Rogelio Inchaurrandieta y P√°ez

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Rogelio Inchaurrandieta y P√°ez

Rogelio Inchaurrandieta y P√°ez

Rogelio Inchaurrandienta y P√°ez, (Granada 1836-Totana 1915) Ingeniero de Caminos del √ļltimo tercio del siglo XIX dedicado a la Geolog√≠a y a la Arqueolog√≠a, descubri√≥ en 1865 el yacimiento arg√°rico de la Edad de Bronce de La Bastida (muy cercano a la ciudad de Totana), de cuyos objetos hizo donaci√≥n al Museo Arqueol√≥gico Nacional en 1870.

D.Rogelio Inchaurrandieta, en 1890, foto del archivo familiar

En calidad de ingeniero, fue profesor y director de la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid, director del Canal de Isabel II y del de Arag√≥n y Catalu√Īa, Ingeniero Jefe de los estudios de los Ferrocarriles Pirenaicos, autor del proyecto del Noguera Pallaresa, Presidente del Consejo de Obras P√ļblicas, Consejero de Instrucci√≥n P√ļblica y Correspondiente de la Academia de Ciencias Exactas, F√≠sicas y Naturales, miembro del Instituto de Reformas Sociales y un largu√≠simo etc.

En 1890, se le otorgó, la Gran Cruz de Isabel la Católica, en atención a sus relevantes servicios prestados al país.

Inchaurrandieta falleci√≥ en Totana, en el a√Īo 1915, y fue enterrado en el pante√≥n familiar.

El 25 de noviembre de 2003 en el Ayuntamiento de Totana, se llevó a cabo un homenaje institucional a su figura.

Contenido

Introducción

El nombre de Don Rogelio de Inchaurrandieta P√°ez (en adelante Inchaurrandieta) va ligado a su gran labor como ingeniero, siendo considerado como uno de los m√°s completos del √ļltimo tercio del siglo XIX. Ninguno trabaj√≥ en tantas e importantes obras, ya fuesen estatales o privadas. Sin dejar de lado esta importante faceta, tambi√©n se dedic√≥ a la Arqueolog√≠a y a la Geolog√≠a.

Fue su afición a la Arqueología la que le llevó a descubrir el yacimiento argárico de La Bastida, considerado como uno de los yacimientos de referencia en el estudio de la Edad del Bronce en toda Europa. Tristemente, su labor para que la importancia de dicho yacimiento fuera reconocido no tuvo recompensa en vida de Inchaurrandieta.

Primeros a√Īos: Totana

La uni√≥n de Inchaurrandieta a Totana se inicia con su padre, Jos√© Agapito de Inchaurrandieta y Gandiaga, natural de Ranero (Valle de Carranza, Vizcaya). Jos√© Agapito se traslad√≥ a Granada para ocupar su puesto de interventor de Correos, ciudad en la que conoci√≥ a su mujer, Josefa P√°ez y L√≥pez, y en la que nacieron sus cuatro hijos. As√≠ pues, Inchaurrandieta nace en Granada el 16 de septiembre de 1836. Pocos a√Īos despu√©s, Jos√© Agapito fue trasladado en su cargo a Lorca, pasando a vivir toda la familia a la calle Colmenarico de esta ciudad.

La llegada a Totana se produjo por unos problemas de salud del padre de Inchaurrandieta cuando √©ste contaba con unos siete a√Īos de edad. Por aquel entonces el doctor le recomend√≥ que trasladara su residencia a una zona cercana a la sierra, eligiendo Jos√© Agapito la zona alta de Los Huertos de Totana. Dicha propiedad se convirti√≥ en el centro de la vida de la familia Inchaurrandieta en √©sta y posteriores generaciones.

Docente y el hallazgo de La Bastida

En junio de 1862 fue nombrado profesor ayudante de la Escuela de Caminos pero, a petici√≥n del Jefe de Obras P√ļblicas de Murcia, se retras√≥ su nombramiento a julio para que pudiera terminar las muchas obras que ten√≠a en marcha. Tres d√≠as m√°s tarde solicit√≥ licencia para contraer matrimonio con Mar√≠a Concepci√≥n M√©ndez Santo Domingo, natural de Cartagena.

El 9 de junio de 1863 fue nombrado profesor titular y ces√≥ como secretario, impartiendo la asignatura de Mineralog√≠a y Geolog√≠a, a cuya c√°tedra se a√Īadi√≥, en 1866, la de Dibujo. Despu√©s, entre 1869 y 1871, volvi√≥ a desempe√Īar la secretar√≠a de la Escuela.

Inchaurrandieta, debido a su trabajo, resid√≠a en Madrid pero pasaba sus vacaciones en Totana. All√≠, en el verano de 1869 le fue descubierto un importante yacimiento en el cerro de la Bastida por un labrador de la zona que conoc√≠a su inter√©s por los objetos antiguos. R√°pidamente y a la perfecci√≥n Inchaurrandieta lo identific√≥ como un asentamiento de la Edad del Bronce y, aunque lo considera una necr√≥polis, llega a plantearse que posiblemente estas gentes tambi√©n viv√≠an en el lugar. Ese verano inicia una primera excavaci√≥n que continuar√≠a en a√Īos sucesivos proporcion√°ndole numerosos hallazgos que deposit√≥ en la Escuela de Caminos.

Su cientificismo le lleva a intentar publicar su trabajo sin p√©rdida de tiempo, y al no encontrar d√≥nde editarlo de forma inmediata en Espa√Īa, aprovecha la celebraci√≥n del IV Congreso Internacional de Antropolog√≠a y Arqueolog√≠a Prehist√≥rica celebrado en Copenhague 1869 para presentar su memoria con el resultado de sus investigaciones . Al a√Īo siguiente publicar√° el art√≠culo en el Bolet√≠n-Revista de la Universidad de Madrid. Resulta curioso comprobar c√≥mo el trabajo de Inchaurrandieta, pionero en el campo de la Arqueolog√≠a, no tuvo apenas repercusi√≥n en Espa√Īa salvo dos breves referencias hechas veinte a√Īos despu√©s por Vilanova y de la Rada (1890) y Fern√°ndez Gonz√°lez. El √ļnico autor que poco tiempo despu√©s de la publicaci√≥n de Inchaurrandieta menciona el hallazgo en el t√©rmino de Totana ‚Äúde dos cr√°neos en una urna funeraria de la Edad del Bronce, as√≠ como frontales de ni√Īo y dientes y muelas con corona plana‚ÄĚ es el ge√≥logo Salvador Calder√≥n y Arana en su obra Enumeraci√≥n y Cat√°logo de los vertebrados f√≥siles de Espa√Īa. Mayor impacto tuvo, no obstante, entre los prehistoriadotes de primer nivel como Emil Carthailac y los hermanos Siret .

La hip√≥tesis de Inchaurrandieta de considerar La Bastida como un yacimiento novedoso de la Edad del Bronce part√≠a de la ausencia total de hierro en los pendientes y anillos descubiertos y en la abundancia de cobre, plata y oro presentes en estos objetos de adorno. Analiza en la Escuela de Ingenieros de Minas las escorias de fundici√≥n que encuentra, que contienen del 6 al 8 por 100 de plomo, trazas de plata y nada de cobre. As√≠ supuso Inchaurrandieta que el pueblo utilizaba el plomo, pero contra esta hip√≥tesis tenemos el hecho de no existir ning√ļn objeto de ese metal, ni restos del mismo.

Tristemente algunas de sus pruebas de sensatez se perdieron est√©rilmente, y la Cultura del Bronce Mediterr√°neo II, que √©l, por vez primera, descubri√≥ en su localidad m√°s maravillosa, en vez de llamarse Bastidense o Totanense, fue conocida en el mundo con el nombre de Cultura Arg√°rica, en honor del yacimiento almeriense de El Argar descubierto quince a√Īos m√°s tarde por los hermanos Siret. El hecho de no contar con otros yacimientos similares con los que poder comparar, unido al novel esp√≠ritu arqueol√≥gico, llevaron a Inchaurrandieta a no bautizar esta nueva cultura con un ep√≠teto como los se√Īalados m√°s arriba. Es muy probable tambi√©n que la ausencia de ilustraciones en su publicaci√≥n de 1870 tuviera algo que ver en el escaso reconocimiento de su trabajo.

Tras el descubrimiento

El trabajo en La Bastida de Totana de Inchaurrandieta a finales de la d√©cada de 1860, de gran valor documental e hist√≥rico, nos puede dar idea clara de las primeras excavaciones ‚Äúcient√≠ficas‚ÄĚ llevadas a cabo en nuestro pa√≠s en las que ya se redactaba la memoria de los trabajos realizados.

Como hemos apuntado anteriormente, Inchaurrandieta tuvo a bien remitir los materiales descubiertos en La Bastida a la Escuela Superior de Ingenieros de Caminos de Madrid. Dada la importancia de los hallazgos, Lucio del Valle, Director de la Escuela en 1870, env√≠a una nota al Director General de Obras P√ļblicas en la que se√Īala ‚Äúque la importancia de tales objetos, bajo el punto de vista arqueol√≥gico, le obliga a llamar la atenci√≥n por si en inter√©s de la ciencia se concept√ļa oportuno disponer se trasladen al Museo de Arqueolog√≠a, cumpliendo a la vez su deber de justicia, al recomendar a la superioridad al se√Īor Inchaurrandieta por su celo en los trabajos de este g√©nero, aparte de los de su c√°tedra, que han producido ya descubrimientos de inter√©s‚ÄĚ.

La importancia del trabajo de Inchaurrandieta no pasó desapercibida para el historiador José María Munuera y Abadía, quién en su magnífica obra escrita en 1899 Apuntes para Totana y Aledo, recogió una descripción de sus investigaciones a partir de una nota manuscrita que le facilitó el propio Inchaurrandieta.

Ingeniero de Caminos

Resulta parad√≥jico lo dif√≠cil que es encontrar referencias relativas al trabajo de Inchaurrandieta en La Bastida y en otros yacimientos descritos en la zona (Antiguarejo, Rambla de Labor, El Ca√Īoso) a pesar de que la mayor√≠a de los especialistas en cultura arg√°rica lo se√Īalan como un precursor de los estudios prehist√≥ricos en Espa√Īa. Pero no fueron sus trabajos en La Bastida los √ļnicos dignos de rese√Īar, ya que en 1868 realiz√≥ una notable intervenci√≥n paleontol√≥gica en la excavaci√≥n, traslado a la Escuela de Caminos y posterior estudio de los restos √≥seos de un mastodonte del Mioceno aparecidos en Madrid con motivo de la explanaci√≥n del Cerro de la Plata para las obras del ferrocarril del Mediterr√°neo.

Inchaurrandieta, con su excepcional inter√©s por la Geolog√≠a, da un gran paso no s√≥lo en la mejora de la formaci√≥n del Ingeniero de Caminos sino tambi√©n en la reactivaci√≥n del panorama cient√≠fico ya que, a mediados del siglo XIX, la Geolog√≠a y la Paleontolog√≠a ocupaban un lugar de gran importancia en el conjunto de las ciencias. Del mismo modo, sabedor de la importancia de la Prehistoria y del estudio de los yacimientos prehist√≥ricos, Inchaurrandieta representa el esfuerzo de muchos amantes de esta incipiente ciencia por impulsar su estudio. No hay que olvidar que las primeras descripciones de yacimientos y objetos arqueol√≥gicos en Espa√Īa se deben a los ingenieros y ge√≥logos que, con el fin de establecer la riqueza geol√≥gica y minera del pa√≠s, recorrieron todas y cada una de las provincias cartografiando y reconociendo los terrenos. Parte de este esfuerzo corresponde, sin duda, a nuestro ilustre personaje.

Ten√≠a Inchaurrandieta fama entre sus contempor√°neos de ser sabio en m√ļltiples disciplinas. As√≠ lo corrobora el hecho de que en diciembre de 1870 fue comisionado por el Ministro de Fomento Jos√© Echegaray para trasladarse a Estepona a estudiar un eclipse total que pudo observarse el d√≠a 22 de ese mes.

A finales de 1871 ces√≥ Inchaurrandieta como profesor de la Escuela de Caminos. En agosto de aquel a√Īo se hab√≠a decretado la reducci√≥n de las plantillas de oficiales y, como consecuencia, quedaron cesantes los ingenieros m√°s j√≥venes de las diversas escalas. Es poco lo que se sabe acerca de las actividades de Inchaurrandieta durante los a√Īos siguientes. A pesar de que la reducci√≥n de plantilla se resolvi√≥ en abril de 1872, Inchaurrandieta no volvi√≥ a incorporarse al servicio del Estado hasta abril de 1879. Probablemente regresar√≠a a su tierra, Totana, al menos en un primer momento.

El trabajo m√°s considerable que hizo durante aquel periodo fue el proyecto para la reconstrucci√≥n de la presa de Puentes en Lorca, arruinada desde 1802. Inchaurrandieta redact√≥ su proyecto formando equipo con Manuel Pardo y Miguel Mart√≠nez Campos. Realizaron un minucioso estudio de la destrucci√≥n de la presa antigua, as√≠ como del emplazamiento, caracter√≠sticas y condiciones de trabajo de la nueva. Finalmente el proyecto no se realiz√≥, llev√°ndose a cabo la obra proyectada pocos a√Īos m√°s tarde por Francisco Prieto Caules.

En mayo de 1879 Inchaurrandieta se reincorpor√≥ a la c√°tedra de Geolog√≠a de la Escuela de Caminos En octubre de 1881 abandon√≥ de nuevo la ense√Īanza y fue declarado supernumerario, pasando al servicio de contratista de las obras del ferrocarril de Le√≥n a Gij√≥n. Durante casi cuatro a√Īos ide√≥ y construy√≥ grandes t√ļneles, viaductos, trincheras y terraplenes para los tramos 3 y 4 de la bajada del Puerto de Pajares, considerado como el trazado m√°s dif√≠cil de Espa√Īa en medio de una regi√≥n de geolog√≠a complicada y clima adverso. Ingenieros como Rogelio de Inchaurrandieta lo hicieron posible. Hombres de vocaci√≥n, capaces de asimilar las tecnolog√≠as ferroviarias y tener el coraje de luchar con cortos medios contra un terreno hostil. Las obras inclu√≠an ocho t√ļneles, alguno de los cuales se acercaba a los 2 km de longitud. Se emplearon 3.500.000 jornales y se produjeron numerosos accidentes, con un saldo de 56 muertos y 404 heridos. Inchaurrandieta debi√≥ solventar numerosos problemas, destacando la cimentaci√≥n del viaducto de Parana que origin√≥ el agrietamiento de numerosas edificaciones.

En julio de 1885 reingres√≥ al servicio del Estado y se le nombr√≥ jefe de la comisi√≥n encargada del estudio de los ferrocarriles pirenaicos. Se trataba de estudiar el cruce de los Pirineos por dos l√≠neas f√©rreas: una que, desde L√©rida, siguiera los valles del Segre y del Noguera-Pallaresa y otra que partiera de Huesca para ir a salvar la cordillera por Canfrac. Nombrando a Inchaurrandieta para este cargo aprovechaban su gran experiencia en la construcci√≥n de ferrocarriles de monta√Īa. El 11 de agosto tom√≥ posesi√≥n de su cargo en la comisi√≥n de los ferrocarriles pirenaicos, debiendo trabajar este equipo a satisfacci√≥n del ministerio ya que en agosto de 1889 se propuso la concesi√≥n sin gastos a Inchaurrandieta de la Gran Cruz de Isabel la Cat√≥lica ‚Äúen atenci√≥n a sus relevantes servicios‚ÄĚ.

En marzo de 1890 abandon√≥ otra vez el Estado y entr√≥ como ingeniero consultor en el Banco General de Madrid. Ese mismo mes firm√≥ el proyecto modificado de la l√≠nea de ferrocarril Linares-Almer√≠a, en representaci√≥n de la Compa√Ī√≠a de los Caminos de Hierro del Sur de Espa√Īa. Con 240 km de longitud, supon√≠a un ahorro de 68 km respecto al trazado hecho por Jos√© Tr√≠as en 1877.

Pas√≥ Inchaurrandieta siete a√Īos ocupado en la supervisi√≥n de la construcci√≥n del ferrocarril de Almer√≠a. Fue Director de la Compa√Ī√≠a del Sur y, aunque su misi√≥n estar√≠a centrada en los aspectos gerenciales y financieros, su opini√≥n fue determinante en la soluci√≥n de los importantes problemas de trazado y de proyecto de grandes viaductos impuestos por la desigualdad del terreno. Durante este periodo ascendi√≥, en enero de 1896, a Inspector General de 2¬™ clase.

En mayo de 1898 fue nombrado director de la Escuela de Caminos en sustituci√≥n de D. Jos√© √Ālvarez N√ļ√Īez. Ostent√≥ el cargo algo m√°s de dos a√Īos durante los cuales dio trascendentes pasos para la reforma y modernizaci√≥n de la ense√Īanza. Los principales hitos de esa labor fueron la creaci√≥n del Laboratorio Central de Materiales de Construcci√≥n, la reforma y simplificaci√≥n de los programas de ingreso en la escuela y la reinstauraci√≥n de los viajes de pr√°cticas de los alumnos. Todo ello tend√≠a a acercar la Escuela a la pr√°ctica profesional, pero tuvo que enfrentarse tanto a los enemigos de cualquier cambio como a los que propugnaban reformas m√°s radicales.

En 1902 se le nombr√≥ director, en comisi√≥n, del Canal de Isabel II. El Canal, tras una d√©cada de escasa actividad, necesitaba un director emprendedor que pusiera en marcha numerosas obras que, como las de un tercer dep√≥sito, ya se hac√≠an necesarias. Ese director no fue, sin embargo, Inchaurrandieta, ya que solo un mes m√°s tarde era nombrado director del Canal de Arag√≥n y Catalu√Īa, y a pesar de su petici√≥n de ser sustituido en el de Isabel II, continu√≥ dirigi√©ndolo, en comisi√≥n y con car√°cter gratuito, hasta que en noviembre de 1903 fue reemplazado.

En agosto de 1905, pr√≥ximo a cumplir los 69 a√Īos, se dispuso que, en atenci√≥n a las importantes obras que ten√≠a en marcha, no se jubilara como era preceptivo. En noviembre de 1908, estando pr√°cticamente terminadas las obras, fue llamado a Madrid para preparar la visita del ministro. Tal vez como consecuencia de esa visita, S√°nchez Guerra decret√≥ su jubilaci√≥n en febrero de 1909. El 23 de ese mismo mes hizo entrega de la direcci√≥n de los trabajos, tras un recorrido del canal junto con el inspector y el ingeniero encargados.

√öltimos trabajos

Sin embargo, ni siquiera tras su jubilaci√≥n dej√≥ Inchaurrandieta su trabajo. Tal y como recordaba su nieto Francisco L√≥pez de Goicoechea Inchaurrandieta, su casa de Madrid se encontraba llena de planos del futuro Metro de la capital. La gran experiencia de Inchaurrandieta hizo que, ya jubilado, los directores de la obra pidieran su criterio, de seguro acertado. Los √ļltimos a√Īos de su vida, enfermo de arteriosclerosis, los pas√≥ en Totana en el Huerto de la familia Inchaurrandieta, donde falleci√≥ en 1915.

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