Guerra de las Galias

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Guerra de las Galias
Guerra de las Galias
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Vercingétorix arroja sus armas a los pies de Julio César por Lionel Noel Royer (1899)
Fecha 58 a. C. - 51 a. C.
Lugar Galia, Germania y Britania
Causas Migración de los helvecios
Resultado Victoria romana
Consecuencias Las tribus galas se dispersan.
Cambios territoriales Roma se anexiona Galia.
Beligerantes
Rep√ļblica romana Galos:
Arvernos,
Atrebates,
Atu√°tucos,
Bituriges,
C√°letes,
Eburones,
Helvecios,
Menapios,
Mórinos,
Nervios,
Sociates,
Suesones,
Vénetos,
Veriocases,
Viromanduos,
otros
Germanos:
Suevos,
Britanos
Comandantes
Gayo Julio César,
Tito Acio Labieno,
Publio Licinio Craso,
Quinto Titurio Sabino†,
Quinto Tulio Cicerón,
Lucio Aurunculeyo Cota†,
Décimo Junio Bruto,
Gayo Fabio,
Gayo Caninio Rébilo,
Marco Antonio,
Marco Licinio Craso,
Servio Sulpicio Galba,
Gayo Volcacio Tulo
Vercingétorix,
Ambiórix,
Comio,
Ariovisto,
Divicón,
Casivelauno,
D√ļmnorix‚Ć,
Vercasivelauno,
Galba,
Boduognato
Fuerzas en combate
Se estima que unos 120.000 (legionarios y auxiliares) Se estima que varios cientos de miles, hasta millones
Bajas
Se estima que decenas de miles (30.000 seg√ļn algunas fuentes)[1] Seg√ļn C√©sar, un mill√≥n de muertos
seg√ļn Plutarco de 1,5 a 3 millones de muertos
un millón de esclavizados
Este art√≠culo trata sobre la campa√Īa militar. Para la obra de Julio C√©sar, v√©ase De Bello Gallico.

La Guerra de las Galias fue un conflicto militar librado entre el proc√≥nsul romano Julio C√©sar y las tribus galas entre el a√Īo 58 a. C. y 51 a. C. En el curso de las mismas la Rep√ļblica romana someti√≥ a la Galia, extenso pa√≠s que llegaba desde el Mediterr√°neo hasta el Canal de la Mancha. Los romanos tambi√©n realizaron incursiones a Britania y Germania, pero estas expediciones no llegaron a transformarse en invasiones a gran escala. La Guerra de las Galias culmin√≥ con la Batalla de Alesia en 52 a. C., donde los romanos pusieron fin a la resistencia organizada de los galos. Esta decisiva victoria romana supuso la expansi√≥n de la Rep√ļblica romana sobre todo el territorio galo. Las tropas empleadas durante esta campa√Īa, conformaron el ej√©rcito con el que el general march√≥ sobre la capital de la Rep√ļblica.

Pese a que C√©sar justific√≥ esta invasi√≥n como una acci√≥n defensiva preventiva, la mayor√≠a de los historiadores coinciden en que el principal motivo de la campa√Īa fue potenciar la carrera pol√≠tica del general y cancelar sus grandes deudas. No obstante, nadie puede obviar la importancia militar de este territorio para los romanos, quienes hab√≠an sufrido varios ataques por parte de tribus b√°rbaras provenientes tanto de la Galia como del norte franc√©s. La conquista de estos territorios permiti√≥ a Roma asegurar la frontera natural del r√≠o Rin.

Esta campa√Īa militar es descrita extensamente por el propio Julio C√©sar en su obra Comentarios a la guerra de las Galias, fuente hist√≥rica de mayor importancia acerca de esta campa√Īa y obra m√°s importante del general. El libro es tambi√©n una obra maestra de propaganda pol√≠tica, puesto que C√©sar estaba sumamente interesado en influir a sus lectores en Roma.

Contenido

Contexto político

En el a√Īo 58 a. C., Julio C√©sar termin√≥ su consulado en Roma. El ex-c√≥nsul estaba muy endeudado desde su edilato, sin embargo, siendo miembro del Primer Triunvirato (la alianza pol√≠tica compuesta por √©l mismo, Marco Licinio Craso y Pompeyo) se hab√≠a procurado el gobierno de dos provincias: Galia Cisalpina e Il√≠rico. Cuando Quinto Cecilio Metelo C√©ler, gobernador de Galia Transalpina, muri√≥ de forma inesperada, C√©sar fue nombrado tambi√©n gobernador de esta provincia. Mediante votaci√≥n, llevada a cabo en el Senado, se dictamin√≥ que C√©sar gobernara sobre estos territorios durante el sorprendente periodo de un lustro.

Inicialmente, C√©sar contaba con cuatro legiones veteranas bajo su mando directo: Legio VII, Legio VIII, Legio IX Hispana y Legio X. C√©sar conoc√≠a personalmente a la mayor√≠a (tal vez a todas) esas legiones, puesto que hab√≠a sido gobernador de Hispania Ulterior en 61 a. C. y junto a ellas hab√≠a efectuado una exitosa campa√Īa contra los lusitanos. Entre sus legados se encontraban sus primos Lucio Julio C√©sar y Marco Antonio, Tito Labieno, D√©cimo Junio Bruto Albino, Cayo Trebonio, Aulo Hircio y Quinto Tulio Cicer√≥n (hermano menor de Marco Tulio Cicer√≥n). Adem√°s, C√©sar ten√≠a la autoridad legal para reclutar m√°s legiones y tropas auxiliares si as√≠ lo cre√≠a conveniente.

Probablemente, la ambici√≥n de C√©sar era realizar una campa√Īa que lo encumbrara y aliviara su situaci√≥n econ√≥mica, pero es discutible que hubiera elegido a los galos como objetivo inicial. Lo m√°s probable es que C√©sar estuviese planeando una campa√Īa contra el reino de Dacia, en los Balcanes.[1]

Por otra parte, las tribus galas eran civilizadas, ricas y se hallaban completamente divididas. Muchas de ellas comerciaban con mercaderes romanos y hab√≠an sido ya influidas por la cultura romana. Algunas incluso hab√≠an cambiado sus sistemas pol√≠ticos, abandonando la monarqu√≠a tribal para instalar rep√ļblicas inspiradas en la romana.

Los romanos respetaban y tem√≠an a los galos y las tribus germ√°nicas. Hac√≠a apenas 45 a√Īos, en el a√Īo 109 a. C., que Italia hab√≠a sido invadida por una gran migraci√≥n germana y rescatada tras varias sangrientas y costosas batallas lideradas por el general Cayo Mario. Hac√≠a poco tiempo, la tribu germ√°nica de los suevos hab√≠a migrado al territorio de Galia encabezada por su l√≠der, Ariovisto. Parec√≠a que las tribus hab√≠an vuelto a ponerse en movimiento, y eso amenazaba de nuevo la existencia de la Rep√ļblica.

El transcurso de la campa√Īa

Guerra contra los Helvecios

Migración helvecia

Un mapa de Galia en el siglo I a. C. donde puede verse la posici√≥n relativa de los helvecios y los s√©cuanos.

En el a√Īo 61 a. C., instigados por Org√©torix, los helvecios comenzaron a planificar y organizar una migraci√≥n masiva. Los l√≠deres de los helvecios no estaban satisfechos con la extensi√≥n de su territorio, cercados por las tribus germ√°nicas, los s√©cuanos celtas y los romanos de la Galia Narbonense. En materia diplom√°tica, Org√©torix negoci√≥ con los s√©cuanos y los heduos, y estableci√≥ tambi√©n contactos personales y una alianza con C√°stico y D√ļmnorix, llegando incluso a casarse con la hija del √ļltimo. C√©sar acus√≥ a los tres hombres de ansiar ser coronados reyes. Durante tres a√Īos, los helvecios se prepararon para la guerra, trazando planes y enviando emisarios a varias tribus galas para procurarse salvoconductos y alianzas.[2]

En 58 a. C. la tribu de Org√©torix se dio cuenta de su ambici√≥n y juzgaron a su l√≠der. Aunque consigui√≥ escapar, acab√≥ muriendo y se sospech√≥ que incluso pudo haberse suicidado. No obstante, todo este asunto no evit√≥ que los helvecios continuaran adelante con sus planes. Debido a sus luchas constantes y distancia, los helvecios eran una tribu guerrera y su gran n√ļmero de habitantes representaba una gran amenaza para cualquiera que se les opusiera. Cuando se pusieron en marcha, el 28 de marzo seg√ļn los datos que aporta C√©sar, incendiaron todos sus pueblos y villas para eliminar cualquier tentativa de retirada. Tambi√©n se unieron a ellos otras tribus vecinas: los r√°uracos, los tulingos, los latobicos y los boyos. Ante ellos, hab√≠an dos rutas posibles: la primera era a trav√©s del peligroso y complicado Pas de l'Ecluse, ubicado entre la cordillera de Jura y el r√≠o R√≥dano; la segunda, que era mucho m√°s simple, los llevar√≠a al pueblo de Ginebra, donde el lago Lem√°n desemboca en el R√≥dano y un puente permit√≠a el cruce del r√≠o. Estas tierras pertenec√≠an a los al√≥broges, una tribu que hab√≠a sido sometida por Roma y, por lo tanto cuyo territorio se encontraba bajo la esfera de influencia de la Rep√ļblica romana.[3]

En el Lago Lem√°n

Por entonces, C√©sar se hallaba en Roma, dejando una √ļnica legi√≥n en la Galia Transalpina encontr√°ndose √©sta en peligro. Al ser informado de estos acontecimientos, inmediatamente apresur√≥ su marcha hacia Ginebra y, adem√°s de ordenar la leva de varias tropas auxiliares, orden√≥ la destrucci√≥n del puente. Los helvecios enviaron una embajada bajo el mando de Nameyo y Veruclecio para negociar el paso de su pueblo por su territorio, prometiendo no provocar ning√ļn da√Īo. C√©sar estanc√≥ las negociaciones, tratando de ganar tiempo para que sus tropas fortificaran sus posiciones al otro lado del r√≠o mediante una muralla de casi cinco metros de alto y una zanja que corr√≠a paralela a esta.[4]

Mapa de la Guerra de las Galias.

Cuando la embajada regres√≥, C√©sar rechaz√≥ de manera oficial su petici√≥n y les advirti√≥ que cualquier intento de cruzar el r√≠o por la fuerza ser√≠a contrarrestado. Se rechazaron inmediatamente varios intentos. Los helvecios regresaron sobre sus pasos e iniciaron negociaciones con los s√©cuanos para que los dejasen pasar pac√≠ficamente. Tras dejar a su √ļnica legi√≥n bajo la direcci√≥n de su segundo al mando, Tito Labieno, C√©sar se dirigi√≥ r√°pidamente hacia Galia Cisalpina. All√≠ asumi√≥ el mando de las tres legiones situadas en Aquileya y reclut√≥ otras dos nuevas legiones, la Legio XI y la Legio XII. Al frente de estas cinco legiones, C√©sar cruz√≥ los Alpes por el camino m√°s corto, atravesando territorios hostiles y enfrent√°ndose a su paso a varias tribus.[5]

Persecución a los Helvecios

Mientras tanto, los helvecios ya habían cruzado el territorio de los sécuanos y saqueaban las tierras de los heduos, ambarros y alóbroges. Estas tribus, incapaces de enfrentarse a ellos, solicitaron ayuda a César como aliadas de Roma. César accedió y sorprendió a los helvecios cuando atravesaban el río Arar (el actual río Saona). Tres cuartas partes de los helvecios ya habían cruzado, pero el otro cuarto, los tigurinos (un clan helvecio), permanecía en la orilla oriental. Tres legiones, bajo el mando de César, emboscaron y derrotaron a los tigurinos en la Batalla del Arar, causándoles grandes pérdidas. Los tigurinos supervivientes huyeron al bosque cercano.[6]

Tras la batalla, los romanos construyeron un puente sobre el Arar para perseguir a los dem√°s helvecios, estos enviaron una embajada liderada por Divic√≥n, pero las negociaciones fracasaron. Los romanos mantuvieron su persecuci√≥n durante quince d√≠as hasta que tuvieron problemas de suministros. Aparentemente, D√ļmnorix estaba haciendo todo lo posible por retrasar la llegada de estos suministros, por lo que los romanos abandonaron la persecuci√≥n y se dirigieron hacia la fortaleza hedua de Bibracte. La suerte hab√≠a cambiado y los helvecios comenzaron a perseguir a los romanos, hostigando a su retaguardia. C√©sar escogi√≥ una colina cercana para plantar batalla y las legiones romanas se detuvieron para enfrentarse a sus enemigos.[7] [8] [9]

En la Batalla de Bibracte las legiones aplastaron a sus oponentes y los helvecios, derrotados, ofrecieron su rendici√≥n, a lo que C√©sar accedi√≥. Sin embargo, 6.000 hombres del clan helvecio de los verbigenos huyeron para evitar ser capturados. Bajo √≥rdenes de C√©sar, otras tribus galas capturaron y trajeron a los fugitivos, que fueron ejecutados. Los que se hab√≠an rendido recibieron la orden de regresar a sus tierras para reconstruirlas y organizar la provisi√≥n de suministros para alimentar a las legiones, puesto que eran un recurso muy √ļtil como tap√≥n entre los romanos y otras tribus del norte para permitir que migrasen a otra parte. En el campamento helvecio capturado se encontr√≥ un censo escrito en griego: de un total de 368.000 helvecios, de los cuales 92.000 eran hombres sin discapacidades, solamente 110.000 sobrevivieron para regresar a sus hogares.[10]

Mapa de la Batalla de Bibracte.

La guerra contra los suevos

Llegada de los suevos

Tras la victoriosa campa√Īa, varios arist√≥cratas galos de casi todas las tribus acudieron a felicitar a C√©sar por su victoria. Reunidos en un consejo galo para discutir ciertas cuestiones, invitaron a C√©sar a acudir.[11]

En esta reuni√≥n los delegados se quejaron de que, debido a las luchas entre los heduos y los arvernos, estos √ļltimos hab√≠an contratado a un gran n√ļmero de mercenarios germ√°nicos. Los mercenarios, liderados por Ariovisto, rey de los suevos, hab√≠an traicionado a los arvernos y tomado como rehenes a varios de los hijos de los arist√≥cratas galos. Adem√°s, hab√≠an ganado distintas batallas, recibido muchos refuerzos, con lo que la situaci√≥n estaba descontrol√°ndose.

Las negociaciones

Entonces, César mandó emisarios a Ariovisto, proponiéndole una reunión, para discutir el asunto, pero Ariovisto se negó, diciendo que no confiaba en César, y era muy costoso trasladar a su ejército al sur. César le respondió diciéndole, que entonces él pasaría a ser su enemigo, debido a los agravios que le había hecho a los aliados de Roma, y haberse negado a entrevistarse con sus aliados, cuya alianza tanto él había pedido.

C√©sar se enter√≥ de que Ariovisto amenazaba con tomar Vesontio, la principal ciudad de los secuanos, que aparte es una plaza fortificada f√°cil de defender, por lo que este march√≥ con sus legiones e impidi√≥ que fuera tomada. En Vesontio, los soldados de C√©sar comenzaron a temer a los germanos, a excepci√≥n de la legi√≥n d√©cima, en la que C√©sar confiaba, pero este temor se disfum√≥ cu√°ndo Ariovisto le pidi√≥ a C√©sar una entrevista, bajo la condici√≥n de que ambos bandos llevaran √ļnicamente jinetes, de manera de ser dif√≠cil preparar una emboscada.

Al llegar el d√≠a se√Īalado, C√©sar y Ariovisto se entrevistaron, pero la reuni√≥n fue in√ļtil, ya que la caballer√≠a de Ariovisto atac√≥ a la romana en el medio de la entrevista, por lo que C√©sar se retir√≥, orden√°ndoles a sus caballeros que no atacaran, para que despu√©s no circule el rumor de que √©l hab√≠a comenzado con la batalla. Luego de unos d√≠as, Ariovisto pidi√≥ a C√©sar que mandara emisarios para seguir negociando, pero, a la llegada del emisario romano, este fue arrestado por Ariovisto.

Batalla de Vosgos

Tras el fracaso de las negociaciones, César ubicó sus legiones en dos campamentos, uno de los cuales fue atacado sin éxito por la caballería de Ariovisto, tanto al construirse como al instalarse las tropas. César preguntó a los prisioneros por qué Ariovisto no atacaba el campamento central con todo su ejército, y estos respondieron que era porque su religión no les permitía entablar combate antes de la luna llena.

Aprovechando la desventaja psicológica de los germanos, César marchó con sus legiones hacia el campamento enemigo, consiguiendo su flanco izquierdo imponerse con celeridad, no así el derecho que hubo de ser reforzado para alzarse con el triunfo. Conocida ésta victoria al otro lado del Rin, los suevos desistieron de cruzar el río y seguir conquistando la Galia.[12] [13]

Conflicto con los Belgas

En 57 a. C. C√©sar volvi√≥ a intervenir en un conflicto entre las tribus galas cuando march√≥ contra los belgas, quienes habitaban en la zona que hoy en d√≠a conforma aproximadamente el territorio de B√©lgica y adem√°s hab√≠an atacado a una tribu aliada con Roma. Su ej√©rcito sufri√≥ un ataque por sorpresa mientras acampaba cerca del r√≠o Sambre y estuvo a punto de ser derrotado, pero logr√≥ rearmarse gracias a su mayor disciplina y a la intervenci√≥n de C√©sar en persona durante el conflicto. Los belgas sufrieron grandes p√©rdidas y finalmente se rindieron cuando vieron lo imposible de lograr la victoria.[14]

Expediciones punitivas

Véase también: Invasiones de César de Britania
Un mapa de Galia donde pueden apreciarse todas las tribus y ciudades mencionadas en la Guerra de las Galias.

Al a√Īo siguiente, 56 a. C., C√©sar centr√≥ su atenci√≥n en las tribus de la costa atl√°ntica, principalmente en la tribu de los v√©netos, que habitaban en la regi√≥n de Arm√≥rica (la actual Breta√Īa). Esta tribu hab√≠a reunido una confederaci√≥n de tribus para combatir a Roma. Los v√©netos eran un pueblo mar√≠timo y hab√≠an construido una flota en el golfo de Morbihan, por lo que los romanos debieron construir galeras y realizar una campa√Īa poco convencional por tierra y mar. Una vez m√°s, C√©sar venci√≥ a los galos, saqueando el territorio de los derrotados.[15]

Entre el 56 y 55 a. C., las tribus germanas de los us√≠petes y t√©ncteros (que sumaban de 150 a 180 mil personas, aunque seg√ļn C√©sar eran 400 mil) cruzaron el Rin, estableciendo su campamento en el Mosa. Desde ah√≠, la caballer√≠a germana atac√≥ un campamento romano y mat√≥ a unos 6000 romanos. C√©sar reuni√≥ su ej√©rcito y comenz√≥ las negociaciones con los germanos; pero cuando la caballer√≠a de estos se alej√≥ a pastar, el romano atac√≥ el campamento enemigo, matando o capturando a 100.000 de ellos, su mayor√≠a mujeres, ni√Īos o ancianos. En consecuencia, ambas tribus germanas volvieron a su pa√≠s con los sobrevivientes.

C√©sar condujo sus fuerzas al otro lado del Rin en 55 a. C. para llevar a cabo una expedici√≥n punitiva contra los germanos, con cerca de 40 mil hombres construy√≥ un puente y cruz√≥ el r√≠o, los germanos se retiraron ante el avance romano y no presentaron batalla. El propio C√©sar estimaba en 430 mil guerreros germanos la fuerza a combatir aunque hoy se considera una exageraci√≥n. No obstante los suevos, contra quienes principalmente se hab√≠a dirigido la expedici√≥n, jam√°s llegaron a ser combatidos.

Posteriormente, C√©sar cruz√≥ el Canal de la Mancha a la cabeza de dos legiones para realizar una expedici√≥n similar contra los britanos. La incursi√≥n en Britania casi finaliz√≥ en un desastre cuando el mal clima destruy√≥ gran parte de su flota y la inusual visi√≥n de una inmensa cantidad de carros de guerra provoc√≥ confusi√≥n entre sus tropas. C√©sar logr√≥ desembarcar y venci√≥ en dos batallas a los britanos, pero al no tener su caballer√≠a como refuerzo y ante las cercan√≠as del invierno, decidi√≥ retirarse del suelo britano para reorganizar sus fuerzas y planear una segunda expedici√≥n. De los britanos se asegur√≥ una promesa de rehenes, aunque s√≥lo dos tribus cumplieron con lo acordado. Tras retirarse, regres√≥ al a√Īo siguiente con un ej√©rcito mucho mayor que venci√≥ a los poderosos catuvellaunos y los forz√≥ a pagar tributo a Roma. El efecto de las expediciones no dur√≥ mucho, pero fueron una gran propaganda de las victorias de C√©sar. El pueblo de Roma consideraba a este general que hab√≠a vencido a los extra√Īos britanos y a los belicosos galos y germ√°nicos como el mejor general de la historia, ensombreciendo a Pompeyo Magno, algo que finalmente se volver√≠a en contra de C√©sar.[16]

Las campa√Īas del a√Īo 55 a. C. y principios del 54 a. C. han causado gran controversia durante muchos siglos. Fueron incluso controvertidas en la √©poca de los contempor√°neos de C√©sar, y en especial entre sus opositores pol√≠ticos, quienes las censuraron como un costoso ejercicio destinado al engrandecimiento personal. En √©pocas modernas, los expertos se han dividido entre quienes critican el claro plan imperialista de C√©sar y quienes defienden los beneficios generados en la Galia por medio de esta expansi√≥n del poder√≠o romano.

Consolidación y rebeliones

Un denario de plata romano con la cabeza de un galo cautivo en 48 a. C., luego de las campa√Īas de C√©sar.

En el invierno de 54‚Äď53 a. C. el descontento entre los galos subyugados provoc√≥ un gran levantamiento, cuando los eburones del noreste de Galia se rebelaron bajo su l√≠der, Amb√≠orix. Quince cohortes romanas fueron aniquiladas en Atu√°tuca (Atuatuca Tungrorum, la actual Tongeren en B√©lgica) y una guarnici√≥n comandada por Quinto Tulio Cicer√≥n logr√≥ sobrevivir al ser socorrida por C√©sar justo a tiempo. El resto de 53 a. C. se ocup√≥ con una campa√Īa punitiva contra los eburones y sus aliados, de quienes se dice fueron pr√°cticamente exterminados por los romanos.[17]

Revuelta de Vercingetórix

En el a√Īo 52 a. C., el jefe averno Vercinget√≥rix se rebel√≥ uniendo a todos los pueblos galos bajo su mando, a excepci√≥n de los heduos, a quienes su magistrado Divic√≠aco los manten√≠a aliados a Roma. Vercinget√≥rix y sus galos decidieron no hacer enfrentamientos directos, sino utilizar la t√°ctica de tierra quemada. C√©sar, que se encontraba en la Cisalpina, al enterarse cruz√≥ los Alpes, para encontrarse con que Vercinget√≥rix invad√≠a la Galia Trasalpina, mientras que los habitantes romanos de la Galia sometida por C√©sar eran asesinados. C√©sar march√≥ con dos legiones a Narbona, capital de la Trasalpina, y envi√≥ al legado Tito Labieno al norte para someter a los rebeldes de la regi√≥n. Los que iban a invadir la Trasalpina, comandados por Lucrecio, al ver que C√©sar los enfrentar√≠a, retrocedieron en busca de Vercinget√≥rix. C√©sar aprovech√≥ esto tomando las ciudades de las tribus rebeldes del sur de Galia, principalmente las de los carnutes y alobogres. Entonces, Vercinget√≥rix decidi√≥ quemar todas las ciudades galas que sean dif√≠ciles de defender para privar de suministros a C√©sar. El jefe galo orden√≥ a la tribu de los biturigues que abandonaran y quemaran su capital, Av√°rico. Sin embargo, estos confiaban en sus murallas y se negaron. Ante esto, Vercinget√≥rix acamp√≥ fuera de la poblaci√≥n, pero no pudo impedir el sitio de los romanos. Los romanos construyeron murallas a lo largo de su campamento, mientras que los biturigues alzaban sus murallas a medida de que las torres de asedio romanas eran construidas. Un d√≠a lluvioso, cu√°ndo los biturigues menos se lo esperaban, C√©sar atac√≥ la ciudad, tom√°ndola tras unas horas de combate. Este triunfo, le permiti√≥ recoger todas las provisiones que necesitaba.

Tras la batalla de Av√°rico, Vercinget√≥rix, que estaba a unos cu√°ntos miles de pasos de la ciudad se retir√≥ a la capital de los avernos, Gergovia, una ciudad situada en una colina de dif√≠cil acceso, y protegida por un muro, y doscientos mil soldados galos. C√©sar tom√≥ seis legiones y march√≥ hacia Gergovia, pero se encontr√≥ con que Vercinget√≥rix hab√≠a quemado todos los puentes que hab√≠a sobre el r√≠o Liger, por lo que se le dificultaba el acceso a Gergovia, ya que en caso de querer construir un puente, ser√≠a destruido por las tropas galas que estaban al otro lado del r√≠o, cerca de Gorgobina. Entonces, C√©sar, envi√≥ a la mitad de su ej√©rcito hacia el sur, para que el enemigo piense que se estaban retirando. Al ver esto, los galos marcharon hacia el sur para impedir que construyan un puente all√≠. Entre tanto, C√©sar y la otra mitad del ej√©rcito construyeron un puente y cruzaron el r√≠o. Al d√≠a siguiente, cu√°ndo los galos se enteraron, fueron a enfrentarlo, dejando paso por el r√≠o a la otra mitad de los romanos. Al saber que estos tambi√©n estaban de ese lado del r√≠o, huyeron a Gergovia. Cu√°ndo C√©sar lleg√≥ a Gergovia, instal√≥ dos campamentos, uno al pie de la cuesta y el otro en la mitad de esta. C√©sar esperaba recibir ayuda de sus aliados heduos, pero result√≥ que su magistrado Divic√≠aco hab√≠a muerto y que el nuevo no era muy capaz. Sus enemigos pol√≠ticos decidieron aliarse a Vercinget√≥rix e inventaron que C√©sar hab√≠a asesinado a algunos nobles heduos, y les dijeron a los refuerzos que deb√≠an llevarle a Vercinget√≥rix la cabeza de C√©sar, pero cu√°ndo los heduos se acercaban, este, a trav√©s de esp√≠as se enter√≥ de lo planeado, y march√≥ hacia el campamento heduo con los nobles que seg√ļn dec√≠an algunos, √©l hab√≠a asesinado. Al ver que estos estaban vivos, se disculparon ante C√©sar y se le unieron.

Tras esto, C√©sar observ√≥ que no ser√≠a dif√≠cil tomar una posici√≥n ventajosa m√°s cercana a la ciudad. Entonces, orden√≥ atacar a la peque√Īa guarnici√≥n gala que se encontraba all√≠. Vencida esta, orden√≥ a sus soldados retirarse para no hacerlos combatir en terrenos desventajosos, pero solo la caballer√≠a y la legi√≥n d√©cima le obedecieron, ya que el resto, ansiando una victoria r√°pida, se adelant√≥ a las propias murallas de la ciudad. De all√≠ salieron todos los galos, y poco a poco los romanos fueron cayendo. Viendo esto, C√©sar, envi√≥ a la legi√≥n que hab√≠a dejado de reserva en su campamento a colocarse cerca de los galos, para proteger a las legiones que hab√≠an desobedecido al general romano, y facilitarles la retirada. Finalmente, C√©sar logr√≥ retirar de la zona de combate al ej√©rcito que hab√≠a atacado por si solo, al que, al d√≠a siguiente les explicar√≠a que si desobedec√≠an nunca podr√≠an derrotar a los galos de Vercinget√≥rix. En los d√≠as siguientes, solo hubo escaramuzas de jinetes, pero, en el pa√≠s de los heduos, su magistrado decidi√≥ aliarse a Vercinget√≥rix. Entonces, C√©sar, tras un combate favorable de la caballer√≠a, se retir√≥ hacia el pa√≠s de los heduos, pero no pudo evitar que entraran a la confederaci√≥n gala de Vercinget√≥rix. Los galos eran poderosos debido a su inmensa caballer√≠a, por lo que C√©sar pidi√≥ a sus aliados germanos que colaboren con algunos caballos, ya que pod√≠a usar legionarios como caballeros. As√≠, C√©sar logr√≥ obtener una inmensa caballer√≠a, y coloc√≥ sus tropas en una planicie cerca de la ciudad fortificada de Alesia. Los galos instalaron a sus caballeros en una colina cercana, y C√©sar decidi√≥ atacarlos, marchando con su caballer√≠a, y una legi√≥n oculta al encuentro de la caballer√≠a enemiga. Cu√°ndo los jinetes enemigos los atacaron, los legionarios se dejaron ver, y con sus dardos mataron a muchos de los galos, quienes huyeron en desbandada al campamento de la infanter√≠a de Vercinget√≥rix. Este, viendo la derrota de sus jinetes, decidi√≥ refugiarse en Alesia, esperando que pase lo mismo que en Gergovia.

Cu√°ndo Vercinget√≥rix lleg√≥ a Alesia, envi√≥ a unos soldados suyos a pedir refuerzos a los galos, ya que solo ten√≠a ochenta mil hombres. C√©sar, que lo estaba persiguiendo, al ver las fortificaciones de la ciudad gala, dej√≥ de lado la idea de atracarla y opt√≥ por sitiarla. Para ello, construy√≥ siete campamentos fortificados, apoyados por reductos en los puntos claves. Luego, construy√≥ un foso de seis pasos de profundidad sobre toda la circunferencia de Alesia para impedir la huida de los sitiados y al lado del foso, construy√≥ una muralla de tres pasos de altura. Para impedir la llegada de refuerzos a los sitiados, construy√≥, a cien pasos de la otra muralla, tres fosos de seis pasos de profundidad, y una muralla de tres pasos de altura, situada arriba de un terrapl√©n de cuatro pasos de altura. A las murallas, les coloc√≥ una torre cada veinte pasos y de diez pasos de altura. La muralla interior, aproximadamente, med√≠a diecis√©is mil pasos de longitud, mientras que la exterior med√≠a veintis√©is mil. Debido a la escasez de v√≠veres, los sitiados expulsaron a las mujeres y a los ni√Īos, para ahorrar provisiones. Tras varias semanas, llegaron cuatrocientos mil galos de refuerzo comandados por un amigo de Vercinget√≥rix, Comio, tambi√©n averno. Comio realiz√≥ algunas escaramuzas de caballer√≠a, que fracasaron, as√≠ que decidi√≥ utilizar su inmensa infanter√≠a para atacar a C√©sar. A media noche, avanzaron los cuatrocientos mil hombres de Comio hasta la muralla que guarnec√≠a a los cincuenta mil hombres de C√©sar. Al llegar, hicieron ruido, para que los sitiados salieran de Alesia y atacaran. As√≠ se hizo, pero, luego de rellenar el foso, se retiraron.

Al d√≠a siguiente, Comio, dividi√≥ a su ej√©rcito en dos, para que uno atacara a la muralla romana, y el otro march√≥ hacia una parte de la circunferencia que, por la naturaleza del terreno, los romanos no la hab√≠an podido fortificar, mientras que Vercinget√≥rix sal√≠a de la ciudad, obligando a Julio C√©sar a combatir, no solo quintuplicado en n√ļmero, sino a hacerlo por ambos flancos. El fuerte romano no protegido estaba defendido por dos legiones comandadas por el legado Labieno. Sin embargo, cu√°ndo la muralla fue quemada por los galos, C√©sar tuvo que pelear dif√≠cilmente, y decidi√≥ ir en ayuda de Labieno, qui√©n estaba siendo atacado por varios flancos. Entonces, C√©sar, envi√≥ al legado Marco Antonio con la caballer√≠a y dos legiones a salir del campamento por la parte que no estaba siendo atacada, y que atacara por la retaguardia a los galos de Comio, quienes, al ver a Antonio y sus jinetes, huyeron en desbandada, y los sitiados se rindieron, junto a su jefe, qui√©n fue arrestado.

En el a√Īo siguiente, 51 a. C., se produjeron campa√Īas de pacificaci√≥n contra los carnutes y los bel√≥vacos. En el 50 a. C. persisti√≥ la resistencia, en Uxeloduno, que fue rendida por C√©sar despu√©s de cortar su aprovisionamiento de agua. Se trataba de tareas de "limpieza" y rebeliones menores, pero el control de Roma sobre Galia no se vio comprometido seriamente hasta el siglo II.[18]

Resultado de la contienda

Seg√ļn Plutarco, los resultados de la guerra fueron 800 ciudades conquistadas, 300 tribus sometidas, un tributo de m√°s de 40 millones de sextercios para C√©sar,[19] un mill√≥n de prisioneros vendidos como esclavos y otros tres millones muertos en batalla (se estima que la poblaci√≥n gala era de unos 3 a 15 millones de habitantes antes de la guerra). Aunque los historiadores antiguos son conocidos por exageraciones de este tipo, ciertamente la conquista de la Galia por parte de Julio C√©sar fue la mayor gesta militar desde las campa√Īas de Alejandro Magno.

An√°lisis de la estrategia

El triunfo romano en la Guerra de las Galias se debi√≥ a una combinaci√≥n de astucia pol√≠tica, campa√Īas efectivas y una mayor capacidad militar que sus oponentes galos. C√©sar llev√≥ a cabo una pol√≠tica de "divide y conquista" para acabar con sus enemigos, poni√©ndose del lado de tribus individuales durante sus disputas con oponentes locales. Reuni√≥ de forma sistem√°tica informaci√≥n sobre las tribus galas para identificar sus caracter√≠sticas, debilidades y divisiones, lo que a su vez le permit√≠a poder librarse de ellas.

Muchos soldados de las tropas de C√©sar eran galos, as√≠ que el conflicto no fue sencillamente una guerra entre romanos y galos. Ciertamente su ej√©rcito era una entidad cosmopolita en extremo. Su n√ļcleo constaba de seis, m√°s tarde diez, legiones de infanter√≠a pesada, con el apoyo del equivalente a dos m√°s en campa√Īas posteriores. Depend√≠a de aliados extranjeros para su caballer√≠a e infanter√≠a ligera, reclut√°ndolos entre las tribus numidias, cretenses, hispanas, germ√°nicas y galas. C√©sar empleaba sus fuerzas de manera sumamente efectiva, estimulando el orgullo de las unidades individuales para que realicen un mayor esfuerzo.

Los oponentes galos de César eran considerablemente menos hábiles que los romanos en términos militares. Podían disponer de inmensos ejércitos pero sufrían falta de flexibilidad y disciplina. Los guerreros galos eran oponentes feroces y esto les reportaba la admiración de los romanos (véase el Galo moribundo), pero carecían de disciplina en el campo de batalla. Sus tácticas estaban restringidas a cargar en masa sobre sus enemigos, y su falta de cohesión los volvía incapaces de ser sofisticados durante los enfrentamientos. Tampoco tenían un apoyo logístico y no podían permanecer en el campo tanto tiempo como los romanos.

Por otro lado, también es posible que la derrota gala se debiera a la enorme debilitación sufrida por varias de sus generaciones a causa de la constante guerra contra los invasores germánicos, quienes eran sometidos a costa de la pérdida de grandes cantidades de guerreros.

La Guerra de las Galias en la literatura y la cultura

La principal fuente hist√≥rica acerca de la Guerra de las Galias son los Comentarios a la guerra de las Galias del propio Julio C√©sar, uno de los mejores ejemplos que a√ļn se conservan de prosa en lat√≠n sin adornos. Con el paso del tiempo, se convirti√≥ en objeto de intenso estudio por parte de los latinistas y una de las fuentes cl√°sicas en prosa que se utilizan tradicionalmente como textos para la ense√Īanza del lat√≠n moderno.

La Guerra de las Galias se transformaron en un trasfondo popular para la ficci√≥n hist√≥rica moderna, en especial en Francia e Italia. Claude Cueni escribi√≥ una novela semihist√≥rica, El druida del C√©sar, sobre un druida ficticio, sirviente de C√©sar, quien guardaba el registro de las campa√Īas de C√©sar. Adem√°s, el c√≥mic Ast√©rix transcurre poco despu√©s de la Guerra de las Galias.

Julio C√©sar s√≥lo menciona dos militares de baja graduaci√≥n, dos ¬ęcenturiones excepcionalmente valientes¬Ľ, Tito Pul√≥n y Lucio Voreno (libro V, cap. 44). Estos dos personajes protagonizan la serie de televisi√≥n Roma, de HBO, cuyos eventos comienzan justo tras la batalla de Alesia: Tito Pullo y Lucio Voreno.

Véase también

Notas

  1. ‚ÜĎ Muchos eruditos discuten que los Balcanes fueran el objetivo inicial de C√©sar, incluyendo Adrian Goldsworthy. La base para la discusi√≥n estar√≠a dada por las provincias que C√©sar reclam√≥ primeramente para s√≠ (Galia Cisalpina e Il√≠rico), y por el posicionamiento de tres de sus cuatro legiones en Aquileya.
  2. ‚ÜĎ Cayo Julio C√©sar, De Bello Gallico, Libro 2 II-III
  3. ‚ÜĎ Cayo Julio C√©sar, De Bello Gallico, Libro I IV-VI
  4. ‚ÜĎ Cayo Julio C√©sar, De Bello Gallico, Libro I VII-VIII
  5. ‚ÜĎ Cayo Julio C√©sar, De Bello Gallico, Libro I IX-X
  6. ‚ÜĎ Cayo Julio C√©sar, De Bello Gallico, Libro I XI-XII
  7. ‚ÜĎ Cayo Julio C√©sar, De Bello Gallico, Libro I XIII
  8. ‚ÜĎ Cayo Julio C√©sar, De Bello Gallico, Libro I XIV-XV
  9. ‚ÜĎ Cayo Julio C√©sar, De Bello Gallico, Libro I XXIII
  10. ‚ÜĎ Cayo Julio C√©sar, De Bello Gallico, Libro I XXIV-XXIX
  11. ‚ÜĎ Cayo Julio C√©sar, De Bello Gallico, Libro I XXX
  12. ‚ÜĎ Cayo Julio C√©sar, De Bello Gallico, Libro I XXXI
  13. ‚ÜĎ Cayo Julio C√©sar, De Bello Gallico, Libro I XL-LIV
  14. ‚ÜĎ Cayo Julio C√©sar, De Bello Gallico, Libro II I-XI
  15. ‚ÜĎ Cayo Julio C√©sar, De Bello Gallico, Libro III VII-XVI
  16. ‚ÜĎ Cayo Julio C√©sar, De Bello Gallico, Libro II I-XXXIII
  17. ‚ÜĎ Cayo Julio C√©sar, De Bello Gallico, Libro V XXVI-LI
  18. ‚ÜĎ Cayo Julio C√©sar, De Bello Gallico, Libro VII IV-XC
  19. ‚ÜĎ ¬ęYouTube - Batalla de Alesia¬Ľ.

Bibliografía

Antigua

  1. Volumen I: Libros I-II-III. 2.¬™ ed. revisada. 2¬™ Reimpresi√≥n, 1996. ISBN 978-84-249-3547-4. 
  2. Volumen II: Libros IV-V-VI. 2¬™ edici√≥n, 1996. ISBN 978-84-249-1020-4. 
  3. Volumen III: Libro VII. 2¬™ edici√≥n, 1989. ISBN 978-84-249-1021-1. 
  • ‚Äď. Guerra de las Galias. Obra completa. Traducci√≥n a cargo de Valent√≠n Garc√≠a Yebra, 2 vol√ļmenes anotados Lat√≠n. Madrid: Editorial Gredos. 
  1. Volumen I: Libros I-II-III-IV. 9¬™ edici√≥n revisada, 1999. ISBN 978-84-249-3388-3. 
  2. Volumen II: Libros V-VI-VII. 9¬™ edici√≥n, 1997. ISBN 978-84-249-3389-0. 
  • Plutarco. Vidas paralelas. Obra completa. Volumen VI: Alejandro & C√©sar; Agesilao & Pompeyo; Sertorio & Eumenes. 2007. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-2881-0. 

Moderna

Enlaces externos


Wikimedia foundation. 2010.

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  • Imperivm: La Guerra de las Galias ‚ÄĒ Se ha sugerido que este art√≠culo o secci√≥n sea fusionado con Imperivm: La Guerra de la Galias (discusi√≥n). Una vez que hayas realizado la fusi√≥n de art√≠culos, pide la fusi√≥n de historiales aqu√≠ ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Galias, guerra de las ‚ÄĒ (58‚Äď50 BC). Campa√Īas en las que Julio C√©sar conquist√≥ la Galia. Vestido con su capa de color rojo sangre como se√Īal distintiva de batalla, condujo a sus tropas a sucesivas victorias por toda la provincia, confiando en la superioridad de su… ‚Ķ   Enciclopedia Universal

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