√Čtica militar

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√Čtica militar

La √©tica militar es un conjunto de pr√°cticas y discursos que sirven para orientar a las fuerzas armadas y a sus integrantes para que act√ļen conforme a unos valores y unas normas determinadas, y para mostrar al conjunto de la ciudadan√≠a esos valores de referencia.

La humanidad ha organizado guerras a lo largo de 5000 a√Īos. Durante todo este tiempo tambi√©n ha intentado, con poco √©xito, crear reg√≠menes capaces de impedir la guerra o de limitar sus los efectos destructivos. La √©tica militar tradicional, y especialmente la teor√≠a de la guerra justa, se ocupa de las cuestiones relativas a las justificaciones dadas para el uso de la fuerza (jus ad bellum o "derecho a la guerra"), de qu√© cosas pueden justificarse en el contexto del uso de esta fuerza (jus in bello o "derecho en la guerra") y finalmente las preguntas relativas a la reconstrucci√≥n despu√©s de la guerra (jus post bellum). Por otro lado una visi√≥n alternativa llama la atenci√≥n sobre el papel de los militares en la construcci√≥n progresiva de la paz, como estado (incompleto) de justicia social de car√°cter multifac√©tico (econ√≥mico, legal, pol√≠tica, cultural, religiosos, simb√≥lico, etc.) que debe siempre condicionar la resoluci√≥n de conflictos por v√≠as que no sean violentas.

Las fuerzas armadas nacionales y multinacionales deben jugar en prioridad un papel preventivo y disuasivo. Su intervenci√≥n puede llegar a ser inevitable a pesar de todo, como √ļltimo recurso, especialmente frente a un genocidio, siempre en el marco de un derecho de los conflictos armados que posiblemente necesita ser actualizado, y bajo mandato del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas

Contenido

Teoría de la ética militar

Justificación de la existencia de los ejércitos

La √©tica militar se apoya para empezar en una contradicci√≥n: "La profesi√≥n militar es la √ļnica cuya funci√≥n fundamental es inmoral. La √©tica militar es una paradoja, que trata de establecer una relaci√≥n entre los dos conceptos antit√©ticos de la moralidad y del asesinato."[1]

Varias corrientes se posicionan de forma diferente ante la justificación de la existencia de los ejércitos. Los utilitaristas consideran que es preciso justificar la existencia de los ejércitos en un mundo imperfecto dónde hace falta defenderse y asegurar la seguridad frente a los enemigos exteriores, de la misma forma que se considera que la policía es necesaria para protegerse de los crímenes dentro de un Estado.[2]

Los pacifistas radicales niegan cualquier justificación a la existencia de los ejércitos. Para ellos, la guerra es siempre un mal moral, o al menos en algunos casos (por ejemplo para los pacifistas nucleares).

Otro tipo de pacifismo menos idealista considera que sobre todo el dilema se establece no entre la guerra y la paz sino entre, de un lado, una concepci√≥n del mundo seg√ļn la cual el sentido de la pol√≠tica es el conflicto en s√≠ mismo y, por otro lado, la convicci√≥n de que ning√ļn poder puede justificarse si su objetivo principal no es el respeto de la dignidad humana y el desarrollo de condiciones que permitan maximizar el bienestar y el desarrollo de las potencialidades humanas. As√≠, frente a la opci√≥n realista consistente en comprender el mundo y actuar en consecuencia, como si el ser humano fuera violento por la naturaleza, lo cu√°l nunca ha sido demostrado, la alternativa de esta utop√≠a realista en palabras de Kant, es de actuar como si la paz existiera, participando as√≠ en su fundaci√≥n.[3]

La legitimidad de los ej√©rcitos - Una de las cuestiones principales que la √©tica militar trata de responder es la del sujeto del que emana la legitimidad de los ej√©rcitos. Por ejemplo, Davenport afirma que los militares profesionales deben distinguir claramente entre los intereses de sus clientes, los estados-naci√≥n o los gobiernos de estos estados, y los de la humanidad, y establecer as√≠ una obligaci√≥n de prioridad respecto de estos √ļltimos.[4]

Jean-Ren√© Bachelet[5] contribuye a este debate mediante una conceptualizaci√≥n de la √©tica militar que concuerde con la exigencia de un principio de humanidad. As√≠, el autor define este principio de la forma siguiente: "Todos los hombres, de cualquier raza, nacionalidad, sexo, edad, opini√≥n, religi√≥n, pertenecen a una humanidad com√ļn, y todos ellos tienen un derecho imprescriptible al respeto de su vida, de su integridad y de su dignidad". Este principio, situado en el n√ļcleo mismo del bien com√ļn del mundo globalizado, contiene tres elementos:

  • la universalidad del hombre
  • el valor de la persona humana, de su vida, de su integridad, de su dignidad.
  • el imperativo de actuar por un mundo mejor.

La Teoría de la guerra justa

Artículo principal: Guerra justa

La Teoría de la guerra justa es modelo de pensamiento y un conjunto de reglas de conducta morales que definen en qué condiciones la guerra puede ser un acto moralmente aceptable. La teoría de la guerra justa puede dividirse en tres categorías:

  1. Jus ad bellum: concierne especialmente las razones para llevar a cabo una guerra.
  2. Jus in bello: concierne la justicia sobre el comportamiento de los participantes en el conflicto.
  3. Jus post bellum: concierne la fase terminal y los acuerdos de paz que deben ser equitables para las partes involucradas.

La teoría de la guerra justa se origina con el pensamiento de Tomás de Aquino, de San Agustín y de Francisco de Vitoria. San Agustín considera necesaria la defensa de los Estado aunque éstos sean moralmente imperfectos, como alternativa al caso, que conocía bien por haber vivido en la época de las invasiones bárbaras sobre el Imperio romano. Comprometerse a favor de la participación en estas guerras es algo que el autor justifica solamente en caso de una agresión por parte de los otros, es decir una violación de la paz.

Despu√©s de 1648 el pensamiento cristiano medieval sobre la guerra justa se transforma en una versi√≥n secular de esta teor√≠a. El jus ad bellum, las razones para iniciar una guerra, se definen cada vez m√°s seg√ļn los principios gemelos del nuevo sistema internacional: integridad territorial y soberan√≠a pol√≠tica de los estados.

Jus ad Bellum o derecho a la guerra

Para la corriente realista, la guerra es un mal que sólo puede justificarse moralmente cuando sirve para evitar un mal mayor. Cuando la guerra se inicia con una "buena intención", este acto ya no se considera un mal inevitable sino un uso legítimo del poder. Por "buena intención", los partidarios del realismo entienden solamente una causa justa que sea suficientemente sólida y que no exista un rastro de presencia de cualquier otro motivo como un interés económico, étnico, de obtención de recursos, etc.

Los utilitaristas defienden el mismo punto de vista. Un ejemplo es el de las v√≠ctimas civiles inocentes alemanas durante la Segunda Guerra Mundial, cuyo n√ļmero era menor en comparaci√≥n con las v√≠ctimas reales y potenciales de las pol√≠ticas de agresi√≥n, tortura y genocidio sistem√°ticas llevadas a cabo por el R√©gimen nazi. El utilitarismo no justifica la no-proporcionalidad, es decir el uso de armas desproporcionado en comparaci√≥n con los medios defensivos del enemigo[6]

Un documento reciente de Naciones Unidas llamado Un mundo m√°s seguro: la responsabilidad que compartimos ofrece algunos consejos sobre las circunstancias que puede legitimar una guerra. El documento presenta cinco criterios principales de legitimidad: (a) Gravedad de la amenaza (b) Legitimidad del motivo (c) √öltimo recurso (d) Proporcionalidad de los medios usados (e) Apreciaci√≥n de las consecuencias. A esto se a√Īade un mandato del Consejo de Seguridad que autorizar√≠a el uso de la fuerza para cualquier guerra que fuera declarada oficialmente.

(a) Gravedad de la amenaza: "la naturaleza, la realidad y la gravedad de la amenaza a la seguridad del estado o de las personas ¬Ņjustifican el hecho de ser el primero en usar la fuerza militar en un conflictopor iniciativa propia? En caso de amenazas interiores, ¬Ņhay riesgo de genocidio o otros tipos de masacre, de limpieza √©tnica o de violaciones graves del derecho internacional humanitario, efectivos o inminentes? "

(b) Legitimidad del motivo: entre los motivos "leg√≠timos" los m√°s argumentados son la autodefensa; la defensa de otros; la resistencia frente a una agresi√≥n, la protecci√≥n de inocentes frente a reg√≠menes agresivos y brutales; y el castigo de errores graves a√ļn no sancionados o reparados.

(c) Último recurso: Un Estado puede recurrir a la guerra sólo si ha agotado todas las alternativas noviolentas o pacíficas plausibles de resolución del conflicto en cuestión, especialmente la negociación diplomática.

(d) Proporcionalidad de los medios usados: No usar medios más allá de los necesarios para conseguir el objetivo. La violencia en el conflicto debe ser proporcional al objetivo buscado. Cualquier estado que quiera iniciar una guerra debe comparar primero los bienes obtenidos por todas las partes (su propio ejército, el ejército contrario y terceras partes) con los males que afectarán también a todos, especialmente las víctimas.

(e) Apreciaci√≥n de las consecuencias: un Estado no debe iniciar una agresi√≥n si considera que no tiene posibilidades de √©xito. La probabilidad de √©xito debe ser mayor que los da√Īos y perjuicios ocasionados. El objetivo ser√≠a impedir cualquier violencia gratuita y el fin √ļltimo de la intervenci√≥n armada debe ser el restablecimiento de la paz. Dicho esto, el derecho internacional no incluye este requisito pues es favorable a los estados m√°s poderosos en detrimento de los menos poderosos.

(f) Autoridad leg√≠tima y declaraci√≥n oficial p√ļblica: el documento de Naciones unidas habla de un mandato del Consejo de Seguridad. La autoridad leg√≠tima "apropiada" seg√ļn los defensores de la teor√≠a de la guerra justa, debe especificarse en la constituci√≥n del pa√≠s involucrado, y puede ser a menudo el poder ejecutivo, independientemente de su car√°cter democr√°tico o no. No obstante, Davenport afirma que los militares, a lo largo de la historia, han cre√≠do que ten√≠an m√°s experiencia que los ciudadanos a los que prestaban servicio, con resultados nefastos. Para este especialista de la √©tica militar, la decisi√≥n de iniciar una guerra no puede corresponder a los gobiernos sino a los responsables de nombrar y destituir los gobiernos, es decir, en el caso de los Estados Unidos, el pueblo y sus representantes.[7]

La funci√≥n y la misi√≥n de los militares, seg√ļn la visi√≥n tradicional, es la de hacer la guerra. Sin embargo, Richard T. DeGeorge afirma que esto es verdad s√≥lo en parte, ya que la funci√≥n la m√°s adecuada ser√≠a la de asegurar la paz, y por consiguiente s√≥lo participar en misiones defensivas. En este sentido toda guerra de agresi√≥n estar√≠a moralmente injustificada.[8]

Esta visi√≥n fundamenta el concepto de disuasi√≥n. As√≠, un ej√©rcito m√°s poderoso o igual, disuade a otro m√°s peque√Īo de emprender cualquier acto de agresi√≥n. Este punto puede ayudar a legitimar en s√≠ misma la existencia de los ej√©rcitos, si bien eso no impide que esta disuasi√≥n se acompa√Īe de un intento de reducci√≥n de efectivos de los ej√©rcitos as√≠ como de su influencia (iniciar procesos de desarme proporcional en la medida de lo posible).

Jus in bello o derecho en la guerra

El "derecho en la guerra" tiene por objetivo, en tiempo de guerra, aliviar la condici√≥n de los militares heridos y de los prisioneros, de la poblaci√≥n civil y de sus bienes. Lleva en s√≠ la esperanza, contradictoria por naturaleza, de preservar lo que queda de moral universal en un estado de cosas que se sit√ļa fuera de las normas morales. El jus in bello ha sido creado hace 150 a√Īos y est√° en constante evoluci√≥n. Las Convenciones de Ginebra de 1949 son su n√ļcleo fundamental. He aqu√≠ algunos principios de conducta durante la guerra:

Discriminación: Este principio establece que sólo las personas realmente implicadas en una guerra pueden ser consideradas objetivo militar. Todas las demás personas son consideradas inocentes, y en consecuencia deben permanecer al abrigo de cualquier ataque. Dicho esto, en el marco de la teoría de la guerra justa se acepta a menudo, cínicamente, que "cuando hay personas inocentes que mueren como consecuencia secundaria de una operación militar considerada legítima, éstas pasan a formar parte del terrible costo de la guerra, que por supuesto se debe lamentar pero que debe ser admisible, si se considera el contexto concreto".[9] Sin embargo, para las corrientes críticas de la teoría de la guerra justa, esta forma de pensar debería proscribirse. Por otro lado, algunas acciones como las guerrillas, en las cuales es difícil poder distinguir entre civiles y militares, presentan un nuevo tipo de dificultad, aunque los críticos vean en esto una nueva forma de justificación y respondan con el sentido prioritario del principio de discriminación.

Inmunidad de los no combatientes: la mayor√≠a de los expertos est√°n de acuerdo sobre el valor inviolable de este principio en el que se establece que est√° totalmente prohibido matar civiles, si no es como medio de autodefensa y s√≥lo cuando es realmente necesario. Sin embargo las diferencias aparecen cuando se habla de no combatientes muertos como da√Īos colaterales, un eufemismo utilizado para ocultar la falta de inter√©s por las p√©rdidas de civiles o incluso a veces los ataques premeditados sobre objetivos civiles.

El "derecho en la guerra" aparece, para algunos, relacionado a la consciencia y a la valoraci√≥n individuales sobre la guerra o sobre una guerra concreta. La implicaci√≥n individual e incluso colectiva y lo que comportan, merecen un papel m√°s importante en la organizaci√≥n de un acto b√©lico, del que les otorga la m√°quina de mando militar. Gal[10] considera que la complejidad y la ambig√ľedad que acompa√Īan al car√°cter justo de ciertas guerras, a la legitimidad del uso de la fuerza y a las normas de este uso, hacen de la implicaci√≥n cr√≠tica una modalidad preferible de comportamiento militar, en lugar de la obediencia irreflexiva.

En la misma l√≠nea, Davenport afirma que los militares profesionales (que se diferencian, seg√ļn el autor, de los asesinos a sueldo, por la primac√≠a de su obediencia a unos valores morales) no pueden justificar la pr√°ctica de acciones destructivas contra enemigos civiles solamente porque estas acciones pueden beneficiar a sus propios intereses o incluso los de los ciudadanos de su pa√≠s. El soldado est√° obligado seg√ļn el derecho militar a "promover la seguridad y el bien de la humanidad" y esta obligaci√≥n pasa por delante de las obligaciones con el Estado particular que lo contrata o en un sentido m√°s amplio, los ciudadanos de ese Estado, que representan un fragmento particular de esta humanidad.[11]

Para DeGeorge, el acto de obedecer implica cumplir las √≥rdenes recibidas por un superior, teniendo en cuenta al mismo tiempo el propio criterio moral. De esta forma no existe una obligaci√≥n moral de cumplir una orden que comporte un acto inmoral, como matar inocentes. Al mismo tiempo los superiores tienen la obligaci√≥n de no dictar √≥rdenes que sean ileg√≠timas a causa de su inmoralidad. Finalmente, no se debe dictar una orden y al mismo tiempo pretender no responsabilizarse de c√≥mo √©sta orden se lleva a cabo (sobre todo respecto del tipo de armas usadas y el n√ļmero de v√≠ctimas y de da√Īos quiz√°s innecesarios, que comporta la acci√≥n en ambos bandos).[12]

Wakin y Kempf describen y se cuestionan sobre las formas de protesta moral a disposición de los oficiales del ejército norteamericano ante una demanda de ejecución de una orden contraria a su consciencia moral (como matar prisioneros o civiles, envenenar pozos, incendiar edificios civiles, etc.) en el marco del respeto a los valores democráticos y a la cohesión del ejército. Los autores explican algunas alternativas posibles a la ejecución de órdenes inmorales, como la dimisión, el rechazo de su ejecución, la petición de traslado como acto de protesta, y la demanda de intervención de una autoridad de rango superior a la que transmitió la orden. Los autores critican el hecho de que el ejército americano, a diferencia de los ejércitos británico y francés, no haya elaborado una doctrina de objeción moral a las órdenes moral o éticamente inaceptables.[13]

La objeción de conciencia es un nivel más elevado de crítica sobre el carácter justo o injusto de las guerras. Si la tolerancia oficial respecto de la objeción de consciencia generalizada está consolidada en la mayoría de estados occidentales, en comparación, los objetores de consciencia selectiva (los que se oponen a implicarse en ciertas guerras porque consideran que éstas son injustas) no sólo no son aceptados como objetores sino que pueden, en ciertos países, ser juzgados por desobediencia.[14] Un ejemplo reciente y paradigmático de objeción de consciencia selectiva es el que constituyen los reservistas del ejército israelí que han objetado a los diferentes conflictos en que este país ha participado.[15] o en el ejército alemán en el que el Tribunal de Justicia Federal ha reconocido en 2005 el derecho a la objeción de conciencia selectiva a un comandante que había rechazado ejecutar misiones de apoyo logístico a las fuerzas americanas implicadas en Irak.[16]

Por otro lado, la ausencia de consciencia moral entre los soldados va acompa√Īada de seguidismo. Por seguidismo en la esfera militar se entiende la ausencia de juicio propio respecto de las √≥rdenes de los superiores que son contrarias a la moral de los propios ejecutantes, por miedo a ensuciar su curr√≠culum o perder su cargo. Como alternativa, DeGeorge ha propuesto un c√≥digo √©tico para los oficiales del ej√©rcito de los Estados Unidos, cuyos puntos fundamentales son:

  • "Prefiero la paz a la guerra, y puedo asegurar que los militares cumplen su funci√≥n de forma m√°s eficaz cuando disuaden en consecuencia previenen la guerra, en lugar de cuando entran en guerra
  • Soy lo m√°s prudente posible en el uso de la fuerza, la cual ejerzo solamente cuando es necesario para cumplir mi misi√≥n
  • Obedezco todas las √≥rdenes leg√≠timas, y nada m√°s que las √≥rdenes leg√≠timas
  • No olvido nunca que aquellos que est√°n bajo mis √≥rdenes son personas morales dignas de respeto y por ello no les doy √≥rdenes inmorales.
  • Soy responsable de las √≥rdenes que doy y de la manera en que estas √≥rdenes se aplican.
  • Nunca pedir√©, a aquellos que est√°n bajo mis √≥rdenes, de realizar lo que yo no llevar√≠a a cabo en la misma situaci√≥n."[17]

Por otro lado, algunos estudios cient√≠ficos muestran que el desarrollo de conductas violentas e inmorales entre los soldados no tiene por √ļnico origen el marco violento y de tensi√≥n extrema de los conflictos b√©licos, sino tambi√©n la propia organizaci√≥n jer√°rquica de los ej√©rcitos. Cuando los militares no disponen de una autonom√≠a suficiente y no pueden someter las √≥rdenes recibidas a su propio criterio moral, desarrollan actitudes tales como un exceso de conformidad, falta de innovaci√≥n, pensamiento grupal e incluso m√°s casos de conductas patol√≥gicas o ilegales en comparaci√≥n con el promedio.[18]

Jus post bellum

Cabe distinguir aquí entre la estricta reconstrucción de las condiciones existentes antes del inicio de una conflagración, que aquí llamaremos el jus post bellum, y la construcción permanente de la paz, que incluye el derecho después de la guerra así como también las condiciones para una ética de la paz sostenible[19] es decir el establecimiento a largo plazo de las condiciones económicas, culturales, políticas, jurídicas, educativas, mediáticas… necesarias para la resolución pacífica, justa y democrática de conflictos cuando éstos se perfilan en el horizonte. Aquí trataremos a continuación de la jus post bellum[20] y más adelante, de forma general, la construcción de una paz sostenible.

Varios elementos activos constituyen la jus post bellum, entre ellos:

Apoyo a las víctimas - Construir la paz es un proceso que comienza antes del fin de la guerra, como lo muestran las actividades de apoyo económico y psicológico de varias organizaciones a lo largo de las guerras de la ex-Yugoslavia, la vitalidad de la sociedad civil palestina, entre otros yo económico y psicológico de varias organizaciones a lo largo de las guerras en la ex-Yugoslavia, la vitalidad de la sociedad civil Palestina, entre otros[21]

Desmovilizaci√≥n y reinserci√≥n de los combatientes - La reinserci√≥n no debe limitarse a la desmilitarizaci√≥n sino que debe incluir verdaderos programas de inserci√≥n en la sociedad y en la econom√≠a y de participaci√≥n en la vida pol√≠tica, en el caso de las guerrillas o facciones que han sido desmovilizadas al final de un conflicto.[22] Algunos ejemplos exitosos de desmovilizaci√≥n han tenido lugar entre los ni√Īos soldados de Sierra Leona[23] as√≠ como entre los j√≥venes milicianos al final de la guerra civil libanesa[24]

Estrategias de conciliación - para concluir un conflicto interno o internacional, o al pasar de una dictadura a una democracia, la cuestión de la reconciliación ha sido siempre un aspecto fundamental en el proceso de transición o de paz. A menudo, en América Latina, se han adoptado leyes de amnistía cuya consecuencia ha sido casi siempre conseguir la impunidad de hecho para los autores de las mayores violaciones de los derechos humanos. Sin entrar en un análisis detallado de estos textos jurídicos, existe un consenso general sobre el hecho que una reconciliación nacional no puede darse sin un acto de perdón previo. Esto implica que los autores de los crímenes sean identificados, y que el sufrimiento de las víctimas y sus seres queridos sea reconocido.

Memoria, reparación, justicia

"La acción contra la impunidad es fundamental para reparar la memoria. En el caso de la guerra de Bosnia, y de otros conflictos atroces como los de Ruanda o Somalia, hace falta juzgar a los crímenes de guerra y las ideologías criminales. Para no confundir a todo un pueblo con los dirigentes que lo han conducido hacia tendencias asesinas, hace falta juzgar períodos de historia determinados, y que se puedan condenar hechos, individuos, ideologías, para poder permitir una recuperación colectiva.

La importancia de la cuestión de la impunidad en América Latina, en que las violaciones de los derechos humanos han sido masivas, es fundamental: un verdadero proceso de reconstrucción de la sociedad, después de un período de dictadura o de guerra, no es posible si las víctimas de un sistema condenado no han sido reconocidas como tales. Aunque no todos los criminales y asesinos sean sancionados, es importante que la mecánica de la cual fueron los instrumentos, sea analizada y condenada como tal, para permitir una reapropiación de la memoria, y también tal vez para que las víctimas puedan perdonar. No se puede perdonar aquello que ha sido borrado de la memoria. Este es el drama de Uruguay, de Argentina o incluso de Chile dónde existe, por parte de los nuevos poderes, una voluntad de girar la página, y hacer como si fuera posible borrar todo y empezar de nuevo[25]

En este contexto se puede hablar de reparaci√≥n moral para empezar, la cual tiene lugar mediante la acci√≥n de las Comisiones de Verdad y / o de Reconciliaci√≥n (Sud√°frica, Chile, El Salvador, etc.). Por ejemplo, en el caso chileno, la Comisi√≥n Nacional de la Verdad ha reconocido y cifrado los cr√≠menes cometidos, y rehabilitado las v√≠ctimas restaurando su dignidad personal y pidiendo perd√≥n a sus familias. Sin embargo, no ha llevado a cabo la identificaci√≥n de los criminales ni esclarecido las desapariciones de personas. Tambi√©n en el caso chileno ha habido lugar reparaciones materiales, con varios tipos de indemnizaciones: un r√©gimen de pensiones para las familias de las v√≠ctimas que no sobrevivieron a la represi√≥n: el derecho a servicios m√©dicos gratuitos y ventajas para los ni√Īos y las familias en las √°reas de salud y educaci√≥n.[26]

"Asumir la memoria del Otro como la propia, es dar nacimiento al concepto de una historia com√ļn, en la que la violencia, sufrida y dispensada, aparece retrospectivamente como una de las figuras de la interdependencia y del desgarre. A este efecto, la capacidad de los partidarios de la paz de pensar por los dos, es decir de integrar al ex-enemigo como componente del ser colectivo com√ļn, condiciona en gran medida la posibilidad de transformar el estado de no beligerancia en estado de paz real"[27]

Construcción de la paz y arte de la paz: el papel de los militares

La construcci√≥n de la paz no compete solamente los tratados y el derecho internacional que pretende prohibir la guerra, sino tambi√©n el conjunto de las dimensiones sociales (econ√≥mica, educativa, cultural, medi√°tica, psicol√≥gica, etc.) que deben ser tratadas para prevenir la deriva violenta de futuros conflictos, as√≠ como para sembrar un estado de sensibilidad y de consciencia colectiva l respeto h√°bito de las tomas de decisi√≥n a todos los niveles, mediante el di√°logo y el respeto m√ļtuo, de la justicia y de la democracia. El objetivo de este "arte de la paz" es pues de ir m√°s all√° de la violencia como mal propio de la naturaleza humana, evitable pero no f√°cilmente, que original las guerras, y substituirlo por una cultura alternativa de resoluci√≥n pac√≠fica de conflictos. "Se trata de un proyecto bastante m√°s complejo que llama la atenci√≥n sobre la necesidad de convivir juntos a escala planetaria as√≠ como sobre el desaf√≠o de llegar a gestionar las diferencias, la diversidad y la heterogeneidad intr√≠nsecas a la especie humana".[28]

El papel de los militares en la reconstrucción - La participación de los militares en la reconstrucción de la paz puede tener lugar en colaboración con las ONG y con los medios de comunicación siempre que esta colaboración sea posible más allá de toda desconfianza y de toda subordinación de unos a otros. Aunque desafortunadamente esta colaboración no sea muy frecuente, es para Cot, probablemente, el mejor medio de implicación de los militares en la construcción de la paz.[3]

Primacía ciudadana sobre la defensa en democracia - Desde el punto de vista del discurso noviolento "la defensa del Estado de derecho no se basa prioritariamente en la movilización de los militares sino en la movilización de los ciudadanos. Desde esta perspectiva se debería desmilitarizar los conceptos de paz y de defensa, pues si la tecnología militar precede, substituye, y acaba por evacuar la reflexión política, ya no es el ciudadano el actor principal de la defensa, sino su herramienta técnica, la máquina militar, el sistema de armas. Es importante que los ciudadanos se conciencien del peligro que representa para la democracia este "integrismo técnico" y rechacen la ideología de seguridad que yace en él, con tal de se reapropiar de su propio papel en la defensa de la democracia. La defensa debe ser civil en primer lugar, es decir que debe ser organizada en el marco de las instituciones de la sociedad política y de las organizaciones de la sociedad civil que permitan a los ciudadanos el ejercicio de sus derechos y de sus libertades. Si el objeto de la defensa es la democracia, el actor de la defensa es el ciudadano ya que es el actor de la democracia (…). Cuanto más los ciudadanos tengan el sentimiento de vivir en una sociedad justa, más estarán motivados para defenderla contra las amenazas que la acosan. De la misma forma, mientras más participen efectivamente en la gestión política y económica del país, mejor estarán preparados para defender la sociedad de una eventual agresión. Así la elección de una defensa civil noviolenta constituye una apuesta por la democracia. Solamente una sociedad democrática puede realizarla, y solamente los gobiernos democráticos están capacitados para aceptarla".[29]

La defensa civil novioleenta y la propuesta de un escenario de "transarme" - "La defensa civil noviolenta puede ser considerada como una alternativa a la defensa militar. Pero esta concepci√≥n de las cosas presupone que un pa√≠s decida renunciar a toda forma de defensa armada para confiar su seguridad y su independencia sobre la preparaci√≥n y, dado el caso, sobre la puesta en pr√°ctica d la defensa civil noviolenta. Debido al alcance de los cambios culturales, pol√≠ticos y estrat√©gicos de esta decisi√≥n, se trata de una hip√≥tesis impracticable a corto o a medio plazo. El valor de esta alternativa se juzga as√≠ por su capacidad de hacer posible un proceso coherente de transici√≥n y una din√°mica de cambio. En este proceso de transici√≥n que llamaremos transarme, las diferentes formas de defensa militar y la defensa civil deber√≠an existir, aun cuando una tal coexistencia puede parecer conflictiva. Pero la preparaci√≥n y la organizaci√≥n de una defensa civil noviolenta constituyen desde hoy un valor a√Īadido para la disuasi√≥n global de nuestro pa√≠s que podr√≠a ser decisiva. Todo lo que ayude a consolidar la afirmaci√≥n de una voluntad de defensa y todo lo que sirva para aumentar nuestra capacidad de resistir una agresi√≥n eventual, aumenta el efecto disuasivo de nuestra defensa".[30]

La b√ļsqueda de la seguridad com√ļn - La paz militar se funda en general sobre la amenaza de "destrucci√≥n mutua. Este equilibrio de terror militar es fr√°gil, podr√≠a desestabilizarse como consecuencia de un simple incidente tecnol√≥gico, o de una crisis pol√≠tica mayor. Pues en este caso cada uno de los adversarios podr√≠a temer una acci√≥n preventiva por parte del otro. Este miedo rec√≠proco puede precipitar un enfrentamiento armado entre estados rivales. Frente a este riesgo irracional y desmesurado, los pueblos y las naciones afrontan el desaf√≠o de construir la paz no mediante la amenaza de una "destrucci√≥n mutua" sino por medio de la b√ļsqueda de una "seguridad com√ļn". Esta no se funda en la confianza rec√≠proca, ni pretende hacer del enemigo un amigo. Se apoya simplemente en el hecho de que nuestro adversario precisa tanto la seguridad como nosotros y que, m√°s all√° de nuestra desconfianza rec√≠proca, tenemos el mismo inter√©s vital de asumir nuestra defensa por medios que no impliquen el riesgo de una destrucci√≥n mutua. El concepto de seguridad com√ļn no es militar sino pol√≠tico. No consiste en preparar la guerra de unos contra otros, sino de construir la paz juntos".

Sin embargo, existen nociones y políticas de "afianzamiento recíproco". Así, para completar la dimensión disuasiva y controlar el riesgo de conflictos, los estados miembros de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa han firmado los Documentos de Viena de las negociaciones sobre las medidas de confianza y de seguridad.

Desde esta perspectiva, la seguridad com√ļn nos lleva a fundar nuestra defensa ya no en una disuasi√≥n "agresiva" sino m√°s bien "defensiva". No se trata de disuadir el adversario con amenazas de destrucciones inaceptables, sino persuadi√©ndole de que nuestros medios de defensa har√≠an fracasar cualquier tentativa de agresi√≥n por su parte y de que su empresa tendr√≠a grandes posibilidades de ser deficitaria. As√≠, esta disuasi√≥n puede permitir al actor que toma las decisiones, de guardar una "postura defensiva" que no suscite miedo a su adversario mientras √©ste tampoco mueva ficha. A partir de ah√≠, cuando se produce una crisis, los estados rivales se encuentran en una postura estrat√©gica que facilita enormemente que el conflicto se mantenga en el terreno pol√≠tico en el cual debe encontrar una soluci√≥n.

Reflexionar sobre la paz - "Ha llegado el momento de romper definitivamente con la idea de que si queremos la paz, debemos prepararnos para la guerra. Debemos asumir el riesgo de pensar y decir: si queremos evitar la guerra, debemos construir la paz. Tenemos ante nosotros el desaf√≠o de construir la paz. Probablemente buena parte de la opini√≥n p√ļblica prefiere a√ļn el riesgo de la violencia al de la noviolencia. Sin embargo, una tarea se impone a las personas razonables, que es la construcci√≥n de la paz, es decir afrontar los conflictos y movilizarse en pos de su resoluci√≥n por medios pac√≠ficos, es decir noviolentos. Lo que hemos aprendido igualmente es que la paz solamente puede basarse en la democracia y que √©sta se basa en la capacidad de movilizaci√≥n de los ciudadanos para construir y, dado el caso, para defender, el Estado de Derecho."[31]

La ética militar ante los conflictos del siglo XXI

Los conflictos del siglo XXI

Después de la caída del muro los conflictos se caracterizan por su aceleración y por su intensificación. Cot[32] observa "un cierto apaciguamiento de las tensiones y las guerras interestatales junto a, en contrapartida, una multiplicación de los conflictos intraestatales. La liberación brutal de la tensión y la violencia retenida entre el Este y el Oeste parecen servir para liberar otras fuerzas contenidas, no solamente en Europa balcánica y en el Cáucaso sino por todo el mundo, donde los dos grandes se marcaban de cerca, a menudo apoyados por sus clientes o por mercenarios interpuestos (…)"

"La conflictividad de los a√Īos 80 (‚Ķ) estaba "enquistada": no hab√≠a posibilidad de extender aqu√©l estado de cosas, ni regionalmente, ni en t√©rminos de armamento. La conflictividad se manten√≠a as√≠ al nivel de las guerras llamadas "de baja intensidad". El armamento usado era en general individual y ligero (‚Ķ). Hoy en d√≠a, no existe un control de los medios violentos ofrecidos a las partes beligerantes (‚Ķ). Esto es as√≠ hasta el punto que estos conflictos ya no enlazan problemas locales y problemas mundiales como durante el per√≠odo de guerra fr√≠a, sino problemas locales y problemas regionales" seg√ļn el informe de la jornada de trabajo sobre la prevenci√≥n de conflictos.[33]

He aquí algunos tipos de conflicto armado que se desarrollan actualmente o que corren el riesgo de producirse en el siglo XXI (el terrorismo se trata en una sección aparte):

Guerras civiles - Hasta principios del siglo XX, la guerra civil es considerada como un asunto estrictamente interior que es competencia reservada del estado concernido, el cual tiene de hecho y por ley todas la atribuciones para tratar de la forma que mejor le parezca a los facciosos, considerando por ejemplo a los rebeldes en armas como simples criminales y aplic√°ndoles su propio derecho penal. La guerra de Espa√Īa mostr√≥ especialmente la insuficiencia de las herramientas jur√≠dicas internacionales respecto de las guerras civiles. A partir de 1949, con las convenciones de Ginebra, la orientaci√≥n es hacia la aplicaci√≥n de garant√≠as humanitarias m√≠nimas en los conflictos armados no internacionales. El protocolo adicional segundo de las convenciones de Ginebra de 1977 tiene por objetivo la aplicaci√≥n de las normas principales del derecho de los conflictos armados a los conflictos no internacionales. Protege a las personas que no participan en el conflicto, proh√≠be los ataques dirigidos contra la poblaci√≥n civil o contra los bienes indispensables para su supervivencia, da derechos a las personas detenidas durante el conflicto y proh√≠be los desplazamientos forzosos de poblaci√≥n.[34]

Conflictos de baja intensidad - Los conflictos de baja intensidad implican el despliegue y uso de tropas en situaciones diferentes de las guerras clásicas. En general se trata de operaciones contra actores no estatales y pueden consistir en acciones de contrainsurgencia, antisubversión y mantenimiento de la paz. Ciertos autores, como Noam Chomsky, ven las operaciones de baja intensidad como una forma de terrorismo. [35]

Conflictos modernos de alta intensidad - Se caracterizan por el uso de fuerzas armadas que utilizan toda la gama de armamentos modernos (de destrucción como aviones de combate, tropas blindadas, misiles, etc.) excluyendo deliberadamente la espiral nuclear... Este escenario, guardado en el armario durante la guerra fría, ha vuelto desgraciadamente a entrar en la escena de los conflictos, al menos por fases e incluso en Europa (guerras de los Balcanes, Georgia, Irak, etc.)

Guerra nuclear - llamada también "guerra total", en la que no habría discriminación entre combatientes y no combatientes, se trata de un tipo de guerra que podría conducir al a destrucción de la humanidad, y por tanto nunca puede ser considerada una guerra justa. No puede satisfacer las condiciones de buena intención, proporcionalidad, uso correcto de los medios, etc. Sus consecuencias deben ser consideradas, por cualquier actor racional, como un gran mal físico y moral. La "guerra total" debe ser evitada e impedida.[36]

Terrorismo y respuesta al terrorismo

Es com√ļnmente admitido que el terrorismo es el arma de los d√©biles contra los fuertes (guerra asim√©trica). Por otro lado, como se√Īala Noam Chomsky, los Estados e instituciones recurren tambi√©n a este m√©todo (terrorismo de Estado). Existen cuatro grandes tipos de terrorismo: el terrorismo individual, el terrorismo provocado por rebeldes, por anarquistas o nihilistas (que admiten cierta libertad moral); el terrorismo organizado, llevado a cabo por grupos que defienden ideolog√≠as diferentes (por ejemplo extrema izquierda, extrema derecha, islamismo‚Ķ); el terrorismo de estado; el ciberterrorismo.[37]

El art√≠culo 33 de la Cuarta Convenci√≥n de Ginebra relativa a la protecci√≥n de las personas civiles en tiempos de guerra se√Īala que "las penas colectivas, as√≠ como cualquier medida de intimidaci√≥n o de terrorismo, est√°n prohibidas, (as√≠ como) el pillaje‚Ķ y las medidas de represalia".

Las Convenciones internacionales sobre terrorismo establecen un marco preciso sobre la represión de ciertos actos generalmente considerados como actos de terrorismo, como el desvío de aviones, la toma de rehenes, los atentados con explosivos, sin por ello calificar explícitamente ninguna de estas acciones como "actos de terrorismo" en sus textos.

"A veces es difícil distinguir entre actos de resistencia y actos de terrorismo pues los diferentes términos se refieren a una "supuesta" forma de legitimidad de los objetivos políticos que justificarían, en parte, las acciones violentas llevadas a cabo. La percepción de esta legitimidad varia pues ampliamente en función de los protagonistas y los observadores, lo cual complica enormemente el establecimiento de una definición objetiva y aceptada universalmente de la noción de terrorismo."[37]

Von Hort afirma que el concepto de guerra contra el terror sit√ļa autom√°ticamente a los terroristas en la categor√≠a de actores de guerra, y en consecuencia en tanto que combatientes leg√≠timos. El autor afirma que para combatir el terrorismo se puede hablar en cambio, de uso de la fuerza militar o de lucha contra el terrorismo[38]

Crímenes y responsabilidades

En una guerra se pueden distinguir tres tipos de crímenes: los crímenes de guerra propiamente dichos, los crímenes contra la humanidad y los crímenes contra la paz.

Crimen de guerra - Los crímenes de guerra se definen por medio de acuerdos internacionales, en particular por el Estatuto de Roma (los 59 párrafos del artículo 8), que tratan sobre las competencias del Tribunal Penal Internacional (TPI), entre las cuales hay algunas violaciones graves de las Convenciones de Ginebra. Esto incluye el caso en que una de las partes en conflicto ataque por voluntad propia objetivos (humanos o materiales) no militares. Se entiende por objetivo no militar entre otros, los civiles, los prisioneros de guerra y los heridos.[39]

Crimen contra la humanidad - Se entiende por crimen contra la humanidad cualquier infracción grave como asesinato, exterminación, esclavización, deportación, y cualquier otro acto inhumano cometido contra la población civil. Los crímenes contra la humanidad se definen por el artículo 7 del Estatuto de Roma del Tribunal Penal Internacional, pero permanece sujeto a diversas controversias. Frente a una situación de crímen contra la humanidad se prevén varias soluciones.[40]

La noci√≥n de Crimen contra la paz ha sido definida por los tribunales militares internacionales desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Seg√ļn los acuerdos de Londres del 8 de agosto de 1945, este crimen se define por "la direcci√≥n, la preparaci√≥n, el inicio y la continuaci√≥n de una guerra de agresi√≥n, o de una guerra que viola los tratados, convenciones o acuerdos internacionales, o la participaci√≥n en un plan concertado o en un complot que trate de cumplir cualquiera de los objetivos precedentes". La persecuci√≥n de personas por este tipo de crimen no concierne solamente a los dirigentes de un pa√≠s y a los altos rangos militares.[41] Esta noci√≥n puede definirse tambi√©n como una guerra de agresi√≥n, aunque a veces la noci√≥n de crimen contra la paz puede significar, de manera m√°s amplia, la violaci√≥n de la paz en el mundo.

Frente a cualquier tipo de crimen relacionado con actos b√©licos, el derecho en la guerra se ha generado sobre todo a partir de las Convenciones de Ginebra de 1949. Las Convenciones de Ginebra de 1949 sobre la protecci√≥n de v√≠ctimas de guerra son un gran conjunto de normas en vigor, probablemente el conjunto de leyes m√°s extensivo e universal del derecho internacional, ratificado universalmente.[42] aunque el n√ļmero de pa√≠ses firmantes de los protocolos adicionales es menor y existen ausencias notorias como los Estados Unidos. La mayor√≠a de sus provisiones tienen car√°cter consuetudinario. Sin embargo, las Convenciones de Ginebra no son siempre respetadas e implementadas.[43]

Las Convenciones de Ginebra tienen sin duda límites, sobre todo por su no aplicación a las armas de destrucción masiva. La no aplicación sistemática de las Convenciones y la ofensiva del gobierno Bush desde el 11 de septiembre de 2001, incluída la forma impune en que los americanos y sus aliados han torturado prisioneros y han atacado civiles, han llevado a afirmar a ciertos intelectuales neoconservadores[44] que las Convenciones de Ginebra estaban obsoletas y que debían ser ignoradas para que la Guerra contra el terror tuviera el éxito esperado.

En cambio, Veuthey[45] considera que la no aplicación de las Convenciones de Ginebra, implicaría y de hecho implica, cada vez que son ignoradas, las consecuencias siguientes, entre otras:

  • La desaparici√≥n de la universalidad de los est√°ndares humanitarios, ratificados por pr√°cticamente todos los pa√≠ses y que ten√≠an car√°cter consuetudinario.
  • Ignorar la responsabilidad colectiva de todos los estados que consiste en el respeto de estas herramientas.
  • Abandonar el principio de jurisdicci√≥n universal sobre la persecuci√≥n de infracciones graves de las Convenciones y construir diversas zonas y niveles de protecci√≥n de la dignidad humana en los conflictos armados.
  • Perder un fundamento com√ļn importante para el mantenimiento de un di√°logo m√≠nimo y establecer acuerdos especiales en los conflictos no internacionales y con actores no estatales.
  • La p√©rdida de la moderaci√≥n en el uso de la violencia en los conflictos armados y el aumento de las condiciones de degradaci√≥n respecto de la vida y los derechos de los civiles.
  • Abandono de un conjunto de leyes antiterroristas.
  • P√©rdida de leyes que permiten el movimiento y la repatriaci√≥n de personas desplazadas internamente y de refugiados.
  • Destrucci√≥n de los valores humanitarios ampliamente fundados en la √©tica, la tradici√≥n y el honor militares universales.
  • Degradaci√≥n de las garant√≠as acordadas de forma expresa y universal, sobre la protecci√≥n de los combatientes en caso de heridas, enfermedad, naufragio y captura, as√≠ como destruir la probabilidad de que los propios soldados reciban un estatuto y un trato de prisioneros de guerra en caso de ser capturados.

Para hacer frente a la crisis que comporta la no aplicación universal actual de las Convenciones de Ginebra, Vauthey propone una mejor implementación de éstas, en tres etapas:

  • Reafirmar, de forma simple y comprensible, las fundaciones de las Convenciones de Ginebra por medio de una declaraci√≥n de las normas, las costumbres y los principios humanitarios fundamentales que se deben respetar durante los conflictos b√©licos.
  • Formar, ense√Īar y educar a las tropas, las milicias, la polic√≠a, los formadores as√≠ como la seguridad privada a los valores humanitarios b√°sicos y sobre aspectos b√°sicos del uso correcto de la violencia.
  • Implementar y reforzar las leyes en vigor fundamentales a partir de la mejora de la aplicaci√≥n de los mecanismos legales en vigor y otras soluciones frente a las violaciones de estas leyes.

Intervenciones por la paz y la seguridad

"Desde la caída del muro, las operaciones internacionales de mantenimiento de la paz en las que intervienen cascos azules o fuerzas regionales, se han multiplicado y desarrollado a gran escala en varios escenarios de guerra. Sin embargo, han reducido en la práctica respecto a las expectativas existentes, la capacidad de resolución de conflictos y de apoyo a las víctimas pues de un lado no han servido ni para imponer la paz ni siquiera puntualmente, ni para hacer respetar el derecho de la guerra ni, para acabar, para conseguir una función humanitaria independiente de los intereses de las fuerzas en conflicto".[46]

"La construcci√≥n de un nuevo orden internacional implica el reconocimiento de un derecho y un deber de injerencia de la comunidad internacional en los asuntos de los Estados, cuando √©stos violan deliberadamente las normas de la democracia atentando gravemente los derechos y las libertades, tanto del conjunto de sus propios ciudadanos, como de algunas de sus minor√≠as. As√≠ mismo, una ingerencia de la comunidad internacional puede ser necesaria en un pa√≠s en que el Estado es incapaz de afrontar las exacciones cometidas por una parte de la poblaci√≥n. No se puede admitir que la comunidad internacional se refugie bajo el principio de no ingerencia y asista pasivamente a una represi√≥n sistem√°tica ejercida contra un pueblo por una dictadura militar, o a una guerra civil que opone dos facciones de un mismo pueblo o dos pueblos que las peripecias de la historia llevaron a coexistir, a rega√Īadientes, en un mismo Estado.".[47]

Entre las intervenciones posibles, el "Dossier pour un débat" del MAN y la FPH.[48] cita las siguientes:

  • Apoyar a los medios de comunicaci√≥n que permiten la expresi√≥n p√ļblica de las opiniones que se oponen a la propaganda oficial que se basa a menudo en la discriminaci√≥n y la exclusi√≥n del otro, y alimenta los conflictos y engendra la violencia.
  • La imposici√≥n de sanciones econ√≥micas a un pa√≠s para forzar a sus dirigentes a modificar su pol√≠tica. El ejemplo tipo de la sanci√≥n econ√≥mico es el embargo. Las sanciones econ√≥micas contra un pa√≠s van a aumentar las dificultades sin duda, en un contexto ya dif√≠cil de por s√≠ para la poblaci√≥n civil. Es pues aconsejable que √©stas medidas se tomen en concertaci√≥n con los representantes de las fuerzas democr√°ticas del pa√≠s en cuesti√≥n. Por otro lado se debe distinguir entre sanciones comerciales y sanciones financieras, siendo preferible optar, siempre que sea posible, por las primeras en vez de las segundas.
  • La intervenci√≥n civil, es decir una intervenci√≥n no armada, sobre el terreno de un conflicto local, de una misi√≥n de origen exterior, dirigida por una organizaci√≥n intergubernamental, gubernamental o no gubernamental, cuyo objetivo es cumplir acciones de observaci√≥n, de informaci√≥n, de interposici√≥n, de mediaci√≥n y/o de cooperaci√≥n con vistas a prevenir o hacer cesar la violencia y crear las condiciones de una soluci√≥n pol√≠tica del conflicto que reconozca y garantice los derechos fundamentales de cada una de las partes presentes, y les permita definir las reglas de una coexistencia pac√≠fica.
  • Misiones de observaci√≥n: el env√≠o de observadores dirigidos por una autoridad internacional, nacional o no gubernamental. Las misiones de observaci√≥n permiten en primer lugar recoger en el terreno las informaciones m√°s precisas sobre el desarrollo de los hechos. estas misiones no deber√≠an protegerse bajo una postura de neutralidad pol√≠tica. Se tratar√≠a de establecer, en lugar de eso, y con el mayor rigor posible, las responsabilidades exactas de unos y otros en la g√©nesis del conflicto. Se trata tambi√©n de mostrar cu√°les son los derechos fundamentales de las diferentes partes implicadas en el conflicto, hacer un repertorio de las violaciones de estos derechos, y proponer medidas concretas a aplicar para que estos derechos sean respetados y garantizados. Estas misiones deben ser capaces de informar de forma precisa, por un lado, a las instancias pol√≠ticas y diplom√°ticas (nacionales e internacionales), y por otro lado, a la opini√≥n p√ļblica internacional. Por lo tanto, pueden cumplir una funci√≥n disuasiva. Que los observadores est√©n capacitados para conocer las actividades de las partes presentes, puede conducir a √©stas a dudar a la hora de iniciar cualquier acto violento, pues saben que √©ste les ser√° directamente imputado y ello deslegitimar√° su causa.
  • Misiones de mediaci√≥n: se trata de prolongar las misiones de observaci√≥n. La mediaci√≥n es la intervenci√≥n de un tercero que se interpone entre los dos protagonistas de un conflicto con la intenci√≥n de hacerlos pasar de la adversidad al di√°logo, es decir, incitarlos a hablar, escuchar, entenderse y si es posible, encontrar un compromiso que abra la v√≠a a la reconciliaci√≥n.
  • La interposici√≥n noviolenta: la interposici√≥n es un m√©todo de intervenci√≥n directa no violenta que consiste en asumir una presencia en el lugar de un conflicto ante aquellos que, en lucha por el reconocimiento de sus derechos, viven la amenaza de la violencia de sus adversarios. Esta presencia permanente pretende ejercer una disuasi√≥n entre los actores - dirigidos por poderes p√ļblicos o por otro tipo de poderes - que querr√≠an agredir estas personas.

A nivel de propuestas, Amnistía Internacional ha elaborado un programa con quince puntos que deben formar parte de su definición del mandato de las "fuerzas de paz", que pretende, entre otros, el compromiso político de la comunidad internacional, la introducción de cláusulas sobre los derechos humanos en los acuerdos de paz, un control efectivo en materia de derechos humanos y el seguimiento sobre el terreno para asegurar la paz y la justicia, el refuerzo de los observadores internacionales, medidas a largo plazo sobre el sistema jurídico y la educación, y la persecución de criminales de guerra.[49]

A nivel de experiencias alternativas generadas por la sociedad civil, hay que citar antes que nada las intevenciones civiles (ver también la definición más arriba). Por "intervención civil" el IRNC considera "una intervención no armada de fuerzas exteriores (dirigidas o no por una autoridad internacional) que se implican en un conflicto local o regional para cumplir, en el lugar del enfrentamiento, misiones de observación, de interposición y de mediación. Estas misiones tienen por objetivo crear las condiciones para una solución política del conflicto que reconozca y garantice los derechos fundamentales de cada una de las partes presentes y les permita definir las reglas de una coexistencia democrática."[50]

Un ejemplo de intervenci√≥n civil con varios a√Īos de experiencia son las Brigadas Internacionales de Paz; que desarrollan una forma de interposici√≥n noviolenta, especialmente en El Salvador y en Guatemala, garantizando el acompa√Īamiento y la protecci√≥n de personas directamente expuestas a las represalias de las fuerzas de represi√≥n.

La apuesta por una intervenci√≥n civil se apoya en la idea de que puede disuadir a las partes implicadas en un conflicto de desarrollar las peores v√≠as lo cual las conducir√≠a a un estancamiento. El anuncio expl√≠cito de que las fuerzas que van a intervenir en una misi√≥n as√≠ solamente usar√°n m√©todos noviolentos, es importante pues ayuda a neutralizar las reacciones de rechazo suscitadas por una ingerencia extranjera, y facilitar el desarrollo de una mediaci√≥n. La experiencia muestra que cualquier misi√≥n de interposici√≥n noviolenta tiene sentido y eficacia solo si va acompa√Īada de una misi√≥n de mediaci√≥n. Esta consiste en contactar con todos los interlocutores de la sociedad civil que se oponen a la l√≥gica de la guerra, para ampliar lo m√°ximo posible el √°mbito de las negociaciones.[51]

Las intervenciones humanitarias - Entre las intervenciones que garantizan la seguridad, las intervenciones humanitarias que han conseguido sus objetivos han sido reconocidas en las guerras recientes (a√Īos 1990 y 2000) como el √ļltimo resorte para poder satisfacer las necesidades b√°sicas de la poblaci√≥n afectada por estos conflictos. Sin embargo, estas intervenciones han sido criticadas al mismo tiempo sobre todo por haber generado un beneficio a las fuerzas beligerantes o a los Estados y otras fuerzas que tiran partido de este falso humanitarismo que esconde la inacci√≥n o la ausencia de un verdadero compromiso por la paz.[52]

Asi, por ejemplo, entre los "efectos perversos de la acci√≥n solidaria internacional" se puede contar, seg√ļn Ateliers du Sud[53] la recuperaci√≥n pol√≠tica, los efectos nefastos en el medioambiente, el amateurismo y la sobrevaloraci√≥n. Respecto a la recuperaci√≥n sobre el terreno "las ONG pueden ser objeto de manipulaciones. As√≠, en Yugoslavia, algunos representantes de organizaciones humanitarias no solamente han sido rehenes de los serbios, sino tambi√©n del gobierno franc√©s que los ha implicado en varias negociaciones destinadas a servir objetivos electorales. En Camboya, trabajando en los campos de refugiados instalados en la frontera tailandesa, las ONG han sido instrumentos de una pol√≠tica organizada conjuntamente por tailandeses, americanos y chinos, debido a su confrontaci√≥n con los rusos y los vietnamitas, para mantener estos campos. En el conflicto de Ruanda, han contribuido a fortalecer la posici√≥n de las milicias y de las fuerzas de las FAR que manten√≠an a la poblaci√≥n civil como rehenes en los campos de refugiados, contribuyendo as√≠ a la reconstrucci√≥n de un estado de conflicto. En Zaire, han abastecido involuntariamente con medios de locomoci√≥n al ej√©rcito zaire√Īo: los camiones con rumbo a Kisangani para escoltar la ayuda, volvieron llevando con ellos los soldados derrotados (...)"

"La tarea propuesta a los que quieren intervenir para establecer la paz en el mundo es gigantesca y desproporcionada con respecto a los medios efectivos de que se dispone. Para llevarla acabo ser√≠a necesario una movilizaci√≥n de la comunidad internacional. Pero esta "comunidad internacional" es en gran medida ficticia. Son los Estados-naci√≥n los que detienen la realidad del poder de decisi√≥n y de acci√≥n. Y la motivaci√≥n primera de los Estados no es precisamente la fidelidad a los valores proclamados en la Declaraci√≥n Universal de los Derechos Humanos, sino la consideraci√≥n de sus intereses particulares (‚Ķ). Ante tales condiciones, s√≥lo los ciudadanos pueden movilizarse por s√≠ mismos para revertir la pol√≠tica de los Estados. Pero si el √ļnico resorte para la movilizaci√≥n de la opini√≥n p√ļblica es el resentimiento fruto de las im√°genes inaceptables distribuidas complacientemente por los media, se corre el riesgo de inducir a efectos perversos pues en este caso los gobiernos tomar√°n cuidado en prioridad de "calmar" la opini√≥n p√ļblica decidiendo intervenir con el √ļnico fin de intervenir. Lo m√°s probable, en ese caso, es que decidan llevar a cabo una operaci√≥n militar-humanitaria sin mostrar una verdadera voluntad pol√≠tica".[47]

"El humanitarismo solo tiene sentido si retira a las víctimas de su condición de víctima, creando las condiciones de un reconocimiento mutuo y una reciprocidad, y un marco nacional e internacional susceptible de transformar la víctima en un igual en el seno de una comunidad mundial (…) La acción humanitaria puede ser concebida así como un terreno de acción en el que se inventen formas inéditas de respeto de la dignidad humana. Lejos de reducirse a acciones de carácter urgente, el humanitarismo, enriquecido por un conocimiento sobre los derechos humanos, puede encontrar su verdadera dimensión política, es decir, en el que los individuos y las víctimas se conviertan en sujetos.[47]

El papel de las Naciones unidas y otros actores internacionales

La Carta de las Naciones Unidas es ambiciosa acerca de la resolución de los conflictos. Si el capítulo VI traza algunas pistas para una resolución pacífica, el capítulo VII capítulo evoca las condiciones y los medios de acciones coercitivas en caso de ruptura de la paz o de acto de agresión.

La ONU va sin embargo llevar a cabo su entrenamiento de aprendizaje de estos principios, en el contexto de condominio planetaria establecido implícitamente por los Estados Unidos y la Unión Soviética, primeros poseedores de armas nucleares, durante la guerra fría. En consecuencia, los compromisos de la ONU para la paz se limitarán a los "intersticios" que los dos grandes le acordarán, es decir, allá donde sus intereses no estarán directamente implicados.

Después de 1989 la ONU no va a tener ocasión para desarrollar la profunda reforma que le habría permitido enfrentar la nueva situación mundial. Va a encontrarse implicada de forma brutal en los conflictos de Yugoslavia, Somalia y Ruanda, completamente nuevos para ella. En efecto, ya no se trata de guerras entre estados, para las cuales estaba mejor preparada, sino de conflictos intraestatales, es decir de guerras civiles o de acciones represivas de gobiernos contra una parte de su propia población. Además, estas operaciones van a tener que decidirse y ponerse en marcha con carácter urgente, sin una firma de alto el fuego previa, ni acuerdos políticos que creen expectativas de paz, como había sido el caso hasta entonces. Así, en su divagar entre su filosofía del consenso y las exigencias de las intervenciones por la fuerza para las cuales no tiene interés en adquirir los medios materiales, la ONU transita de fracaso en fracaso. Se retira sin gloria de Ruanda, en plena masacre. Deja Somalia en medio del caso, después que los Estados Unidos hayan abandonado el campo de batalla después de las primeras pérdidas militares. Deja de forma clandestina Bosnia, pasando el testigo a la OTAN cuando los combates ya habían cesado.

¬ŅExiste la voluntad en el seno de la comunidad internacional, de dotarse de medios para una reacci√≥n inmediata y eficaz ante los cr√≠menes de guerra, los cr√≠menes contra la humanidad, los genocidios cometidos contra poblaci√≥n inocente? Si la respuesta no es clara, quiere decir que es impl√≠cita y por tanto negativa. ¬ŅDebe la ONU dotarse de un ej√©rcito permanente o de una fuerza de polic√≠a, concebidas para la intervenci√≥n sobre el terreno que evite cat√°strofes como las de Srebrenica, Kigali, Vukovar? Seg√ļn Cot,[54] la filosof√≠a de la ONU conduce, desde siempre, al rechazo a dotarse de semejante capacidad militar m√≠nima permanente. En lugar de eso, se prefieren los llamados a "coaliciones de Estados voluntarios". Pero estos han respondido recientemente solamente a los intereses del imperio norteamericano.[54]

Cot aborda la reforma de las Naciones Unidas, especialmente en lo que concierne a su capacidad de intervención operativa. El autor propone los puntos básicos siguientes:[54]

  • Dotar al Consejo de Seguridad de medios propios de evaluaci√≥n y de control de las operaciones de la ONU, mediante la creaci√≥n de un comit√© militar consultivo.
  • Hacer del departamento de operaciones de paz de la ONU un verdadero estado mayor operativo.
  • Dotar a la Secretar√≠a de un oficial general de alto rango, adjunto militar del secretario general, comandante en jefe designado de los cascos azules, enlace privilegiado del comit√© militar consultivo ante el Consejo de Seguridad.
  • Hace falta tambi√©n un departamento de operaciones de paz organizado como un estado mayor militar, que est√© al servicio de este alto responsable militar. Su misi√≥n ser√° la propia de un estado mayor digno de este nombre: recoger y tratar en tiempo real las informaciones de todos los puntos calientes del planeta; presentar s√≠ntesis, con toda la gama de reacciones posibles; convertir en √≥rdenes las decisiones tomadas y difundirlas; y finalmente controlar de forma permanente su ejecuci√≥n.
  • Una fuerza capaz de imponer el cese del combate a beligerantes indispuestos o de hacer cesar comportamientos inaceptables entre ellos la agresi√≥n de un poder contra una parte de su propia poblaci√≥n. Una fuerza modesta que intervenga en la "zona gris" entre el mantenimiento de la paz cl√°sica, √°mbito de los cascos azules, y la imposici√≥n de la paz por la fuerza.

El papel de las Alianzas militares - La seguridad colectiva y la integraci√≥n regional, se consideran, desde hace varios siglos, como las √ļnicas alternativas viables al sistema ‚Äďhoy en d√≠a moribundo ‚Äď de equilibrio entre potencias, cuya √ļltima encarnaci√≥n desapareci√≥ con el fin de la guerra fr√≠a ¬Ņcu√°les son las condiciones actuales para una seguridad regional?[55]

La regionalizaci√≥n es uno de los fen√≥menos que forman parte del proceso complejo de la mundializaci√≥n que se ha venido desarrollando durante las √ļltimas d√©cadas y que va a transformar definitivamente el sentido de las soberan√≠as estatales para lo mejor y para lo peor. Asistimos as√≠ a la pacificaci√≥n de ciertas regiones, como es el caso en los a√Īos 80 y 90 en Asia del Sudeste, y al mismo tiempo a la acentuaci√≥n de los conflictos en Oriente Medio. En lo que respecta a la consolidaci√≥n de una cultura de paz en un per√≠odo m√°s extenso, el proceso europeo de regulaci√≥n de diferencias regionales mediante el equilibrio de intereses, la ayuda solidaria para el desarrollo regional, la integraci√≥n, la restauraci√≥n del estado de derecho, etc. puede ser considerada como ejemplar. Se puede citar tambi√©n el ejemplo de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), aunque en ella se mantengan conflictos no totalmente resueltos como es el caso de Georgia y de Chechenia.

Más allá de las diferencias y particularidades de cada caso se puede pensar en varios elementos importantes para la elaboración de hojas de ruta para la pacificación regional, tales como por ejemplo:[56]

  • Grupos regionales de negociaci√≥n de la paz (como el Grupo Contadora)
  • Fondos internacionales de cooperaci√≥n para el desarme con sistemas de cotizaci√≥n de los m√°s ricos y retribuci√≥n de los m√°s pobres (bonificaci√≥n ‚Äď penalizaci√≥n) proporcionales a la reducci√≥n de los presupuestos militares
  • Reconversi√≥n de las industrias de armamento,
  • Vigilia sobre el comercio de armas, sometido a un control parlamentario y p√ļblico.
  • Reducci√≥n del volumen de armas ofensivas de cada regi√≥n y limitaci√≥n de maniobras y despliegue de fuerzas
  • Transformaci√≥n de las fuerzas de intervenci√≥n r√°pida en fuerzas no ofensivas de interposici√≥n.
  • Notificaci√≥n de ciertas actividades militares
  • Acompa√Īar estas medidas con otras de car√°cter no militar (econ√≥micas, de democratizaci√≥n, de acercamiento cultural, etc.) de acercamiento entre los pa√≠ses de la regi√≥n.

La aparición de los actores no estatales

En la era de la comunicación y de la gobernanza global en que vivimos, que da a nuestras sociedades cada vez más interconectadas, la posibilidad de incidir directamente en los asuntos políticos y de relaciones internacionales, el papel de las asociaciones cívicas y de las "alianzas ciudadanas" tiende a crecer.

Entre estas alianzas, una red informal apoyada por la FPH, laa "Alianza de Militares" es un espacio "de expresión e intercambio de ideas y posturas sobre temas diversos relacionados con la seguridad y la estabilidad" cuyo objetivo es el de "llevar a cabo una reflexión sobre los problemas de seguridad y de defensa, así como sobre los medios de promover una "Conciencia de Defensa y de Seguridad" con los ciudadanos que permita ayudar a comprender los riesgos y las oportunidades inherentes a las relaciones internacionales en un mundo en vías de globalización y participar activamente en la definición de las condiciones que aseguren la estabilidad de estas relaciones y de la paz".

Además, su acción pretende promover una idea precisa sobre los fundamentos éticos del ejercicio de la profesión militar y sobre la relación entre militares y civiles en las sociedades democráticas o en vías de democratización.

Mediante sus relaciones en red y sus manifestaciones, la "alianza de los militares" quiere no solamente influenciar sobre la acepci√≥n en la opini√≥n p√ļblica del nuevo papel de los militares en el mantenimiento de la paz internacional y en la gesti√≥n de los desaf√≠os de seguridad y de crisis multiformes. Pretende tambi√©n pesar sobre las decisiones y la evoluci√≥n en el seno de las organizaciones militares a nivel nacional (fuerzas armadas en transformaci√≥n) e internacional (ONU, OTAN, Uni√≥n Europea, otras alianzas militares regionales) especialmente sobre la pol√≠tica de informaci√≥n y sobre los fundamentos filos√≥ficos de la instrucci√≥n y del comportamiento de los militares en activo.

La idea de "red" y el proceso "escalonado" de construcción a través de la organización de encuentros con homólogos de otros países, es la más conveniente para definir esta iniciativa que no se limita a un marco meramente profesional.

Algunas asociaciones que han cooperado con la "Alianza de Militares" han creado una Carta para la Promoci√≥n de una "Consciencia Europea de Seguridad y de Defensa" (CESD). En este documento, destinado a la opini√≥n p√ļblica en general, se formulan los objetivos, las tareas, las condiciones de adhesi√≥n y de implementaci√≥n de una cooperaci√≥n militar reforzada a escala europea. Uno de los objetivos fundamentales es la promoci√≥n de la Pol√≠tica Europea de Seguridad y Defensa (PESD) ante el gran p√ļblico, sin por ello pretender cuestionar el partenariado transatl√°ntico y las funciones de Naciones Unidas. En el campo de la seguridad y de la defensa, las acciones de los gobiernos nacionales y de las instituciones europeas deben ir de la mano con la adhesi√≥n de los ciudadanos de Europa.

Organización y evolución de los ejércitos

El papel del ejército en la sociedad en tiempos de paz

Las fuerzas armadas se consideran a veces conservadoras, incluso reaccionarias o a√ļn peor, instrumentos antidemocr√°ticos que defienden la causa de la dictadura. La instituci√≥n militar, fundada en la jerarqu√≠a y la disciplina, tiene por misi√≥n, a Fortiori, preparar la guerra. Contrariamente a esto, la democracia es a priori refractaria a las acciones b√©licas, promueve el respeto de la igualdad y de la libertad individual. ¬ŅPor qu√© y c√≥mo el ej√©rcito y la democracia pueden -y deben- convivir? Esta es una de las cuestiones fundamentales a las que se enfrentan las democracias hoy en d√≠a.[57] Ejemplo: en Colombia, se da todo un trabajo de reconstrucci√≥n de la confianza en la instituci√≥n militar que debe acompa√Īar otro de reorganizaci√≥n del ej√©rcito bajo la ley y la democracia, un ej√©rcito que ha sido acusado de corrupci√≥n y al que se le reprocha aliarse a los narcotraficantes, y que ante la desconfianza de los civiles se ha convertido a pesar de todo un Estado militar dentro del Estado.[58]

"Si se les da demasiado poder, en general los militares no renuncian a él, por lo cual la influencia militar aumenta más allá de su espacio natural y su función se desvía desde la protección hacia la tiranía. Por eso, la lealtad hacia el Estado es fundamental (…) y prioritaria en comparación con la obligación con la propia profesión". En Estados Unidos se conoce ese principio bajo el nombre de "control civil de los servicios militares".[59] [60]

El informe de la Comisión de Venecia (para la democracia mediante el derecho)[61] establece un cuadro de las intituciones nacionales e internacionales con miembros elegidos o no directamente, que pueden ejercer un control democrático de las fuerzas armadas. Este control concierne aspectos como los gastos militares, el presupuesto de defensa y el nombramiento de cargos militares, así como de cuestiones que tienen que ver con el nuevo papel de las fuerzas armadas, a escala nacional e internacional.

Reconversión, desarme

Existen diversas iniciativas de la sociedad civil para limitar la reconversión de armas sobre todo en los países en período de posguerra pero también en países que no conocen la guerra desde hace mucho tiempo. Se pueden citar experiencias en Quebec,[62] y en Estados Unidos.[63] Algunas críticas más ambiciosas pero con menos probabilidades de ser realizadas a corto plazo, que atacan las fuentes del problema de la proliferación armamentística.[64]

La reconversión es un proceso complejo, que afronta diversos obstáculos: sobre las fuerzas armadas (reducción del personal militar, cierre de las bases…) así como sobre la economía (pérdida de empleos, cierre de fábricas, cierre de mercados, coste de la conversión…).[65] En consecuencia, un programa de reconversión debe responder a esta complejidad mediante un programa para una verdadera "economía de la paz".[66]

Richard Petris ha elaborado, en el marco de una reflexión global sobre la reconversión, algunas propuestas generales posibles para una transición integral hacia una sociedad pacífica:[67]

1 - Un Plan Programa para la reconversi√≥n: que sea la herramienta prioritaria de una pol√≠tica p√ļblica de inversi√≥n, indispensable para orientar las opciones de substituci√≥n.

2 - Una investigación + desarrollo más pacífica: por medio de la creación de comités de ética; de la limitación de la posibilidad de venta de patentes "sensibles"; de la incitación a concebir herramientas de alerta, o incluso a elaborar estrategias de seguridad, en varios niveles.

3 - Una seguridad colectiva, con la traducción en actos de varios conceptos nuevos como la limitación de las fuerzas a un nivel de estricta suficiencia; la prevención, la previsión y la gestión de las crisis; la seguridad global, que no puede ignorar la necesidad de una distribución más justa de las riquezas.

4 - Una política de grandes talleres que asocien preocupación por el empleo y respuestas a las grandes necesidades de equipamiento o de rehabilitación del medioambiente.

5 - Educación y formación para la paz, con investigaciones sobre la paz que se traduzcan en conclusiones operativas, o incluso que den lugar a propuestas "normativas".

En el ámbito de las articulaciones entre actores, se han venido desarrollando esfuerzos de coordinación para la implementación de una especie de internacional del personal de la industria del armamento, para compartir los problemas y buscar soluciones comunes al desafío de la reconversión. Esta iniciativa ha solicitado al mismo tiempo otro tipo de contribuciones: científicas, políticas, etc.[68]

Procesos y propuestas para el desarme

El desarme en los pa√≠ses industrializados - "Desde la ca√≠da del muro de Berl√≠n, los programas han sido meramente reducidos, raramente abandonados. En parte se trata de un problema del tama√Īo de las organizaciones comerciales y militares, y en parte es fruto de la inercia. Por otro lado, otros factores implicados son el peso de los fabricantes, el miedo al desempleo, y la resistencia de los militares."

El desarme en los pa√≠ses en v√≠as de desarrollo - La reducci√≥n de los gastos militares en estos pa√≠ses (entre los cuales los m√°s pobres del globo) es aun m√°s lento que en los pa√≠ses industrializados. Sus argumentos generalmente son la disuasi√≥n frente a sus vecinos y el importante papel que el ej√©rcito juega en la econom√≠a. Sin embargo, el riesgo de muerte en estos pa√≠ses es 30 veces superior por malnutrici√≥n o por epidemia que por agresi√≥n por parte de un pa√≠s vecino. Los gastos armament√≠sticos privan al desarrollo humano de recursos preciosos. Esta situaci√≥n es en parte imputable a los pa√≠ses industrializados, que no han finalizado a√ļn su ayuda militar o sus exportaciones de armas.[69]

El futuro del desarme en el mundo - La caída del muro de Berlín ha servido para desvelar muchos conflictos. El progreso hacia el desarrollo exigirá claramente una cooperación más estrecha entre países industrializados y países en vías de desarrollo. Un tal avance significaría la implementación de las siguientes medidas:

  • Crear foros para el desarrollo: en particular a trav√©s de las organizaciones existentes (UA, ASEAN, etc.). Es tiempo de desarrollar discusiones diplom√°ticas para este fin, similares al acuerdo de Tegucigalpa en 1991 para Am√©rica Central. Las Naciones Unidas podr√≠an as√≠ intervenir m√°s activamente en el desarme del Tercer Mundo.
  • Desactivar tensiones en todo el mundo. El ejemplo de las resoluciones pac√≠ficas en Am√©rica Central o en Sud√°frica, muestran que las mediaciones eficaces son posibles. Las grandes potencias deben comprometerse m√°s en esta v√≠a, a trav√©s del foro de Naciones Unidas.
  • Suprimir gradualmente la ayuda militar: esta ayuda ya ha disminuido considerablemente. Sin embargo, las ventas de armas ligeras contin√ļan desarroll√°ndose al mismo ritmo. Adem√°s de alimentar la carrera de armamentos a escala regional, esto implica importantes gastos a√Īadidos de mantenimiento e infraestructuras, inmensas posibilidades de corrupci√≥n y un endeudamiento enorme. Ser√≠a deseable alcanzar un acuerdo internacional de supresi√≥n de cualquier tipo de ayuda militar en un plazo de, por ejemplo, tres a√Īos.
  • Regular el comercio de armas: Los cinco mayores exportadores de armas (todos ellos miembros permanentes del Consejo de Seguridad) controlan el 86% del mercado de las armas convencionales destinadas a los pa√≠ses en v√≠as de desarrollo entre los cuales se encuentran los pa√≠ses m√°s pobres del mundo, especialmente Afganist√°n, India y Pakist√°n. Cabe deplorar tambi√©n como, en los √ļltimos diez a√Īos, el 40% de las exportaciones de armas pesadas convencionales han sido enviadas hacia los puntos m√°s calientes del globo. Los Naciones Unidas podr√≠an instituir un mecanismo que permitiera: mantener una lista de armas y tecnolog√≠as sofisticadas cuya exportaci√≥n fuera prohibida, mejorar el registro de armamentos, reglamentar y eliminar el recurso a subvenciones expl√≠citas u ocultas para la exportaci√≥n de armamentos, tasar las ventas de armas para financiar el mantenimiento de la paz.
  • Definir las condiciones de un nuevo di√°logo sobre la pol√≠tica de ayudas: son numerosos los pa√≠ses o los organismos donadores que tienen miedo de que sus ayudas sirvan para comprar armas. Sin embargo, no se ha definido a√ļn ninguna pol√≠tica coherente ni ning√ļn sistema de coordinaci√≥n internacional..
  • Desarrollar los criterios de mediaci√≥n de Naciones Unidas en caso de conflictos intraestatales. Recientemente, las Naciones Unidas han sido requeridas para intervenir en conflictos interiores, lo cual ha suscitado problemas delicados de soberan√≠a. Har√≠a falta reexaminar y ampliar el cap√≠tulo VII de la Carta de las Naciones Unidas.
  • Imaginar sistemas de informaci√≥n m√°s eficaces: existen considerables lagunas informativas sobre gastos militares, env√≠os de armas, producci√≥n de armas, ayuda militar, subvenciones a la exportaci√≥n de armas, bases militares y endeudamiento militar.

Dividendos de la paz - Reducir los gastos militares representa solamente la mitad del camino por recorrer. La otra mitad consiste en consagrar completamente los recursos que se ahorrar√°n, al desarrollo humano. De 1987 a 1994, la mayor√≠a de estos ahorros parece haber sido consagrado a la reducci√≥n de los d√©ficits presupuestarias y al financiamiento de gastos no relacionados con el desarrollo. La primera tarea consiste pues en aislar estos dividendos en un lugar especial dentro de los presupuestos nacionales. Este fondo podr√≠a servir para la reducci√≥n del d√©ficit p√ļblico, para la financiaci√≥n del coste de la reconversi√≥n militar, y para invertir en el desarrollo humano interior y en el extranjero. Estos fondos nacionales podr√≠an completarse por un fondo mundial de desmilitarizaci√≥n, como sugiri√≥ el Premio Nobel de la Paz (1987) Oscar Arias.[70]

Otros

Ense√Īanza de la √©tica y c√≥digos militares

En la ense√Īanza de la √©tica militar a los soldados, ciertos autores proponen el remplazo, cuando se dispone del tiempo necesario, de la simple explicaci√≥n y distribuci√≥n de c√≥digos √©ticos, por el desarrollo colectivo de un "pensamiento cr√≠tico" que ayude a completar las ausencias y errores posibles de los c√≥digos, y a desarrollar una consciencia reflexiva en el soldado que le permita reaccionar de forma aut√≥noma conformemente a una moral .Este pensamiento cr√≠tico solamente puede desarrollarse a partir de una educaci√≥n c√≠vica y pol√≠tica, de la cual a menudo se carece en los servicios militares de las naciones occidentales. Ella debe responder a las cuestiones b√°sicas del tipo por qu√© hacer parte del ej√©rcito y por qu√© luchar, y presentar imparcialmente los diferentes tipos de respuesta.[71]

Alemania - Habiendo implicado el mundo en guerras sucesivas y totales, llevando la pesada herencia de un holocausto... el pueblo alem√°n ha estado profundamente traumatizado por las consecuencias del uso escandaloso de la fuerza y los abusos causados por los nazis contra las fuerzas armadas. Es por esto que despu√©s de un per√≠odo de diez a√Īos de ocupaci√≥n y de control aliado en el que el "nunca m√°s" se convirti√≥ en convicci√≥n general del pueblo alem√°n, los fundadores de las nuevas fuerzas federales (la Bundeswehr) han partido del principio, para rearmarse, de que una alianza entre el ideal democr√°tico y la necesidad militar era necesario y posible.

Concepto de Innere F√ľhrung ("Gu√≠a interior") y Centro Innere F√ľhrung - con este fin, "hacia falta desarrollar un concepto que permitiera aplicar los principios del Estado de derecho democr√°tico a las fuerzas armadas para contribuir a su eficacia y a su predisposici√≥n para la acci√≥n"[72]

Educaci√≥n pol√≠tica - "El ejemplo personal propio es la mejor forma de ense√Īar a los subordinados los valores pol√≠ticos y sociales en uso. Una educaci√≥n pol√≠tica bien orientada a la que se a√Īade una idea concreta del orden constitucional liberal y democr√°tico de nuestro pa√≠s; ayuda a los j√≥venes ciudadanos en uniforme a captar el sentido y la necesidad del servicio en aras de la paz y la libertad"[73]

Ciudadanos en uniforme - "La educación política pretende también animar a los militares a beneficiar de sus derechos ciudadanos de forma activa. La libertad sindical, el derecho de voto y la elegibilidad son derechos cívicos garantizados. Son muchos los militares que se benefician participando en la modelación de la sociedad y ejerciendo mandatos en todos los niveles de la vida política. En la medida en que el enrolamiento lo permite, el ejercicio de un mandato municipal puede ser objeto excepcionalmente de una reducción temporal."[74]

Canadá - Los principios fundamentales de la ética militar canadiense han sido formulados en un "Enunciado de ética de la defensa" que se basa en tres principios:[75]

  • Respetar la dignidad de todos los seres humanos.
  • Servir a Canad√° antes que a s√≠ mismo.
  • Obedecer la autoridad legal y apoyarla

Francia - Los soldados franceses participan, durante la formación militar, en reflexiones sobre la ética militar. Uno de los principales soportes de esta reflexión es el Code du soldat ("Código del soldado"):[76]

  • El soldado se consagra completamente al servicio de Francia, en todo momento y lugar.
  • Cumple su misi√≥n con la voluntad de ganar y vencer, arriesgando su vida si es necesario.
  • Respeta a su adversario y trata de poner de lado a la poblaci√≥n civil, mediante el dominio adecuado del uso de su propia fuerza
  • Obedece √≥rdenes, respetando las leyes, las costumbres de guerra y las convenciones internacionales.
  • Muestra capacidad de iniciativa y se adapta a cualquier circunstancia.
  • Como soldado profesional, pone al d√≠a sus capacidades intelectuales y f√≠sicas, y desarrolla su competencia y su fuerza moral.
  • Como miembro de un equipo solidario y fraternal, act√ļa con honor, franqueza y lealtad.
  • Est√° atento a las necesidades de los otros y muestra determinaci√≥n para vencer las dificultades. Act√ļa en beneficio de la cohesi√≥n y el dinamismo de su unidad.
  • Est√° abierto al mundo y a la sociedad, y respeta sus diferencias.
  • Se expresa de forma reservada sobre temas filos√≥ficos, pol√≠ticos y religiosos, para no atentar la neutralidad del ej√©rcito.
  • Se muestra orgulloso de su compromiso y es siempre y en todo lugar, embajador de su regimiento, del Ej√©rcito de Tierra y de Francia.

La ética militar en los textos oficiales y las publicaciones del gobierno francés:

Vías de recursos

Alemania

Comisario Parlamentario para las Fuerzas Armadas

El Comisario Parlamentario para las Fuerzas Armadas disfruta de un status de derecho p√ļblico conforme a la ley sobre el Comisario Parlamentario para las Fuerzas Armadas. Su status jur√≠dico puede compararse al del secretario de Estado parlamentario.

Durante el ejercicio de su mandato, el Comisario Parlamentario para las Fuerzas Armadas no puede ejercer otra función remunerada, actividad comercial, industrial ni profesional, ni ejercer un mandato político.

El Comisario Parlamentario para las Fuerzas Armadas es elegido por el Bundestag mediante escrutinio secreto sin debate previo. Los candidatos pueden ser propuestos por la comisión de la defensa o por los diferentes grupos parlamentarios. Es elegido el candidato que alcanza la mayoría de votos de los miembros del Bundestag.

Es elegible, en calidad de Comisario Parlamentario para las Fuerzas Armadas, todo alem√°n o alemana de un m√≠nimo de 35 a√Īos de edad. No se precisan conocimientos previos de la vida militar para esta funci√≥n. El Comisario Parlamentario para las Fuerzas Armadas es nombrado por el Presidente del Bundestag.

El Comisario Parlamentario para las fuerzas Armadas es elegido por un per√≠odo de cinco a√Īos, es decir, un a√Īo m√°s de duraci√≥n que la legislatura del parlamento. Esto garantiza su independencia en caso de cambio de mayor√≠a parlamentaria como resultado de unas elecciones. La reelecci√≥n es posible de forma indefinida.

Mandato confiado por ley

En la ejecución de su mandato, fijado por la Ley fundamental, el Comisario Parlamentario para las Fuerzas Armadas debe asegurar "la salvaguarda de los derechos fundamentales y ayudar al Bundestag en el ejercicio del control parlamentario de las fuerzas armadas". La ley sobre el Comisario Parlamentario para las Fuerzas Armadas define en detalle las modalidades de su función.

La misi√≥n del Comisario Parlamentario para las Fuerzas Armadas esdefinida por la ley sobre el Comisario para las Fuerzas Armadas seg√ļn la cual este debe actuar:

  • Por petici√≥n del Bundestag o de la comisi√≥n de la defensa para verificar ciertos hechos (art. 2 ‚Äď dominio de competencia ligado a las instrucciones recibidas)
  • o, despu√©s de apreciaci√≥n conforme a sus obligaci√≥n, cuando llegan a su conocimiento hechos de los que se puede deducir una violaci√≥n de los derechos fundamentales de los soldados o del principio de Innere F√ľhrung

"Su poder de control se extiende a todas las instituciones gubernamentales y administrativas competentes en materia de defensa militar del territorio, en primer lugar al ministro federal de la Defensa y su √°mbito de competencia".[77]

Derechos fundamentales de los soldados

Se trata de derechos fundamentales ciudadanos garantizados por la Ley fundamental. El soldado se emplaza en una jerarquía regida por el principio de la obediencia a las órdenes y caracterizado por el antagonismo entre la libertad individual y los otros derechos del soldado, por un lado, y las exisgencias militares específicas, por otro. El soldado, ya sea de leva, enrolado o militar de carrera, disfruta de los mismos derechos y libertades que los demás ciudadanos. No deja de ser ciudadano, un ciudadano en uniforme.

Sus derechos fundamentales pueden estar sometidos a restricciones conforme a ciertas disposiciones constitucionales, siempre que éstas sean impuestas por las necesidades inevitables el servicio, que deben definirse por ley. El soldado debe disfrutar, entre otros, de los derechos siguientes:

  • Derecho intangible al respeto y a la protecci√≥n de la dignidad humana. El soldado no puede ser objeto, por ejemplo, durante una instrucci√≥n severa, de un tratamiento humillante o degradante.
  • Derecho fundamental a la libertad de expresi√≥n. Esta libertad de expresi√≥n del soldado s√≥lo puede sufrir restricciones en caso de afectar la capacidad operativa de las fuerzas armadas. Como objeto de protecci√≥n legal integrado en la Constituci√≥n, prima la libertad de expresi√≥n del individuo. Por ejemplo, fuera de servicio, el soldado tiene libertad para implicarse activamente en un partido pol√≠tico.
  • Derecho fundamental a la protecci√≥n jur√≠dica en caso de violaci√≥n de sus derechos por parte de la autoridad p√ļblica. En este caso, como cualquier otro ciudadano, tiene el derecho a recurrir a la v√≠a judicial.

El Comisario Parlamentario para las Fuerzas Armadas, instancia de petición de los soldados.

Los soldados tienen derecho a dirigirser personal y directamente, sin pasar por la v√≠a jer√°rquica, al Comisario Parlamentario para las Fuerzas Armadas. El soldado que ejerce su derecho de petici√≥n puede someterse, sin necesidad de someterse a ning√ļn tipo de espera, todo aquello que seg√ļn su apreciaci√≥n personal le parezca constituir un abuso o un trato injusto.

Los soldados son informados sobre las tareas y poderes del Comisario Parlamentario al principio de su instrucción básica y de nuevo cuando mudan de posición en su cuerpo de tropa.

El soldado no debe sufrir perjuicio alguno en el servicio ni ser objeto de ninguna medida disciplinaria por el hecho de haber apelado al Comisario Parlamentario para las Fuerzas Armadas. Disfruta de la protección del derecho de petición. Se sobreentiende que este derecho no se aplica en caso de alegaciones voluntariamente falseadas, injuriosas o calumniosas. En este caso toda la responsabilidad disciplinaria y penal incumbe al demandante.

Referencias

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  11. ‚ÜĎ Ficarrotta, Carl, J.; op. cit., p. 4
  12. ‚ÜĎ DeGeorge, Richard T. ; Op. cit.; en Wakin, Malham, M. ; Kempf, James ; "Military Ethics : Reflections on Principles -The Profession of Arms, Military Leadership, Ethical Practices, War and Morality, Educating the Citizen-Soldier" ; Diane Publishing, 1984, p. 21 et ss.
  13. ‚ÜĎ Wakin, Malham M. ; Kempf, James ; op. cit., p. 104 et ss.
  14. ‚ÜĎ Robinson, Paul ; Integrity and Selective Conscientious Objection
  15. ‚ÜĎ "Journal of Military Ethics", Volume 1, Issue 2, 2002, Pages 57 ‚Äď 76
  16. ‚ÜĎ Art√≠culo de referencia: Der 2. Wehrdienstsenat des Bundesverwaltungsgerichts in Leipzig hat den Soldaten freigesprochen, weil dem Soldaten ein Dienstvergehen nicht nachzuweisen war. Ein Versto√ü gegen die Gehorsamspflicht (¬ß 11 Abs. 1 Soldatengesetz) liege nicht vor. Der Senat hat entschieden, dass in der konkreten Lage das Grundrecht der Freiheit des Gewissens nach Art. 4 Abs. 1 GG durch den Befehl nicht verdr√§ngt werde. Dieser sei deshalb f√ľr den Soldaten unverbindlich gewesen. Der Soldat habe die Ernsthaftigkeit seiner Gewissensentscheidung glaubhaft dargetan. Im vorliegenden Fall sei die gebotene gewissensentlastende Konfliktl√∂sung durch eine anderweitige Verwendung des Soldaten erfolgt. Der Soldat k√∂nne sich auf das Grundrecht der Gewissensfreiheit nach Art. 4 Abs. 1 GG ungeachtet dessen berufen, dass er keinen Antrag auf Anerkennung als Kriegsdienstverweigerer nach Art. 4 Abs. 3 GG gestellt habe. Denn auch Berufssoldaten st√ľnde das Grundrecht der Gewissensfreiheit nach Art. 4 Abs. 1 GG zu. Die Streitkr√§fte seien als Teil der vollziehenden Gewalt ausnahmslos an "Recht und Gesetz" (Art. 20 Abs. 3 GG) und insbesondere an die Grundrechte uneingeschr√§nkt gebunden. Davon k√∂nnten sie sich nicht unter Berufung auf Gesichtspunkte der milit√§rischen Zweckm√§√üigkeit oder Funktionsf√§higkeit freistellen. R√©f√©rence du jugement BVerwG 2 WD 12.04 ‚Äď Urteil vom 21. Juni 2005
  17. ‚ÜĎ DeGeorge, Richard T. ; Op. cit.; en Wakin, Malham, M. ; Kempf, James ; "op. cit.", p. 16 et ss.
  18. ‚ÜĎ White, Richard D. Jr.; Op. cit.; en Cooper, Terry L.; "Handbook of Administrative Ethics"; CRC Press, 2001, p. 629-648
  19. ‚ÜĎ Smit, Wim; Just war and terrorism: The end of the just war concept?; Peeters Publishers, 2005 244p.
  20. ‚ÜĎ Ni la jus post bellum ni la construcci√≥n de una paz sostenible en su conjunto son tratadas en la teor√≠a cl√°sica de la guerra justa
  21. ‚ÜĎ Moucharafieh, Claire ; Cornet, B√©reng√®re (Coord.) ; Construire la paix. √Člements de r√©flexion √† partir des pratiques des organisations non gouvernamentales et de quelques instances nationales et internationales; Dossier de fichas no. 56, FPH, CCFD pp. 81 et ss.
  22. ‚ÜĎ Moucharafieh, Claire ; Cornet, B√©reng√®re (Coord.) ; Construire la paix. √Člements de r√©flexion √† partir des pratiques des organisations non gouvernamentales et de quelques instances nationales et internationales; Dossier de fiches no. 56, FPH, CCFD pp. 127-130.
  23. ‚ÜĎ Gerbaud, Val√©rie ; En Sierra Leone, un exemple de r√©adaptation et de r√©integration des enfants soldat ; en Moucharafieh, Claire (Coord.) ; "√Čbauche pour la construction d‚Äôun art de la paix"; Dossier de fichas no. 74, FPH pp. 157-158.
  24. ‚ÜĎ Cornet, B√©rang√®rre ; La formation technique propose aux jeunes miliciens libanais leur permet d‚Äôavoir un autre type d‚Äôarme en main ! ; en Moucharafieh, Claire (Coord.) ; "√Čbauche pour la construction d‚Äôun art de la paix"; Dossier de fichas no. 74, FPH pp. 159-160.
  25. ‚ÜĎ Moucharafieh, Claire ; Impunit√© et r√©conciliation nationale : le cas du Salvador; dans Moucharafieh, Claire ; Cornet, B√©reng√®re (Coord.) ; "Construire la paix. √Člements de r√©flexion √† partir des pratiques des organisations non gouvernamentales et de quelques instances nationales et internationales"; Dossier de fichas no. 56, FPH, CCFD pp. 135-136.
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  57. ‚ÜĎ Alliance des militaires; Exp√©rience, analyse, recommandations
  58. ‚ÜĎ Blair, Elsa ; Les militaires et la soci√©t√© ; en Moucharafieh, Claire (Coord.) ; "√Čbauche pour la construction d‚Äôun art de la paix"; Dossier de fichas no. 74, FPH, pp. 193-194.
  59. ‚ÜĎ Ficarrotta, Carl, J.; Op. cit.
  60. ‚ÜĎ Davenport, M. ; Op.cit.; en Wakin, Malham M ; Kempf, James ; "Military Ethics : Reflections on Principles-The Profession of Arms, Military Leadership, Ethical Practices, War and Morality, Educating the Citizen-Soldier" ; Diane Publishing, 1984
  61. ‚ÜĎ Rapport sur le contr√īle d√©mocratique des forces arm√©es adopt√© par la Commission de Venise lors de sa 74e session pl√©ni√®re (Venise, 14-15 mars 2008)
  62. ‚ÜĎ Les amis d‚Äôune √©cole de la paix √† Gr√©noble ; Un F-18 pour des emplois pour la paix ; en Moucharafieh, Claire ; Cornet, B√©reng√®re (Coord.) ; "Construire la paix. √Člements de r√©flexion √† partir des pratiques des organisations non gouvernamentales et de quelques instances nationales et internationales"; Dossier de fichas no. 56, FPH, CCFD pp. 141-142.
  63. ‚ÜĎ Petris, Richard ; La campagne de "Jobs with Peace" : Pour une √©conomie et un monde pacifiques ; en Moucharafieh, Claire ; Cornet, B√©reng√®re (Coord.) ; "Construire la paix. √Čl√©ments de r√©flexion √† partir des pratiques des organisations non gouvernamentales et de quelques instances nationales et internationales"; Dossier de fichas no. 56, FPH, CCFD pp. 143-144.
  64. ‚ÜĎ CDTM ; Reconvertir les industries militaires ? Commen√ßons par le Pentagone ; en Moucharafieh, Claire ; "√Čbauche pour la construction d‚Äôun art de la paix". Dossier de fichas no. 74, FPH, 1996, pp. 323-324
  65. ‚ÜĎ Petris, Richard ; La conversion des industries de l‚Äôarmement ; √Čditions Charles-L√©opold Mayer ; Dossiers pour un d√©bat, 1994
  66. ‚ÜĎ Petris, Richard ; Op. cit.; p. 78 et ss.
  67. ‚ÜĎ Petris, Richard ; Op. cit.
  68. ‚ÜĎ Jacquelin, Guy; Petris, Richard; D√©sarmement, diversification, d√©veloppement; en Moucharafieh, Claire ; Cornet, B√©reng√®re (Coord.) ; "Construire la paix. √Člements de r√©flexion √† partir des pratiques des organisations non gouvernamentales et de quelques instances nationales et internationales"; Dossier de fichas no. 56, FPH, CCFD pp. 143-144.
  69. ‚ÜĎ Mazzoni, Philippe; Petris, Richard; R√©colter les dividendes de la paix ; dans Moucharafieh, Claire ; "√Čbauche pour la construction d‚Äôun art de la paix"; Dossier de fichas no. 74, FPH, 1996, pp. 59-60
  70. ‚ÜĎ Mazzoni, Philippe; Petris, Richard; R√©colter les dividendes de la paix; en Moucharafieh, Claire ; "√Čbauche pour la construction d‚Äôun art de la paix"; Dossier de fichea no. 74, FPH, 1996, pp. 59-60
  71. ‚ÜĎ Fotion, N. ; Elfstrom, Gerard ; Op. cit.; p. 30, 32
  72. ‚ÜĎ P√°gina del Ministerio Federal de Defensa (Alemania) - Innere F√ľhrung
  73. ‚ÜĎ P√°gina del Ministerio Federal de Defensa (Alemania) -√Čducation politique et tradition au sein de la Bundeswehr
  74. ‚ÜĎ P√°gina del Ministerio Federal de Defensa (Alemania) - √Čducation politique et tradition au sein de la Bundeswehr
  75. ‚ÜĎ √Čnonc√© d'√©thique de la d√©fense. Ver tambi√©n Cadre global du leadership dans l'arm√©e canadienne
  76. ‚ÜĎ Arm√©e de terre ; Code du soldat, 1999
  77. ‚ÜĎ Journal Interparlamentaire no. 4 du 2 mai 2005, por los asistentes parlamentarios alemanes a la atenci√≥n de los diputados miembros del grupo de amistad

Fuentes

P√°ginas web

Obras

  • Royal, Beno√ģt, L'√©thique du soldat fran√ßais, Economica, coll. Strat√©gies et doctrines, 2008
  • Bachelet, Jean-R√©n√©, Pour une √©thique du m√©tier des armes. Vaincre la violence, Editions Vuibert, 2006
  • De Lee, Carrick et al., Ethics Education in the Military, Ashgate Publishing, 2008
  • Rapha√ęlle Branche, La torture et l'arm√©e pendant la guerre d'Alg√©rie, Gallimard, septembre 2001
  • Pierre Vidal Naquet, Les Crimes de l'arm√©e fran√ßaise Alg√©rie 1954-1962, La D√©couverte, 2001.
  • Actes du colloque international d‚Äô√©thique militaire publi√©s par les √Čcoles de Saint-Cyr Co√ętquidan, 24 et 25 de noviembre de 2005

Otros documentos

Véase también

En francés

En Wikipédia

Bibliografía

En inglés

En francés

  • Bachelet, Jean-R√©n√©, Pour une √©thique du m√©tier des armes. Vaincre la violence, Editions Vuibert, 2006
  • Colonel Beno√ģt Royal; L'√©thique du soldat fran√ßais; Economica; col. Strat√©gies et doctrines; 2008; 124 pp.
  • Rapha√ęlle Branche, La torture et l'arm√©e pendant la guerre d'Alg√©rie, Gallimard, septembre 2001
  • Pierre Vidal Naquet, Les Crimes de l'arm√©e fran√ßaise Alg√©rie 1954-1962, La D√©couverte, 2001.
  • Actes du colloque international d‚Äô√©thique militaire publi√©s par les √Čcoles de Saint-Cyr Co√ętquidan, 24 et 25 novembre 2005

Enlaces externos


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