Asedio

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Asedio
Para la novela del escritor espa√Īol Arturo P√©rez-Reverte, v√©ase El asedio.
Juana de Arco en el asedio de Orleans, pintada por Jules Eugène Lenepveu.

Un asedio o sitio es un bloqueo militar prolongado a una fortaleza, que suele ir acompa√Īado del asalto a √©sta, con el objetivo de su conquista mediante la fuerza o el desgaste. Tiene lugar cuando un atacante se encuentra con una ciudad o fortaleza que rechaza la rendici√≥n y no puede ser tomada f√°cilmente mediante un asalto frontal. Suele conllevar el rodeo del objetivo y el bloqueo de las l√≠neas de abastecimiento, normalmente apoyado por maquinaria de asedio, bombardeo de artiller√≠a y la construcci√≥n de t√ļneles subterr√°neos para reducir las fortificaciones.

Los asedios probablemente surgen en la historia junto con el desarrollo de las ciudades a grandes centros de poblaci√≥n. Las ciudades antiguas de Oriente Medio, por ejemplo, ya muestran restos arqueol√≥gicos de murallas fortificadas. Durante el Renacimiento y la Edad Moderna, los asedios dominaron la forma de guerra en Europa hasta tal punto que Leonardo da Vinci, por ejemplo, gan√≥ gran parte de su renombre mediante el dise√Īo de fortificaciones en su estudio. Las campa√Īas medievales generalmente se dise√Īaban mediante una sucesi√≥n de asedios.

Sin embargo, en la era Napole√≥nica, el uso cada vez mayor de ca√Īones muy poderosos fue reduciendo el valor de las fortificaciones, de forma que ya en los tiempos modernos, las trincheras sustituyeron a las murallas, y los b√ļnkeres reemplazaron a los castillos. Ya en el siglo XX la importancia del asedio cl√°sico fue declinando debido a la llegada de la guerra m√≥vil. Una fortificaci√≥n concreta dej√≥ de ser tan decisiva como lo era antes y, por ello, aunque todav√≠a se producen asedios concretos, ya no son tan importantes ni tan comunes como lo fueron antes, dados los cambios en los medios de guerra y, sobre todo, por la facilidad con que hoy en d√≠a se pueden dirigir grandes vol√ļmenes de poder destructivo contra un solo objetivo est√°tico.

Un asedio militar puede tener cuatro posibles desenlaces:

  • Los defensores pueden romperlo sin ayuda de fuera, en cuyo caso se dice que han mantenido la posici√≥n.
  • Si los defensores logran vencer gracias a ayuda del exterior, se dice que se ha levantado el asedio.
  • Si el asedio finaliza con los atacantes tomando el control de la ciudad o fortaleza asediada, pero los defensores logran escapar, se dice que la ciudad ha sido evacuada.
  • Si los atacantes salen victoriosos y logran destruir o capturar a los defensores, se dice que la ciudad o fortaleza asediada ha ca√≠do.

Contenido

El asedio en la Historia Antigua

Defensa

Las murallas de la ciudad y las fortificaciones fueron esenciales para la defensa de las primeras ciudades en el antiguo Oriente Próximo. Las murallas se construían con ladrillos de barro, piedra, madera o alguna combinación de estos materiales dependiendo de los recursos de la zona. Las murallas de la ciudad también habrían servido para el doble propósito de defensa y de muestra a los posibles enemigos de la grandeza del reino: Las murallas que rodeaban la ciudad sumeria de Uruk ganaron, por ejemplo, una gran reputación, con una longitud de 9,5 km y una altura de unos 12 metros. Después, las murallas de Babilonia, reforzadas con torres y fosos, ganaron una reputación similar.

En Anatolia, los Hititas construyeron impresionantes murallas de piedra alrededor de sus ciudades, aprovechando las colinas. Otras ciudades, como las de la civilización del Valle del Indo o la Minoica de Creta, se tomaron menos molestias, si bien eso se debe a que basaban su defensa más en la protección de sus fronteras y sus costas, en lugar de las ciudades.

Los asedios en el arte

El asedio egipcio de Dapur, en el siglo XIII a. C., en el templo de Rams√©s II en Tebas.

Las representaciones m√°s antiguas de los asedios en expresiones art√≠sticas datan de la √©poca protodin√°stica en Egipto, de alrededor del 3000 a. C. Muestran destrucciones simb√≥licas de murallas de una ciudad por animales utilizando azadas. Las primeras maquinarias para asedio se encontraron en restos de una tumba egipcia del siglo XXIV a. C., que muestra a soldados egipcios asaltando las murallas de Cana√°n con escaleras con ruedas.

De una √©poca posterior, del siglo XIII a. C., es el retrato del violento asedio de Dapur, una ciudad asiria, con soldados subiendo por escaleras protegidas por arqueros. En restos de un palacio asirio que data de entre el siglo IX y el siglo VII a. C. aparecen asedios de diversas ciudades de Oriente Pr√≥ximo. Si bien ya se hab√≠a inventado un ariete simple alrededor de un milenio antes, los asirios mejoraron la tecnolog√≠a construyendo arietes con forma de torre y posicionando arqueros en la parte superior.

T√°cticas

La pr√°ctica m√°s com√ļn en los asedios era simplemente desplegar el asedio y esperar a la rendici√≥n de los enemigos encerrados. El asedio egipcio de Megido en el siglo XV a. C. dur√≥ siete meses antes de que los habitantes se rindiesen. Los hititas, en el siglo XIV a. C., terminaron un asedio a una ciudad rebelde de Anatolia cuando la reina madre sali√≥ de la ciudad y suplic√≥ clemencia para su pueblo.

Si la finalidad principal de una campa√Īa militar no era la conquista de una ciudad en particular, se pod√≠a simplemente dejarla de lado. Los hititas, contra el reino de Mitani en el siglo XIV a. C. ignoraron la ciudad fortificada de Karkemish y, cuando cumplieron su objetivo, volvieron a la ciudad y la tomaron tras un asedio de ocho d√≠as. El conocido asedio asirio de Jerusal√©n, en el siglo VIII a. C., termin√≥ cuando los israelitas les ofrecieron regalos y tributos, seg√ļn cuentan los relatos asirios, o cuando el campamento asirio fue golpeado con una plaga, seg√ļn la Biblia.

Debido a problemas log√≠sticos, los asedios de larga duraci√≥n que supusieran algo m√°s que una peque√Īa fuerza militar, muy pocas veces pod√≠an mantenerse.

Relatos

Réplica de un ariete en el Castillo de Baux, Francia.

Si bien hay muchos relatos antiguos de ciudades que fueron saqueadas, muy pocos contienen datos acerca de c√≥mo se logr√≥ esto. Algunos cuentos populares hablan de c√≥mo los h√©roes actuaban en las batallas, como por ejemplo en la historia del Caballo de Troya, y un relato muy similar cuenta c√≥mo la ciudad cannanita de Joppa fue conquistada por los egipcios en el siglo XV a. C.

El libro de Josu√© de la Biblia contiene una historia sobre la milagrosa Batalla de Jeric√≥. Un relato hist√≥rico m√°s detallado que data del siglo VIII a. C., llamado la estela de Pianjy, describe c√≥mo los nubios asediaron varias ciudades egipcias usando arietes, arqueros, hondas y construyendo rudimentarios puentes de tierra sobre los fosos.

El asedio en la Historia grecorromana y la Edad Media

Artículo principal: Asedio en la Antigua Grecia

El ej√©rcito macedonio de Alejandro Magno se vio envuelto en m√ļltiples asedios. Hay, sin embargo, dos de ellos que fueron particularmente dif√≠ciles: Tiro y la Roca Sogdiana. Tiro era una ciudad fenicia que ocupaba una isla localizada a aproximadamente un kil√≥metro del continente. Los macedonios construyeron un impresionante puente para acceder a la isla y que ten√≠a alrededor de 60 m de ancho. Cuando ya se encontraban lo suficientemente cerca para que alcanzase la artiller√≠a, Alejandro trajo m√°quinas lanzadoras de piedras y catapultas ligeras para bombardear las murallas de la ciudad. La ciudad finalmente cay√≥ en manos macedonias tras un asedio de 7 meses.

Completamente al contrario del caso de Tiro, la Roca Sogdiana cay√≥ por rendici√≥n. Si bien la ciudad se hallaba en un promontorio de una zona monta√Īosa y era pr√°cticamente inexpugnable, Alejandro utiliz√≥ t√°cticas guerrilleras y logr√≥ escalar con algunas tropas los acantilados para ocupar unos terrenos que se situaban por encima de la ciudad misma. Los defensores se desmoralizaron al ver las tropas enemigas por encima de ellos y accedieron a la rendici√≥n.

La importancia de los asedios en el periodo antiguo no podía subestimarse. Una de las causas de la incapacidad de Aníbal de derrotar a Roma era su desconocimiento de las tácticas de asedio. Por ello, si bien era capaz de derrotar a los ejércitos de Roma en campo abierto, fue incapaz de tomar la propia Roma.

Ilustración de las distintas armas de asedio utilizadas en la Antigua Roma.
Pluteo

Sin embargo, los ej√©rcitos de legionarios de la Rep√ļblica e Imperio romanos son particularmente conocidos por su habilidad en la ejecuci√≥n de asedios. Los asedios, en gran n√ļmero y de gran variedad, fueron por ejemplo una pieza clave de la conquista de la Galia por Julio C√©sar en el siglo I a. C. En su Guerra de las Galias Julio C√©sar describe c√≥mo en la batalla de Alesia las legiones romanas levantaron dos inmensas paredes fortificadas alrededor de la ciudad. En la muralla interna, de unas 10 millas, manten√≠an a Vercing√©torix y a sus fuerzas dentro de la ciudad, mientras que la muralla externa les proteg√≠a de los refuerzos, que les superaban en n√ļmero y trataban de romper el asedio. Los romanos lograron mantener la posici√≥n entre las dos paredes y los galos. Enfrent√°ndose a la muerte por hambre, finalmente se rindieron una vez que sus refuerzos fueron derrotados por C√©sar.

Balista, arma de asedio de la época grecorromana.

Los Sicarios Zelotes que defend√≠an Masada en el a√Īo 74 fueron vencidos por las legiones romanas tras construir una rampa de 100 m que llegaba hasta la cima de la muralla oeste de la fortaleza.

El método universal de defensa contra los asedios es la utilización de las fortificaciones, principalmente murallas y canales, para suplementar las protecciones orográficas del asentamiento. También es muy importante contar con un abastecimiento suficiente de agua y comida para evitar la rendición por hambre. Durante el asedio, el ejército atacante utilizaría obras de ingeniería civil, como una línea de circunvalación del objetivo, para tratar de impedir que lleguen suministros desde el exterior. Cuando un asedio por hambre llegaba a límites desesperados para los defensores, es posible que la situación llegase a extremos de utilizar como comida cosas prácticamente incomestibles: caballos, animales domésticos, el cuero de los zapatos e incluso a sí mismos. En alguna ocasión los defensores podrían echar a ciudadanos de la ciudad, condenándoles a una muerte casi segura, para poder reducir la demanda de agua y comida almacenada.

La enfermedad era otra arma de asedio muy efectiva, aunque los atacantes eran a menudo tan vulnerables como los defensores. En algunos casos, las catapultas o armas similares lanzaban animales enfermos dentro de la ciudad, en un ejemplo de guerra biológica rudimentaria.

Fundíbulo o trebuquete, arma de asedio de la época medieval, que podía lanzar unos dos proyectiles por hora al objetivo.

Para terminar rápidamente con un asedio, se desarrollaron varios métodos en las épocas antigua y medieval para romper las fortificaciones, y se fue desarrollando una gran variedad de maquinaria de asedio: Las escaleras podían emplearse para escalar por encima de las defensas; los arietes y los garfios podían servir para romper las puertas o las murallas, y las catapultas, balistas, trabucos, mangoneles y onagros servían para lanzar proyectiles con la finalidad de destruir las fortificaciones y matar a los defensores. También podía construirse una torre de asedio: una estructura tanto o más alta que las murallas, que permitía a los atacantes disparar desde lo alto a los defensores y enviar a las tropas hasta la muralla con menos peligro que usando escaleras.

Adem√°s del lanzamiento de proyectiles, era tambi√©n muy com√ļn el intento de minar las fortificaciones, excavando hasta conseguir que se colapsasen. Esto se consegu√≠a excavando un t√ļnel debajo de los cimientos de las murallas y luego haciendo explotar el t√ļnel deliberadamente. Los defensores pod√≠an construir galer√≠as para contrarrestar los trabajos de los atacantes, haciendo colapsar los t√ļneles prematuramente.

El fuego se utilizaba asimismo como forma de acabar con fortificaciones de madera. El Imperio bizantino inventó el fuego griego, que contenía aditivos que lo hacían muy difícil de extinguir. Combinado con un lanzallamas primitivo, era un arma muy efectiva, tanto ofensiva como defensiva.

Los avances tecnológicos en la maquinaria de asedio obligaron a desarrollar una variedad de contramedidas defensivas. En particular, las fortalezas medievales se fueron fortaleciendo cada vez más (por ejemplo, la aparición del castillo concéntrico, del periodo de las Cruzadas). Igualmente se desarrollaron armas defensivas como agujeros que permitían dejar caer sobre los atacantes substancias como aceite hirviendo, plomo derretido o arena ardiendo. También se crearon aberturas para el lanzamiento seguro de flechas, puertas de seguridad o profundos fosos de agua. Se ponía gran atención a la defensa de las entradas, con puertas protegidas por puentes levadizos, verjas o fuertes avanzados.

En la Edad Media europea, casi todas las ciudades grandes ten√≠an murallas de protecci√≥n, y las ciudades m√°s importantes contaban conciudadelas, fuertes o castillos. Se hizo un gran esfuerzo en asegurar el suministro de agua en caso de asedio, con un complejo sistema de t√ļneles que se usaban para almacenamiento y comunicaciones (similares a los empleados mucho m√°s adelante en Vietnam durante la Guerra de Vietnam).

Hasta la invenci√≥n de la p√≥lvora (y la invenci√≥n de armas que lanzaban proyectiles mucho m√°s r√°pidos), el balance de poder y log√≠stica definitivamente favorec√≠an al defensor. Con la invenci√≥n de la p√≥lvora, el ca√Ī√≥n, los morteros y la artiller√≠a (estos √ļltimos en tiempos modernos), los m√©todos tradicionales de defensa se hicieron cada vez menos efectivos contra un asedio.

Los mongoles

En la Edad Media, se produjo en Asia la gran campa√Īa del Imperio mongol contra China, liderada por Genghis Khan. Fue una campa√Īa extremadamente efectiva, que permiti√≥ a los mongoles conquistar extensas √°reas. Incluso si no pod√≠an entrar en algunas de las ciudades mejor fortificadas, utilizaban t√°cticas de batalla innovadoras para hacerse con las tierras y los ciudadanos:

"Concentr√°ndose en los ej√©rcitos a campo abierto, las fortalezas deb√≠an esperar. Por supuesto, fortalezas peque√Īas, o aquellas que eran f√°cilmente sorprendidas, eran tomadas a medida que se iban encontrando. Esto ten√≠a dos efectos: Primero, cortaba a la ciudad principal la comunicaci√≥n con otras ciudades de donde pudieran esperar ayuda. Segundo, los refugiados de las ciudades m√°s peque√Īas hu√≠an a la gran fortaleza, que era la √ļltima que quedaba todav√≠a a salvo. Las hordas de refugiados no solo reduc√≠an la moral de los habitantes y de la guarnici√≥n de la ciudad principal, sino que tambi√©n reduc√≠a sus recursos. Las reservas de agua y comida se ve√≠an amenazadas por el s√ļbito influjo de refugiados, y pronto, lo que antes era una conquista realmente dif√≠cil, se volv√≠a f√°cil. Los mongoles entonces estaban libres para asediar la fortaleza sin interferencia del ej√©rcito principal, que hab√≠a sido destruido... En el asedio de Alepo, Hulagu utiliz√≥ veinte catapultas s√≥lo contra Bab al-Iraq (La puerta de Iraq). En J√Ľzj√Ęn√ģ hay diversos episodios en los cuales los mongoles construyeron cientos de m√°quinas de asedio con la finalidad de sobrepasar el n√ļmero que pose√≠a la ciudad para su defensa. Si bien J√Ľzj√Ęn√ģ seguramente exageraba, las grandes cifras que utilizaba tanto para los mongoles como para los defensores dan una idea de la gran cantidad de maquinaria empleada en cada asedio"[1]

Otra táctica mongol consistía en usar las catapultas para lanzar cuerpos de enfermos de plaga dentro de las ciudades asediadas. La plaga infestaría la ciudad y permitiría que fuese capturada con mayor facilidad, si bien este mecanismo de transmisión de enfermedades no se conocía en aquel tiempo.

En la primera noche del asedio, el caudillo mongol se acomodaba en una tienda de color blanco. Eso significaba que si la ciudad se rendía, todos los ciudadanos serían respetados. El segundo día, utilizaba una tienda de color rojo: si la ciudad se rendía matarían a todos los hombres, pero el resto se salvaría. El tercer día usaba una tienda de color negro: no se dejarían supervivientes.

Este tipo de actitud era com√ļn en muchos ej√©rcitos. Una ciudad que se rend√≠a pod√≠a negociar para evitar el saqueo. La que era tomada por el asedio o por el asalto podr√≠a sufrir tremendas consecuencias, incluso hasta el siglo XIX. Mientras que el brutal saqueo de Jerusal√©n al final de la Primera Cruzada suele utilizarse como muestra del fanatismo religioso cristiano de la √©poca y la barbarie que provocaba contra los musulmanes, realmente no era distinto de la finalizaci√≥n de un asedio en el que hab√≠a sido necesario tomar la ciudad al asalto. Jerusal√©n hab√≠a sido conquistada al asalto y la costumbre era que pod√≠a ser saqueada durante tres d√≠as y tres noches, y los habitantes pod√≠an ser violados o matados sin ning√ļn tipo de trabas. La ciudad hab√≠a sido saqueada de forma similar s√≥lo cuatro a√Īos antes, en 1095 por los turcomanos. Era habitual que si la ciudad hab√≠a sido tomada al asalto se diese muerte a todos los varones; si se hab√≠a rendido tras un largo asedio (como Jerusal√©n en 1187 o Visby en 1361) se impusiesen unos grandes tributos y que la ciudad quedase indemne si se rend√≠a sin asedio.

Los mongoles eran menos eficientes contra castillos bien protegidos. Se dice que uno de los motivos por los cuales los mongoles no llegaron nunca a intentar un verdadero asalto a Europa fueron los castillos europeos. Tomarlos habr√≠a requerido demasiados recursos, y un ej√©rcito basado en la movilidad podr√≠a haber sido atacado f√°cilmente durante un asedio. Despu√©s de la cat√°strofe del a√Īo 1242, el rey Bela IV llen√≥ Hungr√≠a de castillos. Si bien deterioraban el poder central, al dar a los nobles locales una base de poder, probaron ser extremadamente efectivos contra los mongoles, y los h√ļngaros rechazaron con facilidad una invasi√≥n mongol a gran escala en 1281.

Los asedios en la era de la pólvora

La invenci√≥n de la p√≥lvora y el uso del ca√Ī√≥n trajo una nueva era en las t√°cticas militares referentes al asedio. Los ca√Īones empezaron a usarse a comienzos del siglo XIII, pero no empezaron a tener verdadera importancia hasta pasados unos 150 a√Īos. Ya en el siglo XVI los ca√Īones eran una pieza esencial y regular de cualquier ej√©rcito en campa√Īa, as√≠ como de las defensas de cualquier castillo.

La mayor ventaja del ca√Ī√≥n sobre otras armas de asedio era su capacidad de disparar un proyectil m√°s pesado, m√°s lejos, m√°s r√°pido, y m√°s a menudo que anteriores armas. Con ello, murallas de √©pocas pasadas (m√°s altas y relativamente m√°s delgadas) eran objetivos excelentes y, con el paso del tiempo, f√°cilmente destructibles. En 1453, las grandes murallas de Constantinopla fueron destruidas en solo seis semanas por los 62 ca√Īones del ej√©rcito de Mehmet II.

Sin embargo, pronto fueron apareciendo nuevas fortificaciones por todo Europa, esta vez dise√Īadas para aguantar las armas de fuego. Durante el Renacimiento y la Edad Moderna los asedios siguieron formando una parte muy importante de la forma de hacer la guerra en Europa.

Una vez que se fueron desarrollando los ca√Īones de asedio, las t√©cnicas para tomar una ciudad o fortaleza se empezaron a conocer en profundidad, hasta el punto de ritualizarse. El ej√©rcito atacante rodeaba una ciudad, y luego emplazaba a la ciudad a rendirse. Si respond√≠an negativamente el ej√©rcito rodear√≠a la ciudad con fortificaciones temporales para impedir contraataques del ej√©rcito defensor y la llegada de refuerzos. Los atacantes entonces construir√≠an una serie de trincheras, paralelas a las defensas, y justo a la distancia de la artiller√≠a defensiva. Entonces construir√≠an una trinchera en direcci√≥n a la ciudad haciendo un recorrido en zigzag, para evitar que quedase expuesta al fuego enemigo. Una vez estuviese dentro del alcance de la artiller√≠a se cavar√≠a otra trinchera paralela con emplazamientos para ca√Īones. Si fuese necesario se utilizar√≠a la primera artiller√≠a como cobertura, y el proceso se repetir√≠a hasta que los ca√Īones estuviesen lo suficientemente cerca como para acertar de pleno y abrir una brecha en las fortificaciones. De esta forma, las tropas de avanzadilla y las de apoyo podr√≠an aproximarse lo suficiente como para explotar la brecha, a la vez que el proceso prosegu√≠a desde varios puntos y buscando una mayor aproximaci√≥n. Despu√©s de cada paso del proceso los asaltantes emplazar√≠an a los defensores a la rendici√≥n, pero una vez que las tropas hubiesen alcanzado con √©xito la ciudad a trav√©s de la brecha, los defensores no podr√≠an esperar ninguna piedad.

Teorías emergentes de mejora de las fortificaciones

El Imperio Turco asedió Constantinopla, capital del Imperio bizantino, durante casi dos meses en 1453. Otros asedios duraron mucho más.

Los castillos que en a√Īos anteriores hab√≠an sido formidables obst√°culos para los asedios, ahora eran f√°cilmente derruidos con las nuevas armas. Por ejemplo, en Espa√Īa, el ej√©rcito reci√©n equipado de los Reyes Cat√≥licos fue capaz de conquistar las fortalezas moras de Granada en los a√Īos 1482 a 1492 que hab√≠an aguantado siglos antes de la invenci√≥n de los ca√Īones.

A comienzos del siglo XV, el arquitecto italiano Le√≥n Battista Alberti escribi√≥ un tratado titulado De Re aedificatoria, en donde teorizaba m√©todos de construcci√≥n de fortificaciones capaces de aguantar los nuevos ca√Īones. Propuso que las paredes se construyesen de forma desigual, como los dientes de una sierra. Propuso fortalezas en forma de estrella como murallas m√°s bajas y gruesas.

Sin embargo, pocos dirigentes siguieron sus consejos. Unas pocas ciudades de Italia comenzaron a construir en el nuevo estilo a finales de la década de 1480, pero fue sólo a partir de la invasión francesa de la península italiana en 1494-1495 cuando las nuevas fortificaciones comenzaron a construirse en gran escala. Carlos VIII invadió Italia con un ejército de 18.000 hombres entrenados con la artillería móvil a caballo de la época. Como resultado, podía vencer virtualmente a cualquier ciudad o estado, sin importar lo bien defendido que estuviese. Ante esta situación, se dio la vuelta a la estrategia militar de la época, poniendo un particular énfasis en la creación de nuevas fortificaciones que pudiesen aguantar un asedio moderno.

Un nuevo estilo de fortaleza

Plano de una fortaleza del siglo XVII.

Se demostr√≥ que la forma m√°s efectiva de proteger las murallas del fuego que recib√≠an de los ca√Īones enemigos resultaba ser la profundidad (incrementando el grosor de las defensas) y los √°ngulos (asegurando que los atacantes no pudiesen disparar a las murallas de forma perpendicular, sino en √°ngulo oblicuo). Inicialmente las murallas fueron reducidas y apuntaladas delante y detr√°s con materiales como piedra y arena que absorb√≠a mejor el impacto de los proyectiles. Las antiguas torres se reformaron y tomaron la forma de bastiones triangulares.

Este dise√Īo tom√≥ forma en la traza italiana. Fortalezas en forma de estrella rodeando pueblos e incluso ciudades; con defensas exteriores que demostraron ser muy dif√≠ciles de capturar incluso para un ej√©rcito bien equipado. Las fortalezas construidas de esta forma a lo largo del siglo XVI no llegaron a estar obsoletas hasta el siglo XIX, e incluso se siguieron usando durante la Primera Guerra Mundial (aunque modificadas para el estilo de guerra del siglo XX).

Sin embargo, el coste de construcci√≥n de semejantes fortalezas era extremadamente alto, y a menudo era demasiado para que las peque√Īas ciudades pudiesen asumirlo. Algunas llegaron a la bancarrota en el proceso de construcci√≥n, mientras que otras, como Siena, gastaron tanto dinero en las fortificaciones que eran incapaces de mantener al ej√©rcito adecuadamente, por lo que perdieron sus guerras en cualquier caso. Aun as√≠, se construyeron un gran n√ļmero de grandes e impresionantes fortalezas por el norte de Italia en las primeras d√©cadas del siglo XVI para resistir las repetidas invasiones francesas que llegaron a conocerse como las Guerras de Italia. Muchas de esas fortalezas todav√≠a siguen en pie.

Entre 1530 y 1550, el nuevo estilo de fortificaci√≥n se fue extendiendo por Italia y hacia el resto de Europa: particularmente Francia, los Pa√≠ses Bajos y Espa√Īa. Los ingenieros italianos eran demandados por toda Europa, sobre todo en √°reas azotadas por la guerra. Durante muchos a√Īos, las t√°cticas ofensivas y defensivas estuvieron equilibradas, llevando a una serie de guerras cada vez m√°s preparadas y costosas que requer√≠an una mayor planificaci√≥n y la implicaci√≥n de los distintos gobiernos.

Fortaleza de Bourtange en Groninga, Holanda. Fortaleza de forma pentagonal, muestra 5 bastiones, uno en cada uno de sus √°ngulos.

Las nuevas fortalezas aseguraban que las guerras no se extendiesen m√°s all√° de una serie de asedios. Dado que las fortalezas pod√≠an albergar f√°cilmente a unos 10.000 hombres, un ej√©rcito invasor no pod√≠a ignorar una posici√≥n poderosamente fortificada, puesto que supon√≠a un riesgo muy alto de contraataque. Como resultado, casi todas las ciudades deb√≠an ser tomadas, lo cual supon√≠a un largo proceso que pod√≠a tomar meses e incluso a√Īos, hasta que los ciudadanos de la ciudad se rend√≠an por hambre. La mayor√≠a de la batallas de esta √©poca fueron entre ej√©rcitos que manten√≠an el sitio a una posici√≥n, y los ej√©rcitos de rescate que trataban de liberar a los asediados.

El mariscal Vauban

Ciudadela de Pamplona. Construida en 1571 por orden de Felipe II por el prestigioso ingeniero italiano Giacomo Palearo, es un pent√°gono estrellado de cinco puntas con baluartes en los extremos.

Al final del siglo XVII, el mariscal Vauban, un ingeniero militar francés, desarrolló la fortificación moderna hasta su punto álgido, refinando la estrategia del asedio sin alterarla de forma drástica: se cavarían canales, las murallas se protegerían con glacis y los bastiones enfilarían a los atacantes. A la vez demostró ser un maestro planeando él los asedios. Refinó el asedio para convertirlo en un proceso metódico que, si no fuese interrumpido, acabaría con las mayores fortificaciones.

Hay ejemplos de fortalezas hechas siguiendo su estilo en Norte América, incluyendo el Fuerte McHenry, en Baltimore, el Fuerte Ticonderoga en el estado de Nueva York y La Citadelle en Quebec.

Planear y mantener un asedio es tan difícil como defenderlo. El ejército que asedia debe estar preparado para repeler tanto las salidas del área asediada como cualquier ataque que intente librar la posición desde el exterior. Por eso era habitual construir líneas de trincheras y defensas en ambas direcciones. Las líneas externas rodearían completamente al ejército atacante y le daría protección en caso de ataques externos, y serían el primer esfuerzo de construcción en la preparación del asedio, que se construiría poco después de que la ciudad hubiese sido rodeada. También se construiría una línea de circunvalación, mirando hacia la zona asediada, como protección ante las salidas de los defensores y previniendo una huida.

La siguiente l√≠nea, que Vauban sol√≠a colocar a unos 600 metros del objetivo, contendr√≠a las principales bater√≠as de ca√Īones pesados, de forma que pudiesen alcanzar al objetivo sin ser a su vez vulnerables. Una vez que se establec√≠a esta l√≠nea, los equipos de trabajo avanzar√≠an para crear otra l√≠nea a 250 metros, que contendr√≠a ca√Īones m√°s peque√Īos. La √ļltima l√≠nea se constru√≠a a s√≥lo 30 o 60 metros de la fortaleza. Esta l√≠nea tendr√≠a los morteros, y servir√≠a como lugar del cual lanzar los ataques una vez se hubiesen abierto brechas. Tambi√©n es desde aqu√≠ desde donde los zapadores trabajar√≠an abriendo t√ļneles para atacar los cimientos de la fortaleza.

La trincheras que conectan varias líneas de los asediantes no se podían construir de forma perpendicular a las paredes de la fortaleza, puesto que entonces los defensores tendrían una clara línea de fuego por toda la trinchera. De ahí que se construyesen en zigzag, o con ángulos muy agudos.

Sitio de Gravelinas, donde se produjo la Batalla de Gravelinas, con una victoria espa√Īola sobre las tropas francesas que oblig√≥ al rey franc√©s a firmar la paz, y desistir de su invasi√≥n de Italia. Esta batalla se produjo despu√©s de la batalla de San Quint√≠n, y en honor a esta victoria, el rey Felipe II mand√≥ construir el Monasterio del Escorial.

Otro elemento de la fortaleza era la ciudadela. Normalmente se trataba de una peque√Īa fortaleza dentro de otra m√°s grande, que a veces se dise√Īaba como √ļltimo basti√≥n de defensa, pero normalmente ten√≠a la funci√≥n principal de proteger a la guarnici√≥n de una posible revuelta en la ciudad. La ciudadela se utilizaba tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra para mantener el orden de los residentes de la ciudad.

Como en eras pasadas, la mayoría de los asedios se decidían con poca lucha entre los ejércitos. El atacante tenía muy en cuenta la gran cantidad de bajas que supondría un ataque directo a la fortaleza, por lo que normalmente se prefería esperar a que los suministros dentro de la fortificación se agotasen, o las enfermedades debilitasen a los defensores hasta el punto de que estuviesen deseando rendirse. Al mismo tiempo, las enfermedades, y especialmente el tifus, eran un peligro constante para las tropas acantonadas fuera de la fortaleza, y a menudo obligaban a la retirada. Los asedios a menudo los ganaba el ejército que aguantase más tiempo.

Un elemento muy importante de la estrategia del asedio era si se permitir√≠a o no la rendici√≥n a la ciudad asediada. Normalmente era preferible permitir la rendici√≥n, tanto para evitar bajas como para dar ejemplo a futuras ciudades asediadas. Una ciudad a la que se le permit√≠a rendirse con un muy peque√Īo coste en vidas era mucho mejor que una ciudad que aguantase mucho tiempo y fuese brutalmente masacrada al final. Es m√°s, si un ej√©rcito ten√≠a fama de matar y saquear sin importar la rendici√≥n, entonces los esfuerzos defensivos de otras ciudades se ver√≠an redoblados.

La aparición de la guerra móvil

La t√°ctica del asedio domin√≥ el oeste de Europa durante la mayor parte de los siglos XVII y XVIII. Se pod√≠a invertir una campa√Īa entera, e incluso m√°s, en un solo asedio (por ejemplo, Ostende en 1601-04 o La Rochelle en 1627-28). Esto ten√≠a como resultado conflictos extremadamente largos y el balance que ofrec√≠a era que, mientras que los asedios supon√≠an un gran coste y lentitud, era muy exitoso o, al menos, lo era m√°s que los encuentros en campo abierto. Las batallas surg√≠an entre sitiadores y ej√©rcitos que trataban de liberar el sitio, pero el principio era un victoria lenta por parte del mayor poder econ√≥mico. Los relativamente raros intentos de forzar batallas en campo abierto (el rey sueco Gustavo II Adolfo en 1630 o los franceses contra los holandeses en 1672 o 1688) eran casi siempre derrotas muy caras.

Si bien durante la Revoluci√≥n Inglesa (1642-1651) hubo muchos asedios, la m√°xima general de los ej√©rcitos de campo abierto era ¬ę¬ŅD√≥nde est√° el enemigo? Vayamos y luchemos. O... si el enemigo ven√≠a... ¬°Qu√© debemos hacer! Salir a campo abierto y enfrentarnos¬Ľ.[2] Esto era muy distinto del sitio de Nuremberg durante las guerra de los 30 a√Īos y as√≠ se demostr√≥ a las fuerzas continentales por los regimientos de la New Model Army en la batalla de las Dunas (1658) durante la guerra anglo-espa√Īola de 1654.

Sin embargo, este esquema desapareci√≥ a ra√≠z de la Revoluci√≥n francesa y de las Guerras Napole√≥nicas. Las nuevas t√©cnicas trajeron ej√©rcitos de gran movilidad que se enfrentaban en batallas de campo abierto, y una fortificaci√≥n ya no era tan decisiva como sol√≠a ser. Los avances en artiller√≠a hicieron que las defensas que antes eran casi infranqueables fuesen in√ļtiles. Por ejemplo, las murallas de Viena que hab√≠an detenido a los turcos a mediados del siglo XVII no fueron ning√ļn obst√°culo para Napole√≥n a finales del siglo XVIII. Cuando ocurr√≠an los asedios, los atacantes sol√≠an ser capaces de vencer las defensas en un plazo de d√≠as o semanas, en lugar de semanas o meses, como ocurr√≠a antes. Sin embargo, las l√≠neas de fuertes de Torres Vedras (1810-1811), que fueron construidas por los portugueses bajo la direcci√≥n del cuerpo de Ingenieros de la Armada Brit√°nica durante la guerra en la pen√≠nsula, fueron capaces de detener a los franceses y fueron el primer ejemplo de guerra de trincheras. El asedio de Sebastopol de 1854-1855 durante la guerra de Crimea y los de Petersburg, Virginia, durante la Guerra Civil Estadounidense demostraron que las fortificaciones modernas todav√≠a pod√≠an resistir al enemigo durante muchos meses.

Esta era de ejércitos móviles continuó a través del siglo XIX. Por ejemplo, la gran fortaleza sueca de Karlsborg construida siguiendo la idea de las fortalezas de Vauban, fue planeada además como ciudad capital de reserva para Suecia, después de la pérdida de Finlandia en 1809, pero antes de terminarse su construcción en 1909 ya estaba obsoleta.


Los avances en la tecnolog√≠a de armas de fuego sin los necesarios avances en las comunicaciones en el campo de batalla gradualmente llevaron a que las t√°cticas defensivas volvieran a tener m√°s fuerza. Un ejemplo de asedio durante esta √©poca, prolongado durante 337 d√≠as debido a la incomunicaci√≥n de los sitiados, fue el Sitio de Baler, en el que un reducido grupo de soldados espa√Īoles, fue sitiado en una peque√Īa iglesia por los insurrectos filipinos, en el transcurso de la Revoluci√≥n Filipina y la Guerra Hispano-Estadounidense, hasta meses despu√©s de firmarse el Tratado de Par√≠s que daba por finalizado el conflicto.

Durante la guerra franco-prusiana, las l√≠neas en los campos de batalla se mov√≠an r√°pidamente por Francia. Sin embargo, el asedio de Metz y el asedio de Par√≠s detuvieron a los ej√©rcitos alemanes durante meses, debido a la superioridad del rifle Chassepot, y al principio de fuertes adosados y semi-adosados con artiller√≠a de calibre pesado. Esto determin√≥ la construcci√≥n de fortalezas a trav√©s de Europa, como las fortificaciones de Verd√ļn.

La guerra moderna

Imagen de una trinchera cerca de La Boisselle durante la Batalla del Somme en julio de 1916.

Principalmente como resultado del incremento del poder de fuego (como las ametralladoras) a disposici√≥n de las fuerzas defensivas, la Primera Guerra Mundial revivi√≥ una forma de guerra de asedio en la forma de guerra de trincheras. Aunque el asedio hab√≠a salido de las zonas urbanas, porque las murallas de la ciudad no eran efectivas contra las armas modernas, la guerra de trincheras era, sin embargo, capaz de utilizar muchas de las t√©cnicas de la guerra de asedio (t√ļneles, minas, artiller√≠a y, por supuesto, la guerra de desgaste) pero en una mucho mayor escala y en un frente muy extendido. El desarrollo del veh√≠culo blindado mejor√≥ las t√°cticas de infanter√≠a, al final de la guerra volvi√≥ a girar la balanza en favor de las maniobras.

El Blitzkrieg de la Segunda Guerra Mundial demostró que las fortificaciones fijas eran vencidas fácilmente por las maniobras, en lugar de mediante el ataque frontal y largos asedios. La gran línea Maginot fue sobrepasada y las batallas que habrían llevado semanas de asedio se podían ahora evitar con la utilización de la fuerza aérea (como por ejemplo la captura alemana con paracaidistas del Fuerte Eben Emael, Bélgica, a comienzos de la guerra). Los asedios más importantes de la Segunda Guerra Mundial fueron en el frente del Este, en donde la sangrienta guerra callejera marcó las batallas de Leningrado, Stalingrado y Berlín. En estas batallas, las ruinas de un entorno urbano demostraron ser obstáculos tan efectivos para un ejército invasor como cualquier fortificación.

En el Oeste, aparte de la Batalla del Atlántico, los asedios no fueron de la misma escala que en el frente del Este. Sin embargo, hubo una serie de asedios notables o críticos: la isla de Malta, Tobruk y Monte Cassino. En el Sudeste asiático hubo el asedio de Singapur, el de Myitkyina y otros.

Los m√©todos de suministro a√©reo se desarrollaron y se usaron ampliamente en la Campa√Īa de Burma para suministrar provisiones a los Chinditas (infanter√≠a brit√°nica estacionada en la India) y otras unidades, incluyendo a las que se encontraban en asedios como el de Imphal. Todos estos casos permitieron a los aliados lograr una experiencia vital para el bloqueo de Berl√≠n en la Guerra Fr√≠a.

Durante la Guerra de Vietnam las batallas de Dien Bien Phu (1954) y Khe Sanh (1968) tuvieron caracter√≠sticas parecidas a un asedio. En ambos casos, el Vietminh y el Vietcong fueron capaces de aislar al ej√©rcito enemigo capturando los terrenos de alrededor. En Dien Bien Phu los franceses fueron incapaces de utilizar la fuerza a√©rea para tomar el asedio y fueron derrotados. Sin embargo, en Khe Sanh, s√≥lo 14 a√Īos m√°s tarde, los avances t√©cnicos permitieron a los Estados Unidos aguantar el asedio. La resistencia de las fuerzas de los Estados Unidos fue asistida por la decisi√≥n de las fuerzas vietnamitas de usar el asedio como una distracci√≥n estrat√©gica para permitir su ofensiva m√≥vil, la primera en desarrollarse de forma segura. El asedio de Khe Sanh muestra las caracter√≠sticas t√≠picas de los asedios modernos: mientras que los defensores ten√≠an una gran capacidad de mantener el asedio, el objetivo principal de los atacantes era embotellar sus fuerzas y crear una distracci√≥n estrat√©gica, m√°s que llevar el asedio a su conclusi√≥n.

Acciones policiales

A pesar del impresionante poder del estado moderno, las t√°cticas de asedio siguen utiliz√°ndose en conflictos policiales. Esto se ha debido a un gran n√ļmero de factores, principalmente el riesgo a la vida humana, ya sea la de la polic√≠a, los asediados, terceras personas o los rehenes. La polic√≠a utiliza negociadores entrenados, psic√≥logos y, si es necesario, la fuerza, normalmente con la posibilidad de apoyarse en las fuerzas armadas si es necesario.

Una de las complicaciones a las que hace frente la policía en un asedio con rehenes es el Síndrome de Estocolmo, mediante el cual en ocasiones los rehenes desarrollan vínculos de afinidad con sus captores. Hay casos en los que los rehenes han intentado servir de escudo a sus captores o han rehusado cooperar con las autoridades en las acusaciones.

Referencias

  1. ‚ÜĎ May, Timothy (2004). ¬ęMongol Arms¬Ľ. Explorations in Empire, Pre-Modern Imperialism Tutorial: the Mongols. University of Wisconsin-Madison. [1]. 
  2. ‚ÜĎ Defoe, Daniel. Memoirs of a Cavalier. [2] (Proyecto Gutenberg). 

Bibliografía

  • Duffy, Christopher (1975). Fire & Stone: The Science of Fortress Warfare (1660‚Äď1860). New York: Stackpole Books. 2nd ed., 1996.. 
  • Duffy, Christopher (1996). Siege Warfare: Fortress in the Early Modern World, 1494‚Äď1660. Routledge and Kegan Paul. 
  • Duffy, Christopher (1985). Siege Warfare, Volume II: The Fortress in the Age of Vauban and Frederick the Great. London: Routledge and Kegan Paul. 
  • Lynn, John A.. The Wars of Louis XIV. 
  • May, Timothy (2004). ¬ęMongol Arms¬Ľ. Explorations in Empire, Pre-Modern Imperialism Tutorial: the Mongols. University of Wisconsin-Madison. [3]. 

Enlaces externos


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Sinónimos:

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  • asedio ‚ÄĒ sustantivo masculino 1. Cerco a una posici√≥n enemiga: Despu√©s de varios meses de asedio, la ciudad estaba completamente desabastecida. 2. Conjunto de molestias o presiones que sufre una persona por la insistencia de otra: El ministro consigui√≥… ‚Ķ   Diccionario Salamanca de la Lengua Espa√Īola

  • asedio ‚ÄĒ m. Acci√≥n y efecto de asediar ‚Ķ   Diccionario de la lengua espa√Īola

  • asedio ‚ÄĒ (Del lat. obsidium < obsidere, instalarse enfrente < sedere, estar sentado.) ‚Ėļ sustantivo masculino 1 MILITAR Cerco, sitio o bloqueo: ‚Ė† el asedio dur√≥ varias semanas. 2 Molestia, fastidio: ‚Ė† no soporta el asedio constante de los periodistas ‚Ķ   Enciclopedia Universal

  • asedio ‚ÄĒ {{ÔľÉ}}{{LM A03623}}{{„Äď}} {{SynA03703}} {{ÔľĽ}}asedio{{ÔľĹ}} ‚ÄĻa¬∑se¬∑dio‚Äļ {{„Ää}}‚Ėć s.m.{{„Äč}} {{Ôľú}}1{{Ôľě}} Cerco que se pone a una plaza o a un lugar fortificado para impedir la salida de los que est√°n en √©l o la llegada de socorro. {{Ôľú}}2{{Ôľě}} Agobio que se ‚Ķ   Diccionario de uso del espa√Īol actual con sin√≥nimos y ant√≥nimos

  • asedio ‚ÄĒ (m) (Intermedio) bloqueo de un lugar que impide la salida de √©l Ejemplos: Comandante ha ordenado el asedio de la residencia de guerrilleros. Asedio del castillo termin√≥ con la capitulaci√≥n del rey. Sin√≥nimos: sitio, cerco ‚Ķ   Espa√Īol Extremo Basic and Intermediate

  • asedio ‚ÄĒ s m Acto de asediar: el asedio a la fortaleza, el asedio a una bella mujer ‚Ķ   Espa√Īol en M√©xico

  • asedio ‚ÄĒ sustantivo masculino 1) cerco, bloqueo, sitio. 2) acoso, persecuci√≥n. * * * Sin√≥nimos: ‚Ė† sitio, cerco, bloqueo, acorralamiento, aisla ‚Ķ   Diccionario de sin√≥nimos y ant√≥nimos

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