Iconoclasia

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Iconoclasia
Una simple cruz: ejemplo de arte iconoclasta en la iglesia de Hagia Irene (Santa Irene) de Constantinopla.

Iconoclasia, expresi√≥n que en griego significa ¬ęruptura de im√°genes¬Ľ, es la deliberada destrucci√≥n dentro de una cultura de los iconos religiosos de la propia cultura y otros s√≠mbolos o monumentos, normalmente por motivos religiosos o pol√≠ticos. La Real Academia la define como la ¬ędoctrina de los iconoclastas¬Ľ[1] y a su vez se√Īala que ¬ęiconoclasta¬Ľ proviene de őĶőĻőļőŅőĹőŅőļőĽő¨ŌÉŌĄő∑Ōā, rompedor de im√°genes, y se define como tal en particular al ¬ęhereje del siglo VIII que negaba el culto debido a las sagradas im√°genes, las destru√≠a y persegu√≠a a quienes las veneraban¬Ľ.[2] La iconoclasia es un componente frecuente de los principales cambios pol√≠ticos o religiosos que ocurren en el interior de una sociedad. Es por lo tanto algo que se distingue normalmente de la destrucci√≥n por parte de una cultura de las im√°genes de otra, por ejemplo, por los espa√Īoles en sus conquistas de Am√©rica. El t√©rmino por lo general no abarca la destrucci√≥n espec√≠fica de im√°genes de un gobernante despu√©s de su muerte o derrocamiento (damnatio memoriae), por ejemplo, Akenat√≥n en el Antiguo Egipto.

El t√©rmino ¬ęiconoclasta¬Ľ ha acabado aplic√°ndose de manera figurada a cualquier persona que rompe con los dogmas o convenciones establecidas o los desprecia.

El t√©rmino opuesto a ¬ęiconoclasta¬Ľ es ¬ęicon√≥dulo¬Ľ, que proviene de las palabras ¬ęicono¬Ľ (imagen) y ¬ędul√≠a¬Ľ (veneraci√≥n). La herej√≠a opuesta a ambas doctrinas, la iconoclasia y la iconodul√≠a, es la idolatr√≠a, en la que las im√°genes o figuras se adoran en s√≠ mismas, en lugar de limitarse a reverenciarlas como representaci√≥n de lo que se adora. En el contexto del Imperio bizantino el t√©rmino que se usa es, principalmente, icon√≥dulos, aunque tambi√©n puede verse escrito ¬ęicon√≥filos¬Ľ.

La iconoclasia puede llevarse a cabo por personas de diferente religi√≥n, pero a menudo es el resultado de disputas sectarias entre facciones de la misma religi√≥n. En el Cristianismo, la iconoclasia ha sido motivada principalmente por una interpretaci√≥n literal de los Diez Mandamientos, que proh√≠ben la elaboraci√≥n y veneraci√≥n de ¬ęim√°genes talladas¬Ľ.[3] Los dos estallidos m√°s serios de iconoclasia que se produjeron en el Imperio Bizantino durante los siglos VIII y IX son inusuales en el sentido de que la disputa se centraba en el uso de las im√°genes, m√°s que ser un producto secundario de preocupaciones m√°s profundas.

Como con otros temas doctrinales en el periodo bizantino, la controversia no qued√≥ en modo alguno restringida al √°mbito eclesi√°stico, o a argumentos teol√≥gicos. La confrontaci√≥n cultural continua con el Islam, y la amenaza militar que este √ļltimo representaba, probablemente tuvo que ver en las actitudes de uno y otro bando. Parece que la iconoclasia la apoyaban sobre todo personas procedentes de la parte oriental del imperio y refugiados de las provincias tomadas por los musulmanes. Se han indicado como factores importantes, tanto al comienzo como al final del apoyo imperial a la iconoclasia, su fuerza en el ej√©rcito al principio de este per√≠odo, y la creciente influencia de fuerzas balc√°nicas en el ej√©rcito (a los que se consideraba en general que les faltaban fuertes sentimientos iconoclastas) a lo largo del periodo.

El uso de im√°genes probablemente hab√≠a ido creciendo en los a√Īos que precedieron al estallido de la iconoclasia. Un cambio notable se produjo en 695, con Justiniano II que puso el rostro de Cristo en el reverso de sus monedas de oro. El efecto de la opini√≥n iconoclasta se desconoce, pero ciertamente el cambio provoc√≥ que el califa Abd al-Malik rompiera permanentemente con su anterior adopci√≥n de los tipos de moneda bizantinos y comenzara una acu√Īaci√≥n de moneda genuinamente isl√°mica que s√≥lo llevaba palabras.[4] Una carta del patriarca Germano escrita antes de 726 a dos obispos iconoclastas dice que ¬ęahora ciudades enteras y multitud de personas est√°n en considerable agitaci√≥n por este tema¬Ľ pero existe escasa evidencia del crecimiento del debate.[5]

Contenido

El primer período iconoclasta: 730-787

En alg√ļn momento entre 726 y 730 el emperador bizantino Le√≥n III el Is√°urico orden√≥ que se quitara una imagen de Jes√ļs colocada de manera destacada sobre la puerta de Calcis, la entrada ceremonial al Gran Palacio de Constantinopla, y que se reemplazara con una cruz. Algunas personas dedicadas a la tarea fueron asesinadas por una banda de icon√≥dulos.[6] Los escritos sugieren que al menos parte de la raz√≥n para que se quitara podr√≠a radicar en los reveses militares en la lucha contra los musulmanes y la erupci√≥n de la isla volc√°nica de Tera,[7] que Le√≥n posiblemente ve√≠a como evidencia de la ira de Dios que la Iglesia hab√≠a atra√≠do por su veneraci√≥n de im√°genes.[8] Se dice que Le√≥n describi√≥ la veneraci√≥n de im√°genes como ¬ęartima√Īas de idolatr√≠a¬Ľ. Aparentemente prohibi√≥ la veneraci√≥n de im√°genes religiosas en un edicto de 730, que no se aplicaba a otras formas de arte, como la imagen del emperador, o s√≠mbolos religiosos como la cruz. ¬ęNo vio necesidad de consultar a la iglesia, y parece que se sorprendi√≥ por la intensa oposici√≥n popular que encontr√≥¬Ľ.[9]

Germano, el icon√≥dulo patriarca de Constantinopla, o dimiti√≥ o fue depuesto despu√©s de la prohibici√≥n. Las cartas de Germano que sobreviven, escritas en la √©poca, dicen poco de teolog√≠a. Seg√ļn Patricia Karlin-Hayter, lo que preocupaba a Germano era que la prohibici√≥n de los iconos probar√≠a que la iglesia hab√≠a estado en un error durante mucho tiempo y por lo tanto ser√≠a caer en el juego de jud√≠os y musulmanes.[10] En Occidente, el papa Gregorio III celebr√≥ dos s√≠nodos en Roma y conden√≥ las acciones de Le√≥n, y en respuesta Le√≥n tom√≥ algunas tierras del Papa. Durante este periodo inicial, la preocupaci√≥n en ambos bandos parece que ten√≠a poco que ver con la teolog√≠a y m√°s con evidencias y efectos pr√°cticos. La veneraci√≥n de iconos se prohibi√≥ simplemente porque Le√≥n ve√≠a en ella una violaci√≥n del mandato b√≠blico que prohib√≠a la elaboraci√≥n y veneraci√≥n de las im√°genes. No hubo inicialmente concilio eclesi√°stico, y ning√ļn patriarca u obispo destacado pidi√≥ que se quitaran o destruyeran los iconos. En el proceso de destruir u obscurecer las im√°genes, Le√≥n confisc√≥ ¬ęvaliosa plater√≠a eclesi√°stica, telas de altar, y relicarios decorados con figuras religiosas¬Ľ,[9] pero no emprendi√≥ ninguna acci√≥n severa contra el anterior patriarca u obispos icon√≥dulos.

Le√≥n muri√≥ en 740, pero su prohibici√≥n de iconos fue establecida como dogma por su hijo, Constantino V (741-775), quien convoc√≥ el Concilio de Hieria en 754 en el que unos 330-340 obispos participaron para apoyar la posici√≥n iconoclasta. Ning√ļn patriarca o representante de los cinco patriarcas estuvieron presentes: Constantinopla estaba vacante, mientras que Antioqu√≠a, Jerusal√©n y Alejandr√≠a estaban controladas por los sarracenos.

Icono del s√©ptimo concilio ecum√©nico (siglo XVII, monasterio Novod√©vichy, Mosc√ļ).

Sin embargo, el concilio iconoclasta de Hieria no puso fin al tema. En este periodo aparecieron complejos argumentos teológicos, tanto a favor como en contra del uso de imágenes. Los monasterios eran plazas fuertes a favor de la veneración de iconos, y entre los monjes se organizó una red subterránea de iconódulos. Juan Damasceno, un monje sirio que vivió fuera del territorio bizantino, se convirtió en el principal oponente de la iconoclasia a través de sus escritos teológicos. En una respuesta que recuerda a la posterior reforma protestante, Constantino se movió en contra de los monasterios, hizo que las reliquias se lanzaran al mar, y detuvo la invocación de los santos. Parece que los monjes se vieron forzados a desfilar en el Hipódromo, cada uno de la mano de una mujer, en violación de sus votos. En 765 san Esteban el Joven fue asesinado, aparentemente mártir de la causa iconódula. Una serie de grandes monasterios en Constantinopla fueron secularizados, y muchos monjes huyeron a regiones más allá del control imperial efectivo en los márgenes del Imperio.[4]

El hijo de Constantino, León IV (775-80) fue menos riguroso, y durante un tiempo intentó mediar entre las facciones. Hacia el final de su vida, sin embargo, León emprendió severas medidas contra las imágenes y habría excluido a su esposa Irene, quien tenía fama de venerar imágenes en secreto. Murió antes de conseguir esto e Irene asumió el poder como regente de su hijo, Constantino VI (780-97). Con la ascensión de Irene como regente, el primer periodo iconoclasta llegó a su fin.

Irene puso en marcha un nuevo concilio ecum√©nico, llamado despu√©s el II Concilio de Nicea, que se reuni√≥ por vez primera en Constantinopla en 786 pero fue interrumpido por unidades militares leales al legado iconoclasta. El concilio se reuni√≥ de nuevo en Nicea en 787 y revoc√≥ los decretos del previo concilio iconoclasta celebrado en Constantinopla e Hieria, asumiendo su t√≠tulo de s√©ptimo concilio ecum√©nico. As√≠ que hubo dos concilios que se llamaron el ¬ęs√©ptimo concilio ecum√©nico¬Ľ, el primero apoyando la iconoclasia, el segundo negando el primero y defendiendo la veneraci√≥n de im√°genes. A diferencia del concilio iconoclasta, el concilio icon√≥dulo incluy√≥ representantes papales, y sus decretos fueron aprobados por el Papado. La iglesia ortodoxa oriental considera que es el √ļltimo concilio ecum√©nico genuino. La veneraci√≥n de im√°genes dur√≥ todo el reinado de la emperatriz Irene, de su sucesor, Nic√©foro I (802-811), y los dos breves reinados posteriores al suyo.

El segundo período iconoclasta: 814-842

El emperador Le√≥n V el Armenio instituy√≥ un segundo periodo de iconoclasia en 815, de nuevo posiblemente motivado por las derrotas militares vistas como prueba del descontento divino. Los bizantinos hab√≠an sufrido una serie de humillantes derrotas a manos del jan b√ļlgaro, Krum, en el curso de las cuales el emperador Nic√©foro I muri√≥ en batalla y el emperador Miguel I Rangab√© se vio forzado a abdicar.[11] En junio de 813, un mes antes de la coronaci√≥n de Le√≥n V, un grupo de soldados irrumpi√≥ en el mausoleo imperial en la iglesia de los Santos Ap√≥stoles, abri√≥ el sarc√≥fago de Constantino V, y le implor√≥ que regresara para salvar el imperio.[12]

Poco despu√©s de su ascenso, Le√≥n V comenz√≥ a discutir la posibilidad de revivir la iconoclasia con una serie de personas, entre ellos sacerdotes, monjes, y miembros del Senado. Se dice que se√Īal√≥ a un grupo de consejeros que

todos los emperadores que tomaron las imágenes y las veneraron encontraron la muerte en revuelta o en la guerra; pero los que no las veneraron murieron de muerte natural, permanecieron en el poder hasta su muerte, y luego se les enterró con todos los honores en el mausoleo imperial en la iglesia de los Santos Apóstoles.[13]

Lo siguiente que hizo Le√≥n fue nombrar una ¬ęcomisi√≥n¬Ľ de monjes para que ¬ęleyeran en los libros antiguos¬Ľ y alcanzaran una decisi√≥n sobre la veneraci√≥n de im√°genes. Pronto descubrieron las actas del s√≠nodo iconoclasta de 754.[14] Se produjo un primer debate entre quienes apoyaban a Le√≥n y los cl√©rigos que segu√≠an defendiendo la veneraci√≥n de im√°genes, guiado este √ļltimo grupo por el patriarca Nic√©foro, que no lleg√≥ a ninguna resoluci√≥n. Sin embargo, Le√≥n hab√≠a quedado aparentemente convencido para entonces de que la posici√≥n correcta era la iconoclasta, e hizo que la imagen de la puerta de Calcis de nuevo fuera reemplazada con una cruz.[15] El renacimiento de la iconoclasia se oficializ√≥ en 815 por un s√≠nodo celebrado en Santa Sof√≠a.

A Le√≥n le sucedi√≥ Miguel II, quien en una carta de 824 al emperador carolingio Ludovico P√≠o lament√≥ la apariencia de veneraci√≥n de im√°genes en la iglesia y pr√°cticas semejantes como que iconos fueran los padrinos de bautismo de ni√Īos. Confirm√≥ los decretos del concilio iconoclasta de 754.

A Miguel le sucedi√≥ su hijo, Te√≥filo que muri√≥ dejando a su esposa Teodora regente por su heredero menor, Miguel III. Como Irene cincuenta a√Īos atr√°s, Teodora moviliz√≥ a los icon√≥dulos y proclam√≥ la restauraci√≥n de las im√°genes en 843, con la condici√≥n de que Te√≥filo no fuera condenado. Puesto que por entonces era el primer domingo de gran cuaresma hab√≠a sido celebrada en la iglesia ortodoxa como la fiesta del ¬ętriunfo de la ortodoxia¬Ľ.

Temas de la iconoclasia bizantina

Esta p√°gina del icon√≥dulo Salterio Chludov (uno de los tres √ļnicos manuscritos ilustrados icon√≥dulos que sobrevivieron al siglo IX), ilustra el vers√≠culo ¬ęHab√≠a un vaso lleno de vinagre; y, poni√©ndolo en un ramo de hisopo una esponja empapada en el vinagre, se la acercaron a la boca¬Ľ[16] con una imagen de un soldado ofreciendo a Cristo vinagre sobre una esponja unida a un palo. Debajo hay una imagen del √ļltimo patriarca de Constantinopla iconoclasta, Juan el gram√°tico frotando una pintura de Cristo con una esponja similar unida a un palo. Juan est√° caricaturizado, aqu√≠ como en otras p√°ginas, con un cabello desordenado que se dispara en todas direcciones, algo considerado rid√≠culo por los elegantes bizantinos.

Lo que queda de los argumentos iconoclastas se encuentra en gran medida en escritos iconódulos. Para entender los argumentos iconoclastas, uno debe tener en cuenta los puntos principales:

  1. La iconoclasia condenaba la realizaci√≥n de cualquier imagen sin vida (esto es, pintura o escultura) que pretenda representar a Jes√ļs o a uno de los santos. El Ep√≠tome de la Definici√≥n del conci√°bulo iconoclasta celebrado en 754 declar√≥:

    ¬ęCon apoyo en las Sagradas Escrituras y los Padres, declaramos un√°nimemente, en el nombre de la Sant√≠sima Trinidad, que se rechazar√°n y se quitar√°n y maldecir√°n de las iglesias cristianas cada imagen que se haya hecho de cualquier material y color cualquiera que sea el malvado arte de los pintores.... Si cualquiera se atreve a representar la imagen divina (ŌáőĪŌĀőĪőļŌĄőģŌĀ, charaktńďr) del mundo despu√©s de la Encarnaci√≥n con colores materiales, ¬°ser√° anatema!... Si cualquiera pretende representar las formas de los Santos en pinturas sin vida con colores materiales que no son valiosas (pues esta idea es vana y la ha creado el demonio), y no representa m√°s bien sus virtudes como imagenes vivas en s√≠ mismas, ¬°ser√° anatema!"¬Ľ

  2. Para los iconoclastas, la √ļnica imagen religiosa real debe tener una semejanza exacta con el prototipo -de la misma sustancia- lo que consideran imposible, falt√°ndole esp√≠ritu y vida a la madera y la pintura. Por tanto, para los iconoclastas el √ļnico ¬ęicono¬Ľ verdadero (y permitido) de Jes√ļs era la eucarist√≠a, que se cre√≠a que era su verdadero cuerpo y sangre.
  3. Cualquier imagen verdadera de Jes√ļs deb√≠a ser capaz de representar tanto su naturaleza divina (que es imposible porque no puede ser visto ni abarcado) y su naturaleza humana (que es posible). Pero al hacer un icono de Jes√ļs, uno est√° separando sus naturalezas divina y humana, puesto que s√≥lo lo humano puede representarse (separar las naturalezas era considerado nestorianismo), o de otro modo confundiendo las naturalezas divina y humana, consider√°ndolas a ambas una sola (uni√≥n de las naturalezas humana y divina, lo que se consideraba monofisismo).
  4. El uso de imágenes con finalidad religiosa se veía como una innovación en la Iglesia, un error satánico que confundía a los cristianos para volver a prácticas paganas.

    ¬ęSat√°n confundi√≥ a los hombres, de manera que veneraron a la criatura en lugar de al Creador. La Ley de Mois√©s y los Profetas cooperaron para eliminar esta ruina... Pero el anteriormente mencionado demiurgo del mal... gradualmente trajo de nuevo la idolatr√≠a bajo la apariencia de Cristianismo¬Ľ.[17]

    También se vio como un apartamiento de la tradición eclesiástica antigua, de la que hay documentación escrita opuesta a las imágenes religiosas.

Los principales oponentes teológicos de la iconoclasia fueron los monjes Mansur (Juan Damasceno), quien, viviendo en territorio musulmán como consejero del califa de Damasco, estaba suficientemente lejos del emperador bizantino como para evitar la sanción, y Teodoro Estudita, abad del monasterio de Studion en Constantinopla.

Juan declar√≥ que √©l no veneraba a la materia, ¬ęsino al creador de la materia¬Ľ. Sin embargo, tambi√©n declar√≥, ¬ępero yo tambi√©n vener√© la materia a trav√©s de la cual vino a mi la salvaci√≥n, como lleno con divina energ√≠a y gracia¬Ľ. Incluye en esta √ļltima categor√≠a la tinta con la que se escribieron los evangelios as√≠ como la pintura de im√°genes, la madera de la Cruz y el cuerpo y la sangre de Jes√ļs.

La respuesta iconódula a la iconoclasia incluía:

  1. Afirmaci√≥n que el mandamiento b√≠blico que prohib√≠a las im√°genes de Dios hab√≠a sido superado por la encarnaci√≥n de Jes√ļs, quien, siendo la segunda persona de la Trinidad, es Dios encarnado en materia visible. Por lo tanto, no estaban representando al Dios invisible, sino a Dios tal como apareci√≥ en carne. Fueron capaces de aducir el tema de la encarnaci√≥n en su favor, mientras que los iconoclastas hab√≠an usado el tema de la encarnaci√≥n contra ellos.
  2. M√°s a√ļn, desde su punto de vista los √≠dolos representaban personas sin sustancia o realidad, mientras que los iconos representaban a personas reales. Esencialmente el argumento era ¬ętodas las im√°genes religiosas que no son de nuestra fe son √≠dolos; todas las im√°genes de nuestra fe son iconos que hay que venerar¬Ľ. Esto era considerado comparable a la pr√°ctica del Antiguo Testamento de ofrecer sacrificios de fuego s√≥lo a Dios, y no a ning√ļn otro dios.
  3. En relación con la tradición escrita que se oponía a la realización y veneración de imágenes, afirmaban que los iconos eran parte de la tradición oral no documentada(parádosis, sancionada en la Ortodoxia como autoridad en doctrina por referencia a la Segunda epístola a los tesalonicenses 2:15, Basilio el Grande, etc.).
  4. Los argumentos fueron tomados del milagroso Acheiropoieta, el supuesto icono de la Virgen pintado con su aprobación por san Lucas, y otras ocurrencias milagrosas alrededor de iconos, que demostraban la aprobación divina de las prácticas iconódulas.
  5. Los iconódulos argumentaban además que decisiones semejantes a si los iconos deben ser venerados o no deben tomarse por la iglesia correctamente reunida en concilio, no se imposición a la iglesia por parte de un emperador. De esta manera el argumento también implicó el tema de la relación adecuada entre la iglesia y el estado. En relación a esto estaba la observación de que era tonto denegar a Dios el mismo honor que libremente se daba al emperador humano.

Los emperadores siempre habían intervenido en asuntos eclesiásticos desde los tiempos de Constantino. Como escribe Cyril Mango,

¬ęEl legado de Nicea, el primer concilio universal de la iglesia, iba a unir al emperador a algo que no era asunto suyo, esto es, la definici√≥n e imposici√≥n de la ortodoxia, por la fuerza si era necesario¬Ľ[10]

Esa pr√°ctica continu√≥ desde el principio hasta el fin de la controversia iconoclasta y m√°s all√°, con algunos emperadores reforzando la iconoclasia, y dos emperatrices regentes forzando el restablecimiento de la veneraci√≥n de im√°genes. Una distinci√≥n entre los emperadores iconoclastas y Constantino I fue que este √ļltimo no dict√≥ la conclusi√≥n del I Concilio de Nicea antes de convocarlo, mientras que Le√≥n III empez√≥ forzando una pol√≠tica de iconoclasia m√°s de veinte a√Īos antes de que concilio de Hieria lo aprobara.

Fuentes

Una comprensión profunda del periodo iconoclasta en Bizancio es complicada por el hecho de que la mayor parte de las fuentes que han sobrevivido fueron escritas por los vencedores definitivos en la controversia, los iconódulos. Es por lo tanto difícil obtener un relato razonablemente exacto, equilibrado, objetivo y completo, de los acontecimientos y de varios aspectos de la controversia.[18]

Las principales fuentes hist√≥ricas para el periodo incluyen las cr√≥nicas de Te√≥fanes el Confesor[19] y el patriarca Nic√©foro,[20] los dos ardientes icon√≥dulos. Muchos historiadores han recurrido tambi√©n a la hagiograf√≠a, principalmente a la Vida de san Esteban el Joven,[21] que incluye un relato detallado, aunque muy tendencioso, de las persecuciones durante el reinado de Constantino V. No se ha conservado ning√ļn relato de la √©poca en cuesti√≥n escrito por un iconoclasta, aunque algunas vidas de santos parecen conservar elementos de la visi√≥n del mundo iconoclasta.[22]

Las fuentes teológicas principales incluyen los escritos de Juan Damasceno,[23] Teodoro el Estudita,[24] y el patriarca Nicéforo, todos ellos iconódulos. Los argumentos teológicos de los iconoclastas sobreviven sólo en forma de citas seleccionadas dentro de documentos iconódulos, principalmente las actas del Concilio de Nicea II y el Antirrhetici de Nicéforo.[25]

Iconoclastias protestante y burguesa. Las desamortizaciones eclesi√°sticas

El Protestantismo destruy√≥ en Alemania, en el norte de Europa y en Suiza numerosas manifestaciones de Arte sacro durante la Reforma. Las desamortizaciones de propiedades y bienes eclesi√°sticos llevadas a cabo por la burgues√≠a principalmente en sus revoluciones y en el siglo m√°s importante de su expansi√≥n, el XIX, llevaron a cabo una importante destrucci√≥n del Patrimonio art√≠stico y cultural, no existiendo a√ļn leyes adecuadas para su protecci√≥n. Muchos monasterios y conventos, y con ellos sus iglesias, retablos, pinturas, esculturas y libros fueron divididos, vendidos o destruidos. En especial result√≥ perjudicado el patrimonio arquitect√≥nico, ya que numerosos edificios religiosos fueron destruidos para construir edificios civiles.

Referencias

  1. ‚ÜĎ iconoclasia en http://buscon.rae.es
  2. ‚ÜĎ iconoclasta en http://buscon.rae.es
  3. ‚ÜĎ ¬ęNo har√°s escultura ni imagen alguna de lo que hay arriba en el cielo, o aqu√≠ abajo en la tierra o en el agua bajo la tierra¬Ľ, √Čxodo, 20, 4, La Santa Biblia, traducida de los textos originales, Ediciones Paulinas, Hofmann, S.A., Madrid, 1964
  4. ‚ÜĎ a b Robin Cormack, Writing in Gold, Byzantine Society and its Icons, 1985, George Philip, Londres, ISBN 0-540-01085-5
  5. ‚ÜĎ C Mango, ¬ęHistorical Introduction¬Ľ, en Bryer & Herrin, eds., Iconoclasm, pp. 2-3., 1977, Centro para Estudios Bizantinos, Universidad de Birmingham, ISBN 0-7044-0226-2
  6. ‚ÜĎ v√©ase Te√≥fanes, Chronographia
  7. ‚ÜĎ Vulcanismo en Santorini / historia eruptiva en decadevolcano.net
  8. ‚ÜĎ Seg√ļn los relatos del patriarca Nic√©foro y el cronista Te√≥fanes.
  9. ‚ÜĎ a b Warren Treadgold, A History of the Byzantine State and Society, Stanford University Press, 1997
  10. ‚ÜĎ a b The Oxford History of Byzantium: Iconoclasm, Patricia Karlin-Hayter, Oxford University Press, 2002.
  11. ‚ÜĎ T. Pratsch, Theodoros Studites (759-826): zwischen Dogma und Pragma (Fr√°ncfort del Meno, 1997), 204-5.
  12. ‚ÜĎ Pratsch, Theodoros, 210.
  13. ‚ÜĎ Scriptor incertus 349,1-18, cited by Pratsch, Theodoros, 208.
  14. ‚ÜĎ Pratsch, Theodoros, 211-12.
  15. ‚ÜĎ Pratsch, Theodoros, 216-17.
  16. ‚ÜĎ Evangelio seg√ļn San Juan, 19, 29, La Santa Biblia, traducida de los textos originales, Ediciones Paulinas, Hofmann, S.A., Madrid, 1964.
  17. ‚ÜĎ Epitome, Concilio Iconoclasta de Hieria, 754
  18. ‚ÜĎ L. Brubaker y J. Haldon, Byzantium in the iconoclast era (ca. 680-850): the sources (Birmingham, 2001).
  19. ‚ÜĎ C. Mango y R. Scott, trs., The Chronicle of Theophanes Confessor (Oxford, 1997).
  20. ‚ÜĎ C. Mango, ed. y tr., The short history of Nikephoros (Washington, 1990).
  21. ‚ÜĎ M.-F. Auz√©py, tr., La vie d‚Äô√Čtienne le jeune par √Čtienne le Diacre (Aldershot, 1997).
  22. ‚ÜĎ I. ҆evńćenko, ¬ęHagiography in the iconoclast period¬Ľ, en A. Bryer y J. Herrin, eds., Iconoclasm (Birmingham, 1977), 113-31.
  23. ‚ÜĎ A. Louth, tr., Three treatises on the divine images (Crestwood, 2003).
  24. ‚ÜĎ C.P. Roth, tr., On the holy icons (Crestwood, 1981).
  25. ‚ÜĎ M.-J. Mondzain, tr., Discours contre les iconoclastes (Par√≠s, 1989).


Bibliografía adicional

Enlaces externos


Wikimedia foundation. 2010.

Mira otros diccionarios:

  • iconoclasia ‚ÄĒ ‚ÄėDoctrina religiosa que rechaza el culto a las im√°genes sagradas‚Äô y ‚Äėactitud de los que rechazan la tradici√≥n heredada y la autoridad de las figuras que la representan‚Äô. Esta forma, creada a partir de las voces griegas eik√≥n, √≥nos (‚Äėimagen‚Äô) y… ‚Ķ   Diccionario panhisp√°nico de dudas

  • iconoclasia ‚ÄĒ s. f. O mesmo que iconoclasmo ‚Ķ   Dicion√°rio da L√≠ngua Portuguesa

  • iconoclasia ‚ÄĒ f. Doctrina de los iconoclastas ‚Ķ   Diccionario de la lengua espa√Īola

  • iconoclasia ‚ÄĒ (Del gr. eikon, onos, imagen + klasis, acci√≥n de romper.) ‚Ėļ sustantivo femenino RELIGI√ďN, HISTORIA Doctrina religiosa surgida en el Imperio bizantino en los siglos viii y ix que prohib√≠a las representaciones en im√°genes y la veneraci√≥n a Cristo,… ‚Ķ   Enciclopedia Universal

  • iconoclasia ‚ÄĒ {{ÔľÉ}}{{LM I20847}}{{„Äď}} {{ÔľĽ}}iconoclasia{{ÔľĹ}} ‚ÄĻi¬∑co¬∑no¬∑cla¬∑sia‚Äļ {{„Ää}}‚Ėć s.f.{{„Äč}} Doctrina que rechaza el culto a las im√°genes sagradas: ‚ÄĘ La iconoclasia se desarroll√≥ sobre todo en el Imperio bizantino.{{‚óč}} ‚Ķ   Diccionario de uso del espa√Īol actual con sin√≥nimos y ant√≥nimos

  • Historia del Imperio bizantino ‚ÄĒ Esta p√°gina o secci√≥n est√° siendo traducida del idioma franc√©s a partir del art√≠culo Histoire de l Empire byzantin, raz√≥n por la cual puede haber lagunas de contenidos, errores sint√°cticos o escritos sin traducir. Puedes colaborar con… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

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