Feminismo


Feminismo
Símbolo de los movimientos feministas.

El Feminismo es una ideología y un conjunto de movimientos políticos, culturales y económicos que tienen como objetivo la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.[1] [2] [3] Con este objetivo, el movimiento feminista, crea un amplio conjunto de teorías sociales, una Teoría feminista que ha dado lugar a la aparición de disciplinas como la geografía feminista, historia feminista o la crítica literaria feminista, entre otras muchas disciplinas.

Se atribuye al feminismo logros sociales de trascendental importancia como el voto femenino; el personaje que figura como pionera del sufragio femenino en América Latina es Matilde Hidalgo de Procel. A esto se suman otros frutos del sacrificio femenino como la protección contra el acoso sexual. Según Maggie Humm y Rebecca Walker, la historia del feminismo puede clasificarse en tres olas.[4] [5] La primera ola aparecería a finales del siglo XIX y principios del XX y se centró mayormente en el logro del derecho al sufragio femenino; la segunda ola, aparece en los años 60 y 70 y se centra en la liberación de la mujer; por último, la tercera ola, comienza en los años 90 y se extiende hasta la actualidad y constituye una continuación y una reacción a las lagunas que se perciben en el feminismo de segunda ola.[6]

El feminismo es un conjunto de corrientes muy diversas, por lo que es más correcto hablar de "feminismos" que de "feminismo" en singular. Entre la amplia variedad de tendencias que podemos encontrar, cabe mencionar, por ejemplo, el feminismo cultural, el feminismo liberal, el feminismo radical, el ecofeminismo, el anarcofeminismo, el feminismo de la diferencia, el feminismo de la igualdad el feminismo marxista, el feminismo separatista, el feminismo filosófico, el feminismo cristiano, el feminismo islámico, el feminismo post-colonial, el feminismo lésbico, el transfeminismo o el feminismo crítico.

Contenido

Historia

Christine de Pizan presenta su libro a la reina Isabel de Bavaria.

De acuerdo a Simone de Beauvoir, la primera mujer que utilizó una pluma para defender a la mujer fue Christine de Pizan, que, en el siglo XV, escribió Epître au Dieu d'Amour (Epístola al dios del amor).[7] Sin embargo, y a pesar de que existen varios ejemplos de autoras anteriores al Siglo de las Luces que abogaron por los derechos de la mujer, no están directamente vinculadas al feminismo moderno.

La palabra "feminismo" es un vocablo relativamente reciente: aparece en 1880 en Francia y en Estados Unidos en 1919.[8] La existencia de movimientos en favor de la mujer anteriores a la Ilustración es indudable, pero no se puede hablar de una continuidad entre esos movimientos y el feminismo de hoy en día, que comienza a finales del siglo XVIII, cuando surgen las primeras corrientes feministas.

La defensa de las mujeres anterior al siglo de las luces se denomina "protofeminismo". Esta defensa no se ajusta completamente al concepto de feminismo nacido con la Ilustración, al feminismo moderno, que trasciende de la mera enumeración de agravios y entra en el terreno de la vindicación de la mujer y la crítica racionalista de las estructuras sociales. Veamos para ello por ejemplo la definición de Nancy Cott de feminismo: "creencia en la importancia de la igualdad de género, invalidando la idea de jerarquía de género como concepto construido por la sociedad".[9]

En el mundo académico se clasifica el feminismo en tres olas, las primeras feministas serían 'la primera ola', a continuación, en los años 60 y 70 del siglo XX, aparece 'la segunda ola', que en los años 90 da paso a la llamada tercera ola, el feminismo de hoy en día.[10]

Primera ola

Artículo principal: Primera ola del feminismo

La primera ola del feminismo se refiere al movimiento feminista que se desarrolló en Inglaterra y Estados Unidos a lo largo del siglo XIX y principios del siglo XX.

Originariamente, se concentró en la obtención de igualdad frente al hombre en términos de derecho de propiedad e igual capacidad de obrar, así como la demanda de igualdad de derechos dentro del matrimonio. A finales del siglo XIX, los esfuerzos se van a concentrar en la obtención de poder político, en concreto el derecho al sufragio.[11]

Los autores liberales como Rousseau, con honrosas excepciones, van a relegar a un rincón el papel de la mujer dentro del estado liberal. Como reacción a esto, se crea una declaración de los derechos declinada en femenino, en 1791 Olympe de Gouges hizo la "Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana", como contrapartida a los "Derechos del hombre y el Ciudadano" creados tras la Revolución Francesa. Se genera cierta literatura de caracter liberal a favor de la mujer: Mill o Nicolas de Condorcet van a ser ejemplos de líderes (hombres) que defienden los derechos de la mujer, pero el vacío y aparente olvido de la relegada figura de la mujer dentro del estado liberal, que perdura hasta el siglo XX, no va a ser denunciado hasta la aparición de autoras como Mary Wollstonecraft autora de Vindicación de los derechos de la mujer, que rompe con la tónica de las obras escritas hasta el momento por mujeres, descritas como "memorial de agravios" y pasando a la "vindicación", componente esencial del feminismo.

Un hito del feminismo es la Convención de Seneca Falls en Nueva York en el año 1848, donde 300 activistas y espectadores se reunieron en la primera convención por los derechos de la mujer en Estados Unidos, cuya declaración final fue firmada por unas 100 mujeres.

En Inglaterra, aparecen la suffragettes, activistas por los derechos civiles, lideradas por Emmeline Pankhurst así como numerosas autoras y activistas, en su mayor parte de Estados Unidos e Inglaterra, que van a llevar el feminismo al terreno del activismo, especialmente en un contexto de vindicación de igualdad de derechos frente al estado.

Los acontecimientos históricos del momento, especialmente la abolición de la esclavitud, van a ser muy influyentes en el devenir del movimiento feminista, pudiendo encontrar una correlación entre la lucha por la abolición y la lucha por los derechos de la mujer: muchas de las líderes de esta primera corriente son esposas de líderes abolicionistas.

Woman Suffrage Headquarters, Cleveland, 1912

Una vez conseguida la abolición, se van a producir contactos entre las feministas y las mujeres negras, poniéndose de relieve las grandes diferencias en la situación de las mujeres blancas de clase media-alta, las únicas feministas hasta el momento, con las mujeres negras. Este encuentro lo personaliza la figura de Sojourner Truth y su discurso "Ain't I a Woman?" (1851). Las diferencias y características específicas de los problemas de la mujer negra junto con los de las mujeres obreras (un grupo que va a comenzar a hacer aparición) van a generar fricciones y problemas como por ejemplo, la incompatibilidad del modelo femenino de la mujer obrera con el de las pioneras del feminismo.

Autoras y activistas importantes de la primera ola del feminismo son: Lucretia Mott, Lucy Stone, Elizabeth Cady Stanton, y Susan B. Anthony, muchas de ellas vinculadas al abolicionismo e influenciadas por el pensamiento cuáquero. El carácter del feminismo predominante en ese momento vindica la mujer a través de cualidades positivas consideradas femeninas como la templanza, la vida piadosa o la abstención de beber alcohol. Sin embargo, esta vindicación de a mujer a través de la templanza no es menoscabo para enérgicas protestas y un activismo beligerante, con acciones como encadenarse en lugares públicos, romper escaparates, huelgas de hambre, desobediencia civil o actos desesperados y extremadamente peligrosos como tirarse delante del caballo del rey durante una carrera.

La abolición de la esclavitud va a llegar pero, para decepción de las mujeres, la igualdad de raza no se extiende a la igualdad de género, de modo que el movimiento feminista va a tener que buscar un camino propio, separándose del movimiento abolicionista. Tras grandes esfuerzos, se conseguirá el derecho al sufragio en 1918, cuando en Inglaterra se regula el voto para mujeres mayores de 30 años y poseedoras de una casa. En 1928, la edad para votar se equipara a la de los hombres. Por su parte, en Estados Unidos, la Decimonovena Enmienda de 1920 otorga derecho al voto en todos los estados del país. La mayor parte de los grandes estados europeos van a tomar medidas semejantes con algunas excepciones como Francia o Italia, que aún postergarán unos 20 años el derecho al sufragio femenino.

Con la consecución de la igualdad "de Iure", la primera ola va a perder su razón de ser, tras un periodo de poca actividad en lo que a feminismo se refiere. Aparecerán nuevas corrientes feministas, centradas en el progreso e igualdad social y cultural de la mujer y para diferenciarlas, se les va a calificar como la "Segunda Ola", nombrando de forma retrospectiva a la "primera ola".

Segunda Ola

Artículo principal: Segunda ola del feminismo

Marcha de liberación de la mujer en Washington, 1970.

La Segunda Ola Feminista, del Movimiento de la Mujer o de liberación de la mujer hace referencia un período de actividad feminista que comienza a principios de los años 1960 y dura hasta finales de los años 1970.

Así como la primera ola del feminismo se enfocaba principalmente en la superación de los obstáculos legales (de jure) a la igualdad legal (sufragio femenino, derechos de propiedad, etc), la segunda ola tenía una amplia variedad de temas: la desigualdad no-oficial (de facto), la sexualidad, la familia, el lugar de trabajo y quizá de forma más controvertida, los derechos en la reproducción.[12] Intentó añadir una enmienda de igualdad de derechos a la constitución de Estados Unidos.

Tercera Ola

Artículo principal: Tercera ola del feminismo

Feminismo de tercera ola es un término identificado con diversas ramas del feminismo cuyo activismo e investigación comienza en 1990 y se extiende hasta el presente. El movimiento surgió como una respuesta a los fallos percibidos en el llamado Feminismo de segunda ola: la toma de conciencia de que no existe un único modelo de mujer, por el contrario, existen múltiples modelos de mujer, determinados por cuestiones sociales, étnicas, de nacionalidad o religión.[13]

Esta corriente se aleja del esencialismo y las definiciones de feminidad, asumidas en ocasiones como universales y que sobre estimaban las experiencias de la clase media-alta de raza blanca norteamericana. Las interpretaciones dadas al género y al sexo son esenciales dentro de la tercera ola, caracterizándose por su post-estructuralismo. La variedad de enfoques, soluciones propuestas, visiones de los problemas de esta corriente y la carencia de un objetivo común claro refleja el carácter post-modernista de la tercera ola del feminismo que incorpora múltiples corrientes del feminismo teniendo componentes de la teoría queer, del anti racismo, teoría post colonial, ecofeminismo, Transexualidad, o la visión positiva de la sexualidad, entre otros.

El replanteamiento del feminismo de tercera ola se manifiesta por ejemplo en que algunas feministas de esta corriente tienen una percepción positiva de la sexualidad femenina y han replanteado las posturas ante el trabajo sexual o la pornografía de la segunda ola del feminismo.[14]

Las feministas de tercera ola se centran en la "micropolítica" y desafían el concepto de lo que es bueno o malo para la mujer de la segunda ola.[15] [16] [17]

La tercera ola del feminismo surgió como respuesta los fallos de la segunda ola, pero algunos acontecimientos marcaron el comienzo de esta corriente, como por ejemplo el caso de Anita Hill, una mujer que denunció por acoso sexual a Clarence Thomas, nominado para el Tribunal Supremo Norteamericano. Thomas negó las acusaciones y tras extensas deliberaciones, el Senado de Estados Unidos votó 52 a 48 a favor de Thomas.[16] [18] Como respuesta a este caso, Rebecca Walker publicó un artículo titulado "Becoming the Third Wave" (Comenzando la tercera ola) en el cual declaró: "I am not a post-feminism feminist. I am the third-wave" (no soy una post-feminista, soy la tercera ola),[5] Otro hito en la historia de la tercera ola son los debates llamados "Guerras feministas por el sexo", considerados a veces como el inicio de la tercera ola, constituyeron una serie de encendidos debates en torno a las posturas ante el sexo, la prostitución, el sadomasoquismo y la transexualidad que enfrentaron al movimiento feminista con la comunidad feminista lésbica.[19] [20] [21] [22] [23]

Relación con otros movimientos

Las feministas en general tienen un acercamiento holístico hacia la política, creyendo en las palabras de Martin Luther King, "una amenaza a la justicia en cualquier lugar es una amenaza a la justicia en todo lugar". Siguiendo dicha creencia, las feministas usualmente apoyan otros movimientos como el movimiento por los derechos civiles, el movimiento pacifista y el movimiento por los derechos de los y las homosexuales. Al mismo tiempo muchas feministas negras, como Angela Davis, critican que el movimiento feminista es dominado por mujeres blancas.

También se han establecido vínculos entre el movimiento feminista y el movimiento campesino por la soberanía alimentaria.[24]

Algunos feminismos muestran su preocupación por el movimiento transexual, ya que desafía las distinciones entre el varón y la mujer. La transexualidad es rechazada por el feminismo radical, que considera que la masculinidad y la feminidad son construcciones socio-culturales, y por tanto, sentirse varón o mujer carece de sentido y contribuye al sexismo. Otras corrientes de feminismo reconocen, promocionan y reivindican los derechos humanos de las mujeres transexuales.

También se da una fuerte relación de algunas corrientes del socialismo o anticapitalistas con este, dando a entender que la "liberación femenina" debe ir a la par de la liberación general de la sociedad del yugo del capitalismo.

Impacto del feminismo en Occidente

Manifestación de sufragistas en Nueva York el 6 de mayo de 1912.

El feminismo ha producido muchos cambios en algunas sociedades occidentales, incluyendo el sufragio femenino, el empleo igualitario, el derecho de pedir el divorcio, el derecho de las mujeres de controlar sus propios cuerpos y decisiones médicas (como el controvertido tema de la Interrupción Voluntaria del Embarazo), entre otros. Diversas instituciones fueron conseguidas, algunas hace 200 años, gracias a las luchas del movimiento feminista.

Unas de las aportaciones más importantes del feminismo es el edificio teórico que han construido las diferentes autoras a lo largo de siglos; la teoría feminista, ha introducido en la sociedad y en el mundo académico, multitud de nuevos conceptos y áreas de estudio que, de no ser por la vitalidad del movimiento feminista, no habrían aparecido. Entre estos podemos destacar ejemplos tales como los estudios de género, la critica literaria feminista, la teoría legal feminista o de forma más indirecta la teoría Queer.

El feminismo ha tenido una importante influencia en la legislación de gran parte de países, afectando a amplias áreas del ordenamiento jurídico, por ejemplo algunos países como España o Venezuela han establecido normativas que apuntan a la paridad de participación política y/o laboral, o leyes contra la violencia de género. El Consejo Nacional Electoral venezolano informó por medio de resolución que las candidaturas a las Elecciones Regionales de 2008 debían estar entre el 40% y el 60% para ambos sexos, y en España, se introdujo en la reciente "Ley de igualdad" la necesidad de presentar listas con paridad entre hombres y mujeres a todos los niveles electorales.

Sin embargo, el movimiento feminista reivindica que todavía hay muchos cambios por hacer y que la mujer sigue estando en un estado de vulnerabilidad en contraste con el hombre. Por ejemplo, en ningún país del mundo se ha logrado igual salario por igual trabajo.[25] El aborto espontáneo sigue siendo causa de muerte de muchas mujeres en el mundo (tercera causa de mortalidad materna en el mundo[26] ), La negación de los derechos de herencia y propiedad de una mujer pueden aumentar su vulnerabilidad al VIH. No poder ser dueña de propiedades significa que las mujeres tienen una estabilidad económica limitada. Esto puede llevar a un riesgo mayor de explotación y violencia sexual, ya que las mujeres pueden tener que soportar relaciones abusivas o recurrir al trabajo sexual para sobrevivir económicamente. Otro ejemplo se da en Estados Unidos, donde las mujeres mayores se enfrentan a menudo con el problema de no contar con la propiedad legal y por tanto efectiva del hogar donde han pasado su vida y formado su familia, por no hablar del trabajo no remunerado que han realizado.

Feminismo en la literatura

La literatura es el arte que emplea como medio de expresión una lengua, conjunto de las producciones literarias de una nación, época o de un género. La literatura feminista está comprometida en expresar los problemas de una sociedad injusta y machista que ignora el rol de la mujer en la sociedad. A través de personajes, como La tercera mujer de Gilles Lipovetsky, se expresa la frustración de la mujer en una sociedad sexista.

También se opone a la opresión, la exclusión y la dependencia de la mujer al hombre. Existen muchas obras literarias en donde el feminismo se hace notar. Todas estas obras comparten un mismo fin; criticar una sociedad marcada por sus costumbres y tradiciones en donde la mujer tiene un papel secundario y sometido. Al mismo tiempo, el feminismo está dando carácter de época a nuestro tiempo y está marcando las pautas a la cultura del mañana. A través de la escritura, muchos autores han tratado también de la conciencia entre los lectores sobre este tema. El feminismo en la literatura surge por un problema social existente, a pesar de estar expresada en muchas obras de ficción.

Por ejemplo, en “Nice Work”, una novela de David Lodge, el autor acude al humor y la ironía para hacer llegar más rápido su mensaje a los lectores. Esta novela trata distintos temas, como el capitalismo, la diferencia de clases sociales y el feminismo. La intención de esta obra de la literatura contemporánea es hacer una crítica hacia la Inglaterra de los 80 durante el gobierno de Margaret Thatcher.

Cualquiera de estas novelas feministas podrían llegar a parecer simplemente historias de amor, abandono y sufrimiento, temas superficiales pero estos temas solo sirven como disfraz para el autor de lo que realmente quiere exponer. En el caso de estas novelas y muchas otras obras literarias, a partir del análisis podemos encontrar la crítica que la novela esconde desde el punto de vista del feminismo. Por lo tanto, si un lector no tiene los conocimientos necesarios, o no encuentra cierto interés en ideologías, como el feminismo, no percibirá este mensaje en la obra.

La gran aportación de la literatura testimonial, permite que uno se identifique con las historias personales de los personajes ya sean reales o inventados. La textualización del cuerpo femenino es prominente en todos los géneros no solo en el feminista. La mujer se define como sujeto textual y cuenta su historia, independientemente de la que le habían inventado los hombres. El resultado ha sido una literatura erótica sin inhibiciones, en donde deseos, pasiones y fantasías se compilan con metáforas táctiles. Quizá la rebelión ha sido más intensa y más extendida en Latinoamérica porque es aquí donde se ha sentido con más injusticia las represiones. Conviene advertir que el cuerpo femenino se incorpora a la literatura latinoamericana actual en otra dimensión, distinta de la erótica, pues también es temática la violencia sexual ejercida contra la mujer en una sociedad donde apenas ahora, en el siglo XXI, se empieza a pensar en las posibles implicaciones legales de la violación o el acoso sexual.

Véase también

Referencias

  1. Entrada "feminismo" en el diccionarios de la RAE vigésimo tercera edición
  2. Collins Dictionary and Thesaurus. London: Collins. 2006. ISBN 0-00-722405-2. 
  3. ¿Qué es el feminismo? Mujeres En Red
  4. Humm, Maggie (1990). The dictionary of feminist theory. Columbus: Ohio State University Press. p. 278. ISBN 0-8142-0506-2. 
  5. a b «Becoming the Third Wave», Ms (January/February, 1992): 39–41, 1992 
  6. Krolokke, Charlotte; Anne Scott Sorensen (2005). «Three Waves of Feminism: From Suffragettes to Grrls». Gender Communication Theories and Analyses:From Silence to Performance. Sage. p. 24. ISBN 0761929185. 
  7. de Beauvoir, Simone, English translation 1953 (1989). The Second Sex. Vintage Books. p. 105. ISBN 0-679-72451-6. 
  8. "Feminismos, debates teóricos contemporáneos". Elena Beltrán, Virginia Maquieira, Silvina Álvarez, Cristina Sánchez. Alianza Editorial, segunda reimpresión, 2008
  9. Cott, Nancy (1987). The grounding of modern feminism. Yale University Press. pp. 4–5. ISBN 9780300042283. 
  10. Celia AMOROS y Ana DE MIGUEL (ed.), «Historia de la teoría feminista. De la Ilustración a la globalización», ed. Minerva, Madrid, 2005
  11. Freedman, Estelle B. (2003). No Turning Back : The History of Feminism and the Future of Women. Ballantine Books. p. 464. ISBN 0-345-45053-1. 
  12. «women's movement (political and social movement) - Britannica Online Encyclopedia».
  13. Tong, Rosemarie (2009). Feminist Thought: A More Comprehensive Introduction (3 edición). Westview Press (Perseus Books). pp. 284–285, 289. ISBN 978-0-8133-4375-4. 
  14. Johnson, Merri Lisa, Ed. Jane Sexes It Up: True Confessions of Feminist Desire. New York: Four Walls Eight Windows, 2002.
  15. Henry, Astrid, Not My Mother's Sister: Generational Conflict and Third-Wave Feminism (Indiana University Press, 2003), ISBN 978-0-253-21713-4
  16. a b Gillis, Stacy, Gillian Howie & Rebecca Munford (eds), Third Wave Feminism: A Critical Exploration (Palgrave Macmillan, 2007), ISBN 978-0-230-52174-2
  17. Faludi, Susan, Backlash: The Undeclared War Against Women (Vintage, 1993), ISBN 978-0-09-922271-2
  18. Walker, Rebecca, To Be Real: Telling the Truth and Changing the Face of Feminism (Anchor, 1995) ISBN 9780385472625
  19. Duggan, Lisa; Hunter, Nan D. (1995). Sex wars: sexual dissent and political culture. New York: Routledge. ISBN 0-415-91036-6. 
  20. Hansen, Karen Tranberg; Philipson, Ilene J. (1990). Women, class, and the feminist imagination: a socialist-feminist reader. Philadelphia: Temple University Press. ISBN 0-87722-630-X. 
  21. Gerhard, Jane F. (2001). Desiring revolution: second-wave feminism and the rewriting of American sexual thought, 1920 to 1982. New York: Columbia University Press. ISBN 0-231-11204-1. 
  22. Leidholdt, Dorchen; Raymond, Janice G (1990). The Sexual liberals and the attack on feminism. New York: Pergamon Press. ISBN 0-08-037457-3. 
  23. Vance, Carole S. Pleasure and Danger: Exploring Female Sexuality. Thorsons Publishers. ISBN 0-04-440593-6. 
  24. Foro por la Soberanía Alimentaria, nuevas alianzas
  25. «:Las mujeres y la desigualdad».
  26. «Informe sobre la salud en el mundo 2005 - ¡Cada madre y cada niño contarán! Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 2005, p. 62».

Bibliografía

  • Gloria Solé Romeo, Historia del feminismo (siglos XIX y XX), 1995, ISBN 978-84-313-1358-6
  • Martha Riofrío, Revolución y feminismo latinoamericano (1999), Editorial Mayab. id ISBN 978-84-7490-946-3
  • Varela, Nuria (2005). Feminismo para principiantes. Ediciones B. ISBN 84-666-2062-1. 
  • Haaland Matláry, Janne (2002). El tiempo de las mujeres, notas para un nuevo feminismo. Ediciones Rialp. ISBN 978-84-321-3320-6. 
  • Virginia Woolf (1999, edición original 1938). Tres guineas. Lumen. ISBN 84-264-4954-9. 
  • Simone de Beauvoir (2005, edición original 1949). El segundo sexo. Ediciones Cátedra. ISBN 84-376-2233-6. 
  • Librería de las Mujeres de Milán (1991). No creas tener derechos. Horas y Horas. ISBN 84-87715-07-9. 
  • Alessandra Bocchetti (1996). Lo que quiere una mujer. Ediciones Cátedra. ISBN 84-376-1471-6. 
  • Nydia Bauzá Santiago (1986). El Feminismo y el Tacón de la Chancleta. Thesis (M.A.), Universidad de Puerto Rico. 
  • Ana Irma Rivera Lassén (2001). Documentos del feminismo en Puerto Rico: facsímiles de la historia. Editorial de la Universidad de Puerto Rico. ISBN 0847701050. 

Enlaces externos


Wikimedia foundation. 2010.

Sinónimos:

Antónimos:

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