El cerco de Campo Vía

El cerco de Campo Vía

El cerco de Campo Vía
Parte de Guerra del Chaco
Antiaereo paraguayo.jpg
arma antiaerea paraguaya

Fecha noviembre a diciembre de 1933
Lugar Gran Chaco
Resultado Victoria Paraguaya decisiva.
Beligerantes
Bandera de Bolivia República de Bolivia 4° y 9° Divisiones Bolivianas Bandera de Paraguay República del Paraguay Ejército del Paraguay
Comandantes
Flag of Bolivia (militar).svg Tte. Cnel. Carlos Banzer (Comandante de la 4° División Boliviana)
Tte. Cnel. Gonzales Quint (Comandante de la 9° División)
Bandera de Paraguay Cnl.José Félix Estigarribia.
Tte. Cnel. Rafael Franco
Fuerzas en combate
8.000 27.000

El cerco de Campo Vía fue un combate de la Guerra del Chaco ocurrido en diciembre de 1933, fue la batalla más destacada de la Guerra del Chaco, y la acción militar más interesante de la toda la historia militar americana, en la que el Tte. Cnel. José Félix Estigarribia con todo el grueso del ejército paraguayo, logra cercar a dos Divisiones Bolivianas, la mayor parte de las tropas bolivianas que se encontraban en el Chaco, obligándolas a capitular por la falta de suministros. Fue la mayor batalla de la guerra.

Contenido

El preludio

Desconociendo el aluvión que se había precipitado desde Gondra y buscaba cerrarles la última ruta de escape, las fuerzas del Tte. Cnel. Banzer habían abandonado Alihuatá y marchaban en su ‘’’via crucis’’’ siguiendo el camino que las conducía ala insospechada claudicación. Los soldados, ateridos de frío al amanecer por la lluvia que había empapado sus ropas durante la noche, y después aplastados por un sol inmisericorde, caminaron resignadamente. Los camiones que cargaban la artillería y material pesado se enfangaban constantemente y eran ayudados por los infantes entre bromas y maldiciones. Muchos ‘’repetes’’, haciendo caso omiso de las amonestaciones de sus oficiales, cargaban sobre sus espaldas sacos de harina o azúcar recogidos del abandonado almacén de Pozo encanto. Otros precipitaron en un foso donde habían sido arrojadas encomiendas llegadas del interior y que no pudieron ser distribuidas a sus destinatarios.

Pozo encanto y Pozo esperanza quedaron atrás. Al medio día del 8 de diciembre, la cabeza de la columna llegó a Puesto urey, donde se encontraba el comando de la Cuarta División.

Horas 12 llegaron a este comando división regimiento Chacaltaya, 20, batallón 24. Curso esta tarde llegaron Colorados, Murguía, Campos, Lanza, escuadrón Abaroa. No se perdió nada. ¿Dónde se colocará la división?
Informe por radio del Coronel Banzer al Gral. Kundt
Nueva línea se establecerá en Campo 31
Respuesta del Gral. Kundt

Comienza el cerco

En ese momento llegaron noticias de que los paraguayos habían atacado el hospital de Pozo Negro, un mes antes, el comando de la Cuarta división había sido cambiado. El Cnel. Enrique Peñaranda salió a substituir al Gral. Guillén, como jefe interino del Primer Cuerpo, con asiento en Saavedra, y el mayor Moscoso fue llamado a Muñoz para hacerse cargo de una sección del Comando Superior, Comandaba la Cuarta, División del Tte. Cnel. Emilio González Quint, teniendo como jefe de su Estado Mayor al mayor Jorge Rodríguez, los nuevos jefes de la cuarta división no habían tenido tiempo de familiarizarse con su sector. Se estudió en el mapa de la llamada Picada de Salvación, abierta para el zafe del mes de julio con rumbo Sur y de la que se ramificaba hacia la derecha, la Picada Capriles, no se conocía cuál era la extensión de esta última, que se juzgaba inconclusa y que el teniente coronel Banzer, eligió como la única ruta de escape que le quedaba.

Se enviaron 40 zapadores para continuar la Picada Capriles bajo la protección del regimiento Lanza, Banzer dio noticias al comando Superior:

Enemigo ha salido entre Kilometro 31 y Pozo Negro y entre Pozo Negro y Urey… Marcho con resto división a Kilometro 22, donde protegeré este punto. Carecemos de agua, envíennos a Kilometro 22. Cuarta División manifiestamente tiene grandes sectores sin tropa que comprometen nuestra retirada. Pido autorización ayudarle.

Algunos regimientos fueron a tomar posiciones frente al enemigo, a fin de proteger el repliegue del resto hacia la Picada de Salvación y Picada Capriles.

El regimiento Lanza, que encabezaba a los zapadores que proseguían la apertura de la Picada Capriles, chocó con patrullas paraguayas. El trabajo de los zapadores se suspendió al anochecer, las tropas de las dos divisiones, desfallecidas con la marcha, la sed y el hambre, se tendieron al pie de los árboles y se sumieron en un pesado sopor. De tarde en tarde, disparos aislado de los centinelas rasgaban el velo de silencio que cubría a los combatientes. La noche transcurrió sin novedad.

A horas 10 del 9 de diciembre, se recibió otro mensaje de Kundt:

A ambos lados del camino Kilometro 22-Campo Vía se encuentran tropas de refuerzo, allí se encontrara lo necesario

Las tropas de artillería fueron encargadas de reemplazar a los exhaustos zapadores y continuar la Picada Capriles hacia el punto indicado por el General en Jefe. Los oficiales de artillería se reunieron en consulta y resolvieron hacer una representación ante los comandos divisionarios. los delegados se encontraron en una carpa al jefe de Estado Mayor de la Novena División, con la proposición de escapar de los paraguayos a través del claro destruyendo la artillería y cargando todo lo que sea posible llevar a mano y en los hombros, salvando así a los 8.000 hombres con los que contaban los dispositivos, el estado mayor se negó.

La jornada transcurrió lenta y enervante con la expectativa de que la Picada Capriles alcanzase al fin su ansiada meta. La entereza física y moral de los combatientes se fue debilitando, no obstante que no se producía ningún combate de fuegos con el adversario en todo el día. Algunos soldados no pudiendo soportar la sed, se internaban en el bosque con la esperanza de encontrar algún charco o aguada, siendo proyectiles paraguayos los que acababan con su angustia.

El mayor Celso Camacho, con 220 hombres del regimiento Pérez, se internó por una senda que le era muy conocida. No encontró enemigo. El anillo enemigo no estaba completo. Las tropas del Pérez atravesaron libremente. Durante la noche el capitán René Santa cruz, comandante de un Batallón del regimiento 34, que había sido encargado de cubrir el claro dejado por el Pérez, decidió más bien seguir a este. Lo propio hicieron otro batallón del regimiento 20 comandado por el comandante del regimiento 50, con sus estafetas.

Al darse cuenta de este movimiento de tropas que se le escurría provechando las sombras de la noche, el comando paraguayo ordenó se apresurarse la conclusión del cerco. Los regimientos Rubio Ñu, Lomas Valentinas y Corro Cora, siguieron su progresión. Al amanecer del día 10, la vanguardia de estas unidades tomó contacto con las tropas del teniente coronel Rafael Franco, que avanzaron desde Gondra hasta Campo Vía, el anillo de fuego está cerrado. Una banda de música celebró el encuentro.

La cuarta y novena divisiones bolivianos quedaban completamente rodeadas.

El regimiento Lanza rompe fuegos

Al escuchar la fanfarria en la lejanía, que celebraba el triunfo paraguayo, una gran angustia invadió los corazones de los combatientes bolivianos, la Novena División que había combatido en todos los sectores, sin descanso, en los últimos tres meses rechazando al enemigo e infringiéndole cruentas bajas. La Cuarta División tenía en sus haberes las glorias de Kilómetro Siete y Gondra. Cual iba a ser su suerte ahora?!.

Con inquietud se acrecentó conforme pasaban los últimos dos días, los oficiales de los distintos regimientos habían esperado la orden de sus superiores que les mostrase al camino de la libertad y el honor. La madrugada del 10 de diciembre, los acordes de la música paraguaya rebelaron el espíritu de los cinco comandantes del regimiento Lanza, que se reunieron en rápida conferencia.

El regimiento Lanza no estaba vencido. Si los comandos divisionarios no tomaban una resolución, ellos lo harían por cuenta propia. German Busch su jefe y camarada, estaba ausente en La Paz con licencia, el Camba no se resignaría a caer prisionero, tampoco lo harían ellos. El lanza había combatido en todos los sectores, saliendo airoso en todas sus misiones, también triunfaría en este oportunidad.

En el curso de la mañana los dos jefes de división se enteraron por radio de que los esfuerzos de rescate que se hacán desde fuera habían quedado frustrados. Un radiograma del gral. Kundt, a las 11, les dijo:

Fuerte patrulla paraguaya ha salido al kilómetro 16 dejando incomunicado al comandante del Primer Cuerpo, quién por imprevisión no llevo radio. Procure mantener contacto con él. Destruya material pesado y cañones de ataque para romper el cerco. De los esfuerzos de esas dos divisiones depende la salvación de la patria y el honor nacional.

Los comandantes divisionarios se sumieron aún más en sus temores e indecisión. El factor decisivo para sacarlos de su marasmo fue el llamado telefónico del comandante interino del regimiento Lanza quien, conminado por sus oficiales, les hizo saber la decisión adoptada por éstos de lanzarse al asalto con o sin autorización de sus superiores. Los coroneles Banzer y Gonzáles Quint dictaron apresuradamente una orden de ataque.

A horas 15, los regimientos 20, 50 y Lanza se lanzaran al asalto para salir de Campo vía. Los regimientos 34, 36 y Colorados de reserva se alistarán sobre la picada para entrar en acción según las circunstancias del momento…

Se impartieron las instrucciones de destruir en secreto las piezas de precisión de los cañones y de estar listos a prender fuego a los camiones en el último momento.

Se radiografió al comando superior acerca del ataque, los paraguayos que interceptaban todos los mensajes por radio, se apresuraron en fortificarse en posiciones que les permitieran resistir el ataque boliviano resistiendo hasta el último hombre si es necesario.

Los 500 hombres del regimiento Lanza avanzaron a rastras, tomando posiciones de apronte para dar el asalto hacia la libertad, o a la muerte. Una escuadrilla de aviones salida de Saavedra, dejó caer bombas sobre una concentración de tropas paraguayas en el punto que casualmente fue elegido para la ruptura… el grito ¡Viva Bolivia! Se hizo oír las gargantas de los combatientes del Lanza que rápidamente se lanzaron al ataque.

Nuestra primera división sostuvo un furioso ataque… Nuestras tropas retrocedieron ante el impacto pero solo después de haber diezmado espantosamente las filas bolivianas.
Comentario del Gral. Estigarribia sobre la ruptura del cerco por el Lanza.

El lanza ataco decididamente al cerco, en un amplio espacio de 300 metros, disparando sus fusiles y ametralladoras livianas mientras corrían frontalmente hacia los paraguayos, y aunque experimentó graves bajas, su valor coraje fue digno de reconocer, la ruptura se produjó en el punto de enlace de los batallones Villagra y Facetty del regimiento Curupaity.

El comandante del Curupaity anotó en su diario:

El enemigo atacó con furia en un frente de mi regimiento consiguiendo infiltrarse profundamente entre dos de mis batallones, apoderándose de la intendencia de los regimientos Curupaity e Itororó, cortando la comunicación con nuestro frente y logrando aislar a seis batallones. El enemigo penetró hasta 200 metros de mi puesto de mando…

El apoyo de los regimientos Murguía y 20 a sus costados había sido desbaratado en sus posiciones de apronte. Detrás no vino ninguno de los refuerzos señalados para el ataque.

Se produjo una rápida deliberación entre los oficiales. Los tenientes Román Urdininea, Armando Ichazo y Jaime Urriolagoitia decidieron seguir hacia Saavedra, los demás resolvieron quedarse con el resto de las divisiones que suponían en marcha hacia la brecha abierta. La tropa que obedecía a Urdininea, Ichazo y Urriolagoitia, a poco de internarse en el bosque, chocó con fuerzas paraguayas lanzadas al ataque para cerrar el cerco a cualquier costo, después de una breve escaramuza, el regimiento logro zafarse por un costado y alcanzar el extenso pajonal de Campo Vía.

Los oficiales y tropa del lanza que se quedaron en el punto de la ruptura en espera del resto de las dos divisiones que nunca aparecieron incluían al comandante interino del regimiento Teniente Coronel Ismael Araníbar y los tenientes Luis Reyes Peñaranda, Néstor Paz, Gilberto Campero, Eduardo Arauco Paz y otros, fueron arrollados. Por las fuerzas paraguayas de contramaniobra y hechos prisioneros. La noticia se propaló a los cuatro vientos por el comando de Estigarribia.

Una vez más el regimiento Lanza cumplió su misión, pero perdió a más de la mitad de sus hombres en su acción, solo los 160 sobrevivientes salieron del cerco, durante su camino se toparon con otras unidades paraguayas librando breves combate con ellas y zafándose…

solo 123 hombres regresaron al fortín Saavedra con vida.

Capitulación

El plan de los coronles Banzer y Gonzáles Quint había sido el de un ataque por olas y abierta la brecha, la formación de un callejón para la salida de las dos divisiones.

La operación careció de coordinación, Batallones de los regimientos 20 y 34 y el comando del Murguía, que figuraban en el ataque, habían escapado la noche anterior, antes de que se cerrase al anillo, sin dar noticia de su salida.

El regimiento Lanza, fue el único que cumplió la orden recibida… y transcurrió una noche más para las divisiones Cuarta y Novena, sin agua y sin comida, y la zozobra socavaron cuerpos y espíritus de los soldados.

A la madrugada del 11 de diciembre los coroneles Banzer y Gonzáles Quint decidieron que al amanecer se haría un nuevo intento de liberación. A las 5 comenzó el combate en un amplio frente, más a medida que avanzaba el día, los fuegos decrecieron paulatinamente. Los regimientos 20 y Colorados se estrellaron infructuosamente contra posiciones enemigas fuertemente fortificadas desde el día anterior. El comandante del colorados Mayor Sinforiano Bilbao Rioja resultó gravemente herido, mientras que el comandante del 20, Mayor Zoilo Flores cayo muerto, en otras unidades, quedaron muy pocos combatientes en pie, que fueron rodeados y hechos prisioneros.

Hasta las 11 de la mañana, la artillería enemiga y los morteros reglaron su tiro sobre la picada y muy especialmente sobre el sector que se habían concentrado los heridos, que sufrían nuevas laceraciones. Aproximadamente dos mil hombres a lo largo de la picada Carriles yacían sedientos, insolados, enfermos y agotados. Hasta el extremo de no dar muestras de reacción ni para esquivar el fuego que caía sobre ellos’’
’’’Relato del Coronel Banzer sobre el cerco de Campo vía

Se radiografió al Gral. Kundt avisándole de los infructuosos empeños y de que ya era inútil poner resistencia, pero este solo les repetía la orden de destruir el material y salir como puedan, el capellán de la Cuarta División Luis A. Tapia, se presentó en el comando divisionario, trayendo una petición firmada por el cuerpo sanitario de las dos divisiones en la que, invocando la Cruz Roja Internacional, el estado de agotamiento y la insolación de una gran parte de los efectivos, pedía que por humanidad se suspendiese la lucha por ser ya estéril todo sacrificio.

Los comandantes de algunos regimientos aconsejaban el mismo temperamento. Estigarribia dio orden a los comandos de sus unidades intimar rendición en sus sectores ofreciéndoles a los bolivianos garantías de sobrevivencia y entrega de su armamento y todos sus elementos.

Los paraguayos transmitían mensajes a la línea boliviana de rendición, entre ellos un que decía

De los que cayeron, en nuestras posiciones en el intento de abrirse paso a Saavedra, tengo ahora 1.500 prisioneros hambrientos y sedientos.

A las 10 de la mañana, en la línea del regimiento 26, se presentó el Teniente paraguayo Espínola a pedir que los jefes bolivianos designasen parlamentarios para entrevistar el coronel Rafael Franco, que comandaba el sector. Los coroneles divisionarios eleigieron al mayor jorge Rodríguez y al Teniente Antonio Ponce para ir a conocer las intenciones del comando enemigo. Rodríguez y Ponce retornaron al medio día indicando que el coronel Franco exigía la rendición de las dos divisiones y que en caso contrario lanzaría a sus tropas al asalto para concluir la Batalla.

-Banzer: Por espíritu humanitario, en vista de las tristes condiciones de nuestras tropas he decidid solicitar una honrosa capitulación

-Franco: Muy bien, mi coronel.

-Banzer: ¿Cuales serían las condiciones que nos impone?

-Franco: Las de costumbre entre ejércitos civilizados, mi coronel, y amplias garantías para todos los jefes, oficiales y soldados”.

-Banzer: Solicito que mis heridos sean evacuados a Saavedra para su curación.

-Franco: No es necesario, ni conveniente. Nuestra sanidad los atenderá enseguida con toda deferencia en colaboración con los médicos bolivianos”.

-Banzer: Le pido quiera disponer distribución rápida de agua para nuestra tropa sedienta.

-Franco: Para ese efecto será empleados sus camiones.

-Banzer: Lástima que ya empezamos a destruirlos.

-Franco: Cancele de inmediato esa orden, pues nuestros camiones solo se emplearán para distribuir agua a nuestra tropa, y los suyos para la suya.

-Banzer: Bien!, así lo haré. ¿Algo más?

-Franco: Nada más, mi coronel. Ahí le mando mi automóvil para traer a los dos comandantes de

divisiones. Hasta luego.
Radioteléfono entre el Coronel boliviano Banzer y el Coronel paraguayo Rafael Franco

A las 14 y 30, el comando paraguayo comunicó la noticia a su gobierno. Este a su vez lo hizo perifonear por las radioemisoras paraguayas y argentinas:

La cuarta y novena divisiones han capitulado incondicionalmente con todos sus jefes, oficiales y tropa, elementos y materiales.

Cayeron en el cerco cerca de 7.500 prisioneros, 6.500 de la Novena División y 1.100 de la Cuarta aproximadamente.

El cerco de Campo Vía hasta el día de hoy, sigue siendo el mayor desastre militar de la historia Boliviana, de un golpe, casi todas las fuerzas bolivianas en el chaco habían sido vencidas, ahora la guerra le favorecía a Paraguay, mientras que Bolivia empezaría a retroceder.

Bibliografía

  • Masamaclay, historia de la guerra del Chaco, Segunda edición
Obtenido de "El cerco de Campo V%C3%ADa"

Wikimedia foundation. 2010.

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