Impuesto sobre el carbono

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Impuesto sobre el carbono

El impuesto sobre el carbono es un impuesto medioambiental sobre la emisión de dióxido de carbono, gas de efecto invernadero, que pretende limitar su uso. Este impuesto desalienta las emisiones de contaminantes, haciendo pagar a los contaminadores en proporción a sus emisiones. El impacto del impuesto sobre los productos finales aumenta sus precios en proporción a las emisiones que ha provocado su producción, promoviendo el consumo de los productos que hayan inducido menos emisiones de dióxido de carbono en su fabricación. Un aumento gradual y planificado del impuesto puede ayudar a orientar las inversiones a largo plazo, dejando tiempo suficiente a los consumidores y a las empresas para adaptarse.

El impuesto es una opción abierta para los países comprometidos en reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, por ejemplo, mediante el Protocolo de Kyoto. Así, el objetivo no es solo contribuir a disminuir la incidencia del CO2 en el cambio climático, sino también en reducir la dependencia de muchos países de los combustibles fósiles y progresar hacia una economía ecológicamente sostenible.

El impuesto puede ser aplicado a nivel de los productos o, directamente en la producción y/o importación de combustibles fósiles, que emitirán dióxido de carbono al ser consumidos.

El impuesto sobre el carbono es complementario del principio de los bonos de carbono (negociables a trav√©s de un mercado de carbono): el impuesto impone un precio fijo a cantidades libres, las cuotas fijan las cantidades, pero dejan variable el precio.[1] Ambos sistemas pueden coexistir, el impuesto permite implicar a numerosos peque√Īos emisores de CO2 muy dispersos, a los que es dif√≠cil ponerles una cuota.

En 2009 pa√≠ses como Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suecia, o la provincia canadiense de Columbia Brit√°nica ya aplican alg√ļn tipo de impuesto sobre el carbono, a veces parcial, y otros como Francia, han anunciado que lo implantar√° en 2010.[2] Nueva Zelanda ha establecido un mercado de intercambio de cuotas de emisi√≥n. La aplicaci√≥n var√≠a pues entre los diferentes pa√≠ses.

Incluso en ausencia de un impuesto sobre el carbono oficial, el sistema fiscal puede incluir los impuestos que son, en parte, una tributación implícita de las emisiones de CO2, sobre todo los impuestos a la energía o los derechos de aduana sobre las importaciones de hidrocarburos.

Contenido

Terminología

El impuesto sobre el carbono ha recibido varios nombres, como tasa sobre las emisiones de carbono, impuesto sobre el carbono, contribución climático-energética,[3] o también prima de carbono, por sus defensores como Jean-Marc Jancovici.[4]

Objetivos

Objetivo global

La introducción del impuesto se destina a promover actividades, servicios o productos menos devoradores de energía y a fomentar el ahorro energético allí donde el consumo de energía es alto (como en los asentamientos dispersos, o en algunas zonas relativamente alejadas de centros urbanos o de servicios, pues en promedio, a actividad y confort equivalentes, en estas zonas se consume más en calefacción y en transporte) o en ciertas industrias. Es una forma indirecta así mismo de impulsar otros modos de generación de energía, como las renovables, la fusión nuclear, la pila de hidrógeno, aparte de la energía nuclear de fisión que ya es ampliamente empleada en muchos países.

Las partes interesadas y sus representantes políticos, no gustan del impuesto, sobre todo si este es elevado, creando fuerzas políticas que intentan evitarlo. Así, algunos países como Suecia han previsto rebajas, que reducen la eficiencia del impuesto, pero que pueden contribuir a su aceptación.

Cuando el objetivo no es una ampliación de impuestos adicionales, se puede hacer una redistribución de los ingresos del impuesto. El equilibrio conseguido con la posible redistribución depende del resultado de la negociación política y constituye uno de los elementos de su aceptación

Objetivos y limitaciones de cara al calentamiento clim√°tico

Artículo principal: Calentamiento global
Curvas de temperaturas de los √ļltimos dos milenios, seg√ļn algunos estudios.

La lucha contra el calentamiento global puede dar lugar a la creación de un impuesto específico sobre las emisiones de carbono. La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero es parte de los compromisos internacionales, como el Protocolo de Kyoto. Si la tasa puede tener por objeto reducir las emisiones de CO 2 gas de efecto invernadero, también pueden estar encaminada a preparar gradualmente a la sociedad a un agotamiento de los recursos energéticos, los combustibles fósiles, y al aumento de sus precios. También puede reducir la dependencia energética de los países importadores de petróleo, en favor de una producción local de energía o de equipos para ahorrar dicha energía.

El consumo total de combustibles fósiles no sólo está determinado por los rendimientos de los objetos que lo consumen, sino también por su precio, reduciendo el poder adquisitivo.[4] Por lo tanto, el ahorro voluntario de estos combustibles significaría la limitación de los productos que los consumen, como haría un aumento de precios. Una conducta de evitación general de esta energía haría que se desarrollasen soluciones técnicas alternativas.

El impuesto sobre el carbono puede reducir las emisiones de CO2, y tener tambi√©n un efecto indirecto sobre los dem√°s contaminantes (directamente relacionados con la quema de estos combustibles y muy nocivos para la salud humana como el √≥xido de nitr√≥geno y de azufre o elmon√≥xido de carbono...etc), pero no tiene ning√ļn efecto sobre otros gases de efecto invernadero como el metano. Por otra parte, la reducci√≥n del uso de combustibles f√≥siles podr√≠a significar un impulso para la energ√≠a nuclear, energ√≠a muy contestada por diversos sectores. El impuesto sobre el carbono, a nivel de la industria, puede tener un impacto a largo plazo en las inversiones futuras.[5]

Funcionamiento y aplicación del impuesto sobre el carbono

Las emisiones de carbono f√≥sil a la atm√≥sfera desde 1800. El carbono f√≥sil no es el √ļnico que se emite.

El impuesto sobre el carbono no tiene como principal objetivo proporcionar recursos para el presupuesto general, sino cubrir los gastos efectuados por los perjuicios del CO2 (en tanto que principal gas de efecto invernadero emitido por los seres humanos) y alentarlos a reducir su producción. Internalizando los costes inducidos (actuales y futuros), debe restablecer el precio verdadero y fijar la diferencia entre la elección espontánea de los agentes económicos y las necesidades colectivas (principio de quien contamina paga).

Características básicas

La eficacia del impuesto sobre el carbono depende de varias propiedades fundamentales y debe:

  • Guiarse por el precio total de la energ√≠a f√≥sil con el impuesto incluido, de modo que el aumento del crecimiento de los precios en general sea lento y gradual. Este crecimiento deber√≠a ser mayor que el poder adquisitivo: es el √ļnico medio eficaz para disuadir de la utilizaci√≥n de la energ√≠a que acelera el cambio clim√°tico. Debemos, como explica Jean-Marc Jancovici, "elevar el precio de lo que causa el problema, m√°s aprisa que nuestro poder adquisitivo".[4]
  • Estar planificado y anunciado a largo plazo (por ejemplo 15 a√Īos) para que los ciudadanos y las empresas puedan tenerlo en cuenta en sus proyectos de futuro.
  • Ser neutral, es decir aplicado en funci√≥n del contenido en equivalente-carbono.[6] de la sustancia, no s√≥lo en los combustibles (gasolina, petr√≥leo, queroseno, gas natural, etc.) En efecto, crear un impuesto para el carb√≥n, por ejemplo, sin ponerlo al acero o la electricidad que se producen con ese carb√≥n no tendr√≠a otro efecto que trasladar el uso de este combustible de la industria a otras partes del planeta, con todas sus consecuencias negativas, pero sin reducir el consumo de carb√≥n en la producci√≥n de acero y de electricidad, como es el objetivo. Sin embargo, determinar qu√© valor carbono asignar a los productos no es sencillo. Es un punto muy sensible y una clave que explica que el impuesto no est√© a√ļn en vigor. En un principio, es factible aplicar el impuesto solamente a los usos que no pueden ser deslocalizados, tales como la calefacci√≥n dom√©stica o el transporte, (como el TIPP en Francia ).

√Āreas de aplicaci√≥n del Impuesto

La diversidad de los modos de emisión de dióxido de carbono dificulta la medida exacta de dichas emisiones. Sin embargo, la combustión de los combustibles fósiles como el petróleo, el gas y el carbón, es la principal fuente de emisiones.[7] Por tanto, es posible gravar el consumo de esta energía, teniendo en cuenta que cuando no es quemada, sino transformada (como en los plásticos), también emitirá dióxido de carbono al ser incinerados como desperdicios. El impuesto sobre el consumo de estas energías se puede hacer en la importación o en la producción de estos productos.

La emisión de carbono de una misma cantidad y del mismo tipo de energía fósil depende también de los modos como se realice su combustión. Al aplicar el mismo tipo impositivo a todas las formas de combustión no se promueven los procesos más eficientes, lo que es contraproducente. Sin embargo, la emisión de CO2 depende de la composición química de la energía fósil, sobre todo de la cantidad de carbono que posean. Por tanto, es posible, al igual que lo ha hecho la Columbia Británica, establecer la equivalencia entre la energía fósil utilizada y su tasa de emisión de carbono.

Mediante la quema, la madera tambi√©n emite carbono a la atm√≥sfera. Si se vuelven a plantar √°rboles, el impacto se reduce a trav√©s de la absorci√≥n de CO2en su crecimiento. As√≠, la le√Īa no tiene generalmente impacto en el impuesto sobre el carbono.

Nivel y progresividad

El impuesto sobre el carbono se aplica a la tonelada de CO2 emitida. Puede ser aplicado progresivamente en función de la necesidad de reducir las emisiones de carbono en el tiempo.

Su progresividad permite comenzar a imponer el impuesto ahora mismo, para compensar la degradación de los ecosistemas, a fin de evitar medidas más drásticas después.

El impuesto sobre el carbono se est√° aplicando en cantidades diferentes dependiendo del pa√≠s. As√≠ era gravado con alrededor de 8 ‚ā¨ en Suiza en el a√Īo 2008; 27 ‚ā¨ en Suecia desde 1991.

Los economistas aconsejan ir aumentando las cantidades gradualmente hasta los 100 ‚ā¨ por tonelada de CO2 en el a√Īo 2030, como se indica en el informe de una conferencia presidida por Michel Rocard.[8]

El importe del impuesto sobre el carbono depende también de otros impuestos que se aplican en diferentes países, así el importe del impuesto sobre el carbono no siempre define la totalidad del impuesto a la importación de los combustibles fósiles.

Competencia Internacional

El impuesto afecta a la competitividad de las empresas nacionales. Así, frente a países competidores que no aplican el impuesto, se reduce la competitividad de las empresas que emiten gran cantidad de CO2 y, si el montante del impuesto se redistribuye, la competitividad de las que emitan poco CO2 será mayor.

Para mantener un competencia equitativa entre los productos contaminantes locales y los productos contaminantes procedentes de países que no aplican el impuesto se pueden implementar medidas aduaneras. Sin embargo, esta área está muy regulada, en particular por la Organización Mundial del Comercio. Serían necesarias pues, negociaciones internacionales.[9] ·.[10]

Las áreas en las que se aplicaría el impuesto tendrían que ser estudiadas (como las aguas internacionales o el espacio aéreo). Del mismo modo, la aplicación del impuesto sobre el carbono pueden diferir de un país a otro, e influir en la competencia.

Riesgos fiscales: el impacto en los impuestos ya existentes sobre los productos petrolíferos

Los Presupuestos del Estado puede depender de manera significativa de los derechos percibidos por los combustibles fósiles y los productos que con ellos se pueden producir. Sin embargo, el objetivo es reducir e incluso eliminar el consumo de combustibles fósiles, lo que significa que este impuesto acabará por desaparecer. Es de esperar que los productos alternativos representen unos recursos fiscales importantes, pero el temor a que este no sea el caso es suficiente para alimentar la resistencia a la introducción de este impuesto.

Uso o redistribución de los ingresos

La introducci√≥n de este impuesto aumenta los ingresos del Estado y el nivel de los precios. Cuando el objetivo no es una recaudaci√≥n adicional de impuestos, sino s√≥lo la reducci√≥n de las emisiones de carbono, debe hacerse un redistribuci√≥n del impuesto sin perjudicar a determinadas categor√≠as de poblaci√≥n, como las poblaciones rurales que no tienen transporte p√ļblico.

La utilización del producto del impuesto es un factor importante en la aceptación del mismo. Existen varias posibilidades de redistribución:

  • Las asignaciones de fondos o el apoyo espec√≠fico a personas de bajos ingresos, seg√ļn lo propuesto por el Sr. J. Hansen, climat√≥logo jefe de la NASA, en una carta a Barack Obama,[11] sobre la base de partes iguales, con una cuota media por cada ni√Īo y con un l√≠mite de dos hijos.
  • Financiaci√≥n de los programas de medio ambiente (rehabilitaci√≥n de viviendas, subvenci√≥n para desarrollar energ√≠as limpias, etc.)
  • Reducci√≥n de los impuestos, el IVA o los impuestos sobre el salario.

Riesgo de inflación

Un impuesto que repercute en los precios al consumidor, puede tener efectos inflacionistas: Los empleados que tienen que pagar un nuevo impuesto pedirán un aumento de sus salarios. Pero si el producto del impuesto se redistribuye, la ganancia de poder adquisitivo compensa el aumento de los precios y el efecto inflacionario es limitado. La dinámica de los precios depende de las condiciones económicas generales.

Distribución a través de la disminución de los impuestos al trabajo

Un impuesto sobre el carbono, en un país importador de energía, favorece los equipamientos que tienden a ahorrar energía, que pueden ser producidos localmente (incluyendo los que afectan a la industria de la construcción), en detrimento de la energía importada.

Además de este efecto positivo sobre la actividad, un impuesto sobre el carbono compensado por reducciones en los costos laborales (en el modelo del IVA social) disminuiría el costo laboral y el desempleo. Pero por el contrario, se reducirían los incentivos a la productividad: los menores costos de la mano de obra reduce los incentivos para el desarrollo del progreso técnico.

La productividad, en el cuadro de una economía ecológica, debe tener en cuenta la energía y las materias primas, cuyo costo aumenta. El impuesto por lo tanto, es una innovación en sí mismo.[12]

Ventaja del impuesto sobre el carbono sobre los subsidios verdes

Los incentivos, subsidios, incentivos para los consumidores y las empresas para que tengan un comportamiento correcto en áreas específicas, pueden conducir a transferencias y que lo que se ahorra por un lado sea transferido a otro lugar, por ejemplo:

  • Hace falta menos queroseno que antes para hacer volar un avi√≥n de 300 plazas, pero vuela mucho m√°s porque el precio de los billetes se ha vuelto cada vez m√°s accesible.
  • Los autos son sin duda m√°s eficientes hoy que hace 30 a√Īos, y lo ser√°n m√°s a√ļn m√°s adelante ... pero el n√ļmero de coches en la Tierra se han duplicado o triplicado ...
  • Los refrigeradores de hoy son una maravilla de econom√≠a, en comparaci√≥n con las contaminantes m√°quinas monstruosas de los a√Īos 60, pero ... el refrigerador de 150 L ha sido, normalmente, cambiado por otro de 350 L y adem√°s se le ha a√Īadido un congelador, e incluso aunque todos estos nuevos dispositivos son muy eficientes, su n√ļmero (casi la mitad de los hogares franceses tiene una congelador, contra casi el 0% en 1973) y el consumo total que representan ha aumentado considerablemente.

Generalmente, s√≥lo un aumento de precios superior al del nivel de vida incentiva a reducir las emisiones, la mera reducci√≥n de las emisiones por unidad de producci√≥n como es el caso, se traducen en un mayor aumento en el n√ļmero de unidades consumidas y en el consumo general.

Otros métodos para lograr los objetivos del impuesto sobre el carbono

Impuesto implícito de carbono

Los combustibles f√≥siles ya soportan varios impuestos, e incluso si el c√°lculo de estos impuestos no se refieren a sus emisiones de carbono, tienen un efecto disuasorio similar al que se espera del impuesto sobre el carbono.[13] As√≠ pues, el impuesto sobre el carbono puede ser un impuesto que armonice las diferentes energ√≠as sobre sus emisiones de CO2. En Francia, la Agencia de Medio Ambiente y la Gesti√≥n de la Energ√≠a (Ademe) ha asociado los niveles de imposici√≥n impl√≠cita sobre los combustibles f√≥siles a las emisiones de carbono y ha considerado un promedio de 47 ‚ā¨ t CO2 en Europa en 2006.[13] Sin embargo, esta cifra esconde disparidades tanto a nivel de pa√≠ses como a nivel de los propios productos. As√≠, en Europa en 2006, la gasolina s√ļper sin plomo se gravaba en promedio con 240 ‚ā¨ por tonelada de CO2, el gas√≥leo con 160 ‚ā¨, el fuel para calefacci√≥n 74 ‚ā¨ y 1 ‚ā¨ s√≥lo para el carb√≥n.[13] En 2006, seg√ļn ADEME, el impuesto impl√≠cito promedio por tonelada de CO 2 emitida var√≠a entre 15 ‚ā¨ para Estonia hasta 106 ‚ā¨ en Suecia y 64 ‚ā¨ en Francia.[13]

Créditos de Carbono

Artículo principal: Bonos de carbono

Alternativamente, en lugar de incidir sobre los diferentes productos, el impuesto podría ser percibido en la fuente a través de un sistema de derechos de contaminación, siempre que podamos asegurarnos de que no habría producción de CO2 fuera de estas cuotas.

Mercado de carbono

Artículo principal: Bolsa de carbono

El impuesto sobre el carbono difiere del principio del mercado de carbono por la ausencia de cuotas y por una cuota de emisión fijada directamente por los Estados. Así, las emisiones de dióxido de carbono tienen un costo adicional como el impuesto sobre el carbono, pero el precio es fijado por un mercado de compra-venta de cuotas de emisión. Los precios pueden fluctuar en función de la oferta y la demanda.

Impuesto sobre el carbono o medidas fiscales similares, por país

Alemania

Los impuestos recaen sobre los combustible y la electricidad. Pero el impuesto no está determinado por las emisiones de CO 2, y el carbón no está incluido, lo que no se corresponde con el concepto.

Se han observado resultados interesantes (disminución del consumo, particularmente en los combustibles: -12% en la gasolina y -2% en el gasóleo, entre el primer semestre de 1999 y la primera mitad de 2001). Sin embargo, estas bajadas podrían, al menos parcialmente, ser atribuidas a la subida de los precios del petróleo y a la revalorización del dólar entre 1999 y 2001.

Columbia Brit√°nica (Canad√°)

La Columbia Brit√°nica estableci√≥ en julio de 2009 un impuesto sobre el carbono de 15 $CAN[14] (alrededor de 9,65 ‚ā¨) por tonelada de CO2 que ir√° aumentando gradualmente 5 $ cada a√Īo hasta los 30 $, (sobre 19.30 ‚ā¨) en 2012.[15] La tarifa se aplica a la importaci√≥n o al uso de combustibles f√≥siles en el territorio de la provincia.[14]

El impuesto sobre el carbono es progresivo y el gobierno provincial se ha comprometido a reducir los impuestos en una cantidad igual a la cantidad del impuesto sobre el carbono.[16] Para que este impuesto sea aceptado, la provincia se ha centrado en los beneficios de los recortes de impuestos que causa la redistribución.[17]

La Columbia Brit√°nica espera reducir en 3 millones de toneladas las emisiones de CO2 por a√Īo, seg√ļn ella, el equivalente a 800000 coches menos en las carreteras[15]

Dinamarca

La tasa danesa, creada en 1992, es un ejemplo de la aplicaci√≥n del concepto de impuesto sobre el carbono realmente modulado. El impuesto se aplica a todos (gobiernos, empresas, hogares) y se basa en la cantidad de combustible y electricidad consumidos. El impuesto se modulada seg√ļn el nivel de emisi√≥n de CO2 de los productos gravados. La tasa ascienda a 12 euros por tonelada (en promedio), con tasas reducidas para algunas industrias.

Gracia a ese impuesto, las emisiones de carbono se han reducido en un 15% entre 1990 y 2005, a pesar de que el crecimiento econ√≥mico ha sido uno de los mas fuertes de los pa√≠ses desarrollados durante aquellos a√Īos.

Los ingresos del impuesto han sido utilizados para subsidios a las industrias para que invierten en las tecnologías ecológicas. Ese mecanismo ha incitado a las industrias a adaptarse a energías renovables y desarrollar innovaciones. Esta evolución ha sido favorecida por la intervención financiera masiva del gobierno para promover energías renovables, permitiendo una transición rápida de las industrias del carbón hacia las energías verdes.[18]

Finlandia

Finlandia fue el primer país del mundo en introducir un impuesto sobre el carbono, en 1990.[19] Es una tasa ecológica que se suma a los impuestos normales sobre la energía.

En 2008, la tasa ascend√≠a a 20 ‚ā¨ por tonelada de CO2.[20] Se aplica tasas normales al petroleo y carburantes de transporte (gasolina, queroseno, di√©sel), a los combustibles de calefacci√≥n y al carb√≥n. Hay una tasa reducida para el gas natural. Desde hace 1997, no se aplica la tasa sobre la producci√≥n sino el consumo de electricidad, con una tasa reducida para las industrias para preservar su competitividad.[19]

Desde el 1 de enero de 2008, las exenciones para la aviación y la navegación de recreo se han eliminado.[20]

Francia

El impuesto sobre el carbono, también conocido en Francia como contribución a la climo-energía, aparece en los compromisos asumidos en sus Encuentros sobre el medio ambiente.

En 2009 todav√≠a est√° en estudio, la futura ley no est√° clara. El impuesto inicialmente fue fijado en 17 ‚ā¨/tonelada de CO 2. Ser√° gradual y deber√≠a cubrir el 70% de las emisiones de Francia y ayudar a recaudar 4.3 millones de euros al a√Īo para ser colocado en un fondo aut√≥nomo gestionado por una comisi√≥n independiente de vigilancia de los impuestos ecol√≥gicos.[21]

La contribución climo-energética está cercano, en Francia, del impuesto general sobre las actividades contaminantes.

Italia

Italia ha introducido una forma de impuesto sobre el carbono.[22]

Nueva Zelanda

Nueva Zelandia intentó en 2005 establecer un sistema de impuesto sobre el carbono, pero renunció por la oposición de una parte minoritaria del gobierno. En su lugar, puso en marcha en 2008 un sistema de intercambio de bonos de carbono, unidos a la bolsa de carbono[23]

Reino Unido

El Climate Change Levy creado en abril de 2001 se aplica al consumo de las industrias y las empresas, as√≠ como al sector p√ļblico. Los hogares no est√°n involucrados (pero se vieron afectados por el aumento de los impuestos especiales a los hidrocarburos, del 5 a 6% por a√Īo entre 1993 y 2000), ni las energ√≠as renovables y la cogeneraci√≥n . Sin embargo, este es m√°s un impuesto sobre la energ√≠a que un el impuesto sobre el carbono, ya que la producci√≥n de electricidad de origen nuclear o hidr√°ulica no est√°n excluidos del sistema, y el carb√≥n est√° menos gravados que el gas natural (16 ‚ā¨/tonelada de CO2 contra 30), influido por el sector de las industrias a las que afecta.[24]

Suecia

El impuesto fue introducido en 1991 y se estableci√≥ inicialmente en 27 ‚ā¨ por tonelada. Es un impuesto seg√ļn la cantidad de combustible consumido (petr√≥leo, gas natural y carb√≥n). La reforma fue introducida en paralelo a la reducci√≥n de otros impuestos sobre el consumo de combustible para que los precios al consumidor no variaran. A las industrias les fueron concedidas fuertes exenciones (pagar s√≥lo el 25% de tasa en 1991 y el 50% actualmente).

Todos los impuestos sobre el medio ambiente de Suecia en 2005 representaron el 2,9% del PIB.

El aumento regular de la tasa hizo que en octubre de 2009, éste se situaba en los 150 dólares.

El efecto principal de la tasa ha sido el uso creciente de las energías renovables, gracias a las exenciones para ese tipo de energía. Hoy esas nuevas fuentes energéticas representan la mitad de la producción total de energía para la calefacción.[25] También la tasa permitió al país reducir sus emisiones de CO2 en un 9% desde hace la creación del impuesto.[26]

La medida ha tenido un impacto limitado en la eficiencia energética de las industrias, a causa de la tasa reducida para las industrias, y porque ésas utilizaban poco energías fósiles. La mayor parte de la energía del país era de origen nuclear y hidroeléctrica antes de que fuera implementado el impuesto.[25]

Suiza

Suiza introdujo un impuesto sobre el carbono en 2008.[27] El impuesto se aplica a los combustibles f√≥siles utilizados con fines energ√©ticos, como el carb√≥n para calefacci√≥n o el gas natural. Combustibles como la gasolina y el di√©sel no se ven afectados por el impuesto.[27] Existen exenciones a las empresas que se comprometen a reducir sus emisiones, que entonces tiene que acordar derechos de emisi√≥n.[27] La cuota es una cantidad de 12 francos por tonelada de CO2, (7,91 ‚ā¨) en 2008, 24 francos, (15.82 ‚ā¨) en 2009, 36 francos (23.72 ‚ā¨) en enero de 2010.[28]

Notas

Bibliografía

  • Impuesto Global a las emisiones de Carbono, Revista An√°lisis Tributario. Octubre de 2009. Descarga Pdf

Referencias

  1. ‚ÜĎ En teor√≠a, el objetivo es la maximizaci√≥n de la producci√≥n repetando un l√≠mite de emisiones. Se trata de un problema de optimizaci√≥n sujeto a restricciones d√≥nde la tasa corresponde al multiplicador de Lagrange: aument√°ndola progresivamente nos acercamos al objetivo de emisi√≥n nula.
  2. ‚ÜĎ http://www.elmundo.es/elmundo/2009/09/10/ciencia/1252580728.html El mundo, 10/09/2009. ¬ęEl presidente Sarkozy pidi√≥ tambi√©n la creaci√≥n en la Uni√≥n Europea de un impuesto sobre el carbono, adem√°s del impuesto nacional presentado el jueves. La idea de Sarkozy es la de impulsar, en caso de fracasar las negociaciones mundiales sobre el cambio clim√°tico en Copenhague en diciembre, un impuesto dentro de la UE, que se aplicar√≠a a los productos procedentes de pa√≠ses no sujetos a la reducci√≥n de sus emisiones de gases de efecto invernadero. "Esto no tiene nada que ver con el proteccionismo, esto tiene que ver con la competencia leal", dijo.¬Ľ
  3. ‚ÜĎ Grenelle de l'environnement Pacte √©cologique de Nicolas Hulot
  4. ‚ÜĎ a b c Entrevista a Jean-Marc Jancovici en France 3 en la que explica el impuesto sobre el carbono (en franc√©s)
  5. ‚ÜĎ por ejemplo en la fundici√≥n, favoreciendo a la que utiliza la electricidad en detrimento de la que emplea gas natural.
  6. ‚ÜĎ Es decir, incluyendo as√≠ mismo los otros gases de efecto invernadero, como el Metano procedente de la ganader√≠a, que representa del 5 al 10 % de las emisiones francesas de gases de efecto invernadero en equivalente de CO2
  7. ‚ÜĎ Un instrumento para conocer las emisiones de efecto invernadero de una empresa o en la administraci√≥n: el "balance de carbono" de la ADEME (Agence de l'Environnement et de la Ma√ģtrise de l'Energie) en la web de Manicore
  8. ‚ÜĎ PDFRapport de la conf√©rence Contribution climat-√©nergie, pr√©sid√©e par Michel Rocard, publi√© le 29 juillet 2009
  9. ‚ÜĎ (en ingl√©s) Border Tax Adjustments: A Feasible way to Address Nonparticipation in Emission Trading
  10. ‚ÜĎ Libro blanco de la conferencia de expertos sobre la contribuci√≥n ¬ę Clima-Energ√≠a ¬Ľ
  11. ‚ÜĎ (en ingl√©s) PDF [1]
  12. ‚ÜĎ Olivier Godard, ¬ę La fiscalit√© √©cologique ¬Ľ, Cahiers fran√ßais n¬į343, p.80
  13. ‚ÜĎ a b c d Fiscalidad comparada de la energ√≠a y del CO2 en Europa y en Francia, en la web del ADEME
  14. ‚ÜĎ a b (en ingl√©s) Montants de la taxe de la province de Colombie-Britannique sur son site officiel
  15. ‚ÜĎ a b Taxe carbone de la Colombie-Britannique, sur le site officiel de la province
  16. ‚ÜĎ (en ingl√©s)Explication de la taxe de la province de Colombie-Britannique sur son site officiel
  17. ‚ÜĎ ¬ę Avantages pour vous et votre famille ¬Ľ selon le site officiel de Colombie-Britannique
  18. ‚ÜĎ Monica Prasad, On Carbon, Tax and Don‚Äôt Spend The New York Times, 25 de marzo de 2008 (en ingl√©s)
  19. ‚ÜĎ a b Economic environmental policy instruments "Finland's energy taxation system" : presentaci√≥n de los impuestos sobre la energ√≠a, en el sitio oficial (en ingl√©s)
  20. ‚ÜĎ a b Environmentally related energy taxation in Finland Detalles de la tasa carbono en Finlandia, en el sitio oficial (en ingl√©s)
  21. ‚ÜĎ Annonce du Pr√©sident de la r√©publique √† Culoz (Ain), jeudi 10 septembre
  22. ‚ÜĎ (en italiano) Loi italienne de 1998 sur la taxe carbone
  23. ‚ÜĎ Sch√©ma n√©oz√©landais du syst√®me d'√©change de quota d'√©missions, sur le site du gouvernement.
  24. ‚ÜĎ Audition par le s√©nat fran√ßais de M. L. Lorentsen, directeur de l'environnement √† l'OCDE
  25. ‚ÜĎ a b Economic Instruments in Practice : Carbon Tax in Sweden, OCDE (en ingl√©s)
  26. ‚ÜĎ Gwladys Fouch√©, Sweden's carbon-tax solution to climate change puts it top of the green list The Guardian, 29 de abril de 2008 (en ingl√©s)
  27. ‚ÜĎ a b c Taxe sur le CO2, sur le site de la Conf√©d√©ration Helv√©tique
  28. ‚ÜĎ Communiqu√© de l'administration helv√©tique sur l'augmentation de la taxe carbone

Enlaces relacionados


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  • Huella ecol√≥gica ‚ÄĒ Esta p√°gina o secci√≥n est√° siendo traducida del idioma ingl√©s a partir del art√≠culo Ecological footprint, raz√≥n por la cual puede haber lagunas de contenidos, errores sint√°cticos o escritos sin traducir. Puedes colaborar con Wikipedia ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Combustible f√≥sil ‚ÄĒ Este art√≠culo o secci√≥n necesita referencias que aparezcan en una publicaci√≥n acreditada, como revistas especializadas, monograf√≠as, prensa diaria o p√°ginas de Internet fidedignas. Puedes a√Īadirlas as√≠ o avisar ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Teor√≠a del pico de Hubbert ‚ÄĒ Se ha sugerido que Pico petrolero sea fusionado en este art√≠culo o secci√≥n (discusi√≥n). Una vez que hayas realizado la fusi√≥n de art√≠culos, pide la fusi√≥n de historiales aqu√≠ ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Pol√≠tica verde ‚ÄĒ La Tierra en el espacio ilustra la fragilidad de nuestro hogar y la nueva conciencia de la finitud de la econom√≠a. La pol√≠tica verde es una ideolog√≠a que se basa esencialmente en la preservaci√≥n del medioambiente, y que lucha por la prohibici√≥n… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol


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