Guerras civiles argentinas

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Guerras civiles argentinas

La Argentina estuvo sometida a una serie de guerras civiles durante gran parte del siglo XIX, como resultado de las cuales se definió la forma de gobierno que rige a ese país hasta la actualidad.

El per√≠odo de las guerras civiles argentinas se extendi√≥ desde 1814 hasta 1880. En la primera de esas fechas se registr√≥ la aparici√≥n del partido federal como opci√≥n al centralismo heredado de la administraci√≥n colonial. En 1880, una vez logrado un acuerdo general en base a la econom√≠a liberal y aperturista, la organizaci√≥n federal del gobierno y la Constituci√≥n Argentina de 1853, se decidi√≥ la federalizaci√≥n de la ciudad de Buenos Aires como capital de la Rep√ļblica Argentina.

En diversos períodos participaron en los conflictos fuerzas extranjeras, de países vecinos y de potencias europeas, los cuales apoyaron en general al bando centralista en defensa de sus intereses comerciales y estratégicos.

Contenido

Guerras civiles y revoluciones

En la tradición histórica occidental, se denomina guerra civil a cualquier enfrentamiento bélico armado que se desarrolla en un mismo país, enfrentándose entre sí personas de un mismo lugar, defendiendo dos ideologías o intereses distintos. En estas conflagraciones intervienen también a veces fuerzas extranjeras, ayudando o colaborando con los distintos bandos de la misma.

Muchas veces, en las guerras civiles participan fuerzas militares no regulares, formadas u organizadas por personas de la población civil. En el caso argentino, la diferencia entre fuerzas regulares e irregulares se diluyó mucho con el paso del tiempo.[. 1] Las fuerzas irregulares de caballería llevaron el nombre de montoneras.

Los l√≠mites entre los conceptos de ‚Äúrevoluci√≥n‚ÄĚ y ‚Äúguerra civil‚ÄĚ suelen confundirse. En general, se llaman revoluciones a enfrentamientos de corta duraci√≥n ‚ÄĒhoras o d√≠as‚ÄĒ y que se desarrollan en un punto determinado, generalmente una misma ciudad. Las guerras civiles, por el contrario, se desarrollan a lo largo de un territorio m√°s o menos extenso, con operaciones b√©licas en distintos puntos, generalmente a campo abierto, y duran considerablemente m√°s tiempo.

Al menos en la Argentina, las distancias entre las ciudades obligaron a los ej√©rcitos al desplazamiento durante semanas de una a otra ciudad; fue por ello que las operaciones de guerra duraron, como m√≠nimo, varias semanas. Algunas de las guerras civiles que asolaron la Argentina llegaron a durar varios a√Īos, con alineaciones permanentes de los contendientes. Por ejemplo, la guerra entre Santa Fe y el Directorio dur√≥ cerca de cinco a√Īos, bien que con diversas interrupciones. La campa√Īa de Lavalle contra Rosas dur√≥ casi tres a√Īos, sin ninguna interrupci√≥n ni tregua.

Se suelen clasificar como "guerras civiles argentinas" a todos los enfrentamientos que incluyeron desplazamientos de tropas fuera de las ciudades, o entre las mismas. No obstante, dado que están relacionadas con las guerras civiles, varias revoluciones ocurridas en ese período están incluidas en las mismas.

Las revoluciones ocurridas en la Argentina en los a√Īos posteriores, comenzando con la Revoluci√≥n del Parque, del a√Īo 1890, no se incluyen en las llamadas "guerras civiles", debido a que duraron mucho menos tiempo, involucraron casi exclusivamente operaciones dentro de ciudades, y dirimieron conflictos pol√≠ticos de origen completamente distinto.

Causas de las guerras civiles en la Argentina

Habitualmente se menciona la ambición de los caudillos provinciales como principal causa de las guerras civiles.[. 2] Si bien es posible que algunos hayan tenido la habilidad de conducir masas de soldados por el solo interés de su jefe, el apoyo a un líder debe ser interpretado, en general, como la identificación con las ideas de éste, a sus intereses de grupo, o la pertenencia a un grupo al que se supone que ese líder favorecía.

Entre las cuestiones que se dirimieron por medio de guerras civiles, las más importantes estuvieron ligadas a la preeminencia de la capital, Buenos Aires, o de distintas alianzas de provincias, el establecimiento del liberalismo o del conservadurismo como forma de gobierno, la apertura comercial o el proteccionismo y la organización constitucional que definiera todas estas cuestiones.

En su ya cl√°sico ensayo "Estudio sobre las guerras civiles argentinas", Juan √Ālvarez revelar√≠a que los cambios en la estructura econ√≥mica de la cuenca del R√≠o de la Plata a partir de la disoluci√≥n del Virreinato del R√≠o de la Plata significaron desfasajes econ√≥micos entre las regiones, dando una preponderancia econ√≥mica a la provincia de Buenos Aires, que las dem√°s juzgaron excesiva e injusta. Esta situaci√≥n habr√≠a llevado a la reacci√≥n de los caudillos federales contra el centralismo porte√Īo; es decir, contra la expresi√≥n pol√≠tica de esa preponderancia econ√≥mica.[1]

Hubo también enfrentamientos entre dos o tres provincias, en las que las causas pudieron ser las anteriores, pero a las que se les agregaron la pretensión de los gobiernos de una provincia de inmiscuirse en los asuntos de otra. O, más tempranamente, la secesión de algunos distritos para erigirse en provincias autónomas.

Por √ļltimo, hubo varias guerras civiles internas en las provincias, en que la participaci√≥n de fuerzas for√°neas fue escasa o nula. Si algunas veces dirimieron cuestiones ideol√≥gicas, m√°s frecuentemente se trat√≥ de luchas por el poder entre facciones.

Antecedentes

Antes de que se iniciaran las guerras civiles propiamente dichas, hubo varios enfrentamientos internos de cada provincia. Algunos de ellos, como una revuelta contra el gobernador de Jujuy,[2] o el intento de deponer el teniente de gobernador de San Juan,[. 3] tuvieron lugar a fines del siglo XVIII, en plena √©poca virreinal. Pero, por lo general, estos conflictos siempre estuvieron moderados por la com√ļn dependencia del gobierno real, al que siempre se pod√≠a acudir para zanjar diferencias.

El enfrentamiento civil m√°s grave que ocurri√≥ en los √ļltimos a√Īos del r√©gimen colonial fue la Asonada de √Ālzaga, dirigida contra el virrey Santiago de Liniers el 1 de enero de 1809, con la intenci√≥n de instalar una junta de gobierno local. Fue sofocada el mismo d√≠a, al precio de unos pocos muertos y varios heridos.[3]

Durante los primeros a√Īos posteriores a la Revoluci√≥n de Mayo, los problemas internos quedaron enmascarados por la guerra contra el enemigo com√ļn, los realistas. Durante varios a√Īos, s√≥lo se destacaron algunos motines y revueltas locales, que se saldaron en general sin lamentar muertes.

La excepción más notable la constituye el Motín de las Trenzas de fines de 1811, en Buenos Aires, que fue violentamente reprimido y se saldó con el fusilamiento de sus cabecillas.[4]

Hubo tambi√©n una Revoluci√≥n en San Juan, dirigida por Francisco Laprida. Y, finalmente, la revoluci√≥n de octubre de 1812, que reemplaz√≥ al Primer Triunvirato por el Segundo. Pero fueron casos aislados, m√°s calificables como revoluciones ‚ÄĒincluso como motines‚ÄĒ que como guerras civiles.

La revolución federal en el litoral

Artículo principal: Guerra entre Artigas y el Directorio

Enfrentamiento de Artigas con el Directorio

Artigas en la Ciudadela, óleo de Juan Manuel Blanes.

El caudillo Jos√© Artigas, de la Banda Oriental, particip√≥ en el sitio de Montevideo de 1811. Pero cuando √©ste fue levantado, se neg√≥ a aceptarlo y llev√≥ al llamado √Čxodo oriental a los habitantes de la Provincia Oriental, como comenzaba a ser llamada. Al reiniciarse el sitio, al a√Īo siguiente, hubo serios conflictos entre los jefes porte√Īos y Artigas.[5]

Estos conflictos se agravaron cuando el Segundo Triunvirato convoc√≥ a la Asamblea del a√Īo XIII, al cual los diputados orientales viajaron con instrucciones de reclamar la independencia absoluta de Espa√Īa y organizar el estado en forma federal. La Asamblea, dominada por la Logia Lautaro, grupo dirigido por Alvear, rechaz√≥ a los diputados.

El 20 de enero de 1814, Artigas abandonó el sitio, seguido por sus hombres, iniciando las guerras civiles argentinas. Poco después se rebeló la actual provincia de Entre Ríos, siguiendo a Artigas, y tras el combate de El Espinillo obtuvo la autonomía. También la provincia de Misiones y la de Corrientes se incorporaron al federalismo. Una breve recuperación de Corrientes, por parte de Genaro Perugorría, terminó con la derrota y ejecución del mismo.

La guerra se trasladó a la Banda Oriental, donde el general Alvear derrotó a Fernando Otorgués, y Manuel Dorrego venció al propio Artigas en la Marmarajá. Pero tras la victoria federal en la batalla de Guayabos o de Arerunguá del 10 de enero de 1815, toda la provincia quedó en manos federales. El nuevo Director Supremo, Alvear, entregó Montevideo a los federales y otorgó la independencia a la Banda Oriental; pero la oferta fue rechazada.

En marzo de ese a√Īo estall√≥ una revoluci√≥n federal en Santa Fe, que llev√≥ al gobierno al estanciero Francisco Candioti. En respuesta, Alvear lanz√≥ en su contra una invasi√≥n, pero el jefe de la misma, Ignacio √Ālvarez Thomas, se rebel√≥ contra su autoridad, pact√≥ con los federales y derroc√≥ al Director. En su lugar fue elegido el general Jos√© Rondeau, que estaba en campa√Īa hacia el Alto Per√ļ, por lo que el mismo √Ālvarez Thomas fue nombrado su delegado. La Asamblea y la Logia fueron disueltas y fue convocado el que ser√≠a el Congreso de Tucum√°n.

Pero, faltando a sus promesas de paz, √Ālvarez Thomas invadi√≥ la provincia de Santa Fe y la someti√≥ a su autoridad a mediados de 1815.

El federalismo en el Interior

Artículo principal: Primer federalismo cordobés

La incorporaci√≥n de la provincia de C√≥rdoba al federalismo fue incruenta: bast√≥ una amenaza de Artigas para que el 29 de marzo el gobernador Francisco Ortiz de Ocampo renunciara y en su lugar fuese elegido Jos√© Javier D√≠az. √Čste se reconoc√≠a aliado de Artigas, pero no rompi√≥ con el Directorio y envi√≥ sus diputados al Congreso de Tucum√°n.[6]

El cabildo de La Rioja ‚ÄĒ jurisdicci√≥n dependiente de la de C√≥rdoba ‚ÄĒ se neg√≥ a reconocer la autoridad de D√≠az, y esa provincia permaneci√≥ controlada por el Directorio.

La provincia de Salta logr√≥ su autonom√≠a provincial cuando el coronel Mart√≠n Miguel de G√ľemes, jefe de las partidas de gauchos que defend√≠an la frontera norte del pa√≠s, fue electo gobernador por el cabildo local, el 6 de mayo de 1815: era la primera vez que las autoridades de Salta eran elegidas en la propia provincia. No s√≥lo se rebel√≥ contra la autoridad de Rondeau; tambi√©n se apoder√≥ de armamento del Ej√©rcito del Norte e impidi√≥ pasar refuerzos para el mismo, convencido de que sus jefes ten√≠an orden de deponerlo.

Despu√©s de su derrota en la batalla de Sipe Sipe, Rondeau regres√≥ a Salta, ocup√≥ la ciudad y declar√≥ traidor a G√ľemes. √Čste se limit√≥ a retirarse y hacerse perseguir por Rondeau, priv√°ndolo de v√≠veres. De esa forma, Rondeau se vio obligado a firmar con G√ľemes el Tratado de los Cerrillos, en que lo reconoc√≠a como gobernador de Salta y le encargaba la defensa de la frontera. Esto le costar√≠a a Rondeau el cargo de Director Supremo. La derrota de Sipe Sipe causar√≠a, meses m√°s tarde, su relevo del comando del Ej√©rcito del Norte, reemplazado por Manuel Belgrano.

G√ľemes nunca acord√≥ ninguna alianza con Artigas, pero su autoridad era aut√≥noma. T√°citamente, se le concedi√≥ a G√ľemes lo que los porte√Īos nunca quisieron ceder a Artigas: el Ej√©rcito nacional era un aliado que prestaba su ayuda como auxiliar del ej√©rcito salte√Īo.

Hubo también dos revoluciones federales en Santiago del Estero, dirigidas por el coronel Juan Francisco Borges. Se oponía a que su provincia dependiera de la de Tucumán. El 4 de septiembre de 1815 se autotituló gobernador y logró dominar la ciudad. Pero fue vencido y capturado apenas cuatro días después. Huyó y regresó a su provincia, donde volvió a sublevarse el 10 de diciembre de 1816, proclamando la autonomía provincial y la alianza con Artigas. Pero, nuevamente derrotado, fue fusilado el primer día de 1817.

Si el acceso del federalismo al poder en C√≥rdoba hab√≠a sido pac√≠fico, su ca√≠da demand√≥ enfrentamientos armados: Juan Pablo Bulnes, jefe de las milicias de la ciudad, se sublev√≥ contra D√≠az, y lo acus√≥ de connivencia con el Directorio. Lo derrot√≥ y lo oblig√≥ a renunciar, pero en su lugar asumi√≥ el gobernador nombrado por el Director Supremo, Ambrosio Funes, suegro de Bulnes. Una segunda sublevaci√≥n de Bulnes, del 26 de enero de 1817, fue tambi√©n sofocada por la reacci√≥n del gobierno nacional. En marzo de ese a√Īo asum√≠a como gobernador el salte√Īo Manuel Antonio Castro, nombrado por el Director Supremo Juan Mart√≠n de Pueyrred√≥n, mientras La Rioja volv√≠a a la obediencia del gobierno directorial de C√≥rdoba.

En el sur de la provincia, permanecieron insurrectos varios caudillos federales, entre los que se destac√≥ Felipe √Ālvarez, de Fraile Muerto, manteniendo la insurrecci√≥n federal por otros tres a√Īos. Esto motiv√≥ el env√≠o de una divisi√≥n del Ej√©rcito del Norte, al mando del coronel Juan Bautista Bustos.

La Liga de los Pueblos Libres

Las Provincias Unidas del Río de la Plata en 1816; en rojo, la Liga de los Pueblos Libres.
Artículo principal: Liga de los Pueblos Libres

A principios de 1816, las milicias urbanas y rurales de Santa Fe se sublevaron, eligiendo gobernador el 31 de marzo a Mariano Vera. √Ālvarez Thomas lanz√≥ en su contra una nueva invasi√≥n, pero el jefe de su vanguardia pact√≥ con Vera y se retir√≥, causando la renuncia del Director Sustituto. Fue reemplazado por Juan Mart√≠n de Pueyrred√≥n, que exigi√≥ el sometimiento de Santa Fe; su propuesta fue rechazada, y las provincias del Litoral no estuvieron representadas en la Declaraci√≥n de la Independencia de Argentina.

Pueyrred√≥n lanz√≥ una cuarta invasi√≥n sobre Santa Fe, que alcanz√≥ a ocupar la ciudad durante 25 d√≠as antes de ser expulsada. Curiosamente, durante el a√Īo 1817 no hubo nuevas hostilidades.

En la Banda Oriental, Artigas pudo llevar adelante un gobierno progresista y democrático. Hizo profundas reformas sociales y repartió entre los pobres las tierras, el ganado y los bienes muebles de los emigrados.

Pero, a mediados de 1816, con la excusa de algunas correr√≠as ‚ÄĒ reales o supuestas ‚ÄĒ de gauchos en el sur del Brasil, el rey de Portugal inici√≥ la invasi√≥n Luso-Brasile√Īa a la Provincia Oriental. Pueyrred√≥n no hizo nada por defender a la provincia invadida, y lleg√≥ a pactar con el jefe invasor. A mediados de 1817, los portugueses lograron capturar Montevideo, aunque Artigas y sus fuerzas resistieron a√ļn tres a√Īos m√°s en el interior de la provincia.

En 1818 hubo nuevas ofensivas directoriales: la segunda guerra entre el Directorio y Artigas en Entre Ríos constó de tres ofensivas desde el río Paraná sobre esa provincia, con apoyo de algunos caudillos menores. Pero el nuevo comandante de Concepción del Uruguay, subordinado de Artigas, Francisco Ramírez, los venció con llamativa facilidad. No era el gobernador, pero controlaba la situación militar de Entre Ríos y organizaba sus montoneras en forma eficaz.

Por su parte, la provincia de Corrientes se vio sacudida por desavenencias entre los mismos federales, solucionadas por la ocupación de la capital por cacique guaraní Andrés Guazurary, ahijado de Artigas, y el marino irlandés Pedro Campbell.

El gobernador santafesino Mariano Vera fue derrocado por los partidarios más exaltados de Artigas en julio de 1818. Como éstos no lograron formar un gobierno, el coronel Estanislao López, jefe de las milicias rurales, ocupó la ciudad el 23 de julio y se nombró a sí mismo gobernador. Más tarde sería elegido por el cabildo y tendría un enorme apoyo popular.

En respuesta, Pueyrred√≥n envi√≥ a finales de 1818 un ej√©rcito de 5.000 hombres al mando de Juan Ram√≥n Balcarce.[. 4] Balcarce logr√≥ ocupar fugazmente la capital provincial, pero se vio obligado a retroceder. Simult√°neamente avanz√≥ la columna del Ej√©rcito del Norte comandada por el coronel Bustos para tomar entre dos fuegos a L√≥pez, pero √©ste lo atac√≥ en Fraile Muerto, dej√°ndolo sin movilidad. A continuaci√≥n oblig√≥ a Balcarce a evacuar Rosario; en venganza, Balcarce ‚ÄĒque hab√≠a saqueado media provincia‚ÄĒ incendi√≥ Rosario.

Poco después, el general Viamonte intentaba una nueva invasión, pero López repitió su estrategia: atacó a Bustos en La Herradura y, como no logró vencerlo, avanzó hacia Córdoba y lo obligó a retroceder. Luego giró hacia el sur y se presentó frente a las fuerzas de Viamonte en Coronda, obligándolo a retirarse nuevamente a Rosario, donde ambos acordaron una tregua que duraría ocho meses.

La Anarqu√≠a del A√Īo XX

Art√≠culo principal: Anarqu√≠a del A√Īo XX

Cepeda y el Tratado del Pilar

En junio de 1819, el Congreso eligi√≥ como Director Supremo al general Jos√© Rondeau, que pidi√≥ ayuda a los portugueses para combatir a los federales. Tambi√©n orden√≥ a San Mart√≠n regresar con su ej√©rcito desde Chile para atacar Santa Fe, pero √©ste desobedeci√≥ abiertamente. El Ej√©rcito del Norte, que ‚ÄĒ comandado por Francisco Fern√°ndez de la Cruz ‚ÄĒ se dirig√≠a hacia el sur, se neg√≥ a continuar la guerra civil en el mot√≠n de Arequito.[7] A continuaci√≥n regres√≥ a C√≥rdoba, donde el gobernador Castro fue reemplazado por Jos√© Javier D√≠az. Poco despu√©s hubo elecciones, por las cuales Juan Bautista Bustos fue elegido gobernador; parte del primer federalismo cordob√©s pas√≥ a la oposici√≥n.[8]

Antes de estos hechos, el 11 de noviembre de 1819, había sido derrocado el gobernador tucumano, reemplazado por el general Bernabé Aráoz. Casi simultáneamente con el motín de Arequito, estalló en San Juan una rebelión de las tropas del Ejército de los Andes, que inició un proceso de caos político que llevó a la disolución de la provincia de Cuyo.

A fines de enero, Francisco Ramírez y Estanislao López invadieron la provincia de Buenos Aires, derrotando a Rondeau en la Batalla de Cepeda. Esto causó la disolución del Congreso y la renuncia de Rondeau.

En su lugar, fue elegido gobernador de la provincia Manuel de Sarratea, que firmó con los líderes federales el Tratado del Pilar. Cada provincia asumía su soberanía en forma absoluta, dejaba de existir un gobierno nacional, y se llamaba a un congreso a reunirse para sancionar una constitución y formar un gobierno, naturalmente federal. Por una cláusula secreta se acordaba la entrega de armamento a los ejércitos federales.

El general Balcarce derrocó a Sarratea y asumió como gobernador, pero los caudillos federales lo forzaron a dimitir una semana después. López y Ramírez volvieron a sus provincias, y en su ausencia, se sucedieron como gobernadores Sarratea, Alvear y Ramos Mejía.

Ramírez y López no firmaron el Tratado como subordinados de Artigas, sino como gobernadores autónomos: unos días antes de la batalla de Cepeda, el 29 de enero, éste había sido derrotado en la batalla de Tacuarembó y había evacuado la Banda Oriental hacia Corrientes.

Artigas no aceptó el Tratado del Pilar, que lo dejaba de lado y posponía indefinidamente la recuperación de su provincia. Acusó a Ramírez de traición e inició la guerra entre Artigas y Ramírez: tras algunos triunfos de parte de Artigas, Ramírez lo derrotó en una rápida sucesión de victorias. Finalmente, el fundador del federalismo argentino fue obligado a asilarse en Paraguay, alejándose para siempre de la política.

El 29 de septiembre de 1820, Ram√≠rez fund√≥ la Rep√ļblica de Entre R√≠os, una provincia federal que deseaba unirse a las dem√°s en una federaci√≥n de iguales, no un estado independiente.

Nuevas guerras en el Litoral

Por su parte, Estanislao L√≥pez, acompa√Īado de Alvear y del general chileno Jos√© Miguel Carrera, volvi√≥ a invadir Buenos Aires al frente de 1.200 hombres. El general Soler se hizo elegir gobernador y lo enfrent√≥, siendo completamente derrotado en la Ca√Īada de la Cruz, el 28 de junio de 1820.

Soler renunci√≥ al gobierno, para el cual fue nombrado Manuel Dorrego, que tambi√©n sali√≥ a campa√Īa contra L√≥pez. Tuvo m√°s suerte que su antecesor, ya que logr√≥ derrotar a las fuerzas de Alvear y Carrera en San Nicol√°s de los Arroyos, y luego al mismo L√≥pez en Pav√≥n. Pero, abandonado por los jefes de las milicias rurales porte√Īas ‚Äď Mart√≠n Rodr√≠guez y Juan Manuel de Rosas ‚Äď fue completamente derrotado el 2 de septiembre en la sangrienta batalla de Gamonal.

Poco despu√©s era elegido gobernador Mart√≠n Rodr√≠guez, que ‚ÄĒ con ayuda de Rosas ‚ÄĒ derrot√≥ a una breve revoluci√≥n dirigida por el coronel Manuel Pagola.

Mientras tanto, Carrera se uni√≥ a los caciques ranqueles en el saqueo de algunos pueblos de la provincia, para reunir as√≠ medios con los que volver a Chile, donde pretend√≠a derrocar a O'Higgins. El gobernador Rodr√≠guez respondi√≥ a esos ataques lanzando una campa√Īa contra los indios del sur de la provincia, que nada ten√≠an que ver, y que caus√≥ una sangrienta serie de represalias de parte de los ind√≠genas. De regreso de su campa√Īa al sur, Rodr√≠guez y Estanislao L√≥pez firmaron el 24 de noviembre el Tratado de Benegas, con la mediaci√≥n de Bustos, por el que se acordaba la reuni√≥n de un Congreso Federal en C√≥rdoba, y una fuerte indemnizaci√≥n de Buenos Aires a Santa Fe, encargando su provisi√≥n a Rosas.

Indignado por haber sido dejado de lado por el Tratado de Benegas, Ramírez decidió atacar a Buenos Aires, invadiendo primeramente a Santa Fe. Cruzó el río Paraná y se estacionó en Coronda, esperando allí que se le uniera el coronel Lucio Norberto Mansilla. Pero lo traicionó para evitar un ataque a su provincia, y se retiró a Entre Ríos.[9]

De todos modos, Ram√≠rez derrot√≥ ‚Äď dos veces en unos d√≠as ‚Äď al coronel Gregorio Ar√°oz de Lamadrid, al servicio de Buenos Aires. L√≥pez incorpor√≥ los restos de su fuerza a las santafesinas, con las cuales derrot√≥ a Ram√≠rez el 26 de mayo, oblig√°ndolo a huir con menos de 300 hombres hacia C√≥rdoba.

Mientras tanto, Carrera hab√≠a invadido C√≥rdoba, derrotando al gobernador Bustos. Desde all√≠ invadi√≥ San Luis y luego retrocedi√≥ hacia el sur de C√≥rdoba para unirse a Ram√≠rez y al caudillo local Felipe √Ālvarez. Atacaron en Cruz Alta a Bustos, pero √©ste se hab√≠a atrincherado eficazmente y no pudieron derrotarlo.

De modo que Ram√≠rez intent√≥ volver a Entre R√≠os por el Chaco, pero fue derrotado el 10 de julio en la batalla de R√≠o Seco, cerca de Villa de Mar√≠a y de San Francisco del Cha√Īar, y ultimado en la huida. La cabeza de Ram√≠rez fue llevada a L√≥pez, que la hizo embalsamar para exhibirla en una jaula.

Por su parte, Carrera intent√≥ regresar a Chile. Derrot√≥ al general Bruno Mor√≥n en R√≠o Cuarto e invadi√≥ San Luis, pasando a Mendoza. Pero fue derrotado por el coronel Jos√© Albino Guti√©rrez, en la batalla de Punta del M√©dano. Fue fusilado en Mendoza el 4 de septiembre de 1821, acompa√Īado por Felipe √Ālvarez y el soldado Monroy, el que hab√≠a ultimado a Mor√≥n.

La paz en el Litoral

El 23 de septiembre de 1821, coronel Mansilla, derroc√≥ al sucesor de Ram√≠rez, su medio hermano Ricardo L√≥pez Jord√°n (padre); √©ste fue vencido un mes m√°s tarde y obligado a expatriarse en Paysand√ļ.[. 5]

La Rep√ļblica fue dada por desaparecida. Corrientes recuper√≥ su autonom√≠a, y se mantuvo en paz durante los gobiernos de Juan Jos√© Fern√°ndez Blanco y Pedro Ferr√©.

El 22 de enero de 1823 se firm√≥ el Tratado del Cuadril√°tero entre Buenos Aires, Santa Fe, Entre R√≠os y Corrientes, en el cual, por presi√≥n del ministro porte√Īo Bernardino Rivadavia, se dejaba sin efecto el congreso federal de C√≥rdoba, que ya estaba reunido.

El gobierno de Mansilla fue casi una intervenci√≥n porte√Īa en Entre R√≠os; los partidarios de L√≥pez Jord√°n hicieron un √ļltimo intento de rebeli√≥n en Concepci√≥n del Uruguay en mayo de 1822, pero fueron derrotados. Desde entonces, si bien Entre R√≠os no obtuvo estabilidad pol√≠tica, al menos se mantuvo en paz por varios a√Īos, tanto a lo largo del gobierno de Mansilla, como durante el de su sucesor, Juan Le√≥n Solas.

La provincia de Santa Fe, la más castigada por la guerra civil hasta entonces, pudo disfrutar de una década de paz.

Caos en Cuyo y La Rioja

La revolución iniciada en San Juan por Mariano Mendizábal, había desembocado en un absoluto caos. El Batallón de Cazadores marchó hacia Mendoza, dirigido por el coronel Francisco Solano Del Corro. Aunque fue vencido, causó la renuncia del gobernador Toribio de Luzuriaga. En San Luis, el cabildo depuso en forma pacífica a Vicente Dupuy, reemplazándolo por José Santos Ortiz, que gobernó casi toda esa década.

En La Rioja, al saberse de la disoluci√≥n del Directorio, el 1ro de marzo de 1820 hab√≠a asumido el gobierno el general Francisco Ortiz de Ocampo, que expuls√≥ a los miembros de la familia D√°vila. Semanas m√°s tarde, la provincia era invadida por Del Corro, que lo derrot√≥ cerca de Patqu√≠a y ocup√≥ La Rioja. Pero fue expulsado al poco tiempo por el comandante del Departamento de la Sierra de los Llanos, Facundo Quiroga, al frente de una divisi√≥n de 80 hombres; fue la primera victoria del famoso caudillo. Todav√≠a Del Corro logr√≥ reunir un peque√Īo grupo con el que pretendi√≥ cruzar la provincia de Tucum√°n, pero fue vencido por las fuerzas del gobernador Ar√°oz.

El coronel Nicol√°s D√°vila asumi√≥ el gobierno riojano y gobern√≥ en paz por dos a√Īos. Hacia el final de su gobierno se enfrent√≥ con la legislatura, que llam√≥ en su ayuda a Quiroga. √Čste derrot√≥ a D√°vila en la batalla de El Puesto y fue elegido gobernador. Renunciar√≠a tres meses despu√©s, y desde entonces gobern√≥ la provincia de hecho, desde el cargo de comandante de armas.

En Córdoba, una revolución contra Bustos dirigida por el futuro general José María Paz fue vencida casi sin lucha. El mismo Paz, que despreciaba a las montoneras que participaban en ella, no se esforzó realmente por el triunfo.

La Rep√ļblica de Tucum√°n y su disoluci√≥n

Poco despu√©s de la revoluci√≥n que lo hab√≠a llevado al poder, Bernab√© Ar√°oz hab√≠a proclamado la Rep√ļblica de Tucum√°n y le hab√≠a dado una constituci√≥n.[. 6]

El brigadier Ibarra.

Pero la Rep√ļblica no fue aceptada en Santiago del Estero. Su cabildo eligi√≥ gobernador al jefe de la frontera del Chaco, coronel Juan Felipe Ibarra, el 31 de marzo, y declar√≥ formalmente la autonom√≠a de la provincia. Ar√°oz protest√≥ y lanz√≥ amenazas, pero reci√©n en abril del a√Īo siguiente, con ocho meses de atraso, envi√≥ contra Santiago del Estero una expedici√≥n, f√°cilmente derrotada por Ibarra.

El caudillo santiague√Īo hab√≠a ayudado a llegar hasta Salta a algo menos de la mitad del Ej√©rcito del Norte, al mando del coronel Alejandro Heredia. Con esto se gan√≥ el apoyo de G√ľemes, que intentaba lanzar una nueva campa√Īa al Alto Per√ļ con sus gauchos y los hombres que hab√≠a tra√≠do Heredia. Pero el gobernador tucumano se neg√≥ a entregarle las armas del Ej√©rcito del Norte tomadas en noviembre de 1819. En respuesta, G√ľemes atac√≥ a Ar√°oz: fuerzas salte√Īas ocuparon Catamarca, mientras Heredia e Ibarra marcharon sobre Tucum√°n. En la batalla de Rinc√≥n de Marlopa, del 3 de abril de 1821, los tucumanos al mando del coronel Abraham Gonz√°lez derrotaron completamente a los salte√Īos y santiague√Īos.

En ese momento, G√ľemes se enter√≥ de que hab√≠a sido depuesto por una revoluci√≥n de las clases altas en Salta. Regres√≥ a su ciudad y retom√≥ el gobierno sin problemas.

Aráoz logró recuperar también Catamarca; pero el 5 de junio, por medio del Tratado de Vinará, reconocía la autonomía de Santiago del Estero.

El 25 de febrero de 1821, también Catamarca declaró su autonomía. Tras un turbulento y breve gobierno de Nicolás Avellaneda y Tula,[. 7] asumió el gobierno el líder federal Eusebio Gregorio Ruzo. Algunos de los jefes adictos a Avellaneda, como Manuel Antonio Gutiérrez, debieron pasar un tiempo en el exilio bajo la protección de Aráoz.

Muerte de G√ľemes y anarqu√≠a en Tucum√°n

Unos d√≠as despu√©s del Tratado de Vinar√°, la √ļltima invasi√≥n de los realistas lograba ocupar Salta y causar la muerte de G√ľemes, pero fueron expulsados unas semanas m√°s tarde. Asumi√≥ el mando el partido que hab√≠a sido opositor de G√ľemes, que nombr√≥ gobernador a Jos√© Antonio Fern√°ndez Cornejo.

El 22 de septiembre, los miembros del partido que siempre hab√≠a sido leal a G√ľemes derrocaron a Cornejo por medio de una sangrienta revoluci√≥n, y en su lugar colocaron al general Jos√© Ignacio Gorriti. √Čste hizo un gobierno de uni√≥n: nombr√≥ al federal Pablo Latorre comandante de armas y a Fern√°ndez Cornejo como teniente de gobernador de Jujuy. De todos modos tuvo que vencer una revoluci√≥n en su contra en diciembre.

En Tucumán, Aráoz fue derrocado el 28 de agosto de 1821 por sus propios oficiales dirigidos por el general Abraham González, que asumió el gobierno con apoyo del cabildo. Logró mantenerse en el poder unos meses, hasta ser derrocado el 8 de enero de 1822. En su lugar fue elegido Javier López, líder de las milicias urbanas.[10] La provincia fue sacudida por una seguidilla de revoluciones, batallas y saqueos que llevaron alternativamente al gobierno a Bernabé Aráoz, su primo Diego Aráoz, Javier López y Nicolás Laguna.[. 8] Con el paso del tiempo se formaron dos partidos: el de López y el de Aráoz, cada uno decidido a vencer completamente al otro.[11]

Tras un largo gobierno ‚Äď casi un a√Īo ‚Äď de Bernab√© Ar√°oz, Javier L√≥pez logr√≥ expulsarlo el 5 de agosto de 1823 hacia Salta, donde no ten√≠a aliados. All√≠ sigui√≥ conspirando, pero fue arrestado y enviado por orden del gobernador Arenales a Tucum√°n, donde fue fusilado el 24 de marzo de 1824. La paz durar√≠a en Tucum√°n casi dos a√Īos.

Guerra entre Quiroga y Lamadrid

El Congreso de Buenos Aires y los primeros problemas en el interior

En 1824 se reuni√≥ en Buenos Aires el Congreso, firmemente controlado por los porte√Īos. Su misi√≥n era sancionar una constituci√≥n, pero la campa√Īa de los Treinta y Tres Orientales en la Banda Oriental, que dio inicio a la Guerra del Brasil, oblig√≥ a crear un ej√©rcito nacional. Para financiarlo y dirigirlo, el mismo Congreso cre√≥ el cargo de Presidente de la Rep√ļblica Argentina, para el que fue elegido el l√≠der del partido unitario, Bernardino Rivadavia. No s√≥lo se dedic√≥ organizar la guerra del Brasil, sino que tambi√©n tom√≥ decisiones sobre asuntos que, hasta entonces, hab√≠an sido privativos de cada provincia.

A poco de iniciado su gobierno, Rivadavia disolvi√≥ el gobierno de la provincia de Buenos Aires, perdiendo con ello el apoyo de los estancieros porte√Īos. Adem√°s profundiz√≥ las medidas que hab√≠a tomado durante el gobierno de Mart√≠n Rodr√≠guez, incluyendo una moderada tolerancia religiosa y el firme control sobre la iglesia cat√≥lica local. En los c√≠rculos conservadores del interior del pa√≠s, estas medidas fueron interpretadas como "herej√≠as".

Los primeros problemas en el interior comenzaron en la provincia de San Juan, donde el gobernador Salvador Mar√≠a del Carril intent√≥ imitar las reformas de Rivadavia. Fue derrocado por una revoluci√≥n dirigida por cl√©rigos en julio de 1825 y obligado a huir a Mendoza. All√≠ logr√≥ el apoyo del gobernador unitario Juan de Dios Correas, que hab√≠a llegado al poder poco antes, por medio de una revoluci√≥n dirigida por su pariente pol√≠tico Juan Lavalle. √Čste envi√≥ una expedici√≥n que, al mando del coronel Jos√© F√©lix Aldao ‚ÄĒ que ser√≠a en el futuro uno de los m√°s destacados caudillos federales ‚ÄĒ derrot√≥ a los rebeldes en septiembre de 1825, devolviendo el gobierno a los unitarios.

En Catamarca, hacia el final del gobierno de Ruzo hubo un serio enfrentamiento entre dos comandantes que aspiraban al gobierno: Manuel Antonio Guti√©rrez y Marcos Antonio Figueroa. La legislatura decidi√≥ conservar la paz ante todo, y ‚ÄĒ con la garant√≠a del comandante riojano Facundo Quiroga ‚ÄĒ logr√≥ un arreglo entre los contendientes, por el que Guti√©rrez fue elegido gobernador en julio de 1825. Su gobierno era dirigido por el hacendado Miguel D√≠az de la Pe√Īa ‚ÄĒ unitario y partidario de Rivadavia ‚ÄĒ que lo convenci√≥ de eliminar de la legislatura a los opositores federales.[12]

Comienzo de una guerra civil

A principios de 1826 apareci√≥ en Catamarca el coronel Gregorio Ar√°oz de Lamadrid, enviado por Rivadavia a reunir el contingente militar que deb√≠a participar en la Guerra del Brasil. Guti√©rrez lo convenci√≥ de volver a Tucum√°n, donde derroc√≥ a Javier L√≥pez, que hab√≠a hecho fusilar a su t√≠o Bernab√© Ar√°oz. L√≥pez estaba en el sur de la provincia, y a su regreso fue derrotado por Lamadrid en el "Rinc√≥n de Marlopa", en las afueras de la capital. En Catamarca, Figueroa y Facundo Quiroga derrocaron a Guti√©rrez. √Čste llam√≥ en su ayuda a Lamadrid, que regres√≥ a Catamarca y derrot√≥ a Figueroa en agosto de 1826.

Facundo Quiroga ten√≠a varias razones simult√°neas para lanzarse a la guerra: en primer lugar, era el principal accionista de una empresa que explotaba las minas del Cerro de Famatina, pero el presidente Rivadavia era el gestor de una empresa rival, a la cual adjudic√≥ ‚ÄĒ en su car√°cter de presidente de la Rep√ļblica ‚ÄĒ los derechos exclusivos sobre los mismos yacimientos. Tambi√©n estaba muy alarmado por los avances anticlericales del gobierno de Rivadavia, y contra las pretensi√≥n del Congreso de imponer por la fuerza la constituci√≥n unitaria de 1826.

Por su parte, Rivadavia financi√≥ al ej√©rcito de Lamadrid, a quien encarg√≥ eliminar la resistencia de los jefes federales del norte, Facundo Quiroga, Juan Bautista Bustos y Felipe Ibarra. La traici√≥n de Guti√©rrez le dio la raz√≥n final para lanzarse al ataque. En octubre de 1826 invadi√≥ Catamarca y repuso a Figueroa en el gobierno. Como Lamadrid saliera en su defensa, lo derrot√≥ en la batalla de El Tala, del 27 de octubre, en el l√≠mite norte de Catamarca. √Čste fue dado por muerto, y Quiroga ocup√≥ la capital de la provincia, abandon√°ndola a los pocos d√≠as.[13]

Poco tiempo después, Facundo regresó hacia su provincia, adelantándose a la orden de Rivadavia de atacarlo desde el sur. El coronel Aldao desarmó a los unitarios mendocinos, ayudando al general Juan Rege Corvalán a asumir el gobierno de esa provincia. Simultáneamente, Quiroga invadió San Juan, donde la legislatura decidió no combatirlo y nombró gobernador a un pariente suyo.

Segunda campa√Īa de Quiroga

Mientras tanto, en Tucum√°n, Lamadrid hab√≠a salvado su vida y recuperado el gobierno. Para vengarse de los federales, envi√≥ al coronel Francisco Bedoya a invadir Santiago del Estero. Pero el gobernador Ibarra lo dej√≥ ocupar la capital y lo siti√≥, dej√°ndolo sin v√≠veres y oblig√°ndolo a retirarse una semana m√°s tarde. Por su parte, en Catamarca, Guti√©rrez volvi√≥ a ocupar el gobierno. Poco tiempo despu√©s, el gobernador salte√Īo Arenales fue derrocado por el coronel Francisco Gorriti, que unos d√≠as m√°s tarde derrot√≥ en Chicoana a Bedoya, que result√≥ muerto. El 8 de febrero de 1827, Arenales huy√≥ hacia Bolivia y Gorriti volvi√≥ a asumir el gobierno provincial.

Lamadrid invadi√≥ Santiago del Estero, derrotando a Ibarra; pero igualmente debi√≥ abandonar la provincia, e Ibarra volvi√≥ al gobierno acompa√Īado por Facundo Quiroga. Desde all√≠, los federales ocuparon Catamarca y marcharon sobre Tucum√°n. Quiroga derrot√≥ por segunda vez a Lamadrid en la batalla de Rinc√≥n de Valladares, cerca de la capital de la provincia, el 6 de julio de 1827. Lamadrid huy√≥ a Bolivia, mientras el riojano ocupaba la ciudad y la somet√≠a al pago de fuertes reparaciones de guerra. Al dejar la provincia, asumi√≥ el gobierno el federal Nicol√°s Laguna.

A fines de 1827, todas las provincias estaban en manos de miembros del partido federal excepto la provincia de Salta. En Buenos Aires, después de la renuncia de Rivadavia, gobernaba la provincia Manuel Dorrego.

Guerra entre unitarios y federales: 1828-1831

La revolución de Lavalle y su fracaso

Pese al √©xito de la campa√Īa terrestre durante la Guerra del Brasil, el bloque mar√≠timo llev√≥ a un desafortunado tratado de paz firmado por el enviado de Rivadavia, que le cost√≥ a √©ste el puesto y al Congreso su desaparici√≥n. Buenos Aires reconquist√≥ su autonom√≠a provincial y fue elegido gobernador Manuel Dorrego, que se entendi√≥ con los dirigentes federales del interior, los cuales le delegaron la responsabilidad por el ej√©rcito en campa√Īa y las relaciones exteriores. En reemplazo del Congreso, se reuni√≥ en Santa Fe una "Convenci√≥n Nacional" para sentar las bases constitucionales del pa√≠s.

Pero Dorrego, debido a la falta de fondos y la presi√≥n inglesa, se vio obligado a firmar un tratado de paz que inclu√≠a la independencia de la Provincia Oriental como Rep√ļblica Oriental del Uruguay. Los oficiales del ej√©rcito, sinti√©ndose ultrajados, decidieron deponer a Dorrego. El general Juan Lavalle llev√≥ de regreso la mitad del ej√©rcito a Buenos Aires, y el 1 de diciembre de 1828 derroc√≥ a Dorrego, haci√©ndose elegir gobernador por una reuni√≥n de sus partidarios.


Sin embargo Dorrego alcanz√≥ a huir al sur de la provincia, donde contaba con el apoyo de las milicias rurales del coronel Juan Manuel de Rosas. Hasta all√≠ fue a buscarlo Lavalle, que lo derrot√≥ en la batalla de Navarro y pocos d√≠as despu√©s, instigado por sus aliados unitarios, orden√≥ su fusilamiento. Rosas se traslad√≥ a la provincia de Santa Fe, cuyo gobernador, Estanislao L√≥pez, se puso al frente de una campa√Īa para deponer a Lavalle.

En el interior de la provincia de Buenos Aires se formaron montoneras federales, que fueron perseguidas por los coroneles Isidoro Su√°rez, Federico Rauch ‚ÄĒ que fue derrotado y ejecutado ‚ÄĒ y Ram√≥n Bernab√© Estomba, que enloqueci√≥. Poco despu√©s, Lavalle apoy√≥ la invasi√≥n del general Jos√© Mar√≠a Paz a C√≥rdoba.

Lavalle invadi√≥ Santa Fe, pero L√≥pez lo desgast√≥ sin combatirlo y lo oblig√≥ a retroceder hacia el sur, derrot√°ndolo ‚ÄĒ junto con Rosas ‚ÄĒ en la batalla de Puente de M√°rquez.

Rosas siti√≥ a Lavalle dentro de la ciudad de Buenos Aires, oblig√°ndolo a negociar con √©l. El resultado fue la Convenci√≥n de Ca√Īuelas, por la que se llamaba a elecciones, en las que deb√≠a presentarse solamente una lista "de uni√≥n". Pero algunos unitarios hicieron fracasar las elecciones y el sitio fue restablecido. Lavalle firm√≥ con Rosas el Pacto de Barracas, por el que fue elegido gobernador el general Juan Jos√© Viamonte. √Čste convoc√≥ a la legislatura disuelta por Lavalle, que el 8 de diciembre eligi√≥ gobernador a Juan Manuel de Rosas. Le concedi√≥ a √©ste, adem√°s, "todas las facultades ordinarias y extraordinarias que crea necesarias, hasta la reuni√≥n de una nueva legislatura".

Comenzaba la llamada "época de Rosas".

Invasión de Paz a Córdoba

Despu√©s del fusilamiento de Dorrego, el general Jos√© Mar√≠a Paz invadi√≥ la provincia de C√≥rdoba al frente de unos 1.000 hombres. All√≠ gobernaba a√ļn el general Bustos, su compa√Īero en el mot√≠n de Arequito y su enemigo del a√Īo 1821. √Čste abandon√≥ la capital ante su avance y se fortific√≥ en San Roque, a las puertas de las Sierras de C√≥rdoba. Pidi√≥ ayuda a Facundo Quiroga y, para ganar tiempo, nombr√≥ a Paz gobernador interino e inici√≥ tratativas con √©l.

Pero Paz se le adelantó y lo derrotó el 22 de abril de 1829 en la batalla de San Roque. Regresó a la capital y se hizo elegir gobernador titular por una alianza de antiguos unitarios y viejos autonomistas de la época de José Javier Díaz. Pero los comandantes del norte y el oeste de la provincia se negaron a reconocerlo como gobernador.

Se comunicó con los gobernadores de Javier López, de Tucumán, y José Ignacio Gorriti, de Salta. El primero se trasladó hasta Córdoba con una división, mientras el segundo invadió Catamarca y La Rioja. En ausencia de Quiroga, ocuparía la capital de esa provincia.

Bustos se refugi√≥ en la provincia de La Rioja y regres√≥ un mes m√°s tarde como segundo en el ej√©rcito de Quiroga. √Čste se traslad√≥ hacia el Valle de Traslasierra y de all√≠ hacia el sur, para incorporar las fuerzas puntanas y mendocinas que comandaba el general Aldao. Esto enga√Ī√≥ a Paz, que abandon√≥ la capital marchando hacia el sur. Quiroga apareci√≥ frente a la ciudad y la ocup√≥; pero, para no ensangrentar su poblaci√≥n, slai√≥ de all√≠ para enfrentar a Paz en la batalla de La Tablada, el 22 de junio. La batalla termin√≥ con una completa victoria de Paz. Pero, para su sorpresa, Quiroga reuni√≥ a sus hombres y lo volvi√≥ a atacar a la madrugada siguiente; de todos modos, fue nuevamente derrotado. Paz recuper√≥ la capital provincial, donde el coronel Rom√°n Deheza orden√≥ fusilar decenas de prisioneros.

Quiroga retrocedió a La Rioja, donde reprimió duramente a quienes habían apoyado la invasión de Gorriti.

Paz envió partidas militares al mando de Pedernera, Lamadrid y Pringles a "pacificar" el oeste y el norte de la provincia, donde sus oficiales cometieron toda clase de excesos y atropellos. Hubo una breve revolución unitaria en San Luis, pero fue rápidamente sofocada. También en Mendoza hubo una reacción del partido unitario, por la que el coronel Juan Agustín Moyano nombró gobernador al general Rudecindo Alvarado, ex colaborador de San Martín. Pero fue derrotado en la la batalla de Pilar por Aldao, que regresaba de Córdoba y fusiló a los vencidos en represalia por el asesinato de su hermano. Sólo Alvarado salvó su vida.

Facundo Quiroga reunió nuevamente y avanzó hacia Córdoba dividiendo su ejército en dos columnas: la más adelantada invadió la provincia desde el sur, pero la otra se retrasó defendiendo Catamarca. Por ello fue derrotado el 25 de febrero de 1830 en la batalla de Oncativo, también llamada de Laguna Larga. Quiroga huyó a Buenos Aires y Aldao fue capturado.

La Liga del Interior y el Pacto Federal

Entonces Paz envi√≥ divisiones de su ej√©rcito a las provincias que hab√≠an apoyado a Quiroga: a Mendoza envi√≥ al coronel Jos√© Videla Castillo, que se hizo nombrar gobernador. En Catamarca, San Juan y San Luis, varios jefes federales secundarios fueron arrollados por el r√°pido avance unitario. El gobernador riojano, general Villafa√Īe, debi√≥ huir a Chile. Paz envi√≥ a esa provincia al general Lamadrid, que se dedic√≥ a saquear violentamente la provincia. Incluso oblig√≥ a la madre de Facundo a barrer la plaza de la ciudad. Tambi√©n Santiago del Estero fue dominada por el general Deheza, pero √©ste nunca logr√≥ afirmarse en el gobierno.

Una vez cambiados los gobiernos enemigos por otros adictos, Paz convoc√≥ a sus representantes, con los que firm√≥ un tratado general, la llamada Liga del Interior. √Čsta proclamaba la fracasada Constituci√≥n Argentina de 1826, de corte netamente unitario, y nombraba a Paz "Jefe Supremo Militar"; las provincias quedaban completamente sometidas a su autoridad.

El general Lavalle hab√≠a emigrado a Uruguay, desde donde regres√≥ para derrocar al gobernador santafesino con la ayuda de L√≥pez Jord√°n. Si bien √©ste logr√≥ capturar la capital de la provincia, lo hizo en nombre de los federales, por lo que Lavalle lo abandon√≥; L√≥pez Jord√°n dur√≥ apenas un mes en el gobierno. En marzo de 1831 lo volvieron a intentar, pero fracasaron a√ļn m√°s estrepitosamente.

Las cuatro provincias federales ‚ÄĒ Buenos Aires, Santa Fe, Entre R√≠os y Corrientes ‚ÄĒ firmaron el Pacto Federal, por el que se declar√≥ la guerra a la Liga del Interior.[. 9]

Victoria federal

El brigadier Estanislao López.

La direcci√≥n de la guerra qued√≥ en manos de Estanislao L√≥pez, que avanz√≥ con sus tropas hacia la frontera de C√≥rdoba, apoyando las rebeliones de los hermanos Reynaf√© en el norte de esa provincia. Rosas envi√≥ en su ayuda al ej√©rcito porte√Īo, al mando del general Juan Ram√≥n Balcarce.

El general Quiroga regresó a la lucha al frente de las tropas que le dio Rosas: 450 delincuentes de las cárceles. Con ellos avanzó hacia el sur de Córdoba.

A principios de 1831, el coronel √Āngel Pacheco derrot√≥ en la batalla de Fraile Muerto al coronel Pedernera. La mayor√≠a los derrotados eran federales incorporados a la fuerza, que fueron incorporados al ej√©rcito de Quiroga. Con ese refuerzo, Quiroga ocup√≥ la villa de R√≠o Cuarto tras varios d√≠as de sitio, avanz√≥ sobre San Luis y derrot√≥ en dos batallas al coronel Pringles[14] A los pocos d√≠as entr√≥ en Mendoza, donde el 22 de marzo de 1831 derrot√≥ al gobernador Videla Castillo en la batalla de Rodeo de Chac√≥n. Debi√≥ dirigir la batalla desde el pescante de una diligencia, ya que el reuma no le permit√≠a montar.

Quiroga se asegur√≥ la elecci√≥n de federales en los gobiernos de las provincias cuyanas, y apoy√≥ la rebeli√≥n de Tom√°s Brizuela en La Rioja. De regreso a Mendoza, veng√≥ el asesinato del general Villafa√Īe, mandando fusilar veintis√©is prisioneros[. 10]

Mientras tanto, el general Paz confiaba en restablecer la situación en una gran batalla. Mientras se adelantaba para obligar a López a presentar combate, fue capturado por un tiro de boleadoras y llevado prisionero a Santa Fe.

Lamadrid asumi√≥ el mando del ej√©rcito y orden√≥ la retirada a su provincia, Tucum√°n, donde nombr√≥ "Supremo Jefe Militar" al general Alvarado, gobernador de Salta. Pero √©ste ten√≠a sus propios federales para enfrentar y no le envi√≥ ayuda. Despu√©s de una complicada campa√Īa en Catamarca, Quiroga derroto por tercera vez a Lamadrid en la batalla de La Ciudadela, del 4 de noviembre de 1831.[. 11] Lamadrid y la mayor parte de sus oficiales huyeron a refugiarse en Bolivia.

El gobierno cordob√©s pas√≥ a las manos del comandante miliciano Jos√© Vicente Reinaf√©, partidario de Estanislao L√≥pez. L√≥pez tambi√©n logr√≥ colocar como gobernador de Entre R√≠os a Pascual Echag√ľe, su ministro hasta entonces, que llev√≥ la paz a una provincia muy inestable.

En Tucum√°n fue elegido gobernador el federal Alejandro Heredia, y Alvarado prometi√≥ entregarle el poder al caudillo salte√Īo Pablo Latorre; de todos modos, √©ste debi√≥ derrotar a sus enemigos en una batalla en Cerrillos, en febrero de 1832, para ocupar el gobierno.

Todo el país estaba, por primera vez, en manos de gobernantes federales.

Conflictos entre federales en la década del 30

Fracaso del proyecto de constitución federal

La victoria total del Partido Federal significaba la primera oportunidad histórica para éste de organizar la Argentina a su manera. Si las provincias lograban ponerse de acuerdo, simplemente debían sancionar una constitución enteramente federal y organizar su gobierno.

Las influencias políticas predominantes eran las de Facundo Quiroga, con decisiva influencia en las provincias cuyanas, y el noroeste, Estanislao López, en las de Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba, y con gran influencia en Corrientes y Santiago del Estero, y Rosas, en Buenos Aires.

En Santa Fe se reuni√≥ la "Comisi√≥n Representativa" de diputados de todas las provincias, y todas ellas suscribieron el Pacto Federal. Pero Rosas ‚Äď convencido de que las provincias deb√≠an organizarse internamente antes de sancionar una organizaci√≥n nacional, y deseoso de conservar la preeminencia econ√≥mica de Buenos Aires a trav√©s del control de su Aduana ‚Äď trat√≥ de convencer a los dem√°s gobernadores y diputados de su posici√≥n. Aprovech√≥ las rivalidades entre Quiroga y L√≥pez para indisponer a los gobiernos provinciales unos con otros: una imprudente carta del diputado correntino Manuel Leiva le dio la oportunidad para retirar los diputados porte√Īos de la Comisi√≥n. Su ejemplo fue seguido por casi todas las provincias.[15]

La organizaci√≥n constitucional fue aplazada indefinidamente, y toda la organizaci√≥n que el pa√≠s conserv√≥ fue la mera delegaci√≥n de las relaciones exteriores en el gobernador porte√Īo.

La Revolución de los Restauradores

Artículo principal: Revolución de los Restauradores

El primer gobierno de Rosas termin√≥ el 17 de diciembre de 1831. En su lugar fue elegido el general Juan Ram√≥n Balcarce, h√©roe de la Guerra de Independencia, mientras Rosas organizaba una Campa√Īa al Desierto, para debilitar las fuerzas de los ind√≠genas del sur y, en lo posible, ganar tierras.

Balcarce aprovech√≥ su ausencia para debilitar el control de Rosas y sus partidarios sobre el partido federal porte√Īo y sobre el gobierno, reemplaz√°ndolo con federales moderados, a quienes los rosistas llamaban "lomos negros". En respuesta, los partidarios de Rosas organizaron la llamada "Revoluci√≥n de los Restauradores", sitiando durante varios d√≠as a Balcarce dentro de la capital. La esposa de Rosas dirig√≠a las acciones de agitaci√≥n de las clases pobres de la poblaci√≥n y organizaba la Sociedad Popular Restauradora y su brazo armado, La Mazorca. La mayor parte del ej√©rcito se uni√≥ a los sublevados, y el propio Rosas se pronunci√≥ por ellos.[16]

Balcarce renunció el 4 de noviembre de 1833. Su sucesor fue el general Juan José Viamonte, bajo cuyo gobierno la Mazorca atacó a los partidarios del gobierno depuesto. El partido federal no sólo no volvió a tolerar disidencias externas, sino que consideró como traición cualquier gesto de autonomía frente a Rosas. Muchos de los lomos negros más destacados emigraron a Montevideo; se unirían a los unitarios en su lucha contra Rosas a fines de esa década.

Viamonte renunci√≥ al a√Īo siguiente y, tras varias renuncias de Rosas a asumir el gobierno, fue elegido Manuel Vicente Maza, el amigo del Restaurador, en car√°cter de interino.

Revolución y represión en Córdoba

Facundo Quiroga, que se consideraba injustamente desplazado de la influencia a que se creía con derecho en Córdoba, decidió apoyar a los opositores del gobernador de esa provincia. En septiembre de 1832, el comandante José Manuel Salas, junto con Juan Pablo Bulnes, Claudio María Arredondo - el yerno del fallecido ex gobernador Bustos - y los hijos de éste, se lanzó a la revolución contra los hermanos Reinafé. Fueron vencidos en un combate en las cercanías de la capital cordobesa.

Poco despu√©s de la campa√Īa al desierto de 1833, el general Jos√© Ruiz Huidobro, comandante de la columna del centro, dirigi√≥ una nueva revoluci√≥n contra los hermanos Reynaf√©: a mediados de junio, el coronel Del Castillo, comandante de la frontera sur de la provincia, march√≥ hacia la capital; tambi√©n se les uni√≥ Arredondo, en el este de la provincia, y Ram√≥n Bustos en el norte.

Pero la r√°pida reacci√≥n de Francisco Reinaf√©, jefe de las milicias del norte de la provincia, m√°s la negativa de los comandantes del R√≠o Tercero, Manuel L√≥pez, y del R√≠o Segundo, Camilo Isle√Īo, desbarataron el plan. Del Castillo fue derrotado en una escaramuza en las afueras de C√≥rdoba. El coronel Isle√Īo cruz√≥ r√°pidamente la sierra y alcanz√≥ a los fugitivos en Yacanto, donde los derrot√≥ completamente y tom√≥ prisioneros a sus dirigentes. Ser√≠an fusilados poco despu√©s, con la √ļnica excepci√≥n de Arredondo. En el norte, tambi√©n fue derrotado Ram√≥n Bustos.

El general Ruiz Huidobro fue llevado a Buenos Aires, donde fue enjuiciado. Los hermanos Reynaf√© quedaron muy resentidos contra Quiroga ‚Äď que estaba evidentemente detr√°s de todas estas conspiraciones ‚Äď y se propusieron librarse de √©l en la primera oportunidad.

Guerra en el norte: la autonomía de Jujuy

A fines de 1832, el comandante Manuel Puch, partidario de los hermanos Gorriti, dirigió una sublevación en Salta. El gobernador Pablo Latorre debió huir, pero una semana más tarde derrotó a Puch en la batalla de Pulares.

En agosto de 1833, el coronel Pablo Alemán, colaborador hasta entonces en el gobierno de Latorre, dirigió otra revolución en su contra. Fracasó y se refugió en Tucumán, bajo la protección del gobernador Alejandro Heredia, que rechazó su pedido de extradición de parte de Latorre.

A mediados de 1834, Heredia intervino activamente en la pol√≠tica catamarque√Īa, apoyando al comandante Felipe Figueroa contra el gobernador, y logrando que Manuel Navarro ocupara su lugar.

En Tucum√°n, el dirigente unitario √Āngel L√≥pez ‚Äď sobrino del general Javier L√≥pez ‚Äďintent√≥ derrocar a Heredia, pero fracas√≥ y huy√≥ a Salta. Latorre se veng√≥ de la revoluci√≥n de Alem√°n, ayudando a los L√≥pez a intentar una invasi√≥n a Tucum√°n, pero √©stos fracasaron y huyeron a Bolivia. Heredia reclam√≥ por los gastos causados por la invasi√≥n de los L√≥pez, y avanz√≥ hasta el l√≠mite con Salta, exigiendo la renuncia del gobernador Latorre. √Čste pidi√≥ al gobernador porte√Īo que intercediera entre ellos; la respuesta tardar√≠a demasiado.

En noviembre de 1834, aprovechando los ataques de Heredia, los dirigentes de la ciudad de San Salvador de Jujuy y su jurisdicci√≥n ‚ÄĒ que a√ļn eran una dependencia de la de Salta ‚ÄĒ se pronunciaron por la autonom√≠a en un cabildo abierto. El teniente de gobernador Jos√© Mar√≠a Fascio se uni√≥ a ellos y se hizo nombrar gobernador de la nueva provincia.

Heredia reclam√≥ a Latorre que reconociera la autonom√≠a juje√Īa, mientras enviaba a su hermano Felipe Heredia y a Alem√°n a invadir Salta.[17]

Latorre abandon√≥ la capital provincial, y fue depuesto en ausencia. Las fuerzas militares estaban a√ļn en manos de Latorre, que enfrent√≥ la invasi√≥n de Fascio desde el norte en la batalla de Casta√Īares. El coronel Mariano Santib√°√Īez fingi√≥ pasarse a las filas de Latorre y logr√≥ capturarlo, provocando la dispersi√≥n de sus hombres.

Un grupo de dirigentes unitarios salte√Īos depuso a Latorre y eligi√≥ en su lugar al anciano coronel Jos√© Antonio Fern√°ndez Cornejo, que reconoci√≥ la autonom√≠a juje√Īa. Fascio regres√≥ a Jujuy, dejando una peque√Īa escolta en Salta, al mando de Santib√°√Īez, que unos d√≠as m√°s tarde hizo asesinar a Latorre en su celda.

Latorre hab√≠a pedido la intercesi√≥n del gobernador porte√Īo Maza. √Čste envi√≥ como mediador al general Facundo Quiroga, que se enter√≥ de la derrota y muerte de Latorre al llegar a Santiago del Estero. Desde all√≠ ayud√≥ a Heredia a colocar en el gobierno de Jujuy a Pablo Alem√°n, y en el de Salta a su hermano Felipe Heredia.

Muerte y herencia de Quiroga

De regreso hacia el sur, y a poco de ingresar en la provincia de C√≥rdoba, el general Quiroga fue asesinado en el apartado paraje de Barranca Yaco por una partida comandada por el capit√°n Santos P√©rez, enviado por los hermanos Reynaf√©. Los Reynaf√© intentaron responsabilizar al santiague√Īo Ibarra por la muerte de Quiroga, pero pronto su responsabilidad qued√≥ en evidencia.

La noticia del crimen conmovi√≥ a todo el pa√≠s: Rosas fue llamado de urgencia a asumir el gobierno porte√Īo y se le concedi√≥ la "suma del poder p√ļblico", es decir, la dictadura m√°s absoluta. No obstante, la legislatura sigui√≥ funcionando.

Poco despu√©s termin√≥ el per√≠odo de gobierno de Jos√© Vicente Reinaf√©, y en su lugar fue elegido primeramente Pedro Nolasco Rodr√≠guez. √Čste intent√≥ proteger a los Reynaf√©, pero renunci√≥ ante la evidencia de su participaci√≥n en el crimen. Su sucesor, Sixto Casanova, arrest√≥ a Santos P√©rez y a los hermanos Reynaf√© que encontr√≥; poco despu√©s era derrotada la montonera que hab√≠a logrado armar Francisco Reinaf√© en el norte de la provincia.

El 17 de noviembre, el comandante del R√≠o Tercero, Manuel L√≥pez, ingres√≥ a la capital provincial y se hizo elegir gobernador. Envi√≥ a los hermanos Reynaf√© a Buenos Aires, para ser juzgados por el crimen. Francisco, que hab√≠a logrado huir, ser√≠a el √ļnico de los Reynaf√© que se salvar√≠a de ser juzgado y ejecutado.

Poco tiempo después de la muerte de Quiroga, fue descubierta una conspiración en Mendoza, por la cual fue ejecutado el coronel Lorenzo Barcala, protegido del ministro de gobierno de San Juan, y el general Aldao reclamó su entrega.

En una ins√≥lita reacci√≥n, el gobernador Mart√≠n Yanz√≥n invadi√≥ la provincia de La Rioja con un peque√Īo ej√©rcito y la ayuda del comandante √Āngel Vicente Pe√Īaloza. Contaba con lograr una sorpresa, pero el general Tom√°s Brizuela lo derrot√≥ cerca de la capital. Brizuela invadi√≥ San Juan, obligando a Yanz√≥n a huir a Chile. En su lugar fue elegido gobernador Nazario Benav√≠dez, protegido de Rosas, que llegar√≠a a ser un destacado caudillo durante m√°s de veinte a√Īos. Meses despu√©s, tambi√©n Brizuela asum√≠a como gobernador de La Rioja.

La hegemonía de Heredia en el norte

A mediados de 1835, Javier L√≥pez y su sobrino √Āngel invadieron Salta desde el norte. Cruzaron los Valles Calchaqu√≠es, pero al ingresar en la provincia de Tucum√°n fueron derrotados y fusilados, por orden de Heredia, "porque no he encontrado un punto seguro en la tierra para que en lo sucesivo no contin√ļen haciendo males."

Una vez librado de los L√≥pez, el caudillo tucumano invadi√≥ Catamarca, acusando a su gobierno de connivencia con ellos. Derrot√≥ al comandante de armas catamarque√Īo Felipe Figueroa, y en lugar de Navarro fue elegido gobernador el riojano Fernando Villafa√Īe, t√≠tere de Heredia, que debi√≥ aceptar la p√©rdida de casi todo el oeste de la provincia en manos de la provincia de Tucum√°n, y que declar√≥ a Heredia "Protector" de la provincia que gobernaba.

Desde entonces, Heredia pas√≥ a ser el "Protector de las Provincias del Norte". A principios de 1836, debi√≥ hacerse cargo del comando del Ej√©rcito del Norte en la guerra contra la Confederaci√≥n Per√ļ-Boliviana.

A principios de 1838, cuatro provincias ‚ÄĒ San Luis, Mendoza, La Rioja y Santiago del Estero ‚ÄĒ eran gobernadas por gobernadores que hab√≠an perdido gradualmente su autonom√≠a frente a Rosas. Otros dos gobernadores ‚ÄĒ los de San Juan y C√≥rdoba ‚ÄĒ deb√≠an su gobierno a Rosas. En vista la enfermedad terminal de Estanislao L√≥pez, tambi√©n Echag√ľe se acerc√≥ a Rosas.

En cambio, en el norte, de Catamarca hasta Jujuy, la hegemonía de Heredia era total.

Guerra civil en Uruguay

La Banda Oriental se hab√≠a transformado en la Rep√ļblica Oriental del Uruguay, un estado independiente, pero esa independencia no aisl√≥ completamente sus problemas de los conflictos internos de la Argentina.

El general Juan Antonio Lavalleja, héroe de los Treinta y Tres Orientales, había sido desplazado por el general Fructuoso Rivera, que había asumido la presidencia en noviembre de 1830. El desorden y la corrupción minaron su gobierno, por lo que Lavalleja intentó derrocarlo, pero cuatro sucesivos intentos fracasaron por completo.

En 1835 fue elegido presidente el general Manuel Oribe, partidario de Lavalleja, pero que se hab√≠a mostrado legalista a favor de Rivera. Oribe intent√≥ llevar adelante un gobierno ordenado, pero choc√≥ con las corruptelas instaladas por los ministros de su antecesor. En vista de la protecci√≥n de Rivera a √©stos, Oribe suprimi√≥ el cargo de comandante de campa√Īa que se hab√≠a atribuido Rivera al final de su gobierno.

En julio de 1836, cuando Oribe restaur√≥ la comandancia de campa√Īa y coloc√≥ en ese puesto a su hermano Ignacio Oribe, Rivera se lanz√≥ a la revoluci√≥n. Por un tiempo logr√≥ controlar una parte del pa√≠s, pero el 19 de septiembre fue derrotado por Ignacio Oribe y Lavalleja en la batalla de Carpinter√≠a y obligado a exiliarse en Brasil. En esa batalla se emplearon por vez primera las divisas tradicionales: blanca para los partidarios de Oribe y coloradas para los de Rivera.

Al a√Īo siguiente, Rivera regres√≥ con el apoyo de los caudillos riograndenses, e incorporando a varios oficiales argentinos unitarios, exiliados en ese pa√≠s. Entre ellos se contaba el general Lavalle, que dirigi√≥ el ej√©rcito en la decisiva batalla de Palmar, del 15 de junio de 1838.

El bloqueo francés y sus consecuencias

El rey Luis Felipe de Francia decidi√≥ fundar un nuevo imperio franc√©s de ultramar, provocando y agrediendo a diversos gobiernos real o supuestamente d√©biles. Entre ellos estaba la Argentina: con excusas pueriles, sus representantes exigieron al gobernador Rosas el mismo trato que el gobierno porte√Īo daba a Inglaterra, entre otras humillaciones. Rosas se neg√≥, y en respuesta, la flota francesa bloque√≥ el R√≠o de la Plata y sus afluentes en los √ļltimos d√≠as de 1837. A continuaci√≥n, ofreci√≥ levantar el bloqueo a las provincias argentinas que rompieran con Rosas.

Domingo Cullen. Carbonilla de Juan Zorrila de San Martín.

En junio de 1838 llegó a Buenos Aires el ministro santafesino Domingo Cullen, con la misión de obtener un acercamiento entre Rosas y el almirante francés. En cambio, negoció con éste el levantamiento del bloqueo y el desconocimiento de la autoridad nacional de Rosas.

La muerte de Estanislao L√≥pez descoloc√≥ pol√≠ticamente a Cullen, que huy√≥ r√°pidamente a Santa Fe. All√≠ se hizo elegir gobernador, pero Rosas y Echag√ľe lo desconocieron en ese car√°cter, con la excusa de que era espa√Īol. Desde Buenos Aires parti√≥ el coronel Juan Pablo L√≥pez, hermano de don Estanislao, que el 2 de octubre derrot√≥ al coronel Pedro Rodr√≠guez del Fresno, leal a Cullen. √Čste huy√≥ a Santiago del Estero, y L√≥pez fue nombrado gobernador.

En octubre de 1838, la escuadra francesa capturó violentamente la isla Martín García, pero Rosas siguió negándose a negociar lo exigido por Francia.

Aprovechando la debilidad del presidente Oribe, la escuadra francesa le exigió auxilios para el bloqueo a los puertos argentinos, pero Oribe se mantuvo neutral. En respuesta, el capitán francés bloqueó también Montevideo.

Con su capital sitiada por tierra y por agua, y bajo amenaza de la flota francesa de bombardearla, Oribe presentó su renuncia a la presidencia el 21 de octubre, aclarando que lo hacía obligado por la violencia.[. 12] [18]

Oribe continuaba consider√°ndose presidente, pero no pod√≠a ejercer el cargo por circunstancias que le eran ajenas; esto tendr√≠a mucha importancia a√Īos m√°s tarde. Se traslad√≥ a Buenos Aires, donde Rosas lo recibi√≥ como al presidente constitucional.

Rivera asumió la dictadura, hasta el 1 de marzo de 1839, en que fue elegido presidente. La primera medida de su gobierno fue declarar la guerra a Rosas.[. 13] También rompió su alianza con los caudillos riograndenses, aliándose con el Imperio del Brasil.

La Coalición del Norte

Artículo principal: Coalición del Norte

Las primeras rebeliones en el norte

El primer acto de rebelión de los liberales en el Norte fue el asesinato del gobernador tucumano Alejandro Heredia, en noviembre de 1838. El asesino quiso vengar una ofensa personal,[19] pero también recibió ayuda de varios dirigentes unitarios.

Desaparecido Heredia, los nuevos gobernantes se dedicaron a organizar una oposici√≥n ‚ÄĒ muy prudente al principio ‚ÄĒ contra Rosas. Entre ellos se destacaron Jos√© Cubas, de Catamarca y Marco Avellaneda, de Tucum√°n. Al principio pareci√≥ unirse a ellos Ibarra, por incitaci√≥n de Cullen, que estaba refugiado en Santiago del Estero.

Con ayuda de Ibarra y Cubas, en febrero de 1839 estall√≥ una revoluci√≥n contra Manuel L√≥pez en C√≥rdoba. Desde Catamarca parti√≥ una columna al mando de Pedro Nolasco Rodr√≠guez, pero lleg√≥ tarde para ayudar a los revolucionarios, que ya hab√≠an sido derrotados; los incorpor√≥ a su peque√Īo ej√©rcito, pero fueron derrotados por el gobernador salte√Īo. Rodr√≠guez fue fusilado.

Poco después, Rosas exigió a Ibarra la captura de Cullen, que fue enviado a Buenos Aires. Apenas entró en el territorio de la provincia, a fines de junio, fue fusilado por orden de Rosas.

Echag√ľe contra Ber√≥n de Astrada y Rivera

El brigadier Pascual Echag√ľe.

En diciembre de 1837 fue elegido gobernador de la provincia de Corrientes Genaro Berón de Astrada, cuya preocupación central era la libertad de navegación por el río Paraná. Entró en conflictos con Rosas por esa causa y buscó la alianza de Cullen. Después de la huida de éste, Berón se lanzó a la rebelión contra Rosas, sin estar preparado, pero nominalmente aliado con los emigrados unitarios de Montevideo y con Fructuoso Rivera. Esta alianza lo comprometió por completo pero no le reportó ayuda alguna.

Ber√≥n reuni√≥ un ej√©rcito de 5.000 hombres, pero sin organizaci√≥n ni instrucci√≥n, que fue r√°pidamente derrotado por el gobernador entrerriano Pascual Echag√ľe en la batalla de Pago Largo, el 31 de marzo de 1839. Los correntinos dejaron en el campo de batalla m√°s de 1.000 prisioneros y casi 2.000 muertos, incluido Ber√≥n de Astrada.[. 14] [20]

La provincia de Corrientes pasó brevemente a manos de los federales, que nombraron gobernador a José Antonio Romero.

Eliminado el enemigo interno, Echag√ľe invadi√≥ el Uruguay el 29 de julio de 1839, acompa√Īado por Juan Antonio Lavalleja. Rivera lo esper√≥ en el norte del pa√≠s, y por medio de una retirada lenta lo fue alejando de sus bases, mientras Rivera iba recibiendo nuevos refuerzos. Tras un par de combates menores, los 3.000 hombres de Rivera derrotaron a los 6.000 de Echag√ľe en la batalla de Cagancha el 29 de diciembre de 1839.

Los Libres del Sur

Artículo principal: Libres del Sur

En Buenos Aires, la posición interna de Rosas parecía sólida después de la eliminación de los unitarios y de los federales lomos negros. Pero el bloqueo francés al Río de la Plata a partir de 1838 creó dos nuevos grupos de descontentos: los jóvenes "románticos", para los que Francia era el más alto grado de la civilización universal, y los estancieros, perjudicados económicamente por el bloqueo, ya que no podían exportar ganado.

Rosas decidi√≥ solucionar la crisis financiera que el bloqueo le causaba exigiendo el pago de los alquileres atrasados de los ganaderos enfiteutas, y que hac√≠a muchos a√Īos que no los pagaban. Y poco despu√©s exigi√≥ a los propietarios que compraran sus campos o los devolvieran al estado provincial. La zona en que la enfiteusis era dominante era el sur de la provincia de Buenos Aires, y all√≠ los hacendados decidieron librarse de Rosas. Con ayuda de los unitarios establecidos en Montevideo, organizaron una campa√Īa del general Lavalle, que deb√≠a desembarcar en el sur de Buenos Aires y apoyar a los estancieros opositores.

Esperaban coordinarse con una revoluci√≥n en la ciudad de Buenos Aires, dirigida por el coronel Ram√≥n Maza, hijo del ex gobernador Manuel Maza, pero √©ste fue asesinado y su hijo fusilado. Esto decidi√≥ a los conspiradores del sur de la provincia a lanzarse a la revoluci√≥n, que estall√≥ en Dolores el 29 de octubre de 1839, liderada por Ambrosio Cr√°mer, Pedro Castelli y Manuel Rico, instalando poco despu√©s su improvisado ej√©rcito en el pueblo de Chascom√ļs. Pero la esperada ayuda de Lavalle se hab√≠a esfumado, ya que Lavalle hab√≠a decidido invadir Entre R√≠os.

El coronel Prudencio Rosas, hermano del gobernador, los atac√≥ 11 de noviembre en la batalla de Chascom√ļs, en que el coronel Nicol√°s Granada ‚ÄĒ despu√©s de la huida de Prudencio Rosas ‚ÄĒ derrot√≥ a los revolucionarios. La mayor parte de los gauchos se rindieron, y por orden de Rosas fueron indultados. Cr√°mer muri√≥ en el campo de batalla y Castelli fue muerto en la persecuci√≥n, m√°s all√° de Dolores. Otros dirigentes lograron exiliarse, entre ellos Rico, que se unir√≠a al ej√©rcito de Lavalle.[21] [22]

La campa√Īa de Lavalle en 1839

Lavalle, que se hab√≠a unido a las campa√Īas contra Rosas convencido por Florencio Varela, se traslad√≥ junto a varios oficiales a la isla Mart√≠n Garc√≠a, a√ļn en manos francesas, donde form√≥ un peque√Īo ej√©rcito de voluntarios.

Cuando le lleg√≥ la noticia de la invasi√≥n de Echag√ľe al Uruguay, cambi√≥ de planes y se dirigi√≥ a la provincia de Entre R√≠os, por lealtad a sus protectores uruguayos, a bordo de buques franceses Desembarc√≥ en Gualeguaych√ļ, acompa√Īado por jefes prestigiosos como Iriarte, Martiniano Chilavert, Jos√© Valent√≠n de Olavarr√≠a y Manuel Hornos. La tropa no pasaba de 400 hombres, y Lavalle los organiz√≥ como una montonera, de milicianos entusiastas pero sin disciplina ni organizaci√≥n. Varios de ellos iban como "ciudadanos" y se consideraban libres de las obligaciones militares de las tropas de l√≠nea.[23]

Avanzaron hacia el norte y, a pesar de la inferioridad numérica, derrotaron a las milicias del gobernador delegado Vicente Zapata en la batalla de Yeruá, el 22 de septiembre de 1839. Lavalle esperaba que la provincia se pronunciara a su favor, pero los entrerrianos se mantuvieron leales a su gobernador.

La noticia de Yer√ļa decidi√≥ a los liberales de Corrientes a la revoluci√≥n, por la que fue nombrado gobernador Pedro Ferr√© el 6 de octubre. Como no ten√≠a un ej√©rcito, Ferr√© llam√≥ a Lavalle a Corrientes y lo puso al mando de las milicias. Adem√°s firm√≥ un tratado con Rivera, para que √©ste se uniese a la campa√Īa contra Rosas que se estaba planeando. Se le ced√≠a a Rivera el mando supremo de los ej√©rcitos antirrosista a cambio de ayuda militar, que llegar√≠a en "el momento oportuno". Ese momento oportuno deber√≠a esperar casi tres a√Īos.

El gobernador santafesino Juan Pablo López invadió el sudoeste de Corrientes, pero Lavalle evitó enfrentarlo. Lo desgastó con sucesivas maniobras, hasta que López perdió la paciencia y regresó a su provincia.

Se forma la Coalición del Norte

En 1840, las provincias conformadas en la Coalición del Norte en celeste y las provincias conformadas en la Liga federal lideradas por Juan Manuel de Rosas en rosado, ambas eran parte de la Confederación Argentina

Viendo la oposición que iba tomando fuerza en el norte, Rosas envió al general Lamadrid a recuperar las armas que había aportado a Heredia para la guerra contra Santa Cruz: insólita elección, que Rosas tomó creyendo que el tucumano se había sinceramente pasado al bando federal. Es posible que así fuera, sólo que Lamadrid era particularmente inconsecuente: el 7 de abril, la provincia de Tucumán nombró a Lamadrid comandante del ejército provincial y retiró a Rosas la delegación de las relaciones exteriores.[24]

En menos de un mes, Avellaneda convenci√≥ de imitar su pronunciamiento a los dem√°s gobiernos del norte: Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja. El 24 de agosto, un tratado formalizaba la Coalici√≥n del Norte, por medio de un tratado bastante expl√≠cito en sus objetivos, pero que no formalizaba ninguna organizaci√≥n interprovincial. Para terminar de convencer al gobernador de La Rioja, Tom√°s Brizuela, se lo nombr√≥ comandante del ej√©rcito de la Coalici√≥n. El √ļnico gobernador del norte que se neg√≥ a un√≠rseles fue Juan Felipe Ibarra, de la provincia de Santiago del Estero.

Lamadrid y Lavalle ‚ÄĒ directa o t√°citamente ‚ÄĒ acordaron una estrategia que podr√≠a haber sido efectiva: Lavalle deb√≠a cruzar Entre R√≠os, derrotando al gobernador Echag√ľe, y Lamadrid deb√≠a cruzar C√≥rdoba derrotando a Manuel "Quebracho" L√≥pez. De all√≠, ambos ej√©rcitos deb√≠an atacar Buenos Aires.

A fines de junio, Lamadrid avanzó hacia el sur. Al llegar el ejército tucumano a Albigasta, entre Catamarca y Santiago, el coronel Celedonio Gutiérrez lo abandonó con 200 milicianos y se pasó a las filas de Ibarra; Lamadrid retrocedió a Tucumán. Al mismo tiempo se había sublevado en Córdoba el comandante de los departamentos del norte, Sixto Casanova, pero fue completamente derrotado por López. La estrategia combinada había fracasado.

Poco después fracasó en Santiago del Estero una sangrienta sublevación contra el gobernador Ibarra, que fue cruelmente castigada.

En la segunda mitad de 1840, Lamadrid partió hacia La Rioja. A su encuentro avanzó el general Aldao; pero, tras una escaramuza menor, debió regresar a su provincia para reprimir una sublevación unitaria.

Lamadrid continu√≥ hacia C√≥rdoba. L√≥pez no estaba en la capital, ya que ‚ÄĒ temiendo una invasi√≥n de Lavalle ‚ÄĒ hab√≠a salido hacia el sur de la provincia con sus milicias. Al saber de la llegada de Lamadrid, los unitarios depusieron al gobernador delegado el 10 de octubre y recibieron en triunfo a Lamadrid. El nuevo gobernador Jos√© Francisco √Ālvarez se uni√≥ a la Coalici√≥n del Norte.

El gobernador de Salta, Manuel Solá, invadió Santiago del Estero a fines de octubre con 500 hombres, llevando al coronel Mariano Acha como jefe de estado mayor. Ibarra aplicó la estrategia de la "tierra arrasada", de modo que Solá debió continuar su camino hasta Córdoba.

Campa√Īa de Lavalle en 1840

El 1 de enero de 1840, Ferr√© declar√≥ la guerra a Rosas, y el 27 de febrero Lavalle inici√≥ su avance hacia Entre R√≠os. Simult√°neamente parti√≥ una expedici√≥n hacia Santa Fe ‚ÄĒ al mando del ex gobernador santafesino Mariano Vera y del cordob√©s Francisco Reinaf√© ‚ÄĒ que avanz√≥ por tierra hacia Santa Fe. Pero el 26 de marzo fueron completamente derrotados en Cayast√°; ambos comandantes murieron en la batalla.

El 9 de abril, los ej√©rcitos de Echag√ľe y Lavalle chocaron en la batalla de Don Crist√≥bal, en que triunf√≥ Lavalle, aunque no supo sacar provecho de su ventaja. Una semana m√°s tarde, Fructuoso Rivera invad√≠a Entre R√≠os, ocupando Concepci√≥n del Uruguay.

Echag√ľe adopt√≥ una posici√≥n defensiva cerca de la capital, rodeado de defensas naturales. Durante casi tres meses, los ej√©rcitos permanecieron uno frente al otro sin combatir, mientras Rosas le hac√≠a llegar a Echag√ľe importantes refuerzos.

Finalmente, el 16 de julio, Lavalle atac√≥ la posici√≥n de Echag√ľe en la batalla de Sauce Grande. Fue rechazado con graves p√©rdidas, pero esta vez fue Echag√ľe quien no supo aprovechar la ventaja: Lavalle traslad√≥ su ej√©rcito hasta Punta Gorda ‚ÄĒ actualmente Diamante ‚ÄĒ donde lo embarc√≥ en la flota francesa.

Los federales creyeron que se retiraría hacia Corrientes. Pero, en un movimiento audaz, Lavalle desembarcó en San Pedro, en la Provincia de Buenos Aires, desde donde avanzó hacia Buenos Aires. Esperaba apoyo de la población para entrar en la capital, pero ésta se mantuvo leal a Rosas: a medida que avanzaba hacia la ciudad, no encontraba más que enemigos. Llegó hasta Merlo, donde se detuvo. Mientras esperaba el pronunciamiento a su favor, Rosas organizó un campamento militar en Santos Lugares y, a sus espaldas, las fuerzas del general Pacheco se iban reforzando.

El cuartel de Santos Lugares, desde donde Rosas organizó la defensa contra la invasión de Lavalle. La foto es de 1901, poco anterior a su demolición.

En el norte de la provincia apareció el ejército santafesino del gobernador Juan Pablo López. Lavalle decidió hacer lo que ya era inevitable, y utilizó a López como excusa: levantó su campamento y lo persiguió hasta su provincia.

Al retirarse Lavalle, estalló en Buenos Aires una sangrienta persecución de opositores, muchos de los cuales fueron asesinados, robados o arrestados por la Mazorca. Tras dos semanas de desmanes, la persecución cesó por completo por orden de Rosas. Esos días de "terror" se repetirían en abril de 1842, y cesarían también por orden de Rosas.

La marcha del ej√©rcito unitario fue muy lenta, por el pesado parque de carretas ‚ÄĒ cargadas con centenares de exiliados ‚ÄĒ que Lavalle llev√≥ en su retirada. De modo que L√≥pez lo evit√≥ y uni√≥ sus fuerzas a las de Pacheco y las tra√≠das de Entre R√≠os por el ex presidente uruguayo Oribe. Por orden de Rosas, √©ste asumi√≥ el mando del ej√©rcito federal.

Lavalle captur√≥ Santa Fe, pero su caballer√≠a fue derrotada. Poco despu√©s se enter√≥ de la entrada de Lamadrid en C√≥rdoba, y tambi√©n de la firma del Tratado Mackau-Arana, que levantaba el bloqueo franc√©s: la flota porte√Īa controlaba el r√≠o Paran√°. De modo que acord√≥ con Lamadrid que pasar√≠a a C√≥rdoba y ambos unir√≠an sus fuerzas para aniquilar a "Quebracho" L√≥pez e invadir Buenos Aires. Acordaron reunirse en Quebracho Herrado, en el extremo oriental de la provincia de C√≥rdoba, el d√≠a 20 de noviembre. Lavalle parti√≥ en esa direcci√≥n el d√≠a 7 de noviembre, pero la tenaz persecuci√≥n de Oribe y la carga de carretas militarmente in√ļtiles le impidieron llegar a tiempo.

Sin noticia alguna de Lavalle, Lamadrid se retiró hacia el sur en busca de López, sin dar aviso a su aliado. Lamadrid no estaba allí cuando Lavalle llegó a destino, de modo que éste fue atacado y completamente derrotado por Oribe y Pacheco en la batalla de Quebracho Herrado, del 28 de noviembre de 1841.[25]

Retirada unitaria

La campa√Īa de Lavalle desde Uruguay hasta su muerte en Jujuy. En verde, las provincias de la Coalici√≥n del Norte.

Los restos del ejército de Lavalle se retiraron hacia la ciudad de Córdoba. Después de las recriminaciones que mutuamente se hicieron Lavalle y Lamadrid, se pusieron de acuerdo para retirarse hacia el norte, dividiendo sus tropas en varias columnas que se dirigirían a distintas provincias.

Lamadrid retrocedi√≥ a Tucum√°n, para reorganizar su ej√©rcito. Envi√≥ a Santiago del Estero al coronel Acha, a intentar nuevamente derrotar a Ibarra, pero fracas√≥ y huy√≥ hacia Catamarca. En Salta, el gobernador Miguel Otero se hab√≠a pasado a los federales, apoyado por varios caudillos rurales, sobre todo por Manuel Saravia, cu√Īado de Ibarra. Lamadrid, y poco despu√©s Avellaneda, se trasladaron a esa provincia para ayudar a Sol√° a vencer a Saravia. Pero Salta casi no contribuy√≥ a las siguientes campa√Īas.

Lavalle se dirigió a La Rioja, donde no logró ponerse de acuerdo con Brizuela, y separándose de él se instaló en Famatina. Mientras tanto, envió a las provincias de Cuyo a su mejor división, comandada por el coronel José María Vilela, a apoyar al gobierno revolucionario San Luis y la revolución unitaria de Mendoza, que ya había sido derrotada. Pero Aldao y el coronel Pablo Lucero derrotaron en los primeros días de enero de 1841 a los unitarios en la sierra de las Quijadas, y Vilela fue derrotado completamente por Pacheco en la batalla de San Cala, el 9 de enero de 1841.

Aldao ocup√≥ La Rioja y avanz√≥ hacia el norte ‚ÄĒ dejando a Lavalle a su costado izquierdo ‚ÄĒ y el jefe de sus avanzadas, Jos√© Mar√≠a Flores derrot√≥ completamente a Acha, oblig√°ndolo a refugiarse en Catamarca, hacia donde tambi√©n Lavalle retrocedi√≥.

Por su parte, Brizuela fue derrotado y muerto por un oficial de sus propias fuerzas en Sa√Īogasta. Y los coroneles Mariano Maza e Hilario Lagos ocuparon Catamarca con fuerzas venidas desde Buenos Aires.

Campa√Īa de Cuyo

De todos modos, Lavalle había logrado ganar el tiempo que necesitó Lamadrid para reorganizar su ejército en Tucumán. Cuando estuvo listo, éste marchó hacia el sur y se encontró con Lavalle en en Catamarca. Allí decidieron dividirse: mientras Lavalle permanecería en Tucumán a la espera de Oribe, Lamadrid avanzaría sobre Cuyo.[. 15]

Lamadrid parti√≥ hacia La Rioja, donde incorpor√≥ las fuerzas del "Chacho" Pe√Īaloza y envi√≥ a Acha a San Juan. Al frente de unos 800 hombres, √©ste sorprendi√≥ al gobernador Benav√≠dez a las puertas de San Juan y dispers√≥ sus fuerzas. Al d√≠a siguiente, 16 de agosto, destroz√≥ completamente a las fuerza muy superiores de Aldao en la batalla de Angaco ‚ÄĒ aunque perdi√≥ la mitad de sus hombres ‚ÄĒ y a continuaci√≥n ocup√≥ San Juan.

Pero Benavídez reorganizó sus fuerzas y en la batalla de La Chacarilla atacó al desprevenido Acha en la ciudad; pese a la heroica defensa de Acha, fue derrotado completamente y tomado prisionero el 22 de agosto. Sería ejecutado unas semanas más tarde por el vengativo Aldao.[26]

Lamadrid lleg√≥ a San Juan unos d√≠as m√°s tarde y la encontr√≥ abandonada por los federales. Desde all√≠ continu√≥ hacia Mendoza, donde se hizo nombrar gobernador y esper√≥ a Aldao. Pero √©ste se hab√≠a unido a las divisiones de Benav√≠dez y Pacheco. √Čste √ļltimo tom√≥ el mando del ej√©rcito y derrot√≥ a Lamadrid en la batalla de Rodeo del Medio, del 24 de septiembre. Los restos del ej√©rcito unitario debieron cruzar la Cordillera de los Andes ‚ÄĒ completamente cubierta de nieve ‚ÄĒ hacia Chile.

Muerte en el norte

Oribe cruzó Santiago del Estero, donde se reunió con Aldao, Maza, Lagos y un refuerzo venido del Litoral al mando de Eugenio Garzón. De allí marchó a Tucumán, enfrentando a Lavalle el 19 de septiembre de 1841 en la batalla de Famaillá y logrando una completa victoria.

Los vencidos retrocedieron hacia Salta, donde Lavalle quiso organizar la resistencia. Pero los correntinos que lo hab√≠an acompa√Īado desde su provincia lo abandonaron.[27] Entonces retrocedi√≥ hasta Jujuy, donde ser√≠a muerto por casualidad por una partida federal. Sus restos fueron conducidos a Bolivia por sus oficiales, dirigidos por Juan Esteban Pedernera.

Avellaneda escap√≥ hacia el norte, pero fue entregado a Oribe por el jefe de su escolta. En presencia de Oribe y por orden del coronel porte√Īo Mariano Maza, fue degollado en Met√°n, en el este de Salta, junto a varios oficiales, entre ellos el coronel Vilela.

Quedaba a√ļn Catamarca. El coronel Mariano Maza invadi√≥ esa provincia y derrot√≥ al gobernador Cubas el 29 de octubre, en el mismo centro de San Fernando del Valle de Catamarca. Cubas y sus oficiales fueron fusilados el mismo d√≠a en la plaza de Catamarca. La Coalici√≥n hab√≠a desaparecido.

Ep√≠logo: campa√Īas de Pe√Īaloza contra Rosas

Los emigrados argentinos en Chile organizaron nuevos planes para recuperar el poder en el norte argentino. La campa√Īa m√°s audaz fue dirigida por el "Chacho" Pe√Īaloza. Pe√Īaloza parti√≥ de Copiap√≥ con el ex gobernador sanjuanino Mart√≠n Yanz√≥n, Trist√°n D√°vila, Florent√≠n Santos de Le√≥n y otros oficiales ‚ÄĒ y poco m√°s de 100 hombres ‚ÄĒ para llegar en marzo de 1842 a San Jos√© de J√°chal, en San Juan, donde se les uni√≥ el despu√©s famoso Felipe Varela. El gobernador Benav√≠dez sali√≥ a perseguirlos, de modo que retrocedieron hacia el norte, invadiendo el oeste de Catamarca.

El Chacho ocupó por unos días La Rioja, y de allí paso a los Llanos, donde reunió una importante cantidad de voluntarios. Regresó a La Rioja en junio, esquivando a Benavídez, que nombró gobernador a Lucas Llanos, y pasó a Catamarca, donde fue derrotado por el gobernador Santos Nieva y Castilla, y de allí a Santiago del Estero. Benavídez fue tras él.

Invadió Tucumán, donde derrotó al gobernador Gutiérrez y ocupó la capital provincial. Escaso de caballos, envió a sus tropas a buscarlos; en ese momento fue atacado y derrotado por Benavídez en el Manantial, cerca de la ciudad.

De modo que retrocedi√≥ hacia el sur por Taf√≠ del Valle, Santa Mar√≠a ‚ÄĒ donde fue alcanzado y muerto el coronel Yanz√≥n ‚ÄĒ Fiambal√°, Vinchina, y finalmente J√°chal. Pocos d√≠as m√°s tarde, Florent√≠n Santos era derrotado en los Valles Calchaqu√≠es, siendo fusilado poco despu√©s. En lugar de huir, volvi√≥ por Famatina a los Llanos, donde su enorme prestigio entre los gauchos le permiti√≥ reponer sus fuerzas y montarlas con generosidad.

Benav√≠dez retras√≥ medio a√Īo su regreso, pero en enero de 1843 derrot√≥ a Pe√Īaloza en Ilisca, en el oeste de los Llanos. El caudillo huy√≥ hacia Vinchina, donde logr√≥ una peque√Īa victoria ‚ÄĒ y fusil√≥ al jefe vencido, en un gesto de crueldad raro en √©l. Pero fue derrotado una vez m√°s en Leoncito, ya cerca de la Cordillera. Termin√≥ refugiado en Chile, quej√°ndose cuando le preguntaban c√≥mo le iba:

"¬ŅC√≥mo me hai d'ir? ¬°En Chile y a pie!".

En enero de 1845 hizo un nuevo intento, ocupando la zona de los Llanos, pero fue derrotado por el gobernador riojano Hipólito Tello en el combate de Telarillo. Huyó a San Juan, donde Benavídez le dio asilo.[28] [29]

La alianza antirrosista en el Litoral

Caaguaz√ļ y el contraataque de Paz

Ferr√© hab√≠a organizado un tercer ej√©rcito correntino contra Rosas, poni√©ndolo al mando del general Paz. Despu√©s de librarse de Lavalle, en octubre de 1841, Echag√ľe invadi√≥ Corrientes. Tras algunos encuentros menores, el jefe invasor retrocedi√≥ hacia su provincia, porque Lavalle estaba a punto de ocupar Santa Fe. Paz tuvo unos meses m√°s para reorganizar el ej√©rcito. Consigui√≥ la incorporaci√≥n de algunos oficiales de carrera, venidos desde Montevideo. Ferr√© firm√≥ un nuevo tratado con Rivera, el √ļnico que llevar√≠a a √©ste a invadir efectivamente la Argentina.

Rosas le envi√≥ todos los hombres disponibles a Oribe; de modo que, sin esa esperada ayuda, Echag√ľe invadi√≥ Corrientes en septiembre de 1841. Paz se retir√≥ hacia el r√≠o Corriente, dejando las avanzadas en manos del general √Āngel N√ļ√Īez y de Joaqu√≠n Madariaga. Poco despu√©s llegaban a Corrientes los sobrevivientes correntinos de las campa√Īas de Lavalle, trayendo la noticia de la derrota definitiva de Lavalle en Famaill√°. Tambi√©n en ese tiempo lleg√≥ a Corrientes un enviado de Juan Pablo L√≥pez, gobernador de Santa Fe, que inici√≥ negociaciones para una alianza de su provincia con Corrientes.

El ej√©rcito de Echag√ľe contaba con 5.000 veteranos, y con jefes capaces como Servando G√≥mez y Juan Bautista Thorne, aunque no estaba all√≠ el m√°s capaz de sus generales, Justo Jos√© de Urquiza. El 28 de noviembre, Echag√ľe atac√≥ de frente la posici√≥n defensiva de Paz; la retirada fingida de la caballer√≠a de √©ste llev√≥ a los jinetes entrerrianos a una trampa perfecta, en la que fueron completamente derrotados, perdiendo 1.356 bajas, entre muertos y heridos, y 800 prisioneros; Echag√ľe mismo salv√≥ por poco su vida.[30]

Mientras en Entre R√≠os Echag√ľe era sucedido como gobernador por el general Urquiza, el general Paz invadi√≥ esa provincia a principios de enero de 1842. Al mismo tiempo, tambi√©n Rivera invad√≠a el territorio provincial desde Uruguay. Rivera era, nominalmente, el jefe del ej√©rcito unido; pero Paz, que no confiaba en √©l, se adelant√≥ y ocup√≥ la ciudad de Paran√° el 4 de febrero. Urquiza se refugi√≥ en las islas del delta del Paran√°, y por un corto tiempo pas√≥ a Buenos Aires.

Los invasores eligieron gobernador a Pedro Pablo Seguí, que reunió una legislatura adicta. Poco después llegaba también a Paraná Pedro Ferré, ansioso de cobrar elevadas indemnizaciones de la provincia vencida a pagar. Paz decidió defender los derechos de los entrerrianos, por lo cual la legislatura lo nombró gobernador.

En respuesta, el 20 de marzo Ferr√© se march√≥ a su provincia, llev√°ndose todo su ej√©rcito. A Paz s√≥lo le quedaron los prisioneros entrerrianos de Caaguaz√ļ y los milicianos de Paran√°. Por su parte, Rivera se dedic√≥ a arrear todo el ganado que encontr√≥ hacia Uruguay.

El inoportuno cambio de bando de Juan Pablo López

El gobernador santafesino Juan Pablo L√≥pez hab√≠a iniciado contactos con los opositores a Rosas desde principios de 1840. Pero, desarmado por Lavalle primero, y por el coronel Jacinto Andrada ‚Äď que se hab√≠a marchado al interior con Oribe ‚Äď no se atrevi√≥ a sublevarse contra Rosas. Crey√≥ llegada su oportunidad inmediatamente despu√©s de Caaguaz√ļ, y el 5 de noviembre firm√≥ con el ministro Santiago Derqui una alianza formal con Corrientes.

Pero las desavenencias entre Ferr√© y Paz privaron a L√≥pez de toda ayuda externa. Rosas envi√≥ en su contra al ej√©rcito de Oribe, en que formaba la divisi√≥n santafesina de Andrada, y otra divisi√≥n desde Buenos Aires, dirigida por Pascual Echag√ľe ‚Äď nativo de Santa Fe ‚Äď con una vanguardia al mando del coronel Mart√≠n Santa Coloma. √Čste derrot√≥ a los santafesinos en Monte Flores, ocupando a continuaci√≥n Rosario.

Poco despu√©s lleg√≥ tambi√©n Oribe. L√≥pez retrocedi√≥ hacia el norte, dejando al general Juan Ap√≥stol Mart√≠nez cubriendo su retirada. Pero √©ste fue derrotado y fusilado; su sacrificio fue in√ļtil, porque unos d√≠as m√°s tarde, L√≥pez fue alcanzado y derrotado por Andrada en Colastin√©. Huy√≥ con un exiguo resto de su ej√©rcito a Corrientes.

La provincia de Santa Fe fue severamente castigada por su rebeli√≥n, por lo menos hasta que fue elegido gobernador el general Pascual Echag√ľe. √Čste conservar√≠a el cargo casi exactamente diez a√Īos.

Arroyo Grande

El general Manuel Oribe.

El gobierno del general Paz en Entre Ríos no se extendía más allá de la ciudad de Paraná, y carecía de todo apoyo popular. Rivera tampoco le envió ayuda, por lo que Paz partió hacia el este a pedírsela el 29 de marzo; en el camino desertaron casi todos sus soldados.

El 3 de marzo, la guarnici√≥n y la poblaci√≥n de Paran√° proclamaron gobernador a Urquiza, mientras los comandantes locales controlaban r√°pidamente las villas y pueblos de la provincia. Aun as√≠, la recuperaci√≥n de la provincia tom√≥ casi tres meses. Mientras tanto, Paz se entrevist√≥ con Rivera, L√≥pez y Ferr√© en Paysand√ļ, donde firmaron un nuevo tratado de alianza. De acuerdo con el mismo, el mando supremo quedaba en manos de Rivera. Paz renunci√≥ y se traslad√≥ a Montevideo.

Libre de Paz, Ferré envió la mayor parte de su ejército al noreste de Entre Ríos y lo puso bajo el mando de Rivera. Mientras Rivera concentraba su ejército en el noroeste de la provincia de Entre Ríos, cerca de Concordia, Oribe avanzaba lentamente hacia allí, incorporando las fuerzas de Urquiza y algunos nuevos refuerzos enviados por Rosas.

Finalmente se enfrentaron en la batalla de Arroyo Grande, el combate de las guerras civiles más importante por la cantidad de combatientes hasta entonces, el 6 de diciembre. Gracias a su superioridad numérica y organizativa, los federales y blancos obtuvieron una completa victoria sobre el ejército unitario-colorado.[31]

Los derrotados cruzaron precipitadamente el río Uruguay. Las fuentes unitarias afirman que Oribe y Urquiza ejecutaron en masa a todos los oficiales y suboficiales que no lo lograron.

Poco después, Urquiza invadió Corrientes, donde no encontró resistencia alguna: Ferré huyó a Paraguay, mientras la mayor parte de sus oficiales escapaban hacia Brasil. Urquiza se aseguró la gobernación para el federal Pedro Cabral, y antes de volver a su provincia dejó dos guarniciones de entrerrianos, para asegurarse contra futuras invasiones.

Guerra en Uruguay y Corrientes

Artículo principal: Guerra Grande

El sitio de Montevideo

Artículo principal: Sitio de Montevideo

Después de Arroyo Grande, Oribe cruzó el río Uruguay y comenzó su marcha sobre Montevideo. A diferencia de Rivera, que sólo había salvado tropas de caballería, Oribe llevaba un importante convoy con armas, municiones, artillería y otros enseres. Eso hizo su marcha muy lenta, dándoles tiempo a los defensores de Montevideo a organizar la resistencia.

Las autoridades de Montevideo encargaron al general Paz organizar la defensa, lo que √©ste hizo con su conocida eficiencia. Incorpor√≥ a las fuerzas a un gran n√ļmero de exiliados argentinos e inmigrantes europeos. De hecho, m√°s de la mitad de los defensores de la ciudad fueron extranjeros. Tambi√©n liber√≥ a todos los esclavos negros, a los que se "otorg√≥ la libertad", pero que quedaron obligados a servir en la milicia

Al llegar a Montevideo, Rivera protestó contra las medidas tomadas por Paz y exigió su reemplazo, pero no logró convencer a las autoridades de la ciudad. Extrajo una fracción de sus tropas de caballería y se alejó de Montevideo, con la intención de distraer a Oribe.

Oribe lleg√≥ frente a la ciudad el 16 de febrero de 1843, y lanz√≥ una serie de d√©biles ataques sobre las defensas de la ciudad, que fueron rechazados. Quiso evitar un ba√Īo de sangre y decidi√≥ rendirla por otros medios: se instal√≥ en el Cerrito y declar√≥ a Montevideo sitiada. Pero pasaron a√Īos sin que la situaci√≥n se definiera, y a veces pasaban meses en que no hab√≠a ning√ļn tipo de combate entre sitiados y sitiadores. Una parte importante del ej√©rcito de Oribe eran divisiones argentinas; all√≠ sirvieron oficiales notables como Hilario Lagos, Jer√≥nimo Costa, Mariano Maza, Thorne y otros.

Oribe estableci√≥ el Congreso Nacional en el Miguelete ‚Äď con los diputados del Congreso que hab√≠a disuelto Rivera en 1838 ‚Äď y √©ste lo nombr√≥ presidente. Ese gobierno fue conocido como Gobierno del Cerrito, mientras en la ciudad sitiada se establec√≠a el Gobierno de la Defensa, encabezado por Joaqu√≠n Su√°rez como presidente interino, aunque sin Congreso, que fue reemplazado por una junta de notables.[. 16]

En apoyo de Oribe, Rosas ordenó al almirante Brown un bloqueo parcial del puerto, pero las escuadras inglesa y francesa impidieron que el bloqueo fuera efectivo. De hecho, la ciudad sitiada resistió gracias al apoyo naval y económico de Francia e Inglaterra, al punto que, económicamente y comercialmente, funcionaba como un enclave colonial. El resto del país estaba en manos de los "blancos".

Los Madariaga y Paz de regreso en Corrientes

El 31 de marzo de 1843, 108 correntinos cruzaron el río Uruguay, liderados por los hermanos Joaquín y Juan Madariaga, en el lugar donde hoy está la ciudad de Paso de los Libres. A poco de andar, sumaron a sus fuerzas las tropas aportadas por el comandante Nicanor Cáceres, y juntos derrotaron al coronel José Miguel Galán, el 6 de mayo en la batalla de Laguna Brava, a tres leguas de la ciudad de Corrientes. Una nueva legislatura, elegida apresuradamente, eligió gobernador a Joaquín Madariaga.

Al poco tiempo, los Madariaga invadieron la provincia de Entre R√≠os, aprovechando que Urquiza estaba en campa√Īa en Uruguay, al frente de 4.500 hombres, la enorme mayor√≠a de los cuales de caballer√≠a. Ocuparon Concordia, y Salto, que dejaron en poder de los oficiales de Fructuoso Rivera. Derrotaron al general Garz√≥n y avanzaron hasta ocupar Gualeguaych√ļ. All√≠ les lleg√≥ la noticia de que Urquiza estaba regresando a su provincia despu√©s de derrotar a Rivera, de modo que iniciaron la retirada hacia el norte, que r√°pidamente se convirti√≥ en una huida.

Poco despu√©s, el gobernador firmaba un tratado de comercio y una alianza militar con el presidente paraguayo Carlos Antonio L√≥pez. En esa misma √©poca lleg√≥ a Corrientes el general Paz, al que se le ofreci√≥ el mando militar de la provincia y ‚ÄĒ por expresa exigencia suya ‚ÄĒ una cierta autoridad "nacional" sobre todos los esfuerzos que se hicieran contra Rosas. Reorganiz√≥ aceleradamente el ej√©rcito, prepar√°ndolo para cuando Urquiza regresara. Pero el gobernador entrerriano le dio a Paz tiempo para tomar la iniciativa.

Campa√Īas en el interior uruguayo

El gobierno de Oribe era efectivo en casi todo el territorio uruguayo. Pero el general Rivera logr√≥ algunos √©xitos: se mantuvo permanentemente en campa√Īa y ‚ÄĒ si bien es cierto que no gobernaba m√°s territorio del que pisaba ‚ÄĒ logr√≥ mantenerse fuera del alcance de los ej√©rcitos de Oribe. En ayuda de √©ste march√≥ a territorio uruguayo el gobernador entrerriano Urquiza, que persigui√≥ durante dos a√Īos a Rivera.

Urquiza comprendi√≥ que Rivera recib√≠a continuo apoyo desde el Brasil, y que nada ganaba enfrent√°ndolo en peque√Īos encuentros parciales. Por ello se dirigi√≥ al noreste del pa√≠s y cort√≥ sus comunicaciones con el Imperio, forz√°ndolo a presentar batalla en India Muerta, el 27 de marzo de 1845. Frente a las 160 bajas de Urquiza, Rivera perdi√≥ 1.700 hombres; debi√≥ abandonar el pa√≠s y se intern√≥ en el Brasil.

Los "colorados", que hab√≠an perdido completamente el control del interior del pa√≠s, intentaron recuperarlo por medio de ataques de la flotilla de Giuseppe Garibaldi. En agosto de 1845, √©ste captur√≥ y saque√≥ Colonia, y en las semanas siguientes hizo lo mismo con la isla Mart√≠n Garc√≠a y Gualeguaych√ļ. Desde all√≠ atacaron Fray Bentos, Paysand√ļ y Salto, ciudades que los "colorados" lograron mantener en su poder por un tiempo. Pero tambi√©n Garibaldi fue sorprendido y derrotado, regresando a Italia poco despu√©s.

A fines de es mismo a√Īo regres√≥ Fructuoso Rivera por mar y, por medio de un golpe de estado, logr√≥ recuperar el poder en Montevideo. Pero, tras fracasar las tratativas que propuso a Oribe, fue expulsado definitivamente a Brasil.

Fracasos unitarios en Santa Fe y Corrientes

Una flota correntina, organizada por Paz, logr√≥ dominar el r√≠o Paran√° al norte de Santa Fe. Con esa seguridad, Juan Pablo L√≥pez apareci√≥ de improviso cerca de esa ciudad, derrotando al coronel Santa Coloma y obligando a Echag√ľe a huir a Buenos Aires. Asumi√≥ el gobierno provincial el 6 de junio de 1845, pero se dedic√≥ casi exclusivamente a saquear a sus coprovincianos que hubieran colaborado con Echag√ľe.

Apenas un mes m√°s tarde, Echag√ľe reapareci√≥ y lo forz√≥ a huir. Se traslad√≥ hacia el norte, dedic√°ndose solamente a salvar sus caudales. Esa imprudencia permiti√≥ a los federales derrotarlo completamente en Malabrigo, el 12 de agosto, cerca de la actual Reconquista.[32]

El 20 de noviembre de 1845, la flota anglo-francesa logr√≥ abrir el r√≠o Paran√° derrotando al general Mansilla en la Batalla de la Vuelta de Obligado, para abrir las comunicaciones entre Montevideo y Corrientes. La flota continu√≥ su camino hacia Corrientes, logrando cargar muchos barcos en sus puertos; a su regreso fue nuevamente atacada por los federales. Aunque militarmente fue una campa√Īa exitosa, fue un fracaso econ√≥mico, por lo que no se repiti√≥. Corrientes volvi√≥ a quedar aislada.

En enero de 1846, el ej√©rcito de Urquiza inici√≥ la invasi√≥n de Corrientes con una fuerza de 6.000 hombres, entre los cuales hab√≠a muchos correntinos, al mando de los hermanos Jos√© Antonio y Benjam√≠n Virasoro. Paz decidi√≥ llevarlo a una trampa similar a la que le hab√≠a dado el triunfo en Caaguaz√ļ, retir√°ndose muchas leguas hacia el norte. Pero Juan Madariaga se adelant√≥ a combatir a Urquiza, siendo derrotado y capturado en la batalla de Laguna Limpia. Por la correspondencia en poder de Madariaga, Urquiza supo de los planes de Paz. De modo que persigui√≥ a √©ste hacia el norte pero no lo enfrent√≥, y retrocedi√≥ hasta Entre R√≠os. La estrategia de Paz hab√≠a servido para que Urquiza se paseara por toda la provincia, saque√°ndola impunemente.

El final de la rebelión correntina

Urquiza inició tratativas de paz con los Madariaga. Paz se opuso completamente y, con el apoyo de algunos diputados correntinos, intentó derrocar al gobernador. Fracasó y debió huir a Paraguay, lo que también significó la ruptura de Corrientes con ese país.

Urquiza liberó a Juan Madariaga y, utilizándolo como mediador, firmó con su hermano el Tratado de Alcaraz, del 17 de agosto, por el que Corrientes se reintegraba a la Confederación Argentina y confirmaba su adhesión al Pacto Federal. Pero el tratado tenía una parte secreta, por la cual Corrientes quedaba liberada de participar en la guerra contra el gobierno de Montevideo, contra Francia o Inglaterra.

Rosas rechaz√≥ el tratado, y Madariaga respondi√≥ invitando a Urquiza a enfrentar juntos al gobernador porte√Īo. Despu√©s de meses de negociaciones, Urquiza invadi√≥ Corrientes el 4 de noviembre. El coronel C√°ceres se pas√≥ con sus tropas al invasor, que pudo avanzar r√°pidamente.

Urquiza contaba con 7.000 hombres, entre los cuales 2.000 correntinos; el ejército de Madariaga estaba compuesto de 4.000 hombres. La batalla de Vences o del Potrero de Vences, del 26 de noviembre de 1847, fue una completa victoria federal. Muchos soldados y oficiales fueron muertos en la persecución que siguió a la batalla, incluidos varios coroneles. En total, los correntinos perdieron 700 muertos y 2.231 prisioneros, incluidos casi 100 oficiales.[33]

Los hermanos Madariaga huyeron hacia Paraguay, mientras los federales reinstauraban la legislatura que hab√≠a funcionado durante el gobierno de Cabral. √Čsta eligi√≥ gobernador a Benjam√≠n Virasoro, y la provincia se reintegr√≥ plenamente a la Confederaci√≥n.

El siguiente paso para Oribe y Rosas, lógicamente, debía ser firmar la paz con Inglaterra y Francia; en adelante, sólo era cuestión de tiempo para que Montevideo cayera en sus manos.

Fin de la Guerra Grande y Caseros

Conflictos en el interior anteriores a Caseros

Como si hubieran estado esperando el final de la rebelión correntina, a principios de 1848 comenzaron a estallar sublevaciones en el interior del país. En principio, sin embargo, tanto los revolucionarios como las autoridades contra las que se alzaban se proclamaron partidarios de Rosas.

En Mendoza, el gobernador Pedro Pascual Segura fue derrocado a instancias de Rosas en marzo de 1847. El nuevo gobernador, Roque Mallea, debió enfrentar una revolución en su contra, dirigida por el coronel Juan Antonio Rodríguez, que el 10 de marzo de 1848 fue derrotado por el general Benavídez y fusilado.

Una breve revolución en San Luis, de octubre de 1848, logró apresar al gobernador Lucero, pero éste recuperó rápidamente el poder.

El gobernador riojano Vicente Mota, que en 1845 hab√≠a derrocado a Hip√≥lito Tello, fue derrocado a su vez por el "Chacho" Pe√Īaloza en marzo de 1848. Lo reemplaz√≥ Manuel Vicente Bustos, verdadero organizador de la revuelta, que s√≥lo a duras penas fue admitido por Rosas; pasar√≠a m√°s tarde por urquicista y luego por mitrista. Mota intent√≥ recuperar el gobierno por tres veces, pero termin√≥ siendo fusilado a fines de julio de 1851, por orden de Bustos.

En Jujuy, el gobernador Mariano Iturbe, que ven√≠a gobernando desde 1841, renunci√≥ a una nueva reelecci√≥n en 1849. En su lugar asumi√≥ Pedro Casta√Īeda, pero √©ste fue derrocado poco despu√©s por el coronel Santib√°√Īez. Fue repuesto con apoyo salte√Īo, pero poco despu√©s lo sucedi√≥ el unitario Jos√© L√≥pez Villar. El general Iturbe se sublev√≥ y derrot√≥ a Santib√°√Īez, a quien hizo fusilar el mismo d√≠a en que reasumi√≥ el gobierno provincial, el 13 de septiembre de 1851.

A la muerte del caudillo santiague√Īo Ibarra, lo sucedi√≥ su socio Mauro Carranza. √Čste llam√≥ a elecciones, pero fue derrotado por Manuel Taboada, sobrino de Ibarra. De modo que anul√≥ las elecciones. El hermano de don Manuel, Antonino Taboada, siti√≥ la capital, obligando a Carranza a huir a Tucum√°n; a principios de octubre, Manuel Taboada asum√≠a el gobierno, y poco despu√©s derrotaba a algunas montoneras partidarias de Carranza.

Celedonio Guti√©rrez intent√≥ ayudar a Carranza, pero desisti√≥ cuando Tucum√°n fue invadida por el coronel unitario Juan Cris√≥stomo √Ālvarez: lo derrot√≥ y lo hizo fusilar el 17 de febrero de 1851. Unos d√≠as despu√©s, llegaba a Tucum√°n la noticia de Caseros, que hubiera evitado su muerte.

Fin del Bloqueo y Pronunciamiento de Urquiza

Sin m√°s aliados que los defensores de Montevideo y, dado que Rosas ten√≠a buenas relaciones con ellos, los ingleses decidieron levantar el bloqueo: sin esperar a Francia, firmaron con el gobierno porte√Īo el Tratado Arana-Southern. El gobierno franc√©s de Napole√≥n III tambi√©n terminar√≠a firmando el Tratado Arana-Lepredour, en enero de 1850.

Rosas sosten√≠a que el pa√≠s no estaba a√ļn en paz y, por ello, no pod√≠a ser organizado constitucionalmente. Para aumentar la presi√≥n sobre Montevideo, Rosas prohibi√≥ el poco comercio con la ciudad sitiada que hab√≠a tolerado hasta entonces desde Entre R√≠os. Pero el principal beneficiario de este comercio era el gobernador Urquiza. Tocado en sus intereses materiales, pero tambi√©n convencido de la necesidad de la organizaci√≥n constitucional, Urquiza busc√≥ su oportunidad de terminar con Rosas.

Aunque la inminencia de la caída de Montevideo parecía augurar la paz externa, Rosas abrió un nuevo frente: ante la ayuda del Imperio del Brasil a los defensores de Montevideo, Rosas envió armas a Urquiza, para que éste organizara una eventual guerra contra el Brasil.

Urquiza interpretó que Rosas quería nuevamente postergar la organización constitucional; se puso en contacto con los enviados del gobierno de Montevideo, reafirmó la alianza con el gobernador correntino, y se aseguró la financiación de la posible rebelión por parte del Imperio.[. 17] [34]

El 1ro de mayo de 1851, Urquiza lanzó en Paraná su "Pronunciamiento" contra Rosas: la legislatura entrerriana aceptó las repetidas renuncias de Rosas a la gobernación de Buenos Aires y reasumió el manejo de la política exterior y de guerra de la provincia. Urquiza reemplazó en los documentos el ya familiar "¡Mueran los salvajes unitarios!", por la frase "¡Mueran los enemigos de la organización nacional!"

Pocos días más tarde, Corrientes imitó las leyes de Entre Ríos.

El Ejército Grande

La prensa porte√Īa calific√≥ ese acto como una "traici√≥n". Todos los gobiernos provinciales prometieron ayuda contra el "loco, traidor, salvaje unitario Urquiza", y nombraron a Rosas "Jefe Supremo de la Naci√≥n". Pero ninguno se movi√≥ en su defensa.

Con los a√Īos, Rosas se hab√≠a convertido en un eficiente bur√≥crata, pero ya hab√≠a perdido la capacidad de reacci√≥n: simplemente esper√≥.

A fines de mayo se firmó un tratado de alianza entre Entre Ríos, Corrientes, el gobierno de Montevideo y el Imperio del Brasil, para expulsar a Oribe del Uruguay y llamar a elecciones libres en todo ese país. Si, como era de esperarse, Rosas declaraba la guerra a una de las partes, se unirían para atacarlo.

Como primer paso de su plan, Urquiza invadi√≥ el Uruguay con 6.000 hombres. Con √©l ven√≠a el general Eugenio Garz√≥n, y a √©l se fueron uniendo los ej√©rcitos "blancos" orientales. Simult√°neamente, por el norte del pa√≠s ingresaron tropas brasile√Īas. En respuesta, Rosas declar√≥ la guerra al Brasil.

Prácticamente solo, Oribe se vio obligado a firmar un pacto con Urquiza, el 8 de octubre, que declaró levantado el sitio, y presentó su renuncia. El general Garzón fue nombrado presidente, pero no llegó a asumir el cargo, ya que falleció poco después. En su lugar fue nombrado Juan Francisco Giró.

El Imperio forz√≥ al nuevo gobierno a aceptar nuevos tratados, por los cuales el Uruguay ced√≠a una gran franja de territorio en el norte del pa√≠s. Adem√°s se reconoc√≠a al Brasil el derecho de intervenir en la pol√≠tica interna de su vecino sin ning√ļn control externo.

Urquiza incorporó a la fuerza a las tropas de Rosas a su ejército, bajo el mando de oficiales unitarios y, desde entonces, lo llamó Ejército Grande.

A fines de noviembre, el Brasil, el Uruguay y las provincias de Entre Ríos y Corrientes declararon la guerra a Rosas.

Caseros

Artículo principal: Batalla de Caseros

El Ej√©rcito Grande se concentr√≥ en Diamante, desde donde cruz√≥ el r√≠o Paran√° el d√≠a de navidad de 1851. Las tropas de infanter√≠a y artiller√≠a cruzaron en buques militares brasile√Īos, mientras la caballer√≠a cruz√≥ a nado. Al llegar a territorio santafesino, las fuerzas de Rosario se unieron a ellos; el gobernador Echag√ľe abandon√≥ con sus fuerzas la capital, mientras Domingo Crespo ‚Äď llegado con los invasores ‚Äď se hac√≠a elegir gobernador. Falto de apoyo por parte de Pacheco, que estaba en San Nicol√°s, Echag√ľe sigui√≥ camino hacia Buenos Aires.

Pacheco, jefe del ej√©rcito porte√Īo, retrocedi√≥ sin presentar batalla, obstaculizado adem√°s por medidas contradictorias de Rosas. Finalmente se retir√≥ a su estancia sin avisar al gobernador.[. 18]

De modo que Rosas asumi√≥ personalmente el mando de su ej√©rcito. Fue una p√©sima elecci√≥n: era un gran pol√≠tico y organizador, pero no era en absoluto un general capaz. No maniobr√≥ para elegir un campo de batalla, ni se retir√≥ hacia la capital a esperar un sitio; simplemente esper√≥ en Santos Lugares. Su √ļnica avanzada, al mando de Lagos, fue derrotada en los "Campos de √Ālvarez" el 29 de enero.

Ambos ej√©rcitos ten√≠an fuerzas equivalentes, en torno a los 24.000 hombres cada una, y sin gran diferencia en el armamento. La gran diferencia estaba en el comando: Urquiza era el general m√°s capaz de su √©poca, mientras Rosas era un bur√≥crata. Por otro lado, las tropas porte√Īas eran ‚ÄĒ en su gran mayor√≠a ‚ÄĒ jovencitos y ancianos.

La Batalla de Caseros, del 3 de febrero de 1852, dur√≥ cuatro horas. Fue la batalla m√°s grande de la historia de Sudam√©rica por el n√ļmero de combatientes. Los testimonios sobre la misma difieren enormemente debido a la extensi√≥n del frente de combate, que imped√≠a a cada testigo saber qu√© pasaba fuera de su campo visual. El grueso del ej√©rcito de Rosas abandon√≥ el campo sin casi combatir, y las fuentes citan cifras muy variables de bajas.

Rosas se retir√≥ cuando ya todo estaba perdido, y en el camino hacia la ciudad escribi√≥ su renuncia. Se embarc√≥ en secreto hacia Gran Breta√Īa, de donde nunca regresar√≠a.

Despu√©s de la batalla, los coroneles Chilavert[35] y Santa Coloma fueron asesinados, y en los d√≠as sucesivos hubo ejecuciones masivas de prisioneros. Entre ellos se destacaron los soldados de uno de los regimientos rosistas forzados a unirse a Urquiza, que se hab√≠an pasado a Rosas matando a sus oficiales, pero no fueron los √ļnicos.

Después de Caseros

El general Urquiza.

Buenos Aires quedó sumida en la confusión, mientras Urquiza ocupaba la quinta de Rosas en Palermo. Dos días más tarde, nombró gobernador a Vicente López y Planes, que a su vez nombró su ministro de gobierno a Valentín Alsina, líder de los unitarios exiliados en Montevideo. Junto con éste, llegaron a Buenos Aires Domingo Faustino Sarmiento, Bartolomé Mitre, el general Lamadrid, Vicente Fidel López y Juan María Gutiérrez. En los meses siguientes también llegarían el general Paz y muchos otros exiliados.

El 20 de febrero, aniversario de la batalla de Ituzaing√≥, las tropas brasile√Īas y urquicistas desfilaron por Buenos Aires.

Poco despu√©s se inici√≥ una puja entre federales y unitarios: √©stos pretend√≠an imponer al pa√≠s la supremac√≠a porte√Īa, la misma que hab√≠a defendido Rosas. En las elecciones para una nueva legislatura, triunfaron los unitarios, pero √©stos confirmaron como gobernador a Vicente L√≥pez.

Muchos de los gobernadores fueron derrocados: en Jujuy, Iturbe fue fusilado.[36] En Salta, José Manuel Saravia al menos salvó la vida. En Córdoba, un motín de cuartel derrocó a "Quebracho" López, y en Mendoza, el general Segura regresó al gobierno sin mayor problema.

Urquiza invitó a las demás provincias a una reunión a celebrarse en San Nicolás de los Arroyos, donde a fines de mayo se firmó el Acuerdo de San Nicolás: se convocaba a un Congreso General Constituyente, que debía sancionar una constitución que tuviera en cuenta los pactos que hasta entonces habían unido a las provincias. También se otorgaba a Urquiza el cargo de Director Provisorio de la Confederación, es decir, titular del Poder Ejecutivo.

Mientras estaban reunidos allí, los gobernadores de Tucumán y San Juan fueron derrocados en ausencia. Benavídez no tuvo problemas en recuperar el gobierno, pero Gutiérrez debería hacerlo por la fuerza. Unos meses más tarde, también el correntino Virasoro sería derrocado para ser reemplazado por el ministro de Urquiza, Juan Pujol.

Sólo cuatro gobernadores continuaron sus mandatos después de 1852: Taboada en Santiago del Estero y Bustos en La Rioja, que se pasaron ostensiblemente de bando.[. 19] También conservaron sus gobiernos Lucero, en San Luis, y el propio Urquiza.

Avances liberales en el norte

Celedonio Gutiérrez se dirigió a Catamarca, hasta que una revolución que derrocó al gobernador unitario Manuel Espinosa, en enero de 1853, le permitió regresar a su provincia. Allí logró derrotar a los Taboada en "Arroyo del Rey", combate en que Espinosa perdió la vida.

En octubre, Guti√©rrez invadi√≥ Santiago del Estero y ocup√≥ la capital sin encontrar resistencia. Pero, a sus espaldas, Taboada hab√≠a ocupado San Miguel de Tucum√°n, nombrando gobernador al cura Jos√© Mar√≠a del Campo. De modo que Guti√©rrez debi√≥ retroceder hacia su provincia, donde ‚ÄĒ aunque fue derrotado ‚ÄĒ ocup√≥ la capital, mientras Campo ocupaba el sur de la provincia.[37] Finalmente, el d√≠a de Navidad de 1853, los Taboada derrotaron a Guti√©rrez, que se exili√≥ en Bolivia. Del Campo ocup√≥ el gobierno, persiguiendo a los federales con prisiones y ejecuciones.[38]

Desde entonces, Manuel Taboada dirigió en el noroeste argentino una alianza de gobiernos "liberales" en Tucumán, Salta y Santiago del Estero, opositores al gobierno de Urquiza y aliados del gobierno de Buenos Aires.

En Corrientes, el gobernador Pujol debi√≥ enfrentar diversas rebeliones en su contra: en febrero de 1853 fracas√≥ una revoluci√≥n dirigida por Jos√© Antonio Virasoro, derrotada por el general C√°ceres, el mismo que hab√≠a elevado a Pujol al gobierno. Cuando Pujol lo desplaz√≥ de su mando militar, C√°ceres se levant√≥ en su contra; fue derrotado y se exili√≥ a Entre R√≠os. De all√≠ volvi√≥ en agosto de 1854, y nuevamente en febrero del a√Īo siguiente, fracasando en ambos casos.

Guerra entre la Confederación Argentina y el Estado de Buenos Aires

La rebeli√≥n porte√Īa

Artículo principal: Revolución del 11 de septiembre de 1852
Artículo principal: Sitio de Buenos Aires

La legislatura porte√Īa rechaz√≥ el Acuerdo de San Nicol√°s, con la excusa, esgrimida por Bartolom√© Mitre, de que L√≥pez lo hab√≠a firmado sin su autorizaci√≥n, y luego de que los poderes concedidos a Urquiza eran excesivos. En realidad, se opon√≠an a que en el Congreso no se respetara la distribuci√≥n proporcional, que hab√≠a permitido a Buenos Aires controlar los anteriores congresos. Urquiza respondi√≥ disolviendo la Sala, cerr√≥ los peri√≥dicos opositores y ocup√≥ la gobernaci√≥n: era la primera intervenci√≥n federal de nuestra historia.

Pero cuando Urquiza abandonó la ciudad, estalló la revolución del 11 de septiembre; la legislatura disuelta se reunió y eligió gobernador, primeramente a Pinto, y luego al propio Alsina.

Los porte√Īos organizaron tres ej√©rcitos: uno se estableci√≥ en San Nicol√°s, al mando del general Paz, para eventualmente invadir Santa Fe.[. 20] [39] Otros dos ej√©rcitos ‚ÄĒ uno al mando de Juan Madariaga y el otro de Manuel Hornos ‚ÄĒ invadieron Entre R√≠os, pero fueron r√°pidamente derrotados.[40]

La mayor parte de los oficiales de campa√Īa de Buenos Aires, ex colaboradores de Rosas, se rebelaron a fines de noviembre contra el gobierno porte√Īo dominado por los unitarios. Los coroneles Hilario Lagos, Ram√≥n Bustos, Jos√© Mar√≠a Flores y Jer√≥nimo Costa pusieron sitio a la ciudad. Poco despu√©s, el coronel Pedro Rosas y Belgrano intent√≥ sublevar el interior de la provincia en favor de los unitarios, pero fue derrotado en la batalla de San Gregorio, cerca de la boca del r√≠o Salado.[41] Urquiza se uni√≥ al sitio de Buenos Aires. Pero la prolongaci√≥n del sitio hizo caer r√°pidamente la moral de los sitiadores, y el comandante de la flota de Urquiza, que bloqueaba el puerto de Buenos Aires, John Halstead Coe, fue sobornado para entregar la escuadra a los porte√Īos. Tras la defecci√≥n de varias unidades porte√Īas del ej√©rcito sitiador, Urquiza levant√≥ el sitio en junio de 1853.

Desde entonces, el Estado de Buenos Aires permaneció separado de la Confederación Argentina y sancionó su propia constitución, que dejaba abierta la posibilidad para una independencia definitiva. En la Confederación, Urquiza fue elegido presidente sin oposición.

Invasiones federales en Buenos Aires

La mayor parte de los federales porte√Īos emigraron a Paran√°, Rosario o Montevideo, desde donde planearon regresar por medio de la invasi√≥n de su provincia. En enero de 1854, Lagos ocup√≥ el norte de la provincia por pocos d√≠as. En noviembre, el general Costa avanz√≥ al frente de 600 hombres, pero el general Hornos le sali√≥ al encuentro y lo derrot√≥ en la batalla de El Tala, oblig√°ndolo a retirarse.

El general Jerónimo Costa.

En diciembre de 1855 hubo un nuevo intento: Jos√© Mar√≠a Flores desembarc√≥ en Ensenada, mientras Costa lo hac√≠a cerca de Z√°rate, con menos de 200 hombres. El gobernador Pastor Obligado dict√≥ la pena de muerte para todos los oficiales implicados en esa invasi√≥n ‚ÄĒ declar√°ndolos bandidos, para no tener que respetarlos como a enemigos ‚ÄĒ y orden√≥ su fusilamiento sin juicio. Tras el fracaso de Flores, Costa avanz√≥ hacia Buenos Aires con sus escasas tropas. El 31 de enero de 1856 fue derrotado por Emilio Conesa cerca de San Justo. La mayor parte de los soldados fueron muertos cuando se rend√≠an, y los oficiales fueron fusilados dos d√≠as m√°s tarde.

Pese al reclamo de los federales por venganza, esta matanza oblig√≥ a Urquiza a ser m√°s prudente en el control de sus aliados porte√Īos. Buenos Aires y la Confederaci√≥n conservaron la paz por unos a√Īos.[42]

Durante los a√Īos siguientes, el litoral estuvo en paz; no obstante, los porte√Īos se vieron involucrados en la revoluci√≥n uruguaya de 1858, en la pr√°ctica una invasi√≥n desde Buenos Aires al Uruguay por parte del general C√©sar D√≠az. La aventura termin√≥ en la llamada Masacre de Quinteros, que contribuy√≥ a exacerbar los √°nimos en ese pa√≠s y a identificar nuevamente a los partidos uruguayos con los argentinos: desde entonces, los exiliados uruguayos ‚ÄĒ dirigidos por Venancio Flores ‚ÄĒ se aliaron al gobierno porte√Īo, prometiendo venganza contra los "blancos".

Desórdenes en Cuyo

La paz tan sangrientamente alcanzada no dur√≥ mucho: los primeros des√≥rdenes ocurrieron en La Rioja, donde el general √Āngel Vicente Pe√Īaloza, alias el "Chacho", depuso al gobernador, reemplaz√°ndolo por Manuel Vicente Bustos.

En marzo de ese a√Īo estall√≥ en San Juan una revoluci√≥n federal, por la que Nazario Benav√≠dez fue repuesto en el gobierno al que hab√≠a renunciado el a√Īo anterior. La intervenci√≥n federal ordenada por Urquiza permiti√≥ la elecci√≥n del gobernador Manuel Jos√© G√≥mez Rufino, un unitario, pero las milicias continuaron bajo el mando de Benav√≠dez, que adem√°s fue nombrado comandante de la divisi√≥n del Oeste del Ej√©rcito de la Confederaci√≥n.

Acus√°ndolo de conspirar en su contra, G√≥mez arrest√≥ a Benav√≠dez; y, cuando sus amigos intentaron liberarlo, fue asesinado. Su muerte fue festejada en p√ļblico, tanto en San Juan como en Buenos Aires.[. 21] [43]

La provincia de San Juan fue intervenida, y el interventor militar, coronel Jos√© Antonio Virasoro, fue despu√©s elegido gobernador. El mando de la Divisi√≥n Oeste fue dado a Pe√Īaloza, junto con el grado de general.

Cepeda

Artículo principal: Batalla de Cepeda (1859)

Despu√©s de las fracasadas invasiones al Estado de Buenos Aires, Urquiza negoci√≥ la incorporaci√≥n pac√≠fica de la provincia rebelde, pero tambi√©n fracas√≥. La violencia en las elecciones porte√Īas asegur√≥ la victoria del unitario Valent√≠n Alsina sobre el candidato federal. Por otro lado, la situaci√≥n econ√≥mica de la Confederaci√≥n era mucho menos s√≥lida que la de Buenos Aires.[44]

Frente a la provocaci√≥n en San Juan, el Congreso dict√≥ una ley autorizando a Urquiza a usar la fuerza para obligar a Buenos Aires a reincorporarse. De modo que ambos bandos se armaron apresuradamente: el jefe del ej√©rcito porte√Īo, coronel Bartolom√© Mitre, march√≥ hacia el norte, mientras los buques de guerra porte√Īos bloqueaban el puerto de Paran√°, capital de la Confederaci√≥n. A mediados de octubre, la escuadra nacional forz√≥ el paso de la isla Mart√≠n Garc√≠a tras un breve combate naval y ancl√≥ frente a Buenos Aires.

El 23 de octubre tuvo lugar la batalla de Cepeda: el ej√©rcito de la Confederaci√≥n contaba con 14.000 hombres, adem√°s de algunas divisiones de guerreros ind√≠genas. El ej√©rcito porte√Īo, aunque m√°s peque√Īo ‚ÄĒ dispon√≠a de 9.000 hombres ‚ÄĒ era m√°s fuerte en infanter√≠a y artiller√≠a. La caballer√≠a federal prevaleci√≥ desde el comienzo, y cuando su infanter√≠a logr√≥ desplazar a la porte√Īa, la batalla qued√≥ decidida. Mitre perdi√≥ 100 muertos, 2.000 prisioneros y 20 ca√Īones; los nacionales tuvieron m√°s muertos, pero dejaron al enemigo sin caballer√≠a. Dos d√≠as m√°s tarde, embarcados en los buques de su armada, los porte√Īos iniciaron la retirada hacia Buenos Aires.

Urquiza avanz√≥ sobre la ciudad, aunque no la ocup√≥ por la fuerza, sino que acamp√≥ en el pueblo de San Jos√© de Flores. Alsina renunci√≥ y ambos bandos firmaron el Pacto de San Jos√© de Flores, por el que la provincia de Buenos Aires se reincorporaba de derecho a la Rep√ļblica Argentina.

De acuerdo con lo convenido en el Pacto, el gobierno porte√Īo reuni√≥ una convenci√≥n provincial que propuso reformas a la Constituci√≥n, r√°pidamente aceptadas por la Convenci√≥n Nacional. En la pr√°ctica, la reforma garantizaba a Buenos Aires la continuidad de las rentas de su aduana por seis a√Īos y cierto control econ√≥mico sobre el resto del pa√≠s.

Muchos observadores pensaron que los porte√Īos iban a buscar cualquier excusa para no reincorporarse a la Rep√ļblica, a menos que pudieran asegurarse el control real sobre todo el pa√≠s. Por ejemplo, seg√ļn el coronel Ricardo L√≥pez Jord√°n, Urquiza "hab√≠a llegado a Buenos Aires como vencedor, y negociado como derrotado". Poco despu√©s, era elegido presidente Santiago Derqui.

Guerra civil en Cuyo y en Córdoba

En San Juan, el gobierno de Virasoro no era popular. Los unitarios lo consideraban un d√©spota, y Sarmiento ‚ÄĒ desde Buenos Aires ‚ÄĒ llamaba abiertamente a la revoluci√≥n y el magnicidio. En noviembre de 1860, un grupo de oficiales y dirigentes unitarios lo atac√≥ en su casa, asesinando al gobernador y varios parientes. Una vez m√°s los liberales porte√Īos festejaron este segundo crimen, y pronto hubo sospechas de que los revolucionarios hab√≠an sido financiados desde Buenos Aires. La legislatura que hab√≠a acompa√Īado a G√≥mez eligi√≥ gobernador al l√≠der del partido "liberal" sanjuanino, Antonino Aberastain.

Derqui decret√≥ la intervenci√≥n federal a la provincia, nombrando para el cargo al gobernador de la provincia de San Luis, coronel Juan Sa√°, el cual exigi√≥ la entrega de los asesinos de Virasoro y la reuni√≥n de la legislatura federal. Pero Aberastain se neg√≥ y organiz√≥ un ej√©rcito para repeler el avance de Sa√°. √Čste lo venci√≥ en la batalla de Rinconada del Pocito, el 11 de enero de 1861. Aberastain fue tomado prisionero, y dos d√≠as m√°s tarde ejecutado por el segundo de Sa√°, coronel Francisco Clavero.

Despu√©s de su campa√Īa a San Juan, el general Sa√°[. 22] se vio obligado a retroceder hacia su provincia, San Luis, debido a una revuelta unitaria dirigida por el coronel Jos√© Iseas, jefe de la frontera. √Čste fue vencido casi sin lucha, y debi√≥ abandonar San Luis, refugi√°ndose en C√≥rdoba.

En C√≥rdoba era gobernador desde 1858 Mariano Fragueiro, un liberal aliado a los unitarios, que hab√≠a sido candidato a gobernador en las elecciones de 1860 por el partido liberal, y durante la campa√Īa hab√≠a perseguido a sus opositores. A principios de 1860 renunci√≥ a ra√≠z de una revoluci√≥n, por la que estuvo prisionero algunos d√≠as.

Lo sucedi√≥ en el mando F√©lix de la Pe√Īa, que se dedic√≥ a enfrentar a Derqui, ali√°ndose al gobierno porte√Īo, y apoy√≥ las invasiones del coronel Jos√© Iseas a San Luis. De modo que Derqui acudi√≥ al llamado de los federales de C√≥rdoba y San Luis, y decret√≥ la intervenci√≥n federal a C√≥rdoba. Pero no nombr√≥ un interventor: √©l mismo se traslad√≥ a C√≥rdoba y asumi√≥ el mando provincial. All√≠ organiz√≥ un poderoso cuerpo de infanter√≠a para la guerra con Buenos Aires, y unas semanas m√°s tarde abandon√≥ la ciudad al frente de ese ej√©rcito para instalarse en Rosario, dejando como gobernador de C√≥rdoba al federal Fernando F√©lix de Allende.

Pavón

Artículo principal: Batalla de Pavón
Partida de la Guardia Nacional de Buenos Aires para la campa√Īa de Pav√≥n. √ďleo de Le√≥n Palli√®re.

El gobierno porte√Īo hab√≠a usado el tiempo transcurrido desde Cepeda para intrigar entre Urquiza y Derqui y fortalecerse econ√≥mica y militarmente. Finalmente rechaz√≥ su incorporaci√≥n al resto del pa√≠s, utilizando como excusas el rechazo de los diputados porte√Īos al Congreso ‚ÄĒ que hab√≠an sido elegidos violando la ley nacional, aparentemente para provocar ese resultado ‚ÄĒ y el asesinato de Aberastain. Acusaron a a Derqui de llevar adelante una pol√≠tica criminal y desconocieron toda autoridad legal y moral al gobierno nacional.[45]

Derqui se trasladó a Rosario y entregó la infantería reunida en Córdoba a Urquiza, que asumió el mando del ejército nacional, al que le sumó un gran contingente de entrerrianos y de otras provincias del litoral, en su gran mayoría de caballería. En total, el ejército nacional estaba formado por 17.000 hombres.

El ej√©rcito porte√Īo estaba compuesto por 22.000 hombres, contando adem√°s con una importante superioridad en infanter√≠a y artiller√≠a. Mitre avanz√≥ hacia el norte de su provincia e invadi√≥ Santa Fe. Ambas fuerzas chocaron en Pav√≥n, provincia de Santa Fe, donde Urquiza dispuso sus tropas en una posici√≥n defensiva, con la caballer√≠a en las alas. √Čl mismo se puso al mando del ala derecha.

Mitre atac√≥ con su infanter√≠a, siendo rechazado en un primer momento por la artiller√≠a confederal. Simult√°neamente, ambas alas del ej√©rcito federal atacaron a la caballer√≠a porte√Īa, oblig√°ndola a desbandarse. Urquiza regres√≥ a su posici√≥n, mientras la caballer√≠a de la izquierda, mandada por Juan Sa√° y Ricardo L√≥pez Jord√°n, persegu√≠a a larga distancia a los porte√Īos.

La infanter√≠a porte√Īa se reh√≠zo y volvi√≥ a atacar, desplazando a sus enemigos de su frente ‚ÄĒ aunque √©ste se reorganiz√≥ a cierta distancia. Urquiza, que no ten√≠a noticias de su ala izquierda, decidi√≥ no enviar a la reserva a combatir, y se retir√≥ del campo de batalla, junto a su caballer√≠a y su reserva. March√≥ hacia San Lorenzo, y cruz√≥ el Paran√° hacia su provincia, llev√°ndose las divisiones entrerrianas y correntinas.

Si bien se han intentado varias explicaciones para está retirada, ninguna es satisfactoria. Las más difundidas son las que la atribuyen a una enfermedad renal de Urquiza, y la que sostiene que éste desconfiaba del presidente Derqui y temía una traición.

Después de Pavón

El presidente Bartolomé Mitre.

El ej√©rcito de Mitre se hab√≠a visto obligado a retirarse hacia San Nicol√°s de los Arroyos, hostigado por la caballer√≠a de Sa√°, de L√≥pez Jord√°n y de los emigrados porte√Īos. S√≥lo despu√©s de algunas semanas, seguro de la defecci√≥n de Urquiza ‚ÄĒ que hasta retir√≥ la artiller√≠a de Santa Fe hacia su provincia ‚ÄĒ Mitre decidi√≥ avanzar.

Derqui se encontró en un caos en que era imposible gobernar. Intentó negociar con Mitre, pero éste exigió su renuncia y la disolución del gobierno nacional. Finalmente renunció al gobierno y se exilió en Montevideo, de modo que la presidencia fue asumida por el vicepresidente Pedernera.

Mitre ocup√≥ Rosario y se apoder√≥ de los fondos de su aduana, con los que financiar√≠a la subsiguiente invasi√≥n del interior. Unos d√≠as m√°s tarde, el ej√©rcito porte√Īo, al mando del ex presidente uruguayo Venancio Flores, atac√≥ a la caballer√≠a federal que quedaba en la batalla de Ca√Īada de G√≥mez, que fue una masacre de soldados de caballer√≠a, muchos de ellos indefensos, a manos de la infanter√≠a porte√Īa. Poco despu√©s, el gobernador santafesino, Pascual Rosas, present√≥ su renuncia, siendo reemplazado ‚ÄĒ proscripci√≥n de los federales mediante ‚ÄĒ por el unitario Domingo Crespo.

Urquiza no s√≥lo no se movi√≥ en defensa de su gobierno, sino que declar√≥ que su provincia reasum√≠a su soberan√≠a, lo que equival√≠a a negarle toda autoridad al gobierno nacional. Desmantel√≥ la flota nacional, entreg√°ndosela al gobierno provincial porte√Īo, recuper√≥ para su provincia la ciudad de Paran√°, hasta entonces capital federal, y encarg√≥ el gobierno nacional interino al mismo Mitre. El 12 de diciembre, Pedernera declar√≥ disuelto el gobierno nacional.

En Corrientes, la noticia de Pav√≥n alent√≥ al partido liberal, que estaba en la oposici√≥n, a levantarse contra el gobierno del federal Jos√© Mar√≠a Rol√≥n. El gobernador envi√≥ contra los sublevados un peque√Īo ej√©rcito, al mando del coronel Cayetano Virasoro, que fue derrotado en Goya, en un combate sin mayor importancia. Pero Rol√≥n, d√°ndose cuenta de que la guerra iba para largo, renunci√≥ el 8 de diciembre para evitar m√°s derramamientos de sangre. Virasoro renunci√≥ tambi√©n, y sus fuerzas se rindieron al coronel Reguera en la Ca√Īada de Moreno.

El gobierno correntino fue ocupado por el liberal Jos√© Pamp√≠n, que llam√≥ en su ayuda al general C√°ceres. Pero los jefes militares, como los coroneles Acu√Īa e Insaurralde, se negaron a somet√©rseles. C√°ceres los derrot√≥ con ayuda del general Ram√≠rez en un combate en Curuz√ļ Cuati√°, en agosto de 1862.

Invasión a Córdoba y Cuyo

En la ciudad de C√≥rdoba, las milicias locales hab√≠an sido movilizadas para la batalla de Pav√≥n, excepto las que se identificaban con el partido liberal. √Čstas derrocaron al gobernador Allende, reemplaz√°ndolo por el liberal Rom√°n. Las fuerzas federales enviadas para reponer a √©ste, mandadas por el coronel Francisco Clavero, fueron derrotadas por el comandante Manuel Jos√© Olascoaga.

Poco despu√©s, la provincia era invadida por el ej√©rcito porte√Īo mandado por el general Wenceslao Paunero, que llevaba de jefe pol√≠tico a Marcos Paz. Al llegar a C√≥rdoba se encontraron a los liberales divididos en dos bandos antag√≥nicos, de modo que Paz ‚ÄĒ que no era cordob√©s ‚ÄĒ ocup√≥ el gobierno por decisi√≥n de Paunero.

Como Paz siguió poco después camino hacia el norte, el mismo Paunero terminó asumiendo el gobierno. Se dedicó a enviar expediciones a las provincias vecinas: a San Luis y Mendoza envió a Sarmiento, que derrocó a los gobiernos de ambas provincias y enseguida al de San Juan, asumiendo el gobierno en su provincia. A La Rioja envió al coronel Echegaray, y a Catamarca al coronel José Miguel Arredondo. En marzo, Paunero organizó elecciones, con la intención de hacerse elegir gobernador titular; pero los liberales autonomistas lo derrotaron, eligiendo en su lugar a Justiniano Posse.

El general Saá intentó organizar la resistencia en San Luis, pero viéndose falto de todo apoyo exterior, y con la oposición fortalecida, terminó renunciando y entregando el gobierno a Justo Daract. Inmediatamente emigró a Chile.

En Mendoza, el gobernador Laureano Nazar debi√≥ enfrentar una temprana revoluci√≥n, que pudo f√°cilmente derrotar. La dureza con que trat√≥ a los vencidos alarm√≥ a algunos federales, que pensaban que conservando buenas relaciones con los porte√Īos pod√≠an salvar su partido. Uno de ellos, el coronel Juan de Dios Videla, lo derroc√≥ a mediados de diciembre. Pero Rivas exigi√≥ su renuncia, y Videla huy√≥ a Chile. El jefe porte√Īo nombr√≥ gobernador a uno de los pocos liberales que encontr√≥, Luis Molina.

Sin esperar a los porte√Īos, el gobernador sanjuanino renunci√≥ al mando, que fue asumido interinamente por Ruperto Godoy. √Čste reuni√≥ a la legislatura unitaria que hab√≠a elegido a Aberastain y, adelant√°ndose a la llegada del ej√©rcito de Rivas, eligi√≥ gobernador a su segundo, el coronel Domingo Faustino Sarmiento, el primer d√≠a de 1862.

Hasta entonces, salvo una breve resistencia en Mendoza, la ocupaci√≥n de Cuyo no hab√≠a sido violenta, aunque los gobiernos democr√°ticamente elegidos fueron reemplazados por otros surgidos de las bayonetas porte√Īas.

Santiago y Tucum√°n

A principios de 1860, y a ra√≠z de la batalla de Cepeda, el gobernador santiague√Īo Pedro Ram√≥n Alcorta intent√≥ independizarse de la influencia de los hermanos Taboada, que lo hab√≠an llevado al gobierno, logrando reunir una legislatura adicta. Pero los Taboada reunieron a los milicianos leales y derrotaron a Alcorta, que huy√≥ a Tucum√°n y pidi√≥ la intervenci√≥n federal. Pero Urquiza, ni tampoco su sucesor Derqui, mostraron apuro por resolver la cuesti√≥n. Mientras tanto, la minor√≠a de la legislatura nombr√≥ gobernador a Pedro Gallo.[38]

Tras una infructuosa intervenci√≥n federal encargada al gobernador tucumano Salustiano Zaval√≠a, el presidente Derqui orden√≥ la intervenci√≥n del general Octaviano Navarro, que a su vez oblig√≥ a Zaval√≠a a ayudarlo. Pero el cura Del Campo lo derroc√≥, colocando en su lugar a Benjam√≠n Villafa√Īe, un unitario de larga data.

En 1861, cuando estaba por tener lugar la batalla de Pav√≥n, Navarro invadi√≥ Tucum√°n y, con el apoyo del coronel salte√Īo Aniceto Latorre y del ex caudillo tucumano Celedonio Guti√©rrez, derrot√≥ a Del Campo en la batalla del Manantial. Con la noticia de la victoria federal en Pav√≥n, Navarro dirigi√≥ sus fuerzas federales a la invasi√≥n de Santiago del Estero, obligando a Taboada a evacuar la capital. Pero entonces lleg√≥ la noticia del avance de Mitre: la retirada de Urquiza hab√≠a transformado la victoria de Pav√≥n en derrota.

Navarro retrocedi√≥ r√°pidamente hacia Catamarca. Taboada se lanz√≥ hacia Tucum√°n, donde venci√≥ a Guti√©rrez en la batalla del Seibal, el 17 de diciembre y puso en el gobierno a Del Campo. Los federales de Catamarca llamaron en su auxilio al comandante del ej√©rcito riojano, el "Chacho", general √Āngel Vicente Pe√Īaloza. √Čste se instal√≥ en Catamarca y se ofreci√≥ como mediador entre ambos bandos, cosa que Antonino Taboada acept√≥, mientras comunicaba a Mitre que lo hac√≠a s√≥lo para ganar tiempo, porque estaba decidido a expulsar a los federales de todas las provincias. En efecto, en cuanto pudo reunir fuerzas suficientes, ayud√≥ a Del Campo a invadir Salta, provocando la renuncia del gobernador federal Jos√© Mar√≠a Todd. A continuaci√≥n atac√≥ a Pe√Īaloza, derrot√°ndolo el 10 de febrero en la batalla del R√≠o Colorado, al sur de la provincia de Tucum√°n.

Enseguida envió a Anselmo Rojo a Catamarca, donde obligó al gobernador federal a renunciar, y colocando en su lugar a Moisés Omill.[. 23] [46]

La resistencia del Chacho Pe√Īaloza

Pe√Īaloza regres√≥ a La Rioja, donde el gobernador decidi√≥ hacer las paces con los porte√Īos, declarando que su provincia ‚Äė‚Äôno tiene parte en los actos de vandalaje que don √Āngel Vicente Pe√Īaloza comete en las provincias de Tucum√°n y Santiago del Estero‚Äô‚Äô. Simult√°neamente entraban en la provincia los coroneles Ignacio Rivas, Ambrosio Sandes y Jos√© Miguel Arredondo. Ante el ataque general a su provincia, Pe√Īaloza, con m√°s criterio que su gobernador, decidi√≥ no entregar desarmada la provincia, los federales se prepararon a repeler la invasi√≥n.

El Chacho ocupó la capital provincial, pero se retiró al sur de la provincia donde fue alcanzado y derrotado por la eficaz caballería de Sandes en dos batallas. Todos los oficiales prisioneros fueron ejecutados, muchos de ellos después de sufrir atroces torturas.[. 24] [47] Los federales fueron también vencidos en las cercanías de la capital.

El Chacho abri√≥ entonces un nuevo frente: invadi√≥ San Luis, uni√≥ sus fuerzas a las de los caudillos puntanos Juan Gregorio Puebla y Fructuoso Ontiveros, y puso sitio a la ciudad de San Luis. Pese a que no logr√≥ capturarla, logr√≥ una tregua, que servir√≠a de base a posteriores tratados de paz. A su regreso a los Llanos, Pe√Īaloza fue nuevamente derrotado, pero a fines de mayo logr√≥ firmar con Rivas el Tratado de La Banderita ‚ÄĒ cerca de Tama ‚ÄĒ por el que los federales se somet√≠an al reci√©n elegido presidente Mitre.

El nuevo gobernador, Francisco Solano G√≥mez, de antecedentes unitarios, estaba rodeado de los amigos del caudillo, y nombr√≥ comandante de armas a Felipe Varela. Por eso no pudo desarmar a Pe√Īaloza, que retuvo en su poder las armas de sus hombres.

Los meses siguientes fueron de paz, pero también de miseria y de atropellos contra todos los que fueran acusados de federales. Muchos ex montoneros fueron arrestados, y varios fueron ejecutados.[48]

La derrota del Chacho

Cuando los gobiernos vecinos aumentaron su hostilidad hacia los montoneros, √©stos comenzaron a sublevarse: en marzo, los federales de San Luis atacaron al gobierno, y extendieron su acci√≥n al valle de Traslasierra cordob√©s. Varela atac√≥ al mismo tiempo Catamarca, y el coronel Clavero invadi√≥ Mendoza. Con la proclama que lanz√≥ a fines de marzo, el mismo Pe√Īaloza se uni√≥ a la rebeli√≥n:

"Los hombres todos, no teniendo ya m√°s que perder que sus existencia, quieren sacrificarla m√°s bien en el campo de batalla."

El llamado a la lucha se hac√≠a en nombre de Urquiza, con cuya ayuda contaban. Pero don Justo se limit√≥ a callar en p√ļblico y condenar en privado esas rebeliones.

La provincia fue atacada simult√°neamente desde San Juan ‚ÄĒ donde Sarmiento fue nombrado "director de la guerra" y aconsejaba a sus oficiales ‚Äė‚Äôno economice sangre de gauchos, eso es lo √ļnico que tienen de humano‚Äô‚Äô ‚ÄĒ y desde el norte, con tropas aportadas por Taboada y dirigidas por Arredondo. Mitre anunciaba que sus enemigos estaban fuera de la ley, y por consiguiente se los pod√≠a matar en cuanto se los capturaba:

"Quiero hacer en La Rioja una guerra de policía. Declarando ladrones a los montoneros, sin hacerles el honor de partidarios políticos, lo que hay que hacer es muy sencillo."

Esta segunda guerra fue una serie de derrotas para el Chacho, pero el apoyo popular le permitió continuar en armas. Llamado por los federales de Córdoba, invadió esa provincia. En la capital cordobesa, el comandante Simón Luengo derrocó al gobernador y recibió al Chacho, que fue recibido en triunfo por los federales.

El general Wenceslao Paunero, al frente de todos los cuerpos que habían ido a invadir La Rioja, lo atacó en la batalla de Las Playas, el 20 de junio de 1863, derrotándolo por completo. Nuevamente, todos los oficiales prisioneros fueron fusilados, y muchos soldados sufrieron muertes más atroces, con azotes, "cepo colombiano" y otras formas de tortura.

El caudillo huyó hacia la Cordillera; pero, cuando todos pensaron que huiría a exiliarse, regresó hacia el sur y volvió a los Llanos. Sus enemigos no se atrevieron a ir a buscarlo, pero tampoco aceptaron sus ofrecimientos de paz.

Hizo √ļltimo intento y atac√≥ Caucete, muy cerca de la ciudad de San Juan, pero fue derrotado por el comandante Pablo Irraz√°bal el 30 de octubre. Pocos d√≠as m√°s tarde, de vuelta en los Llanos, su ej√©rcito fue destruido por completo por Arredondo.

Se refugió en la casa de un amigo en Olta, casi completamente solo. Allí fue arrestado por un oficial de apellido Vera, pariente suyo, que venía a órdenes de Irrazábal. Cuando éste llegó a la casa, lo atravesó con su lanza y le hizo cortar la cabeza.[. 25] Después ordenó que le cortaran la cabeza y la clavaran en la punta de un poste en la plaza de Olta.[49]

Al conocer la noticia, Sarmiento exclamó: ’’"He aplaudido la medida precisamente por su forma.’’ Algunos intelectuales como José Hernández y Olegario Víctor Andrade rescataron su figura,[50] pero Sarmiento le dedicó un libro lleno de invectivas.

En San Luis, los hermanos Ontiveros ya hab√≠an sido vencidos, muerto en combate uno de ellos, y el otro refugiado en las tolder√≠as de los ranqueles. Puebla, el √ļltimo caudillo puntano, se uni√≥ a los ranqueles y atac√≥ Villa Mercedes, pero fue muerto en el ataque.

En La Rioja, el breve gobierno de Manuel Vicente Bustos fue sucedido por Julio Campos, un porte√Īo sin relaciones en la provincia, cuya autoridad resid√≠a solamente en las armas. La Rioja fue pacificada a la fuerza, y sus habitantes se resignaron a vivir dominados por los porte√Īos y sus aliados a cambio de paz.[51]

Si bien no hubo más guerras civiles en la Argentina en ese período, el gobierno argentino se complicó en la invasión de Venancio Flores al Uruguay, que desembocó en la llamada Cruzada Libertadora de 1863 o "Guerra Chiquita". La desembozada ayuda que le prestaba el gobierno de Mitre a Flores, sus enérgicas negativas a reconocer esa ayuda y los recelos del gobierno de Francisco Solano López en el sentido de que esa guerra, en la que también participaba el Imperio del Brasil, era la antesala de un ataque a su país, llevó a la Guerra del Paraguay, una vez que Flores logró derrotar al gobierno uruguayo.

Revoluci√≥n de los Colorados y campa√Īas de Felipe Varela

Artículo principal: Revolución de los Colorados

El estallido

La participación argentina en la Guerra del Paraguay exigió a las provincias enormes remisiones de soldados, que marchaban a una guerra tremendamente impopular en el interior del país.[. 26] Gran parte de los "voluntarios" que eran enganchados para combatir en el frente se rebelaron o desertaron.

La invasión al territorio paraguayo terminó siendo una empresa mucho más ardua de lo previsto, y las provincias fueron obligadas a enviar nuevos contingentes de soldados al frente. La derrota de los Aliados en la batalla de Curupayty dejó muy bajo el prestigio militar de Mitre; la población estaba harta de las levas forzosas de soldados para una guerra que parecía interminable.

El 11 de noviembre de 1866 estall√≥ en Mendoza una sublevaci√≥n de las tropas reunidas para marchar al frente. Como en otras provincias, all√≠ el gobierno del partido liberal hab√≠a sido una imposici√≥n del ej√©rcito porte√Īo que la hab√≠a invadido pocos meses despu√©s de Pav√≥n. Los sublevados recibieron el apoyo de la polic√≠a local y de los guardias de la c√°rcel, y pusieron en libertad a los presos de la c√°rcel. Entre ellos hab√≠a muchos federales, que anunciaron el derrocamiento del gobernador. El gobierno fue asumido por el doctor Carlos Juan Rodr√≠guez, que se lanz√≥ a un programa pol√≠tico muy ambicioso: desconoci√≥ la autoridad del presidente Mitre y anunci√≥ que intentar√≠a detener la Guerra del Paraguay. Rodr√≠guez fue nombrado director de la guerra que deb√≠a estallar contra el gobierno central.

Los federales derrotaron en un peque√Īo combate en Luj√°n de Cuyo al coronel Pablo Irraz√°bal ‚ÄĒ el mismo que hab√≠a asesinado al Chacho Pe√Īaloza cinco a√Īos antes ‚Äď y al gobernador riojano Julio Campos en Rinconada del Pocito. El general Juan Sa√° regres√≥ desde Chile y organiz√≥ una divisi√≥n con la que invadi√≥ la provincia de San Luis, derrotando al coronel Jos√© Miguel Arredondo en Pampa del Portezuelo. Su hermano Felipe Sa√° asumi√≥ el gobierno puntano. En San Juan hab√≠a asumido el gobierno Juan de Dios Videla, y en La Rioja tambi√©n ocuparon el gobierno los federales.

Simult√°neamente hab√≠a llegado desde Chile el coronel Felipe Varela al mando de una peque√Īa divisi√≥n y hab√≠a ocupado el oeste de La Rioja, organizando a continuaci√≥n una campa√Īa a Catamarca, donde contaba con aliados. Tambi√©n contaron con la alianza t√°cita del gobierno cordob√©s, pero √©sta no se materializar√≠a. Finalmente, pidieron ayuda al ex presidente Urquiza, nominalmente a√ļn jefe del partido federal, pero √©ste se desentendi√≥ completamente del asunto.

La reacción del gobierno de Mitre

El general Juan Sa√°.

El presidente Mitre estaba en el frente paraguayo, pero ‚Äď llamado urgentemente ‚Äď se traslad√≥ a Rosario, trayendo desde el frente de guerra varios regimientos. Mientras ordenaba al general Antonino Taboada avanzar desde Santiago del Estero sobre La Rioja, puso esas fuerzas bajo el mando del general Wenceslao Paunero, que se dirigi√≥ a San Luis, precedido por una vanguardia al mando del coronel Arredondo.

Sin esperar a su jefe, Arredondo se lanzó sobre las fuerzas de Saá en la batalla de San Ignacio, el 1 de abril, sobre el río Quinto. Los federales estuvieron a punto de vencer, pero la decisiva acción de la infantería de Luis María Campos y la superioridad del armamento y disciplina del ejército nacional le dio la victoria.

Los federales se dispersaron, y en su mayoría huyeron a Chile, mientras el ejército nacional ocupaba San Luis, Mendoza y San Juan.

Por su parte, Taboada ocup√≥ la ciudad de La Rioja.[. 27] La noticia alcanz√≥ a Varela cuando se lanzaba con un enorme ej√©rcito de 5.000 hombres sobre Catamarca. √Čste cometi√≥ un grave error, retrocediendo hacia La Rioja para no dejar enemigos a su espalda. Pero no se asegur√≥ la provisi√≥n de agua, que en esos parajes des√©rticos era vital. La falta de agua lo oblig√≥ a presentar batalla en inferioridad de condiciones ‚Äď a pesar de su gran superioridad num√©rica ‚Äď en la batalla de Pozo de Vargas, el 10 de abril. Fue completamente derrotado por Taboada.

√öltimas campa√Īas de Varela

El coronel Felipe Varela y sus oficiales.

Varela se trasladó al oeste riojano, pero se negó a huir a Chile: resistió varios meses en el interior de la provincia de La Rioja e incursionó repetidamente sobre el oeste de Catamarca y de Córdoba. Tras vencer a Arredondo y al coronel Linares, ocupó brevemente la capital de la provincia, pero debió abandonarla.

En abril de ese a√Īo, estall√≥ una revoluci√≥n en el sur de Salta, con sublevaciones de tropas en La Candelaria y Met√°n. Dirigidos por el general Aniceto Latorre, se trasladaron hasta Chicoana, pero fueron derrotados en el combate de El Ba√Īado.[52]

Varela se traslad√≥ al oeste de Catamarca, desde donde avanz√≥ sobre los Valles Calchaqu√≠es. En octubre de 1867 tom√≥ por asalto la ciudad de Salta ‚ÄĒ aunque debi√≥ evacuarla inmediatamente ‚ÄĒ y poco despu√©s San Salvador de Jujuy. Termin√≥ exiliado en Bolivia.

Mateo Luque, gobernador de la provincia de Córdoba, era decididamente federal; pero no se unió a la revolución. El coronel Simón Luengo quiso forzarlo, ocupando el gobierno en su ausencia, pero Luque permitió que el ejército aplastara a Luengo y sus partidarios. De todos modos, el presidente Mitre intervino la provincia, liquidando al partido federal cordobés.[. 28]

En enero de 1869, Varela inici√≥ un quijotesco regreso, pero fue derrotado en la Puna. As√≠ fracas√≥ el √ļltimo intento de resucitar al partido federal en el interior del pa√≠s.

Todav√≠a durar√≠a dos o tres a√Īos m√°s la resistencia de los montoneros federales en Cuyo y La Rioja, entre los que se destacaron jefes montoneros como los sanjuaninos Santos Guayama y Martina Chapanay. Pero ya s√≥lo ser√≠an andanzas de bandoleros rurales, sin posibilidad de organizar ej√©rcitos, y que asaltaban por sorpresa, indistintamente, a la polic√≠a, a los hacendados o a los viajantes.[53]

Fin del federalismo en el Litoral: la revolución de López Jordán

Artículo principal: Rebelión Jordanista

La derrota del partido federal no había sido completa; gracias a la iniciativa del general Urquiza en reconocer la caída de la Confederación después de la batalla de Pavón, éste había logrado mantenerse como gobernador de la provincia de Entre Ríos, alejada de la influencia de Buenos Aires.

Prólogo: caída de los federales en Corrientes

Brevemente, también hubo un gobierno federal en Corrientes: el general Cáceres hizo elegir gobernador a Evaristo López. Los liberales no aceptaron su derrota y el 27 de mayo de 1868 lo derribaron por medio de una revolución, dirigida por Wenceslao Martínez. Mientras en la capital asumía el gobierno Victorio Torrent, Cáceres se negó a acatar al gobierno surgido de esa revolución, y logró controlar la zona sur y centro de la provincia, y derrotó a las fuerzas de Raimundo Reguera en la batalla de Arroyo Garay, del 31 de julio.[. 29]

Pero el gobierno nacional envi√≥ en ayuda de los liberales a varias unidades del ej√©rcito en operaciones en Paraguay ‚Äď reconociendo a un gobierno surgido de una revoluci√≥n ‚Äď bajo el mando de los generales Emilio Mitre y Julio de Vedia. C√°ceres fue obligado a retirarse a Entre R√≠os.

El asesinato de Urquiza

Ricardo L√≥pez Jord√°n, √ļltimo caudillo federal.

Algunos dirigentes federales entrerrianos censuraron el apoyo de Urquiza al gobierno nacional en la guerra del Paraguay, y su inacci√≥n durante las rebeliones del Chacho Pe√Īaloza y Felipe Varela. Entre ellos se destacaba el general Ricardo L√≥pez Jord√°n, hijo.

El 11 de abril de 1870, poco despu√©s del final de la guerra del Paraguay, L√≥pez Jord√°n se lanz√≥ a una revoluci√≥n contra Urquiza. √Čsta se inici√≥ con el ataque a la residencia de Urquiza, que termin√≥ con la muerte del ex presidente.

Tres días más tarde, López Jordán era elegido gobernador por la Legislatura, para completar el período de gobierno de Urquiza.

El presidente Sarmiento envió a Entre Ríos un ejército formado por divisiones veteranas de la Guerra del Paraguay, y el gobernador prohibió el ingreso de tropas nacionales en la provincia de su mando. Cuando las tropas nacionales desembarcaron en la provincia, el 19 de abril, proclamó que Entre Ríos estaba en guerra contra el gobierno de Sarmiento.

El presidente decretó la guerra de la Nación contra la provincia de Entre Ríos el 25 de abril. No fue sino hasta el 10 de agosto que el Congreso Nacional autorizó al Poder Ejecutivo a intervenir la provincia para reprimir una "sedición", cuando ya las acciones de guerra llevaban más de tres meses.

La guerra jordanista en 1870 y 1871

Batalla de √Ďaemb√©.

El general Emilio Mitre desembarc√≥ en Gualeguaych√ļ, Ignacio Rivas avanz√≥ hacia el norte por la costa del Uruguay, Emilio Conesa entr√≥ en Paran√° y Juan Andr√©s Gelly y Obes entr√≥ desde Corrientes.

Las fuerzas entrerrianas eran mucho m√°s numerosas que las nacionales y mucho m√°s m√≥viles ‚ÄĒ ya que contaban con m√°s cabalgaduras ‚ÄĒ y obtuvieron algunas peque√Īas victorias. Pero los nacionales, muy superiores en armamento y direcci√≥n, dominaban las ciudades y buscaban afanosamente una batalla en gran escala que les diera la victoria definitiva.

El 20 de mayo, Conesa venció a López Jordán en el combate de El Sauce, evitando que el gobernador ocupara Paraná. Fue la primera batalla de la historia argentina en que se usaron ametralladoras.

El 12 de julio, los jordanistas atacaron y ocuparon la capital entrerriana, Concepción del Uruguay, pero debieron abandonarla rápidamente. Poco después, López Jordán abandonó las ciudades y se retiró al campo y a los montes, mientras Rivas asumía el mando militar. Tras varios combates con distintos resultados, Rivas logró el 12 de octubre la sangrienta victoria de Santa Rosa, al sudeste de Villaguay. No obstante, en diciembre, los jordanistas tuvieron una efímera victoria en la batalla de Don Cristóbal.

L√≥pez Jord√°n intent√≥ abrir un nuevo frente: invadi√≥ la provincia de Corrientes, apoyado por los federales de esa provincia, pero el 26 de enero de 1871 fue completamente derrotado por el gobernador correntino Santiago Baibiene en la Batalla de √Ďaemb√©.

El caudillo regresó al norte de Entre Ríos, pero nuevas derrotas obligaron a los jordanistas a dispersarse por el interior de la provincia. El gobernador huyó al Uruguay y a fines de febrero pasó al Brasil.

Segunda campa√Īa de L√≥pez Jord√°n

El gobierno organiz√≥ elecciones sin candidatos federales. El gobernador Emilio Duportal y su sucesor Leonidas Echag√ľe hicieron desplazar a los federales de todos los puestos p√ļblicos, incluso a los curas y los maestros. Entre R√≠os, que se hab√≠a salvado de los excesos que hab√≠an ocurrido despu√©s de Pav√≥n, era profundamente humillada.

Los federales de Entre R√≠os llamaron en su auxilio a L√≥pez Jord√°n, que cruz√≥ el r√≠o Uruguay en mayo de 1873. Dos d√≠as despu√©s, controlaba toda la provincia, excepto Paran√°, Gualeguaych√ļ y Concepci√≥n del Uruguay. Organiz√≥ un ej√©rcito a√ļn m√°s grande, que se cree lleg√≥ a tener 16.000 hombres, y lo dot√≥ de infanter√≠a y artiller√≠a.

Sarmiento decretó la intervención federal y el estado de sitio en Entre Ríos, Santa Fe y Corrientes. Propuso una ley ofreciendo una gran suma de dinero por la cabeza de López Jordán, pero el Congreso rechazó el proyecto. El ministro de Guerra, coronel Martín de Gainza, fue nombrado jefe de las fuerzas de intervención, organizadas en tres divisiones al mando del general Julio de Vedia y de los coroneles Luis María Campos y Juan Ayala.

Nuevamente hubo combates a todo lo largo de la provincia, en que los nacionales llevaron la mejor parte. El 9 de diciembre, López Jordán fue vencido en la Batalla de Don Gonzalo por los generales Gainza y Vedia. Al día siguiente, varios oficiales prisioneros fueron fusilados.

El general Francisco Caraballo, al frente de los √ļltimos restos de las fuerzas jordanistas, fue derrotado en el Puente de Nogoy√°. El d√≠a de navidad, L√≥pez Jord√°n cruzaba nuevamente hacia el exilio en el Uruguay.

√öltimo intento

A pesar de todas las derrotas, el caudillo y algunos de sus seguidores hicieron un √ļltimo intento, regresando a su provincia el 25 de noviembre de 1876, pero no lleg√≥ a reunir m√°s de ochocientos hombres. Fue derrotado en el Combate de Alcaracito, cerca de La Paz, y tomado prisionero.[54] Pas√≥ m√°s de tres a√Īos preso, y finalmente huy√≥ al Uruguay. Nunca regresar√≠a a su provincia, y a su regreso a Buenos Aires fue asesinado.

As√≠ termin√≥ la √ļltima revoluci√≥n federal de la Argentina. El Partido Federal estaba definitivamente vencido. Algunos de sus antiguos seguidores se incorporar√≠an al Partido Autonomista Nacional, llevando al mismo una parte de sus ideales; pero, con el tiempo, sus dirigentes lo convertir√≠an en un partido conservador.

Guerras civiles del mitrismo en la década de 1870

La derrota definitiva de los federales no signific√≥ el final de las guerras civiles. El antiguo partido unitario sobreviv√≠a a trav√©s del mitrismo, y √©ste a√ļn librar√≠a sus √ļltimas luchas para imponer la supremac√≠a de Buenos Aires.

Los primeros a√Īos de la d√©cada del 70

El gobernador liberal correntino, Santiago Baibiene, prestigiado por la victoria de √Ďaemb√©, hizo elegir gobernador a Agust√≠n Pedro Justo. El 5 de enero de 1872, el coronel Valerio Insaurralde dirigi√≥ una revoluci√≥n en Curuz√ļ Cuati√°. Baibiene se puso al mando de las fuerzas del gobierno en el sur de la provincia, cosa que el coronel Desiderio Sosa aprovech√≥ para derrocar al gobernador en la capital el d√≠a 9. Justo logr√≥ huir a Buenos Aires, donde solicit√≥ la intervenci√≥n federal, pero Sarmiento se neg√≥ a decretarla.

Sosa enfrent√≥ a Baibiene en dos peque√Īas batallas, y luego se hizo perseguir durante semanas por las fuerzas de Baibiene, aprovechando su mejor caballada y abastecimientos. Cerca del pueblo de Empedrado se produjo el 4 de marzo la batalla de Tabaco o de los Campos de Acosta, y la victoria correspondi√≥ a las fuerzas revolucionarias, pero los vencidos fueron autorizados a dejar la provincia. En las elecciones que siguieron, triunfaron los autonomistas.

En 1870, el gobernador santiague√Īo Manuel Taboada dej√≥ el gobierno a Alejandro Montes, que decidi√≥ gobernar sin dejarse mandar por los Taboada. De modo que Taboada organiz√≥ una revoluci√≥n, legalizada por la legislatura, que derroc√≥ a Montes en junio de 1871. Un regimiento del Ej√©rcito Argentino intent√≥ reponerlo en el gobierno, pero no tuvo apoyo nacional y fue derrotado el 22 de julio de 1871.

Manuel Taboada muri√≥ en septiembre de ese a√Īo, y su hermano Antonino ‚Äď jefe militar del partido mitrista ‚Äď y el gobernador Absal√≥n Ibarra, continuaron su pol√≠tica.[. 30] Los electores santiague√Īos votaron por Mitre en las elecciones nacionales de 1874, pero √©ste fue derrotado por Avellaneda.

La revolución de 1874

Artículo principal: Revolución de 1874

Desde 1862 existían dos partidos liberales; uno de ellos, el Partido Autonomista llevó a la presidencia a Domingo Faustino Sarmiento en 1868.

En las elecciones para diputados nacionales de 1874 en Buenos Aires triunf√≥ la oposici√≥n, pero la legislatura provincial alter√≥ los resultados ‚ÄĒ pr√°ctica com√ļn en la √©poca ‚ÄĒ y dio la victoria al Partido Autonomista.

Aunque desconocieron las elecciones, los "nacionales" esperaron el resultado de las elecciones presidenciales, que se realizaron el 12 de abril. Los opositores ganaron solamente en Buenos Aires, San Juan y Santiago del Estero, y el candidato autonomista Nicol√°s Avellaneda fue declarado presidente.

El 18 de julio, la C√°mara de Diputados aprob√≥ las elecciones de los diputados porte√Īos: Mitre se puso al frente de la conspiraci√≥n. Como prevenci√≥n, Sarmiento alej√≥ de sus mandos militares a los jefes m√°s comprometidos, pero el comandante naval Erasmo Obligado se neg√≥ a obedecer e inici√≥ la revoluci√≥n el 23 de septiembre al frente de dos ca√Īoneras. Traslad√≥ a Mitre a Montevideo, y luego de regreso al sur de la provincia.

Los jefes militares de la revoluci√≥n ‚ÄĒ generales Ignacio Rivas y Juan Andr√©s Gelly y Obes, y coroneles Juli√°n Murga y Francisco Borges ‚ÄĒ se trasladaron al sur de la provincia de Buenos Aires, reuniendo voluntarios en los pueblos de la campa√Īa, hasta sumar casi 5.000 hombres mal armados y casi enteramente de caballer√≠a. El ej√©rcito nacional, comandado por los generales Mart√≠n de Gainza y Julio de Vedia, y los coroneles Julio y Luis Mar√≠a Campos, sufri√≥ una una serie de derrotas menores.

Mitre tomó el mando del ejército el 26 de octubre, mientras Obligado se veía forzado a rendirse.

Por su parte, el general José Miguel Arredondo, tras sublevar la frontera sur de la provincia de Córdoba, avanzó hasta ocupar la capital provincial, donde aprovisionó y aumentó su fuerza. De allí regresó hacia el sur, buscando unirse a Mitre.

El coronel Julio Argentino Roca se interpuso entre los dos ejércitos rebeldes, de modo que Arredondo se trasladó a Mendoza, derrotando a las milicias provinciales en la primera batalla de Santa Rosa, el 29 de octubre. Obligó a renunciar a los gobernadores de Mendoza y San Juan y los reemplazó por mitristas.

En Buenos Aires, Mitre dirigi√≥ su ej√©rcito hacia el norte, con la idea de unirse al ej√©rcito de Arredondo. En su camino se cruz√≥ con la peque√Īa fuerza del teniente coronel Jos√© Inocencio Arias: el 26 de noviembre atac√≥ frontalmente con su caballer√≠a a una infanter√≠a excelentemente armada, parapetada y comandada en la batalla de La Verde. Fue derrotado y se rindi√≥ el 3 de diciembre en Jun√≠n.[55]

Arredondo fortificó su ejército en el mismo lugar de su victoria, Santa Rosa, donde esperó a Roca. Pero éste rodeó las posiciones de su enemigo y lo derrotó en la segunda batalla de Santa Rosa, el 7 de diciembre.[56]

Mitre, Arredondo y sus oficiales fueron arrestados, sometidos a consejo de guerra y dados de baja del ejército,[. 31] y Avellaneda fue reconocido como presidente.[57]

1874 en Corrientes y Jujuy

Al estallar la revoluci√≥n mitrista, hubo una breve reacci√≥n liberal en Caa Cat√≠, f√°cilmente vencida. Pero el coronel Pl√°cido Mart√≠nez se sublev√≥ en Goya, logrando que la milicia local se uniera a √©l. Desde el Chaco cruzaron fuerzas nacionales al mando del coronel Manuel Obligado, que persigui√≥ por toda la provincia a Mart√≠nez. √Čste avanz√≥ hasta el extremo norte de la provincia, para despu√©s bajar por la costa del r√≠o Uruguay hasta las cercan√≠as de Monte Caseros, donde recibi√≥ la noticia de la derrota y rendici√≥n de Mitre. De modo que pas√≥ el r√≠o Uruguay hacia el exilio.

Sin aparente relaci√≥n con las revoluciones liberales, estall√≥ en la puna juje√Īa una insurrecci√≥n de ind√≠genas, disconformes con la privatizaci√≥n de sus tierras comunales. Centraron su rebeli√≥n en el pueblo de Cochinoca y rechazaron los ataques del gobernador Jos√© Mar√≠a √Ālvarez Prado. Pero √©ste se reh√≠zo y atac√≥ Cochinoca en enero de 1875, masacrando a los ind√≠genas en la batalla de Quera.[. 32] La zona qued√≥ controlada por el gobierno, y la privatizaci√≥n proyectada se llev√≥ adelante, aunque no por completo.

Fracasos y persistencia del mitrismo

Antonino Taboada se hab√≠a comprometido a apoyar la revoluci√≥n mitrista, pero se retract√≥ m√°s tarde. Fue por eso que el general Jos√© Miguel Arredondo, despu√©s de ocupar C√≥rdoba, debi√≥ retroceder hacia la provincia de Mendoza, donde ser√≠a derrotado. Pero Avellaneda no estaba dispuesto a dejar que su autoridad en el norte del pa√≠s dependiera de la voluntad de Taboada, y presion√≥ a Absal√≥n Ibarra, que renunci√≥ en diciembre de ese mismo a√Īo.

A fines de marzo de 1875, la llegada de dos batallones nacionales de l√≠nea precipit√≥ la revoluci√≥n de los l√≠deres opositores, acompa√Īados por gran parte de la poblaci√≥n. El proceso fue muy violento, incluyendo asesinatos, prisiones y saqueos. Antonino Taboada se exili√≥ en la provincia de Salta, mientras sus √ļltimos seguidores terminaron de ser vencidos por las tropas nacionales en junio.

Por esa misma fecha se establecía la alianza entre autonomistas y mitristas en Buenos Aires, pero los liberales de otras provincias se quejaron de que ésta no se extendía a las demás provincias. En algunas de ellas se iniciaron algunas conspiraciones.

El caso m√°s grave fue el de Santa Fe, donde el ex gobernador Patricio Cullen ‚ÄĒ apoyado por el tambi√©n ex gobernador y l√≠der liberal Nicasio Oro√Īo ‚ÄĒ se lanz√≥ a la revoluci√≥n, seguido casi exclusivamente por colonos extranjeros del norte de la provincia y mercenarios de las colonias suizas de Helvecia y Esperanza. Un grupo se introdujo en la capital, pero fracas√≥ en ocupar la casa de gobierno. El 20 de marzo de 1877, Cullen fue derrotado y muerto en el combate de Los Cachos, cerca de Cayast√°.[58]

Al a√Īo siguiente, al iniciarse el segundo mandato del gobernador autonomista Sim√≥n de Iriondo, hubo varias rebeliones liberales en la provincia. Con el paso del tiempo, el liberalismo santafesino termin√≥ por aceptar su derrota.

Cuando se celebraron las elecciones correntinas del 16 de noviembre de 1877, los liberales se negaron a participar y organizaron sus propias mesas de votación el mismo día, en las que lógicamente obtuvieron el triunfo. De ese modo, fueron elegidos dos legislaturas y dos gobernadores: uno liberal, Felipe Cabral, y otro autonomista, Manuel Derqui. El gobierno entregó el mando a Derqui, mientras Cabral pedía la intervención federal a la provincia.

Los liberales, dirigidos por Juan Esteban Martínez, se lanzaron a la revolución. El 19 de febrero de 1878, en el combate de Ifrán, el coronel liberal Raimundo Reguera derrotó al autonomista Valerio Insaurralde, y poco después obtuvo una segunda victoria en Yatay. Los liberales controlaron el sudoeste de la provincia e instalaron un gobierno provisional.

El presidente envi√≥ un interventor federal, Jos√© Inocencio Arias. √Čste estaba en secreto acuerdo con los liberales de Corrientes y les entreg√≥ armas, con las que los liberales ocuparon la capital el 30 de julio. Tras algunos combates menores, Derqui abandon√≥ la provincia.

La provincia de Corrientes ser√≠a la √ļnica que acompa√Īar√≠a a Buenos Aires en el voto por la oposici√≥n al candidato oficialista en 1880.

Revoluci√≥n porte√Īa de 1880

Artículos principales: Federalización de Buenos Aires y Revolución de 1880

En 1880, la "cuesti√≥n capital" ‚ÄĒ la sede del gobierno federal ‚ÄĒ segu√≠a en la misma forma provisional en que hab√≠a quedado despu√©s de Pav√≥n: el gobierno nacional era "hu√©sped" de la provincia de Buenos Aires, en la ciudad de Buenos Aires, sobre la cual no ten√≠a autoridad alguna.

Despu√©s de la revoluci√≥n del 74, y tras unos a√Īos de proscripci√≥n de los derrotados, √©stos fueron indultados y se unieron a la "conciliaci√≥n de partidos" que en 1876 llev√≥ al gobierno bonaerense a Carlos Tejedor, un autonomista prestigioso entre los partidarios de Mitre.

Fallecido Alsina a fines de 1877, el mejor candidato del autonomismo era el ministro de guerra, general Roca, que hab√≠a llevado a cabo la Conquista del Desierto, gran √©xito de la gesti√≥n Avellaneda. Los l√≠deres porte√Īos, muchos de los cuales consideraban una afrenta ser gobernados por provincianos, presentaron como candidato al gobernador Tejedor.

Por su parte, Avellaneda decidió terminar su mandato otro gran éxito: una ley que declarara capital de la Nación a la ciudad de Buenos Aires, lo que había sido establecido en la Constitución, pero que nunca había sido cumplido.

La √ļltima guerra civil

El gobernador Carlos Tejedor.

En respuesta, Tejedor orden√≥ movilizaciones militares y la formaci√≥n de milicias para adiestrar a los ciudadanos en el manejo de las armas, desconociendo una ley de octubre del 79, que prohib√≠a a las provincias la movilizaci√≥n de milicias sin expreso permiso presidencial. El gobierno porte√Īo compr√≥ un gran cargamento de armas para sus milicias y, cuando un oficial del Ej√©rcito intent√≥ requisar el barco que las transportaba, las fuerzas del coronel Jos√© Inocencio Arias impidieron la acci√≥n de los nacionales.

Ante la actitud beligerante del gobierno porte√Īo, el 4 de junio de 1880, Avellaneda decret√≥ el traslado de todas las autoridades federales al vecino pueblo de Belgrano ‚ÄĒ entonces fuera del ejido porte√Īo ‚ÄĒ declar√°ndola sede transitoria del gobierno. Hacia all√≠ se trasladaron el Senado, la Corte y parte de la C√°mara de Diputados.

Simult√°neamente, el presidente orden√≥ el avance de varias divisiones del ej√©rcito nacional hacia la ciudad, a lo que el gobierno porte√Īo respondi√≥ reuniendo todas las milicias de la provincia en Buenos Aires. Un intento de detener esta concentraci√≥n de fuerzas fracas√≥ el 17 de junio, en la batalla de Olivera: a pesar de que las fuerzas porte√Īas que entraron en combate fueron derrotadas, la mayor parte de las mismas lograron ingresar a la ciudad.

La fuerzas nacionales iniciaron el ataque sobre la ciudad el d√≠a 20 de junio. En las sangrientas batallas de Puente Alsina, Barracas y los Corrales, las tropas porte√Īas lograron detener el avance nacional, pero sufrieron un enorme desgaste en hombres, dinero y armamento. La victoria estrat√©gica qued√≥ del lado del gobierno nacional.

Tejedor orden√≥ a Mitre iniciar tratativas de paz, y el 30 de junio present√≥ su renuncia. La milicia provincial fue inmediatamente desarmada. El Congreso disolvi√≥ la legislatura porte√Īa, y d√≠as m√°s tarde intervino el gobierno provincial.

Corrientes, √ļltimo campo de batalla

La √ļnica provincia en que gobernaba el partido liberal mitrista era la provincia de Corrientes, donde conservaba el gobierno desde la revoluci√≥n de 1878. El 9 de junio, cuando la situaci√≥n porte√Īa estaba a punto de llegar al choque b√©lico, los delegados correntinos firmaron con Tejedor una alianza formal con el gobierno porte√Īo: ofrec√≠an la colaboraci√≥n de un ej√©rcito provincial de 10.000 hombres, que en la pr√°ctica hubiera sido imposible reunir. Por su parte, el gobierno porte√Īo se compromet√≠a a aportar 1.000 fusiles con cien mil "tiros", cuatro ca√Īones Krupp y un mill√≥n de pesos.

Unos d√≠as despu√©s, fuerzas correntinas invadieron la provincia de Entre R√≠os, atacando algunas guarniciones menores. En respuesta, el 3 de julio, Avellaneda decret√≥ la intervenci√≥n federal: el doctor Goyena fue enviado a Corrientes, donde lleg√≥ el 16 de julio. Desde Goya, envi√≥ al coronel Rufino Ortega sobre la capital ‚ÄĒ que fue ocupada el d√≠a 24 ‚ÄĒ y al general Juan Ayala atacar Curuz√ļ Cuati√° desde Concordia.

El gobernador Felipe Cabral abandonó la ciudad al frente de algunas tropas, pero días más tarde se exilió en el Paraguay. El vicegobernador Juan Esteban Martínez se retiró entonces hacia el noreste, bordeando los Esteros del Iberá. Las fuerzas del coronel Reguera se dispersaron, y en parte se incorporaron a las de Martínez, que en su marcha fue alcanzado dos veces: la primera en el paraje de Tacuara Carendí, el 31 de julio, y la segunda en Ituzaingó, el 3 de agosto de 1880, siendo derrotado en ambos combates por el coronel Rufino Ortega.

Esta √ļltima fue la √ļltima batalla de las guerras civiles argentinas. Corrientes qued√≥ pacificada y ‚ÄĒ por primera vez en sesenta y seis a√Īos ‚ÄĒ la paz qued√≥ establecida definitivamente en todo el pa√≠s. No obstante, ser√≠a Corrientes la √ļnica provincia en que las revoluciones de la d√©cada de 1890 y otras dos de la d√©cada de 1930 se llevar√≠an a cabo con operaciones territoriales y traslados de tropas. Pero no se trataron, en sentido estricto, de guerras civiles, ni los conflictos pol√≠ticos tendr√≠an mucho en com√ļn con los que se decidieron en los campos de batalla de las guerras civiles ocurridas entre 1814 y 1880.

Federalización de Buenos Aires

El 24 de agosto, Avellaneda present√≥ un proyecto de ley, aprobada por el Congreso el 21 de septiembre, por el cual se declaraba a Buenos Aires capital de la Rep√ļblica y se la pon√≠a bajo control directo federal.

Faltaba su ratificaci√≥n por la legislatura porte√Īa. Para eso se ordenaron nuevas elecciones provinciales, de las cuales surgi√≥ triunfante el Partido Autonomista Nacional. Tras el hist√≥rico debate entre Jos√© Hern√°ndez, que defend√≠a la federalizaci√≥n de la ciudad, y Leandro N. Alem, que se opon√≠a a la misma ‚ÄĒ no tanto por su posici√≥n porte√Īista, sino por sus efectos negativos sobre el resto del pa√≠s ‚ÄĒ la misma fue aprobada por la provincia de Buenos Aires en noviembre.

Poco antes había asumido el gobierno nacional el general Roca, que en diciembre terminó el proceso de formación de la Capital Federal, gobernada directamente por el gobierno nacional. Sus funciones legislativas comunales pasaron a depender de un Concejo Deliberante, pero el Poder Ejecutivo dependió del gobierno nacional hasta 1995.

El gobierno bonaerense pasó a la ciudad de La Plata, fundada a este efecto.

Finalmente, el sistema federal quedaba establecido en la legislaci√≥n, aunque con serias limitaciones pr√°cticas. El √ļltimo conflicto planteado a trav√©s de las guerras civiles argentinas estaba resuelto.

Véase también

Notas

  1. ‚ÜĎ La diferencia entre fuerzas regulares e irregulares volvi√≥ a tomar importancia a partir de 1862, cuando Bartolom√© Mitre y Domingo Faustino Sarmiento quisieron hacer valer esta diferencia para eliminar a sus enemigos como ‚Äúbandidos‚ÄĚ.
  2. ‚ÜĎ Seg√ļn Mitre,
    "los caudillos, al absorber la fuerza de las masas, se convirtieron en mandones irresponsables, se perpetuaron por la violencia en el poder y, árbitros de las voluntades de sus subordinados, los arrastraron tras sí y los condujeron al campo de la guerra civil."
    Véase "Historia de Belgrano", cap XXX.
  3. ‚ÜĎ El caso sanjuanino es conocido por haber sido la causa de la instalaci√≥n de la familia del general Facundo Quiroga, originaria de la provincia de San Juan, en la provincia de La Rioja. V√©ase Jorge Newton, Facundo Quiroga, aventura y leyenda. Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1972.
  4. ‚ÜĎ Pueyrred√≥n es recordado especialmente por la ayuda que dio al ej√©rcito con que San Mart√≠n libert√≥ Chile. √Čste ten√≠a 5.400 hombres, de los cuales casi 1.000 chilenos: hab√≠a menos argentinos intentando liberar Chile que sometiendo Santa Fe.
  5. ‚ÜĎ En Paysand√ļ nacer√≠a poco despu√©s su hijo, tambi√©n llamado Ricardo L√≥pez Jord√°n, el √ļltimo caudillo federal.
  6. ‚ÜĎ Al igual que la Rep√ļblica de Entre R√≠os, la Rep√ļblica de Tucum√°n era el nombre legal de una provincia soberana, no de un estado independiente.
  7. ‚ÜĎ Nicol√°s Avellaneda y Tula fue padre de Marco Avellaneda, futuro gobernador de Tucum√°n, y abuelo de Nicol√°s Avellaneda, quien ser√≠a presidente de la Argentina entre 1874 y 1880.
  8. ‚ÜĎ Nicol√°s Laguna era el √ļnico civil y el √ļnico de ellos que puede ser identificado como federal.
  9. ‚ÜĎ El Pacto Federal ser√≠a una de los "pactos preexistentes" que servir√≠an de base a la Constituci√≥n Argentina de 1853. Ser√≠a el ordenamiento central de la Confederaci√≥n Argentina durante los siguientes 22 a√Īos, hasta la batalla de Caseros, no obstante el poco sincero uso que har√≠a del mismo Rosas.
  10. ‚ÜĎ A pesar del mito difundido por Sarmiento acerca de su sadismo sanguinario, otros autores, como David Pe√Īa, afirman que √©sa fue la √ļnica ejecuci√≥n en masa que Quiroga orden√≥ en su vida.
  11. ‚ÜĎ En sus Memorias, Lamadrid achacaba la culpa de esa derrota a la cobard√≠a de Pedernera. Pero el general Paz lo ridiculizar√≠a, observando que Lamadrid, en sus Memorias, responsabiliza de cada una de sus derrotas a la cobard√≠a de alguno de sus oficiales.
  12. ‚ÜĎ
    "El Presidente Constitucional de la Rep√ļblica, al descender del puesto a que lo elev√≥ el voto de sus conciudadanos, declara ante este acto que s√≥lo cede a la violencia de una facci√≥n armada, cuyos esfuerzos hubieran sido impotentes si no hubieran encontrado su principal apoyo y la m√°s decidida cooperaci√≥n de la marina militar francesa, que no ha desde√Īado aliarse a la anarqu√≠a para destruir el orden" legal de esta rep√ļblica, que ninguna ofensa le ha inferido a Francia."
  13. ‚ÜĎ No declar√≥ la guerra a la Argentina, ni a la provincia de Buenos Aires, ni a su gobierno, sino personalmente al general Rosas. Esta forma de declaraci√≥n de guerra, un tanto c√≠nica, hab√≠a sido utilizada por Rosas contra la Confederaci√≥n Per√ļ-Boliviana, y ser√≠a utilizada por Bartolom√© Mitre para iniciar la guerra del Paraguay.
  14. ‚ÜĎ Los correntinos acusaron a Urquiza de la matanza de centenares de prisioneros. Un detalle macabro hizo famosa la muerte de Ber√≥n: un soldado de Urquiza sac√≥ de su espalda una lonja de piel, con la que hizo hacer una manea para caballos.
  15. ‚ÜĎ Era una decisi√≥n ins√≥lita, ya que ni Lavalle hab√≠a estado jam√°s en Tucum√°n, ni Lamadrid en Mendoza, donde el porte√Īo ten√≠a su familia pol√≠tica.
  16. ‚ÜĎ Joaqu√≠n Su√°rez durar√≠a como interino mucho m√°s ‚Äď ocho a√Īos ‚Äď que cualquier otro presidente titular en la historia uruguaya.
  17. ‚ÜĎ Urquiza se comprometi√≥ a hipotecar todas las propiedades estatales de la Argentina para pagar esa deuda.
  18. ‚ÜĎ Aunque no todos los testimonios coinciden, Pacheco ha sido acusado de traicionar a Rosas, y su r√°pida adaptaci√≥n a sus vencedores parece confirmarlo.
  19. ‚ÜĎ Resulta significativo que Taboada y Bustos tambi√©n se pasar√≠an al bando de Bartolom√© Mitre despu√©s de la Batalla de Pav√≥n.
  20. ‚ÜĎ Este intento fracasar√≠a ante la noticia del sitio de Lagos a Buenos Aires. Este fue el √ļltimo destino militar del general Paz.
  21. ‚ÜĎ Entre los pol√≠ticos del Estado de Buenos Aires que aplaudieron el asesinato de Benav√≠dez, el m√°s notorio y entusiasta fue el sanjuanino Domingo Faustino Sarmiento, que lo consider√≥ un triunfo de la "civilizaci√≥n".
  22. ‚ÜĎ Juan Sa√° fue ascendido al grado de general en premio por su campa√Īa contra los unitarios de San Juan, y nombrado comandante de la divisi√≥n de ej√©rcito Centro por decreto del presidente Derqui.
  23. ‚ÜĎ Todas las fuentes coinciden en que pr√°cticamente no exist√≠an liberales en Catamarca; los que aparecieron fueron s√≥lo aliados circunstanciales del mitrismo, por enemistades locales. Omill fue uno de estos casos, y casi todos sus sucesores tambi√©n.
  24. ‚ÜĎ Sarmiento aconsejaba a sus amigos de Buenos Aires: "Si Sandes mata gente c√°llense la boca. Son animales b√≠pedos de tan perversa condici√≥n, que no s√© qu√© se obtenga con tratarlos mejor."
  25. ‚ÜĎ Su primer bi√≥grafo, Jos√© Hern√°ndez, en Vida del Chacho, Centro Editor de Am√©rica Latina, Bs. As., 1967, aporta datos err√≥neos sobre las circunstancias de su muerte, diciendo, por ejemplo, que fue muerto en su cama.
  26. ‚ÜĎ Este punto de vista es severamente cuestionado por Marcela Gonz√°lez de Mart√≠nez, en ¬ŅFue impopular la Guerra de la Triple Alianza?, Revista Todo es Historia, nro. 132.
  27. ‚ÜĎ La tradici√≥n riojana conservaba a√ļn a mediados del siglo XX la memoria del saqueo de la provincia por las fuerzas de Taboada. V√©ase Luna, F√©lix, Los caudillos, Ed. Pe√Īa Lillo, Bs. As., 1971.
  28. ‚ÜĎ Luengo ser√≠a, unos a√Īos m√°s tarde, el responsable de la muerte del general Urquiza.
  29. ‚ÜĎ En ella particip√≥, del lado de C√°ceres, el general L√≥pez Jord√°n.
  30. ‚ÜĎ Absal√≥n Ibarra era hijo natural de Juan Felipe Ibarra, pero √©ste nunca lo reconoci√≥ como tal, y fue criado en la casa de sus primos, los Taboada.
  31. ‚ÜĎ Parece ser que el mismo Roca ayud√≥ a Arredondo a huir a Chile para salvar su vida. V√©ase F√©lix Luna Soy Roca, Ed. Sudamericana, Bs. As., 1989.
  32. ‚ÜĎ Esta batalla y los hechos que la rodearon son relatadas por H√©ctor Tiz√≥n en su conocida novela Fuego en Casabindo, de a√Īo 1969, reeditada por Ed. Planeta, Bs. As., 2001. ISBN 950-49-0873-X

Fuentes

Referencias

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  3. ‚ÜĎ Lozier Almaz√°n, Bernardo, Mart√≠n de √Ālzaga, Ed. Ciudad Argentina, Bs. As., 1998. ISBN 987-507-043-2.
  4. ‚ÜĎ V√©ase Bra, Gerardo, El Mot√≠n de las Trenzas, Revista Todo es Historia, nro. 187.
  5. ‚ÜĎ V√©ase Dumrauf, Clemente, El genio mal√©fico de Artigas, Revista Todo es Historia, nro. 74, en que el autor responsabiliza de la crisis a Manuel de Sarratea.
  6. ‚ÜĎ Alfredo D√≠az de Molina, El coronel Jos√© Javier D√≠az y la verdad hist√≥rica, Ed. Platero, Bs. As., 1984, p√°g. 35 y ss.
  7. ‚ÜĎ V√©ase un an√°lisis detallado del proceso que llev√≥ al mot√≠n de Arequito en: Mario Arturo Serrano, Arequito: ¬Ņpor qu√© se sublev√≥ el Ej√©rcito del Norte? , Ed. C√≠rculo Militar, Bs. As., 1996. ISBN 950-9822-37-X
  8. ‚ÜĎ N√ļ√Īez, M., Bustos, el caudillo olvidado, Cuadernos de revista Crisis, Bs. As., 1975.
  9. ‚ÜĎ La traici√≥n fue confesada por el propio interesado. V√©anse sus Memorias p√≥stumas en Santiago Morit√°n, Mansilla, su memoria in√©dita. Ram√≠rez, genial guerrero y estadista. Urquiza y sus hombres, Ed. Peuser, Bs. As., 1945.
  10. ‚ÜĎ Bernab√© Ar√°oz era el sostenido por las milicias rurales y los hacendados. V√©ase Carlos P√°ez de la Torre (h), Historia de Tucum√°n, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1987. ISBN 950-21-0907-4
  11. ‚ÜĎ V√©ase Armando Ra√ļl Baz√°n, Historia del noroeste argentino, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1986. ISBN 950-21-0851-5
  12. ‚ÜĎ Zinny, Jos√© Antonio, Historia de los gobernadores de las Provincias Argentinas, Ed, Hyspam√©rica, 1987. ISBN 950-614-685-3 Sorprendentemente, este autor ‚ÄĒ muy cr√≠tico con los caudillos federales y a quienes hace responsables de todo lo malo ocurrido en la Argentina ‚ÄĒ acusa como principal responsable de esta crisis a D√≠az de la Pe√Īa.
  13. ‚ÜĎ Sobre las heridas de Lamadrid, v√©ase: Scenna, Miguel √Āngel, Lamadrid, el guerrero destrozado, Revista Todo es Historia, nro. 155.
  14. ‚ÜĎ Pringles fue muerto por negarse a rendirse a un oficial de Quiroga.
  15. ‚ÜĎ Barba, Enrique, Unitarismo, federalismo, rosismo, Ed. Pannedille, Bs. As., 1972.
  16. ‚ÜĎ La Revoluci√≥n de los Restauradores, 1833, compilado por Centro Editor de Am√©rica Latina en la Colecci√≥n Historia Testimonial Argentina, Bs. As., 1983.
  17. ‚ÜĎ Newton, Jorge, Alejandro Heredia, el Protector del Norte, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1978.
  18. ‚ÜĎ Diario El Pa√≠s: Batallas que hicieron historia, tomo VIII. Guerra Grande. Parte 1.
  19. ‚ÜĎ M√©ndez, Jos√© M., ¬ŅQui√©n mat√≥ a Alejandro Heredia?, Revista Todo es Historia, nro. 126.
  20. ‚ÜĎ Castello, Antonio Emilio, Historia de Corrientes, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1991. ISBN 950-21-0619-9 y Castello, Antonio E., Pago Largo, Revista Todo es Historia, nro. 74.
  21. ‚ÜĎ Iriarte, Ignacio Manuel, Los libres del sur, Revista Todo es Historia, nro. 47.
  22. ‚ÜĎ Cresto, Juan Jos√©, Los libres del sur, Ed. Alfar, Bs. As., 1993.
  23. ‚ÜĎ Situaci√≥n duramente censurada por el general Paz en sus "Memorias p√≥stumas". Ed. Hyspam√©rica, Bs. As., 1988. ISBN 950-614-762-0
  24. ‚ÜĎ Quesada, Ernesto, Lamadrid y a la Coalici√≥n del Norte, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1965.
  25. ‚ÜĎ V√©ase un an√°lisis detallado de las razones de la derrota en Ernesto Quesada, Lavalle y la batalla de Quebracho Herrado, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1965.
  26. ‚ÜĎ Quesada, Ernesto, Acha y la batalla de Angaco, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1965.
  27. ‚ÜĎ Poenitz, Erich, Los correntinos de Lavalle, Revista Todo es Historia, nro. 119. El art√≠culo detalla el destino que sufri√≥ cada una de las divisiones de las tropas aportadas por Corrientes a la campa√Īa de Lavalle.
  28. ‚ÜĎ Para toda esta secci√≥n, v√©ase P√©rez Fuentes, Gerardo, La campa√Īa antirrosista del Chacho, Revista Todo es Historia, nro. 171.
  29. ‚ÜĎ Ch√°vez, Ferm√≠n, Vida del Chacho, Ed. Theor√≠a, Bs. As., 1974. Este √ļltimo historiador, revisionista y rosista, no encuentra explicaciones satisfactorias para el papel del Chacho en esta campa√Īa.
  30. ‚ÜĎ Castello, Antonio E., Caaguaz√ļ, la gloria ef√≠mera, Revista Todo es Historia, nro. 107.
  31. ‚ÜĎ V√©ase Academia Nacional de la Historia, Partes de batalla de las guerras civiles, Bs. As., 1977.
  32. ‚ÜĎ V√©ase: Cervera, Manuel, Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe, Santa Fe, 1907, en que el autor califica la actitud de L√≥pez como una "retirada vergonzosa".
  33. ‚ÜĎ Parte de Urquiza a Rosas, en Academia Nacional de la Historia, Partes de batalla de las guerras civiles, Bs. As., 1977.
  34. ‚ÜĎ [[Jos√© Mar√≠a Rosa|Rosa, Jos√© Mar√≠a, El Pronunciamiento de Urquiza.
  35. ‚ÜĎ Uzal, Francisco H., El incomprensible fusilamiento de Chilavert, Revista Todo es Historia, nro. 11.
  36. ‚ÜĎ Bidondo, Emilio A., Historia de Jujuy, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1980.
  37. ‚ÜĎ Al√©n Lascano, Luis C., Historia de Santiago del Estero, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1991. ISBN 950-21-1034-X
  38. ‚ÜĎ a b Al√©n Lascano, Luis C., Los Taboada, Revista Todo es Historia, nro. 47.
  39. ‚ÜĎ Sosa de Newton, Lily, El general Paz, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1973.
  40. ‚ÜĎ Mart√≠nez, Benjam√≠n, Generales de Urquiza, desfile de valientes, ED. Tor, Bs. As., 1932.
  41. ‚ÜĎ Lahourcade, Alicia, San Gregorio, una batalla olvidada, Revista Todo es Historia, nro. 126.
  42. ‚ÜĎ Para todo el proceso y el tratado de paz firmado al final del mismo, v√©ase Scobie, James, La lucha por la Consolidaci√≥n de la Nacionalidad Argentina, Ed. Hachette, Bs. As., 1965.
  43. ‚ÜĎ Quiroga Micheo, Ernesto, El asesinato de Nazario Benav√≠dez, Revista Todo es Historia, nro. 387.
  44. ‚ÜĎ Uno de los an√°lisis m√°s l√ļcidos de esta situaci√≥n lo da James Scobie, en La lucha por la Consolidaci√≥n de la Nacionalidad Argentina, Ed. Hachette, Bs. As., 1965.
  45. ‚ÜĎ Nota del gobernador Mitre al presidente Derqui, junio de 1861, citada en AGM, Antecedentes de Pav√≥n, t VII, p.103-104.
  46. ‚ÜĎ Baz√°n, Armando R., Historia de Catamarca, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1996. ISBN 950-21-1229-6
  47. ‚ÜĎ Ch√°vez, Ferm√≠n, Vida del Chacho, Ed. Theor√≠a, Bs. As., 1974.
  48. ‚ÜĎ Mercado Luna, Ricardo, Los coroneles de Mitre, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1974.
  49. ‚ÜĎ Luna, F√©lix, Los caudillos, Ed. Pe√Īa Lillo, Bs. As., 1971.
  50. ‚ÜĎ C√°rdenas, Felipe, Muerte y resurrecci√≥n del Chacho, Revista Todo es Historia, nro. 25.
  51. ‚ÜĎ Rojo, Roberto, H√©roes y cobardes en el ocaso federal. Ed. Comfer, Bs. As., 1994. ISBN 987-95225-0-8
  52. ‚ÜĎ Zinny, Jos√© Antonio, Historia de los gobernadores de las Provincias Argentinas, Tomo IV, p√°g 263, Ed. Hyspam√©rica, 1987. ISBN 950-614-685-3
  53. ‚ÜĎ Chumbita, Hugo, Jinetes rebeldes, Ed. Vergara, Bs. As., 1999. ISBN 950-15-2087-0
  54. ‚ÜĎ La captura de L√≥pez Jord√°n.
  55. ‚ÜĎ Para todo el proceso en Buenos Aires, ver: Miguel √Āngel Scenna, 1874: Mitre contra Avellaneda, Revista Todo es Historia, nro. 167.
  56. ‚ÜĎ Ver: Omar L√≥pez Mato, 1874, Historia de la Revoluci√≥n Olvidada, Ed. Olmo, Bs. As., 2005.
  57. ‚ÜĎ Ver: Guillermo H. Gassio y Mar√≠a C. San Rom√°n, La conquista del progreso. Memorial de la Patria, tomo XIV, Ed. La Bastilla, Bs. As., 1984.
  58. ‚ÜĎ Combate de Los Cachos, en Sepa Argentina.

Bibliografía

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