Guerra de trincheras

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Guerra de trincheras
Imagen de una trinchera cerca de La Boisselle durante la Batalla de Somme en julio de 1916.

La guerra de trincheras o guerra de posición es una forma de hacer la guerra, en la cual los ejércitos combatientes mantienen líneas estáticas de fortificaciones cavadas en el suelo y enfrentadas. La guerra de trincheras surgió a partir de una revolución en las armas de fuego y a un incremento en su poder, sin que hubiese al mismo tiempo un aumento en la movilidad y en las comunicaciones. Hubo períodos de guerra de trincheras en la Guerra Civil Estadounidense (1861-1865) y en la guerra ruso-japonesa de 1904-1905, pero llegó a su punto máximo de brutalidad y mortalidad en el Frente Oeste de la Primera Guerra Mundial.

Contenido

Trasfondo

Las fortificaciones son casi tan antiguas como la propia guerra. Sin embargo, debido al tama√Īo relativamente peque√Īo de los ej√©rcitos y al poco alcance de las armas, tradicionalmente no era posible defender m√°s que una distancia corta o una fortaleza aislada. Las grandes fortificaciones del mundo antiguo, tales como la Gran Muralla China o la Muralla de Adriano, eran excepciones a la regla general y en cualquier caso no se hab√≠an dise√Īado para evitar completamente que el enemigo cruzase al otro lado, sino para hacer de frontera que establec√≠a el momento en el que el enemigo hab√≠a cruzado el l√≠mite. Tambi√©n serv√≠an para evitar o entorpecer su huida.

Aunque avanzaron enormemente tanto el dise√Īo de fortificaciones como el de armas en la segunda mitad del segundo milenio, la invenci√≥n del arco largo, la aparici√≥n del mosquete e incluso la de la artiller√≠a no cambiaron substancialmente la regla de que una fortificaci√≥n necesitaba de una gran cantidad de tropas para defenderla. Un peque√Īo n√ļmero de tropas simplemente no pod√≠an mantener un volumen de fuego suficiente como para repeler un ataque decidido.

La guerra de asedio

Artículo principal: Asedio
Representación del asedio de Constantinopla, capital del Imperio bizantino, por el Imperio Turco.

La mayor√≠a de las t√©cnicas utilizadas en la guerra de trincheras hab√≠an existido ya muchos a√Īos antes para la guerra de asedio. Lo novedoso fue el empleo de dichas t√©cnicas en campo abierto entre dos ej√©rcitos.

En su Guerra de las Galias, Julio C√©sar describe c√≥mo las legiones romanas levantaron dos inmensas paredes fortificadas alrededor de la ciudad durante la Batalla de Alesia. En la muralla interna, de unos 16 km (10 mi), manten√≠an a Vercing√©torix y a sus fuerzas dentro de la ciudad, mientras que la muralla externa les proteg√≠a de los refuerzos, que les superaban en n√ļmero y trataban de romper el asedio. Los romanos lograron mantener sus posiciones entre las dos paredes; y los galos, enfrent√°ndose a la muerte por hambre, finalmente se rindieron una vez que sus refuerzos fueron derrotados por C√©sar. Tuc√≠dides describe un asedio similar, aunque sin √©xito, en el sitio de Siracusa por los atenienses durante la Guerra del Peloponeso.

Una vez que se inventaron las armas de fuego, las t√©cnicas fueron evolucionando hasta convertirse en el muy conocido ritual denominado si√®ge en forme. El ej√©rcito atacante rodeaba una ciudad y luego emplazaba a la ciudad a rendirse. Si respond√≠an negativamente, el ej√©rcito rodear√≠a la ciudad con fortificaciones temporales para impedir contraataques del ej√©rcito defensor y la llegada de refuerzos. Los atacantes entonces construir√≠an una serie de trincheras, paralelas a las defensas, y justo a la distancia de la artiller√≠a defensiva. Luego constru√≠an una trinchera en direcci√≥n a la ciudad haciendo un recorrido en zigzag, para evitar que quedase expuesta al fuego enemigo. Una vez estuviese dentro del alcance de la artiller√≠a, se cavar√≠a otra trinchera paralela con emplazamientos para ca√Īones. Si fuese necesario se utilizar√≠a la primera artiller√≠a como cobertura, y el proceso se repetir√≠a hasta que los ca√Īones estuviesen lo suficientemente cerca como para acertar de pleno y abrir una brecha en las fortificaciones. De esta forma, las tropas de avanzadilla y las de apoyo podr√≠an aproximarse lo suficiente como para explotar la brecha, a la vez que el proceso prosegu√≠a desde varios puntos y buscando una mayor aproximaci√≥n. Despu√©s de cada paso del proceso, los asaltantes emplazar√≠an a los defensores a la rendici√≥n, pero una vez que las tropas hubiesen alcanzado con √©xito la ciudad a trav√©s de la brecha, los defensores no podr√≠an esperar ninguna piedad. Estas t√©cnicas fueron muy usadas por los tercios espa√Īoles, siendo un ejemplo cl√°sico el sitio de Breda de 1625.

Los Pa mńĀori

Los maor√≠es de Nueva Zelanda construyeron barricadas denominadas PńĀ en colinas y pen√≠nsulas peque√Īas, siglos antes del contacto con pueblos europeos. Se asemejaban a las peque√Īas fortalezas de la Edad del Hierro que aparecen en los paisajes brit√°nicos e irlandeses. Cuando los maor√≠es se encontraron con los brit√°nicos, desarrollaron el PńĀ, convirti√©ndole en un efectivo sistema de trincheras, que sirvi√≥ de predecesor de desarrollos similares en Am√©rica y Europa. En las guerras maor√≠es, el PńĀ moderno logr√≥ neutralizar durante un tiempo la gran diferencia entre los ej√©rcitos, tanto en n√ļmero como en armamento. En Ohaeawai PńĀ en 1845, en Rangiriri en 1864 y otra vez en Gate PńĀ en 1864, las fuerzas brit√°nicas y coloniales descubrieron que un ataque frontal sobre un PńĀ resultaba inefectivo y sumamente costoso.

En Gate PńĀ, durante la Campa√Īa Tauranga en 1864,los maor√≠es aguantaron un bombardeo de un d√≠a de duraci√≥n en sus refugios. Una autoridad calcul√≥ que Gate PńĀ hab√≠a llegado a absorber en un d√≠a un mayor volumen de explosivos por m¬≤ que las trincheras alemanas en el bombardeo de una semana que precedi√≥ a la Batalla del Somme.[cita requerida] Una vez destruida la empalizada, los brit√°nicos penetraron en el PńĀ, en donde los maor√≠es comenzaron a disparar desde trincheras escondidas, matando a 38 e hiriendo a muchos m√°s en la batalla m√°s costosa para los PńĀkehńĀ de la guerra. Los maor√≠es abandonaron entonces el lugar.

Los MńĀori desarrollaron sus ideas del dise√Īo del PńĀ en muy poco tiempo, desde la Edad de Piedra hasta el nivel de la Primera Guerra Mundial en poco m√°s de 30 a√Īos.

Desarrollo

Guerra Civil Estadounidense: tropas de la Unión esperando en trincheras antes del avance en la segunda batalla de Fredericksburg. Virginia, mayo de 1863

El primer desarrollo cr√≠tico para la aparici√≥n de la guerra de trincheras fue la introducci√≥n de los ej√©rcitos de reclutamiento masivo, que aparecieron en la Revoluci√≥n francesa y en las Guerras Napole√≥nicas. Antes de esto, los ej√©rcitos consist√≠an en un peque√Īo n√ļmero de tropas que eran incapaces de defender un amplio territorio durante mucho tiempo. Las batallas eran breves, o degeneraban en guerras de asedio. La aparici√≥n de los grandes ej√©rcitos hizo mucho m√°s dif√≠cil que uno pudiese sobrepasar el flanco del otro, aunque todav√≠a pod√≠a conseguirse, mediante cargas de caballer√≠a e infanter√≠a, que uno de ellos acabase rompiendo la formaci√≥n del otro a trav√©s de un asalto directo. Un ejemplo de l√≠nea militar fortificada que se alargaba durante muchos kil√≥metros eran las l√≠neas de Torres Vedras (1810), construidas por los portugueses bajo la direcci√≥n de los Ingenieros de la Armada Brit√°nica, durante la guerra contra Napole√≥n Bonaparte.

Lo que hizo que esta táctica fuese cada vez más suicida fue el desarrollo de armas de fuego cada vez de mayor poder a mediados del siglo XIX. Cuando comenzó la Guerra Civil Estadounidense, en 1861, se luchó con las mismas tácticas utilizadas en la era de Napoleón y durante siglos antes. Cuando la guerra llegaba a su sangriento final en 1865, se había convertido en un previo de la Primera Guerra Mundial, con trincheras, ametralladoras, fortificaciones de campo y bajas masivas. La batalla de Petersburg, cercana al final de la guerra, con sus trincheras y formaciones estáticas, contrasta con las primeras batallas, como la primera batalla de Bull Run, en donde las maniobras todavía eran posibles. Las famosas cargas de caballería, como la carga de Pickett en la batalla de Gettysburg, demostraron la inutilidad de un asalto directo contra una línea enemiga bien colocada.

Una de las primeras ametralladoras. Ilustración en una enciclopedia suiza de 1885.

Hubo dos factores principales para el cambio. En primer lugar, hubo una proliferaci√≥n de rifles, que en la √©poca se fabricaban por miles. √Čstos eran efectivos al doble de distancia que los fusiles de la era Napole√≥nica y eran capaces de matar a enemigos a una distancia de 1 km. Adem√°s, permit√≠an al tirador mantenerse a cubierto en una trinchera o detr√°s de alg√ļn obst√°culo improvisado para poder disparar a un cuerpo de atacantes desde una distancia mucho mayor que la anterior. Los atacantes eran incapaces de cruzar lo suficientemente r√°pido como para evitar bajas en un n√ļmero prohibitivo. Por otro lado estaba la persistencia en las t√°cticas en columna de las Guerras Napole√≥nicas, que incrementaban las bajas. S√≥lo a finales de la guerra se corrigi√≥ este error t√°ctico de forma generalizada, disponiendo las tropas en abierto. Por ello, la primera respuesta al incremento en el poder de fuego, la cobertura, o la segunda, la dispersi√≥n, acabaron adopt√°ndose. La tercera, la armadura, no era una opci√≥n contra las nuevas armas. No ser√≠a una opci√≥n v√°lida hasta la invenci√≥n de la combusti√≥n interna y los veh√≠culos blindados.

Tambi√©n influyeron otros factores que fueron apareciendo despu√©s de la Guerra Civil Estadounidense. El primero fue el desarrollo del alambre de espino o de p√ļas (inventado en 1874), que en s√≠ mismo no causaba un gran da√Īo a nadie, pero que pod√≠a ralentizar de forma crucial a una fuerza de ataque, y permitir a los defensores, con ametralladoras emplazadas estrat√©gicamente, infligir graves p√©rdidas al enemigo. La segunda fue la mejora de la artiller√≠a, que de una u otra forma, hab√≠a formado parte de la guerra desde la √©poca cl√°sica, y que desde la aparici√≥n de la p√≥lvora hasta el desarrollo de la guerra de trincheras se hab√≠a convertido en la mayor causa de bajas en la guerra. Fue suplantada s√≥lo brevemente por el rifle. Con el desarrollo de los ca√Īones de acero de retrocarga por Krupp, se recuper√≥ gran parte de su capacidad de matar (como se demostr√≥ gr√°ficamente en la Guerra Franco-prusiana de 1870-1871).

En tercer lugar est√° la introducci√≥n de las balas explosivas y, por √ļltimo, los mecanismos hidr√°ulicos de recarga, inventados por los franceses en el ca√Ī√≥n de 75 mm M1897, que incrementaron significativamente la velocidad de disparo. Estos cambios aumentaron la efectividad de la artiller√≠a hasta un grado inimaginable en la d√©cada de 1870. Se cre√≥ una zona entre el atacante y el defensor, un espacio de "tierra de nadie" demasiado letal como para cruzarlo.

Implantación

Aunque la tecnología y los ejércitos de reclutas habían cambiado dramáticamente la naturaleza de la guerra, la mayoría de los ejércitos todavía no se habían dado cuenta de las implicaciones de los cambios. Al comienzo de la Primera Guerra Mundial, la mayoría de los ejércitos se prepararon para un guerra breve, con tácticas y estrategias similares a las usadas en tiempos de Napoleón.

Sin embargo, en cuanto empez√≥ la guerra, los alemanes y los aliados (principalmente los franceses y los brit√°nicos) pronto percibieron que con las armas modernas, cualquier lugar pod√≠a ser f√°cilmente defendido por un pu√Īado de hombres de infanter√≠a. Como atacar frontalmente supon√≠a una cantidad de p√©rdidas inaceptable, era esencial una operaci√≥n de desborde por los flancos. Tras la batalla de Aisne en septiembre de 1914, se intentaron una serie de flanqueos y la ampliaci√≥n de las l√≠neas de defensa fortificadas para superar las del contrario, en lo que se conoci√≥ como la "carrera al mar". Los dos bandos cavaron lo que esencialmente era un par de trincheras desde la frontera suiza hasta el sur del Mar del Norte, en la costa de B√©lgica. La guerra de trincheras prevaleci√≥ en el Frente Oeste desde el 16 de septiembre de 1914 hasta que los alemanes lanzaron su "Ofensiva de Primavera", Operaci√≥n Michael, el 21 de marzo de 1918.

En el Frente Oeste, las peque√Īas e improvisadas trincheras de los primeros meses pronto empezaron a crecer en profundidad y complejidad, cre√°ndose gradualmente vastas √°reas defensivas interconectadas. El espacio entre las trincheras se denominaba tierra de nadie y variaba en distancia en funci√≥n del campo de batalla. En el Frente Oeste era habitualmente de 90 a 270 metros (100 a 300 yardas) y de s√≥lo 27 m (30 yd) en algunos puntos. Tras la retirada alemana hasta la l√≠nea Hindenburg en marzo de 1917, se estrech√≥ hasta casi un km en algunos lugares. En la batalla de Gall√≠poli, la distancia entre las trincheras se estrech√≥ hasta s√≥lo 15 m (16 yd), lo que provoc√≥ una incesante guerra de granadas. En el Frente Este y en Oriente Medio, las √°reas a cubrir eran tan grandes y las distancias a los suministros eran tan amplias, que la guerra de trincheras no se lleg√≥ a practicar.

La guerra de trincheras en los Alpes lleg√≥ a extenderse hasta la tercera dimensi√≥n, en desniveles verticales y en lo m√°s profundo de las monta√Īas, hasta alturas de 3.900 msnm. La gesti√≥n y los perfiles de las trincheras tuvieron que adaptarse al terreno escarpado, a las rocas y al clima. Algunos sistemas de trincheras se llegaron a construir en glaciares (por ejemplo, en los Dolomitas).

Sistema defensivo

Primer Batallón de los Fusileros de Lancashire, en una trinchera de comunicación cerca de Beaumont-Hamel, Somme, 1916.

Al poco tiempo de comenzar la guerra, la estrategia defensiva británica sugirió un sistema principal de trincheras de tres líneas paralelas con cada línea conectada por trincheras de comunicación. El punto en el que una trinchera de comunicación hacía intersección con la trinchera frontal era de una importancia crítica, y normalmente se encontraba fuertemente fortificado. La trinchera frontal tenía una guarnición ligera, y normalmente sólo estaba ocupada por las tropas de guardia al amanecer y al anochecer. Entre 63 y 90 metros (70 a 100 yardas) más alejada se hallaba la trinchera de apoyo (o "de viaje"), que sería a la que retrocedería la guarnición en el caso de que la trinchera frontal fuese bombardeada. Entre 270 y 450 metros (300 a 500 yardas) más atrás se encontraba la tercera trinchera de reserva, en donde las tropas de reserva se podían juntar para un contraataque si las trincheras frontales eran capturadas.

Este sistema defensivo pronto se volvi√≥ obsoleto, a medida que fue creciendo el poder de la artiller√≠a. Sin embargo, en algunos sectores del frente, la trinchera de apoyo se mantuvo como se√Īuelo para atraer el fuego enemigo lejos de las l√≠neas frontales y de reserva. Se encend√≠an fuegos para hacerla parecer habitada, y los da√Īos producidos por las bombas eran reparados inmediatamente.

Vista aérea de trincheras opuestas entre Loos y Hulluch, julio de 1917. Las trincheras alemanas son las situadas en la parte inferior derecha, las británicas están en la parte superior izquierda.

También se construían trincheras temporales. Cuando se planeaba un ataque a gran escala, se cavaban trincheras de reunión cerca de la trinchera frontal. Servían como refugio a las oleadas de tropas atacantes que seguirían a las primeras que dejaban la trinchera frontal. También se cavaban zanjas en dirección a la tierra de nadie con diversos propósitos, como conectar la trinchera frontal con un puesto de escucha cerca del enemigo, o servir de una zona de ataque avanzado para un ataque por sorpresa.

Cuando un lado de la línea frontal se curvaba hacia el enemigo, se formaba un saliente (una zona vulnerable al poder ser atacada desde varios flancos). La línea cóncava enfrentada a un saliente se denomina reentrada.

Detr√°s del sistema frontal de trincheras sol√≠a haber al menos dos sistemas de trincheras preparados al menos parcialmente. Los alemanes a menudo preparaban m√ļltiples sistemas de trincheras redundantes. En 1916, su frontal de Somme mostraba dos sistemas completos de trincheras, separados a un kil√≥metro el uno del otro, con un tercer sistema parcialmente completo otro kil√≥metro m√°s atr√°s. Esta duplicidad hac√≠a que fuese virtualmente imposible atravesar las fortificaciones. En el caso de que la secci√≥n del primer sistema de trincheras fuese capturado, se cavar√≠a una trinchera para conectar el segundo sistema con la parte del primero que todav√≠a estuviese bajo control.

Los alemanes crearon una especie de ciencia en cuanto al dise√Īo y construcci√≥n de defensas. Utilizaban hormig√≥n armado para construir puntos estrat√©gicos, as√≠ como refugios profundos, ventilados y a prueba de bombas. Estaban m√°s dispuestos que sus enemigos a hacer una retirada estrat√©gica a una posici√≥n mejor preparada defensivamente. Tambi√©n fueron los primeros en aplicar el concepto de "defensa en profundidad", en donde las l√≠neas frontales ten√≠an cientos de metros de profundidad y conten√≠an una serie de puestos de avanzada en lugar de una trinchera continua. Cada avanzada pod√≠a dar fuego de apoyo a sus vecinos, y si bien los atacantes ten√≠an libertad de movimientos entre los puestos avanzados, estaban continuamente expuestos al fuego cruzado contra ellos. Los brit√°nicos acabaron adoptando un sistema parecido, pero estaba incompleto cuando los alemanes lanzaron su "Ofensiva de primavera" en 1918, y demostr√≥ ser desastrosamente inefectivo.

Construcción de trincheras

Diagrama de construcción de una trinchera extraído de un manual de infantería británico de 1914.

Las trincheras nunca eran rectas, sino que se cavaban en un esquema dentado, que convert√≠a la l√≠nea en segmentos conectados por traviesas. Esto implicaba que un soldado nunca pod√≠a ver m√°s de 10 m aproximadamente a lo largo de la trinchera. Con ello el enemigo no podr√≠a enfilar la trinchera completa si lograba ganar acceso a alg√ļn punto y, si ca√≠a una bomba en alguna trinchera, la fragmentaci√≥n (a menudo llamada incorrectamente metralla) no podr√≠a llegar muy lejos.

El lado de la trinchera que miraba al enemigo se denominaba el parapeto y tenía un escalón de fuego. El lado trasero de la trinchera se denominaba el parados. El parados protegía la espalda del soldado de la fragmentación de las bombas que caían detrás de la trinchera. Si el enemigo capturaba la trinchera, entonces los parados se convertían en su parapeto. Los laterales de la trinchera se recubrían con sacos de arena, astillas y trozos de madera y alambre. El suelo normalmente se recubría con planchas de madera.

Se constru√≠an refugios de distintos grados de lujo en la retaguardia de la trinchera de apoyo. Los refugios brit√°nicos sol√≠an estar entre 2,5 m y 5 m de profundidad, mientras que los alemanes sol√≠an estar mucho m√°s profundos, a un m√≠nimo de 3,5 m, y en ocasiones cavaban 3 pisos, con escaleras de hormig√≥n para acceder a los niveles superiores.

Miembro de la caballería ligera australiana utilizando un rifle con periscopio, Galípoli, 1915.

Para permitir a un soldado ver fuera de la trinchera sin exponer su cabeza, se creaba un agujero en el parapeto. Podía ser simplemente un hueco entre las bolsas de arena o podía estar protegido por una placa de acero. Los francotiradores alemanes utilizaban munición perforadora que les permitía penetrar los agujeros. La otra forma de mirar desde una trinchera era mediante un periscopio. Su forma más sencilla era un tubo hueco con dos ángulos de espejos en las partes superior e inferior. En las trincheras de ANZAC (Australian and New Zealand Army Corps) en Galípoli, en donde los turcos tenían el terreno más alto, el rifle con periscopio se desarrolló para que los australianos y neozelandeses pudieran disparar al enemigo sin exponerse ellos mismos, tras el parapeto.

Hab√≠a tres formas est√°ndar de cavar una trinchera. La primera era que la persona se pusiese de pie sobre la superficie y cavase hacia abajo. Era la m√°s efectiva en cuanto a velocidad y a que permit√≠a a muchos trabajadores a la vez, pero ten√≠a el problema de que los trabajadores quedaban expuestos al fuego enemigo. Por eso s√≥lo pod√≠a usarse en la zona de retaguardia o por la noche. La segunda opci√≥n era ampliar una trinchera existente cavando desde el extremo. Los trabajadores no quedaban expuestos, pero s√≥lo pod√≠an trabajar uno o dos hombres al mismo tiempo. Por √ļltimo, se pod√≠an cavar t√ļneles, en cuyo caso se manten√≠a un "techo" de tierra encima de la trinchera hasta terminar el trabajo. Luego se quitaba el techo y se pod√≠a ocupar la trinchera.

Seg√ļn la informaci√≥n que manejaban los ingenieros ingleses, se pod√≠an completar 250 m de trinchera frontal utilizando 450 hombres en 6 horas (por la noche). Despu√©s la trinchera necesitaba mantenimiento continuo para evitar el deterioro causado por el clima y las bombas.

Falsa trinchera construida con sacos, Armentières, 1916

El campo de batalla de Flandes, en donde se produjo parte de la lucha más encarnizada, presentaba numerosos problemas para la guerra de trincheras, y especialmente para los británicos, que en muchos casos se veían obligados a ocupar las zonas más bajas. En muchos lugares, el nivel freático estaba a poco más de un metro de profundidad, por lo que cualquier trinchera que se excavase se inundaría rápidamente. Por ello, muchas "trincheras" en Flandes estaban realmente por encima de la tierra, construidas a base de construcciones masivas por medio de sacos de tierra (llenos con arcilla). En un principio, tanto el parapeto como el parados estaban construidos de esta forma, pero más tarde la técnica fue abrir el parapeto en gran parte de la línea, de forma que la retaguardia estuviese expuesta al fuego desde la línea de reserva, en el caso de que el enemigo capturase la trinchera frontal.

Geografía

La naturaleza confinada, est√°tica y subterr√°nea de la guerra de trincheras fue desarrollando su peculiar forma de geograf√≠a propia. En la zona del frente, la infraestructura convencional de transportes mediante carreteras y rieles fue reemplazada por una serie de trincheras y el uso de vergones ligeros. La ventaja cr√≠tica que supon√≠a el hecho de situarse en las zonas geogr√°ficas de mayor altitud implicaba que las peque√Īas colinas o elevaciones ganaran una importancia estrat√©gica enorme. Muchos suaves valles o colinas eran tan sutiles que podr√≠an haber pasado desapercibidos hasta que la l√≠nea del frente no lleg√≥ a establecerse en ellos. Algunas colinas se denominaban mediante su altura en metros, como la Colina 60. Una granja, un molino o el esqueleto de un √°rbol se convert√≠an en foco de lucha simplemente porque eran las caracter√≠sticas identificables del terreno m√°s grandes. Sin embargo, no le llevaba mucho tiempo a la artiller√≠a arrasarlo, de forma que se acababa convirtiendo en un simple nombre en un mapa.

Tropas de asalto alemanas entren√°ndose con un Flammenwerfer cerca de Sed√°n, Francia, mayo de 1917.

A las caracter√≠sticas del campo de batalla se les pod√≠an dar nombres descriptivos ("Bosque Pol√≠gono"), nombres curiosos ("Valle Salchicha"), el nombre de una unidad o el de un soldado. Tambi√©n se sol√≠an a√Īadir complementos con referencias a la muerte ("El risco del hombre muerto"). Igualmente hab√≠a sistemas de trincheras con nombres como "El Tablero de Ajedrez", por el esquema que dibujaban. Los australianos, en la batalla de la granja Mouquet, llegaron a llamar a los lugares como "puntos" ("Punto 81" o "Punto 55"), por la falta de referencias y de avances en el terreno.

Las trincheras enemigas que se convertir√≠an en objetivos necesitaban asimismo un nombre. Algunas se llamaban por alg√ļn acontecimiento observado, como "La Trinchera de los Oficiales Alemanes", por haber visto a un grupo de oficiales en ese lugar, o la "Trinchera de las Raciones", por haber avistado las partidas que llevaban las raciones a los soldados. Los brit√°nicos les daban en algunos casos un toque alcoh√≥lico ("Trinchera Cerveza", "Trinchera Bitter" o "Trinchera Pilsen", por ejemplo). A otras trincheras se les denominaba seg√ļn su funci√≥n en el sistema ("Trinchera Intermedia").

Algunas secciones del sistema de trincheras británico recibían nombres del juego del Monopoly. Las divisiones regulares solían utilizar el nombre de sus unidades y los australianos usaban nombres de soldados.

La vida en las trincheras

Trinchera francesa, Verd√ļn, 1916

El tiempo que pasaba un soldado concreto en el frente era normalmente breve; desde un d√≠a hasta dos semanas antes de ser relevado. El Batall√≥n 31 de las tropas australianas pas√≥ una vez 53 d√≠as en el frente en Villers Bretonneux, aunque eso era una rara excepci√≥n. El tiempo que dedicaba al a√Īo un soldado brit√°nico se pod√≠a dividir de esta forma:

  • 15% l√≠nea del frente
  • 10% l√≠nea de apoyo
  • 30% l√≠nea de reserva
  • 20% resto
  • 25% otros (hospital, viajando, permisos, entrenamiento, etc.)

Incluso cuando estaban en el frente, el soldado normalmente s√≥lo era llamado a luchar un pu√Īado de veces al a√Īo: realizando un ataque, defendiendo la posici√≥n o participando en una escaramuza. La frecuencia del combate ser√≠a mayor en el caso de las tropas de √©lite.

"Estudiando francés en las trincheras", The Literary Digest, 20 de octubre, 1917.

Algunos sectores del frente veían muy poca actividad a lo largo de la guerra, haciendo que su vida en las trincheras fuera comparativamente fácil. Cuando el primer Cuerpo Anzac llegó a Francia en abril de 1916, tras la evacuación de Galípoli, se les destinó a un sector relativamente pacífico en el sur de Armentières para aclimatarse. Otros sectores estaban en un estado permanente de actividad bélica. En el frente oeste, Ypres era siempre un infierno, especialmente para los británicos situados en el saliente. Sin embargo, los sectores más pacíficos también sumaban bajas diarias por disparos de francotiradores, artillería y gas. En los primeros seis meses de 1916, antes de la ofensiva del Somme, los británicos no se habían embarcado en ninguna batalla significativa en ese sector, y sin embargo habían sufrido 107.776 bajas.

Un sector del frente se asignaba al cuerpo de un ej√©rcito, que normalmente ten√≠a tres divisiones. De estas, dos ocupar√≠an sectores adyacentes en el frente, y la tercera estar√≠a descansando en la retaguardia. Esto se replicar√≠a a lo largo de la estructura del ej√©rcito de forma que en cada divisi√≥n de primera l√≠nea, que normalmente ten√≠a tres brigadas de infanter√≠a, dos ocupar√≠an el frente y una tercera estar√≠a en reserva. Dentro de cada brigada en la l√≠nea del frente, que normalmente ten√≠a cuatro batallones (regimientos en el caso de Alemania), dos estar√≠an en el frente y dos en reserva. Y lo mismo ocurrir√≠a con las compa√Ī√≠as y los pelotones. La rotaci√≥n ser√≠a m√°s frecuente en las divisiones m√°s peque√Īas de la estructura militar.

Chateau Wood, Ypres, 1917

Durante el día, los francotiradores y los observadores de la artillería en globos hacían que el movimiento fuese peligroso, por lo que las trincheras estaban normalmente en silencio. Por ello, las trincheras estaban más activas durante la noche, cuando la cobertura de la oscuridad permitía el movimiento de las tropas y de los suministros, el mantenimiento y la expansión del alambre de espino y el sistema de trincheras, y el reconocimiento de las defensas enemigas. Los puntos de escucha en tierra de nadie intentaban detectar patrullas enemigas y partidas de trabajo, así como indicios de un posible ataque.

Se llevaban a cabo escaramuzas (peque√Īos ataques sin intenci√≥n de conquistar el terreno) con el fin de capturar prisioneros y "bot√≠n" (cartas y otros documentos con informaci√≥n sobre la unidad que ocupaba la trinchera opuesta). A medida que la guerra segu√≠a adelante, estas escaramuzas se convirtieron en parte de la pol√≠tica general llevada a cabo por los brit√°nicos, con la intenci√≥n de mantener el esp√≠ritu de lucha de las tropas, y para impedir a los alemanes ocupar la tierra de nadie. Ese dominio se consigui√≥ a un coste muy alto, y los estudios brit√°nicos tras la guerra concluyeron que los beneficios probablemente no valieron el coste.

A comienzos de la guerra se preparaban estos peque√Īos ataques por sorpresa, particularmente lo hac√≠an los canadienses, pero el incremento de la vigilancia hizo que la sorpresa fuese dif√≠cil a medida que la guerra avanzaba. En 1916, las operaciones eran ejercicios muy bien planeados, con armas combinadas, y que supon√≠an la cooperaci√≥n entre la infanter√≠a y la artiller√≠a. Comenzar√≠a con un bombardeo intenso de la artiller√≠a con el fin de evacuar o matar a la guarnici√≥n de la trinchera del frente y cortar el alambre de espino. Luego se trasladaba el bombardeo, haciendo una especie de caja o cord√≥n que impidiese un contraataque contra la infanter√≠a.

La muerte en las trincheras

La intensidad de la guerra de trincheras de la Primera Guerra Mundial supon√≠a que alrededor del 10% de los soldados murieran en la batalla. En comparaci√≥n, el 5% mor√≠a en las Guerras de los B√≥er y el 4,5% en la Segunda Guerra Mundial. En el frente oeste, la cifra se elevaba al 12%, mientras que la proporci√≥n total de tropas que se convert√≠an en bajas (muertos o heridos) era del 56%. Considerando que para cada hombre de infanter√≠a en la primera l√≠nea hab√≠a unos 3 soldados de apoyo (artiller√≠a, suministros, sanidad, etc.), era muy improbable que un soldado sobreviviese a la guerra sin haber recibido alg√ļn tipo de herida. Es m√°s, muchos soldados fueron heridos varias veces en el curso del servicio.

Los servicios m√©dicos eran primitivos, y los antibi√≥ticos todav√≠a no se hab√≠an descubierto. Heridas relativamente peque√Īas pod√≠an ser mortales por culpa de infecciones y gangrena. Los alemanes registraron que un 12% de las heridas en las piernas y un 23% de las de los brazos ocasionaban la muerte del herido, principalmente por infecci√≥n. Los estadounidenses constataron que el 44% de las bajas que desarrollaron gangrena terminaron muriendo. La mitad de los heridos en la cabeza murieron y s√≥lo un 1% de los heridos en el abdomen sobrevivieron.

Tres cuartas partes de las heridas ocasionadas en la guerra procedieron del fuego de artiller√≠a. Las heridas de ese tipo eran normalmente m√°s problem√°ticas que una herida de bala: la herida era menos limpia y ten√≠a m√°s probabilidades de infectarse. Esto triplicaba la probabilidad de muerte por herida en el pecho cuando la herida era de artiller√≠a. Adem√°s, la explosi√≥n de artiller√≠a tambi√©n pod√≠a matar a trav√©s del traumatismo provocado por la onda expansiva. Por √ļltimo, a las heridas f√≠sicas se a√Īad√≠an los da√Īos psicol√≥gicos, siendo muy habitual el trastorno por estr√©s postraum√°tico en el caso de personas que hubiesen soportado un bombardeo prolongado.

Como en otras muchas guerras, el principal asesino en la Primera Guerra Mundial eran las enfermedades. Las condiciones sanitarias de las trincheras eran muy pobres, y solía haber numerosos casos de disentería, tifus y cólera. Muchos soldados sufrían problemas parasitarios y sus infecciones relacionadas. Además, otro caso habitual de muerte era por culpa de las temperaturas, dado que dentro de las trincheras en invierno era muy habitual encontrarse bajo cero.

El enterramiento de un muerto era un lujo que ninguno de los bandos solía poder permitirse. Los cuerpos permanecían en tierra de nadie hasta que la línea del frente se desplazaba, y para entonces los cuerpos solían estar inidentificables. En algunos campos de batalla, los cuerpos no se enterraron hasta después de la guerra, y en el frente oeste todavía siguen apareciendo restos en los campos en donde se libraron las batallas.

Transportando cuerpos, Passchendale, agosto de 1917

En varios momentos durante la guerra, sobre todo al principio, se organizaban v√≠as oficiales para que se pudiesen recoger a los heridos en tierra de nadie y para poder enterrar a los cad√°veres. Sin embargo, lo habitual era que los altos mandos no aprobasen ning√ļn alto en la ofensiva por razones humanitarias, y por ello ordenaban a las tropas no permitir a nadie recoger los cuerpos en tierra de nadie. En cualquier caso, los soldados sol√≠an ignorar esta orden en las trincheras, porque sab√≠an del beneficio mutuo que supon√≠a permitir esas operaciones. Con ello, tan pronto como cesaban las hostilidades, sal√≠an partidas a recoger a los heridos, marcadas con banderas con una Cruz Roja, y a veces intercambiaban con los enemigos unos heridos por otros. Hab√≠a ocasiones en las que este alto el fuego extraoficial se utilizaba para hacer un reconocimiento o reforzar una guarnici√≥n.

Una tregua muy famosa fue la tregua de Navidad entre soldados brit√°nicos y alemanes en invierno de 1914, en el frente cercano a Armentieres. Los soldados alemanes comenzaron a cantar villancicos y pronto los soldados dejaron las trincheras. Los soldados de ambos bandos intercambiaron regalos e historias, e incluso jugaron algunos partidos de f√ļtbol. Sin embargo, los generales de los ej√©rcitos desaprobaban estas treguas, y los brit√°nicos llegaron a organizar un consejo de guerra a varios de sus soldados.

Las armas de la guerra de trincheras

Armas de infantería

El soldado de infanter√≠a com√ļn ten√≠a cuatro armas a su disposici√≥n en las trincheras: el fusil, la bayoneta, la escopeta y la granada.

Lee-Enfield Rifle No. 4 Mk I.

El fusil brit√°nico est√°ndar era el .303  (7,7 mm) Short Magazine Lee-Enfield (SMLE), dise√Īado originalmente como una carabina para la caballer√≠a, con un alcance m√°ximo de 1.280 m (1.400 yd), aunque su alcance efectivo estaba m√°s cercano a las 180 m (197 yd). El entrenamiento brit√°nico enfatizaba el disparo r√°pido m√°s que la punter√≠a. A comienzos de la guerra, los brit√°nicos fueron capaces de derrotar a los alemanes en la batalla de Mons y en la primera batalla de Ypres mediante los disparos de fusil en masa. No obstante, a medida que la guerra de trincheras se fue desarrollando, la posibilidad de reunir una l√≠nea de fusileros era rara.

Por su parte, los alemanes contaban con el 8 mm (.312 in) Mauser Gewehr 98 (G98), que era tan bueno o incluso mejor que el brit√°nico en lo que respecta a fiabilidad, alcance y precisi√≥n. Estaba, sin embargo, menos preparado para el fuego r√°pido, debido a que admit√≠a la mitad de balas que el fusil brit√°nico.

Fusil alem√°n Mauser Gewehr 98.

Los fusiles franceses (Lebel) y rusos (Mosin-Nagant) eran en general inferiores a los alemanes y británicos en la mayoría de los campos, y especialmente en fiabilidad y acabado.

El soldado brit√°nico estaba equipado con una espada-bayoneta de unos 53 cm (21 in), que era demasiado larga para ser empleada, particularmente en combates cuerpo a cuerpo. No obstante, usar la bayoneta era m√°s seguro que disparar un fusil en esos momentos, puesto que en una m√™l√©e (combate cuerpo a cuerpo inesperado) se pod√≠a herir o matar a un compa√Īero en lugar de al enemigo. Los registros brit√°nicos muestran que s√≥lo el 0,3 % de las heridas eran causadas por bayonetas, aunque un ataque con bayoneta era muy probable que acabase con la muerte del enemigo. Una carga con bayoneta pod√≠a ser efectiva para inducir el terror en las filas enemigas y animarles a huir o a rendirse. Se utilizaba mucho para rematar a enemigos heridos durante un avance, ahorrando munici√≥n a la vez que se reduc√≠a la posibilidad de ser atacados desde la retaguardia. Los soldados imperiales ingleses tambi√©n llevaban su propia bayoneta M1898 "Butcher-blade" (filo de carnicero), que era un arma mortal en campo abierto, pero que tambi√©n planteaba muchas dificultades de uso en las estrechas trincheras.

Muchos soldados preferían un arma tipo espada corta o incluso herramientas de construcción de trincheras antes que la bayoneta. En ese caso afilarían el final del cuchillo para que fuese tan efectivo como una bayoneta, mientras que su longitud más corta los hacía más manejables en las trincheras. Estas herramientas también podían usarse para cavar una vez se hubiese tomado una trinchera.

Dado que las tropas a menudo no estaban equipadas adecuadamente para la guerra de trincheras, en las primeras batallas eran habituales las armas improvisadas, como pu√Īales de madera o mazas met√°licas, as√≠ como todo tipo de cuchillos cortos e incluso pu√Īos americanos. A medida que la guerra sigui√≥ adelante se fue mejorando el equipamiento y se desecharon este tipo de armas improvisadas.

Las escopetas las utilizaron principalmente los americanos en el frente oeste. En lugar de una √ļnica bala a gran velocidad, la escopeta dispara un n√ļmero mayor de bolas de metal llamadas perdigones. Si bien uno solo de esos balines causa mucho menos da√Īo que una bala de rifle, la carga est√°ndar de un cartucho de escopeta sol√≠a causar muchas heridas graves a corta distancia, incrementando las posibilidades de una herida que dejase al enemigo fuera de combate. Una escopeta cargada con cartuchos era un arma formidable a corto alcance, hasta el punto de que Alemania hizo una protesta formal sobre su uso el 14 de septiembre de 1918, estableciendo que "todo prisionero al que se le encuentre en su poder ese tipo de armas o munici√≥n pone en riesgo su vida" (aunque esta amenaza aparentemente no lleg√≥ a llevarse a cabo). Los militares estadounidenses comenzaron a usar escopetas de cartuchos modificadas especialmente para la guerra de trincheras, con ca√Īones m√°s cortos, cargadores m√°s largos, sin seguro, y a menudo se equipaban con protectores del calor y con enganches para bayoneta que utilizaban la bayoneta M1917. Todav√≠a existen descendientes de esta arma, en la forma de la escopeta de combate, y su prima la escopeta antidisturbios. Tambi√©n se sabe que los ANZAC y algunos soldados brit√°nicos emplearon la escopeta de ca√Ī√≥n recortado en los saqueos nocturnos, por su poco volumen, efectividad en el cuerpo a cuerpo y facilidad de uso dentro de la trinchera. Sin embargo, esta pr√°ctica no era oficial, y se utilizaban escopetas civiles alteradas para su nuevo uso.

La granada, por su parte, se convirtió en la principal arma de la infantería en la guerra de trincheras. Ambos bandos fueron rápidos a la hora de entrenar escuadrones especialistas en bombardeos. La granada permitía al soldado atacar al enemigo sin exponerse directamente, y no requería la precisión del rifle para matar a un hombre. Los alemanes y turcos estaban bien equipados con granaderos desde el comienzo de la guerra, pero los británicos habían dejado de utilizarlos en la década de 1870 y no esperaban una guerra de asedio, con lo que al principio de la guerra los soldados tuvieron que improvisar bombas sobre la marcha, con lo que fuese que tuviesen a su disposición. A finales de 1915, los ingleses introdujeron una granada de mano propia, la Bomba Mills, y a finales de la guerra se habían usado 75 millones de ellas.

Ametralladoras

La ametralladora es posiblemente el arma m√°s caracter√≠stica de la guerra de asedio, con la imagen de oleadas de infanter√≠a siendo abatidas por r√°fagas de balas. Los alemanes ya hab√≠an empleado esta arma con anterioridad; en 1904 cada regimiento estaba equipado con una, y el personal que la manejaba eran unidades de infanter√≠a de √©lite. Despu√©s de 1915, el MG 08/15 era el est√°ndar en el ej√©rcito alem√°n. Su n√ļmero pas√≥ a formar parte del idioma alem√°n, con el significado de "llanura arrasada". En Gal√≠poli y en Palestina los turcos aportaban la infanter√≠a, pero normalmente eran los alemanes quienes manejaban las ametralladoras.

El alto mando brit√°nico era m√°s reacio a acoger este armamento, supuestamente por considerarlo "poco deportivo" y por pensar que animaba a la lucha defensiva, por lo que tardaron m√°s que los alemanes en adoptarla. El mariscal de campo Sir Douglas Haig dijo en 1915: "The machine gun is a much overrated weapon; two per battalion is more than sufficient" (La ametralladora es un arma muy sobrevalorada; dos por batall√≥n es m√°s que suficiente),[1] lo cual acab√≥ en un n√ļmero r√©cord de bajas brit√°nicas.

En 1915 se form√≥ el Cuerpo de Ametralladoras, con la finalidad de proveer de suficientes equipos de ametralladoras pesadas al ej√©rcito. Fueron los canadienses los mejores en este campo, siendo los pioneros en t√©cnicas como el fuego indirecto (pronto adoptadas por todos los ej√©rcitos aliados) bajo la gu√≠a de un antiguo oficial de la reserva del ej√©rcito franc√©s, el Mayor General Raymond Brutinel. Para satisfacer la demanda, la producci√≥n de la ametralladora Vickers se contrat√≥ con compa√Ī√≠as de los Estados Unidos. Para 1917, todas las compa√Ī√≠as de las fuerzas brit√°nicas estaban equipadas con cuatro ametralladoras ligeras Lewis, lo que increment√≥ significativamente su poder de fuego.

La ametralladora pesada era un arma de especialista, y en una guerra de trincheras se utilizaba de manera científica, con campos de fuego calculados cuidadosamente, de forma que en el momento en que se tuviese noticia de una explosión en el lugar exacto, se dirigiese contra el parapeto enemigo o contra la zona de alambrada destruida. También podía emplearse como artillería ligera, bombardeando trincheras distantes. Estas armas necesitaban un equipo de unas ocho personas para moverlas, mantenerlas y tenerlas abastecidas de munición.

Morteros

Los morteros eran armas que lanzaban proyectiles a una distancia relativamente corta y con trayectoria en forma de parábola. Fueron utilizados ampliamente como forma de atacar las trincheras frontales y cortar las alambradas en preparación de un asalto. En 1914, los británicos lanzaron un total de 545 bombas de mortero. En 1916 lanzaron más de 6.500.000.

El principal mortero británico era el mortero Stokes, que era el precursor del mortero moderno. Era un mortero ligero, pero fácil de usar, y capaz de mantener una velocidad de disparo muy alta gracias al propulsor que se adhería a la bomba. Para disparar un mortero Stokes se dejaba caer la carga en un tubo, y entraba automáticamente en ignición en el momento en que golpeaba el disparador del fondo.

Los alemanes empleaban una variedad de morteros. Los m√°s peque√Īos eran lanzagranadas (Granatenwerfer) que disparaban bombas de racimo. Los morteros medianos recib√≠an el nombre de lanzaminas (Minenwerfer), llamados "minnies" por los brit√°nicos. El mortero pesado se llamaba Ladungswerfer y lanzaba "torpedos a√©reos" que conten√≠an unos 90 kg de carga, a una distancia de m√°s de 915 m (1.001 yd). El vuelo del misil era tan lento que los hombres que se encontraban en el objetivo pod√≠an intentar buscar refugio.

Artillería

La artiller√≠a dominaba el campo de batalla en la guerra de trincheras, del mismo modo que la fuerza a√©rea domina la guerra moderna. Un ataque de infanter√≠a raramente ten√≠a √©xito si se hac√≠a m√°s all√° de la l√≠nea que cubr√≠a su artiller√≠a de apoyo. Adem√°s de disparar a la infanter√≠a enemiga, la artiller√≠a se enzarzaba en batallas con el enemigo para intentar de destruir sus bater√≠as de ca√Īones.

La artillería disparaba principalmente bombas de fragmentación, explosivas o, más adelante en la guerra, de gas. Los británicos también experimentaron con bombas incendiarias que hiciesen arder los bosques y las ruinas.

Cargando un ob√ļs

Los tipos de artiller√≠a eran de dos clases: ca√Īones y obuses. Los ca√Īones disparaban balas de alta velocidad sobre una trayectoria plana y a menudo se utilizaban para lanzar bombas de fragmentaci√≥n y cortar la alambrada enemiga. Los obuses lanzaban el ob√ļs sobre una trayectoria alta, de forma que cayesen contra el suelo. Eran la artiller√≠a normalmente de mayor tama√Īo: el ob√ļs alem√°n de 420 mm pesaba 20 t y pod√≠a lanzar un ob√ļs de una tonelada a una distancia de 10 km.

Una caracter√≠stica cr√≠tica de las piezas de artiller√≠a modernas era el mecanismo de recarga hidr√°ulico, que permit√≠a que el ca√Ī√≥n no tuviese que bajarse para recargarlo despu√©s de cada disparo. Inicialmente cada ca√Ī√≥n necesitaba registrar su objetivo, lo cual alertaba al enemigo del inminente ataque. Hacia el final de 1917, las t√©cnicas hab√≠an evolucionado de forma que no fuese necesario.

Gas

El gas lacrim√≥geno lo emplearon los franceses por primera vez en agosto de 1914, pero s√≥lo serv√≠a para dejar al enemigo moment√°neamente fuera de combate. En abril de 1915 los alemanes utilizaron por primera vez el cloro en la segunda batalla de Ypres. Una dosis lo suficientemente grande pod√≠a matar, aunque el gas era f√°cil de detectar tanto por el olfato como por la vista. Por otro lado, los que no mor√≠an por la exposici√≥n pod√≠an sufrir da√Īos pulmonares permanentes.

El fosgeno, usado por primera vez en 1915, era el gas m√°s mort√≠fero empleado en la Primera Guerra Mundial. Era 18 veces m√°s poderoso que el cloro y mucho m√°s dif√≠cil de detectar. Sin embargo, el gas m√°s efectivo era el gas mostaza, introducido por Alemania en julio de 1917. No era tan mort√≠fero como el fosgeno, pero era dif√≠cil de detectar y permanec√≠a en la superficie del campo de batalla y con ello pod√≠a causar bajas durante un per√≠odo m√°s prolongado. Las quemaduras que produc√≠a eran tan terror√≠ficas que era muy raro que un herido por exposici√≥n al gas mostaza pudiera volver a estar capacitado para luchar de nuevo. S√≥lo el 2 % de los heridos por gas mostaza mor√≠an, principalmente por infecciones secundarias.

El primer método de empleo del gas era soltarlo desde un cilindro cuando el viento era favorable. Esta técnica era obviamente muy peligrosa, tanto por los eventuales cambios en el viento como por la posibilidad de que los cilindros fueran rotos en un bombardeo (puesto que era necesario ponerlos en la primera línea de batalla). Más tarde el gas se lanzaba mediante la artillería o del fuego de mortero.

Cascos

Durante el primer a√Īo de la Primera Guerra Mundial, ninguna de las naciones combatientes equipaba a sus tropas con cascos de acero. Los soldados que iban a la batalla utilizaban simples gorros de tela o de cuero que no ofrec√≠an ninguna protecci√≥n a las heridas por armas modernas. Las tropas alemanas empleaban el tradicional Pickelhaube de cuero (gorro terminado en un pico), con una cubierta de tela para proteger el cuero de las salpicaduras de lodo. Cuando la guerra entr√≥ en la fase de guerra de trincheras, el n√ļmero de heridas letales que las tropas recib√≠an por la fragmentaci√≥n se increment√≥ dram√°ticamente.

Casco alem√°n Pickelhaube

Los franceses fueron los primeros en ver la necesidad de una mayor protecci√≥n, e introdujeron los cascos de acero en el verano de 1915. El casco Adrian (dise√Īado por August-Louse Adrian) reemplazaba el tradicional quepis, y fue despu√©s adoptado por los ej√©rcitos belga e italiano.

Casco Adrian de la infantería francesa

M√°s o menos por esas fechas los brit√°nicos tambi√©n estaban desarrollando sus propios cascos. El dise√Īo franc√©s fue rechazado por no ser lo suficientemente fuerte y por ser dif√≠cil de producir en masa. El modelo que finalmente se aprob√≥ fue el casco Brodie (dise√Īado por John L. Brodie). Ten√≠a un ala m√°s ancha para proteger al soldado de objetos que cayesen desde el cielo, pero ofrec√≠a menos protecci√≥n a la altura del cuello. Cuando los estadounidenses entraron en la guerra, eligieron este dise√Īo.

Casco de dise√Īo Brodie de las fuerzas estadounidenses

El tradicional pickelhaube fue reemplazado por el M1916 Stahlhelm (literalmente casco de acero) en 1916. Algunas tropas de élite italianas emplearon también un casco derivado de los modelos de la Antigua Roma.

Casco alem√°n modelo M1916 con pintura de camuflaje


Sin embargo, ninguno de estos dise√Īos est√°ndar pod√≠a proteger la cara o los ojos. Se dise√Īaron protectores especiales para los artilleros, y los belgas probaron gafas de protecci√≥n para proteger los ojos.

Alambradas

El uso del alambre de espino era decisivo a la hora de ralentizar a la infantería a través del campo de batalla. Sin él la infantería más rápida (o la caballería) podría cruzar las líneas y llegar a las bases y artillería enemiga. Una vez ralentizados, era más probable que acabasen abatidos por la artillería o por los defensores de infantería. Liddell Hart identificó el alambre de espino y la ametralladora como los elementos que había que vencer para poder recuperar la guerra móvil.

Las alambradas normalmente se construían por la noche en los sectores activos.

Fuerza aérea

La finalidad principal de las aeronaves en la guerra de trincheras era el reconocimiento y la observación de la artillería. El papel de los cazas era proteger a las aeronaves de reconocimiento amigas y destruir las enemigas, o al menos impedirles la libertad de movimientos. Esto suponía conseguir la superioridad aérea mediante la destrucción también de los cazas enemigos. Las aeronaves de localización seguirían la caída de las bombas durante el registro de la artillería. Las de reconocimiento harían un mapeo de las trincheras enemigas (primero con dibujos a mano, y más tarde con fotografías), un seguimiento del movimiento de tropas, y la localización de las baterías de artillería enemigas para su destrucción con bombardeos. Los pilotos más ingeniosos llevaban ladrillos con ellos para dejarlos caer sobre el enemigo en sus vuelos.

Otras armas

Los alemanes utilizaron lanzallamas (Flammenwerfer) durante la guerra, pero dado que la tecnología todavía estaba en sus comienzos, su valor era sobre todo psicológico. cuando se desarollo mas la guerra se usaron los aviones con misiles con aletas para que caigan de punta.

Minas

Ambos bandos se ver√≠an envueltos en grandes competiciones de minados y contraminados. La tierra seca del Somme estaba especialmente preparada para la construcci√≥n de zapas. Sin embargo, con la ayuda de las bombas era tambi√©n posible excavar en terrenos como Flandes. Hab√≠a compa√Ī√≠as especialistas en tunelados, normalmente formadas por personas que ten√≠an experiencia civil como mineros de carb√≥n, que constru√≠an t√ļneles dentro de la tierra de nadie y debajo de las trincheras enemigas. Estas minas se rellenaban entonces de explosivos y eran detonadas, produciendo un gran cr√°ter. Con ello se persegu√≠an dos prop√≥sitos: destruir la trinchera enemiga y, gracias al mont√≠culo que produc√≠a alrededor del cr√°ter, servir como "trinchera" cercana a la l√≠nea enemiga. Por ello, cuando se detonaba una mina, los dos bandos corr√≠an para ocupar y fortificar el cr√°ter.

Si los mineros detectaban un t√ļnel enemigo, normalmente cavar√≠an un contra-t√ļnel, llamado camouflet, que ser√≠a detonado en un intento de destruir el otro t√ļnel antes de tiempo. Asimismo se realizaban escaramuzas nocturnas con la finalidad expresa de destruir los trabajos enemigos. En alguna ocasi√≥n, los t√ļneles se encontraban y se produc√≠a la lucha bajo tierra.

Estas actividades serv√≠an igualmente para poder mover a las tropas sin ser vistas. En una ocasi√≥n se traslad√≥ una divisi√≥n entera a trav√©s de t√ļneles interconectados sin que pudiesen ser observados por los alemanes.

Los brit√°nicos hicieron detonar una serie de minas el 1 de julio de 1916, el primer d√≠a de la Batalla del Somme. Las minas m√°s grandes conten√≠an 24 t de explosivos, y fueron detonadas cerca de La Boiselle, lanzando la tierra hasta 1.220 m (4.003 ft) de altura.

A las 5.10 del 7 de junio de 1917, los brit√°nicos detonaron 19 minas para lanzar el ataque que comenz√≥ la Batalla de Messines. La mina media conten√≠a 21 t de explosivos, y las m√°s grandes (a 38 m (42 yd) por debajo de St. Eloi) ten√≠an el doble de esa cantidad. La fuerza combinada de explosivos lleg√≥ a sentirse supuestamente en Inglaterra. Las p√©rdidas entre los alemanes fueron de unos 10.000 hombres. El General Sir Charles Harrington coment√≥:

"No s√© si cambiaremos la historia ma√Īana, pero con seguridad alteraremos la geograf√≠a".

Se desplegaron otras tres minas en Messines que no fueron detonadas debido a que cambió la situación táctica. Una estalló durante una tormenta eléctrica en 1955, y las otras permanecen bajo tierra al día de hoy.

Los cráteres que dejaron éstas y otras minas en el frente oeste todavía son visibles.

Batallas

Estrategia

La guerra de trincheras se centra en dos principios fundamentales: guerra de desgaste y batallas de ruptura. La guerra de desgaste es el procedimiento de infligir bajas progresivamente al enemigo hasta que finalmente sea incapaz de continuar la guerra. Las batallas de ruptura buscan un enfrentamiento decisivo, en el cual las posiciones enemigas sean penetradas por las fuerzas atacantes, explotando las fuerzas de refresco dicha brecha (posiblemente la caballer√≠a). Ambos tipos de batallas se libraron en el frente oeste: los alemanes intentaron romper la situaci√≥n en Ypres en abril de 1915, utilizando por primera vez el gas venenoso, mientras que el Comandante en Jefe de las fuerzas brit√°nicas, el General Douglas Haig, busc√≥ la victoria en el Somme en 1916 y en Flandes en 1917. La batalla de desgaste m√°s famosa en el oeste fue la Batalla de Verd√ļn, en donde el √ļnico prop√≥sito alem√°n era "desangrar al ej√©rcito franc√©s hasta que se quedase blanco".

T√°cticas

Las tácticas en las primeras fases de la Primera Guerra Mundial eran parecidas a las del siglo XIX, con la infantería avanzando en grupos de formaciones compactas buscando resolver la batalla mediante la bayoneta. La aparición de armas automáticas hizo que estas tácticas fuesen ineficaces y muy costosas.

Pueblo de Passchendaele, antes y después de la tercera Batalla de Ypres

El papel de la artiller√≠a cambi√≥ dram√°ticamente durante la guerra. Originalmente los ca√Īones de campa√Īa estaban situados con las unidades de infanter√≠a, disparando directamente a objetivos visibles. Se desarrollaron una variedad de usos para el fuego indirecto, incluyendo bombardeos que buscaban matar o dejar fuera de combate a las tropas enemigas a trav√©s de la tierra de nadie, y la utilizaci√≥n de bombardeos para cortar alambradas, que buscaban dejar el paso libre a trav√©s del alambre de espino.

Los bombardeos aliados se fueron sofisticando a comienzos de 1917. Se desarrollaron dos tipos de bombardeos: en el primero, el bombardeo segu√≠a a la infanter√≠a siempre por delante, protegi√©ndola de los defensores en un ataque. La segunda bombardeaba una "caja", dejando protegido y aislado al interior de la misma mediante una muralla de explosiones. Estos bombardeos se aplicaron con √©xito en batallas a gran escala e incluso en escaramuzas. Otro tipo de bombardeo se centraba en un primer objetivo, y luego se elevaba para caer en un segundo objetivo m√°s apartado. Sin embargo, este bombardeo normalmente esperaba mucho de la infanter√≠a, y el resultado final sol√≠a ser que la artiller√≠a iba m√°s r√°pida que los atacantes y les dejaba sin protecci√≥n. Esto llev√≥ al uso del bombardeo rodante, que se elevaba m√°s frecuentemente pero en escalones m√°s peque√Īos, movi√©ndose tan lentamente que los atacantes pod√≠an moverse de cerca por detr√°s.

La infantería atacante en la primera parte de la guerra estaba cargada habitualmente con herramientas de fortificación (bolsas de arena, picos y palas, así como alambre de espino). Con ello buscaban fortificar las trincheras capturadas para un contraataque. Los alemanes enfatizaron mucho el contraataque para recuperar el terreno perdido, lo cual comenzó a ser muy costoso a partir de 1917, cuando los británicos empezaron a limitar sus avances con el fin de ser capaces de anticipar contraataques desde una posición de fuerza.

Comunicaciones

La mayor dificultad a la que se enfrentaba una fuerza de ataque en una batalla de trincheras eran las comunicaciones. La tecnolog√≠a inal√°mbrica estaba todav√≠a en sus comienzos, por lo que los m√©todos existentes eran el tel√©fono, el tel√©grafo √≥ptico, las l√°mparas de se√Īalizaci√≥n, las palomas mensajeras y los corredores, y ninguno de ellos era del todo fiable. El tel√©fono era el m√°s efectivo, pero las l√≠neas eran extremadamente vulnerables a los bombardeos, por lo que sol√≠an cortarse pronto en la batalla. Como forma de luchar ante esto, las l√≠neas de tel√©fono se montaban en una figura en escalera, de forma que tuviesen muchos caminos redundantes. Las bengalas y los cohetes se usaban para se√Īalizar que se hab√≠a alcanzado un objetivo, o para solicitar un soporte de artiller√≠a que ya hab√≠a sido predispuesto de antemano.

No era inusual que un comandante de batall√≥n o de brigada tuviese que esperar dos o tres horas para conocer algo del proceso de un ataque, y para entonces cualquier decisi√≥n basada en el mensaje estar√≠a probablemente ya desfasada. Tambi√©n pasar√≠a un per√≠odo similar para transmitir las noticias a una divisi√≥n y al centro de mando. Consecuentemente, el resultado de muchas batallas de trincheras las decid√≠an los comandantes de las compa√Ī√≠as o de los batallones, con las decisiones que tomaban en el mismo momento de la lucha.

Rompiendo el punto muerto

A través de la Primera Guerra Mundial, los principales combatientes poco a poco fueron buscando alguna vía para romper el punto muerto en el que se encontraban en la guerra de trincheras, comenzando con los franceses y los alemanes, y con los británicos y las fuerzas del imperio también contribuyendo al aprendizaje colectivo.

Con la retirada de Rusia de la guerra, los alemanes fueron capaces de reforzar su frente Oeste con tropas del frente Este. Esto les permiti√≥ sacar a unidades de la l√≠nea de combate y entrenarlas en nuevos m√©todos y t√°cticas como tropas de asalto (Sturmtruppen). Los nuevos m√©todos implicaban a hombres lanz√°ndose al ataque en peque√Īos grupos, usando cualquier cobertura que hubiese a su disposici√≥n, y desplegando fuego de cobertura para otros grupos de la misma unidad a medida que avanzaban. Las nuevas t√°cticas (que buscaban conseguir la sorpresa acabando con posiciones enemigas atrincheradas) deb√≠an dejar de lado los puntos fuertes y atacar los puntos m√°s d√©biles de la l√≠nea enemiga. Adicionalmente, se dieron cuenta de la inutilidad de crear un gran y detallado plan de operaciones desde la distancia, optando en su lugar por emplazar a oficiales j√≥venes en el lugar para que ejercitasen su iniciativa. Estas t√°cticas demostraron ser muy exitosas en la ofensiva de primavera de 1918 contra las fuerzas aliadas.

Los brit√°nicos hab√≠an ido aprendiendo lecciones t√°cticas ya desde la Batalla del Somme en 1916. Se dieron cuenta de la necesidad de introducir unidades como el pelot√≥n o la secci√≥n, como resultado de su experiencia en esa batalla, y el √©nfasis se traslad√≥ desde la compa√Ī√≠a (150-200 hombres) como unidad b√°sica de maniobra al pelot√≥n de aproximadamente unos diez hombres. El uso m√°s exitoso de las nuevas t√°cticas de infanter√≠a combinadas con los nuevos procedimientos de artiller√≠a se consigui√≥ en la Batalla del Risco de Vimy en abril de 1917.

Asimismo se desarrolló el carro de combate en el período de entre guerras, como forma de moverse por terrenos arrasados por el fuego enemigo. En la Primera Guerra Mundial todavía no llegaron a emplearse de forma efectiva en sus primeras acciones, y también fallaron como medio de transporte de personal.

En el √ļltimo a√Īo de la guerra, las tropas aliadas en Europa aplicaban lo que se conoci√≥ como t√°cticas de fuerzas combinadas, incorporando la cooperaci√≥n entre infanter√≠a, artiller√≠a, ametralladoras, carros armados y carros de combate, usando comunicaci√≥n sin ca√Īones en algunos casos y utilizando peque√Īos grupos de hombres como unidad t√°ctica b√°sica para las maniobras.

Entre las dos guerras mundiales, estas t√©cnicas sirvieron para que J.F.C. Fuller y B.H. Liddell Hart desarrollaran teor√≠as sobre un nuevo tipo de guerra. Estas ideas tambi√©n las desarrollaron los alemanes, y las pusieron en pr√°ctica en los primeros a√Īos de la Segunda Guerra Mundial. Las nuevas t√°cticas tambi√©n abrieron la v√≠a para el √©xito de la guerra t√°ctica en 1938-1945, y el enfoque en peque√Īos equipos semiaut√≥nomos ejercitando su propia iniciativa en el campo de batalla, y que predominan en la guerra moderna.

El atrincheramiento sigui√≥ siendo un m√©todo valioso para reforzar los obst√°culos naturales en l√≠neas de defensa. Al comienzo de la Batalla de Berl√≠n, la √ļltima gran batalla europea de la Segunda Guerra Mundial, los rusos atacaron a trav√©s del r√≠o Oder a las tropas alemanas atrincheradas en Seelow. El atrincheramiento permiti√≥ a los alemanes sobrevivir el bombardeo de la concentraci√≥n de artiller√≠a m√°s grande de la historia, y tambi√©n les permiti√≥ infligir a los sovi√©ticos decenas de miles de bajas, gracias a la tierra pantanosa que hab√≠a entre el r√≠o y las alturas, antes de tener que retirarse al Oeste.

La guerra de trincheras posterior a 1945

La guerra de trincheras volvió a aparecer en algunos momentos posteriores de la Guerra de Corea (1950-1953) y en algunos lugares y combates de la Guerra de Vietnam (1964-1975).

Durante la Guerra Fr√≠a, las fuerzas de la OTAN se entrenaban de forma rutinaria para luchar contra trabajos de fortificaci√≥n denominados "Sistemas de trincheras de estilo sovi√©tico", que recib√≠an el nombre por los complejos sistemas de fortificaciones de campa√Īa creados por el Pacto de Varsovia, una extensi√≥n de las pr√°cticas de atrincheramiento sovi√©ticas desarrolladas en el Frente Oriental de la Segunda Guerra Mundial.

El ejemplo m√°s citado de ejemplo de guerra de trincheras posterior a la Primera Guerra Mundial es la Guerra Ir√°n-Iraq, en donde ambos ej√©rcitos ten√≠an un gran n√ļmero de infanter√≠a con peque√Īas armas modernas, pero muy poco blindaje, aviaci√≥n y entrenamiento en armas combinadas. El resultado fue muy parecido a la Primera Guerra Mundial, con la utilizaci√≥n de trincheras y de armas qu√≠micas.

Otro ejemplo de trincheras fue la Guerra entre Etiopía y Eritrea de 1998-2002. El frente en Corea y las líneas frontales entre Pakistán e India en Cachemira son dos ejemplos de líneas de demarcación formadas mediante kilómetros de trincheras uniendo puestos fortificados (y en el caso de Corea, rodeadas por millones de minas terrestres).

Bibliografía

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Notas y referencias

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Enlaces externos


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