Vino el cochinillo y tiró el cantarillo.

Es pulla contra los jueces venales y remate de un cuentecillo, en el que un pobre litigante, a fin de ganarse la voluntad del juez, obsequia a éste con un cantarillo de miel. Mas el otro, al saberlo, le envió al magistrado un orondo lechón, por lo que el platillo de la balanza cambió de signo, y cuando el pobre llevó sus quejas al juez, éste, sin pizca de rubor, le dijo así: «Cierto, hijo, que recibí tu regalo, pero ni catarlo pude, porque de repente, ¡zas!, entró un guarro en mi casa y escacharró el cantarillo.».

Diccionario de dichos y refranes. 2000.

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