Plan Marshall

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Plan Marshall

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El cartel anuncia la financiación, a través del Plan Marshall, de parte de las obras de reconstrucción de Alemania Occidental.

El Plan Marshall (denominado oficialmente European Recovery Program o ERP) fue el principal plan de los Estados Unidos para la reconstrucci√≥n de los pa√≠ses europeos despu√©s de la Segunda Guerra Mundial, que a la vez estaba destinado a contener un posible avance del comunismo. La iniciativa recibi√≥ el nombre del Secretario de Estado de los Estados Unidos, George Marshall, y fue dise√Īada principalmente por el Departamento de Estado, en especial por William L. Clayton y George F. Kennan.

Contenido

Los inicios

El plan de reconstrucci√≥n se plante√≥ en una cumbre entre los estados europeos participantes, que se celebr√≥ el 12 de julio de 1947. La Uni√≥n Sovi√©tica y los estados de la Europa del Este tambi√©n fueron te√≥ricamente invitados, aunque las condiciones que se les exigi√≥ (someter su situaci√≥n econ√≥mica interna a controles externos e integrarse en un mercado europeo) eran obviamente incompatibles con el sistema econ√≥mico y con los principios ideol√≥gicos y de propaganda del denominado socialismo realmente existente. A√ļn as√≠, Mosc√ļ tuvo que ejercer su control sobre algunos pa√≠ses que s√≠ hab√≠an mostrado inter√©s (Polonia y Checoslovaquia), obteniendo su rectificaci√≥n.[1] El plan tuvo una vigencia de cuatro a√Īos fiscales a partir de julio del a√Īo 1947 y, durante este periodo, los estados europeos que ingresaron en la Organizaci√≥n Europea para la Cooperaci√≥n Econ√≥mica (OECE) (precursora de la OCDE) recibieron un total de 13 mil millones de d√≥lares de la √©poca, as√≠ como servicios de asistencia t√©cnica.[2]

Una vez completado el Plan, la econom√≠a de todos los pa√≠ses participantes, excepto la Rep√ļblica Federal Alemana, hab√≠a superado los niveles previos a la guerra y en las dos d√©cadas siguientes, Europa Occidental alcanz√≥ un crecimiento y una prosperidad sin precedentes. En cualquier caso, el impacto que pudo llegar a tener el Plan Marshall sobre dicho crecimiento es una cuesti√≥n muy discutida. Por otro lado, el Plan Marshall tambi√©n es visto como uno de los elementos que impuls√≥ la unificaci√≥n europea, ya que cre√≥ instituciones para coordinar la econom√≠a a nivel europeo. Adem√°s de las consecuencias relacionadas directamente con la econom√≠a de los pa√≠ses receptores de ayudas, una consecuencia directa fue la introducci√≥n sistem√°tica de t√©cnicas de gesti√≥n de inspiraci√≥n estadounidense.

En los √ļltimos a√Īos, muchos historiadores han cuestionado tanto las motivaciones subyacentes como la eficacia del Plan. Algunos historiadores mantienen que los beneficios del Plan Marshall realmente procedieron de las nuevas pol√≠ticas librecambistas o de laissez-faire, que permitieron estabilizar los mercados gracias al crecimiento econ√≥mico.[3] As√≠ por ejemplo, la OECE, adem√°s de repartir las ayudas del Plan Marshall, promovi√≥ el libre comercio y la eliminaci√≥n de barreras arancelarias.

También hay que considerar la importancia del Plan de Ayuda y Rehabilitación de las Naciones Unidas, que ayudó a millones de refugiados entre 1944 y 1947, constituyendo otro factor determinante en la fundación de las bases de la recuperación europea en la posguerra. Las valoraciones sobre el resultado del Plan Marshall suelen ser positivas, aunque también existen críticas negativas, especialmente desde el sector económico liberal, y en especial la Escuela Austríaca de Economía.

Antecedentes

Tras seis a√Īos de guerra, buena parte de Europa estaba devastada y millones de personas hab√≠an muerto o hab√≠an quedado lisiadas. Los combates se hab√≠an producido pr√°cticamente por todas partes, abarcando un √°rea mucho m√°s grande que la que hab√≠a sido afectada durante la Primera Guerra Mundial. A causa de los bombardeos a√©reos, la mayor parte de las ciudades estaban muy da√Īadas, y en especial las √°reas industriales que hab√≠an sido los objetivos principales de dichos bombardeos. Berl√≠n y Varsovia eran monta√Īas de escombros, y Londres y Rotterdam hab√≠an quedado muy perjudicadas. La estructura econ√≥mica del continente se hab√≠a quedado en nada y millones de personas se encontraban en la indigencia. Aun cuando el episodio de hambre holandesa de 1944 se pudo resolver, la devastaci√≥n general de la agricultura provoc√≥ una oleada de hambre en toda Europa, agravada por el duro invierno de 1946-1947 en el noreste de Europa. Tambi√©n estaban destruidas las infraestructuras como, por ejemplo, las v√≠as f√©rreas, los puentes y las carreteras, que hab√≠an sido objetivo principal de los bombardeos a√©reos, y muchos barcos de carga hab√≠an sido hundidos. Los municipios m√°s peque√Īos no hab√≠an sufrido tanto los destrozos de la guerra, pero la carencia de redes de transporte los hab√≠a dejado pr√°cticamente aislados tanto f√≠sica como econ√≥micamente.

Tras la Primera Guerra Mundial, la econom√≠a europea tambi√©n hab√≠a quedado muy da√Īada, y la profunda recesi√≥n econ√≥mica dur√≥ hasta bien entrados los a√Īos 20, con la inestabilidad y la bajada generalizada de precios que esto comport√≥ a la econom√≠a global. Los Estados Unidos, pese a un resurgimiento del aislacionismo, hab√≠an procurado ayudar al crecimiento europeo, sobre todo mediante la colaboraci√≥n de los grandes bancos estadounidenses. Cuando Alemania no pudo pagar las reparaciones de guerra, los estadounidenses tambi√©n contribuyeron ampliando los pr√©stamos que Alemania hab√≠a solicitado, una deuda que a los estadounidenses todav√≠a no les hab√≠a sido resarcida cuando entraron en la Segunda Guerra Mundial en 1941.

El Departamento de Estado, bajo la direcci√≥n Harry Truman, estaba decidido a aplicar una pol√≠tica exterior activa, pero el Congreso parec√≠a no estar tan interesado. En un principio, se pensaba que har√≠a falta bien poco para reconstruir Europa y que el Reino Unido y Francia, con la ayuda de sus colonias, conseguir√≠an salir r√°pidamente de la crisis. A pesar de todo, en 1947 todav√≠a no hab√≠a progresos evidentes, y una serie de inviernos crudos hab√≠an agravado una situaci√≥n ya desesperante por s√≠ misma. Las econom√≠as europeas no crec√≠an, y las altas tasas de paro y la escasez de alimentos provocaron huelgas y revueltas en muchas poblaciones. Dos a√Īos despu√©s del fin de la guerra, las econom√≠as todav√≠a no hab√≠an logrado los niveles de preguerra ni parec√≠a que fuera posible. La producci√≥n agr√≠cola era un 83% de lo que hab√≠a sido en 1938, la producci√≥n industrial llegaba al 88% y las exportaciones s√≥lo al 59%.[4]

La escasez de comida era uno de los problemas m√°s graves. Antes de la guerra, Europa Occidental depend√≠a de las importaciones de Europa del Este, pero estas rutas comerciales ahora estaban interrumpidas por el Tel√≥n de Acero. La situaci√≥n lleg√≥ a ser especialmente preocupante en Alemania, puesto que en los a√Īos 1946 y 1947 el consumo diario medio era s√≥lo de 1.800 calor√≠as por persona, una cantidad insuficiente para mantener una buena salud a largo plazo.[5] William Clayton inform√≥ a Washington de que "millones de personas se est√°n muriendo de hambre lentamente".[6] Otro elemento important√≠simo era la escasez de carb√≥n, las reservas del cual disminuyeron enormemente tras el invierno de 1946-47. En los hogares alemanes, sin calefacci√≥n de ning√ļn tipo, murieron de fr√≠o centenares de personas. La situaci√≥n en el Reino Unido no era tan grave, pero la demanda dom√©stica oblig√≥ a la industria a prescindir del carb√≥n (y, por lo tanto, a dejar de producir).

Alemania recibió muchas ofertas procedentes de las naciones europeas occidentales para comerciar con comida a cambio de carbón y de acero. Ni los italianos ni los holandeses podían ya vender las cosechas que antes destinaban al mercado alemán, lo cual provocaba que los holandeses tuviesen que destruir una proporción considerable de sus cosechas de cereal. Dinamarca ofreció 150 toneladas de manteca al mes, Turquía ofreció avellanas, Noruega pescado y aceite de pescado, y Suiza ofreció cantidades considerables de grasas. Los aliados, sin embargo, no deseaban dejar a Alemania comerciar libremente.[7]

En vista de la creciente preocupación del General Lucius D. Clay y del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos sobre el avance del comunismo en Alemania, así como de la incapacidad del resto de la economía europea para recuperarse sin la base industrial alemana de la que antes había sido dependiente, en el verano de 1947 George Marshall, citando "bases de seguridad nacional" fue capaz al fin de convencer al presidente Harry Truman de rescindir la directiva de ocupación punitiva JCS 1067 y reemplazarla por la JCS 1779.[8] La norma JCS 1067 ordenaba a las fuerzas estadounidenses de ocupación que "... no llevasen a cabo ninguna medida para la rehabilitación económica de Alemania", y fue reemplazada por la JCS 1779 que, en su lugar, establecía que "Una ordenada y próspera Europa requiere la contribución económica de una estable y productiva Alemania."[9]

La norma JCS 1067 hab√≠a estado en vigor durante dos a√Īos y, tras su derogaci√≥n, las restricciones impuestas sobre la producci√≥n en la industria pesada fueron parcialmente levantadas, permitiendo la producci√≥n de acero a niveles por encima del 25% de la capacidad anterior a la guerra[10] [11] hasta un nuevo l√≠mite situado en el 50% de la capacidad anterior a la guerra.[12]

Continu√≥, por otro lado, el desmantelamiento de la industria alemana, lo cual hizo que en 1949 Konrad Adenauer escribiese a los aliados solicitando el fin de este proceso. Para ello argumentaba la contradicci√≥n inherente entre impulsar el crecimiento econ√≥mico y la eliminaci√≥n de f√°bricas, as√≠ como la impopularidad de la pol√≠tica.[13] El desmantelamiento era apoyado principalmente por Francia, si bien el Acuerdo de Petersberg redujo los niveles exigidos de forma dr√°stica, aunque el desmantelamiento de peque√Īas factor√≠as continu√≥ hasta 1951.[14] El primer plan sobre el nivel de industria, firmado por los aliados el 29 de marzo de 1946 establec√≠a que la industria alemana deb√≠a ser reducida al 50% de su nivel de 1938, para lo cual era necesario la destrucci√≥n de 1.500 f√°bricas listadas en el propio plan.[15]

En enero de 1946, el Consejo de Control Aliado (el cuerpo de gobierno de la ocupaci√≥n militar) hab√≠a establecido un tope m√°ximo en la producci√≥n de acero permitida en Alemania, que se estableci√≥ alrededor de las 5.800.000 toneladas de acero al a√Īo, cifra equivalente al 25% del nivel de producci√≥n anterior a la guerra.[16] El Reino Unido, que controlaba la zona ocupada con mayor capacidad de producci√≥n de acero, hab√≠a tratado de incrementar la cifra hasta los 12 millones, pero finalmente tuvo que ceder a las presiones de los Estados Unidos, Francia y la Uni√≥n Sovi√©tica (que pretend√≠a reducirla hasta los 3 millones de toneladas). Las plantas de acero sobrantes deb√≠an ser desmanteladas. Adem√°s, Alemania deb√≠a reducir su nivel de vida hasta los niveles de la Gran Depresi√≥n (1932),[17] soportando reducciones en su industria como, por ejemplo, una ca√≠da en la producci√≥n de autom√≥viles hasta el 10% de los niveles previos a la guerra.[18]

El primer plan industrial para Alemania fue seguido por varios planes nuevos, el √ļltimo de ellos de 1949. Para 1950, tras la finalizaci√≥n de dichos planes, se hab√≠a retirado el equipamiento de 706 f√°bricas de Alemania occidental, y la capacidad de producci√≥n de acero se hab√≠a reducido hasta las 6.700.000 toneladas anuales.[19] Estas cifras hacen que autores como Vladimir Petrov concluyan que los aliados "retrasaron varios a√Īos la reconstrucci√≥n econ√≥mica del continente roto por la guerra, una reconstrucci√≥n que cost√≥ a los Estados Unidos billones de d√≥lares."[20]

En 1951, Alemania Occidental acept√≥ unirse a partir del a√Īo siguiente a la Comunidad Europea del Carb√≥n y del Acero (CECA). Esto supuso el levantamiento de algunas de las restricciones impuestas tanto en la capacidad de producci√≥n m√°xima como en la producci√≥n en curso, y que pasasen de depender de la Autoridad Internacional impuesta tras la guerra a la autoridad de la CECA como nuevo regulador del sector.[21]

Por otra parte, la √ļnica gran potencia que no hab√≠a visto perjudicadas sus infraestructuras fueron los Estados Unidos. Esto fue debido a que entraron a la guerra mucho m√°s tarde que la mayor√≠a de los europeos y al importante hecho de que no sufrieron los efectos de la guerra en su propio territorio. Las reservas de oro estadounidenses segu√≠an intactas, igual que la base agr√≠cola e industrial. Los a√Īos de guerra supusieron el per√≠odo de mayor crecimiento econ√≥mico de toda la historia de los Estados Unidos, y sus f√°bricas de material b√©lico abastec√≠an tanto a la naci√≥n como a los aliados. Tras la guerra, las industrias se reconvirtieron y empezaron a producir bienes de consumo y la austeridad que caracteriz√≥ el periodo de guerra dio paso a un explosivo incremento del gasto consumista. La salud a largo plazo de la econom√≠a depend√≠a, no obstante, del comercio internacional porque los excedentes de producci√≥n necesitar√≠an mercados a d√≥nde ser exportados. El Plan Marshall se usar√≠a en gran parte, pues, para adquirir materias primas y bienes manufacturados de los Estados Unidos.

Otro de los grandes motivos por los que Estados Unidos estaba interesado en iniciar el Plan era el inicio de la Guerra Fr√≠a. Por aquel entonces, muchos trabajadores del gobierno estadounidense empezaban a sospechar de las actividades sovi√©ticas. George Kennan, por ejemplo, uno de los principales dise√Īadores del Plan, ya preve√≠a el surgimiento de una divisi√≥n bipolar del mundo. Para √©l, el Plan Marshall era el n√ļcleo central una nueva doctrina de contenci√≥n hacia la Uni√≥n Sovi√©tica.[22] En cualquier caso, es preciso tener en cuenta que cuando fue introducido el Plan Marshall las alianzas de la guerra todav√≠a se manten√≠an intactas y que la Guerra fr√≠a realmente a√ļn no hab√≠a empezado.

En cambio lo que s√≠ preocupaba a los estadounidenses, era la influencia de algunos partidos comunistas con arraigo y base social local. Tanto en Francia como en Italia, la pobreza de la posguerra daba alas a estos partidos, que ya hab√≠an desempe√Īado papeles cruciales en la resistencia durante la guerra. Dichos partidos tuvieron mucho apoyo popular en las elecciones de la posguerra, especialmente en Francia, donde fueron los m√°s votados y, si bien muchos historiadores actuales piensan que la posibilidad de que Francia o Italia cayesen bajo reg√≠menes comunistas era muy remota,[23] las cabezas pensantes de la pol√≠tica estadounidense de la √©poca s√≠ que lo ve√≠an como una amenaza real. El surgimiento de la pol√≠tica de contenci√≥n argumentaba que los Estados Unidos deb√≠an dar un fuerte apoyo a los pa√≠ses no comunistas para evitar que cayeran bajo la influencia de Mosc√ļ. Adem√°s, ten√≠an la esperanza de que algunas naciones de Europa oriental tambi√©n se sumaran y las pudieran "sacar" del bloque sovi√©tico.

Aun así, incluso antes del Plan Marshall los Estados Unidos ya habían empezado a enviar ayuda para la recuperación europea. Durante el periodo 1945-47 se calcula que unos 9.000 millones de dólares llegaron al Viejo Continente de manera indirecta, tanto mediante acuerdos derivados del Programa de Préstamo y Arriendo como por la construcción de infraestructuras por parte de los soldados estadounidenses. También se firmaron acuerdos bilaterales, los más importantes de los cuales con Grecia y Turquía, que se produjeron dentro del marco de la Doctrina Truman para que dispusieran de material militar suficiente. La por entonces joven Organización de Naciones Unidas también puso en marcha toda una serie de misiones humanitarias y de ayuda, financiadas casi por completo con dinero estadounidense. Todos estos esfuerzos fueron efectivos, pero les faltaba planificación y coordinación, y no supieron cubrir las necesidades más urgentes de los europeos.[24]

Primeras ideas

Mucho antes del discurso de Marshall, ya se hab√≠an hecho algunos c√°lculos estimativos del coste de la reconstrucci√≥n de Europa. El Secretario de Estado James F. Byrnes ya present√≥ un proyecto del Plan durante un discurso en la Opernhaus (√ďpera) de Stuttgart el 6 de septiembre de 1946. Adem√°s, el general Lucius D. Clay hab√≠a pedido al empresario Lewis H. Brown que redactara un informe sobre la Alemania de posguerra, titulado A report on Germany (1947), y que detallaba los problemas b√°sicos del pa√≠s y hac√≠a algunas recomendaciones sobre la reconstrucci√≥n. El Vicesecretario de Estado Dean Acheson ya hab√≠a hecho un discurso sobre el tema, que hab√≠a sido completamente ignorado, y el Vicepresidente Alben W. Barkley tambi√©n hab√≠a tratado la misma cuesti√≥n con anterioridad.

La opción principal para financiar el Plan era obtener los recursos de Alemania. Este concepto pasó a conocerse en 1944 como Plan Morgenthau, denominado así por el Secretario del Tesoro estadounidense Henry Morgenthau. Preveía una extracción masiva de recursos de Alemania para ayudar a la reconstrucción del resto de Europa y evitar, al mismo tiempo, que Alemania recuperara su capacidad económica. Un plan similar fue obra del burócrata francés Jean Monnet, que proponía poner las regiones mineras del Ruhr y el Sarre bajo control francés y utilizar los recursos para que Francia llegara a un 150% de los niveles de producción anteriores al conflicto. En 1946, las potencias vencedoras acordaron poner un límite a la velocidad con que Alemania se podría reindustrializar. Se establecieron límites sobre la cantidad de carbón y acero y se podían producir y, en el primer plan industrial alemán, firmado a comienzos de 1946, se estableció que Alemania debía reducir su industria hasta el 50% de los niveles alcanzados en 1938 mediante la destrucción de 1.500 factorías.[25]

Sin embargo, los problemas inherentes a este plan fueron evidentes en seguida: Alemania hab√≠a sido, durante mucho tiempo, el gigante industrial de Europa, y su pobreza parar√≠a la recuperaci√≥n econ√≥mica de todo el continente. La escasez continuada en Alemania era, adem√°s, una fuente de gastos para las fuerzas ocupantes, que se vieron obligadas a hacer frente a las carencias m√°s importantes. Estos factores, combinados con la condena p√ļblica despu√©s de que los planes se filtraran a la prensa, provocaron un rechazo ostensible a los planes Morgenthau y Monnet. Algunas de sus ideas, sin embargo, permanecieron en la Directiva 1067 del Estado Mayor Conjunto, que fue la base aut√©ntica de la pol√≠tica de las fuerzas de ocupaci√≥n estadounidense hasta julio de 1947. Los centros industriales mineros de Sarre y Silesia ser√≠an separados de Alemania (la regi√≥n de Sarre, por ejemplo, ser√≠a ocupada por los franceses en 1945 por mandato de las Naciones Unidas y no volver√≠a a control alem√°n hasta 1957, conforme a los acuerdos de Luxemburgo), muchas industrias civiles fueron destruidas para limitar la producci√≥n y en 1947 todav√≠a estaba presente la opci√≥n de separar asimismo la regi√≥n del Ruhr. En todo caso, en abril de 1947, Truman, Marshall y Acheson se convencieron de la necesidad de aportar sustanciales cantidades de dinero para la reconstrucci√≥n.

La idea del Plan fue tambi√©n consecuencia del cambio de mentalidad que tuvo lugar en los Estados Unidos durante la Gran Depresi√≥n. Las calamidades econ√≥micas de los a√Īos treinta convencieron a mucha gente de que el mercado libre no intervenido no pod√≠a garantizar el bienestar econ√≥mico. Muchos de los que hab√≠an trabajado dise√Īando el New Deal para reactivar la econom√≠a estadounidense, colaboraban ahora en el nuevo Plan en Europa. Al mismo tiempo, la Gran Depresi√≥n hab√≠a servido para sacar a la luz los peligros de los aranceles y el proteccionismo y hab√≠a supuesto una fuerte creencia en la necesidad del libre comercio y la integraci√≥n econ√≥mica europea.[26] Por todo ello, descontento con las consecuencias del plan Morgenthau, el entonces presidente de los Estados Unidos, Herbert Hoover, emiti√≥ un informe de fecha 18 de marzo de 1947 en el que remarc√≥: "Existe la ilusi√≥n de que la Nueva Alemania que ha quedado tras las anexiones puede ser reducida al 'estado pastoril'. Eso no puede hacerse salvo que se exterminen o trasladen 25.000.000 de personas fuera del pa√≠s."[27] La pol√≠tica fue cambiando meses despu√©s y revirti√≥ el plan Morgenthau.

El discurso

En Wikisource se puede encontrar el texto original en inglés del Discurso del Plan Marshall pronunciado por George Marshall.
El Secretario de Estado estadounidense George Marshall.

Las discusiones p√ļblicas previas sobre la necesidad de reconstrucci√≥n hab√≠an sido ampliamente ignoradas, dado que las administraciones no se hab√≠an pronunciado sobre el tema y no supon√≠a la creaci√≥n de ning√ļn tipo de pol√≠tica oficial. Al final, se acord√≥ que el Secretario de Estado, George Marshall, deber√≠a resolver todas las dudas haciendo una comparecencia p√ļblica. El discurso, escrito por Charles Bohlen, tuvo lugar en la Universidad Harvard el 5 de junio de 1947, e hizo p√ļblicas las l√≠neas generales de la contribuci√≥n a la recuperaci√≥n europea. "Es l√≥gico", dijo Marshall, "que los Estados Unidos hagan lo que sean capaces de hacer para ayudar a la recuperaci√≥n de la normal salud econ√≥mica en el mundo, sin la cual no puede haber estabilidad pol√≠tica ni paz asegurada. Nuestra pol√≠tica no se dirige contra ning√ļn pa√≠s, pero s√≠ contra el hambre, la pobreza, la desesperaci√≥n y el caos. Cualquier gobierno que est√© deseando ayudar a la recuperaci√≥n encontrar√° total cooperaci√≥n por parte de los Estados Unidos de Am√©rica". Marshall estaba convencido de que la estabilidad econ√≥mica aportar√≠a estabilidad pol√≠tica a Europa. Ofrec√≠a ayuda, pero los pa√≠ses europeos deber√≠an ser los encargados de organizar el programa por s√≠ mismos.

El discurso no ofrecía detalles ni cifras acerca del plan. Su elemento más importante era la llamada a los europeos para llegar a un entendimiento y para que creasen su propio plan de reconstrucción de Europa, y que los Estados Unidos entonces financiarían dicho plan. El gobierno pensó que el Plan Marshall sería impopular entre la población, y el discurso estaba orientado, básicamente, a la ciudadanía europea. En un intento de mantener la comparecencia fuera de la prensa estadounidense, los periodistas no fueron convocados, y ese mismo día el presidente Truman convocó una conferencia de prensa para distraer la atención de los medios de comunicación y desviar los titulares de prensa hacia otros asuntos. Por el contrario, Acheson fue nombrado responsable para contactar con los medios europeos, especialmente los británicos, y el discurso fue leído íntegramente en la BBC.[28] [29]

Rechazo soviético

El ministro de asuntos exteriores británico, Ernest Bevin, escuchó el discurso radiofónico e inmediatamente contactó con su homólogo francés, Georges Bidault, para preparar una respuesta europea al ofrecimiento de Marshall. Los dos consideraron conveniente invitar a los soviéticos a las conversaciones, puesto que era la otra potencia vencedora. El discurso había incluido explícitamente a la URSS, porque los estadounidenses pensaban que excluirla habría sido un signo demasiado claro de desconfianza. Los funcionarios del Departamento de Estado sabían que Iósif Stalin no querría participar y que cualquier plan que enviara grandes cantidades de dinero a la URSS no sería aprobado por el Congreso de los Estados Unidos.

Stalin estuvo cautelosamente interesado en la oferta en un primer momento. La doctrina leninista dec√≠a que, cuando las econom√≠as capitalistas empezaran a derrumbarse, intentar√≠an desesperadas comerciar con los adversarios comunistas. As√≠ las cosas, Stalin pensaba que en estas circunstancias los sovi√©ticos podr√≠an dictar los t√©rminos de la ayuda, y envi√≥ a Par√≠s a su ministro de exteriores, Viacheslav M√≥lotov, a conversar con Bevin y Bidault.[30] Los brit√°nicos y franceses compart√≠an el punto de vista estadounidense sobre los sovi√©ticos y presentaron a Molotov una lista de condiciones que sab√≠an que la URSS no aceptar√≠a. La m√°s importante de dichas condiciones consist√≠a en que cualquier pa√≠s que se sumase al plan deber√≠a someter su situaci√≥n econ√≥mica interna al control de organismos o personas independientes, un control con el que los sovi√©ticos no estar√≠an de acuerdo. Bevin y Bidault tambi√©n insistieron en que cualquier tipo de ayuda deber√≠a ir acompa√Īada por la creaci√≥n de una econom√≠a europea unificada, lo cual era enteramente incompatible con la estricta planificaci√≥n econ√≥mica sovi√©tica. Molotov, pues, rechaz√≥ la ayuda y abandon√≥ Par√≠s.

El 12 de julio se convoc√≥ una gran cumbre en Par√≠s, en la que fueron invitados todos los pa√≠ses de Europa a excepci√≥n de Espa√Īa y los peque√Īos estados de Andorra, San Marino, M√≥naco y Liechtenstein. Espa√Īa, √ļnico gran pa√≠s de Europa que no hab√≠a sido convocado, no hab√≠a participado en la Segunda Guerra Mundial, adem√°s de que hab√≠a simpatizado con los nazis debido a la cercan√≠a ideol√≥gica del r√©gimen franquista que estaba en el poder. La URSS tambi√©n fue convocada, pero rechaz√≥ su asistencia. Los pa√≠ses del futuro bloque oriental tambi√©n fueron invitados, y Checoslovaquia y Polonia mostraron inter√©s por el Plan. En uno de los signos m√°s claros del control sovi√©tico, el ministro de asuntos exteriores checoslovaco, Jan Masaryk, fue requerido en Mosc√ļ, donde Stalin le recomend√≥ que se lo pensaran seriamente antes de ir a Par√≠s. El primer ministro polaco, Josef Cyrankiewicz, fue recompensado por el rechazo de su pa√≠s al plan con un acuerdo de comercio de 5 a√Īos de duraci√≥n, un cr√©dito de 450 millones, 200.000 toneladas de grano y maquinaria pesada y f√°bricas.[31] Stalin cre√≠a que el Plan pon√≠a en peligro el control sovi√©tico sobre Europa del Este, puesto que la integraci√≥n econ√≥mica de los europeos permitir√≠a a los estados sat√©lite escapar del control del URSS. Los estadounidenses tambi√©n pensaban as√≠ y esperaban que la ayuda estadounidense contrarrestar√≠a la creciente influencia sovi√©tica en la regi√≥n. Por todo ello, no se mostraron demasiado sorprendidos cuando Mosc√ļ recomend√≥ a los checoslovacos y a los polacos no asistir. El resto de los pa√≠ses orientales rehusaron inmediatamente la oferta.[32] Incluso Finlandia lo hizo, con la intenci√≥n de evitar cualquier conflicto con la URSS. La alternativa sovi√©tica al Plan Marshall creada para la ocasi√≥n fue el Plan Molotov y, m√°s tarde, el COMECON.

En un discurso ante las Naciones Unidas en 1947, el viceministro para Asuntos Exteriores soviético, Andréi Vyshinski, dijo que el Plan Marshall violaba los principios de las Naciones Unidas. Acusó a los Estados Unidos de intentar imponer su voluntad sobre otros estados independientes, mientras que al mismo tiempo utilizaba sus recursos económicos para ayudar a naciones necesitadas como un instrumento de presión política.[33]

Negociaciones

Para poner en pr√°ctica el Plan era necesario negociar sus t√©rminos con los pa√≠ses participantes, as√≠ como lograr que √©ste fuera aprobado por el Congreso de los Estados Unidos. En Par√≠s se reunieron los diecis√©is estados, que determinaron qu√© forma tomar√≠a la ayuda estadounidense y c√≥mo se repartir√≠a. Las negociaciones fueron largas y complejas, puesto que cada pa√≠s ten√≠a sus intereses propios: La preocupaci√≥n m√°s grande de Francia era que Alemania no se reconstruyera hasta un nivel que supusiera una amenaza; los pa√≠ses del Benelux, pese a haber sufrido bajo el dominio nazi, estaban demasiado atados a la econom√≠a alemana como para querer atrasar la reconstrucci√≥n; las naciones escandinavas, especialmente Suecia, insist√≠an en que sus largas relaciones comerciales con Europa del Este no se pod√≠an romper y que no se pusiera en peligro su neutralidad; el Reino Unido quer√≠a un estatus especial, preocupado por el hecho de que si recib√≠a un trato igualitario con los pa√≠ses continentales (con mayor grado de devastaci√≥n) no recibir√≠a pr√°cticamente ayuda. Por √ļltimo, los estadounidenses no quer√≠an dejar correr la idea de integraci√≥n econ√≥mica y de libre comercio como muro de contenci√≥n del comunismo. La administraci√≥n Truman, representada por William Clayton, prometi√≥ a los europeos que tendr√≠an libertad para estructurar el Plan a su gusto, pero les record√≥ que deber√≠a pasar por la aprobaci√≥n del Congreso. La mayor√≠a del Congreso priorizaba el libre comercio y la integraci√≥n europea, a la vez que eran reacios en dar demasiado dinero a Alemania.[34]

Al final se lleg√≥ a un acuerdo, y los europeos enviaron su borrador de plan de reconstrucci√≥n a Washington, en el que ped√≠an unas ayudas de 22.000 millones de d√≥lares. Truman lo redujo a 17.000 millones antes de enviarlo al Congreso. El Plan encontr√≥ una fuerte oposici√≥n, especialmente procedente de los congresistas pertenecientes al grupo republicano, que abogaba por una pol√≠tica m√°s aislacionista y estaba harto del enorme gasto p√ļblico continuado desde principios de los a√Īos treinta. El principal exponente de este grupo de oposici√≥n era Robert A. Taft. Por otra parte, el Plan tambi√©n encontr√≥ algunos oponentes en el sector dem√≥crata, con Henry A. Wallace a la cabeza, que ve√≠a el Plan como un obst√°culo a las exportaciones estadounidenses y pensaba que polarizar√≠a el mundo entre Este y Oeste.[35] Esta oposici√≥n se redujo considerablemente tras la ca√≠da del gobierno democr√°tico de Checoslovaquia en febrero de 1948. Poco despu√©s el Congreso aprob√≥ una ayuda de 5.000 millones de d√≥lares, que finalmente se ampliar√≠a a 12.400 millones repartidos en cuatro a√Īos.[36]

Truman ratific√≥ el Plan Marshall el 3 de abril de 1948 y cre√≥ la Administraci√≥n para la Cooperaci√≥n Econ√≥mica (ACE) para administrar el programa, liderada por Paul G. Hoffman. El mismo a√Īo, los pa√≠ses participantes (Alemania Occidental, Austria, B√©lgica, Dinamarca, Francia, Grecia, Islandia, Italia, Luxemburgo, los Pa√≠ses Bajos, Noruega, el Reino Unido, Suecia, Suiza, Turqu√≠a y los Estados Unidos) firmaron el acuerdo de fundaci√≥n de la OECE como agencia coordinadora.

Aplicación

Primera p√°gina del Plan Marshall.

Las primeras partidas importantes de la ayuda fueron a parar a Grecia y a Turquía en enero de 1947. Estos dos países estaban considerados la primera línea de la lucha contra la expansión comunista, y ya se encontraban recibiendo ayuda económica en el marco de la Doctrina Truman. Al principio, el Reino Unido también había aportado dinero para apoyar a las facciones anti-comunistas, pero debido a su situación económica tuvo que pedir a los Estados Unidos que continuaran solos. La ACE empezó formalmente a ayudar a los dos países en julio de 1948.

La misión oficial de la ACE era colaborar a la mejora de la economía europea en la producción industrial, en el apoyo a las monedas europeas y en facilitar el comercio internacional (especialmente con los Estados Unidos, que tenía un gran interés en la existencia de una Europa lo suficiente recuperada como para que tuviera capacidad para importar productos estadounidenses). Hay que tener en cuenta que las naciones europeas habían agotado también las reservas de divisas durante la guerra, por lo que no estaban en condiciones de importar nada de otros países. Otro objetivo oficioso de la ACE (al igual que del Plan Marshall) era la contención de la influencia soviética en Europa, especialmente en países con partidos comunistas fuertes como, por ejemplo, Checoslovaquia, Francia e Italia.

El dinero del Plan Marshall fue transferido a los gobiernos europeos, si bien la administración se ejercía de forma conjunta entre el gobierno local y la ACE. Había un comisario de la ACE en cada capital europea, generalmente un prominente empresario estadounidense, que aconsejaría al gobierno en el proceso. Se fomentó el gasto conjunto entre varios países y se crearon diferentes comisiones de funcionarios, empresarios y sindicatos para examinar la economía y determinar dónde hacía más falta la ayuda.

El Plan Marshall sirvió en gran parte para comprar productos procedentes de los Estados Unidos. Al haber prácticamente agotado sus reservas monetarias durante la guerra, la ayuda del Plan Marshall representaba una de sus pocas vías para importar bienes del exterior. En un primer momento los europeos adquirieron productos de primera necesidad, como víveres y combustible, pero lentamente empezaron también a importar bienes necesarios para la reconstrucción, que era la finalidad principal del Plan. Posteriormente, bajo la presión del Congreso y con el inicio de la Guerra de Corea, una parte importante de la ayuda se destinó al reforzamiento de los ejércitos. De los 13.000 millones de dólares aportados por los Estados Unidos a mediados de 1951, 3.400 se gastaron en materias primas y productos semimanufacturados, 3.200 en comida, lienzo y fertilizantes, 1.900 en maquinaria, vehículos y equipamiento y 1.600 en combustible.[37]

Tambi√©n se establecieron unos fondos contravalor que utilizaron el Plan Marshall para establecer fondos en las monedas europeas. Seg√ļn las normas de la ACE, un 60% de estos fondos deb√≠an ser invertidos en la industria. Esto se aplic√≥ especialmente en Alemania, donde los fondos se destinaron principalmente a pr√©stamos para empresas implicadas en la reconstrucci√≥n, ayudando enormemente a la reindustrializaci√≥n del pa√≠s. En los a√Īos 1949-50, por ejemplo, un 40% de las inversiones en la industria del carb√≥n proven√≠an de los fondos contravalor.[38] Las compa√Ī√≠as ten√≠an la obligaci√≥n de devolver los pr√©stamos, y el dinero se pod√≠a entonces prestar a otros grupos empresariales. El proceso todav√≠a contin√ļa hoy en d√≠a. El Fondo Especial, supervisado entonces por el ministro de econom√≠a alem√°n, val√≠a 10.000 millones de marcos alemanes en 1971. En 1997 val√≠a 23.000 millones de marcos. Mediante este sistema de pr√©stamo-devoluci√≥n-pr√©stamo, en 1995 el Fondo hab√≠a hecho pr√©stamos blandos a ciudadanos alemanes por un valor de 140.000 millones de marcos.[39] El 40% sobrante se utiliz√≥ para saldar la deuda, estabilizar la moneda o invertir en proyectos no industriales. Francia fue quien m√°s se benefici√≥ de los fondos contravalor, especialmente para reducir el d√©ficit presupuestario. Sin embargo, en Francia y en la mayor√≠a de los otros pa√≠ses, el fondo contravalor fue absorbido dentro de los ingresos generales del gobierno, y no fue reciclado como Alemania.

Otra iniciativa de la ACE bastante más barata, pero no por ello poco efectiva, fue el Programa de Asistencia Técnica. El programa reunía grupos de ingenieros e industriales europeos y los llevaba a los Estados Unidos a visitar minas, fábricas y fundiciones para que pudieran copiar los adelantos tecnológicos en Europa. Al mismo tiempo, unos cuantos centenares de consejeros técnicos estadounidenses fueron enviados a Europa.

Reparto

Países de Europa que recibieron ayudas del Plan Marshall. Las columnas rojas indican la cantidad de dinero recibido.

El Plan Marshall se reparti√≥ entre los pa√≠ses participantes b√°sicamente seg√ļn la renta per c√°pita. Gran parte del dinero se destin√≥ a los grandes grupos industriales, puesto que se pensaba que su regeneraci√≥n era esencial para la reconstrucci√≥n europea. Adem√°s, el reparto seg√ļn la renta por c√°pita era una manera indirecta de ayudar a los Aliados, dejando menos para los pa√≠ses del Eje o los neutrales. La tabla siguiente muestra la cantidad de ayuda por pa√≠s y a√Īo, extra√≠da de The Marshall Plan Fifty Years Later. No hay un consenso claro en las cantidades exactas, puesto que muchas veces es dif√≠cil establecer qu√© parte de las ayudas estadounidenses formaban parte del Plan Marshall.

Pa√≠s 1948‚Äď1949
(millones
de dólares)
1949‚Äď1950
(millones
de dólares)
1950‚Äď1951
(millones
de dólares)
Total
(millones
de dólares)
Bandera de Alemania Alemania Occidental 510 438 500 1.448
Bandera de Austria Austria 232 166 70 488
Flag of Belgium (civil).svg B√©lgica y Flag of Luxembourg.svg Luxemburgo 195 222 360 777
Bandera de Dinamarca Dinamarca 103 87 195 385
Bandera de Francia Francia 1.085 691 520 2.296
Flag of Greece.svg Grecia 175 156 45 366
Bandera de Irlanda Irlanda 88 45 0 133
Bandera de Islandia Islandia 6 22 15 43
Bandera de Italia Italia y Trieste 594 405 205 1.204
Bandera de Noruega Noruega 82 90 200 372
Bandera de los Pa√≠ses Bajos Pa√≠ses Bajos 471 302 355 1.128
Bandera de Portugal Portugal 0 0 70 70
Bandera del Reino Unido Reino Unido 1.316 921 1.060 3.297
Bandera de Suecia Suecia 39 48 260 347
Flag of Switzerland.svg Suiza 0 0 250 250
Flag of Turkey.svg Turqu√≠a 28 59 50 137

Consecuencias

Póster creado para promover el Plan Marshall en Europa. En el cartel puede leerse Cualquiera que sea el clima debemos movernos juntos.

El Plan Marshall finalizó, tal y como estaba previsto, en 1951. Todos los esfuerzos de prolongarlo toparon con los gastos crecientes de la Guerra de Corea y el rearme. Además, y si bien el factor fundamental fueron los gastos de Corea, los republicanos, más hostiles al Plan, habían incrementado su representación en las elecciones al Congreso de 1950 y se opusieron duramente. En cualquier caso, siguieron llegando a Europa otras formas de ayuda.

De 1948 a 1952, Europa vivi√≥ el periodo de m√°ximo crecimiento econ√≥mico de su historia. La producci√≥n industrial se increment√≥ un 35%, y la agr√≠cola sobrepas√≥ fuertemente los niveles de antes de la guerra.[40] La pobreza y el hambre de los primeros a√Īos de posguerra desaparecieron y Europa Occidental tuvo delante de s√≠ dos d√©cadas de crecimiento sin precedentes, que comportaron un aumento espectacular del nivel de vida. Existe un importante debate entre los historiadores sobre hasta qu√© punto puede atribuirse dicho crecimiento al Plan Marshall. La mayor√≠a rechazan la idea de que el Plan, por s√≠ solo, resucitase milagrosamente a Europa, ya que existen evidencias de que la recuperaci√≥n econ√≥mica ya hab√≠a dado algunos pasos antes. Muchos creen que el Plan Marshall sirvi√≥ para acelerar esta recuperaci√≥n, pero que no la inici√≥.

Por otra parte, hay quien piensa que los efectos pol√≠ticos del Plan Marshall podr√≠an ser casi tan importantes como los econ√≥micos. El Plan facilit√≥ que las naciones europeas flexibilizaran las medidas de austeridad y el racionamiento, reduciendo el descontento y aportando estabilidad pol√≠tica. La influencia comunista en Europa Occidental se redujo considerablemente, y a lo largo de la regi√≥n los partidos comunistas fueron gradualmente perdiendo popularidad en los a√Īos siguientes al Plan Marshall. Las relaciones comerciales entre las dos costas atl√°nticas favorecieron la creaci√≥n de la OTAN, que incluso sobrevivir√≠a durante la Guerra Fr√≠a. Adem√°s, la no participaci√≥n de Europa del Este fue uno de los primeros s√≠ntomas claros de que el continente ya estaba dividido en dos √°reas de influencia enfrentadas.

El Plan Marshall también contribuyó en cierta medida a la integración europea. Los europeos, al igual que los estadounidenses, creían que una unificación del continente era casi imprescindible para asegurar la paz y la prosperidad de Europa. El Plan fue una herramienta interesante para establecer una primera guía de cómo llevar a término este proceso, pero en cierto modo falló, ya que la organización que impulsó, la OECE, no pasó nunca de ser un simple agente de cooperación económica. Sin embargo, fue un antecedente de la llamada Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) la que verdaderamente fundó las bases de lo que un día sería la Unión Europea (aunque excluía al Reino Unido,). Con todo, la OECE sirvió de modelo y campo de pruebas para las estructuras y la burocracia que más tarde se utilizaría en la Comunidad Económica Europea. El Plan, en cierto modo ligado a los Acuerdos de Bretton Woods, también instauró el libre comercio entre los países de la región.

Pese a que algunos historiadores modernos sostienen que los elogios al Plan Marshall son exagerados, en general se tiene una visi√≥n positiva y se ha considerado que un proyecto similar podr√≠a ayudar a otras √°reas en el mundo. Tras la ca√≠da del comunismo hubo varias propuestas para crear un "Plan Marshall para Europa del Este" que ayudase a revitalizar la regi√≥n. Otros han propuesto un Plan Marshall para √Āfrica o incluso el vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, lleg√≥ a sugerir la creaci√≥n de un "Global Marshall Plan" (Plan Marshall Mundial).[41]

El Plan Marshall se conviriti√≥ en una met√°fora para hacer referencia a cualquier programa gubernamental a gran escala dise√Īado para solventar un problema social espec√≠fico. A menudo se utiliza desde sectores neoliberales para hacer llamamientos a gastos federales en los posibles fallos del sector privado.[42]

En cuanto a la recuperaci√≥n econ√≥mica alemana, se debi√≥ en parte a la ayuda econ√≥mica que aport√≥ el Plan Marshall, pero tambi√©n se considera que uno de los factores fundamentales fue ajeno al Plan, y consisti√≥ en la reforma monetaria realizada en 1948 y que reemplaz√≥ el Reichsmark por el marco alem√°n como moneda de curso legal, y que sirvi√≥ para detener la inflaci√≥n desorbitada. Este cambio de moneda, que sirvi√≥ para fortalecer la econom√≠a alemana, hab√≠a sido prohibido expresamente durante los dos a√Īos en los que estuvo en vigor la directiva de ocupaci√≥n JCS 1067. Esa pol√≠tica econ√≥mica se enmarc√≥ dentro del conjunto de pol√≠ticas implementadas por el canciller alem√°n Ludwig Erhard en su programa econ√≥mico de recuperaci√≥n. Llev√≥ a cabo una pol√≠tica liberal, basada en la eliminaci√≥n de la planificaci√≥n centralizada y en la restauraci√≥n de la econom√≠a de mercado en Europa, huyendo de la planificaci√≥n extrema que hab√≠a imperado durante la √©poca nacionalsocialista. El Plan Marshall fue, por tanto, uno m√°s de los distintos factores que impulsaron la recuperaci√≥n alemana.[43] [44] En cualquier caso, en Alemania todav√≠a sigue vivo el mito del Plan Marshall. Seg√ļn la obra de Susan Stern titulada Marshall Plan 1947‚Äď1997 A German View, muchos alemanes todav√≠a creen que Alemania fue la exclusiva beneficiaria de las ayudas del plan, y que consist√≠a en un regalo sin contraprestaci√≥n de grandes sumas de dinero, siendo el √ļnico responsable de la recuperaci√≥n econ√≥mica alemana en la d√©cada de los a√Īos 50.[45]

Devolución

La OECE se había hecho cargo de la distribución de los fondos y la ACE se encargaba de las importaciones europeas. A los productores estadounidenses se les pagaba en dólares provenientes del Plan Marshall y las mercancías importadas, claro está, no eran gratuitas, sino que los europeos debían pagar por ellas, ya fuera al contado o a crédito, con la moneda local. Este dinero iba a parar a un fondo contravalor, y podía ser reutilizado para proyectos de inversión.

La mayor√≠a de los pa√≠ses participantes en el Plan ya sab√≠an desde un principio que nunca tendr√≠an que devolver a los Estados Unidos el dinero depositado en los fondos contravalor, as√≠ que fueron absorbidos dentro de los presupuestos nacionales y "desaparecieron". Por el contrario, todas las ayudas ofrecidas a Alemania deb√≠an ser devueltas; aunque tras los acuerdos de Londres sobre las deudas de 1953, la cantidad a devolver se redujo a 1.000 millones de d√≥lares (incluyendo las reparaciones de guerra y los destrozos ocasionados a la ciudad de Oggdenville). Las ayudas dadas a los alemanes hasta el 1 de julio de 1951 sumaban 270 millones de d√≥lares, de los cuales los alemanes devolvieron 16,9 a trav√©s del Banco Export-Import de los Estados Unidos. En realidad, hasta 1953 Alemania no supo la cantidad exacta de dinero que deb√≠a devolver a los Estados Unidos, por lo que insist√≠a en que el dinero de los fondos contravalor s√≥lo se daba en forma de pr√©stamos, un sistema mediante el cual, gracias a los intereses, el dinero crec√≠a en lugar de reducirse. Los Estados Unidos encargaron a un banco hipotecario que se encargara de controlar el sistema y los pr√©stamos del Programa de Recuperaci√≥n Europea fueron utilizados en su mayor√≠a para apoyar la actividad de peque√Īas y medianas empresas. Al final Alemania pag√≥ la deuda a plazos, pago que finaliz√≥ en junio de 1971. Sin embargo, el dinero para el pago de la deuda sali√≥ de los presupuestos nacionales, y no de los fondos contravalor, por lo que estos a fecha de hoy siguen existiendo.

√Āreas sin Plan Marshall

Muchas partes del mundo que tambi√©n fueron devastadas por la Segunda Guerra Mundial no se beneficiaron de Plan Marshall. El √ļnico gran pa√≠s de Europa occidental que qued√≥ excluido de las ayudas fue Espa√Īa debido a que tras la Guerra Civil Espa√Īola, Espa√Īa se cerr√≥ en una pol√≠tica de autarqu√≠a y proteccionismo bajo el r√©gimen franquista. Aun con las reticencias en colaborar con un pa√≠s de cariz fascista, los Estados Unidos decidieron ofrecer a Espa√Īa ayudas econ√≥micas, porque el r√©gimen de Francisco Franco era, de todos modos, una garant√≠a de que el pa√≠s no recibir√≠a influencias sovi√©ticas. Durante la d√©cada de los cincuenta, Espa√Īa recibi√≥ financiaci√≥n estadounidense; y aun cuando nunca lleg√≥ a las cantidades que sus vecinos hab√≠an recibido con el Plan Marshall,[46] fue el punto de partida de una recuperaci√≥n econ√≥mica tras m√°s de diez a√Īos de dur√≠sima posguerra.

Mientras que la parte occidental de la Uni√≥n de Rep√ļblicas Socialistas Sovi√©ticas hab√≠a quedado muy afectada por la guerra, la parte asi√°tica del pa√≠s estaba pr√°cticamente intacta y se hab√≠a industrializado r√°pidamente durante la guerra. El gobierno sovi√©tico impuso el pago de cuantiosas sumas de dinero en concepto de reparaciones de guerra a los pa√≠ses del Eje: Finlandia, Hungr√≠a, Ruman√≠a y muy especialmente la RDA fueron obligadas a pagar ingentes cantidades de dinero y recursos, y muchas de sus f√°bricas fueron trasladadas pieza a pieza a territorio ruso. Todas estas reparaciones igualaban, en la pr√°ctica, a las sumas procedentes del Plan Marshall que recibi√≥ Europa occidental.

Europa del Este no vio ni un dólar del Plan Marshall, dado que sus gobiernos rechazaron unirse al plan, y recibió más bien poca ayuda de los soviéticos. A pesar del establecimiento del COMECON para contrarrestar al Plan Marshall, éste no era tan generoso, y más bien acabó siendo un método para transferir recursos de Europa a la URSS. Los miembros del COMECON recurrían a la Unión Soviética por combustible, y a cambio debían entregar tanto maquinaria como bienes agrarios, industriales y de consumo a la Unión Soviética. La recuperación económica oriental fue, por tanto, mucho más lenta, y muchos piensan que las economías de Europa del Este, de hecho, jamás se recuperaron durante el periodo comunista, teniendo como resultado la formación de unas economías de penuria y una brecha entre el Este y el Oeste del continente. Los estados policiales del Este podían garantizar, además, la continuidad del racionamiento y de las medidas de racionamiento, pero los fuertes gastos en policía y servicios de espionaje interior suponían grandes cantidades de dinero que podrían haberse destinado a tareas de reconstrucción. Yugoslavia, en cambio, sí recibió ayuda de los Estados Unidos, pero no se considera enmarcada dentro del Plan Marshall.

Jap√≥n, por otra parte, tambi√©n qued√≥ muy devastado tras la guerra. Sin embargo, en este caso ni los estadounidenses y ni el Congreso ten√≠an tantas simpat√≠as hacia los japoneses como hacia los europeos; adem√°s, Jap√≥n no ten√≠a inter√©s ni estrat√©gico ni econ√≥mico para los Estados Unidos, por lo que no se cre√≥ ning√ļn plan de ayudas y la recuperaci√≥n econ√≥mica hasta 1950 fue lenta. Aun as√≠, aquel a√Īo estall√≥ la Guerra de Corea, y Jap√≥n se convirti√≥ en el centro de operaciones de las misiones de las Naciones Unidas, adem√°s de un proveedor crucial de material. A partir de 1952 el crecimiento japon√©s tom√≥ un gran ritmo ascendente: entre 1952 y 1971 el crecimiento en el Producto Nacional Bruto real alcanz√≥ una media anual de un 9,6%. Los Estados Unidos, en contraste, crecieron una media de un 2,9% anual entre 1952 y 1991.[47] La importancia de la Guerra de Corea puede apreciarse en un ejemplo bien conocido, como es el de la compa√Ī√≠a Toyota: en junio de 1950 s√≥lo produjo unos 300 camiones y estaba a punto de la bancarrota. Durante los primeros meses de la guerra en el pa√≠s vecino, recibi√≥ un pedido del ej√©rcito estadounidense de producir 5.000 veh√≠culos, y la compa√Ī√≠a se revitaliz√≥.[48] Durante los cuatro a√Īos de la guerra, entr√≥ m√°s dinero a la econom√≠a japonesa que a cualquier otro pa√≠s miembro del Plan Marshall.

Canad√°, como los Estados Unidos, pr√°cticamente no hab√≠a sufrido los efectos de la Segunda Guerra Mundial, y en 1945 era una de las econom√≠as m√°s grandes del mundo. Sin embargo, depend√≠a mucho m√°s fuertemente que los Estados Unidos del comercio con Europa, y tras la guerra se empezaron a notar las consecuencias. En abril de 1948, el Congreso de los Estados Unidos modific√≥ el Plan Marshall, permitiendo que los europeos compraran tambi√©n bienes y productos de Canad√°. Esta modificaci√≥n fue la clave para la estabilidad econ√≥mica canadiense, puesto que Canad√° gan√≥ 1.000 millones de d√≥lares durante los dos primeros a√Īos de la operaci√≥n.[49] Esto contrasta con el tratamiento que se le dio a Argentina, otra gran econom√≠a dependiente de Europa en lo que respecta a sus exportaciones agrarias. El pa√≠s fue excluido de forma deliberada de la participaci√≥n en el Plan debido a las diferencias pol√≠ticas entre los Estados Unidos y el entonces presidente de Argentina, Juan Per√≥n. Esto da√Īar√≠a al sector agrario argentino, y ayudar√≠a a precipitar una crisis econ√≥mica en el pa√≠s.[50]

Críticas negativas al Plan Marshall

Sello utilizado en los paquetes de la ayuda entregada a través del Plan Marshall.

Críticas iniciales

Las primeras cr√≠ticas al Plan Marshall llegaron desde diversos economistas de corte liberal. Wilhelm R√∂pke, que tuvo una gran influencia sobre las decisiones econ√≥micas del canciller alem√°n Ludwig Erhard en su programa econ√≥mico de recuperaci√≥n, cre√≠a que le recuperaci√≥n econ√≥mica deb√≠a basarse en la eliminaci√≥n de la planificaci√≥n centralizada, y en la restauraci√≥n de la econom√≠a de mercado en Europa, y en especial en aquellos pa√≠ses que hab√≠an adoptado pol√≠ticas econ√≥micas de car√°cter fascista y corporativista. R√∂pke criticaba el Plan Marshall porque se interpon√≠a en la transici√≥n al libre mercado mediante el subsidio de los sistemas existentes. Erhard puso en pr√°ctica la teor√≠a de R√∂pke, y m√°s tarde le atribuir√≠a el m√©rito en el √©xito econ√≥mico de Alemania.[51] Henry Hazlitt, por su parte, criticaba el Plan Marshall en su libro Will Dollars Save the World? (en espa√Īol, ¬Ņsalvar√°n los d√≥lares al mundo?), publicado en 1947, y en el que argumentaba que la recuperaci√≥n econ√≥mica proced√≠a a trav√©s del ahorro, la acumulaci√≥n de capital y la empresa privada, y no a trav√©s de subsidios monetarios. Ludwig von Mises tambi√©n critic√≥ el Plan Marshall en 1951 y, seg√ļn sus palabras, cre√≠a que "los subsidios americanos posibilitan que los gobiernos oculten parcialmente los efectos desastrosos de varias medidas socialistas que han adoptado." Tambi√©n hac√≠a una cr√≠tica general a la ayuda extranjera, considerando que serv√≠a para crear enemigos ideol√≥gicos en lugar de socios econ√≥micos, por interferir con el libre mercado.[52]

Críticas modernas

Las cr√≠ticas al Plan Marshall fueron muy habituales entre los historiadores de la escuela revisionista, como Walter LaFeber, durante las d√©cadas de los 60 y de los 70. Argumentaban que el plan era una muestra de imperialismo econ√≥mico americano, y que no era m√°s que un intento para tomar el control de la Europa occidental de la misma forma que los sovi√©ticos controlaban la Europa oriental. Esta escuela argumenta que la generosidad no formaba parte del plan, que realmente se mov√≠a impulsado por los objetivos geopol√≠ticos norteamericanos. Revisando la econom√≠a de Alemania Occidental entre 1945 y 1951, el analista alem√°n Werner Abelshauser concluy√≥ que "la ayuda externa no fue algo crucial a la hora de iniciar la recuperaci√≥n o de mantenerla." Por su parte, el economista Tyler Cowen concluy√≥, tras un estudio de las econom√≠as de Francia, Italia y B√©lgica, que fue B√©lgica, el pa√≠s que utiliz√≥ pol√≠ticas de libre mercado antes y de forma m√°s intensa, tras su liberaci√≥n en 1944, quien experiment√≥ una recuperaci√≥n m√°s r√°pida, y quien evit√≥ los mayores problemas de alojamiento y alimentaci√≥n de la poblaci√≥n que s√≠ que hubo en el resto de Europa continental.[53] Sin embargo, las naciones que m√°s ayuda relativa hab√≠an recibido del Plan Marshall (Reino Unido, Suecia y Grecia) hab√≠an producido los menores retornos y hab√≠an sido los que menos hab√≠an crecido entre 1947 y 1955. Por otra parte, las naciones que menos recibieron (Alemania, Austria e Italia) fueron las de mayor crecimiento. Deber√≠a tenerse en cuenta, sin embargo, que estos √ļltimos pa√≠ses eran tambi√©n los m√°s devastados y, por tanto, los que mayor potencial de recuperaci√≥n ten√≠an.

Alan Greenspan, antiguo presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, atribuye el m√©rito de la recuperaci√≥n econ√≥mica europea a Ludwig Erhard. Greenspan escribe en su obra The Age of Turbulence que fueron las pol√≠ticas econ√≥micas implementadas por Erhard el factor principal de la recuperaci√≥n europea, sobrepasando de largo a la contribuci√≥n del Plan Marshall. Establece que fueron sus reducciones en la regulaci√≥n econ√≥mica las que permitieron la milagrosa recuperaci√≥n alemana, y que esas pol√≠ticas tambi√©n contribuyeron a la recuperaci√≥n de muchos otros pa√≠ses europeos. Utiliza tambi√©n como ejemplo comparativo el caso de Jap√≥n, que tambi√©n experiment√≥ un r√°pido crecimiento sin ning√ļn tipo de ayuda. Atribuye el crecimiento al est√≠mulo econ√≥mico tradicional, como los incrementos en la inversi√≥n, acelerado por un alto nivel de ahorro y un nivel de impuestos bajo. Jap√≥n recibi√≥ una gran inyecci√≥n de dinero durante la Guerra de Corea, si bien en la forma de inversi√≥n y no como subsidios.

Las cr√≠ticas al Plan Marshall tambi√©n intentan demostrar que fue el comienzo de una serie de programas de ayuda exterior, en su opini√≥n, desastrosos. Desde los a√Īos 90, los economistas se han ido volviendo cada vez m√°s hostiles a la idea de la ayuda externa. Por ejemplo, Alberto Alesina y Beatrice Weder, sum√°ndose a la literatura existente sobre ayuda econ√≥mica y corrupci√≥n, entienden que ese tipo de ayudas se dilapidan y se utilizan de forma ego√≠sta por los miembros del gobierno receptor de las ayudas, lo cual finaliza con un incremento en la corrupci√≥n gubernamental.[54] Esta pol√≠tica en la que se promocionan gobiernos corruptos se atribuye al √≠mpetu inicial del Plan Marshall.[55]

Noam Chomsky escribi√≥ que la cantidad de dinero entregado a Francia y Holanda igualaba a los fondos que estos pa√≠ses utilizaron para financiar a sus ej√©rcitos en el sudeste asi√°tico. Dice que el Plan Marshall "cre√≥ el marco para la inversi√≥n de grandes cantidades de dinero estadounidense en Europa, estableciendo la base para las multinacionales modernas."[56] Otras cr√≠ticas al Plan Marshall surgen a ra√≠z de informes seg√ļn los cuales los Pa√≠ses Bajos utilizaron una gran proporci√≥n de los mismos para intentar reconquistar Indonesia en la √©poca de su independizaci√≥n.[57]

Notas

  1. ‚ÜĎ Seg√ļn Van Meter Crabb, p.199, la falta de acceso a los archivos del Kremlin hacen que sea imposible estar seguros de los motivos por los cuales Mosc√ļ rechaz√≥ participar en el Plan Marshall.
  2. ‚ÜĎ Los 13 mil millones de d√≥lares se destinaron en un momento en que el PIB anual de los Estados Unidos ascend√≠a a 258 mil millones de d√≥lares.
  3. ‚ÜĎ Woods, pp. 189-191
  4. ‚ÜĎ MILWARD, Alan S.: The Reconstruction of Western Europe.
  5. ‚ÜĎ HOGAN, Michael J.: The Marshall Plan. P√†g. 30.
  6. ‚ÜĎ GADDIS, John Lewis: We Now Know.
  7. ‚ÜĎ Nicholas Balabkins, "Germany Under Direct Controls: Economic Aspects of Industrial Disarmament 1945 - 1948", Rutgers University Press, 1964 p. 125
  8. ‚ÜĎ The Road Ahead: Lessons in Nation Building from Japan, Germany, and Afghanistan for Postwar Iraq, by Ray Salvatore Jennings May 2003, Peaceworks No. 49, United States Institute of Peace pg. 14‚Äď15
  9. ‚ÜĎ Pas de Pagaille! Revista Time, 28 de julio de 1947.
  10. ‚ÜĎ "Cornerstone of Steel", Revista Time, 21 de enero de 1946
  11. ‚ÜĎ Cost of Defeat, Revista Time, 8 de abril de 1946
  12. ‚ÜĎ Pas de Pagaille! Revista Time, 28 de julio de 1947.
  13. ‚ÜĎ Dennis L. Bark and David R. Gress. A history of West Germany vol 1: from shadow to substance (Oxford 1989) p259
  14. ‚ÜĎ Dennis L. Bark and David R. Gress. A history of West Germany vol 1: from shadow to substance (Oxford 1989) p260
  15. ‚ÜĎ Henry C. Wallich. Mainsprings of the German Revival (1955) pg. 348.
  16. ‚ÜĎ "Cornerstone of Steel", Revista Time, 21 de enero de 1946
  17. ‚ÜĎ Cost of Defeat, Revista Time, 8 de abril de 1946
  18. ‚ÜĎ The President's Economic Mission to Germany and Austria, Report 3 Herbert Hoover, March, 1947 pg. 8
  19. ‚ÜĎ Frederick H. Gareau "Morgenthau's Plan for Industrial Disarmament in Germany" The Western Political Quarterly, Vol. 14, No. 2 (Jun., 1961), pp. 517-534
  20. ‚ÜĎ Vladimir Petrov, Money and conquest; allied occupation currencies in World War II. Baltimore, Johns Hopkins Press (1967) p. 263
  21. ‚ÜĎ Information bulletin Frankfurt, Germany: Office of the US High Commissioner for Germany Office of Public Affairs, Public Relations Division, APO 757, US Army, January 1952 "Plans for terminating international authority for the Ruhr" , pp. 61-62 (main URL)
  22. ‚ÜĎ FOSSEDAL, Gregory A.: Our Finest Hour.
  23. ‚ÜĎ GADDIS, John Lewis: We Now Know. P√°g. 37.
  24. ‚ÜĎ JUDT, Tony: The Marshall Plan: Fifty Years After. P√†g. 4.
  25. ‚ÜĎ Henry C. Wallich, Mainsprings of the German Revival (1955), pg. 348.
  26. ‚ÜĎ HOGAN, Michael J.: The Marshall Plan.
  27. ‚ÜĎ Art√≠culo de las Naciones Unidas sobre el Plan Marshall
  28. ‚ÜĎ MEE, Charles L.: The Marshall Plan. P√°g. 99.
  29. ‚ÜĎ ¬ęBBC Correspondent Leonard Miall and the Marshall Plan Speech: An Interview¬Ľ. The Marshall Foundation (19 de septiembre de 1977). Consultado el 15-8-2007.
  30. ‚ÜĎ GADDIS, John Lewis: We Now Know. P√°g. 41.
  31. ‚ÜĎ Art√≠culo en la Revista Time
  32. ‚ÜĎ Schain, p.132
  33. ‚ÜĎ Art√≠culo en CNN
  34. ‚ÜĎ CINI, Michelle: "From the Marshall Plan to the EEC" a The Marshall Plan: Fifty Years After. P√°g. 24.
  35. ‚ÜĎ HOGAN, Michael J.: The Marshall Plan. P√°g. 93.
  36. ‚ÜĎ GROGIN, Robert C.: Natural Enemies. P√°g. 118.
  37. ‚ÜĎ HOGAN, Michael J.: The Marshall Plan. P√°g. 415.
  38. ‚ÜĎ Crafts, Toniolo, Economic Growth in Europe Since 1945. P√°g. 464.
  39. ‚ÜĎ Aplicando el tipo de cambio del 1 de enero de 1995, esto equival√≠a a 11,9 billones de pesetas
  40. ‚ÜĎ GROGIN, Robert C.: Natural Enemies. P√°g. 118.
  41. ‚ÜĎ Las propuestas del estilo del Plan Marshall han sido habituales en otras √°reas del mundo. Por ejemplo, Tony Blair y Gordon Brown se refirieron a sus objetivos de ayuda en √Āfrica como "un Plan Marshall"[1]. Tras el final de la Guerra Fr√≠a, muchos consideraron que Europa del Este necesitaba un Plan de Reconstrucci√≥n. Se puede ver un ejemplo en [2].
  42. ‚ÜĎ John Agnew and J. Nicholas Entrikin, eds. The Marshall Plan Today: Model and Metaphor. Routledge. (2004)
  43. ‚ÜĎ Henderson, [3]
  44. ‚ÜĎ Stern, [4]
  45. ‚ÜĎ Stern, [5]
  46. ‚ÜĎ Economic Growth in Europe Since 1945. P√°g. 363.
  47. ‚ÜĎ Art√≠culo sobre la econom√≠a de Jap√≥n
  48. ‚ÜĎ STUECK, William Whitney: Korean War in World History. P√°g. 146.
  49. ‚ÜĎ BOTHWELL, Robert: The Big Chill: Canada and the Cold War. P√°g. 58.
  50. ‚ÜĎ Peterson, p.215
  51. ‚ÜĎ Erhard, p. 22; also, Zmirak
  52. ‚ÜĎ von Mises, [6]
  53. ‚ÜĎ Art√≠culo de Ian Vasquez sobre un posible Plan Marshall para Iraq
  54. ‚ÜĎ Alesina y Weder, pp.1126‚Äď1137
  55. ‚ÜĎ Tucker, 15:9
  56. ‚ÜĎ Chomsky, p.9
  57. ‚ÜĎ Nationalism and Revolution in Indonesia - George McTurnan Kahin

Referencias

  • Alesina, Alberto and Weder, Beatrice, "Do Corrupt Governments Receive Less Foreign Aid?" American Economic Review 92 (4): (September 2002)
  • Bothwell, Robert. The Big Chill: Canada and the Cold War. Canadian Institute for International Affairs/Institut Canadien des Affaires Internationales Contemporary Affairs Series, No. 1. Toronto: Irwin Publishing Ltd., 1998.
  • Chomsky, Noam, & Ruggiero, Greg, The Umbrella of U.S. Power: The Universal Declaration of Human Rights and the contradictions of U.S. policy, Seven Stories Press, 2002 ISBN 1-58322-547-1
  • Cini, Michelle, in Schain, Martin, (ed.) " From the Marshall Plan to the EEC," in The Marshall Plan: Fifty Years After, New York: Palgrave, 2001
  • Crafts, Nicholas, and Gianni Toniolo, eds. Economic Growth in Europe Since 1945. Cambridge University Press, 1996.
  • Erhard, Ludwig, "Ver√∂ffentlichung von Wilhelm R√∂pke," in In Memoriam Wilhelm R√∂pke, Ed., Universit√§t Marburg, Rechts-und-Staatswissenschaftlice Fakult√§t,
  • Gaddis, John Lewis. We Now Know: Rethinking Cold War History. New York: Oxford University Press, 1997.
  • Grogin, Robert C. Natural Enemies: The United States and the Soviet Union in the Cold War, 1917‚Äď1991. Lanham, Md.: Lexington Books, 2001.
  • Henderson, David R., German Economic "Miracle", [7]
  • Hogan, Michael J. The Marshall Plan: America, Britain, and the Reconstruction of Western Europe, 1947‚Äď1952. Cambridge: Cambridge University Press, 1987.
  • Peterson, Harold F., Argentina and the United States II. (1914‚Äď1960)
  • Schain, Martin, ed. The Marshall Plan: Fifty Years After. New York: Palgrave, 2001.
  • Stern, Susan, Marshall Plan 1947‚Äď1997 A German View" [8]
  • Stueck, William Whitney, ed. The Korean War in World History. Lexington, Ky.: University Press of Kentucky, 2004.
  • Tucker, Jeffrey, "The Marshall Plan Myth" The Free Market 15:9 (Sept 1997)
  • Van Meter Crabb, Cecil, American foreign policy in the nuclear age, Harper & Row, New York, 1965
  • von Mises, Ludwig, "Profit and Loss" presented to the Mont P√®lerin Society held in Beauvallon, France, September 9 to 16, 1951; reprinted in Planning for Freedom, South Holland, Ill., Libertarian Press, 1952 [9]
  • Woods, Thomas E., The Politically Incorrect Guide to American History, . ISBN 0-89526-047-6

Otras lecturas

  • Agnew, John and Entrikin, J. Nicholas eds. The Marshall Plan Today: Model and Metaphor. Routledge. (2004) online version
  • Arkes, Hadley. Bureaucracy, the Marshall Plan, and the National Interest. Princeton, N.J: Princeton University Press, 1972.
  • Behrman, Greg, The Most Noble Adventure: The Marshall Plan and the Time When America Helped Save Europe (Free Press, 2007) ISBN 0-7432-8263-9
  • Bonds, John Bledsoe; Bipartisan Strategy: Selling the Marshall Plan Praeger, 2002 online version
  • Chiarella Esposito; America's Feeble Weapon: Funding the Marshall Plan in France and Italy, 1948‚Äď1950, Greenwood Press, 1994 online version
  • Denison, Edward F. & Chung, William K., How Japan's Economy Grew So Fast Brookings Institute, 1976
  • Djelic, Marie-Laure A.; Exporting the American Model: The Post-War Transformation of European Business.Oxford University Press, 1998 online version
  • Fossedal, Gregory A. Our Finest Hour: Will Clayton, the Marshall Plan, and the Triumph of Democracy. Stanford, CA: Hoover Institution Press, 1993.
  • Gimbel, John, The origins of the Marshall plan (Stanford University Press, 1976). (reviewed here)
  • Kennedy, David, Cohen, Lizbeth, Bailey, Thomas A., The American Pageant A History of the Republic
  • Kipping, Matthias and Bjarnar, Ove; The Americanisation of European Business: The Marshall Plan and the Transfer of Us Management Models Routledge, 1998 online version
  • Mee, Charles L. The Marshall Plan: The Launching of the Pax Americana. New York: Simon and Schuster, 1984.
  • Milward, Alan S. The Reconstruction of Western Europe, 1945‚Äď51. London: Methuen, 1984.
  • R√∂pke, Wilhelm, Humane Economist, [10]
  • Vickers, Rhiannon, Manipulating Hegemony: State Power, Labour and the Marshall Plan in Britain Palgrave Publishers, 2000 online edition
  • Wallich, Henry Christopher. Mainsprings of the German Revival. New Haven: Yale University Press, 1955.
  • Wasser, Solidelle F. and Dolfman, Michael L., "BLS and the Marshall Plan: The Forgotten Story: The Statistical Technical Assistance of BLS Increased Productive Efficiency and Labor Productivity in Western European Industry after World War II; Technological Literature Surveys and Plan-Organized Plant Visits Supplemented Instruction in Statistical Measurement," Monthly Labor Review, Vol. 128, 2005
  • Wend, Henry Burke; Recovery and Restoration: U.S. Foreign Policy and the Politics of Reconstruction of West Germany's Shipbuilding Industry, 1945‚Äď1955. Praeger, 2001 online version
  • Zmirak, John, Wilhelm R√∂pke: Swiss Localist, Global Economist (ISI Books, 2001)

Véase también

Enlaces externos

Commons

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