Reino visigodo de Toledo


Reino visigodo de Toledo
Para otros usos de este término, véase Reino de Toledo (desambiguación).

El rey visigodo Atanagildo después de su usurpación va a reorganizar el reino y trasladar su capital a Toledo, pudiendo considerarse éste el comienzo del Reino visigodo de Toledo.

Contenido

Reino visigodo arriano

La presencia bizantina fue fruto de un tratado entre Justiniano y Atanagildo. Esto lo sabemos ya que después, Recaredo intentó recuperar sus territorios pidiendo al Papa que encontrase ese tratado, pero éste no pudo hallar el documento ya que se había quemado el archivo imperial.

Atanagildo (554-567) intentó recuperar la zona ocupada por los bizantinos atacando con sus tropas algunas ciudades que consiguió recuperar, aunque no logró un gran éxito. Por lo que ahora además del ya existente problema de los hispanorromanos (sobre todo en Sevilla y Córdoba) en el sur se le va a unir el problema de los bizantinos.

Atanagildo se estableció en Toledo como zona central para dominar el resto de la península; además dos de sus hijas, Brunegilda y Galswinta se casaron con príncipes francos, con lo que intentaba garantizar la paz con el peligroso vecino del Norte. En el 567 Atanagildo muere de muerte natural.

A partir de esta fecha y hasta el 590 vamos a tener muchos datos gracias a la Crónica de Juan de Biclaro, también disponemos datos gracias a Gregorio de Tours, además de las actas de los Concilios, las fuentes episcopales (cartas entre distintos obispos) y las fuentes hagiográficas (vida de los santos).

A los cinco meses de la muerte de Atanagildo fue elegido como rey Liuva (567-572), que era duque de la Septimania. Pero no fue aceptado por los visigodos de la zona hispana, por lo que hubo una guerra civil y Liuva después de llegar a un acuerdo tuvo que gobernar solamente en la Septimania y Leovigildo fue asociado al trono en Hispania.

Restauración del dominio territorial

Leovigildo (572-86) para ganarse el apoyo de la nobleza se casa con la viuda de Atanagildo llamada Goswinta, por lo que ahora cuenta con el apoyo de su numerosa clientela. San Isidoro nos habla de la grandeza de Leovigildo: «que afrontó los problemas con los suevos, los pueblos del norte y los bizantinos, devolviendo la grandeza al reino visigodo».

Leovigildo llevó a cabo un programa político al que denominó «Restauración del dominio territorial», que consistió en la realización de una serie de campañas anuales que duraron hasta el año 578:

  • 570: Combate a los bizantinos en la Bastetania (Baza) y en la zona de Málaga; de esta forma creó un corredor que dividió los dominios bizantinos en dos partes por lo que el comercio desde entonces debió ser marítimo.
  • 571: Se apodera de Medina-Sidonia (Cádiz).
  • 572: Se apodera de Córdoba y dicen las crónicas que perecieron muchos rústicos de la población hispanorromana.
  • 573: Cambió de itinerario y dirigió sus luchas hacia el norte; algunos dicen que se debió a la muerte de Liuva y otros a que los suevos habían empezado una expansión hacia el sur con el rey Miro.
    • Lucha contra los runcones (pueblo independiente entre Salamanca y Extremadura).[1]
    • El reino suevo había traspasado la frontera del Duero y entre los años 573 y 576 se había apoderado de una serie de territorios. Leovigildo los derrotó y para tener un control sobre el territorio fundó el campamento de Villa Gothorum (actual Toro).
    • También se apoderó del pueblo de los sappos, localizados en la Sabaria de forma autónoma (entre las provincias de Zamora y Salamanca).
  • 574: En otra campaña se dirigió hacia Cantabria y atacó la zona de Burgos y Logroño; en esta última zona se encontró al senatus de Amaya que conquistó.
  • 575: Ataca a los suevos y penetra en los montes de Orense y al norte de Portugal.
  • 576: Obliga al rey Miro a pedir la paz y Leovigildo se convierte en protector del reino suevo.
  • 577: Ataca a los bizantinos y se apodera de la Oróspeda que los autores identifican con la zona de la Sierra de Cazorla.
  • 578: Dicen los cronistas que se llegó a la paz y fundó la ciudad de Recópolis (en la actual Zorita de los Canes, provincia de Guadalajara), cerca de Toledo, desde la que controlará posibles sublevaciones.
  • En el 582 funda la ciudad de Victoriacum (actual Vitoria), desde donde controlará los ataques de los vascones.

El final del reino suevo

San Martín de Braga hace que los suevos se conviertan al catolicismo, aunque las luchas entre suevos y galaicorromanos siguen. El reino suevo estaba ya en su declive desde que el rey Miro fue derrotado por Leovigildo. Miro muere en el 583 y le sucede su hijo Eborico (o Eurico), que se ve obligado a reconocer la supremacía visigoda. La nobleza sueva encabezada por Andeca se rebeló y lo depuso en el 584. Leovigildo interviene para hacer respetar el pacto con Miro ya que su hijo había sido depuesto del trono y se anexiona definitivamente el reino suevo al que hizo una provincia más del reino visigodo y a los nobles suevos les siguió dando sus cargos y serán tratados como visigodos y no se van a dar más sublevaciones en esta parte del territorio.

Un último pretendiente al reino suevo, Malarico, que se hacía descender de Miro intentó atraerse a la nobleza sueva y ascender al trono real. Sin embargo las condiciones ofrecidas por Leovigildo a la nobleza sueva hizo que perdiera apoyos y fuera derrotado en el 586.

Política integradora de Leovigildo

Una vez que Leovigildo constituye un dominio territorial, va a adoptar un ceremonial de corte inspirado en Bizancio: llevará diadema, lujosos vestidos de seda, utilizará un trono, acuñará monedas de oro. Además asocia al trono a sus hijos Recaredo y Hermenegildo en el 573, por lo que se convierten en cogobernantes con el rey.

Para la acuñación de moneda se basó en el tremis del Bajo Imperio y le dotó de la misma ley que la moneda de oro bizantina. También va a realizar una actualización del Código de Eurico y promulga el Codex Revisus ('código revisado'), en el cual se deroga la ley que no permitía los matrimonios mixtos entre visigodos e hispanorromanos; con esto está buscando la unidad familiar de los súbditos y que sólo exista una religión. Este punto va a ser básico en la política integradora.

La religión de los visigodos era el arrianismo, llamado la fides gothica. Este aspecto es importante porque el arrianismo servía para diferenciar a los godos de los que no eran godos (hispanorromanos, judíos, galorromanos). Este hecho diferencial era defendido por los visigodos ya que para ocupar cargos de importancia había que ser arriano, perpetuándose así un grupo social dominante. Leovigildo alteró en cierta medida estas premisas tradicionales de la población ya que quería formar un pueblo con una religión única, convirtiendo a la religión en su prioridad más inmediata, como base de una unidad territorial.

La Iglesia católica va a tomar una postura proselitista, y va a acusar al arrianismo de ser una religión racial, al contrario que los visigodos que no pretendían que el arrianismo se extendiera. De esta forma el arrianismo era un instrumento de privilegio frente a los hispanorromanos.

En el año 579 hay una gran ofensiva por parte de la Iglesia católica que provoca un gran número de conversiones entre los arrianos. Al año siguiente se celebró en el 580 un Concilio debido a que se había producido una ruptura entre Leovigildo y su hijo Hermenegildo (convertido al catolicismo). Hubo una serie de medidas muy duras hacia los godos que se convirtieron al catolicismo (San Isidoro nos dice que Leovigildo aplicó destierros y confiscación de bienes a estos conversos). Hubo un intento desesperado de imponer el arrianismo, creándose una gran confusión en las dos Iglesias con los problemas del bautismo, las conversiones, etc.

Su política religiosa se convirtió en un auténtico fracaso. Incluso Gregorio de Tours nos dice que Leovigildo se llegó a convertir al catolicismo antes de su muerte.

La «tiranía» de Hermenegildo

Asistimos a una rebelión de Hermenegildo contra su padre. Esto fue interpretado por muchos autores como una tiranía, ya que se había rebelado contra el rey.

En el 579 Hermenegildo se había casado con una princesa franca católica llamada Ingunda, hija de Sigeberto I (rey de Austrasia). La personalidad de ésta chocó con Goswinta (mujer de Leovigildo), que era arriana. Esto llevó a Leovigildo a mandar a su hijo a Sevilla donde será el encargado del gobierno de la Bética con una amplia autonomía. Hermenegildo fue nombrado cogobernante, con potestad cuasi soberana.

En Sevilla Hermenegildo conoció a San Leandro (hermano de San Isidoro), que junto con la influencia de su mujer hacen que Hermenegildo se conviertiera al catolicismo. Además dio un segundo paso que fue la acuñación de moneda con el título de rey. Se levantó en armas contra su padre y pidió apoyo a los bizantinos en el 582 (San Leandro se dirige a Constantinopla para pedir el apoyo de Bizancio). La primera reacción del padre fue reunir a un sínodo (reunión de los obispos) arriano en Toledo. Los obispos llegaron a la conclusión de que había que perseguir a Hermenegildo. El padre intentó negociar con el hijo una salida a la situación, pero no se llegó a un acuerdo, lo que provocó una guerra civil.

Leovigildo se dirigió con su ejército a Mérida (donde había muchos seguidores de Hermenegildo) y la tomó. En el 583 reunió un gran ejército e impidió que los bizantinos intervinieran en el conflicto. Después atacó Sevilla y venció a un grupo de suevos bajo el rey Miro que había venido a socorrer a Hermenegildo. Restauró Itálica y se asentó en ella con su ejército hasta que tomo Sevilla al asalto.

Hermenegildo se trasladó a Córdoba donde fue apresado por el ejército de Leovigildo (el hijo y la mujer de Hermenegildo fueron llevados por los bizantinos hasta Constantinopla y nunca se volvió a saber de ellos). Hermenegildo fue trasladado a Valencia y desde allí a Tarragona, donde se le envió un obispo para que comulgara de la forma arriana y ante su negativa se le cortó la cabeza.

Entre los hispanorromanos se le consideró un santo y un mártir, muriendo por ser católico (después fue canonizado como San Hermenegild-). Los escritores españoles de la época hablan de él como un tirano (San Isidoro dice que provocó una guerra civil innecesaria), mientras que los escritores extranjeros lo tratan de mártir (como Gregorio de Tours).

La Bética era una región de gran tradición hispanorromana y católica y estará siempre dispuesta a enfrentarse con el poder visigodo. La incapacidad de Leovigildo por llevar a cabo su política le llevó a, antes de morir, convertirse al catolicismo y a aconsejar a su hijo Recaredo que también lo hiciera (según Gregorio de Tours).

La conversión al catolicismo

En el 586 muere en Toledo Leovigildo y le sucede su otro hijo Recaredo, que adoptó como madre a Goswinta (que no era su madre natural), debido al poder que tenía esta mujer.

Recaredo (586-601) desde el comienzo ya mostró su intención de abrazar al catolicismo. Lo primero que hizo fue buscar y matar al verdugo de su hermano llamado Sigberto, con esto se atrajo el apoyo de los católicos. En el 587 reunió un sínodo arriano en Toledo y en él se produjo un debate religioso: al final la decisión fue que era mejor convertirse al catolicismo, antes que intentar que toda la población se convirtiera al arrianismo. El primero en convertirse fue el rey y después los obispos que fueron seguidos por los súbditos.

Pero esta conversión del pueblo no fue tan fácil y en ciudades como Mérida y en la región de Septimania hubo una fuerte oposición a esta conversión; ante esta situación Recaredo convocó el III Concilio de Toledo.

En Mérida se levantaron algunos magnates y quisieron derrocar al rey y al obispo Masona que tenían un gran poder y riqueza, pero el dux de Lusitania Claudius (de origen romano) la sofocó. En Septimania pidieron ayuda a los francos, pero fracasaron en el intento. También Goswinta se rebeló pero dada su avanzada edad no tuvo éxito.

En tiempos de Leovigildo y Recaredo hubo relaciones con los francos además de tensiones por la Septimania. Hubo una serie de enlaces entre los francos y los visigodos, así Recaredo se casó por poderes con Regunta (que fue capturada en Tolosa por un conde opuesto a la conversión católica cuando se dirigía hacia Toledo) y después con Clodosilda, que tampoco llego a realizarse. Finalmente se casó con la visigoda Baddo, también llamada Bauda o Badona.

El III Concilio de Toledo

Los Concilios de Toledo van a ser muy importantes ya que a partir de este momento gracias a las actas de los concilios conocemos gran parte de lo que ocurría en el reino no sólo a nivel religioso, sino también político, social y administrativo.

El Concilio empieza el 8 de mayo del 589 y se tratan aspectos religiosos y de administración pública.

Cuestiones religiosas

En el aspecto religioso en el Concilio de Toledo los representantes de la Iglesia Católica ofertaron la firma de un documento a Recaredo en la que abjuraba del arrianismo, además de tener que hacer una profesión pública en nombre del pueblo visigodo (esto significará el final del arrianismo).

El concilio trató todo lo que estaba escrito en el Tomo Regio; en adelante todos los concilios tendrían un libro en donde se analizarían todos los problemas del reino y se aportaría la documentación necesaria. Ese Tomo Regio tenía 23 cánones (propuestas), y se cerró con un discurso se San Leandro. Gracias a este documento se sabe las personas que asistieron, debido a que todos firmaron. Además de la firma de Recaredo aparecen las firmas de 72 obispos.

Las actas del concilio permiten ver, que fue mediante la imposición de manos de un sacerdote cristiano, como se realizó la incorporación de los arrianos a la iglesia católica. Los obispos arrianos siguieran manteniendo su cargo; sólo se les obligó al celibato. En las diócesis donde hubiera dos obispos, ambos se quedarían en la ciudad hasta que uno muriese y se quedase el otro los bienes de las dos Iglesias. A las reliquias, libros y demás símbolos de culto de los arrianos se les aplicó una ordalía.

Medidas administrativas

La primera consecuencia política fue la ordenanza a todos los obispos de que cuando llegaran a sus diócesis, comunicaran las medidas tomadas en el Concilio, realizando sínodos y concilios regionales dirigidos por los metropolitanos (arzobispos y obispos). Ramón de Abadal y de Vinyals dice que este concilio nos revela una nueva estructura del reino, ya que a partir de ese momento se dispuso que las reuniones o concilios regionales debían estar presididas por un alto funcionario o por un administrador del patrimonio fiscal, siendo elegidos por el rey. Con esta medida los obispos se conviertieron en vigilantes de los administradores, para poder avisar al rey de los abusos, o incluso con poder para excomulgar a los administradores.

A partir de aquí se sabe que hubo concilios provinciales en Sevilla, Toledo, Narbona, Huesca y Barcelona. En el de Barcelona hubo un documento llamado Epistola de fisco barcelonensis en el 592. En este documento se fijan los impuestos y quién tiene que pagarlos. Pocos años después la Iglesia se va a quejar de que estos concilios regionales no se celebren y van a conseguir que sean ellos los que nombren a los agentes fiscales que realizan la recaudación de impuestos. Se pueden denunciar ante el rey las irregularidades, pudiendo ser penados por el propio obispo cuando fuese claro que se estaba atentando contra los pobres

El reino visigodo-católico

Cuando acaba el Concilio, Recaredo envía un documento al papa, en el que anuncia su conversión al catolicismo, pero en el año 591 aún el papa no lo había recibido por los problemas con bizantinos y burgundios. Finalmente consigue llegar un emisario llamado Provino a Roma en el 595. Este retraso se especula que pudiera ser debido a problemas internos tras la conversión al catolicismo.

San Isidoro dice que fue un reinado de equidad; hay unos años de paz y se concede la amnistía a todos los nobles rebeldes expulsados a los que se les devuelven sus posiciones. Por su parte el rey incitará a la construcción de iglesias y monasterios; se dictan normas relativas a los criterios de disciplina eclesiástica. El problema de los judíos apareció por entonces, y se prohibieron los matrimonios mixtos. Los judíos mediante al pago de dinero hicieron que el rey se olvidase momentáneamente de ellos. Se prohibió el matrimonio de las viudas, las vírgenes (niñas que eran ofrecidas por sus padres a los monasterios) y de los penitentes públicos (cuando alguien que tenía un cargo público e iba a morir se le aplicaba un óleo -aceite bendecido en Sábado Santo- si este sobrevivía ya no podía volver a ocupar el cargo que tenía). Recaredo nombró a muchos hispanorromanos en la administración de los cargos públicos. También apareció el patronato por el cual los reyes pueden nombrar a los obispos.

En el 601 muere Recaredo, pero antes se le va a practicar una penitencia pública, esto es un acto que promueve la Iglesia visigoda, donde el cardenal de Toledo le va a aplicar la extrema unción. Esta penitencia se administraba cuando el Rey estaba moribundo, si sobrevivía dejaba de ser rey.

A Recaredo le sucede un hijo ilegítimo, Liuva II (601-603). Para muchos este hijo no podría ocupar el cargo ya que su madre era de sangre innoble. Los nobles decían que era un rey muy joven sin experiencia y que había sido muy rebelde a la monarquía visigoda (Baddo también va a intentar derrocar a Liuva II). La nobleza va a buscar un noble para que ocupe la corona y dan un golpe de estado y coronarán a Viterico, que mata a Liuva II en el 603.

Viterico (603-610) es un experimentado guerrero que destacó luchando contra los bizantinos, en que conquista Medina-Sidonia, e intentó casar a su hija con Teoderico II que era hijo de Childeberto II (rey de Austrasia), aunque su hija fue rechazada, por lo que su política de alianzas matrimoniales con los francos fracasó.

Fue acusado de usurpar el poder, por lo que se le denominó tirano. Los que le acusaron fueron perseguidos y desterrados a Septimania, entre ellos el conde Búlgar y muchos obispos. En el 610 Viterico muere asesinado en un banquete y sube al trono Gundemaro.

Gundemaro (610-612) lo primero que hizo fue reestructurar el gobierno. Se iba a producir un cambio en la política exterior ya que éste había sido duque de Septimania, y es allí donde conoció a todos los desterrados de Viterico, entre ellos al conde Búlgar, que luego va a ser su ministro y va a jugar un papel muy importante en el gobierno. A todos los desterrados les son devueltas sus tierras y va a ejercer una persecución contra los fieles a Viterico, a los que se les va a expropiar sus bienes. En cuanto a la política exterior inició campañas contra los bizantinos, los francos y los vascones. En la lucha contra los francos en Septimania se alió con el reino franco de Austrasia y tuvo como enemigos a Neustria y al Reino de Borgoña.

Las relaciones con la Iglesia van a ser muy buenas. En este momento se produce el extraño hecho de que Toledo, capital del reino, no era la capital religiosa y Gundemaro va a nombrar a Toledo como sede metropolitana de la provincia de la Cartaginense. Para ello alude que la capital de la Cartaginense (Cartagena) está ocupada por los bizantinos, por lo convierte a Toledo, capital de la Carpetana, en sede metropolitana (Todo esto lo sabemos gracias a San Isidoro). Este nombramiento lo va a realizar en función a una doble vía:

  1. El rey reunió a todos los obispos y les pidió su parecer al respecto. Los obispos estaban de acuerdo en el cambio, sobre todo los de la Cartaginense, por lo que firmaron un documento que así lo atestiguaba.
  2. Gundemaro publicó un documento donde decreta la supremacía de Toledo sobre los demás sedes episcopales, firmada por los demás obispos de la Bética, Lusitania, Septimania, etc.

En el 612 muere de forma natural y es sucedido por Sisebuto.

Sisebuto, el rey sabio

Sisebuto (612-621), fue el rey más culto, ilustrado y piadoso, según San Isidoro. Luchó contra los bizantinos, se preocupó de la religión y perdonó a sus enemigos; fue de una gran religiosidad, e intentó convertir a otros reyes arrianos al catolicismo. También sabemos que escribió una carta a su hijo Teudila intentando que éste saliera del monasterio para acometer sus responsabilidades en el reino.

Los monasterios y la vida cenobítica fueron impulsados por la corona. Escribió un libro sobre la vida de San Desiderio. En cuanto a la política religiosa se mostró muy exigente con los obispos. En el concilio de Mentesa se trató el problema de la conversión en monjes de algunos obispos, abandonando sus funciones, intentando acabar con esta situación. En este concilio se puso en marcha la política antijudía, actualizando toda la legislación contra los judíos que fue entregada a los obispos de Illiberis, Jaén, Córdoba, etc. En ella se les prohibía la tenencia de siervos cristianos y los matrimonios mixtos. Otras leyes serán la de pena de muerte contra los judíos que no cumplieran estas leyes y la confiscación de sus bienes. Esto obligó a los judíos a la conversión, aunque muchos de los judíos trataron de obviarlo, marchándose fuera, y otros tuvieron se convertieron de forma ficticia, con lo que aparece el problema de los conversos, que se trata de solucionar en el IV Concilio de Toledo.

También aparece la irrevocabilidad de la oblatio (todos aquellos bienes y personas cedidas a la iglesia), que no podían ser devueltas. Esto se complementa con la consiguiente profesión monástica del niño (estos niños pasan a ser monjes dependientes del monasterio). Los monasterios van a cumplir un papel muy importante ya que no sólo se reza en ellos, sino que también tienen funciones de cultivo de la tierra, ganadería, etc.

Las campañas militares se desarrollan en varios frentes, y por primera vez se construye una flota para luchar en el mar contra los bizantinos y contra los vascones. Hubo una rebelión astur y vascona que fue sofocada mediante esta flota por los duques Riquila y Suintila y además se recuperó parte de Cantabria que había sido ocupada por los francos. Gracias a esta flota también se tomaron Cartagena y Málaga, donde se estableció un obispo en 619. Además de la guerra se tomaron medidas diplomáticas que llevaron a Cesáreo, gobernador bizantino en la península, a pedir la paz y para conmemorarlo Sisebuto mandó construir una serie de basílicas en las que se celebrarán los concilios regionales.,Eentre éstas destaca la Basílica de Santa Leocadia en Toledo. Se produce además un resurgimiento de los sínodos provinciales y se sabe que en la Bética y en la Tarraconense se realizaron dos.

En el 621 muere Sisebuto por un exceso de medicamento. Le sucede su hijo Recaredo II (621) que muere a los pocos días y finalmente es Suintila el que accede al trono, que era uno de los militares más importantes del reino y que había luchado contra vascones y bizantinos en el reinado de Sisebuto.

Suintila, expulsión de los bizantinos y unidad política en la Península

Suintila (621-631) expulsó definitivamente a los bizantinos, por lo que va a extender el poder del reino de Toledo por toda la orbe peninsular.

En el año 625 hay una rebelión en el valle del Ebro que es aplastada. San Braulio dice que la zona del Ebro en el 625 volvió a conocer la paz, quedando libre de una pesadilla. También se produjeron ataques de los vascones en este mismo valle, que pudieron finalmente ser rechazados, restaurándose a continuación la ciudad militar de Oligicus (Olite) para mantenerlos a raya.

Conocemos gracias al tesoro de Guarrazar la existencia de la corona votiva que Suintila ofreció a Dios por sus campañas militares.

En el 631 se produce la revuelta de la nobleza encabezada por Sisenando, que con el apoyo de Dagoberto I (rey de los francos) logra destronar al rey, ya que su propio hermano Geila o Iundila (asociado al trono de su hermano) le había traicionado, manteniéndose rebelde en el sur de la Península, donde llegó a acuñar moneda. En el 633 Sisenando aplasta a su rival y convoca el IV Concilio de Toledo para legitimar su poder.

Sisenando (631-636) tuvo como primer problema la reclamación de los francos del missinium (una bandeja de oro, plata y joyas preciosas) por los servicios prestados en la usurpación de Sisenando. Los francos llegaron a invadir Zaragoza, y al final consiguieron una indemnización de 200.000 sueldos. Suintila es perdonado, gracias a la intervención de la Iglesia, y morirá más tarde en Toledo.

La aclamación como rey de Sisenando tampoco fue aceptada de buen grado por todos, y fue acusado de tirano.

El IV Concilio de Toledo y el período constituyente

En esta fase se entra en el período constituyente, en el que se va a hacer un gran esfuerzo por legislar y estructurar las instituciones en la monarquía, para estabilizar la monarquía y la participación de las fuerzas sociales en el reino.

El encargado de esto fue San Isidoro, que va a dar un catálogo de las virtudes del verdadero rey: «el gobierno nunca puede ser arbitrario, ni caprichoso y estará sujeto al derecho». La realeza adquirirá ahora un carácter sagrado, porque desde ahora todo rey elegido debe ser ungido por la Iglesia (unción sacra) y debe pasar por la reunión de un Concilio donde será aclamado como Rey, por lo tanto nadie puede atentar con un «elegido de Dios». Además establece unas leyes para la sucesión en el trono.

Todo esto se pone en marcha ya que era la falta de legislación, lo que provocaba la inestabilidad política.

Toda esta organización política del reino se va a poner en marcha en el IV Concilio de Toledo que se celebró en el 633. Estos dos años que existen entre el Concilio y el comienzo del reinado de Sisenando se explican por las conversaciones entre las distintas familias de magnates y la Iglesia.

Algunos historiadores creen que todos los problemas políticos antes del concilio se reflejan en que han aparecido monedas acuñadas en Iliberris y en Emérita por Iudila (Geila). Existe la teoría de que ambos hermanos se repartieron el trono y después de la revuelta de Sisenando en la Tarraconense, Iudila no apoyó a su hermano y permaneció como rey en el sur.

En este concilio se va a condenar a Iudila y también se va a tratar el problema de Suintila que estaba aún vivo, aunque ya no era rey. Todo el que a partir de ahora conspire contra el rey auténtico será considerado traidor, rebelde y será castigado.

El IV Concilio de Toledo introduce una serie de reformas políticas a partir de un compromiso de la Iglesia, el rey y la aristocracia. El rey debe ser una persona de signo nobiliario y goticista. El Concilio se puede dividir en dos apartados:

La obra disciplinar o eclesiástica

En este apartado se establece la disciplina eclesiástica y la unidad litúrgica, creándose la Iglesia nacional visigoda. El nombramiento de los obispos no será realizado como hasta ahora por el rey; a cambio de esto se prohíbe a los obispos escribir cartas a obispos de otros reinos sin la autorización del rey. Se dicta la inmunidad del clero en los tributos (aunque se diferencian los bienes personales de los eclesiásticos), también se legisla el papel de las escuelas para la formación de los clérigos y se siguen realizando leyes en contra de los judíos.

El Concilio se institucionaliza y cada concilio va a ratificar o no lo aprobado en el concilio anterior, y también va a ratificar los sínodos y concilios provinciales que se celebren después de éste. Además del Tomo Regio ahora los obispos presentarán otro documento que será la orden de celebración del concilio.

La obra administrativa

El canon nº 75, es el fundamento de la constitución política del reino visigodo. En el siguiente concilio este canon 75 se ratificó y va a ser leído al comienzo de los demás concilios. Tendrá como objetivo la estabilidad del reino.

En la monarquía visigoda la legitimidad no vendría por herencia sino por elección y consagración del elegido, y el que atente contra eso caerá en un crimen abominable en dos sentidos:

  1. Ya que había sido previamente jurado por los demás nobles.
  2. Ya que era consagrado, por lo que caerán sobre el tirano las leyes de la Iglesia (excomunión).

Muerto el rey se tienen que reunir los magnates y los obispos, que elegirán al nuevo rey. El rey debe de gobernar con justicia, piedad y será condenado por la Iglesia todo rey que gobernara despóticamente.

Además el Concilio trató el tema de Suintila y dice que no tiene derecho a gobernar, ya que había cometido irregularidades en su gobierno y además Suintila firmó un documento en el que renunciaba a cualquier derecho al trono. Suintila devolvió los bienes adquiridos durante su reinado y morirá en el 641 en Toledo, mientras que Sisenando y San Isidoro van a morir en el 636.

Chintila y el V y VI Concilios de Toledo

A continuación entramos en el reinado de Chintila (636-639) y en el V Concilio de Toledo. Sus hechos los vamos a conocer sobre todo gracias al V y VI Concilios, debido a la nulidad de otras fuentes.

Su elección se produjo según el canon nº 75. Subió al trono el mismo día que murió Sisenando y se realizó la unción sacra. Además después de dos o tres días se va a celebrar el V Concilio de Toledo.

Reunidos en Santa Leocadia los obispos del centro peninsular, se plantea el problema sucesorio por lo que se hace una lista de las familias cuyos hijos podían acceder al trono. En este concilio los que formaban parte de la corte (fideles regis) son respetados en sus cargos pagándoles una especie de sueldo, dando lugar a un «funcionariado».

En el 638 se convoca el VI Concilio de Toledo en el que se reunieron muy pocos obispos del centro de la península, en Santa Eulalia. Se trató la disciplina eclesiástica, destacando la figura de San Braulio de Zaragoza; se garantizan los beneficios de los hijos de reyes, la no pena de muerte y en cuanto al poder de los reyes, se da una lista de razones para impedir gobernar:

  1. Tonsurados.
  2. Calvos.
  3. Personas de origen servil y esclavos.
  4. Extranjeros (es decir que no pertenecieran a las familias godas).

Además se garantiza el estatus de los fideles regis ante el cambio de un rey, siempre que no se demuestre que hayan fallado en su cargo.

El problema de los judíos hace que estos tengan que pagar grandes cantidades de dinero para no ser expulsados. En este concilio sabemos que hubo problemas con el papa Honorio I; éste mando a un enviado para que le informara del estado de la iglesia con respecto a la conversión de los judíos. San Braulio escribe una carta el papa para informarle que desconoce lo sucedido en el reino y que no haga caso de las habladurías que llegan a Roma. A los judíos se les obligó a firmar un documento por el que se comprometían a convertirse a la fe cristiana, pese a lo cual siguieron existiendo una gran cantidad de judíos sin convertirse.

Chintila muere en el 639 y le sucede su hijo Tulga (639-642), de débil carácter incapaz de controlar a la nobleza visigoda. En el 642 se va a alzar una revuelta dirigida por Chindasvinto que se va a hacer con el trono real.

Las grandes depuraciones de Chindasvinto

Bajo el reinado de Chindasvinto (642-653) vamos a asistir a las «grandes depuraciones». Los cronistas francos de los siglos VI y VII emiten unos juicios sobre la conducta de los reyes visigodos. Así Gregorio de Tours habla de «la detestable costumbre de los godos».

Chindasvinto llegó al trono porque Tulga era un adolescente inexperto, por lo que va a dar un golpe de estado en Pamplona donde será aclamado rey por una parte de la nobleza y la entronización oficial se va a producir en Toledo. Cuando llegó al trono era un hombre de una edad avanzada (unos 79 años), pero tenía una gran energía y vigor. Había intervenido en todas los hechos importantes del reino desde Leovigildo, e intervino en todas las intrigas y golpes de estado.

Las purgas que realizó contra sus enemigos son lo que han dado a Chindasvinto su fama. Se habla en la Crónica de la Continuatio hispana de Chindasvinto como: «demoledor de los godos».

Además la Crónica de Pseudo Fredegario dice que fueron quitados de en medio 200 primates pallatii (aristocracia importante) y 500 mediocres (pequeña aristocracia), siendo asesinados, expropiados o desterrados y dice que:

Chindasvinto no dejó de dar muerte con la espada a cuantos tenía por sospechosos hasta quedar convencido de que el morbo de los godos había quedado extinguido. Los godos, domados por Chindasvinto, no osaron ya tramar contra él ninguna de sus acostumbradas conspiraciones.
Crónica de Pseudo Fredegario

. Ramón de Abadal y de Vinyals dice que la mitad de la clase política visigoda fue depurada.

Chindasvinto elaboró una legislación destinada a darle fundamento político a sus medidas represivas, de las que no se escaparon ni los prófugos que son considerados por las leyes como reos de alta traición.

En el 642 promulgo una ley que distingue a los que atentaron contra el rey, la nación o la patria desde su reinado y los que lo hicieron desde el reinado de Chintila. Estos serán castigados con la muerte y se les expropiaran sus bienes; esta pena puede ser conmutada por el rey a cambio de la ceguera.

El rey, para asegurar la eficacia de tan rigurosa legislación, ordenó que se obligasen bajo juramento a aceptarla los magnates y demás miembros del oficio palatino, así como los obispos. Y como última garantía, para que la ley eclesiástica reforzase lo dispuesto por la ley civil, Chindasvinto promovió la reunión del VII Concilio de Toledo donde se fulminaron severas penas canónicas contra los clérigos y laicos autores de los delitos políticos contemplados por la legislación real.

Se producirá la excomunión de por vida, hasta el momento de su muerte, en el que con el permiso del rey se levantaría la excomunión, a los rebeldes y prófugos. Los obispos que levantaran esta excomunión serán castigados, y si el hecho es grave serán también excomulgados.

El obispado se levantó contra Chindasvinto, pero éste se impuso a estas protestas. Muchos obispos no asistieron a este Concilio, entre ellos San Braulio de Zaragoza (el miembro más ilustre del episcopado hispano). Sin embargo sí se vieron obligados a jurar la ley.

Hay otro decreto que dice que la ley civil estaba por encima de la eclesiástica y se debía obedecer antes al rey que a los obispos; éste fue tachado de anticlerical por San Braulio. Además se suprimió el principio de inmunidad y fuero, por lo que ahora los obispos estaban obligados a pagar impuestos por sus posesiones.

San Braulio muestra su pesimismo y preocupación por estos temas en una carta dirigida al obispo de Valencia. Además va a buscar la amistad de Emiliano (obispo de Toledo) para que influya en Chindasvinto.

Éste como legislador introdujo reformas en la administración y en la vida jurídica y preparó una recopilación del derecho visigodo que sería promulgado por su hijo Recesvinto y recibiría el nombre de Liber Iudiciorum o «Fuero juzgo».

Entre otras existían 98 leyes promulgadas por Chindasvinto, de las que la mayoría eran sobre política económica. Estas leyes van a significar un saneamiento de la hacienda pública (debido a las confiscaciones de bienes) y una mejora en la moneda. Una de las leyes era la De non alienandis privatorum et cunales regus, por la que impide el fraude fiscal y prohíbe que las tierras sometidas a tributo público pasaran a propietarios exentos del pago de impuestos.

En cuanto al terreno militar en el 642 los vascones vuelven a los ataques y matan a un joven optimate llamado Oppila. Además una embajada enviada por los francos es detenida en Zaragoza por lo que las relaciones con los francos se vuelven muy tensas.

En el 649 surgió una importante iniciativa política que, aun siendo contraria a la letra de la legislación real sucesoria, podía sin embargo salvar el reino de un delicado trance. Los promotores de la idea fueron San Braulio, Eutropio (obispo de Tarazona) y Celso, gobernador tal vez del distrito civil del Ebro medio, donde estaban enclavados estos dos obispados.

Los tres personajes dirigieron una carta a Chindasvinto proponiendo la asociación al trono de su hijo Recesvinto, para que fuera en vida su corregente y luego, tras la muerte, sucesor suyo. Chindasvinto accedió a lo solicitado y el 29 de enero del 649 Recesvinto fue asociado al trono. San Braulio pretendía que la transición de un reinado a otro fuera tranquila y pacífica y que se evitara el revanchismo. Esto se entiende ya que hacía poco un gran caudillo llamado Froja se había revelado con el apoyo de los vascones en la Tarraconense. Durante varios meses los vascones sitiaron Zaragoza, según relató a su colega Quirico de Barcelona el obispo Tajón, sucesor de San Braulio, que sufrió encerrado entre los muros los avatares y angustias del asedio. Por fortuna para los sitiados, un ejército mandado personalmente por Recesvinto llegó a tiempo de socorrerles. Los vascones fueron vencidos, Froja murió con ignominia y Zaragoza y sus defensores se salvaron. Es probable que este desenlace feliz coincidiera con los últimos días de la larga existencia de Chindasvinto, que murió en el 653. San Leandro murió en el 651 y vamos a asistir al ascenso de Tajón y San Fructuoso de Braga que había fundado una serie de monasterios en zonas poco pobladas de Galicia, que van a suponer un importante foco de atracción para la población.

El «deshielo político» de Recesvinto

Durante el reinado de Recesvinto (653-672) vamos a asistir al periodo que se denomina de «deshielo político», que consiste en buscar la paz con los nobles castigados por su padre, sin que la figura de éste se vea desprestigiada. Para ello va a convocar el VIII Concilio de Toledo, donde se tratará cómo castigar a los que atentasen contra el reino. La muerte de Chindasvinto produjo un cambio de coyuntura política puesto que Recesvinto era un monarca deseoso de contar con la aristocracia para su gobierno. La Crónica Albeldense dice que durante su reinado «Hispania descansó».

VIII Concilio de Toledo

Se elaboraron una serie de textos donde se exponían los principales temas a tratar en el concilio, que eran dos:

  1. La llamada de los prófugos y refugiados en tiempos de su padre.
  2. A quiénes de estos se les devolverían sus posesiones que habían sido expropiadas.

El 16 de diciembre se celebró el Concilio en la Basílica de Santa Leocadia, aunque después fue trasladado a la Iglesia de San Pedro y San Pablo. Las actas del Concilio fueron firmadas además de por los obispos, por los magnates laicos (18 nobles y pertenecientes al oficio palatino).

Se trata el tema de la diferenciación entre el patrimonio real y la fortuna privada del monarca. Además aquellos nobles que reclamasen tierras, que hubieran sido adquiridas de forma ilegítima, no tendrían derecho a que se les devolvieran. Para ello tenían que aportar documentación de la compra o cesión de esa tierra. Ante esta situación se observa que la mayoría de tierras habían sido adquiridas de forma ilegal.

Recesvinto firma un documento por el que ni él, ni sus hijos, podrán heredar las tierras adquiridas por su padre. El rey visigodo acepta esta situación, retrotrayendo la ley hasta el reinado de Suintila. Con esto se observa que lo que había hecho su padre era algo común dentro de los anteriores reyes.

Otro tema a tratar en el Concilio fue que Recesvinto era rey sin haber sido elegido, por lo que todos los obispos y magnates lo ratifican en su cargo y lo ungen como rey.

Otra ley trata sobre el lugar de sucesión: el sucesor será elegido allí donde muera el rey anterior o en Toledo.

En cuanto a la cuestión judía, los obispos piden que esta cuestión se trate ya que la unidad de fe del reino era fundamental, por lo que se les obligó a cumplir las leyes dictadas en los anteriores concilios, ya que tanto los no judíos no bautizados como los conversos judaizantes constituían la única mancha en la unidad religiosa del pueblo. El concilio dedicó un canon a la cuestión, pero el rey, en cambio, publicó diez leyes civiles y una vez más se obligó a los judíos a un nuevo compromiso colectivo en el que prometían ser fieles a la fe cristiana.

La empresa más importante de Recesvinto fue la promulgación del Liber Iodiciorum en el 654, ya iniciado por su padre. En el Concilio se le da permiso para que emita este código.

En el 655 se celebró el IX Concilio de Toledo que trató solo materias eclesiásticas y fue presidido por Eugenio II, arzobispo de Toledo.

En el 656 se celebró el X Concilio de Toledo a petición de Recesvinto, pero que no fue presidido por él. Se trataron temas poco relevantes como la celebración de la fiesta de la Virgen o nombrar a un nuevo metropolitano para Galicia.

Otras noticias (que son muy escasas, ya que no hay fuentes) del final del reinado de Recesvinto es que nombro a San Ildefonso como metropolitano (arzobispo) de Toledo.

En el 666 se tiene noticia de la celebración de un sínodo en Mérida, por el que conocemos que se realizaron algunas campañas contra los vascones y que se le devolvieron algunas diócesis a la provincia de Lusitania que le habían sido arrebatadas cuando esta región estaba ocupada por los suevos.

En el 657 murió su mujer llamada Reciberga, y no se sabe que contrajera nuevas nupcias ni que tuviera descendencia.

Construyó la iglesia de San Juan de Baños en Palencia y ofreció una corona votiva a Dios perteneciente al famoso tesoro de Guarrazar.

La muerte sorprendió al monarca lejos de Toledo, en la villa de Gérticos, en territorio salmantino, seguramente una residencia veraniega de la Corte, donde el rey se encontraba acompañado de un numeroso séquito de magnates palatinos. Ere el primer día de septiembre del año 672.

El ocaso de la España visigoda

Con Wamba (672-680) se puede decir que comienza el principio del fin del reino visigodo, ya que a partir de su reinado se van a producir unas interminables luchas entre dos familias de nobles visigodos.

Wamba fue elegido rey a la muerte de Recesvinto por los magnates palatinos presentes en Gérticos. Sobre este momento se tiene un amplio conocimiento gracias al documento que ha dejado San Julián de Toledo: Historia excellentissimi Wambae regis.

Wamba es elegido porque gozaba de un gran prestigio dentro del reino y era un hombre maduro y vigoroso. Aunque rechazó la corona aludiendo su elevada edad, se le obligo a aceptar el reino. San Julián dice que los demás optimates le obligaron ya que era una persona que reunía todos los requisitos, aduciendo incluso que la voluntad divina había influido en la decisión. Wamba acepto la corona pero puso la condición de ser ratificado en Toledo antes de ser ungido como rey. Finalmente fue aclamado como rey en Toledo y ungido en la Iglesia de San Pablo y San Pedro por el metropolitano Quirico. Wamba en un último intento pidió a los allí presentes, que si alguno tenía algo en contra de su nombramiento, lo dijera. Y a pesar de que nadie dijo nada pronto empezaran los alzamientos contra su persona.

Rebelión del duque Paulo

En la zona de la Septimania se produce una rebelión en la primavera del 673. Wamba se entera de esta rebelión cuando salía de Toledo para sofocar una rebelión de los vascones. Esta rebelión se apoderó de parte de la región y estaba dirigida por tres personajes (el conde Ilderico, el obispo Gumildo y el abad Ramiro). Aunque en un principio se creía una simple escaramuza regional, se va a complicar por la lejanía de la provincia y porque Wamba envió para sofocarla al duque Paulo.

El motivo de la rebelión fue que la mayoría de los cargos estaban en manos de los hispani (a los habitantes de la Septimania se les llamaba gali) enviados desde Toledo. También es importante decir que en esta rebelión participó el clero.

Wamba al recibir la noticia de la rebelión envió a Paulo (hispano) para sofocarla con un ejército, pero éste, una vez llegado a Septimania se va a convertir en el jefe de los rebeldes. En Narbona se declaró rebelde a Toledo y se suma a la rebelión el duque de la Tarraconense, por lo que la rebelión se expande. En una asamblea, Paulo va a exponer que se elija un nuevo rey y todos los presentes eligen a Paulo, que se hizo ungir allí mismo y envió una carta a Wamba en la que se denomina rey de la parte oriental y a Wamba lo llamará rey de la parte austral. Requisó el tesoro de las iglesias para disponer de un tesoro como todos los reyes. Buscó el apoyo de francos, vascones y sajones; después intentará atacar a Wamba, pero este reacciona y vence a los vascones y dirige su ejército hacia Narbona. Allí, dividirá su ejército en tres partes. Domina la parte de la Tarraconense, se apodera de las ciudades de Barcelona y Gerona y el ejército pasa los Pirineos, donde se une a la otra parte del ejército, tomando y saqueando Narbona. Después toma Béziers, Agde y Nimes donde estaba refugiado Paulo que es vencido y capturado.

El duque Paulo y los demás rebeldes se rinden y Wamba se compromete a respetar la vida de cada uno de ellos. En primer lugar libera a los prisioneros que no eran visigodos para no entrar en conflictos con francos y sajones. Después se realizará un juicio contra Paulo (conocido gracias a la crónica de San Julián). En éste fueron juzgados 53 jefes, de los cuales 28 se entregaron en Nimes y el resto fue capturado. El juicio fue una asamblea judicial dirigida por Wamba, en el que además participaron el ejército y la nobleza no militar.

En el juicio fue acusado de:

  • Haber violado el juramento de fidelidad hacia Wamba.
  • Haber incitado al pueblo visigodo a la rebelión.

Reconocida la culpabilidad de Paulo y los otros, la pena se estipuló en función al canon nº 75 del IV Concilio y a dos leyes de Chindasvinto, en las que se culpaba a los que ponían la vida del rey en peligro. Todos los acusados fueron excomulgados en función a las leyes eclesiástica. Además fueron condenados a muerte por las leyes laicas, pero Wamba respetó la vida de Paulo y los rebeldes como había prometido. Se devuelven todos los bienes requisados por los rebeldes y se renueva una serie de cargos en la administración de la zona. También se expulsa a los judíos de esa zona, ya que habían participado en la rebelión. A los seis meses Wamba vuelve a Toledo con los rebeldes rapados y con una espina de pescado en la cabeza.

Las leyes militares de Wamba

Otro hecho importante que Wamba va a realizar son las leyes militares. En estas leyes influye la rebelión de Paulo y la pasividad del pueblo ante esta sublevación. Es decir, se había producido un decaimiento de los deberes militares.

Otro problema es que mucha gente, para escapar de los problemas civiles, se incorporaban a los monasterios con la finalidad de evitar el servicio militar. Esta Ley va a contemplar dos supuestos:

  1. Cuando alguien del exterior ataque al estado, tanto los laicos como los eclesiásticos que se encontraran a menos de cien millas, deberán acudir rápidamente, aunque no sean llamados. Las penas que tienen los que no acudan serán:
    1. Se le desposee de todos lo bienes.
    2. Será desterrado.
    3. Pierde su derecho de testificar en un juicio.
    4. Si se demuestra que no quiso ir, se le reduce a la servidumbre.
  2. Cuando la rebelión se produzca en el interior, quien no acuda perderá los bienes y será desterrado.

En el 681 sabemos que la mitad de la población había caído en la infamia (no había cumplido estas leyes). Esto se sabe gracias al Concilio XI de Toledo.

En el 675 se celebraron concilios en Toledo y en Braga. El primero se celebró en la Basílica de Santa María y supuso el XI Concilio de Toledo que trató temas eclesiásticos: episcopado, decadencia de la moral, disciplina eclesiástica, abusos de algunas personas de la iglesia; y además se trataron temas teológicos como el dogma de la Santísima Trinidad o de la Virgen.

También hay que destacar que en su reinado se produjeron problemas con la Iglesia, debido a que en la leyes militares se obligaba a los religiosos a tomar las armas y a que Wamba creó una serie de obispados que entregó a personas adeptas a su figura. Gracias a la Hitación de Wamba, documento del siglo XII publicado por Ramos de Certales, se conoce la creación de estos obispados y su configuración dentro de las distintas provincias.

También conocemos que en el 670 hubo una amenaza de los árabes que desde su base en Kairuán lanzaron diversos ataques.

Ervigio y la legitimación de su poder

En el 14 de octubre del 680 los magnates presentes en el palacio de Toledo, viendo al Rey sin sentido, le sometieron a una penitencia pública, cuando Wamba despierta del letargo se da cuenta que lo habían tonsurado y era un penitente público, por lo que estaba incapacitado para ejercer un cargo público y obligado a tomar los hábitos. Después se retiró a un monasterio en Pamplona donde murió. EL 15 de octubre Ervigio ocupó el trono; todos los hechos indican que este acto fue una conjura de Ervigio y otros magnates ayudados por el metropolitano de Toledo (Julián II). En el canon nº 2 del XII Concilio de Toledo nos indica que Wamba se resistió a la penitencia pública pero tuvo que aceptarla ya que estaba inconsciente. Ervigio va a presentar dos documentos firmados por Wamba, en los que acepta la penitencia pública y cede todos los derechos al trono

XII Concilio de Toledo

Ervigio tiene el problema de los «títulos de legitimidad», debido a que había subido al trono de forma ilícita. Por eso, lo primero que hace es reavivar el problema judío. Para ello preparó un conjunto de disposiciones que aparecerán como una demostración de celo y de que era uno de los grandes reyes que había luchado por la unidad de la fe (todo esto para atraerse a la Iglesia).

Ervigio, a pesar de no disponer de una gran clientela se apodera del trono y reune al XII Concilio de Toledo, que ratifica los cánones del anterior concilio y trata los siguientes temas: legitimidad, política antijudía y sobre todo la situación de las leyes militares de Wamba. Se suavizó la ley, y se perdonó a los que no la habían cumplido, habiendo caído en la infamia.

También se produjo la consagración del primado de Toledo, se sanciaron todas las leyes contra los judíos y se ultimó la revisión del Fuero Juzgo, recogiendo en ese nuevo código la promulgación de una nueva ley militar. Esa nueva ley va a ratificar algunos aspectos de la ley de Wamba, pero modificando aquello en lo que no está de acuerdo la Iglesia. Cuando se produzca una invasión deben acudir los señores con sus clientes y una décima parte de los siervos, pero quedan libres los eclesiásticos.

XIII Concilio de Toledo: crisis económica y social

La época de Ervigio es de una gran fragilidad y crisis económica, con secuelas de hambre que van a marcar el período, hasta el punto que la población no tenía para pagar los impuestos. Esto se puso de manifiesto en el Tomo Regio del XIII Concilio de Toledo:

  • Amnistía a los nobles y familias que habían participado en la revuelta de Paulo. El concilio recogió esta medida, que se extendió a estas familias hasta tiempos de Chintila, con orden de que se les restituyan todos los bienes que tenían cuando participaron en la rebelión de Paulo.
  • La condonación de impuestos atrasados que no podían ser pagados.
  • La exclusión de los cargos palatinos de siervos y libertos.

Además se acordó para los nobles el habeas corpus:

  1. Cuando se celebre un juicio contra un noble el tribunal estará formado por nobles que serán como mínimo de su mismo rango.
  2. El juicio debe tener garantía de ser imparcial, por lo que el inculpado puede impugnar a miembros del jurado.

También se promulgan medidas que favorecen la posición de la familia real: casamiento de su hija Fisido con un sobrino de Wamba llamado Égica. Éste se compromete a defender a la familia de Ervigio una vez que fuera rey . El concilio ratificó ese matrimonio.

En los últimos años del reinado, se sabe que llegó en el 683 un emisario del papa León II para garantizar la adhesión de la Iglesia Visigoda a las decisiones tomadas en el III Concilio de Constantinopla (es decir a la condena del monotelismo como herejía). Éste consistía en decir que Cristo tenía una sola naturaleza, pero la ortodoxia decía que Cristo tenía naturaleza humana y divina. Estos documentos fueron mandados a los distintos obispados donde se celebraron concilios regionales. San Julián va a mandar a Roma la Apología de la fe en la que la Iglesia Visigoda se adhería a estas decisiones.

En el 687 Ervigio elegirá como sucesor a Égica, recibirá la penitencia pública y morirá.

XIV Concilio de Toledo: Égica y la persecución de su familia política

Égica (687-703) es ungido rey en Toledo, en la Basílica de los Santos Apóstoles y ya desde el comienzo de su reinado se destaca por la persecución contra la familia de Ervigio (su familia política, ya que estaba casado con la hija de su predecesor), y todos sus clientes ocuparon los cargos más importantes. En esta política persecutoria influyó Wamba, que debido a esto se separó de su mujer.

En el 688 se reúne el XIV Concilio de Toledo en la Basílica de los Santos Apóstoles; este concilio estuvo dominado por dos grandes temas:

  1. La hostilidad contra la familia de Ervigio.
  2. La formulación de acusaciones contra Ervigio porque había sido muy arbitrario en su gobierno , se había apartado del pueblo y se había dejado guiar por la aristocracia.

Égica pide al Concilio la fórmula para no atentar contra su palabra (juró proteger a la familia de Ervigio) y al mismo tiempo ser justo con el pueblo que había recibido malos tratos de Ervigio. El Concilio dice que primero debe mirar por el bien general del pueblo.

También aparece otro problema con el episcopado que está en contra de algunos escritos de San Julian y otros autores. San Julián envia modificaciones de estos escritos al papa Benedicto II y después al emperador de Oriente que las darán como buenas.

Etapa de rebeliones: Sigberto

Después de este período se entra en un nuevo ciclo de cinco años, entre el XV Concilio y el XVI Concilio de Toledo, marcado por las rebeliones. Entre tanto se va a producir un concilio en Zaragoza por el cual se aprueba la reclusión de la mujer de Égica en un monasterio.

En este periodo hubo represalias y depuraciones contra nobles visigodos, una de las conspiraciones la dirigió Sigberto (primado de Toledo en sustitución de San Julián), al que condenaron y excomulgaron, y Félix de Sevilla será el nuevo primado. Sabemos que después hubo un traslado de obispos a diversas diócesis. La sentencia de Sigberto se incluyó en los cánones del Concilio XVI de Toledo: política antijudía, restauración de la disciplina eclesiástica, buenas costumbres, manejos de los conspiradores, etc.

El concilio actualizó la legislación contra los judíos que se van a traducir en leyes efectivas:

  1. Los judíos quedan restringidos a la libertad comercial.
  2. Se prohíbe a los judíos el acceso al cataplus o lonja de contratación, una especie de aduana donde llegaban los productos del exterior.
  3. Se prohíbe el comercio entre los judíos y los cristianos; sólo podían hacerlo con gente de su misma religión.
  4. Si se convertían al cristianismo tendría la igualdad con los cristianos.
  5. Los judíos pagarían una cuota integra que recaía sobre las comunidades hebreas, esto significa que cuando algún judío se convertía al cristianismo los demás judíos veían incrementado su impuesto.
  6. Los conversos estarían exentos de estas cuotas, por lo que la carga fiscal era cada vez más importante sobre los que quedaban.

Además se van a castigar las maquinaciones contra el trono. Ese clima de conspiración que se conocen gracias a las sublevación de Sigberto. Se habla de que todo conspirador sería reducido a servidumbre y se confiscarían sus bienes. Se decretan unas medidas muy duras contra los que, habiendo hecho el juramento de fidelidad, atentaran contra el rey o contra la patria. Se modifica el habeas corpus, que se recorta, no teniendo derecho a él los conspiradores. Es decir, un noble que conspirara no tenía derecho a ser juzgado y era culpado de delito de alta traición:

  1. Cuando un rey es elegido los miembros del aula regía realizarán el juramento en persona (para evitar que algunos alegaran que ellos no habían realizado dicho juramento).
  2. Sí alguno no podía ir para realizar el juramento el rey enviaría unos representantes para que lo realizaran.
  3. Se dispone que se incorporen al ejército los libertos manumitidos por el rey, en el caso de cualquier movilización militar.
  4. Los siervos fiscales estaban también incluidos en los grupos que tenían que ir a la guerra si fuera necesario.

El XVII Concilio de Toledo: se agudiza la persecución judía

En el 694 se celebra el Concilio XVII de Toledo en la Basílica de Santa Leocadia para ratificar todas estas medidas y la promulgación de nuevas leyes antijudías.

En el Tomo Regio hay opiniones sobre el problema judío de varios padres de la Iglesia, se alude a que se había descubierto una conjura contra el reino visigodo, y por lo tanto contra la religión y la fe cristiana del reino visigodo. Se toman medidas muy duras contra los judíos solicitadas por Égica:

  1. Los judíos que no se convirtiesen serían reducidos a la servidumbre.
  2. Las comunidades judías serán eliminadas y repartidas por la Península.
  3. Los hijos de los judíos, una vez cumplidos los siete años, serían dados a una familia cristiana para que los educasen dentro de la fe cristiana.
  4. Los siervos cristianos se harían cargo de las tierras de los judíos pagando los mismos impuestos que estos pagaban.

Esto no se llevaría a cabo con los judíos de la Narbonense ya que estaban ayudando económicamente a los visigodos contra los francos, además de seron una mayoría en la población, por lo que podían suponer un peligro en posibles alianzas con los francos. Además la Galia Narbonense había sufrido una serie de pestes por lo que si se echaba a los judíos esta zona se quedaba despoblada.

Esta serie de leyes antijudías van a provocar la futura colaboración de los judíos con los musulmanes en la conquista de España.

Gobierno conjunto de Egica y Witiza

Las conjuras terminaron, ya que Égica hizo una serie de depuraciones de nobles debido a las anteriores revueltas. En el 694 Égica se reconcilia con su esposa, y con motivo de esta reconciliación asocia a su hijo Witiza, al que se le encarga del gobierno en la zona de Galicia desde la ciudad de Tuy. También en este periodo, las costas de levante se vieron atacadas por bizantinos que fueron rechazados por Teodomiro.

En el año 700 Égica, como la sucesión no era muy clara, ungió a su hijo Witiza para darle una mayor estabilidad a la sucesión. Entre el 700 y el 702 se producen algunas sublevaciones en Toledo, por lo que ambos tuvieron que salir de esta ciudad y aparece la figura de Suniefredo (probablemente un poderoso duque provincial) que incluso llegó a acuñar moneda y posiblemente a proclamarse rey. La revuelta pudo ser finalmente sofocada, ya que este personaje murió en el 703, al igual que el rey Égica, por lo que Witiza se convierte en el único rey.

La invasión musulmana y el final de la España visigoda

Witiza (703-710) llegó al poder por una sucesión tranquila. Va a ser tachado de rey autocrático y de realizar un política dura. Sin embargo en la Crónica mozárabe de 754 aparece como: «un hombre liberar conciliador que concedió la amnistía a los perseguidos por su padre, volvieron los desterrados, realizó donaciones a la Iglesia, perdonó las deudas a los que no podían pagarlas, se restauró el oficio palatino, los magnates y obispos se vieron favorecidos por su política». Esta visión de Witiza en dicha crónica se debe a que fue realizada por witizanos.

Se sabe que hubo unos periodos de hambre y malas cosechas (707-709), que concluyeron en el 710 con un año de buenas cosechas. En este mismo año murió Witiza, que a pesar de morir joven dejó a tres hijos pequeños (Akhila, Olmundo y Ardabasto); pero gran parte de la nobleza elige rey a Don Rodrigo (710-11), (Duque de la Bética). El clan witizano se resistió a la pérdida del poder y el arzobispo de Toledo Oppas y el obispo Sisberto (ambos, posiblemente hermanos de Witiza) plantean conquistar el trono. Buscaron la ayuda extranjera de los árabes que dominaban el norte de África, a excepción de Ceuta que estaba en manos del gobernador Don Julián (antiguo cliente de Witiza) que hizo de intermediario en las negociaciones entre witizanos y musulmanes.

Con la autorización del gobernador del Norte de África (Musa ibn Nusair) se realizó una primera incursión y se llegó en el 710 a Tarifa con un ejército de 7.000 hombres (según las crónicas musulmanas) dirigidos por Táriq ibn Ziyad. Don Rodrigo se encontraba en estos momentos combatiendo una sublevación en Navarra y regresó al encuentro con el ejército musulmán. Ante la llegada del rey visigodo los musulmanes mandaron otro ejército de 5.000 hombres. Las crónicas musulmanas dicen que un ejército musulmán de 12.000 soldados derrotó al ejército visigodo formado por 100.000 hombres y que esta victoria fue posible debido a que las dos alas del ejército visigodo dirigidas por witizanos se rebelaron contra Don Rodrigo y le atacaron, por lo que se produjo la victoria musulmana en la Batalla de Guadalete (23 de julio del 711).

Dice la Crónica Rotense que en Viseu, cuando se reconquistó y repobló la ciudad, apareció una lápida con la inscripción: «Aquí yace Rodrigo, el último rey de los godos». Es posible que allí se hubieran enterrado en realidad los restos de Rodrigo, llevados en su retirada por algunos fideles suyos, hasta aquella ciudad del norte de la Lusitania.

En la Septimania quedó un foco de resistencia visigoda encarnada en la figura de Akhila, que fue sucedido por otro magnate visigodo, Ardón. Sin embargo en el 720/721 As-Samh ibn Malik tomó la ciudad de Narbona y depuso a Ardón.

La pérdida de España fue la consecuencia de la llamada «traición» de los witizanos, que no tuvo tanto de traición —pues no pensaron en entregar España a los árabes— como de gravísimo error de cálculo. Su petición de ayuda exterior para conseguir el trono tenía varios precedentes en la historia visigoda: Atanagildo y Hermenegildo solicitaron la ayuda bizantina, Sisenando pidió y obtuvo la intervención de un ejército franco. La equivocación de los witizanos fue no advertir la diferencia que había entre el Imperio Bizantino o el reino merovingio y el Islam. Este error provocó la «pérdida de España».

Causas de la desaparición del reino visigodo

Pero para explicar la desintegración del reino visigodo hay que tener en cuenta otros aspectos como son: el desarrollo de instituciones de carácter feudal, el aumento de las clientelas y la aparición de una fuerte oligarquía militar de carácter familiar que va a llegar a enfrentarse al rey. Hay una alternancia de represión y amnistía en los últimos reinados que produjo una fuerte inestabilidad social y política. Además hay un estado de desmoralización de la sociedad que se refleja en las leyes militares de Wamba. También las amnistías tributarias nos denuncian una economía precaria para la gran parte de la población. El aumento de los suicidios, los problemas con los obispados -por la falta de moralidad y por el nombramiento de obispos germanos-.

También las causas económicas son importantes para explicar la conquista: así se produjo una desaparición del comercio a larga distancia, que además de deberse a la ocupación del Norte de África por los musulmanes se debió a la dura política antijudía (los judíos eran los principales controladores del comercio).

Todos estos factores hicieron que el reino visigodo se encontrara en una situación de debilidad interna que favoreció la invasión musulmana.

Las instituciones de la España visigoda

La concepción del poder monárquico entre los visigodos

La monarquía visigoda va a ser una monarquía militar que se irá dotando de poderes, utilizando una serie de cauces con el fin de fortalecer el poder de los reyes. No era patrimonial, porque no existía una dinastía real. Los reyes tradicionalmente se designaban por aclamación de los ejércitos. Eso evolucionó, y a partir de un determinado momento hay una elección restringida a una familia, la de los Balthos. La mayor parte de la nobleza está vinculada a esta familia, por lo que la elección recaía sobre la nobleza, y el designado dentro de la familia será aclamado como rey. Se imponían por la fuerza dentro de los diferentes linajes visigodos; los que ya estaban en el poder, mientras gobernaban trataban de perpetuarse con la figura del asociado al trono, normalmente en favor de sus hijos, que le sucederán a su muerte. Esto es fruto de la inexistencia de una monarquía hereditaria. La monarquía visigoda tampoco va a ser absoluta, aunque lo pretendió, ni teocrática pese a que los reyes se convertían en representantes de Dios en la tierra. Van a fortalecer su poder dotándose de atribuciones militares, de carácter judicial (eran la máxima representación del poder judicial), poder administrativo, jefes de la administración...pretendiéndose convertir en auténticos jefes de estado.

También intentan aparecer diferenciados del resto de la población, con una serie de símbolos similares a los de los emperadores bizantinos: manto púrpura, espada, cetro, estandarte, corona...desmarcándose de la nobleza y de anteriores monarcas, aunque el elemento simbólico más importante fue la "Unción Regia", que tiene como precedente a los reyes judíos, y significa que los reyes han sido elegidos por Dios.

A los reyes se les da el carácter semi-sagrado de los profetas elegidos por Dios, se sacraliza la monarquía, son representantes de Dios en la tierra. La Iglesia actuará aportando un carácter a la monarquía que fortalece el régimen, ejemplo de rey ungido puede ser el del rey Wamba.

Ya que no existe el relevo dinástico, esta figura les da cierta estabilidad. Sin embargo la división de la nobleza y sus constantes enfrentamientos van a resultar en un impedimento continuo para el desarrollo de la monarquía.

La administración central en la España visigoda

La monarquía visigoda va a tratar de llevar a cabo una centralización, con la figura del rey como máximo exponente. El rey está auxiliado para sus tareas de gobierno por un consejo privado, que es el Officium pallatium, es decir, grandes magnates de confianza regia. Le ayudarán en las tareas de gobierno, tanto administrativas como de la casa real, del patrimonio, del ejército...

Existen dos asambleas políticas:

Aula Regia: es de carácter laico. Consejo de ancianos que colaboraban con jefes militares y reyes. Era la sustitución del antiguo senado visigodo. Estaban los altos funcionarios de la corte, duques y condes (gobernantes territoriales) y vasallos directos del rey. Si la relación no se sustenta por la causa pública, los reyes exigirán un juramento de fidelidad a todos los hombres libres. Los próceres eran personajes especialmente cualificados, que actuaban con atribuciones especiales de carácter judicial, que forman el Tribunal de Justicia. Aun así el Aula Regia tenía carácter consultivo, por lo que el rey no estaba obligado a adoptar sus decisiones. Era todo un privilegio pertenecer al Aula Regia.

Concilios: era de carácter eclesiástico. Reunía a las principales autoridades religiosas, y tras la conversión al catolicismo de Recaredo, quedará hasta cierto punto en manos de los reyes, al tiempo que adquieren una dimensión política, ya que los reyes se atribuyen la convocatoria de los concilios y la presidencia e inauguración de los mismos. En esta asamblea se exponen los temas que deben ser abordados, son los llamados Tomus Regio. Participaran en los concilios algunos representantes de los reyes. Las decisiones que se abordan tienen que ser ratificadas y a partir de ese momento adquieren el rango de ley. Estos concilios en ocasiones serán utilizados por los nobles para quitar poder a los reyes, como es el caso de IV Concilio de Toledo, en el que se declara la monarquía electiva.

La administración territorial y la ruina del municipio romano

La organización Judicial en la España visigoda

El derecho

Véase también: Derecho visigodo

El problema es fundamental, el derecho de los visigodos tiene el problema de su vigencia. A partir del 418, el derecho tiene una doble personalidad, ya que existen dos poblaciones que viven en un mismo territorio. Por el derecho romano se dirigían los hispanorromanos y por el derecho germánico se regían los visigodos, que eran la minoría dominante.

La primera diferencia es que el derecho romano es escrito y el visigodo es consuetudinario (basado en la costumbre), por lo que este era inferior al romano. Durante esa primera etapa hasta el 466 en que los visigodos se olvidan de Roma, toda la legislación va a emanar de un poder subalterno dependiente de Roma (el rey visigodo es representante del Imperio).

Las leyes en este periodo de los pueblos visigodos se hacia de forma de edicto, pero no era una cosa nueva, ya que la ley romana también tenía edictos que promulgaban los representantes en las provincias romanas. Los pretores eran los que promulgaban estas leyes limitadas en el espacio y en el tiempo.

Ejemplos de estos edictos son los Edictos de Teodorico I y Teodorico II y los romanos Código Teodosiano, Leyes de Valentiniano III y otras leyes que se llamaban Nuevas leyes; también estaban los iura que eran leyes de los magistrados romanos.

Estos dos tipos de leyes van a convivir hasta que llegue al trono Eurico (486-481), que promulga el Código de Eurico, compuesto por 400 capítulos y que es un resumen de leyes romanas y leyes consuetudinarias visigodas. Esta promulgación del código se produce con la ruptura del foedus del 418 que en lo que se refiere al contexto judicial provoca una serie de hechos:

  • Se paraliza la recepción de nuevas leyes romanas.
  • Se intenta por parte de los reyes visigodos dar una legitimidad a las leyes en su territorio.
  • Se intenta una reunificación de las leyes y los iura.
  • Se intentará abolir el derecho judicial romano y introducir el germánico.

El siguiente paso se va a dar en tiempos de Alarico II (506) ´, que promulga el Breviario de Alarico o Lex Romana Visigothorum, que tenía carácter general tanto para romanos como para visigodos. Para su contenido toma el Codex Teodosiorum y algunos iura.

Este es el código romano por excelencia, ya que en el se especifican claramente cuáles son las penas en el caso de que sea el infractor un visigodo o bien un romano. Pero la promulgación de este código no supuso la derogación del Código de Eurico. Después de este código se promulgo el Codex Revisus, realizado por Leovigildo.

El proceso legislativo tenía los siguientes pasos:

  • Promulgación de la ley.
  • Firma de esta ley por el rey o el canciller.
  • La ley se sacaba en edicto y era expuesta en público; sin que esto ocurriera la ley no era válida. La lengua en la que se escribían las leyes era el Latín.
  • La ley original era conservada en el tesoro real.

Por último hay que decir que la ley visigoda no se interpretaba, sino que se tomaba al pie de la letra.

La hacienda

El ejército

Aspectos socioeconómicos

El colapso económico del mundo romano

La población y la estructura social de la España visigoda

La agricultura y la propiedad de la tierra

La industria y el comercio

Las costumbres de la España visigoda

La religión, el arte y la cultura en la España visigoda

El cristianismo se introduce en España en el siglo I y ya en el siglo II era popular en las ciudades, mientras que la población rural continuó rechazándolo hasta la parte final del siglo IV. El emperador romano Teodosio I declaró el catolicismo como religión oficial del Imperio Romano, por medio del Edicto de Fide Catholica, de 27 de febrero del año 380 y todas las demás fueron consideradas herejías en el mundo católico. Algunas sectas contrapuestas se desarollarron en España, pero la mayoría de su territorio se subordinó al obispo de Roma. Durante el asentamiento y reinado de los visigodos el Concilio de Obispos pretende ser la fuente de estabilidad religiosa y política del reino.

Después del establecimiento de Toledo como la capital de los visigodos en 484, no había más de 300.000 germanos en España, cuya población ascendía a 4 millones. Por ello el arrianismo de los reyes visigodos no consigue imponerse al catolicísmo de la mayoría. La religión constiuirá la mayor fuente de tensiones entre los hispanorromanos y los visigodos, siendo aquellos los que continuarán dominando la administración civil, y el latín la lengua del gobierno y comercio. El mantenimiento de la educación formal también era parte de los responsibilidades de la iglesia romana.

El reino de Leovigildo (el rey más eficaz de todo los visigodos) comenzó en 568, y su intención de unificar la península con la conquista de los suevos y los vascones es tener una población completamente arriana. A pesar de sus esfuerzos para hacer el arrianismo más aceptable a los católicos y su énfasis en conversión y no obligación, Leovigildo no tuvo éxito. Su propio hijo, Hermenegildo, aceptó el catolicísmo como parte de un rebelión vana en 585.

El sucesor de Leovigildo, su hijo Recaredo (586-601), tuvo éxito unificando su territorio política y religiosamente con su conversión al catolicísmo, y la conversión subsiguiente de los nobles visigodos. Cuando los obispos hispanos se reunieron en el concilio de Toledo de 589 para celebrar este cambio, dieron la autoridad de castigar a los paganos a los obispos y jueces de la zona.

La Iglesia romana y el problema arriano. Los concilios de Toledo y su trascendencia política

Artículo principal: Concilios de Toledo

La cultura en la España visigótica. San Isidoro y el saber antiguo

Artículo principal: Isidoro de Sevilla
Véase también: Historia de la ciencia en España#Ciencia y técnica en la España visigoda

El arte visigodo. Origen e influencias

Artículo principal: arte visigodo

Véase también

Notas

  1. Su localización es muy controvertida, para una mayor ampliación ver: runcones

Fuentes

  • OROSIO, Paulo: Historiarían adversas paganos libri VII; la obra de este presbítero lusitano da a conocer la Historia del pueblo visigodo hasta el reinado de Valia.

IDACIO: Continuatio Chronicorum Hyeronymianorum ad a CCCCLVIII; la narración de este obispo de Chaves permite reconstruir la Historia de los visigodos entre los años 379 y 468.

  • SAN MARTÍN DE BRAGA (O SAN MARTÍN DUMIENSE): De correctione rusticorum; gracias a esta obra, realizada por el fundador del monasterio de Dumio, se pueden conocer muchas de las costumbres del noroeste de España en la época visigoda.
  • JUAN DE BICLARA: Chronicon; la crónica de Juan de Biclara, obispo de Gerona, cubre los años que van del 567 al 589.
  • SAN ISIDORO DE SEVILLA: Historia de regibis Gothorum, Wandalorum et Suevorum; es la principal fuente para reconstruir la Historia de España entre los años 256 y 624.
  • ANÓNIMO: Latercuius Regun Visigothorum (también llamado «Cronicón de Vulsa»). Esta obra, de autor desconocido, que seguramente vivió a mediados del siglo VII, comprende desde el reinado de Amalarico hasta la consagración de Ervigio, si bien otro autor continuó la obra, a comienzos del siglo VIII, hasta la unción de Vitiza.
  • SAN JULIÁN DE TOLEDO: Historia Galliae temporibus Wambae; en esta obra, el que fue metropolitano de Toledo describe la rebelión del duque Paulo.

Bibliografía

  • García Voltá, Gabriel (1977). El mundo perdido de los visigodos. Barcelona : Bruguera. ISBN 84-02-05126-X. 
  • Orlandis Rovira, José (1988). Historia del Reino visigodo español. Madrid: Rialp, D.L.. ISBN 84-321-2417-6. 
  • Ripoll López, Gisela (1995). La Hispania visigoda: del rey Ataúlfo a Don Rodrigo. Temas de Hoy. ISBN 84-7679-283-2. 

Enlaces externos


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