Edad de Piedra

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Edad de Piedra

Edad de Piedra

Artículo bueno

La Edad de Piedra[1] es el per√≠odo de la Prehistoria durante el cual, los seres humanos crearon herramientas de piedra debido a la carencia de una tecnolog√≠a m√°s avanzada. La madera, los huesos y otros materiales tambi√©n fueron utilizados (cuernas, cestos, cuerdas, cuero...), pero la piedra (y, en particular, diversas rocas de rotura concoidea, como el s√≠lex, el cuarzo, la cuarcita, la obsidiana...) fue utilizada para fabricar herramientas y armas, de corte o percusi√≥n. Sin embargo, √©sta es una circunstancia necesaria, pero insuficiente para la definici√≥n de este per√≠odo, ya que en √©l tuvieron lugar fen√≥menos fundamentales para lo que ser√≠a nuestro futuro: la evoluci√≥n humana, las grandes adquisiciones tecnol√≥gicas (fuego, herramientas, vivienda, ropa...), la evoluci√≥n social, los cambios clim√°ticos, la di√°spora del ser humano por todo el mundo habitable (ec√ļmene), desde su cuna africana, y la revoluci√≥n econ√≥mica desde un sistema recolector-cazador, hasta un sistema parcialmente productor (entre otras cosas). El rango de tiempo que abarca este per√≠odo es ambiguo, disputado y variable seg√ļn la regi√≥n en cuesti√≥n. Aunque es posible hablar de este per√≠odo en concreto, para el conjunto de la humanidad: no hay que olvidar que algunos grupos humanos nunca desarrollaron la tecnolog√≠a del metal fundido y por tanto quedaron sumidos en una edad de piedra hasta que se encontraron con culturas tecnol√≥gicamente m√°s desarrolladas. Sin embargo, en general, se cree que este per√≠odo comenz√≥ en √Āfrica hace 2,5 millones de a√Īos, con la aparici√≥n de la primera herramienta humana (o pre-humana). A este per√≠odo le sigui√≥ el Calcol√≠tico o Edad del Cobre y, sobre todo, la Edad de Bronce, durante la cual, las herramientas de esta aleaci√≥n llegaron a ser comunes; esta transici√≥n ocurri√≥ entre 6000 a. C. y 2500 a. C.

Típica herramienta de piedra tallada

Tradicionalmente se viene dividiendo esta Edad en Paleolítico, con un sistema económico de caza-recolección y Neolítico, en el que se produce la revolución hacia el sistema económico productivo: agricultura y ganadería.

Contenido

√Āfrica

√Āfrica es la cuna de la humanidad y actualmente es el continente con m√°s pueblos primitivos supervivientes, es f√°cil concluir que la Prehistoria de √Āfrica es la m√°s larga y compleja de todo el globo.

A diferencia de Eurasia e, incluso, América, los cambios climáticos ocurridos durante la Prehistoria en el continente africano no son glaciaciones sino periodos de mayor humedad (Pluviales) alternados con otros de más aridez (Interpluviales), si bien su determinación y cronología es bastante difícil de delimitar (para algunos los episodios pluviales corresponden con las glaciaciones, para otros, con los interglaciares):[2]

  • Kagueriense: ser√≠a el pluvial conocido de mayor antig√ľedad, identificado en el valle del r√≠o Kaguera (Uganda) y paralelizable con la glaciaci√≥n G√ľnz centroeuropea.
  • Kamasiense: es el segundo episodio pluvial, paralelizable con la glaciaci√≥n Mindel europea. Su duraci√≥n y sus fases son tema de fuerte controversia.
    • Kanjeriense: el tercer pluvial recibe el nombre de la peque√Īa localidad keniata de Kanjera a orillas del lago Victoria, donde adem√°s se han localizado algunos asentamientos olduvayenses. Aunque el Kanjeriense ser√≠a contempor√°neo del Riss centroeuropeo, hay quien lo considera un estadio subsidiario del Kamasiense.
  • Gambliense: Existe una l√≥gica duda sobre si considerarlo el tercero o el cuarto pluvial africano (dependiendo de la categor√≠a que se le d√© al Kanjeriense). En cualquier caso, suele asociarse a la √ļltima glaciaci√≥n, el W√ľrm centroeuropeo. Fue identificado por primera vez en los sedimentos de la cueva de Gamble (Gamble's cave), en la localidad de Elmenteita (Kenia), donde Louis Leakey lo asoci√≥ con el Stillbayense.
    • Makaliense: este episodio no es un pluvial, sino una fase h√ļmeda atestiguada en los sedimentos del r√≠o Makalia (Kenia). Sucede aun periodo √°rido conocido como Postgambliense y ambos parecen ser contempor√°neos del postglaciar europeo. Aparentemente, el Makaliense se asocia estrechamente al desarrollo de la cultura Wilton en el sur del continente.

Norte de √Āfrica

Norte de √Āfrica.png

El √Āfrica Mediterr√°nea tiene durante la Edad de Piedra, una periodizaci√≥n esencialmente paralela a la Europea,[3] al menos hasta el Neol√≠tico, pero despu√©s, la influencia de la civilizaci√≥n egipcia y la llegada de colonizadores fenicios acelera el ritmo evolutivo respecto a Europa.[4]

El Paleolítico

Las culturas m√°s antiguas pueden inscribirse en el Olduvayense, localizado en yacimientos comoSidi Abderram√°n en Casablanca (Marruecos), estudiado por el profesor Pierre Biberson y datado en cerca del mill√≥n de a√Īos, el cual ha podido establecer una transici√≥n gradual desde una cultura en la que predominan los cantos tallados, hasta otra en la que el bifaz es el f√≥sil director. Las industrias de Sidi Abderram√°n podr√≠an vincularse al tipo humano hallado por Camille Arambourg en Ternifine (Argelia), el llamado Atlanthropus mauritanicus (en realidad una variedad de Homo heidelbergensis).[5]

El Achelense[6] es muy antiguo y muy abundante en esta zona, destacan, entre otros, yacimientos como Sidi Zin (T√ļnez), Ain Fritissa (Marruecos), Arka, Erg Tihodaine, Tachengit y Tabelbal√° (todos en Argelia); Abbassieh, Kharga y Gurnah (estos en Egipto). S√≥lo en Argelia ha sido posible establecer una secuencia completa del Achelense norteafricano (entre 800 000 y 100 000 a√Īos de antig√ľedad), especialmente rico en hendidores, adem√°s de bifaces.

L√≠nea del tiempo del Paleol√≠tico Inferior y Medio en el Norte de √Āfrica

El Paleol√≠tico medio norteafricano nace por la llegada de los neandertales, probablemente, procedentes de Europa portando su cultura Musteriense. Actualmente se ha reavivado la controversia de la ruta que siguieron los neandertales entre √Āfrica y Europa, ya que, aunque se hab√≠a llegado al consenso de que fue a trav√©s del Pr√≥ximo Oriente, recientes descubrimientos parecen demostrar que cuando menos hubo comunicaci√≥n a trav√©s del estrecho de Gibraltar, probablemente en ambos sentidos.[7] Sin embargo, el Paleol√≠tico medio norteafricano, tan similar al europeo hasta hace un poco m√°s de 50 000 a√Īos, inicia un periodo ocupado por una industria sin paralelo, llamada cultura Ateriense, que recibe el nombre del yacimiento argelino de Bir el-Ater (Argelia). El Ateriense es muy similar al musteriense y, de hecho, algunos sostienen que deriva de √©ste, pero se distingue de √©l porque la mayor parte de los √ļtiles son pedunculados (raspadores, puntas, raederas, etc.) y piezas foli√°ceas con retoque cubriente. Se asocia al tipo humano de Jebel Irhoud (Marruecos). El Ateriense es muy abundante durante unos 20 000 a√Īos (Bir el-Ater, Taforalt, Temara, Dar-es-Soltan...), pero hace 30 000 a√Īos comienza su declive, aunque perdura marginalmente hasta el Holoceno, hace 12 000 a√Īos. El Ateriense se asocia a condiciones clim√°ticas secas, por lo que su m√°xima expansi√≥n coincide con periodos de aridez. De hecho, se sospecha que sus ra√≠ces se hunden hasta el a√Īo 70 000 a. C.; en cambio, su ocaso es producto de un clima m√°s benigno en el S√°hara, lo que provoc√≥ la venida de pueblos m√°s avanzados, humanos modernos con culturas laminares, fundamentalmente el Iberomaurisiense y otras que se citan a continuaci√≥n. De todos modos, durante varias decenas de miles de a√Īos las industrias aterienses conviven con las industrias laminares, ocupando nichos ecol√≥gicos diferentes.

El Paleol√≠tico superior tampoco es igual al europeo, pues el conjunto de culturas que se dan en el norte de √Āfrica es diferente. La m√°s conocida es el Iberomaurisiense u Oraniense, una facies cultural propia del Magreb que nace poco antes del 30 000 a. C. y mantiene extensa longevidad, pues a√ļn se encuentra presente al comenzar el Mesol√≠tico, desapareciendo hace unos 8000 a√Īos. Su origen y caracter√≠sticas son a√ļn tema de debate, de hecho ha sido objeto de todo tipo de especulaciones sobre su ra√≠z ateriense, para unos, tra√≠do por inmigantes de la pen√≠nsula Ib√©rica, seg√ļn los que le dieron su nombre, y de procedencia oriental (llegada de primitivos modernos) seg√ļn la mayor√≠a. Es una cultura leptol√≠tica, es decir, laminar: en la que las hojas l√≠ticas ya son esenciales como soportes para todo tipo de utensilios, obtenidos por medio de retoque abrupto, y que con el tiempo tiende a la microlitizaci√≥n, document√°ndose, incluso la t√©cnica del microburil, se asocia a restos humanos de aspecto croma√Īoide europeo, como los de Mecha el-Arbi y Afalou Bou Rummel;[8] pero tambi√©n tiene muchas similitudes con industrias de zonas ubicadas m√°s al este, sin que haya podido averig√ľarse cu√°l de ellas es la m√°s antigua. Estamos hablando de culturas como el Dabbaniense (Libia), Mochambiense, Qadense y otras culturas del valle del Nilo; con una antig√ľedad m√≠nima de 40 000 a√Īos, con numerosos raspadores, raederas, buriles y hojas de borde abatido. El microlitismo aparece muy pronto, en torno a 14 000 a√Īos de antig√ľedad; estas culturas variadas y, a la vez, semejantes, enlazan con el Capsiense epipaleol√≠tico.

Línea del tiempo del Paleolítico al Neolítico en el Magreb

El Epipaleolítico

La cultura m√°s importante de esta fase es, sin duda, la Capsiense, una cultura bastante tard√≠a, incluso para el Mesol√≠tico, y, de hecho esta cultura sobrevive al Neol√≠tico bajo la denominaci√≥n de Neol√≠tico de tradici√≥n capsiense. De todos modos el Capsiense fue definido por J. de Morgan en el yacimiento de El-Mekta, cerca de Gafsa (ŔāŔĀōĶō©‚Äé, T√ļnez), pero su influencia supera la regi√≥n magreb√≠, alcanzado la Cirenaica, e incluso las riberas del valle del Nilo. Los yacimientos capsienses suelen tener gran cantidad de conchas de origen bromatol√≥gico (¬ęconcheros¬Ľ) y una industria l√≠tica laminar y microl√≠tica (con trapecios y tri√°ngulos) a la que se suman huevos de avestruz, usados como recipientes, muchas veces decorados. El Capsiense se podr√≠a asociar a los restos humanos de Ain Dakkara, en Libia, con las impresionantes manifestaciones rupestres del Tassili y otras zonas rocosas saharianas.

Principales yacimientos del Iberomaurisiense y del Capsiense en el Magreb

Neolítico norteafricano

Zona occidental
El primer neol√≠tico del litoral norte√Īo de √Āfrica pertenece al horizonte Cardial, de principios del s√©ptimo milenio (el h√°bitat principal eran las cuevas en las que, junto a restos de cer√°mica impresa y pruebas de pervivencia de la caza, se encuentran otras que demuestran que ya se practicaba la agricultura, la ganader√≠a y el marisqueo). En el occidente la cultura de origen local tambi√©n se sum√≥ a las innovaciones, naciendo el llamado Neol√≠tico de tradici√≥n capsiense, que predomina en el √°rea megreb√≠, desde antes de 5000 a. C. hasta despu√©s de 2000 a. C. Este neol√≠tico se caracteriza por un florecimiento en las t√©cnicas de talla de s√≠lex (al principio predominan los microlitos geom√©tricos, pero son sustituidos por puntas de flecha foli√°ceas). La ganader√≠a y la caza son las actividades principales, siendo la agricultura algo secundario; La cer√°mica es grosera y sin decoraci√≥n y compite con las vasijas hechas con huevos de avestruz, algunas ricamente decoradas.[9]

Zona central
Aparece, en un proceso similar al anterior y cronología coetánea, el Neolítico Sáharo-Sudanés: éste, aunque se parece al Capsiense (ambos son pueblos seminómadas de pastores y cazadores), y es posible que tenga mucha relación con él, destaca por su mayor nivel de desarrollo, una cerámica cuidada, profusamente decorada con incisiones e impresiones, inhumaciones en posición contraída, con ocre y un ajuar con ornamentos de cornalina, amazonita, calcedonia o marfil. Se le atribuye un arte rupestre en abrigos y covachas repartidas por el desierto.
Zona del Nilo[10]
Se distinguen dos zonas de neolitizaci√≥n aparentemente aut√≥ctonas, al sur la zona del Alto Egipto, con su cultura m√°s importante, el Badariense, y al norte, en el Bajo Egipto, donde destaca, junto al delta, la cultura de Merimd√© y en el lago Moeris, en los estratos m√°s profundos de el Fayum que se inscriben en las fases neol√≠ticas. En todos los casos el neol√≠tico nace en el V milenio a. C., perdurando a lo largo del IV milenio a. C. La comunicaci√≥n entre ambas zonas debi√≥ existir a lo largo del r√≠o, pues al comenzar el III milenio a. C. comparten tantos rasgos en com√ļn que podr√≠a hablarse de una misma cultura, no ya neol√≠tica, sino del Calcol√≠tico, el Geerzense, m√°s rico al sur (Nagada II) que al norte (Maadiense).
Línea del tiempo del Neolítico en el Nilo
El neol√≠tico de Merimd√© se conoce por un gran yacimiento en pleno delta (Merimd√© Beni-Salam√©) con graves problemas de conservaci√≥n debido al entorno pantanoso que lo rodea. Los poblados conocidos ten√≠an viviendas de planta oval construidas con esteras de ca√Īa, con hogares y silos; la cer√°mica, aunque es variada en formas, es grosera, elaborada sin torno y carece de decoraci√≥n, salvo en las √ļltimas fases, en que recibe una capa de engobe rojo. Tambi√©n modelaron rudimentarias estatuillas, destacando un tosco rostro humano. Hay restos de fusayolas y alg√ļn huso, indicando la existencia de telares. Se evidencia un alto grado t√©cnico en la industria l√≠tica, con puntas de flecha de base c√≥ncava y piezas bifaciales, a veces combinando el retoque por presi√≥n con el pulimento de piezas, tales como puntas de lanza de asombrosa factura; tambi√©n hay cuchillos, dientes de hoz, y otros utensilios cotidianos como las hachas pulimentadas. En Merimd√© aparecieron rudimentarias paletas cuya supuesta funci√≥n es la mezcla de pigmentos (quiz√° para los tejidos), en materiales diversos y sin formas definidas. Se conocen cientos de enterramientos en fosas ovales.

El Badariense tambi√©n dispone de evidencias de enterramientos en fosa que, generalmente, est√°n en la misma ribera del r√≠o, lo que ha favorecido que los sedimentos las preserven en bastante buen estado: muchas de ellas est√°n apuntaladas con tablas; los esqueletos y momias naturales tienen posici√≥n fetal, con ajuar compuesto por un cintur√≥n de fayenza, cer√°mica, puntas de flecha y adornos diversos; posteriormente el cad√°ver se cubr√≠a con una piel.[11] La cultura material se conoce mejor que en el Bajo Egipto, al menos, parece m√°s rica o, simplemente las condiciones ambientales han favorecido su conservaci√≥n: con espl√©ndidas piezas de s√≠lex (hojas, piezas bifaciales, puntas de flecha...), paletas de esquisto para mezclar colorantes, sin adornos, pero con siluetas diversas (sobre todo cuadrangulares y con forma de pez); piezas de hueso y marfil, tejidos e, incluso (al final), algunos objetos de cobre. Hay un arte mobiliario relativamente desarrollado, con estatuillas masculinas, femeninas y figuras de animales. La cer√°mica es delicada, variada y, al principio, suele estar bru√Īida con decoraci√≥n en relieve formando ondulaciones; despu√©s surge la cer√°mica pintada con motivos geom√©tricos, vegetales y animales, hasta aparece la figura humana. La agricultura y la ganader√≠a est√°n muy bien documentadas y los poblados tienen viviendas de planta cuadrangular construidas con ramaje y adobe. El Badariense parece enlazar, sin soluci√≥n de continuidad, con el periodo predin√°stico de Egipto (por tanto ya entrar√≠amos en la Historia). De hecho, al Neol√≠tico egipcio se le llama, en tono general ¬ęPeriodo predin√°stico primitivo¬Ľ.
Los primeros metales aparecen en el antiguo Egipto al final del predin√°stico primitivo, e inmediatamente despu√©s inventan la escritura y surgen como gran cultura de la Antig√ľedad, cuya influencia no s√≥lo afectar√° al Mediterr√°neo, sino tambi√©n a gran parte del continente africano (desde el IV milenio a. C.). El Magreb, en cambio se estanca, habitado por pueblos l√≠bicos mal conocidos, no es f√°cil hablar de una edad del Bronce al estilo del resto del Mediterr√°neo; de hecho son los fenicios quienes, en torno al a√Īo 1000 a. C., en adelante, inducen cambios tales que sacan a esta regi√≥n de la edad de Piedra definitivamente.
Véase también: Expansión afroasiática

√Āfrica subsahariana

Africa Subsahariana.png

La geograf√≠a del √Āfrica central y meridional resulta bastante homog√©nea comparada con la de otros continentes, debido a que se trata de una de las zonas geol√≥gicamente m√°s antiguas del planeta y la erosi√≥n ha eliminado las grandes barreras naturales. Tan s√≥lo merece la pena destacar las altiplanicies y depresiones formadas por movimientos tect√≥nicos diversos: la cuenca del Congo y la hoya del Kalahari, rodeadas por las mesetas (geol√≥gicamente: escudos y macizos arcaicos) en Angola, Namibia y Zambia, entre otros. Las cordilleras y zonas escarpadas existentes se agrupan hacia el este (Drakensberg, los montes Muchinga, los montes Mitumba, los montes Ruwenzori, donde se localizan los picos Kilimanjaro y Kenia y, ya m√°s al norte, el macizo Et√≠ope) en asociaci√≥n con la gran falla conocida como Gran Valle del Rift, una enorme zona llena de cizalladuras, volcanes, bloques elevados, gigantescos lagos y sobre todo, barrancos. Tiene en forma de Y y casi 5000 km de longitud, ya que nace al sur de Mozambique y llega al Mar Rojo, desde donde contin√ļa, en Asia, hasta el valle del Jord√°n. Precisamente el Valle del Rift es la zona donde pudo comenzar la historia del ser humano.

Aunque en la actualidad hay considerables diferencias clim√°ticas, hidrogr√°ficas y ecol√≥gicas, no es posible aplicar estos par√°metros a la Edad del Piedra, pues ‚ÄĒcomo se ha indicado‚ÄĒ hubo significativos cambios ambientales a lo largo de su desarrollo. Precisamente fue alguno de esos cambios, combinado con transformaciones geol√≥gicas, la chispa que, posiblemente, propici√≥ la aparici√≥n y evoluci√≥n de los hom√≠nidos. Al parecer, hace m√°s de 20 millones de a√Īos, los monos primitivos habitaban los densos bosques de √Āfrica Oriental. Estos primates (tal vez Propliopithecus-Aegyptopithecus) se desplazaban por los √°rboles a cuatro patas. Un presunto movimiento tect√≥nico (relacionado de alguna manera con el Rift) hizo que las selvas permaneciesen en el oeste, pero provoc√≥ una desecaci√≥n del este, apareciendo un territorio de sabanas y praderas a las que los nuevos primates tuvieron que adaptarse. De este modo, se supone que nacieron los primeros antropoides b√≠pedos, que, posiblemente, pertenecieran a la especie Ardipithecus, que, a su vez, dio lugar a los australopitecinos en un momento indeterminado entre 6 y 4 millones de antig√ľedad.

No se descarta que algunos australopitecinos avanzados elaborasen herramientas rudimentarias, pero hay una fuerte pol√©mica al respecto: por lo que a este punto se refiere consideraremos que son los miembros del g√©nero Homo los primeros que fabricaron herramientas previsoramente, es decir, antes de necesitarlas, sin improvisar, sino previniendo su posible uso con antelaci√≥n. En ese momento comienza la Prehistoria y la Edad de Piedra que, para el √Āfrica subsahariana suele dividirse en fases de denominaci√≥n anglosajona:

Evolución humana

Temprana "Edad de Piedra"

Literalmente significa Edad de Piedra temprana, se refiere al periodo comprendido desde la aparici√≥n del primer ser humano, hace m√°s de dos millones y medio de a√Īos, hasta hace unos 200 000 a√Īos. Incluye, pr√°cticamente, todos los grandes pasos de la evoluci√≥n humana (pues los llamados humanos ¬ęPrimitivos Modernos¬Ľ debieron surgir al final del mismo), as√≠ como importantes avances culturales, de los que apenas conocemos los referentes a unos pocos vestigios conservados de piedra y hueso. Para entenderlos mejor suele dividirse en dos grandes etapas:

Artículo principal: Olduvayense
  • Olduvayense: As√≠ llamado por haber sido identificado en el yacimiento de la Garganta de Olduvai, al que acompa√Īan otros muchos lugares, casi todos ellos alineados con el Valle del Rift. Las herramientas olduvayenses m√°s antiguas podr√≠an tener m√°s de 2'6 m.a. (en los yacimientos del Afar et√≠ope[12] ), existiendo una secuencia de hallazgos en toda √Āfrica Oriental y Austral desde esa fecha hasta hace 1'5 m.a., sin hiatos ni vac√≠os, por lo que es posible defender que el Olduvayense pervivi√≥ por m√°s de un mill√≥n de a√Īos (es posible que incluso m√°s, si ampliamos la cronolog√≠a con ciertos yacimientos m√°s tard√≠os). El Olduvayense se divide en una fase inicial y otra evolucionada, identificadas a partir de los lechos I y II de la citada Garganta de Olduvay, aunque hay otros muchos yacimientos igual de importantes (cuya enumeraci√≥n podr√≠a ser tediosa). Al principio, las herramientas son de piedra tallada toscamente, sin que se aprecie ninguna estandarizaci√≥n en las t√°cticas de aprovechamiento ni en las formas. Pero poco a poco, van cristalizando determinados procedimientos y tipos concretos entre los que destacan cantos tallados, poliedros, raederas y denticulados. Es de suponer que existi√≥ una industria en madera o en hueso, pero no se ha conservado en las mismas condiciones. Los protagonistas de este vasto complejo cultural fueron varias especies del g√©nero homo (habilis, rudolfensis y formas tempranas de erectus, cient√≠ficamente desglosadas en la especie ergaster). Todos ellos parecen haber sido cazadores s√≥lo en raras ocasiones, dedic√°ndose, m√°s bien, a la recolecci√≥n y al carro√Īeo; conoc√≠an pero no dominaban el fuego, y ya se les atribuyen algunas estructuras constructivas sencillas para protegerse.[13]
Bifaz de la región etíope de Kibish, en el río Omo
  • El Achelense naci√≥ en √Āfrica mucho antes que en cualquier otra parte del mundo, en un momento que parece coincidir con la gran migraci√≥n humana hacia Eurasia y con la aparici√≥n de formas tempranas de Homo erectus. Sin embargo, aunque los bifaces m√°s antiguos se han datado en el yacimiento et√≠ope de Konso-Gardula en 1'9 m.a., la tecnolog√≠a Achelense no parece salir de √Āfrica hasta m√°s de un mill√≥n de a√Īos m√°s tarde. As√≠, pues, el Achelense fue patrimonio exclusivo de los africanos (probablemente, de las diversas especies humanas que convivieron en este continente por estas fechas, s√≥lo algunas tendr√≠an el privilegio de esta tecnolog√≠a), en tanto que en el resto del Viejo Mundo persist√≠a la tradici√≥n olduvayense. Probablemente, el inventor de esta nueva cultura fue Homo ergaster, siendo muy representativo el hallazgo de un esqueleto casi completo, aunque infantil, en Nariokotome (KNM-WT 15000), a orillas del lago Turkana (Kenia).[13] La herramienta m√°s conocida del Achelense es el bifaz, pero la variedad tipol√≥gica se dispara, apareciendo hendidores, triedros, bolas pol√©dricas y todo tipo de utensilios sobre lascas retocadas. El achelense africano tambi√©n es longevo, ya que perdura hasta hace unos 200 000 a√Īos y, a menudo es com√ļn referirse a √©l como Fauresmithiense en la zona oriental o Stellenbosch en la zona meridional. Posiblemente, la expansi√≥n del Achelense fuera de √Āfrica ser√≠a consecuencia de una segunda oleada colonizadora que, esta vez, sin embargo, no alcanz√≥ los confines de Asia.
L√≠nea del tiempo del Paleol√≠tico Inferior del √Āfrica Subsahariana


El Achelense va desapareciendo en fechas en las que aparecieron los humanos modernos primitivos, mucho m√°s inteligentes y con una tecnolog√≠a mucho m√°s sofisticada y diversa. Aunque no pertenezca a esta regi√≥n, en Jebel Irhoud, pr√≥ximo a Marrakech (Marruecos) ha aparecido una mand√≠bula de primitivo moderno con m√°s de 160 000 a√Īos; fecha similar tienen los restos de Herto (Etiop√≠a) lo que permite jalonar el final de la Early Stone Age en todo el continente.[14]

Middle Stone Age (MSA)

Edad de Piedra intermedia, es el periodo comprendido entre el final de la Edad de piedra Temprana o ESA (hace 200 000 a√Īos), hasta el inicio de la Edad de Piedra Tard√≠a, o LSA (hace 30 000 a√Īos); podr√≠a paralelizarse con el Paleol√≠tico Medio Europeo, pero existen sensibles diferencias culturales y antropol√≥gicas entre ambas. Para ciertos autores, toda la zona tiene unas constantes comunes (t√©cnicas de extracci√≥n Levallois o similares, presencia de finas piezas fol√°ceas bifaciales, evoluci√≥n hacia t√©cnicas de obtenci√≥n de hojas y hojitas, al final)[15] y otros aprecian dos corrientes cuya separaci√≥n se va haciendo m√°s sutil a medida que los decubrimientos avanzan y que ciertos autores atribuyen a imposiciones de la materia prima o a la especializaci√≥n de las herramientas para h√°bitats de bosque y de sabana.[16]

Pieza foli√°cea
  • En principio parecen predominar las industrias basadas en utensilios sobre lasca y macro√ļtiles tipo hacha o azada siendo una de las culturas m√°s representativas de este estilo macrol√≠tico es el Sangoense seguido del Stillbayense de √Āfrica oriental y austral y que en algunos yacimientos suceden claramente al Achelense (v.g.: Cave of Hearts), apreci√°ndose dentro de la misma una evoluci√≥n muy clara hacia la leptolitizaci√≥n, es decir, una proporci√≥n cada vez mayor de hojas l√≠ticas. Los bifaces son peque√Īos y gruesos, al principio, pero se van convirtiendo en estilizadas y cuidadas piezas foli√°ceas, a veces sobre lasca, cuya hechura es tan fina que recuerda a las hojas de Laurel europeas; las puntas triangulares tambi√©n son numerosas y el sustrato Levallois es algo que parece persistir a lo largo del tiempo y del espacio en esta cultura. Se conoce tanto en el sur como en la zona de los Grandes Lagos africanos, Zambia y Zimbabwe, por ejemplo; no obstante, los lugares m√°s conocidos son Pietersburg y Bambata, con un conjunto de herramientas fundamentalmente basado en las raederas, puntas y lascas laminares; tambi√©n hay Levallois polarizado para lascas alargadas.


L√≠nea del tiempo de la Edad de Piedra Intermedia (MSA) de √Āfrica
  • Por su parte, la l√≠nea m√°s evolucionada, basada en la extracci√≥n de hojas e incluso en la generalizaci√≥n de microlitos laminares esta muy bien representada en los hallazgos de Howieson's Poort (Gauteng, Sud√°frica). Aqu√≠ ya aparecen hojitas de borde abatido e incluso otros microlitos con una antig√ľedad de hasta 70 000 a√Īos, lo que convierte a esta industria en una de las candidatas a ser antecedente del Paleol√≠tico Superior del Viejo Mundo. Sin embargo, no hay conexiones probadas entre ambos (salvo, quiz√°, la cueva de Navaisha en Kenia) y esta industria carece, asimismo, de una asociaci√≥n con ning√ļn resto humano hasta ahora conocido (tal vez pueda relacionarse a los restos de primitivos modernos de Border Cave, pero no existe seguridad irrefutable).[17]

Es dif√≠cil atribuir grupos humanos a cada una de esas herramientas, quiz√° las m√°s arcaicas correspondan a presapiens, y las m√°s evolucionadas a los primeros sapiens ancestrales. En efecto, los Primitivos modernos nacen en √Āfrica, en esta fase, como hemos visto en el ep√≠grafe anterior para Djebel Ihroud (Marruecos) y Herto (Kenia); tambi√©n se documentan sus restos en los yacimientos sudafricanos de Border Cave y Klaisies River Mouth.

Late Stone Age (LSA)

La Edad de Piedra tard√≠a es el √ļltimo periodo del Paleol√≠tico del √Āfrica subsahariana. Desde el primer momento (el llamado early Late Stone Age) en el Sur de √Āfrica ya hay culturas microl√≠ticas y laminares ‚ÄĒleptol√≠ticas‚ÄĒ en las que se ha podido documentar el trueque (¬Ņcomercio?) de obsidiana a lo largo de rutas que van del valle del Rift hasta Sud√°frica con 32 000 a√Īos.[18] Parecen existir dos tradiciones, una microl√≠tica, aparentemente derivada de la tradici√≥n de Howieson's Poort, con culturas como Robberg o Wilton. Y otra basada en utensilios sobre lascas vulgares (Tshitoliense, Nachikufiense, Hargeisiense..., en √Āfrica central y oriental) o incluso piezas macrol√≠ticas como la cultura Albany o el Magosiense.

  • Como representante de industria microl√≠riticas destacamos el Wiltoniense, que se extendi√≥ por todo el extremo sur del continente desde hace unos 8000 a√Īos hasta la expansi√≥n bant√ļ, por lo que en sus etapas terminales ya conoc√≠a la cer√°mica, el pulimiento de la piedra y la ganader√≠a y, posiblemente, la agricultura itinerante, pudiendo considerarse una cultura parcialmente neolitizada. Uno de los asentamientos mejor conservados de esta gran cultura de cazadores recolectores es el de Gwisho.


L√≠nea del tiempo de la Edad de Piedra Tard√≠a (LSA) de √Āfrica
  • La tradici√≥n macrol√≠tica se ejemplifica, inicialmente en el Lupembiense (valle del Congo), cuyas herramientas son de aspecto arcaico, con pesadas piezas bifaciales similares a hachas y azuelas (sin embargo tambi√©n hay piezas bifaciales m√°s finas). Esta tradici√≥n parece tener su sucesora en el Magosiense (llamado as√≠ por el yacimiento de Magosi, en Uganda), ya m√°s tard√≠o, aunque mezcla elementos regresivos (n√ļcleos de fuerte car√°cter musteroide) con atributos evolucionados (finas piezas foli√°ceas, numerosos microlitos...); el Magosiense se da desde hace unos 12 000 a√Īos hasta periodos muy recientes, evolucionando hacia la microlitizaci√≥n mayoritaria de sus herramientas). Al Norte del √Āfrica subsahariana encontramos herramientas avanzadas emparentadas con las de la Edad de Piedra intermedia ¬ęMiddle Stone Age¬Ľ.

El final de la LSA viene acotado por las brillantes manifestaciones de la cultura Nok, que se asocia con la introducción de la tecnología del hierro a mediados del primer milenio de nuestra era. Aunque, en muchas regiones más aisladas, las herramientas apenas evolucionaron hasta la época de colonización europea.

V√©ase tambi√©n: Expansi√≥n bant√ļ

Enlaces externos generales sobre la Prehistoria Africana

Oriente Medio

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Usaremos indistintamente las expresiones Oriente Medio y Pr√≥ximo Oriente para designar a la regi√≥n del Oriente m√°s pr√≥xima a Europa. Sus l√≠mites var√≠an seg√ļn qui√©n utilice el t√©rmino pero, en su sentido m√°s restringido, es sin√≥nimo de Asia sudoccidental, incluyendo Turqu√≠a, Siria, L√≠bano, Israel, los Territorios Palestinos, Jordania, Iraq, Ir√°n (tambi√©n, Arabia Saud√≠, Kuwait, Bahr√©in, Qatar, Emiratos √Ārabes Unidos, Om√°n y Yemen, de los que no se habla en el texto). A menudo, se incluye Egipto, pero hemos preferido dejar el valle del Nilo para el ep√≠grafe √Āfrica; por la misma raz√≥n reservamos Chipre para el cap√≠tulo europeo. En cambio, incluiremos ocasionalmente zonas del C√°ucaso lindantes con Europa.

En cualquier caso, desde el punto de vista histórico y, más concretamente, prehistórico, el Oriente medio es lo que se denomina una Zona Nuclear que irradia continuas innovaciones y cambios que influyen decisivamente en el desarrollo, no sólo de zonas limítrofes, sino de toda Eurasia.

Paleolítico en Oriente Medio

  • Paleol√≠tico Inferior: La secuencia inferopaleol√≠tica del Medio Oriente parece muy temprana, habi√©ndose constatado el paso del ser humano por la zona gracias al hallazgo de los restos de Dmanisi (Georgia). Se trata, probablemente de Homo ergaster, en concreto, varios cr√°neos de entre 1 850 000 y 1 600 000 a√Īos de antig√ľedad[19] que van acompa√Īados de una cultura material muy tosca (lascas, cantos tallados y n√ļcleos de extracciones desorganizadas[20] ). Estar√≠amos pues ante un Paleol√≠tico Inferior Arcaico, anterior al Achelense.
Restos del Paleolítico Inferior en el Próximo Oriente
Los primeros bifaces, bastante toscos, aparecen al sur del lago Tiberiades, en Ubeidiya (Israel), junto a cantos tallados y n√ļcleos toscos. En este lugar tambi√©n se encontraron restos humanos muy antiguos (el Hombre de Galilea), no tanto como los de Dmanisi, aunque tienen m√°s de un mill√≥n de a√Īos, pero son muy escasos.
Un Achelense m√°s t√≠pico es el que observamos en Banat Yacub (Israel), datado en m√°s de 800 000 a√Īos o en los yacimientos sirios de Lantamne (Achelense medio con unos 500 000 a√Īos) y Gharmachi (Achelense final). El Achelense final es el m√°s abundante, lo encontramos tanto en yacimentos costeros (Ras Beyruth, L√≠bano), como del interior, es decir, el valle del Jord√°n, Um Qatafa, y sobre todo en Mugharet et-Tabun, que marca la transici√≥n al Paleol√≠tico Medio. Dicha transici√≥n parece estar en las industrias l√≠ticas llamadas Yabrudienses (menos bifaces, m√°s utensilios de lascas, mayor importancia del m√©todo Levallois...) El Yabrudiense ha sido fechado en Mugharet-el-Zuttiyeh con 150 000 a√Īos de antig√ľedad.
Línea del tiempo del Paleolítico Inferior en el Próximo Oriente
  • Paleol√≠tico Medio: Es muy similar al de Europa y toda la cuenca mediterr√°nea, ocupada en aquella √©poca por los neandertales; su cultura material (con numerosas variantes) se compone, b√°sicamente, de utensilios musteroides de lascas: La m√°s antigua es la llamada ¬ęTradici√≥n Wadi-Mughara¬Ľ, le sigue la conocida como ¬ęMustero-Levalloisiense&raquo, la cual parece adentrarse, al menos, hasta Tayikist√°n. En todo caso, es raro que sobrepase los montes Zagros (as√≠ como en √Āfrica, los restos musteroides nunca bajaron del Sahel). De hecho, se habla de un Paleol√≠tico Medio Perimediterr√°neo.[21] El Medio Oriente tiene cuevas tan emblem√°ticas como Shanidar (Iraq), con su c√©lebre tumba del Hombre de las Flores; Kebara, Amud y Mugharet et-Tabun (Israel), la √ļltima ofrece una secuencia casi completa del Paleol√≠tico Medio, y ambas est√°n asociadas a inhumaciones neandertales; Teshik-Tash (Uzbekist√°n), donde se ha identificando la tumba de un ni√Īo neandertal, Amrit y Dederiyeh (Siria), Ras Beyruth (L√≠bano), etc., √©stos √ļltimos sin restos humanos, s√≥lo con abundante industria l√≠tica.
Ejemplo de la transformaci√≥n l√≠tica desde el Mustero-Levalloisiense hasta el Auri√Īaciense levantino
En Mugharet et-Tabun (Monte Carmelo, Israel), las industrias l√≠ticas m√°s antiguas son las del Paleol√≠tico Inferior (Achelense final y Yabrudiense); en ellas aparecen piezas de lascas de ¬ęTradici√≥n Wadi-Mughara¬Ľ. El nivel que se le superpone es el de industrias l√≠ticas muy modernas, laminares, auri√Īacoides, pero de tradici√≥n Levalloisiense, este tipo de herramientas a veces ha sido deniminado Amudiense, pero su identidad es controvertida. En el techo de la secuencia hay t√≠picas industrias musterienses, virtualmente id√©nticas a las europeas y asociadas a restos neandertalienses.
En consecuencia, existe una circunstancia excepcional en el Paleol√≠tico Medio del Levante del Mediterr√°neo oriental. Y es que las herramientas musteroides no son las √ļnicas ni las m√°s antiguas de la zona. En efecto, el valle del r√≠o Jord√°n (que, realmente, es una fosa tect√≥nica hidrol√≥gicamente endorr√©ica) parece haber recibido una temprana visita de humanos modernos, incluso antes de que apareciesen los neandertales. Los datos, en cualquier caso, reflejan la tempran√≠sima aparici√≥n de un tipo de herramientas l√≠ticas modernas (similares a las del Paleol√≠tico Superior europeo), a partir del 56 000 a. C. (como m√≠nimo y, si aceptamos la existencia del Amudiense la fecha alcanza los 70 000 a√Īos, es decir, mucho antes que en Europa), emparentada con la tradici√≥n Levallois, pero claramente auri√Īacoide (como hemos mencionado en la secuencia de Tabun): al principio aumenta el n√ļmero de buriles, hojas de s√≠lex y raspadores, puntas de Ch√Ętelperron... (Todos estos artefactos son m√°s propios del Paleol√≠tico Superior que del Paleol√≠tico Medio) y, a partir del lascado tipo levallois, va desarroll√°ndose la extracci√≥n laminar de hojas. Como hemos indicado, estas industrias l√≠ticas, a medio camino entre Levallois y Auri√Īaciense, han sido datadas en Boker Tachtit (N√©guev) entre 47 000 y 38 000 a√Īos de antig√ľedad, pero se imbrican estratigr√°ficamente con restos musteroides. El f√≥sil director es la punta del Emireh, en realidad una variante laminar de la punta Levallois. As√≠ aparece la cultura Emiriense, que es una transici√≥n muy temprana al Paleol√≠tico Superior. √Čste puede considerarse ya instalado en el 40 000 a. C., es decir, desde fechas muy tempranas. Todo parece sugerir que los seres humanos modernos pasaron por el valle del Jord√°n dejando una huella de profundas consecuencias.
Restos humanos de Primitivos modernos y Neandertales procedentes del valle del Jord√°n en Israel
Respecto de los f√≥siles humanos, el valle del Jord√°n es particularmente conocido por una serie de restos que comparten rasgos comunes entre ¬ęNeandertales cl√°sicos¬Ľ; y croma√Īoides o humanos modernos. √Čstos a veces han recibido el apelativo de ¬ęNeandertales progresivos¬Ľ, aunque en este texto se utilizar√° m√°s el t√©rmino ¬ęPrimitivos modernos¬Ľ. Los m√°s interesantes, aunque no los √ļnicos, son los casi √≠ntegros restos de las cuevas de Skh√ľl, Amud, Qafzeh y Mugharet-el-Zuttiyeh, con una antig√ľedad datada entre 100 000 y 90 000 a√Īos,[22] aunque haya quienes retrotra√©n la fecha mucho m√°s[23] (recu√©rdese que la sepultura neandertal de Kebara tiene 60 000 a√Īos como m√≠nimo). Al contrario que los ¬ęNeandertales cl√°sicos¬Ľ, estos ¬ęPrimitivos modernos¬Ľ no se extinguen, sino que enlazan sin soluci√≥n de continuidad con los humanos modernos, tanto en el aspecto fis√≠co, como culturalmente. A grandes rasgos, estos ¬ęPrimitivos modernos¬Ľ se distinguen de los ¬ęNeandertales cl√°sicos¬Ľ en que tienen el rostro mucho m√°s peque√Īo, menos prominente, sin espacio retromolar en el maxilar,[24] la frente alta y con ment√≥n (aunque la capacidad craneana es similar, la estructura de la cabeza: esplacnocr√°neo/neurocr√°neo, es muy diferente).
Lo que no est√° resuelto es si estos ¬ęPrimitivos modernos¬Ľ de Oriente Medio son una avanzadilla en su camino hacia Europa (como hemos dicho, hay quien afirma que estos seres humanos modernos llegaron a Oriente Medio antes que los Neandertales[25] ). Ambas especies estaban en franca expansi√≥n, una ven√≠a de Europa occidental y la otra de √Āfrica, y se encontraron aqu√≠, donde los restos hallados parecen un h√≠brido, resultado de relaciones f√≠sicas y/o culturales entre ambas especies.[26] Lo √ļnico comprobado es que los estratos arqueol√≥gicos en muchas cavernas (particularmente Mugharet et-Tabun y Amud) alternan industrias l√≠ticas mustero-levalloisienses de lascas (que se asocian a los ¬ęNeandertales cl√°sicos¬Ľ), junto a otras herramientas laminares auri√Īacoides m√°s avanzadas, sin que pueda afirmarse cu√°les son las m√°s antiguas. Posiblemente convivieron durante miles de a√Īos.
Línea del tiempo del Paleolítico Medio en el Próximo Oriente
  • Paleol√≠tico Superior: Hasta hace unos veinte a√Īos, nuestro conocimiento del Paleol√≠tico Superior del mediterr√°neo oriental estaba principalmente fundamentado en los trabajos de Neuville y Dorothy Garrod, realizados en cuevas y abrigos rocosos de Galilea, Monte Carmelo y la zona de Judea. Esta clasificaci√≥n de Neuville (1934) admit√≠a un √ļnico linaje evolutivo dividido en varias fases:
  • Fase I de Neuville: Emirense (punta de El-Emireh) ‚ÄĒ50 000/38 000 a. C.‚ÄĒ
  • Fase II de Neuville: Ahmariense (punta de El-Wad) ‚ÄĒ38 000/32 000 a. C.‚ÄĒ
  • Fases III de Neuville: Auri√Īaciense levantino inicial o Anteliense inferior ‚ÄĒ32 000/27 000 a. C.‚ÄĒ
  • Fases IV de Neuville: Auri√Īaciense levantino medio o Anteliense superior ‚ÄĒ27 000/22 000 a. C.‚ÄĒ
  • Fase V de Neuville: Auri√Īaciense levantino final o Atlitiense ‚ÄĒ22 000/14 500 a. C.‚ÄĒ
Sin embargo, los estudios actuales prefieren referirse a dos corrientes culturales paralelas diferenciadas, entre otros motivos, por la tecnología lítica aunque ambas incluyen en su panoplia la producción de microlitos. Además, se ha revisado y corregido la cronología:
  • Como hemos se√Īalado anteriormente, la cultura Emiriense se considera la transici√≥n entre el Paleol√≠tico Medio y el Paleol√≠tico Superior . Esta transici√≥n se documenta muy bien en Boker Tachtit, a partir de 44 000 a. C. (aunque tambi√©n, Ksar Akil, ambos en el desierto del Neguev, L√≠bano). Paulatinamente el m√©todo Levallois evoluciona hacia t√©cnicas modernas de extracci√≥n de largas hojas de s√≠lex, a partir de las cuales se elaboran las t√≠picas puntas del Emireh, buriles y las denominadas lames √† chanfrein. La cultura de Emiriense parece desaparecer en torno a 36 000 a. C.
  • Ahmariense:[27] Esta cultura est√° datada entre 36 000 a. C. y 22 000 a. C. Aparentemente deriva del Emiriense y es posible que, a su vez, genere un Kebariense temprano (o Kebariense laminar, 22 000 a. C.-13 000 a. C.). Se caracteriza por una tecnolog√≠a fuertemente laminar: de hojas y hojitas, en cuyo instrumental abundan las piezas de dorso, y los cuchillos, pero el f√≥sil director es la punta de base retocada o punta de El-Wad. En cambio, escasean los buriles, por lo que las piezas √≥seas son de factura muy diferente a las Auri√Īacenses, habitualmente confeccionadas con estos utensilios especializados.
Utensilios típicos de la tradición Ahmariense
  • Auri√Īaciense Levantino:[28] Se da entre el 32 000 a. C. y el 18 000 a. C., y suele dividirse en tres fases (Anteliense inferior, Anteliense superior y Atlitiense). Deriva, quiz√°, del controvertido Amudiense o, m√°s seguramente, procede del Auri√Īaciense europeo oriental (Bacho Kiro, Bulgaria).[29] Se caracteriza por la riqueza de productos carenados: n√ļcleos carenados, raspadores carenados y buriles en hocico, con varios levantamientos sucesivos. Los n√ļcleos se destinan a la obtenci√≥n de grandes lascas y gruesas hojas que servir√°n de soporte para raspadores, buriles y hojas con retoque escamoso. Estos utensilios se reutilizan y se afilan una y otra vez, adquiriendo un aspecto romo, en hocico, con retoques escaleriformes, hasta que, finalmente son desechados por su excesivo desgaste. Entre el utillaje l√≠tico laminar, m√°s escaso, destacan las hojas de s√≠lex con retoque continuo junto a microlitos similares a las hojitas de Dufour europeas, pero con el dorso curvado. Tambi√©n hay, por supuesto, industria √≥sea, destacando especialmente las azagayas biapuntadas y los punzones de hueso.
Utensilios t√≠picos del Auri√Īaciense Levantino (Anteliense y Atlitiense)
Línea del tiempo del Paleolítico Superior en el Próximo Oriente
Durante la transición entre el Paleolítico Superior y el Epipaleolítico se produce un importante cambio conceptual. Las herramientas líticas más antiguas se obtienen con procesos operativos especializados, al objeto de obtener microlitos laminares. Al comenzar el Epipaleolítico, en cambio, el método no se destinó a obtener hojitas, sino hojas para microlitos geométricos, apareciendo la técnica del microburil y las primeras puntas de flecha con retoques planos cubrientes (todos estos rasgos apuntan a que en el Mesolítico surge la invención del arco).

Mesolítico en Oriente Medio

Comenz√≥ hace unos 15 000 a√Īos en Mesopotamia y Egipto, al finalizar la √ļltima glaciaci√≥n. El cambio clim√°tico provoc√≥ en la zona un proceso de desertizaci√≥n que, l√≥gicamente afect√≥ a las costumbres de sus habitantes, aunque de modo paulatino. Tambi√©n es posible que el cambio clim√°tico no fuera el √ļnico desencadenante del proceso, sino s√≥lo un elemento m√°s que estimul√≥ al ser humano en su progreso. En cualquier caso, al principio, la caza y la recolecci√≥n continuaron siendo fundamentales; pero, al reducirse las √°reas ecol√≥gicamente productivas en las riberas de los r√≠os, lagos y oasis, la relaci√≥n entre especies animales y/o vegetales con las comunidades humanas se hizo m√°s √≠ntima. En esta zona crec√≠an espont√°neamente el trigo y la cebada, y abundaban las manadas de ovejas, cabras y toros salvajes. El nomadismo se transform√≥, forzosamente, en semisedentarismo, la caza se convirti√≥ en simbiosis (los humanos cazaban a sus piezas al tiempo que las proteg√≠an de otros competidores ecol√≥gicos, como reserva de comida) y la recolecci√≥n se torn√≥ en forrajeo organizado. Esta fase se llama, en el Oriente Medio, Kebariense. En este periodo, como acabamos de ver, se invent√≥ el arco y las flechas cuyas puntas pueden estar elaboradas con una sola pieza l√≠tica foli√°cea (la t√≠pica punta de flecha), o con varias incrustadas en un astil (es decir, microlitos laminares llamados puntas de Kebarah y microlitos geom√©tricos).

Inhumación Natufiense de Nahal Me'arot, Israel

Posteriormente la recolecci√≥n adquiere mayor importancia, surgiendo la cultura m√°s significativa del Mesol√≠tico medio-oriental, el Natufiense: Localizada en las cercan√≠as de Wadi-en-Natuf (un arroyo en territorio palestino), caracterizada por el sedentarismo (existen peque√Īos poblados con casas circulares de adobe y silos para el grano), el forrajeo sistem√°tico y especializado en cereales, asociado a microlitos de tipo dientes de hoz, junto a morteros, piedras de moler, etc. En el Natufiense casi cualquier peque√Īa lasca alargada es aprovechada para obtener utensilios de diversas clases; es decir, aumenta la econom√≠a de gestos, pero, aparentemente, la t√©cnica l√≠tica se degrada. Sin embargo, esto podr√≠a interpretarse como una flexibilizaci√≥n de la econom√≠a, ya que los productos obtenidos son menos especializados, pueden usarse con diversos prop√≥sitos, no s√≥lo como herramientas de caza, o por elaborarse in situ, para una necesidad puntual.

Línea del tiempo del Epipaleolítico/Mesolítico en el Próximo Oriente

Neolítico en Oriente Medio

Hace algo m√°s de 10000 a√Īos las innovaciones que se dieron llegaron a ser tan notables que se habla de la Revoluci√≥n del Neol√≠tico en el Oriente Medio, es decir: los territorios de Mesopotamia (actualmente, Iraq) y Cana√°n (actualmente, Israel y Palestina); accesoriamente podr√≠amos incluir tambi√©n el valle del Nilo (Egipto), L√≠bano, el norte de Siria y el Sudeste de Anatolia (Turqu√≠a). Debido a la morfolog√≠a de la regi√≥n originaria, √©sta ha sido denominada Creciente F√©rtil.

Los habitantes de Oriente Medio fueron los primeros en domesticar animales (ganader√≠a: sobre todo, ovejas, cabras y vacas (la caza no se abandona del todo, pero ahora ser√° algo secundario), as√≠ como en cultivar plantas: (agricultura: sobre todo, centeno ‚ÄĒSecale cereale‚ÄĒ, cebada ‚ÄĒHordeum hexastichum‚ÄĒ, trigo ‚ÄĒTriticum dicoccum‚ÄĒ y otros cereales). La evidencia m√°s antigua de trabajos agr√≠colas se da en Tell Abu Hureyra (Siria), hace 11 000 a√Īos; mientras que los primeros animales dom√©sticos fueron los ovic√°pridos en Zawi Chemi Shanidar (Iraq), hace unos 10 500 a√Īos.

El Creciente Fértil

Desde el Creciente F√©rtil, el Neol√≠tico se fue extendiendo por Asia (hacia la India y China), √Āfrica (sobre todo, en Egipto) y por Europa a trav√©s del Mediterr√°neo; las consecuencias del Neol√≠tico afectaron a toda las regiones habitadas:

Neolitico-agricultura.svg
Neolitico-ganaderia.svg
  • Se inventan nuevos utensilios: el arco y las flechas, hoces de piedra, azadas, hachas pulimentadas, molinos, morteros, cucharas... Pero fundamentalmente, se origin√≥ la cer√°mica y el tejido.

La cer√°mica aparece en una fase avanzada del Neol√≠tico, de modo que hay un largo periodo llamado ¬ęprecer√°mico¬Ľ. Las primeras cer√°micas conocidas son las de Kalat Jarmo (Kurdist√°n), que datan del 6750 a. C., as√≠ como las de Tepe Guram y Tepe Serdam (Iraq), fechadas en el 6500 a. C. Previamente se utilizar√≠an cestos impermeabilizados con barro o zulaque (¬ębit√ļmen¬Ľ).

  • Al convertirse en agricultores, los grupos humanos se asientan en lugares fijos para vivir todo el a√Īo, es decir, se fundan los primeros poblados estables: sedentarizaci√≥n. Adem√°s de la aldea protoneol√≠tica de Jeric√≥ (fechada por el m√©todo: 14C en 9551 a. C.), como otros ejemplos podemos citar Eynan (Israel), Zawi Chemi Shanidar (Iraq) y Tepe Asiab (Ir√°n).
  • La agricultura y la ganader√≠a supusieron un aumento en la producci√≥n de alimentos y la cer√°mica permiti√≥ almacenar y transportarlos f√°cilmente. Por primera vez sobraban alimentos y otros productos necesarios, denominados excedentes.
  • La posibilidad de que todos los miembros de la comunidad pudiesen participar en diferentes labores productivas as√≠ como la existencia de excedentes favoreci√≥ el gran aumento demogr√°fico, la poblaci√≥n se multiplic√≥ por diez (el mundo pas√≥ de tener unos diez millones de habitantes a cien millones)
  • La sedentarizaci√≥n m√°s el crecimiento demogr√°fico hacen que las primeras aldeas, a veces, generen el nacimiento de aut√©nticas ciudades: Jeric√≥ (Cisjordania) ostenta el honor de ser considerada la primera ciudad del mundo (con unos 2000 habitantes en 8000 a. C., aproximadamente), pero podemos citar otras como √áatal H√ľy√ľk y Ha√ßilar (Anatolia), Kalat Jarmo (Kurdist√°n), Hassuna y Samarra en Iraq, Ras Shamra y Tell Halaf (Siria), etc. Este proceso desembocar√° en el nacimiento de las primeras civilizaciones urbanas (civitas = ciudad).
  • Comenz√≥ la divisi√≥n del trabajo, es decir, los oficios especializados: agricultores, ganaderos, artesanos (panaderos, ceramistas, carpinteros, alba√Īiles...) Los que ten√≠an excedentes comenzaron a intercambiarlos con quienes ten√≠an trabajos distintos y productos diferentes: Nace el comercio (trueque). En la zona que nos ocupa se comerciaba sobre todo con azufre, sal y zulaque del mar Muerto, conchas del mar Rojo, obsidiana de Anatolia, malaquita del mar Caspio, etc.
  • Estos intercambios no ser√°n s√≥lo locales, los habr√° tambi√©n regionales. As√≠ germinan las primeras rutas comerciales estables que comunican los nuevos poblados entre s√≠. Resultando una nueva profesi√≥n, el mercader. El mejor ejemplo est√° en el yacimiento de Al Beidha (Jordania) y Ba'ja, donde las excavaciones exhumaron un aut√©ntico bazar del s√©ptimo milenio.
  • Todos estos cambios originaron diferencias sociales (ricos y pobres); tambi√©n aparecen las primeros personajes con autoridad que organizaban la vida del poblado: surgen los gobernantes y sacerdotes (autoridad moral). Los m√°s ambiciosos terminan acaparando las riquezas y estableciendo relaciones de dominaci√≥n local y posteriormente regional.
  • Las diferencias tambi√©n aparecen entre poblados. Unos son m√°s prosperos que otros, y sus gobernantes luchar√°n, a veces, por apropiarse de las tierras lim√≠trofes, el acceso al agua, por controlar las rutas principales y el comercio, etc. Los conflictos entre poblados vecinos se convierten en aut√©nticas guerras, con ellas surgen los primeros ej√©rcitos y sus l√≠deres militares, que se enriquecen en cada victoria, nace as√≠ la nobleza y la monarqu√≠a.


Línea del tiempo del Neolítico en el Próximo Oriente

En el Próximo Oriente no tiene sentido hablar de la Edad de los Metales como una etapa prehistórica pues, si exceptuamos las primeras fases de uso de cobre nativo martilleado (no fundido), con una incidencia nula en la economía de la época por su escasez, el gran desarrollo de la metalurgia coincide con la aparición de documentos escritos y el nacimiento de las grandes civilizaciones. Por tanto estamos ya en la época Histórica estrictamente hablando.

Referencias y enlaces

  • Bailloud, G√©rard (1980). ¬ęEl Neol√≠tico¬Ľ, La Prehistoria, Andr√© Leroi-Gourhan coordinador. Editorial Labor SA (Barcelona). ISBN 84-335-9309-9 (p√°ginas 81-121).
  • Blanco Freijeiro, Antonio (1981). Arte antiguo del Asia Anterior. Universidad de Sevilla. ISBN 84-7405-205-X.
  • Hamblin, Dora Jane (1975). Las primeras ciudades. Brepols Fabrieken (B√©lgica). Libros TIME-LIFE.
  • Godelier, Maurice (1974). Esquemas de evoluci√≥n de las sociedades. Miguel Castellote Editor (Madrid). ISBN 84-7259-006-2.
  • Gordon Childe, Vere (1979 (d√©cima reimpresi√≥n de la primera edici√≥n espa√Īola de 1954). Los or√≠genes de la Civilizaci√≥n. Fondo de Cultura Econ√≥mica (M√©xico DF). ISBN 84-375-0015-X.
  • Varios Autores (1994). ¬ęEl Neol√≠tico, una revoluci√≥n¬Ľ, Cr√≥nica Visual larousse, de los or√≠genes del Mundo hasta nuestros d√≠as. Larousse Planeta S.A., Barcelona. ISBN 84-395-2118-9.
  • Middle Paleolithic (Mousterian) in Eurasia

América

La Edad de Piedra es mucho m√°s tard√≠a y tiene su propia idiosincrasia. Su relaci√≥n con Asia viene dada por el hecho de que la teor√≠a m√°s aceptada es que el poblamiento humano de Am√©rica se produjo desde Siberia a trav√©s de Estrecho de Bering. La cuesti√≥n m√°s discutida es: ¬Ņcu√°ndo? La glaciaci√≥n de Wisconsin (W√ľrm) provoc√≥ un descenso del nivel marino que, unido a la existencia de placas de hielo proporcion√≥ un paso transitable sobre el estrecho de Bering entre ambos continentes denominado puente de Beringia. No siempre era posible atravesarlo, se ha estimado que al menos los humanos pudieron pasar en dos ocasiones en las que hab√≠a una ruta libre de hielo: la primera dur√≥ unos 4000 a√Īos y la segunda unos 15 000 a√Īos; luego desapareci√≥ el puente con lo que la migraci√≥n no tuvo retorno. Este puente seg√ļn los cient√≠ficos se habr√≠a formado hace 50 000 a√Īos. A tenor de estos datos, han surgido dos teor√≠as sobre cu√°ndo fue poblada Am√©rica por primera vez por el ser humano:

Los amerindios vivieron aislados del resto de la humanidad durante 40 000 a√Īos, estos grupos humanos tuvieron que adaptarse a ocho tipos de clima distintos, se diversificaron en m√°s de 300 tribus, con m√°s de 2000 lenguas diferentes y desarrollaron, al menos, una docena de civilizaciones excepcionales. No es, pues, adecuado usar la misma terminolog√≠a ni la misma periodizaci√≥n en Am√©rica que en el Viejo Mundo. No se trata de un capricho chovinista, es la respuesta a una realidad arqueol√≥gica:


Línea del tiempo de la Prehistoria de América


Norteamérica y Mesoamérica

Punta de lanza tipo Clovis
en Nuevo México Estados Unidos

En 1958, los arqueólogos Gordon Willey y Philip Phillips propusieron las siguientes etapas para Norteamérica y Mesoamérica:

  • Periodo L√≠tico (equivalente al Paleol√≠tico Superior de Viejo Mundo), comprende desde la llegada de los primeros americanos hasta hace unos 10 000 √≥ 12 000 a√Īos (seg√ļn el paradigma te√≥rico defendido). Dentro de este periodo hay dos fases:
    • Una fase inicial de cazadores-recolectores indiferenciados, con restos muy escasos, caracterizado por una industria l√≠tica similar a la del Viejo Continente (cantos tallados, lascas musteroides, bifaces...) y sin puntas de lanza; los ejemplos m√°s seguros de gran antig√ľedad son los yacimientos estadounidenses de Topper, ¬ęLewisville¬Ľ y ¬ęAmerican Falls¬Ľ, por un lado, y en M√©xico ¬ęEl Cedral¬Ľ y ¬ęTlapacoya¬Ľ, por otro.
    • La segunda fase, de cazadores avanzados, es de hace unos 13 000 a√Īos; cuando, surgen las culturas con raspadores, hojas de s√≠lex, buriles..., y elaborad√≠smas puntas de lanza: por ejemplo, en Norteam√©rica suele destacarse la cultura Clovis, Folsom y El Plano (Nuevo M√©xico), aunque, por supuesto, hay muchas m√°s. Estas culturas con puntas foli√°ceas se interpretan como pueblos eminentemente cazadores, al principio de grandes presas; pero, la evoluci√≥n a puntas cada vez m√°s peque√Īas indica que esta paleofauna se va extinguiendo y que los grupos de cazadores se van adaptando a una fauna cada vez m√°s peque√Īa.
  • Periodo Arcaico (equivalente, pero no exactamente igual al Mesol√≠tico de Viejo mundo), un complejo periodo en el que se producir√≠a la transic√≠on a la agricultura del ma√≠z a partir de la recolecci√≥n intensiva de vegetales. Esta fase abarca zonas geogr√°ficas m√°s amplias, casi toda Norteam√©rica y Mesoam√©rica (donde, a veces, se usa el t√©rmino pre-mexicano), como motor esencial de la evoluci√≥n posterior. En el norte, en zonas circumpolares, sobreviven pueblos cazadores recolectores (forrajeadores) bajo la denominaci√≥n Arctic tradition; mientras que las grandes praderas del centro suelen incluirse en la denominaci√≥n Cultura cochise (con sus tres fases: Sulphur Springs, Chiricahua y San Pedro: 5000 a. C.-200 a. C.)). En estos pueblos la caza sigue siendo fundamental y se documenta la invenci√≥n del arco, hacia el a√Īo 1000 a. C.
Mano recortada en mica Cultura Hopewell Estados Unidos

Cabeza olmeca gigante procedente de San Lorenzo de Tenochtitl√°n
  • Periodo Formativo (que ser√≠a el equivalente al t√≠pico Neol√≠tico) destaca por novedades como la agricultura, la ganader√≠a, la cer√°mica... Entre los 5000 a. C. y los 1000 a. C. aparecen ya los poblados estables gobernados por una poderosa casta sacerdotal. La cer√°mica m√°s antigua del continente data del a√Īo 3500 a. C., aproximadamente. Los Olmecas ser√≠an la evolucionada cultura de este periodo. Puesto que las fases posteriores se incluyen en el llamado Periodo Cl√°sico de las culturas precolombinas (en el que ya aparecen las grandes civilizaciones mesoamericanas y andinas), a menudo se ha llamado ¬ępre-Cl√°sico¬Ľ. Es por tanto el √ļltimo per√≠odo de la Prehistoria de esta zona de Am√©rica, pues a partir de entonces ya aparecen documentos escritos, por lo que podr√≠an denominarse ya culturas protohist√≥ricas.
    • Las culturas de Oasisam√©rica: antes del 3000 a. C. parece ser que varios pueblos mesoamericanos cuya econom√≠a estaba basada en el cultivo del ma√≠z, el frijol y la calabaza, emigraron hacia el centro-sur del oeste americano (Oasisam√©rica), constituyendo un rico n√ļcleo cultural que, siglos despu√©s, dar√° lugar a Cultura de los Cesteros (Basquet makers) que, a su vez dio lugar a las culturas de los Anasazi y sus similares Hohokam y Mogoll√≥n que, actualmente se conocen como Indios Pueblo.
    • Los constructores de Mont√≠culos de Norteam√©rica: En las boscosas tierras orientales de Norteam√©rica (Ohio) nacen por estas fechas los primeros constructores de t√ļmulos llamados Cultura Adena (1000 a. C.-200 a. C.), cuyo monumento m√°s conocido es el T√ļmulo de la Serpiente (Cincinnati). Tras Adena se inicia una dinast√≠a de civilizaciones tumulares que jalona una amplia zona del centro-este de Estados Unidos (cuencas del Misisipi-Misuri-Ohio), destacando la cultura Hopewell (200 a. C.-500 dC), y los Constructores de Mont√≠culos del Misisip√≠ (900-1500 de nuestra era), que crearon numerosas ciudades-estado, como la de Cahokia, que estaba protegida por una muralla, y con monumentos p√ļblicos y religiosos levantados sobre grandes t√ļmulos.
    • Los Olmecas son la civilizaci√≥n m√°s avanzada del momento, surgen poco antes del 1500 a. C. y desaparecen poco antes del comienzo de nuestra era, aunque su influencia pervive en pueblos olmecoides posteriores. Los Olmecas practicaban la agricultura, conoc√≠an la cer√°mica, eran sedentarios y contaban con una organizaci√≥n muy avanzada y con claras diferencias sociales. Sus restos se extienden por toda Mesoam√©rica, probablemente porque su comercio era muy activo. Sin embargo, salvo excepciones, apenas desarrollaron la vida urbana, aunque tienen grandes santuarios religiosos como los de San Lorenzo o La Venta, y un tipo de escultura monumental muy caracter√≠stica: las cabezas gigantes. No tenemos datos de si crearon un imperio, no hay pruebas de la existencia de un ej√©rcito olmeca, ni de batallas, s√≥lo que los pocos centros urbanos que se conocen estaban protegidos por murallas y situados en colinas de f√°cil defensa. Los olmecas legaron a sus sucesores el calendario solar, y un conjunto de s√≠mbolos que puede considerarse ya escritura arcaica.
    • Periodo Maya Pre-Cl√°sico: Hay una relaci√≥n muy estrecha entre los Olmecas y el nacimiento de la civilizaci√≥n Maya. Sus periodos iniciales (los dos √ļltimos milenios anteriores a nuestra era) a√ļn pueden considerarse prehist√≥ricos. Surgen grandes centros urbanos con monumentos elevados sobre pir√°mides y plataformas de piedra, existen importantes diferencias sociales y el comercio exterior es muy intenso. Aparecen importantes innovaciones en el trabajo de la obsidiana y el jade, as√≠ como de la cer√°mica (aparece la cer√°mica pintada).

De hecho, toda Mesoam√©rica puede considerarse un ¬ę√°rea cultural con intensa profundidad temporal¬Ľ:
sus civilizaciones comparten rasgos √©tnicos y ling√ľ√≠sticos, plantas cultivadas,
un calendario ritual de 260 días y conceptos religiosos parecidos.
Sin embargo, la mejor forma de distinguirlas son las manifestaciones artísticas,
la cerámica, la artesanía, la religión y la organización política.
Se aconseja, para ampliar información, la lectura del artículo específico sobre Mesoamérica

Sudamérica

Al hablar de las primeras civilizaciones sudamericanas, coexisten dos puntos de vista acerca del origen de las grandes culturas andinas; por un lado, quienes sostienen que la cuenca del Amazonas constituy√≥ un ente aislado e independiente de las costas del Pac√≠fico y que las culturas andinas evolucionaron aut√≥nomamente: por otro lado, se han descubierto intensas relaciones comerciales y movimientos migratorios de gran amplitud entre la Amazon√≠a y los Andes, incluso, algunos historiadores sostienen que los fundadores de las grandes civilizaciones andinas eran pueblos amaz√≥nicos cultivadores de mandioca y batata, as√≠ como pescadores fluviales que ocuparon la Puna y los valles. En Sudam√©rica la periodizaci√≥n resulta m√°s compleja, a menudo se habla de un gran periodo denominado Precer√°mico (cc. 20 000 a. C.-2 000 a. C.) que engloba el ¬ęperiodo L√≠tico¬Ľ, o ¬ęPaleoindio¬Ľ, y el ¬ęperiodo Arcaico¬Ľ. Pero la disparidad de denominaciones es muy grande, por lo que se simplificar√°.

  • El Paleoindio suele ser el t√©rmino preferido, antes que ¬ęperiodo L√≠tico¬Ľ, pero parece responder a la misma din√°mica: una primera fase de industrias peor conocidas y m√°s rudimentarias, propias de culturas poco diferenciadas; y una segunda fase, cuyo f√≥sil director son las puntas de proyectil, es decir, puntas de lanza foli√°ceas magistralmente trabajadas.
    • La primera fase (Periodo Protol√≠tico) tiene yacimientos cuya antig√ľedad es muy dicutida ‚ÄĒtal es el caso de ¬ęPedra Furada¬Ľ (Brasil) que roza los 50 000 a√Īos; y ¬ęMonte Verde II¬Ľ (Chile), con unos 33 000 a√Īos‚ÄĒ. Sin embargo est√° muy bien documentada en cuevas algo m√°s recientes, como las de ¬ęTaima-Taima¬Ľ en Venezuela, ¬ęGarz√≥n¬Ľ en Colombia, ¬ęPikimachay¬Ľ en Per√ļ... En ¬ęPikimachay¬Ľ se documentan restos de ocupaci√≥n humana de m√°s de 17 000 a√Īos, perdurando hasta cerca de 14 000 a√Īos de antig√ľedad. La cueva de ¬ęEl Guitarrero¬Ľ (Per√ļ), excavada por el norteamericano Thomas Lynch (de la Universidad de Cornell) en los a√Īos 70, completar√≠a con su estratigraf√≠a todas las etapas de ocupaci√≥n de esta fase de la Edad de Piedra.
    • La segunda fase (cazadores avanzados) parece coincidir con una expansi√≥n humana hacia el sur. Las puntas foli√°ceas de lanza especializadas para la caza de grandes presas en Sudam√©rica suelen ser del tipo Cola de pescado, aunque se parecen mucho a las norteamericanas tipo Clovis. Estas herramientas cineg√©ticas todav√≠a no aparecen en la gruta de ¬ęGhachi¬Ľ, ubicada cerca de San Pedro de Atacama (Chile), del 13 000 a. C.; pero ya est√°n presentes en las distintas fases del Periodo Lauricocha (Per√ļ), con 12 000 a√Īos de antig√ľedad. M√°s al sur, tambi√©n en Chile, se hallaron restos de viviendas y artefactos con unuos 12 500 a√Īos de antig√ľedad (¬ęMonte Verde I¬Ľ, en las cercan√≠as de Puerto Montt). Tambi√©n destacan ¬ęJobo¬Ľ, en Venezuela, y ¬ęEl Inga¬Ľ, en Ecuador. Desde Chile parece haberse poblado la zona de Santa Cruz (Argentina), donde se han hallado restos l√≠ticos que se remontan a 11 000 a. C., y por fin se llega a la Tierra del Fuego en el 7000 a. C. (¬ęCueva Fell¬Ľ, Chile).
Panorama del sitio Precer√°mico de El Caral (Per√ļ).
  • El periodo Precer√°mico: hace unos 7000 a√Īos posee indicios de agricultura, ganader√≠a e, incluso, los primeros poblados estables (con ellos se desarrolla la primera arquitectura y el arte), algunos de los cuales se convierten en centros religiosos de peregrinaci√≥n, destacando entre todos las ciudad de El Caral (Per√ļ), con una fecha inicial superior al 2600 a. C. Durante este per√≠odo se completa la colonizaci√≥n humana de Sudam√©rica, comenzaron a consumir m√°s intensamente los recursos del mar. Un hecho particular de la agricultura americana es la inmensa variedad de especies agr√≠colas cultivadas, en n√ļmero superior a las del Viejo Mundo; adem√°s, muchas de estas plantas son t√°n dif√≠ciles de cultivar que en algunos casos no se sabe c√≥mo pudo ocurrir. Aparte del ma√≠z, tambi√©n se cultiv√≥ algod√≥n, mandioca, batata, fr√≠jol, tomate, coca, quina, quinoa, papa, tabaco, cacao, chumbera, siendo la lista interminable. S√≥lo dos carencias provocaron el estancamiento agr√≠cola de Am√©rica respecto del Viejo Mundo, que no pose√≠an arados ni ruedas. La ganader√≠a, al contrario que la agricultura, se aplic√≥ a muy pocas especies: el perro, el pavo, el conejillo de Indias y, como animales de carga los cam√©lidos; es decir, la llama, la alpaca, la vicu√Īa y el guanaco, animales exclusivos de Sudam√©rica, cuya potencia no es suficiente para trabajar con arados. En el Viejo Mundo, la domesticaci√≥n de animales es much√≠simo m√°s rica y variada, y el arado permiti√≥ avances impensables en Am√©rica.
  • El periodo Agro-alfarero y metal√ļrgico: Las culturas de Sudam√©rica tienen ricos ejemplos en el periodo llamado Cer√°mico o Agro-alfarero:
Figurita de tradición chibcha
Los Chibchas ser√≠an los m√°s antiguos pobladores de (Panam√° y Colombia) con m√°s de 5000 a√Īos de antig√ľedad y una persistencia cultural notable, pues los espa√Īoles todav√≠a pudieron conocerlos, aunque ya en fase de decadencia. Fueron grandes constructores y agricultores, aunque su fama les viene, sobre todo, por su habilidad para trabajar el oro, ya en el primer milenio antes de Cristo. M√°s al sur encontramos la cultura de Norte Chico, en Per√ļ, desde 3000 a. C. a 2000 a. C., que constituir√≠a el antecedente m√°s directo de la Cultura Chav√≠n, coet√°nea de los Olmecas en Mesoam√©rica). En realidad, la Cultura Chav√≠n es el m√°ximo referente preincaico de Sudam√©rica, con un desarrollo entre 900 a. C. y 300 a. C. El centro de esta cultura es el santuario andino de Chav√≠n de Hu√°ntar, aunque esta cultura domin√≥ todo el territorio peruano. La envergadura de las construcciones chav√≠n indica una compleja diferenciaci√≥n social, eficaz administraci√≥n, activo comercio y una alta tecnolog√≠a agr√≠cola y cer√°mica. La cultura Chav√≠n fue sustituida hacia el a√Īo 300 dC por la Cultura mochica o Moche, destacada por sus labores de irrigaci√≥n y sus Huacas, o pir√°mides escalonadas de adobe. Sin embargo, los mochicas no formaron un estado, aunque su sociedad estaba fuertemente jerarquizada. En realidad, el primer estado andino es el Imperio Huari, fundado hacia el a√Īo 700. Los Huari dominaron los Andes hasta que fueron sustituidos por los Chim√ļ, cuya capital fue Chanch√°n, una inmensa ciudadela de adobe y tapial situada en Per√ļ. Los Chim√ļ fueron conquistados por los incas hacia el a√Īo 1470.
Como √ļltimo ejemplo de la prehistoria americana vamos a citar a los Constructores de Cerritos (Uruguay), quienes con unos 4800 a√Īos de antig√ľedad crearon una cultura menos espectacular, pero muy interesante. Sus aldeas eran circulares, con una plaza central rodeada de chozas de madera, construidas sobre mont√≠culos (¬ęcerritos¬Ľ), hab√≠a tambi√©n mont√≠culos de desechos detr√°s del c√≠rculo de caba√Īas que, probablemente, estuvieron protegidas por una empalizada (al estilo de las alceas circulares amaz√≥nicas). Al parecer, las aldeas formaban grandes conglomerados que podr√≠an constituir aut√©nticas ciudades.
Icono de esbozo

Los Andes centrales y sure√Īos son otra de las grandes √°reas nucleares americanas:
las expresiones culturales y políticas más logradas de su evolución son la ciudad y el estado.
La sucesión de culturas y lugares es inabarcable en un artículo de esta naturaleza, pero todas ellas manifiestan
un desarrollo muy complejo, producto de un largo proceso autóctono de experimentación y descubrimiento.
Se aconseja la lectura del art√≠culo espec√≠fico sobre √Čpocas preincaicas para ampliar informaci√≥n

Véase también:

Referencias y enlaces externos

  • North Pacific Prehistory es una revista acad√©mica especializada en arqueolog√≠a del nordeste asi√°tico y Am√©rica del Norte.
  • Bernal, Ignacio (1984). ¬ęLos Olmecas¬Ľ, Historia de las Civilizaciones antiguas (II): Europa, Am√©rica, China, India. Arthur Cotterell, ed. Editorial Cr√≠tica (Barcelona). ISBN 84-7423-252-X.
  • Clairborne, Robert (1977). Los primeros americanos. Lito Offset Latina SA (M√©xico DF). Libros TIME-LIFE.
  • Clark, John E., coordinador (1994). Los Olmecas en Mesoam√©rica. Ediciones del Equilibrista SA (M√©xico DF). ISBN 968-7318-22-8.
  • Conrad, Geoffrey W. (1984). ¬ęLos Incas¬Ľ, Historia de las Civilizaciones antiguas (II): Europa, Am√©rica, China, India. Arthur Cotterell, ed. Editorial Cr√≠tica (Barcelona). ISBN 84-7423-252-X.
  • Vitale, Luis (1991). Historia de nuestra Am√©rica. Los pueblos originarios. Centro de Estudios Latinoamericanos, Santiago de Chile: Ediciones CELA. ISBN 9567172012 - Versi√≥n en PDF.
  • Vives, Pedro A. coordinador (1990). Am√©rica entre nosotros (cat√°logo de la exposici√≥n). Talleres Gr√°ficos Pe√Īalara SA (Madrid). ISBN 84-86956-07-2.
  • Willey, Gordon R. (1984). ¬ęLos Mayas¬Ľ, Historia de las Civilizaciones antiguas (II): Europa, Am√©rica, China, India. Arthur Cotterell, ed. Editorial Cr√≠tica (Barcelona). ISBN 84-7423-252-X.

Europa

La Edad de la piedra europea suele dividirse en tres etapas, siguiendo las propuestas de John Lubbock en 1865:

El Neolítico en Europa
  • Neol√≠tico, la √ļltima fase o Edad Moderna de la piedra: el Neol√≠tico llega a Europa desde el Pr√≥ximo oriente a trav√©s de la cuenca Mediterr√°nea en el sexto milenio. Aunque se sospecha la existencia de un neol√≠tico precer√°mico, fundamentalmente ganadero, la primera gran civilizaci√≥n mediterr√°nea plenamente neol√≠tica es la de Cer√°micas impresas Cardiales (en el mapa: color verde intenso). Su f√≥sil director es una serie de cer√°micas decoradas con impresiones de conchas de berberecho (Cerastoderma echinatum) que aparecen tanto en la orilla africana como en la europea, desde Dalmacia a la pen√≠nsula Ib√©rica. En el quinto milenio esta civilizaci√≥n es sustituida por otra originada en el Danubio llamada de Cer√°mica de bandas (verde claro en el mapa), cuya influencia se extiende por el Rin hasta la costa atl√°ntica (amarillo en el mapa). Es entonces cuando se produce un cambio fundamental en las culturas europeas. Cerca del a√Īo 4 000 a. C. aparece en el sur de Portugal la civilizaci√≥n de los constructores de Megalitos. Esta civilizaci√≥n sobrepasa los l√≠mites de la Edad de la Piedra, ya que perdura durante el Calcol√≠tico (en una fase que se ha denominado Neo-Eneol√≠tico, por la dificultad de establecer una divisi√≥n clara). Desde Portugal y otros puntos de la costa atl√°ntica, el fen√≥meno megal√≠tico se extiende por toda Europa occidental, evolucionando hasta el 2500 a. C., ya que, como hemos dicho, perdura durante la edad de los metales). Los constructores de megalitos viv√≠an en poblados fortificados, situados en lugares de f√°cil defensa (como colinas).
Menhir de
Saint-Macaire (Francia).
El dolmen de Axeitos, en Galicia, Espa√Īa.

Un monumento megal√≠tico es una construcci√≥n formada por piedras toscamente trabajadas y de tama√Īo gigantesco (de varias toneladas), de ah√≠ su nombre: megas: gigante y, lithos: piedra. Hay varias clases de monumentos megal√≠ticos:

  • Menhir: es una gran piedra puesta de pie que marcar√≠a un lugar simb√≥lico, posiblemente sagrado.
  • Alineamiento: es un conjunto de menhires dispuestos en fila.
  • Cr√≥mlech: es un conjunto de menhires puestos en c√≠rculo. Se supone que el alineamiento y el cr√≥mlech eran templos al aire libre, con posibles referencias astron√≥micas.
  • Milladoiro: amontonamiento de piedras y bloques de diverso tama√Īo que se√Īalar√≠a un lugar sagrado.
  • Dolmen: Es el monumento m√°s complejo. Se trata de un lugar para enterrar a los muertos de la tribu; constaba de un corredor o pasillo de entrada y de una c√°mara funeraria, ambos construidos con grandes lajas de piedra, todo ello cubierto por un mont√≠culo de tierra y cascotes llamado t√ļmulo. El dolmen es como una peque√Īa monta√Īa artificial, con una cueva en su interior, tambi√©n artificial. Todos los difuntos eran depositados en la misma c√°mara funeraria, ya que se trataba de un lugar de enterramiento colectivo; junto a los difuntos se depositaban ofrendas funerarias (armas, comida, joyas...)

Referencias y notas

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  19. ‚ÜĎ Estas fechas marcan el evento paleomagn√©tico de Olduvai-Gisla, ya que bajo los f√≥siles m√°s antiguos, yac√≠a una colada bas√°ltica (llamada superficie de Mashavera, de polaridad normal) con 1 850 000 a√Īos de antig√ľedad, sobre la que descansaba el estrato con los restos humanos, l√≠ticos y paleontol√≥gicos. Encima de los estratos fos√≠liferos la polaridad ya era negativa, lo que indica el fin del evento: Geolog√≠a de Dmanisi
  20. ‚ÜĎ La industria l√≠tica de Dmanisi
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  28. ‚ÜĎ Levantine Aurignacian Technology and Subsistence, por John K. Williams
  29. ‚ÜĎ Tradicionalmente se considera que Europa occidental es el n√ļcleo originario del Auri√Īaciense, pero √ļltimamente este aspecto se est√° cuestionando. Lo cierto es que no se sabe d√≥nde surgi√≥ el Auri√Īaciense ni como se extendi√≥ hacia Oriente Medio. Belfer-Cohen, Anna y Bar-Yosef, Ofer (2006). ¬ęThe geography and chronology of carinated core cha√ģne op√©ratoire¬Ľ, Core Reduction, Cha√ģne Op√©ratoire, and Other Methods: The Epistemologies of Different Approaches to Lithic Analysisst. 71¬į Annual Meeting of the Society for American Archaeology, San Juan (Puerto Rico). P√°ginas 3 y 4.
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  • Varios Autores (1996). Historia de las Civilizaciones, Tomo I: El Amanecer de la civilizaci√≥n. Grandes Obras Larousse SA (Barcelona). ISBN 84-89049-21-1.
  • Wernick, Robert (1975). Los constructores de megalitos. Brepols Fabrieken (B√©lgica). Libros TIME-LIFE.
  • Wikibooks (2006). Introduction to Paleoanthropology. wikibooks.org. Free lisense.

Véase también

Commons

Obtenido de "Edad de Piedra"

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  • Edad de Piedra ‚ÄĒ ‚Ėļ locuci√≥n HISTORIA Per√≠odo prehist√≥rico de la humanidad anterior a la edad de los metales. * * * La Edad de Piedra es el per√≠odo durante el cual, los seres humanos crearon herramientas de piedra debido a la carencia de una tecnolog√≠a m√°s… ‚Ķ   Enciclopedia Universal

  • Edad de Piedra en Polonia ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda La Edad de Piedra en Polonia abarca quinientos mil a√Īos y tres especies de humanos distintas. Entre las culturas de la Edad de Piedra encontramos desde grupos de humanos con herramientas primitivas a avanzadas… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Edad de Piedra en el Sur de Asia ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda La edad de piedra en el sur asi√°tico abarca los per√≠odos Paleol√≠tico y Mesol√≠tico. Contenido 1 Paleol√≠tico 1.1 Homo erectus 1.2 Homo sapiens ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • edad ‚ÄĒ sustantivo femenino 1. (no contable) Tiempo que lleva existiendo una persona u otro ser vivo: A su edad deber√≠a cuidarse m√°s. Muri√≥ a la edad de ochenta a√Īos. Tiene cincuenta a√Īos, pero no aparenta esa edad. 2. (no contable) Duraci√≥n de una cosa… ‚Ķ   Diccionario Salamanca de la Lengua Espa√Īola

  • edad ‚ÄĒ (Del lat. aetas, ńĀtis). 1. f. Tiempo que ha vivido una persona o ciertos animales o vegetales. 2. Duraci√≥n de algunas cosas y entidades abstractas. 3. Cada uno de los per√≠odos en que se considera dividida la vida humana. No a todas las edades… ‚Ķ   Diccionario de la lengua espa√Īola

  • Edad de los Metales ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Edad ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda Edad puede referirse a varios conceptos: Tiempo transcurrido a partir del nacimiento de un individuo. Una persona, seg√ļn su edad, puede ser un beb√©, ni√Īo, p√ļber, adolescente, joven, adulto, estar en la mediana edad o ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • piedra ‚ÄĒ (Del lat. petra). 1. f. Sustancia mineral, m√°s o menos dura y compacta, que no es terrosa ni de aspecto met√°lico. 2. Trozo de roca tallado para la construcci√≥n. 3. piedra labrada con alguna inscripci√≥n o figura. Se hallan escrituras, piedras y… ‚Ķ   Diccionario de la lengua espa√Īola

  • Edad del Hierro ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda Para otros usos de este t√©rmino, v√©ase Edades del Hombre (desambiguaci√≥n). Holoceno ‚ÜĎ Pleistoceno Holoceno Neol√≠tico Cultura Halaf Cultura Hassuna Samarra Cultura Mehrgarh Cultura de El Obeid ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Edad ‚ÄĒ (Del lat. aetas, atis, vida, tiempo que se vive.) ‚Ėļ sustantivo femenino 1 Tiempo transcurrido desde el nacimiento de un ser vivo hasta un momento concreto: ‚Ė† ten√≠a treinta a√Īos de edad. SIN√ďNIMO vida 2 Duraci√≥n de una cosa: ‚Ė† la edad del… ‚Ķ   Enciclopedia Universal


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