Independencia de México

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Independencia de México
Guerra de independencia de México
Hidalgo de José Clemente Orozco.JPG
Miguel Hidalgo y Costilla, también conocido como Padre de la Patria en México.
Fecha 16 de septiembre de 1810 (el Grito de Dolores)- 27 de septiembre de 1821 (entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México).
Lugar n/d
Resultado Independencia de México por la firma del Acta de Independencia del Imperio Mexicano
Beligerantes
‚ÄĘ Guadalupano.jpg Insurgentes
y
‚ÄĘ Flag of the Three Guarantees.svg Trigarantes leales a M√©xico
‚ÄĘ Bandera de Espa√Īa Espa√Īa
Comandantes
Miguel Hidalgo (1810-1811)
Ignacio Allende (1811)
Ignacio López Rayón (1811)
José María Morelos (1810-1815)
Guadalupe Victoria y Vicente Guerrero (1815-1821)
Francisco Xavier Mina (1817)
Agustín de Iturbide (1821)[1]
Francisco Xavier Venegas (1810-1813)
Félix Calleja (1813-1816)
Juan Ruiz de Apodaca (1816-1821)
Francisco Novella (1821)
Juan O'Donoj√ļ (1821)

La Independencia de M√©xico fue la consecuencia de un proceso pol√≠tico y social resuelto por la v√≠a de las armas, que puso fin al dominio espa√Īol en los territorios de Nueva Espa√Īa. La guerra por la independencia mexicana se extendi√≥ desde el Grito de Dolores, el 16 de septiembre de 1810, hasta la entrada del Ej√©rcito Trigarante a la Ciudad de M√©xico, el 27 de septiembre de 1821.

El movimiento independentista mexicano tiene como marco la Ilustraci√≥n y las revoluciones liberales de la √ļltima parte del siglo XVIII. Por esa √©poca la √©lite ilustrada comenzaba a reflexionar acerca de las relaciones de Espa√Īa con sus colonias. Los cambios en la estructura social y pol√≠tica derivados de las reformas borb√≥nicas, a los que se sum√≥ una profunda crisis econ√≥mica en Nueva Espa√Īa, tambi√©n generaron un malestar entre algunos segmentos de la poblaci√≥n.

La ocupaci√≥n francesa de la metr√≥poli en 1808 desencaden√≥ en Nueva Espa√Īa una crisis pol√≠tica que desemboc√≥ en el movimiento armado. En ese a√Īo, el rey Carlos IV y Fernando VII abdicaron sucesivamente en favor de Napole√≥n Bonaparte, que dej√≥ la corona de Espa√Īa a su hermano Jos√© Bonaparte. Como respuesta, el ayuntamiento de M√©xico ‚ÄĒcon apoyo del virrey Jos√© de Iturrigaray‚ÄĒ reclam√≥ la soberan√≠a en ausencia del rey leg√≠timo; la reacci√≥n condujo a un golpe de Estado contra el virrey y llev√≥ a la c√°rcel a los cabecillas del movimiento.

A pesar de la derrota de los criollos en la Ciudad de M√©xico en 1808, en otras ciudades de Nueva Espa√Īa se reunieron peque√Īos grupos de conjurados que pretendieron seguir los pasos del ayuntamiento de M√©xico. Tal fue el caso de la conjura de Valladolid, descubierta en 1809 y cuyos participantes fueron puestos en prisi√≥n. En 1810, los conspiradores de Quer√©taro estuvieron a punto de correr la misma suerte pero, al verse descubiertos, optaron por tomar las armas el 16 de septiembre en compa√Ī√≠a de los habitantes ind√≠genas y campesinos del pueblo de Dolores (Guanajuato), convocados por el cura Miguel Hidalgo y Costilla.

A partir de 1810, el movimiento independentista pas√≥ por varias etapas, pues los sucesivos l√≠deres fueron puestos en prisi√≥n o ejecutados por las fuerzas leales a Espa√Īa. Al principio se reivindicaba la soberan√≠a de Fernando VII sobre Espa√Īa y sus colonias, pero los l√≠deres asumieron despu√©s posturas m√°s radicales, incluyendo cuestiones de orden social como la abolici√≥n de la esclavitud. Jos√© Mar√≠a Morelos y Pav√≥n convoc√≥ a las provincias independentistas a conformar el Congreso de An√°huac, que dot√≥ al movimiento insurgente de un marco legal propio. Tras la derrota de Morelos, el movimiento se redujo a una guerra de guerrillas. Hacia 1820, s√≥lo quedaban algunos n√ļcleos rebeldes, sobre todo en la sierra Madre del Sur y en Veracruz.

La rehabilitaci√≥n de la Constituci√≥n de C√°diz en 1820 alent√≥ el cambio de postura de las √©lites novohispanas, que hasta ah√≠ hab√≠an respaldado el dominio espa√Īol. Al ver afectados sus intereses, los criollos monarquistas decidieron apoyar la independencia de Nueva Espa√Īa, para lo cual buscaron aliarse con la resistencia insurgente. Agust√≠n de Iturbide dirigi√≥ el brazo militar de los conspiradores, y a principios de 1821 pudo encontrarse con Vicente Guerrero. Ambos proclamaron el Plan de Iguala, que convoc√≥ a la uni√≥n de todas las facciones insurgentes y cont√≥ con el apoyo de la aristocracia y el clero de Nueva Espa√Īa. Finalmente, la independencia de M√©xico se consum√≥ el 27 de septiembre de 1821.

Tras esto, Nueva Espa√Īa se convirti√≥ en el Imperio Mexicano, una ef√≠mera monarqu√≠a cat√≥lica que dio paso a una rep√ļblica federal en 1823, entre conflictos internos y la separaci√≥n de Am√©rica Central.

Despu√©s de algunos intentos de reconquista, incluyendo la expedici√≥n de Isidro Barradas en 1829, Espa√Īa reconoci√≥ la independencia de M√©xico en 1836, tras el fallecimiento del monarca Fernando VII.

Contenido

Antecedentes

Situaci√≥n econ√≥mica y social del virreinato de Nueva Espa√Īa

Una representaci√≥n de mestizos en una "Pintura de Castas" de la era colonial. "De espa√Īol e india produce mestizo".

La sociedad novohispana estaba dividida en varios estratos, cuya posici√≥n estaba condicionada por cuestiones de orden econ√≥mico, cultural y pol√≠tico. Una de ellas era su papel respecto a la posesi√≥n de los bienes econ√≥micos. Hab√≠a un grupo muy peque√Īo de personas que controlaban la mayor parte de la riqueza, mientras que la gran parte de la poblaci√≥n era pobre. Los pueblos ind√≠genas deb√≠an pagar un tributo al gobierno y estaban sujetos a un r√©gimen de autoridad que, por ambiguo, provocaba numerosos enfrentamientos entre espa√Īoles peninsulares, criollos y mestizos. Muchos de estos enfrentamientos ten√≠an relaci√≥n con cuestiones agrarias, como por ejemplo la tenencia de la tierra y el control del agua.[2] A lo largo de los tres siglos de dominio espa√Īol hubieron varios estallidos sociales en la Nueva Espa√Īa, entre ellos la rebeli√≥n de los peric√ļes de 1734 a 1737 en Vieja California,[3] la rebeli√≥n de 1761 de los mayas, encabezada por Jacinto Canek[4] y las rebeliones de los seris y los pimas en Sonora a lo largo de todo el siglo XVIII.[5]

Como un corolario de los m√ļltiples or√≠genes de la poblaci√≥n de Nueva Espa√Īa surgi√≥ el sistema de "castas". Estos grupos estaban caracterizados por el origen racial de sus integrantes, encontr√°ndose en la c√ļspide los espa√Īoles, y entre ellos, los europeos. La combinaci√≥n entre espa√Īoles, ind√≠genas y africanos dio como resultado un n√ļmero de grupos cuya posici√≥n estaba determinada por la cantidad de sangre espa√Īola que pose√≠an. El sistema aspiraba a mantener la supremac√≠a de la sangre espa√Īola, y aunque nunca tuvo base legal, no siendo m√°s que una nomenclatura aceptada, reflej√≥ la divisi√≥n y la exclusi√≥n existente en la Nueva Espa√Īa, donde los grupos no espa√Īoles ocupaban un lugar marginal en el sistema social.[6]

El pilar de la econom√≠a colonial de Nueva Espa√Īa era la miner√≠a, particularmente la explotaci√≥n de oro y plata. Durante el siglo XVIII la producci√≥n minera vivi√≥ una de sus mejores √©pocas. Como resultado, la producci√≥n de oro y plata se triplic√≥ en el per√≠odo de 1740 a 1803.[7] La bonanza era tan grande, que la mina llamada La Valenciana, en el estado de Guanajuato, lleg√≥ a ser considerada la operaci√≥n minera de plata m√°s importante del mundo. Al finalizar el siglo XVIII, Nueva Espa√Īa produc√≠a m√°s de 2 500 000 de marcos de plata, y sus principales regiones mineras eran Guanajuato, Zacatecas y el norte de la intendencia de M√©xico.[8] La importancia de la miner√≠a para la econom√≠a novohispana era tal que Carlos III reconoci√≥ al Cuerpo de Miner√≠a de Nueva Espa√Īa en 1776; un poco m√°s tarde, permiti√≥ el establecimiento del Real Tribunal de Miner√≠a, as√≠ como tambi√©n del Colegio de Miner√≠a.

El apogeo de la explotación minera favoreció el desarrollo de otras actividades económicas, particularmente el comercio y la agricultura. Por ejemplo, la creciente importancia de Guadalajara y El Bajío se debía a su relación con los minerales de Zacatecas y Guanajuato. Dado que la exportación de plata y oro constituía el nodo de la economía novohispana, en torno a esta actividad creció un complejo sistema que consolidó al grupo de comerciantes peninsulares, pero que también permitió la ascensión de un poderoso grupo criollo. Este grupo estaba concentrado en los consulados de México y Guadalajara, que constituyeron la pieza fundamental en la circulación de capitales en el territorio novohispano. El poder económico de los consulados respaldaba su capacidad de representación política, gestión y cabildeo.[9]

La econom√≠a novohispana entr√≥ en crisis a final del siglo XVIII, per√≠odo que coincide con las reformas borb√≥nicas adoptadas por la Corona. Las reformas ten√≠an por objeto modernizar la administraci√≥n de las colonias y hacer m√°s rentable la explotaci√≥n de sus recursos, porque en Nueva Espa√Īa hab√≠a una escasez de capitales en circulaci√≥n debida al monopolio sobre la plata ejercido por los comerciantes y por la propia pol√≠tica financiera de la metr√≥poli.[10] Una parte importante de las rentas derivadas de la explotaci√≥n de las colonias no llegaba a las arcas reales, reparti√©ndose entre distintas corporaciones de acuerdo con los arreglos antiguos entre la Corona y estos grupos.[11] Ciertamente, la reforma afect√≥ los intereses de las clases m√°s privilegiadas. Al establecerse adem√°s el libre comercio entre las colonias, creci√≥ el poder econ√≥mico y pol√≠tico de los criollos y los mestizos que comenzaron a ocupar tambi√©n m√°s espacios en la administraci√≥n colonial.[12]

En las √ļltimas d√©cadas del siglo XVIII, Nueva Espa√Īa estaba en bancarrota a causa de la expoliaci√≥n de sus finanzas por parte de la metr√≥poli.[13] Parad√≥jicamente, fueron los miembros de la √©lite econ√≥mica ‚ÄĒmuy golpeada por la pol√≠tica econ√≥mica de la monarqu√≠a‚ÄĒ los que apoyaron el golpe de Estado contra el virrey Jos√© de Iturrigaray en 1808, cuando el Ayuntamiento de M√©xico intent√≥ ejercer la soberan√≠a en ausencia del rey de Espa√Īa.[14]

Patriotismo criollo en Nueva Espa√Īa y expulsi√≥n de los jesuitas

La segunda mitad del siglo XVIII fue escenario de un movimiento de reivindicaci√≥n patri√≥tica por parte de los criollos en Nueva Espa√Īa.[15] Este fen√≥meno es una respuesta al dominio peninsular en la vida del virreinato, tanto en el campo econ√≥mico, como en el pol√≠tico, el social y el cultural. Los protagonistas de este movimiento eran miembros del peque√Īo grupo de personas que ten√≠a acceso a la educaci√≥n. En la sociedad novohispana esto era posible s√≥lo a trav√©s de los establecimientos eclesi√°sticos, pues la Iglesia era la √ļnica instituci√≥n que prestaba este servicio. Por lo tanto, este grupo estaba integrado notablemente por religiosos.

El nacionalismo criollo de Nueva Espa√Īa ensalz√≥ al virreinato frente a las afirmaciones de los peninsulares por las que se pretend√≠a justificar el dominio espa√Īol en las tierras americanas. La pugna ideol√≥gica entre Espa√Īa y Am√©rica no era nueva, tiene su origen en la Conquista misma. Lo diferencia a aquellos primeros contactos de los hechos que tuvieron lugar durante el siglo XVIII es que son los criollos los que toman la defensa de la tierra de la que son nativos. Al hacerlo, reivindican un pasado del que se proclaman herederos por el hecho de compartir el espacio, aunque la civilizaci√≥n mesoamericana no es antecedente directo de la sociedad novohispana del XVIII ni son ind√≠genas los que defienden con orgullo su historia y su territorio ancestral.

Varios de los representantes del nacionalismo criollo novohispano eran miembros de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs. En el siglo XVIII esta congregaci√≥n desempe√Īaba una importante labor en la evangelizaci√≥n de los ind√≠genas del norte del virreinato.[16] A la par de esta obra, produjeron un conjunto de documentos que dan cuenta de pueblos que hoy se encuentran extintos. La importancia de la Compa√Ī√≠a en la vida de Nueva Espa√Īa radicaba en su gran actividad a favor de la cultura, tanto a trav√©s de la educaci√≥n como en la producci√≥n y difusi√≥n del conocimiento.[17] Esta actividad le permiti√≥ establecer una red de relaciones que involucr√≥ a la Compa√Ī√≠a en otras esferas, especialmente con miembros de la √©lite agr√≠cola, comercial y minera.[18]

A la salida de los jesuitas, fueron sus pupilos los que retomaron el impulso renovador de la Compa√Ī√≠a. Entre ellos se puede se√Īalar al astr√≥logo Antonio de Le√≥n y Gama, al f√≠sico Jos√© Mariano Moci√Īo, al fil√≥sofo Benito D√≠az de Gamarra y al enciclopedista Jos√© Antonio Alzate.[19] Un importante n√ļmero de personas adheridas a la Real Sociedad Vascongada de Amigos del Pa√≠s eran familiares, alumnos o patrocinadores de miembros de la Compa√Ī√≠a. Esta corporaci√≥n adquiere importancia en la historia novohispana porque ayud√≥ a conservar el esp√≠ritu renovador de los jesuitas y favoreci√≥ la difusi√≥n de la Ilustraci√≥n en Nueva Espa√Īa. A trav√©s de los miembros de este grupo, los jesuitas pudieron mantener contacto con el pa√≠s del que fueron desterrados y eventualmente pudieron volver cuando la colonia accedi√≥ a su independencia.[20] El estilo de trabajo de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs puso en alerta a varios gobiernos europeos, tanto por su apoyo al papado como por su actividad intelectual y las alianzas que hab√≠an establecido. Los jesuitas fueron expulsados de varios territorios durante la segunda mitad del siglo XVIII, incluyendo los dominios espa√Īoles por la Pragm√°tica Sanci√≥n de 1767.[21] Esto no s√≥lo implic√≥ la salida de miembros extranjeros de la congregaci√≥n, sino el destierro de numerosos criollos. Algunos autores opinan que la expulsi√≥n de los jesuitas es la primera afrenta de los monarcas espa√Īoles hacia sus s√ļbditos americanos.[22]

Algunos de los jesuitas desterrados hab√≠an sido figuras centrales de ese movimiento intelectual que reivindic√≥ a Nueva Espa√Īa frente a su metr√≥poli y que lleg√≥, incluso, a proponer la necesidad de emancipar a la colonia. Uno de ellos fue Francisco Xavier Clavijero, que tuvo que publicar su Historia antigua de M√©xico en Italia y en el idioma de ese pa√≠s. En esa obra Clavijero emprende una amplia defensa de Am√©rica frente a Europa, comenzando por las cuestiones naturales[23] y concluyendo con la reafirmaci√≥n de todos los americanos a trav√©s de la reivindicaci√≥n del pasado ind√≠gena.[24] En este movimiento, Clavijero como otros criollos novohispanos rechaza que sus declaraciones est√©n influidas por otra "pasi√≥n o inter√©s [‚Ķ] que el amor a la verdad y el celo por la humanidad" y asume decididamente la defensa de los ind√≠genas, con los que no tiene lazos consangu√≠neos "ni podemos esperar de su miseria ninguna recompensa".[25] La aparici√≥n de la Historia antigua de M√©xico puso a los intelectuales de Nueva Espa√Īa ante un pasado tan glorioso como el de la Antig√ľedad europea que favoreci√≥ el arraigo del sentimiento patri√≥tico y tambi√©n las reivindicaciones de igualdad de derechos entre espa√Īoles peninsulares y espa√Īoles americanos.[26]

Las consecuencias de la expulsi√≥n de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs no se circunscribieron √ļnicamente a cuestiones ideol√≥gicas. En varios puntos de Nueva Espa√Īa hubo manifestaciones de rechazo a esta medida tomada por la Corona. El virrey Carlos Francisco de Croix envi√≥ a Jos√© G√°lvez con quinientos soldados a contener la oposici√≥n en ciudades como Guanajuato, San Luis de la Paz, P√°tzcuaro, Uruapan, Valladolid y San Luis Potos√≠. En Guanajuato fueron decapitados los promotores de la oposici√≥n.[27]

Revoluciones burguesas: Francia y Estados Unidos

Sin duda, dos movimientos marcaron la historia del final del siglo XVIII. Uno fue la Revoluci√≥n francesa, y el otro, la independencia de Estados Unidos. Tanto una como la otra ten√≠an su sustento en las ideas de la Ilustraci√≥n. A su triunfo, las revoluciones en Francia y Estados Unidos proclamaron la igualdad de los hombres ante la ley y dieron amplias libertades a los ciudadanos; una categor√≠a que nac√≠a precisamente con el iluminismo franc√©s. Desde luego, estas ideas no eran del todo desconocidas en las colonias espa√Īolas. Se sabe, por ejemplo, que el cura Miguel Hidalgo era simpatizante de la Ilustraci√≥n, y que muchos de aquellos que participaron en la Guerra de Independencia de M√©xico conoc√≠an con mayor o menor profundidad las ideas del liberalismo.

Invasi√≥n francesa en Espa√Īa

Fernando VII, rey de Espa√Īa. Cuando los franceses obligaron a la familia real espa√Īola a ceder sus derechos al trono de la pen√≠nsula en favor de los Bonaparte, en varias ciudades de Am√©rica se establecieron Juntas provisionales que gobernaban en nombre del soberano espa√Īol. En Nueva Espa√Īa, la Junta de M√©xico fue suprimida por los espa√Īoles el 15 de septiembre de 1808.

Este factor fue determinante, pues el clero espa√Īol sab√≠a que si Napole√≥n tomaba el poder en Espa√Īa, al tener una ideolog√≠a diferente al catolicismo, perder√≠a el poder sobre el pueblo; por esta raz√≥n, el cura Miguel Hidalgo y Costilla junto con el padre Jos√© Mar√≠a Morelos y Pav√≥n se convencieron de iniciar la lucha armada. De ese modo, el poder de Napole√≥n no afectar√≠a directamente al clero de la Nueva Espa√Īa.[28]

La invasi√≥n de Portugal por parte de las tropas de Napole√≥n en 1807 oblig√≥ la huida de la Casa de Braganza a Brasil. En Espa√Īa, este suceso hab√≠a provocado la divisi√≥n de la familia real espa√Īola. Instigado por Manuel Godoy, el pr√≠ncipe de Asturias hab√≠a planeado un complot para destituir a sus padres de la corona. Finalmente, logr√≥ que Carlos IV abdicara en su favor el 19 de marzo de 1808. Tal suceso no complaci√≥ en nada a Bonaparte, que intent√≥ forzar a Carlos IV a declarar nula su abdicaci√≥n. Aunque Fernando VII intent√≥ formar un gobierno propio y organizar Espa√Īa, Napole√≥n le condujo con enga√Īos a Bayona, donde el 5 de mayo de 1808 lo forz√≥ a ceder la corona a su padre, para que luego √©ste la entregara al franc√©s.

Los dominios espa√Īoles en Am√©rica ante la ocupaci√≥n de la metr√≥poli

Véase también: Antecedentes de la independencia de la América Hispana

Aunque aparentemente no hubo ning√ļn cambio en la organizaci√≥n y los v√≠nculos entre Espa√Īa y sus dominios ultramarinos en Am√©rica, en realidad en cada una de las colonias hab√≠a una discusi√≥n sobre qui√©n era el verdadero soberano de las tierras americanas. El problema era que, nominalmente, la soberan√≠a de los dominios espa√Īoles radicaba en el titular de la Corona de Espa√Īa. No hab√≠a una claridad sobre la posici√≥n que se deb√≠a guardar ante la ocupaci√≥n extranjera de la metr√≥poli. Para algunos, la opci√≥n era reconocer al gobierno franc√©s de ocupaci√≥n. Para otros, la soberan√≠a radicaba en Fernando VII, y por lo tanto, no estaban dispuestos a reconocer a Bonaparte como soberano. Y hab√≠a un tercer grupo, influenciado por las ideas de la Ilustraci√≥n y la reciente independencia de Estados Unidos, para quienes la opci√≥n era la separaci√≥n de las colonias de su metr√≥poli. Estos facciones estaban formados sobre todo por los miembros de las clases altas y medias, es decir, por espa√Īoles peninsulares, criollos y algunos mestizos ‚ÄĒmuy pocos‚ÄĒ que hab√≠an llegado a ocupar alg√ļn cargo en la estructura de poder colonial.

En varias ciudades americanas se formaron Juntas de Gobierno, cuyo prop√≥sito fue conservar la soberan√≠a en sustituci√≥n del leg√≠timo rey de Espa√Īa y hasta que Fernando VII fuera reinstalado en el trono, entre ellas la Junta de Montevideo en 1808, la Junta Tuitiva de La Paz en 1809, o la Junta de Quito en 1809.[29] Casi todas ellas ten√≠an su origen en la estructura municipal, una de las instituciones de gobierno m√°s arraigadas en el mundo hisp√°nico, y casi todas fueron dominadas por criollos ilustrados pues en su gran mayor√≠a los espa√Īoles peninsulares se opon√≠an a la formaci√≥n de gobiernos soberanos.[30]

Crisis pol√≠tica de Nueva Espa√Īa en 1808-1810

Crisis política de 1808

Francisco Primo de Verdad fue uno de los personajes del Ayuntamiento de México que solicitó en 1808 al virrey José de Iturrigaray la instalación de una Junta Provisional que gobernara en nombre de Fernando VII. Iturrigaray simpatizaba con estas ideas. Finalmente, la Junta fue reprimida por un golpe de Estado contra el virrey.

La noticia del Mot√≠n de Aranjuez (18 y 19 de marzo) lleg√≥ a la Ciudad de M√©xico el 8 de junio de 1808.[31] El virrey Jos√© de Iturrigaray, elegido por intervenci√≥n del primer ministro Manuel Godoy, se mostr√≥ consternado por los sucesos[32] y por el apoyo de los espa√Īoles peninsulares residentes en Nueva Espa√Īa al partido fernandista.[33] No obstante, orden√≥ los preparativos para realizar la jura y proclamaci√≥n de Fernando VII como soberano de Espa√Īa e Indias. El 23 de junio los novohispanos tuvieron conocimiento del levantamiento del 2 de mayo en la metr√≥poli y, v√≠a la Gaceta de Madrid, el 14 de julio estuvieron al tanto de las abdicaciones de Bayona y el nombramiento de Joachim Murat como lugarteniente general del reino.[34] El virrey se reuni√≥ con los miembros de la Real Audiencia y acordaron guardar secreto de sus preocupaciones y cabildeos, en cambio dieron a conocer la abdicaci√≥n de Fernando VII a trav√©s de la Gaceta de M√©xico el 16 de julio.[35]

La situaci√≥n en la metr√≥poli supuso una situaci√≥n in√©dita que puso a discusi√≥n en qui√©n radicaba la soberan√≠a de los territorios bajo el dominio espa√Īol. El estado de excepci√≥n originado por la abdicaci√≥n de Fernando VII y la ocupaci√≥n francesa dividi√≥ en dos partidos a la √©lite de Nueva Espa√Īa. Para algunos ‚ÄĒen su mayor√≠a espa√Īoles peninsulares cuyo portavoz era la Real Audiencia de M√©xico‚ÄĒ el poder en Nueva Espa√Īa segu√≠a radicando en el rey Fernando VII, aunque moment√°neamente se encontrara ausente. De aqu√≠ que la estructura social y pol√≠tica del virreinato deb√≠a seguir inmutable y subordinada a la Corona espa√Īola. Algunas de las figuras m√°s representativas de esta postura fueron el inquisidor Bernardo de Prado y Obejero y Ciriaco Gonz√°lez Carvajal.[36] Para los otros ‚ÄĒen su mayor√≠a criollos representados por el Ayuntamiento de M√©xico‚ÄĒ la situaci√≥n era m√°s compleja porque para ellos la naturaleza del v√≠nculo entre Espa√Īa y Nuevas Espa√Īa estaba encarnada en el rey, pero en su ausencia eran los pueblos a trav√©s de sus autoridades quienes deb√≠an ejercerla. En medio de la crisis pol√≠tica, los simpatizantes de esta √ļltima postura encontraron una oportunidad para reformar el r√©gimen virreinal. Son representantes de este grupo el s√≠ndico Francisco Primo de Verdad y Ramos, el auditor de guerra Jos√© Antonio de Cristo y el regidor Francisco Azc√°rate y Lezama. Todos ellos fueron apoyados por el fraile mercedario Melchor de Talamantes.[37]

El 19 de julio de 1808 los miembros del Ayuntamiento propusieron al virrey Iturrigaray la creaci√≥n de una Junta de Gobierno que ejercer√≠a la soberan√≠a en Nueva Espa√Īa. De acuerdo con la propuesta, la junta ser√≠a aut√≥noma respecto a aquellas que estaban form√°ndose en Espa√Īa y estar√≠a en vigencia mientras no se restituyera en el trono a Fernando VII o uno de sus herederos de la Casa de Borb√≥n. El Ayuntamiento plante√≥ la posibilidad de nombrar gobernador y capit√°n general a Iturrigaray, como medida para defender la integridad del territorio ante una eventual invasi√≥n de los franceses.[38] El virrey acogi√≥ con benepl√°cito la propuesta, pues cre√≠a amenazada su posici√≥n tras la ca√≠da de su benefactor, sin embargo la Real Audiencia ratific√≥ su postura con la excepci√≥n del oidor dominicano Jacobo de Villaurrutia ‚ÄĒ√ļnico miembro criollo de la Audiencia‚ÄĒ, quien secund√≥ inicialmente las propuestas e incluso propuso un congreso menos numeroso, representado por corporaciones civiles, eclesi√°sticas y militares.[39] De esta forma, para el Acuerdo, se invit√≥ a participar a los ayuntamientos de Xalapa, Puebla, y Quer√©taro, debatiendo de esta forma la manera en que deb√≠a proceder la colonia. El 28 de julio llegaron nuevas noticias de Espa√Īa: se conoci√≥ el levantamiento general de los habitantes de la pen√≠nsula y de los establecimientos de juntas de gobierno en nombre de Fernando VII.[40]

El virrey José de Iturrigaray convocó a una junta para el 9 de agosto, a la que asistieron los representantes civiles, militares y eclesiásticos, hasta sumar ochenta y dos participantes. El fin de la junta fue debatir la situación.[41] A excepción de Villaurrutia, los miembros de la la Audiencia asistieron bajo protesta pues consideraban que había que seguir las indicaciones de la Junta de Sevilla. Por lo tanto, calificaron de innecesaria la reunión convocada por el virrey.[42] El Ayuntamiento de México recibió el apoyo de los ayuntamientos de Xalapa y Veracruz, de hacendados de esas regiones, así como de algunos gobernadores de las parcialidades de indios. Primo de Verdad y Azcárate propusieron que, en ausencia del monarca, la soberanía de la colonia debería quedar en manos del pueblo.[43] el cual estaría representado por los diversos ayuntamientos, así como con los diputados de cabildos seculares y eclesiásticos. De esta forma la soberanía estaría delegada en un congreso.[44]

El Ayuntamiento de M√©xico apelaba a las Leyes de Partida para justificar la existencia de una junta que ejerciera la soberan√≠a en ausencia del rey.[45] Con algunas excepciones, como Primo de Verdad o Talamantes, los integrantes del Ayuntamiento y sus simpatizantes eran m√°s bien conservadores. Al apoyar el establecimiento de la junta no pensaban en la representaci√≥n popular, sino en la instalaci√≥n de un gobierno formado por autoridades reconocidas y representantes de los cabildos municipales.[46] La opci√≥n del Ayuntamiento no contemplaba la separaci√≥n de Espa√Īa, sin embargo, el bando opuesto entendi√≥ lo contrario. Para ellos, el establecimiento de la Junta de M√©xico era una amenaza contra la permanencia del sistema colonial del que eran beneficiarios. El reconocimiento de la Junta soberana implicaba la renuncia a la hegemon√≠a econ√≥mica y pol√≠tica de los espa√Īoles peninsulares durante tres siglos. Los peninsulares fundaron sus ideas en las Leyes de Indias aduciendo que era el virrey quien deb√≠a conservar la autoridad y sus acciones deber√≠an ser consultadas con el Acuerdo.[42]

La tesis de la soberan√≠a de los pueblos anatematizada por el inquisidor Prado y Obejero con el apoyo del oidor Guillermo Aguirre.[44] La discusi√≥n entre los bandos fue acalorada y no logr√≥ conciliar posturas. Iturrigaray ironiz√≥ sobre la posibilidad de reconocer al duque de Berg, con la negativa un√°nime de los presentes. Al apoyar la postura del Ayuntamiento, el virrey se distanci√≥ de los partidarios de la Audiencia. Como conclusi√≥n de la reuni√≥n del 9 de agosto se acord√≥ que las autoridades establecidas en Nueva Espa√Īa seguir√≠an vigentes, en tanto que el virreinato no reconocer√≠a otras que no fueran las instituidas por Fernando VII o por "quienes tuviesen sus poderes legitimos".[47]

El 13 de agosto de 1808 se realiz√≥ la jura a Fernando VII en un acto p√ļblico. Para atraerse la simpat√≠a de los habitantes, Iturrigaray envi√≥ cartas a las juntas de Sevilla, Valencia y Zaragoza para informar sobre las resoluciones acordadas en M√©xico.[48] Los dict√°menes de la junta del 9 de agosto fueron rechazados por los intendentes Juan Antonio Ria√Īo (Guanajuato) y Manuel de Flon (Puebla), as√≠ como por la Audiencia de Guadalajara. Estos declararon nulas las decisiones tomadas en M√©xico y se declararon adherentes a las juntas de Espa√Īa. Asimismo, el Ayuntamiento de Quer√©taro ‚ÄĒconformado en su mayor√≠a por europeos‚ÄĒ decidi√≥ retractarse del apoyo inicial ofrecido.[49] El d√≠a 27 de agosto, la Inquisici√≥n de M√©xico public√≥ un edicto, declarando "her√©ticas y sediciosas" las proposiciones que atacaban a la autoridad divina de los reyes y que propon√≠an la "herej√≠a de la soberan√≠a del pueblo".

Bando del 16 de septiembre de 1808, en el cual se anuncia a la poblaci√≥n de Nueva Espa√Īa la deposici√≥n del virrey Iturrigaray y el nombramiento de Pedro Garibay como sustituto.

El 31 de agosto se celebr√≥ una nueva reuni√≥n. Los miembros de la Audiencia aprovecharon para secundar a los comisionados de la Junta de Sevilla que hab√≠an llegado a la capital novohispana. De esta manera manifestaron su rechazo a la resoluci√≥n del 9 de agosto y tacharon de inepto a Iturrigaray. Respaldado por una carta de la Junta de Asturias, el virrey convoc√≥ una nueva reuni√≥n para el 1¬į de septiembre, donde expuso que ninguna de las juntas formadas en Espa√Īa reconoc√≠a la soberan√≠a de las otras. Despu√©s de una votaci√≥n, la Junta de M√©xico volvi√≥ a desconocer a la de Sevilla.[50] Iturrigaray notific√≥ por carta a las juntas espa√Īolas la postura de los novohispanos, y procedi√≥ a solicitar a los ayuntamientos del virreinato el env√≠o de representantes a la capital. Para apoyar a la metr√≥poli, el virrey orden√≥ embarcar catorce y medio millones de pesos del Tesoro, y cien mil pesos adicionales para ayudar a la Junta de Sevilla.[51]

El 9 de septiembre se celebr√≥ una √ļltima junta general que s√≥lo sirvi√≥ para irritar los √°nimos y aumentar el antagonismo entre criollos y europeos. Durante los d√≠as siguientes corrieron la Nueva Espa√Īa unos rumores difamatarios hacia la persona del virrey.[52] Los peninsulares, respaldados por los comisionados de la Junta de Sevilla, decidieron deponer al virrey.

Encabezados por Gabriel de Yermo, los enemigos de Iturrigaray se sublevaron el 15 de septimbre de 1808. El palacio virreinal fue asaltado por un contingente de trescientos hombres y al mismo tiempo fueron aprehendidos Primo de Verdad, Cristo, Azc√°rate y el fraile Talamantes. El virrey y su familia fueron conducidos a C√°diz para enfrentar un proceso judicial. Villaurrutia fue excluido en su calidad de oidor. Pedro de Garibay fue nombrado virrey sustituto de Nueva Espa√Īa, cargo que ocup√≥ hasta mayo de 1809 siguiendo siempre la l√≠nea dictada por la Audiencia de M√©xico. El 4 de octubre de 1808, Primo de Verdad muri√≥ de forma extra√Īa en la c√°rcel del Arzobispado. El 9 de mayo de 1809, Talamantes muri√≥ de fiebre amarilla en la c√°rcel de San Juan de Ul√ļa. Despu√©s de una breve tiempo en prisi√≥n, Antonio de Cristo fue destituido de la Auditor√≠a de Guerra. Azc√°rate fue encarcelado en el convento de Betlemitas, lugar en donde permaneci√≥ preso hasta diciembre de 1811.[53]

La Real Audiencia de M√©xico inform√≥ a la Junta de Sevilla acerca de los acontecimientos, argumentando que el "pueblo enardecido" hab√≠a sido el responsable del derrocamiento del virrey. El nuevo gobierno virreinal envi√≥ cartas a la Suprema Junta de Sevilla reconociendo su soberan√≠a.[54] A diferencia de lo que sucedi√≥ en otros virreinatos, el golpe de Estado en Nueva Espa√Īa impidi√≥ que se estableciera una junta local.[55]

La cuestión de la soberanía durante 1809

V√©anse tambi√©n: Junta Suprema Central y Conspiraci√≥n de Valladolid

Jos√© Bonaparte fue designado monarca de Espa√Īa por su hermano, y en julio de 1808 llam√≥ a los virreinatos de Am√©rica y a las capitan√≠as generales de Cuba y Guatemala a enviar seis representantes para trabajar en el Estatuto de Bayona. Los americanos declinaron la invitaci√≥n.[56] Luego de ser derrotados en Bail√©n los franceses se retiraron temporalmente de Madrid. Su ausencia permiti√≥ que las m√ļltiples juntas soberanas en la pen√≠nsula acordaran formar la Junta Suprema Central el 25 de septiembre en Aranjuez. Por cuestiones de seguridad, la Junta se traslad√≥ luego a Sevilla, C√°diz y a la isla de Le√≥n. El apoyo econ√≥mico brindado por Nueva Espa√Īa fue empleado para reorganizar al ej√©rcito espa√Īol en su lucha contra el Imperio napole√≥nico.[57]

La Junta Suprema Central emiti√≥ un decreto el 22 de enero de 1809 por el que reconoci√≥ a los dominios americanos como parte integrante de la monarqu√≠a con derecho a representaci√≥n en el √≥rgano. Para ello se pidi√≥ elegir un representante de cada virreinato y capitan√≠a general.[58] La elecci√≥n se realiz√≥ por sorteo e involucraba a los ayuntamientos y al Real Acuerdo. En contraste, cada provincia de la pen√≠nsula ten√≠a derecho a un diputado, de modo que hubo treinta y seis o m√°s vocales por Espa√Īa y s√≥lo nueve para toda Am√©rica.[59] Los americanos protestaron por la representaci√≥n desproporcionada. Los criollos novohispanos con ideas autonomistas perdieron la esperanza de obtener resultados favorables para su causa en la metr√≥poli.[60]

En enero de 1809 apareci√≥ en varias ciudades importantes del virreinato una proclama que ped√≠a la instalaci√≥n de un gobierno aut√≥nomo en Nueva Espa√Īa que defendiera a Fernando VII y la religi√≥n. El autor del documento fue Juli√°n de Castillejos, participante de las tertulias literarias con el marqu√©s de San Juan de Rayas. Cuando se les interrog√≥, negaron toda responsabilidad. Los oficiales reales los dejaron ir, pero los mantuvieron bajo estrecha vigilancia.[61]

Carlota Joaquina de Borb√≥n, hermana de Fernando VII, envi√≥ una carta a los novohispanos en marzo de 1809. En ella propon√≠a a su hijo Pedro I de Brasil como regente de Nueva Espa√Īa. El virrey Garibay y los oidores de la Audiencia pensaron que se trataba de una argucia de Napole√≥n, y evadieron la solicitud. En una comunicaci√≥n posterior, Carlota de Borb√≥n s√≥lo exhortaba a la defensa de los dominios espa√Īoles y agradec√≠a las acciones realizadas en septiembre de 1808 en la capital virreinal. En los d√≠as sucesivos, Garibay orden√≥ aprehender a cualquier sospechoso de sedici√≥n. Entre ellos se encontraron el fraile Sugasti, el platero Jos√© Luis Rodr√≠guez Alconedo ‚ÄĒsupuesto labrador de la corona de Iturrigaray‚ÄĒ el escribano Peimbert, Antonio Calleja y el cura Palacios. El 19 de julio de 1809 Francisco Javier de Lizana y Beaumont asumi√≥ el cargo de virrey por nombramiento de la Junta de Sevilla, que sustituy√≥ al anciano Pedro de Garibay.[62]

En la imagen, la casa de García Obeso. Este inmueble fue sede de las reuniones del grupo de conjurados de Valladolid en 1809.

La decisi√≥n de reconocer a la Junta de Sevilla no satisfizo a todos los novohispanos. En Valladolid (actualmente Morelia) la elecci√≥n del representante de Michoac√°n profundiz√≥ las divisiones entre criollos y peninsulares. A partir de septiembre de 1809 los criollos ‚ÄĒcon Jos√© Mariano Michelena y Jos√© Mar√≠a Garc√≠a Obeso a la cabeza‚ÄĒ comenzaron a organizarse de manera clandestina para nombrar una junta soberana.[63] Los conjurados, adem√°s de haber obtenido seguidores en otras ciudades del Baj√≠o, buscaron apoyo de ind√≠genas y castas, a los que prometieron la abolici√≥n de tributos. El levantamiento armado deb√≠a iniciar el 21 de diciembre de 1809,[64] pero el sacerdote de la catedral de Morelia, Francisco de la Concha, notific√≥ los planes a las autoridades. En consecuencia fueron aprehendidos casi cuarenta sospechosos.[65]

Carlos Mar√≠a de Bustamante se desempe√Ī√≥ como defensor de los presos, y argument√≥ que "el d√≠a que se ahorque el primer insurgente, Espa√Īa tendr√≠a que perder la esperanza de conservar Am√©rica". El virrey Lizana y Beaumont, interesado en conciliar a americanos y europeos, opt√≥ por otorgarles la libertad pero los peninsulares, que nunca hab√≠an simpatizado con el nombramiento del virrey, reprocharon esta decisi√≥n, incrementando a√ļn m√°s su animadversi√≥n. Mientras tanto, en Espa√Īa los franceses segu√≠an avanzando en su campa√Īa por la pen√≠nsula.[66]

Convocatoria a las Cortes de C√°diz

Detalle de Retrato de Miguel Lardizabal, Francisco de Goya. Este tlaxcalteca fue el √ļnico americano en el Consejo de Regencia de Espa√Īa e Indias. Defendi√≥ el derecho de Fernando VII al trono, y a la vuelta del monarca fue nombrado ministro universal de Indias. Era contrario a la independencia de las colonias americanas.
Artículo principal: Cortes de Cádiz

La Junta Suprema Central decidi√≥ disolverse el 29 de enero de 1810 para formar el Consejo de Regencia de Espa√Īa e Indias con cinco de sus miembros. El prop√≥sito de este nuevo √≥rgano era convocar a las Cortes de C√°diz. S√≥lo un americano form√≥ parte de la Regencia, el tlaxcalteca Miguel de Lardiz√°bal y Uribe; el resto de los integrantes de la Junta fue relevado de sus obligaciones, incluyendo los representantes americanos que ni siquiera hab√≠an llegado de ultramar.[67] Al conocerse esta noticia en la Ciudad de M√©xico, se jur√≥ obediencia y fidelidad al √≥rgano al que se reconoci√≥ la misma autoridad que a Fernando VII.[68] El 14 de febrero de 1810 los representantes americanos fueron invitados a participar en la redacci√≥n de una nueva constituci√≥n, que promet√≠a cambios para criollos y mestizos.[69]

Mientras se celebraban elecciones para diputados en Am√©rica, fueron nombrados treinta diputados suplentes radicados en la pen√≠nsula para representar a las provincias ultramarinas, de los cuales siete eran novohispanos.[70] Tras las elecciones, recibieron nombramiento como diputados a las cortes diecisiete representantes por Nueva Espa√Īa.[71] En tanto, despu√©s de conocer sobre el asedio de C√°diz y el avance de los franceses en Espa√Īa, se establecieron en Am√©rica nuevas juntas aut√≥nomas, en abril se form√≥ la Junta de Caracas; en mayo, la de Buenos Aires; en julio, la de Bogot√°; y en septiembre, la de Chile.

Por esos d√≠as, la Audiencia de M√©xico solicit√≥ a la Regencia la destituci√≥n del virrey Lizana. El ejercicio del gobierno novohispano recay√≥ en la Audiencia desde mayo de 1810 hasta la llegada de Francisco Xavier Venegas, nuevo virrey.[72] En consonancia con los sucesos en otras partes de Am√©rica, una nueva conspiraci√≥n estaba en marcha en Nueva Espa√Īa.[73] Aunque en todo el reino se efectuaban las elecciones de los diputados que habr√≠an de asistir a las Cortes de C√°diz, los criollos novohispanos estaban resentidos por el derrocamiento de Iturrigaray que hab√≠an planeado los espa√Īoles peninsulares o gachupines.[74]

Inicio de la guerra (1810-1811)

Ruta de la campa√Īa militar de Miguel Hidalgo y zona de propagaci√≥n del levantamiento armado de 1810 a 1811.

La etapa de inicio de la Guerra de Independencia de M√©xico corresponde al levantamiento popular encabezado por Miguel Hidalgo y Costilla. Descubiertos por los espa√Īoles, los conspiradores de Quer√©taro no tuvieron otra alternativa que ir a las armas en una fecha anticipada a la que planeada originalmente. Los miembros de la conspiraci√≥n se hallaban sin una base de apoyo en ese momento, por lo que Hidalgo tuvo que convocar al pueblo de Dolores a sublevarse en contra de las autoridades espa√Īolas el 16 de septiembre de 1810. Los insurgentes avanzaron r√°pidamente hacia las principales ciudades del Baj√≠o y luego hacia la capital de Nueva Espa√Īa, pero en las inmediaciones de la Ciudad de M√©xico retrocedieron por orden de Hidalgo. Los siguientes encuentros entre los insurgentes y el ej√©rcito espa√Īol ‚ÄĒllamado realista‚ÄĒ fueron casi todos ganados por estos √ļltimos. Los desencuentros entre Hidalgo e Ignacio Allende, que estaban a la cabeza de la insurgencia, aumentaron despu√©s de las derrotas.

Los sublevados tuvieron que huir hacia el norte, donde esperaban encontrar el apoyo de las provincias de esa región que también se habían lanzado a las armas. Los líderes de la insurgencia fueron capturados en Acatita de Baján (Coahuila). Una vez arrestados fueron conducidos a Chihuahua. En esta ciudad fueron fusilados Hidalgo, Jiménez, Allende y Aldama, cuyas cabezas fueron enviadas a Guanajuato para que fueran expuestas en las esquinas de la alhóndiga de Granaditas.

La conspiración de Querétaro y el Grito de Dolores


Ignacio Allende y Mariano Abasolo estuvieron entre los simpatizantes de los conjurados de Valladolid. Cuando √©sta fue descubierta, organizaron una nueva conspiraci√≥n que tuvo su sede definitiva en Quer√©taro. Las reuniones se realizaban de manera clandestina en casa del corregidor, Miguel Dom√≠nguez. Allende estaba al frente de los conjurados, entre quienes se econtraban el propio corregidor, Miguel Hidalgo y Costilla, Juan Aldama y Josefa Ortiz[75] El grupo de conjurados buscar√≠a en primera instancia la destituci√≥n de los espa√Īoles en puestos de gobierno, apoyados por un levantamiento que iniciar√≠a el 1 de octubre.[76]

La conspiraci√≥n fue denunciada el 9 de septiembre por Jos√© Mariano Galv√°n. Otras denuncias llegaron a o√≠dos del comandante Ignacio Garc√≠a Rebolledo, que dispuso el cateo a la casa y la aprehensi√≥n de los hermanos Gonz√°lez. Josefa Ortiz envi√≥ como mensajero Ignacio P√©rez para avisar a los conspiradores en San Miguel el Grande, despu√©s fue presa en compa√Ī√≠a de su marido y otros conspiradores.[77]

El aviso de la Corregidora llegó a Juan Aldama, y fue él quien lo llevó hasta Dolores el 16 de septiembre. Con ayuda de presos que liberaron de la cárcel, los insurgentes capturaron al delegado Rincón y se dirigieron al atrio de la iglesia. En ese lugar, Hidalgo convocó a los asistentes a levantarse contra el mal gobierno,[78] en un acto que es conocido como Grito de Dolores y se considera el inicio de la guerra por la independencia mexicana.[79] Al paso de los días algunos de los presos de Querétaro fueron puestos en libertad, aunque otros sufrieron el destierro.[80]

Campa√Īa militar

Campa√Īa de Hidalgo

Monumento a El P√≠pila, en Guanajuato. Este personaje, de origen popular, habr√≠a incendiado la puerta de la alh√≥ndiga de Granaditas, acto que permiti√≥ a los insurgentes ganar una de las ciudades m√°s importantes de Nueva Espa√Īa. Algunos autores, identificados como conservadores,[81] niegan que El P√≠pila haya existido.
En la imagen, monumento conmemorativo del Bando de Miguel Hidalgo, en la Plaza de la Liberación de Guadalajara.

A partir de Dolores, el movimiento encabezado por Hidalgo se movi√≥ por varios puntos del Baj√≠o, una de las m√°s pr√≥speras regiones de Nueva Espa√Īa. El n√ļmero de tropas es desconocido. En Atotonilco tomaron el estandarte de la Virgen de Guadalupe, que es considerado emblema del movimiento.[82]

En las poblaciones del oriente de Guanajuato se unieron al contingente mineros y peones de haciendas aleda√Īas, mal armados y entrenados. Cuando llegaron a Celaya el 21 de septiembre de 1810, los insurgentes podr√≠an haber sumado veinte mil hombres. Celaya fue saqueada por los insurgentes, aunque Aldama y otros soldados de carrera intentaron in√ļtilmente contener a la masa. Tras este episodio, Hidalgo fue proclamado "Capit√°n General de Am√©rica" por encima de Allende, que tuvo el rango de teniente general.[83] Despu√©s de apoderarse de Salamanca, Irapuato y Silao; el ej√©rcito insurgente lleg√≥ a Guanajuato el 28 de septiembre.[84] A pesar de las simpat√≠as que despert√≥ inicialmente, el movimiento de Hidalgo fue mal visto por las clases medias y altas, pues los l√≠deres eran incapaces de contener a su tropa. Por el mismo motivo comenzaron a hacerse m√°s visibles las diferencias entre Allende e Hidalgo.[85]

El apoyo a los insurgentes en Guanajuato era evidente. El intendente Ria√Īo se parapet√≥ con su tropa en la alh√≥ndiga de Granaditas ‚ÄĒuno de los edificios m√°s fuertes de la ciudad‚ÄĒ y envi√≥ cartas solicitando apoyo militar al virrey Venegas, a la Real Audiencia de Guadalajara y a F√©lix Mar√≠a Calleja, jefe de las tropas realistas de San Luis. La ayuda no lleg√≥. Por su lado Hidalgo, antiguo amigo de Ria√Īo, solicit√≥ la capitulaci√≥n del intendente, pero √©ste se neg√≥ y fue uno de los primeros en morir.[86] Despu√©s que ¬ęel P√≠pila¬Ľ incendi√≥ la puerta principal, Hidalgo y los insurgentes tomaron la alh√≥ndiga.[87] La ciudad fue saqueada nuevamente, hasta que Hidalgo emiti√≥ condena a muerte para los responsables.[88]

En respuesta al avance de los insurgentes, el virrey Venegas publicó un bando ofreciendo una recompensa de diez mil pesos por las cabezas de los líderes de la insurrección. Félix María Calleja y Roque Abarca se pusieron en marcha para cercar la rebelión. Por su parte, el obispo de Michoacán Manuel Abad y Queipo publicó un edicto de excomunión contra Hidalgo y sus seguidores. El 13 de octubre de 1810 Bernardo de Prado y Obejero ratificó la excomunión y la hizo extensiva a todo aquel que aprobase la sedición, recibiese proclamas, ayudase a los insurgentes o que mantuviese comunicación con ellos.[89]

Hidalgo inici√≥ el avance por otras ciudades del Baj√≠o el 8 de octubre de 1810. A su paso se sumaron m√°s personas y lleg√≥ a tener reclutados hasta sesenta mil hombres.[90] Los insurgentes se dirigieron a Valladolid (Michoac√°n) y en Ac√°mbaro apresaron a Diego Garc√≠a Conde, enviado a defender la capital michoacana. Agust√≠n de Iturbide contaba con sesenta hombres para defender Valladolid pero, teniendo noticia del n√ļmero de los insurgentes, rechaz√≥ el ofrecimiento de Hidalgo para unirse a la tropa y abandon√≥ la ciudad, seguido por el obispo Abad y Queipo. Valladolid fue tomada pac√≠ficamente el 17 de octubre.[91] El aumento del n√ļmero y desorden del ej√©rcito provocaron algunos roces entre Hidalgo y los militares de carrera. En Ac√°mbaro, Hidalgo recibi√≥ el grado de General√≠simo de Am√©rica y Allende, de Capit√°n General.[92]

Los insurgentes avanzaron hacia el valle de M√©xico. Para hacer frente a la rebeli√≥n, el destacamento de Torcuato Trujillo realiz√≥ reconocimientos en el √°rea de Ixtlahuaca, pero ante el avance del numeroso ej√©rcito de Hidalgo, decidi√≥ reforzar a Mend√≠vil en Lerma y el puente de Atengo. Los rebeldes avanzaron por Santiago Tianguistenco.[93] El 30 de octubre de 1810 los insurgentes derrotaron a los espa√Īoles en el monte de las Cruces, gracias a la estrategia de Abasolo, Jim√©nez y Allende. Al terminar la batalla, los insurgentes se apoderaron de armas y municiones del ej√©rcito realista, cuyos remanentes ‚ÄĒincluyendo a Iturbide‚ÄĒ huyeron a la ciudad de M√©xico.[94] Al d√≠a siguiente Jim√©nez y Abasolo fueron enviados a una negociaci√≥n fallida con el virrey, que se neg√≥ a capitular ante la inminente lleada de refuerzos. Hidalgo opt√≥ por volver a Valladolid, decisi√≥n que tens√≥ m√°s la relaci√≥n con Allende y provoc√≥ la deserci√≥n de la mitad de la tropa.[95]

Allende asumió la jefatura de los insurgentes después de la derrota en Puente de Calderón.

En el camino a Valladolid, los realistas comandados por F√©lix Mar√≠a Calleja atacaron a los insurgentes en Aculco. La derrota de √©stos √ļltimos debilit√≥ al contingente por las deserciones, la toma de prisioneros y la p√©rdida de armamento.[96] Tras la batalla, los realistas saquearon la poblaci√≥n.[97] Por su parte los insurgentes se dividieron en dos contingentes, Allende march√≥ con la mayor√≠a a Guanajuato y el resto sigui√≥ a Hidalgo hacia Valladolid. Teniendo en cuenta la situaci√≥n, los insurgentes se dividieron y el grueso de las tropas se volvi√≥ ‚ÄĒcon Allende a la cabeza‚ÄĒ rumbo a Guanajuato; mientras apenas un pu√Īado regres√≥ con Hidalgo a Valladolid. All√≠, el General√≠simo obtuvo el apoyo financiero de la Iglesia y nuevas adhesiones.

Hidalgo se dirigi√≥ hacia Guadalajara y no a Guanajuato, como hab√≠a acordado con Allende. La relaci√≥n entre ambos se enfr√≠o a√ļn m√°s, pues Allende pensaba que Hidalgo se estaba dejando llevar por la plebe y hab√≠a olvidado a Fernando VII.[98] En Guanajuato, Allende fue derrotado por Calleja y Flon. Algunos habitantes de la ciudad asesinaron a ciento treinta y ocho espa√Īoles presos ante la inminente llegada de los realistas, que hab√≠an amenazado con pena de muerte a quien hubiera apoyado a los insurgentes. Este acto desencaden√≥ una matanza ordenada por Calleja, que se complement√≥ con el ajusticiamiento de los sospechosos de sedici√≥n.[99] Allende pudo escapar de la masacre y se reuni√≥ en San Luis Potos√≠ con Abasolo y Aldama. M√°s tarde todos ellos se reunir√≠an con Hidalgo.

Mientras tanto Hidalgo segu√≠a en Guadalajara. La intenci√≥n de Hidalgo era conformar un √≥rgano de gobierno. Con tal prop√≥sito nombr√≥ a Ignacio L√≥pez Ray√≥n como ministro de Estado y a Jos√© Mar√≠a Chico como ministro de Justicia. Como jefe de este √≥rgano, Hidalgo dispuso la abolici√≥n de la esclavitud en el territorio de Nueva Espa√Īa el 6 de diciembre de 1810.[100] Adem√°s envi√≥ a Pascasio Ortiz de Letona como ministro plenipotenciario ante el Congreso de los Estados Unidos para buscar una alianza militar y econ√≥mica.[101] En Guadalajara los espa√Īoles estaban conspirando para entregar la ciudad al ej√©rcito de Calleja. Sin juicio de por medio,[102] Hidalgo orden√≥ la ejecuci√≥n de los sospechosos en el cerro de la Bateas con la desaprobaci√≥n airada de Allende y Aldama.[103]

Ante la llegada de Calleja y el ej√©rcito realista, se celebr√≥ una junta de guerra. Allende e Hidalgo propusieron estrategias distintas, pero la decisi√≥n final fue de Hidalgo, quien dispuso que Ruperto Mier saliera a detener el regimiento de Pedro Celestino Negrete. Mier fue derrotado en Urepetiro.[104] Los insurgentes fortificaron el puente de Calder√≥n y all√≠ se encontraron con el contingente realista al mando de Manuel de Flon y F√©lix Mar√≠a Calleja. Despu√©s de seis horas de combate, los insurgentes terminaron huyendo del lugar y Guadalajara fue ganada por los realistas.[105] Los insurgentes se movilizaron a Aguascalientes. En Pabell√≥n, Hidalgo fue relevado como General√≠simo y Allende condujo a la tropa rumbo al norte para unirse con Jos√© Mariano Jim√©nez que tom√≥ Saltillo despu√©s de ganar la Batalla de Aguanueva. La idea era conseguir el apoyo de las provincias septentrionales de la Nueva Espa√Īa y, posteriormente, de Estados Unidos.[106]

Ignacio L√≥pez Ray√≥n fue nombrado jefe de la insurgencia y volvi√≥ con una parte de la tropa a Michoac√°n, acompa√Īado por Jos√© Mar√≠a Liceaga.[107] Los otros l√≠deres y el resto de la tropa sigui√≥ el camino hacia el norte, y en su paso por Monclova se encontrarion por primera vez con Ignacio Elizondo, que hab√≠a sido simpatizante de la insurgencia. Como resultado fue capturado de Pedro de Aranda.[108] El 21 de marzo de 1811 fueron presos en Acatita de Baj√°n (Coahuila) Hidalgo, Allende, Aldama y Jim√©nez junto con otros miembros m√°s de la insugencia.[109] Los presos fueron fusilados en Monclova, y Chihuahua. Las cabezas de Hidalgo, Aldama, Allende y Jim√©nez fueron colgadas en las cuatro esquinas de la alh√≥ndiga de Granaditas, permaneciendo a la vista de los habitantes hasta 1821.[110]

Otros focos insurgentes

José Antonio Torres dirigió la revolución independentista en Nueva Galicia. Tomó Guadalajara, donde se reunieron Hidalgo y Allende en diciembre de 1810. Fue ahorcado y decapitado en 1812, su cabeza fue expuesta como escarmiento durante 40 días y sus miembros fueron repartidos por Nueva Galicia.

El movimiento independentista iniciado en Dolores el 16 de septiembre de 1810 fue secundado en otras partes de Nueva Espa√Īa. A principios de noviembre de 1810, Jos√© Antonio Torres logr√≥ imponerse sobre la poca resistencia que ofrecieron las fuerzas virreinales en La Barca y en la Batalla de Zacoalco.[111] Con una fuerza de veinte mil hombres entr√≥ a la ciudad de Guadalajara el 11 de noviembre.[112] Casi de inmediato Jos√© Mar√≠a Mercado fue comisionado para tomar las plazas de Tepic y San Blas, objetivos que logr√≥ sin disparar un solo tiro el 28 de noviembre y el 1 de diciembre respectivamente. Para diciembre de 1810 se hab√≠a fortalecido en una parte importante de Nueva Galicia[113]

Los simpatizantes de la insurgencia hab√≠an tomado varias ciudades importantes antes de terminar 1810. Rafael Iriarte controlaba Le√≥n, Aguascalientes y Zacatecas. Luis de Herrera y Juan Viller√≠as ocupaban San Luis Potos√≠. En Toluca y Zit√°cuaro estaba Benedicto L√≥pez. Jos√© Mar√≠a Morelos comenzaba su campa√Īa en el sur de Michoac√°n y M√©xico; mientras Miguel S√°nchez y Juli√°n Villagr√°n controlaban el valle del Mezquital al norte de la intendencia de M√©xico.[96] Las provincias norte√Īas como Texas, Coahuila y Nuevo Le√≥n tambi√©n se hab√≠an sumado a la causa insurgente.[114] Jos√© Mar√≠a Gonz√°lez Hermosillo inici√≥ la rebeli√≥n con la Batalla de Real del Rosario en las Provincias Internas de Occidente y Jos√© Mar√≠a S√°enz de Ontiveros en Durango, adem√°s se efectuaron diversos levantamientos espont√°neos dirigidos por sacerdotes y rancheros en muchas partes del virreinato.[115]

La persecuci√≥n contra los l√≠deres regionales fue tan dura como la que se dirigi√≥ contra las principales cabezas de la insurgencia. En enero de 1811, Jos√© Mar√≠a Mercado ‚ÄĒque operaba en Nueva Galicia‚ÄĒ fue derrotado en Maninalco y probablemente se suicid√≥, pues su cad√°ver se encontr√≥ en el fondo de un barranco al d√≠a siguiente. Algunos l√≠deres resistieron la persecuci√≥n por poco tiempo, como Jos√© Antonio Torres, que fue derrotado por Pedro Celestino Negrete en 1812 y ahorcado en el mismo a√Īo. Otros resistieron y se convirtieron en protagonistas de los sucesos de los a√Īos siguientes, como Villagr√°n y Morelos.

Características del movimiento insurgente de 1810 1811

Entre 1785 y 1786, en Nueva Espa√Īa se hab√≠a producido una de las crisis agr√≠colas m√°s grandes de su historia, provocando una hambruna en la que murieron cerca de 300 000 personas. Entre 1808 y 1809 una grave sequ√≠a en El Baj√≠o hab√≠a reducido las cosechas, por consiguiente los alimentos hab√≠an cuadruplicado sus precios. Por otra parte, las guerras en Europa hab√≠an provocado escasez y desempleo.[116] Ante esta situaci√≥n los campesinos vieron en Hidalgo a un l√≠der que podr√≠a conducirlos a una vida mejor. Fue as√≠ que los insurgentes lograron conseguir adeptos r√°pidamente.[117] Contaba adem√°s con los refuerzos que pudieran proveerle Allende y Mariano Abasolo, oficiales del Regimiento de Dragones de la Reina en San Miguel el Grande.[118]

Segunda etapa: Organización (1811-1815)

La llamada etapa de organizaci√≥n de la guerra independentista de M√©xico comprende los sucesos b√©licos y pol√≠ticos ocurridos entre el momento en que Ignacio L√≥pez Ray√≥n fue nombrado jefe de las fuerzas insurgentes en Saltillo el 16 de marzo de 1811 ‚ÄĒpoco antes de que Hidalgo, Allende, Aldama, Jim√©nez y otros jefes insurgentes fueran presos y ejecutados en el norte de M√©xico‚ÄĒ y antes del fusilamiento de Jos√© Mar√≠a Morelos y Pav√≥n en Ecatepec el 22 de diciembre de 1815. Durante esta √©poca, el movimiento independentista no s√≥lo realiz√≥ acciones b√©licas, sino que se dot√≥ a si mismo de una estructura y un cuerpo jur√≠dico. Durante este per√≠odo cobra importancia el posicionamiento ideol√≥gico de la causa insurgente.

Composición social del movimiento

El movimiento insurgente fue respaldado por las clases bajas, especialmente campesinos. Los hombres se juntaban en grandes turbas armados con hondas, flechas, lanzas, palos y piedras. Se reunían espontánea y transitoriamente con los jefes insurgentes para oponerse al ejército virreinal y ocasionalmente surgía un líder entre ellos. En las batallas llegaron a participar comanches y lipanes,[119] al igual que los esclavos negros. Solamente los esclavos de algunas haciendas siguieron fieles a sus amos. Aquellos que poseían caballos, generalmente miembros de las castas, arengaban a los indígenas labradores para unirse al movimiento un poco mejor armados. Casi la totalidad de las fuerzas bajo el mando de Ignacio López Rayón eran indios flecheros de El Bajío, las de José María Morelos estaban compuestas por negros y mulatos del sur que eran peones de haciendas, algunas veces soldados del ejército virreinal que habían sido vencidos y miles de campesinos apenas armados los cuales eran de gran ayuda en los trances difíciles. A medida que avanzó el movimiento, la clase media de las ciudades comenzó a simpatizar con los insurgentes; las ideas de la revolución se fueron propagando en el ambiente urbano entre los letrados,[120] destacando, entre otros, Joaquín Fernández de Lizardi y Carlos María de Bustamante en México, así como fray Servando Teresa de Mier en Londres.[121]

Marcha de López Rayón hacia el sur

Ignacio López Rayón había sido uno de los secretarios de Estado nombrados por Miguel Hidalgo cuando éste intentó organizar un gobierno insurgente durante su breve estancia en Guadalajara entre noviembre de 1810 y enero de 1811. Algunos documentos suscritos por Hidalgo en ese sitio y en momentos anteriores de la revolución fueron redactados por el propio López Rayón,[122] por lo que se presume que tenía vierta influencia sobre Miguel Hidalgo. El 5 de marzo de 1811, López Rayón recibió el cargo de jefe supremo de la insurgencia y la instrucción de volver al sur mientras Hidalgo, Allende y otros seguían su marcha rumbo a Texas.

Los tres mil quinientos hombres que formaban el remanente de la insurgencia marcharon hacia Michoac√°n bajo el mando de L√≥pez Ray√≥n y otros jefes.[123] Durante el traslado se enfrentaron a los realistas, a quienes derrotaron en Puerto de Pi√Īones y en Zacatecas.[124]

Ray√≥n y Liceaga determinaron que era necesario instaurar un Congreso o Junta conforme a los planes originales que se ten√≠an en 1808 de gobernar de forma aut√≥noma a nombre de Fernando VII, mientras el monarca fuese prisionero en Francia. Enviaron una carta dirigida a Calleja expresando estos objetivos, la cual fue entregada por Jos√© Mar√≠a Ray√≥n. Aunque les ofreci√≥ el indulto, Calleja neg√≥ la posibilidad de entrar en negociaciones con los insurgentes para reconocer dicha junta.[125] Ray√≥n parti√≥ hacia Aguascalientes, fue perseguido por el general Miguel Empar√°n, quien le propin√≥ una derrota en la Batalla del Maguey el 2 de mayo de 1811. No obstante, Ray√≥n pudo escapar hacia La Piedad y Zamora. Al llegar Calleja a la ciudad de Zacatecas, donde se hab√≠a quedado al mando de mil hombres V√≠ctor Rosales. √©ste se acogi√≥ al indulto ofrecido. De cualquier forma, Calleja mand√≥ fusilar a trece insurgentes y un a√Īo m√°s tarde Rosales se reintegr√≥ a la rebeli√≥n.

Ray√≥n inici√≥ una guerra de guerrillas distribuyendo a Jos√© Antonio Torres en P√°tzcuaro y Uruapan, al padre Navarrete en Zacapu, a Mariano Caneiga en Parindicuaro, a Manuel Mu√Īiz en Tac√°mbaro, a Luna en Ac√°mbaro y Jer√©cuaro, mientras √©l se instal√≥ los primeros d√≠as de junio en Zit√°cuaro, donde cont√≥ con el apoyo de Benedicto L√≥pez.[126] El 22 de junio, el comandante espa√Īol Miguel Empar√°n, al mando de dos mil hombres, atac√≥ Zit√°cuaro, pero fue derrotado y los Insurgentes retuvieron la plaza.[127]

Otros levantamientos y confrontaciones

Durante febrero de 1811, fue derrotado en Sinaloa Jos√© Mar√≠a Gonz√°lez Hermosillo por Alejo Garc√≠a Conde en la Batalla de San Ignacio de Piaxtla. En los primeros d√≠as de mayo en la zona de Matehuala, el insurgente Juan Viller√≠as fue derrotado por Joaqu√≠n de Arredondo y Cayetano Quintero, muriendo el 13 de mayo.[128] Arredondo continu√≥ su avance tomando la plaza de Tula el 22 de mayo, derrotando a Mateo Acu√Īa, quien junto con otros insurgentes fue pasado por armas. El 21 de junio, las fuerzas virreinales tomaron Matehuala.[129]

El 12 de julio, los insurgentes Jos√© Calixto Mart√≠nez y Moreno, Ignacio Sandoval, Miguel Gallaga fueron derrotados en la Batalla de Llanos de Santa Juana, aunque lograron tomar Colima el 16 de julio de 1811. Fuerzas virreinales al mando de Rosendo Porlier recuperaron las plazas de Sayula, Zacoalco y Zapotl√°n el Grande,[130] para despu√©s reunirse en Zapotiltic con el coronel espa√Īol Manuel del R√≠o. El cura de Matehuala, Jos√© Francisco √Ālvarez, con la ayuda de Pedro Celestino Negrete, venci√≥ a los insurgentes en Colotl√°n, caus√°ndoles m√°s de mil quinientas bajas. El pueblo de La Barca fue severamente castigado por Negrete, debido a que la poblaci√≥n ayud√≥ a escapar a Miguel Gallaga y al padre Ramos.[131] En la zona de El Baj√≠o, Albino Garc√≠a mantuvo la guerrilla insurgente en P√©njamo, Valle de Santiago y Yuriria, fue perseguido sin √©xito por el teniente coronel Miguel del Campo, pero sufri√≥ una fuerte derrota cerca de Celaya. A mediados de junio en San Luis de la Paz, los insurgentes comandados por Jos√© Antonio Verde fueron derrotados por el capit√°n Antonio Linares,[132] en la misma localidad el 10 de julio el jefe insurgente Jos√© de la Luz Guit√©rrez, al mando de cuatro mil hombres, fue derrotado por el capit√°n Guizarnotegui.[133]

De finales de julio a mediados de agosto, la revoluci√≥n insurgente volvi√≥ a encenderse en Aguascalientes y Zacatecas. Cuando los virreinales fusilaron a los rebeldes N√°jera y Flores Alatorre en Aguascalientes, la plaza fue tomada por el cura Ramos, Oropesa, Ochoa y Hermosilla, obligando al subdelegado Felipe √Ālvarez y al cura Ter√°n a salir de la ciudad, quienes hab√≠an ejercido un breve gobierno desp√≥tico. El 25 de agosto, Calleja envi√≥ al coronel Garc√≠a Conde y al teniente Jos√© L√≥pez a reprimir el nuevo brote revolucionario, despu√©s de ofrecer resistencia, los insurgentes se dispersaron en Nochistl√°n.[133] El 21 de agosto, el coronel espa√Īol Manuel del R√≠o tom√≥ la plaza de Colima, causando setecientas bajas a los insurgentes comandados por Gallaga, Sandoval y Cadenas. Veinte d√≠as m√°s tarde, los Insurgentes fueron nuevamente derrotados en Colotitlan, muriendo durante el combate trescientos hombres. En Tomatl√°n, Gallaga a quien se le hizo responsable de la derrota, fue herido gravemente por un soldado de Sandoval. Poco despu√©s fue llevado frente a la parroquia, donde le dispararon nuevamente, muriendo en el acto.[134]

Las primeras campa√Īas en el sur

En la regi√≥n de Tierra Caliente, desde finales de septiembre de 1810 existieron brotes de rebeliones. Los l√≠deres m√°s notables fueron √Āvila y Ruvalcaba, pero estos fueron vencidos por Jos√© Acha, quien era administrador de las haciendas de Gabriel de Yermo. Ruvalcaba muri√≥ en los encuentros, el virrey design√≥ a Jos√© Antonio Andrade y poco despu√©s a Nicol√°s Cos√≠o para defender la zona contra nuevos levantamientos.[135] En octubre de 1810 ‚ÄĒdespu√©s de haberse entrevistado con Hidalgo en el pueblo de Charo‚ÄĒ Jos√© Mar√≠a Morelos inici√≥ su campa√Īa en Car√°cuaro con solo veinticinco hombres. Fue incrementando paulatinamente su ej√©rcito, pero la estrategia militar de Morelos fue diferente a la de Hidalgo: su ej√©rcito nunca super√≥ m√°s de seis mil hombres, los cuales eran disciplinados y ten√≠an armamento adecuado. Despu√©s de avanzar por Petatl√°n, a su campa√Īa se unieron Juan Jos√©, Pablo y Hermenegildo Galeana en T√©cpan. Su marcha continu√≥ por Atoyac y Coyuca llegando al puerto de Acapulco, lugar que infructuosamente intent√≥ tomar por asalto a finales de 1810.[136] Poco despu√©s, Calixto, Leonardo, M√°ximo, Miguel, V√≠ctor y Nicol√°s Bravo se le unieron en Chichihualco, as√≠ como Vicente Guerrero durante la Batalla de El Veladero.[137] En enero de 1811 derrotaron al capit√°n espa√Īol Juan Francisco Par√≠s en la Batalla de Tres Palos.

Entre febrero y abril, en esta zona, los insurgentes contaban con dos mil quinientos hombres, los cuales fueron distribuidos en Sabana, el Aguacatillo, Veladero y las Cruces. Debido a que Cos√≠o no pudo derrotarlos, el virrey lo sustituy√≥ por Juan Antonio Fuentes, pero tambi√©n fue arrollado a principios de mayo cuando Morelos decidi√≥ abandonar el asedio de Acapulco para avanzar hacia Chilpancingo.[138] En las plazas de Chichihualco, Chilpancingo y Tixtla las fuerzas virreinales fueron derrotadas.[139] Fuentes persigui√≥ a Morelos, pero fue derrotado nuevamente en Chilapa, a√Īadi√©ndose la plaza a las dominadas por los Insurgentes.[140]

Conspiraciones en la Ciudad de México

En abril de 1811, la captura de los iniciadores de la rebelión fue recibida con tristeza por sus simpatizantes. Un conato de complot contra el virrey, dirigido por Miguel Lazarín y su esposa Mariana Rodríguez del Toro, fue descubierto cuando el padre Gallardo violó el secreto de confesión del conspirador José María Gallardo, siendo encarcelados algunos de los participantes.

Las noticias de las victorias parciales de los insurgentes dieron un nuevo aliento a sus seguidores. En casa de Antonio Rodr√≠guez Dongo se celebraron juntas en donde participaron frailes agustinos, militares de bajo cargo, abogados y un pr√≥fugo de la c√°rcel, pero fueron delatados el 2 de agosto de 1811. En consecuencia, fueron sentenciados a muerte Antonio Ferrer, Ignacio Cata√Īo, Jos√© Mar√≠a Ayala, Antonio Rodr√≠guez Dongo, F√©lix Pineda y Jos√© Mar√≠a Gonz√°lez, siendo liquidados de manera p√ļblica el 29 del mismo mes. El resto fue condenado a prisi√≥n. Los religiosos Juan N. Castro, Vicente Negreiros y Manuel Resendi fueron degradados y exiliados a La Habana. Estas sentencias y ejecuciones acrecentaron la divisi√≥n entre los habitantes de Nueva Espa√Īa.[141]

La administración del virrey Venegas siguió enviando dinero a la Península ibérica para apoyar la defensa contra Napoleón, menguando los recursos de la propia colonia. A causa de la revolución, la minería suspendió labores y entró en un proceso de decadencia. La agricultura fue en gran parte abandonada cuando los campesinos se unieron al movimiento armado.[142]

López Rayón y la Junta de Zitácuaro

Artículo principal: Junta de Zitácuaro
Mural en Zitácuaro de la instauración de la Suprema Junta Nacional Americana.

En Zitácuaro, el 19 de agosto de 1811,[143] Ignacio López Rayón convocó a la formación de la Suprema Junta Nacional Americana "para la conservación de los derechos de Fernando VII, defensa de la santa religión e indemnización y libertad de la oprimida Patria", la cual "organizaría los ejércitos, protegería la justa causa y libertaría a la patria de la opresión y yugo que había sufrido por espacio de tres siglos". El propio Ignacio López Rayón presidió la junta, José María Liceaga y José Sixto Verduzco fueron nombrados vocales. Para la difusión de las determinaciones tomadas en la Junta se contó con la ayuda de Andrés Quintana Roo y José María Cos, quien suministró una prensa para imprimir el periódico Ilustrador Americano, que difundía las ideas autonomistas.[144]

La Junta de Zit√°cuaro no difer√≠a en sus prop√≥sitos de aqu√©llas establecidas en otras partes de Am√©rica; para quienes la existencia de estos concejos estaba justificada en la conservaci√≥n de la soberan√≠a en nombre del destronado rey de Espa√Īa hasta que no volviera a ocupar la titularidad de la Corona. La Junta de Zit√°cuaro reuni√≥ sobre todo a la √©lite criolla del centro de M√©xico. Cont√≥ con el apoyo de Morelos, jefe de la insurgencia en la sierra Madre del Sur. Casi de inmediato, Calleja gir√≥ √≥rdenes para no reconocer ni obedecer a la junta de los insurgentes, dando a conocer a la vez la existencia de la Cortes de C√°diz, las cuales eran las √ļnicas que deber√≠an ser obedecidas.[145]

Durante la vigencia de la junta se redactaron los Elementos constitucionales, el primer proyecto de constituci√≥n nacional; se hizo el primer cu√Īo de monedas propiamente mexicanas; as√≠ como los primeros intentos por lograr el reconocimiento de la comunidad internacional a trav√©s del env√≠o de un embajador a Estados Unidos: Francisco Antonio de Peredo y Pereyra.[146]

Las fuerzas virreinales continuaron acechando a los insurgentes que se encontraban bajo los mandos de Albino Garc√≠a en Guanajuato, Manuel Villalong√≠n en Michoac√°n, as√≠ como a Jos√© Mar√≠a Correa, Juli√°n Villagr√°n y Francisco Villagr√°n en Villa del Carb√≥n y Calpulalpan.[147] En sus intentos por legitimarse frente a los jefes regionales y ganar prestigio ante el ej√©rcito realista, la Junta de Zit√°cuaro, o mejor dicho, L√≥pez Ray√≥n ‚ÄĒen su cargo de ministro universal de la naci√≥n, y en otras palabras, jefe de la Junta‚ÄĒ emprendi√≥ una serie de campa√Īas militares que no le rindieron los dividendos esperados: Juan Francisco Osorno fue designado a los Llanos de Apan y Mariano Aldama a la Sierra Gorda, pero ambos fueron vencidos por el coronel espa√Īol Ciriaco del Llano.[148]

En la Nueva Espa√Īa, algunos terratenientes y empresarios apoyaron la rebeli√≥n proporcionando recursos econ√≥micos y abastecimiento. En la Ciudad de M√©xico y algunas otras ciudades, un grupo clandestino conocido como Los Guadalupes apoy√≥ a la Junta proporcionando a los insurgentes informaci√≥n de las actividades realistas, a este grupo perteneci√≥ Leona Vicario esposa de Andr√©s Quintana Roo.[149] L√≥pez Ray√≥n fue incapaz de impedir que la Junta fuera expulsada de su ubicaci√≥n original por Calleja, quien result√≥ vencedor de la Batalla de Zit√°cuaro en los primeros d√≠as de 1812.[150]

Sitio de Cuautla

Primeras campa√Īas de Jos√© Mar√≠a Morelos y Pav√≥n (1810-1812).
Artículo principal: Sitio de Cuautla

Morelos continu√≥ su avance desde Chilapa y envi√≥ a Valerio Trujano hacia Silacayoapan. Adem√°s, el cura de Car√°cuaro dividi√≥ su ej√©rcito en tres columnas. Una, al frente de Miguel Bravo, avanz√≥ a Oaxaca por Huitzuco. En su camino hacia el sureste, Bravo tom√≥ Acatl√°n y Huajuapan. Otro brazo, al mando de Hermenegildo Galeana volvi√≥ a Taxco. El tercer grupo insurgente, encabezado personalmente por Morelos, tom√≥ la plaza de Chiautla, venciendo a Mateo Musitu. El 10 de diciembre entr√≥ a Iz√ļcar, actualmente Iz√ļcar de Matamoros, donde se le uni√≥ Mariano Matamoros. El 17 de diciembre en El Calvario, juntos derrotaron a fuerzas virreinales comandadas por Soto Maceda, quien fue herido de muerte durante el combate.[151] Los primeros d√≠as de 1812, Rosendo Porlier parti√≥ desde Toluca con destino a Tenancingo, logr√≥ vencer a las fuerzas insurgentes comandadas por Hermenegildo Galeana y Jos√© Mar√≠a Oviedo en la Batalla de Tecualoya.[152] Oviedo muri√≥ en el combate, pero el 22 de enero Morelos reforz√≥ a sus compa√Īeros logrando vencer a Porlier en la Batalla de Tenancingo. Morelos finalmente no avanz√≥ hacia Puebla de los √Āngeles, pero siguiendo al occidente, el 9 de febrero de 1812 conquist√≥ la villa de Cuautla para la causa insurgente.[153]

Durante el mes de enero de 1812, los batallones realistas Asturias y Loveras as√≠ como el regimiento Am√©rica, comandado por el birgadier Juan Jos√© de Olazaba, desembarcaron en el puerto de Veracruz para ponerse a las √≥rdenes del virrey, quien hab√≠a solicitado la ayuda a Espa√Īa para luchar contra la insurrecci√≥n.[154] En febrero, F√©lix Mar√≠a Calleja ‚ÄĒla mejor espada de Nueva Espa√Īa, como le hab√≠an apodado merced a sus m√ļltiples victorias frente a los insurgentes‚ÄĒ fue comisionado por el virrey Vanegas para que terminara de una vez por todas con el ej√©rcito de Morelos. Desde luego que Calleja esperaba vencer con facilidad a los insurgentes, sobre todo estando en ventaja num√©rica y siendo los rebeldes un pu√Īado de guerrilleros sin instrucci√≥n militar ‚ÄĒo al menos, esto era lo que pensaba el futuro virrey de la Nueva Espa√Īa‚ÄĒ.[155] De esta forma inici√≥ el Sitio de Cuautla; misma suerte estaban padeciendo el padre Jos√© Mar√≠a S√°nchez de la Vega y Vicente Guerrero, pero en la Batalla de Iz√ļcar, bajo el asedio de los realistas Ciriaco del Llano y Jos√© Antonio Andrade.[156]

Durante este tiempo, L√≥pez Ray√≥n y la Junta se hab√≠an trasladado a Toluca.[157] Albino Garc√≠a atac√≥ Guanajuato en donde fue rechazado, pero logr√≥ tomar la plaza de Irapuato, obligando al brigadier Garc√≠a Conde a retroceder hasta Celaya, aunque √©ste despu√©s tom√≥ la plaza de San Miguel el Grande para dar paso libre al camino que dirig√≠a a San Luis. Manuel Mier y Ter√°n se uni√≥ a la causa insurgente en Sultepec, comenzando a fundir ca√Īones. En el mismo lugar el doctor Cos continu√≥ distribuyendo el Ilustrador Americano.[158] Nuevas rebeliones brotaron en Nueva Galicia pero fueron reprimidas por Pedro Celestino Negrete, Jos√© de la Cruz y Manuel Pastor,[159] el 23 de mayo, Jos√© Antonio Torres fue capturado y sentenciado a la horca, su cad√°ver fue descuartizado, la cabeza permaneci√≥ en Guadalajara y los cuatro miembros enviados a diferentes localidades.[160] Las plazas de C√≥rdoba, Orizaba y Xalapa se emanciparon, en estos levantamientos comenz√≥ a destacar Guadalupe Victoria.[161]

En Cuautla, despu√©s de setenta y dos d√≠as de sitio y combates, ninguno de los bandos fue capaz de imponerse. Los realistas hab√≠an fracasado tambi√©n en el intento de recuperar Iz√ļcar, pero el 2 de mayo pudieron romper el sitio de Cuautla, evacu√°ndola para evitar una masacre de civiles. En la defensa final de esa plaza (que actualmente pertenece al estado de Morelos) participaron tambi√©n los propios habitantes de la villa, destac√°ndose un grupo de ni√Īos llamados Los Emulantes. Este batall√≥n infantil insurgente fue encabezado por el hijo natural del cura Morelos, Juan Nepomuceno Almonte, y formaba parte de √©ste Narciso Mendoza, mejor conocido en la historia de M√©xico como el Ni√Īo Artillero. Durante las acciones militares del sitio muri√≥ el hijo del antiguo intendente de Guanajuato, Gil Ria√Īo, y fue capturado Leonardo Bravo, a quien se le traslad√≥ a la Ciudad de M√©xico, donde fue ejecutado meses m√°s tarde usando el garrote vil.[162] Habiendo desalojado Cuautla, las tropas de Morelos se dispersaron hacia el oriente, rumbo a Iz√ļcar y Chiautla.

Plan de Paz y Guerra, Los Guadalupes

Artículo principal: Los Guadalupes

Despu√©s de la batalla de Tenancingo, Rosendo Porlier, con ayuda del coronel realista Joaqu√≠n del Castillo y Bustamante, oblig√≥ a Ignacio L√≥pez Ray√≥n a abandonar Toluca. Despu√©s de confrontarse nuevamente en la Batalla de Tenango se estableci√≥ en Tlalpujahua. A pesar de los esfuerzos realizados por los insurgentes Jos√© Mar√≠a Correa y Epitacio S√°nchez para defender su posici√≥n, el contingente realista logr√≥ penetrar, a mediados de junio, hasta Sultepec.[163] Durante estas fechas el Plan de Paz y Guerra de Jos√© Mar√≠a Cos hab√≠a sido enviado al virrey Venegas. El documento enumeraba las atrocidades cometidas por los jefes realistas y condenaba el sistema de muerte y exterminio que se hab√≠a adoptado. La propuesta de paz explicaba los principios naturales y legales en que se hab√≠a fundado el movimiento insurgente, reiteraba que la soberan√≠a deber√≠a residir en la masa de la naci√≥n y que tanto Espa√Īa como Am√©rica eran parte integrantes de la monarqu√≠a sujetas al mismo rey pero iguales entre s√≠, sin dependencia o subordinaci√≥n respecto una de la otra. En resumen, se propon√≠a formar un congreso nacional independiente de Espa√Īa que representase a Fernando VII. La propuesta de guerra propon√≠a que se observase el derecho de gentes para reducir la barbarie que se hab√≠a alcanzado, pues la lucha armada, al fin y al cabo, era entre hermanos y conciudadanos, por lo tanto no deber√≠a ser m√°s cruel que una guerra entre naciones extranjeras.[164]

El virrey Venegas no contestó el oficio de Cos, sino que lo mandó quemar junto con otros documentos que fueron obtenidos en Sultepec.[165] Entre dichos documentos se descubrió correspondencia de Los Guadalupes, por lo que fueron hechos prisioneros en la capital los abogados Falcón y Garcés, Benito Guerra, José Ignacio Espinosa, Juan Guzmán, el doctor Díaz y María Peimbert.[166] El 5 de junio, en el Valle de Santiago, Agustín de Iturbide logró capturar a los insurgentes comandados por Albino García, mandó fusilar a todos rebeldes, excepto a Albino y a su hermano Francisco, quienes fueron trasladados a Celaya. El 8 de junio, el brigadier García Conde ordenó la ejecución de los hermanos, la cabeza de Albino fue colocada en la calle de San Juan de Dios, y su mano fue enviada a Salamaca. Por otra parte, Iturbide fue ascendido a teniente coronel.[167]

Campa√Īa en Puebla

Nuevas rebeliones insurgentes dirigidas por Juan Nepomuceno Ros√°ins, M√°ximo Machorro, Camilo Su√°rez y Vicente G√≥mez se iniciaron en Chalchicomula, Huamantla, Atlixco, Tepeaca y Tehuac√°n, las cuales fueron combatidas por el brigadier realista Ol√°zabal. Estas fuerzas insurgentes siguieron combatiendo en la zona de Acultzingo.[168] Mientras tanto, en Yautepec, Gabriel Armijo liquid√≥ a Francisco Ayala,[169] y Valerio Trujano fue atacado desde el 5 de abril durante el Sitio de Huajuapan por el general realista Jos√© Mar√≠a de R√©gules Villasante. El 4 de julio, Hermenegildo Galeana logr√≥ derrotar a Jos√© Mar√≠a A√Īorve en la Batalla de Zitlala. Morelos fue informado de la situaci√≥n en la que se encontraba Trujano, de inmediato acudi√≥ al lugar logrando romper el sitio el 24 de julio, el cual tuvo una duraci√≥n mayor a cien d√≠as.[170] A finales de septiembre las fuerzas de Morelos prosiguieron su avance hacia Tepeaca y Tehuac√°n.

Trujano fue atacado y derrotado por el capit√°n realista Saturnino Samaniego en el rancho de la Virgen en las inmediaciones de Tepeaca. El insurgente, que hab√≠a resistido el largo sitio de Huajuapan, muri√≥ el 7 de octubre.[171] El 28 de octubre, Morelos logr√≥ con √©xito la Toma de Orizaba, provocando la huida del coronel Jos√© Antonio Andrade, pero abandon√≥ el lugar el 31 de octubre al saber que un contingente dirigido por el coronel Luis de √Āguila se aproximaba a la ciudad.[172] Morelos concentr√≥ sus fuerzas en Tehuac√°n, contando con cinco mil hombres y cuarenta ca√Īones bajo los mandos de Mariano Matamoros, los tres Galeanas, Miguel y V√≠ctor Bravo, Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero, y Manuel Mier y Ter√°n. Juntos marcharon hacia Oaxaca el 10 de noviembre de 1812.[173]

Toma de Oaxaca

Artículo principal: Toma de Oaxaca (1812)

El 25 de noviembre, Morelos y su ej√©rcito ocuparon la ciudad de Oaxaca, la cual era defendida por el teniente general Antonio Gonz√°lez Saravia y Jos√© Mar√≠a de R√©gules Villasante,[174] quienes despu√©s de la derrota fueron capturados y fusilados. En la ciudad se instituy√≥ un gobierno aut√≥nomo y Jos√© Mar√≠a Murgu√≠a fue nombrado intendente. Se fund√≥ el peri√≥dico Correo Americano del Sur, cuya redacci√≥n inicial estuvo a cargo del cura Jos√© Manuel de Herrera.[175] El gobierno insurgente de la ciudad de Oaxaca dur√≥ de 1812 hasta 1814, cuando fue recuperada la poblaci√≥n por el ej√©rcito realista. Fue la primera y √ļnica vez en que Morelos pudo tomar el control de una ciudad importante. Fue en esta plaza donde Morelos recibi√≥ los Elementos constitucionales redactados por Ignacio L√≥pez Ray√≥n. Entre los puntos m√°s importantes destacaron:[176]

1.- La América es libre e independiente de toda otra nación.

2.- La religi√≥n cat√≥lica ser√° la √ļnica sin tolerancia de otra.
5.- La soberan√≠a dimana inmediatamente del pueblo, reside en la persona del se√Īor don Fernando VII y su ejercicio en el Supremo Congreso Nacional Americano.

24.- Queda enteramente proscrita la esclavitud.
Elementos constitucionales de Ignacio López Rayón.

Morelos fue nombrado el cuarto vocal de la Junta de Zitácuaro, pero se deslindó finalmente de la tesis fernandista, mediante una carta en la que solicitó "que se le quitara la máscara a la independencia, porque ya todos sabían la suerte de Fernando VII".[177]

Mientras tanto, Nicol√°s Bravo se situ√≥ en el Puente del Rey sobre la carretera de Veracruz a Xalapa, entorpeciendo el tr√°fico de los realistas y secuestrando recursos materiales.[178] Ram√≥n L√≥pez Ray√≥n venci√≥ en Jer√©cuaro a Jos√© Mariano Ferrer. Los vocales de la Junta actuaron cada uno por su cuenta en distintas regiones: Jos√© Sixto Verduzco, que permaneci√≥ en la zona de Michoac√°n en Uruap√°n, P√°tzcuaro y Tanc√≠taro, fue perseguido constantemente por Pedro Celestino Negrete y Luis Quintanar; Ignacio L√≥pez Ray√≥n se traslad√≥ a la intendencia de M√©xico, realiz√≥ operaciones militares en Ixmiquilpan y se reuni√≥ en Huichapan con Juli√°n Villagr√°n para saber los pormenores de las actividades que este hab√≠a realizado en San Juan del R√≠o y Zimap√°n; Jos√© Mar√≠a Liceaga, quien se intern√≥ en el territorio de Guanajuato, fue perseguido por Agust√≠n de Iturbide en Yuriria, y al ser derrotado, tuvo que trasladarse al Valle de Santiago para reclutar gente en compa√Ī√≠a de Jos√© Mar√≠a Cos. Los vocales reclamaron cada uno para s√≠ la jefatura de la Junta, entraron en una discusi√≥n que finalmente condujo a la desaparici√≥n de facto de este √≥rgano de gobierno hacia la primera mitad de 1813. Fue el doctor Cos quien trat√≥ de reconciliarlos.[179]

Constitución de Cádiz

Monumento en honor a José Eduardo de Cárdenas, en la ciudad de Cárdenas, Tabasco. Diputado por Tabasco ante las Cortes de Cádiz, en donde el 24 de julio de 1811 presentó la "Exposición de motivos de la guerra de independencia" en la que proponía: educación gratuita sin distinción de clases sociales, sociedades agrícolas, libertad de comercio, ayuntamientos elegidos por elección popular y la división del gobierno en tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial.

Despu√©s de largos y acalorados debates, en marzo de 1812 se proclam√≥ en C√°diz la Constituci√≥n pol√≠tica de la monarqu√≠a espa√Īola.[180] Al inicio de las reuniones participaron 104 diputados, de los cuales 30 eran de territorios ultramarinos.[181] Despu√©s, este n√ļmero se increment√≥ a 300, siendo 63 los americanos. La composici√≥n de las Cortes se constituy√≥ con una tercera parte de eclesi√°sticos, una sexta parte de nobles y el resto profesionistas de clase media. Durante la primera sesi√≥n Diego Mu√Īoz Torrero declar√≥ que la soberan√≠a nacional resid√≠a en el Congreso de los representantes de Espa√Īa,[182] desde este momento se comprob√≥ que exist√≠an dos partidos: los liberales y los serviles.[183] Entre los representantes serviles de Nueva Espa√Īa se encontraban Antonio Joaqu√≠n P√©rez ‚ÄĒquien ser√≠a obispo de Puebla‚ÄĒ, Salvador Sanmart√≠n ‚ÄĒquien tendr√≠a a su cargo la mitra de Chiapas‚ÄĒ, y Jos√© Cayetano Foncerrada y Ulibarr√≠ ‚ÄĒquien fue can√≥nigo de la Catedral y miembro de la Real Audiencia de M√©xico‚ÄĒ; con al excepci√≥n de Juan Jos√© Guere√Īa, que se mov√≠a entre ambos partidos, el resto de los diputados novohispanos eran b√°sicamente liberales, entre ellos destacaron Miguel Ramos Arizpe, Jos√© Miguel Guridi y Alcocer y Jos√© Ignacio Beye de Cisneros.[184]

Los diputados americanos impugnaron la representaci√≥n desigual que exist√≠a en las Cortes. Se estimaba que la poblaci√≥n de Espa√Īa era de diez millones de habitantes mientras que Am√©rica estaba habitada por diecis√©is millones. No obstante, los diputados espa√Īoles exced√≠an en la proporci√≥n de 3 a 1 a sus iguales americanos.[185] Se propuso contar con un diputado por cada cincuenta mil habitantes, pero esta medida inclinar√≠a la balanza a favor de los americanos en una proporci√≥n de 3 a 2, por lo tanto, los espa√Īoles se opusieron argumentando que no deber√≠an contar las castas: si bien los pueblos originarios eran considerados con los mismos derechos que los espa√Īoles, no era as√≠ para quienes fueran originarios o descendientes del continente africano. Se estim√≥ que en el continente americano alrededor de seis millones de personas de las castas ten√≠an ascendencia africana, de esta forma el n√ļmero de diputados se equilibrar√≠a para la representaci√≥n de Espa√Īa y Am√©rica en proporci√≥n 1 a 1.[186] Los diputados americanos se reagruparon para enumerar once propuestas entre las que destacaban: representaci√≥n igualitaria, libertad de cultivo, libertad de comercio, abolici√≥n de esclavitud, abolici√≥n de estancos, concesi√≥n de derechos iguales para americanos, indios y mestizos para poder ocupar cargos civiles, eclesi√°sticos y militares, reconocimiento de las juntas locales, y creaci√≥n de mayor n√ļmero de diputaciones provinciales. Pocas de las propuestas fueron aprobadas. El "partido americano" tuvo oposici√≥n de la mayor parte de los diputados europeos que consideraban las propuestas revolucionarias, pero especialmente de los peninsulares residentes en Am√©rica, a tal grado que la representaci√≥n del Consulado de M√©xico mand√≥ un manifiesto para ser le√≠do en sesi√≥n p√ļblica. El documento declaraba que antes de la llegada de los espa√Īoles a Am√©rica, los indios hab√≠an sido bestias an√°rquicas y salvajes, y que todo segu√≠a igual, por tanto tres millones de indios de Nueva Espa√Īa eran incapaces de gobernarse:

"el indio (tres millones) est√° dotado de una pereza y languidez[...] jam√°s se mueve si la hambre o el vicio no le arrastran: est√ļpido por constituci√≥n, sin talento inventor, ni fuerza de pensamiento, aborrece las artes y los oficios, y no hacen falta a su modo de existir, borracho por instinto...(dos millones de castas): ebrios, incontinentes, flojos, sin pundonor[...] parecen a√ļn m√°s maquinales y desarreglados que el indio mismo...Un mill√≥n de blancos que se llaman espa√Īoles americanos, muestran la superioridad sobre los otros cinco millones[...] m√°s por sus riquezas heredadas, por su lujo, y por su refinamiento en los vicios, que por diferencias substanciales de √≠ndole....¬ŅQu√© hay de com√ļn, qu√© equiparaci√≥n cabe o qu√© analog√≠a puede encontrarse en los derechos, situaci√≥n esp√≠ritu, finura, exigencias, intereses, instituciones, h√°bitos y localidades de Espa√Īa conquistadora, y de las colonias conquistadas?[...] Es preciso confesar que las leyes propias para la Madre Patria no son las mejores para sus Am√©ricas.
Exposición del Consulado de México durante las Cortes de Cádiz.[187]

Adicionalmente se pidi√≥ que los Consulados de M√©xico, Veracruz y Guadalajara nombrasen, cada uno, dos diputados, de esta forma la casi totalidad de poblaci√≥n de peninsulares residentes en Nueva Espa√Īa ‚ÄĒla cual se estimaba en medio mill√≥n de habitantes‚ÄĒ, estar√≠a convenientemente representada. Ultrajados por los insultos, los diputados americanos pretendieron abandonar las Cortes, pero el presidente lo impidi√≥, el debate quedo suspendido, consensu√°ndose finalmente el art√≠culo 1¬į de la Constituci√≥n, el cual daba la posibilidad a las castas de ascendencia africana aspirar a obtener la ciudadan√≠a espa√Īola.[188] Al respecto de la libertad de comercio, los miembros de los consulados de M√©xico y los comerciantes de C√°diz tambi√©n se opusieron, contaron con la ayuda de Juan L√≥pez Cancelada quien desde su peri√≥dico El Tel√©grafo Americano critic√≥ la postura de los americanos publicando un folleto titulado Ruina de Nueva Espa√Īa si se declara el comercio libre con los extranjeros. Desde este peri√≥dico, L√≥pez Cancelada y los miembros del Consulado de M√©xico ‚ÄĒque hab√≠an sido protagonistas del golpe de Estado de 1808‚ÄĒ, tambi√©n criticaron la actuaci√≥n del ex virrey Jos√© de Iturrigaray, pero las inquinas fueron replicadas por el diputado Guridi y Alcocer en el peri√≥dico El Censor y desde Londres por Servando Teresa de Mier en la publicaci√≥n llamada El Espa√Īol.[189] En cuanto al tema de la esclavitud, Guridi y Alcocer propuso su abolici√≥n, pero los diputados pertenecientes a las regiones esclavistas del Mar Caribe, Venezuela, la zona coste√Īa de Nueva Granada y Per√ļ se opusieron inflexiblemente; el diputado espa√Īol Agust√≠n de Arg√ľelles respald√≥ al diputado novohispano sugiriendo que al menos se terminara con el tr√°fico de esclavos. A pesar de los alegatos, las Cortes consideraron la conveniencia pol√≠tica de mantener la esclavitud.[190]

El 30 de septiembre de 1812, la nueva Carta Magna fue le√≠da y jurada por los miembros de la Real Audiencia de M√©xico y por el virrey Francisco Xavier Venegas en la Plaza Mayor de la Ciudad de M√©xico, llam√°ndose en lo sucesivo Plaza de la Constituci√≥n.[191] Con el nuevo r√©gimen constitucional, los virreinatos fueron abolidos, en consecuencia Venegas se convirti√≥ en el jefe pol√≠tico superior. Adem√°s se permiti√≥ la libertad de prensa. Mediante este derecho, Joaqu√≠n Fern√°ndez de Lizardi en el peri√≥dico El Pensador Mexicano y Carlos Mar√≠a de Bustamante en El Jugetillo criticaron los abusos de la administraci√≥n virreinal.[192] Dos meses m√°s tarde, Venegas suspendi√≥ el art√≠culo constitucional que permit√≠a la libertad de prensa. Fern√°ndez de Lizardi fue encarcelado durante breve tiempo, Bustamante huy√≥ a Zacatl√°n para reunirse con los insurgentes, poco despu√©s se traslad√≥ a Oaxaca y sigui√≥ escribiendo para el Correo Americano del Sur.[193] La decisi√≥n de Venegas fue severamente criticada por los diputados americanos en C√°diz. A fines de febrero de 1813 se recibi√≥ un bando enviado desde Espa√Īa, en el se le ped√≠a a Venegas presentarse en la Pen√≠nsula ib√©rica para apoyar la campa√Īa militar contra los franceses y se nombraba como su sucesor a F√©lix Mar√≠a Calleja.[194]

Sitio de Acapulco

Artículo principal: Sitio de Acapulco (1813)

El 9 de febrero de 1813, Morelos sali√≥ de Oaxaca rumbo al puerto de Acapulco, llegando a El Veladero el 29 de marzo. El lugar era defendido por el realista Pedro Antonio V√©lez, quien sucumbi√≥ a los ataques, perdiendo la ciudad el 12 de abril. Se refugi√≥ en el Fuerte de San Diego, cuyo sitio se extendi√≥ durante cuatro meses hasta que capitul√≥ el 20 de agosto. De esta suerte, la comunicaci√≥n mar√≠tima con Filipinas por el oc√©ano Pac√≠fico qued√≥ bajo control de los insurgentes.[195] Por su parte, Mariano Matamoros logr√≥ posicionarse con √©xito en el Istmo de Tehuantepec, con el triunfo de la Batalla de La Chinc√ļa, en la que logr√≥ rechazar fuerzas realistas que incursionaron desde Chiapas, provincia que durante esa √©poca pertenec√≠a a la Capitan√≠a General de Guatemala.[196]

Durante el tiempo del sitio de Acapulco, Jos√© Sixto Verduzco atac√≥ infructuosamente Valladolid ‚ÄĒla cual estaba fuertemente resguardada por los realistas‚ÄĒ, fue perseguido y derrotado por el capit√°n Pedro Antonelli en Puru√°ndiro. Ignacio L√≥pez Ray√≥n se reuni√≥ con Verduzco en P√°tzcuaro para reclamarle esta imprudente acci√≥n militar, pero un contingente realista forz√≥ a los insurgentes a separarse, obligando a Verduzco a replegarse hacia Ario y a Ray√≥n hacia Puruar√°n. Adicionalmente Jos√© Mar√≠a Liceaga fue derrotado en Celaya por Manuel G√≥mez Pedraza. Las desavenencias entre los vocales de la Junta de Zit√°cuaro se incrementaron, pues reclamaron interferencias entre sus jurisdicciones.[197] Durante mayo de 1813, en la capital, Leona Vicario ‚ÄĒintegrante de Los Guadalupes‚ÄĒ se escap√≥ de la ciudad para reunirse con Andr√©s Quintana Roo en Tlalpujahua;[198] en Salvatierra, Agust√≠n de Iturbide derrot√≥ a Ram√≥n L√≥pez Ray√≥n; en Huichapan,[199] Juli√°n Villagr√°n y su hijo "el Chito" fueron capturados y liquidados por las fuerzas comandadas por el capit√°n Pedro Monsalve.[200]

Una vez que asumi√≥ el cargo de jefe pol√≠tico superior, Calleja jur√≥ el cumplimiento de la Constituci√≥n. Nuevas elecciones para las representaciones de diputados a las Cortes de C√°diz se hab√≠an realizado en Nueva Espa√Īa, resultando ganadores para todos los esca√Īos los criollos, pero la administraci√≥n virreinal neg√≥ la entrega de vi√°ticos aduciendo falta de liquidez en el erario. Por tal motivo, solo viajaron tres de los catorce diputados electos a Espa√Īa.[201] El visitador eclesi√°stico de Quer√©taro, Jos√© Mariano Berist√°in, denunci√≥ a Calleja que Josefa Ortiz de Dom√≠nguez continuaba realizando proselitismo a favor de la causa de los insurgentes, en consecuencia fue arrestada y trasladada al convento de Santa Teresa en M√©xico.[202]

Morelos y el Congreso de Chilpancingo

Congreso de Chilpancingo

Artículo principal: Congreso de Chilpancingo

Debido a las diferencias que se hab√≠an suscitado entre Liceaga, Verduzco y Ray√≥n, Morelos convoc√≥ en junio de 1813 un congreso que se instal√≥ en Chilpancingo durante el mes de septiembre. Para tal objetivo se nombraron diputados a Ignacio L√≥pez Ray√≥n por Guadalajara, a Jos√© Sixto Verduzco por Michoac√°n, a Jos√© Mar√≠a Liceaga por Guanajuato, a Andr√©s Quintana Roo por Puebla, a Carlos Mar√≠a de Bustamante por M√©xico, a Jos√© Mar√≠a Cos por Veracruz, a Jos√© Mar√≠a Murgu√≠a por Oaxaca, a Jos√© Manuel de Herrera por T√©cpan, y como secretarios a Cornelio Ortiz de Z√°rate y Carlos Enr√≠quez del Castillo.[203] El 14 de septiembre se dio inicio a la primera sesi√≥n del Congreso de Chilpancingo ‚ÄĒcuyo nombre oficial fue Congreso de An√°huac‚ÄĒ, donde Morelos hizo leer a su secretario Juan Nepomuceno Ros√°ins los Sentimientos de la Naci√≥n.[204] Este documento declaraba la independencia de la naci√≥n, la soberan√≠a popular, la religi√≥n cat√≥lica como √ļnica, la supresi√≥n de obvenciones, la divisi√≥n de poderes, la igualdad ante la ley, la abolici√≥n de las castas, la abolici√≥n de la esclavitud, la eliminaci√≥n de la tortura, e institu√≠a la celebraci√≥n del 12 de diciembre para la Virgen de Guadalupe y el 16 de septiembre para conmemorar el inicio de la guerra de independencia proclamado por Miguel Hidalgo.

¬ęQue la Am√©rica es libre e independiente de Espa√Īa y de toda otra naci√≥n, gobierno o monarqu√≠a, y que as√≠ se sancione dando al mundo las razones¬Ľ.
Primer punto de los Sentimientos de la Nación.

Al día siguiente, Morelos fue nombrado generalísimo de las fuerzas insurgentes y titular del poder ejecutivo. Sería llamado alteza, pero rechazó este título adoptando el de siervo de la Nación.[205]

En contraste con la posici√≥n de la Junta de Zit√°cuaro, la cual fue disuelta, el Congreso de Chilpancingo se dio a la tarea de definir jur√≠dicamente las razones por las cuales la Am√©rica mexicana deb√≠a ser libre de Espa√Īa. Este fue un punto de discordia con L√≥pez Ray√≥n quien manifest√≥ no estar de acuerdo con el primer punto mencionado en los Sentimientos de la Naci√≥n, pues defend√≠a que la tesis que hab√≠a abrazado el movimiento autonomista de 1808, deber√≠a seguir subsistiendo, es decir, Am√©rica era dependiente del rey de Espa√Īa, pero no de la naci√≥n espa√Īola, por tanto, la independencia buscada no era con respecto a la Corona, sino del "gobierno ileg√≠timo" que se hab√≠a reunido en C√°diz.[206]

Declaración de Independencia de América Septentrional

Territorios dominados por los insurgentes en 1813.

Durante el congreso se pronunciaron otros discursos pol√≠ticos de mayor o menor importancia, pero el 6 de noviembre de 1813, d√≠a de la clausura, se ley√≥ el Acta Solemne de la Declaraci√≥n de Independencia de la Am√©rica Septentrional, la cual fue redactada por Carlos Mar√≠a de Bustamante y Andr√©s Quintana Roo. En ella, ya no se aceptaba la soberan√≠a de Fernando VII y se postulaba de forma radical la separaci√≥n de la autoridad espa√Īola: "queda rota para siempre jam√°s y disuelta la dependencia del trono espa√Īol".[207]

Mientras los insurgentes se reun√≠an en el Congreso de Chilpancingo, el abad Manuel Abad y Queipo advirti√≥ a Calleja que Morelos era, sin disputa, el alma y el tronco de toda la insurrecci√≥n, indic√≥ que en la junta que hab√≠an convocado los insurgentes en Chilpancingo seguramente se le iba a elevar a jefe supremo independiente de toda autoridad, que ya pose√≠a el sur de la Nueva Espa√Īa desde Zacatula a Tehuantepec, por lo tanto, no se le deber√≠a dar m√°s tiempo para organizar su ej√©rcito.[208]

En noviembre de 1813 los miembros de la Audiencia de M√©xico propusieron que "se suspendiera la Constituci√≥n mientras durasen circunstancias tan revolucionarias y turbulentas, y que se revistiese a Calleja de las facultades necesarias y se observase la ley de Indias, que lo autorizaba para extra√Īar de esos dominios a los que conviniese al servicio de Dios, paz y quietud p√ļblica, adopt√°ndose el sistema de rigor, √ļnico que para casos semejantes ense√Īaba la historia de las naciones". De esta manera, la Carta de C√°diz no logr√≥ ser vigorizada en el territorio de la Nueva Espa√Īa.[209]

Batalla de las Lomas de Santa María

José María Morelos. Rechazó los títulos de Su Alteza y Generalísimo, concedidos por el Congreso de Chilpancingo. En cambio, se hizo llamar Siervo de la Nación.

Una vez que se abasteci√≥ de artiller√≠a del Fuerte de San Diego en Acapulco, Morelos planific√≥ tomar la ciudad de Valladolid con la idea de situar en esa ciudad el Congreso, para posteriormente avanzar desde ah√≠ hacia Guanajuato, Guadalajara y San Luis. Miguel y V√≠ctor Bravo fueron designados para proteger a los miembros del Congreso. El 7 de noviembre, saliendo de Chilpancingo, Morelos, los Galeana, Nicol√°s Bravo y Matamoros avanzaron hacia Cutzamala, Car√°cuaro, Tac√°mbaro, Tiripet√≠o y Undameo. Las fuerzas insurgentes formadas por cinco mil seiscientos hombres contaban con treinta ca√Īones.[210] Para esta operaci√≥n Morelos solicit√≥ a Ram√≥n L√≥pez Ray√≥n y Rafael L√≥pez Ray√≥n incorporarse cada uno con mil hombres, desde Tlalpujahua y San Miguel el Grande, respectivamente. Valladolid estaba resguardada por Domingo Land√°zuri con un regimiento de ochocientos hombres. Cuando Calleja se enter√≥ del avance de las fuerzas insurgentes, envi√≥ a Ciriaco del Llano con dos mil hombres desde Ixtlahuaca y a Agust√≠n de Iturbide con mil hombres desde Ac√°mbaro para reforzar la defensa de la ciudad. En su marcha confrontaron el 21 de diciembre a los Ray√≥n en Jer√©cuaro, a quienes derrotaron. El 23 de diciembre, Galeana y Bravo asediaron la capital michoacana pero fueron repelidos.[211] La noche siguiente, el campamento principal de los insurgentes fue sorpresivamente atacado por las fuerzas de Iturbide y Del Llano dando inicio a la Batalla de las Lomas de Santa Mar√≠a; el padre Navarrete, al mando de su divisi√≥n acudi√≥ al lugar para apoyar el inesperado ataque. Los realistas se retiraron y las tropas insurgentes confundidas continuaron combatiendo entre s√≠, diezm√°ndose. La derrota infligida por los realistas frustr√≥ los planes de Morelos y marc√≥ el inicio del ocaso de sus campa√Īas.[212]

Perseguidos por las tropas de Iturbide, el resto de los hombres de Morelos marcharon hacia Puruar√°n. Mariano Matamoros fue designado para la defensa de la plaza. El 5 de enero de 1814, los realistas, decididos a terminar con el ej√©rcito insurgente, lograron la victoria en la Batalla de Puruar√°n.[213] Matamoros fue capturado y trasladado a Morelia, a pesar de que Morelos trat√≥ de negociar su vida a cambio de doscientos prisioneros espa√Īoles, Calleja orden√≥ su fusilamiento, el cual se llev√≥ a cabo el 3 de febrero.[214] Morelos se dirigi√≥ a Coyuca (hoy de Catal√°n) y a Ajuchitl√°n, en donde nombr√≥ a Ros√°ins como su segundo jefe militar. El 19 de febrero, el coronel Gabriel de Armijo ‚ÄĒquien hab√≠a abatido poco d√≠as antes a V√≠ctor Bravo en Mezcala‚ÄĒ propin√≥ un fuerte golpe en Chichihualco a las fuerzas de Ros√°ins, quien logr√≥ escapar.[215] El 29 de marzo, la ciudad de Oaxaca fue retomada por los realistas al mando del coronel Melchor √Ālvarez.[216] Todas estas derrotas fueron criticadas por Ignacio L√≥pez Ray√≥n, quien culp√≥ a Ros√°ins por su incapacidad estrat√©gica. A partir de entonces los dos comandantes insurgentes se enemistaron. L√≥pez Ray√≥n march√≥ a Zongolica y Ros√°ins a Jamapa, fueron acechados por el coronel realista Francisco Hevia desde Orizaba. El 15 de marzo, Miguel Bravo fue capturado en Chila por el coronel F√©lix de la Madrid, se le traslad√≥ a Puebla y fue ejecutado ah√≠ un mes despu√©s.[217] Morelos, Pablo y Hermenegildo Galeana viajaron al Fuerte de San Diego con el objetivo de desmantelar la artiller√≠a e inutilizar los ca√Īones de grueso calibre, fueron perseguidos por Gabriel de Armijo quien los forz√≥ a huir el 11 de abril. Una escaramuza en Pie de la Cuesta con el coronel insurgente Juan √Ālvarez, permiti√≥ a los Galeana y Morelos salir del puerto,[218] de cualquier forma, el avance de Armijo lleg√≥ hasta El Veladero consolidando la posici√≥n el 6 de mayo.

En la provincia de México, el insurgente José Francisco Osorno derrotó al teniente José del Toro logrando atacar Tulancingo y burlando a las fuerzas virreinales por los Llanos de Apan.[219] En contraste, Ramón López Rayón y Epitacio Sánchez, después de la derrota de Puruarán, debieron refugiarse en la sierra de Zitácuaro; y Benedicto López tuvo que escapar a Zacapu al ser asediado por el coronel realista José Antonio Andrade.[220] El 25 de junio, el teniente coronel Fernández de Avilés venció a Hermenegildo Galeana en las cercanías de Coyuca (hoy de Benítez). Galeana fue herido de muerte por el soldado Joaquín León y su cabeza fue colocada en una ceiba en la plaza del pueblo.[221]

Las desavenencias entre los insurgentes fueron increment√°ndose. Ignacio L√≥pez Ray√≥n, despu√©s de ser derrotado en Omealco, en lugar de unirse a Ros√°ins prefiri√≥ dirigirse a Zacatl√°n para construir ca√Īones con la ayuda del platero Alconedo, pero los hermanos Mier y Ter√°n lo abandonaron en Tecamachalco.[222] A finales de mayo, Ros√°ins se dirigi√≥ a la carretera de Xalapa a Orizaba, en donde Jos√© Antonio Mart√≠nez se hab√≠a posicionado para cobrar peaje a las caravanas realistas, debido a que este √ļltimo era fiel a L√≥pez Ray√≥n, Ros√°ins decidi√≥ liquidarlo para despu√©s designar a Juan Pablo Anaya y Guadalupe Victoria como encargados de la misma zona.[223] El 20 de junio desembarc√≥ en Nautla el general franc√©s Jean Josepeh Amable Humbert, quien dijo venir en representaci√≥n de los Estados Unidos para apoyar a los insurgentes. L√≥pez Ray√≥n, entusiasmado, inform√≥ al Congreso de An√°huac, pero Ros√°ins se le adelant√≥, designando a Anaya la misi√≥n de embarcarse junto con el franc√©s hacia Nueva Orleans. En ese lugar se prepar√≥ una expedici√≥n con la ayuda de Jos√© √Ālvarez de Toledo y Dubois, pero √©sta nunca se llev√≥ a cabo al ser impedida por √≥rdenes del presidente James Madison. Las disensiones y los enfrentamientos armados entre L√≥pez Ray√≥n y Ros√°ins aumentaron por dicho incidente. En Silacayoapan, en un enfrentamiento entre Jos√© Herrera ‚ÄĒquien era fiel a L√≥pez Ray√≥n‚ÄĒ y Ram√≥n Sesma ‚ÄĒque era fiel a Ros√°ins‚ÄĒ fue detenido por Manuel Mier y Ter√°n, quien logr√≥ reconciliarlos para hacer frente al coronel realista Melchor √Ālvarez. Los insurgentes rechazaron con √©xito el ataque, tomando las localidades de Teposcolula, Tlaxiaco y Yanhuitl√°n. Mientras tanto, los miembros del Congreso de An√°huac fueron forzados a escapar de Uruapan por el realista Pedro Celestino Negrete, para as√≠ situarse en Apatzing√°n.[224]

Restauraci√≥n absolutista en Espa√Īa

Las Cortes espa√Īolas sesionaron del 1 de octubre de 1813 al 10 de mayo de 1814. Por diversas razones ‚ÄĒcomo hab√≠a ocurrido en Nueva Espa√Īa con los diputados‚ÄĒ, de los ciento cuarenta y nueve diputados americanos que deber√≠an presentarse, solamente sesenta y cinco estuvieron presentes, de los cuales, cuarenta y dos eran suplentes.[225] Durante ese periodo los invasores franceses fueron desalojados de Espa√Īa. Para enero de 1814, las Cortes y la Regencia se hab√≠an trasladado a Madrid. En febrero de 1814, el rey Fernando VII "el Deseado" firm√≥ el Tratado de Valen√ßay, por el cual consigui√≥ recuperar su libertad. Antes de regresar a Espa√Īa, el rey orden√≥ al duque de San Carlos entrevistarse con la Regencia.[226] Las Cortes le informaron que hab√≠an decretado que s√≥lo despu√©s de que el rey jurase la Constituci√≥n se le reconocer√≠a como soberano leg√≠timo de Espa√Īa, de esta forma "el Deseado" emprendi√≥ su regreso. Pero un grupo de sesenta y nueve diputados del "partido de los serviles" prepararon un documento conocido como el Manifiesto de los persas; entre ellos, se encontraban los novohispanos Antonio Joaqu√≠n P√©rez, Salvador Sanmart√≠n y Jos√© Cayetano Foncerrada. Por medio del manifiesto, los persas solicitaron al rey no aceptar la Constituci√≥n.[227] Adicionalmente el capit√°n general de Valencia Francisco Javier de El√≠o ofreci√≥ a Fernando VII el apoyo de su regimiento para abolir las Cortes. Despu√©s de meditarlo, "el Deseado" decidi√≥ restablecer el absolutismo y el 4 de mayo firm√≥ un decreto por el cual se anulaba la Constituci√≥n y las leyes que se hab√≠an expedido durante su ausencia: "como si no hubiesen pasado jam√°s tales actos y se quitasen de en medio del tiempo".[228] El ej√©rcito persigui√≥ a los liberales, algunos como Vicente Rocafuerte huyeron a Francia, otros como Agust√≠n Arg√ľelles, Miguel Ramos Arizpe y el general Juan O'Donoj√ļ fueron encarcelados. Se estima que la cantidad de prisioneros o exiliados fue de doce mil liberales.[229]

En la Ciudad de México, las primeras noticias del regreso de Fernando VII se recibieron el 13 de junio de 1814, pero no fue sino hasta el 7 de agosto cuando se conocieron los pormenores de las determinaciones de "el Deseado". La Inquisición fue reinstalada, fue nombrado Manuel Flores como inquisidor y José Tirado como fiscal.[230] Diez días más tarde, Calleja publicó un bando por el que se prohibía bajo severas penas, contradecir directa o indirectamente los derechos y prerrogativas del trono. Los comerciantes de México y Veracruz que eran amantes de la Constitución recibieron con desagrado las noticias. Los insurgentes, incluyendo a Ignacio López Rayón, a pesar de los reveses que habían sufrido, reafirmaron su resolución de continuar la lucha armada.[231]

Constitución de Apatzingán

Artículo principal: Constitución de Apatzingán

En contraste, el 15 de junio de 1814 el Congreso de An√°huac termin√≥ de redactar el Decreto Constitucional para la Libertad de la Am√©rica Mexicana, mejor conocido como la Constituci√≥n de Apatzing√°n. Fue proclamada el 22 de octubre y estaba dividida en dos t√≠tulos: principios o elementos constitucionales y forma de gobierno, la cual se sustent√≥ en tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Fueron tres miembros en los que recay√≥ el Poder Ejecutivo: Jos√© Mar√≠a Liceaga, Jos√© Mar√≠a Cos y Jos√© Mar√≠a Morelos. A pesar de que a este √ļltimo se le hab√≠a retirado del cargo pol√≠tico en 1813, nuevamente se le confiri√≥ el puesto, pero esta vez, para ejercerlo de forma compartida. Sin embargo, el decreto constitucional imped√≠a a los miembros del Ejecutivo mandar tropas y solamente pod√≠an ejercer acci√≥n militar bajo circunstancias extraordinarias y con el correspondiente permiso del Congreso. De esta forma, el siervo de la naci√≥n entr√≥ en un per√≠odo de aletargamiento militar.[232]

Despu√©s de la promulgaci√≥n de la Constituci√≥n de Apatzing√°n, Vicente Guerrero fue designado para emprender nuevamente la campa√Īa en Oaxaca, aunque al principio no fue reconocido por Ram√≥n Sesma que se encontraba en Silacoayoapan y era fiel a Ros√°ins. El Congreso de An√°huac envi√≥ a Francisco Arr√≥yave para sustituir a este √ļltimo, pero lejos de obedecer las √≥rdenes, Ros√°ins lo mand√≥ fusilar bajo el cargo de traici√≥n el 21 de diciembre de 1814 en un paraje del cerro Colorado conocido con el mote de la Palma del Terror.[233] Por otra parte, el insurgente V√≠ctor Rosales logr√≥ apoderarse de un cuantioso bot√≠n en el mineral de Pinos de Zacatecas.[234] A finales de noviembre de 1814, el realista Ciriaco del Llano fue derrotado por Ram√≥n L√≥pez Ray√≥n y Epitacio S√°nchez en Maravat√≠o, pero casi al mismo tiempo Agust√≠n de Iturbide venci√≥ y liquid√≥ a Manuel Villalong√≠n en Puru√°ndiro. Con la finalidad de prevenir cualquier desembarque de armas destinado a los insurgentes, la costa de Nautla fue asegurada por el coronel realista Manuel Gonz√°lez de la Vega.[235]

En marzo de 1815, Iturbide y Del Llano unieron sus fuerzas para atacar el cerro del C√≥poro, el cual estaba resguardado por Ignacio y Ram√≥n L√≥pez Ray√≥n, el ataque dirigido por los tenientes realistas Vicente Filisola, Juan Jos√© Codallos, Pablo Obreg√≥n y Ram√≥n de la Madrid fue repelido.[236] Ese mismo mes, el coronel realista M√°rquez Donayo sorprendi√≥ a Ros√°ins, Sesma, y Mier y Ter√°n en Soltepec. Tras la frustraci√≥n de la derrota, Ros√°ins mand√≥ realizar nuevos fusilamientos, pero sus excesos provocaron que sus compa√Īeros desconocieran su mando militar.[237] En julio de 1815, despu√©s de una derrota de los insurgentes en Jilotepec, Epitacio S√°nchez se acogi√≥ al indulto del gobierno virreinal.[238] El 27 de julio, en Jamapa, Ros√°ins fue perseguido y vencido por los propios insurgentes; una vez capturado se le remiti√≥ al Congreso de An√°huac, pero se logr√≥ fugar en las inmediaciones de Chalco y solicit√≥ el indulto realista, el cual le fue concedido por el virrey Calleja en octubre de 1815.[239] En respuesta a las peticiones que realizaron los comerciante de C√°diz a Fernando VII, un contingente de dos mil realistas, al mando del brigadier Fernando Miyares y Mancebo, desembarc√≥ en Veracruz. Entre agosto y septiembre, Miyares comenz√≥ su campa√Īa en contra de Guadalupe Victoria en Puente del Rey as√≠ como contra Manuel Mier y Ter√°n en las cumbres de Acultzingo.[240]

Captura y muerte de Morelos

Captura de Morelos en Temalaca.

Despu√©s de su retirada del cerro del C√≥poro, Itubide incursion√≥ sin √©xito en Michoac√°n en busca de los miembros del Congreso de An√°huac. Al retirarse pas√≥ por P√°tzcuaro, en donde aprehendi√≥ a Bernardo Abarca y lo mand√≥ fusilar en Tzintzuntzan. Para vengar la muerte de este √ļltimo, el doctor Jos√© Mar√≠a Cos tom√≥ las armas, uni√©ndose a los grupos insurgentes de Vargas y Carvajal, sin embargo violaba el art√≠culo constitucional que prohib√≠a a los miembros del Ejecutivo realizar estas acciones.[241] El Congreso lo conmin√≥ a regresar a su puesto, pero lejos de obedecer, el doctor Cos public√≥ en Zacapu un manifiesto expresando su inconformidad al respecto de las pol√≠ticas adoptadas por dicho organismo, entre ellas la de que sus miembros no hab√≠an sido elegidos de forma popular y que √©stos buscaban ayuda militar en el extranjero comprometiendo la religi√≥n y la honra nacional. Por otra parte declar√≥ que los congresistas hab√≠an maniatado a los jefes militares insurgentes, cuestionando a cada paso sus acciones. En consecuencia el Congreso orden√≥ a Jos√© Mar√≠a Morelos arrestarlo, Cos fue sentenciado a muerte por su desacato, pero en base a sus m√©ritos y a solicitud de Jos√© Mar√≠a Izazaga, se le conmut√≥ la pena a prisi√≥n perpetua.[242] "Los hombres de leyes y los hombres de armas no llegaron a entenderse. Las divergencias que se dieron entre el poder legislativo y el ejecutivo se acentuaron con el paso del tiempo".[243] En Puruar√°n, el 14 de julio de 1815, Morelos dirigi√≥ una carta al presidente de Estados Unidos, James Madison, solicit√°ndole el reconocimiento de la independencia y el benepl√°cito para el recibimiento de un embajador enviado por los insurgentes:

¬ęLos desastres que traen consigo las alternativas de la guerra, y que en alguna vez nos ha precipitado nuestra misma inexperiencia, jam√°s han abatido nuestros √°nimos, sino que, sobreponi√©ndonos constantemente a las adversidades e infortunios, hemos sostenido por cinco a√Īos nuestra lucha, convenci√©ndonos pr√°cticamente de que no hay poder capaz de sojuzgar a un pueblo determinado a salvarse de los horrores de la tiran√≠a..[..]..Nuestro sistema de gobierno, habiendo comenzado, como era natural, por los m√°s informes rudimentos, se ha ido perfeccionando sucesivamente, seg√ļn que lo han permitido las turbulencias de la guerra y hoy se ve sujeto a una Constituci√≥n cimentada en m√°ximas a todas luces liberales y acomodada en cuanto ha sido posible al genio, costumbres y h√°bitos de nuestros pueblos, no menos que a las circunstancias de la revoluci√≥n nos ha impuesto. Con el transcurso del tiempo, recibir√° modificaciones y mejoras a medida que nos ilustre y nos ense√Īe la experiencia; pero nunca nos desviaremos una sola l√≠nea de los principios esenciales que constituyen la verdadera libertad civil.¬Ľ
Fragmento de la carta dirigida a James Madison escrita por José María Morelos, 14 de julio de 1815.[244]

Los miembros del Congreso consideraron que no se encontraban seguros en Michoac√°n debido al asedio que sufr√≠an constantemente. Adicionalmente esperaban recibir noticias de Jos√© Manuel de Herrera, quien hab√≠a sido enviado a los Estados Unidos como ministro plenipotenciario. Por estas razones decidieron trasladarse a Tehuac√°n. A manera de previsi√≥n pol√≠tica, nombraron un Junta Subalterna de Gobierno para ejercer acci√≥n en las provincias occidentales de Texas. El 29 de septiembre de 1815, el Congreso sali√≥ de Uruapan. Morelos plane√≥ la protecci√≥n de la expedici√≥n, dispuso que Nicol√°s Bravo se situara en Huetamo, Vargas en Tenancingo, Guerrero en Temalaca, y design√≥ a Jos√© Mar√≠a Lobato como escolta del Congreso.[245] Al enterarse de este traslado, Calleja design√≥ al teniente coronel Manuel de la Concha para interceptar la caravana. El 5 de noviembre en una avanzada, Morelos, Lobato y Bravo enfrentaron a las fuerzas realistas en la Batalla de Temalaca. Los congresistas pudieron evadirse del lugar, pero durante la acci√≥n Morelos fue aprehendido por el ex insurgente Mat√≠as Carrasco. Nicol√°s Bravo se puso al frente del resto de la tropa pero los diputados le quitaron el mando militar. Manuel Mier y Ter√°n tom√≥ la decisi√≥n de disolver el Congreso bajo los mismos argumentos que hab√≠a empleado el doctor Cos.[246] Esta decisi√≥n solamente fue apoyada con reservas por Francisco Osorno, quien se encontraba en Apan. Nicol√°s Bravo ‚ÄĒenfadado por la determinaci√≥n‚ÄĒ se dirigi√≥ a Veracruz, Guadalupe Victoria se traslad√≥ a Ajuchitl√°n y Vicente Guerrero a Acatl√°n.[247]

Morelos fue llevado a la Ciudad de México. El 27 de noviembre el tribunal de la Inquisición lo declaró "hereje formal negativo, fautor de herejes, perseguidor y perturbador de los santos sacramentos, cismático, lascivo, hipócrita, enemigo irreconciliable del cristianismo, traidor a Dios, al Rey y al Papa". El obispo de Oaxaca, Antonio Bergosa y Jordán realizó la degradación canónica.[248] Por órdenes del virrey Calleja, el 22 de diciembre de 1815, Morelos fue fusilado en San Cristóbal Ecatepec.[249]

Tercera etapa: Resistencia, guerra de guerrillas (1815-1820)

N√ļcleos de la resistencia insurgente entre 1814 y 1821.

Despu√©s de la muerte de Morelos, los grupos insurgentes lucharon de manera aislada; aproximadamente veinte mil rebeldes continuaron en pie de lucha.[250] Las fuerzas m√°s disciplinadas de los insurgentes se encontraban distribuidas de la manera siguiente: Manuel Mier y Ter√°n en Tehuac√°n, Guadalupe Victoria en Puente de Rey, Jos√© Francisco Osorno en Zacatl√°n y los llanos de Apan, cada uno de ellos contaba con dos mil hombres; los hermanos Ignacio y Ram√≥n L√≥pez Ray√≥n operaban con setecientos hombres en el cerro del C√≥poro; en el sur Nicol√°s Bravo, Juli√°n de √Āvila y Pablo Galeana comandaban ochocientos hombres; mientras que Vicente Guerrero en la Sierra Madre del Sur, Ram√≥n Sesma en Silacayoapan y Juan del Carmen en la zona de la Mixteca baja contaban con quinientos; en la Lago de Chapala persist√≠an ochocientos hombres bajo los mandos de Jos√© Santana, Encarnaci√≥n Rosas y del padre Marcos Castellanos; en Michoac√°n, Manuel Mu√Īiz, Garza y Correa contaban con cuatro mil hombres; el presb√≠tero Jos√© Antonio Torres (hom√≥nimo del insurgente que hab√≠a tomado Guadalajara en 1810 y muerto en 1811) ten√≠a reclutados ochocientos hombres en El Baj√≠o; V√≠ctor Rosales oper√≥ en Zacatecas con trescientos hombres.[251] Adicionalmente comenzaron a destacar Pedro Moreno que se estableci√≥ en el cerro del Sombrero cerca de Le√≥n, Patricio L√≥pez en Santa Gertrudis, Jos√© Antonio Couto en las Cumbres de Maltrata, el doctor Ignacio Couto en el cerro Palmillas, Melchor M√ļzquiz en Monte Blanco, Jos√© Mar√≠a Villapinto en Boquilla de Piedras, y Pedro Ascencio junto con el cura Jos√© Manuel Izquierdo en el Cerro Goleta.[250]

Durante esta etapa, el caudillo espa√Īol Francisco Xavier Mina, de ideolog√≠a liberal, organiz√≥ desde los Estados Unidos una expedici√≥n con trescientos hombres para apoyar la lucha de los independentistas, pues su objetivo personal era luchar contra el r√©gimen absolutista de Fernando VII. Mina era un navarro que hab√≠a luchado en su pa√≠s y puesto en pr√°ctica la guerrilla en la regi√≥n de los Pirineos en contra del absolutismo de la Corona espa√Īola, huido a Francia y despu√©s a Inglaterra, donde conoci√≥ a Servando Teresa de Mier. Fue el fraile dominico quien lo entusiasm√≥ respecto de la lucha por la emancipaci√≥n de la Nueva Espa√Īa. Finalmente viaj√≥ a los Estados Unidos, desde donde se hab√≠a embarcado para combatir del lado de los insurgentes novohispanos, entrando al pa√≠s por la costa de Tampico.

Mientras los efectivos insurgentes hab√≠an disminuido considerablemente, en ese estado de cosas, las fuerzas realistas superaban los cuarenta mil efectivos. En la Divisi√≥n de M√©xico el propio virrey F√©lix Mar√≠a Calleja contaba con dos mil seiscientos hombres; el coronel Manuel de la Concha en Apan ten√≠a mil quinientos diez, el coronel Alejandro √Ālvarez de G√ľit√°n en la secci√≥n de Huejutla ciento cincuenta y uno; el brigadier Ciriaco del Llano en el Ej√©rcito del Sur contaba con seis mil seiscientos noventa y nueve; el mariscal de campo Jos√© D√°vila en la Divisi√≥n de Veracruz ten√≠a seis mil cuatrocientos ochenta y dos; para la defensa de convoyes, el coronel Francisco Hevia contaba con novecientos sesenta y ocho; el coronel Cosme de Urquiola en la Isla del Carmen ten√≠a trescientos treinta y nueve; el coronel Jos√© Gabriel de Armijo en la Divisi√≥n de Acapulco contaba con dos mil seiscientos cincuenta y un efectivos; en Toluca, el teniente coronel Nicol√°s Guti√©rrez ten√≠a doscientos ochenta y dos; en Ixtlahuaca el coronel Mat√≠as Mart√≠n y Aguirre, setecientos ochenta y siete; en Tula, el coronel Crist√≥bal Ord√≥√Īez, ochocientos ochenta y ocho; en Quer√©taro, el brigadier Ignacio Garc√≠a Rebollo, novecientos noventa y uno; el Ej√©rcito del Norte comandado por el coronel Jos√© Castro, tres mil ochocientos tres; el Ej√©rcito de Reserva del mariscal de campo Jos√© de la Cruz contaba con tres mil trescientos sesenta y tres; la Divisi√≥n de las Provincias Internas de Oriente al mando del brigadier Joaqu√≠n Arredondo, tres mil novecientos ochenta y siete; la Divisi√≥n de las Provincias Internas de Occidente al mando de mariscal de campo Bonavia, doscientos setenta y nueve; en la Antigua California, el capit√°n Arg√ľello contaba con ciento nueve y en Nueva California el teniente coronel Pablo Sola ten√≠a tres mil seiscientos cinco hombres. A esta fuerza, se deb√≠a agregar un n√ļmero de realistas indeterminado que se encontraban en pueblos peque√Īos.[252]

Junta de Jaujilla

La Junta Subalterna de Gobierno ‚ÄĒformada por el general Manuel Mu√Īiz, el abogado Ayala, Dionisio Rojas, Jos√© Pagola y Felipe Carvajal‚ÄĒ se estableci√≥ en Taretan. En febrero de 1816, el general insurgente Juan Pablo Anaya, siguiendo el ejemplo de Mier y Ter√°n, sorprendi√≥ a los miembros en la hacienda de Santa Efigenia, reduci√©ndolos a prisi√≥n. Este hecho indign√≥ a los jefes insurgentes que se encontraban en la zona. El comandante Jos√© Mar√≠a Vargas arrest√≥ a Anaya y a sus seguidores, pero antes de ser pasados por armas lograron escapar. Vargas form√≥ una nueva Junta Gubernativa en Uruap√°n, siendo encabezada por √©l mismo en compa√Ī√≠a de Remigio Yarza, V√≠ctor Rosales, el presb√≠tero Jos√© Antonio Torres, Jos√© Mar√≠a Izazaga, Manuel Amador y Jos√© de San Mart√≠n.

Juan Pablo Anaya se reuni√≥ con Ignacio L√≥pez Ray√≥n y lo convenci√≥ de no reconocer a esta junta. Vargas y San Mart√≠n viajaron para negociar con el antiguo presidente de la Junta de Zit√°cuaro. A pesar de que Ray√≥n nunca reconoci√≥ a esta junta, se renombraron a sus integrantes. La Junta de Jaujilla ‚ÄĒla cual se conoci√≥ con este nombre porque se instal√≥ en el fuerte de Jaujilla, en las ci√©nagas de Zacapu‚ÄĒ qued√≥ conformada con Ignacio Ayala, Mariano Tercero, Jos√© Pagola, Mariano S√°nchez Arriola, Pedro Villase√Īor y Jos√© de San Mart√≠n, como secretario del Despacho de Guerra fue nombrado Francisco Lojero y como secretario de Hacienda, Antonio Vallejo.[253] Durante esta reorganizaci√≥n el doctor Jos√© Mar√≠a Cos recobr√≥ su libertad, volvi√≥ con L√≥pez Ray√≥n, pero no permaneci√≥ en el C√≥poro, optando por acogerse al indulto que F√©lix Mar√≠a Calleja hab√≠a ofrecido a todos los rebeldes durante la captura de Morelos. Cos vivi√≥ en P√°tzcuaro hasta 1819, fecha en la que falleci√≥.[254]

√öltimas campa√Īas realistas ordenadas por Calleja en 1816

En los llanos de Apan, de febrero a abril de 1816, el coronel realista Manuel de la Concha confront√≥ a los insurgentes dirigidos por Francisco Osorno. A pesar de la victoria que este √ļltimo obtuvo sobre su subalterno Juan Rafols el 18 de abril, tres d√≠as m√°s tarde el propio De la Concha infligi√≥ una fuerte derrota a los rebeldes, quienes fueron perseguidos por Anastasio Bustamante. Osorno pudo escapar pero muchos de sus subalternos se rindieron y se acogieron al indulto, incorpor√°ndose a las filas realistas.[255]

En Huauchinango, el insurgente Mariano Guerrero se rindi√≥ ante el capit√°n Francisco de las Piedras, mientras que Alejandro √Ālvarez de G√ľiti√°n venci√≥ a un peque√Īo grupo de independentistas que se hab√≠an fortificado en Tlaxcalantongo. En Huichapan, el sargento mayor Casasola persigui√≥ a los hermanos Rafael y Jos√© Manuel Villagr√°n ‚ÄĒ√ļltimos familiares de Juli√°n‚ÄĒ. Una vez vencidos, se acogieron al indulto.[256] Manuel Mier y Ter√°n dio √≥rdenes de fortificar el cerro de Santa Gertrudis dejando a cargo a Francisco Miranda, el lugar fue asediado sin √©xito por Saturnino Samaniego pues a la defensa del sitio se uni√≥ Juan Mier y Ter√°n.[257] En P√©njamo, Agust√≠n de Iturbide logr√≥ dispersar a las fuerzas comandadas por el presb√≠tero Jos√© Antonio Torres; enseguida, Pedro Monsalve continu√≥ la persecuci√≥n de los insurgentes llegando hasta Comanja pero en ese lugar fue rechazado por Pedro Moreno.[258] En el sur, el comandante P√≠o Mar√≠a Ruiz fue obligado a replegarse en Huetamo por Vicente Guerrero.[259]

En julio de 1816, Manuel Mier y Ter√°n realiz√≥ una malograda expedici√≥n a Coatzacoalcos con la finalidad de ser abastecido de cuatro mil fusiles por el aventurero estadounidense William Davis Morrison. El 1 de septiembre, fue sorprendido en Playa Vicente por el comandante realista Pedro Garrido y aunque Mier y Ter√°n pudo retirarse, Morrison cay√≥ preso y m√°s tarde fue fusilado. En su ruta de retirada, la expedici√≥n insurgente fue nuevamente atacada el 10 de septiembre en Tlacotalpan por el comandante Juan Bautista Topete, Mier y Ter√°n logr√≥ la victoria logrando escapar a Tehuac√°n, lugar al que lleg√≥ el d√≠a 22 del mismo mes.[260] Pocos d√≠as antes, Juan Mier y Ter√°n hab√≠a sido derrotado por el comandante realista Antonio N√ļ√Īez Castro en Coxcatl√°n. Los sobrevivientes de este grupo de insurgentes pudieron reunirse con las fuerzas de Patricio L√≥pez en la Sierra de Oaxaca. Durante el mes de agosto, Manuel de la Concha orden√≥ a Anastasio Bustamante realizar una campa√Īa de persecuci√≥n en los llanos de Apan, la cual fue un √©xito, pues oblig√≥ a Francisco Osorno a abandonar la zona, restableciendo la seguridad de los caminos para los convoyes realistas. Osorno huy√≥ a Tehuac√°n para reunirse con las fuerzas de Mier y Ter√°n.[261]

Juan Ruiz de Apodaca es nombrado virrey de Nueva Espa√Īa

En los primeros d√≠as de septiembre, el teniente general Juan Ruiz de Apodaca desembarc√≥ en Veracruz para sustituir a F√©lix Mar√≠a Calleja como virrey de Nueva Espa√Īa. Su caravana fue atacada en Perote por el insurgente Antonio V√°zquez Aldana, pero gracias a la intervenci√≥n oportuna del coronel M√°rquez Donayo, Apodaca logr√≥ llegar a la Ciudad de M√©xico el d√≠a 20 de septiembre. Un mes m√°s tarde, Calleja se dirigi√≥ a Veracruz escoltado por M√°rquez Donayo. A su regreso a Espa√Īa, Fernando VII le otorg√≥ el t√≠tulo de Conde de Calder√≥n como premio a su desempe√Īo. A√Īos m√°s tarde, ser√≠a nombrado jefe de un ej√©rcito destinado a la reconquista de Nueva Espa√Īa, pero el prop√≥sito de ese ej√©rcito nunca se llev√≥ a cabo. Vivi√≥ sus √ļltimos a√Īos como capit√°n general en Valencia.[262] La pol√≠tica del nuevo virrey Apodaca fue m√°s indulgente, prohibi√≥ el fusilamiento de prisioneros insurgentes con el objeto de lograr la pacificaci√≥n por medios m√°s humanitarios y promovi√≥ a√ļn m√°s los indultos.[263]

El 7 de noviembre se lograron a√ļn tres victorias realistas: Jos√© Mor√°n pudo dispersar un avance de las fuerzas insurgentes comandadas por Francisco Osorno, y Mier y Ter√°n en las inmediaciones de San Andr√©s Chalchicomula, varios subalternos se acogieron al indulto. Cerca de Actal√°n, Vicente Guerrero sufri√≥ una derrota en contra de Saturnino Samaniego durante la Batalla de Ca√Īada de Los Naranjos.[264] Melchor M√ļzquiz fue vencido y capturado en Monte Blanco por el coronel M√°rquez Donayo. Hacia finales del mismo mes, Carlos Mar√≠a Llorente realiz√≥ una campa√Īa en T√ļxpam y Huauchinango, extinguiendo las aduanas que hab√≠a establecido Guadalupe Victoria; en este regimiento realista comenz√≥ a destacar Antonio L√≥pez de Santa Anna. Desde La Antigua, el teniente coronel Jos√© Rinc√≥n incursion√≥ a Boquilla de Piedras, capturando el peque√Īo puerto que era un punto de comunicaci√≥n para acopio de armas de los independentistas. Durante la defensa del lugar muri√≥ el insurgente Jos√© Mar√≠a Villapinto.[265]

Capitulaciones e indultos

A finales del noviembre de 1816, Jos√© Mar√≠a Vargas ‚ÄĒquien hab√≠a formado la Junta Gubernativa de Uruapan‚ÄĒ se acogi√≥ al indulto, entregando el fuerte de Carrizalillo al teniente coronel Luis Quintar. Pocos d√≠as despu√©s Ferm√≠n Urtiz hizo lo mismo con la fortificaci√≥n de San Miguel Curistar√°n.[266] En diciembre, Antonio Linares sostuvo escaramuzas con Ignacio L√≥pez Ray√≥n y Juan Pablo Anaya en P√°tzcuaro; cuatro meses antes, la isla de Janitzio hab√≠a sido ocupada por un destacamento realista al mando de Agust√≠n Aguirre. El 7 del mismo mes, las fuerzas insurgentes de Rafael L√≥pez Ray√≥n fueron destrozadas en Tanc√≠taro por Pedro Celestino Negrete.[267]

Durante cuatro a√Īos, un grupo de insurgentes ‚ÄĒbajo los mandos de Jos√© Santana, Encarnaci√≥n Rosas y del cura Marcos Castellanos‚ÄĒ resistieron en la isla de Mezcala del Lago de Chapala el constante asedio ordenado por Jos√© de la Cruz. Desde 1812, varios realistas como Pedro C. Negrete, Rosendo Porlier, √Āngel Linares, Jos√© Navarro, Jos√© Antonio Serrato, Jos√© Mar√≠a Narv√°ez, Manuel Pastor o Marcelino Croquer fracasaron en el intento de tomar este reducto. Los rebeldes incursionaban furtivamente durante las noches hacia las costas del lago, obteniendo v√≠veres y armamento ‚ÄĒel cual era enviado por Jos√© Mar√≠a Vargas‚ÄĒ, llegando a atacar poblaciones como Ocotl√°n. Durante sus correr√≠as secuestraron la fal√ļa Fernando en su trono, convirti√©ndose este suceso en una afrenta para los sitiadores. Cuando la balanza de los triunfos comenz√≥ a inclinarse a favor de los realistas, De la Cruz mand√≥ talar las costas del lago y dispuso ocho mil hombres para fortalecer el bloqueo a la isla. Fue hasta el 25 de noviembre de 1816 que se negoci√≥ la capitulaci√≥n e indulto. No se sabe de la suerte de Encarnaci√≥n Rosas, aunque probablemente muri√≥ durante alg√ļn asalto; a Jos√© Santana se le design√≥ la gobernaci√≥n de la misma isla y muri√≥ en 1852; el cura Marcos Castellanos regres√≥ a Ajijic, en donde muri√≥ en 1826. Al momento de la capitulaci√≥n las fuerzas insurgentes contaban con ochocientos hombres y diecisiete ca√Īones.[268]

Mat√≠as Mart√≠n de Aguirre y P√≠o Mar√≠a Ruiz incrementaron la campa√Īa contra el cerro del C√≥poro, ordenando quemar todas las sementeras a la redonda, al igual que los pueblos de P√ļcuaro, Santa Catarina Ocurio y Encarnaci√≥n.[269] Sin recibir auxilio alguno durante dos meses, Ram√≥n L√≥pez Ray√≥n convoc√≥ a una junta con sus subalternos. Despu√©s de discutirlo presentaron su capitulaci√≥n y aceptaci√≥n al indulto el 2 de enero de 1817. Cinco d√≠as m√°s tarde los realistas tomaron posesi√≥n del lugar en donde encontraron treinta piezas de artiller√≠a, trescientos cincuenta soldados y m√°s de mil civiles que se hab√≠an refugiado bajo el amparo de los insurgentes.[270]

Una triple ofensiva realista ‚ÄĒorganizada desde Teotitl√°n por el coronel Manuel de Obeso, desde la Mixteca por los comandantes F√©lix de la Madrid y Saturnino Samaniego, as√≠ como desde Puebla por el coronel Francisco Hevia‚ÄĒ se dirigi√≥ hacia Tepexi de la Seda, Tehuac√°n y Cerro Colorado para atacar a los hermanos Juan y Manuel Mier, as√≠ como a Francisco Osorno.[271] Despu√©s de diecinueve d√≠as de combate en diversos frentes, el 21 de enero de 1817 Manuel Mier y Ter√°n capitul√≥ y se acogi√≥ al indulto ante el capit√°n Bracho.[272] De igual forma Francisco Osorno se rindi√≥ ante el mayor Juan R√°fols el 11 de febrero en San Andr√©s Chalchicomula. Casi al mismo tiempo el insurgente Manuel P√©rez fue hecho prisionero al abandonar el fuerte de Santa Gertrudis, Ram√≥n Sesma capitul√≥ el fuerte de San Esteban y el brigadier realista M√©lchor √Ālvarez venci√≥ a los insurgentes Miguel Mart√≠nez y Jos√© Mar√≠a S√°nchez en Silacoayapan.[273] El 8 de marzo, Carlos Mar√≠a de Bustamante se indult√≥ en Veracruz y fue sometido a prisi√≥n en San Juan de Ul√ļa durante alg√ļn tiempo. Entre el 4 y 10 de marzo el coronel Ord√≥√Īez tom√≥ en Guanajuato la meseta conocida como Mesa de los Caballos, la cual era defendida por el cura Carmona y Encarnaci√≥n Ortiz. El 20 de mayo, en el rancho de la Campana, cerca de Tac√°mbaro, fuerzas realistas de Miguel Mu√Īoz y Miguel Barrag√°n sorprendieron a un grupo insurgente. Durante el combate muri√≥ el insurgente V√≠ctor Rosales. La operaci√≥n fue guiada por el ex insurgente y vocal de la Junta de Jaujilla, Manuel Mu√Īiz, quien se hab√≠a indultado pocos d√≠as antes.[274]

Por otra parte, Vicente Guerrero fue sitiado por las fuerzas de Gabriel Armijo en Xonacatl√°n durante treinta d√≠as, pudo romper el sitio, pero durante la acci√≥n muri√≥ Juan del Carmen. Guerrero se march√≥ a Veracruz para conseguir armas con Guadalupe Victoria, quien hab√≠a sido forzado a dejar Nautla y retroceder a Misantla.[275] El presb√≠tero Jos√© Antonio Torres pudo fortalecerse en el cerro de San Gregorio cerca de P√©njamo realizando sus operaciones militares coordinadas con Pedro Moreno que se resguard√≥ en el cerro del Sombrero en la serran√≠a de Comanja.[276] El 9 de febrero, Ignacio L√≥pez Ray√≥n ‚ÄĒquien no hab√≠a reconocido la autoridad de la Junta de Jaujilla‚ÄĒ fue arrestado por Nicol√°s Bravo, el antiguo presidente de la Junta de Zit√°cuaro fue trasladado a Patambo.[277] Esta era la situaci√≥n en Nueva Espa√Īa al final del primer tercio de 1817.

Expedición de Francisco Xavier Mina

Artículo principal: Francisco Xavier Mina

Francisco Xavier Mina era un estudiante de jurisprudencia en Zaragoza durante la Invasi√≥n francesa a Espa√Īa. Empu√Ī√≥ las armas como voluntario de los ej√©rcitos de la derecha y centro en su lugar de nacimiento. Luchando contra los invasores fue hecho prisionero y trasladado a Francia en 1810.[278] Al regresar a su patria, en 1814, qued√≥ consternado con la determinaci√≥n de Fernando VII de abolir la Constituci√≥n gaditana y de las √≥rdenes de aprehensi√≥n que se hab√≠an girado en contra de los pol√≠ticos y pensadores de ideolog√≠a liberal. Manuel de Lardiz√°bal y Uribe le ofreci√≥ un puesto de mando en Nueva Espa√Īa para luchar contra los insurgentes, pero lo rechaz√≥ indignado pensando que la causa de los americanos era la misma que la de los espa√Īoles europeos. Se uni√≥ a su t√≠o Francisco Espoz y Mina para luchar a favor de la restauraci√≥n de la Constituci√≥n, pero al fracasar tuvo que exiliarse en Londres, huyendo por Francia.[279] En 1815 fue convencido por Servando Teresa de Mier de luchar contra el absolutismo, apoyando la independencia de las colonias americanas. De esta forma, zarp√≥ el 15 de mayo de 1816 del puerto de Liverpool en compa√Ī√≠a de oficiales espa√Īoles, italianos e ingleses.[280] Antes de llegar a Nueva Espa√Īa, la expedici√≥n busc√≥ recursos en Nueva Orleans, Galveston, Saint Thomas y Hait√≠. En los buques Cleopatra, Neptuno y Congreso mexicano, desembarc√≥ en Soto la Marina el 15 de abril de 1817.[281] Construy√≥ una guarnici√≥n en el mismo lugar, estableci√≥ una imprenta y public√≥ un manifiesto que explicaba los motivos de su expedici√≥n.[282]

..¬ęS√≥lo el rey, los empleados y los monopolistas son los que se aprovechan de la sujeci√≥n de Am√©rica en perjuicio de los americanos. Ellos, pues, son los √ļnicos enemigos y los que quisieran eternizar el pupilaje en que los tienen, a fin de elevar su fortuna y la de sus descendientes sobre las ruinas de este infeliz pueblo..[..]..Permitidme, mexicanos, participar de vuestras gloriosas tareas, aceptad los servicios que os ofrezco en favor de vuestra sublime empresa y contadme entre vuestros compatriotas. ¬°Ojal√° acierte yo a merecer este t√≠tulo haciendo que vuestra libertad se ense√Īoree, o sacrific√°ndole mi propia existencia! Entonces, en recompensa, decid a vuestros hijos: "Esta tierra fue dos veces inundada en sangre por espa√Īoles serviles, vasallos abyectos de un rey; pero hubo tambi√©n espa√Īoles liberales y patriotas que sacrificaron su reposo y su vida por nuestro bien"¬Ľ.
Proclama del 25 de abril de 1817 de Francisco Xavier Mina en Soto la Marina.[283]

Campa√Īa militar de Mina

Cien soldados realistas se unieron a las filas del Ej√©rcito Auxiliador de la Rep√ļblica Mexicana, pero la noticia del desembarco ‚ÄĒel cual ya se esperaba‚ÄĒ lleg√≥ a la capital. De inmediato, los ej√©rcitos realistas se pusieron en marcha para confrontar a los reci√©n llegados. Al mismo tiempo, desde Veracruz, zarparon la fragata Sabina y las goletas Belona y Prosperina al mando del comandante Francisco de Berenger. Los barcos de la expedici√≥n de Mina se encontraban abandonados, no obstante lo cual fueron incendiados y destruidos por √≥rdenes de Berenger.[284]

Mina por su parte dej√≥ cien hombres ‚ÄĒentre ellos a Servando Teresa de Mier y al mando del mayor Jos√© Sard√°‚ÄĒ para proteger la plaza y se intern√≥ tierra adentro con trescientos ocho hombres para unirse con los ej√©rcitos insurgentes el 24 de mayo de 1817. Sostuvo el primer combate contra fuerzas realistas, dirigidas por el capit√°n Villase√Īor, en la Batalla del Valle de Ma√≠z el 8 de junio.[285] Siete d√≠as m√°s tarde pudo repeler el ataque de una fuerza superior dirigida por Benito Armi√Ī√°n en la Batalla de Peotillos.[286] El 23 de junio, lleg√≥ al fuerte del Sombrero para reunirse con Pedro Moreno.[287] Mientras tanto, el brigadier Joaqu√≠n de Arredondo forz√≥ a la peque√Īa guarnici√≥n insurgente a capitular durante el Sitio de Soto la Marina el 15 de junio. Sard√° y los soldados fueron encarcelados en San Juan de Ul√ļa para despu√©s ser exiliados a Espa√Īa. Teresa de Mier fue trasladado a la Fortaleza de San Carlos de Perote y despu√©s a las c√°rceles de la Inquisici√≥n, lugar en donde estuvo preso hasta 1820.[288]

El 28 de junio, sumando poco m√°s de quinientos hombres, las fuerzas combinadas de Mina y Moreno lograron derrotar al capit√°n Crist√≥bal Ord√≥√Īez en la Batalla de Los Arrastraderos,[289] pero fueron sitiados en el Fuerte del Sombrero por el mariscal de campo Pascual Li√Ī√°n desde el 1 al 20 de agosto. Durante el sitio, Mina pudo salir para buscar pertrechos y el presb√≠tero Jos√© Antonio Torres intent√≥ auxiliarlos con una fuerza de cien hombres, pero fue repelido en Silao por el mayor Juan R√°fols. Pedro Moreno y Juan Davis Bradburn lograron escapar, siendo perseguidos por Anastasio Bustamante. Las bajas de los insurgentes sumaron m√°s de cuatrocientos cincuenta efectivos.[290]

Mina organiz√≥ a un peque√Īo grupo de hombres en el Fuerte de Los Remedios y sali√≥ de ah√≠ para continuar su campa√Īa por El Baj√≠o. El 3 de septiembre, realiz√≥ la toma de la hacienda del Bizcocho en San Diego de la Uni√≥n; despu√©s se dirigi√≥ a San Luis de la Paz y Valle de Santiago para seguir aumentando el n√ļmero su ej√©rcito. Fue perseguido nuevamente por Anastasio Bustamante, a quien tuvo que confrontar en la hacienda de La Caja. Mientras tanto, Pascual Li√Ī√°n, con una fuerza de seis mil hombres, comenz√≥ el sitio del Fuerte de Los Remedios, el cual fue defendido por Jos√© Antonio Torres al mando de mil quinientos hombres.[291] Mina solicit√≥ ayuda a la Junta de Jaujilla y present√≥ un plan para ayudar a escapar a los hombres de Torres que se encontraban sitiados; la estratagema consist√≠a en atacar la ciudad de Guanajuato para as√≠ distraer la atenci√≥n del ej√©rcito de Li√Ī√°n. Sin embargo, el 27 de octubre, los hombres de Mina fueron atacados por el regimiento del teniente coronel Jos√© Mar√≠a Nova en la hacienda del Venadito. Durante el combate muri√≥ Pedro Moreno, Mina fue capturado y puesto a disposici√≥n del coronel Orratia. Por √≥rdenes de Pascual Li√Ī√°n, el 11 de noviembre de 1817, Xavier Mina fue fusilado en el cerro del Bellaco a la vista de los defensores del Fuerte de Los Remedios. Por esta victoria realista, el virrey Apodaca recibi√≥ el t√≠tulo de Conde del Venadito.[292]

Los insurgentes resistieron el sitio durante cuatro meses. El 1 de enero de 1818 intentaron la fuga pero fueron sorprendidos y derrotados, muriendo el capit√°n Crocker, el doctor Hennessey, el guerrillero Cruz Arroyo, Manuel Mu√Īiz ‚ÄĒquien hab√≠a abandonado su indulto para unirse a la campa√Īa de Mina‚ÄĒ y el coronel Diego Novoa. El presb√≠tero Jos√© Antonio Torres logr√≥ escapar.[293] Por el bando de los vencedores, Pascual Li√Ī√°n recibi√≥ la Orden de Isabel la Cat√≥lica, Anastasio Bustamante fue promovido a coronel, Miguel B√©istegui a teniente coronel y Pedro Celestino Negrete a mariscal de campo.[294]

Situación en otras áreas durante 1817

Los jefes insurgentes siguieron operando de forma independiente. En Orizaba, Ignacio Couto fue rechazado por el coronel José Ruiz durante los primeros meses de 1817, su grupo de setenta y cinco hombres fue obligado a replegarse a Palmillas en donde fue sitiado durante todo el mes de julio por el coronel Santa Marina. Los insurgentes intentaron escapar pero fueron capturados y fusilados en Huatusco y Orizaba. Couto fue llevado a Puebla para ser ejecutado, pero logró evadir la prisión con la ayuda José Manuel de Herrera; sin embargo, no regresó a las armas debido a que a él, y a su hermano José Antonio, se les concedió el indulto meses más tarde. Adicionalmente, las guerrillas de Nautla, comandadas por Serafín Olarte, fueron derrotadas por completo por Carlos María Llorente.[295] Al caer estas posiciones, Guadalupe Victoria, en lugar de indultarse, prefirió refugiarse en la zona de Jamapa y no volvió a aparecer en escena hasta 1821.[296] Durante mayo y junio, Benedicto López pudo rechazar en Maravatío los asedios del mayor Pío María Ruiz, mientras que Nicolás Bravo reconstruyó la fortaleza del cerro del Cóporo logrando derrotar el 1 de septiembre al coronel Ignacio Mora en la Batalla del Cerro de Cóporo.[277] La fortaleza fue sitiada en noviembre por el comandante Márquez Donayo; Bendicto López intentó romper la línea sitiadora para llevar alimentos y pertrechos, pero el 29 de noviembre fue liquidado por los realistas. Ramón López Rayón, que ya se encontraba indultado, indicó a Márquez Donayo los sitios vulnerables de la fortificación, de tal suerte que el lugar fue tomado el 1 de diciembre, aunque Bravo logró escapar.[297]

Vicente Guerrero se fortaleció en Politla y Ajuchitlán, logrando rechazar los ataques de Gabriel de Armijo. En la costa del Pacífico los insurgentes Isidoro Montes de Oca y Francisco Mongoy hicieron lo mismo con las fuerzas realistas comandadas por José Joaquín de Herrera y José Aguilera. En cambio, el 17 de octubre, el padre José Manuel Izquierdo y Pablo Ocampo sucumbieron ante los ataques de los coroneles Marrón y Manuel Gómez Pedraza en Alahuistlán; solamente Ocampo logró escapar. El 10 de diciembre, en las cercanías de Huetamo, un grupo de realistas dirigidos por el ex insurgente José Antonio de la Cueva y por el cura José Felipe Salazar se disfrazaron de insurgentes para así capturar a José Sixto Verduzco, y al día siguiente a Ignacio López Rayón.[298] Nicolás Bravo intentó realizar el rescate, pero de igual forma fue capturado por los hombres de Gabriel de Armijo el 22 de diciembre en el rancho de los Dolores en la Sierra Sur.[299]

Resistencia de Guerrero

Actividad militar de Vicente Guerrero (1812-1817).

Vicente Guerrero se unió a las tropas de José María Morelos en El Veladero desde 1811. Por ende estuvo supeditado a la Junta de Zitácuaro y al Congreso de Chilpancingo, juró la Constitución de Apatizingán, reconoció la autoridad de la Junta de Jaujilla y las que posteriormente se formaron en la ranchería de Zárate y en la hacienda de las Balsas, reconociendo de esta forma la legalidad y continuidad insurgente. Hasta 1814 su papel fue secundario, pero después de las derrotas de Valladolid y Puruarán fue comisionado por Morelos para mantener la revolución en el sur, área cuya geografía conocía muy bien por sus actividades como arriero y comerciante anteriores al estallido de la lucha armada.

En 1816, rechaz√≥ el indulto ofrecido por el virrey Apodaca y prefiri√≥ mantenerse en pie de lucha. Particip√≥ en un sinn√ļmero de acciones militares, a veces favorables y a veces desfavorables, las cuales tuvieron lugar en La Mixteca, en la Costa Chica, en la Costa Grande, a lo largo de la zona del r√≠o Mezcala y en Tierra Caliente. Sus perseguidores m√°s importantes fueron los comandantes realistas F√©lix de la Madrid y Gabriel de Armijo.[300]

Sitio al Fuerte de Jaujilla

Desde el 15 de diciembre de 1817, el coronel Mat√≠as Mart√≠n de Aguirre y el coronel Jos√© Barradas iniciaron con una fuerza de mil hombres el sitio al Fuerte de Jaujilla, donde la defensa estuvo a cargo del coronel insurgente Antonio L√≥pez de Lara y de los capitanes Christie y Devers. Los vocales de la Junta de Jaujilla, Antonio Cumplido, Ignacio Ayala, el can√≥nigo Jos√© de San Mart√≠n, as√≠ como los secretarios Francisco Lojero y Antonio Vallejo, huyeron del sitio para establecerse en la rancher√≠a de Z√°rate en el partido de Turicato, aunque Ayala prefiri√≥ dimitir y su lugar fue ocupado por Pedro Villase√Īor.[301] El 3 de febrero, el presb√≠tero Jos√© Antonio Torres levant√≥ una fuerza de trescientos hombres en P√©njamo para ayudar a romper el sitio, pero su ataque fue rechazado. Por la intercepci√≥n de un correo, los miembros de la Junta de Z√°rate fueron sorprendidos el 18 de febrero pero lograron huir, con excepci√≥n de Jos√© de San Mart√≠n, quien fue aprehendido y encarcelado por tres a√Īos. Finalmente, despu√©s de casi tres meses de sitio, los insurgentes del Fuerte de Jaujilla capitularon el 6 de marzo de 1818.[302]

Los miembros de la Junta de Gobierno se reorganizaron en la rancher√≠a de Z√°rate en Huetamo; esta vez fue conformada por Jos√© Pagola, Mariano S√°nchez Arriola y Pedro Villase√Īor, decidi√©ndose relevar del mando al presb√≠tero Jos√© Antonio Torres debido a que por causas desconocidas hab√≠a pasado por armas a su segundo, Lucas Flores, y a Remigio Yarza, quien fuera firmante de la Constituci√≥n de Apatzing√°n. En su lugar fue nombrado el coronel Juan Arago, militar que hab√≠a llegado en la expedici√≥n de Xavier Mina. Torres se neg√≥ a reconocer la autoridad de la Junta de Z√°rate, prefiriendo unirse a los coroneles Encarnaci√≥n y Francisco Ortiz, con quienes logr√≥ reunir mil quinientos hombres, pero fueron derrotados por el coronel realista Anastasio Bustamante el 28 de abril de 1818.[303] Tras la derrota, Torres se uni√≥ con Miguel Borja y con un peque√Īo grupo de trescientos hombres reconoci√≥ como √ļnica autoridad a Ignacio Ayala, pero su fuerza fue perseguida y dispersada por el coronel M√°rquez Donayo. Torres fue abandonado por la mayor parte de sus seguidores y finalmente muri√≥ durante una ri√Īa con un subalterno. Entretanto, la Junta de Gobierno fue nuevamente sorprendida el 10 de junio, siendo capturados y fusilados por el capit√°n realista Tom√°s D√≠az, Jos√© Pagola y el secretario Jos√© Bermeo. S√°nchez Arriola y Villase√Īor huyeron a la hacienda de las Balsas, en donde se establecieron bajo la protecci√≥n de Vicente Guerrero. Mariano Ruiz de Casta√Īeda fue nombrado vocal de la nueva Junta.[304]

Vicente Guerrero como general en jefe de las tropas del sur

Constituida la nueva Junta del Balsas, la cual se hizo llamar Superior Gobierno Republicano, se ratificó el nombramiento de Vicente Guerrero como general en jefe del Ejército del Sur. Con esta investidura, el caudillo se dedicó a reclutar nuevas fuerzas y reorganizar a las existentes para construir un fuerte en el cerro de Santiago, al que se llamó Fuerte de Barrabás. El 1 de abril de 1818, debido a una traición, Guerrero fue atacado por Gabriel de Armijo en el campamento de San Gregorio. El general insurgente fue perseguido hasta Zacatula,[305] en donde los capitanes Isidoro Montes de Oca, Pablo Galeana y Pedro Mongoy, al mando de trescientos hombres, confrontaron a los realistas. El combate se mantuvo durante varios días y sin ninguna victoria definida, Armijo se trasladó a Teloloapan y los insurgentes hacia Coahuayutla.

El 15 de septiembre de 1818, Armijo realiz√≥ una nueva ofensiva pero fue derrotado en la Batalla de El Tamo. Con esta victoria y las armas capturadas, Guerrero increment√≥ su fuerza de ochocientos a mil ochocientos hombres. Quince d√≠as m√°s tarde, cerca de Zir√°ndaro, se desarroll√≥ la Batalla de Cerro de Barrab√°s y nuevamente la victoria fue para los insurgentes, quienes lograron capturar cuatrocientos fusiles m√°s. Con un mayor ej√©rcito, Guerrero emprendi√≥ la reconquista de Tierra Caliente, fortific√°ndose en Huetamo, Cutzamala, Tlachapa, y la hacienda de Cuauhlotitl√°n, en donde tambi√©n provoc√≥ fuertes bajas a los realistas. Durante estas campa√Īas comenz√≥ a destacar el insurgente Pedro Ascencio Alquisiras.[306]

Capitulaciones insurgentes durante 1818

En Nueva Galicia, el insurgente Gordiano Guzm√°n ‚ÄĒquien se hab√≠a unido a la causa desde 1811 en Sayula‚ÄĒ realiz√≥ una serie de ataques en las √°reas de Tecalitl√°n y Tuxpan, pero fue fue abatido a mediados de noviembre por el coronel Rafael Cevallos en un punto conocido como Piedras de Lumbre. En la misma provincia, la Junta de Balsas nombr√≥ al coronel Santiago Gonz√°lez como comandante militar de la zona oriental, quien fue perseguido por el teniente coronel Hermenegildo Revuelta, quien logr√≥ hacerlo huir a Silao en el mes de septiembre. Durante el curso de 1818, otros jefes insurgentes se indultaron, entre ellos Vicente Vargas y el padre Melgarejo en Toluca, Incl√°n en Xochimilco e incluso Rafael Villagr√°n ‚ÄĒquien hab√≠a vuelto a tomar las armas durante el tiempo de la expedici√≥n de Xavier Mina‚ÄĒ en Huichapan. En el √°rea de Veracruz ‚ÄĒa pesar de que Guadalupe Victoria se encontraba refugiado‚ÄĒ existieron algunos levantamientos por parte de los ind√≠genas de Coxquihui, quienes atacaron Xalapa, y de algunos otros grupos insurgentes que atacaron La Antigua. Para contrarrestar estos brotes, Apodaca orden√≥ a Ciriaco del Llano y al coronel Jos√© Barradas realizar campa√Īas militares para reducir las fortificaciones de la zona.[307]

Campa√Īas realistas durante 1819

En enero de 1819 el virrey Apodaca destituy√≥ del mando de la provincia de Veracruz al mariscal de campo Jos√© D√°vila, nombrando en su lugar a Pascual de Li√Ī√°n. Durante el mismo mes, en la zona de Jamapa, varios oficiales insurgentes se acogieron al indulto. El 2 de febrero, Li√Ī√°n otorg√≥ la libertad a Carlos Mar√≠a de Bustamante.[308] En Nueva Galicia, Hermengildo Revuelta continu√≥ persiguiendo a los peque√Īos grupos indepedentistas que quedaban en la zona. Durante el mes de marzo, en la ca√Īadas de Huango, Vicente Lara, con una fuerza de mil quinientos hombres, logr√≥ vencer a un grupo de cien insurgentes que eran dirigidos por el coronel Juan Davis Bradburn. √Čste pudo escapar para unirse a Vicente Guerrero. Poco despu√©s de esta derrota se indultaron Mariano Tercero ‚ÄĒquien a la saz√≥n era vocal de la Junta Gubernativa‚ÄĒ y Juan Pablo Anaya. En el mes de julio lo mismo hicieron Juan Arago y Pablo Erdoza√≠n. En El Baj√≠o, el regimiento de Anastasio Bustamante logr√≥ la captura del guerrillero Andr√©s Delgado "el Giro", quien muri√≥ en manos del alf√©rez Castillo el 3 de julio en las cercan√≠as de Santa Cruz; su cabeza fue exhibida en Salamanca.[309] En la Sierra Gorda a√ļn continuaban resistiendo al regimiento del realista Casanova un peque√Īo grupo de insurgentes bajo los mandos del coronel Miguel Borja y del doctor Jos√© Antonio Magos. El virrey Apodaca envi√≥ para reducir a este grupo al brigadier Melchor √Ālvarez, quien se hizo acompa√Īar de algunos ex insurgentes que conoc√≠an la zona y que previamente se hab√≠an indultado. De esta forma, durante el mes de junio fue capturado y fusilado el guerrillero Guadalupe Gonz√°lez en el llano de Montenegro; casi de inmediato el doctor Magos solicit√≥ el indulto. Borja resisti√≥ hasta el 28 de diciembre, fue vencido en San Miguel el Grande y se le llev√≥ a Quer√©taro, lugar en donde se le otorg√≥ el indulto.[310]

Vicente Guerrero llev√≥ la guerra con Gabriel de Armijo hasta Chilapa, pero durante sus combates, la Junta fue sorprendida en las Balsas y en consecuencia Mariano S√°nchez Arriola fue capturado y fusilado. As√≠ fue como desapareci√≥ el √ļnico centro directivo de la revoluci√≥n. Pedro Ascencio se fortaleci√≥ en Tlatlaya, mientras que Guerrero hizo lo propio en Coahuayutla. A mediados de junio se integr√≥ a las fuerzas realistas de la zona el teniente coronel Jos√© Antonio de Ech√°varri, quien logr√≥ capturar el Fuerte de Barrab√°s. Nuevas ofensivas de los realistas P√≠o Mar√≠a Ruiz y Barrag√°n forzaron a Guerrero a cruzar el r√≠o Balsas hacia Michoac√°n, siendo vencido el 5 de noviembre en la Batalla de Agua Zarca. Tras la derrota, el caudillo insurgente cruz√≥ nuevamente el r√≠o, pero esta vez, en direcci√≥n hacia la Sierra Sur.[310]

Cuarta etapa: Consumación (1820-1821)

Se estima que hab√≠an muerto m√°s de un mill√≥n de personas en Nueva Espa√Īa despu√©s de m√°s de diez a√Īos de lucha. Es decir, una sexta parte de la poblaci√≥n de la Nueva Espa√Īa hab√≠a sido aniquilada durante la guerra. Los gastos de guerra, por otro lado, tanto en Espa√Īa como en Am√©rica, llevaron al reino a la bancarrota.[311] Las minas, muchas de ellas abandonadas, redujeron su producci√≥n a una tercera parte de los niveles que se ten√≠an antes de 1810. La producci√≥n de las haciendas, de igual forma, fue mermada por falta de mano de obra. Como efecto secundario, la Iglesia dej√≥ de recibir los diezmos habituales. La metr√≥poli espa√Īola sigui√≥ imponiendo restricciones econ√≥micas y solicitando el env√≠o de recursos para coadyuvar a su propia crisis. Los miembros del ej√©rcito virreinal estaban descontentos por los bajos sueldos y porque exist√≠a una abierta preferencia hacia las tropas expedicionarias que hab√≠an llegado de Espa√Īa desde 1812.[312]

En Espa√Īa, la revoluci√≥n iniciada por Rafael de Riego dio inicio al Trienio Liberal y de esta forma se restaur√≥ la vigencia de la Constituci√≥n de C√°diz.[313] Fueron impuestas medidas anticlericales para restar poder a la Iglesia, entre ellas la expulsi√≥n de los jesuitas, la abolici√≥n de diezmo y de la Inquisici√≥n. Cuando la √©lite de Nueva Espa√Īa vio afectados sus intereses intent√≥ rechazar la forma de gobierno liberal. Una serie de reuniones, encabezadas por el can√≥nigo Mat√≠as de Monteagudo, tuvieron lugar en el oratorio de San Felipe Neri y fueron conocidas bajo el nombre de Conspiraci√≥n de la Profesa. Sus miembros vieron en Agust√≠n de Iturbide al jefe militar capaz de dar un giro a la lucha de Independencia, la cual en lugar de tener el matiz popular que hab√≠an abanderado Hidalgo y Morelos, se convirti√≥ en un proyecto de la oligarqu√≠a novohispana que deseaba devolver a Fernando VII su poder absoluto.[314]

Campa√Īas contra los insurgentes en 1820

Para principios de 1820, a√ļn continuaron existiendo focos de insurrecci√≥n latentes en diversos puntos de Nueva Espa√Īa. En Nueva Galicia, Guanajuato y Michoac√°n persistieron los ataques de Gordiano Guzm√°n, Francisco y Encarnaci√≥n Ortiz, y de los hermanos Bedoya.[315] En el sur, Pedro Ascencio continu√≥ siendo perseguido sin √©xito por Juan Rafols, quien despu√©s de ser derrotado recibi√≥ refuerzos de las tropas de Toluca, Quer√©taro y Celaya. De cualquier forma, Ascencio, con ayuda del presb√≠tero Jos√© Manuel Izquierdo, logr√≥ nuevas victorias en abril y mayo, siendo la m√°s significativa la que tuvo lugar en Cerromel. Manuel de la Concha aprehendi√≥ a Nicol√°s Izquierdo ‚ÄĒpadre del insurgente‚ÄĒ, el realista amenaz√≥ a Jos√© Manuel con la vida de su padre si no se somet√≠a al indulto y ante la negativa gir√≥ la orden de fusilamiento. Por su parte, Vicente Guerrero, con la ayuda de Jos√© Mar√≠a Lobato, continu√≥ atacando a las tropas de Gabriel de Armijo, impidiendo que √©ste pudiese plantear una verdadera ofensiva.[316] Durante la √©poca de lluvia las tropas insurgentes de Ascencio y Guerrero atacaron simult√°neamente al capit√°n realista, quien prefiri√≥ renunciar a su puesto en el mes de noviembre.[317]

La Constituci√≥n espa√Īola restaurada

Artículo principal: Trienio liberal

En Espa√Īa, el 1 de enero de 1820, el general espa√Īol Rafael de Riego junto con otros liberales convencieron a los soldados de la localidad Las Cabezas de San Juan para que se rebelaran y restauraran la Constituci√≥n de C√°diz. La revoluci√≥n se expandi√≥ en la Pen√≠nsula ib√©rica.[318]

Se trata de la rebelión de los 22.000 soldados de la gran expedición a Ultramar que se había concentrado en Cádiz y que abandonaron la misión de embarcar para reprimir a los insurgentes americanos, desautorizando a su jefe Félix María Calleja del Rey.[319] Como resultado el rey Fernando VII se vio obligado a jurar la Carta Magna el 10 de marzo:

¬ęHe o√≠do vuestros votos, y cual tierno padre he condescendido a lo que mis hijos reputan conducente a su felicidad. He jurado la Constituci√≥n por la cual suspirabais, y ser√© siempre su m√°s firme apoyo. Ya he tomado las medidas oportunas para la pronta convocaci√≥n de las Cortes...[..]..Marcharemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional.¬Ľ
Fernando VII de Espa√Īa, 10 de marzo de 1820.[320]

El rey nombr√≥ una Junta Provisional Consultiva y los pol√≠ticos y pensadores liberales fueron excarcelados. Se programaron elecciones a la nuevas Cortes, las cuales iniciar√≠an sus sesiones en el mes de julio.[321] Se enviaron instrucciones a los virreinatos y capitan√≠as para que se publicara el decreto real por el cual se restauraba la Constituci√≥n. Con conocimiento de la demora que llevar√≠an las elecciones en las colonias, la Junta Provisional escogi√≥ treinta suplentes para representar al Nuevo Mundo. Los diputados americanos, muchos de ellos reci√©n liberados, protestaron la decisi√≥n exigiendo una mayor n√ļmero de representantes, amenazando adem√°s, de no participar en la elecci√≥n de suplentes. La Junta no accedi√≥ a la petici√≥n y fue Miguel Ramos Arizpe quien los convenci√≥ de que era mejor opci√≥n tener pocos diputados que ninguno.[322] Los primeros diputados de Nueva Espa√Īa fueron el propio Miguel Ramos Arizpe, Jos√© Mariano Michelena, Jos√© Mar√≠a Couto, Manuel Cort√°zar, Francisco Fagoaga, Jos√© Mar√≠a Montoya y Juan de Dios Ca√Īedo.[323] Cuando las Cortes se reunieron, nuevamente se formul√≥ la "cuesti√≥n americana", que demandaba mayor representaci√≥n, libre comercio y abolici√≥n de monopolios; adicionalmente, se insisti√≥ en establecer un mayor n√ļmero de diputaciones provinciales.[324]

La conspiración de La Profesa

Artículo principal: Conspiración de La Profesa

Las primeras noticias del triunfo de la revoluci√≥n liberal llegaron al puerto de Veracruz el 26 de abril de 1820. Los criollos de ideolog√≠a liberal recibieron estas noticias con entusiasmo, al igual que los miembros del Consulado de Veracruz, quienes deseaban volver a instalar el libre comercio en la Nueva Espa√Īa. Tres d√≠as despu√©s se recibi√≥ la noticia en la Ciudad de M√©xico, pero los espa√Īoles de ideas absolutistas, conformados por la clase arist√≥crata y el alto clero, reaccionaron de distinta manera. El can√≥nigo Mat√≠as de Monteagudo lider√≥ una serie de reuniones secretas conocidas con el nombre de Conspiraci√≥n de La Profesa. A ellas asistieron el regente de la Real Audiencia de M√©xico, Miguel Bataller, el fiscal de la Inquisici√≥n, Jos√© Tirado, el obispo de Puebla Antonio Joaqu√≠n P√©rez, Juan Jos√© Espinosa de los Monteros, miembros del Consulado de M√©xico, y otros m√°s que hab√≠an sido part√≠cipes del golpe de Estado de 1808. El propio virrey Apodaca ten√≠a conocimiento de estas reuniones.[314]

En primera instancia los conspiradores pretendieron evadir o aplazar la jura de la Constituci√≥n, pero debido a que √©sta fue ampliamente aceptada por los comerciantes de Veracruz con el apoyo de tropas espa√Īolas, Apodaca hizo lo propio el 31 de mayo de 1820. A pesar de que se convoc√≥ a un Real Acuerdo, y la Carta Magna fue jurada por los oidores, as√≠ como por las altas autoridades religiosas, los conspiradores no se dieron por vencidos. Buscaron un jefe militar para poder llevar a cabo su √ļltimo plan, el cual consist√≠a en proclamar la independencia de Nueva Espa√Īa para establecer una monarqu√≠a dirigida por un infante de Espa√Īa. Fue Mat√≠as de Monteagudo quien recomend√≥ al nuevo jefe pol√≠tico superior, Juan Ruiz de Apodaca, nombrar a Agust√≠n de Iturbide como comandante de los ej√©rcitos del sur.[325] Apodaca accedi√≥ a la propuesta y el d√≠a 15 de noviembre de 1820, Iturbide acept√≥ el puesto solicitando el grado de brigadier y la asignaci√≥n del regimiento de Celaya el cual hab√≠a comandado con anterioridad.[326]

Para la Iglesia la situaci√≥n se agrav√≥ ya que se aboli√≥ la Inquisici√≥n, la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs fue suprimida por segunda ocasi√≥n y se anunci√≥ la desaparici√≥n de las √≥rdenes mon√°sticas, la venta de bienes eclesi√°sticos, as√≠ como la reducci√≥n de diezmos. Por una parte, el grupo de los persas temieron represalias por haber apoyado el golpe absolutista de Fernando VII,[312] por otra parte, los insurgentes que se encontraban en prisi√≥n fueron liberados: Nicol√°s Bravo, Ignacio L√≥pez Ray√≥n, Manuel Mier y Ter√°n, Jos√© Sixto Verduzco, Francisco Osorno y muchos otros.[327]

Abrazo de Acatempan

Artículo principal: Abrazo de Acatempan

El 16 de noviembre de 1820, Agust√≠n de Iturbide sali√≥ de la Ciudad de M√©xico para comenzar la campa√Īa contra los insurgentes del sur,[328] Pedro Ascencio ten√≠a sus campamentos en Tlatlaya y la Goleta, mientras que las fuerzas de Vicente Guerrero se encontraban diseminadas en Ajuchitl√°n y las monta√Īas de la Coronilla.[329] Las fuerzas realistas se encontraban al norte en Zacualpan, Cuernavaca y Cuautla; al poniente, bajo el mando del coronel Juan Rafols, en Tejupilco, Sultepec y Temascaltepec; al oriente, bajo el mando del teniente coronel Miota, en Ometepec, Tlapa y la Mixteca Alta; el curso del r√≠o Mezcala estaba vigilado por el teniente coronel Juan Isidro Marr√≥n; el resto de las tropas que hab√≠a comandado Gabriel de Armijo, se encontraban bajo el mando de Jos√© Antonio de Ech√°varri en Acapulco, Tixtla, Chilapa y Teloloapan.[330] Iturbide se estableci√≥ en este √ļltimo lugar para esperar al regimiento de Celaya, el cual lleg√≥ el 17 de diciembre comandado por Francisco Quintanilla, con los oficiales subalternos Valent√≠n Canalizo y Miguel Arroyo.[331] Iturbide revel√≥ a los capitanes Quintanilla, Manuel D√≠az de la Madrid y Jos√© Mar√≠a Gonz√°lez. El proyecto que ten√≠a pensado consist√≠a en derrotar r√°pidamente a los insurgentes para despu√©s realizar la proclama del que se llamar√≠a Plan de Iguala. Para realizar con celeridad sus intenciones, solicit√≥ al virrey la ayuda del cuerpo de caballer√≠a de Frontera, incrementando su tropa a dos mil quinientos efectivos.[332] Durante estos d√≠as el coronel Juan Davis Bradburn abandon√≥ a los insurgentes para unirse a las fuerzas de Iturbide. Este militar, que hab√≠a llegado en la expedici√≥n de Xavier Mina, hab√≠a rehusado obedecer las √≥rdenes de fusilar a un grupo de realistas; al conocer la causa de su deserci√≥n, Iturbide no dud√≥ en aceptarlo. El 22 de diciembre dio inicio la campa√Īa contra las tropas de los insurgentes.[333]

El 28 de diciembre Pedro Ascencio, con un grupo de ochocientos hombres, sorprendi√≥ la retaguardia del contingente de Iturbide en las inmediaciones de Tlatlaya. En consecuencia murieron ciento ocho soldados realistas y entre ellos, el capit√°n Jos√© Mar√≠a Gonz√°lez. Quintanilla, Iturbide y el resto del ej√©rcito realista se replegaron a Teloloapan.[333] El 2 de enero de 1821, el propio Vicente Guerrero con cuatrocientos hombres, venci√≥ a una columna subalterna mandada por Carlos Moya en la Batalla de Zapotepec, cerca de Chilpancingo. Al evaluar estas dos derrotas, Iturbide concluy√≥ que los insurgentes conoc√≠an muy bien el terreno y que vencerlos le llevar√≠a m√°s tiempo del que ten√≠a planeado. Por tal motivo cambi√≥ su estrategia y escribi√≥ una carta a Guerrero el 10 de enero. La misiva, adem√°s de ofrecerle el indulto, notificaba que los ex insurgentes en la Ciudad de M√©xico ya hab√≠an sido liberados y que los diputados novohispanos hab√≠an viajado a Espa√Īa para pedir muchos de los deseos por los que hab√≠an luchado los insurgentes, entre ellos que todos los hijos del pa√≠s sin distinci√≥n alguna fuesen considerados ciudadanos, y que el rey o un infante de Espa√Īa gobernase la colonia. De tal suerte, Iturbide pidi√≥ a Guerrero que le enviase a Nicol√°s Catal√°n, o alguna otra persona de su confianza, para poder explicarle los pormenores necesarios con la finalidad de sellar un pacto de paz.[334]

Guerrero que ya hab√≠a rechazado una oferta de indulto con anterioridad, tom√≥ con cautela la propuesta de Iturbide y le respondi√≥ en una carta fechada el 20 de enero, que hab√≠a percibido ciertas ideas de liberalismo. Explic√≥ bajo su punto de vista, c√≥mo los americanos se hab√≠an levantado en armas durante la cautividad de Fernando VII en contra de los peninsulares para no subyugarse al designio de las Juntas espa√Īolas. Expres√≥ la inconformidad por las negativas que el virrey Juan Ruiz de Apodaca hab√≠a dado a las propuestas de los jefes insurgentes, as√≠ como la decepci√≥n que sintieron cuando se enteraron del trato inequitativo y de falta de representaci√≥n en las Cortes de C√°diz, as√≠ como de las negativas que se hab√≠an dado a las peticiones de los diputados americanos. Guerrero dej√≥ en claro que no albergaba esperanzas con el nuevo viaje de los diputados americanos, le mencion√≥ a Iturbide que si √©ste luchaba por los intereses de la naci√≥n militar√≠a bajo sus √≥rdenes, pero puntualiz√≥ que no aceptaba el indulto, el cual consideraba degradante, y que no pensaba abrazar el partido del rey.[335]

¬ę..Soy de sentir que lo expuesto es bastante para que Ud. conozca mi resoluci√≥n y la justicia en que me fundo, sin necesidad de mandar sujeto a discutir sobre propuestas algunas, porque nuestra √ļnica divisa es independencia y libertad. Si este sistema fuese aceptado por Ud. conformaremos nuestras relaciones; me explayar√© m√°s, combinaremos planes, y proteger√© de cuantos modos me sea posible sus empresas; pero si no se separa del constitucional de Espa√Īa, no volver√© a recibir contestaci√≥n suya, ni ver√° letra m√≠a...[..]..Le anticipo a Ud. esta noticia para que no insista, ni me note de impol√≠tico, porque ni me ha de convencer nunca a que abrace el partido del rey, sea el que fuere...[..]...Obre Ud. como le parezca, que la suerte decidir√°, y me ser√° m√°s glorioso morir en campa√Īa que rendir la cerviz al tirano....[..]...y le repito, que todo lo que no sea concerniente a la total independencia, lo disputaremos en el campo de batalla. Si alguna feliz mudanza de Ud. me diere el gusto que deseo, nadie me competir√° la preferencia en ser su m√°s fiel amigo y servidor...¬Ľ
Carta de Vicente Guerrero dirigida a Agustín de Iturbide del 20 de enero de 1821.[335]

Antes de que Iturbide recibiera esta carta, el 25 de enero, Pedro Ascencio atac√≥ a las fuerza del coronel Rafols en Totomaloya, obligando a los realistas a replegarse hacia Sultepec. El 27 de enero, el coronel realista Francisco Antonio Berdejo, con una fuerza de trescientos hombres, fue vencido por los hombres de Vicente Guerrero en el Espinazo del Diablo, cerca de Chichihualco.[335] El 4 de febrero, desde Tepecuacuilco, Iturbide escribi√≥ una segunda carta a Guerrero en la que le propuso reunirse cerca de Chilpancingo para sellar un pacto de paz, enviando a Antonio Mier y Villag√≥mez como su emisario.[336] Finalmente el 10 de febrero, de acuerdo a Lorenzo de Zavala, se efectu√≥ una reuni√≥n en Acatempan en donde Guerrero e Iturbide, respaldados por sus tropas, se reunieron, conversaron y se abrazaron para sellar la paz. De acuerdo a Lucas Alam√°n, fue Jos√© Figueroa el comisionado por los insurgentes para reunirse con el comandante realista.[337] A partir de ese momento, las fuerzas militares de Guerrero de tres mil quinientos hombres ‚ÄĒincluyendo a los hombres de Ascencio‚ÄĒ, se pusieron a las √≥rdenes de Iturbide. Este √ļltimo envi√≥ a Apodaca la noticia el 18 de febrero, quien la recibi√≥ con j√ļbilo sin sospechar el desenlace.[338]

Plan de Iguala

Artículo principal: Plan de Iguala

Una vez que Iturbide logr√≥ establecer la paz con los insurgentes, comenz√≥ su campa√Īa epistolar. Envi√≥ una carta a Juan Jos√© Espinosa de los Monteros con el borrador del plan. Con la finalidad de ganar m√°s adeptos, mand√≥ emisarios para explicar sus intenciones a los comandantes realistas Pedro Celestino Negrete, Anastasio Bustamante y Luis Cortazar. Se reuni√≥ personalmente en Sultepec con el teniente coronel Miguel Torres. El compadre de Iturbide, Juan G√≥mez Navarrete, inform√≥ a los diputados, que se encontraban en Veracruz a punto de zarpar hacia Espa√Īa, el plan que se iba a proclamar. La mayor parte de ellos recibi√≥ con desconfianza la noticia.[339]

El 24 de febrero de 1821, Iturbide proclam√≥ el Plan de Iguala el cual se fundament√≥ en tres garant√≠as: religi√≥n cat√≥lica como √ļnica aceptada, uni√≥n de todos los habitantes, e independencia de la Nueva Espa√Īa.[340] El documento constaba de veinticuatro art√≠culos que sintetizaban las aspiraciones autonomistas e independentistas de todos los sectores de la sociedad novohispana. Se propon√≠a la creaci√≥n de una junta, lo cual hab√≠a deseado Primo de Verdad desde 1808; la abolici√≥n de la esclavitud y defensa de la religi√≥n cat√≥lica, lo cual hab√≠a proclamado Hidalgo en 1810; se establec√≠a que todos los habitantes sin distinci√≥n ser√≠an considerados ciudadanos, lo cual hab√≠a proclamado Morelos en 1813; se proclamaba un r√©gimen constitucional, por lo cual luch√≥ Mina en 1817; se buscaba la uni√≥n y la paz para terminar con el derramamiento de sangre, lo cual, despu√©s de una d√©cada de luchas fraticidas, deseaba toda la poblaci√≥n; se ratificaban los privilegios y los fueros del clero, lo cual deseaba la Iglesia; y se dar√≠an reconocimientos de grado as√≠ como recompensas a los militares, lo cual deseaban los miembros del ej√©rcito; se pretend√≠a establecer un r√©gimen mon√°rquico moderado constitucional adecuado a la entidad cuyo trono ser√≠a ofrecido al propio Fernando VII, o bien a alguno de los infantes de Espa√Īa, lo cual dejaba la puerta abierta a los que insist√≠an en las ideas absolutistas. Se cre√≥ el Ej√©rcito Trigarante conformado inicialmente por el ej√©rcito Insurgente y por las tropas realistas que se encontraban bajo el mando de Iturbide, quien asumi√≥ el puesto de jefe m√°ximo.[341]

El Plan de Iguala fue enviado al jefe pol√≠tico superior Apodaca, al arzobispo Pedro de Fonte y a otros funcionarios de la Nueva Espa√Īa. En una carta particular, Iturbide le pidi√≥ a Apodaca presidir la Junta Gubernativa que se contemplaba en el plan, le dijo que no cre√≠a que Fernando VII hubiese jurado voluntariamente la Constituci√≥n de C√°diz y que si el monarca o su familia acced√≠an a gobernar Nueva Espa√Īa, se podr√≠a redactar una constituci√≥n moderada la cual permitir√≠a reintegrar las preeminencias de las que hab√≠an sido despojados los miembros de la Iglesia.[342] Pero la respuesta del jefe pol√≠tico superior no fue la esperada, el d√≠a 3 de marzo, Apodaca public√≥ un bando exhortando a todos los habitantes a no leer los planes seductores de Iturbide, los cuales eran contrarios a la Constituci√≥n que se hab√≠a jurado en mayo. Esta postura fue secundada por el Ayuntamiento de M√©xico. Los absolutistas que hab√≠an participado en la Conspiraci√≥n de La Profesa, vieron que el Plan de Iguala trastornaba sus planes originales, pues estos tan s√≥lo consist√≠an en proclamar la independencia de la colonia para erigir un trono al monarca absoluto o a alguno de los infantes de Espa√Īa.[343] El 14 de marzo, Apodaca declar√≥ a Iturbide fuera de la protecci√≥n de la ley, ofreci√≥ un indulto general a quienes hubiesen jurado el Plan de Iguala, siempre y cuando reiterasen su juramento de fidelidad a la Constituci√≥n y al rey.[344] Al mismo tiempo, mand√≥ formar el Ej√©rcito del Sur con una tropa de cinco mil hombres inicialmente bajo el mando del mariscal de campo Pascual de Li√Ī√°n y del brigadier Javier de Gabriel. El coronel Jos√© Gabriel de Armijo fue llamado para ser nuevamente comandante general del Sur, se unieron el batall√≥n de Castilla del coronel Francisco Hevia, el batall√≥n del Infante Carlos, parte de la caballer√≠a del regimiento del Pr√≠ncipe y parte de la tropa comandada por el coronel Juan R√°fols que se encontraba en Tejupilco.[345]

Campa√Īa del Ej√©rcito Trigarante

Artículo principal: Ejército Trigarante

El 16 de marzo, Iturbide envi√≥ dos cartas con copias del Plan de Iguala a Espa√Īa. La primera fue dirigida al rey Fernando VII a quien invit√≥ para gobernar al reino de la Am√©rica septentrional o Imperio Mexicano. La segunda fue dirigida a los diputados de las Cortes espa√Īolas a quienes pidi√≥ aceptar de forma pac√≠fica la independencia de la Nueva Espa√Īa, advirti√©ndoles que ten√≠a un ej√©rcito disciplinado listo para defender esta causa.[346]

Antes de que el Ej√©rcito Trigarante (religi√≥n, uni√≥n e independencia) iniciara su campa√Īa, las tropas realistas se encontraban comandadas por el coronel Samaniego en La Mixteca; el coronel Manuel de Obeso en Oaxaca; el coronel Zarzosa en San Luis Potos√≠; el batall√≥n Extremadura en Puebla; el brigadier Joaqu√≠n Arredondo en las Provincias Internas de Oriente; el mariscal de campo Alejo Garc√≠a Conde en las Provincias Internas de Occidente; su hermano, el brigadier Diego Garc√≠a Conde con ayuda del coronel Rafael Bracho en Durango; el mariscal de campo Jos√© de la Cruz en Nueva Galicia; el brigadier Pedro Celestino Negrete en Colima; el batall√≥n Navarra en Zacatecas; el teniente coronel Manuel Rodr√≠guez de Cela con la ayuda de Miguel Barrag√°n en Michoac√°n; el brigadier Domingo Estanislao Luaces con la ayuda de Jos√© Mar√≠a Novoa en Quer√©taro y la Sierra Gorda; el coronel Francisco Hevia en C√≥rdoba; el capit√°n de fragata Juan Bautista Topete cubriendo la costa de sotavento en Alvarado, Tlacotalpan y la sierra de Tuxtepec; el capit√°n Antonio L√≥pez de Santa Anna cubriendo la costa de barlovento; el capit√°n Carlos Mar√≠a Llorente en Tampico y la Huasteca potosina; el coronel Jos√© Mar√≠a Calder√≥n en Xalapa; el capit√°n Juan Horbegoso en Veracruz; y el coronel Agust√≠n de la Vi√Īa en Perote.[347]

Durante el mes de marzo y los primeros d√≠as de abril de 1821, las reacciones fueron diversas. Acogieron y proclamaron con entusiasmo el Plan de Iguala, el capit√°n Horbegoso en Veracruz; el subalterno Celso de Iruela en Perote;[348] Jos√© Joaqu√≠n de Herrera quien avanz√≥ a Tepeyehualco y San Juan de los Llanos; Luis Cort√°zar en los Amoles quien se desplaz√≥ a Salvatierra, P√©njamo y Valle de Santiago; Anastasio Bustamante quien se dirigi√≥ a Guanajuato, lugar en donde orden√≥ descolgar de la Alh√≥ndiga de Granaditas los cr√°neos de Hidalgo, Allende, Aldama y Jim√©nez para darles sepultura. Despu√©s logr√≥ reunir un ej√©rcito de seis mil hombres en Salamanca, Irapuato, Silao, Le√≥n y San Miguel el Grande;[349] el sargento mayor Juan Dom√≠nguez en Apatzing√°n; el teniente coronel Miguel Barrag√°n en Ario; as√≠ como Vicente Filisola y Juan Jos√© Codallos en Tusantla.[350] El plan fue rechazado por Vicente Marmolejo en Cuernavaca, Tom√°s Cajigal en Taxco, Mart√≠n Almela en Tixtla, Jos√© Mar√≠a Armijo y Jos√© de Ubiella en Iguala, todos ellos que se encontraban bajo las √≥rdenes de Iturbide, pero defeccionaron para unirse a las tropas realistas.[348] Por otra parte, Antonio Linares no acept√≥ el plan en Celaya y se dirigi√≥ a Quer√©taro; Agust√≠n de la Vi√Īa se pertrech√≥ en la Fortaleza de San Carlos de Perote,[351] al igual que el coronel Quintanar en Valladolid.[350]

Las primeras acciones militares tuvieron lugar cuando el cura de Xalapa, Jos√© Mart√≠nez, oblig√≥ al coronel Jos√© Rinc√≥n a retroceder hacia Orizaba en busca de la ayuda de Antonio L√≥pez de Santa Anna. El 25 de marzo, el ex insurgente Francisco de Miranda en combinaci√≥n con Jos√© Joaqu√≠n de Herrera lograron la capitulaci√≥n de Santa Anna y Rinc√≥n, quienes a partir de ese momento juraron el Plan de Iguala. Herrera entr√≥ a la ciudad de C√≥rdoba el 1 de abril forzando la capitulaci√≥n del comandante realista Alcocer. El ex insurgente Nicol√°s Bravo comenz√≥ su campa√Īa en Chilpancingo, Tixtla, Chilapa de √Ālvarez e Iz√ļcar.[351] Juan √Ālvarez comenz√≥ el sitio de Acapulco; Vicente Guerrero, Jos√© Antonio Ech√°varri fueron asignados para confrontar a las fuerzas realistas de Pascual de Li√Ī√°n;[349] mientras tanto, Iturbide cruz√≥ la Tierra Caliente en direcci√≥n a Cutzamala en donde se le uni√≥ el ex insurgente Ram√≥n L√≥pez Ray√≥n a quien le destin√≥ fortalecer nuevamente el cerro del C√≥poro en Zit√°cuaro. En el mes de abril, la comitiva de Iturbide lleg√≥ a Ac√°mbaro para reunirse con Bustamante, Cort√°zar y Joaqu√≠n Parres,[352] a partir de lo cual el ex insurgente Epitacio S√°nchez fue su escolta. En El Baj√≠o, los insurgentes Francisco Ortiz, Encarnaci√≥n Oriz, Miguel Borja, Jos√© Dur√°n, y algunos otros m√°s que todav√≠a se encontraban levantados en armas, se unieron al Ej√©rcito Trigarante.[353]

El Ej√©rcito del Sur dirigido por M√°rquez Donayo y Gabriel de Armijo se dirigi√≥ a Zacualpan para confrontar sin √©xito a las fuerzas insurgentes dirigidas por Pedro Ascencio y el padre Jos√© Manuel Izquierdo,[354] los d√≠as 9 y 10 de abril en la sierra de Sultepec. El d√≠a 14 de abril, el capit√°n realista Ignacio Incl√°n proclam√≥ el Plan de Iguala en Lerma atacando la retaguardia del Ej√©rcito del Sur, sin embargo fue capturado por el capit√°n Jorge Henr√≠quez en las cercan√≠as de Toluca. Jos√© Joaqu√≠n Herrera inici√≥ su avance hacia Puebla; con la finalidad de detenerlo, el general Ciriaco del Llano orden√≥ al teniente coronel Zarzosa salir a su encuentro, pero gran parte de la tropa realista desert√≥ para unirse a los trigarantes en la ca√Īada de Ixtapa y al ver disminuido su ej√©rcito, Zarzosa regres√≥ a Puebla. En contraparte Herrera con un mayor contingente se logr√≥ posicionar en Chalchicomula y Tepeaca.

El coronel Francisco Hevia persigui√≥ a las fuerzas de Nicol√°s Bravo, pero cuando √©ste paso por Atlixco se le unieron Francisco Osorno y otros ex insurgentes que hab√≠an luchado en los Llanos de Apan y juntos se dirigieron a Huejotzingo. Creyendo que Bravo y Osorno realizar√≠an un ataque a la ciudad de Puebla, Hevia regres√≥ a Iz√ļcar para preparar la defensa, pero Bravo se dirigi√≥ a Huamantla, lugar en donde se le uni√≥ el capit√°n Francisco Miranda Palacios.[355] Cuando Hevia y Ciriaco del Llano se enteraron que Herrera se encontraba en Tepeaca, marcharon con una fuerza de mil cuatrocientos soldados para sitiarlo; Bravo acudi√≥ al mismo lugar con cuatrocientos hombres para ayudar a Herrera, pero despu√©s de tres d√≠as de combate, el 26 de abril, los trigarantes abandonaron la plaza. Bravo se dirigi√≥ a los Llanos de Apan y Herrera regres√≥ a C√≥rdoba.[356]

Objetos de la época de la independencia.

El 25 de abril, Antonio L√≥pez de Santa Anna proclam√≥ la independencia en Alvarado, permitiendo al capit√°n realista Juan Bautista Topete retirarse con algunos de sus hombres hacia Veracruz. El 15 de mayo, Francisco Hevia comenz√≥ el asalto a C√≥rdoba; al d√≠a siguiente de iniciado el combate muri√≥ en acci√≥n, sucedi√©ndolo en el mando el teniente coronel Blas del Castillo y Luna, quien pudo penetrar a la ciudad pero fue repelido. El 18 de mayo, Santa Anna con una fuerza de quinientos cincuenta hombres lleg√≥ al emplazamiento para auxiliar a los sitiados,[357] y dos d√≠as despu√©s, los sitiadores huyeron a Orizaba para unirse con el coronel realista Samaniego, quien al evaluar la situaci√≥n decidi√≥ replegarse a Puebla. D√≠as m√°s tarde, Santa Anna y Joaqu√≠n Le√Īa atacaron por sorpresa la ciudad de Xalapa; despu√©s de seis horas de combate, el capit√°n Juan Horbegoso pidi√≥ la capitulaci√≥n.[358] El 20 de abril, tras haber estado escondido, Guadalupe Victoria se uni√≥ al movimiento trigarante publicando una proclama; las guerrillas de la costa se volvieron a levantar en armas, de tal suerte que el fuerte de La Antigua fue abandonado por los realistas. El Puente del Rey fue tomado por los independentistas, y los ind√≠genas de Coxquihui tomaron las armas en la regi√≥n Huasteca en contra el ej√©rcito de Carlos Mar√≠a Llorente. Para finales de mayo toda la provincia de Veracruz, exceptuando la capital, se hab√≠a pronunciado a favor de la independencia.[359]

El 1 de mayo, Iturbide se encontraba en Le√≥n, desde ah√≠ envi√≥ una misiva a Jos√© de la Cruz para negociar su adhesi√≥n al movimiento independentista. El 8 de mayo, en las cercan√≠as de Yur√©cuaro se entrevistaron ambos personajes, convinieron un armisticio provisional e Iturbide pidi√≥ a De la Cruz convencer a Apodaca para aceptar el Plan de Iguala. Terminada la reuni√≥n el jefe m√°ximo del Trigarante se dirigi√≥ a Huaniqueo y De la Cruz regres√≥ a Guadalajara. Conforme a lo convenido envi√≥ a un mensajero a la capital, pero Apodaca rechaz√≥ en√©rgicamente la propuesta.[360] La localidad de Huniqueo era defendida por mil seiscientos realistas bajo el mando del coronel Luis Quintanar, quien inicialmente se neg√≥ a rendirse, sin embargo una numerosa fuerza trigarante que crec√≠a d√≠a a d√≠a se fue instalando tanto en los alrededores de Huniqueo como de Valladolid. Aunado a esta situaci√≥n parte de la tropa realista desert√≥ para unirse a los trigarantes. El 19 de mayo ambas ciudades fueron capituladas por Luis Quintanar y Manuel Rodr√≠guez de Cela, la rendici√≥n fue pac√≠fica, sin dispararse un solo tiro.[361] En contraste, el doctor Magos que hab√≠a proclamado el Plan de Iguala en Ixmiquilpan sufri√≥ una derrota el 23 de mayo infligida por el coronel realista Jos√© Mar√≠a Novoa;[362] y cerca de Tetecala, los regimientos del capit√°n Dionisio Boneta y del comandante Crist√≥bal H√ļber derrotaron a las fuerzas de Pedro Ascencio el 3 de junio, durante el combate el ex insurgente muri√≥, su cabeza fue enviada a Cuernavaca en donde fue exhibida en p√ļblico por √≥rdenes de Gabriel de Armijo.[363]

La derrota de Ascencio fue recibida con benepl√°cito por Apodaca, pero la rendici√≥n de Valladolid lo constern√≥. Desesperado, public√≥ un bando por el cual cancel√≥ la libertad de imprenta y llam√≥ al alistamiento forzoso de varones entre diecis√©is y cincuenta a√Īos de edad. Pero ninguna de estas medidas impidi√≥ que parte de la tropa de la capital desertara y huyera para reunirse con los trigarantes.[364] Entusiasmado por la noticia de la toma de Valladolid, Pedro Celestino Negrete proclam√≥ la independencia el 13 de junio en San Pedro Tlaquepaque; de inmediato se le uni√≥ el capit√°n Eduardo Laris que ocupaba el cuartel del Hospicio, a quien respald√≥ con una tropa de trigarantes el coronel Jos√© Antonio Andrade.[365] Laris fue designado para tomar el puerto de San Blas, el cual capitular√≠a el 25 de julio. Al verse sin protecci√≥n, Jos√© de la Cruz huy√≥ de Guadalajara para reunirse con la divisi√≥n de Hermenegildo Revuelta, ambos se dirigieron a Zacatecas.[366] Tras una breve escala, continu√≥ su marcha hacia Durango lugar en el que fue bien recibido por el obispo Juan Francisco Casta√Īiza el 4 de julio; durante la marcha del contingente realista, en Sa√≠n Alto, parte de la tropa arengada por el cabo de batall√≥n Jos√© Mar√≠a Borrego defeccion√≥ y regres√≥ a Zacatecas, proclamando el Plan de Iguala el mismo d√≠a. El 6 de julio, Negrete realiz√≥ la misma acci√≥n en Aguascalientes, cuya poblaci√≥n lo vitore√≥.[367]

La plaza de San Juan del R√≠o, resguardada por mil cien realistas bajo el mando del coronel Jos√© Mar√≠a Novoa, comenz√≥ a ser rodeada por los trigarantes; desde Toluca un batall√≥n dirigido por el teniente coronel Almela lleg√≥ al lugar en su ayuda,[368] pero las fuerzas dirigidas por Anastasio Bustamante, Juan Dom√≠nguez Manso y Luis Quintanar ‚ÄĒquien se hab√≠a unido al movimiento independentista‚ÄĒ amedrentaron por su n√ļmero a las tropas realistas las cuales desertaron en forma masiva. El 7 de junio, Novoa negoci√≥ la capitulaci√≥n y con solo cuatrocientos fieles se retir√≥ a la capital.[369] En una situaci√≥n similar, pero con seiscientos cincuenta hombres, se encontraba el brigadier Luaces en Quer√©taro. Desde San Luis Potos√≠ parti√≥ un contingente de ochocientos realistas bajo los mandos de los coroneles Bracho y Pedro P√©rez de San Juli√°n con la finalidad de ayudarlo. Nuevamente esta marcha fue rodeada por las tropas de los trigarantes de Jos√© Antonio de Ech√°varri, Gaspar L√≥pez, Zen√≥n Fern√°ndez, Juan Jos√© Codallos, Luis Cort√°zar y Anastasio Bustamante; sin mayor alternativa, Bracho y P√©rez de San Juli√°n se rindieron a discreci√≥n el 22 de junio en San Luis de la Paz. Poco despu√©s, el brigadier realista Torres Valdivia abandon√≥ la ciudad de San Luis Potos√≠, la cual fue tomada por los coroneles Zen√≥n Fern√°ndez y Gaspar L√≥pez.[370] El 27 de junio el Ej√©rcito Trigarante, que rodeaba la ciudad de Quer√©taro, estaba conformado por diez mil hombres. Sin mayores esperanzas de apoyo militar, el brigadier Luaces capitul√≥ la plaza de forma pac√≠fica.[371] Por otra parte, el 18 de junio la ciudad de Toluca fue defendida por el coronel √Āngel D√≠az del Castillo, pero fue derrotado por las fuerzas de Vicente Filisola, Felipe Mart√≠nez y del padre Jos√© Manuel Izquierdo; en la batalla murieron trescientos realistas y los sobrevivientes se replegaron a la capital.[372]

Desde finales de mayo la Fortaleza de San Carlos de Perote fue sitiada por la und√©cima divisi√≥n del Trigarante, dirigida por Antonio L√≥pez de Santa Anna y defendida por el realista Agust√≠n de la Vi√Īa. El 11 de junio, el coronel Saturnino Samaniego rompi√≥ el sitio, obligando a los trigarantes a retroceder a Xalapa. Santa Anna plane√≥ tomar el puerto de Veracruz; a prinicipios de julio, logr√≥ capturar el baluarte de Santa B√°rbara, el baluarte de La Merced y el baluarte de Santa Luc√≠a. Pero fracas√≥ en su intento simult√°neo de asaltar el baluarte de Santiago, la Escuela Pr√°ctia de Artiller√≠a, y el cuartel de Fijo que estaba defendido por el teniente coronel Jos√© Rinc√≥n. Una mala coordinaci√≥n de sus hombres, aunada a un fuerte aguacero que moj√≥ la p√≥lvora, dio el triunfo al brigadier Jos√© Garc√≠a D√°vila. Las bajas de los trigarantes ascendieron a casi cien hombres.[373] Al ver frustrados sus planes, Santa Anna se dirigi√≥ a C√≥rdoba y Orizaba, desde donde orden√≥ una expedici√≥n a Puente del Rey con el objetivo de cortar las comunicaciones al puerto para evitar un posible avance de los realistas hacia Xalapa.[374]

Deposición de Juan Ruiz de Apodaca

Las derrotas y capitulaciones que se suscitaron durante los primeros cinco meses de la campa√Īa del Ej√©rcito Trigarante fueron una afrenta para los oficiales de los cuerpos expedicionarios espa√Īoles, quienes achacaron estas desgracias a la impericia e ineptitud del jefe pol√≠tico superior Juan Ruiz de Apodaca. Entre estos oficiales se encontraban el teniente coronel Francisco Buceli, los capitanes Lara, Carlos Mar√≠a Llorente, Carballo y Miguel B√©istegui.[375] Durante la noche del 5 de julio de 1821, los conjurados detuvieron a los coroneles Francisco Javier Llamas y Blas del Castillo y Luna, tomando as√≠ el mando de los regimientos √ďrdenes militares, Castilla, Infante don Carlos y dos compa√Ī√≠as de Marina. Con este cuerpo de efectivos rodearon el Palacio Virreinal e irrumpieron en la sala donde se encontraba reunido Apodaca con los altos jefes militares Pascual de Li√Ī√°n, Francisco Novella, Juan Sociat y Manuel Espinosa Tello.[376] Despu√©s de una acalorada discusi√≥n, se determin√≥ que Francisco Novella asumir√≠a el cargo de Apodaca.[377] Esta sedici√≥n no fue bien recibida por los miembros de la Junta Provincial de M√©xico, no obstante, el nombramiento fue ratificado el 8 de julio de 1821.[378]

El avance de los trigarantes continu√≥, desde finales de abril Nicol√°s Bravo realiz√≥ una campa√Īa por Zacatl√°n, y Tulancingo, en donde sorprendi√≥ al coronel Manuel de la Concha. El jefe realista huy√≥ a la capital y Bravo se apoder√≥ del armamento que se encontraba almacenado en Pachuca.[378] El 14 de junio, este contingente trigarante, constituido por tres mil efectivos, sali√≥ de Tulancingo con direcci√≥n a Puebla. Durante su paso por Tlaxcala se le unieron los ex jefes realistas Zarzosa y Miota con una fuerza de caballer√≠a de trescientos cincuenta hombres. Casi al mismo tiempo, Jos√© Joaqu√≠n de Herrera lleg√≥ a Cholula, en donde se le uni√≥ el ex insurgente Manuel Mier y Ter√°n para dirigir la artiller√≠a. La ciudad de Puebla estaba defendida por Ciriaco del Llano, quien ten√≠a como segundo al coronel Jos√© Mor√°n, desplazado en San Mart√≠n Texmelucan.[379] El d√≠a 6 de julio comenzaron las hostilidades cuando una columna realista intent√≥ confrontar a los trigarantes, pero √©sta fue obligada a regresar a la ciudad para resguardarse; Mier y Ter√°n dirigi√≥ un ca√Īeo incesante hacia la ciudad. El d√≠a 17 se pact√≥ un armisticio, durante este lapso, el coronel Manuel de la Concha se aproxim√≥ para ayudar a los sitiados, pero su avance fue combatido por Epitacio S√°nchez, Ram√≠rez y Sesma, quienes lo obligaron a regresar a la capital.[380]

Entretano, Iturbide march√≥ de Arroyo Zarco hacia Cuernavaca, la cual estaba guarnecida por Gabriel de Armijo y Crist√≥bal H√ļber, pero √©stos al enterarse del numeroso ej√©rcito que se aproximaba, no hicieron ning√ļn esfuerzo por confrontarlo y se trasladaron de inmediato a la Ciudad de M√©xico. El 23 de julio, Iturbide entr√≥ en Cuernavaca, en donde dirigi√≥ una proclama a los habitantes:

¬ęYa no sufrir√©is el yugo de los opresores, cuyo lenguaje es el insulto, el artificio y la mentira, y cuya ley est√° cifrada en su ambici√≥n, venganzas y resentimientos. La Constituci√≥n espa√Īola en la parte que no contradice √° nuestro sistema de independencia, arregla provisionalmente nuestro gobierno, mientras que reunidos los diputados de nuestras provincias dictan y sancionan la forma que m√°s convenga para nuestra felicidad social.¬Ľ
Proclama del 23 de julio de 1821 de Agustín de Iturbide dirigida a los habitantes de Cuernavaca.[380]

El jefe m√°ximo del Trigarante prosigui√≥ su camino a Cholula. El d√≠a 28 de julio, Ciriaco del Llano capitul√≥ la plaza de Puebla permiti√©ndose a las tropas expedicionarias espa√Īolas dirigirse a Tehuac√°n con honores, con goce de sueldo y con instrucciones para embarcarse a La Habana. El 2 de agosto, Iturbide entr√≥ triunfalmente en Puebla. Se oyeron algunas voces que lo saludaban diciendo "¬°viva Agust√≠n I!".[381] El jefe m√°ximo fue recibido por el obispo Antonio Joaqu√≠n P√©rez, quien lo lisonje√≥ mediante un discurso en el que mencion√≥ el salmo ciento veintitr√©s: Laqueus contritus est, et nos liberatis sumus.[382]

Las Provincias Internas de Oriente se encontraban bajo el mando del brigadier Joaquín Arredondo. Cuando los rumores de la proclamación del Plan de Iguala llegaron a mediados de marzo, una agitación se produjo en los ánimos de la población.[383] En junio, Arredondo concentró sus fuerzas militares en Monterrey y ordenó trasladar al mismo sitio todos los recursos económicos que se encontraban en Saltillo, pero el tesorero apoyado por los miembros del Ayuntamiento se negó a obedecer. El brigadier envió al capitán Nicolás del Moral a la plaza para arrestar al tesorero y hacer cumplir su orden, pero el capitán, lejos de obedecer, optó por proclamar el Plan de Iguala el 1 de julio en Saltillo. Arredondo comprendió que esta reacción sucedería de igual forma en Monterrey, por lo que se anticipó, proclamando él mismo el plan en dicha ciudad, pero quienes habían proclamado el plan en Saltillo se rehusaron a seguir reconociéndolo como autoridad. De tal suerte, el brigadier se marchó a Tampico para embarcarse hacia La Habana.[384]

En la provincia de Oaxaca el presb√≠tero y ex insurgente Jos√© Mar√≠a S√°nchez tom√≥ nuevamente las armas para adherirse al Plan de Iguala; poco despu√©s el teniente coronel Pedro Miguel Monz√≥n se traslad√≥ al lugar para ayudar a los independentistas. De esta forma, para el 9 de junio el plan hab√≠a sido proclamado en Tehuac√°n y Teotitl√°n. Diez d√≠as m√°s tarde, el capit√°n realista Antonio de Le√≥n decidi√≥ unirse a los trigarantes, logrando tomar para la causa las plazas de Tezontl√°n y Huajuapan. El 5 de julio, Le√≥n inici√≥ el ataque del Fuerte de San Fernando en Yanhuitl√°n, el cual era defendido por el teniente coronel Antonio Aldao. El coronel realista Manuel de Obeso acudi√≥ en su ayuda pero s√≥lo logr√≥ avanzar hasta Huitzo en donde fue atacado por Le√≥n.[384] Sin contar con m√°s apoyo, Aldao firm√≥ la capitulaci√≥n el d√≠a 17 de julio entregando su armamento a los sitiadores. El d√≠a 29, con un gran n√ļmero de ind√≠genas mixtecos, Le√≥n se dirigi√≥ a Huitzo. Despu√©s de disparar tres horas los ca√Īones sobre las posiciones realistas, Obeso se rindi√≥. El 30 de julio, Antonio de Le√≥n, el contingente mixteco y la caballer√≠a de Francisco Miranda tomaron de forma pac√≠fica la ciudad de Oaxaca para proclamar la independencia.[385]

Tratados de Córdoba

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Desde que se reunieron las Cortes en Madrid en 1820, los diputados del Nuevo Mundo intentaron captar la atenci√≥n para resolver la "cuesti√≥n americana", cuyas propuestas demandaban mayor representaci√≥n, abolici√≥n de monopolios y libre comercio. La delegaci√≥n americana era minor√≠a pues solo estaba conformada por setenta y ocho diputados y, por tanto, la atenci√≥n de las Cortes se centr√≥ en resolver los problemas internos de la Pen√≠nsula ib√©rica.[386] No obstante, durante los primeros d√≠as de 1821, los diputados Miguel Ramos Arizpe y Jos√© Mariano Michelena lograron la aceptaci√≥n del incremento de seis a catorce diputaciones provinciales para el territorio de Nueva Espa√Īa, as√≠ como la destituci√≥n de funcionarios que eran considerados "anticonstitucionales, brutales y antiamericanos", entre ellos Juan Ruiz de Apodaca y Jos√© de la Cruz. De esta forma se nombr√≥ para ejercer el cargo de capit√°n general y jefe pol√≠tico superior de Nueva Espa√Īa al general Juan O'Donoj√ļ, quien zarpar√≠a de C√°diz el 30 de mayo. Antes de partir hacia Am√©rica, O'Donoj√ļ, Ramos Arizpe y Michelena se reunieron para hablar de los planes de crear regencias, establecer las diputaciones en todas las intendencias, y reforzar el orden constitucional, logrando un perfecto entendimiento pues los tres eran liberales y compa√Īeros masones.[387]

Durante el mes de junio, en las Cortes se debati√≥ la posibilidad de enviar a Am√©rica un infante de Espa√Īa para gobernar y lograr la autonom√≠a deseada, pero Fernando VII se opuso al proyecto pues tem√≠a que esta medida podr√≠a desembocar en "llevarle a la guillotina". Una propuesta alternativa fue presentada por Jos√© Mar√≠a Couto, la cual pretend√≠a que algunos diputados de la legislatura de Nueva Espa√Īa tambi√©n ejercieran sus funciones en el Parlamento espa√Īol, pero simult√°neamente llegaron las noticias del estallido del movimiento independentista iniciado en febrero y del Plan de Iguala. En consecuencia, la mayor√≠a de los diputados repudiaron cualquier reestructuraci√≥n al Imperio espa√Īol; la divisi√≥n entre americanos y peninsulares se hizo evidente por lo que se pospuso el tratar la "cuesti√≥n americana" hasta septiembre.[388]

Despu√©s de haber realizado una escala en Puerto Cabello, O'Donoj√ļ desembarc√≥ del nav√≠o Asia en San Juan de Ul√ļa el 3 de agosto. Fue recibido por el brigadier Jos√© Garc√≠a D√°vila, quien despu√©s de la ceremonia protocolaria acostumbrada le inform√≥ que, a excepci√≥n de la Ciudad de M√©xico, Veracruz, Durango, Chihuahua, Acapulco y la Fortaleza de San Carlos de Perote toda la Nueva Espa√Īa hab√≠a sido liberada del dominio espa√Īol. El nuevo jefe pol√≠tico superior realiz√≥ una proclama a los habitantes en la cual increp√≥ la precipitaci√≥n del movimiento independentista, exponiendo que en las Cortes se debat√≠a la posibilidad de que se concediese la representaci√≥n soberana que tanto se anhelaba y pidi√≥ que se pusiese a prueba su gobierno y en caso de que √©ste no llenase las expectativas, se encontraba en la mejor disposici√≥n para permitir que se eligiera otro jefe.[389] O¬īDonoj√ļ orden√≥ un cese a las hostilidades por parte de los realistas, y envi√≥ a dos emisarios con cartas dirigidas a Iturbide para celebrar una reuni√≥n.[390] El 11 de agosto, el jefe m√°ximo del Trigarante dio respuesta, se√Īalando a la villa de C√≥rdoba como lugar de la cita. Por otra parte, se dirigi√≥ a Texcoco, desde donde notific√≥ las proclamas de O'Donoj√ļ al mariscal Francisco Novella. Este √ļltimo solicit√≥ un armisticio y el permiso para enviar dos comisionados para reunirse con el reci√©n llegado. Iturbide acept√≥, pero cuando los enviados llegaron a Texcoco se les prohibi√≥ el paso bajo el pretexto de que las condiciones del armisticio no hab√≠an sido aceptadas por Novella.

En la Ciudad de M√©xico se concentraron la mayor parte de las tropas realistas; con el regreso de las divisiones de Gabriel Armijo, Crist√≥bal H√ļber, Melchor √Ālvarez y Manuel de la Concha, el cuerpo de efectivos era de cinco mil hombres.[391] Con un panorama de acci√≥n de guerra inminente, parte de la poblaci√≥n civil prefiri√≥ emigrar a las peque√Īas poblaciones aleda√Īas. Los conventos se llenaron de mujeres y muchos miembros del ej√©rcito realista huyeron por las noches para incorporarse a los independentistas. Novella distribuy√≥ sus tropas en Tepeyac, Tacuba, Tacubaya, Mixcoac, Coyoac√°n y el Pe√Ī√≥n, en contraparte Luis Quintanar, Anastasio Bustamante y otros jefes trigarantes rodearon a a la ciudad tomando posiciones en Chalco, Ixtapaluca, Tepotzotl√°n, Huehuetoca y Cuautitl√°n. A pesar de que el armisticio se encontraba plenamente vigente, el 19 de agosto, la proximidad de las tropas realistas e insurgentes suscit√≥ un tiroteo innecesario que produjo la Batalla de Azcapotzalco, la cual se prolong√≥ hasta el anochecer.[392] No hubo un claro resultado favorable para ninguno de los beligerantes, ya que durante la refriega murieron doscientos realistas y doscientos trigarantes. Entre estos √ļltimos se encontraba el ex insurgente Encarnaci√≥n Ortiz, y cuando sus compa√Īeros se enteraron de lo ocurrido, por venganza, pasaron por las armas al teniente Vicente Gil, que hab√≠a sido hecho prisionero en el campo de batalla. Ambos bandos se retiraron a sus emplazamientos.[393]

El d√≠a 24 de agosto de 1821, despu√©s de escuchar misa, O'Donoj√ļ e Iturbide firmaron los Tratados de C√≥rdoba, compuestos por diecisiete art√≠culos en cuyos puntos principales se reconoc√≠a la soberan√≠a e independencia del Imperio Mexicano, el cual ser√≠a mon√°rquico constitucional moderado. Ser√≠a llamado a gobernar Fernando VII o alg√ļn otro miembro de la casa real y, en caso de que ninguno de ellos aceptase, las Cortes del Imperio designar√≠an al soberano. Mientras tanto, de acuerdo a lo estipulado en el Plan de Iguala, se formar√≠a una Junta Provisional Gubernativa.[394]

En la costa del Golfo de M√©xico, Santa Anna orden√≥ al capit√°n Juan Nepomuceno Fern√°ndez, al mando de cuatrocientos hombres, ocupar las poblaciones de Acayucan y Coatzacoalcos. Para el 31 de agosto el avance se logr√≥ extender con √©xito hasta Villahermosa de San Juan Bautista, Huimanguillo, San Antonio y Cunduac√°n. Al mismo tiempo el realista Carlos Mar√≠a Llorente proclam√≥ el Plan de Iguala en Laguna de Tuxpan. El 26 de mismo mes, el mariscal de campo Alejo Garc√≠a Conde ‚ÄĒquien era comandante general de las Provincias Internas de Occidente‚ÄĒ hizo lo mismo en Chihuahua.[393] Su hermano, el brigadier Diego Garc√≠a Conde, se hab√≠a atrincherado en compa√Ī√≠a de Jos√© de la Cruz con mil hombres en Durango. La ciudad fue sitiada por dos mil seiscientos trigarantes bajo el mando de Pedro Celestino Negrete, quien solicit√≥ su rendici√≥n, explic√°ndoles la situaci√≥n general que reinaba en Nueva Espa√Īa. El 17 de agosto los realistas solicitaron un armisticio para verificar el curso que tomaban los asuntos en la capital, pero Negrete orden√≥ comenzar el asalto el d√≠a 22, el cual se prolong√≥ hasta el d√≠a 31, cuando los realistas izaron una bandera blanca en la torre de la catedral. Negrete result√≥ herido por una bala en la mand√≠bula, pero a pesar de ello, √©l mismo ratific√≥ la capitulaci√≥n marchando al frente de sus hombres para tomar la plaza el 6 de septiembre. Jos√© de la Cruz se traslad√≥ a Veracruz, en donde se embarc√≥ con destino a Espa√Īa.[395]

Junta en Tacubaya

Entrevista de O'Donoj√ļ, Novella e Iturbide en Tacubaya el 13 de septiembre de 1821.

El 30 de agosto, Francisco Novella recibi√≥ en la capital a los comisionados de O'Donoj√ļ, los cuales portaban una copia de los Tratados de C√≥rdoba. El mismo d√≠a se convoc√≥ una junta general de guerra a la que asistieron, adem√°s de los altos mandos militares, el arzobispo Pedro de Fonte; por la diputaci√≥n provincial el doctor Jos√© Miguel Guridi y Alcocer y Juan Bautista Lobo; por el Ayuntamiento de M√©xico Juan Jos√© Acha y Francisco Manuel S√°nchez de Tagle; por el cabildo eclesi√°stico los can√≥nigos Bucheli y Mat√≠as de Monteagudo; por la Audiencia de M√©xico los oidores Os√©s y Jos√© Y√°√Īez; por el Consulado de M√©xico el conde de Cortina; por Miner√≠a Fausto Elhuyar y Jos√© Alegr√≠a, as√≠ como otras personas de menos importancia. En primera instancia se argument√≥ que O'Donoj√ļ no ten√≠a facultades para firmar los tratados, y que se le deb√≠a requerir para que explicara personalmente su postura. Para ello se comisionaron al doctor Alcocer y al coronel Castillo y Luna y al mismo tiempo se solicit√≥ prorrogar el armisticio.[396]

El 5 de septiembre, con un ej√©rcito de diecis√©is mil hombres rodeando a la capital, Iturbide mont√≥ su cuartel en Azcapotzalco. A este lugar acudieron a rendirle pleites√≠a miembros de la aristocracia, as√≠ como los militares Domingo Luaces, Melchor √Ālvarez, Juan Horbegoso, Jos√© Mor√°n, Cela, y Arana, quienes se incorporaron al Ej√©rcito Trigarante recibiendo nombramientos de inmediato para dirigir el sitio de la capital.[397]

O'Donoj√ļ se entrevist√≥ con los comisionados. Adem√°s de requerirle su visita al Palacio Virreinal, se le ped√≠a reconocer el cargo de jefe pol√≠tico superior a Novella. Ante esta petici√≥n O¬īDonoj√ļ se neg√≥, aludiendo la violenta y criminal destituci√≥n de Apodaca. Novella pidi√≥ entonces su reconocimiento como capit√°n general. Irritado, O'Donoj√ļ volvi√≥ a negarse a dar tal reconocimiento, el cual solamente aceptar√≠a si Apodaca era restituido en su cargo. Finalmente ambas partes accedieron a reunirse el 13 de septiembre en Tacubaya, siempre y cuando Iturbide estuviese presente. La reuni√≥n de los generales O'Donoj√ļ y Novella se celebr√≥ a puerta cerrada. Al t√©rmino de la misma, s√≥lo se dio a conocer que el armisticio se prorrogaba por tres d√≠as m√°s.[398]

De vuelta en la capital, el 15 de septiembre, Novella hizo p√ļblico el reconocimiento de O'Donoj√ļ como nuevo jefe pol√≠tico superior. Se giraron √≥rdenes para liberar de prisi√≥n a los simpatizantes de la independencia, se restableci√≥ la libertad de prensa y se permiti√≥ el libre tr√°nsito de acceso a la ciudad. El d√≠a 16 de septiembre de 1821 desde Tacubaya, O¬īDonoj√ļ anunci√≥ la terminaci√≥n de la guerra. Iturbide public√≥ una proclama invitando a la poblaci√≥n a reunirse bajo las banderas de la libertad para que as√≠ participasen de los beneficio de la victoria.[399]

La Intendencia de Yucat√°n por su lado, que depend√≠a en lo judicial del virreinato de la Nueva Espa√Īa, era gobernada por Juan Mar√≠a Ech√©verri. √Čste, al enterarse de los movimientos independentistas de Tabasco, convoc√≥ en M√©rida a la diputaci√≥n provincial y al Ayuntamiento a una reuni√≥n para decidir la postura a tomar. De esta forma, el 15 de septiembre se declar√≥ la independencia de Yucat√°n y se designaron como emisarios al coronel Juan Rivas V√©rtiz y al abogado Francisco Antonio Tarrazo para expresar a Iturbide y O'Donoj√ļ el deseo de unirse al Imperio Mexicano.

Durante la primera quincena de septiembre, la provincia de Chiapas, que pertenecía a la Capitanía General de Guatemala, declaró así mismo su independencia. El intendente Juan Nepomuceno Batres juró el Plan de Iguala y sus habitantes manifestaron su interés por incorporarse al Imperio mexicano.[399]

El 15 de septiembre de 1821, en la Provincia de Guatemala, Gabino Ga√≠nza convoc√≥ una junta con las autoridades del lugar en la que se decidi√≥ proclamar el Plan de Iguala, pero la poblaci√≥n se encontraba a disgusto por la anexi√≥n de la Provincia de Ciudad Real de Chiapas, acordada en Comit√°n. Si bien se realiz√≥ el juramento al Plan, la poblaci√≥n manifest√≥ su deseo de independencia absoluta tanto de Espa√Īa como de M√©xico. Casi al mismo tiempo, la Provincia de San Salvador, la Provincia de Comayagua y la Provincia de Nicaragua y Costa Rica declararon su independencia y aunque existieron fuertes disidencias entre ellas, se integraron al Imperio Mexicano.[400]

Entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, firma del acta de independencia

Entrada del Ejército Trigarante por la Garita de Belén a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821.

Tacubaya fue la residencia temporal de Iturbide y O'Donoj√ļ. Fueron visitados por los miembros de la diputaci√≥n provincial, del Ayuntamiento, del cabildo eclesi√°stico, del Consulado, as√≠ como por el gobernador de la mitra de Michoac√°n, Manuel de la B√°rcena, el oidor Jos√© Isidro Y√°√Īez, y el obispo de Puebla Antonio Joaqu√≠n P√©rez, quienes aspiraban a formar parte del nuevo gobierno. De esta forma se escogieron a los treinta y ocho miembros de la Junta Provisional Gubernativa, pero no fue llamado ninguno de los ex insurgentes para tomar parte. Los d√≠as 22 y 25 de septiembre se efectuaron dos sesiones preparatorias. Del 21 al 24 de septiembre, las tropas expedicionarias de Espa√Īa abandonaron la capital para establecerse en Texcoco y Toluca, lugares donde permanecer√≠an hasta organizar su partida y embarque hacia La Habana. El d√≠a 24, Jos√© Joaqu√≠n Herrera ocup√≥ el Bosque de Chapultepec, el 25 entr√≥ a la ciudad Vicente Filisola, y el 26 Juan de O¬īDonoj√ļ.[401]

El 27 de septiembre de 1821, la divisi√≥n de Filisola sali√≥ de Chapultepec para reunirse con el grueso de las tropas del Ej√©rcito Trigarante en Tacuba. A las diez de la ma√Īana, el jefe m√°ximo encabez√≥ el desfile de entrada a la capital, avanzando por el Paseo Nuevo hasta la avenida Corpus Christi, en donde se detuvo en la esquina del convento de San Francisco bajo un arco triunfal. El alcalde decano Jos√© Ignacio Ormachea le entreg√≥ las llaves de la ciudad. Desfilaron 16 134 efectivos, de los cuales 7 416 eran infantes, 7 955 dragones de caballer√≠a, y 763 artilleros, quienes transportaban 68 ca√Īones de diferentes calibres.[402] Entre sus principales oficiales se encontraban Agust√≠n de Iturbide, Domingo Estanislao Luaces, Pedro Celestino Negrete, Epitacio S√°nchez, Jos√© Mor√°n, Vicente Guerrero, Nicol√°s Bravo, Anastasio Bustamante, Jos√© Joaqu√≠n Parr√©s, Jos√© Antonio de Ech√°varri, Jos√© Joaqu√≠n de Herrera, Luis Quintanar, Miguel Barrag√°n, Vicente Filisola, Jos√© Antonio Andrade, Felipe de la Garza, Manuel de Iruela, Antonio L√≥pez de Santa Anna, Gaspar L√≥pez, Mariano Laris, y Juan Zen√≥n Fern√°ndez.[403] Una vez terminado el desfile, en la Catedral de M√©xico se celebr√≥ una misa en la cual se enton√≥ el Te Deum, despu√©s Iturbide dirigi√≥ un discurso a la poblaci√≥n:[404]

¬ęMexicanos: Ya est√°is en el caso de saludar a la patria independiente como os anunci√© en Iguala; ya recorr√≠ el inmenso espacio que hay desde la esclavitud a la libertad, y toqu√© los diversos resortes para que todo americano manifestase su opini√≥n escondida [...] Ya me veis en la capital del imperio m√°s opulento sin dejar atr√°s ni arroyos de sangre, ni campos talados, ni viudas desconsoladas, ni desgraciados hijos que llenen de maldiciones al asesino de su padre; por el contrario, recorridas quedan las principales provincias de este reino, y todas uniformadas en la celebridad han dirigido al ej√©rcito trigarante vivas expresivos y al cielo votos de gratitud [...] Se instalar√° la Junta; se reunir√°n las Cortes; se sancionar√° la ley que debe haceros venturosos, y yo os exhort√≥ a que olvid√©is las palabras alarmantes y de exterminio, y s√≥lo pronunci√©is uni√≥n y amistad √≠ntima...¬Ľ
Agustín de Iturbide, 27 de septiembre de 1821.[404]

El 28 de septiembre la Junta Provisional Gubernativa realiz√≥ su primera sesi√≥n en el sal√≥n de acuerdos del reci√©n nombrado Palacio Imperial.[405] Los treinta y ocho miembros se dirigieron a la Catedral para jurar el Plan de Iguala y los Tratados de C√≥rdoba. A las nueve de la noche se llev√≥ a cabo la firma del Acta de Independencia del Imperio Mexicano. La Junta eligi√≥ cinco miembros para formar una Regencia, en la cual recay√≥ el Poder Ejecutivo: Agust√≠n de Iturbide como presidente y como vocales Manuel de la B√°rcena, Jos√© Isidro Y√°√Īez, Manuel Vel√°zquez de Le√≥n, y Juan de O'Donoj√ļ, pero este √ļltimo muri√≥ de pleures√≠a el 8 de octubre, por lo cual fue sustituido por el obispo de Puebla Antonio Joaqu√≠n P√©rez.[406]

El 9 de octubre, Antonio L√≥pez de Santa Anna llev√≥ a cabo las acciones militares que lograron la capitulaci√≥n del Fortaleza de San Carlos de Perote. El 15 de octubre, Isidoro Montes de Oca design√≥ al coronel Juan √Ālvarez para lograr la misma tarea en el Fuerte de San Diego de Acapulco. El 26 de octubre, el gobernante interino de Veracruz Manuel Rinc√≥n se adhiri√≥ al plan de independencia, sustituy√≥ al brigadier Jos√© Garc√≠a D√°vila, quien prefiri√≥ resguardarse en la fortaleza de San Juan de Ul√ļa, siendo √©ste el √ļltimo reducto espa√Īol que capitul√≥ hasta el 18 de noviembre de 1825.[407]

Reacciones de Espa√Īa

Artículo principal: Intentos de Reconquista en México

En las Cortes de Madrid se determin√≥ que los diputados suplentes de Am√©rica ya no podr√≠an participar en las nuevas sesiones, pues estos hab√≠an sido elegidos solamente para un per√≠odo. Por tanto, los legisladores como Miguel Ramos Arizpe y Mariano Michelena fueron excluidos. Las noticias de la independencia de Nueva Espa√Īa y Guatemala lograron encender la pasi√≥n de los diputados peninsulares, quienes rechazaron la firma de los Tratados de C√≥rdoba. Los diputados novohispanos Lucas Alam√°n, Juan G√≥mez de Navarrete y Miguel Puchet expusieron elocuentemente que si las Cortes no reconoc√≠an las exigencias del Nuevo Mundo como leg√≠timas, Espa√Īa perder√≠a sus reinos americanos. Pero los diputados europeos se negaron a dar concesiones a los americanos, estos √ļltimos perdieron paulatinamente la esperanza de ver consensuadas sus peticiones.[408] El 13 de febrero de 1822, una vez m√°s las Cortes decidieron por amplia mayor√≠a posponer la "cuesti√≥n americana" hasta las siguientes sesiones regulares. Ning√ļn diputado del Nuevo Mundo se opuso, puesto que ninguno de ellos permaneci√≥ en el Parlamento espa√Īol. Hab√≠an emprendido el viaje de regreso a sus tierras, convencidos que s√≥lo la independencia podr√≠a darles el gobierno que deseaban. El 30 de junio de 1822, Fernando VII volvi√≥ a intentar infructuosamente recuperar el poder absoluto con la ayuda de su Cuerpo de Guardias Reales. En abril de 1823, el monarca logr√≥ su objetivo con la ayuda de la Santa Alianza, permitiendo el paso al ej√©rcito franc√©s para pisar nuevamente el territorio espa√Īol, y as√≠ conseguir restaurar el absolutismo. Rafael de Riego fue ahorcado en noviembre de 1823 en la Plaza de la Cebada en Madrid. En la Pen√≠nsula ib√©rica, se dio inicio al per√≠odo conocido como D√©cada Ominosa.[409]

Fueron varios los intentos de reconquista en M√©xico por parte de los espa√Īoles, el √ļltimo de los cuales tuvo lugar en 1829. En esta ocasi√≥n, el general Isidro Barradas y el almirante √Āngel Laborde partieron de Cuba con casi cuatro mil soldados y diecinueve embarcaciones. Desembarcaron el 26 de julio en Cabo Rojo, cerca de Tampico, pero el general Antonio L√≥pez de Santa Anna coordin√≥ la defensa y finalmente el 11 de septiembre derrot√≥ a los espa√Īoles en la Batalla de Pueblo Viejo.

Fue hasta el 28 de diciembre de 1836, cuando despu√©s de haber realizado negociaciones de paz y reconciliaci√≥n, Espa√Īa reconoci√≥ la independencia de M√©xico. Por parte del gobierno espa√Īol el tratado fue firmado por Mar√≠a Cristina de Borb√≥n, viuda de Fernando VII, y Jos√© Mar√≠a Calatrava, mientras que por el gobierno mexicano Miguel Santa Mar√≠a y el presidente en turno Jos√© Justo Corro.

México surge a la vida independiente

Artículo principal: Primer Imperio Mexicano

Desde el nombramiento de los integrantes de la Junta Provisional Gubernativa fue sintom√°tico que no se encontrase ninguno de los antiguos l√≠deres insurgentes. Se convoc√≥ a la elecci√≥n de diputados para el Congreso Constituyente. √Čsta fue por estamentos, lo que impidi√≥ una representaci√≥n equitativa de las provincias. No obstante, se logr√≥ formar un grupo heterog√©neo. Durante la primera asamblea se disput√≥ la titularidad de la soberan√≠a, la cual asumi√≥ el Congreso, provoc√°ndose as√≠ un claro distanciamiento con la Regencia, de la cual Iturbide era el titular.[410]

En el seno del Congreso, sin existir propiamente partidos pol√≠ticos, se formaron b√°sicamente dos grupos mayoritarios: los republicanos y los iturbidistas, as√≠ como un grupo minoritario que anhelaba un r√©gimen gobernado por los borbonistas. El 18 de mayo, los iturbidistas ‚ÄĒconformados por el alto clero y miembros del Ej√©rcito Imperial‚ÄĒ pidieron y obtuvieron la corona para Agust√≠n I, quien fue coronado el 21 de julio de 1822.

La reducci√≥n de impuestos y alcabalas produjo una crisis econ√≥mica, los sueldos del ej√©rcito no pod√≠an ser cubiertos. El Congreso propuso la disminuci√≥n de las fuerzas armadas. La oposici√≥n de los liberales contra el emperador se exacerb√≥ y una conspiraci√≥n organizada para establecer la rep√ļblica fue descubierta. En raz√≥n de esto varios diputados fueron arrestados.

Iturbide decidió disolver el Congreso el 31 de octubre, con lo cual el pacto de unión establecido en el Plan de Iguala se rompió.[411] Este despotismo fue increpado por Antonio López de Santa Anna el 6 de diciembre mediante el Plan de Veracruz. A pesar de que Iturbide envió a José Antonio de Echávarri a reprimir la sublevación, en febrero de 1823 se proclamó el Plan de Casa Mata, al cual se unieron los antiguos insurgentes Guadalupe Victoria, Nicolás Bravo y Vicente Guerrero. En solamente siete semanas, las dieciséis diputaciones provinciales, ávidas de obtener mayor autonomía, se adhirieron al nuevo plan. El 19 de marzo de 1823, el efímero imperio terminó con la abdicación a la corona y el exilio de Iturbide.[412]

Se estableció un triunvirato conformado por Guadalupe Victoria, Nicolás Bravo y Pedro Celestino Negrete, cuyos suplentes fueron José Mariano de Michelena, Miguel Domínguez y Vicente Guerrero, dándose así el paso definitivo a la instauración del régimen republicano. La clase política estuvo integrada por centralistas, cuyos principales promotores eran los miembros de la logia masónica escocesa y por federalistas, cuyos principales promotores eran los miembros de la logia masónica yorkina.

El 31 de enero de 1824 se aprob√≥ el Acta Constitutiva de la Federaci√≥n Mexicana y el 4 de octubre la Constituci√≥n Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824, en cuya redacci√≥n participaron Miguel Ramos Arizpe, Servando Teresa de Mier, Jos√© Miguel Guridi y Alcocer, Carlos Mar√≠a de Bustamante, Valent√≠n G√≥mez Far√≠as, Lorenzo de Zavala y Manuel Crescencio Rej√≥n, entre muchos otros. Ese mismo a√Īo, la Rep√ļblica mexicana se integr√≥ por diecinueve estados (Yucat√°n argumentar√≠a m√°s tarde su incorporaci√≥n como rep√ļblica federada), cinco territorios y un distrito federal.[413]

Como reminiscencia de aquel proceso independentista, doscientos a√Īos despu√©s de iniciada la gesta insurgente, en 2010 como parte de los festejos del Bicentenario del inicio de la Independencia Mexicana, el gobierno de Espa√Īa y el de M√©xico han procedido a canjear las banderas capturadas durante la guerra mediante la que se alcanz√≥ la soberan√≠a mexicana.[414] [415]

Galería de imágenes

Véase también

Referencias

Notas

  1. ‚ÜĎ Los insurgentes y su comandante Guerrero se subordinan a la direcci√≥n de Iturbide en el Abrazo de Acatempan.
  2. ‚ÜĎ Wobeser, 1993: 135-146.
  3. ‚ÜĎ Ponce, 2002.
  4. ‚ÜĎ Patch, 2003: 46-59.
  5. ‚ÜĎ Pi√Īera Ram√≠rez, 1994: 205-210.
  6. ‚ÜĎ L√≥pez Beltr√°n, 2008: 303.
  7. ‚ÜĎ Villoro, 2009: 491
  8. ‚ÜĎ Mu√Īoz, 1986: 151-152.
  9. ‚ÜĎ Del Valle Pav√≥n, 2003: 652-653.
  10. ‚ÜĎ Del Valle Pav√≥n, 2003: 656.
  11. ‚ÜĎ N√ļ√Īez, 1989: 22-32.
  12. ‚ÜĎ Villoro, 1989: 594.
  13. ‚ÜĎ Marichal, 1999.
  14. ‚ÜĎ Del Valle Pav√≥n, 2003: 655.
  15. ‚ÜĎ David Brading (1988: 15) llama a este fen√≥meno patriotismo criollo. El mismo movimiento recibe otras denominaciones dependiendo de los autores. Por ejemplo, Gonz√°lez (1973: 78) lo llama nacionalismo criollo.
  16. ‚ÜĎ Es el caso de las numerosas misiones jesu√≠ticas establecidas en las Californias, Sonora y Nuevo M√©xico. El gobierno virreinal aprovech√≥ el avance de la evangelizaci√≥n para asegurar y ampliar el dominio territorial de Nueva Espa√Īa.
  17. ‚ÜĎ Los jesuitas promovieron el establecimiento de imprentas en el virreinato, lo que es excepcional en un contexto donde el poder pol√≠tico controlaba este importante medio de comunicaci√≥n (Torales, 2008: 398).
  18. ‚ÜĎ Torales, 2008: 399.
  19. ‚ÜĎ Gonz√°lez, 1973: 79.
  20. ‚ÜĎ Torales, 2008: 405.
  21. ‚ÜĎ Antes de Espa√Īa otros conflictos hab√≠an ocurrido entre las monarqu√≠as europeas y la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs. La cesi√≥n de las Misiones Orientales a la corona de Portugal dio origen a la Guerra Guaran√≠tica (1754-1757), que enfrent√≥ a los ind√≠genas guaran√≠es de las misiones y a las tropas portuguesas y espa√Īolas. Al a√Īo siguiente los jesuitas salieron de Portugal. Otras naciones que extraditaron a los jesuitas fueron Francia en 1763, N√°poles, Parma y Sicilia en 1768.
  22. ‚ÜĎ Torales, 2008: 399.
  23. ‚ÜĎ "Los viajeros, historiadores, naturalistas y fil√≥sofos europeos han hecho de la Am√©rica un almac√©n de sus f√°bulas y de sus ni√Īer√≠as, y para hacer m√°s amenas sus obras con la novedad maravillosa de sus supuestas observaciones atribuyen a todos los americanos lo que se ha observado en algunos individuos o ninguno" (Clavijero, XXXX).
  24. ‚ÜĎ Clavijero particularmente la historia de los pueblos de la Altiplanicie Mexicana, particularmente de los mexicas. De acuerdo con Villoro (2005: 124), la Historia antigua de M√©xico es una obra √©pica donde sus protagonistas son naciones que recuerdan la manera en que las haza√Īas romanas fueron relatadas por los poetas antiguos: "aparece la historia azteca gr√°vida de ejemplos de estoico valor, comparables a los m√°s esforzados hechos de los pueblos cl√°sicos".
  25. ‚ÜĎ Clavijero, XXXX.
  26. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008: 49.
  27. ‚ÜĎ Riva Palacio : 842:843.
  28. ‚ÜĎ Fernando Ben√≠tez (1996: 164) dice que "Hidalgo afirmaba que su movimiento hab√≠a sido para defender la religi√≥n cat√≥lica y la monarqu√≠a borb√≥nica del asalto sufrido a manos de un hereje como Napole√≥n. Por ello incurri√≥ en lo que ahora nos parecen grandes contradicciones. Los realistas las emplearon como poderosas armas de propaganda" . Por su parte, Gloria Delgado (2004, 118) se√Īala ‚ÄĒretomando a Lucas Alam√°n (1972: 243)‚ÄĒ que "entre los argumentos manejados por los insurgentes estaba el que se refer√≠a a la defensa de los derechos de Fernando VII, ante el posible riesgo de que los peninsulares entegaran el territorio a los franceses, lo cual significaba a su vez la destrucci√≥n de la religi√≥n cat√≥lica, dado el car√°cter antirreligioso adoptado por la Revoluci√≥n francesa de la que hab√≠a surgido Napole√≥n". Cos (1996: 36) afirmaba en el mismo orden de cosas que "con dolor nuestro estamos mirando en la presente lid, que continuaremos hasta derramar la √ļltima gota de sangre, por el bien de la patria, por conservar estos dominios a Fernando VII y porque no sea vulnerada la religi√≥n santa que profesamos".
  29. ‚ÜĎ Chust, 2007; 28
  30. ‚ÜĎ Chust, 2007; 29-30
  31. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 38.
  32. ‚ÜĎ El mot√≠n de Aranjuez fue un movimiento popular de inconformidad ante los rumores del traslado de la casa real espa√Īola a sus dominios en Am√©rica, como consecuencia del avance de las tropas francesas. Durante el mot√≠n, los fernandistas atacaron a Manuel Godoy, primer ministro durante el reinado de Carlos IV. Godoy estuvo a punto de ser linchado. El mot√≠n coincidi√≥ con las abdicaciones de Bayona, por las que Carlos IV abdic√≥ a favor de su hijo Fernando, quien m√°s tarde abdic√≥ a favor de los Bonaparte. Al t√©rmino de los sucesos de Aranjuez, Godoy fue despojado de sus cargos y s√≥lo conserv√≥ la vida porque Fernando, ya convertido en rey, se la "perdon√≥" (P√©rez L√≥pez Portillo, 2005: 133-135).
  33. ‚ÜĎ Hay que recordar que Fernando VII era enemigo de Godoy y que hab√≠a conspirado en contra de sus padres los reyes de Espa√Īa. Cuando se hizo p√ļblico el descubrimiento de la Conspiraci√≥n de El Escorial, se omiti√≥ difundir las pruebas inculpatorias contra Fernando VII, de modo que se gener√≥ una animadversi√≥n contra los reyes y su favorito Godoy (Navarro Garc√≠a, 2007: 81-84).
  34. ‚ÜĎ Rojas, 1989: 131; Z√°rate, 1880: 39.
  35. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880: 40.
  36. ‚ÜĎ Otros defensores de esta postura fueron el regente Pedro Catani, el oidor decano Guillermo Aguirre y Viana, el fiscal de la Gran Hacienda Francisco Javier de Borb√≥n, el fiscal Ambrosio de Sagarzurieta, el fiscal Robledo, Miguel Bataller y Pedro de Fonte (Villoro, 2009: 499).
  37. ‚ÜĎ Villoro: 2009: 499.
  38. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 40-41
  39. ‚ÜĎ Florescano, 2002; 526
  40. ‚ÜĎ Guedea, 2007; 89
  41. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 44
  42. ‚ÜĎ a b Guedea, 2007; 91
  43. ‚ÜĎ Primo de Verdad sosten√≠a que "la autoridad le viene al rey de Dios, pero no de modo inmediato sino a trav√©s del pueblo". Afirmaba tambi√©n que dos son la autoridades leg√≠timas que reconocemos. La primera es la de nuestro soberano y la segunda la de los ayuntamientos, aprobada y confirmada por aqu√©l. La primera puede faltar faltando los reyes... la segunda es indefectible por ser inmortal el pueblo (Primo de Verdad cit. Villoro, 2002: 57)
  44. ‚ÜĎ a b Z√°rate, 1880; 46:¬ęEste gobierno provisional, a√Īad√≠a Verdad, proveer√° a la subsistencia del virreinato y a su defensa contra extra√Īas agresiones, tanto m√°s temibles cuanto m√°s delicado y congojoso es el estado de la cosa p√ļblica, y termin√≥ proponiendo al virrey y a la junta que jurasen rey de Espa√Īa y de las Indias a Fernando VII; que tambi√©n jurasen no reconocer a monarca alguno que no fuere de la estirpe real de los Borbones, defender el reino de Nueva Espa√Īa y no entregarlos a otra potencia ni a otra persona que no fuera de la familia real leg√≠tima¬Ľ
  45. ‚ÜĎ Las Partidas son un corpus jur√≠dico basado en el derecho romano. Fue redactado durante el reinado de Alfonso X de Castilla (siglo XIII). Las Partidas constituyeron la base jur√≠dica m√°s importante del mundo hispanoparlante hasta el siglo XIX (Alfonso El Sabio, 2007: 9).
  46. ‚ÜĎ Foland, 1995: 32.
  47. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 47
  48. ‚ÜĎ Guedea, 2007; 94
  49. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 50
  50. ‚ÜĎ Guedea, 2007; 96
  51. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 52
  52. ‚ÜĎ Z√°rate (1880: 56) cuenta que se dec√≠a por esos d√≠as que Iturrigaray pensaba quemar el santuario de Guadalupe y ten√≠a listos los t√≠tulos nobiliarios que habr√≠an de designar a los miembros de su familia
  53. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 61-62
  54. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 64-65
  55. ‚ÜĎ Guedea, 2007; 103
  56. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 120
  57. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 66
  58. ‚ÜĎ Los virreinatos eran Nueva Espa√Īa, Per√ļ, Nueva Granada y R√≠o de la Plata. Las capitan√≠as eran Cuba, Guatemala, Yucat√°n, Chile y Venezuela.
  59. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008: 121-122
  60. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 67
  61. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008;140
  62. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 67-70
  63. ‚ÜĎ Otros conjurados fueron Mariano Quevedo, Manuel Mu√Ī√≠z, Ruperto Mier, Jos√© Nicol√°s Michelena, Jos√© Mar√≠a Izazaga, Antonio Soto Salda√Īa, Manuel Ruiz de Ch√°vez, fray Vicente de Santa Mar√≠a y Luis Correa (Mu√Īoz, 2009: 69).
  64. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 141
  65. ‚ÜĎ Mu√Īoz, 2009; 69.
  66. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 142-143
  67. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 147
  68. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 78
  69. ‚ÜĎ "Desde este momento os veis elevados a la dignidad de hombres libres, no sois ya los mismos que antes, encorvados bajo un yugo mucho m√°s duro mientras m√°s distantes est√°bais del centro del poder, mirados con indiferencia, vejados por la codicia y destruidos por la ignorancia. Tened presente que al pronunciar o al escribir el nombre del que ha de venir a representaros en el Congreso Nacional, vuestros destinos ya no dependen ni de los ministros, ni de los virreyes, ni de los gobernadores. Est√°n en vuestras manos" (Consejo de Regencia de Espa√Īa e Indias: Manifiesto del 14 de febrero de 1810, cit. Mu√Īoz, 2009: 70).
  70. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 150
  71. ‚ÜĎ De acuerdo con Z√°rate (1880; 81) fueron electos diputados Jos√© Ignacio Beye de Cisneros (de M√©xico, simpatizante de la insurgencia), Jos√© Sime√≥n Ur√≠a (Guadalajara), Jos√© Cayetano de Foncerrada (Michoac√°n), Joaqu√≠n Maniau y Torquemada (Veracruz), Jos√© Florencio Barrag√°n (San Luis Potos√≠), Antonio Joaqu√≠n P√©rez (Puebla), Miguel Gonz√°lez Lastiri (Yucat√°n), Octaviano Obreg√≥n (Guanajuato), Mariano Mendiola (Quer√©taro), Jos√© Miguel Gordoa y Barrios (Zacatecas), Jos√© Eduardo de C√°rdenas (Tabasco), Juan Jos√© de la Garza (Nuevo Le√≥n), Juan Mar√≠a Ib√°√Īez de Corvera (Oaxaca), Jos√© Miguel Guridi y Alcocer (Tlaxcala), Manuel Mar√≠a Moreno (Sonora y Sinaloa), Juan Jos√© Guere√Īa (Durango) y Miguel Ramos Arizpe (Coahuila).
  72. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 79-83
  73. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 148
  74. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 283
  75. ‚ÜĎ Varios autores como Jim√©nez Codinach (2002) y Herrera Pe√Īa (2003: 46-48) coinciden que la cabeza de la conspiraci√≥n fue Allende, no Hidalgo; sin embargo, llegan a conclusiones distintas en el papel hist√≥rico de cada uno. Otros conspiradores eran Jos√© Mar√≠a S√°nchez, los abogados Parra, Altamirano y Laso; Francisco Araujo, Antonio T√©llez, Ignacio Guti√©rrez, los comerciantes Epigmenio y Emeterio Gonz√°lez, el regidor Villase√Īor Cervantes, el capit√°n Joaqu√≠n Arias, el teniente Francisco Lanzagorta y el teniente Baca (Z√°rate, 1880; 86-87). Existen dudas sobre la actuaci√≥n de Josefa Ortiz en la conspiraci√≥n, as√≠ como de la participaci√≥n de Allende en la conjura de Valladolid (Guzm√°n P√©rez, 2004: 212-216).
  76. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 283
  77. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 97-99
  78. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 102
  79. ‚ÜĎ Las palabras exactas que pronunci√≥ Hidalgo se desconocen, aunque Rodr√≠guez (2008; 284) y Herrej√≥n (2009; 41) recogen versiones atribuidas a diversos personajes hist√≥ricos de M√©xico.
  80. ‚ÜĎ Arias se reintegr√≥ a los insurgentes, aunque era visto con recelo. El corregidor y su esposa fueron perdonados, aunque Josefa ser√≠a perseguida a√Īos despu√©s. Emeterio Gonz√°lez fue sentenciado a muerte y su hermano Empigmenio fue desterrado a Manila (Z√°rate, 1880: 99).
  81. ‚ÜĎ Vgr. Alam√°n, 1849.
  82. ‚ÜĎ Mu√Īoz, 2009; 79
  83. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 106, 111
  84. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 112
  85. ‚ÜĎ Allende acusaba a Hidalgo de haberse dejado llevar por la plebe (Rodr√≠guez, 2008; 288)
  86. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 115-118
  87. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 119
  88. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 120-121
  89. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 124-132
  90. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 134
  91. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 135
  92. ‚ÜĎ Esto ocurri√≥ el 24 de octubre de 1810. Bustamante (1823: 3) dice que Hidalgo fue nombrado General√≠simo aunque no deseaba el mando de las armas. Allende y la oficialidad apoyaron el nombramiento, pues "estaban satisfechos con su pericia y con su sabidur√≠a". Z√°rate (1880: 135) dice que el nombramiento de Hidalgo ocurri√≥ en Valladolid.
  93. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 140
  94. ‚ÜĎ Z√°rate; 1880; 142
  95. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 144-146
  96. ‚ÜĎ a b Z√°rate, 1880; 150-151
  97. ‚ÜĎ Landavazo, 2008: 38.
  98. ‚ÜĎ Villoro, 2009; 506
  99. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 156-159
  100. ‚ÜĎ Herrera Pe√Īa, 2003: 111-113.
  101. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 186
  102. ‚ÜĎ Landavazo, 2008: 36.
  103. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 188-189
  104. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 194-195
  105. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 198
  106. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880: 204; Villoro, 2009: 507; Guti√©rrez Escudero, 2008: 239.
  107. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 207.
  108. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 210
  109. ‚ÜĎ Z√°rate (1880: 211) cita entre ellos a Mariano Hidalgo, Mariano Balleza, Jos√© Santos Villa, Jos√© Mariano Jim√©nez, Mariano Abasolo, Ignacio Camargo, Nicol√°s Zapata, Francisco Lanzagorta, fray Gregorio de la Concepci√≥n, Manuel Santa Mar√≠a, Vicente Valencia, Jos√© Mar√≠a Chico y Manuel Ignacio Sol√≠s. Adem√°s, en el lugar muri√≥ Joaqu√≠n Arias.
  110. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 219-222
  111. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 164-165
  112. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 166
  113. ‚ÜĎ Mu√Īoz, 2009; 81; Z√°rate, 1880: 166.
  114. ‚ÜĎ Villoro, 2009, 507
  115. ‚ÜĎ Sordo, 2010; 30
  116. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 286
  117. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 287
  118. ‚ÜĎ Villoro, 2009; 505
  119. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 391-392
  120. ‚ÜĎ Villoro, 2009; 508
  121. ‚ÜĎ Villoro, 2009; 509
  122. ‚ÜĎ Por ejemplo el Manifiesto de Maravat√≠o (23 de octubre de 1810) y el Decreto contra la esclavitud, las gabelas y el papel sellado (6 de noviembre de 1811) (Ramos P√©rez, 1992: 221).
  123. ‚ÜĎ Entre estos se encontraban Jos√© Mar√≠a Liceaga, Jos√© Antonio Torres, Juan Pablo Anaya, V√≠ctor Rosales, Manuel Villalong√≠n, Ponce, Jos√© Mar√≠a y Francisco L√≥pez Ray√≥n (Z√°rate, 1880; 229).
  124. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 229-230
  125. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880: 231-232
  126. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 233
  127. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 238
  128. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 245
  129. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 246
  130. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 241
  131. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 242
  132. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 247
  133. ‚ÜĎ a b Z√°rate, 1880; 248
  134. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 250
  135. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 251
  136. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 183
  137. ‚ÜĎ Sordo, 2010; 38
  138. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 252
  139. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 253
  140. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 254
  141. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 255-257
  142. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 258
  143. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 259
  144. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 260
  145. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 261
  146. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 399
  147. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 265
  148. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 266
  149. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 290
  150. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 274-275
  151. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 267-269
  152. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 276
  153. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 277
  154. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 278
  155. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 279
  156. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 291
  157. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 302
  158. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 281
  159. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 282
  160. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 313
  161. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 283
  162. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 285-299
  163. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 303
  164. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 772-774
  165. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 304
  166. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 305
  167. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 311-312
  168. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 306
  169. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 317
  170. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 318-320
  171. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 323-324
  172. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 325
  173. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 326
  174. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 327-329
  175. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 330
  176. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 337
  177. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 336
  178. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 333-334
  179. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 338-339
  180. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 360
  181. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 155
  182. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 345
  183. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 156
  184. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 159
  185. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 157
  186. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 158
  187. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 160-161
    Z√°rate, 1880; 352-353
  188. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 162
  189. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 350-351
  190. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 164
  191. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 353-354
  192. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 364
  193. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880: 366
  194. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 370
  195. ‚ÜĎ Mu√Īoz, 2009; 90
  196. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 376
  197. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 368-370
  198. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 380-381
  199. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 383
  200. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 384-385
  201. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 393
  202. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 394-395
  203. ‚ÜĎ Z√°rate, 1800; 405
  204. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 407
  205. ‚ÜĎ Sordo, 2010; 42
  206. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 408-410
  207. ‚ÜĎ Mu√Īoz, 2009; 92
  208. ‚ÜĎ Mu√Īoz, 2009; 96
  209. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 396
  210. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 411
  211. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 412
  212. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 413
  213. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 416
  214. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 417
  215. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 418
  216. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 422
  217. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 423-424
  218. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 425
  219. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 426
  220. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 427
  221. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 428
  222. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 431
  223. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 432
  224. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 434
  225. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 191
  226. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 436
  227. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 193
  228. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 439-441
  229. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 194: citando a Vicente Llorens Liberales y rom√°nticos: una emigraci√≥n espa√Īola en Inglaterra, 1823-1824.
  230. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 456
  231. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 442-443
  232. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 448-449
  233. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 451
  234. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 453
  235. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 454-455
  236. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 460-461
  237. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 464-465
  238. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 473
  239. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 476
  240. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 477-479
  241. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 474
  242. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 480
  243. ‚ÜĎ Rodr√≠guez, 2008; 293: citando a Virginia Guedea "Los procesos electorales insurgentes" en Estudios de Historia Novohispana.
  244. ‚ÜĎ Mu√Īoz, 2009; 100
  245. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 485
  246. ‚ÜĎ Villoro, 2009; 515
  247. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 491-492
  248. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 495
  249. ‚ÜĎ Mu√Īoz, 2009; 98
  250. ‚ÜĎ a b Sordo, 2010; 46
  251. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 501
  252. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 521: nota 1.
  253. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 502
  254. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 503
  255. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 504
  256. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 505
  257. ‚ÜĎ Z√°rate, 1880; 506
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Bibliografía

Enlaces externos


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