Renacimiento

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Renacimiento

Renacimiento

Para otros usos de este término, véase Renacimiento (desambiguación).
Hombre de Vitruvio, dibujo de Leonardo da Vinci, expresión del canon renacentista

Renacimiento es el nombre dado al amplio movimiento de revitalización cultural que se produjo en Europa Occidental en los siglos XV y XVI. Sus principales exponentes se hallan en el campo de las artes aunque también se produjo la renovación en la literatura y las ciencias, tanto naturales como humanas.

El Renacimiento es fruto de la difusión de las ideas del humanismo, que determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo.

El nombre Renacimiento se utilizó porque éste retomó los elementos de la cultura clásica. El término simboliza la reactivación del conocimiento y el progreso tras siglos de predominio de la mentalidad dogmática establecida en la Europa de la Edad Media. Esta nueva etapa planteó una nueva forma de ver el mundo y al ser humano, el interés por las artes, la política y las ciencias, revisando el teocentrismo medieval y sustituyéndolo por un cierto antropocentrismo.

El historiador y artista Giorgio Vasari había formulado una idea determinante, el nuevo nacimiento del arte antiguo, que presuponía una marcada conciencia histórica individual, fenómeno completamente nuevo en la actitud espiritual del artista. De hecho el Renacimiento rompe, conscientemente, con la tradición artística de la Edad Media, a la que califica como un estilo de bárbaros, que más tarde recibirá el calificativo de gótico. Con la misma consciencia, el movimiento renacentista se opone al arte contemporáneo del Norte de Europa.

Desde una perspectiva de la evoluci√≥n art√≠stica general de Europa, el Renacimiento significa una ¬ęruptura¬Ľ con la unidad estil√≠stica que hasta ese momento hab√≠a sido ¬ęsupranacional¬Ľ.

Sobre el significado del concepto de Renacimiento y sobre su cronolog√≠a se ha discutido much√≠simo; generalmente con el t√©rmino Humanismo se indica el proceso innovador, inspirado en la antig√ľedad cl√°sica y en la consolidaci√≥n de la importancia del hombre en la organizaci√≥n de la realidad hist√≥rica y natural, que se aplic√≥ en los siglos XIV y XV.

El Renacimiento no fue un fenómeno unitario desde el punto de vista cronológico y geográfico. Su ámbito se limita a la cultura europea y a los territorios americanos recién descubiertos, donde las novedades renacentistas llegaron tardíamente. Su desarrollo coincide con el inicio de la Edad Moderna, marcada por la consolidación de los estados europeos, los viajes transoceánicos que pusieron en contacto a Europa y América, la descomposición del feudalismo y el inicio de un incipiente capitalismo. Sin embargo, muchos de estos fenómenos rebasan por su magnitud y mayor extensión en el tiempo el ámbito renacentista.

Contenido

Desarrollo

Hist√≥ricamente, el Renacimiento fue contempor√°neo de la Era de los Descubrimientos y las conquistas ultramarinas. Esta ¬ęEra¬Ľ marca el comienzo de la expansi√≥n mundial de la cultura europea, con los viajes portugueses y el descubrimiento de Am√©rica por parte de los espa√Īoles, lo cual rompe la concepci√≥n medieval del mundo, fundamentalmente teoc√©ntrica. El fen√≥meno renacentista comienza en el siglo XIV y no antes, aunque al tratarse de un proceso hist√≥rico, se elige un momento arbitrariamente para determinar cronol√≥gicamente su comienzo, pero lo cierto es que se trata de un proceso que hunde sus ra√≠ces en la alta Edad Media y va tomando forma gradualmente.

El desmembramiento de la cristiandad con el surgimiento de la Reforma protestante, la introducci√≥n de la imprenta, entre 1460 y 1480, y la consiguiente difusi√≥n de la cultura fueron uno de los motores del cambio. El determinante, sin embargo, de este cambio social y cultural fue el desarrollo econ√≥mico europeo, con los primeros atisbos del capitalismo mercantil. En este clima cultural de renovaci√≥n, que parad√≥jicamente buscaba sus modelos en la Antig√ľedad Cl√°sica, surgi√≥ a principios del siglo XV un renacimiento art√≠stico en Italia, de empuje extraordinario, que se extender√≠a de inmediato por Hungr√≠a y a otras naciones de Europa.

La Fornarina, pintura de Rafael, expuesta en el Palacio Barberini de Roma. En el Renacimiento se afianza el retrato como género autónomo. Aquí se aprecia además el interés por el desnudo, procedente del arte clásico, dando como resultado una imagen heroica de la dama representada.

El artista tom√≥ conciencia de individuo con valor y personalidad propios, se vio atra√≠do por el saber y comenz√≥ a estudiar los modelos de la antig√ľedad cl√°sica a la vez que investigaba nuevas t√©cnicas (claroscuro en pintura, por ejemplo). Se desarrollan enormemente las formas de representar la perspectiva y el mundo natural con fidelidad; interesan especialmente la anatom√≠a humana y las t√©cnicas de construcci√≥n arquitect√≥nica. El paradigma de esta nueva actitud es Leonardo da Vinci, personalidad eminentemente renacentista, quien domin√≥ distintas ramas del saber, pero del mismo modo Miguel √Āngel Buonarroti, Rafael Sanzio, Sandro Botticelli y Bramante fueron artistas conmovidos por la imagen de la Antig√ľedad y preocupados por desarrollar nuevas t√©cnicas escult√≥ricas, pict√≥ricas y arquitect√≥nicas, as√≠ como por la m√ļsica, la poes√≠a y la nueva sensibilidad human√≠stica. Todo esto form√≥ parte del renacimiento en las artes en Italia.

Mientras surg√≠a en Florencia el arte del Quattrocento o primer Renacimiento italiano, as√≠ llamado por desarrollarse durante los a√Īos de 1400 (siglo XV), gracias a la b√ļsqueda de los c√°nones de belleza de la Antig√ľedad y de las bases cient√≠ficas del arte, se produjo un fen√≥meno parecido y simult√°neo en Flandes (especialmente en pintura), basado principalmente en la observaci√≥n de la vida y la naturaleza y muy ligado a la figura de Tom√°s de Kempis y la ¬ędevotio moderna¬Ľ, la b√ļsqueda de la humanidad de Cristo. Este Renacimiento n√≥rdico, conjugado con el italiano, tuvo gran repercusi√≥n en la Europa Oriental (la fortaleza moscovita del Kremlin, por ejemplo, fue obra de artistas italianos).

La segunda fase del Renacimiento, o Cinquecento (siglo XVI), se caracteriz√≥ por la hegemon√≠a art√≠stica de Roma, cuyos Papas (Julio II, Le√≥n X, Clemente VII y Pablo III) (algunos de ellos pertenecientes a la familia florentina de los M√©dici) apoyaron fervorosamente el desarrollo de las artes, as√≠ como la investigaci√≥n de la Antig√ľedad Cl√°sica. Sin embargo, con las guerras de Italia muchos de estos artistas, o sus seguidores, emigraron y profundizaron la propagaci√≥n de los principios renacentistas por toda Europa Occidental.

Durante la segunda mitad del siglo XVI empezó la decadencia del Renacimiento, que cayó en un rígido formalismo, y tras el Manierismo dejó paso al Barroco.

Etapas del arte renacentista

Diferentes etapas históricas marcan el desarrollo del Renacimiento:

David de Miguel √Āngel. Dise√Īada y ejecutada para presidir la plaza principal de Florencia, se trata de una estudiada alegor√≠a pol√≠tica bajo la apariencia del tema cristiano. La visi√≥n resulta amplificada por las dimensiones colosales de la estatua, pensada para no perderse en el espacio de la plaza. Hoy en d√≠a la sustituye una copia, estando el original en la Academia florentina.

La primera tiene como espacio cronológico todo el siglo XV, es el denominado Quattrocento, y comprende el Renacimiento temprano que se desarrolla en Italia.

La segunda, afecta al siglo XVI, se denomina Cinquecento, y su dominio art√≠stico queda referido al Clasicismo o Renacimiento pleno, que se centra en el primer cuarto del siglo. En esta etapa surgen las grandes figuras del Renacimento en las artes: Leonardo, Miguel √Āngel, Rafael. Es el apogeo del arte renacentista. Este periodo desemboca hacia 1520-1530 en una reacci√≥n anticl√°sica que conforma el Manierismo, que dura hasta el final del siglo XVI.

Mientras que en Italia se estaba desarrollando el Renacimiento, en el resto de Europa se mantiene el Gótico en sus formas tardías, situación que se va a mantener, exceptuando casos concretos, hasta comienzos del siglo XVI.

La Inmaculada, finales del siglo XV, de autor desconocido. Galer√≠a Nacional H√ļngara, Budapest. Bajo convenciones todav√≠a medievales, la pintura n√≥rdica avanza hacia el naturalismo renacentista.

En Italia el enfrentamiento y convivencia con la Antig√ľedad Cl√°sica, considerada como un legado nacional, proporcion√≥ una amplia base para una evoluci√≥n estil√≠stica homog√©nea y de validez general. Por ello, all√≠, es posible su surgimiento y precede a todas las dem√°s naciones.

Fuera de Italia, el desarrollo del Renacimiento depender√° constantemente de los impulsos marcados por Italia. Artistas importados desde Italia o formados all√≠, hacen el papel de verdaderos transmisores. Monarcas como Francisco I en Francia o Carlos V y Felipe II en Espa√Īa imponen el nuevo estilo en las construcciones que patrocinan, influyendo en los gustos art√≠sticos predominantes y convirtiendo el Renacimiento en una moda. En el caso de Hungr√≠a, el trono se hallaba ocupado por el rey Mat√≠as Corvino (1443‚Äď1490), quien copi√≥ los patrones italianos renacentistas y los extendi√≥ por dicho reino. Fund√≥ la Bibliotheca Corvinniana, luego en 1472 cre√≥ la primera imprenta h√ļngara, e igualmente llen√≥ la corte h√ļngara de astr√≥logos, artistas y escritores italianos en general. Igualmente el rey Mat√≠as hizo reconstruir al estilo renacentista el Palacio de Buda, ubicado en la actual Budapest.

Los supuestos históricos que permitieron desarrollar el nuevo estilo se remontan al siglo XIV cuando, con el Humanismo, progresa un ideal individualista de la cultura y un profundo interés por la literatura clásica, que acabaría dirigiendo, forzosamente, la atención sobre los restos monumentales clásicos.

Italia en ese momento est√° integrada por una serie de estados entre los que destacan Venecia, Florencia, Mil√°n y los Estados Pontificios. La presi√≥n que se ejerce desde el exterior, sobre todo por parte de Francia y Espa√Īa, impidi√≥ que, como en otras naciones, se desarrollara la uni√≥n de los reinos o estados; sin embargo, s√≠ se produjo el fortalecimiento de la conciencia cultural de los italianos. Desde estos supuestos fueron las ciudades, concebidas como ciudades-estado, las que se convierten en centros de renovaci√≥n art√≠stica.

En Florencia el desarrollo de una rica burguesía ayuda al despliegue de las fuerzas del Renacimiento, la ciudad se convierte en punto de partida del nuevo estilo, y surgen, bajo la protección de los Médicis, las primeras obras que desde aquí se van a extender al resto de Italia.

Artes pl√°sticas en Italia

Arquitectura

Artículo principal: Arquitectura del Renacimiento
La Iglesia de Santa Maria Novella, en Florencia, con fachada dise√Īada por Leon Battista Alberti. La r√≠gida ordenaci√≥n geom√©trica que propone Aberti en el dise√Īo de la fachada queda mitigada por el empleo de m√°rmoles pol√≠cromos, conforme a la tradici√≥n local.

La arquitectura renacentista tuvo un carácter marcadamente profano en comparación con la época anterior y, lógicamente, surgirá en una ciudad en donde el Gótico apenas había penetrado, Florencia. A pesar de ello, muchas de las obras más destacadas serán edificios religiosos.

Con el nuevo gusto, se busca ordenar y renovar los viejos burgos medievales e incluso se proyectan ciudades de nueva planta. La b√ļsqueda de la ciudad ideal, opuesta al modelo ca√≥tico y desordenado del medievo, ser√° una constante preocupaci√≥n de artistas y mecenas. As√≠, el papa P√≠o II reordena su ciudad natal, Pienza, convirti√©ndola en un aut√©ntico muestrario del nuevo urbanismo renacentista. En s√≠, las ciudades se convertir√°n en el escenario ideal de la renovaci√≥n art√≠stica, oponi√©ndose al concepto medieval en el que lo rural ten√≠a un papel preferente gracias al monacato.

Al tomar elementos de la arquitectura cl√°sica, los arquitectos renacentistas lo hacen de forma selectiva, as√≠ por ejemplo en lugar de utilizar la columna d√≥rica cl√°sica se preferir√° el orden toscano. Igualmente se crean formas nuevas, como la columna abalaustrada, nuevos √≥rdenes de capiteles o decoraciones que si bien se inspiran en la Antig√ľedad han de adaptarse al uso religioso de las iglesias. As√≠, los amorcillos cl√°sicos que acompa√Īaban a Venus en las representaciones griegas o romanas pasan a ser angelotes (putti). Los arquitectos emplean las proporciones modulares y la superposici√≥n de √≥rdenes que aparec√≠a en los edificios romanos; las c√ļpulas se utilizar√°n mucho como elemento monumental en iglesias y edificios p√ļblicos. A partir de este momento, el arquitecto abandona el c√°r√°cter gremial y an√≥nimo que hab√≠a tenido durante la Edad Media, y se convierte en un intelectual, un investigador. Muchos de ellos escribieron tratados y obras especulativas de gran trascendencia, como el caso de Leon Battista Alberti o Sebastiano Serlio.

Los elementos constructivos más característicos del estilo renacentista serán:

Estructurales: Arco de medio punto, columnas, c√ļpula semiesf√©rica, b√≥veda de ca√Ī√≥n y cubierta plana con casetones. Todos ellos hab√≠an sido usados en la Antig√ľedad, especialmente por el arte romano, y se recuperan ahora, modific√°ndolos. Decae paulatinamente el tradicional m√©todo de construcci√≥n del G√≥tico, abandon√°ndose en gran medida las b√≥vedas de crucer√≠a, el arco apuntado, las naves escalonadas, y sobre todo la impresi√≥n de colosalismo y multiplicidad de los edificios medievales. Predominar√°n ahora valores como la simetr√≠a, la claridad estructural, la sencillez, y sobre todo, la adaptaci√≥n del espacio a la medida del hombre.

Decorativos: Pilastras, frontones, pórticos, motivos heráldicos, almohadillados, volutas, grutescos, guirnaldas, motivos de candelieri (candelabros o pebeteros) y tondos o medallones. Algunos de éstos ya se habían utilizado en el Gótico, otros son creaciones originales y la mayoría se inspiran en modelos romanos y griegos. En cuanto a la decoración el Renacimiento preconiza el despojamiento, la austeridad, el orden. Sólo a finales del siglo XVI esta tendencia se romperá en favor de la fantasía y la riqueza decorativa con el Manierismo.

Por etapas, se pueden distinguir dos grandes momentos:

Bas√≠lica de San Pedro, obra de Bramante y Miguel √Āngel en su mayor parte; la c√ļpula fue terminada por Giacomo della Porta, y la fachada es obra de Carlo Maderno, de √©poca barroca. Concebida inicialmente seg√ļn un dise√Īo centralizado, las variaciones en la direcci√≥n de la obra dieron como resultado un nuevo prototipo de iglesia, llamado a extenderse con la Contrarreforma.
  • En el Quattrocento fue frecuente recurrir a columnas y pilastras adosadas, a los capiteles cl√°sicos (con preferencia el corintio, aunque sustituyendo los caul√≠culos por figuras fant√°sticas o de animales), fustes lisos y casi omnipresencia del arco de medio punto. Se usa tambi√©n la b√≥veda de ca√Ī√≥n y de arista, y cubiertas de madera con casetones. Lo que fundamentalmente distingue a la arquitectura del Quattrocento de la del Alto Renacimiento es la decoraci√≥n menuda (putti, guirnaldas de flores o frutos, grutescos, etc.), las c√ļpulas con nervios, con ciertos resabios g√≥ticos (catedral de Florencia, de Filippo Brunelleschi) y las fachadas sim√©tricas de pisos superpuestos (Palacio Medici‚ąíRiccardi, de Michelozzo di Bartolommeo) o con sillares almohadillados (Palacio Rucellai, de Bernardo Rossellino, proyecto de Alberti, Palacio Pitti). En general, la arquitectura cuatrocentista da la impresi√≥n de orden, sencillez, ligereza y simetr√≠a, predominando en el interior de los edificios la luminosidad y la desnudez. Los arquitectos m√°s destacados de este per√≠odo son Brunelleschi, Michelozzo, Leon Battista Alberti, y la principal obra ser√° la Catedral de Santa Mar√≠a de la Flor, de Florencia, y su famosa c√ļpula.
  • El Cinquecento, Renacimiento pleno o Alto Renacimiento tuvo como centro Roma: En 1506 Donato d'Angelo Bramante terminaba su c√©lebre proyecto para la bas√≠lica de San Pedro en el Vaticano, que ser√° el edificio que marque la pauta en lo restante del siglo XVI. En esta etapa, los edificios tienden m√°s a la monumentalidad y la grandiosidad. Miguel √Āngel introduce el orden gigante en su proyecto para la bas√≠lica, lo que rompe con el concepto de arquitectura hecha a la medida del hombre. Los palacios se adornan con elaborados bajorrelieves (Palacio Grimani de Venecia, 1549, obra de Michele Sanmicheli) o de esculturas exentas (Biblioteca de San Marcos,1537‚Äď50, Venecia, obra de Jacopo Sansovino). Predominar√° de este modo la idea de riqueza, monumentalidad y lujo en las construcciones. A medida que avanza el siglo el Manierismo se introduce en la arquitectura, con edificios cada vez m√°s suntuosos, rebuscadas decoraciones y elementos que pretenden captar la atenci√≥n del espectador por su originalidad o extravagancia (Palazzo del T√®, en Mantua, por Giulio Romano). Podemos distinguir, de este modo, como en las dem√°s disciplinas art√≠sticas, dos periodos: el Clasicismo de principios de siglo, con autores como Bramante, Miguel √Āngel, Antonio da Sangallo el Viejo, Jacopo Sansovino, y el manierismo que se da a partir de 1630, siendo sus principales autores Andrea Palladio, Giorgio Vasari, Giulio Romano, Jacopo Vignola, Vincenzo Scamozzi. Hay que apuntar que la ruptura del Manierismo no fue radical puesto que ya en la obra de Miguel √Āngel aparecen elementos que la preludian.

Pintura

Artículo principal: Pintura renacentista
El Nacimiento de Venus, obra de Botticelli, conservada en la Galleria degli Uffizi, Florencia. El paganismo se introduce en el arte renacentista como contrapunto al mundo hermético y cerrado del medievo en el que Dios era el fin de todo. El ser humano en su individualidad y diversidad será a partir de ahora el objeto máximo del interés de los artistas.

En pintura, las novedades del Renacimiento se introducir√°n de forma paulatina pero irreversible a partir del siglo XV. Un antecedente de las mismas fue Giotto (1267?-1337), pintor a√ļn dentro de la √≥rbita del G√≥tico, pero que desarroll√≥ en sus pinturas conceptos como volumen tridimensional, perspectiva, naturalismo, que alejan su obra de los r√≠gidos modos de la tradici√≥n bizantina y g√≥tica y preludian el Renacimiento pict√≥rico.

En el Quattrocento (siglo XV), se recogen todas estas novedades y se adaptan a la nueva mentalidad humanista y burguesa que se expand√≠a por las ciudades-estado italianas. Los pintores, aun tratando temas religiosos la mayor√≠a de ellos, introducen tambi√©n en sus obras la mitolog√≠a, la alegor√≠a y el retrato, que se desarrollar√° a partir de ahora enormemente. Una b√ļsqueda constante de los pintores de esta √©poca ser√° la perspectiva, objeto de estudio y reflexi√≥n para muchos artistas: se trat√≥ de llegar a la ilusi√≥n de espacio tridimensional de una forma cient√≠fica y reglada. La pintura cuatrocentista es una √©poca de experimentaci√≥n; las pinturas abandonan lenta y progresivamente la rigidez g√≥tica y se aproximan cada vez m√°s a la realidad. Aparece la naturaleza retratada en los fondos de las composiciones, y se introducen los desnudos en las figuras. Los pintores m√°s destacados de esta √©poca ser√°n: en Florencia, Fra Ang√©lico, Masaccio, Benozzo Gozzoli, Piero della Francesca, Filippo Lippi, Paolo Uccello. En Umbr√≠a, Perugino. En Padua, Mantegna, y en Venecia Giovanni Bellini. Por encima de todos ellos destaca Sandro Botticelli, autor de alegor√≠as, delicadas Madonnas y asuntos mitol√≥gicos. Su estilo dulce, muy atento a la belleza y sensibilidad femeninas, y predominantemente dibuj√≠stico, caracterizan la escuela florentina de pintura y toda esta √©poca. Otros autores del Quattrocento italiano son Andrea del Castagno, Antonio Pollaiuolo, il Pinturicchio, Domenico Ghirlandaio, Cima da Conegliano, Luca Signorelli, Cosme Tura, Vincenzo Foppa, Alessio Baldovinetti, Vittore Carpaccio, y en el sur de la pen√≠nsula, Antonello da Messina.

El Cinquecento (siglo XVI) fue la etapa culminante de la pintura renacentista, y denominada por ello a veces como Clasicismo. Los pintores asimilan las novedades y la experimentación cuatrocentistas y las llevan a nuevas cimas creativas. En este momento aparecen grandes maestros, cuyo trabajo servirá de modelo a los artistas durante siglos.

El primero de ellos fue Leonardo da Vinci (1452-1519), uno de los grandes genios de todos los tiempos. Fue el ejemplo más acabado de artista multidisciplinar, intelectual y obsesionado con la perfección, que le llevó a dejar muchas obras inconclusas o en proyecto. Poco prolífico en su faceta pictórica, aportó sin embargo muchas innovaciones que condujeron a la historia de la pintura hacia nuevos rumbos. Quizá su principal aportación fue el sfumato o claroscuro, delicada gradación de la luz que otorga a sus pinturas una gran naturalidad, a la vez que ayuda a crear espacio. Estudiaba cuidadosamente la composición de sus obras, como en la muy difundida Última Cena, donde las figuras se ajustan a un esquema geométrico. Supo unir en sus trabajos la perfección formal a ciertas dosis de misterio, presente, por ejemplo, en la celebérrima Gioconda, La Virgen de las Rocas o el San Juan Bautista.

La Virgen, el Ni√Īo Jes√ļs y santa Ana, por Leonardo da Vinci, Museo del Louvre, Par√≠s. "Verdaderamente celestial y admirable fue Leonardo [...]. Hizo un cart√≥n de Nuestra Se√Īora y una Santa Ana, con un Cristo, que tambi√©n les pareci√≥ maravilloso a todos los autores; una vez terminado, estuvo expuesto dos d√≠as para que lo vieran los hombres y las mujeres, los j√≥venes y los viejos, como se va a las fiestas solemnes, para ver las maravillas de Leonardo, que hicieron asombrar a todo este pueblo".Giorgio Vasari, Las Vidas.

Miguel √Āngel (1475-1564) es la segunda, cronol√≥gicamente, gran figura. Fundamentalmente escultor, se dedic√≥ a la pintura de forma espor√°dica, a petici√≥n de algunos admiradores de su obra, sobre todo el papa Julio II. Los frescos de la Capilla Sixtina muestran el atormentado mundo interior de este artista, poblado de figuras monumentales, s√≥lidas y tridimensionales como si fueran esculturas, y de llamativa presencia f√≠sica. En su obra cobra mucha importancia el desnudo, aun cuando la casi totalidad de la misma fue hecha para decorar iglesias.

Rafael Sanzio (1483-1520) completa la tr√≠ada de genios del Clasicismo. Su estilo tuvo un enorme √©xito y se puso de moda entre los poderosos. La pintura de Rafael busca ante todo la grazia, o belleza equilibrada y serena. Sus Madonnas recogen las novedades de Leonardo en lo que se refiere a composici√≥n y claroscuro, a√Īadiendo una caracter√≠stica dulzura. Anticipa claramente la pintura manierista en sus √ļltimas obras, cuyo estilo agitado y dram√°tico copiar√°n y difundir√°n sus disc√≠pulos.

Retrato de Eleonora Gonzaga, por Tiziano. La dama se muestra en la lejanía aristocrática de su opulento atuendo, pero con ciertas alusiones a la vida cotidiana (reloj, ventana abierta al paisaje, perrito dormido) que la acercan al espectador. Galleria degli Uffizi, Florencia.

Con la aparici√≥n de estos tres grandes maestros, los artistas contempor√°neos asumen que el arte ha llegado a su culmen (concepto recogido en la obra de Giorgio Vasari, Las Vidas) y se afanar√°n por tanto en incorporar estos logros, por un lado, y en la b√ļsqueda de un estilo propio y original como forma de superarlos. Ambas cosas, junto con el ambiente pesimista que se respiraba en la Cristiandad en la d√©cada de 1520 (Saco de Roma, Reforma protestante, guerras), hizo surgir con fuerza a partir de los a√Īos 30 del siglo XVI una nueva corriente, el Manierismo. Se buscar√° a partir de entonces lo extravagante, lo extra√Īo, lo exagerado y lo irreal. Pertenecen a la corriente pict√≥rica Pontormo, Bronzino, Parmigianino, Rosso Fiorentino o Francesco Salviati. Otros autores tomar√°n algunas novedades manieristas pero siguiendo una l√≠nea m√°s personal y clasicista. Entre ellos podemos citar a Sebastiano del Piombo, Correggio, Andrea del Sarto o Federico Barocci.

Dentro de las diferentes escuelas que surgen en Italia en el Cinquecento, la de Venecia presenta especiales caracter√≠sticas. Si los florentinos pon√≠an el acento en el disegno, es decir, en la composici√≥n y la l√≠nea, los pintores venecianos se centrar√°n en el color. Las especiales caracter√≠sticas del estado veneciano pueden explicar algo de esta particularidad, puesto que se trataba de una sociedad elitista, amante del lujo y muy relacionada con Oriente. La escuela veneciana reflejar√° esto mediante una pintura refinada, hedonista, menos intelectual y m√°s vital, muy decorativa y colorista. Precursores de la escuela veneciana del Cinquecento fueron Giovanni Bellini y, sobre todo, Giorgione, pintor alegor√≠as, paisajes y asuntos religiosos melanc√≥licos y misteriosos. Deudor de su estilo fue Tiziano (1476?-1576), el mayor pintor de esta escuela, excelente retratista, quiz√° el m√°s demandado de su tiempo; autor de complejas y realistas composiciones religiosas, llenas de vida y colorido. En la √ļltima etapa de su vida deshace los contornos de las figuras, convirtiendo sus cuadros en puras sensaciones de luz y color, anticipo del Impresionismo. Tintoretto, Paolo Veronese y Palma el Viejo continuar√°n esta escuela llev√°ndola hacia el Manierismo y anticipando en cierta manera la pintura Barroca.

Escultura

Como en las dem√°s manifestaciones art√≠sticas, los ideales de vuelta a la Antig√ľedad, inspiraci√≥n en la naturaleza, humanismo antropoc√©ntrico e idealismo fueron los que caracterizaron la escultura de este per√≠odo. Ya el G√≥tico hab√≠a preludiado en cierta manera algunos de estos aspectos, pero algunos hallazgos arqueol√≥gicos (el Laocoonte, hallado en 1506, o el Torso Belvedere) que se dieron en la √©poca supusieron una aut√©ntica conmoci√≥n para los escultores y sirvieron de modelo e inspiraci√≥n para las nuevas realizaciones.

El condotiero Gattamelata, en Padua, por Donatello. El monumento ecuestre conmemorativo apenas sobrevivi√≥ a la Antig√ľedad. La pl√°stica renacentista recupera esta tipolog√≠a t√≠picamente romana y la aplica, en este caso, al h√©roe caracter√≠stico de la √©poca: el condotiero o capit√°n mercenario.
Detalle de la Puerta del Paraíso, en el Baptisterio de Florencia, obra de Lorenzo Ghiberti. Fue Miguel Angel quien, admirado por la perfección de los relieves de esta puerta, dijo que merecería ser la del propio Paraíso. La yuxtaposición de diversos episodios en una misma escena es un rasgo arcaico, superado no obstante por el mesurado naturalismo y la novedosa sugerencia del paisaje.

Aunque se seguirán haciendo obras religiosas, en las mismas se advierte un claro aire profano; se reintroduce el desnudo y el interés por la anatomía con fuerza, y aparecen nuevas tipologías técnicas y formales, como el relieve en stiacciato (altorrelieve con muy poco resalte, casi plano) y el tondo, o composición en forma de disco; también la iconografía se renueva con temas mitológicos, alegóricos y heroicos. Aparece un inusitado interés por la perspectiva, derivado de las investigaciones arquitectónicas coetáneas, y el mismo se plasma en relieves, retablos, sepulcros y grupos escultóricos. Durante el Renacimiento decae en cierta manera la tradicional talla en madera policromada en favor de la escultura en piedra (mármol preferentemente) y se recupera la escultura monumental en bronce, caída en desuso durante la Edad Media. Los talleres de Florencia serán los más reputados de Europa en esta técnica, y surtirán a toda Europa de estatuas de este material.

Los dos siglos que dura el Renacimiento en Italia dar√°n lugar, igual que en las dem√°s artes, a dos etapas:

  • Quattrocento (siglo XV): El centro escult√≥rico principal ser√° Florencia, donde la familia M√©dicis y con posterioridad la Rep√ļblica ejercer√°n de mecenas de numerosas obras. Lorenzo el Magn√≠fico era aficionado a las esculturas griegas y romanas y hab√≠a formado una interesante colecci√≥n de las mismas, poniendo de moda el gusto cl√°sico. Los autores m√°s destacados de la √©poca ser√°n Lorenzo Ghiberti (Puerta del Para√≠so del Baptisterio de Florencia), Andrea Verrocchio (Monumento al condotiero Colleoni), Donatello, el taller de los hermanos Della Robbia, que introducen la cer√°mica vidriada y policromada como novedad, utiliz√°ndola en decoraciones de edificios, Jacopo della Quercia, Desiderio da Settignano y Bernardo Rossellino.

El m√°s importante de ellos es Donatello (1386-1466), gran creador que partiendo de los supuestos del G√≥tico establece un nuevo ideal inspirado en la grandeza cl√°sica. Suyo es el m√©rito de rescatar el monumento conmemorativo p√ļblico (su Condotiero Gattamelata, es una de las primeras estatuas ecuestres de bronce desde la Antig√ľedad), la utilizaci√≥n heroica del desnudo (David) y la intensa humanizaci√≥n de las figuras, llegando al retrato en ocasiones, pero sin abandonar nunca una orientaci√≥n claramente idealista.

La Piedad del Vaticano, de Miguel √Āngel, encargada por el cardenal franc√©s Jean Bilh√©res de Lagraulas para su sepultura, hoy en la Bas√≠lica de San Pedro. El idealismo e impasibilidad de los dioses cl√°sicos se traslada aqu√≠ a un tema cristiano; la serena belleza de Mar√≠a y de Cristo apenas se ve alterada por el dolor o la misma muerte.
  • Cinquecento (siglo XVI). Esta √©poca est√° marcada por la aparici√≥n estelar de uno de los escultores m√°s geniales de todos los tiempos, Miguel √Āngel Buonarrotti (1475-1564). Hasta tal punto marc√≥ la escultura de todo el siglo, que muchos de sus continuadores no fueron capaces de recoger todas sus novedades y √©stas no se desarrollar√°n hasta varios siglos despu√©s.

Miguel √Āngel fue, como tantos otros en esta √©poca, un artista multidisciplinar. Sin embargo, √©l se consideraba preferentemente escultor. En sus primeras obras recoge el inter√©s arqueol√≥gico surgido en Florencia: as√≠, su Baco ebrio fue realizado con intenci√≥n de que aparentara ser una escultura cl√°sica. Igual esp√≠ritu se aprecia en la Piedad, realizada entre 1498-99 para la Bas√≠lica Vaticana. Protegido primero por los M√©dicis, para los que crea las Tumbas Mediceas, soberbio ejemplo de expresividad, marchar√° luego a Roma donde colaborar√° en los trabajos de construcci√≥n de la nueva Bas√≠lica. El pont√≠fice Julio II lo toma bajo su protecci√≥n y le encomienda la creaci√≥n de su Mausoleo, denominado por el artista como "la tragedia de la sepultura" por los cambios y demoras que sufri√≥ el proyecto. En las esculturas hechas para este sepulcro, como el c√©lebre Mois√©s, aparece lo que se ha venido denominando terribilit√° miguelangelesca: una intensa a la vez que contenida emoci√≥n que se manifiesta en anatom√≠as sufrientes, exageradas y nerviosas (m√ļsculos en tensi√≥n), posturas contorsionadas y escorzos muy rebuscados. Los rostros, sin embargo, suelen mostrarse contenidos. En sus obras finales el artista desde√Īa de la belleza formal de las esculturas y las deja inacabadas, adelantando un concepto que no volver√≠a al arte hasta el siglo XX. Miguel √Āngel contin√ļa con la tradici√≥n de monumentos p√ļblicos heroicos y profanos que inici√≥ Donatello y la lleva a una nueva dimensi√≥n con su conocido David, esculpido para la Piazza della Signoria de Florencia.

En los a√Īos finales de la centuria, la huella de Miguel √Āngel tiene sus r√©plicas en Benvenuto Cellini (Perseo de la Loggia dei Lanzi de Florencia, espacio concebido como museo de escultura al aire libre), Bartolomeo Ammannati, Giambologna y Baccio Bandinelli, que exagerar√°n los elementos m√°s superficiales de la obra del maestro, situ√°ndose plenamente todos ellos en la corriente manierista. Destaca en esta √©poca tambi√©n la saga familiar de los Leoni, broncistas milaneses al servicio de los Habsburgo espa√Īoles, aut√©nticos creadores de la imagen √°ulica, un tanto estereotipada, de estos monarcas. Su presencia en Espa√Īa llevar√° all√≠ de primera mano las novedades renacentistas, extendiendo su influjo hasta la escultura barroca.

Renacimiento espa√Īol

Art√≠culo principal: Renacimiento espa√Īol
El Greco, La Resurrecci√≥n de Cristo, pintado para Santo Domingo el Antiguo de Toledo. El Greco rebasa el concepto de artista renacentista por su constante b√ļsqueda de un universo propio y original. Influido por Tintoretto y Miguel Angel, su arte encontrar√° su lugar natural en la m√≠stica y lev√≠tica Toledo.

En Espa√Īa el cambio ideol√≥gico no es tan extremo como en otros pa√≠ses; no se rompe abruptamente con la tradici√≥n medieval, por ello se habla de un Renacimiento espa√Īol m√°s original y variado que en el resto de Europa. As√≠, la literatura acepta las innovaciones italianas (Dante y Petrarca), pero no olvida la poes√≠a del Cancionero y la tradici√≥n anterior. Como s√≠ntesis del Renacimiento y preludio del Barroco, la literatura contar√° con la figura capital de Miguel de Cervantes (siglos XVI‚ÄďXVII).

En cuanto a las artes pl√°sticas, el Renacimiento hispano mezcl√≥ elementos importados de Italia (de donde llegaron algunos artistas, como Paolo de San Leocadio, Pietro Torrigiano o Domenico Fancelli) con la tradici√≥n local, y con algunos otros influjos (lo flamenco, por ejemplo, estaba muy de moda en la √©poca por las intensas relaciones comerciales y din√°sticas que un√≠an estos territorios a Espa√Īa). Las innovaciones renacentistas llegaron a Espa√Īa de forma muy tard√≠a; hasta la d√©cada de 1620 no se encuentran ejemplos acabados de las mismas en las manifestaciones art√≠sticas, y tales ejemplos son dispersos y minoritarios. No llegan a Espa√Īa plenamente, pues, los ecos del Quattrocento italiano (s√≥lo por obra de la familia Borgia aparecen artistas y obras de esa √©poca en el √°rea levantina), lo que determina que el arte renacentista espa√Īol pase casi abruptamente del G√≥tico al Manierismo.

En el campo de la arquitectura, tradicionalmente se distinguen tres periodos: Plateresco (siglo XV-primer cuarto del siglo XVI), Purismo o estilo italianizante (primera mitad del XVI) y estilo Herreriano (a partir de 1559-mediados del siglo siguiente). En el primero de ellos, lo renaciente aparece de forma superficial, en la decoraci√≥n de las fachadas, mientras que la estructura de los edificios sigue siendo gotizante en la mayor√≠a de los casos. Lo m√°s caracter√≠stico del Plateresco es un tipo de decoraci√≥n menuda, detallista y abundante, semejante a la labor de los plateros (de donde deriva el nombre). El n√ļcleo fundamental de esta corriente fue la ciudad de Salamanca, cuya Universidad y su fachada son el paradigma del estilo; arquitectos destacados del mismo fueron Rodrigo Gil de Honta√Ī√≥n y Juan de √Ālava. El Purismo representa una fase m√°s avanzada de la italianizaci√≥n de la arquitectura. El palacio de Carlos V en la Alhambra de Granada, obra de Pedro de Machuca, es ejemplo de ello. El foco principal de este estilo se situ√≥ en Andaluc√≠a, donde adem√°s del citado palacio destacaron los n√ļcleos de √öbeda y Baeza y arquitectos como Andr√©s de Vandelvira y Diego de Silo√©. Finalmente, aparece el estilo Escurialense o Herreriano, original adaptaci√≥n del Manierismo romano caracterizada por la desnudez y el gigantismo arquitect√≥nico. La obra fundamental ser√° el palacio-monasterio de El Escorial, trazado por Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera, sin duda la obra m√°s ambiciosa del Renacimiento hispano. Lo escurialense traspas√≥ el umbral cronol√≥gico del siglo XVI llegando con gran vigencia a la √©poca barroca.

En escultura, la tradici√≥n g√≥tica mantuvo su hegemon√≠a durante buena parte del siglo XVI. Los primeros ecos del nuevo estilo corresponden por lo general a artistas venidos de fuera, como Felipe Vigarny o Domenico Fancelli, que trabajar√° al servicio de los Reyes Cat√≥licos, esculpiendo su sepulcro (1517). No obstante, pronto surgir√°n artistas locales que asimilan las novedades italianas, adapt√°ndolas al gusto hispano, como Bartolom√© Ord√≥√Īez y Dami√°n Forment. En una fase m√°s madura del estilo surgen grandes figuras, creadoras de un peculiar Manierismo que sentar√° las bases de la posterior escultura barroca: Juan de Juni y Alonso Berruguete son los m√°s destacados.

La pintura renacentista espa√Īola est√° determinada igualmente por el pulso que mantiene la herencia del G√≥tico con los nuevos modos venidos de Italia. Esta dicotom√≠a se aprecia en la obra de Pedro Berruguete, que trabaj√≥ en Urbino al servicio de Federico de Montefeltro, y Alejo Fern√°ndez. Posteriormente aparecen artistas conocedores de las novedades italianas coet√°neas, como Vicente Macip o su hijo Juan de Juanes, influidos por Rafael; Luis de Morales, Juan Fern√°ndez de Navarrete o los leonardescos Fernando Y√°√Īez y Hernando de los Llanos. Pero la gran figura del Renacimento espa√Īol, y uno de los pintores m√°s originales de la Historia, se inscribe ya en el Manierismo, aunque rebasando sus l√≠mites al crear un universo estil√≠stico propio: El Greco (1541-1614).

Renacimiento alem√°n

La liebre, obra de Durero. El interés por los fenómenos y los elementos de la Naturaleza fue uno de los pilares del Humanismo. Durero analiza el mundo vegetal y animal en multitud de dibujos, bocetos y acuarelas caracterizados por su precisión de científico. Albertina, Viena.
Artículo principal: Renacimiento alemán

El Renacimiento artístico no fue en Alemania una tentativa de resurrección del arte clásico, sino una renovación intensa del espíritu germánico, motivado por la Reforma protestante.

Alberto Durero (1471-1528), fue la figura dominante del Renacimiento alemán. Su obra universal, que ya en vida fue reconocida y admirada en toda Europa, impuso la impronta del artista moderno, uniendo la reflexión teórica con la transición decisiva entre la práctica medieval y el idealismo renacentista. Sus pinturas, dibujos, grabados y escritos teóricos sobre arte ejercieron una profunda influencia en los artistas del siglo XVI de su propio país y de los Países Bajos. Durero comprendió la imperiosidad de adquirir un conocimiento racional de la producción artística, e introdujo el idealismo de raigambre italiana en el arte alemán.

La pintura germ√°nica conoci√≥ en este √©poca uno de sus mayores momentos de esplendor. Junto a la figura fundamental de Durero surgieron otros grandes autores, como Lucas Cranach el Viejo, pintor por antonomasia de la Reforma protestante; Hans Baldung Grien, introductor de tem√°ticas siniestras y novedosas, deudoras en cierto modo del arte medieval; Matthias Gr√ľnewald, uno de los precursores del expresionismo; Albrecht Altdorfer, excelente paisajista, o Hans Holbein el Joven, que desarroll√≥ casi toda su producci√≥n, centrada en el retrato, en Inglaterra.

Tras la Reforma, el mecenazgo de la nobleza alemana se centró en primer lugar en la arquitectura, por la capacidad de ésta para mostrar el poder y prestigio de los gobernantes. Así, a mediados del siglo XVI se amplia el castillo de Heidelberg, siguiendo las directrices clásicas. Sin embargo, la mayoría de los príncipes alemanes prefirieron conservar las obras góticas, limitándose a decorarlas con ornamentación renacentista.

Los emperadores Habsburgo y la familia Fugger fueron los más importantes mecenas, destacándose por su protección a grandes figuras como Johannes Kepler y Tycho Brahe.

Renacimiento en Flandes y los Países Bajos

Pieter Brueghel el Viejo: El regreso de los reba√Īos, o Jornada sombr√≠a. El paisaje se ha convertido en el tema principal del cuadro. Brueghel introduce casi siempre la figura (en este caso, los pastores) como an√©cdota o contrapunto a un universo del que el ser humano s√≥lo es una parte, m√≠nima y fr√°gil. Obs√©rvese el inter√©s por la plasmaci√≥n de los efectos atmosf√©ricos en los nubarrones que oscurecen el cielo. Museo de Historia del Arte, Viena.

Véase también: Primitivos flamencos

A la par que se desarrollaba en Italia el Cinquecento Italiano, la Escuela Flamenca de pintura alcanz√≥ un desarrollo notable, como heredera y continuadora de la tradici√≥n tardog√≥tica anterior representada por Jan van Eyck, Roger van der Weyden y otros grandes maestros. Se caracteriz√≥ por su naturalismo, rasgo que comparte con los maestros italianos. Los modos del G√≥tico pervivieron con mayor fuerza, aunque matizados con caracter√≠sticas singulares, como cierta vena caricaturesca y fant√°stica y una mayor sensibilidad a la realidad del pueblo llano y sus costumbres. Se recoge ese inter√©s en obras de car√°cter menos idealizado que las italianas, con una marcada tendencia por el detallismo casi microsc√≥pico que aplican a las representaciones (influjo de los maestros tardog√≥ticos ya mencionados y la Miniatura), y tendencia hacia lo decorativo, sin demasiado inter√©s por disquisiciones te√≥ricas. A mediados del siglo XVI el Clasicismo italiano entra con fuerza en la pintura flamenca, manifest√°ndose en la llamada "Escuela de Amberes" y en pintores como Jan van Scorel o Mabuse, algunos de los cuales permanecieron en Italia estudiando a los grandes maestros. A la difusi√≥n de los nuevos modelos contribuy√≥ sobremanera el grabado, que puso al alcance de pr√°cticamene cualquier artista las obras producidas en otras escuelas y lugares, poniendo muy de moda en toda Europa el estilo italianizante. Algunos grandes nombres de la √©poca fueron Joachim Patinir, uno de los creadores del paisaje como g√©nero aut√≥nomo de la pintura, aunque apegado todav√≠a al G√≥tico; Quint√≠n Metsys, que se inspir√≥ en los dibujos caricaturescos de Leonardo y en las clases populares para retratar vicios y costumbres; el retratista Antonio Moro; el Bosco, uno de los pintores m√°s originales de la historia, apegado formalmente a la tradici√≥n de la vieja escuela flamenca; pero a la vez innovador, creador de un universo fant√°stico, casi on√≠rico que lo sit√ļan como uno de los precedentes del Surrealismo; y Pieter Brueghel el Viejo, uno de los grandes maestros del paisaje y las costumbres populares, quiz√° el m√°s moderno de todos ellos, aun cuando en su pintura glose sentencias morales y de cr√≠tica social que tienen algo de medieval.

En el campo de la escultura, destacó Adriaen de Vries, autor de expresivas obras (generalmente de bronce) en las que el movimiento, la línea ondulada o serpentinata y el desnudo heroico las caracterizan como excelentes ejemplos de manierismo escultórico fuera de Italia.

Renacimiento en Francia

Vista del Patio del Caballo Blanco del Palacio de Fontainebleau, con la famosa escalera, preludio de las formas barrocas. Fontainebleau fue la auténtica capital artística de Francia durante el Renacimiento. En el conjunto palaciego intervinieron algunos de los mejores artistas del momento.

En Francia, la influencia italiana se dejó sentir desde muy temprano, favorecida por la cercanía geográfica, los vículos comerciales y la monarquía, que ambicionaba anexionar los territorios limítrofes de la península italiana, y lo consiguió en algunos momentos. Sin embargo, el impulso definitivo a la adopción de las formas renacentistas se dio bajo el reinado (1515-1547) de Francisco I. Este monarca, gran mecenas de las artes y aficionado a todo lo que procediera de Italia, protegió a importantes maestros, solicitando sus servicios para la Corte francesa (entre ellos el mismo Leonardo da Vinci, que murió en el Castillo de Cloux), a la vez que emprendió un ambicioso programa de revitalización cultural que revolucionó el desarrollo de las artes en el país. Conviene tener presente que Francia fue la cuna del Gótico y que por tanto este estilo estaba fuertemente arraigado y podía ser visto como un estilo nacional. De ahí que las formas góticas continuaran presentes durante un tiempo, a pesar del nuevo estilo impuesto por la Corte.

En cuanto a la arquitectura, la monarqu√≠a, fortalecida y en per√≠odo de expansi√≥n territorial, hab√≠a patrocinado ya desde el siglo XV la remodelaci√≥n de los viejos chateaux medievales y la creaci√≥n de nuevas residencias m√°s acordes con los tiempos. Pero fue precisamente Francisco I el que dio un impulso definitivo a esta operaci√≥n renovadora, que tuvo varios focos. El primer edificio renacentista en Francia fue el Castillo de Saint-Germain-en-Laye, imponente fortaleza de ladrillo y piedra en la que aparecen peque√Īos detalles renacientes, dentro de una general sobriedad de aire militar. De estilo m√°s avanzado ser√°n los Castillos del Valle del Loira, conjunto de mansiones para la realeza y la nobleza que muestran los rasgos m√°s caracter√≠sticos del Renacimiento franc√©s: decorativismo de raigambre manierista, recuerdos goticistas en las estructuras, y quiz√° lo m√°s novedoso: una perfecta integraci√≥n de los edificios en la naturaleza circundante, como se ve en el gr√°cil puente del Castillo de Chenonceau. El m√°s c√©lebre dentro de este conjunto es el Castillo de Chambord, que presenta grandes audacias estil√≠sticas, como una escalera interna helicoidal. Otros ejemplos de estas residencias suburbanas son los castillos de Amboise, Blois y Azay-le-Rideau.

Además de todas estas realizaciones, Francisco I se embarcó en la que quizá fue la obra fundamental de este período: el Palacio de Fontainebleau, vieja mansión de los reyes franceses que se renovará totalmente. En el edificio en sí, se aprecia ya el triunfo de las formas italianas, aunque adaptadas al gusto francés con sus típicas chimeneas y mansardas. Incluye fragmentos de desbordante creatividad, como la célebre escalera imperial, anticipo de soluciones barrocas. No obstante, quizá lo más destacado del proyecto fue que involucró a creadores de prácticamente todas las disciplinas artísticas, algunos venidos expresamente de Italia como los pintores Francesco Primaticcio o Rosso Fiorentino, el famoso escultor Benvenuto Cellini, o el arquitecto Sebastiano Serlio, importante autor de tratados de arquitectura del que apenas se conocen obras salvo este palacio. Las novedades que se fraguaron aquí trapasarían el ámbito local y darían origen a todo un estilo, el estilo de Fontainebleau, un manierismo refinado al servicio de los gustos aristocráticos.

Tras Francisco I, las formas a la italiana acabaron imponi√©ndose definitivamente en la arquitectura bajo Enrique II, cuya esposa pertenec√≠a a la familia florentina m√°s poderosa (Catalina de M√©dicis). Bajo su mandato (1547-1559) se reform√≥ la antigua sede de la Corte en Par√≠s, el Palacio del Louvre, convirti√©ndolo en un moderno edificio de est√©tica plenamente manierista. La reforma fue dirigida por uno de los arquitectos franceses m√°s destacados del momento, Pierre Lescot, que dise√Ī√≥ el gran patio central (Cour Carr√©e), con caracter√≠sticas fachadas en las que utiliza el m√≥dulo de arco de triunfo cl√°sico. Asimismo, estos monarcas iniciaron la construcci√≥n de un nuevo palacio, enfrente del Louvre, el Palacio de las Tuller√≠as, en el que intervino el otro gran arquitecto franc√©s del Renacimiento, Philibert Delorme.

La Resurrecci√≥n, obra de Germain Pilon. Todo procede aqu√≠ de Miguel √Āngel: la anatom√≠a herc√ļlea de Cristo, los escorzos, el efecto no acabado. Hasta el dise√Īo general del grupo remite a las Sepulturas Mediceas del florentino. Museo del Louvre, Par√≠s.

La escultura del Renacimiento en Francia fue tambi√©n al comp√°s de lo dictado por Italia. Francia dej√≥ de ser ya a finales del siglo XIV el gran centro escult√≥rico de Europa que fue gracias a los talleres catedralicios, situaci√≥n que continuar√≠a durante el siglo XV, y a√ļn m√°s en el XVI. Es parad√≥jico y a la vez revelador que esta situaci√≥n coincida con la consolidaci√≥n progresiva de la instituci√≥n mon√°rquica, evidentemente deseosa de renovar su imagen y dispuesta a usar el arte como instrumento propagand√≠stico de primer orden. No obstante de la p√©rdida de hegemon√≠a en este campo, que de todas formas nunca hab√≠a sido definitiva, surgieron grandes figuras al calor de los proyectos reales; es de destacar el car√°cter ornamental y decorativo que tuvieron las esculturas, subordin√°ndose al proyeto general de los edificios e integr√°ndose en √©stos. Dos fueron los autores m√°s sobresalientes: Germain Pilon y Jean Goujon.

La pintura tambi√©n experiment√≥ el progresivo declive de las formas g√≥ticas tradicionales y la llegada del nuevo estilo. Como se ha se√Īalado, se conocieron en Francia de primera mano las formas pict√≥ricas italianas en el siglo XVI gracias a la llegada de autores muy innovadores, como Leonardo o Rosso Fiorentino. Francisco I impuls√≥ la formaci√≥n de artistas franceses bajo la direcci√≥n de maestros italianos, como Niccol√≤ dell'Abbate o Primaticcio, siendo este √ļltimo el responsable de la decoraci√≥n del palacio de Fontainebleau y la organizaci√≥n de las fiestas de la Corte, y teniendo por tanto a sus √≥rdenes a muchos artesanos y artistas. Esta convivencia de talentos, escuelas, disciplinas y g√©neros dio origen a la llamada escuela pict√≥rica de Fontainebleau, una derivaci√≥n del manierismo pict√≥rico italiano que incide en el erotismo, el lujo, los temas profanos y las alegor√≠as, todo ello muy del gusto de su clientela principal, la aristocracia. La mayor parte de los artistas de Fontainebleau fueron an√≥nimos, precisamente por esa integraci√≥n de las artes que se propugnaba y por el magisterio de los artistas consagrados. No obstante, conocemos los nombres de algunos pintores, figurando Jean Cousin el Viejo o Antoine Caron entre los m√°s destacados. Sin embargo, el pintor franc√©s m√°s importante de la √©poca, a a vez que uno de los grandes retratistas de todos los tiempos, aunque gran parte de su obra se haya perdido, fue Fran√ßois Clouet, que super√≥ a su padre, el tambi√©n apreciable Jean Clouet, en la fiel plasmaci√≥n de la vida de los poderosos de la √©poca, con una profundidad psicol√≥gica y brillantez formal cuyo precedente hay que buscarlo en Jean Fouquet, gran pintor del siglo XV a√ļn en la √≥rbita del G√≥tico.

M√ļsica renacentista

Art√≠culo principal: M√ļsica del Renacimiento

Al no conocerse la m√ļsica griega o romana con tanta precisi√≥n como la arquitectura y la escultura, la m√ļsica renacentista no se produce como una restauraci√≥n de lo antiguo. La m√ļsica de esta √©poca fue una culminaci√≥n de los estilos anteriores (Ars nova), buscando naturalidad, proporci√≥n y armon√≠a entre texto y melod√≠a.

Características principales:

  • Uni√≥n entre m√ļsica profana y religiosa.
  • Equilibrio entre las voces.
  • Mayor sentido imitativo en el contrapunto.
  • Progresiva sustituci√≥n de voces por instrumentos (se favorece as√≠ a la m√ļsica instrumental, que tambi√©n acompa√Īa a la danza).
  • Se ampl√≠a el campo de acci√≥n de la interpretaci√≥n musical (templos, universidades pero tambi√©n salones, cortes, etc).
  • El m√ļsico adquiere mayor importancia social.

M√ļsica vocal religiosa:

  1. Motete: Es una composici√≥n de 2, 3 o m√°s voces sobre textos latinos y de extensi√≥n breve. El motete se cantaba en Adviento, Cuaresma y en Semana Santa. Su √©poca de mayor importancia fue durante los siglos XII y XIII. En el motete destacan las figuras de Giovanni Pierluigi da Palestrina y de Orlando di Lasso, que ser√°n los m√ļsicos m√°s destacados de la √©poca.
  2. Misa: Se desarrolla sobre los textos lit√ļrgicos de esta celebraci√≥n: kyrie; gloria; credo; sanctus y Agnus Dei. La misa estaba inspirada en temas del canto llano y profano, excepto en el caso de la Missae sine nomine (misa sin nombre) que no estaba inspirada en ning√ļn tema preexistente.


Bibliografía

- BUCKHARDT, J.: La cultura del Renacimiento. Madrid, Editorial Akal, 2004.

- V.V.A.A.: El Arte del Renacimiento en Italia. Köln, Konemann, 1999.

- Bert√©nyi, I. , Di√≥szegi, I. , Horv√°th, J. , Kalm√°r, J. y Szab√≥ P. (2004). Kir√°lyok K√∂nyve. Magyarorsz√°g √©s Erd√©ly kir√°lyai, kir√°lynŇĎi, fejedelmei √©s korm√°nyz√≥i. Budapest, Hungr√≠a: Helikon Kiad√≥.

Véase también

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