Américo Vespucio

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Américo Vespucio
Para otros usos de este término, véase Américo Vespucio (desambiguación).
Américo Vespucio.

Am√©rico Vespucio (en italiano Amerigo Vespucci[1] /a.m'e.…ĺi.…°o ves.p'ut.tÕ° Éi/) (9 de marzo de 1451,[2] Florencia, Italia - 22 de febrero de 1512, Sevilla, Espa√Īa) fue un navegante italiano que trabaj√≥ al servicio del reino de Portugal y de la Corona de Castilla. Se le consider√≥ el primer europeo en comprender que las tierras descubiertas por Crist√≥bal Col√≥n conformaban un nuevo continente; por esta raz√≥n el cart√≥grafo Mart√≠n Waldseem√ľller en su mapa de 1507 utiliz√≥ el nombre de "Am√©rica" en su honor como designaci√≥n para el Nuevo Mundo. El relato a menudo fantasioso y contradictorio de sus viajes lo han ubicado como una de las figuras m√°s controvertidas de la era de los descubrimientos.


Contenido

Biografía

Florencia

Grabado del casco de la ciudad de Florencia circa 1490.

Fue el tercer hijo de Nastagio Vespucci, un notario y acomodado comerciante florentino y Lisa di Giovanni Mini.[3] Su t√≠o fue el ilustrado fraile dominico Giorgio Antonio Vespucci, due√Īo de una de las principales bibliotecas de la ciudad, quien tuvo a su cargo la educaci√≥n del joven.[4] Giorgio hab√≠a donado en 1450 su colecci√≥n de libros a la ciudad, y por la misma √©poca hab√≠a abierto una escuela para los hijos de los arist√≥cratas florentinos en su convento de San Marcos.[5] All√≠ form√≥ al joven en las ciencias, especialmente en las ense√Īanzas de Arist√≥teles y Ptolomeo sobre astronom√≠a, cosmograf√≠a y geograf√≠a; en la lectura de los cl√°sicos y particularmente en el dominio de la lengua docta, el lat√≠n (en la Biblioteca Ricardiana de Florencia existe un peque√Īo c√≥dice de su autor√≠a, titulado Dettati da mettere in latino, escrito en ese idioma). Am√©rico adquiri√≥ una predilecci√≥n por Virgilio, Dante y Petrarca.[6] Los escritos del viajante Marco Polo tambi√©n ejercieron una marcada influencia en la curiosidad e inter√©s de Am√©rico por nuevos horizontes.[7]

La familia Vespucci pertenec√≠a al selecto c√≠rculo de amistades de los M√©dici de Florencia, y sus miembros formaban parte en general de una √©lite culta.[4] Como prueba de la s√≥lida posici√≥n financiera del clan, Nastagio encarg√≥ al famoso pintor florentino Domenico Ghirlandaio un retrato de familia que ocupar√≠a una pared de una iglesia construida por otro miembro de los Vespucci en 1483. En ese momento Am√©rico ten√≠a 19 a√Īos de edad.[4]

Dibujo de la ciudad de París hacia fines del siglo XV.

En 1478 la en√©rgica reacci√≥n de los M√©dici a la Conspiraci√≥n de los Pazzi precipit√≥ el enfrentamiento de Florencia con el papa Sixto IV y caus√≥ la guerra con N√°poles. Dado el desorden reinante, Lorenzo el Magn√≠fico decidi√≥ enviar un embajador permanente a la corte de Luis XI en Par√≠s con el fin de estrechar alianzas contra el enemigo com√ļn. Eligi√≥ para ello a Guidantonio Vespucio, otro de los t√≠os ilustres de Am√©rico. √Čste, que entonces ten√≠a 24 a√Īos, asisti√≥ a su pariente en rol de giovane (criado y secretario personal).

Francia se hallaba inmersa en varias guerras e intrigas políticas contra sus rivales y enemigos y la actividad diplomática de los Vespucio fue muy intensa. Allí prosiguió sus estudios avanzados, aprendió las sutilezas de la negociación y escribió muchos reportes a la Signoria sobre sus actividades, que se encuentran preservados en el Archivio di Stato de Florencia. Luego de la firma de la paz con Nápoles y de la normalización de relaciones con el Papado, tío y sobrino regresaron a Florencia en 1480.[8]

La fortuna de los Vespucio estaba en lenta decadencia desde hac√≠a d√©cadas y su padre ve√≠a en Am√©rico al emprendedor que salvar√≠a el destino de la familia; quer√≠a que el joven se dedicara exclusivamente a los negocios del clan;[9] finalmente consigui√≥ que desistiera de estudiar en la Universidad de Pisa y, gracias a las gestiones de Guidantonio, que se empleara en cambio en Florencia, a las √≥rdenes de Lorenzo di Pierfrancesco de M√©dici y su hermano Giovanni. Trabaj√≥ para ellos durante los siguientes diecis√©is a√Īos.[10]

El mayor erudito en la geografía de su tiempo era Paolo Toscanelli, director de la biblioteca del convento de San Marco en donde Américo había estudiado, y había sido coleccionista y manufactor prolífico de mapas.[11] Aunque no hay evidencia concreta, es casi seguro que estuvieron en contacto,[12] y que fue Toscanelli el que plantó en la mente del joven la idea de navegar hacia el occidente en busca de nuevas tierras.[12]

El padre de Américo murió en abril de 1483, época en que Florencia empezaba a convulsionarse por la elocuente denuncia moral del fraile Girolamo Savonarola. De acuerdo a su testamento, el muchacho se convirtió entonces en el principal responsable de las finanzas familiares.[10] Tenía experiencia en ese campo: se le había nombrado síndico de los bienes confiscados a los conspiradores Pazzi y estaba por acceder al notariado de la Signoria. Sus dos hermanos, Girolamo y Bernardo, no estaban en cambio a la altura de la responsabilidad: eran de carácter vagabundo y bohemio, y habían encontrado otros rumbos muy alejados de la ciudad.[8]

Del estudio de su correspondencia del per√≠odo, se deduce que Vespucio fue padre de una hija natural, aunque no se conoce su nombre ni el de la madre. Por ejemplo, uno de sus amigos le escribi√≥ desde Espa√Īa:

Dime cómo está tu hija y la madre, y cierta mujer llamada Francesca. A todas mil recuerdos. Quisiera saber si la Lisandra está bien. No porque la quiera, sino por saber si está viva o muerta. Ella tiene una pobre idea de mí, y yo peor de ella… Muchos recuerdos a todos en casa de Lorenzo, y especialmente al maestro Giacomo, el zapatero.[13]

Durante estos a√Īos pudo haber hecho contacto con algunas de las encumbradas amistades de Giorgio Antonio, entre ellas el humanista Johannes Reuchlin, y a trav√©s de √©ste, con Martin Behaim, navegante y cart√≥grafo adelantado a su tiempo.[8]

Sevilla

Dibujo de la Sevilla del siglo XVI.

Con el tiempo se gan√≥ la confianza y admiraci√≥n de sus empleadores, quienes le asignaron una nueva misi√≥n: a partir de 1489, Vespucio[14] se desempe√Ī√≥ como auditor y administrador a cargo de una agencia bancaria de los M√©dici en Sevilla, cuyas cuentas hasta ese entonces hab√≠an sido manejadas de forma poco clara.[15] La pen√≠nsula Ib√©rica era en esta √©poca un pr√≥spero centro mercantil y aseguraba grandes oportunidades de negocios.[16] La incorporaci√≥n a Castilla del Reino nazar√≠ de Granada era inminente: ya hab√≠an ca√≠do M√°laga y C√≥rdoba; la toma de Granada no parec√≠a lejana. El trono estaba bajo el firme mando del rey Fernando II de Arag√≥n y su esposa, Isabel I de Castilla.[17] Siguiendo instrucciones de Pierfrancesco, investig√≥ los antecedentes financieros de otro florentino: Juanoto Berardi, proveedor de esclavos y aprestos navieros, con quien luego entr√≥ en sociedad comercial y de quien se hizo amigo. La sociedad dur√≥ hasta la muerte de este √ļltimo en diciembre de 1495. El negocio estaba relacionado con el armado y aprovisionamiento de barcos, una actividad que hab√≠a crecido considerablemente a lo largo del siglo XV luego de que se localizara en Guinea la llamada Mina de Oro.[8] La flamante empresa de los italianos particip√≥ como subcontratista en los preparativos de todos los viajes de Crist√≥bal Col√≥n al Nuevo Mundo. Berardi, apoderado del Almirante, contribuy√≥ al financiamiento del primero de ellos y por su intermedio Vespucio y Col√≥n entablaron una perdurable amistad. Con el auge de las expediciones a las Indias, la empresa de los florentinos se vio beneficiada hasta el punto en que requiri√≥ una dedicaci√≥n casi total de Vespucio y las labores a las √≥rdenes de Pierfrancesco tuvieron que ser asignadas a otros.[8]

Tras la muerte de Berardi, Vespucio se convirti√≥ en su ejecutor testamentario y tom√≥ las riendas de los negocios. Actuando como su albacea pudo disponer de los bienes necesarios para organizar una expedici√≥n a las Indias. En efecto, gan√≥ mucho dinero que utiliz√≥ en parte para mantener a varios miembros de la familia, ca√≠dos en desgracia.[15] En sus labores como banquero y como proveedor de bagajes navieros tambi√©n hab√≠a acumulado gran cantidad de contactos de personas de influencia y hab√≠a complementado sus conocimientos te√≥ricos de navegaci√≥n con algo m√°s cercano a la pr√°ctica. A mediados de 1496 Col√≥n regres√≥ de su segundo viaje. En una reuni√≥n con Vespucio, ambos conversaron sobre los nuevos descubrimientos; Am√©rico parece haber sido esc√©ptico sobre las afirmaciones del Almirante, que sosten√≠a haber alcanzado el extremo oriental de Asia. La entrevista increment√≥ en Vespucio la curiosidad por el enigm√°tico territorio y tuvo entonces la determinaci√≥n de que, a pesar de su edad (ten√≠a ya 40 a√Īos), realizar√≠a un viaje a las tierras para investigarlas por s√≠ mismo.[18] Reun√≠a en efecto muchas condiciones para ser un marino exitoso: las conexiones pol√≠ticas, la tradici√≥n familiar de comerciante y negociador, la inclinaci√≥n por las matem√°ticas, el conocimiento geogr√°fico y astron√≥mico.[19]

Realizó una o dos expediciones bajo las órdenes del rey Fernando. Su segundo viaje, entre 1499 y 1500, pudo ser un encargo de la Corona para verificar las afirmaciones de Colón sobre sus hallazgos[20] y está relativamente bien documentado. El primero, entre 1497 y 1498-99, es mucho más dudoso y sus circunstancias son altamente cuestionables.

Lisboa

Poco despu√©s de su regreso a puerto recibi√≥ una invitaci√≥n del rey Manuel I de Portugal para presentarse en su corte: quer√≠a aprovechar la experiencia de Vespucio, por entonces uno de los que mejor conoc√≠a la costa del Nuevo Mundo, y contratarlo como piloto bajo bandera lusitana. El florentino rechaz√≥ la oferta, tal vez por presi√≥n de las autoridades castellanas, pero ante la insistencia del monarca termin√≥ aceptando y sali√≥ de Sevilla de improviso. De este hecho hay dos interpretaciones: o se trat√≥ de una mera aventura individual del navegante, o bien fue una maniobra de espionaje concertada con la corona castellana para obtener informaci√≥n sobre los conocimientos mar√≠timos portugueses (una pr√°ctica com√ļn en ambos bandos).[8]

Grabado de la ciudad de Lisboa en el siglo XVI.

En vista de esta decisión, es un hecho significativo que el gobierno del rey Fernando le hubiera ofrecido encabezar una expedición compuesta por tres naves.[21] No se conocen los motivos ni detalles del desarrollo de los acontecimientos, pero Vespucio terminó declinando la oferta de la corona, llegando a la conclusión de que sólo tenía posibilidades de éxito si navegaba bajo bandera portuguesa,[22] quizás porque los barcos lusitanos eran más veloces, maniobrables, resistentes y confiables que los castellanos.[23]

Hasta ese momento, los Reyes Cat√≥licos estaban m√°s interesados, como cualquier monarca de la √©poca, en la adquisici√≥n de nuevas tierras que en la mera exploraci√≥n por fines cient√≠ficos: algunos autores creen que la consecuente negativa del rey a financiar el proyecto de Am√©rico de alcanzar el Oc√©ano √ćndico, el Golfo de Ganges (hoy en d√≠a Golfo de Bengala) y la isla de Taprobane (hoy Sri Lanka) fue determinante para que el navegante decidiera abandonar Castilla. Sea como fuere, la decisi√≥n de Vespucio fue tomada p√ļblicamente como una suerte de deslealtad hacia el trono espa√Īol.[8]

El rey lusitano le pidi√≥ que acompa√Īara la excursi√≥n de tres naves que se iniciar√≠a en Lisboa. Ser√≠a conocido como el tercer viaje y se halla lo suficientemente documentado como para ser considerado ver√≠dico por la mayor√≠a de los investigadores. Su prop√≥sito era avanzar hacia el Nuevo Mundo, pero sin colisionar con lo descubierto por los castellanos y por lo acordado en Tordesillas. Por el contrario, la escuadra deber√≠a dirigirse hacia el suroeste, hasta donde se encontrara tierra.[8]

Varias fuentes consignan un dudoso cuarto viaje iniciado en 1503, probablemente con la meta de crear los primeros asentamientos portugueses estables en el nuevo continente.[8]

De nuevo en Sevilla

Edificio del Archivo General de Indias, donde se preservan los documentos de la Casa de Contratación de Sevilla.

Vespucio permaneció en Portugal hasta finales de 1504 y luego regresó a Sevilla, en donde residiría hasta el fin de su vida.[24]

La situaci√≥n interna en Castilla era muy distinta de su √ļltima estad√≠a: la reina Isabel hab√≠a muerto y su esposo Fernando hab√≠a asumido la regencia de la hija y heredera de ambos, Juana, llamada despu√©s "la Loca". El monarca deseaba transformar a su reino en una potencia mar√≠tima siguiendo las pol√≠ticas que Enrique el Navegante hab√≠a aplicado en Portugal m√°s de setenta a√Īos atr√°s, y Vespucio estaba en sus planes: una vez que el florentino se hubo afincado en "los reinos de Castilla y de Le√≥n", lo naturaliz√≥ castellano en 1505 a nombre de su hija, por quien decid√≠a:

Do√Īa Juana, por la gracia de Dios, (...) Por hacer bien y merced a vos Amerigo Vezpuche, florent√≠n, acatando vuestra fidelidad √© algunos vuestros buenos servicios que me hab√©is fecho, √© espero me har√©is de aqu√≠ adelante, por la presente vos hago natural destos mis reinos de Castilla y de Le√≥n, √© para que pod√°is haber √© hay√©is cualesquier oficios p√ļblicos Reales √© consejales, que vos fueren dados √© encomendados, √© para que pod√°is gozar √© goc√©is de todas las buenas honras √© gracias √© mercedes, franquezas √© libertades, exenciones, preeminencias, prerrogativas e inmunidades (...)[25]

En febrero de 1505, Crist√≥bal Col√≥n hab√≠a enviado una carta a su hijo Diego en la que no ahorra t√©rminos elogiosos para con el florentino, demostrando por ende que al menos hasta aquel momento no hab√≠a existido ning√ļn conflicto entre ambos exploradores.[25]

Algunos historiadores le adjudican un nuevo viaje, el quinto que habría ocurrido en 1505. Esta excursión está prácticamente indocumentada y sus circunstancias son parcialmente contradictorias con otra información tenida por cierta, por lo que es improbable que haya tenido lugar.

Vespucio se cas√≥ con una mujer llamada Mar√≠a Cerezo muy probablemente ese mismo a√Īo. No se sabe casi nada de ella, aunque se cree que la relaci√≥n entre ambos se remontaba al primer per√≠odo sevillano del navegante.[8]

El rey Fernando prepar√≥ una reuni√≥n con Vespucio y Vicente Y√°√Īez Pinz√≥n, en la que se estudi√≥ una nueva pol√≠tica mar√≠tima que tendr√≠a dos metas: el afianzamiento del poder castellano en la regi√≥n del Caribe; y el descubrimiento de un paso meridional para llegar a Asia. De esta manera se unir√≠a la voluntad de Am√©rico a la experiencia de Pinz√≥n para formar un ambicioso plan de expansi√≥n ultramarina. Esto termin√≥ de consolidar a Vespucio como uno de los m√°s respetados navegantes al servicio de Castilla. Recibi√≥ de Fernando la orden de preparar, junto con Y√°√Īez Pinz√≥n, una expedici√≥n destinada a las islas de la Especier√≠a, a bordo de una flotilla cuyas naves se construir√≠an en Vizcaya. La escuadra que buscar√≠a el mencionado Paso del Sur estar√≠a a cargo de los dos navegantes.[26] A pesar de que todos sus preparativos fueron llevados a t√©rmino, este viaje nunca se llev√≥ a cabo, pues el interregno de Felipe el Hermoso luego de la Concordia de Villaf√°fila de 1506 introdujo una serie de demoras e incertidumbres en el proyecto que termin√≥ imposibilitando su concreci√≥n. El plan de Fernando deber√≠a proseguir ‚ÄĒal menos por un tiempo‚ÄĒ centrado exclusivamente en el desarrollo del Caribe.[8]

En 1507 (o tal vez 1508) habr√≠a realizado su √ļltimo viaje, el sexto, tan mal documentado y dudoso como el anterior.

El 26 de noviembre de 1507 fue invitado a participar como cart√≥grafo experto en la Junta de Burgos, junto con Y√°√Īez Pinz√≥n, Juan de la Cosa y Juan D√≠az de Sol√≠s. En febrero de 1508 se realiz√≥ la reuni√≥n presidida por el rey Fernando, que ya hab√≠a recuperado el gobierno de Castilla tras la muerte de Felipe. All√≠ se decidi√≥ retomar los planes de exploraci√≥n del Nuevo Mundo, en especial los concernientes al Paso del Sur, que hab√≠an perdido fuerza durante el interregno del Habsburgo. El Rey comision√≥ a Y√°√Īez Pinz√≥n y a D√≠az de Sol√≠s para la b√ļsqueda de este camino a la Especier√≠a. Vespucio deseaba organizar una expedici√≥n propia lo antes posible, pero en la reuni√≥n se estableci√≥ que jugar√≠a un nuevo rol que lo mantendr√≠a en tierra firme: el 22 de marzo el rey Fernando lo nombr√≥ "Piloto Mayor de Castilla", dependiente de la recientemente creada Casa de Contrataci√≥n, con lo cual debi√≥ hacer a un lado sus planes de viaje. Sus funciones ser√≠an las de ense√Īar las habilidades de navegaci√≥n (en especial el manejo del cuadrante y del astrolabio), cosmograf√≠a y pilotaje en la nueva escuela naval de la ciudad; de seguir y calificar el progreso de los aprendices; de aplicar sanciones por violaci√≥n de las normas; de inspeccionar instrumentos de navegaci√≥n e investigar sobre los problemas relacionados con la actividad. Adem√°s ten√≠a a su cargo la responsabilidad de los registros cartogr√°ficos e hidrogr√°ficos, siendo una labor central la confecci√≥n del Padr√≥n Real, el mapa donde figurar√≠an todos los hallazgos nuevos.[27] Las disposiciones de la Corona son claras al respecto:

Mandamos a nuestros oficiales de la Casa de Contrataci√≥n de Sevilla, que hagan juntar a todos nuestros pilotos, los m√°s h√°biles que se hallaren en la tierra a la saz√≥n, √© en presencia de vos el dicho Amerigo Despuchi (sic), nuestro piloto mayor, se ordene √© haga un padr√≥n de todas las tierras √© islas de las Indias que hasta hoy se han descubierto pertenecientes a los nuestros reinos √© se√Īor√≠os, √© sobre las razones e consulta dellos, √© al acuerdo de vos el dicho nuestro piloto mayor, se haga un padr√≥n general, el cual se llame el padr√≥n Real, por el cual todos los pilotos se hayan de regir √© gobernar.[8]

Esencialmente, Vespucio ten√≠a control de todos los viajes bajo bandera castellana y por lo tanto, del comercio mar√≠timo. A pesar del sueldo de 75.000 maraved√≠es anuales,[28] estas labores lo frustraron r√°pidamente. El rey, seguramente con el acuerdo de su comisi√≥n de consejeros en temas navales (Juan de la Cosa, Vicente Y√°√Īez Pinz√≥n, Juan D√≠az de Sol√≠s, y el propio Vespucio) lo hab√≠a nombrado piloto mayor precisamente para que introdujera a los pilotos espa√Īoles en el uso de m√©todos astron√≥micos, sustituyendo sus viejas pr√°cticas de estima, y para que los examinara, asegur√°ndose de su competencia,[29] pero √©l encontraba que sus j√≥venes alumnos eran reacios a aprender sus lecciones.[30] De todas formas, su influencia en el siglo de los descubrimientos fue decisiva: los mejores pilotos del pa√≠s pasaron por su escuela, que abri√≥ el camino para la dram√°tica expansi√≥n espa√Īola de ultramar del siglo y medio siguiente; inspir√≥ tambi√©n a muchos expedicionarios con las ideas de una hipot√©tica ruta a Asia a trav√©s del extremo meridional de Sudam√©rica.[31] Entre sus innovaciones destaca su orden de construir en Vizcaya barcos con el casco revestido de plomo para otorgarles mayor resistencia en los traicioneros arrecifes y bancos de arena de las aguas del Caribe.[32]

Fue también proveedor de consejos y opiniones al arzobispo y luego cardenal Francisco Ximénez de Cisneros, sobre la estrategia de administración por la que Castilla debería asegurarse el dominio efectivo de sus nuevas dependencias.[33]

Ten√≠a un buen pasar econ√≥mico, aunque no incurr√≠a en lujos. Viv√≠a en una casa en la calle Del Rey, alquilada a su vecino de al lado, el obispo Juan Rodr√≠guez de Fonseca.[34] Ten√≠a dos criados blancos y cinco esclavos: cuatro mujeres y un var√≥n. Una de ellas, llamada Isabel, dio a luz a un ni√Īo y una ni√Īa en esa misma casa. Con base en ciertos indicios del testamento de Vespucio, Varela Bueno no descarta que, como no era raro en la √©poca, fueran los propios hijos del navegante.[35]

El nombre del Nuevo Mundo

Desde que Vespucio anunciara el hallazgo del nuevo continente, éste había recibido varios nombres, cuya aplicación y aceptación era generalmente regional. Así, los castellanos lo llamaban "Indias" o "La gran Tierra del Sur"; los portugueses, "Vera Cruz" o "Tierra Santa Cruz". Algunos cartógrafos empleaban "Tierra del Brasil" (que sin embargo aludía a una isla imaginaria), "Tierra de Loros", "Nueva India", o simplemente "Nuevo Mundo".[36]

En la imprenta de la abadía de Saint-Dié-des-Vosges en Lorena, Francia, trabajaban varios editores que quedaron impresionados por la lectura de las publicaciones que pretendían narrar las proezas vespucianas: había llegado a sus manos un ejemplar traducido al alemán de la Lettera[37] y otro francés de Mundus Novus, de los tantos que circulaban por Europa.

Martin Waldseem√ľller, Universalis Cosmographia (1507).

Decidieron dar a conocer las nuevas noticias en la forma de un peque√Īo tratado llamado Cosmographiae Introductio acompa√Īado por una traducci√≥n al lat√≠n de la Lettera bajo el t√≠tulo "Quattuor Americi navigationes" ("Cuatro Viajes de Am√©rico"), y publicarlos bajo la forma de un panfleto. El 25 de abril de 1507 salieron del taller las dos primeras ediciones. En el cap√≠tulo IX del texto se suger√≠a que el nombre del Nuevo Mundo deber√≠a ser "Am√©rica" (femenino por analog√≠a a "Europa", "Asia" y "√Āfrica") en honor de quien la reconociera como tal: "ab Americo Inventore (...) quasi Americi terram sive Americam" ("De Am√©rico el descubridor (...) como si fuese la tierra de Am√©rico o Am√©rica") No se sabe con certeza cu√°l de los impresores es el creador del nombre. El Gymnase Vosgien ("Gimnasio de los Vosgos") estaba integrado por Vautrin Lud, Nicol√°s Lud, Jean Basin, Mathias Ringmann y Mart√≠n Waldseem√ľller. Los especialistas se inclinan por Ringmann o por Jean Basin de Sandacourt, el traductor de la Novus Mundus al lat√≠n.

Mart√≠n Waldseem√ľller, un destacado humanista alem√°n y profesor de cartograf√≠a que se desempe√Īaba como dibujante y corrector de pruebas del grupo, inscribi√≥ el sonoro nombre en un mapa mural de grandes dimensiones titulado Universalis Cosmographia que incluy√≥ en el panfleto. All√≠ aparece aplicado a Sudam√©rica (la primera de las tres am√©ricas en ser llamada as√≠). En la parte superior del mapa, a la izquierda, junto a un globo terr√°queo en cuyo hemisferio se representa el Viejo Mundo, aparece un retrato de Ptolomeo; a la derecha, junto a un globo semejante con el Nuevo Mundo, el de Vespucio.[38] Adem√°s, Waldseem√ľller confeccion√≥ una versi√≥n globular, para ser proyectada en una esfera met√°lica, uno de cuyos ejemplares ser√≠a regalado al duque de Lorena.[8] La voz tiene tal eufon√≠a y guarda tanta consonancia con las palabras "Asia" y "√Āfrica" que inmediatamente se afinc√≥ en las lenguas noreuropeas.[39] Sin embargo el propio Waldseem√ľller rectific√≥ en un mapa poco posterior, dedicado exclusivamente a Am√©rica, titulado Tabula Terre Nove, y no volvi√≥ a utilizar en mapas posteriores ese nombre, que tambi√©n tard√≥ en ser adoptado en la pen√≠nsula Ib√©rica y sus colonias, en donde el nombre mayoritariamente usado sigui√≥ siendo por bastante tiempo el de "Indias occidentales".[38] De hecho, el nombre de Am√©rica no volvi√≥ a ser utilizado en un mapa hasta la aparici√≥n de la copia del mapa de Waldseem√ľller publicada por Petrus Apianus en 1520 con el t√≠tulo Tipus Orbis Universalis.

De la Cosmographiae Introductio se hizo una tirada de mil ejemplares, pero todos ellos se perdieron y permanecieron así durante tres siglos y medio. Hacia 1890, mientras preparaba en París su Géographie du Nouveau Continent, Humboldt pudo dar con el paradero del panfleto. El mapamundi fue hallado poco después, en 1901, cuando lo descubrió el profesor Joseph Fischer dentro de un libro olvidado en el castillo de Wolfegg. Los cascos usados para hacer la esfera habían sido recuperados en 1871.[40] [41]

Fallecimiento

El 9 de abril de 1511 Américo Vespucio dictó su testamento a su notario: legaba la mayoría de sus bienes a su mujer y pedía que enterraran su cuerpo en la iglesia de San Miguel de Sevilla o, de no ser posible allí, en la de San Francisco. Ordenaba una misa de réquiem y treinta y tres misas al Santo Amador, y erogaba dos mil maravadíes para que se rogara por su alma:

E mando a la Sant√≠ssima Trinidad e a Santa Mar√≠a de la Merced e a la otras mandas acostumbradas a cada una medio ducado de oro. E a la casa de enfermos del Se√Īor Sant L√°zaro medio ducado de oro. E a la Iglesia Mayor, por ganar los perdones que en ella son otorgados, un real de plata, el qual mando en tantas vezes quantas se ganan dichos perdones. E a la capilla de Sant Clemente, do est√° el sagrario de la dicha Iglesia, por reverencia de los Santos sacramentos un real de plata. E a la cera con que se acompa√Īa el Corpus Christi otro real de plata. E que en los nueve d√≠as o en el a√Īo siguiente de my enterramiento, me digan todas las misas e sacrificios e hagan por my √°nima todas las limosnas que la se√Īora Mari Cerezo, mi muger, quisiere.

Cedió a su esposa su parte en la propiedad de los esclavos, pero llamativamente exhortó a que a Isabel y a sus dos hijos se les concediera la libertad cuando aquélla falleciera:

(...) qu'ellas queden libres e quitas de servidumbre de la dicha mitad que de cada una a mi perteneciente, e por los buenos servicios que me han fecho a mi e a la dicha mi muger; encargo la conciencia de la dicha mi muger, que mire cerca d'ello lo que le paresciere que sea mejor para mi √°nima e suya. En quanto al ahorramiento de la otra mitad de cada una d'ellas que a ella le pertenesce.[35]

Estos y otros detalles vieron la luz cuando la investigadora Consuelo Varela Bueno descubrió la pieza testamentaria en el archivo de Sevilla.[8]

Lápida sobre la tumba de Américo Vespucio en la Iglesia de Ognissanti, Florencia.

Vespucio murió en Sevilla el 22 de febrero de 1512.[42] Su esposa recibió una pensión de la Corona mediante decreto real del 28 de marzo de 1512, a cuenta de los servicios dados por su esposo como piloto mayor. A la muerte de María, un decreto del 26 de diciembre de 1524 otorgó el resto de la pensión a su hermana Catalina Cerezo, lo que prueba que no dejó hijos herederos. El sobrino de Américo, Giovanni (hijo de su hermano Antonio), se hizo cargo de los papeles, cartas y diarios de su tío.[43] Fue nombrado su sucesor como piloto mayor, compartiendo el puesto con Juan Díaz de Solís.[44]

Sus logros como navegante fueron numerosos: particip√≥ en la quinta expedici√≥n europea que desembarc√≥ en las costas de Brasil, estuvo entre los pioneros en bordear los actuales Uruguay y Argentina, y en el segundo viaje que logr√≥ avistar y cartografiar la de la actual Venezuela. Se debe destacar que el nombre de Venezuela hist√≥ricamente se ha atribuido al cart√≥grafo italiano Am√©rico Vespucio acompa√Īado de Alonso de Ojeda, en una expedici√≥n naval de exploraci√≥n en 1499 por la costa noroccidental del pa√≠s, hoy conocido como Golfo de Venezuela. En aquella traves√≠a, la tripulaci√≥n observ√≥ las viviendas abor√≠genes erigidas sobre pilotes de madera que sobresal√≠an del agua construidas por los ind√≠genas a√Ī√ļ. Dichas viviendas, que llevaban el nombre de palafitos, recordaron a Vespucio la ciudad de Venecia en Italia ("Venezia", en italiano), lo que le inspir√≥ a dar el nombre de Venezziola o Venezuela (Peque√Īa Venecia) a la regi√≥n.

Explor√≥ cuatro de los r√≠os m√°s grandes del planeta: el Amazonas, reci√©n descubierto por el navegante palense Vicente Y√°√Īez Pinz√≥n, que lo bautiz√≥ Santa Mar√≠a de la Mar Dulce, el Esequibo, el R√≠o Orinoco y el R√≠o de la Plata. Explor√≥ unos 10.000 km de costas.[45] Fue uno de los primeros en describir la existencia de la corriente del golfo, descubierta por el navegante y cart√≥grafo de Palos Ant√≥n de Alaminos. Aprendi√≥ y desarroll√≥ m√©todos para determinar con precisi√≥n la longitud posicional mediante el estudio de los ciclos lunares y las conjunciones planetarias. Comprendi√≥ pronto, como otros navegantes y cart√≥grafos de su √©poca, que las nuevas tierras descubiertas por Col√≥n no pertenec√≠an a Asia sino que eran un continente aparte. Pero, precisamente √©l, era amigo de los impresores y, probablemente, tambi√©n quien les pag√≥ por imprimir un mapa donde al nuevo continente encontrado se le denomin√≥ Am√©rica.

El primer monumento americano en su memoria fue erigido en 1987 en la ciudad de Bogot√°.[8]

Existe gran controversia sobre la evidencia documental de los viajes de Vespucio. Seg√ļn el autor que se consulte, el n√ļmero de viajes exploratorios hechos por el navegante va desde dos hasta seis.

De los textos atribuidos a Vespucio, han llegado a nuestros días solo seis cartas que narran sus viajes; de ellas, cuatro (o tal vez cinco) fueron dirigidas a su protector, Lorenzo di Pier Francesco de Médici. En orden cronológico:

  • La primera, remitida a Pierfrancesco desde el puerto de Sevilla el 18 de julio de 1500, que relata los preparativos y las primeras impresiones del segundo viaje. Est√° escrita y firmada de pu√Īo y letra por Vespucio; fue publicada por el abate florentino Angelo Mar√≠a Bandini en su Vita e lettere di Amerigo Vespucci gentiluomo fiorentino de 1745.[46] [47]
  • La segunda, tambi√©n destinada a Pierfrancesco desde Cabo Verde el 4 de junio de 1501, que narra el tercer viaje; fue encontrada y publicada por Giovanni Battista Baldelli Boni en 1827.
  • La tercera, enviada desde Lisboa al regresar de su tercer viaje, en el a√Īo 1502. Se la conoce como la "Carta de Lisboa" y afirma en ella haber llegado a las ant√≠podas (en sentido estricto, una clara exageraci√≥n); fue descubierta en la Colecci√≥n Strozzi y publicada por Francesco Bartolozzi en 1789. Tambi√©n estaba destinada a Pierfrancesco.
  • La quinta, llamada "Fragmentaria"; est√° escrita en italiano y se reduce a solo unos pocos trozos sin encabezamiento ni dataci√≥n. Seg√ļn los estudiosos, probablemente sea de 1502, aunque no hay acuerdo; fue descubierta por el profesor Roberto Ridolfi en el Archivos Conti y publicada en 1937. No se conoce el destinatario, pero por el tono se cree que no estaba dirigida a Lorenzo di Pierfrancesco, sino a alguien de mayor confianza, posiblemente el erudito y ge√≥grafo Zenobio Acciaiuoli o quiz√° el t√≠o Giorgio Antonio. Est√° escrita en forma de defensa contra quienes objetan la verosimilitud de sus aseveraciones.[48]

La principal controversia se centra en las dos cartas restantes, llamadas "p√ļblicas": la cuarta, Mundus Novus, publicada en Par√≠s en 1504, en lat√≠n; y la sexta, Lettera di Amerigo Vespucci delle isole nuovamente trovate in quatro suoi viaggi ("Carta de Am√©rico Vespucio sobre las islas recientemente descubiertas en sus cuatro viajes"), com√ļnmente abreviada Lettera, publicada en italiano circa 1505 en Florencia.

Subsisten adem√°s multitud de copias, ediciones y traducciones de este correo privado, generalmente plagadas de errores de transcripci√≥n y de tipograf√≠a. Por otro lado es seguro que existieron muchas otras cartas de Vespucio a la Signorias de Florencia y Venecia, que estaban sumamente interesadas en sus descubrimientos. Si esos papeles han llegado a nuestros d√≠as, casi con certeza se encuentran en las vastas colecciones del archivo de Estado florentino. Es tambi√©n muy probable que el Nuncio Papal haya recopilado informaci√≥n sobre las actividades de espa√Īoles y portugueses en el Nuevo Mundo, y que tales reportes se conserven en alg√ļn rec√≥ndito lugar de los archivos vaticanos.[49]

También se conserva abundante correspondencia de la juventud de Amerigo, que fue hallada y presentada a la ciencia por Ida Masetti Bencin y Mary Howard Smith recién en 1902. Se trata de 71 cartas que nunca fueron compiladas en un libro y que apenas vieron circulación impresa. Existe también un libro de ejercicios del navegante que jamás fue publicado. Estos documentos arrojan luz sobre la vida del personaje, pero carecen de valor para esclarecer el enigma de sus viajes.[8]

Finalmente existen dos textos de terceros, llamados "venecianos", que relatan un quinto y sexto viaje del navegante; estos documentos son casi unánimemente considerados apócrifos y los viajes que relatan, nunca realizados:

  • Carta de Girolamo Vianello a la Signoria de Venecia, con fecha de Burgos del 23 de diciembre de 1506, que relata el quinto viaje, hallada por Leopoldo Ranke en el Diario de Sanuto, en la Biblioteca Marciana de Venecia y publicada por primera vez por Alexander von Humboldt en 1839[50]
  • Carta de Francesco Corner a la Signoria de Venecia, fechada el 19 de junio de 1508, con que relata el sexto viaje, publicada por primera vez por Henry Harrisse en 1892.

Concepción clásica

El bar√≥n Alexander von Humboldt, fue el primero que aplic√≥ el m√©todo cient√≠fico al estudio de los viajes de Vespucio, en el segundo volumen de su Examen de l'histoire de la G√©ographie du Nouveau Continent aux XV et XVI si√®cles. Le sigui√≥ un sinn√ļmero de trabajos de investigaci√≥n, como los de Armand Pascal d'Av√©zac (1858), Francisco Adolpho de Varnhagen (1858 a 1872), Henry Harrise (1892), John Fiske (1892), Henry Vignaud (1916), etc. El met√≥dico erudito Gustavo Uzielli lleg√≥ a reunir 280 obras sobre Vespucio en 1892 y aun as√≠ su colecci√≥n distaba de ser completa.[8]

En general, la visi√≥n cl√°sica tiende a negar al florentino la mayor parte de sus logros y, en vista de las contradicciones de Mundus Novus con la Lettera y de √©stas con el resto de la correspondencia, minimiza el valor documental de sus escritos, reduci√©ndolos a simples fabulaciones oportunistas hechas con el prop√≥sito de ganar notoriedad y t√≠tulos. Seg√ļn buena parte de los histori√≥grafos contempor√°neos, esta postura es el resultado de estudios paleogr√°ficos err√≥neos de Varnhagen ‚ÄĒquien parad√≥jicamente fue un defensor de la figura de Vespucio‚ÄĒ que fueron punto de partida para los trabajos eruditos de Harrisse, Fiske y Vignaud.[49]

Fray Bartolom√© de Las Casas, gran defensor de la figura de Col√≥n, que ignoraba los detalles alrededor de las publicaciones de la Lettera, fue la primera figura notoria en acusar al florentino de "mentiroso" y "ladr√≥n", denunciando que hab√≠a robado la gloria que, seg√ļn √©l, le pertenec√≠a por derecho al Almirante:

(...) [al] pretender tácitamente aplicar a su viaje y a sí mismo el descubrimiento de la tierra firme, usurpando al almirante Cristóbal Colón lo que tan justamente se le debía.[38]

Asimismo en su diatriba afirmaba que:

El nuevo continente debería haber sido llamado Columba, y no como es injustamente llamado, América.[51]

En su monumental Historia general de Indias, De las Casas vapulea el nombre de Vespucio y niega sus logros, en vista de lo que considera:

(...) un largamente premeditado plan de Vespucio para conseguir que el mundo le reconociera como descubridor de la mayor parte de las Indias.[51]

Otro ejemplo de su vehemente invectiva:

Maravíllome yo ­ de don Hernando Colón, hijo del mismo almirante, que siendo persona de muy buen ingenio y prudencia y teniendo en su poder las mismas navegaciones de Amérigo, como lo sé yo, no advirtió en este hurto y usurpación que Amerigo Vespucio hizo a su padre.[8]

Fray de Espinosa, en una obra de 1623 resume el pensamiento de la época sobre el navegante:

(...) como dice el doctísimo D. Juan de Solórzano, Oidor meritísimo del Consejo de Indias, de Indiarum iure, fol. 38 y 39, lib. 1, ca. 4, por todo él, refiere deberse llamar Colonia de Colon, y no América. Y no sé yo con qué fundamento se la haya usurpado Américo Vespucio, pobre marinero, que ni pasó a aquellas partes de los primeros, ni hizo cosa notable para que su nombre quedase eternizado con la gloria de semejante descubrimiento, pues él no fue quien lo hizo.[52]

El eminente historiador escocés del siglo XVIII, William Robertson en su Historia de América llama a Vespucio "un feliz impostor".[8]

En su Corografia Brazilica de 1817 el geógrafo portugués Manuel Ayres de Cazal afirma:

(...) parece increíble que el rey Don Manuel mandase buscar fuera del reino a un navegante para ir en una escuadra suya a un país adonde ya habían ido y vuelto navíos suyos gobernados por pilotos de sus reinos.

(...)

(...) [Vespucio] dejó a la posteridad tres relaciones en dos cartas y un sumario, que substancialmente no pasan de otras tantas meras invenciones encaminadas a exaltar su propio nombre y a ser reconocido por sus compatriotas por descubridor del hemisferio occidental.[8]

El historiador espa√Īol Mart√≠n Fern√°ndez de Navarrete hacia 1830 escribe en una carta a un colega suyo:

Si hay noticias [de Vespucio] desde 1496 a 1505 especialmente, convendría mucho, para seguirle el rastro y saber si, en efecto, estuvo en los dos viajes con Alonso Hojeda, porque ciertamente él no los hizo con mando propio y orden del rey, como lo supone y finge en sus relaciones latinas (sic), que divulgó por todas partes para usurpar a Colón la gloria del descubrimiento del continente que, por su astucia, logró darle del suyo, el nombre de América.[53]

El matemático, astrónomo y periodista Duarte Leite en su obra Descobridores do Brasil manifiesta una opinión particularmente despectiva:

Este personaje fatuo no pasa de ser un novelista mentiroso, navegante como los había a montones, cosmógrafo que repetía ideas de otros, falso descubridor que se apropió de glorias ajenas. A pesar de esto, consiguió impresionar a generaciones de hombres cultos que se desvelaron tratando de interpretar fantasías y dar sentido a sus disparates.[54]

En los Estados Unidos la mala reputación de Vespucio persistió durante el siglo XIX. En el pináculo del infundio, el poeta Ralph Waldo Emerson escribió en 1856:

Extra√Īo...que toda Am√©rica deba llevar el nombre de un ladr√≥n. Am√©rico Vespucio, el vendedor de encurtidos de Sevilla, quien zarp√≥ en 1499 como subalterno de Hojeda y cuyo mayor rango naval fue el de segundo contramaestre en una expedici√≥n que nunca naveg√≥, se las arregl√≥ en su mundo de embustes para suplantar a Col√≥n y bautizar la mitad de la Tierra con su nombre deshonesto.[51]

En Inglaterra, Sir Clements Markham, editor de las cartas de Vespucio en inglés, escribió en 1894 un categórico juicio:

La evidencia en contra de Vespucci es abundante y bastante concluyente. Su primer viaje es una fabulación. No puede ser absuelto de la intención de apropiarse para sí de la gloria de haber descubierto el continente. El imparcial y honesto [Bartolomé de] las Casas, tras sopesar cuidadosamente la evidencia, lo encontró culpable. Este veredicto ha sido y continuará siendo confirmado por la posteridad.[55]

Las falsedades en torno a su figura persisten hasta nuestros días: en la Compton's Encyclopaedia de 1985, publicada por una división de la Enciclopedia Británica bajo asesoramiento de la Universidad de Chicago, Vespucio es descripto como "an unimportant Florentine merchant" ("un mercader florentino de poca importancia").[51]

Concepción moderna

Estatua de Américo Vespucio en la Galería Uffizi, Florencia.

Durante la primera mitad del siglo XX los estudiosos descubrieron nueva evidencia que empezó a disipar la nube de mitos y concepciones erróneas que durante siglos oscurecieron la imagen de Vespucio. En 1924 el erudito italiano Alberto Magnaghi estudió minuciosamente los dos documentos precitados y los juzgó como efectivamente apócrifos; en su opinión el primero constituye una yuxtaposición de esquelas anteriores más varias alteraciones realizadas con cierta habilidad, y el segundo una falsificación casi total; sin embargo, en su concepción, es la correspondencia privada a Pierfrancesco la que sí ofrece evidencias auténticas e invaluables. Magnaghi desecha entonces la existencia del primer y cuarto viaje de Vespucio, aduciendo que existen pruebas sólidas de que nunca fueron realizados. Sin embargo le reconoce el descubrimiento del Río de la Plata y de la Patagonia oriental hasta los 50 grados sur.[56] El historiador estadounidense Frederick J. Pohl arribó a similares conclusiones en 1944. La historiografía de mediados del siglo XX tiende a apoyar la tesis de estos especialistas.[57]

El académico argentino Enrique de Gandía también atribuye a Vespucio el descubrimiento del Plata, la costa patagónica y las Islas Malvinas, aunque afirma que el navegante realizó cinco viajes en total.[58] [59]

El gran historiador uruguayo y especialista en cartografía Rolando Laguarda Trías, en su trabajo titulado El hallazgo del Río de la Plata por Américo Vespucci en 1502 analiza detalladamente el texto de Mundus Novus, la Lettera y la mencionada carta de Bartolozzi, que contiene un breve relato sobre el tercer viaje de Vespucio. En coincidencia parcial con los investigadores mencionados, concluye que:

La primera expedici√≥n portuguesa que lleg√≥ y penetr√≥ en el R√≠o de la Plata fue aquella de la que formaba parte Vespucci un a√Īo despu√©s del descubrimiento del Brasil por √Ālvares Cabral (...).[60] La expedici√≥n de la que formaba parte Vespucci recorri√≥ las costas orientales de Am√©rica meridional hasta el grado 50 de latitud estimada, que corresponde a 45 de latitud real.

En otra obra de su autor√≠a, Pilotos portugueses en el R√≠o de la Plata durante el siglo XVI a√Īade:

Desgraciadamente, de la expedici√≥n de 1501-1502 no se dispone, exceptuando Vespucci, de los nombres de ninguno de los tripulantes ‚ÄĒincluido el del jefe‚ÄĒ y por ello nos son desconocidos los de los tres pilotos de aquella inmortal navegaci√≥n, todos portugueses (...)[61]

Mundus Novus

Despu√©s de la muerte de Lorenzo di Pierfrancesco, todos sus bienes fueron repartidos entre sus herederos; las cartas escritas por Am√©rico no fueron una excepci√≥n;[62] sus descripciones de las tierras allende el Atl√°ntico se hicieron p√ļblicas de alguna manera y resultaron tan fascinantes para los florentinos que un grupo de editores decidi√≥ distribuirlas por toda Europa.[63] El resultado, que lleva por nombre Mundus Novus, circul√≥ desde 1503 en forma manuscrita primero por Florencia y luego por Alemania y Francia, hasta que el arquitecto veron√©s Giovanni del Giocondo la tradujo al lat√≠n y la public√≥ en Par√≠s en agosto de 1504. En estos a√Īos Francia y Florencia se hallaban en guerra abierta contra el rey Fernando de Arag√≥n, que intentaba imponer su hegemon√≠a en la pen√≠nsula italiana. Luego se hicieron otras copias latinas en Florencia y Habsburgo en la imprenta de Johannes Omar Vindelice, que reemplazaron a los manuscritos en italiano. Le siguieron traducciones al alem√°n y al holand√©s. En 1507 Fracanzio de Montalbodo retradujo al italiano el texto latino y titul√≥ su trabajo Paesi novamente retrovati et Novo Mondo da Alberico Vesputio florentino intitulato. Esta versi√≥n italiana fue tan popular que Archangelo Madrignano la volvi√≥ a traducir al lat√≠n y la public√≥ en Mil√°n en 1508.[8]

Mundus Novus contiene datos parcialmente correctos pero escritos en forma confusa: est√° formado por trozos de correspondencia de 1501 y 1502 provenientes de ep√≠stolas de Am√©rico a Lorenzo originadas en Cabo Verde y Lisboa, respectivamente, mezclada con ediciones de terceros.[64] √Čstos evidentemente no conoc√≠an el viaje del florentino al servicio de Castilla, pues el texto afirma describir un "primer viaje", pero en otra p√°gina el supuesto Vespucio dice haber hecho "otros dos viajes".[64] Las contradicciones de este calibre son frecuentes y muchas veces empeoradas por el encadenamiento de traducciones y manipulaciones; por ejemplo existe una edici√≥n que contiene un p√°rrafo llamado "Jocundus" derivado del apellido de Giovanni Giocondo, su traductor, donde se sostiene que la determinaci√≥n de la latitud bas√°ndose en la posici√≥n de las estrellas es una "audacia sacr√≠lega", denotando la concepci√≥n dogm√°tico-religiosa de quien redact√≥ esta porci√≥n del documento y su desconocimiento de t√©cnicas elementales de navegaci√≥n mar√≠tima.[65]

La Lettera

La sexta carta ‚ÄĒprobablemente otra falsificaci√≥n‚ÄĒ fue escrita un mes despu√©s de la Mundus Novus, el 4 de septiembre de 1504.[65] Habitualmente abreviada Lettera o Los cuatro viajes, fue supuestamente dirigida a Piero Soderini, primer magistrado de Florencia en suceder al dominio M√©dici y compa√Īero de estudios de Am√©rico (Lorenzo di Pierfrancesco hab√≠a muerto un a√Īo atr√°s). Ser√≠a en realidad obra de un Soderini envidioso de que Vespucio hubiera escrito numerosas cartas a Lorenzo sobre el nuevo continente, y en cambio no le hubiera enviado a √©l reporte alguno, a pesar de que ya entonces pose√≠a el cargo de nuevo gonfaloniere vitalicio, lo que lo incomodaba pol√≠ticamente.[66] Pohl argumenta que en realidad Am√©rico jam√°s hubiera podido escribir esta carta a Soderini pues la familia Vespucio estaba enemistada con el magistrado, al punto de que para esa √©poca varios de sus miembros se hallaban implicados en un complot para asesinarlo. El mismo sobrino y disc√≠pulo de Vespucio, Giovanni, estaba entre los conspiradores.[67] Fue impresa probablemente en Florencia en 1505 en italiano. De ese idioma se tradujo al franc√©s y al lat√≠n. En esta √ļltima edici√≥n formaba un librito de 32 hojas.[8] No se conserva el original del texto.[cita requerida]

Seg√ļn Pohl, la Lettera fue escrita con la infantil presunci√≥n de que, para superar la espectacularidad de los cuatro viajes de Col√≥n, Vespucio tambi√©n tendr√≠a que haber hecho cuatro exploraciones.[66] El escrito afirmaba que el primer viaje se hab√≠a iniciado en 1497 desde Andaluc√≠a, lo que le habr√≠a dado a Am√©rico el t√≠tulo de primer europeo en pisar la masa continental americana, un a√Īo antes que Col√≥n. El segundo viaje, segu√≠a el texto, hab√≠a ocurrido en 1499; coincide con la empresa real que Vespucio hab√≠a realizado bajo bandera de Castilla. De igual manera, el tercero no es otro que el aut√©ntico viaje contratado por Portugal, en el que hab√≠a zarpado en 1501. Por √ļltimo, la carta sosten√≠a que el cuarto viaje hab√≠a acontecido en 1503, tambi√©n organizado por el rey lusitano.

Pohl argumenta que el primer viaje descrito en esta carta nunca ocurri√≥ pues en mayo de 1497 Vespucio se encontraba en Sevilla ocupado en los tr√°mites de sucesi√≥n de Berardi, su socio comercial recientemente fallecido. Adem√°s, en distintos lugares de la Lettera resulta evidente un conflicto en la fecha de regreso a puerto del supuesto Vespucio: un p√°rrafo menciona el 8 de octubre de 1498, mientras que otro lo desplaza al 18 del mismo mes y un tercero lo lleva a un a√Īo despu√©s, el 1¬ļ de octubre de 1499.[68]

Los primeros textos de la Lettera contienen gruesos errores ling√ľ√≠sticos, e incluyen vocablos que no son sino corrupciones de t√©rminos que eran mezcla de castellano e italiano, lo cual es dif√≠cil de explicar en alguien que, como Vespucio, goz√≥ de una educaci√≥n de privilegio. En realidad ‚ÄĒsigue Pohl‚ÄĒ sus redactores agregaron y describieron en detalle gran cantidad de elementos fant√°sticos en sus fabricaciones de las exploraciones del florentino, con el fin de generar a√ļn m√°s curiosidad en los lectores y aumentar el √©xito de las ventas. En contraste, las cartas de Vespucio a Lorenzo eran relativamente fr√≠as, desapasionadas y objetivas.[69] Pohl destaca la particularidad de que la Lettera nunca fue publicada en Espa√Īa o Portugal posiblemente debido a que all√≠ la poblaci√≥n estaba m√°s familiarizada con la historia real; por el contrario, la impresi√≥n se limit√≥ a Francia, Italia, los Pa√≠ses Bajos y Alemania, donde el relato se esparcir√≠a r√°pidamente entre los desprevenidos.[70]

Como se ha dicho, estas supuestas ep√≠stolas tambi√©n sit√ļan a Vespucio en el rol de primer europeo en desembarcar en la parte continental del Nuevo Mundo, con un a√Īo de anterioridad a Col√≥n. Fueron publicadas en un per√≠odo en el que el hijo de Col√≥n, Fernando, se hallaba ocupado en procedimientos legales sobre los t√≠tulos prometidos a su padre como descubridor, por lo que cualquier eventual intento de Vespucio por reclamar esos territorios lo habr√≠a indignado; sin embargo entre las cartas de Fernando no hay menci√≥n de la Lettera ni sobre las reclamaciones de Am√©rico. Pohl concluye que en la Espa√Īa de la √©poca deb√≠a ser un hecho conocido que los documentos eran una falsificaci√≥n y que por lo tanto carec√≠an de valor legal.[70]

Exploraciones

Primer viaje (1497-1498/1499)

Seg√ļn la Lettera, el primer viaje de Vespucio[71] habr√≠a tenido lugar en 1497. No se cita el nombre del comandante de la flota, habiendo sido evocados los de Juan D√≠az de Sol√≠s, Vicente Y√°√Īez Pinz√≥n y Juan de la Cosa por diversos historiadores. Tras zarpar el 10 de mayo de 1497 con cuatro carabelas, siempre seg√ļn la Lettera, √ļnica fuente de este supuesto viaje, se dirigieron a las Islas Canarias, luego navegaron hacia las Islas de la Fortuna, tras lo cual enderezaron el curso hacia occidente. Pasaron sin ver las Islas V√≠rgenes, cruzando el mar de los caribes. Despu√©s de veintisiete o treinta y siete d√≠as de viaje, tocaron tierra firme en un punto a 16 grados norte y 75 grados oeste,[72] donde fueron bien recibidos por los nativos con fiestas y magn√≠ficas comidas; les ofrecieron adem√°s variados obsequios materiales e incluso sus propias mujeres. Al continuar navegando hacia el noroeste pudieron determinar que el Catay de Col√≥n era s√≥lo una isla. Tiempo despu√©s la flotilla entr√≥ en el golfo de M√©xico y torci√≥ hacia el noreste, recorriendo casi toda la costa este de los Estados Unidos hasta el golfo de San Lorenzo. Despu√©s de librar una batalla con los nativos, decidieron regresar a Castilla, mediante escala en la Isla de Iti, donde nuevamente entraron en lucha con los ind√≠genas, tomando prisioneros. Arribaron a C√°diz en octubre de 1498 √≥ 1499 (la Lettera es contradictoria sobre la fecha concreta).[8]

La Lettera describe la sorpresa de Vespucio ante lo que parecen ser iguanas o peque√Īos caimanes, animales ya bien conocidos en la pen√≠nsula ib√©rica desde el primer viaje de Col√≥n:

Asaban un cierto animal que parec√≠a una serpiente, salvo que no ten√≠a alas, (sic) y de aspecto tan feo que nos maravill√°bamos mucho de su deformidad. Caminamos as√≠ por sus casas o mejor caba√Īas, y encontramos muchas de esas serpientes vivas que estaban amarradas por los pies y ten√≠an una cuerda alrededor del hocico, que no pod√≠an abrir la boca, como se hace a los perros alanos para que no muerdan; ten√≠an tan fiero aspecto que ninguno de nosotros se atrev√≠a a tocarlas, pensando que eran venenosas; son del tama√Īo de un cabrito y de braza y media de longitud; tienen los pies largos y gruesos y armados de fuertes u√Īas; la piel dura y de diversos colores; el hocico y la cara de serpiente y de la nariz sale una cresta como una sierra, que les pasa por medio del lomo hasta la punta de la cola; en conclusi√≥n, juzgamos que eran serpientes, y venenosas, y se las comen.[8]
Planisferio de Cantino (1502), el más antiguo de los mapas portugueses sobre América. Muestra un registro fragmentario de la costa del Brasil, un casi completo desarrollo de la parte sur del continente y hacia el norte, una prolongación que se asemeja vagamente a la península de La Florida. En contraposición con mapas castellanos contemporáneos, dibuja a Cuba como una isla.

Gran parte de los historiadores piensa que este viaje es una invenci√≥n posterior ajena a Vespucio, cuyo relato incluye partes ver√≠dicas del aut√©ntico viaje de 1499 a las √≥rdenes de Alonso de Ojeda. Sobre su muy probable falsedad, existen pruebas adicionales a las suministradas por Pohl: hacia mediados del siglo XIX fueron descubiertos unos documentos del Libro de Gastos de la Armada de Espa√Īa en los que figura que el 12 de enero de 1496, el tesorero real hab√≠a pagado la suma de diez mil maraved√≠es a la empresa que administraba Vespucio, en concepto de adelanto por el equipamiento de una expedici√≥n que parti√≥ el 3 de febrero y que zozobr√≥ tres semanas m√°s tarde.[73] [74] El registro escrito parece demostrar tambi√©n que entre 1497 y 1498 Vespucio se encontraba extremadamente ocupado con los preparativos de la tercera expedici√≥n de Col√≥n.[7]

Otros acad√©micos, como el colombiano Germ√°n Arciniegas, creen en cambio que fue real y se apoyan principalmente en la evidencia cartogr√°fica inmediatamente posterior a 1499 (Mapamundi de Juan de la Cosa de 1500, Planisferio de Cantino de 1502), en donde ya aparece todo el perfil del golfo de M√©xico, se insin√ļa la pen√≠nsula de La Florida y se desprende a Cuba de la masa continental. Entre las fechas citadas no hay viajes intermedios[75] que puedan explicar el nuevo conocimiento geogr√°fico; estos hallazgos son habitualmente reconocidos a las muy posteriores expediciones de Juan Ponce de Le√≥n (1515) y Francisco Hern√°ndez de C√≥rdoba (1517). En todo caso, este nuevo perfil costero no aparece en la mayor√≠a de los mapas contempor√°neos del viaje y vuelve a desaparecer incluso en varios posteriores.[8]

Segundo viaje (1499-1500)

Reconstrucción hecha en el siglo XV del Mapamundi de Ptolomeo, con base en descripciones en su Geographia (circa 150). Se observan los países de Seres y Sinae (China) en el extremo derecho, más allá de la isla de Taprobane (Sri Lanka, muy desproporcionada) y el Aurea Chersonesus (Península de Malasia). En su segundo viaje, Vespucio creyó estar navegando por estas aguas.

El 16 √≥ 18 de mayo de 1499,[76] Vespucio parti√≥ de C√°diz acompa√Īado por Juan de la Cosa, en una expedici√≥n al mando de Alonso de Ojeda en la que viajaba en rol de astr√≥nomo y mercader.[77] Lo acompa√Īaban hombres que se har√≠an famosos en la historia de la navegaci√≥n: Diego Mart√≠n Chamorro, Juan S√°nchez, Jos√© L√≥pez y Francisco Morales.[8] La expedici√≥n contaba con tres o cuatro barcos en total: a Vespucio se le asignaron dos y la libertad de dirigirse adonde estimara necesario, con la √ļnica condici√≥n de que Ojeda diera su permiso. Tras partir se encaminaron a las islas Canarias y de all√≠ navegaron durante 24 d√≠as hasta ver tierra, recorriendo a continuaci√≥n el margen septentrional de Sudam√©rica.

Avanz√≥ hasta el Cabo de San Agust√≠n (tambi√©n llamado Consolaci√≥n), a unos 6¬ļ de latitud[78] sur; crey√≥ all√≠ estar cerca de una ruta a Asia. En junio de 1500, tras avanzar dos grados m√°s, decidi√≥ retornar a Europa porque su tripulaci√≥n se encontraba cansada y deteriorada an√≠micamente, tomando primero la ruta al Caribe por la costa: all√≠ explor√≥ la desembocadura del R√≠o Amazonas.[79] Alcanz√≥ la Isla Trinidad, avist√≥ las desembocaduras de los r√≠os Esequibo y Orinoco y explor√≥ √©ste √ļltimo con alg√ļn detenimiento. Atraves√≥ el Golfo de Paria, pas√≥ por la Isla Margarita y luego por la que llam√≥ "De los Gigantes" (actual Curazao), donde intent√≥ raptar a una joven para llevarla a Castilla como muestra y fracas√≥ debido a la resistencia de los pobladores.[80] El nombre de Venezuela hist√≥ricamente se ha atribuido a Vespucio, que habr√≠a acompa√Īado a Alonso de Ojeda en esta expedici√≥n de 1499 por la costa noroccidental del pa√≠s, hoy conocida como Golfo de Venezuela. La tripulaci√≥n observ√≥ las viviendas abor√≠genes erigidas sobre pilotes de madera que sobresal√≠an del agua construidas por los ind√≠genas a√Ī√ļ. Dichas viviendas, que llevaban el nombre de palafitos, recordaron a Vespucio la ciudad de Venecia en Italia ("Venezia" en italiano), lo que le inspir√≥ a dar el nombre de Venezziola o Venezuela (Peque√Īa Venecia) a la regi√≥n. La expedicion borde√≥ la peninsula de la Guajira hasta el cabo de la Vela.Durante todo este derrotero tom√≥ anotaciones de la fauna y flora; describi√≥ asimismo el aspecto y las costumbres de los nativos; en Cubagua intercambi√≥ baratijas por perlas y otros tesoros de los abor√≠genes. Al mes siguiente arrib√≥ a La Espa√Īola.

Mapamundi de Juan de la Cosa (1500), que presenta, adem√°s de los hallazgos de Pinz√≥n , al que se menciona como descubridor de Brasil, los del segundo viaje de Vespucio, a quien acompa√Ī√≥. Es el mapa existente m√°s antiguo del Nuevo Mundo.

Prosigui√≥ hacia las Lucayas para capturar esclavos. Estaba a√ļn convencido de estar navegando por el extremo oriental de Asia, en donde Ptolomeo cre√≠a que exist√≠a una pen√≠nsula en la que se ubicaba el mercado de Catigara. Busc√≥ entonces el extremo de esta prolongaci√≥n de tierra, al que llam√≥ "Cabo Catigara". Cre√≠a que pasado este punto hacia el sur se alcanzaba el gran mar que ba√Īaba las costas meridionales asi√°ticas.[51]

Al retornar a puerto, enfermo de malaria, Am√©rico escribi√≥ su primera carta a Lorenzo di Pierfrancesco, en la que detallaba su ruta a trav√©s del Oc√©ano Atl√°ntico, las civilizaciones y culturas que encontr√≥, la vida animal y vegetal que vio, y describi√≥ las estrellas que us√≥ como gu√≠a para la navegaci√≥n.[81] Sus hallazgos fueron recibidos con decepci√≥n, pues el navegante portugu√©s Vasco da Gama hab√≠a encontrado entre tanto la tan esperada ruta hacia el este asi√°tico rodeando √Āfrica por el sur.[82]

Observaciones astronómicas

En su carta del 18 de julio de 1500, Vespucio da varias informaciones astron√≥micas de inter√©s recopiladas seg√ļn √©l durante este Segundo Viaje. En primer lugar menciona que tras rebasar el tr√≥pico de C√°ncer pudieron observar varias veces el fen√≥meno del sol cenital, bien conocido por los navegantes del siglo XV.

Navegamos tanto hacia la parte del mediodía que entramos en la zona tórrida y dentro del círculo de Cáncer: y habéis de tener por cierto que en pocos días, navegando por la zona tórrida hemos visto las cuatro sombras del Sol, por cuanto el sol se hallaba en el cenit a mediodía

Indica tambi√©n que llegaron hasta una latitud de 6¬ļS, perdiendo de vista la Estrella Polar. La navegaci√≥n por estas latitudes no ten√≠a nada de extraordinario en la √©poca ya que, por ejemplo, Bartolom√© D√≠az hab√≠a alcanzado los 34¬ļS del Cabo de Buena Esperanza ya en 1488. La determinaci√≥n de la latitud al sur del ecuador tampoco revest√≠a mayores problemas, realiz√°ndose mediante la medida de la altura del Sol y la correcci√≥n con la analema, igual que en el hemisferio norte.

Tanto navegamos por la zona tórrida hacia la parte del austro, que nos encontramos bajo la línea equinoccial, y teniendo un polo y el otro a final de nuestro horizonte, y la pasamos por seis grados perdiendo totalmente la estrella tramontana
Carta del 18 de julio de 1500.

Vespucio afirma que buscó sin éxito un equivalente en el sur de la Estrella Polar del hemisferio norte. Su mejor candidata parece haber sido un grupo de cuatro estrellas que formaban "como una almendra", lo cual le dio pie para recordar en la carta unos versos de Dante que él consideró premonitorios:

Y a la derecha vuelto, alcé la mente al otro Polo, y vide cuatro estrellas que sólo vio la primitiva gente.
¡Qué alegre el cielo de sus chispas bellas! ¡Oh viudo Septentrión que estás privado eternamente de la vista de ellas!
Carta del 18 de julio de 1500.

Contrariamente a la latitud, el c√°lculo de la longitud s√≠ que entra√Īaba grandes dificultades en el siglo XV. Am√©rico, seg√ļn cuenta en su carta, aplic√≥ durante este viaje un m√©todo innovador para determinarla bas√°ndose en las tablas astron√≥micas que predec√≠an las horas de las conjunciones de la Luna con los planetas. Su idea fue medir la hora exacta de la conjunci√≥n de la Luna con Marte y compararla con las predicciones de las mencionadas tablas. La diferencia en horas entre los dos valores ser√≠a igual a la distancia en grados entre el meridiano de referencia y la longitud del observador.[83] Obtuvo as√≠ en la noche del 23 de agosto de 1499 un valor de longitud de 82,5¬ļ al oeste del meridiano de C√°diz.

En cuanto a la longitud digo, que para conocerla encontr√© tanta dificultad que tuve grand√≠simo trabajo en hallar con seguridad el camino, que hab√≠a recorrido siguiendo la l√≠nea de la longitud, y tanto trabaj√© que al fin no encontr√© mejor cosa que observar y ver de noche la posici√≥n de un planeta con otro, y el movimiento de la Luna con los otros planetas porque el planeta de la Luna es m√°s r√°pido en su curso que ning√ļn otro, y lo comprobaba con el Almanaque de Giovanni da Monteregio, que fue compuesto seg√ļn el meridiano de la ciudad de Ferrara, concord√°ndolo con los c√°lculos de la Tablas del Rey Don Alfonso: y despu√©s de muchas noches que estuve en observaci√≥n, una noche entre otras, estando a veintitr√©s de agosto de 1499, en que hubo conjunci√≥n de la Luna con Marte, la cual seg√ļn el Almanaque deb√≠a producirse a media noche o media hora antes: hall√© que al salir la Luna en nuestro horizonte, que fue una hora y media despu√©s de puesto el Sol, el planeta hab√≠a pasado a la parte de oriente, digo, que la Luna se hallaba m√°s oriental que Marte cerca de un grado y alg√ļn minuto m√°s, y a la media noche se hallaba m√°s al oriente 15 grados y medio, poco m√°s o menos, de modo que hecha la proporci√≥n, si 24 horas me valen 360 grados, ¬Ņqu√© me valdr√°n 5 horas y media?, encuentro que me valen 82 grados y medio, y tan distante me hallaba en longitud del meridiano de la ciudad de C√°diz, que asignando a cada grado 16 leguas, me encontraba 1,366 leguas y dos tercios m√°s al occidente que la ciudad de C√°diz, que son 15,466 millas y dos tercios. La raz√≥n por la cual asigno a cada grado 16 leguas y dos tercios es porque seg√ļn Tolomeo y Alfagrano, la tierra tiene una circunferencia de 24.000 [millas] que valen 6.000 leguas, que, reparti√©ndolas en 360 grados, corresponden a cada grado 16 leguas y dos tercios, y esta proporci√≥n la comprob√© muchas veces con el punto de los pilotos, encontr√°ndola verdadera y buena.
Carta del 18 de julio de 1500.

Vespucio no da ninguna indicaci√≥n sobre el territorio en que se encontraba ese 23 de agosto de 1499. Seg√ļn el investigador Rolando Laguarda, la expedici√≥n de Vespucio podr√≠a haber estado frente al Cabo de la Vela (actual Colombia).[84]

Algunos historiadores, principalmente Pohl, han dado a esta observación astronómica una gran relevancia en la historia de los viajes marítimos.[85] La escena fue inmortalizada a finales del siglo XVI por el pintor Jan van der Straet, que representó a Vespucio midiendo la posición de la Cruz del Sur. Esta constelación ya había sido divisada por otros muchos marinos europeos y también había sido conocida por los griegos antiguos pero la precesión celeste la había terminado ocultando detrás del horizonte europeo. Sin embargo, en la carta de Vespucio no se menciona ninguna cruz celeste sino cuatro estrellas "como una almendra". Además en la fecha y latitud indicadas las estrellas de esta constelación no se habrían encontrado formando una cruz.[86]

A√Īos despu√©s, cuando se desempe√Īaba a las √≥rdenes de la corona de Portugal, Vespucio envi√≥ un reporte detallado de su innovaci√≥n al rey Manuel I, que se rehus√≥ a hacerlo p√ļblico; como consecuencia, el conocimiento de este m√©todo se perdi√≥ pocos a√Īos despu√©s de la muerte del navegante.[83]

Cuando estas investigaciones finalmente vieron la luz, causaron sensaci√≥n. El capit√°n James Cook, dos siglos despu√©s, dijo:[cita requerida]

El método de la distancia lunar desde el sol o las estrellas es el más invaluable descubrimiento que el navegante pudo haber realizado jamás, y deberá preservar en la inmortalidad la memoria de su primer descubridor.

Tercer viaje (1501-1502)

El rey Manuel I de Portugal envi√≥ una escuadra de exploraci√≥n al Brasil para investigar sobre los territorios descritos por Pedro √Ālvares Cabral. Vespucio cubri√≥ el puesto de oficial de navegaci√≥n, lo que subraya el prestigio del que deb√≠a disponer ya por entonces para ser aceptado en la flota del pa√≠s m√°s adelantado de toda Europa en ciencia n√°utica y cosmograf√≠a.[8]

No se conocen los nombres de los líderes de la empresa; algunos autores consignan al marino Gonzalo Coelho como su máxima autoridad.[8]

El 31 de mayo de 1501,[87] la expedición izó velas con el propósito principal de encontrar el estrecho de Catigara, al que Ptolomeo había creído que conducía a Asia.[23] Vespucio se convertiría entonces en el primer hombre al servicio de Portugal en cruzar el Atlántico hacia el sudoeste.[23] Pasaron por las Islas Canarias sin detenerse, llegaron a Bezeneghe (actual Dakar) y luego se dirigieron a las islas del Cabo Verde. Tras una breve estadía allí, la flotilla inició el 15 de junio el cruce del Atlántico. Este trayecto fue muy penoso y demoró más de sesenta días en atravesar la parte angosta del océano, cuando Colón había tardado solamente treinta y siete en cruzar la parte ancha:

Desde el promontorio de Cabo Verde hasta el principio del continente hay cerca de 700 leguas, aunque yo estimo que navegamos m√°s de 1800.

Vespucio atribuyó estos inconvenientes a la impericia del comandante de la flota.[8]

A principios de agosto arribaron al Brasil, en alg√ļn punto entre Cear√° y R√≠o Grande do Norte.

Fragmento de un portulano (1519) detallando la costa de Brasil y el Río de la Plata.

Navegaron a lo largo de la costa de Sudam√©rica, primero reavistando el Cabo de San Agust√≠n (28 de octubre); luego continuar√≠an nombrando los accidentes geogr√°ficos a la usanza de la √©poca, bas√°ndose en el santoral cat√≥lico: el cabo de San Roque (16 de octubre); la Bah√≠a de Todos los Santos (1¬ļ de noviembre); el r√≠o de Santa Luc√≠a (13 de diciembre); etc. El 1¬ļ de enero de 1502 arribaron a la Bah√≠a de Guanabara en R√≠o de Janeiro.[88]

El 15 de febrero, al alcanzar la latitud aproximada de 25¬ļ 35` S, que en la costa representaba el l√≠mite de las jurisdicciones de Portugal y de Castilla y Arag√≥n, se produjo una discusi√≥n entre los navegantes sobre la ruta a seguir. Vespucio consideraba fundamental el continuar revelando la extensi√≥n del Nuevo Mundo hacia el sur, mientras que el comandante opinaba lo contrario, en vista de la ilegalidad del acto. Finalmente el florentino se impuso y el comandante le cedi√≥ el mando: Am√©rico comandar√≠a una flota por primera y √ļnica vez en su vida;[8] basados en la cr√≥nica del historiador contempor√°neo de Vespucio, Francisco L√≥pez de G√≥mara, algunos eruditos sugieren la existencia de instrucciones privadas del rey Manuel con las que Am√©rico hizo prevalecer su postura. √Čstas supuestamente inclu√≠an la orden de buscar en las costas australes un paso para las Molucas.[89]

El padre Ayres de Cazal menciona el hallazgo en un punto costero a 25¬ļ 35` S (referido como la entrada del "r√≠o Cananea", nombre acu√Īado con posterioridad a Vespucio) de una pieza de m√°rmol de 80 por 40 por 20 cent√≠metros enclavada en el suelo y esculpida con el escudo de armas de Portugal. Magnaghi cree que la columna s√≥lo pudo ser puesta por la expedici√≥n de Vespucio de 1502. Se trata del mismo lugar donde se celebr√≥ la junta que decidi√≥ si se continuar√≠a el viaje a trav√©s de los dominios castellano-aragoneses.[90] [91]

Prosigui√≥ entonces hasta casi el extremo sur del continente, probablemente descubriendo el R√≠o de la Plata (hacia febrero o marzo de 1502) y a continuaci√≥n la Patagonia, en la actual Argentina.[92] Algunos especialistas consignan que tambi√©n pudo haber descubierto buena parte del Estrecho de Magallanes, las Islas Malvinas y las Georgias del Sur.[8] Al moverse bajo la latitud del Plata, super√≥ la meridionalidad que Vasco da Gama y √Ālvares Cabral hab√≠an alcanzado al dar la vuelta al Cabo de Buena Esperanza.[8] Durante todo el trayecto hizo numerosas observaciones astron√≥micas y apunt√≥ la ocultaci√≥n de la Osa Mayor y de la menor por debajo del horizonte en los cuatro meses y veintis√©is d√≠as en los que permaneci√≥ al sur del tr√≥pico de Capricornio. Descubri√≥ tambi√©n muchas estrellas invisibles desde los cielos europeos. Tomaba los datos de las esferas celestes para escribir un libro, que jam√°s public√≥:[8]

Observé el maravilloso artificio de sus movimientos, y su grandeza, tomando el diámetro de sus círculos y dibujándolas con figuras geométricas, y anoté otros movimientos de los cielos. Escribir de esto sería peligroso. Todas las cosas notables de este viaje que me ocurrieron, las he reunido en una obrita mía. Cuando esté en sosiego me ocuparé de ella y así dejaré de mí, después de mi muerte, alguna fama.

Finalmente emprendió el regreso a puerto: arribó a la costa de la actual Sierra Leona el 10 de mayo de 1502; incendió una de sus naves, que se encontraba en pésimo estado y permaneció en tierra por espacio de quince días. Continuó hacia las Islas Azores, a donde llegó a fines de julio. Allí estuvo otra quincena; volvió a Lisboa el 7 de septiembre de 1502.[93]

Nace un nuevo continente

Durante este viaje Vespucio se percat√≥ de que no estaba recorriendo la costa de Asia[94] ni la de ning√ļn territorio cartografiado hasta ese momento: hab√≠a encontrado un nuevo continente.[95] El navegante fue advirtiendo una a una las inconsistencias entre las nociones aceptadas de la geograf√≠a y lo que se le presentaba a los ojos:

Hab√≠a descubierto un nuevo continente de la √ļnica forma de efectuarlo en aquella √©poca: mediante una exploraci√≥n exhaustiva unida a un s√≥lido proceso deductivo y en consonancia con una notablemente precisa idea de la circunferencia de la Tierra.[96]

Vespucio llevó el conocimiento geográfico a un nuevo nivel: estableció que tenía que existir otro océano al que había que atravesar para llegar realmente a Asia.[97]

En ocasi√≥n de su breve visita a Cabo Verde escribi√≥ a Lorenzo Pierfrancesco describiendo la belleza de las nuevas tierras, sus habitantes y su propio inter√©s por determinar su cultura; y c√≥mo esto lo decidi√≥ a quedarse por espacio de veintisiete d√≠as para estudiar este fascinante ambiente nuevo.[98] Al regresar a Portugal volvi√≥ a escribir a su protector, y fue aqu√≠ donde por vez primera aparece su afirmaci√≥n de que, con base en la colosal extensi√≥n de las tierras, el volumen de los r√≠os y la variedad de sus pobladores,[99] estaba seguro de haber descubierto un nuevo continente. Esta conclusi√≥n se hizo p√ļblica r√°pidamente y caus√≥ sensaci√≥n en Europa, convirti√©ndolo de inmediato en una celebridad.[100]

Durante esta traves√≠a Am√©rico se apropi√≥ de otra proeza cient√≠fica: en 1501 calcul√≥ la circunferencia terrestre sobre el ecuador en 39.995,417 km. La medici√≥n actual arroja 40.075,884 km.[51] O tal vez, simplemente, conoc√≠a los c√°lculos realizados siglos antes por Erat√≥stenes.

El Río de la Plata

Planisferio de Caverio (1504-05), basado en el Cantino de 1502. Es una de las fuentes del Waldseem√ľller de 1507, donde se aprecia un perfil que recuerda la forma del golfo de M√©xico y de Norteam√©rica entre La Florida y Delaware. Tambi√©n aparece el R√≠o Iordan.

Si bien no ha sido encontrado ning√ļn escrito de Vespucio en el que describa sin ambig√ľedad los territorios orientales del sur de Am√©rica, gran cantidad de prestigiosos investigadores han presentado evidencia cartogr√°fica que tiende a apoyar la idea de que, efectivamente, el navegante pudo haber alcanzado latitudes mucho mayores de la que figuran en los pocos textos supervivientes. Existe un obst√°culo adicional en su correspondencia privada: de su primer carta a Lorenzo de Pierfrancesco se desprende que su derrotero sigui√≥ el margen continental; pero en la Fragmentaria dice que torci√≥ el rumbo a los 32¬į y se dirigi√≥ hacia el este, dejando la costa fuera de su vista. Por ello aquellos que hasta el siglo XIX daban al navegante alguna credibilidad supon√≠an que el final de su traves√≠a deb√≠a situarse en el √Āfrica occidental. La interpretaci√≥n moderna, en cambio, niega la autenticidad del cambio de direcci√≥n y opina que en esta √ļltima ep√≠stola se evidencia el vestigio de una manipulaci√≥n pol√≠tica con el fin de ocultar sus actividades y descubrimientos a sus competidores europeos: los portugueses acostumbraban modificar las relaciones de las rutas navieras y el dibujo de los mapas que pod√≠an salir del reino, y desde 1504 el rey Manuel I prohibi√≥ reproducir en la cartograf√≠a el derrotero de las flotas que se dirig√≠an a La India m√°s all√° del R√≠o Congo, y estableci√≥ medidas para mantener un estricto control de la cartograf√≠a oficial.[101] [102]

Casi toda la evidencia cartogr√°fica desmiente que el viraje haya tenido lugar:[8] por ejemplo, el mapa Kunstmann II, preservado en la Biblioteca del Estado B√°varo de M√ļnich,[103] es sin lugar a dudas el m√°s completo de los coet√°neos a los viajes vespucianos. No hay consenso sobre su autor o su origen: aunque suele presentarse como portugu√©s, tal vez provenga de Italia. La mayor parte de los especialistas, como Peschel, Ruge, Kretschmer, Nordenski√∂ld, Uzielli. K√∂hl, Orville-Derby, Winter, AlmagińĮ, Magnaghi, Sanz y Levillier lo datan en 1502. Otros arriesgan otras fechas: Stevenson, en 1503; Duarte Leite y Harrisse, en 1506; Laguarda Tr√≠as, en 1504.[104]

Levillier sugiere que este mapa proviene de Vespucio: o bien es su dise√Īo personal, o al menos es su fuente directa de informaci√≥n. Se apoya en una serie de observaciones muy sugerentes:

  • Sobre el Brasil aparece dibujado un hombre siendo asado por ind√≠genas, lo que corresponde a una narraci√≥n de Vespucio sobre un hecho real sufrido por uno de los miembros de su tripulaci√≥n;
  • La abundante nomenclatura del litoral, en la que se distinguen 37 top√≥nimos (23 en tierra brasile√Īa), coincide casi plenamente con la asignada durante la expedici√≥n vespuciana de 1501-1502;
  • Es el primer mapa que se√Īala el gran R√≠o Jord√°n, que seg√ļn Levillier era el nombre antiguo del R√≠o de la Plata.[8] Aparece tambi√©n el nombre R√≠o Cananor,[105] [106] actualmente el Camarones en la bah√≠a hom√≥nima (reaparece en la cartograf√≠a de Waldseem√ľller de 1513 y 1516),[8] y el Pinaculo Detentio, identificado como el cerro de Montevideo.[8]

En este mapa (y también en el de Nicolo Caverio), entre los pocos nombres que Vespucio habría inscrito al oeste del límite de la jurisdicción portuguesa, aparece una gran bahía, golfo o estuario a 34-35 grados sur (la latitud del Río de la Plata), con la leyenda "Rio Iordan" o "Rio iordam".

Mapamundi de Oroncio Fineo (1536) en forma de corazón en el que figuraría el Río de la Plata como "R.Iordã".

Durante los veinticinco a√Īos siguientes este top√≥nimo es reemplazado en todos los dem√°s mapas por la variante "R√≠o Jord√°n", siempre asociada al "R√≠o de Sol√≠s" (es decir el R√≠o de la Plata): Castiglione (1526-1527), Salviati (1526-1527), Maggiolo (1519 y 1527), Ribero (1527). En los mapas confeccionados por la Casa de Contrataci√≥n de Sevilla aparece "iord√°" (M√°rtir de Angler√≠a, 1520-1526), "Rio Iord√£" (Ribero, 1929), "R.Ior√†" (Oroncio Fineo, 1531) y "R.Iord√£" (Oroncio Fineo, 1536).

No se conserva ning√ļn documento en la pen√≠nsula ib√©rica que mencione el significado de la inscripci√≥n, aunque existe un intento de explicaci√≥n muy difundido, fundamentado en estudios caligr√°ficos de las formas dominantes de la √©poca, que intenta explicar el enigma: los ind√≠genas de la cuenca del Plata llamaban al R√≠o con la voz tupi-guaran√≠ "Par√°-n-√°√£n", cuya √ļltima parte probablemente se incorpor√≥ a la toponimia portuguesa como "dos ao" y a la espa√Īola como "de aos" (as√≠ aparece en la "Memoria" que Diego Garc√≠a de Moguer dict√≥ en Sevilla en 1530). La hip√≥tesis relaciona las voces "de aos" y "dos ao" con "iordam", atribuy√©ndolas a un error de transcripci√≥n de los cart√≥grafos de Lisboa que tuvieron a su cargo la copia de las cartas vespucianas de la expedici√≥n de 1501-1502.[107] [108]

Existen otros documentos que aportan pruebas adicionales: en un antiguo mapamundi conservado en la Biblioteca de Palermo se lee: "Questo rio della Plata cio√® fiume d'Argento fu scoperto da Amerigo Vespuccio fiorentino l'anno 1501" ("Este R√≠o de la Plata, o tambi√©n R√≠o Arg√©nteo fue descubierto por el florentino Am√©rico Vespucio en el a√Īo 1501"). Una probanza posterior al a√Īo 1526 afirma: "Hunc argenteum fluvium primus Americus Vespuccius intravit anno 1501" ("Este r√≠o de plata fue avistado por primera vez por Am√©rico Vespucio en el a√Īo 1501").[8]

Otros descubrimientos

En un exhaustivo estudio filol√≥gico y cartogr√°fico sobre el nombre Cananor de los mapas europeos del per√≠odo 1503-1590, Levillier concluye que efectivamente Vespucio lleg√≥ al menos hasta la latitud de 45 grados sur. Se trata del √ļltimo top√≥nimo aplicado por el navegante, lo que sugiere que durante el resto del viaje se alej√≥ de las costas.[8]

Fragmento del mapa de Piri Reis, donde aparece un archipiélago que guarda una superficial semejanza con el de las Malvinas y parece delinearse el perfil de la Patagonia oriental, figurando accidentes que recuerdan al Río de la Plata y las dos angosturas del Estrecho de Magallanes.

Como evidencia adicional, toda la cartografía hecha con anterioridad a los viajes de la Newen Zeitung (1514), Juan Díaz de Solís (1515-1516) o Fernando de Magallanes (1519-1522), solo pudo haber sido confeccionada sobre la base de los datos suministrados por Vespucio. Muchos de estos mapas muestran el extremo meridional de Sudamérica hasta los 50 ó 55 grados de latitud sur.[8]

En particular, Arnaud se detiene en el mapa de Piri Reis, que parece mostrar no sólo el Río de la Plata y el actual Delta del Tigre, sino también toda la costa patagónica hasta Tierra del Fuego, incluidas la boca de entrada al Estrecho de Magallanes, sus dos angosturas y la característica conformación de la costa fueguina cercana.[109] El mapa incluye una inscripción en la que Reis se refiere específicamente a los portugueses como exploradores del lugar:[110]

Este territorio es una desolación. Todo está en ruinas y se dice que aquí se encuentran grandes víboras. Por esta razón los portugueses infieles no desembarcaron estas costas y también se dice que son muy calientes.

También aparece un archipiélago situado en línea recta desde el Estrecho que, dada su posición y conspicuidad, Arnaud sugiere podría corresponder a las Islas Malvinas. Reis denomina a la isla principal como "il de Sare" ("Isla de Sare").[110]

Otros dos mapas de la época que apoyan los descubrimientos patagónicos de Vespucio son el planisferio de King-Hamy, llamado así por los coleccionistas que lo compraron en el siglo XIX y que alguna vez ha sido atribuido al propio Vespucio, y el planisferio Pesaro que se conserva en la Biblioteca Oliveriana de Pesaro.[8]

Magnaghi coincide en la creencia de que el florentino recorri√≥ las costas a√ļn m√°s al sur del r√≠o Camarones, hasta la bah√≠a de San Giuliano, en las inmediaciones del Estrecho de Magallanes:

Puede ser que el nombre de San Giuliano, tan familiar a un florentino, fuese dado por Amerigo y que Magallanes lo hubiese conservado.[111]

El nombre comienza a aparecer con el mapa de Antonio Pigafetta de 1522. Otros académicos opinan que el topónimo fue en realidad asignado por el mismo Magallanes.[112]

Seg√ļn el mismo Vespucio narra en su carta a Lorenzo Pierfrancesco, lleg√≥ a los 52 grados de latitud sur, el mayor avance logrado hasta entonces por la navegaci√≥n europea.

Cuarto viaje (1503-1504)

De la Lettera, la √ļnica y dudosa relaci√≥n del alegado cuarto viaje de Am√©rico Vespucio, el rey Manuel I de Portugal prepar√≥ otra expedici√≥n bajo las √≥rdenes de Gonzalo Coelho, lo cual disgust√≥ al florentino, pues no compart√≠a los planes de navegaci√≥n del comandante y lo cre√≠a presuntuoso y terco.[113] Financiada probablemente por Fernando de Noronha,[114] la flotilla de seis naves parti√≥ el 10 de mayo de 1503 y su principal objetivo era descubrir la ubicaci√≥n de la isla de Malaca[113]

Vista aérea sobre el archipiélago de Fernando de Noronha.

Seg√ļn sigue relatando la Lettera, se dirigieron a Sierra Leona, donde pasaron un tiempo explorando en medio de muy malas condiciones clim√°ticas. El 10 de junio de 1503, tocaron tierra en las Islas de Cabo Verde; poco despu√©s emprendieron curso hacia la Bah√≠a de todos los Santos. En medio del cruce del Atl√°ntico, se toparon con el peque√Īo archipi√©lago de Fernando de Noronha al que Vespucio juzg√≥ una "verdadera maravilla de la naturaleza". All√≠ la flota se dispers√≥: en la Lettera el supuesto Vespucio afirma que la nave capitana de Coelho, a quien critica constantemente, se fue a pique. Los registros documentales de la √©poca no hacen ninguna menci√≥n o referencia al incidente. Vespucio continu√≥ viaje hacia el Brasil con las dos √ļnicas naves de las que dispon√≠a. Naveg√≥ la costa del continente hasta las inmediaciones del R√≠o de la Plata y regres√≥ por la misma ruta. Construy√≥ un peque√Īo fuerte, en el que dej√≥ a veinticuatro marineros junto con alimentos para seis meses, doce bombardas y dem√°s armas, carg√≥ las naves con palo brasil y, obligado por lo escaso de su tripulaci√≥n y por la falta de aparejos, volvi√≥ a Portugal, fondeando en Lisboa el 18 de junio de 1504.[113]

Quinto viaje (1505)

Vespucio habr√≠a realizado un quinto viaje con Juan de la Cosa, entre mayo y diciembre de 1505, en el que habr√≠an visitado el Golfo de Dari√©n, remontado unos 320 km del r√≠o Atrato y recibido informes de que la zona era abundante en oro, perlas y otras riquezas.

Encontraron muchas casas de las cuales salieron numerosos indios para saludarlos y honrarlos, y dicen que ya antes uno de ellos le hab√≠a anunciado c√≥mo habr√≠an de venir ciertas naves del lado del Oriente, de un gran rey para ellos desconocido, que habr√≠a de tenerlos a todos ellos por siervos, y que esas gentes eran inmortales y llegar√≠an adornadas de trajes muy diversos. Dicen que a la vista de nuestras naves les dijo su rey: ¬ęHe aqu√≠ las naves que hace diez a√Īos os hab√≠a anunciado¬Ľ. El cual rey vino con un pectoral de oro macizo, asegurado al pecho, con una cadena de oro y una m√°scara de oro, con cuatro cascabeles asegurados a los tobillos.[115]

Si bien los antecedentes epistolares de Vianello lo muestran como una fuente creíble, y los registros oficiales de Venecia y las fechas de emisión y recepción de la carta prueban que es auténtica, existe en los archivos de la Casa de Contratación abundante documentación que demuestra que Vespucio estuvo en Sevilla en septiembre de 1506 y en febrero de 1507.[116] [117] [118] [119]

Por los motivos referidos, la historiografía en general tiende a negar la existencia de este viaje. Si realmente tuvo lugar debió durar a lo sumo tres meses, tiempo apenas suficiente como para hacer una muy breve visita. Arciniegas dice que pudo haber llegado a la costa de las Perlas, en el Caribe.[8]

Sexto viaje (1507/1508?)

La ruta del viaje de 1505 habr√≠a sido repetida por De la Cosa y Vespucio dos o tres a√Īos m√°s tarde. Al igual que con el viaje anterior, no existe evidencia documental directa de que esto realmente haya sucedido, por lo que suele ser rechazado por la historiograf√≠a moderna. La √ļnica y muy breve referencia a esta empresa la da el embajador de Venecia en la corte de Castilla, Francesco Corner, en una de sus cartas a su Signor√≠a, escrita desde Burgos el 19 de junio de 1508,[120] en la que expresa que la expedici√≥n tendr√≠a por fin arribar a tierra firme con el prop√≥sito de transbordar oro.[121]

Véase también

Referencias

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  • Levillier, Roberto (1954). ¬ęNew Light on Vespucci's Third Voyage: Evidence of His Route and Landfalls¬Ľ. London: Imago Mundi 11 (s/d). 
  • L√≥pez de G√≥mara, Francisco (1946). ¬ęDe la historia general de las Indias¬Ľ. Real Academia Espa√Īola, Bibliotecas de Autores Espa√Īoles desde la formaci√≥n del lenguaje hasta nuestros d√≠as, Tomo XXIII, Historiadores primitivos de Indias, Tomo I. Madrid: Ediciones Atlas. 
  • Marcondes de Souza, Thomaz Oscar (1954). Amerigo Vespucci e suas Viagens. Estudio cr√≠tico de acord√≥ com a documenta√ß√£o hist√≥rica e cartogr√°fica. S√£o Paulo: Instituto Cultural Italo-Brasileiro, Gr√°fica Mercurio. 
  • Magnaghi, Alberto (1924). Amerigo Vespucci: studio critico, con speciale riguardo ad una nuova valutazione delle fonti. Roma: Istituto Cristoforo Colombo. 
  • Marcou, Jules (1888). Nouvelles recherches sur l'origine du nom d'Am√©rique. Par√≠s: Soci√©t√© de G√©ographie. 
  • Markham, Clements R. (1894). ¬ęs/d¬Ľ. Vespuci, Amerigo, op. cit.. London: s/d. 
  • Ober, Frederick A. (1907). Amerigo Vespucci. London: Harper & Brothers Publishers. 
  • Pohl, Frederick J. (1966). Amerigo Vespucci Pilot Major. New York: Octagon Books. 
  • Romero, Fernando (1971). ¬ęSailing By Caravel¬Ľ. s/d: Americas XXIII (s/d). 
  • Romoli, Kathleen (1945). ¬ęHojeda, el hombre de confianza de los Reyes Cat√≥licos¬Ľ. Revista de Am√©rica. Bogot√°: s/d. 
  • Sluiter, Engel (1945). ¬ęs/d¬Ľ. s/d: The Hispanic American Historical Review 25 (1). 
  • Thomas, Hugh (2003). El imperio espa√Īol, de Col√≥n a Magallanes. Barcelona, Editorial Planeta. ISBN 84-08-04951-8. 
  • Varela Bueno, Consuelo (1988). Am√©rico Vespucio. Madrid: Ediciones Anaya, Biblioteca Iberoamericana. 
  • Vargas Mart√≠nez, Gustavo (1992). Atlas para la historia del descubrimiento de Am√©rica. Edici√≥n y notas del Atlas de Kunstmann y otros. M√©xico: Editorial Trillas. 
  • Vargas Mart√≠nez, Gustavo (1996). Vespucio en el Cabo de la Vela: 23 de agosto de 1499, el primer explorador en la costa atl√°ntica colombiana. Bogot√°: Biblioteca virtual del banco de la Rep√ļblica. 
  • Varnhagen, Francisco Adolpho (1927). Historia g√©ral do Brasil, Vol. I. S√£o Paulo: Melhoramentos. 
  • Vespucci, Amerigo (1877). ¬ęCarta de Amerigo Vespucci del 9 de diciembre de 1508 al cardenal arzobispo de Toledo¬Ľ. Cartas de Indias. Madrid: s/d. 
  • Vignaud, Jean Henry (1917). Am√©ric Vespuce. Par√≠s: Leroux. 
  • Wills, Garry (1992). Foreward. Letters From A New World. New York: Marsilio Publishers. 

Notas

  1. ‚ÜĎ Existe una antigua tesis expuesta por Alexander von Humboldt y otros, que pretende demostrar que el verdadero nombre del navegante era "Alberico", y que tras descubrir en mapas precolombinos que el nuevo continente era llamado Am√©rika, voz tolteca que significar√≠a "pa√≠s con monta√Īas en su centro", cambi√≥ su nombre a "Am√©rico" a fin de apropiarse del m√©rito de su descubrimiento. Contrariamente a esta especulaci√≥n, en su registro oficial de nacimiento su nombre figura como "Amerigho"
  2. ‚ÜĎ La Enciclopedia Cat√≥lica consigna 1451, bas√°ndose en el Ufficio delle Tratte, preservado en el Reale Archivio di Stato de Florencia, donde reza: "Amerigo, hijo de Ser Nastagio, hijo de Ser Amerigo Vespucci, en el d√≠a IX de Marzo de MCCCCLI" (1451)
  3. ‚ÜĎ Wills:35
  4. ‚ÜĎ a b c Pohl:14
  5. ‚ÜĎ Lester y Foster:58
  6. ‚ÜĎ Pohl:17-18
  7. ‚ÜĎ a b Ober
  8. ‚ÜĎ a b c d e f g h i j k l m n √Ī o p q r s t u v w x y z aa ab ac ad ae af ag ah ai aj ak al am an a√Ī Arciniegas
  9. ‚ÜĎ Pohl:18
  10. ‚ÜĎ a b Pohl:27
  11. ‚ÜĎ Pohl:23
  12. ‚ÜĎ a b Pohl:25
  13. ‚ÜĎ Archivo del Estado Florentino, M. A. P., F. LXVIII, c. 650
  14. ‚ÜĎ En los registros de Sevilla figura como Despuche, Espuche, Vespuche y Vespucio. (Arciniegas)
  15. ‚ÜĎ a b Pohl:29
  16. ‚ÜĎ Pohl:36
  17. ‚ÜĎ Pohl:34
  18. ‚ÜĎ Pohl:47
  19. ‚ÜĎ Pohl:48
  20. ‚ÜĎ Romoli
  21. ‚ÜĎ Pohl:98
  22. ‚ÜĎ Pohl:99
  23. ‚ÜĎ a b c Pohl:104
  24. ‚ÜĎ Pohl:146
  25. ‚ÜĎ a b Fern√°ndez de Navarrete:294
  26. ‚ÜĎ Fern√°ndez de Navarrete:328
  27. ‚ÜĎ Pohl:184
  28. ‚ÜĎ Hugh Thomas, p. 325, relativiza la importancia del sueldo, al recordar que el gobernador Ovando cobraba 360.000 maraved√≠es
  29. ‚ÜĎ Hugh Thomas, p. 325
  30. ‚ÜĎ Pohl:193
  31. ‚ÜĎ Pohl:197
  32. ‚ÜĎ Raccolta Colombiana:94
  33. ‚ÜĎ Vespucci
  34. ‚ÜĎ Pagaba anualmente 7500 maraved√≠es y "quince pares" de gallinas. La multa por mora duplicaba el monto total.
  35. ‚ÜĎ a b Varela Bueno
  36. ‚ÜĎ Pohl:168
  37. ‚ÜĎ Esta edici√≥n estaba remitida al rey Ren√© II de Lorena: "Al ilustr√≠simo Renato, rey de Jerusal√©n y de Sicilia, duque de Lorena y de Bar, Amerigo Vespucci, humilde reverencia y debida recomendaci√≥n." Sin embargo Vespucio no conoc√≠a al monarca y la carta es por lo dem√°s traducci√≥n casi fiel de la impresi√≥n de Soderini; por consiguiente, mantiene incongruentemente las referencias que el supuesto Am√©rico dedicaba al gonfaloniere en el texto original, como la menci√≥n a la amistad que los un√≠a desde la infancia, a sus d√≠as juveniles en el aula del t√≠o Giorgio y a otros hechos completamente ajenos a la vida del rey. Arciniegas cree que podr√≠a tratarse de un torpe honor del traductor. (Arciniegas)
  38. ‚ÜĎ a b c Varela Bueno:19
  39. ‚ÜĎ Pohl:383 ?
  40. ‚ÜĎ Marcou
  41. ‚ÜĎ Heinrich
  42. ‚ÜĎ Wills:1
  43. ‚ÜĎ Fern√°ndez de Navarrete:308
  44. ‚ÜĎ Harrisse:744-745
  45. ‚ÜĎ Pohl:196
  46. ‚ÜĎ Bandini
  47. ‚ÜĎ Este documento, junto con una carta de 1471 a su padre, encontrada por el mismo Bandini, y tres recibos descubiertos por Fern√°ndez Navarrete, son los √ļnicos escritos de pu√Īo y letra de Vespucio que se conservan.
  48. ‚ÜĎ Formisano
  49. ‚ÜĎ a b Levillier (1954):37-46
  50. ‚ÜĎ Arciniegas dice que el primero en publicarla fue Gustavo Adolfo de Vernhagen en 1869. (Arciniegas)
  51. ‚ÜĎ a b c d e f Cohen
  52. ‚ÜĎ Espinosa:24
  53. ‚ÜĎ La carta se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid, manuscrito n√ļmero 12.977
  54. ‚ÜĎ Leite
  55. ‚ÜĎ Markham:39
  56. ‚ÜĎ Magnaghi
  57. ‚ÜĎ Sluiter:57-59
  58. ‚ÜĎ Gand√≠a (1977)
  59. ‚ÜĎ Gand√≠a (1991)
  60. ‚ÜĎ Como se expone en la discusi√≥n de este art√≠culo, la tesis m√°s consolidada cient√≠ficamente es la que sostiene que fue Vicente Y√°√Īez Pinz√≥n quien descubri√≥ Brasil, desembarcando el 26 de enero de 1500 en el Cabo de Santo Agostinho (Pernambuco).
  61. ‚ÜĎ Laguarda Tr√≠as:58-59
  62. ‚ÜĎ Pohl:147
  63. ‚ÜĎ Pohl:148
  64. ‚ÜĎ a b Pohl:149
  65. ‚ÜĎ a b Pohl:150
  66. ‚ÜĎ a b Pohl:151
  67. ‚ÜĎ Pohl:152
  68. ‚ÜĎ Pohl:155
  69. ‚ÜĎ Pohl:154
  70. ‚ÜĎ a b Pohl:157
  71. ‚ÜĎ Existe una antiguo debate sobre el grado de experiencia mar√≠tima de Vespucio hacia esta √©poca. Algunos historiadores creen que el rango de a bordo asignado al florentino sugiere al menos un embarque previo en una traves√≠a de envergadura. Varios consideran probable que hubiera formado parte del primer viaje de Col√≥n, aunque se trata s√≥lo de una conjetura y no existe ninguna evidencia directa sobre el particular.
  72. ‚ÜĎ Esto colocar√≠a a Vespucio y a sus camaradas como los primeros europeos en pisar la porci√≥n continental del territorio americano, desplazando a Crist√≥bal Col√≥n. Sin embargo, las coordenadas dadas no corresponden a la costa, sino a un lugar del interior de Honduras. Algunas interpretaciones trasladan el desembarco a Costa Rica, Guyana o Brasil (Levillier. El nuevo Mundo p 18)
  73. ‚ÜĎ Fern√°ndez de Navarrete:322
  74. ‚ÜĎ Germ√°n Arciniegas, que cree que en la autenticidad de este viaje, intenta refutar esta evidencia bas√°ndose en una dudosa interpretaci√≥n de Harrisse, de la que concluye que Navarrete habr√≠a alterado el alcance del documento referido y que ninguno de los investigadores posteriores habr√≠a percibido la invenci√≥n. (Arciniegas)
  75. ‚ÜĎ Por supuesto que existen varios viajes que explican los mapas citados, especialmente el de Vicente Y√°√Īez Pinz√≥n, que en el mism√≠simo mapa de 1500 fue se√Īalado por Juan de la Cosa como descubridor del Brasil. Nota de Julio Izquierdo Labrado.
  76. ‚ÜĎ Recu√©rdese que algunos autores afirmaban que volvi√≥ a Espa√Īa en octubre de 1499 del supuesto primer viaje, por lo que Vespucio, para el que nada parece imposible, resulta que parti√≥ con el segundo viaje cinco meses antes de llegar del primero. Nota de Julio Izquierdo Labrado.
  77. ‚ÜĎ Pohl:49
  78. ‚ÜĎ Fueron en realidad 8¬ļ de latitud Sur lo que Am√©rico Vespucci midi√≥ para este cabo. Mucho m√°s cerca de los 8¬ļ 20' del actual Cabo de Santo Agostinho. Nota de Julio Izquierdo Labrado.
  79. ‚ÜĎ Arciniegas sostiene, en cambio, que s√≥lo recorri√≥ la boca del gran r√≠o. (Arciniegas)
  80. ‚ÜĎ Theodor De Bry en sus Grands Voyages incluye un grabado que retrata la escena.
  81. ‚ÜĎ Pohl:82
  82. ‚ÜĎ Pohl:91
  83. ‚ÜĎ a b Romero:57-59
  84. ‚ÜĎ Vargas Mart√≠nez, Gustavo
  85. ‚ÜĎ Pohl:100.
    Américo dio como base de sus cálculos los datos observados el 23 de agosto de 1499 a su patrón porque esa era la primera vez que usaba el método de distancia lunar y esos detalles eran memorables. Pero la latitud de esa noche no podía interesarle directamente a su patrón, mientras que la longitud del punto más occidental de la costa de la tierra recién explorada constituía un hecho geográfico de interés e importancia para todos los mercaderes, futuros exploradores y cartógrafos.
  86. ‚ÜĎ Vila Echag√ľe, Eduardo: The invention of the Southern Cross (en ingl√©s) [9-5-2008]. Una carta de Am√©rico correspondiente a un viaje posterior contiene un mapa celeste de una constelaci√≥n claramente identificable como la Cruz del Sur. Sin embargo, la autenticidad de esta carta es puesta en duda por los especialistas.
  87. ‚ÜĎ Otras fuentes se√Īalan el 10 o el 13 de mayo
  88. ‚ÜĎ Varnhagen:93-94
  89. ‚ÜĎ L√≥pez de G√≥mara:211
  90. ‚ÜĎ Cazal:228
  91. ‚ÜĎ Magnaghi:190
  92. ‚ÜĎ Pohl:124. En cambio, otros autores como Ernesto Basilico lleg√≥ a teor√≠as totalmente opuestas y, con un trasfondo hispanista, realiz√≥ un examen cr√≠tico de las cartas de Vespucio: Vespucio no descubri√≥ ni el R√≠o de la Plata ni la Patagonia, y , por lo tanto, no fue el precursor de Sol√≠s ni de Magallanes.[1].
  93. ‚ÜĎ Humboldt:107
  94. ‚ÜĎ Despu√©s de publicado el mapa de Juan de la Cosa, parece obvio que muchos ya se hab√≠an percatado de que el nuevo continente no era Asia. S√≥lo Col√≥n sigui√≥ manteni√©ndolo, sobre todo, porque tem√≠a que al no tratarse de las Indias se invalidaran las Capitulaciones de Santa Fe, que tantos privilegios le otorgaron. Vespucio se aprovech√≥ de que conoc√≠a, y pagaba, a cart√≥grafos e impresores para apropiarse, tambi√©n, de este hallazgo, cuando apenas comand√≥ una expedici√≥n durante breve tiempo. Nota de Julio Izquierdo Labrado.
  95. ‚ÜĎ Pohl:125
  96. ‚ÜĎ Pohl:138
  97. ‚ÜĎ Pohl:139
  98. ‚ÜĎ Pohl:113-114
  99. ‚ÜĎ Pohl:137
  100. ‚ÜĎ Pohl:114
  101. ‚ÜĎ En Lisboa se hab√≠a creado la Casa da India, que ten√≠a entre sus metas la de guardar celosamente el secreto de los datos referentes a la navegaci√≥n mar√≠tima; el castigo por divulgarlos era la muerte. Jorge de Vasconcellos era el m√°ximo responsable de las cartas de navegaci√≥n. Una de las funciones del cargo de piloto mayor era la de ¬ęeliminar de las obras cartogr√°ficas los descubrimientos nuevos que conviniese mantener secretos, y se le conced√≠a privilegio real exclusivo de proveer cartas autorizadas, hechas conforme al tipo aprobado.¬Ľ (Arciniegas)
  102. ‚ÜĎ Magnaghi:189
  103. ‚ÜĎ Vargas Mart√≠nez (1992):6
  104. ‚ÜĎ Vargas Mart√≠nez, Gustavo. Brasil en la cartograf√≠a prelusitana. ENAH, M√©xico
  105. ‚ÜĎ Llamado en referencia al puerto oriental de la costa de Malabar que, junto con Cochin, prove√≠a la mayor parte de la pimienta que se consum√≠a en Europa y particularmente en Florencia, donde serv√≠a como especia, medicina y moneda de cambio. (Arciniegas)
  106. ‚ÜĎ Con frecuencia se cita una hip√≥tesis que pretende refutar la existencia de este top√≥nimo, adjudic√°ndolo a una confusi√≥n entre Cananor y Cananea, dos puntos muy distantes en lo geogr√°fico. Este problema ha sido aclarado por Levillier en forma definitiva en su monumental obra Am√©rica, la bien llamada. (Arciniegas)
  107. ‚ÜĎ Caviglia
  108. ‚ÜĎ Furlong
  109. ‚ÜĎ Coughi
  110. ‚ÜĎ a b Arnaud
  111. ‚ÜĎ Magnaghi:199
  112. ‚ÜĎ Levillier (1954):86
  113. ‚ÜĎ a b c Lester:213
  114. ‚ÜĎ Levillier (1951):48
  115. ‚ÜĎ Raccolta Colombiana:185-187
  116. ‚ÜĎ Fern√°ndez de Navarrete:327
  117. ‚ÜĎ Humboldt:159
  118. ‚ÜĎ Varnhagen:117
  119. ‚ÜĎ Vignaud:170
  120. ‚ÜĎ Biblioteca Nazionale Marciana Ms. It. VII, 1108 (= 7448) c. 338 r, Venecia
  121. ‚ÜĎ Raccolta Colombiana:94-95

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