Español rioplatense


Español rioplatense
Área donde se localizan las principales urbes donde se utiliza el español rioplatense.

El español rioplatense o castellano rioplatense es una variedad dialectal del español hablada en Argentina y en Uruguay. Su uso se extiende en la zona de la cuenca del Río de la Plata, en Argentina y Uruguay, y otras regiones aledañas. Centrado en las aglomeraciones de Gran Buenos Aires, Montevideo, Maldonado, Gran Santa Fe, Gran Rosario, Mar del Plata, Gran La Plata y Gran Paraná, los focos poblacionales más importantes de la región, extiende su influencia cultural a regiones geográficamente distantes, sobre todo a través de los medios audiovisuales, en los que es el lecto estándar para Argentina y Uruguay. En las regiones que muestran lazos estrechos de comunicación con otros países —como las fronteras con Chile, Bolivia , Paraguay o Brasil, en que las influencias de otros dialectos del español, el quichua, el guaraní, y el portugués son notables— llega a fusionarse con estos creando distintas variantes. No obstante, en las zonas con una población relativamente estable desde antes de las oleadas migratorias de los siglos XIX y XX, es la forma más extendida del español en la región.

Contenido

Rasgos distintivos[1]

Mapa donde se observa cómo el rioplatense influye en todo el territorio de Argentina y Uruguay. Marcado en el mapa con color fucsia. También se advierten las mixturas entre este dialecto y los países vecinos en sus fronteras, especialmente con Paraguay y Chile.
  • Diversidad de variantes: Por ser los dos países una zona muy extensa, en lo demográfico y geográfico, dentro de este dialecto se desarrollan, en ambos países, variantes que poseen diferencias menores o complejas y que, por lo general, afectan a provincias o regiones enteras.
  • Zonas de fusiones: En ambos países se da una especie de fusión con los dialectos de estados vecinos, como es el caso de Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Perú. De esa mixtura surgen variantes que parecen puntos medios o de transición.
  • El voseo: el uso de formas peculiares para la segunda persona del singular, que altera especialmente la conjugación en presente. Es el fenómeno más característico del español rioplatense, en términos de distinción con los demás dialectos.[2] También presenta variaciones: se da un voseo plenamente voseante («vos tenés»), un voseo pronominal («vos tienes») y otro verbal («tú tenés»). El primer caso es el más famoso y difundido; el último afecta a una parte de Uruguay, y el segundo es un caso raro que se da en la región de Cuyo o del Noroeste argentino, donde su vinculación con los países limítrofes y su pasado español es responsable, pero solo es practicado por las personas de edad avanzada y nunca entre los jóvenes.
  • Forma peculiar de yeísmo: llamado yeísmo rehilado, definido como pronunciación de la elle como ye, más una vibración en el punto de articulación que le suma sonoridad. Lo que es la asimilación de la consonante lateral palatal aproximadamente ll ([ʎ]) y la palatal aproximante y ([j]), que normalmente se realizan en una fricativa postalveolar, [ʒ] o [ʃ].
  • Modos verbales: la preferencia por el futuro perifrástico (voy a ir) sobre el futuro imperfecto (iré), la elección de un pasado simple (dije, decía) frente a pasados compuestos (hube dicho, he dicho) y los imperativos voseantes (vení por ven o comunicalo por comunícalo). Los ejemplos primero y último son generales a los dos países, mientras que el segundo se alterna, como en la provincia de Córdoba o se impone a las formas simples como es el caso del Noroeste.
  • Pronunciaciones peculiares compartidas: La aspiración de la sibilante ([s]) medial. Este rasgo es común con muchos otros dialectos del idioma español, con variantes particulares en cada área. También está presente en las regiones de Cuyo y el Noroeste la r asibilada, que en la emisión se percibe como una suerte de silbido.
  • Patrón de entonación fuertemente rítmico: particularmente marcado en Buenos Aires, gracias a la frecuente elisión de vocales en los diptongos.
  • Rasgos adquiridos por influencia: las corrientes inmigratorias, que arribaron a Argentina y Uruguay, compuestas especialmente por personas venidas de Italia, distintas zonas de España, como País Vasco, Cataluña, Galicia y Andalucía, y de países limítrofes, posibilitan la conformación particular del léxico único y no homogéneo. A todo esto debemos sumarle las distintas entonaciones de cada región de los dos países, es decir los famosos "cantitos", originadas en la mezcla del sustrato indígena, inmigrante con la pronunciación local.

Fonología

Yeísmo

Artículo principal: Yeísmo

Como el español en general, el español rioplatense es rico en alófonos. El más distintivo de éstos, típico del grupo de dialectos del centro de Sudamérica, es el yeísmo; al igual que en la mayoría de las zonas del español peninsular y otros dialectos americanos, el español rioplatense perdió la distinción entre la antigua consonante lateral palatal aproximante representada por la grafía ll y la antigua consonante palatal aproximante representada por la grafía y.

Sin embargo, mientras en la Península Ibérica ambas se realizan normalmente como una semiconsonante [j] o su alófono [ʝ], en el Río de la Plata se desplazaron a una pronunciación post alveolar. Antiguamente, la pronunciación era predominantemente sonora (llamada "zheísmo"), [ʒ] o [dʒ], similar a la representada por la grafía j en inglés; no obstante, desde el último cuarto del siglo XX se nota una marcada tendencia, arraigada en la población más joven, muy particularmente en Buenos Aires y Montevideo, a preferir la sorda [ʃ] (llamada "sheísmo"), similar a la representada por la grafía sh en inglés[cita requerida], un fenómeno único en el uso del español y que puede deberse a la influencia de los emigrantes italianos que al desconocer [ʒ] usan la variante sorda [ʃ] del italiano.

Es importante aclarar que, en el interior de la Argentina, especialmente en la región guaranítica, la población diferencia entre la ll palatal lateral y la y.

Seseo

Artículo principal: Seseo

Como en la mayoría de las variedades del español fuera del centro y norte de la Península Ibérica, la rioplatense sesea, es decir, prescinde de la consonante fricativa interdental sorda /θ/ que, en el norte de España, distingue la grafía c o z de la [s] escrita s. Esto provoca numerosos casos de homonimia que no existen en español peninsular, y ha inducido por lo tanto a modificaciones en el vocabulario. Términos como cocer o caza son homófonos con "coser" y "casa" respectivamente, y el primero se sustituye siempre por cocinar, mientras que caza suele sustituirse por cacería.

La /s/, por su parte, aunque se considera nominalmente una consonante fricativa alveolar sorda [s] —de tipo dental, y no ápico-alveolar como en el norte de España— es extremadamente lábil en su segmentación, y tiende a asimilarse a los fonemas adyacentes. Al final de sílaba no es infrecuente que desaparezca, sustituyéndose por una consonante fricativa glotal sorda [h] o aún una vocal sorda; así, "durazno" se pronunciaría "[durahno]". Alternativamente, al final de la palabra puede enlazarse con la vocal inicial de la palabra siguiente ([la'serah]), una pronunciación considerada a veces más culta. La elisión total de la /s/ frente a consonante o final es más rara, y está limitada al habla más popular.

La frecuencia de la aparición del fenómeno de la aspiración y su intensidad varía de acuerdo a las distintas zonas geográficas donde la variedad rioplatense es hablada, siendo más común y marcado en pequeñas localidades y áreas rurales, y menos común en las grandes urbes de la región (Buenos Aires y Montevideo). También el grado de cuidado de los hablantes en su habla juega un papel importante, particularmente en las zonas urbanas, siendo a veces, no siempre, las personas de menor instrucción las más propensas a hablar con una aspiración notoria de la /s/.

Del mismo modo, otras fricativas y la consonante vibrante alveolar /ɾ/ pueden elidirse o aspirarse también en final de palabra, acentuando el ritmo de alternancias entre consonantes y vocales.

Léxico

El léxico del español rioplatense es enriquecido con:

  • Préstamos de lenguas aborígenes.
  • Italianismos (debidos a la masiva inmigración de italianos).
  • Préstamos de dialectos de países limítrofes.
  • Incorporaciones de otras lenguas, especialmente europeas, entre ellas francés e inglés.

Además, el lunfardo, argot nacido del dialecto, aporta gran cantidad de componentes al léxico del mismo.

Entonación

El español rioplatense presenta patrones tónicos que lo distinguen netamente de cualquier otra variedad del idioma; estudios de la primera mitad del siglo XX indican que el cambio se produjo paulatinamente a lo largo de estos años, reemplazando la curva tónica típica de las variedades meridionales del español peninsular —en la que el punto más alto de la curva sigue inmediatamente a la sílaba acentuada— por una en que ambos elementos coinciden.

La variación se debe a una asimilación de patrones tónicos del italiano, aunque es posible que las influencias de otras lenguas, como el gallego y el portugués, hayan tenido también su efecto. El marcado descenso del tono al final de frase recuerda también a los dialectos meridionales del italiano.

Morfología

Voseo

Artículo principal: Voseo

El español rioplatense es excepcional en el uso del voseo, la sustitución del pronombre de segunda persona singular estándar «tú» por «vos», como forma aceptada en el dialecto hablado y escrito. El voseo que en gran parte del mundo hispanoparlante (empezando por la misma España actual) es considerado un arcaismo; es una práctica análoga a la de otras lenguas romances como «voi» italiano, «vous» francés, el «você» portugués o el mismo voseo de América Central. Otros dialectos que vosean, como en Chile y Colombia, lo restringen al habla familiar o informal. El fenómeno lleva también aparejadas modificaciones en la conjugación de los verbos, que presentan variantes regionales y estratificación social.

Caso Estándar Rioplatense
Nominativo vos
Acusativo te te
Dativo te te
Dativo independiente ti vos
Con ... contigo con vos

El voseo emplea formas pronominales similares a las del antiguo dialecto de la España del siglo XVI, tomadas directamente del vos de segunda persona singular del latín, aunque sólo para la forma de nominativo y el dativo. La tabla adjunta muestra las diferencias con la forma estándar internacional.

La forma usted se conserva sin cambios; al igual que en la Península Ibérica, y a diferencia de otros dialectos latinoamericanos, tiene valor de respeto, y es sumamente inusual entre hablantes que se conocen, en contextos informales y entre familiares. Por el contrario, el plural ustedes sustituye a vosotros en todos los casos, perdiéndose la distinción entre formas familiares y de respeto.

Aunque la conjugación del verbo para el pronombre vos parece variar solo en la acentuación respecto de la forma estándar (mostrando el patrón tú amas -> vos amás, tú comes -> vos comés), en realidad sigue de cerca la forma clásica de la segunda persona plural (amáis, coméis), en la que el diptongo ha elidido su segundo término. En los verbos en que la raíz muestra alternancias vocálicas con la conjugación, esta diferencia se conserva en la forma de vos, que mantiene la vocal del infinitivo (por ejemplo, tu mientes, pero vos mentís).

Desinencia Estándar Peninsular plural Rioplatense Chileno Marabino
-ar tú cantas vosotros cantáis vos cantás tú cantái vos cantáis
-er tú corres vosotros corréis vos corrés tú corrís vos corréis
-ir tú partes vosotros partís vos partís tú partís vos partís
-ar (alternante) tú cuelgas vosotros colgáis vos colgás tú colgái vos colgáis
-er (alternante) tú pierdes vosotros perdéis vos perdés tú perdís vos perdéis
-ir (alternante) tú dices vosotros decís vos decís tú decís vos decís
(imperativo) mira tú mirad vosotros mirá vos mira tú mirad vos

En los otros modos, la diferencia es similar. El imperativo es similar al de segunda persona plural, pero pierde la -d final (hablad -> hablá); la forma en -r típica de los dialectos del centro y norte de la Península Ibérica es desconocida. Para el subjuntivo, existe variación social. La forma considerada estándar y empleada en los medios escritos y por las capas medias y altas de la sociedad, es idéntica a la que se emplea para ; en algunos casos, principalmente en los estratos sociales más bajos y de menor instrucción, el acento se desplaza a la última sílaba por asimilación a la forma de indicativo (comas -> comás, digas -> digás), perdiéndose también la alternancia vocálica (pierdas -> perdás). En algún caso, la forma resultante no es idéntica a la del indicativo del verbo (duermas -> durmás, no dormás).

El voseo en conjugaciones verbales[3]

El voseo provoca muchas modificaciones respecto del tuteo en los distintos tiempos verbales, siendo los tiempos más afectados: el presente y el imperativo.

  • «Voseo pronominal» consiste en el uso de vos como pronombre de segunda persona del singular en lugar de tú y de ti. Vos se emplea como sujeto: «Puede que vos tengás razón» (Herrera Casa [Ven. 1985]); como vocativo: «¿Por qué la tenés contra Álvaro Arzú, vos?» (Prensa [Guat.] 3.4.97); como término de preposición: «Cada vez que sale con vos, se enferma» (Penerini Aventura [Arg. 1999]); y como término de comparación: «Es por lo menos tan actor como vos» (Cuzzani Cortés [Arg. 1988]). Sin embargo, para el pronombre átono (el que se usa con los verbos pronominales y en los complementos sin preposición) y para el posesivo, se emplean las formas de tuteo te y tu, tuyo, respectivamente: «Vos te acostaste con el tuerto» (Gené Ulf [Arg. 1988]).
Edificio con publicidad voseante en imperativo, en la ciudad de Trelew.
  • «Voseo verbal»: consiste en el uso de las desinencias verbales propias de la segunda persona del plural, más o menos modificadas, para las formas conjugadas de la segunda persona del singular: tú vivís, vos comés o comís. El paradigma verbal voseante se caracteriza por su complejidad, pues, por un lado, afecta en distinta medida a cada tiempo verbal y, por otro, las desinencias varían en función de factores geográficos y sociales, y no todas las formas están aceptadas en la norma culta.
    • Voseo verbal en los tiempos de presente: suele darse acentuación a la última sílaba, de este modo tu comes, es vos comés. Este cambio se explica de la evolución de la antaña conjugación del español antiguo que usaba el vos para el plural de la segunda persona haciendo vos coméis. Luego la usaría para expresar un trato respetuoso, pero después en el uso del pueblo tomó valor de segunda persona del singular, reemplazo al tuteo, con la pérdida de la i.
    • Voseo verbal en los tiempos de pasado: el voseo no suele afectar a las formas del pretérito imperfecto de indicativo o copretérito (cantabas, bebías) ni a las del pretérito imperfecto o pretérito de subjuntivo (amaras o amases, tuvieras o tuvieses). Para el pretérito perfecto simple se emplea la segunda persona del plural sin diptongar (volviste). Se perdió la primera -s- de la terminación, si bien se conserva la -s final: volates, perdites, servites, en lugar de volaste, perdiste, serviste. Pese a ser esta la forma etimológica (lat. volvistis, español clásico volvistes), aún en regiones plenamente voseantes se prefiere en este tiempo el uso de la forma de segunda persona del singular (volviste), debido a las connotaciones vulgares que tienen las formas singulares del pretérito con -s (tú vinistes). Sin embargo suele aparecer la s final en algunos hablantes, considerados arcaicos y vulgares.
    • Voseo verbal en Futuros: por su poco empleo en este dialecto no es afectado.
    • Voseo verbal en el condicional: no suele afectar al condicional o pospretérito (soñarías, escribirías).
    • Voseo verbal en el imperativo: las formas voseantes de imperativo se crearon a partir de la segunda persona del plural, con pérdida de la -d final: tomá (< tomad), poné (< poned), escribí (< escribid). Los imperativos voseantes carecen de las irregularidades propias del imperativo de segunda persona del singular de las áreas tuteantes. Así, frente a los irregulares di, sal, ven, ten, haz, pon, mide, juega, quiere, oye, etc., se usan decí, salí, vení, tené, hacé, poné, medí, jugá, queré, oí, etc. Estas formas verbales llevan tilde por tratarse de palabras agudas terminadas en vocal; cuando las formas voseantes del imperativo van acompañadas de algún pronombre enclítico, siguen también las normas generales de acentuación (→ tilde2, 4.3): «Compenetrate en Beethoven, imaginátelo. Imaginate su melena» (Rovner Concierto [Arg. 1981]).

Características del voseo[4]

Como ya se sabe el área del dialecto es enorme y es imposible una homogeneidad, las variantes del rioplatense, desarrollan las siguientes particularidades:

  • Modalidades de voseo exclusivamente verbal: es un fenómeno típico de ciertas zonas de Uruguay, como el departamento de Rocha. El sujeto de las formas verbales voseantes es tú: «No, tú no podés haberte ido con ellos» (Plaza Cerrazón [Ur. 1980]).
  • Modalidades de voseo exclusivamente pronominal: de modo similar, pero en regiones que antiguamente tuvieron colonización excesiva española o chilena, como en caso de de Cuyo y en menor parte el Noroeste. La novedad consiste en que vos es el sujeto de un verbo en segunda persona del singular: «Vos tienes la culpa para hacerte tratar mal». Este modo de voseo se da hoy en día en las clases más ancianas y nunca en las más jóvenes, pudiendo perderse en el futuro, salvo en las ciudades de Santiago del Estero, La Banda y otras zonas de la Provincia de Santiago del Estero, Argentina, en donde el voseo pronominal es el habitual sin distinción de edades ni de clases.
  • Modalidades plenamente voseantes: Se da en casi todo Uruguay y Argentina. El sujeto vos va acompañado de formas verbales de voseo: «Vos no podés entregarles los papeles antes de setenta y dos horas» (Martínez Vuelo [Arg. 2002]). Existiendo el uso exclusivo de vos en lo verbal y pronominal.

Un voseo ampliamente culto

El dialecto rioplatense y el español paraguayo son los únicos en los que el voseo forma parte de la norma culta. Es decir que Argentina, Paraguay, Uruguay, son las únicas zonas que excluyeron el tú del paradigma casi por completo. Aunque en Centroamérica, así como en otras zonas de América del Sur, el voseo contiende con el "ustedeo", es decir, el empleo del usted para las situaciones de confianza; por ejemplo, en Costa Rica, los niños en la escuela se tratan entre sí de usted. En ciertas regiones de Argentina, como Cuyo, es mal visto que los jóvenes y adultos traten de vos a los ancianos y también de modo gracioso se suele tratar de usted a mascotas.[5]

Flexión temporal

Se observan variantes propias del dialecto en flexiones temporales de pasado y futuro. Lo cual no supone una desaparición de estas, sino un remplazo por otras formas que intentan expresar lo mismo. Esta desaparición u omisión no es una vulgaridad como muchos hispanos aseguran, sino una evolución del dialecto que le da identidad frente a otros. En algunos caso es comparable a la propia evolución del Español, ya que forjó su identidad substituyendo tiempos verbales del latín como pasado de modo parcial y futuro de modo total, suplantándolo por el actual futuro perfecto que si se observa detalladamente es un futuro fusionado resultado de una antigua forma compuesta. Con lo dicho no es de extrañar que el rioplatense realice lo mismo, en este caso con futuro perfecto del español.

Pasados

Las formas perifrásticas de pasado —el pretérito perfecto compuesto y el pretérito anterior, aunque no el pluscuamperfecto— son muy raros en gran parte del español rioplatense, aunque aparecen de vez en cuando en el uso escrito, cultismos y predominan en el norte de Argentina. Se sustituyen normalmente por pretérito perfecto simple y pretérito imperfecto, que por consiguiente no distingue entre el perfectivo («Juan no vino») y el imperfectivo («Juan no venía»; en éste caso un hablante de español rioplatense dirá en general «Juan todavía no vino» (o algo similar). Mientras para el segundo caso con pasado en pretérito imperfecto, el rioplatense da un nuevo uso en total reemplazo del pretérito perfecto compuesto, sabido es que el pretérito imperfecto remonta a un pasado lejano y difuso, pero en este dialecto se lo emplea también como un pasado relativamente reciente (como a veces el pretérito perfecto) un hablante del español neutro se expresaría:«he estado jugando con Nico hasta hace poco». Mientras que uno del rioplatense:«recién estaba jugando con Nico» y se quisiera aludir a un tiempo más prolongado: «estuve jugando toda la tarde». Esta evolución y reemplazo es totalmente común en el habla del dialecto, excepto en casi todas las zonas de fusión del norte del país.

El uso, según Vidal de Battini (1966, 189), en este caso de distintas formas de pasado (canté/he cantado) es variado por ser de gran extensión (Uruguay y Argentina) y aparecen zonas claramente diferenciadas: por un lado, el norte del país donde es dominante: (Noroeste y en menor forma Cuyo), por otra parte, Buenos Aires, el Litoral (Santa Fe y Entre Ríos) y Patagonia Argentina. Finalmente existe alternancia de las formas en las regiones Centro y Noreste. En conclusión Donni de Miranda quien, al trazar los aspectos generales del español hablado en Argentina y, más tarde, al proponer los rasgos de unidad y diferenciación dialectal de su sistema verbal (1992), señala igualmente que, excepto en zonas norteñas del país, el perfecto compuesto perdió en la lengua hablada su sentido de conexión con el presente y se prefiere el pretérito simple en casi todo tipo de contexto. Y añade que el perfecto compuesto tiene algo más frecuencia en el nivel culto formal.

La pérdida del pasado compuesto fue trabajada por Hugo Kubarth (1992) quien, tras una investigación llevada a cabo sobre encuestas de 30 minutos a 100 porteños de tres niveles socioculturales y tres grupos de edad, señala que está vivo en Buenos Aires, si bien el índice de su frecuencia de uso, en relación a la forma simple es de un 13% frente al 20% de México (Moreno) y el 58% de España (Criado de Val). A partir de la descripción de sus resultados, se puede concluir que en Buenos Aires la forma compuesta no funciona como forma de anterioridad inmediata a la enunciación o antepresente, como tampoco se emplea en momentos culminantes o emotivos de la narración o enfatizador, sin embargo sí se emplea como forma resultativa con relevancia del presente. Lo que parece más llamativo de sus conclusiones es que Buenos Aires puede haber desarrollado un modelo particular respecto a otras hablas americanas: «La tendencia a eliminar el pretérito compuesto en Buenos Aires parece lo suficientemente pronunciada para hablar de un desarrollo local particular» (p. 565). Parece ser que en los sociolectos altos y en generaciones de edad avanzada, la forma compuesta es considerada de prestigio. En todo caso, las generaciones jóvenes, sin especificación de sociolecto, emplean menos la forma compuesta, si se lleva a los años actuales el trabajo del experto se descubriría que en la juventud es nulo el uso de la forma compuesta y de uso muy culto en edades avanzas, por lo que su uso quedaría más relegado en los próximos años.[6]

Futuro

Para el futuro, por el contrario, lo que sufre modificación es la forma conjugada simple. Se reemplaza por una perífrasis, realizada con el verbo modal ir más el infinitivo del verbo («iré» -> «voy a ir», comeré -> voy a comer). El uso de la conjugación es comprensible, pero afectado.

El uso del futuro con valor predictivo se mantiene: «¿Qué hora será?», «¿Habrán ganado el partido?». Aunque en los últimos tiempos apareció la práctica de suplir con formas en presente y pasado. Para el primero de los casos usando el ejemplo anterior: «¿Qué hora sería?» o «¿Qué hora es?» y con el segundo ejemplo: «¿Ganaron el partido?».

Condicional

De igual modo actualmente se da una tendencia a reempalzar el condicional, por otra forma compuesta de pretérito imperfecto del verbo ir más el verbo en infintivo. De este modo un hablante del dialecto en vez de expresarse de la forma común:«si hubiera jugado, habría ganado» prefiere: si jugaba iba a ganar" o «si jugaba ganaba». De todos modos este reemplazo no absoluto y aún no llega a sustituir a la forma condicional del todo.

Queísmo

Artículo principal: Queísmo

El rioplatense es de marcada tendencia queísta, al igual que en las Antillas, Chile, El Salvador, Perú, Venezuela y España.[7] El queísmo consiste en la omisión de la preposición de antes de la conjunción que.

Español literario: «Tengo miedo de que no haya lugar en el hotel».
Rioplatense: «Tengo miedo que no haya lugar en el hotel».

Al reemplazar el complemento por un pronombre demostrativo (eso, esto, aquello) queda en evidencia la falta de la preposición: "tengo miedo de eso" -> «tengo miedo eso».

También puede darse el caso contrario, el dequeísmo, tendencia a agregar la preposición de, sin embargo, no son formas normativas, aunque es común su uso entre los hablantes.

Duplicación del complemento directo

En rioplatense el complemento directo puede aparecer acompañado de pronombres personales átonos (lo, le, la) en casos que en otras variantes no se admiten,[8] como en "Lo vimos a Carlos." o "¿Te la encontraste a Marcela?". Cabe aclarar que no todos los practicantes del dialecto cometen esta acción.

Extensión total del dialecto y variantes

Dialectos del idioma español hablados en Argentina según Berta Elena Vidal de Battini.[9]

El área geográfica en que se habla estrictamente rioplatense en Argentina abarca mucho más de la mitad de la población argentina; hecho que lo instala en notable ventaja frente a los demás subdialectos argentinos, sumada a la centralización de las emisiones de radio y televisión en Buenos Aires, a que los estándares de pronunciación requeridos por dichas emisoras se ajustan a la pronunciación, junto con la política oficial de formación profesional de los locutores que hace que practiquen y obtengan el título con una pronunciación similar a la porteña, pero no igual debido a que trata de ser más culta y neutra. Muestra ausencia de lunfardos porteños, tonos exagerados y cuenta con variantes propias del profesional, como el uso de otros tiempos, vocablos dialectuales propios, etc. En cuanto a las demás regiones y provincias no aludidas, en ellas se produce una mixtura con los dialectos lindantes, dando variantes de rioplatenses más hetereogéneas, pero que en el fondo, no son más que otra cara del dialecto.

En Buenos Aires

Además de las ciudades mencionadas el rioplatense se distribuye por toda la Provincia de Buenos Aires, donde se pronuncia casi de la misma manera que en la Ciudad de Buenos Aires, excepto en el sur de la provincia donde se anticipan rasgos patagónicos. La variante vulgarmente es conocida como Porteña.

En la Cuenca del Plata

El dialecto se extiende por casi toda la Provincia de Santa Fe, donde la variante se denomina Santafesina (mejor que santafecina) o del Litoral. Se basa en una pronunciación algo más suave y menos rítmica que la del porteño, que sin embargo tiene una pronunciación de [ʒ] similar alsonico [ʃ]. Esta variante llega a influir a la provincia de Chaco contagiando elementos del léxico y fonológicos de ll e y como [ʒ] o [ʃ], y en menor medida rr. La entonación se ve menos afectada por influencias de lenguas aborígenes y del dialecto paraguayo. En la Provincia de Entre Ríos, con pronunciación similar a la santafesina, pero con algunas incorporaciones, principalmente del guaraní, entre otras.

En la Patagonia

El dialecto rioplatense se diversifica como variante en todas las provincias de Patagonia argentina (incluyendo La Pampa) y es conocida popularmente como variante Patagónica o Sureña. Este giro presenta sus focos en las aglomeraciones de Comodoro Rivadavia y de la ciudad de Neuquén, sus principales centros urbanos.

Se denotan algunas variaciones levemente audibles en la fonología, entre los que se destaca la pronunciación de [ʒ] más relajada y una entonación menos rítmica, no llegando a aproximarse a [ʃ]. Esto quizás fue producto de la influencia del español chileno cuyos hablantes ayudaron a poblar esta región. El léxico cuenta con algunos chilenismos y expresiones del país transandino, otras voces procedentes de una variedad de lenguas indígenas de la región e inmigrantes.

En la región llama la atención algunas características que pasan desapercibidas a veces por sus propios habitantes. Una de ella es la preferencia general por la forma gentilicia «ense» (con algunas excepciones), antes de otras como «ino», «ano» u otros, suscitándose en la mayoría de las ciudades y sus respectivos gentilicios, ejemplo de esto se da en localidades como Caleta Olivia, podría ser caletano o caletino; Río Gallegos que sería como gallegino, gallegiano; Pico Truncado, podría dar truncadino tranquilamente, pero da truncadense prefiriendo esta terminación como las anteriores localidades. Esto posiblemente se deba a un intento de diferenciación con las utilizadas en Chile, donde se emplean mayormente las formas «ino», y «ano».

Otro aspecto es la notable tendencia general a cortar, sin establecer parámetros, los nombres compuestos de localidades (hay excepciones) como Río Gallegos en Gallegos (en la provincia santacruceña y ciudades cercanas), Comodoro Rivadavia en Comodoro (muy difundido a nivel regional y hasta nacional), Cañadón Seco en Cañadón (difundido a nivel zonal), San Carlos de Bariloche en Bariloche (éste casi reemplazó al nombre original a nivel nacional) y Sarmiento que reemplazó su antiguo nombre de Colonia Sarmiento.

En Uruguay

Asimismo es un dialecto internacional debido a que lo practica la mayoría de la población de Uruguay, dotando al rioplatense de gran importancia y trascendencia entre los distintos dialectos del español. Es muy similar a la variante porteña, pero tiene diferencias en la entonación, fonología y léxico. Esta variante es conocida como español uruguayo.

También es notorio el avance del voseo en Uruguay, debido que se practicaba hasta hace algunos años el voseo verbal («tú comés en la cama que es para ti») debido a la influencia de los medios de comunicación argentinos. Asimismo se centran los medios de comunicación en la capital uruguaya, extendiendo Montevideo su influencia a todo el país oriental. También los estándares de pronunciación requeridos por dichas emisoras se ajustan a la pronunciación de la capital, junto con la política oficial de formación profesional de los locutores que hace que practiquen y obtengan el título con una pronunciación similar a la de capital, pero no igual debido a que trata de ser más culta y neutra.

Zonas de mixtura

Argentina por ser un país muy extenso no presenta uniformidad en el dialecto, lo que representa diferencias en léxico y pronunciación. En las zonas limítrofes se aprecia una mezcla con los dialectos vecinos, no por ello son otros dialectos en sí, sino que son variantes del rioplatense con distinta evolución y con más rasgos de divergencia se presentas de acuerdo a la región o área influenciada.

Visto desde la teoría de prototipos, en la que son fundamentales los conceptos de centro y periferia, la actitud lingüística más generalizada es la de asumir la identificación entre una sola lengua y el territorio de una nación o estado. Del mismo modo, se da por cierto el hecho de que los mejores hablantes de esa lengua se localizan en un territorio determinado, especialmente los que habitan en sus núcleos más prestigiosos (Gran Buenos Aires, provincia de Buenos Aires, provincia de Santa Fe y Montevideo). Ellos constituirían el centro de esa realidad geolingüística y todo lo que no se identificara nítidamente con ella sería la periferia (norte de Uruguay, Noroeste, Cuyo, Noreste de Argentina). Los hablantes que ocupan el centro de un sistema geo-socio-lingüístico no suelen sentir ni plantearse dudas de identidad; los que ocupan algún lugar de la periferia, sí. Cuando hablamos de sistema geo-socio-lingüístico nos referimos a una lengua o variedad identificada con un territorio bien delimitado y con unos grupos sociales bien perfilados.[10]

Se distinguen las siguientes zonas:

Noroeste

Es un punto de cruce entre el español andino y el rioplatense que afecta a las provincias de Tucumán, Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca y en parte a La Rioja. A simple oída parece a muchos que el habla es igual a la del occidente de Bolivia, pero hay diferencias notorias. El grado de influencia es distinto en cada provincia, siendo el Gran San Miguel de Tucumán el máximo exponente y La Rioja la menos afectada. En todas las provincias presentan los rasgos fonológicos similares como la pronunciación del yeísmo ll e y generalmente como [ʝ], se asibilan las erres, en /rr /> [řř] (sonoramente), y /r/ inicial > [ř], en la pronunciación culta se puede llegar a un sonido similar de [rr], pero debilitado. Esto es atribuido a la impregnación de lenguas aborígenes como quechua y aymara que influencian la fonética, fonología y aportan léxico. En lo que construye a la entonación es similar a la del dialecto andino, no obstante es más fluida y rítmica gracias al aporte del rioplatense. Finalmente otro rasgo exponencial de la variable es el imperante uso del pretérito compuesto frente al pretérito simple.

Noreste y Mesopotamia

En esta región se presenta una mezcla con el español paraguayo, donde se afecta a las provincias de Formosa, Corrientes, Misiones y en bajas consideraciones a Chaco. La principal urbe es el Gran Corrientes, no obstante la más poblada es el Gran Resistencia, pero ofrece elementos de la variante santafesina en la pronunciación. Esta variante se distingue por el efecto que ejercen las lenguas indígenas de la región que afectan el léxico, proporcionado en parte por el guaraní y otras lenguas indígenas que le dan entre otros; su fonología libre de yeismo, o sea la distinción entre ll (con sonido [ʎ]) e y (como [ʝ]), una rr debilitada; su fonética singular se aproxima al español paraguayo. También suele aparecer el pretérito compuesto alternado con el pretérito simple.

Cuyo

Artículo principal: Español cuyano

En San Juan, Mendoza y menor proporción en las provincias de San Luis y La Rioja. Se da la intersección entre vestigios del español chileno y el rioplatense, presentándose modismos y pronunciación similar a la chilena, donde se pronuncia ll e y como [ʝ] y se asibilan las erres, en /rr /> [řř] (sonoramente), y /r/ inicial > [ř], y en casos cultos o semicultos, a [rr] debilitadas o normales.

Por su antigua dependencia y vecindad geográfica con Chile, un limitado número de voces señala esos contactos, también se incorporó voces mapuches en el caudal de los chilenismos. Hay zonas de Cuyo que denotan mayor cercanía a Chile (Malargüe, Calingasta), otras más influidas desde el Río de la Plata, sea en la entonación o en algunas pronunciaciones. Esta influencia se remonta al lunfardo porteño, que cabalgando en el flujo cultural rioplatense, asentó en la sociedad cuya impronta más segura, desde las clases altas (por los estudiantes y el tango), y que luego se perpetúa hasta hoy con los medios de comunicación. Son manifestaciones que integran los capítulos de una dialectología regional, pero de ninguna manera la gramática.[11]

El grado de uniformidad es muy variable, presentándose un giro propio de cada provincia. Es así que La Rioja siente una mixtura que responde más a las provincias del Noroeste, San Luis responde un poco más a la influencia cordobesa, Mendoza siente influencia vinculada a Buenos Aires y la Patagonia, mientras que San Juan es de las más conservadoras de la variante. Entre otras particularidades presenta en general un uso común del pretérito compuesto, aunque en Mendoza se emplea menos, y entre las personas de edad adulta un voseo que solo afecta a la persona en la conjugación y no al verbo: si vos escribes te apruebo. El Gran Mendoza es el principal exponente por sus habitantes, pero por su giro particular se pueda llegar hablar de una representación total.

Región central

Agrupa a la provincia de Córdoba y en parte también a San Luis, provincia influida por ser próxima y el impacto de los medios de comunicación cordobeses. Se cree que esta variante esta influenciada por sus antiguos pobladores españoles que dejaron una tonada más musical (curva tonal), que tiende a alargar las palabras especialmente en el final. Asimismo hay una herencia de algo de léxico y la pronunciación del yeyeo como [ʝ]. Hoy en día se agrega una pronunciación de [rr] débil o normal y una gran lista de modismos propios. Otra de las particularidades de la variante es la alternancia de los pasados en pretérito perfecto simple y pretérito compuesto, atribuida a la influencia por proximidad a provincias de rioplatense puro como Buenos Aires, Santa Fe y La Pampa. Igualmente se debe adicionar el influjo de los medios de comunicación especialmente los porteños. El Gran Córdoba es el principal centro poblacional con este caso y la zona de prestigio donde se practica.

Referencias

  1. «El Castellano: Noticias - El habla de los argentinos».
  2. «Castellano - La Página del Idioma Español = El Castellano - Etimología - Lengua española».
  3. «DPD 1ª edición, 2ª tirada».
  4. «DPD 1ª edición, 2ª tirada».
  5. «Castellano - La Página del Idioma Español = El Castellano - Etimología - Lengua española».
  6. «II CILE. Unidad y diversidad del español. María de la Luz Gutiérrez Araus».
  7. El español de América (Proyecto Cíceros, del Ministerio de Educación y Ciencia de España).
  8. Pronombres personales átonos en Real Academia Española. 2005. Diccionario panhispánico de dudas. Madrid: Santillana.
  9. Vidal de Battini, Berta: El español de la Argentina, Buenos Aires: Consejo Nacional de Educación, 1964.
  10. «III CILE. Paneles y ponencias. Francisco Moreno Fernández».
  11. «III CILE. Paneles y ponencias. César Eduardo Quiroga Salcedo».

Bibliografía

  • Alvar, Manuel (ed.) (1996). Manual de dialectología hispánica: el español de América. Barcelona: Ariel. ISBN 84-344-8218-5. 
  • Elizaincín, Adolfo (1981). «Sobre tuteo/voseo en el español montevideano». Estudios sobre el español del Uruguay. Montevideo: Universidad de la República, Dirección General de Extensión Universitaria, pp. 81–86. 
  • Wolf, Clara & Jiménez, E. (1979). «El ensordecimiento de yeísmo porteño, un cambio fonológico en marcha». Estudios lingüísticos y dialectológicos: Temas hispánicos (Ed. Ana María Barrenechea). París: Hachette, pp. 115–135. 
  • Mackenzie, Ian (2001). A Linguistic Introduction to Spanish: LINCOM Studies in Romance Linguistics 35. Newcastle: University of Newcastle upon Tyne. ISBN 3-89586-347-5. 

Véase también

Enlaces externos


Wikimedia foundation. 2010.

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