Escuela de Salamanca

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Escuela de Salamanca

Escuela de Salamanca

El t√©rmino Escuela de Salamanca se utiliza de manera gen√©rica para designar el renacimiento del pensamiento en diversas √°reas que llev√≥ a cabo un importante grupo de profesores universitarios espa√Īoles y portugueses, pero especialmente los te√≥logos, a ra√≠z de la labor intelectual y pedag√≥gica de Francisco de Vitoria en Salamanca. No cabe duda que el influjo de la Escuela se debi√≥ sentir en otras naciones, puesto que muchos de los componentes de la Escuela dieron clases en Universidades de fuera de Espa√Īa.

Se inscribe dentro del contexto m√°s amplio del Siglo de Oro espa√Īol, en el que no solamente hubo una eclosi√≥n de las artes, tambi√©n en Salamanca, donde floreci√≥ la Escuela Salmantina, sino tambi√©n de las ciencias, que se manifiesta especialmente en esta Escuela.

Adem√°s de que, por su evoluci√≥n posterior, en Espa√Īa no interesaba seguir por los caminos marcados por los profesores de Salamanca, su reconocimiento internacional ha sido muy tard√≠o, pues las naciones protestantes (las mayor√≠a de las que han escrito la ciencia a partir del siglo XVIII) no deb√≠an sentirse c√≥modas reconociendo la modernidad de unos te√≥logos que fueron punteros en el Concilio de Trento. Sin embargo, poco a poco su labor se va rescatando del olvido y, por ejemplo, hace medio siglo Joseph Alois Schumpeter reivindic√≥ la aportaci√≥n de los salmantinos al origen de la ciencia econ√≥mica (en la corriente de pensamiento econ√≥mico espa√Īol que se conoce con el nombre de arbitrismo).

Contenido

Contexto histórico

Desde comienzos del siglo XVI las concepciones tradicionales del hombre y su relación con Dios y con el mundo se habían visto sacudidas por la aparición del humanismo, por la reforma protestante y por los nuevos descubrimientos geográficos y sus consecuencias. El advenimiento de la Edad Moderna supuso un cambio importante en el concepto del hombre en sociedad. La Escuela de Salamanca abordó estos problemas desde los nuevos puntos de vista.

Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Mart√≠n de Azpilcueta (o Azpilicueta), Tom√°s de Mercado o Francisco Su√°rez, todos ellos iusnaturalistas y moralistas, son los fundadores de una escuela de te√≥logos y juristas que realiz√≥ la tarea de reconciliar la doctrina tomista con el nuevo orden social y econ√≥mico.[1] Los temas de estudio se centraron principalmente en el hombre y sus problemas pr√°cticos (morales, econ√≥micos, jur√≠dicos...), aunque no se trata ni mucho menos de una doctrina √ļnica aceptada por todos, como lo prueban los desacuerdos o, incluso, las agrias pol√©micas entre ellos, que demuestran la vitalidad intelectual de la Escuela.

Por la amplitud de temas tratados se ha planteado la conveniencia de distinguir dos escuelas, la de los Salmanticenses y la de los Conimbricenses. La primera comenzaría con Francisco de Vitoria (h. 1483-1546), y llega a su máximo esplendor con Domingo de Soto (1494-1560), todos ellos de la orden de los dominicos. La escuela de los conimbricenses estaría formada por los jesuitas que, desde finales del siglo XVI tomaron el relevo intelectual de los dominicos. Entre los jesuitas encontramos nombres de la talla de Luis de Molina (1535-1600) y Francisco Suárez (1548-1617).

Teología

En el Renacimiento la teología estaba en decadencia frente al pujante humanismo, con la escolástica convertida en una metodología vacía y rutinaria. La universidad de Salamanca representó, a partir de Francisco de Vitoria, un auge de la teología especialmente como renacimiento del tomismo, que influyó en la vida cultural en general y en otras universidades europeas. El aporte fundamental de la Escuela de Salamanca a la teología quizá sea el acercamiento a los problemas de la sociedad, que antes habían sido ignorados, además del estudio de cuestiones hasta entonces inéditas. Por ello a veces se utilizaba el término teología positiva para destacar su carácter práctico frente a la teología escolástica.

Moral

En una √©poca en la que la religi√≥n (catolicismo, protestantismo, islamismo...) impregnaba todo, analizar la moralidad de los actos era el estudio m√°s pr√°ctico y √ļtil que se pod√≠a hacer para servir a la sociedad. Por eso las aportaciones originales en derecho y econom√≠a de la Escuela de Salamanca no fueron en su origen otra cosa que an√°lisis concretos de los desaf√≠os y problemas morales ocasionados a la sociedad por las nuevas situaciones.

Con el paso de los a√Īos se fue obteniendo una serie de respuestas ante dilemas morales concretos. Pero como una casu√≠tica nunca pod√≠a ser completa, tambi√©n se busc√≥ una regla o principio m√°s general. A partir de aqu√≠ comenz√≥ a desarrollarse el probabilismo, donde el criterio √ļltimo ya no era la verdad, sino la seguridad de no elegir mal. Desarrollado principalmente por Bartolom√© de Medina y continuado por Gabriel V√°zquez y Francisco Su√°rez, el probabilismo lleg√≥ a convertirse en la escuela moral m√°s importante de los siglos siguientes.

Existencia del mal en el mundo

Una idea revolucionaria es que se puede hacer el mal aunque se conozca a Dios, y se puede hacer el bien aunque se le desconozca. Es decir, la moral no depende de la divinidad. Esto resultaba especialmente importante para el trato con los paganos, ya que el hecho de que no fuesen cristianos no presuponía que no fuesen buenos.

Vitoria proporcionó una imagen nueva de la divinidad para intentar explicar la presencia del mal en el mundo. La existencia de éste hacía difícil de creer que Dios pudiese ser infinitamente bueno e infinitamente poderoso a la vez.

Vitoria explic√≥ esta paradoja apelando al libre albedr√≠o humano. Puesto que la libertad es concedida por el mismo Dios a cada hombre, no es necesario que el hombre act√ļe eligiendo siempre el bien. La consecuencia es que el hombre puede provocar voluntariamente el mal.

Polémica De auxiliis

Esta pol√©mica se desat√≥, a finales del siglo XVI, entre jesuitas y dominicos sobre la gracia y la predestinaci√≥n, es decir, c√≥mo se puede conciliar el libre albedr√≠o con la omnipotencia de Dios. En 1582 el jesuita Prudencio de Montemayor y el agustino fray Luis de Le√≥n hablaron sobre la libertad humana en un acto p√ļblico. Domingo B√°√Īez consider√≥ que le daban un excesivo peso y que emplearon unos t√©rminos que sonaban her√©ticos, por lo que les acus√≥ ante el Santo Oficio de pelagianismo. Esta doctrina ensalzaba el libre albedr√≠o humano en detrimento del pecado original y de la gracia otorgada por Dios. El resultado de esta escaramuza fue que Prudencio de Montemayor termin√≥ apartado de la ense√Īanza y a Fray Luis se le prohibi√≥ defender tales ideas.

B√°√Īez fue acusado ante el Santo Oficio por fray Luis de Le√≥n de cometer el error de Lutero. Seg√ļn esta doctrina, que est√° en la base del protestantismo, el hombre est√° corrompido como consecuencia del pecado original y no puede salvarse por sus propios m√©ritos, s√≥lo si Dios le concede la gracia. B√°√Īez result√≥ exculpado.

Sin embargo esto no acab√≥ con la pol√©mica, que continu√≥ Luis de Molina con su Concordia liberi arbitrii cum gratiae donis (1588), apoy√°ndose en el jesu√≠ta portugu√©s Pedro de Fonseca, que se consider√≥ la mejor expresi√≥n de la posici√≥n de los jesuitas. La pol√©mica continu√≥ durante a√Īos e incluy√≥ un intento de los dominicos para que el Papa Clemente VIII condenase la Concordia de De Molina. Finalmente Pablo V en 1607 reconoci√≥ la libertad de jesuitas y dominicos de defender sus ideas, prohibiendo que ninguna de ellas fuese calificada de herej√≠a.

Derecho y justicia

La doctrina jurídica de la Escuela de Salamanca significó el fin de los conceptos medievales del derecho, con la primera gran reivindicación de la libertad, inusitada para la Europa de la época. Los derechos naturales del hombre pasaron a ser, de una u otra forma, el centro de atención, tanto los relativos al cuerpo (derecho a la vida, a la propiedad) como al espíritu (derecho a la libertad de pensamiento, a la dignidad).

Derecho natural y derechos humanos

La Escuela de Salamanca reformul√≥ el concepto de Derecho natural. √Čste surge de la misma naturaleza, y todo aquello que exista seg√ļn el orden natural comparte ese derecho. La conclusi√≥n obvia es que, puesto que todos los hombres comparten la misma naturaleza tambi√©n comparten los mismos derechos como el de igualdad o de libertad. Puesto que el hombre no vive aislado sino en sociedad, la ley natural no se limita al individuo. As√≠, por ejemplo, la justicia es un ejemplo de ley natural que se realiza dentro de la sociedad. Para Gabriel V√°zquez (1549-1604) actuar con justicia es un deber dictado por la ley natural.

As√≠, frente a la concepci√≥n predominante en Espa√Īa y Europa de los indios de Am√©rica como infantiles o incapaces, una gran novedad fue el reconocimiento de sus derechos, como el derecho a la propiedad de sus tierras o a rechazar la conversi√≥n por la fuerza.

Soberanía

La Escuela de Salamanca distingui√≥ dos potestades, el √°mbito natural o civil y el √°mbito sobrenatural, que en la Edad Media no se diferenciaban. Una consecuencia directa de la separaci√≥n de potestades es que el rey o emperador no tiene jurisdicci√≥n sobre las almas, ni el Papa poder temporal. Incluso propusieron que el poder del gobernante tiene sus limitaciones. As√≠, seg√ļn Luis de Molina una naci√≥n es an√°loga a una sociedad mercantil en la que los gobernantes ser√≠an los administradores, pero donde el poder reside en el conjunto de los administrados considerados individualmente, cuando la idea anterior era que el poder de la sociedad sobre el individuo es mayor que el de √©ste sobre s√≠ mismo, ya que el poder del gobernante era una emanaci√≥n del poder divino, cosa que los salmantinos rechazan.

As√≠ por ejemplo, la corona inglesa manten√≠a la teor√≠a del poder real por designio divino (el √ļnico receptor leg√≠timo de la emanaci√≥n de poder de Dios es el rey), de manera los s√ļbditos s√≥lo pod√≠an acatar sus √≥rdenes para no contravenir dicho designio. Frente a esto, diversos integrantes de la Escuela sostuvieron que el pueblo es el receptor de la soberan√≠a, el cual la transmite al pr√≠ncipe gobernante seg√ļn diversas condiciones. El m√°s destacado en este sentido posiblemente fue Francisco Su√°rez, cuya obra Defensio Fidei Catholicae adversus Anglicanae sectae errores (1613) fue la mejor defensa de la √©poca de la soberan√≠a del pueblo. Los hombres nacen libres por su propia naturaleza y no siervos de otro hombre, y pueden desobedecer e incluso deponer a un gobernante injusto. Al igual que De Molina, afirma que el poder pol√≠tico no pertenece a ninguna persona en concreto, pero se diferencia de √©l por el matiz de que considera que el receptor es el pueblo como un todo, no como un conjunto de soberanos individuales.

Para Suárez el poder político de la sociedad es contractual en su origen porque la comunidad se forma por el consenso de voluntades libres. La consecuencia de esta teoría contractualista es que la forma de gobierno natural es la democracia, mientras que la oligarquía o la monarquía surgen como instituciones secundarias, que son justas si las ha elegido el pueblo.

Derecho de gentes y Derecho internacional

Francisco de Vitoria fue quiz√° el primero en desarrollar una teor√≠a sobre el ius gentium (derecho de gentes) que sin lugar a dudas puede calificarse de moderna. Extrapol√≥ sus ideas de un poder soberano leg√≠timo sobre la sociedad al √°mbito internacional, concluyendo que √©ste √°mbito tambi√©n debe regirse por unas normas justas y respetuosas con los derechos de todos. El bien com√ļn del orbe es de categor√≠a superior al bien de cada estado. Esto signific√≥ que las relaciones entre estados deb√≠an pasar de estar justificadas por la fuerza a estar justificadas por el derecho y la justicia. Francisco de Vitoria se convirti√≥ en el creador del derecho internacional.

El ius gentium se fue diversificando. Francisco Su√°rez, que ya trabajaba con categor√≠as bien perfiladas, distingu√≠a entre ius inter gentes e ius intra gentes. Mientras que el ius inter gentes, que corresponder√≠a al derecho internacional moderno, era com√ļn a la mayor√≠a de pa√≠ses (por ser un derecho positivo, no natural, no tiene porqu√© ser obligatorio a todos los pueblos), el ius intra gentes o derecho civil es espec√≠fico de cada naci√≥n.

Justas Guerras

Puesto que la guerra es uno de los peores males que puede sufrir el hombre, los integrantes de la Escuela razonaron que no se puede recurrir a ella bajo cualquier condición, sino sólo para evitar un mal mayor. Incluso es preferible un acuerdo regular, aun siendo la parte poderosa, antes que comenzar una guerra. Ejemplos de guerra justa son:

  • En defensa propia, siempre que tenga posibilidades de √©xito. Si de antemano est√° condenada al fracaso, dicha guerra ser√≠a un derramamiento in√ļtil de sangre.
  • Guerra preventiva contra un tirano que est√° a punto de atacar.
  • Guerra de castigo contra un enemigo culpable.

Pero una guerra no sólo es lícita o ilícita por el motivo desencadenante, debe cumplir toda una serie de requisitos adicionales:

  • Es necesario que la respuesta sea proporcional al mal, si se utiliza m√°s violencia de la estrictamente necesaria ser√≠a una guerra injusta.
  • El gobernante es el que debe declarar la guerra, pero su decisi√≥n no es causa suficiente para comenzarla. Si la poblaci√≥n se opone es il√≠cita. Por supuesto, si el gobernante quiere emprender una guerra injusta, antes que eso es preferible deponerlo y juzgarlo.
  • Una vez la guerra ha comenzado no se puede hacer todo en ella, como atacar inocentes o matar rehenes, hay l√≠mites morales a la actuaci√≥n.
  • Es obligatorio apurar todas las opciones de di√°logo y negociaciones antes de emprender una guerra, s√≥lo es l√≠cita la guerra como √ļltimo recurso.

Son injustas las guerras expansionistas, de pillaje, para convertir a infieles o paganos, por la gloria, etc.

Conquista de América

En esta √©poca de comienzo del colonialismo de la √©poca Moderna, Espa√Īa fue la √ļnica naci√≥n europea en la que un nutrido grupo de intelectuales se plante√≥ la legitimidad de una conquista en lugar de intentar justificarla por motivos tradicionales. Fue la conocida como pol√©mica de los justos t√≠tulos, uno de cuyos episodios fue la Junta de Valladolid (1550-1551), famoso debate entre Juan Gin√©s de Sep√ļlveda y Bartolom√© de las Casas en el que participaron tambi√©n varios disc√≠pulos de Vitoria, ya muerto: Domingo de Soto y Melchor Cano (ambos de la Universidad de Salamanca) y Bartolom√© de Carranza (de la de Valladolid), todos ellos (al igual que Sep√ļlveda y las Casas) dominicos.

Francisco de Vitoria comenz√≥ su an√°lisis de la conquista desechando los t√≠tulos ileg√≠timos. Fue el primero que se atrev√≠a a negar que la bulas de Alejandro VI (conocidas en conjunto como las Bulas de Donaci√≥n) fuesen un t√≠tulo v√°lido de dominio de las tierras descubiertas. Tampoco eran aceptables el primado universal del emperador, la autoridad del Papa (que carece de poder temporal ) ni un sometimiento o conversi√≥n obligatorios de los indios. No se les pod√≠a considerar pecadores o poco inteligentes, sino que eran libres por naturaleza y due√Īos leg√≠timos de sus propiedades. Cuando los espa√Īoles llegaron a Am√©rica no portaban ning√ļn t√≠tulo leg√≠timo para ocupar aquellas tierras que ya ten√≠an due√Īo.

Vitoria tambi√©n analiz√≥ si exist√≠an motivos que justificar√≠an alg√ļn tipo de dominio sobre las tierras descubiertas. Encontr√≥ hasta ocho t√≠tulos leg√≠timos de dominio. El primero que se√Īala, quiz√° el fundamental, est√° relacionado con la comunicaci√≥n entre los hombres, que constituyen en conjunto una sociedad universal. El ius peregrinandi et degendi es el derecho de todo ser humano a viajar y comerciar por todos los rincones de la tierra, independientemente de qui√©n sea el gobernante o cu√°l sea la religi√≥n de cada territorio. Por ello si los indios no permit√≠an el libre tr√°nsito, los agredidos ten√≠an derecho a defenderse, y a quedarse con los territorios que obtuvieran en esa guerra.

El segundo t√≠tulo hace referencia a otro derecho cuya obstaculizaci√≥n tambi√©n era una causa de guerra justa. Los indios pod√≠an rechazar voluntariamente la conversi√≥n, pero no impedir el derecho de los espa√Īoles a predicar, en cuyo caso la situaci√≥n ser√≠a an√°loga a la del primer t√≠tulo. Sin embargo Vitoria hace notar que aunque esto sea causa de guerra justa, no necesariamente es conveniente que as√≠ ocurra por las muertes que podr√≠a causar.

Los siguientes títulos, de mucha menor importancia, son:

  • Si los soberanos paganos fuerzan a los conversos a volver a la idolatr√≠a.
  • Si hay un n√ļmero suficiente de cristianos conversos pueden recibir del Papa un gobernante cristiano.
  • Si hay tiran√≠a o da√Īo hecho a inocentes (sacrificios).
  • Por causa de socios y amigos atacados, como los tlaxcaltecas, aliados de los espa√Īoles pero sojuzgados, con otros muchos pueblos, por los aztecas.
  • El √ļltimo t√≠tulo leg√≠timo, aunque calificado por el propio Vitoria de dudoso, es la carencia de leyes justas, magistrados, t√©cnicas agr√≠colas, etc. En todo caso, siempre ser√≠a con caridad cristiana y para utilidad de los indios.

Estos t√≠tulos leg√≠timos e ileg√≠timos no agradaron al rey Carlos I ya que significaba que Espa√Īa no ten√≠a un derecho especial, por lo que intent√≥ sin √©xito que los te√≥logos dejasen de expresar sus opiniones sobre estos temas.

Otras cuestiones

Jer√≥nimo Castillo de Bobadilla escribi√≥ un tratado sobre administraci√≥n y justicia: Pol√≠tica para corregidores y se√Īores de vassallos, en tiempos de paz y de guerra y para juezes eclesi√°sticos y seglares, juezes de comisi√≥n, regidores, abogados y otros oficiales p√ļblicos, dentro de la idea liberal de la Escuela.

Economía

Quiz√° el aspecto que ha hecho recientemente m√°s famosa esta Escuela es por sus investigaciones sobre la econom√≠a. El espaldarazo final a la denominaci√≥n Escuela de Salamanca de economistas vino dado por Joseph Schumpeter en su Historia del an√°lisis econ√≥mico (1954), aunque muchos historiadores econ√≥micos ya emplearon el apelativo antes que √©l. Schumpeter estudi√≥ la doctrina escol√°stica en general y la espa√Īola en particular, y elogi√≥ el alto nivel de la ciencia econ√≥mica en la Espa√Īa del siglo XVI. Seg√ļn √©l esta escuela fue el grupo que m√°s se merece el t√≠tulo de fundador de la ciencia econ√≥mica. La Escuela de Salamanca no lleg√≥ a elaborar una doctrina econ√≥mica completa, pero estableci√≥ las primeras teor√≠as econ√≥micas modernas para afrontar los nuevos problemas que hab√≠an surgido. Desgraciadamente, no hubo continuaci√≥n desde finales del siglo XVII, y muchas de sus aportaciones acabaron olvidadas para ser redescubiertas d√©cadas despu√©s.

Aunque no se ha encontrado una influencia directa, la Escuela de Salamanca se ha comparado muchas veces con la Escuela austríaca.

Antecedentes

En 1517 Francisco de Vitoria, por aquel entonces en la Sorbona, fue consultado por comerciantes espa√Īoles afincados en Amberes sobre la legitimidad moral de comerciar para incrementar la riqueza personal. Desde un punto de vista actual se puede decir que era una consulta sobre el esp√≠ritu emprendedor. Desde entonces y durante a√Īos posteriores, Vitoria y otros te√≥logos prestaron atenci√≥n a los asuntos econ√≥micos. Se alejaron de posiciones ya obsoletas e intentaron sustituirlas por nuevos principios extra√≠dos de la ley natural.

El orden natural se basa en la libre circulación de personas, bienes e ideas, de manera que los hombres pueden conocerse entre sí e incrementar sus sentimientos de hermandad. Esto implicaba que los comerciantes no sólo no eran moralmente reprobables, sino que llevaban a cabo un servicio importante para el bienestar general.

Propiedad privada

Con el florecimiento de las órdenes mendicantes en el siglo XIII comenzó un movimiento que, cada vez con más fuerza, insistía en la pobreza y la hermandad de los hombres, deplorando la acumulación de riquezas en la Iglesia. Las órdenes mendicantes consideraban la posesión de bienes y la propiedad privada como, al menos, moralmente objetables. Frente a ellos los dominicos en general, y Tomás de Aquino en particular, defendían que la propiedad privada es, en sí, una institución humana moralmente neutra, (siendo los dominicos una orden mendicante)

Los integrantes de la Escuela de Salamanca coincidieron en que la propiedad privada tiene el efecto beneficioso de estimular la actividad económica, y con ello el bienestar general. Diego de Covarrubias (1512-1577) consideraba que los propietarios tenían no sólo derecho de propiedad sobre el bien sino que también, lo que es ya un rasgo moderno, tenían derecho exclusivo a los beneficios que pudieran derivarse del bien, aunque éstos pudiesen beneficiar a la comunidad. De todas maneras precisó que en momentos de gran necesidad todas las cosas son comunes.

Luis de Molina (1535-1601) la consider√≥ una instituci√≥n de efectos pr√°cticos positivos ya que, por ejemplo, los bienes eran mejor cuidados por un due√Īo que si eran de propiedad comunal.

Dinero, valor y precio

Los desarrolladores más completos y metódicos de una teoría del valor fueron Martín de Azpilicueta (1493-1586) y Luis de Molina. Interesado por el efecto de los metales preciosos que llegaban de América, Martín de Azpilcueta constató el hecho de que en los países en los que éstos eran escasos los precios de los bienes son inferiores a los países con abundancia de estos metales. El metal precioso, como una mercancía más, tiene menos valor adquisitivo cuanto más abundante sea. Desarrolló así una teoría del valor-escasez precursora de la teoría cuantitativa del dinero, adelantándose en más de una década a Jean Bodin (1530-1596).

La teor√≠a del valor predominante hasta aquel momento era una teor√≠a medieval del coste de producci√≥n como precio justo. Diego de Covarrubias y Luis de Molina desarrollaron una teor√≠a subjetiva del valor y del precio que consiste en que, puesto que la utilidad de un bien var√≠a de persona a persona, su precio justo ser√° el que se alcance de mutuo acuerdo en un comercio libre (sin monopolio, enga√Īos o la intervenci√≥n del gobierno). Expres√°ndolo en t√©rminos actuales, los integrantes de la escuela defendieron el libre mercado, donde el precio justo ven√≠a dado por la oferta y la demanda.

Interés

La usura (tal como se denominaba en aquella época a cualquier préstamo con interés) siempre había sido muy mal vista por la Iglesia. El II Concilio de Letrán (1139) condenó que el pago de una deuda fuese mayor que el capital prestado; el Concilio de Viena (1307) prohibió explícitamente la usura y calificó de herética cualquier legislación que la tolerase; los primeros escolásticos reprobaban el cobro de interés. En la economía medieval los préstamos eran consecuencia de la necesidad (mala cosecha, incendio en el taller) y, en dichas condiciones, no podía menos que ser moralmente reprobable el cobrar un interés por ello.

En el Renacimiento la mayor movilidad de las gentes propici√≥ un aumento del comercio y la aparici√≥n de condiciones apropiadas para que los emprendedores iniciasen negocios nuevos y lucrativos. Puesto que el pr√©stamo ya no era para el autoconsumo sino para la producci√≥n, no pod√≠a contemplarse bajo el mismo prisma. La Escuela de Salamanca encontraba diversas razones que justificaban el cobro de un inter√©s. As√≠, la persona que recib√≠a el pr√©stamo obten√≠a un beneficio a costa del dinero obtenido. Por otro lado el inter√©s se pod√≠a considerar como una prima por el riesgo del prestatario a perder su dinero. Tambi√©n estaba la cuesti√≥n del lucro cesante, ya que el prestatario perd√≠a la posibilidad de utilizar el dinero en otra cosa. Por √ļltimo, y una de las aportaciones m√°s originales, estaba la consideraci√≥n del dinero como una mercanc√≠a por la cual se puede recibir un beneficio (que ser√≠a el inter√©s).

Martín de Azpilcueta consideró también la influencia del tiempo. A igualdad de condiciones es preferible recibir una cantidad ahora a recibirla en el futuro. Para que ésta sea más atractiva es necesario que sea mayor. En este caso el interés supone el pago del tiempo.

La escuela de Salamanca en América

La Universidad de San Marcos de Lima fue creada siguiendo el modelo de la Universidad de Salamanca, y all√≠ ense√Īaron profesores formados en Salamanca, como Pedro Guti√©rrez Flores rector de la Universidad (1580-1581); Francisco de Le√≥n Garavito, catedr√°tico de Prima de Leyes y tambi√©n rector de la Universidad (1601-1602) y Alonso Vel√°zquez, Oidor de Lima y profesor, que llevaron a las Indias el esp√≠ritu renovador que florec√≠a en Salamanca.

Referencias

Véase también

Enlaces externos

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