Historia de Valladolid

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Historia de Valladolid
Este art√≠culo trata sobre la historia de Valladolid, ciudad en Espa√Īa. Para otros usos de Valladolid v√©ase Valladolid (desambiguaci√≥n).
El 21 de mayo de 1527 nació Felipe II en el Palacio Pimentel de Valladolid. La leyenda cuenta que por una de las ventanas del palacio, de la que cuelga una cadena, fue sacado el rey Felipe II al nacer para que fuera bautizado en la Iglesia de San Pablo, pues de salir por la puerta del palacio debería haber sido bautizado en la Iglesia de San Martín.

La historia de Valladolid se remonta a la Edad Media. Aunque existen indicios de asentamientos pertenecientes al Paleol√≠tico inferior, Valladolid no tuvo una poblaci√≥n estable hasta la Edad Media. Durante la repoblaci√≥n de la Meseta, Alfonso VI encarg√≥ al conde Pedro Ans√ļrez su poblamiento, otorg√°ndole el se√Īor√≠o de la misma en 1072. A partir de esta fecha se inicia su crecimiento, dot√°ndose de distintas instituciones; Iglesia Colegial, Universidad o Alc√°zar Real. Esto la permiti√≥ convertirse en sede de la corte castellana y posteriormente entre 1601 y 1606 capital del Imperio espa√Īol hasta que la capitalidad pas√≥ definitivamente a Madrid. A partir de entonces, se inicia un periodo de decadencia que solo se salvar√° con la llegada del ferrocarril, en el siglo XIX, y con la industrializaci√≥n de la ciudad, ya en el siglo XX.

Contenido

Fundación: Prehistoria y Edad Antigua

Hay indicios datables en el Paleolítico Inferior, esencialmente Achelense, recogido en superficie en las terrazas cuaternarias del río Pisuerga, en Canterac, que actualmente es un gran parque situado a las afueras.[1] También se han hallado restos asociados a la Edad de los Metales; en concreto vestigios de la Edad del Cobre vinculados a la cultura del vaso campaniforme en el entorno de la Catedral o en Huerta del Rey y cerámicas de la Edad del Bronce en los barrios de San Pedro Regalado y Arturo Eyríes, en la calle Arribas o en entrono de la plaza de san Pablo.[2]

Monasterio de Nuestra Se√Īora de Prado, en Valladolid; donde en los a√Īos 50 se descubri√≥ en sus proximidades la villa romana de Prado.

Los asentamientos posteriores en la actual provincia de Valladolid datan de √©pocas prerromanas, existiendo en la zona yacimientos de pueblos vacceos, que fueron pobladores de cultura muy avanzada y, como el resto de pueblos c√©lticos llegaron a la pen√≠nsula procedentes del norte de Europa. El m√°ximo exponente de esta cultura en las cercan√≠as, que fue arrasada por los romanos, es Pincia (Pintia), en la actual localidad de Padilla de Duero. Durante a√Īos, se crey√≥ que Valladolid era la antigua Pincia,[3] hasta que las excavaciones arqueol√≥gicas demostraron la verdadera ubicaci√≥n de la ciudad vaccea.

En varias zonas del casco antiguo de la ciudad han aparecido restos de √©poca romana, como en las calles Angustias, Arribas, Juan Mambrilla y en las del Empecinado y Padilla, donde se tiene constancia de la aparici√≥n de varios mosaicos romanos. Igualmente, se han encontrado inscripciones, monedas, ladrillos o mosaicos de origen romano en la antigua Puerta del Campo; en el entorno de las actuales calles de Santiago y Maria de Molina. Esto supone la presencia de un peque√Īo poblamiento en la confluencia del Pisuerga y el Esgueva de car√°cter rural, fundamentalmente agr√≠cola.

Tambi√©n ha habido hallazgos en puntos perif√©ricos de la ciudad; en los alrededores del Monasterio de Nuestra Se√Īora de Prado se descubri√≥ en los a√Īos 50 una villa romana; la villa romana de Prado, la cual acoge un amplio conjunto arquitect√≥nico residencial se√Īorial, acompa√Īado de mosaicos, pero que pese a todo ten√≠a un car√°cter rural dependiente de otros asentamientos mayores como Septimancas, Pintia o Intercatia.

En la villa romana de Prado se han hallado mosaicos aleg√≥ricos como el mosaico de Diana con representaciones de las estaciones del a√Īo que se conserva en el Museo Arqueol√≥gico de Valladolid y tambi√©n mosaicos geom√©tricos como el denominado mosaico de los cantharus, datado en el siglo IV, realizado en m√°rmol y caliza, que actualmente preside el hemiciclo de las Cortes de Castilla y Le√≥n.[4]

Pese a todo no se puede afirmar que la ciudad tuviera una ocupación estable hasta la Edad Media, que es posiblemente cuando surgió el topónimo que le da nombre.

Invasión musulmana

Vista lateral del Castillo de Simancas. Hasta el siglo XII, Simancas fue el n√ļcleo de poblaci√≥n m√°s importante del territorio vallisoletano.

La invasi√≥n musulmana de la Pen√≠nsula Ib√©rica alcanz√≥ r√°pidamente el valle del Duero con el consiguiente asentamiento de √°rabes y bereberes en las zonas conquistadas pero que no constituyeron asentamientos estables debido en parte al enfrentamiento entre estas dos etnias a mediados del siglo VIII, que condujo a una intensa migraci√≥n hacia el sur, y tambi√©n debido a un fuerte periodo de sequ√≠a acaecido en aquellos a√Īos.

A la despoblación de las tierras del norte del Duero, contribuyó además la ofensiva de Alfonso I de Asturias que aprovechando la citada rivalidad entre etnias, la sequía y la consecuente hambruna consiguió llegar hasta Simancas, que posteriormente y hasta el siglo XII fue capital del territorio vallisoletano.

No obstante, el despoblamiento del área vallisoletana no fue extremo y entre los siglos VII y IX pervivió en esta zona una sociedad invertebrada y activa, formada por comunidades reunidas en torno a poderes tanto cristianos como musulmanes, con identidad suficiente como para asentar los poderes políticos que dieron carácter fronterizo al valle del Duero en el siglo IX.[5]

Durante el siglo X se orden√≥ la repoblaci√≥n de ciudades fronterizas que se hallaban ¬ędesiertas desde antiguo¬Ľ. Una de estas fue Simancas, que fue un antiguo poblamiento prerromano y romano, y que constituy√≥ un importante enclave defensivo. No obstante, las campa√Īas de Almanzor en el valle del Duero impidieron la consolidaci√≥n del proceso repoblador hasta el siglo XI en este territorio fronterizo.

Repoblamiento y expansión

Retrato del conde Pedro Ans√ļrez, primer se√Īor de Valladolid.

A mediados del siglo XI, Valladolid comenz√≥ a evidenciar muestras de cierta vitalidad, coincidiendo los investigadores en se√Īalarla como una aldea agr√≠cola, localizada en las tierras jurisdiccionales de Cabez√≥n de Pisuerga. En aquel momento Valladolid se encontraba rodeada por una cerca defensiva, que contaba con un Alcazarejo y dos iglesias: la de San Juli√°n y la de San Pelayo, advocaci√≥n que se relaciona con los grupos moz√°rabes.

Fue a finales del siglo XI, durante la repoblaci√≥n de la Meseta, cuando el rey Alfonso VI de Le√≥n y Castilla encarg√≥ al descendiente de la familia Beni G√≥mez, conde de Salda√Īa y Carri√≥n, Pedro Ans√ļrez, y a su esposa, do√Īa Eylo Alfonso, el poblamiento del territorio que comprende el curso medio del Duero, en el que Valladolid supon√≠a una encrucijada clave entre los reinos de Castilla y Le√≥n, y cruce entre las ciudades del norte, el camino de Santiago, Toledo y Al-√Āndalus;[5] por lo que fue elegida como centro desde el cual se organizar√≠a y gobernar√≠a la repoblaci√≥n del entorno.

Cuando Alfonso VI otorg√≥ el se√Īor√≠o de Valladolid al conde Pedro Ans√ļrez en 1072, se inici√≥ el crecimiento y la expansi√≥n de la villa hacia el sureste. Don Pedro hizo construir un palacio para √©l y su esposa en la zona extramuros donde se hallaba la iglesia de San Pelayo, que no se conserva. Tambi√©n edific√≥ la Colegiata de Santa Mar√≠a la Mayor (lo que la otorg√≥ el rango de villa) y una peque√Īa capilla privada que fue el germen de la iglesia de La Antigua.

Se construy√≥ una muralla y el primitivo Alcazarejo fue transformado en Alc√°zar Real, en la confluencia del Pisuerga y el ramal norte del r√≠o Esgueva, como fortificaci√≥n a medio camino entre Cabez√≥n de Pisuerga y Simancas. Adem√°s, el aumento de la poblaci√≥n, la aparici√≥n de un incipiente sector mercantil y el fuerte sentimiento comunitario condujeron a la aparici√≥n del concejo conceibido como ¬ęasamblea de vecinos¬Ľ para el gobierno local, a cuyo frente se encontraba el dominus.[6]

En 1095, se fund√≥ la Abad√≠a de Santa Mar√≠a. El conde Ans√ļrez la dot√≥ de posesiones y cedi√≥ al primer abad, don Salto, el barrio denominado de Caba√Īuelas situado m√°s all√° del Esgueva, ultra Asevam, y cercano a las iglesias de Santa Maria y Santa Maria de La Antigua para que llevase a cabo su poblamiento. Es por ello que fueron las zonas sur y este las que experimentaron un mayor crecimiento y en las que se instalaron los nuevos pobladores que proced√≠an fundamentalmente de Salda√Īa y Carri√≥n; condados sobre los que Pedro Ans√ļrez ejerci√≥ su jurisdicci√≥n.

Igualmente, a lo largo del siglo XII se instalaron en la villa minorías religiosas; musulmanes que se asentaron en la barrio de San Martín y establecieron su maqbara en el Prado de la Magdalena y judíos que se alojaron en las proximidades del centro comercial de la villa y el alcázar. Ambos grupos alcanzaron gran importancia demográfica y económica en el siglo XIII.[7] [8]

A lo largo del siglo XII se produjo la llegada de catalanes y franceses debido a la relaci√≥n de descendencia del conde Ans√ļrez con los condes de Urgel y de otros grupos que contribuyeron al fuerte crecimiento experimentado por la villa entre finales del siglo XII e inicios del siglo XIII.

Siglos XII-XV

En 1208 Alfonso VIII de Castilla la nombra ciudad cortesana, convirtiéndose en el centro cultural de Castilla.

Tras la temprana muerte de Enrique I de Castilla y la abdicaci√≥n de su madre, Fernando III el Santo obtuvo en 1217 el reino de Castilla, en acto realizado en la plaza Mayor de Valladolid. Durante los siglos XII y XIII Valladolid experiment√≥ un r√°pido crecimiento, favorecido por los privilegios comerciales otorgados por los monarcas Alfonso VIII de Castilla y Alfonso X El Sabio. Do√Īa Mar√≠a de Molina, reina y regente de Castilla durante 30 a√Īos, en torno al 1300, estableci√≥ all√≠ su residencia habitual, se hizo edificar un palacio engrandeci√©ndolo notablemente. En 1346 el Papa Clemente VI otorg√≥ la bula que permiti√≥ la creaci√≥n de la Universidad de Valladolid.

Durante estos siglos, la ciudad servía ocasionalmente como residencia real y sede de las Cortes.

La villa sufri√≥ un terrible incendio el 6 de agosto de 1461 que abras√≥ 430 casas en los barrios de la Costanilla, Cantarranas y R√ļa Oscura. El concejo de la ciudad decidi√≥ la creaci√≥n del primer cuerpo de bomberos de la ciudad y de Espa√Īa, compuesto por 30 moriscos del barrio de Santa Mar√≠a con unos emolumentos de 3000 maraved√≠es al a√Īo para todos (bastante poco para la √©poca). Sin embargo, sus condiciones mejoraron al poco tiempo mediante una c√©dula firmada por Fernando el Cat√≥lico reserv√°ndolos alojamiento en el barrio de Santa Mar√≠a y con la exenci√≥n de hu√©spedes, entre otros.[9]

El 19 de octubre de 1469 Isabel de Castilla y Fernando de Arag√≥n celebraron su matrimonio secreto en el Palacio de los Vivero (situado en el actual emplazamiento de la Chanciller√≠a), y pasando su luna de miel en el Castillo de Fuensalda√Īa. Bajo los Reyes Cat√≥licos la ciudad vivi√≥ una etapa de gran dinamismo universitario, que culmina en la creaci√≥n de los Colegios Mayores de Santa Cruz (por el Cardenal Mendoza) y San Gregorio (por los dominicos), lo que hizo de Valladolid uno de los semilleros de la burocracia moderna.

Siglo XVI

Grabado de Valladolid realizado en 1574 por Braun y Hogenberg.[10]

En 1489 se establece definitivamente el tribunal de Chanciller√≠a y en 1500 el de la Inquisici√≥n, para juzgar actos de Herej√≠a, dando lugar a la celebraci√≥n de los Autos de Fe. En 1506 muere en Valladolid Crist√≥bal Col√≥n, su cuerpo fue enterrado en Valladolid en el convento de San Francisco, edificio donde m√°s tarde se situ√≥ el Teatro Zorrilla, aunque fue trasladado posteriormente. Siguiendo con otro navegante, en Valladolid firm√≥ Magallanes las capitulaciones con el rey Carlos I de Espa√Īa antes de iniciar su ruta occidental hacia las Indias, el 22 de marzo de 1518.

Durante un tiempo, la ciudad pierde sus privilegios, retirados por el emperador Carlos, hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso, en represalia contra los comuneros que se opusieron a su ascensi√≥n al trono. En Villalar, cada 23 de abril, se celebra oficialmente el D√≠a de Castilla y Le√≥n, para recordar lo ocurrido en esta tierra. Superado el incidente, Valladolid se convirti√≥ en una de las capitales del Imperio espa√Īol de Carlos I de Espa√Īa y V de Alemania, cobrando gran importancia pol√≠tica, judicial y financiera.

El 21 de mayo de 1527 nace Felipe II en el Palacio Pimentel. En 1561 la ciudad fue arrasada por un enorme incendio tras el que Felipe II se comprometi√≥ a reconstruir la ciudad, dot√°ndola de la primera Plaza Mayor regular de Espa√Īa (modelo de otras m√°s conocidas, como la de en Madrid, 1617 o Salamanca, 1729). El incendio comenz√≥ el 12 de septiembre de 1561, en el entorno de la casa del platero de la ciudad. El fuerte viento presente, expandi√≥ el fuego en todas las direcciones dificultando su extinci√≥n. Dur√≥ 50 horas y se sald√≥ con la destrucci√≥n de 440 casas, entre ellas pr√°cticamente todas las del barrio de artesanos.

El incendio de Valladolid.
Véase también: Incendio de Valladolid

El suceso dej√≥ grandes explanadas sin construir en el centro de la ciudad, lo que permiti√≥ que Valladolid se convirtiese en uno de los centros de desarrollo de los nuevos estilos que se ven√≠an desarrollando en Espa√Īa: el herreriano y posteriormente el barroco. A esta etapa de construcci√≥n pertenecen la Catedral, la mencionada Plaza Mayor o la Iglesia de San Benito.

Su decisi√≥n de trasladar la corte de Valladolid a Madrid propici√≥ el desmantelamiento de todo el entramado administrativo y comercial que atra√≠a la presencia de la corte en la ciudad, algo que trajo consigo una √©poca de decadencia de la que la ciudad no comenz√≥ a recuperarse hasta el siglo XVIII. Aun as√≠ experiment√≥ una peque√Īa expansi√≥n, culminando en la concesi√≥n del t√≠tulo de Ciudad el 9 de enero de 1596 en virtud de una Real Provisi√≥n,[11] pero nada se pod√≠a comparar con los a√Īos en los que Valladolid era capital del Imperio en el que no se pon√≠a el Sol.

Guerra de las Comunidades de Castilla

Artículo principal: Guerra de las Comunidades de Castilla
Iglesia de San Pablo, donde en 1518 se celebraron las Cortes de Castilla.

Valladolid fue pieza clave en el desarrollo de la Guerra de las Comunidades de Castilla (1520-1522), y en ella, en la iglesia de San Pablo, se celebraron en 1518 las Cortes de Castilla que coronaron a Carlos I como Rey de Castilla, ante los nobles castellanos. √Čstos, le presentaron una serie de ruegos y reclamaciones, que con el paso de los a√Īos, el joven rey, incumpli√≥, para terminar en 1520 en rebeli√≥n de la mayor y m√°s importante parte del reino.

La revuelta comunera, comenz√≥ en Toledo, en febrero de 1520. Durante la primavera de ese a√Īo, siguieron a Toledo otras ciudades castellanas, como Segovia, Guadalajara, Toro, √Āvila, Salamanca, Alcal√° y Le√≥n, entre otras.

Valladolid no se unió a la revuelta hasta la Quema de Medina, cuando los soldados del rey Carlos I incendiaron la villa de Medina del Campo, ante la negativa de los medinenses de entregar las piezas de artillería que se custodiaban en la fortaleza de la villa y que los imperiales querían emplear para atacar Segovia, ciudad con la que Medina mantenía lazos muy estrechos.

Detalle del Retrato de Carlos V sentado realizado por Tiziano en 1548. El 9 de febrero de 1518 las Cortes de Castilla, reunidas en Valladolid, juraron como Rey de Castilla a Carlos.

Valladolid entr√≥ en comunidad junto a un gran n√ļmero de ciudades como: Burgos, Palencia o Ciudad Rodrigo entre otras.

Burgos, con el paso de los meses, volvió al bando de los Imperiales, debido a que la ciudad era el lugar donde se llevaban a cabo los intercambios comerciales de la Corona de Castilla, que salían posteriormente por el puerto de Santander. Los burgueses de la cabeza de Castilla tenían miedo a que por haber participado en la revuelta, el rey aboliera sus fueros y sus comercios cayeran en la ruina. Por ello, Valladolid se convirtió en la capital de la revuelta en el norte.

Con el desarrollo de la Guerra, la ciudad continu√≥ siendo el punto de referencia en el norte de Castilla y se convirti√≥ en el punto con mayor n√ļmero de soldados comuneros junto a Toledo.

La contienda se fue adentrando en 1521, y por Valladolid pasaron personajes como Antonio de Acu√Īa y Juan de Padilla, junto a los otros capitanes comuneros. Padilla, lider√≥ al ej√©rcito hacia Torrelobat√≥n, conquistando la villa y el castillo, siendo la gran victoria de los comuneros.

Antes de la salida a Torrelobatón, el ejército protagonizó algunas salidas por el entorno de Valladolid, siendo notorio el asalto a Cigales.

Tras la derrota en la batalla de Villalar, Valladolid aguantó poco tiempo las embestidas imperiales, ya que sus milicias partieron con el ejército al asedio de Torrelobatón y posterior batalla en Villalar.

Siglos XVII-XVIII

Plano de Valladolid en 1738, obra del escribano Ventura Seco.

El 10 de enero de 1601 a instancias del valido de Felipe III, el Duque de Lerma, se traslad√≥ la capitalidad de Espa√Īa a Valladolid, pero se volvi√≥ a mudar el 6 de abril de 1606. En el √≠nterin, naci√≥ el pr√≠ncipe Felipe (8 de abril de 1605), futuro Felipe IV y su hermana Ana de Austria, futura reina de Francia y madre de Luis XIV. Cabe rese√Īar que fue en este periodo corto de sede real cuando Miguel de Cervantes public√≥ su primera edici√≥n del Quijote en 1604. La casa donde vivi√≥ es actualmente la Casa Museo de Cervantes. En este per√≠odo tambi√©n residieron en la ciudad Quevedo y G√≥ngora.

En el siglo XVII, debido a las fuertes crisis de subsistencia y epidemias, Valladolid sufre un receso demográfico. La ciudad se encontró sumida en una grave crisis económica, propiciada por el abandono de las actividades comerciales y gran parasitismo social existente. La crisis y el receso demográfico son mitigados parcialmente a partir de 1670 con la implantación de talleres textiles que anuncian la industrialización posterior.

En la Guerra de Sucesi√≥n Espa√Īola, Valladolid tom√≥ parte por Felipe V. Durante el siglo XVIII, al igual que toda Espa√Īa, la ciudad se empieza a recuperar de su declive. En 1700 la poblaci√≥n era de unos 18.000 habitantes, pasando a ser de 21.000 a finales de siglo. En 1746, la Ciudad celebr√≥ grandes fiestas para celebrar la canonizaci√≥n de San Pedro Regalado, su santo patr√≥n. La Ilustraci√≥n aparece t√≠midamente en la ciudad durante los reinados de Carlos III y Carlos IV. Gracias a las gestiones de las √©lites Ilustradas, se arbolan partes de la ciudad como "Las Moreras", el camino a Zarat√°n y Villanubla o el Campo Grande. Tambi√©n protegen y estimulan las manufacturas y alientan al saneamiento de Valladolid por el medio de empedrar algunas calles e intentar racionalizar los vertidos de basuras. El primer peri√≥dico de Valladolid, el Diario Pinciano, semanario de ideolog√≠a ilustrada, dirigido por J.M. Berist√°in, sale a la luz en 1787, durando su andadura cerca de a√Īo y medio. En 1788, la ciudad sufri√≥ graves inundaciones, debido al aumento del caudal del r√≠o Esgueva, que arruinaron parte de su caser√≠o.

Guerra de la Independencia Espa√Īola

Llegada y hospedaje del ejército francés

El general francés Jean-Andoche Junot permaneció en Valladolid durante veinte días.

Valladolid fue la ciudad elegida para albergar las tropas francesas a su llegada a Espa√Īa en virtud del Tratado de Fontainebleau debido principalmente a su situaci√≥n en el eje Par√≠s‚ÄĒMadrid‚ÄĒLisboa.

El ej√©rcito del general franc√©s Junot permaneci√≥ una veintena de d√≠as en Valladolid y el del General Dupont unos tres meses, aunque el grueso sali√≥ de la ciudad en marzo, aparc√≥ a un tercio de los suyos guardando el paso del Duero y cubriendo el √°rea noroeste. Sin embargo, Valladolid estaba desprovista de grandes cuarteles para albergar a las tropas francesas, y la ciudad tuvo que realizar un extraordinario esfuerzo para adecuar conventos y otras dependencias (San Benito, el colegio de San Gregorio...) y otras dependencias, as√≠ como licenciar al propio ej√©rcito espa√Īol de algunos cuarteles.

Sin embargo, los soldados franceses reaccionaron violentamente realizando numerosos destrozos en los cuarteles:

los tablados, que han costado mucho trabajo y dinero, desechos. Las maderas se han extraído. Sin embargo de haberse construido letrinas, los soldados han hecho sus necesidades en todos los sitios, sin distinción, dejándolos tan llenos de porquería que da horror, y las maderas de los techos podridas con la humedad, de manera que, además de indecencia, los edificios amenazan ruina, y la salud de los mismos soldados peligra. Además, han puesto lumbre en todas las partes con riesgo de incendio, y hoy mismo en el cuartel de San Benito se ha preso fuego, logrado por fortuna apagar pronto.
A.M.V. Secretaría General, legajo 7.

La llegada del ej√©rcito franc√©s fue aprovechada adem√°s para aprovisionar el mercado negro, hundi√©ndose de esta forma la actividad econ√≥mica de la ciudad. As√≠, el descontento creci√≥ en la ciudad y se produjeron innumerables altercados y alg√ļn conato de mot√≠n.

Las autoridades espa√Īolas, encabezadas por el Capit√°n General-Presidente,[12] Francisco de Horcaditas, la Real Chanciller√≠a de Valladolid y el propio Ayuntamiento, solicitaron en numerosos bandos y proclamas un esfuerzo de convivencia.

Reacciones al motín de Aranjuez

Aunque el motín de Aranjuez se tuvo lugar el día 17 de marzo, los diarios no le dieron una gran difusión y la noticia llegó por medio de gacetas y cartas particulares. Así el 24 de marzo se produjeron vivas al monarca debutante en la Plaza Mayor, la defenestración y quema del retrato de Manuel Godoy presente en el edificio municipal; auto de fe con los emblemas del almirantazgo, extracción y vía crucis del carro en que fuera paseado el retrato en 1807, del Palacio Real a la plaza en que le prendieron fuego, hundiendo los restos en las aguas del Pisuerga.

La celebración duró varios días con disparos de mosquetes al aire incluidos. Como consecuencia el partido fernandino obtuvo el control del Ayuntamiento, con el marqués de Revilla asentado en la regiduría.

Desde mediados de abril a mediados de mayo, el contingente francés destacado en la ciudad disminuyó notablemente hasta quedar en una presencia simbólica, lo que se tradujo en la desaparición de los numerosos altercados y problemas de convivencia que se habían venido produciendo.

El dos de mayo vallisoletano

Desde el 5 de mayo, el general Gregorio García de la Cuesta sustituyó a Horcaditas como capitán general-presidente. Los ecos del dos de mayo de Madrid resucitaron los reflejos subversivos del partido fernandino, desafiando el propósito contemporizante de García de la Cuesta.

De este modo, el 31 de mayo, una muchedumbre de paisanos salpicada de soldados, se agolpó en las calles y plazas con los gritos de ¡Viva Fernando VII! y exigiendo, frente a las casas consistoriales, el alistamiento general, la entrega de armas, la designación de un jefe, y la proclamación de Fernando VII. El Cabildo condescendió en ello, y los manifestantes pasaron a la Chancillería.

El 1 de junio, Garc√≠a de la Cuesta accedi√≥ al alistamiento forzoso, sin distinci√≥n, de los varones de 17 a 40 a√Īos, y a proporcionar cuadros militares, pasando al Ayuntamiento para publicitarlo. Incluso los prelados ofertaron sus propiedades y el alistamiento de los novicios. Adem√°s, se cre√≥ la Junta de Armamento y Defensa de Valladolid, bajo su presidencia, a la que fueron llamados dos representantes de cada corporaci√≥n: Chanciller√≠a, Universidad, Ayuntamiento, Cabildo eclesi√°stico y gremios. Cuesta, que la control√≥ sin problema, la elev√≥ a la categor√≠a de Junta General o Superior de las otras organizadas en las intendencias castellanas que hubieron de entenderse con ella sin estar representados en su seno. Se encontr√≥ con un gran problema para organizar la defensa, pues Castilla pose√≠a una deficiente infraestructura militar y no dispon√≠a de ning√ļn ej√©rcito.

Desarrollo de la guerra

Napoleón llegó a Valladolid el 6 de enero de 1809, hospedándose en el Palacio Real.

La insurrección en Valladolid despertó la preocupación del mariscal de Bessières. Como consecuencia, se produjo el 12 de julio de 1808 la batalla de Cabezón, que se saldó con una derrota absoluta y la retirada en desbandada del ejército dirigido por García de la Cuesta. Tras la victoria entró en Valladolid un contingente francés, pero debido a la escasez de tropas, Bessières desguarneció Valladolid lo que incitó a García de la Cuesta a tratar de recuperar posiciones en la llanura castellana. Pero el mariscal no descuidó el eje Burgos-Valladolid, y recibió refuerzos cuando los ejércitos de Galicia y Castilla intentaban dirigirse a Valladolid.

El 6 de enero de 1809 a las cuatro de la tarde, tuvo lugar la llegada de Napole√≥n Bonaparte a caballo a trav√©s del puente Mayor. El Emperador vino acompa√Īado de su guardia; con unos 1.500 soldados de caballer√≠a y unos 4.000 de infanter√≠a, adem√°s de dos obuses y dos ca√Īones que se situaron cargados a las puertas del Palacio Real, lugar donde se aloj√≥ Napole√≥n.

Con motivo de su llegada se ilumin√≥ la casa consistorial y el Palacio Real y hubo repique de campanas. Se dio orden de prender y ahorcar a los revolucionarios. El d√≠a 10 de enero Napole√≥n pas√≥ revista en el Campo Grande a unos 9.000 soldados de infanter√≠a y finalmente abandon√≥ Valladolid en la ma√Īana del 17 de enero de 1809.[13]

La ciudad fue finalmente liberada por el ejército mandado por Wellington, en julio de 1812.

Siglo XIX

C√≥mo en alguna ocasi√≥n se ha podido leer, Valladolid era, al entrar el siglo XIX poco m√°s que un pueblo grande, lodazal en invierno y un lugar polvoriento en verano, con grandes iglesias y numerosos conventos y palacios, estos √ļltimos casi siempre en mal estado. No era, a esas alturas, aquella ciudad que hab√≠a sido sede de la Corte. Valladolid era un lugar en el que el tiempo hacia mucho que se hab√≠a paralizado y en la que el movimiento era lento. Pese a los intentos de los ilustrados, era una ciudad en la que las basuras hac√≠an la competencia al escaso mobiliario urbano por ocupar lugar en las calles, debido a que el Ayuntamiento, en una sempiterna falta de fondos, no ten√≠a medios para recogerlas. De todas formas, la absoluta falta de higiene era un rasgo com√ļn entre numerosas ciudades europeas. De arreglar esto, se ocupar√≠a en el siglo XIX la mentalidad higien√≠stica, que provocar√≠a la construcci√≥n de alcantarillados y el saneamiento de las calles.

Demografía

La ciudad de Valladolid contó, cuando la Corte estuvo instalada en ella, con una población numerosa (unos 40.000 habitantes) que posibilitó la ampliación del tejido urbano hasta unos limites que la hacían codearse con cualquiera de las grandes poblaciones del país. A partir de la marcha de la Corte, Valladolid entro en un lento pero progresivo e inexorable decrecimiento que tuvo su punto más bajo a finales del siglo XVII, con una población de unos 18.000 habitantes. En el siglo XVIII, la población se recuperó algo, llegando a 21.099 los vallisoletanos censados en 1788. Sin embargo, a principios del siglo XIX, tuvo lugar otra crisis que ralentizó el crecimiento demográfico de la ciudad.

Tras esa fecha, hay un claro estancamiento demogr√°fico, con ligeros aumentos y descensos de poblaci√≥n, que hicieron que a finales de la d√©cada de los cuarenta esta permaneciese estable. Fue en estos a√Īos, a finales de la d√©cada de los cuarenta, cuando se inicia un considerable incremento demogr√°fico, que provoc√≥ que en el periodo comprendido entre 1848 a 1860, Valladolid pasara de 21.800 habitantes a 43.000.

Como asegura Rueda Hernanz, el crecimiento era debido a un fuerte aumento de la natalidad que contrapesaba la gran mortalidad existente, es decir un crecimiento vegetativo propio del Antiguo R√©gimen. Hay que tener en cuenta que en varias ocasiones, como en 1834, hubo cat√°strofes demogr√°ficas de notables caracter√≠sticas que supusieron fuertes pendientes en el n√ļmero de habitantes. Por ejemplo, el c√≥lera mato en Valladolid a unas 1600 personas sobre una poblaci√≥n de 23.000.

Valladolid a mediados del siglo XIX. Esta vista, de A. Guesdon, muy realista, est√° tomada sobre la Puerta de Madrid, hoy desaparecida, que constitu√≠a la puerta de entrada a la ciudad en lo que hoy es el Paseo de Zorrilla. Se observa tambi√©n varias hileras de √°rboles que delimitar√≠an en un futuro lo que hoy es el Parque del Campo Grande. En primer plano, a la derecha, aparece el convento del Carmen Calzado, demolido en 1930. Un gran edificio con forma de oct√≥gono aparece cerca de la entrada a la calle Santiago, es la antigua Academia de Caballer√≠a que fue destruida por un incendio a principios del siglo XX. Se ve la Plaza Mayor con el antiguo Ayuntamiento, la Antigua y la Catedral sin ninguna torre. Al fondo y a la izquierda, la Juder√≠a del siglo XV y el Puente Mayor, con su puerta fiscal, hoy desaparecida. Tambi√©n es visible, junto al puente, la antigua iglesia de San Nicol√°s. Alrededor de la Catedral se destacan los vol√ļmenes de las iglesias de Las Angustias, San Mart√≠n y El Salvador.

Economía

Una de las causas fundamentales del crecimiento de la ciudad fue el indudable despegue econ√≥mico que vivi√≥ en las d√©cadas de los cincuenta y sesenta hasta la llegada de la crisis de 1864. Este despegue supuso que Valladolid se convirtiera en un im√°n para la poblaci√≥n de todo el noroeste de la pen√≠nsula, convirti√©ndose la inmigraci√≥n en un fen√≥meno extraordinariamente importante, llegando a alcanzar la poblaci√≥n for√°nea en 1863 el 64% de toda la poblaci√≥n activa de la ciudad. Se puede ver, as√≠ que la mayor parte de los trabajadores afincados en Valladolid proven√≠an de la inmigraci√≥n. Otro dato de enorme inter√©s es que el 22.5% de estos inmigrantes se dedicaban al sector primario, un 33% al secundario y un 44.5% al terciario. Este interesante dato explica, en buena manera, que a la llegada de la fuerte crisis de 1864, el n√ļmero de desempleados aumentara vertiginosamente, al ser el sector terciario el que m√°s sufre, en principio, los efectos de cualquier problema de tipo econ√≥mico.

La d√©cada de los sesenta fue de especial importancia para Valladolid. Los primeros a√Īos, de completa euforia econ√≥mica, se centraron en un crecimiento econ√≥mico basado en la especulaci√≥n. La ca√≠da del sistema financiero vallisoletano fue debida a la falta de escr√ļpulos de sus dirigentes unida a una falta de rentabilidad del sistema ferroviario, que a su vez hab√≠a sido causante en buena medida del despegue en las d√©cadas anteriores.

La crisis tuvo unos efectos catastr√≥ficos para la ciudad, ya que econ√≥micamente tuvo un fuerte par√≥n de cerca de diez a√Īos. Todos los sectores de la ciudad hicieron repetidas llamadas a las instituciones en petici√≥n de ayuda, la cual nunca llego, provocando un malestar y resentimiento hacia las mismas. No obstante, y con notables esfuerzos, se consigui√≥ salir de la crisis aunque nunca se llegara a gozar de los avances del tramo intermedio del siglo. Esta situaci√≥n se puede constatar desde el punto de vista demogr√°fico en el hecho de que entre 1877 y 1900 Valladolid pasara de 52.181 habitantes a 68.789, crecimiento que aunque notable no es tan grande como el registrado entre 1848 a 1860.

Plaza Mayor y Ayuntamiento, Valladolid.

A pesar de haber superado la grave crisis de mediados de los sesenta, los siguientes a√Īos no fueron de bonanza ni para Valladolid ni para el resto de Castilla, debido al progresivo abandono de las medidas proteccionistas en pos de las corrientes librecambistas. Este hecho hizo que la industria harinera acabara por resentirse al perder los mercados tradicionales. Indudablemente, el retroceso de una industria tan poderosa y fundamental para Valladolid como la harinera fue extendi√©ndose al resto de industrias, vi√©ndose afectadas fabricas de todo tipo, cerr√°ndose algunas de ellas.

Fue a partir de la década de los noventa cuando la situación fue atenuándose gracias a las medidas proteccionistas conseguidas de las alianzas entre los industriales vascos y catalanes con los harineros castellanos, con lo que la recuperación económica real fue llegando ya en el siglo XX.

Sobre las industrias vallisoletanas y su implicaci√≥n directa con el arte hay que resaltar algunos aspectos. Por un lado, las fundiciones, que se encargaron en los √ļltimos a√Īos del siglo de buena parte de los trabajos de hierro de la ciudad. Cuando se lleva a cabo el proyecto del Puente Colgante la ciudad no pod√≠a asumir el trabajo, por lo que se busc√≥ en Inglaterra una empresa capaz de realizar los proyectos planteados, Cuando los mercados de hierro se empiezan a levantar, se hace menci√≥n a que la mayor parte de las piezas de hierro se fundieron fuera de Valladolid a pesar de haberse dise√Īado en la ciudad del Pisuerga. Es m√°s, parte del hierro utilizado en el mercado del Val proced√≠a de la vallisoletana Fundici√≥n del Canal, hierro de mal aspecto y que fue el origen de los innumerables problemas que padeci√≥ el mercado.

Este hecho se repite en otros campos. Cuando se tiene que realizar la carpinter√≠a del nuevo Hospital Provincial se acude a empresas for√°neas. La cantidad de armaduras necesarias, as√≠ como con las puertas, ventanas y balcones, en un volumen suficiente como para llenar ocho vagones, era inasumible para Valladolid, comentando la prensa que ‚Äúsi toda la obra se hubiera ejecutado en esta poblaci√≥n, hubieran hecho falta 50 carpinteros trabajando un a√Īo seguido‚ÄĚ. Ni la reci√©n creada Carpinter√≠a Mec√°nica de Federico Delibes pudo competir con empresas de fuera de Valladolid a la hora de hacerse con el encargo.

As√≠, se puede ver una cierta incapacidad en los talleres, f√°bricas y empresas vallisoletanas que pudo suponer durante alg√ļn tiempo un cierto freno a la arquitectura local. No obstante, tambi√©n hay que afirmar que el panorama fue cambiando en los √ļltimos a√Īos del siglo, llegando a ejecutar edificios tan notables como el front√≥n Fiesta Alegre con materiales procedentes de la ciudad.

Estación de trenes Campo Grande.

Desamortización, ferrocarril y progreso

Artículo principal: Llegada del ferrocarril a Valladolid

A partir de 1830, con la desamortizaci√≥n y la reordenaci√≥n en provincias del territorio espa√Īol se reactiva t√≠midamente el comercio y la administraci√≥n. Cuando Mendiz√°bal transfiere los inmensos huertos y jardines de los conventos y sus edificios, se aprovecha la oportunidad para abrir nuevas calles o crear servicios p√ļblicos en los nuevos edificios.
La llegada del ferrocarril a Valladolid supone un gran impulso y marca la direcci√≥n de crecimiento de la ciudad. Durante este siglo la ciudad no crece notablemente, pero su estructura interna cambia, se abren nuevas calles, se abren nuevas plazas y jardines, como el del Poniente, se reforma el Campo Grande, y se encauza y desv√≠a el r√≠o Esgueva, lo que supone el fin de las inundaciones en la ciudad. Todo esto es posible gracias a la gesti√≥n de grandes alcaldes como Miguel √ćscar.

El 22 de octubre de 1887 se inaugur√≥ el alumbrado p√ļblico en Valladolid. La noche del 22 al 23 de octubre de 1887 tuvo lugar la iluminaci√≥n del Teatro Zorrilla y del C√≠rculo de Recreo Mercantil as√≠ como de algunos caf√©s y casas particulares. La central suministradora, de car√°cter t√©rmico, estaba ubicada en una antigua f√°brica de tejidos, en la margen derecha del r√≠o Pisuerga, la popularmente conocida como "La Electra".

La Sociedad vallisoletana del siglo XIX

A la vista de los datos referidos es muy interesantes saber como se comportaba la sociedad vallisoletana del siglo XIX, que aporta elementos claves para comprender el como y el porqu√© de muchas operaciones urban√≠sticas y arquitect√≥nicas en la ciudad. Exist√≠a, multiplicado gracias a la bonanza econ√≥mica de mediados de siglo, un grupo social, alto de miras, constituido por los poseedores de importantes capitales e industriales de diverso tipo. Este grupo, de escasos escr√ļpulos por regla general (las visiones globalizantes siempre conllevan alguna injusticia) en vez de reactivar la econom√≠a de manera estable y conducir a la ciudad a convertirse en un centro industrial de primera magnitud, se dedic√≥ a mantener estables tan solo sus propias econom√≠as, dedic√°ndose a dotar a la ciudad de aquellos avances que cre√≠an convenientes para su propia posici√≥n. A pesar de estas caracter√≠sticas finiseculares de este sector de la poblaci√≥n, a finales de siglo consiguieron convertir Valladolid en un embrionario centro industrial, situaci√≥n de la que nunca paso hasta llegado la mitad del siglo XX.

Esta alta burgues√≠a ser√° la que provoque buena parte de los acontecimientos urban√≠sticos y arquitect√≥nicos de la ciudad en la segunda mitad del siglo, cuando la acumulaci√≥n de capitales fue suficiente tanto en volumen como en n√ļmero de propietarios para que la presi√≥n de sus opciones se hiciera valer. Esto no quiere decir que estas fueran de manera coordinada, sino m√°s bien que exist√≠a un sentimiento mutuo que hizo reconvertir ciertas partes de la poblaci√≥n.

Campo Grande en invierno.

En cualquier caso, uno de los aspectos m√°s destacables de la sociedad del siglo XIX, apreciable de manera clara en la prensa y escritos de la √©poca, era la preocupaci√≥n existente por la enorme cantidad de parados, mendigos, pobres y vagabundos que hab√≠a en la ciudad de Valladolid. Este es un hecho constatable en todo el siglo, aunque se multiplic√≥ mas si cabe a partir de la crisis econ√≥mica de 1864, no deteni√©ndose la tendencia, aunque matizada, hasta finales de siglo. La cantidad se aproximaba, seg√ļn estudios, a una sorprendente cifra de unas 4.000 a 5.000 familias, lo que dar√≠a como resultado que en Valladolid existieran unas 20.000 personas necesitadas o pobres.

Este hecho produce que la ciudad se viera literalmente invadida por cientos de personas en busca de caridad, que en algunos casos llego, a juicio de los personajes de la √©poca, a l√≠mites insufribles. Valladolid era, adem√°s, receptor de gran cantidad de desesperados de otros lugares, lo que provoco el que, en ocasiones, los pobres locales protestaran la llegada de for√°neos, que les iban a ‚Äúrobar‚ÄĚ su derecho.

La existencia de esta gran masa de desempleados ser√° enormemente importante en ciertos aspectos de la urban√≠stica y la arquitectura de la ciudad, ya que esta fue utilizada como medio para paliar, en la medida de lo posible, la situaci√≥n general. Tras analizar o informar de una determinada construcci√≥n, se sol√≠a incluir, si era notable, el n√ļmero de obreros que iban a poder participar en la citada obra. Quiere decir esto que se inclu√≠a un baremo suplementario a las cualidades est√©ticas o de otro tipo de una obra, baremo que hacia referencia directa al n√ļmero de jornaleros que trabajar√≠an. Por ejemplo, en la construcci√≥n del colegio San Jos√© se hace menci√≥n tanto a que el ritmo de la misma fue magnifico como a que se llegaron a utilizar hasta 300 obreros, cifra extraordinariamente alta para la √©poca.

Otro fen√≥meno, aplicable a las construcciones p√ļblicas financiadas por el Ayuntamiento, fue la existencia de los trabajadores del plus. Estos trabajadores no cualificados que en la √©poca invernal eran contratados por el Municipio para obras p√ļblicas, por lo general de peque√Īa entidad. El fin no era otro que evitar que la masa de desocupados aumentase de forma tal que el peligro de desordenes fuera elevado. Aunque la f√≥rmula fue utilizada desde a√Īos antes, fue a ra√≠z de la crisis de 1864 cuando el n√ļmero aumento de forma vertiginosa, situ√°ndose a partir de entonces en cifras superiores a los 1.000 trabajadores. El personal era renovado semanalmente y el salario no pasaba de ser una ayuda para malvivir durante los meses m√°s crudos del invierno.

Siglo XX

La segunda Rep√ļblica

Bandera de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola. La proclamaci√≥n de la Rep√ļblica fue recibida con gran j√ļbilo en Valladolid.

El 14 de abril de 1931, conocida la victoria de las candidaturas republicanas en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 una gran multitud se congreg√≥ en la Calle Duque de la Victoria donde se prorrumpi√≥ en vivas al nuevo r√©gimen. Tras la proclamaci√≥n de la Segunda Rep√ļblica por parte de los dirigentes de los comit√©s socialista y republicano desde el balc√≥n de la casa consistorial en la Plaza Mayor de la ciudad, la situaci√≥n volvi√≥ a la normalidad, sin que se produjese ning√ļn incidente de importancia, siguiendo las consignas de los l√≠deres republicanos, adelant√°ndose a posibles actos vand√°licos que, finalmente, no llegaron a producirse.

El d√≠a siguiente de la proclamaci√≥n, 15 de abril, que fue declarado festivo por el Gobierno provisional de la Rep√ļblica, coincidi√≥ con el paso por la Estaci√≥n del Norte de la ciudad, camino de Madrid, de los futuros ministros republicanos que retornaban del exilio: Diego Mart√≠nez Barrio, Luis Nicolau d'Olwer, Marcelino Domingo e Indalecio Prieto. El Casino republicano convoc√≥ un acto de bienvenida, al que acudieron la Banda Municipal, los comit√©s republicanos de varios pueblos de la provincia y de la ciudad, y un numeroso p√ļblico que abarrotaba los andenes y se sub√≠a a las farolas para recibir a los dirigentes republicanos. Por las calles, grupos de espont√°neos entonaban La Marsellesa y el Himno de Riego.

Durante la etapa republicana, Valladolid sufrió el deterioro progresivo de la economía nacional; la crisis económica, el aumento del paro y los bajos salarios afectaron seriamente al sector laboral más importante de Valladolid, el de los obreros ferroviarios, que venía instando con insistencia un aumento salarial desde principios de 1931. A finales de marzo, la Agrupación Socialista y la Federación Local de Sociedades Obreras marcharon en Valladolid desde la calle de Santiago hasta el Gobierno Civil en una manifestación a cuyo frente se encontraban los líderes socialistas Remigio Cabello y Antonio García Quintana. La afiliación a la Unión General de Trabajadores había crecido en relación con la gravedad de la crisis, de modo que en 1930 las sociedades obreras ligadas a la Casa del Pueblo de Valladolid contaban en la capital con aproximadamente un 10% de la población activa.

Preguerra y Guerra Civil

Art√≠culo principal: Guerra Civil Espa√Īola en Valladolid

El 4 de marzo de 1934 se fusionaron Falange Espa√Īola (el partido de Jos√© Antonio Primo de Rivera) y las JONS en un acto celebrado en el Teatro Calder√≥n. Tras el levantamiento del 18 de julio de 1936, Valladolid queda en la zona nacional; el general Saliquet se puso al frente de la capitan√≠a general de Valladolid, sustituyendo a Molero. La ciudad permanecer√≠a en el bando golpista hasta el final de la guerra en 1939. Durante la guerra la ciudad fue bombardeada por el ej√©rcito republicano el 19 de enero de 1938. Al conocer los hechos, el ministro de Marina y Aire, Indalecio Prieto, se encoleriz√≥ pues la decisi√≥n hab√≠a sido tomada a espaldas suyas. Dos d√≠as m√°s tarde los nacionalistas respondieron con un violento raid sobre Barcelona que produjo 150 muertos y 500 heridos entre la poblaci√≥n civil.

El Plan César Cort

La absorci√≥n de miles de emigrantes procedentes del √©xodo rural terracampino provoca un importante crecimiento demogr√°fico y urban√≠stico. Este √ļltimo se produce de forma totalmente descontrolada, nacen nuevos barrios obreros (como La Rondilla) y se produce una p√©rdida irreparable de patrimonio urbano en el casco viejo: edificios antiguos, conventos y claustros, incluyendo decenas de palacios renacentistas, fueron demolidos para construir bloques de pisos de gran altura que rompen la armon√≠a arquitect√≥nica de la ciudad. Estas actuaciones son consecuencia del planeamiento urban√≠stico proyectado y parcialmente ejecutado en 1938 por el urbanista alcoyano C√©sar Cort.[14]

En este plan se propon√≠a un ambicioso plan de extender la urbanizaci√≥n por la margen derecha del r√≠o Pisuerga con la creaci√≥n de una nueva ciudad-jard√≠n de viviendas unifamiliares con arboledas y vegetaci√≥n, en lo que hoy es el barrio Huerta del Rey. Pero tambi√©n una reforma de la estructura del centro hist√≥rico vallisoletano. El plan se√Īalaba la imposibilidad:

¬ęde cualquier mejora que no parta del principio de la destrucci√≥n total de lo existente¬Ľ

Esta drástica medida, se intentó contrarrestar mediante un proyecto de conclusión de la catedral herreriana que finalmente quedó en nada.

La remodelación del casco histórico consistía en la apertura de grandes arterias que deberían enlazar con las carreteras y los puentes que asegurarían la conexión con la otra orilla del río y también la realización de una avenida de las fábricas, que facilitase la movilidad de la población trabajadora vallisoletana.

Mensajes en el edificio Duque de Lerma en la década de los 80.

Uno de los ejemplos m√°s pol√©micos del plan fue el intento de apertura de una calle que llegase de la plaza del Ochavo por la calle de la Plater√≠a hasta la plaza de San Pablo, lo que habr√≠a supuesto el derribo de edificios hist√≥ricos como la Iglesia de la Vera Cruz, aunque diferentes disputas entre el ayuntamiento, el arzobispado y la cofrad√≠a dieron al traste con el ansia municipal destructiva de aquellos a√Īos.

Economía

La ciudad se expande, creciendo del otro lado de la v√≠a f√©rrea en el barrio que se llamar√° de Las Delicias. Tras la postraci√≥n de los primeros a√Īos de la posguerra, desde los 50 Valladolid experimenta un importante cambio debido a la instalaci√≥n de industrias automovil√≠sticas (como FASA - Renault) y de otros sectores (Endasa, Nicas). En los √ļltimos a√Īos de la d√©cada de los 60 se inicia un peculiar proyecto: la construcci√≥n del Edificio Duque de Lerma, que ser√≠a el edificio m√°s alto de la ciudad. Tres d√©cadas despu√©s de su construcci√≥n, permaneci√≥ deshabitado y en varias ocasiones a punto de ser derribado. En estas tres d√©cadas se convirti√≥ en un curioso muro reivindicativo de ideas antilaboristas y antimilitaristas. A finales de 1997, el Ayuntamiento consigui√≥ desbloquear todos los obst√°culos y las obras se reanudaron. Desde diciembre de 1999, este edificio de 22 alturas luce un exterior totalmente renovado con un dise√Īo sobrio y elegante.

Sociedad

A partir de la década de los 70, la conflictividad social en Valladolid fue incrementándose debido a la cada vez mayor actividad de los movimientos estudiantiles y los trabajadores de la industria del automóvil, principalmente.

En 1970, se produjeron concentraciones frente al rectorado de la Universidad de Valladolid contra la decisi√≥n del rector Luis Su√°rez de suspender una conferencia del abogado Jaime Miralles. Ese mismo a√Īo se recrudecieron los enfrentamientos, ya habituales, entre estudiantes y cuerpos policiales contra la difusi√≥n de propaganda ilegal. Tambi√©n en 1970, los empleados de la banca convocaron numerosos paros y concentraciones por las calles de la ciudad.

La Universidad de Valladolid, fue clausurada el 8 de febrero de 1975. Durante los √ļltimos a√Īos del franquismo, el movimiento estudiantil fue muy activo en Valladolid, llevando a cabo protestas frente al rectorado de la Universidad en la plaza de Santa Cruz (en la imagen).

Los movimientos contrarios al r√©gimen fueron organiz√°ndose de modo que en 1972, obreros y estudiantes celebraron reuniones conjuntas desde las cuales se promovieron manifestaciones como las celebradas en la plaza de la Universidad, Delicias, Vadillos y plaza de Espa√Īa contra la nueva legislaci√≥n educativa. Las protestas se saldaron con el cierre de la Facultad de Medicina, numerosas detenciones y anulaci√≥n de los derechos de matriculaci√≥n de alumnos. En los a√Īos sucesivos las asociaciones fomentaron la organizaci√≥n de actos reivindicativos que en muchos casos fueron suspendidos. En este sentido estudiantes de Medicina organizaron en 1974 un recital de Raimon y un festival con la presencia de Oskorri y Elisa Serna que pese a la asistencia de 2.000 personas tuvo que ser suspendido.

1975, fue el a√Īo culminante de la conflictividad social. Trabajadores de FASA promovieron paros laborales con el apoyo de asociaciones obreras de la ciudad. El 20 de enero fueron juzgados y condenados en Madrid siete estudiantes vallisoletanos por asociaci√≥n √≠licita. Como respuesta a la condena, tres d√≠as despu√©s, representantes de todas las Escuelas y Facultades llevaron a cabo un encierro en el Hospital Provincial de Valladolid que termin√≥ con el desalojo y detenci√≥n por parte de la polic√≠a.

Tras estos hechos, se sucedieron las manifestaciones frente al rectorado y las protestas contra el entonces rector, el catedrático de ginecología y obstetricia José Ramón del Sol Fernández. La respuesta ante estas acciones fue de extrema dureza. El 29 de enero de 1975 el doctor del Sol acudió a dar clase pero se encontró con un aula vacía. Del Sol permaneció allí durante el tiempo que duraba la clase y a su salida fue objeto de una lluvia de huevos lanzada por un grupo de estudiantes que le esperaban al grito de ¡Dimisión!, ¡Dimisión!. Del Sol tuvo que ser protegido por miembros de la Cátedra entre los que se encontraba Francisco Javier León de la Riva, alcalde de Valladolid desde 1995.

Ante estos acontecimientos y la negativa de los representantes de los alumnos a condenar lo sucedido se recrudecieron las posturas del ministerio y del rectorado, de un lado, y de los estudiantes, por otro, sucediéndose las manifestaciones, las asambleas y las huelgas. La respuesta fue fulminante; se decretaron los cierres de facultades y finalmente, el 8 de febrero de 1975 se dio la orden de clausurar la Universidad de Valladolid.

Todas las instalaciones permanecieron cerradas hasta el 26 de mayo. Durante este tiempo los estudiantes intentaron con la ayuda de algunos profesores impartir clases de manera clandestina en iglesias, locales, etc. y el movimiento estudiantil se reorganizó y radicalizó. La reapertura de la Universidad ante este clima supuso finalmente la vuelta a Madrid del rector del Sol tras un proceso de negociación.[15]

Democracia

Valladolid contin√ļa su crecimiento con la llegada de la democracia a Espa√Īa. Con las primeras elecciones municipales democr√°ticas (1979) llegan los socialistas a la alcald√≠a (el socialista Tom√°s Rodr√≠guez Bola√Īos se mantiene como alcalde desde 1979 a 1995, a√Īo en que el Partido Popular vence las elecciones, manteni√©ndose actualmente en la alcald√≠a con el alcalde Francisco Javier Le√≥n de la Riva).

En la d√©cada de los ochenta surgieron nuevos barrios residenciales (como Parquesol) que provocan un crecimiento de la ciudad en su extensi√≥n. La ciudad se convierte en sede de las instituciones b√°sicas de la Comunidad Aut√≥noma de Castilla y Le√≥n en 1987: las Cortes de Castilla y Le√≥n y la Junta de Castilla y Le√≥n con la presidencia, lo que se equipara con la capitalidad de la comunidad. Valladolid desborda sus propios l√≠mites y salta a municipios del entorno. Esta transformaci√≥n urbana ha sido definida por el catedr√°tico em√©rito de Geograf√≠a urbana Jes√ļs Garc√≠a como el paso ¬ęde la ciudad a la aglomeraci√≥n¬Ľ.

Véase también

Referencias

Notas

  1. ‚ÜĎ Rojo, A. y Moreno, M. A. (1979). ¬ęLas industrias del Paleol√≠tico Inferior en las terrazas del Pisuerga¬Ľ. Bolet√≠n del Seminario de Estudios de Arte y Arqueolog√≠a de Valladolid Tomo XLV  (p√°ginas 148-157). ISSN 0210-9573. 
  2. ‚ÜĎ Delibes de Castro, Germ√°n (2001). ¬ęLos primeros pobladores¬Ľ. Valladolid siglo XXI (p√°ginas 67-68). ISBN 84-87831-24-9. 
  3. ‚ÜĎ Cronistas del siglo XVIII y XIX como Juan Antol√≠nez de Burgos o Beristain sostuvieron esta identificaci√≥n y defendieron la idea retrotraer el origen de Valladolid a la √©poca romana.
  4. ‚ÜĎ T√©cnicos de la Diputaci√≥n instalan un mosaico romano en las nuevas Cortes. Aunque en un principio estaba prevista su instalaci√≥n a la entrada de las Cortes, finalmente se coloc√≥ en el hemiciclo; v√©ase Nueva Sede de las Cortes de Castilla y Le√≥n en ccyl.es.
  5. ‚ÜĎ a b Garc√≠a Wattenberg, Elo√≠sa (2001). ¬ęLa Edad Media¬Ľ. Valladolid siglo XXI (p√°ginas 77-85). ISBN 84-87831-24-9. 
  6. ‚ÜĎ El primer documento que cita este concejo data del a√Īo 1095; v√©ase historia del Ayuntamiento en valladolid2008centenario.es.
  7. ‚ÜĎ La comunidad jud√≠a lleg√≥ a disponer de ocho sinagogas a mediados del siglo XIV,
  8. ‚ÜĎ La comunidad morisca estableci√≥ su mezquita en terrenos arrendados a la abad√≠a en el siglo XV. En esta fecha los jud√≠os se desplazaron a las proximidades de los conventos de San Pablo y San Nicol√°s, donde se estableci√≥ la juder√≠a.
  9. ‚ÜĎ Agapito y Revilla, Juan. Arquitectura y Urbanismo del Antiguo Valladolid. 
  10. ‚ÜĎ Vivar Cantero, Roberto (2006). Ayuntamiento de Valladolid. ed. Gu√≠a de arquitectura urbana de Valladolid. VA-1064-2006. 
  11. ‚ÜĎ Juan Jos√© Mart√≠n Gonz√°lez (1995). ¬ęLa torre de la Catedral de Valladolid¬Ľ (en castellano). Bolet√≠n de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Segundo semestre de 1995. N√ļmero 81. p√°gs. P√°gina 93. Consultado el 25 de agosto de 2008.
  12. ‚ÜĎ Desde 1800 un decreto concentr√≥ el cargo de Capit√°n General y Presidente de la Audiencia.
  13. ‚ÜĎ Ca√Īas, Mariano (2008). ¬ęEntra Napole√≥n¬Ľ. El Norte de Castilla. http://www.nortecastilla.es/20080901/valladolid/entra-napoleon-20080901.html. 
  14. ‚ÜĎ Gigosos, P. y Saravia, M. (1997). ¬ęArquitectura y urbanismo de Valladolid en el siglo XX¬Ľ. Ateneo de Valladolid (466). 
  15. ‚ÜĎ www.elpais.com (ed.): ¬ęEl rector que cerr√≥ la universidad de Valladolid¬Ľ. Consultado el 6 de septiembre de 2009.

Bibliografía

  • Bennassar, Bartolom√© (1983). Valladolid en el Siglo de Oro: una ciudad de Castilla y su entorno agrario en el siglo XVI. Ayuntamiento de Valladolid. ISBN 84-500-8304-4. 
  • Rucquoi, Adeline (1997 reed.). Valladolid en la Edad Media. 2 vols., Junta de Castilla y Le√≥n. ISBN 84-7846-686-X. 
  • Varios Autores (1999). Valladolid. Historia de una ciudad. 3 vols., Instituto Simancas, Ayuntamiento de Valladolid. ISBN 84-86808-74-X. 
  • Ortega del R√≠o, Jos√© Miguel (2000). El siglo en que cambi√≥ la ciudad. Ayuntamiento de Valladolid. ISBN 84-95389-10-X. 
  • Varios Autores (2001). Valladolid Siglo XXI. Ayuntamiento, Diputaci√≥n, Universidad, C√°mara Oficial de Comercio e Industria de Valladolid. ISBN 84-87831-24-9. 
  • Wattenberg, Federico (1977). Valladolid, desarrollo del n√ļcleo urbano desde su fundaci√≥n hasta el fallecimiento de Felipe II. Ayuntamiento de Valladolid. ISBN 84-600-1862-5. 
  • Gigosos, Pablo y Saravia, Manuel (1997). Arquitectura y urbanismo de Valladolid en el siglo XX. Ateneo de Valladolid. ISBN. 
  • Serrano Garc√≠a, Rafael (1995). Valladolid, un siglo de cuesti√≥n social (1840-1940). Pinciano. ISBN 84-87739-53-9. 
  • Redero San Rom√°n, Manuel; de la Calle Velasco, Mar√≠a Dolores (2008). Castilla y Le√≥n en la Historia Contempor√°nea. Universidad de Salamanca. ISBN 978-84-7800-315-0. 

Enlaces externos


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