Al-√Āndalus

ÔĽŅ
Al-√Āndalus
Cor√°n del siglo XII utilizado en al-√Āndalus

Se conoce como al-√Āndalus (√°rabe ōßŔĄō£ŔÜōĮŔĄō≥) al territorio de la Pen√≠nsula Ib√©rica y de la Septimania bajo poder musulm√°n durante la Edad Media, entre los a√Īos 711 y 1492.[1] [2]

Tras la invasi√≥n musulmana de la pen√≠nsula, al-√Āndalus se integr√≥ inicialmente en la provincia norteafricana del Califato Omeya, para m√°s tarde convertirse en un emirato y posteriormente en un califato independiente del poder abas√≠. Con la disoluci√≥n del Califato de C√≥rdoba en 1031, el territorio se dividi√≥ en los primeros reinos de taifas, periodo al que sucedi√≥ la invasi√≥n de los almor√°vides, los segundos reinos de taifas, la invasi√≥n de los almohades y los terceros reinos de taifas. Con el avance de la Reconquista iniciada por los cristianos de las monta√Īas del norte peninsular, el nombre de al-√Āndalus se fue adecuando al menguante territorio bajo dominaci√≥n musulmana, cuyas fronteras fueron progresivamente empujadas hacia el sur, hasta la toma de Granada por los Reyes Cat√≥licos en 1492, que puso fin al poder isl√°mico en la pen√≠nsula Ib√©rica, aunque a√ļn quedaban musulmanes viviendo en la Pen√≠nsula (v√©ase La Alpujarra).

Contenido

Topónimo

Graf√≠a √°rabe de al-√Āndalus

El nombre "al-√Āndalus" referido a la Pen√≠nsula Ib√©rica, aparece documentado por primera vez en una moneda conservada en el Museo Arqueol√≥gico Nacional de Espa√Īa y datada en el a√Īo 716, pocos a√Īos despu√©s de la invasi√≥n musulmana de Hispania. En esa moneda aparece el t√©rmino latino "Span", que corresponder√≠a a "Spania" junto con el t√©rmino √°rabe "al-√Āndalus". Teniendo en cuenta los m√ļltiples testimonios del biling√ľismo que existi√≥ en al-√Āndalus a lo largo de casi toda su historia entre el romance vern√°culo y √°rabe dialectal, no es de extra√Īar que en √©sta y en otras monedas se usaran el alfabeto latino y el √°rabe para escribir los t√©rminos equivalentes en cada lengua. Sin embargo, a pesar de estar claro que el top√≥nimo al-√Āndalus se us√≥ como sin√≥nimo de la Hispania musulmana, el origen del t√©rmino no est√° claro, y se han formulado varias teor√≠as al respecto.

Tesis v√°ndala

Esta hist√≥rica y discutida tesis defiende que los v√°ndalos, pueblo germ√°nico que ocup√≥ la B√©tica romana entre el 409 y el 429 y que desde all√≠ pas√≥ al norte de √Āfrica, dieron origen al nombre de al-√Āndalus. La tesis de los v√°ndalos ya se esgrim√≠a en el mundo hisp√°nico durante la Edad Media, aunque fue a partir del siglo XVI cuando empez√≥ a ser m√°s difundida, apareciendo en la obra de m√ļltiples anticuarios del √°mbito cultural espa√Īol. El arabista holand√©s del siglo XIX Reinhart Dozy fue el primero en argumentarla seg√ļn la filolog√≠a moderna. En esta misma l√≠nea le siguieron Christian Friedrich Seybold (1859-1921) y √Čvariste L√©vi-Proven√ßal (1894-1956). Este supuesto se ha argumentado a lo largo de la historia de diferentes formas.

Uno de los razonamientos sosten√≠a que el nombre de Andaluc√≠a proven√≠a de "Vandalicia", que significar√≠a "la tierra de los v√°ndalos". Los puntos d√©biles de esta tesis son que el top√≥nimo "Andaluc√≠a", en su forma primigenia "el Andaluc√≠a", es una castellanizaci√≥n documentada del √°rabe "al-andalusiya", adjetivo √°rabe relativo al sustantivo "al-√Āndalus" y que no es l√≥gico desde el punto de vista cronol√≥gico justificar el nombre de "al-√Āndalus" a trav√©s del nombre "Andaluc√≠a", que es posterior. Adem√°s no hay constancia documental de que la regi√≥n alguna vez se denominara "Vandalicia". Sin embargo esta ha sido una etimolog√≠a muy popular y un aut√©ntico t√≥pico hist√≥rico muy repetido. Siguiendo esta falsa etimolog√≠a, se lleg√≥ a usar el top√≥nimo latino "Vandalia", a modo de neologismo para referirse a Andaluc√≠a en textos modernos escritos en lat√≠n, como por ejemplo el lema que aparece en el escudo de la ciudad de Carmona: "Sicvt Lvcifer lvcet in Aurora, ita in Vandalia Carmona" (Como el Lucero brilla en la Aurora, as√≠ en Vandalicia brilla Carmona).

A finales del siglo XX, siguiendo la misma idea que relaciona el nombre de "al-√Āndalus" con los v√°ndalos, se ha propuesto otra hip√≥tesis. √Čsta mantiene que el t√©rmino √°rabe "al-√Āndalus" puede tener origen en la expresi√≥n bereber o amazigh "tamort uandalos", que significar√≠a la "tierra de los v√°ndalos". Seg√ļn esta hip√≥tesis, los habitantes del norte de √Āfrica, viendo llegar a los v√°ndalos del otro lado del Estrecho de Gibraltar, llamaron a las tierras del otro lado "tierra de los v√°ndalos". El razonamiento es que el genitivo en lengua bereber se construye a√Īadiendo la part√≠cula "u" al principio de la palabra, fen√≥meno que se conoce como "forma constructa". Por ello, teniendo en cuenta que el nombre latino del pueblo v√°ndalo era "vandalus" (pronunciado "u√°ndalus"), la expresi√≥n bereber "tamort uandalos", que significar√≠a la "tierra de los v√°ndalos", pudo ser confundida por los √°rabes con la expresi√≥n hom√≥fona bereber "tamort u-andalos" o tierra de los √°ndalos, lo que habr√≠a derivado en el vocablo √°rabe Andalus, con p√©rdida de la "v" (pronunciada u) por confusi√≥n con la citada "forma constructa" bereber y precedida por el art√≠culo antepuesto "al-". El punto flaco de esta hip√≥tesis es que sus partidarios tampoco han podido aportar ninguna fuente hist√≥rica documental ni epigr√°fica que demuestre que la B√©tica o Hispania fueran llamadas alguna vez "Vandalicia" o "tamort u-andalos".

Tesis visigoda

Heinz Halm propone que "al-√Āndalus" es la arabizaci√≥n de la expresi√≥n goda "Landa-hlauts", sustantivo compuesto por los t√©rmino "landa" (tierra) y "hlauts" (sorteo) y que significa "tierras de sorteo".[3] Seg√ļn Halm los visigodos se repart√≠an las tierras conquistadas mediante "sorteos" con el objetivo de repoblarlas y llamaban a las tierras repartidas "Sortes Gothica". De este modo Halm mantiene que "Landa-hlauts" era el nombre godo de la antigua provincia B√©tica, y que de √©l pudo derivar el vocablo √°rabe al-Andalus. Sin embargo en las fuentes hist√≥ricas s√≥lo se ha documentado la expresi√≥n latina "Gothica sors" referida al reino visigodo y no se ha hallado la expresi√≥n "Landa-hlauts" o similar en fuente hist√≥rica alguna.

La tesis visigoda ha sido revisada en 2004 por el historiador Rafael Sabio Gonz√°lez, en un trabajo en el que se acent√ļa el car√°cter pol√≠tico de la ra√≠z "land".[4] As√≠, √©sta vendr√≠a a aludir al concepto de naci√≥n m√°s que a un reparto de tierras, siguiendo una extendida tradici√≥n entre las lenguas germ√°nicas (Deutschland, England, Scotland y Switzerland son algunos ejemplos) y refiri√©ndose por tanto al conjunto de los territorios ocupados por los visigodos en la Pen√≠nsula Ib√©rica, y no s√≥lo a la B√©tica. En oposici√≥n a al-√Āndalus, el concepto Spania (derivado tard√≠o de Hispania) habr√≠a sido apropiado por los bizantinos en sus intentos por recuperar la parte occidental del Imperio. Una vez los musulmanes penetraron en la Pen√≠nsula Ib√©rica, substituyendo a la √©lite gubernamental visigoda, tomar√≠an la expresi√≥n al-√Āndalus para referirse a sus dominios, ya exenta de comprensi√≥n etimol√≥gica pero manteniendo su significaci√≥n pol√≠tica. De este modo se explicar√≠a el que, a medida que se fuera retrotrayendo el espacio controlado por los musulmanes, tambi√©n lo hiciera la extensi√≥n geogr√°fica as√≠ denominada. Es interesante resaltar que el actual macrotop√≥nimo al-√Āndalus podr√≠a ser m√°s bien fruto de la fosilizaci√≥n del vocablo llevada a cabo por Castilla, ya fuese de un modo casual (ante la fijaci√≥n temporal de su frontera frente a los dominios almohades) o intencionado (ante las primeras explicaciones etimol√≥gicas del t√©rmino y el surgimiento de la creencia de que procede de los v√°ndalos).

Tesis atl√°ntica

La tesis atl√°ntica es la que hace derivar el nombre de "al-√Āndalus" del griego Atlantis o del lat√≠n Atlanticum. El primer estudioso moderno que apunt√≥ esta posibilidad fue Juan Fern√°ndez Amador de los R√≠os, bas√°ndose en las propias cr√≥nicas andalus√≠es.[5] M√°s recientemente el fil√≥logo Joaqu√≠n Vallv√© Bermejo, en su obra La divisi√≥n territorial de la Espa√Īa musulmana, afirm√≥ que el nombre "al-√Āndalus" tiene su origen en la locuci√≥n √°rabe "Jazirat al-Andalus", que significa la √≠nsula o la pen√≠nsula del Atl√°ntico o la Atl√°ntida, y que aludir√≠a a la Pen√≠nsula Ib√©rica.[6] Seg√ļn este catedr√°tico, la leyenda de la Atl√°ntida de Plat√≥n fue transmitida al mundo √°rabe antes de que naciera el Islam en el siglo VII, como revela la poes√≠a preisl√°mica que ya hace referencia a un al-√Āndalus. Actualmente es la teor√≠a que se considera m√°s correcta.[7] Para explicar el paso del greco-latino Atl√°ntida al √°rabe al-Andalus se apela a la transcripci√≥n fon√©tica: Atlanta pronunciado al.landa, (como de atleta se dice al.leta) sustituyendo la ‚Äúte‚ÄĚ por ‚Äúl‚ÄĚ geminada.

Historia

Dinar omeya de 716-717.
Art√≠culo principal: Historia de al-√Āndalus
V√©ase tambi√©n: Anexo:Cronolog√≠a de al-√Āndalus

Conquista

Entre los a√Īos 711 y 715, los musulmanes ocuparon una parte de la Pen√≠nsula Ib√©rica, aunque sin ning√ļn tipo de dominio efectivo al norte del Sistema Central. La invasi√≥n y ulterior ocupaci√≥n del sur peninsular se sostuvo manu militari. La parte mediterr√°nea y la m√°s meridional sufrieron un desbordamiento demogr√°fico de las poblaciones locales, que se adaptaron a la nueva situaci√≥n.

La entrada de los musulmanes en la península se produjo con el desembarco en Gibraltar (Yebel Tárik), el 27 de abril de 711, de Táriq Ibn Ziyad lugarteniente del gobernador de Tánger (Musa ibn Nusair), lideró un ejército de 9.000 hombres. Poco después, el 19 de julio, los visigodos fueron derrotados y su rey Rodrigo murió en la Batalla de Guadalete. La ocupación del sur peninsular con la implantación masiva de poblaciones norteafricanas se produjo rápidamente. La presencia de los invasores musulmanes al norte del Sistema Central era sin embargo prácticamente anecdótica, limitándose a guarniciones desde las que profundizar sus incursiones militares o razzias.

Emirato de Córdoba

Artículo principal: Emirato de Córdoba

En el a√Īo 756 Abd al-Rahm√°n I lleg√≥ a C√≥rdoba y estableci√≥ una dinast√≠a que gobern√≥ al-√Āndalus hasta 1031. En el 773 Abd al-Rahm√°n I cre√≥ el Emirato de C√≥rdoba, independiz√°ndose pol√≠tica y administrativamente del Califato de Damasco, aunque mantuvo con el mismo una unidad cultural, espiritual y moral. Pese a todo, el verdadero organizador del emirato independiente fue Abd al-Rahm√°n II, que deleg√≥ los poderes en manos de los visires. La islamizaci√≥n fue muy r√°pida y el n√ļmero de moz√°rabes (cristianos en territorio musulm√°n) se redujo considerablemente.

En el a√Īo 912, ascendi√≥ al trono Abd al-Rahm√°n III, cuando ya la decadencia pol√≠tica del emirato era un hecho. Intentando acabar con las sublevaciones y conflictos, se proclam√≥ califa en 929, dando paso al califato de C√≥rdoba.

Califato de Córdoba

El Califato de C√≥rdoba hacia el a√Īo 1000
Artículo principal: Califato de Córdoba

En el a√Īo 929, Abd al-Rahm√°n III estableci√≥ el Califato de C√≥rdoba, declarando la independencia religiosa de Bagdad, capital del Califato Abas√≠. Esta proclamaci√≥n del califato conten√≠a un prop√≥sito doble: En el interior, los Omeyas quer√≠an consolidar su posici√≥n. En el exterior, consolidar las rutas mar√≠timas para el comercio en el Mediterr√°neo, garantizando las relaciones econ√≥micas con Bizancio y asegurando la subadministraci√≥n del oro.

Tras la ocupaci√≥n de Melilla en 927, a mediados del siglo X, los omeyas cordobeses controlaban el tri√°ngulo formado por Argelia, Siyilmasa y el oc√©ano Atl√°ntico. El poder del califato se extend√≠a asimismo hacia el norte y en 950 el Sacro Imperio Romano-Germ√°nico intercambiaba embajadores con C√≥rdoba. En el a√Īo 939 un ej√©rcito cristiano liderado por Ramiro II de Le√≥n derrot√≥ a las huestes √°rabes enviadas por Abderram√°n III en una de sus operaciones de castigo (razias) contra el norte. El resultado de la batalla disuadi√≥ a los Omeyas de su intenci√≥n de instalar poblaciones √°rabes en las inmediaciones del Duero y sus √°reas despobladas.

La de los Omeyas es la etapa pol√≠tica m√°s importante de la presencia isl√°mica en la pen√≠nsula, aunque de corta duraci√≥n pues en la pr√°ctica termin√≥ en el 1010 con la fitna o guerra civil que se desencaden√≥ por el trono entre los partidarios del √ļltimo califa leg√≠timo Hisham II, y los sucesores de su primer ministro o hayib Almanzor. En el trasfondo se hallaban tambi√©n problemas como la agobiante presi√≥n fiscal necesaria para financiar el coste de los esfuerzos b√©licos en sucesivas campa√Īas contra el norte cada vez m√°s gravosas. Oficialmente, el Califato de C√≥rdoba sigui√≥ existiendo hasta el a√Īo 1031, en que fue abolido dando lugar a la fragmentaci√≥n del estado omeya en multitud de reinos conocidos como Reinos de Taifas.

Primeros reinos de taifas

Artículo principal: Taifa
Artículo principal: Primeros reinos de taifas

Las taifas fueron hasta 39 peque√Īos reinos en que se dividi√≥ el califato como consecuencia de la fitna o guerra civil. Cuando el √ļltimo califa Hisham III es depuesto y proclamada en C√≥rdoba la rep√ļblica, todas las coras de al-√Āndalus que a√ļn no se hab√≠an independizado se autoproclaman independientes. Cada taifa se identific√≥ al principio con una familia, clan o dinast√≠a. As√≠ surgen la taifa de los amir√≠es (descendientes de Almanzor) en Valencia; la de los tuyib√≠es en Zaragoza; la de los aftas√≠es en Badajoz; la de los birzal√≠es en Carmona; la de los zir√≠es en Granada; la de los hamud√≠es en Algeciras y M√°laga; y la de los abad√≠es en Sevilla. Con el paso de los a√Īos, las taifas de Sevilla, Badajoz, Toledo y Zaragoza, constitu√≠an las comunidades isl√°micas peninsulares.

Imperio Almor√°vide

Artículo principal: Almorávide

La disgregaci√≥n del califato en m√ļltiples taifas hizo evidente que s√≥lo un poder pol√≠tico centralizado y unificado pod√≠a resistir el avance de los reinos cristianos del norte. As√≠, la conquista de Toledo en 1085 por parte de Alfonso VI anunciaba la amenaza cristiana de acabar con los reinos musulmanes de la pen√≠nsula. Ante tal situaci√≥n, los reyes de las taifas pidieron ayuda al sult√°n almor√°vide del norte de √Āfrica, Yusuf ibn Tasufin, el cual pas√≥ el estrecho y no s√≥lo derrot√≥ al rey castellanoleon√©s en la batalla de Zalaca (1086), sino que conquist√≥ progresivamente todas las taifas. Pero su brutal ocupaci√≥n militar termina en fracaso al resistir los castellanoleoneses la toma de la emblem√°tica capital visigoda de Toledo.

Los primeros indicios del malestar andalus√≠ contra los Almor√°vides, se produjeron en C√≥rdoba en 1121, cuando la poblaci√≥n se rebel√≥ contra los almor√°vides, s√≥lo la intervenci√≥n de los fakih pudo evitar un ba√Īo de sangre. Otras rebeliones se produjeron en distintas ciudades y a partir de 1140 el poder almor√°vide empieza a decaer en el norte de √Āfrica por la presi√≥n almohade. A la pen√≠nsula llegan esas noticias. En 1144 un suf√≠, Ibn Quasi empieza un movimiento anti almor√°vide y empiezan a surgir los llamados Segundos reinos de Taifas.

Segundos reinos de taifas

Artículo principal: Taifa
Artículo principal: Segundos reinos de taifas

Imperio Almohade

Artículo principal: Almohades

Los almohades desembarcaron desde 1145[8] en la Pen√≠nsula Ib√©rica, y trataron de unificar las taifas utilizando como elemento de propaganda su agresi√≥n a los reinos cristianos y la defensa de la pureza isl√°mica. En poco m√°s de treinta a√Īos los almohades lograron forjar un poderoso imperio que se extend√≠a desde Santar√©m (Centro de Portugal) hasta Tr√≠poli (Libia) y consiguieron parar el avance cristiano cuando derrotaron a las tropas castellanas en 1195 en la batalla de Alarcos.

A pesar de los esfuerzos de los gobernantes, la dinast√≠a almohade tuvo problemas desde un principio para dominar todo el territorio de al-√Āndalus, en especial Granada y Levante. Por otro lado, algunas de sus posturas m√°s radicales fueron mal recibidas por la poblaci√≥n musulmana de al-√Āndalus, ajena a muchas tradiciones bereberes. La victoria cristiana en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212) marca el comienzo del fin de la dinast√≠a almohade, no s√≥lo por el resultado del encuentro en s√≠ mismo sino por la subsiguiente muerte del califa al-Nasir y las luchas sucesorias que se produjeron y que hundieron el califato en el caos pol√≠tico dando lugar a los Terceros reinos de Taifas.

La capitulación de Granada, por Francisco Pradilla y Ortiz.

Terceros reinos de taifas

Artículo principal: Taifa
Artículo principal: Terceros reinos de taifas

Reino nazarí de Granada

Artículo principal: Reino nazarí de Granada

A mediados del siglo XIII al-√Āndalus qued√≥ reducido al reino nazar√≠ de Granada. En el a√Īo 1238, entra en Granada Muhammed I ibn Nasr conocido, asimismo, como Al-Ahmar, "el Rojo" .Es el creador de la dinast√≠a Nazar√≠ (que tuvo 20 sultanes granadinos) y fue el fundador del Reino de Granada que, si bien al principio, confraterniz√≥ con los reyes castellanos, tuvo que convertirse, pasado el tiempo, en tributario de los mismos a fin de mantener su independencia.

En las √ļltimas d√©cadas de la dinast√≠a nazar√≠ de Granada estuvo dividida por una guerra civil interna que enfrent√≥ Al-Zagal, Muley Hacen hermano de Al-Zagal, y su hijo Boabdil.

El √ļltimo rey de la dinast√≠a nazar√≠ fue Boabdil (Abu 'Abd-AllńĀh). Su derrota en 1492 por los Reyes Cat√≥licos puso fin a la Reconquista, proceso que comenz√≥ en el siglo VIII con Don Pelayo y la batalla de Covadonga. El Reino de Granada fue anexionado a la Corona de Castilla.

Organización territorial

Artículo principal: Cora (división territorial)

En la √©poca del Emirato y, sobre todo, del Califato, el territorio se organiz√≥ en seis grandes regiones (nabiya), tres interiores y tres fronterizas, todas con sus respectivas coras. Las demarcaciones o regiones interiores eran: Al-Gharb, que abarcaba la actual provincia de Huelva y el sur de Portugal; Al-Mawsat o tierras del centro, que se extend√≠a por los valles del Guadalquivir y del Genil, m√°s las zonas monta√Īosas de Andaluc√≠a y el sur de la meseta; es decir, la antigua B√©tica;[9] y Al-Sharq o tierra de oriente, que abarcaba el arco mediterr√°neo, desde la actual provincia de Murcia hasta Tortosa. Entre estas demarcaciones y los reinos cristianos se situaban las tres Marcas: al-Tagr al-Ala o Marca Superior (Zaragoza); al-Tagr al-Awsat o Marca Media (Toledo); y la al-Tagr al-Adna o Marca Inferior (M√©rida). Estas Marcas se mantuvieron hasta la aparici√≥n de los Reinos de Taifas.

Cada Cora tenía atribuido un territorio con una capital, en la que residía un walí o gobernador, que habitaba en la parte fortificada de la ciudad, o alcazaba. En cada Cora había también un cadí o juez. Las "Marcas" o "thugur" (plural de thagr), en cambio, tenían a su frente un jefe militar llamado qa’id, cuya autoridad se superponía a las autoridades de las coras incluidas en la marca.

Algunos autores consideran que las coras son herederas de las anteriores demarcaciones b√©ticas.[10] La demarcaci√≥n supon√≠a el ejercicio de determinados poderes pol√≠ticos, administrativos, militares, econ√≥micos y judiciales. La Cora, como demarcaci√≥n base, se us√≥ pr√°cticamente durante toda la existencia de al-√Āndalus, aunque s√≥lo se dispone de informaci√≥n completa en la √©poca del Califato de C√≥rdoba.[11] Algunos autores cifran en 40 el n√ļmero total de coras que lleg√≥ a haber en al-√Āndalus,[12] y otras fuentes establecen que su n√ļmero (excluidas las pertenecientes a alguna de las Marcas) rondar√≠a las 21-23 demarcaciones.[13]

Las Coras, a su vez, estaban divididas en demarcaciones menores, llamadas iqlim, que eran unidades de car√°cter econ√≥mico-administrativo, cada una de ellas con un pueblo o castillo como cabecera. En los primeros tiempos de la colonizaci√≥n musulmana, dentro de cada Cora se establecieron los poblados en torno a castillos, denominados "hisn" ("hus√Ľn", en plural), que actuaban como centros organizativos y defensores de un cierto √°mbito territorial, denominado "Y√Ľz" ("Ayz√Ę", en plural).[14] Esta estructura administrativa se mantiene invariable hasta el siglo X, en que los distritos se modifican, aumentando mucho su tama√Īo, denomin√°ndose "aq√Ęl√ģm" ("iql√ģm", en singular).

En otros momentos históricos, la organización en Coras se sustituyó por otro tipo de demarcaciones, como la Taha, propia del Reino Nazarí de Granada.

Economía

La llegada de la civilización islámica a la península Ibérica provocó importantes transformaciones económicas. De una economía esencialmente rural se pasó para una economía marcadamente urbana.

Uno de los lugares m√°s importantes de la ciudad musulmana es el suq (zoco) o mercado. Los mercados conocieron un renacimiento en la pen√≠nsula durante el periodo isl√°mico. En ellos se realizaba el comercio de productos diversos, principalmente de los productos de metal y de otros productos de artesan√≠a as√≠ como sedas, algod√≥n o tejidos de lana. Algunos art√≠culos de lujo producidos en al-√Āndalus se exportaban a la Europa cristiana, al Magreb y hasta el Oriente. Los talleres y tiendas donde se produc√≠an esos trabajos eran propiedad del Estado.

En Al-√Āndalus tambi√©n se recurri√≥ con frecuencia a la esclavitud como fuente de mano de obra. A los esclavos se les sol√≠a apreciar diferentemente seg√ļn su raza ya que a cada una se le atribu√≠a una cualidad diferente para el trabajo.[15]

Agricultura

En las zonas secas surgi√≥ el cultivo del trigo y la cebada. Se siembran tambi√©n habas y granos, que eran la base de la alimentaci√≥n de la poblaci√≥n. En per√≠odos de baja producci√≥n se recurr√≠a a la importaci√≥n de cereales del norte de √Āfrica. Fue durante esta √©poca que el cultivo del arroz se introdujo en la pen√≠nsula, as√≠ como el de la berenjena, la alcachofa y la ca√Īa de az√ļcar. Los frutales ocupaban una √°rea agr√≠cola importante; Sintra era famosa por sus peras y manzanas. El actual Algarve se destacaba por la producci√≥n de higos y uvas. Tambi√©n destacaba la producci√≥n de la miel y aunque su consumo estaba prohibido por el islam, el vino se produc√≠a y consum√≠a en grandes cantidades, por lo menos hasta la llegada de los almohades.[16]

Ganadería

Menor papel econ√≥mico tendr√≠a la ganader√≠a, destaca su importancia en la alimentaci√≥n, el transporte y menor en las labores agr√≠colas. La cr√≠a de ganado era tambi√©n una pr√°ctica com√ļn, en particular de ganado bovino y caprino. Asimismo, los conejos y las gallinas eran muy apreciados en la alimentaci√≥n. Los musulmanes cruzaron los sistemas hidr√°ulicos de los Romanos con los de los Visigodos y con las t√©cnicas que trajeron del Oriente. A lo largo de los r√≠os construyeron molinos de agua y para sacar agua de los pozos introdujeron la noria y la picota.

Minería

No cont√≥ con un nivel t√©cnico demasiado elevado, durante este periodo contin√ļa la explotaci√≥n de los yacimientos mineros de la pen√≠nsula, como se hac√≠a desde los tiempos de los romanos. El oro se extra√≠a de algunos r√≠os, como el Segre, Guadalquivir o en la desembocadura del Tajo. La plata se encontraba en Murcia, Beja y C√≥rdoba, el hierro de Huelva y San Nicol√°s del Puerto. El gran yacimiento de cinabrio era Almad√©n, el cobre de Toledo y Granada, el plomo de Cabra y el esta√Īo del Algarve

Canteras de m√°rmol se citan las de Sierra Morena, aunque segu√≠a siendo deficitario al-√Āndalus en materiales de construcci√≥n suntuario y hab√≠a que importarlos.

Otras actividades

La abundante madera de los bosques se usaba para la fabricaci√≥n de piezas de mobili√°rio y para la construcci√≥n naval y como combustible. En Alc√°cer do Sal esta actividad era intensa debido a la existencia de bosques en las proximidades. Citar tambi√©n la recolecci√≥n de plantas medicinales y arom√°ticas y frutos dedicados a la alimentaci√≥n (casta√Īas avellanas...) o productos como el corcho

La pesca y la extracci√≥n del sal eran propiciadas por la existencia de una larga l√≠nea costera. En cuanto a la pesca, se daba tanto pesca mar√≠tima como fluvial. Aunque el pescado no debi√≥ de tener un papel importante en la dieta. Las especies m√°s capturadas eran la sardina y el at√ļn, utiliz√°ndose para la captura de este √ļltimo un tipo de red propia, denominada almadraba.

En cuanto a la sal se obtenía tanto de minas de sal gema en la región de Zaragoza como de salinas (lo más habitual) en las regiones de Alicante, Almería y Cádiz. Gracias a la sal se pudo desarrollar una importante industria de salazón que constituyó uno de los objetos de exportación.

La caza podía aportar también tanto carnes (conejos, perdices...), dedicado a abastecer los mercados urbanos, como pieles destinados a la industria peletera (zorro, nutria...) en zonas escasamente habitadas, situadas en la frontera septentrional. Aunque parece destacar más la caza a modo de diversión, Se caza con aves de presa, siendo importante los tratados sobre el cuidado y adiestramiento de estas aves.

Sociedad y cultura

V√©ase tambi√©n: Gastronom√≠a de al-√Āndalus
Antigua mezquita de Mértola, en el sur de Portugal, hoy iglesia

La poblaci√≥n de al-√Āndalus era muy heterog√©nea. Desde el punto de vista √©tnico estaba constituida principalmente por hispanogodos; seguidos por los bereberes, que conformaban la pr√°ctica totalidad de los ej√©rcitos invasores y los muy inferiores en n√ļmero l√≠deres locales √°rabes. Desde el punto de vista religioso la poblaci√≥n era o musulmana o dhimmi (cristianos y jud√≠os). Se conoce como mulad√≠es a los hispanogodos cristianos de al-√Āndalus que se hab√≠an convertido al Islam, mientras que se llama moz√°rabes a los que conservaron la religi√≥n cristiana. Tanto unos como otros adoptaron costumbres y formas de vida musulmanas. La clase dominante estaba formada por √°rabes, ber√©beres y mulad√≠es y la clase dominada lo estaba por cristianos y jud√≠os.

La estructura social andalusí estaba condicionada por el origen étnico de cada grupo y por la clase social. Aunque el islam sólo reconoce un tipo de sociedad, la umma o comunidad de creyentes, los juristas islámicos fundaron el estatuto social sobre la condición de hombres libres y esclavos. La estructuración interna de cada grupo respondía al siguiente esquema: nobleza (jassa), notables (ayan) y masa (amma).

Los mozárabes y los judíos gozaban de libertad de culto, pero a cambio estaban obligados al pago de dos tributos: el impuesto personal (yizia) y el impuesto predial sobre el ingreso de las tierras (jaray). Estos dos grupos tenían autoridades propias, gozaban de libertad de circulación y podían ser juzgados de acuerdo con su derecho. Sin embargo, también estaban sujetos a las siguientes restricciones:

  • no pod√≠an ejercer cargos pol√≠ticos;
  • los hombres no pod√≠an casarse con una musulmana;
  • no pod√≠an tener criados musulmanes o enterrar sus muertos con ostentaci√≥n;
  • deb√≠an habitar en barrios separados de los musulmanes;
  • estaban obligados a dar hospitalidad al musulm√°n que la necesitara, sin recibir remuneraci√≥n.

Ciudades como Toledo, M√©rida, Coimbra y Lisboa eran importantes centros moz√°rabes. La convivencia no siempre estuvo libre de conflictos. En Toledo los moz√°rabes llegaron a encabezar una revuelta contra el dominio √°rabe. Algunos moz√°rabes emigraron a los reinos cristianos del norte, difundiendo con ellos elementos arquitect√≥nicos, onom√°sticos y topon√≠micos de la cultura moz√°rabe. Los jud√≠os se dedicaban al comercio y a la recolecci√≥n de impuestos. Fueron tambi√©n m√©dicos, embajadores y tesoreros. El jud√≠o Hasdai Ibn Shaprut (915-970), lleg√≥ a ser uno de los hombres de confianza del califa Abderraman III. En cuanto a su n√ļmero, se calcula que a finales del siglo XV hab√≠a unos 50.000 jud√≠os en Granada y unos 100.000 en toda la Iberia isl√°mica.[17]

Partida de ajedrez, del Libro de los juegos de Alfonso X

Es muy dif√≠cil calcular la poblaci√≥n del al-√Āndalus durante el periodo de mayor extensi√≥n del dominio isl√°mico (siglo X), pero se ha sugerido una cifra pr√≥xima a los 10 millones de habitantes. Los √°rabes se establecieron en las tierras m√°s f√©rtiles; el valle del Guadalquivir, levante y el valle del Ebro. Los bereberes, ocuparon las √°reas monta√Īosas, como las sierras de la Meseta Central y la Serran√≠a de Ronda, siendo tambi√©n numerosos en Algarve (un bereber, Said ibn Harun, dar√≠a su nombre a Faro), si bien, despu√©s de la revuelta bereber de 740, muchos regresaron al norte de √Āfrica. En 741 llegaron a al-√Āndalus un gran n√ļmero de sirios con el objetivo de ayudar en la represi√≥n de la revuelta bereber, que acabar√≠an por asentarse en el este y sur peninsular. Hay igualmente fuentes que apuntan hacia la presencia de familias yemen√≠es en ciudades como Silves. Cabe a√ļn destacar la presencia de dos grupos √©tnicos minoritarios, los negros y los eslavos.

Los negros llegaron a al-√Āndalus como esclavos o como mercenarios. Desempe√Īaron funciones como miembros de la guardia personal de los soberanos, mientras que otros trabajaban como mensajeros. Las mujeres negras fueron concubinas o criadas. Los eslavos fueron inicialmente esclavos, pero muchos consiguieron progresivamente comprar su libertad. Algunos alcanzaron importantes cargos en la administraci√≥n y durante el periodo de los primeros reinos de taifas (siglo XI) algunos eslavos formar√≠an sus propios reinos.

Cabe destacar que desde principios del siglo XV empezaron a asentarse en los territorios peninsulares los gitanos.

Las casas de las clases m√°s acomodadas se caracterizaban por su confort y belleza, gracias a la presencia de divanes, alfombras, almohadas y tapices que cubr√≠an las paredes. En estas casas las noches se animaban con la presencia de poetas, m√ļsicos y bailarines.

En las zonas rurales y urbanas exist√≠an ba√Īos p√ļblicos (hammam), que funcionaban no s√≥lo como espacios para la higiene, sino tambi√©n de convivencia. Los ba√Īos √°rabes presentaban una estructura heredada de los ba√Īos romanos, con varias salas con piscinas de agua fr√≠a, tibia y caliente. En ellos trabajaban masajistas, barberos, responsables de guardarropa, maquilladores, etc. La ma√Īana estaba reservada a los hombres y la tarde a la mujeres. Con la Reconquista cristiana muchos de estos ba√Īos se cerraron al entenderse que eran locales propicios a la conspiraciones pol√≠ticas, as√≠ como a la pr√°ctica de relaciones sexuales.

El pan era la base de la alimentaci√≥n del al-√Āndalus, consumi√©ndose tambi√©n carne, pescado, legumbres y frutas. Los alimentos eran cocinados con hierbas arom√°ticas, como el or√©gano, y especias (genjibre, pimienta, comino...). La grasa usada era el aceite (al-zait), siendo famoso el producido en la regi√≥n de Coimbra. Los dulces eran tambi√©n apreciados, como las queijadas (qayyata), el arroz dulce con canela y diversos pasteles hechos con frutos secos y miel, que son a√ļn hoy caracter√≠sticos de la gastronom√≠a de ciertas regiones de la pen√≠nsula.

Poema de Yusuf, manuscrito aljamiado.

Tras una primera etapa de asimilaci√≥n y emulaci√≥n de los logros conseguidos por el Califato de Bagdad y los distintos reinos persas (no se debe olvidar que Persia es el centro cultural primordial del Islam cl√°sico), se estableci√≥ una cultura andalus√≠ original, alcanzando un alto nivel, sobre todo en los siglos X, XI y XII, hasta el punto de que al-√Āndalus se convirti√≥ en referencia para Europa y para el resto del Islam, y convirtiendose adem√°s en transmisor principal de los conocimientos griegos, √°rabes, chinos e hind√ļes llegados de oriente. Por todo esto, muchos historiadores hablan de un primer Renacimiento Europeo, o Pre-renacimiento. El √°rabe se impuso como idioma culto, aunque gran parte de la poblaci√≥n empleaba lenguas romances o hebreo. Esta diversidad ling√ľ√≠stica se reflej√≥ en la literatura, concretamente en la moaxaja.

Gracias al uso del papel, que permit√≠a copias econ√≥micas, la biblioteca de al-Hakam II en C√≥rdoba (una de las 70 en la ciudad), conten√≠a 400.000 vol√ļmenes, entre ellos, los tesoros de la antig√ľedad greco-latina y aportaciones originales de pensadores musulmanes como Avempace y Averroes.

Ciencia

Art√≠culo principal: Ciencia en al-√Āndalus
Tratado √°rabe sobre plantas medicinales

A semejanza de lo que sucedi√≥ en el dominio art√≠stico, los √°rabes y bereberes que se asentaron en la pen√≠nsula Ib√©rica el siglo VIII comenzaron por recurrir a los saberes legados por la civilizaci√≥n visigoda. Progresivamente, fruto de los contactos con Oriente (en el contexto, por ejemplo, de la peregrinaci√≥n anual a La Meca) y del deseo de algunos soberanos del al-√Āndalus en hacer de sus cortes centros de saber que rivalizasen con las ciudades del Oriente Medio, se desarroll√≥ en al-√Āndalus una ciencia que present√≥ aspectos de gran originalidad. As√≠, mientras que el resto de Europa permanec√≠a en la Edad Oscura del conocimiento, al-√Āndalus florec√≠a.[cita requerida] La ciudad de C√≥rdoba era uno de los centros culturales m√°s importantes del Imperio isl√°mico cl√°sico (y de toda Europa), el otro fue Bagdad.

Todas las disciplinas científicas se impartían en madrasas (del árabe madrasa), en las que el intercambio de estudiantes con el mundo islámico del otro lado del Mediterráneo era importante.

Abderram√°n II fue uno de los primeros gobernantes que se esforz√≥ por convertir la corte cordobesa en un centro de cultura y sabidur√≠a, reclutando con este objetivo a varios sabios del mundo isl√°mico. Uno de ellos fue Abb√°s Ibn Firn√°s, que aunque fue contratado para ense√Īar m√ļsica en C√≥rdoba, brevemente se interes√≥ por otros campos del saber, como el vuelo; √©l ser√≠a el autor de un aparato volador hecho de madera, con plumas y alas de grandes aves (una especie de ala delta). Decidido a probar su obra, se tir√≥ de un punto alto de la ciudad y seg√ļn los relatos, consigui√≥ volar durante alg√ļn tiempo, pero acab√≥ por despe√Īarse, sufriendo algunas heridas. En su casa, Ibn Firnas construy√≥ un planetario, en el cual no s√≥lo se reproduc√≠a el movimiento de los planetas, sino tambi√©n fen√≥menos como la lluvia y el granizo.

En el campo de la astronomía, deben destacarse los trabajos de Al-Zarqali que vivió en Toledo y en Córdoba el siglo XI y que es conocido en Occidente por su nombre en latín, Azarquiel. Se hizo notable por la construcción de instrumentos de observación astronómica, habiendo inventado la azafea, un tipo de astrolabio que fue usado por los navegadores hasta al siglo XVI. Defendió también que la órbita de los planetas no era circular, pero elíptica, anticipándose a Johannes Kepler en este campo.

Al-Zahrawi (936-1013), m√°s conocido como Albucasis, m√©dico de la corte del califa Alhak√©n, fue un importante cirurjano de al-√Āndalus. Es conocido como autor de la enciclop√©dia Tasrif, en la cual present√≥ sus procedimientos quir√ļrgicos (amputaciones, tratamientos dentarios, cirug√≠as oculares...). Esta obra ser√≠a traducida al lat√≠n y usada en Europa en la ense√Īanza de la medicina durante la Edad Media.

En la bot√°nica y farmacolog√≠a, Ibn al-Baitar (nacido en M√°laga en finales del siglo XIII) estudi√≥ las plantas de la pen√≠nsula Ib√©rica, el norte de √Āfrica y Oriente gracias a los viajes que realiz√≥ en estas regiones. Fue autor de la obra Kitab al-Jami fi al-Adwiya al- Mufrada, en la cual list√≥ 1400 plantas con sus respectivos usos medicinales; aunque se bas√≥ en los antiguos tratados griegos de bot√°nica, Ibn Baitar present√≥ el uso medicinal de cerca de 200 plantas hasta entonces desconocidas. Ibn al-‚ÄėAwwam, residente en la Sevilla del siglo XII, escribi√≥ un tratado agr√≠cola titulado Kitab al-fila-hah, uno de los trabajos medievales m√°s importantes en esta √°rea. En √©l listaba 585 especies de plantas y 50 de √°rboles de fruto, indicando c√≥mo deb√≠an ser cultivadas.

En el per√≠odo que se extiende entre el siglo X y el siglo XII surgieron los grandes ge√≥grafos peninsulares, de los cuales destacan Al Bakri, Ibn Yubair y Al Idrisi. al-Bakri trabaj√≥ esencialmente con fuentes escritas y orles, sin dejar nunca al-√Āndalus. Fue autor del Libro de los Caminos y de los Reinos en el cual listaba todos los pa√≠ses conocidos en la √©poca. El libro estaba organizado por entradas, cada una relatando la geograf√≠a, historia, clima y pueblo del pa√≠s en cuesti√≥n. Ibn Jubair, secretario del gobernador de Sevilla, realiz√≥ en 1183 la peregrinaci√≥ a La Meca, habiendo aprovechado la ocasi√≥n para describir el Mediterr√°neo oriental, haciendo referencia a los acontecimientos pol√≠ticos que aquella regi√≥n del mundo viv√≠a, expresamente las Cruzadas. Al-Idrisi, nacido en Sabtah (Ceuta), recibi√≥ su educaci√≥n en la C√≥rdoba de los Almor√°vides, pero tuvo que abandonar la ciudad por motivos de persecuci√≥n pol√≠tica y religiosa, para instalarse en la Sicilia de los Normandos. En esta isla escribi√≥ el Libro de Rogelio, (cuyo nombre deriva del nombre del patrono de al-Idrisi, el rey Rogelio II de Sicilia), donde describ√≠a el mundo conocido hasta entonces. Las informaciones de la obra ser√≠an plasmadas en un planisf√©rio de plata.

Filosofía

Al-√Āndalus sirvi√≥ de puente entre Oriente y Europa para la difusi√≥n de las obras de los fil√≥sofos cl√°sicos griegos, en especial Arist√≥teles, que seguramente se habr√≠an perdido a no ser por las traducciones realizadas en al-√Āndalus.

El principal pensador de al-√Āndalus fue Ibn Rusd (Averroes) (siglo XII). Entre sus obras cabe se√Īalar los comentarios realizados sobre la obra de Arist√≥teles, del que fue su traductor, de Plat√≥n y una enciclopedia m√©dica. Sus ideas influyeron notablemente en el pensamiento renacentista. En la Universidad de Par√≠s el pensamiento de Arist√≥teles, en el siglo XIII, llegar√° fundamentalmente gracias a Averroes. Los seguidores m√°s radicales de este pensamiento, que revolucionaba las ideas anteriores, seran conocidos como "averroistas latinos", su figura m√°s conocida fue Siger de Brabante. En 1270 y en 1277 las tesis de los "averroistas latinos" fueron condenadas por el obispo de Par√≠s, y sus seguidores perseguidos. Otros fil√≥sofos importantes, adem√°s de Ibn Rusd (Averroes) fueron Ibn Bayya (Avempace) e Ibn Tufayl.

Mística

La mística ocupó un lugar clave en la producción intelectual andalusí y gozó de gran prestigio en el mundo islámico, en especial el sufismo, cuyo máximo representante fue Ibn Arabi, que escribió una historia sobre los santones andalusíes, fundamental para conocer el ambiente espiritual y la sociedad de la época.

Abundaron los eremitas y los místicos, con una vida ascética, como Ibn Masarra, fundador de la primera escuela de espiritualidad andalusí, la escuela masarrí, que triunfó entre la aristocracia cordobesa.

Pero la espiritualidad andalus√≠ de los siglos XIII al XV est√° dominada por la tariqa sadiliya, creada por varios fil√≥sofos andalus√≠es como Ibn Masis, al-Sadil√≠, al-Ata, Ab√ļ-l-Ab√°s o Ibn Abad, que predica la renuncia a los carismas y el amor personal a Al√°.

Ibn Jald√ļn Ibn Gabirol Abenalsid Abenalarif Abraham ben Meir ibn Ezra

Arte

Artículo principal: Arte hispanomusulmán
Véase también: Arte mudéjar

Arte emiral y califal

Artículo principal: Arte emiral y califal
La mezquita de Córdoba.

Desde el punto de vista art√≠stico, el emirato andalus√≠ emplea un estilo que no difiere en demas√≠a del resto del Califato Omeya. Es decir, la adecuaci√≥n de f√≥rmulas y elementos de las culturas que les hab√≠an precedido, en este caso del mundo romano y visigodo. En ning√ļn momento se produce una repetici√≥n literal de motivos y formas; al contrario, su inteligente incorporaci√≥n y asimilaci√≥n se traduce en una verdadera eclosi√≥n creadora, origin√°ndose el momento c√ļspide del arte califal. En √©l se funden elementos de la tradici√≥n local hispano-romano-visig√≥tica con los elementos orientales, tanto bizantinos, como omeyas o abasidas.

Los edificios art√≠sticos se centran, desde el primer momento, en torno a su capital, C√≥rdoba, en la que se construy√≥ una mezquita congregacional destinada a convertirse en el monumento m√°s importante del occidente isl√°mico. Destacan, entre otras, las obras llevadas a cabo durante el reinado de Abd al-Rahm√°n II, corte que acogi√≥ a numerosos artistas, modas y costumbres orientales; impuls√≥, entre otras, las construcciones del Alc√°zar de M√©rida as√≠ como la del alminar de la iglesia de San Juan en C√≥rdoba e hizo mejorar sus murallas y las de Sevilla. El califa Abderram√°n III, siguiendo la tradici√≥n oriental, (seg√ļn la cual cada monarca, como signo de prestigio, deb√≠a poseer su propia residencia palaciega), decidi√≥ fundar la ciudad √°ulica de Medina Azahara (Medina al-Zahra).

En el resto del territorio peninsular tambi√©n es patente el florecimiento art√≠stico impulsado por el califato. Entre los de car√°cter religioso figuran las mezquitas, medersas o madrazas y mausoleos. En la ciudad de Toledo todav√≠a se perciben restos de su fortificaci√≥n, as√≠ como algunos vestigios que definen su alcazaba, medina, arrabales y entorno. De entre ellas destaca la peque√Īa mezquita del Cristo de la Luz o de Bab al-Mardum. Y obras tan significativas como la r√°bida de Guardamar del Segura (Alicante), el Castillo de Gormaz (Soria) o la Ciudad de Vascos (Toledo).

El refinamiento imperante en la corte califal propici√≥ la creaci√≥n de toda clase de objetos decorativos que, bajo el patrocinio real, se tradujeron en las m√°s variadas expresiones art√≠sticas. Menci√≥n especial merecen los trabajos en marfil, entre los que se encuentran todo tipo de objetos de uso cotidiano minuciosamente tallados: botes y arquetas destinadas a guardar joyas, ung√ľentos y perfumes; almireces, pebeteros, ataifores, jarras y jofainas de cer√°mica vidriada etc. En el Museo Arqueol√≥gico Nacional, puede contemplarse el Bote de Zamora destinado a la mujer de al-Hakam II. O la Arqueta de Leyre, en el Museo de Navarra.

Los monarcas, igual que en Bagdad y El Cairo, crean su propia f√°brica de tejidos o bandas, lo que da lugar al principio de la historia de la producci√≥n de tejidos en seda bordada en el al-√Āndalus. Los motivos vegetales y figurativos geometrizados se inscriben en medallones que forman bandas tal y como aparecen en el velo o almej√≠ de Hisham II que, a modo de turbante, le cubr√≠a la cabeza y le colgaba hasta los brazos.

Asimismo existían los talleres en los que se trabajaba el bronce, tallado con figuras que representaban leones y ciervos con el cuerpo cubierto de círculos tangentes evocando tejidos y que se utilizaban como surtidores en las fuentes. Su paralelismo formal y estilístico con piezas de los fatimis ha conducido a la controversia acerca de la legitimidad de algunas de estas piezas.

La cerámica cuenta con tipos de producción conocida como "verde y manganés". Su decoración a base de motivos epigráficos, geométricos y una destacada presencia de motivos figurativos se consiguen mediante la aplicación del óxido de cobre (verde) y óxido de manganeso (morado).

Arte taifa

Vista nocturna de las estancias de La Aljafería de Zaragoza.
Artículo principal: Arte taifa

La destrucción de la unidad política llevó a la abolición del califato cordobés en 1031 y a la creación de un mosaico de reinos independientes que fueron denominados taifas (de tawaifs, partidos, facciones). Las rivalidades entre ellos, reivindicando la herencia del prestigio y la autoridad del Califato, constituyeron la tónica dominante del período. Esta situación se tradujo en el terreno artístico en la emulación de modelos cordobeses.

En este contexto se inserta la arquitectura palatina patrocinada por cada uno de los monarcas. Uno de los mejores testimonios es, sin duda, la Aljafería de Zaragoza, emparentada tipológicamente con el palacio omeya de Msatta (Jordania). Cuenta con organización tripartita donde cada uno de los sectores estaba dedicado a funciones diferenciadas. El sector central, de uso protocolario, está dominado por un patio rectangular cuyos lados menores estaban ocupados por albercas, pórticos y estancias alargadas acotadas en los extremos por alcobas. Este esquema deriva, sin duda, de los modelos palatinos cordobeses. A esta misma tradición responde el repertorio de arcos desplegado en el edificio, entre los que encontramos desde arcos lobulados, mixtilíneos, de herradura semicircular y apuntada, a complejas organizaciones de arcos entrecruzados, superpuestos y contrapuestos. Todos ellos están realizados con materiales pobres, pero revestidos de yeserías con motivos vegetales, geométricos y epigráficos, buscando un efecto de fastuosidad y aparente riqueza.

Las viejas alcazabas de los distintos reinos tambi√©n sufrieron importantes remodelaciones. En la de M√°laga se a√Īadi√≥ un doble recinto amurallado con torres cuadradas y un palacio al que corresponden los restos de los llamados Cuartos de Granada. La vieja alcazaba de la Granada musulmana, conocida como Qadima (antigua), situada en la colina del Albaic√≠n, se fortific√≥ con torres cuadradas y redondas y se le a√Īadieron algunas puertas en recodo, como la puerta Monaita y la puerta Nueva. Asimismo, la ciudad conserva unos ba√Īos conocidos como El Ba√Īuelo, en la carrera del Darro, organizados en tres estancias de las cuales la central o templada adquiere, por razones de uso, unas mayores dimensiones. Ba√Īos muy similares se conservan en Toledo, Baza y Palma de Mallorca. La alcazaba de Almer√≠a fue fortificada con muros de tapial, construy√©ndose en su interior un palacio, al-Sumadihiyya, rodeado de jardines. En los casos de Toledo y Sevilla, reinos que pujaron m√°s fuertemente por la herencia cordobesa, se conservan deslumbrantes testimonios de las cr√≥nicas √°rabes sobre sus palacios, as√≠ como escasos fragmentos generalmente descontextualizados.

Al igual que la arquitectura, las artes suntuarias siguieron la tradición cordobesa aunque el protagonismo fue adquirido por otros centros. Así la producción de marfil se trasladó al taller de Cuenca mientras que el prestigio en los textiles fue adquirido por el taller de Almería. Por lo que respecta a la cerámica, se consolidó una técnica que había aparecido durante el califato pero que en estos momentos adquirió un gran desarrollo. Se trata de la cerámica de "cuerda seca" cuyas piezas se decoran con líneas de óxido de manganeso formando diferentes motivos que se rellenan con vidrio de diferentes colores.

Arte almor√°vide

Artículo principal: Arte almorávide

Las obras realizadas durante el reinado del monarca Yusuf ibn Tasufin, evidenciaban, todavía, la austeridad y falta de ornamentación impuestas por su fervor religioso. Rigor formal que no mantuvo su hijo Alí ibn Yusuf que, deslumbrado por el refinamiento cortesano de las taifas andalusíes, patrocinó la construcción de varios edificios decorados con los más bellos elementos.

El soporte preferido es el pilar, en sustituci√≥n de la columna. Adoptan el arco de herradura y lobulado, a los que a√Īaden arcos de herradura o t√ļmidos, lobulados trebolados, mixtil√≠neos y lambrequines formados, √©stos √ļltimos, por peque√Īas curvas, √°ngulos rectos y claves pinjantes. En relaci√≥n al desarrollo de los arcos aplican, desde el salmer, un motivo en "S" denominado serpentiforme, ya utilizado anteriormente en la Aljafer√≠a de Zaragoza. El sistema de tejados preferido es a dos aguas, construyen techos de madera y alcanzan un gran desarrollo en el arte mud√©jar, a la vez que realizan extraordinarias cubiertas cupuladas. Unas, representadas por la c√ļpula del mihrab de la mezquita de Tremec√©n, seguir√°n el modelo cordob√©s: arcos entrecruzados que dejan la clave libre si bien, en este caso, arrancan de trompas angulares de mucarnas y utilizan unos complementos de estuco calado decorados con exuberantes motivos florales. A partir de esta obra, en la que se documenta la introducci√≥n en el zagreb de la mucarna o moc√°rabe, aparecen otros tipos de c√ļpulas denominadas de mucarnas, como la que puede verse en la mezquita de Qarawiyin en Fez.

Los trabajos art√≠sticos continuaron vinculados a las tradiciones anteriores. El taller textil de Almer√≠a alcanz√≥ su cenit realizando los famosos attabi. Estos tejidos se caracterizan por la utilizaci√≥n de colores m√°s suaves con toques de oro formando c√≠rculos dobles, tangentes o enlazados, dispuestos en filas, en cuyo interior se bordan parejas de animales. La similitud con los tejidos sicilianos permite que se confundan ambos talleres. Un problema similar plantean los marfiles, que contienen inscripciones ambiguas que no acaban de aclarar a cu√°l de los dos talleres pertenecen. La cer√°mica, por su parte, contin√ļa desarrollando la t√©cnica de "cuerda seca parcial" o "total" dependiendo de que la decoraci√≥n cubra toda la superficie o parte de ella. Al mismo tiempo aparecen dos nuevas t√©cnicas aplicadas a la cer√°mica no vidriada: el esgrafiado y el estampillado, que se generalizar√°n en la √©poca almohade.

Arte almohade

Torre del Oro (Sevilla). Arquitectura almohade. Primer tercio del siglo XIII
Artículo principal: Arte almohade

El retorno a la austeridad m√°s extrema condujo, incluso de forma m√°s r√°pida que en el caso de sus predecesores, los almor√°vides, a uno de los momentos art√≠sticos de mayor esplendor, de manera particular en lo que ata√Īe a la arquitectura. El arte almohade continu√≥ la estela almor√°vide consolidando y profundizando en sus tipolog√≠as y motivos ornamentales. Constru√≠an con los mismos materiales: azulejos, yeso, argamasa y madera. Y mantuvieron, como soporte, los pilares y los arcos utilizados en el per√≠odo anterior.

Sus mezquitas siguieron el modelo de la mezquita de Tremec√©n, con naves perpendiculares al muro de la qibla. La arquitectura palaciega introduce los patios cruzados que ya hab√≠an hecho su aparici√≥n en Medina al-Zahra, pero que es, en estos momentos, cuando adquieren su mayor protagonismo. Su mejor testimonio se halla representado en el Alc√°zar de Sevilla. Este esquema ser√° aplicado, asimismo, en los patios nazar√≠s y mud√©jares. Otra novedad consiste en la colocaci√≥n de peque√Īas aberturas o ventanas cubiertas con celos√≠as de estuco que dan acceso a una estancia y que permiten, de este modo, su iluminaci√≥n y ventilaci√≥n.

La arquitectura militar experimenta un enriquecimiento tipológico y se perfecciona su eficacia defensiva que tendrá gran trascendencia, incluso para el ámbito cristiano. Aparecen complejas puertas con recodos a fin de que los atacantes, al avanzar, dejen uno de sus flancos al descubierto; torres poligonales para desviar el ángulo de tiro; torres albarranas separadas del recinto amurallado pero unidas a él por la parte superior mediante un arco, lo cual permite aumentar su eficacia defensiva respecto a una torre normal, como la Torre del Oro de Sevilla; muros reforzados que discurren perpendiculares al recinto amurallado con objeto de proteger una toma de agua, una puerta, o evitar el cerco completo; barbacanas o antemuros y parapetos almenados.

En el terreno decorativo aplicaron un repertorio caracterizado por la sobriedad, el orden y el racionalismo, lo que se traduce en la aparición de motivos amplios que dejan espacios libres en los que triunfan los entrelazados geométricos, las formas vegetales lisas y lo más novedoso: la sebqa. Otra decoración arquitectónica que aparece en este alminar y en la mezquita de Qutubiyya, es la cerámica, en la que se aplica la técnica del alicatado; es decir piezas recortadas que, combinadas entre sí, componen un motivo decorativo. En otras ocasiones estas manifestaciones artísticas unen el carácter ornamental con el funcional.

Las obras de arte de esta época están peor representadas a causa de la confusión existente entre los diferentes períodos artísticos. Es lo que ocurre, por ejemplo, con los tejidos, que no se distinguen fácilmente de los mudéjares: acusan una práctica ausencia de motivos figurativos en tanto que aumenta la decoración geométrica y epigráfica a base de la repetición insistente de palabras árabes como "bendición" y "felicidad". En cuanto elementos metálicos, destacan los aguamaniles que representan figuras de animales decoradas con incisiones vegetales cinceladas.

Arte nazarí

Artículo principal: Arte nazarí
Patio de los leones en la Alhambra de Granada

El arte nazar√≠ es el estilo surgido en la √©poca tard√≠a de al-√Āndalus en el reino nazar√≠ de Granada. Los dos paradigmas del mismo lo constituyen los palacios de la Alhambra y el Generalife.

La arquitectura militar desarrolla los mismos sistemas generados en la √©poca anterior, dot√°ndola de una mayor complejidad. La arquitectura palaciega emplea dos tipos de organizaci√≥n de patios: uno el patio monoaxial, patio de los Arrayanes o de la Alberca, y otro, el patio cruzado, patio de los Leones. Las estancias vinculadas a ellos responden, nuevamente, a dos tipolog√≠as: una alargada en cuyos extremos est√°n las alcobas, y otra cuadrada rodeada por las habitaciones, por ejemplo, la Sala de la Barca y la Sala de las Dos Hermanas. Los escasos vestigios de arquitectura religiosa permiten pensar en mezquitas que siguen el modelo almohade, con naves perpendiculares al muro de la qibla. Quiz√° la √ļnica novedad destacable provenga del hecho de la utilizaci√≥n de columnas de m√°rmol cuando el edificio es de cierta relevancia.

Espada nazarí

En cuanto al repertorio ornamental utilizan una profusi√≥n decorativa que enmascara la pobreza de los materiales, emplean desde z√≥calos alicatados y yeser√≠as de estuco, a decoraci√≥n pintada como la que se conserva en la b√≥veda de la Sala de los Reyes. Es caracter√≠stica la columna de fuste cil√≠ndrico y el capitel de dos cuerpos, uno cil√≠ndrico decorado con bandas y otro c√ļbico con ataurique. Los arcos preferidos son los de medio punto peraltado y angrelados. Las techumbres de madera alternan con b√≥vedas moc√°rabes realizadas con estuco como los de la Sala de las Dos Hermanas o la de los Abencerrajes. Asimismo, a los motivos ornamentales habituales (geom√©tricos, vegetales y epigr√°ficos), se une el escudo nazar√≠ que ser√° generalizado por Mohamed V.

En las artes suntuarias destacan las cer√°micas de reflejos met√°licos y los tejidos de seda a los que pueden a√Īadirse los bronces, las taraceas y las armas. La cer√°mica de lujo, conocida como de "reflejo met√°lico" o "losa dorada" se caracteriza por someter, la √ļltima cocci√≥n, a fuego muy bajo "de ox√≠geno" y menor temperatura. Con este procedimiento la mezcla de sulfuro de oro y cobre empleada en la decoraci√≥n llega a la oxidaci√≥n reduciendo el brillo metalizado. Era frecuente, tambi√©n, a√Īadir √≥xido de cobalto con lo que se consegu√≠an unos tonos azules y dorados. Los tejidos se caracterizaban por su intenso colorido as√≠ como por los motivos, id√©nticos a los empleados en la decoraci√≥n arquitect√≥nica.

Literatura

V√©ase tambi√©n: √Ārabe andalus√≠

En la poesía destacaron Ibn Hazm, Ibn Khafaja, Al-Mutamid, que además fue rey de la taifa de Sevilla, Wallada (siglo X) y Zaynab (siglo XII).

M√ļsica

Art√≠culo principal: M√ļsica andalus√≠

Véase también

Notas y referencias

  1. ‚ÜĎ "Los √°rabes y musulmanes de la Edad Media aplicaron el nombre de al-√Āndalus a todas aquellas tierras que hab√≠an formado parte del reino visigodo: la Pen√≠nsula Ib√©rica y la Septimania ultrapirenaica.", Eloy Benito Ruano, T√≥picos y realidades de la Edad Media, Real Academia de la Historia, 2000, p.79
  2. ‚ÜĎ "Para los autores √°rabes medievales, el t√©rmino al-√Āndalus designa la totalidad de las zonas conquistadas -siquiera temporalmente- por tropas √°rabo-musulmanas en territorios actualmente pertenecientes a Portugal, Espa√Īa y Francia", Jos√© √Āngel Garc√≠a de Cort√°zar, V Semana de Estudios Medievales: N√°jera, 1 al 5 de agosto de 1994, Gobierno de La Rioja, Instituto de Estudios Riojanos, 1995, p.52
  3. ‚ÜĎ HALM, Heinz. "Al-Andalus und Gothica Sors", en Welt des Oriens n¬ļ 66. 1989. Pp. 252-263.
  4. ‚ÜĎ SABIO GONZ√ĀLEZ, Rafael. "Al-Andalus. Una reinterpretaci√≥n hist√≥rica sobre la etimolog√≠a del t√©rmino", en Nouvelle Revue d'Onomastique n¬ļ 43-44. 2004. Pp 223-228
  5. ‚ÜĎ AMADOR DE LOS R√ćOS, Juan Fern√°ndez. Antig√ľedades ib√©ricas. Ed. Nemesio Aramburu, Pamplona. 1911.
  6. ‚ÜĎ Joaqu√≠n Vallv√© expuso esta misma tesis en VALLV√Č, Joaqu√≠n. "El nombre de al-Andalus". Al-Qantara N¬ļ IV. Madrid. 1983. Pp. 301-355, donde dice que al-Andalus parece ser una corrupci√≥n del lat√≠n Atlanticum.
  7. ‚ÜĎ Manzano Eduardo: La expansi√≥n de los musulmanes en la Pen√≠nsula. Diario El Pa√≠s 2008 ISBN 978-84-9815-772-7 p√°g 121
  8. ‚ÜĎ Islamic world. (2007). In Encyclop√¶dia Britannica. Consultada el 2 de septiembre de 2007 en Encyclop√¶dia Britannica Online.
  9. ‚ÜĎ http://www.juntadeandalucia.es/viviendayordenaciondelterritorio/atlashistorico/pdf/13_organizacionterritorialdealandalus.pdf
  10. ‚ÜĎ Cano Garc√≠a, Gabriel: Divisiones territoriales y comarcalizaciones en Andaluc√≠a. Pasado y presente, en Geograf√≠a de Andaluc√≠a. tomo VII, Ed. Tartessos, C√°diz, 1990, ISBN 84-7663-012-3, pag.27
  11. ‚ÜĎ L√≥pez de Coca: Historia de Andaluc√≠a, Ed. Planeta, Barcelona, 1980, tomo III
  12. ‚ÜĎ Mon√©s, H.: La divisi√≥n administrativa de la Espa√Īa musulmana, Revista del Instituto Estudios Isl√°micos, 1957
  13. ‚ÜĎ Montgomery Watt, W.: Historia de la Espa√Īa Isl√°mica, Alianza Editorial, Madrid, 2001, ISBN 84-206-3929-X, pag.67
  14. ‚ÜĎ Cressier, Patrice: Chateau et division territoriale dans l'Alpujarra medievale, Casa de Vel√°zquez, Madrid, 1983
  15. ‚ÜĎ AL-SAQATI, "Kitab fi adab al-hisba", Adaptaci√≥n de la trad. castellana de P. CHALMETA en "Al-Andalus", 1968, XXXIII, fasc. 2, pp. 370-371, 374-375 y 383-384
  16. ‚ÜĎ Teresa de Castro, El consumo de vino en al-√Āndalus
  17. ‚ÜĎ Wasserstein, 1995, p. 101.

Bibliografía

  • ALFONSO, Esperanza - Islamic culture through Jewish eyes : al-Andalus from the tenth to twelfth century. 2007. ISBN:978-0-415-43732-5
  • CATARINO, Helena - "A ocupa√ß√£o isl√Ęmica" in Hist√≥ria de Portugal dos tempos pr√©-hist√≥ricos aos nossos dias, dir. de Jo√£o Medina, vol.3. Amadora: Ediclube, 1994.
  • GARC√ćA SANJU√ĀN, Alejandro. 'El significado geogr√°fico del top√≥nimo al-Andalus', Anuario de Estudios Medievales, 33/1(2003), 3-36.
  • GONZ√ĀLEZ FERR√ćN, Emilio. Historia general de Al √Āndalus. Ed. Almuzara, 2006. ISBN 978-84-85586-81-7
  • SARAIVA, Jos√© Hermano - Hist√≥ria de Portugal, volume I: Origens-1245. Lisboa: Edi√ß√Ķes Alfa.
  • JURI, Amira; El Multiculturalismo en el arte hispanomusulm√°n: La Alhambra, Facultad de Filosof√≠a y Letras, Universidad Nacional de Tucum√°n, (2007), ISBN 978-950-554-539-1.
  • TAVARES, Maria Jos√© Ferro - Hist√≥ria de Portugal Medievo:Economia e Sociedade. Lisboa:Universidade Aberta, 1992. ISBN 972-674-100-9.
  • TORRES, Cl√°udio - "O Garb Al-Andalus" in Hist√≥ria de Portugal, volume I:Antes de Portugal, dir. de Jos√© Mattoso. Lisboa: Editorial Estampa. ISBN 972-33-1262-X.

Enlaces externos


Predecesor:
Invasión musulmana
Periodos de la Historia de Espa√Īa
al-√Āndalus
Sucesor:
La Reconquista

Coordenadas: 41¬į31‚Ä≤N 2¬į49‚Ä≤OÔĽŅ / ÔĽŅ41.517, -2.817


Wikimedia foundation. 2010.

Mira otros diccionarios:

  • √Āndalus Lineas A√©reas ‚ÄĒ √Āndalus Lineas A√©reas ‚Ķ   Deutsch Wikipedia

  • √Āndalus L√≠neas A√©reas ‚ÄĒ Embraer ERJ 145 de √Āndalus L√≠neas A√©reas en el Aeropuerto de M√°laga ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Andalus ‚ÄĒ Lineas A√©reas IATA Code: AN ICAO Code: ANU ‚Ķ   Deutsch Wikipedia

  • √Āndalus ‚ÄĒ 1. Transcripci√≥n del nombre dado por los √°rabes a Espa√Īa. Debe usarse para referirse a todo el territorio peninsular que qued√≥ bajo dominio musulm√°n durante la Edad Media, y no solamente a la regi√≥n espa√Īola denominada Andaluc√≠a: ¬ęSe cantaban… ‚Ķ   Diccionario panhisp√°nico de dudas

  • √Āndalus ‚ÄĒ Lineas A√©reas Fichier:Logo √Āndalus.png Codes AITA OACIL Indicatif d appel AN ANU √Āndalus Rep√®res historiques Date de cr√©ation 2008 ‚Ķ   Wikip√©dia en Fran√ßais

  • Andalus Hotel ‚ÄĒ (–ú–į–Ĺ–į–ľ–į,–Ď–į—Ö—Ä–Ķ–Ļ–Ĺ) –ö–į—ā–Ķ–≥–ĺ—Ä–ł—Ź –ĺ—ā–Ķ–Ľ—Ź: 3 –∑–≤–Ķ–∑–ī–ĺ—á–Ĺ—č–Ļ –ĺ—ā–Ķ–Ľ—Ć –ź–ī—Ä–Ķ—Ā: Salmaniya, –ú–į–Ĺ–į–ľ–į, –Ď–į—Ö—Ä–Ķ–Ļ–Ĺ –ě–Ņ–ł—Ā–į–Ĺ–ł–Ķ ‚Ķ   –ö–į—ā–į–Ľ–ĺ–≥ –ĺ—ā–Ķ–Ľ–Ķ–Ļ

  • Andalus Hotel ‚ÄĒ (Kendari,–ė–Ĺ–ī–ĺ–Ĺ–Ķ–∑–ł—Ź) –ö–į—ā–Ķ–≥–ĺ—Ä–ł—Ź –ĺ—ā–Ķ–Ľ—Ź: 2 –∑–≤–Ķ–∑–ī–ĺ—á–Ĺ—č–Ļ –ĺ—ā–Ķ–Ľ—Ć –ź–ī—Ä–Ķ—Ā: Jalan Ahmad Yani no 66 ‚Ķ   –ö–į—ā–į–Ľ–ĺ–≥ –ĺ—ā–Ķ–Ľ–Ķ–Ļ

  • Andalus Hotel ‚ÄĒ (–°—É—Ä–į–Ī–į—Ź,–ė–Ĺ–ī–ĺ–Ĺ–Ķ–∑–ł—Ź) –ö–į—ā–Ķ–≥–ĺ—Ä–ł—Ź –ĺ—ā–Ķ–Ľ—Ź: 2 –∑–≤–Ķ–∑–ī–ĺ—á–Ĺ—č–Ļ –ĺ—ā–Ķ–Ľ—Ć –ź–ī—Ä–Ķ—Ā: Jln. Sultan Iskandar Mu ‚Ķ   –ö–į—ā–į–Ľ–ĺ–≥ –ĺ—ā–Ķ–Ľ–Ķ–Ļ

  • Andalus ‚ÄĒ Al Andalus Histoire d al Andalus Modifier 711 756 La Conqu√™te ‚Ķ   Wikip√©dia en Fran√ßais

  • Andalus, Al- ‚ÄĒ ¬†¬†¬†The Arabic terms al andalus or bilad al andalus is a geographical notion that refers to those parts of the Iberian Peninsula that at any given time came under Muslim rule. At the time of the Arab expansions in the seventh century, the country… ‚Ķ   Historical dictionary of the berbers (Imazighen)

  • andal√ļs ‚ÄĒ an|da|l√ļs Mot Agut Nom mascul√≠ ‚Ķ   Diccionari Catal√†-Catal√†


Compartir el artículo y extractos

Link directo
… Do a right-click on the link above
and select ‚ÄúCopy Link‚ÄĚ

We are using cookies for the best presentation of our site. Continuing to use this site, you agree with this.