los ingleses para provocar la sentencia definitiva. Juana hab√≠a sido sorprendida con ropa corta, una capa y otras piezas masculinas. Un d√≠a despu√©s, el 29 de mayo, llegar√≠a a la capilla del Arzobispo en Ruan, la √ļltima deliberaci√≥n.

Como declaraciones más destacadas, N. De Vendères la condenó por hereje a la justicia secular; rogando que esta la tratara más dulcemente de lo que se merecía. Gilles, abad de Fécamp, la acusó de reincidente, de recaída, de hereje y también apeló por el buen trato a la justicia secular. J. Pinchon simplemente dijo que era reincidente y que el resto era cosa de los teólogos.

Muerte

Estatua de Juana de Arco
en Compiègne (Francia)

Place du Vieux March√© (Plaza del Viejo Mercado), Ruan, 30 de mayo de 1431. Previamente, Juana hab√≠a sido escuchada en confesi√≥n por Jean Totmouille y Martin Ladvenu y le hab√≠an administrado los sacramentos de la Comuni√≥n. Juana hizo una peque√Īa declaraci√≥n que se puede interpretar de modo que ella pod√≠a haber sido violada o como m√≠nimo agredida f√≠sicamente el d√≠a 27, cuando la desnudaron para que no tuviera m√°s remedio que vestirse como un hombre. Ladvenu (que despu√©s declarar√≠a que Juana hab√≠a muerto injustamente a su parecer) le acababa de decir que ser√≠a ejecutada en la hoguera, ella comenz√≥ a jalarse el cabello duramente, totalmente desesperada. Al poco rato, entr√≥ en la c√°mara Cauchon. Juana, desesperada, arremeti√≥ contra √©l con duras palabras ¬ęYo muero a trav√©s tuyo¬Ľ. Pero √©l respondi√≥ que su muerte estaba en sus propias manos. Pero con habilidad (a√ļn estando destrozada y terriblemente desesperada) apel√≥ a que si la hubiera aprisionado en una prisi√≥n eclesi√°stica como ella reclam√≥, con gente competente, no habr√≠a pasado nada. Entonces apareci√≥ en la c√°mara el hermano Pierre Maurice al que Juana se dirigi√≥ en busca de consuelo, pidi√©ndole donde estar√≠a aquella misma noche. √Čl le pregunt√≥ si a√ļn cre√≠a en Dios, y entonces ella afirm√≥ que con la buena voluntad de Dios, aquella noche ya estar√≠a en el para√≠so: ¬ęS√≠, con la ayuda de Dios, estar√© en el para√≠so¬Ľ, tal como le hab√≠an prometido -supuestamente- los √°ngeles el 1 de marzo. De este modo, la joven doncella de no m√°s de 19 a√Īos perdi√≥ el miedo y se prepar√≥ para el reto definitivo.

Juana ser√° escoltada esposada hacia una plaza llena de gente. Unas diez mil personas m√°s mil soldados ingleses, todos expectantes, a las nueve de la ma√Īana de aquel d√≠a. Iba vestida de blanco y llevaba algunos detalles en recuerdo de Jes√ļs. En el centro hab√≠a una hoguera montada: una plataforma con una estaca en el medio a la cual ser√≠a atada, con un mont√≥n de ramitas de madera para poder calar fuego a sus pies. Delante de √©sta hab√≠a una mesa con una inscripci√≥n en la que se dec√≠a que Juana, la que a s√≠ misma se hac√≠a llamar la Pucelle, hab√≠a cometido una serie de delitos y de pecados.

Mientras se acababa de preparar la plataforma, Nicholas Midi (el autor de los doce art√≠culos de la acusaci√≥n) comenz√≥ a leer un serm√≥n al que Juana guard√≥ silencio. √Čste acab√≥ con la siguiente frase: ¬ęJuana, ve en paz, la Iglesia ya no te puede proteger m√°s y te libra a las manos del brazo secular¬Ľ. Juana, en aquel momento arrodillada, realiz√≥ unas plegarias a Dios con contrici√≥n, penitencia y fervor de fe. Invoc√≥, adem√°s de a Dios, a la Virgen Mar√≠a, la Sant√≠sima Trinidad y todos los √°ngeles del para√≠so. Asimismo, tambi√©n invoc√≥ el perd√≥n por los males que hubiera podido causar. Estuvo una media hora aproximadamente, seg√ļn Jean Massieu. Algunos jueces y algunos ingleses incluso lloraron viendo que no era m√°s que una buena chica. Finalmente, un soldado ingl√©s acab√≥ una peque√Īa cruz con dos palos que ella bes√≥ repetidamente.

Le toc√≥ a Massieu acompa√Īarla los √ļltimos metros junto con el hermano Martin. Ella sigui√≥ rezando y rogando a San Miguel y a otras criaturas celestiales. En aquel momento, Cauchon dijo que Juana era enviada a la justicia secular, por en√©sima vez ¬ęComo miembro podrido, te hemos desestimado y lanzado de la unidad de la Iglesia y te hemos declarado a la justicia secular¬Ľ. Si bien en aquel momento se pod√≠a esperar una sentencia secular; √©sta nunca fue pronunciada si es que alguna vez fue elaborada. Juana fue puesta sobre la hoguera y antes de ser quemada, un soldado ingl√©s interrumpi√≥ con un grito de fondo gritando ¬ę¬°Sacerdote! ¬ŅNos dejar√°s acabar el trabajo antes de la hora de la cena?¬Ľ. Entonces un alguacil dio la orden de ejecuci√≥n y el verdugo la llev√≥ a la estaca. Llevaba un papel clavado en la parte superior con las palabras ¬ęhereje, reincidente, ap√≥stata, id√≥latra¬Ľ.

Como √ļltimo deseo, Juana reclam√≥ que los Sacerdotes alzasen una cruz delante de sus ojos hasta que ella muriese, para que as√≠ acabara sus √ļltimos momentos acompa√Īada de Dios. El hermano Isambard de la Pierre fue a buscarla a Saint Sauveur, la iglesia m√°s cerca y volvi√≥ bajo las risas de los ingleses, mientras ella invocaba Santa Catalina, Margarita y Miguel. Juana entonces grit√≥: ¬ęRuan, Ruan, ¬Ņpuedes sufrir por ser el lugar de mi muerte?¬Ľ. Pierre subi√≥ a la plataforma y alz√≥ la cruz, y ya entre las llamas, ella todav√≠a le pidi√≥ que bajara para que no se llevara ning√ļn disgusto, pero siempre con la cruz alzada, para que fuese lo √ļltimo que ella viera. As√≠ lo hizo y Juana se perdi√≥ entre las llamas. Pero todav√≠a pudo gritar la palabra ¬ę¬°Jes√ļs!¬Ľ varias veces. Se dice que antes de que muriera la Pucelle, Cauchon se acerc√≥ a ella, y Juana grit√≥: ¬ęYo morir√© por su culpa, si yo me hubiese entregado a la iglesia y no a mis enemigos, yo no estar√≠a aqu√≠¬Ľ. Con un fogonazo del verdugo, Juana ser√≠a r√°pidamente reducida a cenizas.

Al secretario del rey de Inglaterra, John Tressart, se le escuch√≥ exclamar ¬ęEstamos todos perdidos, porque ha sido quemada una buena y santa persona¬Ľ. Despu√©s dir√≠a que pens√≥ que ahora su alma quedar√≠a en las manos de Dios. Parece ser, seg√ļn diversos testimonios como Massieu, que de Juana qued√≥ su coraz√≥n, intacto y lleno de sangre. El propio verdugo, Geoffroy Therage muy consternado fue a buscar a Ladvenu e Isambard de la Pierre a una taberna y as√≠ lo demostr√≥ diciendo que hab√≠a quemado una santa. Se cont√≥ que sus restos se lanzaron al Sena. Alg√ļn soldado ingl√©s, tambi√©n afligido, afirm√≥ haber visto el alma de la joven march√°ndose del cuerpo, y alg√ļn otro afirm√≥ haber visto el reflejo de Jes√ļs, como otros dijeron tambi√©n haber visto salir una paloma.

Durante estos √ļltimos d√≠as de Juana, un compa√Īero de armas de ella llamado Gilles de Rais plane√≥ un ataque con un contingente de mercenarios a Ruan para rescatar a la Doncella. Sin embargo se demor√≥ demasiado y s√≥lo pudo llegar para contemplar sus cenizas. Este hecho dej√≥ consternado a Gilles y se considera la raz√≥n principal de sus subsecuentes trastornos (muri√≥ en la horca y luego fue quemado en la hoguera, acusado de secuestrar, violar y asesinar al menos a 200 ni√Īos y ni√Īas el 26 de octubre de 1440).

Véase también

Referencias

  1. ‚ÜĎ a b Las referencias bibliogr√°ficas modernas suelen fijar su d√≠a de nacimiento el 6 de enero. Lo cierto es que ella misma s√≥lo fue capaz de estimar su propia edad. Todos los testigos del juicio tambi√©n estimaron su edad a pesar de que muchos fueron sus padrinos y madrinas. La fecha del 6 de enero proviene de una sola fuente: una carta de Lord Perceval de Boullainvilliers el 21 de julio de 1429 (ver Joan of Arc By Herself and Her Witnesses, de Pernoud, p. 98: "Boulainvilliers habla de su nacimiento en Domr√©my, y es √©l el que nos da una fecha exacta, que puede ser la verdadera, diciendo que ella naci√≥ la noche de la Epifan√≠a, el 6 de enero"). Sin embargo, Boulainvilliers no era de Domr√©my. El suceso probablemente no fue registrado. La pr√°ctica de registrar los nacimientos de los plebeyos (o gente que no era noble) no comenz√≥ hasta unos siglos m√°s tarde.
  2. ‚ÜĎ Un tribunal presidido por el Inquisidor General Brehal volvi√≥ a reabrir su caso tras la guerra. El nuevo veredicto invalid√≥ el original y describi√≥ el proceso anterior como "corrupto, calumnioso, fraudulento y malicioso". [1] (Recuperado el 12 de febrero de 2006)
  3. ‚ÜĎ Su nombre se escrib√≠a de muchas maneras, especialmente antes del siglo XIX. Ver Pernoud y Clin, pp. 220;221. Supuestamente ella firmaba su nombre como "Jehanne" (ver www.stjoan-center.com/Album/, partes 47 y 49; tambi√©n se menciona esto en Pernoud y Clin).
  4. ‚ÜĎ a b c Juicio de Condenaci√≥n, p. 37.[2] (Recuperado el 23 de marzo de 2006)
  5. ‚ÜĎ Juicio de condenaci√≥n, pp. 58‚Äď59. [3] (Recuperado el 23 de marzo de 2006)
  6. ‚ÜĎ Historias y trabajos de ficci√≥n suelen referirse a este hombre por otros nombres. Algunos le llaman el conde de Dunois, en referencia a un t√≠tulo que obtuvo tras la muerte de Juana. Cuando ella viv√≠a √©l prefer√≠a llamarse el Bastardo de Orleans, t√≠tulo que sus contempor√°neos entend√≠an como un honor porque le describ√≠a como el primo del rey Carlos VII. Ese nombre suele confundir a los lectores modernos porque 'bastardo' se ha convertido actualmente en un insulto. "Jean d'Orleans" es menos preciso pero no anacronista. Para una corta biograf√≠a, ver Pernoud y Clin, pp. 180‚Äď181.
  7. ‚ÜĎ Perroy, p. 283.
  8. ‚ÜĎ Richey, p. 4.
  9. ‚ÜĎ Pernoud y Clin, p. 230.

Bibliografía

Enlaces externos


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