Tecnología nuclear en Argentina

Contenido

El Proyecto nuclear argentino

Introducción. Capacidad productora y exportadora

Mapa Nuclear de la Argentina.

La ciencia y tecnología juegan un papel trascendental en la construcción, prestigio y poder de una Nación. Todo proyecto nuclear responde, claro está, a un modelo de desarrollo nacional que, en última instancia, responde a un modelo de nación que se inspira en determinados ideales políticos y económicos vigentes en un determinado contexto témporo-espacial, local e internacional. Como se pretende demostrar, el modelo argentino se trata de un modelo de desarrollo en donde la capacidad de innovar y crear ciencia y tecnología propias y la capacidad de agregar valor a partir del trabajo calificado de sus habitantes es el factor de crecimiento - Argentina fue el único país de la región que recibiera tres Premios Nobel en ciencia: Houssay y Leloir en Medicina, Milstein en Química-. Como sostiene el Embajador Julio César Carasales – entre otros cargos, ex representante de Argentina ante la Organización Internacional de Energía Atómica- este tipo de tecnología suele estar asociada, comúnmente, con los Estados altamente desarrollados.Durante los sesenta y setenta, la Argentina se perfilaba como uno de los líderes del Tercer Mundo en el campo del desarrollo atómico.La promoción de la exportación de energía nuclear, hoy por hoy, se perfila como uno de los objetivos prioritarios de política exterior a los efectos de agregar valor y diversificar las exportaciones argentinas.

Los autores suelen coincidir en señalar al nacionalismo y la independencia (o autosuficiencia) como principios vectores del modelo de desarrollo nuclear. Esta posición fue la que obligó a la Comisión Nacional de Energía Atómica (en adelante, CNEA) a desarrollar tecnología propia a costa de un esfuerzo y recursos considerables cuando esa tecnología podría haber sido importada a un precio menor. Asimismo, se subraya la índole absolutamente pacífica del programa nuclear argentino rechazándose explícitamente la construcción de bombas atómicas. Por otro lado, cabe señalar que toda la actividad nuclear en la Argentina estuvo promovida, financiada, y en gran medida ejecutada por el Estado. La política nuclear argentina fue coherente y continua en cuanto fue seguida por gobiernos tanto militares como civiles y de diferentes signos políticos. Fue toda una política de estado.

Períodos en el desarrollo nuclear argentino

Siguiendo la exposición de Castro Madero y Carlos Takacs en: "Política nuclear argentina. ¿Avance o retroceso?", se han distinguido cuatro períodos de desarrollo nuclear hasta 1983. El Embajador Julio Carasales en: "Rivales o Socios..." propone agregar otras dos fases desde 1983 hasta 1999. Proponemos extender ese último período hasta llegar al año 2002 – abarcando todo el gobierno de Carlos Menem- y agregar otra etapa desde la finalización del gobierno de De la Rua hasta la actualidad. Cada uno de estos períodos, por su parte, encuentra paralelo en una determinada política nuclear la que, a su vez, se inscribe dentro de un modelo de desarrollo de energía sustentado por el gobierno de turno.

A continuación, se presentan los diferentes períodos de desarrollo nuclear y las políticas de estado en materia de energía nuclear con sus características principales:

PERÍODOS DE POLÍTICAS
DESARROLLO NUCLEAR DE ESTADO
PERÍODO 1950-1958
PERÍODO 1958-1967 PRIMERA
PERÍODO 1967-1976 ETAPA
PERÍODO 1976-1983
PERÍODO 1983-1989 PERÍODO DE TRANSICIÓN
PERÍODO DE 1990-2002 NUEVA POLÍTICA NUCLEAR
2003-en adelante ACTUAL POLÍTICA NUCLEAR

Las actividades nucleares comenzaron en la Argentina, a nivel muy modesto, poco después del estallido en 1945 de la primera bomba atómica. Los esfuerzos se institucionalizaron y se consolidaron a partir de la creación, en 1950, de la Comisión Nacional de Energía Atómica (en adelante, CNEA) dejando atrás las actividades poco exitosas llevadas a cabo por un científico austríaco Ronald Richter quien había conseguido el apoyo del entonces Presidente Juan Domingo Perón. Desde allí, la CNEA pasó a concentrar, dirigir y desarrollar las actividades nucleares de la Argentina. En la ciudad de Bariloche, Provincia de Río Negro, la CNEA estableció su primer Centro Atómico. Mientras tanto, en Buenos Aires, se creó otro Centro Atómico, el de Constituyentes, donde se concentraron los trabajos de metalurgia nuclear y física e ingeniería de reactores. Asimismo, en 1954, se inauguraba el primer acelerador de partículas, que dio lugar a excelentes trabajos de física nuclear, como también a un equipo de radioquímicos, que sentó las bases de las aplicaciones de los radioisótopos en múltiples actividades.

El período comprendido entre 1950- 1958, estuvo caracterizado por la exploración de posibles yacimientos de uranio y finaliza, en 1958, cuando comienza a funcionar el primer reactor argentino,[1] el RAI, de tipo Argonauta, de 10 KW de potencia, totalmente construido en el país. A éste le siguieron el RA0, el RA2 y el RA3; este último de 5 Mw, inaugurado en 1967, con el cual se satisfizo la demanda de radioisótopos. Todos ellos fueron diseñados y construidos por la CNEA con participación de la industria nacional. A mediados de 1960, la CNEA ya contaba con capacidad propia en programas de cálculo para determinación de masas críticas, flujos neutrónicos, espectros, reactividades, parámetros termohidráulicos, etc. y la correspondiente correlación con los valores experimentales. Esto se complementaba con grupos que trabajaban en regulación y control, seguridad radiológica y nuclear, blindajes, desarrollo de equipos e instrumentación nuclear.

Entre 1958 y 1967, se destaca el desarrollo de las aplicaciones de los radioisótopos, de las fuentes internas de radiación y de la ingeniería de reactores experimentales. Se diseñó y construyó un reactor de irradiación y experimentación de una potencia de 5 M. Se establecieron las primeras plantas de concentración del mineral de uranio, en Malargue (Mendoza) y en el yacimiento Don Otto (Salta). En particular, se inició el desarrollo de numerosas aplicaciones de los radioisótopos en medicina, biología, industria ciencia y agricultura. Asimismo, se realizaron los estudios de factibilidad para la construcción de la primera central nuclear argentina.

A partir de 1958, se inicia una nueva fase: la construcción y operación de centrales nucleares, participando en la generación de energía del mercado eléctrico. Para la generación de energía eléctrica se optó, desde el comienzo, por la utilización de uranio natural como combustible y agua pesada como moderador, aprovechando la circunstancia de que la Argentina posee grandes reservas de uranio en su territorio. En este mismo período, se construyó una planta de purificación del concentrado de uranio en Córdoba y una planta experimental de reprocesamiento de elementos combustibles irradiados en el Centro Atómico de Ezeiza. En cuanto a las centrales nucleares, se construyeron durante el período bajo examen las siguientes:

Vista de la Central Atómica de Atucha desde el río Paraná.
  • ATUCHA I.[2] La CNEA firmó con SIEMENS, a fines de 1967, el contrato por el suministro de ATUCHA I. En 1968, se comienza a construir - 40 % de su costo fue de participación argentina, que incluía un 13 % de los componentes electromecánicos- y comenzará a operar en 1974. La primera central nuclear, ATUCHA I, es una central de 340 MW, instalada en la localidad de Lima, Partido de Zárate, en la Provincia de Buenos Aires. Ésta no sólo fue la primera central nuclear de Argentina sino también de América Latina. El diseño de la Central está basado en uno del tipo PWR (reactor de agua a presión) y la experiencia ganada en el reactor alemán MZFR de 50 MWe. ATUCHA I emplea mezcla de uranio natural (0,72%) y uranio levemente enriquecido al 0,85%. Es refrigerada y moderada con agua pesada (D20). Pertenece al tipo de reactores PHWR (reactor de agua pesada presurizado). El núcleo del reactor está compuesto de 252 posiciones con canales refrigerantes. Dentro de cada uno de ellos, se alojan los Elementos Combustibles que contienen el uranio en forma de pastillas de dióxido de uranio (UO2) sinterizadas.
  • EMBALSE.[3] En 1974, se inició la construcción de la segunda central nuclear, la central nuclear EMBALSE, cronológicamente, la segunda central nuclear argentina y la máquina térmica más grande de Sud América. La misma se encuentra situada en la costa sur del Embalse del Río Tercero, Provincia de Córdoba, a 665 msnm . La central nuclear Embalse es de tipo CANDU (Canadian Uranium Deuterium) como las plantas similares que existen operando en Canadá, Corea del Sur, India, Rumania, Pakistán y China. Pertenece al tipo de centrales de tubos de presión, cuyo combustible es el uranio natural y su refrigerante y moderador es el agua pesada. La carga y descarga del combustible se realiza durante la operación de la central y los valores de potencia nominal son: 600 megavatios- potencia eléctrica neta- y 648 megavatios –potencia eléctrica bruta-. La Central también produce el isótopo cobalto 60, para aplicaciones en la medicina, la investigación y la industria, constituyéndose en uno de los principales abastecedores del mercado local y mundial.


El período comprendido entre los años 1976 y 1983, marcó el pico de desarrollo nuclear argentino. El Plan Nuclear 1975-1985 de la CNEA, que marcó la cúspide del proceso nuclear argentino, preveía la construcción de tres centrales más, de 600 MWe cada una, para la década del ochenta. Este plan no se cumplió por el deterioro económico del país y por decisiones gubernamentales que favorecieron otros desarrollos competitivos, como el hidroeléctrico. En 1973 se comienza la construcción de la tercera central nuclear, ATUCHA II aún hoy en construcción. Y en 1982, se comenzaron a fabricar los elementos combustibles para los reactores de energía eléctrica (hasta entonces el concentrado de uranio se enviaba a Alemania para completar el proceso) y se inició la construcción de una planta de producción de agua pesada. Asimismo se instaló una fábrica de producción de vainas para elementos combustibles (nubes de circaloy). En noviembre de 1983, la Argentina alcanzará el dominio del ciclo completo de combustible nuclear cuando fue posible alcanzar la tecnología del enriquecimiento de uranio y se llevó a cabo la construcción de una fábrica de agua pesada. Cabe señalar que a fines de la década del setenta se inicia la cooperación nuclear con Brasil desarticulando la tradicional rivalidad entre los países y firmándose, en 1980, los Convenios de Mayo.

Durante el período 1983-1989, se produce una disminución y estancamiento de la actividad nuclear básicamente por un cambio de enfoque en la política de energía nuclear estatal y por una disminución de los recursos financieros. No obstante ello, en abril de 1983, se puso en funcionamiento la Central Nuclear EMBALSE. En 1984, prácticamente al mismo tiempo, se anunciaba el proyecto de un reactor nuclear de características novedosas: el CAREM. Este reactor nucleoeléctrico, cuya sigla significa Central Argentina de Elementos Modulares, diseño de la CNEA, y del cual el INVAP ya ha desarrollado la ingeniería de detalle, es otra muestra del elevado nivel científico–tecnológico que había alcanzado la Argentina en el campo nuclear. Este reactor es de cuarta generación, es decir de última generación, utiliza uranio enriquecido como combustible y agua liviana como moderador, y sus sistemas de seguridad son absolutamente confiables, dado que dependen de principios físicos y no de circuitos lógicos o de la intervención humana.

Durante el período 1990-2002, se pierde el entusiasmo en la actividad nuclear; se privatizan y/o cierran la mayoría de las empresas de la Dirección de Fabricaciones Militares (DGFM) y se divide en tres a la Comisión Nacional de Energía Atómica[4] - CNEA-: CNEA “Residual”, Autoridad Regulatoria Nacional[5] -ARN- y Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima[6] - NASA-. Por otra parte, con la ratificación del Tratado de Tlatelolco en 1994 y la adhesiónal Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) en 1995, la Argentina desactivó su desarrollo nuclear que era uno de los más importantes a nivel regional y mundial.

Actualmente, bajo los dos últimos gobiernos de turno de Néstor (2003- 2007) y Cristina Kirchner (2007 en adelante), respectivamente, el proyecto nuclear argentino parece cobrar un nuevo impulso. Los planes del Gobierno de Cristina Kirchner consisten en la finalización de las obras de la tercera central nuclear ATUCHA II, iniciar los estudios para la construcción de una cuarta usina atómica y retomar la producción de uranio enriquecidoque se había interrumpido en el ochenta; asimismo, el plan de relanzamiento del sector nuclear también prevé la extensión de la vida útil de la central de EMBALSE, ATUCHA I y el incremento de la producción de agua pesada en la planta neuquina de Arroyito.

El 18 de marzo de 2009, fue recibido en la Mesa de Entrada de la Cámara de Diputados de la Nación, un proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo Nacional, mediante el cual se prevé un régimen especial para el desarrollo del Plan Nuclear Argentino, que había sido ya anunciado por el gobierno en agosto de 2006, con el objetivo de “la reactivación como cuestión estratégica, de la generación nucleoeléctrica y el desarrollo de las aplicaciones y los servicios de la energía nuclear en los sectores de la salud, la industria y la actividad científica”. Dentro de tales objetivos se encuadra el decreto del 23 de agosto del 2006, que decidió la puesta en marcha de la Central Nuclear ATUCHA II, y el decreto del 24 de agosto del mismo año, que declaró de Interés Nacional la construcción y puesta en marcha del Prototipo de Reactor CAREM para generación nucleoeléctrica. Este proyecto de ley decide la construcción de una cuarta central nuclear de uno o dos módulos y la extensión de la vida útil de la Central Nuclear EMBALSE, proyectos a los que declara de Interés Nacional. Se encomienda a la NASA la materialización de los objetivos fijados y se le otorgan ciertas exenciones y beneficios tributarios. Además, aquél dispone normas para la creación de fideicomisos e integración de fondos, obtención de créditos y facultades para expropiar los bienes necesarios, entre otras. El proyecto de ley extiende el régimen propuesto a la ejecución de las obras tendientes a la finalización de la construcción y operación de ATUCHA II, al proyecto de extensión de vida útil de ATUCHA I, y a la construcción de toda otra central nuclear cuya ejecución le sea encomendada a NASA, siempre que se mantenga la titularidad accionaria de NASA en manos del Estado nacional. Este proyecto es una extensión de los regímenes que han protegido actividades similares en el pasado, cuya continuidad ha dado a nuestro país la posibilidad de situarse a la vanguardia de la tecnología nuclear en Latinoamérica.

De convertirse este proyecto en ley, el Plan Nuclear Argentino recuperaría el carácter de política de estado, que había perdido a partir de 1984.

Políticas de energía nuclear. Producción nacional vis a vis Exportación nuclear

Sin entrar en detalles (ver cuadro superior), en nuestro opinión se observan dos grandes líneas divisoras según la orientación del modelo de desarrollo nuclear sea hacia adentro o hacia fuera. La primera etapa, que comprende hasta el cuarto período, se caracteriza por ser un modelo que apunta más que nada a la producción nacional con vistas a alcanzar el ciclo completo de combustible nuclear. A mediados del setenta, se comienza tímidamente a exportar tecnología nuclear al exterior a: Rumania, Egipto, Argelia y Perú. Durante el período de transición se alcanza el objetivo de completar el ciclo de producción nuclear y se inicia un período de cooperación nuclear pacífica mediante la firma de diferentes acuerdos. Se inicia la cooperación nuclear con Brasil. De allí hasta la actualidad, consideramos una primera gran línea divisoria. Actualmente, el proyecto argentino nuclear, en cambio, mira hacia afuera: la exportación de energía nuclear constituye así uno de los objetivos prioritarios de la política exterior comercial argentina, el acento en la promoción de la exportación de tecnología nuclear responde a la meta de agregar valor y diversificar las exportaciones argentinas.

Exportación de tecnología nuclear

INVAP

INVAP[7] es una empresa argentina de alta tecnología dedicada al diseño, integración, y construcción de plantas, equipamientos y dispositivos en áreas de alta complejidad como energía nuclear, tecnología espacial, tecnología industrial y equipamiento médico y científico.

La empresa que opera bajo el régimen legal denominado "Sociedad del Estado", fue creada en 1976 mediante un convenio entre el Gobierno de la provincia de Río Negro y la Comisión Nacional de Energía Atómica de Argentina -CNEA-. Su nombre inicial fue Investigaciones Aplicadas el que luego fue transformado en INVAP, que es su designación oficial actual. El único propietario y accionista de la empresa es la Provincia del Río Negro. Su sede se encuentra en la ciudad de San Carlos de Bariloche, donde posee sus oficinas con sus equipos de administración y diseño, talleres, laboratorios y salas de integración de satélites. Además, tiene oficinas en Buenos Aires, Australia, Egipto, y empresas subsidiarias en EEUU y Brasil. En 2007, empleaba directamente a más de 600 personas (de las cuales un 70% son profesionales y técnicos especializados), e indirectamente a más de 700.

Desde sus orígenes, la empresa ha ganado prestigio como diseñador y proveedor de sistemas para reactores nucleares, y provisión de reactores nucleares para investigación y experimentación. Desde hace unos diez años la empresa ha incursionado en el sector aeroespacial, especialmente mediante el diseño, construcción y operación de satélites.

INVAP y la CNEA trabajan de forma coordinada dado que no sólo nace a partir de CNEA, sino que parte de su personal es de la CNEA así como también ciertas tecnologías. Los combustibles que usan los reactores que vende INVAP son de diseño y fabricación de la CNEA. Además la CNEA fabrica los combustibles de los reactores que opera Nucleoeléctrica argentina, NA-SA.

La empresa está certificada según las normas ISO 9000 e ISO 14000. Durante 2006 se estaba gestionando la calificación OHSAS18001:1999 – Sistema de Gestión de Seguridad e Higiene Ocupacional.

Por otra parte, cabe señalar que es la única empresa argentina reconocida por la NASA como apta para realizar sistemas satelitales completos, desde su diseño y construcción hasta su operación (exceptuando el lanzamiento).

INVAP ha construido los siguientes reactores nucleares:

País Ubicación Puesta en Marcha Nombre Potencia Térmica Notas
Australia Sydney 2007 OPAL 20 MW Vendida a la Org. Australiana para la Ciencia y la Tecnología (ANSTO)
Egipto El Cairo 1997 ETRR-2 22MW Vendido a la Autoridad de Energía Atómica de Egipto
Argelia Argel 1989 NUR 1MW Vendido al Alto Comisariado para la Investigación del Gobierno Argelino
Perú Huarangal 1988 RP-10 10MW Provisión del sistema de instrumentación nuclear al Instituto Peruano de Energía Nuclear
Perú Lima 1978 RP-0 10W Provisión del sistema de instrumentación nuclear al Instituo Peruano de Energía Nuclear

Reactor Polaco María

El 11 de junio de 2007, INVAP firmó, junto al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y al Instituto de Energía Atómica dePolonia (IEA), el contrato para el desarrollo y provisión de elementos combustible de Siliciuro de Uranio (siendo el uranio enriquecido provisto por el Departamento de Energía de los Estados Unidos) para el Reactor Polaco María. El reactor María sería el primer reactor de origen soviético con elementos combustibles del tipo MR-5 que reduce su enriquecimiento del 35% al 20% gracias a la tecnología del siliciuro de uranio.

Precalificación para construcción de reactor en Holanda

El 18 de diciembre de 2007, la Empresa holandesa Nuclear Research & Consultancy Group (NRG), informó formalmente que INVAP es una de las tres empresas precalificadas para participar en la licitación internacional para la provisión, en la modalidad “llave en mano”, de un reactor de investigación en Holanda.

El nuevo reactor, que ha sido bautizado "PALLAS", reemplazará al del mismo nombre existente en Petten, en el norte de Holanda. Además de INVAP, NRG ha precalificado a otras empresas líderes en el desarrollo e instalación de reactores, una francesa y una deCorea del Sur.

“PALLAS” será un reactor experimental del tipo tanque en pileta, con una potencia en el núcleo en un rango de 30 a 80 Mw(t) y de complejidad similar al OPAL. El reactor será utilizado para producir radioisótopos con fines medicinales, irradiar silicio parasemiconductores y ensayar e investigar propiedades de nuevos materiales y combustibles de reactores nucleares.

El 11 de mayo de 2009, se presentó la oferta técnica-comercial.

Precalificación para asesorar en la construcción de reactor en Egipto

En febrero de 2009, se presentaron 20 empresas, de las cuales solo 7 quedaron, las otras 6 son de Estados Unidos, España, el Reino Unido, Australia, Suecia y Suiza.

La empresa argentina ya había participado del proceso de construcción entre 1993 y 1998 del reactor ETRR-2, en Inshas, a 60 km al noroeste de El Cairo.

El caso de Australia

Inauguración del reactor australiano. Sólo en el ámbito de la tecnología nuclear, INVAP ya ha diseñado reactores para Australia, Perú, Argelia y Egipto. El desarrollo y construcción de reactores nucleares para investigación científica así como de equipamiento sanitario, radares y satélites científicos o de observación, constituyen ejemplos de excelencia de la producción argentina.

El contrato comercial de naturaleza privada celebrado entre la empresa argentina INVAP y su par australiana ANSTO, Organización Australiana para la Ciencia y la Tecnología Nuclear de julio del 2000, tuvo como finalidad proveer a Australia de un reactor nuclear de investigación para la producción de radioisótopos de uso médico, el cual es denominado “de reemplazo” por sus dueños australianos, que substituirá uno antiguo de construcción británica que data de la década del sesenta. El objetivo del contrato era proveer de un reactor de 20 MW (megawatts), alimentado con elementos combustibles de uranio enriquecido al 20%, moderado con agua liviana y reflejado con agua pesada. Los requerimientos de diseño presentaron grandes exigencias en cuanto a las instalaciones de producción de radioisótopos, la experimentación neutrónica, la seguridad y la disponibilidad. El reactor argentino, conocido con la sigla RRRP(Replacement Research Reactor Project) sirve para producir radioisótopos, que se utilizan en investigaciones y experimentos de medicina, medio ambiente, industria, minería, agricultura, tareas de aprendizaje y proyectos vinculados con la tecnología de neutrones.

Este contrato se logró a través de una licitación internacional en donde la empresa INVAP, ganadora de la misma, tuvo que competir con empresas de la talla de Siemens (Alemania), Technicatome (Francia) y AECL (Canadá). El proyecto comenzó en el año 1998, cuando a través del Organismo Internacional de Energía Atómica —establecido en Viena— el INVAP supo que Australia quería un nuevo reactor nuclear para reemplazar al de tecnología inglesa que funciona desde hace 30 años. Se pasaron varios procesos de selección incluida una defensa de 4 horas ante el gabinete australiano en pleno cuando los 150 ingenieros del INVAP fueron incluidos entre los cuatro preseleccionados.

El reactor fue construido en Lucas Heights, cerca de Sydney y se trata, hasta el momento, de la exportación de tecnología de punta, “llave en mano” pagada al contado a la Argentina, más importante en toda su historia, comprendiendo una inversión de 180 millones de dólares. (En caso de querer ver un recorrido por el reactor construido por INVAP, interesante video en: Reactor nuclear OPAL[8] ).

Actualmente, hay varias ofertas en danza y se están terminando trabajos en Egipto y Australia.

Producción de radioisótopos y agua pesada

Otra de las actividades más importantes es la producción de Radioisótopos, Argentina es uno de los mayores productores a nivel mundial de los mismos, especialmente de Molibdeno-99 y Cobalto 60 destinados a tratamiento oncológicos, que se producen a partir de una tecnología propia que utiliza Uranio levemente enriquecido, tecnología intrínsecamente anti-proliferación. Es importante destacar que de los tres centros a nivel mundial que tienen la posibilidad de expandir su producción de radioisótopos, uno es la Argentina y los otros dos tienen tecnología argentina (Australia y EE.UU.). En esta área hemos exportado en el pasado la Planta de Fabricación de Isótopos a Cuba y a Egipto.

Por otra parte, Argentina también se destaca por la producción de agua pesada. La planta de Arroyito- como se observa en el mapa- es la más grande del planeta.


El rol de la Cancillería argentina

La Argentina conserva sus destinos tradicionales de exportación, y en los últimos cinco años ha diversificado sus mercados y sus productos, sumando destinos y valor agregado. Dentro de los que constituyen con carácter prioritario objetivos de política exterior comercial argentina,[9] se encuentra la necesidad de incorporar valor y diversificar las exportaciones argentinas.


La energía nuclear es uno de los sectores que se presenta como promisorio a los efectos de responder a estos imperativos de política exterior. Estadísticamente,[10] durante los últimos años, el dinamismo exportador obedeció, principalmente, a las Manufacturas de Origen Industrial (MOI). Si bien dentro de esta categoría se destacaron los sectores de tecnología intermedia –industria de vehículos automotores y autopartes-, el dato novedoso, sin embargo, lo marcó la evolución de las exportaciones de bienes de alto contenido tecnológico, que aportaron al crecimiento de las ventas externas de MOI el 16 % - al año 2006- respecto del 3 % registrado al 2005.

Reflejo de la importancia que Cancillería otorga a la tecnología es la creación del Grupo Asesor de Políticas Tecnológias (GATEC)por el Canciller Rafael Bielsa por Resolución del 8 de septiembre de 2003,(antecesor del GETEC), para asistir a las delegaciones y colaborar en la elaboración de presentaciones argentinas en el ámbito internacional (organismos o foros)vinculadas a las políticas tecnológicas, informáticas o de telecomunicaciones y realizar su seguimiento.

Promoción de las exportaciones de energía nuclear

La exportación de este tipo de tecnología se basa fundamentalmente en su calidad y por ello se basa en la acción coordinada del Gobierno, de las empresas y del sector nuclear. De todas las empresas de tecnología se destaca INVAP, la más completa y conocida, aunque hay otras empresas que se dedican a producir bienes vinculados a la tecnología nuclear y que se ven beneficiadas por los negocios de exportación de tecnología nuclear: fabricantes de piezas de acero, diseñadores industriales, ingenieros en software y expertos en ingeniería nuclear.

La gestión de la Cancillería, en materia de promoción de las exportaciones, apunta a perfeccionar la sinergia entre los sectores público y privado, armonizando las acciones dirigidas al comercio exterior. La armonización se logra mediante la apertura de nuevos mercados a través de negociaciones que generan un marco político favorable y mejoran las condiciones de acceso. Paralelamente, se realizan investigaciones e inteligencia comercial para conocer mejor los mercados externos.

Anualmente, a través de la Subsecretaría de Comercio Internacional, la Cancillería elabora e implementa el Programa Integrado de Promoción Comercial y Desarrollo de Mercados Externos. El plan de acción, incluye, también, actividades organizadas conjuntamente con otras áreas y dependencias del gobierno nacional; los gobiernos provinciales; entes especializados; y el sector privado a través de las cámaras de cúpula, sectoriales y binacionales.



Entre las herramientas para la promoción de las exportaciones, se destacan principalmente las misiones comerciales multisectoriales, misiones comerciales sectoriales, ferias internacionales, rondas de negocios, asesoramiento a empresas exportadoras, organización de “Semanas Argentinas”. El brazo ejecutor de estas actividades es Fundación Exportar.[11] Otra herramienta de promoción comercial es Argentina Trade Net,[12] el portal oficial que pone a disposición del particulares y empresas que se dedican al comercio exterior información detallada, precisa y siempre actualizada sobre todo lo concerniente al mundo de los negocios a nivel internacional. Asimismo, se destaca la labor realizada por las Embajadas, Consulados y las Secciones Económicas / Comerciales de las diferentes representaciones argentinas en todo el mundo, en coordinación con la Cancillería Argentina.


Las misiones comerciales multisectoriales constituyen un ejemplo de coordinación de diferentes organismos y agencias públicas y del sector privado. Así, este tipo de misiones están conformadas por empresarios argentinos y son organizadas por la Cancillería sobre la base de las prioridades establecidas por la política comercial del país y a partir del análisis de las propuestas de los gobiernos provinciales, cámaras sectoriales, diversos organismos vinculados al comercio exterior y las secciones económicas y comerciales de las embajadas y consulados argentinos en el exterior. Dentro del sector de tecnología nuclear, por ejemplo, durante el 2006, se realizaron misiones multisectoriales al Noroeste de Brasil, India- Pakistán, Australia, Alemania- Austria- Suiza, Rusia- Ucrania, México y China. Durante los días 26 y 30 de octubre del 2008 en respuesta a la visita del Viceministro de Ciencia y Tecnología de Vietnam, Dr. Hoang Van Huay, a Argentina en junio de 2002, el Secretario Argentino de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Dr. Julio Luna, efectuó una visita oficial a Vietnam, acompañado por Dr. José Lolich, Representante de INVAP y Señora Agueda Menvielle, Directora de Cooperación Internacional de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. Acompañado por el Sr. Embajador Argentino ante Vietnam, Sr. Tomás Ferrari y los demás diplomáticos argentinos en este país, el Secretario Argentino y su delegación mantuvieron encuentros del trabajo con el Viceministro de Ciencia y Tecnología (MOST), Dr. Hoang Van Huay; el Presidente de la Comisión de Energía Atómica (VAEC), Dr. Vuong Huu Tan; el Director del Instituto de Ciencias y Técnicas Nucleares (INST), Dr. Vo Van Thuan; el Director del Instituto de Biotecnología (IBT), Dr. Le Tran Binh; el Vicedirector Permanente del Parque Hi-Tech Hoa Lac (HHTP), Dr. Nguyen Nhu Vinh. En noviembre del 2008, por ejemplo, se llevó a cabo una misión comercial multisectorial a Marruecos, Argelia, Egipto y Libia, entre otros asuntos, se puso énfasis en el tema de la cooperación nuclear.


Acuerdos de Cooperación nuclear pacífica

Otro papel de la Cancillería está vinculado a su participación en la negociación y concertación de acuerdos internacionales. Los acuerdos de cooperación nuclear dan el marco de seguridad jurídica necesario para impulsar la exportación de este tipo de tecnología como, asimismo, junto con las normas legales internas de la materia (TNP, Comprehensive Safeguards Agreement, etc.) establecidos por el Decreto 603 y/o la firma de un Acuerdo intergubernamental en los usos pacíficos de la Energía Nuclear determinan los requisitos a cumplir para poder exportar tecnología sensible. Los acuerdos de cooperación tienen su propio ciclo de vida que, en última instancia, no hacen más que reflejar un modelo de política de estado respecto a la energía nuclear. Esta política de cooperación en materia nuclear tuvo sus inicios en la década del sesenta, alcanzó su pico entre los setenta y los noventa, para luego decaer. Ya desde la década del sesenta, la Argentina suscribió varios instrumentos internacionales por medio de los cuales promovió la cooperación para el uso pacifico de la energía nuclear. El primero de ellos, sin embargo, data de julio de 1955, acuerdo que fue suscripto con Estados Unidos relativo al uso civil de la energía atómica.


Sobre la temática en cuestión, Argentina cuenta con un total de alrededor de cuarenta Acuerdos Internacionales suscriptos de los cuales, treinta y uno están en vigor. La República Argentina cuenta con acuerdos sobre cooperación nuclear con distintos países de diferentes continentes: Estados Unidos, Italia, Paraguay, Colombia, Uruguay, Alemania, Libia, Canadá, Chile, Ecuador, Perú, España, China, Guatemala, Turquía, Indonesia, Rusia, Rumania, Francia, Suiza, Tailandia, Marruecos, Corea del Sur, Bulgaria, Australia, Vietnam, Argelia, Sudáfrica y México. Cabe señalar que Estados Unidos es el país que más acuerdos tiene suscriptos con Argentina en esta materia– cinco en total- seguido por Alemania, que cuenta con cuatro, y Canadá con dos.

Al mismo tiempo y dentro del marco de los llamados Acuerdos Interinstitucionales, la Comisión Nacional de Energía Atómica - CNEA- tiene suscriptos diferentes acuerdos que la vinculan con sus pares de otros países. En este sentido, ha suscripto acuerdos con los organismos de energía atómica de Alemania, Perú, Cuba, EE.UU, Uruguay, Rusia y Ecuador. De un total de diez acuerdos interinstitucionales, siete de ellos están ya en vigor.

Por otro lado, la República Argentina también ha firmado catorce Declaraciones Conjuntas (dos con México, dos con Rusia, tres con Brasil, el resto con: Venezuela, Egipto, Benin, Nigeria, Uruguay y Perú), cinco Comunicados Conjuntos con Estados Unidos, Ecuador y Perú y dos con México; dos Memorándum de Entendimiento – uno con Uruguay y otro con Cuba-; una Declaración de Intención con Francia y un Protocolo de Cooperación con Colombia.


De entre todos los acuerdos de cooperación nuclear pacífica suscriptos, uno de los más recientes, el Acuerdo de Cooperación nuclear pacífica con Australia firmado en Canberra el 8 de agosto de 2001, en vigor desde el 12 de enero de 2005, es el que más ha dado de que hablar. En ese sentido, el acuerdo mencionado fue intensamente cuestionado- sobre todo, por las ONGs- con fundamento en el art. 41 de la Constitución Nacional que prohíbe ingresar a territorio nacional residuos peligrosos y radioactivos y bajo el argumento de que vía los artículos 11 párrafo 1, art. 12 párrafo 1 inciso a), y art. 6 párrafo 1 se introducía la posibilidad del acondicionamiento o reprocesamiento de combustibles gastados australianos en territorio argentino. Y se dijo que “la Argentina se convertiría en un basurero nuclear”.

En junio de 1999, el gobierno argentino propuso a Australia formalizar un acuerdo de cooperación sobre los usos pacíficos de la energía nuclear como parte de la estrategia de apoyo e interés respecto de la participación argentina en la licitación realizada por ANSTO, el instituto de investigaciones nucleares y satelitales de Australia, para la provisión de un reactor de investigación y producción de radioisótopos. Este acuerdo dio sustento y apoyo político al contrato comercial privado celebrado entre la empresa argentina INVAP y su par australiana ANSTO, en julio del 2000, contrato que se logró a través de una licitación internacional en donde la empresa INVAP, ganadora de la misma, tuvo que competir con empresas de la talla de Siemens (Alemania), Technicatome (Francia) y AECL (Canadá).


Este exitoso proceso implicó dos años y medios de arduas negociaciones en la que se destacó la participación del entonces Embajador de Argentina en Sydney, el Embajador Estancanelli. Por otro lado, también fue importante la política exterior argentina que siempre dio fuerte presencia al país en la Organización Internacional de Energía Atómica, donde históricamente ha jugado un activo papel; ese rol argentino, junto al hecho de que INVAP sea el brazo ejecutor de los proyectos de la CONAE - Comisión Nacional de Actividades Espaciales -, y que Argentina sea miembro del Grupo de Proveedores Nucleares, donde se establecen lineamientos básicos de las directrices internacionales que rigen la exportación de tecnología.

En el marco de su programa de actividades dentro de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el canciller argentino Jorge Taiana suscribió, en septiembre del 2009, en la sede de la ONU, un acuerdo con su colega del Reino Hachemita de Jordania, Nasser Judeh, sobre cooperación en los usos pacíficos de la energía nuclear. Taiana aseguró que “este importante acuerdo es el resultado de negociaciones que se iniciaron el año pasado, en octubre, luego de la visita a nuestro país del Rey Abdullah II, cuando con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner los dos Mandatarios acordaron fortalecer los vínculos entre ambas naciones en diferentes áreas y la nuclear fue una de las que interesó especialmente a Jordania”.

Hoy por hoy, existe un aire renovador y entre los últimos acuerdos firmados durante el transcurso del año 2008, se pueden mencionar: el Acuerdo de Cooperación para el uso pacífico de energía nuclear con Sudáfrica y con Argelia, y las Declaraciones Conjuntas con Brasil, Rusia y Egipto. Durante el 2009, también se firmó un Memorándum de Entendimiento con Cuba.

Articulación Cancillería- INVAP y otros organismos públicos y privados

El hecho de que un país tenga la mejor tecnología de punta no es suficiente para ganar acceso a los mercados internacionales y allí se evidencia la importancia de la actividad y gestión del Ministerio de Relaciones Exteriores y la articulación de sus políticas con los demás organismos, agencias y empresas tanto del Estado como del sector privado. Un ejemplo lo constituye el caso de la cooperación y exportación de tecnología nuclear a Australia.

La Red Tecnológica Argentina (RTA)[13] agrupa a las más prestigiosas instituciones públicas y privadas de promoción y ejecución de la ciencia y la tecnología y las vincula con las empresas exportadoras. Dentro del campo de la tecnología nuclear, se destaca la labor de INVAP cuya actividad cuenta con el firme apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores. En diciembre de 2007, el Canciller argentino Jorge Taiana recibió al Gerente General de INVAP, Lic. Héctor Otheguy. Durante el encuentro, Otheguy y Taiana manifestaron su deseo de “seguir profundizando la cooperación recíproca entre el INVAP y la Cancillería”, analizaron el panorama general de los productos ya vendidos por el Instituto y las posibles compras por parte de los más diversos países.

Las acciones tendientes a la exportación de tecnología nuclear comienzan con el contacto directo con las instituciones contrapartes que tienen el interés de adquirir determinado equipo o instalaciones. Posteriormente se desarrolla un trabajo junto a la Embajada para mantener las conversaciones. Las normas legales de nuestro país exigen el cumplimiento de ciertas condiciones legales para la exportación de tecnología sensible (TNP, Comprehensive Safeguards Agreement, etc.) establecidos por el Decreto 603 y/o la firma de un Acuerdo intergubernamental en los usos pacíficos de la Energía Nuclear. En estos casos las negociaciones se realizan junto a DIGAN – Dirección General de Asuntos Nucleares – de la Cancillería argentina para proceder a la elaboración del mismo y su posterior firma. De los mismos los Organismos competentes son la CNEA y la Autoridad Regulatoria Nacional –ARN-, los cuales suelen concretar Acuerdos bilaterales con las contrapartes correspondientes de cada país, además del/los Contrato/s específicos por exportación.


En el marco de la inauguración del reactor nuclear OPAL, Taiana afirmó que la obra “confirma a la Argentina como uno de los países más avanzados en materia de investigación nuclear y aseveró que de esta forma “la Argentina es conocida como exportadora confiable de instalaciones nucleares y de equipos y sistemas de control asociados tecnología nuclear”.


Aplicación de la tecnología nuclear a la promoción de las exportaciones

El uso de la energía nuclear es un tema que aún hoy genera acalorados debates en todo el mundo. Luego de dos accidentes de gran repercusión internacional: Trhee Mile Island ocurrido en Estados Unidos, en el año 1979 y Chernobyl, que tuvo lugar en la ex Unión Soviética en 1986, la energía de origen nuclear ha sido puesta en cuestión en cuanto una de las principales fuentes de energía limpia.Sin embargo, existen diferentes aplicaciones de la tecnología nuclear que permiten mejorar la competitividad de los productos nacionales en el mercado internacional y agregar valor a las exportaciones. Uno de esos casos, es el de la aplicación de la tecnología nuclear a la industria apícola argentina. Y es gracias a ello que Argentina se posiciona como la primera exportadora mundial de miel y la tercera productora mundial de aquélla. Tal es así que el 90 % de la producción nacional se destina a la exportación, envasada, para los países limítrofes, y a granel para el resto del mundo. Sin embargo, nadie pensaría que este hecho está vinculado directamente a la aplicación de ciertos métodos y técnicas de energía nuclear.


El inicio de las actividades del sector apícola en el Centro Atómico Ezeiza data de 1987, simultáneamente con la aparición de la Loque Americana. En 1990, la CNEA junto a la Universidad de la Plata iniciaron los estudios que derivarían en las aplicaciones de la tecnología nuclear en el sector apícola, y el desarrollo de la técnica de irradiación con rayos gamma de Cobalto 60 de ceras y colmenas como método de profilaxis en el control integrado de plagas. El uso de las radiaciones ionizantes no deja ningún residuo de contaminación, por lo que más allá del control específico de la Loque americana, se consideró la irradiación como técnica complementaria eficaz en el control integrado de plagas. Aprobado por los organismos oficiales- nacionales e internacionales- para su aplicación rutinaria, y considerado en los planes sanitarios regionales en Argentina, a través del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), la técnica empezó a implementarse con el fin de lograr tanto la vigilancia sanitaria, garantizando el crecimiento de las producciones como mejorando la calidad de los productos.


Desde 1996, controlada la Loque americana, comenzaron las tareas de investigación hacia nuevas problemáticas sanitarias, la Varroa jacobsoni Oud, un ácaro con etología parasitoide que se transformó en el más grave problema de la apicultura mundial. Tres años de experimentación concluyeron en la mejora de todos los parámetros sanitarios y medioambientales con el objeto de reducir el desarrollo del ciclo biológico del ácaro. Otros trabajos, abarcaron el estudio, tanto experimental como de campo, del efecto beneficioso, profiláctico y terapéutico de las radiaciones sobre otras enfermedades como la Loque europea, la Cría yesificada, y determinadas virosis. Todos los resultados de la actividad de investigación apícola en la Argentina se transformaron en herramientas que generaron servicios que la misma CNEA pudo llevar adelante a través de la Planta de Irradiación Semi- Industrial (PISI) del Centro Atómico Ezeiza. De esta manera, no sólo es posible reciclar el equipamiento infectado con Loque americana, europea, Cría yesificada y otras virosis, garantizando un alto grado de asepsia, sino también alcanzar mercados internacionales de miel, cera, cera estampada y polen, algunos de los cuales exigen la irradiación como requisito de comercialización (Ej: Sudáfrica). Al presente, la legislación del MERCOSUR estipula que sólo se podrá comercializar, dentro de los límites establecidos, cera estampada o polen tratados mediante este método.



Al mismo tiempo, el desarrollo de una técnica completa de biomonitoreo ambiental beneficia a la actividad nuclear con muestraedores móviles eficaces que ayudan a confirmar la seguridad de las instalaciones que operan con material radiactivo y benefician a la comunidad al confirmar la ausencia de elementos radioactivos o evaluando el impacto de las instalaciones industriales en el medioambiente. A lo largo de las dos últimas décadas, los investigadores focalizaron sus trabajos en la capacidad bioindicadora clase III que tienen las abejas. Después de Chernobyl, varios grupos de trabajos se dedicaron a monitorear sus territorios distribuyendo colmenas por varias regiones, determinando de ese modo los niveles de contaminación de sus suelos, aguas y mieles que, después de todo, representan un alimento de gran consumo. Con estas bases y con el objetivo de reconocer posibles fuentes de contaminación que pueden perjudicar tanto al sector nuclear como al apícola e industrial, se iniciaron los estudios de evaluación de presencia y concentración de radionucleídos y metales pesados en el ambiente haciendo uso de Apis mellifera L. y sus productos. Mediante la identificación de contaminantes- metales indeseados provenientes del uso de equipamiento no reglamentado (bateas, tambores) o de agroquímicos empleados en campos aledaños al establecimiento- el sector apícola podrá ser más competitivo en los mercados de la miel nacionales e internacionales.

Véase también

Referencias

Enlaces externos


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