Prosa en la literatura medieval espa√Īola

ÔĽŅ
Prosa en la literatura medieval espa√Īola

Prosa en la literatura medieval espa√Īola

Alfonso X de Castilla y su corte. El rey fue el m√°ximo promotor de la literatura medieval en Espa√Īa.

En la literatura medieval espa√Īola, la prosa se inici√≥ con la historiograf√≠a de anales y cr√≥nicas; posteriormente apareci√≥ el g√©nero did√°ctico o moralizante, y finalmente surge la ficci√≥n a mediados del siglo XIII con traducciones de recopilaciones de exempla, como el Calila e Dimna y el Libro de los enga√Īos e los asayamientos de las mugeres, cuyos or√≠genes est√°n en la cuent√≠stica oriental hind√ļ, persa y √°rabe.

En la época del rey Alfonso X el Sabio, la prosa narrativa evolucionará, beneficiándose del prestigio de las crónicas históricas, y se iniciará una prosa sapiencial de tipo científico, que pretendía compilar todo el saber medieval. De fines del siglo XIII data la Gran conquista de Ultramar y a comienzos del XIV se escribió el relato caballeresco del Zifar. Más adelante nació el género de las crónicas reales, cuyo exponente más destacado es la Crónica de Alfonso XI.

Parte de la cr√≠tica considera que La Celestina es la √ļltima novela de la prosa de la Edad Media, aunque se trata de una obra de transici√≥n a la literatura del Renacimiento y est√° concebida en el marco del g√©nero dram√°tico.

Contenido

La prosa hasta 1255

P√°gina del Liber regum.

Como se√Īala L√≥pez Estrada, el comienzo de la prosa medieval viene impulsado por dos factores: el uso cada vez m√°s creciente de la lengua vulgar en el verso y la necesidad, de orden pr√°ctico en un principio, de escribir fueros locales y documentos de poca trascendencia, que despu√©s revierte en el uso de la prosa vern√°cula.[1] Por ello, no es de extra√Īar que el contenido de las primeras obras pros√≠sticas en romance se adscriban a la historiograf√≠a.[2]

La historiografía

En la primera mitad del siglo XIII los casos de historias romanceadas son todavía excepcionales ya que el gran corpus histórico se escribe en latín, que era la lengua culta de la época.

Entre las primeras muestras destacaremos:

  • Los Anales navarro-aragoneses, que contienen la primera referencia espa√Īola a la materia art√ļrica.[3]
  • El Liber regum que, escrito en romance navarro-aragon√©s a finales del XII o comienzos del XIII, contiene una historia geneal√≥gica universal -sagrada y profana- m√°s unas genealog√≠as de los reyes godos y asturianos, de los jueces, condes y reyes de Castilla, de los reyes de Arag√≥n, de los de Francia y del Cid.[4] Su enorme difusi√≥n permiti√≥ que fuese usada como fuente hist√≥rica en poemas castellanos; por Rodrigo Jim√©nez de Rada para su De rebus Hispaniae;[5] por Alfonso X para su Estoria de Espa√Īa y por Juan de Mena en su Laberinto de Fortuna.[6] Es considerada la obra hist√≥rica m√°s importante de este per√≠odo.[7]

Como se puede ver, la zona central de la Península se adelanta al resto en la utilización de la prosa romance.[8] Las razones que pudieran explicar este hecho no están claras.[9] En Castilla, a mediados del XII, también encontramos textos en prosa y romance, como el Fuero de Avilés y otros documentos notariales y jurídicos, pero la mayoría de los expertos consideran que su importancia para la historia de la literatura es infinitamente menor que la de los dos casos citados.[10]

La literatura religiosa

Miniatura de la Biblia escurialense.

Su producción más importante en la primera mitad del siglo XIII es la constituida por los romanceamientos de la Biblia.[11] Estas vulgarizaciones acaban imponiéndose cuando el latín deja de ser comprensible; no obstante, esta divulgación traía como secuelas la libre interpretación y una mayor facilidad para caer en la herejía.[12] Estos romanceamientos son:

  • La Fazienda de Ultramar. Fue escrito durante el primer cuarto del siglo XIII.[13] El contenido itinerario geogr√°fico que sigue el modelo de una gu√≠a de peregrinos a Tierra Santa. Se podr√≠a relacionar con los libros de viajes, si bien su recorrido esta tomado de otros itinerarios anteriores y no de un viaje real. El libro tambi√©n incorpora una de las traducciones m√°s tempranas de la Biblia a una lengua romance en la Pen√≠nsula, concretamente se vierten libros hist√≥ricos y prof√©ticos del Antiguo Testamento, como el Pentateuco, el libro de Josu√© y el de los Jueces, aunque no de la versi√≥n Vulgata sino de una traducci√≥n distinta latina del texto hebreo realizada en el s. XII,[14] junto con alg√ļn episodio del Nuevo Testamento, fragmentos hagiogr√°ficos, y leyendas e incluso alg√ļn material procedente de la antig√ľedad cl√°sica.
  • Las Biblias romanceadas. Es el nombre que reciben varios c√≥dices que se hallan en la Biblioteca del Escorial ‚ÄĒpor lo que son conocidas tambi√©n como Biblias escurialenses‚ÄĒ que contienen versiones de la Biblia en castellano y que suponen uno de los primeros ejemplos de literatura espa√Īola en prosa, pues reflejan una traducci√≥n que en su versi√≥n m√°s antigua data del siglo XII.[15] Podemos distinguir varias traducciones, la primera, que se encuentra en dos manuscritos de mediados del siglo XIII de contenido similar (Ms. I-j-6 y I-j-8 del Escorial), es la llamada Biblia prealfonsina o Biblia medieval romanceada y refleja una excelente traducci√≥n del siglo XII de la mayor parte de los libros la Vulgata que se sirve asimismo de los textos b√≠blicos en sus lenguas originales.[16] La segunda, de 1280, es conocida como Biblia alfonsina porque est√° incluida en la Grande e general estoria de Alfonso X el Sabio. Se trata de un resumen que parafrasea la totalidad de la Vulgata, ci√Ī√©ndose solo a esta versi√≥n can√≥nica latina.[17] Algunas de sus correcciones muestran que tuvo en cuenta la versi√≥n de la Biblia prealfonsina, que gozar√≠a de gran prestigio. Hay m√°s biblias romanceadas, que datan de los siglos XIV y XV. Algunas de ellas fueron elaboradas por los jud√≠os para su uso.[18]

La literatura doctrinal

Este género tiene su origen en las numerosas instrucciones para confesores en latín.[19] El que esta lengua se hiciera ininteligible para no pocos clérigos y la obligatoriedad de la confesión anual, dispuesta en el V Concilio lateranense, debió obligar a que se hicieran las correspondientes traducciones.[20] De entre éstas descuellan:

  • Los Diez mandamientos. Su nombre alude al m√°s antiguo tratado de literatura doctrinal hisp√°nico, escrito probablemente a principios del siglo XIII en lengua aragonesa en lo que se considera uno de los primeros testimonios de la escritura literaria en esta lengua. El texto contiene un catecismo destinado al uso de confesores, al modo de una gu√≠a sobre el sentido del Dec√°logo que se√Īala el tipo de preguntas que se deben plantear al penitente.[21]
  • Disputa entre un cristiano y un jud√≠o. Es el m√°s antiguo tratado de este tipo. Fue escrito en aragon√©s y sirve de gu√≠a para indicar al sacerdote las preguntas que debe hacer al penitente. Es interesante porque desvela aspectos de la vida cotidiana. Toma la forma de un debate, que fue escrito probablemente en la primera mitad del siglo XIII. El g√©nero de marras fue especialmente cultivado por los conversos, que conoc√≠an la argumentaci√≥n aristot√©lica, que recoge t√≥picos que los cristianos argumentaban contra la comunidad hebrea.[22] Por tal raz√≥n, ya desde Am√©rico Castro se ha considerado que el autor de este debate debi√≥ ser un jud√≠o converso. Sin embargo, Nicasio Salvador no excluye el que pudiera tratarse de un cristiano viejo. El texto, muy breve, se nos ha transmitido en estado fragmentario y se conserva un fragmento en el que se discute sobre la circuncisi√≥n, la observancia del sabat y la naturaleza de Dios. Aunque hay bastantes muestras del g√©nero tanto en la literatura latina medieval como en la vern√°cula, el texto castellano no parece tener relaci√≥n con ninguna de ellas.[23]

La literatura sapiencial

Libro de los doce sabios.

La peculiar situaci√≥n hist√≥rica de la Pen√≠nsula ib√©rica ‚ÄĒconvivencia de tres culturas‚ÄĒ har√° que se conozcan muy tempranamente las colecciones de sentencias, de amplia popularidad en el mundo oriental, y que surjan aqu√≠ las primeras traducciones a una lengua occidental.[24] No es tarea f√°cil precisar la fecha en que se comienza esta labor traductora, pero hay una cierta unanimidad entre los estudiosos en localizarlas en torno a los reinados de Fernando III el Santo y Alfonso X el Sabio.[25] Ante el √©xito que tuvieron estas traslaciones, surgieron un gran n√ļmero de textos adscritos a este g√©nero que no parecen ser traducciones -directas, al menos- de ning√ļn original √°rabe. A principios del siglo XIV la literatura sapiencial tante√≥ un nuevo camino con los Dichos de los santos padres, de Pero L√≥pez de Baeza, que utiliza el esquema tradicional para introducir materiales cristianos.[26] Entre sus caracter√≠sticas se cuentan:

  • Suelen poseer un pr√≥logo que sirve como aglutinante del conjunto.
  • El origen de estas sentencias normalmente est√° motivado por alg√ļn t√≥pico del tipo ¬ęreuni√≥n de sabios¬Ľ, ¬ęviaje hasta las fuentes de la sabidur√≠a¬Ľ o la menci√≥n al ¬ęlibro perdido y por fin hallado¬Ľ.
  • Por cuestiones mnemot√©cnicas, estas sentencias suelen adoptar la forma de proverbios, aunque a veces aparecen a lo largo de un peque√Īo di√°logo o de una an√©cdota.
  • La sabidur√≠a que pretenden transmitir estas colecciones es la aceptaci√≥n voluntaria de lo inevitable.
  • No se atribuyen las sentencias a sabios determinados.
  • Muy pocas de ellas son b√≠blicas.

Ning√ļn obst√°culo hay, en principio, para que las mismas sentencias circulen en un contexto cristiano, √°rabe o jud√≠o. En las adaptaciones y nuevas compilaciones se percibe un mayor inter√©s por los temas de gobierno, convirti√©ndose ‚ÄĒpor tanto‚ÄĒ en un speculum principis.[27]

Otras obras pertenecientes a este género son:

Una versión siria del Sirr al-asrar contemporánea al Poridat de poridades castellano.
  • Flores de filosof√≠a. Tratado did√°ctico en prosa, posiblemente de la segunda mitad del siglo XIII, que forma parte del g√©nero de la literatura sapiencial. Estrecho parentesco con este libro guarda el Libro del consejo e de los consejeros, del que a√ļn no se ha dilucidado si es fuente de las Flores de filosof√≠a o secuela. Posiblemente se compusiera como un espejo de pr√≠ncipes. Es fundamental, asimismo, la dimensi√≥n cristiana y el prop√≥sito doctrinal, lo que se consigui√≥ adaptando la moral de las fuentes √°rabes originales. Se puede considerar como una gu√≠a espiritual que asegure al hombre la salvaci√≥n de su alma.[28]
  • Poridat de poridades. Escrito did√°ctico en prosa de mediados del siglo XIII que forma parte del g√©nero de la literatura sapiencial. Su contenido es fundamentalmente una colecci√≥n de sentencias ‚ÄĒatribuidas a las ense√Īanzas de Arist√≥teles a Alejandro Magno‚ÄĒ traducidas directamente del libro de m√°ximas √°rabe Sirr al-asrar, compilado en Siria por Yuhanna ibn al-Bitriq en el siglo IX.[29] La obra presenta la forma una larga carta que Arist√≥teles escribe a su disc√≠pulo Alejandro Magno para educarlo como hombre y como gobernante.[30] [31]
  • Libro de los doce sabios. Tambi√©n llamado Tratado de la nobleza y lealtad (en castellano antiguo original El libro de los doze sabios o Tractado de la nobleza y lealtad) es una de las primeras obras de la prosa did√°ctica de la literatura medieval espa√Īola. El libro es un tratado de ¬ęeducaci√≥n de pr√≠ncipes¬Ľ mandado componer, al parecer, por iniciativa de Fernando III el Santo hacia 1237 ‚ÄĒseg√ļn se nos cuenta en el Libro...‚ÄĒ y al que se le a√Īadi√≥ un pr√≥logo en 1255, al comienzo del reinado de Alfonso X el Sabio.[32]
  • Libro de los buenos proverbios. Circulaba seguramente ya a mediados del siglo XIII, y que forma parte del g√©nero de la literatura sapiencial. Su contenido es fundamentalmente una colecci√≥n de sentencias atribuidas a sabios griegos traducidas del libro de m√°ximas √°rabe del siglo IX Kitab adab al-falasifa, compilado por Ishaq ibn Hunain ‚ÄĒJoani√ßio en las fuentes cristiana‚ÄĒ, del siglo IX.[33] Las sentencias que recoge el libro, y que se atribuyen vagamente a nombres de prestigio, como Arist√≥teles, Plat√≥n o S√≥crates, se presentan mediante un marco introductorio ‚ÄĒt√©cnica habitual en la literatura √°rabe‚ÄĒ en el que con motivo de la celebraci√≥n de uno de los grandes d√≠as festivos un sabio pronuncia un discurso ante un auditorio, que disfruta del aprendizaje de estos bocados de sabidur√≠a a la vez que se deleita. La parte final del libro la ocupa un ap√≥crifo intercambio epistolar entre Alejandro Magno y su madre.[34]

Orígenes de la prosa de ficción. El libro de cuentos

Manuscrito de Calila y Dimna.

Durante la Edad Media el t√≠tulo m√°s usado y significativo de este grupo gen√©rico fue el de exemplo o enxiemplo.[35] La ense√Īanza de √©ste procede de la semejanza y de la comparaci√≥n, de manera que la obra ha de leerse entera para sacar de ella provecho y poderlo aplicar a los casos de la vida real.

Seg√ļn Derek William Lomax, la evoluci√≥n de las colecciones de exempla es la siguiente: comenzaron siendo libros de consulta escritos por cl√©rigos para cl√©rigos. Posteriormente, fueron adaptados por los cl√©rigos para los seglares bien en forma de sermones, bien como lecturas piadosas. Finalmente, algunos seglares comienzan a escribir este tipo de obras para seglares ‚ÄĒDon Juan Manuel y el Conde Lucanor‚ÄĒ. Estas colecciones no presentaban los cuentos de forma aislada, sino formando un conjunto unitario.[36]

Las características de este género son:

  • Organizaci√≥n primitiva y desarrollo lineal de los argumentos por relaci√≥n de causa-efecto hacia un fin determinado.[37]
  • El di√°logo es escaso y secundario.[38]
  • Se escriben para un medio cortesano y testimonian la existencia de un p√ļblico oyente ‚ÄĒlas menos veces, lector‚ÄĒ de gente noble que est√° en condiciones de apreciar un grado m√°s alto que el sencillo cuento folkl√≥rico.[39]
  • Suelen ser traducciones de obras orientales.[40]
P√°gina del Sendebar.

Algunas de las obras se√Īeras que pertenecen a este estilo son:

  • Disciplina clericalis. A manera de di√°logo, esta obra es una colecci√≥n de exempla, o cuentos ejemplarizantes, escrita por Pedro Alfonso de Huesca a comienzos del siglo XII en lat√≠n. El ejemplario consta de un pr√≥logo y treinta y tres ejemplos extra√≠dos de fuentes cristianas, √°rabes y jud√≠as escritas y del folclore oral de estas tres culturas. La obra tuvo una gran repercusi√≥n en toda Europa e introdujo la cuent√≠stica oriental en el occidente cristiano.[41]
  • Calila y Dimna. Contiene ejemplos de caja china ‚ÄĒcuando un personaje de la historia insertada cuenta un relato que a su vez contiene otro‚ÄĒ, marco dialogado ‚ÄĒuna serie de frases al principio y al final de la f√°bula sirven para diferenciar el mundo real del narrado‚ÄĒ y ensartado ‚ÄĒencadenamiento de cuentos con un protagonista √ļnico‚ÄĒ.[42]
  • Sendebar. Puede categorizarse como ¬ęnovela marco¬Ľ.[43] Su t√≠tulo completo es Libro de los enga√Īos e los asayamientos de las mugeres. Contiene una colecci√≥n de cuentos √°rabes que a su vez proceden de la tradici√≥n cuent√≠stica persa o hind√ļ. Lo transmite el c√≥dice manuscrito n√ļmera Espa√Īola.[44]

Durante el reinado de Fernando III se inici√≥ una moda que favorec√≠a el uso de la lengua vern√°cula en obras doctrinales, cuyo contenido se refiere a ense√Īanzas sobre la conducta humana y sus consecuencias morales, organizadas con un criterio elemental.

En algunos de estos libros, la materia did√°ctica se encierra en un marco general. A este tipo de textos pertenece la Historia de la donzella Teodor,[45] que cuenta con una ampl√≠sima tradici√≥n en la pen√≠nsula. El origen del libro se encuentra en una de las narraciones de Las mil y una noches y se viene aceptando que pudo ser traducido del castellano al √°rabe en la segunda mitad del siglo XIII. Pese a que en su fuente la doctrina isl√°mica es muy importante para el desarrollo de la historia, su peculiar organizaci√≥n formal ‚ÄĒpreguntas-respuestas‚ÄĒ permite su f√°cil adecuaci√≥n a nuevos contextos culturales. Como el Sendebar, esta obra encubre un proceso inici√°tico.[45]

Obra jurídica

Fuero real.

La producción jurídica alfonsina de este período está compuesta por tres obras:

  • El Fuero Real. Cuerpo de leyes del rey castellano Alfonso X el Sabio, redactado en 1254 e influido por el Liber Iudiciorum, que se convirti√≥ en sus inicios en un fuero local otorgado a las ciudades de Aguilar de Campoo y Sahag√ļn en 1255. Tambi√©n es llamado Fuero del Libro, Libro de los Concejos de Castilla y Fuero Castellano.[46]
  • El Setenario. Presenta una forma miscel√°nea. En la l√≠nea de un espejo de pr√≠ncipes (speculum principis), el Setenario, probablemente proyectado por Fernando III el Santo, comenz√≥ siendo esencialmente un libro de derecho can√≥nico, cuya estructura refleja se ajusta la cifra m√°gica que era el n√ļmero siete. Contiene adem√°s informaci√≥n de car√°cter enciclop√©dico sobre los sacramentos destinado al uso sacerdotal y variadas reflexiones acerca del culto a la naturaleza desde el punto de vista pagano. Debido a este car√°cter mixto la cr√≠tica ha dudado a la hora de establecer el g√©nero literario al que pertenece.[47]
  • El Esp√©culo. Su existencia est√° documentada en una menci√≥n que data de 1255. Esta obra sienta los fundamentos legales te√≥ricos para sobre √©l construir un corpus jur√≠dico argumentado. Posiblemente es tambi√©n el punto de partida de las restantes obras jur√≠dicas alfons√≠es. Su redacci√≥n qued√≥ incompleta, y gran parte de sus materiales pasaron a conformar su obra magna en el campo del Derecho, las Siete Partidas. Nunca lleg√≥ a promulgarse y las circunstancias de su composici√≥n no son claras. Es posible que fuera un borrador de una secci√≥n de las Siete Partidas, aunque algunos cr√≠ticos argumentan que es una obra compuesta durante el reinado de Sancho IV o su hijo Fernando IV.[48]

Obras científicas

El Lapidario.

El concepto de ¬ęcient√≠fico¬Ľ es muy amplio en la Edad Media y no se ajusta en casi nada al moderno.[49]

Alfonso X alienta la conocida como Escuela de traductores de Toledo, integrada por intelectuales latinos, hebreos, e islámicos. El rey solía supervisar y a menudo intervenir con su propia escritura en la producción de la ingente obra literaria nacida en el taller de traductores.[50] [51] Frutos de este apoyo regio son obras como:

  • Lapidario. Tratado m√©dico y m√°gico acerca de las propiedades de las piedras en relaci√≥n con la astronom√≠a redactado hacia 1250 que se conserva en la Biblioteca del Escorial. Pudo ser traducido de nuevo, enmendado, a√Īadido y reorganizado entre 1276 y 1279.[52]
  • Libro conplido en los judizios de las estrellas. Adaptaci√≥n del tratado de Ibn ar-Rigal (El Abenragel de los cristianos) traducido en 1254 por Yehuda ben Moshe. Conjuga, como es habitual en la √©poca, la ciencia de la astronom√≠a con la astrolog√≠a. Se ocupa de los signos del zod√≠aco, de los planetas y sus cualidades, de los movimientos celestes y de su influencia en la vida humana.[53]
  • Tablas alfons√≠es. Tablas astron√≥micas que contienen las posiciones exactas de los cuerpos celestes en Toledo desde el 1 de enero del a√Īo 1252, a√Īo de la coronaci√≥n del rey Alfonso, y que informan del movimiento de los respectivos cuerpos celestes. La influencia de estas Tablas lleg√≥ a Europa a trav√©s de una revisi√≥n francesa de comienzos del siglo XIV, cuyo uso lleg√≥ incluso hasta el Renacimiento. El objetivo de estas tablas era proporcionar un esquema de uso pr√°ctico para calcular la posici√≥n del Sol, la Luna y los planetas de acuerdo con el sistema de Ptolomeo. La teor√≠a de referencia preve√≠a movimientos seg√ļn epiciclos y sus deferentes. Durante mucho tiempo fueron la base de todas las efem√©rides que se publicaron en Espa√Īa.[54]

La corte letrada de Alfonso X (1256-1284)

Artículo principal: Literatura de Alfonso X el Sabio
Alfonso X

Vista en su conjunto, la obra de este monarca posee un sutil carácter moral, ya que la concibe como un camino hacia la salvación del alma:[55]

Cada uno, cuanto más ha del saber, y más se llega a él por estudio, tanto más aprende y crece y se llega por ende más a Dios.
General Estoria, II, p√°g. 31b.

Al mismo tiempo, parece querer afirmar en sus lectores y oyentes ‚ÄĒlos miembros de la corte permanente‚ÄĒ una cosmovisi√≥n ordenada que les valiese para la vida social y el establecimiento de una convivencia dentro de unas normas de justicia iguales para todo el reino.[56]

En 1256 una embajada de la ciudad-estado de Pisa ofrece a Alfonso X la corona del Sacro Imperio Romano Germ√°nico. Como este honor era electivo, el rey castellano no ahorra esfuerzos y compromete todo su prestigio de monarca letrado y las finanzas del reino para hacerse con la dignidad imperial. S√≥lo desde este punto de vista puede comprenderse el impulso b√©lico ‚ÄĒ¬ęcruzada africana¬Ľ, conquista de El Puerto de Santa Mar√≠a, ataque de Or√°n‚ÄĒ e ilustrado que propicia. √Čste podr√≠a considerarse como el inicio de la prosa en castellano.

Libros sapienciales

Se recogen en este apartado una serie de obras que se caracterizan porque los textos est√°n formados fundamentalmente por sentencias ‚ÄĒaunque no es raro que incluyan breves exempla‚ÄĒ.[57] Muchas de estas obras tienen la literatura √°rabe como fuente intermedia y la griega como original.[58] La mayor parte de estas traducciones hispanas est√°n muy relacionadas entre s√≠ bien porque comparten fuentes, bien porque se influyen.[59]

Destacaremos los siguientes tratados:

  • Libro de los cien cap√≠tulos. Colecci√≥n de m√°ximas morales organizadas de forma que sus receptores pudieran no s√≥lo entenderlas, sino utilizarlas en el d√≠a a d√≠a.[60] Con esta obra el rey Sabio pretend√≠a que la nobleza abandonara sus actitudes soberbias y adoptara unos comportamientos cortesanos acordes con las posibilidades que ante √©l se abr√≠an.[61]
  • Bocados de oro. Su contenido es fundamentalmente una colecci√≥n de sentencias distribuidas en veinticuatro cap√≠tulos. Cada uno de ellos recoge los dichos atribuidos a un fil√≥sofo, excepto el veintitr√©s ‚ÄĒcuyas sentencias se ponen en boca de diferentes pensadores‚ÄĒ y el veinticuatro ‚ÄĒcuyos apotegmas son an√≥nimos‚ÄĒ.[62]

Los di√°logos

Historia de la doncella Teodor.

Las primeras ¬ędisputas¬Ľ se hab√≠an plasmado por escrito a lo largo de la centuria anterior y en verso. Ahora asistimos a un nuevo g√©nero en el que personajes cuidadosamente seleccionados debatir√°n sobre temas cruciales ante un auditorio muy similar al que es receptor originario de la obra.[63]

  • Di√°logo de Epicteto y el emperador Adriano. Al igual que otras obras de este mismo g√©nero y per√≠odo, el origen del Di√°logo entre Epitecto y el emperador Adriano es griego. Si bien en este caso la versi√≥n castellana proviene de una traducci√≥n latina (Adrianus et Epictetus) y no √°rabe.[64]
  • Historia de la donzella Teodor. Debate sobre temas variados de car√°cter [sapiencial y doctrinal de la segunda mitad del siglo XIII. Aunque presenta un car√°cter de historia independiente, perteneci√≥ a la colecci√≥n de Las mil y una noches, lo que corrobora el hecho de que se conserven dos manuscritos √°rabes espa√Īoles de la Historia de la doncella Teodor.[65]
  • Cap√≠tulo de Segundo fil√≥sofo. Se nos ha transmitido en dos ramas: la oriental ‚ÄĒque amplifica el marco narrativo y el n√ļmero de preguntas‚ÄĒ y la occidental, que toma como base la traducci√≥n latina llevada a cabo por Willelmus, abad de St. Denis en el siglo XII. En la primera parte, se nos cuenta c√≥mo Segundo es enviado a Atenas donde consigue el grado de maestro y aprende que no hay mujer casta. Vuelto a su patria de inc√≥gnito, pone a prueba a su madre, quien no la supera. Cuando aqu√©lla conoce la verdad, muere. Segundo se impone guardar silencio toda su vida y regresa a Grecia. En la segunda, el emperador Adriano ‚ÄĒconocedor de su sabidur√≠a- lo manda llamar. Segundo acude, pero no por ello rompe su voto. El emperador pone a prueba la firmeza del fil√≥sofo fingiendo que lo va a matar, pero √©ste persiste en su mudez. Finalmente, admirado por su perseverancia, Adriano le pide que conteste a sus preguntas escribiendo en una tabla. La tercera parte es este particular di√°logo, mezcla de voz y escritura.[66]

Obras legislativas

Alfonso X llega al trono en el a√Īo de 1252, cuando el cuerpo legal del reino conten√≠a normas provenientes de los √ļltimos tiempos del Imperio romano, de los visigodos y otras que fueron establecidas durante la reconquista. Por eso, uno de los afanes del monarca fue ordenar este caos al tiempo que afianzaba el poder real y su autoridad. Para ello inicia una reforma legislativa inspirada en el Digesto de Justiniano, texto que era el principal estudio en las escuelas de leyes de Bolonia y el sur de Francia.

Siete Partidas

Se trata de la obra más ambiciosa de Alfonso X en este ámbito. Compuesta entre 1256 y 1265, recoge los fundamentos teóricos de las anteriores obras legales y formula un código jurídico de carácter universal y general aplicación para el reino de Castilla que regula la vida de Castilla en todos los ámbitos, tanto religiosos como civiles.[67]

Esta base jurídica se prolongó durante siglos, y su influencia llega hasta nuestros días. Las Partidas no se fueron promulgadas en vida de Alfonso X, puesto que no llegó a componerse una edición definitiva. Se divide en siete partes:

Alfonso X el Sabio y las Partidas.
  • Primera parte: Aborda la fundamentaci√≥n del derecho y pasa a ocuparse esencialmente del derecho can√≥nico.
  • Segunda: Trata acerca del gobierno y de las relaciones jur√≠dicas entre se√Īores y vasallos.
  • Tercera: Derecho procesal y derecho civil.
  • Cuarta: Derecho del matrimonio, de familias y linajes y de estados sociales.
  • Quinta: Derecho mercantil.
  • Sexta: Derecho testamentario y de herencia
  • S√©ptima: Derecho penal.

Los apartados en que se divide no suponen compartimentos estrictos. Se organiza además en títulos (182) y leyes (2479), estas encabezadas por un epígrafe que indica su contenido de manera más o menos aproximada.

Sus fuentes provienen del derecho anterior leon√©s (el Fuero juzgo), y de las obras jur√≠dicas antes citadas del propio monarca, el Fuero real y muy probablemente el Esp√©culo. Para la ¬ęPrimera partida¬Ľ se refundi√≥ el Setenario, probable borrador de esta secci√≥n.

Del derecho romano tardío, influyó el Corpus Iuris Civilis de Justiniano y la legislación para la vida eclesiástica, fundamentalmente el Decreto de Graciano y las colecciones canónicas o Decretales.

No faltan entre sus fuentes las eclesi√°sticas, as√≠ como las ense√Īanzas de los exempla de la Disciplina clericalis del intelectual judeoconverso Pedro Alfonso de Huesca. Tambi√©n recogen Las Partidas material de obras de car√°cter sapiencial o de literatura gn√≥mica, como los Bocados de oro.[68]

Desde el punto de vista literario, la prosa jurídica no dista demasiado de otros géneros medievales, e incluso influyeron poderosamente en su gestación, como es el caso del poema de debate.

Obras científicas

  • El Libro del saber de astrolog√≠a. De las tres recopilaciones cient√≠ficas que Alfonso X orden√≥ componer entre 1276 y 1279, √©sta es la √ļnica que nos ha llegado y de la que se dispone √≠ntegro su texto original. Se trata de un grupo de tratados t√©cnicos, excepto el primero que tiene un contenido descriptivo.[69]
  • El Libro de las formas et de las im√°genes. De este tratado ‚ÄĒque debi√≥ escribirse hacia 1277‚ÄĒ s√≥lo se nos conserva el pr√≥logo y el √≠ndice de los once cap√≠tulos que deb√≠an componerlo.[70]
  • El Libro de Picatrix. En torno a 1256, Alfonso X ordena traducir al castellano y al lat√≠n la Ghayat al-hakim, un tratado de magia talism√°nica, escrito doscientos a√Īos antes. Si bien la versi√≥n castellana hay que darla por perdida, la traslaci√≥n latina (Liber Picatrix) se difundi√≥ por todo Occidente y alcanz√≥ un notable √©xito entre los siglos XV y XVIII.[71]

Obras históricas

Alfonso X acomete esta tarea para exponer su pensamiento político y encontrar en el pasado razones que justifiquen tanto sus aspiraciones a la corona imperial como las relativas a construir un nuevo modelo político, constantemente rechazado por la nobleza.

La producci√≥n hist√≥rica alfonsina se caracteriza por su carencia de un sentido cr√≠tico b√°sico; es decir, por la aceptaci√≥n de las noticias suministradas por los libros sin que se efectuaran comprobaciones sobre lo que se contaba ‚ÄĒcomo Gonzalo de Berceo‚ÄĒ se concede a la ¬ęletra¬Ľ la categor√≠a de verdadero. Otra particularidad del g√©nero consiste en su concepci√≥n conscientemente literaria tanto en la elaboraci√≥n como en su forma expositiva.

Al contrario de lo que se suele pensar, las dos producciones de este g√©nero (la Estoria de Espa√Īa y la General Estoria) debieron nacer a la par y, en ocasiones, compartir materiales.

Tambi√©n es id√©ntico en ambas el principio fundamental de organizaci√≥n: la linna o li√Īa de sucesi√≥n del imperium. Dentro del marco general de √©sta, los compiladores suelen inclinarse por el sistema anal√≠stico, el cual supone un grave inconveniente para la casaci√≥n de fechos complejos. A fin de resolver esta dificultad, crean lo que denominaron estorias unadas: unidades narrativas aut√≥nomas que concentran en un momento hist√≥rico todo el saber vinculado a un suceso o a un personaje. Esta organizaci√≥n narrativa predomina en la General Estoria y la departida o anal√≠stica en la Estoria de Espa√Īa.

Obra histórica

Estoria de Espa√Īa

Manuscrito de la Estoria de Espa√Īa.

La Estoria de Espa√Īa, conocida en la edici√≥n de Men√©ndez Pidal como Primera Cr√≥nica General, constituye la primera Historia de Espa√Īa extensa en romance. Su contenido alberga cronol√≥gicamente desde los or√≠genes b√≠blicos y legendarios de Espa√Īa hasta la inmediata historia de Castilla bajo Fernando III.

La obra tuvo dos redacciones. La primera comienza poco después de la llegada al trono del rey castellano (h. 1260) y concluye hacia 1274 y la segunda, llamada Versión crítica, fue elaborada entre 1282 y 1284, fecha de la muerte del monarca.[72]

En su primera redacci√≥n, la obra, completada en los primeros a√Īos de la d√©cada de 1270, constaba de cuatrocientos cap√≠tulos. Sin embargo, en 1272, el rey sabio emprende otro monumental proyecto, al que dedicar√° nuevas energ√≠as: la compilaci√≥n de una historia de car√°cter universal titulada Grande e general estoria, lo que interrumpir√≠a la redacci√≥n de la Estoria de Espa√Īa, ya que, adem√°s de tener que derivar hacia la nueva empresa una gran cantidad de recursos humanos,el concepto acumulativo y ab initio de la historiograf√≠a de la √©poca hac√≠a que los contenidos de la Estoria de Espa√Īa se solapaban en gran medida con los de la Historia Universal iniciada.

Sin embargo fue la Estoria de Espa√Īa la que se difundi√≥, ampli√≥, y sirvi√≥ de canon de la historiograf√≠a espa√Īola hasta bien entrada la Edad Moderna. La versi√≥n definitiva aprobada por Alfonso X lleg√≥ hasta el cap√≠tulo 616. As√≠ pues, las contradicciones de los √ļltimos cap√≠tulos de la refundici√≥n hecha por Men√©ndez Pidal en su Primera Cr√≥nica General, no deben ser atribuidas a la voluntad del rey, sino a la utilizaci√≥n para esta parte por parte del erudito espa√Īol de manuscritos tard√≠os e insatisfactorios.[73]

Para contar la historia de Espa√Īa, Alfonso X se remonta a los or√≠genes hallados en las fuentes b√≠blicas, a Mois√©s, para continuar utilizando mitos y leyendas de la historia antigua griega y latina. Seg√ļn avanza el relato, aumenta la prolijidad en los detalles, sobre todo desde las invasiones germ√°nicas hasta Fernando III, en que las fuentes m√°s abundantes son cr√≥nicas y cantares de gesta peninsulares.

Pero las obras m√°s importantes de las que bebe el texto alfons√≠ son las dos grandes cr√≥nicas latinas que proporcionaban el conocimiento m√°s completo de la historia de Espa√Īa de aquel tiempo: el Chronicon mundi (1236), de Lucas de Tuy, obispo de Tuy, llamado ¬ęel Tudense¬Ľ, y De rebus Hispaniae (1243), de Rodrigo Xim√©nez de Rada, obispo de Toledo, conocido como ¬ęel Toledano¬Ľ. Adem√°s, la Estoria de Espa√Īa se sirvi√≥ de otras cr√≥nicas latinas medievales, la Biblia, la historiograf√≠a cl√°sica latina, leyendas eclesi√°sticas, cantares de gesta en romance e historiadores √°rabes.

Manuscrito de la Grande e general estoria (códice del Escorial) de Alfonso X el Sabio.

Grande e general estoria

La Grande e general estoria es una muy ambiciosa obra que aspira a ser una historia universal. La obra qued√≥ incompleta ya que se interrumpe en la sexta parte. Su redacci√≥n fue emprendida, al parecer, poco despu√©s de 1272, cuando ya estaba muy avanzada la Estoria de Espa√Īa. Es posible que Alfonso X quisiera integrar esta en la General estoria, pero el resultado m√°s inmediato es que el inicio de este otro gran empe√Īo historiogr√°fico retras√≥ y aun impidi√≥ concluir en su forma definitiva tambi√©n el de la historia de Espa√Īa, debido a la gran cantidad de intelectuales que hubieron de ser derivados a este segunda magna empresa hist√≥rica.

Aunque tiene fuentes y caracter√≠sticas comunes a la Estoria de Espa√Īa, en este caso se prim√≥ el inter√©s por los libros de historia de la Biblia y por los historiadores cl√°sicos disponibles en el escritorio real, que eran aquellos que mantuvieron viva su vigencia en la tradici√≥n medieval, como Ovidio (del que se extraen fragmentos de su Metamorfosis) o el Pseudo-Cal√≠stenes que aportaba noticias de la vida de Alejandro Magno.

El propósito de la obra aparece en el siguiente texto:

[historiar] todos los grandes fechos que acas√ßieron por el mundo a los godos e a los gentiles e a los romanos e a los b√°rbaros e a los jud√≠os e a Mafomat, a los moros de la enga√Īosa fee que √©l levant√≥, et todos los reyes d¬īEspa√Īa, desd¬īel tienpo que Joach√≠n cas√≥ con Anna e que Hoctaviano √á√©sar comen√ß√≥ a regnar fasta el tienpo que yo comen√ß√© a regnar, yo, don Alfonso, por la gracia de Dios, rey de Castilla.

Del mismo modo que suced√≠a en la Estoria de Espa√Īa, el prop√≥sito perseguido es vincular su monarqu√≠a con la historia desde el origen de los tiempos hasta llegar a su reinado, puesto que Alfonso X el Sabio ambicionaba el t√≠tulo de emperador. Se trataba de una empresa pol√≠tica que persegu√≠a situar a Castilla a la cabeza de los reinos cristianos peninsulares y para ello el monarca se dotaba de una adecuada justificaci√≥n hist√≥rica.

La narración cortesana

  • La Historia troyana polim√©trica. Ha llegado ac√©fala y trunca al final, adopta la forma de prosimetrum[74] porque el contrapunto entre lo exterior (combates, discursos, digresiones narrativas) y la subjetividad de los personajes favorece la alternancia del verso y la prosa. Si el texto narrativo es bastante fiel al original galo, los versos -en cambio- son en su mayor parte originales ya que no traducen, sino que parafrasean de forma amplificada.[75]
  • La Romances de materia de la Antig√ľedad o Historia de Alexandre. Con este ep√≠grafe se pretende dejar constancia de dos hechos que ocurren en la Castilla de mediados del siglo XIV, el resurgimiento paulatino del inter√©s por la Antig√ľedad cl√°sica y el empe√Īo de reinventar unos argumentos para encajar en ellos preocupaciones de su presente o pautas de su pensamiento moral ‚ÄĒtengamos en cuenta que para el hombre medieval la historia es un continuum sin fisuras que comienza con la creaci√≥n y llega hasta sus d√≠as. S√≥lo desde esta concepci√≥n, por ejemplo, es posible comprender que Alfonso X se sintiera heredero directo de los emperadores romanos‚ÄĒ.[76]

Obra recreativa

Entre estas obras de deporte o recreo de nobles, se encuentran un tratado de cetrer√≠a de Muhammad ibn allah al-Bayzar (llamado por los cristianos Moam√≠n, halconero √°rabe del siglo IX), el Libro de los animales que ca√ßan, y un libro sobre juegos de mesa que describe y ense√Īa el ajedrez (aunque ten√≠a reglas algo distintas al moderno), los dados y las tablas. Rasgos de estos dos √ļltimos juegos han llegado tambi√©n hasta hoy en el backgammon y el alquerque[77] respectivamente.

Libro de los juegos

Problema de ajedrez n¬ļ 35 del Libro de los juegos.

Llamado también Libro del axedrez, dados e tablas, es el tratado de ajedrez más antiguo que se conserva en Europa y consta de 98 páginas ilustradas con numerosas miniaturas que muestran las posiciones de los juegos.

Es uno de los documentos m√°s importantes para la investigaci√≥n de los juegos de mesa. El √ļnico original conocido se encuentra en la biblioteca del Monasterio de El Escorial. Una copia de 1334 se conserva en la biblioteca de la Real Academia de la Historia.

Documenta el estado y las reglas del ajedrez medieval en la época en que se introduce en los reinos cristianos procedente del islam. El ajedrez del siglo XIII es distinto al moderno, surgido de la revolución que supuso el ajedrez a la rabiosa en el siglo XV y refleja Luis Ramírez de Lucena en su tratado de época renacentista Repetición de amores y arte de ajedrez (Salamanca, 1497). Básicamente se trataba de un juego más lento, con menos posibilidades de obtener una victoria por jaque mate y cuyos tratados didácticos (como el del rey sabio) daban mucha importancia a la resolución de imaginativos problemas ajedrecísticos.

La corte de Sancho IV (1284-1295)

Libro del tesoro.

La llegada de Sancho IV el Bravo al trono estuvo motivada, en parte, por el rechazo de un sector de la alta sociedad castellana a la pol√≠tica de Alfonso X y a su admiraci√≥n por la cultura √°rabe y jud√≠a.[78] Por ello, el rey reaccionar√° contra estas tendencias, apoyado por su mujer, Mar√≠a de Molina. Esta actitud ortodoxa, acorde con el cristianismo y la moral conservadora se conoce como ¬ęmolinismo¬Ľ, cuyos principios b√°sicos son: anteponer a Dios sobre todas las cosas, esforzarse en terminar las buenas obras y guiarse por la raz√≥n ‚ÄĒel ¬ęseso natural¬Ľ‚ÄĒ.[79]

La corte se convierte en asiento de un nuevo modelo cultural. Esto no significa que el entramado literario que hab√≠a propiciado el Rey Sabio desaparezca, sino que se ajusta al nuevo marco ideol√≥gico con el que los nuevos monarcas quieren identificarse. Ahora, triunfar√° el cultivo de la raz√≥n ‚ÄĒfrente a la b√ļsqueda del saber‚ÄĒ y la defensa del cristianismo se realizar√° no s√≥lo en el campo de batalla, sino en los textos ‚ÄĒBarlaam e Josafat o la Gran conquista de Ultramar, por ejemplo‚ÄĒ.[80]

Ram√≥n Men√©ndez Pidal calific√≥ como ¬ęmuy pobre y discutida¬Ľ la actividad intelectual durante este reinado.[81] No obstante, a la luz de las nuevas investigaciones, debe replantearse esta afirmaci√≥n. As√≠, el profesor Orduna propone la existencia de un grupo intelectual surgido en torno a la escuela catedralicia de Toledo, con un proyecto cultural y pol√≠tico bien definido y cuya acci√≥n y est√≠mulo determin√≥ la aparici√≥n de un importante conjunto de textos, los cuales hasta ahora han sido vistos como hitos aislados o inconexos. Incluso piensa que la producci√≥n de Don Juan Manuel ‚ÄĒamigo del arcediano Ferr√°n Mart√≠nez, posible autor del Libro del cavallero Zifar‚ÄĒ[82] y el Libro de buen amor[83] podr√≠an estar determinados por el programa cultural que elabor√≥ la escuela catedralicia de Toledo. Por lo tanto, ser√≠an atribuibles a la corte del rey Sancho IV varias obras, clasificadas en:

Obras de carácter enciclopédico

En esta categor√≠a descuella el Libro del tesoro, traducci√≥n de Li Livres dou Tresor, enciclopedia compilada en Francia por Brunetto Latini entre 1260 y 1267 y despu√©s ampliada en Florencia (h. 1275). A Espa√Īa llega solo la primera versi√≥n, de la que se conservan trece manuscritos. Lo curioso es que en unos se cita como promotor de la traslaci√≥n a Alfonso X y en otros a Sancho IV. Por lo que es posible que se hicieran dos traducciones de la misma obra.[84]

Obras doctrinales

Castigos de Sancho IV.

Continuando con la labor iniciada décadas atrás, los intelectuales de la época de Sancho IV emprenden la ejecución de varias obras con temática doctrinal, como:

  • Lucidario. Es una miscel√°nea enciclop√©dica de fines del siglo XIII que ¬ęorden√≥¬Ľ ‚ÄĒtextualmente‚ÄĒ compilar en castellano Sancho IV de Castilla a partir de fuentes latinas. La obra se compone de 106 cap√≠tulos que tratan asuntos curiosos y variados sobre todo tipo de saberes, tanto teol√≥gicos como de historia natural, al modo en que era frecuente en la literatura medieval. Adopta la estructura oriental de respuestas de un maestro a preguntas de su disc√≠pulo.[85]
  • Castigos de Sancho IV. Es conocida incorrectamente como Castigos e documentos del rey don Sancho IV, es una obra en prosa en lengua castellana de finales del siglo XIII. Pertenece al g√©nero de los specula principis (espejo de pr√≠ncipes), tratados que ten√≠an como objeto dise√Īar la l√≠neas de comportamiento de los pr√≠ncipes para modelarlos como gobernantes ideales, estableciendo simult√°neamente las bases de lo que deber√≠a ser un estado cristiano. Se trata, pues, de un ejemplo de literatura did√°ctica y moralizadora, t√≠pica del siglo XIII.[86]
  • Libro del consejo e de los consejeros. Atribuido a un cierto maestro Pedro, es un manual acerca de las relaciones que el rey deb√≠a mantener con sus consejeros en el que se retoman temas tratados en el Secreto de los secretos y la Segunda Partida. Est√° inspirado en el Liber consolationis et consilii de Albertano de Brescia.[87]

Obras historiogr√°ficas

Folio de la Gran conquista de Ultramar.

En contra de lo que pudiera pensarse, Sancho IV contin√ļa la redacci√≥n de la Estoria de Espa√Īa, pero como medio de justificar los actos que lo han llevado al trono y de inculcar en la aristocracia un modelo de conducta caballeresca que la vincule a la corona.[88] Es la que se conoce como Versi√≥n amplificada de 1289, cuya mayor importancia radica en que modificar√° profundamente el g√©nero historiogr√°fico, pues pone los cimientos para que se pase de una ¬ęcr√≥nica general¬Ľ ‚ÄĒes decir, texto que pretende registrar todos los hechos acontecidos en Espa√Īa‚ÄĒ a una cr√≥nica real ‚ÄĒesto es, el que ajusta su relato a los sucesos de un reinado concreto‚ÄĒ.[89]

Obras de ficción

  • Barlaam e Josafat. Contiene una versi√≥n de la historia de Buda muy transformada y que sirve de marco a un conjunto de exempla afines a las colecciones de origen oriental, como el Calila e Dimna o el Sendebar. Se nos ha transmitido en varios manuscritos del siglo XV que presentan rasgos ling√ľ√≠sticos anteriores que podr√≠an datar del siglo XIII o del primer cuarto del XIV, pues la historia que se cuenta fue tomada como base del Libro de los estados (h. 1326[90] ) del infante don Juan Manuel.[91] [92]

De Fernando IV a Alfonso XI (1295-1350)

Retrato de Alfonso XI el Justiciero.

Con la muerte de Sancho IV, su mujer, do√Īa Mar√≠a de Molina, queda relegada en la corte a un segundo plano.[95] Sin embargo, su papel ser√° fundamental ‚ÄĒprimero como reina-madre y despu√©s como reina-abuela‚ÄĒ a la hora de intentar mantener un orden social y pol√≠tico que dibujar√° los nuevos modelos de ficci√≥n.[96]

Historiografía

Para los sucesores de Alfonso X la historia ya no es tanto una interpretación del pasado para sostener el presente, cuanto un marco en el que justificar sus comportamientos políticos.[97] Por tanto, no es raro que en el siglo XIV adquieran especial valor las crónicas reales y que en el XV aparezca las llamadas crónicas particulares.[98]

  • Derivaciones de la Estoria de Espa√Īa. Los cronistas de esta centuria prefirieron manejar los cuadernos de trabajo a los que, tras el par√≥n de 1275, se hab√≠a continuado allegando materiales. Surgen, as√≠, dos proyectos muy distintos, pero animados por parecidos prop√≥sitos: la Cr√≥nica de veinte reyes y la Cr√≥nica de Castilla.[99]
  • Cr√≥nicas reales. Su principal objetivo era relatar las acciones emprendidas por los monarcas de la √©poca, especialmente de la Corona de Castilla. El nacimiento de este nuevo g√©nero supuso, tambi√©n, la aparici√≥n de un nuevo tipo de escritor: el cronista real; esto es, aquella persona designada por el monarca para que diera cuenta de sus fechos.[100]

La labor legislativa de Alfonso XI

Desde que el monarca asume la mayoría de edad en 1325, tres serán las claves de su pensamiento político: la caballería como su modelo de corte; la recuperación de la trama historiográfica para comprender el presente y justificarlo y la restauración de un orden jurídico que lo convierta en el centro de una teoría y de una práctica legislativa.[101]

Esta restauraci√≥n toma cuerpo en tres ordenamientos: el de Burgos (1338), el de Villa Real (1346) y el de Alcal√° (1348). Sin duda es este √ļltimo el texto descollante en este √°mbito, heredero directo de las Siete Partidas de Alfonso el Sabio.[102]

La literatura para el entretenimiento cortesano

Bajo este epígrafe se recoge los numerosos tratados de caza, de entre los que destacaremos el Libro de cetrería y Tratado de cetrería, relativos a temas cinegéticos, que tanto gustaban a los miembros de la corte del rey Sancho.[103]

El desarrollo de la ficción

El Livro del cavallero Zifar, primera relato de ficci√≥n extenso de la literatura espa√Īola.

Conviene aclarar que, siguiendo al profesor Gómez Redondo, utilizaremos el término romance en este contexto para referirnos a las obras de ficción en prosa.[104]

  • Los romances de materia hagiogr√°fica conocen en los a√Īos finales del siglo XIII y en las primeras d√©cadas del XIV un gran desarrollo debido ‚ÄĒsin duda‚ÄĒ a la influencia de do√Īa Mar√≠a de Molina. En este grupo destacan dos: la Estoria de Santa Mar√≠a Egi√ßiaca y El Cavallero Pl√°√ßidas.[105]
  • Libro del caballero Zifar. Es el primer relato de aventuras de ficci√≥n extenso de la prosa espa√Īola[106] y fue compuesto hacia 1300. Presenta rasgos de la novela de caballer√≠as y fue escrita probablemente por un tal Ferrand Mart√≠nez, cl√©rigo de Toledo, que aparece en un cuento del pr√≥logo.
  • Romances de materia caballeresca. Estas obras eran consideradas como universales espejos de pr√≠ncipes y se√Īores, por lo que su expansi√≥n fue europea y form√≥ una intrincada red de obras, aunque de rasgos e intenciones comunes.[107]
  • Romances de materia carolingia. En el siglo XIV, a√ļn bajo la influencia del pensamiento molinista, lo que importaba de la figura de Carlomagno era la posici√≥n que desempe√Īaba en el entramado pol√≠tico-moral de su corte. Se tejieron cuatro historias en torno al emperador: Flores y Blancaflor, Mainete, Cuento del enperador Carlos Maynes y Enrique, fi de Oliva.[108]
  • Romances de materia historiogr√°fica. Destaca la Materia de Troya, que no solo alude a los hechos b√©licos relativos a la Guerra de Troya, sino tambi√©n a la historia, la pol√≠tica, la cultura, las costumbres y, de manera especial, la mitolog√≠a de Grecia. Porque, de hecho, la materia troyana constituye una ¬ęmateria de Grecia¬Ľ.[109]

La propaganda religiosa y la afirmación doctrinal

El movimiento de renovación religiosa promovido por María de Molina no sólo toma cuerpo en obras literarias como el Zifar, sino en tratados específicos que, a lo largo de la primera mitad del siglo XIV, comienzan a redactarse en castellano.[110] Buenos ejemplos de ello son el debate titulado Visión de Filiberto,[111] los Dichos de los Santos Padres de Pero López de Baeza[112] y el Tractado de la Asunçión de la Virgen María del infante Don Juan Manuel.[113]

Los tratados políticos

  • La Glosa castellana al Regimiento de pr√≠ncipes. Hacia 1344, Bernab√© (obispo de Osma), orden√≥ trasladar la obra de Egidio Romano, De regimine principum, a Fray Juan Garc√≠a de Castrojeriz, de la Orden de los Frailes Menores, confesor de la reina Mar√≠a de Portugal y preceptor del pr√≠ncipe Pedro.[114]
  • Avisa√ßi√≥n de la dignidad real. El contexto m√°s probable para situarla sea el segundo cuarto del siglo XIV, cuando Alfonso XI ya hab√≠a asumido la mayor√≠a de edad. (La Avisa√ßi√≥n se compone de un pr√≥logo y veintisiete cap√≠tulos. El pr√≥logo trata sobre la dignidad de la corte.[115]
  • Tratado de la comunidad, versi√≥n abreviada del Communiloquium ‚ÄĒmanual de ayuda para los predicadores en el que se les facilitaba un variado repertorio de ejemplos con los que adoctrinar a los fieles seg√ļn su categor√≠a social, edad, sexo o circunstancias personales‚ÄĒ de Juan de Gales. Se compone de dos partes: sobre el regimiento de la comunidad y el gobierno y sobre el regimiento del individuo.

El infante Don Juan Manuel (1282-1348)

Artículo principal: Don Juan Manuel

Aunque construya su obra a lo largo del siglo XIV, su concepci√≥n cultural hereda los modelos literarios alfonsinos, pero tamizados por los valores morales y religiosos de la corte de Sancho IV. No en vano, los inicios literarios de Don Juan Manuel ‚ÄĒentre 1320 y 1325‚ÄĒ siguen la senda fijada por su t√≠o Alfonso X para la prosa literaria: historia (Cr√≥nica abreviada), disposiciones jur√≠dicas para la caballer√≠a, su estamento (Libro del cavallero et del escudero) y entretenimiento.[116]

Producción historiográfica

El estudio y aprendizaje de la historia es un pilar b√°sico en el sistema de educativo expuesto en el Libro de los estados:

Et después, deuen fazer quanto pudieren por que tomen plazer en leer las coronicas delos grandes fechos et de las grandes conquistas et delos fechos de armas et de cauallerias que acaesçieron [...]
Libro de los estados, I, LXVII.

Seg√ļn el Pr√≥logo general, sobre esta materia hab√≠a escrito dos obras: ¬ę[...] et el otro, de la cronica abreui[a]da; et el otro, la cronica conplida [...]¬Ľ. De las que s√≥lo nos ha llegado la primera.[117]

La reflexión sobre la caballería

Don Juan Manuel.

En este epígrafe se incluyen dos textos:

  • Libro del cavallero et del escudero. Este libro se compone de un pr√≥logo y cincuenta y un cap√≠tulos, de los que se han perdido desde el final del tercero hasta el principio del decimosexto. El pr√≥logo tiene su importancia porque indica c√≥mo ha compuesto la obra.[118]
  • Libro de los estados. Se redact√≥ entre 1327 y 1332. Por lo que respecta a la estructura, es dif√≠cil de determinar por la heterogeneidad de los materiales compositivos y la desma√Īada capitulaci√≥n, obra, quiz√°, de alg√ļn copista.

La prosa didáctica, doctrinal y de ficción

Aquí se recogen las obras intituladas como:

  • Libro enfenido. Es una suerte de regimiento aristocr√°tico de don Juan Manuel para su hijo y se presenta como una s√≠ntesis del Libro de los estados, al que remite a menudo para la explicaci√≥n de temas que aqu√≠ s√≥lo se esbozan.[119]
  • Libro de las armas. En esta obra, Don Juan Manuel pretende demostrar la superioridad de su linaje.[119] Y el verbo ¬ędemostrar¬Ľ es el m√°s preciso, pues la clave de la obra se encuentra en el t√©rmino ¬ęraz√≥n¬Ľ, que para Don Juan Manuel significa ¬ęrazonamiento¬Ľ, ¬ęargumento¬Ľ, ¬ęprueba¬Ľ; pero tambi√©n ‚ÄĒseg√ļn la tradici√≥n tomista‚ÄĒ organizaci√≥n literaria concreta con la que se logra la confirmaci√≥n de alg√ļn hecho o pensamiento.[119]
  • Tractado de la Asun√ßi√≥n de la Virgen Mar√≠a. Se considera que es la √ļltima obra de Don Juan Manuel porque no aparece mencionada en su Pr√≥logo general ‚ÄĒescrito en 1342‚ÄĒ y porque presenta rasgos propios de su √ļltima etapa: el infante es autor, narrador y personaje, acumula pruebas a fin de demostrar un argumento previo.[119]
  • Libro del conde Lucanor. Es la obra m√°s conocida de Don Juan Manuel. En su mayor parte es un libro de exempla o cuentos moralizantes escrito entre 1330 y 1335 por el infante Don Juan Manuel. Est√° considerada la obra cumbre de la narrativa en prosa del siglo XIV de la literatura espa√Īola.[119]

De Pedro I (1350-1369) a Juan I (1379-1390)

Libro del conocimiento.

La historiografía

Si un género literario se ve afectado por los acontecimientos políticos, éste es la historiografía. Es por ello que nada se nos ha conservado de la propiciada por Pedro I de Castilla. durante su reinado.[120]

Para los sucesores de Alfonso X la historia ya no es tanto una interpretación del pasado para sostener el presente, cuanto un marco en el que justificar sus comportamientos políticos. Por tanto, no es raro que en el s. XIV adquieran especial valor las crónicas reales y con ellas la figura del Canciller Pero López de Ayala.[121]

Los libros de viajes

En esta clasificación caben guías de peregrinación, recorridos de mercaderes, enciclopedias geográficas, relatos maravillosos y aventuras particulares. Las obras comparten rasgos como el itinerarium, que constituye la urdimbre o armazón del relato; la enumeración de lugares y costumbres se hace de forma cronológica, donde se le da mucha importancia al espacio; sobre todo a las ciudades; a identidad entre autor y narrador trae consigo el uso de la primera persona y la imitación de unos mismos recursos.[122]

Los textos más destacados de este género son:

  • Libro del conos√ßimiento. Manual geogr√°fico y armorial an√≥nimo castellano de finales del siglo XIV (post 1385) que, bajo la apariencia de un viaje autobiogr√°fico, contiene un itinerario con informaci√≥n sobre el mundo conocido entonces, sus gobernantes y sus escudos de armas.[123]
  • Libro de las maravillas del mundo. Junto con el Libro de las maravillas de Marco Polo, cuyo t√≠tulo y diversas estrategias de novelizaci√≥n toma prestados, es, sin duda, el texto de este g√©nero m√°s difundido en la Europa medieval. El viaje de Mandeville combina la forma de peregrinaci√≥n con la adici√≥n de dos tipos de materia fabulosa: las de las leyendas devotas y buena cantidad de monstruos de tradici√≥n pliniana.[123]
  • Visi√≥n de don T√ļngano. Viaje aleg√≥rico redactado en torno a 1140 por un monje irland√©s, se convirti√≥ en una de las obras paradigm√°ticas de las visiones apocal√≠pticas. Los testimonios peninsulares de este libro son bastantes, ya que se conservan traducciones al portugu√©s, catal√°n y aragon√©s.[123]
  • Purgatorio de San Patricio. Como la anterior composici√≥n, es un viaje aleg√≥rico. Es un relato sumamente divulgado, pues en gran n√ļmero de manuscritos aparecen versiones latinas de la narraci√≥n. As√≠, se recoge en las Flores historiarum de Rogelio de Wendover, en la Leyenda √°urea, en el Speculum historiale de Vicente de Beauvais.[124]

La hagiografía

La vida de Santa Pelagia.
  • La Legenda aurea (Leyenda dorada) es una colecci√≥n de vidas de santos redactada en lat√≠n por Santiago de la Vor√°gine en torno a 1264. Su difusi√≥n fue extraordinaria y se convirti√≥ en la obra de referencia del g√©nero hagiogr√°fico. Aunque no se ha conservado ninguna traducci√≥n completa en castellano, parece ser que hubo dos dos grandes n√ļcleos textuales, denominados por los especialistas como ¬ęCompilaci√≥n A¬Ľ ‚ÄĒformada en la primera mitad del siglo XIV‚ÄĒ y ¬ęCompilaci√≥n B¬Ľ, que mostraba m√°s libertad con respecto al texto original y, en consecuencia, pod√≠a admitir la incorporaci√≥n y exclusi√≥n de vitae o desarrollarlas con otro tratamiento narrativo.[124]
  • La Leyenda de San Amaro. Dos testimonios medievales sobreviven de este relato, ajeno a las grandes compilaciones hagiogr√°ficas: uno portugu√©s y otro castellano, entre los que no hay relaciones textuales.[124]
  • La Vida de San Alejo. Poema hagiogr√°fico de 625 versos compuesto a principios del siglo XI. En √©l, Alexis, hijo de un conde romano, acepta el matrimonio que le impone su padre. Sin embargo, huye el mismo d√≠a de la boda para dedicarse a la religi√≥n. Llega hasta Siria donde, tras repartir todo su dinero entre los pobres, se convierte en mendicante durante diecisiete a√Īos, transcurridos los cuales regresa a Roma donde permanece otros diecisiete a√Īos de inc√≥gnito, en la casa paterna, oculto bajo una escalera. Cuando muere, su cuerpo es hallado junto a un pergamino en el que cuenta su vida.[124]
  • La Vida de Santa Pelagia. Est√° emparentado con el mester de clerec√≠a texto y similar a la Estoria de Santa Mar√≠a Egi√ßiaca, que narra la vida de Pelagia de Antioqu√≠a, asceta cristiana del siglo V.[125]

La cuentística y la literatura sapiencial

La cuentística sufre, en esta segunda mitad del siglo, una curiosa evolución: apenas hay género literario que no incluya exempla en muchas de sus manifestaciones, pero no se realizan colecciones concretas. A excepción del Libro de los gatos y de los Enxemplos que pertenesçen al Viridario.

Enrique III (1390-1406)

Manuscrito de la Embajada a Tamorl√°n.

No fue fácil el reinado de Enrique III el Doliente, motejado así por sus achaques. Además de a la crisis económica, tuvo que enfrentarse al problema religioso, en dos frentes: antisemitismo y el Cisma de Occidente. También enfrentó dificultades políticas, motivadas por la ambición de la nobleza.[126]

La historiografía

Como ya hemos visto, el advenimiento de los Trastámaras propició el desarrollo de las crónicas reales como forma de explicar el presente y dotarlo de un entramado ideológico propio.[127] La consecuencia lógica de esta reducción del punto de vista historiográfico será la aparición de las crónicas particulares: biografías de personas que querrán dejar en el tiempo su huella a fin de justificar unas determinadas acciones.[127]

Por lo tanto, el siglo XV no es el mejor momento de las cr√≥nicas generales. Aunque hay algunas rese√Īables:

  • Cr√≥nica de 1404. Es la m√°s original. Su aporte m√°s significativo consiste en la atenci√≥n que presta a la materia caballeresca, sobre todo a los episodios art√ļricos.[127]
  • Cuento de los reyes. Es un breve sumario centrado en el reinado de Pedro I y los primeros a√Īos de su hermanastro. Est√° inserto en El Victorial de D√≠az de Games, quien lo atribuye al abuelo de Pero Ni√Īo.[127]
  • El Sumario del Despensero de la reina do√Īa Leonor es la mejor muestra del g√©nero. El autor crea una nueva estructura historiogr√°fica en la que mezcla elementos de las cr√≥nicas reales (las biograf√≠a de los monarcas como soportes temporales) con otros de la cron√≠stica general.[127]

Las relaciones de viajes

La Embajada a Tamorlán es el libro de viajes más conocido de la época. Escrito en 1406[128] por Ruy González de Clavijo, su contenido es una relación completa y minuciosa de la embajada que este autor realizó, junto con el dominico Alfonso Páez de Santamaría a Samarcanda ante el rey Tamerlán por decisión diplomática del rey Enrique III de Castilla.[129]

Juan II (1406-1454)

Crónica de Juan II, en una edición de 1543.

La literatura surgida en el reinado de Juan II es, en buena parte, consecuencia de los enfrentamientos por el poder entre tres c√≠rculos de poder. El primero era conocido como ¬ęaragonesista¬Ľ, partidarios de Fernando de Antequera ‚ÄĒrey de Arag√≥n y t√≠o de Juan II‚ÄĒ, y de sus descendientes. Los otros dos partidos eran los de los nobles y el constituido en torno a la figura del favorito √Ālvaro de Luna. Las diferentes concepciones de la monarqu√≠a castellana que ten√≠an cada uno de los grupos ocasionaron sendas pugnas en la primera mitad del siglo XV.[130]

La historiografía

  • La Cr√≥nica de Juan II. Conoce tres momentos en su elaboraci√≥n. Fue redactada por √Ālvar Garc√≠a de Santa Mar√≠a. La primera parte (1406-1419) comprende la primera mitad del reinado, centr√°ndose en la figura del regente Fernando de Antequera. El difunto rey Enrique III el Doliente es presentado como un modelo de virtudes. De la segunda parte descuella como protagonista √Ālvaro de Luna, valido real. Una refundici√≥n, atribuida a P√©rez de Guzm√°n, cuenta la vida y obra de √Ālvaro de Luna, tomando especial inter√©s por su auge y declive.[131]
  • La Cr√≥nica del Halconero. Su redacci√≥n conoces dos fases importantes. En la primera (1420-1441), el autor, Pero Carrillo de Huete, logra crear una magn√≠fica cr√≥nica diplom√°tica a trav√©s de la consulta de cualquier documento que llegara a la Canciller√≠a. El autor de la segunda parte (1441-1450) es Lope de Barrientos, quien otorga m√°s importancia al panorama pol√≠tico y a los hechos acaecidos durante el reinado de Juan II.[132]
  • La llamada Refundici√≥n del Halconero. Atribuida tradicionalmente a Lope de Barrientos, la autor√≠a es discutida, como tambi√©n se debate que sea una continuaci√≥n de la Cr√≥nica del Halconero. G√≥mez Redondo se√Īala que ¬ęse trata de una redacci√≥n cron√≠stica totalmente independiente de cualquiera de las l√≠neas historiogr√°ficas dedicadas a Juan II, atribuible, (...) con las cautelas adivinables, a Fern√°n P√©rez de Guzm√°n (...)¬Ľ.[132]
  • Las Cr√≥nicas particulares. El advenimiento de la Casa de Trast√°mara propici√≥ el desarrollo de las cr√≥nicas reales como forma de explicar el presente y dotarlo de un entramado ideol√≥gico propio. La consecuencia l√≥gica de esta reducci√≥n del punto de vista historiogr√°fico ser√° la aparici√≥n de las cr√≥nicas particulares: biograf√≠as de personas que querr√°n dejar en el tiempo su huella a fin de justificar unas determinadas acciones. Antes del siglo XV solo Don Juan Manuel hab√≠a convertido su vida en materia literaria. Ser√° ahora la nobleza ‚ÄĒtanto la vieja como la nueva‚ÄĒ la que se configure un orden hist√≥rico.[133]

El orden cultural de la nobleza

El infierno de los enamorados, obra del Marqués de Santillana.

Mucho se ha discutido sobre el posible prehumanismo hisp√°nico. Sin embargo, √©ste no es posible por varias razones, como la ignorancia de las lenguas cl√°sicas por quienes pudieron protagonizarlo, excepto Villena. Tambi√©n contribuyeron a ello factores como la inexistencia de un p√ļblico que recibiera las producciones. Adem√°s, las concepciones human√≠sticas entran en la Pen√≠nsula a trav√©s de Arag√≥n. y que la corte castellana est√° cada vez m√°s alejada de aqu√©lla.

Sí se crearán círculos literarios y talleres de producción libresca que dependerán por entero de la curiosidad y diligencia de quien los promueva.

  • Enrique de Villena. Su obra abarc√≥ numerosos temas, ya que en su vida cultiv√≥ variedad de ciencias desde la medicina, la teolog√≠a, astronom√≠a e incluso la poes√≠a. Pero donde m√°s destac√≥ fue en la traducci√≥n de textos a diversas lenguas. Algunas de sus obras fueron destruidas, otras en cambio dudan su propia autenticidad. Fue personaje discutido en su tiempo e incluso despu√©s. La fama que alcanz√≥, m√°s como mago que como literato, inspir√≥ a Ruiz de Alarc√≥n, Rojas Zorrilla, Quevedo y Hartzenbusch, quienes le convirtieron en personaje de alguna de sus obras.
  • √ć√Īigo L√≥pez de Mendoza, m√°s conocido como Marqu√©s de Santillana. Fue uno de los primeros historiadores de la literatura espa√Īola y le preocup√≥ cuestiones de po√©tica, como demuestra el pr√≥logo que puso a sus obras, el Proemio e carta al condestable don Pedro de Portugal. Toda su obra puede inscribirse dentro de la Escuela aleg√≥rico-dantesca; fue sin duda alguna el m√°s ferviente admirador que tuvo Dante Alighieri en Espa√Īa, y tambi√©n asimil√≥ lo que pudo del humanismo del Petrarca y de Giovanni Boccaccio.

El orden cultural de la realeza

El Corbacho, obra de Alfonso Martínez de Toledo, el Arcipreste de Talavera.

Pocos reyes ha habido tan inhábiles en el ejercicio de la política y tan atentos a la promoción y traducción de obras como Juan II.[134] Así lo describe Fernán Pérez de Guzmán en sus Generaciones y semblanzas:

Plaziale oyr los omes auisados e gra√ßiosos e notaua mucho lo que dellos oya, sabia fablar [e] entender latin, leya muy bien, plazianle muchos libros e estorias, oya muy de grado los dizires rimados e cono√ßia los vi√ßios dellos, auia grant plazer en oyr palabras alegres e bien apuntadas, e aun el mesmo las sabia bien dizir. Usaua mucho la ca√ßa e el monte e entend√≠a bien toda la arte dello. Sabia del l¬īarte de la m√ļsica, cantaua e ta√Īia bien, e aun en el justar e juegos de ca√Īas se auia bien. Pero como quier que de todas estas gra√ßias ouiese razonable parte, de aquellas que verdaderamente son virtudes e que a todo ome, e prin√ßipalmente a los reyes, son nes√ßesarias, fue muy defetuoso.
Fernán Pérez de Guzmán, Generaciones y semblanzas.

Aunque no hay que olvidar que contó con una cancillería gobernada por la familia Santa María y con un consejo formado por doctores y religiosos instruidos, a quienes encargó tratados de muy diferentes disciplinas.

  • Pablo Garc√≠a de Santa Mar√≠a. Su producci√≥n vern√°cula est√° vinculada a sus cargos ‚ÄĒCanciller Mayor y educador de Juan II‚ÄĒ, de donde debe provenir su inter√©s por la historiograf√≠a. Su obra m√°s conocida es Las siete edades del mundo, compendio de historia universal y nacional en 339 estrofas de arte mayor y redactado en torno a 1418 - 1426. Hacia 1460 se realiz√≥ una refundici√≥n que va acompa√Īada de una prolija glosa en prosa. Esta refundici√≥n prolonga el relato historiogr√°fico original y a√Īade una gran cantidad de retoques y correcciones al texto que, por lo general, no afectan a su contenido.
  • √Ālvar Garc√≠a de Santa Mar√≠a, hermano del anterior, fue el encargado de continuar el registro de la cr√≥nica real, interrumpido a la muerte de Pero L√≥pez de Ayala. Desempe√Ī√≥ esta tarea hasta 1434, a√Īo en el que ‚ÄĒafirma P√©rez de Guzm√°n en el pr√≥logo a sus Generaciones y semblanzas‚ÄĒ ¬ęla estoria le fue tomada e pasada a otra manos e, segund las ambi√ßiones desordenadas que en este tiempo ay, razonablemente se deue temer que la coronica non este en aquella pureza e sinpli√ßidad que la el hordeno (...)¬Ľ.
  • Alfonso de Cartagena. Fuera de sus traducciones de doce libros de S√©neca, por los que estaba particularmente interesado, y de las ya citadas obras de Cicer√≥n, escribi√≥ un Rerum in Hispania gestarum Chronicon (h. 1456), que es una historia de Espa√Īa seguidora de Flavio Josefo, Floro y Jim√©nez de Rada titulada Anacephaleosis.
  • Alonso Fern√°ndez de Madrigal. Conocido como el Tostado, u ingente obra latina ‚ÄĒlleg√≥ a hacer proverbial la expresi√≥n ¬ęescribir m√°s que el Tostado¬Ľ‚ÄĒ ocup√≥ quince grandes vol√ļmenes en la edici√≥n veneciana publicada entre 1507 y 1530. La parte mayor consiste en extensos comentarios en lat√≠n a varios libros de la Biblia.
  • Arcipreste de Talavera. Su verdadero nombre era Alfonso Mart√≠nez de Toledo. Escribi√≥ dos hagiograf√≠as: una Vida de San Isidoro y una Vida de San Ildefonso, as√≠ como una compilaci√≥n hist√≥rica que abarca desde los reyes godos hasta Enrique III (Atalaya de las cr√≥nicas, 1443) y el El Corbacho o Reprobaci√≥n del amor mundano (1438), cuyo t√≠tulo procede del Corbaccio de Giovanni Boccaccio, aunque no se inspira en √©l. Se trata una invectiva contra el amor mundano y la lujuria dividida en cuatro partes que tienen por objeto explicar con detalle los perniciosos efectos del amor terrenal en el esp√≠ritu y en el cuerpo del hombre.
  • Diego de Valera. Escribi√≥ Ep√≠stolas llenas de consejos a los reyes, en estilo castizo. Una historia del mundo hasta su √©poca basada en cronicones anteriores, titulada Cr√≥nica abreviada o Valeriana (1482), en la que destaca la parte dedicada a Juan II, como conocedor directo de los hechos. Una cr√≥nica de Enrique IV es el Memorial de diversas faza√Īas, cuya continuaci√≥n de la misma pluma es la Cr√≥nica de los Reyes Cat√≥licos, que abarca entre los a√Īos 1474 y 1488 y trata sobre la guerra contra Portugal y la guerra de Granada. Entre sus fuentes puede reconocerse, para la primera, las D√©cadas de Palencia, y, para la segunda, las Cartas del Marqu√©s de C√°diz.

Los tratados enciclopédicos

Visión deleitable.

Sin alcanzar el desarrollo de la corte alfonsí, entre 1430 y 1450 se vuelve a promover por iniciativa regia este tipo de textos. Seguramente, el fruto más granado de este impulso sea la Visión deleytable del bachiller Alfonso de la Torre.[135]

El desarrollo de la cuentística

Aunque este género va a quedar alejado de la literatura cortesana y de la ficción, esto no supone su decadencia ya que adquirirán una orientación básicamente religiosa, lo que propiciará la formación de colecciones y su pervivencia. Las principales compilaciones de este periodo son:

  • Libro de los exemplos por a. b. c.. Obra de Clemente S√°nchez de Vercial, realizada para Juan Alfonso de la Borbolla, can√≥nigo de Sig√ľenza. uno de las compilaciones de exempla m√°s conocidas de la literatura medieval espa√Īola. Tiene la particularidad de ser la √ļnica recopilaci√≥n de ejemplos en orden alfab√©tico. La cantidad y el tama√Īo de fuentes que poseen a√Īaden a√ļn m√°s importancia al texto.[136]
  • El Esp√©culo de los legos. Traducci√≥n al castellano de la obra Speculum Laicorum, escrita en lat√≠n a fines del siglo XIII. La traducci√≥n se realiz√≥ en la primera mitad del siglo XV. En principio se hab√≠a organizado por orden alfab√©tico, aunque en la traducci√≥n al espa√Īol esta costumbre se pierde. Tampoco se ha esclarecido su meta, ya que algunos autores consideran que era servir de instrumento a predicadores, pero otros debaten arguyendo que era s√≥lo una obra de lectura. Las principales fuentes de este texto son la Biblia y los textos de los Padres Apost√≥licos.[136]
  • Los Exemplos muy notables. Compilaci√≥n de las pr√©dicas de dominicos franceses, como Vicente de Beauvais, √Čtienne de Bourbon y Humberto de los Romanos. Posee coincidencias con muchas obras de dominicos, incluso m√°s tard√≠as, como las de Arnoldo de Lieja (Alphabetum Narrationum) y Juan Gobio.[136]
  • Los Hechos y dichos memorables de Valerio M√°ximo. Su t√≠tulo original es Factorum et dictorum memorabilium. Es la compilaci√≥n m√°s antigua de exemplos que han llegado a nuestros d√≠as. Es una traducci√≥n de la obra de Publio Valerio M√°ximo son el principal repertorio de exemplos que la Antig√ľedad lega a la Edad Media. Se trata de una recopilaci√≥n de relatos breves, curiosos o morales, sin valor cient√≠fico.[136]

Los nuevos desarrollos de la ficción

La ficci√≥n necesita, ante todo, un p√ļblico que se vea reflejado en ella. Por eso, la transformaci√≥n de √©ste o el planteamiento de nuevos problemas hace que una obra se transforme ‚ÄĒas√≠ ocurri√≥, por ejemplo, con el Libro del caballero Zifar, en el que la concepci√≥n de la tercera parte es muy distinta a de la primera‚ÄĒ o que los discursos narrativos cambien.[137]

Hasta ahora, el amor ha jugado un papel importante en los textos medievales, pero no ha sido preponderante. En esta centuria el p√ļblico de los romances exige que se le preste una atenci√≥n mayor. Pero antes de que esto ocurra se debe crear la ¬ęrealidad sentimental¬Ľ. Si se tuviera que poner fechas a la ¬ęinvenci√≥n¬Ľ, ser√≠an la de los a√Īos 1428 a 1441 pues en ellos se compila el Cancionero de Baena, cuyo pr√≥logo define al cortesano como poeta y amador, se redacta una tratad√≠stica que reflexiona sobre el amor y la importancia que se le debe conceder a l2as mujeres en este marco y se traduce y glosa textos relacionados con el tema.[138]

Los tratados de amor y pedagogía

Los doce trabajos de Hércules, de Enrique de Villena.

Antes de que el amor entre en la ficción hubo todo un entramado de reflexiones teóricas, surgidas en los claustros universitarios y posteriormente trasladadas a la corte. Uno de los primeros cauces en la formación de la ideología sentimental es el Breviloquio de amor y de amiçiçia del Tostado. Obras significativas en este género son:

  • Tratado de c√≥mo al hombre es necesario amar. Carta de Alfonso Fern√°ndez de Madrigal a un compa√Īero, donde explica su enamoramiento a un corresponsal que le reprendi√≥ por haberse enamorado. En la obra existen ciertos rasgos de autobiograf√≠a, ep√≠stola y tem√°tica amorosa. La obra se abre con un exordio que intenta dilucidar al lector sobre el prop√≥sito con el que fue escrito el texto.[138]
  • Tratado de amor, atribuido a Juan de Mena.[138]

La tradición literaria de la ficción sentimental

Junto a los tratados antes vistos, una serie de textos van creando un nuevo p√ļblico que ser√° el receptor perfecto de la ficci√≥n sentimental.

En primer lugar se encuentra el Cancionero de Baena, cuyo pr√≥logo dibuja ya un cortesano nuevo. √Čste, adem√°s de leer ¬ęestorias¬Ľ y solazarse con los ocios de siempre, debe aprender y practicar un arte nuevo: ¬ęla poetrya e gaya √ßien√ßia¬Ľ, reservado a quien ¬ęsea de muy altas e sotiles inuen√ßiones, e de muy eleuada e pura discre√ßion, e de muy sano e derecho juysio, e tal que aya visto e oydo e leydo muchos e diuerssos libros e escripturas e sepa de todos lenguajes, e avn que aya cursado cortes de rreyes e con grandes se√Īores, e que aya visto e platicado muchos fechos del mundo, e, finalmente, que sea noble fydalgo e cortes e mesurado e gentil e gra√ßioso e polido e donoso e que tenga miel e a√ßucar e sal e ayre e donayre en su rrasonar, e otrosy que sea amador, e que siempre se pre√ßie e se finja de ser enamorado; porque es opynion de muchos sabyos, que todo omme que sea enamorado, conuiene a saber, que ame a quien deue e como deue e donde deue, afirman e dicen qu¬īel tal de todas buenas dotrinas es doctado¬Ľ.[139]

Tambi√©n era importante que las f√°bulas de la Antig√ľedad fueran vistas como algo √ļtil y para ello interpretarlas de forma aleg√≥rica es fundamental. Aunque la t√©cnica no es nueva ‚ÄĒya la us√≥ Alfonso X‚ÄĒ, por la misma √©poca, Enrique de Villena escribe Los doce trabajos de H√©rcules, se traduce por petici√≥n expresa de alg√ļn cortesano la Genealogia deorum gentilium de Boccaccio o el Tostado redacta Las diez q√ľestiones vulgares.[138]

La definición de la mujer

Libro de las claras e virtuosas mugeres.

La novela sentimental hará de la mujer su elemento central. Antes de que esto ocurra, una serie de textos examinarán las distintas facetas de la condición femenina. Los más importantes son:

  • Libro de las claras e virtuosas mugeres. Es un texto encomi√°stico que data de la primera mitad del siglo XV. Fue escrita por el valido del rey Juan II, √Ālvaro de Luna, con la colaboraci√≥n de algunos autores como Juan de Mena. Se dice redactado a petici√≥n de muchas mujeres que quer√≠an agradecer la obra. Por primera vez, aunque es una obra de ficci√≥n, el p√ļblico femenino tiene la facultad de ¬ęactuaci√≥n suficiente como para encargar la redacci√≥n de un pr√≥logo en el que se inserte su punto de vista (...)¬Ľ.[140]
  • El Tratado en defensa de virtuosas mugeres de Diego de Valera.
  • La obra de Juan Rodr√≠guez del Padr√≥n.

Las transformaciones de la materia caballeresca

As√≠ como impuls√≥ la tratad√≠stica sobre la mujer ‚ÄĒfue autor de una de las obras m√°s importantes del g√©nero: Libro de las claras e virtuosas mugeres‚ÄĒ, √Ālvaro de Luna tambi√©n promovi√≥ el desarrollo de la ideolog√≠a caballeresca. Estas nuevas orientaciones llegan a la historiograf√≠a, que ahora se interesar√° por los modelos narrativos de la ficci√≥n; es decir, ya no se trata de que las cr√≥nicas recojan informaciones provenientes de g√©neros literarios, sino que adopta las t√©cnicas propias del romance. El m√°s importante ejemplo de todo esto es la Cr√≥nica sarracina de Pedro de Corral.[141]

Enrique IV (1454-1474)

El reinado de Enrique IV el Impotente tampoco fue f√°cil. A los problemas que ya tuvo su padre con la nobleza y por causa de los validos, hay que a√Īadir el de la cuesti√≥n sucesoria: ante las dudas sobre la paternidad de su hija Juana la Beltraneja ‚ÄĒatribuida al favorito real Beltr√°n de la Cueva‚ÄĒ, se vio obligado a nombrar como sucesor a su medio hermano Alfonso de Trast√°mara, quien fue proclamado rey (Alfonso XII) en la Farsa de √Āvila.[142] Pero el infante muri√≥ en 1468, mas no su muerte no resuelve la cuesti√≥n ya que los partidarios del infante apoyar√°n ahora a Isabel, hermana de Alfonso, quien ser√° reconocida como heredera mediante el tratado de los Toros de Guisando. Sin embargo, su concepci√≥n de la monarqu√≠a hace que sus aliados la abandonen y pasen a defender la candidatura de su sobrina Juana. Finalmente, los tratados de Alca√ßovas (1479) dejar√°n a Isabel como √ļnica pretendiente al trono y reina de Castilla, por la muerte de su hermano en 1474.[143]

La literatura de la √©poca se caracteriza por el auge de las cr√≥nicas y los relatos de viajes aleg√≥ricos. Se incluye ahora en la literatura espa√Īola un nuevo g√©nero: el tratado pol√≠tico. La ficci√≥n sentimental y las obras religiosas y hagiogr√°ficas no prosperar√°n como anta√Īo lo hicieron, pero seguir√°n escribi√©ndose libros de dichos g√©neros.

Tratadistas políticos

Compendiosa historia hisp√°nica, obra de Alfonso de Palencia.
  • Rodrigo S√°nchez de Ar√©valo. Escribi√≥ una copiosa obra latina, particularmente sobre derecho can√≥nico y pol√≠tica. El De arte, disciplina et modo aliendi et erudiendi filios, pueros et juvenes o ¬ęTratado sobre t√©cnica, m√©todo y manera de criar a los hijos, ni√Īos y j√≥venes¬Ľ (1453) es el primer manual de pedagog√≠a que se realiza en Espa√Īa en los albores de el Renacimiento; de √©l se sirvi√≥ abundantemente Antonio de Nebrija cuando compuso su tratado sobre la educaci√≥n; sin embargo, al contrario que sus modelos human√≠sticos latinos, no reserva ning√ļn papel a la formaci√≥n literaria y no le confiere valor pedag√≥gico, lo que debe imputarse a un voluntario distanciamiento de la √©poca anterior, el reinado de Juan II, caracterizado por su amor a las letras. En De remediis aflictae Ecclesiae se propone fortalecer la autoridad del Papa frente al movimiento conciliarista y se√Īalar remedios a los males que sufre la iglesia... y entre ellos aparece en un lugar destacado la lectura de libros paganos. La literatura sagrada ha de primar, pues, sobre la pagana.
  • Alfonso de Palencia. La principal obra de Alfonso de Palencia es la monumental Gesta Hispaniensia ex annalibus suorum diebus colligentis, llamada habitualmente D√©cadas por estar dividida en d√©cadas al estilo de Tito Livio. Esta cr√≥nica cubre los acontecimientos desde finales del reinado de Juan II hasta 1481, incluyendo el reinado de Enrique IV, su enfrentamiento con los partidarios de su medio hermano Alfonso, el conflicto por la sucesi√≥n de Enrique IV, la subsiguiente guerra civil y la consolidaci√≥n de los Reyes Cat√≥licos en el trono tras la firma de la paz.[144]

Escritores religiosos

  • Teresa de Cartagena. La escritura de sus libros Arboleda de los enfermos y Admira√ßi√≥n Operum Dey se debe, en buena medida, a la sordomudez que afect√≥ a la autora a partir de 1453 o 1459. Est√° considerada como la primera escritora m√≠stica en espa√Īol y el √ļltimo de sus libros est√° considerado por algunos autores como el primer texto feminista escrito por una mujer espa√Īola.
  • Diego Rodr√≠guez de Almela. Redact√≥ la Compilaci√≥n de los milagros de Santiago, descubierta y editada modernamente por Torres Fontes e, instado por el arcediano de Valpuesta Juan Manrique, un Valerio de las historias escol√°sticas de Espa√Īa (1462), imitaci√≥n de Valerio M√°ximo en nueve libros que ofrece ep√≠grafes morales con ejemplos hist√≥ricos b√≠blicos o nacionales; se imprimi√≥ en Murcia en 1487 y fue durante largo tiempo muy reimpreso y mal atribuido a Fern√°n P√©rez de Guzm√°n. Escribi√≥ adem√°s un Tratado que se llama compilaci√≥n de las batallas campales.

La ficción sentimental

La obra cumbre de este g√©nero en el reinado de Enrique IV es la Triste deleytaci√≥n. Se desconoce el autor de esta obra, que por primera vez se separa de los c√°nones tradicionales hasta entonces. Se√Īala Deyermond que est√° influenciado de las novelas caballerescas italianas y de los cancioneros. La protagonizan dos parejas de amantes, en la que las mujeres intentan vengarse de los hombres por reprimir sus deseos. En fin, es una obra cumbre de la ficci√≥n sentimental.[145]

Los libros de viajes

Los viajes al extranjero no son raros bajo los Trast√°maras. Recu√©rdese, por ejemplo, la Embajada a Tamorl√°n de Ruy Gonz√°lez de Clavijo, a Alfonso de Cartagena, delegado espa√Īol en el Concilio de Basilea entre 1434 y 1439, o a Diego de Valera, quien completara su formaci√≥n caballeresca en diferentes cortes europeas. Un nuevo cronista de viajes aparece bajo Enrique IV: Pero Tafur.[145]

Los Reyes Católicos (1474-1504)

  • Art√≠culo principal: Los Reyes Cat√≥licos

El reinado de los Reyes Cat√≥licos, Isabel I y Fernando V de Castilla (Fernando II de Arag√≥n) signific√≥ el tr√°nsito del mundo medieval al mundo moderno en Espa√Īa. Con su enlace se consigui√≥ la uni√≥n, en la dinast√≠a de los Trast√°mara]], de las Coronas de Castilla y de Arag√≥n.

Los Reyes, apoyados por las ciudades y la peque√Īa nobleza, establecieron una monarqu√≠a fuerte frente a las apetencias de poder de eclesi√°sticos y nobles. Con la conquista de Granada, Navarra, Canarias, Melilla y otras plazas africanas consiguieron la uni√≥n territorial bajo una sola corona de la totalidad ‚ÄĒexceptuando Ceuta y Olivenza que entonces pertenec√≠an a Portugal ‚ÄĒ de los territorios que hoy conforman Espa√Īa.

Los Reyes establecieron una pol√≠tica exterior com√ļn marcada por el car√°cter diplom√°tico de Fernando el Cat√≥lico, que supondr√≠a la hegemon√≠a hisp√°nica en Europa durante los siglos XVI y XVII. El descubrimiento de Am√©rica en 1492 supuso un hito en la historia mundial.

Esta circunstancia abrió enormes posibilidades a la economía, a la ciencia y acentuó la expansión atlántica que continuaría en los siguientes siglos.

La novela sentimental

Es un subgénero literario histórico que se desarrolla entre el Prerrenacimiento del siglo XV y el Renacimiento de la primera mitad del siglo XVI. Se incluye dentro del archigénero épico o narrativo y se compone en prosa con versos intercalados, a veces en forma epistolar; posee temática amorosa, frecuentemente dentro de las leyes del llamado amor cortés. En esta corriente destacan:

  • Diego de San Pedro. En el Cancionero General de Hernando del Castillo se conservan algunos poemas interesantes suyos (¬ęSerm√≥n¬Ľ, ¬ęDesprecio de fortuna¬Ľ), pero es m√°s conocido por sus dos novelas sentimentales, el Tratado de amores de Arnalte y Lucenda (1491) y C√°rcel de amor (1492) en los que interviene el amor cort√©s.
  • Juan de Flores. Es autor de Breve tractado de Grimalte y Gradissa (L√©rida, h. 1485), novela sentimental que es en realidad una continuaci√≥n de la Fiammetta de Boccaccio, como declara el mismo encabezamiento de la obra.

Los libros de caballerías

Los que tratan de haza√Īas de caballeros andantes, ficciones gustosas y artificiosas de mucho entretenimiento y poco provecho, como los libros de Amad√≠s, de don Galaor, del Caballero de Febo y de los dem√°s. As√≠ define Sebasti√°n de Cobarruvias en su Tesoro de la lengua castellana o espa√Īola (1611) los libros de caballer√≠as.[146]

La historiografía

Afirma Robert B. Tate que

(...) hay diversos factores que distinguen la historiograf√≠a de esta √©poca con la de los reinados precedentes. En primer lugar, la Corona da muestras de un inter√©s creciente por la historia, tanto en romance como en lat√≠n (...). En segundo lugar, se nombran historiadores que no son, como era costumbre, secretarios reales, sino personas cualificadas por haber recibido formaci√≥n acad√©mica, preferiblemente en el extranjero. (...) En tercer lugar, se encarga a estos historiadores tanto la preparaci√≥n de obras, principalmente en lat√≠n, como la traducci√≥n de las cr√≥nicas vern√°culas a esta lengua. Todo esto apunta a un cambio de enfoque que puede ponerse en conexi√≥n con la pr√°ctica en otros pa√≠ses europeos. (...) Parece claro que los Reyes Cat√≥licos, particularmente Fernando, (...) deseaban publicar en el extranjero la historia de su pa√≠s. Esperaban disipar de esta manera la leyenda de una Espa√Īa b√°rbara y acrecentar su propia reputaci√≥n como monarcas ilustrados y cultos.
Robert B. Tate, Ensayos sobre la historiografía peninsular en el siglo XV, Madrid, Gredos, 1970, pág. 209. ISBN 84-7481-784-6.

Los principales autores de este género en el reinado de Isabel I son:

  • Hernando del Pulgar. Entre sus obras se encuentran Letras, Libro de los claros varones de Castilla y Chronica de los muy altos y esclarecidos Reyes Catholicos Don Fernando y Do√Īa Isabel.[147]
  • Antonio de Nebrija. Este humanista espa√Īol naci√≥ en la antigua Nebrissa Veneria, llamada hoy Lebrija, en la provincia de Sevilla. El joven Nebrija estudi√≥ humanidades en Salamanca y, cuando ten√≠a 19 a√Īos, se traslad√≥ a Italia. Su obra cumbre es la Grammatica, primera obra de estudio sobre la lengua espa√Īola.
  • Cr√≥nica incompleta de los Reyes Cat√≥licos. Es la obra m√°s destacada del per√≠odo. El autor de la obra no parece pr√≥ximo a los monarcas. No est√° terminada y se desconoce el nombre del escritor que la compuso. Relata minuciosamente asuntos b√©licos, lo que hace suponer que el cronista los vivi√≥.[148]

Las colecciones de exempla

  • El Isopete. As√≠ se conoc√≠a en la Edad Media a una serie de f√°bulas del griego Esopo. Llegaron a Europa a trav√©s de la versi√≥n de Fedro, traductor del siglo V. Su t√≠tulo completo es Esopete ystoriado, e incluye tambi√©n f√°bulas de Aviano y Pedro Alfonso. A guisa de pr√≥logo se incluye una biograf√≠a del fabulista. Dos de sus m√°s egregias ediciones fueron hechas por Pablo Hurus en Zaragoza (1482, 1489). Contienen m√°s de cien grabados.[149]
  • Exemplario contra los enga√Īos del mundo. Juan de Capua, un jud√≠o converso, tradujo al lat√≠n una versi√≥n hebrea de Calila y Dimna, que en castellano se le llamo Exemplario contra los enga√Īos del mundo. La obra tiene un pr√≥logo original, adem√°s, a√Īade una genealog√≠a del origen del texto, aunque desconoce la versi√≥n castellana.[150]

Los libros de viajes

El Viaje de la Tierra Sancta es la obra m√°s importante del per√≠odo, que cierra la etapa dedicada a los viajes en la literatura medieval. Es obra del can√≥nigo Bernardo de Breindenbach. Est√° dedicada al virrey de Catalu√Īa, Juan de Arag√≥n. Fue compuesta entre 1485 y 1490 a partir de un viaje emprendido en 1482. La obra comienza con el Tratado de Roma, compuesto por Mart√≠nez de Ampi√©s. Incluye un resumen hist√≥rico de la ciudad, de sus monumentos e iglesias y de sus emperadores, desde Augusto hasta Constantino el Grande. Fue impreso en Zaragoza por Pablo Hurus.[151]

La reflexión sobre la nobleza

El Nobiliario vero de Ferr√°n ‚ÄĒo Ferrand, tambi√©n llamado Fern√°n o Hern√°n‚ÄĒ Mex√≠a. ]Es un tratado de nobleza y caballer√≠a, cuya inspiraci√≥n dimana de obras como Doctrinal de caballeros, de Alfonso de Cartagena, o el Tratado de las armas, de Diego de Valera.[152] [153]

Notas

  1. ‚ÜĎ L√≥pez Estrada, p√°g. 125.
  2. ‚ÜĎ L√≥pez Estrada, p√°g. 126.
  3. ‚ÜĎ Deyermond, p√°gs. 149-150.
  4. ‚ÜĎ Antonio Ubieto Arteta, Historia de Arag√≥n. Vol. II. Literatura medieval I, Zaragoza, Anubar, 1981, p√°gs. 36-37. ISBN 84-7013-186-9.
  5. ‚ÜĎ Derek W. Lomax, Rodrigo Jim√©nez de Rada como historiador, Actas del Quinto Congreso Internacional de Hispanistas, 1977.
  6. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 332.
  7. ‚ÜĎ Voz ¬ęLiber regum¬Ľ en la Gran Enciclopedia Aragonesa On-Line. [Consulta: 16.03.2009].
  8. ‚ÜĎ In√©s Fern√°ndez Ord√≥√Īez, De la historiograf√≠a fernandina a la alfons√≠, Universidad Aut√≥noma de Madrid, Facultad de Filosof√≠a y Letras.
  9. ‚ÜĎ Fern√°ndez Ord√≥√Īez, op. cit, p√°g. 5.
  10. ‚ÜĎ L√≥pez Estrada, p√°g. 128.
  11. ‚ÜĎ L√≥pez Estrada, p√°g. 130.
  12. ‚ÜĎ Gemma Avenoza y Andr√©s Enrique Arias, ¬ęBibliograf√≠a sobre las Biblias romanceadas castellanas medievales¬Ľ, Cuaderno Bibliogr√°fico n¬ļ 28. Bolet√≠n Bibliogr√°fico de la AHLM, 19. 2005.
  13. ‚ÜĎ Seg√ļn Lapesa y Bustos Tovar, hacia 1220. Cfr. Mar√≠a Jes√ļs Lacarra y Francisco L√≥pez Estrada, Or√≠genes de la prosa, Madrid, J√ļcar, 1993. Deyermond asevera que su sintaxis se halla pr√≥xima a las obras de mediados del siglo XIII, y no a los anales y cronicones romances de fines del XII, y hace notar que ¬ęEl texto que conservamos de la Fazienda es con seguridad del siglo XIII¬Ľ. Cfr. Alan D. Deyermond, Historia de la literatura espa√Īola, vol. 1: La Edad Media, Barcelona, Ariel, 2001 (1¬™ ed. 1973), p√°gs. 148 y 149. ISBN 84-344-8305-X
  14. ‚ÜĎ Alan D. Deyermond, op. cit., p√°g. 149.
  15. ‚ÜĎ Am√©rico Castro, Agust√≠n Millares Carlo y Angel Jos√© Battistessa, Biblia medieval romanceada seg√ļn los manuscritos escurialenses I-j-3, I-j-8 y I-j-6, Buenos Aires, J. Peuser, 1927. (Edici√≥n parcial). OCLC 4047643.
  16. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 174.
  17. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 175.
  18. ‚ÜĎ Informe sobre las biblias romanceadas en la Enciclopedia GER. [Consulta: 16.03.2009].
  19. ‚ÜĎ Francisco L√≥pez Estrada, La prosa medieval (or√≠genes‚ÄĎsiglo XIV), La Muralla, Madrid, 1974. ISBN 84-7133-079-2.
  20. ‚ÜĎ L√≥pez Estrada, p√°g. 131.
  21. ‚ÜĎ Enzo Franchini, Los debates literarios en la Edad Media, Madrid, Ediciones del Laberinto, 2001, p√°gs. 81-94. ISBN 84-8483-019-5.
  22. ‚ÜĎ Franchini op. cit, p√°gs. 81-94.
  23. ‚ÜĎ Franchini op. cit, p√°gs. 227-228.
  24. ‚ÜĎ Federico Bravo, ¬ęArte de ense√Īar, arte de contar: en torno al exemplum medieval¬Ľ, La Ense√Īanza en la Edad Media, 2000, p√°gs. 303-328. ISBN 84-89362-80-7.
  25. ‚ÜĎ Deyermond, p√°gs. 181-184.
  26. ‚ÜĎ SpanishArts.com, De Sancho IV a L√≥pez de Ayala: la √©poca de Don Juan Manuel. [Consulta: 17.03.2009].
  27. ‚ÜĎ Mar√≠a Jes√ļs Lacarra, Cuento y novela corta en Espa√Īa, 1. Edad Media, Barcelona, Cr√≠tica, 1999 (P√°ginas de Biblioteca Cl√°sica, 1, dir. por Francisco Rico). ISBN 84-7423-907-9.
  28. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1998), p√°g. 269.
  29. ‚ÜĎ Mar√≠a Isabel Garc√≠a-Monge Carretero, ¬ęLo que se ha de notar en los que combaten como forma castellana de El vencedor y el vencido¬Ľ, p√°gs 6-9 de la versi√≥n en l√≠nea. Pub. en Cuadernos de Filolog√≠a Hisp√°nica, n¬ļ 15, Universidad Complutense de Madrid, 1997, p√°gs. 219-227.
  30. ‚ÜĎ Se trata de un libro de naturaleza sapiencial que toma la forma de un ¬ęespejo de pr√≠ncipes¬Ľ y que supone una summa del conocimiento humano entendido ‚ÄĒcomo lo era en la Edad Media‚ÄĒ, como un saber completo y acabado.
  31. ‚ÜĎ Jos√© Dami√°n Roig Berenguer, ¬ęSirr al-asr√Ęr historia de un pseudo-Arist√≥teles √°rabe¬Ľ, Memoria de investigaci√≥n, 1999.
  32. ‚ÜĎ Gustavo Bueno S√°nchez, ¬ęEl c√≥dice Oviedo del Libro de los doce sabios (noticia de un 'nuevo' manuscrito)¬Ľ, El Basilisco, 2¬™ √©poca, n¬ļ 14, 1993, p√°ginas 91-96.
  33. ‚ÜĎ Lacarra, op. cit., p√°g. 49.
  34. ‚ÜĎ Lacarra, op. cit., p√°g. 53.
  35. ‚ÜĎ L√≥pez Estrada, p√°g. 116.
  36. ‚ÜĎ Alan Deyermond, ¬ęIntroducci√≥n¬Ľ, Libro del Conde Lucanor, Madrid, Alhambra, 1985, p√°gs. 3-49. ISBN 0-916379-15-9.
  37. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 344.
  38. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 345.
  39. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 346.
  40. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 350.
  41. ‚ÜĎ Mar√≠a Jes√ļs Lacarra, ¬ęPedro Alfonso, puente entre oriente y occidente¬Ľ, en Arag√≥n en el mundo, Zaragoza, Caja de Ahorros de la Inmaculada, 1988, p√°gs. 73-82. ISBN 84-505-7333-5.
  42. ‚ÜĎ Mar√≠a Jes√ļs Lacarra, op. cit., p√°gs. 56-59.
  43. ‚ÜĎ Conjunto narrativo compuesto por dos partes diferentes pero que guardan entre s√≠ un v√≠nculo fundamental: la narraci√≥n principal y los cuentos narrados por distintos personajes. El Calila y Dimna tambi√©n tiene ejemplos de esta manera de hilar los relatos. De ello se infiere la inexistencia del dominio de una sola de las mencionadas t√©cnicas de narraci√≥n sobre las otras, al tiempo que se puede identificar el sincretismo habido en la literatura de la √©poca.
  44. ‚ÜĎ Deyermond, p√°gs. 178-180.
  45. ‚ÜĎ a b L√≥pez Estrada, p√°g. 118.
  46. ‚ÜĎ Alfonso Garc√≠a Gallo, ¬ęNuevas observaciones sobre la obra legislativa de Alfonso X¬Ľ, en Anuario de Historia del Derecho espa√Īol, n√ļm. 46, 1970, p√°gs. 509-570.
  47. ‚ÜĎ L√≥pez Estrada, p√°g. 120.
  48. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 168.
  49. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 166.
  50. ‚ÜĎ Historia de la escuela de traductores de Toledo, Universidad de Castilla-La Mancha. [Consulta: 21.03.2009].
  51. ‚ÜĎ Relaci√≥n de las personas que trabajaron en ella para el monarca castellano. [Consulta: 21.03.2009].
  52. ‚ÜĎ "El Libro de la ochava esphera, el Libro de la alcora, el Libro de la a√ßafeha, el Lapidario fueron ¬ętransladados¬Ľ una primera vez en los a√Īos 1250-1259 y traducidos de nuevo, ¬ęemendados¬Ľ cuando no ¬ęcapitulados¬Ľ entre 1276 y 1279", Georges Martin, ¬ęLos intelectuales y la Corona: la obra hist√≥rica y literaria¬Ľ, en Manuel Rodr√≠guez Llopis (dir.), Alfonso X y su √©poca, Murcia, Carroggio, 2002, p√°gs. 259-285.
  53. ‚ÜĎ Deyermond, p√°gs. 165-166.
  54. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 164.
  55. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 159.
  56. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 154.
  57. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 181.
  58. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 182.
  59. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 182-184.
  60. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1998), p√°g. 459.
  61. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1998), p√°g. 461.
  62. ‚ÜĎ Francisco Rodr√≠guez Adrados, Modelos griegos de la sabidur√≠a castellana y europea, Madrid, RAE, 2001. ISBN 84-88272-15-5.
  63. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1998), p√°gs. 476-479.
  64. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1998), p√°g. 475.
  65. ‚ÜĎ Rodr√≠guez Adrados, op. cit.
  66. ‚ÜĎ Educared.com, Cap√≠tulo de Segundo fil√≥sofo, en Wikillerato. [Consulta: 21.03.2009].
  67. ‚ÜĎ Jos√© Luis P√©rez L√≥pez,Las Siete Partidas seg√ļn el c√≥dice de los Reyes Cat√≥licos de la Biblioteca Nacional de Madrid. URL <http://www.ucm.es/BUCM/revistas/fll/02122952/articulos/DICE9696110235A.PDF>. [Consulta: 21.03.2009].
  68. ‚ÜĎ Irina Nanu, Las dos espadas del mundo: Algunas notas sobre el Pr√≥logo de la Segunda Partida. URL <http://parnaseo.uv.es/Memorabilia/Memorabilia6/Irina/menu.htm>. [Consulta: 21.03.2009].
  69. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1998), p√°g. 624.
  70. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1998), p√°g. 624.
  71. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 114.
  72. ‚ÜĎ In√©s Fern√°ndez-Ord√≥√Īez, ¬ęEl taller historiogr√°fico alfons√≠. La Estoria de Espa√Īa y la General estoria en el marco de las obras promovidas por Alfonso el Sabio.¬Ľ, p√°g. 1.
  73. ‚ÜĎ Cfr. Alan D. Deyermond,Historia de la literatura espa√Īola, vol. 1: La Edad Media, Barcelona, Ariel, 2001 (1¬™ ed. 1973), pp. 157-158. ISBN 84-344-8305-X
  74. ‚ÜĎ Obra en la que se mezcla el verso y la prosa.
  75. ‚ÜĎ Ram√≥n Men√©ndez Pidal, Textos medievales espa√Īoles. Ediciones cr√≠ticas y estudios. Madrid, Espasa-Calpe, 1976, p√°gs. 192 y 193. ISBN 84-249-3455-5.
  76. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 1676.
  77. ‚ÜĎ El alquerque, palabra de origen hispano-√°rabe (¬ęal-q√≠rq¬Ľ, que a su vez tiene su origen en el √°rabe cl√°sico ¬ęqirq¬Ľ) es un juego cercano al tres en raya pero m√°s complejo, que tiene un tablero de diecisiete casillas con dos cuadrados inscritos con lados de tres casillas cada uno y nueve piezas por jugador.
  78. ‚ÜĎ ArteHistoria.com, ¬ęSancho IV¬Ľ. [Consulta: 23.03.2009].
  79. ‚ÜĎ Biograf√≠asyVidas.com, ¬ęMar√≠a de Molina¬Ľ. [Consulta: 23.03.2009]
  80. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 189.
  81. ‚ÜĎ Apud Deyermond, p√°g. 188.
  82. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 281.
  83. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 207.
  84. ‚ÜĎ Educared.com, ¬ęLibro del tesoro¬Ľ, en wikillerato.com. [Consulta: 23.03.2009].
  85. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 187.
  86. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1998), p√°g. 939.
  87. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1998), p√°g. 950.
  88. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 157.
  89. ‚ÜĎ Fern√°ndez Ord√≥√Īez, p√°g. 1.
  90. ‚ÜĎ Adeline Rucquoi y Hugo O. Bizzarri, ¬ęLos Espejos de Pr√≠ncipes en Castilla : entre Oriente y Occidente¬Ľ, Cuadernos de Historia de Espa√Īa, v.79 n.1, Buenos Aires, ene./dic. 2005.
  91. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 181.
  92. ‚ÜĎ Lacarra, p√°gs. 108-110.
  93. ‚ÜĎ Deyermond, p√°gs. 283-284.
  94. ‚ÜĎ Lacarra, p√†gs. 57-76.
  95. ‚ÜĎ ArteHistoria.com, ¬ęCastilla entre 1295 y 1350¬Ľ. [Consulta: 24.03.2009].
  96. ‚ÜĎ ¬ęLa prosa castellana (siglos XIV y XV¬Ľ. [Consulta: 24.03.2009].
  97. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1998), p√°g. 967.
  98. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 1251.
  99. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 1249.
  100. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 1271.
  101. ‚ÜĎ Educared.com, ¬ęLa labor legislativa de Alfonso XI¬Ľ, en Wikillerato.com. [Consulta: 24.03.2009].
  102. ‚ÜĎ Educared.com, ¬ęOrdenamiento de Alcal√°¬Ľ, en Wikillerato.com. [Consulta: 24.03.2009].
  103. ‚ÜĎ Alvar Esquerra, p√°g. 13.
  104. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 1638.
  105. ‚ÜĎ Deyermond, p√°gs. 131-133.
  106. ‚ÜĎ ¬ęEl autor del Zifar, personaje sin historia que escribe una novela, [...] fue, [...] la persona m√°s apropiada para escribir la primera novela castellana¬Ľ. Cristina Gonz√°lez, ¬ęIntroducci√≥n¬Ľ al Libro del caballero Zifar, Madrid, C√°tedra, 1983. p√°g. 31. ISBN 84-376-0434-6.
  107. ‚ÜĎ Alvar Esquerra, p√°g. 23.
  108. ‚ÜĎ In√©s Fern√°ndez-Ord√≥√Īez, El tema √©pico-legendario de Carlos Mainete y la transformaci√≥n de la historiograf√≠a medieval hisp√°nica entre los Siglos XIII y XIV, p√°g. 16.
  109. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 1640.
  110. ‚ÜĎ Cristina Gonz√°lez op. cit., p√°g. 47.
  111. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 1761.
  112. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 1745.
  113. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 1769.
  114. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 1709.
  115. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 1726.
  116. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 1180.
  117. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 1182.
  118. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 1111.
  119. ‚ÜĎ a b c d e G√≥mez Redondo (1999), p√°gs. 1187-1189.
  120. ‚ÜĎ Enciclopedia GER, ¬ęPedro I el Cruel¬Ľ. [Consulta: 27.03.2009].
  121. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 213.
  122. ‚ÜĎ Miguel √Āngel P√©rez Priego, La √©gloga dram√°tica, Encuentro Internacional sobre Poes√≠a del Siglo de Oro, Sevilla, 2002. ISBN 84-472-0720-X.
  123. ‚ÜĎ a b c Deyermond, p√°g. 276 y ss.
  124. ‚ÜĎ a b c d G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 1845.
  125. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 1983.
  126. ‚ÜĎ ArteHistoria.com, ¬ęEnrique III el Doliente¬Ľ. [Consulta: 25.03.2009].
  127. ‚ÜĎ a b c d e G√≥mez Redondo (1999), p√°g. 1247.
  128. ‚ÜĎ ¬ęEn cuanto a la fecha de realizaci√≥n de la obra, sabemos que los embajadores llegaron el 24 de marzo de 1406 a Alcal√° de Henares, en donde estaba el Rey. Lo que se dice en el discurso de la Embajada implica que Enrique III gobierna el Reino; como muri√≥ el 25 de diciembre de ese mismo a√Īo, puede entenderse que la redacci√≥n de la obra se realiz√≥ entre ambas fechas del a√Īo de 1406.¬Ľ, Francisco L√≥pez Estrada, ¬ęIntroducci√≥n¬Ľ a la edici√≥n de Ruy Gonz√°lez de Clavijo, Embajada a Tamorl√°n, Madrid, Castalia (col. Cl√°sicos Castalia, 242), 1999. ISBN 84-7039-831-8 p√°g. 35.
  129. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 276.
  130. ‚ÜĎ ArteHistoria.com, ¬ęJuan II¬Ľ. [Consulta: 05.04.2009].
  131. ‚ÜĎ Fern√°n P√©rez de Guzm√°n, Comien√ßa la Cronica del serenissimo rey don Juan el segundo deste nombre. Sevilla, 1543. [Consulta: 05.04.2009].
  132. ‚ÜĎ a b G√≥mez Redondo (2002), p√°g. 2311.
  133. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (2002), p√°g. 2322.
  134. ‚ÜĎ Gran Enciclopedia Rialp, ¬ęJuan II de Castilla¬Ľ. [Consulta: 06.04.2009].
  135. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 180.
  136. ‚ÜĎ a b c d G√≥mez Redondo (2002), p√°g. 3225.
  137. ‚ÜĎ Deyermond, p√°g. 287.
  138. ‚ÜĎ a b c d Deyermond, p√°g. 290.
  139. ‚ÜĎ Cancionero de Juan Alfonso de Baena, Edici√≥n cr√≠tica por Jos√© Mar√≠a Azaceta, Tomo I, Madrid, CSIC, 1966, p√°gs. 14 y 15.
  140. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (2002), p√°g. 3224.
  141. ‚ÜĎ G√≥mez Redondo (2002), p√°g. 3228.
  142. ‚ÜĎ ArteHistoria.com, ¬ęEnrique IV de Castilla¬Ľ. [Consulta: 04.04.2009].
  143. ‚ÜĎ ArteHistoria.com, ¬ęJuana la Beltraneja¬Ľ. [Consulta: 04.04.2009].
  144. ‚ÜĎ Biblioteca Virtual Cervantes, Obras de Alfonso de Palencia. [Consulta: 04.04.2009].
  145. ‚ÜĎ a b Deyermond, p√°g. 277.
  146. ‚ÜĎ Sylvia Robaud, ¬ęLos libros de caballer√≠as¬Ľ, Pr√≥logo, Don Quijote de la Mancha. [Consulta: 06.04.2009].
  147. ‚ÜĎ Hernando del Pulgar, ', en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. [Consulta: 07.04.2009].
  148. ‚ÜĎ Mar√≠a del Pilar R√°bade Obrad√≥, ¬ęLa imagen de Isabel I de Castilla en la Cr√≥nica incompleta de los Reyes Cat√≥licos¬Ľ. [Consulta: 07.04.2009].
  149. ‚ÜĎ M¬™ Rosario Castell√≥ Benavent, Aproximaci√≥n al estudio de las ilustraciones del Esopete ystoriado. [Consulta: 07.04.2009].
  150. ‚ÜĎ Instituci√≥n Fernando el Cat√≥lico, [http://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/02/60/08pensado.pdf ¬ęAnotaciones lexicogr√°ficas al "Exemplario contra los enga√Īos y peligros del mundo"¬Ľ
  151. ‚ÜĎ Vincent Garc√≠a Editores, ¬ęViaje a la Tierra Sancta¬Ľ. [Consulta: 07.04.2009].
  152. ‚ÜĎ Educared.com, ¬ęNobiliario vero¬Ľ, en wikillerato.com. [Consulta: 07.04.2009].
  153. ‚ÜĎ SpanishArts.com, ¬ęSiglo XV: De Enrique IV a los Reyes Cat√≥licos¬Ľ. [Consulta: 07.04.2009].

Fuentes

  • ALVAR EZQUERRA, Carlos, y Jos√© Manuel Meg√≠as, La literatura en la √©poca de Sancho IV: Actas del Congreso Internacional..., Alcal√° de Henares, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alcal√°, 1996. ISBN 84-8138-980-3.
  • DEYERMOND, Alan D., Historia de la literatura espa√Īola, vol. 1: La Edad Media, Barcelona, Ariel, 2001 (1¬™ ed. 1973). ISBN 84-344-8305-X
  • FERN√ĀNDEZ-ORD√ď√ĎEZ, In√©s, ¬ęEl taller historiogr√°fico alfons√≠. La Estoria de Espa√Īa y la General estoria en el marco de las obras promovidas por Alfonso el Sabio¬Ľ, en J. Montoya y A. Rodr√≠guez (coords.), El Scriptorium alfons√≠: de los Libros de Astrolog√≠a a las ¬ęCantigas de Santa Mar√≠a¬Ľ, Madrid, Fundaci√≥n Universidad Complutense, 1999.
  • GUILL√ďN, Ricardo et al., Diccionario de literatura espa√Īola e hispanoamericana, Madrid, Alianza Editorial, 1993.
  • G√ďMEZ REDONDO, Fernando, Historia de la prosa medieval castellana, vol. I: La creaci√≥n del discurso pros√≠stico: el entramado cortesano, Madrid, C√°tedra, 1998. ISBN 978-84-376-1638-4.
  • ‚ÄĒ, Historia de la prosa medieval castellana. vol. II: El desarrollo de los g√©neros. La ficci√≥n caballeresca y el orden religioso, Madrid, C√°tedra, 1999. ISBN 978-84-376-1730-5.
  • ‚ÄĒ, Historia de la prosa medieval castellana. vol. III: Los or√≠genes del humanismo. El marco cultural de Enrique III y Juan II, Madrid, C√°tedra, 2002. ISBN 978-84-376-2002-2.
  • HARO CORT√ČS, Marta, Los compendios de castigos del siglo XIII: t√©cnicas narrativas y contenido √©tico, Valencia, Universitat de Val√®ncia, 1995. ISBN 84-370-2061-1.
  • LACARRA DUCAY, Mar√≠a Jes√ļs, Cuento y novela corta en Espa√Īa, 1. Edad Media, Barcelona, Cr√≠tica, 1999 (P√°ginas de Biblioteca Cl√°sica, 1, dir. por Francisco Rico). ISBN 84-7423-907-9
  • L√ďPEZ ESTRADA, Francisco, y Mar√≠a Jes√ļs Lacarra, Or√≠genes de la prosa, Madrid, J√ļcar, 1993. ISBN 84-334-8405-2.
  • RUBIO TOVAR, Joaqu√≠n. La prosa medieval, Madrid, Playor, 1982. ISBN 84-359-0301-X.
  • Parte del material de este art√≠culo est√° obtenido de wikillerato (educared), que publica bajo licencia Creative Commons.

Enlaces externos

Obtenido de "Prosa en la literatura medieval espa%C3%B1ola"

Wikimedia foundation. 2010.

Mira otros diccionarios:

  • Literatura medieval espa√Īola en prosa ‚ÄĒ Alfonso X de Castilla y su corte. El rey fue el m√°ximo promotor de la literatura medieval en Espa√Īa. En la literatura medieval espa√Īola, la prosa se inici√≥ con la historiograf√≠a de anales y cr√≥nicas; posteriormente apareci√≥ el g√©nero did√°ctico o… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Literatura medieval espa√Īola ‚ÄĒ Para las otras literaturas desarrolladas en la Pen√≠nsula durante la Edad Media, v√©ase: Literatura gallega medieval; Literatura catalana medieval; Literatura vasca medieval; Literatura hispano√°rabe medieval; Literatura hispanohebrea. Libro del… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Poes√≠a culta en la literatura medieval espa√Īola ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda La aparici√≥n de una literatura medieval culta (tanto en prosa como en verso) va unida a la creaci√≥n de los estudios generales, porque los conocimientos adquiridos en ellos se usar√°n para producir textos en castellano ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Prosa posterior a Alfonso X ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda Por prosa posterior a Alfonso X se entiende toda la obra en prosa compuesta entre la muerte de Alfonso X (1284) y el fin de la literatura de la Edad Media en Espa√Īa.[1] La llegada de Sancho IV el Bravo al trono… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Prosa de Alfonso X el Sabio ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda Alfonso X Por prosa de Alfonso X el Sabio se entiende la producci√≥n literaria escrita en prosa durante el reinado de Alfonso X (1256 1284). El rey patrocin√≥ y a menudo supervis√≥ las obras de los escritores de su… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Literatura de Alfonso X el Sabio ‚ÄĒ Alfonso X el Sabio con sus colaboradores del escritorio real. Por literatura de Alfonso X el Sabio se entiende toda la obra literaria de car√°cter ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Literatura de Italia ‚ÄĒ La literatura en italiano es toda aquella literatura que se haya escrito en el idioma italiano. La configuraci√≥n pol√≠tica de Italia y su unificaci√≥n como estado √ļnico fue en el siglo XIX, momento en el cual se adopta el dialecto toscano como… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Literatura espa√Īola del Renacimiento ‚ÄĒ Las relaciones pol√≠ticas, guerreras, religiosas y literarias entre Italia y Espa√Īa desde la mitad del siglo XV, hicieron que existiera un amplio intercambio cultural entre estos dos pa√≠ses. El pasado de dos ilustres valencianos, Calixto III y… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Literatura sapiencial medieval en Espa√Īa ‚ÄĒ Libro de los doze sabios, primera mitad del siglo XIII. Los primeros libros del g√©nero sapiencial de la literatura espa√Īola medieval tienen su origen en las colecciones √°rabes de los siglos IX a XI de proverbios atribuidos a fil√≥sofos griegos. La ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Literatura en euskera ‚ÄĒ Manuscrito renacentista del alav√©s Juan P√©rez de Lazarraga descubierto en el a√Īo 2004 por Borja Aginagalde La literatura en euskera es la literatura que utiliza como veh√≠culo de expresi√≥n el euskera. Hasta el siglo XVI fue una literatura… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol


Compartir el artículo y extractos

Link directo
… Do a right-click on the link above
and select ‚ÄúCopy Link‚ÄĚ

We are using cookies for the best presentation of our site. Continuing to use this site, you agree with this.