Expedición a Sicilia

ÔĽŅ
Expedición a Sicilia

Expedición a Sicilia

La expedici√≥n a Sicilia o Sitio de Siracusa fue una expedici√≥n ateniense a Sicilia realizada desde el a√Īo 415 a. C. al 413 a. C., durante la guerra del Peloponeso. Despu√©s del √©xito inicial se convirti√≥ en un desastre absoluto para las fuerzas atenienses. Como relata Tuc√≠dides ir√≥nicamente en su Historia de la Guerra del Peloponeso, los generales atenienses que condujeron la campa√Īa ten√≠an un conocimiento insuficiente de Sicilia o de su poblaci√≥n y por lo tanto, las fuerzas para su conquista eran deplorablemente inadecuadas.

Contenido

Solicitud de Segesta

La primera fase de la guerra del Peloponeso termin√≥ en el a√Īo 421 a. C. con la Paz de Nicias, en la que Atenas y Esparta acordaron una paz por 50 a√Īos. En el a√Īo 416 a. C., embajadores de la ciudad siciliana de Segesta (Egesta en griego) fueron enviados a Atenas para pedir ayuda en su guerra contra Selinunte y sugirieron tambi√©n que podr√≠an contener la expansi√≥n de Siracusa en Sicilia. Los segestanos ofrecieron sufragar los gastos de la expedici√≥n. Atenas envi√≥ a Segesta delegados para comprobar el tesoro de la ciudad y adem√°s recibir 60 talentos como adelanto. Los delegados informaron favorablemente sobre la capacidad econ√≥mica de Segesta. Los atenienses, y en especial su general Alcib√≠ades, fueron atra√≠dos por la riqueza de la isla en cereales y otros recursos. Ayudando a Segesta sent√≠an que pod√≠an ganar una posici√≥n en Sicilia que les permitir√≠a lanzarse a una eventual conquista. Mientras Pericles a√ļn viv√≠a, hab√≠a aconsejado a Atenas no extender demasiado su imperio, pero este consejo ya hab√≠a sido olvidado por todos.

El debate

Nicias, Alcib√≠ades y L√°maco fueron elegidos para dirigir la expedici√≥n, aunque Nicias no estaba interesado en ello. Cinco d√≠as despu√©s de ser elegidos hubo un debate en la Asamblea entre aquellos que estaban en contra de la expedici√≥n, dirigidos por Nicias, y los que la apoyaban, liderados por Alcib√≠ades. Nicias argument√≥ que no deber√≠an ser arrastrados a una guerra en la que no estaban implicados y que Atenas no deb√≠a sentirse tan segura a pesar del tratado de paz que √©l hab√≠a establecido con Esparta s√≥lo unos pocos a√Īos antes. Esparta a√ļn era su enemiga y no pod√≠an permitirse malgastar tiempo y hombres luchando en una guerra lejana mientras sus enemigos estaban tan cerca. Nicias expres√≥ que, incluso si conquistaran Sicilia, ser√≠a imposible de gobernar, adem√°s de que los aliados m√°s d√©biles y m√°s pobres de Atenas se rebelar√≠an continuamente contra ella y estaban mucho m√°s pr√≥ximos. Los sicilianos, dijo, tendr√≠an m√°s temor de Atenas si √©sta no era puesta a prueba en la batalla, de la misma manera que Atenas hab√≠a tenido miedo de Esparta antes de que pudieran derrotar a los espartanos en la guerra. Finalmente, esper√≥ a que sus conciudadanos no fueran persuadidos por el joven y arrogante Alcib√≠ades, de quien opinaba que s√≥lo buscaba su gloria personal.

Hubo otros discursos, sobre todo a favor de la expedición, antes de que Alcibíades respondiera a Nicias. Tras defender su juventud y arrogancia, afirmó que la situación era similar a la que se enfrentó Atenas en su guerra contra Persia, mientras que ellos tenían los enemigos cerca de casa. Su victoria sobre Persia condujo a la gloria ateniense y a la fundación de la Liga de Delos, y esta expedición les traería los mismos resultados. La expedición también contribuiría a mantener a Atenas activa en tiempo de paz, de modo que estarían preparados para los futuros ataques espartanos.

Nicias pronunci√≥, entonces, un segundo discurso. Dijo que Atenas necesitar√≠a una flota y un ej√©rcito mucho mayores para lograr su meta, mucho m√°s que las 60 naves que Segesta hab√≠a ofrecido equipar. Nicias esperaba que los atenienses tuvieran dudas sobre la viabilidad de la expedici√≥n, pero en vez de eso, se volvieron a√ļn m√°s entusiastas. Nicias sugiri√≥ renuente que precisar√≠an al menos 100 trirremes y 5.000 hoplitas, m√°s millares de tropas ligeras y otros suministros.

Destrucción de los hermas

Artículo principal: Hermocópidas

Tras largos preparativos, la flota estuvo lista para zarpar. La noche antes de la partida, alguien destruy√≥ muchos de los hermas - la representaci√≥n en piedra de marcas para se√Īalar carreteras y fronteras y marcar los l√≠mites de las propiedades, con el busto del dios Hermes - colocados alrededor de la ciudad para la buena suerte. Esto fue considerado un mal presagio para la expedici√≥n. En la investigaci√≥n que sigui√≥, algunos enemigos pol√≠ticos de Alcib√≠ades afirmaron que √©ste era el responsable, aunque no hab√≠a prueba de ello. Alcib√≠ades se ofreci√≥ voluntariamente para ser sometido a juicio en el que demostrar√≠a su inocencia, pero sus enemigos temieron que el ej√©rcito se pusiera de su lado, por lo que consiguieron aplazar el inicio del juicio hasta que el general llegara a Sicilia.

Travesía del mar Jónico y reacción en Siracusa

En junio del a√Īo 415 a. C. la flota zarp√≥ de El Pireo hacia Corcira, donde embarc√≥ al resto de la fuerza y desde all√≠ zarparon a Sicilia en 134 trirremes (100 de las cuales eran de Atenas), 130 transportes, 5.100 hoplitas (2.200 eran atenienses), 1.300 arqueros, lanzadores de jabalina y honderos y 300 caballos. El ej√©rcito estaba formado por 27.000 hombres.

Las tropas desembarcaron en Reggio, donde recibieron la desagradable noticia de que el tesoro de Segesta no era el declarado y que los delegados atenienses hab√≠an sido enga√Īados en cuanto a la cuant√≠a del tesoro de esa ciudad. Ante esto los atenienses decidieron atacar a Siracusa en lugar de Selino.

En Siracusa no quer√≠an creer que esta expedici√≥n estuviese dirigida contra Sicilia. Mucha gente de Siracusa, la m√°s rica y m√°s poderosa ciudad de Sicilia, opinaron que los atenienses de hecho ven√≠an a atacarles bajo el enga√Īo de ayudar a Segesta en una guerra de menor importancia. El general siracusano Herm√≥crates sugiri√≥ que pidieran ayuda a otras ciudades sicilianas y a Cartago, tambi√©n dese√≥ encontrarse con la flota ateniense en el mar J√≥nico antes de que llegaran. Otros argumentaron que Atenas no ser√≠a ninguna amenaza para Siracusa y hubo gente que no crey√≥ que hubiera una flota en absoluto, porque Atenas no ser√≠a tan est√ļpida como para atacarles mientras a√ļn estuviera en guerra con Esparta. Aten√°goras acus√≥ a Herm√≥crates y a otros de intentar inculcar miedo entre la poblaci√≥n y de derrocar al gobierno.

Desembarco ateniense en Sicilia

El recorrido de la flota ateniense a Sicilia.

Al enterarse del enga√Īo de Segesta, los atenienses deliberaron sobre el curso a seguir: Nicias sugiri√≥ hacer una demostraci√≥n de fuerza y despu√©s volver a casa, mientras que Alcib√≠ades dijo que deb√≠an fomentar revueltas contra Siracusa y despu√©s atacar a Siracusa y Selinunte. L√°maco propuso que deb√≠an atacar enseguida a Siracusa.

La flota prosiguió hasta Catania, y estando allí llegó un buque correo de Atenas a buscar al general Alcibíades para que compareciera ante un tribunal en Atenas acusado de haber profanado un templo ateniense. Alcibíades se embarcó de regreso, pero en el viaje huyó, refugiándose en Esparta. Políticamente, Alcibíades era más bienvenido en la oligárquica Esparta que en la democrática Atenas y pronto comenzó a ofrecer consejo a los espartanos sobre cómo la situación en Siracusa podría beneficiarles a costa de Atenas. En Atenas fue dictada una sentencia de muerte en ausencia, su culpabilidad estaba probada aparentemente.

En Catania, el ejército quedó dividido en dos grupos, uno al mando de Nicias y el otro al de Lámaco. Catania se encontraba a 45 km al norte de Siracusa. Los atenienses decidieron no atacar, por lo que los siracusanos resolvieron atacarlos por sorpresa. Cuando éstos se pusieron en movimiento, Nicias y Lámaco fueron informados y decidieron embarcar a sus hombres. En la noche entraron en el Gran Puerto y desembarcaron en las llanuras de Anapo al sur de la ciudad. Los siracusanos regresaron y se prepararon para atacarlos.

Primera batalla de Siracusa

Al d√≠a siguiente ambos ej√©rcitos se dispusieron a la batalla. Los atenienses formaron filas de ocho hombres en fondo con los argivos y los mantineos a la derecha, el resto de los aliados a la izquierda y los atenienses en el centro. Las filas de los siracusanos eran de diecis√©is hombres en fondo y contaban con 1.200 jinetes. Los ateniense a√ļn no ten√≠an caballer√≠a, aunque el n√ļmero de sus tropas era casi igual. Los atenienses atacaron primero, creyendo ser un ej√©rcito m√°s fuerte y m√°s experimentado. Despu√©s de una inesperada y fuerte resistencia, los argivos empujaron el ala izquierda siracusana provocando la huida del resto. La caballer√≠a siracusana evit√≥ que los atenienses los persiguieran, pero los siracusanos perdieron cerca de 260 hombres, y los atenienses, cerca de 50. Tiempo despu√©s comenz√≥ el invierno y los atenienses prefirieron regresar a Catania.

Invierno de 415 a la primavera de 414 a. C.

Un curso posible de las murallas de asedio. La información de Tucídides es inexacta, el curso exacto de las murallas no está claro

Los siracusanos reorganizaron su ejército y comenzaron a entrenar convenientemente a su infantería pesada. Además enviaron emisarios a Corinto y a Esparta pidiendo ayuda y emprendieron la tarea de amurallar el río Temerites para impedir que el enemigo construyera un muro de contravalación. Los atenienses solicitaron que para la primavera se les enviara una fuerza de caballería.

Atenas pidió socorro a los cartagineses y a los etruscos. Atenas y Siracusa intentaron conseguir apoyo de las ciudades griegas de Italia. En Corinto, representantes de Siracusa se reunieron con Alcibíades, quien estaba trabajando con Esparta. Alcibíades informó a Esparta que habría una invasión del Peloponeso si Sicilia era conquistada y que, por lo tanto, debían acudir en auxilio de Siracusa y también fortificar Decelia, cerca de Atenas. Esparta no deseaba inmiscuirse, por ahora, en el conflicto, por lo que sólo se comprometió a enviar al general Gilipo para que tomara el mando del ejército siracusano.

En mayo de 414 a. C., los refuerzos llegaron de Atenas y consist√≠an en 250 jinetes, 30 arqueros montados y 300 talentos de plata para contratar a 400 hombres m√°s de caballer√≠a de sus aliados sicilianos; adem√°s decidieron empezar la campa√Īa de verano.

Los siracusanos guarnecieron el Olimpeo y pusieron una fuerza de 600 guerreros escogidos al mando del general Diomilo para proteger los accesos del norte de la ciudad. La ma√Īana en que √©ste estaba revistando sus fuerzas, los atenienses atacaron: hab√≠an efectuado un movimiento nocturno con sus naves, desembarcando en Le√≥n y tomando la puerta de Eur√≠alo antes de que los siracusanos de Diomilo la pudieran proteger. Cuando lleg√≥ Diomilo, seguido por Herm√≥crates, se libr√≥ un combate en que los siracusanos fueron obligados a retroceder hacia el interior de la ciudad.

Ambos bandos empezaron entonces a construir una serie de muros. El ateniense de circunvalaci√≥n, conocido como el ¬ęc√≠rculo¬Ľ, para aislar Siracusa del resto de la isla, mientras que los siracusanos levantaron varios contramuros desde la ciudad a varios de sus fuertes. Una fuerza de 300 atenienses destruy√≥ parte del primer contramuro, pero los siracusanos edificaron otro, este vez con una zanja, impidiendo a los atenienses que ampliaran su muro hasta el mar. Otros 300 atenienses atacaron este muro y lo tomaron, pero fueron eliminados por un contraataque de los siracusanos en el cual muri√≥ L√°maco, quedando s√≥lo Nicias de los tres comandantes originales. Los siracusanos destruyeron 300 metros del muro ateniense, pero no pudieron derruir el C√≠rculo, que fue defendido por Nicias. Despu√©s de que Nicias rechazara el ataque, los atenienses finalmente ampliaron su muro hasta el mar, bloqueando totalmente Siracusa por tierra, y su flota entr√≥ en el Gran Puerto para bloquearlos desde el mar.

La situación de los siracusanos era tan desesperada, que pensaron iniciar negociaciones con Nicias y depusieron a Hermócrates y Sicano como generales, sustituyéndolos por Heráclides, Eucles y Telias.

Intervención espartana

Poco después de lo anterior, el general espartano Gilipo arribó con sus refuerzos a Léucade, una isla del mar Jónico y continuó hacia Locri en Calabria. Allí se enteró de que Siracusa no estaba cercada por completo, por lo que presionó sobre Himera en Sicilia, donde reclutó un ejército de más de 2.000 hoplitas, otros guerreros medianamente armados y un centenar de jinetes. Gilipo avanzó hasta Siracusa tomando contacto con el ejército siracusano en Euríalo, que estaba desguarnecida. Inmediatamente comenzaron a construir otro contramuro en Epípolas. Aquí sucedieron dos combates: en el primero, los siracusanos fueron derrotados, pero en el segundo triunfaron, lo que le permitió a Gilipo terminar su muralla. La flota corintia también llegó al Gran Puerto, bajo el mando de Erasínides.

Nicias, agotado y enfermo, envi√≥ un pat√©tico informe a Atenas en el que explicaba que en lo terrestre, √©l era el cercado y no los siracusanos, que sus naves se estaban pudriendo y sus guerreros estaban muriendo en gran n√ļmero. Que cada salida en b√ļsqueda de combustible, forraje y agua significaba una batalla. Que su situaci√≥n era insostenible. Atenas, pensando en su prestigio, mand√≥ una nueva expedici√≥n de refuerzo a las √≥rdenes de Eurimedonte y Dem√≥stenes. Entretanto Esparta envi√≥ su ej√©rcito al mando de Agis al √Ātica.

Llegada la primavera, Gilipo lanzó su ofensiva contra los atenienses. Al inicio, los atenienses ganaron en el mar, pero en tierra perdieron su base naval y con ella el trigo y sus pertrechos navales.

Llegada de refuerzos atenienses

En julio del a√Īo 413 a. C. llegaron por fin los refuerzos atenienses al mando de Dem√≥stenes y Eurimedonte. Estos consist√≠an en: 73 trirremes, 5.000 hoplitas y 3.000 arqueros, los que sumados a los honderos y lanzadores de jabalina, totalizaban 15.000 hombres.

Debido a la enfermedad de Nicias, la direcci√≥n del ej√©rcito atenienses la asumi√≥ Dem√≥stenes. Dem√≥stenes decidi√≥ actuar de inmediato, pero no pudo imponerse a los siracusanos, por lo que mand√≥ levantar el cerco y regresar a Atenas. La partida se difiri√≥ casi un mes, pero cuando las naves estuvieron listas para zarpar, el 27 de agosto del 413 a. C., ocurri√≥ un eclipse de luna que los ateniense consideraron como un signo de desgracia, de manera que tanto las tropas como los marineros rehusaron a embarcarse, negativa que fue aprobada por Nicias, que era muy superticioso.

La llegada de Dem√≥stenes no fue un gran alivio para los atenienses. Su campamento estaba ubicado cerca de un pantano y muchos de ellos hab√≠an ca√≠do enfermos, incluyendo Nicias. Viendo esto, Dem√≥stenes pens√≥ que deb√≠an regresar a Atenas y defender el √Ātica contra la invasi√≥n espartana que hab√≠a tomado Decelia. Nicias, que se hab√≠a opuesto a la expedici√≥n al principio, ahora no quer√≠a mostrar debilidad ante los siracusanos y espartanos, o a los atenienses de casa, quienes probablemente le someter√≠an a juicio por fracasar en la conquista de la isla. Esperaba que los siracusanos se quedaran pronto sin dinero, y tambi√©n hab√≠a sido informado de que hab√≠a facciones proatenienses en Siracusa que estaban preparadas para entregarle la ciudad. Dem√≥stenes y Eurimedonte acordaron reticentes que Nicias podr√≠a tener raz√≥n, pero cuando llegaron los refuerzos del Peloponeso, Nicias estuvo de acuerdo en que deb√≠an partir.

Segunda batalla de Siracusa

Cuando Gilipo supo la decisión de los atenienses, pensó aprovecharla atacando con sus naves las de los atenienses. En el combate murió el general Eurimedonte y la flota ateniense fue obligada a retroceder hacia el interior del Puerto Grande. Gilipo ordenó bloquear la entrada del Puerto Grande colocando una hilera de trirremes y naves mercantes, anclados y amarrados unos a otros.

Despu√©s del eclipse lunar, los atenienses decidieron que la √ļnica salida a tan desesperada situaci√≥n era forzar la salida del puerto. Cargaron sus trirremes con el m√°ximo de soldados que pod√≠an contener y se lanzaron contra la barrera de naves siracusanas que tapaban la entrada del puerto. Estaban dispuestos a morir en el intento y si se salvaban, dirigirse a Catana.

El 10 de septiembre del a√Īo 413 a. C. los atenienses zarparon en su desesperada acci√≥n y navegaron en l√≠nea recta hacia la salida del puerto. La batalla fue ca√≥tica por lo reducido del espacio y la cantidad de naves. La victoria siracusana fue aplastante y en la acci√≥n muri√≥ Eurimedonte.

Nicias y Demóstenes organizaron las tropas para dirigirse por tierra hacia Catania, pero Gilipo les cortó la retirada, por lo que ambos, después de encarnizados combates, tuvieron que rendirse.

Balance

De manera somera, este fue el final de la empresa militar ateniense en tierras sicilianas:[1]

La suerte que corrieron los cuatro estrategos que comandaron las fuerzas expedicionarias fue la siguiente: Alcib√≠ades se pas√≥ al enemigo cuando los trirremes oficiales del Estado ateniense fueron a apresarle para enjuiciarle en Atenas.[2] L√°maco muri√≥ en combate en el segundo a√Īo de la guerra (414 a. C.).[3] En 413 a. C. Durante la desesperada retirada terrestre de los 40.000 soldados del ej√©rcito ateniense hacia la ciudad aliada de Catana, los efectivos se dividieron en dos columnas debido al hostigamiento de las tropas ligeras y de la caballer√≠a siracusanas. Dem√≥stenes al mando de un contingente, fue rodeado, apresado, 20.000 de sus hombres murieron y unos 6000 se rindieron. La otra columna dirigida por Nicias, fam√©lica y sedienta, logr√≥ llegar m√°s lejos, hasta el r√≠o Asinaro. All√≠ fueron masacrado mientras beb√≠an del r√≠o.[4] Para poner fin a la carnicer√≠a Nicias se rindi√≥. Tanto √©l como Dem√≥stenes fueron ejecutados sin juicio previo.[5] Cerca de 7000 prisioneros, condenados a trabajos forzados en las latom√≠as (canteras) de Siracusa, hacinados, murieron a causa del hambre o de enfermedades apenas 70 d√≠as despu√©s. Se salvaron los que sab√≠an recitar de memoria versos de Eur√≠pides,[6] los que fueron vendidos como esclavos, y algunos fugitivos de las dos divisiones de infanter√≠a consiguieron llegar a Catania.

Los recursos humanos, materiales y económicos destinados a la invasión de Sicilia fueron los siguientes:[7]

  1. Al comienzo de la Guerra del Peloponeso, Atenas contaba probablemente con 9000 hoplitas de todas las edades, unos 11.000 thetes y 3000 metecos. Aparte de la contribuci√≥n de sus aliados, destin√≥ a la operaci√≥n militar al menos 3000 hoplitas y 9000 thetes, y un n√ļmero indeterminado de metecos.
  2. La flota de la Confederación de Delos perdió 216 trirremes, de los cuales 160 eran atenienses. Unos 100 se salvaron, pero no todos en condiciones de navegar.
  3. El tesoro aliado que en 431 a. C. dispon√≠a de 6000 talentos, qued√≥ reducido a menos de 500. Sin embargo los siracusanos obtuvieron un enorme bot√≠n, y destinaron una d√©cima parte para la construcci√≥n de un tesoro en el santuario del templo de Apolo de Delfos.[8]

As√≠ termina Tuc√≠dides su relato sobre esta expedici√≥n: ¬ęlos atenienses fueron derrotados en todos los campos, sufrieron sobremanera; fueron vencidos en toda regla: su flota, su ej√©rcito, todo fue aniquilado, y muy pocos hombres lograron regresar a sus hogares¬Ľ.[9] [1]

Reacción ateniense

En Atenas, los ciudadanos no creyeron, al principio, en la derrota. Cuando se dieron cuenta de la enormidad de lo que hab√≠a ocurrido, les entr√≥ p√°nico, ya que el √Ātica estaba ahora expedita, teniendo en cuenta que los espartanos estaban muy cerca, en Decelia.

La derrota causó un cambio inmenso también en la política de muchos otros Estados. Estados que habían sido neutrales se unieron a Esparta, imaginando que la derrota de Atenas era inminente. Asimismo se rebelaron numerosos aliados atenienses de la liga de Delos, y aunque la ciudad comenzó inmediatamente a reconstruir su flota, había poco que pudiera hacer acerca de las revueltas. La expedición y el desastre consiguiente dejaron a Atenas tambaleándose.

Aproximadamente 9.000 hoplitas habían fallecido, y aunque esto era un golpe, la auténtica preocupación era la pérdida de la enorme flota enviada a Sicilia. Los trirremes podían ser reemplazados, pero los 25.000 marineros experimentados caídos en Sicilia eran irreemplazables, y Atenas tuvo que depender de esclavos mal preparados para formar la columna vertebral de su nueva flota.

En 411 a. C. la democracia ateniense fue derrocada en favor de una oligarqu√≠a, y el imperio persa se uni√≥ a la guerra en el bando de los espartanos. Aunque las cosas parec√≠an horrorosas para Atenas, fueron capaces de recuperarse en pocos a√Īos. La oligarqu√≠a fue pronto derrocada, y Atenas gan√≥ la batalla de Cinosema. Sin embargo, la derrota de la expedici√≥n a Sicilia fue el principio del fin de Atenas. En el 404 a. C. fue vencida y ocupada por Esparta.

Referencias

  1. ‚ÜĎ a b Fields, Nick (2009). Cap√≠tulo "El sitio de Siracusa (415-413 a. C)" en Las murallas de Grecia, pp. 64. ISBN 978-84-473-6055.
  2. ‚ÜĎ Sobre la hu√≠da de Alcib√≠ades, cf. Tuc√≠dides, op. cit. vi.61,4-7
  3. ‚ÜĎ Sobre las circunstancias de su muerte, cf. Tuc√≠dides, op. cit. vi.101.6, Plutarco, Nicias 18,1-4.
  4. ‚ÜĎ Tuc√≠dides, op. cit. vii.84.4
  5. ‚ÜĎ Tuc√≠dides, op. cit. vii.86.2
  6. ‚ÜĎ Plutarco, Nicias xxix.2
  7. ‚ÜĎ Fields, Nick (2009). Siracusa, el desastre ateniense, pp. 87. ISBN 978-84-473-6052-9.
  8. ‚ÜĎ Pausanias, Descripci√≥n de Grecia x.11.5.
  9. ‚ÜĎ Tuc√≠dides, op. cit. vii.87.6

Bibliografía

  • Fuller, J.E.C. (1963). Batallas decisivas del mundo occidental y su influencia en la historia. Barcelona, Luis de Caralt.
  • Kinder e Hilgemann (1972). Atlas hist√≥rico mundial. Madrid. Ediciones Istmo.

Enlaces externos

Commons

Obtenido de "Expedici%C3%B3n a Sicilia"

Wikimedia foundation. 2010.

Mira otros diccionarios:

  • Expedici√≥n ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda El t√©rmino expedici√≥n puede referirse a, o aparece de modo significativo en muchos √°mbitos: Contenido 1 Viaje 2 Militar 3 M√ļsica 4 ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Sicilia ‚ÄĒ Para otros usos de este t√©rmino, v√©ase Sicilia (provincia romana). ¬ęSiciliana¬Ľ redirige aqu√≠. Para la apertura de ajedrez, v√©ase Defensa siciliana. Coordenadas: 37¬į38‚Ä≤33‚Ä≥N 14¬į11‚Ä≤34‚Ä≥EÔĽŅ / ÔĽŅ ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Historia de Sicilia ‚ÄĒ Ruinas de un templo en Solunto. La historia de Sicilia ha visto a esta isla del Mediterr√°neo, actual regi√≥n de Italia, controlada normalmente por grandes potencias Roma, v√°ndalos, bizantinos, sarracenos, los Hohenstaufen, los aragoneses, los… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Tapso (Sicilia) ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda Para la localidad argentina, v√©ase Tapso. La pen√≠nsula de Magnisi vista desde Melilli. Tapso (Th√°psos) es el nombre de uno de los m√°s importantes yacimientos arqueol√≥gicos ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Siracusa (Sicilia) ‚ÄĒ Siracusa Escudo ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Segesta (Sicilia) ‚ÄĒ Para la ciudad de Croacia, v√©ase Sisak. Templo d√≥rico (430 a. C.). Segesta (ő£ő≠ő≥őĶŌÉŌĄőĪ) fue una ciudad de Sicilia al noroeste de la isla, a unos 10 km de la costa y a unos 50 km al oeste de Palermo. Aparece tambi√©n como Egesta (Šľúő≥őĶŌÉŌĄőĪ) que ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Naxos (Sicilia) ‚ÄĒ Para otros usos de este t√©rmino, v√©ase Naxos (desambiguaci√≥n). Naxos (lat√≠n Naxus) fue una antigua ciudad griega de Sicilia en la costa este de la isla entre Catania y Mesina. Estaba en la desembocadura del Acesines en el lugar donde despu√©s se… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Leonor de Sicilia ‚ÄĒ (1325 L√©rida, 1375), reina de Arag√≥n. Era hija del rey Pedro II de Sicilia y de Isabel de Carintia. Tanto ella como sus hermanas favorecieron al partido de la Corona de Arag√≥n de la isla de Sicilia, integrado por nobles de ascendencia catalana… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Alberto Sicilia Mart√≠nez ‚ÄĒ Alberto Sicilia Mart√≠nez, Foto: Nacimiento 18 de agosto de 1966 Cabaigu√°n ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Noto (Sicilia) ‚ÄĒ Para otros usos de este t√©rmino, v√©ase Noto. Noto ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol


Compartir el artículo y extractos

Link directo
… Do a right-click on the link above
and select ‚ÄúCopy Link‚ÄĚ

We are using cookies for the best presentation of our site. Continuing to use this site, you agree with this.