Luis Alberto Lacalle

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Luis Alberto Lacalle
Luis Alberto Lacalle
Luis Alberto Lacalle


1 de marzo de 1990 ‚Äď 1 de marzo de 1995
Vicepresidente   Gonzalo Aguirre Ram√≠rez
Predecesor Julio María Sanguinetti
Sucesor Julio María Sanguinetti

Coat of arms of Uruguay.svg
Senador de Uruguay
15 de febrero de 2010 ‚Äď presente

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Senador de Uruguay
15 de febrero de 1985 ‚Äď 15 de febrero de 1990

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Diputado de Uruguay
por Montevideo
15 de febrero de 1972 ‚Äď 27 de junio de 1973

17 de agosto de 2009 ‚Äď 11 de junio de 2011
Predecesor Carlos Julio Pereyra
Sucesor Luis Alberto Heber

1999 ‚Äď 2004
Predecesor Alberto Volonté
Sucesor Jorge Larra√Īaga

Datos personales
Nacimiento 13 de julio de 1941 (70 a√Īos)
Montevideo, Bandera de Uruguay Uruguay
Partido Partido Nacional Flag of the National Party (Uruguay).svg
Cónyuge Julia Pou
Hijos Pilar, Luis Alberto, Juan José, Manuel
Ocupación Abogado, periodista, político
Alma m√°ter Universidad de la Rep√ļblica
Religión Catolicismo
Firma Firma de Luis Alberto Lacalle

Luis Alberto Lacalle de Herrera (n. Montevideo; 13 de julio de 1941) es un abogado, periodista y pol√≠tico uruguayo, apodado "Cuqui".[1] Se ha desempe√Īado como diputado nacional, senador y Presidente de la Rep√ļblica Oriental del Uruguay entre 1990 y 1995. Fue Presidente del Directorio del Partido Nacional en dos ocasiones, la primera de ellas entre 1999 y 2004 y la segunda desde agosto de 2009 a junio de 2011.[2]

Actualmente encabeza el sector Unidad Nacional, por el cual fue electo senador. En las elecciones presidenciales de 2009 fue candidato a la Presidencia de la Rep√ļblica.

Contenido

Biografía

Luis Alberto Lacalle y su esposa, Julia Pou.

Luis Alberto Lacalle nació el 13 de julio de 1941. Es hijo del matrimonio de Carlos Lacalle y Hortensia de Herrera y Uriarte, y es nieto por vía materna del célebre político y caudillo nacionalista Luis Alberto de Herrera. Tiene además una hermana, Inés.

En 1961 comenz√≥ a trabajar como periodista en el diario Clar√≠n y en 1964 termin√≥ sus estudios en la Universidad de la Rep√ļblica al graduarse como Doctor en Derecho y Ciencias Sociales.

En 1973, despu√©s del Golpe de Estado, Luis Alberto fue arrestado y permaneci√≥ en la c√°rcel durante unas semanas.[cita requerida]Particip√≥ entonces, desde la clandestinidad, como opositor al r√©gimen dictatorial. En 1978 tuvo lugar un atentado contra su vida (ver al respecto "Carrera pol√≠tica - Durante la dictadura c√≠vico-militar")

En 1981 se desempe√Ī√≥ como columnista en los semanarios Correo de los Viernes y Opinar, hasta 1984 cuando pas√≥ a ejercer como director del programa de radio Patria y Partido, programa que difund√≠a las ideas del Herrerismo tras las elecciones que se avecinaban.[cita requerida]

Est√° casado con Mar√≠a Julia Pou, con la cual tuvo cuatro hijos: Pilar, Luis Alberto, Juan Jos√© y Manuel ; tiene cuatro nietos.

Vale destacar también que el Doctor Luis Alberto Lacalle, es hoy miembro honorario del Club de Roma,[3] también miembro del Club de Madrid[4] y del Jerusalem Summit.[5]

Carrera política

Inicios

Luis Alberto empez√≥ su militancia pol√≠tica a los diecisiete a√Īos, en 1958, en las filas herreristas del Partido Nacional; acompa√Ī√≥ a su abuelo Luis Alberto de Herrera en la campa√Īa por las elecciones de 1958, que le dieron un hist√≥rico triunfo al Partido Nacional tras 93 a√Īos en la oposici√≥n.

Desde entonces ha venido desempe√Ī√°ndose en varios cargos p√ļblicos: como diputado, como senador y como Presidente. Fue uno de los presidentes de Uruguay m√°s j√≥venes en el momento de asumir. Fue presidente del Directorio de su partido en dos ocasiones.[6] [2]

Lacalle es, como su abuelo, Luis Alberto de Herrera, el líder del sector herrerista del Partido Nacional. En 1971 fue electo diputado por este partido. Ocupó ese cargo hasta el golpe de Estado que dio el hasta entonces presidente constitucional en funciones Juan María Bordaberry el 27 de junio de 1973. [7]

Durante la dictadura cívico-militar

A finales del a√Īo 1973 fue detenido y condenado a dos semanas de prisi√≥n. Desde entonces form√≥ parte de la oposici√≥n semiclandestina que el Partido Nacional ofreci√≥ a la dictadura militar. En agosto de 1978, Lacalle recibi√≥ botellas de vino enviadas por un desconocido que firmaba √ļnicamente "M.D.N.", y que invitaba a "brindar por la Patria en su nueva etapa". Botellas iguales fueron enviadas tambi√©n a los legisladores nacionalistas Carlos Julio Pereyra y Mario Heber. Los obsequiados relacionaron esto con los rumores de que en los pr√≥ximos d√≠as iba a producirse un golpe militar aperturista dentro del propio r√©gimen. Sin embargo, la realidad era otra, porque el vino estaba mezclado con un veneno muy potente. Lacalle no prob√≥ el vino alertado por su esposa, Julia Pou, que lo encontr√≥ sospechoso. No obstante, la esposa de Heber, Cecilia Fontana, muri√≥ nada m√°s haberlo probado.[7]

Con motivo de la celebración del plebiscito de 1980, Lacalle se opuso a la reforma constitucional propuesta por los militares, contra la que militó activamente.

Fund√≥ el Consejo Nacional Herrerista en 1981 de cara a las elecciones internas de 1982, en las que obtuvo una respetable votaci√≥n. Se desempe√Ī√≥ como secretario general del mismo. Despu√©s de las elecciones de 1982 se convirti√≥ en miembro del Directorio del partido y en 1984 comenz√≥ a dirigir el programa radial nacionalista "Patria y Partido", que difund√≠a los ideales herreristas.[7]

Restauración democrática en adelante

Ante la inminente restauraci√≥n de la democracia, en 1984 pens√≥ en presentar su candidatura a la presidencia, pero ante el evidente favoritismo electoral del wilsonismo, decidi√≥ respaldar la candidatura presidencial de Alberto Zumar√°n, con una lista propia al Senado. As√≠, en las elecciones de 1984 result√≥ elegido senador, y m√°s tarde vicepresidente del Senado en 1987. De su imagen p√ļblica en la d√©cada de 1980, se dice que "ten√≠a un perfil kennediano".

Candidaturas presidenciales

En 1989 se postuló como candidato presidencial por el Herrerismo, resultando electo presidente. En 1999, tras vencer en las elecciones internas del Partido Nacional a Juan Andrés Ramírez, repitió su candidatura a la presidencia, pero resultó derrotado por Jorge Batlle.

En las elecciones internas de 2004 result√≥ derrotado por Jorge Larra√Īaga, quien se present√≥ as√≠ como candidato √ļnico del partido. Pens√≥ postularse al Senado, pero por la acci√≥n de otros connotados dirigentes Lacalle permaneci√≥ en las sombras, limit√°ndose a asumir un sill√≥n en el Directorio del Partido.

A la larga, esta estrategia probaría sus frutos: en 2008, Lacalle volvió a ser un "presidenciable" con figuración notoria en las encuestas.[8]

El 12 de abril de 2008 un congreso extraordinario del Herrerismo lo eligió como precandidato para las elecciones internas de 2009. También se promovió una moción para habilitar acuerdos con otros grupos políticos para conformar un nuevo espacio más amplio que incluyera personas provenientes de distintos sectores y partidos. Concretamente recibió el apoyo de Francisco Gallinal. En julio lanzaron conjuntamente el movimiento Unidad Nacional.[9]

Candidatura en 2009

A lo largo de 2009, las encuestas fueron mostrando a Lacalle como favorito para ganar las internas, y lo presentaron como un serio desafiante de cara a los comicios de octubre. Un tema recurrente en su discurso pol√≠tico, lo constituyeron la inseguridad p√ļblica la cual se encuentra dentro de las principales preocupaciones de los uruguayos, y las declaraciones de la entonces ministra del Interior Daisy Tourn√© acerca de la "sensaci√≥n t√©rmica" al respecto,[10] as√≠ como la instauraci√≥n del impuesto IRPF por parte del ex ministro Danilo Astori, que Lacalle cuestion√≥ fuertemente.

El domingo 28 de junio de 2009 la mayor√≠a de los votantes blancos consagraron a Luis Alberto Lacalle candidato √ļnico del Partido Nacional para las elecciones presidenciales de octubre. Esa misma noche, Lacalle salud√≥ a los dem√°s precandidatos y le ofreci√≥ a Jorge Larra√Īaga completar la f√≥rmula presidencial.[11]

Seg√ļn el polit√≥logo Luis Eduardo Gonz√°lez, estas elecciones internas marcaron un formidable cambio en la valorizaci√≥n del pol√≠tico Luis Alberto Lacalle por parte de la ciudadan√≠a, comparable en cierto modo a lo ocurrido diez a√Īos atr√°s con Jorge Batlle Ib√°√Īez.[12]

Entre sus principales asesores cabe destacar a Mario Sampedro (seguridad p√ļblica), Fanny Trilesinsky (econom√≠a), Sergio Abreu (relaciones exteriores), Fernando Motta (salud) y Jos√© Carlos Cardoso (educaci√≥n).[13]

El 25 de octubre, Lacalle obtuvo una votación del 29,07%. Como el Frente Amplio no obtuvo esta vez la mayoría absoluta, pasó a una segunda vuelta el domingo 29 de noviembre. Lacalle se abocó a tender puentes de cara a la segunda vuelta electoral.[14] Apela al "equilibrio".[15]

Se insisti√≥ mucho con la posibilidad de un debate televisivo, que no termin√≥ de concretarse.[16] En la segunda vuelta de las elecciones, celebrada el 29 de noviembre de 2009, la f√≥rmula que integraba junto a Jorge Larra√Īaga obtuvo el 43,33% de los votos, perdiendo frente a la f√≥rmula oficialista encabezada por Jos√© Mujica.

El 15 de febrero de 2010, Lacalle asume como senador titular por Unidad Nacional.

Historia electoral

Elecciones Presidenciales de 1989

Resultado de las elecciones de 1989 para la presidencia de la Rep√ļblica.[17]

Candidato Partido Votos Resultado
Luis Alberto Lacalle Partido Nacional 444.839 (22,57%) Electo
Líber Seregni Frente Amplio 418.403 (21,23%)
Jorge Batlle Partido Colorado 291.944 (14.82%)
Jorge Pacheco Areco Partido Colorado 289.222 (14.68%)
Carlos Julio Pereyra Partido Nacional 218.656 (10.63%)
Hugo Batalla Nuevo Espacio 177.453 (9.01%)
Alberto Zumar√°n Partido Nacional 101.046 (4.91%)
Hugo Fern√°ndez Faingold Partido Colorado 14.482 (0.70%)
Rodolfo V. T√°lice Partido Verde Eto-Ecologista 10.835 (0.53%)
Bolívar Espínola Movimiento Justiciero 441 (0.02%)
Juan Vital Andrada Partido de los Trabajadores 310 (0.02%)
Nancy Espasandín Partido Convergencia 190 (0.01%)

Elecciones Presidenciales de 1999

Resultado de la primera vuelta de las elecciones de 1999 para la presidencia de la Rep√ļblica.[18]

Candidato Partido Votos Resultado
Tabaré Vázquez Frente Amplio 861.202 (39,87%) Segunda vuelta
Jorge Batlle Partido Colorado 703.915 (32,59%) Segunda vuelta
Luis Alberto Lacalle Partido Nacional 478.980 (22,17%)
Rafael Michelini Nuevo Espacio 97.943 (4,53%)
Luis Pieri Unión Cívica 5.109 (0,23%)

Elecciones Presidenciales de 2009

Resultado de la primera vuelta de las elecciones de 2009 para la presidencia de la Rep√ļblica.

Candidato Partido Votos Resultado
José Mujica Frente Amplio 1.105.262 (47,96%) Segunda vuelta
Luis Alberto Lacalle Partido Nacional 669.942 (29,07%) Segunda vuelta
Pedro Bordaberry Partido Colorado 392.307 (17,02%)
Pablo Mieres Partido Independiente 57.360 (2,49%)
Ra√ļl Rodr√≠guez da Silva Asamblea Popular 15.428 (0,67%)

Resultado de la segunda vuelta de las elecciones de 2009 para la presidencia de la Rep√ļblica.

Candidato Partido Votos Resultado
José Mujica Frente Amplio 1.197.638 (52,39%) Electo
Luis Alberto Lacalle Partido Nacional 994.510 (43,51%)

Presidencia

Lacalle fue elegido presidente de Uruguay el 26 de noviembre de 1989, cargo que asumió el día 1 de marzo de 1990 para el quinquenio 1990-1995. Su programa de gobierno se tituló "Respuesta Nacional", era bien breve, compuesto por 16 medidas; había sido elaborado por técnicos del Instituto Manuel Oribe.[19]

Programa de gobierno y su contexto histórico

Al asumir la presidencia de la Rep√ļblica, el doctor Lacalle anunci√≥ un conjunto de medidas que implicaban la acentuaci√≥n de transformaciones de la econom√≠a otorgando prioridad a la reducci√≥n del d√©ficit fiscal mediante una pol√≠tica de shock. El nuevo gobierno se propuso promulgar leyes como la del ajuste fiscal, la venta de los bancos gestionados por el Estado, la reforma del aparato estatal, la desmonopolizaci√≥n de varios servicios p√ļblicos, y la reglamentaci√≥n del derecho de huelga.

Seg√ļn lo que remarcaba el Programa de Gobierno, su aplicaci√≥n deber√≠a ‚Äúrevisar y reformar las actividades industriales y comerciales del Estado‚ÄĚ. La idea de reforma inclu√≠a ‚Äúlas reformas jur√≠udicas m√°s convenientes: sociedades de econom√≠a mixta, empresas privadas y propiedad estatal, concesiones totales o parciales de explotaci√≥n, pasaje a la √≥ribta privada y posibles desmonopolizaciones‚ÄĚ. Lacalle se compromet√≠a a ‚Äúanalizar caso por caso cada una de las empresas p√ļblicas‚ÄĚ y a impulsar su modificaci√≥n ‚Äúpor ley constitucional‚ÄĚ.[20]

Como trasfondo, es importante destacar que los a√Īos 1990 eran la √©poca del fin de la Guerra Fr√≠a, por lo cual se fue imponiendo a nivel mundial el llamado Consenso de Washington, del cual fueron tambi√©n part√≠cipes otros presidentes latinoamericanos como Carlos Menem en Argentina, Fernando Collor de Melo en Brasil y Carlos Salinas de Gortari en M√©xico. De hecho, cuestiones como el "necesario achicamiento del Estado" y las privatizaciones, formaron parte de las propuestas de Lacalle en su campa√Īa presidencial. Lacalle estaba centrado en reformas en el sector publico, la seguridad social, educaci√≥n, sistema impositivo, el descenso en las tarifas de importaci√≥n y la reglamentaci√≥n del derecho a huelga de los trabajadores.[21] As√≠, la presidencia de Lacalle pondr√≠a sobre el tapete de discusi√≥n p√ļblica el nivel de intervenci√≥n del Estado en la econom√≠a, su injerencia en materia social, laboral y educativa, el papel de las empresas paraestatales, y si se deb√≠a privatizar o no esas empresas, y de qu√© manera.[22]

La "Coincidencia Nacional"

La Coincidencia Nacional fue una especie de coalición con los socios políticos del gobierno: el Movimiento Por la Patria, el Movimiento Nacional de Rocha, Renovación y Victoria (liderado por el vicepresidente Gonzalo Aguirre) y las corrientes coloradas que tenían presencia en el gabinete: el Foro Batllista, la Lista 15 y la Unión Colorada y Batllista. Del Partido Colorado se autoexcluyó la Cruzada 94.

Esta coalici√≥n en realidad no fue tal, pronto qued√≥ claro que la "Coincidencia Nacional" no ser√≠a un acuerdo permanente, sino esencialmente inestable. Lacalle debi√≥ negociar trabajosamente con todos los sectores participantes para alcanzar, a veces con unos y a veces con otros, ajustadas mayor√≠as parlamentarias para aprobar s√≥lo algunas de las leyes que se propon√≠a impulsar. Inclusive, sucedi√≥ que en plena votaci√≥n detallada del articulado de una ley, un sector votaba a favor de un art√≠culo y otro en contra de √©ste, y al siguiente art√≠culo la votaci√≥n se invert√≠a. La "Coincidencia Nacional" no tuvo bases s√≥lidas, pues los propios sectores participantes ten√≠an serias reservas con una pol√≠tica econ√≥mica y social cuyos efectos present√≠an iban a ser cada vez m√°s impopulares. Jorge Batlle Ib√°√Īez, admirador de Carlos Menem y de Domingo Cavallo, le reprochaba a Lacalle ser demasiado gradualista, en tanto que el Movimiento Nacional de Rocha del senador Carlos Julio Pereyra le reclamaba una pol√≠tica salarial m√°s generosa con los trabajadores. [23]

Las diferencias entre los sectores colorados eran notorias, m√°s si se tiene en cuenta las hondas e irreconciliables diferencias personales entre Jorge Batlle Ib√°√Īez y Julio Mar√≠a Sanguinetti. Esto se tradujo, en un paulatino retiro de sus ministros del gabinete; al final, hasta el propio Batlle lleg√≥ a provocar la ca√≠da del ministro de econom√≠a Braga "por ser demasiado gradualista".

Política económica

Su pol√≠tica econ√≥mica se caracteriz√≥ por ser neoliberalista, por el deseo de lograr el desarrollo econ√≥mico con la m√≠nima intervenci√≥n del Estado. No se demostr√≥ inter√©s en implementar pol√≠ticas de redistribuci√≥n de la riqueza, lo que result√≥ en cifras que reflejaban gran desigualdad al final del per√≠odo de gesti√≥n en cuanto a nivel socioecon√≥mico de la poblaci√≥n. Un hecho importante fue la eliminaci√≥n de los Consejos de Salarios, eliminando la posibilidad de participaci√≥n de los trabajadores en la negociaci√≥n para fijarlos junto a los empresarios, por lo que muchos que pertenec√≠an a sectores menos sindicalizados quedaron en posiciones muy vulnerables frente a los empresarios. Tambien hubo voluntad de privatizar gran cantidad de entes p√ļblicos, lo que finalmente no pudo ser llevado a cabo con la misma magnitud que en el contexto latinoamericano debido al rechazo con que reaccion√≥ gran parte de la poblaci√≥n.

El "Ajuste Fiscal"

El martes 6 de marzo de 1990 el presidente Lacalle remiti√≥ al Poder Legislativo el proyecto de ley de ‚Äúajuste fiscal‚ÄĚ que fue aprobado, lo cual puso de manifiesto una celeridad que no se volver√° a repetir durante todo el periodo de gobierno, el 31 de marzo. Cont√≥ con los votos del Partido Nacional, el Foro Batllista, el pachequismo y la Lista 15; se opusieron el Frente Amplio, el Nuevo Espacio y la Cruzada 94.[24]

La ley de ‚Äúajuste fiscal‚ÄĚ N¬į 16.107 signific√≥:

  • Un aumento de la tasa del IVA del 21% al 22%,
  • Un aumento del impuesto a las retribuciones personales y a jubilaciones y pensiones de acuerdo a la siguiente escala:
    • A) 3,5% (tres y medio por ciento), quienes perciban hasta tres salarios m√≠nimos nacionales mensuales.
    • B) 5,5% (cinco y medio por ciento), quienes perciban m√°s de tres y hasta seis salarios m√≠nimos nacionales mensuales.
    • C) 7,5% (siete y medio por ciento), quienes perciban m√°s de seis salarios m√≠nimos
  • La creaci√≥n del Impuesto a las Trasmisiones Patrimoniales,
  • Un incremento de un 3,5% en el aporte patronal al Banco de Previsi√≥n Social,
  • Un aumento al 40% de la tasa del Impuesto a las Rentas de la Industria y Comercio (IRIC), del Impuesto a las Actividades Agropecuarias (IMAGRO) y del Impuesto a las Rentas Agropecuarias (IRA).[25] [26]

Un elemento adicional a considerar, fue el resultado del plebiscito constitucional, que index√≥ el aumento de las jubilaciones. En la campa√Īa de cara a las elecciones, el propio Lacalle impl√≠citamente hab√≠a respaldado esta iniciativa, que en cierta forma era contradictoria con su af√°n de reducir el tama√Īo del Estado.

El gobierno fue duramente criticado por la implementación de este ajuste impositivo, calificado de "impuestazo", el cual provocó una caída del salario real de los trabajadores en 10 puntos porcentuales entre marzo y mayo de 1990.[27]

Al mismo tiempo, sent√≥ un antecedente: en la segunda presidencia del colorado Julio Mar√≠a Sanguinetti, tendr√≠a lugar un nuevo ajuste fiscal en 1995, y tambi√©n otro en la administraci√≥n de Jorge Batlle Ib√°√Īez.[28]

Política cambiaria: la banda de flotación

Uruguay conservaba todav√≠a fresco el recuerdo de la "tablita" a inicios de los a√Īos 1980 y sus nefastas consecuencias; sin embargo, en un pa√≠s gobernado por un presidente convencido de las bondades de la libre circulaci√≥n de capitales y moneda extranjera, se hac√≠a necesario un mecanismo para hacer predecible la cotizaci√≥n de las monedas fuertes. Por otra parte, la inflaci√≥n no cesaba; el incesante aumento del petr√≥leo empujaba todos los precios al alza.

As√≠, se implement√≥ un sistema de banda de flotaci√≥n cambiaria con paridad deslizante, por el cual se preanunciaba la cotizaci√≥n del d√≥lar dentro de un determinado rango. Con la intenci√≥n de usar el tipo de cambio como ancla nominal, se defini√≥ una banda dentro de la cual el peso flotaba libremente contra el d√≥lar, con una devaluaci√≥n continua de esta moneda inicialmente del 4% mensual. Como trasfondo, hay que tener en cuenta que el Consenso de Washington indicaba la necesidad de mantener un tipo de cambio real, para asegurar la reducci√≥n de las barreras aduaneras fuera acompa√Īada de incentivos al sector exportador. Pero el tipo comercial como ancla produjo atraso cambiario, particularmente en los primeros 3 a√Īos del gobierno de Lacalle. Las exportaciones no tuvieron crecimiento hasta 1994 y la balanza comercial se invirti√≥.[21]

La versión uruguaya de un programa de estabilización basado en el tipo de cambio fue posible fundamentalmente por el flujo de capital extranjero, a una escala suficiente como para financiar el déficit de la cuenta corriente y contribuir a las reservas. No fue posible implementar una paridad cambiaria fija al estilo de la Argentina.

La deuda externa

La deuda externa fue uno de los temas prioritarios de la campa√Īa electoral. La consigna de la izquierda pol√≠tica era no pagar la deuda externa, se insist√≠a para que el Uruguay adoptara una posici√≥n de ruptura con los acreedores. Por el contrario, el colorado Jorge Batlle insist√≠a en "vender el oro para pagar la deuda".[29]

Desde el momento en que Lacalle asumió la presidencia, el Subsecretario de Economía, Nicolás Herrera, y el director del Banco Central del Uruguay, Agustín de Urtubey, viajaron varias veces a Nueva York para asistir a reuniones con el comité de bancos acreedores, con el fin de renegociar la deuda en el marco del Plan Brady. El resultado de las negociaciones se formalizó el 21 de enero de 1991 en el Edificio Libertad, donde el presidente Lacalle firmó el acuerdo, que supuso un canje de parte de la deuda que Uruguay tenía con bancos por deuda en bonos, los llamados "bonos Brady", con una quita. La operación supuso también una cancelación en efectivo de parte de la deuda, para lo cual se usaron reservas internacionales por 633 millones de dólares. Al acto de formalización del acuerdo concurrieron delegados de 71 instituciones acreedoras de Uruguay, encabezados por William Rhodes, presidente del comité de bancos. Una semana después se agregó la adquisición de 250 millones de dólares estadounidenses de deuda con Brasil.[30]

Las empresas p√ļblicas

Art√≠culo principal: Ley de Empresas P√ļblicas

Apenas cincuenta d√≠as despu√©s de asumir la Presidencia y a las dos semanas siguientes a la aprobaci√≥n del ajuste fiscal por el Poder Ejecutivo, el 13 de septiembre de 1990, el gobierno present√≥ al Parlamento un proyecto de ‚ÄúLey de modificaciones del r√©gimen de empresas p√ļblicas del dominio industrial y comercial del Estado‚ÄĚ.

Las diferentes opiniones iban desde la expuesta por Jorge Batlle, partidario total de convertir las empresas p√ļblicas en sociedades an√≥nimas, hasta las de Alberto Zumar√°n y Carlos Julio Pereyra, que abogaban para que el Estado las mantuviera bajo su control mayoritario abri√©ndolas para recibir capitales extranjeros. Despu√©s de febriles negociaciones para obtener un consenso se lleg√≥ a la redacci√≥n del texto final el jueves 13 de septiembre de 1990, se aprob√≥ por unanimidad de votos de todos los Ministros reunidos en el Consejo. Levantaron sus manos los Secretarios de Estado que respond√≠an directamente a Batlle, Jorge Pacheco Areco, Julio Mar√≠a Sanguinetti, a Pereyra y al Presidente de la Rep√ļblica. El proyecto de ley suprim√≠a varios monopolios estatales (como los seguros y la fabricaci√≥n de alcoholes) y autorizaba a varios organismos (como Antel, Pluna y la Administraci√≥n Nacional de Puertos) a asociarse con privados. Tambi√©n inclu√≠a la liquidaci√≥n de ILPE, el organismo estatal dedicado a la pesca.

A mediados de 1991, la Ley de Empresas P√ļblicas continuaba su lento tr√°mite en la Comisi√≥n del Senado: tras ocho meses de estudios, se hab√≠a resuelto quitar del proyecto la reforma del Puerto y de los servicios de Estiba por entender que el tema merec√≠a una ley propia, en tanto que se hab√≠an agregado algunos art√≠culos sobre el destino del dinero obtenido en los procesos de privatizaci√≥n futuros y establecimiento de sociedades an√≥nimas mixtas para los acuerdos comerciales que celebrasen los entes con empresas privadas.

El 15 de mayo el tema ingres√≥ al plenario del Senado, momento en el que el doctor Am√©rico Ricaldoni en nombre del Foro Batllista hizo llegar al senador Ignacio de Posadas las observaciones del proyecto anunciando que su grupo no votar√≠a cinco art√≠culos. No ofreci√≥ alternativa a esos art√≠culos, pero tampoco les se√Īal√≥ defectos sustanciales. El 25 de junio de 1991 veinti√ļn senadores ‚Äď todos los representantes de los partidos tradicionales con la excepci√≥n de Zumar√°n ‚Äď alzaron la mano en el hemiciclo de la C√°mara de Senadores para votar ‚Äď en general ‚Äď el proyecto de ley que comenzaba a revertir el papel que el Estado hab√≠a mantenido durante d√©cadas cumpliendo actividades industriales y comerciales. El bloque mayoritario ‚Äď heterog√©neo en su composici√≥n y con argumentos dis√≠miles no se mantuvo a la hora de votar cada uno de los art√≠culos que permit√≠an la concesi√≥n de todos los servicios p√ļblicos a particulares. La discusi√≥n se hab√≠a iniciado el 28 de mayo e hicieron falta ocho sesiones, en las que expusieron treinta Senadores. La votaci√≥n final fue de 21 a favor (seis Herreristas, tres de Renovaci√≥n y Victoria, tres de Movimiento de Rocha y los nueve colorados) y 10 en contra (siete del Frente Amplio, dos del Nuevo Espacio y Zumar√°n). El Foro Batllista (Sanguinetti) y la Cruzada 94 (Pablo Millor) no votaron cinco de los art√≠culos, entre los que se encontraba el cap√≠tulo que concern√≠a a las telecomunicaciones. En la C√°mara de Diputados, asimismo despu√©s de marat√≥nicas sesiones desarrolladas el 29 y 30 de septiembre, la ley fue aprobada.[31]

Cuando el proyecto de ley todav√≠a estaba en la Comisi√≥n, el Frente Amplio hizo p√ļblica su propuesta de poner en pr√°ctica el mecanismo de refer√©ndum en caso de que la iniciativa fuera aprobada, porque ‚Äúest√° en peligro buena parte del patrimonio nacional que el liberalismo irresponsablemente se dispone a entregar‚ÄĚ. Agregaba que la reforma ‚Äúnos dejar√° un Estado inoperante‚ÄĚ y pondr√≠a ‚Äúen juego la soberan√≠a misma del pa√≠s‚ÄĚ.[32]

A las 24 horas de promulgada la Ley de Empresas Publicas, comenzaron los trabajos para iniciar un gran plan privatizador que permitiese salir de la √≥rbita del Estado a aquellas empresas que, como la Compa√Ī√≠a de Gas, AFE, ILPE y Pluna, entraban un d√©ficit funcionario muy importante. El gobierno alegaba que el pa√≠s pagaba mucho dinero para mantenerlas en servicio sin lograr ganancias, lo que acumulaba el d√©ficit de las cuentas del gobierno. Al mismo tiempo se conoc√≠an informaciones sobre el inter√©s de las principales compa√Ī√≠as telef√≥nicas del mundo en Antel, a trav√©s de contactos oficiales realizados por France T√©l√©com, la italiana Stet, Telef√≥nica de Espa√Īa y las norteamericanas Nymex, Bell Atlantic, BellSouth y GTE. [32]

En el marco de la ley aprobada el Uruguay inici√≥ el camino de las grandes reformas del Estado, concret√°ndose la privatizaci√≥n de la Compa√Ī√≠a de Gas, que fue vendida al grupo franc√©s Gaseba; se efectu√≥ la liquidaci√≥n de ILPE, dejando el Estado de cumplir las tareas de pesca que pasaron a manos privadas a igual que los servicios de tierra en el Aeropuerto de Carrasco; se encar√≥ la privatizaci√≥n del transporte a√©reo al interior del pa√≠s; se otorg√≥ la concesi√≥n de servicios de agua potable y saneamiento en zonas de Maldonado, y se adjudic√≥ el sistema de telefon√≠a celular.

UTE empez√≥ a adquirir electricidad generada por el sector privado.[cita requerida] Se puso en marcha, por r√©gimen de concesi√≥n de obra p√ļblica, la construcci√≥n de la doble v√≠a Montevideo - Punta del Este con una inversi√≥n privada que se estim√≥ en unos cien millones de d√≥lares, construida en grandes tramos durante la presidencia de Lacalle.

Se otorgó la concesión a privados para que explotaran diversos hoteles y paradores turísticos, iniciándose en la transformación radical del marco normativo con el decreto No. 681/991 del 31 de enero de 1991 que declaró de interés nacional la actividad de inversión en categoría de Complejos Turísticos, y estableciéndose exoneraciones impositivas. De esta forma se mejoró sustancialmente el servicio por medio de medidas que facilitaron la importación para el reciclaje y puesta a nuevo de las instalaciones, en algunos casos, y construcciones modernas en otros, en más de cien complejos en todo el país por un monto estimado de 800 millones de dólares con un incremento del 40% de la capacidad hotelera. Punta del Este cambió su fisonomía con dos obras trascendentes: la construcción del moderno aeropuerto de Laguna del Sauce, con proyecto del arquitecto Carlos Ott; y la instalación del Conrad Punta del Este Resort & Casino en los terrenos de la Parada 3 que eran propiedad de AFE. Vendidos los terrenos, con el dinero obtenido se construyó el segundo liceo de Maldonado.[32]

Paralelamente, al amparo de decisiones gubernamentales como la venta de los terrenos e instalaciones de la antigua c√°rcel de Punta Carretas, se iniciaba en Montevideo la mayor transformaci√≥n comercial que durante d√©cadas se oper√≥ en la capital del pa√≠s con la construcci√≥n y habilitaci√≥n al p√ļblico de varios centros comerciales; adem√°s del preexistente Montevideo Shopping Center, se agregaron Punta Carretas Shopping y Portones Shopping Center.

Montevideo para ese entonces no ten√≠a terminal de autobuses. Cada empresa dispon√≠a de su propio local, y estos locales estaban diseminados por diversos lugares de la ciudad, lo que dificultaba que los pasajeros adquirieran un boleto y tomaran omnibus con destino a otra ciudad de Uruguay o de alg√ļn pa√≠s vecino. Aunque de competencia Municipal, este problema fue solucionado por el gobierno de Lacalle, construy√©ndose la Terminal de Tres Cruces y, con ella, el cuarto Shopping Center con que se dot√≥ a la capital del pa√≠s.

Mientras tanto en el Poder Legislativo ya ten√≠an media sanci√≥n parlamentaria las leyes sobre desmonopolizaci√≥n de los seguros y alcoholes, en tanto que la Ley de reforma del puerto y la estiba tambi√©n se encaminaba a su aprobaci√≥n. Meses despu√©s, la sanci√≥n de la ley No. 16.426 que permiti√≥ el ingreso de compa√Ī√≠as privadas de seguros para competir con el Banco oficial, hizo realidad una iniciativa que Lacalle hab√≠a planteado en 1988 cuando era senador. La liberalizacion de la producci√≥n de alcoholes se pondr√≠a en marcha en el per√≠odo siguiente pero, en cambio, los efectos de la Ley de reforma portuaria y servicios de estiba resultaron inmediatos: el tiempo medio de estados de los buques del puerto de Montevideo pas√≥ de 78 horas a 34 horas y la reducci√≥n tarifar√≠a alcanz√≥ al 26% en materia de importaci√≥n y a un 33% en cuanto al trasbordo y tr√°nsito.[32]

La opini√≥n p√ļblica ante el proceso privatizador

El gobierno miraba con beneplácito que todas estas medidas que permitieron la inversión privada y la generación de puestos de trabajo, se agregaron a los resultados de la política económica impuesta. En todo el país aumentó el consumo.

Sin embargo, no faltaban las críticas. En un país largamente habituado a épocas de proteccionismo y Estado benefactor, muchos sintieron el rigor de la inseguridad ocasionada por las nuevas reglas de juego; se veía al gobierno de Lacalle como "un liquidador del Estado batllista". Y esto, sumado a una situación incierta para varios asalariados en medio de una espiral inflacionaria que todavía costaba frenar, fue acarreando creciente oposición. Una situación fácilmente comparable con la de otros países latinoamericanos, caracterizados por un fuerte intervencionismo estatal en su pasado reciente y con notorios movimientos sociopolíticos que tomaban como bandera la reforma social y económica sobre la base de un Estado vigorosamente expandido; el proceso privatizador chocaba con una cultura muy arraigada, en donde la empresa privada había quedado históricamente marginada como actor de debates.[22]

Muchos empezaron a vislumbrar la ocasi√≥n para "hacer caer al gobierno de Lacalle"; el clima en la opini√≥n p√ļblica estaba maduro para emprender acciones opositoras frontales.

El martes 10 de diciembre de 1991 la Comisi√≥n de Defensa del Patrimonio Nacional y Reforma del Estado, en un comunicado inform√≥ que exist√≠a acuerdo en ‚Äė‚Äô‚Äôimpugnar los art√≠culos 1, 2, 3, 10 y 32‚Äô‚Äô‚Äô de la Ley de empresas p√ļblicas. El grupo que ten√≠a el respaldo del PIT-CNT y del Frente Amplio anunci√≥ que el lanzamiento de la campa√Īa que marcar√≠a el inicio de la recolecci√≥n de firmas tendr√≠a lugar el jueves 19 de diciembre. Por su parte, en el Plenario del Frente Amplio las posiciones no eran un√°nimes. Incluso, antes de que se adoptara una decisi√≥n, el Gral. L√≠ber Seregni mantuvo una entrevista con Sanguinetti para auscultar su posici√≥n sobre una eventual campa√Īa de recolecci√≥n de firmas. El l√≠der del Foro Batllista respondi√≥ negativamente mostr√°ndose contrario a acompa√Īar el refer√©ndum.

La Corte Electoral inform√≥ que el n√ļmero de habilitados para volar ascend√≠a a 2.359.291 ciudadanos por lo que para poner en marcha el recurso de referendum deb√≠a presentar al organismo electoral 11.796 firmas (5% de los habilitados). Tras reunir las firmas, la Comisi√≥n las present√≥ a la Corte Electoral; se habilit√≥ la consulta fijada para el 5 de julio de 1992. Ese d√≠a, solo un 20,6% del total de habilitados (489.067 personas) concurri√≥ a votar. Los resultados adversos generaron un grave enfrentamiento en la izquierda analiz√°ndose la decisi√≥n de retirar a sus delegados de la Comisi√≥n y no apoyar la segunda convocatoria prevista para el 1¬ļ de octubre. Pero pronto, la controversia se fue transformando en polarizaci√≥n de opiniones; el voto contra la Ley de Empresas P√ļblicas, fue propagandeado como ‚Äúun voto contra la pol√≠tica econ√≥mica del gobierno‚ÄĚ. As√≠, en octubre de 1992, sobre un total de 738.405 votos emitidos, el 29.5% de los votantes habilitaron la convocatoria al refer√©ndum.

El gobierno detuvo su accionar y todos, unos y otros, quienes estaban a favor de la ley y aquellos que impulsaban su derogaci√≥n parcial, se enfrascaron durante algo m√°s de dos meses en una virtual campa√Īa electoral. Los bandas estaban muy claramente definidos con una sola excepci√≥n: el Foro Batllista de Sanguinetti que, seg√ļn expresiones de de su dirigente Ope Pasquet se encontraba en un "brete diab√≥lico". El 6 de octubre de 1992 el Presidente Lacalle llam√≥ por tel√©fono a Sanguinetti para invitarlo a una reuni√≥n con la finalidad de conversar sobre el tema del refer√©ndum. Sorpresivamente escuch√≥ como respuesta, la informaci√≥n de que el Foro Batllista estaba deliberando sobre el tema. Al d√≠a siguiente, apremiado por la necesidad de fijar posici√≥n, Sanguinetti se dedic√≥ a la elaboraci√≥n de un documento que expresar√≠a la posici√≥n oficial del Foro, el cual fue le√≠do a la dirigencia. Sosten√≠a que "el pa√≠s ha sido encerrado extremistamente por dos corrientes, una reaccionaria que dice disparatadamente que hay que destruir el Estado batllista y otra igualmente reaccionaria, aunque de izquierda, que pretende rechazar toda inversi√≥n que no sea uruguaya". El manifiesto pidi√≥ al gobierno "que considere modificar la ley" y a sus impugnadores "que entiendan tambi√©n que el pa√≠s no puede, sin m√°s tr√°mite, dar un portazo a la reforma del Estado y sacudirse de hombros como si eso fuera sin costo en el mundo actual". Finalmente, despu√©s de conocidas las primeras encuestas de "Factum" indicando que exist√≠a inclinaci√≥n de 42% sobre 28% para apoyar la derogaci√≥n de la Ley, el Foro Batllista resolvi√≥ sumarse al Frente Amplio y votar por el "S√≠" a la derogaci√≥n.

El domingo 13 de diciembre de 1992 el "S√≠" recibi√≥ 1.293.016 contra 489.302 del "No", con 22.327 sufragios en blanco, 36.992 anulados y 100.191 observados, registr√°ndose un total de 1.941.829 personas que concurrieron a votar. Los cinco primeros art√≠culos de la Ley de empresas p√ļblicas quedaron derogados. Este resultado sorprendi√≥ a muchos puertas afuera, en medio de una Latinoam√©rica en plena fiebre privatizadora.[23]

El presidente Lacalle se present√≥ ante el p√ļblico y admiti√≥ su derrota en esta ley. Sin embargo, lejos estuvo de "caer el gobierno", como muchos hab√≠an pretendido; Lacalle continu√≥ con la ejecuci√≥n de su programa econ√≥mico. Hubo un voto castigo contra un gobierno que se fue quedando cada vez m√°s solo y, en particular, contra su pol√≠tica econ√≥mica; el categ√≥rico resultado indicaba la resistencia generalizada de la gente a desprenderse del patrimonio nacional y su convicci√≥n de que la reforma del Estado es, a la vez, mucho m√°s y mucho menos que la venta de las empresas p√ļblicas. Pero la ciudadan√≠a juzg√≥ adem√°s la gesti√≥n del gobierno y, en especial, su pol√≠tica econ√≥mica; no s√≥lo los opositores, tambi√©n los socios blancos de Lacalle le pidieron que la flexibilizara. Pero en vano: el presidente anunci√≥ que seguir√≠a en la misma l√≠nea, y lleg√≥ a atribuir su derrota a una "psicosis mayoritaria contra todo lo extranjero".[23]

Bancos gestionados

Durante el primer gobierno de Sanguinetti el sistema bancario uruguayo hab√≠a colapsado, y los l√≠deres pol√≠ticos de todos los partidos respaldaron la idea de que el Estado se hiciera cargo de las cuatro instituciones bancarias que estaban en quiebra: el Banco Comercial, el Banco Caja Obrera, el Banco Pan de Az√ļcar y el Banco de Italia. Estas instituciones continuaron funcionando a p√©rdida. S√≥lo el Banco Central, en los cinco a√Īos de gesti√≥n estatal, acumul√≥ 180 millones de d√≥lares de d√©ficit.

Venta del Banco Comercial

El gobierno de Lacalle inform√≥ que la venta del Banco Comercial se realizaba a tres instituciones del exterior: Deutsch-S√ľdamerikanische Bank de Alemania Federal, el Chemical Bank y el Credit Suisse, que entre los tres totalizaban un 74,3% del paquete accionario, en tanto que las acciones restantes pasaban a manos del grupo inversor argentino encabezado por los hermanos Carlos y Jos√© R√∂hm.

Los compradores pagaron 30 millones de d√≥lares en t√≠tulos de deuda externa (a su valor nominal y no de mercado) con la condici√≥n de que el Estado se quedara con la cartera pesada que ten√≠a la instituci√≥n. El ministro de econom√≠a de ese entonces, Enrique Braga, que fue quien en nombre del gobierno llev√≥ adelante la operaci√≥n junto con Uturbey y Rosario Medero, concluy√≥ su informe a la prensa se√Īalando que: ‚ÄúNo creemos que sea un acto razonables seguir administrando una entidad financiera a p√©rdida y con riesgos futuros no cualificables cuando este gobierno est√° procurando reducir dr√°sticamente su d√©ficit y le ha pedido un gran sacrificio a toda la poblaci√≥n‚ÄĚ. Respaldando la operaci√≥n, ese mismo d√≠a el Dr. Ignacio de Posadas declar√≥ a la prensa que la venta del Comercial fue "una brillante oportunidad para el Estado uruguayo".

De forma inmediata, el 11 de julio, en la C√°mara de Diputados todo el Frente Amplio plante√≥ en dos ocasiones el llamado a Sala del Ministro Braga, con el apoyo del Movimiento Nacional de Rocha. El Ministro Braga fue interpelado cinco veces por este tema en las diferentes ramas del Parlamento. Es m√°s, en la cuarta ocasi√≥n en que concurri√≥ a Sala para responder al contador Danilo Astori del Frente Amplio, el 22 de agosto de 1991 (catorce meses despu√©s de la venta) con los votos de la izquierda sumados a los del Foro Batllista, el Partido por el Gobierno del Pueblo, la Cruzada 94, el Movimiento de Rocha y Zumar√°n, se declar√≥ ‚Äúinconveniente para el pa√≠s‚ÄĚ la enajenaci√≥n del Banco Comercial. En dichas interpelaciones, el Senador Astori, quien afirm√≥ que qued√≥ evidenciado que nunca se supo a cu√°nto se vendi√≥ a R√∂hm el Banco Comercial, que nunca se supo qu√© socios estaban detr√°s. En aquellas interpelaciones dieciocho Senadores concluyeron que se trataba de un p√©simo negocio para el pa√≠s. Las intervenciones, por ejemplo, del entonces Senador Millor, fueron los comprobantes para el escritor Gustavo Bernini (actual diputado del Partido Socialista - Frente Amplio), hiciera p√ļblicas las implicancias que hab√≠a entre algunas autoridades del Gobierno y, precisamente, esos grupos empresariales a los que se les vendi√≥ el Banco Comercial.[33]

Luego de la venta del Banco Comercial, el mismo pasó a ser gestionado por los hermanos Carlos Röhm y José Röhm, que fueron integrantes del Consejo Directivo del Banco Comercial entre 1990 y 2002.[34]

El banco deja de ser gestionado por los hermanos Röhm cuando en el 2002, se produce una crisis económica en Uruguay teniendo uno de sus epicentros en este mismo Banco Comercial. Dichos hermanos renunciaron luego de la debacle financiera[35] y el gobierno uruguayo inicia una investigación judicial cuando José Rohm denuncia por fraude a su hermano y socio Carlos Rohm, que era vicepresidente ejecutivo y ejercía la dirección general. Los Hermanos Röhm son considerados los artífices de una estafa financiera y un vaciamiento bancario que operaron como detonantes de la corrida de depositantes, y en definitiva de la crisis bancaria que sumió a Uruguay en la bancarrota.[36]

Venta del Banco Pan de Az√ļcar

El viejo Banco Pan de Az√ļcar hab√≠a sido gestionado por insolvente. La Corporaci√≥n Nacional para el Desarrollo se hab√≠a hecho cargo del paquete accionario; y se aprest√≥ a reprivatizar el banco. Intervino en la negociaci√≥n el presidente del Banco Central del Uruguay, Enrique Braga.[37]

Para la compra del BPA, se destin√≥ una suma estimada entre 90 y 95 millones de d√≥lares de un total de 400 millones gastados en el salvataje de todo el sistema financiero. Incluy√≥ aportes de capital para que los bancos pudiesen seguir funcionando y la absorci√≥n de p√©rdidas de algunos ejercicios anteriores. Para estas compras, el gobierno de Lacalle utiliz√≥ recursos propios y acudi√≥ a cr√©ditos internacionales, abultando con ello la deuda externa (espec√≠ficamente el Banco Internacional de Reconstrucci√≥n y Fomento). En el proceso de reprivatizaci√≥n el BCU recibi√≥ varias ofertas concretas de distintos bancos argentinos y brasile√Īos, as√≠ como del franc√©s Cr√©dit Agricole, entre otros. En este proceso, el Cr. Braga, como Presidente del BCU, termin√≥ finalmente por cursar la venta al Banknord Group, una fiduciaria italiana con dudoso respaldo de un pool de cinco bancos regionales italianos, cerr√°ndose el negocio el 22 de marzo de 1994. Desde el comienzo, las negociaciones despertaron suspicacias en los partidos y prensa de oposici√≥n, as√≠ como en la Asociaci√≥n de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU). La oferta aceptada fue de cinco millones de d√≥lares, cuando poco antes se hab√≠an rechazado ofertas de quince y hasta treinta millones de d√≥lares, provenientes de entidades financieras m√°s reconocidas internacionalmente. El argumento m√°s fuerte esgrimido por el BCU fue que Banknord aseguraban la fuente de trabajo de los cuatrocientos empleados del banco y el compromiso ‚Äút√°cito‚ÄĚ de ‚Äúpromover el desarrollo nacional‚ÄĚ.[38] Banknord no present√≥ los avales de los bancos regionales italianos que supuestamente se hab√≠an asociado para garantizar la compra, lo que aument√≥ las cr√≠ticas a la operaci√≥n. En septiembre de 1996, el BCU tuvo que retomar el control del banco ante la amenaza de quiebra existente y para preservar la estabilidad del mercado financiero.

El mi√©rcoles 16 de octubre de 1996 el Juez Penal Jos√© Balcaldi, tras 13 meses de investigaci√≥n y luego de atender la acusaci√≥n fiscal del Dr. Barrios, orden√≥ el procesamiento con prisi√≥n por 2 a√Īos del Cr. Braga por el delito de abuso innominado de funciones y del Dr. Daniel Camb√≥n, ex asesor presidencial del Dr. Lacalle, por el delito de ‚Äúconjunci√≥n del inter√©s personal con el p√ļblico‚ÄĚ.[39]

Proceso de Desindustrialización y reducción de las tasas arancelarias

El gobierno de Lacalle impuls√≥ un aumento de las importaciones de bienes de consumo (por la v√≠a de la desgravaci√≥n arancelaria y del atraso cambiario) que afect√≥ fundamentalmente a la industria manufacturera. En el per√≠odo de gobierno, la industria manufacturera pas√≥ de representar el 25% del PBI a un 16% del mismo. Las importaciones de bienes de consumo crecieron de 200 millones en 1990 a 800 millones en 1994. El cierre de dos empresas emblem√°ticas (Onda y Funsa) grafic√≥ la destrucci√≥n de empleos industriales y de servicios que llegaron al orden de los 90.000. Un decreto dictado en 1992 redujo las tasas arancelarias, que en el caso de las importaciones de bienes de consumo pasaron del 24% al 20%. Pero , debido a la lista de productos negiciada en el GATT, la tasa finalmente qued√≥ en 11%. En enero de 1994 el Senado interpel√≥ al ministro Ignacio de Posadas y a Eduardo Ache, el ministro de Industrias. El interpelante, Hugo Batalla, hizo hincapi√© en el estado de crisis de varios sectores industriales (frigor√≠ficos, textiles, curtiembres, vestimenta, metalurgia); se refiri√≥ al atraso cambiario y al desequilibrio de la balanza comercial. De Posadas no solo no contesto ninguna de las diez preguntas del interpelante, sino que de acusado paso a acusador: ‚ÄúSe pide que invierta en la industria. ¬ŅCon qu√©? El Parlamento aprob√≥ los gastos y dej√≥ al Poder Ejecutivo sin margen‚ÄĚ.[20]

Programa Nacional de Desburocratización

La nueva administración lanzó un Programa Nacional de Desburocratización que eliminó 1,7 millones de trámites anuales y unos tres millones de firmas requeridas como parte de los procedimientos burocráticos.

Declar√≥ la guerra a la burocracia, instaurando un programa para combatirla e invit√≥ a la ‚Äúrebeli√≥n del contribuyente‚ÄĚ que dijo querer encabezar. Esta acci√≥n no necesitaba apoyo del Parlamento. De ah√≠ la r√°pida puesta en marcha del Programa Nacional de Desburocratizaci√≥n (PRONADE) Alberto Sayagu√©s y Laura Palma, trabajando con la consigna de ‚ÄúVamos a hacerlo m√°s f√°cil‚ÄĚ, culminando con el decreto 500/91. El Banco de Previsi√≥n Social trabajaba con 3.000 formularios diferentes, mientras que en toda Francia exist√≠an 5.700.[40]

Relaciones con el movimiento obrero

Durante la dictadura c√≠vico-militar, se hab√≠a reprimido y prohibido sistem√°ticamente toda actividad sindical, se hab√≠an deprimido los salarios, y durante los primeros a√Īos de retorno a la democracia, se intent√≥ un duro camino de recuperaci√≥n salarial en medio de numerosos conflictos obreros. Pero a su vez, la inflaci√≥n galopante (lleg√≥ a m√°s del 100 por ciento durante el primer a√Īo del gobierno de Lacalle) jugaba en contra de cualquier intento de recuperaci√≥n salarial. Y para complicar a√ļn m√°s las cosas, en todo el mundo se ven√≠an poniendo en pr√°ctica pol√≠ticas de desregulaci√≥n laboral (que conllevaban, a su vez, una disminuci√≥n "voluntaria" de la actividad sindical).[cita requerida] Hay quienes ven, adem√°s, detr√°s del programa econ√≥mico de Lacalle, al accionar de numerosas trasnacionales y algunos organismos internacionales, que lisa y llanamente pretend√≠an una apertura sin ning√ļn l√≠mite del mercado uruguayo, lo que a la postre acarrear√≠a la destrucci√≥n del aparato productivo del Uruguay. [41]

La administración de Lacalle disolvió los Consejos de Salarios (órgano estatal de negociación colectiva de salarios y condiciones de trabajo). Como consecuencia enfrentó una férrea oposición del movimiento sindical, así como una abierta confrontación con la doctrina jurídica, en particular con las recomendaciones de la OIT.

Antes de asumir la presidencia, durante los meses de trabajo en el Parque Hotel, el entonces presidente electo hab√≠a intentado poner en pr√°ctica otro de los anuncios de ‚ÄúLa Respuesta Nacional‚ÄĚ referidos a la b√ļsqueda de una ‚Äúcoincidencia social‚ÄĚ con los cuerpos intermediarios de la sociedad (asociaciones, gremios, c√°maras y sindicatos). Mientras que los dirigentes de las asociaciones, gremios, sindicatos etc., le dieron una respuesta clara y tajante: ‚Äúal nuevo gobierno, ni una hora de tregua‚Ķ‚ÄĚ.[32]

Una "luna de miel" muy breve

De las amenazas pasaron directa y r√°pidamente a la realidad. El semanario ‚ÄúB√ļsqueda‚ÄĚ del jueves 15 de marzo, bajo el t√≠tulo de ‚ÄúEl PIT-CNT comenz√≥ a preparar a su militancia ante la perspectiva de un pr√≥ximo enfrentamiento con el gobierno‚ÄĚ, anunci√≥ que la primera movilizaci√≥n ser√≠a el 23 de marzo. A√Īade a continuaci√≥n el art√≠culo: ‚ÄúEl ajuste fiscal, y la situaci√≥n salarial de los empleados p√ļblicos y privados, la anunciada reglamentaci√≥n del derecho a huelga, la privatizaci√≥n parcial o total de las empresas estatales y la aprobaci√≥n de una nueva ley de ense√Īanza, son identificados por el PIT-CNT como los temas que originar√°n sus movilizaciones‚ÄĚ.

Seg√ļn Atilio Garrido, autor del libro Lacalle con alma y vida,[32] pocos d√≠as despu√©s de que Lacalle asumiera la presidencia, los dirigentes sindicales estaban en "contra de todo lo que el candidato a Presidente hab√≠a dicho que iba a hacer y que el pueblo, mayoritariamente, respald√≥ con su voto en las urnas". M√°s adelante expresaba el art√≠culo que ‚Äúse plante√≥ a los sindicatos que tengan prontas medidas de fuerza para aplicar en caso de la presentaci√≥n del proyecto de reglamentaci√≥n del derecho de huelga o del paquete de ajuste fiscal [‚Ķ]. Para estos casos est√° previsto un paro con concentraci√≥n ante el Parlamento". En la misma nota se da cuenta de que el responsable del sector sindical del Partido Comunista y dirigente del gremio portuario, F√©lix D√≠az, sostuvo que los temas que est√°n planteados ‚Äúimplican la supervivencia de las organizaciones gremiales ya que con la reglamentaci√≥n sindical les quitan velocidad de reacci√≥n (‚Ķ) y eso puede ser su castraci√≥n‚ÄĚ.

El paro convenido, con concentraci√≥n ante el Parlamento, se realiz√≥ el 23 de marzo de quince a dieciocho horas, con concentraci√≥n a las cuatro de la tarde ante el Palacio Legislativo. Algo inaudito en la historia de Uruguay, debido a que se realiz√≥ a los veintitr√©s d√≠as de asumir el nuevo gobierno. Aunque el presidente Lacalle pidi√≥ cooperaci√≥n al PIT-CNT, el mi√©rcoles 21 de abril la central sindical anuncio que no existe ‚Äúposibilidad de tregua alguna‚ÄĚ. Por su parte, la publicaci√≥n del MLN del 25 de abril reclam√≥ al PIT-CNT ‚Äúdar la lucha en las calles, movilizados, resistiendo los embates del gobierno (‚Ķ). Son tiempos de resistencia, de hacer la pata ancha para no perder mas terreno a√ļn, de pelear espalda contra espalda porque el enemigo es uno, y bien que no lo ha probado con este pacto les sirve de instrumento de dominio‚ÄĚ.

Intento de reglamentación del derecho de huelga

El presidente Lacalle dijo que: ‚ÄúEs necesaria una legislaci√≥n adecuada para el instituto de la huelga‚ÄĚ. Mientras que en el Seminario del PIT-CNT auspiciado por la OIT, Hugo Barbagelata destac√≥ el ¬ęcar√°cter ajur√≠dico de las huelgas¬Ľ como fen√≥meno social que no puede ser regulado por el derecho. Barbagelata se√Īal√≥ que toda iniciativa de esta naturaleza es un factor de perturbaci√≥n de las relaciones obrero-patronales. Admiti√≥ que la ley deb√≠a limitarse a regular algunas de las consecuencias tales como sus efectos sobre el contrato de trabajo estableciendo que se trata de una suspensi√≥n y no de la ruptura de √©ste, o tambi√©n en casos de infortunio colectivo puede determinarse por la ley el m√≠nimo de servicio cuyo mantenimiento deben asegurar los huelguistas. (que deber√≠a ser asegurado por la autorregulaci√≥n sindical).[42]

A su vez el Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT declar√≥ p√ļblicamente que ¬ęel anteproyecto de reglamentaci√≥n del derecho de huelga encubre un deseo de maniatar, domesticar y amansar al movimiento sindical. Una necesidad evidente a la hora de intentar aplicar una pol√≠tica de shock que disminuye el peso de la carga impositiva sobre los asalariados y jubilados (ajuste fiscal) redistribuye en forma regresiva el ingreso nacional, reduce fuentes de trabajo (disminuci√≥n de la inversi√≥n) y entrega la soberan√≠a (privatizaciones de empresas p√ļblicas). Prioriza, en definitiva, la buena letra frente al acreedor exterior, frente a las necesidades del pa√≠s y su gente¬Ľ.

Conflictividad sindical y "di√°logo social"

El 11 de julio militantes del SUNTMA (Sindicato √önico de trabajadores del Mar y Afines), en conflicto, esperaron a Lacalle a la salida del Ministerio de Ganader√≠a, Agricultura y Pesca, y ante su presencia comenzaron cantos soeces lanzando sobre el autom√≥vil presidencial volantes titulados ‚ÄúLa pesca en lucha‚ÄĚ. Durante todo agosto los sindicalistas aplicaron una enorme acci√≥n obstaculizadora con paros de todo tipo con la plataforma de ‚Äúresistir al gobierno, demanda de mejoras presupu√©stales, contra el hambre y la desocupaci√≥n‚ÄĚ. En forma perlada fueron deteniendo sus tareas los trabajadores de los registros p√ļblicos afectando los tr√°mites aduaneros, operaciones con autom√≥viles e inmuebles. Paralizaron sus tareas los funcionarios de la Direcci√≥n General Impositiva, los servicios de transporte urbano e intedepartamental, se detuvo la actividad en la ense√Īanza y el viernes 24 de agosto se inici√≥ un paro general de 6 horas y una marcha hacia el Edificio Libertad. Esta √ļltima movilizaci√≥n se produjo once d√≠as despu√©s de haberse llevado a cabo otra reuni√≥n entre el Presidente y el PIT-CNT. La violencia estuvo presente. Fueron heridos tres transportistas que realizaban servicio de emergencia.

Lacalle reaccion√≥ durante su visita a Treinta y Tres, afirmando que los paros ‚Äúcada vez tienen menos eco porque hay una mayor comprensi√≥n del trabajador en el sentido de que la dirigencia sindical est√° un poco retrasada‚ÄĚ, y al d√≠a siguiente, en Florida, refiri√©ndose a las agresiones del transporte de emergencia, afirm√≥ que no habr√≠a que admitir entre los orientales ‚Äúlos odios, las intolerancias, la violencia, el esp√≠ritu de sedici√≥n, ni el ataque a la esencia de la Patria, porque esa s√≠ es intangible patrimonio que defenderemos‚ÄĚ. La respuesta lleg√≥ pronto. Los tupamaros convocaron a un acto en el Palacio Pe√Īarol para el 22 de septiembre con la consigna ‚Äú¬° Defi√©ndanse! ha llegado al hora de organizar la pelea (‚Ķ). No queda, frente a la actual situaci√≥n, otra salida que proponer la lucha o la emigraci√≥n‚ÄĚ. Los comunistas afirmaron que ‚Äúel pa√≠s ha llegado a una cruz de los caminos‚ÄĚ; por eso ‚Äúlas movilizaciones populares, la iniciativa pol√≠tica y los proyectos alternativos deben concentrarse en evitarle al Uruguay la reestructura conservadora‚ÄĚ. El Secretario General del Partido Comunista, Jaime P√©rez, explic√≥ que ‚Äúel objetivo es doble, por un lado obstaculizar y pugnar porque no se cumpla el plan neoliberal (...) y por otro dar una ofensiva reivindicadora y democr√°tica porque no podemos decirle a la gente que espera, que todo se va a arreglar en el 94‚ÄĚ.

Despu√©s de casi 7 meses de permanentes enfrentamientos y reproches p√ļblicos, el gobierno y la direcci√≥n sindical entablaron el di√°logo social: a partir del 24 de octubre cuando el Ministro de Trabajo, Carlos Cat, anunci√≥ el inicio de una nueva era en las relaciones del gobierno con los gremios, abriendo, al d√≠a siguiente, la instancia negociadora en una reuni√≥n en la que comenz√≥ a gestarse a fines de agosto cuando Lacalle, advirtiendo que las dificultades econ√≥micas y la creciente conflictividad pod√≠an hacer inmanejable para todos la situaci√≥n del Uruguay, acept√≥ un ofrecimiento del Diputado Rafael Michelini del PGP, para oficiar de nexo entre √©l Poder Ejecutivo y el PIT-CNT con el prop√≥sito de lograr alg√ļn tipo de entendimiento. Las conversaciones reservadas posteriores pasaron a un nivel pol√≠tico (Garc√≠a Pintos, Michelini y los sindicalistas, el socialista Eduardo Fern√°ndez y el comunista Rub√©n Villaverde quien afirm√≥ que ‚Äúsi uno no encuentra un camino de consenso para los temas importantes, el pa√≠s se puede ir de las manos‚ÄĚ) e incluso t√©cnico con los economistas Javier de Haedo y Juan Manuel Rodr√≠guez, en Estados Unidos, durante su visita a comienzos de noviembre donde se entrevist√≥ con el presidente George Bush padre, dijo Lacalle: ‚ÄúEl gran di√°logo nacional que fue abierto por el gobierno con los sindicatos y empresarios es positivo porque convierte la situaci√≥n tensa en una discusi√≥n entre gente civilizada‚ÄĚ.

Un aspecto a considerar en todo esto, era la necesidad de coordinar la política salarial con la evolución de la inflación. Se discutió mucho si indexación sí o no, y si debía ser sobre la base de la inflación pasada o la inflación esperada.[21]

El di√°logo social permiti√≥ una paz gremial moment√°nea, ya que su desarrollo puso al descubierto y desnudo ante la opini√≥n publica, las grandes diferencias que se planteaban dentro de la central obrera sobre los procedimientos a poner en marcha contra la administraci√≥n de Lacalle. Surgi√≥ la definici√≥n de duros y blandos que hist√≥ricamente comenz√≥ a gestarse en el movimiento obrero uruguayo cuando los comunistas fueron retrocediendo y perdiendo dominio en los gremios ante la aparici√≥n de los tupamaros, que tomaron al movimiento sindical como el campo m√°s apropiado para el arraigo de sus ideales de lucha. Por eso, el dique con que el gobierno del Presidente Lacalle pretendi√≥ controlar las exigencias sindicales, tras unos pocos meses comenz√≥ a ser sucesivamente perforado por nuevas movilizaciones que se reiniciaron en 1991 y continuaron durante el a√Īo siguiente (anestesistas, jueces, maestros, transporte), adquiriendo su punto culminante cuando estall√≥ el conflicto en un sector laboral sin sindicato: el de los polic√≠as.

Paro policial

El lunes 16 de noviembre de 1992, un predio situado frente a la Guardia de Coraceros, a la vista de la oficina del Presidente Lacalle en la s√©ptima planta del Edificio Libertad, fue elegido como escenario para realizar la segunda huelga policial en la historial del Uruguay. Una joven de 28 a√Īos, Sandra Dodera, se convirti√≥ en portavoz de los agentes que estuvieron durante un mes preparando la paralizaci√≥n de las actividades de la polic√≠a. Dodera ocup√≥ durante varios d√≠as el primer plano medi√°tico mostrando un desenvolvimiento poco com√ļn. Funcionaria de la Intendencia de R√≠o Negro, se incorpor√≥ oficialmente al Frente Amplio. Despu√©s de la huelga volvi√≥ al anonimato. Luego, en 1993, Dodera fue procesada al considerarse probada su participaci√≥n en ‚Äúreiterados delitos de abuso de funciones‚ÄĚ, sin descartar que al avanzar la investigaci√≥n ‚Äúsalgan a luz otros elementos probatorios, que permitan eventualmente ampliar la imputaci√≥n delictual‚ÄĚ.

El Poder Ejecutivo recurrió al ejército, que accedió a patrullar la ciudad sin involucrarse en ninguna medida que coartara los reclamos, poniéndose en práctica lo que llamó el "Plan Cuerda", situación que generó el primer desencuentro entre el Presidente Lacalle y el Comandante en Jefe, General Juan Rebollo. Durante la sesión del Consejo de Ministros donde se analizó el tema, preguntado sobre la posibilidad de contar con las Fuerzas Armadas para emprender otro tipo de acciones el Comandante en Jefe se mostró vacilante, actitud que no correspondía al cargo que ocupaba. Durante el desarrollo de la sesión se produjo un sabotaje cuya noticia no fue muy difundida.

Cortaron la energía eléctrica del Edificio Libertad y anularon la emergencia. Los generadores no se encendieron, por lo que el Presidente y los Ministros tuvieron que bajar por las escaleras, a oscuras, iluminados por la lucecilla que proyectaba un cigarrillo encendido por el primer mandatario.

Fue entonces que Lacalle consult√≥ al General Fern√°ndez para saber si el ej√©rcito pod√≠a desalojar a los huelguistas del predio. La respuesta fue positiva. ‚ÄúLa acci√≥n se lleva a cabo en una hora, pero puede haber 30 muertos‚Ķ‚ÄĚ. Fue entonces que Lacalle desisti√≥ de esta posibilidad.

Esta decisi√≥n de los militares determin√≥ que en la negociaci√≥n con los polic√≠as ‚Äď llevada a cabo por el subsecretario del Interior, Dr. Carlos Moreira ‚Äď el Poder Ejecutivo tuviera que ceder m√°s all√° de lo previsto, lo que inmediatamente alent√≥ la multiplicaci√≥n de la conflictividad que viv√≠a el pa√≠s y el predominio de los radicales (los duros) del PIT-CNT. El sindicato de ense√Īanza propuso no comenzar las clases en 1993 si sus reclamos salariales no eran atendidos; el 23 y 24 de noviembre se paraliz√≥ el transporte por 48 horas y los empleados de salud p√ļblica no trabajaron durante 60 horas con la consigna: ‚Äúlos polic√≠as tienen armas, nosotros tenemos jeringas‚Ķ‚ÄĚ.

Huelga en la construcción

En el a√Īo 1993 se produce la huelga m√°s larga de la historia de la construcci√≥n en el Uruguay, 83 d√≠as. La huelga fue motivada por el intento del gobierno de rebajar los salarios, imponiendo una pauta salarial por debajo del √≠ndice de inflaci√≥n. La huelga fue una prueba para el gobierno, para los empresarios, para el SUNCA (sindicato de la construcci√≥n), para los militantes y para cada trabajador. El sindicato ocup√≥ todos los centros de trabajo en el pa√≠s. Cre√≥ comit√©s de huelga en las obras, y tanto en los departamentos del interior como en Montevideo, desarroll√≥ una pol√≠tica muy fuerte de alianzas con otros sectores de la sociedad, que logr√≥ un importante apoyo a los huelguistas. Estableci√≥ una pol√≠tica de comunicaci√≥n con la sociedad en general que permiti√≥ una relaci√≥n directa con ella. Los piquetes de huelguistas establec√≠an esta comunicaci√≥n, subiendo al transporte p√ļblico y explicando a viva voz cu√°les eran sus problemas y entregando volantes que describ√≠an y explicaban la situaci√≥n.

El acuerdo con el cual finaliza la huelga rompe con la pauta salarial y establece la creación del Fondo Social, con aportes de los empleadores y de los trabajadores.[43]

Corolario

Durante el gobierno de Lacalle se impuso en algunos casos la creaci√≥n y en otros la puesta en funcionamiento de instancias con la participaci√≥n de actores pol√≠ticos y sociales. Los casos m√°s relevantes fueron: La integraci√≥n del directorio del Banco de Previsi√≥n Social con representantes de los empresarios, trabajadores (a partir de ternas propuestas por el PIT-CNT), jubilados (el veterano dirigente de jubilados Luis Colotuzzo); la creaci√≥n de la Junta Nacional de Empleo (JUNAE) con la interacci√≥n de delegados de los trabajadores y empresarios, y la creaci√≥n de la Comisi√≥n Sectorial de Mercosur (Comisec), donde el sector publico ‚Äď a trav√©s de varios ministerios, la OPP y empresas publicas ‚Äď analizaba con empresarios, sindicalistas y organizaciones cooperativas los impactos del Mercosur para el Uruguay y las estrategias del pa√≠s para una mejor participaci√≥n en el proceso de integraci√≥n regional. Resulta en cierta medida contradictorio que precisamente el gobierno impulsor de medidas de corte neoliberal y que tuvo los enfrentamientos m√°s duros con sectores sociales, haya sido tambi√©n el que gener√≥ estas instancias de di√°logo en temas sustanciales como empleo, seguridad, integraci√≥n regional, etc. Una posible explicaci√≥n es que el gobierno nacionalista era menos vertical en cuanto a los ministerios y sus conductores. A la luz de estas experiencias, se comenz√≥ a gestar una nueva cultura de vinculaci√≥n entre organizaciones sindicales empresariales, empresas y gobierno, que marcaron un punto de inflexi√≥n transformador.[44]

Salud P√ļblica

En julio de 1991, el entonces Ministro de Salud P√ļblica de Lacalle, Dr. Carlos Delpiazzo, suspendi√≥ el reparto de preservativos en los centros de salud, aduciendo razones de orden moral y religioso, generando rechazo en los sectores vinculados a la sanidad en el pa√≠s, y a buena parte del sistema pol√≠tico.[45] Esta decisi√≥n estuvo motivada por la aparente pertenencia de Delpiazzo al Opus Dei.[46]

Jubilaciones

En un Refer√©ndum realizado junto a la elecci√≥n de 1989, la ciudadan√≠a aprob√≥ una reforma constitucional por la cual se establec√≠a que los aumentos de las jubilaciones deber√≠an ser fijados al nivel promedio de los salarios. Esto fue problem√°tico para la intenci√≥n de Lacalle de recortar vigorosamente el gasto p√ļblico; adem√°s del muy discutido "Ajuste fiscal", se vio obligado a recaudar impuestos todo el tiempo para cumplir con el mandato popular de incrementar las jubilaciones.

Como resultado, hacia 1994 el promedio de las jubilaciones había aumentado en términos reales un 40%, el nivel de vida de los jubilados mejoraba, pero también se acentuaba la necesidad de una reforma de la seguridad social.[21]

Política Internacional

EL Presidente Lacalle recorri√≥ casi toda Am√©rica, donde teji√≥ especialmente lazos de amistad con los presidentes Patricio Aylwin y Carlos Menem. Viaj√≥ adem√°s a China, Canad√°, M√©xico, el Reino Unido y la Comunidad Europea, con numeros√≠sima delegaci√≥n empresarial, procurando ampliar el comercio. Tambi√©n mantuvo una muy estrecha vinculaci√≥n con autoridades e instituciones americanas, donde su discurso expresado en perfecto ingl√©s, pretend√≠a atraer a un auditorio selecto. Con el presidente George Bush (padre), cultiv√≥ una estrecha amistad. En la √ļltima Cumbre Presidencial que asisti√≥ (en Miami), ya pasados los comicios, su intervenci√≥n se centr√≥ en la necesidad de que EEUU abriera su econom√≠a a Latinoam√©rica, si quer√≠a, en realidad, colaborar con su desarrollo y cuidar su estabilidad.

Mercosur e Integración regional

Artículo principal: Mercosur

Las negociaciones sobre integraci√≥n de mercados entre Argentina y Brasil hab√≠an avanzado mucho durante los gobiernos de Alfons√≠n en Argentina y Jos√© Sarney en Brasil, pero tomaron gran velocidad con la llegada al sill√≥n presidencial, de Menem en Argentina y de Fernando Collor de Melo en Brasil. Se fij√≥ fecha para la firma del acuerdo de integraci√≥n para el 6 de julio de 1990. Hasta ese entonces Uruguay, que hab√≠a desarrollado dos acuerdos de profundizaci√≥n comercial con Argentina y Brasil (conocidos por PEC Y CAUCE respectivamente) no participaba de las conversaciones entre los vecinos, con relaci√≥n a una integraci√≥n mayor. As√≠, cuando el canciller H√©ctor Gros Espiell se entera de la fecha aludida, informa a Lacalle la inminencia del acuerdo argentino-brasile√Īo.[47]

Allí hubo una circunstancia que alienta al gobierno uruguayo a gestionar velozmente, ante Brasil y Argentina, su inclusión en el proyecto de integración; hubo un cambio radical de posición de la Cámara de Industria (dirigida entonces por Pedro Nicolás Baridón y Helios Maderni) que, de renuente, pasa a ser partidaria de la integración, cosa que impulsa al gobierno a moverse en ese sentido. Con ese ambiente, rápidamente, Lacalle se decide a no perder el tren y así se lo encomienda a su Canciller. Después de varias reuniones de éste y del Ministro de Economía con sus pares de Argentina y Brasil, Uruguay es aceptado como integrante pleno del futuro Mercosur.[47]

Lacalle, considerando que ese paso es una cuestión de estado, convoca al Edificio Libertad a los líderes de todos los sectores políticos representados en el Parlamento. Recibe el apoyo unánime y explícito de todos. La cancillería uruguaya comandada por el propio Ministro Gros Espiell y el director de Asuntos Económicos Dr. Miguel Berthet empiezan, junto con Braga y sus asesores los economistas Gustavo Licandro e Isaac Alfie, a concordar los mecanismos de integración que ya se prevén en el futuro Tratado de Asunción.[47]

El tema Mercosur ocup√≥, normalmente, los √≥rdenes del d√≠a del gobierno, durante todo el periodo. No s√≥lo fueron figuras los cancilleres (en la etapa de Sergio Abreu, al acercarse los plazos finales, se multiplican reuniones y gestiones) o los ministros de Econom√≠a y Finanzas. Tambi√©n otros ministros participaban en ese tipo de rondas, especialmente el Ing. Alvaro Ramos, titular de Ganader√≠a, Agricultura y Pesca y junto con todos ellos un grupo de asesores selectos (Berthet, Sienra, Cardoso, Garc√≠a Peluffo, Gald√≥s Ugarte, etc.), los que ten√≠an que absorber la ventaja, en tiempos, que llevaban los numerosos equipos argentinos y brasile√Īos y deb√≠an multiplicar esfuerzos para armonizar los intereses y estructuras uruguayas a la nueva realidad que impon√≠a la integraci√≥n. Desde la firma del Tratado hasta la reuni√≥n en Ouro Preto, decenas fueron los tropiezos, fricciones y desajustes que tuvieron que sobrellevar los negociadores uruguayos, para hacer posible una equitativa participaci√≥n del pa√≠s en el mercado com√ļn que se anunciaba.[47]

Paralelamente al Mercosur, una clara concepci√≥n geopol√≠tica impulsaba el gobierno para consolidar el convenio de Transporte con Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay, denominado, t√©rmino acu√Īado por el Presidente, Hidrov√≠a. Para Lacalle era la expresi√≥n pr√°ctica de la denominada "pol√≠tica de meridianos" que el Uruguay debe propiciar para complementar los v√≠nculos con los pa√≠ses mediterr√°neos y facilitar su condici√≥n de usuarios regionales de nuestras instalaciones portuarias. Mercosur e Hidrov√≠a dieron que hablar bastante en todo el per√≠odo.

La Hidrov√≠a, que ya ven√≠a con el empuje que el ex-ministro colorado Jorge Sanguinetti le hab√≠a dado, tiene un momento de fulgor inicial cuando empiezan los tr√°mites para convocar el llamado al dragado del canal de Mart√≠n Garc√≠a y contin√ļa, con visita presidencial incluida, a lo que se llamaba Puerto Quijarro, obra del empresario Joaqu√≠n Aguirre Lavay√©n, en Bolivia y a lo que ser√≠a el corredor fluvial por donde las ricas regiones del Mato Grosso del Sur y Rondonia sacar√≠an su producci√≥n. Problemas f√≠sicos (calados) y burocr√°ticos obstaculizan el desarrollo del proyecto; el alejamiento de Jorge Sanguinetti de la Comisi√≥n de Transporte de la Cuenca del Plata la priva del impulso de su experiencia y una advertencia desde la Caru por su integrante y experto doctor Gonz√°lez Lapeyre, de que Argentina no cumpl√≠a con su parte para habilitar la navegaci√≥n aguas arriba de la Represa de Salto Grande y que la normativa vigente en Uruguay privilegiaba el transporte carretero por encima del fluvial, prendieron luces amarillas al momento de calibrar la real vigencia de la Hidrovia, en tiempos h√°biles.[47]

En tanto en relaci√≥n al Mercosur, las prevenciones p√ļblicas, en ocasi√≥n de aprobarse el Tratado, que hab√≠a hacho el ex-director ministerial del gabinete anterior, embajador Gustavo Magari√Īos, se concretaban. La negativa de Argentina y Brasil de darle, de incio, un trato diferencial, como socio, al Uruguay, por su menor porte econ√≥mico, el no haber acordado algunas pol√≠ticas macroecon√≥micas comunes, la lucha dif√≠cil con Brasil por reducir el arancel externo com√ļn, las trabas no arancelarias que se impon√≠an a nuestras exportaciones y la masiva importaci√≥n de trigo subsidiado que Brasuil realizaba desde Estados Unidos, todo ello ya en los primeros meses, indicaban las dificultades de alumbramiento y puesta en marcha del reci√©n creado Mercado.

El Mercosur en cuesti√≥n signific√≥ un entendimiento con los pa√≠ses vecinos, con vistas a crear un mercado com√ļn en materia comercial. Esto tuvo sus pros y contras; muchos empresarios, acostumbrados todav√≠a a viejas √©pocas de sustituci√≥n de importaciones y mercado chico, apostaron a que el Mercosur no funcionase. Las industrias de Argentina y Brasil ten√≠an much√≠sima m√°s capacidad que cualquier f√°brica uruguaya, lo cual hac√≠a peligrar la viabilidad de la industria nacional.

Pero otros vieron en el Mercosur una oportunidad, pensando en acuerdos de complementación, y también, en especializar al país en prestación de servicios. De hecho, Uruguay ya venía funcionando como una interesante plaza financiera regional, ayudado por el secreto bancario y la tradición de intervenir bancos en problemas; entonces, muchos proyectaron una imagen a futuro de país "chico pero eficiente", dedicado a la banca y al turismo.[47]

Lo cierto es que el Mercosur fue un marco que sirvió para consolidar las incipientes democracias en Sudamérica, que salían de oscuros periodos militaristas.[48]

Relaciones diplom√°ticas con Espa√Īa

Primera Parte del Tratado de Cooperación y Amistad
Segunda Parte del Tratado de Cooperación y Amistad

La Cumbre de Presidentes en Madrid, en julio de 1992, marca un moj√≥n en la actuaci√≥n del presidente uruguayo en esos eventos. Se conmemoraban los 500 a√Īos del descubrimiento de Am√©rica. Aprovechar√≠a, adem√°s, para presentarse, ante sus socios de la comunidad europea, como el portavoz natural de los intereses de sus ex colonias. Cien a√Īos antes, un uruguayo, don Juan Zorrilla de San Mart√≠n hab√≠a sido, en aquellas efem√©rides, la voz que represent√≥ a Iberoam√©rica. [47]

Relaciones diplom√°ticas con Estados Unidos: el Plan Brady

Ver m√°s arriba: Deuda externa.

Un dolor de cabeza: el caso Berríos

Desde fines de 1991, se encontraba secretamente en Uruguay del chileno Eugenio Berríos, ex agente de la DINA involucrado en el caso de Orlando Letelier. En 1993 quedó en evidencia que había un operativo conjunto de la inteligencia militar chilena y uruguaya. Esto ocasionó un incidente policial, político y diplomático. Lacalle se encontraba en Londres y debió retornar de urgencia para enfrentar este escándalo, que motivó que fueran convocados a declarar al Parlamento los ministros de Defensa, Mariano Brito (quien poco después caería como consecuencia de este incidente), de Relaciones Exteriores, Sergio Abreu y del Interior, Juan Andrés Ramírez (quien tuvo que destituir al jefe de policía de Canelones).

Véase también: Eugenio Berríos

Final de la gestión

Sucesos del Hospital Filtro

Artículo principal: Sucesos del Hospital Filtro

Cuando la campa√Īa electoral sub√≠a de tono, estall√≥ el m√°s grave enfrentamiento entre la polic√≠a y manifestantes callejeros que se haya registrado en el Uruguay desde la d√©cada de 1970.[32] Habiendo sido detenidos tres supuestos guerrilleros de la ETA, que el gobierno pretend√≠a extraditar, la izquierda se solidariz√≥ con ellos y convoc√≥ a una manifestaci√≥n frente al hospital. La acci√≥n de la polic√≠a, que segu√≠a √≥rdenes del ministro del Interior √Āngel Mar√≠a Gianola, fu√© frontal. Hubo un muerto y varios heridos. Este episodio, adem√°s de grave, fue sumamente divisivo a nivel pol√≠tico y de opini√≥n p√ļblica en general. Hay quienes lo deploran por "represivo", otros por "subversivo"; y quienes, como el ex guerrillero Jorge Zabalza, lo reivindican.

Una reforma constitucional abortada

Mucho se habló y se discutió de una posible reforma constitucional que permitiese modificar el mecanismo de elección presidencial; pero las idas y venidas de posiciones de los sectores no lo hicieron posible. Se perdió la ocasión de reformar el atomizado y disperso sistema político uruguayo para que pudiesen votar juntos los que pensasen igual.[23]

Finalmente, los líderes políticos acordaron una "mini-reforma": habilitar el voto cruzado (es decir, poder votar un candidato a la Presidencia de un partido y un candidato a la Intendencia de otro partido); sin embargo, esta mini-reforma fue sometida a plebiscito, que resultó ampliamente desfavorable.[49]

El "delfín" presidencial

En Uruguay no existe la reelección presidencial inmediata, por lo cual Lacalle no podía volver a ser candidato en las elecciones presidenciales de 1994. De modo que se imponía elegir un candidato por el Herrerismo, sector de gobierno. El proceso fue trabajoso, no exento de polémica, y divisivo. Ya desde el inicio del periodo gubernamental empezaron a sonar posibles candidatos: Héctor Martín Sturla, Juan Carlos Raffo, Juan Andrés Ramírez, hasta Gonzalo Aguirre eran mencionados. La muerte prematura de Sturla dejó este proceso en suspenso. También se mencionó después a Carlos Cat y a Ignacio de Posadas.

Mientras tanto, el veterano senador Walter Santoro venía apoyando sistemáticamente a Alberto Volonté, a la sazón presidente de UTE. Y esta precandidatura fue reuniendo cada vez más apoyo. Sus adherentes, en tanto, esperaban con recelo el momento de la designación del "delfín" presidencial, lo que llamaban el "dedazo" de Lacalle.

Otra controversia se planteó a raíz de las aspiraciones presidenciales del vicepresidente Gonzalo Aguirre. Su movimiento Renovación y Victoria había cosechado una promisoria votación en 1989 que superó a los votos del otrora poderoso movimiento Por la Patria, lo cual le había dado pie a Aguirre para pensar que él podía encabezar una gran columna electoral nacionalista; esto lo hizo proclamarse candidato. Pero pronto, las encuestas le mostraron lo escasas de sus chances de resultar electo.

Finalmente, Ram√≠rez fue el candidato del Herrerismo, acompa√Īado por Juan Chiruchi en la f√≥rmula, y apoyado por Aguirre con una lista propia al Senado. En consecuencia, Volont√© se escindi√≥, formando Manos a la Obra. Fue acompa√Īado por el ex ministro √Ālvaro Ramos, que anteriormente se hab√≠a separado del gobierno por serias discrepancias con Lacalle. En tanto Juan Carlos Raffo, que nunca hab√≠a perdido sus esperanzas de ser candidato, qued√≥ relegado a un tercer plano; se postul√≥ a diputado, apoyando a Volont√©.

De todos modos, estas dos candidaturas presidenciales, Ramírez y Volonté, dinamizaron a un partido que estaba alicaído en intenciones de voto; de hecho, la diferencia en el resultado de votación respecto del partido ganador, los colorados, fue de apenas 20.000 votos.

Gabinete ministerial

Ministerio Nombre Período
Interior Juan Andrés Ramírez 1990-1993
Ra√ļl Iturria 1993-1994
√Āngel Mar√≠a Gianola 1994-1995
Defensa Nacional Mariano Brito 1990-1993
Daniel Hugo Martins 1993-1995
Rodolfo Gonz√°lez Rissotto 1995
Relaciones Exteriores Héctor Gross Espiell 1990-1993
Sergio Abreu 1993-1995
Economía y Finanzas Enrique Braga 1990-1992
Ignacio de Posadas 1992-1995
Daniel Hugo Martins 1995
Educación y Cultura Guillermo García Costa 1990-1992
Antonio Mercader 1992-1995
Salud P√ļblica Alfredo Solari 1990-1991
Carlos Delpiazzo 1991-1992
Guillermo García Costa 1992-1995
Trabajo y Seguridad Social Carlos Cat 1990-1991
√Ālvaro Carbone 1991-1993
Ricardo Reilly Salaverry 1993-1995
Vivienda, Ordenamiento territorial y Medio Ambiente Ra√ļl Lago 1990-1992
José María Mieres Muró 1992
Manuel Antonio Romay 1992-1995
Ganader√≠a, Agricultura y Pesca √Ālvaro Ramos 1990-1993
Pedro Saravia 1993-1994
Gonzalo Cibils 1994-1995
Industria, Energía y Minería Augusto Montesdeoca 1990-1992
Eduardo Ache 1992-1994
Miguel √Āngel Gal√°n 1994-1995
Transporte y Obras P√ļblicas Wilson Elso Go√Īi 1990-1993
Juan Carlos Raffo 1993-1994
José Luis Ovalle 1994-1995
Turismo José Villar Gómez 1990-1994
Mario Amestoy 1994-1995
OPP Conrado Hughes 1990-1991
Carlos Cat 1991-1993
Javier de Haedo 1993-1995
Secretaría de Presidencia Pablo García Pintos 1990-1995
Prosecretaría de Presidencia Augusto Durán Martínez 1990-1995

Actuación tras la Presidencia

Al igual que varios antecesores en el sillón presidencial, Lacalle siguió participando en política a alto nivel; desde 1995 en adelante, cada vez que ha sido entrevistado, sin excepción, sus declaraciones han provocado hechos políticos.

La "embestida baguala"

Durante 1995, que algunos han llamado el "annus terribilis del Partido Nacional", hubo innumerables denuncias de corrupción contra jerarcas de su gobierno, e incluso contra su persona.

Las denuncias de presuntas irregularidades en la privatizaci√≥n del Banco Pan de Az√ļcar, que empezaron a surgir en 1995, dieron lugar a una investigaci√≥n judicial y √©sta, a su vez, al procesamiento de dos ex altos cargos del Gobierno de Lacalle, el ex asesor presidencial Daniel Camb√≥n y el ex-ministro y ex-presidente del BCU Enrique Braga.[50] Dentro de dicha investigaci√≥n judicial, la ex-secretaria del Doctor Luis Alberto Lacalle, Martha De Fuentes, fue considerada figura clave dentro de la investigaci√≥n por corrupci√≥n, De Fuentes declar√≥ que se le hurtaron datos importantes de su residencia, cruciales para la investigaci√≥n; extremo que nunca se pudo comprobar, constando solo los dichos de esa persona.

Ante toda esta ola de denuncias, Lacalle recurrió a una figura extraída de la vieja carrera política de su abuelo, Luis Alberto de Herrera: alegó que estaban emprendiendo una "embestida baguala" en su contra.[41]

El "Caso Focoex"

El ‚ÄúCaso Focoex‚ÄĚ se dio a conocer 1996 por una denuncia realizada por dos legisladores del Frente Amplio, Leonardo Nicolini y Carlos Pita, denunciando estos, un caso de corrupci√≥n durante el gobierno de Lacalle que involucrar√≠a a altos cargos del gobierno de ese momento. Las denuncias se basaron en una prueba de tres faxes, que implicaban que hombres del Partido Nacional fueron sobornados en el negocio, dicho negocio vinculaban la compra de equipamiento medico proveniente de Espa√Īa por un monto cercano a los U$S 100 millones de d√≥lares. El dinero proven√≠a de un pr√©stamo del Fondo de Ayuda al Desarrollo del Gobierno de Espa√Īa otorgado por el Gobierno Espa√Īol y gestionado por Focoex (Fomento de Comercio Exterior S.A.) a trav√©s de Eductrade. [51] Dichos documentos presentados por el Diputado Nicolini, eran seg√ļn el fallo judicial, falsos. El perito cal√≠grafo Oscar V√≠ctor Rachetti realiz√≥ una pericia al respecto. Nicolini luego de eso fue sometido al Tribunal de √Čtica del Frente Amplio, y la parcialidad blanca y colorada del Parlamento le inici√≥ un juicio pol√≠tico que termino con el resultado de la suspensi√≥n de su banca por seis meses a partir del 20 de marzo de 1997. [52] [53]

Reuni√≥n de ‚Äúlos nueve‚ÄĚ

La reuni√≥n de "los nueve" fue una reuni√≥n acaecida en Buenos Aires, Argentina, Barrio de la Recoleta a fines de 1999, el todav√≠a presidente Carlos Menem se reuni√≥ a cenar con su ya electo reemplazante Fernando de la R√ļa, con el tambi√©n electo presidente uruguayo Jorge Batlle, con el ex-presidente norteamericano George Bush (padre) y el ex-presidente uruguayo Luis Alberto Lacalle, el lugar del encuentro fue la residencia de uno de los hermanos R√∂hm: el temario de la comida incluy√≥ el combate al lavado de dinero y el anfitri√≥n fue Jos√© R√∂hm,[54] hoy pr√≥fugo de la Justicia argentina, ubicado en Nueva York y buscado justamente por enjuagues financieros. Este nivel de contactos es explicado por la amistad de los hermanos con personas como Henry Kissinger, algunos Rockefellers, Jos√© Alfredo Mart√≠nez de Hoz y David Mulford. Cuando a Lacalle en una entrevista hecha el 4 de abril del 2005 por el periodista Daniel Figares, se le consult√≥ sobre el objeto de la reuni√≥n, el ex presidente confes√≥: le voy a contestar la verdad, aunque quiz√° no completa, y enumer√≥ temas menores de la reuni√≥n, como una charla sobre la hipot√©tica legalizaci√≥n de la marihuana. El ex-presidente Menem que se encontraba en dicha reuni√≥n, le coment√≥ en otra entrevista en el diario "El Clar√≠n", que en la reuni√≥n se hablo de lavado de dinero.[55]

Libros de su autoría

T√≠tulo en espa√Īol A√Īo de publicaci√≥n Observaciones ISBN
Trasfoguero 1968 Es el primer libro de Luis Alberto Lacalle, libro que ha causado reciente pol√©mica por la alabanza del autor del libro al dictador espa√Īol Francisco Franco, en un fragmento del mismo libro[56]
Herrera, un nacionalismo oriental 1978 Libro bibliogr√°fico del caudillo nacionalista Luis Alberto de Herrera ISBN 84-8291-089-2.

Condecoraciones

Doctor Honoris Causa

  • 1992 - Universidad Complutense de Madrid - Espa√Īa
  • 1992 - Universidad Hebrea de Jerusal√©n - Israel
  • 1993 - Universidad Aut√≥noma de Guadalajara - M√©xico
  • 1996 - Universidad Nacional de Paraguay - Paraguay

Distinciones internacionales

  • 1990 - Gran Collar de la Orden Nacional del M√©rito del Ecuador
  • 1991 - Gran Collar de la Orden al M√©rito de Chile
  • 1991 - Collar de la Orden del Libertador Gral. San Mart√≠n de Argentina
  • 1991 - Gran Collar del C√≥ndor de los Andes de Bolivia
  • 1991 - Gran Cruz de la Orden Cruzeiro do Sul de Brasil
  • 1994 - Medalla de Oro de la Xunta de Galicia

Distinciones Gubernamentales

  • 1993 - Caballero de la Gran Cruz de la Orden de San Miguel y San Jorge[57]

Véase también

Referencias

  1. ‚ÜĎ Luis Alberto Lacalle en VIDAS Parte 1
  2. ‚ÜĎ a b ¬ęEn breve discurso, Lacalle renunci√≥ al Directorio y descart√≥ candidatura¬Ľ. EL PAIS (12-6-2011). Consultado el 12 de junio de 2011.
  3. ‚ÜĎ ¬ęClub de Roma - Miembros Honorarios¬Ľ (en ingl√©s).
  4. ‚ÜĎ ¬ęMiembro pleno¬Ľ (en ingl√©s).
  5. ‚ÜĎ ¬ęJerusalem Summit¬Ľ (en ingl√©s).
  6. ‚ÜĎ ¬ęLuis Alberto Lacalle legislador¬Ľ.
  7. ‚ÜĎ a b c ¬ęLuis Alberto Lacalle¬Ľ.
  8. ‚ÜĎ Brecha (6 de junio de 2008). EL CUQUI F√ČNIX - Lacalle se wilsoniza en operaci√≥n retorno. 
  9. ‚ÜĎ Montevideo COMM (2008). ¬ęLanzaron Unidad Nacional¬Ľ. Consultado el 2008.
  10. ‚ÜĎ El que gane ‚Äúcincha‚ÄĚ y el otro ‚Äúempuja‚ÄĚ. 02 de mayo de 2009. http://www.sociedaduruguaya.org/2009/05/lacalle-y-el-resultado-del-28-de-junio-el-que-gane-%E2%80%9Ccincha%E2%80%9D-y-el-otro-%E2%80%9Cempuja%E2%80%9D.html. Consultado el 04-nov-2009. 
  11. ‚ÜĎ (en ES) Partido Nacional movi√≥ con rapidez y cerr√≥ su f√≥rmula Lacalle-Larra√Īaga. La Rep√ļblica. 29-jun-2009. http://www.larepublica.com.uy/politica/370780-partido-nacional-movio-con-rapidez-y-cerro-su-formula-lacalle-larranaga. Consultado el 30-jun-2009. 
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Predecesor:
Julio María Sanguinetti
Presidente de Uruguay
1990-1995
Sucesor:
Julio María Sanguinetti

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