Historia de Andalucía

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Historia de Andalucía
Jinete, relieves √≠beros de Osuna, en el Museo Arqueol√≥gico Nacional de Espa√Īa.

La historia de Andaluc√≠a es de gran complejidad y abarca el periodo comprendido entre la prehistoria y la √©poca actual. La posici√≥n geoestrat√©gica de Andaluc√≠a en el extremo sur de Europa, entre √©sta y √Āfrica, entre el oc√©ano Atl√°ntico y el mar Mediterr√°neo, as√≠ como sus riquezas minerales y agr√≠colas y su gran extensi√≥n superficial de 87.268 km¬≤ (mayor que muchos de los pa√≠ses europeos), forman una conjunci√≥n de factores que hicieron de Andaluc√≠a un foco de atracci√≥n de otras civilizaciones ya desde el inicio de la Edad de los Metales.

De hecho, su situaci√≥n geogr√°fica como nexo entre √Āfrica y Europa, hace que algunas teor√≠as apunten a que los primeros hom√≠nidos europeos, previo paso del Estrecho de Gibraltar, se ubicaron en el territorio andaluz. Las primeras culturas desarrolladas en Andaluc√≠a (Los Millares, El Argar y Tartessos), tuvieron un claro matiz orientalizante, debido a que pueblos del Mediterr√°neo oriental se asentaron en las costas andaluzas en busca de minerales y dejaron su influjo civilizador. El proceso de paso de la prehistoria a la historia, conocido como protohistoria, estuvo ligado a la influencia de estos pueblos, principalmente fenicios y griegos.

Andaluc√≠a qued√≥ incorporada plenamente a la civilizaci√≥n occidental con la conquista y romanizaci√≥n de la provincia B√©tica. √Čsta tuvo gran importancia econ√≥mica y pol√≠tica en el Imperio, al que aport√≥ numerosos magistrados y senadores, adem√°s de las figuras sobresalientes de los emperadores Trajano y Adriano.

Las invasiones germánicas de vándalos y posteriormente de visigodos no hicieron desaparecer el papel cultural y político de la Bética y durante los siglos V y VI los terratenientes beticorromanos mantuvieron prácticamente una independencia con respecto a Toledo. En este período destacaron figuras como San Isidoro de Sevilla o San Hermenegildo.

Alicatado de la Alhambra.

En el 711 se produjo una importante ruptura cultural con la invasi√≥n musulmana de la Pen√≠nsula Ib√©rica. El territorio andaluz fue el principal centro pol√≠tico de los distintos estados musulmanes de Al-√Āndalus, siendo C√≥rdoba la capital y uno de los principales centros culturales y econ√≥micos del mundo por aquel entonces. Este per√≠odo de florecimiento culmin√≥ con el Califato Omeya de C√≥rdoba, donde destacaron figuras como Abderram√°n III o Alhak√©n II. Ya en el siglo X se produjo un per√≠odo de grave crisis que fue aprovechado por los reinos cristianos del norte peninsular para avanzar en sus conquistas y por los distintos imperios norteafricanos que se fueron sucediendo ‚ÄĒAlmor√°vides y Almohades‚ÄĒ que ejercieron su influencia en al-√Āndalus y tambi√©n establecieron sus centros de poder en la pen√≠nsula en Granada y Sevilla, respectivamente. Entre estos periodos de centralizaci√≥n de poder, su produjo la fragmentaci√≥n pol√≠tica del territorio peninsular, que qued√≥ dividido en primeros, segundos y terceros reinos de taifas. Entre estos √ļltimos, el Reino nazar√≠ de Granada tuvo un papel hist√≥rico y emblem√°tico fundamental.

La Corona de Castilla fue conquistando paulatinamente los territorios del sur peninsular. Fernando III personalizó la conquista de todo el valle del Guadalquivir en el siglo XIII. El territorio andaluz quedó dividido en una parte cristiana y otra musulmana hasta que en 1492 la conquista de la Península finalizó con la toma de Granada y la desaparición del reino homónimo.

En el siglo XVI, es cuando Andalucía explotó más su posición geográfica, ya que centralizó el comercio con el Nuevo Mundo, donde tuvo un papel fundamental en su descubrimiento y colonización. Sin embargo no existió un verdadero desarrollo económico de Andalucía debido a las numerosas empresas de la Corona en Europa. El desgaste social y económico se generalizó en el siglo XVII y culminó con la conjuración de la nobleza andaluza contra el gobierno del Conde-Duque de Olivares en 1641.

Vista parcial del foro de las ruinas de Baelo Claudia.

Las reformas borb√≥nicas del siglo XVIII no remediaron que Espa√Īa en general y Andaluc√≠a en particular fueran perdiendo peso pol√≠tico y econ√≥mico en el contexto europeo y mundial. Asimismo la p√©rdida de las colonias espa√Īolas de Ultramar ir√° sacando a Andaluc√≠a de los circuitos econ√≥micos mercantilistas. Esta situaci√≥n se agrav√≥ durante los siglos siguientes y Andaluc√≠a pasar√° de ser una de las regiones m√°s ricas de Espa√Īa a una de las m√°s pobres a finales del fallido proceso de industrializaci√≥n en el siglo XIX.

Ya en el siglo XX, Andaluc√≠a va a dar un paso fundamental para la comprensi√≥n de la historia actual de la regi√≥n, que es su configuraci√≥n como Comunidad aut√≥noma dentro de Espa√Īa. Andaluc√≠a afronta su futuro con el objetivo de salir de la situaci√≥n de subdesarrollo comparativo con las regiones m√°s ricas de la Uni√≥n Europea.

Contenido

Prehistoria

Paleolítico

Cueva de la Laja Alta, en Jimena de la Frontera.
Yacimientos en Andalucía en el Paleolítico.

La presencia de hom√≠nidos en Andaluc√≠a se remonta al Paleol√≠tico Inferior, con restos arqueol√≥gicos de la cultura achelense de entre 700.000 y 400.000 a√Īos de antig√ľedad,[1] [2] sin embargo el controvertido hallazgo del llamado Hombre de Orce parece apuntar una mayor antig√ľedad.[3] Las principales zonas de asentamiento fueron la zona del Alto Guadalquivir y la zona sur de Sierra Morena, en las terrazas de los grandes r√≠os, que eran utilizados como ejes de circulaci√≥n y zonas de aprovisionamiento de alimentos (caza y recolecci√≥n).[4] Durante el Paleol√≠tico Medio, caracterizado por el Homo neanderthalensis y la cultura musteriense, se produjo un recrudecimiento clim√°tico que llev√≥ al uso de las cuevas como refugio. Testimonio de ello son la Cueva de la Carihuela,[5] en P√≠√Īar, la Cueva de Z√°jara, en Cuevas del Almanzora y las cuevas gibraltare√Īas. El Paleol√≠tico Superior vino marcado por el retroceso de la glaciaci√≥n y la aparici√≥n de Homo Sapiens cuyo h√°bitat se generaliz√≥ por toda Andaluc√≠a. La cultura material se caracteriz√≥ por los avances en la industria l√≠tica y la aparici√≥n de las primeras manifestaciones de arte rupestre. Ejemplo de ello son las pinturas de las Cueva de la Pileta, de la Cueva Ambrosio, en Almer√≠a, de la Cueva de Nerja, de la Cueva de las Motillas, de la Cueva de Malalmuerzo, en Granada y de la Cueva del Morr√≥n, en Ja√©n, todas ellas caracterizadas por su esquematismo. Especialmente destacable es el llamado Arte rupestre del extremo sur de la Pen√≠nsula Ib√©rica, llamado en el contexto andaluz "Arte sure√Īo".[6]

Neolítico

Yacimientos en Andalucía en el Neolítico.
Construcción megalítica del Dólmen de Menga.

El Neol√≠tico, caracterizado por una econom√≠a productiva basada en la agricultura y la ganader√≠a y con nuevas muestras de cultura material como la piedra pulimentada y la cer√°mica, lleg√≥ a Andaluc√≠a alrededor del V milenio a. C.. Al ser introducido por difusi√≥n desde el Mediterr√°neo Oriental, las primeras muestras neol√≠ticas se sit√ļan en el levante almeriense.[7]

Este per√≠odo se caracteriza por la existencia de dos tipos de h√°bitat o asentamientos humanos: Los poblados y las cuevas. Los poblados eran simples agrupaciones de caba√Īas de base circular y con muros de adobe o madera, situados en valles fluviales o en zonas m√°s √°ridas y cuya actividad era predominantemente agr√≠cola y ganadera. Las cuevas, m√°s frecuentes, se usaban tanto como vivienda como para enterramiento. En cuanto a la cer√°mica, es caracter√≠stica la cer√°mica cardial y la cer√°mica almagra. Algunas de las cuevas neol√≠ticas existentes en Andaluc√≠a son la Cueva de los Murci√©lagos, la Cueva de la Mujer, la Cueva de la Carig√ľela, la Cueva del Tesoro y la Cueva de Nerja.

Edad de los Metales

√ćdolo cil√≠ndrico del camino del Cortijo de la Fuente, en Sanl√ļcar de Barrameda, Museo de C√°diz. Edad del Cobre, hacia 2500 a. C.
Cuenco oculado de Los Millares.

Durante la Edad de los Metales se caracteriza por el invento de la fundición de los metales, que fue introducido en Andalucía por pueblos del Mediterráneo oriental. La introducción de los metales en la tecnología supuso un importante avance en la fabricación de herramientas para la labranza, caza y pesca, así como para la guerra. La especialización en las herramientas fue tal que se llegó a la división en el trabajo, favorecida por el excedente de producción en la agricultura y que provocaría la primera estratificación social en distintos grupos. Otro de los cambios importantes producidos en este período fue el desarrollo del transporte y el comercio, debido a la localización de los yacimientos metálicos y a su transporte hacia las zonas del arco levantino mediterráneo. El Mediterráneo se convirtió en el eje principal de comercio lo que provocó una intensificación de todo tipo de relaciones y una irradiación más rápida de los avances técnicos y los intercambios culturales que precipitará la entrada de Andalucía en la fase protohistórica.[8]

La Edad de los Metales suele dividirse en tres etapas, utilizando como nomenclatura el nombre del metal utilizado en cada una de esas fases: La Edad de Cobre, la Edad de Bronce y la Edad del Hierro. En Andalucía durante la Edad de Cobre se desarrollaron una serie de importantes culturas como son la Cultura megalítica, la de Los Millares, la del Vaso Campaniforme, la de El Argar. En el Hierro, con la llegada de los pueblos colonizadores, se desarrolló la importante civilización de Tartessos, con la que Andalucía entró en la Protohistoria.

Edad Antigua

Las colonizaciones orientales, Tartessos y Turdetania

√Ārea aproximada de extensi√≥n e influencia de la civilizaci√≥n de Tartessos.
Pueblos indígenas de la actual Andalucía.

A partir del siglo X los fenicios de Tiro ejercieron la hegemon√≠a sobre el resto de las ciudades fenicias. En torno al siglo IX, se produjo un proceso colonizador con la creaci√≥n de varias colonias y factor√≠as en territorio tartesio, entre ellas Gadir (C√°diz),[9] Do√Īa Blanca (El Puerto de Santa Mar√≠a), Abdera (Adra), Sexi (Almu√Ī√©car), Malaca (M√°laga), Cerro de la Mora (Moraleda de Zafayona, entre otras.[10] Estos colonizadores usaron el territorio andaluz para la obtenci√≥n de diversos recursos y por su importancia estrat√©gica como punto de paso obligado en la v√≠a comercial entre el Mediterr√°neo y el Atl√°ntico. La hegemon√≠a comercial de Tiro dur√≥ hasta el 573 a.C. cuando, despu√©s de un cerco de trece a√Īos, cay√≥ en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia. Con la ca√≠da de Tiro el comercio entre Tartessos y Fenicia qued√≥ bloqueado.

Al parecer, Tartessos tambi√©n manten√≠a intercambios comerciales con los griegos focenses que seg√ļn Her√≥doto eran sus aliados.[11] Sin embargo, tras la Batalla de Alalia, hacia el 537 a.C., el comercio focense tambi√©n qued√≥ bloqueado por los cartagineses o p√ļnicos, quien hacia el a√Īo 500 a.C. relevaron definitivamente a los fenicios en el comercio mediterr√°neo, controlando militarmente el Estrecho de Gibraltar y haciendo inaccesible la penetraci√≥n de los dem√°s pueblos mediterr√°neos hacia el Atl√°ntico. Asimismo la influencia de los etruscos, otro pueblo presente comercialmente en Tartessos, termin√≥ cayendo tras el ascenso de Roma. Todo ello provoc√≥ una crisis comercial irreversible en Tartessos.[12]

Por todo lo anterior, puede decirse que la civilizaci√≥n de Tartessos se desarroll√≥ desde el Bronce Antiguo y Medio, simult√°neamente a las culturas de El Argar y de Los Millares hasta el siglo VI a.C. en que se produjo su colapso. Tartessos se extendi√≥ por la mayor parte del territorio andaluz, el Algarve y parte de la Regi√≥n de Murcia, aunque su eje principal se situ√≥ en el tri√°ngulo formado por las ciudades de Huelva, Sevilla y C√°diz. Su actividad m√°s significativa fue la minera y metal√ļrgica (oro, plata, hierro y cobre), aunque tambi√©n se practic√≥ la agricultura, la ganader√≠a, la pesca y el comercio mar√≠timo, donde era un punto estrat√©gico entre las rutas del Mediterr√°neo y el Atl√°ntico, clave para el comercio fenicio con el esta√Īo de las islas Brit√°nicas.

Seg√ļn la cronolog√≠a de las colonizaciones y los restos arqueol√≥gicos, Tartessos surgi√≥ fundamentalmente de la aculturaci√≥n de la poblaci√≥n ind√≠gena por la influencia de los colonizadores fenicios, cuyo alfabeto fon√©tico, seg√ļn algunos es la base de la escritura del idioma tart√©sico. La cer√°mica de ret√≠cula bru√Īida, de barniz rojo y el culto a deidades orientales como Astart√©, Baal o Melkart as√≠ parecen indicarlo, como dan muestra el Tesoro del Carambolo y el Templo de Melkart en C√°diz, entre otros. El contacto con los griegos y los etruscos produjo asimismo una importante aculturaci√≥n que introdujo a Tartessos en el √°mbito de las civilizaciones m√°s importantes del Mediterr√°neo, convirti√©ndose en la primera gran civilizaci√≥n existente en la Pen√≠nsula Ib√©rica.

Casi todas las noticias documentales que se tienen de Tartessos se deben a antiguos autores griegos. En ellas se confunden con frecuencia lo histórico con lo mítico o semimítico, con reyes como Gerión, Habis, Nórax y Argantonio. Asimismo ha sido frecuente la identificación de la Atlántida descrita por Platón en sus diálogos Timeo y Critias con la capital o ciudad de Tartessos.

Tras la ca√≠da de Tartessos, el territorio de la actual Andaluc√≠a qued√≥ bajo el control cartagin√©s.[13] Sin embargo, como heredera de su cultura surgi√≥ la Turdetania, una regi√≥n poblada por los turdetanos, un pueblo √≠bero que, seg√ļn Estrab√≥n:

...son considerados los m√°s cultos de los iberos, ya que conocen la escritura y, seg√ļn sus tradiciones ancestrales, incluso tienen cr√≥nicas hist√≥ricas, poemas y leyes en verso que ellos dicen de seis mil a√Īos de antig√ľedad.
Estrabón, III 1,6.

Paralelamente a los turdetanos, en el territorio de Tartessos habitaron otros pueblos ind√≠genas: los t√ļrdulos, bastetanos, oretanos y conios. El creciente ascenso de Roma hizo que tras un largo periodo de Guerras P√ļnicas, los cartagineses fueran finalmente expulsados por los romanos de la Pen√≠nsula Ib√©rica.

La Bética romana

Artículo principal: Bética
Anfiteatro de It√°lica, uno de los mayores del Imperio.
Primera división romana de Hispania, donde puede verse la Hispania Ulterior.
Hispania seg√ļn la divisi√≥n provincial romana del 27 a. C., donde pueden apreciarse los l√≠mites de la B√©tica.
Hispania en época de Diocleciano.

En el a√Īo 218 a. C., el general romano Publio Cornelio Escipi√≥n desembarc√≥ en Ampurias para cortar los abastecimientos a los cartagineses. Tras derrotarlos en algunas batallas, en 210 a. C. es nombrado c√≥nsul, momento en el que empez√≥ la Segunda Guerra P√ļnica y la conquista de la pen√≠nsula ib√©rica por parte de los romanos. Tras la guerra los cartagineses abandonan Andaluc√≠a y su presencia fue sustituida por la de los romanos, que tuvieron que hacer frente a algunos focos de resistencia.

Como consecuencia de la victoria romana se creó la provincia de Hispania Ulterior, que abarcaba casi todo el territorio andaluz, salvo la parte norte de las provincias de Jaén y Granada y la parte de la provincia de Almería al este del río Almanzora, que quedaron bajo la administración de la provincia Tarraconense y posteriormente de la Cartaginense. Posteriormente, en época de Augusto se creó una nueva división administrativa, la provincia Bética con capital en Corduba.

El territorio se articulaba a trav√©s de una red de calzadas dispuestas en base a tres grandes ejes de paso naturales: La depresi√≥n B√©tica, el surco Intrab√©tico y la costa. En torno a estos ejes se dispon√≠an importantes n√ļcleos de poblaci√≥n, como Corduba (la capital), Hispalis, Ostippo, Gades, Iliberris, etc√©tera, que monopolizaban la recaudaci√≥n de impuestos, el comercio y la explotaci√≥n del ager, adem√°s de ser grandes focos de penetraci√≥n de la cultura romana y de su distribuci√≥n por sus √°reas de influencia rural. El car√°cter divisorio de grandes r√≠os como el Guadiana y el Guadalquivir, la importancia de los grandes distritos mineros como Almad√©n, la frontera natural que supone Sierra Morena, la importancia de grandes n√ļcleos poblacionales y la facilidad de comunicaci√≥n por el mar, son elementos que hac√≠an de frontera y que a la vez configuraban un espacio territorial con distintas realidades pero con cierta cohesi√≥n.

[...] resultado de una percepción que establece diferencias. La principal finalidad es la explotación de los recursos, de tal manera que el inicio de Andalucía como territorio conocido, ya indica algo que será constante en ciertas épocas: la colonización [...]
Cano García, G.: Evaluación de los límites de Andalucía y percepción del territorio

La B√©tica tuvo una importante aportaci√≥n al conjunto del Imperio romano, tanto econ√≥mica como cultural y pol√≠tica. En el terreno econ√≥mico continu√≥ siendo muy significativa la extracci√≥n de minerales (oro, plata, cobre y plomo) y la agricultura, con la producci√≥n y exportaci√≥n sobre todo de cereales, aceite y vino, √©stos dos √ļltimos especialmente famosos en todo el Imperio junto con el garum. En el terreno pol√≠tico, la B√©tica fue durante mucho tiempo una provincia senatorial que, debido a su alto grado de romanizaci√≥n, depend√≠a del poder pol√≠tico del Senado, no del poder militar del Emperador. En ella se libr√≥ la decisiva batalla de Munda entre populares y optimates, partidarios de C√©sar y Pompeyo respectivamente. Adem√°s dio a Roma los emperadores Trajano y Adriano, naturales de It√°lica, y al fil√≥sofo cordob√©s S√©neca.

La conquista romana, tanto econ√≥mica como pol√≠tica, y la profunda romanizaci√≥n de la B√©tica puso fin en gran medida a la cultura aut√≥ctona [...] perdi√©ndose la existencia de una remota conciencia de la tierra andaluza como un sutil vapor [...].[14] Sin embargo, propici√≥ una temprana cristianizaci√≥n, que a arraig√≥ fuertemente en las costas andaluzas y que fue marcando un nuevo desarrollo cultural en toda la Pen√≠nsula Ib√©rica. En el siglo IV el Cristianismo pas√≥ a ser tolerado en el Imperio y despu√©s proclamado religi√≥n oficial y √ļnica permitida, celebr√°ndose en tierras b√©ticas el Concilio de Elvira, hito fundamental en la Historia del Cristianismo en Espa√Īa, al que asistieron once obispos b√©ticos, de un total de diecinueve asistentes.[15]

Edad Media

Primeras Invasiones B√°rbaras

La Hispania visigoda hacia el a√Īo 700.
Presencia bizantina en la Península Ibérica.

En el 411, en virtud de un foedus pactado con el Imperio romano de Occidente, los suevos, vándalos y alanos del norte y del sur se establecieron en la península Ibérica. Los vándalos silingos (dirigidos por Fridibaldo), más poderosos que sus hermanos asdingos, recibieron la fértil provincia de la Bética, donde permanecieron poco tiempo antes de pasar al Magreb. No es posible especificar en qué zonas de Andalucía se asentaron, debido a su corta permanencia y a la falta de hallazgos arqueológicos.[16]

La Bética visigoda y la presencia bizantina

Con la irrupci√≥n de los visigodos en el escenario pol√≠tico de la pen√≠nsula Ib√©rica el 418, los v√°ndalos fueron expulsados. El car√°cter meridional de Andaluc√≠a y su fuerte romanizaci√≥n y afianzamiento de una oligarqu√≠a territorial, capaz de tener aut√©nticos ej√©rcitos propios, dio a la B√©tica un car√°cter especial. Fue el √ļltimo territorio controlado de facto por los visigodos, y el que mayor inestabilidad pol√≠tica presentaba. Muestra de ello es que en el a√Īo 521 el pont√≠fice nombr√≥ vicario para la Lusitania y la Baetica al obispo metropolitano de Sevilla (Salustio), dando a entender que la jurisdicci√≥n eclesi√°stica de Tarragona no controlaba de facto los territorios del sur peninsular.

A partir del a√Īo 531 el rey visigodo Teudis llev√≥ a cabo una r√°pida expansi√≥n hacia el sur, llegando a instalar su corte en Sevilla, para tener un mejor control de sus operaciones en el sur peninsular. Incluso lleg√≥ a dirigir una ofensiva, fracasada, contra el poder bizantino establecido en Settem (Ceuta). La B√©tica qued√≥ definitivamente integrada en el reino visigodo de Toledo, si bien cuando los intereses de la oligarqu√≠a terrateniente hispano-romana peligraban, se produc√≠an rebeliones, como las de Atanagildo y Hermenegildo.[17]

La rebeli√≥n de Atanagildo, con apoyo de la oligarqu√≠a de la B√©tica, supuso la entrada en acci√≥n del poder bizantino, en expansi√≥n bajo Justiniano I. La importancia del litoral andaluz para el comercio en el Mediterr√°neo hizo que se incorporara a la provincia bizantina de Spania. Sin embargo, la presencia bizantina en Andaluc√≠a fue fugaz, ya que el poder visigodo de Toledo siempre quiso recuperar el litoral perdido. Las campa√Īas, primero de Leovigildo y luego de Suintila, hicieron que se creara un poder unificado en la pen√≠nsula Ib√©rica.

Durante el periodo visigodo, en lo religioso y cultural San Leandro y San Isidoro fueron personalidades fundamentales, que desempe√Īaron su labor principalmente en Sevilla.[18]

Al-√Āndalus

V√©ase tambi√©n: Historia de al-√Āndalus
Emirato de Córdoba.
Primeros reinos de taifas, hacia el 1037, que coinciden básicamente con las coras del Califato de Córdoba.
La Giralda de Sevilla.
Máxima expansión del reino o taifa de Sevilla.
Patio de los Leones de La Alhambra.
Reino Nazarí de Granada.

En plena pugna entre Rodrigo y los sucesores de Witiza, en el 711, tras la incursi√≥n militar de Tarik, la Batalla del Guadalete y las posteriores campa√Īas de Musa, se produjo la ca√≠da del poder visigodo y la Invasi√≥n musulmana de la Pen√≠nsula Ib√©rica (una tesis que un reducido grupo de autores, fundamentalmente Ignacio Olag√ľe, consideran m√°s bien una revoluci√≥n isl√°mica).[19] A partir de entonces y hasta la Toma de Granada en 1492, los territorios peninsulares bajo poder isl√°mico se denominaron gen√©ricamente al-√Āndalus, cuya historia fue una sucesi√≥n de diversos estados musulmanes.

El Emirato de C√≥rdoba, que inicialmente dependi√≥ en pol√≠tica y religi√≥n del califa omeya de Damasco, en el 756 con Abderram√°n I se independiz√≥ en materia civil del califato Abbas√≠, dejando de ser un territorio perif√©rico y pasando a ser un centro de decisi√≥n pol√≠tica. Ya a finales de la √©poca del emirato independiente, entre el 880 y 918, el mulad√≠ Omar ibn Hafs√ļn,[20] nacido en la cora de Ronda, protagoniz√≥ una revuelta contra el poder cordob√©s. Las luchas internas fueron una constante en al-√Āndalus debido a los intereses encontrados de las diversas comunidades raciales y religiosas que viv√≠an en √©l. La aristocracia dominante de origen √°rabe tuvo frecuentemente la oposici√≥n de bereberes, hispanorromanos, moz√°rabes, mulad√≠es, jud√≠os, eslavos y esclavos libertos originarios del norte peninsular o de Centroeuropa.

El m√°ximo poder omeya en al-√Āndalus se produjo con la proclamaci√≥n en el 912 del Califato de C√≥rdoba por parte de Abderram√°n III, quien se proclam√≥ califa consumando la ruptura de la dependencia religiosa con respecto a Oriente. Si bien los l√≠mites territoriales de entonces superaban los del actual territorio andaluz, no es menos cierto que el Valle del Guadalquivir era el eje del poder musulm√°n en la pen√≠nsula, con C√≥rdoba, la ciudad m√°s poblada, como capital y sede de la gran mezquita, y con Medina Azahara como la ciudad a√ļlica s√≠mbolo del nuevo poder califal. Al norte del Guadiana se dispon√≠an las tres grandes marcas militares de M√©rida, Toledo y Zaragoza en continua rebeld√≠a.[21]

[Los límites territoriales] se retrotraen por el norte con relación a épocas anteriores, aproximándose a la divisoria de aguas Guadalquivir/Guadiana y, por lo tanto, constituyen un claro precedente de los actuales [...]
Cano García, G. Evaluación de los límites de Andalucía y percepción del territorio

La divisi√≥n interna fomentada por Almanzor y sus descendientes, los amir√≠es, desencaden√≥ la fitna. La deposici√≥n de Hisham III y la abolici√≥n del califato en 1031, hizo que las coras, dominadas por clanes √°rabes, bereberes o eslavos, se proclamaran independientes, con la consiguiente fragmentaci√≥n del estado omeya en multitud de reinos conocidos como Primeros Taifas.[22] En esta nueva situaci√≥n tuvo especial protagonismo la Taifa de Sevilla que alcanz√≥ un gran poder con los monarcas abad√≠es al-Mutadid y al-Mutamid, que extendieron sus dominios por el sur de Portugal, Murcia y la mayor parte de la actual Andaluc√≠a, a excepci√≥n de la taifa zir√≠ de Granada. Tras la conquista de Toledo en el 1085 por Alfonso VI, la amenaza castellano-leonesa fue haci√©ndose cada vez mayor. Por ello los reyes de Sevilla, Granada y Badajoz se aliaron y pidieron ayuda militar a los almor√°vides, coalici√≥n que venci√≥ a los cristianos en la Batalla de Zalaca, en 1086. Sin embargo se produjeron nuevas ofensivas cristianas, como la toma del castillo de Aledo, que supuso el bloqueo de las rutas entre la Taifa de Sevilla y sus territorios y las taifas del levante de al-√Āndalus. Por ello, el rey de Sevilla volvi√≥ a reclamar la ayuda del emir almor√°vide Yusuf ibn Tasufin, quien regres√≥ a la pen√≠nsula en 1088, pero no para combatir a los cristianos sino para conquistar una por una todas las taifas e imponer el poder almor√°vide en todo al-√Āndalus, instalando la capital en Granada y gobernando hasta mediados del XII, cuando la expansi√≥n almohade en el norte de √Āfrica debilit√≥ la capacidad militar de los almor√°vides de al-√Āndalus, cuya unidad se resquebraj√≥ de nuevo dando lugar a los segundos reinos taifas, entre 1144 y 1170.[23] Estas taifas fueron posteriormente sometidas por los almohades, que establecieron su capital en Sevilla, consiguiendo parar el avance cristiano con grandes victorias como en la batalla de Alarcos en 1195. Sin embargo desde el principio tuvieron problemas para dominar todo el territorio de al-√Āndalus, en especial Granada y Levante, donde durante muchos a√Īos resisti√≥ con apoyo cristiano el Rey Lobo. Finalmente, despu√©s de que el Papa Inocencio III llamara a la cruzada en al-√Āndalus, la victoria de la coalici√≥n cristiana en la batalla de Las Navas de Tolosa, en 1212, marc√≥ el comienzo del fin de la dinast√≠a almohade, no s√≥lo por el resultado del encuentro sino la posterior muerte del Miramamol√≠n, que abri√≥ una lucha sucesoria que termin√≥ por hundir el califato almohade y determin√≥ la aparici√≥n de los terceros reinos de Taifas y la ascensi√≥n de los benimerines en el Magreb. En 1232 Muhammad I se proclam√≥ emir de Arjona, Ja√©n, Guadix y Baza y en 1237 de Granada, fundando el Reino nazar√≠ de Granada.

Edad Moderna

Andalucía en la Corona de Castilla

Los Reinos de Andalucía en el contexto de los territorios de la Corona de Castilla.
El mapa muestra la extensión de los reinos de Jaén, Córdoba, Sevilla y Granada, llamados los Cuatro reinos de Andalucía.

La debilidad derivada de la desintegración del poder almohade y la subsiguiente creación de los terceros reinos taifas, favoreció la rápida conquista o reconquista cristiana de las tierras del valle del Guadalquivir por parte de San Fernando y Alfonso X el Sabio.[24] Baeza se conquistó en 1227, Córdoba en 1236, Jaén en 1246 y Sevilla en 1248, surgiendo el germen de la Andalucía histórica, condicionada por la permanecía de parte de población musulmana (los mudéjares),[25] por la repoblación con gente cristiana proveniente de territorios peninsulares más septentrionales, por el asentamiento de colonias de mercaderes extranjeros y por un largo proceso de feudalización del territorio andaluz. Todo ello bajo la influencia del reino nazarí de Granada a través de La Frontera y la amenaza de las incursiones de los benimerines, definitivamente derrotados en la Batalla del Salado en 1340. El Reino de Granada sobrevivió hasta 1492, cuando los Reyes Católicos terminaron la conquista. La Reconquista de Granada en 1492 puso fin a la dominación musulmana.[26] Desde entonces y durante todo el Antiguo Régimen, el territorio de la actual Andalucía lo constituyeron los reinos de Jaén, Córdoba, Sevilla y Granada, todos ellos integrados en la Corona de Castilla y frecuentemente denominados los cuatro reinos de Andalucía.[27]

Partida del puerto de Palos 1492, pintura de Evaristo Domínguez, en el ayuntamiento de Palos de la Frontera.
Vista del Sevilla y su puerto en el siglo XVI, por Alonso S√°nchez Coello.

El 3 de agosto de 1492 parti√≥ de la localidad onubense de Palos de la Frontera la primera expedici√≥n colombina, que dio como resultado el descubrimiento de Am√©rica. Muchos andaluces en su mayor√≠a onubenses,[28] como los Pinz√≥n, los Ni√Īo y tantos otros participaron en dicha empresa, que usualmente se toma como hito para marcar el final de la Edad Media y el comienzo de la Moderna. Los marinos de la costa onubense fueron pieza clave en la realizaci√≥n del proyecto colombino, ya que ten√≠an una larga tradici√≥n y experiencia n√°utica, y hab√≠an demostrado sus cualidades en las navegaciones atl√°nticas, mediterr√°neas y en las guerras con el vecino reino de Portugal. Los Lugares colombinos, entre los que destaca por su fama el Monasterio de La R√°bida, son testigos de esta √©poca.

El inicio del contacto con Am√©rica por los castellanos y su mantenimiento hasta el final del per√≠odo colonial, se hizo casi exclusivamente desde Andaluc√≠a. La raz√≥n de la importancia del fen√≥meno americano para Andaluc√≠a radica en que todo el tr√°fico con el nuevo continente se convirti√≥ en un monopolio, jur√≠dicamente castellano, pero f√≠sicamente andaluz. Andaluces en su mayor√≠a fueron tambi√©n los protagonistas de los denominados "viajes menores o andaluces",[29] [30] [31] que acabaron con el monopolio del almirante Col√≥n en los viajes hacia Am√©rica. Esta es una √©poca de esplendor y gran auge para la regi√≥n, que se convierte en la m√°s rica y cosmopolita de Espa√Īa y una de las regiones m√°s influyentes a nivel mundial. La campa√Īa de expansi√≥n castellana en Am√©rica durante el siglo XVI causar√° un periodo de esplendor en Andaluc√≠a Occidental, especialmente en Huelva, Sevilla y C√°diz, debido a su situaci√≥n como puerta de salida hacia Am√©rica.

Gaspar Pérez de Guzmán y Sandoval, IX duque de Medina Sidonia en la jornada de El Algarve.

El Reino de Granada, por el contrario, ten√≠a sus intereses en el Mediterr√°neo, por lo que sus contactos con las colonias americanas fueron bastante menores. Sin embargo, el siglo XVII es desastroso para Andaluc√≠a, por las epidemias de peste que sufri√≥. Se produce asimismo una nueva se√Īorializaci√≥n de las tierras, con el consiguiente perjuicio para los campesinos andaluces. Un hecho clave en el territorio de la actual Andaluc√≠a fue la Guerra de las Alpujarras de 1570-72. Al final de la misma, la inmensa mayor√≠a de la poblaci√≥n morisca fue expulsada de la tierra donde hab√≠a vivido durante generaciones. En un primer momento fueron redistribuidos en el interior de Castilla, para luego ser expulsados totalmente en 1609. Muchos de estos andalus√≠es terminaron en ciudades del norte de √Āfrica como Fez o Tetu√°n, donde su descendencia se prolonga en el tiempo hasta el d√≠a de hoy. La merma a la poblaci√≥n que supuso esta expulsi√≥n no fue subsanada hasta las repoblaciones de mediados del siglo XVIII.

A principios del siglo XVII Andaluc√≠a sufr√≠a la creciente decadencia espa√Īola, que le condujo a una aguda crisis y estancamiento econ√≥mico. En el periodo entre 1640 y 1655 se produjeron revueltas en varios puntos de Andaluc√≠a. Los abusos fiscales del Conde-duque de Olivares llevaron en 1641 al Duque de Medina-Sidonia y al Marqu√©s de Ayamonte a organizar una Conspiraci√≥n independentista en Andaluc√≠a.[32] [33]

Siglo XVIII

Casa de contratación y catedral de Sevilla.
Vista de C√°diz, adonde fue trasladado el comercio americano en 1717.

Las crisis del siglo XVII tuvieron su culmen con la Guerra de Sucesi√≥n Espa√Īola, que apenas tuvo repercusi√≥n en Andaluc√≠a, que estuvo desde el principio del lado de Felipe de Anjou. Sin embargo, la escuadra inglesa y holandesa atac√≥ en 1702 la costa atl√°ntica cercana a C√°diz, y aunque fracasaron en su intento de establecerse all√≠, tomaron Gibraltar en 1704 aprovechando su indefensi√≥n, quedando en manos inglesas tras el Tratado de Utrecht.

La subsiguiente centralización borbónica supuso para Andalucía, como territorio integrado en la Corona de Castilla, la reordenación de las reales audiencias y chancillerías, así como la organización del territorio en provincias e intendencias, herederas de los antiguos reinos, la anulación de los fueros y libertades de los municipios y la abolición de las instituciones propias.

El nuevo poder real conform√≥ una red de comunicaciones de dise√Īo radial en torno a la corte, con la intenci√≥n de centralizar los recursos agrarios, mineros y comerciales, lo que contribuy√≥ a la desarticulaci√≥n tradicional del territorio, pues

[...]rompe las estructuras anteriores adaptadas al medio, para establecer relaciones norte-sur; pero no tanto junto a las direcciones este-oeste, sino mas bien a costa de éstas[...]
Cano García, G. Evaluación de los límites de Andalucía y percepción del territorio

En 1717 se produjo el traslado de la Casa de Contratación de Indias desde Sevilla a Cádiz, desplazando de la metrópoli hispalense el centro del comercio americano, que había residido en ella desde principios del siglo XVI.[34]

En la segunda mitad de siglo XVIII, el Intendente de Sevilla y del Ej√©rcito de los Cuatro Reinos de Andaluc√≠a Pablo de Olavide, hizo una importante labor de repoblaci√≥n de algunas zonas de Andaluc√≠a. Como Superintendente de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andaluc√≠a propici√≥ que m√°s de 1400 familias extranjeras se establecieran, en diversas colonias de Sierra Morena de conformidad con el Fuero de las Nuevas Poblaciones de 1767.[35] Esta repoblaci√≥n fue un proyecto de m√°s de 40 a√Īos, para el que cont√≥ con amplios poderes, el apoyo de Campomanes y el caudal de las propiedades confiscadas a los jesuitas, expulsados en 1767. Con el tiempo, los colonos sufrieron una profunda asimilaci√≥n de la cultura andaluza[36]

Con el objetivo de realizar reformas econ√≥micas, sociales y educativas, fruto del pensamiento de la Ilustraci√≥n, se crearon las Sociedades Econ√≥micas de Amigos del Pa√≠s de C√°diz (1774), Sevilla (1775), Granada (1775), Vera (1775), Sanl√ļcar de Barrameda (1780), Puerto Real (1785), Medina Sidonia (1786), Ja√©n (1786), El Puerto de Santa Mar√≠a (1788) y M√°laga.

Edad contempor√°nea

Siglo XIX

Cabo de Trafalgar, en cuyas costas aconteció la batalla homónima.
La Revolución Cantonal de 1873 tuvo una importantísima actividad en toda Andalucía.
Monumento a las Cortes de C√°diz.
La cueva del Gato, de Manuel Barrón y Carrillo, cobijo serrano del bandolero andaluz del siglo XIX.

En 1805 la alianza entre Carlos IV y Napole√≥n provoc√≥ la participaci√≥n espa√Īola en la guerra naval contra Inglaterra, que se decidi√≥ en la Batalla de Trafalgar, acontecida en aguas de la costa gaditana y que result√≥ en la derrota de la escuadra franco-espa√Īola frente a la flota inglesa.[37] En 1808 las tropas napole√≥nicas entraron en la Pen√≠nsula Ib√©rica con el pretexto de invadir Portugal junto al ej√©rcito espa√Īol. Sin embargo, Napole√≥n aprovech√≥ para derrocar a traici√≥n a los gobernantes espa√Īoles y apoderarse del pa√≠s. Ello dio lugar a una insurrecci√≥n popular y la consecuente Guerra de la Independencia, en la que Andaluc√≠a tuvo un papel decisivo en la resistencia frente al invasor, con la batalla de Bail√©n, que fue la primera victoria espa√Īola sobre los franceses, con el movimiento juntero y con las Cortes de C√°diz, que el 19 de marzo de 1812 proclamaron la primera constituci√≥n liberal de Espa√Īa, llamada popularmente La Pepa. La constituci√≥n fue jurada por el rey Fernando VII a su vuelta a Espa√Īa pero el monarca no tard√≥ en anularla y restaurar el absolutismo.

Andaluc√≠a se caracteriz√≥ por su defensa del progresismo frente al absolutismo fernandino, siendo C√°diz el principal basti√≥n liberal, con la proximidad a Gibraltar como base de reuni√≥n de los progresistas y lugar propicio para circunstanciales huidas. En 1820, tras el pronunciamiento fallido de Riego en Las Cabezas de San Juan, Arcos de la Frontera y otras ciudades andaluzas, los acontecimientos en Galicia hicieron que Fernando VII volviera a asumir la Constituci√≥n, dando paso al llamado Trienio Liberal, durante el cual el rey sigui√≥ conspirando para restablecer el absolutismo. En 1823 el ej√©rcito franc√©s (llamado "los Cien Mil Hijos de San Luis") invadi√≥ Espa√Īa y los liberales se refugiaron en C√°diz con Fernando VII como reh√©n. La ciudad resisti√≥ un largo asedio que se termin√≥ por un pacto: se rendir√≠a la plaza y se liberar√≠a al Rey pero √©ste aceptar√≠a la Constituci√≥n de 1812. As√≠ se hizo pero, apenas liberado, el rey Fernando volvi√≥ al absolutismo, dando paso a la D√©cada Ominosa.

Con la muerte de Fernando VII y la aparici√≥n del carlismo, la Andaluc√≠a liberal reaccion√≥ en 1835 mediante la creaci√≥n de juntas liberales provinciales, que se federaron formando la Junta Suprema de Andaluc√≠a, con sede en And√ļjar, cuyo objetivo eran las reformas progresistas, persiguiendo la sustituci√≥n del Conde de Toreno por Mendiz√°bal y del Estatuto Real por una nueva constituci√≥n liberal.

Con el reinado de Isabel II, la constituci√≥n de 1845 dio de nuevo m√°s poder a la monarqu√≠a y el caciquismo fue una constante en la pol√≠tica nacional. Se produjeron intentos de industrializaci√≥n en M√°laga y Sevilla, que pronto fracasaron por la falta de articulaci√≥n del pa√≠s, con malos medios de transporte. El descontento llev√≥ a la Revoluci√≥n de 1868, llamada "la Gloriosa", iniciada en C√°diz y extendida por el resto del pa√≠s, desembocando en el Sexenio Revolucionario, en la proclamaci√≥n de la Primera Rep√ļblica en 1873 y en la Revoluci√≥n Cantonal, de car√°cter federalista, con una fort√≠sima actividad en Andaluc√≠a, cuyo ejemplo m√°s significativo fue el Cant√≥n de C√°diz.

La Restauraci√≥n mon√°rquica, liderada por el malague√Īo Antonio C√°novas del Castillo, trajo consigo la nueva Constituci√≥n de 1876, as√≠ como una gran inmovilidad pol√≠tica propiciada por el bipartidismo, que agrav√≥ a√ļn m√°s la grave situaci√≥n de caciquismo reinante.

Todo el siglo XIX en Andaluc√≠a estuvo dominado por el subdesarrollo, con unos niveles de paro y hambre extremos, pero con una gran actividad pol√≠tica. Desde la invasi√≥n francesa de 1808 hasta 1898, se produjo un largo proceso de independencia de las colonias de Ultramar, culminado con el Desastre del 98, lo que perjudic√≥ a Espa√Īa en su conjunto y especialmente a Andaluc√≠a, por su vinculaci√≥n comercial con Am√©rica. Se intensific√≥ el bandolerismo, no se resolvieron los problemas end√©micos de Andaluc√≠a y la sociedad andaluza qued√≥ atrasada respecto a otras zonas de Espa√Īa, Europa y Am√©rica. No se desarroll√≥ normalmente la clase burguesa, propia del sistema econ√≥mico capitalista por el fracaso de la Revoluci√≥n industrial, la mala gesti√≥n de las desamortizaciones y la falta de una aut√©ntica reforma agraria, que acabara con el latifundio y con la precaria situaci√≥n del jornalero. La abolici√≥n de los se√Īor√≠os jurisdiccionales pero no de sus censos enfit√©uticos, en una zona tan fuertemente feudalizada desde la Baja Edad Media, sumi√≥ a Andaluc√≠a en una gran precariedad econ√≥mica, a la que se le sumaba el problema pol√≠tico del caciquismo, que hizo nacer en la zona un fuerte movimiento anarquista entre las clases trabajadoras, cuyo ejemplo m√°s cl√°sico a la par que discutido es la Mano Negra.[38]

Siglo XX

El ejército sublevado logró controlar la costa de Cádiz y las ciudades de Sevilla, Córdoba y Granada en el levantamiento que inició la Guerra Civil.
Vista de Puerto Ban√ļs, en Marbella, ejemplo de urbanizaci√≥n masiva en la costa mediterr√°nea andaluza.
A fines de 1937 dos tercios de Andalucía estaban ya bajo el control de los sublevados.

Durante el reinado de Alfonso XIII, dentro de los postulados del regeneracionismo, surgi√≥ un minoritario regionalismo andaluz. La dictadura del jerezano Primo de Rivera, entre 1923 y 1930, trajo consigo algunas mejoras para Andaluc√≠a, destacando el declive del caciquismo.[39] Las elecciones municipales de 1931, en Andaluc√≠a como en el resto de Espa√Īa, supusieron una clara victoria del partido republicano, cuya representaci√≥n en los ayuntamientos desemboc√≥ en la proclamaci√≥n de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola ese mismo a√Īo. La Rep√ļblica fue un periodo de gran inestabilidad pol√≠tica, en el que no se resolvieron los grandes problemas de Andaluc√≠a, entre ellos la Reforma agraria y el analfabetismo.[40] Los Sucesos de Casas Viejas son un ejemplo del descontento andaluz con el gobierno de la Rep√ļblica. A pesar de algunos intentos minoritarios, Andaluc√≠a no accedi√≥ en este periodo a tener la autonom√≠a pol√≠tica que posibilitaba la constituci√≥n de 1931.

El estallido de la Guerra Civil en Andaluc√≠a tuvo consecuencias desiguales. Mientras la mayor parte de Andaluc√≠a Occidental cay√≥ inmediatamente en manos nacionales, Andaluc√≠a Oriental permaneci√≥ bajo gobierno republicano la mayor parte de la guerra. En el plano estrictamente b√©lico, la guerra civil en Andaluc√≠a se redujo a batallas menores, sin embargo los fusilamientos y la represi√≥n fueron abundantes. El bombardeo nacional sobre la costa malague√Īa y el alem√°n sobre Almer√≠a fueron especialmente dram√°ticos.

Durante la posguerra y la instauraci√≥n del franquismo hasta principios de los cincuenta, Andaluc√≠a sufri√≥ las consecuencias del racionamiento derivado de la autarqu√≠a de un estado militar, represivo, dictatorial y centralista. Fueron a√Īos de hambre y de total falta de libertades.[41]

A partir de los sesenta se fueron produciendo ligeros cambios en el r√©gimen franquista. El pa√≠s se fue abriendo al extranjero gracias al desarrollo del turismo, sobre todo en las costas mediterr√°neas y tambi√©n por la salida de miles de emigrantes, que marcharon tanto al extranjero como a otras regiones de Espa√Īa m√°s industrializadas, especialmente hacia Alemania y Catalu√Īa.[42] Asimismo se foment√≥ la industria por medio de los planes de desarrollo, que inclu√≠an Sevilla y Huelva en una primera fase y C√≥rdoba y Granada en una segunda. Se mejor√≥ el transporte por carretera y se construyeron algunas autopistas y pantanos. Esta apertura al exterior y la reactivaci√≥n de la econom√≠a, fueron acompa√Īadas por un creciente movimiento de oposici√≥n al r√©gimen que, sin embargo, no consigui√≥ la transici√≥n democr√°tica en Espa√Īa hasta la muerte del dictador Francisco Franco en 1975.

Comunidad autónoma de Andalucía

Hospital de las Cinco Llagas, en Sevilla, sede del Parlamento de Andalucía.
Palacio de San Telmo, en Sevilla, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía.

La transici√≥n democr√°tica, mediante la f√≥rmula de la monarqu√≠a parlamentaria, fue ampliamente apoyada en Andaluc√≠a. El 4 de diciembre de 1977 cerca de dos millones de andaluces se manifestaron por todo el pa√≠s en pro de la autonom√≠a pol√≠tica para la regi√≥n.[43] En 1978 se estableci√≥ un gobierno auton√≥mico provisional liderado por Pl√°cido Fern√°ndez Viagas[44] y ese mismo a√Īo se promulg√≥ la nueva constituci√≥n espa√Īola, que estableci√≥ las v√≠as para la creaci√≥n de un estado descentralizado a trav√©s de las comunidades aut√≥nomas.[45]

El proceso auton√≥mico se inici√≥ en Andaluc√≠a con discrepancias entre la Junta Preauton√≥mica y el gobierno de la naci√≥n, en manos de la UCD. El gobierno central quiso conceder a Andaluc√≠a la autonom√≠a reducida recogida por el art√≠culo 143 de la constituci√≥n. Dicho art√≠culo permit√≠a el acceso a la autonom√≠a por la v√≠a r√°pida a las regiones de Espa√Īa que no hubieran aprobado estatuto de Autonom√≠a durante la Segunda Rep√ļblica y que, por ello, no eran consideradas "comunidades hist√≥ricas". Sin embargo la Junta Preauton√≥mica de Andaluc√≠a persegu√≠a la autonom√≠a plena y por ello se opt√≥ por la v√≠a del art√≠culo 151,[46] que hab√≠a sido introducido en el texto constitucional principalmente por la intervenci√≥n de Manuel Clavero Ar√©valo.

En el refer√©ndum del 28 de febrero de 1980, y a pesar de las campa√Īas del gobierno central para dificultar su aprobaci√≥n, la mayor√≠a de los andaluces decidieron que Andaluc√≠a deb√≠a tener autonom√≠a plena, a trav√©s del procedimiento restrictivo expresado en el art√≠culo 151, lo que hace de ella la √ļnica comunidad aut√≥noma espa√Īola que accedi√≥ a la autonom√≠a a trav√©s de dicho procedimiento.[47] Finalmente en 1981, se aprob√≥ mediante refer√©ndum el Estatuto de Autonom√≠a de Andaluc√≠a, conocido con el sobrenombre de "Estatuto de Carmona", por el que la regi√≥n se constituy√≥ en comunidad aut√≥noma al amparo de lo dispuesto en el art√≠culo segundo de la Constituci√≥n espa√Īola de 1978, que reconoce y garantiza el derecho a la autonom√≠a de las nacionalidades y regiones espa√Īolas.[48]

Tras el proceso auton√≥mico y la entrada de Espa√Īa en 1986 en la Comunidad Econ√≥mica Europea, luego Uni√≥n Europea, Andaluc√≠a ha entrado en una √©poca de lenta recuperaci√≥n, benefici√°ndose ampliamente del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y del Plan de Empleo Rural (PER). Desde su creaci√≥n, el gobierno de la Junta de Andaluc√≠a ha sido ocupado por el PSOE, con Rafael Escuredo, Jos√© Rodr√≠guez de la Borbolla y Manuel Chaves como presidentes. En este periodo se han ampliado enormemente los servicios p√ļblicos y las infraestructuras b√°sicas. En 1992 se inaugur√≥ una l√≠nea de ferrocarril de alta velocidad entre Sevilla y Madrid, con motivo de la Exposici√≥n Universal de Sevilla, lo que supuso un hito en las mejoras de las comunicaciones. Asimismo se ha potenciado el turismo, sobre todo en la costa del Sol, y se han celebrado acontecimientos de trascendencia internacional como la citada Expo 92 y los Juegos Mediterr√°neos en Almer√≠a.

Sin embargo la renta per c√°pita sigue por debajo de la media espa√Īola y europea y, aunque su crecimiento econ√≥mico en los √ļltimos a√Īos es superior a la media espa√Īola, todav√≠a est√° bastante lejos de suponer el 17% del PIB espa√Īol, como le corresponder√≠a por poblaci√≥n, por lo que Andaluc√≠a est√° lejos de la convergencia con el resto de Espa√Īa y con Europa.

Además la economía andaluza apenas está diversificada, pues el sector primario tiene demasiado peso y, a pesar de que el sector secundario tienen un desarrollo insuficiente, se ha producido una fuerte terciarización. Asimismo se han dado graves casos de corrupción política y urbanística en los ayuntamientos, como el caso Malaya y el Astapa.

En 2007 se procedi√≥ a la reforma del Estatuto de Autonom√≠a de Andaluc√≠a, en cuyo pre√°mbulo pas√≥ a definirse a la comunidad como una realidad nacional, t√©rmino que se corresponde en la Constituci√≥n Espa√Īola de 1978 con el de nacionalidad hist√≥rica, de igual forma que era definida indirectamente en el anterior estatuto de autonom√≠a.[49] [50] Este nuevo estatuto abre el camino a unas mayores cotas de autonom√≠a que se ir√°n concretando en los a√Īos venideros.

Véase también

Notas y referencias

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