Gonzalo Queipo de Llano

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Gonzalo Queipo de Llano
Gonzalo Queipo de Llano y Sierra
Teniente general (Arma de Caballería)
Lealtad Bandera de Espa√Īa Reino de Espa√Īa
Bandera de Espa√Īa II Rep√ļblica Espa√Īola
Bandera de Espa√Īa Espa√Īa franquista
Condecoraciones Gran Cruz Laureada de San Fernando
Spanish Grand Cross of Military Merit White Ribbon.png Gran Cruz del Mérito Militar
Participó en Guerra Hispano-Estadounidense
Guerra del Rif
Guerra Civil Espa√Īola

Nacimiento 5 de febrero de 1875
Bandera de Espa√Īa Tordesillas, Espa√Īa
Fallecimiento 9 de marzo de 1951 (76 a√Īos)
Bandera de Espa√Īa Sevilla, Espa√Īa

Gonzalo Queipo de Llano y Sierra (Tordesillas, 5 de febrero de 1875 ‚Äď Sevilla, 9 de marzo de 1951) fue un militar espa√Īol, teniente general del arma de Caballer√≠a, c√©lebre por su participaci√≥n en la Guerra Civil Espa√Īola.

Educado en un seminario, combati√≥ en la Guerra Hispano-Estadounidense y en la Guerra del Rif, ascendiendo a general de brigada en 1923. Aunque apoy√≥ en un principio al dictador Miguel Primo de Rivera, sus cr√≠ticas hacia su pol√≠tica provocaron su postergamiento y traslado a la reserva en 1928. Conspir√≥ para derribar la monarqu√≠a alfonsina y dirigi√≥ la Cuartelada de Cuatro Vientos (1930), lo que le oblig√≥ a exiliarse en Portugal. Proclamada la Rep√ļblica, fue nombrado Capit√°n General de Madrid e Inspector General del Ej√©rcito, contribuyendo de forma fundamental al √©xito de las reformas militares de Manuel Aza√Īa. Con posterioridad fue nombrado Jefe de del Cuarto Militar del presidente de la Rep√ļblica, Niceto Alcal√° Zamora, del que llegar√≠a a ser consuegro, hasta que renunci√≥ en 1933 a ra√≠z de las cr√≠ticas recibidas, dado su cargo, por una serie de injerencias en la vida pol√≠tica.

Cada vez m√°s descontento con el rumbo que iba tomando la pol√≠tica republicana, y en especial tras la destituci√≥n de Alcal√° Zamora, fue junto con Mola y Sanjurjo uno de cabecillas principales del golpe de Estado contra la Segunda Rep√ļblica, cuyo fracaso parcial origin√≥ la Guerra Civil Espa√Īola.

Con un n√ļmero reducido de hombres[1] dirigi√≥ el golpe militar en Sevilla, uno de los baluartes frentepopulistas, e inici√≥ una fuerte represi√≥n que ocasion√≥ solamente en Sevilla en el periodo comprendido entre el 18 de julio de 1936 y enero de 1937 la muerte de 3.028 personas.[2]

Se destac√≥ por su uso de la radiodifusi√≥n como medio de guerra psicol√≥gica, con sus famosas charlas a trav√©s de Uni√≥n Radio Sevilla. Nombrado Jefe del Ej√©rcito del Sur, asumi√≥ el gobierno militar y civil, y a lo largo de la guerra actu√≥ con casi total independencia, lo que llev√≥ a ser conocido como el ¬ęVirrey de Andaluc√≠a¬Ľ.

Ascendido a teniente general y condecorado con la Laureada de San Fernando tras su triunfo en la Guerra Civil, fue sin embargo cada vez m√°s postergado por Franco, al que se refer√≠a con el pintoresco apodo de ¬ęPaca la Culona¬Ľ.[3]

Contenido

Vida

Primeros a√Īos

Gonzalo fue el quinto hijo del juez municipal de Tordesillas y de Mercedes Sierra y V√°zquez de Novoa; sus otros hermanos eran Gerardo, Alfredo, Rosario y Tom√°s. Seg√ļn costumbre de la √©poca realiz√≥ los estudios secundarios en el seminario diocesano local. Tras una etapa previa como educando de trompeta ingres√≥ a los 18 a√Īos en la Academia de Caballer√≠a de Valladolid,[4] donde recibi√≥ una formaci√≥n militar poco t√©cnica aunque cimentada en los tradicionales principios del amor a la Patria, obediencia al mando, culto al honor, lealtad, valor frente al enemigo y disciplina ante todo. Aunque m√°s dotado para las letras, en palabras de su madre Gonzalo ¬ęten√≠a raza¬Ľ[5] y as√≠ finaliz√≥ su formaci√≥n en la Academia (1893-1896) egresando como segundo teniente siendo destinado a la guerra colonial de Cuba. All√≠ obtuvo cinco cruces de la Reina Cristina por m√©ritos de guerra, ascendiendo hasta capit√°n.[6] Tras la derrota de 1898 regres√≥ a Espa√Īa ¬ęcon lo puesto¬Ľ,[7] y en 1901 contrajo matrimonio con Genoveva Mart√≠ Tovar, hija del presidente de la Audiencia de Valladolid.[8]

Trat√°ndose de una biograf√≠a militar hay que tener en cuenta que el oficial que ingresa en el Ej√©rcito es un funcionario del Estado sujeto a reglas burocr√°ticas comunes: sueldo con incentivos, escalaf√≥n e historial reflejado en hoja se servicio. La √ļnica posibilidad de promoci√≥n para muchos oficiales sin patrimonio era ir voluntarios a Marruecos, donde el sueldo era m√°s alto en todos los grados,[9] y donde se conced√≠an generosamente los ascensos por m√©ritos de guerra.

¬ęEn la confusi√≥n pol√≠tico-militar que fueron las guerras coloniales, se hab√≠a reintroducido en 1910 por el ministro de la Guerra de turno, general Luque, la ley de ascensos por m√©ritos de guerra. Una pr√°ctica nefasta, contra toda l√≥gica militar sensata. Los ascensos y medallas pensionadas sol√≠an concederse para recompensar un mal entendido hero√≠smo, que se med√≠a en funci√≥n del n√ļmero de heridas recibidas, y no de los resultados militares reales, desconsiderando las p√©rdidas de vidas humanas sacrificadas en ataques a pecho descubierto. Un sistema de valoraci√≥n de m√©ritos que proporcion√≥, mayoritariamente, ascensos y recompensas a los oficiales de Infanter√≠a y Caballer√≠a, supervivientes de algunos disparatados ataques, en detrimento de otros militares, tales como los artilleros y los m√©dicos, o los destinados en servicios complementarios, sin cuyo concurso la guerra no pod√≠a ser llevada a cabo con √©xito¬Ľ.[10]

El capit√°n Queipo de Llano se dio a conocer en 1909 en una expedici√≥n a Melilla con el Regimiento de Lanceros de la Reina .[11] En 1910 es sorprendido por la polic√≠a cuando se dispon√≠a a batirse en duelo con un periodista.[12] En el mismo a√Īo es encerrado en la prisi√≥n militar del Castillo de Santa Catalina (C√°diz) por haberse significado en una manifestaci√≥n de oficiales en Madrid ante el peri√≥dico La Correspondencia Militar.[13] Vuelto a Marruecos, pronto alcanz√≥ el grado de coronel y se dedic√≥ en parte a negocios de intermediaci√≥n (se ayud√≥ econ√≥micamente como comisionista de carb√≥n ingl√©s).[14] Apareci√≥ de nuevo en la prensa como part√≠cipe en el duelo entre el general Jos√© Sanjurjo y el coronel Jos√© Riquelme, en calidad de padrino del primero.[15] En 1923 fue ascendido a general de brigada y saliendo destinado a la segunda jefatura de la zona de Ceuta.[16]

Actividad conspirativa

A pesar de su formaci√≥n militar, Queipo ten√≠a una teor√≠a rec√≠proca y personalista, que no institucional, de la lealtad: "s√≥lo debo lealtad a la persona que me es leal".[17] Proclamada la Dictadura, Queipo de Llano tuvo roces continuos con el dictador, general Primo de Rivera, cinco a√Īos mayor que √©l, que hab√≠a sido buen amigo suyo. Fund√≥ en Ceuta en 1924 una publicaci√≥n pol√≠tica llamada La Revista de las Tropas Coloniales.[18] Por desavenencias con su superior, el general Manuel Montero Navarro, fue expedientado y luego destinado como segundo jefe al Gobierno Militar de C√°diz. Al mes siguiente regres√≥ a la campa√Īa de Marruecos (30 de agosto de 1924), de nuevo como segundo jefe de la zona de Ceuta. El Dictador se nombr√≥ a s√≠ mismo Alto Comisario y General en Jefe del Ej√©rcito para dirigir de forma personal y directa su proyectada estrategia. En ese mes de septiembre Queipo particip√≥ activamente con su columna en numerosas y sonadas acciones, como las batallas de Beni-Selat y Zinat.[19] Experto en arriesgadas cargas de caballer√≠a, fue sumariado y arrestado dos meses en Ferrol,[20] por una presunta negligencia en la protecci√≥n de la columna del general Jos√© Riquelme y L√≥pez Bayo.[21] Ya en la Pen√≠nsula, el resentido general fue destituido como gobernador militar de C√≥rdoba por haber afirmado p√ļblicamente que las letras UP, tanto pod√≠an significar Uni√≥n Patri√≥tica, el partido del r√©gimen, como ¬ęUrinario P√ļblico¬Ľ. En ese a√Īo se produjo el intento de derrocamiento de la dictadura conocido como la Sanjuanada de 1926. El 17 de mayo de 1928 la junta clasificadora del Ej√©rcito, controlada por Primo de Rivera, decidi√≥ pasar a Queipo a la reserva,[22] por ¬ęindisciplinado, d√≠scolo y dif√≠cil de ser mandado¬Ľ, por lo que no pod√≠a ascender. En una de sus destituciones tuvo que ayudarse econ√≥micamente fabricando jab√≥n casero y vendi√©ndolo personalmente por los comercios de Madrid.[23]

Una vez ca√≠da la dictadura, hab√≠a despotricado tanto contra Primo de Rivera que sus hijos Jos√© Antonio y Miguel, Sancho D√°vila y unos cuantos parientes j√≥venes arremetieron contra √©l a pu√Īetazos en una cafeter√≠a.[24] Durante el mandato del general Berenguer y fracasada la sublevaci√≥n de Jaca, el 15 de diciembre de 1930 Queipo se implic√≥ como codirector en el putsch pro-republicano del aer√≥dromo de Cuatro Vientos (Madrid).[25] [26] En esta acci√≥n, llevada a cabo junto con Ram√≥n Franco, se hizo con la estaci√≥n de radio y difundi√≥ la falsa noticia de que se hab√≠a instaurado la Rep√ļblica en toda Espa√Īa: ¬ęSublevada guarnici√≥n Madrid. Proclamada Rep√ļblica. Toque diana¬Ľ. Sofocada f√°cilmente la asonada por el general Orgaz, que rode√≥ el aer√≥dromo y aprision√≥ al personal sublevado, huyeron en tres aviones en direcci√≥n a Portugal no sin antes arrojar unas octavillas sobre Madrid. En Lisboa solicit√≥ pasaportes para Francia, B√©lgica y Holanda.[27] refugi√°ndose en Francia, donde trab√≥ conocimiento con Indalecio Prieto,[28] as√≠ como con Marcelino Domingo, entre otros republicanos espa√Īoles. Fue incoado un proceso militar a los responsables del pronunciamiento,[29] pero al encontrarse huido ante las requisitorias judiciales, el 25 de febrero de 1931 fue dado de baja en el Ej√©rcito por una Real Orden ¬ępor hallarse ausente de su destino m√°s de dos meses¬Ľ.[30] Sin embargo tal desatinada aventura convirti√≥ a Queipo de Llano en un popular h√©roe republicano.

El exilio dur√≥ poco, pues el 14 de abril de 1931 se proclam√≥ la II Rep√ļblica. Regres√≥ aclamado a Espa√Īa para ser rehabilitado inmediatamente por el Gobierno Provisional como Capit√°n General de Madrid,[31] (m√°s tarde 1¬™ Divisi√≥n Org√°nica) convirti√©ndose en poco tiempo en uno de los militares fundamentales de la democracia, apoyando con aplomo como Inspector General del Ej√©rcito y como miembro del Consejo Superior de Guerra las reformas implantadas por Manuel Aza√Īa,[32] [33] aunque el ministro de la Guerra desconfiara de sus aptitudes.[34] Como capit√°n general se mostr√≥ dispuesto a hacer cumplir el c√≥digo de justicia militar ante cualquier incidente de orden p√ļblico.

Instalado con su familia en una residencia adecuada a su rango en la calle Garc√≠a de Paredes de Madrid, Queipo de Llano comenz√≥ a sentir la Rep√ļblica como cosa propia. Lo mismo aparec√≠a en un desfile montando la yegua ¬ęFavorita¬Ľ, que hab√≠a pertenecido al rey,[35] que utilizaba el autom√≥vil blindado que hab√≠a sido de Primo de Rivera para desplazarse. Se le acusa durante esta √©poca de abusar de su privilegiada posici√≥n en el reparto de favores, lo que m√°s tarde √©l mismo denigrara como "enchufismo".[36] Ascendido a general de divisi√≥n, fue nombrado Jefe del Cuarto Militar del Presidente de la Rep√ļblica Alcal√° Zamora,[37] con el que emparent√≥ como consuegro,[38] hasta el 9 de marzo de 1933 en que fue relevado del mismo tras conocerse una serie de injerencias pol√≠ticas realizadas por el general con algunos parlamentarios.[39] ¬ęReconozco ‚ÄĒdijo el general‚ÄĒ que he cometido una ligereza, y por eso me voy. He puesto mi cargo a disposici√≥n del presidente de la Rep√ļblica¬Ľ.[40]

Precisamente con la intención de mantenerlo alejado de la política se le nombró Director General de Carabineros,[41] pero debido a la publicación de una carta reservada en el periódico Informaciones, en defensa del salario de sus subordinados, el Consejo de Ministros lo destituyó.[42] A partir de ese momento quedó relegado a un segundo plano, aunque un posterior gobierno de la derecha (que incluía a Lerroux y Gil Robles), le nombró Inspector General de Carabineros. El aura republicana de Queipo se iba extinguiendo lentamente.

Prolegómenos del golpe de Estado

La pol√≠tica militar de los sucesivos gobiernos democr√°ticos encontr√≥ la oposici√≥n del esp√≠ritu conspirativo de buena parte del Ej√©rcito. La destituci√≥n del conservador Alcal√° Zamora como presidente de la Rep√ļblica por el Parlamento oper√≥ un cambio profundo en el √°nimo de Queipo de Llano. Esgrimiendo los argumentos catastrofistas, la profanaci√≥n de las esencias patrias y otros t√≥picos habituales a la ideolog√≠a conservadora, y evocando misiones salv√≠ficas irrenunciables, en sus memorias Queipo se atribuye la iniciativa de un ¬ęgolpe militar necesario¬Ľ contra el reci√©n instaurado gobierno del Frente Popular, si bien delegando su organizaci√≥n en el sistem√°tico general Emilio Mola Vidal.[43] Pero en realidad su incorporaci√≥n a la trama fue tard√≠a. Tras un viaje por Alemania, en febrero de 1936, el exiliado general Jos√© Sanjurjo Sacanell comprob√≥ las posibilidades de los reg√≠menes totalitarios. Aunque hab√≠a salvado la vida al ser amnistiado tras otro pronunciamiento fallido cuatro a√Īos antes (conocido como la ¬ęSanjurjada¬Ľ), acept√≥ encabezar una rebeli√≥n militar, organizada esta vez con m√°s m√©todo por el general Mola junto a otros generales de prestigio. Mola (conocido durante la preparaci√≥n del golpe como ¬ęel director¬Ľ) era un general de brigada africanista, eg√≥latra[44] e inteligente, que no habr√≠a contado en un principio con Queipo de Llano. En su dise√Īo del golpe convergente sobre Madrid, √©l mismo avanzar√≠a desde el norte, Franco desde el sur y Goded desde el nordeste. Una vez tomada la capital por las armas, Sanjurjo acudir√≠a en avi√≥n desde Portugal y se har√≠a cargo de un hipot√©tico directorio militar en el que Mola ser√≠a ministro de Gobernaci√≥n. Queipo de Llano insist√≠a en colaborar prometiendo convencer para la causa al general Miguel Cabanellas.[45] Era ya un maduro general de divisi√≥n, de temperamento temerario y con suficiente experiencia africanista. Desde el bienio radical-cedista el gobierno le hab√≠a confiado la Inspecci√≥n General de Carabineros, cargo relativamente menor (aunque bien remunerado) pero que lo obligaba a viajar. Como √©l mismo declarar√≠a c√≠nicamente m√°s tarde, eso le permiti√≥ desplazarse por todas las guarniciones de Espa√Īa burlando la vigilancia del gobierno del Frente Popular, contactando con algunos de los militares comprometidos en el alzamiento. Al no tener mando en ninguna plaza, Queipo quer√≠a sublevarse en Valladolid, su tierra. Su adscripci√≥n a la guarnici√≥n de Sevilla (cabeza de la 2¬™ Divisi√≥n Org√°nica) no se decidi√≥ hasta finales de junio de 1936 por la direcci√≥n del comit√© de conspiradores. Queipo pregon√≥ despu√©s que sus compa√Īeros de intriga le hab√≠an "largado el mochuelo" de Sevilla.[46]

Los golpes de estado europeos anteriores hab√≠an tenido √©xito siguiendo unos patrones represivos precisos.[47] En este caso se trataba de un golpe militar o pronunciamiento militar: cuando la toma del poder leg√≠timo del Estado es realizada por miembros de las fuerzas armadas. Las instrucciones circulaban de manera secreta y efectiva entre Mola y los militares comprometidos. El punto d√©bil del complot eran los mandos indecisos, as√≠ como el comportamiento aleatorio de la Guardia Civil. Para evitar los abusos africanistas, que tan bien conoc√≠an, hab√≠an convenido no concederse ascensos ni recompensas por hechos de guerra, al menos mientras durase la campa√Īa.

Al producirse la rebeli√≥n en las guarniciones de Marruecos, el 17 de julio de 1936, Queipo de Llano se encontraba en Huelva simulando una inspecci√≥n. Estando en el cine fue informado de la ejecuci√≥n del golpe, se√Īa para el comienzo de lo planeado (el 11 de julio ya hab√≠a enviado a su familia desde Madrid a casa de su hija casada en M√°laga, por creerla un buen refugio).[46] [48] Burlando la vigilancia gubernativa no se present√≥ hasta la madrugada del 18 de julio en Sevilla, donde esperaba contar con la preparaci√≥n civil de Jos√© Garc√≠a Carranza ¬ęEl Algabe√Īo¬Ľ, un famoso torero y hombre de acci√≥n local al que no conoc√≠a, pero que se le ofreci√≥ con 1.500 falangistas.[49] Pero a la hora de la verdad los prometidos falangistas se quedaron en quince, a los que se a√Īadieron otros sesenta liberados de la c√°rcel m√°s tarde. El Estado Mayor de la Divisi√≥n y una gran parte de la numerosa oficialidad de guarnici√≥n en Sevilla estaba avisada del complot, incluyendo a la Guardia Civil, y a la espera de √≥rdenes.[50] Una descripci√≥n pormenorizada de la rebeli√≥n militar fue publicada por el gobernador civil republicano Jos√© M¬™ Varela Rendueles.[51]

La sublevación en Sevilla

Queipo se hospedaba en el Hotel Simón, desde donde se desplazó en coche al edificio de la División (Capitanía) situado en la plaza de la Gavidia, en el centro de Sevilla, donde es escondido por los oficiales cómplices.

¬ęLos preparativos deben hacerse r√°pidamente y con el mayor sigilo, a fin de llamar la atenci√≥n lo menos posible, especialmente en el caso de que haya jefes no simpatizantes del movimiento que vivan en el cuartel. (Deber√° tenerse previsto el caso para la actuaci√≥n consiguiente y mejor a√ļn prevenirlo y ¬ęevitarlo¬Ľ por la desmoralizaci√≥n que puede traer a la tropa). Antes de salir del cuartel, tener preparadas las municiones, armamento, unas botellas de co√Īac, granadas de mano y, si es posible, un desayuno en fr√≠o, seg√ļn la hora de la salida. Se dar√° a beber co√Īac a la tropa (muy importante) y se la arengar√° en tonos patri√≥ticos, pero haciendo presente tambi√©n que los generales directores del movimiento prometen el ascenso a los que se distingan, o un destino civil, seg√ļn sus deseos, lo mismo que a los cabos y a los soldados el trabajo necesario y seguro, o un destino seg√ļn sus aptitudes [...]¬Ľ.[52]

Uniformado, armado y rodeado de una camarilla de conscriptos se dirige al jefe de la 2ª División Orgánica, el general Villa-Abrille, que no le presenta oposición (más bien estaba preocupado por el fracaso del golpe y el exilio consiguiente, como le ocurriera a Sanjurjo), y Queipo lo mantiene retenido en un despacho de la propia División junto al general de artillería López-Viota.

A continuaci√≥n se traslada al acuartelamiento del regimiento Granada n¬ļ 6 (antiguo Soria), situado en las proximidades de la Divisi√≥n, donde se encuentra con la oposici√≥n de su coronel Manuel Allanegui Lusarreta, al que tambi√©n detiene. Ante la postura indecisa de la oficialidad, logra hacerse con el mando del mismo.[53]

Queipo manda capturar inmediatamente la Maestranza de Artiller√≠a, con lo cual se priva a los posibles opositores al golpe de las armas necesarias para hacerle frente. Sevilla ¬ęla Roja¬Ľ, ciudad con un amplio movimiento obrero, se aprest√≥ en precario a su defensa en barrios como Triana, La Macarena, San Marcos, San Juli√°n y otros, en los que tras un llamamiento a la huelga general lanzado desde Uni√≥n Radio de Sevilla, se formaron barricadas y se incendiaron iglesias y algunos edificios pertenecientes a la aristocracia, tales como de las familias Mara√Ī√≥n, Fern√°ndez Palacios, Grosso, Delgado Brackembury y la del marqu√©s de Villamarta, as√≠ como la f√°brica de jabones y perfumes del marqu√©s de Luca de Tena, propietario del diario ABC y, seg√ļn se supo luego, implicado en la sublevaci√≥n.

Fingi√©ndose leales a la Rep√ļblica, y mediante otros enga√Īos, los oficiales del Regimiento de Artiller√≠a 3¬ļ Ligero proveen a los dem√°s facciosos de medios para hacerse con el control del centro de Sevilla. Usando el tiro de piezas de artiller√≠a contra los edificios civiles (Hotel Inglaterra, Telef√≥nica, Gobierno Civil) los militares sublevados consiguen la rendici√≥n del gobernador civil y la toma del Edificio Telef√≥nica, situada en la plaza Nueva. Cabe destacar la magn√°nima descripci√≥n de su clemencia, en el peque√Īo patio de la Divisi√≥n, para con los 200 guardias de asalto tomados prisioneros y condenados inmediatamente a muerte, descrita con sencillez castrense por el mismo Queipo en sus memorias. Denota una vesania no justificable.[54]

Murallas de la Macarena, donde fueron asesinados preferentemente los condenados por el aparato jurídico militar de Queipo. Aparte del pelotón de fusilamiento, era reglamentaria la presencia de un sacerdote y un médico, que certificaba la defunción. Finalmente el pelotón desfilaba por delante del cadáver.[55] [56]

Estaba previsto que en un principio, antes de que empezasen a hacerse efectivas las sanciones a que diera lugar el bando de Estado de Guerra, deb√≠an consentirse ciertas revueltas generadoras de caos social a cargo de comandos civiles armados (pioneros o pistoleros), lo que el falangista Dionisio Ridruejo postul√≥ como ¬ęrepresi√≥n informal y espont√°nea¬Ľ.[57] En realidad se trataba de:

La destrucci√≥n f√≠sica de los cuadros de los partidos del Frente Popular, de los sindicatos obreros y de las organizaciones mas√≥nicas, sin perder de vista tampoco a los partidos democr√°ticos m√°s moderados y a las personalidades independientes [...] se puede hablar de una operaci√≥n perfecta de extirpaci√≥n de las fuerzas pol√≠ticas que hab√≠an patrocinado y sostenido la Rep√ļblica.

Dejando aparte anécdotas hagiográficas escritas por amigos del general Queipo,[58] [59] [60] la toma consolidada de Sevilla en los días siguientes por el Tercio y los Regulares llegados de Cádiz se produce por el empleo indiscriminado de la artillería y del salvaje terror africanista en los barrios que resistían. Arturo Barea recuerda:

Cuando atacaba, el Tercio no reconoc√≠a l√≠mites a su venganza. Cuando abandonaba un pueblo, no quedaba m√°s que incendios y los cad√°veres de hombres, mujeres y ni√Īos. As√≠, fui testigo ocular de la destrucci√≥n total de los pueblos del Beni Ar√≥s en la primavera de 1921. Cuando se asesinaba a un legionario en una marcha solitaria por el campo, se degollaban a todos los hombres de los pueblos vecinos, a no ser que se presentase el asesino.[61]

Para reducir los costes de la rebeli√≥n ante posibles represalias y como respuesta a la resistencia de los adversarios, los golpistas hab√≠an acordado emplear en territorio espa√Īol las mismas medidas represivas y de escarmiento de Marruecos;[62] una combinaci√≥n brutal de detenciones, violaciones, fusilamientos, emasculaciones y otras sevicias. Los cr√≠menes, sin ning√ļn tipo de juicio, declaraci√≥n o defensa se sucedieron generalmente junto a los cementerios o en las cunetas de las carreteras. En los libros registros civiles de juzgados y en los de cementerios puede leerse: ¬ęDesconocido o bien Fulano [...] fallecido el d√≠a XX de julio de 1936 a las [en blanco] a consecuencia de aplicaci√≥n del bando de guerra¬Ľ. En otros casos el m√©dico certificaba lo evidente ¬ępor herida de bala, hemorragia, anemia aguda, etc.¬Ľ. La acusaci√≥n era verbal, sobre la base de delaciones, listas negras o informes oficiosos, en todo caso consentidos o inducidos por la autoridad militar:[63] se los llevaban y eran fusilados en el acto. En los escasos registros o sumarios encontrados, las v√≠ctimas civiles fueron acusadas de ¬ędelitos¬Ľ como ser votante de izquierda, ser familia de republicanos destacados, haber discutido con alguien de pol√≠tica o haber mirado mal al cura.[64] Cualquier cosa, por insignificante que fuera, pod√≠a ser motivo para el escarmiento.

Es necesario crear una atm√≥sfera de terror, hay que dejar sensaci√≥n de dominio eliminando sin escr√ļpulos ni vacilaci√≥n a todo el que no piense como nosotros. Tenemos que causar una gran impresi√≥n, todo aquel que sea abierta o secretamente defensor del Frente Popular debe ser fusilado.
General Mola: Instrucción Reservada. Base 5ª


Siguiendo los usos castrenses la sublevaci√≥n se consum√≥ formalmente con la lectura del bando firmado por el general Queipo de Llano con el sello de la Rep√ļblica[65] declarando con naturalidad el estado de guerra en la Plaza Nueva, delante del ayuntamiento. Queipo de Llano dispuso que se leyera por la radio cada media hora. En su virtud, convirtiendo a los leales a la Rep√ļblica en traidores (o ¬ęla Justicia al rev√©s¬Ľ, en palabras de Serrano Su√Īer), el general se hizo con la fuente de toda legitimidad. En un primer ensayo de autoselecci√≥n Queipo hab√≠a dispuesto:

Para poder distinguir a las personas de orden y amantes de la verdadera justicia, todos los que por tal se tengan deben presentarse al Gobierno Civil o Jefatura de la División a ofrecer el concurso que su conciencia le dicte.[66]

A sus 61 a√Īos, asentado en Capitan√≠a[67] y con la ayuda del tel√©fono, del tel√©grafo[68] y del micr√≥fono, se convirti√≥ en el cabecilla indiscutible para Andaluc√≠a del plan represivo maestro llamado t√©cnicamente por los historiadores limpieza pol√≠tica.[69] Una voluntad premeditada y programada de aniquilamiento de la democracia aplicando sistem√°ticamente la brutalidad en todo el pa√≠s conforme se desarrollara el golpe de estado.

Inicio de la represión

El general vallisoletano cont√≥ con la inestimable ayuda de una nomenclatura local que supo elegir: los militares comandante Jos√© Cuesta Monereo (Estado Mayor),[70] capit√°n de la Legi√≥n Manuel D√≠az Criado (Delegado de Orden P√ļblico) y los auditores Felipe Acedo Colunga y Francisco Boh√≥rquez Vecina, que se encargaron respectivamente de la planificaci√≥n del golpe y de la represi√≥n de sus opositores mediante la ley marcial impuesta por el Bando de Guerra (redactado por ellos mismos con la firma de Queipo de Llano).[71] Nombr√≥ gobernador civil de Sevilla a su amigo Pedro Parias Gonz√°lez[72] quien, buen conocedor y ¬ęalgo cacique¬Ľ (en palabras de Queipo), le asesor√≥ sobre el terreno en la elecci√≥n de alcaldes y de los colaboradores m√°s id√≥neos para cada funci√≥n.[73] Entre las personalidades colaboradoras dignas de menci√≥n cabe citar a Ciriaco Cascajo Ruiz, Luis Zurdo Mart√≠n y Bruno Ib√°√Īez Bur√≠n en C√≥rdoba, Gregorio de Haro Lumbreras en Huelva, Manuel G√≥mez Cantos,[74] Manuel Carracedo Bl√°zquez y Manuel Pereita Vela en Badajoz, Jos√© Vald√©s Guzm√°n, Jos√© Nestares Cu√©llar y Antonio Gonz√°lez Espinosa en Granada, Santiago Garrig√≥s Bernabeu en Sevilla, Francisco Garc√≠a Alted y Carlos Arias Navarro en M√°laga, Eduardo Valero Valverde, Pedro Jevenois Labernade y Adolfo de la Calle Alonso en C√°diz entre otros.

¬ęEn cuanto a los obreros, nadie me ganar√° en amor al proletariado, cuyas leg√≠timas conquistas apoyar√° el Ej√©rcito¬Ľ.[75]

¬ęMe dirig√≠a a los obreros en tono paternal, que me hiciesen caso a m√≠ era lo m√°s conveniente para ellos, pues yo ten√≠a una idea muy arraigada de que el pueblo era igual que los ni√Īos, a los que hay que cuidar y mimar cuando son buenos, pero que no se pueden dejar nunca sin castigo sus malas acciones¬Ľ.

Queipo de Llano, Memorias[76]

Por el hecho de proclamar el bando en las plazas p√ļblicas de cada lugar quedaba autom√°ticamente implementado el ¬ęestado de guerra¬Ľ con todas sus consecuencias: ¬ęla mirada que acusa, el dedo que denuncia, la mano que apunta los nombres en la lista... estaban dentro de los pueblos, y muchas de las v√≠ctimas eran conducidas a la muerte por vecinos conocidos¬Ľ.[77] Con su autoproclamada autoridad, el general que fue expulsado por dos veces del Ej√©rcito[78] consigui√≥ la legitimidad jur√≠dica.

El fiscal Felipe Acedo Colunga sent√≥ jurisprudencia: ¬ęConsiderando que el Exmo. Sr. General D. Gonzalo Queipo de Llano una vez posesionado del mando militar de la Divisi√≥n y declarado el Estado de Guerra [es] la √ļnica autoridad leg√≠tima ante la tradici√≥n de la Patria y su historia futura [...]¬Ľ.[79] Durante cinco d√≠as no hubo mayor autoridad que √©l en Andaluc√≠a. La subsiguiente represi√≥n se desencadena bajo una seriaci√≥n de Bandos y √ďrdenes m√°s espec√≠ficos que emanaban directamente del general Queipo de Llano. Se dictaron instrucciones precisas para que no se inscribiera a los asesinados en los Registros civiles, con la intenci√≥n de dejar el menor rastro posible.[80]

Este estado de cosas duró hasta el 28 de febrero de 1937, cuando el general Queipo de Llano telegrafía a los gobernadores militares de las provincias ocupadas:

Ordene a todas las autoridades dependientes de su jurisdicci√≥n se abstengan de ordenar aplicaci√≥n mis bandos en que se imponga √ļltima pena, debiendo seguirse procedimiento judicial que indique el auditor [...].[81]

Iconografía de Queipo de Llano

El retrato del general Queipo de Llano posando bien de uniforme,[82] bien hablando por la radio[83] o sus apariciones en la prensa en los actos oficiales[84] formaba parte del aparato propagand√≠stico del golpe como culto al h√©roe y su exposici√≥n p√ļblica era obligatoria. Queipo prohibi√≥ tomar fotograf√≠as en todo el territorio sublevado, bajo pena de muerte.

Etapas represivas

En este proceso los historiadores distinguen cronológicamente tres estadios solapados en el bando rebelde:

  • 1¬į Empleo sistem√°tico del procedimiento expeditivo del asesinato sin formaci√≥n de causa, al amparo del bando de guerra (represi√≥n paralegal irregular).
  • 3¬ļ Formalmente desde febrero de 1937, mediante consejos de guerra (represi√≥n institucionalizada o juridificada).[85] [86]

Los auditores rebeldes tipificaron tres ficciones jurídicas: rebelión, auxilio a la rebelión y excitación a la rebelión.[87]

Responsabilidad en el asesinato de Federico García Lorca

Ian Gibson acus√≥ en su biograf√≠a de Lorca a Queipo de haber ordenado el fusilamiento del poeta y dramaturgo espa√Īol Federico Garc√≠a Lorca. Queipo, en conversaci√≥n telef√≥nica, habr√≠a dicho la frase clave ¬ędadle caf√©, mucho caf√©¬Ľ. De esta conversaci√≥n, sin embargo, no existe constancia documental, conserv√°ndose √ļnicamente el testimonio del telefonista de la capitan√≠a de Sevilla, relatado posteriormente a sus parientes. La frase clave esconder√≠a el acr√≥nimo ¬ęCamaradas Arriba Falange Espa√Īola¬Ľ, grito usado tras los fusilamientos llevados a cabo por los milicianos de la Falange Espa√Īola. En el caso de Lorca fue el abogado de la CEDA, Juan Luis Trescastro de Medina, junto al ex-diputado Ram√≥n Ruiz Alonso los que dieron el grito tras el fusilamiento, consentido por el capit√°n Jos√© Mar√≠a Nestares Cu√©llar.

Por a√Īadidura, Queipo de Llano fue el m√°s antifalangista de todos los generales del bando nacional, debido a su oposici√≥n a la dictadura de Miguel Primo de Rivera y a las profundas divergencias con su hijo Jos√© Antonio, que lleg√≥ a abofetearle.

El enredo jer√°rquico

La muerte accidental de Sanjurjo el 20 de julio dej√≥ un peligroso vac√≠o en la direcci√≥n militar de los golpistas. Se suscit√≥ un importante conflicto de mando entre los cabecillas de la rebeli√≥n. Los generales Cabanellas y Queipo de Llano ten√≠an m√°s antig√ľedad que el general Franco. Varela y Mola eran de rango inferior. El 24 de julio de 1936 se constituy√≥ en Burgos una llamada Junta de Defensa Nacional [10] presidida por el general Cabanellas, que pretendi√≥ un cierto control administrativo-jur√≠dico colegiado del nuevo Estado

...[Esta Junta de Defensa Nacional] que provisionalmente asuma el Poder hasta que se constituya en Madrid el Directorio Militar que gobernar√° Espa√Īa.[88]

En un primer momento la Junta distribuy√≥ las funciones de guerra entre los caudillos con cierta ambig√ľedad calculada nombrando a Queipo de Llano el 26 de agosto general en jefe de las ¬ęfuerzas que operan en Andaluc√≠a¬Ľ, al general Mola ¬ęgeneral en jefe del ej√©rcito del Norte¬Ľ y al General Franco ¬ęjefe de las fuerzas de Marruecos y del Ej√©rcito Expedicionario¬Ľ[89] que los servicios de prensa interesados traduc√≠an como ¬ęEj√©rcito de √Āfrica y Sur de Espa√Īa¬Ľ.[90] En calidad de tal, Franco hab√≠a instalado transitoriamente su cuartel general aparte en Sevilla en el requisado Palacio de Yanduri donde, aun hoy, hay una placa conmemorativa.[91] Queipo ten√≠a su cuartel general en Capitan√≠a y ven√≠a utilizando para sus conquistas en Andaluc√≠a a moros y legionarios que Franco tra√≠a de √Āfrica.

Pero esta autonom√≠a de mando dur√≥ poco tiempo para el general Queipo de Llano, quien a finales de septiembre de 1936 se vio forzado a intervenir en una reuni√≥n secreta en una finca ganadera pr√≥xima a Salamanca en la que, contra las previsiones iniciales de la Junta de Defensa y ¬ęseguros de interpretar el verdadero sentir nacional¬Ľ, varios militares decididos eligieron al general Franco[92] como Jefe del Gobierno del Estado (funci√≥n suficientemente expl√≠cita en los sistemas democr√°ticos de gobierno) que llevaba aparejada la de general en jefe de los ej√©rcitos (¬ęgeneral√≠simo¬Ľ en la hip√©rbole ret√≥rica fascista).[93] A rengl√≥n seguido Franco dio un oscuro ¬ęgolpe dentro del golpe¬Ľ: usando un truco legalista de su asesor Mart√≠nez Fuset[94] se autonombr√≥ Jefe del Estado (El Caudillo) y subordin√≥ bajo su mando de manera irreversible a todos los generales sublevados llevando en adelante la direcci√≥n militar y civil y dando paso al r√©gimen totalitario (conocido m√°s tarde como Movimiento).[95] [96] [97] En su charla radiof√≥nica, Queipo dijo escuetamente de Franco:

Se le ha conferido en honor de sus excepcionales condiciones el primer puesto para salvar a Espa√Īa de la canalla marxista.[98]

En relación con estos hechos tres enigmas históricos parecen cuestionar la sinceridad del plan golpista:

  • Los generales de divisi√≥n Queipo de Llano y Franco no fueron incorporados a la Junta de Defensa Nacional desde el primer momento, lo que permiti√≥ maniobrar a Mola.
  • Las oscuras relaciones jer√°rquicas de subordinaci√≥n entre los diferentes generales de la c√ļpula insurgente en los primeros d√≠as del golpe (entre el 19 de julio y el 30 de septiembre de 1936).
  • Por qu√© el general Queipo de Llano no se opuso en la reuni√≥n de Salamanca (junto a Cabanellas siendo los de mayor antig√ľedad) al nombramiento de Franco como General√≠simo.

Jefe del Ejército del Sur

Una vez confirmado como general jefe del Ej√©rcito de Operaciones del Sur, Queipo sigui√≥ devengando haberes como Jefe de la II Divisi√≥n Org√°nica y como general Inspector del Cuerpo de Carabineros. Organiz√≥ las fuerzas de la regi√≥n andaluza ocupada, asumiendo los asuntos militares y los de la gobernanza, actuando con aparente independencia durante toda la guerra, lo que le vali√≥ el sobrenombre de ¬ęvirrey¬Ľ[99] y una cierta antipat√≠a por parte de Franco, ya jefe supremo, poco acostumbrado a que no se contara con √©l en todas las decisiones. En los pueblos y ciudades que sus ¬ęsoldaditos¬Ľ (como gustaba llamar a sus hombres) iban ocupando, se aplic√≥ por orden suya una feroz y coactiva rapacidad recaudatoria:

Vais a ver ondear enseguida la bandera roja y gualda que debéis mantener siempre como colores indelebles en vuestro corazón, ofreciéndole sin vacilar vuestra vida y vuestro oro.[100]

{{Tambi√©n recordar√© que poseemos 43 sucursales del Banco de Espa√Īa, y ellos s√≥lo 28.[101] }}

Manten√≠a abiertas varias cuestaciones a la vez y los nombres aparec√≠an en la prensa, pero reci√©n detectada la menor ¬ęfatiga de los donantes¬Ľ Queipo de Llano ordenaba una nueva colecta patri√≥tica voluntaria.

En la regi√≥n bajo su mando utiliz√≥ la misma violencia higi√©nica que en los barrios sevillanos, por lo que durante muchos a√Īos ha sido recordado con espanto por el imaginario colectivo andaluz.[102] Utiliz√≥ para este trabajo fundamentalmente a la Guardia Civil, a los falangistas, carlistas, Polic√≠a Montada y otras fuerzas paramilitares derechistas.[103] Al igual que Mola en el norte,[104] Queipo utiliz√≥ la radiodifusi√≥n como medio de guerra psicol√≥gica. Son famosas sus ¬ęcharlas¬Ľ radiof√≥nicas a trav√©s de los micr√≥fonos de Uni√≥n Radio Sevilla, dirigida por el teniente coronel Antonio Font√°n, en las que todos los d√≠as, generalmente a las diez de la noche, con el fin de amedrentar al enemigo y animar a los partidarios nacionalistas en zona republicana, en un lenguaje directo y generalmente chabacano, se burlaba de los dirigentes de la Rep√ļblica y hac√≠a alusiones a la virilidad de legionarios y regulares, con comentarios tales como:

En San Fernando hay muchos familiares de tripulantes de la escuadra pirata que est√°n en nuestro poder; nos servir√°n de rehenes y sus vidas responder√°n de los que mueran en San Sebasti√°n.[105]

La no menos c√©lebre Pasionaria ‚ÄĒ que la ha tomado conmigo porque no se da cuenta de que admiro sinceramente, y no en broma, su ascenso desde criada de 30 reales a primera figura del r√©gimen.[106]

Nuestros valientes Legionarios y Regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad. Y, a la vez, a sus mujeres. Esto es totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabr√°n lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen.

Ma√Īana vamos a tomar Pe√Īaflor. Vayan las mujeres de los ¬ęrojos¬Ľ preparando sus mantones de luto.

Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas! Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros; que si lo hiciereis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad.

Como toque internacionalista, alguna de estas charlas llevaba una coletilla con frases en franc√©s.[107] Queipo de Llano represent√≥ al terror con sus despiadadas consignas desde la radio, en las que anticipaba el asesinato de miles de personas, se√Īalaba a las v√≠ctimas, y azuzaba a los asesinos. Estas charlas eran muy celebradas y seguidas con gran inter√©s en la zona sublevada y su texto, una vez pulido, era publicado al d√≠a siguiente obligatoriamente por todos los peri√≥dicos.[108] Sus ep√≠tetos e insultos al adversario animaron el acervo coloquial de la gente de orden si bien, con el paso del tiempo y con el avance de la contienda se iban sofisticando cada vez m√°s: ¬ęhordas¬Ľ, ¬ęindocumentados¬Ľ, ¬ęsalvajes¬Ľ, ¬ęrojos¬Ľ, ¬ęratas¬Ľ, ¬ępandilla¬Ľ, ¬ęfacinerosos¬Ľ, ¬ębarcos pirata¬Ľ, ¬ęhijos de la Pasionaria¬Ľ, ¬ęlacayos¬Ľ, ¬ębolcheviques¬Ľ, ¬ęmarxistas¬Ľ, ¬ęturbas¬Ľ, ¬ęcanallas¬Ľ, ¬ęenerg√ļmenos¬Ľ, ¬ęrojo-separatista¬Ľ, ¬ęMosc√ļ¬Ľ, ¬ęhebreo¬Ľ,[109] ¬ęenchufista¬Ľ , ¬ęCanallero¬Ľ (por Largo Caballero), entre otros muchos. En este sentido, el poeta fascista Roy Campbell en su poema "The flowering rifle" lleg√≥ a comparar a Queipo con Quevedo.[110] En el lado republicano se le denigraba con su t√≥pico m√°s conocido, la bebida. Aunque era propio de la donosura del general sus frecuentes invitaciones a una copa, se cuenta que en aquellos a√Īos ya no probaba el vino por padecer una afecci√≥n hep√°tica.[111]

¡Atención! Radio Sevilla.
Queipo de Llano es quien ladra,
Quien muge, quien gargajea,
Quien rebuzna a cuatro patas.
¬°Radio Sevilla, se√Īores!
Aqu√≠ un salvador de Espa√Īa.
¡Viva el vino, viva el vómito!
Esta noche tomo M√°laga;
El lunes tomé Jerez;
El martes, Montilla y Cazalla (…)
Rafael Alberti. Choque, √ďrgano del 10¬ļ Batall√≥n del Regimiento de Infanter√≠a, n¬ļ 1, 14 de febrero de 1937

Finalmente, en febrero de 1938 y siguiendo instrucciones del mando político de Salamanca fueron suspendidas, ya que su tono no convenía a la imagen que del nuevo régimen se pretendía dar a las potencias democráticas con vistas a un eventual reconocimiento por parte de éstas.

En enero de 1937 dirigió las operaciones de la ocupación de Málaga con la ayuda de tropas italianas fascistas mecanizadas al mando del general Roatta, que concluyó con una de las mayores matanzas de civiles de toda la guerra.[112] Queipo contempló el bombardeo a bordo del crucero Canarias.[113]

La toma de M√°laga ha sido algo parecido a los juegos de los prest√≠manos. ¬ŅVeis M√°laga de este lado? ¬Ņveis que est√° roja? Se echan unos polvos de la madre Celestina y‚Ķ M√°laga se ha vuelto blanca para siempre. M√°laga no volver√° a ser roja jam√°s.[114] A los tres cuartos de hora, un parte de nuestra aviaci√≥n me comunicaba que grandes masas hu√≠an a todo correr hacia Motril. Para acompa√Īarles en su huida y hacerles correr m√°s aprisa, enviamos a nuestra aviaci√≥n que bombarde√≥, incendiando algunos camiones‚Ķ[115]

Pero la implacable crueldad de Queipo se hab√≠a vuelto contra √©l en lo tocante a su propia familia, que en parte hab√≠a quedado aislada en M√°laga. Como dijo Pem√°n, ¬ęel general que re√≠a ante el micr√≥fono mientras su coraz√≥n lloraba¬Ľ.[116] Ignacio Su√°rez Somonte compar√≥ a Queipo con Guzm√°n el Bueno.[117] Tambi√©n su hermana Rosario permaneci√≥ retenida en la c√°rcel Modelo de Madrid.[118] Queipo hizo todo lo posible para salvar a su familia que al fin fue liberada el 11 de agosto gracias al c√≥nsul italiano D. Tranquilo Bianchi.[73] Al efecto dispon√≠a de un adecuado surtido de rehenes[119] cuya vida conservaba ex profeso. Por ejemplo, ten√≠an en la c√°rcel de Melilla a la familia (mujer y seis hijos) del general republicano Miaja, y todas las noches Queipo dejaba caer por la radio:

¬ę...Miaja, tenemos a tu familia en nuestro poder y todos ellos pagar√°n con sus vidas en represalia por lo que t√ļ hagas...¬Ľ, afinando que con su piel iban a hacer carteras o petacas.[120]

Los historiadores no han logrado desentra√Īar el por qu√© Miaja no atac√≥ C√≥rdoba cuando lo ten√≠a muy f√°cil. Al final de la guerra, Rosario Queipo de Llano pudo ser canjeada por el hijo de Largo Caballero, mantenido a expensas del general en la c√°rcel de Sevilla.

El 2 de diciembre de 1937 se integr√≥ pol√≠ticamente en la estructura ideol√≥gica del Movimiento Nacional jurando como ¬ęConsejero Nacional¬Ľ de la Falange en und√©cimo lugar.[121] La autoridad de Queipo en Andaluc√≠a tras la conquista de M√°laga no s√≥lo hab√≠a aumentado sino que se hac√≠a m√°s aut√≥noma. Andaluc√≠a se convirti√≥ casi en un feudo de Queipo de Llano, que ejerc√≠a a su manera en todos los ministerios: lo mismo prohib√≠a el vuelo de palomas buchonas,[122] que el luto en el vestir; que dictaba disposiciones comerciales, exig√≠a gabelas,[123] repart√≠a licencias de exportaci√≥n a trav√©s de los puertos de Sevilla, C√°diz, Huelva y Algeciras, distribu√≠a el trabajo forzado de sus prisioneros, extend√≠a el cultivo del arroz (muy escaso al quedar Valencia en zona republicana) a las marismas del Guadalquivir e incluso constru√≠a viviendas sociales y poblados de colonizaci√≥n mediante la compra a precios ¬ęsimb√≥licos¬Ľ de tierras a aquellos terratenientes que, en alg√ļn modo, hab√≠an simpatizado con el r√©gimen republicano. De todas estas actuaciones administrativas no se rend√≠an cuentas oficiales a la Junta de Burgos. Los lazos del vallisoletano con la alta burgues√≠a andaluza, cuyo caciquismo pol√≠tico y social aspiraba emular, le convert√≠an en un peligro. Consciente, Franco mand√≥ a su hermano Nicol√°s a Sevilla, pero fracas√≥ en su misi√≥n de socavar el poder del jefe del Ej√©rcito del Sur. Franco quiso ascenderlo para, sin duda, controlarlo m√°s de cerca, proponi√©ndole el Ministerio de Agricultura en su primer gobierno (1 de febrero de 1938). A pesar de su vocaci√≥n gestora, Queipo lo rechaz√≥.[124]

La disidencia y el ostracismo

En el culmen de su gloria sevillana, Queipo qued√≥ inmortalizado por el pintor Carlos V√°zquez en un celebrado tr√≠ptico que fue expuesto en la sala Loscertales, llevando por t√≠tulo ¬ęSevilla, 18 de julio de 1936¬Ľ. Queipo aparec√≠a en el panel central como gallardo h√©roe, acompa√Īado de su ayudante C√©sar L√≥pez Guerrero en el momento de entrar en el regimiento Soria para iniciar la sublevaci√≥n. En el panel de la izquierda se representa una visi√≥n tr√°gica de la Sevilla frentepopulista. En el panel de la derecha aparece Sevilla en forma de bella mujer esplendorosa haciendo el saludo fascista.[125] [126] [127]

Finalizada la guerra fue ascendido a teniente general, al ser restablecido este rango anteriormente suprimido por la Rep√ļblica. En su transcurso hab√≠an muerto los generales Sanjurjo, Mola y Cabanellas. Quedaban Queipo y Franco como General√≠simo. Queipo y todos los generales vencedores esperaban obtener de Franco las recompensas que cre√≠an merecer por todo lo que hab√≠an hecho. En forma de substanciosas condecoraciones pensionadas, de ministerios o de otras prebendas pol√≠ticas. Se cre√≠an con m√°s derechos que los falangistas u otros advenedizos.[128] Pero Queipo sent√≠a que se le acababa el recorrido. ¬ŅQu√© podr√≠a hacer un hombre inc√≥modo como √©l hasta su pase a la reserva? El Duce hab√≠a aconsejado a Franco por aquellos d√≠as que se liberara cuanto antes de todos los elementos de los que no pudiera fiarse para la revoluci√≥n.[129] Con su car√°cter atolondrado e impulsivo Queipo entraba con facilidad ¬ęal trapo¬Ľ. Para evitar previsibles excesos verbales en la inminente reuni√≥n extraordinaria del Consejo Nacional del Movimiento que se preparaba,[130] y al que pertenec√≠a, fue quitado de enmedio con un viaje oficial a Alemania,[131] donde agasaj√≥ a la Legi√≥n C√≥ndor, salud√≥ a Hitler y se entrevist√≥ con Goering.

De regreso, aprovech√≥ el tercer aniversario de su golpe en Sevilla[132] para dar en p√ļblico rienda suelta a su frustraci√≥n. No se conoce bien ni todo lo que dijo ni d√≥nde lo dijo. Probablemente fuera en la comida de confraternidad ofrecida al capit√°n de milicias c√≠vicas Rafael Coronel Torres, con asistencia de jefes, oficiales y soldados que le ayudaron a sublevarse, o bien en el acto formal ofrecido por la noche en el Ayuntamiento de Sevilla al que asistieron tambi√©n las autoridades civiles y eclesi√°sticas. Habl√≥ con su rudo estilo sobre la afrenta que Franco le acababa de infligir al otorgar ese mismo d√≠a la Laureada colectiva de San Fernando a la ciudad de Valladolid[133] y no a la de Sevilla, base de su poder. Queipo no s√≥lo atribu√≠a el papel principal en la sublevaci√≥n de 1936 a s√≠ mismo y a Sevilla, sino que sugiri√≥ que el triunfo de Franco y de su Ej√©rcito del Centro se debi√≥ a la ayuda en hombres y material recibida de esta ciudad. Tambi√©n aprovech√≥ para denunciar el nombramiento de ministros arribistas y de j√≥venes pol√≠ticos reci√©n instalados (en referencia a la Falange), afirmando que, como le hab√≠a aconsejado Goering, el nuevo Estado deber√≠a quedar en manos de los combatientes que con su esfuerzo ganaron la guerra.[134] [135] Franco, que estaba de antiguo resentido por los agravios recibidos de Queipo en los a√Īos en que fue su superior en el Ej√©rcito de Marruecos, y sus consejeros empezaron a recelar de la inadaptabilidad de Queipo alguna acci√≥n imprudente.

Dentro del aparato Queipo hizo dos enemigos m√°s poderosos que √©l: el general Varela y Serrano S√ļ√Īer falangista y ministro de la Gobernaci√≥n. Ambos intrigaron cerca de Franco, y el 19 de julio de 1939, con varios cargos en su contra, Queipo fue relevado fulminantemente del mando de la Divisi√≥n y de la Inspecci√≥n de carabineros por Franco en Junta Superior de Guerra celebrada en Burgos. Fue sustituido por el general Andr√©s Saliquet. El discurso incriminado (censurado en la prensa) no fue m√°s que el pretexto que Franco esperaba desde hac√≠a tiempo.[136]

Queipo estaba acabado. De h√©roe pas√≥ a villano. Seg√ļn confes√≥ en sus memorias, se le prohibi√≥ entrar en Sevilla y ser citado en la prensa.[137] [138] Vigilado por la polic√≠a fue enviado, al no responsabilizarse Argentina de su seguridad personal como embajador, al frente de una misi√≥n militar ficticia a la Italia fascista, ¬ęal servicio de otros ministerios¬Ľ como una forma de librarse de su inc√≥moda presencia. En este momento parece que Queipo se arrepinti√≥, pero Franco no lo perdon√≥ en tanto que Jefe de Estado.

Embarc√≥ en el puerto de Barcelona en el buque italiano Augustus llegando a G√©nova el 18 de agosto de 1939 acompa√Īado por su hija Maruja, su secretario y futuro yerno Juliano Quevedo y un reducido s√©quito de polic√≠as e informadores. En septiembre tuvo su primer permiso por un accidente grave de su hijo Gonzalo. Regres√≥ en noviembre siendo portador de un obsequio enol√≥gico para el conde Ciano.[139] De sus funciones en Italia se sabe poco pero todo lo que hac√≠a era conocido por Madrid. Queipo descubri√≥ que su principal esp√≠a era nada menos que su propio ayudante y confidente de toda la vida, el fiel y corpulento teniente coronel C√©sar L√≥pez Guerrero y Portocarrero.[140] Las siguientes solicitudes de permisos fueron sistem√°ticamente denegadas por el ministro del Ej√©rcito general Varela. Aunque una vez destituido por Franco, el 18 de junio de 1942 volvi√≥ discretamente de su exilio como disponible forzoso (al cumplir la edad de la reserva).[141]

Como buen funcionario, Queipo hab√≠a precisado en julio de 1939: ¬ęYo no ped√≠ la Cruz Laureada, que creo merecer, por tres motivos: primero, porque antes del Alzamiento convinimos con Mola en no pedir recompensas; segundo, porque entonces no ten√≠a jefe superior a m√≠, y tercero, porque en enero de 1938 se me dijo que no se me daba la recompensa porque no pareciera obra de compadrazgo, que se me dar√≠a al formar Gobierno¬Ľ.[142] Mediante decreto de 26 de febrero de 1944 (Diario Oficial del 3 de marzo de 1944), se le concedi√≥ la Cruz Laureada de San Fernando en su categor√≠a de Gran Cruz (por ser general), la cual hab√≠a solicitado en vano al acabar la guerra, posiblemente por sus discrepancias con el general Franco, quien el 6 de mayo hace su 5¬™ visita a Sevilla para imponer la Laureada al teniente general Queipo de Llano.[143] El General√≠simo se la impuso en p√ļblico en un acto en la plaza de Espa√Īa de Sevilla.

Varios grupos parlamentarios, a iniciativa de Esquerra Republicana de Catalu√Īa, han registrado una proposici√≥n no de ley para la revocaci√≥n de honores y condecoraciones de Estado a Francisco Franco, Emilio Mola, Jos√© Moscard√≥, Gonzalo Queipo de Llano, Juan Yag√ľe, Jos√© Antonio Primo de Rivera, On√©simo Redondo, Luis Carrero Blanco y Carmen Polo.[144]

En la amargura de su destierro romano Queipo de Llano hab√≠a cerrado la √ļltima contradicci√≥n de su vida y, en sus propias palabras , hab√≠a recobrado al final el juicio, como Alonso Quijano.

Con mis 65 a√Īos [...] me he nombrado a m√≠ mismo viejo honorario, decidido a no volver a hacer sacrificio alguno en servicio de mi patria. Ya he cobrado por servirla, cantidades fabulosas de ingratitud, y quiero dedicarme a vivir tranquilamente en mi casa y dedicado a mi familia [...]. Yo s√≥lo pienso en que siga viviendo la patria para que yo pueda cobrar. Es muy triste esto, ¬Ņverdad?. Pues as√≠ me han hecho los espa√Īoles. Loco, toda mi vida, por mi ideal, que fue ver grande a mi patria.[145]
Si antes de rendir mi vida a Dios pudiera vislumbrar el resurgir de Espa√Īa, por desaparici√≥n del R√©gimen actual, ver√≠a dulcificado los √ļltimos a√Īos de mi vida [...].[146]

En los a√Īos sucesivos del franquismo, el general Queipo de Llano fue pr√°cticamente borrado de la memoria heroica del R√©gimen.[147] Estuvo entre los 16 generales ennoblecidos por Franco,[148] como marqu√©s de Queipo de Llano (1950), aunque √©l rechaz√≥ ostentar el t√≠tulo para s√≠. Con su familia ennoblecida[149] y situada, vivi√≥ sus √ļltimos a√Īos aislado de la hambruna reinante[150] convertido en hacendado de varias fincas, cazador, ganadero y cultivador de frutales, c√°√Īamo[151] y arroz.

Falleci√≥ el d√≠a 9 de marzo de 1951 en su propiedad del t√©rmino de Camas, denominada Cortijo Gambogaz[152] (luego Hacienda San Gonzalo), que le hab√≠a regalado el ayuntamiento de Sevilla por subscripci√≥n popular en 1937[153] siendo alcalde el marqu√©s de Sotohermoso (donde se cuenta que trabaj√≥ de zagal el que ser√≠a famoso torero Curro Romero).[154] Fue enterrado al d√≠a siguiente y en loor de multitudes en la bas√≠lica de La Macarena de la ciudad de Sevilla, a cuya erecci√≥n contribuy√≥ y de cuya hermandad hab√≠a sido nombrado en vida Cofrade de Honor y con cuya t√ļnica fue amortajado.

En el templo de San Gil, la presencia del cad√°ver del general alcanzaba l√≠mites de insospechada emoci√≥n cuando el hijo del finado, don Gonzalo, echaba la primera paletada de tierra sobre el cuerpo del que hab√≠a sido marido amoroso y padre ejemplar. Y entre el grupo de los √≠ntimos de don Gonzalo, se destacaba con el rostro inundado por las l√°grimas, aquel fiel enfermero, don Jos√© Pinilla que, sin duda, recordaba una frase del general dirigida a √©l, y que resum√≠a la dolorosa realidad de este momento: ¬ęPepe: Yo ya no soy castellano; yo ya soy sevillano y quiero ir a morirme a mi Sevilla y que me entierren en la Macarena...
La Vanguardia Espa√Īola, 11 de marzo de 1951

All√≠ yace tambi√©n su compa√Īero el general jur√≠dico Francisco Boh√≥rquez Vecina.

Basílica de la Macarena (San Gil), donde está enterrado Queipo de Llano.

Queipo de Llano y Sevilla

La Sevilla m√°s conservadora le consider√≥ como su ¬ęhijo querido¬Ľ,[155] al que mostr√≥ su agradecimiento y le regal√≥ valiosas propiedades en la isla de La Cartuja. El poeta gaditano Jos√© Mar√≠a Pem√°n lo llam√≥ en un famoso discurso, al que asistieron Franco y Mill√°n Astray, ¬ęla segunda Giralda¬Ľ.[156]

T√ļ no has dejado a Sevilla. ¬ŅVerdad general Queipo de Llano: general speaker, torre del buen humor y de optimismo, segunda Giralda de esta Sevilla de hoy?.

Sin embargo una parte importante de la poblaci√≥n de la ciudad, especialmente los familiares y amigos de los represaliados pol√≠ticos ten√≠an de √©l una baja consideraci√≥n.[102] Desde un principio, Queipo aprovech√≥ el fervor religioso de los sevillanos y se hizo ver en misa y rezando ante im√°genes. Tras la ocupaci√≥n de M√°laga, fue nombrado el 9 de febrero ¬ęhijo adoptivo predilecto¬Ľ de la ciudad de Sevilla (este honor se le retir√≥ 50 a√Īos despu√©s) y en ese acto anunci√≥ que devolver√≠a la corona de La Macarena que hab√≠a sido entregada por la Hermandad como donativo al ej√©rcito faccioso para financiar el golpe militar y la posterior ocupac√≠√≥n de Andaluc√≠a.

En Semana Santa, durante la Guerra, sol√≠a encabezar las procesiones. Contribuy√≥ a la construcci√≥n de la Bas√≠lica de la Macarena en el solar de la taberna ca√Īoneada[158] Casa Cornelio.[159] Estuvo presente en la colocaci√≥n de la primera piedra de una iglesia dedicada a San Gonzalo de Amarante en el barrio Le√≥n, llamado luego de San Gonzalo.[160] Desde este templo realiza su recorrido la hermandad de semana santa conocida como Hermandad de San Gonzalo (Sevilla), sus hermanos han reiterado en diferentes ocasiones que este nombre debe relacionarse con el Santo que preside la parroquia y no guarda relaci√≥n alguna con el recuerdo de Gonzalo Queipo de Llano.[161] Tambien coloc√≥ la primera piedra de la Iglesia de Santa Genoveva en el barrio del Tiro de L√≠nea que tom√≥ el mismo nombre que ten√≠a su esposa.

La avenida con su nombre, antes denominada calle Génova, por ser zona de residencia de los comerciantes de tal origen (como las cercanas calles Francos o Alemanes) situada junto a la catedral, fue suprimida del callejero sevillano por el primer ayuntamiento democrático y sustituida por el nombre de avenida de la Constitución.[162]

En pleno municipal celebrado con fecha 18 de julio del 2008, el Ayuntamiento de Sevilla acordó por unanimidad de todos los grupos políticos, excepto la abstención del PP, retirarle la medalla de oro de la ciudad y el título de Hijo Adoptivo de la misma, como consecuencia del gran dolor que causó a innumerables familias sevillanas. No podía ser honrado por la ciudad quien representó el terror en su máxima expresión.[163] Queipo de Llano aparece como uno de los 25 imputados por la Audiencia Nacional (2008).[164]

Asimismo la Diputación Provincial de Sevilla decidió revocar con fecha 30 de octubre de 2008, el honor de ser hijo adoptivo de la misma, que se le concedió el 25 de agosto de 1936, al considerarlo el máximo responsable de la represión que se desencadenó en la provincia.[165]

En la zona arrocera de Isla Mayor existe un poblado con el nombre de Queipo de Llano, que se encuentra abandonado, y el INE no lo contempla en sus estadísticas de población.

En cuanto a su tumba en la Basílica de La Macarena de Sevilla, no obstante el tiempo transcurrido desde su fallecimiento, se mantiene una polémica en la ciudad sobre si es el lugar adecuada para sus restos mortales. Con fecha 29-10-09 la Hermandad de la Esperanza Macarena de acuerdo con sus familiares, eliminó de la tumba las referencias a su condición de teniente general y la fecha del inicio de la rebelión militar de la que fue protagonista.[166]

Tambi√©n existen opiniones discrepantes en la ciudad sobre si resulta adecuado que la imagen de la Esperanza Macarena procesione en Semana Santa con el faj√≠n de honor que le regal√≥ el militar.[167] En la Semana Santa del a√Īo 2011, la Hermandad de la Esperanza Macarena decidi√≥ que la imagen de la Virgen no portara la citada prenda que ha sido sustituida por un c√≠ngulo realizado en el taller de Francisco Carrera Iglesias, aunque no se ha aclarado si se trata de una decisi√≥n definitiva.[168]

Imputado por crímenes contra la humanidad y detención ilegal

Fue uno de los treinta y cinco altos cargos del franquismo imputado por la Audiencia Nacional en el sumario instru√≠do por Baltasar Garz√≥n, por los delitos de detenci√≥n ilegal y cr√≠menes contra la humanidad cometidos durante la Guerra civil espa√Īola y en los primeros a√Īos del r√©gimen. No fue procesado al comprobarse su fallecimiento.[169] [170] [171] Baltasar Garz√≥n fue imputado por prevaricaci√≥n por este procedimiento al considerar el Tribunal Supremo que, sin entrar en el fondo del asunto (la acusaci√≥n a los l√≠deres franquistas), no ten√≠a competencias para ello.[172]

Referencias

  1. ‚ÜĎ Queipo de Llano, en Radio Sevilla en El Mundo de Andaluc√≠a (12 de diciembre de 1998)
  2. ‚ÜĎ Santos Juli√° (coord.), V√≠ctimas de la guerra civil, ISBN 84-8460-333-4, p. 411.
  3. ‚ÜĎ Franco y sus generales
  4. ‚ÜĎ Las familias de clase media de la √©poca reservaban para alguno de sus hijos el asilo hospitalario de las Academias Militares; cf. M. Aza√Īa, Obras completas, Giner, Madrid, 1990, vol. I, p√°g. 263.
  5. ‚ÜĎ Cf. Ana Quevedo y Queipo de Llano, Queipo de Llano. Gloria e infortunio de un general, Barcelona, Editorial Planeta, 2001, p√°gs. 1 a 10. [1].
  6. ‚ÜĎ La concurrencia profesional en el Ej√©rcito espa√Īol era entonces de 499 generales, 142 almirantes, 578 coroneles y aproximadamente 23.000 oficiales de rango inferior; cf. S. G. Payne, Los militares y la pol√≠tica en la Espa√Īa contempor√°nea, Ruedo Ib√©rico, Par√≠s, 1968, p√°g. 75.
  7. ‚ÜĎ Cf. Ana Quevedo y Queipo de Llano, Queipo de Llano. Gloria e infortunio de un general, Barcelona, Editorial Planeta, 2001.
  8. ‚ÜĎ Los oficiales deb√≠an pedir permiso para casarse. El ministro de la Guerra, Weyler, estableci√≥ una norma que prohib√≠a casarse a los tenientes hasta que dispusieran de una renta personal o tuvieran novia con una dote respetable. Se presum√≠a que con el sueldo de teniente no se pod√≠a sostener una familia; cf. S. G. Payne, Los militares y la pol√≠tica en la Espa√Īa contempor√°nea, Ruedo Ib√©rico, Par√≠s, 1968, p√°g. 75.
  9. ‚ÜĎ Un grave problema era la corrupci√≥n casi generalizada en todo el ejercito de Marruecos y que iba desde el oficial, que teniendo un sueldo de quinientas pesetas al mes (sueldo de un capit√°n en 1921) ten√≠a unos gastos de 15.000, hasta el recluta que vend√≠a su munici√≥n a los futuros enemigos. Cf. S. G. Payne, Los militares y la pol√≠tica en la Espa√Īa contempor√°nea, Ruedo Ib√©rico, Par√≠s, 1968.
  10. ‚ÜĎ La Cruz Laureada de San Fernando en nuestras calles.
  11. ‚ÜĎ En la hemeroteca de La Vanguardia. Barcelona, 4 de octubre de 1909.
  12. ‚ÜĎ ¬ęDuelo interrumpido¬Ľ. La Vanguardia, Barcelona, 25 de febrero de 1910.
  13. ‚ÜĎ Ver La Vanguardia. Barcelona, 14 y 15 de enero de 1910.
  14. ‚ÜĎ Juan Ortiz Villalba, Del golpe militar a la guerra civil. Sevilla 1936, rd editores, Sevilla, 2006, p√°gs. 21,26, 55, 83, 200.
  15. ‚ÜĎ La Vanguardia, 8 de junio de 1922.
  16. ‚ÜĎ A las √≥rdenes del Alto Comisario. Ver la hemeroteca de La Vanguardia, 4 de septiembre de 1924.
  17. ‚ÜĎ Ver Jorge Fern√°ndez-Coppel op.cit. p√°g. 394
  18. ‚ÜĎ La Revista de Tropas Coloniales, mensual, fundada y dirigida por Gonzalo Queipo del Llano en 1924 en Ceuta; portavoz de los africanistas enemigos de replegarse. En sus p√°ginas colaboraron Francisco Franco, Ferm√≠n Gal√°n, Mill√°n Astray y otros. Con varias alteraciones, la revista subsisti√≥ hasta reaparecer en Madrid, 1942-1976.
  19. ‚ÜĎ La situaci√≥n en Marruecos. La columna del general Riquelme. Combate en Beni-Selat. La columna de Queipo de Llano protege la retirada de la del general Riquelme. Ver hemeroteca de La Vanguardia. Barcelona, 11 y 13-9-1924.
  20. ‚ÜĎ Ver hemeroteca La Vanguardia. Barcelona 4.11.1924.
  21. ‚ÜĎ Queipo se referir√° a este suceso y al general Riquelme (que permaneci√≥ leal al gobierno) en alguna de sus charlas radiof√≥nicas. Ver ABC de Sevilla, 11 de agosto de 1936, P√°g. 15
  22. ‚ÜĎ Ver hemeroteca digital de La Vanguardia. Barcelona, 17.5.1928.
  23. ‚ÜĎ Juan Ortiz Villalba. Del golpe militar a la guerra civil. Sevilla 1936, rd editores, Sevilla, 2006. P√°gs. 21, 26, 55 y 83.
  24. ‚ÜĎ Sancho D√°vila: Jos√© Antonio, Salamanca... y otras cosas. Afrodisio Aguado, p√°g. 23 [2].
  25. ‚ÜĎ Mar√≠a Losada Urig√ľen: ¬ęEl movimiento de Jaca y Cuatro Vientos: Historia, memoria y movilizaci√≥n¬Ľ
  26. ‚ÜĎ Ver hemeroteca de La Vanguardia. Barcelona 16 y 17-12-1930.
  27. ‚ÜĎ Ver hemeroteca de La Vanguardia. Barcelona 23-12-1930
  28. ‚ÜĎ En un acto en honor de los repatriados pol√≠ticos el general Queipo de Llano, ya instalado como Capit√°n General, pronunci√≥ unas palabras en que expres√≥ el testimonio de cari√Īo entra√Īable a don Indalecio Prieto, ¬ęhombre bueno que hizo menos dolorosa la expatriaci√≥n¬Ľ. Ver hemeroteca de La Vanguardia. Barcelona 21-4-1931.
  29. ‚ÜĎ Los procesados son 36, hall√°ndose 14 de ellos en rebeld√≠a. Son estos √ļltimos el general Queipo de Llano, teniente coronel Puig Garc√≠a; comandantes Franco, Roa, Pastor e Hidalgo de Cisneros; capitanes don Arturo Gonz√°lez Gil, don Jos√© Fern√°ndez Navarro y de inv√°lidos don Julio Reyes; teniente de aviaci√≥n don Joaqu√≠n Collar; ex comandante don Alfonso Reyes; capit√°n de artiller√≠a don Antonio Rexach; ex oficial se√Īor Mart√≠nez de Arag√≥n y mec√°nico Pablo Rada. Ver hemeroteca digital de La Vanguardia. Barcelona 29-3-1931
  30. ‚ÜĎ Baja en el Ej√©rcito del general Queipo de Llano. La Gaceta publica la siguiente R.O.: ¬ęEn vista del escrito que en 17 del actual dirigi√≥ a este ministerio el capit√°n general de la primera regi√≥n, participando haber transcurrido m√°s de dos meses que el general de brigada en situaci√≥n de primera reserva don Gonzalo Queipo de Llano y Sierra se encuentra en ignorado paradero, Su Majestad el Rey (q. D. g.), se ha servido disponer que, con arreglo a lo prevenido en la R.O. circular de 13 de marzo de 1900, sea dado de baja en el Ej√©rcito¬Ľ.
  31. ‚ÜĎ Ver hemeroteca de La Vanguardia. Barcelona 18-4-1932
  32. ‚ÜĎ Ver hemeroteca digital de La Vanguardia. Barcelona, 31-7-1931.
  33. ‚ÜĎ Ver hemeroteca de La Vanguardia. Barcelona, 8.8.1931.
  34. ‚ÜĎ ¬ęQueipo es un simple, y su frente muy angosta¬Ľ. Aza√Īa, M.: Memorias pol√≠ticas y de guerra, vol. I. Cr√≠tica. Barcelona. 1978, p√°gs.609, 174-175.
  35. ‚ÜĎ Ver hemeroteca de La Vanguardia. Barcelona, 15.07.1931.
  36. ‚ÜĎ Juan Ortiz Villalba. Del golpe militar a la guerra civil. Sevilla 1936, rd editores. Sevilla 2006. P√°gs. 21, 26, 35-40, 55, 83.
  37. ‚ÜĎ Ver hemeroteca de La Vanguardia. Barcelona, 8 y 10-12-1931.
  38. ‚ÜĎ ¬ęLos esponsales civiles de un hijo del Presidente de la Rep√ļblica y la se√Īorita Queipo de Llano. ‚ÄĒ El matrimonio religioso se celebrar√° ma√Īana¬Ľ. La Vanguardia. Barcelona. 28 y 30-12-1934 y 2-1-1935.
  39. ‚ÜĎ Sobre el relevo del general Queipo de Llano. Ver hemeroteca de La Vanguardia. Barcelona, 9-3-1933, p√°g. 22.
  40. ‚ÜĎ Juan Ortiz Villalba lo califica de ¬ęinestable, charlat√°n e intrigante, con una gran afici√≥n pol√≠tica¬Ľ. Cf. Juan Ortiz Villalba. Del golpe militar a la guerra civil. Sevilla 1936, rd editores, Sevilla, 2006.
  41. ‚ÜĎ Ver hemeroteca La Vanguardia. Barcelona. 26-9-1933
  42. ‚ÜĎ ¬ęReuni√≥n de la Comisi√≥n de Hacienda. Sobre el aumento de sueldo a los Carabineros¬Ľ. Un art√≠culo atribuido al general Queipo de Llano. Ver hemeroteca de La Vanguardia. Barcelona, 9 y 10-5-1934.
  43. ‚ÜĎ Escribe Queipo: ¬ęCuando consegu√≠ que Mola empezase a organizar el Movimiento, convinimos en que no habr√≠a recompensas de ninguna clase, para que el pa√≠s viese que no eran razones inconfesables [...]¬Ľ Jorge Fern√°ndez-Coppel op.cit. p√°g. 318.
  44. ‚ÜĎ Carlos Blanco Escol√°: El general Mola. El eg√≥latra que provoc√≥ la Guerra Civil. La esfera de los libros. Madrid, 2002.
  45. ‚ÜĎ Ma√≠z, F√©lix: Alzamiento en Espa√Īa. De un diario de la conspiraci√≥n. Editorial G√≥mez. Pamplona, 1956. P√°gs. 100-103.
  46. ‚ÜĎ a b Juan Ortiz Villalba. Del golpe militar a la guerra civil. Sevilla 1936, rd editores, Sevilla, 2006. P√°gs. 21, 55, 83.
  47. ‚ÜĎ Curzio Malaparte: T√©cnica del golpe de estado. Plaza y Jan√©s, Barcelona, 1960.
  48. ‚ÜĎ Jorge Fern√°dez-Coppel: Queipo de Llano. Memorias de la guerra civil. La esfera de los libros. Madrid, 2008. P√°gs. 25, 65, 119.
  49. ‚ÜĎ Jorge Fern√°dez-Coppel: Queipo de Llano. Memorias de la guerra civil. La esfera de los libros. Madrid, 2008. P√°gs. 25, 65, 106, 110.
  50. ‚ÜĎ Cuando se concedi√≥ la Medalla Militar colectiva a los que hab√≠an participado en el golpe de Sevilla pudo comprobarse la gran cantidad de militares solicitantes
  51. ‚ÜĎ Varela Rendueles J.M.: Rebeli√≥n en Sevilla. Memorias de su Gobernador rebelde. Ayuntamiento de Sevilla, 1982. P√°gs. 95 y ss.
    Milagrosamente Varela no fue fusilado en el acto de su rendici√≥n porque Queipo le hab√≠a garantizado por tel√©fono la vida ¬ębajo palabra de un general espa√Īol¬Ľ. Posteriormente salv√≥ la vida por la influyente mediaci√≥n del jesuita Pedro Ayala y de la condesa de Lebrija.
  52. ‚ÜĎ De las ¬ęinstrucciones encontradas en domicilios registrados de generales golpistas en Madrid y Barcelona¬Ľ, cf. La Vanguardia. Barcelona, 23 de julio de 1936, p√°g. 3.
  53. ‚ÜĎ Es significativo que ninguno de los jefes indecisos de la guarnici√≥n de Sevilla, Villa-Abrille, Lopez-Viota y Allanegui Lusarreta fueran mandados fusilar por Queipo. El coronel de caballer√≠a Santiago Mateo Fern√°ndez, de la guarnici√≥n de Sevilla y el general Miguel Campins Aura, al mando de la guarnici√≥n de Granada, que no se unieron expl√≠citamente al golpe, fueron sometidos a consejo de guerra sumar√≠simo y fusilados en las murallas de La Macarena. Una de las ejecuciones mas pol√©micas ordenadas por Queipo de Llano fue la del general Campins, jefe de la guarnici√≥n de Granada, el 16 de agosto de 1936, que era amigo personal de Franco (hab√≠a sido subdirector de la Academia Militar de Zaragoza cuando √©ste ocupaba la direcci√≥n) por haberse mantenido en un primer momento leal al gobierno. Franco al parecer nunca se lo perdon√≥, siendo √©ste un episodio m√°s de su conocido antagonismo.
  54. ‚ÜĎ El destino posterior de estos guardias de asalto perdonados por Queipo (obligados a tocarse con gorrillo cuartelero para distinguirlos de los ¬ęno traidores¬Ľ) fue de colaboraci√≥n en primera l√≠nea con los rebeldes. Ver ¬ęLa ruta victoriosa de una secci√≥n de guardias de asalto por los pueblos de Sevilla y C√≥rdoba¬Ľ. Diario Odiel (Huelva) 18.08.1936.
  55. ‚ÜĎ Alta sentencia. Ejecuci√≥n de un esp√≠a y de un traidor a Espa√Īa. Guion (C√≥rdoba), 30 septiembre de 1936.
  56. ‚ÜĎ Francisco Espinosa: La justicia de Queipo. Cr√≠tica. Barcelona. 2006.
  57. ‚ÜĎ Dionisio Ridruejo: Escrito en Espa√Īa. Madrid. J. del Toro Ed. 1976, pp. 120-121.
  58. ‚ÜĎ Jos√© Cuesta Monereo y Antonio Olmedo Delgado: General Queipo de Llano: aventura y audacia. Barcelona. AHR. 1958.
  59. ‚ÜĎ Luis Mont√°n: Episodios de la Guerra Civil n¬ļ 5: ¬ęC√≥mo conquist√≥ Sevilla el general Queipo de Llano¬Ľ. Librer√≠a Santaren, Valladolid, 1938.
  60. ‚ÜĎ Guzm√°n de Alfarache: ¬°18 de julio!. Historia del alzamiento glorioso de Sevilla. Sevilla, Editorial FE, 1937.
  61. ‚ÜĎ Arturo Barea: Struggle for the Spanish Soul. Seckler & Warbur, London, 1941, p√°gs. 30-31.
  62. ‚ÜĎ Blanco Escol√°, Carlos: Las falacias de la Guerra Civil. Planeta, 2005, p√°g. 274.
  63. ‚ÜĎ Julio Prada Rodr√≠guez: De la agitaci√≥n republicana a la represi√≥n franquista. Ourense 1934-1939. Ariel, Barcelona, 2006, p√°g. 191 y siguientes.
  64. ‚ÜĎ Richard Barker: El largo trauma de un pueblo andaluz. Ayuntamiento de Castilleja del Campo, 2007, p√°g. 141.
  65. ‚ÜĎ Bando de Estado de Guerra de 18 de julio de 1936. Wikisource. Seg√ļn la Constituci√≥n vigente el estado de guerra s√≥lo pod√≠a promoverlo el Gobierno.
  66. ‚ÜĎ ABC de Sevilla, 20 de julio de 1936.
  67. ‚ÜĎ El edificio de Capitan√≠a fue acondicionado por la Junta de Andaluc√≠a como Consejer√≠a de Justicia y Administraci√≥n P√ļblica. Por una iron√≠a de la Historia, el antiguo despacho del general Queipo de Llano se convirti√≥ en el actual despacho de la m√°xima autoridad de la Justicia andaluza. Ver El Pa√≠s (ed. andaluza), 11 de julio de 2009, p√°g. 4.
  68. ‚ÜĎ El general Queipo enviaba ¬ębandos locales¬Ľ por telegrama a los puestos de la Guardia Civil. Ver anexo documental. Documento n¬ļ 1.
  69. ‚ÜĎ Rafael Cruz: ¬ęLa limpieza pol√≠tica rebelde en el inicio de la Guerra de 1936¬Ľ. Hispania Nova, n¬ļ 7, 2007.
  70. ‚ÜĎ Tom√°s y Jos√© Cuesta Monereo, hijos del tambi√©n militar D. Tom√°s Cuesta Carri√≥n, archivero de la Capitan√≠a General, que hab√≠a llegado a Sevilla procedente de Ja√©n en 1906.
  71. ‚ÜĎ Bando de Estado de Guerra de 18 de julio de 1936. Sevilla.
  72. ‚ÜĎ Pedro Parias Gonz√°lez, teniente coronel retirado de Caballer√≠a, gran terrateniente, cacique de Castilleja del Campo, administrador de la condesa de Las Atalayas y ex-presidente de la Diputaci√≥n (1928-30).
  73. ‚ÜĎ a b Jorge Fern√°dez-Coppel: Queipo de Llano. Memorias de la guerra civil. La esfera de los libros. Madrid. 2008, p√°g.65
  74. ‚ÜĎ Manuel G√≥mez Cantos: el guardia civil m√°s sanguinario.
  75. ‚ÜĎ ¬ęEl pensamiento y el prop√≥sito del general Queipo de Llano¬Ľ. ABC de Sevilla, 22 de julio de 1936.
  76. ‚ÜĎ Jorge Fern√°ndez-Coppel: Queipo de Llano. Memorias de la guerra civil. La esfera de los libros. Madrid. 2008, p√°g. 195.
  77. ‚ÜĎ Gil Andr√©s, C.: Lejos del frente. La guerra civil en la Rioja Alta. Barcelona, Cr√≠tica, 2005, pp. 183, 187, 209.
  78. ‚ÜĎ ¬ęBaja definitiva de varios generales en el Ej√©rcito¬Ľ. Gaceta de Madrid, 22 de julio de 1936. La Gaceta publica un decreto del Ministerio de la Guerra, por el que se dispone que causen baja definitiva en el Ej√©rcito los generales de divisi√≥n, don Francisco Franco, don Manuel Goded, don Miguel Cabanellas, D. Gonzalo Queipo de Llano, don Joaqu√≠n Fanjul y don Andr√©s Saliquet. El Gobierno dar√° en su d√≠a cuenta del precedente decreto.
  79. ‚ÜĎ Espinosa Maestre, F.: La justicia de Queipo de Llano. Cr√≠tica, Barcelona, 2006, p√°g. 69.
  80. ‚ÜĎ Francisco Espinosa Maestre: ¬ęInforme sobre la represi√≥n franquista. Estado de la cuesti√≥n¬Ľ.
  81. ‚ÜĎ Jos√© M¬™ Garc√≠a M√°rquez: La represi√≥n militar en la provincia de Sevilla. La Guerra Civil en Carmona. Ayuntamiento, Delegaci√≥n de Cultura. Carmona, 2008. P√°g. 34.
  82. ‚ÜĎ Fotograf√≠a oficial del general Queipo para los escaparates y centros oficiales [3]
  83. ‚ÜĎ El general speaker [4]
  84. ‚ÜĎ Franco, Queipo de Llano, cardenal Ilund√°in y el alcalde Ram√≥n de Carranza [5]
  85. ‚ÜĎ Tribunales militares y consejos de guerra. asturiasrepublicana.com.
  86. ‚ÜĎ Julio Prada Rodr√≠guez: De la agitaci√≥n republicana a la represi√≥n franquista. Ourense 1934-1939. Ariel, Barcelona, 2006, p√°g. 191 y ss.
  87. ‚ÜĎ Alicia Dom√≠nguez P√©rez: El verano que trajo un largo invierno. Quorum, C√°diz, 2004, pp. 175-186.
  88. ‚ÜĎ ¬ęLa declaraci√≥n-programa de la Junta de Defensa Nacional¬Ľ. ABC de Sevilla, 13 de agosto de 1936, p√°g. 3.
  89. ‚ÜĎ ¬ęTreinta y dos meses de guerra¬Ľ. La Vanguardia Espa√Īola, 1 abril de 1941.
  90. ‚ÜĎ Dice el Estado Mayor del Ej√©rcito de √Āfrica y Sur de Espa√Īa. Ver ABC de Sevilla, 14 de agosto de 1936.
  91. ‚ÜĎ La placa contiene un equ√≠voco hist√≥rico importante, habitual en la propaganda de la √©poca: el 7 de agosto de 1936 estuvo albergado all√≠ el general de divisi√≥n Francisco Franco y no el General√≠simo de los Ej√©rcitos.
  92. ‚ÜĎ Se sabe que Cabanellas vot√≥ en contra de Franco y se dice que Queipo de Llano no se opuso porque pens√≥ que con la presencia de los generales Cabanellas, Mola y √©l mismo, Franco no se podr√≠a mantener como general√≠simo al finalizar la guerra. Ver Queipo de Llano, Memorias de la guerra Civil, op. cit. (pie de foto).
  93. ‚ÜĎ ¬ęAcabada la Guerra que tanto nos ha hecho padecer, pero que pese a mis intentos de evitarla y de hacer renunciar al poder a los enemigos de nuestra patria de forma pac√≠fica, me plante√© si mantener los poderes de General√≠simo que me concedieron los altos oficiales o volver a mi oficio anterior¬Ľ. Del Testamento pol√≠tico de Franco.
  94. ‚ÜĎ Lorenzo Mart√≠nez Fuset (1899-1961). Teniente coronel jur√≠dico, auditor, hombre de confianza y asesor de Franco [6]
  95. ‚ÜĎ Nombramiento de Franco como Jefe del Estado Nacional. El ardid consisti√≥ en que, una vez ausentado Franco de visita a Toledo, el Art√≠culo 1¬ļ sufri√≥ un a√Īadido por el fiel funcionario jur√≠dico Lorenzo Mart√≠nez Fuset antes de su inserci√≥n en el Bolet√≠n Oficial: ¬ęquien asumir√° todos los poderes del nuevo Estado¬Ľ. Segun Payne, cuando los altos jefes conocieron el texto enmendado ya impreso del decreto el d√≠a 30, hubo algunas cr√≠ticas agrias contra la cl√°usula, pero Mart√≠nez Fuset dijo ¬ęque los t√©rminos del decreto quiz√°s eran un poco ambiguos, pero que ya era demasiado tarde para rectificarlo¬Ľ. Payne, op. cit., p√°g 325.
  96. ‚ÜĎ Decreto n¬ļ 138.
  97. ‚ÜĎ En la transmisi√≥n de poderes en Burgos, el general Cabanellas no se aclar√≥ mucho con la terminolog√≠a de los atributos pol√≠ticos: ¬ęSr. Jefe del Gobierno del Estado espa√Īol. En nombre de la Junta de Defensa Nacional os entrego los poderes absolutos del Estado¬Ľ. ABC de Sevilla, 2 de octubre de 1936, p√°g. 3.
  98. ‚ÜĎ ABC de Sevilla, 2 de octubre de 1936, p√°g. 7.
  99. ‚ÜĎ En el mismo sentido entre el 18 de julio y el 24 de julio de 1936, que se constituy√≥ la Junta de Defensa Nacional de Burgos bajo la presidencia del general Miguel Cabanellas Ferrer, hubo un lapso de 6 d√≠as en los que Queipo de Llano fue, en estricta teor√≠a, rey absoluto del suroeste andaluz.
  100. ‚ÜĎ ABC de Sevilla, 16 de agosto de 1936, p√°g. 1.
  101. ‚ÜĎ ABC de Sevilla, 23 de agosto de 1936, p√°g. 3.
  102. ‚ÜĎ a b El propio general Queipo de Llano se defiende con amargura en sus memorias sobre el calificativo de ¬ębestia¬Ľ que le aplicaban algunos. Cf. Jorge Fern√°ndez-Coppel, op. cit., p√°gs. 388-389.
  103. ‚ÜĎ Es imposible conocer el n√ļmero real de v√≠ctimas bajo responsabilidad directa de Queipo de Llano. Como aproximaci√≥n, Andaluc√≠a es la autonom√≠a que cuenta con el mayor n√ļmero de asesinatos reclamados al juez Garz√≥n (29.091): ¬ę2.995 nombres¬Ľ, El Pa√≠s, 07/10/2008.
  104. ‚ÜĎ El tema favorito de las charlas de Mola era el encarnizamiento contra Manuel Aza√Īa.
  105. ‚ÜĎ ABC de Sevilla, 20 de agosto de 1936, p√°g. 4.
  106. ‚ÜĎ ABC de Sevilla, 8 de septiembre de 1936, p√°g. 7.
  107. ‚ÜĎ ABC de Sevilla, 24 de julio de 1936, p√°g. 4.
  108. ‚ÜĎ Espinosa Maestre, F.: La Justicia de Queipo: Violencia selectiva y terror fascista en la II Divisi√≥n en 1936. Sevilla, Huelva, C√°diz, C√≥rdoba, M√°laga y Badajoz. Montilla (C√≥rdoba. Bibliofilia Montillana, Cofrad√≠a de la Vi√Īa y el Vino, 2000. ISBN 84-95197-18-9).
  109. ‚ÜĎ ABC de Sevilla, 29 de junio de 1937, p√°g. 10.
  110. ‚ÜĎ H. R. Southworth: El mito de la cruzada de Franco. Ruedo Ib√©rico, Par√≠s, 1963, p√°g. 88.
  111. ‚ÜĎ ¬ęEl general Queipo ora ante nuestro Padre Jes√ļs del Gran Poder¬Ľ. ABC de Sevilla, 3 de agosto de 1936, p√°g. 10.
  112. ‚ÜĎ Norman Bethune: El crimen de la carretera M√°laga-Almer√≠a. Publicaciones Iberia, Madrid, 1937.
  113. ‚ÜĎ Durante la campa√Īa de M√°laga Queipo ten√≠a su estado mayor en un tren y aparec√≠a ante los fot√≥grafos con un abrigo de cuero como el que usaban los militares alemanes. [7].
  114. ‚ÜĎ ABC de Sevilla, 9 de febrero de 1937, p√°g. 9.
  115. ‚ÜĎ Gonzalo Queipo de Llano, charla radiof√≥nica. ABC de Sevilla, 10 de febrero de 1937.
  116. ‚ÜĎ Jos√© M¬™ Tassara. ABC de Sevilla, 20 de agosto de 1936, p√°g. 5.
  117. ‚ÜĎ ¬ęSevilla, nuevo Covadonga¬Ľ. ABC de Sevilla, 11 de septiembre de 1936, p√°g. 3.
  118. ‚ÜĎ Guion (C√≥rdoba), 26 de septiembre de 1937.
  119. ‚ÜĎ Bel√©n L√≥pez Collado: Carta de Queipo de Llano al c√≥nsul de M√©xico en Gibraltar: ¬ęTengo como rehenes a un hermano de Mart√≠nez Ramos, a toda la familia del Sr. Mu√Īoz Mart√≠nez; a la hija del Tte. coronel Sanavia, que fue ministro de la Guerra en un gobierno marxista, a la mujer y a la hija del general Castell√≥, y otras m√°s¬Ľ.
  120. ‚ÜĎ Mar√≠a Luisa Miaja Isaac: Sombras y luces del ayer. √Čxodo de recuerdos. Morelia, M√©xico.
  121. ‚ÜĎ ABC de Sevilla, 3 de diciembre de 1937, p√°gs. 4 y 5.
  122. ‚ÜĎ ABC de Sevilla, 22 de junio de 1937, p√°g. 5.
  123. ‚ÜĎ Antonio Bahamonde. Un a√Īo con Queipo de Llano (Memorias de un nacionalista). Espuela de Plata, Sevilla, 2005.
  124. ‚ÜĎ Jorge Fern√°ndez-Coppel, op. cit., p√°g. 393.
  125. ‚ÜĎ Concha Langa Nu√Īo (2006). ¬ęCultura y propaganda en la Sevilla de la Guerra Civil¬Ľ, en Andaluc√≠a y la Guerra Civil: estudios y perspectivas. Universidad de Sevilla. P√°g. 201.
  126. ‚ÜĎ El 4 de marzo de 1939 el general Queipo de Llano inaugura una exposici√≥n de Carlos V√°zquez en el local de Los Certales (c/Rioja, 14) de Sevilla. Entre la obra expuesta figura un tr√≠ptico laudatorio del citado general. Paradero desconocido.
  127. ‚ÜĎ Una fotograf√≠a del enorme tr√≠ptico puede verse en ABC de Sevilla, 5 de marzo de 1939, p√°g. 13.
  128. ‚ÜĎ Paul Preston: ¬ęFranco y sus generales. Fragmentos¬Ľ. El Pa√≠s, 20 abril de 2008.
  129. ‚ÜĎ Conde Ciano. Diario. 1939-1940. Plaza y Jan√©s. Barcelona. 1961. Comentario al 12 de junio de 1939, p√°g. 121.
  130. ‚ÜĎ Ver La Vanguardia Espa√Īola, 6 de junio de 1939
  131. ‚ÜĎ ¬ęEl general Queipo de Llano sale con direcci√≥n a Alemania¬Ľ. La Vanguardia Espa√Īola, 2 de junio de 1939.
  132. ‚ÜĎ ¬ęPor la Jefatura de Propaganda se ultiman los trabajos de organizaci√≥n de las grandes fiestas que se celebrar√°n en Sevilla el d√≠a 18 de julio, y que tendr√°n el doble significado de conmemoraci√≥n del glorioso Alzamiento nacional y homenaje al salvador de Andaluc√≠a, el teniente general Queipo de Llano¬Ľ. La Vanguardia Espa√Īola, 1 de julio de 1939. (Este acto de Falange fue suspendido por orden de Ram√≥n Serrano Su√Īer).
  133. ‚ÜĎ ¬ęCon motivo de la festividad de hoy el Caudillo concede condecoraciones y recompensas. ‚ÄĒ Se concede a Valladolid la Gran Cruz Laureada de San Fernando. Texto del decreto que premia la gesta heroica de la Falange vallisoletana¬Ľ. Ver hemeroteca de La Vanguardia Espa√Īola, 18 y 20 de julio de 1939, p√°g. 19.
  134. ‚ÜĎ S. G. Payne: Los militares y la pol√≠tica en la Espa√Īa contempor√°nea, Ruedo Ib√©rico, Par√≠s, 1968, p√°gs. 371-372.
  135. ‚ÜĎ Es imposible encontrar reflejado en la controlada prensa nacional el contenido exacto del discurso de Queipo de Llano o el sitio donde lo pronunci√≥. En alguna prensa extranjera se encuentran referencias muy duras que pronunci√≥ contra Franco (al que llam√≥ ¬ęgrotesco mu√Īeco relleno de serr√≠n¬Ľ), su R√©gimen Falangista o sus amigos fascistas, que lo apoyaron. Ver Espa√Īa Democr√°tica. Uruguay, 27 de julio de 1939
  136. ‚ÜĎ Serrano S√ļ√Īer hab√≠a dicho al Conde Ciano unos d√≠as antes que Queipo de Llano estaba loco y que lo iban a enviar a un retiro dorado. Conde Galeazzo Ciano: Diario 1939-40. Comentarios a los d√≠as 23 y 27 de julio. Plaza y Jan√©s. 1961, p√°g. 133.
  137. ‚ÜĎ Jorge Fern√°ndez-Coppel: Queipo de Llano. Memorias de la guerra civil. La esfera de los libros, Madrid, 2008, pp. 318-336.
  138. ‚ÜĎ Los censurados peri√≥dicos de aquellos d√≠as siguieron publicando algunas noticias irreales del general Queipo y luego el silencio...
  139. ‚ÜĎ Ver hemeroteca de La Vanguardia Espa√Īola, 1 de noviembre de 1939, p√°g. 5.
  140. ‚ÜĎ Queipo de Llano y L√≥pez Guerrero en uniforme de faena en Capitan√≠a: [8].
  141. ‚ÜĎ Franco hizo guardar escrupulosamente la reserva por edad a todos sus generales, excepto para √©l mismo por ser Caudillo y General√≠simo.
  142. ‚ÜĎ Quevedo y Queipo de Llano, Ana. Queipo de Llano. Gloria e infortunio de un general. Barcelona: Editorial Planeta, 2001, p√°g. 463
  143. ‚ÜĎ Antonio Santos: ¬ęSevilla expresa solemnemente su gratitud al general Queipo de Llano. El Caudillo impone al ilustre soldado las insignias de la Laureada de San Fernando, ofrenda de la ciudad¬Ľ. Ver hemeroteca de La Vanguardia Espa√Īola, 9 mayo de 1944.
  144. ‚ÜĎ El Pais, 4 de septiembre de 2009.
  145. ‚ÜĎ Jorge Fern√°ndez-Coppel, op. cit., p√°g. 431.
  146. ‚ÜĎ Jorge Fern√°ndez-Coppel, op. cit., p√°g. 420.
  147. ‚ÜĎ En la pel√≠cula conmemorativa Franco, ese hombre (1964) no es citada la responsabilidad militar de Queipo de Llano.
  148. ‚ÜĎ Ver hemeroteca de La Vanguardia Espa√Īola, 2 abril de 1950.
  149. ‚ÜĎ Elenco de grandezas y t√≠tulos nobiliarios espa√Īoles. Ediciones de la Revista Hidalgu√≠a, Madrid, 1998, p√°g. 774.
  150. ‚ÜĎ Reci√©n acabada la guerra y durante muchos a√Īos, como en el Siglo de Oro espa√Īol, la ciudad de Sevilla se llen√≥ de mendigos, de p√≠caros, de piojos y de epidemias. Ver M¬™ Victoria Fern√°ndez Luce√Īo: Miseria y represi√≥n en Sevilla (1939-1950). Ayuntamiento de Sevilla, 2007.
  151. ‚ÜĎ ¬ęSevilla. El cultivo del c√°√Īamo en las tierras andaluzas. La cosecha se presenta espl√©ndida¬Ľ. Ver hemeroteca de La Vanguardia Espa√Īola, 6 julio de 1939.
  152. ‚ÜĎ Finca que fuera durante el siglo XIX ¬ęcuna de la burgues√≠a y de la mecanizaci√≥n agraria¬Ľ, gracias al propietario sevillano Ignacio V√°zquez Guti√©rrez. Actualmente est√° considerada monumento. Queipo usaba la Torre de Gambogaz como membrete de distinci√≥n en su papel de escribir.
  153. ‚ÜĎ ¬ę[http://www.elpais.com/articulo/opinion/QUEIPO_DE_LLANO_Y_SIERRA/_GONZALO/Queipo/Llano/Corta/Cartuja/elpepiopi/19760716elpepiopi_1/Tes/ Queipo de Llano y La Corta de la Cartuja Gonzalo Queipo de Llano]¬Ľ. El Pa√≠s. Sevilla, 16/07/1976.
  154. ‚ÜĎ La familia Queipo de Llano trataba de usted a los ni√Īos que trabajaban en el cortijo: [9].
  155. ‚ÜĎ Jean Alloucherie (2005): Noches de Sevilla. Sevilla, Espuela de Plata.
  156. ‚ÜĎ Hugh Thomas (1967): La guerra civil espa√Īola, Par√≠s, Ruedo Ib√©rico, p√°g. 310.
  157. ‚ÜĎ ABC de Sevilla, 16 de agosto de 1936, p√°g. 9.
  158. ‚ÜĎ Casa Cornelio. Sevilla.
  159. ‚ÜĎ ¬ęLa reconstrucci√≥n de los templos. El general Queipo de Llano se entrevista con el cardenal Segura¬Ľ. ABC de Sevilla, 29... [cita requerida]
  160. ‚ÜĎ ¬ęColocaci√≥n de la primera piedra de la iglesia de San Gonzalo en el barrio de Le√≥n¬Ľ. ABC de Sevilla, 30 de junio de 1938, p√°g. 11.
  161. ‚ÜĎ Diario ABC de Sevilla: ¬ęCuando se hurga en la memoria... cofrade¬Ľ. Publicado el 20/10/2007.
  162. ‚ÜĎ ¬ęPor unanimidad de los concejales, cambian de nombre Las Avenidas y la Plaza 18 de julio¬Ľ, ABC de Sevilla, 2 de enero de 1981. Consultado el 11-12-2009.
  163. ‚ÜĎ El Correo de Andalucia, 19 de julio de 2008, p√°gs. 4 y 7.
  164. ‚ÜĎ ¬ęFranco, Mola y Queipo de Llano, ante los tribunales¬Ľ, EcoDiario, 17 de octubre de 2008, consultado el 9-12-2009.
  165. ‚ÜĎ Diario de Sevilla, 30 de agosto de 2008.
  166. ‚ÜĎ ¬ęDesaparecen las referencias militares de la tumba de Queipo¬Ľ, Diario de Sevilla, 30 de octubre de 2009. Consultado el 11-12-2009.
  167. ‚ÜĎ ¬ęCampa√Īa para retirar el faj√≠n del general Queipo de Llano del paso procesional de la Esperanza Macarena en Sevilla¬Ľ, EcoDiario, Sociedad, 8 de marzo de 2008. Consultado el 12-12-2010.
  168. ‚ÜĎ Diario Abc de Sevilla: La Macarena prescinde del faj√≠n de capitana en la Semana Santa del 2011. Publicado el 29 de marzo de 2011.
  169. ‚ÜĎ Texto del auto de 16 de octubre de 2008.
  170. ‚ÜĎ Documento: Auto del juez Garz√≥n en que se inhibe de investigar la causa del franquismo.
  171. ‚ÜĎ El Pa√≠s: ¬ęGarz√≥n reparte la causa del franquismo¬Ľ.
  172. ‚ÜĎ La Sala Segunda ha decidido admitir a tr√°mite una querella en la que se imputa al famoso juez estrella un delito de prevaricaci√≥n "palmario, premeditado, consciente y crey√©ndose impune" por su actuaci√≥n en el proceso que inici√≥ por la desaparici√≥n de personas durante la guerra civil y el franquismo.

Bibliografía

  • Antonio Bahamonde Un a√Īo con Queipo de Llano (Memorias de un nacionalista). Espuela de Plata. Sevilla. 2005 ISBN 84-96133-46-X [11]
  • Manuel Barrios El √ļltimo virrey Ed. Argos Vergara S.A. Barna, 1979. ISBN 84-7017-583-1
  • Francisco Espinosa Maestre, La justicia de Queipo. Violencia y terror fascistas en Sevilla, Huelva, C√°diz, C√≥rdoba, M√°laga y Badajoz, 2000.
  • Francisco Espinosa Maestre, La columna de la muerte: El avance del ej√©rcito franquista de Sevilla a Badajoz, Editorial Cr√≠tica, Barcelona, 2003.
  • Juan Ortiz Villalba. Del golpe militar a la guerra civil. Sevilla 1936. rd editores. Sevilla 2006.
  • Paul Preston La Guerra Civil Espa√Īola, Ed. de bolsillo, 2003. ISBN 84-9759-063-5
  • Servicio documentaci√≥n Cadena SER En el aire : 75 a√Īos de radio en Espa√Īa Promotora Gral. Revistas, Madrid, 1999. ISBN 84-931179-0-0
  • Ian Gibson Queipo de Llano: Sevilla, verano de 1936 (con las charlas radiof√≥nicas completas), Ed. Grijalbo Barna, 1986. ISBN 84-253-1773-8
  • Hemeroteca de La Vanguardia de Barcelona.
  • Hemeroteca de ABC de Sevilla.
  • Jorge Fern√°ndez-Coppel Queipo de Llano. Memorias de la Guerra Civil. La Esfera de los Libros, Madrid, 2008.
  • La Guerra Civil en Carmona. Ayuntamiento. Delegaci√≥n de Cultura. Carmona. 2008.
  • Jos√© M¬™ Garc√≠a M√°rquez: La represi√≥n militar en la Puebla de Cazalla (1936-1943). Fundaci√≥n Centro de Estudios Andaluces, 2007 [12]
  • Jos√© Luis Guti√©rrez Molina: ¬ęPresos, prisioneros y obras p√ļblicas y privadas en Andaluc√≠a durante la Guerra Civil¬Ľ. HAOL, N√ļm. 3 (Invierno, 2004), pp. 39-54.
  • (V√≠deo) La Guerra Civil en Andaluc√≠a. I. El golpe: [13] y [14].

Enlaces externos


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