Historia del mundo Warcraft

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Historia del mundo Warcraft

La siguiente, es un resumen sobre los hechos que suceden en la saga de videojuegos de estrategia Warcraft. Para mayor información, véase el artículo principal.

Contenido

Los orígenes

Génesis Universal Del universo

El mundo de Warcraft es un mundo medieval inspirado en las leyendas de muy diversas culturas y en otras ambientaciones de fantasía. Sería muy sencillo empezar por donde empieza la trama del primer juego, pero para entenderlo todo habría que retroceder un poco antes en el tiempo de este mundo ficticio.

En tiempos inmemoriales, surgió el universo, y en él apareció una raza de seres de piel metálica, llamados Titanes, de origen no terráqueo; es decir, que aparecieron del mismo universo, y no de un planeta en si. Los titanes surcaban el universo dándole forma y haciéndolo progresar, no se sabe por qué motivos. Bajo la atenta mirada del padre de los titanes, Aman'Thul, que residía en El Panteón, los titanes ordenaron millares de mundos y dieron poder a miles de razas para que continuaran su trabajo.

Desde el Panteón se vigilaban los mundos para evitar que aquellos que destruían deshicieran el trabajo de los titanes, aquellos que destruían eran las razas provenientes del "Torbellino del Vacío", que era una descontrolada formación de magia caótica que interconectaba miles de mundos del universo, y era también morada de infinitas criaturas demoniacas, cuya razón era destruir la vida y alimentarse de las energías del universo. Los titanes, para preservar su obra se vieron obligados a pensar en algo para acabar con la posible amenaza.

Sargeras y la traición

Para combatir a las demon√≠acas entidades que se abr√≠an paso hasta los mundos de los Titanes desde el "Averno Astral", el Pante√≥n eligi√≥ a su mejor guerrero, Dragonus llamado tambi√©n Sargeras, para que actuara como defensa. Sargeras, un noble gigante de bronce fundido, desempe√Ī√≥ su deber durante incontables milenios, buscando y destruyendo a los demonios dondequiera que los encontrara. En millones de a√Īos, Sargeras encontr√≥ dos poderosas razas demon√≠acas decididas a hacerse con el poder y dominio del universo f√≠sico.

Los Eredar, una insidiosa raza de hechiceros que utilizaban sus brujerías para esclavizar los mundos que habían invadido. Las razas indígenas de esos mundos habían mutado bajo los caóticos poderes de los Eredar y se habían vuelto demonios. Aunque los casi ilimitados poderes de Sargeras eran más que suficientes para derrotar a los maléficos Eredar, éste estaba enormemente preocupado por la corrupción de las criaturas y por el mal que todo lo consumía. Incapaz de comprender tal depravación y maldad, el gran Titán cayó en una amarga depresión. A pesar del empeoramiento de su enfermedad, Sargeras intentó liberar al universo de los brujos y los atrapó en un rincón insustancial del Averno Astral.(Esta información se contradice con la historia de los draenei)

A medida que su confusi√≥n y su depresi√≥n aumentaban, Sargeras se vio forzado a luchar contra otro grupo resuelto a perturbar el orden de los Titanes. Los Nathrezim, una oscura raza de demonios vampiros (conocidos tambi√©n como Se√Īores del Terror mas comunmente conocidos por su nombre en ingles Dreadlords) partieron a la conquista del mundo habitado para poseer a sus habitantes y convertirlos a la sombra. Los perversos y maquinadores Se√Īores del Terror hab√≠an vuelto naciones enteras unas contra otras, al manipularlas sirvi√©ndose del odio y la sospecha irracional. Aunque Sargeras derrot√≥ con facilidad a los Nathrezim, su corrupci√≥n lo afect√≥ profundamente.

El noble Sargeras, incapaz de acallar la duda y la desesperaci√≥n que desbordaban sus sentidos, perdi√≥ la fe en su labor y en el anhelo de los Titanes de un universo ordenado. Empez√≥ a creer que el concepto del orden en s√≠ mismo era una locura y que el caos y la depravaci√≥n eran las √ļnicas realidades absolutas dentro del oscuro y solitario universo. Aunque sus amigos Titanes intentaron convencerle de su error y consolarlo en sus terribles emociones, Sargeras despreci√≥ sus teor√≠as por delusorias. Abandon√≥ su puesto y sali√≥ a buscar su propio lugar en el universo. Aunque el Pante√≥n estaba apenado por su partida, nunca imaginar√≠a lo lejos que llegar√≠a su hermano perdido.

A medida que la locura de Sargeras consum√≠a los √ļltimos vestigios de su noble esp√≠ritu, √©ste empez√≥ a creer que los √ļnicos responsables del fracaso de la creaci√≥n eran los Titanes. Finalmente, resolvi√≥ deshacer sus trabajos y decidi√≥ formar un ej√©rcito imparable que consumir√≠a en llamas el universo f√≠sico. Incluso su tit√°nica forma se distorsion√≥ con la corrupci√≥n que contamin√≥ su coraz√≥n. Sus ojos, cabello y barba prendieron fuego, y su met√°lica piel de bronce se resquebraj√≥ para mostrar una eterna caldera de odio y llamas.

En su locura, Sargeras destrozó las prisiones de los Eredar y los Nathrezim y liberó a los maléficos demonios. Los astutos demonios, inclinándose ante la gran ira y el poder del oscuro Titán, se ofrecieron a él y juraron servirle en todas las maléficas formas posibles. De las filas de los potentes Eredar, Sargeras eligió a dos guerreros para dirigir su demoníaco ejército de destrucción. Kil'Jaeden el Impostor fue elegido para encontrar las razas más oscuras del universo y atraerlas a sus sombras. El segundo guerrero, Archimonde el Corruptor, fue elegido para dirigir en combate los enormes ejércitos contra cualquiera que obstaculizara la voluntad del oscuro Titán.

El primer paso de Kil'Jaeden fue esclavizar a los vamp√≠ricos Se√Īores del Terror bajo su temible poder. Los Se√Īores del Terror serv√≠an como guardia de elite y agentes por todo el universo y disfrutaban de su trabajo. Localizaban razas primitivas para que su se√Īor las corrompiera y las atrajera hacia s√≠. El primero de entre todos los Se√Īores del Terror era Tichondrius el Oscurecedor. √Čl serv√≠a a Kil'Jaeden como soldado perfecto y acept√≥ promover la ardiente voluntad de Sargeras en todos los rincones del universo.

El poderoso Archimonde tambi√©n reuni√≥ sus propios agentes: acudi√≥ a los mal√©ficos Se√Īores del Foso y a su b√°rbaro l√≠der, Mannoroth, y ansiaba poder forjar una elite de combatientes que borrara de la creaci√≥n toda forma de vida.

Sargeras al ver que sus ejércitos estaban reunidos y listos para seguir cualquier orden que diera, lanzó sus furiosas fuerzas a la infinidad de la Gran Oscuridad. Bautizó a su creciente ejército con el nombre de la "Legión Ardiente" por sus ardientes almas, y hasta el día de hoy no se sabe cuantos mundos consumieron y quemaron en su profana cruzada por el universo.

Azeroth

Ignorantes de los planes de Sargeras, los titanes continuaron con su tarea de crear el mundo que más tarde, sus habitantes llamarían Azeroth. Cuando se dispusieron a moldear este mundo, se encontraron con unas fuerzas elementales que se opondrían a que los titanes moldearan su mundo. Estos eran los Dioses Antiguos.

Los titanes molestos por la inclinaci√≥n maligna de los Dioses Antiguos se enfrentaron a ellos. Los ej√©rcitos de los Dioses Antiguos estaba dirigidos por cuatro lugartenientes: Ragnaros, el Se√Īor del Fuego; Therazane, la Madre Roca; Al'Akir, el Se√Īor del Viento y Neptulon, el Cazador de las Mareas. Estos se enfrentaron a los titanes, y aunque los cuatro se√Īores elementales eran poderosos, no pudieron hacer nada contra los titanes y perecieron. Los titanes derrotaron a los Dioses Antiguos y confinaron a los elementales en un plano abismal, donde los mismos elementos se contendr√≠an entre ellos.

Con la partida de los elementales, los titanes crearon razas que les ayudaran en su trabajo. Crearon a los Titánides, los primeros fueron los Terráneos enanos y Gigantes de Roca, criaturas de roca viva y a los Gigantes del mar, para que movieran los océanos. Modelaron el mundo hasta que quedó perfectamente ordenado. En el centro del continente crearon el Pozo de la Eternidad, un lago de energía místicas que sería fuente de vida. Con él todo el mundo estaba un solo continente que los titanes llamaron Kalimdor que significa La Tierra de la Eterna Luz Estelar.

Los dragones

Antes de marcharse de Azeroth, los titanes escogieron a los cinco dragones m√°s poderosos y les cedieron poder para que protegieran Azeroth de cualquier amenaza y dominaran el mundo. Los cinco dragones recibieron el nombre Los Grandes Aspectos.

  • Aman'thul, el Alto Padre, padre de los titanes, cedi√≥ parte de su poder a Nozdormu, drag√≥n de bronce, para que dominara el tiempo. Nozdormu ser√≠a el √önico Imperecedero.
  • La tit√°nide Eonar, la Patrona de Toda Vida, cedi√≥ su poder a Alexstrasza la Roja, Unidora de la vida. Alexstrasza fue coronada como Reina de los Dragones y se le dio dominio sobre toda su especie. Eonar tambi√©n cedi√≥ su poder a la hermana de Alexstrasza, Ysera, la verde, con el dominio de la naturaleza. Ysera caer√≠a en un sue√Īo eterno y se la conocer√≠a como La So√Īadora. Velar√≠a por la naturaleza desde su reino on√≠rico, el Sue√Īo Esmeralda.
  • Norgannon, el Guardi√°n de la Sabidur√≠a, cedi√≥ su poder al drag√≥n azul, Malygos, que ser√≠a el Tejedor de Hechizos y protector de la magia arcana.
  • Khaz'goroth, el Formador, el tit√°n forjador del mundo le cedi√≥ parte de su poder al drag√≥n negro Neltharion, conocido como el Guardi√°n de la Tierra.

Con los Grandes Aspectos protegiendo Azeroth, los titanes pudieron partir a moldear otros mundos..

El despertar

En torno a 10.000 a√Īos antes de que tuviera lugar la Primera Guerra de Azeroth entre humanos y orcos, el mundo de Azeroth s√≥lo constaba de un continente, Kalimdor. En el centro de Kalimdor exist√≠a un lago repleto de energ√≠as incandescentes, este era el Pozo de la Eternidad, una fuente de magia proveniente de m√°s all√° de los confines del mundo. El pozo era una fuente de vida.

Con el paso del tiempo unos humanoides nocturnos descubrieron el lago, construyeron allí sus casas y con el tiempo el poder del lago les afectó, volviéndoles inteligentes e inmortales. Estos seres se hicieron llamar Kaldorei. Los Kaldorei o elfos nocturnos, como se les llamaría más adelante, adoraban a la diosa Elune, diosa lunar que, creían, dormía en el fondo del lago durante el día.

Trataron de estudiar el poder de las energ√≠as del lago, y mientras crec√≠an, descubr√≠an nuevos territorios de Kalimdor y se encontraron con los Dragones, criaturas enormes que se hab√≠an convertido en guardianes del mundo, y a los que prefirieron no molestar. Con el tiempo, los Kaldorei aprendieron de los poderes del pozo y comenzaron a estudiar la magia arcana. Estos estudios llev√≥ a los Kaldorei a contactar con poderosas criaturas, pero la m√°s llamativa fue Cenarius, el semidi√≥s de los bosques, quien se mostr√≥ amable con los elfos y les ense√Ī√≥ gran cantidad de cosas sobre la naturaleza. A ra√≠z de esto, los Kaldorei desarrollaron un fuerte afecto por los bosques y la naturaleza.

Con el tiempo, algunos elfos pensaron que el abuso de la magia podría acarrear desequilibrio, pero no fueron escuchados, y los eruditos comenzaron a levantar templos enormes, a crear poderosos objetos mágicos y adaptaron el mundo a sus necesidades y caprichos. Una de las hechiceras, Azshara, alcanzó tanto conocimiento que fue coronada reina de los Kaldorei y se le construyó un palacio a orillas del Pozo de la Eternidad.

La sociedad de los elfos creció con el tiempo por el continente y llegó un momento en que Azshara escogió a unos servidores personales que recibieron el nombre de Quel'Dorei (Bien nacidos), siendo dotados de gran poder, pero esto les llevó a creerse superiores a sus hermanos. El líder de los "Bien Nacidos", Dath'Remar caminante del sol (Dath'Remar Sunstrider) no tardó en hacerse con las riendas del país, y los Altonatos pasaron a ser envidiados en secreto por los demás Kaldorei, no pasó así con Azshara que era incluso admirada como la encarnación de la diosa Elune, lo que causó disgusto entre las sacerdotisas de la Luna, en especial con la alta sacerdotisa Tyrande Susurravientos (Tyrande Whisperwind).

Azshara orden√≥ a los Altonatos estudiar concienzudamente las energ√≠as del Pozo y estos empezaron a desentra√Īar las energ√≠as m√≠sticas del pozo, igual que lo hac√≠an los eruditos. Conforme descubr√≠an m√°s poder, pod√≠an crear y destruir a su antojo. Con el tiempo empezaron a abusar del uso de la magia, y fueron advertidos por Cenarius de que esto s√≥lo traer√≠a problemas, pero sus consejos fueron en vano. Con el tiempo, Azshara y los Altonatos se fueron distanciando de sus hermanos Kaldorei, y una extra√Īa palidez cubri√≥ sus rostros. Malfurion Furiatormenta (Malfurion Stormrage), un joven erudito y druida aprendiz de Cenarius, hijo de un gran druida tambi√©n aprendiz de √©l, percibi√≥ que una influencia m√°gica los hab√≠a corrompido, y a pesar de que no pudo identificar el origen de este mal, supo que lo cambiar√≠a todo.

El conflicto de los Ancestros

La irresponsabilidad de los Altonatos les costó caro. El abuso de la magia fue detectado, a través del Pozo de la Eternidad, por mentes demoniacas. Sargeras, se lanzó a buscar el origen de la magia empleada. Al descubrir el mundo de Azeroth y ver que allí estaba la fuente de energía, surgió en él el ansia de poder del pozo, decidiendo acabar con el mundo y reclamar las fuerzas del Pozo para sí mismo.

Sargeras se dirigió hacia Azeroth junto a su Legión de Fuego, formada por millones de caóticos demonios, provenientes de todos los confines del universo. Archimonde y Mannoroth prepararon sus guerreros y atacaron. Azshara, atraída por el poder mágico de Sargeras, le abrió las puertas a su mundo y los Altonatos, corruptos por la magia lo convirtieron en su dios. Para demostrar su fidelidad, Azshara y los Altonatos abrieron un Portal Mágico en el Pozo de la Eternidad.

Cuando todo estuvo listo, 'Sargeras' comenzó la carnicería sobre Azeroth. La Legión de Fuego arrasó con los poblados de los Kaldorei Eredar invocaron a los Infernales, gigantes de roca negra y llamas verdes que alcanzaron las tierras de Kalimdor como meteoros. Los demonios avanzaron sin excesivos problemas y los elfos nocturnos, aunque defendieron su territorio, se vieron obligados a retroceder ante la Legión.

Malfurion Tempestira escapó para ayudar a su gente. Su hermano gemelo, Illidan Tempestira, a pesar de no ser un Altonato, aprendió a emplear la magia arcana. Malfurion convenció a su hermano de que dejara sus prácticas de magia y ambos escaparon junto a la sacerdotisa Tyrande Susurravientos. Ambos hermanos se enamoraron de la bella sacerdotisa, pero Tyrande sólo correspondió a Malfurion. Illidan se resintió por esto, pero el dolor de su corazón no tenía comparación frente a su necesidad de magia. Illidan sufría la misma sed de magia que los altonatos y pensó que empleando las mismas energías mágicas contra la Legión, podría derrotarla.

Illidan' y sus seguidores formaron una secta de guerreros, conocidos como Cazadores de Demonios. Los Cazadores se cegaban los ojos para poder ver con claridad las auras demoniacas y para emplear todo su potencial mágico contra su enemigo sin ser molestados por la realidad Fisica. Malfurion nunca perdonó a Illidan por convertirse en Cazador de Demonios, pero a llidan no le importaba, solo quería impresionar a Tyrande.

Cenarius, que se comprometi√≥ a ayudar a los elfos, pidi√≥ ayuda a los dragones. En poco tiempo Alexstrasza la Roja atac√≥ a los demonios. Cenarius llam√≥ a los esp√≠ritus de los bosques, surgiendo los Ancestros y los Treants, hombres √°rbol. Malfurion, Illidan y Tyrande realizaron un furioso contraataque. Illidan avanzaba a trav√©s de los demonios mientras estos ca√≠an bajo su aura m√°gica, que da√Īaba todo lo que tocaba; hasta que lleg√≥ a encararse a Azzinoth, capit√°n de los ej√©rcitos de demonios, y ambos se enfrentaron. Illidan derrot√≥ a Azzinoth y tom√≥ sus espadas curvas como trofeo, espadas que con el tiempo acabar√≠an siendo una extensi√≥n de sus brazos.

Los aliados de los elfos nocturnos llegaron al Templo de Azshara y al Pozo de la Eternidad. Malfurion sab√≠a que la fuerza pura no erradicar√≠a la presencia del enemigo. Mientras la batalla se volv√≠a m√°s cruenta a cada segundo, Azshara esperaba ansiosa la llegada de Sargeras. A medida que el se√Īor de la Legi√≥n se acercaba, Azshara mandaba a sus altonatos al Pozo, para que agrandaran el portal. Mannoroth, general de los ej√©rcitos demoniacos guardaba la entrada al templo, Cenarius y los esp√≠ritus del bosque se enfrentaron a √©l, permitiendo a Malfurion, Tyrande y sus guerreros entrar en el templo.

Sin embargo, un terrible acontecimiento cambió los planes. El dragón negro, Neltharión, se volvió loco durante el ataque de la Legión. Brotó de él su lado oscuro y se rebautizó como Deathwing (Ala Muerte). El dragón negro traicionó a sus hermanos dragones abandonando la batalla. Avergonzados, los demás dragones tuvieron que retirarse. Malfurion vio como se iban las esperanzas sin sus más grandes aliados. Convencido de que el Pozo de la Eternidad era el nexo de unión entre el mundo y los demonios, Malfurion decidió que había que destruirlo. Muchos elfos se horrorizaron ante esto, ya que el pozo era el origen de su inmortalidad, no obstante, Tyrande creyó en él y decidió atacar el palacio de Azshara y destruir el Pozo para salvar Kalimdor.

El ocaso

Malfurion y Tyrande planearon toda la noche, luego atacaron el palacio de Azshara tratando de parar la llegada de Sargeras. Pero ella estaba preparada y los guerreros de Malfurion fueron apresados. Tyrande fue capturada y apresada por los Altonatos cuando trató de atacarla por la espalda y sufrió graves heridas. Malfurion entró en cólera y se decidió a acabar personalmente con la reina enloquecida. Por sorpresa, Illidan apareció, convencido de que la destrucción del Pozo le impediría practicar magia, y avisó a los Altonatos de las intenciones de su hermano. Finalmente, tomó aguas del lago en un frasco, para reclamarlas más tarde para sí mismo. Illidan sabía que los demonios destruirían la sociedad élfica.

Azshara, prevenida por Illidan, entabló una batalla épica contra Malfurion, quién estaba dispuesto a vencer o morir. Pero el portal que los Altonatos estaban sosteniendo se volvió inestable al ser atacados y esto provocó una terrible explosión de magia arcana. Tan fuerte fue esta explosión que destruyó las bases del templo y abrió la tierra, y el Pozo de la Eternidad se colapsó entre los elfos y los demonios.

El colapso del pozo destruy√≥ las bases del mundo y una gran parte de Kalimdor fue tragada por los mares, quedando el continente separado en dos masas de tierra alejadas por un vasto nuevo oc√©ano. En el centro de ese nuevo oc√©ano surgi√≥ una tormenta de energ√≠as ca√≥ticas, justo donde anta√Īo estuvo el Pozo. Esta tormenta eterna, se llam√≥ el Maelstorm, y ya jam√°s cesar√≠a.

La ofrenda de Illidan

Tyrande y Malfurion fueron rescatados por Cenarius. Ambos guiaron a los pocos elfos nocturnos restantes hacia nuevas tierras para construir un nuevo hogar. Sargeras y la Legión de Fuego, habían sido desterrados por el colapso del Pozo, pero el precio fue terrible. Los Kaldorei se dieron cuenta de que habían sobrevivido bastantes Altonatos, que se unieron a los Kaldorei para buscar un nuevo hogar. Aunque Malfurion no confiaba en ellos, sabía que sin el Pozo no podrían dominar su magia, por lo que no eran una amenaza.

Muchos se alegraron cuando descubrieron que la monta√Īa Hyjal y el bosque de Vallefresno (Ashenvale), el hogar de Cenarius considerado como sagrado, hab√≠a sobrevivido. Buscando un nuevo hogar, Malfurion y los Kaldorei subieron la monta√Īa y al llegar al valle, encontraron un lago. Uno de los Altonatos se lanz√≥ sobre las aguas del lago con gran excitaci√≥n. Con horror para todos los dem√°s, las aguas del lago rebosaban energ√≠a m√°gica.

Illidan se adelantó a Malfurion y vació sus frascos en el agua, buscando mantener el flujo de magia, y formando un nuevo Pozo de la Eternidad. Illidan creyó hacer un gran bien, que el nuevo pozo era una hermosa ofrenda para la futura sociedad élfica, pero Malfurion no estaba de acuerdo y los gemelos se volvieron a enfrentar. Con la ayuda de Cenarius, Malfurion encerró a su hermano en una prisión bajo tierra. Para asegurar que Illidan no escaparía, Malfurion buscó a una guardiana, Maiev Cantosombrío (Maiev Shadowsong), para que lo custodiara. Cenarius encargó a uno de sus hijos, Califax, que ayudara a la guardiana Maiev.

Temiendo que destruir el pozo provocara otra catástrofe, los elfos decidieron no tocar el nuevo Pozo. Los elfos comenzaron a estudiar las artes druídicas para sanar la tierra y recuperar sus bosques.

El √Ārbol del Mundo

Los elfos reconstruyeron sus hogares en torno al monte Hyjal, buscando siempre la armonía con la naturaleza.

9.000 a√Īos antes de la Primera Guerra de Azeroth, los dragones supervivientes surgieron de nuevo. Alexstrasza, Ysera, Malygos y Nozdormu llegaron a las tierras de los druidas y se encontraron con Furi√≥n, que con el tiempo se convirti√≥ en Shan-Do (archidruida), quien recibi√≥ a los dragones y les habl√≥ del nuevo Pozo de la Eternidad. Los dragones se alarmaron y dedujeron que este nuevo pozo podr√≠a volver a traer a la Legi√≥n. Malfuri√≥n y los Cuatro Aspectos decidieron hacer algo, y los cuatro dragones cedieron parte de su poder para crear el √Ārbol del Mundo, cuyo poder infligir√≠a da√Īo a la Legi√≥n de Fuego en caso de un nuevo ataque. Sin embargo, Neltharion, el drag√≥n negro no cedi√≥ nada de su poder, y permaneci√≥ como el m√°s poderoso de los dragones que, secretamente, planeaba asolar el mundo.

Alexstrasza plant√≥ una semilla en el fondo del pozo, que activada por la magia del pozo se convirti√≥ en un inmenso √°rbol, que succion√≥ todas la aguas del pozo. Este nuevo √°rbol simbolizar√≠a la uni√≥n de los elfos nocturnos con la naturaleza y sus energ√≠as sanadoras se extienden por todo el mundo. Este √°rbol del mundo recibi√≥ el nombre de Nordrassil. Nozdormu encant√≥ el √°rbol para proveer a los elfos de inmortalidad. Ysera enlaz√≥ el √Ārbol con su reino on√≠rico, el Sue√Īo Esmeralda, de modo que regular√≠a el avance de la naturaleza y la evoluci√≥n del mundo.

Los druidas-elfos nocturnos, incluido Malfuri√≥n, deber√≠an unirse a Ysera en el Sue√Īo Esmeralda, a pesar saber que perder√≠an gran tiempo de sus vidas durante la hibernaci√≥n. Sin embargo, los dragones no contaron toda la verdad a los elfos sobre el Sue√Īo Esmeralda.

Los Trolls

Aunque los Kaldorei alcanzaron un gran conocimiento, no llegaron a encontrarse con otras culturas inteligentes hasta muy tarde. En el este, mucho antes del colapso del primer Pozo de la Eternidad, surgi√≥ una cultura que logr√≥ crear un inmenso imperio guerrero. Mil a√Īos antes de que los Kaldorei aparecieran, exist√≠an dos imperios troll enfrentados: los Troll Gurubashi y los Troll Amani, que construyeron Zul'Aman, en las tierras del norte, donde m√°s tarde estar√≠a Lordaeron. Tambi√©n estaba el imperio Gundrak pero nunca lleg√≥ a ser tan importante como los otros dos. Se sospecha que esta especie, proced√≠a de la vega de tuercespina Stranglethorn vale.

Aunque todos eran trolls, no se tenían mucha simpatía. Sin embargo, tuvieron que unirse contra los insectos Azj'Aqir que destruían todo lo que no fuera insectoide. Finalmente los insectos fueron derrotados y divididos en Azjol'Nerub,los nerubians; al norte, y en Anh'Qiraj, los silithis, al sur.

Unos pocos trolls encontraron el Pozo de la Eternidad y lo emplearon para sus propios fines . Los elfos y los trolls se enfrentaron varias veces, pero al final fueron los elfos quienes expulsaron a los agentes de los imperios troll. Los trolls ignoraban las acciones de los elfos hasta que el Pozo se colapsó y Kalimdor quedó dividido en cuatro grandes islas y los distintos imperios troll se separaron.

Los trolls de la jungla adoraban a Hakkar, un dios sanguinario. Hakkar demand√≥ las almas de los ni√Īos trolls para manifestarse en el mundo, al escuchar esto, los trolls se negaron y dejaron de adorarle, provocando su ira. Solo los troll Atal'Ai continuaron adorando a Hakkar, por lo que los Gurubashi los expulsaron y se vieron obligados a emigrar hacia el Pantano de las penas. Dividido por esto, los Gurubashi se vieron sumergidos en una guerra tribal. Las tribus Skullspliter y los Darkspear lucharon a muerte por el dominio. La superioridad de los Skullspliter oblig√≥ a los Darkspear a abandonar continente, y fueron exiliados a una isla del Gran Mar, que han habitado desde entonces.

Mientras lo elfos reconstru√≠an sus vidas en torno al monte Hyjal, los Atal'Ai continuaron con la invocaci√≥n de Hakkar. Esta amenaza alert√≥ a Ysera, que mand√≥ a uno de sus hijos, Eranikus, a avisar del peligro que esto supon√≠a, pero los brujos Atal'Ai se obstinaron en invocar a Hakkar. Ysera misma se present√≥ ante los Atal'Ai y hundi√≥ su ciudadela, formando la Fosa de las L√°grimas. Hakkar se veng√≥ corrompiendo a Ysera con su poder. Los Grandes Aspectos, temiendo perder a otro de sus hermanos, confinaron a Ysera en el Sue√Īo Esmeralda. para evitar que la corrupci√≥n culminara, los Grandes Aspectos solicitaron que los druidas se sumergieran en el Sue√Īo Esmeralda junto con Ysera para ejercer de soporte, a cambio del crecimiento del √Ārbol del Mundo.

Sin embargo, Neltharion, convenció a sus hermanos para que cedieran parte de su poder en crear un objeto llamado Alma de Demonio. Les dijo a sus hermanos que, ellos no vivirían por siempre y que con su desaparición, las razas mortales estarían indefensas ante la Legión de Fuego. Aunque no muy convencidos, los hechos recientes dejaban claro que les costaba contener el mal. recordando el encargo de los titanes, aceptaron. Los cuatro hermanos de Neltharion dieron parte de sus poderes, pero Neltharion permaneció con su poder al completo. Enseguida, Neltharion empleó el Alma de Demonio para destruir a los dragones azules. Malygos quedó solo y sin herencia, así que viajó al gélido Rasganorte (Northrend) y creo un cementerio para sus hijos, el Dragonblight. Malygos encargó a Saphyron, su siervo superviviente, custodiar el Dragonblight por siempre.

Alexstrasza, conocedora de las intenciones de Neltharion, confin√≥ el Alma de Demonio en las profundidades de las monta√Īas de Khaz Modan.

Los elfos exiliados

Los elfos reconstruyeron su sociedad y se expandieron por los bosques de la región de Vallefresno (Ashenvale). También resurgieron diversas razas que casi se extinguen tras el colapso del Pozo. Bajo el mando de los druidas, los elfos tuvieron una vida pacífica. Sin embargo, los altonatos supervivientes vivían intranquilos. Igual que Illidan, cayeron en una depresión enorme por no poder usar sus poderes mágicos. Se veían continuamente tentados a tomar las energías del pozo y volver a emplear magia. Dath'Remar Caminante del sol, el líder de los altonatos empezó a oponerse a los druidas acusándolos de cobardes por rechazar la magia. Los druidas avisaron que el empleo de magia sería castigado severamente. En un intento por convencer a los druidas de que debían usar magia, Dath'Remar caminante del Sol y sus altonatos convocaron una tormenta mágica en los bosques de Ashenvale(Vallefresno).

Como consecuencia, los druidas decidieron otorgarles el exilio. Dath'Remar Caminante del sol y sus seguidores se alegraron ante la idea de separarse de los estrictos druidas y construyeron navíos para cruzar el Gran Mar y fundar su propia nación donde practicarían la magia libremente. Acabaron llegando a las tierras que más tarde serían llamadas Lordaeron y se instalaron en Quel'Thalas. Rehusaron a las costumbres nocturnas de los Kaldorei, pasando a hacer vida diurna. Dejaron de ser elfos nocturnos para ser conocidos como Altos Elfos (High Elves).

Las Centinelas

Tras la partida de los altonatos, los druidas incluido Malfuri√≥n, se prepararon para sumirse en el Sue√Īo Esmeralda. Los Kaldorei cerraron las fronteras de Ashenvale con un hechizo que los sumir√≠a en un profundo misterio. Los elfos nocturnos permanecieron all√≠ recluidos sin tener contacto con otras razas o culturas.

Los druidas dejaron atr√°s sus vidas para unirse a Ysera. Tyrande pidi√≥ a Malfuri√≥n que no lo hiciera, pero √©l se sent√≠a moralmente obligado a entrar, y lo hac√≠a con gusto. Le dijo a Tyrande que nada podr√≠a separarle de ella y se sumi√≥ en el sue√Īo Esmeralda.

Tyrande, convertida en Alta Sacerdotisa, reunió a sus hermanas guerreras elfas nocturnas y creó a las Centinelas, cuya misión sería proteger Kalimdor y salvaguardar los bosques de Ashenvale. Contaban con la ayuda de Cenarius, sus hijos, los guardianes de los bosques y sus hijas, las dríades. Sin embargo, sin Malfurion a su lado, Tyrande siempre temió una segunda invasión por parte de la Legión de Fuego.

El nuevo mundo de Azeroth

Quel'Thalas

6.800 a√Īos antes de la Primera Guerra de Azeroth entre humanos y orcos, los altonatos exiliados de Kalimdor, liderados por Dath'Remar caminante del sol, llegaron a un continente que m√°s tarde ser√≠a bautizado como Reinos del Este.

Los elfos se asentaron en los claros de Tirisfal. Tras unos a√Īos, empezaron a darse casos de locura entre algunos elfos. Los sacerdotes supusieron que algo maligno dominaba esa parte del mundo. Los Altos Elfos se movilizaron hacia el norte, donde hab√≠a otra zona rica en energ√≠as. Su viaje se fue complicando poco a poco. Desde que perdieron el contacto con el Pozo de la Eternidad, hab√≠an estado enfermando y envejeciendo. Se volvieron m√°s peque√Īos de lo que eran, su piel se volvi√≥ blanca y sus cabellos pasaron a ser rubios. Encontraron criaturas que nunca vieron, como humanos, que viv√≠an en tribus. Pero el mayor reto fue el de los trolls de Zul'Aman. Estos trolls formaron el imperio Amani y ten√≠an la cualidad de regenerarse de las m√°s terribles heridas y probaron ser una raza b√°rbara y hostil hacia todo aquel que pisase su territorio. Los elfos desarrollaron un profundo rechazo hacia los trolls, y los mataban all√≠ donde los encontraban. Para los trolls, la llegada de los elfos era un insulto para sus ancestros.

Despu√©s de muchos a√Īos, los elfos encontraron un bosque que fuera parte remanente de Kalimdor. En las profundidades del bosque fundaron Quel'Thalas y se pusieron a crear un imperio que superase al de los Kaldorei. Pero no fue f√°cil, por que eran tierras sagradas para los trolls y estos se lanzaron en masa a atacar el nuevo territorio elfo. Los Altos Elfos atacaron a los trolls con su magia, pero muchos, temerosos de las prevenciones del pasado, tem√≠an que pudieran llamar la atenci√≥n de la Legi√≥n de Fuego. Para evitar esto, se construyeron monolitos r√ļnicos alrededor de Quel'Thalas. Estos monolitos establecer√≠an una barrera m√°gica que ocultar√≠a el uso de la magia √©lfica a otras dimensiones y de paso, ahuyentaba a los supersticiosos trolls.

Quel'Thalas acabó convirtiéndose en un monumento al progreso de los Altos Elfos. Se fundó el consejo de Silvermoon(Lunadeplata) para gobernar la región, pero la dinastía de los Caminantes del sol siempre llevaría las riendas de Quel'Thalas. El consejo, compuesto por siete sabios, hacía respetar las leyes y las tierras del imperio. Protegidos por la barrera, los Altos Elfos olvidaron las advertencias de los Kaldorei y continuaron empleando magia para casi todo. En el centro de Silvermoon crearon el Pozo del Sol, con aguas provenientes del Pozo de la Eternidad. Durante mucho tiempo, los Altos Elfos vivieron en calma, hasta que un día, los trolls se reagruparon y atacaron la ciudad.

El hombre y las Guerras Troll

Los trolls eran en verdad una amenaza, y las tribus nómadas de hombres, que hasta el momento luchaban unas contra otras, se unieron bajo la gran tribu Arathi, para enfrentarse con valor y determinación a los trolls y establecer su propio territorio tribal. Así, los Arathi fueron derrotando a las tribus humanas rivales, y ofreciéndolas paz e igualdad si se unían a ellos. Así, las filas de los Arathi no tardaron en ser inmensas. Para evitar un ataque de los trolls que acabara con sus gente, los Arathi decidieron construir una ciudad-fortaleza, al sureste de Lordaeron. La nación se llamó Arathor, y la ciudad-fortaleza, Stromgarde. Bajo el mismo estandarte, los humanos crearon una fuerte cultura. El rey Thoradin, sabía de la existencia de los elfos del norte y del constante asedio que sufrían por parte de los trolls. Sin embargo, no podía hacer nada por ellos si con ello descuidaba la defensa de su pueblo. Mucho tiempo pasó hasta que llegaron rumores de la caída de los reclusivos elfos de Quel'Thalas, y no fue hasta que los embajadores de Quel'Thalas llegaron a Stromgarde que Thoradin decidió enfrentarse a ellos.

Los elfos, desesperados, prometieron ense√Īar magia a unos pocos humanos para que pudieran hacer frente a los trolls. Los elfos descubrieron que algunos humanos ten√≠an una facilidad innata para dominar la magia. Cien hombres fueron los instruidos en las artes m√°gicas de los elfos, no m√°s de los necesarios para hacer frente a los trolls. Los elfos, acompa√Īados de sus aliados humanos, partieron hacia el norte.

Los ej√©rcitos de elfos y humanos irrumpieron fuertemente contra los trolls en las monta√Īas de Alterac. Los elfos dejaron caer todo su poder m√°gico sobre los trolls y los humanos atacaron con todas sus fuerzas. Dejaron caer el fuego de los cielos sobre los trolls, que no dejaba que sus heridas curasen. Por su parte, elfos y humanos se aliaron y juraron lealtad y amistad eterna.

Guardianes de Tirisfal

Con el paso de los a√Īos, el rey Thoradin muri√≥ de vejez y dej√≥ libertad a sus sucesores para que expandieran el reino m√°s all√° de las murallas de Strom. Los cien magos originales estudiaron sus habilidades y las perfeccionaron. Estos magos eran cuidadosos y responsables con el uso de su magia, pero al pasar estos conocimientos a generaciones venideras, los secretos m√°gicos comenzaron a emplearse sin cuidado y a medida que los magos crec√≠an en poder, se aislaban de la sociedad.

Se fundó una nueva ciudad, Dalaran, al norte de Strom. Muchos magos viajaron allí, donde se sumergieron en el estudio de la magia. Los magos humanos aprendieron a convocar ventiscas y lluvias, así como a teletransportarse de un sitio a otro, a volverse invisibles, a cambiar la forma de los animales, e incluso fueron capaces de liberar a los elementales de agua y emplearlos como aliados. Dalaran creció aceptando el poder de los magos, pero un poder oculto acechaba a los humanos.

Los agentes de la Legi√≥n de Fuego, expulsados tras la implosi√≥n del Pozo de la Eternidad, fueron atra√≠dos por los constantes hechizos de Dalaran, que hab√≠an roto las ef√≠meras barreras entre el mundo f√≠sico y los mundos et√©reos. Estos demonios no supon√≠an una gran amenaza, pero alteraban el orden en las calles de la ciudad. Los magos ocultaron la existencia de los demonios al p√ļblico.

La gente comenzó a sospechar que los magos ocultaban la verdad. Posesiones, apariciones de criaturas demoniacas y asesinatos provocaron el pánico entre los habitantes. Los magos, temiendo una revolución, pidieron ayuda a los Altos Elfos. Ellos determinaron que se trataba sólo de unos demonios perdidos por el mundo, pero sí advirtieron que si los hombres de Dalaran continuaban empleando magia a ese ritmo, la Legión de Fuego podría volver. Los elfos informaron a los magos humanos sobre la historia pasada de Kalimdor y la Legión de Fuego. Se propusieron crear un grupo de expertos, y dar poder a un campeón mortal, un guardián que se enfrentaría en una cruzada secreta contra la Legión. Creando un grupo de apoyo para el guardián, los elfos redimirían sus pecados pasados.

Se establecieron reuniones en Tirisfal y se creó la secta de Guardianes de Tirisfal. Los Guardianes escogidos serían imbuidos con poderes mágicos de magos elfos y humanos. Solo habría un Guardián a la vez, pero tendría un vasto poder para luchar contra la Legión. Cuando un guardián envejecía demasiado se elegía un nuevo Guardián. Durante generaciones, los Guardianes defendieron las tierras de Quel'Thalas y Arathor, mientras el uso de la magia engrandecía el imperio humano.

Ironforge y los enanos

Tras la partida de los titanes, los tit√°nides continuaron con su tarea de formar las entra√Īas del mundo. Los tit√°nides jam√°s se preocuparon por los asuntos de las razas de la superficie, y s√≥lo se ocuparon de los problemas que concern√≠an a los oscuros abismos de la tierra. Tras la implosi√≥n del Pozo de la Eternidad, los tit√°nides se vieron afectados. Sufrieron mucho dolor, y se unieron a las rocas de las que fueron hechos. Uldaman, Uldum y Ulduar fueron las ciudades de los tit√°nides, en las que estos durmieron en paz durante 8.000 a√Īos.

No está claro porqué despertaron los titánides, pero mientras dormían sus cuerpos cambiaron. La roca de sus cuerpos se volvió carne, y sus poderes sobre la roca desaparecieron, se habían vuelto mortales.

Los tit√°nides dejaron atr√°s las cuevas de Uldaman y se aventuraron a la superficie. Construyeron una ciudad bajo la m√°s alta de las monta√Īas, llamaron a su tierra Khaz Modan y fundaron una poderosa forja dentro de la monta√Īa. A la ciudad que surgi√≥ alrededor de la forja la llamaron Ironforge (Forjaz). Desde entonces dejaron de ser tit√°nides para ser enanos. Los enanos, fascinados en sus tareas de miner√≠a no se preocuparon por los problemas de sus vecinos.

Los Siete reinos

A poco más de un milenio antes de la Primera Guerra de Azeroth, Strom continuó ejerciendo como capital de Arathor, pero con el tiempo aparecieron muchas nuevas ciudades-estado. Además de Dalaran, surgieron Gilneas, Alterac y Kul-Tiras.

Bajo la vigilancia de la Orden de Tirisfal, Dalaran se convirtió en la ciudad de aprendizaje de los magos. Ellos crearon el Kirin Tor, una organización cuyo objetivo era dejar constancia y guardar información sobre todo hechizo, conjuro u objeto mágico que la humanidad hubiera conocido. Gilneas y Alterac se convirtieron en un fuerte apoyo militar y desarrollaron grandes ejércitos que exploraron Khaz Modan. Así, los hombres descubrieron a los enanos, y ambas razas descubrieron que tenían una singular afinidad.

Kul-Tiras, fundada sobre una isla de Lordaeron, se desarrolló a partir de la pesca y el mercado. Más adelante, en Kul Tiras creó una gran fuerza naval que exploró los mares y tierras conocidos, en busca de bienes exóticos con los que comerciar. Mientras Arathor florecía, el distanciamiento entre sus reinos era cada vez mayor.

Con el tiempo, los se√Īores de Strom decidieron cambiar sus asentamientos a las verdes tierras del norte, y dejar atr√°s las √°ridas tierras en que se ubicaban. Los nietos del rey Thoradin, √ļltimos descendientes de los Arathi, no quisieron abandonar Strom, lo que supuso un descontento para muchos de los que estaban dispuestos a partir. Los grandes se√Īores de Strom acabaron abandonando la ciudad, y construyeron la ciudad de Lordaeron, al norte de Dalaran, nombre que tom√≥ el resto del continente. Lordaeron se convirti√≥ en un reino religioso y un punto de paz para los desvalidos.

Los descendientes de la dinast√≠a Arathi permanecieron en los territorios de Strom y viajaron hacia el sur, sobre las monta√Īas de Khaz Modan. El viaje dur√≥ mucho tiempo, y acabaron asent√°ndose al norte del continente que luego se llam√≥ Azeroth. All√≠ en un valle, fundaron el poderoso reino de Stormwind. Los pocos que se quedaron en Strom decidieron guardar los muros de la ciudad. Strom ya no era m√°s la capital del imperio, pero se form√≥ la naci√≥n de Stromgarde. As√≠, el imperio de Arathor se desintegr√≥ y cada naci√≥n forj√≥ sus propias creencias y costumbres.

La caza del dragón y el resurgir de sargeras

Mientras los reinos humanos se separaban, los Guardianes permanecían en constante vigilancia. Hubo un Guardián que se distinguió como un gran luchador contra la sombra, Magna Aegwynn. Buscaba y daba caza a todos los demonios allí donde los encontrara, pero en ocasiones cuestionaba la autoridad del Concilio de Tirisfal, dominado por hombres. Aegwynn pensaba que los elfos y los ancianos del concilio no tenían madera para vencer a la sombra. Cansada por las largas discusiones y debates, Aegwynn demostraba un valor más allá del entendimiento en situaciones cruciales. Su dominio del poder de Tirisfal crecía y acabó descubriendo que un numeroso grupo de demonios estaba apareciendo en el continente helado de Northrend (Rasganorte).

Viaj√≥ hasta el continente g√©lido y encontr√≥ a los demonios entre las monta√Īas. Descubri√≥ que los demonios hab√≠an dado caza a uno de los √ļltimos dragones supervivientes y habian absorbido su magia ancestral. Los poderosos hijos de Malygos el tejedor de conjuros, los dragones azules, hab√≠an decidido combatir los poderes de la Legi√≥n ellos mismos ante el aumento de las sociedades mortales del mundo. Aegwynn se enfrent√≥ a los demonios, y con ayuda de los dragones, los derrot√≥. Pero tan pronto como el √ļltimo drag√≥n desapareci√≥ del mundo, una terrible magia demoniaca descontrolada sacudi√≥ los cielos del norte y Sargeras emergi√≥ sobre Northrend. Sargeras le dijo a Aegwynn que el tiempo de Azeroth se agotaba, y que el mundo llegar√≠a a su fin, devorado por la Legi√≥n. Aegwynn lucho contra el antiguo titan, y acab√≥ con la forma f√≠sica de Sargeras en una epica batalla, aunque este no muri√≥ del todo. Tras esto, Aegwynn llev√≥ el cuerpo del demonio a uno de los antiguos salones de Kalimdor, que se encontraba cerca del punto donde colaps√≥ el Pozo de la Eternidad, en el centro del Gran Mar donde se construiria la Tumba de Sargeras, con el unico fin de sellar su cuerpo.

La guerra de los tres martillos

En Ironforge, los enanos vivieron en calma por muchos siglos. Mientras el rey Modimus Anvilmar gobernaba, tres facciones enanas fueron ganando en poder y popularidad. El Clan Bronzebeard, defensores de Ironforge, liderados por el rey Madoran Bronzebeard; el Clan Wildhammer, liderado por el rey Khardos Wildhammer, pose√≠a las minas y fuertes de la base de la monta√Īa y ganaba poder poco a poco; y el Clan Dark Iron, liderados por el hechicero Thaurissan. Los enanos del clan Dark Iron habitaban las sombras bajo las monta√Īas y conspiraban contra los otros dos clanes.

Cuando el anciano rey muri√≥ por su avanzada edad, las disputas por el poder estallaron y la guerra civil enana sacudi√≥ Ironforge durante mucho tiempo, pero los Bronzebeards expulsaron a los Wildhammers y los Dark Iron fuera de la monta√Īa. Los Wildhammers viajaron al norte y construyeron su propio reino, Grim Batol. Los Dark Iron no tuvieron tanta suerte y, humillados, juraron venganza contra Ironforge. Viajaron al sur y fundaron la ciudad de Thaurissan, como su l√≠der, bajo las Monta√Īas de Redridge. El paso de los a√Īos no apag√≥ la rabia de los Dark Iron y Thaurissan proclam√≥ las tierras de Khaz Modan s√≥lo para su clan, asaltando Ironforge y Grim Batol. Asalt√≥ Ironforge mientras que su esposa, Mogdud, atac√≥ Grim Batol. Los dos l√≠deres de los Dark Iron casi logran su objetivo, pero los Bronzebeard finalmente rechazaron los ataques y √©ste tuvo que retirarse a su ciudad. Mogdud, por su parte, realiz√≥ un brutal asalto contra los Wildhammer, pero muri√≥ a manos del rey, Khardros. Con la reina bruja muerta, los Dark Iron que asaltaron Grim Batol cayeron bajo la furia de los Wildhammers. Con los dos ej√©rcitos unidos, se lanzaron a destruir Tharissan y a los Dark Iron que quedaban, pero el hechicero invoc√≥ a Ragnaros, el Se√Īor del Fuego, uno de los dioses elementales encerrados por los titanes tiempo atr√°s resurgi√≥ de su prisi√≥n. El resurgir del se√Īor elemental sacudi√≥ los cimientos de las monta√Īas de Redridge y cre√≥ un poderoso volc√°n, conocido como Blackrock Spire, regi√≥n en la que reinar√≠a desde entonces sometiendo a los Dark Iron supervivientes a su voluntad.

Aterrados por el poder de Ragnaros, los ejércitos de Ironforge y Grim Batol se retiraron a sus reinos. Cuando los Wildhammers llegaron a Grim Batol descubrieron que la muerte de Mogdud había tenido un efecto maligno sobre el reino y había quedado inhabitable. Ante esta situación, los Bronzebeard ofrecieron cobijo a los Wildhammer en Ironforge, cobijo que los Wildhammer rechazaron. El pueblo de Kardros viajó hacia Lordaeron, al bosque de Hinterlands y allí fundaron Aerie Peak, donde se dedicaron a domesticar a los grifos de la zona.

Ambos reinos mantuvieron relaciones comerciales y prosperaron. Cuando Khardros Wildhammer y Madoran Bronzebeard murieron, dos estatuas de sus figuras fueron levantadas en la frontera con las tierras gobernadas por Ragnaros, como advertencia del precio que los Dark Iron pagaron por sus crímenes. Los Wildhammer tomaron la decisión de vivir, desde entonces, en la superficie.

El √ļltimo de los Guardianes

Con Sargeras derrotado, Magna Aegwynn continu√≥ protegiendo Azeroth cerca de novecientos a√Īos. Hasta que el Concilio de Tirisfal decidi√≥ que hab√≠a terminado su papel como guardiana. Fue obligada a pasar sus poderes a un nuevo guardi√°n, pero ella discrepaba, y decidi√≥ buscar personalmente al nuevo guardi√°n. Aegwynn concibi√≥ entonces a un hijo al que llam√≥ Medivh ("guardi√°n de los secretos" en lengua del elfo nocturno), que fue hijo del mago Nielas Aran. La afinidad de su padre por la magia, marc√≥ al ni√Īo ya desde antes de nacer.

Aegwynn crey√≥ que Medivh se convertir√≠a en el pr√≥ximo guardi√°n. Pero no conoc√≠a las verdaderas intenciones de Sargeras. √Čl se meti√≥ en el cuerpo de la Guardiana y posey√≥ el cuerpo de su hijo al concebir a este. Medivh estaba pose√≠do en realidad por el gran enemigo de su madre. Aegwynn lo dej√≥ a cargo de su padre para que se criara como mortal, mientras ella lo vigilaba para volver cuando considerara a Medivh, digno de convertirse en Guardi√°n. Medivh creci√≥ sin problemas, estudiando las artes de la magia como su padre y en compa√Ī√≠a de sus dos mejores amigos, Llane (el pr√≠ncipe de Azeroth) y Anduin Lothar, descendiente directo de los Arathi.

Pero al llegar a los 14 a√Īos de vida, el poder oculto de Sargeras despert√≥ y la lucha de Medivh por el control de su alma lo dej√≥ en coma. Al despertar, ya era adulto y Llane y Anduin era los gobernantes de Azeroth, y aunque quiso proteger Azeroth con sus poderes, el temible Sargeras se lo impidi√≥ y lo llev√≥ a un terrible desenlace. Sargeras se hab√≠a hecho con Medivh, y sus planes de dominaci√≥n y conquista estaban en marcha y el √ļltimo de los Guardianes le ayudar√≠a en su demoniaca empresa.

Draenor

La caída de Argus

Hace m√°s de 25.000 a√Īos, Argus era un planeta habitado por una raza de seres muy avanzados en los caminos de la magia, los Eredar. Los Eredar desarrollaron dos cualidades clave, una inteligencia inmensa y una estrecha conexi√≥n con las fuerzas de la magia. Los Eredar no tardaron en crear una civilizaci√≥n magn√≠fica.

Pero sus habilidades llamaron atención de Sargeras, el titán caído. Fascinado por su potencia, decidió que podían convertirse en piezas clave de sus planes de destrucción cósmica. Dispuesto a convertir a los Eredar en los generales de su Cruzada Ardiente, Sargeras se dirigió a Argus y contactó con los tres líderes: Archimonde, Kil'Jaeden y Velen.

Sargeras ofreci√≥ conocimiento y poder en cantidades universales a los tres l√≠deres de Argus. La oferta, dif√≠cil de rechazar, trajo una visi√≥n de un futuro lleno de muerte y destrucci√≥n a la cabeza de Velen. No tard√≥ en comprender que una oferta tan grande conllevar√≠a consecuencias proporcionalmente terribles para su gente. Contemplando lo que podr√≠a significar la destrucci√≥n de la civilizaci√≥n Eredar, Velen corri√≥ a advertir a Kil'Jaeden y Archimonde, sin embargo, sus dos compa√Īeros ya estaban seducidos por la oferta del Tit√°n Oscuro y no hicieron caso a sus palabras. Ellos ofrecieron su lealtad a Sargeras y este cumpli√≥ su palabra, convirti√©ndolos en figuras casi omnipotentes, pero corrompidas hasta el punto de portar la maldad pura de todo demonio.

Los Naaru y los Draenei

Con este nuevo poder en manos de Archimonde y Kil'Jaeden, Velen supo que cualquier oposici√≥n directa ser√≠a in√ļtil. A punto de darse por vencido y observando como se acercaba el fin de la civilizaci√≥n, que hasta hace poco hab√≠a gozado del esplendor mismo de las estrellas, recibi√≥ respuesta a sus s√ļplicas. Un ser de naturaleza completamente desconocida se manifest√≥ ante √©l y se revel√≥ como miembro de la ancestral raza de los Naaru, una raza de seres compuestos de energ√≠a pura dedicados a combatir la Cruzada Ardiente de Sargeras. El Naaru hizo una oferta a Velen, desplazarlo a √©l y sus fieles lejos de Argus, a un lugar seguro, lejos de la influencia de Sargeras y de sus dos nuevos generales.

Profundamente aliviado y con nuevas esperanzas, Velen reuni√≥ a los Eredar que, como √©l, rechazaron la oferta de Sargeras hasta ese momento. Esta nueva facci√≥n reneg√≥ de su raza y se bautizaron a si mismos como los "Draenei" que en el antiguo idioma Eredun significa ‚Äėlos exiliados‚Äô. Estos renegados escaparon con la Legi√≥n de Fuego pis√°ndoles los talones. Kil'Jaeden, exaltado en furia por lo que ve√≠a como la traici√≥n de Velen, jur√≥ que all√° donde este y sus Draenei fueran, √©l los perseguir√≠a, incluso si eso significaba alcanzar los l√≠mites del universo.

Durante milenios, la Legión persiguió a los Draenei a través de incontables mundos mientras estos buscaban un lugar en el que poder descansar con seguridad, pero no estaban solos. Los Naaru bendijeron a los Draenei con el poder de la Luz, dándoles a conocer que existían fuerzas en el universo que se unirían a la causa contra la Cruzada Ardiente de Sargeras y que un día esas fuerzas se reunirían en un mismo ejército, y los Naaru los guiarían a la batalla final contra la Legión. Emocionados por el deseo de los Naaru, los Draenei juraron fidelidad a estos seres de luz y continuar con su legado allá donde fueran.

El Refugio de los Exiliados

Tras miles de a√Īos escapando de la Legi√≥n, los Draenei finalmente encontraron un mundo seguro. Este mundo, f√©rtil y pac√≠fico, ten√≠a los recursos suficientes como para comenzar una nueva vida. A este mundo an√≥nimo, los draenei lo bautizaron como "Draenor" que en su lengua significaba Refugio de los Exiliados. Con miedo a ser descubiertos, Velen y sus seguidores comenzaron a reconstruir sus vidas manteniendo la magia al margen, para evitar llamar la atenci√≥n de sus perseguidores.

Poco después de su llegada, los Draenei comenzaron a establecer contacto con las numerosas razas nativas del planeta, entre las que se encontraba el honorable pueblo de los orcos que habitaban en los territorios fértiles de Nagrand. Tratándose con respeto mutuo, los Draenei y los orcos se limitaban a mantener relaciones de comercio, nunca relacionándose un pueblo con otro.

Pero, aun con el cuidado de los Draenei por no llamar la atención de los demonios, no pasó mucho tiempo hasta que Kil'Jaeden logró encontrar el nuevo refugio. Observando y analizando ese nuevo mundo, su corrupta mente comenzó a trazar un nuevo plan para destruirlos.

El Pacto de sangre

Seg√ļn los criptoglifos de la raza Draenei, el demonio Eredar Kil'Jaeden, al que conocen como "el Embaucador", observaba el inocente planeta Draenor desde las profundidades del Torbellino del Vac√≠o. Kil'Jaeden, planeaba una invasi√≥n discreta. Necesitaba una fuerza de choque que destruyera todo cuanto encontrara antes del paso de la Legi√≥n sobre el mundo. El objetivo consist√≠a en debilitar a las razas mortales del planeta, antes de dar el golpe de gracia con la verdadera invasi√≥n y destruir a los traidores.

Kil'Jaeden, al contrario que sus cong√©neres Mannoroth y Archimonde, prefer√≠a t√°cticas de invasi√≥n m√°s sutiles. Basadas en el enga√Īo, buscando las debilidades del objetivo y aprovech√°ndose de estas en beneficio propio.

En Draenor, habitaban una gran diversidad de razas. Los Draenei, que desarrollaron una cultura pacífica y civilizada, más avanzada que el resto, sacaban provecho de las técnicas de agricultura y desarrollaron una tradición mortuoria, diferente de lo que fueron originalmente los Eredar; otra raza, los orcos, nativos de Draenor se desarrollaron en torno a las creencias en la naturaleza y los espíritus de esta. Organizados en clanes, gobernados generalmente por dos figuras. La primera, un jefe, que sería el más fuerte del clan; la segunda, un chamán, entrenado desde joven y que ejerciera la función de guía espiritual del pueblo. Tenían un marcado sentido del honor, y al contrario que los Draenei, los orcos basaban su alimentación en la cacería.

Kil'Jaeden, notó que los orcos eran una raza susceptible y le resultaría más fáciles de corromper, además la anatomía de los orcos era más favorable para labores de guerra, así que se decantó por la corromper a la raza cazadora para ejecutar su plan.

El Embaucador habló al alma de un anciano chamán orco, de nombre Ner'Zhul y le prometió gloria, el poder que ninguna raza sobre Draenor vio jamás y el don de la eternidad. Ner'Zhul, atraído por la oferta del demonio Eredar, hizo un pacto de sangre con él. Así fue como Kil'Jaeden, a través del chamán sembró la semilla de la destrucción en el corazón de los orcos, y estos, con el tiempo se convirtieron en bárbaros sedientos de sangre y destrucción. Kil'Jaeden, contento, comenzó a observar la cacería indiscriminada que los orcos habían desatado sobre el pueblo Draenei. Solo unos escasos Draenei, bajo el mando de alguno líderes como Akama, consiguieron escapar de la masacre de los orcos ocultándose en cavernas.

En un √ļltimo embiste, Kil'Jaeden se dirigi√≥ a Ner'Zhul y le propuso a √©l y al pueblo orco, entregarse en cuerpo y alma a la guerra. El cham√°n se dio cuenta entonces de las intenciones de Kil'Jaeden, y supo que el pueblo orco ser√≠a esclavizado, por lo que le dio la negativa al demonio. Disgustado por la reacci√≥n del anciano orco, Kil'Jaeden busc√≥ a otra marioneta que llevara al pueblo orco por el camino de la Legi√≥n. El Embaucador fij√≥ sus ojos en un aprendiz cham√°n, el orco Gul'Dan. As√≠ fue como Gul'Dan, seducido por las ofertas, se convirti√≥ en un aplicado estudiante de la magia demoniaca, de modo que el joven aprend√≠z de cham√°n, se convirti√≥ en el m√°s poderoso de los maestros brujos conocidos de la historia. Gul'Dan guio a otros orcos para abandonar las artes del chamanismo y les llev√≥ a acoger los conocimientos demoniacos de la magia de Kil'Jaeden, el poder que los condenar√≠a, la necromancia.

Cuando Kil'Jaeden logró sus objetivos a través de Gul'Dan, ayudó a este a crear el Consejo de las Sombras, una organización sectaria de orcos que manipularía los clanes en secreto y extendería las prácticas de la necromancia por todos los territorios de Draenor. De este modo, las tierras se pudrieron a medida que más orcos practicaban las artes brujas de los demonios. En poco tiempo, los campos orcos se convirtieron en baldías tierras infértiles y tétricas.

La llegada de la Horda a Azeroth

Tiempo despu√©s del enga√Īo de Kil'Jaeden sobre los clanes orcos, las batallas en torno a Draenor volvieron a los orcos unos contra otros. Sin un enemigo com√ļn, el ansia de destrucci√≥n llev√≥ a los orcos a competir entre ellos en pruebas de fuerza y luchas fraticidas. Ante la aprobaci√≥n de esta din√°mica por parte de los nigromantes, los brujos que estudiaban la magia y manten√≠an el balance del poder, pensaban que ning√ļn orco sobrevivir√≠a, como ellos, Durotan, jefe del Clan Frostwolf, advirti√≥ que esta conducta acabar√≠a con el pueblo orco. Nadie lo escuch√≥ y otros jefes de clanes m√°s poderosos se proclamaron campeones de guerra.

Los brujos advirtieron que para avanzar en el dominio de la magia, los orcos deb√≠an encontrar un nuevo enemigo com√ļn. Fue en ese tiempo, cuando los brujos se percataron de la presencia de una hendidura interdimensional. Pasaron a√Īos estudiando los misterios de ese fen√≥meno y haciendo ensayos y pruebas, hasta que se percataron de que tal hendidura se pod√≠a emplear como portal para enviar a un clan al otro lado. Una fuerza expedicionaria se intern√≥ en el portal y al volver sus integrantes describieron un mundo verde y lleno de vida. Sus relatos eran tan incre√≠bles, que sus hermanos orcos creyeron que lo que hab√≠a m√°s all√° del portal los hab√≠a enloquecido. Pero las muestras de plantas que los enviados por el portal trajeron, daban buena cuenta de que sus relatos eran ciertos.

Tres meses después, siete guerreros se adentraron en el portal y volvieron con reportes detallados sobre el mundo del otro lado. Este nuevo mundo era Azeroth, y los orcos comenzaron a saquear las aldeas de los humanos. Pero para asegurarse la victoria, el Consejo de las Sombras invocó a Mannoroth el Destructor. El Consejo convenció a los jefes de todos los clanes para que bebieran de la sangre de Mannoroth, obteniendo así una sed de sangre que los volvería invencibles. Todos los jefes de los clanes, a excepción de Durotan, bebieron y se convirtieron en siervos de Mannoroth, y estos contagiaron su lealtad al demonio a sus hermanos del clan.

Con las ansias de destrucci√≥n renovadas por la sangre de Mannoroth, los orcos se lanzaron a la carga y Gul'Dan reuni√≥ al pueblo orco en una Horda, dentro de la cual los jefes de clanes luchar√≠an entre ellos para coronarse como jefes supremos. Con enga√Īos y manipulaciones, Gul'Dan logr√≥ sus planes, y Blackhand el Destructor', se√Īor del Clan Blackrock se hizo con el puesto de Se√Īor de la Guerra y domin√≥ sobre la Horda con su crueldad y sus ansias de poder.

El plan de Blackhand era simple: La unificación de todos los orcos y la destrucción absoluta de la raza humana del recién descubierto mundo de Azeroth. La Horda sería el ejército de la Legión de Fuego y había dado comienzo la Primera Guerra de Azeroth.

La Primera Gran Guerra de Azeroth

La apertura del Portal Oscuro

Mientras Kil'Jaeden, el Embaucador, supervisaba los progresos de la reciente Horda y la inminente invasi√≥n de Azeroth, Medivh continuaba su lucha por su alma contra Sargeras. El Rey Llane, el monarca de la naci√≥n de Stormwind, no pod√≠a sino temer por la oscuridad que corromp√≠a el esp√≠ritu de su antiguo amigo. Llane acab√≥ compartiendo sus temores con Anduin Lothar, el √ļltimo descendiente del linaje de los Arathi, al que eligi√≥ como su lugarteniente. Pero ni los dos juntos pudieron imaginar, y aun menos evitar, que la lenta pero creciente locura de Medivh acabar√≠a desencadenando los horrores a los que pronto los hombres se deber√≠an enfrentar.

Como un empuj√≥n final para la Horda, Sargeras contact√≥ con Gul'Dan a trav√©s del cuerpo de Medivh. El Tit√°n oscuro prometi√≥ a Gul'Dan un gran poder al brujo orco si este acced√≠a a liderar a la Horda hacia Azeroth. Sargeras le revel√≥ al orco que podr√≠a convertirse en una deidad si encontraba la tumba sumergida en el mar donde la guardiana Aegwynn dej√≥ su cuerpo mutilado mil a√Īos atr√°s. Atraido por la oferta, Gul'Dan acept√≥ y decidi√≥ que, una vez eliminados los habitantes de Azeroth, buscar√≠a la tumba y reclamar√≠a su recompensa. Con la seguridad de que la destructiva Horda cumplir√≠a sus planes, Sargeras orden√≥ la invasi√≥n de Azeroth.

Mediante un esfuerzo conjunto, Medivh en Azeroth y los brujos el Consejo de las Sombras en Draenor, abrieron la hendidura interdimensional que desde entonces sería conocida como el Portal Oscuro. El Portal ejerció de puente, salvando la distancia entre los mundos de Draenor y Azeroth, y era lo suficientemente fuerte y grande como para permitir el acceso de ejércitos enteros. Gul'Dan envió exploradores para estudiar los territorios que deberían conquistar, y estos regresaron con buenas noticias para el Consejo. Azeroth estaba listo para la conquista.

La Segunda Guerra

La Alianza de Lordaeron ‚Äď Mareas de Oscuridad

‚ÄúMareas de oscuridad braman sobre el reino de Lordaeron, querido amigo. La sombra vil, cual nube enfermiza de pestilencia, ha corrompido los campos de Stormwind y, voraz y violenta, arrasar√° a su paso toda noble visi√≥n de vida y de esperanza, sin temer a la espada ni a la Luz. Es hora de que seamos lo que siempre fuimos: Una sola naci√≥n. R√°pido, porque ya vienen‚ÄĚ. Sir Lothar, de la Hermandad de los Caballos, a Lord Uther, de la Orden de la Mano de Plata Archivos del Kirin Tor.

Tras la llegada a las costas de Lordaeron miles de refugiados de Azeroth, el rey Terenas de Lordaeron convoc√≥ un consejo de delegados de cada uno de los siete reinos que gobernaba. Con los terribles relatos de destrucci√≥n y matanzas provocadas por la invasi√≥n orca de Azeroth, Lord Anduin Lothar convenci√≥ al soberano de Lordaeron para que unieran sus fuerzas frente a semejante amenaza. Despu√©s de mucho debatir y sopesar, los lores accedieron a la propuesta de Lothar y Terenas, y acordaron unir sus ej√©rcitos bajo el mando general del propio Lothar. Como las orillas de Lordaeron ya hab√≠an sido saqueadas por peque√Īas bandas de ladrones orcos, Lothar encontr√≥ un fuerte aliado en su amigo de toda la vida, el almirante Daelin Proudmoore del reino costero de Kul Tiras. Thoras Trollbane, Se√Īor de Stromgarde, tambi√©n ofreci√≥ r√°pidamente su apoyo a la Alianza reci√©n forjada, saboreando la proximidad de gloriosas batallas. Pero estos guerreros no eran los √ļnicos que se preparaban para la guerra...

Como el mandato real dictaba que se deb√≠an emplear todas las defensas en la guerra contra el mal, Alonso Faol, abad de la reci√©n destruida abad√≠a de Northshire, localizada al norte de Stormwind, convenci√≥ a los ministros eclesi√°sticos de Lordaeron para que equiparan igualmente a sus cl√©rigos y fieles con armas de guerra. De la misma manera en que los guardianes hab√≠an empu√Īado espadas de luz para defender los cielos, los hombres santos de la tierra deb√≠an prepararse para combatir contra las oscuras tinieblas que se acercaban amenazantes desde el sur. Uno de los cl√©rigos, aprendiz del arzobispo Alonso Faol, fue testigo de la destrucci√≥n de la Abad√≠a de Northshire en Azeroth por parte de la Horda durante la Primera Guerra. Este sacerdote, llamado Uther Lightbringer, ha comprendido que el esfuerzo que su Orden, la Iglesia de la Sagrada Luz, hizo durante la Primera Guerra, no hab√≠a sido suficiente para contener el poder de los orcos. Por esto, Uther ha viajado hasta el Lago Darrowmere, en el norte de Lordaeron, para cristianizar a los Caballeros de la Orden de la Mano de Plata y enlistarlos en las filas reales. Estos nobles y valientes caballeros han aceptado el C√≥digo de la Luz, y se han convertido en los primeros Paladines. Sin embargo, la Alianza ha recibido el primer golpe y no precisamente de los orcos. Durante el viaje a Darrowmere, Uther fue atacado por piratas provenientes de la ciudad de Alterac. Con este hecho, Uther ha descubierto la conspiraci√≥n Lord Perenolde, Se√Īor de Alterac, que ha traicionado a la Alianza, haciendo un trato con Doomhammer, con el af√°n de apoderarse de sus ricas tierras. A pesar de esto, el primero de los Paladines no est√° dispuesto a dejar caer a su pueblo tan f√°cilmente. Bendecidos en las Iglesias y los monasterios de Lordaeron, los Paladines se lanzan a la batalla con la fe como escudo y con el Martillo de la Luz como arma.

As√≠, Lothar no est√° solo. A su lado combaten Uther Lightbringer, Capit√°n de los Paladines de La Mano de Plata de Lordaeron; Daelin Proudmoore, Almirante de la Armada de Kul Tiras; Thoras Trollbane, Se√Īor de Stromgarde; Genn Greymane, Se√Īor de Gilneas; los poderosos magos de la Ciudadela Violeta de Dalaran, enviados por el Kirin Tor, y Turalyon, uno de los m√°s experimentados de sus lugartenientes. Pero Lothar ha sido tambi√©n h√°bil para ganarse otros poderosos aliados. Por los antiguos pasadizos subterr√°neos de Khaz Modan, llegaron los estoicos enanos de Ironforge, al mando de Muradin Bronzebeard, hermano del rey Magni, anunciando que los orcos ya hab√≠an empezado a asaltar su reino en las monta√Īas. Los enanos ofrecieron su apoyo, armas e ingeniosas tecnolog√≠as. Los humanos, por su parte, les aseguraron que los orcos ser√≠an expulsados a toda costa. De Aerie Peak han descendido los Wildhammers, montando sus impresionantes grifos. De la tecno-ciudad de Gnomeregan, los astutos gnomos, han enviado a sus h√°biles pilotos e ingenieros en socorro de la Alianza, junto con sus poderosos tanques de vapor y autogiros. Los solitarios elfos de Silvermoon, al mando de la Ranger Alleria Windrunner, se aventuraron a salir desde los tupidos bosques de Quel‚Äôthalas para ofrecer sus servicios. Sus magias, muy relacionadas con las fuerzas terrenales, mostraban que los orcos hab√≠an profanado las tierras de Lordaeron como parte de sus siniestros planes. Anasterian Sunstrider, regidor de Quel¬īthalas, ha enviado a sus arqueros, sacerdotes y hechiceras. Estos, largamente desinteresados en el conflicto por venir, tienen una deuda de honor con Lothar porque es el √ļnico descendiente de los Arathi, que les hab√≠an ayudado en √©pocas pasadas. Se ech√≥ tierra a los prejuicios malignos que hab√≠an existido desde anta√Īo entre las tres razas y se cre√≥ un v√≠nculo entre estos antiguos vecinos, v√≠nculo conocido como ‚ÄúLA GRAN ALIANZA DE LORDAERON‚ÄĚ.


As√≠, unidos por las armas frente a un mismo enemigo, la Alianza se erige por encima de las orillas del destino y espera la llegada de la Marea oscura. La Horda, ahora liderada por Se√Īor de la Guerra Orgrim Doomhammer, tambi√©n ha hecho alianzas. Desde Draenor han llegado los gigantescos y brutales Ogros, bajo el liderazgo del ogro Cho‚Äôgall del clan Twilight Hammer, y los Trolls Amani del bosque de Silverpine, lanzadores de hachas y ac√©rrimos rivales de los Altos Elfos, han decidido pelear por la Horda, al mando de su l√≠der Zul‚Äôjin, recientemente liberado de una prisi√≥n en Quel‚Äôthalas. Asimismo, los ambiciosos Goblins, siempre deseosos de poseer oro, se han aliado con la Horda, y la han provisto de maquinaria de asedio, zeppelines y barcos. Una masiva campa√Īa ha iniciado para tomar el reino Enano de Khaz Modan y las regiones sur de Lordaeron, y la Horda ha diezmado toda oposici√≥n.

Las √©picas batallas de la Segunda Guerra recuerdan grandes enfrentamientos navales y peleas a√©reas masivas. En las profundas cavernas de Khaz Modan ha sido desenterrado un poderoso artefacto, conocido √ļnicamente como Alma de Demonio. Gracias a este artefacto, los brujos orcos han logrado a esclavizar a una gran dragona roja y a sus hijos. Amenazada con destruir sus preciosos huevos, la Horda ha forzado a Alexstrasza, la Protectora de la Vida, la Reina de los Dragones, a mandar a sus hijos a la guerra. Los nobles dragones rojos han sido forzados a pelear por la Horda y se han enfrentado, apoyados por los zeppelines goblins, en gigantescas batallas contra los autogiros de los gnomos, los jinetes de grifos de los Wildhammers y los Rangers Elfos. Genn Greymane ha levantado un fenomenal muro defensivo alrededor de Gilneas, para retrasar lo m√°ximo posible el avance de la Horda, el famoso ‚ÄúMuro de Greymane‚ÄĚ. La guerra ruge a trav√©s de los continentes de Khaz Modan, Lordaeron y Azeroth. La Horda ha incendiado las fronteras boscosas de Quel¬īthalas y ha realizado enormes ataques navales a las refiner√≠as de aceite de Kul Tiras y a los puertos y ciudades costeras de Lordaeron. El Almirante Proudmoore ha contraatacado con la Armada ca√Īoneando las posiciones de los orcos sobre las costas del norte de Khaz Modan. Uther y los Paladines montan asedio a la ciudad de Alterac, pero gracias a una revuelta provocada por los propios campesinos, Lord Perenolde es depuesto, pero logra escapar. Las fuerzas de Turalyon chocan de frente contra los jinetes de lobos de la Horda. Las grandes ciudades y pueblos han sido arrasados y devastados por el conflicto, y a pesar del ingente esfuerzo, Lord Lothar y los aliados se han visto obligados a retroceder hasta las murallas mismas de la Ciudad Capital.

Sin embargo, durante los d√≠as finales de la Segunda Guerra, cuando la victoria de la Horda sobre la Alianza parec√≠a segura, una terrible disputa surgi√≥ entre los dos orcos m√°s poderosos sobre Azeroth. En el momento de la muerte de Medivh, Gul¬īdan se encontraba conectado ps√≠quicamente con el corrupto Guardi√°n, por lo que hab√≠a ca√≠do en un estado de shock que le permiti√≥ a Doomhammer tomar el control de la Horda. Al despertar, se encontr√≥ con que el l√≠der orco se hab√≠a hecho con la Horda, y hab√≠a matado a Blackhand y a todos los miembros del Concejo de la Sombra. Rencoroso, Gul¬īdan no guardaba ninguna lealtad hacia Orgrim, pero lo apoy√≥ mientras llegaba el momento adecuado. Inclusive, para ganarse la simpat√≠a del nuevo Se√Īor de la Guerra, captur√≥ los cuerpos de varios caballeros de la Alianza ca√≠dos en la batalla, e invocando a los miembros asesinados del Concejo, logr√≥ que sus esp√≠ritus revivieran en los cuerpos de los caballeros, a quienes llam√≥ Caballeros de la Muerte. Orgrim estaba complacido con los Caballeros de la Muerte, pues eran poderosos aliados en la batalla, pero no sab√≠a que √©stos eran fieles √ļnicamente a Gul¬īdan. Mientras Doomhammer prepara su asalto final sobre la Ciudad Capital de Lordaeron ‚Äď un asalto que hubiera resquebrajado los √ļltimos remanentes de la Alianza ‚Äď Gul¬īdan y sus seguidores, los clanes Stormreaver y Twilight Hammer (con su l√≠der el ogro Cho‚Äôgall a la cabeza), abandonaron sus puestos y se hicieron a la mar. El irritado jefe Doomhammer, viendo reducidas sus fuerzas debido a los enga√Īos de Gul¬īdan, ha tenido que abandonar su m√°s grande oportunidad de victoria sobre la Alianza.

Mirando el costo de la traici√≥n de Gul¬īdan, Doomhammer env√≠a sus fuerzas para asesinarlo y hacer volver a los renegados. Para su desgracia, Gul¬īdan ha desaparecido. Con su l√≠der perdido, los clanes renegados cayeron f√°cilmente ante las legiones de Doomhammer. Con la rebeli√≥n acabada, la Horda ha sido incapaz de recuperarse de sus p√©rdidas. La traici√≥n de Gul¬īdan no solo le ha dado esperanza a la Alianza, sino tambi√©n tiempo para reagruparse y contraatacar. Lord Lothar se ha dado cuenta de que la Horda se ha fracturado, ha reunido sus fuerzas y ha empujado, en un choque frontal directo, a Doomhammer hacia el sur, oblig√°ndolo a replegarse hacia el coraz√≥n de la destruida Stormwind. All√≠, las fuerzas de la Alianza han arrinconado a la Horda en retirada en el fuerte volc√°nico de Blackrock Spire, donde el clan del Se√Īor de la Guerra tiene su base. En el fragor de la batalla, los dos bravos l√≠deres se han encontrado. No se ha visto hasta ahora combate m√°s brav√≠o. Al final, Lord Lothar ha ca√≠do mortalmente herido: Doomhammer logra derrotarlo, aunque el Se√Īor de la Guerra tampoco ha salido ileso. Sin embargo, lejos de desalentarse, la muerte de Lothar no produce el efecto que Orgrim hubiera deseado. Perdido su l√≠der, el lugarteniente Turalyon levanta el escudo de su comandante y dirige un furibundo ataque suicida a la base, y a la und√©cima hora, la Horda ha retrocedido hasta el abismal Pantano de los Susurros, a los pies mismos del Portal Oscuro. Finalmente, Uther y los Paladines realizan un ataque temerario a la fortaleza del Clan de la Espada Ardiente, logrando abrir una brecha hacia el Portal. Las fuerzas de Turalyon y Uther combinadas avanzan y destruyen el Portal Oscuro, la m√≠stica puerta que conecta a los orcos con su hogar en Draenor. √önicamente Kilrogg Ojo Tuerto ha logrado escapar hacia Draenor. Sin capacidad para recibir refuerzos y divididos durante la batalla, la Horda finalmente ha ca√≠do ante el poder de la Alianza.

Los escasos clanes orcos que han sobrevivido han sido capturados y colocados en campos de internamiento. Aunque la Horda ha sido finalmente derrotada para bien, algunos a√ļn est√°n altamente esc√©pticos de que por fin haya paz. Khadgar, ahora un archimago de alg√ļn renombre, ha convencido a la Alianza de construir el fuerte de Nethergarde para vigilar las ruinas del Portal Oscuro y asegurarse de que no haya futuras invasiones desde Draenor.

La Invasión de Draenor

M√°s all√° del Portal Oscuro

Con los fuegos de la Segunda Guerra apag√°ndose, la Alianza lleva a cabo reducidas misiones para acabar con los √ļltimos vestigios de la Horda orca. Un gran n√ļmero de campos de internamiento han sido construidos en el sur de Lordaeron, al este de Aerie Peak. La vieja fortaleza de Durnholde, elevada sobre una colina que observa todo el valle, fue elegida como guardiana de los campos de internamiento orcos. Lord Aedelas Blackmoore, uno de los generales m√°s destacados durante la Segunda Guerra, ha sido designado patr√≥n de Durnholde. A su vez, Danath Trollbane, un mercenario de la ciudad de Stormgarde que ha sido reconocido como h√©roe luego de asumir el mando de las fuerzas de su ciudad durante el asedio de la Horda, es designado como guardi√°n de uno de los campos de internamiento donde los m√°s fieros guerreros orcos fueron colocados. El mismo Se√Īor de la Guerra, Orgrim Doomhammer, ha sido puesto preso y se ha constituido en un esclavo personal de mismo rey Terenas. Solamente un clan, los Bleeding Hollow de Kilrogg Ojo Tuerto, ha logrado escapar del control de la Alianza y se refugia en las monta√Īas Redrigde.

En el infernal mundo de Draenor, un nuevo ej√©rcito orco se prepara para golpear a la inadvertida Alianza. Ner¬īzhul, el antiguo mentor de Gul¬īdan, ha reunido los clanes sobrevivientes bajo su negro estandarte. Aliado con el clan Diente Negro de Rend y Maim (hijos de Blackhand el Destructor) y apoyado por su propio clan Shadowmoon, el viejo cham√°n planea abrir un n√ļmero de portales sobre Draenor que conduzca a la Horda a nuevos e inexplorados mundos. Luego de abrir nuevamente el Portal Oscuro, Kilrogg y los Bleeding Hollow fueron aclamados como h√©roes. Algunos clanes, sin embargo, no confiaban del todo en los planes de Ner‚Äôzhul. Fenris el Cazador, capit√°n del ej√©rcito de Sythegore y jefe del clan Thunderlord, sugiri√≥ al viejo cham√°n continuar con la conquista iniciada por Doomhammer en Azeroth, pero Ner‚Äôzhul no compart√≠a su visi√≥n. Secretamente, Fenris y todo el clan Thunderlord fueron destruidos por los Shadowmoon, el clan de Ner‚Äôzhul.

Conociendo que la Calavera de Gul‚Äôdan, su antiguo disc√≠pulo, hab√≠a sido capturada por Tagar Spinebreaker del clan de orcos can√≠bales Bonechewers, Ner‚Äôzhul destruy√≥ al clan y usurp√≥ la Calavera. A su vez, pretend√≠a robar m√°s artefactos de Azeroth y usarlos para abrir los portales. La nueva Horda, liderada por el joven Grom Hellscream (del clan Warsong) y el veterano Kilrogg Ojo Tuerto, sorprendi√≥ las defensas de la Alianza e ingres√≥ al pa√≠s. Bajo los quir√ļrgicos mandatos de Ner¬īzhul, los orcos r√°pidamente obtuvieron los artefactos que necesitaban y volvieron a la seguridad de Draenor. Luego de robar el Bast√≥n Enjoyado de Sargeras, la Horda batall√≥ contra Alterac por el Libro de Medivh, y rob√≥ el Ojo de Dalaran de la reconstruida Isla de la Cruz.

Advertidos por el ataque repentino de los orcos, los magos del Kirin Tor convencen al rey Terenas de realizar una expedici√≥n hacia Draenor, m√°s all√° del Portal Oscuro, y acabar con la amenaza orca de una vez por todas. Las fuerzas de la Alianza, al mando del General Turalyon y del archimago Khadgar, salen de la fortaleza Nethergate, y marchan sobre Draenor e inmediatamente, en las terribles praderas de la Pen√≠nsula del Infierno, entraron en combate con los clanes de Ner¬īzhul, los Warsong, los Bleeding Hollow y los Shatterend Hand, √©ste √ļltimo al mando del jefe Bladefist. D√°ndose cuenta del catastr√≥fico resultado que tendr√° el hechizo del brujo orco, Khadgar en persona, junto a Turalyon, la Ranger elfa Alleria Windrunner, el veterano Danath Trollbane y el enano Kurdran Wildhammer (montado en su leal grifo Sky‚Äôree), hacen un desesperado intento por detenerlo. A pesar de esto, Khadgar no fue capaz de prevenir que el cham√°n abriera los portales a otros mundos. Sin embargo, un terrible precio se tuvo que pagar por ello. Las tremendas energ√≠as de los portales provocaron que Draenor empezara a consumirse en una terrible espiral de destrucci√≥n. Mientras las fuerzas de Turalyon trataban desesperadamente de volver a Azeroth, el mundo de Draenor se comprim√≠a sobre s√≠ mismo. Grom Hellscream y Kilrogg Ojo Tuerto, viendo que la locura de Ner¬īzhul hab√≠a tra√≠do la perdici√≥n a toda su raza, reunieron a los orcos remanentes y lograron escapar hacia la relativa seguridad de Azeroth.

En Draenor, Turalyon y Khadgar decidieron hacer un √ļltimo sacrificio destruyendo el Portal Oscuro desde su lado. Aunque esto les costar√≠a sus vidas y las de sus compa√Īeros, sab√≠an que era la √ļnica forma de asegurarse la supervivencia de Azeroth. Gracias a la ayuda del ogro Mogor, jefe del Clan de la Calavera, logran recuperar el Libro de Medivh y pasarlo al otro lado con unos pocos sobrevivientes. Inmediatamente que Hellscream y Ojo Tuerto luchaban su camino entre las filas humanas en un desesperado esfuerzo por la libertad, el Portal Oscuro explotaba detr√°s de ellos. No hab√≠a regreso.

Ner¬īzhul y su leal clan Shadowmoon lograron pasar a trav√©s de uno de los portales m√°s grandes. Rend y Maim y el Clan Diente Negro no pudieron escapar y quedaron atrapados en la ca√≥tica dimensi√≥n. Luego una masiva explosi√≥n separ√≥ los continentes de Draenor. Los oc√©anos ardientes se abalanzaron sobre la tierra y el torturado mundo fue finalmente consumido en una masiva y apocal√≠ptica implosi√≥n.

El Nacimiento del Rey Lich

Ner'zhul y sus seguidores entraron en el Torbellino del Vac√≠o, el plano et√©reo que conecta todos los mundos que forman la Gran Oscuridad del M√°s All√°. Desafortunadamente, Kil'jaeden y sus demonios los esperaban. Kil¬ījaeden, quien deseaba vengarse por el est√ļpido desprecio de Ner'zhul, lentamente desmembr√≥ al viejo cham√°n, parte por parte. Kil¬ījaeden cuid√≥ de que el esp√≠ritu del cham√°n continuara vivo e intacto, por lo que Ner¬īzhul observ√≥ dolorosamente c√≥mo su cuerpo era desmembrado. Ner¬īzhul suplic√≥ al demonio que dejara en paz su esp√≠ritu y le diera muerte, pero el demonio le replic√≥ que el Pacto de Sangre que hab√≠an hecho hace mucho tiempo continuaba vigente y que todav√≠a Ner'zhul ten√≠a un prop√≥sito para el cual servir.

El fracaso de los orcos en conquistar el mundo para la Legi√≥n Ardiente hab√≠a forzado a Kil'jaeden a crear un nuevo ej√©rcito que llevara el caos a los reinos de Azeroth. Este nuevo ej√©rcito no deber√≠a caer en las mismas peque√Īas rivalidades y luchas internas que plagaron a la Horda. Deber√≠a ser inmisericorde y persistente en su misi√≥n. Esta vez, Kil'jaeden no admitir√≠a errores.

Manteniendo en esp√≠ritu de Ner¬īzhul en √©xtasis, Kil'jaeden le dio una √ļltima oportunidad de servir a la Legi√≥n o sufrir eterno tormento. Una vez m√°s, Ner'zhul acept√≥ pactar con el demonio. Su esp√≠ritu fue colocado en un bloque de hielo y diamante especialmente dise√Īado de los lugares m√°s lejanos del Torbellino del Vac√≠o. Atrapado en este casco congelado, Ner¬īzhul sinti√≥ que su conciencia se expand√≠a diez veces m√°s. Transformado por los ca√≥ticos poderes del demonio, Ner¬īzhul se hab√≠a vuelto una entidad espectral de inmenso poder. En ese momento, el orco conocido como Ner'zhul dej√≥ de existir para siempre, y el Rey Lich hab√≠a nacido. Los leales caballeros de la muerte de Ner'zhul y los chamanes del clan Shadowmoon tambi√©n fueron transformados por las ca√≥ticas energ√≠as del demonio. Los perversos hechiceros fueron descuartizados y rearmados como liches esquel√©ticos. Los demonios se aseguraron que a√ļn en la muerte, los seguidores de Ner¬īzhul le servir√≠an incuestionablemente.

Cuando el tiempo fue el correcto, Kil'jaeden explic√≥ la misi√≥n para la cual el Rey Lich hab√≠a sido creado. Ner'zhul librar√≠a una plaga de muerte y terror a lo largo de Azeroth que arrasar√≠a la civilizaci√≥n humana para siempre. Todos aquellos que murieran por la plaga se levantar√≠an de nuevo como muertos vivientes, y sus esp√≠ritus quedar√≠an eternamente unidos a Ner'zhul. Kil¬ījaeden prometi√≥ a Ner¬īzhul que una vez que cumpliera su oscura misi√≥n de azotar la humanidad, le dejar√≠a libre de su maldici√≥n y le dar√≠a un nuevo y sano cuerpo en el cual habitar.

Aunque Ner'zhul parec√≠a ansioso de iniciar su parte, Kil¬ījaeden permanec√≠a esc√©ptico de sus d√©biles lealtades. La ausencia de cuerpo del Rey Lich y su prisi√≥n de hielo aseguraban su buena conducta por corto tiempo, pero el demonio sab√≠a que deber√≠a colocar un ojo vigilante sobre √©l. Para este fin, Kil¬ījaeden asign√≥ a su √©lite demon√≠aca, los vamp√≠ricos Se√Īores del Terror, de vigilar a Ner'zhul y asegurarse de que cumpliera su cometido. Tichondrius, el m√°s poderoso y astuto de los Se√Īores del Terror, acept√≥ el reto; se encontraba fascinado por la severidad de la plaga y la potencial habilidad del Rey Lich para el genocidio.

Icecrown y el Trono de Hielo

Kil'jaeden envío el casco de hielo con Ner'zhul de vuelta al mundo de Azeroth. El endurecido cristal cruzó el negro cielo y se estrelló en el desolado continente de Northrend, clavándose profundamente en el glaciar de Icecrown. El cristal congelado, moldeado y resquebrajado por el violento descenso, tomó la forma de un trono, y el vengativo espíritu de Ner'zhul pronto tomó conciencia de ello.

Desde los confines del Trono de Hielo, Ner'zhul comenz√≥ a explorar con su vasta conciencia y toc√≥ las mentes de los habitantes nativos de Northrend. Con poco esfuerzo, esclaviz√≥ las mentes de las muchas criaturas ind√≠genas, incluyendo los trolls de hielo y los fieros w√©ndigos, y dirigi√≥ a sus malvados hermanos hacia la Sombra. Usando sus poderes casi ilimitados, cre√≥ un peque√Īo ej√©rcito que se alberg√≥ en los laberintos de Icecrown. Conforme del Rey Lich manejaba sus crecientes habilidades bajo la persistente vigilancia de los Se√Īores del Terror, descubri√≥ un remoto asentamiento humano en la costa de las vastas Ruinas del Drag√≥n. Ner¬īzhul decidi√≥ probar sus poderes en los desprevenidos humanos.

Ner'zhul lanz√≥ su plaga ‚Äď la cual se hab√≠a originado desde las profundidades del Trono de Hielo, en los desperdicios √°rticos. Controlando la plaga con su voluntad, atac√≥ la villa humana. Al cabo de tres d√≠as, todos en el asentamiento hab√≠an muerto, pero casi inmediatamente, los habitantes muertos empezaron a levantarse como cuerpos zombificados. Ner'zhul pod√≠a sentir sus esp√≠ritus individuales como si fueran parte de √©l mismo. La inmensa cacofon√≠a en su mente caus√≥ que Ner'zhul se hiciera m√°s poderoso, sus esp√≠ritus le proveyeron de mucho m√°s sustento. Descubri√≥ que era juego de ni√Īos controlar a las acciones de los zombis y hacerlos cumplir sus deseos.

Durante los siguiente meses, Ner'zhul continuo experimentando con su plaga de muertes vivientes subyugando a cada humano habitante de Northrend. Con su ejército de muertos vivientes creciendo diariamente, supo que su verdadera prueba estaba cerca.

Guerra de la Ara√Īa

Ner'zhul continu√≥ consolidando su poder en su base de Northrend. Una gran ciudadela fue erigida en el glaciar Icecrown y fortificada por las crecientes legiones de los muertos. Pero, mientras el Rey Lich afirmaba sus fuerzas en Northrend, el Imperio subterr√°neo de Azjol-Nerub, el cual hab√≠a sido fundado por una raza de siniestras ara√Īas humanoides, envi√≥ a sus guardia de guerreros de √©lite contra Icecrown con el prop√≥sito de acabar con el dominio del Rey Lich. Para mayor frustraci√≥n, Ner¬īzhul comprob√≥ que los malignos nerubian eran inmunes no solo a la plaga, sino a su dominaci√≥n telep√°tica tambi√©n.

Los se√Īores ara√Īa Nerubian, descendientes de los insectoides Azil‚ÄôAqir, comandaban inmensas fuerzas y sus vastas redes subterr√°neas estrechaban casi la mitad de la ciudadela de Northrend. Sus t√°cticas de guerrillas sobre las fortalezas del rey Lich iban esperanzadas en derrotarlo con el tiempo. La Guerra de la Ara√Īa se gan√≥ por desgaste. Con la ayuda de los siniestros Se√Īores del Terror y los innumerables guerreros muertos vivientes, el rey Lich invadi√≥ Azjol-Nerub y destruy√≥ los templos subterr√°neos, que cayeron sobre las cabezas de los se√Īores ara√Īa Nerubian.

Aprovechando la existencia cercana del cementerio de los Dragones Azules, el Dragonblight, Ner‚Äôzhul utiliz√≥ sus poderes de nigromancia para animar los esqueletos de los Dragones, a los que llam√≥ Wyrms de hielo, sus mascotas favoritas, y los lanz√≥ en un inmenso ataque a√©reo sobre Azjol-Nerub. Finalmente, mont√≥ un terrible asedio sobre la Fortaleza de Draktharon, donde el √ļltimo de los Reyes Nerubian, Anub‚ÄôArak el Inmisericorde, hab√≠a atrincherado sus fuerzas. Durante el ataque, el gran Anub‚ÄôArak cay√≥ mortalmente herido. Su cuerpo fue momificado y enterrado en un sarc√≥fago bajo un ziggurat, seg√ļn la tradici√≥n nerubian. Como los nerubian eran inmunes a la plaga, Ner¬īzhul utiliz√≥ sus poderes de nigromancia para levantar los cuerpos de los guerreros ara√Īa y aliarlos a √©l. Estos ser√≠an conocidos como Demonios de la Cripta. Astutamente, el rey Lich levant√≥ tambi√©n al ca√≠do rey Anub‚ÄôArak, y lo design√≥ general de su ej√©rcito.

Como testamento de su tenacidad y osad√≠a, Ner¬īzhul adopt√≥ el estilo arquitect√≥nico distintivo de los nerubian para sus propias fortalezas y estructuras. Libre para liderar sin oposici√≥n su reino, el Rey Lich se prepar√≥ para su verdadera misi√≥n en el mundo. Explorando entre las tierras humanas con su vasta conciencia, el Rey Lich llam√≥ a cualquier alma oscura que estuviera dispuesta a escuchar‚Ķ

El Retorno de la Legión Ardiente

‚ÄúNunca escuchamos las antiguas profec√≠as. Como tontos, nos dejamos llevar por los viejos rencores. Y peleamos por muchas generaciones. Hasta el d√≠a que del cielo llovi√≥ fuego y un nuevo enemigo vino contra nosotros. Ahora, ha iniciado el c√≠rculo de la destrucci√≥n porque el Reino del Caos ha llegado finalmente‚Ķ‚ÄĚ

La Batalla de Grim Batol ‚Äď El d√≠a del Drag√≥n

En las vastas monta√Īas de Khaz Modan hay una antigua ciudad enana llamada Grim Batol. Dicen algunos que una vez perteneci√≥ a uno de los altos reyes Wildhammers, pero que hubo una gran guerra contra una poderosa hechicera, y ahora la ciudadela y la fortaleza est√°n embrujadas. Criaturas malignas de repulsivas formas se mueven entre los oscuros rincones de la abandonada ciudad. Sin embargo, sin conocerlo previamente la Alianza, una gran fuerza de orcos contin√ļa merodeando libre entre las monta√Īas. El clan Dragonmaw, liderado por un infame brujo orco llamado Nekros Triturador de Cr√°neos, uno de los pocos brujos orcos que no pertenec√≠an al Concejo de las Sombras. Nekros se consideraba m√°s un guerrero que un mago, pero la necesidad de deberse a su clan le hab√≠a obligado a tomar el reto, m√°s cuando durante la Segunda Guerra un caballero le cort√≥ una pierna.

Durante la ocupaci√≥n de Khaz Modan por la Horda, en medio de la Segunda Guerra, en la profundidad de una de las excavaciones de los enanos, los orcos encontraron un poderoso y ancestral artefacto m√°gico que ten√≠a el poder de controlar a los dragones. Ante tal descubrimiento, Blackhand el Destructor encontr√≥ la manera de obligar a una enorme dragona roja a mandar a sus hijos a pelear por la Horda. Esta dragona no era otra que la ancestral Alexstrasza, la Protectora de la Vida, la Reina de los Dragones. Zuluhed, l√≠der de los Dragonmaw, encomend√≥ a Nekros la vigilancia de este artefacto, llamado Alma del Demonio, y de la dragona cautiva, en la abandonada ‚Äď algunos llaman maldita - fortaleza de Grim Batol. Utilizando el Alma de Demonio, Nekros infling√≠a un profundo dolor a su prisionera cuando √©sta no cooperaba, oblig√°ndola a poner huevos. Nekros continuamente abusaba de ella, mental y f√≠sicamente, especialmente luego de la Segunda Guerra, cuando la poderosa dragona se convirti√≥ en la √ļnica arma verdadera de la Horda en contra de la Alianza. Ella se consolaba con el hecho de que, cuando muriera, sus ni√Īos ya no tendr√≠an que obedecer al brujo. De esta manera, Nekros, luego de la derrota de la Horda y la muerte de su jefe Zuluhed, se dispon√≠a a crear un nuevo ej√©rcito con el cual barrer a los humanos.

Sin embargo, Korialstrasz, el legendario dragón rojo amante de Alexstrasza, hacía ingentes esfuerzos por liberar a su amada. Utilizando sus místicos poderes, el Dragón logró poseer el cuerpo de un noble humano llamado Krasus y se infiltró dentro del Kirin Tor, el enigmático concejo de magos que gobierna Dalaran, y continuamente usaba su posición para abogar por la liberación de su Reina. Finalmente, al finalizar la Segunda Guerra, el Kirin Tor decidió mandar a uno de sus agentes, el joven mago Rhonin, llamado el Inconforme, a una misión de exploración a Khaz Modan, pero Korialstrasz, aprovechándose de la situación, secretamente le dio otra misión a Rhonin: liberar a Alexstrasza. Rhonin era un mago que, durante la Segunda Guerra, accidentalmente asesinó a los guerreros que conformaban su escuadrón, al tratar de ejecutar un peligroso hechizo como parte de su misión. Por esta atrocidad, fue puesto a prueba por el Kirin Tor al enviarlo a Khaz Modan. Krasus, sin embargo, tenía otros planes para él. Enviándolo a Grim Batol, Korialstrasz ordenó a Rhonin liberar a la Reina de los Dragones. Para ayudarlo en su misión, el Dragón envió a Vereesa Windrunner, una Ranger alta elfa, hermana menor de la legendaria Alleria Windrunner, a escoltarlo hasta el puerto de Hasic.

Durante el trayecto, se encontraron con un grupo de paladines de la Orden de la Mano de Plata, liderados por Duncan Senturus, quien tambi√©n hab√≠a luchado en la Segunda Guerra. Prendado de la belleza de Vereesa, Senturus decidi√≥ escoltarlos hacia Hasic, sin embargo, fueron emboscados por dragones rojos controlados por los orcos. Duncan, mediante un √°gil movimiento, logr√≥ subir al cuello de uno de los dragones, y luego de apu√Īalar al orco que lo montaba, entabl√≥ una feroz lucha con la bestia. Finalmente, logr√≥ matarlo, pero sus heridas eran tan graves que muri√≥ en el sitio.

Luego de honrar su memoria, los viajeros continuaron adelante. Vereesa tuvo que defender a Rhonin de las acusaciones de los paladines, que hab√≠an sido testigos del terrible ‚Äúcrimen‚ÄĚ del mago. Al llegar a Hasic, el puerto entero hab√≠a sido reducido a ruinas. El √ļnico defensor en sobrevivir fue Falstad Dragonreaver, un enano del Clan Wildhammer de Aerie Peak, quien era jinete de grifos. Muertos sus compa√Īeros durante un combate con los dragones, decidi√≥ acompa√Īar a Rhonin y Vereesa cuando estos decidieron cruzar el Gran Mar hacia Khaz Modan y dirigirse a Grim Batol. Sin embargo, hab√≠a una historia oculta que Rhonin y Vereesa no conoc√≠an.

Neltharion el Drag√≥n Negro, el Guardi√°n de la Tierra, quien durante la Guerra de los Ancestros hab√≠a enloquecido, era el verdadero instigador del conflicto. Diez mil a√Īos antes, durante la Batalla del Templo de Azshara, Neltharion se hab√≠a corrompido por la magia maligna de la Legi√≥n Ardiente, y hab√≠a abandonado a sus camaradas en plena batalla. Mediante un formidable enga√Īo, Neltharion hab√≠a logrado que los otros Cuatro Aspectos, los dragones protectores de Azeroth, cedieran parte de su poder al poderoso artefacto Alma de Demonio, como prevenci√≥n para un futuro ataque de la Legi√≥n. Esto permiti√≥ que Ala de la Muerte (como se hac√≠a llamar el Drag√≥n Negro) fuera el m√°s fuerte de todos los dragones, pues fue el √ļnico que conserv√≥ sus poderes intactos. Asimismo, Ala de la Muerte se asegur√≥ que los orcos hallaran el Alma del Demonio, pues sab√≠a que as√≠ podr√≠an esclavizar a Alexstrasza. El mal√©volo plan del Drag√≥n Negro era subyugar a la dragona para que esta empollara sus huevos y revivir a la extinta raza de dragones negros. Para esto, Ala de la Muerte jur√≥ lealtad a la Horda, y en retribuci√≥n, los alquimistas goblin le hicieron una armadura de escamas de adamantium, con la que el drag√≥n era pr√°cticamente invencible. Incluso, construy√≥ su propia ciudadela en la Pen√≠nsula del Infierno, cerca del Portal Oscuro. Luego de la Segunda Guerra y la consecuente derrota de la Horda a manos de la Alianza, Ala de la Muerte se refugi√≥ en la volc√°nica Blackrock Spire junto a otros dragones rebeldes. Blackrock Spire se convirti√≥ en un fort√≠n impenetrable para los humanos.

Posteriormente, Neltharion, usando sus inmensos poderes, logr√≥ transmutarse en un humano que se hac√≠a llamar Lord Prestor. Infiltr√°ndose en la pol√≠tica de la Alianza, Lord Prestor logr√≥ apoderarse del trono de Alterac y penetrar dentro de la familia real de Lordaeron. Su plan era hacerse con el control de la ciudad estado de Alterac, la cual hab√≠a quedado ac√©fala luego de la derrota de su malvado se√Īor, el Baron Lord Perenolde, a manos de Uther Lightbringer. Utilizando sus inmensos poderes mentales, Lord Prestor hab√≠a logrado ascender hasta los altos puestos de mando de la Alianza, pudiendo controlar incluso las decisiones del mismo Rey Terenas y del Kirin Tor, al punto que Terenas le prometi√≥ en matrimonio a su hija Calia Menethil, hermana mayor del joven Pr√≠ncipe Arthas. Advertido por su sirviente, el oportunista goblin Kryll, logr√≥ enterarse del plan de Korialstrasz, por lo que, volviendo a su forma de drag√≥n, sali√≥ en busca de Rhonin.

Mientras tanto, el noble enano Falstad transportaba a Rhonin y Vereesa a trav√©s del Gran Mar, sobre el lomo del grifo de Falstad, Molok. Durante el vuelo, fueron nuevamente atacados por los dragones rojos de los orcos. Sorpresivamente, fueron rescatados por Ala de la Muerte. Mediante sus artima√Īas y manipulaciones, Ala de la Muerte secuestr√≥ a Rhonin, pues planeaba utilizarlo para deshacerse de los orcos, y as√≠, el podr√≠a atacar a la dragona f√°cilmente y robar sus huevos.

Vereesa y Falstad decidieron rescatar a Rhonin, pero fueron conducidos a una trampa elaborada por Kryll. Un tr√≠o de trolls, al mando del troll tuerto Shnel, embosc√≥ a la elfa y al enano, pero para su fortuna, fueron rescatados por Rom y su banda de enanos, quienes hab√≠an sido enviados por Korialstrasz para ayudarlos en la batalla que se avecinaba. Entre tanto, Ala de la Muerte avis√≥ a Nekros del inminente asalto de Rhonin y sus aliados, y lo convenci√≥ de movilizar a Alexstrasza y sus huevos hacia el despoblado, con el fin de apoderarse de ella m√°s f√°cilmente. Justo en ese momento, Rhonin y sus compa√Īeros iniciaban el ataque a Grim Batol. Aprovechando la confusi√≥n, Kryll, quien ten√≠a sus propios planes para el Alma de Demonio, trat√≥ de robar el artefacto, sin embargo, no contaba con que Nekros hab√≠a colocado a un enorme Golem de Fuego para vigilar el Alma de Demonio, y el desafortunado goblin fue incinerado.

Sin embargo, Neltharion no contaba con la astucia de Korialstrasz. El Dragón Rojo había recobrado su forma bestial, y había reunido a los otros Aspectos, Nozdormu y Malygos, para rescatar a Alexstrasza. Sin embargo, los Aspectos eran demasiado débiles comparados con Ala de la Muerte, debido a que el Dragón Negro tenía sus poderes intactos, y además portaba su armadura de adamantium.

Cuando todo parec√≠a perdido, Rhonin logra derrotar a Nekros y a su Golem de Fuego utilizando un poderoso hechizo. Finalmente, el mago logra destruir el Alma de Demonio. Ahora, con sus poderes completos, los Aspectos logran derrotar a Ala de la Muerte. Alexstrasza, libre al fin, se re√ļne con su amado, y decide tomarse su revancha, reduciendo a cenizas la fortaleza de Grim Batol, con Nekros y su clan Dragonmaw dentro de ella. Los grandes planes de Nekros para reunificar la Horda bajo su mando han sido rotos. Los pocos dragones negros sobrevivientes, viendo a su l√≠der perdido, se alejan hacia una distante tierra, al otro lado del mar, en busca de la m√°s poderosa hija de Neltharion, Onyxia... La derrota del clan Dragonmaw se√Īala el fin de la Horda y de la furiosa sed de sangre de los orcos.

Kel’thuzad y el Culto de los Malditos

Muchos individuos deseosos de poder de todo el mundo acudieron al llamado mental del Rey Lich desde Northrend. El m√°s notable de ellos fue sin embargo un archimago de Dalaran llamado Kel¬īthuzad, qui√©n era uno de los miembros m√°s destacados del Kirin Tor, el concejo que dirig√≠a Dalaran. Era considerado un rebelde por a√Īos debido a su insistencia en estudiar las artes prohibidas de la necromancia. Decidido a aprender todo lo que pudiera del mundo m√°gico y sus maravillas sombr√≠as, se encontraba frustrado por los preceptos faltos de imaginaci√≥n de sus cong√©neres. A penas escuch√≥ el poderoso llamado desde Northrend, el archimago hizo todo lo posible por entrar en comuni√≥n con la poderosa voz. Convencido de que el Kirin Tor era demasiado esquematizado para obtener el poder y conocimiento inherentes a las artes oscuras, se resign√≥ a aprender lo que pudiera del inmensamente poderoso Rey Lich.

Dejando atr√°s su fortuna y prestigio pol√≠tico, Kel¬īthuzad abandon√≥ el Kirin Tor y Dalaran para siempre. Guiado por la persistente voz del Rey Lich dentro de su cabeza, vendi√≥ sus vastas propiedades y gast√≥ su fortuna. Viajando solo muchas leguas en mar y tierra, finalmente lleg√≥ a las heladas costas de Northrend. Con el prop√≥sito de llegar a Icecrown y ofrecer sus servicios al Rey Lich, el archimago pas√≥ las salvajes y devastadas ruinas de Azjol-Nerub. Kel‚ÄôThuzad pudo observar la ferocidad del poder del Rey Lich. Empez√≥ a pensar que aliarse con el misterioso poder del Rey Lich podr√≠a ser beneficioso y a la vez muy peligroso.

Luego de largos meses de viajar por las √°rticas y desoladas tierras, Kel¬īthuzad finalmente lleg√≥ al oscuro glaciar de Icecrown. Cuidadosamente se acerc√≥ a la ciudadela de Ner¬īzhul y se qued√≥ asombrado al observar como los silenciosos guardias muertos vivientes le dejaron pasar. Kel¬īthuzad descendi√≥ profundamente en la fr√≠a tierra y encontr√≥ un camino hacia el coraz√≥n del glaciar. All√≠, en la profunda caverna de hielo y sombras, se postr√≥ delante del Trono de Hielo y ofreci√≥ su alma al oscuro se√Īor de los muertos. El Rey Lich estaba complacido con su √ļltimo conscripto. Le prometi√≥ a Kel‚ÄôThuzad la inmortalidad y gran poder a cambio de su lealtad y su obediencia. Hambriento de conocimiento y poder, Kel‚ÄôThuzad acept√≥ su primera gran misi√≥n: regresar al mundo de los hombres y fundar una nueva religi√≥n que adorar√≠a al Rey Lich como un dios. Para ayudar al archimago a cumplir su misi√≥n, Ner¬īzhul dej√≥ la humanidad de Kel¬īthuzad intacta. Utilizar√≠a el carisma del mago y lo cargar√≠a con poderes de ilusi√≥n y persuasi√≥n, con los que esperaba convencer a las descomplacidas masas de Lordaeron. Entonces, una vez lograda su atenci√≥n, les mostrar√≠a un nuevo modelo de sociedad y una nueva figura a la que llamar rey.

Kel¬īthuzad volvi√≥ a Lordaeron disfrazado, y durante el transcurso de tres a√Īos, us√≥ su fortuna e intelecto para formar una hermandad clandestina de ilusos hombres y mujeres. La hermandad, a la cual llam√≥ el Culto de los Condenados, prometi√≥ a sus ac√≥litos igualdad social y vida eterna en Azeroth a cambio de su servicio y obediencia a Ner¬īzhul. Con el paso de los meses, Kel¬īthuzad encontr√≥ muchos ansiosos voluntarios por unirse a su nuevo culto, entre los sobre explotados trabajadores de Lordaeron. Fue sorprendentemente f√°cil para Kel¬īthuzad transferir la fe de sus ciudadanos en la Santa Luz en la oscura sombra de Ner¬īzhul.

Con el √©xito de Kel¬īthuzad en Lordaeron, el Rey Lich empez√≥ sus preparativos finales para su asalto contra la civilizaci√≥n humana. Colocando las energ√≠as de la plaga en un n√ļmero de artefactos especiales, Ner¬īzhul orden√≥ a Kel¬īthuzad transportar estos artefactos a Lordaeron, donde los esconder√≠a en varias villa controladas por el Culto. Los artefactos, protegidos por los leales ac√≥litos, actuar√≠an como generadores de la plaga, disemin√°ndola entre las desprevenidas granjas y ciudades del norte de Lordaeron.

El plan del Rey Lich trabajaba a la perfecci√≥n. Muchos de los ciudadanos de las villas del norte se contaminaron casi en forma inmediata. Como en Northrend, los ciudadanos que contrajeron la plaga murieron y revivieron como esclavos del Rey Lich. Los ac√≥litos a la orden de Kel‚Äôthuzad estaban ansiosos de morir y levantarse de nuevo al servicio de su oscuro se√Īor. Les emocionaba el prospecto de la inmortalidad como muertos vivientes. Con la diseminaci√≥n de la plaga, m√°s y m√°s feroces zombis se levantaban en las tierras del norte. Kel‚Äôthuzad observ√≥ al creciente ej√©rcito del Rey Lich y le llam√≥ El Azote, el cual pronto marchar√≠a sobre las puertas de Lordaeron y barrer√≠a a la humanidad de la faz del mundo.

Un heredero forzoso…

Mientras los Se√Īores del Terror se encontraban complacidos con que la verdadera misi√≥n de Ner¬īzhul hubiera finalmente iniciado, el Rey Lich se conmov√≠a dentro de los sombr√≠os confines del Trono de Hielo. A pesar de sus enormes poderes ps√≠quicos y completo dominio sobre los muertos vivientes, se daba cuenta de que era un prisionero en el bloque de hielo. Y, debido a sus grandes poderes, sab√≠a que los demonios lo destruir√≠an tan pronto completara su misi√≥n.

Sin embargo, a√ļn le quedaba una esperanza de libertad, una posibilidad de escapar a su terrible maldici√≥n. Si encontrara un hu√©sped apropiado, alg√ļn ingenuo que se debatiera entre la oscuridad y la luz, el podr√≠a poseer su cuerpo y escapar de los confines del Trono de Hielo para siempre.

Una vez más, el Rey Lich expandió su vasta conciencia y encontró el anfitrión perfecto…

Una nueva generación

Los a√Īos han pasado y una relativa paz se ha impuesto sobre Lordaeron. El Rey Terenas y el Arzobispo Alonsus Faol han trabajado concienzudamente en reconstruir el reino y mantener unida a las naciones restantes de la Alianza. El sure√Īo reino de Azeroth ha crecido y prosperado nuevamente y ha restablecido su anterior poder militar bajo el liderazgo del joven y visionario Rey Varian Wrynn IV. Uther el Portador de la Luz, el comandante supremo de la Orden de los Paladines de la Santa Luz, mantiene la paz en Lordaeron acallando las disputas entre civiles y buscando la alianza de las otras razas semi-humanas del reino. El Almirante Proudmoore, cuyas poderosas flotas patrullas las l√≠neas de comercio mercante cazando piratas y merodeadores, mantiene el orden sobre los mares. Pero una nueva generaci√≥n de h√©roes ha capturado la imaginaci√≥n del populacho.

El √ļnico hijo var√≥n del Rey Terenas, Arthas Menethil, se ha convertido en un fuerte y apuesto joven. El Pr√≠ncipe ha sido entrenado como un guerrero por Muradin Bronzebeard ‚Äď hermano del rey Magni de Ironforge ‚Äď y a pesar de su juventud, es considerado uno de los mejores espadachines de Lordaeron. Cerca de la edad de diecinueve a√Īos Arthas ha ingresado a la Orden de la Mano de Plata bajo el comando de Lord Uther. El poderoso Uther, quien ha sido como un hermano para el Rey Terenas por muchos a√Īos, considera al Pr√≠ncipe m√°s un nieto favorito que un pupilo. Aunque terco y algo arrogante, nadie pod√≠a disputar la tenacidad y valent√≠a del Pr√≠ncipe Arthas. Cuando las bandas de Trolls de Zul‚ÄôAman comenzaron a atacar de nuevo las fronteras de Quel¬īthalas, Arthas r√°pidamente se ha tra√≠do abajo las salvajes bandas y le ha puesto fin a su piller√≠a.

A pesar de su hero√≠smo, los ciudadanos de Lordaeron se han obsesionado con la vida personal del joven pr√≠ncipe. Rumores acerca de un creciente romance Arthas y Lady Jaina Proudmoore recorren la superficie del reino. Jaina es la joven hija del Almirante Proudmoore, una amiga de la infancia de Arthas. Sin embargo, la bella muchacha tambi√©n es la pupila estrella del Kirin Tor ‚Äď el Concejo de Magos de Dalaran. Bajo la tutor√≠a del reverenciado Archimago Antonidas, Jaina es considerada un prodigio y una excelente estudiante de la magia y la investigaci√≥n. Fuera del rigor de sus deberes, Arthas y Jaina mantienen una cercana relaci√≥n. Debido a la deteriorada salud del Rey Terenas, los ciudadanos se encuentran complacidos con imaginar el casamiento del Pr√≠ncipe, para continuar la l√≠nea real.

Hartos de la atenci√≥n p√ļblica, Arthas y Jaina cuidan de mantener su relaci√≥n lo m√°s privada posible. Pero Jaina, comprometida por sus estudios en Dalaran, sabe que su romance no prosperar√°. Sabe que los caminos de la magia son su verdadero llamado y que su amor es el adquirir conocimiento ‚Äď no los tramposos aposentos de un trono. Para frustraci√≥n de los ciudadanos de Lordaeron, ambos amantes se han apartado para enfocarse en sus deberes.

Letargo de los Orcos

Mientras tanto, en las tierras devastadas por la guerra, los √ļltimos remanentes de la Horda peleaban por sobrevivir. Aunque Grom Hellscream y su clan Warsong hab√≠an logrado evadir su captura, Kilrogg Ojo Tuerto y el Clan Bleeding Hollow hab√≠an sido capturados y recluidos en los campos de internamiento de Lordaeron.

Los meses pasaron, y m√°s orcos eran emboscados y colocados en los campos de internamiento. Cuando los campos empezaron a sobre-poblarse, la Alianza se vio forzada a construir nuevos campos en los planos del sur de las Monta√Īas Alterac. Para mantener y suplir apropiadamente el creciente n√ļmero de campos, el Rey Terenas impuso un nuevo impuesto a las naciones de la Alianza. Este impuesto, junto con las crecientes tensiones pol√≠ticas sobre los bordes en disputa, cre√≥ un sentimiento de gran disconformidad. El fr√°gil pacto que hab√≠an forjado las naciones humanas en su m√°s oscura hora podr√≠a romperse en cualquier momento.

Adem√°s de esta divisi√≥n pol√≠tica, muchos de los guardias de los campos comenzaron a dar la noticia de que un cambio inexplicable se estaba dando en los orcos capturados. Los esfuerzos orcos por escapar de los campos o incluso sus deseos de pelear entre ellos iban decreciendo en frecuencia con el tiempo. Los orcos se estaban volviendo cada vez m√°s somnolientos y let√°rgicos. Aunque pareciera dif√≠cil de creer, los orcos ‚Äď una vez la raza m√°s agresiva que jam√°s se viera sobre Azeroth ‚Äď hab√≠an perdido completamente su deseo de luchar. El extra√Īo letargo confundi√≥ a los l√≠deres de la Alianza y decidieron estudiarla antes de que los orcos despertaran de nuevo.

Algunos especulaban que una extra√Īa enfermedad, contra√≠da solo por orcos, era la causa del creciente letargo. Pero el anciano Archimago Antonidas de Dalaran, l√≠der del Kirin Tor, ten√≠a una hip√≥tesis distinta. Recogiendo lo poco que pudo encontrar acerca de la historia orca, Antonidas aprendi√≥ que los orcos hab√≠an ca√≠do bajo la terrible influencia del poder demon√≠aco por generaciones. Especul√≥ que los orcos hab√≠an sido corrompidos por estos poderes mucho antes de su primera invasi√≥n sobre Azeroth. Claramente, los orcos hab√≠an contaminado la sangre orca, y los hab√≠a convertido en los brutos con sobrenatural fuerza, dureza y agresi√≥n.

Antonidas pensaba que el letargo generalizado de los orcos no era una enfermedad, sino la consecuencia de la ausencia racial de las volátiles brujerías que los había convertido en osados guerreros sedientos de sangre. Aunque los síntomas eran claros, Antonidas fue incapaz de hallar una cura para la presente condición de los orcos. Además, muchos de sus camaradas magos, de acuerdo con algunos pocos líderes notables de la Alianza, argumentaron que hallar una cura para los orcos podría ser una aventura imprudente. La conclusión final de Antonidas fue que los orcos necesitaban una cura espiritual.

Se√Īor de los Clanes

‚ÄúEllos te llaman monstruo.Pero ellos son los monstruos, no t√ļ.‚ÄĚ Taretha Foxton Prisi√≥n de Durnholde

El guardi√°n en jefe de los campos de internamiento Aedelas Blackmoore, observa los orcos cautivos desde su prisi√≥n fortaleza de Durnholde. Orcos brutales, del tama√Īo de dos hombres uno sobre el otro, deformados, de brazos como troncos y afilados colmillos sobresalientes, de piel verde. Un orco en particular siempre ha despertado su inter√©s (y de inmediato empieza a recordar): sobre los cuerpos ensangrentados de un orco y una orca, Aedelas Blackmoore ha encontrado un ni√Īo orco llorando‚ĶHan pasado casi diecinueve a√Īos desde aquel encuentro. Blackmoore ha levantado al joven macho como un esclavo favorecido, y le ha llamado Thrall. Aquel ni√Īo creci√≥, y fue entrenado como gladiador, con todo el salvajismo de un orco, pero tambi√©n le han ense√Īado t√°ctica, filosof√≠a y estrategia militar, con el intelecto propio de un erudito humano. Despu√©s de todo, el corrupto guardi√°n lo ha modelado para usarlo como un arma para doblegar a toda la Alianza.

Fue entrenado y golpeado por muchos, pero una mujer humana, Taretha Foxton, concubina del general Blackmoore, se convirti√≥ en su enfermera y su mejor amiga. Mientras Blackmoore lo torturaba dentro del ring, Taretha comenz√≥ a escribirle cartas a su prisi√≥n, y √©l se las contestaba, pues ella le hab√≠a ense√Īado, secretamente, a leer y escribir. Ella le ense√Īo todo lo que Blackmoore le negaba: el amor, el respeto, y el honor. Thrall se convirti√≥ en un erudito. Conoc√≠a historia del arte, poes√≠a, literatura. La joven chica humana hab√≠a desarrollado una fuerte empat√≠a por aquel infante orco que hab√≠a llegado luego de que su hermano reci√©n nacido, Faralyn Foxton, hab√≠a muerto por una terrible fiebre antes de la llegada de Thrall. Por esto, Taretha lo cuidaba compasivamente como si fuera su propio hermano.

Desconociendo su pasado, el joven Thrall ha crecido como un fuerte y h√°bil orco, y sab√≠a, en su coraz√≥n, que la vida de esclavo no era para √©l. Conforme maduraba, se entera de la suerte que ha corrido su gente, los orcos, ha quienes jam√°s ha conocido: despu√©s de su derrota, muchos de ellos han sido colocados en campos de internamiento. Rumoran que el antiguo l√≠der de los Orcos, Doomhammer, ha escapado de Lordaeron y se ha ocultado en las monta√Īas. Solamente un solitario clan contin√ļa sus operaciones en secreto, tratando de evadir los ojos vigilantes de la Alianza. Su maestro, Jaramin Skisson, estaba muy asombrado con la gran inteligencia que el joven orco demostraba, pero Lord Blackmoore la atribu√≠a a que Thrall hab√≠a crecido entre humanos, despreciando el gran potencial del orco. Blackmoore encarg√≥ a Sergeant, veterano soldado apostado en Durnholde, de entrenar a Thrall como gladiador. Sergeant ense√Ī√≥ a Thrall como balancear su propia fuerza y usarla apropiadamente contra el enemigo en la batalla.

La gota que derramar√≠a el vaso, sin embargo, fue cuando Blackmoore, a pesar de las vehementes protestas de Sergeant, forz√≥ a Thrall a un combate mortal contra un enorme ogro, que casi le cuesta la vida al joven orco. El h√°bil pero inexperto Thrall decide escapar del fuerte de Blackmoore y encontrar a otros de su clase, para lo cual recibe la ayuda de Taretha y de Sergeant, a espaldas del general. Durante su primer viaje, visit√≥ los distintos campos de internamiento, y encontr√≥ que la una vez poderosa raza orca hab√≠a ca√≠do en un extra√Īo letargo. Al no encontrar los valerosos guerreros que esperaba descubrir, Thrall decide salir en b√ļsqueda del √ļnico jefe orco que nunca ha sido derrotado, Grom Hellscream, y su fiel clan Warsong. Sin embargo, la guardiana del campo, Lady Remka, lo reconoce como el preferido de Blackmoore y de inmediato avisa al malvado Lord del escape de su gladiador. Ayudado por el anciano orco Kelgar y la esclava personal de Remka, Greekik, que crean una diversi√≥n, Thrall logra huir hacia las monta√Īas. Esto le costar√° su puesto a Remka. En la inmensidad de las monta√Īas Redrigde, una partida de orcos liderada por Rekshak encuentra a Thrall y lo lleva ante Grom. Rekshak nunca confi√≥ en Thrall hasta que el joven orco tom√≥ la decisi√≥n de abandonar el campamento para proteger a los Warsong de la ira de Blackmoore.

Constantemente cazado por los humanos, Hellscream nunca abandonó la inquebrantable voluntad de pelear por la Horda. Ayudado solamente por su devoto clan Warsong, Hellscream ha continuado una guerra oculta contra la opresión de su gente, tratando de liberar a los orcos de los campos. Desafortunadamente, Hellscream nunca encontró la manera de liberar a los orcos capturados de su letargo. El impresionable Thrall, inspirado por el idealismo de Hellscream, desarrolla una fuerte empatía por la Horda y sus tradiciones guerreras.

Buscando la verdad de sus or√≠genes, Thrall viaja hacia el norte en busca del legendario Clan de los Lobos de Hielo. Thrall descubri√≥ que los Lobos hab√≠an sido exiliados por Gul¬īdan durante los primeros d√≠as de la Primera Guerra. Tambi√©n se enter√≥ de que era hijo del h√©roe orco Durotan, el verdadero jefe de los Lobos de Hielo, quien junto a su madre Draka, hab√≠a sido asesinado salvajemente hace m√°s de veinte a√Īos. Dirigidos por sus nuevos l√≠deres, el venerable cham√°n Drek¬īthar, ciego de nacimiento, y por Nazgrel, un h√°bil guerrero que hab√≠a tomado el mando luego de la muerte de Durotan, los Lobos de Hielo hab√≠an logrado sobrevivir ocult√°ndose en las monta√Īas.

Bajo el tutelaje Drek¬ītar, Thrall estudi√≥ la ancestral cultura chaman√≠stica de su pueblo, que hab√≠a sido olvidada durante la malvada regencia de Gul¬īdan. Con el tiempo, Thrall aprendi√≥ a escuchar a los esp√≠ritus de las fuerzas de la naturaleza: ha tener comuni√≥n con la lluvia, el viento, la tierra, la tormenta, el fuego y los animales, y se convirti√≥ en un poderoso cham√°n, tomando su lugar como jefe de los exiliados Lobos de Hielo. De Drek‚Äôtar, Thrall aprendi√≥ que era hijo de Draka, hija de Kelkar, y descendiente de uno de los m√°s grandes guerreros de la historia orca, Rakhish. Fortalecido por los elementos y conducido por ellos mismos sali√≥ en busca de su destino. Salvado por su padre de la corrupci√≥n demon√≠aca al no beber √©ste la sangre de Mannoroth, ahora Thrall siente el deber de liberar a sus hermanos cautivos y sanar a su raza de la corrupci√≥n.

Bajo la ense√Īanza de Nazgrel y Rekshak, Thrall aprende a dominar el arte de montar lobos. Snowsong, una tierna y valiente loba blanca, es escogida para ser su compa√Īera en las batallas, y desde ese momento, siempre le ser√° fiel. Snowsong no solo ser√° su montura, sino su amiga fiel.

A su regreso a Lordaeron, se entera de que Grom Hellscream ha hallado al anciano Se√Īor de la Guerra de la Horda, Orgrim Doomhammer, quien ha vivido como ermita√Īo muchos a√Īos. Para probar al joven, Doomhammer lo reta a un duelo amistoso. Thrall logra vencer al anciano Orgrim y le arrebata su mazo de guerra. Doomhammer, quien era cercano amigo de Durotan, el padre de Thrall, decide seguir al joven y visionario orco, y ayudarlo en su cruzada para liberar a los orcos cautivos. Apoyado por muchos de los veteranos jefes, como Grom Hellscream, Doomhammer y Jubei‚Äôthos, Thrall finalmente logra revitalizar a la Horda y darle a su pueblo una nueva identidad espiritual.

Para simbolizar el renacimiento de su pueblo, Thrall ha regresado a la fortaleza de Blackmoore en Durnholde a ponerle fin a los planes de su antiguo amo mediante un asedio a los campos de internamiento. Su victoria tendr√° un precio: durante la liberaci√≥n de uno de los campos, Doomhammer cae en la batalla. Desde lo alto de la fortaleza, el ebrio Blackmoore lanza la cabeza cortada de Taretha Foxton. A√ļn con este terrible hecho, el noble orco le da una √ļltima oportunidad de defenderse antes de matarlo. Neg√°ndose a atacarlo cuando estaba desarmado y en el suelo, Thrall le propicia un arma a su antiguo amo, para luego acabar con √©l en un combate cuerpo a cuerpo.

Thrall toma el legendario Martillo de la Tormenta, el Doomhammer, y se coloca la armadura negra y plateada. Los jefes de clanes lo aclaman como nuevo Se√Īor de la Guerra. Durante los siguientes meses, la peque√Īa pero vol√°til Horda de Thrall ataca los campos de internamiento y esquiva con sus astutas estrategias, los mejores esfuerzos de la Alianza por detenerlo. Respaldado por su mejor amigo y mentor, Grom Hellscream, Thrall est√° decidido a que su gente no vuelva a ser esclava: ni de los demonios ni de los humanos.

El regreso de la Sombra - Cisma de la Alianza

Han pasado cerca de quince a√Īos de paz, y rumores de guerra comienzan a circular nuevamente. Los agentes del Rey han reportado que un joven y astuto Se√Īor de la Guerra ha levantado y guiado a los pocos clanes orcos remanentes dentro de una nueva fuerza combatiente. El joven Se√Īor de la Guerra ha destruido los campos de internamiento y ha liberado a su pueblo. La ‚ÄúNueva Horda‚ÄĚ, a su paso, ha atacado la norte√Īa ciudad de Stratholme en su intento por rescatar a varios guerreros capturados. La Horda incluso ha destruido Durnholde ‚Äď el fuerte que se encargaba de la seguridad de los campos de internamiento ‚Äď y ha asesinado al oficial mayor a su cargo. El Rey Terenas ha enviado a Uther y sus paladines en busca del Se√Īor de la Guerra, pero los astutos orcos no han podido ser hallados. El joven Se√Īor de la Guerra ha demostrado ser algo m√°s que un genio t√°ctico, y ha logrado evadir los esfuerzos de Uther por acorralarlo con sus ataques de guerrillas.

En los a√Īos siguientes a la derrota de la Horda, los l√≠deres de varias naciones de la Alianza comenzaron a discutir acerca de asuntos territoriales y disminuci√≥n de la influencia pol√≠tica. El Rey Terenas de Lordaeron, el patr√≥n de la Alianza, comienza a sospechar que el fr√°gil pacto que han forjado durante su hora m√°s oscura no durar√≠a por mucho m√°s. Terenas ha convencido a los l√≠deres de la Alianza de enviar dinero y trabajadores para ayudar a la reconstrucci√≥n de la ciudad de Stormwind, que fue destruida durante la ocupaci√≥n orca de Azeroth. Estos impuestos, aunados al gran gasto de mantenimiento y operaci√≥n de los campos de internamiento orco, llevaron a muchos l√≠deres (en particular a Genn Greymane, de Gilneas) a creer que sus reinos estar√≠an mejor fuera de la Alianza. Thoras Trollbane, por su parte, consideraba a los orcos demasiado peligrosos como para dejarlos vivos, por lo que propuso la ejecuci√≥n masiva. Al negarse los otros l√≠deres a tal soluci√≥n, el Se√Īor de Stromgarde decide retirar a la ciudad de la Alianza.

Para empeorar las cosas, los bruscos Altos Elfos de Silvermoon rescindieron su participación en la Alianza, argumentando que el pobre liderazgo de los humanos había llevado al incendio de sus bosques durante la Segunda Guerra. Aunque Terenas tácticamente les recordó a los elfos que nada de Quel’thalas hubiera quedado sin que cientos de valerosos humanos no hubieran dado su vida para defenderla, los elfos decidieron continuar su propio camino.

Aunque la Alianza se desintegraba, el Rey Terenas a√ļn ten√≠a aliados con los cuales contar. El Almirante Proudmoore de Kul Tiras y el joven Rey Varian Wrynn de Azeroth continuaron dentro de la Alianza. As√≠ mismo, los magos del Kirin Tor, liderados por el Archimago Antonidas, plegaron a Dalaran a sostener las leyes de Terenas. El m√°s fiel, sin embargo, fue el poderoso rey Magni Barba de Bronce, quien jur√≥ que los enanos de Ironforge ten√≠an una deuda de honor con la Alianza por liberar Khaz Modan del control de la Horda.

Adem√°s de los ataques del nuevo l√≠der orco, el Rey Terenas se encuentra perturbado por una nueva mala noticia desde el norte. Rumores de un n√ļmero creciente de ‚Äúcultos de la muerte‚ÄĚ han llegado desde las provincias del norte. Los cultos han proliferado entre los descorazonados e insatisfechos ciudadanos de Lordaeron, ofreci√©ndoles la ‚Äúvida eterna‚ÄĚ sobre la tierra en lugar de servir al Rey. Despu√©s de muchos a√Īos de paz y quietud, el Rey Terenas reconoci√≥ que los problemas solamente inician en su tierra. A√ļn as√≠, siente cierta tranquilidad al saber que cada vez que su tierra ha sido puesta a prueba, sus defensores, nuevos y viejos, han sabido mantenerla a salvo.

De Sangre y Honor

Mientras las fuerzas de la Alianza discut√≠an acerca de los pr√≥ximos pasos a tomar en contra de la naciente nueva Horda, la mayor√≠a de los ciudadanos de Lordaeron se entregaban a una vida libre de las pestes de la guerra y la destrucci√≥n. Algunos soldados, famosos por sus haza√Īas durante las Guerras Orcas, fueron premiados con tierras o riqueza material. Uno de estos soldados fue Tirion Fordring, un palad√≠n de la Mano de Plata que, por sus grandes actos al servicio de la Alianza, fue nombrado se√Īor de la ciudadela de Mardenholde, en las afueras de Stratholme. Tirion llevaba una vida apacible y distendida a la par de su esposa, Karanda, y su hijo de cinco a√Īos, Taelan.

Un d√≠a que Tirion exploraba las afueras de Mardenholde, se encontr√≥ con un viejo orco que viv√≠a como ermita√Īo. Los dos inmediatamente se lanzaron a la batalla, y en la intensidad de la misma, llegaron hasta una vieja torre abandonada. Mientras combat√≠an, una parte de la torre se desplom√≥ sobre Tirion y lo dej√≥ inconsciente. D√≠as despu√©s despert√≥ para descubrirse durmiendo en su cama, y se enter√≥ de que hab√≠a sido encontrado inconsciente vagando sobre su caballo, Mirador, por su ambicioso segundo al mando, Bartilas. Tirion se sent√≠a tremendamente confundido, porque despu√©s de valorar todas las posibilidades, el √ļnico que hab√≠a podido subirlo de nuevo al caballo, era el orco. Sin embargo, durante su sue√Īo, Bartilas hab√≠a dado la advertencia de que los orcos se preparaban para golpear la cercana villa de Hearthglen.

Una vez repuesto, Tirion regres√≥ a la torre abandonada, donde hall√≥ nuevamente al orco. Este dijo llamarse Eitrigg y le narr√≥ una impresionante e incompresible historia, en la cual los orcos, muchos a√Īos antes de invadir Azeroth, hab√≠an vivido en una sociedad noble basada en los principios del chamanismo. Durante la guerra, Eitrigg hab√≠a desertado de la Horda al comprobar cu√°n viciosa y destructiva se hab√≠a vuelto.

Para Tirion aquello era algo que estaba m√°s all√° de su imaginaci√≥n. Sintiendo gran honor en el viejo orco, le prometi√≥ guardar en secreto su existencia. De regreso a Stratholme, Tirion inform√≥ al pueblo que no exist√≠a ninguna amenaza orca, pero Bartilas, aprovechando la situaci√≥n llam√≥ al patr√≥n de Stratholme, Salden Dathroham, quien organiz√≥ una partida de cazadores y salieron en busca de los orcos. Al √ļnico que hallaron fue a Eitrigg.

Cuando Tirion observa la captura de Eitrigg, inmediatamente cae en una profunda depresión y a la vez enojo, por lo que atacó a los guardias de la Alianza. Bartilas inmediatamente lo acusó de traición. Tirion fue llamado a Stratholme para probar su lealtad.

A pesar de los ruegos de Karandra para que olvidara su honor y dijera lo que la corte quería oir, Tirion le dijo que era su deber de paladín decir la verdad y darle así un buen ejemplo a su hijo. Tirion narró a la corte los hechos tal como sucedieron. La corte decidió que, aunque sus intenciones eran justas, había atacado a soldados de la Alianza, por lo que, para evitar su ejecución, resolvieron expulsarlo de la Mano de Plata y condenarlo al exilio. Fue enviado a Lordaeron, donde Uther Lightbringer en persona le desnudó de sus poderes como paladín y le ordenó volver a Manderholde para prepararse para el exilio. Lo pero de todo era que la corte de Stratholme, a instancias del malvado Bartilas, había decidido que Eitrigg sería condenado a muerte por crímenes de guerra.

Esa noche, Tirion decidió cumplir con la promesa hecha a Eitrigg, por lo que, ensillando a Mirador, viajó a Stratholme decidido a salvar al orco. Mientras Eitrigg subía la escalinata donde sería colgado, sus verdugos se vieron repentinamente sorprendidos por el ataque del expaladín. En ese momento, la ciudad se vio repentinamente atacada por una enorme ola de orcos, que crearon tal confusión, que los guardias de la Alianza se vieron obligados a defenderla, lo que permitió a Tirion y a Eitrigg escapar.

Una vez a salvo en el bosque, Tirion se da cuenta que Eitrigg se encuentra mal herido y agonizante. Sin poder hacer mayor cosa, invoca el poder de la Luz para sanarlo, como una √ļltima esperanza. Sorpresivamente y a pesar de que sus poderes le hab√≠an sido arrebatados, la Luz, que conoce la bondad de los verdaderos corazones nobles, responde a su llamado y Eitrigg es salvado.

Casi de inmediato, ambos se ven rodeados por orcos. Uno en especial, montado sobre una hermosa loba blanca, portando una esplendorosa armadura negra y plateada, se acerca a Eitrigg y le ofrece reintegrarse a la Horda, que ha reiniciado un proceso de redescubrimiento de sus tradiciones chamanísticas. Eitrigg no duda en aceptar.

Entonces, Thrall, el nuevo Se√Īor de la Guerra de la Horda, saluda a Tirion y los guerreros parten. Tirion, que bien pudo acabar muerto a manos de los orcos, regresa a Manderholde al lado de su familia. Su hijo Taelan, a la edad de veinte a√Īos, ingresar√° a la orden de la Mano de Plata como palad√≠n. Tirion est√° feliz de saber que su hijo ha aprendido que su hijo, y √©l tambi√©n, han aprendido una valiosa lecci√≥n de sangre y honor.

La visión de Thrall

El sol cae lentamente sobre el ocaso. Sobre las tranquilas praderas la brisa mece los √ļltimos remanentes de la hierba. Una voz, por centurias perdida, danza en el viento. ‚ÄúLas arenas del tiempo se han ido, hijo de Durotan‚ÄĚ. De pronto, a lo lejos, una columna de humo, oscura, cual terrible incertidumbre de la desgracia, se eleva desde el horizonte, y al son de cientos de pasos que corren presurosos hacia la muerte, al son de los tambores de guerra que hace siglos hicieron retumbar los cimientos mismos de la tierra, corren las almas presurosas hacia su destino de sangre y fuego. All√≠, brav√≠a, inmensa, desafiante, como la so√Īaran los antiguos Se√Īores de la Guerra, la fatal Horda marcha. ‚ÄúLos gritos de guerra de nuevo hacen eco en el viento. Los fantasmas del pasado recorren la tierra, y gimen una vez m√°s por el conflicto‚ÄĚ. Al horizonte la esperanza y la muerte se dan la mano y se transmutan en el grito de la amargura. Una espada maldita se levanta y blande el destino de los pueblos. Al son de trompetas, espadas, escudos, lanzas, estandartes, la Alianza se lanza desesperada a la lucha. ‚ÄúH√©roes se levantar√°n para asumir el reto, y guiar√°n a los suyos a la batalla‚ÄĚ. El cielo se ha enrojecido, y Thrall, de pie entre sus hermanos, mira como del cielo descienden en medio de llamas enormes meteoros que evocan un destino largamente olvidado. ‚ÄúY mientras los ej√©rcitos mortales se destruyen unos a otros, la Sombra Ardiente ha llegado para consumirnos a todos‚Ķ‚ÄĚ Bajo el cielo lluvioso, una figura se materializa, y se√Īalando al jefe orco le ordena. ‚Äú¬°T√ļ deber√°s conducir a la Horda para cumplir con su destino!‚ÄĚ. Repentinamente, todo es oscuridad. Y en la profundidad del inconsciente, la voz reclama: ‚ÄúS√≠gueme afuera‚ÄĚ. Thrall ha despertado. Un sudor fr√≠o corre por su frente. Afuera de su caba√Īa, solo se escucha el chapoteo de la lluvia en la oscura noche‚Ķ

Thrall despierta de su perturbadora visi√≥n para encontrar un cuervo afuera de su madriguera. Para su sorpresa, el cuervo se ha transformado en un hombre. A√ļn excitado, Thrall interroga al humano sobre sus prop√≥sitos. √Čste le responde que fue humano hace mucho tiempo, pero que ahora es algo m√°s. Ha proclamado ser un Profeta, quien ha de mostrarle el destino de la Horda. Dispuesto a seguirlo, el Profeta ha anunciado al l√≠der orco el regreso de los demonios, y que Thrall debe conducir a la Horda hacia el oeste, cruzando el Gran Mar hacia las ancestrales tierras de un continente llamado Kalimdor. Solamente all√≠ los orcos podr√°n prevenir la destrucci√≥n que se avecina. Aunque Thrall inicialmente desconf√≠a de la misi√≥n, decide llevarla a cabo.

Tres d√≠as despu√©s, cerca de la costa de Lordaeron, los trabajadores de Thrall han construido un campamento temporal para recibir a los guerreros de los clanes. Sin embargo, se muestra turbado ante la reciente informaci√≥n que ha recibido. El clan Warsong y su invencible l√≠der Grom Hellscream han sido capturados y se encuentran en una base humana de la Alianza cerca del puerto. Los humanos lo incitan a rendirse, pero las fuerzas de Thrall atacan la base. Destruyendo su resistencia, Thrall y Grom deciden robar los barcos humanos para viajar hacia el oeste. La Horda, luego de a√Īos sin un hogar, sale en busca de su destino.

El Azote de Lordaeron

“La hoja no solo desgarra la carne, sino que carcome el alma. El que blanda la hoja, blandirá también una maldición" Muradin Bronzebearb leyendo a Arthas la maldición de Frostmourne...

El misterioso Profeta, volando en forma de cuervo, llega a los cuarteles generales de la Alianza en la Ciudad Capital de Lordaeron, donde el Rey Terenas y los embajadores de la Alianza discuten acerca de los recientes levantamientos orcos y la aparici√≥n de una extra√Īa plaga en las tierras del norte. All√≠, advierte sobre el peligro de la inminente invasi√≥n demon√≠aca y urge a la Alianza de viajar hacia el oeste, a Kalimdor, pero Terenas y el Concejo de la Alianza desacuerdan con √©l. Desilusionado, el Profeta parte en busca de alg√ļn otro que escuche la advertencia para salvar a la humanidad.

Varios d√≠as despu√©s, el Pr√≠ncipe Arthas, hijo de Terenas y su heredero al trono de Lordaeron, llega cerca del sure√Īo poblado de Strahnbrad, enviado para ayudar al legendario Uther el Portador de la Luz, su maestro, a prevenir el asalto de los Orcos del clan Blackrock sobre Strahnbrad. Luego de lidiar con los orcos en la villa, Arthas se entera de que estos han capturado algunos pobladores y los han ejecutado en una especie de ritual demon√≠aco.

Treinta minutos después, en la base de Uther, Arthas descubre que los negociadores de Uther han sido asesinados por los orcos, por lo que Uther lo asigna para dirigir el ataque sobre el campamento enemigo, mientras Uther contiene los contraataques. En su camino hacia la base orca, Arthas se encuentra con una banda de enanos dirigida por Feranor Steeltoe, una cazador de Dragones Negros, quien se encuentra tras la pista de un Draco llamado Searinox que habita cerca del área. El corazón de la bestia posee un encanto mágico que puede beneficiar a su armamento. Arthas decide matar al dragón y robar su corazón, con el cual Feranor elabora un poderoso orbe de fuego que mágicamente coloca en el martillo del paladín. Esta vez, Arthas lanza sus fuerzas contra el campamento Blackrock. Conforme Arthas se aproxima a la base, el Blademaster del clan Blackrock ejecuta a sus rehenes con el propósito de conjurar a sus amos demonios. Las fuerzas de la Alianza rápidamente se deshacen de los orcos, pero Arthas y Uther se encuentran profundamente preocupados por la ceremonia. Deciden regresar a la Ciudad Capital.

Dos semanas después, en los jardines de la Ciudadela Violeta de Dalaran, el gran Archimago Antonidas intercambia argumentos con el Profeta. Al igual que el rey Terenas, Antonidas rechaza las advertencias del Profeta, pues no cree la historia de este. Luego de que el Profeta desaparece en su forma de cuervo, Jaina Proudmoore aparece y se disculpa por espiar a su maestro. Antonidas asigna a Jaina investigar acerca de la fuente de la plaga de las tierras del norte de Lordaeron, y le dice que le ha conseguido un aliado especial.

Tres d√≠as despu√©s, Arthas y sus hombres esperan en el cruzo de caminos de Alterac. Jaina aparece y lucha con un par de orcos mediante la invocaci√≥n de un elemental de agua. Despu√©s de intercambiar saludos, ambos h√©roes acuerdan viajar hacia el norte a lo largo del Camino del Rey, buscando pistas del origen de la plaga. Llegan a la villa de Brill, donde son informados de la destrucci√≥n del puente que comunica con el otro lado del pueblo. Dando un rodeo por los vados del r√≠o, al norte, se enfrentan con algunos Murlocs de r√≠o y una banda de ladrones Bloodhills, y se dirigen hacia una fuente m√≠stica al oeste. Al acercarse a Brill, encuentran a algunos soldados luchando contra bandas de esqueletos vivientes. La villa entera ha enloquecido. Siguiendo hacia el sur, encuentran un granero infectado con la plaga, bajo el cual la tierra se ha ennegrecido y secado, como si estuviera muerta. Temiendo que el grano est√© infectado, destruyen el granero y se adentran m√°s en el pueblo, solamente para enfrentarse nuevamente con otros grupos de esqueletos. Ayudados por un par de sacerdotes Altos Elfos y un equipo mortero enano, se aproximan hasta el centro de Brill, donde se hallan con un extra√Īo hechicero vestido de negro, ayudado por algunos ac√≥litos, que se encuentran cerca de un almac√©n de granos infectado. Mientras el nigromante escapa, Arthas y Jaina se enfrentan a los voraces necr√≥fagos, m√°s guerreros esqueletos y una abominaci√≥n. Vencidos y destruido el granero, Arthas y Jaina deciden seguir al hechicero hacia Andorhal y averiguar, de una vez por todas, el origen de la plaga.

Al aproximarse a Andorhal, al d√≠a siguiente, las tropas de Alianza descubren un campamento de muertos vivientes en las afueras de la ciudad, por lo que montan asedio al mismo. Una vez dentro de Andorhal, Arthas se encuentra nuevamente con el nigromante, que no es otro que Kel‚Äôthuzad, quien advierte a los j√≥venes acerca del Azote y del Se√Īor del Terror, Mal‚ÄôGanis, comandante del mismo, cuyo prop√≥sito es erradicar a todos los seres vivos de Lordaeron. Mal‚ÄôGanis tiene su base en la ciudad de Stratholme, y ha retado a Arthas a buscarlo y luchar con √©l. El grano plagado ha sido distribuido entre los pueblos del norte de Lordaeron. Siguiendo a Kel‚Äôthuzad hacia el exterior de la ciudad, Arthas finalmente logra matar a Kel‚Äôthuzad, quien sombr√≠amente pronuncia el Azote de Lordaeron. Profundamente turbados, Arthas y Jaina se dirigen a Stratholme.

Temprano la ma√Īana siguiente, se aproximana a la villa de Hearthglen, sobre el camino a Stratholme. All√≠ se enteran de que la marcha del Azote ha iniciado, y un vasto ej√©rcito de muertos vivientes se dirige a la ciudad. Arthas pide a Jaina que busque a Lord Uther mientras el defiende Hearthglen. Casi de inmedianto, enormes masas de muertos vivientes, necr√≥fagos, zombis, abominaciones, nigromantes, dirigidos por escalofriantes liches esquel√©ticos. Para empeorar las cosas, una caravana del Azote, transportando grano con la plaga, ataca las diversas villas cercanas, aumentando las filas del ej√©rcito de muertos con cada golpe.

Después de brutales combates donde el poder de la Luz logra sostener la voluntad y fuerzas de las tropas de Arthas, Uther y Jaina llegan a Hearthglen, y con ellos, los Caballeros de la Orden de la Mano de Plata. Vencido el ejército de los malditos, Uther felicita a Arthas por su tenaz resistencia, pero el príncipe se encuentra encolerizado por los actos del Azote, y parte hacia Stratholme para enfrentarse a Mal’Ganis. Uther y Jaina parten tras el héroe, en parte para lidiar con el Azote, pero también para vigilar al rápidamente deteriorado paladín.

Horas después, sobre el camino a Stratholme, Arthas se topa con el Profeta, quien le implora que es su deber guiar a su pueblo hacia Kalimdor, ya que Lordaeron no puede ser salvado. Arthas acusa de locura al Profeta, y éste finalmente se va. Jaina, quien ha observado la escena desde la invisibilidad, se materializa y trata de convercer a Arthas acerca de la sensatez de las palabras del Profeta, pero Arthas se niega a abandonar su patria, y ambos parten hacia Stratholme.

A la ma√Īana siguiente, en las afueras de la ciudad, bajo un oscuro cielo lluvioso, Arthas descubre que los habitantes de Stratholme ya se encuentran infectados por la plaga, y decide que la ciudad entera debe ser sometida a una purga. Uther y Jaina se horrorizan ante la sola idea de la masacre, y el noble paladin se niega a realizar tan vil acci√≥n. Furioso, Arthas acusa a Uther de traidor y le suspende de sus servicios como palad√≠n. Jaina decide darle la espalda y partir con Uther, pues no puede observar a Arthas realizar la matanza. Mientras Arthas se prepara para ingresar a la ciudad, Mal‚ÄôGanis aparece y reta a Arthas, mientras transforma a los inocentes pobladores en muertos vivientes, engrosando cada vez m√°s su ej√©rcito. Entre las horribles garras del demonio y la c√≥lera del pr√≠ncipe, los pobres ciudadanos de Stratholme hayan una muerte segura. Finalmente, ambos rivales se encuentran cara a cara, pero Mal‚ÄôGanis, lejos de enfrentarlo, lo reta a seguirlo a las heladas tierras de Northrend, donde hallar√° su verdadero destino. El Se√Īor del Terror desaparece y Arthas jura perseguirlo hasta el fin del mundo.

Tres días después, entre las ruinas de Stratholme, Uther y Jaina descubren la horrible carnicería. Casi la totalidad de la población ha sido asesinada, y la ciudad arde en llamas. Uther demanda a Jaina el paradero de Arthas, y ella, luego de pensarlo un poco, revela los planes del Príncipe. Uther parte hacia Lordaeron a informar a Terenas de los actos de su hijo. Una vez que Jaina queda sola, el Profeta aparece nuevamente. Es a ella la que corresponde, ahora, tomar la vara de la esperanza para toda la humanidad y viajar hacia Kalimdor, donde podrá resistir el ataque de la Sombra que cae sobre el mundo.

Un mes después, en la helada costa de la Bahía Daggercap, en Northrend, las fuerzas de Arthas desembarcan sobre el frío continente. El príncipe ordena la movilización hacia el interior para establecer una base antes de iniciar la caza de Mal’Ganis.

Abri√©ndose camino entre los territorios de los trolls Gundrak de hielo, Arthas se encuentra con un grupo de enanos, la Hermandad de Exploradores de Ironforge, dirigida por su viejo amigo y maestro Muradin Bronzebearb. Artrapados en Northrend, el avance de las fuerzas del Azote ha dividido al grupo, por lo que Muradin acuerda con Arthas el rescate de sus camaradas, mientras el valiente enano el asistir√° en el combate contra el Se√Īor del Terror.

Las fuerzas de Arthas y Muradin combaten contra las bases del Azote y rescatan a los enanos. Aunque no encuentran rastro de Mal‚ÄôGanis, las tropas de la Alianza deciden establecer su base primaria en la zona. Muradin explica a su amigo Arthas que los enanos se encuentran en Northrend tras la pista de una legendaria espada conocida como Frostmourne, pero mientras m√°s se acercaban a la gruta donde se oculta la espada, m√°s muertos vivientes les salen al paso. Intrigado por la misteriosa arma, Arthas decide ayudar a Muradin en la b√ļsqueda de Frostmourne.

Unos pocos días después, mientras Arthas y Muradin se hallan en una misión de exploración, un emisario del Rey Terenas informa al capitán del campamento acerca de que el rey Terenas, a instancias a Lord Uther, ha decidido suspender la expedición. La flota tiene orden de regresar a Lordaeron. Sin embargo, los ejércitos de los muertos vivientes han tomado todos los caminos de regreso a la costa, por lo que las tropas, jubilosas por volvera a casa, tendrán que abrirse paso entre los bosques para llegar a sus barcos.

Enterado de la intromisión de Uther en sus planes, Arthas decide hundir los barcos antes de que sus hombres puedan hacerse a la mar. Aunque Muradin se sorprende de la pobre capacidad de juicio del príncipe, decide ayudar a su amigo en el sabotaje de las naves. Ayudados por un grupo de mercenarios trolls y ogros (contratado forzosamente contra el gusto del propio Arthas), se abren paso entre las tropas de los muertos vivientes y algunos puestos de guerra nerubians, para finalmente llegar a la costa y quemar los barcos de la Alianza. En ese momento, los hombres de Arthas llegan, pero el príncipe, aprovechando la situación, culpa a los mercenarios y ordena a sus hombres asesinarlos. Los mercenarios tienen un sangriento final, y Arthas ordena a sus hombres regresar a sus puestos: ninguno regresará a casa hasta que la misión esté completa.

Al d√≠a siguiente, Muradin reprocha a Arthas sus enga√Īos y actitudes poco honorables, pero el pr√≠ncipe justifica sus actos de venganza en la destrucci√≥n provocada por el Azote en Lordaeron. En ese momento, Mal‚ÄôGanis reaparece y reta a Arthas nuevamente. Las fuerzas del Azote han rodeado completamente el campamento y se preparan para atacar. Como un √ļltimo esfuerzo, Arthas y Muradin se lanzan en b√ļsqueda de Frostmourne, la √ļnica esperanza contra el poder de Mal‚ÄôGanis.

Mientras el Capit√°n defiende la base, Arthas y Muradin penetran en la oscuridad de la cueva. Luego de algunas vicisitudes, finalmente llegan a la C√°mara de la Espada, donde un Guardi√°n, un Revenante de hielo, protege la entrada. El Revenante advierte de la peligrosidad del arma, pero Arthas ignora la advertencia y destruye al Revenante. Con su √ļltimo aliento, el Revenante le dice que lo estaba protegiendo a √©l de la espada.

Dentro de la C√°mara, Arthas y Muradin hallan a Frostmourne, la cual flota en un bloque de hielo. El pedestal de la espada reza una antigua maldici√≥n: ‚ÄúLa hoja no solo desgarra la carne, sino que carcome el esp√≠ritu‚ÄĚ. A pesar de que Muradin trata de convencerlo de volver y dejar la espada, Arthas siente que no tiene elecci√≥n. Invocando a los oscuros esp√≠ritus de la C√°mara, rompe el bloque de hielo y libera a Frostmourne, lo cual que cuesta la vida a Muradin, atravesado por una estalactita durante la explosi√≥n. Arthas tira el martillo de la luz y toma la espada. Su destino se ha sellado finalmente.

Devuelta en el campamento, la situaci√≥n es desesperada. Las fuerzas de los muertos vivientes casi han derrotado al Capit√°n y sus tropas, pero la llegada de Arthas con Frostmourne vuelca totalmente la situaci√≥n. Las fuerzas de Arthas dejan una estela de destrucci√≥n a su paso hacia la Fortaleza de Draktharon. Destruida la √ļltima base de resistencia de Mal‚ÄôGanis, el Se√Īor del Terror emerge y se encara con Arthas por √ļltima vez.

Mal‚ÄôGanis nota que Arthas tiene a Frostmourne a expensas de las vidas de sus camaradas. La voz del Rey Lich habla a su cabeza, y para sorpresa del Se√Īor del Terror, el esclavizado Arthas lanza un golpe fatal sobre Mal‚ÄôGanis. Su venganza est√° consumada.

Atormentado por la enloquecedora voz de Ner‚Äôzhul, Arthas vaga por los helados parajes de Northrend, perdiendo los √ļltimos vestigios de su cordura. Tiempo despu√©s, bajo la direcci√≥n de su nuevo amo, el Rey Lich, Arthas vuelve a la ciudad cap√≠tal de Lordaeron. Aunque los ciudadanos celebran el regreso de su h√©roe, Arthas penetra en la C√°mara del trono, y en un acto vil y terrible, asesina a su propio padre. Ahora, como nuevo rey de Lordaeron, Arthas entrega su reino al Azote, y la ca√≠da final de la Alianza ha empezado.

El Ascenso de los Malditos

La plaga de muerte del Rey Lich ha arrasado la Ciudad Capital de Lordaeron y todas las ciudades circundantes. Aterrorizados y descorazonados por la muerte de su noble rey, las fuerzas de Lordaeron han sido barridas por los furiosos guerreros muertos vivientes del Azote. Ahora, Lordaeron es solamente una sombra de su anterior gloria ‚Äď y el Pr√≠ncipe Arthas no ha vuelto a ser visto‚Ķ

Lord Uther el Portador de la Luz, destrozado por la muerte de rey (a quien amaba como un hermano) y por la traici√≥n de su hijo y pupilo, ha oficiado √©l mismo la incineraci√≥n del cuerpo de Terenas, seg√ļn la tradici√≥n, y se ha ofrecido como voluntario para cuidar de su tumba.

La noche es oscura, fr√≠a y lluviosa, misteriosa como un profundo enigma. El Pr√≠ncipe Arthas, convertido ahora en el primer Caballero de la Muerte del Rey Lich, es materializado en las afueras de la villa de Vandermar, en el norte de Lordaeron. Monta ahora una cabalgadura infernal, Pesadilla, una terrible criatura como el esqueleto de un caballo, que bufa fuego por sus fauces. Frente a √©l, una figura conocida se materializa, en quien Arthas cree reconocer a Mal‚ÄôGanis. En el momento en que decide atacar, Tichodrius el Oscuro se presenta y le felicita por haber matado a su padre y entregar su tierra al Azote, ya que as√≠ ha aprobado la primera prueba del Rey Lich. Por primera y unica vez en su vida, Artha se da cuenta de que ha maldecido y destruido todo lo que una vez am√≥ y defendi√≥ con todas sus fuerzas, sin sentir ning√ļn remordimiento o pena. Ticondrius explica que esto se debe a Frostmourne, la cual ha sido forjada para robar almas, y la de Arthas fue la primera que tom√≥. A su vez, ordena al Caballero de la Muerte reunir nuevamente al Culto de los Malditos, cuyos miembros se han escondido entre el populacho, temerosos de ser descubiertos por los paladines.

Penetrando en la durmiente villa, Arthas va reuniendo uno a uno a los acólitos del Culto, y se reporta de nuevo con Ticondrius. Su siguiente misión será recobrar los restos mortales del fundador del Culto, el nigromante Kel’thuzad, enterrados en el cementerio de Andorhal.

Una vez en Andorhal, Arthas debe enfrentarse a la Mano de Plata, que ha convertido la ciudad en una fortaleza para protegerla de los ataques del Azote. El primero en caer es Gavinrad el Terrible, quien guarda la tumba de Kel’thuzad. Arthas descubre que el espíritu del nigromante puede comunicarse mentalmente con él, y a partir de ahora será su fiel consejero. Los restos del nigromante, sin embargo, están en un avanzado estado de putrefacción, y para poder conservarlos, Ticondrius instruye a Arthas en recobrar una urna mágica donde los restos podrán conservarse. Dicha urna, desgraciadamente, se encuentra en manos de los paladines.

Arthas ponde sitio a la ciudad, y uno a uno van cayendo sus defensores: Ballador el Luminoso y sus Campeones de la Paz, Sage Truthbearer y los Campeones de la Verdad, y finalmente, Uther Lightbringer, el antiguo maestro de Arthas. Uther reprocha al Caballero de la Muerte el hecho de que su padre, el noble Terenas, sostuviera a su pueblo por m√°s de setenta a√Īos, mientras Arthas lo hab√≠a destru√≠do en un pu√Īado de d√≠as. La urna, adem√°s, contiene los restos de su padre asesinado. Luego de un gran batalla entre ambos titanes, Uther finalmente cae ante el poder de Frostmourne. El h√©roe m√°s grande de la historia humana ha muerto. Una vez seguros los despojos de Kel‚Äôthuzad, Arthas, por instigaci√≥n de Ticondrius, parte hacia el m√°gico reino elfo de Quel‚Äôthalas. Solamente las potentes energ√≠as del Pozo del Sol podr√°n reencarnar al nigromante.

Mientras tanto, en los oscuros salones de la ciudadela del Torbellino del Vac√≠o, Ticondrius y sus dos hermanos, Anetheron y Mephistroth, disciernen acerca de sus sospechas sobre los motivos ocultos del Rey Lich para su Caballero de la Muerte. Archimonde el Profanador no permitir√° ning√ļn error, pero Ticondrius asegura tener total control del Azote. Una duda, sin embargo, ha llenado su cabeza.


El Pozo del Sol ‚Äď La Ca√≠da de Silvermoon

Seis d√≠as despu√©s, en las boscosas fronteras de Quel‚Äôthalas, el ej√©rcito de muertos vivientes de Arthas inicia el asalto sobre el reino de los Altos Elfos. El esp√≠ritu de Kel‚Äôthuzad le advierte de los grandes poderes de los elfos, pero el Pr√≠ncipe minimiza el asunto y el ataque inicia. Luego de establecer su primera base, el Azote empieza a ser atacado por las fuerzas de los elfos, dirigidos por Sylvanas Windrunner, Ranger General de Silvermoon. Silvanas Windrunner, la menor de las heroicas hermanas Windrunner, Alleria y Veressa, y la √ļnica que les sobrevive. M√°s alta que sus compa√Īeras Rangers, extremadamente audaz y valerosa, con un hermoso cabello rubio largo y brillante al sol, y un par de ojos de color verde esmeralda, los cuales despiden una bravura solamente comparable con su belleza.

La entrada a Silvermoon se encuentra resguardada por dos puertas: la Exterior, rodeada por enormes bases del ejército elfo, y la Interior, protegida por un encantamiento, que solamente puede abrirse con un artefacto mágico conocido como la Llave de las Tres Lunas. Constantes y brutales batallas se entablan entre ambos ejércitos, pero reiteradamente, Arthas logra hacer retroceder a Sylvanas, hasta que la Puerta Exterior cae.

Sylvanas, para dificultar el avance del Azote, destruye el √ļnico que puente que comunica directamente a la Puerta Interior. Vali√©ndose de algunos dirigibles Goblin abandonados durante el escape, Arthas logra pasar el r√≠o e inicia el asedio de los templos donde se ocultan las tres partes de la Llave de las Tres Lunas: la Piedra de Amatista de Hannalee, que abre el coraz√≥n del Guardi√°n de la Puerta; el Cristal de la Luna Esmeralda del Ojo de Jennala, que abre la mente del Guardi√°n de la Puerta, y el Cristal de la Luna de Zafiro del Cuerpo de Enulaia, que abre el alma del Guardi√°n de la Puerta. Asistido por los demonios de la cripta, los cuerpos reanimados de los guerreros nerubian de Northrend, uno a uno los templos son destruidos, hasta que finalmente, la Llave de las Tres Lunas est√° completa. La Puerta Interior cae y el asalto final a Silvermoon es inminente.

Desesperada por la cercana ca√≠da de su patria, Sylvanas env√≠a constantes mensajeros a Silvermoon pidiendo refuerzos, pero estos son f√°cil presa de las g√°rgolas que Arthas ha tra√≠do de Northrend. Las superiores fuerzas del Azote rodean y destruyen el √ļltimo basti√≥n de Sylvanas. La valiente elfa se prepara para enfrentar una muerte segura, pero Arthas tiene otros planes. Sabedor de que Sylvanas ha sido una contrincante formidable y a la vez √ļtil, Arthas le lanza una herida mortal, pero a la vez, usando a Frostmourne, esclaviza su esp√≠ritu, que se transforma en una banshee, un alma eternamente atormentada.

Con esta nueva y poderosa adquisición a su ejército, Arthas se ha vuelto imparable. Con sus nuevos y horribles poderes, la que fue Silvanas Windrunner ha llamado a los espíritus de sus camaradas caídas, que retornan del oscuro Abismo convertidas en terribles y rencorosas banshees. Ansiosas por retomar su forma terrenal, las banshees se lanzan hacia Silvermoon, atormentando a los confundidos ciudadanos y sembrando el dolor y la confusión entre las tropas de los elfos. Algunas, incluso, se han posesionado de los caballeros y soldados más fuertes, que ahora, guiados por la oscura voluntad de la banshee, se vuelven contra sus compatriotas.

El Azote, encabezado por Arthas, se encuentra a las puertas de la ciudad. Miles de esqueletos vivientes y zombis caminan sobre las calles de Silvermoon, sembrando la muerte y la desolación. Silvermoon arde en llamas, y los pocos sobrevivientes huyen hacia los bosques y la costa. Muerte, cuerpos putrefactos y ríos de sangre corren por las calles. El Concejo de los Siete Altos Elfos ha abandonado la ciudad. Las tropas de Arthas avanzan hasta el Pozo del Sol.

El Santuario se halla defendido por cuatro grandes Golems de granito, creados mágicamente por los hechiceros para guardar el preciado tesoro. Aunque los Golems son realmente poderosos e inmunes a los hechizos, la superioridad numérica del Azote es evidente, y finalmente las criaturas son destruidas. Arthas ha llegado hasta el Pozo mismo. La potente energía que mana de él es realmente asombrosa.

Los restos del nigromante son colocados dentro del Pozo, mientras el fantasma de Kel’thuzad ingresa en las potentes aguas. La energía desplegada es formidable, pero el Pozo del Sol, corrompido por la negra magia de los muertos, se ha enrojecido como la sangre. Kel’thuzad ha emergido de la fuente, pero ahora, su cuerpo es el de un formidable y espeluznante esqueleto rodeado de una corrupta y voraz aura de maldad. El dolor, el frío, la misericordia, la incertidumbre, la ansiedad, la angustia, todas las vanas preocupaciones que apasionan y desbordan los corazones de los mortales, son polvo que lleva el viento para él.

La masacre y la destrucci√≥n del Azote ha llegado a su fin. Reforzado por gran cantidad de tropas por los muertos recientes, el ej√©rcito de Arthas se retira hacia el sur, tomando el camino hacia las monta√Īas de Alterac. Silvermoon, y con ella toda la orgullosa y ancestral raza de los Altos Elfos, solamente son sombras del pasado...

La Revelación

Levantado ahora como un Lich, Kel¬īthuzad lleva al Caballero de la Muerte hacia las monta√Īas Alterac, donde le explicar√° el verdadero prop√≥sito del Rey Lich y el Azote. Tres d√≠as despu√©s, en las heladas monta√Īas Alterac, Kel¬īthuzad le explica a Arthas que el Rey Lich fue creado por los feroces se√Īores de la Legi√≥n Ardiente para preparar el camino de la segunda invasi√≥n de Azeroth. Los Se√Īores del Terror Nathrezim han sido enviados para observar que tal meta se lleve a cabo. La plaga de muertos vivientes que el Culto de los Malditos lanz√≥ sobre Lordaeron e incluso la invasi√≥n de Quel¬īthalas fue ordenada para quitar del camino dos enemigos que pudieran resistir el regreso de la Legi√≥n. Esta era la primera fase del plan del Rey Lich. Arthas parece impresionado por la enormidad de los eventos por venir, pero Kel¬īthuzad le asegura que diez mil a√Īos antes sobre el mundo hubo una guerra que ser√≠a el preludio del caos que la Legi√≥n desatar√≠a sobre Azeroth.

Dada la presenta situaci√≥n, Arthas y Kel¬īthuzad se acercan al campamento de orcos del clan Blackrock para ordenar la segunda fase del plan de Ner¬īzhul. El Azote debe destruir el campamento de los orcos Blackrock y tomar control de una puerta demon√≠aca que a√ļn es funcional. Kel¬īthuzad usar√° la puerta para comunicarse con el demonio Arquimonde el Profanador, quien actualmente dirige el plan de invasi√≥n de la Legi√≥n.

Sin embargo, los orcos Blackrock no ser√°n un rival f√°cil. Jubei¬īthos, el Maestro de las Espadas, quien se hab√≠a enfrentado con Arthas cuando a√ļn era palad√≠n, ha logrado su prop√≥sito de invocar a los demonios, y el clan se encuentra fortalecido por poderosos brujos, ogros magos, esclavos goblins y fieros dragones rojos. El mismo Jubei¬īthos se ha transformado en un Orco del Caos. Ahora, erigido en nuevo l√≠der del clan despu√©s de la derrota de Doomhammer, ha rechazado las ense√Īanzas chaman√≠sticas del que considera hereje nuevo Se√Īor de la Guerra y ha acogido la sed de sangre, condenando a todo su clan a ser esclavos eternamente.

Kel¬īthuzad le dice a Arthas que, hace mucho tiempo, los orcos fueron la primera arma de la Legi√≥n contra la humanidad. Estos reclaman ser los verdaderos sirvientes de la Legi√≥n Ardiente, y creen que sus amos les han enviado a los muertos para probarlos. Arthas ha decido matar a cada uno de los l√≠deres del clan Blackrock para obtener poderosos artefactos m√°gicos que estos guardan.

Aunque poderosos, los orcos del Clan Blackrock no son rival para el ej√©rcito de Arthas, y el Caballero de la Muerte toma control r√°pidamente de la puerta. Jubei¬īthos muere por la espada del poderoso Caballero, dejando condenados a sus orcos a la esclavitud eterna. Kel¬īthuzad activa el portal y contacta a Arquimonde.

Asedio y Destrucción de Dalaran

‚ÄúTiemblen, mortales, y desesperen. El Apocalipsis ha llegado a este mundo‚ÄĚ. Archimonde el Profanador

Archimonde ordena al lich encontrar el libro de hechizos perdido de Medivh, el √öltimo Guardi√°n, pues solamente los poderosos encantos de este libro pueden abrir un portal lo suficientemente grande para que la Legi√≥n regrese al mundo. El libro puede ser hallado en la ciudad m√°gica de Dalaran, hogar del Kirin Tor. Archimonde ordena que la invocaci√≥n deba ser realizada m√°ximo en tres d√≠as en las afueras de la ciudad. El Libro de Medivh, que fuera robado por las fuerzas orcas de Ner‚Äôzhul antes de la invasi√≥n de Draenor, fue el √ļnico de los objetos m√°gicos que pudo ser salvado por la Alianza antes de que aquel planeta implosionara.

A la ma√Īana siguiente, en las puertas de Dalaran, Arthas ordena a los magos rendirse a la fuerza del Azote. El Archimago Antonidas, l√≠der del Kirin Tor sale a su encuentro e, ir√≥nicamente, le pregunta por la salud de su noble padre. A su vez, le advierte de no entrar a la Ciudadela Violeta, pues los magos del Kirin Tor han erigido un aura m√°gica que destruir√° a cualquier muerto viviente que intente ingresar a la ciudad. Arthas refuta sus amenazas, pero Antonidas de tele-transporta dentro de la ciudad. Kel¬īthuzad nota que son tres los magos que mantienen las auras, y si el Azote logra matarlos, el hechizo ser√° roto y el Azote podr√° arrasar la ciudad.

En Dalaran, los tres archimagos m√°s poderosos del Kirin Tor (Shal Lightbringer, Conjurus Rex y el mismo Antonidas) elevan el encantamiento del aura para defender la Ciudadela Violeta. Aunque muchos muertos vivientes son destruidos por las poderosas auras, el grupo de Arthas logra penetrar en Dalaran. Uno por uno, los archimagos van cayendo, gracias a que Arthas ha logrado controlar a los poderosos Golems y Dragones Azules que los magos ten√≠an encerrados en Dalaran para su estudio. Cuando Antonidas, el √ļltimo mago, cae bajo el poder del Rey Lich, clama que su actual dolor caiga sobre la conciencia de Arthas, que luego le da muerte. El Caballero de la Muerte y el lich logran reclamar el libro de hechizos.

Una hora despu√©s, en una colina sobre Dalaran, Kel¬īthuzad y Arthas se preparan para invocar a Arquimonde. Kel¬īthuzad se da cuenta de que el conocimiento demon√≠aco del Medivh pose√≠do est√° m√°s all√° de cualquier cosa que √©l hubiera visto. Ticondrius aparece y ordena el inicio de la invocaci√≥n. Conforme el lich inicia la entonaci√≥n de los hechizos para traer a Arquimonde a Azeroth, Arthas gu√≠a a sus guerreros muertos vivientes para defender al lich de las encolerizadas fuerzas de Dalaran, que preparan un √ļltimo masivo ataque contra el Azote.

Ola tras ola, las tropas del Clan de Magos y la Liga de los Hechiceros, bajo el mando de los magos Mannath Magesinger y Landazar, luchan por derrotar las defensas del Azote. Ambos bandos tienen grandes p√©rdidas, pero finalmente, Kel¬īthuzad abre el portal, y las fuerzas de la Legi√≥n Ardiente, lideradas por Arquimonde el Profanador, ingresan al mundo. Dando a Ticondrius y los se√Īores de terror el poder del Azote, proclama que el rey Lich ya no le es necesario y se dirige hacia Dalaran para destruirla, como ejemplo para el resto de los habitantes de Azeroth. Sorprendido y encolerizado, Arthas pregunta a Kel¬īthuzad que pasar√° con ellos una vez que la Legi√≥n tome el control. El lich tranquiliza al Caballero de la Muerte, dici√©ndole que el Rey Lich ya hab√≠a previsto esta situaci√≥n y tiene un plan apropiado.

Mientras tanto, Archimonde realiza un terrible hechizo sobre Dalaran, y usando sus poderes m√°gicos, se trae la ciudad entera al suelo. La destrucci√≥n de Dalaran termina con el reinado del Kirin Tor, priva a Azeroth de una de sus defensas primarias contra la Legi√≥n, y sirve como tel√≥n de obertura para la Tercera Guerra. Despu√©s de diez mil a√Īos, la segunda invasi√≥n demon√≠aca sobre Azeroth hab√≠a comenzado‚Ķ

En el Ojo del Maelstrom - El rescate de los Darkspear

‚ÄúSobre el horizonte‚Ķ hacia su destino‚ÄĚ.

Los lugartenientes de Thrall le reportan que la mitad de la flota est√° perdida, y que la otra mitad est√° seriamente da√Īada. Thrall ordena construir una base en la isla, pues tomar√° cierto tiempo poner a punto la flota para continuar el viaje hacia Kalimdor. Uno de los chamanes de Thrall reporta que siente un extra√Īo poder m√°gico alrededor del campamento. Usando su hechizo de Visi√≥n Lejana, Thrall descubre que Centinelas Guardianes han sido colocados alrededor de la zona donde la Horda ha desembarcado. En ese momento, un curandero troll de la isla llamado Sen¬īJin, de la tribu Darkspear, aparece y advierte a Thrall de que unos invasores han establecido un puesto de observaci√≥n al otro lado de la isla. Los Trolls han intentado vivir en paz, pero los invasores, humanos, los han cazado d√≠a y noche. Sin atenerse a esperar un ataque humano, Thrall ordena a una patrulla lidiar con cualquier tropa humana que se atreva a cruzar. Lo que Thrall y Sen¬īJin no conocen es que estas tropas son marines reales de la naci√≥n mar√≠tima de la Alianza, Kul Tiras, al mando del Gran Almirante Daelin Proudmoore.

Los Darkspear, una tribu de trolls de la jungla, fueron exiliados en esta isla luego de entrar en conflicto con sus hermanos los Gurubashi, quienes gobiernan en las vastas junglas del Valle de Strangletorn, en Azeroth, después de que los Darkspear se negaran a adorar al sanguinario dios Hakkar el Devorador de Almas.

Despu√©s de ayudar a los Trolls a purificar una fuente de sanidad y defenderlos de los constantes ataques humanos, las fuerzas de Thrall inician el asedio del campamento de Kul Tiras. Mientras los humanos pelean valientemente, se ven sobrepasados por las fuerzas combinadas de orcos y trolls. Sin embargo, justo cuando la Horda est√° cerca de vencer a los humanos, ambos lados se ven atacados por un gran n√ļmero de Murlocs acu√°ticos. Tomando a los humanos, orcos y trolls bajo su custodia, los Murlocs argumentan que la magia de Thrall no interferir√° m√°s con sus planes de ‚Äúretomar la superficie‚ÄĚ. Las criaturas acu√°ticas llevan a sus prisioneros a una red de cavernas profundas dentro de la isla.

Thrall se encuentra prisionero en una mazmorra subterr√°nea, separado de sus compa√Īeros. Como √©l se pregunta el prop√≥sito de los Murlocs en capturarlo, un troll que se encuentra aprisionado junto con Thrall le explica que los Murlocs usualmente eran pac√≠ficos, pero recientemente empezaron a capturar humanos y trolls para usarlos en sacrificios para su l√≠der: una Bruja del Mar que amenaz√≥ con destruir la isla si los Murlocs no obedec√≠an. Thrall no se intimida y utiliza su Rayo Luminoso para matar a los guardias y escapar de su celda. El y el troll salen a rescatar a sus compa√Īeros.

Despu√©s de abrirse camino a trav√©s de la prisi√≥n subterr√°nea y recoger a todos los prisioneros que encuentran, Thrall y sus tropas finalmente llegan al sal√≥n del trono del hechicero Murloc que los ha aprisionado. Sin embargo, es demasiado tarde para salvar a Sen¬īJin, que es brutalmente sacrificado por el hechicero como sacrificio para la Bruja del Mar. Consumido por su ira, Thrall derrota al hechicero y llega al lado del Sen¬īJin moribundo.

Con su √ļltimo aliento, Sen¬īJin le ruega a Thrall que gu√≠e a los trolls hacia Kalimdor junto con el resto de la Horda, pues nunca podr√°n volver a vivir en paz en esta isla. √Čl asiente y extiende la oferta a los restantes Trolls, quienes acceden a formar parte de la Horda.

En ese momento la voz de la Bruja del Mar hace eco dentro de la caverna, diciendo a los orcos que no escapar√°n tan f√°cilmente, luego de lo cual, las paredes de la caverna subterr√°nea empiezan a colapsar, y los soldados de la Horda tiene que escapar hacia la superficie.

Conforme las tropas de la Horda salen de la cueva, la Bruja del Mar aparece y los ataca por haber matado a sus sirvientes y profanado su santuario. Como compensación, ella tomará las vidas de orcos y trolls. Thrall ordena a la Bruja regresar a las profundidades y dejar la isla en paz. Sin embargo, la Bruja no lo escucha y se prepara para golpear el campamento de la Horda con sus tropas.

Volviendo rápidamente a la base, Thrall pregunta por el estado de la reparación de los barcos. El capitán encargado del campo le dice que los barcos están casi terminados, pero en eso un volcán hace erupción y la isla completa empieza a hundirse. Thrall ordena defender los barcos a toda costa contra los Murlocs hasta que las reparaciones estén finalizadas y la Horda pueda continuar su viaje hacia Kalimdor.

Durante los siguientes minutos, los peones trabajan frenéticamente para reparar los barcos mientras los guerreros restantes batallan contra la Bruja del Mar y los Murlocs. Finalmente, la reparación se completa y la Horda rápidamente evacua la isla y desaparece entre las ondas del mar. Conforme navegan hacia Kalimdor, la voz de la Bruja del Mar hace eco entre las olas, profetizando la destrucción de los habitantes de la superficie en manos de la raza acuática conocida como los Naga…

La Invasión de Kalimdor

‚Äú- Thrall‚Ķperd√≥name‚Ķ he sido un tonto. La furia de los demonios‚Ķ se extingue mis venas. ¬°Me he liberado a m√≠ mismo! - No, amigo m√≠o‚Ķ nos has liberado a todos‚ÄĚ. La muerte de Hellscream. Leyenda orca.

Despu√©s de semanas de viajar por los mares embravecidos, la Horda ha desembarcado sobre las salvajes costas de Kalimdor. Con sus barcos robados quebrados y hundidos, los orcos precavidamente se aventuran tierra adentro, previniendo los posibles peligros desconocidos que habitan en la desolada tierra. Con sus barcos quemados y lentamente hundi√©ndose en el mar, Thrall pregunta por el resto de la Horda. No hay seguridad de haber llegado a Kalimdor, pero han viajada hacia el oeste m√°s all√° de toda tierra conocida. No hay rastros de Grom Hellscream o los Warsong, pues sus barcos fueron separados de la flota durante la tormenta, por lo que Thrall ordena iniciar la b√ļsqueda para reagruparse.

Conforme viajan sobre la extra√Īa y hermosa tierra, los orcos rescatan miembros de la Horda que han sido capturados por una extra√Īa raza de criaturas semejantes a jabal√≠es. Grupo por grupo, los quillboars van cayendo ante el poder superior de la Horda. Explorando las distintas aldeas quemadas, presencian la lucha entre los Centauros y enormes seres como toros, las cuales caen ante la superioridad num√©rica de los Centauros, y Thrall presiente que la Horda ha llegado a un lugar con muchos m√°s conflictos que los que dej√≥ atr√°s en Lordaeron.

Eventualmente las fuerzas de la Horda tratan de ayudar a las criaturas toro, hasta que logran dar con su líder, Cairne Bloodhoof, jefe de los Tauren, el cual se encuentra intrigado por el estilo de pelea de los orcos y desea conocerlos más. Thrall le relata la historia de cómo la Horda vino a Kalimdor a hallar su destino, y Cairne sugiere que pueden hablar con el Oráculo que se encuentra más al norte. Thrall se resiste a viajar en esa dirección, pues un enorme ejército de centauros se mueve hacia allá. Cairne se alarma pues los centauros marchan hacia la aldea Bloodhoof, y debe retornar de inmediato. Deseoso de conocer más acerca del Oráculo y los Tauren, Thrall conduce a la Horda hacia la aldea de Cairne y lo asiste en su defensa.

Una vez en la aldea, la Horda y los Tauren resisten el asedio de constantes olas de Centauros. Eventualmente, el Campeón de los Centauros llegará a pelear y caerá ante las fuerzas unidas de ambos ejércitos. Su muerte motivará la retirada de los centauros.

Cairne agradece a Thrall su apoyo, pero el viejo jefe se encuentra desesperanzado, pues los centauros controlan toda la región, y los Tauren se ven obligados a viajar a las verdes praderas de Mulgore o si no morirán. Desafortunadamente, la velocidad de los centauros no tiene rival en los planos abiertos, y el líder de los Bloodhoof teme que su caravana será aniquilada durante el viaje. Thrall ofrece escoltar a los Tauren a Mulgore a cambio de la información del Oráculo que Cairne le informó. Cairne, intrigado por los orcos y los trolls, accede. La Horda y los Tauren planean una larga marcha a través de los planos del sureste de Kalimdor.

Dos días después, sobre las desoladas llanuras de los Barrenos, Thrall y Cairne intercambian información sobre cada una de sus culturas durante su viaje hacia Mulgore. Thrall nota que Kalimdor es muy similar al mundo destruido de los orcos, Draenor. Cairne relata a Thrall que los Tauren son hijos de la Madre Tierra, y que por ella tienen una cultura pacífica y un estilo de vida propios en esa tierra. En ese momento, varios scouts de la Horda reportan que una banda de arqueros y guerreros centauros se acerca para atacar la caravana. Thrall rápidamente ordena a las tropas que escolta a las bestias Kodo de los Tauren hacia una serie de oasis donde podrán reabastecerse. Cairne y los guerreros Tauren asistirán en la defensa del convoy.

Conforme los centauros contin√ļan el asedio a la caravana durante su viaje, los guerreros orcos y tauren la defienden de las brutales bestias. Eventualmente la caravana logra llegar a Mulgore, pero los centauros casi se encuentran sobre ellos. Llamando al esp√≠ritu de la Madre Tierra, Cairne provoca un derrumbe de una formaci√≥n rocosa, que obstruye el paso de los centauros hacia Mulgore.

Con el paso asegurado, Thrall pregunta a Cairne acerca del Or√°culo. Cairne dice que las leyendas hablan de que el Or√°culo conoce los caminos del destino y que es Hijo mismo de la Madre Tierra, y que solamente √©l podr√° mostrarle a la Horda su verdadero destino. El Or√°culo puede ser hallado en el norte, en lo m√°s alto del Monte Stonetalon. Luego de mostrar agradecimiento por la asistencia de la Horda, Cairne env√≠a sus m√°s finas bestias Kodo para asistir a los orcos y trolls en su viaje. Thrall agradece a Cairne su generosidad y promete nunca olvidar al jefe Tauren. Cairne deja la Horda con una bendici√≥n de la Madre Tierra y los Tauren contin√ļan su viaje sobre Mulgore.

Mientras tanto, de regreso en Lordaeron, la Legi√≥n inicia su invasi√≥n. Las villas humanas son arrasadas por la Guardia del Apocalipsis y los Infernales. Ticondrius aparece y conversa con Mannoroth el Destructor, el barb√°rico l√≠der de los Se√Īores del Foso. Mannoroth se encuentra disgustado por la facilidad con que los demonios han derrotado a los Humanos. Ticondrius aclara que esto es gracias al trabajo del Azote, el cual exitosamente derrot√≥ a los humanos y Altos Elfos antes de la invasi√≥n, cosa que los orcos no pudieron realizar cuando hicieron el pacto de sangre con Mannoroth. A su vez, Ticondrius informa a Mannoroth que los orcos no se encuentran lejos, y que sus agentes los han hallado en Kalimdor, por lo que Mannoroth jura destruirlos por su traici√≥n. Sin embargo, Arquimonde, que aparece de la nada, le dice que los orcos a√ļn pueden ser √ļtiles a la Legi√≥n.

Cinco d√≠as despu√©s, cerca de las faldas del Monte Stonetalon, la Horda de Thrall contin√ļa su viaje en busca del Or√°culo. Sin embargo, hay desaz√≥n entre los miembros de la Horda por la falta de un buen combate. En ese momento, a lo lejos, divisan a Grom Hellscream y los Warsong luchado contra los defensores de un asentamiento humano. Sorprendidos de hallar humanos en Kalimdor, la Horda se une a la batalla. Con la base humana en ruinas, Thrall y Grom discuten la situaci√≥n. √Čste √ļltimo le informa que los humanos se encuentra liderados por una joven, y han tomado el paso hacia el norte. Thrall ordena explorar el √°rea, y ordena a Grom no atacar a los humanos hasta que sus posiciones est√©n listas.

Los scouts de Thrall informan que un grupo de Goblins tienen unos zeppelines hacia el norte, los cuales permiten pasar las fuerzas humanas sin tener que pelear con ellas. Sin embargo, la sed de sangre de Grom lo obliga a atacar a los humanos, con lo que las fuerzas de Thrall se ven obligadas a luchar contra ellos. Las fuerzas de la Alianza se encuentran comandadas por Agronnor el Poderoso, Thane de Ironforge al mando de las fuerzas de Gilneas, Buzan el Osado, paladín de la Mano de Plata, y Tann Flamecaster, mago sobreviviente de la destrucción de Dalaran. Todos caen en la batalla. Luego de neutralizar las bases humanas, Thrall confronta a Grom, pero este le responde que los humanos merecen morir, y que la sed de sangre hierve en sus venas, igual que antes, cuando los demonios estaban cerca. Furioso, Thrall envía a Grom y su clan hacia el norte, al bosque de Ashevale, para construir un nuevo asentamiento, mientras él se dirige hacia el Monte a buscar el Oráculo.

Dos d√≠as despu√©s, en las fronteras del Bosque de Ashenvale, los Warsong construyen un peque√Īo campamento donde se levantar√° el asentamiento de los orcos. Grom se encuentra disgustado por que sus bravos guerreros se ven obligados a realizar trabajos manuales. Algunos de sus soldados, entonces, empiezan a temer el bosque, debido a que escuchan extra√Īas voces en un idioma desconocido que hacen eco en los ancestrales √°rboles.

Unos momentos m√°s tarde, un grupo de guerreras aparece y ataca a los Warsong, reclamando el irrespeto de los orcos hacia la vida. Grom Hellscream nota que estas se parecen a los Altos Elfos, pero su color de piel es p√ļrpura y son m√°s altas y salvajes. Constantemente, mientras exploran el √°rea, los orcos son atacados por las guerreras, pero la superioridad de los orcos asegura el terreno. Grom, finalmente, halla una peque√Īa tienda Goblin, donde su due√Īo, el jovial Neeloc Greedyfingers, le ofrece dos aserradores mec√°nicos a cambio de matar a l√≠der de una tribu de furbolgs, unos enormes y voraces hombres-oso que viven en lo profundo del bosque, a lo que Grom accede. Con ayuda de los aserradores, Grom logra levantar r√°pidamente el asentamiento para Thrall.

Mientras tanto, cerca de las Praderas de la Luna del semi-dios Cenarius, Mannoroth y Ticondrius discuten el plan de la Legi√≥n para los orcos. Como prevenci√≥n, Archimonde demanda la muerte de Cenarius antes de invadir Kalimdor, para evitar que √©ste participe en la defensa. Mannoroth reconoce que Cenarius es extraordinariamente poderoso y le gustar√≠a enfrentarlo en la batalla, pero el semi-dios raramente aparece en despoblado. Tichondrius y Archimonde creen que los orcos pueden matar a Cenarius por la Legi√≥n, solamente necesitan de un peque√Īo incentivo. Entonces, Mannoroth vierte su sangre ardiente en la fuente de Cenarius, con el objetivo de que los orcos la beban y reaviven la sed de sangre.

A la ma√Īana siguiente, en Ashevale, los orcos han construido un nuevo asentamiento. En ese momento, Cenarius aparece y destruye el campamento, utilizando a sus treants y los elfos nocturnos, como retribuci√≥n por la destrucci√≥n del bosque. Superados por las fuerzas enemigas, los orcos cruzan el r√≠o en retirada, y Cenarius hace crecer nuevamente, con sus poderes, los bosques. Buscando una manera de derrotar a Cenarius, Grom env√≠a a un grupo a explorar la parte m√°s profunda del bosque. Estos descubren una fuente que irradia un gran poder, resguardada por S√°tiros, los cuales son r√°pidamente despachados por los orcos. Sin embargo, uno de los curanderos troll advierte a Grom que el poder que emana de la fuente es maligno, pero √©ste no le da importancia: est√° decidido a acabar con Cenarius bajo cualquier precio. Uno de sus soldados le dice que eso estar√≠a en contra de todo lo que Thrall les ha ense√Īado, pero Grom bebe de las oscuras aguas, e inmediatamente, √©l y sus orcos se transforman en Orcos del Caos.

Movidos por la magia demon√≠aca, las fuerzas de los Warsong atacan el territorio de Cenarius. Con sus nuevos poderes infernales, los Warsong r√°pidamente derrotan a los Elfos Nocturnos y asesinan a Cenarius, cuya armadura divina es vulnerable a la magia de los demonios. Mientras agoniza, Cenarius dice a Grom que los demonios han hecho muy bien su trabajo al corromper a los orcos. Cuando Grom proclama que los orcos son libres del poder de la Legi√≥n, Cenarius le refuta diciendo que ‚Äúno son mejores que la maligna bilis que corre por sus venas‚ÄĚ. En este momento, Mannoroth aparece y le dice a Grom que los orcos son nuevamente propiedad de la Legi√≥n. Grom protesta diciendo que los orcos son libres, pero Mannoroth, burl√°ndose, le dice que es su sangre la que le da poder a sus fuerzas y que a partir de ahora le servir√° solo a √©l.

En ese mismo momento, en la base del monte Stonetalon, los scouts de Thrall informan al Se√Īor de la Guerra que las fuerzas humanas se han posicionado cerca de la entrada al Or√°culo. La Horda se ve obligada a atacar la base humana. En ese instante, los Tauren, con Cairne a la cabeza, llegan para asistir a sus aliados orcos. Dado que la base humana se encuentra en una alta planicie sobre las rocas, Cairne sugiere pedir ayuda a los Wyverns, una raza de criaturas voladoras, para atacar la base.

in embargo, los Wyverns han sido capturados por un grupo de Harpías, y la Horda tiene que rescatarlos primero. Una vez de su lado, los Wyverns realizan un ataque aéreo sobre la base humana y la toman. La joven hechicera humana y sus seguidores huyen a lo profundo de la caverna, y la Horda se prepara para perseguirlos.

Veinte minutos despu√©s, dentro de la cueva, Thrall y Cairne deciden separarse para explorar el laberinto. Thrall, liderando un grupo de orcos y trolls, tiene que enfrentarse a una serie de criaturas de ultratumba y monstruos ancestrales que se encuentran prisioneros en el laberinto, hasta que finalmente llega a un cruce que se encuentra resguardado por una estatua. Asombrosamente, la estatua comienza a hablar. Dice llamarse Aszune, una antigua princesa Elfa Nocturna que una maldici√≥n convirti√≥ en piedra. Su estatua ahora resguarda el camino al Or√°culo, y nadie podr√° pasar hasta que su coraz√≥n le sea devuelto. Explorando las cavernas, los orcos hallan a un drag√≥n rojo peleando con unas harp√≠as. Thrall ordena unirse a la batalla y ambas fuerzas son derrotadas. Al morir el drag√≥n, deja caer un extra√Īo medall√≥n con una gema que trae la efigie de Aszune. Thrall regresa su coraz√≥n a la estatua, que les cede el paso. Sin embargo, se encuentra con un r√≠o de lava que no pueden cruzar. En ese momento, Cairne y sus Tauren aparecen. Durante su b√ļsqueda, encuentran otra gema, que al parecer encaja perfectamente en una abertura cerca de la estatua de Aszune. Al colocarla, un puente de energ√≠a se forma sobre el r√≠o de lava, permitiendo a los miembros de la Horda pasar hacia el otro lado.

Thrall y Cairne llegan al sal√≥n del Or√°culo, y se topan con los humanos y su joven hechicera, que no es otra que Jaina Proudmoore. Cuando ambas facciones se preparan para pelear, una poderosa voz les ordena respetar la solemnidad del lugar. Asombrado, Thrall reconoce al Profeta. √Čste le presenta a Jaina Proudmoore, l√≠der de los sobrevivientes de la Alianza de Lordaeron. Es cuando Thrall se entera de que la Legi√≥n Ardiente est√° arrasando Azeroth y que Lordaeron realmente ha ca√≠do. Los demonios se dirigen ahora hacia Kalimdor, y la Horda y la Alianza deben unirse para combatirlos, o todo estar√° perdido. Aunque ambos se resisten al principio, Thrall y Jaina entienden su deber, y acceden a unir sus fuerzas. Lamentablemente, el Profeta tambi√©n advierte a Thrall que Grom ha ca√≠do bajo la maldici√≥n de la Legi√≥n, y que el destino de la Horda solamente podr√° estar seguro si el Warsong es rescatado de la influencia demon√≠aca.

Tres días después, cerca de la entrada a los Barrenos, Thrall, Jaina y Cairne discuten cómo liberar a Hellscream y los Warsong del control de la Legión. Jaina le entrega a Thrall una esfera mágica, en la que éste deberá capturar a Grom. Una vez capturado, deben regresar a la base de Jaina, donde los sacerdotes Altos Elfos y los chamanes orcos lo liberarán de la corrupción. Thrall agradece a Jaina su asistencia y ella parte hacia su base.

Una vez que los h√©roes regresan a su propio campamento, Cairne nota que Thrall est√° turbado. El Se√Īor de la Guerra est√° frustrado por tener que combatir a sus propios hermanos para salvarlos de la extinci√≥n a manos de la Legi√≥n.

Conforme la Horda y la Alianza van haciendo su camino hacia el campamento Warsong, el cielo se enrojece y enormes meteoros empiezan a caer: Los Infernales de la Legi√≥n han llegado. La Legi√≥n se ha enterado de los planes de Thrall y Jaina, y deben ser detenidos o todo se perder√°. Muchos valientes guerreros caen ante las demon√≠acas fuerzas combinadas de los orcos Warsong y sus guardianes de la Legi√≥n, pero finalmente el camino a Grom logra abrirse. Thrall confronta a Hellscream directamente, tratando de persuadir a Grom de acompa√Īarlo sin resistencia. Hellscream se niega, clamando que el destino de los orcos es servir a Mannoroth y la Legi√≥n. Thrall no conoce a Mannoroth y cree que Grom est√° alucinando, pero Hellscream le replica que Thrall solamente conoce la mitad de la historia. Cruelmente, le revela que los Jefes de los Clanes, para sellar su pacto con los demonios, bebieron por propia voluntad la sangre de Mannoroth, y que √©l, Grom Hellscream, fue el primero de todos. Thrall pierde el control ante la aplastante verdad y lucha con el Jefe Warsong hasta que logra encerrarlo en la esfera m√°gica, regresando r√°pidamente a la base de Jaina.

Despu√©s de muchos conjuros y oraciones por parte de los sacerdotes y los chamanes, el jefe Warsong es purificado y, avergonzado, solicita a Thrall su perd√≥n por sus acciones, pero Thrall le dice que lo necesita para liberar a los orcos de la maldici√≥n de los demonios para siempre. Grom le dice que en el ca√Ī√≥n cercano podr√°n enfrentarse cara a cara con Mannoroth en persona.

Ambos jefes ingresan precavidamente dentro del ca√Ī√≥n. La risa burlona de Mannoroth hace eco entre los muros. El sab√≠a que vendr√≠an a buscarlo, pero ellos deben saber que la Horda nunca podr√° librarse de la influencia de la Legi√≥n. El gigantesco Se√Īor del Foso aparece detr√°s de los h√©roes orcos y comienza a ofenderlos. Thrall intenta herirlo con el Doomhammer, pero Mannoroth logra defenderse usando una de sus alas, y cargando contra los orcos, logra lanzar a Thrall hacia una de las paredes y dejarlo inconsciente. Mientras Grom trata de recuperarse del ataque, Mannoroth lo incita, dici√©ndole que, en lo profundo de su ser, Grom sabe que ambos, √©l y Mannoroth, son lo mismo. Con sus ojos enrojecidos por la furia, Grom lanza su grito de guerra y arremete contra Mannoroth. El Se√Īor del Foso logra rechazar a Grom con su espada, pero el hacha del Warsong se ha clavado profundamente en el pecho del demonio. Mortalmente herido, Mannoroth colapsa, y estalla en una furiosa ola de fuego.

Con serias quemaduras, Grom cae y espera la muerte. Thrall, herido, se acerca a su amigo moribundo y escucha sus √ļltimas palabras. Lentamente, sus ojos enrojecidos por la furia vuelven a tener su color normal, y Grom siente c√≥mo la influencia demon√≠aca va extingui√©ndose en su ser: se ha liberado a s√≠ mismo. Por primera y √ļltima vez en su vida, Grom, el l√≠der de los Warsong, el imbatible, el m√°s violento de los guerreros de todas las guerras orcas, siente la tranquilidad de la paz, mientras se re√ļne con los esp√≠ritus de sus ancestros. Pero la muerte de Grom no s√≥lo lo ha liberado a √©l: ha liberado a todos los orcos de la maldici√≥n de la sed de sangre.


El Fin de la Eternidad

Con el heroico sacrificio de Grom Hellscream, el Se√Īor del Foso Mannoroth fue derrotado, y la maldici√≥n demon√≠aca que hab√≠a esclavizado a los orcos lleg√≥ a su fin. Entonces, las fuerzas combinadas de orcos y humanos se adentran en el bosque de Ashenvale para construir una fortaleza donde ambas fuerzas puedan enfrentarse a la Legi√≥n, sin saber a ciencia cierta contra qu√© van a enfrentarse.

Sin saberlo, entre las sombras otro enemigo los acecha. Tyrande Whisperwind, la Sacerdotisa de la Luna, l√≠der de las Centinelas Elfas Nocturnas durante m√°s de diez mil a√Īos, cree que la presencia de los extranjeros solamente traer√° dolor a su encantada patria. La arquera Shandris Feathermoon interrumpe a Tyrande mientras esta se encuentra en comuni√≥n con el bosque. La Sacerdotisa siente que algo oscuro se acerca, pero no se encuentra segura de su identidad. Shandris sugiere que pueden ser los pieles verdes que asesinaron a Cenarius, pero Tyrande cree que hay algo peor, por lo que convoca un b√ļho invisible para explorar el √°rea. El ave m√°gica vuela sobre el bosque y descubre la base de la Alianza y la Horda, donde los nuevos aliados planean talar los √°rboles para construir su fortaleza. Este hecho irrita a Tyrande, por lo que ordena a las Centinelas repeler cualquier intento de los extranjeros de penetrar en Ashenvale.

Conforme las tropas de Tyrande exploran el √°rea, encuentran una tribu de furbolgs. El anciano cham√°n de la tribu se prepara para movilizar a su pueblo, debido a que siente que una malvada presencia se avecina sobre el bosque. Sin embargo, muchos de los miembros de su tribu se han extraviado en su viaje a la aldea, y el cham√°n solicita a la Sacerdotisa ayudarle a buscar a los fulborgs perdidos, a lo que Tyrande accede.

Durante su trayecto al asentamiento enemigo, Tyrande va liberando furbolgs cautivos, por lo que el cham√°n decide ayudarla en su combate envi√°ndole a sus mejores guerreros. Con la aldea furbolg evacuada, Tyrande prepara su ataque contra los extranjeros, los cuales est√°n comandados por el Duque Coraz√≥n de Le√≥n, un palad√≠n de Lordaeron que sigui√≥ a Jaina hacia Kalimdor. Mientras hay una encarnizada batalla entre las Centinelas y los extranjeros, repentinamente la base es atacada por una inmensa ola de muertos vivientes y demonios. Superados en n√ļmero, Tyrande ordena a sus fuerzas replegarse en la profundidad del bosque.

Tres horas m√°s tarde, en alg√ļn lugar en las faldas del Monte Hyjal, Tyrande y sus arqueras sobrevivientes escapan de las fuerzas de la Legi√≥n y el Azote, pero finalmente son acorraladas por la Guardia del Apocalipsis, y las arqueras son asesinadas. Archimonde y Tichondrius se materializan y confrontan a Tyrande, y ella se asombra de observar nuevamente a Archimonde despu√©s de diez mil a√Īos. El demonio proclama que la Legi√≥n ha vuelto para consumir Azeroth, y que esta vez, los Kaldorei no podr√°n detenerla. En el momento en que la Guardia del Apocalipsis se dispone a matar a Tyrande, √©sta se fusiona con la sombra y desaparece de la vista. Archimonde, urioso, ordena a la Guardia encontrar a la Sacerdotisa antes de que escape de la zona. Tyrande, que reaparece una vez que se han marchado, comprende que √©ste es el d√≠a largamente temido por las Centinelas, en que la Legi√≥n reaparecer√≠a sobre el mundo. R√°pidamente, se adentra en el bosque para advertir a sus hermanas.

Aprovechando la noche, Tyrande se escabulle por el bosque, eludiendo las patrullas de la Guardia del Apocalipsis y los puestos de observaci√≥n de los muertos vivientes, hasta que finalmente, luego de cruzar el r√≠o, logra llegar a una base de las Centinelas, las Shadowleaves, la cual est√° seriamente da√Īada. Shandris, quien se encuentra a cargo de la base, le informa del sorpresivo ataque del Azote, pero Tyrande le advierte que el verdadero enemigo es la Legi√≥n Ardiente. Como √ļltima salida, Tyrande decide despertar a los druidas, quienes duermen el Sue√Īo Esmeralda desde hace diez mil a√Īos.

Al d√≠a siguiente, en las afueras de los sagrados Claros de la Luna, las Centinelas se preparan para recuperar el Cuerno de Cenarius, un poderoso artefacto que es el √ļnico que puede despertar a los druidas de su profundo sue√Īo. Sin embargo, los orcos, inadvertidamente, han construido una base cerca de donde descansa el Cuerno, por lo que las Elfas se ven obligadas a luchar con ellos para llegar al Cuerno. Para complicar las cosas, los muertos vivientes han empezado a deforestar el bosque para llegar al T√ļmulo donde descansa el druida m√°s poderoso, que no es otro que Shan‚Äôdo Malfurion Stormrage. Si el Azote llega antes de que √©l despierte, todo se habr√° perdido.

El camino es largo y peligroso, pero finalmente, las Centinelas de Tyrande logran derrotar a los ancestrales Guardianes del Bosque, hijos de Cenarius que protegen el Cuerno, y recobrar a tiempo el precioso artefacto. Tyrande sopla el Cuerno, y Malfurion se levanta de su sue√Īo. Inmediatamente, siente la cercana presencia de los muertos vivientes, e invoca un ej√©rcito de treants para derrotar a los invasores.

Dos d√≠as m√°s tarde, en la profundidad del Valle de la Primavera y el Invierno, Malfurion agradece a Tyrande el haberlo despertado, pues √©l, en la profundidad del Sue√Īo Esmeralda, pod√≠a sentir la corrupci√≥n de Kalimdor. Tyrande, sin embargo, se encuentra resentida con √©l por haberla dejado sola por diez mil a√Īos. Malfurion sospecha que Archimonde tratar√° de llegar a la cima del Monte Hyjal e intentar√° absorber los poderes m√°gicos del √Ārbol del Mundo. Si esto sucede, la fuente de la vida en Azeroth ser√° destruida y el mundo estar√° condenado. Mientras discuten esto, una cercana batalla entre humanos y muertos vivientes capta su atenci√≥n. Malfurion piensa que talvez los extranjeros podr√≠an ser √ļtiles aliados contra la Legi√≥n, pero Tyrande no conf√≠a en ellos. Los Elfos Nocturnos deciden establecer una nueva base y despertar a los Druidas de la Zarpa, los cuales duermen cerca del Valle.

Durante el camino, ejércitos de la Alianza y la Horda luchan contra los muertos vivientes, obligando a los elfos a movilizarse con cautela. Entonces, se encuentran con los furbolgs que Tyrande anteriormente había ayudado. Lamentablemente, estos no lograron escapar, pues al acercarse a una fuente a beber agua, ésta había sido corrompida, y los furbolgs se habían vuelto locos y violentos. Profundamente dolida, Tyrande se ve obligada a acabar con ellos. Para horror de los elfos, una parte del bosque lentamente ha caído bajo el influjo maligno de un oscuro espíritu, el cual deberá ser destruido para poder restaurar a los ancestrales espíritus del bosque. Finalmente, luego de destruir a un grupo de Ancestros corrompidos por los Sátiros de Ticondrius, Malfurion y Tyrande llegan al Valle, y usando el Cuerno de Cenarius, Stormrage despierta a los Druidas de la Zarpa.

A la ma√Īana siguiente, en las cavernas de los T√ļmulos Profundos de Monte Hyjal, Malfurion y Tyrande buscan a los Druidas de la Garra. Malfurion previene a sus tropas, pues los T√ļmulos Profundos han estado sellados por casi tres mil a√Īos, por lo que no se sabe que oscuras criaturas habr√°n hecho su hogar en los perdidos t√ļneles. Adicionalmente, Malfurion no sabe como los Druidas de la Garra responder√°n al ver a los otros Elfos Nocturnos por primera vez desde que entraron en el Sue√Īo Esmeralda. Tyrande lo apresura, pues mientras m√°s tiempo pase, m√°s corromper√° el poder de la Legi√≥n los bosques de la superficie.

Luego de luchar dentro del laberinto con una horda de ara√Īas gigantescas, Tyrande y Malfurion se topan con una tribu de furbolgs. En ese momento, Tyrande observa que aquel cham√°n que hab√≠a ayudado, hab√≠a logrado escapar de la corrupci√≥n de sus hermanos, y que una peque√Īa parte de la tribu sobreviviente se hab√≠a escondido en las cavernas. Sin embargo, el cham√°n hab√≠a sido mordido por una ara√Īa venenosa. Para salvarlo, Tyrande busca una fuente m√°gica de la vida, cuyas aguas restauran la salud del cham√°n. Una vez m√°s, en retribuci√≥n, el cham√°n le otorga un poderoso Talism√°n de lo Salvaje, para que los Elfos invoquen la ayuda de los furbolgs siempre que la necesiten.

Continuando su viaje, en la parte m√°s profunda de la caverna, encuentran una enorme puerta cerrada. Tyrande no recuerda qu√© se oculta tras la puerta, pero Malfurion le dice lo que √©sta representa: la prisi√≥n de Illidan Stormrage, su hermano gemelo. Tyrande cree que Illidan ser√≠a un perfecto aliado contra los demonios y los muertos vivientes, pero Malfurion no concuerda, pues Illidan es demasiado peligroso como para traerlo de nuevo a la superficie del mundo. Tyrande, furiosa, declara que solamente Elune puede prohibirle cualquier cosa, y penetra a la prisi√≥n junto a sus Centinelas para liberar al Cazador de Demonios. Malfurion, resignado, contin√ļa junto a sus druidas la b√ļsqueda de sus hermanos.

Malfurion, finalmente, alcanza el coraz√≥n de los T√ļmulos, pero para penetrar debe luchar contra un grupo de Guardianes Wildkin, los cuales defienden a los ‚Äúdioses oso‚ÄĚ. Stormrage se preocupa por esto, dado que los druidas normalmente se presentan con su forma de elfo, y no como ‚Äúdioses oso‚ÄĚ. M√°s adelante, las fuerzas de Malfurion se enfrentan a un peque√Īo grupo de dragones negros que se ha refugiado en la oscuridad de las cavernas. Recordando la traici√≥n del Drag√≥n Negro Neltharion en la Guerra de los Ancestros, Malfurion los destruye. Sin embargo, el siguiente descubrimiento del Shan‚Äôdo es a√ļn m√°s terror√≠fico.

Los Druidas de la Garra hab√≠an estado en su forma de oso por tanto tiempo, que hab√≠an sucumbido a sus instintos animales y se hab√≠an vuelto feroces y poco inteligentes. El Cuerno de Cenarius los hab√≠a despertado ya, pero Malfurion necesitaba encontrar un lugar para hacer sonar de nuevo el Cuerno y hacerlos entrar en raz√≥n. Los Druidas del Tal√≥n invocaron sus poderes de cicl√≥n, con el objeto de neutralizar a los Druidas de la Garra sin hacerles da√Īo. Pronto los druidas recapacitan y vuelven a su forma de elfo, disculp√°ndose con Shan‚Äôdo Stormrage. R√°pidamente, todo el grupo vuelve a la superficie.

Mientras tanto, Tyrande y las Centinelas se adentraban en la prisi√≥n de Illidan, luchando contra las Guardianas, una √©lite especial de Elfas Nocturnas que hacen de carceleras. La prisi√≥n se encuentra fuertemente resguardada, pero la fr√≠a determinaci√≥n de Tyrande de derrotar a la Legi√≥n la ayuda, y las Guardianas no son rival para las Centinelas. Pronto, Tyrande llega frente a la formidable celda de Illidan. All√≠, debe enfrentarse a Califax, el poderoso Guardi√°n del Bosque, hijo de Cenarius. Califax le advierte que no debe permitir la salida del traidor, sin embargo, Tyrande est√° decidida, y luego de una gran batalla con el Guardi√°n, la Sacerdotisa logra vencerlo. Despu√©s de diez mil a√Īos prisionero bajo el subsuelo, la voz de Tyrande parece la de un √°ngel para Illidan. √Čl le pregunta porqu√© ha venido, y ella le responde que los demonios han regresado y que los Elfos Nocturnos, una vez m√°s, necesitan a su gran campe√≥n. Illidan acepta ayudar, pero lo har√° para redimirse as√≠ mismo y no por los Kaldorei.

Una vez fuera de las cavernas, el grupo de Tyrande se encuentra con Malfurion y los druidas. El reencuentro de los dos hermanos no es nada alentador: Malfurion le recuerda a Illidan su traición, y éste le reprocha el haberlo aprisionado, a lo que Malfurion responde que fue consecuencia de sus propios crímenes. Illidan le recuerda que ambos lucharon juntos contra los demonios, pero solamente él fue encerrado. Tyrande interrumpe la discusión y arenga a los hermanos a reconciliarse para poder derrotar a la Legión, pero Malfurion no quiere tomar parte y se marcha con los druidas.

Al anochecer siguiente, en lo m√°s profundo de los corrompidos bosques de Felwood, Illidan saborea su libertad. El Cazador de Demonios quiere probarle a su hermano que no es un villano, que los demonios ya no tienen control sobre √©l. En ese momento, sobre una cercana colina, aparece una t√©trica figura: es Arthas, el Caballero de la Muerte. Ambos empiezan a luchar, pero conforme avanza la pelea, se dan cuenta que sus fuerzas est√°n muy equiparadas y podr√≠an seguir luchando por siempre, por lo que Illidan le pregunta a Arthas qu√© es lo que realmente busca, y el Caballero de la Muerte le explica que un Se√Īor del Terror, llamado Tichondrius, tiene bajo su control un poderoso artefacto, que es el que corrompe el bosque. Este artefacto es nada menos que la Calavera de Gul‚Äôdan, el brujo orco, que Tichondrius ha rescatado del colapso de Draenor luego de que Ner¬īzhul abri√≥ los portales. Arthas desea que Illidan robe este artefacto, pues la derrota de la Legi√≥n ser√≠a muy √ļtil para ‚Äúsu Maestro‚ÄĚ. Illidan le pregunta por qu√© ha de creerle, y Arthas le responde que su maestro sabe que la verdadera obsesi√≥n de Illidan es el poder. La Calavera de Gul‚Äôdan le dar√° al Cazador de Demonios verdadero poder, y todos sus enemigos ser√°n derrotados. Una vez cumplida su misi√≥n, Arthas se aleja. Sucumbiendo a su antigua adicci√≥n a la magia y al poder de la que siempre fue esclavo, Illidan gu√≠a a sus fuerzas para atacar a los guardianes de la Calavera.

A pesar de poseer dos bases de S√°tiros y Ancestros corruptos que protegen una puerta demon√≠aca, y estar reforzados por cientos de guerreros esqueletos, las fuerzas de la Legi√≥n no pueden detener el avance del Cazador de Demonios, quien barre con ellos como anta√Īo lo hiciera, utilizando para ello las poderosas Espadas Curvas de Azzinoth. Derrotados los guardianes, Illidan se dispone a destruir la Calavera de Gul‚Äôdan. Sin embargo, su adicci√≥n le ataca una vez m√°s. En lugar de destruir para siempre la Calavera, reclama su poder para s√≠. Al consumir sus oscuros poderes, Illidan sufre una monstruosa metamorfosis y se transforma en un h√≠brido de Elfo Nocturno y Demonio, con el suficiente poder para derrotar al mismo Tichondrius. Una nueva y terrible batalla a lo largo del bosque de Felwood se desarrolla entre Illidan y las fuerzas de Tichondrius.

Finalmente, luego de un enorme combate, Illidan encuentra al Nathrezim rodeado por su guardia personal. Tichondrius no reconoce a Illidan, y el Cazador de Demonios reta a Tichondrius a una batalla. Aunque el Se√Īor del Terror tiene inmensos poderes, la combinaci√≥n de los poderes demon√≠acos de Gul‚Äôdan y la magia elfa de Illidan ahora lo hacen un retador impresionante, y Tichondrius el Oscuro es finalmente derrotado.

Mientras Illidan se encuentra exultante por su victoria sobre el Se√Īor del Terror y sus nuevos poderes, Tyrande y Malfurion llegan. El Shan‚Äôdo pregunta al demonio qu√© ha hecho con su hermano y no le reconoce hasta que Illidan explica sus acciones. Entonces, ambos elfos se enfurecen al ver que Illidan sacrific√≥ su alma para vencer a Ticondrius, y el Archidruida inmediatamente expulsa a Illidan de Kalimdor para siempre. Illidan se da media vuelta, y se adentra en el bosque, derribando los √°rboles a su paso.

La Batalla del Monte Hyjal

‚Äú‚Ķy ahora, es mi turno de menguar y tomar mi lugar entre las leyendas del pasado.‚ÄĚ

Dos d√≠as despu√©s, en un tranquilo claro del Monte Hyjal, Tyrande y Malfurion discuten acerca de un sue√Īo que el Shan‚Äôdo tuvo la noche anterior. Malfurion so√Ī√≥ que un cuervo lo llamaba hacia ese claro. Tyrande se encuentra impaciente pues las preparaciones para el combate contra la Legi√≥n no pueden esperar. En ese momento, Thrall y Jaina Proudmoore llegan al claro, refiriendo que ellos fueron llamados a ese lugar tambi√©n. Tyrande les deja claro que los orcos y los humanos no son bienvenidos en Ashenvale.

Justo en ese instante, un gran cuervo aparece entre los l√≠deres y se metamorfosea en el Profeta. Una vez m√°s, habla a los h√©roes sobre la uni√≥n de todos los ej√©rcitos como √ļnica opci√≥n para salvar al mundo de los demonios. Cuando Malfurion pregunta al Profeta acerca de su identidad, el misterioso viajero finalmente revela sus secretos.

√Čl es la raz√≥n del regreso de la Legi√≥n. Hace treinta y cuatro a√Īos, √©l abri√≥ el Portal Oscuro y trajo a los orcos al mundo de Azeroth. En el proceso, inadvertidamente dej√≥ pasar a los agentes de la Legi√≥n Ardiente a la realidad mortal. Por sus cr√≠menes, fue asesinado por sus amigos. Luego de su muerte, la guerra devast√≥ los reinos del este por muchos a√Īos, dejando muchas regiones desoladas Ahora, finalmente, ha regresado para redimirse de sus pecados y hacer lo que ten√≠a que hacer desde el principio. El es Medivh, el √öltimo Guardi√°n de la Orden de Tirisfal, y ha venido para unir a las razas mortales contra los enemigos de todo lo que vive. Los h√©roes, paralizados por las grandes revelaciones, acuerdan r√°pidamente unir sus fuerzas contra Archimonde el Profanador y la Legi√≥n Ardiente.

A la ma√Īana siguiente, cerca de la cima del Monte Hyjal, los Elfos Nocturnos, la Horda y la Alianza planean su defensa de la monta√Īa. Jaina aparece en la reuni√≥n y porta terribles noticias. Archimonde, la Guardia del Apocalipsis, los Infernales, los Se√Īores del Foso, los Se√Īores del Terror, los Sabuesos del Infierno y el Azote se encaminan hacia el √Ārbol del Mundo, y llegar√°n a las bases de los aliados en cualquier momento. Malfurion revela que los Elfos Nocturnos derrotaron a la Legi√≥n hace diez mil a√Īos, y gracias al √Ārbol del Mundo, son inmortales. Ahora es el momento de devolverle ese poder al √Ārbol del Mundo para que √©l les pueda ayudar a repeler a Arquimonde y salvar Azeroth de la aniquilaci√≥n. El Shan‚Äôdo inmediatamente parte hacia la cima de Hyjal para planear la acci√≥n.

Mientras tanto, los otros acuerdan que los Centinelas de Tyrande proveerán soporte y ayuda a las bases de la Alianza y la Horda y las protegerán del avance de la Legión. Esto le dará a Malfurion tiempo suficiente para preparar las defensas de Nordrassil. Antes de que la reunión se deshaga, Tyrande se disculpa con Thrall y Jaina por mal juzgarlos y ella les da la bendición de Elune. Los cuatro líderes saben que muchos de sus valientes caerán ese día, pero si el plan de Shan’do Stormrage funciona, no morirán en vano.

En ese momento, Shandris alerta que Archimonde el Profanador ha dado la orden de ataque, y las fuerzas de √©lite de los demonios de la Legi√≥n junto a los guerreros del Azote asaltan la monta√Īa. Ayudado por tres de sus m√°s grandes lugartenientes, el temible Se√Īor del Foso Azgalor, el Nathrezim Anetheroc y el Lich Jaina y sus humanos, altos elfos y enanos levantan una gran resistencia con sus torres y barricadas. Al final, la base de Jaina es la primera en caer, aunque las fuerzas de Arquimonde sufren grandes dificultades. Sobre las ruinas de las fortificaciones de lady Proudmoore, Arquimonde levanta una nueva base.

La Legi√≥n avanza hasta la base de la Horda, y luego de una gran defensa por parte de los orcos, los tauren y los trolls Darkspear, finalmente logran derrotarlos. Archimonde confronta a Thrall, amenaz√°ndolo con destruir a su raza por rebeldes, pero el joven orco le responde que ellos, al fin, son libres. Thrall finalmente es rescatado por Jaina. Una vez m√°s, los defensores se ven obligados a retroceder ante el feroz ataque de los invasores. Ahora, √ļnicamente la base de los Elfos Nocturnos de Tyrande resiste el ataque. Aun as√≠, los ej√©rcitos mortales logran infligir un gran da√Īo a las fuerzas de Archimonde, y se ganan un poco de tiempo para que Shan‚Äôdo Stormrage finalice la trampa.

La Alianza, la Horda y los Elfos Nocturnos hacen su defensa final en base de los Kaldorei, y la batalla llega a su punto √°lgido. Archimonde, minimizando la gran resistencia de los ej√©rcitos mortales, desata toda la furia de la Legi√≥n y el Azote. Olas de muertos vivientes y Guardianes del Apocalipsis chocan contra los defensores del campamento de Tyrande y luchan contra los venerables Ancestros y treants. Sabuesos del Infierno atacan a los poderosos magos humanos, chamanes orcos y druidas elfos nocturnos, y Dragones de Hielo y G√°rgolas atacan desde los cielos, mientras las Centinelas les lanzan cientos de flechas y los Wyvern, Grifos y Quimeras luchan por sacarlos del espacio a√©reo. Iracundos guerreros esqueletos, necr√≥fagos, zombis y abominaciones se enfrentan a las disciplinadas fuerzas de los paladines, los fusileros enanos, los hechiceros altos elfos, los guerreros orcos, los poderosos tauren, los trolls Darkspear y las cazadoras elfas nocturnas de Shandris. Los furbolgs, bajo el mando de su cham√°n, en retribuci√≥n a la ayuda que tantas veces recibieron de Tyrande, se han unido a la batalla. Los Trolls Oscuros, cuyas tribus pueblan Ashenvale, han comprendido que la √ļnica salvaci√≥n de su raza es aliarse con Tyrande y los suyos, aunque sea como mercenarios. Heridos, disminuidos, los defensores se retiran hasta el √Ārbol del Mundo. Shandris Feathermoon ha ca√≠do heroicamente defendiendo Nordrassil. Archimonde, sintiendo la victoria al alcance de la mano, arrasa la monta√Īa, derribando al suelo las estructuras de los Elfos Nocturnos. Seguro de su triunfo sobre las razas mortales, el Eredar inicia el ascenso de Nordrassil y se prepara para drenar su poder.

Sin embargo, Malfurion informa a sus aliados que las defensas están completas y que Arquimonde camina directamente a la trampa del Shan’do.

Tomando el Cuerno de Cenarius en sus manos, Malfurion lanza un largo sonido que no se escuchaba desde la Guerra de los Ancestros. Uno por uno, los Esp√≠ritus del Bosque dejan los √°rboles de Ashenvale y comienzan a rodear el √Ārbol del Mundo y a Archimonde. El demonio se da cuenta de lo que ocurre, pero es tarde. Los poderes combinados de Nordrassil y los Esp√≠ritus de Ashenvale son superiores al Se√Īor de los Demonios, y la energ√≠a es tan poderosa, que finalmente, Archimonde se consume.

Con su √ļltimo aliento de agon√≠a, Archimonde explota y env√≠a una onda de fuego de arrasa con el bosque. Cientos de acres son quemados, y Nordrassil sufre severas quemaduras. El L√≠der de la Legi√≥n Ardiente es destruido. Asombrados y confundidos, los demonios huyen hacia los bosques, donde m√°s tarde ser√°n cazados y muertos.

Medivh observa como los ej√©rcitos de las razas mortales celebran su victoria. Miles de vidas se han perdido y el mundo de Azeroth ha sido severamente da√Īado. Sin embargo, si los humanos, los orcos y los elfos nocturnos pudieron dejar atr√°s los viejos rencores y unirse, talvez el mundo a√ļn tiene esperanzas.

Su tarea est√° completa. Medivh se prepara para dejar Azeroth para siempre y tomar su lugar entre las leyendas del pasado.

The Frozen Throne

La Venganza del Traidor-El Despertar de los Naga

‚ÄúTraidor‚Ķ en verdad, fui yo quien fue traicionado‚Ķ ahora, mis ojos pueden ver aquello que se oculta a los ojos de los otros. Hay momentos en que la mano del destino debe ser forzada‚Ķ Ahora vayan‚Ķ Suman al mundo en las mareas de la perdici√≥n‚ÄĚ.

Sobre las costas de Kalimdor, una siniestra figura emerge en medio de una naciente tormenta. Enormes alas de murciélago y cuernos de demonio, sin embargo, la oscura figura no es otro que Illidan Stormrage, el traidor Elfo nocturno. Ahora, al absorver los poderes de la Calavera de Gul’dan, ha entrado en conocimiento de profundos secretos que otros, por muchos milenios, han desconocido. Invocando las oscuras fuerzas de la profundidad de los mares, Illidan prepara un ejército para asolar nuevamente a la superficie del mundo.

En la profundidad de los corrompidos bosques de Ashenvale, la Guardiana Maiev Shadowsong contin√ļa su cacer√≠a del traidor Illidan Stormrage. El Cazador de Demonios, para salvar al bosque de la creciente corrupci√≥n de la Legi√≥n Ardiente, consumi√≥ los ocultos poderes de la Calavera de Gul¬īdan, el malvado brujo orco. Despreciado por los suyos, el ahora mitad elfo mitad demonio se oculta entre las sombras del oscuro bosque, mientras su Guardiana intenta regresarlo nuevamente a la profundidad de la oscura prisi√≥n de los T√°lamos Oscuros. Sus fuerzas, conocidas como los Vigilantes, al mando de su segunda de confianza, Naisha, exploran las ruinas de un destruido asentamiento de los Elfos Nocturnos en la costa este de Kalimdor. En este momento, unas repulsivas criaturas, con aspecto de serpiente marina y piel escamosa, les atacan. Estas desconocidas, llamados Naga, al parecer han plegado su lealtad a Illidan. √Čste, mientras las fuerzas de Maiev combaten con los Naga, escapa a trav√©s del mar en un barco. La Guardiana ordena la persecuci√≥n.

La flota de Maiev persigue a Illidan a trav√©s del Gran Mar. Al cabo de unos d√≠as, llegan a las tempestuosas aguas del Maelstrom. Maiev y sus Vigilantes desembarcan en un archipi√©lago desconocido, el cual no figura en ninguno de los mapas. Este archipi√©lago corresponde a las Islas Abruptas, que Gul¬īdan, con la ayuda de sus clanes aliados, hizo emerger del fondo del oc√©ano durante la Segunda Guerra entre la Horda y la Alianza. Es all√≠ donde se encuentra la legendaria Tumba de Sargeras, donde Aegwynn coloc√≥ el cuerpo del Se√Īor de la Oscuridad luego de derrotarlo en Northrend.

Los Elfos Nocturnos erigen una base en la costa de la isla mayor e inicia la exploraci√≥n del archipi√©lago. Observando las antiguas ruinas de la isla, Maiev se sorprende, pues empieza a reconocer las estructuras como las que pertenecieron a destruido Imperio de Aszhara. Sorpresivamente, hallan a un viejo brujo orco llamado Drak¬ītul, quien les narra que √©l fue uno de los brujos del clan Stormreaver que acompa√Ī√≥ a Gul¬īdan en su aventura en las Islas Abruptas. Muerto Gul¬īdan por los demonios guardianes de la tumba, los clanes rebeldes fueron arrasados por las encolerizadas fuerzas de Orgrim Doomhammer, siendo Drak‚Äôtul el √ļnico sobreviviente. Desde esa √©poca, el orco ha vivido como un ermita√Īo en las olvidadas islas por veinte largos a√Īos. Drak‚Äôtul vive atormentado por los esp√≠ritus de los orcos ca√≠dos, por lo que ruega a Maiev le ayude a calmar a los confundidos fantasmas. Luego de luchar contra los esqueletos orcos, Maiev destruye los antiguos ziggurats por donde los esp√≠ritus regresan al mundo de los vivos. El viejo Drak‚Äôtul, perdonado por la Guardiana, se introduce en su tienda a esperar el final de sus d√≠as.

Conforme se acercan a la Tumba, Maiev y las Vigilantes tienen que luchar contra las bases que los Naga han construido alrededor de la entrada. Adentrándose en la tumba, Maiev encuentra unas antiguas runas encantadas, colocadas en las columnas por Gul’dan, donde el brujo narra su desastroso viaje en busca del Ojo de Sargeras, un poderoso artefacto mágico que le daría los poderes de un dios. Emboscado por los demonios que guardan la tumba, Gul’dan muere sin alcanzar su ansiado premio. Maiev penetra profundamente en el laberinto, hallando a las horribles criaturas que mataron a Gul’dan, así como una estatua de Aszhara, la hermosa y caída reina de los elfos. Pero esta estatua es diferente. Se asemeja a un naga…

Finalmente, Maiev se enfrenta a Illidan y a sus monstruosos Naga. Al absorber los poderes de la Calavera, Illidan tambi√©n adquiri√≥ la memoria de Gul‚Äôdan, por lo que conoc√≠a la localizaci√≥n exacta de la tumba y sus mal√©ficos poderes ocultos. Illidan ha hallado el Ojo de Sargeras, y para demostrar sus nuevos poderes, inicia un terremoto para colapsar la tumba sobre Maiev y sus Vigilantes. La Guardiana logra escapar, gracias a sus poderes, pero Naisha y sus compa√Īeras quedan atrapadas dentro de la tumba y son aplastadas por el derrumbe. Jurando vengar a las Vigilantes, Maiev env√≠a un mensajero hacia Kalimdor, para informar a Shan‚Äôdo Stormrage de los planes de su hermano gemelo.

Mientras tanto, en la base del √Ārbol del Mundo Nordrassil, Malfurion Stormrage y Tyrande Whisperwind se encuentran organizando las labores para sanar su da√Īada tierra. A pesar de haber derrotado y expulsado a la Legi√≥n Ardiente, su corrupci√≥n a√ļn carcome a los bosques de Ashenvale. Mientras discuten las implicaciones de su nuevo hogar, la mensajera de la Guardiana Shadowsong con el terrible reporte. Reuniendo todas las fuerzas que pueden, los dos parten hacia las Islas Abruptas.

En las Islas, Maiev y las pocas fuerzas que sobreviven libran una desesperada resistencia contra los Naga de Illidan. La llegada de Malfurion y Tyrande inicia una fiera batalla contra las fuerzas del traidor, pero finalmente, la base de Illidan es destruida. Sin embargo, el Cazador de Demonios logra escapar nuevamente, dirigiendo a su flota cada vez m√°s al este.

Desembarcando en el arrasado reino de Lordaeron, Malfurion decide penetrar en el bosque y comulgar con los esp√≠ritus de la naturaleza, encargando a Maiev y a Tyrande la b√ļsqueda de su hermano. La joven Guardiana tiene resentimiento hacia la Sacerdotisa, pues la culpa, en primera instancia, de haber liberado a Illidan. Mientras exploran el destruido continente, se encuentran con un grupo de Altos Elfos sobrevivientes.

Liderados nada menos que por el joven pr√≠ncipe Kael¬īthas Sunstrider, el √ļltimo de la dinast√≠a de Dath¬īRemar, estos Altos Elfos han jurado venganza por la muerte de sus hermanos y la destrucci√≥n de su reino encantado, Quel‚Äôthalas, por parte del Azote. Por esta raz√≥n, se hacen llamar Elfos Sanguinarios. Sin embargo, para mantener su palabra de honor, Kael ha decidido que sus elfos sigan siendo fieles a la Alianza. Kael era miembro del Concejo de los Altos Elfos, y fue uno de los pocos magos del Concejo que logr√≥ escapar de la destrucci√≥n de Silvermoon por parte del Azote.

Kael solicita a las elfas nocturnas que les ayuden a trasladar sus fuerzas hacia una zona m√°s segura, la villa Pyrewood, controlada por los humanos, al otro lado del r√≠o Arevass. A pesar de las protestas de Maiev, quien insiste en continuar la cacer√≠a de Illidan, Tyrande accede a ayudar al pr√≠ncipe elfo. Escoltando su convoy con suplementos y refuerzos, los Elfos Nocturnos y los Elfos Sanguinarios se adentran en los peligrosos territorios controlados por el Azote. Tyrande previene al pr√≠ncipe acerca de los peligros de la venganza y la ira, y sus desagradables consecuencias. Al principio, atacados por peque√Īos comandos de los muertos vivientes, la caravana logra llegar hasta un puente. Al otro lado, las fuerzas de la Alianza han logrado detener el avance del Azote, y es seguro por el momento. Sin embargo, al cruzar el puente, son atacados por una enorme ola de muertos vivientes. Sabiendo que la caravana no resistir√° el ataque, la Sacerdotisa de la Luna ordena a los elfos replegarse al otro lado del r√≠o, mientras ella retrasa, invocando los poderes de Elune, al masivo ej√©rcito. Aunque la Sacerdotisa, asombrosamente, logra detener el avance de los muertos, el inmenso poder desplegado hace colapsar al puente, y Tyrande cae hacia las turbulentas aguas del r√≠o. A pesar de las protestas de Kael, quien trata de salvar a la Sacerdotisa, Maiev decide que Tyrande est√° perdida y ordena continuar la b√ļsqueda de Illidan.

Mientras tanto, en las profundidades del bosque de Silverpine, Malfurion inicia su comunicación con los espíritus, quienes le advierten que su hermano planea utilizar los vastos poderes del Ojo de Sargeras para destruir la base de un glaciar en el helado continente de Northrend. Sin conocer bien los motivos de Illidan, pero sabiendo que esto podría provocar la destrucción de todo el planeta, Malfurion parte para encontrarse con sus aliados.

Extra√Īado de no encontrar a Tyrande, Malfurion pregunta por el paradero de su amada. Maiev, sabe que, si le cuenta la verdad al Shan‚Äôdo, este partir√° de inmediato a buscar a la Sacerdotisa, y la cacer√≠a de Illidan sufrir√≠a una nueva demora, por lo que le dice que ella personalmente vio cuando Tyrande era asesinada por los muertos vivientes y que la √ļnica manera de vengar a la sacerdotisa es hallando al Cazador de Demonios. Aterrorizado y con el coraz√≥n roto por la supuesta p√©rdida de su amada, Malfurion decide acabar con Illidan sin importar cual sea el costo.

Las fuerzas aliadas de Elfos Nocturnos y Elfos Sanguinarios viajan hacia las ruinas de la ciudad de Dalaran, donde los hechiceros naga de Illidan invocan los oscuros poderes del Ojo de Sargeras, mientras constantes terremotos empiezan a resquebrajar la integridad de los continentes. Ambas naciones elfas se unen para resistir y contraatacar a los Naga de Illidan. Durante uno de los ataques a la base naga, los elfos encuentran a Magroth, un Palad√≠n de la Orden de la Mano de Plata, quien hab√≠a sido capturado por los Naga. Ayudados por los poderes divinos de Magroth, los elfos logran penetrar en la fortaleza de los Naga, y Malfurion en persona confronta a su hermano y destruye el Ojo de Sargeras. Mientras que Illidan lamenta que sus esfuerzos para derrotar a ‚Äúnuestro enemigo com√ļn‚ÄĚ hayan fracasado, Malfurion logra capturarlo con las enredaderas de un √°rbol. La Guardiana Maiev Shadowsong r√°pidamente lo sentencia a muerte por sus cr√≠menes, incluyendo la muerte de Tyrande, pero en el momento en que se apresta a ejecutarlo, el pr√≠ncipe Kael le dice al Shan‚Äôdo que la sacerdotisa a√ļn puede estar viva. Malfurion, decepcionado y enfadado por el enga√Īo de Maiev, la captura tambi√©n en una enredadera. Illidan, al escuchar el predicamento de su eterna amada, inmediatamente pone a disposici√≥n de su hermano a sus naga, para ayudar en el rescate de Tyrande. Superando m√°s de diez mil a√Īos de odios y rivalidades, por fin, los dos hermanos Stormrage se unen nuevamente en busca de un mismo objetivo.

En ese momento, Tyrande y un reducido grupo de Centinelas luchan con todas sus fuerzas contra el ataque del Azote. Las fuerzas combinadas de los Elfos Nocturnos, los Elfos Sanguinarios y los Naga, sin embargo, logran arrasar la base de los muertos y replegar a los enemigos, hasta que finalmente, Illidan en persona rescata a la Sacerdotisa, quien se asombra de ver qui√©n es su salvador. Con todos a salvo, finalmente Malfurion e Illidan arreglan sus diferencias y se reconcilian definitivamente, pero Illidan decide dejar Azeroth para evitar la c√≥lera de ‚Äúsu nuevo maestro‚ÄĚ. Abriendo un portal interdimensional, el Cazador de Demonios pasa a otra dimensi√≥n. Maiev y los Vigilantes, sin embargo, encolerizados por la hu√≠da del hechicero, r√°pidamente lo persigue a trav√©s del portal, en un intento de ajusticiar a Stormrage. Shan‚Äôdo y Tyrande, finalmente, deciden abandonar el ruinoso Lordaeron y volver a sus amadas tierras de Kalimdor.


Apogeo de los Elfos Sanguinarios

‚ÄúLos pocos que quedamos de nosotros, nos hacemos llamar Elfos Sanguinarios, en homenaje a nuestros amados ca√≠dos‚ÄĚ.

Una vez en la isla, los Elfos Sanguinarios se ven obligados a enfrentarse a algunas fuerzas del Azote que han acampado al otro lado de la isla. Para colmo, frente al segundo observatorio, los Trolls Amani, los acérrimos y ancestrales archirivales de los Altos Elfos, han construido una aldea. Luego de una tremenda lucha contra ambas fuerzas, Kael finalmente logra su objetivo.

El tercer observatorio, localizado en la costa opuesta del lago, se encuentra defendido por el √ļltimo y m√°s poderoso jefe Gnoll, quien planta gran resistencia al asalto de los Elfos. Luego de enfrentarse personalmente con Hooger, Kael completa su misi√≥n.

Al día siguiente, en la base de la Alianza, Kael y sus elfos se encuentran listos para movilizarse. En ese momento, llega un emisario de Garithos, quien informa que un enorme ejército del Azote se aproxima sobre la base de los Altos Elfos. Sin embargo, Garithos necesita a todas las fuerzas disponibles en el frente, por lo que ordena que todos los humanos se dirijan hacia su base. Esto deja prácticamente indefenso a Kael y sus hermanos. En el momento de atacar los muertos vivientes, nuevamente Vashj y los Naga aparecen y ofrecen su ayuda al joven Príncipe. Una vez que los muertos han sido derrotados, Garithos llega a la base de Kael justo en el momento en que Vashj y sus Naga dejan el combate. Enfurecido, el Gran Mariscal acusa a Kael de traición y envía a encerrar a todos los elfos en las prisiones mágicas de Dalaran.

Kael¬īthas y sus elfos sanguinarios languidecen su prisi√≥n en las m√°gicas mazmorras de Dalaran, aguardando su inevitable ejecuci√≥n a mano de Garithos. Lady Vashj y sus naga logran infiltrarse en los acueductos de la ciudad y liberan al pr√≠ncipe elfo. Kael les dice que su gente est√° empezando a enloquecer debido a la gran ausencia de magia a la cual se ven expuestos desde la destrucci√≥n del Pozo del Sol, entonces Vashj le ofrece una nueva fuente de poder m√°gico bajo la sombr√≠a mano de su maestro, Illidan Stormrage, quien puede saciar las necesidades de magia de los elfos sanguinarios. Kael cae en una encrucijada: morir ejecutado por los humanos o entregarse a la voluntad del semi-demonio. Los elfos sanguinarios deciden dejar atr√°s Lordaeron y aceptan la oferta de Vashj.

En la profundidad de los laberintos de Dalaran, Kael y Vashj deben enfrentarse a las fuerzas de Garithos, a la vez que liberan a los elfos sanguinarios prisioneros. Al llegar a la gran biblioteca, Kael percibe la energ√≠a de los fantasmas de los archimagos asesinados por Arthas durante el asedio de la Ciudadela Violeta, los cuales contin√ļan luchando despu√©s de muertos, reviviendo su √ļltima batalla. Despu√©s de darles paz a sus esp√≠ritus, Kael debe enfrentarse al carcelero de Dalaran, un viejo amigo suyo, quien est√° dispuesto a no dejarlos escapar, por lo que Kael tiene que matarlo. Finalmente, al salir a la superficie, Vashj informa a Kael que el antiguo portal que el Lich Kel¬īthuzad utiliz√≥ para que Archimonde entrara en Azeroth contin√ļa abierto, y es por all√≠ donde van a escapar.

Mientras los ingenieros elfos levantan una serie de torres alrededor del portal, Kael y Vashj luchan contra las fuerzas humanas de Garithos que intentan evitar el escape. Finalmente todos los elfos sanguinarios han logrado pasar a trav√©s del portal, dejando atr√°s para siempre, la tierra que los cobij√≥ por diez mil a√Īos.

El nuevo mundo es una dimensi√≥n ca√≥tica, rocosa, seca y rojiza, de retorcida vegetaci√≥n. Esta nueva dimensi√≥n se llama Outland, y corresponde al remanente de lo que fue el antiguo Draenor, el hogar original de los orcos, destruido por los m√ļltiples portales de Ner‚Äôzhul. Despu√©s de muchos d√≠as de buscar a Illidan, las fuerzas de Vashj y Kael finalmente dan, asombrados, con un campamento de elfos nocturnos. En √©l, la Guardiana Maiev Shadowsong finalmente ha logrado capturar al antiguo Cazador de Demonios, y enjaul√°ndolo en una celda especial, se dispone a volver a Ashenvale para ajusticiar al traidor. Una tremenda batalla se da entre ambas fuerzas. Maiev, recordando la imprudencia de Kael cuando la delat√≥ ante Malfurion, y viendo que el pr√≠ncipe elfo se ha aliado con la Naga, pone feroz resistencia al ataque. Luego del fiero combate, Maiev es mortalmente herida por una flecha de Vashj, y derrotada, pierde a su presa. Illidan es finalmente liberado. La Guardiana, aunque a√ļn vive, escapa junto a sus Vigilantes en la incertidumbre del rojo mundo.


Kael e Illidan son presentados. El Cazador de Demonios le revela al joven príncipe que tanto los naga como los altos elfos una vez fueron una sola raza, los ilustres Bien Nacidos, los favoritos de Aszhara, la enloquecida reina de los Elfos Nocturnos. Cuando Illidan fue liberado por Tyrande de la prisión de los Tálamos Profundos, secretamente fue contactado por nada menos que Kil’jaeden el Embaucador, quien le reveló la existencia del Rey Lich Ner’zhul, encerrado en el Trono de Hielo en Northrend. Kil’jaeden sabe que el Rey Lich planea liberarse a toda costa de su prisión, y se ha enterado de la traición de Arthas, quien informó al mismo Illidan de la existencia de la Calavera de Gul’dan, que a la postre le costó la victoria a la Legión Ardiente. Ahora, temiendo que el Rey Lich llegue a ser demasiado poderoso si logra liberarse, Kil’jaeden promete a Illidan poder infinito por destruir el Trono de Hielo. Esa es la razón de que Illidan robara el Ojo de Sargeras en primer término, con el propósito de crear un gran cataclismo que destruyera Northrend y al Rey Lich. Ahora que ha fracasado gracias a la intervención de Malfurion y Tyrande, Illidan teme que Kil’jaeden derrame su furia sobre él, por lo que ha decidido ocultarse en Outland.

Para asegurarse el dominio del destruido mundo, Illidan decide destruir la Ciudadela Negra, una fortaleza que est√° regida por Magtheridon, un Se√Īor del Foso subordinado a Mannoroth el Destructor, quien ejerce su brutal poder sobre Outland en nombre de la Legi√≥n Ardiente. Illidan sabe que para vencer a Magtheridon, primero necesita destruir tres portales m√°gicos remanentes de los construidos por Ner‚Äôzhul, de donde el Se√Īor del Foso obtiene refuerzos provenientes del Torbellino de la Nada.

Luego de asediar y destruir el primer portal, las fuerzas de Illidan se encuentran con Orcos del Caos, sobrevivientes del colapso de Draenor que han sido esclavizados por Magtheridon y reclutados en el ej√©rcito de la Legi√≥n. Estos Orcos del Caos, corrompidos por el maligno poder de la Legi√≥n, se encuentran dirigidos por Rend y Main, los hijos de Blackhand el Destructor, Se√Īor de la Guerra durante la Primera Guerra contra los humanos. Convertidos ahora en despiadados orcos del caos, Rend y Main se opondr√°n a todos los planes de Illidan. Para su fortuna, √©ste encuentra a Akama, el √ļltimo cham√°n de los draenei, quien resiste el asalto de las fuerzas de los orcos en una peque√Īa ciudad mortuoria, el √ļltimo vestigio de su agonizante civilizaci√≥n. Illidan ofrece a los draenei ayudarles a derrotar a los orcos si estos les ayudan en la guerra contra Magtheridon.

Destruidos los tres portales, Illidan y los suyos inician el asedio de la formidable fortaleza de la Ciudadela Negra. Gracias a los poderes de camuflaje de los draenei, Akama logra penetrar dentro de la fortaleza, y destruye las torres y sistemas de seguridad, permitiendo el asalto de Illidan, los naga y los elfos sanguinarios. Kael y Vashj se encargan de matar a los lugartenientes de Magtheridon, la diab√≥lica demonesa Sucubus, la Dama de los Tormentos, y el Se√Īor de la Destrucci√≥n, un voraz demonio de la Guardia de la Perdici√≥n, y tras asesinar a Rend y Main, finalmente Illidan enfrenta a Magtheridon. Este cree que Illidan es un agente de la Legi√≥n que viene a probarlo, pero Illidan lo despacha r√°pidamente y reclama Outland para √©l.

A√ļn no ha terminado de saborear su victoria, cuando una enorme nube de energ√≠a ca√≥tica se forma en el horizonte. Kil‚Äôjaeden el Embaucador aparece frente a Illidan y sus seguidores. Le reclama su estupidez al pretender ocultarse de √©l en Outland, y le ofrece a Illidan una √ļltima oportunidad para destruir el Trono de Hielo para escapar de su rabia. Temeroso, Illidan accede. Vashj y los Naga, y Kael y los Elfos Sanguinarios juran lealtad a Illidan y viajan con √©l a Northrend, mientras que Akama y los draenei asegurar√°n las fuerzas del Cazador de Demonios en Outland.

Guerra Civil en las Tierras de la Plaga ‚Äď La Rebeli√≥n de los Forsaken

‚ÄúDesde hoy en adelante, solamente seremos los Forsaken‚ÄĚ.

En los arruinados jardines de la Ciudad Capital de Lordaeron, los Se√Īores del Terror Nathrezim, los generales de Arquimonde, discuten acerca de sus futuros planes para la Legi√≥n, mientras son secretamente observados por el lich Kel‚Äôthuzad y la banshee Sylvanas Windrunner, la antigua Ranger elfa. Los tres Se√Īores del Terror, Balnazzar, Detheroc y Varimathras, no han tenido noticias de Archimonde desde hace meses y comienzan a sentirse ansiosos. Detheroc y Varimathras argumentan abandonar al Azote y volver al Torbellino del Vac√≠o, pero Balnazzar, el mayor y m√°s poderoso de los tres, piensa que Archimonde los contactar√°, por lo que deben mantener sus posiciones. Cuando la reuni√≥n est√° a punto de terminar, s√ļbitamente las puertas de los jardines son derribadas, y Arthas aparece.

Agradeci√©ndoles por cuidar de su reino, el Caballero de la Muerte ordena a los Nathrezim abandonar inmediatamente Lordaeron o sufrir su furia. Balnazzar lo refuta y los tres Se√Īores del Terror desaparecen fuera de su alcance. Kel‚Äôthuzad y Sylvanas se acercan y congratulan al pr√≠ncipe. Arthas se nombra a s√≠ mismo como Rey de Lordaeron, y decide terminar de erradicar a la humanidad de sus tierras. Los tres generales del Azote se separan y se dirigen a destruir a los √ļltimos refugiados humanos de Lordaeron. Mientras luchan por asesinar a todos los humanos sobrevivientes, Arthas sorpresivamente se encuentra con dos paladines de la Orden de la Mano de Plata, quienes se disponen a resistir al Azote y permitir el escape de los humanos. Dagren el Cazador de Orcos y Magroth, quien ayudara a Malfurion y Tyrande en su batalla con Illidan, han organizado un grupo de resistencia entre los remanentes de la Alianza de Lordaeron, y resisten el embate del Azote. Finalmente, Arthas, Kel‚Äôthuzad y Sylvanas logran derrotarlos y asesinarlos. Lordaeron ha dejado de ser un reino humano.

Todavía Arthas no acaba de celebrar su naciente victoria, cuando es repentinamente atacado por una convulsión psíquica, proveniente del Rey Lich. Ner’zhul advierte al Caballero que la ciudadela de Icecrown se encuentra bajo inminente ataque, e inmediatamente le ordena volver a Northrend para defender el Trono de Hielo. Para empeorar las cosas, los grandes poderes del Rey Lich cada vez van menguando continuamente. El Caballero de la Muerte suspende la cacería y regresa a la Ciudad Capital junto a Kel’thuzad para hacer los preparativos del viaje a Northrend.

Mientras tanto, en la oscuridad de los remotos bosques de los Claros de Tirisfal, Sylvanas Windrunner se reune en un mitting secreto con los tres se√Īores del terror Nathrezim. Con el debilitamiento del Rey Lich, la banshee ciertamente ha recuperado el control sobre s√≠ misma y sus acciones, y se ha independizado del poder de Ner‚Äôzhul. Silvanas desea desesperadamente tomar venganza por su condici√≥n de muerto viviente y por la destrucci√≥n de su amada Quel‚Äôthalas. Los Nathrezim han confirmado la derrota de la Legi√≥n Ardiente a manos de los ej√©rcitos mortales, y desean tomar el control del Azote destruyendo a Arthas y a Kel‚Äôthuzad. Silvanas acuerda con ellos destruir al Caballero, pero se niega a revelar sus m√©todos. La reuni√≥n se disuelve, y los Se√Īores del Terror se preparan para la rebeli√≥n.

De vuelta en el destruido palacio de Terenas, Arthas y Kel’thuzad discuten acerca de las posibles causas de la debilidad del Rey Lich y sus consecuencias para el Azote. En ese momento, Balnazzar, Detheroc y Varimathras aparecen, y toman control mental de los guerreros del Azote. Arthas y Kel’thuzad son separados, y el Caballero de la Muerte se ve obligado a combatir, con fuerza y astucia, a sus anteriores fieles guerreros.

Una vez fuera de la capital, aparecen las banshees de Silvanas, que ayudan a Arthas a escapar y lo conducen a él y sus tropas a un desolado claro en medio del bosque, en las afueas. Allí, las banshees destruyen a las tropas de Arthas, y Silvanas aparece, lanzando una flecha envenenada al Caballero de la Muerte. Prometiendo darle una muerte tortuosa y horrible, Silvanas se dispone a acabar con Arthas, pero en ese momento, aparece Kel’thuzad con fuerzas leales, y las banshee huyen en medio de la oscuridad. Satisfechos de haber ahuyentado a las fuerzas rebeldes, los dos líderes de los muertos vivientes se dirigen hacia los muelles. Arthas deja el Azote en manos de su fiel Kel’thuzad y parte con su flota hacia Northrend.

La Dama Oscura

Mientras tanto, en las Tierras devastadas por la Plaga, Silvanas y los muertos vivientes que han logrado liberarse del control mental del Rey Lich, discuten acerca de su futuro. Silvanas se encuentra profundamente enfadada con Arthas por haberla condenado a la eterna maldici√≥n de la no-muerte. Varimathras aparece y le ofrece unirse al nuevo orden de los Se√Īores del Terror de Lordaeron, pero ella refuta vehementemente y responde que solamente odia a Arthas un poco m√°s de lo que odia a los Nathrezim. Varimathras promete venganza por la insolencia y desaparece.

Ante el inminente ataque del Se√Īor del Terror, Silvanas ordena a sus banshees buscar fuerzas suficientemente fuertes para combatir. Las banshees poseen a varias tribus de Gnolls, ogros y bandidos humanos que se encuentran ocultos entre los bosques. Con la ayuda de estas poderosas fuerzas, Silvanas logra vencer a Varimathras y arrasar su base. Cuando la Ranger oscura se prepara para despachar al Se√Īor del Terror, Varimathras ofrece hacer un trato con ella a cambio de su vida: Varimathras le ayudar√° a derrotar a sus dos hermanos, Detheroc y Balnazzar. Aunque Silvanas sospecha de las verdaderas razones de la alianza con el Se√Īor del Terror, acepta el trato.

Las fuerzas de Silvanas y Varimathras se preparan para asaltar la base de Detheroc en el este de la Ciudad Capital. Detheroc, para fortalecer sus fuerzas, ha controlado mentalmente a un general de la Alianza, que no es otro que el despreciable Mariscal Garithos, por lo que las inmensas fuerzas del Mariscal est√°n al servicio de Detheroc. Utilizando la habilidad de sus banshees para poseer a los soldados de Garithos, Silvanas y Varimathras penetran en la ciudad y r√°pidamente empiezan a despachar a las fuerzas de Detheroc. Muerto el Se√Īor del Terror, Garithos ha recobrado la conciencia. Con Balnazzar fuertemente atrincherado en la Ciudad Capital, Silvanas ofrece una alianza a Garithos. Aunque √©ste desacuerda unirse con los repulsivos muertos vivientes, Silvanas le ofrece entregarle nuevamente la Ciudad Capital una vez que Balnazzar sea destruido. Ante la inminente oportunidad de alcanzar gloria y fama, el Mariscal acepta, pero secretamente, Silvanas confiesa a Varimathras el enga√Īo.

El asedio de ambos ej√©rcitos sobre Lordaeron es impresionante, dada la gran resistencia de Balnazzar, y muchos soldados caen en la batalla, pero finalmente, el √ļltimo Se√Īor del Terror es acorralado. Como examen final para su lealtad, la Dama Oscura ordena a Varimathras asesinar a Balnazzar, pero es prohibido para un Nathrezim matar a otro Nathrezim. Ante la insistencia de la Ranger oscura, Varimathras ejecuta a Balnazzar. Garithos reclama la Ciudad Capital para los humanos, pero Silvanas muestra sus verdaderas intenciones y ordena a Varimathras matar a Garithos, lo que este hace con placer. Finalmente, Silvanas proclama que Lordaeron es suyo, y que ahora en adelante, ella y sus muertos vivientes solamente ser√°n conocidos como los Forsaken.

Una Sinfon√≠a de Hielo y Fuego ‚Äď La Ascensi√≥n ‚Äď El Rey Lich Triunfante

Mientras Silvanas se hac√≠a con el poder en Lordaeron, la flota de Arthas desembarcaba en Northrend. En el momento en que sus tropas se encuentran desembarcando en la Bah√≠a Daggercap, son repentinamente atacados por jinetes halcones de los Elfos Sanguinarios. Sorprendido de ver elfos en esas desoladas tierras, Arthas ordena sus muertes. Durante la batalla, la tierra empieza a temblar, y de las profundidades de un profundo abismo, una gigantesca criatura semejante a un escarabajo emerge a la superficie y acaba con los elfos. El guerrero se identifica como Anub‚ÄôArak, el √ļltimo rey de los nerubians, ahora transformado en un Se√Īor de la Cripta por los grandes poderes nigromantes de Neru‚Äôzhul. Ser√° su guardaespaldas durante la traves√≠a hasta Icecrown. En ese momento, aparece una figura en medio del campamento: es Kael‚Äôthas, el pr√≠ncipe de los Elfos Sanguinarios. En efecto, Kael informa a Arthas de la cercana destrucci√≥n del Rey Lich al mando de las fuerzas combinadas de elfos y naga al mando de Illidan, y Arthas no podr√° hacer nada. Es la venganza de los Altos Elfos por la destrucci√≥n de Quel‚Äôthalas y otros insultos.

Kael desaparece, y las fuerzas del Azote penetran en Northrend. Anub‚ÄôArak propone cortar camino penetrando en el oscuro reino subterr√°neo de Azjol-Nerub, y Arthas acepta, pero para llegar a la entrada de las catacumbas, deben vencer a una enorme fuerza de guerreros naga que guarda la entrada. Ante la constante debilidad del Caballero de la Muerte, Anub‚ÄôArak y Arthas deciden atacar a un drag√≥n azul que vive cerca de la zona, que no es otro que el poderoso Sapphiron, el sirviente de Malygos, que durante milenios ha defendido el ancestral cementerio de los dragones, el Dragonbligth. Tras una gran batalla con Sapphiron, finalmente el drag√≥n cae, y Arthas, utilizando los poderes nigromantes de Frostmourne, lo anima como un Wyrm de hielo. Con la ayuda de Sapphiron, Arthas y Anub‚ÄôArak se abren paso entre las fuerzas de los naga, y finalmente penetran en el ca√Ī√≥n que lleva a las catacumbas de Azjol-Nerub.

En la entrada hallan otra sorpresa. Una banda de enanos les cierra el paso. Son los enanos de Muradin Bronzebearb, a quien Arthas traicionara cuando ambos fueron en la b√ļsqueda de Frostmourne. Los enanos han permanecido en Northrend desde entonces, al mando de Baelgun, primer lugarteniente de Muradin, con el objetivo de vengar a su camarada. Sin embargo, durante su estad√≠a en Northrend, los enanos han despertado un profundo y terrible mal que duerme bajo la tierra. Arthas y Anub‚ÄôArak, con la ayuda de Sapphiron, derrotan a los enanos y penetran en las catacumbas.

Una vez dentro de la gruta, Baelgun ordena dinamitar un valioso puente hacia el interior del Viejo Reino nerubian. Arthas y Anub‚ÄôArak deben dar un gran rodeo por el llamado Reino Inferior, enfrent√°ndose a los enanos de Baelgun a cada paso y a las ocultas trampas colocadas anta√Īo por los nerubians durante la Guerra de la Ara√Īa. Derrotado Baelgun por el poder de los h√©roes muertos vivientes, inician el ascenso hacia el Reino Superior, donde las fuerzas rebeldes de los nerubians sobrevivientes se oponen al paso de su antiguo se√Īor. Durante el ascenso, se encuentran con el peligro que tanto tem√≠an los enanos: los Sin Rostro (Faceless One). Estas monstruosas criaturas con enormes tent√°culos, levantadas en lo profundo de la oscuridad de Azjol-Nerub, se constituyen un gran adversario para Arthas y Anub‚ÄôArak.

Luego de muchas vicisitudes, se enfrentan con el l√≠der de los Sin Rostro, el Olvidado (Forgottem One), una enorme criatura con miles de tent√°culos, gigantesca como una monta√Īa. Arthas y Anub‚ÄôArak luchan con todas sus fuerzas, hasta que logran derrotarlo.

Una vez en el Reino Superior, un tremendo terremoto produce un derrumbe y ambos h√©roes son separados. Arthas, solo, trata de escapar hacia la superficie, perseguido por los malvados Sin Rostro, que a√Īoran venganza, y cruzando un enorme laberinto de t√ļneles. Finalmente, se encuentra con Anub‚ÄôArak y salen a la superficie, justo en la base de Icecrown.

Horas después, el Azote ha colocado sus bases cerca del Trono de Hielo. El Rey Lich se comunica mentalmente con Arthas de nuevo, y le explica que Frostmourne una vez fue parte del Trono de Hielo, pero que él ordenó retirar la espada con el objetivo de que Arthas la encontrara y eventualmente le condujera a Icecrown. El hueco dejado por Frostmourne ha drenado su poder desde ese momento.

Cuatro inmensos obeliscos rodean Icecrown, y los cuatro deben estar activados para abrir la cámara que conduce al Trono de Hielo. Del otro lado del glaciar, Illidan y sus fuerzas, los Naga y Elfos Sanguinarios, se preparan para el ataque final. Illidan promete que este será el día en que el temible Azote llega a su fin, mientras Arthas decide que Illidan ya se ha entrometido suficiente en sus planes. Una tremenda batalla entre las fuerzas de Illidan y el Azote se entabla alrededor de Icecrown. Continuamente, el control de los obeliscos cambia de manos, pero finalmente, el Rey Lich concentra todos sus poderes en su campeón, y el Azote resulta vencedor.

En un √ļltimo y desesperado intento por evitar que Arthas ingrese a la c√°mara del Trono de Hielo, Illidan se enfrenta cara a cara con el Caballero. Los dos guerreros m√°s poderes de la historia de Azeroth, frente a frente, luego de muchas eras. Las Espadas Curvas de Azzinoth y la poderosa Frostmourne relumbran con cada golpe, pero Arthas, utilizando todas sus fuerzas, logra herir mortalmente en el est√≥mago a Illidan, que cae sobre la nieve y r√°pidamente se desangra.

Con su enemigo vencido, Arthas procede a ingresar a la c√°mara. Conforma asciende la congelada escalinata hacia el Trono de Hielo, la c√°mara se va destruyendo y cae a su alrededor. Las voces de sus antiguos amigos y amados, el Rey Terenas, Uther Lightbringer, Muradin Bronzebearb y el archimago Antonidas, que √©l ha destruido en nombre del Rey Lich, acosan su cabeza. Una vez en la cima, la temible armadura de Ner‚Äôzhul, donde su esp√≠ritu maligno se halla encerrado, lo conmina a romper el bloque de hielo y completar el c√≠rculo. Con un √ļltimo grito de desesperaci√≥n, Arthas incrusta a Frostmourne en el bloque de hielo, que se rompe en mil pedazos y libera la armadura. Tomando el yelmo de Ner‚Äôzhul, que ha ca√≠do a sus pies, Arthas se lo coloca, cual corona, sobre su cabeza. En la profundidad de la gruta, la tenebrosa voz del Rey Lich resuena como una profec√≠a y una maldici√≥n: ‚ÄúAhora, somos uno.‚ÄĚ

Los destinos de Arthas y del Rey Lich se han fundido. Sentado sobre el Trono de Hielo, triunfante, el Se√Īor del Azote, el ser m√°s poderoso jam√°s visto sobre Azeroth, maquina su siguiente golpe sobre el mundo‚Ķ

Viejos Odios ‚Äď La Colonizaci√≥n de Kalimdor

‚ÄúNo, ustedes nunca cambiar√°n. ¬°Y yo nunca dejar√© de combatirlos!‚ÄĚ


Ignorantes de los terribles eventos que han acontecido en Lordaeron y Northrendo, los ej√©rcitos mortales que lucharon contra la Legi√≥n Ardiente en la Batalla del Monte Hyjal, se han asentado en las inh√≥spitas y maravillosas tierras de Kalimdor. Thrall, el noble jefe de la nueva Horda, ha guiado a los orcos hacia la costa donde primeramente desembarcaron, al Este de los Barrens. Asegur√°ndole una nueva naci√≥n donde los orcos puedan vivir en paz e iniciar el proceso de reconciliaci√≥n con los esp√≠ritus de la Naturaleza, Thrall ha nombrado a esta tierra Durotar, en honor a su her√≥ico padre. En un gran ca√Ī√≥n cerca de la costa, la gran ciudad guerrera de Orgrimmar (nombrada as√≠ en honor al legendario Orgrimm Dommhammer) ha empezado a ser erigida, para que los orcos, despu√©s de muchas penurias, por fin tengan un lugar al que llamar hogar.

En las abruptas fronteras salvajes de Durotar, cerca de la ciudad de Orgrimmar, un Mok‚ÄôNathal, conocido como Rexxar, se lamenta por las continuas guerras en las llamadas ‚Äúrazas civilizadas‚ÄĚ de Azeroth. No est√° claro c√≥mo Rexxar lleg√≥ a Kalimdor, pero por a√Īos, este noble medio orco-medio ogro ha vivido solitario, con la √ļnica compa√Ī√≠a de su fiel oso Misha, por lo cual a desarrollado una fuerte empat√≠a con las fuerzas animales del mundo. Al oir los ruidos cercanos de una batalla, Rexxar acude prontamente para descubrir el origen de la misma.

Cerca de un despoblado, Mogrim, un orco explorador de Orgrimmar, ha sido atacado por varios quillboars, los salvajes hombres-jabalí, y lo han herido mortalmente. Rexxar acude en su socorro y despacha a los quillboars. Mogrim, en su agonía, se lamenta de no poder llevar su importante reporte a Thrall, por lo que su honor se verá manchado. Prometiendo llevar el mensaje para honrar al moribundo, Rexxar parte hacia Orgrimmar, mientras Mogrim entrega su espíritu a sus ancestros.


Una vez entregado el reporte a Thrall, el Se√Īor de la Guerra ofrece la hospitalidad de Orgrimmar a Rexxar. √Čste agradece la oferta, pero desea asistir, a modo de agradecimiento, a los orcos en la construcci√≥n de su naci√≥n. Para asistir a Rexxar, Thrall asigna a Rokhan, un Cazador de Sombras, uno de los l√≠deres de la tribu troll de los Darkspear.

La primera tarea de Rexxar le es asignada por el viejo cham√°n Drek‚Äôthar, quien necesita crear una poci√≥n que pueda sanar a los guerreros de la Horda en la batalla, pero tal poci√≥n requiere muchas muestras de una planta conocida como shimmerweed. Esta planta, desafortunadamente, solamente crece en la region de Thunder Ridge, una peligrosa zona habitada por peligrosos Lagartos del Trueno. Thunder Ridge es una maravilla ecol√≥gica, pero extra√Īamente, los lagartos se han vuelto repentinamente m√°s agresivos de lo acostumbrado. Dirigi√©ndose hacia Thunder Ridge, Rexxar y Rokhan logran recolectar los espec√≠menes necesarios para la poci√≥n, pero no logra dilucidar la causa de la violencia de las bestias.

Nazgrel, en fiel lugarteniente de Thrall, ha sido nombrado jefe de seguridad, y envía a Rexxar y Rokhan a combatir a una banda de Harpías que ataca continuamente las caravanas de suplementos de la Horda, y recomienda eliminar a la líder de las Harpías, una sanguinaria criatura llamada Bloodfeather. Combinando sus amplios conocimientos de las bestias acerca de la cacería, Rexxar y Rokhan localizan a Bloodfeather y la matan.

Dirigi√©ndose hacia el sureste, Gazlowe, el jefe de ingenieros Goblin de Orgrimmar, ha localizado una fuente de agua fresca para los acueductos de la ciudad, sin embargo, han penetrado profundamente en los t√ļneles dominados por los Kobolds, siniestras bestias rata, que han saboteado los acueductos. Con la ayuda de Rexxar y Rokhan, la amenaza Kobold es contenida.

Completadas estas simples tareas de exploración, Thrall desea que Rexxar viaje hacia un puesto de observación orco hacia el este. El líder orco ha recibido informes acerca de inusual actividad humana en la costa de Durotar. En el puesto de observación, Gar’thok, lugarteniente de Nazgrel, informa a Rexxar que no ha recibido informes acerca de actividad humana, pero el Observatorio de la Horda ha sido atacado por un grupo rebelde de Quillboars. Rexxar y Rokhan se encargan de las bestias. Sin embargo, descubren que, efectivamente, los humanos han iniciado los preparativos para una invasión a Durotar.

De regreso en Orgrimmar, Drek’thar ha descubierto la causa de la violencia de los lagartos trueno: los humanos han construido un aserradero en Thunder Rinde y han deforestado el bosque. Abrumado por las noticias acerca de la posible hostilidad humana, Thrall no puede cree que Jaina Proudmoore, la líder de los humanos en Kalimdor, haya roto su pacto de no agresión. De regreso en el puesto de Gar’thok, Rexxar descubre que los humanos han arrasado con el campamento orco, por lo que decide contraatacar y acabar con los humanos.

Una vez en Orgrimmar, Rokhan demuestra su preocupación por la suerte de sus hermanos, los trolls Darkspear, que han ocupado las islas Echo frente a Durotar. Rexxar y Rokhan viajan a las islas, donde encuentran a Vol’jin, hijo de Sen’jin, nuevo líder de los Darkspear. Allí, se ven obligados a combatir el bloque que la flota humana a puesto a las islas trolls. En efecto, Rexxar ha comprobado que el enemigo corresponde a la poderosa Armada de Kul Tiras, la nación marítima de la Alianza.

Los Darkspear son evacuados al continente, y Rexxar regresa con Thrall. El líder orco se entera de que los humanos portan un estandarte cuyo símbolo es un ancla. Thrall no recuerda dónde había observado antes ese símbolo, pero dice a Rexxar que ha pactado una reunión secreta con Jaina para discutir la situación. Sospechando una trampa, Rexxar viaja hacia Razor Hill en lugar de Thrall y, efectivamente, comprueba la emboscada. Derrotados los asesinos, Rexxar informa a Thrall de la situación.

Thrall decide enviar a Rexxar hacia la ciudad de Jaina, Theramore, donde los sobrevivientes de Lordaeron han fundado su nuevo hogar. Cerca de la nueva aldea Darkspear en la costa de Durotar, Vol¬ījin ofrece a Rexxar la ayuda de Samuro, un h√°bil maestro de las espadas, quien se infiltra en la cercana base humana, y colocando varios explosivos, logra hacer que Rexxar y Rokhan tomen un barco a Theramore.

Una vez en la ciudad, Rexxar confronta a Jaina Proudmoore y le reprocha sus actos contra la Horda. Jaina, sin embargo, se sorprende ante los cuestionamientos de Rexxar y deciden averiguar el meollo del asunto. De vuelta en tierra firma, descubren que el campamento humano ha sido arrasado por una tremenda fuerza de guerreros naga. Luego de acabar con los naga, un soldado moribundo informa a Jaina de que su padre, el Gran Almirante Daelin Proudmoore, ha logrado encontrarla luego de muchos viajes por el Gran Mar. El Almirante, luego de la destrucción de Lordaeron por el Azote, ha navegado por el océano con el objetivo de hallar signos de sobrevivientes humanos y de su hija. Sorprendida al oir noticias de su padre, Jaina y sus aliados de la Horda regresan a Theramore.

Una vez en el sal√≥n principal del palacio, son inmediatamente interrumpidos por la llegada de cientos de marinos de Kul Tiras, dirigidos por el Almirante en persona. El Almirante es reconocido como un gran h√©roe de la Segunda Guerra contra los orcos, y se alegra de encontrar a su hija. Sin embargo, al observar a las bestias que la acompa√Īan, ordena asesinarlas. Jaina se opone vehementemente, y su padre cree que ha enloquecido, pero Jaina trata de explicarle la nueva situaci√≥n con respecto a la Horda. El Almirante, sin embargo, no puede perdonar los salvajes actos de los orcos durante las Guerras, e igualmente continuar√° adelante la operaci√≥n: no puede arriesgarse a que los orcos vivan y vuelvan a amenazar a la humanidad.

Rexxar y Rokhan pelean su libertad ante el ataque de los marinos, y astutamente, se ocultan entre las calles y canales de Theramore, hasta que logran escapar y vuelven a la seguridad de Durotar. Vol’jin los espera en la villa Darkspear y les recomienda viajar hacia las praderas de Mulgore, donde los Tauren de Cairne Bloodhoff se han asentado y han construido la ciudad de Thunder Bluff. Asegurándose la alianza de los poderosos Tauren, la Horda tendrá una oportunidad contra la Alianza.

Rexxar halla a Cairne hundido en una profunda depresi√≥n. El anciano jefe lamenta la captura de su hijo Baine a manos de los Centauros, por lo que Rexxar se compromete rescatar al joven Bloodhoff. Con la ayuda del lugarteniente de Cairne, el poderoso Tauren Tagar Windtotem, Rexxar rescata a Baine, y Cairne decide acompa√Īarlos de vuelta a la aldea Darkspear.

All√≠, Vol‚Äôjin a dado asistencia a un ogro herido. √Čste dice pertenecer al clan Stonemaul, el cual ha ca√≠do bajo el poder de un malvado jefe llamado Kol‚Äôgarr, que lo est√° llevando a la autodestrucci√≥n. Pensando que los ogros pueden ser √ļtiles en la batalla que se avecina, Rexxar parte hacia la aldea de los Stonemaul, donde solicita a Kol‚Äôgarr su ingreso al clan, por ser √©l medio ogro. Kol‚Äôgarr lo obliga a pasar por el Guantelete, un enorme ca√Ī√≥n lleno de bestias, como prueba para ingresar al clan. Pasada la prueba, Rexxar incita a Kol‚Äôgarr a ayudar a los orcos contra la Alianza, pero Kol‚Äôgarr se niega por considerar inferiores a los orcos. Como miembro del clan Stonemaul, Rexxar reta a Kol‚Äôgarr por el poder del clan, y luego de un gran batalla contra el monstruo, lo vence. Como nuevo l√≠der de los Stonemaul, Rexxar ordena asistir a la Horda en la batalla.

Thrall agradece a Rexxar el haber incorporado a la Horda nuevamente a sus antiguos aliados. Una vez reunidos varios ingredientes para consagrar el estandarte chamanístico de la Nueva Horda, Thrall solicita a Rexxar que sea su General durante la batalla.

Las fuerzas combinadas de orcos, tauren, trolls y ogros, asaltan el campamento humano en la costa de Durotar, expulsándolos de la tierra firme. Sabedor de que el Almirante nunca se detendrá hasta acabar con los orcos, Thrall ordena la invasión a Theramore. A intancias de Jaina, promete respetar a las fuerzas de la Guardia que le son leales a la hechicera. Luego, un asalto sobre el puerto Goblin frente a Theramore les permite hacerse con varios buques de guerra, con los cuales rompen el bloqueo de la marina de Kul Tiras.

La Horda desembarca en Theramore y aplasta a las fuerzas del Almirante, rememorando las viejas batallas de la Segunda Guerra. Rexxar se enfrenta cara a cara con Proudmoore. A pesar de que Rexxar trata de convercer al Almirante de que la Horda ya no constituye una amenaza para los humanos, Proudmoore est√° convencido de que los orcos nunca cambiar√°n y por eso no pueden ser perdonados. Los viejos odios florecen como la hierba nuevamente. Despu√©s de una salvaje batalla contra la guardia de √©lite del Almirante, finalmente Daelin Proudmoore, el √ļltimo h√©roe de la Alianza vivo luego de la Segunda Guerra, cae ante el hacha de Rexxar. Perdido su l√≠der, las tropas de Kul Tiras abandonan la batalla.

Jaina cae ante el cuerpo inerte de su padre, sin oportunidad de reconciliarse con √©l. Thrall, Rexxar y la Horda respetan el dolor de la maga y abandonan Theramore. Una vez en la costa orca, Thrall ofrece a Rexxar un lugar entre los orcos, pero el Mok‚Äônathal rechaza la oferta y regresa a las monta√Īas, no sin antes asegurar a Thrall que √©l siempre ser√° parte de la Horda y vendr√° a ella cuando se le necesite. Rexxar parte de nuevo hacia las salvajes tierras de Kalimdor, dejando a Durotar seguro, y a Theramore, tumultuosa. Las puertas de un nuevo conflicto entre la Horda y la Alianza han sido abiertas.

World of Warcraft

World of Warcraft

Cuatro a√Īos han pasado dede que las razas de Azzeroth se unieron ante el poder de la legi√≥n y ahora los tambores de la guerra rugen de nuevo, todas las razas tienen una tierra que dominar y otras una naci√≥n que levantar. Este es World of Warcraft(WoW), que ahora es un MMORG, donde puedes crear tu propio personaje y juegas en el mundo construido por la entregas anteriores de Warcraft, eres un personaje que se puede comunicar con los dem√°s usuarios que tiene su propio avatar y puedes hacer misiones, comprar armas, armaduras, escudos, ect, se centra el primer cap√≠tulo en lo que sucede luego de la Tercera Guerra, en c√≥mo las razas vuelven a resurgir y con ellas su civilizaci√≥n, tenemos dos facciones: La feroz Horda conformada por Taurens, Orcos, Trolls y Los Renegados de Sylvannas, y La valeroza Alianza, conformada por Humanos, Enanos, Gnomos y Elfos nocturnos, b√°sicamnete las misiones y raids se centran en (como est√° anteriormente dicho) el levantar de las naciones luego de el Azote y de combatir los Antiguos males de Azzeroth.

World of Warcraft The Burning Crusade

"Encerrado durante diezmil a√Īos, y ahora osan entrar en mi Reino, a√ļn no ha llegado su hora... ¬°A√öN NO HA LLEGADO SU HORA! Illidan Stormrage desde Outland.

Los reinos de la Horda y la Alianza han logrado reparar los viejos portales que usaron los Orcos para entrar a Azzeroth, y han inspeccionado Outland para usarlo como ventaja en las futuras guerras; pero el traidor Illidan ha jurado la guerra a Azzeroth como el atrevimiento ha haber profanado su tierra, los ejércitos mortales deberán combatir las fuerzas de Illidan o perecer.

Draenei

Del cielo y en las islas Bruma Azur se ha estrellado una nave interplanetaria, los reci√©n llegados son nada m√°s y nada menos que los Draenei, la encestral raza que fu√© destruida por los orcos malditos por la sangre de Mannoroth; bajo el mando de el antiguo profeta Velen, quien fu√© el √ļnico que logr√≥ salvarse a el y asu gente del Azote, ahora han instalado una poderosa Naci√≥n con su capital El Exodar, se han unido a La Alianza, otros han partido a buscar a sus compa√Īeros perdidos, pero los que se quedaron han jurado lealtad a la Alianza.

Elfos de Sangre

Los otrora elfos bien nacido o Keldorei, luego de que Arthas destruyera su ciudad han levantado Silvermoon; √©stos buscan deseperados restaurar su pozo del sol mientras su gente se aprovisiona de peque√Īas fuentes de magia, ahora bajo el mando de Lor‚Äôthemar Theron; quien ha agrupado a los elfos que no siguieron a Kael; los Elfos de Sangre cansados de las indecisiones de la Alianza se han unido a la Horda y constituyen una poderosa naci√≥n.

La ciudadela Negra

Las fuerzas de Illidan se han replegado hasta los confines de la Ciudadela Negra, que otrora gan√≥ para s√≠. Los jugadores deber√°n formar parte del equipo especial de Maiev Cantosombr√≠o para proseguir con la Historia y ellos mismos luchar y derrotar al traidor Illidan Tempestira, antes de entrar en la Ciudadela Negra, se deber√°n abrir paso por las numerosas tropas de Illidan, derrotar a sus aprendices Cazadores de Demonios, a sus lugartenientes Kael`thas, Lady Vash`j y por √ļltimo enfrentar cara a cara al traidor, luego de una ardua lucha, las tropas especiales de Maiev(t√ļ grupo) debilitaron lo suficiente a Illidan y √©sta cumpliendo con su b√ļsqueda de a√Īos, por fin cobr√≥ venganza, le ha dado un certero flechazo al traidor que ha acabado con su vida.

World of Warcraft Wrath of the Lich King

‚ÄúHijo m√≠o, cuando naciste hasta los bosques de Lordaeron susurraron el nombre:...Arthas‚ÄĚ

Luego de seis a√Īos de que la Legi√≥n fuera derrotada, los pueblos de Azeroth han encontrado una paz pasajera, pues desde ese tiempo un mal ha estado prepar√°ndose para atacar Azeroth. Las fuerzas de no-muertos de Arthas (ahora el Rey Ex√°nime) han crecido de sobremanera y el Rey de los muertos prepara el ataque, en respuesta la horda y la Alianza han puesto a sus campeones en la batalla; liderando la Alianza est√° Tirion Fordring, quien fuera hecho caballero de la muerte durante el ataque de la Plaga y ahora con sus poderes de Palad√≠n recuperados est√° atacando el basti√≥n de la Plaga en Rasganorte. Comandando las fuerzas de la Horda est√° un campe√≥n entrenado por el mismo Thrall, un Orco piel marr√≥n hijo de Grom Gritoinfernal; Garrosh Gritoinfernal. Pero deber√°n derrotar a muchos antig√ľos males antes de ir a por Arthas.

Caballeros de la Muerte

Esta nueva clase de guerrero est√° disponible al actualizar la cuenta de Warcraft hasta Wrath of the Lich King. Con las fuerzas de La Alianza y La Horda a las puertas de el Basti√≥n de la Plaga, muchos de los caballeros de la muerte han escapado al control de su amo y han regresado a sus hogares, prometiendo ayuda a sus respectivas naciones y ense√Īando el arte de los Caballeros al aventurero que quisiera ser uno. El caballero de la muerte no es una clase con la que se pueda empezar, se empieza con cualquiera y (rememorando el cambio de Palad√≠n a Caballero de la muerte de Arthas) en el lvl 55 se podr√° elegir desde donde se crea un nuevo personaje convertir a un personaje tuyo en caballero de la muerte.

Rasganorte

Rasganorte ser√° una Raid en la que se podr√° proseguir con la historia de Warcraft y a su vez tratar de obtener las recompenzas por derrotar al Rey Ex√°nime; la historia de la Raid est√° descrita abajo.

Las fuerzas de las razas de Azeroth han logrado traspasar las murallas del Basti√≥n de Arthas y su Plaga de no-muertos, liderados por Tirion, un selecto grupo de los m√°s poderosos guerreros de Azeroth(tu banda de Raid) ahora est√°n dentro de el Basti√≥n y tendr√°n que luchar con todas las monstruosas abominaciones, monstruos y almas torturadas que el Rey Ex√°nime ha reanimado, tendr√°n que destruir sus puestos de control(sin la ayuda de Tirion por supuesto) y traspasar entre sus ej√©rcitos de no-muertos hasta llegar a Icecrown, all√≠ subiendo las escaleras de la alta torre de hielo se encuentran discutiendo Tirion y Arthas, Tyrion se ha dispuesto a atacarlo, pero demostrando su superioridad el Rey Ex√°nime lo ha congelado, ahora es t√ļ turno de luchar contra √©l, tiene 50 millones de puntos de salud en modo normal, deber√°s tratar de hacerle el mayor da√Īo posible antes de que libere sus necr√≥fagos, todos con 250 mil de salud, luego deber√°n tratar de esquivar los rayos congelantes de sus esferas de hielo que invocar√° con 50 mil ptos de salud mientras le hacen da√Īo, cuando est√© al 50-40% de su salud liberar√° la peste y los jugadores infectados deber√°n quedarse cerca de los sanadores para que la peste salte a ellos y puedan curarlos,luego al 10-15% de su salud estrellar√° su espada Frostmourne en el centro de Icecrown y todo excepto el trono y el centro se desmoronar√°n, deben actuar r√°pido porque si caen de Icecrown tendr√°n una muerte segura, si logran dejarlo con el 0% de salud, Arthas no caer√°, pero aparacer√° una secuencia de video:

Muerte del Rey Ex√°nime

Luego de una ardua batalla el Rey Exánime liberó una oleada de Magia de Sombras con su espada, matando a todos, pero en ese instante Ashbringer, la bendita espada de Tirion comienza a brillar y con la energía de la luz rompe el hielo y luego parte en dos a Frostmourne mientras Arthas trataba de convertir en agentes de la plaga a los guerreros que casi lo habían derrotado, a causa de esto todas las almas que ha reclamado Frostmourne salen y atacan a Arthas elevándolo en el aire, Tirion revive a sus campeones y éstos terminan de derrotar a Arthas, este herido de muerte se le presenta la imagen del Rey Terenas, su padre y segunda alma que reclamó Frostmourne, intercambian apenas palabra y Arthas muere, luego Tirion aparece y corono a Bólvar Fordring cómo el nuvo carcelero de la Plaga.

Enlaces externos

En espa√Īol

http://wowa.arredemo.org/


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