Misticismo

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Misticismo
¬ęM√≠stico¬Ľ redirige aqu√≠. Para otras acepciones, v√©ase M√≠stico (desambiguaci√≥n).
El Juicio final seg√ļn Miguel √Āngel en la Capilla Sixtina del Vaticano.

La mística (del verbo griego myein, "encerrar", de donde mystikós, "cerrado, arcano o misterioso") designaría un tipo de experiencia muy difícil de alcanzar en que se llega al grado máximo de unión del alma humana a lo Sagrado durante la existencia terrenal. Se da en las religiones monoteístas (zoroastrismo, judaísmo, cristianismo, islamismo), así como en algunas politeístas (hinduismo); algo parecido también se muestra en religiones que más bien son filosofías, como el budismo, donde se identifica con un grado máximo de perfección y conocimiento.

Seg√ļn la teolog√≠a, la m√≠stica se diferencia de la asc√©tica en que √©sta ejercita el esp√≠ritu humano para la perfecci√≥n, a manera de una proped√©utica para la m√≠stica, mediante dos v√≠as o m√©todos, la purgativa y la iluminativa, mientras que la m√≠stica, a la cual s√≥lo pueden acceder unos pocos, a√Īade a un alma perfeccionada por la gracia o por el ejercicio asc√©tico la experiencia de la uni√≥n directa y moment√°nea con Dios, que s√≥lo se consigue por la v√≠a unitiva, mediante un tipo de experiencias denominadas visiones o √©xtasis m√≠sticos, de los que son propios una plenitud y conocimiento tales que son repetidamente caracterizados como inefables por quienes acceden a ellos.

El misticismo est√° generalmente relacionado con la santidad, y en el caso del Cristianismo puede ir acompa√Īado de manifestaciones f√≠sicas sobrenaturales denominadas milagros, como por ejemplo los estigmas y los discutidos fen√≥menos parapsicol√≥gicos de bilocaci√≥n y percepci√≥n extrasensorial, entre otros. Por extensi√≥n, m√≠stica designa adem√°s el conjunto de las obras literarias escritas sobre este tipo de experiencias espirituales, en cualquiera de las religiones que poseen escritura.

El misticismo, com√ļn a las tres grandes religiones monote√≠stas, pero no restringido a ellas (hubo tambi√©n una m√≠stica pagana, por ejemplo), pretende salvar ese abismo que separa al hombre de la divinidad para reunificarlos y acabar con la alienaci√≥n que produce una realidad considerada injusta, para traer en t√©rminos cristianos el Reino de los Cielos a la Tierra. Los mecanismos son variados: bien mediante una lucha meditativa y activa contra el Ego (Budismo) o nafs como en el caso del sufismo musulm√°n, bien mediante la oraci√≥n y el ascetismo en el caso cristiano, o bien a trav√©s del uso de la C√°bala en las corrientes m√°s extendidas del juda√≠smo.

Contenido

Mística pagana

Las religiones de origen europeo antiguo, llamadas despectivamente "paganas" o paganismo, son aquellas creencias y religiones anteriores o distintas al judaísmo, cristianismo e islamismo y a menudo caracterizadas por el animismo o el politeísmo. En el seno de estas religiones, los Misterios de Eleusis o eleusinos y el Neopitagorismo, todavía mal conocidos, llegaron a tener creyentes que se manifestaban de forma mística.

Las religiones celtas agrupan diversas creencias. Estas religiones manten√≠an un polite√≠smo conectado en gran medida con fuerzas de la naturaleza (animismo) que deificaban todo lo viviente o activo. A falta de extensas referencias escritas, por los hallazgos arqueol√≥gicos y funerarios se puede deducir que eran religiones muy marcadas por la magia y el ritual. Se han encontrado vasijas de procedencia celta con personajes en posturas y√≥gicas que con toda probablidad representan a sacerdotes. Esto lleva a pensar en alg√ļn tipo de misticismo religioso emparentado con las creencias en dioses asociados a fuerzas naturales.[1]

El filósofo neoplatónico Plotino (siglo III d.C.) nacido en Egipto, representa una mística natural, que, no obstante, describe el éxtasis con "una perfección tal que ha sido después imitada por los místicos cristianos" quienes siguieron sus mismas fórmulas.[2]

Mística cristiana

Jardín con estatua representando a San Francisco de Asis rodeado de pájaros.

En el caso de la m√≠stica cristiana el acto m√≠stico de uni√≥n con Dios, conocido como √©xtasis, no depende del individuo, sino solamente de Dios, que por motivos que s√≥lo √Čl conoce otorga como gracia privada un breve tiempo de comunicaci√≥n sensible ultraterrena a algunas almas a las que se acerca bien directamente o bien para su posterior transmisi√≥n a un grupo espec√≠fico o al conjunto social. Puede ir acompa√Īado de las manifestaciones llamadas estigmas o llagas: heridas que reproducen algunas de las heridas de Cristo en la cruz, as√≠ como de bilocaci√≥n (suceso que consiste en que el santo o m√≠stico es visto en dos o m√°s sitios al mismo tiempo) y manifestaciones prof√©ticas. Se cree que el √©xtasis es otorgado, en el caso del Catolicismo, pero esto no es necesario, a personas que han seguido una dura disciplina asc√©tica de ayuno, soledad, oraci√≥n, humildad, trabajo, penitencia, mortificaci√≥n e introspecci√≥n mediante el seguimiento de una regla de conducta mon√°stica (clero regular masculino y femenino) para purificarse ante los ojos de Dios mediante los caminos o v√≠as llamados v√≠a purgativa y v√≠a iluminativa. Los m√≠sticos carmelitanos hablan de noche oscura, as√≠ como de dar un ciego y oscuro salto de fe con la esperanza de que Dios se apiade y recoja el alma de sus siervos. Si Dios quiere, habr√° una uni√≥n m√≠stica o √©xtasis, experiencia m√°s divina que humana que resulta de un placer inefable, esto es, intransmisible por entero, sino s√≥lo en una parte muy peque√Īa, por medio de la palabra o cualquier otro medio de expresi√≥n. As√≠ la describe por ejemplo Santa Teresa de Jes√ļs:

Y es tanto lo que se emplea el alma en el gozo de lo que el Se√Īor la representa, que parece que se olvida de animar el cuerpo. (...) No se pierde el uso de ning√ļn sentido ni potencia, pero todo est√° entero para emplearse en Dios solo. De este recogimiento viene algunas veces una quietud y paz interior muy regalada, que est√° el alma que le parece que no le falta nada.

También, sin embargo, existe una mística protestante que representan, por ejemplo, escritores como Emanuel Swedenborg y sus Arcanos celestes o Joseph Smith, fundador de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días o Mormonismo, o incluso el poeta William Blake, así como una mística heterodoxa representada, en la forma más antigua, por los cristianos gnósticos y en la Edad Media y Renacimiento por los alumbrados, los dejados o por los seguidores del quietismo preconizado por Miguel de Molinos, una mística en ciertos sentidos muy cercana al Budismo.

La tradici√≥n m√≠stica cristiana arranca en realidad de Pablo de Tarso y del Evangelio seg√ļn San Juan, as√≠ como de los posteriores Padres de la Iglesia, en particular los Padres del yermo o de la Tebaida. San Agust√≠n de Hipona fue una figura muy influyente, as√≠ como Santo Tom√°s de Aquino. Car√°cter m√≠stico tienen algunas obras muy le√≠das del desconocido Pseudo Dionisio Areopagita, que algunos quieren indentificar err√≥neamente con el desconocido griego convertido por Pablo de Tarso en el Are√≥pago de Atenas; su teolog√≠a negativa fue un avance que se incorpor√≥ a la m√≠stica cristiana y se encuentra, por ejemplo, en San Juan de la Cruz. Siguen despu√©s las escuelas m√≠sticas de distintas √≥rdenes mon√°sticas, entre las cuales destacan las distintas ramas de la m√≠stica franciscana, la m√≠stica agustina, la m√≠stica carmelita y la m√≠stica trinitaria. Tuvo mucha importancia y fue no poco influyente la m√≠stica germ√°nica, representada por Jan van Ruysbroeck, el maestro Eckart, Tom√°s de Kempis y, ya en el Barroco, por Angelus Silesius y su Peregrino querub√≠nico.

Mística germánica

Cabe resaltar dentro de la Mística germánica una figura de gran importancia: la abadesa, líder monástica, mística, profetisa, médica, compositora y escritora alemana Hildegard de Bingen; también en la Edad Media creó escuela el Meister Eckhart y sus discípulos Enrique Suso y Juan Taulero. Y, en el siglo XVII, Jakob Böhme y sobre todo Johann Scheffler, más conocido como Angelus Silesius, autor de los paradójicos epigramas religiosos contenidos en Peregrino querubínico.

Mística italiana

La mística italiana cuenta con las figuras del poverello San Francisco de Asís, autor del famosísimo Cántico, una de los primeros textos de la literatura italiana y sin duda alguna uno de los más hermosos.

M√≠stica espa√Īola

Vidriera del Convento de Santa Teresa.

La m√≠stica espa√Īola se desarroll√≥ principalmente en Castilla, Andaluc√≠a y Catalu√Īa. Brota fuertemente en el siglo XVI a causa de la tensi√≥n existente con el Protestantismo. Existen los precedentes medievales de Raimundo Lulio, que marca fuertemente la tradici√≥n espa√Īola con el contacto de la cultura √°rabe y la m√≠stica suf√≠, y con la tradici√≥n sem√≠tica de la C√°bala (en Espa√Īa se compil√≥ su libro m√°s importante, el Zohar, y muchos escritores sefard√≠es emigrados ampliaron las ense√Īanzas cabal√≠sticas, como por ejemplo Mois√©s Cordovero o Isaac Luria). Se trata, adem√°s, cronol√≥gicamente, de una de las √ļltimas m√≠sticas aparecidas y en cierto modo representa la culminaci√≥n de la tradici√≥n m√≠stica cristiana.

La caracter√≠stica m√°s acusada de la m√≠stica espa√Īola es su car√°cter ecl√©ctico, armonizador entre tendencias extremas; un ejemplo, podemos encontrar en San Juan de la Cruz al demonio nombrado en √°rabe Aminadab o un mismo verso repetido al estilo de la poes√≠a √°rabe. Un segundo rasgo es que en la literatura religiosa hispana predomina lo asc√©tico sobre lo m√≠stico. El tercero ser√≠a su gran elaboraci√≥n formal: presenta un excelente estilo literario, de forma que muchas de sus obras se cuentan como obras maestras de la literatura en lengua espa√Īola.

Art√≠culo principal: Escuela asc√©tica espa√Īola
Vivo sin vivir en mí

y tan alta vida espero

que muero porque no muero.

Tema de atribuci√≥n discutida, usado por Santa Teresa de Jes√ļs y con alguna variaci√≥n (y de tal manera espero) por San Juan de la Cruz.[3]


Como corriente literaria, utiliza la creación de obras escritas como medio para expresar la religiosidad y lo que supone para sus autores la unión del alma con Dios, reservada a muy pocos elegidos.

Vías purgativa, iluminativa y unitiva

Para la uni√≥n del alma con Dios se establec√≠a el seguimiento de tres v√≠as, procedimientos, pasos o fases, seg√ļn el Tratado espiritual de las tres v√≠as, purgativa, iluminativa y unitiva de Bernardo Fontova (Valencia, 1390-1460), cartujo en Vall de Crist;[4] y que repetir√≠a Juan de Palafox y Mendoza, obispo de Puebla, en Var√≥n de deseos en que se declaran las tres v√≠as de la vida espiritual, purgativa, iluminativa y unitiva (1642):[5]

  • V√≠a purgativa: el alma se purifica de sus vicios y sus pecados mediante la penitencia y la oraci√≥n. Las atracciones por s√≠ mismas no tienen por qu√© ser malas pero s√≠ lo es el apego o gusto que provocan en la memoria, porque la impide orientarse plenamente hacia Dios. La privaci√≥n corporal y la oraci√≥n son los principales medios purgativos.
  • V√≠a iluminativa: una vez purificada, el alma se ilumina al someterse total, √ļnica y completamente a la voluntad de Dios. El alma se halla ya limpia y en un desamparo y angustia interior inmensos, arrojada a lo que es por s√≠ sola sin el contacto de Dios. El demonio tienta entonces y el alma debe soportar todo tipo de tentaciones y seguir la luz de la fe confiando en ella y sin enga√Īarse mediante una continua introspecci√≥n en busca de Dios. Pero ha de ser humilde, ya que si Dios no quiere, es imposible la uni√≥n m√≠stica, pues la decisi√≥n corresponde a √Čl.
  • V√≠a unitiva: el alma se une a Dios, produci√©ndose el √©xtasis que anula los sentidos. A este punto s√≥lo pueden llegar los elegidos y es muy dif√≠cil describirlo con palabras porque el pobre instrumento de la lengua humana, ni siquiera en forma po√©tica, puede describir una experiencia tan intensa: se trata de una experiencia inefable. El hecho de haber alcanzado la v√≠a unitiva puede manifestarse con los llamados estigmas o llagas sagradas (las heridas que sufri√≥ Cristo en la cruz), con fen√≥menos de levitaci√≥n del santo y con episodios de bilocaci√≥n (es decir, encontrarse en varios lugares al mismo tiempo). El santo, porque ya lo es al sufrir este tipo de uni√≥n, no puede describir sino s√≥lo aproximadamente lo que le ha pasado.

Periodos

Pedro Sainz Rodr√≠quez se√Īala cuatro periodos en la historia de la m√≠stica espa√Īola:[6]

  • Per√≠odo de importaci√≥n e iniciaci√≥n, que comprende desde los or√≠genes medievales hasta 1500, durante el cual se traducen y difunden las obras de la m√≠stica extranjera.
  • Per√≠odo de asimilaci√≥n (1500-1560) en el que las doctrinas importadas son por pimera vez expuestas a la espa√Īola por los escritores que son precursores (fray Hernando de Talavera, fray Alonso de Madrid, fray Francisco de Osuna, fray Bernardino de Laredo, San Juan de √Āvila, la sordomuda Teresa de Cartagena y otros).
  • Per√≠odo de plenitud y de intensa producci√≥n nacional (1560-1600, reinado de Felipe II: fray Luis de Le√≥n, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jes√ļs).
  • Per√≠odo de decadencia o compilaci√≥n doctrinal, prolongado hasta mediados del siglo XVII, representado por autores como Miguel de Molinos y tambi√©n por otros autores que no son creadores originales, sino ret√≥ricos del misticismo que se ocupan de ordenar y sistematizar la doctrina del per√≠odo anterior.

Escuelas

Marcelino Men√©ndez Pelayo hizo una clasificaci√≥n por escuelas seg√ļn las √≥rdenes religiosas de los m√≠sticos:[7]

Esta clasificación, en la que cada orden religiosa posee su propia tradición teológica y doctrinal, se puede simplificar aun más en tres corrientes:

  • Afectiva (predomina lo sentimental sobre lo intelectual), que tiene siempre presente el Cristocentrismo o la imitaci√≥n de Cristo hombre como v√≠a por donde el cristiano puede llegar a la divinidad (franciscanos y agustinos).
  • Intelectualista o escol√°stica, que busca el conocimiento de Dios mismo por la elaboraci√≥n de una doctrina metaf√≠sica (dominicos y jesuitas).
  • Ecl√©ctica o genuinamente espa√Īola, representada por la m√≠stica carmelita.

Helmut Hatzfeld[8] ha elaborado una clasificaci√≥n de las teor√≠as de interpretaci√≥n de la m√≠stica espa√Īola muy influyente; en la que son cinco las escuelas principales:

  • Escuela Ahist√≥rica, propuesta por Jean Baruzzi, en un estudio franc√©s sobre San Juan de la Cruz: sostiene la originalidad de los m√≠sticos espa√Īoles que descubren sus s√≠mbolos decisivos independientemente de las condiciones hist√≥ricas.
  • Escuela Sint√©tica, cuyo teorizador principal es Gaston Etchegoyen a trav√©s de un estudio franc√©s sobre Santa Teresa; supone que la m√≠stica espa√Īola puede explicarse y entenderse como una fusi√≥n sint√©tica de diferentes formas m√°s antiguas, todas exclusivamente occidentales.
  • Escuela Secular, obra de D√°maso Alonso; seg√ļn ella numerosos elementos simb√≥licoso de los m√≠sticos espa√Īoles derivan de la poes√≠a profana, popular o culta, sobre todo de la poes√≠a de Garcilaso (a trav√©s de las versiones a lo divino de sus poemas que hizo Sebasti√°n de C√≥rdoba), el Romancero, la l√≠rica popular y la l√≠rica cancioneril.
  • Escuela Arabista, integrada por Juli√°n Ribera y sobre todo por Miguel As√≠n Palacios, que contempla afinidades entre los escritos de San Juan de la Cruz y los del m√≠stico mahometano Abenarab√≠, de la primera mitad del siglo XIII; por otra parte, nadie ha podido negar la influencia del misticismo musulm√°n en el catal√°n Raimundo Lulio.
  • Escuela Germ√°nica, que alega que el influjo mayor recibido por los m√≠sticos espa√Īoles proviene de los m√≠sticos flamencos y alemanes como Meister Eckart, o el flamenco Jan van Ruysbroeck, o Thomas de Kempis.

Hatzfeld se inclina por considerar que tanto Oriente como Occidente han contribuido a la formaci√≥n del lenguaje de los m√≠sticos espa√Īoles.

La m√≠stica espa√Īola cuenta con figuras se√Īeras en el Siglo de Oro y sobre todo en Castilla, como Bernardino de Laredo, Francisco de Osuna; Santa Teresa de Jes√ļs compuso importantes obras m√≠sticas en prosa, como Las moradas y Camino de perfecci√≥n; a San Juan de √Āvila se le debe tal vez el famoso soneto m√≠stico "No me mueve mi Dios para quererte", y San Juan de la Cruz compuso con sus experiencias m√≠sticas unos poemas que son quiz√° la cumbre de la l√≠rica espa√Īola de todos los tiempos, el C√°ntico espiritual y la Noche oscura del alma, comentados por √©l mismo en prosa, entre otros varios poemas no menos importantes. Destacan tambi√©n otros m√≠sticos, como Santo Tom√°s de Villanueva, San Juan Bautista de la Concepci√≥n, Crist√≥bal de Fonseca, el beato Alonso de Orozco, fray Pedro Mal√≥n de Chaide, fray Luis de Granada o fray Juan de los √Āngeles. En el Pa√≠s Vasco destaca la figura de San Ignacio de Loyola. En Catalu√Īa fue importante en la Edad Media Ram√≥n Llull, tambi√©n conocido como Raimundo Lulio, cuyo Libro del amigo y el amado es el principal testimonio de la literatura m√≠stica en catal√°n. Tras el Siglo de Oro, la m√≠stica espa√Īola entr√≥ en decadencia.

Mística islámica o sufismo

La voz suf√≠ deriva de la ra√≠z s√Ľf, (lana), aludiendo al h√°bito con que vest√≠an los suf√≠es como muestra de desapego del mundo. A los ascetas errantes √°rabes se los llamaba tambi√©n faquires ("pobres", en √°rabe faq√ģr, pl. fuqar√Ę), y en persa derviches (darv√ģsh). Mirados con cierta precauci√≥n a veces por algunos sectores de la ortodoxia isl√°mica, el respeto que demostr√≥ a sus ense√Īanzas Algazel, denominado por algunos orientalistas occidentales como "el San Agust√≠n √°rabe", y m√°s conocido entre los musulmanes como Hujjatul Islam o la Prueba del Islam, hizo que a partir de grupos sunnitas ubicados Irak en el siglo VIII, y de Bagdad y El Cairo en el siglo IX, se extendiese la presencia del sufismo por todo el mundo isl√°mico, desde Ir√°n hasta India, y desde el Magreb hasta Anatolia y Al √Āndalus.

La asc√©tica y m√≠stica suf√≠ o sufismo se explica a s√≠ misma como una v√≠a que parte esencialmente del ejemplo establecido por el Profeta del Islam, el Profeta Muhammad, y por gente de entre sus Compa√Īeros dedicados intensamente a la oraci√≥n y el desapego, conocidos algunos de ellos como Ahl as Suffa o la Gente del Banco.

La espiritualidad del sufismo hace énfasis a la vez en la acción, la contemplación y la oración, buscándose:

- un estado de acción de sinceridad perfecta, modelado sobre la base del Corán y el ejemplo del Profeta del Islam;

- un estado de contemplación por el cual no se vea en todo sino la huella de Dios o las luces reflejas de Dios;

- un estado de oración o más propiamente 'Recuerdo de Dios' (dhikr) perpetuo. Este estado atraviesa grados empezando por el dhikr de la lengua, el dhikr del corazón, dhikr del secreto, dhikr del secreto del secreto y así hasta varios niveles cada vez más profundos hasta el dhikr más allá de toda categoría y conceptualización, en lo que sería la zona más honda de la huella eterna del espíritu en estado de contemplación de Dios.

Los ejemplos de espiritualidad isl√°mica fueron esparci√©ndose a lo largo del mundo musulm√°n y, con el correr del tiempo, frente a un universo de poblaci√≥n musulmana con muy distinto grado de compromiso en la pr√°ctica de la religi√≥n. A este grupo de personas empez√≥ a conoc√©rsele como suf√≠s. Una de sus grandes figuras iniciales sunnitas radic√≥ en Basora (Hassan al-Basr√ģ, muerto el 728), otros vivieron en Medina y en la Meca, preconizando el amor y la bondad de Dios (Al-l√°h) y el sometimiento completo (externo e interno) a la voluntad divina, lo que lleva, afirma la tradici√≥n suf√≠, en los casos de pureza mod√©lica, a experimentar la cercan√≠a 'm√°s cercana que la vena yugular ' (seg√ļn una frase del Cor√°n) de la Presencia Infinita de Dios, frente a la cual el ser humano quedar√≠a aniquilado como la nada frente al Uno.

La organizaci√≥n de los suf√≠es en cofrad√≠as o fraternidades (tariqas) de personas que frecuentaban las ense√Īanzas de un maestro suf√≠ alcanz√≥ un punto de desarrollo institucional notable en el siglo XII. El sufismo alcanz√≥ su exposici√≥n doctrinal ortodoxa m√°s lograda en la obra de Al-Ghazali (Algacel).

En la actualidad, las vías (tariqas) u 'órdenes' sufis más expandidas en todo el mundo son la qadiri y la naqshbandi, así como también la shadhilli y la chisti.

Es indispensable la gu√≠a de un maestro, o "director espiritual" (murŇ°id), quien ya ha recorrido las estaciones espirituales y ha llegado a la realizaci√≥n espiritual, a fin de guiar al disc√≠pulo por el largo sendero de la lucha contra el ego (nafs).

Las experiencias de los grandes maestros sufíes han inspirado una buena parte de la lírica y la narrativa islámicas.

Dichos y hechos propios de los sufís

Los santos suf√≠s narran haber recibido, por gracia de Dios, estaciones espirituales m√°s all√° de nuestra comprensi√≥n ordinaria de las cosas; y a la vez afirman que buscar las estaciones en s√≠ mismo es alejarse de ellas, pues la √ļnica b√ļsqueda debe ser la complacencia de Dios. Son conocidas en la literatura suf√≠ las narraciones de milagros (karamat) que ocurrieron a maestros suf√≠s, si bien la ense√Īanza suf√≠ al respecto es que la b√ļsqueda de milagros es un obst√°culo en la v√≠a, y si ellos ocurren debe ser √ļnicamente sin intervenci√≥n de una voluntad activa o de ostentaci√≥n al respecto.

Los maestros distinguen dos clases de conocimiento de la religi√≥n del Islam, el Cor√°n y la vida del profeta: el erudito, de car√°cter mental-discursivo y el del coraz√≥n o de naturaleza gn√≥stico-espiritual, se√Īalando que si bien ambos conocimientos son necesariamente complementarios, s√≥lo el siervo puro puede acceder al conocimiento interno.

A su vez, si bien las cofradías sufís se han sumado a los demás musulmanes en el seguimiento del respeto a los gobernantes, son conocidos los casos en que un gobernante ha ejercido persecuciones sobre sufís (Mustafá Kemal Ataturk, en Turquía, o el régimen comunista en Rusia, por citar sólo dos casos) y el concepto del verdadero rango que tienen el santo y el rey frente a Dios por parte de los sufís.

Un ejemplo de esto √ļltimo puede encontrarse en la siguiente an√©cdota de Shah Bahauddin Naqshband (1317-1388), seg√ļn narraci√≥n de otro maestro suf√≠, Sheij Fariuddin al-Attar:

"En una oportunidad el rey de Transoxiana, Sultan Abd Allah Kazgan, vino a Bukhara. Decidi√≥ ir de caza alrededor de Bukhara y mucha gente lo acompa√Ī√≥. Shah Bahauddin Naqshband estaba en una aldea cercana. Cuando la gente se fue de caza Shah Naqshband fue a la c√ļspide de una colina y permaneci√≥ all√≠ sentado. Mientras estaba all√≠ sentado entr√≥ a su coraz√≥n el pensamiento de que Dios hab√≠a dado un gran honor a los santos. A causa de ese honor, todos los reyes de este mundo deber√≠an inclinarse ante ellos. El pensamiento a√ļn no se le hab√≠a ido del coraz√≥n, cuando un caballero con una corona en la cabeza como la de un rey, se acerc√≥ a √©l y desmont√≥ su caballo. Con gran humildad salud√≥ a Shah Naqshband y permaneci√≥ en su presencia de la manera m√°s amable. Se inclin√≥ ante el shaykh pero el shaykh no lo mir√≥. Lo mantuvo de pie durante una hora. Finalmente Shah Naqshband lo mir√≥ y le dijo: '¬ŅQu√© haces aqu√≠?.' El dijo: 'Soy el rey Sultan Kazgan. Sal√≠ a cazar y ol√≠ un aroma hermoso, lo segu√≠ hasta aqu√≠ y te encontr√© sentado en medio de una poderosa luz.' El hecho de haber pensado 'todos los reyes de este mundo deber√≠an inclinarse ante los santos' se hab√≠a vuelto realidad. Es as√≠ como Dios honra los pensamientos de Sus santos".

Siguiendo la "v√≠a" (tar√ģqa) de un maestro (xeic, Sh√©ij), el sufismo afirma que se puede llegar a una estaci√≥n espiritual donde el 'ojo' contempla al Ser Supremo, frente al cual toda la Creaci√≥n se convertir√≠a en 'menos de una mota de polvo suspendida en la nada', lo que t√©cnicamente se ha denominado en el lenguaje del sufismo como "el aniquilamiento de s√≠ mismo en Dios" (fan√Ę).

Características del sufismo

Shaij Nazim al-Qubrusi, maestro de la orden naqshbandi, ha sido criticado fuertemente por el wahabismo en el Islam, y representa, como otros casos contemporáneos, el fenómeno actual de la pugna entre la comprensión sufí y la comprensión literalista o externalista del mismo.

Un elemento tipológico que diferencia al sufismo del 'misticismo' a secas es que el cultivo de la vía se considera y asume en el sufismo como una ciencia o 'ílm', la ciencia de las estaciones del corazón y de la lucha contra el nafs, cuyos maestros dominan con las correspondientes técnicas espirituales para permitir que el discípulo avance en el proceso.

Asimismo, otro elemento tipológico es que, a diferencia de los esfuerzos o ascesis individuales, quien tiene en definitiva 'la llave' del discípulo es el Maestro, el cual se considera en el sufismo que para ser verdaderamente tal debe mantener conexión espiritual viva e ininterrumpida con el Profeta Muhammad mismo, considerado así como la fuente primera y permanente del sufismo. A esta conexión de transmisión del conocimiento espiritual desde el Profeta mismo se la denomina 'silsila' o vía de transmisión.

En el sufismo se encuentran obras y visiones de naturaleza metafísica, elemento sapiencial o gnóstico (en sentido etimológico) del sufismo.

Afirman los maestros sufís tales como Ibn Arabi o Sheij Abdelqader al Jilani que la gnosis de Dios implica asimismo recibir un conocimiento de la religión de naturaleza privilegiada. De modo que los sheisj sufís, tal como eran considerados en el califato otomano, pasan a representar la función de garantes de la ortodoxia a la vez que de conocedores del misterio.

Es frecuente encontrar en la literatura suf√≠ afirmaciones de que el estado de pureza permite comprender m√°s en el Cor√°n que lo que los ojos o la mente com√ļn podr√≠an hallar.

Grandshaykh Abdullah al-Faizi ad-Daghestani (1891-1973), maestro anterior de la tariqa naqshbandi, sucedido por Shaij Nazim al-Qubrusi, refirió por ejemplo lo siguiente:

"Ellos [los m√°s grandes de entre los santos de Dios, nueve en particular en la historia del Islam] recitan el Cor√°n no como lo hacemos nosotros que lo leemos de principio a fin sino que lo recitan con todos sus secretos y realidades internas. Porque Dios ha dicho: 'wa la ratbin wa la yabisin illa fa kitabin mubin [Sagrado Cor√°n 6:59]'. 'No hay nada h√ļmedo o seco que no est√© inscrito en un libro claro'. No hay ninguna de las creaciones de Dios en todos los universos creados que no haya sido ya mencionado, con todos sus secretos, en un Libro Claro, el Cor√°n ... Allah ha puesto en cada letra del Cor√°n doce mil conocimientos distintos.

Hoy en día se percibe la existencia de una corriente en Occidente de 'sufismo sin Islam', auto-denominada a veces sufismo universal, de modo análogo a lo que sería, en otro orden de ideas, el yoga sin hinduismo. Este fenómeno es considerado espiritualidad New Age, sin embargo, los sheijs de las tariqas tradicionales rechazan esta aproximación.

Mística judaica, o Cábala

Portada de la primera edición del Zohar, Mantua, 1558 (Biblioteca del Congreso, Washington).

La principal corriente m√≠stica hebrea (que no debe confundirse con el juda√≠smo ortodoxo propiamente dicho) se denomina C√°bala (tambi√©n Qabbal√°, del hebreo ◊ß◊Ď◊ú◊Ē qabbal√°, "recepci√≥n", o m√°s popularmente aceptado como ¬ętradici√≥n¬Ľ) y se produjo y difundi√≥ fundamentalmente durante la Alta Edad Media hasta alcanzar su esplendor con la aparici√≥n del ◊Ė◊Ē◊® Z√≥har en la pen√≠nsula Ib√©rica en el siglo XIII y las posteriores interpretaciones jas√≠dicas. En el siglo XVIII, despu√©s del colapso del movimiento sab√°tico mesi√°nico, la C√°bala fue relegada y considerada nociva para la comunidad. Desde entonces, muchos estudiosos jud√≠os de Occidente han rehuido las discusiones teol√≥gicas que pudieran revivir el pensamiento m√≠stico. As√≠ quedaron en el olvido valiosos manuscritos cabal√≠sticos y las discusiones e interpretaciones que sobre ellos hac√≠an los m√≠sticos jud√≠os.

En la definición del historiador y teólogo agnóstico judío Gershom Scholem (Grandes tendencias de la mística judía, Barcelona: Ediciones Siruela, 1996, editado originalmente en 1941), el misticismo es el estadio posterior a la religión. Al sentir el hombre post-primitivo una alienación respecto al mundo que habita, se desarrolla debido a este hueco un sentimiento religioso en el que Dios se percibe como algo alejado, al otro lado del abismo que separa lo divino de lo humano. Es ésta la definición que se plantea de religión, en que Dios es algo alejado de ser adorado u obedecido.

Seg√ļn Scholem, el misticismo jud√≠o posee tres caracter√≠sticas fundamentales que le dan su particular personalidad:

  1. En primer lugar, reticencia hacia la confesión personal, por la reserva hacia todo lo relacionado con la experiencia mística y por la ausencia de elementos autobiográficos.
  2. En segundo lugar, el misticismo jud√≠o muestra una actitud metaf√≠sica positiva en relaci√≥n al lenguaje, considerado instrumento propio de Dios, y como lenguaje creador, se refleja en el hablar com√ļn del hombre.
  3. En tercer lugar, la m√≠stica jud√≠a se caracteriza por una continuada deferencia hacia la tradici√≥n: as√≠, cuanto m√°s pura es la m√≠stica, m√°s cerca est√° de la verdadera tradici√≥n entendida como ¬ęconocimiento original de la humanidad.
El √Ārbol de la vida.

Acaso el mayor de los m√≠sticos jud√≠os fuera el malague√Īo Shlomo ben Yehudah Ibn Gabirol, tambi√©n conocido como Avicebr√≥n (c. 1021-c. 1058), autor de una Fuente de la vida (Mekor Hayim) que fue conocida por los fil√≥sofos cristianos medievales a trav√©s de su traducci√≥n latina (Fons vitae); por otra parte, el gran erudito y te√≥logo Rambam, que conocemos habitualmente como Maim√≥nides (1135-1204), aport√≥ la idea de la ausencia de atributos en Dios, que pes√≥ mucho en la configuraci√≥n cabal√≠stica de Dios como En-Sof.

Una de las fuentes m√°s importantes de la Cabal√° es el Z√≥har o Libro del Esplendor se trata de una compilaci√≥n de diversos textos cuya elaboraci√≥n se atribuye tradicionalmente a Mois√©s de Le√≥n, jud√≠o espa√Īol, (fallecido en 1305), aunque algunos de sus elementos parecen ser mucho m√°s antiguos. Algunas de sus ideas se parecen superficialmente a las de los fil√≥sofos griegos, de los pante√≠stas egipcios y de los gn√≥sticos. La idea b√°sica all√≠ expuesta es que, del seno mismo de la Divinidad oculta o Infinito (el Ein-Sof), surgi√≥ un rayo de luz que dio origen a la Nada (Ain), identificada con una esfera (Sfir√°) o regi√≥n, que recibe el nombre de K√©ter (Corona). A partir de esta corona suprema de Dios emanan otras nueve esferas (las sfiroth). Estas diez esferas constituyen los distintos aspectos de Dios mediante los cuales √©ste se automanifiesta.

Seg√ļn la c√°bala el verdadero Mes√≠as nacer√° al fin del tiempo y entonces el mundo regresar√° a su fuente. Entonces se acabar√° el infierno y empezar√° un tiempo de gran felicidad. La redenci√≥n humana se logra por la r√≠gida observancia de la ley, y la salvaci√≥n se alcanza a trav√©s de un conocimiento "esot√©rico" especial. Cada persona es agente de su propia salvaci√≥n y a trav√©s de conocimientos secretos, puede alcanzar la divinidad.

Los cabalistas suelen interpretar las combinaciones de letras de palabras clave en los textos sagrados, así como su valor numérico, con un sentido trascendente. Dos son principalmente los métodos utilizados para unificar las doctrinas cabalísticas: el de Moisés Cordovero y el de su discípulo Isaac Luria.

Mística budista

Mandala del Buda Sakyamuni, pintura tibetana.

La m√≠stica budista consiste en alcanzar el estado de Buda o nirvana, llamado SamńĀdhi en el yoga; en el budismo Zen se realiza mediante un s√ļbito acto de conocimiento integral denominado satori. Hay varios m√©todos, incluyendo mantras (recitaciones) y una meditaci√≥n sobre la realidad. Con frecuencia el monje budista zen recurre a algunos ejercicios denominados kŇćans o problemas o cuestiones tan irresolubles c√≥mo f√°ciles de resolver que sirven para desintegrar la apariencia l√≥gica de la realidad.

Fenómenos místicos

Explicaciones científicas a los fenómenos místicos

En la filosof√≠a de Victor Cousin, el misticismo es uno de los cuatro grandes estadios filos√≥ficos que peri√≥dicamente se suceden en el pensamiento humano y que sigue a √©pocas fuertemente racionalistas. Otros dicen que el misticismo podr√≠a ser s√≥lo s√≠ntomas de defectos m√©dicos de una persona. Por ejemplo, se dice que Santa Teresa de Jes√ļs era muy enfermiza y que pudiera haber padecido de problemas psicol√≥gicos productos de la misma. Tambi√©n se ha usado como explicaci√≥n cient√≠fica por investigadores e historiadores del misticismo el que algunas visiones pudiesen haber sido provocadas por una intoxicaci√≥n debida al hongo conocido como cornezuelo de centeno, potente psicotr√≥pico.

En la cultura popular

En la m√ļsica se puede encontrar una excelente adaptaci√≥n de Noche oscura del alma de San Juan de la Cruz hecha por la cantante Loreena McKennit en su disco The mask and mirror.

Tambi√©n la cantante Madonna, en 1989, lanz√≥ un disco titulado Like a prayer, donde la letra de la canci√≥n que daba nombre al √°lbum estaba impregnada de misticismo del estilo de San Juan de la Cruz. En el video musical se pueden apreciar varios simbolos que remiten a algunos de sus poemas, por ejemplo Llama de amor viva. Por este video la Iglesia Cat√≥lica declar√≥ a Madonna blasfema. Tambi√©n en el video de su tema Bedtime story (a√Īo 1994) se puede apreciar un ritual derviche y diferentes elementos de la m√≠stica suf√≠, aunque ella profesa la C√°bala jud√≠a.

Véase también

Referencias

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  4. ‚ÜĎ Ildefonso M. G√≥mez, Escritores cartujanos espa√Īoles, pg. 64.
  5. ‚ÜĎ Edici√≥n de 1786 accesible en Google books.
  6. ‚ÜĎ Introducci√≥n a la historia de la literatura m√≠stica en Espa√Īa (Madrid, 1927)
  7. ‚ÜĎ La poes√≠a m√≠stica en Espa√Īa
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Enlaces externos

Mística católica

Mística islámica

Mística judía


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Sinónimos:

Mira otros diccionarios:

  • misticismo ‚ÄĒ sustantivo masculino 1. (no contable) √Ārea: religi√≥n Estado de perfecci√≥n religiosa, a veces acompa√Īado de √©xtasis, que consiste en la uni√≥n √≠ntima del alma con la divinidad: S√≥lo unos pocos alcanzan el misticismo. 2. (no contable) Doctrina… ‚Ķ   Diccionario Salamanca de la Lengua Espa√Īola

  • misticismo ‚ÄĒ s.m. [der. di mistico¬†]. 1. (relig.) [senso di religiosit√† profonda per cui si aspira a una vita totalmente liberata dalla passione e dall attaccamento al mondo] ‚Ė∂‚óĬ†ascesi, ascetismo. ‚ÄĖ¬†spiritualismo. ‚óÄ‚Ė∂¬†‚ÄĖ¬†mondanit√†. 2. (filos.) [dottrina… ‚Ķ   Enciclopedia Italiana

  • misticismo ‚ÄĒ s. m. 1.¬†Cren√ßa na poss√≠vel comunica√ß√£o entre o homem e a divindade. 2.¬†Vida contemplativa. 3.¬†Devo√ß√£o exagerada. 4.¬†Tend√™ncia para acreditar no sobrenatural ‚Ķ   Dicion√°rio da L√≠ngua Portuguesa

  • misticismo ‚ÄĒ (De m√≠stico2 e ismo). 1. m. Estado de la persona que se dedica mucho a Dios o a las cosas espirituales. 2. Estado extraordinario de perfecci√≥n religiosa, que consiste esencialmente en cierta uni√≥n inefable del alma con Dios por el amor, y va… ‚Ķ   Diccionario de la lengua espa√Īola

  • Misticismo ‚ÄĒ (Derivado de m√≠stico < lat. mysticus .) ‚Ėļ sustantivo masculino 1 RELIGI√ďN Circunstancia de ocuparse mucho una persona de las cosas espirituales y de Dios. 2 TEOLOG√ćA Estado extraordinario de perfecci√≥n religiosa que consiste en la uni√≥n del… ‚Ķ   Enciclopedia Universal

  • misticismo ‚ÄĒ (m) (Intermedio) perfecci√≥n espiritual que se basa en la uni√≥n profunda con lo divino Ejemplos: El monje comparti√≥ sus experiencias con el misticismo en un libro nuevo. Misticismo requiere mucha contemplaci√≥n y paciencia. Sin√≥nimos: m√≠stica,… ‚Ķ   Espa√Īol Extremo Basic and Intermediate

  • misticismo ‚ÄĒ {{ÔľÉ}}{{LM M26097}}{{„Äď}} {{ÔľĽ}}misticismo{{ÔľĹ}} ‚ÄĻmis¬∑ti¬∑cis¬∑mo‚Äļ {{„Ää}}‚Ėć s.m.{{„Äč}} {{Ôľú}}1{{Ôľě}} Estado de perfecci√≥n religiosa que consiste en la uni√≥n con la divinidad por medio del amor, y que a veces se acompa√Īa de √©xtasis y de revelaciones.… ‚Ķ   Diccionario de uso del espa√Īol actual con sin√≥nimos y ant√≥nimos

  • misticismo ‚ÄĒ mi¬∑sti¬∑c√¨¬∑smo s.m. 1a. CO TS relig. credenza religiosa o filosofica e atteggiamento spirituale secondo i quali la conoscenza perfetta √® data dall intima unione dell individuo con il divino, raggiungibile mediante la meditazione interiore, la… ‚Ķ   Dizionario italiano

  • misticismo ‚ÄĒ {{hw}}{{misticismo}}{{/hw}}s. m. Tendenza religiosa o spirituale a intensificare, nella vita religiosa, l esperienza diretta del divino e del soprannaturale ‚Ķ   Enciclopedia di italiano

  • misticismo ‚ÄĒ s m Actitud o estado religioso o espiritual que cree en que el conocimiento de Dios, la divinidad o lo absoluto puede alcanzarse con la intuici√≥n y el abandono en su contemplaci√≥n hasta unirse con ellos en el √©xtasis ‚Ķ   Espa√Īol en M√©xico


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