Siglo de Oro

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Siglo de Oro
Pícaros comiendo, de Murillo.
La batalla de Lepanto, en que cupo a Espa√Īa organizar la defensa de Europa contra el Imperio otomano.
Las Columnas de H√©rcules con el lema ¬ęPlus Ultra¬Ľ, s√≠mbolo del emperador Carlos V en el Ayuntamiento de Sevilla (siglo XVII)

Por Siglo de Oro se entiende la √©poca cl√°sica o de apogeo de la cultura espa√Īola, esencialmente el Renacimiento del siglo XVI y el Barroco del siglo XVII. Ci√Ī√©ndose a fechas concretas de acontecimientos clave, abarca desde la publicaci√≥n de la Gram√°tica castellana de Nebrija en 1492 hasta la muerte de Calder√≥n en 1681.

Contenido

Introducción

A finales del siglo XVIII ya se hab√≠a popularizado la expresi√≥n ¬ęSiglo de Oro¬Ľ, con la que Lope de Vega alud√≠a al suyo propio y que suscitaba la admiraci√≥n de don Quijote en su famoso discurso sobre la Edad de Oro. En el siglo XIX la termin√≥ de consagrar el hispanista norteamericano George Ticknor en su Historia de la literatura espa√Īola, aludiendo al famoso mito de la Teogon√≠a de Hes√≠odo en que hubo una serie de edades de hombres de distintos metales cada vez m√°s degradados.

Con su unión dinástica, los Reyes Católicos esbozaron un estado políticamente fuerte, consolidado más adelante, cuyos éxitos envidiaron algunos intelectuales contemporáneos, como Nicolás Maquiavelo; pero ideológicamente dominado por la Inquisición eclesiástica.

Los jud√≠os que no se cristianizan fueron expulsados en 1492 y se dispersaron fundando colonias hispanas por toda Europa, Asia y Norte de √Āfrica, donde segu√≠an cultivando su lengua y escribiendo literatura en castellano, de forma que produjeron tambi√©n figuras notables, como el economista y escritor Jos√© Penso de la Vega, Miguel de Silveira, Jacob Uziel, Miguel de Barrios, Antonio Enr√≠quez G√≥mez, Juan de Prado, Isaac Cardoso, Abraham Zacuto, Isaac Orobio de Castro, Juan Pinto Delgado, Rodrigo M√©ndez Silva o Manuel de Pina, entre otros. En enero de 1492 Castilla conquista Granada, con lo que finaliza la etapa pol√≠tica musulmana peninsular, aunque una minor√≠a morisca habite m√°s o menos tolerada hasta tiempos de Felipe III. Adem√°s, en octubre Col√≥n llega a Am√©rica y el af√°n guerrero cultivado durante las guerras medievales de la Reconquista se proyectar√° sobre las nuevas tierras, como asimismo sobre Europa en "la gesta m√°s extraordinaria de la historia de la Humanidad" seg√ļn escribe el historiador Pierre Vilar. Sin embargo, y sobre todo a mediados del XVI, son perseguidos o tienen que emigrar los erasmistas y los protestantes espa√Īoles, entre ellos los traductores de la Biblia al castellano, como Francisco de Enzinas, Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, adem√°s de los humanistas protestantes Juan P√©rez de Pineda, Antonio del Corro o Juan de Luna, entre otros.

Durante el apogeo cultural y econ√≥mico de esta √©poca, Espa√Īa alcanz√≥ prestigio internacional e influencia cultural en toda Europa. Cuanto proven√≠a de Espa√Īa era a menudo imitado; y se extiende el aprendizaje y estudio del idioma (v√©ase Hispanismo).

Las √°reas culturales m√°s cultivadas fueron literatura, las artes pl√°sticas, la m√ļsica y la arquitectura. El saber se acumula en las prestigiadas universidades de Salamanca y Alcal√° de Henares.

Las ciudades m√°s importantes de este periodo son: Sevilla, por recibir las riquezas coloniales y a los comerciantes y banqueros europeos m√°s importantes, junto con la delincuencia internacional; Madrid, como sede de la Corte, Toledo, Valencia y Zaragoza.

En el terreno de las humanidades su cultivo fue m√°s extenso que profundo y de matiz m√°s divulgativo que erudito, a pesar de que la filolog√≠a ofreci√≥ testimonios eminentes como la Biblia pol√≠glota complutense o la Biblia regis o de Amberes de Benito Arias Montano, mientras que en el cient√≠fico hubo avances importantes en Ling√ľ√≠stica (Francisco S√°nchez de las Brozas y su Minerva; las numerosas gram√°ticas de lenguas indias realizadas por los misioneros), Geograf√≠a, Cartograf√≠a, Antropolog√≠a y Ciencias naturales (Bot√°nica, Mineralog√≠a etc.), como consecuencia del descubrimiento de Am√©rica. Hubo tambi√©n figuras eminentes en Matem√°ticas (Sebasti√°n Izquierdo, Juan Caramuel, Pedro Nunes, Omerique, Pedro Ciruelo, Juan de Rojas y Sarmiento, Rodrigo Zamorano), F√≠sica, Medicina, Farmacolog√≠a (Andr√©s Laguna), Psicolog√≠a (Juan Luis Vives, Juan Huarte de San Juan) y Filosof√≠a (Francisco Su√°rez). Igualmente se desarrollaron, a causa del gran impacto que tuvieron los descubrimientos de nuevos pueblos, el derecho natural y el derecho de gentes, con figuras como Bartolom√© de las Casas, influyente precursor de los derechos humanos y defensor del iusnaturalismo en su De regia potestate, o Francisco de Vitoria.

V√©anse tambi√©n: Humanismo espa√Īol, Escuela de Salamanca, Arbitrismo, Ciencia y t√©cnica en el Siglo de Oro espa√Īol y Historia del cristianismo en Espa√Īa#Edad Moderna

El Siglo de Oro abarca dos periodos estéticos, que corresponden al Renacimiento del siglo XVI (reinados de Fernando el Católico, Carlos I y Felipe II), y al Barroco del siglo XVII (reinados de Felipe III, Felipe IV y Carlos II). El eje de estas dos épocas o fases puede ponerse en el Concilio de Trento y la reacción contrarreformista.

Literatura

Portada de la primera edición de El Quijote (1605).

Espa√Īa produjo en su edad cl√°sica algunas est√©ticas y g√©neros literarios caracter√≠sticos que fueron muy influyentes en el desarrollo ulterior de la Literatura Universal.

Entre las est√©ticas, fue fundamental el desarrollo de una realista y popularizante tal como se hab√≠a venido fraguando durante toda la Edad Media peninsular como contrapartida cr√≠tica al excesivo, caballeresco y nobilizante idealismo del Renacimiento: se crean g√©neros tan naturalistas como el celestinesco (Tragicomedia de Calisto y Melibea de Fernando de Rojas, Segunda Celestina de Feliciano de Silva, etc.), la novela picaresca (Lazarillo de Tormes an√≥nimo, Guzm√°n de Alfarache, de Mateo Alem√°n, Estebanillo Gonz√°lez), o la proteica novela polif√≥nica moderna (Don Quijote de la Mancha), que Cervantes defini√≥ como ¬ęescritura desatada¬Ľ.

A esta vulgarización literaria corresponde una subsecuente vulgarización de los saberes humanísticos mediante los populares géneros de las misceláneas o silvas de varia lección, leidísimas y traducidísimas en toda Europa, y cuyos autores más importantes son Pero Mexía, Luis Zapata, Antonio de Torquemada, etcétera.

A esta tendencia anticl√°sica corresponde tambi√©n la f√≥rmula de la comedia nueva creada por Lope de Vega y divulgada a trav√©s de su Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609): una explosi√≥n inigualable de creatividad dram√°tica acompa√Ī√≥ a Lope de Vega y sus disc√≠pulos, que quebrantaron como √©l las unidades aristot√©licas de acci√≥n, tiempo y lugar: todos los autores dram√°ticos de Europa acudieron luego al teatro cl√°sico espa√Īol del Siglo de Oro en busca de argumentos y como una rica almoneda y cantera de temas y estructuras modernas cuyo pulimento les ofrecer√° obras de car√°cter cl√°sico.

Muchos de estos temas proven√≠an de la rica tradici√≥n medieval pluricultural, √°rabe y hebrea, del Romancero y de la impronta italianizante de la cultura espa√Īola, a causa de la presencia pol√≠tica del reino espa√Īol en la pen√≠nsula it√°lica durante largos siglos. Por otra parte, g√©neros dram√°ticos como el entrem√©s y la novela cortesana introdujeron tambi√©n la est√©tica realista en los corrales de comedias, y aun la comedia de capa y espada ten√≠a su representante popular en la figura del gracioso.

A esta corriente de realismo popularizador sucedi√≥ una reacci√≥n religiosa, nobiliaria y cortesana de signo Barroco que tambi√©n hizo notables aportaciones est√©ticas, correspondiendo a una √©poca de crisis pol√≠tica, econ√≥mica y social. Al lenguaje claro y popular del siglo XVI, el castellano vivo, creador y en perpetua ebullici√≥n de Bernal D√≠az del Castillo y Santa Teresa (¬ęsin afectaci√≥n alguna escribo como hablo, y solamente tengo cuidado en escoger las palabras que mejor indican lo que quiero decir¬Ľ, escrib√≠a Juan de Vald√©s, de lo que se hac√≠a eco Garcilaso cuando dec√≠a ¬ęm√°s a las veces son mejor o√≠dos / el puro ingenio y lengua casi muda / testigos limpios de √°nimo inocente / que la curiosidad del elocuente¬Ľ) suceder√°, aun siendo cronol√≥gicamente m√°s reciente, la lengua m√°s oscura, enigm√°tica y cortesana del Barroco. Resulta, pues, que la literatura del Renacimiento de hace cinco siglos es m√°s legible que la lengua del Barroco de hace cuatro.

La lengua literaria del Barroco se enrarece con las est√©ticas del Conceptismo y del Culteranismo, cuyo fin era elevar lo noble sobre lo vulgar, intelectualizando el arte de la palabra; la literatura se transforma en una especie de escol√°stica, en un juego o un espect√°culo y las producciones moralizantes y por extremo ingeniosas de un Francisco de Quevedo y un Baltasar Graci√°n distorsionan la lengua, aport√°ndole m√°s flexibilidad expresiva y una nueva cantera de vocablos (cultismos). El l√ļcido Calder√≥n crea la f√≥rmula del auto sacramental, que supone la vulgarizaci√≥n antipopular y esplendorosa de la Teolog√≠a, en deliberada ant√≠tesis con el entrem√©s, que, sin embargo, todav√≠a sigue teniendo curso; pues estos autores todav√≠a son deudores y admiradores de los autores del XVI, a los que imitan conscientemente, aunque para no repetirse refinan sus f√≥rmulas y estilizan cortesanamente lo que otros ya crearon, de forma que se perfeccionan temas y f√≥rmulas dram√°ticas ya usadas por otros autores anteriores.

A fines del siglo XVI se desarrolla notablemente la M√≠stica (Juan de la Cruz, San Juan Bautista de la Concepci√≥n, San Juan de √Āvila, Santa Teresa de Jes√ļs) y la Asc√©tica (fray Luis de Le√≥n, fray Luis de Granada), para entrar en el siglo XVII en decadencia tras una √ļltima corriente innovadora, el Quietismo de Miguel de Molinos.

Poesía

Luis de Góngora, por Velázquez.

Espa√Īa experiment√≥ una gran ola de italianismo que invadi√≥ la literatura y las artes pl√°sticas durante el siglo XVI y que es uno de los rasgos de identidad del Renacimiento: Garcilaso de la Vega, Juan Bosc√°n y Diego Hurtado de Mendoza introdujeron el verso endecas√≠labo italiano y el estrofismo y los temas del Petrarquismo; Bosc√°n escribi√≥ el manifiesto de la nueva escuela en la Ep√≠stola a la duquesa de Soma y tradujo El cortesano de Baltasar de Castiglione en perfecta prosa castellana; contra estos se levantaron nacionalistas como Crist√≥bal de Castillejo o Fray Ambrosio Montesino, partidarios del octos√≠labo y de las coplas castellanas, pero igualmente renacentistas. En la segunda mitad del siglo XVI ambas tendencias coexistieron y se desarroll√≥ la asc√©tica y la m√≠stica, alcanz√°ndose cumbres como las que representan San Juan de la Cruz, Santa Teresa y Fray Luis de Le√≥n; el petrarquismo sigui√≥ siendo cultivado por autores como Fernando de Herrera, y un grupo de j√≥venes nuevos autores comenz√≥ a desarrollar un Romancero nuevo, a veces de tema morisco: Lope de Vega, Luis de G√≥ngora y Miguel de Cervantes; el mejor poema de √©pica culta en espa√Īol fue compuesto en esta √©poca por Alonso de Ercilla, La Araucana, que narra la conquista de Chile por los espa√Īoles, y entre las figuras excepcionales de la l√≠rica figuran poetas tan interesantes como Francisco de Aldana, al lado de figuras como Andr√©s Fern√°ndez de Andrada, los hermanos Bartolom√© y Lupercio Leonardo de Argensola, Francisco de Rioja, Rodrigo Caro, Baltasar del Alc√°zar o Bernardo de Balbuena.

Posteriormente, durante el siglo XVII, la expresión literaria fue dominada por los movimientos estéticos del conceptismo y del culteranismo, expresado el primero en la poesía de Francisco de Quevedo y el segundo en la lírica de Luis de Góngora. El conceptismo se distinguía por la economía en la forma, a fin de expresar el máximo significado en un mínimo de palabras; esta complejidad se expresaba sobre todo en paradojas y elipsis. El culteranismo, por el contrario, extendía la forma de un significado mínimo y se distinguía por la complejidad sintáctica, por el uso constante del hipérbaton, que hace muy difícil la lectura, y por la profusión de los elementos ornamentales y culturalistas en el poema, que debía descifrarse como un enigma. Ambos parecen sin embargo las caras de una misma moneda que intentaba aquilatar la expresión para hacerla más difícil y cortesana. Luis de Góngora atrajo a su estilo a poetas importantes de personalidad muy acusada, como el Conde de Villamediana, Gabriel Bocángel, sor Juana Inés de la Cruz o Juan de Jáuregui, mientras que el conceptismo tuvo a seguidores más templados, como el Conde de Salinas o imbuidos de un culto casticismo, como Lope de Vega o Bernardino de Rebolledo.

Teatro

El ¬ęmonstruo de la naturaleza¬Ľ, como lo llam√≥ Cervantes, fue, en el Siglo de Oro, Lope de Vega, tambi√©n conocido como ¬ęel F√©nix de los Ingenios¬Ľ, autor de cerca de 1.500 obras teatrales, novelas, poemas √©picos y narrativos y varias colecciones de poes√≠a l√≠rica profana, religiosa y humor√≠stica. Lope destac√≥ como consumado maestro del soneto. Su aportaci√≥n al teatro universal fue principalmente una portentosa imaginaci√≥n, de la que se aprovecharon sus contempor√°neos y sucesores espa√Īoles y europeos extrayendo temas, argumentos, motivos y toda suerte de inspiraci√≥n. Su teatro, polim√©trico, rompe con las unidades de acci√≥n, lugar y tiempo, y tambi√©n con la de estilo, mezclando lo tr√°gico con lo c√≥mico. Expuso su peculiar arte dram√°tico en su Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609). Flexibiliz√≥ las normas clasicistas del aristotelismo para adecuarse a su tiempo y abri√≥ con ello las puertas a la renovaci√≥n del arte dram√°tico. Tambi√©n cre√≥ el molde de la llamada comedia de capa y espada.

Tirso de Molina

Junto a él, destacan sus discípulos Guillén de Castro, que prescinde del personaje cómico del gracioso y elabora grandes dramas caballerescos sobre el honor junto a comedias de infelicidad conyugal o tragedias en las que se trata el tiranicidio; Juan Ruiz de Alarcón, que aportó su gran sentido ético de crítica de los defectos sociales y una gran maestría en la caracterización de los personajes; Luis Vélez de Guevara, al que se le daban muy bien los grandes dramas históricos y de honor; Antonio Mira de Amescua, muy culto y fecundo en ideas filosóficas, y Tirso de Molina, maestro en el arte de complicar diabólicamente la trama y crear caracteres como el de Don Juan en El burlador de Sevilla.

El otro gran dramaturgo √°ureo en crear una escuela propia fue Pedro Calder√≥n de la Barca; sus personajes son fr√≠os razonadores y con frecuencia obsesivos; su versificaci√≥n reduce conscientemente el repertorio m√©trico de Lope de Vega y tambi√©n el n√ļmero de escenas, porque las estructuras dram√°ticas est√°n m√°s cuidadas y tienden a la s√≠ntesis; se preocupa tambi√©n m√°s que Lope por los elementos escenogr√°ficos y refunde comedias anteriores, corrigiendo, suprimiendo, a√Īadiendo y perfeccionando; es un maestro en el arte del razonamiento silog√≠stico y utiliza un lenguaje abstracto, ret√≥rico y elaborado que sin embargo supone una vulgarizaci√≥n comprensible del culteranismo; destaca en especial en el auto sacramental, g√©nero aleg√≥rico que se aven√≠a con sus cualidades y llev√≥ a su perfecci√≥n, y tambi√©n en la comedia.

Tuvo por discípulos e imitadores de estas cualidades a una serie de autores que refundieron obras anteriores de Lope o sus discípulos puliéndolas y perfeccionándolas: Agustín Moreto, maestro del diálogo y la comicidad cortesana; Francisco de Rojas Zorrilla, tan dotado para la tragedia como para la comedia; Antonio de Solís, también historiador y propietario de una prosa que ya es neoclásica, o Francisco Bances Candamo, teorizador sobre el drama, entre otros no menos importantes.

Pueden citarse como obras maestras representativas del teatro Barroco espa√Īol la Numancia de Miguel de Cervantes, un sobrio drama heroico nacional; de Lope, El caballero de Olmedo, drama po√©tico al borde mismo de lo fant√°stico y lleno de resonancias celestinescas; Perib√°√Īez y el Comendador de Oca√Īa, antecedente del drama rural espa√Īol; El perro del hortelano, deliciosa comedia donde una mujer noble juguetea con las intenciones amorosas de su plebeyo secretario, La dama boba, donde el amor perfecciona a los seres que martiriza, y Fuenteovejuna, drama de honor colectivo, entre otras muchas piezas donde siempre hay alguna escena genial.

Las mocedades del Cid de Guill√©n de Castro, inspiraci√≥n para el famoso ¬ęconflicto cornelliano¬Ľ de Le Cid de Pierre Corneille; Reinar despu√©s de morir de Luis V√©lez de Guevara, sobre el tema de In√©s de Castro, que pas√≥ con esta obra al drama europeo; La verdad sospechosa y Las paredes oyen, de Juan Ruiz de Alarc√≥n, que atacan los vicios de la hipocres√≠a y la maledicencia y sirvieron de inspiraci√≥n para Moli√®re y otros comedi√≥grafos franceses; El esclavo del demonio de Antonio Mira de Amescua, sobre el tema de Fausto;

La prudencia en la mujer, que explora el tema de la traici√≥n reiterada y donde aparece el recio car√°cter de la reina regente Mar√≠a de Molina, y El burlador de Sevilla, de Tirso de Molina, sobre el tema del donju√°n y la leyenda del convidado de piedra. De Calder√≥n destacan obras maestras como La vida es sue√Īo, sobre los temas del libre albedr√≠o y el destino; El pr√≠ncipe constante, donde aparece una concepci√≥n existencial de la vida; las dos partes de La hija del aire, la gran tragedia de la ambici√≥n en la persona de la reina Sem√≠ramis; los grandes dramas de honor sobre personajes enloquecidos por los celos, como El mayor monstruo del mundo, El m√©dico de su honra o El pintor de su deshonra.

De entre sus comedias destacan La dama duende, y cultivó asimismo dramas mitológicos como Céfalo y Procris, de los que él mismo sacó la comedia burlesca del mismo título; también, autos sacramentales como El gran teatro del mundo o El gran mercado del mundo que sugestionaron la imaginación de los románticos ingleses y alemanes.

Entre sus discípulos tenemos las comedias clásicas de Agustín Moreto, como El desdén con el desdén, El lindo don Diego y San Franco de Sena; Francisco de Rojas Zorrilla con la comedia de figurón Entre bobos anda el juego, el drama de honor Del rey abajo ninguno y la deliciosa y moderna comedia de Abre el ojo. De Antonio de Solís, El amor al uso y Un bobo hace ciento; de Francisco Bances Candamo, las tragedias políticas El esclavo en grillos de oro y La piedra filosofal.

Otro g√©nero teatral importante, y a veces descuidado por la cr√≠tica, es el entrem√©s, donde mejor y con m√°s objetividad puede estudiarse la sociedad espa√Īola durante el Siglo de Oro. Se trata de una pieza c√≥mica en un acto, escrita en prosa o verso, que se intercalaba entre la primera y la segunda jornada de las comedias. Corresponde a la farsa europea, y en √©l destacaron autores como Luis Qui√Īones de Benavente y Miguel de Cervantes, entre otros.

Prosa

Retrato de Mateo Alem√°n.

La prosa en el Siglo de Oro ostenta g√©neros y autores que han pasado a la historia de la literatura universal. La conquista de Am√©rica dio lugar al g√©nero de las Cr√≥nicas, entre las que podemos encontrar algunas obras maestras, como las de Fray Bartolom√© de las Casas, el Inca Garcilaso de la Vega, Bernal D√≠az del Castillo, Antonio de Herrera y Tordesillas y Antonio de Sol√≠s. Tambi√©n son espl√©ndidas algunas autobiograf√≠as de soldados, como las de Alonso de Contreras o Diego Duque de Estrada. La primera obra maestra fue sin duda La Celestina, pieza teatral irrepresentable y original√≠sima obra de un desconocido autor y de Fernando de Rojas, que marc√≥ para siempre el Realismo en una parte esencial de la literatura espa√Īola, cuya riqueza abona tambi√©n ficciones caballerescas tan maravillosas y fant√°sticas como los libros de caballer√≠as, menos le√≠dos en la actualidad de lo que merecen, habida cuenta de que figuran entre sus piezas m√°s destacadas novelas como Tirante el Blanco, escrita en valenciano, Amad√≠s de Gaula o el Palmer√≠n de Inglaterra; un autor caracter√≠stico del g√©nero fue Feliciano de Silva.

La novela picaresca tiene entre sus m√°ximas creaciones, obras maestras como el an√≥nimo Lazarillo de Tormes, una s√°tira anticlerical y descarnada de las √≠nfulas de nobleza y el sentido de la honra de la clase alta; la Vida del p√≠caro Guzm√°n de Alfarache de Mateo Alem√°n, pesimista reflexi√≥n sobre el destino humano; la Vida del escudero Marcos de Obreg√≥n de Vicente Espinel, llena por el contrario de alegr√≠a de la vida; La vida del Busc√≥n de Francisco de Quevedo, una obra maestra del humor y del lenguaje conceptista, y la obra de enigm√°tica autor√≠a Estebanillo Gonz√°lez, que ofrece una visi√≥n espl√©ndida de la decadencia de Espa√Īa en el escenario europeo, y de la Guerra de los Treinta A√Īos. La novela cortesana suministr√≥ las obras maestras que constituyen las Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes, cada una en s√≠ misma un experimento narrativo; su inmortal Don Quijote de la Mancha, de la que habr√≠a que escribir cap√≠tulo aparte a causa de la riqueza de los contenidos y cuestiones que plantea y que viene a ser la primera novela polif√≥nica de la literatura europea. La novela pastoril cuenta con obras maestras como las Dianas de Jorge de Montemayor y de Gaspar Gil Polo, o Siglo de Oro en las selvas de Erifile de Bernardo de Balbuena. La novela bizantina cuenta con ejemplos como El peregrino en su patria de Lope de Vega, quien realiza la haza√Īa de incluir todas sus aventuras en la Pen√≠nsula, o el Persiles de Cervantes.

Novela filos√≥fica emparentada con este g√©nero es el Critic√≥n, de Baltasar Graci√°n, alegor√≠a de la vida humana. La prosa doctrinal, en ciernes ensay√≠stica, tiene por autores mod√©licos a Pero Mex√≠a, Luis Zapata, Fray Antonio de Guevara (Ep√≠stolas familiares), Fray Luis de Le√≥n (De los nombres de Cristo), San Juan de la Cruz (Comentarios al C√°ntico espiritual y otros poemas), Francisco de Quevedo (Marco Bruto y Providencia de Dios) y Diego Saavedra Fajardo (Rep√ļblica literaria y Corona g√≥tica).

Trascendencia

Jean Rotrou (1609-1650) y Paul Scarron (1610 - 1660) alcanzaron grandes √©xitos traduciendo o imitando a los autores espa√Īoles, y estos influyeron en los mayores dramaturgos galos, como por ejemplo Pierre Corneille y Moli√®re, por no mencionar otros de menor importancia, como Thomas Corneille, Alain Ren√© Lesage, John Vanbrugh etc. Las obras de teatro espa√Īolas extendieron su influjo al ser traducidas, por ejemplo, en Holanda (por Theodore Rodenburg) e Inglaterra (John Webster, Fletcher, Dryden, etc.)

Filosofía

La filosof√≠a del Siglo de Oro espa√Īol abarca todo el pensamiento que va desde el primer Humanismo hasta la llegada del Racionalismo en el siglo XVIII. A pesar de que en Espa√Īa conviv√≠an tres religiones; el Juda√≠smo, el Cristianismo y el Islam, es cierto que se desarroll√≥ una filosof√≠a que llegar√≠a a culminar en el per√≠odo Barroco. La filosof√≠a del Siglo de Oro se divide en dos apartados, la del Renacimiento y la del Barroco.

Durante el Renacimiento encontramos al primer gran humanista de Espa√Īa, Antonio de Nebrija, con su gram√°tica espa√Īola. Nebrija consigui√≥ crear las primeras reglas de la lengua que luego tanta difusi√≥n tendr√≠an con la fundaci√≥n de la Real Academia Espa√Īola.

Por otra parte, el gran mecenas durante el humanismo fue el cardenal Francisco Jim√©nez de Cisneros, quien puso su empe√Īo en reformar las costumbres clericales. En 1498 fund√≥ la Universidad de Alcal√° de Henares, que super√≥ en prestigio e influencia a todas las dem√°s excepto la de Salamanca, su mayor rival.

Carlos I defendió las nuevas teorías de Erasmo y la nueva corriente humanista. Fiel seguidor del Erasmismo fue Juan Luis Vives. Se convirtió en un reformador de la educación europea y en un filósofo moralista de talla universal, proponiendo el estudio de las obras de Aristóteles en su lengua original y adaptando sus libros destinados al estudio del latín a los estudiantes; substituyó los textos medievales por otros nuevos, con un vocabulario adaptado a su época y al modo de hablar del momento e hizo las primeras aportaciones a una ciencia en germen, la psicología.

Los nuevos descubrimientos en el Nuevo Mundo y la colonizaci√≥n espa√Īola de las Indias llevaron a hacer reflexionar a algunos pensadores sobre el trato que los ind√≠genas merec√≠an. Las controversias fue suscitada por el dominico Fray Bartolom√© de las Casas en su Brev√≠sima relaci√≥n de la destrucci√≥n de las Indias, donde describ√≠a con tintes horrorosos la colonizaci√≥n espa√Īola de Am√©rica y defend√≠a el iusnaturalismo. El contenido del escrito hizo convocar una disputa entre 1550 y 1551 en Valladolid contra su principal contrincante, Juan Gin√©s de Sep√ļlveda, que defend√≠a el consuetudinarismo, la bondad de la colonizaci√≥n espa√Īola y el derecho de guerra. Esta disputa lleg√≥ a llamarse la ¬ęJunta de Valladolid¬Ľ.

Bartolomé de las Casas

La Universidad de Salamanca contribuyó al pensamiento político, económico y moral. El resurgimiento del nuevo espíritu se ve encarnado en la principal figura con Francisco de Vitoria, teólogo dominico, profesor de Salamanca, que rechazó toda argumentación basada en puras consideraciones metafísicas por estar a favor del estudio de los problemas reales que planteaba la vida política y social contemporánea. Fue el primero en establecer los conceptos básicos del derecho internacional moderno, basándose en la regla del derecho natural. Afirmaba así las libertades fundamentales como la palabra, de comunicación, comercio y tránsito por los mares, siempre que las naciones y razas no se perjudicaran mutuamente.

El Cristianismo en Espa√Īa dio sus propios pensadores y te√≥logos, la mayor√≠a ortodoxos mediante la Contrarreforma, pero tambi√©n heterodoxos en una Reforma que s√≥lo pudo cuajar en el extranjero. En cuanto a los ortodoxos, destaca San Ignacio de Loyola, que escribi√≥ sus Ejercicios espirituales y fund√≥ la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs, con la que se quer√≠a llegar a la unidad religiosa y que con su red de colegios renov√≥ la ense√Īanza de las lenguas cl√°sicas. En poes√≠a se desarrollaron movimientos de asc√©tica y m√≠stica muy profundos y personales. La l√≠rica del Renacimiento se caracteriza por tener a un grupo de religiosos que transmit√≠an su filosof√≠a mediante la poes√≠a. Cabe destacar a San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jes√ļs y a fray Luis de Le√≥n como figuras eminentes entre un gran conjunto de figuras importantes.

Retrato de Gómez Pereira por El Greco.

La llegada del Barroco cambi√≥ por completo la mentalidad renacentista del humanismo. La visi√≥n de la vida se volvi√≥ pesimista y todas las perspectivas desembocaron en el desenga√Īo. La prosa filos√≥fica brilla con Luis de Molina, iluminado establecido en Roma. Su doctrina apodada molinismo tuvo una gran repercusi√≥n e influencia en los pensadores y escritores barrocos posteriores a √©l. Su pensamiento mezcla los principios de la religi√≥n con una elaborada filosof√≠a moral. Molina combati√≥ el determinismo con el libre albedr√≠o. Sus obras acerca de la libertad fueron muy seguidas por los pensadores del siglo posterior.

El filósofo y médico Gómez Pereira rechaza los conceptos medievales para defender los métodos empíricos en que se basaría la ciencia de los dos siglos posteriores. Se le considera, junto con el escéptico Francisco Sánchez, uno de los precursores de Descartes e influyó en sus trabajos posteriores, siendo el primero en sugerir el automatismo de las bestias, la teoría del conocimiento humano y la inmortalidad del alma.

La Universidad de Salamanca también aportó bastante al pensamiento del Barroco temprano. Melchor Cano escribió De Locis Theologicis, obra en la que estableció las diez fuentes para la demostración teológica: la Sagrada Escritura, la Tradición Apostólica, la autoridad de la Iglesia Católica, la autoridad de los Concilios ecuménicos, la autoridad del Sumo Pontífice, la doctrina de los Padres de la Iglesia, la doctrina de los doctores escolásticos y canonistas, la verdad racional humana, la doctrina de los filósofos y la historia.

En la transición del Renacimiento al Barroco se encuentra Francisco Suárez, hombre de gran cultura y sabio en los apectos clásicos. Continuó con la doctrina tomista. En su gran obra jurídica De legibus ac Deo legislatore, muy fecunda para la doctrina del iusnaturalismo y el derecho internacional, se encuentra ya la idea del pacto social.

Con la antropología se hicieron grandes avances. La principal figura fue José de Acosta, que adelantó tres siglos la teoría de la evolución darwiniana.

Artes pl√°sticas

Pintura

En las artes pl√°sticas destaca la pintura; a la primera fase corresponden los dos Berruguetes, el pintor Pedro y el escultor Alonso, Pedro Machuca, Luis de Morales ¬ęel Divino¬Ľ, los leonardescos Juan de Juanes y Fernando Y√°√Īez de la Almedina; a la segunda Vicente Macip, Juan Fern√°ndez de Navarrete, ¬ęel Mudo¬Ľ, Alonso S√°nchez Coello, los dos Herreras (el Viejo y el Mozo), as√≠ como El Greco, principal exponente del Manierismo pict√≥rico en Castilla.

Al barroco pertenecen Diego Vel√°zquez, pintor de complejas composiciones intelectualizadas que ahonda en el misterio de la cruda e intensa luz y la perspectiva a√©rea; los tenebristas caravaggiescos Francisco de Zurbar√°n, gran pintor de frailes y bodegones, Francisco Ribalta y Jos√© de Ribera, formado en Italia, donde era llamado ¬ęel Espa√Īoleto¬Ľ, y a quien se le daban especialmente bien las tonalidades de la piel; en Sevilla se oscila entre la dulzura de Bartolom√© Esteban Murillo y el tenebrismo t√©trico de Juan de Vald√©s Leal, y en C√≥rdoba Antonio del Castillo.

Hay que citar tambi√©n a Juan Bautista Ma√≠no, pintor de alegor√≠as pol√≠ticas, Claudio Coello, Juan Carre√Īo de Miranda, Vicente Carducho, el retratista Juan Pantoja de la Cruz; Luis Trist√°n, uno de los escasos disc√≠pulos de El Greco, que a√Īade al estilo del maestro elementos naturalistas; Juan Bautista Mart√≠nez del Mazo, Pedro Orrente, Bartolom√© Gonz√°lez y Serrano, el cartujo Juan S√°nchez Cot√°n, famoso por sus m√≠sticos bodegones, Eugenio Caj√©s, Antonio Pereda, autor de El sue√Īo del caballero; Mateo Cerezo, el paisajista Francisco Collantes, Juan Antonio Fr√≠as y Escalante, Jos√© Antol√≠nez y otros muchos.

Escultura

En lo tocante a escultura tenemos ya en el Prerrenacimiento y primeros a√Īos del XVI las figuras extranjeras que trabajaron en Espa√Īa: Domenico Fancelli, Pietro Torrigiano y Jacopo Florentino, tambi√©n llamado el Indaco. La primera generaci√≥n de escultores espa√Īoles del Renacimiento estuvo compuesta por Vasco de la Zarza (trascoro de la catedral de √Āvila), Felipe Vigarny (retablo mayor de la catedral de Toledo), Bartolom√© Ord√≥√Īez (siller√≠a del coro de la catedral de Barcelona) y Diego de Silo√© (sepulcro de don Alonso de Fonseca y Acevedo en Convento de las √örsulas de Salamanca; ya en el Manierismo hay que nombrar por supuesto el correlato de la asc√©tica y la m√≠stica de la segunda mitad del siglo XVI: el gran Alonso Berruguete, el gallego Gregorio Fern√°ndez (1576-1636) que trabaj√≥ en Valladolid, los escultores clasicistas italianos Leone Leoni y su hijo Pompeyo Leoni, que tabajaron para el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial; los barrocos Pedro Vic√°lvaro y Francisco Salzillo (hijo del napolitano Nicol√°s Salzillo, que lleg√≥ a Murcia a trabajar en el siglo XVI-XVII y por tanto perteneciente a la Escuela castellana); Juan de Juni; Alonso Cano (1601-1667), tambi√©n pintor, Pedro de Mena (1628-1688), Pedro Rold√°n, su hija Luisa Rold√°n (la Roldana) y Juan de Mesa (1583-1627), de la Escuela andaluza. Adem√°s, Jos√© Risue√Īo, Bernardo de Mora, su hijo Jos√© de Mora y Pedro Duque y Cornejo. La tem√°tica tratada es casi exclusivamente religiosa y s√≥lo en el √°mbito de la Corte se da escultura monumental; los temas mitol√≥gicos y profanos est√°n ausentes. Se realizan retablos, donde aparecen figuras exentas y en bajorrelieve. Destaca con mucho la imaginer√≠a en madera de tradici√≥n hispana. En estas obras se pierde la t√©cnica del estofado y posteriormente se usar√° la policrom√≠a. Las figuras son aisladas: para iglesias, conventos y para las procesiones de Semana Santa.

M√ļsica

Orfeo tocando la vihuela. Ilustración de El maestro, de Luys de Milán (1536).

Tambi√©n para la m√ļsica espa√Īola fue este el siglo de oro. La labor de compositores cortesanos, que un√≠an su labor de m√ļsico a la de dramaturgo y poeta, tiene un buen ejemplo en Juan del Encina en el siglo XV y XVI o en el siglo XVII Juan Hidalgo, que music√≥ las zarzuelas de Pedro Calder√≥n de la Barca como tambi√©n har√° Tom√°s de Torrej√≥n y Velasco. En tiempos de Carlos V componen Mateo Flecha "el Viejo" (1481-h.1549), autor de Las Ensaladas (Praga, 1581), g√©nero que mezcla versos en diversas lenguas. Crist√≥bal de Morales (Sevilla, h.1500-1553) estudi√≥ en Roma, donde public√≥ algunas misas en 1544. Otros m√ļsicos fueron Pedro de Pastrana, Juan V√°zquez o Diego Ortiz.

A la época de Felipe II corresponden Gabriel Gálvez, Andrés de Torrentes, Juan Navarro o Rodrigo de Cevallos. En Sevilla trabajó Francisco Guerrero (h.1527-1599), que viajó a Italia y publicó su obra entre 1555 y 1589.

Pero m√°s importante a√ļn fue la labor de compositores y organistas que, partiendo del motete y el madrigal italiano de Palestrina, desarrollaron una gran polifon√≠a, al servicio sobre todo de los oficios religiosos. Destacan las figuras ya mencionadas de Crist√≥bal de Morales, Francisco Guerrero y sobre todo la del gran Tom√°s Luis de Victoria, majestuosa, inspirada y m√≠stica. Se ha comparado en su profundidad y emoci√≥n asc√©tica a la pintura de El Greco, y hoy, gracias a la labor de estudiosos y difusores de su m√ļsica como Jordi Savall, es reconocido como uno de los m√°s grandes compositores de todos los tiempos. En Roma, que fue donde trabaj√≥ principalmente, public√≥ unas 170 obras -65 motetes, 34 misas, 37 oficios de Semana Santa, Magnificat y Salmos- desde 1572. A partir de 1587 trabaja para la Emperatriz, a cuya muerte compuso un famoso Officium Defunctorum (1605) para seis voces. Su policoralismo -composiciones para dos coros- y cuidado de la armon√≠a -en la escritura de bemoles y sostenidos- lo se√Īalan como precursor del Barroco.

Destaca la escuela de vihuela espa√Īola del siglo XVI. Aparecieron grandes figuras, como Esteban Daza, Miguel de Fuenllana, Luys de Mil√°n (autor de El maestro, 1536, que incluye fantas√≠as, pavanas, tientos, villancicos, romances y obras originales en que la vihuela admite el canto), Alonso Mudarra (con sus Tres libros de m√ļsica en cifra para vihuela, Sevilla, 1546), Luis de Narv√°ez (El Delph√≠n, 1538), Enr√≠quez de Valderr√°bano (Silva de sirenas, 1547), Diego Pisador (Libro de m√ļsica de vihuela, 1552), Miguel de Fuenllana (Orphenica lyra) y Gaspar Sanz, ya en el √ļltimo cuarto del siglo XVII, quien dio un impulso definitivo a la guitarra con su obra Instrucci√≥n de m√ļsica sobre la guitarra espa√Īola.

Por su obra para teclado ganaron fama el burgal√©s Antonio de Cabez√≥n (1510-1566) en el siglo XVI, y Juan Bautista Cabanilles y Francisco Correa de Arauxo, en el siglo XVII. Las obras cl√°sicas al respecto son las Obras de m√ļsica para tecla, harpa y vihuela (1578) de Antonio de Cabez√≥n, preparadas por su hijo, y El Libro de Cifra Nueva para tecla, harpa y vihuela (Alcal√° de Henares, 1557) de Luis Venegas de Henestrosa: ambas muestran la versatilidad de estas composiciones para adaptarse a instrumentos o a voces humanas.

Todos ellos conformaron un periodo de esplendor para la m√ļsica espa√Īola, que, salvo figuras aisladas, no volvi√≥ a alcanzar las cotas a las que se lleg√≥ en esta √©poca. Sin embargo gran parte de este patrimonio musical se ha perdido y, por ejemplo, de la obra de Francisco de Salinas, que tanto deleitaba a Fray Luis de Le√≥n, no se ha conservado partitura alguna, sino s√≥lo un tratado te√≥rico. (v√©ase M√ļsica espa√Īola del Renacimiento y el Barroco).

Arquitectura

Palacio de Carlos V en Granada.

En el siglo XVI se pasa del estilo plateresco del Renacimiento durante los Reyes Católicos al más plenamente renacentista durante el reinado de Carlos I; después, durante el de su hijo Felipe II, surge el Manierismo de Juan de Herrera, creador del Estilo herreriano y del monumental Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, y durante el siglo XVII domina el Barroco y Churrigueresco.

En Espa√Īa, el Renacimiento comenz√≥ unido a las formas g√≥ticas en las √ļltimas d√©cadas del siglo XV. El estilo comenz√≥ a extenderse sobre todo a manos de arquitectos locales: es la raz√≥n de un estilo renacentista espec√≠ficamente espa√Īol, que reuni√≥ la influencia de la arquitectura del sur de Italia, a veces proveniente de libros ilustrados y pinturas, con la tradici√≥n g√≥tica y la idiosincrasia local. El nuevo estilo se llama plateresco, debido a las fachadas decoradas en exceso, que recuerdan a los intrincados trabajos de los plateros. √ďrdenes cl√°sicas y motivos de candeleros (candelieri) se combinan con libertad en conjuntos sim√©tricos.

En este contexto, el Palacio de Carlos V realizado por Pedro Machuca, en Granada, supuso un logro inesperado dentro del Renacimiento m√°s avanzado de la √©poca. El palacio puede ser definido como una anticipaci√≥n al manierismo, debido a su dominio del lenguaje cl√°sico y sus logros est√©ticos rupturistas. Fue construido antes de las principales obras de Miguel √Āngel y Palladio. Su influencia fue muy limitada y mal entendida, las formas platerescas se impon√≠an en el panorama general.

Seg√ļn pasaban las d√©cadas, la influencia g√≥tica desaparece y la b√ļsqueda de un clasicismo ortodoxo alcanz√≥ niveles muy altos. Aunque el plateresco es un t√©rmino usado habitualmente para definir a la mayor√≠a de la producci√≥n arquitect√≥nica de finales del siglo XV y primera mitad del siglo XVI, algunos arquitectos adquirieron un gusto m√°s sobrio, como Diego de Silo√©, Rodrigo Gil de Honta√Ī√≥n y Gaspar de Vega. Ejemplos de plateresco son las fachadas de la Universidad de Salamanca y del Hostal San Marcos de Le√≥n.

La cumbre del Renacimiento espa√Īol est√° representado por el Real Monasterio de El Escorial, realizado por Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera, en el que una adherencia excesiva al arte de la antigua Roma fue superado por el estilo extremadamente sobrio. La influencia de los techos flamencos, el simbolismo de la escasa decoraci√≥n y el preciso corte del granito establecieron la base para un estilo nuevo, el herreriano.

Con un estilo más próximo al manierismo, el siglo se cierra con arquitectos como Andrés de Vandelvira (Catedral de Jaén).

Véase también: Arquitectura del Renacimiento

Cuando las influencias barrocas italianas llegaron a Espa√Īa, gradualmente sustituyeron en el gusto popular al sobrio gusto clasicista que hab√≠a estado de moda desde el siglo XVI. Tan pronto como en 1667, las fachadas de la Catedral de Granada de Alonso Cano y la de Ja√©n de Eufrasio L√≥pez de Rojas indican la facilidad de su interpretaci√≥n a la manera barroca de los motivos tradicionales de las catedrales espa√Īolas.

Fachada del Obradoiro de la Catedral de Santiago de Compostela

El barroco local mantiene raíces en Herrera y en la construcción tradicional en ladrillo, desarrollada en Madrid a lo largo del siglo XVII (Plaza Mayor y Ayuntamiento de Madrid).

En contraste al barroco de la Europa septentrional, el arte espa√Īol de la √©poca busca agradar a los sentidos m√°s que al intelecto. La familia Churriguera, que se especializ√≥ en altares y retablos, se rebelaron contra la sobriedad del clasicismo herreriano y promocionaron un estilo intrincado, exagerado y casi caprichoso de decoraci√≥n superficial, conocido como churrigueresco. En medio siglo, convirtieron a Salamanca en una ciudad churrigueresca ejemplar.

La evoluci√≥n del estilo pas√≥ por tres fases. Entre 1680 y 1720, los Churriguera popularizaron la mezcla de columna salom√≥nica de Guarini y el orden compuesto, conocido como ¬ęorden suprema¬Ľ. Entre 1720 y 1760, la columna churrigueresca o est√≠pite, en forma de cono o obelisco invertido, se estableci√≥ como elemento principal de la decoraci√≥n ornamental. Los a√Īos 1760 a 1780 vieron un desplazamiento gradual del inter√©s desde el movimiento retorcido y excesivo de la ornamentaci√≥n hacia el equilibrio y la sobriedad del neocl√°sico.

Dos de las m√°s espectaculares creaciones del barroco espa√Īol son las fachadas de la Universidad de Valladolid (Diego Tom√©, 1719) y del Hospicio de San Fernando en Madrid (Pedro de Ribera, 1722), cuya extravagancia curvil√≠nea parece anunciar a Antonio Gaud√≠ y el modernismo. En este caso y en muchos otros, el dise√Īo incluye el juego de techos y elementos decorativos con poca relaci√≥n con la estructura y funci√≥n. sin embargo, el barroco churrigueresco ofrece alguna de las combinaciones de luz y espacio m√°s espectaculares, como en la Cartuja de Granada, considerada la apoteosis del churrigueresco aplicado a espacios interiores, y el ¬ętransparente¬Ľ de la Catedral de Toledo de Narciso Tom√©, donde escultura y arquitectura se integran para conseguir un efecto dram√°tico de la luz.

Palacio Real de Madrid, construido en el siglo XVIII para sustituir al antiguo del XVII que fue devastado por un incendio

El Palacio Real de Madrid y las construcciones del Paseo del Prado (Sal√≥n del Prado y Puerta de Alcal√°) tambi√©n en Madrid, merecen ser mencionados. Fueron construidos en el sobrio barroco internacional, a menudo confundido con el neocl√°sico, por los reyes borbones Felipe V y Carlos III. Los palacios reales de La Granja de San Ildefonso, en Segovia, y el de Aranjuez, en Madrid, son buenos ejemplos de la integraci√≥n de arquitectura y jardines del barroco, con notable influencia francesa (La Granja es conocido como el ¬ęVersalles espa√Īol¬Ľ), pero con concepci√≥n espacial local, que de alguna manera muestra herencia de la ocupaci√≥n musulmana.

El rococ√≥ se introdujo en Espa√Īa por primera vez en la Catedral de Murcia, en 1733, en su fachada occidental. Tambi√©n en la zona levantina, se destaca la exuberante decoraci√≥n de la puerta del palacio del Marqu√©s de Dos Aguas en Valencia, dise√Īada por el pintor y grabador Hip√≥lito Rovira (1740-1744). El mejor representante del estilo fue el maestro espa√Īol Ventura Rodr√≠guez, responsable de la Santa Capilla de la Virgen del Pilar (1750) en el interior del templo de Nuestra Se√Īora del Pilar en Zaragoza.

Véase también: Arquitectura barroca

Véase también

  • Espa√Īol √°urico

Referencias

Bibliografía

  • Garc√≠a Cueto, David (2007), Seicento bolo√Ī√©s y siglo de oro espa√Īol, Centro de Estudios Europa Hisp√°nica, Madrid, Espa√Īa. ISBN 978-84-934643-6-8.

Enlaces externos


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